Viudas

Crítica de Claudio D. Minghetti - La Nación

Dos actrices para una trama que importa más que el desenlace

Es costumbre de Marcos Carnevale amar la trama más que el desenlace. Para quien hace algunos años sorprendió con la efectiva emoción de Elsa y Fred y más tarde con Anita , Viudas es un drama con algún necesario desahogo, que apuesta por mujeres tan humanas como diferentes, puestas a prueba frente a una circunstancia trascendente que terminará uniéndolas.

Helena es una directora de cine documental, atada a la rutina y a una vida cómoda. Está casada con Augusto, un músico al que ama, pero vive su vida obsesionada con el trabajo, apoyada por una eficiente asistente y -a veces sí, a veces no- por su empleado doméstico, un gay algo paródico. Adela es mucho más joven, de hecho podría ser su hija, es algo desprolija, aparentemente estudia periodismo y conduce un boletín de tránsito. Cuando el marido se infarta, quien lo acompaña al hospital es Adela, su amante hace varios años. La sala de espera marca un encuentro clave, para una, insospechado; para la otra, indeseado.

Créase o no, segundos antes de expirar, Augusto le pide a Elena que cuide a Adela. Cuando el departamentito en que vive la viuda más joven no tiene ya quien lo pague, le pedirá ayuda a la traicionada, quien accederá a albergarla en su casa. Cada una intenta superar el trance, pero es imposible si no se resuelve cómo seguir adelante asumiendo esa verdad sin remedio que el finado había decidido convertir en la razón de su vida.

Buen punto de partida, y mejor propuesta de trama que Carnevale resuelve al promediar la proyección, que es más o menos el momento en el que ya están perfectamente delineadas estas personalidades. Si la trama es por lo visto más importante que el previsible desenlace, quizá falta aquí una situación sorpresa que pueda darle un giro a una trama y no deje con las ganas de más al espectador. Carnevale tiene un excelente ojo clínico para dar cuerpo a los personajes. Y como bonus incluye un tema cantado por Vicentico, que no es poco.

El elenco -Graciela Borges y Valeria Bertuccelli, Rita Cortese y el efectivo Martín Bossi- es excepcional. Carnevale le saca partido en un ciento por ciento y esa capacidad compensa, al fin y al cabo, el pecado de la repetición, una buena prueba de que más allá de idas, venidas y algún desajuste, es un cineasta que sabe cómo pilotear y aterrizar como si nada, como estaba escrito, al filo de las lágrimas.