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Imagen del crítico Juan Pablo Russo
Juan Pablo Russo
  • Cantidad de críticas: 304
  • Promedio: 68%
  • Críticas favorables: 274/304 (90%)
  • Críticas desfavorables: 30/304 (10%)
  • Diferencia absoluta: 11%
  • Nosilatiaj. La Belleza
    Nosilatiaj. La Belleza
    EscribiendoCine
    Extraños en su tierra

    La cineasta salteña Daniela Seggiaro ofrece en Nosilatiaj, la belleza (2012) un contundente relato alegórico sobre la identidad y la invasión devastadora que ejerce el hombre blanco sobre los pueblos originarios.

    Yolanda es una adolescente wichi de 16 años que trabaja en casa de Sara, una mujer de clase media trabajadora. Sara tiene varios hijos producto de una relación con un hombre que mantiene una doble vida, y de la que ella no es ajena. Antonella, la única hija mujer cumplirá sus 15 años y una gran fiesta casera se está preparando. Yolanda y Antonella a pesar de tener casi la misma edad pertenecen a culturas muy diferentes, en donde, literalmente, la incomprensión de una acabará con la otra.

    Daniela Seggiaro construye un relato cuya mayor virtud es el de crecer a medida que la trama avanza. Lo que empieza siendo una historia familiar disfuncional irá mutando a medida que los minutos corran en una alegoría sobre la invasión -en el más amplio de los sentidos-, y en como un simple corte de pelo, que funciona como una metáfora sobre la devastación del bosque chaqueño, puede provocar daños irreparables. A partir de una idea semejante a la historia de Sansón y Dalila, la directora logra reflejar desde una historia ficcional un tema que cada día preocupa más a quienes lo sufren en carne propia como lo es la "destrucción" de los pueblos originarios.

    Nosilatiaj, la belleza es un film distinto a lo mucho que se ve en el cine argentino. Tiene esa impronta y espontaneidad venida del interior, en donde se cuentan otro tipo de historias, con otros actores y se apela a un relato en donde, pese a la aparente complejidad, todo fluye con la más simple naturalidad.
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  • Simón, el hijo del pueblo
    Descubriendo a Simón Radowitzky

    ¿Quién era Simón Radowitzky? Es la pregunta que uno se hace al acercarse a Simón, hijo del pueblo (2013), el documental de Rolando Goldman y Julián Troksberg con foco en este personaje que fue parte de la historia argentina pero que aún así es desconocido para la mayoría.

    Simón Radowitzky fue un joven anarquista que apenas cumplidos los 18 años de edad pasó a la historia por haber asesinado a Ramón Falcón, jefe de la policía encargado de reprimir una manifestación anarquista el 1 de mayo de 1909. Simón fue puesto en prisión en la cárcel de Ushuaia y tras años de cárcel se llegó a un acuerdo político para su liberación. Pero la historia no termina ahí y el documental profundiza sobre los aspectos más sobresalientes que lo rodearon para así unir todas las piezas que reconstruyen la vida y obra de Simón Radowitzky.

    Simón, hijo del pueblo sigue dos líneas narrativas. Una encargada de armar el rompecabezas histórico de este controvertido personaje a cargo de Osvaldo Bayer, construida a partir de un relato clásico que se entremezcla con imágenes de periódicos de la época y visitas a los lugares en los que Simón vivió los momentos claves de su vida. Mientras la segunda línea se centra en Julián Goldman, un adolescente que al ver en una revista uno de sus apellidos con la foto de Simón comienza una búsqueda personal para saber quién era este chico que a su misma edad quería cambiar el mundo.

    Desde lo cinematográfico resulta más atractiva la segunda historia, por la forma de abordar el tema y cómo éste es puesto en escena. Mientras que aquella en la que Osvaldo Bayer lleva el relato histórico se vuelve más formal, y si bien es rica por lo que cuenta desde lo cinematográfico mantiene una estructura clásica cercana al formato periodístico.

