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Imagen del crítico Ramiro Ortiz
Ramiro Ortiz
  • Cantidad de críticas: 194
  • Promedio: 73%
  • Críticas favorables: 185/194 (95%)
  • Críticas desfavorables: 9/194 (5%)
  • Diferencia absoluta: 16%
  • Todo lo que necesitas es amor
    Boda con planteos

    Todo lo que necesitas es amor, de la directora danesa Susanne Bier, es una historia que ancla el drama en la crisis de dos familias.

    Susanne Bier es una directora danesa muy activa, con un promedio de una película cada dos años, desde 1990 a la actualidad. En todo ese tiempo recibió numerosos premios europeos e incluso ganó un Oscar a mejor película extranjera con En un mundo mejor (2010), que junto a Hermanos (2004) y Después de la boda (2006) son algunos de sus títulos más difundidos en Argentina. Todo lo que necesitas es amor también viene de lograr alguna presea a nivel europeo, y sin embargo es de una talla media.

    Bier es una realizadora que busca los temas familiares fuertes y controversiales con su cámara. En Hermanos, dos hombres tienen una afrenta cuando uno de ellos parte a la guerra en Afganistán mientras el otro toma su lugar entre la mujer y los hijos que quedaron. En Después de la boda, un empresario exitoso rastrea al ex amante de su esposa en África para pedirle un favor muy especial.

    En Todo lo que necesitas es amor también hay un empresario involucrado (interpretado por Pierce Brosnan, la figura por lejos más conocida del elenco) en una boda que pone en contacto a dos familias que acaban de conocerse. Esos dos clanes están en crisis y una vez más en esta clase de filmes el festejo se convierte en una dolorosa oportunidad para sacar los problemas afuera, aprovechando el ambiente relajado y abundante en alcohol.

    En alguna parte se dijo que esta película es una comedia. Bueno, el humor danés no es el nuestro, pero también existe un lenguaje universal de la risa que aquí no se habla del todo correctamente. La historia parece querer disimular el drama, más que nada, y esa ambigüedad no la beneficia demasiado. Además, el drama que queda al descubierto promete más de lo que cumple.

    Las imágenes sí son fabulosas. La ambientación sucede casi por completo en una casona en Sorrento, cerca del empeine de la bota italiana. La fotografía destaca al mar, los miradores, las galerías, los faroles, el pueblo montañés adornado con hortensias y geranios y, en cada rincón, los muelles con sus veleros. Placer tras placer. Lo mismo que la plantación alrededor de la casa de la boda: un increíble limonar.
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  • Aviones 2: Equipo de rescate
    Aviones 2: Equipo de rescate
    La Voz del Interior
    El villano es el fuego

    Aviones 2 es un típico cuento de héroes y redención que divierte y sorprende con su buen ritmo y con el cumplimiento de las reglas de su género.

    Se vino la número dos de Aviones y vuela tan bonito como la primera. Pudo parecer, alguna vez, una vuelta de tuerca medio forzada para estirarle la vida a Cars esto de sacar películas hermanas protagonizadas por máquinas aéreas.

    Ya está suficientemente demostrado que no es así.

    Si el atractivo de Cars pareció agotarse al menos por un tiempo después de su secuela, Aviones llegó con una frescura nueva muy inspiradora y al final de este segundo capítulo parece que hay cuerda para otro rato más.

    El filme producido por John Lasseter (el capo de Pixar) y dirigido por Roberts Gannaway es una pequeña delicia. Es un típico cuento norteamericano de héroes y redención, pero está tan bien armadito, cumple tan bien con las reglas de su género, que da gusto dejarse llevar por él, sin quitar los pies de la tierra, valga el juego de palabras.

    Dusty, el protagonista, es un exavión fumigador que en la primera Aviones ganó una competencia mundial de carreras contra modelos mejor dotados que él. En el comienzo de esta nueva entrega está junto a sus viejos amigos, llevando una vida normal, cuando un accidente lo lleva a sacar su personalidad. Esta vez hubo un pequeño incendio en el aeropuerto donde duermen, y una inspección puso plazos para mejorar la seguridad. Así, Dusty se ofrece como voluntario para viajar a un parque nacional y aprender el oficio de bombero junto a otros planeadores.

    El ritmo de la película es tipo relojito: cuando no está pasando algo en el aire, como ser piruetas, maniobras para arrojar agua sobre un pinar en llamas, para esquivar puentes ardientes o para cargar agua en ríos caudalosos, los diálogos toman el lugar de las imágenes y sueltan buenas ocurrencias una detrás de otra, haciendo parecer que la cantera de chistes con aeropuertos, alas, hélices, modelos de avión, etcétera, es inagotable.

    La animación también es de primera. El diseño de los aviones, sus funciones, marcas, edades, está tratado como lo haría un coleccionista, con mucho cariño, admiración y profesionalismo. No hace falta ser un loco del aire para sorprenderse y disfrutar por los tipos y personalidades de las distintas máquinas voladoras que aparecen en la pantalla. Y no sólo aviones. También los helicópteros y los autos abundan. Y las coreografías que hacen son sorprendentes y divertidas, en cielo y tierra. Esto ya como otra de las cualidades de la cinta: su maestría para elegir los ángulos, los encuadres, los colores, los espacios donde suceden las cosas, aportando claridad y belleza a la hora de apreciar los escenarios.
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  • Transformers 4: La era de la extinción
    A la caza del alienígena

    En Transformers 4: la era de la extinción, última de los robots, la ciencia ficción vuelve a estar en primer plano de manera didáctica, amena y fascinante.

    La cuarta película de la saga Transformers es un nuevo prodigio visual. Un prodigio que se carga al hombro todo el espectáculo, incluida la duración de casi tres horas que tiene el filme y que en una historia de acción puede resultar un serio obstáculo para la concentración del espectador. Aquí no. Aquí todo está elevado a la graduación de esta propuesta que camina por la delgada línea de la vanguardia del cine.

    Sinopsis: un inventor casi arruinado se lleva una sorpresa importante en su granero que hace funcionar como laboratorio. Allí, entre la chatarra, tiene guardado un camión desarmado. Un día toca el interruptor correcto y el vehículo vuelve a funcionar. Pero no como transporte, sino como robot extraterrestre que sale de su camuflaje. El coloso mecánico es el llamado Optimus Prime, líder de una raza amigable, cuya cabeza tiene un precio. Un cazador de recompensas alienígena ya lo localizó y avanza hacia él. El daño colateral amenaza también a la bella y joven hija del científico, y a su confianzudo yerno.

    Algo positivo es que los creadores de esta saga no se limitan a repetir lo ya hecho para seguir adelante. Intentan mejorar siempre un poco más.

    Las escenas de acción siguen siendo espectaculares, y lograron recuperar el eje después de que en algún capítulo anterior el vértigo mareaba un poco.

    Como siempre, eso sí, están mucho más allá del juego básico de destruir cosas en grande. Hay decisiones tomadas, y a muchos niveles, detrás de todas ellas. Decisiones de mentes y de equipos muy capaces en lo suyo. Por ejemplo, cómo se llega a tal o cual momento del relato, quiénes y cuántos intervienen en la secuencia, dónde ocurre la situación, desde dónde la contempla el público, cuál es el ritmo de los hechos, que viene a continuación en la narración, y un largo etcétera.

    Lo anterior se relaciona claramente con la fuerte búsqueda estética que tiene todo el largometraje, y que va de la mano con la tecnología. Los directores de fotografía son aquí unos gourmets de la imagen. Gente que después de tantas postales, todavía es capaz de encontrar la esencia de una captura del atardecer. Que puede mostrar de manera especial un establo lleno de aparatos electrónicos. Que sabe cómo ponerle el cascabel (por un rato) al imaginario colectivo, en pocas palabras.

    También funciona muy bien la parte didáctica. En Parque Jurásico, por ejemplo, Spielberg explicaba a través del mosquito fosilizado la supervivencia de los dinosaurios hasta el día de hoy, con pasión, poder de síntesis y creatividad. En Transformes 4, la ciencia vuelve a estar en primer plano, la muestran por dentro y de forma amena, como en Argentina lo hacen Adrián Paenza con Matemática estás ahí, o como es el estilo de la colección de libros Ciencia que ladra. Y para los amantes de la ficción científica hay una idea bellísima que hará trabajar sus mentes: la tesis de la "materia programable". Fascinante.
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  • Bajo la misma estrella
    Bajo la misma estrella
    La Voz del Interior
    Es complicado decir si esta película es literalmente excelente. Pero si se hicieran más filmes de este tipo, el mundo sería un lugar mejor. Es que es tremenda. La muerte está presenta constantemente en esta historia. Pero también mucha vida. Es difícil sobrellevarla, porque es triste y lo que muestra le puede pasar a cualquiera. Es fácil de tolerar porque es luminosa, espontánea y hasta divertida.

    Un consejo para el espectador podría ser: vaya a verla, va a sufrir, pero se va a sentir mejor.

    Hazel, una jovencita con cáncer en los pulmones, cuenta su experiencia como si se tratara de un diario íntimo. Vivir casi confinada en su casa, probar medicamentos como un conejo de Indias, superar cada tanto una hospitalización y agradecer al cielo por tener unos padres amorosos y dedicados exclusivamente a ella. Al fin y al cabo, lo único que tiene es su rutina. De la que ni siquiera el mundo tal y como es hoy, poblado con la tecnología de teléfonos, ordenadores, videojuegos y vehículos de alta gama, puede rescatarla.

    "Bajo la misma estrella": Lágrimas garantizadas

    Una día, su mamá, Frannie empieza a convencer a Hazel de que sería bueno sumarse a un grupo de ayuda para enfermos como ella. Hazel acepta ir, aunque montada en el mismo escepticismo que la existencia le ha hecho sentir, y que cada tanto la hace ver al mundo como algo ridículo, al borde del humor negro. Un sentimiento parecido al que cargaba la jovencita embarazada que quería una adopción compartida en La joven vida de Juno.

    Vaya uno a saber cómo son las emociones que manejan los que pueden ver de cerca la frontera de sus vidas. Hazel conoce en el grupo a un muchacho que le encanta. Y se enamoran. Impresionante encuentro de dos sentimientos tan poderosos, la muerte y el amor, que en esos dos jovencitos disparan las ganas de vivir, unas ganas furiosas de vivir.

    Bajo la misma estrella tiene esa simpleza única que ayuda a llegar un poco más lejos en el conocimiento de nuestro infinito ser. Es lúcida. Hace muchas preguntas, quizá demasiadas, pero también responde más que otras películas. Al fin y al cabo, como dice un director francés sin idealizar, el cine nos entrena para soportar algunas emociones que después llegan en la vida real.

    Una obra valiente que probablemente tenga como destino la circulación en una franja muy reducida de personas: enfermos, parientes, médicos, psicólogos, estudiantes. Ojalá que no. En Estados Unidos no sucedió. A pesar de su frontalidad, ya la vieron decenas de miles de espectadores.
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  • Cómo entrenar a tu dragón 2
    Mejor por las buenas

    Cómo entrenar a tu dragón 2 supera a la primera parte del filme, con un guion sólido y una estética de animación que sorprende.

    Fueron cuatro años de espera para ver la segunda parte de una de las mejores películas animadas de los últimos tiempos. Demasiado tal vez para quienes teman perder la rueda del éxito. Felicitaciones, DreamWorks. El estudio "de Spielberg" dominó los nervios e hizo otra gran producción, en la que la llama sagrada del cuento bien contado sigue encendida, y en la que sentimientos y emociones de todo tipo siguen pareciendo sorpresas en el orden de la animación.

    La sensación de volar es algo que el ser humano desea conocer y el filme dirigido por Dean DeBlois juega una y otra vez con ese anhelo. En los sueños muchas veces volamos. Aquí el espectador lo hace a través de los dragones, en especial de Chimuelo y su amo Hiccup, quien se ha especializado en esos bichos y ha cambiado el rumbo de la vida en su aldea vikinga. Así es. Hiccup, hijo del líder, demostró -desobedeciendo a su padre en un comienzo- que esos seres que eran el terror de su pueblo podían convertirse en dóciles y útiles aliados.

    Y así es como encontramos a los nórdicos en el comienzo de este nuevo relato. Viviendo en paz y armonía con los tirafuegos. Con Hiccup explorando los confines de los dominios, convertido en cartógrafo, dibujando en mapas los territorios descubiertos.

    Pero descubrimos que no lejos de allí vive alguien que puede romper ese idilio. Alguien que también sabe cómo tratar a los dragones, pero que está usando esa habilidad para formar un ejército, con el que planea dominar el reino entero.

    La anécdota es sencilla, profunda o simple según los ojos que miren, y la magia visual desplegada vuelve a sorprender. Aparecen nuevos tipos de dragones, con sus pieles, cuernos, colores, colmillos crestas y personalidades originales.

    Impresionante la estampa de la más grande de las bestias conocidas. Imperdibles los paisajes, las vistas desde el aire de acantilados, fiordos, bosques y mar. Placentero ver funcionar los aparatos inventados por los vikingos, a medio camino entre la Edad de Piedra y la de Hierro, con una tecnología que probablemente hayan desarrollado verdaderos ingenieros para que luego el director la adapte a la animación.
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  • Un golpe de talento
    Un golpe de talento
    La Voz del Interior
    ¿Quién quiere ser beisbolista?

    En Un golpe de talento, el nuevo filme de Disney, un mánager de estrellas del béisbol viaja a la India y organiza un concurso televisivo.

    Hace unos años fue ¿Quién quiere ser millonario?. Luego, el éxito de Una aventura extraordinaria (La vida de Pi), la película del niño, el tigre, la barca y 20th Century Fox. Ahora Disney hizo su propia historia con especias, y va detrás de un objetivo similar: tender nuevos puentes entre el tercer y el segundo mercado cinematográfico del mundo, Hollywood e India respectivamente (ambos detrás del líder Nigeria, aunque a muchos les parezca increíble) y multiplicar espectadores.

    El resultado se llama Un golpe de talento (“El brazo del millón de dólares”, en el original), un filme con un elevado estándar técnico y artístico, pero que transmite una pasión más bien escasa y hasta se comporta de un modo anodino.

    ¿Una causa? El empobrecido enfoque del tema. El béisbol y el cricket no son disciplinas muy populares en la Argentina, pero el amor al deporte es bastante generalizado. Terreno fértil para una obra de estas características, entonces. Sin embargo, el relato no contagia. Un manager de estrellas del béisbol que intenta abrirse camino como independiente, está acuciado por las deudas y con su socio toma una decisión casi desesperada. El hombre viaja a la India, organiza un concurso de talentos, selecciona a dos jugadores de cricket (un deporte muy similar) y se los lleva de regreso a Estados Unidos. Allí los pone en manos de un buen entrenador, para que los transforme en las nuevas figuras de la liga norteamericana, en un tiempo récord.

    Suena bien, en principio. Entonces, ¿dónde no cuaja ese enfoque? El cuento está contado con la perspectiva de un empresario que quiere crecer. Abrir un nuevo camino en su territorio, con una “mercadería” exótica entre sus manos. Un tema que no es ni bueno ni malo en sí mismo, pero que se queda en la categoría de lo predecible.

    Tampoco explora con suerte a los personajes que viven esas circunstancias. De los muchachos traídos desde la India, con su desarraigo, las presiones, la adaptación, se hace un retrato muy parcial. La vecina, un romance cantado en el camino del manager. El mismo empresario, quien de a ratos pareciera tratar a sus invitados como mascotas, niños o bienes de su propiedad, no sale muy beneficiado por los trazos que lo pintan, aunque se noten algunos intentos de reparación.

    Se deja ver, pero Disney puede hacerlo mejor.
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  • In-actividad paranormal
    In-actividad paranormal
    La Voz del Interior
    En busca de la gracia perdida

    Después de exorcizar la casa donde vivía con su familia, un hombre de color, joven, simpático y algo chiflado, se muda con una rubia atlética y mamá de dos pequeños en esta secuela.

    Pero los fantasmas lo persiguen. Una y otra vez, cuando revisa las cámaras de seguridad de la mansión donde reside, encuentra seres que mientras juegan a las escondidas los amenazan cada vez más peligrosamente.

    El factótum detrás de esta película es el actor negro Marlon Wayans, que la coescribió y coprotagonizó. Su apellido es popular en los EE.UU., sobre todo en Nueva York. Pertenece a una familia de artistas, integrada por varios hermanos que se dedican a tareas similares, con irregulares resultados. Su gran éxito original fue en la televisión, con una serie llamada In living colour donde participaron actores como Will Smith o Jim Carrey. A nivel internacional, el más conocido es su hermano Keenen Wayans, por filmar parodias de los éxitos de taquilla o de las películas de moda en Hollywood, siendo las más destacadas Scary movie 1 y 2, que aquí en Argentina se estrenaron como Una película de miedo 1 y 2.

    Pero Marlon está teniendo ahora una oportunidad. Inactividad paranormal es la secuela de ¿Y dónde está el fantasma? (2013) y por supuesto intenta explotar el éxito de Actividad paranormal, saga de terror puro surgida en 2007, que ya lleva cinco capítulos y alrededor de 400 millones de dólares de recaudación total y global.

    Pero ni la repercusión es tanta, ni el motivo del estreno internacional de estas parodias está tan claro. Diciéndolo sin vueltas, Inactividad paranormal no es demasiado divertida. Es obvia y un poco aburrida. Parece hecha con esfuerzo, como si hacer una comedia fuera solamente un trabajo y no algo, además, entretenido y placentero. Además, está repleta de chistes para norteamericanos, o para la idiosincrasia del espectador estadounidense.

    Un estrenoque responde más a los negocios y caprichos de distribuidores y exhibidores que al deseo del público.
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  • Amapola
    Amapola
    La Voz del Interior
    Fantasías del corazón

    Amapola es el primer filme escrito y dirigido por Eugenio Zanetti, el consagrado director de arte cordobés que ganó un Oscar de la Academia de Hollywood.

    Podía pasar y pasa. Amapola, la ópera prima como director de Eugenio Zanetti, paga tributo a la fama bien ganada de su creador como diseñador de arte premiado en Hollywood con un Oscar. Amapola es una película en la que el paisaje y la atmósfera dominan al argumento y a los personajes. Como si los escenarios magistralmente imaginados por Zanetti a lo largo de su carrera cobraran entidad propia y se rindieran un auto homenaje de una hora y media de duración.

    Una pena, porque el cordobés demuestra alguna capacidad para decir lo suyo sobre el amor, el paso del tiempo, los sueños y la defensa de la libertad, que son algunos de los temas de su película. Temas que se deshilachan un poco en un relato que va y vuelve entre el pasado y el presente, vinculando algunos hechos de la historia argentina como el gobierno de Eva Perón, la dictadura de Alejando Lanusse y la guerra de Malvinas, con la búsqueda de una joven mujer –llamada Amapola– que pretende despertar de una pesadilla donde perdió a un amante y el esplendor de la época en que su familia regenteaba un bello hotel en la zona del Tigre en Buenos Aires.

    Sobra inspiración en los decorados, donde lámparas parecidas a rascacielos iluminan los grandes salones del hotel, o partes de los inmensos retratos pintados en las paredes son puertas que se abren para dar paso a otras habitaciones. Por las galerías del edificio se encuentran actores que bailan el mambo como en los dorados años de la década de 1950, o representan una obra de Shakespeare como agasajo a los invitados. Con todo ese material, uno puede fantasear con el hotel que en la vida real Zanetti posee en Traslasierra. Pero cuesta un poco más meterse en los sentimientos de los personajes. Tal vez por el particular formato que tiene el relato. Tal vez por cómo fueron dirigidos los actores. Tal vez por los obstáculos idiomáticos con que se enfrenta el elenco internacional. Muchos tal vez.

    Se puede hablar de un filme más sensorial que emotivo, donde lo barroco y lo romántico adornan un cuento de amor que no quiere ser clásico. Zanetti es único y se la jugó en hacer una película tan original como él.
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  • Maravilla, la película
    Maravilla, la película
    La Voz del Interior
    El que no llora no mama

    Maravilla, un luchador es un documental que cuenta el ascenso del boxeador, quien entendió que al talento había que sumarle carisma.

    Como documental, este trabajo de Juan Pablo Cadaveira es correcto. Toma un fragmento de la carrera de Sergio "Maravilla" Martínez y lo relata como tantas otras historias de boxeadores que recorrieron un duro camino desde la pobreza y el anonimato hasta la cumbre. La televisión es enemiga de este filme. Muchas de las peleas que llevaron al quilmeño a ganar el título fueron repetidas una y mil veces en la pantalla chica, hace poco más de un año, cuando el púgil se convirtió en un fenómeno mediático nacional. Por eso tal vez, el puñado de tomas originales que se suman ahora no resultan un aporte demasiado trascendente.

    Los otros documentos que ofrece se dividen entre entrevistas, sobre todo a periodistas extranjeros, y escenas del mundo privado de Martínez, algunas de las cuales sí son de interés.

    Tal vez, uno de los registros más reveladores es la charla telefónica que mantiene el manager de "Maravilla" con el promotor de Julio César Chávez Jr. Allí, el primero le informa al segundo que su representado ya se convirtió en una figura popular en su país y en Sudamérica. Le explica que su pupilo se está mostrando en un importante certamen de baile en la televisión argentina -el de Tinelli- y que está haciendo monólogos humorísticos en distintos escenarios. Ahí sí ambos llegan a un acuerdo. La postergada pelea entre Martínez y Julio César Chávez Jr. puede realizarse porque el éxito comercial está asegurado. Venderán entradas, y firmarán contrato con la poderosa televisión paga de los Estados Unidos.

    Todo esto viene a cuento de la fama de "buen boxeador sin prensa" que Martínez arrastra, la cual genera el mayor conflicto de su carrera y el nudo dramático de este documental. "Maravilla" dice que el Consejo Mundial de Boxeo le quitó su título debajo del ring. Chávez Jr. dice que el argentino lo cedió como una estrategia para llorar delante del micrófono, hacerse notar, y pelear por una bolsa mayor.

    Maravilla, un luchador es en parte la historia de un ídolo auténtico, que se dio cuenta que no basta con ser uno de los más talentosos para llegar hasta la cima, sino que la política y los negocios son porciones del mismo pastel, contada de manera simple y efectista. Ahora es su tiempo de cosechar, y lo está haciendo. Un libro autobiográfico, este documental, y en junio próximo, una nueva defensa del título mundial de peso mediana -donde el peor rival será otra vez su alto promedio de edad- son parte de toda esa movida.
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  • No se aceptan devoluciones
    No se aceptan devoluciones
    La Voz del Interior
    No es sólo para reír

    No se aceptan devoluciones tiene escenas bellas, tiernas y cómicas, pero también otras que juegan un poco con la sensibilidad del público. Además es, detrás de su aparente liviandad, bastante dura, con lo cual las publicidades de esta película no se ajustan estrictamente a la verdad. La ofrecen como una fiesta de la risa y no, también pega.

    De cualquier modo, es comprensible el éxito que tuvo y tiene en su México natal y también en EE.UU., donde batió varios récords financieros del cine latino. En cuanto a sus figuras, Eugenio Derbez, su director, coguionista y coprotagonista, es una de las estrellas más brillantes del cine de aquella región. Se hizo famoso en la televisión azteca y luego mega famoso, después se pasó al cine, y desde hace poco está probando a dirigir. No se aceptan devoluciones es su debut en la silla grande.

    En segundo término, la elección de la pequeña coequiper de la pantalla es muy acertada. La niña actriz Loreto Peralta es muy genuina frente a la cámara y eso, como decía Francois Truffaut, ya casi equivale a tener la mitad de la película resuelta.

    Además, el filme luce muy moderno, muy original, muy colorido y muy desprendido. Marca diferencia con el cine actual, donde abundan los filmes grisáceos, edilicios, con escenografías tipificadas, infladas por los efectos especiales. En No se aceptan devoluciones, las diferencias están en la ropa de los personajes, en su manera de pensar, en el departamento donde viven papá Valentín y su hija Maggie. Allí, esta familia biparental ha montado el hogar de los sueños, un loft dedicado a la felicidad de una niña y un padre amorosamente comprometido a vivir cada minuto del día con ella como si fuera el último.

    La historia por detrás es que Maggie llegó a los brazos de Valentín cuando éste era un soltero empedernido. Que la mamá desapareció con sus aires de romance de verano, y que Valentín cambió para siempre por esa hija. Se volvió padre en serio y se mudó a los EE.UU., donde se convirtió en un doble de riesgo. Final. No. Punto seguido. La mamá de Maggie ha reaparecido y quiere quitarle la tenencia a Valentín.

    Es buena la música, funcionan varios gags, es bella la fotografía, ágil la narración. Eso sí, alguno prefieren que no se note que los productos envueltos para tener éxito. Aquí eso no está garantizado. Incluso, el argumento que desarrolla la película se parece y mucho a otra en la que actuó Derbez y que le hizo dar su primer espaldarazo en la pantalla grande. Se llama La misma luna, la dirigió Patricia Riggen, y en ella el gran comediante también representaba a un adulto que se hacía cargo de un niño en problemas con su madre, otra vez en la zona limíte entre mejicanos y "gringos".
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  • Brick Mansions
    Brick Mansions
    La Voz del Interior
    Para algunos, esta es la última película de Paul Walker (también estaba filmando Rápido y furioso 7 al momento de estrellarse en un auto). Pero también es una nueva muestra de talento de Luc Besson, el a veces director y a veces guionista francés detrás de éxitos como El profesional, Nikita, El quinto elemento, Taxi o El transportador. En Brick Mansions Besson escribe y Camille Delamarre manda desde la silla del director.

    Brick Mansions quiere decir "Mansiones de Ladrillo". En el futuro que plantea esta ficción, este es un barrio de Detroit, EE.UU., que ha sido amurallado por la policía y abandonado a su suerte. Pero allí dentro no se están quietos. Los muchachos se han armado como para la Tercera Guerra Mundial y trafican droga con crueldad y arrogancia. El jefe, llamado Tremaine, maneja el negocio a su antojo, salvo por dos piedras que crecen en su zapato. Una es Lino (David Belle), un criminal que no puede amaestrar y al que le secuestra la novia. El otro es Damien (Paul Walker) un policía honesto al que mandan a la boca del lobo a desactivar el cartel.

    Vale la pena detenerse un poco más en Lino. Este personaje aporta algunos de los momentos más bellos y emocionantes del filme. El mejor de ellos, sin dudas, es la fuga que protagoniza en el inicio mismo de la película. El actor David Belle es uno de los fundadores del parkour, también conocido como "el arte del desplazamiento", que consiste en utilizar piernas y brazos para desplazarse de manera acrobática y estética entre obstáculos urbanos como paredes, vallas, escaleras, monumentos, etcétera.

    En sintonía con eso, Brick Mansions tiene un ritmo imparable, con un despliegue espectacular de cámaras, con peleas y choques ralentizados o acelerados, con planos detalle de monedas, vainas u objetos similares, y constantes tomas aéreas.

    Aporta y mucho el elenco de actores secundarios. En el personaje de Tremaine aparece RZA. De buena presencia en cámara, este actor negro es cantante de hip hop en la vida real, y se estrenó como director con El hombre de los puños de hierro, hace poco proyectada en Córdoba. A su mano derecha, RZA tiene a una guerrera sádica y voluptuosa, interpretada por Ayisha Issa, exintegrante del equipo nacional brasileno de ju-jitsu, así como a Robert Maillet, un ex luchador libre de 2,13 metros de altura. Una exótica galería de bandoleros que también entretiene.
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  • Fermín
    Fermín
    La Voz del Interior
    Sigue creciendo el cine argentino. Se multiplican las voces y se replican los logros. Hay algunos saltos que dar en el camino, pero para eso hay tiempo por delante. Fermín, de los directores Hernán Fidling y Oliver Kolker, muestra madurez para explorar universos muy complejos, como el tango, la locura, el amor o las relaciones entre padres e hijos.

    Fermín es Héctor Alterio. Tiene la vista perdida en una ventana. Está canoso y desarreglado. Está en una institución mental. Unos pisos más abajo, su nieta pelea para poder verlo. Un nuevo médico se sentirá tocado por el caso de Fermín -que le recuerda a su padre ausente-, y luchará para sacarlo de su depresión.

    Pero la película no es deprimente. Es una historia que crece y crece, hasta cobrar el vuelo de las ficciones verdaderas, donde ya no importa tanto el "detalle", sino lo que nos está haciendo sentir y pensar el relato.

    Fermín, entonces, llega a su clímax con personalidad. El tango la recorre de cabo a rabo. Fermín vive entre recuerdos. Los primeros que se ven son de Buenos Aires, en 1945. Él tenía una tanguería, que la frecuentaban amigos, mujeres y malandras. Allí empezó a barajarse su camino, con un amor no correspondido, un embarazo no deseado y la lealtad en juego.

    En el ida y vuelta en el tiempo, volvemos a viajar desde el presente hacia 1976. Otra época difícil, con dilemas viejos y otros nuevos, además de un hijo creciendo. Las letras de las canciones se van grabando en la memoria de Fermín quien, en una especie de delirio, las repite 40 años más tarde frente al psiquiatra, como si fueran su única manera de dialogar.

    Y como la vida siempre sigue, el médico y la nieta de Fermín empiezan a encontrar un hilo para desenredar, y mientras tanto comienzan a anudarse otros en el presente. El trabajo de Antonella Costa es importante en toda esa progresión. Se trata de una de las mejores actrices de su generación y se pueden esperar grandes cosas de su carrera.

    Y, por supuesto, está Héctor Alterio, que desde hace casi 10 años no filmaba en Argentina y se luce en este regreso. El desvarío de Fermín es una ocasión especial para que Alterio toque delicadas cuerdas de la percepción, abordando con oficio el límite entre la realidad y la irrealidad en el que se mueve su personaje.

    Y si bien el filme es un drama, tiene humor, lo cual alivia su tono. A esa senda la transita sobre todo Gastón Pauls, quien sabe cómo introducir esa vibración en su papel, sin agregarle protagonismo excesivo ni quitárselo.
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  • Las novias de mis amigos
    Las novias de mis amigos
    La Voz del Interior
    Casi enamorados

    "Las novias de mis amigos" es un pasatiempo insatisfactorio que confronta la tradición de la buena comedia norteamericana.

    Esta película sí que ocupa un lugar inmerecido en la cartelera. Con tanto bueno que habría para ver, lo mejor que podría pasarnos como espectadores, es castigarla con una ausencia tan notoria, que hiciera que los distribuidores se cuidasen de mostrar y traer por aquí bodoques parecidos en el futuro.

    "Okey, puede que no me guste a mí, pero tal vez está dirigida a jovencitos más inocentes e impresionables", se podría decir, con cierta condescendencia. Pero, ¿vamos a dejar que los alimenten con eso y después les pediremos que voten con inteligencia?

    Las novias de mis amigos es un filme que provoca un poco de confusión. Pero sólo porque coquetea todo el tiempo. Es un filme piola. Es elegante. Es sensiblón. Y además, muy bobo. Sólo se vale de música agradable, bares de copas, oficinas modernas, y chicas y chicos bonitos, y de corazón inestable, que hacen bromas pesadas y que, de cada tres palabras que dicen, dos son "what?" y "fuck!".

    La película comienza con tres amigos neoyorquinos y sus asuntos del corazón. A uno está dejándolo la esposa, que lo engaña con alguien. Los otros dos están en el pináculo de sus carreras hormonales. Entonces, se paran en la calle y gritan "viva la soltería" con una convicción casi ridícula.

    "Es hora de volver a llenar casilleros", le aconsejan al abandonado, para iniciar una carrera en la que no hay tiempo ni espacio para conflictos sobre violencia de género, guerra de los sexos ni nada por el estilo.

    Sin embargo, los chicos comienzan a involucrarse con sus chicas y sus seguridades de amantes sin compromiso comienzan a trastabillar. Poco faltará para que confirmen que en la vida se puede perder algo más que apuestas. Se pueden perder afectos. Es entonces cuando la cosa se vuelve seria, aunque sea por un rato, pero la película no tolera tanto cambio de tono. Incluso, de a ratos se vuelve melancólica y el efecto es tan contradictorio y desconcertante que ni siquiera queda claro si esa fue la intención de los autores del libro o sólo un problema de dirección.

    Los norteamericanos tienen pasta para la comedia romántica. Sobran ejemplos de esto. Pero con arrestos como este, en los que les sale el tiro por la culata, el estandarte de una industria que marca tendencia en la manera de entretenerse, se convierte en un pasatiempo insatisfactorio.
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  • Capitán América y el soldado del invierno
    Un elenco estelar con Scarlett Johansson, Sebastian Stan, Robert Redford y Samuel L. Jackson le ponen sal y pimienta a esta segunda aventura al Capitán América.

    Dos horas y cuarto tal vez sean demasiado. No porque resulten escasas las escenas de acción, o de suspenso, sino porque pareciera que a la película la hubiera atendido un peluquero holgazán, que no le demarcó las patillas, ni le recortó la nuca o el flequillo.

    Aunque cambió de director (ahora la comandan los hermanos Joe y Anthony Russo), la ahora saga de Capitán América mantiene el estándar de calidad que inauguro en 2011 Capitán América: el primer vengador.

    En esta ocasión, América y sus compañeros deben neutralizar a un enemigo impensado. Dentro de la corporación Shield, dedicada desde Estados Unidos a velar por la seguridad mundial, han aparecido células patógenas. Un cuerpo de infiltrados, con ideas nazis, ha ido creciendo en su estructura, y está a punto de tomar el control.

    Las armas más poderosas de ese enemigo son dos. Una: la desconfianza; ya nadie sabe quién es quién dentro de la organización. Dos: el arma secreta de los espías; un guerrero con una máscara de cuero y un brazo metálico, engendrado con las negras artes, que para colmo tiene algo en común con el pasado del héroe principal.

    Es justamente este último personaje, el Soldado del Invierno, uno de los hallazgos del filme. Misterioso, letal, está presentado con gran habilidad, muy buenos planos, y participa en varias escenas de mucho voltaje y destreza.

    Pero si de voltaje se trata, se puede destacar como uno de los mejores tramos de acción el ataque contra el vehículo de Nick Fury, el jefe de Los Vengadores interpretado por Samuel L. Jackson. En esos minutos pueden contarse alrededor de una decena de originalidades o al menos rarezas ideadas por los coreógrafos y guionistas en materia de choques, tiroteos, autos blindados, tecnología militar, persecuciones y lucha. Recomendada para los degustadores del género.

    A la presencia de Robert Redford también se le pueden dedicar unas líneas. Que este mito viviente de Hollywood, galán pensante, director calificado, padre del festival de películas independientes más importantes de Norteamérica, salga de la cueva para trabajar en esta producción demuestra algunas cosas. Por una parte, el respeto y admiración que tiene por Marvel. Lo otro lo contó el mismo: el cariño por sus nietos. Esos chicos son fanáticos jóvenes de la casa de historietas y el abuelo les dio el gusto de aparecer en una película de la casa.

    La película incluye una frase poco agradable. La ponen en boca de Viuda Negra, Scarlett Johansson, quien ante un tribunal dice algo así como: "Sí, nosotros volvimos al mundo tan inestable como es hoy, pero somos los únicos que podemos controlarlo". Un trapito para lavar cerebros.

    Al final, bien al final, llegan los títulos. Es una pequeña obrita de arte que conviene quedarse a ver. Les siguen unos minutos más de algo que es el cierre, y también una colilla de la tercera parte que vendrá en cualquier momento.
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  • Aires de esperanza
    Aires de esperanza
    La Voz del Interior
    Cada vez más lejos está Jason Reitman de aquella película revelación que fue La joven vida de Juno, la comedia dramática sobre la adolescente que quería entregar a su bebé en adopción compartida con un matrimonio joven y próspero.

    Toda la presión no pareció ser absorbida por Reitman después de llevarse un Oscar a mejor guion y tres nominaciones. Si bien consiguió algunos beneplácitos más por su trabajo, pareciera estar luchando contra el trauma de haber puesto una vara demasiado alta en su camino. De hecho, en Aires de esperanza hay una búsqueda en ese sentido. Reitman prueba con un género nuevo para él, como es el drama, matizado con suspenso y romance, y la intención de no dejar apagar la llama de su personalidad como narrador está presente y es notoria.

    En un pequeño pueblo norteamericano, una mujer separada y su hijo se encuentran casi a la deriva; ella algo deprimida; el jovencito, sin la contención necesaria, pero con la entereza necesaria para ir armándose a sí mismo pese a todo. Prueba de ello es que la historia está narrada por él, con asombro, serenidad y temor.

    Un buen día, se les presenta un desconocido en un supermercado, que se invita a la fuerza a su casa. En el noticiero muestran la foto de ese individuo diciendo que escapó de la cárcel. Está herido y luce como una real amenaza.

    La película empieza a partir de aquí a perseguir una proeza: convencer al público de que la madre y el niño puedan llegar a querer al fugitivo en tres días de convivencia y éste también a enamorarse de la mujer. ¿Para qué tanto apuro? Según el cineasta, para lograr inmediatez, realismo, palpitaciones. Por eso también el título original de este trabajo: Labor Day, o Día del Trabajo. Un feriado para que la vida de tres personas gire 180°. No que sea imposible, pero difícilmente creíble en esta versión.

    Quizá esa incongruencia sea la razón del estilo cinematográfico elegido. Las escenas son deliberadamente lentas. No aburridas, pero la cámara se mueve sin prisa casi desde el principio hasta el final, como queriendo extraer la mayor cantidad de sentidos posibles a lo que muestra, sea una manzana mordida sobre una mesa o una gota brillando en la cornisa de un ojo. Esta no es la velocidad a la que vivimos.

    Cierto es que este ritmo termina generando costumbre (aunque de verdad quizá sobran algunos minutos) y surge la tentación de seguir el hilo de la historia por sus a veces ingenuos y a veces intrigantes senderos.

    Los actores están extraordinarios, y el espectador tiene tiempo para apreciarlo. Kate Winslet, que hace rato está más allá del formato de belleza de una estrella de Hollywood, afortunadamente, sabe cómo representar a una mujer real. Josh Brolin, el convicto, aporta una intensidad impresionante en su papel.
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  • Need for speed
    Need for speed
    La Voz del Interior
    Need for speed toma la posta de las películas pisteras, con una historia de amor, venganza y velocidad que prioriza la adrenalina y la intensidad de las tomas.

    Difícil escribir sobre esta película. Y calificarla. Las reglas de la industria del cine están claras. Entretener es una de las prioridades. Y eso está bien. Pero, ¿Qué pasa cuando en medio de la diversión se glorifica a criminales? Rambo era un asesino, pero los soldados norteamericanos pelearon en Vietnam, muy lejos de aquí. Los capataces de la droga o los ladrones de guante blanco saben seducir, pero su realidad se mezcla directamente con la nuestra. ¿Y los corredores de picadas? Asistimos regularmente al llanto de los familiares destrozados por esa conducta criminal. Entonces, separar la película de lo que le pasó al vecino, o al pariente, o al amigo, es más complicado.

    Utópico pero bueno sería que Steven Spielberg, productor con su empresa DreamWorks de Need for speed, y genial cineasta por otra parte, se careara con esas víctimas. ¿Acaso no sabe él, con su inmensa inteligencia, que el cine sí puede cambiar la realidad? ¿Qué la velocidad puede ser una adicción?

    Empuja a un dilema de conciencia, Need for speed, como se expresa aquí. Aunque no será bueno quedar atrapado en esas redes.

    Despejando el planteo moral de la ecuación, la película de Scott Waugh es casi virtuosa. El director conoce muy bien la fórmula del éxito. Y todavía más el secreto de la adrenalina. Entrega con placer escenas aceleradas a fondo, filmadas desde múltiples ángulos, con cámaras lentas, o lentes que viajan empotrados en los vehículos, aportando imágenes de tipo documental a las carreras.

    Need for speed (Necesidad de velocidad) es una película de carreras ilegales, como Rápido y furioso. Tobi Marshall es un mecánico de pueblo aficionado a las carreras, cuya novia se fue detrás de otro chico más exitoso, a vivir a la ciudad. Pero un día los citadinos están de vuelta, con una propuesta especial y muchos recuerdos en las valijas. Tobi entonces prepara un auto para su ex contrincante, pero es traicionado y acaba en la cárcel. Al salir, querrá vengarse del tipo que además mató a su amigo, pero el tipo que mató a su amigo, le pondrá precio a su cabeza. Recompensa para quien lo pise con sus neumáticos.

    Los autores despliegan talento en tomas aéreas, en coreografías pisteras, en el montaje de detalles, en los efectos sonoros. Por ese costado, Need for speed funciona como una máquina confiable de cine.
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  • Academia de vampiros
    Academia de vampiros
    La Voz del Interior
    La película Academia de Vampiros recrea con buenas armas el primer volumen de una saga literaria para adolescentes.

    "Corriéndose al fondo, que hay lugar...". Eso parece decir la película Academia de vampiros, de Daniel Waters que busca acomodarse justo allí donde parecía que Crepúsculo se encontraba tan a gusto, repantigada a todo lo largo del sofá. Y es que los anaqueles de literatura fantástica para adolescentes desbordan de sagas que no fueron llevadas aún al cine.

    Parece que llegó el turno de la novelista Rychelle Mead, autora de un serial de seis partes de las cuales la primera fue tomada para hacer este largometraje. En las contratapas de los volúmenes está su foto, una chica de unos 30 años, piel blanca, ojos azules y cabello muy colorado. Ella es la autora retocada por el Photoshop, o mordida por uno de sus personajes que no pudo robarle la belleza.

    ¿Y la película, qué tal? Está bien. Tiene personalidad y no le teme al éxito de Crepúsculo. Es más, la nombra (con una mezcla de burla y celos).

    Las protagonistas son dos adolescentes, Rose y Lissa, que se reinsertan en una academia para vampiros después de cometer una travesura que casi les cuesta caro: explorar solas el mundo de los humanos.

    De vuelta en la institución, las dos son reprendidas y aleccionadas sobre la trascendencia general de sus conductas. Lissa, una vampira de sangre noble, está en línea sucesora para convertirse en reina de una dinastía, y Rose es por mandato milenario una guardiana enviada para cuidarla. Cuidarla sobre todo de sus congéneres, porque hay dos razas de bebedores de sangre: los que la sorben por necesidad, sin maldad, y los que lo hacen con el deleite extra de matar.

    Menos acción y terror que romance e imaginación tiene esta historia, que aborda algo del "drama" de la escuela secundaria, uno de los temas favoritos del cine norteamericano para adolescentes. La película indaga también en la relación de amistad femenina, un terreno fértil para el cine y los libros, que aquí no evade las sugestiones eróticas, sino todo lo contrario.

    De todo ello resulta una película que propone 100 minutos de una atmósfera inquietante, muy conversada, pero con líneas de diálogo atractivas y dinámicos pases de situaciones.

    Junto al joven elenco, que tanto en los protagónicos como en los secundarios cumplen muy bien con su tarea, se destacan dos veteranos acostumbrados a brindar aportes ricos y útiles. Joely Richardson y Gabriel Byrne interpretan a la reina Tatiana y a Víctor Dashkov, el rector de la academia. También tiene una participación Olga Kirilenko, la supermodelo rusa que se pasó al cine y que adorna más todavía esta pintura de colores escarlatas.
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  • Romeo y Julieta
    Romeo y Julieta
    La Voz del Interior
    Odio loco, amor sano

    Esta película es una oportunidad propicia para que los jóvenes descubran a William Shakespeare, si ocurriese algo tan alentador, o si no, para que conozcan una historia de amor diferente a las que predominan en el cine actual. "El amor es el humo que queda de dos miradas intensas", se oye decir por ahí.

    Romeo y Julieta, escrita en 1597, había tenido hasta aquí varias adaptaciones, siendo una de las más desafiantes la de 1996, con Leonardo DiCaprio y Claire Danes. La historia de dos amantes que se atreven a retar el odio ancestral que se tienen sus respectivas familias, contada como un fenómeno callejero moderno, se transformó en una pequeña película de culto que logró lo que pocos pudieron antes: poner al genio literario en los pósters de los dormitorios y en los reproductores de música.

    Pero la memoria tiene esas vueltas. Pasó el tiempo y Shakespeare volvía a ser un extraño de pelo largo en las enciclopedias de arte, hasta que esta nueva versión, sin hacer historia, y que ni por lejos tiene la originalidad de la de DiCaprio, viene a echar una buena bocanada de aire fresco en la melena de sir William.

    Será por su frescura y su agilidad. Será el acento, nada teatral, nada británico, de los actores, que se alejan del modelo para sonar más naturales. Será la mano del director, un italiano de Calabria llamado Carlo Carlei. Él, con directo de fotografía, hicieron un trabajo estupendo de representación, eligiendo interiores y exteriores: galerías, salones, calles, plazas, balcones, fuentes, almenas, puentes, torres de castillos, donde muchos hombres serían capaces de entregar su bien más preciado, la soltería, para contraer matrimonio en felicidad.

    Además, los intérpretes se lucen. Como Natasha McElhone, últimamente más conocida por la serie Californication, o Laura Morante, o Stellan Skarsgard. Pero también otros actores menos conocidos que asoman, como un tal Ed Westwick, que tiene la ventaja de hacer de villano, un papel como para lucirse, que aprovecha para mostrar que lo seleccionaron bien.
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  • Rodencia y el diente de la Princesa
    Un ratón con corazón de león

    Rodencia y el diente de la princesa es otra muestra del buen nivel de la animación en Latinoamérica.



    Rodencia y el diente de la princesa es una película animada infantil claramente recomendable para el público de la ciudad. Pero hay una novedad más importante que esa: ¡es una coproducción entre Perú y Argentina! ¡Y en 3D!

    La reflexión se orienta a decir que ya son una realidad los filmes animados latinoamericanos, preparados para conversar cara a cara con las películas de las grandes usinas. Serán descubiertas por diferentes personas en distintas circunstancias, en pequeños o grandes festivales, en salas de arte o en multicines. Pero con los antecedentes que tienen la ilustración y el cine en la Argentina –más algún ocasional viento a favor en la realidad financiera de los productores–, nadie se puede sorprender. De hecho, la actividad de este género en el país es efervescente desde hace mucho. Su reconocimiento trasciende las fronteras. Pese a ello, tener un largometraje en cartelera los mismos días que Frozen, no es cosa corriente.

    Rodencia y el diente de la princesa, coproducción dirigida por David Bisbano, inicia su relato en la pequeña casa de un grupo de ratoncitos, donde un abuelo le narra a su nieto una vieja historia para mostrarle que también los seres pequeños pueden hacer grandes cosas.

    Se viaja todavía más allá con la imaginación entonces, para conocer a un humilde roedorcito campesino que para satisfacer a la princesa de Rodencia, se suma a una expedición junto a dos caballeros armados del ejército, que tiene el objetivo de recuperar un objeto muy preciado por hija del rey.

    Si tiene algún prejuicio contra el cine de dibujos argentino, déjelo en casa. Rodencia y el diente de la princesa es más divertida que algunas de las que publicitan en promociones infantiles. No alcanza la casi insuperable excelencia de un Monsters University o un Toy story, pero tiene un magnetismo interesante.

    Asimismo, la película es visualmente muy agradable. Posee un palpable buen humor. “Yo no tengo respuestas para todo –le dice un ratón viejo a uno joven–; soy mago, no político”.

    Y permite renovar un poco el aire. Basta de megaciudades y superhéroes por un rato. Aquí se respetan las reglas de las historias de aventuras, pero el protagonista es un campesino, que puede hacer magia, que está en contacto con un chamán, y que vive en un bosque, cerca de una gran pirámide. Ojo. Tampoco hay que pasarse para el lado contrario, pues no se trata de una oda a la cultura y las tradiciones incaicas.

    Entre todo eso alcanza, y sobra también, para ofrecerles algo un poquito más variado a esos chicos que todavía se llevan a la boca mayormente lo que los adultos les damos.
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  • La leyenda de Hércules
    La leyenda de Hércules
    La Voz del Interior
    El lado rubio de la fuerza

    La leyenda de Hércules convierte al héroe griego en un personaje que hará lo posible para liberar a un pueblo, superar escollos y quedarse con la chica.

    Si en imdb.com, la base de datos de cine a la que recurre medio mundo, encuentra a esta película con una baja calificación de los usuarios, no se quede con la primera impresión. Renny Harlin es un director con una carrera muy particular en Hollywood, y el público norteamericano probablemente tiene una visión muy teñida por eso. Concretamente, es una especie de ídolo caído de la industria. Este finlandés emigrado estuvo en la cúspide cuando dirigía películas como Duro de matar 2 y estaba casado con Geena Davis, una chica del momento. Pero dio algunos pasos en falso y entró en ese triste mito del talentoso malogrado del que aparentemente no pudo salir. Para colmo, en este 2014 tiene que enfrentar un nuevo caso de competencia a cara de perro dentro de Hollywood. Dos películas con casi idéntico tema que se enfrentan por el mismo público. Esta Hércules que acaba de estrenar, y otra que protagoniza Dwayne Johnson, John Hurt y Joseph Fiennes y dirige Brett Ratner, con más espalda gracias a la presencia de dos majors como Metro Goldwyn Mayer y Paramount por detrás.

    Sin embargo, La leyenda de Hércules es una película entretenida, y para el que va al cine a que le cuenten bien una historia eso es bastante. Comienza en la cuna de este personaje de la mitología griega y recrea la historia de este hombre, hijo de Zeus "el dios de dioses" y una reina mortal, que sea cría entre la desconfianza de su padre y los celos de su hermano. Luego, por imperio del amor compartido con Hebe, a quien quieren obligar a casarse con el que debería ser su cuñado, se ve obligado a enfrentar a su dinastía en una revolución campesina contra la opresión gobernante.

    Quizás hay detalles que harían mejor esta película, pero se las arregla para disimularlo y a medida que el metraje avanza lo hace mejor. Como esas personas que caen mejor cuanto más se las conoce. O esa ropa sin marca que da los mejores resultados.

    La distinción, la poesía y el romanticismo de algunos diálogos le dan un contenido especial al filme de Harlin. Las buenas escenas de acción en varias oportunidades hacen de la simpleza su secreto. Si hasta se nota que quisieron hacerla lo más grandiosa posible, gastando el último centavo del costo de la forma más ingeniosa.

    Además, cuenta con buenas actuaciones, entre ellas la de Scott Adkins, como Anfitrión. Buena fotografía y diseño de arte, con varios de los recursos que patentó antes la exitosa 300 (en camino a convertirse en un ícono del género) hacen de La leyenda de Hércules un filme de aventuras y acción épica para tener en cuenta a la hora de elegir qué ver de la cartelera.
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  • La gran aventura Lego
    La gran aventura Lego
    La Voz del Interior
    No eres una pieza más

    Las piezas de encastre Lego son una de las más famosas del mundo (junto con Rasti o Mis Ladrillos). Mientras que Rasti es una empresa de origen alemán, Lego nació en Dinamarca hacia 1918, construyendo juguetes de madera. En 2003 fabricaba alrededor de 2,3 millones de piezas por hora. En 2014, ya tiene un pie firme dentro del mundo del cine con la película La gran aventura Lego, que llegó esta semana a salas cordobesas.

    Esta incursión vino precedida por algunos cortos que pueden verse en canales infantiles, donde clásicos como La guerra de las galaxias o El señor de los anillos son adaptados a su universo. Quién sabe si no les inventarán una categoría especial en los Oscar: "mejor adaptado a Lego".

    Por suerte el estándar alto se mantiene en la pantalla. En la película el desafío mayor era capturar la mirada de una audiencia infantil –que en muchos casos no conoce este juego– durante más de una hora. Y el objetivo está logrado. Y como si eso fuera poco, acompañado de una historia bien contada, que hasta le encuentra una vuelta de tuerca a su tema.

    ¿Puede un obrero común convertirse en alguien especial, tal vez un constructor con ideas? ¿Estamos fatalmente destinados a ser una pieza más del engranaje? Esa es el conflicto que pone en los espectadores el filme. El ideal de superación. La panacea del progreso. La búsqueda de un sentido, si le damos un barniz más filosófico.

    Lo interesante es cómo maneja la película este planteo, y por donde explora en busca de posibles respuestas.

    El diseño de arte es excepcional. Y en este caso tiene un plus. Comprende el diseño de todo lo que se ve en la pantalla, no sólo sus formas y colores, sino el ingenio que hizo que sea una construcción hecha siempre con piezas de Lego. La cantidad y variedad de personajes, objetos y escenografías da la impresión se superar lo que el ojo puede captar en una sola pasada, lo cual invita a ver más de una vez la película para poder apreciar mejor los detalles.

    Gran película de los directores Phil Lord y Chris Miller, quienes se ganaron el respeto con sus dos largometrajes animados Lluvia de hamburguesas, y ahora van por un desafío muy distinto: comandar una película completa de acción en vivo.
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  • Por un puñado de pelos
    Por un puñado de pelos
    La Voz del Interior
    Una comedia que mezcla géneros, estilos, personajes y música con una narración muy ágil y personajes de caricatura.

