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Imagen del crítico Laura Tuyaret
Laura Tuyaret
  • Cantidad de críticas: 27
  • Promedio: 61%
  • Críticas favorables: 22/27 (81%)
  • Críticas desfavorables: 5/27 (19%)
  • Diferencia absoluta: 12%
  • Viudas
    Viudas
    Dulce Pururú
    Elena (Graciela Borges) está en medio de la producción de su documental cuando el teléfono suena y la peor noticia llega: su marido Augusto acaba de tener un infarto. Al llegar al hospital junto a su asistente (Rita Cortese) descubre que una joven es quien ha llevado a su esposo a la guardia.
    Misterio total. ¿Quién es la chica? ¿Qué esconde debajo de ese tapado? ¿Realmente está desnuda?

    Las respuestas no se hacen esperar y lo obvio sale a la luz. Su marido mantenía una relación paralela con Adela (Valeria Bertucelli), una estudiante de periodismo con un trabajo inestable, que empezó tres veces la carrera y no tiene dónde caerse muerta.
    Casi en el último suspiro, Augusto le pide a Elena que cuide de la muchacha, pero ésta se niega. Sin embargo, un intento de suicidio por parte de Adela días después, hace que se compadezca y la lleve a su casa.
    Carnevale elige como puntapié para su relato una situación que es más común en la vida real de lo que se piensa: la de una mujer que se entera, tras la muerte de su esposo, que éste la engañaba. Sin embargo, la reunión de estos dos personajes, y el hecho de que uno se apiade del otro o de que, incluso, lo lleve a vivir a su casa es un tanto increíble. No me imagino mujer en este mundo que deje pisar ni la vereda de su casa a la amante de su pareja. Pero bueno, supongamos que esa es una apreciación muy subjetiva de mi parte.
    Sin embargo, rescato el mensaje de Viudas. Hay algo que es muy valioso y es, más que lo que dice, las preguntas que hace. ¿Qué es el amor en realidad? ¿Es el sentimiento por esa persona con la cual una se siente segura, protegida, a salvo? ¿Es aquella persona sin la que no se podría vivir? ¿Es pasión?
    La búsqueda de una respuesta a este interrogante trascendental atraviesa toda la historia. Algunas tesis se esbozan. Quizás sea una condena, como reza la maldición árabe “Ojalá que te enamores”. Quizás el verdadero amor sea la amistad, siempre fiel, como la que tienen Elena y Esther. Quizás sea la aceptación y el entendimiento de los actos del otro, como aceptar que la persona que más amás te engañó. Quizás sea como la decisión del joven Werther de Goethe, que antes que el sufrimiento de no ser correspondido prefiere la muerte.
    Nada se concluye. Posiblemente eso sea el amor y muchas otras cosas más. Tal vez haya tantas definiciones como personas hay en el mundo.
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  • El escritor oculto
    El escritor oculto
    Dulce Pururú
    El ex primer ministro británico Adam Lang (Peirce Brosnam) contrata a un escritor oculto (Ewan McGregor) para que le ayude a redactar con sus memorias. Si bien se rehúsa en un primer momento, un sueldo de un cuarto de millón de dólares más viáticos logra convencerlo de aceptar el trabajo. Cuando emprende su tarea, para la cual debe trasladarse a una mansión del funcionario situada en una isla, las intrigas comienzan a aparecer. Descubre que el anterior escritor oculto murió de manera sospechosa dos semanas atrás en la playa y que Adam Lang es acusado ante la justicia por crímenes de guerra.
    Ante tantas buenas críticas, y tras ver la última película de Polanski, supe al instante en que no me iba a ser fácil argumentar por qué El escritor oculto no me pareció un film diez puntos.
    Si bien este thriller político está sostenido en buscar la intriga y el suspenso, se pierde al tratar de alcanzar esos objetivos y naufraga en una lentitud narrativa, característica muy típica de Polanski. Desde las primeras escenas el espectador se irá dando cuenta con qué clase de película se va a encontrar. Hasta los últimos minutos uno sigue sintiendo la sensación de que la historia ha avanzado muy poco, o nada. Y el final sorprendente, que es como un volantazo violento en toda la trama, deja al descubierto el vacío de esta historia. Mucho ruido y pocas nueces, para sintetizarlo de alguna manera.
    La notable interpretación de McGregor permite que la parsimoniosa trama sea más llevadera. Sin embargo, la gran atmósfera de suspenso creada, en la cual cada pista de ésta historia va apareciendo casi en cuentagotas, hace pensar que la intriga develada quizás no está a la altura de tanto suspenso. McGregor se lleva la película.
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  • Robin Hood
    Robin Hood
    Dulce Pururú
    Si vas al cine a ver Robin Hood esperando encontrarte con la historia de aquel jovencito portador de un excelente dominio del arco y la flecha, que les robaba a los ricos para darle a los pobres tendrás una gran sorpresa cuando veas la última producción de Ridley Scott. Pero el cine está hecho de sorpresas y de darnos lo imprevisible. Lo que, justamente, no esperábamos. Sino, no habría gracia.
    Lo que pasa en esta ocasión es que, al buen estilo de Hollywood, se puso toda la carne al asador y nos construyen un Robin (que aún no es Hood) en grande que, casi sin fundamento, es convertido en una especie de líder de un ejército y participa de en batallas inmensas y espectaculares. Mucha flecha, mucha lucha, mucha grandilocuencia, como les gusta a los americanos.
    Ésta vez se cuenta el origen de aquel mito. Robin Longstride (Russell Crowe) es un excelente arquero, perteneciente al ejército del rey Ricardo Corazón de León (Danny Huston). Debido a la muerte de éste, Robin emprende, junto a otros compañeros, el regreso a Inglaterra tras haber luchado en las Cruzadas por Tierra Santa. Una casualidad hace que se encuentren en el camino con un grupo de caballeros ingleses heridos y decidan hacerse pasar por ellos y llevar la corona del rey de nuevo a Inglaterra.
    Ese episodio hará que Robin tome una nueva identidad. Diferentes desafíos comienzan a presentársele en el camino. Y el Robin Hood, combativo y justiciero, que todos conocíamos empieza a surgir.
    A pesar de que algunas características esenciales del personaje están muy bien plasmadas en la película (como la rebeldía a las autoridades, la lucha por la justicia y la equidad), la falta de carisma de Russell Crowe impiden que uno pueda involucrarse con el personaje. En el caso de Gladiador, su estilo se amoldaba perfectamente a las necesidades de la película. Sin embargo, Robin Hood era un ser carismático, del pueblo. Y eso es algo que, si bien trata de mostrarse durante la película, no me lo transmite este actor.
