Chapadmalal

Crítica de Ezequiel Boetti - EscribiendoCine

Viejos son los trapos

Estrenada en la Competencia argentina de Mar del Plata ’09, Chapadmalal (2009) es un documental cuya máxima virtud es justamente esa, la de documentar. Alejandro Montiel (Las hermanas L, 8 semanas) se toma el tiempo necesario para escuchar a todos y cada uno de los jubilados que prestan su testimonio.

A lo largo de una semana, Montiel sigue a un contingente de jubilados que vacaciona en la pequeña ciudad balnearia ubicada a escasos kilómetros de la urbana Mar del Plata: escucha sus historias, sus miedos, sus alegrías...

“Me interesaba escucharlos ya que no tienen espacio dentro de los grandes medios”, explicó el director hace dos años atrás. Y vaya si lo hace. Chapadmalal está articulada como una larga sucesión de entrevistas a cámara de los jubilados. Lejos del lugar común de la minusvalía y la decrepitud, Montiel los muestra no como seres extrapolados sino simplemente como humanos en una generación postrera. De ahí que los deje hablar, no los interpele, los entienda. Eso tiempo produce una reacción mutua: la ausencia de juzgamientos les da a los jubilados el beneplácito tácito para que se quiten ese personaje que aspiran a construir y se dejen ver tal cual son: vanidosos, materialistas, románticos, sufridos. La película gana con la frescura y espontaneidad de los protagonistas.

La galería que desfila ante la cámara resulta tan variopinta como auténtica. Son seres solitarios, faltos de cariño y deseosos de ser escuchados. Felizmente Montiel supo captar esa esencia y trasladarla a la pantalla.