    La risa es vello… corporal. En lo que respecta a los personajes de esta exótica y divertida historia, alrededor de una cascada escondida en el norte de Argentina, donde el agua hace crecer milagrosamente el cabello a quienes la prueban. Esto llama la atención de un yuppie porteño (Nicolás Vázquez), un muchacho que no puede escapar a la sombra de su exitoso padre empresario, quien decide marchar hacia ese lugar, para montar allí su propio paraíso de la recuperación capilar. Su confianza es alta, pero se enfrentará a las costumbres de un pueblo algo primitivo, muy religioso, y muy celoso guardián de su secreto.

    Como salta a la vista, Por un puñado de pelos no es una comedia costumbrista, al estilo de las que hacen Marcos Carnevale (Elsa & Fred), Guillermo Francella o Adrián Suar. Pero es tan buena y popular, en lo suyo, como aquellas. Es más: no hay divisiones entre todos estos artistas. Algunos ya trabajaron juntos en el pasado. Y los que no, es probable que lo hagan; que nadie se sorprenda de ver a Francella o Suar en alguna de estas comedias "tipo ovni" como las denominó alguien.

    Esta muy buena comedia, entonces, marca el acierto del camino por el que el director Néstor Montalbano viene remontando la cuesta desde hace al menos 10 años. Después de debutar con un policial en 1998 (Cómplices), se rapó las ideas y se convirtió al humor. Ya en 2003, estrenó su primera comedia, Soy tu aventura, donde dos ladrones de medio pelo secuestran al cantante Luis Aguilé y no consiguen que nadie pague rescate por él. Luego vinieron El regreso de Peter Cascada (2005) y Pájaros volando (2010), donde se acentuaron las marcas de un estilo propio. Sólo puede decirse, porque es evidente, que en sus argumentos encajan actores como Diego Capusotto, o Fabio Alberti, que transitan un humor parecido pero no el mismo. Y también que los actores "dramáticos", tienen un lugar en ellos, como Jorge Marrale, Atilio Pozzobón, Luis Luque, Verónica Llinás, entre otros.

    También es importante subrayarlo el lado exótico o excéntrico del filme. Los personajes son únicos, como si no se supiera dónde podrían existir. Son caricaturas de gran confección. En este relato, son capaces de faenar un animal y estrechar una mano sin lavarse la sangre, tener 105 años y hablar sólo con refranes, o haberse reencarnado en un chancho peludo.

    Toda esa atmósfera, que no desconcentra ni es artificial, porque además la historia está contada con mucho oficio, está caricaturizada aún más por la presencia en el elenco de personajes de la vida real como Carlos "El Pibe" Valderrama, el exastro del fútbol colombiano, distinguido por su cabellera en tirabuzón rubio, o el músico uruguayo Rubén Rada, también famoso por recurrir el estilismo para embellecer su pelaje afroamericano.

    La música es otro tópico divertido. Hay una mezcla refrescante de ritmos, que pasan por la música indígena, el western espagueti (Por un puñado de pelos es alusión al clásico Por un puñado de dólares), la electrónica, la música relajación o el flamenco, cada vez que los villanos acechan al agua sagrada, como los conquistadores lo hicieron con esa comunidad donde aún pervive la triste, romántica y maravillosa leyenda del Chapí.
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  • Código sombra: Jack Ryan
    Código sombra: Jack Ryan
    La Voz del Interior
    Espía de guante blanco

    Ryan empieza siendo soldado (como en la película de Steven Spielberg) pero los hechos lo van empujando hacia el sitio donde muchos pensaban que debía estar. La cabeza de Ryan da para más, y así es como los de la CIA lo contratan para realizar análisis financieros encubiertos. Objetivos: desenmascar los manejos de fondos bancarios de los grupos terroristas.

    Ryan vio caer las Torres Gemelas. Luego cayó de un helicóptero. Todo ello ha acentuado su patriotismo y su sentido del deber. Incluso, elige mentirle a su novia cuando empieza a trabajar como espía financiero para la CIA. El código menciona que hasta que no sea su esposa, debe ocultarte su verdadera ocupación.

    Pero pronto el alto mando lo requiere para una misión que él deseaba no tener que cumplir nunca. "Ya no eres un financista, eres un agente", le dice su superior en una plaza de Moscú. En esa ciudad, Ryan estuvo a punto de ser asesinado en una buena escena de lucha en el interior de un departamento. Hasta allí lo trasladaron, para robar las claves de las cuentas ocultas que alimentan la maquinaria de guerra del otro extremismo (no el norteamericano).

    La acción casi no se detiene en este thriller de espionaje tecnológico. Y, si lo hace, es para intercalar escenas de un voltaje bastante interesante. En una de ellas, Jack debe decidir si deja que su novia participe en una acción muy peligrosa: distraer al villano mayor durante una cena, para que él pueda infiltrarse en una oficina a robar una base de datos. Una situación muy James Bond, y antes que éste, muy Hitchcock, que con el paso de los años sigue teniendo una eficacia incorruptible. "Esto es geopolítica, no terapia matrimonial", les dirá el delegado a los tortolitos para, de paso, situar temporalmente la narración.

    El personaje del villano tiene mucho peso también. Kenneth Branagh, otrora un actor y director inglés experto en Shakespeare al que los viejos cinéfilos recordarán muy bien, tiene toda la trastienda del teatro clásico encima, para darle a su mafioso ruso ese toque de maciza y aviesa inteligencia que lo distingue en la película.

    Sin llegar al nivel de un Duro de matar, las persecuciones urbanas en distintos transportes tienen buena tensión y tal vez no tanta sorpresa y creatividad.

    También es interesante el casting, con personajes, como el guardia principal de Victor Cheverin, que no necesita ni hablar para dar miedo (el actor se llama Peter Andersson, e hizo un papel similar en Millenium 1: los hombres que no amaban a las mujeres). No tan buena es la fotografía, con muy pocos planos certeros de la bella Moscú. En balance, una película recomendable.
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  • Dos pavos en apuros
    Dos pavos en apuros
    La Voz del Interior
    A borrarse del menú



    Si pagó o va a pagar la entrada para comparar esta película con la genial Pollitos en fuga, aténgase a las consecuencias. El que busca el pelo en la leche muchas veces lo encuentra, y si no, se le cae dentro en el intento. Después de todo, ojos que no ven corazón que no siente, y además las bacterias de un cabello no son algo que el organismo humano no esté preparado para repeler con sus defensas.

    Ahora bien, si no va a estar midiendo cualidad por cualidad y defecto este filme con la genialidad en plastilina de Nick Park, puede que su actitud se vea premiada. La película protagonizada por un puñado de pavos es buena. Antes que nada, es entretenida. Al común de los niños probablemente les gustará. Luego, tiene algunos otros méritos que referiremos más abajo.

    La anécdota de la película surge de una linda ocurrencia (aunque un poco ajena a nuestra cultura sudamericana): desde el siglo XVII en Estados Unidos se celebra el Día de Acción de Gracias el cuarto jueves de noviembre, según una tradición traída desde Europa, cuyo sentido original es celebrar el final de las cosechas dentro de las comunidades.

    Y claro: parte de esa tradición es comer pavo durante las reuniones familiares, lo cual da pie a la aventura de este filme, en la que un par de pavos encuentran el modo de viajar al pasado para tratar de torcer el rumbo de la historia; o sea, para borrarse del menú.

    Mucha dinámica, un uso aceptable del 3D (sólo se exhibe en este formato), personajes queribles, buen humor, momentos de mucha acción y música muy agradable y pegadiza.

    El guionista y director principal de este largometraje animado es un muchacho con serios antecedentes, llamado Jimmy Hayward, que empezó como animador en filmes como Toy story 1 y 2, Bichos o Buscando a Nemo, y que se lució como autor integral debutante en Horton y el mundo de los quien.
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  • Caminando con dinosaurios
    Caminando con dinosaurios
    La Voz del Interior
    Entre el museo y la aventura

    Caminando con dinosaurios es un filme didáctico, ideal para los niños más pequeños, con un buen desarrollo de efectos especiales.

    Precauciones que hay que tomar en este mundo al revés donde vivimos. La primera: no creer en todo lo que prometen los tráilers. Si uno se guía por las de Caminando con dinosaurios estima que se va a encontrar, salvando las distancias, con una nueva Parque Jurásico. Sin embargo, es probable que luego se sienta más tentado a comparar este filme con Dino Dan, una muy buena serie canadiense que emite Discovery Kids, em la que un niño interactúa con dinosaurios en su escuela y en su casa, gracias a una excelente técnica de animación.

    Pero claro, los que hayan ido a ver una película al estilo de Spielberg se enojarán, y si son adultos y tal vez hasta adolescentes, descubrirán que el filme es más apropiado para niños o niños pequeños. A estos últimos es probable que la película les guste bastante o mucho. ¿Razones? Principalmente, que los trucos visuales son buenísimos. Y está la opción de verlos en 3D.

    La película en carne y hueso comienza en Alaska, donde dos niños pasan las vacaciones junto a su tío paleontólogo. Uno de ellos se perderá en un gran bosque pinos y tomará contacto con algo maravilloso: un cuervo parlanchín, que le contará una aventura de sus antepasados. Lo encomiable está aquí. Sin un cambio notorio en las imágenes, la acción se traslada a la prehistoria, con las mismas montañas, lagos, ríos, nieve y vegetación; una vez más, los dinosaurios parecen tan reales como nosotros.

    En ese nuevo contexto, el espectador acompañará la evolución de Patch, un herbívoro de gran tamaño, desde su primera incursión fuera de la madriguera, hasta que se convierta en un adulto joven.

    Y aquí el público menor empezará a descubrir otra novedad importante: la aparición de dinosaurios poco vistos en el cine. No están en este largometraje el Tiranosaurio o el Braquiosaurio, sino otras especies anteriores al hombre que van siendo identificadas con carteles y descripciones en la pantalla, de manera bien didáctica, mientras avanza el relato.

    Pero a no malinterpretar esto. El cuento tiene emociones: acción, suspenso, miedo, ternura, compasión, solidaridad. Los chicos no se verán defraudados al respecto.

    La opción, entonces, es ir sin falsas expectativas y llevar a los más chicos de la casa. Así, Caminando con dinosaurios es otra aceptable propuesta para las vacaciones.
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  • Frozen, una aventura congelada
    "Frozen, una aventura congelada" aporta a la esta tórrida temporada de verano una historia bien planteada, con música, imágenes impactantes y lo mejor de la tradición Disney.

    Trate de ser puntual porque el cortometraje que precede a la película es fantástico. Comienza como una vieja animación de Mickey en blanco y negro y termina con un show a toda orquesta en colores. Y algunos gags son directamente geniales.

    Después de este plato de entrada a lo Disney, comienza la función principal de Frozen, una aventura congelada, y lo primero para confirmar que se nota la mano de una mujer en la dirección del filme. Jennifer Lee se llama esta realizadora y en el libreto -también suyo- adaptó un relato (La reina de las nieves) de Hans Christian Andersen , un escritor danés que es uno de los clásicos de la literatura infantil y vivió en el siglo XIX.

    La primera parte de Frozen, entonces, contiene una pequeña historia de princesas que no es como la de Rapunzel, por ejemplo, sino que tiene ese algo femenino único que sólo puede darle una artista. Recién después comenzará la aventura.

    Una de las princesas tiene ciertos poderes que paradójicamente le traen problemas. Sucede que cuando se enoja se descontrola y puede congelar todo a su alrededor. Así ocurre un día y escapa, por lo que su hermana tiene que viajar a buscarla, mientras en el corazón sucumbe ante un mal encantamiento y se debate entre los sentimientos por dos pretendientes.

    En ese recorrido suceden varias de las situaciones más emocionantes de la película, como la visita al castillo de Elsa, la princesa encantada, y el encuentro con el temible gigante helado.

    Las maravillas que hacen los animadores con la nieve y el hielo, son innumerables: escarcha, colchones de nieve, aludes, copos, témpanos, estalactitas, y muchas veces con formas caprichosas. Los paisajes, los distintos climas dentro del invierno, ya sean las tormentas, los vientos o la claridad del sol polar, son para imprimirlos y pegarlos en las vidrieras de una agencia de viajes.

    Los chistes con nieve también abundan. Y también los personajes descocados, en este caso un muñeco de nieve, un caballo, un reno y una aldea de trolls que se hacen pasar por algo nunca visto.

    Las andanzas del muñeco de nieve se vieron mucho en las publicidades, pero hay otros hallazgos también, como la zanahoria que quiere comerse el reno, que es la vedette de la relación entre ellos.

    El elenco de protagonistas también promete: Ana, la hermana que corre a salvar su familia, es atolondrada, impulsiva, inteligente y sincera. Kristoff, el vendedor que la ayuda, es torpe, ingenioso y sociable. Muchas veces, la simpatía mutua está matizada por los tropiezos de ambos.

    Tratándose de Disney, canciones por supuesto que hay y van creando los distintos climas, ya sea para ponerle más sentimiento a la escena de las princesas al ser separadas, para reforzar el romanticismo de los galanes o para presentar con ímpetu a los estrafalarios trolls y su bondadoso brujo mayor.
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  • Último viaje a Las Vegas
    Último viaje a Las Vegas
    La Voz del Interior
    Un pleno a la buena vida

    Y sí. La prolongación de la expectativa de vida llegó a Hollywood. El cine comercial yanqui también tomó nota del llamado "público adulto mayor" y cada vez filma más con ellos y para ellos. Último viaje a Las Vegas es otro jalón más en ese camino de retratar sus vivencias e intereses y que en los últimos años marcaron películas de todas partes y para todos los gustos como Chicas de calendario, Las chicas de la lencería, Red, ¿Y si vivimos todos juntos?, El excéntrico hotel Marigold, entre otras.

    ¿Qué la hace diferente? Para empezar, que tiene a cuatro cartas matadoras en su baraja. Michael Douglas, Robert De Niro, Morgan Freeman y Kevin Kline son en sí mismos un atractivo tan grande como la ciudad norteamericana de la diversión por antonomasia que es Las Vegas y, al mismo tiempo, una gran puerta de acceso que la industria utiliza para entrar en estos temas.

    El guion del filme captura la atención y está lleno de buenos remates, así como de situaciones desopilantes y muchas extravagancias de las que se asocian con el "paraíso del juego", los casinos, hoteles y locales nocturnos donde transcurre la acción.

    Todo comienza cuando Billy (Douglas) llama a Paddy (De Niro), Archie (Freeman) y Sam (Klein) para decirles que piensa abandonar la soltería en su séptima década de vida, "contra" una chica de 32 años. Para qué. Los muchachos, aunque han hecho cada uno su vida, han estado unidos desde su infancia por más de 50 años como mejores amigos. Y ese vínculo merece celebrar la tan mentada despedida de soltero que nunca le hicieron a Billy.

    Pero cuidado. No todo es banal es esta película.

    Paddy, es un poco matón, y acaba de enviudar. Archie, se recuperó de un ataque y sus familiares lo tienen entre algodones. Y Sam, está atravesando una crisis con su amada esposa de tantos años. Todo eso meten los muchachos en las valijas hacia su nueva fiesta especial.

    El cuento es dinámico, los personajes siguen creciendo, como grupo y cada uno por su lado, por lo que la historia estira varias ramas desde el mismo tronco, sin perder su coherencia, elegancia, el buen humor y el suspenso, porque hasta que expiren los últimos minutos no se sabe bien cómo van a terminar cada uno de ellos.

    Buen trabajo del guionista Dan Fogelman, quien curiosamente acredita en su haber algunas excelentes historias para niños, como son Cars; Bolt, un perro fuera de serie y Enredados. Buena performance también del director John Turteltaub, conocido por Mientras dormías, Fenómeno o El aprendiz de brujas, entre otras.
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  • Un lugar para el amor
    Un lugar para el amor
    La Voz del Interior
    Un romance familiar

    Un filme que aborda las diversas maneras de entender las relaciones afectivas en el seno de una familia de escritores.

    Hay algunas pistas prometedoras antes de ver esta película. Quizá la más fácil de reconocer es que los dos actores más conocidos de Un lugar para el amor, Greg Kinnear y Jennifer Connelly, por lo general suelen involucrarse con buenos filmes, tanto si son superproducciones como si se trata de emprendimientos autónomos.

    Un lugar para el amor es un buen trabajo, lleno de buenas intenciones realizadas y con un mensaje reparador. Es un poco extraña la historia, pero la distancia se zanja gracias a los sentimientos.

    En una casa junto al mar, durante un receso invernal, padre, hijo e hija intentan pasar el tiempo libre en paz. Están sobreviviendo a un divorcio que hace tres años alteró la familia. Los tres escriben, el más veterano es un autor reconocido. La hija adolescente acaba de conseguir su primer contrato con un editor, y el varón viene detrás.

    Esa chica está enojada con la madre porque los abandonó y no habla con ella desde hace un año. El muchacho es contemporizador. El adulto está deprimido y hace rato que no toca una máquina de escribir.

    Además, el chico está empezando a transitar el primer gran amor de su vida. Y la piba conoce a alguien que la ayuda a salir del desencanto, de ese "amor estancado" (Stuck in love) del que habla el título original.

    El relato corre como una fibra óptica por tres historias románticas paralelas, de adultos unas y de colegiales otras, apoyándose en puntos clásicos del género pero también tomando vuelo propio. Hay mucha música en el ambiente, situaciones divertidas y para pensar. La realización es amena, aireada, y los sentimientos que cruzan los semblantes de Connelly y Kinnear, quien sabe perfectamente cómo hacer que un personaje sea entrañable, le dan pinceladas de calidad al conjunto.

    Quizás coquetea un poco con una intención de ser profunda, pero es una película que transmite cosas, y que deja algunas más después de salir de la sala. La atmósfera literaria no es pesada. Incluso para aquellos a los que no les interese el tema podrán acceder a esta película, que no se vuelve demasiado para entendidos. Aunque si hay algunos guiños, que en un minuto le agregan una pincelada extra a quien los capta: la voz del auténtico Stephen King en el teléfono, teniendo una pequeña charla con uno de los personajes, es una caricia para sus seguidores en todo el mundo.

    Vale la pena ver Un lugar para el amor. Como película no es redonda, ni cuadrada, sólo tiene su propia forma.
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  • Kon-Tiki - Un viaje fantástico
    El verdadero Thor

    Sí, el verdadero Thor. Ni el dios del trueno de la mitología nórdica, ni el superhéroe de la cultura pop norteamericana. Uno de carne y hueso, que coronó una de las epopeyas más importantes de la historia moderna de la humanidad. El "arqueólogo experimental" Thor Heyerdahl, en 1947, para probar su teoría de que los Incas habían descubierto la Polinesia (con todas las derivaciones científicas concomitantes), desafió a los intelectuales y rompió la barrera de lo que para esa época era una locura. Surcó el Océano Pacífico por más de ocho mil kilómetros, junto a otros cinco hombres, sobre una balsa de troncos y cañas como las que debían haber construido los nativos sudamericanos en la era precolombina.

    Kon Tiki es una muy buena película, coproducida por varios países europeos, y contada como una entretenida aventura, no exenta de emociones fuertes y hasta de enseñanzas.

    El filme comienza mostrando el temple de Heyerdahl, que decidió vivir junto a su esposa en una choza, durante 10 años, en Polinesia, para reforzar sus suposiciones. Luego, narra cómo es su búsqueda de dinero para echarse a la mar, y las incontables experiencias del viaje. Flotan sutilmente reminiscencias de los viajes de Simbad y las expediciones de Charles Darwin.

    El mismo Thor Heyerdahl escribió un libro sobre sus experiencias en este viaje, al que llamó como la balsa de su periplo: Kon Tiki. El libro fue traducido a varios idiomas y vendió 50 millones de ejemplares. En 1950, además, dirigió un documental sobre el viaje que ganó un Oscar, premio al que también estuvo nominada esta película (como Mejor Película en Lengua Extranjera) que merece ser tenida en cuenta.
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  • Thor: Un mundo oscuro
    Thor: Un mundo oscuro
    La Voz del Interior
    El sonido del trueno

    Bien por la nueva Thor. La segunda película de esta saga iniciada en 2011 repite viejos aciertos y agrega nuevos, para darle continuidad a una historia que le cayó muy bien al público de inmediato.

    En Thor. Un mundo oscuro, la científica Jane Foster (Natalie Portman) y su equipo están investigando posibles contactos con mundos alienígenas, mientras en el espacio exterior se cierne una amenaza contra todo el universo.

    Hace dos años que Foster no ve a Thor (Chris Hemsworth), de quien se enamoró y quien le prometió regresar, cuando se topa con él en una fábrica. Él necesita detener a los elfos negros, y ella, sin saberlo, ha recibido en su sangre una sustancia necesaria para terminar de armar al amo del mal, por lo cual ha pasado a ser objeto de codicia del ejército enemigo.

    La segunda entrega de Thor es una película consistente por varios lados. Tal vez lo más novedoso, sorprendente, y atractivo, es su estilo visual. Los diseños de ciudades, vestuario, extraterrestres, naves y armas son bastante originales. Aunque lo más exquisito está en muchas representaciones más "volátiles", como los paisajes y los ambientes donde acontecen las acciones.

    Hablando de acciones, las hay en buena cantidad: en el aire, cuerpo a cuerpo. No ocupan la totalidad del metraje, no empalagan ni aturden, aunque alguien podría pedir un poco más.

    En cambio, está mucho mejor la transición. Las secuencias donde se construye la trama, con diálogos, intrigas y movimientos de escenarios, logran también ser interesantes, y hacen bastante llevadero al conjunto.

    Thor es el dios del trueno de la mitología nórdica y germánica, que domina el clima, las cosechas, la justicia, los viajes y las batalles, entre otras áreas. Su principal instrumento es el martillo, con el que puede hacer blanco sin fallas y que se empequeñece hasta caber en un bolsillo. El cristianismo persiguió a sus creyentes e hizo que esa deidad fuera vista como lo contrario, un demonio.

    La empresa de entretenimiento norteamericana Marvel tomó a la figura y la convirtió en un personaje de sus historietas. Para algunos será un mero acto comercial. Para otros, el triste destino para la religión que sucumbió a otra fe hegemónica.

    En este capítulo, cuyo título es premonitorio, las cosas se ponen gris oscuro para los paladines, y cuando eso sucede, es porque hay nueva secuela en puerta.
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  • La Guayaba
    La Guayaba
    La Voz del Interior
    Ojo con el cine argentino. Rodeado de prejuicios, y de juicios también, no favorables, a veces justificados. La guayaba es cine nacional del bueno. Se trata de una película dura, muy dura de a ratos, pero muy bien realizada. El que mejor logre separar las emociones de lo que vea, la pasará mejor.

    La realidad de todos los días. Marita Verón. Tantos niños y jóvenes como ella que desaparecen y viajan al submundo debajo de nuestra sociedad. Prostitución forzada.

    En esta ficción la víctima se llama Florencia y la diferencia es que en vez de imaginar (o no querer hacerlo) lo que les ocurre a esas pobres personas, podemos verlo y sentirlo casi como si fuera verdad. El mérito en esto último tiene explicación en un grupo de excelentes profesionales, encabezado por el realizador y guionista Maximiliano González.

    Todos ayudan a contar con un realismo espeluznante el calvario de la chica. Su sometimiento, su encierro, su deterioro físico causado por la violencia psicológica y el suministro de drogas, su miedo, y el sueño recurrente de poder escapar, están mostrados desde una intimidante proximidad física. Como si un ángel observara las escenas sin permiso para actuar.

    Pero además la película, pese a contar una historia que de la que ya todos conocemos un poco, no es previsible. Suceden cosas que se lo impiden y que generan suspenso. Situaciones, o la aparición de personajes, como el empresario de la soja.

    Técnica y artísticamente también es un filme logrado: los recortes de los primeros planos de los personajes, la fotografía y la luz en las escenas donde las jóvenes prostituidas se bañan una y otra vez mientras se cuentan sus secretos, la música el sonido ¿Para qué sirven estas películas? ¿Salir del drama de la vida cotidiana para entrar al drama de un filme? De lo que no hay duda es de que las historias hacen una invisible y periódica tarea de reparación de nuestras almas. Sólo el cine argentino puede reflejar temas que, aunque suenen universales, los comprenden mejor que nadie los que viven en nuestra tierra, y tienen nuestras costumbres.
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  • Dragon Ball Z: La batalla de los Dioses
    La furia animada

    "Dragon Ball Z: la batalla de los dioses" transcurre en un ambiente mitológico pero guarda toques de modernidad, que garantizan el entretenimiento.

    Es una de esas películas que los entendidos disfrutan más que nadie, pero que también puede ser vista por otro público infantil o por adolescentes, e incluso por adultos, que sean o hubieran sido seguidores de la exitosa serie original.

    Y cuando se dice serie, en este caso, se debe pensar tanto en los manga (historietas japonesas) donde nacieron estos personajes, como en las versiones para televisión y posteriores largometrajes para cine realizados a partir de su éxito. Sólo en papel, se vendieron más de 300 millones de copias de este fenómeno mundial nacido a mediados de los 80.

    Sin embargo, hacía más de 17 años, desde 1996, que no se estrenaba un filme sobre estos personajes, pese a que existen 16 largometrajes anteriores en sus dos etapas: Dragon Ball y Dragon Ball Z.

    Este Dragon Ball Z: la batalla de los dioses tiene como cualidad lo magistral del dibujo al estilo tradicional y la riqueza de personajes exóticos, dotados de un movimiento magníficamente ilustrado en un estilo bien fotográfico.

    Además de estas representaciones, las mejores escenas del filme son sin dudas las de los combates, generalmente entre los dos personajes más fuertes del relato, el dios más poderoso de todos, el malvado Bills, y aquel que según la profecía podría ser el único capaz de derrotarlo, Son Goku, a la sazón el héroe de la saga.

    Todo transcurre en un ambiente entre mitológico y fantástico, que hunde sus raíces en el Japón antiguo pero que se eleva más allá del planeta, hacia los confines de éste y varios otros universos.

    La historia entretiene y en ella, se anunció, ha metido la pluma por primera vez -en el cine- el creador total de este mundo imaginado, Akira Toriyama, quien prometió incluir toques de modernidad sin perder el espíritu original. Y cumplió con su palabra.
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  • R.I.P.D. Policía del más allá
    Roy y Nick se conocen después de la muerte de Nick. Así es. Tras extinguirse, Nick descubre que hay vida después del fin, y que no perderá su trabajo. Antes era policía. Ahora lo sigue siendo, pero debe cazar a ciertos villanos del más allá que quieren invadir la ciudad de Boston primero, y luego el globo completo.

    Policías del más allá es demasiado parecida a Hombres de negro. Tan parecida, que alguno hasta puede sentir que lo engañaron con la propuesta de ver un “estreno”. A saber: hay dos agentes de la ley, uno veterano (Jeff Bridges) y otro novato (Ryan Reynolds). Los dos se llevan a los tumbos, y tiene diálogos y experiencias graciosas. Los dos deben combatir a seres de otro mundo. En MIB eran extraterrestres. En Policías del más allá, personas que murieron y quieren volver a la Tierra para tomarse revancha. Ambos se reportan a un cuartel general, que es una especie de enorme hangar oficial subterráneo lleno de seres extraños. Más aún. La caracterización de los muertos vivos es casi la misma que la del alien encarnado por Vincent D’Onofrio, el que llega para destruir a los humanos, que parece una especie de Frankenstein inflado y más deforme.

    Porque no es lo mismo hacer una película del mismo género que hacer una especie de remake no declarada. Sería como ir a la avant premiere de una película sobre un grupo de científicos y dos niños que viajan a una isla para estudiar a unos dinosaurios resucitados con ADN, a los que quieren encerrar en un parque de diversiones. Estaríamos viendo casi un calco de Parque Jurásico, ¿no?

    Pero, veamos lo bueno: la acción, si bien no es tan abundante, es buena. La última parte de la historia es bastante electrizante. Una batalla callejera en una ciudad asediada por varios tornados, con persecuciones y logradas escenas de chatarrería coreográfica. Inmediatamente, un duelo de varios protagonistas en la azotea de un edificio, con muchos efectos especiales y dosis de dramatismo.

    Jeff Bridges por supuesto está de este lado de la línea en Policías del más allá, pese a que el doblaje nos priva de su particular entonación. Y también funcionan algunos de los gags. No todos, pero los suficientes como para llegar hasta el final.
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  • Percy Jackson y el Mar de los Monstruos
    El joven semidios Percy Jackson avanza en esta segunda producción en una aventura monstruosa, alimentada a puro efectos especiales.

    La acción y la fantasía dominan a esta producción de Fox Pictures que no dejará indiferente a su público, trátese de niños, jóvenes o adultos.

    Los primeros minutos de adrenalina pura llegan a poco de iniciada la proyección. Un toro robótico manejado por el mismo diablo, irrumpe en una aldea sembrando la tragedia; es capaz de arrojar fuego tanto como de cercenar a los humanos mediante el empleo de sus cuchillas giratorias y sus cuernos. Sólo los nacientes súper poderes pero, sobre todo, la inteligencia de algunos de los chicos y chicas afectados, les dará alguna posibilidad de escapar a la agresión.

    Percy Jakcson y el mar de los monstruos es la segunda parte de una saga literaria que debutó en el cine en 2010, con Percy Jackson y el ladrón del rayo. Las novelas originales llegan firmadas por Rick Riordan, un escritor norteamericano de 49 años que encontró la manera de mezclar los mitos griegos con los efectos especiales y capturó la atención de sus lectores. Llegó a vender más de ocho millones de libros sólo en Estados Unidos; previo a ello fue varios años profesor de mitología griega para niños con dificultades de aprendizaje.

    Esta nueva entrega gira en torno a la posibilidad de que el protagonista y sus amigos, todos ellos semidioses hijos de los dioses del Olimpo griego, puedan recuperar un vellocino (manto sagrado) de oro y reparar las defensas del pueblo donde viven a salvo de los males que azotan al mundo.

    De un comienzo explicativo, la historia se precipita a una serie de aventuras y desventuras con buen ritmo y algunos muy buenos atractivos, como ser el de las criaturas imaginadas por los autores, o los efectos visuales de todo tipo con que experimentaron los cineastas.

    Una deliciosa secuencia aparece antes de la mitad de la película y es el uso de un vitraux que cobra movimiento propio, para explicar una vieja historia. Bello trabajo de animación, reproduciendo las texturas y diferentes colores de los vitrales.

    Hubo cambio de director. Afuera Chris Columbus, autor de Harry Potter y la piedra filosofal y Harry Potter y la cámara secreta, y adentro el joven talento de Thor Freudentahl. Pero a pesar del cambio, quedaron huellas de aquella magia en la atmósfera.
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  • Aviones
    Aviones
    La Voz del Interior
    Alas para volar bien lejos

    "Aviones", la nueva película de Disney, expone una historia de superación detrás de personajes entrañables. Y con una magnífica realización.

    La historia del pequeño que se hace grande en un contexto de esfuerzo y superación de obstáculos es probablemente universal. A ese concepto en Hollywood (y no solo allí) lo tienen claro, y lo desenvainan como un as de espadas cada vez que surge la necesidad. Sucede que es una fuente inagotable, ya que la mayoría de las personas siguen una trayectoria de crecimiento, en múltiples aspectos, que dura toda la vida, y en cualquiera de esas fases podría identificarse con relatos como el de Aviones.

    Dusty, el protagonista, es un planeador fumigador que sueña con participar en un rally aéreo a lo ancho del mundo, compitiendo con máquinas mucho más avanzadas que él. Y en ese afán estará apoyado por varios amigos que lo siguen vía radiofónica desde su pueblo originario. Esos compañeros son: una mulita de carga, un camión abastecedor de combustible y un glorioso avión de guerra retirado, que recapacita y se convierte en su entrenador.

    Como entretenimiento, el show es de primera calidad. Los patrones de dibujo son los mismos de Cars, otra de las exitosas películas de Disney, y la agilidad de las acciones, el aire fresco en las ideas creativas, la aerodinamia y el humor también mantienen el patrón de excelencia.

    En el plantel de naves aéreas, además, hay varios modelos copiados de la realidad y de muchas épocas, lo cual será de un sabor especial para los entendidos en aviación. Pero para los que no, esto también es gratificador, pues los diseños son estéticamente fabulosos y los colores también. Una escena para prepararse y gozar: la de la escala sobre India, donde Rusty y una amiga llamada Ishani vuelan hacia el Taj Mahal, al son de la canción Tere bina, interpretada por A. R. Rahman (se consigue en YouTube).

    Atención: muchas críticas internacionales de esta película no le fueron favorables. Si usted es de prestar atención a estos informes, no se case con el primero. Junto a esas opiniones, asomó también la voz de un abuelo, defendiéndola, argumentando que los niños deberían ser los críticos de las películas de infantiles (Dios no lo permita, empezar tan pequeños...). En cualquier caso, el boca a boca siempre funciona. Con interlocutores confiables.
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  • One Direction - Así somos
    One Direction - Así somos
    La Voz del Interior
    Sin dudas, esta es una película para los fans de la banda One Direction. Pero es una pena que sea casi sólo para ellos. El filme está lleno de códigos juveniles, canciones, efectos especiales, imágenes en 3D. Y de registros visuales de sus conciertos, en especial uno enorme, repleto de niñas y adolescentes alborotadas, que dieron hace poco en Londres, en el 02 Arena, y que fue una nueva consagración para ellos.

    La película de One Direction los muestra en sus casas. Muestra su ascenso, desde no ser nadie, pasando por el reality show que los hizo saltar a la fama, hasta un presente en el que, por la cantidad de seguidores y de ventas, los comparan, a nivel popularidad, con el nivel de Los Beatles.

    Si no es un ficcional y tampoco un documental, ¿qué es este filme? Un "seguimiento", tal vez. Lo venden como un documental pero, ¿dónde se vio uno de estos sin guionista? En los créditos de su página oficial, al menos, no figura esa figura.

    Por eso tal vez la película habla poco y nada de la vida real de los protagonistas. En algún momento los muestra volviendo a casa, agotados después de una gira, y vemos al padre de uno de los chicos diciendo que perdió al único hombre de su casa, o a otro de ellos visitando su ex hogar y yéndose a dormir a un departamento que ya compró con su dinero, pero que además de nuevo, luce vacío y aislado. ¿Cómo es entonces la existencia de estas estrellas que crecieron de la noche a la mañana? ¿Se los prepara para un posible futuro en el que las miles de personas que hoy hacen olas a su ritmo podrían olvidarse de ellos? Ejemplos como esos sobran en el historial de la fama extrema.

    Es un tema para conversar con hijos, hermanos, sobrinos, aunque eso no quiera decir dejar de disfrutar del talento de este quinteto, o esta boy band, tal la categoría que se les asigna a los grupos artísticos que cultivan la música divertida y romántica. One Direction es pegadizo y alegre, y a eso los adolescentes lo cambian por pocas cosas.

    One Direction: This is us quedó primera en la taquilla en su primer día, con más de 30 mil espectadores en todo el país. Así, duplicó la taquilla del estreno de Justin Bieber 3D, en 2011, y quedó como el mejor arranque para la categoría documental musical en los últimos años.
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  • Star Trek 2: en la oscuridad
    Star Trek 2: en la oscuridad
    La Voz del Interior
    Buenas noticias para los fans de Viaje a las estrellas, también conocidos como "trekies". La saga sigue en manos de J.J. Abrams y el director volvió a hacerlo bien. Muy bien. Tan bien, que le asignaron el próximo capítulo de otra exitosa saga espacial: La guerra de las galaxias, que saldría al ruedo dentro de dos años.

    Pero no es momento del viajar al futuro en esa dirección, sino en la que quiere esta nueva entrega de las aventuras del capitán Kirk y su tripulación. Un Kirk cuyo coraje y rebeldía -generalmente reprendida por sus superiores-, un día le sirve para salvar otra vez al planeta Tierra.

    En esta oportunidad, será enfrentando a otro humano, un experimento genético que acaba de salir del congelamiento y quiere tomar venganza. Un enemigo de cuidado porque es más inteligente y fuerte, y porque juega con el peligro inminente de desatar una temible guerra entre nuestra raza y los klingons, los peores vecinos de la galaxia.

    Qué decir del filme. Primero, que sus realizadores han sintetizado lo espectacular y lo dramático en un solo átomo. La película hace durante más de dos horas un camino vertiginoso que en una curva roza el romance, luego entre en un túnel de acción cuerpo a cuerpo, más tarde asoma a la superficie para volar en imágenes catástrofe, y unos minutos más tarde está otra vez jugando con las ideas del espectador acerca de la moral, la amistad o el sacrificio por el prójimo.

    El torbellino exige alta concentración para no perder el hilo de la historia, y ese puede ser un pequeño defecto, pero es tanto lo que el filme ofrece a otros niveles que puede pasárselo por alto sin ningún problema. Y es que, sobre todo, Star Trek: En la oscuridad, brinda algo que no se siente a menudo en el cine y que se llama mística. El filme de Abrams se salpica con ella, al explotarla con el dedo como si fuera pompas de jabón.

    Otro punto a favor es que su contenido violento es bastante bajo, lo cual la emparenta un poco más con la serie original de Viaje a las estrellas, que se caracterizaba por su mensaje humanista. Más bien, la acción está generada por métodos más genuinos, y como ejemplo puede citarse la excelente secuencia en la que Kirk y su adversario Khan, circunstancialmente aliados, atraviesan a toda velocidad el espacio exterior, lanzados de una nave a otra, con la necesidad de acertar en una escotilla de tamaño reducido, mientras el espectador sabe que eso es virtualmente imposible.

    Espectáculo con mayúsculas. Modelo de astucia para contar una historia. Hollywood en su máxima expresión. Producto de la industria de esos que hacen honor a la palabra "tanque", y unen lo que la crítica divide.
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  • El infiltrado
    El infiltrado
    La Voz del Interior
    Dwayne Johnson al rescate de la sangre

    Buen policial este aquí titulado Infiltrado, traducción desangelada del original en inglés, "Soplón". Basado en hechos reales, se inspira en una ley norteamericana que permite disminuir las condenas por droga, si los ajusticiados marcan a otros delincuentes o participan en celadas para atraparlos.

    Pero de la letra a la calle hay abismos. Un muchacho sin antecedentes es vendido y le cuesta varios años de cárcel, algo que su padre no logra concebir. Como el chico no quiere convertirse en delator, la única salida que encuentra ese hombre para extraerlo del infierno es llegar a un peligroso acuerdo con la fiscal del caso. Él, empresario de la construcción, será quien tienda la trampa a los traficantes.

    Para disfrutar, el filme tiene la atmósfera de buen policial hollywoodense de corte independiente, acción en gran escala, y un tercer pilar dramático, tal vez el mejor constituido de todos. La música incidental es importante y ayuda a determinar el perfil emocional. Son violines que suenan bajo un parche sonoro estable, que buscan la sensibilidad detrás de reacciones intempestivas en el aturdimiento.

    La fotografía no desentona. Los suburbios están bien reconstruidos y llevan el ritmo del suspenso. Se dispersan y muestran coralmente las escenas de mayor vértigo (la más espectacular, la del vuelco del camión tráiler). En sus mejores momentos, el guion también adopta esa multiplicidad de perspectivas. La línea del relato se ve constantemente asaltada por imponderables externos que la dotan de una tercera dimensión.

    Ese libreto también explota el dramatismo, porque es acertado al pintar el alma de los personajes. Está el padre separado desesperado por su hijo. El ex convicto que lucha con la tentación de volver una sola vez a las andadas para salvar a la familia. La traición masculina, las ideologías adversarias dentro de la fuerza policial. Una película para tener en cuenta.
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  • Los Pitufos 2
    Los Pitufos 2
    La Voz del Interior
    La nueva película de los gnomos azules transcurre en Paris y tiene a la Pitufina en el eje de la trama.

    Cuesta creerlo pero esta película está rodeada de alguna controversia. Punto en contra: no es del agrado de muchos de los seguidores de la serie animada Los Pitufos en televisión, años atrás. Punto a favor: las películas, tanto la primera parte, estrenada hace dos años, como la actual parecen funcionar a la perfección con los niños. Y aquí hay algo que diferencia a esta producción de Sony Pictures de tantas otras propias y de la competencia: las de Los pitufos no son películas para chicos y grandes. Con estos filmes, los adultos añorarán la diversión compartida en otros como Monsters Inc., Cómo entrenar a tu dragón, o Ga´Hoole, la leyenda de los guardianes, por nombrar solo algunos.

    Aclarado esto, lo demás es pan comido para los nenes y nenas. Los efectos especiales son maravillosamente creíbles, la acción abunda y también hay comicidad. Y los pitufos, y el gato Azrael, y el simpático Gargamel, están iguales que la última vez que los vieron.

    Gran parte del mérito, seguro, es para un director que sin dudas es especialista en estos materiales: se llama Raja Gosnell, pero no es hindú, sino de Los Ángeles y como tal ha dirigido Un chihuahua en Beverly Hills y -antes de eso- las dos de Scooby Doo en animación computada con acción real.

    ¿El nuevo argumento? Los nuevos seguidores comienzan a enterarse de los orígenes de la historia. Hace años Pitufina fue creada por Gargamel para tener una espía y dividir a los gracioso gnomos, pero Papá Pitufo supo hacer el hechizo para pintarla de azul y convertirla en buena persona. Sin embargo, Gargamel atraerá una vez más a la rubiecita para sacarle el secreto de la pócima y, con él, disfrazar a dos de sus nuevas criaturas, dos traviesos duendes grises que también quieren conquistar la aldea de Pitufolandia.

    No obstante, la mayor parte de la aventura ocurre en una ciudad humana. Esta vez en París, algo más cerca de la cuna de estos personajes, que nacieron de los lápices de un historietista belga conocido como Peyo, hacia 1958, y que recién empezaron a llamarse Los Pitufos en 1969, cuando un editor español se vio obligado a buscarles un nombre para el público castellano, y lo obtuvo de un personaje del folklore catalán, Patufet, un niño tan pequeño que tenía que ir cantando por la calle para que no lo pisaran...

    En síntesis. Si vio la primera y le gustó, puede continuar con esta en confianza. Y si no la vio, puede redescubrirla en esta ocasión. El argumento no planteará ningún problema.
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  • Ladrona de identidades
    Ladrona de identidades
    La Voz del Interior
    Robo con plásticos

    Comedia hecha por gimnastas de la comedia. Gente con mucho stand up, serie de TV y película humorística encima. Comedia que revive una idea antigua pero que está en un buen momento para ser refrescada.

    Algunos recordarán el filme El regreso de Martin Guerre. En la época medieval, Gerard Depardieu llegaba a una villa y aseguraba que era alguien que había vivido allí, y despertaba la duda generalizada acerca de si era o no un mentiroso que quería colarse o inventarse un mundo de la nada.

    En pleno siglo 21, algunas cosas cambiaron y otras no tanto, como que la identidad puede ser robada, pero a través de medios electrónicos. Como las tarjetas de crédito. Que es lo que le sucede a Sandy, uno de los protagonistas en esta historia, poniéndolo al borde de la desesperación, por tener dos hijos, uno en camino, y una vivienda propia en la cual pensar.

    Pero hay una persona y una vuelta de tuerca que llevan a esta película del género criminal a la comedia. Esa persona es la actriz Melissa McCarthy, quien compone de modo admirable a una mujer de mediana edad que, más que una inclinación a la estafa, tiene una curiosa, de a ratos tierna, y sin dudas extraña fantasía psicológica en la cabeza. Ella, más que robarle a un pobre diablo, lo que quiere es tener satisfacciones, ser como sueña ser, vivir a pleno la vida. Eso sí, dependiendo en buena medida del dinero, y del ajeno. Punto a favor. No estamos frente a un personaje clonado de tantos otros iguales.

    Lamentablemente, la película dirigida por Seth Gordon deja de crecer muy temprano y no se convierte nunca en una gran película. Las constantes mentiras con que la ladrona se pasea por el mundo se hacen repetitivas. O la energía que lleva la historia desemboca en vías sin salida.

    Una pena, porque Ladrona de identidades tiene escenas cómicas, buenas actuaciones, situaciones originales, y otras varias cualidades. Aunque, mirándola con ojos optimistas, con eso al menos le alcanza para no dejar a pie al espectador.
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  • Turbo
    Turbo
    La Voz del Interior
    Caracol tuerca

    Esta nueva película de la productora Dreamworks se sostiene como un buen entretenimiento, sólo que, si como padres o espectadores vamos en busca de un plus de contenido, no lo encontraremos en grandes cuotas.

    Turbo simplemente es la historia de un caracol que quiere convertirse en corredor de carreras y que, gracias a un accidente genético durante un concurso callejero de picadas (quizás sea reprobable atribuirle cualquier beneficio a esta clase de competencias, pero aquí no fue tenido en cuenta), se convierte en un bicho superdotado para la velocidad, que se enrola para ganar las célebres 500 Millas de Indianápolis.

    Perseguir los sueños hasta alcanzarlos, no dejarse abandonar ante las dificultades, o trabajar en equipo son algunos de los valores que sustenta este relato. Pero tiene mucho más para dar en el campo de los sentidos.

    ¿El motivo? Pues que es una película entretenida, con buen ritmo, a la que los chistes le funcionan y que además ofrece una pequeña sinfonía de formas, colores y movimientos, tanto raudos como picarescos.

    Sí hay que hacer el señalamiento de que su versión en 3D deja un poco que desear. El aprovechamiento de este recurso es más bien básico, y con el presente precio de la entrada, más vale reservar el dinero para una ocasión mejor.

    Pero volviendo a la historia, no tienen desperdicio las caricaturas de los caracoles, el diseño de los caparazones cuando se convierten en chasis de vehículos, su relación con la naturaleza (los campeones se ponen collares de lechuga) o su puesta en perspectiva con el gigantismo de los humanos, a través de algunas humoradas muy perspicaces.

    Uno de los momentos más emocionantes (no el único) es la carrera final de Turbo contra el maléfico campeón Guy Gagne en Indianápolis. Ingenio, imaginación y vértigo se combinan en dosis generosas. Se empujan las acciones hacia desafíos cuyas resoluciones visuales luego sorprenden, como cuando para no morir aplastado por una rueda contra el guarda rail de concreto que limita la pista, avanzando a cientos de kilómetros horarios, el caracolito se refugia en la llanta del neumático de su malintencionado contrincante.

    Turbo conforma y da para más. Los personajes son queribles y probablemente los niños los adopten. Tal vez no tardemos demasiado en escuchar que se aproxima la secuela, haciendo tronar los motores.
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  • Mi villano favorito 2
    Mi villano favorito 2
    La Voz del Interior
    Condenado a hacer el bien

    Los Minions. Así se llaman los simpáticos, veloces al hablar y un poco bruscos responsables de la campaña publicitaria que puede convertir a Mi villlano favorito 2 en un éxito que iguale o incluso supere a la primera película de esta franquicia, que llegó a colocarse en el puesto 72 entre las películas más taquilleras de todos los tiempos en EE.UU. Esos inclasificables seres amarillos se robaron las miradas en las colillas, y desde mucho antes del estreno parecen estar invadiendo el planeta, dominando desde las hamburguesas hasta los emoticones de Facebook.

    Pero estos pequeños se reparten el protagonismo en la historia principal de la trama. Gru es un villano que luego de descubrir el amor por tres niñas huérfanas en la primera parte se ha regenerado y vive sólo para ellas. Pero como suele suceder en las películas de malos, él no ha perdido las mañas (como que manda al perro a hacer sus necesidades sobre las flores del vecino) y el pasado vuelve un día a buscarlo.

    En esta oportunidad, lo convocan para resolver un misterio. En el Polo Norte, una nave imán se ha llevado una base científica completa, arrancándola de cuajo del hielo. Gru debe enfrentarse a rufianes de su talla.

    La película va corriendo así en un formato que mezcla la comedia negra, con el thriller, y por supuesto con la fantasía, sin comprometerse demasiado en serio con las emociones.

    Los colores, el sonido, los tipos y funciones de los personajes son buenísimos. Realmente, se puede tomar conciencia viendo esta clase de productos de por qué impera la era de lo audiovisual, y es que no hay dudas de que el capital y las neuronas se ocupan de ofrecer experiencias sensoriales que entran sobre todo por los ojos, creando formas, texturas, atmósferas y escenarios francamente sorprendentes.

    El humor es la regla a seguir en la película, y el slapstick (los chistes físicos) tienen un buen despliegue con los Minions. Por ejemplo, en la escena (que ya se vio en el tráiler) en que uno de ellos es arrastrado por un vehículo, primero por el piso y luego por el aire, y por el medio de las calles de un vecindario.

    Una propuesta que quizá no tiene el fuego sagrado de los mejores exponentes de la animación, pero que de todos modos resulta bien entretenida.
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  • Monsters University
    Monsters University
    La Voz del Interior
    Monstruos con vocación de nerds

    Monsters University”, la secuela de “Monsters Inc”, ratifica que los estudios Pixar/Disney siguen creando historias animadas que combinan buenos guiones, personajes queribles, humor y técnicas de animación perfeccionadas.

    Los Muppets tienen compañía. Si usted conoce a las criaturas de Jim Henson acordará que nada en el mundo se pareció a esos muñecos y que ellos lograron algo grande en la televisión y luego en el cine y en otras áreas. Eran desastrosos, tiernos, originales, y nos hacían acordar a nosotros mismos. ¿Qué más se podía pedir de ellos?

    Pero aquello ocurrió en 1976 y hoy otro es el entretenimiento estrella de los niños. El cine animado. Y en este rubro Monsters University acaba de meter un pleno y detrás marchan los estudios Pixar y Disney.

    Ya se dijo en todas partes. Esta es la precuela de la película que vimos en 2001. Aquí los monstruos están en la universidad, formándose para ser los mejores asustadores del barrio y entrar a trabajar en la fábrica de energía de la ciudad.

    Mike Wazowsky y James P. "Sulley" Sullivan están en la nómina de estudiantes, pero tienen por delante un escollo muy importante: los han echado del programa de reclutamiento. Se lo ganaron por pelear entre ellos, y porque la rectora se parece bastante a un mal bicho.

    Pero hay una salida. Limarse las garras y las asperezas, y entrar en las "sustolimpiadas" con un equipo plenamente disfuncional de monstruos nerds, como ellos, para ganar la reincorporación.

    La propuesta es magnífica porque los contadores de cuentos norteamericanos conocen todos los secretos de las historias de estudiantes. Si a eso le sumamos un genial manejo de la técnica de animación, ya queda poco por agregar.

    O eso parece. Porque también alzaron su voz los que, con algo de razón pero un poco de exageración, quieren colar el certificado de defunción de Pixar. Dicen que Disney la devoró porque desde que la compró está haciendo muy buena secuelas y precuelas pero muy poca escuela en materia de imaginación, pues no ha generado historias tan originales como Buscando a Nemo, Toy Story o Wall-E.Queda mucho hilo en el carrete para la historia de Disney y Pixar y por lo pronto hay que celebrar que tras 12 años de espera, haya resultado una película tan cómica, alocada y humana como esta.

    La fauna de monstruos se ha ampliado y no tiene desperdicios (ya se los almorzaron a todos). Los temas visitados por el argumento siempre están vigentes. La música es contagiosa (pandémica). Los colores y el coloreado, inspiradores.

    Ahora, además de Muppets, hay Monsters para rato.
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  • El gran casamiento
    El gran casamiento
    La Voz del Interior
    Hasta que la verdad los separe

    Ettore Scola, un cineasta que supo mostrar como nadie la realidad de su pueblo italiano con filmes como La familia o Feos, sucios y malos, dijo que si bien la globalización del cine tiene elementos positivos, la relajación de las fronteras culturales es negativa porque impide mostrar identidades auténticas.

    Al revisar el origen de El gran casamiento se descubre algo de eso. Todo comienza con una comedia francesa de 2006 titulada Mon fuere se marie, o sea, Mi hermano se casa, que parece que no es descollante. Por si esto no fuera suficiente, Justin Zackham, nuevo guionista y director, la ha deformado para aggiornarla al gusto del espectador norteamericano y convertirla en una película que pareciera querer seguir la moda de La familia de mi novia (con Ben Stiller), donde –oh casualidad– también trabajó Robert De Niro.

    En el largometraje francés, los protagonistas son suizos, y tienen un hijo adoptivo vietnamita. En el norteamericano, es colombiano. El día en que la madre de este muchacho, que nunca perdió contacto con él, avisa que irá a visitarlo para acompañar su casamiento, las cosas se ponen difíciles. Los papás del corazón de Alejandro no quieren que la señora, que es bastante conservadora, se entere de que la familia está “patas para arriba” (por divorcios, peleas, infidelidades y demás), y arman una estrategia para engañarla. Lo tragicómico es que para eso, la actual pareja del patriarca de la casa, debe dejar su mitad de cama para que la ex la ocupe durante la farsa.