    La versión 2010 de Robin Hood cuenta una parte de la leyenda. Pero es una parte que, según la impresión que me dejó, no merecía una película de dos horas y media para ser contada. Aunque, reconozco, todo depende de cómo se narre una situación. Pueden relatarte la historia más simple, pero si está bien contada, con eso basta.
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  • Carancho
    Carancho
    Dulce Pururú
    La última película de Trapero goza claramente de su estilo: una problemática social poco tratada que funciona como tema central, personajes marginales que sobreviven a una cruel realidad que les ha tocado vivir, un estilo de film que roza la hibridez con el documental y un claro compromiso social.
    Según contó el director, el término “carancho” fue utilizado específicamente para esta película. En la cotidianeidad no se usa este vocablo para referirse a los abogados que encuentran en la desgracia ajena una oportunidad, sino más bien el comúnmente usado “buitre”. Héctor Sosa (Ricardo Darín) es un carancho, un correambulancias que pertenece a una asociación ilícita de profesionales (abogados, policías, médicos), a la que le llaman “la fundación”, que se dedica al gran negocio de las indemnizaciones. Vive en la calle tratando de pescar algún accidente. Es un carancho que ya no elije hacer eso, que lo hace porque no le queda otra, que se ve atrapado en una realidad de la que quiere escapar. Es en las calles de La Matanza en donde conoce a Luján Olivera (Martina Gusmán), una solitaria médica residente de un hospital público, que vive arriba de una ambulancia y que es adicta a una especie de anestesia. Luján y Sosa se conocen de casualidad, pero no se involucran el uno con el otro por casualidad. Ambos elijen embarcarse en una causa común al mismo tiempo que los une una gran pasión.

    Carancho vendría a ser una historia de amor, según la definición de su propio director. Pero es una historia de amor totalmente distinta a la que nos tiene acostumbrados el cine enlatado. Aquí al espectador se le hace difícil descubrir cuándo nace el amor. Es ésa quizás la causa por la cual no sienta empatía por ellos, no sufra con ellos, no se involucre. Creo que ésa es la principal grieta que atraviesa esta película: a pesar de las excelentes interpretaciones de ambos actores y de lo cruel y apasionada que es la historia, existe una despersonalización de los personajes.
    Si tuviéramos que buscar unas palabras para definir está película, se podría decir que Carancho es una pieza artística. La técnica es excelente. El montaje es una exquisitez, y logra en su abundancia de planos secuencia un estilo único. Su fotografía, muy similar a la de Scorsesse, está basada en los primeros planos y planos detalles, y es oscura, sombría, terrenal. El sonido funciona como elemento evocador de la imaginación y completa la tomas. Pero la frutilla de la torta, y sobre todo pensando lo difícil que es para el cine argentino, son los efectos especiales: choques, golpes, peleas, en donde todo es muy veraz. Habrá escenas particulares dentro del film que son, por sí solas, dignas de un premio a la excelencia técnica, como la pelea entre los dos pacientes en el hospital en la que Luján debe hacer de mediadora, por ejemplo.
    Hay algo que no me quedó claro, y tiene que ver con un elemento que se repite muchísimas veces en la película, y es la presencia de la jeringa. La vemos cuando Luján se droga, cuando Sosa anestesia a Vega, cuando este abogado se inyecta a sí mismo, cuando es aplicada en el hospital. No las conté, pero creo que hay diez tomas como mínimo de una jeringa en primer plano. Quizás quienes lean este post hayan encontrado cuál es el significado de esto, ya que creo que con ese elemento Trapero, sin dudas, algo quiere decir.
    Carancho no cuenta una gran historia. Cuando termina quedan muchos cabos sueltos, le sobran momentos, no tiene nada de imprevisible. Pero es una historia genuina, cotidiana pero a la vez ignorada por el común de la gente. Y eso es lo que viene a hacer el nuevo cine. No viene a vendernos cuentos felices, sino a mostrarnos crudamente la realidad que vivimos para hacernos reflexionar.
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  • Iron Man 2
    Iron Man 2
    Dulce Pururú
    Iron Man es un superhéroe como pocos. A pesar de tener grandes poderes como los demás (en su caso, un traje-arma que lo hace invencible), es el único que ha tenido la valentía de confesarle al mundo entero su verdadera identidad: ya todos saben que Tony Stark (Robert Downey Jr) es Iron Man.
    Ahora el gobierno de Estados Unidos enjuiciará al empresario para que entregue a la nación esta arma revolucionaria, pero Stark optará por seguir gozando de la fama y el divismo que ha conseguido (en ese aspecto, me hizo acordar a ciertos personajes que hay en la Argentina). Por su parte, Ivan Vanko (Mickey Rourke), un científico ruso marginado de la sociedad y ligado al pasado de la familia Stark, comenzará a realizar negociaciones y a inventar una nueva arma para destruir a Tony. Y como en cualquier historia de superhéroes, a Iron Man le ha llegado su Robin. Esta vez, su amigo militar se transformará en su compañero de hierro.
    Más allá del argumento vacío y la historia predecible que guía este film, no pude evitar sentirme atraída por algunos aspectos puntuales. En primer lugar, la gran interpretación de Downey Jr, lo cual es de destacar, porque este tipo de películas muy pocas veces gozan de buenas actuaciones, y porque este género también es estigmatizado por los grandes actores. Muchos artistas de gran trayectoria prefieren no hacer estos papeles porque piensan que no son de su altura. Robert Downey Jr demuestra que se puede ser virtuoso y apostar, al mismo tiempo, por enriquecer esta clase de cine. Aclaro que este tipo de género no es de mis favoritos, y justamente porque lo asocio con actuaciones de mala calidad.
    Por otro lado, la construcción del personaje principal. Iron Man es un superhéroe con personalidad. Tiene actitud, es gracioso, espontáneo. También se deprime, y sufre por sus defectos, como cualquiera: es narcisista y egocéntrico.
    Creo que en la crítica, como en la vida, no se puede juzgar cada pieza de arte con la misma vara. Si se va al cine una tarde de lluvia con el objetivo de ver una película pochoclera, con ganas entretenerse y relajarse un rato, Iron Man 2 es una opción aceptable.
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  • La cinta blanca
    La cinta blanca
    Dulce Pururú
    Casi está por comenzar la Primera Guerra Mundial, cuando en un pueblo protestante del norte de Alemania comienzan a suceder hechos dudosos en los cuales algunos habitantes del pueblo sufren diversos atentados que hacen peligrar su vida. Simultáneamente, el maestro del pueblo irá relatando en voz “en off” el día a día de cada una de las familias que vivía en el lugar y en dónde, según él, ha surgido la causa de éstos terribles acontecimientos.
