Zootopia

Crítica de Pablo E. Arahuete - CineFreaks

La domesticación del instinto.
Zootopia es la nueva aventura de Disney, que propone la idea utópica de convivencia entre animales depredadores y presas en un mundo muy parecido al humano. Eso significa que no todo es bello ni musical en esta nueva apuesta a la antropomorfización de una ecléctica fauna con personajes simpáticos, pero que resulta un tanto preocupante por su pereza a la hora de pensar universos con autonomía y leyes propias.
La protagonista es una coneja, cuyo sueño de la infancia era convertirse en la primera policía, a pesar del recelo de sus padres para quienes la única posibilidad de futuro de conejo es el campo. Sin embargo, en Zootopia todo es posible y hacia allí se dirige la coneja policía, para ganarse su lugar y respeto entre pares de otras especies que prejuzgan su vulnerabilidad dado su tamaño y su origen no precisamente feroz.
La relegada tarea como agente de tránsito pone a Judy en el marco de la rutina y su encuentro azaroso con un zorro embaucador abre el camino a que juntos intenten resolver la misteriosa desaparición de animales.
La idea de buddy movie se aplica perfecto a la trama que acumula gags con cierta eficacia cuando se trata de la ironía camuflada en crítica social que no apunta al público menudo, sino directamente a sus padres. La investigación arroja como resultado una serie de personajes secundarios pintorescos, siempre ligados a la iconografía del cine, como El padrino, por citar el caso más reconocido.
Sin demasiadas innovaciones en lo que a diseño visual se refiere, la técnica de la animación es impecable, como suele ocurrir en productos de esta característica, aunque no se aparta de los cánones habituales de calidad y no escapa del estándar.
Así las cosas, Zootopia se deja ver, es disfrutable y equilibrada en lo que hace a la historia, personajes y moraleja tradicional.