Sinfonia para Ana

Crítica de Juan Pablo Russo - EscribiendoCine

Otoño del 76

Virna Molina y Ernesto Ardito, que forjaron una carrera cinematográfica trabajando en el cine documental con obras como Raymundo, Alejandra, entre otras, debutan en la ficción con la adaptación cinematográfica de la novela de Gaby Miek Sinfonía para Ana, basada en hechos reales ocurridos durante los albores del golpe cívico militar de 1976 en el Colegio Nacional Buenos Aires.

Sinfonía para Ana (2017) es una historia de iniciación juvenil que gira en torno a Ana (Isadora Ardito), una adolescente de 14 años que va descubriendo mientras cursa sus primeros años de la escuela secundaria el amor y la militancia en medio del desgaste peronista y la llegada de los militares al poder. Amor y política, militancia y represión, vida y muerte se conjugan en una trágica historia que trabaja sobre un pasado visto desde el presente.

La historia lleva el punto de vista de Isa (Rocío Palacín), amiga de Ana y alter ego de Gaby Miek quien es la encargada de rearmar la historia cuyo eje principal se basa en la historia de amor entre Ana y Lito (Rafael Federman), dos estudiantes del Colegio Nacional Buenos Aires que en plena euforia adolescente deberán enfrentarse no solo a los miedos propios de la edad sino también a las fuerzas represivas que comienza a gobernar el país en un ámbito donde ser joven, militante, pelear por derechos y tener convicciones era considerado un delito.

Los directores recurren a una serie de recursos narrativos y estéticos que vuelven a Sinfonía para Ana una propuesta diferente a la forma en que muchas veces se abordó el tema. Por un lado ponen el eje en una historia de amor con toques de melodrama juvenil para colateralmente mostrar lo que sucedía en el país y como lo vivían los jóvenes pero narrado desde la construcción de una serie recuerdos fragmentados a través de una suerte de estado de ensoñación.

Desde lo estético utilizan una puesta en escena en la que se destaca el uso de la luz para trabajar la época con recursos que ya habían empleados en sus documentales, los planos cerrados y reforzando algunas situaciones con el insertado digital de los actores en grabaciones reales de la época, de manera similar a como se hizo en Forrest Gump (1994). Hay una impecable reconstrucción pese a no tratarse de una superproducción con detalles cuidados al extremo.

Premiada en los festivales de Moscú y Gramado, Sinfonía para Ana, es una película que abre el debate porque trabaja sobre la construcción de la memoria en épocas donde la memoria pareciera querer ser extirpada de raíz. Que se estrene en momentos donde nuevamente un gobierno utiliza la represión ante la manifestación popular para inculcar el miedo no hace otra cosa que otorgarle a este tipo de propuestas un doble agregado.