    Muchos han catalogado éste film como un buen relato del origen del nazismo. Yo creo que más bien, es un ejemplo de cómo se genera la maldad en el ser humano. Cómo la violencia, engendra más violencia. Y cómo lo que a alguien le pasa de niño lo determina como persona. Sería un prejuicio decir que es sobre el origen del fascismo sólo porque la historia transcurre en Alemania, cuando esa realidad se vivía en esa época en muchos rincones del planeta.
    Lo valioso de ésta película es que lleva al espectador a pensar, no presenta las resoluciones en bandeja. Sin embargo, deja algunos cabos sueltos a los que el espectador no encontrará respuesta, y eso lleva a sentir el final como incompleto.
    La fotografía es impactante, aunque tal vez para rescatar la época no era necesario recurrir al blanco y negro. Ese recurso, más un guión que por momentos se vuelve plomizo, son dos aspectos negativos del film.
    Lo positivo es el realismo con el cuál se muestra la crudeza de la época. Una muy buena película que además de estar nominada al Óscar como Mejor película extranjera, ha ganado el Globo de Oro y la Palma de Oro.
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  • Nuevamente Amor
    Nuevamente Amor
    Dulce Pururú
    Burke Ray (Aaron Eckhart) perdió a su esposa hace tres años en un accidente automovilístico. Ese trágico episodio lo lleva a volcarse a escribir libros de autoayuda y dictar talleres para personas que han pasado por sucesos similares. En un congreso que dicta en la ciudad de Seattle conoce a Eloise (Jennifer Aniston), una florista del lugar, quien le ayudará a descubrir que él mismo no sigue los consejos que proclama y aún no ha superado la muerte de su esposa.
    En primer lugar, nos encontramos ante la clásica película romántica americana con dos personajes enlatados (él, el pobre viudo sufrido; ella, la chica inocente a la que le acaban de meter los cuernos, y que le cuesta encontrar el verdadero amor). De pronto, inesperadamente se encuentran y aparece ese amor sanador, que lo cura todo, que abre los ojos. Parece una remake de Sleepless in Seattle.
    Y por último, la verdad no entiendo qué tiene que ver el nombre de la película “Love happens” y su eslógan (algo así como: “cuando menos te lo esperas, el amor aparece”), cuando en realidad estos personajes se la pasan los 100 minutos buscando el amor, y que algo entre ellos por fin se concrete. En este film, no hay casualidad mágica, ni nada que se le parezca.
    Sin embargo, rescato la actuación de Eckhart, que sabe interpretar bien la doble cara de este viudo que debe aparentar que todo está ok, pero cuando llega a su solitaria habitación de hotel, las bases de toda su teoría se le desmoronan.
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  • Caso 39
    Caso 39
    Dulce Pururú
    Emily Jenkins (Renée Zellweger) es una trabajadora social que se ve conmovida por el caso de Lillith, una pequeña de 10 años que se salva de ser asesinada por sus propios padres, y decide adoptarla. Poco a poco, esta mujer descubrirá que un misterio esconde esta niña para que sus propios padres hayan querido matarla.
    En primer lugar, esta película revela que hasta el momento Hollywood se había perdido a una gran actriz de terror, como ha demostrado serlo en esta ocasión Renée Zellweger. Sus caras de espanto, que en algunas películas cómicas nos resultaban un poco descolocadas, aquí encajan a la perfección.
    En segundo lugar, es verdad que la idea de un niño endemoniado es uno de los argumentos más pavorosos entre los tópicos de terror, pero en esta película alcanza clímax irrisorios. No se entiende cómo, los poderes sobrenaturales de esta niña no alcanzan nunca a su madre adoptiva y esta mujer debe luchar puño a puño para defenderse de esta pequeña. Emily no logra nunca hacerle honor a la diferencia física que se supone que hay entre un adulto y un menor.
    Sin embargo, como dije anteriormente, Hollywood ha descubierto una joya en la interpretación del cine de horror a la que seguramente le sacará su jugo correspondiente. Lo único rescatable del film: la impresionante actuación de la pequeña Jodelle Ferland.
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  • Séraphine
    Séraphine
    Dulce Pururú
    Como sugerí en la entrada anterior, diversos fines puede proponerse el cine cuando se decide comenzar con la difícil tarea de planear una película. Muchos cineastas eligen el camino más redituable, y optan por los espectaculares efectos especiales que la mayoría de las veces los hacen alcanzar récord en taquillas. Otros, son más originales y eligen una historia contundente. Muy pocos audaces, como es el caso de Martin Provost, deciden buscar a través del cine el reconocimiento que no tuvo en vida una persona.
    Y es que, a mi entender, Séraphine es como el homenaje que nunca se le hizo a esta pintora, pionera y vanguardista en su época, ignorada por la historia. El mayor objetivo de ésta película es revivir a esta artista y darle el reconocimiento que se merece y que, en su momento, no lo tuvo.
    Es principio del siglo XX y Séraphine, una mujer de una pequeña ciudad de Francia, alterna sus días de puro trabajo como empleada doméstica de la burguesía francesa con un pasatiempo, aparentemente inaccesible para gente de su clase social. Durante el día friega pisos, lava ropa en el río, cocina, come las sobras; y de noche, inventa nuevos colores, le canta a Dios y alimenta su pasión oculta: la pintura.

    Dos cosas han llevado a Séraphine a pintar: una voz divina que le ha encomendado esa labor y su apego por la naturaleza, que parece ser su impulso y su gran inspiradora. Muchos sueños estaban dormidos y vuelven a despertarse cuando esta sirvienta de más de 50 años comienza a hacerse reconocida. Sin embargo, la Gran Depresión hará de gran piedra en el camino impidiéndole lograr el éxito que se merecía y terminará olvidada en un manicomio, abandonada incluso por su gran mentor: el alemán Wilhelm Udhe.
    Quizás Séraphine no sea una de esas películas que llenan muchas butacas en la Argentina. He sido una afortunada de haber tenido la oportunidad de verla en el cine, ya que estuvo sólo dos furtivas semanas en cartelera. Quizás en nuestro país de a poco y con paciencia puedan ir incorporándose nuevos estilos y podamos aprender a ser más exigentes a la hora de elegir una película. Por lo pronto, conmigo, Séraphine logró su cometido ya que esta pintora, olvidada por el arte, por los museos, por las grandes galerías, fue recordada, esa noche, por el cine.
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  • Dos hermanos
    Dos hermanos
    Dulce Pururú
    Marcos (Antonio Gasalla) ha vivido toda su vida con su madre, Neneca (Elena Lucena), con la cual mantiene un fuerte lazo. Ambos son dependientes el uno del otro. Susana (Graciela Borges), la otra hija de esta mujer de más de 90 años, tiene una personalidad totalmente diferente a la de Marcos. Es independiente, avasalladora, vive centrada en su vida y en lo que le pasa a ella, y casi ni se relaciona con su hermano y su madre.
