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Imagen del crítico Alberto Harari
Alberto Harari
  • Cantidad de críticas: 120
  • Promedio: 62%
  • Críticas favorables: 88/120 (73%)
  • Críticas desfavorables: 32/120 (27%)
  • Diferencia absoluta: 13%
  • Desconfianza
    Desconfianza
    MI CINE - por halbert
    LA INOCENCIA ULTRAJADA

    Gracias a Internet, el mundo se ha convertido en un lugar mucho más pequeño, en el sentido que personas de diferentes culturas o lugares tienen más posibilidades de contacto entre ellas como nunca antes.

    Pero también, el uso de La Red conlleva riesgos, especialmente para los niños y adolescentes; si no se tiene el suficiente control, de forma accidental o buscando nuevos amigos y estímulos se irán encontrando allí con toda clase de contenidos, servicios y personas, no siempre fiables ni convenientes para todas las edades.

    Los pederastas se infiltran a menudo en chats de adolescentes, haciéndose pasar por personas de su misma edad y consiguiendo en algunos casos que lleguen a desnudarse frente a la webcam. También intentan obtener sus teléfonos para tratar de lograr un contacto real. Lo más usual es que el pederasta ingrese en un chat, se registre con un apodo y a partir de allí comenzar una “cacería” de menores.

    “Trust”, la segunda película como director del recordado actor de Friends, David Schwimmer, enfoca este tema de una forma muy inquietante, original, polémica. Annie, una joven de 14 años recién cumplidos, comienza a chatear con un nuevo amigo desconocido. Si bien su vida escolar y familiar parece ir sobre ruedas, se ampara en cederle toda su confianza e intimidad a un extraño que está del otro lado del monitor.
    Creyendo que está conectada con un joven de su edad, pronto éste le dice que tiene 20 años; luego le confiesa tener 25 y cuando finalmente se encuentran, Annie se topa con una realidad que no era la pensada.

    Sin querer develar más de lo expuesto, el director ofrece una mirada muy interesante sobre el polémico tema; no se queda en el mero drama familiar sobre un abuso, sino que es llamativa la postura de la adolescente frente al delito en el que fue abusada física y psicológicamente.
    Schwimmer se sirve de un excelente libreto, con escenas dialogadas que erizan la piel, especialmente las que tienen como protagonistas al matrimonio destrozado por la desgracia de la que también son víctimas. Gracias a la entrega actoral de Clive Owen y Catherine Keener, como los padres de la menor, el drama se sostiene y crece en intensidad minuto a minuto.

    La jovencita Liana Liberato entrega una actuación muy madura y creíble, pese a contar con tan sólo 15 años. Su personaje acapara gran parte del relato, y la actriz lo afronta con una intachable actuación.
    El desenlace de la historia resulta muy emotivo y no tiene ningún golpe bajo. Pero también, ese final es perturbadoramente inquietante, con lo que se muestra mientras aparecen los créditos finales: la prueba de que el peligro puede vivir a una cuadra de nuestra casa…
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  • Doce
    Doce
    MI CINE - por halbert
    OLVIDABLE MIRADA SOBRE LA JUVENTUD PERDIDA

    Cuando se habla de violencia entre los adolescentes, muchas personas piensan en los disparos dentro de las escuelas, como bien lo muestran filmes como “Bowling for Columbine” de Michael Moore, o “Elephant” de Gus Van Sant, por citar sólo dos más renombradas. Pero la violencia en los jóvenes incluye muchas otras actividades diferentes. Entre ellas se encuentran el consumo de drogas, las peleas, la violencia entre grupos opuestos, y el suicidio. Las víctimas de la violencia de los adolescentes suelen ser otros adolescentes.
    A veces puede dar miedo lo que está pasando con la juventud. O con la norteamericana, al menos en este caso.
    Joel Schumacher, creador de grandes éxitos juveniles como “St. Elmo´s fire” o “Línea mortal”, o de filmes oscuros como “Un día de furia” u “8 mm” y las dos "Batman" posteriores a las de Tim Burton, se mete nuevamente con los adolescentes, pero esta vez con una mirada muy pesimista, sombría, desmoralizante, aunque realista. Su mensaje con este filme parece querer que despertemos como sociedad por la forma en que muchos de los actuales jóvenes están viviendo.
    “Twelve” lleva al cine el best seller literario que Nick McDonell escribió en 2002, cuando contaba con sólo 17 años. Su adaptación a la pantalla grande fue hecha por el guionista Jordan Melamed, contándonos la historia de un joven que, tras la muerte de su madre y habiendo abandonado sus estudios, se convierte en traficante de drogas. Sin embargo, su rentable nueva vida se ve trastornada cuando su primo es brutalmente asesinado y su mejor amigo detenido por el crimen.
    No resulta tan grato este relato de un grupo de muchachos de clase alta, sumergido en vidas libertinas y de poca moral y amor propio. Posiblemente heredando los pecados y vicios de sus padres, vemos a una juventud que pareciera no tener otros intereses más que drogarse, fornicar, asistir a fiestas y dormir. Esta película no es solamente para jóvenes sino, lo que es más importante, para padres, a quienes también se los retrata, en este caso, con una autoridad casi inexistente y con la necesaria vanidad como para no ver lo que les pasa a sus hijos.
    Con varios lugares comunes, ya sea en la acción como en los diálogos, el filme no aporta nada novedoso, más que la existencia de una (supuesta) nueva droga llamada Twelve…
    Chace Crawford, Emma Roberts, Rory Culkin, 50 Cent y Curtis Jackson protagonizan esta cinta, con la actuación especial de Ellen Barkin y la voz del narrador en off del reconocible Kiefer Sutherland (demasiado presente en la película, sobre-explicando las relaciones entre cada uno de los personajes). Olvidable.
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  • Mi semana con Marilyn
    Mi semana con Marilyn
    MI CINE - por halbert
    "NOSTÁLGICO RETRATO DE UNA SEMANA INOLVIDABLE"

    El filme se basa en los libros de memorias de Colin Clark: “Mi semana con Marilyn” y “El príncipe, la corista y yo”; su autor es un hombre que, 40 años después de esta inolvidable vivencia, la plasmó en sendos escritos.

    En sus años de juventud, cuando Colin era estudiante de cinematografía, se las arregló, a fuerza de tenacidad, para trabajar en la productora del gran actor de cine y teatro Laurence Olivier. La acción se sitúa en 1957, cuando Olivier invita a Marilyn Monroe a Inglaterra para que, en la cúspide de su carrera, actúe en El príncipe y la corista, que él mismo también dirigiría.
    El guión de Adrian Hodges, apoyado en ambos libros de Clark, toma el cándido punto de vista del veinteañero Colin, por aquel entonces tercer ayudante de dirección de Olivier, donde se relatan los problemas que tuvo el gran actor y director inglés con Marilyn durante el rodaje de la película.


    Lógicamente, en sus cruces en el set de filmación, el joven Colin se siente atraído por la estrella, que, curiosamente, también encuentra en él la comprensión y la paciencia que los otros hombres que la rodean no tienen. Marilyn se interesa por el joven y le abre su alma, mostrándole que lucha con su monumental popularidad, su enorme gracia y seducción, y sus ansias de convertirse en una verdadera actriz. Por aquellos años, Marilyn está recién casada con el escritor Arthur Miller, y se enfrenta a su enfermiza inseguridad, chocando con las distinguidas formas del inflexible Sir Laurence Olivier, incapaz de conseguir que la actriz concurra puntual al rodaje y entregue lo mejor de sí misma.

    El director de “My week with Marilyn”, Simon Curtis, es responsable de varias series y telefilmes, y la mayoría del equipo técnico procede de la cadena televisiva BBC; entre todos dotan a la película de un estilo cuasi-televisivo que no llega a incomodar demasiado. Lo que en principio parece plantearse como una trivial seguidilla de anécdotas de rodaje va transformándose, a medida que se expone la fragilidad del mito, en un apesadumbrado retrato de la estrella del cine más famosa de todos los tiempos. Pero, a su vez, es la narración en primera persona de un muchacho común que, más que enamorarse de esa diosa de celuloide, se dejó deslumbrar por la mujer que había debajo del maquillaje, con sus múltiples traumas y vacilaciones.


    Michelle Williams (nominada al Oscar por este papel) resulta una muy atinada elección para dar vida a la frágil Marilyn. Al margen de lo discutible que pueda ser su parecido físico (a fuerza de maquillaje, peinado y vestuario), su capacidad como actriz nos deja entrever la vulnerabilidad de esa mujer atormentada e incapaz de enfrentar sus responsabilidades, pero también su irresistible seducción y sus infantiles actitudes.
    Eddie Redmayne es el perfecto actor para dar vida al apocado Colin. Su compasiva mirada verde y enternecedora, sus pecas cargadas de ilusión, y su pasión, su amor y su inocencia, permiten comprender las emociones de su personaje frente a un ícono del cine. Su presencia en el filme es constante y necesaria (relegando, incluso, del protagonismo, a la propia Williams).


    El elenco secundario está repleto de actores de renombre: Kenneth Branagh (nominado al Oscar por su rol de Laurence Olivier), Judi Dench, Julia Ormond, Emma Watson, Dominic Cooper y Derek Jacobi.
    Con una buena ambientación de época y cuidada fotografía, la cinta logra conmover gracias a la exquisita y elegante música de Alexandre Desplat, que es de lo más sentimental, enternecedora y melancólica, y acompaña a la perfección el sentimiento del personaje de Colin y su recuerdo de una semana inolvidable con una diva de frágil porcelana, que tristemente, apenas 5 años más tarde, estaría entrando en las puertas del Cielo.
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  • Shame: sin reservas
    Shame: sin reservas
    MI CINE - por halbert
    EL LADO OSCURO DE UN ADICTO AL SEXO

    La hipersexualidad se identifica por una frecuente estimulación visual que hace que un individuo exacerbe su natural sexualidad hasta llevarla a límites adictivos. Las personas hipersexuales suelen tener problemas laborales, familiares, económicos y sociales. Su deseo sexual les exige acudir corrientemente a prostíbulos, comprar artículos pornográficos, buscar páginas sexuales en Internet, realizar con frecuencia llamadas a líneas eróticas, buscar contacto sexual mediante citas a ciegas, entregarse al sexo ocasional con desconocidos, y hacen que su existencia gire en torno al sexo, desatendiendo otros importantes aspectos de su vida de relación.


    Al pobre (?) Brandon le sucede algo similar en "Shame: sin reservas". Es un ejecutivo con exitosa vida laboral, al que se lo ve socializar en los after hours con sus compañeros de trabajo, pero pareciera que su único objetivo es “levantarse” una mujer para descargar su apetito sexual. Es un hombre que desborda sensualidad por su forma de mirar a las féminas de las que gusta y a las que pretende conquistar para llevar a la cama (o ni siquiera, porque la pared de una calle oscura puede servir como apoyo para arrinconar a una mujer que respondió a su mirada, y así satisfacer su deseo).



    Desde el inicio, lo vemos sentado en el subte, observando a una joven que queda cautivada por su insistente mirada, y a la que éste sigue cuando ella se baja, sin lograr alcanzarla. No importa el hecho de estar yendo al trabajo: si surge una oportunidad para tener sexo, Brandon no va a dejarla pasar. Su cotidianeidad parece ser bastante regular: trabajar de 9 a 5, salir a correr, ver porno, conectarse vía web para sexo virtual, masturbarse a diario y donde sea, y tratar de cazar una presa que pueda saciar su apetito.



    Es cierto que el deseo sexual varía considerablemente en los humanos; lo que una persona consideraría deseo sexual normal, otra persona podría entenderlo como excesivo, e incluso, otra, como bajo. Es discutible el hecho de afirmar que Brandon es un adicto; lo que tal vez sí es claro es que su capacidad para relacionarse emocionalmente se ve afectada por este comportamiento. Por ello es interesante ver cómo se desenvuelve en una cita más convencional con una compañera de trabajo, y escuchar su opinión respecto de lo que significa para él estar en pareja, reconociendo que su relación amorosa más duradera alcanzó apenas los 4 meses. Su intento por querer establecer una conexión afectiva con esta chica es valioso, en la escena en la que la invita a un hotel para intimar, pero lamentablemente no le alcanza para estimularse sexualmente, malogrando el encuentro que tiene un cariz más romántico. Sin embargo, minutos después, en la misma habitación de hotel, una prostituta hará su parte, satisfaciendo a Brandon. Pero es aquí cuando cierta frustración comienza a reconocerse en su rostro, dando cuenta, tal vez, de su imposibilidad de establecer vínculos más profundos.


    La irrupción de Sissy en su vida, su extrovertida hermana menor a la que hace mucho no ve, empieza a afectar su estructura. Ella le pide alojamiento, ya que parece haber roto una tormentosa relación amorosa, que la muestra en crisis, en un estado de patética perdición. La convivencia entre ambos empezará a hacer mella en la relación, hasta llevarla a límites que bordean la tragedia. Uno de los aspectos interesantes de ambos personajes (enormes actuaciones de Michael Fassbender y Carey Mulligan) es lo que no sabemos de ellos. Parecieran haber tenido una infancia penosa, que malogró sus identidades, pero nada de ello se explicita, y debemos imaginarnos por qué estas personas hoy son como son y se relacionan como lo hacen. Hay una carga de pasado que probablemente llevan consigo, y se percibe en la forma de actuar de cada uno: insensible por parte de Brandon, y necesitada de afecto por parte de Sissy.


    Este provocador filme de Steve McQueen (“Hunger”) resulta así una interesante radiografía de un hombre en estado crítico. Es de esas películas en las que el personaje importa más que la historia o, mejor dicho, el personaje ES la historia (así como lo era la Erika de “La profesora de piano” de Haneke). Resulta atractivo seguir la vida privada e íntima del protagonista, y es encomiable la labor de Fassbender, pues se entrega con todo y se expone física y psíquicamente al personaje. Una Nueva York nocturna se muestra muy bien fotografiada por Sean Bobbitt y, especialmente, la formidable profundidad y cierta trascendencia de la música de Harry Escott, está al mismo nivel, por lo que la dirección, en definitiva, resulta superlativa.



    Carey Mulligan entrega uno de sus mejores trabajos actorales: es desgarrador verla llorar al teléfono mendigando amor, o cantar en un tempo imposible la mítica “New York New York”. Michael Fassbender se consagra con este protagónico (¿hacía falta dejarlo afuera de las nominaciones al Oscar por poner a Clooney?) por la enorme exposición antes aludida, enfrentando un rol difícil al que no cualquier actor se atrevería. Gran película que, probablemente, por el hecho de describir la intimidad de este hombre, puede herir la sensibilidad de espectadores más estructurados (amén de las explícitas escenas de sexo y desnudos completos que incluye), pero no por eso hay que dejar de verla. Después de todo, ¿quién no tiene un lado oscuro...?
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  • Extraños en la noche
    Extraños en la noche
    MI CINE - por halbert
    "Floja comedia con flojo guión y flojas actuaciones"

    Diego Torres se ha convertido, sin duda, en uno de los grandes referentes de la música latinoamericana; entre el pop y el reggae ha sabido seducir con sus canciones en los últimos 20 años. Con el estreno de “Extraños en la noche” confirma el dicho que reza “Más vale malo conocido…”: quedarse en el mundo musical es algo que debería respetar, sin moverse de allí.
    El filme de Alejandro Montiel cuenta una historia plagada de clichés, que se mueve entre la comedia y el filme de suspenso, bastante visitado por el cine norteamericano (muy especialmente con “Misterioso asesinato en Manhattan” de Woody Allen, salvando las enormes distancias, claro).

    Martín (Torres) y Sol (Julieta Zylberberg) son una joven pareja de artistas, dedicados a la música; lamentablemente no les va muy bien y deben sobrevivir haciendo presentaciones en casamientos y fiestas de quince.
    A pesar de ello, se dan el lujo de alquilar un bello departamento, tal vez fuera del alcance económico que pueden lograr.
    Con un embarazo incipiente, Sol le oculta esto a su pareja (sin ningún motivo claro, salvo que, tal vez, no sea el momento oportuno para tener hijos, por la cuestión económica, probablemente) y se empeña en querer desentrañar un supuesto crimen del misterioso vecino del piso de arriba, que guarda un secreto (que se resuelve sólo al final y a las apuradas). Involucrando a la fuerza a Martín, ambos se embarcan en enredos pretendidamente desopilantes, convirtiéndose en detectives amateurs que indagan y buscan pistas, mientras intentan resolver su incierta vida cotidiana.

    El guión es bastante flojo, cargado de lugares comunes y realmente poco gracioso, a pesar de contar con gran cantidad de líneas de diálogo y acciones físicas de sus protagonistas que apuestan a generar gracia.
    Zylberberg demuestra un gran histrionismo y el papel le queda muy bien, pero el guión la obliga a alargar situaciones que se agotan rápidamente y buscan la risa fácil sin aportar más que tedio.

    Por otro lado, los personajes se dedican a decir sus parlamentos para dar información sobre la trama, y pareciera que no tienen nada que hacer, más que querer averiguar sobre el misterio del departamento de arriba (y ninguno de los dos tiene trabajo!!!).
    Lo más destacable es la muy buena fotografía, pero la poca originalidad y las actuaciones televisivas es lo que ofrece esta “Extraños…”, a pesar de un elenco que incluye también a Fabián Vena, Ludovico Di Santo, Laura Conforte, Betiana Blum y Daniel Rabinovich. Floja... Mala.
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  • Tenemos que hablar de Kevin
    Tenemos que hablar de Kevin
    MI CINE - por halbert
    Muchas parejas sueñan con casarse y tener hijos; pareciera uno de los proyectos ineludibles de todo ser humano. Eva (magistral Tilda Swinton), con sus cuarenta años a cuestas, está felizmente casada con su esposo (John C. Reilly), es autora y editora de guías de viaje, y lo único que le falta es ser madre, cuestión que resuelve dando a luz a su primer hijo Kevin. Sin embargo, nada es como ella esperaba, las expectativas puestas en el proyecto de ser madre no se parecen en nada a la realidad que comienza a vivir.
    En la película “Tenemos que hablar de Kevin”, basada en la novela de Lionel Shriver, Eva pone a un lado sus ambiciones y su carrera profesional para dar a luz a su hijo. La relación entre ambos es extrañamente complicada desde los primeros años, mostrando el niño una evidente antipatía hacia su madre, todo lo contrario de lo que sucede con su padre.
    Cuando Kevin (magnético Ezra Miller) tiene 15 años realiza un acto irracional e inexplicable a los ojos de toda comunidad. Eva lucha con sus propios sentimientos de dolor y responsabilidad y vive un presente sombrío y malogrado.
    Es intrigante todo el desarrollo del filme, porque el montaje salta en el tiempo constantemente, mostrando pero sin revelar lo que sucedió con Eva, que la vemos en un presente devastado. Swinton está superlativa, pero la dirección de Lynne Ramsay es algo "afectada", con una puesta en escena algo forzada; el color rojo constante, presente en todo, es poco sutil y resulta abusivo su uso.
    Por otro lado, el estilo de montaje “saltado” tiene sus aportes positivos, pero por momentos no favorece el desarrollo del guión. El trailer (engañoso) presenta una película algo más convencional, que particularmente hubiera agradecido más. En este filme inglés hubo más preocupación por la forma que por el contenido, lo que puede desanimar hasta al espectador más osado.
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  • Los juegos del hambre
    Los juegos del hambre
    MI CINE - por halbert
    SÓLO UN (GRAN) ENTRETENIMIENTO MÁS

    En la línea de "Harry Potter" y "Crepúsculo", Los juegos del hambre es una novela adulto-juvenil escrita por la aclamada autora Suzanne Collins, cuya adpatación al cine corrió por cuenta del director Gary Ross, responsable anteriormente de filmes tales como “Pleasantville” y “Seabiscuit”.

    La protagonista es una jovencita de dieciséis años, Katniss Everdeen, que vive en un mundo post-apocalíptico donde un gobierno, llamado el Capitolio, asumió el poder después de varios desastres.

    Cada año, en las ruinas de lo que una vez fue Estados Unidos, este Capitolio obliga a sus doce distritos a enviar un chico y una chica a competir en los Juegos del Hambre, un evento que se televisa a nivel nacional en el que los jóvenes que envía cada distrito deben luchar entre sí hasta que sólo uno sobreviva.
    Este rebuscado argumento ha sido merecedor de un éxito inusitado, tanto en las librerías como ahora, en su formato cinematográfico.



    Protagonizado por Jennifer Lawrence (Lazos de sangre) y Josh Hutcherson (Mi familia), el elenco se completa con Elizabeth Banks, Liam Hemsworth, Stanley Tucci, Wes Bentley, Lenny Kravitz, Donald Sutherland y Woody Harrelson. Los 140 minutos del filme se disfrutan por lo entretenido de su propuesta, además de una atractiva puesta en escena, pero su flaqueza principal pasa por lo dramático, ya que no logra transmitir los sentimientos de sus personajes. Ni el hambre, ni el desgarro emocional que significa participar de estos sangrientos juegos, ni el incipiente amor entre los protagonistas… Nada que signifique emociones le llega al espectador, ni siquiera la terrible muerte de una niñita de 12 años.



    Por lo tanto, la película se torna en una fría matanza de chicos en medio de un bosque, sin que a nadie se le corra el maquillaje. A pesar de ello, el elenco demuestra un gran compromiso con sus roles, seguramente por la enorme producción en la que se vieron inmersos, anticipando el arrasador éxito de taquilla que está teniendo: la película, que debutó en su primer fin de semana recaudando la cifra récord de 152,5 millones, alcanzó en su segunda semana de exhibición en Estados Unidos los 250 millones de dólares en sólo 10 días, más otros 115 millones del mercado extranjero.


    Lo que resulta innegable es la gran presencia actoral de la joven Lawrence; desde "Winter´s bone" ha demostrado que puede llevar adelante el protagónico de cualquier filme, y en este caso, pese al gran equipo secundario de actores que la acompaña, se pone al hombro el filme, en el 100% de las escenas.
    Para pasar un rato de grato entretenimiento y disfrutar de magníficas escenografías, fastuosos vestuarios y grandes dosis de suspenso, el filme vale la pena para ver en una sala de cine, sin olvidar el balde de pochoclo.
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  • Un dios salvaje
    Un dios salvaje
    MI CINE - por halbert
    "BUENAS ACTUACIONES EN UN FILME ´TEATRAL´"

    Aclamada por la crítica y el público, la obra de teatro en la que se basa este último filme de Roman Polanski, obtuvo un gran éxito en París, Londres y Broadway, tras su estreno en 2006, y ganó varios galardones en los premios Olivier y Tony de teatro.
    La obra en cuestión es “Un dios salvaje” (“Le Dieu du carnage” en su original), escrita para las tablas por la exitosa Yasmina Reza (“Art”, “Tres versiones de la vida”).

    La trama se enfoca en cuatro personajes, dos matrimonios específicamente, que han generado un encuentro en el departamento de uno de ellos, para solucionar, civilizadamente, un episodio violento entre los hijos de ambos.
    Aparentemente, una lucha escolar entre los niños de 11 años terminó con uno de ellos lastimado.
    Al principio, el diálogo entre las dos parejas va bien y transcurre cordialmente.
    Pero poco a poco, la charla entre la inversora de bolsa (Kate Winslet), la escritora activista (Jodie Foster), el vendedor de artículos para el hogar (John C. Reilly) y el ocupado abogado (Christoph Waltz ) va subiendo de tono, y las buenas intenciones dan paso a una esgrima oratoria que saca lo peor de cada uno de ellos.



    Casi tan importante como los cuatro personajes es el escenario. Construido en unos estudios de las afueras de Paris, el plató fue creado por director artístico Dean Tavoularis, dando vida detalladamente a un apartamento neoyorkino de lo más realista, “inventando” las ventanas que dejan ver la calle y los cielos de NYC. Así, ya sea desde el living, como desde la cocina o el baño, se permite un mayor respiro al encierro que implica ver la película toda puertas adentro.



    Los personajes se mueven todo el tiempo, para dar mayor dinamismo a la puesta, incluso “sacándolos” al pasillo del edificio sin que la charla se suspenda. Hay instancias de mayor climax y otras no tanto, pero claramente, el filme se basa en la excelencia de las performances actorales. Winslet, Foster, Waltz y Reilly se sacan chispas durante los 75 minutos, en tiempo real, que dura el filme, pues prácticamente no hay elipsis.


    Mejor le había ido al director con su adaptación de la obra "La muerte y la doncella", de Santiago Dorfman, protagonizada en 1994 por Sigourney Weaver y Ben Kinglsey.Ver “Carnage” en pantalla es casi como verla en una sala de teatro, lo que le puede restar puntos a esta adaptación cinematográfica hecha por Polanski y Reza.
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  • Drive
    Drive
    MI CINE - por halbert
    ATRACTIVO FILME NOIR MODERNO, CON AIRES DE PELÍCULA DE CULTO

    Dirigida por el danés Nicolas Winding Refn (Valhalla Rising), su última película cuenta con Ryan Gosling como un conductor ermitaño, parco, como los solitarios antihéroes de los filme de los años 70 (como otro driver de un famoso taxi).
    Con enorme presencia en la temporada de festivales, ha sido multinominada y ganadora en varios de ellos: Cannes, Globos de Oro, Círculo de críticos de Nueva York, Satellite Awards, Independent Spirit Awards.
    Basada en la novela homónima de James Sallis, adaptada al cine por Hossein Amini, "Drive", que incluye una sugestiva banda sonora que cumple un rol primordial a la hora de crear el clima idóneo para cada escena, tiene además la presencia de una cuidada y estilizada fotografía, que acentúa la crueldad de una Los Angeles saturada.

    El protagonista es un eximio conductor de autos, que aprovecha su talento para ganarse la vida de varias maneras, siempre con el auto como medio de supervivencia. No sólo trabaja en un taller bajo las órdenes de su jefe (Bryan Cranston), sino que protagoniza escenas de riesgo en películas de Hollywood y por la noche se ofrece como chofer para participar en robos y crímenes varios, garantizando una huida limpia y sin peligro de ser atrapado.
    Su vida en L.A. cambia cuando conoce a Irene (Carey Mulligan) su vecina de al lado, que, además de un pequeño hijo, tiene un marido en la cárcel. La atracción no tarda en aparecer; la necesidad de una compañía por parte de ambos hace que una historia de amor pueda cobrar forma. Pero el marido de ésta sale y, más que representar una escena de celos, involucra a nuestro protagonista en un atraco que será el preludio de una bola de nieve violenta y sin freno.


    No estamos frente a una película “de tiros y persecuciones”, por más que los tenga en impactantes dosis. Es un filme noir, dramático, de acción, romántico, como aquellos filmes que solían hacer Al Pacino o Robert De Niro hace casi cuatro décadas, donde un antihéroe se veía sumergido en un conflicto que en principio le era ajeno y luego terminaba protagonizándolo, con enormes picos de tensión.
    Lo que más sobresale es su puesta en escena, remarcando la elección de las locaciones y decorados; el maquillaje y los efectos visuales; el vestuario (incluyendo la chaqueta de Gosling con el escorpión); y especialmente la iluminación, con gran presencia en los exteriores nocturnos, dentro y fuera del auto, y las luces verdes, azules y anaranjadas que recorren constantemente el rostro del protagonista mientras maneja.


    El resto del secundario elenco aporta el realismo necesario en este tipo de filme, contando con Ron Perlman, Christina Hendricks y Oscar Isaac.
    Albert Brooks sobresale en un papel que está haciendo estragos en las nominaciones de todas las entregas de galardones actuales. Su Bernie Rose ha cautivado a los jurados de todos los premios posibles y lo han devuelto al ruedo ciematográfico, al que le había sido esquivo durante años. Si bien tiene pocas escenas, su personaje es crucial en el devenir de la trama, convirtiéndose en un implacable asesino que mata sin que se le modifique el ritmo cardíaco.


    "Drive" es un festival para los sentidos, con ese tufillo de filme de culto con aires de independiente y personal, gracias al sello de su especial director, que no duda en utilizar la cámara lenta para subrayar situaciones clave, estados de ánimo de los personajes e instancias de enorme suspenso, acompañadas por canciones que funcionan a la perfección, remarcando "Night call" de Kavinsky & Lovefoxxx en los títulos de inicio, luego de un intenso prólogo de 10 minutos, y el track "A real hero" de College & Electric youth, que acompaña el final y los créditos de cierre.


    Gosling confirma cada vez más su estrellato, paradójicamente en filmes de corte más independiente o arriesgado, como “Stay”, “Lars y la chica real”, “Blue Valentine”, “Crazy, stupid, love” y esta “Drive”, en la que compone a un duro con pequeñas dosis de ternura cuando su rol lo requiere. Su química con Carey Mulligan funciona muy bien, al margen de que ella no le dé la carnadura necesaria a su personaje, con cierto aire etéreo que, posiblemente, sea una marca de dirección. Una de las escenas que los tiene como protagonistas y sirve como sello de la relación de ambos, es la del beso en el ascensor, donde la música, el montaje y la iluminación crean el especial clima para colocarlos al margen de todo, a pesar de que comparten el reducido espacio con alguien que un minuto después generará uno de los momentos más sangrientos de la cinta.


    No es un filme particularmente emotivo o emocionante porque, justamente, lo que prima es la violencia y el crimen; sin embargo resulta innegable percibir que deja una estela entre conmovedora y sensible, que hace que extrañemos a nuestro amigo conductor cuando se aleja de nosotros con sus manos pegadas a un volante.
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  • El Artista
    El Artista
    MI CINE - por halbert
    "CUANDO VALE LA PENA PAGAR UNA ENTRADA AL CINE"

    El arte de la cinematografía alcanzó su plena madurez antes de la aparición de las películas con sonido, a finales de los años 20. Dado que el cine mudo no podía servirse de audio sincronizado con la imagen para presentar los diálogos, se añadían cuadros de texto para aclarar la situación a la audiencia o para mostrar conversaciones importantes en donde se le daba una narrativa real del dialogo.

    Así, tal cual, es el filme “El artista”, un filme mudo ¡de 2011!, en blanco y negro, con cuadros de texto intercalados entre las imágenes, y la clásica proporción de pantalla 4:3, característica de esa época.
    Las proyecciones de películas mudas normalmente no transcurrían en completo silencio: solían estar acompañadas por música en directo, cosa que, naturalmente, no sucede en la proyección del filme reseñado (aunque no hubiese sido una mala idea, ¿verdad?).
    Michel Hazanavicius se lanzó a la heroica aventura de dirigir esta bella obra que resulta un evidente homenaje a ese arte que crecía día a día en el año 1927, en el que se desarrolla el comienzo de “The artist”.



    A pesar de no ser una historia muy original (y, tal vez, también emulando el tipo de historias que el cine norteamericano contaba en esa época), el guión se centra en la decadencia de una estrella del cine mudo, George Valentin, con el arribo del sonido en las películas, y en el triunfo de Peppy Miller, una aspirante a actriz, que se convierte en estrella fulgurante. La magnífica pareja de actores que dan vida a estos roles son Jean Dujardin y Bérénice Bejo (argentina radicada en Francia), ambos excelentes en su difícil tarea de actuar sin decir una sola palabra, apelando a sus rostros y sus cuerpos para expresar sensaciones y sentimientos.



    Superlativa es la ambientación de época, el vestuario, el maquillaje, los decorados, la banda sonora… Todo contribuye a llevar al espectador a disfrutar honestamente de una historia que incluye sutilmente referencias y homenajes al cine de aquellos años, mostrando el detrás de escena de la industria cinematográfica de hace casi 100 años.
    John Goodman, Penelope Ann Miller, James Cromwell, Missy Pile y hasta Malcom McDowell en un breve cameo se lucen para brindar papeles secundarios queribles. Y oración aparte merece el perrito adorable que se convierte en héroe de la película en una secuencia crucial de enorme suspenso y acción.



    Hazanavicius se permite homenajear también a otro grande del cine como Orson Welles, emulando una famosa secuencia de “El ciudadano”, desplegando su maestría para manejar la síntesis, describiendo el deterioro del matrimonio de George Valentin en pocos minutos, mostrando sucesivos desayunos junto a su esposa, donde el maquillaje, la música y la actuación cada vez más cortante contribuyen a ello.


    Frente a tantos amantes del cine que hoy se conforman con ver una película recién bajada de la Red en la pantalla de su computadora, entrar a la sala de cine a ver “The artist” es una experiencia irrepetible y casi única, porque nos pone (casi) a la misma altura del espectador de hace un siglo atrás, que disfrutaba colectivamente, y más inocentemente, del espectáculo que significaba ir a ver una película. Eso vale el precio de una entrada, y mucho más…
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  • Caballo de guerra
    Caballo de guerra
    MI CINE - por halbert
    "CABALLO ENTRETENIDO, PERO ELEMENTAL"

    Historia de lucha y superación, de coraje y emoción, la última propuesta de Steven Spielberg es, una vez más, una obra pensada para la familia y, especialmente, para adolescentes. El filme entretiene muchísimo; a pesar de su duración de 145 minutos, el ritmo no decae en ningún momento, ya sea que muestre una instancia de palpitante acción como otra más serena y contemplativa.

    Spielberg construye una aventura en la que el caballo del título es estrella absoluta, y se constituye como el hilo conductor a través de varios personajes en la Primera Guerra Mundial, cuyas secuencias resultan apabullantes en cuanto a diseño visual y sonoro se refiere.
    “War horse” (Caballo de guerra) relata la asombrosa historia de amistad que surge entre el joven Albert y un caballo al que bautiza Joey. Habiéndolo criado con todo su amor, ambos serán separados: el padre de Albert vende al animal a la caballería del ejército británico para luchar en el frente. Así, Joey será testigo de un sorprendente período de la Historia con la Gran Guerra como telón de fondo. A pesar de atravesar enormes vicisitudes, su intrepidez y bravura serán la fuente de inspiración para aquéllos con los que se cruzan en su camino.

    La capacidad y virtuosismo de su director para concatenar diferentes historias es realmente loable, ya que se sigue con mucho interés el recorrido del caballo a lo largo de las vivencias con sus dueños temporales. Ya sea que aprenda a arar con el joven inglés que lo cría, o a huir con dos reclutas alemanes novatos que desertan de su misión; ya sea que conviva con una adolescente francesa que quiere enseñarle a saltar, o con un general alemán que lo obliga a remolcar un tanque; todas las pequeñas vivencias del caballo con estos personajes secundarios logran atraer, divertir y emocionar.

    Lo que se le puede echar en cara a Spielberg es cierto estilo elemental, básico, poco sutil en la forma que tiene de poner en escena muchas de las instancias dramatizadas. Cuando el joven que cría a Joey, el caballo, intenta hacerlo arar un campo muy seco y repleto de piedras (de lo que depende que pueda pagar la deuda que tiene su padre), todo el pueblo (¡todo!) corre a ver cómo se las arregla, y encima se larga una lluvia torrencial que aumenta aun más la cuota dramática, mientras el malo de la película se deleita con lo difícil de la situación. O cuando entre un soldado inglés y otro alemán salvan al caballo de la maraña de alambres de púa, todos los soldados ingleses están al pendiente de la cuestión, abriendo camino (coreografiadamente) al paso del caballo y al soldado que, heroicos, salieron airosos de la complicación.

    La escena final tampoco es feliz, con el reencuentro familiar, ampulosamente fotografiado con tonos rojos de un atardecer excesivamente post producido y unos abrazos demasiado fríos para una escena dramática de estas características. Todos resultan trazos gruesos, evidentes, obvios, cuasi teatrales que, si lo expreso de manera exagerada, agravian la inteligencia de un espectador al que no le dejan nada por discernir.
    La fotografía del polaco Janusz Kaminski capta la belleza del campo inglés y la dureza de la vida en la granja, así como el desasosiego en el campo de batalla, acompañados por la efectiva orquesta de John Williams.

    Lo más logrado, sin dudas, en esta realización, es el impactante diseño de producción, más que el flojo guión de Lee Hall y Richard Curtis, basado en la novela de Michael Morpurgo.
    Emily Watson y el joven Jeremy Irvin resultan los personajes más sobresalientes de la trama, dentro de un elenco enorme de secundarios y extras, en el que, sin lugar a dudas, el equino es el que se lleva las palmas.
    Speilberg logra una obra magnánima en cuanto a despliegue audiovisual y puro entretenimiento, pero deja ver ciertos hilos manipuladores y evidentes que dejan al filme rayando con lo edulcorado y simplón.
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  • La invención de Hugo Cabret
    La invención de Hugo Cabret
    MI CINE - por halbert
    HOMENAJE DE SCORSESE A OTRO GRANDE DEL CINE

    Habiendo crecido en un sector de la ciudad de Nueva York conocido como La Pequeña Italia en los 1940s y ‘50s, Martin Scorsese halló un vínculo intenso dentro de las salas de cine de esa época, no sólo por la experiencia de ver las películas, sino también por un acercamiento a su padre, quien se sentaba junto a él, fomentando el naciente amor del futuro cineasta por este tipo de arte.

    “La invención de Hugo Cabret” es un bello homenaje del realizador, dedicado al séptimo arte, y más especialmente, a uno de los directores pioneros de la Historia del cine: el francés Georges Méliès.
    Pero el filme no se centra en esta mítica figura histórica, sino que posa su cámara sobre un niño huérfano que vive en una estación de trenes parisina, rodeado de diversos personajes algo estrafalarios y queribles. Es relojero, como su padre fallecido, y también ladrón (ya que debe robar para poder comer), y a partir de conocer a una niña que va a la estación a diario, comenzará una aventura que lo unirá con un pobre viejo triste, que es nada menos que ese legendario ilusionista y mago que había sido Méliès, ya olvidado en la París de los años 30.

    El filme incluye memorables momentos que reflejan el nacimiento del cine en 1895, la primera función con público que miraba azorado una pantalla con imágenes en movimiento, y también relata, en un trascendental flashback, el desarrollo de Méliès dentro del mundo del cine y su famoso filme “Un viaje a la Luna”. Convencido de las posibilidades de futuro del invento, adquirió una cámara cinematográfica, construyó unos estudios en los alrededores de París y se volcó en la producción y dirección de películas. Pero su éxito fue moderado porque no pudo competir con las grandes productoras, y en la década del 30 pocos lo recordaban.

    Scorsese reclutó una vez más a Ben Kinglsey para este legendario rol (habiendo participado en la anterior “La isla siniestra”), construido con mucho amor, representando al triste director francés que supo ser feliz en un pasado. Para el protagónico Hugo se decidió por Asa Butterfield, conocido por el filme "El niño con el pijama de rayas, un actorcito de 14 años que lleva en sus hombros el hilo de la trama, secundado a la perfección por Chloë Grace Moretz, que ya había sobresalido en títulos como “Déjame entrar” y “Kick ass”.

    Lo mejor del filme es su dirección artística, su puesta en escena y los movimientos de cámara que aprovechan la tecnología del 3D para brindar un espectáculo audiovisual único. Los cinéfilos empedernidos y estudiantes de Cine se toparán (alegremente) con escenas que recrean con inusitada belleza lo que los libros de Historia relatan en sus páginas, nunca antes mostradas en una película de esta manera. Ése es un plus que se agradece, porque logra emocionar el hecho de ver en pantalla toda la magia (poéticamente hablando) que significó el nacimiento del Cine y los logros de quien fuese considerado por muchos como el padre de los géneros de la ciencia-ficción, la fantasía y las películas de terror.