    Algunos chistes no funcionan demasiado y otros sí en El gran casamiento, lo cual la convierte en una comedia despareja, que en cambio se beneficia de tener un gran elenco, hermosas locaciones y buena música. Le falta también un poco de coherencia interna. Hay situaciones que no se explican dentro de la lógica del argumento, y eso descoloca un poco, porque algunos personajes se vuelven caprichosos o insensatos, y algunos conceptos, como la ironía en contra de la moral petrificada, se quedan en lo banal.
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  • Hermanos de sangre
    Hermanos de sangre
    La Voz del Interior
    El cordón criminal

    “Hermanos de sangre”, nueva película argentina de terror, cuenta la historia de un hombre que no encaja: ni en la familia, ni en el trabajo, ni en la vida amorosa. Hasta que conoce a un personaje que lo ayuda a redimirse.

    No tan inspirada como otras película argentinas de terror realizadas hace poco, pero válida en todo caso. Hermanos de sangre cuenta una historia de otro mundo, con un fuerte componente social. Matías, el protagonista, tiene una gran dificultad para hacerse un lugar en el mapa. En gran parte debido a problemas psicológicos y a su gordura. Las mujeres lo esquivan. En el trabajo lo hacen a menos. Como positivo, tiene algunos contactos un poco más felices con algunas personas y no está enfermo. Tan sólo sufre y no encuentra la salida. Además, su tía, la que le presta el departamento donde vive a solas, es peor que una madre castradora.

    Pero un día (de manera demasiado inexplicable para la verosimilitud de la historia) aparece un tipo que se convierte en su sombra. Se mete a su vivienda, se llama a sí mismo amigo y tiene una extrañísima obsesión, que es redimir a Matías a cualquier costo. Y ese cualquier costo son asesinatos, extorsiones, robos y lo que convenga.

    Buenas atmósferas, buenos efectos especiales para los que se divierten con el gore, y unas cuantas vueltas de tuerca ingeniosas en el desarrollo del argumento están entre lo mejor de este filme, junto con las actuaciones de los primeros actores masculinos, Alejandro Parrilla como Matías y, sobre todo, Sergio Boris como Nicolás, el perverso.

    El reconocidísimo Carlos Perciavale, disfrazado de vieja arpía, también entrega algunos ratos interesantes, mientras que además puede verse a Juan Palomino ejerciendo con solvencia como detective.

    Lo que no convence es la coherencia general de la historia, cierta falta de sustento en la locura de los personajes (lo cual no implica tener que explicarlos), como si faltara trabajo de investigación antes del armado, o enfocarse aún más en cada aspecto de la trama, e incluso algún personaje poco justificado, como la amiga de Nicolás, Belén.

    Con sus no tanto y sus más, una película que suma.
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  • Héroes del espacio
    Héroes del espacio
    La Voz del Interior
    Nosotros, los alienígenas

    Héroes del espacio entra con facilidad por los ojos. Tiene unos de los diseños más consistentes y originales de mundos y personajes extraterrestres de los últimos tiempos, y eso ya es un placer tanto para el adulto como para el niño, que quizá se deleite con las formas coloridas e insólitas que ofrece la pantalla. Como muestra, puede detenerse el espectador en un plano de la habitación del pequeño Kip Supernova. Sobre la pared del cuarto de la casa con forma de globo, hay varias pequeñas ventanas circulares hacia al exterior, que reproducen la marca de los cráteres sobre la superficie lunar. Una panorámica al cielo estrellado, a través de un muro de gruyere.

    Pero claro, hay una historia en medio de este entorno tan hábilmente animado, y es la de la familia Supernova. En el planeta Baab, un musculoso astronauta llamado Scorch Supernova es el héroe local, quien no duda en socorrer a quien lo necesita ante cualquier peligro que suceda en la galaxia, acompañado desde el cuartel central por su inteligente hermano Gary.

    Pero un día esa fraternidad se rompe. Scorch acepta acudir a un SOS procedente de un peligroso planeta del que nadie volvió y Gary, enojado por esa decisión, se aparta del equipo. Poco después, será testigo televisivo, junto a su esposa Kira y a Skip, de la captura de Scorch en ese lejano sitio llamado Tierra.

    Sí. La amenazante raza de alienígenas que toma prisionero a Scorch somos nosotros, los terrícolas, "la peor parte de una curva descendente que comenzó en ese planeta con los inteligentes dinosaurios", y fue degradándose hasta decantar en unos inexplicables seres "que conducen autos ruidosos y emplean el hilo dental". Así que preparados para reírse un poco de nosotros mismos.

    La película incluye una buena banda sonora, con un tema sobresaliente como Shooting star, interpretado por Owl City, un grupo de Minnessota, Estados Unidos que viene de colocar su música en filmes como Ralph el Demoledor y Los Croods y que dentro de poco meterá la cuchara en Monsters University.
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  • Rápidos y furiosos 6
    Rápidos y furiosos 6
    La Voz del Interior
    Con caja de sexta

    Todo cambió para los chicos de Rápido y furioso 5, que transcurrió en Río de Janeiro y les dejó 100 millones de dólares como botín, para disfrutarlos como ricachones y gastarse todo lo que quisieran en sus adorados autos. Lo diferente es que ahora ellos viven separados y están aburguesados. Incluso Brian, el personaje que interpreta Paul Walker, casado con la hermana de Dominic y padre de un bebé, le dice a su cuñado que siente que lo tiene todo pero le falta algo.

    Ese algo que extraña es la acción, por supuesto, pero no será por demasiado tiempo. La sexta película de la saga empezó minutos antes con una caravana de autos explotados sobre un puente en Moscú, y un policía, Luke, encarnado por Dwayne Johnson, preguntando por los culpables.

    Estos resultaron ser la banda internacional liderada por alguien llamado Shaw, el actor Luke Evans, quien por las pesquisas está robando piezas para construir un arma muy potente. Dato que conecta con Dominic: entre los soldados de Shaw se encuentra Letty, o sea Michelle Rodríguez, la novia del héroe que todos daban por muerta. Gran acertijo, y gran anzuelo para que los chicos de las picadas acepten volver a las pistas. Pero con una condición. Si capturan a los malos, se convierten ellos en buenos, es decir, les retiran los cargos por los que son buscados por la ley estadounidense.

    Nadie al que le guste el género, saldrá de esta proyección diciendo que la película no le gustó, pero los fanáticos de esta franquicia deben estar advertidos acerca de algo muy importante. Rápido y furioso cambió en esta oportunidad. Y la diferencia se nota.

    Se convirtió en un largometraje de acción y espionaje más parecido a los que la industria hollywoodense mercadea con regularidad, que a aquella producción de corte más independiente, más marginal, pese a su innegable glamour, que se conoció en el comienzo, dirigida por alguien que después de aquella vez no quiso repetir, el talentoso Rob Cohen.

    El riesgo de los que están ahora, como el nuevo director, Justin Li, es enorme, porque Rápido y furioso 6 abandonó su identidad y entró en el terreno donde otra clase de filmes son muy buenos y muy difíciles de superar.

    En otras palabras, desaparecieron casi (salvo por una escena de menos de cinco minutos) esas reuniones alrededor del fuego callejero y el reggaeton, donde las chicas caminan como gatitas en minifalda acariciando las carrocerías de los coches antes de las picadas, y todo el folklore de alrededor. Ahora, Dominic, Brian y su equipo manejan computadoras y armas sofisticadas además de autos.

    Van en sexta por el mundo, eso sí. Como siempre desde que se hicieron conocidos.
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  • El reino secreto
    El reino secreto
    La Voz del Interior
    La señorita del capullo

    La película “El reino secreto” recrea maravillosamente la naturaleza y plantea un debate sobre la entrega y el compromiso social. Nuestro comentario de la película.

    Épica, se llamó esta película en su país de origen, Estados Unidos, y su historia realmente lo es. Una joven que visita a su padre en un apartado bosque descubre que sus locuras de científico, las que lo alejaron prácticamente de la sociedad, tienen un fundamento. Pero al principio eso no parece posible. Es que Mary Katherine es una chica escéptica, incluso respecto a la cordura de su progenitor, hasta que un hecho maravilloso le cambia la vida.
    De repente, el reino secreto del que habla el título en castellano se apodera de ella y la lleva a experimentar una aventura asombrosa, de gran aliento, en la que el amor se interpone como una luz en la batalla entre las poderosas fuerzas del bien y del mal.
    En ese mundo secreto que habita "allí donde, si nos quedamos un rato quietos en mitad de un bosque, veremos sucedes cosas increíbles", Katherine pasa a tener cuatro centímetros de altura, y puede tutearse con los caracoles, los pájaros, las flores, los hombres hoja, y sus archienemigos, quienes quieren robar el capullo original para que el verde de la floresta muera para siempre.
    Si bien el argumento es consistente, las palmas se las lleva sobradamente la animación de esta película. Detrás de ella está Chris Wedge, un nombre puede resultar desconocido, hasta que sabemos que fue el responsable del filme La era del hielo.
    La naturaleza, ambiente mágico que largometrajes de aventuras dibujadas y de acción real han representado de gran manera, es en El reino secreto una extraordinaria protagonista. La fisonomía y la personalidad de la flora y la fauna, desgranada en sus miles de formas, es para el asombro y la admiración. Sirve para explicar hasta dónde llega el trabajo de los guionistas y su interacción con los diseñadores, pues se nota que hay cientos de horas de trabajo y muchísimas más neuronas puestas en accionar cada movimiento y dar organicidad al personaje a medida que se desenvuelve la historia.
    Entre los varios subtemas que despliega el argumento, hay uno que tal vez es un guiño no del todo complaciente con personas como las que retrata la figura del científico, el papá de Mary Katherine, que yendo tras una pasión que conlleva un gran compromiso social, lo arriesga casi todo, incluso el sustento de su núcleo afectivo, que entra en tensión con él.¿Películas para toda la familia? Buen asunto para comentar después de la función.
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  • Pensé que iba a haber fiesta
    El amor después del desamor

    Lucía (Valeria Bertuccelli) que está a punto de emprender un viaje con su novio, recibe a una amiga, Ana (Elena Anaya), a la que dejará cuidando a su hija adolescente, Abi, y por supuesto, la casa donde vive, en un coqueto barrio de las afueras de Capital Federal.

    Ana no está en pareja y se sobreentiende que la causa es que no es muy estable en ese aspecto de su personalidad. Cuando recibe al padre separado que cumple su régimen de visitas con Abi, que se llama Ricky (Fernán Mirás) y al que conoce vagamente del pasado lejano, queda flotando la sensación de que hay allí algunas puertas abiertas. Horas más tarde, Ana y Ricky están en una relación.

    Pensé que iba a haber fiesta es una buena película, que con las herramientas de la ficción invita al espectador a reflexionar sobre una situación social poco frecuente, en la que los prejuicios se vuelven la paja en el trigo. Lástima que no sea un filme todavía un poco mejor, porque estaríamos hablando de algo ya coronado.

    La directora Victoria Galardi (este es su tercer largometraje) monta un colchón dramático muy atractivo en la base de la historia, pero en algunos momentos trascendentes se queda corta de recursos. Un poco se entiende, porque es una artista joven, y el lápiz se le corre por ejemplo en esos diálogos que requieren cierto rodaje en la vida, como la confesión de partes de las dos amigas. Igual la falla se siente. Es como pagar para ver un malabarista que lanzará cinco pelotas al aire, pero termina dando un show solo con cuatro.

    El desenlace de la historia es otro punto importante a conversar. Está entre lo abierto y lo abrupto. Dejar preguntas para que las responda el espectador es nutricional, pero con esta película la sensación es que se dejaron líneas argumentales enteras afuera.

    Vemos la reacción de Lucía por la confesión de Ana, pero no lo que ocurre entre Ana y Ricky, o entre ambos padres y su hija Abi, o entre Lucía y su actual pareja, o entre Ana y Abi, con quien se había hecho compinche durante el tiempo que pasaron juntas.

    Parecen momentos demasiado importantes como para soslayarlos, pero también es verdad que este filme pretende no ser grandilocuente, y se aferra a esa convicción casi sin fijarse en el precio. Otra virtud de las muchas que tiene, entre ellas, la de ser una película sencilla, responsable, y bastante entretenida.
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  • Ataque a la Casa Blanca
    Ataque a la Casa Blanca
    La Voz del Interior
    Los asesinos del presidente

    Las películas sobre presidentes, Washington y la Casa Blanca son para la industria del cine de Estados Unidos una tradición regular, como armar el arbolito de Navidad cada año. Muchos indicios señalan que, para el público norteamericano, deben ser como cantar el himno nacional en un acto escolar, o durante un feriado: avivan un sentimiento compartido de pertenencia, confraternidad y valor. También parecen funcionar como un termómetro de cierto humor social dentro de esa superpotencia.

    Los creadores de estos filmes tratan de poner en imágenes, y tal vez hacer una catarsis colectiva con ellas, las pesadillas del ciudadano común respecto a la política exterior de los EE.UU., un tema muy sensible para ellos desde siempre por las guerras libradas en el extranjero, y desde el año 2001 también por la acción de grupos terroristas dentro de sus fronteras. Largometrajes como Avión presidencial, En la línea de fuego, Días de furia, son sólo algunos de los que previamente exploraron las posibilidades de una crisis política y militar semejante.

    Ataque a la Casa Blanca, lamentablemente, es una versión no muy feliz de la costumbre recién mencionada. Pese a su muy buen director Antoine Fuqua, es una producción sin el ángel necesario para capturar en alta frecuencia el interés.

    Uno de sus puntos más flacos es el de los efectos especiales. Una película de acción estadounidense del siglo 21 no puede poner helicópteros de combate que parecen stickers pegados por un niño sobre una fotografía de la Casa Blanca.

    Otra sintonía errada es la del argumento. El relato comienza con un claro intento de manipulación: la mujer del presidente muere en dudosas condiciones, después de un accidente automovilístico. La intención, obviamente, es poner al espectador de parte del mandatario, tal vez porque su imagen pública no es demasiado amigable. Pero no es lo más reprobable en términos cinematográficos. Posteriormente, un grupo de terroristas coreanos del norte atacan el edificio emblema de la democracia norteamericana, con el político número uno dentro. Y aquí aparece otra falencia más. Ataque a la Casa Blanca parece una película de hace cinco o 10 años atrás. Es lenta (sí, aunque sea de acción) para la norma de los días que corren.

    La única manera de sacar con vida de ahí al presidente y a los demás rehenes, y no ceder a las extorsiones del enemigo, es confiar en un miembro de la seguridad del líder que ha conseguido infiltrarse en el edificio. La figura del héroe sigue intacta, y en el actor Gerard Butler encuentra a un buen continuador de la tarea realizada anteriormente por hombres como Harrison Ford o Clint Eastwood.
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  • Tu amor, mi perdición
    Tu amor, mi perdición
    La Voz del Interior
    Los amores difíciles

    Un poco lenta, como todas las películas francesas un poco lentas, a esta historia le cuesta mantener en pie el espejismo, y por eso de a ratos la ficción no convence, no funciona. Es la trampa en la que caen estos filmes que bordean lo pretencioso, aunque parezca que sólo se están ocupando "de una historia pequeña". Y es que capturar el detalle justo, único, a veces es tan difícil, tan todopoderoso, como querer abarcar el todo.

    Justo lo que sucede en Tu amor mi perdición, este relato romántico que pareciera querer asir, con una pinza de costurero, una de las hebras del amor, para mostrarla como un trofeo, y a la postre se queda con las manos prácticamente vacías, literalmente, porque los personajes se despiden de la cámara como si fueran extraños, personas desconocidas que nada tienen que ver con nuestra vida.

    Mina tiene su vida armada: una casa, una hija de cuatro años, una pareja, salud, trabajo. La situación de Paul es diferente, él está separado, vive con una joven cada vez más independiente, su hija, y tiene a su padre muy enfermo y a su madre cuidando de él. De pronto, Mina y Paul comienzan una relación. Es ella la que tiene que rendir cuentas en alguna parte, y de eso va la historia. De los amores difíciles y algunas cosas más.

    Sin dudas, en el marco de la historia del gran cine francés, esta es una producción menor. Tiene unas cuantas obviedades, de esas que al cine norteamericano no se le perdonan pero en el europeo parecen ser menos pecaminosas. Por ejemplo, que Paul sea escritor. ¿Hace falta subrayar de ese modo el perfil de un hombre que se mete en una relación sentimental compleja? Si cada vez que aparezca en una pantalla un amante sensible y pensante y algo conflictuado, éste será un escritor, se terminará pensando que sólo los escritores podrán ser esa clase de amantes, y por ejemplo un carnicero será fácilmente encasillado y discriminado por su oficio, que aparentemente no tiene nada de espiritual ni de intelectual. ¿Es justo? ¿Es real? Stephen King, uno de los grandes escritores vivos del mundo, lleva 40 años en matrimonio con la misma mujer, y no parece poco feliz al respecto.

    Pese a todo, sería injusto decir que Tu amor mi perdición es floja. Como película, es orgánica, coherente, organizada, e interesante en unas cuantas cosas.
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  • Tadeo, el explorador perdido
    Tadeo, el explorador perdido
    La Voz del Interior
    Tadeo es albañil en los Estados Unidos. Su prestigio como trabajador no es grande, pero es lo mejor que ha podido hacer para estar cerca de los lugares con los que sueña: las excavaciones.
    Él quiere ser arqueólogo, qué va, pero para eso hay que tener estudios, dinero, e incluso recibir un golpe de suerte. De todo eso le habla siempre su amigo, el profesor Humbert, hasta que un día la coincidencia o el destino tocan a la puerta de Tadeo.
    El profesor recibe un comunicado de un colega. Ha aparecido la otra mitad de una llave de piedra para ingresar a una ciudad sagrada llena de riquezas. Se le requiere de inmediato en Perú, territorio del desaparecido imperio Inca. Y, por un accidente, Tadeo termina viajando en su reemplazo.
    Tadeo, el explorador perdido es una película bastante entretenida. Buen panorama visual general, con escenarios suficientemente trabajados, reales, llenando bien los espacios.
    Los personajes en general están bien delineados, aunque podrían tener rostros más expresivos y sus movimientos podrían flexibilizarse mejor. La banda sonora, impecable.
    El lenguaje de la animación es universal. El de los niños también. Y está muy bien que un equipo de trabajo mayormente integrado y sobre todo dirigido desde la cabeza por españoles, haya hecho una película tan ambiciosa y lograda como Tadeo, el explorador perdido.
    No faltarán los que digan que se nota la influencia de Disney u algunas otras. No es problema. Es diferente el diálogo con el arte de los demás, que la copia. Aquí hay algo más importante, que es la evolución integral de un oficio con el que el mundo de habla hispana, mundialmente respetado por la talla de sus dibujantes, tiene en cierta medida una materia pendiente, que es el del cruce de la ilustración con los movimientos.
    Pero no sólo eso. El desarrollo de áreas profesionales ligadas a la producción de este tipo de cine en particular, también es imprescindible a esta altura del siglo.
    Una película que se puede disfrutar, que marca un norte para este género, dibujado y hablado en español, y con un entendimiento del mundo que corre a Estados Unidos del ombligo del planeta.
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  • La memoria del muerto
    La memoria del muerto
    La Voz del Interior
    Cinco víctimas en busca de un autor

    Suena en muchos lugares. Las nuevas películas de terror argentinas son cada vez más y, lo que es todavía más promisorio, todas demuestran algún grado de pasión, creatividad, talento, sensibilidad, ingenio, astucia y profesionalismo. Son organismos vivos, diría un biólogo, y están evolucionando. Nadie, felizmente, sabe hasta dónde pueden llegar. O quizá sí. El que más lejos lo hizo por ahora es Andrés Muschietti, un chico de Buenos Aires que con el gran productor mejicano Guillermo del Toro como padrino y Universal Pictures como compañía, rompió este año el mercado con su opera prima Mamá, que aquí en Córdoba hizo muy buenos números, y que globalmente multiplicó sus 15 millones de dólares de costo hasta convertirlos en más de 135 millones en recaudación.

    Yendo a La memoria del muerto, es un largometraje dirigido y coescrito por Javier Valentín Diment, ambientado en el interior de una casa y su parque, donde un grupo de personas debe elegir si participar o escapar de un ritual planeado por la viuda de un amigo, ritual destinado a volverlo a la vida a través de un sacrificio múltiple.

    Para empezar, La memoria del muerto no es un filme que juegue en las mismas ligas de Mamá, ni lo pretende. En cambio, como aquel filme, está conectado de modo subterráneo con toda la tremenda imaginación de terror, gore y cine de clase B que bajo el suelo nacional está haciendo brotar hacia el sol (o hacia una noche de luna llena) cosas cada vez más sorprendentes.

    Diego Curubeto, eminencia en el estudio de este y otros géneros similares, da un muy buen punto cuando resuelve que la película es entretenida gracias a las escenas de abundantes sangre que aparecen en todo su recorrido.

    Por fortuna, estas escenas no sólo son muchas, sino que además están muy bien resueltas en algunas ocasiones, en las que se lucen los aspectos técnicos como los efectos especiales, el maquillaje, o los distintos y a veces originales puntos de vista que puede adoptar el espectador.

    También hay que hablar de los actores. Qué bien elegidos que están. Al primer vistazo, el espectador se percata de que el armazón sobre el que está montado el elenco son un puñado de caras conocidas de muy buenos actores de la televisión, como Gabriel Goity, Luis Ziembroski, Lola Berthet y Rafael Ferro. Oficio, claramente, no va a faltar, y los intérpretes formados en tiras o unitarios tienen otra característica distintiva. No llenan el espacio, o la pantalla, como un actor de teatro, pero tienen consigo el gen del realismo, ese colectivo detrás del cual la pantalla chica argentina casi siempre está corriendo.

    En síntesis, una película que los fans del terror y el gore no querrán perderse, y que el resto del público, sabiendo más o meno lo que verá, puede elegir ver o no.
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  • Proyecto 43
    Proyecto 43
    La Voz del Interior
    Jugando con la delgada línea

    “Proyecto 43” es una película ambiciosa que cuenta 13 historias distintas, protagonizadas por actores famosos de Hollywood.

    Aunque en cuestión de gustos no hay quién legisle, esta película trae consigo una abrumadora catarata de desprestigio, que no salpicará demasiado al espectador que quiera bucear en aguas sin control de seguridad.
    Si este último es su caso, pruebe y vea. Son alrededor de 13 historias, unos 18 guionistas, y aproximadamente 15 primeras estrellas de Hollywood las que participan en este banquete para gourmets del "humor loco" -como lo llaman los norteamericanos- que en este caso llega con un toque de negrura y escatología que juega permanentemente con aquello de pasarse de la raya, al estilo básicamente de Peter Farrelly, quien estuvo entre los más activos impulsores de este largometraje y acabó no solo dirigiendo sino produciéndolo, escollo tras escollo según parece.
    Peter Farrelly es quien viene de dirigir la primera adaptación de la tira cómica televisiva Los tres chiflados a la pantalla grande, aunque antes ciertamente se hizo famoso por cintas como Tonto y retonto o Loco por Mary, en las que desafió varias veces y de diversas maneras los límites del supuesto pudor público.
    Con Proyecto 43 logró poner en cartelera un proyecto que tenía más de 10 años paseándose por los hangares de Hollywood, y del cual se eyectaron precautoriamente unos cuantos participantes, como George Clooney, Colin Farrell o el director Jerry Zucker. A Richard Gere parece que ya le habían cerrado la puerta por dentro cuando intentó imitarlos.
    En el staff quedaron, sin embargo, varios actores que se animaron a dirigir, algunos, y a reincidir, otros, como, Elizabeth Banks, Steve Carr, Brett Ratner, o Griffin Dune, en orden aleatorio, lo cual es una de las posibles causas de que tantas estrellas de primera plana hayan accedido a participar en esta comedia independiente de bajo costo (poco más de 10 millones de dólares) como hoy pululan tantas en la industria yanqui. Reunirlos fue un problema, está claro: tardaron más de dos años en terminar las filmaciones, con meses de parate entre semana y semana de trabajo. Y sin que eso haya redituado mucho hasta ahora: reprobación altamente mayoritaria de crítica y público posterior al estreno, casi nula cantidad de premios ganados a la fecha, y todavía una cifra menor de recaudación a la que dicen que gastaron en hacerla.
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  • Jack el cazagigantes
    Jack el cazagigantes
    La Voz del Interior
    Aventuras en talle grande

    Si sospechaba que Jack, el cazagigantes podría ser un buen entretenimiento, delo por hecho. De más está decir que es una película para amantes de la fantasía, la aventura y la mitología, y para aquellos que simplemente quieran empezar a palpitar estas propuestas.
    Ambientada en una época cercana a la Edad Media, en algún reino ignoto, es la historia de un campesino que cumple con su destino heroico, al emprender una cruzada para salvar a la princesa de la que está enamorado, enfrentando a una raza de gigantes depredadores, y de paso descorriendo el velo de la corrupción que amenaza con derrocar al bueno del rey de su comarca.
    La historia está bien contada, y por eso decir que mueve a algunas emociones es más que un lugar común. Realmente, lo que sucede "se siente" en la butaca: suspenso, miedo, adrenalina, admiración, sorpresa, ternura, desagrado o compasión. Por si fuera poco, el guion consigue todo haciendo las cosas de manera muy simple, sin enredarse o entrar en complicaciones innecesarias. Y hace la historia accesible para los niños: probablemente ellos se interesarán, y quizá se impresionarán, en algunos pasajes, pero en general están cuidados. Más allá del contenido belicoso del relato, pasarán por algunos momentos truculentos, aunque estos han sido meticulosamente apartados de la vista, y solamente son sugeridos.
    El autor de la historia es Christopher McQuarrie, quien hace tiempo escribió Los sospechosos de siempre y, hace poco, Jack Reacher. En un futuro saldrá al ruedo con Misión imposible 5 y Wolverine.
    Volviendo a Jack, el cazagigantes, hay que elogiar también a sus actores, como Stanely Tucci, y Ewan McGregor, entre los más famosos. Pero el otro gran pilar es el buen uso de los efectos especiales.
    La escena en que los frijoles mágicos dan origen a la planta que trepa hasta el cielo (donde moran los gigantes) haciendo trizas una casa de madera y dejando a sus ocupantes atrapados entre los poderosos tallos, es admirable.
    La batalla donde los gigantes pretenden tomar por asalto el castillo se torna espectacular. La utilización del foso, la cinchada para apoderarse de la gran puerta de madera, los ingeniosos proyectiles incendiarios, ponen en vilo.Y hay más, mucho, en una película llena de sorpresas.
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  • Los Croods
    Los Croods
    La Voz del Interior
    La fuerza hace la unión

    Lo de Pixar, DreamWorks, y 20th Century Fox es de ratos una carrera cabeza a cabeza, para ver quién hace la película más original, divertida y revolucionaria del año. A veces asoman para pelear por el tercer puesto Sony, el aventurero Nick Park de Wallace & Gromit, o alguna otra compañía. Pero el centro por ahora lo disputan la casa del ratón y la de Spielberg.
    DreamWorks, justamente, volvió a darle trabajo a Chris Sanders, uno de sus directores más talentosos, para que repitiera el gran éxito que hace tres años fue Cómo entrenar a tu dragón. El regreso de Sanders se llama Los Croods y es una aventura prehistórica en la que, inevitablemente, comienzan a repetirse algunos tópicos, desde los diseños de los dragones, hasta el gag de la pelea para conseguir el huevo y devorarlo antes de que se rompa. Ya hace muchos años los padres de los chicos que hoy van al cine vieron esta misma rutina representada en un capítulo de la insuperable teleserie animada La pantera rosa.
    Los protagonistas de Los Croods son los integrantes de una familia de cavernícolas que para sobrevivir deben dar un difícil paso adelante en la evolución e ingresar en el amanecer de la civilización. Al principio, todos ellos viven en una caverna, pero la peligrosa curiosidad de uno de sus miembros, y un gran cataclismo que se acerca, los obliga a explorar la intemperie. Pronto descubrirán una flora y una fauna exquisita, pero también a un muchacho más desarrollado que ellos, que les enseñará el dominio del fuego y, sobre todo, el valor para enfrentar los miedos y, unidos como una familia, "acercarse a la luz y asomarse al mañana".
    En un plano general, Los Croods es una película divertida, llena de sorpresas, que llegan sobre todo por el lado animado (y no por el recorrido de la historia). Los escenarios imaginados por los diseñadores, como junglas, lagunas, despeñaderos, ríos, o cadenas montañosas son magníficos, no se pueden abarcar con una sola mirada. Las criaturas de esa época, también, como el tigre dientes de sable, que presenta una fisonomía adorable; o las ballenas que aún tienen patas. Aunque, dentro de este paneo, también hay que señalar algunos pasajes menos eficaces, en los que el latido humano de la historia demora la acción para hablar de los sentimientos de los personajes de un modo declamatorio y repleto de lugares comunes.
    Pero que esta apreciación no empañe el conjunto. Los Croods es una película para disfrutar con los niños, llena de colores, texturas, humor, música y dinámica. Como para verla.
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  • Parker
    Parker
    La Voz del Interior
    No rompas su ley

    Cuando usted, o sus hijos o nietos ya crecidos caminen dentro de unos años delante de los estantes de películas clásicas se encontrarán seguramente con esta muy buena producción dirigida por Taylor Hackford (Reto al destino, Ray). El filme se basa en la novela de Donald E. Westlake y cuenta con Jason Statham, una Jennifer Lopez en un papel de latina ideal para ella, y un Nick Nolte que ya merece que se lo mire de pie.

    No se confunda y piense que esta es una película perfecta, genial, o que será señalada algún día como la mejor, o una de las 10 mejores de todos los tiempos. Un clásico no necesita alcanzar esas notas para serlo. Esta sencillamente es una buena historia contada con una abundancia de aciertos, con toques de elegancia, de buen humor, de originalidad, y algunos intervalos, de apenas minutos, que al menos merecen que se piense que perdurarán durante mucho tiempo.

    Al comenzar la historia, el suegro (Nick Nolte) de Parker (Statham) lo conecta con una banda para robar en un parque de diversiones. Serán 200 mil dólares limpios. Pero después de completar la tarea con éxito, Parker tiene un contratiempo importante. Sus compañeros no quieren seguir junto a él. Traicionado y golpeado, jura venganza (él lo denomina "hacer justicia", pero ya se sabe que el hampa habla en otro idioma) y parte hacia donde los tipos se han instalado para dar su próximo y culminante golpe.

    Ese lugar es Palm Beach, un gran condominio donde los millonarios buscan no sentirse unos bichos raros. Un sitio "lleno de gente inteligente", como le dirá Leslie, la agente inmobiliaria que sin querer se cuela en la historia de revancha de Parker, creyendo que es un cliente al que podrá convertir en el hombre de su vida.

    Súmese a todo esto que Parker tiene una novia, y que el gran atraco que se planea es contra la colección de joyas más importante de la ciudad, y ya tendrá casi todos los condimentos de este entretenimiento.

    Las buenas escenas mejor no develarlas aquí, porque perjudicarían el suspenso de la película. Sin embargo, está toda la carne en el asador de un director como Hackford que ha andado y mucho y que comanda el asunto como un chef experto lo haría con la cocina de un hotel de categoría.

    Detalles de todo tipo encontrará el espectador, pasibles de ser apreciados: destellos de paisajes; estados del tiempo, del lujo y de perfiles humanos, fotografiados con calidad; ideas nuevas circulando en el aire; microclimas especiales entre los personajes; y un sabroso etcétera.
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  • Cirque du Soleil: Mundos lejanos
    “Cirque du Soleil: mundos lejanos” utiliza la tecnología 3D para registrar un espectáculo impactante y diferente del arte circense. La película incluye un homenaje a las canciones de Los Beatles.

    Soberbia. Es una palabra justa para calificar Cirque du Soleil: mundos lejanos: no es una película en el sentido tradicional, sino una exhibición audiovisual de un espectáculo impactante, a la que le han adosado un pequeño argumento y la tecnología del 3D para convertirla en una joyita en pantalla grande del arte circense.

    Mia es una chica poco común, de la que las demás muchachas se burlan por lo bajo. Viste ropa de otra época, su corte de cabello es un poco andrógino, y no habla casi con nadie. Un día, Mia se mete en una feria de variedades al aire libre, y termina sentada en las gradas de un circo. El show no es bueno, y para colmo el trapecista se precipita desde las alturas hasta el suelo. Pero cuando Mia quiere ayudarlo, pasa algo más. La arena se los traga a los dos y la chica se despierta, sola, en un mundo nuevo, con unas carpas gigantes en mitad del desierto, y sin saber el paradero del chico herido.

    Dentro de esas tiendas descubre un circo sin igual. Número tras número, las destrezas siguen siendo dificultosas, exquisitas, irrepetibles. Ni qué hablar del vestuario: extraordinario. De la escenografía: magnífica. De la música: una feliz selección. El Cirque du Soleil es una orquesta de acróbatas desplegada, ejecutando una bella sinfonía.

    La calidad visual de este show filmado es superlativa. El uso de las cámaras lentas modernas, las mismas que se usan para las transmisiones de última generación de distintos deportes, permite disfrutar de muchos más detalles de los acostumbrados cuando se presencian esta clase de puestas. Las caprichosas y estéticas formas que adoptan las telas de los trajes en el vuelo, el dibujo de la anatomía de los acróbatas, o el preciosismo de los elementos utilizados para acompañar a los atletas, son algunas de las posibilidades que regala este sistema.

    La puesta del Cirque incluye un homenaje a las canciones de Los Beatles, el grupo, y a las de Lennon, Harrison y McCartney como solistas. Maravilloso, porque el concepto de los números capta el espíritu de esos clásicos, y se pone a la altura de la imaginación musical de los geniales Fabulosos Cuatro británicos.
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  • La extraña vida de Timothy Green
    Familia y fantasía. ¿Qué dos conceptos más ligados a Disney? Sólo unos cuantos. Esos son los caminos por donde marcha La extraña vida de Timothy Green, espoleada por la presencia de su figura principal, Jennifer Garner, una actriz con etiqueta de mamá ideal, y que ya es megaestrella de Hollywood, por donde anduvo semanas atrás tomada del brazo de su esposo Ben Affleck, mientras éste festejaba el Oscar recibido por mejor película con Argo.
    La historia de esta película comienza en un centro de adopción, adonde una joven pareja es evaluada para conocer sus aptitudes parentales. El relato da rápidamente un giro hacia lo fantástico cuando el matrimonio, advirtiéndole a la asistente social que su narración al principio será difícil de creer, pero servirá para demostrar que ellos están en condiciones de criar a un niño.
    Cindy y Jim, los esposos, dan cuenta de la aparición de un ser mágico en sus vidas. Por la puerta de su casona rural, tras una tormenta, un niño que salió de la tierra removida, que tiene hojas en sus piernas, que los llama papá y mamá y que los empujó a aprender muchas cosas que no sabían acerca de darle seguridad y contención a un hijo.
    La apuesta del guionista y director, y de Disney por detrás de esta película, es fuerte. La adopción no es un tema fácil, y a través de este cuento de hadas han tratado de revelar los profundos y complejos sentimientos de amor y responsabilidad que esta clase de decisiones conllevan.
    Pero el tiro no da tan cerca del blanco. La película es de a ratos sensiblera, y en general no traspasa la pantalla, aunque por su temática debería ser mucho más intensa.
    Una pena, porque Disney, aun dentro de su acostumbrada fórmula, para algunos aceptable y para otros no, tiene años de experiencia en el abordaje de las experiencias familiares, tanto de los contenidos como de la manera de representarlos, y muchos de ellos han sido apropiados y muy populares entre la amplia platea de público internacional.
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  • Hermosas criaturas
    Hermosas criaturas
    La Voz del Interior
    El mayor sacrificio por amor

    Fuente de inspiración y triturador de prejuicios, a veces, el cine norteamericano. Una muestra más es Hermosas criaturas, típica película de la industria para jóvenes proclives a los picos emocionales que combina romance, brujerías y literatura. Y que, además, viene precedida por el prestigio de su autor y director, Richard LaGravenese, que fue nominado a un Oscar por el guion de Pescador de ilusiones (aquel filme de 1991 con Jeff Bridges y Robin Williams).

    La historia está ambientada en un pequeño pueblo del sur de Norteamérica, de esos en los que muchos chicos y chicas no quieren envejecer. Allí se está moldeando la personalidad de Ethan, un muchacho al que no le cuadra la ideología general de su pequeña comunidad, y desea escapar de ahí para estudiar en la universidad y convertirse en escritor.

    Tal vez por eso Ethan sea el único que se engancha con la personalidad de Lena Duchannes, una pálida chica de la que todos hablan por lo bajo, que un día se aparece como nueva alumna del secundario con un libro de Charles Bukowski bajo el brazo.

    Ethan se acerca a Lena y descubre a su primer amor, pero también a una bruja, que junto a su familia espera el momento en el que se convertirá en mujer y se volcará definitivamente hacia el bien o hacia el mal, según el destino o el azar de la comunidad de las brujas lo decida.

    Pero esa no es la única piedra en el zapato de la pareja. También aparecerán dos hechiceras del lado oscuro para sembrar la duda en Lena, por la supuesta imposibilidad de mantener una relación con un simple mortal, y tratan de transformar el sufrimiento en ira.

    Fluidez, suspenso y sorpresa, buenos efectos especiales, diálogos cargados de humor, banalidad y profundidad en buen balance, y actuaciones de primer nivel, hacen de esta propuesta algo interesante y distinto para el público juvenil, y también para algún otro espectador que quiera sumarse.

    La Gravanese, el director y guionista del filme, es el mismo hombre que hace algunos años adaptó el libreto de una película romántica de culto, Los puentes de Madison, como así también fue el creador de los textos de películas como Pescador de ilusiones (Terry Gilliam), El señor de los caballos (Robert Redford), o El espejo tiene dos caras (Barbra Streisand).
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  • 5-5-5
    5-5-5
    La Voz del Interior
    De la profecía al duelo

    Una rareza de la película argentina, por su contenido: una historia basada en personas y hechos reales, pero que acerca al espectador a un género con el que la industria nacional ha trabajado muy poco, pese a que contiene buenas fuentes y talentos.

    En realidad, decir que 555 encaja dentro de un solo género es etiquetarla y reducirla. El filme de Gustavo Giannini es un drama naturalista, es decir, con una mirada objetiva de la realidad, en tanto el protagonista es un hombre que acaba de separarse de su esposa y pierde cierto contacto con su hija.

    También es una historia romántica, por el único pero decisivo encuentro que ese mismo personaje tiene con una de sus alumnas de filosofía. A partir de entonces ese muchacho, Gabriel (interpretado por Antonio Birabent), entrará en el universo de Benjamín Solari Parravicini, y su vida, su confusión y su duelo virarán hacia la órbita de lo fantástico, la ficción científica, o tal vez nuevamente el drama, porque simplemente todo lo que comienza a visionar el profesor separado, puede ser pura paranoia.

    Benjamín Solari Parravicini, el hombre con el que se obsesiona Gabriel, es un pintor y escultor que existió entre 1898 y 1974, que se hizo famoso por realizar una serie de dibujos proféticos, algunos de los cuales lograron anticipar hechos históricos importantes, como la Primera Guerra Mundial o el suicidio de Alfonsina Storni.

    Gabriel descubre con gran asombro la obra de este sujeto, y empieza a descifrar lo que para él es el anuncio del inminente fin del mundo (la cifra 555 es una clave).

    Encerrado en un derruido departamento prestado, Gabriel comienza a tapizar las paredes con papeles, duerme y come muy poco, recibiendo sólo la visita de su primo Tony, otro joven mucho más preocupado con humor por los problemas terrenales, que se toma a broma sus excentricidades, y lo insta a cambiar ese modo de vida por otro más sociable, en una representación sobresaliente del actor Gonzalo Suárez.

    Dejando de lado que es una película un poco larga, 555 merece una seria recomendación. Va de menor a mayor, con pasos sencillos y ordenados, y consigue llegar lejos, urdir una trama bien rica, en la que incluso se mezclan recuerdos de películas como Una mente brillante o Matrix.

    Pero cuidado. 555 no es ni lejanamente una copia de nada. Tiene una originalidad propia y el director sabe encaminarla, pasando incluso por el terreno del thriller y el suspenso, hacia un final imprevisible y abierto.
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  • Hansel y Gretel: Cazadores de brujas
    Abandonados y furiosos

    Para los que no sepan bien de qué se trata, Hansel y Gretel es un cuento de hadas "de" los hermanos Grimm, publicado en 1812. El "de" es porque estos dos literatos alemanes no escribían cuentos, sino que los recopilaban desde la cantera oral, como también hicieron con relatos como Blancanieves, La Cenicienta o La bella durmiente.

    No tan difundido es el hecho de que los Grimm sufrieron numerosas censuras en su trabajo. Esto, porque los cuentos que manejaban era duros y crueles. Para tratarse de literatura infantil, decían algunos, era demasiado.

    Hansel y Gretel es un ejemplo más. ¿En qué tipo de sensibilidad cabe que un niño puede salir indemne de una historia que comienza cuando un padre abandona a sus hijos en mitad de un bosque? A partir de ahí, el cineasta Tommy Wirkola hizo su versión de la leyenda, un filme de acción, terror, y gore, que no debería provocar demasiada sorpresa.

    En este historia, Hansel y Gretel ya tienen alrededor de 20 años y no buscan a sus padres con la inocencia de antes. Una hechicera los mantuvo en cautiverio cuando eran niños y desde entonces la principal ocupación de los chicos es atraparla y liberar a los pueblerinos del reinado de terror que les imponen.

    En realidad, el argumento es muy sencillo. No hay ningún volumen en los personajes, ni relación emocional entre ellos. Hansel y Gretel: cazadores de brujas es una película puramente visual, estética, de sensaciones, donde brillan los efectos visuales y sonoros, el vestuario, el maquillaje, la fotografía de escenarios y de situaciones. Nada es novedoso ni revolucionario, pero está realizada en muy alta calidad. Lógicamente, para ello trabajaron empresas de primer nivel, como Spectral Motion, responsable también de los efectos de maquillaje de la saga Hellboy, o personas como Marlene Stewart, que anteriormente hizo el vestuario de Terminator 2.

    Hay brujas que se transforman en bellas mujeres, que emiten rayos mortales desde sus manos, o que vuelan sobre gruesas ramas. Hay un troll gigante y rincones de ensueño dentro de los bosques, o casas de madera y roca que transportan al espectador varios siglos al pasado. Hay escenas de luchas casi escabrosas, resueltas por intermedio del gore (ese cine que hace una comedia de lo escatológico). Hay motivos para, sin arrancarse los pelos, ver Hansel y Gretel: cazadores de brujas.
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  • Sammy 2: El gran escape
    Sammy 2: El gran escape
    La Voz del Interior
    Camino a la libertad

    Los huevecillos acaban de romperse y las minúsculas tortugas de mar hacen su peligroso y excitante viaje de bautismo desde el nido hasta el mar. Las gaviotas fallan en el intento por engullir a los pichones, pero la red de los cazadores humanos cae sobre la familia y se lleva a una parte de ella. De allí en adelante, se tratará de llevar a cabo un difícil rescate.

    Sammy 2: El gran escape es ante todo una película amena, entretenida, sana, divertida y sorprendente. La verdad es que, en ciertos aspectos, parece norteamericana. Pero es belga. Entonces, los espectadores padres tienen la posibilidad de mostrarles a sus hijos un tipo de filme original, que les permita disfrutar de la variedad y, de paso, hacerles comprender de a poco que no todo en el mundo del cine animado es Toy Story o Shrek, el estilo Pixar o el estilo Dreamworks.

    Visualmente, la película es fascinante y no pierde para nada en la comparación con Buscando a Nemo, aun cuando el famoso cuento del pez payaso pareció instalarse en el gusto colectivo como algo insuperable. El parecido más grande entre Sammy 2 y Nemo es que las dos transcurren en el fondo del mar. Además, las dos tienen que ver con un rescate. Pero las historias son completamente diferentes. Nemo transcurría en el ancho océano, mientras que Sammy sucede dentro de un acuario gigante sumergido bajo las aguas. El resto son similitudes nimias.

    Alta recomendación para los que puedan destinar unos pesos a pagar la entrada para la proyección en 3D. De los últimos meses, en su género, una de las producciones donde mejor se aprovecha el recurso. Una delicia para la vista. Mejor que Valiente o que Ralph el demoledor.

    Curioso descubrir que el estudio detrás de este tratamiento es también belga. Pero no se trata del único hallazgo. También lo es la música, que acompaña con mucha buena energía la historia, y seguramente será un éxito de ventas como banda sonora.

    En contra, principalmente, le juega la duración. A pesar de se extiende por solamente 92 minutos, podría tener algunos menos (el promedio en estos productos para niños lo acepta). Pero aun así, es muy positiva, y tiene todas las chances para dar pie a una tercera parte de esta franquicia que empezó en 2010 con Las aventuras de Sammy.
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  • Jack Reacher - Bajo la mira
    Jack Reacher - Bajo la mira
    La Voz del Interior
    Balas mentirosas

    Un francotirador dispara contra cinco personas inocentes y se da a la fuga. La policía lo apresa rápidamente y le explica que por su condición de asesino serial tiene dos salidas: la inyección letal, o la irónicamente preferible cadena perpetua. El sospechoso realiza una sola acción. Escribe en un papel el nombre de Jack Reacher. El sujeto aludido tiene la cara de Tom Cruise. Es un ex soldado con físico y cabeza privilegiada al que la abogada defensora quiere conocer inmediatamente. Cuando habla con él, le dicen que el preso es inocente, y que hay algo muy extraño detrás del caso. El apellido Reacher puede tomarse como derivado del verbo to reach: alcanzar. Alguien que alcanza algo. Tal vez al culpable.

    Jack Reacher: bajo la lupa es una película en general entretenida, con momentos de muy buen cine. Una de esas típicas películas con policías, militares, acción y suspenso. De las que gustan.

    Su magnetismo funciona cuando hay acción, y también en situaciones de calma.

    Del primer caso, el mejor ejemplo es el tiroteo decisivo, dentro de una cantera. Hay un toque de verdadera clase en esas escenas, en las que Cruise toma por asalto una casilla rodante defendida por varios criminales, mientras un viejo, dueño de un campo de tiro, acepta cubrirlo con su rifle con la única condición de que no disparará a matar. El humor se cuela elegante en toda la situación.

    El otro magnetismo surge cuando los personajes mantienen algunos diálogos que a veces parecen sacados de un clásico de Hollywood, o cuando el investigador se sumerge en las aguas de la evidencia, descubriendo detalles del mundo de las pesquisas que transmiten pasión y fascinación.

    Hay varios cabos sueltos en la narración, tal vez producto de una adaptación imperfecta de la novela original, pero en cambio ayudan mucho la música, la fotografía y las actuaciones. No es para menos, con los intérpretes que hay detrás de los personajes. Richard Jenkins es un actor fenomenal (y poco mediático). Hace aquí al fiscal general, y su presencia es lo que un cuadro de colección a la habitación de un aristócrata. Rosemund Pike está al dente en el rol de la abogada (hija rebelde del fiscal, además). Sobre Duvall y Cruise, no es necesario repetir que son grandes actores.

    La fruta exótica es Werner Herzog en el papel del villano total. Un insano que sólo puede ser encarnado por otro en igual "condición": este reconocido director alemán que ha domado la selva amazónica, hecho frente a los volcanes y a los abismos del mar con sus documentales y ficciones.

    Lástima que lo que menos funciona en el filme sea el humor, pese a todo. Por fortuna, el director deja de intentarlo después de la primera mitad, y se concentra sólo en la trama criminal. Hacer reír no es tan fácil como dar en un blanco a 600 metros de distancia, pero vale la pena seguir intentándolo.
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  • Ralph: el demoledor
    Ralph: el demoledor
    La Voz del Interior
    Nivel superado

    Disney lo hizo con Toy Story, creando una aventura animada de gran originalidad ambientada en el mundo de los juguetes. Ahora vuelve a conseguirlo, pero en el universo de los videojuegos. A manera de homenaje a ese tipo de divertimento que hizo furor en la década del ‘80, eligió a uno de los personajes más representativos de la guarnición y trazó un cuento que hace nido en las dudas y convicciones típicas de los niños, y por qué no de los adultos, mediante una serie de divertidas alternativas.

    Ralph, el personaje en cuestión, es un villano digital que se dedica a destruir un edificio, mientras el héroe del juego electrónico, Félix, gana medallas por repararlo. Pero llega un día en que Ralph empieza a pensar en serio, y se da cuenta de que quiere estar del lado de los buenos. El problema es que rebelarse contra un programa de computadoras no es algo fácil, e incluso puede llevarlo a desaparecer.

    Como película, Ralph responde al estándar instalado por Pixar y adoptado por Disney cuando este estudio la absorbió. Por el lado del relato, se trata siempre de una historia muy jugosa, con muchas variantes y, por supuesto, muy emocionante, que en Toy Story giraba en torno a un juguete que no quería ser reemplazado, y en Ralph hace foco en un malo que quiere redimir su alma para vivir más feliz.

    Por el lado visual, las maravillas van multiplicándose. Disney siempre tiene ese plus de los detalles. Hay que abrir bien los ojos con cada una de estas películas, porque en cada rincón hay una ocurrencia para festejar.

    Ahora, ellos dicen haber desarrollado una técnica que hace que los reflejos sean mucho más realistas sobre las superficies. Sin aviso previo, es probable que sólo un especialista lo note, pero hay que confiar en que en el conjunto la mejora reditúe en mayores gratificaciones.

    En una visión general, el filme tiene flaquezas a la hora de mantener la calidad de atención, y rellenan momentos con algunas corridas y ruidos de más. También hay pasajes demasiado barrocos, o empalagosos, como ciertas situaciones que ocurren dentro del juego de carreras adonde Ralph va a dar con su "humanidad". En esas escenas, puede resultar difícil enfocarse en la acción central (quizá los niños no tengan ese problema).

    Que los chicos se queden afuera de las referencias generacionales, es un detalle que no los afecta. Para ellos, por ahora, los juegos son simplemente juegos.
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  • La inocencia de la araña
    La inocencia de la araña
    La Voz del Interior
    La trampa de la ingenuidad

    Prometedor debut de un director surgido de la mejor cantera que tiene el cine argentino hasta la fecha, el colectivo de Historias breves que periódicamente financia en Instituto Nacional de Cine (Incaa), espacio donde varios de los mejores cineastas jóvenes hacen sus primeros palotes.
    En esta ocasión, se trata de Sebastián Caulier, quien participó como director en la selección nacional de cortometrajes de 2009, y que luego llevó su cámara hasta su Formosa natal para hilvanar una muy interesante fábula.
    En esa ciudad del noreste del país viven dos amigas del colegio primario, que llevarán la voz cantante de la película. Ellas tienen una visión tan inocente de las cosas que muchas veces esa mirada desnudará las contradicciones del mundo, la mayoría de las veces, para provocar una sonrisa en el espectador.
    Ellas tienen una mirada tan literal de las cosas que, cuando el profesor de biología (Juan Gil Navarro) se enamore de la profesora de gimnasia odiarán a esa mujer que se robó al hombre por el que suspiraban, hasta el punto de tramar algunas acciones para sacarla del medio.
    Acciones sobre las que es difícil tener medida a cierta edad de la vida.
    Película inteligente, serena, sencilla, mechada con generoso buen humor, que se ganó estar entre las obras competidoras de la sección de cine argentino del último Festival de Cine de Mar del Plata.
    La inocencia de la araña es un título con aire a metáfora, que es una justa representación del planteo argumental de los autores. La araña en cuestión es una mansa pero sobrecogedora tarántula que el profesor lleva consigo de una provincia a la otra, para enseñarles a los niños sobre los arácnidos, y sobre la falsedad de las apariencias. La inocencia es la de esas dos niñas que, tejiendo una maraña de inofensivas maldades, chocan con la realidad que se esconde tras la fachada del mundo.
    Muy bien las actuaciones. Las de las colegialas, presuntamente actrices no profesionales, de gran naturalidad, mérito también de unos diálogos muy simples y chispeantes a la vez. La de Juan Gil Navarro y compañía, muy logradas.
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  • Despedida de soltera
    Despedida de soltera
    La Voz del Interior
    Ellas también transgreden

    Despedida de soltera es una buena comedia, para un público preferentemente joven. Los personajes tienen conductas sorprendentes, que los hacen originales, interesantes de seguir, que les da algo de vida propia y los alejan un poco de los moldes de conducta estereotipados.

    Es una película desafiante, delirante, grotesca, absurda y divertida a la vez. Sólo la deslucen los cambios de velocidad. De a ratos es chispeante y dinámica, y luego se estira en porciones lentas y ambiguas.

    La historia comienza con Becky, una joven que les ha dado una sorpresa a sus amigas. Aunque es la "gordita" del grupo, va a ser la primera en casarse, ¡y encima lo hará con un tipo apuesto!