    Pero cuando Neneca muere, Marcos deberá buscar una nueva razón para su existencia. Volverá a sus viejas pasiones y se verá obligado a retomar su vínculo con su hermana, con la cual mantendrá una relación de amor-odio que es el meollo de esta película.
    Dos hermanos trata una historia común, cotidiana, con la que la mayoría puede sentirse identificado. Porque cualquier persona seguramente habrá vivido alguna vez (o habrá visto vivir a alguien) aquella situación en la cual una relación asfixiante termina convirtiéndose en la razón principal de la vida de una persona, en parte por obligación, y en parte porque acaba siendo una elección propia. Dependencia mutua, de ambos lados.
    Y eso mismo le pasa a Marcos, que cuando se encuentra a él mismo que ya no debe vivir más a cuentas de nadie, busca a alguien nuevo de quien depender. Esa figura la encuentra en su hermana. Pero Susana tiene una personalidad totalmente distinta de la de su madre. Es ventajista, mentirosa, celosa e intrometida. Todas las cualidades necesarias para que Marcos se de cuenta de que ha llegado la hora de liberarse y retomar viejas pasiones: el teatro, la orfebrería, el amor.
    Ésta película es una adaptación de la novela Villa Laura de Sergio Dubcovsky, quien históricamente ha sido socio y productor de Burman. La impronta de este director está presente en todo momento. Es una película muy Burman: su temática, su ritmo, sus diálogos.
    La cuestión de la relación madre-hijo atraviesa la película de cabo a rabo y se transforma en su lei moti. Además de la historia principal de Marcos con su madre que lo marca como persona, tenemos que la obra de teatro en la cual participa el personaje de Gasalla es, casualmente, Edipo Rey. Sumado a esto, qué mejor ícono de las madres fanáticas de sus hijos y nietos que Mirtha Legrand, de la cual Marcos es un gran seguidor.
    En cuanto a las interpretaciones, esta película ha obtenido un resultado muy extraño. Creo que nadie puede dudar de los dotes actorales de Antonio Gasalla, pero la realidad es que en Dos hermanos se lo encuentra desencajado. Es difícil darse cuenta de cuáles pueden ser las razones. Quizás la falta de tránsito de éste actor por el cine, quizás porque el género dramático no concuerda con su estilo. Gasalla mismo admitió que hacer esta película significaba todo un desafío porque debía enfrentarse a dos cuestiones poco transitadas por él: el drama y el cine. Un desafío más grande aún debe haber sido para Burman, un director de 36 años, de dirigir a estos dos gigantes del cine, y de lograr la adaptación de uno de ellos a situaciones distintas en las cuales brilla.
    Lo cierto es que yo me quedé con muchas ganas de seguir viendo a Gasalla en el cine. Creo que es uno de los grandes actores que nos ha dado nuestro país.
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  • Un sueño posible
    Un sueño posible
    Dulce Pururú
    ¿Por qué a los americanos les cuesta tanto entender la cuestión de la diversidad? ¿Por qué no comprenden que la mejor manera de no discriminar es aceptar al otro con sus creencias, modos de ser, gustos, cultura, etc? Para que no haya jerarquías entre las razas o los pueblos es necesario aceptar las diferencias, y no buscar homogeneizar las culturas. Quise empezar con esta reflexión porque, sin tratar de ser extremista con mi caracterización (aunque termine siéndolo finalmente), esta película me pareció discriminativa por todos lados.
    Leigh Anne Touhy (Sandra Bullock) es una profesional, que además es madre de dos niños. Un día descubre a Big Mike (Quinton Aaron), un compañero de escuela de sus hijos, que vive desamparado en la calle. Conmovida por la situación de este joven de color negro, decide acogerlo un tiempo en su casa. Con el transcurso del tiempo, toda la familia se irá encariñando con Michael, hasta que decidan adoptarlo.
    Un sueño posible está basada en hechos reales, y quiero que se entienda que en esta reseña no juzgo la historia verdadera sino el tratamiento que se da de ella en la película.
    Este film deja el mal sabor en la boca que deviene de aquella concepción de la caridad basada en la ayuda de alguien superior a alguien inferior. Desde los calificados maestros del colegio católico que lo admiten como alumno hasta la conservadora familia que decide adoptarlo, todos están haciendo caridad con el torpe, de pocas luces y, encima, negro Michael (que se entienda que en esta última frase estoy siendo irónica, por favor).
    Pareciera que todas las cosas que Michael logra son gracias a los blancos que lo ayudan, y no gracias a él mismo.
    Pero no hay que discriminar, no. Por ello, Michael debe usar la misma ropa que ellos, estudiar de la misma forma que ellos, alcanzar las mismas calificaciones que ellos, ir a la misma universidad que ellos, y ser un gran deportista, como ellos. Aunque ninguna de estas cosas le guste. Esa es la única forma que tiene Big Mike de ser igual.
    Es una lástima que a esta bella historia se le haya dado un tratamiento tan vacío.
    No quiero terminar este artículo sin resaltar algo bueno y eso es, sin dudas, la interpretación de Sandra Bullock. Ésta actriz ha concretado en su actuación uno de los mejores papeles de su carrera. No es sobresaliente ni tampoco conmovedor (aunque seguramente lo intenta), pero sí es creíble y contundente.
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  • Están todos bien
    Están todos bien
    Dulce Pururú
    Están todos bien es una remake de la película italiana de los 90 Stanno tutti bene, con Marcelo Mastroianni. Esta vez, el lugar del gigante italiano lo ocupa otro grande: Robert De Niro. Aunque las críticas oscilan entre elogios y desaprobaciones, éste actor ha sido merecedor de la mayoría de los aplausos que recibió este film. Su interpretación esmerada y conmovedora hace que dé gusto verlo en papeles que no tengan relación con policías veteranos.
    Frank (Robert De Niro), es un viudo que emprende un largo viaje en tren, colectivo y avión a lo ancho de EEUU para ir a visitar a sus cuatro hijos. Pero a medida que los va sorprendiendo uno a uno, va descubriendo que no son tan exitosos como él esperaba que fueran. Una misma pregunta es la que les hace a todos: ¿Eres feliz?
    En primer lugar, considero absurdas las críticas que se detienen sobre el argumento del film. Hay que tener en cuenta que esto es una remake, la historia no fue inventada para este largometraje. Por lo tanto, lo único que se puede juzgar de esta película son las cuestiones técnicas, las interpretaciones, la adaptación, y no el argumento. Si es ése el cometido, deberían observar esa cuestión en Stanno tutti bene, y no en esta ocasión.