    Lo peor del filme es cierto aletargamiento en el ritmo, ya que Scorsese se toma casi toda la primera hora para meternos de lleno en lo que realmente importa de este guión, haciendo que la segunda parte sea más interesante que la primera. El riesgo que se corre es que, demorando tanto la acción, con la inclusión de secundarios que no aportan más que un contexto para el día a día de Hugo (el guarda de estación de Sacha Baron Cohen, la florista de Emily Mortimer, el librero de Christopher Lee), es que cierto público ya haya perdido la paciencia y no se deje llevar por el enternecedor tributo de Scorsese al arte que más ama, como muchos de nosotros…
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  • La dama de hierro
    La dama de hierro
    MI CINE - por halbert
    GRANDIOSA ACTUACIÓN DE MERYL STREEP, EN UN TORPE BIOPIC

    Basada en la historia de la política británica Margaret Thatcher, la película de Phyllida Lloyd nos muestra a una veterana mujer que padece demencia senil en un presente que la encuentra ya viuda. Con rasgos paranoides y esquizofrénicos, podemos ver a Thatcher negándose a reconocer la ausencia de su marido Denis (Jim Broadbent), que la “visita” a diario, todo el tiempo, interactuando con ella en su cotidianeidad. Junto a él, en su imaginación, recuerda los más importantes hechos de su vida como Primera Ministra, desde su juventud hasta su caída en 1991, cuando le es arrebatado el poder dentro del Partido Conservador al que siempre perteneció.
    La puesta en escena de su directora tiene enormes vicios teatrales, muy especialmente por la forma en que el fantasma del marido aparece constantemente en la habitación de su esposa, en la que comparten el visionado de videos y grabaciones de los hechos más significativos de la mujer, como excusa para que el espectador conozca así los rasgos más salientes de la vida política de la protagonista. Este recurso, tan presente y continuo, actúa como “palo en la rueda” de una narración frecuentemente frenada por estas apariciones.
    Los capítulos del presente están prácticamente en igualdad de tiempo en pantalla que los del pasado, más ricos e interesantes, entre ellos, su actuación contra el terrorismo del IRA, contra los sindicatos para implementar un despiadado plan de privatizaciones y, por supuesto, contra la junta militar argentina en la guerra de Malvinas, que aporta uno de los momentos de mayor dramatismo (Thatcher diciendo enérgicamente “Húndanlo!”, decidiendo el destino atroz del buque argentino General Belgrano, hiela la sangre).
    Meryl Streep ES Thatcher. Compone con alma y vida este personaje que indudablemente quedará en la memoria de su filmografía, no tanto por el filme en sí, que termina siendo algo mediocre (por lo apuntado sobre la dirección) sino por la excelencia de su trabajo. Los movimientos tardos y lo encorvado de su cuerpo al momento de componer a una mujer de 80 y tantos años, o la vital energía, la tozudez y el ímpetu como mujer política en un mundo dominado por hombres, se hacen cuerpo y voz en la figura dominante de Streep. Aplausos de pie para ella y un leve abucheo a Phyllida Lloyd, que le fue mejor con Mamma Mia!...
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  • Los descendientes
    Los descendientes
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    SÓLO UNA AGRADABLE PELÍCULA MÁS, LEJOS DE MERECER UN OSCAR.

    Después de 7 años de su gran éxito “Entre copas” (Sideways), que se había alzado con el Oscar al mejor guión, Alexander Payne regresa con todo.
    Extrañamente, luego de semejante suceso en 2004, Payne había desaparecido de la dirección cinematográfica, pero en 2011 ha regresado con pasos firmes. Y el regreso triunfal se debe al vendaval de éxito que tiene su actual filme “Los descendientes”, más que por la calidad de la cinta.
    Con 5 nominaciones al Oscar en su haber, más el triunfo en los Globos de Oro como Mejor Filme Dramático y Mejor Actor, “The descendants” viene por todo.
    Con el denominador común de sus filmes anteriores, en su obra actual, el director repite una estructura de guión ya explorada por él. "No me gusta hacer road movies, pero siempre termino allí", admitió hace poco Payne. En la nombrada “Entre copas” y la anterior “Las confesiones del Sr. Schmidt” (2002), un hombre común debe hacerle frente a un conflicto existencial y sale a buscarlo no sólo espiritualmente, sino físicamente, poniéndose en movimiento, o sea, viajando a algún lado. En “Entre copas”, un abrumado Paul Giamatti salía en busca de respuestas a los interrogantes de su vida a través de un viaje por la ruta del vino en Napa Valley. En “Las confesiones…”, el pobre de Jack Nicholson se jubilaba de su trabajo, quedaba viudo de repente, su hija se estaba por casar y, para colmo, descubre que su esposa lo había engañado en el pasado, lo que lo impulsaba a realizar un viaje hacia Denver, Colorado, en una casa rodante, con motivo de impedir que su hija cometiera el mayor error de su vida.
    En "Los descendientes" hay un poco de todo eso. Matt (George Clooney), casado y padre de dos hijas, se ve obligado a reconsiderar su pasado cuando su mujer sufre un terrible accidente de barco en Waikiki, dejándola en estado vegetativo sin retorno. Sin saber cómo enfrentar solo la educación de sus hijas de 10 y 17 años (a las que ha desatendido), al mismo tiempo debe decidir vender las tierras de la familia. Junto a todos sus primos, los descendientes poseen algunas de las últimas zonas vírgenes de playa tropical de las islas, de un valor millonario.
    Cuando su hija mayor le revela que su madre tenía un affaire en el momento del accidente, Matt se lanza a la incierta búsqueda del amante de su esposa, en la que se alternan encuentros divertidos, conflictivos, trascendentales, y otros poco probables. Así, Matt comprende que por fin está en una buena dirección para reconstruir su vida y su familia.
    Guión con situaciones un poco forzadas y un protagonista que no merece ninguna nominación esta vez, el filme no alcanza a emocionar con buenas armas, por más que tenga una buena escena lacrimógena protagonizada por Clooney . Pareciera que en una semana (la más movida de su existencia, convengamos) el personaje logra sortear un enorme conflicto que apabullaría a cualquiera, pero no a nuestro querido George.
    La estructura de road movie vuelve a repetirse esta vez, porque la familia completa (más la presencia insólita y constante del novio de la hija mayor) se embarca en un viaje algo impuesto por un guión débil, recorriendo bellísimas playas hawaianas que aportan un excelente e inusual marco a esta historia, muy entretenida, por cierto. De factura sencilla, convencional y sin más sorpresas que las que su protagonista encuentra, la película se sigue con agrado, eso es innegable.
    Evidentemente, Clooney seduce a toda una comunidad cinéfila y a la Academia de Artes y Ciencias de Hollywood, que otorga el galardón más buscado y que, peligrosamente, pueda regalárselo este año. La cámara lo sigue en todo momento, sin despegarse casi de sus miradas y sus gestos. Clooney es un indiscutido galán de cine y un comprometido director, que traspasa la pantalla con su simpatía, su charme, su facha, su tono distinguido, pero no es un actor de primera categoría: ¡con Tom Cruise se llevaría genial! En todo caso, mejor que él está Shailene Woodley en su papel de enfurecida y descontrolada adolescente.
    El filme no es "obviamente manipulador", porque si la historia planteada hubiese sido dirigida por algún novato, tendría que haberse estrenado directamente en TV por cable; pero hay cosas del guión que no resultan creíbles. El tema al que hace referencia el título no está profundizado y no se ensambla naturalmente con el conflicto central, y hubiese sido mejor que sí (al margen que la decisión final que tiene el protagonista, respecto de las tierras, tenga que ver con ello). En vez de hacer una road movie "en busca del amante", se hubiera enfocado en el tema de cómo nos condiciona a los seres humanos ser "descendientes de", y cuán ligados a nuestros antepasados podemos estar. Pero bueno, hubiera sido otra historia. Más interesante, seguro…
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  • J. Edgar
    J. Edgar
    MI CINE - por halbert
    Durante su vida, J. Edgar Hoover llegaría a convertirse en el hombre más poderoso de los Estados Unidos.
    Como director de la Oficina Federal de Investigación (FBI) durante casi 50 años, hizo cualquier cosa para proteger a su país. Sus métodos fueron a menudo despiadados y en ocasiones heroicos, pero la anhelada recompensa de la admiración siempre le fue esquiva.
    En el filme de Clint Eastwood, Hoover (Leonardo DiCaprio) dicta sus recuerdos a uno de los agentes a su cargo. Será su propia mirada sobre su vida la que el espectador conocerá, con el filtro que éste mismo elige colocar. El montaje sobrevuela de forma paralela las instancias policiales y políticas más significativas de su existencia.
    El guión se centra en la figura de Hoover como hombre que podía ejercer su poder sobre líderes políticos y personalidades de la nación, sucumbir ante los autoritarios pedidos de su madre (impecable Judi Dench) y dejarse amar en secreto por Clyde Tolson (Armie Hammer), colaborador, compañero y confesor. Eastwood se toma más de 2 horas para atravesar esas casi 5 décadas, de los años 20s a los 70s del siglo pasado, explorando la vida pública y personal de un hombre que podía distorsionar la verdad tan fácilmente como la podía defender durante una vida entregada a su propia idea de la justicia, a menudo influida por el lado más oscuro del poder. Respecto a los rumores sobre su sexualidad, Eastwood elige sugerir más que mostrar, intentando no meterse en las sábanas de este controvertido hombre, pero dejando bien en claro la vida de prohibiciones sentimentales que debió atravesar junto a su fiel asistente, su único y verdadero amor.
    El trabajo de maquillaje resulta lo peor de este filme, no está logrado, y aleja un poco de lo que pretende ser real o verídico, generando rostros avejentados muy “plásticos”. Naomi Watts tiene un importante rol pero no está del todo explotado, dejándola desdibujada.
    Di Caprio arrasa una vez más con este protagónico, así como lo hiciera en otro biopic de otro enorme director: “El aviador” de Scorsese; lleva adelante el filme con enorme entrega, palmo a palmo con un gran director como lo es Eastwood, pero ciertas escenas resultan algo estiradas, ralentizando sensiblemente el desarrollo del filme, que no deja de ser sugestivo.
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  • Secretos de estado
    Secretos de estado
    MI CINE - por halbert
    Todos los tipos de gobierno son susceptibles a la corrupción política. En términos generales, es el mal uso público (gubernamental) del poder para conseguir una ventaja ilegítima, generalmente secreta y privada. Los EEUU no son indiferentes a los chanchullos políticos, y George Clooney lo demuestra en esta nueva cinta que lo tiene, además de como actor, como director.
    El filme acontece durante los días previos a las elecciones primarias presidenciales de Ohio, cuando Stephen Meyers (Ryan Gosling), un secretario de prensa de la campaña del gobernador Mike Morris (Clooney), se ve implicado en una disputa política que amenaza con poner en riesgo las posibilidades de su candidato de llegar a la Casa Blanca.
    Si bien la cinta se centra casi exclusivamente en cuestiones políticas y en el detrás de bambalinas de una campaña para conseguir votos (con todo lo que implica en cuanto a mostrar cierta parte oscura de la política), el guión se permite, más avanzada la historia, abrir una subtrama paralela: un pequeño y “juguetón” affaire entre Stephen y una veinteañera aprendiz (atrayente presencia de Evan Rachel Wood) que también trabaja en la estructura de campaña de Morris. Justamente, esta subtrama se colará indefectiblemente en la trama política central, generando los picos de tensión más importantes del filme.
    La aparición de excelencias actorales como Phillip Seymour Hoffman y Paul Giamatti como jefes de campaña de los bandos opuestos resultan uno de los mayores aciertos, gracias a las escenas de diálogos punzantes, rápidos y afilados que los tienen como protagonistas junto a Gosling. También está en un rol de reparto Marisa Tomei, como la reportera que se hace la amiga para tener las exclusivas periodísticas.
    Posiblemente el filme peca de corto (dura 100 minutos) y hubiese sido, tal vez, más interesante, profundizar más en las desdichas del personaje principal y cómo opera en él el cambio que sufre al final del guión.
    George Clooney demuestra que es más grande como director que como actor, proponiendo esta vez una interesante puesta en escena de este juego de lealtades y traiciones que es el mundo de la política… más de lo segundo que de lo primero, por cierto.
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  • Historias cruzadas
    Historias cruzadas
    MI CINE - por halbert
    Estados Unidos, el paradigma de la igualdad entre las personas, no siempre ha sido asi. No lo es en la actualidad, y mucho menos durante los 50s y 60s, cuando los negros tenían que ponerse en la parte trasera de los autobuses, ir a baños separados de los blancos, o conformarse con empleos mal pagos. Algo de todo esto hay en este drama de historias cruzadas.
    Skeeter, jovencita de 22 años, ha regresado a su casa en Jackson, en el sur de Estados Unidos, tras terminar sus estudios en la Universidad de Mississippi. Estamos en 1962, época “movida” por cuestiones políticas en aquellos lares. La joven, más que pensar en tener novio y casarse, quiere ser escritora y tiene en mente un proyecto de escribir su primer libro.
    Aibileen es una criada negra que ha cuidado a muchos niños blancos. Tras perder a su propio hijo, que murió en terribles circunstancias laborales, su mirada quedó congelada con un dejo de continua tristeza.
    Minny, su mejor amiga, cocina el pollo frito y las tortas como nadie, pero no puede controlar sus palabras, así que pierde su empleo por bocona.
    A pesar de lo distintas que son entre sí, estas tres mujeres se unen para llevar adelante el proyecto clandestino de Skeeter, que supondrá un riesgo para todas: narrar las historias que viven las mucamas negras a cargo de sus amas blancas, no dejando muy bien paradas a éstas últimas.
    La película de Tate Taylor que adapta el best seller "The help" de Kathryn Stockett, resulta emotiva, bien actuada, con personajes algo caricaturizados (especialmente el rol de Bryce Dallas Howard, como ama de casa de alta sociedad, bastante unidimensional) y, tal vez, políticamente correcta en demasía... Pero se ve con gusto aunque huelgue un poco la fuerza y el ímpetu necesarios.
    Es un filme que ofrece algunas historias amenas, con una atractiva ambientación (léase escenografía, maquillaje, peinado, vestuario, utilería) que es, junto al elenco preponderantemente femenino, lo más conseguido de la cinta.
    Viola Davis y Octavia Spencer sobresalen por sobre todas las demás, ofreciendo instancias de gran carga emocional y risueña, respectivamente. Son dignas de destacar las labores de Jessica Chastain (irreconocible, frente a lo ofrecido en "El árbol de la vida") y la revelación última de Hollywood que es Emma Stone. También aparecen en roles secundarios las veteranas Sissy Spaceck, Mary Steenburgen y Allison Janney. Agradable obra, pero tal vez algo "inflada" últimamente por tanta nominación a premios. ¿Será que mediante estos filmes, Estados Unidos busca reivindicar aquellos años oscuros?
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  • 50/50
    50/50
    MI CINE - por halbert
    "EXCELENTE COMEDIA DRAMÁTICA SOBRE LA ENFERMEDAD MÁS TEMIDA"

    Cuando se habla de salud o, mejor dicho, de enfermedad, una de las palabras que más espanta es “cáncer” o “tumor”. Es típico que los pacientes con este diagnóstico respondan conmocionados e incrédulos, cuando se les avisa por primera vez, en una sala de consulta, con un médico que habla sin parar y con enorme frialdad, sobre la posibilidad de la muerte. De repente, hay una urgencia por distanciarse de lo inimaginable…

    Eso mismo le sucede al pobre Adam Lerner (brillante y consolidado Joseph Gordon-Levitt), un joven de 27 años que, ni bien arranca el filme, se lo ve saludablemente haciendo footing por la ciudad y deteniéndose prudentemente ante un semáforo, a pesar de que no viene ningún auto.

    Sin aviso, un severo tumor se ha apoderado de su columna vertebral y la posibilidad de vida está en un 50% (de ahí el título del filme que, originalmente, se iba a llamar “I´m with Cancer”). El transcurrir de la película es la lucha de Adam por sobrellevar su existencia con este nuevo padecimiento, que puede llevarlo inexorablemente a la muerte. Está de novio con una artista plástica algo superficial (Bryce Dallas Howard), su bromista mejor amigo lo insta a que la deje para huir juntos de parranda y su madre lo sobreprotege aún más.

    El tratamiento del filme lejos está de querer arrancar la lágrima fácil como podría hacerlo, tal vez, un telefilme, dada la característica del conflicto principal. Sus toques de humor están tan equilibradamente incluidos que nos reímos y sufrimos con Adam. No hay subtramas que quiten el foco de lo que verdaderamente importa, que es, ni más ni menos, cómo enfrenta el personaje su imprevista dolencia. Para ello, su médico le sugiere concurrir a una terapia, y su psicóloga resulta ser una jovencita que está haciendo su tesis que lo recibe masticando un sabroso sandwich.

    Ana Kendrick le aporta a este personaje la autenticidad, inseguridad y dulzura, que hará que Adam intente lidiar con su nuevo presente. Los encuentros entre estos dos personajes son uno de los puntos más altos de esta comedia dramática, por lo natural que resulta el contacto entre ambos y la relación que van construyendo. La sonrisa de Gordon-Levitt al verla entrar a la habitación de la clínica es de una ternura y un cariño que emocionan.

    Anjelica Huston es la secundaria de lujo de este cast: como madre guardiana y belicosa aporta su enorme carisma en perfecta medida, tanto en el humor como el drama, en las diversas escenas que le toca protagonizar, como cuando se entera de la enfermedad de su hijo o cuando pide que bajen el aire acondicionado del consultorio médico. Seth Rogen acompaña muy bien al protagonista, demostrando que su personaje, a pesar de parecer un borrachín que sólo quiere llevar chicas a la cama, está muy al tanto de cómo acompañar a su par en esta adversidad que atraviesa.

    Dirigida por Jonathan Levine sobre un guión original (autobiográfico) de Will Reiser, el filme emociona con armas muy válidas, sin caer en sentimentalismos berretas, entrelazando sonrisas y llantos en proporcionadas y pertinentes dosis. Esperanzadora en un 100% (no en un 50), la historia demuestra que el amor, la amistad, la familia y la enfermedad pueden convivir con Adam y, a corto o largo plazo, uno puede encontrarse a sí mismo disfrutando de todo lo que tiene, a pesar de acarrear una enorme cicatriz que atraviese nuestro cuerpo.
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  • Misión Imposible 4: Protocolo Fantasma
    ÁLGIDO ENTRETENIMIENTO, PERO CON POCA ALMA

    “Misión: Imposible”, la saga cinematográfica iniciada por Brian De Palma en 1996, adaptando la serie televisiva creada por Bruce Geller en la década del 60, resultó uno de los mayores éxitos del cine de acción de los pasados 15 años. La película inicial de De Palma nada tenía que ver con la continuación realizada por John Woo en 2000, ni ésta con el giro que dio en la tercera, dirigida en 2006 por J.J. Abrams, productor en esta parte 4. Aquí, el director, es Brad Bird, iniciando así su carrera como director con actores de carne y hueso, ya que previamente sólo cuentan en su haber filmes animados (Los increíbles, Ratatouille, y hasta algún capítulo de Los Simpsons).

    Con el denominador común de Tom Cruise como figura medular y productor (que a sus casi 50 años demuestra que le sobran 15), la saga se ha demostrado sólida a lo largo de sus estrenos, tanto en pantalla grande como en la chica. En “Misión: Imposible – Protocolo Fantasma” (más conocida como “Misión imposible 4?), el agente Ethan Hunt, acusado de un atentado terrorista con bombas contra el Kremlin, es desautorizado junto con el resto de la organización al iniciar el Presidente el “Protocolo Fantasma”.
    Abandonado a su suerte y casi sin recursos, nuestro protagonista deberá hallar el modo de rehabilitar el buen nombre de su agencia e impedir un nuevo ataque. Para complicar aún más las cosas, Ethan se ve obligado a embarcarse en esta misión con un equipo de fugitivos del IMF, cuyos motivos personales no conoce del todo, especialmente del agente William Brandt (Jeremy Renner), que esconde un secreto ligado a la vida personal de Hunt.


    Ante la falta de un villano más presente o más vigoroso (pareciera que no alcanza con la muda presencia de Michael Nyqvist, de la saga original de Millenium), el filme entretiene sin pausas, especialmente en las complicadas y coreografiadas escenas de acción, como la secuencia en medio de una tormenta de arena en Dubai, o en un excéntrico garaje de autos, o en el exterior del piso 130 de un rascacielos.
    Muy entretenida, las casi 2 horas 15 min. de pura acción divierten sin fisuras. Lo que más se echa de menos en esta entrega es el tono dramático y emocional que sí estaba presente en la trama de la parte 3. A pesar de la atrayente conexión entre los cuatro protagonistas, al guión le falta algo de alma. Al margen del género al que pertenece, no le vendría nada mal dar un poco de lugar para que los personajes demuestren que son humanos, y uno pueda acercarse algo más a ellos.


    Cruise, a quien no se le puede negar su pasión profesional y eficacia comercial, se entrega nuevamente a su personaje con la inteligencia suficiente para dejar espacio a sus compañeros de reparto, Paula Patton, Simon Pegg y el nombrado Renner. Adrenalina pura: esto es lo que ofrece esta nueva entrega. Si no se pide más, se sale contento... al margen que, a las 2 cuadras de la salida del cine uno se acuerde poco de lo que acaba de ver...
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  • ¿Cómo lo hace?
    ¿Cómo lo hace?
    MI CINE - por halbert
    "Mujeres al borde..."

    Esta adaptación de la novela de Allison Pearson a cargo del director Douglas McGrath no aporta demasiado a la cartelera local; sólo es un amable entretenimiento que propone, apenas, un poco de reflexión. Kate Reddy (que suena como “ready”, que en inglés significa “lista, preparada”) es una mujer que tiene un excelente cargo en una firma bostoniana de gestión financiera; está casada con un comprensivo marido, un arquitecto desocupado, y ambos tienen dos pequeños hijos. Esta profesional mujer recibe un importante encargo que la obliga a realizar frecuentes viajes a Nueva York, lo que complicará la estabilidad familiar y la relación con los suyos. Para complicar las cosas, el nuevo y encantador colega de Kate resultará un peligro para el delicado equilibrio que ella pretende mantener.

    La película sólo funciona como un buen entretenimiento y se apoya únicamente en las tribulaciones de esta madre-esposa-profesional de clase media. Es por ello que el personaje de Sarah Jessica Parker lleva el hilo conductor de la narración y no lo suelta jamás.
    La estructura está planteada con el recurso cuasi-testimonial de hablar a cámara, esto es: algunos personajes aparecen a lo largo de la cinta hablando sobre ella, como si fuesen entrevistados que prestan testimonio sobre la vida de Kate, aportando la mirada particular de cada uno de ellos. Así encontramos a la secretaria de Kate, a su mejor amiga, al principal contrincante en la empresa y a otra mamá de la escuela.
    El guión es bastante simple y no contiene ninguna sub-trama; más que nada se apoya en el trabajo de Kate y su relación con estos personajes secundarios, además de con su esposo e hijos, mostrando cómo afecta cada vez más su vida laboral por sobre su vida familiar. Nada es original aquí: lo que vemos es exactamente lo que el trailer prometía, sin ningún sobresalto ni historia escondida; comienza, transcurre y termina tal cual uno se lo espera. Por suerte sólo dura 90 minutos y eso ayuda a no alargar algo que resulta obvio de entrada, sin crear conflictos extra que sólo dilatarían sin sentido la llegada al desenlace.

    Lo que tiene de bueno es que, al menos, el conflicto planteado es sincero, real, verídico, creíble; tal vez algo caricaturizado, pero para generar más empatía con el personaje central. Como sugiere el personaje del marido: más que una mujer es una malabarista.
    A pesar de todo, tiene un buen elenco en el que se apoya: Greg Kinnear, Pierce Brosnan, Kelsey Grammer, entre otros.

    Seguramente habrá enorme identificación por parte del público femenino que está en las mismas condiciones que la (des)afortunada Kate.Esta adaptación de la novela de Allison Pearson a cargo del director Douglas McGrath no aporta demasiado a la cartelera local; sólo es un amable entretenimiento que propone, apenas, un poco de reflexión. Kate Reddy (que suena como “ready”, que en inglés significa “lista, preparada”) es una mujer que tiene un excelente cargo en una firma bostoniana de gestión financiera; está casada con un comprensivo marido, un arquitecto desocupado, y ambos tienen dos pequeños hijos. Esta profesional mujer recibe un importante encargo que la obliga a realizar frecuentes viajes a Nueva York, lo que complicará la estabilidad familiar y la relación con los suyos. Para complicar las cosas, el nuevo y encantador colega de Kate resultará un peligro para el delicado equilibrio que ella pretende mantener.



    La película sólo funciona como un buen entretenimiento y se apoya únicamente en las tribulaciones de esta madre-esposa-profesional de clase media. Es por ello que el personaje de Sarah Jessica Parker lleva el hilo conductor de la narración y no lo suelta jamás.
    La estructura está planteada con el recurso cuasi-testimonial de hablar a cámara, esto es: algunos personajes aparecen a lo largo de la cinta hablando sobre ella, como si fuesen entrevistados que prestan testimonio sobre la vida de Kate, aportando la mirada particular de cada uno de ellos. Así encontramos a la secretaria de Kate, a su mejor amiga, al principal contrincante en la empresa y a otra mamá de la escuela.
    El guión es bastante simple y no contiene ninguna sub-trama; más que nada se apoya en el trabajo de Kate y su relación con estos personajes secundarios, además de con su esposo e hijos, mostrando cómo afecta cada vez más su vida laboral por sobre su vida familiar. Nada es original aquí: lo que vemos es exactamente lo que el trailer prometía, sin ningún sobresalto ni historia escondida; comienza, transcurre y termina tal cual uno se lo espera. Por suerte sólo dura 90 minutos y eso ayuda a no alargar algo que resulta obvio de entrada, sin crear conflictos extra que sólo dilatarían sin sentido la llegada al desenlace.


    Lo que tiene de bueno es que, al menos, el conflicto planteado es sincero, real, verídico, creíble; tal vez algo caricaturizado, pero para generar más empatía con el personaje central. Como sugiere el personaje del marido: más que una mujer es una malabarista.
    A pesar de todo, tiene un buen elenco en el que se apoya: Greg Kinnear, Pierce Brosnan, Kelsey Grammer, entre otros.
    Seguramente habrá enorme identificación por parte del público femenino que está en las mismas condiciones que la (des)afortunada Kate.
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  • Un amor
    Un amor
    MI CINE - por halbert
    La acción principal transcurre en Victoria, Provincia de Buenos Aires, allá por fines de los 70s. Lalo y Bruno son dos adolescentes con poco que hacer, más que ir a la escuela y divertirse como pueden durante las vacaciones. Todo transcurre como siempre, hasta que un día llega Lisa, arrasando con la monotonía del pueblo. Ella es apenas menor que ellos, inquieta, simpática, avasalladora, sensual y sexual, no particularmente bella, pero su conquistadora personalidad logra lo que quiere. Ambos se verán seducidos por la jovencita, y también algo enfrentados. Treinta años más tarde, lejos de esos inocentes años, Lisa vuelve a irrumpir en las vidas adultas de estos hombres, produciendo un notorio desequilibrio en la existencia de ambos, y en la suya propia.
    Éste es el tercer filme de Paula Hernández, la realizadora de “Herencia” (2001) y “Lluvia” (2008), que además está basado en un cuento de Sergio Bizzio y está protagonizado por Diego Peretti, Elena Roger y Luis Ziembrowski.
    Lo que define el éxito de esta película es la soberbia actuación del trío protagonista, especialmente de Roger y Ziembrowski, que logran conmover con su naturalidad, sus miradas, sus silencios, cierto amor contenido, y con la nostalgia que aflora por el reencuentro, sabiendo que no son los mismos que décadas atrás. Cada uno ha vivido una vida diferente y, lo que en un pasado podía unirlos, en el presente todo puede ser diferente… O no.

    Con una austera y creíble puesta en escena, Hernández logra persuadir con este simple cuento agridulce, que nos conecta con el pasado de cada uno, con los lazos que nos unen a nuestra adolescencia, llena de recuerdos e idealizadas vivencias.
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  • La piel que habito
    La piel que habito
    MI CINE - por halbert
    “La piel que habito” es el último trabajo de Pedro Almodóvar, dos años después de que “Los abrazos rotos” (2009) recogiera un gran recibimiento a nivel internacional.
    Esta vez, el director manchego realiza la adaptación de la novela “Tarántula”, de Thierry Jonquet, entregando un melodrama que bordea el relato de terror, protagonizado por una especie de doctor Frankenstein que juega a ser dios, manipulando a otras personas como experimentos de laboratorio.
    Robert, un cirujano plástico, atormentado por el suicidio de su esposa (quien previamente había quemado la totalidad de su cuerpo en un accidente de auto) decide poner en práctica una investigación para la creación de una nueva piel, acorazada contra toda agresión externa. Para llevar a cabo las pruebas en un ser humano, aprovechará para vengarse de un joven que intentó violar a su hija, dejándola mentalmente enferma.
    Con influencias del cine de Buñuel, Hitchcock y Dario Argento, este nuevo proyecto vuelve a reunir a Pedro con Antonio Banderas, con quien no colaboraba desde hace 2 décadas, desde “¡Átame!” (1990).
    Aunque en diversas ocasiones Almodóvar había afirmado que contaba con Penélope Cruz para este proyecto, finalmente, por problemas de agenda con Penélope, dio el papel a la extremadamente guapa Elena Anaya, muy bien maquillada para este rol, en el que resulta crucial mostrar la tersura y el color de su piel.
    La escenografía y utilería del filme tienen preponderantes presencias, realzando la bella finca señorial en la que está filmada la película. La música de Alberto Iglesias (que incluye algo de instrumentos electrónicos) así como la cuidada composición de los encuadres, aportan belleza audiovisual, reforzando el drama de sus protagonistas.
    Resulta complejo determinar la cuestión protagonista-antagonista, dado que, tanto Banderas como Anaya intercambian constantemente ambos roles. Los dos son víctimas y victimarios del otro, y la vida los une uno al otro en una enfermiza relación que culminará en grandilocuente tragedia.
    Si bien existen algunos apuntes de humor, en este caso son muy breves, y gana lugar el drama y el horror (de éste último, no tanto por lo que se muestra, sino por lo que significan las acciones de los personajes). La presencia de buenos actores, incluyendo también a la gran Marisa Paredes, le otorgan la credibilidad de la que el guión, por momentos, carece. Eso no quita que se extinga el entretenimiento, es más, todo lo contrario, sólo que el nivel de verosimilitud no es muy alto, y hay que ver la peli con pocos prejuicios para poder entrar en el submundo propuesto por Amodóvar durante 2 turbadoras horas.
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  • Melancholia
    Melancholia
    MI CINE - por halbert
    METAFÍSICA OBRA SOBRE EL APOCALIPSIS

    Siempre resulta algo complejo comentar o criticar un filme tan especial como lo es éste. Especial porque, desde el vamos, su director Lars von Trier ha sido (y es) un controversial referente del cine contemporáneo, especialmente por ser creador de aquel movimiento fílmico desarrollado en 1995 por directores daneses cuya meta era producir películas simples, sin modificaciones en la posproducción, poniendo énfasis en el desarrollo dramático. Estamos hablando del Dogma 95.
    Alejado de esa estética, aquí, en “Melancholia”, uno de los puntos fuertes es la calidad de imagen y sonido: fotografía y música, principalmente, se unen para generar sensaciones en el espectador.
    Si uno tuviese que escribir en una línea la historia aquí narrada, podríamos suponer que se trata de un filme de ciencia ficción con grandilocuentes escenas de acción y suspenso. Sin embargo, aunque hay algo de lo nombrado anteriormente, la mirada particular de Von Trier hace de ésta una obra exclusiva, personal y, por qué no, rara.
    Un planeta llamado Melancholia se acerca a la Tierra y hay enormes posibilidades de que choque con ella, terminando con la raza humana; dos hermanas le harán frente, intentando sobrevivir.
    Ya desde el exordio (con algunas similitudes al inicio de “The tree of life” de Terrence Mallick) se nos presenta una obra que apunta a los sentidos: con el fondo musical del prólogo de “Tristán e Isolda” de Wagner asistimos al visionado de una especie de cuadros móviles, planos ralentizados de situaciones que, más adelante, cobrarán total sentido, porque pertenecen a instancias dramáticas luego desarrolladas.
    Resultan impactantes imágenes por la belleza de su composición, por sus colores, su definición y su texturas, además del lento movimiento dentro de ellas.
    A partir de allí, el filme comienza a transcurrir, segmentado en 2 partes muy diferenciadas, separadas por las placas “Capítulo 1: Justine” y “Capítulo 2: Claire”, haciendo referencia a los dos personajes centrales de la trama, dos jóvenes hermanas adultas, pertenecientes a una acaudalada familia, pero con enormes problemas de fondo (como los de “La celebración” de Thomas Vintenberg).
    En esa primera parte, a Justine se la elige mostrarla en el día de su boda, denotando una impostada felicidad y siendo custodiada celosamente por su hermana, la organizadora de cada detalle de la fiesta. Sin embargo, la celebración estará teñida por los brotes depresivos de Justine, llevando el festejo a un destino poco ideal.
    En la parte 2, Claire protagoniza su miedo al fin del mundo, especialmente por los datos que su esposo científico le da acerca del posible choque de Melancholia, y su reacción frente a la posibilidad del Apocalipsis.
    Pareciera que el interés de la cinta no se orienta hacia lo racional sino más a lo metafísico o emocional, ofreciendo una buena cantidad de escenas con características trascendentales y de planos notables, significativos. Se vive cierta tensión de manera constante, sin advertir lo que está por venir, lo que hace disfrutable su visionado (lo que llamo comúnmente “experiencia cinematográfica”).
    Hay que remarcar que, como espectadores, debemos ser algo concesivos mientras transcurre el drama presentado, ya que semejante acontecimiento catastrófico de un posible choque de planetas, seguramente debe estar siendo seguido a través de medios televisivos y gráficos, pero ninguna noticia llega a la mansión que los tiene aislados.
    Párrafo aparte merece la ganadora de la Palma de Oro como mejor actriz en el Festival de Cannes, Kirsten Dunst da muestras de un talento interpretativo que nunca antes había podido demostrar de esta manera, entregando una agotada, casi extinguida Justine, víctima de un estado que no se explica mucho, pero que expresa con todo su cuerpo y su rostro.
    Charlote Gainsbourg como Claire secunda con creces a la protagonista del capítulo 1 y emerge con enorme autoridad actoral en el segmento que la tiene como heroína. Grandes nombres de la cinematografía mundial se dan aquí en el plano actoral, contando con breves apariciones de Charlotte Rampling, John Hurt, Stellan Skarsgard y Kiefer Sutherland.
    El 19 de mayo de 2011, el Festival frnacés en el que se presentó este filme declaró al cineasta "persona no grata", con su consiguiente expulsión del certamen. La polémica se desató tras unos comentarios de signo pronazi vertidos por él mismo, en los que el cineasta afirmó “comprender a Hitler”. Separando al von Trier director del von Trier persona (¿se puede?), es innegable su capacidad creativa, su modo personal de encarar sus obras, sus nada indiferentes trabajos cinematográficos. “Melancholia” no queda fuera de esta clasificación, resultando una película interesante, sugerente, controvertida y atractiva para los sentidos más que para la razón.
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  • El árbol de la vida
    El árbol de la vida
    MI CINE - por halbert
    UN ÁRBOL FRONDOSO, INTROSPECTIVO, POÉTICO Y EMOTIVO

    Terrence Malick, elogiado director de filmes como Badlands, Días de gloria, La delgada línea roja y El nuevo mundo, regresa con El árbol de la vida, una historia basada en la vida de una familia del Medio Oeste Norteamericano, compuesta por los padres y 3 hijos varones, que transcurre durante los años 50.
    Ganadora del premio máximo en el festival de Cannes último, el guión se centra en la vida del hijo mayor, Jack, desde la inocente infancia hasta su desencantada adultez, en su necesidad de congeniar con el modo de ser de su padre. En el presente, al Jack adulto se lo ve confundido, en busca de respuestas sobre el origen y el significado de la vida, cuestionando la existencia de la fe, ante una enorme pérdida sufrida varios años atrás.
    A través de la visión singular de Malick, donde se mezcla lo personal con lo universal, se observan paralelamente imágenes sobre el cosmos, la naturaleza en su estado puro, el origen del mundo, que provoca una substancial abstracción filosófica, dejando al espectador que sea él quien determine la incidencia de las mismas en la historia familiar que se presenta.
    Cuesta reseñar un filme así, y sería demasiado reduccionista decir que el argumento trata sobre una familia a lo largo de los años, porque éste es un punto de partida del realizador para presentar su visión del mundo, pero sin dudas es lo más parecido a lo que se conoce como Cine Arte o experimental, sin ser tan narrativo, imponiendo un subjetivo estilo de creación para que el espectador elabore las ideas que le provoque esta experiencia cinematográfica.
    Gran película, de no fácil visionado, sería superlativo que resulte una película PARA TODOS, pero termina siendo PARA POCOS, dada la idea que tenemos incorporada de "lo que debería" ser el cine.
    Seguramente, si estuviésemos observando un cuadro, escuchando una sinfonía o admirando una escultura, seríamos menos pretenciosos en cuanto a “entender” más su significado y nos libraríamos más a lo que nos produce emocionalmente. Amén de otras artes, el cine, parece, necesita ser “comprendido” en un 100%, sin alcanzarnos que nos guste estéticamente o nos conquiste desde los sentidos.
    El filme permite una introspección que no siempre se logra en miles de filmes; deja que el espectador construya la historia en su cabeza. Pero más que nada, provoca emociones (de todo tipo) con la belleza de las imágenes y los sonidos, con los simbolismos implícitos y en consonancia con las escenas que muestran la relación del pequeño Jack con sus padres, con sus hermanitos, con el mundo y con él mismo.
    Las actuaciones de los adultos del filme (Brad Pitt, Jessica Chastain, Sean Penn) se ven superadas por la naturalidad de los niños, especialmente la de Hunter McCracken, como Jack en su niñez, en los momentos de juego e intimidad con sus hermanos menores.
    La fotografía de Emmanuel Lubezki y la música de Alexandre Desplat van muy de acuerdo con el estilo pretendido en el filme, para subrayar la poesía de la película, aunque varios movimientos de cámara y tipos de encuadres, por momentos, se hacen demasiado presentes o visibles.
    No hay que dejarla pasar, siempre y cuando se tenga una idea de lo que se va a ver... No como la docena de espectadores que se fueron levantando y yéndose de la sala, cuando este crítico intentaba contener su emoción frente a la belleza del séptimo arte y su capacidad para conmover, sin necesidad de discernir “al dedillo” el significado de la obra cinematográfica que es The tree of life.
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  • Damas en guerra
    Damas en guerra
    MI CINE - por halbert
    Annie (Kristen Wiig) es una cuarentona que ha ido de fracaso en fracaso, ya sea en el plano amoroso, como en el profesional. Su presente la encuentra como empleada en una joyería y compartiendo departamento con dos hermanos de lo más aparatosos. Cuando su amiga de toda la vida le anuncia su compromiso para casarse, Annie se embarca en generar y participar de todos los rituales prenupciales: conocer a las demás amigas de la novia que serán damas de honor como ella; elegir los vestidos que deberán usar; ir de viaje a Las Vegas como despedida de soltera, preparar la fiesta de compromiso, y más. Lógicamente, cada una de estas secuencias está plagada de situaciones risueñas, alocadas y disparatadas.
    Cada una de las damas de honor tiene marcadas particularidades (una estirada de clase alta bastante arpía; una muy inocente recién casada; una ingeniera nuclear machona y buenaza; y una casada con hijos, harta de sus 3 varones) que el director explota en diversos momentos para provocar la risa.
    Con cinco actrices y una guionista con experiencia en el mundo de la comedia improvisada, era obvio que Damas en Guerra iba a combinar el libreto con ese género cómico. El oficio de estas mujeres se hace notar, pero en todas ellas hay rastros constantes de actuación estilo sitcom, y ése sería el máximo reproche que podría hacérsele al filme.
    Wiig es lo suficientemente efectiva como para llevar adelante el rol de antiherohína, y tiene la particularidad de mascullar frases para ella misma, profiriendo algunos simpáticos mohines, especialmente cuando se enfrenta a la villana del filme: la malvada nueva amiga de la novia (Rose Byrne).
    El filme entretiene muchísimo, abusando, tal vez, del estilo algo televisivo antes referido, no sólo por los actores protagonistas y secundarios, sino por darle más preponderancia al uso constante de gags (muchos de ellos escatológicos en su máxima potencia) y diálogos chispeantes y alocados.
    En aparición especial está la legendaria actriz Jill Clayburg (recientemente fallecida), como la madre de Annie, y hacia el final hay una canción muy famosa de los 90´s: "Hold on" del famoso trío de chicas Wilson Phillips, cantado por ellas mismas en plena fiesta de casamiento.
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  • Paul
    Paul
    MI CINE - por halbert
    Durante las últimas 6 décadas, un extraterrestre llamado Paul ha estado en una secreta base militar. Por motivos desconocidos, este alienígena algo perspicaz, huye y se sube al primer vehículo que encuentra en el camino para irse lejos de ahí: una vieja casa rodante alquilada en la que viajan dos “frikis”. Ambos hombres, ya en sus cuarentas pero detenidos en un estado adolescente, son dos británicos fanáticos de la ciencia ficción que recorren América para conocer la legendaria Área 51, el mítico emplazamiento en el que supuestamente el gobierno estadounidense realizó una autopsia a un extraterrestre. Ellos están ansiosos por ver un OVNI o un ser espacial y, claramente, el deseo resulta más que cumplido.
    Por causas diversas, el trío es perseguido por agentes federales y por el trastornado padre de una joven que raptan sin querer. En sus intentos por ayudar a Paul a regresar a su nave nodriza van dejando de ser nerds para convertirse en héroes intergalácticos.
    La agilidad del relato dirigido por Greg Mottola (“Supercool”), la simpatía (y la química) de sus protagonistas Nick Frost y Simon Pegg (también guionistas), y la participación secundaria de Kristen Wiig, Bill Hader, Jane Lynch, Blythe Danner, Jeffrey Tambor, Sigourney Weaver y Jason Bateman, hacen de “Paul” un auténtico entretenimiento. Pero es, sin dudas, el personaje del incorregible alien (con la voz de Seth Rogen, de "El avispón verde") el que se destaca en esta aventura del tercer tipo, dada su enorme simpatía, su desenfado y su afilado humor. El tema musical “All over the world” de Electric Light Orchestra termina por coronar esta simpática cinta, más entretenida y graciosa de lo que podía esperarse. Prejuicio, que le dicen…
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  • Sin límites
    Sin límites
    MI CINE - por halbert
    El treintañero Eddy Morra (el cada vez más ascendente Bradley Cooper, de “¿Qué pasó ayer?”) es un escritor fracasado, sin motivación y con pocas perspectivas personales y profesionales cuya vida cambia de repente cuando, en medio de una crisis creativa, un conocido le da una pastilla de NTZ, un fármaco nuevo y revolucionario que permite a su cerebro utilizar todo su potencial. De esta forma, al ingerirlo, su lucidez está al 100%, pudiendo resolver, no sólo su bloqueo, sino sus problemas emocionales, laborales y románticos. A pesar de mantener en secreto la existencia de esta extraordinaria droga, Eddy capta la atención de un multimillonario empresario (Robert De Niro) y de un gángster ruso (Andrew Howard), poniendo en peligro su vida.
    Es interesante el tratamiento fotográfico del filme, donde ambos “mundos” del personaje (antes y luego de ingerir la droga) se diferencian por la saturación y el brillo de las imágenes.
    Dirigida por Neil Burger ("The Illusionist", "Interview with the assassin") y basada en la novela "The Darks Fields" de Alan Glynn, este provocador filme rodado en Nueva York y con algunos exteriores en Puerto Vallarta (México) se completa con la presencia de Abbie Cornish ("Bright Star"), una joven actriz australiana que empieza a pisar fuerte en Hollywood, habiendo protagonizado el último filme dirigido por Madonna, “W.E.”, proyectado en el Festival de Venecia. Cornish tiene a cargo una interesante secuencia de acción dentro del filme, con una pista de patinaje sobre hielo como escenario de fondo.
    Con vibrante ritmo, el filme avanza sin detenerse, hasta llegar a un angustiante climax, para nada predecible, logrando un visionado muy entretenido, para pasar un buen rato.
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  • Mi primera boda
    Mi primera boda
    MI CINE - por halbert
    ENTRETENIDA COMEDIA, AUNQUE IMPECABLEMENTE FOTOGRAFIADA, DABA PARA MÁS...