    Regan, Gena y Katie no pueden digerirlo. ¡Ellas lo merecían más! Si son bellas, sensuales, inteligentes y transgresoras... Así y todo, se ofrecen de buena gana para armarle a Becky su despedida de soltera, pero lo único que provocan es un gran desmadre, para colmo delante de la familia de su amiga, de bajo perfil y moderadas costumbres. Strippers y droga aparecen en escena. Pero el peor desatino es romperle el vestido de casamiento a la novia pocas horas antes de la boda. Allá irán las tres chicas, en plena madrugada, detrás de la salvación para sus almas.

    El filme escrito y dirigido por Leslye Headland obviamente saca partido del cliché comercial instalado por el cine norteamericano en torno a las despedidas de soltero. Pero ofrece material para lecturas renovadas. En esta historia, las mujeres se comportan como lo hacían los hombres en esta clase de películas. En la superficie, son decididas, intempestivas, arbitrarias, desmedidas, y tratan al sexo opuesto como un objeto. Algo así como la pesadilla del jean unisex convertido en patrón cultural.

    Por detrás, están el inconformismo, la rabia, la angustia, la mochila de un mundo más artificial, la ansiedad por encontrar la huella de una identidad. Aunque, hay algo que las cuatro amigas tienen claro, y es que no sólo hay que sufrir para conseguirlo; también hay espacio para festejar, y rebelarse es un camino para no dejarse ahogar por el mundo.
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  • Las chicas de la banda
    Las chicas de la banda
    La Voz del Interior
    El swing no tiene edad

    Los adultos mayores que solucionan sus problemas con alguna salida original y divertida en una película se han convertido en un buen entretenimiento, y de paso sirven de inspiración. Hay mujeres que posan desnudas para almanaques, o que cultivan marihuana, o como las de este largometraje belga, las hay que forman una banda de música, por solidaridad, y para canalizar sus diferentes estados del espíritu y del cuerpo.

    Las chicas de la banda comienza con el accidente en el que muere el marido de una de las protagonistas, Magda. El sepelio sirve de excusa para que el hijo que vive lejos venga de visita. Sid no se parece en nada al resto de la familia. No es elegante, ni formal, ni protocolar. Antes de irse, le reprocha a su madre que nunca lo haya ido a visitar después de tantos años.

    Magda acusa recibo y visita pocos días después a Sid, y descubre que él sigue queriendo triunfar en la música, sin mucha suerte. Un poco por el remordimiento de no haberlo apoyado nunca, y otro poco porque está empezando a experimentar grandes cambios, decide convocar a dos antiguas amigas para formar una banda de música con él.

    Ellas tres habían tenido un grupo musical cuando eran jóvenes, pero creen estar muy fuera de onda cuando oyen lo que compone Sid: una especie de hip hop mezclado con electrónica. Sin embargo, en el fondo todo es una guerra contra los prejuicios del otro. Las chicas que cantaban Edith Piaf se juntan con el casi DJ y crean algo de él, mientras sacuden su pasión y arreglan y desarreglan varias cosas de sus vidas.

    Una de las mejores cosas de la película dirigida por Geoffrey Enthoven es la habilidad para dibujar bien a los personajes y sus distintos prejuicios y mostrar como todos luchan para vencer (o no) a algunos.

    El director logrado una película bastante original, con una banda sonora simpática y rara, en la que la cámara se comporta de manera ordinaria, es decir, casi no se nota, y se limita a mostrar lo que sucede, pues lo más importante del filme está en las situaciones y en el perfil de los personajes. Hablando de estos: mucho swing el de las tres chicas de la banda; también el de Sid, el líder; y el del pianista que quiere conquistar a Magda.

    Otra cosa positiva es que esas situaciones son muchas veces graciosas. Ver a las tres señoras muy pulcras, paradas frente a sus micrófonos, junto a un cantante que poco más se revuelca en el piso, es una de las tantas.

    Tal vez el final abra una charla entre dos o más espectadores. Es como si hubieran querido hacerlo diferente dentro de lo diferente, y se hubieran pasado de rosca. Pero no invalida todo lo que se ha vivido durante el visionado previo del filme.
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  • El origen de los guardianes
    El origen de los guardianes
    La Voz del Interior
    El origen de los guardianes es una película con una imaginación magnífica, con vitalidad, con una historia que llega cerca del corazón, y con muy buenos efectos visuales. También es una película con partes oscuras, que pueden atemorizar a algunos niños. Y también, un relato sobre algunas tradiciones que no son las nuestras, a las que en muchos momentos de la película, nos asomaremos como extraños.

    El argumento tiene a Santa Claus y al Conejo de Pascuas (hasta aquí conocidos por nosotros), más el Hada de los Dientes (el Ratón Pérez del hemisferio norte), Jack Frost (figura élfica que hace llegar el invierno) y Sandman (personaje del folklore anglosajón que ayuda a soñar lindo a los niños esparciendo arena mágica en sus ojos), reunidos en una especie de grupo de superhéroes. El villano, en tanto, es Pitch Black (el negro absoluto), quien infundiendo el miedo quiere que los niños dejen de creer en los seres maravillosos y sólo piensen en él.

    El nombre de William Joyce debe ser tomado como referencia para quienes se interesen en esta película. Se trata de un escritor para niños (entre otros oficios) del que solo se conoce una uña en esta parte del mundo, pero que en EE.UU. es famoso y prolífico. De su pluma llegó hasta aquí solamente una adaptación antes de la presente, se trató de La familia del futuro. Pero Joyce tiene decenas de libros y hasta sagas escritas, y está muy vinculado al mundo del cine, habiendo colaborado por ejemplo en el concepto de la creación de personajes para filmes como Toy story y Bichos. Asimismo, como codirector, ganó este año el Oscar al mejor cortometraje animado con un trabajo titulado The fantastic flying books of Mr. Morris Less more (Los fantásticos libros voladores del Sr. Morris Menosesmás), que se proyectó en algunas salas en los últimos meses, circuló por Facebook y también puede verse por YouTube.
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  • Amor a mares
    Amor a mares
    La Voz del Interior
    Corazón en agua salada

    Amor a mares, la segunda película (después de Erreway: Cuatro caminos) de Ezequiel Crupnicoff como director, tiene buena fotografía, buena música y buen sonido. También la ayudan algunas buenas actuaciones como las de Gabriel Goity, Luisa Kuliok, Miguel Ángel Rodríguez y Paula Morales. Pero pierde peso en cuanto a su historia y guión.

    Javier (Luciano Castro) es un escritor en la mala. Lo dejó la pareja. Sus últimas tres novelas fracasaron en las librerías. Y tiene una crisis creativa. Casi nada queda de la joven promesa que supo ser y se la pasa encerrado, lidiando con los recuerdos y aferrado al vaso de whisky con hielo.

    Entonces aparece su representante, Andrés (Miguel Ángel Rodríguez), apurándolo con el cumplimiento de un contrato con una editorial. Como no hay nada que a Javier lo inspire, le ofrece un boleto para un crucero. Allí tendrá la oportunidad de encontrar una o varias historias, y convertirlas en un buen relato.

    Contra su voluntad casi, Javier termina encima del barco, donde conocerá a una serie de personajes, entre ellos a Julieta (Paula Morales), una abogada a la que le están tendiendo una trampa que podría dejarla fuera de un negocio importante con la compañía naviera.

    Lo dicho. Amor a mares está bien filmada, pero es incompleta en su contenido. Es una comedia que tiene las paredes, las columnas y el contrapiso, pero que todavía no funciona como una casa.
    Tiene unas cuantas incoherencias en su desarrollo y deja algunos cabos sueltos.

    Una misma historia puede ser contada de miles de maneras, sin caer en el aburrimiento o en la chatura, y es por eso que hay que ser cuidadoso para hablar negativamente de los lugares comunes. Pero aquí sucede lo que nadie quiere. Se dialoga sobre la base del sentido común y esto no deja volar al espectador.

    Los diálogos, elemento fundamental del género en la actualidad, tienen una chispa muy pequeña, cuando en esta clase de películas suelen ser estocadas elegantes y sorprendentes.

    Sin embargo, Amor a mares es una película que se mantiene a nivel, a flote, por las cualidades al principio mencionadas, por el atractivo de mostrar en pantalla gigante a un crucero por dentro, y sus distintas estaciones a lo largo del mundo.
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  • Frankenweenie
    Frankenweenie
    La Voz del Interior
    Perra muerte

    Los personajes son terroríficamente adorables. La proyección en 3D, magnífica. El color de las imágenes, blanco y negro. El argumento, conocido, pero a la vez rico, porque nadie se baña dos veces en el mismo relato. Hay algunos momentos donde el atractivo del cuento decae en algo, pero el final reivindica toda posible duda, pues es a toda orquesta, con acción, dramático, romántico, espeluznante y mágico.

    Víctor es un niño curioso, fanatizado por la ciencia, cuyo perro un día muere atropellado por un auto. Buscando salir de su tristeza, el chico inventa una máquina a electricidad que le permite revivir al cusco (que se llama Sparky, en inglés, palabra derivada de "Chispa"). Pero sus compañeros de colegio lo espían, y le roban la idea para hacer maldades, hasta que la travesura se desmadra y ponen en peligro al pueblo donde viven.

    El director Tim Burton filmó hace casi 30 años un corto de casi media hora de duración, llamado Frankenweenie, que recientemente decidió desarrollar hasta convertirlo en este largometraje.

    En el filme encontramos casi todos los tics del autor de Beetlejuice, El extraño mundo de Jack, Ed Wood o El joven manos de tijeras, por nombrar a las más parecidas, desde los cementerios y los seres con piernas de alambre, hasta esas típicas personalidades que no encajan, por melancólicas o por frenéticas, y que a veces caminan por el mundo de los vivos pero también lo hacen por el de los muertos.

    Pero esto que durante muchos años ha sido el gran fetiche del director, puede volverse para sus seguidores un poco repetitivo, y eso es tal vez lo que hace un poco más pesada a la historia.

    De cualquier modo, Burton es un genio en lo suyo. Es un guardián de la técnica de la animación cuadro por cuadro, y alguien que se ha torcido poquísimo, y solo circunstancialmente, en sus convicciones artísticas, pese a haber entrado hace rato a las grandes ligas de Hollywood.
    Por ello, es un cineasta para admirar y cuidar.
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  • ParaNorman
    ParaNorman
    La Voz del Interior
    No está muerto quien pelea

    Las películas de zombies vuelven a ser furor, y la animación cuadro por cuadro no se quiere quedar aparte de la moda. Lo bueno es que Henry Selick y la productora Laika vienen haciendo esta clase de productos desde hace varios años, y ya están cancheros en el tema.

    Henry Selick, que comenzó a hacerse conocido bajo el ala de Tim Burton, se independizó hace rato de su colega y con nueva compañía formateó películas como El cadáver de la novia y Coraline. La fábrica de ilusiones que ahora supervisa estaba en ruinas hace menos de una década, cuando Phil Knight, el dueño de Nike, la compró y la rellenó de dólares como a una almohada.

    Paranorman es una nueva variante, fresca, ágil, inspirada, de las historias de muertos vivos. Sobre un pueblo perdido pesa una maldición que sólo un niño de 13 años puede conjurar, un sortilegio por el cual los cadáveres brotan de las tumbas para llevarse a los que aún respiran, enviados por el espíritu dolido de una pequeña a la que en el pasado condenaron por brujerías.

    Si el espectador compra la estética de la película, disfrutará de esta aventura, que es un poco menos sombría que los anteriores despachos de la misma casa. Los monstruos con ojos saltones, que expelen jugos y pierden sus extremidades; la atmósfera melancólica, acentuada por las sombras y los colores fríos usados; el humor negro, son algunos de los ribetes de este largometraje que tuvo un altísimo costo de producción.

    Lo que no se puede dejar de apreciar es la maestría en el manejo de la técnica del stop motion. Algo que salta a la vista de cualquier espectador cuando observa la verdadera orquesta de seres y objetos animados que desfila por la pantalla, y que hacen que valga la pena ver la película más de una vez, para poder detectarlos a todos.

    Si se piensa que cada segundo de largometraje es una serie de fotografías sacadas a un mismo escenario de plastilina, donde las figuras que se retocan a mano milímetro por milímetro, para generar la sensación de movimiento, resulta asombroso observar la inusual cantidad de detalles que tienen muchas de esas secuencias.

    Una obra artesanal, para todo público, en la que además tienen un protagonismo destacado los efectos especiales, que, combinados en su medida justa con el pulso humano, hacen un cóctel único para grandes y chicos.
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  • Las mujeres llegan tarde
    Las mujeres llegan tarde
    La Voz del Interior
    El lado femenino del crimen

    Las mujeres llegan tarde es un filme con una forma de contar no tradicional, pero se las arregla para ser entendible. Una película donde los climas juegan un papel fundamental.

    La historia comienza poniendo en relieve a un hombre, marinero porteño, que es el guarda de un maletín con dinero que le dio una misteriosa mujer. En esta parte, los climas son sensuales, sórdidos. El tipo es extraño, sin duda. Acaba de dejar el mar para siempre, está completamente solo, y confundido por una marca de amor que, seguro, le hicieron con una garra.

    Luego, el espectador es transportado a un hotel en el interior de Buenos Aires. Se trata de una casona de huéspedes manejada por una mujer y su hija, a punto de caer en la bancarrota. La chica tiene un novio secreto, pese a que sigue las indicaciones de la vieja para engatusar y quizá casarse con un primo con dinero. En estas escenas, jugadas entre esas mujeres encerradas, maniáticas por la ropa y el peinado, viviendo entre objetos que fueron valiosos pero que superaron la fecha de vencimiento, se huele una psicosis que pronto subirá a la superficie.

    Lo mejor de este filme escrito y dirigido por Marcela Balza, ocurre tal vez cuando los dos caminos, el del marinero y el de las propietarias de la pensión, se cruzan trágicamente. A uno le sobra lo que las otras necesitan con desesperación. La línea de la cordura puede ser rebasada por cualquiera de los tres que dé un paso en la dirección equivocada.

    Drama policial, o policial dramático, Las mujeres llegan tarde puede ser vista como una exploración psicológica del lado criminal femenino, hecho por una directora que no eligió hacer las cosas a la manera convencional. Los tipos de encuadre, los cortes, la organización del relato, la música, los sonidos, los colores, la luz, las escenografías, van marcando ese tono, que además tiene una fuerte personalidad entrelíneas.

    Mención especial para las actuaciones. Marilú Marini, en el papel de Regina, la dueña del hotel, no tiene desperdicio. Erica Rivas, la hija, surca el rol de chica border con mucha credibilidad. Rafael Spregelburd y Andrea Pietra hacen un muy buen aporte como la pareja dueña del dinero.
    Obliga a reenfocar los lentes al espectador más tradicional, pero es una película válida.
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  • Hotel Transylvania
    Hotel Transylvania
    La Voz del Interior
    Reservado para monstruos

    Van pasando los años y observamos cómo lo que era un oficio se va convirtiendo en un meganegocio. El presupuesto de este filme trepó hasta los 85 millones de dólares. Ya estamos en condiciones de hablar de superproducciones de dibujos animados.

    Hotel Transylvania es el primer largometraje que dirige un productor y director de series televisivas de mucha experiencia, llamado Genndy Tartakovsky. Sus créditos son muy sólidos. Sólo como director, hizo capítulos de Las chicas superpoderosas, La guerra de las galaxias animada, y El laboratorio de Dexter, este último, sobre una creación propia, un cortometraje que le sirvió como tesis universitaria.

    La historia es divertidísima. En el hotel regenteado por el conde Drácula, todos los monstruos tienen una habitación y descansan en paz. Lo único que le preocupa al chupasangre es la maduración de su única hija, quien ya demuestra inquietudes de adolescente tales como... saber quiénes son los humanos. Para complicarlo todo, llegará al albergue un mochilero extraviado, justamente de esa única especie que no tiene permitida la entrada. ¡Y se embarcará en un romance con la primogénita del vampiro mayor!

    A partir de allí, los enredos, el absurdo, el humor negro y la picardía se apoderan definitivamente de la historia y componen una sinfonía muy cómica de situaciones y gags.

    Algunas de las cosas mejor logradas: el diseño de los personajes. Por el hotel se ve pasar un verdadero zoológico de monstruos, algunos muy originales. Segundo: la acción. Muchos de ellos, además, hacen cosas graciosas, como caerse, explotar, derretirse, sacarse y ponerse ojos y piernas. Casi todo el tiempo hay movimientos de ese tipo que van sorprendiendo al público. Muchos de esos detalles hacen que valga la pena verla por segunda vez.

    Algo que no termina de cerrar es el ritmo que tiene. Algunas veces, las cosas suceden tan rápido que se pierden, y en otros casos, la alta velocidad se hace tan constante que se entra en un frenesí algo molesto.

    Pero se trata de una película que sin duda vale la pena ver. Un filme generoso, que no escatimó en escenarios, protagonistas, efectos y música.
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  • Días de vinilo
    Días de vinilo
    La Voz del Interior
    Con oído propio

    Algunos cinéfilos o memoriosos encontrarán parecidos entre este largometraje y Alta fidelidad, aquel de Stephen Frears con John Cusack que se convirtió en objeto de culto. Por qué no decirlo: los hay. Pero este filme de Gabriel Nesci rebasa esa comparación y ofrece muchas cosas de cosecha propia, y algunas muy buenas.

    Para empezar, esta no es la historia sentimental de un solo personaje (que también podría estar sacada de Graduados) sino la de cuatro amigos, cada cual con una personalidad muy bien marcada, en la cual los gustos musicales juegan un rol más o menos importante, y con un prontuario amoroso bien claro por detrás.

    Damián (Gastón Pauls), el narrador, comienza el relato hablando de cuatro niños de barrio que despiertan a una etapa fundamental de sus vidas, cuando descubren los discos de vinilo y a las vecinas de barrio. Pasan los años y algunas cosas han cambiado, pero otras no. El que quería formar un grupo homenaje a Los Beatles (Ignacio Toselli), todavía insiste con eso. Luciano (Fernán Mirás) es locutor de radio y sigue enamorándose de mujeres imposibles. Damián también va de desengaño en desengaño. No puede olvidar a la supuesta mujer de su vida (Carolina Peleritti). Al parecer, sólo Facundo (Rafael Spregelburd) está en condiciones de asentar cabeza. Tiene pensado casarse con la productora del ciclo radial de Luciano (Maricel Álvarez).

    Esa es la situación en un momento dado, pero todo sigue avanzando y las lealtades y fidelidades comienzan a confundirse, aparecen viejos vinilos de los años ochenta, nuevas personas como (Inés Efrón y Akemi Nakamura), una empleada de un bazar y una colombiana que le alquila un cuarto a la réplica de Lennon.

    En sus mejores pasajes, la película de Gabriel Nesci revive algunas de las mejores características del cine argentino hecho en la capital del país (obviamente hay otro): el psicoanálisis como parte de la idiosincrasia urbana, tomado con humor; las situaciones absurdas; el costumbrismo simpático (representación de la vida cotidiana); la melancolía unida a la ternura.

    Días de vinilo es una película con buen movimiento. Suma situaciones una detrás de otra y al abrirse su historia en un abanico encuentra siempre algo interesante, cómico, delirante o suavemente dramático para decir. Hay que elogiar también lo organizado que es el argumento, pues la línea guía va de un personaje o de una pareja a la otra, sin jamás confundir o errar el oportunismo.

    Después de todo, Argentina tiene su propio oído. Y sus habitantes, ni hablar.
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  • Buscando un amigo para el fin del mundo
    Tras el sentimiento perdido

    El cine independiente norteamericano actual es una caja de Pandora, de donde pueden surgir una amplia variedad de películas, algunas de ellas difíciles de clasificar. Buscando un amigo para el fin del mundo, por ejemplo, es una extraña combinación de drama, comedia, romance y ciencia ficción. Y cuando decimos extraña no nos referimos a los ingredientes en sí, sino a lo que resulta de ellos.

    Cuando el filme inicia, el noticiero de la radio anuncia que está comenzando la cuenta regresiva para la colisión de un meteorito que destruirá el planeta. La consecuencia más inmediata para Dodge de esa funesta revelación es que su esposa se baja del auto y escapa (nunca se habían amado demasiado). Sin alterarse más de la cuenta, Dodge trata de seguir adelante con su rutina, como muchas personas del lugar donde habita. Le paga a la empleada doméstica, va a trabajar, pasa las noches frente al televisor.

    La ilusión tiene las horas marcadas y hay muchos que hablan de vivir una liberación antes de desaparecer. Dodge no parece estar interesado o capacitado para hacer algo semejante. Pero una vecina, Penny, aparece en su ventana y comienza entre ambos una historia de amor que tendrá algunas características "épicas", por estar tan ligada al acabóse de los tiempos.

    Buscando un amigo para el fin del mundo tiene todos los tics del cine independiente de los últimos años, pero eso por sí solo no basta para hacerla una película mejor. Hay que acordarse siempre que Hollywood adoptó hace bastante este símbolo de la libertad creativa y terminó por serializarlo también (afortunadamente, quedaron y quedan cientos de excepciones). ¿De cuáles señas hablamos? De los actores de mucho cartel, interpretando a personajes disfuncionales. De la búsqueda de argumentos que no se parezcan a ninguno otro, a veces exagerando con esta ruptura de las formas. De una mayor intelectualización de los diálogos y las situaciones, que descoloca a los espectadores acostumbrados, durante décadas, a otro tipo de espectáculo.
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  • La máquina que hace estrellas
    La animación no para de crecer

    En un país con tanta tradición gráfica no debería sorprender que empiecen a aparecer buenos exponentes del cine animado en formato largometraje. La máquina de hacer estrellas es la más nueva de todas, y a la vez un muy buen exponente del talento argentino.

    Ambientada en algún lugar desconocido del espacio y del tiempo, está protagonizada por un grupo de extraterrestres enfrentados a un grave problema. La máquina que fabrica las estrellas que iluminan el infinito está a punto de apagarse. Detrás de esta conspiración se encuentra un malvado ser, que mantiene prisionero al padre del protagonista, un niño llamado Pilo.

    Ante esta circunstancia, Pilo emprende un viaje hacia la máquina montado en una precaria nave estelar, dejando atrás a su madre, su abuelo y sus vecinos, y empezando a conocer a nuevos habitantes de las constelaciones, como robots o pequeñas criaturas luminosas de un poder impensado.

    Esta película se exhibe solamente en 3D y hay que decir que vale la pena pagar el precio extra de la entrada, porque lo conseguido a través de esa técnica es de verdadera calidad. Sumado a esto, también en la faz técnica, está la excelente ambientación del espacio exterior, con sus asteroides, agujeros negros, nubes cósmicas y planetas, que serán un deleite para los más chicos. También el diseño de los personajes es destacado. Igual mérito se le reconoce a los efectos sonoros, e incluso a la música, que consigue integrar con naturalidad y sutileza el tango a este cuento infantil de ciencia ficción.

    Mención aparte para el argumento. La historia está narrada de manera atrapante, con una lógica que no propicia distracciones y una buena carga de emoción. Tal vez le falte desplegarse en algunos subtemas o hacia detalles de esos que enriquecen los relatos, lo cual repercute también en esa especie de atmósfera silenciosa, carente de contexto, en la que accionan los personajes, por más que a veces lo hagan en grupo.

    De cualquier modo, la animación argentina debe sentirse orgullosa de su quehacer, pues no para de crecer.
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  • Cuando los chanchos vuelen
    Cuando los chanchos vuelen
    La Voz del Interior
    La culpa no es del pescador

    Cuando los chanchos vuelen es una nueva representación de la situación de un hombre común y corriente, que vive atrapado en la guerra entre Israel y Palestina. En los últimos años han empezado a llegar a la Argentina algunas de estas producciones de índole pacifista, y a medida que se las descubre se va encontrado que en varias de ellas se suceden situaciones humorísticas. Finalmente, como dice el proverbio, la comedia es un drama, después de que pasó el tiempo.

    Esta coproducción europea con dirección de Sylvain Estibal se titula, en francés, Le cochon de Gaza, o sea, El chancho de Gaza, en referencia al cerdo que un pescador palestino saca del mar con una red, después de una tormenta.

    Los puercos son animales vedados por las culturas musulmana e israelí, al punto de que no se les permite tocar con sus patas el suelo de esas naciones. El pescador, entonces, comienza a convivir con una doble ilegalidad cuando decide ganar algo de dinero con el animal -como si fuera un colmo de los colmos- en la región de conflicto limítrofe conocida como Franja de Gaza.

    Jaffar pasará por ello algunos sofocones, hará el ridículo, y hasta descubrirá algunos secretos bien guardados de la guerra, mientras alquila el porcino como semental a una judía. Pero contra todo, contra viento y marea, luchará por su objetivo. El humilde deseo de existir más dignamente. Pese a la pobreza, pese a los hoyos abiertos por los bombardeos en las paredes de su casa, pese a los gendarmes israelíes que usan como puesto de vigilancia permanente su azotea.

    Cuando los chanchos vuelen es una película de a ratos dura, entretenida, con algunas lagunas de ritmo y argumento, aunque con varias situaciones que la hacen ganar la partida a fuerza de simpatía. Lo que cuenta es bastante literal. No hay que buscar en ella demasiados símbolos, ni segundas lecturas, pero conserva pese a ello un cierto encanto.
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  • Tinker Bell: El secreto de las hadas
    ¿Ver o no ver "Tinkerbell"?

    Esta es la cuarta entrega de la serie de películas animadas de Disney, basadas en Tinkerbell (Campanita en el mundo de habla hispana), el personaje creado por J.M. Barrie, un escritor escocés que luchó contra los deseos antagónicos de su familia para convertirse en el creador de Peter Pan.

    Tinkerbell: el secreto de las hadas es en realidad una traducción tradicionalista del título original del filme, Secret of the wings, que quiere decir El secreto de las alas. Ello es importante porque alude al significado profundo de esta historia, en la que Tinkerbell, una nueva hermana hasta ahora desconocida llamada Periwinkle, los reyes y los demás habitantes del mundo de las hadas combaten el desequilibrio climático mientras, en segundo plano, rompen con un mito muy fuerte de su cultura, vinculado precisamente a los apéndices que les permiten volar.

    En el país de las hadas, existen una zona primaveral y otra invernal. Ambas están comunicadas, pero los habitantes de una región no pueden pasar a la otra sin correr serios peligros. Si los seres de las flores llegasen a pisar el territorio de polar, sus alas se congelarían y se quebrarían para siempre.

    El equilibrio permite la subsistencia, pero un hecho desafortunado hace que esa estabilidad se rompa y el blanco frío comience a devorarse a los demás colores. Tinkerbell y su nívea compañera Periwinkle se oponen a que eso suceda, y en un accidente, a la primera de ellas se le congelan las alas y se le quiebran.

    El universo de las hadas creado por Disney es simplemente hermoso e imaginativo. Un mundo completo construido con hojas, tallos, flores, juncos, pimpollos, polen, pétalos. El merchandising lo ha sabido explotar luego.

    Sin embargo, la historia de esta película carece de varios elementos que otras exponentes del género animado logran recrear: el humor, el ritmo aventurero, e incluso una pizca de la tan necesaria magia de los cuentos.

    El filme maneja un nivel de dificultad apropiado para niños muy pequeños (tal vez, de cuatro a siete años), pero es probable que no se muestre atractivo para niños más grandes o para algunos padres, quienes cada vez más concurren a esta clase de espectáculos esperando disfrutar de un entretenimiento familiar.
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  • Los Indestructibles 2
    Los Indestructibles 2
    La Voz del Interior
    Descanse en pedazos

    En 2010, Los indestructibles produjo eso que es el sueño de los fanáticos del cine: reunir a sus favoritos del género en una sola película. Fueron como un seleccionado de las películas de acción: Stallone, Willis, Schwarzenegger, Li, Norris, Statham. El experimento funcionó al menos en la taquilla, habían gastado 70 millones de dólares y recaudaron casi 250 millones a lo largo y ancho del mundo.

    Algunos seguidores tuvieron la lucidez de encontrarle, dentro de su alborozo, algunas fallas en la construcción de la acción, y también señalaron que Stallone no había dado lo mejor de sí mismo, por estar delante y detrás de las cámaras en simultáneo.

    Pues los muchachos parecen haber mejorado y doblado la apuesta en esta segunda parte. Se gastaron 30 millones de dólares más en producción, y Stallone se corrió de la silla para dejársela a Simon West, un experimentado en estas lides, autor entre otras de Corn air, riesgo en el aire y Tomb Raider.

    Pero por más que la mona se vista de seda… En esta oportunidad, mientras ellos hacen un trabajo rutinario, uno de sus compañeros es asesinado. Para vengarlo deben enfrentarse a un líder diabólico y a su equipo, que está robando plutonio ruso escondido en una mina desde los tiempos de la Guerra Fría.

    El filme, aunque uno no quiera verlo, está irremediablemente anclado en los años de 1980. Hasta los efectos especiales parecen anticuados, pese a ser lo más espectacular de la película.

    Y hay muchas cosas más que atrasan. Las ideologías, por ejemplo: el lugar que tiene el patriotismo, el trato a las mujeres, el lugar de la venganza. Los personajes son mercenarios que acribillan con ira, para reivindicar a seres humanos de mejor calidad que el enemigo. O los símbolos: cuchillos de hoja larga, exhibidos como prueba de hombría. Boinas que han dejado de ser las del ejército para parecerse más a las de bohemios adultos mayores.

    Y por supuesto, los actores. Stallone, Schwarzenegger, Norris, los más antiguos del grupo, parecen veteranos paseando el perro en medio de las balas, por más que intenten rodar por el suelo y pararse como héroes.

    "Descanse en pedazos" le dice precisamente el personaje de Stallone (a cambio de "Descanse en paz"), a uno de los cuerpos acribillados en la batalla. Y es su alma la que parece no encontrar sosiego.
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  • Terror en Chernobyl
    Terror en Chernobyl
    La Voz del Interior
    Para sábado a la noche

    Terror en Chernobyl es una película norteamericana que lleva el terror por un camino conocido, y que, como tal, sólo empuja al espectador hasta una emoción tutelada, una especie de miedo sin sorpresa ni tanto vuelo. Claro que todo depende de lo que busque el espectador. Algunos pasarán el rato con lo que tienen, otros le demandarán al filme un plus.

    Seis jóvenes se trepan en Kiev (Ucrania) a un recorrido de turismo extremo comandado por un guía de dudosa calaña. El objetivo del viaje, que algunos se resisten a emprender, siendo finalmente llevados por la mayoría, es realizar una visita a Pripyat, ciudad colindante a Chernobyl, abandonada luego del famoso accidente nuclear e infestada por la radiación.

    Sólo que la radiactividad pasará a segundo plano cuando descubran que dentro de ese perímetro, vigilado por el ejército, no están tan solos como creían.

    El dibujo grueso de los personajes, que desecha una parte importante de cualquier trama, pero sobre todo impide identificarse con ellos, es uno de los puntos flacos de este filme.

    En cambio, uno de los gordos, es el siempre recomendable recurso de mantener al generador del miedo lejos del alcance de la cámara, motivando así a los demonios de la mente del público a jugar su propio papel.

    Lástima que la materialización de ese miedo no esté entre lo más inspirado de la producción artística.

    Algo muy bueno del filme debut de Bradley Parker (formado como especialista en efectos especiales en la industria norteamericana) es el modo en que utiliza a Chernobyl como personaje de la historia. Podría decirse incluso que el filme tiene dos tipos de suspenso. Uno alimentado por la extraña figura de la ciudad, abandonada y radiactiva, y luego el que se filtra como una niebla, a partir de que los personajes caen en la cuenta de que hay algo cazándolos.

    Una película que no se aparta de las modas del género, pero ofrece pasar un buen rato.
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  • Pompeya
    Pompeya
    La Voz del Interior
    Un policial de riesgo artístico

    Lo llaman "cine dentro del cine" y es cuando en una película se muestra cómo es el proceso de hacer un filme. Deben haberlo hecho en todos los idiomas. Lo llaman "cruce entre ficción y realidad", y es cuando un personaje se cruza con su creador en algún plano de la existencia, generalmente la ficticia. En este filme, un joven guionista se topa cara a cara con los personajes del policial que está escribiendo. No lo llaman de ninguna manera, pero es un policial y es argentino. Esto es Pompeya, la película, el resultado del trabajo de artistas argentinos que han bebido mucho vino europeo de la bota, y que a la hora de expresarse no se parecen a Hollywood aunque tampoco a Francia.

    En la pantalla, tres socios están construyendo, sentados frente a una computadora, fumando y tomando café y cerveza, la peripecia de tres muchachones del Gran Buenos Aires que, por parar la olla de alguna manera, terminan arriesgando la vida entre dos fuegos: el de la mafia rusa y el de la mafia coreana que también están presentes en este territorio. Y no sólo eso. También, enfrentados entre ellos.

    Pese a algunas situaciones confusas menores, Pompeya es una película entretenida y tiene una cierta sinergia que atrae para mirarla. En buena parte, la explicación a esta cualidad está en el hecho de que se "huele" la honestidad artística de los autores detrás de la cámara, y de que también se adivina que esos muchachos están buscando, detrás de la innovación, un poco de libertad.

    Pompeya tiene buena música, actuaciones, y un muy interesante trabajo de producción que hace creíbles escenarios y escenas como los que muestran el mundo de la mafia coreana, por ejemplo. Un verdadero logro en esto. Tal vez le faltó resolver el tema del manejo del suspenso, algo que casi desaparece al ser anticipado permanentemente por quienes van elaborando el relato delante de la cámara.

    Tamae Garateguy, responsable máximo de este filme, es mujer, y tiene un largometraje previo estrenado, titulado Upa, una película argentina, que es una parodia del fenómeno del nuevo cine argentino de los años 1990.
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  • La plegaria del vidente
    La plegaria del vidente
    La Voz del Interior
    El hombre que soñaba que era una mariposa

    El filme es un gran policial negro argentino dirigido por Gonzalo Calzada (su único antecedente previo es el drama Luisa, con Leonor Manso) y basada en una premiada novela de Carlos Balmaceda (no confundir con Daniel Balmaceda, el historiador), que se inspiró en un caso policial, el del "Loco de la ruta", que fue célebre en su ciudad de residencia, Mar del Plata.

    La trama sigue los pasos de un asesino serial de prostitutas, investigado por un pertinaz comisario que no duda en enfrentarse a sus corruptos jefes, o acudir a un vidente ciego, para acercarse a la verdad.

    El motor no tan oculto es el pesado pasado de este inspector, quien perdió a su hija 20 años antes durante la investigación de un caso similar, que ahora parece marcar el regreso de su viejo rival.

    Muchos son los aciertos de este filme. Una historia que permite ir armando un rompecabezas intrincado, pero fácil de entender. Un excelente montaje de imágenes, que agrega significados impensados a la historia, y hasta le da realismo a las ensoñaciones del vaticinador. Buenas actuaciones, buena música, buena fotogorafía, buenas escenografías, y buen ritmo.

    Cabe advertir, de cualquier modo, que presenta algunas escenas fuertes por su contenido de violencia.
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  • Un amor imposible
    Un amor imposible
    La Voz del Interior
    Diferente, pero no tanto

    La actriz principal de esta película, Emily Blunt, tiene razón cuando dice que el director Lasse Hallstrom tiene predilección por las historias que se salen de lo común. Basta recordar algunos títulos de cosecha de este realizador sueco traspasado al cine anglosajón, para comprobarlo. El año del arcoíris, filmada en su país natal en 1985, cuenta de una madre enferma y dos hermanos que se separan para ir a pasar una temporada con parientes, algunos de los cuales no son precisamente "normales". Le valió dos nominaciones al Oscar.¿A quién ama Gilbert Grape?, de 1993, con Leonardo Di Caprio, Darlene Cates y Juliette Lewis, es la de un muchacho está siendo consumido por la responsabilidad de cuidar a su madre obesa y a su hermano especial, cuando el amor le llega al comienzo como un problema más.

    Pero en los últimos años el trabajo de este realizador ha tenido algunos altibajos, y Amor imposible está entre ellos. Si bien el título que le dieron en Argentina la hace parecer como una película irremediablemente romántica, la obra original parece plantear otra cosa desde su propio nombre: Pescando salmones en Yemen.

    Tal vez influya nuestra propensión latina a poner el amor por encima de todo, pero la moderada valoración de esta película tiene que ver con otras cosas más.

    Una bastante importante es la amplitud de los temas que han querido abarcar los guionistas y el realizador. Un adocenado oficinista (McGregor) del departamento de Pesca del Reino Unido es contactado con una diferencia de horas por dos poderosos interlocutores. Uno es un jeque (Waker) que quiere hidratar el desierto e implantar salmones para la pesca en Yemen. La otra es la jefa de prensa (Scott Thomas) del premier británico, quien busca impulsar desesperadamente un proyecto pacifista para recomponer las relaciones con Medio Oriente. En el camino, el empleado del ministerio conocerá a la descorazonada secretaria del yemení (Blunt) y esto avivará la crisis en su matrimonio.

    Tenemos entonces: política, pesca, y romance, Gran Bretaña y Yemen, tres componentes que si bien hacen distinta de las demás a la historia, parecen robarse el ángel de los sentimientos que aparecen enunciados en la pantalla.

    En general, una película correcta, pero con poca vibración.
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  • Fuera de juego
    Fuera de juego
    La Voz del Interior
    Peces de los negocios

    En esta era de escasez de comedias, donde si uno se pone a analizar un poco descubre que todo lo que se ve son filmes policiales, de dramas y acción, las películas como Fuera de juego deberían ser reconocidas y protegidas. Sería como ir en contra de los supuestos conocedores del gusto del público, que creen que otros géneros son los únicos que funcionan. También sería una manera de apoyar a los que son capaces de extraer el jugo de la risa de una realidad a veces muy dura.

    Pero, por suerte, Fuera de juego es un largometraje que puede defenderse por sí mismo. Dirigida por el español David Marques, un director relativamente conocido en España, y protagonizada por un puñado de muy buenos actores, en especial Fernando Tejero, Diego Peretti y Pepe Sancho, el argumento gira en torno a dos chantas que dicen ser representantes profesionales de futbolistas, y que tratan de pisarse la cabeza uno a otro para hacer el negocio de sus vidas, vendiéndole un futuro crack al Real Madrid.

    El filme transcurre casi completamente en España y es una suma de aciertos no sólo en las ideas narrativas, sino en los diálogos entre todos los personajes (hay varios más), que por ratos son muy chispeantes y siempre muy graciosos.

    A todo esto hay que sumarle, además, el rico despliegue de temas e interpretaciones que consiguen director y libretistas. Si la trama consigue, muy eficazmente, entre chanza y chanza, arrojar una mirada sobre el mundo de los negocios a veces espurios del fútbol, también es una libreta de apuntes acerca de los afectos, la fidelidad, o la amistad.

    Los pequeños lapsus, tanto en la verosimilitud del argumento como en su permanente atractivo, o los perdonables yerros de los actores, se vuelven todavía más pequeños, y la hora y pico que dura la película se hace entonces muy llevadera.
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  • Acorralados
    Acorralados
    La Voz del Interior
    Fábula sobre la retención de ahorros

    Plantear hoy un cacerolazo en la vía pública puede tener mayor o menor éxito, dependiendo de varios factores, como el motivo del reclamo, el clima político, o el grado de compromiso de los ciudadanos. Hacer una película sobre un conflicto que marcó a fuego a los argentinos hace una década atrás, parece casi un acto de temeridad de parte de un director, que tal vez haya tenido razones muy personales para rodar este filme, y que debe conocer la resistencia que el espectador local siente por revivir el pasado traumático de este país en un cine, pero que aún así siguió adelante con este proyecto.

    Qué lástima que no haya conseguido algo más importante. Una buena película siempre mejora, enriquece o purifica nuestros conocimientos o percepciones sobre algunas cosas. Pero aquí lo que ocurre son varias cosas.

    Una de ellas es la poca consistencia del planteo dramático. El protagonista es un jubilado que, durante el corralito financiero de 2001, ingresa a un banco y toma a varios rehenes con una granada en la mano, demandando que le devuelvan su dinero. ¿Ante qué estamos? ¿Ante un thriller? ¿Ante un drama? ¿Ante una comedia absurda? Por cierto que la trama se pasea por todos esos géneros, y bien podría incluirlos a todos, pero queda muy lejos de una actitud que a veces es muy necesaria en estos casos: aferrarlos y jugar con sus reglas. Ejemplos hay de sobra en el relato. Pero uno llama especialmente la atención. El tratamiento que le dan al personaje del jubilado/Luppi. El sujeto es convertido en héroe por la película, cuando ha infringido él también las leyes que reclama que se cumplan. Como mensaje para una sociedad que pretende madurar cívicamente, no es de lo más recomendable.

    Otra de las más notorias es la falla en la dirección de actores. En el elenco hay figuras como Federico Luppi, Esther Goris, Gustavo Garzón o Gabriel Corrado, que gracias a su oficio tapan un poco los errores, pero que así como aciertan, fallan cuando los obligan a decir frases fuera de contexto, los dejan en el aire cuando deben redondear una situación, o los llevan a adoptar posiciones corporales poco naturales o incómodas. Falencias que se acumulan y le confieren a este filme, quizá, un interés sociológico más que artístico. Última recomendación: llevar tapones para los oídos.
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  • Madagascar 3: Los fugitivos
    Madagascar 3: Los fugitivos
    La Voz del Interior
    La selva vuelve a la ciudad

    En la tercera de Madagascar, los personajes sufren tantos golpes que el espectador termina convencido de que son indestructibles.

    Más de mil millones de dólares de recaudación solamente por taquilla de las dos primeras partes hacían impensable que DreamWorks (la compañía de Steven Spielberg y socios) no se tomara el trabajo de hacer la tercera parte. La titularon Madagascar 3: los fugitivos, y cuenta la historia de los cuatro principales animales de la saga, el león, la cebra, el hipopótamo y la jirafa, tratando de regresar desde África hacia el zoológico de Nueva York, donde comenzó toda la historia.

    En el camino, harán escala en Montecarlo, la por excelencia de la localidad marítima francesa del juego y el refinamiento, y allí encontrarán a una policía de animales implacable que los perseguirá hasta las últimas consecuencias y los obligará en mitad del viaje a camuflarse dentro de un esperpéntico circo.
    Esta Madagascar tiene más polenta, es más vistosa en sus colores y más atrevida en su explotación del slapstick, es decir, en la bufonada, en la utilización de la violencia física de una manera tan exagerada, que resulta absurda y por ello cómica.

    Tom McGrath, director de las tres Madagascar y también de Megamente, tiene una teoría al respecto. Opina que en Megamente, que involucra a los típicos superhéroes norteamericanos, y transcurre en Nueva York, fueron sumamente cuidadosos con la utilización de la violencia, para no remitir a los atentados terroristas, y no utilizaron el slapstick para que los espectadores sintieran que el protagonista “realmente” salvaba a alguien.

    En Madagascar ocurre directamente todo lo opuesto. Los personajes sufren tantos tipos de golpes que el espectador termina seguramente pensando que son indestructibles o que la violencia no produce consecuencias serias.

    La Real Academia Española da tres definiciones de la palabra paroxismo. Una es “exaltación extrema de los afectos y pasiones”. Otra, “exacerbación de una enfermedad”. La tercera: “Accidente peligroso o casi mortal, en el que el paciente pierde el sentido y la acción por largo tiempo”. Un poco de cada una de ellas hay en algunos pasajes de esta película que dos o tres veces se pasa de rosca en su persecución de la acción.
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  • Hombres de negro 3
    Hombres de negro 3
    La Voz del Interior
    Sin documentos

    En 1997 se estrenó la primera Hombres de negro y en 2002 la segunda. Esas dos hicieron, juntas, más de mil millones de dólares de taquilla en todo el mundo. Quintuplicaron lo invertido y realmente fue un acto de justicia, porque la idea de la película era buena, el guión dinámico y divertido, los diálogos cargados de buen humor, los efectos especiales novedosos, y los protagonistas principales muy carismáticos, quienes además lograron mucha química en la pantalla.

    Todo viene de un cómic creado en 1991 en EE.UU. Todas las adaptaciones al celuloide tienen la misma estructura: una agencia no gubernamental estadounidense dedicada a la caza de extraterrestres ilegales escondidos en la ciudad de Nueva York. Dos de sus hombres más brillantes, el agente J y el agente K, son los encargados de algunos de los casos más difíciles.

    En esta oportunidad, un caso particular obliga a J realizar un viaje en el tiempo hacia 1969, al día del lanzamiento del primer cohete que llegará a la luna, para intentar salvar a K de la muerte y, también, para detener a un alienígena que da inicio en esa fecha a una invasión extraterrestre que recién llegará en el futuro.

    Una trata entretenida que sólo tiene algunos mínimos nudos un poco vidriosos, pero que maneja con habilidad las idas y vueltas constantes, provocando incluso algunas sorpresas. Dos de sus guionistas principales son reconocidos en el ambiente: David Koepp y Etan Coen. En total fueron cuatro.

    Pasaron 10 años desde aquella secuela y, pese a la gran cantidad de tiempo, el equipo volvió a reunirse casi intacto, algo tan difícil de lograr como lo obtenido sobre la pantalla, donde casi todo sigue como entonces, es decir sin "envejecer", como se dice en la jerga del arte.

    Steven Spielberg vuelve a ser uno de los productores. Barry Sonnenfeld el director. Tommy Lee Jones y Will Smith los dos hombres de negro. Los chistes tiene casi el mismo corte de los primeros. Los efectos especiales son idénticos. El diseño de las criaturas sigue siendo de lo mejor. En resumen: los seguidores pueden estar bastante tranquilos con lo que encontrarán.
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  • Misión secreta
    Misión secreta
    La Voz del Interior
    El alumno supera al maestro

    “Misión secreta” fisgonea en el día a día del espionaje y contribuye a alimentar el mito de los agentes de la CIA y el FBI. Y nada más.

    La inteligencia, la convicción, la prudencia, la sensatez, la sagacidad, el coraje, el misterio, el atractivo físico, son algunas de las cualidades que se asocian a los hombres o mujeres dedicados al espionaje. El cine ha contribuido a alimentar ese mito y se sirve también de él. Por eso Misión secreta tiene un magnetismo de base que ilusiona. Las conversaciones entre agentes de la CIA y el FBI de elevado coeficiente, a las que el espectador puede asomarse como un testigo privilegiado, son parte de ese juego. La posibilidad de fisgonear al minuto los movimientos de uno de esos sujetos, tal vez el más preparado de todos, en el paso a paso de sus días, para saber cómo vive, adónde va, qué hace, también. Y habría más ejemplos.

    Entonces, partiendo de ese principio, esta es una propuesta interesante para cierto tipo de público, siempre y cuando tenga en cuenta que no se dará con muchos lujos cinematográficamente hablando.

    La historia es relativamente sencilla. Una serie de enredos mortales, entre espías de hoy formados durante la Guerra Fría, en la cual corren peligro la vida de un joven agente y su familia.

    Misión secreta es un filme con errores muy notorios en su lógica narrativa, un puñado de situaciones confusas o mal desplegadas y momentos poco creíbles (como la visita al espía ruso encarcelado) que, aun así, nunca llega a naufragar. En términos boxísticos, es como esos peleadores de medio pelo que van al frente y dan y reciben hasta el final, regalándoles a los fanáticos buenas dosis de imprevisibilidad y de entrega, dos bienes muy valorados en cualquier espectáculo.

    Este largometraje dirigido por Michael Brandt, con sus falencias y todo, se las arregla para construir algún suspenso, y para tomar varios giros sorpresivos, lo cual junto con un buen andamiaje técnico termina haciéndole llegar hasta el round final de pie y con una entereza al menos digna.
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  • Los padrinos de la boda
    Los padrinos de la boda
    La Voz del Interior
    Unos aguafiestas

    Cuatro amigos británicos con la maduración un poco retardada viajan juntos a Australia para participar en un acontecimiento inesperado. Uno de ellos conoció a una chica en una pequeña isla durante unas vacaciones, y el flechazo fue tan intenso que decidieron casarse. Pero eso pasa a ser un detalle. Al llegar a la casa de la novia, descubren que es una mansión, propiedad de un senador, el suegro, y que a la fiesta asistirá la más selecta crema de la sociedad local.

    Enfrentados a esta situación, los muchachos ingleses son una especie de elefante suelto en un bazar, y pronto empezarán a dar muestras de ello. Uno, emborrachándose porque le rompieron el corazón hace muy poco; otros dos, enredándose con un peligroso traficante local de drogas. Todo esto, mientras la prometida se esfuerza por tomar con una sonrisa los papelones que se suceden uno tras otro, la suegra (bienvenida reaparición de Olivia Newton John) se convierte, con la ayuda de algunas sustancias, en la principal animadora de la fiesta, y el senador se desvive por disimular y seguir tejiendo sus relaciones políticas.

    Stephan Elliot es un director conocido en Argentina, que en 1994 dirigió una pequeña comedia de culto, Las aventuras de Priscilla, reina del desierto, y de quien últimamente se vio Buenas costumbres, también una comedia, en este caso acerca de un joven inglés que se casa con una glamorosa norteamericana.

    Tema parecido al que trae ahora con Los padrinos de la boda, aunque en este caso se produce un retorno al tema preferido de muchas humoradas, que toman a la ceremonia del casamiento como su eje.

    La película tiene muy buen ritmo, buenas actuaciones, buena banda sonora, buena fotografía. Evaluar la calidad de su humor es más delicado, porque allí tallan muchísimo las cuestiones de gusto personal. El espectador encontrará ironías acerca de clases sociales, slapstick (exageración de la comedia física), humor escatológico, de rivalidades entre países, acerca de las parejas.
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  • Battleship: Batalla naval
    Battleship: Batalla naval
    La Voz del Interior
    Tsunami de acción con extraterrestres

    "Batalla Naval", basado en el popular juego de guerra, ofrece buenos momentos de acción, aunque también mucho de sensiblería política norteamericana. Plantea una guerra de la humanidad con una civilización avanzada.

    Nueva sociedad entre la industria del cine norteamericano y la compañía de juegos y juguetes, también de esa nacionalidad, Hasbro. Si recientemente estas dos empresas dieron éxito a la saga de películas de los Transformers, en esta ocasión es el turno de Batalla naval, una película en donde la marca en el orillo se ve claramente.

    Primer descubrimiento, encontrar que la mundialmente famosa Batalla naval se jugaba ya en 1931, tomando como referencia la Primera Guerra Mundial y usando lápiz y papel. En el presente, los barcos se convirtieron en pequeños barrios tecnológicos surcando el mar, generalmente enfrentados a otras embarcaciones de similar poder bélico.

    Pero la imaginación de los artistas va un poco más allá y, tomando como base lo que ocurre en el videogame, plantea en esta película una invasión mundial por vía marítima que enfrenta básicamente a un destructor norteamericano, en contra de una flota de extraterrestres venidos desde otro sistema solar a apoderarse de las posesiones de la raza humana.

    Si bien la película tiene una hora y pico de buena acción, y a figuras como la cantante negra Rihanna haciendo su debut cinematográfico, pueden jugarle en contra algunos puntos endebles. Por ejemplo, el tener una introducción demasiado larga, donde se dan más vueltas de las estrictamente necesarias para desplegar a los personajes sobre el tablero y de a ratos hasta queda de lado el contenido de ciencia ficción de la historia.

    Asimismo, Batalla naval muestra una sensiblería política que ya quedó perimida en el cine norteamericano. El patriotismo norteamericano expresado de manera burda, casi como si se buscara captar reclutas inmediatos entre los espectadores, se entremezcla en esta oportunidad con una extraña manipulación de los sentimientos de los espectadores, consistente en convertir a un soldado sin piernas rescatado de un hospital militar, en uno de los héroes de la Batalla naval.

    En fin, la película propone un entretenimiento aceptable, pero para observar con las antenas paradas, porque sus segundas intenciones están ahí demasiado al acecho.
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  • Comando especial
    Comando especial
    La Voz del Interior
    Un policial cómico y hormonal

    Ya estaba inventado. Pero lo reciclaron. Existió entre 1987 y 1991 en la TV norteamericana un show acerca de un grupo de policías especializado en investigar delitos entre gente joven. Sus cuarteles quedaban en el número 21 de la calle Jump. De ahí el título 21 Jump street que en aquella época (y ahora en la versión para cine) se tradujo al español como Comando especial. Al respecto, hay que prestar especial atención a un pequeño guiño al original, que tiene que ver con la aparición en pantalla de un actor de culto del cine de 1990.

    En esta oportunidad, los agentes Jenko y Schmidt, uno un "popular" y el otro un "nerd" de la escuela secundaria que luego se hicieron amigos en la academia de policía, y salieron a la calle como bicipolicías, son degradados por su escaso entendimiento para trabajar. Y van a parar a la calle Jump. La comisaría funciona dentro de una iglesia, la del Aroma de Jesús, como para que el lector se vaya haciendo una idea de las condiciones imperantes.

    Entonces, Schmidt y Jenko se enteran de su nueva misión: infiltrarse en una escuela secundaria y detectar a los distribuidores de una droga que mató a una adolescente poco tiempo antes.