    En lo que a la adaptación respecta, creo que Están todos bien respeta bastante la idea de la original (que en su momento ya me había parecido enternecedora), y lo hace, por supuesto, agregándole esos ingredientes hollywoodenses que no podían faltar. Llámese la clara división en lo que está del lado del bien y lo que está del lado del mal; o llámese el obvio desenlace en un final feliz. En la primera cuestión, tenemos el transparente mensaje que salta a la vista y es aquél que dice que debido a la gran presión del padre (lado malo), los hijos debieron mentir sobre sus realidades poco exitosas. Esa línea divisoria no está del todo clara en la película italiana. Y en lo que respecta al final feliz, tenemos como resultado un padre comprensivo, que ha recapacitado y todos viven felices y comen perdices (quienes vieron el film, sabrán que ésto es literal).
    Otra cuestión que vemos dentro de la adaptación tiene que ver con la inminente necesidad de aggiornar el relato. Por ello, encontramos algunos cambios en las historias de los personajes que denotan problemáticas más actuales, como las familias disfuncionales, el ocultamiento de la homosexualidad o la drogadicción.
    Ésta es una muy buena adaptación de un film que fue un clásico de una época, y la interpretación de De Niro es, sin dudas, el plato fuerte. Es mucho más que conmovedora y enternecedora, es convincente y exquisita. Alcanza, como solo un actor de raza sabe hacerlo, una empatía total con el espectador.
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  • La isla siniestra
    La isla siniestra
    Dulce Pururú
    Es el año 1954 y los alguaciles Teddy Daniels (Leonardo DiCaprio) y Chuck Aule (Mark Ruffalo) son enviados a una institución mental para criminales de Shutter Island para investigar un caso. Una de las pacientes del hospital, Rachel Solando, ha escapado misteriosamente de su celda y estos agentes deberán encontrar su paradero dentro de la isla. Pero cuando todo se complica y no queda otra alternativa que abandonar el lugar, una lluvia torrencial les impedirá huir y enfrentará a Daniels con una nueva realidad.
    Los aspectos a destacar de este film son, sin lugar a dudas, los efectos especiales y la puesta en escena. Esos ambientes con cenizas o papeles suspendidos en el aire, la mujer que se deshace entre las manos del amante, unas entrañas como brasas que aún están encendidas son escenas fabulosas y espectaculares, con un excelente manejo de la metáfora, a la hora de ilustrar el mundo onírico (o alucinatorio) de Daniels.
    Pero, la gran desilusión de esta película viene de la mano del argumento. Esa historia con trampas, que da un millón de giros, en donde al final todo lo que habíamos visto era producto de la débil mente del protagonista perseguida por la culpa, ya está más que trillada. Está bien, si este fuera el primer Thriller psicológico que tiene este final diría que es una gran película, eso no lo dudo. Porque la puesta en escena, las interpretaciones, y la técnica son excelentes (salvo la música que por momentos sobreactúa su participación). Pero esta historia ya la vimos muchas veces. Identidad o Número 23 son algunos ejemplos.
    Pero como siempre es bueno ver el vaso medio lleno, hubo un elemento del argumento que hizo que La isla siniestra se diferencie del resto de las películas, y ese es el final abierto. Ése es un aspecto que atrae y que hace que el espectador no se vaya del cine totalmente desilusionado. Porque la historia no termina como todas, la historia puede no ser como te la están contando.
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  • Alicia en el país de las maravillas
    Si tuviéramos que ponerle otro título a la última producción de Burton, para que no resulte engañoso al espectador y para que combine con el tipo de película que es, podría ser perfectamente “El Retorno de Alicia en el País de las Maravillas”. Porque, si bien al comienzo logra confundir un poco, éste film cuenta otro episodio de la vida de la rubia de vestidito azul en ese mundo de ensueños.
    Han pasado 13 años desde la primera vez que Alicia soñó con el País de las Maravillas, y sus sombrereros locos, sus animales parlantes, sus reinas extrañas, sus gatos que se esfuman y cambian de formas. Ya nada es nuevo para ella, todo el tiempo está conciente de que es un sueño. No avanzará mucho la película hasta que una misión prácticamente suicida sea encomendada a esta joven, de marcado perfil valiente.
    Porque Burton nos pinta otra Alicia, más moderna. Una joven feminista, si se quiere, que se niega a casar sin amor sólo por seguir los cánones de la sociedad, que está dispuesta a desempeñarse en un trabajo que en esa época era sólo para los hombres. La Alicia de Burton es una Alicia revolucionaria. Burton dejará muy en claro su cometido de transformar el espíritu de éste histórico personaje cuando sobre el final nos parezca estar viendo a Juana de Arco (quienes la vieron sabrán a que escena me refiero).
    Y la historia de Burton también es una historia más moderna. Es más lineal y tiene una explicación final que no se nos desvanece como arena entre los dedos como en la historia original. Porque en el cuento uno tenía una sensación de desilusión al ver que todo lo espectacular que habíamos vivido junto a Alicia era sólo un sueño. El desenlace de Burton es mucho más consistente. Nos habla de que a pesar de ser parte de una fantasía, no deja de ser real; y que los sueños existen para ser realizados, para poder bajarlos a la cotidianeidad. He aquí otro aspecto de la rebelde Alicia burtoniana que, como los grandes revolucionarios, se guía por utopías que busca concretar en la vida real.
    Las características físicas extremas de los personajes (muy gordos, muy altos o muy bajos, muy cabezones), las ojeras marcadas, las gamas de colores utilizadas (negros, índigos, verdes, rojos y grises), los extremos de las líneas que se espiralan, la infaltable presencia de Johnny Deep y Helena Bonham Carter, y el tema de la paternidad como móvil de los protagonistas son las señas típicas de que estamos viendo una película de Tim Burton.
    Pero será tal vez porque las grandes empresas son muy influenciadoras, y más tratándose de Disney, en donde un estilo cinematográfico es el que debe prevalecer, ésta me pareció una de las películas menos burtonianas que ha hecho este director. Desde que la misión -que es el nudo de la historia- es encomendada a Alicia, me pareció estar viendo un híbrido entre El Señor de los Anillos y Harry Potter. Ésta joven pálida y rubia, cual Frodo recién atacado por la araña gigante, debe aniquilar al Jabberwocky para salvar al País de las Maravillas de la tiranía de la malvada Reina Roja… o llevar el anillo a Mordor para liberar al mundo del poder del Señor Oscuro ¡Ya me confundí!
    De todos modos, no quiero ser pesimista y guardo todas mis esperanzas para que éste fantástico director, tan original y único, vuelva a sorprendernos con alguna de sus bizarras historias.