    Una pequeña pieza de estética similar a la historieta, animada por el ilustrador Liniers, abre la película y cuenta brevemente la historia previa (infancia, adolescencia, amores anteriores e historia juntos) de la pareja protagónica: Natalia Oreiro y Daniel Hendler. O mejor dicho: Leonora y Adrián.
    Ellos se están por casar, cumpliendo un sueño largamente esperado, aunque se muestran algo ácidos y superados frente a la situación; como que es algo que tienen que pasar casi obligadamente, especialmente él.
    Al ser ella católica y él judío, la boda será mixta y todos los invitados se encuentran esperando a un cura y un rabino (los “Luthiers” Marcos Mundstock y Daniel Rabinovich), que vienen juntos en un remis contratado por el novio.
    Un pequeño error cometido por Adrián lo hará poner en marcha un plan que, más que querer solucionar el traspié que se mandó, generará una catarata de equívocos que involucrarán a más de unos cuantos…
    A pesar del simpático planteo, se despliegan algunos pequeños cliché: un abuelo marihuanero (Pepe Soriano) no es especialmente original a esta altura, ¿verdad?; una madre borracha (Soledad Silveyra), seguramente tampoco…, y mayormente, todos los personajes cumplen con un arquetipo bastante recorrido por el género de comedia: el primo medio tonto, muy bien encarnado por Martín Piroyansky, como lazarillo del novio, cumpliendo a rajatabla todos sus requerimientos; e Inés (Muriel Santa Ana), la mejor amiga de Leonora que, más que acompañarla en su gran día, se pone en plan acosador de Lala (María Alché), una invitada que vino con Miguel Angel (Imanol Arias), antiguo romance de Leonora.
    El sufrido padre de Adrián es encarnado por el popular comediante Gino Renni (con muy poca presencia), y su mujer es la siempre resuelta Gabriela Acher.
    Alan Sabbagh, Clemente Cancela, Sebastián De Caro, Guillermina García Satur y Sofía Wilhelmi conforman la mesa de los amigos, y especialmente los varones harán de las suyas para acompañar al novio en la reparación del error antes aludido.
    En cuanto a los novios protagonistas, ambos uruguayos, pero adoptados por los argentinos, cumplen efectivamente su rol, sosteniendo con nobleza sus personajes, aunque a ambos les falte un poco más de histrionismo para lograr que exploten carcajadas en la platea, cosa que no sucede; sí, por supuesto, simpáticas risas frente a los alocados acontecimientos vividos.
    Este filme de Ariel Winograd ("Cara de queso") contó con el talento del director de fotografía Félix Monti (“De amor y de sombras”, “Sur”, “De eso no se habla”, “El Secreto de sus Ojos”, entre decenas de filmes), la diseñadora de vestuario Ana Markarián y el director de arte Juan Cavia.
    La imagen es radiante, luminosa, siempre en clave alta, describiendo los bellos exteriores e interiores de la estancia en la que se desarrolla prácticamente el 100% de las escenas, muchas de ellas cubiertas con una cámara que flota entre los invitados y vuela ligeramente en los exteriores, logrando estéticos y atrayentes movimientos de cámara. También hay decisiones de montaje interesantes, con los novios hablándole al espectador, narrando situaciones pasadas o elucubrando pensamientos futuros, que son expuestos mediante rápidos flashbacks o graciosos flashforwards.
    Concebida como una película para ser filmada en una sola locación, la majestuosa estancia Villa María, situada en la Provincia de Buenos Aires, combina la arquitectura de principios de siglo pasado, con los jardines de Thais, un lago y una vista maravillosa, constituyéndose como el escenario perfecto.
    La música original del film fue escrita por Lucio Godoy y Darío Esquenazi, incluyendo una serie de standards de jazz arreglados e interpretados por una de las figuras más importantes de la música contemporánea argentina, Adrián Iaies.
    Tal vez, haber convocado a un reconocidísimo elenco de primeras figuras de ayer y hoy para los roles secundarios, deja una sensación de que faltó algo más, que el guión podría haber aprovechado y no hizo (de hecho, lo mejor de Gino Renni está en los créditos finales, por dar sólo un ejemplo). El filme se ve con mucho agrado y resulta de lo más entretenido. Si ése era su único propósito, pues está logrado en un 100%.
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  • El amante
    El amante
    MI CINE - por halbert
    ARTIFICIOSA TRAGEDIA A´LLA ITALIANA

    La acción de "El amante" se inicia en una despampanante mansión burguesa: el hogar de la rica familia Recchi, donde se está preparando una cena de cumpleaños en honor del abuelo de la familia, quien, con un estado de salud muy precario, se prepara para delegar el mando de los negocios textiles familiares.
    Esta primera y dilatada secuencia inicial sirve para dar a conocer a los protagonistas de esta familia, y sus relaciones; lo malo es que algunas de las cuestiones que se plantean en este inicio, poco desarrollo tendrán luego en el conflicto central.
    Se destaca entre todos, Emma, la elegante jefa del hogar, que supervisa los detalles de la reunión. Es ella la que dominará luego la atención del guión y será la dueña del conflicto central, cuando ponga el ojo sobre un amigo de su hijo, impulsando el tono trágico que sobrevendrá en la última parte de la narración.

    Nominada al Golden Globe 2011 como Mejor Película en idioma extranjero y al Oscar en la categoría vestuario, el filme del director Luca Guadagnino ha participado de las selecciones oficiales de los Festivales de Toronto y Venecia 2009 y del Sundance Film Festival 2010.
    Con locaciones en Milán, Londres y San Remo, el filme significó un trabajo en conjunto de siete años para Tilda Swinton (protagonista y productora) y el realizador.
    Lo más rescatable de esta cinta está relacionado con lo formal, especialmente con la excelsa fotografía de Yorick Le Saux y la (algo rimbombante pero magnética) música de John Adams; pero su uso indiscriminado termina desviando la atención del espectador, en vez de favorecer a empatizar con el estado anímico de los personajes.
    Pareciera que el director estuvo ejercitando todas las posibilidades que pueda darle la cámara, desde los diversos tamaños de planos, las angulaciones picadas y contrapicadas arriesgadas y la enorme cantidad de movimientos coreografiados con grúas.
    Plásticamente, la puesta en escena es de ensueño, muy atractiva y enormemente disfrutable; pero algunos aspectos están tan presentes, tan visibles, que genera cierto tedio, empachando sin concesiones.
    La tragedia que se cierne sobre el final termina por coronar un filme extremadamente artificioso, donde pareciera que huelgan los diálogos en situaciones en que son requeridos, provocando algunas escenas pseudoartísicas y antinaturales.
    El título original “Io sono l´amore” pareciera provenir del fragmento de la película “Filadelfia” de Jonathan Demme, que Emma mira con atención, cuando el personaje que hacía Tom Hanks en esa película escucha el aria "La mamma morta" por Maria Callas, que incluye esa frase.
    Si bien es loable la predominante presencia y entrega actoral de la gélida Swinton (y la presencia de una ya mayor pero distinguidísima Marisa Berenson), este filme italiano peca de cierta soberbia y no alcanza a mantenerse a flote durante sus extenuantes 2 horas de duración.
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  • Larry Crowne
    Larry Crowne
    MI CINE - por halbert
    Dos grandes estrellas norteamericanas se han juntado para que uno de ellos, además, dirija el filme. Tom Hanks y Julia Roberts protagonizan esta comedia liviana, amable, simpática y algo leve.
    Con algo de romance y un poco de optimismo, este guión muestra cómo un hombre común, Larry Crowne, se ve obligado a replantear su vida cuando es prácticamente echado de su trabajo en un hipermercado en el que lidera un equipo. Súbitamente se encuentra con mucho tiempo libre, con problemas para pagar la hipoteca de su casa y sin tener claro qué hacer. Con la intención de darle un sentido a su vida, comienza a asistir a la universidad local, para suplir las carencias intelectuales que generaron su despido.
    Para su sorpresa, su profesora de oratoria es nada menos que Julia Roberts, una mujer desapasionada, que ha perdido las ganas de enseñar, además de sentirse atrapada en un matrimonio que parece sin rumbo.
    Coguionista, protagonista y director de Larry Crowne, Hanks escribió el guión en conjunto con Nia Vardalos (Mi gran casamiento griego). Habiendo debutado como director y guionista en 1996 con “Eso que tú haces”, Hanks tuvo siempre en mente a Roberts, amiga suya desde hace mucho tiempo, para interpretar a la coprotagonista. Y una vez que ella aceptó, completó el elenco con un mix de amigos e intérpretes en ascenso, incluyendo a Pam Grier, George Takei y Rita Wilson (su esposa en la vida real).
    Es interesante el planteamiento de la trama, esto de ver lo que le podría pasar a un hombre en sus 50 obligado a empezar de nuevo en un momento de su vida en que no lo imaginaba. Entretenida y simpática, la película propone algunos tópicos que podrían explotarse más (desempleo, autosuperación, soledad) y no pasa nada con todo eso. Se va para otro lado, válido, pero menos valioso...
    El track "Calling America" de Electric Light Orchestra acentúa el mensaje esperanzador de este amable intento de Hanks de entregar una historia chiquita y disfrutable.
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  • En un mundo mejor
    En un mundo mejor
    MI CINE - por halbert
    INTENSO DRAMA EXISTENCIALISTA, NECESARIO PARA TODO SER HUMANO

    La directora Susanne Bier construye con esta "En un mundo mejor" una sólida película, inexorable, que emociona y nos deja mudos ante la inevitable introspección que suscita. No por nada logró que su película ganara el último Oscar al filme de habla no inglesa.

    El pequeño Christian, luego de haber perdido a su madre, regresa con su padre a Dinamarca natal y en el nuevo colegio conoce a Elías, un niño que es víctima de bullying (maltrato e intimidación por parte de sus compañeros).

    Anton, el padre de Elías, es médico, un idealista doctor que trabaja en una misión humanitaria en un campo de refugiados de África, que divide el tiempo entre la desolación y su casa de Dinamarca, por lo que, ante tantas ausencias, desconoce el constante acoso que vive su hijo. Elías y Christian forman rápidamente un fuerte vínculo y se involucran en un peligroso acto de venganza, con consecuencias potencialmente trágicas, debiendo comprender las complejidades humanas, el dolor y la hostilidad.

    De entre tantas potentes escenas, la protagonizada por Anton con el mecánico agresivo da cuenta de cómo nos amenazamos los seres humanos por nimias diferencias; cómo se enfrenta la benevolencia con la intolerancia, la armonía con la beligerancia. Es la síntesis del acostumbramiento del ser humano a responder a la violencia con otro acto virulento.La vida de estos dos niños protagonistas se ve afectada por situaciones violentas en las que se ven envueltos, ya sea generada por otroschicos como por los adultos. Ser testigos y partícipes en esos contextos hostiles los hace actuar de la misma forma, como si el “ojo por ojo, diente por diente” fuese la manera de reflexionar y accionar frente a la violencia.

    La precisa dirección actoral de Bier saca lo mejor de los niños actores, que deben protagonizar escenas de alta intensidad, ya sea física como emocional. También los actores adultos Mikael Persbrandt y Trine Dyrholm (vista hace poco en "Aguas turbulentas") aportan su gran oficio, ofreciendo momentos de tensión y de reflexión.

    La mirada de la directora resume en esta historia lo que muchos pensamos: qué difícil se está haciendo para la raza humana poder convivir en paz, poder hacer el bien, poder compartir la vida con los demás y aceptar las diferencias que tenemos con los otros. Pareciera que necesitamos exterminar al que piensa, siente o vive diferente a uno, sin comprender que cada uno tiene una manera propia y única de ser, percibir y valorar al mundo y de que, por ende, debemos esperar que cada una de las personas que nos rodea tenga opiniones, hábitos y pautas de vida distintas a las nuestras.

    Gracias Dinamarca por esta película; gracias Susanne Bier por este sacudón que necesitamos para entender que, enfrentados, no llegamos a ningún lado. Es una verdad que hay que aceptar y en la que debemos fundar las relaciones humanas para una convivencia de mejor calidad… por un mundo mejor.
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  • La oscuridad
    La oscuridad
    MI CINE - por halbert
    Pocos son los aciertos de “La oscuridad”, título local de “Vanishing on 7th street”. El filme cuenta sobre una misteriosa y profunda oscuridad que llega a una ciudad. La gente de allí ha ido desapareciendo: los cines y centros comerciales se han vaciado; los hospitales y las calles están desiertos. Sólo quedan vestigios de vida reciente y, por alguna razón absurda, un puñado de sobrevivientes. Estos son un joven periodista (Hayden Christensen), una enfermera (Thandie Newton), un operador de cine (John Leguizamo) y un niño; los cuatro desconocidos coincidirán en una taberna abandonada e intentarán subsistir, comprendiendo de a poco el mal que los acecha. Aparentemente, el estar bajo un haz de luz los salva del peligro, y el generador que tienen en la taberna los ayuda a sobrevivir, pero es poco el tiempo que les queda.
    No logra real trascendencia esta cinta de pretendido terror. El mal que aqueja al lugar no logra constituirse muy claramente más que una sombra, y el guión no se toma el trabajo de dar algún tipo de explicación del fenómeno. Por otro lado, los personajes principales tampoco resultan de lo más atractivos: es difícil sentir pena o empatía por ellos, porque poco se sabe de sus vidas y sus pesares o conflictos, por lo que es arduo para el espectador comprometerse afectivamente con estos y queda la sensación de que da lo mismo lo que vaya a pasarles.
    Ni siquiera el afiche presentado para este país logra ser atractivo: parece un diseño hecho a las apuradas, con la imagen de uno de los afiches originales dispuesto a la izquierda... ¡un desastre!
    A pesar de tener un buen arranque (algunos pocos minutos del comienzo) la peli no encuentra un rumbo que logre interesar, y se producen situaciones poco originales y previsibles. Si bien, al menos, no es aburrida y permite un breve entretenimiento, queda la sensación de no haber visto nada... Nada nuevo…
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  • Ausente
    Ausente
    MI CINE - por halbert
    INOCENCIA INTERRUMPIDA

    Varios planos detalle de diversas partes de un cuerpo joven semidesnudo se presentan junto a los créditos iniciales: un muslo, un pie, un hombro, un pecho, un abdomen, una entrepierna…; pero no se trata de una escena sensual, sino de la revisación médica de Martín, un joven de 16 años que está por entrar a la clase de natación. En rueda de compañeros, antes de entrar a la piscina, parece escuchar lo que dicen los demás, pero en realidad, mira a su profesor de educación física que, sentado en un banco y con la cabeza apoyada contra la pared, parece ausente, ido…
    Con la excusa de haberse lastimado el ojo, el jovencito acepta que su “profe” lo lleve al hospital, para luego, por cuestiones de la trama, terminar en la casa de éste para quedarse a dormir. A partir de allí, el mundo de ambos personajes tambaleará (aunque módicamente, al menos por lo que se mostrará).
    El protagonista adulto parece estar ausente en prácticamente toda la narración. Si bien puede ser una marcación actoral, lo que más vemos del personaje es su estado letárgico, adormilado. Poco conocemos de su vida, a pesar de verlo mucho en pantalla: con su novia (Antonella Costa) habla poco (habla ella sola); con sus alumnos, lo vemos pasar lista y nada más; en la intimidad de su hogar sólo parece leer un libro o acostarse boca arriba a pensar…. ¿Le pasa algo o es así?
    En cambio, la vida del adolescente parece ser más natural, ya sea estudiando en su habitación con una compañera “que le tiene ganas”, o jugando y charlando con un amigo (eso sí, la relación con sus padres no se muestra, sólo se los nombra).
    En su ópera prima, “Plan B”, Marco Berger había logrado un mejor trabajo de los actores, más natural y fluido. Aquí las escenas dialogadas entre los dos protagonistas parecen más artificiales, con largos silencios algo antinaturales, incómodos (¿la idea era que pareciera a propósito para mostrar la incomodidad entre ambos?).
    Al estar proyectada en DVD, poco puede apreciarse de la fotografía de Tomás Pérez Silva, que luce descolorida, oscura, sin brillo; a lo sumo se perciben buscados fueras de foco o el uso del foco selectivo.
    La historia planteada es interesante, da para el debate, resulta original porque un adolescente se aprovecha de un adulto y no al revés, y evidencia cierto “peligro” en las aulas (sólo por el hecho de que, en este caso, el alumno es un menor de edad; no porque no pueda existir una relación consensuada, pasional o amorosa, entre un alumno y un profesor). Pero lamentablemente, tal vez, la elección de Carlos Echevarría como el docente no haya sido la más feliz, porque si bien podemos pensar que el personaje debe tener un tono gris o apagado, cierta inexpresividad de la actuación de éste no suma para resultar creíble o querible, no permitiendo una identificación con él. No es el caso del joven Javier De Pietro, que aporta una inocente (?) sensualidad y cierta desenvoltura en su rol.
    Al margen, es buena la intención del director y guionista de contar esta historia que genera suspenso (mención especial para los tonos graves de la música de Pedro Irusta) y cierto desconsuelo en el drama vivido por el protagonista, pero, a pesar de haberse hecho con el premio a la mejor película de temática gay de la Berlinale, esta vez no alcanza para crear una obra de lo más acabada.
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  • Super 8
    Super 8
    MI CINE - por halbert
    LA EDAD DE LA INOCENCIA

    Tanto J.J. Abrams como Steven Spielberg descubrieron el cine en su infancia, filmando películas con los formatos de Super 8, las cuales sirvieron de base para todas sus aventuras posteriores en pantalla gigante.
    Como director, Abrams es conocido por "Misión: Imposible III" y "Star Trek", así como también es responsable de la famosa serie televisiva "Lost".
    Spielberg es el realizador de algunas de las cintas más exitosas y famosas de todos los tiempos: "E.T.", "Encuentros cercanos del tercer tipo", la saga de "Indiana Jones"; y las más serias “La lista de Schindler” o “Rescatando al soldado Ryan”, entre muchas otras.

    En el centro de "Super 8" se encuentran seis pre-adolescentes en un municipio de Ohio a fines de los 70´s y, aprovechando que comienzan las vacaciones, deciden filmar una película casera de zombies, con efectos especiales y todo.

    Pero luego de presenciar un imponente accidente ferroviario (excelentemente recreado, para disfrutar mucho más en el cine), hechos misteriosos repercuten en su amistad, y un peligro desconocido comienza a acechar el lugar.

    El alma de la película pasa por estos jovencitos, por su aún imperturbable inocencia, por sus deseos de aventuras, por su incondicional compañerismo. Cual héroes de acción, intentan salvarse del nuevo mal que aqueja a la ciudad.

    Tanto la puesta en escena como el tratamiento del guión tiene resabios de aquellos filmes ochentosos que solíamos ver de más chicos; mantiene cierta inocencia, cierto aire naif que la hace encantadora, especialmente por la presencia de estos niños actores que se roban la película con enorme talento y naturalidad. La partitura musical de Michael Giacchino combina los ritmos musicales divertidos de finales de los ‘70s (con "My Sharona" a la cabeza) con las emociones intensas de una película de suspenso dramático.

    La tensión pseudo-amorosa entre los personajes del genial y sensible Joel Courtney (en su debut cinematográfico) y la más experimentada Elle Fanning contagia enorme ternura y nos emocionamos con sus llorosos ojos cuando se miran intensamente.

    Otro actor debutante, Riley Griffiths interpreta al personaje de Charles, el intenso y perfeccionista visionario del grupo que es el escritor/director del filme que están rodando, que tiene a su cargo algunos graciosos parlamentos que representa con enorme espontaneidad y desenvoltura.

    Mezclando ciencia ficción con aventuras, cierto tinte romántico y dramático, Abrams, a pesar de no lograr un filme súper original y brillante, propone una nostálgica mirada sobre la amistad adolescente, al estilo de la mítica “Cuenta conmigo” (Stand by me de Rob Reiner) en la que un cuarteto de chicos se topaba con un cadáver y ese hecho los cambiaba para siempre. Algo de eso se huele en esta cinta (además de ciertas similitudes con “La guerra de los mundos” o la nombrada “Encuentros cercanos…”) que entretiene sin pausas y en la cual el origen del peligro que acecha al lugar es apenas mostrado y está prácticamente en off durante todo el metraje.

    Poco importa, porque el peso está en el intenso vínculo de estos jovencitos que en los 70´s querían filmar películas y que, tal vez, 40 años después, podrían ser estrellas en el firmamento cinematográfico. Igual igual que sus creadores…

    IMPORTANTE: Quedarse viendo los créditos finales que incluye una yapa seguramente esperada.
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  • Copia certificada
    Copia certificada
    MI CINE - por halbert
    Como una especie de “Antes del amanecer / atardecer” de Richard Linklater, dos seres (un escritor inglés y una galerista de arte francesa) deambulan por las callecitas de la Toscana, en el sur de Italia, y debaten sobre el arte, el amor, el matrimonio. Y eso es todo; y ese todo es muchísmo.
    Reconocida remake (o podríamos decir, copia certificada) de “Te querré siempre” de Roberto Rossellini, en el filme parece que no pasa absolutamente nada a lo largo de su metraje. O bien, suceden pocas cosas. La trama es muy sencilla, pero su nivel de profundidad es equitativamente complejo.
    El paseo comienza como un encuentro entre dos personas que intentan seducirse intelectualmente, intercambiando conceptos sobre arte. Pero, de a poco, la incomunicación entre ambos gana terreno y se hace cada vez más evidente en las banales conversaciones, en los reproches y la mutua indiferencia. La vida de los protagonistas es como que se escinde y, sin elipsis, los dos casi desconocidos pasan a ser (o representar, tal vez) una pareja casada desde hace años. Por lo tanto, nunca queda demasiado evidente si acaban de conocerse o si son un matrimonio; o ambas cosas a la vez… Tal vez no importa y toda la trama del filme es sólo una excusa para asistir a diversos momentos que puede atravesar una pareja: enamoramiento inicial, seducción, amor, hartazgo, apatía, abandono. Y en todas esas charlas, en todos esos conceptos vertidos por ambos, se logra una identificación que nos acerca a ellos.
    Notable obra de Abbas Kiarostami, minimalista en su puesta en escena (aunque sobran bellos encuadres) pero compleja a la vez por lo antedicho sobre el doble juego de los personajes. Juliette Binoche es simplemente magnética en este rol: exuda naturalidad y no por nada ganó el Premio a la Mejor Actriz en Cannes 2010.
    Un filme para un público selecto (especialmente adorador del realizador iraní) que desee regocijarse con las bellezas naturales de un escenario encantador, identificarse con muchas de las reflexiones planteadas y enredarse en un interesante juego de representación.
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  • Atrapada
    Atrapada
    MI CINE - por halbert
    FESTIVAL DE LUGARES COMUNES

    Este thriller psicológico retitulado "Atrapada", sobre una joven encerrada en una misteriosa institución mental en la década del sesenta, hace agua por todos lados y resulta una historia repetida una vez más.
    Kristen (Amber Heard, de "Infierno al volante"), una joven mujer con problemas, se despierta drogada en la sala de un psiquiátrico en el que se encuentra retenida. Desorientada, sin saber cómo llegó y sin poder recordar nada de su vida anterior, tiene la certeza de que en ese ambiente no está a salvo. Las otras pacientes del área tampoco tienen respuestas y ella pronto descubre que las cosas no son lo que parecen. Cuando una por una, las muchachas empiezan a desaparecer, la joven debe encontrar una manera de salir de ese lugar infernal antes de convertirse en la próxima víctima.
    En este momento de su extensa y mítica carrera, John Carpenter debería proponer algo más audaz, diferente. Sin salir del terror, que siempre ha visitado, es hora de encontrarle una vuelta de tuerca más a los filmes de este género. Sus obras principales son Halloween (1978), La niebla (1980), Escape de Nueva York (1981), La Cosa (1982), Christine (1983), Starman (1984) y una enorme lista, y cualquiera de ellas es superior a este engendro.
    Si bien otros directores noveles se han animado a experimentar con narraciones originales, Carpenter, un maestro en la materia, debería optimizar sus nuevas propuestas con algo distinto.
    “The Ward” (El pabellón, su título original) tiene todos los elementos clásicos de la arquetípica película de Carpenter; está lleno de lugares comunes, visitados y re-visitados por él y por decenas de otras producciones de estas características: muertes truculentas; falsos golpes bajos musicales para asustar; la melodía de caja de música, que se desdibuja para representar un instante de locura; los inconfundibles enfermeros malévolos que se sonríen al encerrar a las pacientes en sus calabozos; la repetida escena de hacerle creer a la enfermera que se ha tomado la medicación (en el vasito de papel, por supuesto) y luego burlarla cuando vemos que no la ha tomado y la guarda en la almohada… y más, y más… Tal vez, queriendo captar nuevas generaciones (esto de que “el público se renueva”), el director ofrece un plato ya servido infinidad de veces que, a esta altura, sabe a viejo.
    Una curiosidad: en un papel secundario aparece Mamie Gummer, la hija de la grandiosa Meryl Streep que, si bien demuestra cierto talento, no es el mejor filme para juzgar su oficio.
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  • Tengo algo que decirles
    Tengo algo que decirles
    MI CINE - por halbert
    Comedia devenida en drama, este filme del turco-italiano Ferzan Özpetek está a tono con su filmografía, en la que suele ahondar en temáticas gay. Özpetek debutó en 1997 con "Hamam: el baño turco", a la que le siguieron "El hada ignorante", "La ventana de enfrente" y "No basta una vida", entre otras. En este caso relata la historia de una familia acomodada económicamente, en el sur de Italia, que descubre un secreto difícil de digerir para todos ellos, que involucra un tema sexual.
    En la familia Cantone, dueños de una fábrica de pasta, el padre está empeñado en hacer de sus hijos unos triunfadores. Antonio, el mayor, trabaja en la fábrica; Tommaso, en cambio, tiene una difícil misión al querer confesar su homosexualidad, además de plantear que quiere ser escritor y no formar parte del negocio familiar. Pero Antonio se le adelantará y confesará algo inimaginable. También está la rebelde abuela, una mujer anclada en el pasado, de la cual se muestran flashbacks a cuentagotas , que justifican su accionar casi finalizando el filme.
    Es de destacar la maña del director para colocar pequeños gags en medio de situaciones dramáticas, que no desentonan, y alivianan un poco el peso del drama. Si bien cae en algún que otro lugar común (los amigos tan amanerados del protagonista o la tía alcohólica) el filme se ve con gusto y resulta entretenido, destacando la labor actoral de Riccardo Scamarcio y, muy especialmente, de la bellísima veterana Ilaria Occhini como la Nonna, que también guarda su propio secreto...
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  • Medianoche en París
    Medianoche en París
    MI CINE - por halbert
    ENCANTADOR TRIBUTO AL ARTE, EN UNA CIUDAD MÁGICA

    Medianoche en París gira en torno al gran amor de un hombre por la capital francesa, y alrededor de la ilusión de creer que la vida de los otros es mejor que la propia. En este caso, el anhelo del protagonista pasa por vivir en otra época, en los años 1920s.

    Gil, un guionista (Owen Wilson) e Inez, su novia (Rachel McAdams) llegan a París aprovechando un viaje de negocios del padre de ella. El estar en ese bello lugar, hace que en Gil renazcan antiguas ambiciones literarias. Y ese enorme deseo permite que su ser (¿su mente, su cuerpo, ambos?) viaje en el tiempo y se tope con gigantescas figuras del arte y la cultura de hace 100 años y más, logrando toparse con la escritora Gertrude Stein (Kathy Bates) y el pintor Salvador Dalí (simpático Adrien Brody), además de con Scott y Zelda Fitzgerald, Hemingway, Picasso, Man Ray, Modigliani, Toulouse-Lautrec, Degas y Buñuel, entre otros.

    Woody Allen recurre una vez más a la nostalgia, al deseo de volver al pasado, a cierto inconformismo por la vida que tenemos, pero siempre con un tono entre burlón, gracioso y melancólico.Wilson cumple a la perfección con el rol que otrora se hubiese otorgadoAllen para sí mismo hace 25 o 30 años atrás. Está todo el tiempo en pantalla, participando de todas las escenas del filme, y lleva ese protagonismo con hidalguía, y permitiéndose un rol sin los excesos a los que nos puede haber acostumbrado en gran parte de su filmografía. Es uno de los actores contemporáneos más exitosos, masivamente conocido como comediante, que navega, algunas veces, a dos aguas entre el cine industrial y el independiente.

    Marion Cotillard, como Adriana, la musa inspiradora de Picasso, exuda belleza y refinamiento, sensualidad, delicadeza y elegancia en cada uno de sus momentos compartidos con el protagonista. No así Carla Bruni, la actual primera dama de Francia, que en el papel de una guía de turismo sólo cumple con decir un texto sin que resulte atrayente o exclusiva su breve participación.

    Las locaciones incluyen algunos de los lugares más conocidos y apreciados de París, como la librería Shakespeare & Co, el Salón de los Espejos de Versalles, los jardines de Monet en Giverny, el Museo de L’Orangerie, el Museo Rodin, el Mercado de Pulgas Paul Bert, la Rue Montagne, Notre Dame, la Plaza Dauphin, Maxim’s, el Puente Alejandro III, entre varias locaciones originales, bellamente retratadas por la apuesta fotográfica de Dairus Khondji. La mayoría de sus soberbias imágenes buscan el color, y hasta el aroma y el gusto de sus bellos lugares, mientras el oído se embelesa con melodías de Cole Porter.

    Midnight in Paris es una carta de amor de Woody Allen a la Ciudad Luz, a la cual él equipara a su bienamada Nueva York. Y también es un filme para aquéllos amantes de la cultura (léase pintura, música, literatura, cine, escultura, etc.), dada la importante presencia de referentes de todas esas ramas del arte. Con una idea excelente y una historia muy bien intencionada (esto es lo que le vale un punto extra en esta crítica), Allen vuelve a salir airoso y regala un cuento de fantasía en una de las ciudades mágicas europeas.
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  • La doble vida de Walter
    La doble vida de Walter
    MI CINE - por halbert
    ORIGINAL DRAMA FAMILIAR QUE PECA DE SUPERFICIAL

    En su carrera como directora, Jodie Foster ha desarrollado una buena reputación por su gran habilidad para compartir temas universales sobre dinámicas familiares, a través de las experiencias específicas de los personajes en sus películas ("Little man Tate", "Home for the holidays").

    "The beaver" (El castor) es un drama familiar, la historia de un hombre deprimido que se ha desligado emocionalmente de su mujer e hijos; un filme que cuenta en términos muy directos cómo una familia fracturada encuentra la manera de sanarse a sí misma. Walter es un ejecutivo de una fábrica de juguetes que sufre de depresión crónica, y redescubre nuevamente la vida por medio de un títere, un muñeco con forma de castor que toma la voz cantante y le permite volver a comunicarse con su entorno. El conflicto viene cuando su familia no acepta esta nueva forma de contacto.

    A pesar del efectivo planteamiento de la trama, el principal problema del filme es que se queda corto con el desarrollo del conflicto principal. Nunca queda demasiado claro qué llevó exactamente a Walter a estar con semejante depresión; no hay un panorama médico-psicológico que justifique las acciones de este hombre enfermo (a pesar de la narración en off explicativa - innecesaria), y por momentos se hace imperativo conocer más para empatizar con su conflicto que, lamentablemente, se resuelve un poco fácil.

    Al margen, Mel Gibson realiza una interesante entrega actoral, ya sea en los momentos hondamente dramáticos como algunos graciosos que incluyen a su marioneta.
    Hay también otro conflicto lateral: el de una compañera de estudios del hijo mayor (Anton Yelchin), interpretada exquisitamente por Jennifer Lawrence (nominada este año por "Lazos de sangre"), que también adquiere protagonismo, quitando, tal vez, relevancia al conflicto principal del guión. Foster se reservó el rol de la esposa que no logra comprender a su marido y, egoista e infructuosamente, pretende sanarlo mostrándole fotos de cuando eran felices. Es un personaje edulcorado, algo "antipático" y no aporta positivamente a la trama.

