Un amor inseparable

Crítica de Fernando Sandro - Alta Peli

Stand Up Love

El estilo de espectáculo de comedia Stand Up es algo que en Argentina ya lleva un par de años de mucho éxito, y que está viendo nacer a toda una nueva generación de especialistas en el arte del hacer reír (eso si no contamos a su antecedente directo del Café Concert, con mucho más trayectoria aquí).

Pero en Estados Unidos, el Stand Up Comedy sí es una verdadera tradición antiquísima. La inmensa mayoría de los comediantes actuales y de los últimos 30 años salieron de esa disciplina: el mítico Saturday Night Live tiene su origen en el stand up que -al igual que ocurre acá- permite a artistas/actores más o menos aficionados tener una oportunidad en el off para ser vistos y quizás dar el gran salto.

Kumail Nanjiani es un actor de origen pakistaní, residente en Estados Unidos, salido del stand up. Allí cosechó la suficiente popularidad como para saltar a la comedia de HBO Silicon Valley y a prestar su voz para Adventure Time.

Como la mayoría de esos espectáculos, el show de Kumail Nanjiani tiene mucho de autobiográfico, de satirizar con humor anécdotas de su vida. Un amor inseparable (The Big Sick), precisamente cuenta la historia de Kumail, mejor dicho su historia de amor con su esposa y escritora Emily V. Gordon.

Amor vs. Tradición

Lo narrado en Un amor inseparable es en realidad bastante simple. Kumail (el propio Nanjiani) nació en Pakistan, pero emigró con su familia a Estados Unidos. Una vez en “el país de las oportunidades”, decide hacer su propio camino, romper con el mandato familiar que lo llevaría a ser abogado y a mantener un matrimonio arreglado con alguien de la misma comunidad.

Kumail no quiere ni una cosa, ni la otra. Él es “standapero”, realiza shows en bares, y junto a otros compañeros espera su oportunidad para ganar el concurso anual de esa disciplina y así obtener la ansiada popularidad. También quiere conocer una chica por sus propios medios.

Claro, su familia no sabe nada de ello: el muchacho mantiene todo en secreto, respetando las leyes de la tradicionalidad.

Emily (Zoe Kazan) va con sus amigas a presenciar el show y termina en una noche con Kumail. Lo que empieza siendo algo casual, comienza a ser frecuente. Pero, nuevamente, el tipo recurre a ocultar y no será del todo sincero con Emily.

En medio del conflicto entre ambos y con Kumail decidiendo por cuál de los dos polos tomar partido, un hecho súbito lo cambiará todo; también variará el ritmo de Un amor inseparable.

Como la vida misma

Si algo destaca a Un amor inseparable de otro tipo de comedias románticas similares (más allá de un guion que no depara grandes sorpresas), es la naturalidad con la que todo es narrado y presentado. Por una vez el “Basado en una historial real” será no solo cierto, sino fundamental a la hora del resultado final.

Kumail Nanjiani y la Emily V. Gordon reales son los encargados del guion de Un amor inseparable, ambos están narrando su historia y eso se nota en los diálogos, en la presentación de hechos y en la construcción de personajes. Todo resulta lo suficientemente realista, más sumado el quiebre que el film tiene en el medio, y que en otras circunstancias hubiese hecho a la propuesta mucho más edulcorada e inverosímil.

Michael Showalter se ubica detrás de cámara, pero sin dudas Un amor inseparable es una película de Kumail Nanjiani. Al director pareciera sentarle bien las historias cálidas con personajes humanos que bordean el límite entre el drama y la comedia, como lo demostró en la aceptable Heelo, my name is Dorys. Su labor es correcta en mantener un ritmo constante y hacer que el film no se desoriente cuando abruptamente cambie el tono.

Tampoco es un film de su productor Judd Apatow: el director de Ligeramente Embarazada suele recurrir a un contenido más áspero, a personajes que parecen adolescentes eternos, y a un humor -si bien no escatológico como el de los Hermanos Farelly- de trazo algo grueso o vulgar. Nada de eso hay en Un amor inseparable.

Kumail Nanjiani se interpreta a sí mismo, por lo cual es lógico que “saque bien a su personaje”. Zoe Kazan es una contrafigura muy simpática, alejada de la típica enamorada de comedia romántica. Entre ambos nace una química que no hace pensar que la Emily real estuvo cerca en todo momento.

Entre los secundarios, no podemos dejar de destacar a Ray Romano y a la siempre excelente Holly Hunter como los padres de Emily,  quienes juntos o separados se roban unas cuantas escenas.

Conclusión

Un amor inseparable no sorprende por su originalidad ni por entregar una comedia de amplias carcajadas o momentos chispeantes. Quizás, como el arte del Stand Up, se trata de reflejar la realidad con cierta ironía y algo de nostalgia. Amena, realista, simpática, y correcta en su fluidez de tonos, es bueno que finalmente podamos ver este éxito en nuestra cartelera.