    Simón, hijo del pueblo es una buena forma de encontrarse y conocer a un personaje olvidado, que al igual que muchos otros aún no encontró su lugar en la historia, pero que al menos el cine logra reivindicarlo.
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  • De jueves a domingo
    De jueves a domingo
    EscribiendoCine
    Nuestras últimas vacaciones en familia

    La ópera prima de la cineasta chilena Dominga Sotomayor, De jueves a domingo (2012), está planteada como una road movie intimista en la que un viaje de fin de semana servirá para que una familia se despida del núcleo que la convierte en tal.

    Una familia, compuesta por Ana y Fernando junto a sus hijos Lucía y Manuel, emprende unas vacaciones de cuatro días. Los padres se encuentran en medio de una separación, pero igual deciden viajar los cuatro juntos. De jueves a domingo es la visión de Lucía sobre lo que serán esas últimas vacaciones en familia.

    Dominga Sotomayor propone un relato minimalista de diálogos distantes y grandes silencios, en donde cada uno de los personajes experimenta de manera interna ese deseo innato de salvación que tenemos los seres humanos ante una situación irrevocable. Los cuatro saben que al regreso ya nada será igual, pero como la esperanza es lo último que se pierde todos actuaran como si nada pasara, para de esa forma sentir que lo irreversible puede invertirse. Aunque la mentira no se sostendrá en el corto tiempo, y de a poco las caretas se les irán cayendo.

    La directora moldea cada uno de los personajes para hacerlos atravesar por las más diversas sensaciones, que de una manera muy poco frecuente traspasan la pantalla pese a la no exteriorización de los sentimientos y la frialdad que transmiten sus emociones. Personajes apáticos que se hacen querer.

    De jueves a domingo es una película de climas claustrofóbicos, con un relato en el que pareciera que todo va a estallar como un cristal en mil pedazos, aunque sepamos que nunca sucederá. Y ese es otro de los virtuosismos de Sotomayor, el de poner al espectador en un estado de tensión e incomodidad cuando la historia va por otro carril.

    El cine chileno viene dando que hablar en el mundo entero con grandes películas de temas simples, pero narrados y mostrados de manera diferente. De jueves a domingo es un buen ejemplo de por qué esto es así.
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  • Puerta de Hierro, el exilio de Perón
    Operación retorno

    Puerta de Hierro, el exilio de Perón (2012) es un relato de estructura clásica, basado en hechos reales pero que deja lugar a la improvisación o libre interpretación de lo ocurrido en las diferentes etapas del exilio del Gral. Juan Domingo Perón y la llamada operación retorno.

    Dirigida por Dieguillo Fernández y Víctor Laplace, la historia comienza el día que el general cumple 77 años y una tal Sofía le alcanza de regalo una grabadora para que cuente sus memorias. Ese hecho será el desencadenante para que, como si fueran los capítulos de una autobiografía, vayan apareciendo por su cabeza los diferentes momentos que atravesaron el exilio y lo que sería la operación que lo traería de nuevo al país.

    La trama, que si bien está basada en hechos históricos cuenta con ciertas licencias cinematográficas para poder encausar el relato, corresponde a un cine narrativo, donde hay un cuento (por cierto el guion no deja ningún detalle librado al azar más allá de algunas relaciones tratadas superficialmente) con un principio, un desarrollo y un final. Pero donde también hay una fuerte construcción de los personajes –extraordinarios Victoria Carreras en la piel Isabelita, Javier Lombardo como Jorge Antonio y Fito Yanelli en el rol de brujo José López Rega-, y una gran puesta en escena en la que se reconstruyen varias épocas sin descuidar ningún elemento histórico ni de ambientación.

    El personaje de Perón vuelve a estar en la piel de Víctor Laplace, un actor al que ya vimos interpretarlo en varios ocasiones y de distintas maneras, pero que a diferencia de otras veces logra una evolución en la forma de encararlo. En Puerta de Hierro, el exilio de Perón vemos al mito más cercano al hombre, mucho más humanizado y menos estereotipado que en otras obras. Y por ende más creíble.