    Con algunos lugares comunes y hollywoodenses (por ejemplo, el tratamiento que hace la prensa sobre Walter y su castor y el concesivo desenlace) el filme de Mel y Jodie se disfruta y entretiene (y hasta emociona un poco), pero no se extiende mucho sobre un tema que tenía mucho para profundizar.
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  • Los agentes del destino
    Los agentes del destino
    MI CINE - por halbert
    PERO EL AMOR ES MÁS FUERTE

    Resulta interesante el planteo de pensar que existe un destino escrito para todos los mortales y que, al margen de creer que tenemos decisiones propias, nuestra vida ya fue determinada previamente y el destino se antepone a la voluntad.
    David Norris es un congresista y durante la noche de su mayor derrota política conoce a Elise, una joven bailarina, que levanta el ánimo del alicaído político. Es un encuentro muy casual, inusual, en el que se enamoran a primera vista; y, aunque el destino sólo preveía ese único encuentro entre ellos, vuelven a cruzarse casualmente unos días después en un autobús, lo que hace que continúen su primer acercamiento.
    Es por ello que, habiendo desafiado a la suerte, los oficiales del bureau de ajustes (los agentes del destino del título local, con sobrios trajes grises e infaltable sombrero años 50s) están facultados para encauzar la vida de David, en la que se supone que la pareja no prolongue su relación. Estos agentes están acreditados para recorrer el mundo y, si alguien se sale del plan que tiene trazado, se encargan de ajustarlo para encaminar su destino.
    Reavivando una relación que no debería existir, David se enfrenta a estos agentes, que intentarán por los medios necesarios, alejarlo de Elise.
    Durante los siguientes años, el político tratará de ser más listo que este grupo de hombres que manipulan el destino, arriesgando su vida y el destino de la bailarina.
    Es uno de los mayores retos sentimentales para Matt Damon y Emily Blunt, y todo gira en torno al romance entre ellos. Pero lamentablemente no es cuantiosa (como debería) la química que se genera entre ambos, y eso descuenta puntos para lograr algo de identificación con la historia. Si bien comparten diálogos algo ingeniosos y chispeantes, no se ven tan amalgamados como nos gustaría.
    "Los agentes del destino" fue escrita para la pantalla y dirigida por George Nolfi (guionista de “La Nueva Gran Estafa”, co-guionista de “Bourne: El Ultimátum”) y está basada en el cuento corto Adjustment Team de Philip Dick (El Vengador del Futuro, Sentencia Previa, Blade Runner).
    Hay gran presencia de escenarios naturales de la ciudad de Nueva York: la azotea del 30 Rockefeller Centre; la Biblioteca Pública de Nueva York; el histórico Edificio de Aduanes en Manhattan; el Hotel Waldorf Astoria; el campo del Yankee Stadium; entre otros tantos.
    Con buenas secuencias de acción e interesante uso de los FX (especialmente el uso del chroma key) el filme no es de lo más redondo, pero plantea un tema interesante, mezclando acción, romance y un poquito de reflexión sobre desafiar el camino que, supuestamente, tenemos trazado de por vida.
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  • Hanna
    Hanna
    MI CINE - por halbert
    LA FEMME NIKITA

    En lo más lejanos parajes nevados de Finlandia, Hanna (Saoirse Ronan) es una adolescente criada por su padre (Eric Bana), un ex-agente de la CIA, en las más rústicas condiciones. La joven se encarga de cazar renos para alimentar a ambos, y tiene la potencia, el aguante y el instinto tan agudos como los de un guerrero a prueba de todo. Su educación y entrenamiento han sido generados para hacer de ella una asesina perfecta (cualquier similitud con “Nikita” es pura coincidencia).
    Cuando llega el momento de encarnar una misión, es enviada por su padre a la civilización, donde Hanna viaja oculta por África del Norte y Europa, mientras intenta esquivar a agentes clandestinos que están bajo las órdenes de Marissa (Cate Blanchett), una cruel espía que conoce el origen de la joven. A medida que se enfrenta con sus nuevos enemigos, encabezados por un patético rubio vestido de blanco, que silba una cancioncita mientras se prepara para la masacre (cualquier similitud con “La naranja mecánica” es pura coincidencia), Hanna irá develando alarmantes secretos acerca de su propia existencia.
    El director Joe Wright (quien ya había dirigido a la niña en la gran “Expiación, deseo y pecado”) gradúa bien la información dada al espectador para mantener el misterio e intriga de la trama, alternando persecuciones al ritmo de una excelente música electrónica de The Chemical Brothers (en su debut cinematográfico componiendo música para filmes) y de un montaje dinámico.
    El gran secreto sobre la naturaleza de Hanna no resulta de lo más interesante ni determinante, como para justificar semejantes corridas y matanzas a diestra y siniestra, por lo que, en parte, se desvanece prácticamente la importancia de todo su desarrollo. Eso no quita que el filme resulte entretenido de ver, no sólo con las grandilocuentes escenas de acción, sino con los intentos de Hanna por adaptarse al mundo civilizado, con la ayuda de una familia tipo que anda de vacaciones en una casa rodante.
    Saoirse Ronan le da al filme la fuerza necesaria para que no sucumba, gracias a sus excelentes dotes actorales y la enorme preparación física para este rol, pero la frialdad de su personaje y de los otros secundarios, enfría la película, por lo que hay poquísimo espacio para la emotividad y la identificación, y se diluye la reflexión sobre la identidad personal, la falta de cariño de una madre, la búsqueda de un padre y la ausencia de una vida normal para una niña condenada a una existencia difrerente.
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  • Aguas turbulentas
    Aguas turbulentas
    MI CINE - por halbert
    UN PUENTE QUE DIFÍCILMENTE PUEDA CONSTRUIRSE

    "Aguas turbulentas” sitúa adecuadamente dos historias intensas acerca de personas que perdieron todo e intentan aceptar el pasado y su propio destino. Culpabilidad e inocencia, bien y mal, amor y odio, indulto y venganza: todos sentimientos que se mezclan de manera turbadora, controlando las emociones de los personajes y sus acciones.
    Tras cumplir su condena por haber sido acusado del asesinato de un niño, Thomas sale en libertad y comienza una nueva vida tocando el órgano en una iglesia. Allí se gana el respeto de sus superiores, que le dan casa y un sueldo, y conoce a la eclesiástica del lugar, que vive sola con su pequeño hijito. Todo parece estar en orden en la vida del joven músico, desconociendo que su apacible presente será alcanzado por su oscuro pasado. Agnes, una maestra, llega a la iglesia en una visita escolar y reconoce al organista como el joven que fue condenado por el asesinato de su hijo…
    Uno de los aspectos más interesantes del filme, además de las intensas actuaciones (considerando la “frialdad” de los noruegos), es el montaje, que elige contar la misma historia desde dos perspectivas fundamentalmente diferentes, viviendo y reviviendo las circunstancias de ambos personajes principales. En vez de verlas en montaje alternado, vemos primero el presente del joven y luego el de la mujer.
    Si bien tiene algunas situaciones algo forzadas en el guión, para generar más drama y cierto suspenso (la secuencia final en el arroyo turbulento), el filme no pierde intensidad y sostiene su ritmo. No sería raro ver una remake estadounidense (país acostumbrado a reversionar filmes), porque la historia y los sentimientos expresados son universales.
    “De Usynlige” (su tíulo original) data de 2008 y es la tercera película de la trilogía de Erik Poppe, que comenzó con “Schpaaa”, una historia sobre una banda de chicos, y continuó con la candidata de Noruega al Oscar, “Hawaii, Oslo” . Gran labor actoral de Trine Dyrholm y del joven Pål Hagen Valheim Sverre.
    El tema musical de Simon y Garfunkel “Bridge Over Troubled Water” (Puente sobre aguas turbulentas) suena en el órgano de la iglesia, y podría ser una metáfora de la relación entre el asesino y la mujer que perdió a su hijito en manos de éste… Es difícil que el dolor por la enorme pérdida pueda convertirse en un puente de comprensión entre ambos... O tal vez sí…
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  • Blue Valentine
    Blue Valentine
    MI CINE - por halbert
    CRUDO RETRATO DE UN MATRIMONIO EN BAJA

    Cuando una pareja que se ama e intercambia anillos frente a un cura, cree que el matrimonio durará para siempre; que hay un compromiso total; que se logrará la felicidad, seguridad y confort; que se tendrá responsabilidad, atención y fidelidad, y además consideración por el compañero; que nunca jamás se volverán a sentir solos; que se podrán entender gradualmente, sin trances ni reyertas; que las relaciones sexuales serán inmejorables y que el buen sexo resolverá todos los problemas… Los motivos por los que un matrimonio decide poner fin a su unión pueden ser de cualquier índole, pero tienen en común la falta de respeto al otro miembro de la pareja en la gran mayoría de los casos y también la falta de entendimiento a la hora de comunicarse.
    Dean y Cindy (Ryan Gosling y Michelle Williams) llevan seis años de casados, en los cuales han tenido una increíble historia de amor y una adorable hijita de 5 años. Con el paso del tiempo, el amor por su esposo ya no es lo que era en un principio; Cindy ha perdido el interés por la relación. Él, en un intento por salvar la pareja, propone pasar la noche en un hotel temático, donde eligen (paradójicamente) la llamada "habitación del futuro". Desde allí volverán a ver cómo se conocieron, cómo se fue forjando su amor y cómo, irremediablemente, su relación empieza a deteriorarse, demostrando que los idilios más esperanzadores pueden llegar a hundirse y marcar la vida de las personas, para que éstas no vuelvan a ser las mismas.
    Este agudo drama de Derek Cianfrance sobre un matrimonio joven en su peor momento, retrata el vacío presente de la pareja, y expone el pasado sobre cómo se conocieron y qué los llevó a estar juntos. En un montaje paralelo, vemos avanzar el pasado y el presente de ambos, agudizando la diferencia de lo que fue el ayer y el hoy de los dos. Con una vida casi sin pretensiones pero también (a primera vista) carente de logros, estos dos jóvenes ven expirar su relación sin miras de un esperanzador happy end.
    Con una entrega actoral como no es tan usual ver, Williams (nominada al Oscar) y Gosling (olvidado por la Academia) dan todo por dotar a sus personajes del realismo necesario, y como espectadores sucumbimos junto a ellos. Su aspecto físico no solamente muestra el paso de los años; la forma de mirarse e interactuar es realista y totalmente creíble, según sean los sentimientos (de enorme pasión o enorme frustración) que tienen en los dos períodos trascendentales que se presentan en pantalla, radicalmente opuestos. Incluyendo escenas tan sensibles como otras inexorablemente fatales, “Blue Valentine” azota sin miramientos y manifiesta que el amor puede proponerse existir para siempre, pero también puede extinguirse, por más que en un tocadiscos suene incansablemente el “You and me” (Tú y yo) de Penny & the Quarters.
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  • Que 'la cosa' funcione
    Que 'la cosa' funcione
    MI CINE - por halbert
    LA MEJOR COMEDIA DE ALLEN DE LA ÚLTIMA DÉCADA

    Luego de una exitosa experiencia en Europa donde, supuestamente, Woody Allen es más respetado, querido y mejor criticado que en su USA natal (Inglaterra, España, Francia fueron sedes de sus últimos rodajes), éste vuelve a su amada New York para retratar la existencia de un ser peculiar, muy similar a los protagonistas de muchas de sus obras.
    Su alter ego es Boris Yellnikoff, interpretado por Larry David, creador de la serie “Seinfeld”, uno de los shows más exitosos en la historia de la televisión, muy bien elegido para este rol. Este hombre que rezuma antipatía general hacia la especie humana, es un fallido suicida que conoce por casualidad (o por destino) a una joven del sur que vaga por las calles (cándidamente interpretada por Evan Rachel Wood) con la que comienza, contra todo pronóstico, un romance de lo más particular, a pesar de las trabas que ponen a la relación los ausentes padres de ella (Ed Begley y la exquisita Patricia Clarkson).
    Yellnikoff sufre constantes ataques de pánico, se considera un genio por haber estado cerca de ganar el Premio Nobel por sus trabajos sobre física cuántica, tiene un alto concepto de sí mismo y denosta a todo ser humano que no sea él mismo, incluyendo a su flamante y joven pareja, que lo ama por lo que es y por sentirse protegida.
    Los diferentes personajes principales y secundarios empezarán a modificarse, a encontrarse a sí mismos, a ser fieles a sus verdaderos sentimientos, a encontrar el amor, cualquiera sea su forma: heterosexual, homosexual, de a dos o de a tres, no importa cómo se es feliz… mientras la cosa funcione.
    Con los diálogos como base, Woody salpica los mismos con graciosos chistes y réplicas inteligentes, tanto en lo que dice el protagonista, así como también los roles secundarios. Además, elige un recurso previamente utilizado en su filmografía: la de hacer participar al público, esto es, que Boris nos hable directamente a nosotros, a los espectadores sentados en la sala, convirtiéndonos en cómplices de sus rabietas, sus miedos, pero también de sus más esperanzadoras reflexiones.
    Con acompañamientos musicales como las Sinfonías Nro. 5 y 9 de Beethoven, o la romántica Butterfly by de Heinz Kiessling, la jazzística Salty Bubble de Ray Ronnei, o la trompeta de Jackie Gleason, Allen vuelve a un estilo de otras épocas (no por nada el guión original del presente filme data de 1977); nos regala uno de sus viejos guiones, salpicado de cinismo, picardía, comicidad y la eterna lucha entre optimismo y pesimismo. Una de sus mejores comedias de la última década.
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  • Poder que mata
    Poder que mata
    MI CINE - por halbert
    DE GOBIERNOS CORRUPTOS Y ESPÍAS DESCUBIERTOS

    Con un mejor título local que el original (“Fair game”, que podría traducirse como “Juego limpio”), “Poder que mata” presenta una historia verídica, bastante reciente, ocurrida en los EEUU post 11-S.
    Valerie Plame era una agente encubierta de la CIA cuya identidad fue filtrada a los medios por personal del gobierno norteamericano, en el mismo momento que estaba indagando sobre las armas de destrucción masiva en Irak. Además, su marido, Joe Wilson, era un diplomático muy crítico con la política exterior de George W. Bush, por lo que se podría sospechar que había intenciones de venganza por parte del gobierno, en el hecho de delatar a Valerie. Por ello, el jefe de personal del vicepresidente, Dick Cheney, fue acusado de perjurio y obstrucción de la justicia. Basándose en el libro autobiográfico ‘Fair Game: My Life as a Spy, My Betrayal by the White House’ (Juego limpio: Mi vida como espía y la traición de la Casa Blanca), Doug Liman, director de "Jumper", "Señor y Señora Smith" e "Identidad desconocida", se puso al frente de este biopic sobre esta mujer y su esposo, aunque tiene un tratamiento más similar a los thrillers de acción. Sin embargo, el director se permite alternar este enfoque mezclando situaciones de la vida cotidiana del matrimonio protagonista: con sus hijos, con sus amigos, en la intimidad y, más especialmente, en la desdicha que les provoca la situación en la que están inmersos.
    La química entre la siempre excelente Naomi Watts y el siempre impecable (no tanto esta vez) Sean Penn, sigue intacta desde “21 gramos”: ambos se entregan incondicionalmente para contar una historia políticamente espinosa.
    Una gran escena, protagonizada por Penn, expresa unas cuantas verdades que muchos ciudadanos de un país sienten, y dice lo siguiente: La responsabilidad de un país no está en manos de unos pocos privilegiados. Estaremos libres de la tiranía mientras cada uno de nosotros recuerde su deber como ciudadano; ya sea para denunciar un bache en la calle o mentiras en el discurso ante el Congreso. Exijan la verdad, democracia no es clientelismo. Aquí es donde vivimos y donde lo harán nuestros hijos.
    Lo más interesante del filme (además de su veracidad) es justamente la alternancia de mostrar la doble vida de estas personas: la humanización de los personajes dentro de su casa y en su intimidad, por un lado; y la coraza que deben llevar puesta al enfrentarse a su trabajo diario. Sin embargo, el hecho verídico (y vergonzoso) en el que se basa el filme y que desnuda la manipulación de un gobierno por encima de su pueblo, tiene el peso suficiente para darle una oportunidad a esta película, siempre y cuando sirva, además de como entretenimiento, como vehículo para la reflexión acerca de la malversación del poder.
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  • Agua para elefantes
    Agua para elefantes
    MI CINE - por halbert
    En la época de la Gran Depresión, un joven estudiante de veterinaria (Robert Pattinson) se ve obligado a dejar sus estudios tras la muerte de sus padres, y empieza a trabajar en un circo como veterinario y encargado de los animales.
    El joven se enamora de una acróbata (Reese Witherspoon) que está casada con el dueño del circo (Christoph Waltz), un hombre violento que hará lo imposible por separarlos.
    La llegada de una elefante unirá aún más a los amantes, pero todo se volverá aún más complicado.
    El joven Pattinson aporta su presencia dignamente como héroe romántico, junto a Witherspoon que, en este filme al menos, no sobresale demasiado. El gran Christoph Waltz (ganador del Oscar por "Bastardos sin gloria") tiene que hacer de malo bien malo (y le sale bien). Es de destacar la cuota emotiva aportada por el legendario Hal Holbrook, personaje que abre el filme y se constituye como narrador de la historia.
    Si bien "Agua para elefantes" no es nada original, hay suspenso, romance y drama en justas dosis, a pesar de lo arquetípico de sus personajes protagonistas. Es destacable la dirección de producción y la excelente ambientación de época que, junto a la fotografía, hacen del filme un digno entretenimiento, agradable de ver. A pesar de parecer predecible (por lo antedicho en cuanto a lo arquetípico de los personajes y su accionar), hasta último momento no se sabe si terminará bien o mal, lo que aumenta la expectativa y genera gran parte del interés.
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  • Culpable o inocente
    Culpable o inocente
    MI CINE - por halbert
    Mickey Haller es un joven abogado criminalista que dirige su profesión desde el asiento trasero de su coche Lincoln, con el que recorre las calles de Los Ángeles. Entre sus clientes hay gente de todo tipo, desde motociclistas hasta artistas, pasando por conductores borrachos o dealers.
    Todo se complica cuando Haller es contactado por un playboy de Beverly Hills arrestado por atacar a una prostituta.
    Lo que al principio parece un caso sencillo, termina por convertirse en un verdadero infierno para Haller en su búsqueda de la verdad.
    Interesante thriller de abogados, con una trama inteligente e intrincada. Conteniendo algunos clichés, el filme se presenta muy atrayente y capta la atención del espectador que se involucre con el caso que se está desarrollando.
    Matthew McCounaghey se calza su personaje con mucha dignidad y lleva adelante el relato, hasta un sorpresivo final (medio tirado de los pelos, pero...). El tratamiento es bastante clásico, y tiene el aroma de las películas de fines de los 70´s que, tranquilamente, podría haber protagonizado un joven Al Pacino.
    Gran lista de reconocidos actores aportan su profesionalismo en roles de reparto: Ryan Phillipe, Marisa Tomei, William H. Macy, Frances Fisher, Michael Paré, John Leguizamo, Michael Peña, Bob Gunton y Josh Lucas.
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  • La chica de la capa roja
    La chica de la capa roja
    MI CINE - por halbert
    PARA ABURRIRTE MEJOR...

    Esta nueva adaptación del clásico de Charles Perrault ”Caperucita Roja” relata la terrorífica vida en el pueblo de Daggerhorn, que durante años se ha visto atacado por el lobo, que en cada noche con luna de sangre se lleva la vida de un ser humano. El filme comienza con la muerte de la hermana mayor de la protagonista (que aquí no se llama Caperucita, sino Valerie) bajo las garras del lobo y la conmoción familiar que ello acarrea. Además, Valerie se entera que sus padres van a casarla con el heredero de la familia más rica del pueblo, cuando ella está enamorada de Peter, el humilde leñador al que ha amado toda su vida. Mientras tanto, Solomon, un cazador de hombres lobo, irrumpe en el pueblo, advirtiendo que el lobo adquiere forma humana durante el día y que podría ser cualquiera de ellos.
    En ello radica el principal atractivo del guión, ya que se intenta poner como sospechoso a cualquiera de los personajes (incluyendo a la abuelita, jugada por la legendaria Julie Christie). Por lo demás, el filme cuenta con diálogos trillados y lugares comunes en cuanto a la historia romántica.
    Virginia Madsen representa a la madre de Valerie, con su rostro lamentablemente hinchado por las cirugías, mostrándola totalmente fuera de registro para una historia medieval (además de que jamás pierde el excesivo maquillaje a pesar de la muerte de su primogénita).
    Gary Oldman aporta su profesionalismo en un rol que ya ha demostrado en varios papeles anteriores, aquí como el típico hombre obsesionado con la caza del lobo, que no mide consecuencias y se constituye como otro antagonista del relato.La puesta en escena (léase vestuario, maquillaje, escenografía, iluminación) así como los grandilocuentes planos generales con cámaras cenitales y cierto montaje acelerado o ralentizado en diferentes instancias, es lo más destacable de esta apuesta algo fallida.
    Amanda Seyfried es lo suficientemente bella y agraciada para el rol, mezclando la inocencia y la sensualidad de su cabello rubio y sus ojos grandes y claros. Pero falta química en su relación con sus dos pretendientes (Shiloh Fernandez y Max Irons, olvidables), por lo que la parte romántica no adquiere el protagonismo y el nervio necesario.
    Por suerte no falta el clásico diálogo de “Abuelita, qué grandes ojos tienes, qué grandes orejas, qué grandes dientes…”, pero sólo sucede dentro de una pesadilla de la jovencita. También, la tradicional caperuza roja tiene protagonismo en la vestimenta de Valerie, poniéndole colorido a una historia oscura en una nevada zona boscosa.
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  • Cruzadas
    Cruzadas
    MI CINE - por halbert
    PENOSA COMEDIA CON GARRAFALES (Y SORPRENDENTES) CARENCIAS

    Ed Wood fue un director de cine norteamericano que quedó definido, a partir de su muerte en 1978, como el peor director de todos los tiempos, por su dirección desastrosa de Plan 9 del espacio sideral. Actualmente es valorado por algunos aficionados como director de culto, pasando a la Historia para siempre. Habrá que ver si Diego Rafecas se convertirá, con el tiempo, en el Wood argentino.
    En su última “obra” presenta la historia del reencuentro de dos sexagenarias hermanas (Moria Casán y Nacha Guevara) en el entierro de su padre (Enrique Pinti), titular y socio fundador de un mega holding de medios. La primera es la hija legítima y titular de la empresa familiar; la otra, no: es “La Reina de la Bailanta de González Catán”. Pertenecientes a mundos distintos, ambas se enfrentarán por la fortuna heredada, y por algo más.
    A grandes rasgos, esto es lo que se entiende del filme, dado que está poblado de largas escenas habladas (con diálogos algo absurdos, incoherentes, que poco suman); todas ellas editadas en montaje paralelo con situaciones pasadas, como para “aligerar” el ritmo del filme con la alternancia de flashbacks, lo que aturde aún más.
    Probablemente sea una de las peores películas (vistas por mí) de los últimos tiempos. Un filme con una enorme falencia de guión, actuaciones y montaje, tres de los grandes pilares de una obra audiovisual; pero, indefectiblemente, la ausencia de dirección o, mejor dicho, la presencia de una pésima dirección, lleva a “Cruzadas” al fracaso artístico y comercial que está teniendo. Resulta totalmente justificado que ésta resulte un chasco de película, cuyo director no puede comprender su fatal desacierto; y es lógico: resulta muy difícil para un autor ver cómo despedazan sin piedad la obra que, seguramente, le ha llevado enorme tiempo y esfuerzo durante años. Pero no es lo único que hay que poner para hacer cine; el talento juega un papel preponderante y, tal vez, Rafecas, en esta película al menos, demuestra una carencia radical, tajante. Ni los actores se salvan, incluso algunos de ellos muy buenos en otros espacios no cinematográficos, y otros (a mi modo de ver) con poquísimos aciertos artísticos: Tomás Fonzi, Willy Lemos, Alejandra Majluf, Chachi Telesco, Claudio Rissi, Gonzalo Suárez, Sebastián Cantoni, Carlos Belloso, Claudia Arbertario, Hernán Caire, ´Cabito´Massa Alcántara.
    El cineasta argentino, enojadísimo con la recepción crítica de su obra, acaba de proponer que llevará al Congreso una Ley para “abolir la crítica cinematográfica”. Explica, en un texto publicado en la red social más famosa, que la crítica de cine es una acción parasitaria, hecha por gente que no tiene idea alguna del cine, “que jamás hicieron un corto”, que es un “trabajo engañoso, impune y cobarde”. Cuando esa crítica de la que él se queja es prácticamente universal en contra de su filme, es extraño que esa unanimidad ni siquiera haga recapacitar al cineasta acerca de lo que ha hecho, levantando un manto de necedad y ceguera, sin un pequeño resquicio de autocrítica.
    Quien escribe no ha visto ningún filme (completo) de Rafecas, hasta hoy, con “Cruzadas”. La anterior, “Paco”, tuve que interrumpirla a poco de iniciada su reproducción (15 minutos aproximadamente) dado el “tratamiento televisivo” de los encuadres, las actuaciones y la edición de esos escasos primeros momentos. No he podido reseñarla (dado que no la he visto); sólo lo incluyo a modo de comentario, dado que me disponía a ver un producto cinematográfico (en DVD hogareño, lógicamente) y sentía estar vivenciando un capítulo del unitario televisivo “Sin condena”. Así y todo, con ese background, le di la posibilidad a “Cruzadas” (en el cine, pagando mi entrada) y no hizo más que confirmar lo más temido: la sensación de estar viendo una mala telecomedia.
    Y esto lo firma alguien que sí ha dirigido, producido y hasta actuado en cortometrajes. Digo… como para quedar afuera de la fauna inservible acusada por el director…
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  • Una esposa de mentira
    Una esposa de mentira
    MI CINE - por halbert
    “Una esposa de mentira”, traducción incorrecta del título original “Just go with it”, es una comedia de enredos devenida en romántica, que parte de un guión teatral y que reúne a Adam Sandler y Jennifer Aniston en la usual trama de embrollos y complicaciones que aquí dirige el actor y realizador de “Zohan”, Dennis Dugan.
    Danny (Sandler) es un cirujano plástico y un mujeriego que conquista mujeres simulando ser un hombre casado. Pero sus mentiras casi son descubiertas por su joven novia, una maestra de escuela veinteañera, Palmer (Brooklyn Decker), que busca un verdadero compromiso y que Danny no quiere perder. Por ello, recurre a su asistente Katherine (Aniston), rogándole que finja ser su ex-mujer, con el objetivo de conseguir la reconciliación con Palmer. Por los embrollos del guión, terminarán todos haciendo un viaje de fin de semana a Hawaii, y pronto la mentira empieza a convertirse en una gran bola de nieve en la que se ven involucrados los hijos de Katherine y de la que Danny difícilmente podrá salir.
    Sandler nuevamente se embarca en el tipo de comedias que, supuestamente, mejor le salen. Resulta, a esta altura, algo poco creíble que un casi cincuentón actúe roles con características cuasi-adolescentes. Es cierto que la comedia admite concesiones para lograr la risa; pero Sandler ya está madurito para ciertos roles y es poco verosímil que una despampanante bomba que podría estar en la tapa de la Sports Illustrated sucumba a primera vista ante los encantos (?) de Adam… Ya no da… Salvando eso y algunos toques entre guarangos y escatológicos (muy de moda en la comedia norteamericana) el filme resulta bastante entretenido y las apariciones de los niños actores son graciosas, así como también la presencia de una gran estrella en un personaje secundario: nada menos que Nicole Kidman, como una amiga de la infancia del personaje de Aniston, que protagoniza junto a ella un par de simpáticas escenas.
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  • El gato desaparece
    El gato desaparece
    MI CINE - por halbert
    CUANDO EL GATO NO ESTÁ...

    La referencia inmediata e inevitable para cualquier director que quiera hacer una película de género es la de Alfred Hitchcock, el llamado “Maestro del suspenso”. Es loable que Carlos Sorín, en su séptima película, haya abordado un guión de estas características. Los filmes argentinos le son algo esquivos al cine de género, incluyendo al propio Sorín, por lo que es para festejar que la cartelera local se vea engalanada por “El gato desaparece”. Si bien la historia es algo escueta, es meritorio que el suspenso crezca y se sostenga a lo largo de la cinta.
    Luis es un profesor universitario que es dado de alta de un instituto neuropsiquiátrico, al que fue a parar por una reacción violenta que tuvo contra un colega. Vuelve a su casa, con la medicación indispensablemente prescripta, para recobrar su matrimonio con Beatriz, y su contacto con su hija, con sus alumnos, y con Donatello, su gato negro, el único que no lo recibe bien.
    La relación con su esposa es fría y distante, pero no por lo que pueda estar pasándole a él, sino que, a raíz de la desaparición del gato, ella comenzará a transitar un período invadido por desconfianzas y pesadillas, que acrecientan su desvelo día a día y, especialmente, noche a noche. El gato es el que acentúa lo que ella cree que ocurre, y en ello va la historia hasta concluir en lo insospechado.
    En este breve resumen está la clave para descifrar el destino de los personajes, y Sorín, astutamente, se encarga de poner pistas y trampas, hasta arribar a un final impensado; un final que un cartel al inicio del filme se encarga de advertirle al espectador de tener cautela de no develarlo (recurso comercial que le dicen).


    Toda la puesta en escena está al servicio de este misterioso filme: la fotografía en scope (sistema de filmación caracterizado por el uso de imágenes amplias en el rodaje) de Julián Apezteguía, la música de Nicolás Sorín (hijo del director), la dirección de arte de Margarita Jusid y el sonido de José Luis Díaz; todos ellos aportan su talento para brindar una obra infrecuente en nuestro cine.
    Sus dos figuras medulares y casi excluyentes son un excelentemente medido y misterioso Luis Luque y una nerviosa y enorme Beatriz Spelzini, ésta última constituida como protagonista dominante del conflicto del guión, dueña de un rostro (con todas las arrugas no operadas de una mujer de 50) y una poderosa expresividad, lamentablemente desaprovechadas por la pantalla local. Sorín se encarga de sacarle todo el jugo para brindar un producto más que aceptable, esperando que no sea un único ejemplo en su filmografía, sino el comienzo del abordaje de otros nuevos caminos.
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  • Los Marziano
    Los Marziano
    MI CINE - por halbert
    HERMANOS HUMANOS

    Desde la antigüedad, son reiterados los sucesos y fábulas de pugnas y desavenencias entre hermanos; celos, traición y hasta muerte forman parte de estas leyendas, y uno se pregunta: ¿Cómo puede ser que dos personas de la misma sangre, del mismo hogar, puedan llegar a eso?
    Juan (Guillermo Francella) y Luis (Arturo Puig) son hermanos y están testarudamente peleados hace años. Delfina (Rita Cortese), la tercera hermana, junto con la esposa de Luis, Nena (Mercedes Morán), intentan mediar en vano. La presencia de Juan en Buenos Aires, por cuestiones de salud, y en los días próximos al cumpleaños de su hija, exigirá a los hermanos a reunirse. Y no hay mucho más para contar, lamentablemente…
    Es destacado que Ana Katz se haya rodeado de cuatro grandes figuras de nuestro espectáculo (todos ellos con gran experiencia en teatro y TV); sin embargo, no alcanza para lograr un filme sumamente interesante, dada la ausencia de un conflicto que se desprenda de la propia acción. Los conflictos los tiene cada uno de los intérpretes, pero los acarrean desde la construcción misma de su perfil; no hay una situación conflictiva que haya que resolver, más que intentar componer la mala relación entre los dos hermanos (que nunca se explicita demasiado, basta con saber que la cuestión viene por uno o varios préstamos de dinero).
    Por lo que se logra ver, el rol de Francella es el del inconfundible laburante de clase media venida a menos, golpeado por la vida, que intenta subsistir; el de Puig es el de la contrafigura: aquélla que ha sorteado los embates de la economía argentina y tiene un buen pasar, vive en un country y juega al golf. Cortese es la hermana conciliadora, el puente entre ambos, que intenta ayudar a que ambos varones vuelvan a hablarse. La excusa perfecta es el atisbo de una enfermedad aparentemente degenerativa que tiene Francella, que servirá de móvil para lograr reunirlos.
    “Los Marziano” resulta ser una película de personajes, no de acción. Esto no quiere decir que sea mala, ya que resulta entretenida, tiene situaciones de la idiosincrasia argentina, que permite el reconocimiento y la empatía con los personajes en ciertas situaciones (como la escena con Daniel Hendler, como un médico que “maltrata”; o la del barman que prepara jugos con durazno en vez de con mango).
    No interesa tanto la trama de la historia, como sí el perfil del cuarteto protagonista. Resulta desventurado que la dirección de Katz, su puesta en escena y las creíbles actuaciones (tampoco superlativas) no logren completar una obra del todo atractiva; son personajes interesantes, pero insertos en un filme “sin historia”. Eso, en el cine, tiene costo. Al margen, toda la secuencia del cumpleaños, con la expectativa del encuentro entre hermanos en la escena final, consigue levantar un poco la baja puntería que el filme alcanza.
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  • Prueba de amor
    Prueba de amor
    MI CINE - por halbert
    Hondo drama en el que un grupo familiar debe lidiar con la repentina pérdida de uno de sus miembros. En este caso, la muerte se le cruza al joven Bennet (Aaron Johnson), adolescente hijo mayor de una familia de cuatro, dejando solos a sus padres y hermano menor. Habiéndose enamorado de Rose, una chica de su escuela, decidió declararle su amor en medio de la ruta, dentro del auto que sería su tumba, luego de ser embestidos irremediablemente por una camioneta. La chica (la ascendente Carey Mulligan, revelación de "Enseñanza de vida" y la recientemente estrenada "Nunca me abandones"), se salva y, luego del entierro de su novio, se acercará a la destruída familia para anunciarles su embarazo, debiendo enfrentarse a diversas reacciones, tanto de su joven cuñado, como de sus devastados suegros. Cercano a un enfoque televisivo, el filme de Shana Feste logra conmover, más que nada por los grandes actores que dan vida a los roles protagónicos. Pierce Brosnan se muestra como nunca en un papel contenido, como el padre que debe soportar la pérdida y ser el sostén de su inestable esposa (Susan Sarandon); y ella, lo único que quiere, es que el hombre que atropelló a su hijo despierte del coma para preguntarle cómo fueron los últimos minutos de vida del joven (lograda escena de la gran actriz). Mulligan aporta su ternura y bello rostro a su delicada Rose que, prácticamente sola, se pone al hombro su destino como madre soltera, y lo afronta con determinación. Con algunos lugares comunes, inevitables en este tipo de tramas que describen el descalabro emocional de una familia por la pérdida de un hijo (así como lo hicieran filmes como "En el dormitorio" o, mucho antes, "Gente como uno"), la directora suma algunos flashbacks que describen la dulce pequeña historia de los jóvenes amantes, y agrega (sin aportar demasiado) un personaje que podría ser la amante del padre de familia, pero sólo aparece en un par de escenas que no modifican el curso de la historia. Filme de personajes, con interesantes actuaciones, "Prueba de amor" podría haber resultado como su título original (The greatest - El mejor), pero al menos entretiene y emociona.
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  • Un cuento chino
    Un cuento chino
    MI CINE - por halbert
    UN MUY LINDO CUENTO ARGENTINO

    Una guerra constituye un hecho traumático para la sociedad en general; es un suceso que siempre deja secuelas, daños irreversibles físicos, psíquicos y sociales, principalmente en las personas que luchan directamente en el campo de batalla. La vida de los jóvenes sobrevivientes de la Guerra de Malvinas, que Argentina sostuvo con Gran Bretaña en 1982, tuvo una correlación en un antes y después de la guerra en la salud y en su inserción social. Con la pérdida de la guerra, ya no se los consideraba héroes, sino que eran condenados simbólicamente por la sociedad, dándoles la espalda y evitando hablar sobre este lamentable hecho. Roberto es uno de esos sobrevivientes (sólo que lo sabemos promediando el filme), un cincuentón solitario y obsesivo que tiene una ferretería de barrio y colecciona noticias del diario que le llaman su atención por lo paradójicas e increíbles, como aquélla en la que una vaca cayó desde un avión, matando a una jovencita.

    Un día, su repetida cotidianeidad se ve alterada por la aparición de un joven chino recién llegado a Buenos Aires, que no habla castellano y necesita encontrar a un familiar. Ante la poca colaboración de la policía y las embajadas, decide acogerlo por una semana hasta hallar una solución. En ese poco tiempo la hostil relación se irá modificando, llevando a Roberto a un necesario replanteo.

    Moviéndose muy cómodamente entre la comedia y el drama, Sebastián Borensztein (guionista y director) entrega una obra simple, directa, apta para todo tipo de público, sin segundas lecturas ni altamente reflexiva, pero muy argentina (a pesar del título). Sí se permite algunas “bajadas de línea” respecto a los gobiernos dictatoriales y a las fuerzas policiales. En el primer caso rememora la desdichada guerra de Malvinas a través de un flashback narrado por el protagonista (uno de los momentos más dramáticos de la cinta), que explica un poco (bastante) el accionar del personaje y su personalidad huraña, antipática, al borde de lo desagradable. En el segundo caso, incluye un personaje secundario de un policía que apela a su uniforme para degradar o tratar mal al protagonista, pero a su vez, ya sin atuendo policial, se lo muestra con comportamientos dignos de cualquier delincuente vengativo y prepotente, que pretende hacer justicia con revólver en mano y con golpes.

    Ricardo Darín es, indiscutiblemente, la “estrella” del cine nacional contemporáneo; su sólo nombre cautiva al espectador argentino que se entrega para verlo en todo tipo de roles, aunque en todos esos haya muchas cosas similares o repetitivas. La puteada porteña siempre es efectiva en el público argentino, y nos hace reconocer(nos), evidenciando nuestra idiosincrasia. Es por ello que nos reímos con los exabruptos de su Roberto, pero también nos emocionamos con su doliente pasado. Muriel Santa Ana y, muy sustancialmente, Ignacio Huang aportan su sensibilidad y carisma: la primera con su sinceridad y frescura; el segundo con sus gestos y miradas (no dice una sola palabra en castellano en todo el filme).