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  • Un hombre serio
    Un hombre serio
    Dulce Pururú
    Ésta es, sin duda alguna, una de las películas que más me ha costado analizar. Porque, como muchos de los fans de los hermanos Cohen han declarado, este es un film raro. El más raro de esta dupla de directores. Desde el comienzo al final. No obstante, haré un intento para tratar de explicar las sensaciones que viví como espectadora y de hacer unas humildes interpretaciones.
    Larry Gopnik (Michael Stuhlbarg) es un profesor de física al que todo le va mal. Su esposa quiere divorciarse para juntarse con otro miembro de la comunidad judía; su hermano está enfermo, es adicto al juego y como no tiene trabajo se aloja en su casa por tiempo indeterminado; su hijo es un bobalicón que se droga a escondidas; su hija sólo piensa en lavarse el cabello y hacerse una cirugía de nariz; y un alumno lo ha sobornado para que le cambie una nota y así pueda pasar de año. Ante esos dilemas, y debido a que Gopnik es un hombre muy creyente y moralista, irá a consultar a tres rabinos para encontrarle una respuesta a todos sus problemas.
    Un hombre serio es la última película escrita, producida y dirigida por los hermanos Coen. Éste “director bicéfalo”, como muchos suelen llamar al dúo de realizadores, trató de recrear todas las vivencias de su infancia. Criados en una familia y en un barrio judíos, los directores pusieron especial atención a la ambientación. Para ello, fue importante encontrar un vecindario similar al de St. Louis Park, Minnesota, de los años 60; barrio donde crecieron. Finalmente, y tras considerar varios lugares, decidieron rodar en Bloomington.
    Un mensaje central puede verse a simple vista: esta película es una crítica a la cuestión de echar por tierra toda la moral y las creencias frente a las tentaciones que nos coloca la vida en el camino. Para esto, los hermanos Cohen no nos pueden hablar de otra cosa sino de lo que conocen, de lo que han vivido desde pequeños: el mundo judío. Pero a través de ello buscan satirizar a todas las religiones, para dejar en claro así lo que es la debilidad del hombre.
    Para contar esta historia, van entretejiendo subtramas que finalmente desembocan en un solo desenlace. Un final que es lo más inquietante de la película por su fugacidad. Un final que deja pensando al espectador acerca de ese mensaje del que hablábamos. ¿Qué está bien y qué está mal?
    Un hombre serio es una película rara. Pero es su exotismo, justamente, lo que más atrae de ella.
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  • Nine
    Nine
    Dulce Pururú
    Guido Contini acaba de anunciar que dirigirá una nueva película que se llamará “Italia”. Sin embargo, aún no tiene ni siquiera escrito el guión. Obsesionado con sus últimos fracasos cinematográficos, el director no logra concentrarse y encontrar la punta del ovillo para comenzar a escribir la historia de su nueva película. Y eso lo agobia, lo enferma. Las mujeres de su alrededor, se transformarán en sus musas inspiradoras para encontrarle una solución a este mal que lo aqueja. Su actriz principal, su amante, su asistente, una periodista, una prostituta, su madre y su esposa, estarán allí para hablarle, aconsejarle o torturarle. Pero será finalmente el verdadero amor el que lo impulsará a tomar una decisión.
    Nine fue dirigida por el mismo director de Chicago (2002), Rob Marshall. Ésa experiencia en musicales se nota ampliamente en el film, que derrocha glamour, excelencia y majestuosidad en la puesta en escena, y perfección en los cuadros teatrales. Pero es el impecable uso de la retórica lo que hace de éste, una pieza única.
    Ésta película es una versión del musical teatral del mismo nombre, inspirado en el film Otto e mezzo de Federico Fellini.
    Muchos dicen que Otto e mezzo sería un autorretrato encubierto del propio Fellini. Por ello, si bien el cineasta italiano dio su aprobación para la realización del musical, lo hizo con la condición que no se lo nombrara y que no utilizaran el mismo título de su película. Debido a esto, el musical se llamó Nine.
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  • Invictus
    Invictus
    Dulce Pururú
    Nelson Mandela acaba de asumir la presidencia de Sudáfrica. El país es un caos total, económica, política y socialmente. Pero éste líder se dará cuenta que para comenzar con el verdadero cambio no será útil comenzar por aquellas cosas que a simple vista parecen más urgentes, como la economía, sino que será esencial comenzar por lo humano: lograr la unión de la nación que ahora gobierna, que se encuentra dividida debido a las secuelas del apartheid.
    De esta forma, se unen dos hombres con dos objetivos parecidos: Nelson Mandela, un presidente que debe rescatar un país de las ruinas; François Pienaar, el capitán de la liga nacional de rugby que debe reflotar a su equipo en completa decandencia. Ambos buscan lo mismo: fortalecer su liderazgo. El medio que elegirán para alcanzar su objetivo será lograr la unión de blancos y negros en Sudáfrica a través del lenguaje universal del deporte. Para ello, Mandela le dará todo su apoyo para que la selección sudafricana salga vencedora del Campeonato Mundial de Rugby de 1995.
    Esta película merece una mención especial a la excelente interpretación de Morgan Freeman en el papel de Mandela. La caracterización y la actuación son impresionantes. La música juega un papel protagónico a la hora de crear climas. Aunque la fotografía no es excelente, la puesta en escena está muy lograda. Una falla: la extensa escena del partido final. Son más de 40 minutos de juego que podrían haberse reducido y haber logrado más agilidad. Sobre todo para quienes no son amantes del rugby, pero que sí están interesados en el film.
    “Soy el amo de mi destino, y el capitán de mi alma”. Invictus es una excelente película para ilustrar el espíritu de este líder de finales del siglo XX, para quien lo humano está por sobre cualquier aspecto.
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  • Amor sin escalas
    Amor sin escalas
    Dulce Pururú
    Bryan Binghman (George Clooney) es un empleado de una empresa de recursos humanos y se dedica, básicamente, a despedir personas en lugar de que lo hagan sus propios jefes. Debido a este trabajo, permanece más de 300 días al año fuera de su casa, de vuelo en vuelo, visitando distintas ciudades de EEUU para cumplir su labor. Esta rutina lo ha llevado a tener otra concepción de la vida, en donde privilegia la libertad por sobre los lazos sentimentales, ya sean familiares o amorosos. No cree en el matrimonio ni por asomo. Su gran obsesión es acumular el récord de millas voladas en una línea aérea. Pero a lo largo de la película, Bryan se va a ir encontrando con distintas personas que le harán cambiar su perspectiva.