    Más allá de algunos clichés, el tono discursivo y ciertos subrayados que tienen que ver con cierta búsqueda del mercado internacional y que apuntan a la masividad, Puerta de Hierro, el exilio de Perón funciona como una película que entretiene (algo que está más que bien) pero también como una clase de historia dinámica, en la que más allá de la carga ideológica que puede llegar a tener un abordaje en el que la subjetividad supera la objetividad, se vuelve interesante para conocer un poco sobre el pasado argentino desde una ficción con bastante rigor histórico y cero academicismo.
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  • Beirut Buenos Aires Beirut
    Mapa de la identidad familiar

    Beirut - Buenos Aires - Beirut (2011), nueva incursión en el cine documental del prolífico Hernán Belón (El campo, 2011) es, más allá de la historia de una mujer que decide ir al Líbano en busca del pasado familiar, la crónica en primera persona de un viaje a un país en un conflicto permanente, donde entran en juego la cultura, la sociedad, el paisaje urbano y la guerra.

    Grace (Verónica Spinelli), como la llama su familia, descubre que su bisabuelo no murió en Argentina cómo siempre había creído, sino que regresó al Líbano, su país de origen, abandonando a toda su familia. Tal vez, por curiosidad o para cerrar una historia inconclusa parte hacia Beirut en un viaje iniciático buscando a la otra familia. Historias de una misma sangre atravesada por otra cultura, otros rituales y una guerra.

    Hernán Belón estructura el documental de la misma forma que el título que la da nombre. En una primera parte nos introduce, a través de unas cartas encontradas, en la vida del hombre que decidió volver a Beirut y dejar todo en Buenos Aires, donde abandonó a su familia, incluso a su hija, hoy la abuela de Grace y encargada de trasmitir la historia a las nuevas generaciones. Ni ella ni sus hijos pudieron ir al Líbano a cerrar el pasado, que recien cicatrizará cuando Grace decida volver.

    Pero inteligentemente no sólo encuadra el relato en el conflicto familiar, sino que aprovecha el contexto para, en una segunda línea de acción, trazar un mapa sobre ambas ciudades. Beirut y Buenos Aires son tan diferentes como ambas familias. Dos civilizaciones atravesadas por diferentes geografías, culturas, creencias y una guerra mostrada en un fuera de campo permanente, pero que puede olerse en la atmósfera que cruza cada una de las secuencias de ese viaje.

    Road movie documental atravesada por una historia familiar, es la apuesta de este director cuya obra está centrada en los vínculos y los conflictos que estos generan, tanto en las nuevas cómo en las viejas generaciones. De la misma manera que en Sofía, cumple 100 años (2009), Belón aprovecha el pasado para, desde el presente, fundir lo joven y lo viejo en un mismo círculo y trazar un mapa de la identidad familiar.
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  • La memoria del muerto
    La memoria del muerto
    EscribiendoCine
    La Nueva Ola del Cine de Género Argentino (NOCGA)

    En La memoria del muerto (2012) Valentín Javier Diment construye, a través de diferentes recursos estéticos y narrativos, un pintoresco melodrama que se entremezcla con el terror, el suspenso, la fantasía y la comedia, para de esta forma dar origen a un hibrido cinematográfico con un resultado final alentador.

    Alicia (Lola Berthet) convoca a los amigos de su esposo, recientemente fallecido, para realizar la lectura de una carta que éste dejó para cada uno de sus allegados. Pero no todo será lo que parece y a medida que los minutos avancen, los involucrados se irán dando cuenta que todo es parte de un ritual diabólico para traer de nuevo al difunto a este mundo. O no.