    Estamos ante una historia no necesariamente de amistad, pero sí de solidaridad, de amor al prójimo, del amparo frente al desamparo y, lógicamente, de la transformación interna de un hombre común. La metáfora más evidente de ese cambio se da en el que se produce en el patio de la casa de Roberto: un espacio desolado, arrumbado, lleno de porquerías del pasado que ocupan lugar sin sentido que, de a poco, es vaciado y puesto a nuevo, con una pared blanca recién pintada, con la caricatura de una vaca exuberante y colmada de vida. Una vaca que, en el pasado, en la vida del chino, fue sinónimo de pérdida desgraciada; pero, en la vida de Roberto, equivale al futuro y al amor en pareja que, en la última imagen del personaje de Muriel Santa Ana al lado de una vaca recién ordeñada, sintetiza el bello mensaje del filme.
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  • Los ojos de Julia
    Los ojos de Julia
    MI CINE - por halbert
    DRAMA, INTRIGA Y DENSIDAD EN UN THRILLER ESPAÑOL

    “Los ojos de Julia” es un entretenimiento sin demasiadas ínfulas, más que hacer pasar un buen (y escalofriante) rato, que cumple sobradamente con su cometido. Una buena muestra de suspenso terrorífico, con una historia bien armada y bien contada y una factura visual de lo más acabada.
    Guillermo Del Toro, coproductor también de "El orfanato" de J. A. Bayona, puso mucho de sí en este proyecto, y se nota, dado que la cinta tiene considerables elementos de la estética del filme de 2007. Esto es cine de género, uno de los marcos más propicios para contar cosas interesantes.
    Aquí, una mujer, Julia, sobrelleva un padecimiento degenerativo de la vista y está perdiendo visión progresivamente. Cuando su hermana gemela, ciega a causa de la misma enfermedad, aparece ahorcada en su casa, Julia decide investigar por su cuenta, ya que vislumbra que se trata de un asesinato. A medida que va develando la escalofriante verdad sobre los últimos días de vida de su hermana, ingresa cada vez más en un mundo de oscuridad, hasta que una serie de enigmáticas muertes y desapariciones atraviesan su camino, poniendo en riesgo su propia vida.
    Uno de los aspectos más notorios del filme es la fotografía de Óscar Faura. Dada la temática de la ceguera del personaje principal, hay que iluminar la oscuridad. Los encuadres son bellamente compuestos, y todos ellos aportan desde lo dramático. La dirección de arte de Balter Gallart es impecable. Al estar su personaje principal vendado en gran parte del metraje, todo es prácticamente oscuro en el filme, con poca saturación, donde el único rojo lo aporta la sangre; lo demás es verde, azul y gris. Por momentos la pantalla negra, sólo con audio, lo inunda todo, y vivimos lo mismo que su heroína protagónista.
    Belén Rueda es ya una experta en este tipo de roles y resulta creíble en su papel de Julia: una mujer normal metida en una situación insólita para ella, para intentar encontrar a un hombre invisible y combatirlo. Un viaje desde la calma y el control hacia un desbarajuste por el cual debe reinventarse. Ella se sumerge en un mundo de oscuridad, con el peligro de quedar atrapada en él. Rueda, al igual que en “El orfanato”, dota de gran humanidad a su Julia, no resulta como esos personajes sin dimensión de los típicos filmes de terror norteamericanos.
    Todas las angulaciones, todos los tamaños de planos, todos los movimientos de cámara se hacen presentes, dotando de una estética bellísima al filme, que es muy oscuro dado su tratamiento. Apagones, velas, linternas, flashes y relámpagos son las principales fuentes de luz (y penumbra); el cielo siempre se ve nublado, siempre llueve. Dramatismo, intriga y densidad son la clave para iluminar y sonorizar este guión, que su joven director Guillem Morales presenta como una historia de amor, melodrama y suspenso, mezclando géneros y articulándolos perfectamente. La dosificación de la información va sumando y complejizando la historia a medida que avanza, haciéndola crecer, aunque, tal vez, en otras instancias, el guión se desvíe un poco con la resolución del enigma y la figura algo exagerada del asesino lunático y su psiquis, así como también el tufillo de querer repetir el impresionante éxito comercial de “El orfanato”. Pero todo lo demás es tan bueno y se notan las ganas de querer contar un cuento de miedo, que da gusto vivir la experiencia inquietante de esta cinta española.
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  • Sólo tres días
    Sólo tres días
    MI CINE - por halbert
    La última obra cinematográfica de Paul Haggis (la oscarizada "Crash", "In the valley of Ellah") pone el foco en una familia, en un filme que comienza como un drama y deriva en un thriller con enorme suspenso e importantes dosis de acción.
    La película trata la historia de un matrimonio perfectamente normal (Russell Crowe y Elizabeth Banks), que de golpe ven cómo su serena cotidianeidad se vuelve patas para arriba: ella es incriminada por homicidio y condenada a 20 años de cárcel. A partir de aquí su marido agota, sin suerte, todos los medios legales para demostrar su inocencia, por lo que decide tomar cartas en el asunto por cuenta propia y liberar del encierro a su inocente mujer.
    Si estuviésemos hablando de un filme de los 90´s, hubiese sido un rol perfecto para Harrison Ford: aquél del hombre común que debe enfrentarse a un submundo criminal que le es ajeno, logrando su objetivo con creces, por supuesto.
    Sin perder de vista el género dramático, estamos ante una historia de perseverancia y amor. Indefectiblemente, en este tipo de películas, hay que ser, como espectadores, bastante concesivos, porque hay que creer que un profesor de literatura tiene una gran sagacidad y un poder de discernimiento formidables, como para despistar a todo un raid policial que los busca. Salvando eso (que seguramente para algunos no es poco) la historia se disfruta muchísimo y resulta muy entretenida a lo largo de sus más de 2 horas de metraje.
    A pesar de haber trabajado más como guionista, Haggis (que tiene en su haber los guiones de “Million dollar baby”, “Cartas desde Iwo Jima”, “Casino Royale” y hasta algunos capítulos de la vieja sitcom “Blanco y negro”) elige una historia que no le es propia: se trata de una remake de la cinta francesa de 2008 “Pour Elle”, escrita y dirigida por Fred Cavayé.
    Con participaciones especiales de Liam Neeson, Brian Dennehy, Olivia Wilde y Daniel Stern, la cinta de Haggis entretiene de principio a fin, aunque puede alejar a los que buscan situaciones 100% creíbles.
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  • 127 horas
    127 horas
    MI CINE - por halbert
    ESCALOFRIANTE HISTORIA VERÍDICA

    Adrenalínico filme basado en una historia verídica, acerca de un motañista que queda atrapado entre las rocas, y debe hacer lo inimaginable para sobrevivir. Aron Ralston, aventurero de 27 años, amante de las emociones fuertes, decide ir a dar un paseo por Blue John Canyon , una zona montañosa de Utah. Ralston no informa a nadie de su objetivo de explorar la zona, así que cuando queda atrapado en una pared de roca sabe, luego de encontrarse solo por varias y larguísimas horas, que el único socorro que va a tener para largarse debe surgir de sus propios medios.
    “127 horas” inicia de manera vibrante, acelerada; la pantalla se divide en dos y tres partes, una y otra vez, y las escenas se suceden con un ritmo exaltado, mostrando aglomeración de personas y gran movimiento, hasta que la cámara se tropieza con Aron, a quien sigue en su rápida preparación e inicio de la excursión que pretende llevar a cabo.
    La última película de Danny Boyle ("Slumdog millonaire”, “Millones”, “La playa”, “Trainspotting”), se centra en los incidentes de Ralston en Utah, siguiéndolo desde el inicio de su peripecia hasta el accidentado momento en que queda atrapado en las rocas.
    En el Toronto International Film Festival varios asistentes quedaron en estado de shock e incluso algunos sufrieron desmayos por la dureza de las imágenes; y debe reconocer quien escribe estas líneas que debió cubrirse los ojos en un par de escenas, por lo impactantes y chocantes.
    James Franco se pone al hombro todo el protagonismo (actoral) del filme, y cumple enormemente, dotando a su personaje con la enorme valentía y coraje para resistir los embates de la naturaleza, y enfrentándose a ella, así como mostrando su lánguida degradación. El otro protagonismo corre por cuenta de los escenarios, fotografiados con esmerada brillantez, sumado a la genial música de A.R. Rahman y un montaje de planos trepidante, nervioso, frenético por momentos.
    Con algunos puntos en común con “Enterrado” de Rodrigo Cortés (por la situación límite del protagonista atrapado en un espacio reducido, sin poder moverse) el filme de Danny Boyle también se tienta con incluir una escena “tramposa”, en la que se juega con las emociones del espectador, haciéndole creer que una solución le llega al protagonista, cuando en verdad no es así. A diferencia del filme de Cortés, aquí se utiliza el recurso del flashback para mostrarnos las relaciones del personaje con su entorno: familia, amigos, novia, para así conocerlo más y sentir aún más empatía con él.
    La película respeta la crudeza de los hechos y le da al espectador una idea muy exacta del espíritu de supervivencia que es capaz de poseer un ser humano y que sale a la luz cuando la desgracia hace su repentina aparición. A verla, pero sabiendo que contiene planos shockeantes!!
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  • El ganador
    El ganador
    MI CINE - por halbert
    Inspirada en hechos verdaderos, “The fighter” describe la dura pero a la vez humorística historia del regreso de un héroe del boxeo, Micky Ward, y de su hermanastro, Dicky Eklund, quienes se enfrentaron como contrincantes en la vida, para luego unirse y luchar para ganar un importante campeonato, y así vigorizar sus lazos familiares. Si bien el guión de “El ganador” recorre varios lugares comunes, harto vistos en este tipo de dramas (el campeón caído, el hermano desequilibrado, la madre controladora, la chica linda que se enamora del protagonista), se ve con mucho agrado por la empatía con sus personajes tan bien construidos.
    Lo mejor del filme tiene que ver con el casting. Todos los personajes (protagónicos o no) están perfectamente retratados, haciendo creíbles sus actitudes, sus formas de vestirse y de hablar, llenando de vida a Lowell, el pueblo donde todos se conocen.
    Christian Bale es, sin dudas, “el ganador” de esta película; compone su rol con una meticulosidad apabullante, con gran cantidad de kilos menos de lo que se lo suele ver, poniéndole todo el humor (y el drama al mismo tiempo) a su Dicky. Y, dado que tiene características algo alocadas y afectadas en su forma de hablar, uno puede pensar que, tal vez, ha exagerado en la composición. Sin embargo, los créditos de cierre son acompañados con un video en donde vemos a los verdaderos Dicky y Micky, y allí comprobamos que Bale es un grande, sin dudas. Lo lamentable es que se lo considere en los premios Oscar para actor de reparto, cuando el peso de su personaje es vital en la trama y lleva adelante una importante línea de acción junto al de Mark Wahlberg.
    Melissa Leo también se entrega a su rol de madre dura y firme, de ésas de temer, que vive con su segundo marido, un debilucho que la sigue a sol y sombra, y una gran cantidad de hijas adultas que actúan como niñas (y casi al unísono).
    La atinada fotografía se destaca principalmente por jugar con distintos formatos y texturas, subrayando las virtudes de una gran dirección artística.
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  • El cisne negro
    El cisne negro
    MI CINE - por halbert
    IMPONENTE FILME CON UNA DESCOMUNAL NATALIE PORTMAN

    La esquizofrenia es un trastorno fundamental de la personalidad, una distorsión del pensamiento. Los que la padecen tienen el sentimiento de estar controlados por fuerzas extrañas, poseen ideas delirantes que pueden ser extravagantes, con alteración de la percepción y autismo entendido como aislamiento.
    Nina (Natalie Portman) es una brillante bailarina; forma parte de una compañía de ballet de Nueva York y vive completamente absorbida por la danza. Al verla relacionarse con el resto de la gente y, especialmente, con su manipuladora madre (Barbara Hershey), es posible que padezca un malestar de estas características. Se la ve temerosa, amedrentada por todo la que la rodea.
    Es brillante en lo suyo y seguramente será elegida por el estricto director de la compañía (Vincent Cassel) para protagonizar el ballet “El lago de los cisnes” de Chaikovski, tema que la tiene muy tensa y estresada, porque está reemplazando a la veterana cabeza de compañía (Winona Ryder).
    La llegada de una nueva compañera, Lily (Mila Kunis), y la lógica rivalidad con ella se irá agudizando extraordinariamente a medida que se acerca el gran día del estreno.
    La puesta en escena del ballet necesita de una única bailarina que pueda representar dos roles: el del cisne blanco y el del cisne negro, muy opuestos entre sí, y a Nina se le hace difícil mostrarse sensual y voluptuosa como el cisne negro.
    En cambio, a Lily, parece no costarle el desafío, y esta tensión provoca en Nina un agotamiento nervioso y una confusión mental que la incapacitan para distinguir entre realidad y ficción.
    Los pensamientos desorganizados, los delirios, las alucinaciones, van haciendo estragos en la psiquis de la joven bailarina. Sabemos que estamos ante un tipo de personalidad esquizoide; sin embargo, al existir realmente el personaje de Lily, es difícil para el espectador separar qué es realidad y qué no, porque Lily la acosa constantemente intentando ser su amiga. Pero ese comportamiento viene cargado de una ambigüedad difícil de desentrañar. Aunque, tal vez, todo sea producto de la mente de Nina.
    Se juega mucho con los espejos de los salones de baile, de los camarines, de los baños o de la casa de la protagonista, creando falsos reflejos que aportan un dramatismo extraordinario al relato. Esto mismo sucede con el sonido, que desde el movimiento del subte, hasta los pequeños roces de los brazos y giros en los ensayos, tienen el característico sonido de los aleteos de las aves.
    La cámara, en continuo seguimiento de su protagonista en planos cercanos (ya sea de frente como por detrás) resulta opresiva, molesta, tanto como el sentimiento del personaje, en constante desequilibrio. Sobrellevamos su realidad a través de su percepción, y resistimos junto a ella los avatares de su entorno.
    Darren Aronofsky logra impactar con la mutación física que va sufriendo el personaje; nos duelen las plumas y los huesos de cisne que van poblando el cuerpo de Nina, lógicamente, dentro de su realidad.
    La película es un asfixiante viaje mental. El retrato de Portman de una artista bajo asedio resulta inolvidable, es imposible apartar los ojos de ella, y compone una de sus mejores actuaciones.
    Aronofsky cuenta esta temible historia con poderoso sentido visual, con suspenso y desasosiego.
    Con una calidad técnica prodigiosa, con actuaciones espléndidas del elenco y una música que acompaña y exalta los sentimientos de los personajes, "El cisne negro" es una celebración para el cine, llena de exquisitez y de talento. Una de las mejores películas del año que, seguramente, quedará en el recuerdo como un poderoso drama psicológico que estremece al espectador.
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  • El discurso del rey
    El discurso del rey
    MI CINE - por halbert
    GENIALES ACTUACIONES EN UN FILME SOBRE LA SUPERACIÓN

    Basada en la verdadera historia del Rey Jorge VI (padre de la actual reina de Inglaterra) el filme se concentra en la necesidad de un monarca de encontrar su propia voz.
    Luego de la muerte de su padre y habiendo abdicado su hermano al trono, Bertie (Colin Firth), que arrastra un problema en el habla y se le dificulta comunicarse, se ve inesperadamente coronado como Jorge VI de Inglaterra. El joven rey tartamudo, que no puede hilar una frase completa sin trastabillar, no logra superar su padecimiento; su incapacidad mina toda posibilidad de hacer prevalecer su voz ante su pueblo. Con un país a punto de entrar en guerra, es necesario que un líder fuerte se ponga al frente de una nación. Es por eso que la esposa del rey (Helena Bonham Carter) decide interceder y contacta a un actor australiano frustrado devenido en terapeuta del lenguaje (Geoffrey Rush), que con sus métodos poco ortodoxos intentará ayudar a Su Majestad en su pesar.
    Rodada en locaciones naturales de Londres y otros puntos del Reino Unido como South y West Yorkshire y Berkshire, entre otros, El discurso del Rey ha recibido hasta el momento excelentes comentarios.
    Candidato al Oscar al Mejor Actor en 2010 por “Sólo un hombre”, la ópera prima del diseñador Tom Ford, y candidato este 2011 por este filme (que seguramente recaerá en sus manos) Colin Firth entrega una gran interpretación como el atribulado rey que se auto flagela por no poder superarse. Compone difíciles diálogos entrecortados (por su tartamudez) con su contraparte, el gran Geoffrey Rush, un “oponente” de lujo, éste último intentando encontrar el hueco para hacer que Su Alteza se encuentre a sí mismo.
    Bellísimo filme sobre la autosuperación y la amistad entre seres dispares, casi opuestos.
    Un luminoso y talentoso elenco de mayoría de actores ingleses de raza secunda al trío protagónico: Michael Gambon (irlandés, pero adoptado por el cine inglés) como el viejo rey que muere y da paso a sus herederos; Timothy Spall, como un simpático Winston Churchill; Guy Pearce (el de Memento), como el inmaduro hermano del rey; y Derek Jacobi, como el arzobispo.
    El director londinense Tom Hooper (con experiencia en series televisivas) da muestra de un gran talento, entregando una obra exquisita, que reposa muy especialmente en la labor actoral, sin dejar de lado una cuidada fotografía a cargo de Danny Cohen, que utiliza especialmente poderosas lentes gran angulares que deforman las imágenes, para mostrar en su totalidad los bellos escenarios, pero también dando cuenta de las amargas sensaciones del rey.
    Seria candidata a llevarse importantes premios Oscar (¿se lo arrebatará a la favorita “The social network”?) esta “The king´s speech” da cuenta de que una pequeña historia excelentemente actuada y ambientada, puede ser una gran triunfadora.
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  • Temple de acero
    Temple de acero
    MI CINE - por halbert
    AGRIDULCE RELATO DE VENGANZA Y PERSEVERANCIA

    El western es uno de los géneros cinematográficos más populares del cine estadounidense, es un género que les es propio y, por lo tanto, siempre es muy valorado por el público y la crítica especializada de ese país. Estas “películas del oeste” o “de vaqueros”, siempre han estado ambientadas en territorios inexplorados o en ciudades sin ley en las que los bandidos dominaban a sus anchas, pero el género se fue enfocando hacia la confrontación de los diversos personajes, adquiriendo un carácter cada vez más psicológico.
    "True Grit" es un western hecho y derecho, escrito y dirigido por los hermanos Coen y protagonizado por la jovencita Hailee Steinfeld, el maduro y consagrado Jeff Bridges, la participación breve pero crucial de Josh Brolin y un aporte secundario significativo de Matt Damon.
    El filme es una adaptación de la novela escrita por Charles Portis, la cual también fue adaptada al cine en 1969. Bridges interpreta a “Rooster” Cogburn, (representado en la original por John Wayne). Con 10 nominaciones a los premios Oscar, incluyendo una nominación como mejor película, la última de los hermanitos es seria candidata.
    Mattie Ross, una chica de 14 años, emprende una búsqueda para vengar la muerte de su padre a manos de un vagabundo llamado Tom Chaney (Brolin). Mattie convence a un oficial de policía, alcohólico y con sobrepeso (Bridges) para que se le una en su búsqueda. A su vez, un agente especial de Texas (Damon) los ayudará, pues también anda tras los pasos del maleante.
    La película es una road movie del lejano oeste (pero sin road = sin carretera), pues todo se centra en la travesía que implica ir en busca del asesino, el principal objetivo del personaje de la niña. Aquí los actantes están bien marcados: el sujeto protagonista es la jovencita, cuyo objetivo es encontrar y matar a Chaney; ésta le ordena al sheriff (mediante un pago de 100 dólares) ayudarla a encontrarlo, y ambos, junto a la ayuda del sheriff texano interpretado por Damon, intentarán darle cacería, no sin antes enfrentarse a muchos escollos, asesinos sin contemplaciones y al mismo entorno geográfico, con su peliagudo clima y sus amenazadoras alimañas.
    Uno de los grandes aciertos es “preparar” al espectador en la primera media hora de metraje, exhibiendo las características principales de los protagonistas, para estar al tanto de sus perfiles, sus necesidades, sus formas de ser y actuar. Eso demora la acción principal del guión, que es la travesía que estos protagonizan. Sin embargo eso se agradecerá más adelante, durante el desarrollo y, muy especialmente, sobre el final, amargo, áspero, desencantado, para nada condescendiente con los personajes ni con el espectador.
    Carter Burwell es el responsable de la música, autor de la magnífica banda sonora que, aunque no ha conseguido encontrarse entre los nominados a mejor canción o mejor música original de los Oscar, está recibiendo buenas valoraciones de aquéllos que ya han adquirido el álbum. Su música hace lucir los grandes planos generales del paisaje, así como también las instancias de acción y suspenso, donde sus notas se mezclan con los múltiples disparos de humeantes pistolas. El piano solo, en cambio, subraya aquellos momentos más desventurados, que dejan una sensación agridulce cuando una madura Mattie se aleja de cámara, sola, hacia el horizonte…
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  • Lazos de sangre
    Lazos de sangre
    MI CINE - por halbert
    En el contexto de una pequeña comunidad de Missouri, el segundo largometraje de Debra Granik (el anterior, de 2004, se titula “Down to the bone”) narra la heroica historia de Ree, una adolescente de 17 años que debe llevar adelante a su familia, compuesta por una madre enferma, casi autista, y sus dos hermanitos. Bordeando la pobreza extrema, casi sin tener qué comer y en medio de un crudo invierno, la heroína del relato debe enfrentarse a un pueblo cruel para averiguar el paradero de su padre, un narcotraficante que ha salido de la cárcel bajo fianza. Si Ree no lo halla, puede perder la precaria casa en la que vive, dado que su padre la ha puesto como garantía de sus fiadores. Poco a poco, la joven, junto a su hosco tío, consigue abrirse paso a través de las mentiras, evasivas y amenazas de sus vecinos, hasta llegar a la cruda verdad.
    La consagratoria actuación de Jennifer Lawrence (nominada al Oscar como mejor actriz, junto a mejor película, guión adaptado y actor de reparto) y la puesta en escena de su directora son lo mejor de “Winter´s bone”. Se transmite la crudeza de la vida de la protagonista y conmueven las miradas tristes y actitudes dóciles de los hermanitos pequeños, incluidos en todo ese entorno de miseria. Gran presencia de Lawrence e intensa la secuencia en el bote (no por nada aparece en el afiche), sumado al muy bello plano final de los tres sentaditos en las escaleras.
    Puede resultar densa y es una historia algo pequeña, pero es para celebrar que un filme de estas características (independiente, favorito en Sundance) conforme la nómina de películas oscarizables.
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  • Conocerás al hombre de tus sueños
    Por suerte, cada año reaparece Woody Allen con su filme de costumbre, y a veces deslumbra, y otras, no tanto.
    Esta vez, Woody presenta una película coral, de ésas en la que varios personajes desarrollan su propio conflicto y, muchas veces, entrecruzan sus destinos. Aquí tenemos a una mujer mayor, Helena (gran actuación de Gemma Jones), deshauciada porque su matrimonio de 40 años se ha disuelto. Por ello recurre a una vidente (Pauline Collins, la de "Yo amo a Shirley Valentine) para saber qué le depara su destino. La hija de Helena, Sally (la siempre eficiente Naomi Watts) ve decaer su matrimonio con Greg (Josh Brolin) y anhela crecer profesionalmente y enamorar a su jefe (Antonio Banderas). Greg es un escritor frustrado que se enamora de su joven vecina (Frieda Pinto, la de "Slumdog millonaire"). Mientras, el ex de Helena, un jovial septuagenario (Anthony Hopkins) quiere rehacer su vida casándose con una joven prostituta (graciosa caricatura de Lucy Punch). Y así, los personajes deambulan buscando su propio destino, intentando ser exitosos, ser felices, ser mejores...
    Una locución en off , presente durante todo el filme en ciertas ocasiones, hilvana los argumentos y reflexiona, quitándole (tal vez) al espectador la posibilidad de elaborar de manera individual sus propios pensamientos.
    El súper elenco no alcanza a construir una película inolvidable. En un medio tono entre el drama y la comedia ácida, Allen despliega su arte narrativo como siempre, pero sólo hay algunas huellas de ciertos temas que ha explorado más profundamente en otras de sus obras, por lo que esta "You will meet a tall dark stranger" resulta algo superficial y, para muchos, puede parecer inacabada.
    La bella fotografía de una brillante Londres enmarca estas pequeñas historias, paradojas del ser humano que Allen decide no cerrar, dejando un final abierto en casi todos los conflictos planteados. En lo que sí es concluyente es que, muchas veces, el alma humana se sana más con ilusiones que con medicinas. Y si no, preguntarle a Helena que sigue adelante, ilusionada, queriendo conocer a un alto y castaño extraño de quien enamorarse...
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  • De amor y otras adicciones
    De amor y otras adicciones
    MI CINE - por halbert
    COMEDIA ROMÁNTICA DEVENIDA EN INTENSO DRAMA

    El sexo sin amor es una experiencia vacía. Pero como experiencia vacía es una de las mejores. (Woody Allen).

    Pensar en sexo sin amor, hoy en nuestros días, ya no suena tan absurdo como quizá hace algunas décadas, sobre todo para las mujeres. Y ni hablar de los hombres...
    Soberbio, oportunista y, especialmente, mujeriego… Así es Jamie (Jake Gyllenhaal), un visitador médico de una importante mega empresa farmacéutica, que quiere triunfar a toda costa para armarse un futuro más que exitoso. Pero todo cambia cuando conoce a Maggie (Anne Hathaway), independiente y agraciada muchacha que tiene mucho en común con él: su entusiasmo al sexo sin ataduras; sólo que el formidable affaire que mantienen pronto va a mutar en otra cosa, trayendo los consabidos problemas de pareja, además de un tema espinoso que ella, en realidad, no esconde (pero este crítico no develará), que tiene mucho que ver con esa afición al no compromiso por parte de ella.
    Hay situaciones cuestionables, que acercan al filme al tratamiento clásico hollywoodense de comedias románticas, especialmente que, en un momento del desarrollo, el joven persiga con su auto el micro donde ella va, lo hace detener, se sube y todos los pasajeros expectantes por lo que él tenga que decir…
    El filme no se regodea en el hondo drama que trata; se sube a la acidez e ironía del personaje femenino, y regala diálogos sarcásticos, atractivos, fluidos y, también se permite los románticos. Por ello hay una mezcla de géneros a los que se les echa mano, incluyendo el romance, el drama, la comedia y hasta la denuncia.
    Edward Zwick (“Leyendas de pasión”, “El último Samurai”, “Diamante de sangre”) aprovecha para sugerir, indirectamente, una crítica a la poderosa industria farmacéutica, más centrada en agasajar a los médicos con cheques, muestras gratis y merchandising, que en cumplir con su (supuesto) objetivo sanador.
    La química entre ambos protagonistas es innegable. La mirada de Hatthaway expresa todo lo que su personaje quiere, desea, siente, busca… Emociona con sus ojos, y con sus lágrimas también. De igual modo, Gyllenhall tiene oportunidad de lucirse en este registro dramático, y lo logra también, humanizando a su personaje. Juntos trascienden la pantalla (además de verse muy sexys en varias escenas desnudos) y comprometen al espectador con una historia de amor… Una más, aunque no es poco.
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  • El mensajero
    El mensajero
    MI CINE - por halbert
    DESLUCIDO ALEGATO SOBRE LAS HERIDAS DE LA GUERRA

    "The Messenger" pretende plasmar las huellas (físicas y emocionales) que la guerra entre EEUU e Irak deja en los soldados que van al frente. En este caso, el joven Sargento Will Montgomery (Ben Foster) regresa de su servicio en Irak donde ha tenido que estar en los hospitales del ejército por largos períodos de tiempo, a la espera de curar las heridas causadas por las distintas acciones bélicas.
    De vuelta en casa, le asignan un nuevo trabajo, que claramente aborrece: formar parte de la Oficina de Notificación de Bajas, para comunicar a las familias las pérdidas de sus hijos en el frente de batalla. Es por ello que quedará bajo las órdenes del veterano Capitán Tony Stone(Woody Harrelson), y juntos llevarán a cabo la difícil tarea.
    Obviamente, los caracteres de la pareja son dispares: el joven se permite ser más emotivo y sensible al momento de enfrentarse a los familiares de las víctimas, mientras el otro se muestra más profesional e imperturbable, “como debe ser”, según él.
    De esta manera, gran parte del planteo y desarrollo de este filme es describir cómo se lo toman los padres, las novias o mujeres de los difuntos, sucediéndose una tras otra cada secuencia en la que los soldados van a dar la noticia a cada hogar.
    Por lo tanto, el filme se plantea como repetitivo, y hasta algo morboso, por el hecho de acumular escenas muy dramáticas para ver cómo reaccionan los familiares cuando se enteran de las bajas. La ausencia de una historia concreta por contar, y la presencia de largos diálogos pretenciosamente interesantes y reflexivos, terminan por dejar una película que transcurre vanamente, monocorde, sin demasiado interés para el espectador (salvo para el público norteamericano en el que, seguramante, este filme cala muy hondo) .
    A medida que los mensajeros se conozcan mejor irán exteriorizando sus más íntimos sentimientos, y afrontarán el día a día recurriendo al alcohol o buscando un amor imposible, y acercándose cada vez más, viendo que no son tan distintos como parece, pero a esta altura el filme ya perdió el interés que podría haber generado.
    Sí son de destacar las buenas interpretaciones, tanto de Harrelson (nominado al Oscar como Actor de Reparto) como de Foster, más el buen oficio de Steve Buscemi y Samantha Morton, pero nada más… lamentablemente.
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  • Somewhere - En un lugar del corazón
    LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER

    Desde el plano que abre "Somewhere" se percibe el ritmo que tendrá la última obra de Sofia Coppola: una Ferrari recorre una pista circular en medio de la ruta y la vemos dar 4 vueltas en tiempo real; esto es, casi 4 minutos de plano sostenido, hasta que el auto se detiene y su protagonista baja y mira al horizonte.
    Estamos ante una historia intimista, pequeña, y hasta familiar, si así se la puede catalogar, pero que pretende hablarnos sobre la vacuidad de la fama y del éxito a través de un actor de Los Ángeles.
    Johnny Marco es un astro cinematográfico treintañero que vive temporalmente en el hotel Chateau Marmont de Hollywood.
    Cuando su hija de once años aparece por sorpresa, Johnny no tiene más remedio que enfrentarse a todo lo que ha rehuido durante su vida. En esos pocos días que comparten, padre e hija disfrutan de su mutua compañía y de las obligaciones que, como estrella del cine, Johnny debe cumplir: sesiones de fotos, conferencias de prensa, descansar en el hotel durante el tiempo libre que le deja la preproducción de su próximo filme, ir a una entrega de premios en Italia con estadía paga en una suite 5 estrellas.
    Coppola retrata esos momentos compartidos, sin conflictos, sin discusiones, sin retos; es la descripción de ese transcurrir de momentos, muchos de ellos casi sin elipsis, lo que puede resultar algo tedioso, porque ciertas escenas se alargan más de lo necesario.
    Pero más que una relación padre-hija, parece una vacación entre amigos; justamente, el conflicto radica allí, en esa relación desdibujada, que se evidencia cuando la pequeña hija le blanquea a su padre su calidad de ausente.
    El filme es todo de Stephen Dorff, dotando a su Johnny con su facha, desparpajo y naturalidad, logrando una buena labor; prácticamente no lo perdemos de vista y lo acompañamos en todos los acontecimientos de su movida existencia, incluyendo el desfile de bellas mujeres que lleva a su cama a diario.
    El replanteo de su vacía vida (a pesar de que parece todo lo contrario) aparece algo tarde, y nuestro protagonista parece querer dar un vuelco a su frívolo e insubstancial presente, pero eso quedará para otra película, porque los créditos finales hacen su aparición.
    El filme de Coppola tiene algo de su genial “Perdidos en Tokio”, por esto de que un actor pasa una estadía en un hotel fuera de su hogar, por la voz recriminatoria de una esposa a través del teléfono, por la sensación de vacío del protagonista o por la vivencia de una felicidad efímera de dos seres en circunstancias transitorias. Sin embargo, a pesar de las coincidencias, resulta más interesante y desarrollado el conflicto de “Lost in transaltion” que de esta “Somewhere”, tal vez algo pueril.
    Dentro de una consistente actuación, a Dorff (¿o al personaje?) le falta cierta intensidad, y lo mismo se aplica al filme, un retrato sobre la futilidad de la fama y de Hollywood, sugestivo en instantes precisos pero dominado por cierto vacío en su totalidad. Hay participaciones especiales (o cameos casi) de dos actores reconocidos, como Benicio del Toro y Michelle Monaghan, en roles sin peso en el guión.
    Elle Fanning parece seguir los pasos de su hermana Dakota, cumpliendo con creces su rol de hija chiquita pero con mucho de adulta, que demanda ser querida y cuidada como se merece. Y Johnny parece recapacitar y se baja de su Ferrari, deja de girar en círculo como al comienzo del filme, para enfrentar el rol más importante de su carrera: ser papá; o mejor dicho, SER papá.
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  • Más allá de la vida
    Más allá de la vida
    MI CINE - por halbert
    La muerte de personas cercanas nos deja una sensación de desamparo, de carencia afectiva irremediable, que puede afectar el curso de nuestras vidas. A pesar de saber que tendremos que enfrentar esas pérdidas, la muerte pareciera ser un tema que los seres humanos no incorporamos nunca como parte de nuestra existencia. Resulta sumamente arduo superar la muerte de un hermano, un cónyuge, un hijo… Es necesario vivir el dolor de las pérdidas para poder seguir con nuestras vidas y continuar creciendo.
    Sin embargo, muchas son las personas que no pueden asumir la muerte, y desean conectarse con sus seres queridos que dejaron este mundo terrenal. Las pérdidas familiares dejan un vacío tal que surge la necesidad de saber si hay un “más allá”, si los que se fueron están bien en ese nuevo lugar.
    Clint Eastwood se anima a encarar en "Hereafter" este tema espinoso y complejo, a través de un guión de Peter Morgan, entrecruzando tres relatos de forma alternada.
    El filme gira en torno a la historia de tres personas que han sido tocadas por la muerte de diferentes maneras. George (Matt Damon) es un obrero estadounidense que tiene una capacidad especial y logra conectarse espiritualmente con el Más Allá; pero más que como don, lo vive como una pesadilla y quiere alejarse de su pasado como médium. En la otra parte del mundo, Marie (Cecile De France), una periodista francesa, ha sufrido una experiencia cercana a la muerte (es una sobreviviente del tsunami asiático) que ha trastocado su concepto de la realidad, y su personalidad aguerrida y fría se modifica por completo. Y Marcus es un niño londinense que ha perdido a su hermanito gemelo en un accidente y necesita respuestas desesperadamente, ya que no puede dejar ir a su otra mitad. Cada uno de ellos intenta continuar con su propia vida, y lo vemos en un montaje alterno, saltando de una historia a la otra.
    La película, producida por Steven Spielberg, abre con la secuencia del tsunami, recreando increíblemente, con efectos (más que) especiales, la catástrofe considerada como el noveno desastre natural más mortal de la historia moderna.
    La proyección de la película transcurre sosegadamente, con largas secuencias que van mostrando el perfil de los tres personajes protagonistas, hasta que (demasiado casualmente) se comienzan a interrelacionar.
    Matt Damon compone con ajustado tono a su desesperanzado trabajador, que huye de su capacidad de conectarse con los muertos, para intentar, de a poco, conectarse con los vivos. Es por ello que se anota a unas clases de cocina y allí conoce a una tierna mujer (excelente Bryce Dallas Howard), resultando muy cálido y sensible el acercamiento romántico con ella, a pesar de que ésta esconde algo que puede interferir en la relación.
    También es de destacar la historia de los niños gemelos y la tierna relación con su alcohólica madre, logrando escenas de alto contenido dramático y muy bien actuadas.
    Eastwood sigue filmando tan bien como siempre y sigue siendo autor de la música de sus historias (algo repetida en esta peli). A pesar de no ser un gran filme dentro de su intensa y vasta filmografía, logra conmover, más especialmente a aquéllos que creen que el “Más allá” nos espera del otro lado.
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  • Personalidad múltiple
    Personalidad múltiple
    MI CINE - por halbert
    MI CUÑADO

    Sarah Michelle Gellar se hizo conocida por su personaje en la serie de televisión "Buffy, la cazavampiros", por la que ha cosechado gran popularidad en los 90s.
    En los últimos años ha sido convocada para protagonizar remakes de filmes de terror orientales como "El grito" y "El grito 2".
    En este caso, "Personalidad múltiple" (cuyo título en inglés es "Possession") está basada en la película de Corea del Sur "Addicted" y cuenta una historia interesante, poco probable, pero válida para el género de suspenso al que pertenece.
    Jessica es una exitosa abogada, felizmente casada con Ryan, un sentimental hombre que le manda flores y cartas románticas, y todos los días le recuerda el amor que siente por ella. Sin embargo, algo tiñe la realidad de ambos: Roman, el hermano menor de él, ex presidiario violento, convive con ellos hasta que encuentre un lugar dónde vivir.
    Y eso le molesta a ella, ya que éste le hace frente en todas las ocasiones que puede.
    Pero sorpresivamente, Jessica tiene la desdicha de ver cómo ambos hermanos caen en coma tras un accidente en auto. Cuando su cuñado despierta, le dice que él es realmente su marido, y actúa como tal, convirtiéndose en un hombre frágil, sensible y tierno. Descolocada ante tal situación y con su verdadero esposo sin despertar, la joven mujer intentará entender lo que sucede, sucumbiendo ante el amor profesado por el nuevo hombre que tiene enfrente, y desconociendo que, detrás de todo, algo oscuro se esconde.
    Planteado como un thriller, el filme tiene bastante del género dramático, centrándose en las sensaciones de su protagonista femenina y la nueva realidad que se le presenta, con todas sus incertidumbres y el terrible desvelo que le provoca su titubeante presente.
    Coprotagonizada por Lee Pace y Michael Landes, y dirigida por Joel Bergvall y Simon Sandquist, la película es buena en su factura técnica, y si bien es recurrente en algunos golpes de efecto, resulta bastante entretenida y hace que el espectador se ponga en los zapatos de Jessica, sintiendo el mismo desconcierto que ella. La breve duración (85 minutos) ayuda mucho a la efectividad del guión, permitiendo que el espectador no sufra de alargamientos innecesarios, que tiren por la borda el buen suspenso generado.
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  • Red social
    Red social
    MI CINE - por halbert
    Basada en el libro Multimillonarios por accidente, de Ben Mezrich, “Red social” narra la historia de la conocida red Facebook. La adaptación del guion, realizada por Aaron Sorkin, desnuda los entretelones de la creación de la conocida organización, fundada por jovencitos de 20 años, pertenecientes a la glorificada Universidad de Harvard.
    Los papeles protagónicos tienen a Jesse Eisenberg, Andrew Garfield y Justin Timberlake encabezando el elenco, quienes interpretan a Mark Zuckerberg, Eduardo Saverin y Sean Parker respectivamente (los dos primeros, creadores de Facebook, y el último, fundador de Napster, quien en 2004 se unió a la presidencia de Facebook).
    Para desarrollar la red, Zuckerberg contó con el apoyo de sus compañeros de habitación de Harvard, pero el filme describe también la relación de Zuckerberg con los gemelos Winklevoss, miembros del equipo de remo de Harvard, quienes explican a Mark acerca de su idea de un nuevo sitio web: Harvard Connection. Mark decide ayudarlos, pero luego se abre solo y los mellizos lo acusan de robo de idea.
    Con la técnica de flashback vamos descubriendo paso a paso cómo se gestó la gran empresa, a manos de estos jóvenes siglo 21, que parecen estar de vuelta de todo. El presente tiene que ver con el careo entre el personaje de Eissenberg y Garfield, junto a sus abogados, para llegar a un arreglo económico, tras la pelea por las acciones de la mega empresa Facebook.
    No resultan tan creíbles los diálogos filosos, punzantes, con acelerado ritmo, en boca de jovencitos de entre 18 y 20 años. Todos saben qué decir, con un timing perfecto, con la frase justa, impecable... Pareciera que se deja entrever el libreto, la voz de los adultos en boca de los adolescentes. Posiblemente, un documental de Michael Moore sobre el tema hubiera sido más efectivo, más que esta “ficción” que lo único que hace es hacer hablar a sus personajes todo el tiempo. Las debilidades de un chico de 20 apenas están esbozadas (aunque, respecto a esto, lo que sí resulta verosímil es, en el final, ver a Mark, luego de haber testificado ante las demandas judiciales, presionando la tecla “Actualizar” una y otra vez sobre la página Facebook de su amada imposible, para ver si lo acepta: eso sí es de un veintañero!!!).
    Pareciera que, para el mundo, David Fincher ha alcanzado el tope con ésta, su última obra. Sin embargo, para este humilde crítico, cualquier otra película de su filmografía resulta más interesante, léase: Seven, The Game, Fight Club, Panic room, Zodiac, The curious case of Benjamin Button.
    Tal vez Hollywood lo premie con un Oscar a Mejor director, pero no resultaría justo que "The social network" gane el premio máximo. Cualquiera de sus 9 competidoras está por encima de ella.
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  • Atracción peligrosa
    Atracción peligrosa
    MI CINE - por halbert
    INTENSO POLICIAL DE UN PROMISORIO DIRECTOR

    Ben Affleck suele ser considerado por la crítica y por gran parte del público poco más que un actor mediocre, que no logró ser tenido tan en cuenta en el medio cinematográfico más respetable (a pesar de su Oscar 97 como guionista por “Good Will hunting”) hasta su excelente debut como director de la enorme "Gone Baby Gone" en 2007. Se confirma ahora, con “Atracción peligrosa” (desvergonzado título local del original "The Town"), como un realizador con un gran futuro, a pesar de seguir sin poder destacarse en el terreno interpretativo.
    Esta vez eligió ser Doug, un roba-bancos que ha tenido una oportunidad para evitar seguir las huellas criminales de su padre. Sin embargo, se convirtió en el líder de un grupo de despiadados ladrones que se ufanan de robar sin matar a nadie.
    Pero a Doug empieza a aparecerle su costado sensible, y termina por enamorarse de la gerente de uno de los bancos, a la que previamente él y el resto de su banda habían tomado como rehén. Esto le traerá muchas dificultades, mientras trata, además, de escapar de un agente del FBI, capaz de todo por arrestarlo.
    Tras el último trabajo de la banda, Doug intentará cambiar de vida y de ciudad, pero no le va a resultar fácil lograrlo. El protagonista atrapado por su pasado, se encuentra envuelto en un círculo sin salida y sin posibilidad de redención.
    Tanto en los espacios interiores (lavanderías, florerías, departamentos, bancos) como en las persecuciones post-atraco a través de delgadas calles entre edificios, “The town” hace de la ciudad de Massachusetts no sólo un escenario, sino un personaje con entidad propia.
    Al mejor estilo de los viejos policiales norteamericanos de la década del ´70, durante las hipnóticas escenas de acción, rodadas con gran soltura por su director, transcurren los mejores y más vibrantes momentos del filme, intercalados por otros más íntimos y sentimentales, plasmando la historia romántica, tal vez algo forzada pero atrayente.
    En el reparto, encabezado por un Affleck que, aunque no realiza una gran entrega actoral, tampoco está tan mal, figuran Rebecca Hall, Jon Hamm, Jeremy Renner, Blake Lively, Pete Postlethwaite y Chris Cooper, todos muy correctos y comprometidos en cada escena.
    La película resulta un gran entretenimiento y un momento muy gozoso para el espectador, gracias a lo antedicho sobre las potentes escenas de robos y las grandilocuentes persecuciones por las calles de la ciudad (excelente manejo de la cámara y el montaje visual y sonoro).
    Pero también tiene un peso dramático fuerte, que muestra al protagonista en relación con sus socios, su padre encarcelado y su nuevo amor, lo que permite que el espectador se ponga "del lado" del ladrón y no del FBI o la policía, logrando la empatía necesaria para vivir en carne propia los destinos de la banda de maleantes.
    Sin dudas, Ben Affleck ha logrado sortear el mote de actor/galán de moda, para insertarse en la industria como un prometedor contador de historias interesantes.
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  • El ocaso de un asesino
    El ocaso de un asesino
    MI CINE - por halbert
    George Clooney resulta creíble como el americano del título (original), así como el asesino del título (local). Parco, escueto, lacónico, Jack/Edward es un matador ermitaño en constante movimiento. Un “trabajo” en Suecia acaba de forma imprevista y decide retirarse un tiempo a una pequeña ciudad medieval italiana. Durante su estancia, acepta el encargo de un contacto misterioso para fabricar un arma. Jack se recrea en la serena tranquilidad que le proporciona su nuevo hábitat: se hace amigo del sacerdote del pueblo y tiene una apasionada relación con la prostituta Clara.
    El director Anton Corbijn brinda una película cerrada: “The american” es un thriller clásico pero reposado, centrado en la solitaria figura siempre alerta de Clooney. Los parajes italianos y la fotografía son para admirar, con preciosistas planos generales desde todas las angulaciones de cámara (especialmente cenitales) y la saturada iluminación nocturna, con filtros rojos y verdes en interiores, y anaranjados en exteriores.
    No es de extrañar que algunos espectadores se sientan decepcionados al verla, dado que predomina un ritmo muy acompasado, y el guión es bastante plano, sencillo, nada remanido y con algunos pocos apuntes de suspenso. Al margen, la presencia del astro hollywoodense, que intercala filmes ultra comerciales con otros como éste, más lo apuntado acerca de la fotografía y la puesta en escena, hacen de “El ocaso de un asesino” un tibio entretenimiento, bien filmado, pero olvidable a futuro.
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  • Enterrado
    Enterrado
    MI CINE - por halbert
    UN MAZAZO AL ESPECTADOR