    Convengamos que el argumento no es original, sin embargo deja al descubierto las nuevas relaciones sentimentales que abundan en el siglo XXI. Ya casi no existe el compromiso, formar una familia es el sueño de muy pocos, ya que el éxito propio e individual se ha convertido en la principal meta de cualquier persona.
    Amor sin escalas es una adaptación del libro Walter Kirn escrito en 2001. Aunque el guión de Jason Reitman se torna lento por momentos, la novela de Kirn trata un tópico moderno, con un final que no cae en lugares comunes. La metáfora de estar siempre en el cielo y no plantar raíces en la tierra es lo que más me atrajo de esta película.
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  • Sherlock Holmes
    Sherlock Holmes
    Dulce Pururú
    Este es un nuevo caso para el personaje creado por Sir Arthur Conan Doyle. Y quienes han leído algunos de los cuentos que relatan las peripecias de Sherlock Holmes notarán que este caso realmente alcanza la novedad. Esta vez el famoso detective no deberá debelar la identidad de un asesino o un ladrón, sino que tendrá que detener al líder de una secta satánica que amenaza con acabar con el mundo. Ante los realistas relatos de Conan Doyle se interpone éste, que roza la magia, lo esotérico, lo irreal.
    Hasta que no vi el desenlace de este film, creí que ese era el principal elemento que desvirtúa las historias originales, tan exquisitas de Holmes. El hecho de que viéramos otra faceta del investigador, en donde se lo muestra como un valiente luchador de boxeo, gran conocedor del manejo de las armas, de figura atlética y ágil, no me parecía un error. Es más, para mí enriquece el personaje. Además, esos elementos no van en detrimento del énfasis que se hace en el film de su mente lógica al extremo.
    Pero el final logra convencerme de que ésta es una gran película. Porque la realidad vuelve a empapar el misterio que éste detective debe resolver. Y la lógica, vuelve a ser el arma mejor usada por Sherlock Holmes.
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  • Buenas Costumbres
    Buenas Costumbres
    Dulce Pururú
    Una familia con clase es una comedia, o por lo menos esa es la clasificación oficial de género, basada en la obra homónima de Noel Coward. Éste libro ya había sido previamente llevada al cine en 1928 por Alfred Hitchcock.
    Larita (Jessica Biel) es americana y conoce en el sur de Francia a John (Ben Barnes), un joven inglés. Ambos quedan perdidamente enamorados, y se casan impulsivamente, pero al volver a Inglaterra se le hará muy difícil a esta joven yankee lograr la aceptación por parte de su familia política.
    Toda la película gira en torno a esa temática común, los esfuerzos de Larita por lograr su aceptación, la batalla que le declaran su suegra y cuñadas, y la rebeldía de esta americana tras no lograr ser admitida.
    Este film se caracteriza por la sutileza de los diálogos y la acidez e ironía de los chistes que se deslizan en ellos, muchas veces casi imperceptibles. Si bien está catalogada como comedia, tiene un ritmo muy lento para serlo; y excepto uno o dos momentos, el humor explícito es casi inexistente. Además, sobre el final, la película da un giro y parece que estuviésemos viendo un drama. Aunque este es el típico humor inglés, el cual siempre ha tenido una difícil recepción entre el público latino.
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  • Avatar
    Avatar
    Dulce Pururú
    Después de Titanic, James Cameron tenía el deber y la obligación de impactar. Después de más de 10 años sin dirigir una película, y luego de que su última realización fuese la más taquillera de la historia y ganadora de una pila de premios, éste director evidentemente tenía que presentar algo a la altura de su última realización. Será por eso que se hizo esperar tanto. Y la espera realmente valió la pena. Sin dudas, Avatar es el mejor film que éste director ha realizado hasta ahora. Aunque dista un poco de ser la mejor película del año, como algunos piensan en catalogarla.
    Hasta hace poco, Hollywood siempre nos había mostrado aquella posibilidad de que los humanos fuésemos invadidos por hostiles extraterrestres que violentamente buscaran exterminarnos de nuestro propio planeta. James Cameron le da un giro a la cuestión y nos pregunta ¿qué pasaría si fuésemos nosotros los alienígenas? ¿Cómo se comportaría la raza humana siendo invasora? Y la respuesta es como imaginamos: muy cruelmente.
    Con esto, James Cameron logra, además de concretar una idea única, que el espectador se ponga en el “lugar de” y que se de cuenta que es más probable que los humanos seamos así de hostiles, porque esa realidad ya la conocemos, ya la hemos vivido. Desde la fantasía nos muestra nuestra cotidianeidad.
    Estamos en el año 2154 y los seres humanos han descubierto el planeta Pandora. Allí, científicos y militares están desarrollando el programa Avatar, un proyecto que transporta la mente de los científicos a unos cuerpos artificiales de la raza nativa de este planeta: los na'vi. La idea es lograr establecer una buena comunicación con ellos, ya que se encuentran asentados en un gigantesco árbol debajo del cual se encuentra un mineral muy cotizado que supondría la solución para los problemas energéticos de la Tierra. Jake Sully (Sam Worthington), un militar parapléjico, es seleccionado para participar del programa pero poco a poco se irá dando cuenta que las cosas no son tan sencillas. Y será allí donde los seres humanos muestren su costado más oscuro.
    Algo negativo que posee el film es la extensa escena final, típica de cualquier película de acción que desea lucirse en efectos especiales. Esto es innecesario para Avatar, ya que hasta ese momento la película nos había logrado convencer de que la técnica utilizada es excelente. Las interpretaciones tampoco son sobresalientes, pero el estilo 3D empleado y la trama tampoco plantean grandes desafíos a los actores.
    Las imágenes son deslumbrantes. Avatar realmente hace que el espectador se sumerja en un nuevo mundo.
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  • Amante a domicilio
    Amante a domicilio
    Dulce Pururú
    Nikki (Ashton Kutcher) es un joven que quiere una vida fácil, vivir cómodamente en Hollywood y sin trabajar. Para alcanzar ello, apela a su atractivo sexual, que cautiva a todas las mujeres a su alrededor, logrando incluso, vivir de una cuarentona que le permite quedarse en su casa. Pero la vida sorprende a este joven cuando se enamora de Heather (Margarita Levieva) quien, curiosamente, utiliza la misma metodología que él.
    Que el sexo y el dinero son las dos grandes debilidades del hombre, y que se puede renunciar a todo cuando llega el amor parecen ser los dos claros mensajes de Amante a domicilio. Sin embargo, el argumento es débil, por no decir insignificante. Parecería ser que toda la película está sostenida sobre las escenas de alto voltaje que se transforman, de alguna manera, en la razón de ser de este film.
