Sr. Link

Crítica de Mex Faliero - Fancinema

HERMOSAS CRIATURAS

Al igual que en otras películas de los estudios Laika, el conflicto central en Sr. Link es el tironeo del protagonista entre dos mundos, entre paraísos personales y deseados, y la autorrevelación que llega al final. Como en Coraline con aquel submundo, como en ParaNorman y los muertos vivientes o en Kubo y las leyendas y fantasías, el deseo de Pie Grande en esta nueva producción es viajar a tierras inhóspitas para conocer a los yetis y abandonar finalmente la soledad que lo abraza en los bosques norteamericanos. En la travesía involucra a Sir Lionel Frost, un aventurero y buscador de criaturas extrañas del mundo que, a su vez, tiene otro deseo que lo obsesiona: ser aceptado en una conservadora asociación de exploradores. El objetivo individual se vuelve colectivo cuando Frost y Pie Grande finalmente se encuentran, y marchan cual buddy movie del Siglo XIX en una aventura que tiene como resultado final el cumplimiento de ambos fines: vivir en comunidad para uno, ser reconocido socialmente para el otro.

También, como en otras producciones de Laika, lo primero que se impone en Sr. Link es el diseño visual y el increíble uso de la artesanal técnica del stop-motion. Sr. Link es bellísima, y tiene la cualidad de hacer que sus personajes sean tan fascinantes como sus espacios. Claro que narrativamente la película se encuentra influenciada por la tradición del relato de aventuras, con las historias de Julio Verne como máximo exponente: el viaje, lo maravilloso del descubrimiento, pero también la especulación del ser humano que se debate entre ser un simple observador de lo fantástico y la manipulación de eso para su propia conveniencia. Sr. Link se articula, entonces, a partir de ese viaje y de los personajes que ambos protagonistas se cruzan en el camino, los cuales sirven para darle ese tono de viñeta a cada segmento, también propio del relato clásico serial.

Tal vez la mayor novedad del film dirigido por Chris Butler, uno de los nombres propios dentro de Laika, es que hay aquí una apuesta decidida por la comedia como en ninguna producción anterior de la compañía. La película avanza entre chistes pavos y otros sofisticados, entre humor slapstick e ingeniosas piezas de acción pensadas desde la gracia del impacto físico en situaciones inverosímiles (allí brilla una secuencia final en la montaña), y también en hacer de ese Pie Grande un personaje de características imprevisibles. Seguramente menor dentro de la historia de Laika, más por su cercanía con un tipo de relato que elude la ambición y la pretensión reflexiva a favor del movimiento y la gracia de la aventura, estamos sin dudas ante otra gran película que impone su belleza en todos los frentes posibles. Una historia que nunca limita la imaginación y la creatividad y que, sin entrar en detalles, avala la libertad de decisión de sus personajes de una manera para nada convencional. Sr. Link demuestra que se puede ser moderno hoy contando un relato del Siglo XIX.