    Hitchcockiana de pies a cabeza (incluyendo los creativos créditos iniciales), el presente filme extrae las miserias de un pobre desgraciado que lucha por su supervivencia.
    Paul Conroy es un camionero que despierta dentro de un viejo ataúd de madera, enterrado vivo. Desconociendo lo que le sucedió, descubre que el único medio para escapar de esa pesadilla es un celular, un encendedor, un lápiz y no mucho más que tiene consigo. La poca batería y la falta de oxígeno son los principales conflictos a enfrentar para lograr huir. Además, cuenta con casi 2 horas para ser rescatado.
    A medida que los minutos pasan y va logrando comunicarse con distintas personas a través del teléfono, se irá develando por qué está allí y qué armas puede usar para conseguir el pase que lo puede liberar. Pero deberá lidiar con lo inimaginable, y hacerle frente.
    Ryan Reynolds merece una enorme parte del mérito de este inusual filme; la cámara lo recorre por completo, lo muestra en primerísimos primeros planos y en planos detalle de su desarticulado rostro y su estrujado cuerpo. La hora y media de película transcurre dentro de la caja de madera que lo tiene encerrado, un ataúd improvisado que lo atrapa física y psicológicamente. La situación del protagonista es directamente siniestra, y paralelamente a él sufrimos su desafortunada (malísima) suerte. No hay nada que este actor haya filmado antes que esté a la altura de esta tremenda exigencia física y emocional.
    El director Rodrigo Cortés no es para nada concesivo con el espectador y logra dejarlo estupefacto en su butaca, golpeándolo con una historia cruda, claustrofóbica, inexorable… Obtiene de cada minuto un momento desesperante y, a pesar que todo transcurre allí dentro, se pueden vivenciar momentos de horror, de suspenso y de melodrama, gracias a la minimalista pero efectivísima puesta en escena.
    La crítica hacia la política de EEUU es evidente y virulenta, no sólo por los daños colaterales a raíz de la participación en una horrorosa guerra inútil, sino por la intolerable burocracia de algunas instituciones y por la hijaputez de las grandes empresas que no se hacen cargo de sus responsabilidades.
    Es un film que merece verse en el cine; resulta la única manera de que perturbe y atrape como pretende. Agonizante, dolorosa, opresiva, punzante, sobrecogedora.
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  • Mi familia
    Mi familia
    MI CINE - por halbert
    Con un guión que rehúye al lugar común, el filme, con cierto humor, examina la relación de Nic y Jules, una pareja de lesbianas, y la relación con sus hijos, que fueron nacidos por inseminación artificial. Ambos (una joven de 18 y un adolescente de 15) comparten al mismo donante. Y sucede que a los chicos les da por conocer a su “padre”, y dan con él. La aparición de Paul, padre biológico de los dos chicos, desafiará la dinámica familiar, pero sobre todo pondrá en estado de alerta máxima a la pareja de mujeres.
    Resulta destacable poder ver un retrato sobre los nuevos conceptos de familia: sobre el amor, la honestidad y el respeto, más allá de los prejuicios reinantes y de las preferencias sexuales. La naturalidad con que se muestra a un matrimonio homosexual con dos queridísimos e inteligentes hijos da cuenta de lo natural que debería ser para cualquier sociedad aceptar una familia de estas características.
    La directora Lisa Cholodenko, coguionista también, saca el mejor partido de todos los diálogos y de sus actores, principalmente de los jovencitos Mia Wasikowska (la Alicia de Tim Burton) y Josh Hutcherson (Zathura).
    Mark Ruffalo le pone la exacta cuota de inmadurez y seducción a su simpático Paul.
    Mención aparte merecen las monumentales actuaciones de Annette Bening y Julianne Moore (Oscar compartido, ¡por favor!), cuya química dota a las escenas del filme de una excepcional sinceridad. Ellas SON una pareja en la pantalla: las vemos besarse, mirar porno, tener sexo, quererse, odiarse, discutir entre ellas y con sus hijos… Vivir.
    De visión casi obligatoria, el filme da cátedra (a quien lo necesite) de cómo poder ver a una familia que no es como todas, pero vive exactamente las mismas vicisitudes de cualquier familia tildada de normal, con sus peleas, sus sinsabores, su felicidad y, principalmente, su amor.
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  • Una pareja despareja
    Una pareja despareja
    MI CINE - por halbert
    En los créditos de inicio se advierte que lo que vamos a ver es una historia que realmente sucedió, y a continuación, otro cartel enfatiza que “realmente sucedió”.
    Basada en hechos tan asombrosos como humanos, expuestos en la novela del periodista Steve McVicker, esta adaptación a guión cinematográfico por los también directores John Requa y Glenn Ficarra resulta, cuanto menos, atractiva.
    Jim Carrey es Steven Russell, un padre de familia que vive su despertar gay después de sufrir un accidente de auto, convirtiéndose de golpe en estafador profesional, atrapado y encarcelado. Ewan McGregor es el Phillip del título original (“I love you Phillip Morris”), un recluso al que conoce allí y con quien iniciará una relación amorosa. Sin soportar estar separados, los enamorados harán lo imposible para ser libres y vivir su amor.
    Con esta propuesta algo tragicómica, reaparece Carrey en las pantallas, y esta vez con un rol con muchos tics de los que ya le conocemos, pero en el cuerpo de un personaje en el que nunca se lo había visto.
    Uno de los grandes aciertos del filme son las actuaciones; resulta creíble la relación homosexual encarnada por ambos actores, mucho más en los momentos dramáticos en los que se manifiestan sus sentimientos de amor.
    Otro de los puntos a favor es, como en muchas películas, estar basada en hechos reales, dándole un ingrediente extra a lo increíble de las situaciones.
    Ni siquiera ha sido estrenada en salas en Estados Unidos, dada la ridícula polémica en la que se vio envuelta por resultar tan “explícita” en su contenido homosexual. Da risa y ganas de llorar al mismo tiempo… Como en esta película…
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  • El rebelde mundo de Mía
    El rebelde mundo de Mía
    MI CINE - por halbert
    LOS CHICOS (NO) ESTÁN BIEN

    Mia respira jadeando, agitada. Acaba de terminar de repasar una coreografía de hip-hop que parece disfrutar. Tiene 15 años, es rebelde, machona y peleadora, tanto como para darle un cabezazo a cualquier chica del barrio que le haga frente. En los desolados suburbios, cerca de su departamento, hay una yegua vieja encadenada, que Mia intenta liberar, pero nunca puede romper el candado que la tiene presa. Su madre, que luce como una hermana mayor (por lo joven, por cómo se viste, por cómo fuma y bebe constantemente) la trata de mentirosa y de puta y no le presta atención.
    Mia no tiene nada que hacer, más que ver videos, tomar cerveza, escuchar música y practicar “coreos”, siempre con su viejo jogging gris. Su hermanita menor no hace más que mirar tele, fumar y jugar con su perro. Son una familia de 3 mujeres solas de clase obrera, abandonadas, con una existencia aparentemente sin objetivos ni metas a la vista, más que la subsistencia diaria.
    Un día hace su aparición Connor, el nuevo novio de su madre, un atractivo hombre que jugará el rol de hombre de la casa, y ensayará una figura paterna para esa casa habitada por mujeres, confundiendo a Mia y alterando su comportamiento.
    Ella es una adolescente vacilante, que no ha conseguido adaptarse al sistema educativo, y mucho menos articularse con la gente de su edad. Su juventud está siendo un ciclo complicado, algo en lo que no ayuda la mala relación con su familia. Forzada a convivir con el novio de su madre, la joven irá cayendo en un barranco, a pesar de que Connor ha prometido llevar el amor a esa casa, aunque los límites se vayan traspasando paulatinamente, sin retorno...
    "Fish tank" es una de las sorpresas independientes de este año, especialmente por ganar el BAFTA al mejor filme británico y alzarse con el Premio del Jurado en Cannes.
    La cámara en steady cam sigue a la jovencita en su deambular por la vida, casi nunca dejándola sola. Cuando la yegua que estaba atada finalmente es sacrificada, uno de los personajes le dice a Mia: “Tenía 16 años, le llegó su hora”. Inevitables asociaciones surgen, al ver a Mia quebrarse por primera vez y llorar casi sin consuelo.
    La directora Andrea Arnold quería mezclar en su casting la frescura de los actores no profesionales y el talento de los consolidados, pero nunca imaginó que encontraría a su rebelde protagonista en plena calle. Katie Jarvies estaba discutiendo con su novio cuando alguien se le acercó para proponerle ser actriz, convirtiéndola en la protagonista absoluta de “El rebelde mundo de Mia”, una película tan bella como desoladora, angustiante y desesperanzada. No por nada madre e hijas bailan al son de una canción que reza “La vida es una putada y después te mueres, por eso nos drogamos, porque no sabes cuándo te irás”.
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  • El baile de la victoria
    El baile de la victoria
    MI CINE - por halbert
    Nicolás Vergara Grey (Ricardo Darín), un famoso ladrón de cajas fuertes, sueña con recuperar a su familia y empezar de cero. Recién salido de la cárcel por la amnistía general dictada por el presidente de Chile tras la llegada de la democracia, se topa con el joven Ángel (el gesticulador Abel Ayala), un ex presidiario que pretende dar un gran golpe millonario. Entre medio de ambos está Victoria, una jovencita homeless que dejó de hablar cuando asesinaron a sus padres en su presencia, que tiene grandes dotes para el ballet y enamora a Ángel a primera vista.
    Con enormes ínfulas, esta última película de Fernando Trueba viene a demostrar que no siempre lo pretencioso resulta efectivo y, muchas veces, como este caso, genera el efecto contrario. Este baile propone unos pasos por diversos géneros cinematográficos, pero eminentemente se posa en el melodramático, con apuntes (supuestamente) risueños, policiales, románticos, de suspenso, político-sociales, entre otros.
    "El baile de la victoria" es la adaptación a la gran pantalla de la novela de Antonio Skármeta, Premio Planeta en 2003.
    Desmesuradamente alegórica, la película de Trueba no resulta creíble en la pintura de sus protagonistas, haciéndolos hacer lo que personajes mal diseñados harían en una película, pero no en la vida real. Tampoco tiene suerte con el uso de ciertos recursos audiovisuales poco afortunados, como el uso de los flashbacks que no aportan más de lo que se está escuchando por diálogos; o la pretendidamente caricaturezca escena con los profesores de la escuela de danzas; o la ridícula "conversación en off" entre los personajes de Darín y Ariadna Gil.
    Con excesivo metraje y colosal efectismo, este baile tropieza y cae, sin dejar de entretener... al menos...
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  • Asesinos con estilo
    Asesinos con estilo
    MI CINE - por halbert
    Ashton Kutcher parece haber encontrado la fórmula para sentirse cómodo en determinado tipo de películas y, a pesar de haber incursionado alguna vez en un terreno más dramático (Guardianes de alta mar, Efectos personales) siempre vuelve a lo que (supuestamente) mejor sabe hacer. Lo que sucede es que elige pésimos guiones y, si bien las producciones de las que participa son importantes (por elenco, por locaciones, por puesta en escena), cuando no hay una buena historia bien contada, ningún efecto especial puede salvar ninguna película. En este caso su protagonismo está mano a mano con Katherine Heigl (Grey´s anatomy, 27 bodas); ella es una informática que viaja con sus padres a la Costa Azul tras una disolución de pareja. Allí conoce a un sexy hombre, un espía del gobierno que le oculta su verdadera identidad. Pocos años más tarde se casan y empiezan una nueva vida en un barrio suburbano. Alejado de su arriesgado trabajo, al joven no tardará en venírsele en contra, y deberá huir de sus enemigos, involucrando a su flamante mujer.
    Sin aportar nada nuevo al subgénero que mezcla acción-romance y comedia, más que trepidantes escenas de persecuciones y sex appeal (ya lo había hecho mejor James Cameron con su “Mentiras verdaderas”), la pretendida comicidad se centra en la incompetencia de la mujer para enfrentar los peligros.
    El joven director Robert Luketic, responsable de "Legalmente rubia", "Una suegra de cuidado", "21, blackjack" y "La cruda verdad", también parece haber encontrado una línea de dirección en la que se siente mejor...
    Tom Selleck y Catherine O’Hara aportan desde un rol secundario sin salvar del bodrio a esta repetitiva historia.
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  • El hombre de al lado
    El hombre de al lado
    MI CINE - por halbert
    MI VECINO, ¿EL ASESINO?

    Los vecinos son personas a las que vemos casi a diario y con las que tenemos que convivir, al menos en el ámbito de la comunidad donde tenemos nuestra casa. Una de las cosas más difíciles en la vida es la buena convivencia humana. Y de esa relación con los vecinos, ya sean nuevos o de toda la vida, algunas veces surgen conflictos que si no se resuelven en su momento, se vuelven una bomba de tiempo.
    Leonardo es un reconocido diseñador industrial, casado con una instructora de yoga, Ana, y con una sola hija pre-adolescente, Lola, con la que no tiene comunicación. Ellos viven en la única casa que construyó Le Corbusier en América (Casa Curutchet, dotada de gran belleza y hermosas líneas), situada en la ciudad de La Plata, y es motivo de admiración de turistas y gente de los alrededores.
    Una mañana, la serenidad de su hogar se ve perturbada por el comienzo de unas obras en la vivienda lindera. Su vecino, Víctor, un personaje raro y extrovertido, pretende hacer una ventana ilegal con vista a su casa, para tener algo de luz natural, por lo que la intimidad de su familia se vería enteramente violada. La forma de comunicarse del nuevo vecino, entre amistosa y amenazante, genera en Leonardo un fuerte rechazo y, a la vez, un extraño sometimiento. El incidente comienza a ocuparle todo su tiempo, apartándolo de sus labores profesionales y familiares. Con la presión de su esposa para que ponga fin a la situación, Leonardo se va desmoronando poco a poco, porque no encuentra la forma de hacer que su extraño vecino deponga su actitud.
    Protagonizada por Rafael Spregelburd y Daniel Aráoz, dirigida por Mariano Cohn y Gastón Duprat y poducida por Fernando Sokolowicz, el multimpremiado filme argentino es una muestra de talento interpretativo y de una gran y plástica puesta en escena.
    La tensión que se genera entre los dos protagonistas maneja el nudo de la trama: ambos son totalmente diferentes, opuestos en todos los aspectos que se podrían evaluar. Leonardo, el diseñador, es un profesional políglota, egocéntrico, soberbio, arrogante y despectivo, perteneciente a una joven clase alta, de esos treintañeros que se desarrollan profesionalmente en el diseño, viven en viejas casas recicladas a nuevo en Palermo Hollywood (no en este caso), escuchan música electrónica de DJs internacionales y manejan lo último en tecnología.
    De Víctor, en cambio, con sus pantalones ajustados metidos adentro de las botas, no se sabe bien qué es o cómo se gana la vida, tal vez con sus siniestras esculturas que hace con perdigones de escopeta, o vendiendo guisos de jabalíes cazados por él mismo; es lo que muchos podrían llamar “un grasa”, tal cual lo define Leonardo en una cena con amigos tan paquetes como él (uno de ellos, interpretados por Juan Cruz Bordeu, ¿autoparodiándose?).
    Son geniales muchas escenas de este excelente filme, y la mayoría tienen a un exacto Daniel Aráoz como protagonista: cuando le cruza de ventana a ventana el guiso a su vecino en un balde de albañil; cuando monta el show de títeres en la ventana, con botitas de vaquera puestas en su dedos bailando sobre una banana; cuando se presenta a la fiesta de Leonardo con su nueva novia; y varios etcéteras, incluyendo el impactante e impensado desenlace, que nos deja con la boca abierta, y nos enfrenta ante lo mísero que puede ser el ser humano en determinados momentos de su vida.
    Seleccionada para participar del Festival New Directors, New Films de Nueva York y ganadora de premios en los Festivales de Sundance y de Mar del Plata, la dupla de directores y de actores colocan a “El hombre de al lado” en un lugar de gran importancia para el cine nacional, ése que nos permite reflexionar, con una historia chiquitita pero con un mensaje enorme, acerca de cómo somos y nos comportamos como hombres y como sociedad. Sencilla, tensa, chocante, imperdible.
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  • The Joneses
    The Joneses
    MI CINE - por halbert
    “The Joneses” gira en torno a esas familias tan perfectas que parecen de postal y se convierten en el centro de todas las pasiones y envidias. Los Jones llegan a un barrio de clase media alta y, ni bien se mudan, lo alborotan, a raíz del alto estatus de vida que llevan.
    Lo que nadie sabe es que, en realidad no son una gran familia tipo, sino un grupo de 4 profesionales (2 hombres y 2 mujeres) dedicados a la venta de artículos de lujo, y que se harán pasar por grupo familiar para introducir modas en el lugar, marcar tendencia e incentivar el consumismo. Casi como espías internacionales, dejan de lado sus verdaderas identidades y simulan ser lo que no son.
    Demi Moore, David Duchovny, Amber Heard y Ben Hollingsworth, tienen a cargo la responsabilidad de darle vida a los personajes protagónicos. Y lo hacen con verdadero oficio, especialmente los dos primeros, que son los que llevan adelante el relato y participan de los conflictos centrales del filme.
    Glenn Headly (quien trabajara junto a Demi hace 2 décadas en “Pensamientos mortales”) y Gary Cole son los vecinos de al lado, y los primeros en sucumbir ante la tentación que los Jones provocan con sus flamantes autos, sus monumentales pantallas LCD, sus aerodinámicas zapatillas y sus carísimos muebles.
    Pero, aunque todo parece ir de perillas y los 4 vendedores provocan que la comunidad que los rodea comience a adquirir lo mismo que ellos tienen, pronto comenzarán los roces, los remordimientos y la necesidad de vivir una vida normal.
    Hay algunos momentos graciosos y cierto humor mordaz que pretende criticar nuestra sociedad consumista y la forma en la que seguimos como corderitos dóciles a los que marcan las pautas.
    "Keeping up with the Joneses" es un latiguillo del inglés que hace referencia a la comparación con el vecino de al lado, como una marca para la clase social o la acumulación de bienes materiales. Y ocurre cuando la gente busca su estándar de vida en relación a la de sus pares.
    El filme del debutante Derrick Borte tiene un original planteo, tal vez algo exagerado en cuanto a tratar a los vendedores casi como agentes internacionales, dado que deben residir juntos un año entero como familia, sin poder vivir su propia vida, en pos de ganar importantes comisiones por ventas… Lo que se dice, gente muy obsesionada con triunfar económicamente… Para el tono que viene teniendo el filme, el desenlace resulta algo descolorido, aunque no desdibuja el mensaje subyacente acerca del materialismo del nuevo milenio.
    En otras épocas, el status social dependía mayormente del apellido familar; sin embargo, el consumismo en EEUU dio paso al cambio de clase social. Con el incremento de la disponibilidad de bienes, la población tendió a definirse a sí misma según sus posesiones, y la búsqueda para acceder a un mayor estándar de vida se precipita y, lamentablemente, se acrecienta día a día.
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  • El hombre solitario
    El hombre solitario
    MI CINE - por halbert
    Ben es un egocéntrico que sólo le importa vivir su vida, sin afectarle demasiado lo que sienta su presente novia, su ex mujer, su única hija o su pequeño nieto. Sexagenario, se comporta como un adolescente con la testosterona por los aires, intentando seducir a jovencitas para llevarlas a la cama y demostrar que aún está vivo, que le queda un gran futuro por vivir. Pero no todo se vería igual si, al comienzo del filme, no se mostrara la escena en la que su médico de cabecera le recomienda a Ben cuidar su corazón, porque algo no anda bien. No es gratuita esta escena y es determinante para ¿comprender? la actitud de Ben. Ansiando recomponer su magro presente económico y laboral, intentará también restaurar su vida afectiva, pero Ben es Ben, y los cambios no son tan viables .
    Filme en donde lo que más interesa de la trama es a quién le pasa, y no precisamente qué pasa. La película de Brian Koppelman se coloca enfocada claramente al personaje central. Personaje e historia van de la mano, pero es el primero el que gana protagonismo en este guión. Michael Douglas permite mostrarse como antihéroe, luego de haberlo visto por décadas como el superhombre que le hacía frente a maléficos antagonistas, perversos de turno y asesinas sexys.
    Completan el elenco Danny De Vito, Susan Sarandon, Jenna Fischer, Mary-Louise Parker, Jesse Eisenberg, Imogen Poots y Ben Shenkman.
    Lo mejor, obviamente, es Douglas y su creíble personificación. Y el último plano del filme; en el que la suerte, el destino o el futuro del personaje se está por definir, resulta uno de los puntos más interesantes, dado que le queda al espectador armar la escena siguiente. Aunque, si conocimos algo a Ben durante 90 minutos, sabemos qué camino tomará... ¿o no?
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  • De vuelta a la vida
    De vuelta a la vida
    MI CINE - por halbert
    PAPÁ, POR SIEMPRE...

    Así como en 1979 Dustin Hoffman debía hacerle frente a la separación de su esposa en "Kramer Vs. Kramer", y quedarse solo con su pequeño hijo, haciendo de padre y madre a la vez, nuestro protagonista pasa por algo parecido, aunque peor.
    Joe se enfrenta a lo impensable: quedarse viudo de repente y aceptar el reto del destino de tener que criar solo a Artie, su pequeño hijo de 6 años.
    Estamos en Australia, en una bella casa ubicada en las afueras de la ciudad, cercana a una playa, y Joe, importante periodista deportivo, deberá lidiar con su nueva vida, intentando equilibrar su trabajo y su enorme responsabilidad como padre. Tras la muerte de su mujer, decide reenfocar la vida familiar desde otra perspectiva. Tiene la ayuda de sus suegros, de una madre del colegio de su hijo, de su mejor amigo, y hasta de Harry, su adolescente hijo mayor (de un matrimonio anterior) que viene a visitarlo; sin embargo siente que colapsa, sin encontrar salida.
    Por momentos, su difunta esposa se le aparece para aconsejarlo, para acompañarlo, para paliar su soledad; y Joe sigue con su vida, pretendiendo lo mejor para sus hijos y para sí mismo. A pesar de que las cosas van mejorando de a poco, siempre está presente la falta de su otra mitad.
    Coproducción inglesa-australiana, “De vuelta a la vida”, basada en la obra autobiográfica "The Boys are Back In Town" de Simon Carr, resulta una bella película, de ésas que tienen momentos para emocionarse, pero por suerte no abusa de ellos y sale airosa del melodrama lacrimógeno que pudo haber sido.
    Si bien la locación agreste y natural elegida para insertar la casa del protagonista (una península en una playa australiana, rodeada de preciosos viñedos, hermosos atardeceres y olas rompiendo en las rocas) puede parecer algo manipulador para generar ser más vibrante, el filme se permite cierta poesía y deja fluir una emoción auténtica, dada la golpeada realidad de los protagonistas ante la pérdida. Pero Scott Hicks, director de la recordada "Shine", sabe fusionar también cierta complacencia esperanzadora para con ellos, y el resultado es efectivo, mostrándonos cómo puede ser la vida de un padre soltero que debe educar a dos hijos en un ambiente familiar masculino. La mirada de Hicks no resulta simplona o desabrida, sino inteligente y madura.
    El nombre detrás de la partitura musical para la película es Hal Lindes, ex guitarrista de una de las mejores bandas de rock de los 80: Dire Straits. Y es por ello que se escucha una guitarra eléctrica y acústica, con algún refuerzo de cuerdas y electrónica. En ese sentido, la partitura se mantiene en un tono sencillo y simple que se adapta magníficamente a la historia intimista que se cuenta.
    Clive Owen, a pesar de haberse mostrado rudo en muchos de sus anteriores roles, se deja revelar con una sensible interpretación, sincera, noble, en un filme en el que se destaca en las intensas escenas dialogadas con ambos hijos.
    El joven actor George MacKay le aporta a su Harry la sensación de encanto de alguien que fue herido al alejarse de su padre cuando era niño, pero que puede recuperarlo siendo ahora más grande. Y el más pequeño, Nicholas MacAnulty, da todo su auténtico encanto y alborotada personalidad, en un indispensable rol dentro del guión como lo es su inquieto y salvaje Artie.
    Los tres componen a una familia genuina hecha de jirones que Joe había desparramado a lo largo de su vida, donde los dos hermanastros empiezan a unir lazos y así Joe puede entender la importancia de unir a su familia nuevamente, en la estela de la pérdida de su esposa.
    Comenta Hicks a propósito de su obra: "No es un concepto muy elevado, ni una trama rebuscada. Es una historia personal e íntima sobre gente que intenta retomar el contacto y todas las cosas de las que se compone la vida: el amor, el dolor, el humor… Los ingredientes que se combinan para formar nuestro día a día". Mejor resumido, imposible.
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  • London river
    London river
    MI CINE - por halbert
    Con un tratamiento minimalista, pero no por ello menos sensible, el director Rachib Bouchareb golpea con esta historia ficticia enmarcada en un hecho real ocurrido en 2005 en Londres. Cuatro explosiones paralizaron el sistema de transporte público, en plena hora pico de la mañana. Fallecieron 56 personas en los ataques, incluidos los cuatro terroristas sospechosos, y 700 heridos.
    Los protagonistas, Ousmane y Elisabeth, son dos perfectos desconocidos: él es un africano musulmán residente en Francia; ella, una viuda cristiana que vive en una isla del Canal de la Mancha. Cada uno ha perdido el contacto con su hijo desde el día de los ataques, y la desgracia los unirá en las calles londinenses. Dejando de lado sus diferencias culturales y religiosas, ambos deambularán juntos por comisarías y hospitales, en busca de sus seres queridos, unidos por la esperanza de que sigan vivos.
    El director francés no cae en la tentación de los grandes discursos moralistas y reivindicadores; se apoya en el intercambio interpretativo de los dos grandes actores que dan vida a la mujer humilde y trabajadora que busca a su hija y al veterano padre abandónico que busca a su hijo. Ambos tienen mucho más en común de lo que creen, y no solamente por la pérdida que comparten. La humilde actuación de Sotigui Kouyate (Oso de Plata al mejor actor en el Festival de Berlín 2009) y la conmovedora y vigorosa entrega de la británica Brenda Blethyn son el punto más alto de esta sencilla y sensible cinta, acompañados por la delicada música extradiegética de Armand Amar (mezcla de Gustavo Santaolalla y Phillip Glass).
    El último plano del filme resulta potente, devastador, desesperanzado... y está a cargo de la inigualable actriz inglesa.
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  • La mirada invisible
    La mirada invisible
    MI CINE - por halbert
    LA DICTADURA, ENTRE LOS MUROS

    La historia narra el mundo del Colegio Nacional de Buenos Aires durante los días previos a la guerra de Malvinas en 1982, desde el punto de vista de una preceptora de secundaria.
    La mirada invisible es aquélla que la celadora debía poner en práctica para descubrir a los subversivos al sistema dictatorial reinante. Y es lo que le ordena su superior, el jefe de preceptores, el Sr. Biasutto: le solicita que mire sin ser vista, que custodie en silencio que las reglas se cumplan, desde no traicionar al color azul que debía llevarse en las medias, hasta que los botones de las camisas estén todos prendidos.
    A partir de allí, María Teresa (o Marita) pone en práctica la orden recibida y, en el afán de descubrir a alumnos fumadores, comienza a esconderse en los baños de los varones para sorprenderlos y llevarlos ante el prefecto, y poco a poco hace de ello un hábito oscuramente excitante, que la enfrenta con sus placeres más ocultos.
    Basada en la novela “Ciencias Morales”, de Martín Kohan, y rodada en tres colegios diferentes y en el Congreso Nacional (ante la negativa del verdadero colegio Nacional Buenos Aires de filmar allí), la tercera película de Diego Lerman es más descriptiva que narrativa y, si bien de puede tildar como “pecado” el hecho de que un filme se preocupe más por describir que por narrar, la historia resulta de lo más impactante.
    A través de una trama muy sencilla y singular aparece en toda su dimensión el sistema autoritario de la época. Todo lo referente a la represión, la militancia, las desapariciones están fuera de campo; la realidad se circunscribe, en un altísimo porcentaje, dentro de las paredes de la escuela: en sus pasillos, sus aulas, su sala de preceptores, sus baños.
    El guión gira alrededor de su protagonista, en torno a su vida, a su trabajo y a sus deseos íntimos. Como la pianista de “La profesora de piano” de Haneke (en la que veíamos al personaje protagónico cumpliendo sus clandestinos deseos sexuales, cercanos a la perversión), Marita merodea los baños de varones, se oculta en uno de los lockers y hace pis o se masturba en silencio en el preciso momento en que alguien entra y se para en el mingitorio para hacer sus necesidades. Es un personaje muy reprimido, en el sentido de que no puede sacar afuera nada de lo que siente, lo que le pasa hormonalmente. En su afán por cumplir con esas reglas y esa obsesión, aflora algo que no controla.
    La labor de Julieta Zylberberg es lo más destacado: le suministra a su personaje la perfecta ambigüedad de ser victimaria (por el rol vigilador que desarrolla constantemente) y víctima (por encontrarse muy sola en un mundo al que parece no pertenecer). El plano-secuencia de la violación en el baño es el momento de mayor tensión y le permite (finalmente) explotar y tomar una decisión propia, de ella.
    Osmar Nuñez, como su jefe, la secunda excelentemente, dotando a su Sr. Biasutto de cinismo y violencia. También resulta atrayente la inclusión del papel de la abuela de Marita, a cargo de la gran Marta Lubos, poniendo un poco de blandura a tanta rigidez que exuda el guión.
    El último plano del filme, una panorámica del patio del colegio irrumpida lentamente por un sonido de disturbios callejeros lejanos (el pueblo argentino vitoreando al Presidente Galtieri), es el cierre perfecto para coronar “La mirada invisible”.
    A propósito: Diego Lerman nació en Buenos Aires el exacto día en que el golpe militar derrocaba al gobierno nacional: el 24 de Marzo de 1976. Curioso…
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  • Igualita a mi
    Igualita a mi
    MI CINE - por halbert
    Tras el éxito de público de "Un novio para mi mujer", Adrián Suar protagoniza esta comedia, con Florencia Bertotti y Claudia Fontán como compañeras de reparto. Dirigido por Diego Kaplan ("¿Sabés nadar?"), Suar interpreta a Freddy, un cuarentón soltero y sin hijos, prototipo de playboy que vive de juerga y cuya principal función es seducir veinteañeras. Pero de repente su vida cambia cuando en una disco conoce a la desenvuelta Aylín (Bertotti) que, lejos de ser una más de sus conquistas, resulta ser su hija de 23 años, a la que nunca antes había conocido. Freddy se enfrenta así a una lucha consigo mismo, pretendiendo equilibrar su vida sin compromisos y la demanda de una joven que quiere formar parte de su vida.
    El guión fue escrito por Juan Vera y Daniel Cúparo, con la colaboración de Mariano Vera. Lamentablemente, tras ver la película, se confirma todo el prejuicio que uno podía tener con una obra como ésta cuando veía el trailer o, sin profundizar demasiado, con sólo ver el afiche de promoción.
    A pesar de contar con grandes profesionales de la industria del cine nacional en los rubros técnicos, como Mercedes Alfonsín (diseño de arte) y Félix Monti (director de fotografía), el protagonismo de actores eminentemente del mundo televisivo, o muy relacionados con éste, le da al filme un aura que lo aleja de lo cinematográfico, puesto que, tanto el chato y previsible tratamiento del guión como las actuaciones, se asemejan a ese medio.
    Es (principalmente) por ello que, más que estar viendo una película hecha para el cine, da la sensación de estar viendo el capítulo de una (mala) telecomedia, y eso resulta frustrante y fallido. Al margen, son innegables ciertos momentos simpáticos, risueños y hasta tiernos, pero ellos no logran salvar al filme de ser un entretenimiento de poco peso, demasiado convencional, no creíble y manipulador.
    Es Claudia Fontán la que logra mejores momentos graciosos, con su gran timing para decir sus diálogos, a pesar de mostrarse como en varios roles ya vistos anteriormente.
    Suar y Bertotti no logran la mejor química en pantalla grande; les sienta mejor la pantalla chica, y por separado…
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  • Chloe
    Chloe
    MI CINE - por halbert
    ATRACCIÓN (HOMO)FATAL

    Es bastante común que ciertos matrimonios bien avenidos, en algún momento (y luego de dos décadas de permanecer juntos), se sientan distanciados y comiencen a mirar "para afuera".
    Las crisis en el matrimonio forman parte de la convivencia, no existe alguno que no haya pasado por una crisis importante que haya hecho tambalear la pareja. Existen varios tipos de crisis pero todas ellas implican un cambio en la relación, pudiendo salir ambos fortalecidos o en camino a una ruptura definitiva. Dentro de los conflictos más graves y difíciles de superar están los causados por la infidelidad: una vez descubierto el engaño, la relación del matrimonio suele romperse.
    Algo similar le sucede a Catherine, ginecóloga de alta sociedad, que sospecha que su esposo David, un maduro profesor inteligente y atractivo, muy idolatrado por su alumnado, le es infiel con una de sus estudiantes. Para colmo, sus coqueteos habituales con cualquier mujer hermosa que se le cruce (piropea a la moza de un restaurante frente a su esposa) no ayudan a disipar esas sospechas.
    En lugar de encarar el tema de frente, y para ponerlo a prueba, la mujer encargará los servicios de Chloe, una jovencita y muy atractiva acompañante sexual, para comprobar si su esposo es de los que se dejan seducir fácilmente.
    Generado el primer cruce “accidental” entre la joven y el hombre, Chloe se encuentra con Catherine y le confirma que su marido se dejó llevar por la tentación, dándole precisos detalles sobre el encuentro. Los calientes cuentos de Chloe sobre sus cruces con David embarcan a Catherine en un viaje de redescubrimiento sexual y sensual, que la hace distanciarse de su objetivo principal. Nace así un vínculo que desconocían, una relación que excede el marco contractual, dejando entrever en Chloe un inusual sentimiento hacia la mujer, sumando confusión al complejo escenario.
    Muy lejos de “El dulce porvenir” o “Ararat”, Atom Egoyan presenta una historia más digna de gracia que de reflexión. Cercana al estilo de dirección de Adrian Lyne (responsable de “Atracción fatal”, “Propuesta indecente”, “Infidelidad”, entre otras) lo antedicho respecto de la pérdida del objetivo principal del personaje de la mujer, aplica a su director.
    El planteamiento dramático inicial resultaba sugestivo y generaba cierto interés, pero a medida que avanza el metraje, el filme se convierte en una mediocre readaptación de una relación obsesiva. Lo que podía haber sido una profunda mirada acerca de las relaciones matrimoniales y sus devaneos, se diluye en una especie de thriller yankee, casi pochoclero.
    Los muy grandes Julianne Moore y Liam Neeson conforman el matrimonio en problemas, fracturado por culpa de los celos y las infidelidades. Amanda Seyfried (“Mamma mia”, “Querido John”) da vida a la protagonista del título, animándose a desnudarse ante cámara y jugar escenas de sexo lésbico, bien alejada de sus roles anteriores.
    A pesar de tener una muy estética puesta en escena (la casa del matrimonio se muestra muy bellamente fotografiada, y juega mucho con la transparencia de vidrios y ventanas), el filme, basado en la película francesa “Nathalie X” (2003) dirigida por Anne Fontaine, con Fanny Ardant, Emanuelle Béart y Gérard Depardieu, no logra elevarse y se conforma con el morbo que puede provocar la enmarañada cuestión.
    “Chloe” se presenta como un filme interesante en el que sin lugar a dudas destacan las interpretaciones de sus grandes actores, pero la nueva contribución de Egoyan resulta, al menos, cuestionable, y “solamente” entretiene (asumiendo que no era el único propósito).
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  • Vincere
    Vincere
    MI CINE - por halbert
    Ida Irene Dalser fue una mujer italiana, amante y (aparentemente) primera esposa del dictador fascista Benito Mussolini, con quien, además, tuvo un hijo no reconocido por éste: Benito Albino. Los comprobantes de la unión matrimonial nunca fueron hallados, pero Ida insistía con que su historia era verdadera.
    Una vez que Mussolini subió al poder, Ida y su hijo fueron vigilados por la policía que trató de destruir todos los documentos que probaban la relación. Fue internada en distintos manicomios y la alejaron de su hijo pre-adolescente. En 1937 falleció por una hemorragia cerebral a los 57 años.
    Su hijo fue secuestrado por las autoridades fascistas, se le dijo que su madre había muerto y fue adoptado y educado en Milán. Benito insistía que el Duce era su padre, razón por la cual también lo internaron en un asilo donde murió a los 26 años.
    El duro filme de Marco Bellocchio recorre estas terribles instancias y se centra en la lucha de Ida por ser considerada por el hombre que ella amaba con devoción.
    Giovanna Mezzogiorno cumple una labor monumental y arrasa en la pantalla con su sola presencia, no sólo mostrando la fuerza inquebrantable de Ida, sino también su vulnerabilidad, su dolor, su frustración... La actriz realiza un tour de force interpretativo, incluso comparable con aquél de Maria Falconetti en "La Pasión de Juana de Arco" de Carl Dreyer, de 1928.
    A pesar de tener un largo (y excesivo) metraje, en el filme resultan muy especiales y logradas algunas escenas, como la del interrogatorio con los psicólogos o en la que se emociona en el cine viendo "El pibe" de Chaplin. También son valiosos los aportes de filmes documentales de la época, que se entremezclan con el de la ficción.
    Digno de mención es el actor Filippo Timi, en el doble rol de Mussolini padre e hijo.
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  • La chica que soñaba con un fósforo y un bidón de gasolina
    Lisbeth Salander (Noomi Rapace, lo mejor del filme) vuelve a protagonizar la (recontra)inflada saga de la serie Millenium. Esta vez el planteo de la historia nace con el asesinato brutal de dos colaboradores del pasquín Millennium y, por desgracia, las huellas de Lisbeth están en el arma homicida, lo que, sumado a su historial de comportamiento vengador, la colocan en el ojo de la tormenta. Es por ello que debe esconderse para no ser atrapada y hacer que la verdad se devele.
    Mientras, Mikael Blomkvist, editor jefe del diario, desespera por encontrarla antes de que la acorralen, por lo que se enfrentará a peligrosos criminales incluyendo a un grandulón rubio, temible y feroz asesino (de ésos que no hablan pero pegan duro), con una enfermedad que lo muestra incapaz de sentir dolor.
    Más allá de las bondades y calidades técnicas del producto, que las tiene y son muchas (especialmente la fotografía y la música), sigue sin convencer el papel del protagonista masculino otorgado al insípido Michael Nyqvist, con ínfulas de galán maduro (que, esta vez, tiene muchísimo menos peso y protagonismo, y queda medio diluído).
    Precedida por el éxito feroz de la serie completa de novelas de Stieg Larsson, convertida en el fenómeno literario del año pasado, y avalada, en cierta manera, por el capítulo 1 ya estrenado en la pantalla gigante, esta segunda parte resulta menos interesante que la anterior, en la que se incluía un enigma del pasado que resurgía en el presente. Esta vez, la historia se convierte en una pesquisa poco atrayente, con muy pocos aportes de interés.
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  • El origen
    El origen
    MI CINE - por halbert
    EXPERIENCIA CINEMATOGRÁFICA PARADIGMÁTICA, ANGUSTIANTE Y FASCINANTE