    El filme funciona como una mezcla de American pie (comedia adolescente) y Arma mortal (comedia de acción), aunque felizmente se resiste a ser etiquetado, como los dos protagonistas, que a través de su manejo corporal pero también a sus ocurrencias le dan un soporte especial al estilo de la película. Esto es, jugar con un humor incorrecto, algo procaz, soso, que atraviesa el ridículo hasta llegar una estación más allá, en donde se dibuja suavemente una sonrisa tierna y pícara al mismo tiempo.

    Más allá del resumen apretado hecho de la historia, el argumento de Comando especial es como un viaje en un desvencijado camión con gallinas. Sucio, desequilibrado y lleno de cacareo. Pero tiene un delicioso sabor a aventura, a esas locuras que cada tanto hace el ser humano y que le dan un gusto especial a su vida.
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  • Los vengadores
    Los vengadores
    La Voz del Interior
    La unión hace una superfuerza

    “Los vengadores” combina magníficos efectos especiales con diálogos punzantes y cargados de humor para construir un filme de primer nivel.

    Gran película del sello Marvel (que además de publicar historietas, desde hace unos años también produce películas), cuyo eje es la reunión de varios de los superhéroes más famosos de la firma para afrontar juntos una espectacular aventura.

    Indomable ritmo, magníficos efectos especiales, diálogos punzantes y cargados de humor, personajes bien definidos, lucido vestuario, purísima banda sonora, son algunas de las características de esta superproducción que prolonga la buena senda por la que vienen transitando los largometrajes de esta franquicia en los últimos años.

    El extraterrestre Loki, hermano renegado de Thor, llega a la Tierra para perpetrar su venganza: aplastar al tercer planeta en distancia al Sol. Tras fracasar el intento de defensa de los servicios secretos norteamericanos, el jefe Fury acudirá a un plan que hasta entonces los concejales del gobierno nunca le habían aprobado: reunir a los superhéroes que, desparramados, viven sus vidas como pueden en algunas ciudades del mundo, entre ellas Nueva York.

    La estrategia puede funcionar, pero para ello los poderosos Capitán América, Viuda Negra, Thor, Ojo de Halcón y Iron Man deben aprender a trabajar como equipo.

    Y este, precisamente, es uno de los vectores por donde viaja este buen guión escrito por el hombre que también dirigió la película: Joss Whedon. Los superhéroes, históricamente, han sido presentados como pasto de trabajo para los psicólogos. Ser diferentes, aunque ello se deba a la posesión de poderes especiales, es un obstáculo en el camino de la integración social, y muchas veces esta condición afecta la personalidad de estos individuos, volviéndolos hoscos y misteriosos.

    Whedon maneja este perfil del argumento con la misma habilidad con que reparte la acción y los enlaces entre los sucesivos clímax de la historia, y así logra que ésta esté respaldada por un dramatismo si bien superficial, bastante creíble. Resulta bastante lógico que así sea, al descubrir que Whedon es un escritor y director respetado de Hollywood, con una cierta especialización además en esta clase de historias. Ha sido guionista de obras como Alien: resurrección, o Titán AE, y director de Thor, la película, y, entre otras, de algunos capítulos de la serie Buffy, la cazavampiros.
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  • Piratas! Una loca aventura
    Piratas! Una loca aventura
    La Voz del Interior
    Calaveras de plastilina

    “¡Piratas! Una loca aventura” renueva el humor y la magia en altamar.

    Todo parece divertido en esta película de animación basada en dos libros infantiles, cómicos, de piratas. Según el editor de esas novelas, el autor las escribió para convencer a una muchacha de que abandona­ra a su novio por él. No logró con­quistarla, pero al me­nos atrajo a la industria del en­tre­tenimiento. Uno de los fun­da­dores de un estudio dedicado a la animación en plastilina se interesó en transformar dos de esos libros en ¡Piratas! Una loca aventura. Estamos hablando de Peter Lord, conocido también por realizar Pollitos en fuga, por producir los populares unitarios para televisión y el largo de Wallace & Gromit, La batalla de los vegetales.

    ¡Piratas!... tiene toda la magia de esa técnica desarrollada hasta la genialidad por estos artistas. La historia es la de un grupo de piratas de segunda categoría, comandados por un sujeto que se encuentra frustrado por no haber podido ganar nunca el concurso de Pirata del Año.

    El desafío está por realizarse una vez más, y los competidores, dueños de enormes botines y mejores barcos, parecen ser demasiado para él. Al ver herido su orgullo por las burlas, decide cumplir con su sueño a cualquier costa, incluso si la reina Victoria le ha puesto precio a su cabeza o si la versión caricaturizada de Charles Darwin, el gran científico, se cruza en su camino y amenaza con echarlo a perder todo torpemente.

    ¡Piratas! tiene mucho, pero mucho humor, tanto en los diálogos entre los personajes, como, arrolladoramente, a través de las interminables posibilidades creativas que brinda la plastilina, que además le confiere a todo un clima de calidez típico de lo hecho a mano.

    Temas como la amistad, el compañerismo, la rebeldía, la valentía, y la lealtad, están presentes en el relato, pero lo importante no es sólo que la película pueda revivir esos valores, sino el cómo lo hace.
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  • El príncipe del desierto
    El príncipe del desierto
    La Voz del Interior
    Petróleo sangriento

    "El príncipe del desierto" se sostiene con buenas dosis de aventura, intriga y escenas bélicas, pero no termina de convencer.

    El rico y poderoso corazón del mundo árabe está echando raíces dentro de la industria internacional del cine. Al estilo de muchas realizaciones hollywoodenses de las décadas de 1950 y 1960, El príncipe del desierto es una historia épica en la arena, con sultanes, amores prohibidos, imperios y guerras tribales, aunque con una marca distinta en el orillo.

    Esta vez, con equipo europeo y con un director francés de renombre, Jean Jacques Annaud (El nombre de la rosa, La guerra del fuego), los hilos del espectáculo son manejados por un grupo de qataríes. Se habla del Instituto de Cine de Doha, y de un productor llamado Tarak Ben Ammar, que empezó convenciendo a los norteamericanos de las bondades de filmar entre las dunas (a gente como George Lucas, en tiempos de La guerra de las galaxias) y que muchos años después ha puesto en órbita la primera superproducción originaria de ese país islámico.

    La trama logra por momentos contagiar un creíble dramatismo. Comienza tras una guerra, a principios del siglo 20, en la que el vencido acepta entregar a sus dos hijos varones como prenda de paz.

    Los niños son criados junto a los hijos del sultán más poderoso, y se espera que pronto vuelvan a su pueblo de origen, cuando la segunda parte de aquel pacto es violada y comienzan las hostilidades.

    Existe una franja de tierra neutral entre ambos reinos, y de pronto uno de los bandos comienza a extraer petróleo de ella de manera clandestina. Sus contrincantes se opondrán a ello por considerar que es abrirle la puerta al colonialismo occidental, y en mitad de la tirante red quedarán atrapados hijos, esposos y esposas, padres y leales aliados.

    Buena fotografía, acertada aunque algo omnipresente música, impactante vestuario y trabajo de extras. Eficientes actuaciones, buen dramatismo, logradas escenas bélicas. Muchas cualidades, pero aún así, no tan buen resultado, pues la película pocas veces se arma del todo.
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  • El Lórax: en busca de la trúfula perdida
    Ecología animada

    Al título original de esta película, Dr Seuss’ The Lorax, debe prestársele atención porque, cuando para el mercado argentino la bautizaron como El Lorax, dejaron de lado una información importante acerca del origen de la obra.

    Dr. Seuss, nombre artístico de Theodor Seuss Geisel, fue un escritor de cuentos para niños y director de cortos animados que dejó huella en algunas generaciones de lectores norteamericanos. Autor entre otras de How de The Grinch stole Christmas (que en Argentina se conoció como El Grinch) u Horton y el mundo de los quien, se destacó también por tener claras posiciones políticas y sociales de compromiso con su país, algunas de las cuales quedaron plasmadas en sus obras.

    La historia del Lorax, por ejemplo, es un alegato en contra de la explotación indiscriminada de los recursos naturales. El tema está disperso a lo largo del argumento. En éste, un niño llamado Ted desea cumplir el sueño de una chica para así ganarse su corazón. Ese sueño consiste en poseer un árbol verdadero, algo casi imposible en la ciudad que habitan, donde los gobernantes han hecho un culto de lo artificial y viven pensando en cómo alimentar la docilidad de la población.

    Pero Ted desafía las reglas y cruza el límite urbano. Pronto se encontrará con un misterioso viejo, que le contará la historia del Lorax, y la de un mundo del pasado donde la naturaleza florecía y embellecía el paisaje.

    Despegado del modelo Pixar tanto como del Dreamworks, y muy agradable de ver, el mundo animado de esta película resulta atractivo, aunque el relato no cierra tanto, y se lee por allí a algunos admiradores de Dr. Seuss diciendo que el autor fue bastante distorsionado por quienes lo filmaron.
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  • Furia de titanes 2
    Furia de titanes 2
    La Voz del Interior
    Las peores astillas

    Un padre traidor, tres hermanos enfrentados, otro padre que se niega a enfrentar su destino y un hijo que no quiere que lo abandonen. Si a esto le agregamos una lucha entre dioses y demonios, y a los humanos como indefensas víctimas de esa guerra, el plato de una tragedia griega está servido. Pero de tragedia griega la película Furia de titanes 2 tiene sólo la etiqueta. Porque en ella no hay un drama realmente estremecedor, en el que los claros y oscuros de almas mortales e inmortales entren en confrontación. Ni siquiera teniendo a dos experimentados como Liam Neeson y a Ralph Fiennes como activos protagonistas de la historia.

    El gran éxito de la primera Furia de titanes, basada en antecedente de culto de 1980, estrenada hace dos años y generadora de una recaudación de 500 millones de dólares, fue inmediatamente aprovechado para trazar esta continuación que retoma el argumento, 10 años más tarde en la ficción.

    Para ese entonces, Perseo se ha convertido en un pescador pacífico que sólo desea vivir como hombre, junto a su hijo, nieto de Zeus, quien lo visita a escondidas mientras duerme. Una noche Perseo y Zeus se encuentran y éste le ruega que vuelva a asumir sus dignidades de dios, por ser inminente una embestida de los "titanes", sus enemigos acérrimos y eternos conspiradores buscando la oportunidad de someter al mundo.

    Aunque el principio se abstenga, Perseo terminará involucrado en la contienda, al consumarse la traición del hermano de Zeus, su tío, y demandar la situación su decidida intervención para evitar una catástrofe.

    Así como falta pulso dramático, en Furia de titanes 2 sobran efectos especiales. O tal vez la casi ausencia de lo uno, agigante la presencia de lo otro. Es una pena, porque se podría modernizar, o volver a pregonar una introducción a la mitología griega con esta clase de producciones, pero así no se hace demasiado por ello.
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  • Protegiendo al enemigo
    Protegiendo al enemigo
    La Voz del Interior
    Rompecabezas de acción

    "A la gente no le interesa la verdad. Es demasiado dura, y ellos quieren dormir tranquilos". Precisa, seca, violenta como esta frase surgida del hoyo en la cara de un espía corrupto, es la nueva película de Denzel Washington, titulada Protegiendo al enemigo y estrenada el jueves.

    Un relato con forma de rompecabezas, pero muy claro y repleto de acción, es la forma de esta historia ambientada en una urbe que alimenta la imaginación, Ciudad del Cabo, en Sudáfrica. Allí, un día cualquiera, un corpulento y misterioso sujeto de color (Denzel Washington) mantiene una transacción clandestina mientras varios ojos lo observan desde las sombras. Pronto se sabrá que la Agencia de Inteligencia norteamericana, la CIA, pero también unos asesinos anónimos, están detrás de ese hombre, y cuando la cosa comience a salirse de su cauce, llevarán al negro corpulento a una propiedad invisible y vigilada, o "casa segura" (de ahí el nombre original de este filme, Safe House), para interrogarlo.

    La continuación será una especie de pisada a fondo del acelerador, que se prolongará durante las casi dos horas que dura este largometraje. Persecuciones de todo color y sabor, luchas, tiroteos (Sam Peckimpah y Tarantino salen del recuerdo por ahí), emboscadas y traiciones, con un ritmo infernal que ni siquiera se aminorará cuando algunos temas más profundos (amistad, lealtad, amor, honestidad) sean inyectados en el cuerpo de la historia.

    De gran calidad el guión, los diálogos, la fotografía, el montaje, el sonido, la música y el montaje sonoro. Con un elenco magnífico liderado por Brendan Gleeson (oficial de la CIA) y Sam Shepard (subdirector de la CIA), más Vera Farmiga (oficial de la CIA) y el joven e idealista pero valiente agente secreto encarnado por Ryan Reynolds.
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  • John Carter: entre dos mundos
    La guerra de los marcianos

    Múltiples anécdotas conviven detrás de esta película de 250 millones de dólares, que le hace justicia a la figura de Edgar Rice Burroughs, su autor y también el creador de un héroe atemporal, Tarzán, que en sus orígenes compartió casi la misma popularidad literaria.

    La historia de ciencia ficción John Carter fue publicada por primera vez en 1912, y, según los estadísticos, logró un nada envidiable récord al tardar más que ninguna otra película en ser llevada a la pantalla desde el primer intento: 79 años. Si lo hubieran logrado quienes se propusieron realizar una adaptación animada en 1930, le habrían arrebatado a Walt Disney el privilegio de que Blancanieves y los sietes enanitos fuera la obra inaugural de los dibujos animados, en 1931.

    Por suerte, la demora no fue en vano. El filme dirigido por Andrew Stanton (Buscando a Nemo, Wall-E) sobresale por su pulso argumental, por su intenso simbolismo y por sus magníficos efectos especiales, llevando al conjunto a la categoría de superproducción, capaz de mostrar un estilo propio dentro de un género como la fantasía y la ciencia ficción, en el que a veces pareciera estar todo inventado.

    El guión merece elogios también. Es zigzagueante pero casi perfectamente inteligible, sorprendente, e imprevisible. El personaje, bien lineal, John Carter, es un científico y buscador de oro de la época inmediata posterior a la guerra civil norteamericana, que descubre un medallón que lo hace viajar al planeta Marte. Allí, al principio, es capturado por una tribu de fibrosas y verdes criaturas de más de 3, 50 metros de altura, y empieza a entender las nuevas reglas, mientras descubre la gran pugna que se está librando entre el último pueblo digno de ese mundo, y un ejército de exterminadores deseosos de poder absoluto. En el medio, hay una princesa a la que quieren casar por conveniencia, con el líder de la comunidad hostil, buscando una tregua.

    La fotografía y el montaje también son lucidos, y los escenarios, están entre lo mejor de las últimas épocas en cuanto a imaginación y realización.
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  • Poder sin límites
    Poder sin límites
    La Voz del Interior
    Aprendices de superhéroes

    El cine estadounidense para público adolescente (que también puede gustarle al adulto) tiene algunas formas clásicas y otras que siempre cambian. Entre estas últimas se mueve Poder sin límites, un buen ejemplo de la riqueza de la cantera norteamericana, ayudada por una prosperidad de larga data de su industria madre. Esto, respecto a que su director y coguionista es un completo debutante en el campo del cine, que rápidamente planta bandera y muestra un manejo avezado de la técnica y los recursos narrativos actuales, rodando una película de estilo "independiente", similar al que hoy utilizan muchos productos de terror y ciencia ficción. Léase, en este caso, el montaje entrecortado, las cámaras subjetivas, y al hombro, las púas rayando el sonido, y un largo etcétera.

    Andrew, Matt y Steve, tres imberbes jovencitos de la escuela secundaria entran en contacto con una serie de materiales tal vez radiactivos, que les otorgan poderes que ellos comienzan a entrenar y a fortalecer. Como los telequinéticos, y más todavía, son capaces de emplear la mente para mover objetos, volar y muchas acciones más.

    Y este es el primer acierto del filme: la originalidad de su planteo, que coquetea con el tema de los superhéroes, pero ingresa en una zona donde los fans del género se sentirán interesados, por cuanto explora la psicología y el origen de esta clase de personajes.

    En el caso de los protagonistas, la posesión de tales poderes se mezcla inexorablemente con sus experiencias e historias personales, provocando diferentes reacciones frente a tanta responsabilidad y en algunos casos la pérdida del control.

    Los efectos especiales tienen un lugar trascendente. En algunas partes de la película los trucos son simples, sobrios y hasta sorprendentes, y hacia el final se vuelven más espectaculares, al estilo superproducción hollywoodense.
    El resultado en general es un poco desparejo, pero entretenido y diferente a lo que prolifera.

    En dos semanas en cartel, sólo en Estados Unidos, Poder sin límites triplicó en boleterías su presupuesto de 12 millones de dólares. Su final deja abierta la puerta para una segunda parte. ¿La harán?
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  • Mini espías 4 y los ladrones del tiempo
    Comer cereales y salvar al mundo

    Las películas del director mejicano Robert Rodríguez son un entretenimiento visual para la familia, de gran calidad y originales, como hay pocos en el cine contemporáneo, pero tienen además ese plus que une el virtuosismo con la pasión. Sí, al igual que Guy Ritchie, de quien comentamos hace poco el filme Sherlock Holmes, el realizador azteca da toda la sensación de divertirse en grande mientras trabaja y de saber transmitirlo a sus historias y a los colaboradores con los que las lleva a la pantalla.

    En esta cuarta entrega de la exitosa saga, los protagonistas son una familia ensamblada que va descubriendo su habilidad para el espionaje, y así detener a un villano que quiere robarse "todo el tiempo del mundo" (este es justamente es el título original de la película).

    Con unos efectos visuales magníficos, y una cadena de buenas vibraciones que emanan de la pantalla desde el principio hasta el final, la historia pasa como agua a través de la canilla convirtiéndose en un entretenimiento casi asegurado para la concurrencia.

    Afortunadamente, Robert Rodríguez, quien desde hace algunos años es referente dentro de Hollywood, sigue haciendo cine con la misma pasión de sus comienzos con El mariachi, cuando manipulaba muchos más cables que millones y lograba entretener a la platea en base a un ingenio particular.

    Afortunadamente también, este realizador que dio sus primeros impulsos a una actriz como Salma Hayek, ha hecho de lo latino una marca de su producción, pero rompiendo los clichés al respecto y mostrando un aspecto moderno, ameno y alegre de esa comunidad.

    Cuando hablamos de Miniespías 4, lo hacemos también de toda una serie de películas no animadas que no son tanques de Hollywood como Piratas del Caribe, pero que los niños y preadolescentes conocen y ven en sus casas repetidas veces. Entre ellas se encuentran títulos tales como Soy el número 4, Cómo entrenar a tu dragón, Donde viven los monstruos, Ga’Hoole, o Súper 8, entre otras.
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  • Penumbra
    Penumbra
    La Voz del Interior
    Departamento tomado

    Al final, Sangre fría, película de dos directores argentinos muy mencionados el año pasado, terminó entre las 10 más vistas de la industria nacional en todo 2011. Sí, los hermanos Adrián y Ramiro García Bogliano saben lo que hacen, y con eso les alcanza, aunque a veces estén un poco más o un pocos menos inspirados, para contar historias que de una u otra forma nos atraparán como espectadores.

    Es lo que ocurre con Penumbra, su nuevo opus (ellos vienen del circuito independiente), estreno de esta semana. El filme comienza con un delito dentro de un comercio y, sin dar más explicaciones, se traslada a un barrio cualquiera de la ciudad de Buenos Aires, donde una española pretende poner en alquiler un descuartizado departamento, y con ello mantiene en vilo a la platea con recursos que parecen sencillos, pero que no cualquiera sabe cómo usar.

    La española tiene un altercado en la calle con un linyera, otro con su hermana, por teléfono, y otro más con un compañero de trabajo. Mientras tanto, su propiedad comienza a llenarse de una serie de personajes disimuladamente siniestros, que dicen pertenecer a una inmobiliaria.

    A esta altura, los hermanos García Bogliano ya están jugando a pleno con la ambigüedad, sembrando dudas acerca de las verdaderas intenciones de los visitantes y estableciendo un dilema importante en la protagonista, acerca del marco de realidad o de paranoia en el que le suceden las cosas. Acentuado esto por un trascendente fenómeno climático alrededor de la situación: un eclipse total de sol que altera el humor de vecinos, peatones y demás, y que deposita un manto de extrañeza encima de cada suceso vinculado al mundo cotidiano.

    Las actuaciones, el humor negro, el absurdo, la música, los sonidos, los movimientos de cámara, los encuadres de miradas y objetos, entre otros recursos, van construyendo el suspenso, y luego el terror, en una película con un fuerte desenlace, que logra escapar de la monotonía y dejar bien parado al cine de realización nacional.
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  • Los descendientes
    Los descendientes
    La Voz del Interior
    Padre de familia

    Esta película es buena o muy buena dentro de su categoría. El asunto es cuál es esa categoría. De una manera reduccionista podría vérsela como cine norteamericano independiente e intelectual, pero desde la vereda opuesta también merecería ser descripta como una buena película de escritorio con algo de pollo engordado.

    A continuación, algunas explicaciones de esta segunda caracterización que puede resultar polémica innecesariamente. La historia cuenta cómo un hombre debe lidiar con varias situaciones difíciles: el trágico accidente de su esposa, dos hijas descarriadas, una infidelidad, y la venta de unas tierras heredadas que forman parte de la historia y la tradición de Hawai, con una cohorte de primos pugnando por sus intereses en mitad del asunto.

    El caso es que este material que a un Proust, un Dostoievski o a un Thomas Mann los hubiera llevado a escribir miles y miles de páginas, termina mordiéndose la cola en una hora y 45 minutos de película.

    ¿Cómo es posible que el amigo de la hija adolescente que pasa unos días con la golpeada familia pueda entender las dudas paternales de Matt King (George Clooney) durante una charla madura, casualmente porque a él también se le murió el padre hace menos de un mes? Posible es, pero no resulta verosímil en el contexto del filme.

    ¿Y cómo es posible que Matt King visite al hombre que lo engañaba con su mujer para pedirle que la visite al hospital? ¿Y que la esposa de ese hombre, enterada hace horas de que ella es la otra víctima del adulterio, lleve flores personalmente a la habitación de la accidentada? Resulta poco creíble, y estos detalles son muy importantes.

    Al final, da la impresión de que esa historia en circuito cerrado hubiera sido engordada con esas situaciones, para hacer más dramática la película o para extenderla, y el todo asume un regusto a artificial, a relato trabajado y trabajado en un escritorio, sin aire puro circulando, que le quita valor.

    Pero pareciera por lo aquí dicho que Los descendientes no es una buena película, y no se trata de eso. Está bien llevada, bien actuada, y tiene una fotografía y una música sencillamente sensacionales.

    Sin embargo, no sobresale demasiado como para tener tantas nominaciones al Oscar (cinco) en gateras. Ya se sabe que no todo lo que brilla es exactamente oro.
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  • Viaje 2: La isla misteriosa
    Viaje 2: La isla misteriosa
    La Voz del Interior
    Una isla única

    ¿Se puede hablar de una franquicia Julio Verne de la productora New Line Cinema? Sería otra manera de llamar a lo que ese estudio norteamericano redescubrió cuando, en 2008, rodó su versión último modelo del clásico de este escritor, Viaje al centro de la Tierra, y lo convirtió en un pingüe negocio de 45 millones de dólares de costo y 241 millones de dólares de recaudación.

    Ahora, esta gente volvió a la carga con Viaje 2: La isla misteriosa, y para hacerlo se tomó una pequeña licencia, ya que el libro que ahora se cita no es una secuela del anterior, sino una novela aparte en la obra de Verne.

    Un dato que al público le tiene sin cuidado ni bien comienza la acción en esta película un poco despareja, pero con varias secuencias impactantes que justifican la entrada pagada.

    El conflicto comienza en una casa de barrio, donde el hijo y su padre del corazón no logran ponerse de acuerdo para convivir, hasta que un suceso extraordinario los convierte en compinches.

    El muchacho capta una emisión de radio procedente de una isla que no figura en los mapas. Con los conocimientos que su tutor adquirió en la marina, terminan viajando hacia el Pacífico sur y encuentran el paraíso, donde su abuelo navegante se perdió una vez. Es un lugar maravilloso, "donde lo pequeño es grande, y lo grande pequeño", y el encuentro con el abuelo se convierte rápidamente en rescate, porque la isla está hundiéndose a gran velocidad.

    Los muy buenos efectos especiales se cargan gran parte de los méritos de esta película, ya sea en la representación de ciudades perdidas, o criaturas espeluznantes -como ciempiés gigantes o elefantes enanos-, o en la reconstrucción de una nave emblemática de este género, como lo fue y es el Nautilus de 20.000 leguas de viaje submarino, otra de las geniales creaciones del escritor francés.

    Los otros aciertos de la película son los personajes secundarios y el toque de humor fresco. Luis Guzmán está fantástico, como el piloto del helicóptero y padre de la guía de la que se enamora Sean, el chico científico. Michael Caine se limita a poner su oficio sobre la mesa (lo que no es poco), y Dwayne "La Roca" Johnson se las arregla para ser el contrapunto en la comedia y desdoblarse como el tipo rudo que dispensa un "estate quieto"cuando hace falta.
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  • Selkirk, el verdadero Robinson Crusoe
    Joya uruguaya animada

    De a ratos parece que hubiera vuelto el celebrado programa de televisión Caloi en su tinta. Y no es errado. Walter Tournier, el uruguayo responsable de la película Selkirk, el verdadero Robinson Crusoe, es un artesano que desde hace décadas se dedica a la animación. Este es su primer largometraje pero ha dirigido numerosos cortos, uno de los cuales fue elegido como filme destacado del siglo XX por el Festival de Annecy, Francia, una de las vidrieras más famosas del género y una de las fuentes de donde bebía el ciclo del Negro Caloi, el creador de Clemente.

    Selkirk, el verdadero Robinson Crusoe tiene cosas entrañables, como por ejemplo la recreación del pueblo, de la taberna, del galeón y de las técnicas de supervivencia de Selkirk, por caso lo de cocinar huevos de tortuga para el almuerzo, usando una almeja como sartén.

    Utilizando la añeja técnica del stop motion, con figuras que bien podrían haber sido realizadas con plastilina o parsec, Tournier se las arregla también para recrear detalles deliciosos que van desde el metal de las pintas de cerveza, hasta los baldes de madera de donde los piratas se sirven el agua racionada cuando están en altamar, pasando por todo lo que pueda imaginarse el lector o espectador como parte del universo de las historias de piratas.

    El argumento está inspirado en hechos bastante ciertos que la historia recogió, y que cierto literato famoso llevó al terreno de la novela. En el año 1703, un marinero escocés llamado Alexander Selkirk discutió con el capitán de su barco y fue abandonado durante más de cuatro años en una isla desierta. Se habla también de un tal Pedro Serrano, que sumado al anterior habría servido de inspiración para que el escritor Daniel Defoe montara al personaje de su libro Robinson Crusoe.

    Selkirk, la película, recrea la aventura del escocés con solvencia, con ductilidad, y con una enorme cantidad de pequeños grandes aciertos, que hacen muy entretenido el viaje junto a los marineros y de a poco dan forma al contenido de la trama: la vivencia de un hombre egoísta al cual el hecho de quedarse solo le enseña unas cuantas lecciones.

    Acaso la musicalización, no del todo pareja, y la resolución de alguna escena (como la del naufragio) donde falta espectacularidad (o un recurso ingenioso como los tantos que en otras partes muestra la película), sean los aspectos mejorables de este trabajo que, de todos modos, es una gran y excelente noticia para el mundo de la animación latinoamericana.
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  • Al borde del abismo
    Al borde del abismo
    La Voz del Interior
    Venganza de guante blanco

    Un compacto y ágil trago de whisky. Un cierto ardor en la garganta. Siempre el mismo. Siempre diferente. Con esto puede compararse esta típica película norteamericana de policías que, aunque intente darle un par de vueltas de tuerca al género, sigue siendo una de policías.

    Y no está mal, porque esta clase de filmes ya son una especie de saludable costumbre dentro del cine norteamericano, y el oficio que la industria ha adquirido a la hora de hacerlos es inobjetable.

    La historia empieza con misterio. Un sujeto aparentemente anodino alquila una habitación en un hotel neoyorquino y se para en la cornisa de su ventana dispuesto a saltar. Stop. Una leyenda invita al espectador a remontarse hasta casi un año hacia atrás. Allí encuentra al mismo tipo -un policía destituido, nos enteramos de paso-, preso en la cárcel de Sing Sing, aparentemente acusado de un crimen que no cometió. ¿Cómo es que la misma persona está presa y luego al borde del abismo? Pues en el medio tendrá que escapar.

    Y aquí comienza la verdadera trama. El individuo que amaga quitarse la vida, tiene articulada una especie de revancha a lo grande contra el magnate que lo acusó de un crimen falso, valiéndose de varios contactos ilegales con uniformados que lo ampararon.

    Además de un relato bastante consistente, Al borde del abismo tiene a su favor las participaciones de muchos actores con el carácter necesario para este tipo de historias. Ed Harris es el más conocido del elenco, y hasta tiene el estatus de estrella, pero lo hace valer, componiendo a un villano reconcentrado y ardiente. Después se agregan Sam Worthington, Edward Burns, Kyra Sedgwick y Jamie Bell, todos en muy buenas performances.

    Se trata de opera prima de un realizador llamado Asger Leth, quien entra al mundo del cine con la cabeza en alto, por una puerta lateral que dice "clase B".
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  • Robo en las alturas
    Robo en las alturas
    La Voz del Interior
    Los empleados del mes

    Empieza despacio y después gana en vértigo y espectacularidad. Ese sería el radiograma de Robo en las alturas, una comedia de acción a la norteamericana, bien hecha, con buenos actores y buenas escenas de acción.

    La trama se desenvuelve alrededor de un magnate acusado de una estafa millonaria. Hasta tanto la justicia se expida acerca de la honorabilidad o no de este hombre, unos empleados de su rascacielos neoyorquino deciden cobrarse una deuda propia: el tipo se quedó con todo el dinero de las pensiones del personal, y ellos van a recuperarlo.

    El problema es que un conserje, un administrador y un abrepuertas tienen pocas probabilidades de robar 20 millones de dólares de un moderno edificio súper vigilado, sin ser atrapados. Por eso recurren a un ladrón de medio pelo, que no sabe si ayudarlos o mandarlos a rendir la materia, para que los lidere en la comisión del citado crimen.

    Brett Ratner es un director con reconocidos antecedentes en el género acción con comedia. Mencionar que comandó Una pareja explosiva (Rush hour) y sus dos secuelas, con Chris Tucker y el incomparable Jackie Chan haciendo de dos graciosos policías con métodos opuestos, es suficiente para acreditarlo.

    Robo en las alturas vuelve a usar varios de los elementos del género, sin llegar a tanta inspiración, aunque de manera pasable. El contrapunto entre Eddie Murphy y la pandilla de cacos amateurs liderada por Ben Stiller, funciona. Se crean varias situaciones cómicas, y los diálogos buscan entretener todo el tiempo con las respuestas rápidas e irónicas.

    Las escenas de acción, aunque demoran un poco en llegar, son muy efectivas. En el clímax de la historia, a la típica manera hollywoodense, mezclan un desfile de gran factura por las populosas calles de Manhattan, con un engaño a los agentes del FBI que vigilan el edificio del millonario, y el robo de un botín difícil de imaginar, haciendo equilibrio para precipitarse a tierra desde una altura comparable a la de un avión haciendo su vuelo previo sobre la metrópoli, buscando su lugar de aterrizaje.
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  • Sherlock Holmes: Juego de sombras
    Espectacular, Watson

    Del 1 al 10, la segunda película de Sherlock Holmes se aproxima al 10 en la cuestión técnica y artística. En lo que respecta a la pasión, supera la máxima calificación posible. Y eso se traduce en placer para el espectador. Los directores de cine que aman lo que hacen, son bichos raros en el negocio. Detrás de este largometraje hay uno: Guy Ritchie.

    Así como el té importado, el césped inmaculadamente verde o la costumbre de conducir por el carril izquierdo de la calle, el investigador privado Sherlock Holmes es uno de los símbolos de la cultura británica. Las raíces de este personaje se hunden en la época victoriana, o sea hacia mediados del 1800, un momento de la historia que coincide con la primera gran revolución industrial producida por el hombre, de la que casualmente Inglaterra fue una gran protagonista.

    Un gran hálito de chauvinismo envuelve entonces al mito de Holmes en la cultura de ese país, y queda bien explícito por el modo en que Guy Ritchie filmó este largometraje. Su materialización -por dar un ejemplo- de las escenas urbanas, desde la arquitectura a la vestimenta de los habitantes de la época, pasando por todo el arco imaginable, está tan dramáticamente estudiada en cuanto a los materiales de confección, el color, los ecos, la luz y hasta el espesor de la niebla, que todos los elementos parecieran estarle diciendo al espectador de una manera subliminal: nadie puede filmarnos mejor que un británico nacido aquí mismo (en Londres).

    Por si eso fuera poco, Ritchie, que es un enamorado de su estilo -en parte ligado al posmodernismo visual-, le agrega una pizca de menta al cóctel. El que haya visto películas suyas anteriores, sabe que ama las cámaras lentas y los detalles convertidos en planos gigantes. Esto le viene de maravillas para representar el apogeo de la revolución industrial, y al recurso lo utiliza a veces de maravillas para mostrar, pieza por pieza, cómo se accionan los mecanismos de un artefacto complejo, llámese arma de fuego, engranaje o bomba.

    Y también para hacer experimentos en contrario, a la hora de la jugar con la espectacularidad. Porque, Sherlock Holmes: Juego de sombras, es toda una superproducción.

    El guión acompaña. Si bien, alguna vez, se pasa de vuelta en el afán de homenajear la genialidad de Conan Doyle y Holmes, se lleva bien con las imágenes. Holmes, maestro del transformismo entre otras artes, está detrás de un criminal de gran talla, cuando la boda de su ex asistente Watson parece interferir en el éxito de dicha tarea. Desafío extra para el agente principal, quien no puede darse el lujo de quitar su aliento de la espalda de aquel que quiere instigar a una guerra global, para enriquecerse a través de los negocios de armas y demás.
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  • Misión Imposible 4: Protocolo Fantasma
    La mecha sigue encendida

    Se pueden repetir los ingredientes, pero un mismo plato cocinado dos veces raramente tendrá el mismo gusto. Misión imposible 4 no es la mejor de las cuatro entregas de la saga, como anunciaban con picardía algunas publicaciones especializadas, pero está bien. La famosa mecha que se consume, ícono de la serie de espías musicalizada por el argentino Lalo Schifrin, sigue encendida.

    Si algún interesado echó a correr el rumor de que debíamos prepararnos para ver una superación dentro de la franquicia, tal vez estaba abriendo el paraguas, para amortiguar un posible decaimiento. En la misma película se habla al menos dos veces de la distorsión de la realidad que suelen montar los medios masivos: una, cuando la TV rusa describe como una explosión de tuberías de gas un atentado contra el Kremlin; la otra, cuando los informativos norteamericanos usan la palabra meteorito para describir un misil. Por qué no pensar entonces que la propagación de los supuestos buenas comentarios surgidos de los países donde Misión imposible 4 se fue estrenando, según el calendario, se manipula a fin de crear expectativa en los siguientes mercados.

    El filme está sembrado de escenas de acción y vértigo, pases de comedia y un gran despliegue de delicias tecnológicas. Tal vez, esos sean los tres pilares más sólidos en los que se apoya mientras que el cuarto, el guión, es probablemente el más flojo de todos. El argumento (hay que detener a un terrorista que quiere iniciar una guerra nuclear) no logra volverse atractivo en su desarrollo. De a ratos, parece que se deshilachara, sobre todo cuando los giros y las sorpresas no surten tanto efecto, o cuando se desvía, por ejemplo, al hablar del pasado o de las situaciones emocionales de los protagonistas, que están menos logradas que las que suelen encontrarse en estos productos.

    Quizá uno de los mejores pasajes del largometraje sea el que transcurre en el interior y contra los ventanales de la torre Burj Khalifa de Dubai. En este fragmento, de unos cuantos minutos, los agentes norteamericanos fraguan una cita melliza de negocios para robar los códigos de activación de un misil nuclear, mientras Tom Cruise camina como una araña por el perfil del rascacielos, en una escena para que la que no aceptó ser reemplazado por dobles.

    Las secuencias finales, que conducen hacia el clímax y el desenlace, también funcionan. En esta etapa, el espectador ya ha pasado por Hungría, Rusia y Dubai, en ese espectacular despliegue de escenarios que caracteriza a estas superproducciones, y se encuentra en Bombay, India, para ver una de esas clásicas pero siempre efectivas escenas de suspenso que comienza con espías diseminados en una fiesta de lujo y en las tuberías de esa fiesta, y termina en un nuevo salvataje del mundo de esos que ocurren todo el tiempo mientras las personas comunes nos dedicamos distraídamente a las tareas cotidianas.
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  • Alvin y las ardillas 3
    Alvin y las ardillas 3
    La Voz del Interior
    Mucho ruido y ricas nueces

    Alguien en la red escribió dos cosas muy acertadas sobre esta película. Una -y esto alcanza a las dos anteriores producciones de la saga-, que su estilo se parece al de los tradicionales cartoons (series de dibujos animados, aquí en Argentina) de las décadas de 1960, 1970 y 1980. Es verdad. Al transformarse aquellas tiras con el paso de los años, uno de los cambios fue que dejaron de ser conjuntos de episodios, para convertirse en historias contadas con imágenes (y computadoras), pero trabajadas a la manera de los cuentos o las novelas.

    Podemos notar esa variación en Buscando a Nemo, La era del hielo, Toy story, o Kung Fu Panda, en las que incluso los temas (el amor de padres a hijos, la amistad, el valor) se corresponden más a los de la literatura que a los de la niñez más ingenua de hace tres o cuatro décadas atrás.

    El segundo apunte extraído es que a Alvin y las ardillas 3 le falta un poco de corazón. También es un poco cierto. Pero el enorme contrapeso es que su desarrollo está fogoneado por abundantes chascarrillos, números musicales, la simpatía de los personajes y las ocurrencias de los guionistas, que terminan siendo lo más importante para pasar bien el rato.

    La aventura comienza al pie de un crucero donde Dave, Alvin y sus amigos aguardan para comenzar a disfrutar de unas vacaciones. Claro que las traviesas ardillas no consiguen cuidar su conducta encima de la nave, y allí comienzan los dolores de cabeza para su dueño, los cuales definitivamente empeoran cuando los roedores son izados por un barrilete y van a parar a una isla salvaje y fantástica, borrada de los mapas, donde la selva los sofoca, peligrosas criaturas los acosan, y un volcán amenaza con asarlos en su lava.
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  • Año nuevo
    Año nuevo
    La Voz del Interior
    Brindis, abrazo y esperanza

    Esta es la película que Hollywood les dedica al año que termina y al que está por venir, y si bien se podría pretender un homenaje con una envergadura poética mayor (al fin y al cabo, los que volvemos tan ajetreado a este planeta sobreviviremos como especie por un periodo más), lo que filmaron Garry Marshall y su guionista está bien. Y se ajusta a algunas de las consignas predominantes en esta época: hacerlo rápido, sin malgastar, y sin morir en el intento (ni siquiera sin contraer una gripe severa, quizá).

    Mencionamos a Marshall por ser el director de Mujer bonita, un filme ícono en la historia de la industria norteamericana, y también a la libretista, Katherine Fugate, porque ellos ya hicieron equipo en una película muy similar el año pasado, cuyo tema era el Día de los Enamorados. Y tanto antes como ahora usaron la fórmula que entre otros nombres recibe el de “película coral”.

    Puntualmente, en el caso de Año Nuevo son cerca de una docena de pequeñas historias que se cruzan y que, si uno da unos pasos hacia atrás para mirarlas en perspectiva, son los hilos de una única tela con un motivo general predominante. Esta vez, los distintos significados que las personas le damos al comienzo de un nuevo periodo de doce meses en nuestras vidas. “La ocasión de amar, de perdonar, de dar o tomar segundas oportunidades”, entre otras acciones que apuntan a poner por encima de todo la
    necesidad humana de mantener viva la esperanza.

    Todos los cuentos breves dentro de la película transcurren en las inmediaciones de Times Square (si vale la comparación con Córdoba, Colón y General Paz, o la esquina de Patio Olmos en versión Nueva York), un sitio donde todos los 31 de diciembre se reúnen cientos de miles de personas para saludar juntos el cambio de dígito.

    Están los solitarios, los que no pueden salir del rencor, o los materialistas, tanto como los que buscan dar amor, los más misericordiosos y los desprendidos, en un cóctel burbujeante que permitirá encuentros quizá impensados en otra época del año, a la hora de descorchar y brindar para la fiesta.
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  • La mala verdad
    La mala verdad
    La Voz del Interior
    Domicilio en emergencia

    La reciente desaparición del gran Alberto de Mendoza, coprotagonista de esta película; las noticias sobre violencia familiar de los últimos meses en los informativos. Todo parece una confabulación propicia para que el filme de Miguel Ángel Rocca, La mala verdad, referido al abuso infantil en el hogar, saque su rédito con el morbo del público.

    Pero, se sabe, al argentino no le gusta demasiado ver en el cine los dramas que lo tocan de cerca. Para eso los vive en carne propia, o los tiene dentro de la casa, llegados por el televisor, que aunque sea un rato todos los días está prendido.

    De cualquier forma, La mala verdad no es una apuesta ni una jugada oportunista. Es un recorrido de alto vuelo sobre la sociedad, la nuestra o la de otro país, para observar desde una perspectiva más evolucionada las zonas enfermas del tejido colectivo.

    La historia habla de un abuelo que desmerece periódicamente la honra de su nieta (eso se sabe desde el comienzo), una dulce niña que comienza a mostrar síntomas muy reprimidos que sólo una joven psicóloga de la escuela es capaz de interpretar. Por suerte para la pequeña, esa terapeuta es alguien comprometido, que no ceja en su empeño de ayudarla, aun cuando deba chocar contra cientos de barreras. Vaya a saber cuántos casos distintos habrá en las calles.

    No hay escenas inconvenientes en la pantalla, no hay golpes bajos. Poquísima violencia explícita. Pero sí una carga de alteración constante. Tal vez porque, de manera sutil, el argumento descorre algunos velos incómodos. Por ejemplo, sobre la falta de reacción del entorno: la madre, la nueva pareja de ésta, el tío de la niña, los responsables de las instituciones educativas, el poder judicial. Una inanición que es la que realmente preocupa, porque explorar sus causas no es fácil, y sí urgente.

    El argumento está contado de modo impecable, entretenido y accesible para todo el mundo. Las actuaciones son magníficas, en especial las de la niña Ailén Guerrero, Alberto de Mendoza, Analía Couceyro y Malena Solda. La fotografía le hace su buen servicio al relato. La música da un clima acorde, y hasta la canción que hace de leitmotiv, Desarma y sangra, de Charly García con su ex grupo Serú Girán, parece compuesta para esta historia cuando se sabe que es mucho anterior en el tiempo.
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  • ¿Cómo lo hace?
    ¿Cómo lo hace?
    La Voz del Interior
    Chica material

    Existe una especie de ley no escrita en el mundo del cine que dice que, cuando los que hacen una película piensan de menos, los que la miran luego piensan de más. Norma que parece gobernar (junto a otras, seguramente) a esta comedia estrenada en las salas cordobesas el jueves último.

    Protagonizada por Sarah Jessica Parker, Greg Kinnear y Pierce Brosnan, la cinta promete: apunta a ser una fotografía móvil y alegre de la vida moderna, sus demandas, sus dilemas, sus contradicciones, a partir de la "experiencia" de una mujer, madre, esposa y profesional, que debe dividirse al menos en tres para mantener, como una malabarista, todas las bolas en el aire ("el secreto no es agarrar, sino arrojar", dirá ella en alguna parte).

    Pero las promesas se esfuman en poco tiempo, convirtiendo a la película casi en una más del montón. Y es que este filme norteamericano -o los que lo hicieron- parece no haberse tomado el trabajo de empujar la cosa un poco más allá en casi ninguno de los rubros posibles, y esto no debe atribuirse a que quisieran hacer una película simple, o entretenida, o dentro de una serie (o dicho en otras palabras, capaz de agradar a un abanico amplio de personas).

    No, ninguno de los atributos recién mencionados (sencillez, diversión, o formalismo) está reñido con la posibilidad de innovar, y no en el sentido esnob de la palabra (adorar lo nuevo por el solo hecho de serlo), sino en tanto se trata de recrear algo, para seguir aprendiendo, descubriendo, sorprendiéndose y, por supuesto, refundando el interés hacia eso.

    Hace algunos años se le decía "cliché" a aquello que una película ofrecía al público después de convertirlo, de tanto repetirlo, en algo vaciado del sentido original; algo que ya no nos decía nada, que sólo nos empujaba a seguir pensando dentro de un mismo círculo vicioso sin la dinámica cambiante de la vida misma. La palabra viene del idioma francés, y del mundo de la prensa, el de las viejas imprentas y los adminículos de plomo que se untaban con tinta para luego grabar una y mil veces sus símbolos en el papel.

    Seguramente ahora hay versiones modernas para referirse a la misma categoría de adormecimiento de los sentidos, y en el caso de ¿Cómo lo hace? no estaría del todo mal aplicarlas. Como para pasar el rato, sin perder la noción de que existen películas muy parecidas a esta, también norteamericanas, también protagonizadas por estrellas de Hollywood, que sin embrago dejan algo extra en el espectador.
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  • Lo siniestro
    Lo siniestro
    La Voz del Interior
    Contra el pasado

    El cine argentino parece estar reclamando su derecho de pertenencia en un género que le ha dado muchas gratificaciones a los que miran el espectáculo como un trabajo, como un negocio, como una forma de vida. En el año que termina se vieron unos cuantos filmes nacionales en la temática, algunos de los cuales con muy buena recepción del público, como por ejemplo la lograda Sudor frío.

    Pero lamentablemente esta primavera no parece haber sido suficiente para levantar la cortina de hierro que los distribuidores y exhibidores suelen colocar delante del cine argentino o poco comercial. En realidad, estrenar a esta altura del año, con los tanques navideños del cine atropellando todo, no es un buen trato para sus autores, pero es la única alternativa que suelen darles a los realizadores nuevos y a sus productos, a menos que debuten con una obra maestra (caso raro), y a veces ni siquiera así.

    Lo que queda tristemente claro es que crecer poco a poco, haciendo, equivocándose, aprendiendo, es una oportunidad que muy pocos tienen.

    Lo siniestro es una película rodada en 2009, de corte independiente, en el sentido técnico e incluso estilístico (últimamente convertido en moda por Hollywood), pero que trata de entrar en las convenciones del género para cumplir su cometido: estremecer.

    Hay una mujer, enfermera, con una mala relación de pareja. Una madre misteriosa. Las cartas de un abuelo moribundo llegadas desde la costa atlántica. Un viaje. Una pesada situación de la infancia que continúa abierta. Y por supuesto climas y más climas donde se confabulan algunos de los componentes típicos del terror: la muerte, la culpa, el sufrimiento, la locura, la pasión.

    Las palmas de la realización se las lleva, sin duda, la música, seguida de la fotografía y la ambientación. Héctor Cristofanetti y Alejandro Kainer son los musicalizadores. Para tenerlos en cuenta. Entre lo más flojo, la falta de una mayor coherencia al contar el cuento, y de hacerlo con unos grados más de magnetismo.
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  • Fuera de la ley
    Fuera de la ley
    La Voz del Interior
    Los caminos de la muerte

    La inseguridad ciudadana que, con sus largos dedos, todo lo toca. Después de ensayar con su grupo de música, una joven mujer camina hacia su auto por una calle oscura y desolada. Un sujeto la aborda, la golpea y la ultraja. En la sala de espera del hospital, su marido es accedido por un misterioso sujeto que le ofrece ser su instrumento de venganza.

    Pertenece, dice, a una organización dedicada a hacer justicia por mano propia. En su locura del momento, el apelado accede. Sólo deberá devolver el "favor" con otro. Por desgracia para él, el error de creer que su angustia y la de su mujer desaparecerán si se extingue la vida del criminal, le cuesta muy caro. Cuando entiende que probablemente ocurrirá todo lo contrario, ya es demasiado tarde, y debe empezar a correr por su vida y la de su ser más querido.

    El director de esta película ferozmente norteamericana, el sin embargo nacido australiano Roger Donaldson, es un probado artista del cine con varios justificados éxitos en diversidad de géneros, como la comedia romántica Cokctail, la de piratas El motín del Bounty, la de ciencia ficción Especies, el drama deportivo Sueños de gloria, la de acción La fuga, o el thriller político Trece días, entre otras.

    Robert Tannen es un guionista con sólo dos trabajos en la industria (o fuera de ella) que lideró el equipo que desarrolló la trama de Fuera de la ley, haciendo de la lucidez, la repentización, y la astucia de los personajes, tres pilares de un relato que con una buena dosis de sorpresas y suspenso, y sin dejar casi cabos sueltos en su avance, tiende redes que no le darán al espectador demasiadas chances de distraer su atención.

    Un muy buen thriller, fuertemente pesimista, dubitativamente clásico en su formato, pero con el valioso plus de tomar una muy clara posición (hecho no tan frecuente) contra la doble moral de los que creen estar por encima de la ley y sobre todo de los demás hombres y mujeres la crearon anhelando poder guiar decorosamente el costado salvaje del ser humano.
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  • Happy Feet 2: El pingüino
    Happy Feet 2: El pingüino
    La Voz del Interior
    Coreografía sobre el glaciar

    Tenía que hacer algo el talentoso director australiano George Miller para que Happy feet 2 no se pareciera a La era del hielo , ni a La marcha de los pingüinos , ni tampoco a Happy feet 1 . Y lo que hizo está muy bien. Multiplicó la calidad visual del producto, explorando nuevos colores y texturas. Enchufó los parlantes para pasar mucha música bailable en el Polo. Y mandó (valga la paradoja) unas cuantas paladas de carbón en la historia, para hacerla marchar como un calma pero segura locomotora. En esto último, no sólo acertó con el argumento sino los personajes principales, los pingüinos emperadores Mumble y su hijo Erik, y además con los secundarios: en particular, los amigos de Erik; Ramón, el veterano enamoradizo; Sven, el pingüino volador de la colonia vecina; una foca gravosa, y dos divertidos krills llamados Bill y Will (decir “krill Bill” es un obvio homenaje a Quentin Tarantino y su Kill Bill ).

    Erik es un pingüino muy pequeño en una colonia de hermanos emperadores. Todos allí bailan al ritmo del tap, y su padre quiere enseñarle a ser uno más. Pero Erik se siente distinto, y eso lo avergüenza. El quiere volar. Por eso escapa hacia otro rincón de los glaciares donde puede ser aceptado justo a tiempo para regresar junto a nuevos amigos, y luchar contra un fenómeno natural que amenaza la supervivencia de todos en la región.

    Miller (el mismo de Babe, el chanchito valiente ) y su equipo, orientaron las antenas hacia los gustos contemporáneos de la juventud y entendieron el mensaje. Por eso en la película predominan las coreografías, tan de moda en la televisión, los duelos musicales y vocales entre grupos de adolescentes o escolares, al estilo de series como High School Musical , Hannah Montana , Glee , y otros similares. Y ritmos tan variados como el rap, el pop, el rock -con el clásico de Queen, Under pressure , en el repertorio-, pero también con canciones de ópera o del musical tradicional de Broadway.

    Pero también hay un buen espacio para el suspenso y el vértigo, con varias escenas donde las tensiones sociales, o las acechanzas de la cruel naturaleza, son narradas de un modo bastante atrayente.

    Si muchas veces es imposible imaginar cómo pueden gastarse cientos de millones de dólares en una película dibujada por computadora, aquí es más probable descubrirlo, gracias a la exuberancia y al detalle mezclados en un verdadero entretenimiento de animación tecnológica.
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  • La hora del crimen
    La hora del crimen
    La Voz del Interior
    Investigar o amar

    Los autores de géneros como el policial negro o el misterio suelen mezclar muy bien las pasiones del corazón con las pulsiones criminales. Esta vez, el que lo hace es un director italiano debutante llamado Giuseppe Capotondi, quien elige a un guardia de seguridad y a su novia para tejer la trama de una historia que los involucra con un millonario robo de obras de arte, un viejo sabueso de la policía italiana, varios influyentes personajes secundarios y un par de incógnitas que tardan, por fortuna, unos cuantos minutos en comenzar a develarse.

    La hora del crimen es un relato plasmado con inteligencia, sembrado con unas cuantas pistas y sorpresas, donde juega mucho la ambivalencia emocional de los personajes, y que varias veces se sale de los moldes actuales del género, para internarse por caminos inesperados.

    En los géneros relacionados a la acción o al thriller (en los cuales lo que estremece es el vértigo), hay películas como la aquí comentada, norteamericanas, francesas, italianas, españolas, inglesas, o argentinas, que se inclinan por indagar la vida interior de los protagonistas. En La hora del crimen, el espacio vacío que no ocupan las persecuciones o las luchas, está dedicado a explorar las sensaciones de los personajes frente a hechos poco comunes, como el dar muerte a alguien, vivir en peligro de ser asesinado, traicionar, o amar. Lo positivo es que el director alcanza a marchar a un ritmo bastante sostenido, aun con toda esa carga sobre su espalda.