    El director de la extraordinaria Parapolicial Negro: Apuntes para una prehistoria de la triple A (2010), y uno de los precursores de la Nueva Ola de Cine Género Argentino (NOCGA), se mete con un relato ambicioso de Martín Blousson que tiene la particularidad de cambiar continuamente de registro. Melodrama que vira al terror, comedia de enredos teñida de humor negro y drama pasional con toque de gore se funden en una historia que apunta a capturar a un público amante de las películas de autores como George Romero, Darío Argento o Rob Zombie.

    La memoria del muerto va creciendo a medida que la historia avanza gracias a los giros dramáticos y al cambio de género. Elementos que pese a desorientar al espectador toman un sentido en la última media hora de metraje, donde el conflicto se resuelve de la manera menos pensada. Tal vez con uno de los mejores desenlaces que el cine argentino haya dado en los últimos tiempos.

    Con un elenco exprimido al máximo, una puesta en escena jugada desde lo formal y un guión que apela a cuanto recurso sea necesario para hacer creíble lo increíble, La memoria del muerto viene a reconfirmar que la NOCGA está instalada definitivamente dentro de un sistema que quería excluirla. Pese a los "esnobistas" de siempre y a cierto sector de la "crítica" que aún le sigue siendo hostil. Un cine para apoyar.
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  • Villa
    Villa
    EscribiendoCine
    Los excluidos

    En Villa, (2008) el realizador argentino Ezio Massa (Cacería, 2002) logra retratar el mundo de tres jóvenes marginales sin caer en la banalización de la violencia ni priorizar la estilización de la imagen por sobre la “crueldad” de su relato, recurso utilizado casi de manera sistemática por realizadores como Alejandro González Iñárritu o Fernando Meirelles .

    Cuzquito, Freddy y Lupín son tres muchachos que habitan la porteña Villa 21. Es el mundial de 2002 y el país se encuentra inmerso en una de las peores crisis económicas de las últimas décadas. Tras la falta de trabajo (y de oportunidades), muchos jóvenes se ven involucrados en actos delictivos y Cuzquito, Freddy y Lupín no serán la excepción. Villa es la metáfora perfecta de como las políticas neoliberales de los 90 devastaron al país y a su gente.

    Massa construye un cuadro realista de un momento crucial para la argentina en la piel de tres muchachos, que claramente actúan de esa forma porque la vida no les dio oportunidad alguna. No juzga a los personajes por lo que hacen ni tampoco los justifica por sus actos, pero si los encuadra dentro de un contexto social que permite entender el modo de actuar, sin por eso caer en la demagogia ni el amarillismo.

    Villa tiene muchos logros que la convierten en una película atrapante. Desde la forma elegida para encarar el relato como un thriller (neo)realista, pasando por la verosimilitud de sus diálogos, hasta el casting de actores oriundos del mismo lugar en donde se desarrollan los hechos. Massa logra transformar en cinematográfico un relato que bien podría verse a diario en cualquier noticiero de televisión pero mostrando el lado b de la marginalidad, para así poder entender por qué esos chicos llegan a hacer lo que hacen. No en vano se elige dejar fuera del campo visual del espectador las situaciones en que violencia se apodera del relato o mostrarlas ya no desde el más puro realismo sino transformarlas en videoclips.

    A diferencia de films en donde la estilización visual pesa más que el relato es sí mismo, Ezio Massa elige priorizar la historia (sin por eso descuidar la imagen) y las razones del por qué la violencia domina la racionalidad de aquellos seres marginados por una sociedad que en el fondo es culpable de esos actos. Una película que muestra las dos caras de la misma moneda. Sin moralismos, ni mensajes redentorios.
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  • Teoría de cuerdas
    Teoría de cuerdas
    EscribiendoCine
    El cine por asalto

    Teoría de cuerdas (2011) es una propuesta experimental que muestra un cine diferente, en donde las imágenes y los sonidos toman por asalto la pantalla para representar el universo en su estado más puro.