    “El Origen” se basa en la premisa de que es posible compartir los sueños, y que éstos han sido diseñados para verse y sentirse completamente reales cuando se está en ellos. Y en ese estado subconsciente, los más profundos y más valiosos secretos de una persona están disponibles para quien los quiera.
    Así como “The Matrix” (1999), de los Hermanos Wachowski, o “Inland Empire” (2006) de David Lynch, o la misma “Memento” (2000) de Christopher Nolan, el presente filme tiene al sueño, los recuerdos y la virtualidad como ejes temáticos, y cada uno de ellos es paradigmático en la Historia del Cine.
    En el filme de los Wachowski, el mundo en el que creía vivir el protagonista no era más que una simulación virtual a la que estaba conectado, y los millones de personas que vivían conectadas a su alrededor, estaban siendo cultivadas del mismo modo. Esta especie de simulación interactiva era conocida como la matriz.
    En la obra de Lynch, la historia, retorcida y con tintes pesadillescos, se centra en una actriz que va a rodar una película, y el poder de sugestión del imaginario o la implicación emocional de ésta, hacen que pronto se borren las fronteras entre su persona y su personaje, desarrollando distintos niveles argumentales entremezclados, como las capas de una cebolla.
    En “Memento”, el protagonista sufre un trauma cerebral que le ha causado un tipo de amnesia, por lo que es incapaz de almacenar nuevos recuerdos.
    Aquí estamos frente a una historia de ciencia ficción, suspenso, acción, aventura y, también, con lugar para el drama. Dom Cobb (Leonardo DiCaprio) es un experto en extraer los secretos desde lo profundo del subconsciente durante el sueño, cuando la mente es más vulnerable. Es por eso que es siempre perseguido y vive huyendo, sin poder volver a ver a sus hijos. Un acaudalado empresario (Ken Watanabe) le ofrece su ayuda, pero la condición es que debe “plantar” una idea en la mente de un heredero de un imperio de negocios (Cillian Murphy), para lo que deberá juntar a un equipo de expertos (Joseph Gordon-Levitt, Ellen Page, Tom Hardy) y penetrar en los sueños de aquél.
    Pero Mallorie (Marion Cotillard), la difunta esposa de Cobb, se presenta constantemente en el paisaje de ensueño de su marido, haciéndole perder el control y poniendo en peligro la misión. Por ello deberán “meterse” en un sueño dentro del sueño y, a su vez, en el sueño dentro del último, generando un montaje de sueños alterno y paralelo cuádruple, presentados al espectador todos al mismo tiempo. Filmada en 6 países de 4 continentes diferentes; escrita, producida y dirigida por Nolan y con importantes participaciones de Michael Caine y Tom Berenger, el complejo guión crea un universo único, con lenguaje propio. Es de esos filmes que hay que volver a ver para seguir comprendiéndolo, para poder cerrarlo en nuestras cabezas, a pesar de que ni el mismo filme se cierra “como debe” y proporciona un gratísimo final abierto, como no podía ser de otra manera. Las actuaciones de todo el cast resultan absolutamente empáticas y funcionan a la perfección, con una incondicional química, así como el ajustado equipo que conforman en la ficción.
    Es trascendental la actuación de DiCaprio, porque no sólo le pone el cuerpo a las enormes secuencias de acción, sino que aporta la imprescindible cuota de drama que su personaje requiere, con el conflicto interno que acarrea y que se manifiesta al máximo en la última escena con su esposa (potente presencia de Cotillard). La vida sentimental de su personaje es el hilo conductor de la historia y con eso él logra llevar al público a través de la compleja trama de una manera muy clara.
    Ellen Page es otra de las sobresalientes y necesarias presencias, como Ariadne, la arquitecta encargada de diseñar los sueños, una joven que es inteligente y se ve metida en un ambiente completamente nuevo y una situación poco usual, y a pesar de todo lidia con ello de una manera muy elocuente; es un personaje que está al mismo nivel que el espectador del filme, al que le muestran este mundo por primera vez y que está dispuesto a explorarlo.
    Para algunos, esta película puede pecar de contar con escenas sobre-explicadas, pero resultan justificadas para lograr que el espectador pueda seguir el hilo de las acciones, comprendiendo mejor el “funcionamiento” del complejísimo sistema de sueños.
    Notable por su magnificencia, el filme presenta un guión con múltiples capas que requiere un enorme esfuerzo del espectador (en el buen sentido). Pocas películas pueden hacer comprometer de esta forma a quien la está viendo, porque demanda una milimétrica atención sobre los hechos que se van sucediendo.
    El guión y el montaje de la película son deslumbrantes y dejan sin palabras, y el diseño de producción de Guy Hendrix Dyas, junto a la enérgica músicalización de Hans Zimmer, elevan a "El origen" a categoría de película-paradigma.
    "Inception" es una experiencia cinematográfica única, angustiante y fascinante a la vez, para espectadores rigurosos, que se permitan insertarse en la genial ¿fantasía? planteada por el gran Nolan, cuyo virtuosismo narrativo alcanza su nivel más alto con esta propuesta insuperable.
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  • Miss Tacuarembó
    Miss Tacuarembó
    MI CINE - por halbert
    WHAT A FEELING

    Influida por la cultura de los años 80, Natalia, una niña pre-adolescente que vive en esa época en Tacuarembó, un pequeño pueblo al norte de Uruguay, quiere ser famosa y, como muchas chicas de su generación, encuentra referentes en películas como "Flashdance" o programas de TV como Cristal, una famosa telenovela con Jeanette Rodriguez de la que no se pierde un capítulo. Sin embargo, a lo máximo que puede aspirar en su conservador pueblo es al título de Miss Tacuarembó, concurso de belleza local.
    Ya en el presente, la vida adulta de Natalia es muy diferente a la que siempre soñó. Treintañera, vive en Buenos Aires, luego de exiliarse de su pueblo para encontrar el éxito en la gran ciudad; pero la dura realidad la encuentra como animadora en Cristo Park, un parque de diversiones dedicado a Cristo. Intentando sobresalir de alguna manera, se presenta al ruidoso programa televisivo “Todo por un sueño”, un reality show que promete hacer realidad los sueños de los televidentes. Y esta vez tiene suerte y su sueño de ser cantante está a punto de ser cumplido, pero una asombrosa sorpresa la llevará nuevamente al pasado, a través de un inesperado reencuentro.
    Basada en el relato de Dani Umpi, la película de Martín Sastre acierta en la recreación de época, aquellos agitados años llenos de música y color, creando una obra graciosa y musical, con canciones pretenciosamente pegadizas que se intercalan en la narración. Buscada o no, la puesta en escena es la misma que en las películas musicales argentinas de los años 70 (con Palito Ortega y las Trillizas de oro), con más contras que pro, dado que la emparenta con el (¿mal?)llamado cine “berreta”.
    El director ha logrado reunir un elenco nutrido de reconocidos actores; esta coproducción entre Uruguay, Argentina y España tiene a Natalia Oreiro como protagonista absoluta (errando en otorgarle, además, el papel de Cándida, la malvada del pueblo, rol para nada logrado por la actriz uruguaya, a pesar del maquillaje). En manos de una actriz histriónica y con la edad acorde del personaje hubieran engrandecido algo más la película.
    Diego Reinhold aparece como el mejor amigo de Natalia, que la acompaña desde la infancia, cuando recreaban juntos las “coreo” de Flashdance. Reinhold repite sus últimos personajes televisivos: el gay querible y amigo del protagonista, aportando su voz y su baile, además de su carisma.
    Mike Amigorena representa a un Cristo corporizado, la española Rossy de Palma es la conductora diva del reality, Alejandro Tous tiene un mínimo aporte como el cura del pueblo, Graciela Borges tiene una participación especial, protagonizando un puñado de escenas, pero casi sin parlamento (tiene una sola línea de diálogo), y se suman al multitudinario elenco Melina Petriella y su hermana melliza Julieta, Mónica Villa, Ale Sergi (voz principal del grupo Miranda, autor de varias canciones del filme), el galán Boris Bakst y la mismísima Jeanette Rodriguez con su quirúrgico rostro.
    "Miss Tacuarembó" apunta a un público amplio y familiar, más especialmente a chicos incentivados por programas de TV que priorizan las canciones y las coreografías, pero al mismo tiempo hay cierto uso de un humor satírico y visualmente kitsch que se presenta como el modo con el que el director expone la historia. Es por ello que el tono de la misma resulta medio híbrida, sin decidirse entre un target adolescente y uno más adulto.
    Al margen de los expuesto, tiene escenas bien logradas, con números musicales divertidos y una gran simpatía de todos sus protagonistas.
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  • Shrek para siempre
    Shrek para siempre
    MI CINE - por halbert
    DESPEDIDA DEL OGRO MÁS BUENO DE TODOS

    Felizmente casado y con tres hijos, la vida de Shrek se ha convertido en pueril y repetida (al menos para sus ojos). Asentado en el pantano con una vida hogareña que se le hace cada vez más tediosa, y añorando los días cuando se sentía como un verdadero ogro, Shrek es engañado para firmar un pacto con el astuto y malvado Rumpelstiltskin, en el que podrá pasar un día viviendo una vida diferente. Si embargo, el vil antagonista le ha tendido una trampa, y Shrek se encuentra en una versión alterna y retorcida de Un Lugar Muy Lejano, donde los ogros son perseguidos, Rumpelstiltskin es rey y Fiona es una amazona que encabeza la resistencia a la monarquía, y no sabe quién es Shrek.
    Tan pronto como Shrek se encuentra atascado en su nueva realidad, el aspecto, el tono y el color de la película cambian dramáticamente. Los paisajes profusos y verdosos se convierten en un páramo desértico, estéril y lóbrego, dominado por los colores dorados, verdes y grises oscuros.
    Todos los personajes de las anteriores películas están aquí, cada uno con un presente diferente, y con una participación especial del Flautista de Hamelin. Si bien esta vez el Burro y el Gato con Botas tienen menos protagonismo y poco peso en la historia, sigue siendo Shrek la indiscutida estrella, pero Fiona cobra bastante trascendencia en el guión.
    El filme, dirigido por Mike Mitchell, resulta, en su versión 3D, de una gran catarata audiovisual, más especialmente en el momento de las persecuciones y cuando las brujas voladoras hacen su aparición con bombas de humo.
    Con las voces de Mike Myers, Eddie Murphy, Cameron Diaz, Antonio Banderas, Julie Andrews, John Cleese y Walt Dohrn, Shrek 4 resulta de gran diversión para grandes y chicos, con algunas sutilezas sólo para los mayores, especialmente con el uso de temas musicales de los 70s.
    De esta manera terminan las aventuras de un ogro verde que comenzaron en 1995 cuando Jeffrey Katzenberg y su equipo de colaboradores en DreamWorks Animation comenzaron a desarrollar la parodia de los cuentos de hadas de William Steig para llevarla a la pantalla grande por primera vez.
    Después de cuatro películas, un Oscar como Mejor Película Animada, especiales de televisión, una obra musical para Broadway, atracciones en los parques de diversiones y numerosos premios de la industria de animación y efectos visuales, Shrek se ha convertido en un ícono mundial amado por millones.
    Se lo va a extrañar.
    Será cuestión de volver a ver una y otra vez sus inolvidables aventuras.
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  • Chéri
    Chéri
    MI CINE - por halbert
    Lea de Lonval (Michelle Pfeiffer), una exitosa cortesana que hizo su fortuna seduciendo a los hombres con su exquisita belleza, sucumbe por primera vez al amor de un muchacho, a los 50 años.
    La historia está ubicada en París, durante la llamada Bella Época, ese momento de ensueño entre el siglo XIX y el XX.
    Stephen Frears, responsable de la popular "La reina" (2006) dirige y narra con una bella voz la historia con tono evocativo y voluptuoso. La belleza, elegancia y opulencia de los decorados son el eco perfecto en el que se desarrolla la trama.
    Junto a Michelle, en el reparto está Rupert Friend, el joven amor de la protagonista, y Kathy Bates como la madre del joven.
    “Chéri” vuelve a unir a Frears con Michelle Pfeiffer después de que trabajaran juntos hace veinte años en la genial “Relaciones peligrosas” (1988), al igual que Christopher Hampton, responsable del guión de ambas.
    La dirección artística es extraordinaria y recrea con precisión y perfección la era retratada. La deliciosa recreación de época fue capturada por la cámara de Darius Khondji y acompañada por la música de Alexandre Desplat.
    Pfeiffer demuestra una vez más que, detrás de su espectacular belleza, siempre hubo una gran solidez como actriz, además de portar sus años con dignidad y elegancia, sin operaciones estéticas a la vista.
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  • Océanos
    Océanos
    MI CINE - por halbert
    INUSUAL BELLEZA EN UN DOCUMENTAL

    La biología marina estudia los seres vivos que habitan los ecosistemas marinos.
    Los océanos cubren el 71 por ciento de la corteza terrestre, y se estima que sólo se ha investigado, hasta ahora, un 5 por ciento de la vida en los mismos.
    Jacques Cousteau fue un oficial naval francés, explorador e investigador que estudió el mar y varias formas de vida conocidas en el agua. Reveló la vida submarina a través de más de 115 documentales de televisión y películas para el cine, desde los años 50 en adelante.
    En este joven siglo 21 y con inusual belleza en este tipo de documentales, otros dos franceses también llamados Jacques, los directores Jacques Perrin y Jacques Cluzaud, utilizaron 4 años de sus vidas para presentar este impecable documental sobre la vida en los océanos, y parecen hacer actuar a muchos de los protagonistas de este distinguido filme, dado que se presencian situaciones que parecen ficcionadas entre los habitantes de la fauna marina, como si los directores les indicaran qué hacer cuando la cámara se enciende.
    Con inmenso cuidado en la composición de encuadres, ya sea terrestres, aéreos o submarinos, nada parece librado al azar, todo parece recreado para la película: la cruenta pelea del cangrejo que le cuesta la vida; la horda de delfines surcando las olas por arriba y por debajo de la superficie; la desesperada carrera hacia el mar de las pequeñas tortuguitas recién nacidas que son alcanzadas por las gaviotas que se precipitan sobre ellas…
    La cámara cobra vida al igual que la fauna que retrata: fraterniza con los delfines, bailotea con las ballenas, nada con los atunes, juega con los cardúmenes…
    Con elementos de registro de alta generación, ya sea cámaras de alta definición especialmente diseñadas para el mundo submarino, hasta mini-helicópteros con cámaras de 35 mm o una grúa con cabeza giro-estabilizada para filmar el mar embravecido al ras de las olas, “Océanos” invita a un mundo (aparentemente) conocido por todo el público a través de cientos de documentales televisivos.
    Sin embargo, y como dicen sus propios autores, el filme “quiere ser una sinfonía natural donde la diversidad y los colores de la fauna salvaje aparecen en total libertad”. Indudablemente, lo cumple con creces, e invita a ser disfrutado (muchísimo más) en pantalla de cine.
    Casi finalizando el filme, en la galería de un museo de historia natural, los ojos de cristal de la enorme cantidad de especies marinas extintas, parecen interrogar a un anciano y a un niño (el mismo Perrin con su nieto) que los están mirando.
    Con un fuerte mensaje ecológico, la película resulta un regocijo para la vista y los oídos, pero también un fuerte alerta sobre la convivencia en paz entre el hombre y la enorme, vasta y bella fauna marina.
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  • Toy Story 3
    Toy Story 3
    MI CINE - por halbert
    La tercera entrega de la saga Toy Story hace su aparición muchos años después de su antecesora, 11 exactamente. Y el guionista Michael Arndt no pasa esto por alto, y esos 11 años se hacen sentir en la historia de estos juguetes, ya que su dueño, el pequeño Andy de Toy Story 2, hoy es un jovencito a punto de ingresar a la universidad, y debe decidir qué hacer con sus viejos juguetes ya en desuso. Intempestivamente terminan todos en la guardería "Sunny Side" donde deben tratar de sobrevivir de descuidados niños de pre-escolar. El vaquerito Woody, especie de sheriff de trapo cuya voz era y sigue siendo la de Tom Hanks, juguete preferido de Andy, intentará salvar a sus amigos y hacerlos regresar con su dueño antes de que se vaya a la universidad, pero las cosas se complican, pues deberán enfrentarse a Lotso, un maligno oso de peluche que no les hará para nada fácil su estadía en el lugar; una especie de Padrino que lidera a todos los juguetes de allí.
    Para grandes y chicos, esta última (?) parte toca todos los sentidos, y todos los géneros cinematográficos, incluyendo escenas con mucha acción y peligro, con mucha diversión y con inesperados romances. Y también con Barbie & Ken como invitados muy especiales, que protagonizan uno de los momentos más cómicos de la película en un vestidor. Lógicamente están también Buzz Lightyear, el chanchito-alcancía Hamm, Rex el dinosaurio, el Sr. Y la Sra. Cara de papa, Slinky Dog el perro salchicha y elástico y la cowgirl Jezzie.
    Divertida, romántica, intrépida, dramática, sensible, entretenida, tierna, festiva, conmovedora, y todos los sinónimos que se ajusten a cualquiera de estos adjetivos, son factibles de calificar este bello filme, que se ha convertido en un fenómeno mundial y merece el título de clásico del cine de animación.
    Su increíble y emotivo final deja un pequeño nudito en la garganta que, quien lo desee, puede dejarlo fluir, permitiéndose algunas lágrimas por detrás de los anteojos 3D, mientras las luces de la sala oscura se encienden...
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  • Por tu culpa
    Por tu culpa
    MI CINE - por halbert
    "Por tu culpa" bosqueja un drama doméstico que incluye acciones policiales y judiciales dentro de un marco urbano cotidiano. Anahí Berneri, su directora, autora de las anteriores “Un año sin amor” y la galardonada “Encarnación”, crea una película algo claustrofóbica, atascada, cerrada en el micromundo de una mujer en una noche cualquiera de su vida. Sólo que ésta será especial por una pequeña odisea que deberá vivir.
    Mientras sus hijos se preparan para ir a dormir, Julieta (treintañera mamá, como las de hoy, esas profesionales que no dejan de trabajar por ser madres) ordena como puede las cosas que Valentín y Teo, de 8 y 2 años, dejan tiradas por ahí. Y uno quiere jugar con sus autitos mientras el otro quiere ver tele. Es un domingo a la noche y ninguno de los dos quiere que el fin de semana se termine.
    Al rato, los chicos se divierten jugando a la lucha libre en la cama matrimonial, mientras su madre intenta terminar una entrega laboral. Los tres están solos en la casa; esa noche, su padre, aparentemente separado de Julieta, no cumplió con el trato de encargarse de ellos, pero ella debe cumplir con un trabajo; por lo tanto, debe desatenderlos inevitablemente.
    La escena, presentada mayormente con planos detalles que recortan todo y no muestran mucho, se extiende más de lo esperado y es entonces cuando, como espectadores, percibimos que el tono del filme será bastante especial, ya que, a más de 15 minutos de su inicio, la escena está agotada en sí misma y no aporta más nada que una realidad de todos los días, sin elipsis que hagan avanzar (o mejor dicho, comenzar) la historia. Pero (y aquí viene el pero) uno de los hijos, el más chiquito, cae al piso en un episodio confuso (que tampoco vemos y está casi fuera de campo) y Julieta decide llevarlo a la clínica para quedarse tranquila.
    Estando allí, y siempre comunicada por celular con su madre y su ex marido (que parecen no ayudarla demasiado) se da cuenta que, luego de revisar al niño, no la dejan ir, sospechando de maltrato familiar por parte de ella.
    Lo que sigue será la lucha de Julieta por poder irse de la clínica, ante la desaprobatoria mirada de médicos y personal del centro médico.
    Julieta no tiene un discurso que la desagravie, no protesta lo suficiente ante la acusación, y sus palabras son imprecisas, confusas, equívocas… Su inercia no permite al espectador poder tomar partido y, si bien la identificación con la protagonista del filme debería ser ineludible, la realidad es que su silencio genera poca identificación. Todo el tono de la película es algo desapacible, algo áspero, sin instancias de aparatosos clímax, con los que muchos directores podrían haberse tentado.
    El sonido tiene una preponderancia especial en el filme, jugando con los planos sonoros para dar protagonismo a ciertos sonidos que, usualmente, no se percibirían. La respiración profunda de Julieta abre el filme, acompañando al plano detalle de su rostro. También volvemos a escuchar su respiración al momento en que es trasladada en un patrullero, ante la denuncia que la clínica hace sobre ella. La cámara, siempre encima de su protagonista, acompañándola constantemente, describe de forma asfixiante su padecimiento.
    En su tercer largo, Anahí Berneri sorprende con una historia muy pequeña, casi de cortometraje, pero su dirección y la meritoria e intensa composición de Érica Rivas, mostrando a una Julieta cargada de dualidad y cierto comportamiento misterioso, hace crecer al filme a una gran altura. Con participaciones especiales de Nicasio y Zenon Galan, Marta Bianchi, Carlos Portaluppi, Osmar Núñez, Rubén Viani y Darío Levy, Berneri da muestras de buen cine, eso sí, para un público algo selecto, que disfrute de enfoques poco convencionales, incómodos, pertenecientes a un cine eminentemente de autor.
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  • Sex and the city 2
    Sex and the city 2
    MI CINE - por halbert
    Aprovechando el súper éxito que fue la primera parte cinematográfica de las andanzas de Carrie y sus amigas en "Sex and the city: La película", esta secuela no podía hacerse esperar mucho más.
    Dos años después, la escritora más fashion de New York, ahora casada con Mr. Big (que le resultaba esquivo durante las 6 temporadas de la serie televisiva) se enfrenta a la rutina de un matrimonio que, muy entrelíneas, pide a gritos un hijo. Sin embargo, el flamante matrimonio asegura que solamente son ellos dos. Veremos si la parte 3 (si es que existe) no se apoyará en esta cuestión...
    En esta oportunidad, Carrie, Samantha, Charlotte y Miranda (Sarah Jessica Parker, Kim Catrall, Kristin Davis y Cinthia Nixon), volarán 13 horas hacia Abu Dhabi, “Nuevo Medio Oriente”, tal como definen a los Emiratos Árabes Unidos, gracias a una invitación que recibe Samantha por su trabajo como RRPP. Es por ello que, más que Sex and the city, esto es más "Sex and the desert", dado que las 4 compinches mujeres llegarán al desierto, y lo disfrutarán, ya sea en grandes y caros automóviles, como también en camello, sin por eso perder el glamour que las caracteriza.
    El filme es entretenido y no pierde su ritmo, pero puede resultar algo tedioso para los que no conocen la serie de TV, ni hayan vivenciado junto a Carrie, su paso por su amada ciudad. Esta secuela pretende tocar temas como el amor después del casamiento, ser mujer y ser profesional, ser madre y lo que ello implica, la infidelidad, la menopausia, y algunos varios etcéteras. Ninguno de ellos se profundiza demasiado, ni parece ser lo que se pretende. Sí se encarga de acentuar la puesta en escena, donde su director, Michael Patrick King, se regodea con los lujosos escenarios de Oriente y con la ropa de sus protagonistas, que tienen más cambios de vestuario que una modelo. Era de imaginar: el filme sigue siendo fiel a la serie que le dio vida, y resulta atractivo para sus fans, y deplorable para los que no tienen idea de quién es Carrie Bradshaw...
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  • El escritor oculto
    El escritor oculto
    MI CINE - por halbert
    ENIGMÁTICO Y APASIONANTE THRILLER DE UN DIRECTOR PRIVILEGIADO

    Cada regreso de Roman Polanski al cine resulta, cuanto menos, intrigante y sugestivo. En esta oportunidad elige adaptar la novela "El poder en la sombra" ("The ghost") del autor y periodista británico Robert Harris.
    Un joven escritor especializado en biografías es contratado para reescribir las memorias de Adam Lang, ex primer ministro inglés. La persona que se estaba encargando de la escritura era la mano derecha del ministro, pero ha muerto en un desgraciado (y sospechoso) accidente.
    Para esto, el escritor tiene que trasladarse a la moderna y fría mansión que el político tiene en una alejada isla de la zona costera de los Estados Unidos, asentarse en el apartado hotelito del lugar y visitar a diario al ministro para que, en sus tiempos libres, pueda darle las entrevistas necesarias para lograr la escritura. Sin embargo, al día siguiente de su llegada, un ex secretario del gabinete británico acusa al ministro de haber autorizado la apropiación ilegal de sospechosos de terrorismo y de entregarlos a la CIA para que los torture.
    Es por ello que el político deberá alejarse de la isla con todo su séquito, dejando solos en la mansión a su esposa (con quien se lleva pésimo) y al escritor que, con poco por hacer dada la ausencia del ministro, comienza a descubrir pistas que vinculan la muerte del anterior asistente con un oscuro secreto.
    La atmósfera creada por Polanski a través de la puesta en escena es sencillamente maravillosa, destacando no sólo la escenografía y las locaciones, sino la atrapante música de Alexandre Desplat. La soledad de la isla, lo apartado de la casa y el constante clima lluvioso aportan a la incomodidad que este personaje siente a lo largo de los días. La antipatía del primer ministro y la poca colaboración que le presta para escribir sus memorias generan en el joven la sensación constante de preguntarse “¿qué hago aquí?”; un escritor sin nombre que está en el centro mismo de la historia y, al mismo tiempo, resulta un espectador de los principales eventos, que tiene frente a sí un acertijo que irá descubriendo de a poco.
    La figura del escritor, interpretada por Ewan McGregor, indiscutido protagonista del 100% de las escenas del filme, fue uno de los grandes desafíos brillantemente cumplidos (de sólo pensar que el protagonista original era Hugh Grant eriza la piel). McGregor demuestra perfectamente los cambios que va teniendo su personaje, partiendo de cierta reticencia al momento de aceptar llevar el proyecto de escritura, hasta quedar totalmente involucrado con la investigación de hechos oscuros en el pasado del ministro.
    Son muy interesantes las presencias de Pierce Brosnan y Kim Catrall como el ministro y su asistente, pero muy especialmente la actuación de Olivia Williams, como la esposa del político, que porta un fuerte y decidido carácter y tendrá un rol preponderante en la definición de la historia. Tom Wilkinson también tiene una participación especial, muy breve, pero clave en el guión; y el veteranísimo Eli Wallach juega el papel de un habitante de la isla que, en una sola escena, le dará una pista vital al protagonista, sin dejar de mencionar la inclusión de una secuencia en la que el GPS de un auto funciona como el mejor aliado para desenmarañar un enigma.
    Misterio, suspenso, secretos revelados y un clima oscuro, ominoso, sombrío y gris resultan el entorno perfecto para este thriller político Ganador del 'Oso de Plata' en el Festival Internacional de Cine de Berlín, que, sin estridencias, genera en el espectador el nervio necesario (y la sorpresa final) para degustar este Polanski auténtico.
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  • Carancho
    Carancho
    MI CINE - por halbert
    En Argentina mueren en accidentes de tránsito más de 8 mil personas al año. Los millones de pesos que necesitan las víctimas y sus familiares para afrontar gastos médicos y legales, producen un enorme mercado, sostenido por las indemnizaciones de las aseguradoras.
    Sosa (Ricardo Darín) es un abogado especialista en accidentes de tránsito, a punto de recuperar su matrícula. Se mueve entre guardias de hospitales, servicios de emergencias y comisarías, en busca de posibles clientes. En uno de sus intentos por conseguir un trabajo, conoce a Luján (Martina Gusmán), una solitaria y joven médica de quien se enamora al instante. El constante riesgo de un trabajo tan turbulento como el de Sosa pone en peligro la vida de ambos, haciendo que la joven se involucre cada vez más en las tinieblas de un delicado e inaudito negocio.
    Con una nerviosa y constante cámara en mano, que sigue por detrás de los protagonistas su deambular, Pablo Trapero propone una crudísima realidad, sumergiendo a sus imperfectas criaturas en un submundo impensado por muchos.
    La dupla Darín-Gusmán es efectiva en pantalla, a pesar de cierta vocalización monocorde que caracteriza a la protagonista femenina (en ésta y otras producciones) y a lo demasiado repentino que se describe la relación amorosa entre ambos, resultando poco plausible.
    El guión deja al descubierto la corrupción reinante en este tipo de negocio, y va creciendo en intensidad hasta tornarse en un filme sumamente violento y con un final tan impensado como real.
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  • Rompecabezas
    Rompecabezas
    MI CINE - por halbert
    María del Carmen, ama de casa con 50 recién cumplidos, es de esas mujeres dedicadas a su hogar, a su marido y sus dos hijos varones, hoy casi adultos. En esa casa con mayoría de hombres, el trago más amargo de tener que cocinar, lavar platos y ordenar la casa, pasa exclusivamente por ella. Cuando recibe como regalo de cumpleaños un rompecabezas, se revela un talento especial: puede armarlos muy rápido. Entusiasmada, vuelve al local donde le compraron el regalo para adquirir otro rompecabezas. Allí, un anuncio llama su atención: “Se busca compañero para torneo de rompecabezas”. A partir de allí decide vivir plenamente su nueva adicción, sin importar el desacuerdo de su familia.
    Después de tener un paso brillante por los festivales de Berlín, Guadalajara, y San Sebastián, el filme de Natalia Smirnoff es minimalista, pero está lleno de delicados detalles, captados por la cámara de la directora de fotografía Bárbara Álvarez, que juega constantemente con el fuera de foco y con suaves movimientos; una cámara que sigue siempre a la protagonista, acompañándola en sus momentos más íntimos, permitiendo registrar sus cambios internos.
    Los rompecabezas suponen un pasaje que va del desorden al orden, de lo irresoluble a lo resuelto; es allí donde radica la importancia de la metáfora, como elemento que reordena la vida de la protagonista, en el cuerpo de una ajustadísima María Onetto, muy bien secundada por Gabriel Goity y el gran Arturo Goetz.
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  • Synecdoche New York. Todas las vidas, mi vida
    Caden Cotard (Philip Seymour Hoffman), un director de teatro, se encuentra en plena crisis en casi todos los aspectos de su vida: su mujer (Catherine Keener) se ha ido a Berlín con una amiga (Jennifer Jason Leigh) y llevándose a su hija; la posibilidad de una relación normal con una actriz que lo admira (Michelle Williams) o una cajera del teatro (Samantha Morton) resulta inconcebible; cree tener todo tipo de enfermedades, para lo cual visita a cuanto especialista médico esté disponible... Cotard decide entonces poner en escena su día a día con actores que encarnan tanto a él como a sus allegados. La obra se desarrollará dentro de un gigantesco almacén, en donde intentará recrear una réplica de la ciudad de Nueva York en tamaño natural.
    Lo estrambótico del planteo sólo se le puede ocurrir al genial guionista, y ahora director, Charlie Kaufman, autor de las consagradas "¿Quieres ser John Malkovich?", "Adaptation - El ladrón de orquídeas" y "Eterno resplandor de una mente sin recuerdos".
    La primera parte del filme tiene un tratamiento medianamente convencional, pero conforme avanza la cinta, todo se vuelve cada vez más surrealista, donde la realidad del filme se confunde con la recreación de la vida del protagonista: ambas se mezclan constantemente y los personajes (del filme) se entrecruzan con sus alter ego de la obra que están ensayando... Inclusive, algunos de ellos se intercambian las identidades, generando una ensalada muy difícil de digerir.
    Al gran reparto se suman también grandes actrices como Dianne Wiest, Hope Davis y Emily Watson.
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  • La cinta blanca
    La cinta blanca
    MI CINE - por halbert
    Michael Haneke, el reconocido director de cine austríaco, cuenta en su haber con las más altas distinciones del cine europeo y con la anuencia de la crítica mundial más cultivada.
    En su última película, La cinta blanca, colorea (en blanco y negro) el cuadro de una pequeña comunidad en un pueblito del norte de la Alemania inmediatamente anterior a la Primera Guerra Mundial. Allí se suceden diversos sucesos de violencia, gestados por no se sabe quién, aunque se intuye con el rodar de la película.
    Esta obra intenta erigirse en una radiografía de una sociedad en la que se gestó uno de los regímenes políticos más funestos y deshonrosos de la historia de la humanidad: el nazismo.
    El maestro del pueblo es quien nos conduce por el relato en off, narrando en un presente (que no vemos, pero que escuchamos con su voz avejentada) los sucesos de los que fue testigo cuando tenía 31 años.
    Con exagerada sobriedad en la forma de relatar, Haneke vuelve a provocar (como ya lo había hecho – mucho mejor - en Funny games o La profesora de piano) con una obra algo extensa, claustrofóbica, de pretendido suspenso (logrado por lo que no se muestra) y con un ritmo aletargado, demorado.
    Sí resulta excelente la puesta en escena en cuanto a vestuario, maquillaje, fotografía, escenarios, acorde al tono del relato, pero sólo eso… El tratamiento de la historia y sus personajes genera tal distanciamiento del espectador que resulta imposible emocionarse o sentir empatía por algunas de sus criaturas. Quienes la vimos en el cine podemos dar cuenta de ello: compartimos una palpable sensación de inmutabilidad cuando las luces se encienden...
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  • Sólo un hombre
    Sólo un hombre
    MI CINE - por halbert
    BELLEZA VISUAL Y SONORA EN UN FILME SOBRE LA PÉRDIDA

    Los Ángeles, 1962. George (Colin Firth) es un profesor universitario británico homosexual que intenta encontrarle sentido a su vida tras la muerte de su compañero sentimental, Jim (Matthew Goode, de “Match point”). A partir del suceso, rememora el pasado, imposibilitado de ver su futuro sin su pareja. Decidido a suicidarse, intentará hacerlo gran cantidad de veces, pero sin suerte, desconociendo el paradójico destino que le espera…
    El filme sigue al personaje principal a través de varios encuentros: con su inseparable y alcohólica amiga Charley (intachable Julianne Moore), con un taxi-boy (el modelo español Jon Kortajarena), con un alumno joven y bello que lo busca (Nicholas Hoult, el ya crecidito niño de "Un gran chico"), y con su entorno.
    Todo ese recorrido interactúa alternadamente con su pasado en pareja, representado por flashbacks en donde se muestran diversas instancias de convivencia, absolutamente perfectas, posiblemente idealizadas por la mente de George, que aparentemente no puede vivir sin su amor.
    Esta ópera prima de Tom Ford, adaptación de la novela de Christopher Isherwood, resulta de una exquisitez visual y sonora como pocas. Diseñador de moda de primer nivel y creador de campañas publicitarias para firmas tan taquilleras como Yves Saint Laurent o Gucci, Ford presenta una historia de desolación y tristeza, con apuntes entre trágicos y hasta, en contadas ocasiones, graciosos.
    La elegantísima puesta en escena es lo que sobresale por sobre todas las cosas, y está a cargo de un heterogéneo equipo: la cálida músicalización del polaco Abel Korzeniowski y el japonés Shigeru Umebayashi, con ritmos acompasados y ostentosos; la fotografía del español Eduard Grau, que combina la desaturación para describir el desolado presente del protagonista, y los colores vivos para insertarnos en su pasado en pareja; la escenografía, el maquillaje y, especialmente, el vestuario de la época que se retrata.
    Colin Firth entrega una actuación contenida y sumamente emotiva, convirtiéndola en la mejor performance de su carrera hasta el momento, en este merecidísimo protagónico que le valió su primera nominación al Oscar.
    Tom Ford inicia con esta impecable "Sólo un hombre" una fructífera carrera cinematográfica, en la que se aguradarán otros trabajos tan bien confeccionados como este lucido (y lúcido) filme.
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  • Querido John
    Querido John
    MI CINE - por halbert
    John (Channing Tatum) es un soldado de las Fuerzas Especiales que durante su período de permiso va a visitar a su padre(Richard Jenkins) a Carolina del Sur.
    Savannah (Amanda Seyfried) es una bella e idealista estudiante universitaria de una acomodada familia sureña que está allí de vacaciones. Cuando ambos se conocen por casualidad en la playa, se sienten inmediatamente atraídos el uno por el otro; comienzan así un corto pero intensísimo romance de dos semanas, que es el tiempo que John tiene antes de volver a sus fuerzas.
    Antes de despedirse, prometen escribirse y, a través de una continua correspondencia, su amor florece y se profundiza a través de las cartas.
    Pero al cabo de un largo tiempo, las cosas cambian para ambos y, a la distancia, sus vidas dan un radical vuelco emocional que deberán afrontar, a pesar de todo el amor...
    La propuesta del director sueco Lasse Hallström apunta, una vez más en su filmografía, a cierto costado triste, trágico y lacrimógeno de las relaciones humanas, ya sean amorosas o familiares. Ya lo había hecho anteriormente con sus filmes más conocidos, como "Querido intruso", "¿A quién ama Gilbert Grape?", la oscarizada "Las reglas de la vida", "Atando cabos", entre otras.
    Basada en un libro de Nicholas Sparks (escritor de Diario de una pasión y Mensaje en una botella), esta "Querido John" tiene varios de los condimentos que hacen emocionar y lagrimear: amor a la distancia, cartas románticas, enfermedades incurables, atardeceres en la playa, canciones melancólicas y hasta imágenes de la voladura de las Torres Gemelas...
    La propuesta resulta atractiva y, en parte, conmovedora, aunque se vean algunos hilos argumentales algo manipuladores, pero hacia el final, esta historia de amor propone un giro emotivo que hace reflexionar y la salva de la obviedad.
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  • Nuevamente Amor
    Nuevamente Amor
    MI CINE - por halbert
    Burke Ryan (Aaron Eckhart) es un exitoso autor de libros de autoayuda que enseña cómo enfrentarse al dolor ante la pérdida de un ser querido, pero es incapaz de seguir sus propios consejos. Burke se ha basado en su experiencia personal tras perder a su esposa trágicamente, y ahora se dedica a impartir talleres para superar las pérdidas familiares. De regreso a la lluviosa Seattle y con motivo de dictar su seminario, conoce inesperadamente a Eloise (Jennifer Aniston), una florista algo desengañada con el amor que, poco a poco, se convierte en la única persona capaz de ayudarlo a enfrentar sus propios fantasmas. Con algunos cuantos lugares comunes y algunas escenas algo aparatosas, esta película simula ser una comedia romántica (por el afiche, por la Aniston), pero es más que nada una comedia dramática, dada la temática de las pérdidas familiares, la cauterización de heridas no cerradas y la capacidad de volver a amar cuando todo parece perdido. Eckhart sale mejor parado que Aniston: él sabe mejor cómo mostrar los diferentes momentos de su personaje (especialmente los más catárticos), mientras ella queda algo desdibujada y sólo es el sostén del protagonista. Entretenida, pero floja. Para ser una ópera prima, es un aprobado.
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  • Caso 39
    Caso 39
    MI CINE - por halbert
    Renee Zellweger no sólo hace comedias románticas o de Bridget Jones: también se prueba con el suspenso y el terror, pero lamentablemente no ha elegido el mejor guión de todos...
    "Caso 39" la tiene como una asistente social que se encarga de los asuntos familiares en los que pequeños niños son víctimas de abusos. Emily Jenkins, su personaje, piensa que en su campo lo ha visto todo, hasta que recibe en su escritorio un nuevo y misterioso expediente, su caso número 39: una problemática niña supuestamente maltratada llamada Lilith (Jodelle Ferland). Emily confirma sus peores miedos cuando los padres intentan matar a su hija ¡metiéndola dentro del horno encendido! Logrando salvarla, consigue la tenencia provisoria hasta que otra familia llegue para acogerla. Pero a medida que pasan los días pronto decubrirá que Lilith no es tan inocente como aparenta, y que sus padres no estaban tan errados en querer destruirla...
    Para el espectador desprevenido, este Caso 39 puede resultar más que turbador, ya que el planteamiento dramático resulta muy interesante, y Reneé se desenvuelve también muy bien en el drama. Lo que sucede es que, promediando la primera parte, a uno de los personajes secundarios le empiezan a salir bichos por los ojos y las orejas, y se muere, entonces comienza a entenderse el tono que, a partir de allí, toma el filme: ¡de terror!, y en más de un sentido.
    Esta película, dirigida por el alemán Christian Alvart, tenía que ser estrenada en 2007, pero por diversos motivos no pudo ganar pantalla, aunque viendo el filme todo, un poco se entiende por qué.
    Lo único que resulta atractivo es poder ver a Zellweger en un registro distinto, a pesar de que no le salga de maravillas, pero no vale demasiado la pena prestarle tanta atención a este caso... a ver si a Reneé le va mejor con su siguiente expediente.
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  • Dos hermanos
    Dos hermanos
    MI CINE - por halbert
    COMO LOS PIMPINELA... PERO SIN MÚSICA