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  • Actividad paranormal
    Mirala solo

    Está bien que se viene un cine de terror en donde se trata de asustar sin sangre, sin escenas fuertes, sólo con la sugerencia. Pero la verdad es que Actividad Paranormal directamente escaseó en los recursos de miedo. Los primeros 45 minutos se pasan sin que nada de nada suceda.
    Además, las malísimas interpretaciones de estos actorcillos la verdad que no convencen. En ninguna cabeza cabe que un supuesto demonio te haya perseguido toda tu vida y durante el transcurso del día todo sea normalidad o incluso, en algunos casos se mofan de lo que pasó durante la noche.
    Dicen que esta película fue hecha con muy poco preseupuesto y grabada en sólo siete días. La verdad: se nota. Porque no evitan que uno como espectador piense que esos efectos de la puerta que se cierra sola, la luz que se prende o el vientito que mueve las sábanas son muy truchos.
    Actividad Paranormal es un clásico ejemplo de cómo se pueden recaudar millones con una película de un guión flojo, una sola cámara, sólo tres actores, muy poca plata; sólo por contar con una muy buena movida publicitaria. No se engañen, el trailler sólo muestra de cómo se asustó la gente por lo mala que es esta película.
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  • 2012
    2012
    Dulce Pururú
    La originalidad del director y co-escritor de este film realmente sorprende, porque no sólo ha logrado hacer una película catástrofe única en Hollywood, sino que también esta pieza es singular dentro de las que él mismo ha dirigido. Si usted vio esta película, se dará cuenta al instante que la frase anterior es un completo sarcasmo.
    ¿Cómo Roland Emmerich pudo copiarse a sí mismo de semejante forma? Y es que no existe una gran diferencia entre esta película y El día después de mañana, por ejemplo. Reconozco lo impactantes y espectaculares que son los efectos especiales, pero no dejan de ser diferentes a los de Independence Day o Trade, en donde el mundo se cae en el lapso de dos horas.
    2012 cuenta la historia de cómo el planeta Tierra se destruye, en concordancia con la predicción maya. Pero, como en todas las películas catástrofe, siempre todo comienza en los EEUU. La historia del escritor Jackson Curtis (John Cusack), quien lucha por salvar a toda su familia de este cataclismo, funciona como hilo conductor. Y todo termina como lo habíamos supuesto: un final a lo Hollywood, completamente predecible.
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  • Los fantasmas de Scrooge
    Esta noche es nochebuena y qué mejor que recomendar una buena película navideña, con un hermoso mensaje, para disfrutar de estas fiestas. Los Fantasmas de Scrooge encaja en ese propósito.
    Evenizer Scrooge es un viejo ricachón, de gran avaricia y mal genio, que odia la navidad. Las únicas compañías que le quedan son su sobrino y su empleado, a quienes trata bastante mal. Pero esa misma noche, unos fantasmas le harán revisar su pasado, su presente y su posible futuro y le harán abrir los ojos a este viejecillo, para que cambie su actitud frente a la vida antes de que sea tarde.
    La dirección es de Robert Zemekis (Forrest Gump, Volver al Futuro) y se nota. Por otro lado, la interpretación de ocho personajes en un sólo film dejan al descubierto la docilidad de Jim Carrey para adaptarse a cualquier papel. Además de ser una muy buena adaptación del libro de Charles Dickens, esta película no cansa e impresiona todo el tiempo con los juegos que hace con su formato 3D. Si tenés la posibilidad de verla en el cine, podrás sentir cómo la nieve justo en frente tuyo o marearte con los veloces viajes por el aire que Scrooge hace con sus fantasmas.
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  • 500 días con ella
    500 días con ella
    Dulce Pururú
    "Esta es una clásica historia de chico que conoce a chica”. Así comienza 500 days of Summer. Aunque advierte “Esta no es una historia de amor”. Y claro que no lo es. Porque si bien ambos vienen de familias de padres divorciados, a Tom (Joseph Gordon-Levitt) eso parece no haberle afectado, y ha pasado toda su vida esperando a la chica indicada; pero Summer (Zooey Deschanel), en cambio, no cree en el amor. De esta forma, con el uso continuo del flash back como recurso principal, podemos ver cómo él se enamora perdidamente de Summer, pero a ella no le pasa lo mismo con Tom. Y la relación nunca se vuelve consistente.
    El recurso de flash back para contar esta historia es excelente. Nos hace notar el contraste del ánimo del protagonista a medida que se va dando cuenta que enfrentar una relación con alguien que no tiene tus mismos valores no es fácil. También se utiliza la división de cuadro para mostrar las actitudes de los personajes en simultáneo, o para comparar las expectativas de Tom con la realidad. Y la realidad es que no es que Summer no creyese en el amor, la realidad es que Summer nunca lo amó. El elemento del color está empleado de forma muy rica: cuando Tom vive a pleno su relación con Summer abundan los colores celestes y amarillos en los cuadros. Pero cuando el está solo, todo es color sepia.
    Pero cuando la película ya estaba sobre el final, una gran desilusión hecha todo por tierra. Hasta ese momento se suponía que 500 días… era una película diferente a las clásicas películas románticas yankees. Aquí, supuestamente, no se avecinaba un final feliz estereotipado. Es ahí cuando Tom viene a conocer a Autumm (muuuy cursi) que convina perfectamente con los ocres de su triste vida y 500 días con ella nos deja un mal sabor en la boca: no siempre es cierto eso de que para sacar un clavo hace falta otro clavo.
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  • La canción de París
    Faubourg 36 cuenta la historia de tres empleados de Chansonia, un teatro situado en los suburbios de París, que sorpresivamente se quedan sin empleo porque el gobierno de turno decide cerrar el lugar. Corre el año 1936, y varias rupturas en sus vidas hacen que Milou (Clovis Cornillac), Jacky (Kad Merad) y Pigoil (Gérard Jugnot) decidan ocupar el teatro y sacarlo adelante nuevamente con sus propios recursos. La música transforma sus vidas, hace nacer el amor, reencuentra a las personas, descubre nuevos talentos y recupera las esperanzas y los afectos.
    La Canción de París, su nombre en Argentina, es una gran película. No sólo por la calidad de los diálogos y su fotografía, sino también porque es un film que atrapa todo el tiempo. Debo confesar que cuando leí en los comentarios de que se trataba de una película musical pensé que me iba a encontrar con un bodrio lleno de baches imposible de tragar, y la verdad es que fue todo lo contrario. Barrantier nos vuelve a sorprender con una historia excelentemente contada, en dónde la música y las canciones lei motiv son cruciales en cada momento de la película y acompañan ese vaivén de sentimientos que el espectador puede vivir continuamente entre el llanto y la risa, en el corto transcurso de casi dos horas. Es una película que emociona.
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