    Algunos especialistas italianos se estuvieron preguntando a partir de este filme y de otro titulado La chica del lago (que en Córdoba se consigue sólo en DVD) qué está pasando con estas películas de género que aparecieron los últimos años y que recogieron premios y aprobación en el público. Tal vez es una pregunta sin respuesta.

    Capotondi (42 años, muchos de ellos como realizador de videoclips y publicidades) dijo que a él y a sus guionistas el género, principalmente, les parecía divertido de hacer y de ver. Asimismo, el realizador explicó que en el filme él ve una historia de amor envuelta por otra de detectives. Pero, ahora que La hora del crimen está accesible al público, la suya sólo es otra visión más, tan válida como la de cualquiera.
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  • Las nuevas aventuras de Caperucita Roja
    Un tornado animado

    Esta película animada de gran escala (costó 30 millones de dólares) es la secuela de otra que en 2005 sorprendió a más de uno porque, a partir de una historia contada mil veces, la de Caperucita Roja y el Lobo, edificó un récord de taquilla mundial de 110 millones de dólares.

    Un número nada despreciable para un estudio como The Weinstein Company, con una historia muy especial porque sus dueños, Bob y Harvey Weinstein se dedicaron durante años (antes de que fuera un gran negocio) a distribuir cine independiente y extranjero en Estados Unidos bajo el sello Miramax, luego fue adquirido por Disney, y del que los hermanos se separaron para volver a intentarlo solos en 2005.

    Así que los muchachos volvieron a hacerlo, con la misma fórmula de mezclar (como en Shrek) a cuanto personaje de la fauna de los cuentos de hadas venga al paso a los fines de mantener la expectativa y darle no una sino varias vueltas de tuerca al clásico infantil.

    Tan es así que de los hechos narrados en el original no queda casi nada en esta película, en la cual la anécdota está aggiornada al gusto del supuesto público contemporáneo y donde el asunto es una disputa entre grupos de espionaje que pelean por la llave del dominio mundial: unos para guardarla a buen recaudo y otros para hacer un uso no santo de ella.

    Lo negativo: el frenesí casi inexplicable con que se suceden las cosas en la pantalla.

    A tener en cuenta: el doblaje al español hecho por mejicanos, con enorme cantidad de expresiones regionalistas que a los niños pueden cansarlos.

    Positivo: el diseño de arte, el estilo gráfico, algunas humoradas y los efectos ópticos muy buenos logrados con la técnica del 3D.

    En síntesis: no es para cualquiera espectador.
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  • Si fueras yo
    Si fueras yo
    La Voz del Interior
    Estados civiles alterados

    Si fueras yo es una típica comedia norteamericana, o más bien neoyorquina, para todo público, y el espectador que esté en busca de eso se sentirá satisfecho después de verla. La película tiene una premisa principal, el trueque de cuerpos entre dos amigos, uno casado y otro soltero, y juega con todas las posibilidades que encuentra como derivadas de ese enredo.

    Cuando la industria yanqui hace un filme “para todo el mundo”, realmente se preocupa por que eso sea así. Es decir que mete en la bolsa todo lo que esté a su alcance: un poco de incorrección política, otro de humor judío o italiano o wasp, momentos de armonía familiar, reflexiones sobre la amistad y el matrimonio, contenidos sexuales, guiños para el ejecutivo que busque distraerse un rato, algo de sofis­ticación.

    Si fueras yo tiene pasajes descartables, pero no es pura chatarra. Dentro de una historia que reúne la fantasía más desencadenada con nociones sobre la vida real, hay varios episodios donde las situaciones en que se hallan los personajes, sus vivencias o los diálogos no sólo causan gracia sino que además emocionan o hacen pensar. Es que la dicotomía entre el matrimonio y la soltería, entre los “deberes y la seguridad” de uno y entre la “independencia y soledad” del otro desvelan a los seres humanos desde hace mucho tiempo y acaso persisten en el interior de las personas independientemente de la condición o etapa en que se encuentran.

    Esta comedia dirigida por David Dobkin también es pareja en cuanto a actuaciones. Jason Bateman y Ryan Reynolds están en una estación de alta cosecha. Leslie Mann?, que encarna a la esposa, logra minutos vibrantes diciendo sus líneas sobre la mujer sumergida en la tormenta nupcial, y lo mejorcito de Olivia Wilde es el desdoblamiento que hace de secretaria sexy a chica guarra.
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  • Los tres mosqueteros
    Los tres mosqueteros
    La Voz del Interior
    Afilador se busca

    Afilador se busca para las espadas y para las lenguas de los héroes y villanos de esta película. Y es que este largometraje del talentoso director Paul Anderson, si bien se acerca a la talla de una superproducción en cuanto a despliegue, navega en la medianía en algunos rubros donde no debería habérselo permitido.

    El filme, y especialmente si se lo mira en 3D, tiene una lograda exposición de escenarios, en pueblos campesinos y palacios del siglo XVII, en ciudades como París o Venecia, y aún en esplendorosos paisajes agrestes de esas regiones. Otro tanto sucede con la caracterización de los personajes y de los elementos de época utilizados por estos, como carruajes, armas, mobiliario, etcétera.

    También los actores están enfocados. Los tres mosqueteros tanto como Dartagnan, son convincentes aun teniendo a figuras con mucho cartel, como Milla Jovovich u Orlando Bloom, traccionando energía alrededor de ellos.

    La película tiene incluso a su niña bonita: las fragatas de guerra unidas a zepelines en que los contendientes se elevan para batirse a cañonazos cerca del cielo, inaugurando a expensas de la genialidad constructora de Leonardo Da Vinci (esto según la ficción) la era de las batallas aéreas.

    Pero el lujo de la puesta en escena no alcanza. Los tres mosqueteros 2011 no contagia con las escenas de acción, y se hace demasiado lenta en las de dramatización pura.

    En las de duelo con espada, se nota la diferencia entre tener y no tener un buen coreógrafo. En las de acción, hay
    algo de espectacularidad y de sorpresa, pero no lo que se está acostumbrado a ver en los tanques cinematográficos de esta categoría. Comparadas con las de Puños de acero o Conan, por nombrar a dos productos recientes, es como si avanzaran con el paso cambiado y sin tener todas consigo.

    La esgrima verbal tampoco tiene chispa. Esos encontronazos, tan importantes dentro de un relato como los que se libran con el florete y el mosquetón, tienen escasa picardía, elegancia impostada. Además no son pocos.

    Rascando la pintura se descubre que esta película incurrió en varios errores factuales importantes. El más llamativo es que utiliza como escenario al palacio de Versalles cuando aquél ni siquiera se había construido en la época señalada por el relato. Y falta de rigor a veces es sinónimo de falta de convicción.

    De cualquier modo, dado que el estándar en el género de acción es demasiado alto en la actualidad, lo que no sea descollante sino simplemente acertado, puede resultar injustamente descalificado. No es la idea con Los tres mosqueteros, que tiene unas cuantas cualidades muy elogiables que pueden hacer grato su visionado.
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  • Detrás de las paredes
    Detrás de las paredes
    La Voz del Interior
    La realidad y sus fantasmas

    No es lo que parecía en los anticipos que pasaban en el cine esta película. Algo que cabía dentro de las posibilidades si se atiende a esa propensión, llena de excepciones pero propensión al fin, que muestra que los directores europeos hacen películas de género ligeramente fuera de la horma cuando se radican en Hollywood.

    Es el caso ahora de Jim ?Sheridan, este irlandés que se hizo mundialmente reconocido desde su país por filmes como Mi pie izquierdo y En el nombre del padre , y que ?ahora figura como uno de los responsables de Detrás de las paredes que intenta sin toda la fortuna necesaria entrar con un enfoque novedoso a un relato con formato norteamericano clásico.

    Para empezar la traducción del título no representa como debiera a la película. En el original este filme encabezado por Daniel Craig en el elenco se llama Casa de los sueños , denominación que dice un poco más acerca del contenido dramático de la película que el que un poco tendenciosamente le adosaron para la Argentina, Detrás de las paredes , que pertenece al imaginario de las obras de terror y confunde respecto a lo que va a suceder en la pantalla.

    Llamativamente la historia tiene poco que ver con ese ?“detrás de las paredes”, pese ?a que la casa donde viven los protagonistas es una de las ?típicas casonas malditas habitadas por gente desinformada e inocente.

    En alguna parte es más bien un desordenado conjunto de climas y convenciones de géneros donde asoman el thriller, varios pasajes del cine de miedo y otros tantos no menos influyentes de drama, psiquiatría y fantasía.

    El protagonista es un hombre que cree vivir una realidad con su bella familia, hasta que algunos indicios van llevándolo a descubrir que está recuperando trabajosamente su salud mental, luego de sufrir una tragedia que le provocó un trauma terrible.

    Sintetizando y simplificando: Detrás de las paredes es una película que se deja ?ver bien, y se presta para una interesante charla posterior.
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  • Don Gato y su pandilla
    Don Gato y su pandilla
    La Voz del Interior
    Manual del sabandija

    Un gato sabandija, una pandilla de seguidores, y un policía que los vigila de cerca. Una chica atractiva y un jefe dispuesto a todo con tal de dominar la ciudad.

    Muy recomendable opción para ofrecer a los niños esta traslación modernizada a la pantalla grande de una serie de la televisión con más de 50 años sobre sus espaldas, pero que venía siendo un clásico entre sus seguidores.

    Don Gato y su pandilla fue un dibujo animado creado por una productora norteamericana y consistió en tan sólo 30 capítulos que fueron emitidos entre 1961 y 1962. Sin embargo, esos fueron suficientes para configurar un hecho curioso. Si bien el argumento de la tira es sobre un grupo de gatos de las calles de Manhattan y el astuto e ingenioso jefe que los ayuda a ganarse “las siete vidas”, Don Gato, ésta no tuvo tanta repercusión dentro de los EE.UU. como si en varios países de habla hispana.

    Uno de ellos fue México, donde Top cat (tal su nombre original) siguió exhibiéndose por todos estos años y se convirtió en un referente del público. Esto es lo que le contagió el coraje a una empresa azteca, Ánima Studios, la misma que le dio trazo y movimiento al Chavo, a encarar este primer largometraje y además en doble formato porque incluye también el de 3D.

    ¿Por qué se habla de un estudio mejicano? Pues es un caso pionero en la industria de las relaciones comerciales de los estudios de Hollywood. Siendo los derechos de Don Gato propiedad de Warner Brothers, la compañía los cedió por primera vez a una colega extranjera para que haga uso de sus personajes. Valió la pena porque el filme producido es una pinturita a nivel animación y con un contenido divertido.

    Un estilo de dibujos bonito, sencillo (pero no simple) aireado, con muchos colores, y un estupendo manejo de los efectos de tres dimensiones, de los mejores que haya traído el cine animado extranjero a Córdoba, encontrarán los espectadores.

    En el plano argumental, una historia que si bien ha sido muchas veces contada ya, se las arreglaron para adornarla con personajes muy simpáticos, con personalidad, y con ocurrentes situaciones y diálogos, algunos de los cuales recuerdan a la vieja y buena escuela de los dibujitos animados.
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  • Gigantes de acero
    Gigantes de acero
    La Voz del Interior
    Luchá por él, papá

    Una de las críticas más feroces que se le hacen al cine norteamericano es acerca de su liviandad. Pero esas son generalizaciones. Esta película tiene la prueba de que aun cuando se planifica todo para llegar a una gran cantidad de espectadores, puede mantenerse viva esa llama de intimidad que hace que las buenas historias se comuniquen con las emociones de los espectadores.

    Gigantes de acero es una película que los niños de hoy probablemente recuerden mañana. Y algunos adultos también. Tiene el toque artesanal y sabe también vestirse de gala a la hora del gran espectáculo. Y tiene corazón. Un palpitante corazón metido entre las tuercas y tornillos.

    Corre aproximadamente el año 2017. Los boxeadores han sido reemplazados por robots encima del ring y un ex luchador trata de sobrevivir en ese ambiente entrenando a sus propias máquinas, cuando todo parece estar a punto de irse a pique en su existencia: los acreedores perdieron la paciencia; su casi novia le está contando hasta 10; y sus bichos metálicos no dejan de morder la lona una vez tras otra.

    ¿Algo más? Sí. El nocaut definitivo parece acercarse cuando a Charlie, así se llama el sujeto, se le aparece Max, un hijo abandonado hace mucho del que tendrá que hacerse cargo por un periodo.

    Pero a la mala suerte el tiro le sale por la culata. Max resulta ser un pequeño genio de la electrónica y de la nobleza y con su ayuda Charlie comienza a levantar el aplazo en la vida y a entender paulatinamente que él sí tiene algo valioso para darle a ese niño.
    Justamente como un pugilista que sabe cuándo pegar, el relato se toma su tiempo para soltar una de las consignas más fuertes de este cuento: si hay alguien por quien verdaderamente debes pelear, papá Charlie, es por ese chico.
    Magnífico en su realización visual, este largometraje lleva con altura el sello de los dos monstruos del cine fantástico que lo produjeron, Steven Spielberg y Robert Zemeckis.
    Sensible e inteligente en su concepción, saca por fuera la magia que se esconde en las palabras, en las imágenes, o como se llame el vehículo expresivo de turno.
    Adaptado al contexto del filme, Gigantes de acero, esta especie de Rocky del futuro metálico, logra sacarle a la chatarra un poco de algo intangible, que a lo largo de los tiempos recibió diversos nombres (moral, ética, principios) pero que de manera más modesta e imperfecta en el presente puede denominarse un mínimo parámetro para que lleven consigo los nuevos habitantes del mundo, que salen a caminarlo con el tesoro de quizá poder mejorarlo en algo apretado entre las manos.
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  • Conan el Bárbaro
    Conan el Bárbaro
    La Voz del Interior
    Acero y libertad

    Rugiente, deslumbrante, cautivante adaptación de uno de los clásicos de la literatura fantástica, que barre con la hegemonía que el director John Milius y Arnold Schwarzenegger establecieron en la década de 1980 con sus adaptaciones para la pantalla grande, y le hace honores a la saga Conan el Bárbaro escrita por el norteamericano Ron Howard en la década de 1930.

    Tal vez esta película pase desapercibida para muchos, y será porque no hay nombres rutilantes en su equipo de realización. Marcus Nispel, el director, es un especialista en videos musicales de grandes artistas, pero poco conocido por sus obras de ficción a nivel internacional. Jason Momoa, el musculoso que interpreta a Conan, es un actor hawaiano que alguien con mucha memoria fotográfica podrá recordar por la serie Baywatch. Rachel Nichols y Rose McGowan, las dos caras lindas del elenco, son figurines repetidos en películas de terror, ciencia ficción y géneros afines. Sólo Ron Perlman, quien da fuego al monarca y padre de Conan, será reconocido por las capas intermedias de cinéfilos por su inconfundibles tamaño y rostro, su origen francés y su pasado en filmes como los Hellboy de Guillermo del Toro.

    ¿Qué decir sobre el contenido de la película? Sería injusto poner el acento en alguno de los rubros que se agrupan para darle una energía singular a la historia. Pero hay que intentarlo. Está la fotografía, que desde Rescatando al soldado Ryan a esta parte, puede captar hasta los cascotes de tierra desprendiéndose en partículas después de las explosiones, y de allí en adelante muchas cosas más: la crines de los caballos, las escamas metálicas de los yelmos, las fortalezas de roca erguidas sobre acantilados.

    Está la caracterización de los personajes. Los maquillajes raciales. Los peinados. Los distintos tipos de vestimenta de los clanes, de uso militar, uso sagrado o casual.

    Están la escenografía y utilería: cascos, espadas, hachas, mazas, catapultas, carruajes, palacios, grutas, tabernas.

    Está la acústica, de aceros, graznidos, alaridos de guerra, mazmorras, bosques, mar, navíos en viaje, y todo el universo sonoro asociado a este tipo de historias.

    Pero principalmente está el espíritu del personaje y de sus historias. La lucha por la autodeterminación, por la libertad, un sentimiento que en la fantasía tiene un envoltorio que a algunos no pueda resultar atractivo, aunque puede extraerse como la médula del pescado y ser engullido para que se disuelva en la sangre antes de salir a la calle hoy.
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  • Winter: El delfín
    Winter: El delfín
    La Voz del Interior
    El amor como uno de los primeros auxilios

    No se deje llevar por la primera impresión cuando lea la calificación que le da este comentario al filme. Winter, el delfín, es una buena película, llena de aventuras, humanismo y valores, pero puede afectar la sensibilidad de algunos.

    Sucede que este largometraje tiene una historia verdadera detrás, que es más grande que cualquier intento de Hollywood, aún el más loable, por representarla en la pantalla.

    Un delfín real luego llamado Winter fue encontrado en una playa de California, enredado en una trampa para cangrejos. Debieron amputarle la cola, y primero un hospital marino y luego una comunidad entera se comprometieron con su salvamento. Reunieron fondos para pagar el tratamiento y las prótesis necesarias para curar a ese animal que se convirtió en un símbolo especial de la supervivencia. Actualmente existe una página para seguir la vida de Winter en vivo, www.seewinter.com y se relacionan de modo terapéutico con él muchos niños y adultos con capacidades físicas especiales, atletas e inclusive veteranos del ejército norteamericano que perdieron algunos de sus miembros durante la guerra.

    El relato fílmico dirigido por Charles Martin Smith permite que una parte de la verdad relatada asome sobre la ficción, y entonces hay algunos pasajes emocionalmente fuertes en medio del cuento. De todos modos, y de manera abundante, el protagonista a un niño de alrededor de diez años que participa accidentalmente del salvamento y tras encariñarse con el pez comienza a visitarlo en el hospital, hasta convertirse en uno de los participantes necesarios de su curación. El niño de paso deja de lado la falta de motivación generalizada que lo afectaba en su vida, ocasionada por el abandono paterno y por la pérdida del afecto de un primo que también se aleja de él para enrolarse.

    Un filme en que los lazos afectivos ocupan un lugar central, ya sea en el trabajo comunitario por el delfín, como en el drama de las personas cuyas vidas son modificadas por la guerra, o en el grupo del hospital marino, donde el cariño derriba las fronteras para convertir a los compañeros en miembros de una familia
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  • Noche de miedo
    Noche de miedo
    La Voz del Interior
    La ciudad de las venas abiertas

    Buenos efectos especiales, buenos actores, buen guión. Todos los factores ayudan a la película Noche de miedo , que en este caso es muy recomendable y se suma a lo mejor y mucho del género de terror y risas nerviosas que el cine norteamericano ha sabido filmar.

    Noche de miedo tiene el sello de los años ’80, y el que no tenía el dato de antemano, después descubrirá que eso es porque se trata de una remake de otro largometraje de 1985, y los nuevos autores han logrado en eso también respetar el espíritu de aquélla. Aquélla era una película “pequeña” que se convirtió en objeto de culto de los amantes del terror cómico, pero para algunos mereció una suerte todavía mejor, pese a que logró la segunda mejor recaudación de una obra del género aquel año en los Estados Unidos.

    El argumento es remanido, pero en manos de los buenos contadores de cuentos logra su objetivo: asustar, hacer reír, sorprender, mantener en vilo, generar repulsión (en el sentido divertido de la palabra). Un nuevo vecino de Los Ángeles se mudó a la casa de al lado del protagonista. Parece un tipo encantador, pero en palabras de su madre separada, “es demasiado apuesto para estar soltero a esa edad”. Claro, esa edad es la juventud eterna de la que gozan los vampiros desde hace cuatro siglos a costa de succionar yugulares. A Charley se lo advierte su mejor amigo, que está obsesionado con el tema, pero él no se lo cree. Hasta que lo ve con sus propios ojos.

    La actual versión de Noche de miedo se reforzó muy bien para rendirle honores. Un elenco compacto, en el que sobresale Colin Farrell, dándole un lunático carisma a su personaje, y la estupenda todoterreno Toni Colette en el rol de la progenitora del chico. En el guión está Marti Noxon, con pasado en la serie Buffy, la cazavampiros , que también se hizo de una legión de televidentes fans de los cuellos cortados durante los años ’90 (y de la que se rumorea que también llegaría al cine).

    Y los efectos, ayudados por el 3D, hacen que las venas abiertas de las víctimas salpiquen hacia las butacas.
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  • Habemus Papa
    Habemus Papa
    La Voz del Interior
    En el nombre del hombre

    Las películas más recientes de Nanni Moretti son por lo general de dos clases. Algunas, protagonizadas por él mismo, incluyen confesiones personales e interrogaciones abiertas acerca de cuestiones más o menos existenciales. Son filmes como Caro diario o Aprile.

    Los otros largometrajes adoptan formatos más clásicos y son relatos ficcionados acerca de diversos temas, como La habitación del hijo , El caimán , o la actual Habemus Papa , a la cual en la Argentina le agregaron muy pícaramente el subtítulo El psicoanalista del Papa.

    En este último filme, Moretti juega con el misterio de un modo inesperado. Imagina lo que sucede dentro del inaccesible Vaticano durante el lapso en que se elige al sucesor de Juan Pablo II. Y lo hace ?de un modo diferente al que mayoría esperaría.

    He aquí lo que dijo con sus palabras Moretti: “Me gusta sorprender. Esperaban que atacara el Vaticano, que hablara de los escándalos financieros y hasta de los pedófilos. Claro que me informé sobre eso, y siento que la Iglesia perdió autoridad y credibilidad. Pero es mi guión, mi película, y son mis cardenales y mi ?Vaticano”.

    En su historia, un cardenal que no estaba entre los favoritos es nombrado Pontífice (el delicioso actor Michel Piccoli), pero el simple hombre siente que no puede cargar con tanta responsabilidad, e ingresa en un pequeña o gran crisis que pone en vilo a la comunidad católica, dentro y fuera de la Santa Sede.

    El más apremiado de todos, por su obligación de dar la cara ante la sociedad y la prensa, es el vocero vaticano, puesto en la piel de un exquisito actor polaco llamado Jerzy Stuhr, visto en filmes de Krzysztof Kieslowki como El decálogo y Blanco.

    En los intentos por sostener al vacilante nuevo Papa, los ?vicarios convocan a un psicoanalista (encarnado por Moretti), advirtiéndole que han hecho una excepción pues la coexistencia de “un alma y de un subconsciente” es inaceptable para la Iglesia.

    Y así va desenrollándose ?el filme, con varias sucesivas rupturas de los moldes que ?le permiten a Moretti romper algunas monotonías, y pintar con libertad y con nuevos trazos el mito del Vaticano secreto, jugando con figuras más amables e ingenuas, pero ?no superficiales, y buscando algunos nuevos significados en ellas.

    “Me siento como Buñuel: soy ateo gracias a Dios”, declaró Moretti.

    Esa técnica de lo inesperado le permite renovar varias veces el interés por el cuento, pero también demostrar su capacidad para otorgarle verosimilitud a hechos inventados sobre el Vaticano que, fuera ?de la sala de cine, parecían ?ridículos.

    Habemus Papa no tuvo ni la aprobación ni el rechazo de la Iglesia, pero Moretti no trabajó en escenarios reales sino en locaciones alternativas y con escenografías montadas en estudios, y también con ?actores no profesionales. La ?recreación es muy buena en muchos sentidos.
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  • Destino final 5
    Destino final 5
    La Voz del Interior
    Morir originalmente

    El cine de terror norteamericano pensado para adolescentes bien predispuestos, que tienen dinero en los bolsillos y buscan un entretenimiento eficaz, ha hecho de las formas originales de morir un elemento característico, aun cuando ni siquiera haya inventado el recurso.

    La saga Destino final sabe cómo reproducir esa fórmula (lo cual no es nada fácil) y, dándole una vuelta de tuerca especial, ha conseguido diferenciarse del resto y multiplicarse ya en cinco películas de bastante buena repercusión en la taquilla.

    Hombres y mujeres, jóvenes todos ellos, que pueden predecir una catástrofe o una tragedia masiva, y en principio evitarla, pero que luego comienzan a ser perseguidos por la muerte, a quien, en palabras de los emisarios que suele enviar a comunicarse con las futuras víctimas, “no le gusta que la engañen”. En esta quinta entrega, Sam tiene una visión que le permite salvar a su novia Molly y a varios amigos de ambos, de perecer en el derrumbe de un puente que se traga un transporte de la empresa en que trabajan, automóviles, obreros y transeúntes varios al precipitarse hacia las aguas de un río.

    Los sobrevivientes deberían poder hablar de “milagro” después de eso, pero uno por uno empiezan a caer en accidentes espeluznantes, imparables, y uno más encarnizado que el otro.

    El suspenso es bastante bueno, las muertes de los personajes son originales (según los autores, fueron tomadas de casos reales), pero la historia, o sea lo que les va pasando a los personajes, el cómo se comportan frente a los hechos, lo que se dicen entre ellos, está un poco falto de explosión, de emotividad, de chispa, y eso frena un poco el vértigo de lo que les pasa a los personajes.

    Del mismo modo algunos personajes (el sindicalista), no encajan en el rompecabezas, otros (el médico forense), se diluyen sin demasiadas explicaciones.

    Sin embargo, Destino final 5 tiene algunos elementos muy importantes dentro del género a su favor. Tiene en particular buenos efectos visuales y de sonido, que hacen de las escenas de gran espectacularidad un momento creíble y digno de ver sobre todo para los fans de este tipo de filmes.
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  • Cowboys y Aliens
    Cowboys y Aliens
    La Voz del Interior
    Espuelas y láseres

    Nada nuevo bajo el sol. O entre las piedras. Tan sólo un esperable puré de géneros como el western y la ficción científica, que podía resultar en una gran película o en esta que agrada, entretiene, gusta, pero deja la sensación de haber sido un entrenamiento para encarar cosas mejores que vendrán más delante de la mano de productores como Steven Spielberg o Ron Howard, dos de los que firman ponen su sello desde el lado de atrás de las bambalinas a este producto.

    Algunos primeros minutos para acomodar el GPS en el tiempo y el lugar de la acción, y después de eso el vértigo en estado puro. Un cowboy despierta a la realidad con una amnesia completa que de a poco empieza a revertir. Una brazalete luminoso que no se puede quitar, una herida en el abdomen vaya a saber producida por qué, un cartel que dice que lo busca la ley por robar el oro de una diligencia, un rudo ganadero que quiere cobrarle una deuda, y una bella mujer que parece conocerlo y lo sigue sin mucho justificativo por un pueblo casi fantasma.

    Los recuerdos comienzan a hilvanarse, las explicaciones a aparecer, mientras un elemento todavía más extraño hace su aparición. Naves espaciales que disparan rayos láser y extraterrestres parecidos a gigantescas langostas, vaya que un elemento ajeno a ese paisaje clásico de la épica norteamericana, propiedad del polvo, el whisky y el hombre, blanco o indio, a caballo.

    Cowboys vs aliens se queda en el montón y no logra sobresalir como película del cine clase B, un “género” en sí muy noble, donde se monta un divertimento tan contagioso que consigue voltear los prejuicios de muchos espectadores, como por ejemplo los que podrían considerar que es algo rústico juntar a un extraterrestre con un apache, o al héroe americano de aventuras de la década del ’80 (Harrison Ford, Los cazadores del Arca Perdida) con el ícono del cine de espionaje británico de los ’90 (Daniel Craig, James Bond) en un mismo filme.

    En este largometraje ocurre algo de eso. Y por momentos funciona.
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  • Güelcom
    Güelcom
    La Voz del Interior
    Pasaje abierto

    Hacer del drama una comedia o, como dice el refrán, la comedia es... drama “después de un tiempo”. Esa es la línea guía de esta película que trata de sacarle algunas cosquillas a dos temas recurrentes, como son el amor, la pareja o la familia y las migraciones o el exilio.

    Hay una parte de Güelcom que revisa la última fiebre migratoria de los argentinos, y lo que está pasando con ella unos cuantos años después de superada la peor parte de la crisis de la convertibilidad. Otra parte del filme es que Leo y Ana tenían una linda historia de amor, hasta que Ana quiso irse a España a buscar alternativas para su profesión de cocinera y Leo prefirió quedarse en el país, con un trabajo de psicólogo que le gusta.

    Ahora los dos siguen bastante disconformes. Leo, no deseando vivir como un soltero pero sin poder iniciar nada con otra mujer, y Ana, en pareja, aunque no tan convencida, y decepcionada por la ausencia de aquellas oportunidades de trabajo que fue a buscar.

    Cada uno de ellos sigue caminando por su vereda, hasta que varios años después Ana vuelve a Buenos Aires, seguida por un novio europeo, invitada al casamiento de unos amigos que comparte con Leo, y el reencuentro entre ambos reabre una historia que nunca se había cerrado del todo.

    Las oportunidades de reírse en esta comedia de Yago Blanco están por todas partes: en las situaciones, en los diálogos, en las características de los personajes, en las actuaciones de todo el elenco.

    El gallego que aunque tiene alguna posibilidad de quedarse con Ana termina contra su voluntad jugando el papel de metido en el antiguo grupo de camaradas y en el pasado de dos de ellos. La soltera empedernida, con su inmadurez pero también con su independencia para echar una mirada sobre los hechos. La pareja de amigos argentinos de Ana y Leo, con su propio mundo de pareja y sus diferentes afinidades incluso para con el europeo. Y finalmente los casamenteros, que vuelven al pago con toda la impronta del tiempo transcurrido en Ibiza, la célebre capital turística de la alta juerga española.

    Muy buenas las participaciones de Peto Menahem, Eugenia Guerty y Chema Tena, acompañando y siendo acompañados por el resto. Una película argentina entretenida, fresca, actual, para recrearse e intentar reírse de algo que tal vez pasa cerca de uno y todos los días.
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  • Capitán América - El primer vengador
    Tremendo entretenimiento

    Tremenda, magnífica película esta Capitán América: El primer vengador , que llegó a Córdoba para quedarse varias semanas en la cartelera. Creíble, atrapante, épica, estética, detallista, e incluso imponente, es una superación dentro de todo lo bueno que la fábrica de historietas Marvel ha concebido en su alianza con los estudios de Hollywood en los últimos diez a 15 años. Reediciones en cine de sus mejores historias gráficas, clásicos nacidos en los años cincuenta que en los noventa y en los dos mil vuelven a ponerse de moda gracias a la tecnología audiovisual tanto de imagen como de sonido en tres dimensiones y efectos especiales diseñados con sistemas de software.

    La trama de Capitán América: El primer vengador comienza y termina en la actualidad, lo cual abre la puerta a una soñada continuación de la que ya se está empezando a hablar en los corrillos del culto, léase las populares convenciones de historieta que año a año siguen realizándose principalmente en los EE.UU.

    La acción de la película dirigida por Joe Johnston ( Querida encogí a los niños , Jumanji , Parque Jurásico 3 ) se traslada luego a la Segunda Guerra Mundial, época de la que siempre se especula que escondió experimentos tanto del bando aliado tanto como del germano, éste último apelando a poderes ocultos, destinados a desarrollar armas que les permitieran doblar de una vez por todas el brazo enemigo y pasar poco menos que a dominar a la humanidad.
    Capitán América se hace fuerte en esa tesis y a partir de los viejos y siempre efectivos moldes del género, el muchacho débil pero listo que recibe dotes extraordinarias y se convierte en justiciero, propone una variante que sobre todo hace la diferencia en la habilidad para narrar los episodios con detalles que los hacen únicos y en la fuerza de la imagen tratada como un objeto de arte en el que maquinarias, seres fantásticos, batallas y aún los seres humanos elevados a la condición de héroes merecen empezar a formar parte de un museo donde se conserven estos humildes hitos de la creatividad de los artistas.
    Capitán América es antes que un súper soldado, un muchacho que no consigue enrolarse en el ejército por ineptitud física, pero que de tanto insistir se topa con un científico que descubre que la lucha contra la fragilidad desarrolla muchos aspectos positivos de la personalidad y le ofrece formar parte de una prueba fantástica. Mientras el muchacho aprende a usar sus nuevas capacidades, vivencia los sentimientos de mutua amistad cada vez más especial con una integrante femenina del cuadro de mandos, camino tan vertiginoso a veces como el de pasar al frente de batalla a cumplir con sus misiones.

    Al otro lado del mar
    Del otro lado del océano, un militar cansado de servir al führer alemán se aparta del ejército nazi para construir el suyo propio, en base a una fuente de energía robada a los dioses nórdicos que le permite alimentar armas nuevas con poderosos rayos láser que superan todo poder de destrucción.
    Entretenimiento en grande, bajo el título de Capitán América: El primer vengador.
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  • Los pingüinos de papá
    Los pingüinos de papá
    La Voz del Interior
    Helados de risa

    Jim Carrey morirá siendo Jim Carrey y hay un público también que nunca se lo perdonará. Pero este actor de grandes éxitos de taquilla cambió pese al temprano éxito de su carrera y se convirtió en uno mejor con el correr de los años y no sólo eso, también aprendió a mezclarse con algunas de las personas inteligentes de Hollywood y de ahí para adelante fue el protagonista de muchas muy buenas películas.

    Los pingüinos de papá es una de esas películas, pero además tiene otra característica que la vuelve una brillante espiga en los campos del cine. Pertenece a la especie más escasa en este ámbito como es la comedia pura.

    El señor Popper es un hombre de negocios sagaz y expeditivo como la decoración del ?lujoso departamento de Manhattan donde vive. Tiene ex mujer e hijos, pero los visita apenas cada 15 días, cuando sus ocupaciones se lo permiten pero hay que reconocerlo, poniendo la mejor voluntad para pasarla bien en esos encuentros tan casuales como lo que va a sucederle ni bien comience la película.

    Un día particularmente difícil en el que tiene que convencer a una filantrópica señorona de vender un antiguo restaurante para convertirlo en un negocio inmobiliario, Popper recibe una llamada. Sucede que Popper abuelo ha muerto y en el testamento le deja al nieto una encomienda. Algunas horas después, el heredero abre la caja en la puerta de su semipiso: se trata de un pingüino congelado.

    Lo que de allí en más sucederá con los pingüinos y con ese ejecutivo, su ex mujer, hijos, consorcio y empresa es un juego de travesuras y descubrimientos, astucia y ternura, que los autores de este filme toman en sus manos para redondear una moderna y deliciosa postal de Nueva York y sus habitantes de la que naturalmente pueden desgranarse algunas situaciones no tan lejanas ni extrañas.

    Sin estridencias ni desmayos, esta comedia dirigida por Mark Waters ( Los fantasmas de mi ex , Las crónicas de Spiderwick ), recupera el gusto por un don que debería declararse imperecedero por ley dentro de la industria norteamericana del entretenimiento: el humor inteligente.
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  • Hermanitos del fin del mundo
    Hermanitos del fin del mundo
    La Voz del Interior
    ¡Salven la casa de los chicos!

    Diego Topa y Muni Seligmann saltan desde la señal de cable de Disney Channel como atractivos iniciales en esta película, que luego suma unos cuantos materiales de divertimento extra durante su casi hora y media de duración.

    Ambientada en la ciudad de ?Ushuaia y aprovechando el imponente marco paisajístico dado por las cúspides nevadas y la geografía marítima, la acción se traslada al interior de un amigable hogar de niños huérfanos. Allí, Pato y Pirucha (Topa y Seligmann), junto a la directora y su ayudante, velan por la contención y alegría de un grupo de chicos hasta que un obstáculo importante parece poner en peligro la continuidad de esa obra de bien.

    Se trata de una disputa inmobiliaria, que alberga la triste posibilidad de tener que cerrar el hogar con todo lo que ello acarrearía. Para impedirlo, el grupo de amigos se pone en campaña para recaudar fondos y comprar el terreno, pero se enfrentan con una malvada ricachona que odia al lugar por una mala experiencia no resuelta, y quiere que lo borren de su vista.

    Sin altibajos
    Hermanitos del fin del mundo es una película recomendable por varias razones. Tiene una historia bien contada y sin altibajos donde los espectadores puedan aburrirse. Le suma a eso varios pasos de comedia musical, con canciones pegadizas además muy bien instrumentadas y cantadas por Topa y Muni.

    Y a eso le agrega las encarnaciones de los personajes en general, que pivotean en torno al gran referente que le aportan los varios actores profesionales presentes en el elenco y que se dan muy bien a la historia, como Norma Pons, Fabio Aste y Elizabeth Killian, Mimí Ardú, Oscar Alegre, Tony Amallo y Gabriel Corrado.

    Tiene algunas de las características del género de las series con musicales que muestra la televisión para chicos y adolescentes, pero le suma algo de color local de paso haciendo conocer aunque sea a través de lo visual una parte de la república Argentina.
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  • Transformers 3: El lado oscuro de la luna
    Hombre de hierro

    Un paso más allá. Transformers 3: el lado oscuro de la Luna empuja un poco más hacia lo nuevo, lo que viene, el renglón vinculado al arte visual, acompañando con este atributo una historia de acción y ciencia ficción según la fórmula. El director Michael Bay, quien en algún momento se mostró temeroso respecto a las dificultades que un relato tan tecnológico pudiera ponerle en el camino, debe sentirse satisfecho respecto a los resultados alcanzados.

    El creciente fanatismo de la sociedad por la cultura tecnológica es uno de los apetitos que busca satisfacer esta nueva entrega de la saga de superproducciones iniciada en 2007, y tal vez lo logre, al menos por unos días, como todo lo que tiene que ver con el espeluznante avance en ese campo.

    Mientras tanto, cuando Bay dudó, acudieron en su auxilio los que saben. Como muestra de la clase de colegas con los que compartió su trabajo, baste citar a personas como un tal Vince Pace, un experto en fotografía con poca figuración pública pero que tiene el mérito de haber sido el constructor, junto al mismísimo James Cameron, de un modelo de cámaras 3D que permitió filmar con la versatilidad, la productividad y el bajo costo con que hoy se lo hace en toda la industria de Hollywood y algunos alrededores.

    El argumento de la Transformers 3 es el de siempre. Desde un planeta lejano llegó a la Tierra una raza de poderosos robots. Algunos quieren someter a este planeta, se hacen llamar los Decepticons. Los otros se aliaron con los humanos para defender la libertad, y se los conoce como los Autobots.

    Como Megan Fox se dio de baja pocos días antes del rodaje, la cambiaron por otra sexy coprotagonista para acompañar a Shia LeBouf, quien encarna otra vez el modelo del hombre común que acaba convertido en héroe.

    El elenco le hace lugar otra vez a los actores de carácter: John Turturro, y también John Malkovich y Frances McDormand.
    Alerta amarilla para el contenido pro violencia del relato. La noción del hombre común, convertido en héroe, está íntimamente ligada a la del reclutamiento de hermanos, padres e hijos para las guerras. Asimismo, la venganza es moneda corriente en ambos bandos, incluso en aquel que dice defender valores positivos como la libertad.
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  • El laberinto
    El laberinto
    La Voz del Interior
    Siempre es difícil volver a vivir

    Tema complicado. Película dura. La pérdida de un hijo no es un asunto que nadie quiera vivir y un filme que aborde el tópico será muy raro que se propague por un público masivo. Nicole Kidman debe haberlo sabido perfectamente, pero aún así decidió producir y protagonizar esta película que descubrió a través de un periódico.

    Sucedió cuando leía la crítica de la obra teatral que acababa de subir a la cartelera de Broadway en el año 2006. Se interesó y al día siguiente estaba cenando con el dramaturgo después de ver la puesta, y cerrando trato para pasarla de las tablas a la pantalla.

    En la película la primera impresión que se tiene es la de estar viendo a una pareja feliz y exitosa, pero con el correr los minutos, comienzan a asomar las grietas producidas por la tragedia familiar que nunca fue ni será mostrada (tal vez una marca procedente del teatro, donde no todo debe ser mostrado en escena).

    El matrimonio asiste a terapia de grupo, alimenta otros lazos de familia, conserva rituales de pareja, se refugia en el confort y discute, ocho meses después del accidente, la venta del chalet donde una vez planearon pasar su vida, y hasta la posibilidad de concebir nuevamente.

    El suspenso está puesto en no saber cuál será el desenlace de la crisis, si se tiene en cuenta la cantidad de matrimonios que no pudieron superarla.

    Pero El laberinto tiene asuntos que no la ayudan. Situaciones que tal vez no fueron resueltas de la mejor manera posible aun dentro de la lógica de la historia contada, y que pueden significar algunas piedras en el camino de los espectadores.
    Por ejemplo que una terapia grupal de parejas que perdieron a sus niños no se torne tan deprimente como probablemente lo sea infinidad de veces en la vida real.

    También, trabajar la inclusión en el hilo del relato de algunas situaciones a las que si no se las vuelve lo suficientemente creíbles, hacen ruido. Segundo ejemplo: la relación que genera el personaje de Kidman con el adolescente que atropelló a su hijo de cuatro años.

    De cualquier modo, una película valiente, digna de ver, con tema y un enfoque que no suele estar en la agenda del cine de exportación norteamericano.
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  • Kung Fu Panda 2
    Kung Fu Panda 2
    La Voz del Interior
    El guerrero supera la adolescencia

    Una vara grande para medir una película muy grande. Kung Fu Panda roza varias veces lo grandioso de lo visual, pero no lo lleva tan alto y lo mantiene en ese nivel a su relato. De haberlo logrado, estaríamos hablando de un filme colosal. Por esa pizca de genialidad faltante, es “apenas” enorme, monstruosa, deliciosa.

    Habrá tercera parte de Kung Fu Panda , pero para llegar allí hay que transitar por dentro de un imperio con destellos de carnaval chino plagado de personajes, escenarios y situaciones.

    El diseño de arte es deslumbrante. Capaz tanto de presentar la historia a la manera de un prólogo dibujado en dos dimensiones replicando la técnica del papel y las aguadas, como de lucir texturas, volúmenes y pigmentos. Asombrosos los efectos logrados con tonos luminosos y fosforescentes.

    El argumento desarrolla a varios personajes. En el caso de Po, busca en el dilema del origen que ese oso panda tiene que resolver para poder convertirse en alguien valioso para su gente, y salvarla de caer en las garras de un líder despótico. Interiormente, ofrece al espectador la visión de un proceso de maduración que en el caso de este personaje está relacionada con una reconciliación pendiente con los progenitores.

    El guión persigue dos vetas claras. Resalta la importancia de emprender la búsqueda de una paz interior en los individuos. Pone en valor la fuerza de los lazos paterno-filiales que se establecen entre los seres, aún cuando los lazos que los unan no sea sanguíneos, sino de puro amor.

    Al final de la proyección, la sobreimpresión de los títulos del filme en la pantalla se prolonga durante varios minutos más de lo normal. El número de contadores y abogados solamente, tal vez ascienda al centenar. Parecen legiones de soldados desfilando ante un emperador, pero son los nombres de los cientos y cientos de personas que trabajaron para que esta película fuera posible. Pese al karate, la confrontación y la disputa por el poder, vestida de gala y humor, sería deseable que sean soldados de la paz. No la paz interior sino la paz mundial. Pero es paradójico, también aquí, que a la paz haya que conquistarla con soldados y armas. Y sospechoso, cuando en el mundo ese argumento se usa para los fines contrarios.
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  • Agua para elefantes
    Agua para elefantes
    La Voz del Interior
    Cuento de circo

    Agua para elefantes es una historia de amor bien contada, y que se sale del común denominador de hoy día, que son las comedias románticas que han dejado poco lugar para los dramas románticos. Lo de bien contada corre por cuenta de Richard La Gravanese, el guionista y adaptador que ayudó a que la novela Los puentes de Madison se convirtiera también en una gran película, la que dirigió el señor Clint Eastwood hace ya algunos años.

    El poético título Agua para elefantes termina siendo literal en este relato que comienza en el momento actual en Norteamérica, y viaja a través del relato de un hombre de 90 años hacia 1931, cuando se vivían las consecuencias del crack económico de ese país.

    Ese ambiente de zozobra es el que envuelve a un joven inmigrante polaco, quien por accidente se trepa al vagón de un circo y acaba edificando su futuro en torno a ese mundo al principio grotesco, inestable y lleno de excentricidad para él.

    Lo que le permite al muchacho labrarse un espacio entre esa gente son sus conocimientos de veterinaria, asociados a la necesidad del dueño de encontrar a alguien que se encargue de los animales.

    Pero hay un detalle más que, como suele ocurrir, hace la gran diferencia. La esposa del presentador del circo. La estrella del espectáculo. La mujer que nadie osaría siquiera mirar. Y no sólo por temor a ser despedido, sino porque detrás del carisma que muestra ante el público e incluso ante los integrantes del elenco, el patrocinador del circo es un sujeto despótico, violento, y con poder de mando sobre un puñado de rudos matones.

    Para los ojos hay mucho en este filme. Actores reconocibles, y con “historia fuera de la pantalla”, como Reese Whiterspoon (Legalmente rubia), Robert Pattinson (Crepúsculo), o Christopher Waltz (ganador del Oscar 2011 por Bastardos sin gloria). También hay bellos animales para apreciar en pantalla gigante, una gran fotografía del tren y los vagones donde viaja la compañía circense, buenos paisajes, y una lograda reconstrucción de escenografías de esa época que aún guardaba reminiscencias del Lejano Oeste en su arquitectura.

    En síntesis, un espectáculo para pasar el rato, con emoción incluida en el menú, al acompañar hasta el final y completarla a la historia que el anciano nonagenario está narrando a su único y muy motivado testigo.
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  • Thor 3D
    Thor 3D
    La Voz del Interior
    Thor: a la hora del destierro

    Otro comic de la editora Marvel (creadora de los éxitos de El Hombre Araña, Hulk, X-Men) que llega a la pantalla grande, y otra muestra de que el cine se fue poniendo a tono con la propuesta visual nacida de la ilustración, para reproducir con efectos visuales lo que los dibujantes de hace más de medio siglo sacaron de sus cabezas para ponerlo en el papel seriado.

    Las aventuras del personaje de historieta Thor están asociadas en parte a la mitología escandinava y a la especulación científica.

    Por eso, en la pantalla puede verse una especie de saga poblada por divinidades, en la que el dramatismo lo pone la rivalidad entre hermanos por suceder al padre en el trono, mientras un reino enemigo acecha para una posible conquista.
    Además, el espectador se encuentra frente a nociones como “vida extraterrestre”, “ciencia” y “secreto de Estado”. La variante en este caso, como sucedía por ejemplo en Superman, es que el “planeta lejano” y “secundario”, es la Tierra, donde algunos estudiosos que intentan desentrañar enigmas relativos al universo, recibirán la inesperada oportunidad de interactuar con esos otros mundos.

    Ello como consecuencia de un “accidente”: el destierro de Thor hacia el hábitat humano, lugar donde sorpresivamente descubrirá que puede ver las cosas de su existencia de un modo nuevo, a tiempo para sacar un fruto positivo de la confluencia de las dos civilizaciones.

    La película es en general entretenida, con varias secuencias de acción y humor, y además lleva un plus para los fanáticos de diversas áreas.

    Los cinéfilos se encontrarán, por ejemplo, con un director como Kenneth Branagh (británico, especialista en Shakespeare) moderando los conflictos existenciales de los personajes. También con algunos logros dentro del mundo de los efectos especiales, en la composición de formas, texturas o colores.

    Los cultores de la “fantaciencia” y el comic verán cobrar “vida” a ídolos largamente acariciados en el papel, así como también podrán disfrutar de representaciones muy imaginadas de otras realidades.
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  • La chica de la capa roja
    La chica de la capa roja
    La Voz del Interior
    A sus plantas rendido un lobo

    Tiene suspenso, terror, romance y fantasía, como algunos de sus condimentos genéricos principales. También reúne algunos buenos aditamentos técnicos: una lograda fotografía de paisajes boscosos y montañosos nevados, una buena banda sonora de efectos, y un diseño escenográfico donde se aprecia el ingenio puesto para edificar un pueblo medieval con maderas, hierro y pieles, que ayude a crear la atmósfera de soledad primitiva a la que están expuestos los personajes que hacen de víctimas del hombre lobo.

    La chica de la capa roja intenta contar una vieja historia de una manera original. Hay una bella jovencita ante la cual el enorme y feroz animal que está asesinando a los aldeanos, ha mostrado un lado vulnerable. Hay un secreto enterrado que el espectador y la protagonista tienen que develar, además de tener que detener la horda de ataques a los que están siendo sometidos tantos inocentes. Mientras tanto, Valerie (así se llama ella) tiene que debatirse entre el mandato de una madre que le arregló el casamiento pensando sólo en el bienestar económico, y el deseo de consagrar el sentimiento que la une a un muchacho de su misma condición social.

    Aunque no tiene un final fácilmente previsible, aunque produce auténticos espasmos de emoción, aunque los actores son buenos, este filme tiene algo de artificial que le impide ser todavía mejor.

    Quizá se deba a la calidad o al uso que se dio a los efectos especiales, o tal vez al modo en que se emplean algunos simbolismos que aparecen como vaciados de contenido (el caso de la capa roja sobre la nieve inmaculada es el más flagrante), o tal vez la permanente sensación de que se asiste a un espectáculo que no se define entre ser cine o ser teatro.

    Pero es probable que a mucho público ese tipo de detalles no le hagan “ruido”, y sean capaces de disfrutar La chica de la capa roja de una manera totalmente distinta.

    Afortunados, ellos.
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  • Torrente 4
    Torrente 4
    La Voz del Interior
    Sin moldes ni códigos

    “No tiene madre”, decían antes cuando alguien se manejaba por el mundo como lo hace el policía madrileño José Luis Torrente. Y es que decir que Torrente se sale de los códigos de la ley española es poco. ¡Ese hombre se sale de todos los ?códigos! Y sus películas otro tanto. Inclusive se salen de los moldes de la comedia, porque hacen reír pero con métodos que no a cualquiera le resultarán graciosos. En algunos casos, abollando los moldes del comportamiento social.

    Torrente ya no tiene nada que perder. Como agente del orden, le va cada vez peor; como hombre, está en la ruina; como ciudadano, ni hablar. Una síntesis de todo aquello pareciera estar en la escena ?en que, después de salirse de la cola por un vale de comida, para no arruinar su imagen frente a un conocido, se sirve de un tacho de desperdicios la comida que arrojaron desde un restaurante. Ni siquiera tiene corazón para compartirlo con un puñado de niños hambrientos. Pero una vez más aflora el humor corrosivo (también se decía así antes): los chicos son los que sacan ?corriendo del basural a ese policía bravucón que, con los dedos manchados de salsa, se ha convertido en una caricatura.

    La película es así, combina esas situaciones casi “intimistas”, donde el humor y el cinismo se dan la mano de manera extraña, con secuencias de gran despliegue visual, como fiestas de la alta sociedad, persecuciones en vehículos (con choques y explosiones técnicamente admirables).

    Pero la cosa se complica verdaderamente para Torrente cuando acepta un encargo desleal, con tan mala suerte que va a parar a la cárcel por intentar cumplirlo. Torrente toca fondo en esta cuarta entrega (sólo se proyecta en 3D) de la serie de películas diri-?gidas, escritas y protagonizadas por Santiago Segura, que en la taquilla va justamente ?en la dirección contraria, para arriba, sobre todo en España, y que han logrado convertir ?al personaje en todo un objeto de culto de las nuevas generaciones.

    Baste para comprobarlo, ?verificar las presencias en el filme de varios famosos que no han querido perderse la oportunidad de pasar un buen momento: desde David Bisbal, que interpreta dos canciones de la banda sonora (la última, con video incluido en los títulos finales), hasta los futbolistas argentinos Sergio “Kun” Agüero y Gonzalo “Pipita” ?Higuaín, incluidos dentro de la historia.
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  • Rio
    Rio
    La Voz del Interior
    Ritmo, color y alegría para descubrir el amor

    Una historia que provoca identificación, adornada con ritmo, colores, y una manada de personajes imperdibles, hace de la película de animación Río una muy buena propuesta para el público atento a las novedades del cine de animación proveniente de Hollywood.

    La trama es sencilla. Un papagayo azul es encontrado por un estudioso en un rincón nevado de EE.UU. (adonde fue vendido ilegalmente). Tras convencer a su ingenua dueña de la necesidad de reunir al animalillo con la única hembra viva de la especie, el trío viaja al corazón del “salvaje” Brasil y se reúne con una auténtica fauna de personajes, que incluye a humanos malvados, una cacatúa mafiosa, monos ladrones, un tucán con mucha calle, y varias especies más, que conforman la galería de simpáticos personajes secundarios. La sal de la cuestión, en definitiva, la termina poniendo la relación entre esas dos raras aves que deben enamorarse pese a que son el agua y el aceite.

    El filme es dirigido por Carlos Saldanha, un brasileño que triunfa en Hollywood (dirigió previamente La era del hielo y Robots , entre otras), que pidió la oportunidad de situar una historia en su ciudad natal y que en parte recibió la luz verde –dicen– porque esa metrópoli se prepara para recibir un campeonato mundial de fútbol y unas olimpiadas y los negocios atraen a los negocios, bla, bla, blah...

