Yesterday

Crítica de Diego Lerer - Micropsia

Tras un accidente, un joven cantautor se despierta para descubrir un mundo en el que los Beatles jamás existieron. Y aprovecha esa cuestión para hacer paasar sus canciones como propias. Un simpático concepto que no logra sostenerse más de 45 minutos para luego dar paso a una muy convencional comedia romántica.

Hay ciertos conceptos o ideas para historias que suenan muy atractivas cuando se piensan pero que luego resultan muy difícil transformar en historias que se sostengan a lo largo de un film. Muchos de esos “conceptos fuertes” pertenecen a la categoría del what if o “¿qué pasaría si…? Ideas de ese tipo (digamos, como ejemplo, que los nazis ganaron la Segunda Guerra, que la Unión Soviética ganó la guerra fría, que Boca le ganó a River la final de la Libertadores…) se prestan para el juego lúdico entre amigos y se suele decir que son aptas para sketchs televisivos o cortometrajes. La dificultad es que, para sostener casi dos horas de película, un guionista debe crear un mundo, personajes y situaciones interesantes alrededor de ella.

Ese es el problema grave de YESTERDAY y es por eso que da la sensación que la película ingeniosa basada en la idea se acaba exactamente a los 45 minutos, en dos escenas consecutivas que la dan por terminada y que inician otra mil veces menos interesante y vista millones de veces. La premisa, que seguramente ya conocen, es sencilla y propia de la fábula que veremos. Jack Malik (Himesh Patel) es un cantautor –y repositor en un supermercado– que lleva años tratando de conseguir algún éxito sin mucha suerte y cuya mejor canción es una cosa amorfa llamada “The Summer Song”. Su amiga de la infancia y manager, Ellie (Lily James), insiste en que tiene talento y le consigue un spot en un festival, de esos tempraneros y en carpas alejadas que solo tienen como público a amigos y a gente con niños que necesita algún reparo sonoro. Jack tira la toalla ahí nomás. Basta para mí. Ella le insiste pero no hay caso.

Una noche hay un furibundo corte de luz mundial que dura apenas unos pocos segundos, pero lo suficiente para que a la bicicleta de Jack se la lleve puesta un bus y el hombre termine internado inconsciente en un hospital. Cuando despierta se da cuenta que le faltan dos dientes y que la gente responde de manera extraña a ciertas cosas. Pide una Coca y nadie sabe de qué habla, entre otras curiosidades. Con los días se da cuenta de otra extrañeza: nadie conoce las canciones de los Beatles, ni a los Beatles. Los googlea y nada (Google existe, para la tranquilidad de los guionistas), canta “Yesterday” y la gente lo mira sorprendida que haya sido capaz de componer algo tan bonito. Es ahí que Jack cae en la cuenta que hay un posible negocio dando vueltas y que puede darle unos cuantos beneficios.

YESTERDAY es, por un lado, la historia de esa peculiaridad, de ese what if, en el contexto de una historia de amor y de complicadas relaciones con la industria discográfica. Lo mejor de la película está al principio, cuando la sorpresa del concepto da a luz algunas escenas muy divertidas (como cuando intenta cantarle “Let it Be” a sus padres como su nueva canción y ellos están totalmente distraídos), pero Richard Curtis, el veterano guionista de NOTHING HILL y LOVE ACTUALLY no puede evitar ir dejando de lado el asunto para centrarse en una bastante banal y forzada historia de complicaciones amorosas entre Jack y Ellie que no tiene ninguna razón de ser en términos dramáticos y que se apoya en una química inexistente. Jack podría estar cantando sus propias canciones y la película no cambiaría demasiado. Recuerden la escena en la que Jack vuelve de una gira (con una celebridad que se interpreta a sí misma, ya verán quién) y se despide de Ellie y de sus familiares para irse a grabar a Los Angeles. Ahí prácticamente se acaba la película y empieza otra tipo “¿preferís la fama o a mí?” que no solo es retrógrada en términos contemporáneos sino que no es para nada atractiva.

En paralelo la película tiene un par de subtramas que dan a entender algunas otras posibles líneas “beatlescas” a explorar (y alguna simpática escena con Kate McKinnon como la “villana” del sello discográfico) pero nunca terminan por desarrollarse del todo. No me molesta, de hecho, que Curtis no se tome el trabajo de explicar el cósmico misterio de lo que está pasando pero sí que no se haya utilizado para explorar avenidas narrativas más interesantes. Imagino que este timeline alternativo en el que los Beatles (y algunas otras cosas) no existen podría haber sido mucho más amargo y oscuro todavía que el real. O, quizás, que por más canciones míticas de los Beatles que Jack tenga en su repertorio a nadie le importe demasiado el asunto y siga fracasando aún cantando “The Long and Winding Road” o “Help!”. Pero no. Eso casi no sucede.

Curtis tuvo su década de gloria en los años ’80 como guionista de grandes programas humorísticos de la TV británica como BLACKADDER o SPITTING IMAGE y, luego, en los ’90, le llegó el reconocimiento cinematográfico con CUATRO BODAS Y UN FUNERAL y la citada NOTTING HILL. De ahí en adelante manejó un nivel cada vez más convencional y forzado dentro del género, con películas menores como las de Bridget Jones o REALMENTE AMOR. Y más acá en el tiempo no van a encontrar nada demasiado destacable, salvo los que piensen que CUESTION DE TIEMPO (2013) es una buena película. Algo parecido se puede decir de Danny Boyle quien, tras un gran comienzo con TUMBA AL RAS DE LA TIERRA y TRAINSPOTTING tiene apenas una sola muy buena película (EXTERMINIO/28 DAYS LATER) y un par más aceptables en medio de una larga lista de films mediocres. YESTERDAY, por la potencia del concepto, los está haciendo regresar al éxito comercial, pero el combo entre el costado más meloso de Curtis y el más ácido de Boyle no termina por cuajar casi nunca aquí.

No tengo dudas que aquí YESTERDAY será un éxito por su costado de nostalgia beatlesca y su caracter de crowdpleaser, pero de hecho creo que una película que pasó inadvertida en estas tierras como BLINDED BY THE LIGHT, apoyada en la música de Bruce Springsteen, resuelve mucho mejor –haciéndose orgullosamente cargo de su costado de fábula y llevándola al extremo– la combinación, cada vez más usual, de encontrar historias cinematográficas que funcionen como rockolas de una generación de cuarentones (o más) nostalgiosos por la música de su adolescencia. Que quede claro. YESTERDAY es una película menor, con algunos bellos momentos y tiernas versiones en muchos casos acústicas de grandes éxitos de John, Paul, George & Ringo. Y es obviamente más disfrutable que ese engendro de biografía de Freddie Mercury que prefiero no nombrar. Pero se siente claramente como una oportunidad desperdiciada. Es una película que, para resumir mediante una metáfora sencilla, cree que la mejor y más significativa canción de los Beatles fue “All You Need is Love” y que, siguiendo su propia lógica, deberia haberse titulado así. Si coinciden con esa idea, seguramente la disfrutarán más que yo.