    “Dos hermanos” no es la mejor película de Daniel Burman ("Esperando al Mesías", "El abrazo partido", "Derecho de familia", "El nido vacío") y sí es la primera que no está basada en una idea propia. Esta vez, el director argentino ha decidido adaptar a la pantalla grande la novela de Sergio Dubcovsky (hermano de su socio Daniel): “Villa Laura”.
    La novela cuenta, con cierta sutileza, una historia sencilla y convencional, y la película no renueva considerablemente la mirada de su autor. Dos hermanos son los protagonistas, un hombre y una mujer maduros, solteros, sexagenarios, que, al perder a su madre, encuentran que se tienen el uno al otro, y no precisamente es una idea que les agrade demasiado.
    El filme de Burman es una buena excusa para seguir indagando en el pequeño (pero inmenso, valga la contrariedad) universo de los vínculos familiares, como lo ha hecho en toda su filmografía. Éste se recuesta en la descripción de la relación de estos dos seres solitarios, disímiles, antagónicos, que se aman y se odian a la vez.
    Marcos y Susana se comportan casi adolescentemente, pareciendo volver hacia atrás en el tiempo, cuando vivían juntos como hermanos, con mamá y papá. Y así, se pelean, se putean, se aborrecen, pero también se confabulan con fines comunes (como cuando se roban la comida del cóctel de la embajada, a la que no fueron invitados, por supuesto). Una de las mejores escenas pertenece, justamente, a la imagen elegida para el afiche promocional del filme: Susana y Marcos, con sendos vasos apoyados entre la pared y la oreja, intentando escuchar a los vecinos, se “chicanean” y se pasan facturas de cosas del pasado, simulando que lo están escuchando detrás de la pared.
    Al apoyarse en los personajes, el guión requiere de actuaciones sólidas, atrayentes, consumadas…
    Graciela Borges y Antonio Gasalla resultan una combinación realmente llamativa para el espectador argentino; ambos tienen un curriculum más que importante en el cine y la escena nacional, respectivamente. Sin embargo, a pesar de ejercer su oficio con grandeza, no parecen ser los mejores trabajos de cada uno de ellos. Si bien ella entrega un personaje casi a su medida, su eterna voz ronca parece no permitirle hacer otra cosa (a pesar del intento – fallido - de su humilde Perla en el filme “Las manos”). En el caso de él, por momentos deja deslizar algunos tonos de voz de sus televisivos personajes femeninos, pero en general parece entregarse más a la mano de su director, y ofrece un Marcos débil, disciplinado, pollerudo, frágil, delicado, casi invisible ante la omnipresencia de su hermana que, cuando le grita “¡Maricón!”, se rebela (a su modo) y deja de hablarle, logrando cambiar los papeles en la enfermiza relación.
    A pesar de que el elemento narrativo, vital para toda historia audiovisual, aquí aparece a cuentagotas, “Dos hermanos” se disfruta por la presencia de sus dos estrellas, viendo cómo se relacionan y cómo reaccionan uno con(tra) el otro.
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  • Hermanos
    Hermanos
    MI CINE - por halbert
    ATORMENTADO DRAMA SOBRE LA GUERRA Y SUS SECUELAS

    Hondo y reflexivo filme del irlandés Jim Sheridan, recordadísimo por sus profundos dramas como “Mi pie izquierdo”, “En el nombre del padre” o “Golpe a la vida”.
    La presente historia es una más de entre miles que, seguramente, se deben haber vivido en el golpeado país norteamericano desde la declaración de guerra con Afganistán. Miles de soldados que vuelven de la guerra (de ésta y de cualquiera), deben luchar para volver a la normalidad y cotidianeidad de la vida que tenían antes de partir al frente.
    Se sabe que participar de una guerra resulta terrorífico; las contiendas bélicas del siglo XX han hecho estragos en las psiquis de los soldados, llevándolos, en muchos casos, al suicidio y a la incapacidad psicosocial.
    La película, una remake del filme homónimo danés de 2004, cuenta la historia de dos hermanos: el capitán Sam Cahill (Tobey Maguire), y su hermano menor Tommy (Jake Gyllenhaal), de caracteres muy distintos. Sam, a punto de salir para su cuarta misión, es un hombre seguro y devoto de su familia: de su mujer Grace (Natalie Portman), con la que tiene dos hijas pequeñas, y de su padre (Sam Shepard) y hermano. Tommy, recién salido de la cárcel, es la oveja negra de la familia, pero Sam es el que más lo apoya y contiene.
    En plena misión en Afganistán, Sam desaparece en combate y es dado por muerto, y los Cahill se enfrentan a tener que vivir sin la cabeza de familia. Tommy, de alguna manera, intenta ayudar a Grace y a las niñas, ocupando ese vacío dejado por Sam, acompañando a diario a su cuñada y sus sobrinas o haciendo arreglos en la casa.
    Pero Sam no ha muerto; ha sido capturado por los talibanes y sometido a torturas que amenazan con destruir sus sentimientos. En medio del dolor y el desconcierto de una nueva vida, Grace y Tommy se sienten cada vez más cerca. Cuando Sam regresa inesperadamente, la tensión se instala en la familia, y la tragedia está muy cerca de estallar.
    Lo fuerte de este intenso drama está en las actuaciones: Maguire hace muy bien en sacarse las telarañas de su famoso Spiderman y entrega un rol digno de aplausos, protagonizando escenas de alto contenido de violencia y desasosiego, transformando su interior y exterior para este rol. Gyllenhaal y Portman le ofrecen toda su sensibilidad a sus personajes, intentando contener lo que parece incontenible. Las húmedas mejillas de Portman, llenas de tristeza y desvelo, resultan conmovedoras.
    Sheridan consigue momentos de gran vigor dramático que asfixian al espectador al ver el estremecimiento de ese capitán que ha perdido uno de sus bienes más preciados: la cordura. Y con ella se van, tal vez, la posibilidad de volver a conectar nuevamente con el mundo que lo rodea, especialmente con sus adorables hijas y su fiel esposa. La última escena del filme y, especialmente, la última línea de diálogo de Tobey Maguire, son de una tristeza tan cruel como verdadera, que posiblemente, la mano de un director norteamericano se habría encargado de edulcorar, con un final edificante y esperanzador. Jim Sheridan no es concesivo con sus personajes y su realidad, y firma una obra mayor que no resulta indiferente bajo ningún aspecto y reclama con sordos gritos un “No a la guerra”.
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  • Un sueño posible
    Un sueño posible
    MI CINE - por halbert
    FILME CARGADO DE LUGARES COMUNES, EXTRAÑAMENTE NOMINADO AL OSCAR

    Resultaba extraño que un filme protagonizado por Sandra Bullock llegara a la categoría de "oscarizable"; sin embargo, esta vez Sandra lo hizo de nuevo (recordemos "Crash - Vidas cruzadas", Oscar a Mejor Película en 2005, en la que era una de las actrices del vasto elenco).
    "Un sueño posible" narra la inspiradora historia de Michael Oher, un enorme chico afroamericano, defensa de un equipo de fútbol americano. En la película se muestra cómo los Tuohy, una adinerada pareja cristiana, adoptan a Oher cuando éste era un joven sin hogar. Oher luego también se hizo cristiano, creció para ser una estrella del fútbol y fue a jugar a la liga profesional NFL.
    Cargado de cierta moralina, el guión no ahorra nada para hacer parecer a Leigh Anne, el personaje protagonista, como una mujer de carácter, firme en sus convicciones, sin ningún costado débil, más persuasiva que una publicidad de cerveza en verano, al que Bullock le presta su oficio habitual (no más que el de siempre), logrando ser (inmerecidamente) ganadora del Oscar como Mejor Actriz.
    Con muchos clichés (¡muuuchos!), la historia es pretenciosamente edificante, incluyendo las típicas escenas que quieren sacar una sonrisa `a como sea´ (las que tienen como protagonista al hijito menor). O las que ya se vieron miles de veces, como aquélla en la que Leigh Anne está en un lujoso restaurante sentada con sus otras amigas ricas y una le pregunta si la caridad hacia Michael es algún tipo de "culpa blanca", y si no le preocupa tener a un gran hombre negro en casa con su hija adolescente, y ella le da una lección de "debería darte vergüenza". O las poco probables escenas como ésa en donde ella debe ir al peligroso barrio del suburbio a buscar a su hijo adoptivo y le hace frente a un matón alto y armado que hasta ese momento era temible, ¡pero no ante Sandra! que sentencia: "Si amenazas a mi hijo, me amenazas a mí". Y hay mucho más de ese calibre, por desgracia...
    "The blind side" está basada en el libro "The Blind Side: Evolution of the Game’, inspirada en una historia verídica. El título en inglés refiere a un punto del fútbol americano, el cual, durante alguna jugada, no permite al quarterback ver (o algo por el estilo...). La pelicula metaforiza una idea deportiva y la lleva a la vida, ya que Oher tiene un impulso por defender a su familia, no importa en qué situación.
    Al final, con los créditos de cierre, y como es usual en estos casos, se ven fotografías con Leigh Anne y Oher, los de la vida real, en los cuales se basaron para la historia.
    Aparentemente, Sandra Bullock se ha convertido, con esta película, en la primera actriz en superar los 200 millones de dólares en la taquilla de Estados Unidos, en un filme exclusivamente protagonizado por una mujer. Y bueno, así estamos... (bah, están).
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  • Loco corazón
    Loco corazón
    MI CINE - por halbert
    Poco hay para decir de este filme de Scott Cooper, más que destacar la gran interpretación y entrega actoral de Jeff Bridges. Merecidamente ha recibido el Oscar al mejor actor de 2009 por este rol de cantante country, con un pasado de olvidado éxito, que lo hace refugiarse en el alcohol. Se hace llamar Bad Blake y vive de sus presentaciones en bares de ruta, entre cervezas, whisky y mujeres fáciles que admiran su música y que tienen la oportunidad de pasar una noche con una ex estrella de la música.
    Sin embargo, cuando una madre soltera, periodista de un diario de pueblo (Maggie Gyllenhaal, también nominada por este trabajo) le pide una entrevista, éste podrá ver en ella a una mujer que lo comprende y que ve en él la sensibilidad que éste se permite mostrar.
    Con varios lugares comunes, especialmente en la estructura del guión y de su personaje principal (la secuencia en la que Bad debe cuidar al pequeño hijo de su novia ya se sabe cómo va a terminar), este "Loco corazón" se disfruta, más que nada por las actuaciones (también participan Robert Duvall y Colin Farrell) y por las estupendas canciones de T-Bone Burnett y Stephen Bruton, que revelan a Bridges como un expresivo cantante y un justo ganador de galardones en todo festival de cine y entrega de premios.
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  • Un maldito policía en Nueva Orleans
    Terence McDonagh, detective de homicidios del Departamento de Policía de Nueva Orleans se ha convertido en un adicto al Vicodin y a la cocaína. Cuando una familia de inmigrantes africanos aparece asesinada, sus superiores deciden que él es el más idóneo para encabezar la investigación. Durante la misma, el teniente no dudará en utilizar su puesto para conseguir droga o sexo a cambio de favores.
    Werner Herzog, su director, deja bien claro de entrada que no estamos ante alguien heroico, mostrándonos cómo el policía comete actos abominables no sólo para un agente de la ley, sino para cualquier ser humano.
    “Teniente corrupto” es la remake del mítico film de Abel Ferrara. Lo más original y sorprendente resultan los lagartos e iguanas que aparecen sin aviso poblando las escenas; animales que sólo el protagonista ve en los momentos más álgidos de su exaltación, producto de sus dosis de droga, aportando un elemento de alucinación y pesadilla permanente, con una original y nerviosa puesta de cámara en esas instancias.
    La espiral de degradación personal y moral de su protagonista, en la piel de un Nicolas Cage excesivo e histriónico, tampoco aporta nada extra respecto de la gran labor de Harvey Keitel en la interesante "Bad Lieutenant", recordando una escena de las más impactantes de aquella película, que Herzog prefirió no incluir, en la que nuestro antihéroe obliga a dos chicas adolescentes a desnudarse y realizar actos obscenos mientras él se masturba en plena calle.
    Resultaba mucho más efectiva la original de Ferrara de 1992, con el gran Keitel , mucho más áspera y visceral que esta (innecesaria) repetición.
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  • Un hombre serio
    Un hombre serio
    MI CINE - por halbert
    CÍNICA Y TRAGICÓMICA AVENTURA DE UN JUDÍO

    Otra de los hermanos Coen en la que lo tragicómico atraviesa los conflictos del personaje principal. Haciendo uso de su buena mano para manejar el límite entre lo cómico y lo dramático, sus directores proponen una trama enmarcada en el microuniverso de un judío en el año 1967.
    Larry Gopnik es docente de física, está casado, tiene dos hijos adolescentes y vive en plena comunidad judía de Minnesota, con una aparente estable vida; sin embargo, todo comenzará a andar mal para él.
    Son incontables las desventuras que lo acechan y una es más hilarante que la otra:
    1) su mujer le comunica que quiere el divorcio porque está viéndose con un hombre de la comunidad;
    2) su hijo escucha rock and roll durante clase y consume habitualmente marihuana, además de pedirle todo el tiempo que arregle la antena para ver TV;
    3) su hija le roba plata para ahorrar para una operación de cirugía estética;
    4) su hermano enfermo, jugador y acusado de pedófilo, vive en el sofá de su casa y se mete en problemas con la ley constantemente;
    5) un alumno surcoreano lo soborna para aprobar un examen y lo amenaza con llevarlo a los tribunales por difamación;
    6) el concejo que decide su permanencia como docente en la escuela recibe cartas anónimas acusadoras sobre su persona;
    7) su impetuoso vecino goy quiere construir un galpón usurpando parte de su propiedad;
    8) su vecina, una atractiva mujer casada que toma sol desnuda, lo invita a su casa y lo seduce con una tarde de té frío y marihuana;
    9) y más, y más, y más…
    Sin saber cómo afrontar sus problemas y en su lucha por mantener el equilibrio, Larry pide consejo a tres rabinos muy especiales, encontrándose con desopilantes reflexiones.
    El sello de los Coen resulta inconfundible, tanto en las actuaciones de todo el (desconocido) elenco, como en los diálogos, en el montaje de las escenas (especialmente con un efectivo uso del flashback, del montaje alterno y de las placas separadoras cada vez que visita a un rabino distinto); en la fotografía y el sonido, con acertadísimos y muy expresivos efectos visuales y sonoros. El final, magistral, resulta tan abierto como cortante, bien “a lo Coen”, pregonando la tragedia en un simbólico y devastador último plano.
    Mención especial para el ajustadísimo elenco, creando con excelencia el micromundo de una comunidad judía, con su particular idiosincracia, y muy especialmente para su atribulado protagonista, el woody-alleniano Michael Stuhlbarg.
    Todos los códigos, expresiones y modos de vida de la comunidad hebrea podrían significar una barrera infranqueable para un público no judío o desconocedor de los mismos, lo que podría ocasionar un problema para acceder a lo narrado (de hecho, el bonus del DVD incluye una guía de hebreo e yiddish para goys).
    Nominada al Oscar por guión y película, esta nueva obra de los hermanos sigue demostrando su maestría en contar historias atrayentes, por más comunes que resulten. Es en su particular tratamiento en donde muchos de sus filmes ganan, creando pequeñas obras maestras, dueñas de un estilo tan personal como independiente.
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  • Los hombres que no amaban a las mujeres
    Así como las sagas de Harry Potter o Crepúsculo, la trilogía policiaca "Millennium", de Stieg Larsson, se ha convertido en un colosal best-seller internacional. El primero de sus libros, "Los hombres que no amaban a las mujeres" ya se ha llevado al cine y las otras dos partes no tardarán en llegar.
    La trama tiene un interesante planteo: en 1966, Harriet Vanger desapareció en la mansión del poderoso clan de los Vanger. Su cuerpo nunca fue hallado pero, cuatro décadas después, su tío está convencido de que fue asesinada y que el homicida es un miembro de su propia familia. Contrata a Mikael Blomkvist, periodista caído en desgracia que dirige una publicación, "Millennium", dedicada a destapar escándalos financieros. Por una serie de azares, Mikael conoce a una extraña, huraña y marginada hacker informática, Lisbeth Salander, que lo ayudará en la investigación del caso.
    A lo largo de su búsqueda logran unir la desaparición de Harriet con una serie de chocantes asesinatos cometidos hace cuarenta años, desentrañando una oscura y horrible historia familiar en el seno de los Vanger.
    El director de la adaptación ha sido Niels Arden Oplev, que ha partido del guión de Nikolaj Arcel y Rasmus Heisterberg. Noomi Rapace interpreta el papel de la enigmática Lisbeth, mientras Michael Nyqvist da vida al protagonista.
    Si bien el filme tiene un buen arranque y una interesante presentación del personaje protagonista femenino, además de una brillante dirección de fotografía, la poca agraciada presencia de Nyqvist (¡¡es demasiado notoria su cabellera teñida!!) y ciertos lugares comunes ya vistos en cientos de filmes con asesinos seriales, la hunden. Lamentablemente incluye la clásica escena del protagonista atrapado por el asesino que, a punto de matarlo, le explica, mediante un caricaturesco monólogo, los motivos de su accionar. Por suerte, todo termina bien, ¡¡¡así se puede continuar con Millenium 2 y 3!!!
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  • Desde mi cielo
    Desde mi cielo
    MI CINE - por halbert
    CONMOVEDORA E INQUIETANTE OBRA DE JACKSON

    Resulta imposible poder explicar el dolor que puede significar para una familia la pérdida de uno de sus miembros; y más, si quien se fue de este mundo resulta ser una hija de 14 años. Ésa es la desgracia que deben soportar los Salmon, una adorable familia de cinco que, de golpe, se ve sorprendida por la desaparición de Susie. Como espectadores somos testigos de su muerte, ya que ha sido asesinada por el solitario vecino, un cincuentón que tiene en su haber una larga lista de jovencitas (y hasta niñas) a las que les dio violenta muerte.
    El camino que nos hace recorrer Peter Jackson (“Criaturas celestiales”, la trilogía de “El señor de los anillos”, “King Kong”) es aquél que Susie también debe transitar para dejar definitivamente el mundo terrenal; ese espacio “intermedio” es el que le permite a la jovencita poder hacer contacto con su familia para que puedan descubrir que el hombre que la mató está a pasos de su casa.
    La voz en off de Susie atraviesa todo el filme, y a través de ella podemos percibir sus sentimientos, así como los de su familia, que sufre un desmembramiento casi lógico cuando la madre decide dejar el hogar por no poder sobrellevar la pérdida. Apartada del mundo que conocía, Susie es testigo del impacto que su muerte tiene en sus seres queridos, mientras su verdugo borra hábilmente las huellas del crimen y se prepara para cometer otro asesinato.
    Casi desde el comienzo Susie relata que va a ser asesinada, pero antes de que ocurra podemos ver la relación con su padre y su madre, con sus hermanos, con su abuela, y con el chico que le gusta, aquél al que no pudo darle su primer beso porque la muerte se interpuso en su camino. Sin embargo, el guión de Jackson, Fran Walsh y Philippa Boyens, se encargará de reparar esa falta y logrará, casi al final del filme, una bella y emotiva escena, donde los jóvenes podrán tener un pequeño pero bello momento de intimidad.
    Lo más creativo visualmente de esta película resulta ese limbo en el que Susie se encuentra, un lugar de ensueño, plácido, colorido; y los grandes planos generales son la mejor opción para dar cuenta de ello.
    “The lovely bones” (así su título original) es la adaptación de la popular obra homónima de Alice Sebold, y en la que se destacan las actuaciones de Saoirse Ronan, como la dulce Susie, y el siempre acertado Stanley Tucci, que esta vez borda un personaje siniestro, mezcla de hombre común y asesino serial, que podría ser vecino de cualquiera (no por nada está nominado al Oscar por este personaje).
    Tal vez resulten algo desaprovechados Mark Wahlberg, Rachel Weisz y Susan Sarandon: padre, madre y abuela de Susie, que deambulan sin mayor suerte intentando componerse de la pérdida, pero no adquieren mucha presencia en el filme (aunque Sarandon logra ponerle lo suyo a su pequeño rol). Rose McIver encarna a Lindsey, la hermana de Susie, que crece a la sombra de la desaparición y asesinato de su hermana, pero que acabará por tomar un gran riesgo para recuperar a su familia, protagonizando una de las secuencias de mayor tensión de esta “Desde mi cielo”.
    Alejado de la grandilocuencia de su rey Kong o de su exitosa trilogía, Peter Jackson mezcla el thriller con el fantástico, y logra una obra cargada de sensibilidad, que en sus minutos finales hará que el espectador (que se conecte con la historia) se emocione, despidiendo a Susie que, a su manera, y antes de pasar “al otro lado”, hará justicia con quien la puso en ese lugar.
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  • Preciosa
    Preciosa
    MI CINE - por halbert
    DEMOLEDOR DRAMA DE UNA MARGINADA

    La brecha entre ricos y pobres se agudiza cada vez más a lo largo de los años, de forma globalizada.
    El índice de pobreza humana da cuenta de las carencias o pobreza en aspectos como vida larga y saludable, educación y nivel de vida digno. Ninguno de estos aspectos está cuidado en la vida de Precious, una adolescente de 16 años abusada por su padre desde muy pequeña. Conviviendo sólo con su madre, la joven debe soportar los constantes maltratos verbales y físicos de su progenitora, que la trata peor que a un animal.
    Estamos en Harlem, año 1987; una joven obesa e iletrada llamada Clarisse Precious Jones, vive en un barrio marginal aguantando un duro presente: su madre se aprovecha de ella, su padre la violó en continuas ocasiones y tiene una hija discapacitada y espera otro bebé, producto de esas relaciones incestuosas forzadas. A pesar de ello, soportando el hastío constante de una vida en problemas, Precious intenta salir adelante aprendiendo a leer y buscando contención en una escuela alternativa, ya que en su colegio no es aceptada por su condición.
    Las escenas entre madre e hija son de una intensidad apabullante, donde se huele la violencia ni bien Precious traspasa la entrada de su sombrío y caótico apartamento. Su madre, celosa (?) de que su hija está nuevamente embarazada de su propio marido, la trata como a una esclava, pidiéndole que le cocine y hasta se sugiere que la obliga a proveerle de favores sexuales.
    La pobre Precious soporta esta cruda realidad y, cuando se siente no poder más, inventa en su interior una vida paralela, en la que es una estrella acosada por sus fans, o es buscada por hombres que la desean… Todo lo contrario de lo que vive a diario.
    Nominada a 6 premios Oscar, "Precious: Based on the Novel Push by Sapphire" es una película dirigida por Lee Daniels. Su reparto, mayormente femenino, logra conmover y calar hondo en el alma del espectador, ya que muestra la vulnerabilidad ultrajada de jóvenes como Precious, que sufren el maltrato como una forma de vida.
    Gabourey Sidibe, como el personaje del título, conmueve con su sola presencia; sin embargo, cuando rompe en llanto por no soportar más su propia vida, lloramos con ella. Mariah Carey (sí, la cantante) como la asistente social y Paula Patton como la maestra alternativa, resultan un muy buen complemento.
    Párrafo aparte para Mo'Nique como la madre (Oscar asegurado): su personaje es llanamente detestable y perversamente abominable. El ímpetu y la fuerza que le pone a su maquiavélico rol resultan poderosos, y uno termina odiándola, a pesar de una escena de supuesta redención, donde saca a la luz las vejaciones a las que sometió a su hija. Ambas protagonistas son el alma de este filme que no da tregua, conteniendo escenas tan duras que son poco recomendables para cierto público. Aunque no hay peor ciego que el que no quiere ver…
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  • Enseñanza de vida
    Enseñanza de vida
    MI CINE - por halbert
    Atípicamente nominada al Oscar, esta sobredimensionada "Enseñanza de vida" resulta un encantador filme que plantea cuán importante puede ser la formación universitaria para una adolescente inglesa de los 60´s. Basándose en un texto de Lynn Barber, “An education” gira en torno a Jenny (Carey Mulligan), una joven de 17 años que reside en los tranquilos suburbios de Londres. Coincidiendo con el surgimiento de la cultura de la época, su realidad se tambalea cuando conoce a un hombre casi 20 años mayor (Peter Sarsgaard), que la corteja con elegantes cenas, clubs y viajes, poniendo en peligro su futuro en la Universidad de Oxford. Así, la muchacha, recibirá una educación en la escuela de la vida, asistiendo a conciertos, participando de subastas o cenando y bailando en carísimos restaurantes. Extrañamente, sus padres apoyan al 100% la relación, pues significa un futuro asegurado para su hija, a pesar de que su camino a la universidad se vea truncado.
    La joven actriz protagonista brilla en su papel, mostrándose inteligente como alumna de secundaria; madura, cuando se relaciona con su nuevo amor; desafiante ante las autoridades de su colegio (gran escena juega junto a Emma Thompson, la directora); pero también vulnerable, cuando descubre un secreto que oscurece sus románticos planes.
    Precedida de varios premios a Mejor Filme y Mejor Actriz en una larga lista de festivales, tal vez resulte algo excesiva la nominación al Oscar como Mejor Filme del año; no así las otras dos nominaciones a guión adaptado y actriz protagónica. Lo mejor del filme es su puesta en escena y la gran labor de Mulligan, como la niña que fue mujer por un rato, para darse cuenta que, los pasos, en la vida, es mejor darlos de a uno.
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  • Nine
    Nine
    MI CINE - por halbert
    Última obra de Rob Marshall, luego de la afamada "Chicago" (2002) y "Memorias de una geisha" (2005). En esta oportunidad aborda la adapatación cinematográfica de la obra musical homónima. "Nine" se centra en la figura de Guido Contini, un director de cine italiano de los 60´s en plena crisis de identidad que, para poder escapar de sus temores existenciales, recuerda la importancia de las mujeres más determinantes de su vida. En sus recuerdos aparecen su desaparecida madre (Sophia Loren, en emotiva aparición cinematográfica), su musa (Nicole Kidman, de breve participación, aunque su rostro siglo XXI no "pegue" con la época retratada), su amante (intensa Penélope Cruz), su fiel esposa (la gran Marion Cotillard, la mejor de todas en este reparto, por sus diversos matices dramáticos), la prostituta que lo inició sexualmente a los 10 años (la cantante Fergie, impactante en su número musical y... ¿engordada para este rol?), y una reportera de la revista Vogue (Kate Hudson protagonizando un atractivo y poderoso cuadro musical). También está Judi Dench, como la vestuarista que siempre tiene la frase justa y anima el rol de amiga fiel del controvertido Guido, papel que Dench domina sin demasiado esfuerzo extra. Daniel Day-Lewis da cuenta de su amplio rango intepretativo y cuesta creer que es el mismo actor de "Mi pie izquierdo", "En el nombre del padre" o "Petróleo sangriento"; realmente demuestra su versatilidad, hasta en una película musical.
    Sin la intensidad de su gran obra "Chicago", esta "Nine" peca de tener una historia menos interesante, donde el conflicto principal reposa sobre el comportamiento del protagonista, un conflicto interno y psicológico, en eclosión consigo mismo y sus mujeres. Los números musicales y su puesta en escena resultan descollantes, pero el cine también reclama una historia interesante, que atrape, y Marshall no lo consigue del todo.
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  • Amor sin escalas
    Amor sin escalas
    MI CINE - por halbert
    Sugestiva propuesta de Jason Reitman (“Gracias por fumar”, “Juno”), protagonizada por un enfocado George Clooney, en la que compone a un experto en despedir empleados, contratado de forma externa por otras empresas en todo el país para reducir personal. Él es Ryan Bingham y lleva mucho tiempo contento con su despreocupado estilo de vida, viviendo por toda Norteamérica en aeropuertos y hoteles, pudiendo llevar todo lo que necesita sólo en una valija con ruedas (es tan experto que hasta da charlas sobre eso). Además, le falta poco para alcanzar una secreta y colosal cifra de millas de viajero habitual, que le dará acceso a un limitado y distinguido club. Sin embargo, Ryan no tiene nada auténtico a lo que aferrarse, dada su vida en constante movimiento. Cuando se siente fascinado por una atractiva compañera de viaje (Vera Farmiga), su jefe, alentado por una joven y extraña experta en eficiencia (brillante Anna Kendrick), amenaza con atarlo a un despacho, pues ésta le presenta un nuevo programa para despedir empleados vía web. Enfrentado a la perspectiva de ser destinado a un puesto fijo, Ryan comenzará a preguntarse qué clase de vida lleva. Con diálogos atractivos, por momentos reflexivos, el guión de Reitman y Sheldon Turner (basado en la novela de Walter Kirn), crea queribles personajes y no se tienta con resolver el filme de forma edulcorada, sino más bien realista. Cómica y dramática, clara y oscura, alegre y triste, “Amor sin escalas” entretiene y permite cierta reflexión sobre la soledad y la necesidad de conectarse, más en la Tierra que allí arriba, en el aire…
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  • Avatar
    Avatar
    MI CINE - por halbert
    Tanto en Internet como en otras tecnologías de comunicación actuales, se denomina "avatar" a una representación gráfica que se asocia a un usuario para su identificación. Estos pueden ser fotografías o dibujos, y algunas tecnologías permiten el uso de representaciones tridimensionales. En la película de James Cameron, el avatar en cuestión es el que usa Jake Sully (Sam Worthington), un marine parapléjico, que ocupa un avatar que resulta de una mezcla entre humano y na'vi, los aborígenes del planeta Pandora. Allí, un consorcio corporativo está extrayendo un raro mineral que será clave en la solución de la crisis energética de la Tierra. Como la atmósfera de Pandora es tóxica, han creado el Programa Avatar, en el que "conductores" humanos tienen sus conciencias unidas a un cuerpo biológico controlado de manera remota que puede sobrevivir en el aire letal. Ayudado por la Dra. Grace(Sigourney Weaver), se le asigna a Jake la misión de infiltrarse entre los na'vi, que se han convertido en un obstáculo importante para la extracción del preciado mineral. Pero una hermosa nativa salva la vida de Jake, y esto lo cambia todo, ya que éste comienza a debatirse entre seguir con su misión o formar parte del planeta Pandora para siempre.
    La experiencia 3D en esta cinta no tiene precedente; técnicamente es sobresaliente y eso tendrá sus dividendos obvios en las entregas de premios más importantes del mundo. Lo peligroso es que no sólo está recibiendo premios en cuanto a lo técnico, sino que tanto su director como el filme mismo están ganando cada vez más galardones y, sinceramente, este filme vale más como experiencia cinemtaográfica 3D que como un interesante y reflexivo drama. En ese aspecto, la pretenciosidad de Cameron resulta exagerada: "Avatar" es una olvidable película que, aunque muy cuidada en cuanto a la creación de un mundo único y original audiovisualmente, sólo resulta disfrutable durante su proyección tridimensional.
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  • Actividad paranormal
    Actividad paranormal
    MI CINE - por halbert
    Una joven pareja mudada hace poco a una gran casa de dos pisos y con varias habitaciones, debe sufrir los ataques de un ser extrasensorial que habita el lugar junto con ellos. Sin embargo, ante la consulta con un medium, descubren que no es el lugar el que está "embrujado", sino que es la joven la que acarrea consigo una conexión con una especie de espíritu maligno. Ante tal circunstancia, el joven decide comprar una cámara para lograr captar al fantasma y ver cómo neutralizarlo. Es esa cámara la que se convertirá en la encargada de que, como espectadores, veamos todo lo que les sucede y se convierta, entonces, en el filme mismo.
    Rodada con una única cámara, en una casa y con tan sólo 11.000 dólares de presupuesto, “Paranormal activity” disfruta de una carrera comercial meteórica desde el mismo momento en que el producto contó con el consentimiento de Steven Spielberg, que vio el filme y se entusiasmó, ayudando a que éste se estrenara. El resultado ha sido contundente: número 1 en la taquilla norteamericana.
    Al mejor estilo "Blair witch project", el formato cuasi real resulta, por un lado, afortunado, dado que genera mucha tensión el uso de la cámara en mano en momentos críticos, además de ese look de registro casero de la realidad; y por otro lado, un desacierto, dado que es algo monótono el devenir de la película, pues durante toda la historia son pocos los momentos en los que se producen las espantosas apariciones, afectando al ritmo de la misma. Eso sí, cuando aparecen, lo hacen contundentemente, sacudiendo - en cuentagotas - al espectador. Resultado: más marketing que buena película...
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  • 2012
    2012
    MI CINE - por halbert
    EL DESASTRE, EN TODO SENTIDO

    Roland Emmerich sigue apostando a una fórmula propia archiconocida, suscribiendo al subgénero del cine catástrofe. La receta a la que se está haciendo referencia es aquélla en la que un fenómeno natural o extraterrestre o desconocido ataca a la sociedad, y ésta, representada por un puñado de seres que protagonizan la historia y responden a diversas clases sociales, realidades y conflictos diferentes, debe hacerle frente al ataque y salvarse como pueda.
    Ya lo veíamos en “Día de la Independencia” (1996, 145 minutos), en la que una nave alienígena llega a la Tierra (más precisamente a USA) en la víspera del 4 de julio, y gente de lo más variada debe unir sus esfuerzos para salvar el planeta.
    Ya lo veíamos en “Godzilla” (1998, 139 minutos), en la que se origina la aparición en el océano de un reptil mutante, de poderosas dimensiones, que se dirige con rumbo fijo a Nueva York, en cuyas calles va a causar más de un estrago.
    Y también lo veíamos en “El día después de mañana” (2004, 124 minutos), donde las irresponsabilidades humanas desencadenan una catástrofe climática, provocando huracanes, tormentas y todo tipo de fenómenos sobre todo el mundo.
    Todas estas creaciones de Emmerich tienen la misma estructura, donde todo comienza en calma, luego el desastre se cierne lentamente sobre la sociedad, hasta estallar y producir el caos total, para luego llegar a un nuevo estado de las cosas más reposado, con una nueva realidad.
    “2012” repite esta misma estructura, concibiendo, tal vez, un sello Emmerich, en donde claramente prima el efecto especial antes que un guión digno. Lamentablemente el enfoque siempre es el mismo, impidiendo que se profundice en determinadas cuestiones sociales o políticas, o al menos en personajes con conflictos concretos que deban ser resueltos.
    En este caso, el mundo es devastado por el cataclismo predicho por el calendario Maya en el año 2012, antes del 21 de diciembre, dejando a los sobrevivientes luchando por sus vidas. Entre ellos está Jackson Curtis (John Cusack), un escritor divorciado que quiere proteger a su ex esposa (Amanda Peet) y a sus pequeños hijos. Entre las catástrofes de la película están la destrucción de la Capilla del Vaticano, la devastación de Washington por un maremoto, la ciudad de Nueva York hundida bajo el agua y el derrumbamiento del Cristo Redentor en Río de Janeiro, a causa de un terremoto.
    Además de esta familia protagónica, está el séquito que rodea al presidente de los EEUU, un grupo de científicos investigadores del caso y algunos más. Muchos de los personajes co-protagónicos adquieren un perfil heroico cuando la propia muerte se avecina, en donde se los ve hacerle frente con estoicismo y enorme valor a una gigantesca e inevitable ola marina, o a un edificio que se les viene encima o a un auto que se los va a llevar por delante en segundos. Ninguno de estos vocifera de terror frente a tan temible situación (sí lo hacen los demás, aquella masa indefinida de gente que corre por su vida).
    No faltan los momentos ultra tensos, en los que la familia se juega la vida, encerrada en un espacio que se está llenando de agua y que los ahogará en breves minutos. Eso sí (y aquí viene lo ridículo): antes de ir volando a buscar la salida que pueda salvarlos, con el agua hasta el cuello, les queda tiempo para reflexionar sobre cuánto se quieren y recapacitar sobre lo que hicieron mal, redimiéndose de sus pecados… “¡¡¡ANDÁ A ABRIR LA COMPUERTA QUE SE AHOGAN!!!”. Pero bueno, no nos escuchan desde la platea.
    También, ya sea a bordo de una limusina, o un automóvil, o una avioneta, todos indestructibles, los protagonistas tienen la suerte de que el mundo se derrumbe, se destruya y se desplome detrás de ellos, no delante, por lo que la huída siempre es efectiva, aunque peligrosa y hasta divertida. De esta manera, siempre los sitúa en momentos límite tan extremados que, obviamente, el efecto dramático se evapora y da paso al espectáculo más hilarante.
    Será por eso que, llegando al final, cuando la calma se reestablece, nuestros protagonistas están, incluso, mejor que cuando empezó la película, ya que no parece haber huellas ni físicas en sus cuerpos y rostros, ni emocionales en su corazón, porque pueden animarse a sonreírle a la vida, a pesar de haber visto la muerte muy de cerca, y de personas muy cercanas a ellos.
    Todo ello (y mucho más, lamentablemente) coexiste sostenido por un guión flojísimo e inútil, que ensombrece las monumentales virtudes visuales de la cinta, alargando las peripecias de los personajes durante excesivos 158 minutos de duración, constituyendo uno de sus filmes más largos de su filmografía, y más malos también. Aunque “Godzilla” sigue siendo indestructible…
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  • Luna Nueva
    Luna Nueva
    MI CINE - por halbert
    Continuación de la exitosísima (por lo taquillera) "Crepúsculo", esta "Luna nueva" trae nuevas complicaciones para la joven Bella (Kristen Stewart) que, extasiada de amor por el vampiro Edward (el galán tierno Robert Pattinson) recibe la peor noticia imaginable: éste ya no la ama más. En realidad es una treta para protegerla, ya que debe abandonar el pueblo. Bella queda desolada meses enteros, deseando ansiosamente volver a estar con su amado, escribiendo diariamente mails a Alice, su cuñada vampira; mails que le son regresados sin respuesta alguna. Ante la promesa de Edward de cuidarla siempre que se meta en problemas, la jovencita busca situaciones de riesgo para, aunque sea, visualizar a su amor, que se aparece en forma de imagen virtual. Con la ayuda de Jacob (Taylor Lautner), su amigo de la infancia, Bella va descongelando su corazón poco a poco, pasando días enteros en su compañía, aunque... éste también guarda su propio secreto sobrenatural, relacionado justamente con el título de esta segunda entrega.
    Además, en la Toscana, Italia, se encuentra el cuartel general de los Volturi, la más antigua y poderosa familia vampira del mundo, que tendrá un papel fundamental en el desarrollo de esta parte 2.
    Los largos 130 minutos del filme no ayudan a generar el mejor de los ritmos, y los momentos álgidos, aunque son varios, en este metraje algo excesivo, se diluyen en parte. Es de destacar una gran secuencia en exteriores, llena de extras vestidos con sotanas rojas, en la que Bella va a salvar a Edward del suicidio. Las actuaciones no son el fuerte de esta película, aunque la joven Stewart sale airosa, dado que se carga el protagónico ella solita en esta entrega. Los muchachos, en cambio, se ocupan de mostrar sus bellos cuerpos semidesnudos, exigidos por un guión que sabe a qué público está dirigido; guión que, dicho sea de paso, abusa de la voz en off de Bella, para explicar acontecimientos de la trama y sus sentimientos . Lógicamente, el fuerte resulta la batería de efectos especiales, además de la última escena con final abierto, que deja a los fans con ganas de más, lo más pronto posible. A la espera de la tercera, entonces...
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CONCURSO: LOS PADRINOS DE LA BODA