    Aquel verde tomó Saldanha para empezar a pintar un cuento que en varios momentos es un canto a la naturaleza y al pueblo de donde es originario.

    Por ejemplo, la película abre con un número musical magnífico, y a lo largo de sus 94 minutos de duración, alcanza varios picos de inspiración: la escena de la riña entre pájaros y monos, la de la carrera en motocicleta por las callejuelas de las favelas, la del ratito romántico de las aves trepadas a un tranvía del Corcovado, la de la persecución dentro del Sambódromo, la del aterrizaje forzoso en la playa… no alcanzan los dedos de la mano para contar los aciertos de los guionistas, de los animados y de los musicalizadores (por citar a los más obvios) de este largometraje.

    Río es una muestra más de los altos estándares que maneja la industria de animación norteamericana, líder en este rubro como en tantos otros, aunque con vecinos cada día más fuertes, como ese Brasil al que se le rinde un indudable reconocimiento simbólico a través de este producto.
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  • Sucker Punch: Mundo Surreal
    Sucker Punch: Mundo Surreal
    La Voz del Interior
    Una realidad aparte

    Dentro de los grandes estudios suelen utilizarse frases cortas para dar una idea acerca de adónde apunta el contenido de las películas que se están elaborando. A ésta la describían como “Alicia en el País de las Maravillas con armas de fuego” y esta frase sirve para empezar a desgranar un largometraje bastante bizarro para el público común, pero accesible y que provocará reacciones apasionadas (a favor o no) entre los cultores de estos productos.

    ¿Por qué bizarra? Hay algo demasiado alternativo en este cuento donde conviven chicas con problemas mentales, samurais, nazis, robots, dragones, pistoleros, prostitutas y bailarinas, entre otras. ¡Es curioso que el director hace que todo encaje, como si manejara una plastilina mágica capaz de unir la variedad de elementos!

    No se trata de temas tan ajenos unos y otros, ya que todos suelen ser considerados “subgéneros”, y constituyen la materia prima de mucho cine clase B y Z: fantasía, animé, videoclip, ciencia ficción, bélico, suspenso, infantil, erótico, terror, policial.

    El director que hace que funcione el combo se llama Zack Snyder (300), que con legiones menores de seguidores también supo conquistar éxitos en filmes como El amanecer de los muertos, Watchmen o Ga’Hoole, inspirándose en novelas gráficas, libros infantiles o filmes de culto.

    Sucker punch: mundo surreal divide aguas. Algunos se enamorarán de su deslumbrante diseño visual; a otros les parecerá un sancocho de efectos especiales (siempre queda un margen para la indiferencia, por supuesto).

    Lo difícilmente discutible es que se trata de un filme diferente, hecho con dedicación y pasión. Como también parece difícil poner en duda que Zack Snyder es un cineasta a respetar, porque desafía y explora el lenguaje cinematográfico adocenado, aun desde Hollywood. Snyder será el comandante de la próxima Superman, y eso dentro de la lógica del espectáculo norteamericano, es graduarse con honores.
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  • Sanctum
    Sanctum
    La Voz del Interior
    Infierno bajo el agua

    Película muy recomendable pero, eso sí, no apta para personas impresionables, por la presencia de numerosas situaciones de claustrofobia y asfixia.
    Advertencia a tener muy en cuenta antes de ver Sanctum , que da vida a sensaciones tales como el miedo, la angustia, o la ansiedad, y en el que también encuentran un resquicio el asombro y la admiración.

    En los 101 minutos de duración de este largometraje anidan muchas emociones de elevada autenticidad (subrayadas por el 3D), del tipo de las que el público rastrea en productos de géneros como el terror, la acción, e incluso dramáticos. En este caso, el formato es novedoso, y eso le agrega un atractivo extra a la propuesta.

    Asombro y admiración es lo que puede suscitar en cualquier común mortal, por ejemplo, el descubrimiento de los sitios que visitan los exploradores de cuevas subacuáticas que protagonizan Sanctum . Son paisajes poco difundidos en imágenes: cavernas sumergidas, grandes como catedrales y más todavía. Hoyos sin medida, con vestigios de luz azul o verde, entre otras maravillas naturales.

    Algunos de los protagonistas son científicos. Otros, filántropos. Otros, simples aventureros. En el filme, están situados en algún lugar de Nueva Guinea, recorriendo el más grande sistema de cavidades de la Tierra, tratando de diseñar un mapa que abra las puertas para futuras expediciones.
    Están advertidos acerca de la presencia de una tormenta en la región, que los obligará a abandonar temporariamente las grutas.

    Pero el fenómeno se adelanta a los pronósticos, y llega convertido en huracán. Bloquea la entrada principal a las cuevas y comienza a inundarlas por completo, y los excursionistas se ven obligados a buscar una salida alternativa avanzando por sitios inexplorados, con una cantidad limitada de oxígeno en sus tubos de supervivencia.

    Si acompañar a los buzos por el laberinto de roca y agua ya es comprometedor para el público, la tensión se agiganta al verificar los vínculos afectivos que unen a los protagonistas. Esos sujetos vestidos como astronautas submarinos son también padre e hijo, amigos, una pareja dispuesta a casarse…

    Y las situaciones límite que enfrentan los llevan a experimentar la más variada clase de reacciones, convirtiendo a las grutas en el escenario de una sabia y cruel demostración acerca de los límites del ser humano, y su pobre autoridad frente a los designios de la naturaleza.
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  • Un feriado particular
    Un feriado particular
    La Voz del Interior
    Convivencia leal

    Un hombre ya entrado en la madurez vive con su madre en un departamento de la ciudad de Roma. El dinero no les alcanza y él dice no tener tiempo para trabajar porque está todo el día cuidando a la anciana.

    En la víspera de un feriado, recibe la visita del administrador del consorcio donde vive, quien, en lugar de apremiarlo, le ofrece un intercambio de favores. Le dejará a su propia madre en custodia durante dos días, para poder reunirse con su esposa e hijos en un paraje vacacional.

    En recompensa, le dispensará algunos privilegios, como perdonarle viejas deudas o facilitarle las llaves del ascensor, que sólo está habilitado para quienes pagan un extra por el servicio.

    Pese a su paciencia de oro, el sobresalto de tener que albergar a dos viejecillas y no a una, abuso edulcorado con una contribución dineraria suplementaria por el administrador, obliga al soltero a convocar a un amigo médico, quien a cambio de la consulta le deja también a su progenitora a pasar la noche, puesto que la enfermera que la cuidaba renunció, y él tiene que cubrir una guardia en el hospital.

    Hasta aquí, muchas de las cartas de la película Un feriado particular ya están sobre la mesa.

    Filme para armar
    Hay que contemplar y “armar” la película desde el propio punto de vista, buscando descifrar a cada uno de los personajes y la situación que los reúne, en la cual varios de ellos pondrán en juego su capacidad resiliente, y harán de esa convivencia casi forzada una oportunidad para superar dificultades individuales circunstanciales o tal vez más trascendentes...

    Sin embargo, uno de los mensajes implícitos en el cuento puede ser el del valor de la conducta gregaria, y acerca de algunos beneficios que se desprenden de la figura social de “comunidad”, para acceder a la cual se conceden algunas libertades y derechos a cambio de otros, imprescindibles para la evolución de cada ser humano en particular.

    Película de corta duración (75 minutos), de carácter apacible y amable, con algunas pinceladas de humor, donde los personajes y los acontecimientos son “mostrados” sin explicarlos demasiado.
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  • Invasion del mundo. Batalla - Los Ángeles
    Marciano vete a casa

    Un ataque extraterrestre a escala global. Una gran ciudad de Estados Unidos, último bastión para soñar con una salvación, por la vía del coraje de sus habitantes y militares. La fórmula es repetitiva, pero funciona, en la medida en que la historia sea contada con habilidad. Y así ocurre con Invasión del mundo. Batalla: Los Ángeles.

    Esta megaproducción combina con destreza elementos del cine de ciencia ficción, catástrofe, bélico, de acción, suspenso, terror y hasta dramático. En este sentido, pueden notarse varias líneas argumentales, dentro de un paquete que, de los 116 minutos que dura el largometraje, sólo le suelta la garganta al espectador para que respire durante menos de un cuarto de hora.

    Toda la paleta de efectos visuales y sonoros que vienen manejando los filmes de guerra y ciencia ficción desde hace unos años a esta parte, están puestos, y bien puestos, en el filme que protagonizan Aaron Eckhart, Bridget Moynahan y Michelle Rodríguez como figuras más conocidas.

    Eckhart es el sargento marine Nantz, un tipo con mala reputación en las FF.AA., a punto de retirarse del servicio. Se murmura alrededor de él, por ser el único sobreviviente de una misión en la que murieron todos sus hombres.

    El plan de Nantz se ve alterado cuando una lluvia de meteoritos se convierte en un ataque exterminador de fuerzas extraterrestres. Lo citan de emergencia y queda como segundo al mando en un pelotón con misión humanitaria: rescatar a un grupo de civiles aislados tras las líneas enemigas.

    Durante la incursión Nantz se reencuentra con sus fantasmas: prueba casi tan dura como sobrevivir a los aliens desparramados por las calles de Los Ángeles. El filme combina elegantemente escenas monumentales con otras, más abundantes, en las que todo se reduce a una escala más pequeña, y donde aparecen la sensación de asfixia y de zozobra vividas por los personajes. Los recursos fílmicos empleados son las cámaras al hombro, los primerísimos planos (se ven sólo los rostros y parte de los hombros) y un montaje más frenético, junto a una paleta sonora propicia.

    El guión ayuda, porque está repleto de situaciones imprevistas, que hacen que la atención avance cuando parecía que iba a trabarse, se mantenga alerta cuando iba a adormilarse, o se entretenga con detalles cuando parecía que ya no había que esperar otra cosa.
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  • Infierno al volante
    Infierno al volante
    La Voz del Interior
    Cacería endiablada

    Aunque el costo de la entrada puede ser privativo, es casi una obligación recomendar la versión en 3D de esta película. Con el paso del tiempo, superado el asombro inicial, es posible comparar calidades dentro de este formato. Hay películas que aprovechan mejor y peor las tres dimensiones. Infierno al volante, en ese aspecto, es excelente.

    Claro que conviene estar al tanto del contenido de este filme, que combina fantasía, acción, suspenso y gore (truculencia) en dosis muy generosas. Su director, Patrick Lussier, ya había avisado que podía hacer bien ambas cosas (el manejo de las emociones fuertes y del 3D), en Sangriento San Valentín. Ahora la confirma pero acompañado por un gigante de la pantalla, Nicolas Cage, quien le agrega una mística y una masividad extra a la propuesta, convirtiéndola en una muy buena propuesta para los aficionados a esta clase de entretenimiento.

    El argumento no tiene nada de realista y todo de simple: un ex convicto escapó del infierno para perseguir al hombre que asesinó a su hija y secuestró a su nieta. El cazado es líder de una secta. El cazador goza de la compañía de una blonda espectacular. Fanáticos religiosos, policías salvajes y demonios de diversa laya se cuelan en una persecución que atraviesa los llanos paisajes del sur de los EE.UU., mostrando escenarios naturales muy bonitos. Estos sirven de marco a tiroteos, fusilamientos, atropellos, explosiones, choques, degüellos y retorcimiento de distintos tipos de estructuras, que como dijimos son captados con un lente cinematográfico experto. Todo ello envuelto en una música acorde: un urticante rock metálico duro que ayuda a apretar los dientes mientras los de la pantalla se propinan toda clase de agresiones.

    Hacia la mitad del filme, por ejemplo, se encuentra una de las secuencias más electrizantes. Son diez minutos o más a toda velocidad sobre la carretera. El bramante Chevrolet Chevelle conducido por Cage, intentando dar alcance a la casilla rodante mortalmente lanzada en velocidad que transporta a su compañera y a la beba capturadas. Cuide sus uñas o bien prepárese a restituir la cubierta de los apoya brazos a los dueños de la sala. Y eso sí: no se moleste en buscar interpretaciones demasiado profundas. No es la película adecuada para ello, pero sí para pasar el rato a pura adrenalina.
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  • Justin Bieber: Never say never
    Buena vibra

    Toda la fuerza, la convicción, la inocencia, la sensibilidad y la fe de ese simple chico de 16 años que es Justin Bieber es el “mensaje” de este musical documental que intenta contar la increíble historia de quien gracias a redes sociales como You Tube y Twitter logró llevar su talento a los grandes escenarios y a incontables rincones del mundo, en su primer año de carrera profesional.

    Oriundo de un pueblo en Canadá, hijo de jóvenes padres separados, de infancia apegada a sus abuelos, fan de la batería de los amigos de su madre desde muy pequeño, Bieber es en la actualidad la encarnación de un poderoso deseo colectivo: creer en los sueños propios y pujar hasta hacerlos realidad. No hay que pensar mucho para entender la clara simbología que acompaña la presentación de su hit Never say never (Nunca digas nunca): bailarines con rojas vinchas niponas en la frente, haciendo pasos de karate combinado con rap, y en la letra, la idea de que “debes luchar para lograrlo”.

    Claro que la propuesta aparece correctamente enmarcada por un entorno afectivo cercano: la madre, el padre que reaparece tras el abandono del hogar, los abuelos, y el equipo de trabajo, constituyendo una “gran familia” que en el momento culminante de la gira 2010 de Bieber se sube al escenario para, abrazado, despedir al público que lo ovacionó durante el concierto de coronación.

    Gracias a la tecnología 3D, se puede “estar allí” en el momento en que Bieber da su histórico recital en el Madison Square Garden de Nueva York, junto a estrellas como Boyz II Men, Usher, Miley Cyrus o Jaden Smith, haciendo temas como Baby o One time y sentir algo de la vibración que emana de sus canciones, de su voz, de su baile, de su look.
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  • Soy el número cuatro
    Soy el número cuatro
    La Voz del Interior
    Personas voladoras no identificadas

    Existen las “típicas” películas españolas, francesas, italianas y argentinas. Imposible definirlas, pero existen. Muchos espectadores somos capaces de reconocerlas. Soy el número 4 es una “típica” película norteamericana y es más que recomendable en su género. La dirige un cineasta con no mucho cartel internacional, pero a sus espaldas acompaña Michael Bay, palabras mayores en cine de acción a gran escala.

    Y Soy el número 4 tiene acción, aunque también sintoniza con buena fidelidad géneros como el terror, la ciencia ficción, la comedia, el suspenso o el romance.

    La salvedad mayor en relación a otros productos de Bay (sin quitar un merecido protagonismo al director y su equipo) es que éste tiene a un grupo de adolescentes casi adultos como protagonistas. John, Sam, Sara o Mark son los típicos chicos que visten desde un póster las paredes de una habitación juvenil, por ser los héroes y antihéroes de esta historia que habla y muestra a extraterrestres cazados por otros extraterrestres en nuestro planeta Tierra.

    John está despertando a esa realidad cuando el relato está poniéndose los pañales. Vive sobre una tabla de surf en una paradisíaca playa tropical y de repente es contactado por su tutor, quien le advierte algo que él ya había sentido en su interior. Acaban de asesinar al muchacho que lo antecedía en número de orden y ahora los asesinos intergalácticos irán por él. Mudanza a un colegio secundario y a un pueblo chico, y la pretensión de llevar una vida anónima. Pero John está maravillado con los poderes que están apareciéndole, y está descubriendo aquello que los humanos llaman “amor”.

    Puntos a favor en este largometraje son por ejemplo los sobrios y muy buenos efectos especiales, gran banda sonora (tanto de ruidos como de temas pegadizos) y un ritmo manejado con destreza, capaz de amalgamar un momento romántico con una batalla campal con rayos láser o una persecución monstruosa, diseñadas ambas escenas con herramientas de tecnología muy actual.

    También destaca el ofrecimiento de una generosa batería de las emociones, entre ellas sobresaltos, tensión, expectativa, comicidad o ternura, o sea las que en general se espera de este tipo de productos.

    En su género, por lo alto o por lo bajo, un filme llamado a sumarse a los preferidos de esta temporada que recién empieza.
    Y parece que se vienen una o más secuelas.
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  • Sudor frío
    Sudor frío
    La Voz del Interior
    Jugo de tomate tibio

    Si la película quiere meter miedo, la técnica del cineasta no debe fallar. Y en Sudor frío no falla. Por eso, empezar hablando de los talentos a cargo de la fotografía, el sonido y los efectos especiales de este filme argentino no es desubicado, y al espectador debería alentarlo que le comenten que además de entretenida, la historia está contada con mucho gancho visual y sonoro.

    Esos son algunos de los engranajes artísticos que hacen caminar el cuento (de terror, en este caso). Otro punto muy importante es el elenco actoral, donde talento y popularidad conviven sin prejuicio, a veces en el mismo cuerpo. Facundo Espinosa (otrora visto en tiras televisivas de Pol-ka), Camila Velasco (chica Playboy y de sonado romance con un noble árabe luego del último rally Dakar), o los excelentes intérpretes a cargo de los roles de los asesinos.

    Dos amigos, varón y chica, hacen tiempo al comienzo dentro de un auto, en la puerta de una vetusta casona de un barrio de la ciudad de Buenos Aires, esperando la salida de una segunda muchacha, que acudió al lugar tras cerrar una cita por chat.

    La ansiedad empuja al dúo inicial a cruzar el umbral de la vivienda, y a encontrarse con un horror no imaginado por ellos allí dentro. Dos viejos represores de la dictadura argentina, entrampados por el tiempo y la locura, siguen recibiendo a incautas señoritas captadas a través de la Web, para someterlas a su herrumbrada pero todavía eficaz parafernalia de tortura.

    Como tanto cine de este género, se trata de un filme rodado con poco presupuesto y muchas buenas ideas. En Estados Unidos estos estrenos usualmente ocurren en la época de vacaciones estivales, buscando satisfacer el apetito de un público con dinero volátil y en busca de divertimento (acierto comercial que en este país debería repetirse más seguido después de esta experiencia).

    Aunque lo más suculento ocurre en un puñado de espacios cerrados o reducidos, los autores hacen un ingenioso uso de lo que encuentran a mano, y así, entre goteras y máscaras de oxígeno, mutilados, escaleras y pasillos descascarados, máquinas de escribir, botellas de ácido, relojes antiguos, tijeras y señoritas semidesnudas, se las componen para mantener captada la atención durante 80 minutos que parecen algunos menos.

    Sudor frío es un fenómeno procedente del under pero que ha subido a la superficie. Asegura su director que es la primera película de terror nacional que se estrena a gran escala en los últimos 50 años. Es la primera, pero en el segundo semestre llega otra, rodada por varios del mismo grupo, y titulada Penumbra.
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  • El oso Yogi
    El oso Yogi
    La Voz del Interior
    Jornalero no, héroe sí

    Una historia sencilla y respetuosa del espíritu de las caricaturas originales, un buen elenco de actores, un generoso pero equilibrado uso de los efectos especiales, y una atractiva fotografía de paisajes son los atributos principales de esta excelente propuesta para los más chicos y para que sus padres tengan como alternativa para alguno de los tantos días con lluvia que traen estas vacaciones.

    Basada en una serie animada de los años ’60, El oso Yogi tiene como protagonistas a dos osos y un cuidador de parques. Yogi, un plantígrado perezoso que se entretiene inventando métodos para robar las cestas con comida a los visitantes, es acompañado por Bubu, su fiel amigo, y continuamente regañado por el alguacil Smith, quien en este capítulo termina por agruparse de verdad con los osos para combatir un mal mayor. Hay un político que quiere talar todos los árboles de la reserva para pagar su campaña, más una bella documentalista que se une al bando ecologista para tratar de impedírselo.

    Hay mucho entretenimiento durante los 80 minutos que dura el filme (que costó 80 millones de dólares). Un humor que los norteamericanos llaman clean humor, o sea “humor limpio”, y que se hace con condimentos como la frescura, la inocencia, la picardía infantil y el ingenio.

    Si hay que elegir algunas escenas, sobresalen la del surf en el lago, que desata un carnaval de fuegos artificiales fuera de control, y todavía un poco más feliz es la del planeador a pedales inventado por Yogi, con que los dos osos intentan un rescate heroico hacia el final de la película.

    Pero lo dicho: un filme con muchos buenos momentos y repleto de pequeñas sorpresas.

    En algunas funciones, se exhibe previamente un cortometraje original del Correcaminos, uno de los varios cortos con que Warner Brothers está homenajeando a uno de los shows animados más populares de su cantera. ¿Se viene un largo sobre este personaje?

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  • Las crónicas de Narnia - La travesía del viajero del alba
    Narnia: Un pedacito de fe

    Es tan difícil saber hasta dónde influye la información previa negativa o positiva respecto de una película, como escapar de las comparaciones. Que por todos lados se esparzan rumores acerca de las compañías productoras (Disney en el caso de Narnia 3 ) y directores que se salieron o entraron de una superproducción, por lo general no ayuda, pero sin dudas puede influir en el juicio de cualquiera. Lo mismo si se “bisbisea” acerca de los gurúes contratados para salvar proyectos cinematográficos de la ruina (en muchos casos guionistas), o de las estrategias de marketing que se emplean como anabólicos para promocionar lo que por sí solo no puede ganarse una justa popularidad.

    Las crónicas de Narnia 3 puede adolecer de esta clase de virus, como también del de comparar las adaptaciones que se hicieron de esos libros con las que Peter Jackson hizo de El Señor de los anillos . Y es que los escritores de unas y otras novelas, C.S. Lewis y J.R.R. Tolkien, fueron amigos además de colegas... Para algunos eso basta para suponer que hubo alguna clase de competencia aunque fuera subyacente entre ambos.

    El problema en realidad está en comparar. A veces comparar es un mecanismo del aprendizaje. A veces es completamente nocivo.
    Las crónicas de Narnia 3: la travesía del Viajero del Alba , con nuevo director a bordo, va mostrando un nuevo ingreso de los hermanos Pevensie a ese universo paralelo bautizado como el reino de Narnia, donde todo lo fantástico es imposible, y aún hay muchas cosas inimaginables por suceder. En esta ocasión Lucy y Edmund son acompañados por Eustace, un primo que los tiene como pensionarios en Cambridge (Inglaterra). Personaje que a la postre disfruta de los momentos más simpáticos de la entrega, primero por su carácter quejoso y ligeramente cínico, y luego por la transformación (a todas luces previsible desde el comienzo) que aborda al entrar en contacto con seres como los centauros, los príncipes, los dragones, y labrar paso por paso un compromiso con los hechos.

    Sobresaliente toda la secuencia de la batalla final cerca de la Isla Negra, entre los tripulantes del bergantín Viajero del Alba y la gigantesca serpiente marina representante del mal. Captura la mayor parte de adrenalina que circula la película y deposita al espectador sin aliento en el fin de la proyección.

    Para guardar en una cajita, una frase dicha como al pasar por el ratón parlante Reepicheep: “Nada es tan enorme como un pedacito pequeño de fe” cuando se quiere alcanzar algo que parecía imposible.
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  • Cazador de demonios: Solomon Kane
    La redención del noble

    Los que gusten del género fantástico, pero también los que disfruten del cine como gran espectáculo, pueden sentirse habilitados para ver este filme coproducido por capitales y dirigido por un europeo, pero con una fuerte impronta hollywoodense en su entraña, dicho esto como un mérito.
    El protagonista de Cazador de demonios se llama Solomon Kane y es un noble desterrado cuando niño, al que el destino llevó a vivir en la clandestinidad. Así fue como Kane se convirtió en un mercenario a tal punto despiadado que, para escapar del llamado del diablo, decidió entregarse a una existencia pía alejada de su hogar, y encontrar la redención a sus pecados.

    Pero en el año 1600 (la acción comienza en África pero rápidamente se traslada al Reino Unido) la violencia es moneda corriente en una sociedad todavía en estado medieval, sumida en la superstición, la conquista y la esclavización de los hombres. Sumado a esto, el llamado de la sangre. Las comarcas que pertenecieron a su familia cayeron en manos de espíritus realmente malignos, y el indicado para acabar con esa tiranía es justamente él.

    Para los que lo conozcan pero también para los que deseen descubrir a uno de los grandes del género, hay que mencionar en este momento a Robert E. Howard, escritor de destino trágico (se quitó la vida a los 30 años) cuya imaginación engendró nada más ni menos que sagas como la de Conan el Bárbaro (encarnado por Arnold Schwarzenegger para la pantalla grande). También Solomon Kane es de su autoría, y para de un pincelazo retratarlo, baste esta cita acerca de la concepción de este tipo de criaturas literarias: “Conan fue el personaje más realista que jamás desarrollé. Es simplemente la combinación de una variedad de hombres que conocí. Cierto mecanismo de mi inconsciente tomo algunas de las características de boxeadores, pistoleros, contrabandistas, matones de pozos petroleros, apostadores y trabajadores honestos que conocí”.

    Mucha y buena producción se ve en Cazador de demonios: fotografías aéreas de paisajes, escenas finamente captadas bajo la nieve, la lluvia y en el barro, algunas con buen despliegue de extras; excelente tarea de maquillaje, vestuario y utilería de arte (especialmente en armas); coreografías de luchas; montaje de sonido; proliferación de efectos visuales.

    Una propuesta con gran despliegue al servicio del entretenimiento, al que tal vez no esté de más abrocharle un aviso de precaución para personas impresionables.
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  • Skyline: La invasión
    Skyline: La invasión
    La Voz del Interior
    El departamento o la vida

    Si quiere ganar dinero en el mundo del cine, dedíquese a los efectos especiales. Si no, fíjese en lo que lograron los dos norteamericanos que dirigieron esta película. Los hermanos Colin y Greg Strause se gastaron 500 dólares en el rodaje y más de 10 millones en los trucos visuales. Los entendidos dicen que los más de 800 que contienen los 92 minutos del metraje del filme superan en cantidad incluso a los que suelen usarse en una película de un gran estudio. Los muchachos (rondan los 35 años) lo tenían muy claro. Casi siempre juntos, trabajaron como jefes de efectos especiales en más de 60 largometrajes, varios de ellos superproducciones: Mi amigo Paulie, Terminator 3, El día después de mañana, Los cuatro fantásticos, Hulk, X men, Avatar, y siguen los títulos... En su primer test en solitario, recuperaron su apuesta durante el primer fin de semana de exhibición en EE.UU.

    Skyline en inglés quiere decir “línea del cielo” y alude a que por allí empiezan a verse los invasores cuando toman por asalto a la ciudad de Los Ángeles, con fines que ni siquiera los protagonistas quieren imaginar. Estamos en un lujoso condominio de Santa Marina del Rey, California, después de una movida fiesta de cumpleaños, cuando el sueño posterior es interrumpido por un resplandor que entra por las celosías. Los jóvenes aletargados se asoman por las ventanas y ven lo increíble: brillantes naves extraterrestres suspendidas entre las nubes, e infernales máquinas de asalto volando y destruyendo la ciudad con el objetivo de chupar a todos los seres humanos que encuentran. Dentro del lujoso departamento, los jóvenes están a salvo, pero no por mucho tiempo...

    Skyline se parece a una historia del cine clase B, retocada con los 10 millones de dólares mencionados. El grupo de humanos que quiere salvarse, por ejemplo, no actúa con homogeneidad, sino que se contabilizan internas fruto de engaños, falta de compromiso, celos, etcétera, que le agregan más inestabilidad a las situaciones creadas por los invasores, que ya de por sí tienen mucho suspenso y algo de terror.
    La resolución de la mayoría de las escenas en espacios cerrados (departamentos, pasillos, cocheras, terrazas) también hacen pensar en una economía de recursos, aunque es imposible saber qué fue antes, si el huevo o la gallina (la decisión de escribir un argumento “pequeño”, o de invertir aquella fortuna sólo en la posproducción).
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  • Un buen día
    Un buen día
    La Voz del Interior
    La aguja en el pajar

    Parece que una parte de la crítica porteña despedazó a esta película argentina y le cayó con los tapones de punta a la protagonista, la actriz Lucila Solá o Polak (figura con ambos apellidos en distintos lugares), quien llegó a defenderla a Buenos Aires como gato panza arriba, sabiendo que ser la actual pareja de Al Pacino iba a jugarle en contra en la “cancha chica” y a favor en la “cancha grande”.
    De hecho, un sector de la prensa la sentenció a ella como actriz y también a la película, pero su popularidad en Internet por ejemplo creció de manera antagónica. El truco es más viejo que Hollywood.

    Un buen día , o sea la película en concreto tal vez no se merezca la consagración, pero tampoco un juicio lapidario como los que mayormente obtuvo. Su estilo es bastante parecido al de unos largometrajes que llegaron a la Argentina como “cine independiente norteamericano” y recibieron un trato bastante preferencial. Se titularon Antes del amanecer y Antes del atardecer (los protagonizaron Ethan Hawke y Julie Delpy), su director se llamó Richard Linklater y la propuesta fue bastante parecida: un hombre y una mujer más bien jóvenes, cultos, tal vez de clase media, se conocen accidentalmente en la calle y entablan una relación que bordea el romance, y es un diálogo íntimo donde se ventilan variedad de temas humanos, mientras se ejecuta un largo y solitario paseo por distintos ambientes de una ciudad.

    Para muchos espectadores un argumento semejante resulta la quintaesencia de lo “anticinematográfico”, que desde cierta perspectiva tiene que ver con el movimiento, lo físico, lo visual, en primer término, y con la palabra como accesorio solamente. Pero esa es sólo una manera de ver las cosas, y los que gustan del protagonismo de la palabra y el diálogo, también están en su derecho.

    De hecho, Un buen día está sustentada, por ejemplo, por muy buenos diálogos, lo cual suma para aceptarla como un producto competente (que no es lo mismo que competitivo) dentro de la cartelera.

    No confiar ciegamente en lo que dijeron es la consigna para aquellos que se animen a ver una película diferente, muy dialogada, dura por momentos, pero digna.
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  • Papá por accidente
    Papá por accidente
    La Voz del Interior
    Díselo a alguien

    Los miedos frente al coraje, correr riesgos y enfrentar nuevas situaciones, frente a quedarse en un lugar más o menos cómodo esperando que las cosas sucedan. El tema o esos temas son tan viejos como la capacidad de sentir y razonar del ser humano, y se han dicho, escrito, cantado, filmado y pintado miles de obras de arte en alusión a ellos, tal vez tratando de sublimar algunas de las sensaciones que provocan semejantes dilemas, y la necesidad de resolverlos que cada persona enfrenta en su vida.

    Busco mi destino (película de culto del cine independiente), ¿Quién se ha robado mi queso? (un best seller literario), los cuadros de Hopper, o el Himno a la alegría, de Ludwig van Beethoven, tienen probablemente más cosas en común de lo que imaginamos, siendo lo más obvio la necesidad de decir algo que no se sabe qué es o cómo o dónde decirlo.

    A gran escala puede decirse que Papá por accidente trata sobre eso como tema principal. Wally y Kassie son viejos amigos en la ciudad de Nueva York. Hubo algo entre ellos en el pasado pero aparentemente ya no más, hasta que Kassie manifiesta por primera vez su deseo de ser madre a través del método de inseminación artificial, pues ha sido incapaz de construir una pareja y a través de ésta aspirar a una familia.

    Las cosas no dichas (por el motivo que sea), empiezan a jugar desde entonces un papel aún más importante en los enredos de estos personajes y de quienes los rodean.

    Lo mejor, por venir
    Durante una “fiesta de inseminación” el amigo Wally, borracho, comete un accidente y debe reemplazar por el propio el esperma que el donante le entregó a Kassie. De allí en adelante ocurre lo mejor de la película.

    Hay mucha tela para cortar como espectador de esta comedia (dramática por cierto) que explora un caso estadísticamente probable: en Nueva York viven casi nueve millones de seres humanos, apiñados con muchas clases de relaciones interpersonales y casos también de connotaciones cercanas. La clase de vidas en departamentos reducidos y pisos de rascacielos donde transcurre gran parte de Papá por accidente es cada vez más una tendencia global.
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  • Todo un parto
    Todo un parto
    La Voz del Interior
    Un loco viaje hacia la amistad

    No hace falta ser un analista muy sesudo para descubrir que Todo un parto es, entre otras cosas, una película sobre la construcción de la amistad a partir de las diferencias, y por ende una actualización a través del cine del concepto de tolerancia, tan fácil de invocar incluso aquí en esta nota, pero tan difícil de llevar a la práctica en la vida cotidiana.

    Peter y Ethan se conocen por accidente en un aeropuerto. Lucen radicalmente diferentes no sólo a simple vista, sino durante toda una primera etapa de la relación en la que se están tratando de manera superficial, el único modo en que pueden hacerlo pues recién están empezando a compartir un viaje casi forzado. Después de una serie de absurdos incidentes, ambos han optado por cruzar juntos en automóvil la distancia que separa la costa este de la oeste de Norteamérica. Llegar a Los Ángeles es para ambos una necesidad vital: Peter no quiere perderse el nacimiento de su primer vástago; Ethan va hacia allí en busca de su sueño de convertirse en estrella de Hollywood y, si fuera posible, actuar en la teleserie Two and a half men (que acaba de empezar a emitir su nueva temporada en Córdoba).

    El juego de espejos que propone el relato hace que esta comedia sea mucho menos banal de lo que parece de antemano.

    Si el espectador se identifica con alguno de los protagonistas, “entenderá” el rechazo que a Peter, con su percepción pulida y formal del prójimo, le provoca Ethan; o bien, por el contrario, ese espectador “compartirá” la afinidad que Ethan siente por Peter, pues registrará que, de los dos, el que se muestra más desaliñado por fuera es, paradójicamente, muy cuidadoso en su voz interior, y es capaz de poner aparte los prejuicios y confiar mucho más que el otro en sus impulsos.

    En fin, una interesante propuesta cinematográfica, con buenas interpretaciones y gran banda sonora de rock y pop, como para sacudir los preconceptos, reírse de algunas situaciones muy originales y pasar revista a esos sentimientos “inconfesables” que en este tipo de cine encuentran una saludable vía de catarsis (ejemplo: la escena en que Ethan intenta hacerle primeros auxilios a Peter después de dispararle involuntariamente a quemarropa).

    El título original de la película es pasto fértil para los buenos traductores: “Due date” puede querer decir tanto “Fecha de vencimiento” (porque los personajes corren contrareloj para llegar al parto), o “Gracias a esa cita”, refiriéndose al impensado destino que une a ese padre acelerado y a ese hijo (Ethan) que empieza a vivir el duelo por la pérdida del suyo.
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  • Red
    Red
    La Voz del Interior
    La crítica no puede ser copiada ni reproducida, ya que está publicada en un medio gráfico o digital al cual sólo se puede acceder mediante suscripción paga. TodasLasCríticas releva el nombre del crítico y la puntuación otorgada al film sólo para fines estadísticos.
  • Resident Evil 4: La resurrección
    Resident Evil 4: Siempre hay salida

    Maneja los códigos del cine de acción, tiene momentos donde asoma el terror, es un cuento de ciencia ficción. Esos podrían ser los secretos del funcionamiento de ese combo de géneros de “segunda” clase (los de “primera” serían el drama y la comedia, por ejemplo) que es, en tanto película, Resident evil 4: la resurrección, que de un simple filme “clase b” rodado en 2002, pasó a ser una exitosa franquicia, en lo que para más de uno de sus hacedores debe ser un recorrido profesional soñado.

    En la ficción que propone el relato, pasaron varios años desde que un experimento fallido liberó un virus que convierte a las personas en caníbales. Entre tantos zombis quedan pocos seres vivos y uno de ellos es Alicia, una bella y entrenada chica que recorre los espacios en busca de alguna esperanza. Aunque cuando se encuentra con personas, comprende que sus sueños de lograr la resurrección de la raza recién comienzan. Para ser libres deben escapar de un edificio rodeado por millares de sonámbulos hambrientos, y llegar a un barco anclado en la bahía de Los Ángeles.

    Preguntados por el éxito de esta saga, varios de los actores y el director dijeron sentir un alto grado de compromiso y mucha pasión por lo que hicieron. Por su promedio de edad son contemporáneos pero además seguidores de muchos años del videojuego original. La productora Sony comparte ese entusiasmo, al menos por lo que expresa la cifra invertida en esta entrega, más alta que todas las anteriores dadas a la saga.

    Resident evil 4 llegó a los cines cordobeses y del mundo también en versión 3D e IMAX (este formato en Argentina sólo se proyecta en Buenos Aires) y ello es un hito que los fans anotarán en sus cuadernos, pues es la primera vez que un largometraje inspirado en un videojuego accede a estas condiciones de proyección.

    Pasajes con un uso tal vez ineficaz de los efectos digitales, cierto descuido para resolver algunas situaciones, no alteran la energía positiva de esta película bien hecha por lo menos para pasar el rato.
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  • Más allá del cielo
    Más allá del cielo
    La Voz del Interior
    Dos lados del amor

    Es cierto, nos perdemos de ver mucho cine del mundo, y a juzgar por las carteleras, pareciera que el norteamericano es el único que existe; pero, hay películas como Más allá del cielo que deberían enseñarnos a no olvidar que la mitad llena del vaso es la que hay que considerar.
    Bella película, conmovedora desde las lágrimas hasta la sonrisa, pasando por todas las emociones intermedias.

    Empieza con un golpe durísimo, para el que no está de más ir preparado porque es de los que animan a escaparse de la sala: la pérdida de un hermano en un accidente automovilístico. Después de ese episodio, del cual se siente en parte responsable, Charlie St. Cloud queda lo que se dice “tocado” (de allí el nombre del personaje, traducible como “Charlie en las Santas Nubes”).

    De promesa del yacht en un pueblo marítimo de ensueño, Charlie ha pasado a ser el “loquito” del lugar. Pero esa conexión con el más allá, que lleva a la película al ámbito de lo fantástico, que está tratada con una mesura gigantesca por los autores, y que será la segunda prueba difícil a superar por los espectadores, es la que le permite salir de ese duelo tremendo mediante una acción que lo conectará directa y poderosamente con la vida, con el amor y con una chica llamada Tess.

    Más allá del cielo no se parece al común de los filmes que aterrizan en esta ciudad. Es de las que entregan algo que va más allá del momento del visionado, lo cual es entendible no sea una opción para algunos espectadores, pero tenga la garantía de que lo emocionalmente sinuoso de su contenido eyecta al espectador hacia el afuera de una manera asombrosa y vital que abre un camino hacia el futuro.

    El director de Más allá del cielo se llama Burr Steers y para esta película recurrió a la novela de Sherwood titulada La vida y muerte de Charlie Saint Cloud . Nombres para cargar en Google y lanzar el buscador a la caza de nuevas gratas sorpresas.
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  • Ga’Hoole: La leyenda de los guardianes
    Rozar el prodigio

    Alguien en la web escribió que de esta película le parecía loable la interpretación que un norteamericano ha hecho de la mitología indígena. Secretos de una cultura que la mayoría de los espectadores comunes de Ga’Hoole, la leyenda de los guardianes desconocemos, pero que –cabe decirlo– respiran por los poros de este largometrajes que alcanza algunos pasajes de prodigio visual, ayudada por una historia de esas que con pocas explicaciones mueven sentimientos y emociones.

    La leyenda de los guardianes... es la adaptación de las tres primeras novelas de una serie de quince, escritas por una estadounidense llamada Kathryn Lasky. “Ga’ Hoole” es el nombre de una isla donde vive una comunidad de pacíficos búhos. Cuando dos de sus crías son raptadas y reclutadas en un ejército de siniestras lechuzas, comienza una especie de acontecimiento épico en el que cobra vida una antigua mitología de reyes y guerreros de armadura que luchan a favor o en contra del Apocalipsis.

    Otro americano del norte, Zack Snyder, es el director responsable de Ga’ Hoole , un filme de esos que marcan diferencia con el resto de lo que se viene viendo. No se trata de una sorpresa. Este cineasta es el mismo que hizo olas con el largometraje 300 , contando con estilo de comic un pedazo de la historia bélica de Grecia y Persia, de lo cual habrá continuidad pues ya se encuentra trabajando en Jerjes, donde vuelve a trillar un campo muy similar.

    Pero Ga’ Hoole es más que imágenes. Cada uno de los personajes tiene vida propia, proveniente de un mundo interior que los guionistas trasladaron desde los libros a la pantalla. La banda sonora es deliciosa, los sonidos de las aves, pasando por los de los bosques, o los temas musicales que en la versión original son cantados en sánscrito, que le cabe justo a ese mundo absolutamente fantasioso, pero no imposible.
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  • El baile de la victoria
    El baile de la victoria
    La Voz del Interior
    Corazones robados

    Hay unos cuantos gigantes reunidos en este filme, empezando por las cumbres nevadas de los Andes chilenos y continuando por los tres destacados artistas que forman parte de su staff : el director madrileño Fernando Trueba, el escritor chileno Antonio Skármeta y el actor argentino Ricardo Darín.

    Pero ellos son los consagrados. Hay un participante más de esta historia que, como suele decirse por aquí, se “roba” la película. Es el joven coprotagonista, el también argentino Abel Ayala, conocido en nuestro país por su participación en filmes como El polaquito o en televisión en la serie Gladiadores de Pompeya . Trueba lo calificó de “milagroso” durante la reciente visita promocional que realizó a Buenos Aires. Ciertamente, su labor es impresionante.

    Casualmente Ayala da vida a un ladrón enamorado en este relato romántico y bastante dramático que fue el elegido por España para representarla en la puja por los Oscar de marzo de este año, quedando eliminada en la ronda clasificatoria.

    Por una conmutación de pena tanto él, Ángel, como Nicolás Vergara Grey, y el mayor asaltante de cajas fuertes de Chile (Darín) han salido por adelantado de la cárcel, poco después de la llegada de la democracia al país trasandino. Sólo que mientras García Grey busca desaparecer en las sombras, Ángel se enamora de una muchacha llamada Victoria, sólo unas horas después de recuperar la libertad, y se promete convencer al mejor de todos para perpetrar el golpe perfecto, y ganar el dinero con el que darle una vida generosa a la bailarina que acaba de conocer.

    Una historia de amor rebosante de idealismo, de lirismo, y con unas cuantas pinceladas de humor, todo aquello para balancear los grises de un cuento con bastante de trágico, más un reconocible acompañamiento técnico tanto en lo fotográfico como en lo musical, hacen de alguna manera al contenido de El baile de la Victoria .

    Trueba, el responsable de éxitos como Belle epoque o Calle 54 , se le animó a una nueva novela del autor de la popularísima El cartero de Neruda , y le confió la tutoría en la pantalla al no menos reconocido Ricardo Darín. El resultado está a la vista.
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  • Amor a distancia
    Amor a distancia
    La Voz del Interior
    Romance en bandeja de salida

    Amor a la distancia es una comedia romántica bastante estándar, sin que esta característica deba entenderse de antemano como positiva o negativa, pues contar una y otra vez historias que aparentan ser las mismas (pero nunca lo son) suele ser también beneficioso. La apropiación de experiencias por la sociedad y aún por los individuos requiere de procesos de sedimentación en muchas ocasiones lentos.
    Erin y Garrett (Drew Barrymore y Justin Long) tienen una relación nueva que está funcionando bien a pesar de que Erin, desempleada, está a punto de mudarse al otro extremo de los Estados Unidos.

    Llegado el momento, los muchachos acuerdan sostener el amor a la distancia, pese a las dificultades previsibles. La trivia sobre este largometraje comenta que la idea surgió alrededor de algo que le sucedió en la vida real a uno de los productores del mismo.

    La película es actual, y esa vigencia le da vida al corazón del cuento. La tecnología en comunicaciones es obviamente la vedette de muchas situaciones, y hasta se da la particularidad de que en ciertos pasajes del relato los mensajes de texto aparecen impresos en la enorme pantalla de la sala donde se proyecta el filme.

    El espectador en algún otro caso puede encontrarse con información novedosa en el contexto. Por ejemplo: la falta de trabajo en la otrora económicamente próspera ciudad de Nueva York representada por el Hollywood de las últimas tres o cuatro décadas al menos, o la crisis de los periódicos impresos como el que no contrata a Erin pese a que ella se revela como una prometedora periodista. Una realidad mundial a la luz del avance de la web y de los cambios en los hábitos de los lectores de diarios.

    Las representaciones de ambos protagonistas y el elenco son buenas, pero merece un subrayado la de Drew Barrymore, quien en dos tres escenas acomete otros tantos desafíos actorales particulares, en lo que podría considerarse un paralelismo con los solos que ejecutan los instrumentos de algunas orquestas.
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  • De vuelta a la vida
    De vuelta a la vida
    La Voz del Interior
    Padre, también hay uno solo

    Scott Hicks es un cineasta australiano de prestigio, en parte desde que su película independiente Claroscuro (1996) obtuvo siete nominaciones al Oscar y ganó una a la interpretación líder de Geoffrey Rush. Hacía desde entonces que Hicks no filmaba en su país natal, y volvió con De vuelta a la vida.

    El título en inglés The boys are back dice mucho más. Puede traducirse como “Los niños están de vuelta”, y alude a la refundación de los lazos existentes entre un hombre y sus hijos, luego de la muerte de su pareja víctima de un cáncer.

    Joe Warr, periodista estrella de la sección Deportes de un periódico australiano, empieza a reinventarse cuando elige hacerse cargo de la crianza de su pequeño niño, dejando de lado sus compromisos laborales e incluso la oferta de ayuda de su suegra, y ese es un tema enorme para una película. Pero si esta historia puede resultar conmovedora -y hasta curiosa para quienes no hayan advertido los cambios sociales en el ámbito familiar, todavía debe guardarse espacio para una sorpresa más. Joe tiene otro hijo, adolescente, de su primera pareja, que en el verano que muestra el filme viaja desde Londres hasta Sidney para pasar una temporada indefinida con el padre y el “medio hermano”.

    De vuelta a la vida está basada en la novela autobiográfica de Simon Carr, quien declaró que el rol del padre, en la perspectiva de aquellos que optan por criar solos a sus hijos, o de llevar las riendas del asunto, aún no ha recibido la atención suficiente por parte del cine o la literatura. No se equivoca, ¿no?

    En términos cinematográficos, Hicks ha mantenido el gusto por el cine artesanal, y en esta cinta lo aplica con especial habilidad en el tratamiento de la fotografía y en la construcción de escenas, por caso las que suceden dentro de una casona de madera que la producción construyó exclusivamente para filmar dentro de ella. Un lujo que separa al cine de la realidad de millones de personas sin hogar propio, pero que se justifica cuando ese poderío es usado para hacer películas que contribuyan en algo en la sociedad.
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  • El hombre solitario
    El hombre solitario
    La Voz del Interior
    Miedo al tiempo

    Dos realizadores en colaboración dirigieron esta película sobre un hombre que se queda solo por propia voluntad. Según dijeron en una entrevista, la historia nace de la experiencia personal, pero nada tiene de autobiográfica. Recordaron estos cineastas norteamericanos que, cuando tenían 12 ó 13 años, algunos amigos de sus padres eran exitosos hombres de negocios que no podían dejar de competir para sentirse mejores que los demás, pero que luego esos hombres de negocios se doblegaron ante el peso de la ambición y condujeron sus vidas hacia el fracaso: la ruina económica, o peor aún la cárcel, o la ruptura de sus familias. Consideran los cineastas que el tiempo puso en su lugar a esas personas a las que habían admirado ingenuamente en la infancia.

    Pues esa decadencia es la que atraviesa Michael Douglas en Un hombre solitario, aunque el largometraje no sólo se ocupa de mostrar cuánto le cuesta a su personaje aceptar la dura nueva realidad de su existencia, sino que le arroja un manto de piedad y también muestra los intentos que luego hace para salir de la barranca en la que tan profundamente ha caído. Es una historia cargada de emociones positivas pero también negativas.
    “¿Cuándo comenzó en verdad todo esto?”, interroga a Ben Kalmen su ex esposa (encarnada por Susan Sarandon), y éste le cuenta algo que el espectador sabía casi desde el principio de la película. Hace algunos años, Kalmen concurrió a un chequeo de rutina y, cuando sospechó que el diagnóstico podía ser comprometedor, decidió no conocerlo y tratar de olvidarse de lo grave que podía ser.

    Eligió vivir como pudiera y como quisiera (según una interpretación muy particular de la libertad) hasta que su corazón dijera basta y todo se apagara. Claro que el precio pagado fue demasiado caro. El impulso de aquella decisión lo alejó de su matrimonio, de su hija, de las leyes y de la ética para dejarlo con sus propias obsesiones.

    Esa es la conclusión a la que parece estar llegando Kalmen mientras habla con la mujer con la que estuvo casado. Parece rozarlo (es una de las tantas interpretaciones posibles) la primera noción profunda acerca de que se vive mejor cuando se acepta que, más tarde o más temprano, la muerte aparecerá en el camino.
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  • Como perros y gatos 2
    Como perros y gatos 2
    La Voz del Interior
    Patitas de agentes secretos

    Como el estudio que produce Como perros y gatos: La venganza de Kitty Galore es Warner Brothers, la función comienza con un nuevo cortometraje con los célebres y clásicos Coyote y Correcaminos como protagonistas. Excelente. Después de ese aperitivo, la presentación propiamente dicha del filme en cuestión. Excepcional en este caso. Una rutina de imágenes y colores, sobre la fantástica voz de Shirley Bassey, una rutina, con sello de las películas de espías de James Bond pero adaptado al mundo de las mascotas, es una especie de sinfonía de apertura para la historia.

    La villana Kitty Galore está de regreso con un nuevo plan para destruir a sus archienemigos los perros. Un rayo que, emitido desde un satélite hacia todo el planeta Tierra, volverá locos a los canes y los enfrentará a sus mejores amigos, los hombres. El único resultado posible: perrera para todos.

    El perdedor convertido en héroe será un ovejero alemán dado de baja en la policía, pero reclutado por una agencia secreta canina, que contra todas las expectativas será el guía de un eficaz trabajo en equipo alineado con las coordenadas de la justicia. Entre sus compañeros vale decirlo hay un felino, pues la villanía no es exclusiva de su raza.

    Mucha naturalidad tienen las imágenes, en las que las mascotas ensayan todo tipo de emociones y expresiones sin que se note la mano de la computadora, son una de las características destacadas de esta producción muy prolija en su diseño visual, y repleto de detalles animados que van desde artefactos y minucias mecánicas hasta secuencias que, al que le gusta detenerse en la confección de la cosa, denotan una palpable complejidad en su armado.

    Como perros y gatos es un buen combo con sentido del humor, dinamismo, y sorpresas que, aunque no evade el molde tradicional, que ya ha demostrado su eficacia, que se da el lujo de incluir al actor Roger Moore (un auténtico 007) en su elenco, y que deja la puerta abierta de par en par para un tercer capítulo. Los números invitan a que sea así. La original de Cómo perros y gatos (2001) costó 60 millones de dólares y recaudó 200 millones en todo el mundo. La actual insumió 85 millones en presupuesto, y parece tener un destino igualmente exitoso en las boleterías.
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  • Depredadores
    Depredadores
    La Voz del Interior
    Humanos cazados

    Esta es una de esas películas específicas para fans de géneros como la ciencia ficción, el thriller, la acción, el terror y el gore (truculento de cotillón), que asoman todos entreverados en una misma arcilla. Está destinada a personas que quieran incursionar en experiencias diferentes sabiendo o no de qué se trata en la previa, o directamente es un filme para cinéfilos de mente más abierta, de los que disfrutan un filme de cualquier género mientras esté bien realizado.

    Depredadores es la continuación de una saga con dos ramificaciones. La primera película data de 1987 y se reduce a la fórmula "cazador versus presa" que se repitió en 1990 con el mismo actor protagonista, Arnold Schwarzenegger, enfretando a las bestias extraterrestres que querían colgar su pescuezo como trofeo en un salón con hogar y cómodos sofás. Luego de aquello se produjo un "cruce de sagas", al rodarse dos continuaciones en las que el Depredador se enfrentaba con otro extraterrestre, el famoso Alien creado por Ridley Scott y equipo.

    En esta quinta parte, con Robert Rodríguez como uno de los productores y mentores sobresalientes, se hizo pública la decisión de "volver a las fuentes": sólo perseguidores y perseguidos en medio de una jungla impenetrable.

    Y pues de eso va la película. Más de lo mismo y a la vez no, porque el ritmo vuelve a mantenerse alto (la primera secuencia de la película es un sujeto que despierta durante una caída libre sin paracaídas), porque los actores se las arreglan bien, porque el diseño de producción vuelve a ser magnífico, y porque la historia contiene varios buenos "twist", expresión que en la jerga quiere decir desvíos repentinos en el hilo del relato. Hay nuevas criaturas, nuevas armas, nuevos paisajes, nuevas naves, nuevas psicologías en los personajes, y hasta un barniz estético delicado en un rincón del filme. El que elija esta película tiene buenas probabilidades de no decepcionarse.
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  • Un loco viaje al pasado
    Un loco viaje al pasado
    La Voz del Interior
    Rock y un lugar soñado

    No es una comedia para cualquiera, pero tampoco es cerrada o inaccesible. Por sobre todas las cosas, consigue tocar algo adentro, con su caótico, rockero, melancólico, bizarro, guarango, ocurrente e incluso asqueroso estilo.

    No hay faltas de respeto, eso no. Sólo marcas de esta generación, tan típicas como las de la generación a la que le rinde un tributo: la de la cultura juvenil norteamericana de la década del 80 (que tuvo sus ecos en muchos otros lugares del planeta).

    Un loco viaje en el tiempo (Hot tube time machine, o La bañera caliente máquina del tiempo) tiene las características de un filme diferente. De esos que no hacen demasiado ruido pero se acomodan en lugares muy especiales de la memoria de la gente.

    Si con un cuchillo en la panza obligaran a emparentarlo con alguno, podría ser con Alta fidelidad, con quien también comparte a quien es su intérprete más famoso y también productor al paso: John Cusack.

    Pero si a aquélla, que dirigió el genial Stephen Frears, la protagonizaba un grupo de amigos dueños o casi de una disquería sólo para “entendidos”, los muchachos de Un loco viaje… no tienen ninguna pasión en funcionamiento cuando deciden emprender un viaje a las montañas nevadas para recordar la mejor etapa de sus vidas.

    Pero qué decepción. Todo parece empeorar al llegar a ese lugar devorado por el tiempo. Hasta que un hecho sobrenatural, de ciencia ficción, los empuja a la aventura que anhelaban volver a tener. La gigantesca bañera de agua caliente tipo jacuzzi en que se sumergen los transporta veinte años hacia atrás. Y les coloca frente a la duda de no hacer nada diferente para que nada cambie, o a salirse del libreto y abrir los ojos ante un mundo imprevisible cuando estén de regreso.

    Entretenida, con mucho buen humor, una estupenda banda sonora con clásicos de la época (mucho rock metálico), simpáticos efectos especiales y sorprendente por su resolución en todo momento.

    Las cualidades abundan. Hay cierto público que no necesita las recomendaciones para ir a ver esta película. Si no está entre ellos, corra un pequeño riesgo. Tal vez no la pase tan mal.
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  • Al diablo con el amor
    Al diablo con el amor
    La Voz del Interior
    Un vestido y muchas flores

    El nombre de Nia Vardalos quedó grabado en la memoria de un significativo número de gente cuando, en 2004, una película escrita y protagonizada por ella se convirtió en el bombazo cinematográfico del año. Su comedia romántica Mi gran casamiento griego, de 5 millones de dólares de costo, se convirtió en un fenómeno mundial, puso fugazmente de moda algunas canciones, algunas películas sobre el tema de la inmigración en las grandes urbes y en la taquilla reunió más de 370 millones de dólares. Una locura.

    El jueves, Vardalos regresó al circuito de exhibición de Córdoba convertida en directora de su primera película, Al diablo con el amor. Y si en la que la consagró interpretaba a la hija de un griego que no hacía caso al mandato de su padre y se enamoraba de un típico norteamericano rojizo y anglosajón, ahora es una neoyorquina afianzada (en la vida real ella es canadiense), dueña de una floristería, que no logra vencer sus propios temores para enamorarse.

    Tan trabada está la mujer, que con cada hombre que conoce aplica el mismo molde vincular: cinco citas y, sea cual sea el resultado, a otra cosa. Hasta que en su camino se cruza un hombre distinto, o su propio proceso de maduración la lleva a una rinconada dónde le es imposible seguir refugiándose en sus evasivas de siempre.

    El distinto
    Él tiene un restaurante de tapas españolas casi contiguo al de ella, su propia mochila de vivencias, y las mismas ganas de enamorarse pugnando por salírsele a través del pellejo. Las citas se suceden en perfecta armonía hasta que un malentendido lleva el conflicto a su máxima tensión, y el suspenso gana envergadura frente a las risas.

    El espiral inflama otras regiones de la vida personal de la protagonista, en especial el pasado de sus padres divorciados, pero no mucho más. Es que Al diablo con el amor se contenta o elige manejarse dentro de esa pequeña escala, como si de componer una melodía pegadiza, con dos o tres notas, se tratara. Para algunos espectadores, en determinado momento, todo eso hasta puede ser suficiente. Pero para otros no.
    Como siempre en estos casos se trata pura y exclusivamente de gustos personales y por qué no del azar.
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  • Mi villano favorito
    Mi villano favorito
    La Voz del Interior
    Mi querido maldito

    “Soy despreciable” sería la traducción literal de Despicable me, el título original de Mi villano favorito. Se trata de una producción norteamericana que antes de estrenarse ya tenía comprometida una secuela, que llegará en 2013 y que hasta donde se sabe repetirá a uno de sus directores (Pierre Coffin) y a su dupla de guionistas.

    Los reflejos de quienes tomaron la decisión no se equivocaron. Este filme de Universal Pictures duplicó en dos semanas en Estados Unidos el presupuesto de inversión y sigue contando día a día cómo se inflan los dígitos en sus arcas.

    Los escritores de Horton y los quién, otra cinta animada muy creativa que se vio en 2008, imaginaron en esta ocasión la forma de vida de un villano querible, como tantos de los que ha inventado el cine, por limitarnos sólo al séptimo arte.

    El sujeto en cuestión se llama Gru, y vive en una casa sombría, asentada sobre una base secreta desde donde planea dar el golpe genial que lo convertirá en el número uno del gremio de los malos.

    Allí abajo, los colaboradores de Gru son unos cuantos cientos, o miles tal vez, de “minions”, unos monstruitos amarillos, de uno o dos ojos y vestidos de overol azul, que destilan una mezcla de torpeza y picardía que les hace ganarse varias de las mejores palmas de la historia. Y que se postulan como candidatos a favoritos de los niños en lo que hace a merchandising de imágenes en juguetes y demás.

    Buena mezcla
    Diseño visual atractivo, con unas cuantas innovaciones y una miríada de gags, muchos de ellos sumamente graciosos, en un torrente de ritmo y agilidad muy potable para chicos y grandes, constituyen la materia prima de este largometraje que la casa cinematográfica Universal suma a la lista de sus producciones, que enlazan cine animado por computadora puro, como es el caso de 9, con producciones de acción viva protagonizadas por animales, al estilo de Alvin y las ardillas o La telaraña de Charlotte.
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  • Cuentos de la selva
    Cuentos de la selva
    La Voz del Interior
    Palitos de la jungla

    Esta película coproducida por argentinos y uruguayos está inspirada en un libro que es considerado un clásico de las letras latinoamericanas, Cuentos de la selva, conformado por nueve narraciones cortas escritas por un escritor “oriental”, pero afincado en nuestro Litoral, llamado Horacio Quiroga, y publicado en 1918, algunos años antes de su trágico y célebre deceso.

    El autor de esta adaptación verdaderamente “libre” de aquellos relatos es Jorge Maestro, un conocido guionista televisivo porteño. Los encargados de llevarlos a la pantalla grande, un dúo de cineastas llamados Liliana Romero y Norman Ruiz, los mismos que después de años de labor silenciosa se dejaron ver en primeros planos cuando recayó en ellos la interpretación gráfica de ese símbolo de la tradición histórica y cultural argentina que es el Martín Fierro y que el humorista, escritor y dibujante Roberto Fontanarrosa impulsó en sus últimos años.

    Cuentos de la selva se anuncia como una película de “acción y aventura” para chicos y eso precisamente es lo que ofrece. Un grupos de animales con nombres guaraníes como el coatí, el yaguareté y el yacaré, participan de la resistencia que la naturaleza le opone al progreso en esta historia. Las topadoras están destrozando la selva para convertirla en zonas de mayor rentabilidad, la supervivencia del ecosistema está en peligro, y los bichitos encuentran el modo de infiltrarse en las filas enemigas por el buen corazón de un niño, hijo de uno de los empleados, que ve el peligro acechante detrás de la civilización desbocada y decide actuar contra éste.

    Esta fábula del progreso versus ecología peca en el diseño de algunos personajes y en ciertos clichés del guión. Gráficamente, lo más logrado sea tal vez la representación del contexto vegetal, en primer lugar; y en segundo, el diseño de los personajes de la fauna, donde sobresalen algunos sobre otros.

    Las palmas, helechos, enredaderas, junto al resto de la flora verde, más la portentosa y colorida flora de la jungla, colaboran fundamentalmente con el costado sensorial del espectáculo, y aunque su protagonismo no esté resaltado en la historia, se los disfruta aun cuando nunca salgan del supuesto segundo plano.
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  • Encuentro explosivo
    Encuentro explosivo
    La Voz del Interior
    Humor y súper acción

    Con razón Tom Cruise y Cameron Díaz la eligieron. Encuentro explosivo es una muy buena película. Desde que hizo filmes como Misión imposible se sabe que a Cruise le llueven ofertas similares, muchas muy tentadoras seguramente. Pero él había dicho que no quería repetirse y seguramente vio algo diferente en este proyecto como para involucrarse en él.

    Esa diferencia es el muy potable sentido del humor que destila la historia de Encuentro explosivo. En cuanto a Cameron Díaz, el ángel que suele trasuntar en la pantalla se condice con su nuevo papel, el de June Haven. Muchos papeles de Diaz muestran a una chica linda, sencilla, pícara e inteligente que sabe extraerle sus mejores zumos a la vida. Hasta en esa espectacular película cargada de ira y venganza que es Pandillas de Nueva York, de Martin Scorsese, su presencia ilumina el duro paisaje urbano cada vez que se le aparece a Leonardo Di Caprio, el huérfano lumpen con el que se enamora.

    A June le pasa algo similar. Tropieza dos veces en un aeropuerto con un apuesto hombre, y cuando se despierta en su casa, varias horas más tarde, ya le pasaron más cosas que todas las que probablemente ocurrieron antes en su vida. A June la flechó la galantería del agente secreto Roy Miller, se estrelló en un avión, le dieron un somnífero, le advirtieron que cuando despertara irían a buscarla, pero debía negar todo.

    ¿Negar qué? Ahí está el aderezo de esta historia, que para qué engañarse es sabido cómo va a terminar, pero tiene su condimento en el cómo, en el modo en que se concatenan los acontecimientos: con muchas sorpresas, mucha imprevisibilidad, y el sentido del humor.
    La fotografía le dan una ambientación de ensueño a la gran persecución de que retrata esta película.
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  • Camino
    Camino
    La Voz del Interior
    Una gran película para sufrir

    La excelente “Camino”, de Javier Fesser, narra la convalecencia de una niña de 10 años.

    Película dura, muy dura pero valiosa, ésta del español Javier Fesser que copó varios de los premios más importantes del cine español el año pasado, entre ellos seis Goya a mejor película, director, guión original, actriz, actor de reparto y actriz debutante. Hay que armarse de valor para verla pero, como dice la conocida frase, “vale la pena”.

    Camino, el título de la película, está basada en una historia real ocurrida en Pamplona (Cataluña) hacia 2005. El director Fesser la ficcionaliza, y –otro elemento a tener en cuenta por el futuro espectador– va un paso más allá, pues se mete en los sueños y pesadillas de la protagonista, un mundo de fantasía donde, tal vez sea útil anticiparlo, se mueve con mucha seguridad, como lo hacía por caso un Luis Buñuel.

    Camino es también el nombre de la protagonista, una niña de unos 10 años a quien le descubren una malformación vertebral que compromete su médula y pone en peligro su vida. A partir de entonces, el espectador acompaña a la niña en el verdadero calvario que atraviesa. Internaciones, cirugías, calmantes, postración se vuelven moneda corriente en su vida, pero no sólo eso. También se potencia la imagen de su madre, una mujer que lleva a un extremo polémico el fervor cristiano, que desde el comienzo parece haber entendido que un “destino divino” fue escrito para su hija y la empuja a soportar la convalecencia dentro de la clínica, con un grado de renuncia casi ligado a la santidad.

    No sorprende por ello que, al final del relato, una leyenda explique que la protagonista verdadera se encuentra en proceso de beatificación en España.
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  • Brigada A
    Brigada A
    La Voz del Interior
    Remedio para melancólicos

    Abundancia es una palabra apropiada para describir esta adaptación de Brigada A que pareciera no querer dejar dudas de que el espectador se encuentra en el cine y no frente a un televisor, mirando un canal de series clásicas de la TV norteamericana, o dentro de un sueño que lo depositó de nuevo en los 80, cuando la originalmente llamada The A Team lideraba los ratings de la época.

    Abundancia de efectos especiales, de trucos sonoros, de acción, y de buen humor; un humor salvaje que se burla de la guerra y del pacifismo, del Ejército, de la CIA, de los iraquíes o del gobierno norteamericano, aunque sea una película pro norteamericana si se fuerza un análisis más fino.

    Pero Brigada A es sobre todo entretenimiento, y válido, en este mundo donde la oferta es variada y los canales de acceso cada vez más masivos.

    El argumento respeta las coordenadas del original. Un grupo de ex soldados yanquis acusados por un crimen que no cometieron se refugian en la clandestinidad y desde allí intentan hacer el bien. En esta ocasión, la misión paralela consiste en rescatar un cargamento de placas destinadas a imprimir copias de dólares, que han caído en manos criminales y que podrían solventar una campaña dirigida a desequilibrar la balanza comercial estadounidense.

    Persecuciones, choques de automóviles, camionetas, helicópteros, estallidos, avalanchas, derrumbes… Un nutrido menú de catástrofes cabe dentro de las casi dos horas que dura la película dirigida por Joe Carnahan, que suma la consistencia de un elenco que permite que las nuevas imágenes convivan en la cabeza de los memoriosos con el recuerdo de Mr. T (Mario Baracus) y sus coequipiers de hace 20 años.
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  • Sex and the city 2
    Sex and the city 2
    La Voz del Interior
    Carrie, la señora del anillo

    Con la segunda película, el culto de “Sex and the City” sigue vivo.

    Carrie Bradshaw, la famosa columnista de la revista Vogue, espera la edición de su segundo libro mientras se acomoda a su nueva rutina de casada en un lujoso penthouse de Manhattan. Las expectativas y los nervios siguen estando a la orden en su existencia cotidiana. ¿Seguirán eligiéndola sus lectores, cuando comprueben que sus anécdotas de impertérrita y chispeante soltera neoyorquina se transforman lentamente en las experiencias de una mujer que trata de adaptarse a la convivencia “hasta que la muerte la separe”?

    Sex and the city 2 se encarga de responder la pregunta, apelando a su receta de revivir y renovar los enredos del corazón con humor y mucho, mucho glamour.

    Dos años después llega esta secuela cinematográfica, a su vez una prolongación de la serie originada por la cadena televisiva HBO a partir de 1998.

    En esta oportunidad se invirtieron 95 millones de dólares en el presupuesto (30 más que en la previa), luego de una recaudación superior a los 400 millones de dólares posterior a la primera travesía.

    Agobiada por las primeras sombras de algo que amenaza con convertirse en aburrimiento, Carrie se toma una licencia: dos días en su departamento de solitaria, para escribir y tomarse un respiro. Le cuesta hacerse cargo del anillo que recibió en el altar. Y ese recreo tiene la oportunidad de prolongarse cuando aparece una invitación indeclinable: acompañar a Samantha (junto a sus otras dos amigas del alma) a un viaje de negocios a la soñada ciudad de Abu Dhabi.

    Hubo obstáculos durante la reciente producción de Sex and the city 2, como que el nuevo gran atractivo de esta entrega debió ser suplantado por un maquillaje. Las autoridades de Abu Dhabi negaron el acceso a los equipos de filmación, y el rodaje se trasladó a Marruecos, donde se emularon las opulencias de aquel emirato árabe, uno de los más ricos del mundo.
    También se menciona un constante coqueteo de estrellas, mientras estuvo en Estados Unidos. Victoria Beckham hizo el intento de ganar un lugar en el elenco; Katie Holmes, pareja de Tom Cruise, también estuvo en las conversaciones, pero quedaron Liza Minnelli y Penélope Cruz en cameos.
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  • El príncipe de Persia
    El príncipe de Persia
    La Voz del Interior
    Las mil y una aventuras

    El cine ha bebido siempre de todas las demás artes, y los videojuegos se suman a esta paleta en las últimas décadas. Los derechos de este filme fueron adquiridos hace unos seis años atrás y durante el tiempo posterior se sopesó la idea de rodar una película animada, hasta que el productor Jerry Bruckheimer (Piratas del Caribe) y el departamento de cine de acción real de Walt Disney volvieron irresistible la tentación de hacer una versión de carne, hueso y efectos especiales. Disney incluso encaró el filme como la gran producción del estudio para 2010, o sea, la película que espera que dé las ganancias suficientes como para equilibrar el resto de las inversiones del grupo económico y que se planificó como el primero de una saga que estaría conformada por siete capítulos.

    La elección de Mike Newell como director fue el siguiente paso. Parecía ser (y es) uno de los mejores para encauzar la enorme cantidad de fantasía que circula por esta historia ambientada en la antigua Persia (un imperio musulmán hoy extinguido que abarcaba porciones de Asia y África) y rodada durante ocho semanas Marruecos, uno de las actuales ciudades ícono de esa porción del mundo árabe.

    Como lo hizo en Harry Potter y el cáliz de fuego, brinda aquí poco menos que una lección acerca de cómo deben usarse los trucos visuales a gran escala, sin que estos interfieran con el contenido épico de un relato. Por ello mismo, la fábula de las traiciones y las lealtades que se desatan alrededor de una daga mágica, tiene el basamento humano para interesar al espectador de esta película, sin distraerlo y paradójicamente sin sepultarlo bajo el gran espectáculo que rodea al cuento.

    En la pantalla, el oro, ébano, marfil, esmeralda y azahar parecen volverse reales cuando los reyes, princesas y guerreros los rozan con sus cimitarras, dagas y venenos, asaltando palacios o resistiendo el sol del desierto a lomo de sus camellos, en busca de un destino que pareciera o no estar escrito de antemano. Las aventuras son el camino para averiguarlo.
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  • Los mejores de Brooklyn
    Los mejores de Brooklyn
    La Voz del Interior
    La crítica no puede ser copiada ni reproducida, ya que está publicada en un medio gráfico o digital al cual sólo se puede acceder mediante suscripción paga. TodasLasCríticas releva el nombre del crítico y la puntuación otorgada al film sólo para fines estadísticos.
  • Robin Hood
    Robin Hood
    La Voz del Interior
    Libertad por ley

    La versión que Ridley Scott y Russell Crowe hacen del clásico muestra a Robin Longstride antes de convertirse en Hood.

    No lleva la denominación de precuela, tan de moda por estos días, pero si se tratara de una saga acerca del “ladrón que les robaba a los ricos para darles a los pobres”, bien podría merecer ese calificativo. El Robin Hood dirigido por Ridley Scott es un unitario, y sin embargo no es la biografía revisitada de ese personaje, sino el relato de cómo un hombre cualquiera se convierte en la mencionada leyenda.

    Al principio, entonces, Robin Longstride es un diestro arquero del ejército del rey Ricardo Corazón de León. Hasta que la muerte de ese líder, una promesa personal y la amenaza de una guerra civil a causa de la acefalía del trono, lo empujan a abrazar su destino.

    Poco de nuevo puede decirse acerca de la habilidad cinematográfica del director de este largometraje, que volvió a consagrarse hace unos años con el filme Gladiador, pero que ya había rozado lo excelso en la década de 1980 con obras como Alien o Blade Runner. Montaje, fotografía, música, escenografía, sonido. Algunos más, otro un poco menos, todos estos rubros brillan.

    Pero además de gozarlos, se pueden admirar otros elementos que nos hablan de idiosincrasias, o de una madurez civil distinta a la nuestra.
    Y es que, en definitiva, lo que marca el paso de Robin Hood a la clandestinidad es la falta de acuerdo entre el recién coronado rey Juan de Inglaterra y su pueblo. “Queremos libertad por ley”, le dice Robin al monarca, antes de prometerle su lealtad para combatir al invasor francés. Frase que ha llevado a algunos a preguntarse si el guión tuvo la pretensión de unir la leyenda del “ladrón de ladrones” con los orígenes de la Constitución de Inglaterra.

    Pero no hay otras alusiones al tema en la película. Simplemente, se ve que el rey falta a su palabra (no reduce los impuestos) y en el mismo polémico acto proscribe para siempre a Robin Hood, forzándolo a esconderse en los bosques cercanos a Nottingham, y a iniciar su particular epopeya de beneficencia. Es el fin de la película, y el comienzo de la leyenda.
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  • Sangre y amor en París
    Sangre y amor en París
    La Voz del Interior
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  • Nuevamente Amor
    Nuevamente Amor
    La Voz del Interior
    El amor después del dolor

    Esta es la primera película como director del escritor y guionista norteamericano Brandon Camp, y no es poco que los productores hayan conseguido atraer a Jennifer Aniston y a Aaron Eckhart para los roles protagónicos. Ambos le suman su fotogénica presencia a la historia, lo que (de manera consciente o no) equilibra algunos no recomendables tics “literarios” del filme, como son la falta de fluidez en el ir y venir del drama al romance, y de éste a la comedia.

    Tal vez el punto más flojo de este terceto sea precisamente el último, el humor, y esto se torna difícil de paliar porque es el fallo de una válvula de escape imprescindible que el tema principal del relato, cual es la posibilidad de volver a enamorarse después de enviudar.

    Pero Nuevamente amor tiene muchos aspectos y momentos para rescatar. La banda sonora tiene varias perlitas. El coro de actores secundarios casi no tiene desperdicio. La fotografía (tanto de la ciudad de Seattle como de pequeños objetos de diseño o flores elegidos al azar) es estupenda. La escena del bar en la que un grupo improvisa poemas sobre un escenario (slam). Y los parlamentos de Burke, el viudo que transformado la pérdida de un ser querido en un exitoso taller de autoayuda, con best seller incluido, funcionan la mayoría de las veces. Inclusive pareciera que han estudiado muy bien el tema, por ejemplo cuando improvisan una técnica de campo para uno de los pacientes, visitando una especie de Easy norteamericano y comprándose todos los artículos de construcción que encuentran en las góndolas.

    Para verla sabiendo que no será sólo para reír.
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  • Recuérdame
    Recuérdame
    La Voz del Interior
    Por amor y por espanto

    La película norteamericana Recuérdame tiene un estilo para enfocar un romance entre dos adolescentes que le vuelve ligeramente distinta del común denominador, aunque no alzanza para convertirla en una experiencia totalmente original.

    Tyler es un muchacho eternamente angustiado, que termina preso luego de una noche de juerga con un amigo. El mal trago lo lleva a planear una venganza: acercarse a Ally, la hija del policía que lo encerró, y embaucarla sentimentalmente. Pero el tiro se sale por la culata y el chico termina enamorado de verdad. Y es un primer amor tanto para él como para la chica.

    Todo esto en el contexto de dos familias golpeadas por lo trágico. La de Tyler, por el suicidio del hermano mayor, que precipitó la separación de los padres y parece haber hipotecado el futuro emocional de su pequeña hermana. La de Ally, por el asesinato, 10 años antes, en una estación de subterráneo, y en su presencia, de su madre.

    También en el ambiente de una ciudad tirante e intensa, Nueva York, que se prepara sin saberlo para atravesar uno de los momentos más difíciles de su historia.

    Con un ritmo moroso, una banda sonora que inunda de melancolía la sala, y varios buenos actores en el reparto, este filme se despliega mucho más allá de la figura de Robert Pattinson –el actor inglés catapultado al estrellato por el papel del vampiro en la saga Crepúsculo–, y se erige como un relato integral, con una exploración propia del género dramático, de las relaciones amorosas primerizas, y de las tensiones y relajaciones que atraviesan los miembros de cualquier grupo de parentesco.

    En cuanto a Pattinson, no era aún el actor conocido de hoy cuando fue contratado para este filme. El director lo eligió porque encarnaba “cierta angustia que se siente a los 21 años y que se proyecta en las complejas relaciones que se entablan a esa edad” que en el almanaque y en cierto imaginario social supone un rito de transición en la vida de las personas que van hacia el comienzo de la edad adulta.

    Lo paradójico es que por su fama creciente Pattinson comenzó a ser acosado durante el rodaje por decenas y cientos de fanáticas que en una ocasión lo impulsaron a escapar corriendo del set y por ello sufrir un accidente con un vehículo que circulaba por las inmediaciones
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  • El caza recompensas
    El caza recompensas
    La Voz del Interior
    Porque te quiero te arresto

    Sólo 10 días después de su estreno en los EE.UU. llega esta nueva comedia protagonizada por Jennifer Aniston en compañía de Gerard Butler, un actor escocés al que le llevó tan sólo tres años (de 1997 a 2000) conseguir sus primeros protagónicos en Hollywood, y al que muchos recuerdan por el rol del rey Leónidas en la exitosa adaptación del comic 300. Encabezando el elenco, Aniston y Butler ayudaron a que El caza recompensas se lanzara en Norteamérica simultáneamente en más de 3 mil salas, y en su primer fin de semana en cartel recaudara 20 millones de dólares.

    La presencia de Andy Tennant en la dirección lleva otra corriente de agua para el mismo molino. Para muchos, él es el reconocible director de éxitos como Sólo los tontos se enamoran, Sweet home Alabama, o Dos al precio de una, Por siempre jamás o Ana y el rey. Todas y cada una, películas simpáticamente fieles al molde de Hollywood, que entretienen, divierten y emocionan del mismo modo en que intenta hacerlo El caza recompensas.

    La historia gira en torno a esta figura poco común que menciona el título, la de profesionales o semiprofesionales, muchas veces ex policías, que van detrás de las personas que desacatan citaciones de la ley para hacerlas comparecer delante de las cortes. El guiño en esta ocasión es que al perseguidor de turno (Butler, aprobado) le toca aprehender nada menos que a su ex esposa (Aniston, vigente), una inquieta periodista que además de tener una pésima relación con él, está detrás de un artículo que le redituará mucho prestigio, y por ello tiene una doble razón para no querer ser demorada.

    Hay muchos diálogos humorísticos entre los ex amantes, la mayoría filosos, persecuciones, algunas trifulcas, y por supuesto algunos momentos románticos, cuando el dúo empieza a tomar conciencia de lo que siente el uno por el otro, para lo cual el guión hace hincapié en las dificultades de las personas para mostrarse vulnerables con sus afectos, la frecuencia con que se miente para no resultar herido en una relación, el orgullo que tantas veces se interpone en el contacto entre quienes se aman, y la que es casi una marca registrada del cine norteamericano: aquello de que siempre aparecen segundas oportunidades para reparar los errores.
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  • Amante accidental
    Amante accidental
    La Voz del Interior
    Amores modernos

    Amante accidental es una comedia romántica hollywoodense de fórmula, de esas que se han visto cientos de veces sólo que, si la nueva versión es lo suficientemente buena, se suspende la “incredulidad natural del espectador” y todo funciona como si fuera la primera vez.

    Se comenta que esta es una película hecha para mujeres, y tal vez ese sea el motivo por el que el personaje masculino es demasiado perfecto. Como si se tratara del príncipe azul. Ella, Sandy (Catherine Zeta Jones), es una mujer de 40 años, engañada y recién separada, mudada a Manhattan, madre de dos hijos, y tratando de abrirse camino en un nuevo trabajo. Cayendo y volviéndose a levantar. Él es Aram (Justin Bartha), 25 años, título universitario guardado en el cajón, empleado de una cafetería, residente con sus padres judíos, autodeclarado a la deriva.

    El destino o el azar se entromete y él empieza siendo el vecino de ellos, luego el puching boy del curso de ira, para convertirse después en el niñero y trascartón en el novio de mamá. Lo que lo hace un príncipe encantado es que puede jugar 10 horas seguidas con los niños sin perder la paciencia y aun así cocinar, que es del tipo tímido pero cuando habla dice lo que hay que decir y como hay que decirlo, y que no se interesa por otras mujeres.

    Así las cosas, podría decirse que Amante accidental es una película para pasar un buen rato. Y en efecto es así. Pero con ese buen tino que a veces tienen el cine norteamericano, de no hundir el dedo en la llaga con ciertos temas, en el argumento se filtran algunos rayos de luz provenientes de la realidad actual.

    De modo que la experiencia de verla puede valer la pena, aunque tal vez el espectador sienta que no está frente a una de las grandes comedias románticas de todos los tiempos. Si busca alguna explicación, podrá encontrarla en que el argumento no saca el mejor provecho de las situaciones humorísticas, en que la historia se pierde en algunas divagaciones (como la clase de ira), o se permite algunas escenas incongruentes allí donde podría evitarlas (como cuando el niño de 6 años descubre a Sandy y Aram haciendo el amor en el sofá).
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  • Hermanos
    Hermanos
    La Voz del Interior
    Volver del infierno es imposible

    En otros tiempos, había un cine pro bélico estadounidense cuyo deleznable mensaje era difundido por los medios masivos de ese país intervenidos por el gobierno (como también otros países lo hicieron a su turno).

    Hoy, es muy difícil defender desde una película norteamericana la postura de ir a la guerra. Pareciera que el tejido social desgarrado ha llegado hasta Hollywood. Y en este contexto es normal que cada vez más filmes como Hermanos emerjan del territorio que gobernó George W. Bush y lleven su traumático mensaje al resto del mundo.

    Otra vez, las consecuencias humanas y psicológicas de la guerra son el tema principal de la historia, y aunque haya cierta repetición, tal vez sea necesario comprender algo respecto a ellas, aun cuando estén silenciando a otras voces. Que tal vez sea preciso un mar de películas estadounidenses, al menos, para ahogar el holocausto desatado por algunos de sus hombres menos dignos.

    Jim Sheridan, un cineasta irlandés que hace varios años concitó elogios con un largometraje llamado En el nombre del padre, es el director de esta historia. No se trata de un guión original, sino que fue tomado de una película danesa que, entre paréntesis, tuvo un enorme éxito en su país.

    Es una aproximación a la vida de un hombre que va a la guerra por convicción y vuelve mal de la cabeza. No es para menos, después de lo que tuvo que hacer para no ser asesinado. El sujeto es hijo de otro militar, tiene dos hijas pequeñas, y un hermano que se confundió y se pasó de la raya en los cuidados hacia su bella cuñada, a la que le habían dicho que el marido había muerto (en realidad lo tenían prisionero los afganos).

    Tan complicado como eso. Y realmente vale la pena observar cómo un buen equipo de artistas aborda el tema. Mención aparte, eso sí, para Tobey Maguire, que de ser El hombre araña pasa a interpretar a un individuo al borde de la alienación, que guarda un arma en su hogar, después de haber regresado del infierno.
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  • Como entrenar a tu dragón
    Como entrenar a tu dragón
    La Voz del Interior
    Directo al corazón

    Dreamworks lanzó en todo el mundo esta producción que pronto tendrá un videojuego propio. Ya se habla de secuelas, a través de puertas que la historia mitológica del niño vikingo y su dragón dejan abiertas, y no sería de extrañar que esta futura franquicia pelee para ocupar el lugar que dejará libre Shrek, después del que anuncian como su último capítulo (el cuarto, que llega a la Argentina el 8 de julio), si es que no deciden resucitarlo después y si Kung Fu Panda y Madagascar no contraatacan.

    Y sí. Cómo entrenar a tu dragón tiene con qué pelear el cetro de nueva preferida de Dreamworks. Un diseño de arte prodigioso, donde los personajes humanos y animales, y los paisajes nórdicos como bosques o fiordos, sobresalen por simpatía y belleza respectivamente, alternando exquisitas combinaciones de colores y texturas. Un sentido de la aventura en muy buena forma, con un continuo que sin descanso pasa del vértigo al miedo, de éste a la ternura o al humor, con una naturalidad liberadora. Y un tema que el cine norteamericano, en especial el infantil, sabe muy bien cómo tratar: el de la diferencia.

    Porque con este arco es que el relato dispara una flecha dirigida al corazón de los niños. El protagonista es un flacucho y mental niño vikingo, que debe caminar por los márgenes para escapar de la sombra avasalladora de su poderoso y carismático padre. Se supone que el pequeño Hiccup tiene que aprender a cazar dragones, pero él se resiste a seguir la tradición. Al contrario, le ha perdonado la vida a uno de los más raros y temidos ejemplares existentes, y se está convirtiendo en su amigo poco a poco. Una transgresión de las serias, pero que traerá beneficios para su tribu.

    Los memoriosos y fanáticos del género se encontrarán con reminiscencias de una de las películas más famosas de Chris Sanders, uno de los directores de Cómo entrenar a tu dragón. Este realizador de 50 años fue en 2002, el creador de Lilo y Stitch, acaso la más extravagante creación de la productora animada, acerca de la relación entre una niña hawaiana y una mascota extraterrestre.

    Por último, y para tener en cuenta respecto a esta película: una gorda gota de tristeza que se cuela en el desenlace.
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  • Paco
    Paco
    La Voz del Interior
    Túnel hacia alguna luz

    Uno de los méritos principales de esta película es que está hecha desde adentro. Su director, Diego Rafecas (que aparece brevemente ante las cámaras, encarnando a un fiscal entrevistado por el periodista Nelson Castro) es un ex integrante del Programa Andrés, una de las primeras y más conocidas organizaciones dedicadas al tratamiento contra las adicciones a las drogas en Argentina. También sumó su experiencia la Asociación de Madres del Paco (la droga fabricada con los desechos de la pasta base de cocaína).

    El resultado es un filme vertiginoso y crudo, que golpea varias veces, y de acceso tal vez restringido para un público que busca distracción o al menos concentrarse en temas alejados de la realidad cotidiana de la Argentina.

    De todos modos, es justo decir que se trata de un largometraje intenso, dramático, atrapante, inteligente, profundo y con momentos de humor, que en su faceta policial (la que representa la favelización del conurbano bonaerense) no tiene nada que envidiar (en algunos casos hasta podría decirse lo contrario) a producciones similares llegadas desde los EE.UU., o de Brasil, donde el género se ha expandido antes que en otras regiones a partir de títulos como Ciudad de Dios o Estación central.

    Las imperfecciones que a algunos pueden molestar, no importan si se pone el foco en la energía, la sensibilidad y las horas de análisis y reflexión volcados en esta película, que muestra con la misma honestidad el costado débil de los seres humanos, de las instituciones que deben socorrerlos, y de la cúpula política que debería velar por todos ellos. Lo que convierte a Paco en un filme diferente, de esos que aparecen cada tanto, es la mirada. Lejos de cualquier apología, el director humaniza a los adictos. Lejos de toda idealización, interpela el celo profesional de los centros de rehabilitación. Lejos de toda demagogia, se introduce en las vidas privadas de los políticos, huyendo de las generalizaciones y del gratuito discurso condenatorio que tan fácil resulta enarbolar a cualquiera en este país tan propenso a hacerse constantes zancadillas a sí mismo.
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  • La isla siniestra
    La isla siniestra
    La Voz del Interior
    Lejos de toda cordura

    Prepárese para ver a un Scorsese en gran forma, capitaneando un equipo de grandes artistas del cine, repartidos en varios estratos clave de una película que no tiene una sola lectura.

    Desde su inicio, La isla siniestra es uno de esos filmes capaces de explicar por sí solos la leyenda que rodea a un director. Con una salvedad: esta vez, el mito que se corre entre cierto público tiene unas cuantas bases reales. Scorsese no es un ídolo con pies de barro. Se ha erigido a sí mismo a fuerza de sangre, sudor y lágrimas, y no sólo por un acuerdo preferencial con las musas. Cualquiera que se asome a su historia de vida está en condiciones de corroborarlo.

    Un alguacil y su ayudante investigan, a mediados de la década de 1950, la desaparición de una paciente psiquiátrica. Un caso mucho más complejo de lo que parece a simple vista. Por varias razones. Para empezar, porque el lugar de donde se esfumó la mujer es una inhóspita isla rodeada de mar helado, donde se aloja a enfermos con un grado de violencia superlativo, que les impide compartir la rutina con reclusos comunes.

    Pero eso no es nada. El detective en jefe está allí por un motivo personal, y su sagaz colaborador le suma un dato explosivo al cóctel. Ambos podrían estar siendo hábilmente manipulados por un gobierno que, tratando de ocultar inconfesables experimentos con seres humanos con fines bélicos, los ha enviado a la mismísima boca de lobo para librarse de ellos.

    Se ha dicho y escrito mucho acerca del contenido catártico de algunas de las películas de Martin Scorsese. La isla siniestra podría agregarse a esa lista. El tema y el modo de plantearlo son desde el vamos shockeantes. Sin embargo, una corriente extra de angustia, vacilación e ira recorre el relato. Lo admirable es la habilidad del director para romper con el molde de la mera crónica policial, y abrir la puerta de la ambigüedad y lo irracional, para que el espectador sienta de manera inexplicable la liberación de hechos o memorias sublimadas. La representación de los sueños y de los recuerdos, en función de esto, ocupa un lugar muy importante en la película.

    Una banda sonora auténticamente sobrecogedora. Un diseño de arte virtuoso, capaz de reconstruir un espeluznante pabellón mental, un campo de concentración, o la barroca sala de una mansión. Grandes actuaciones de Di Caprio, Ruffalo, Kingsley, Von Sydow y muchos otros. Son estas, y muchas otras, las piezas principales de un rompecabezas magistral.
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  • Al filo de la oscuridad
    Al filo de la oscuridad
    La Voz del Interior
    Las corporaciones del mal

    “Al filo de la oscuridad”, con Mel Gibson, es un thriller de gran factura, cuyos pasajes violentos no están por encima de una trama de intrigas.

    Se puede dejar para otro momento el tema de la justicia por mano propia, y entonces se abre toda una gama de interesantes cuestiones para tratar en torno al contenido de esta última película de Mel Gibson, Al filo de la oscuridad.

    Ante todo, se trata de un thriller de gran factura, violento, sí, pero que durante largos pasajes sostiene la expectativa sobre la base de su trama urdida con muy buenas intrigas.

    La tensión es la que transmite el protagonista, un veterano policía que mientras trata de asimilar el duelo por el asesinato de su hija, investiga las causas de este crimen imposible de imaginar y va metiéndose, capa por capa, en un mundo oculto y letal de traición y corrupción.

    “¿No están pagando un alto precio los ciudadanos estadounidenses en nombre de la seguridad nacional?”, le pregunta un conductor de TV a un senador durante su programa. Por ahí va uno de los vectores secundarios del guión, y las relaciones entre esta situación y el grado de violencia ciudadana quedan a criterio de un buen sociólogo que pudiera explicarlas. La amenaza nuclear y el tráfico de armas a niveles gubernamentales, yacen a la sombra.

    Por otra de las arterias de la historia transitan las preguntas sin respuesta con que cargan el protagonista y algunos personajes, cuestiones existenciales que humanizan y hasta ennoblecen a los personajes, con el riesgo cierto pero a todas luces reprobable de que se pueda simpatizar con sus sanguinarias conductas. “Hay un pasaje de (novelista norteamericano, Francis) Scott Fitzgerald –le dice, palabras más o menos, uno de los sicarios al policía– acerca del hombre que duda entre dos dos ideas pues cree fervientemente en ambas”. “Ahí es donde comienza todo”, le devuelve el personaje de Gibson, abriendo la puerta a otra de las lecturas posibles que tiene este atrapante policial con el que Gibson muestra que sigue estando vigente.
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  • Plumíferos
    Plumíferos
    La Voz del Interior
    Mundo alas

    Un canario, un gorrión, una paloma, un colibrí, un murciélago, un gato y un misterioso sujeto llamado Sr. Puertas son los protagonistas de esta película animada argentina que se las arregla para no desentonar dentro de la competitiva oferta en el género, con tanques como Pixar dominando el negocio.

    Se nota que hay mucho trabajo, buscando texturas, colores, movimientos, y el resultado es un producto bastante atractivo, pese a que le falta mejorar un poco lo que es la ambientación, los fondos, mejorando así la atmósfera que estos generan, que por momentos parece un poco vacía. Aunque lo que desde afuera parece “poco”, para los autores implica años de experiencia y de experimentación.

    Sobre todo si, como en el caso de Plumíferos, la producción es ciento por ciento nacional, y el desafío de lograr buena calidad de imágenes 3D se sumó la partida.

    Las voces de Mariano Martínez, Luisana Lopilato, Carla Peterson y Mike Amigorena pretenden atraer público de la televisión, pero como contrapartida hacen que la historia se vuelva todavía más porteña, e irradie un aura de centralismo que a muchos desagrada.
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  • Hada por accidente
    Hada por accidente
    La Voz del Interior
    Hada por accidente es una película entretenida, de fácil acceso para niños y adolescentes, que llegó a Córdoba únicamente en versiones dobladas al castellano.

    El argumento: un sujeto que hace trizas las ilusiones de una pequeña es reclutado por un ejército de hadas que le obliga a realizar una “probation” durante dos semanas, tratando de reparar su error, y de paso dándole la oportunidad de que revise su incredulidad.

    Esto es lo mínimo que necesita saber un espectador para decdir si ir a ver este filme o no. Pero a veces algo de información extra ayuda a inclinar la balanza.

    A este respecto, pareciera que existen algunos roles fijos en la industria de Hollywood, y que sólo los rostros de las personas que los ocupan van cambiando. Así luce la presencia en pantalla de Dwayne “La Roca” Johnson (La momia, El rey escorpión), en un papel que durante años estuvo en la mira de Arnold Schwarzenegger.

    Modelo afín para similar molde: dos actores que erigieron su fama como héroes de acción y de aventuras (Johnson con una carrera mucho más corta) y que se “jubilan” anticipadamente a la vez que lavan su imagen de tipos insensibles y de posible tendencia conservadora en política. Maniobra esta última que Schwarzenegger ha descartado luego de asumir la gobernación de California.

    Hada por accidente es el desarrollo de un proyecto que andaba dando vueltas por los pasillos de la industria de cine norteamericana desde 1992. Fue hasta 2006 que la reflotaron y contrataron al equipo definitivo de guionistas y al director, para hacer una película de receta para toda la familia.

    La fórmula es una que ya muchas veces ha dado resultados: tomar un cuento de hadas tradicional y volver a narrarlo desde un punto de vista original; en esta oportunidad eligieron el mito de las hadas que cambian los dientes caídos de los niños por dinero, la versión anglosajona del Ratón Pérez latino, y le dieron algunas vueltas de tuerca para ajustarlo a la estrella principal.
    De modo que es Johnson el centro del relato, un relato que sin embargo se amplifica y ofrece un mensaje universal: nunca se debe dejar de soñar. Un lema que después hay que trasladar a la realidad.

    Para los que gustan del combo familia, deportes, música y fantasía.

    Una virtud: montar un relato entretenido con algo que podría sonar abiertamente moralizador.

    Un pecado: se le va un poco la mano en el edulcorante.
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  • Asesino Ninja
    Asesino Ninja
    La Voz del Interior
    Otro escalón de violencia

    Esta película muestra la renovada interrelación entre el cine oriental y occidental de acción, que de este lado del mundo se traduce en una clara influencia de las artes marciales en la creatividad técnica y dramática de los popes del género. En esta oportunidad encontramos a Larry Wachowski -co creador de la famosa Matrix jnto a su hermano- moviendo los hilos desde la producción de un largometraje ambicioso dentro del género, que tiene un director y un guionista con poco roce en sus cargos (pero mucha en puestos intermedios), y a una joven superestrella asiática de la música y la pantalla grande que acierta con su primer protagónico internacional, como cabeza del elenco.

    La historia de Asesino ninja transcurre en Berlín y en un remoto rincón del continente del sol naciente, de donde proviene un letal asesino ninja que se rebeló contra la orden secreta que lo crió y entrenó. Ahora, aliado con la Europol, este Raizu tratará de desbaratar a la milenaria red criminal.

    Es un filme con reservas para gente impresionable, pues abundan las peleas brutales y los baños de sangre. La calificación “Apta mayores de 16 años” es por ello acertada.

    El estilo visual está claramente influenciado por la de las consolas de juegos para el hogar, al estilo Playstation, y también por el comic y el cine clásico chino y japonés de karate, kung fu, wu xia y demás, así como por hallazgos que de alguna manera han sido “patentados” por los Wachowski, como las cámaras híperlentas o que circundan a los protagonistas.

    Un elemento que a algunos distrajo del argumento es la afirmación de que algunos de los personajes sobreviven las estocadas mortales al corazón porque tienen un defecto congénito que hace que este órgano se ubique en el costado derecho de su cuerpo. En Internet, para reforzar la credibilidad de este aserto, se afirma que esa malformación existe, si bien se hace presente en casos estadísticamente improbables.

    Para seguir a los Wachowski detrás de cámaras. Una virtud: la fotografía y el montaje. Un pecado: el argumento policial es un poco endeble.
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  • Igor El bueno de la película
    Igor, el bueno

    El nombre Igor está asociado en el imaginario popular a la figura del ayudante de los científicos maléficos. La vuelta de tuerca en esta película es que ese personaje secundario pasa a ocupar el centro de la escena, cuando descubre que tiene talento para abandonar la servidumbre y competir en una Feria de Ciencias.

    Es una coproducción animada franco estadounidense en la que la influencia de los europeos aflora en el hecho de que los personajes son un poco sofisticados para el entendimiento de los niños. Pero nunca se sabe.

    El diseño visual es una delicia, y es cierto que se parece ligeramente al estilo de Tim Burton. Sin embargo, la propuesta es encantadora.

    Igor, el bueno, tiene un formato que recuerda el empleo de marionetas para contar historias, y es un homenaje a las películas clásicas de monstruos, en especial a Frankenstein, en virtud de lo cual tiene un toque de “romanticismo gótico”
    De hecho, el relato de cómo Igor lucha por ser reconocido como un auténtico científico, sigue adelante con éste tratando de crear un monstruo intimidante, y así captar la atención del jurado encargado de premiar a los participantes de la Feria de Ciencias.

    Pero lo que sale del experimento de cuerpos cosidos y electrificados es una adorable mujerona incapaz de hacer daño a nadie, y por la cual el protagonista empieza a sentir un cariño entrañable.

    Según los creadores de Igor, el bueno, ésta pretende ser una pequeña película independiente, a ser descubierta por los espectadores, y sin la ambición de competir con gigantes de la animación como Pixar, Disney o el estudio con el que Steven Spielberg creó a Shrek.
    Pese a ello, esta producción no es una aventura improvisada y desvalida, sino que ha sabido armar su revuelo en Norteamérica y Francia, principalmente gracias a la contratación de grandes estrellas (como John Cusack, Steve Buscemi, John Cleese o Christian Slater) para poner las voces en la versión original. A su vez, el director es un veterano del género, ganador del Oscar por filmes como Lilo & Stitch 2.

    La galería de seres que desfilan por el filme es imperdible. Sobresalen los dos aliados de Igor, un cerebro encerrado en una esfera de cristal, y un conejo un poco demasiado irónico, así como el rey de Malaria, el país donde transcurren los hechos.

    Mucho humor, buena música y cantidad de acción, son las directrices de Igor, el bueno.

    Una virtud: las canciones incluidas en la banda sonora, cantadas todas por Louis Prima.

    Un pecado: puede resultar un tanto “rara” para los niños.
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  • Fantasma de Buenos Aires
    Fantasma de Buenos Aires
    La Voz del Interior
    Usurpadores de cuerpos

    Esta película tiene algunas marcas de estilo que pueden resultar familiares para cierto público. Es un filme hecho por gran cantidad de jóvenes, con un sistema de producción ideado por la Universidad del Cine de Buenos Aires, donde los estudiantes aprenden haciendo y donde predominan el compromiso con el trabajo y el deseo de capitalizar rápidamente los errores. De esa institución fundada en 1991 y convertida en cantera de numerosos profesionales, surgieron títulos como Moebius (1996), Mala época (1998) o Mercano el marciano (2002), todos de buena reputación y aceptable repercusión en el público.

    Fantasma de Buenos Aires le pertenece al debutante Guillermo Grillo, sobre una historia propia escrita en 1998, que peregrinó en busca de dinero para el rodaje hasta dar con la mencionada universidad. ¿El motivo de este dificultoso financiamiento? Tal vez el principal, el género al que pertenece el relato, una mezcla de vertientes en la que predominan el fantástico y la comedia, y que el propio realizador se ha detenido a enumerar: “La historia surge de mezclar muchas cosas –inventarió Grillo-, básicamente mitos urbanos sobre el juego de la copa y la tabla guija, con el mundo del tango orillero. Por este lado entra algo de Borges y por el otro las películas de terror, las comedias americanas de ‘mente en cuerpo cambiado’ y algo del comic”.

    La combinación parece estrafalaria, pero se transforma en un relato creíble, inteligentemente planteado, entretenido y fácil de comprender, en el cual el fantasma de un malevo de los años ‘20 se mete en el cuerpo de un muchacho de hoy, para cobrarse una vieja deuda, y ayudarlo a superar la timidez.
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  • Planeta 51
    Planeta 51
    La Voz del Interior
    Invasores invadidos

    Se dice que esta película significará un salto en la historia de la animación digital española. Conviene entonces prestarle la debida atención.

    Se sabe que nació de la alianza entre un conglomerado de empresas españolas dedicadas al negocio de los videojuegos y los contenidos para telefonía móvil, con socios norteamericanos como el estudio hollywoodense TriStar. El producto es un largometraje con una inversión de más de 55 millones de euros distribuidos en rubros como tecnología creativa, doblaje de voces al inglés a cargo de estrellas internacionales, y promoción a gran escala.

    En medio de esta parafernalia se fraguó otro pacto clave, entre un trío de directores europeos (en realidad el 90 por ciento del staff de la película pertenece al Viejo Continente), y un referente estratégico. Este último es Joe Stillman, el creador de las historias de Shrek.

    El resultado es una comedia de ciencia ficción para toda la familia, animada por computadora, cuyos monstruos verdes no se parecen en nada al ahora famoso ogro, y el argumento tampoco al de aquellas películas.

    En cambio, la trama de Planeta 51 les resultará conocida a quienes recuerden algo de la Norteamérica de la década de 1950, la amenaza atómica, la psicosis del espionaje político y el miedo a una tercera guerra mundial. De esa posibilidad devino la idea de una invasión extraterrestre, es decir, la instalación de una batalla ecuménica, por primera vez, en tierras de Abraham Lincoln, algo que recién sucedería en el fatídico setiembre de 2001, fecha del ataque a las Torres Gemelas.

    Las cintas de ciencia ficción de los ’50 (muchas de ellas muy económicas, y muy astutas) supieron capitalizar aquellas fantasías y, a la par de explotarlas comercialmente, las colaron (por una pequeña puerta de servicio, es cierto) en la historia del arte mundial, al punto que desde entonces y hasta hoy, seis décadas después, se las sigue evocando y homenajeando.

    Es lo que sucede en Planeta 51, donde los realizadores vuelven sobre un tópico ya conocido, pero con el tino de haber encontrado una muy buena vuelta de tuerca como excusa. Esa variante es que, en vez de ser los terrícolas los conquistados, son los extraterrestres quienes reciben en su planeta a un astronauta norteamericano, desconociendo al principio si se trata de alguien amigable o no.

    El relato es positivo, dinámico, multifacético, sorprendente, divertido. Los autores contabilizaron alrededor de 500 personajes y un centenar de escenarios creados para la narración, siendo los diseños de cada uno una delicia visual. Como muestra del contenido humorístico, un solo botón: el astronauta yanqui habla el español con tonada cubana, algo que no hubiera podido resistir el corazón de ningún presidente estadounidense de aquella época.

    Para disfrutar de una buena ocurrencia animada.
    Una virtud: la banda sonora.
    Un pecado: quedan ganas de ver un poco más.
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  • Terror en la Antártida
    Terror en la Antártida
    La Voz del Interior
    Crímenes bajo cero

    Se trata de un proyecto que tardó 10 años en pasar del papel a la pantalla grande. En 1999, Columbia Pictures compró los derechos de un cómic llamado Whiteout (traducible como “Blanco afuera”), ambientado en la Antártida y tributario del género policial, y lo puso en manos de un par de sus guionistas. Estos hombres trabajaron sobre un eje que luego terminó demorando todo. Colocaron en el rol central a una mujer, y como antagonista. a otra mujer.

    Al estudio le pareció que una puja de ese tipo no iba a interesa al público y decidió mandarlo a hacer de nuevo. En el camino, el poder legal sobre la historia cambió de manos, se mantuvieron tratativas con directores y actores diversos, y todo fue demorándose hasta que hace dos años finalmente arrancó el rodaje y hace unos meses la estrenaron en Estados Unidos sin demasiado éxito.

    La filmación se realizó íntegramente en Canadá, y no en la Antártida, como se dice en el argumento. Más allá de eso, hay en la trama un clima inhóspito y frío (“Otro tipo de desierto”, comenta un veterano del Golfo), una alguacil norteamericana que está pagando una vieja deuda consigo misma, y una serie de asesinatos vinculados a un extraño cargamento en un avión estrellado, que podría ser radiactivo.

    Puede agradar a los amantes del cine clase “B” norteamericano, pues tiene la típica atmósfera de esas películas, aunque es un poco confusa.
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