    Dirigido de manera colectiva por casi una docena de jóvenes directores (Luján Montes, Gabriel González Carreño, Clara Frías, Laura Focarazzo, Oscar Maio, Luciana Foglio, Eugenia De Rossi, Sergio Brauer, Juan Tancredi, Antonio González Mediondo y Amado Casal), el film sigue la línea impuesta por Ernesto Baca (Música para Astronautas, 2009) -aquí productor-, en donde la lógica no existe. Una serie de episodios individuales y de diferentes texturas creados con imágenes extraídas de internet, por found footage (películas construidas a partir de otras), filmaciones caseras y otras exclusivas para el film, conforman una especie de universo surrealista.

    Pareciera ser que la condición al momento de iniciar el proyecto fue la representación libre de un elemento mineral (platino, hierro, etc.) bajo cualquier forma cinematográfica. De esta manera se permite experimentar con los materiales que se tengan, se encuentren o se deseen, dejándose llevar por una libertad creativa que el cine narrativo no se permite. Aquí encuentra en Teoría de cuerdas un modo de representación pictórica, alejada de toda convencionalidad y forma con la que el cine nos tiene acostumbrados.

    El plano visual abstracto y la sonoridad circundante son las premisas a la hora de ver una propuesta en la que once directores y un artista sonoro (Esnaola Moro) renunciaron a lo convencional para presentar una película tan desconcertante como movilizadora. Para bien o para mal, de acuerdo con los ojos que se mire.
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  • Mala
    Mala
    EscribiendoCine
    Venganza de mujer

    La nueva película Adrián Israel Caetano (Crónica de una fuga, 2006) propone un estilo narrativo que requiere de un espectador que no busque verosimilitud en lo que está viendo y, a la vez, se deje llevar por un relato en el que el cruce de géneros y el delirio se apoderan de un film hibrido dentro de su especie. Mala (2013) puede gustar o no, uno puede comprar o no lo que vende pero, jugando con las palabras, no se puede decir que sea mala.

    Rosario (Florencia Raggi, María Duplaá, Brenda Gandini y Liz Solari) es una asesina a sueldo que sólo mata a hombres que le hayan hecho daño a las mujeres. Tras el asesinato de su hijo, Rosario se ha convertido en una heroína de las mujeres arrastradas por el dolor físico y psicológico. Pero Rosario es una esquizofrénica con graves problemas de personalidad que mutará en diferentes personas a la hora de llevar adelante cada trabajo (de ahí que el personaje sea interpretado por cuatro actrices). Será uno de esos encargos lo que hará que su desestabilización mental llegue a límites inimaginables, donde todo raciocinio sea anulado por la visceralidad de sus impulsos.

    Adrián Israel Caetano es un gran conocedor del cine género y un experto a la hora de tomar diferentes elementos de cada uno y con eso armar una película única. Mala no es la excepción a la regla. Presentada como una fábula moderna sobre la venganza, el relato mezcla el thriller con el suspenso, el melodrama con el terror y la denuncia social con la acción. Desde su inicio todo está propuesto desde la inverosimilitud y buscar un verosímil a partir del momento en que Liz Solari muta en Florencia Raggi sería un error tan grave como ver el resto de la película como si se tratase de una historia “seria”.

    En Mala todo es extremo, desde el registro actoral (Ana Celentano y Juana Viale son dos claros ejemplos), la violencia de lo que muestra (no sólo sanguinariamente sino también por lo que son capaces de hacer cada uno de sus personajes), la forma de encarar la historia y llevar adelante una puesta en escena con reminiscencias a una telenovela centroamericana pero con sentido cinematográfico en su forma.

    Desde Pizza, birra, faso (1998), hasta Francia (2009), su último film estrenado hasta la fecha, Caetano ha asumido riesgos estéticos y narrativos en toda su obra. Por eso quienes busquen referencias seguro que no las encontrarán, aunque en un punto parezca cercana a Un oso rojo (2002) es tan lejana como podría ser la cercanía que tiene con Francia. Es cierto de que Mala no es una película fácil, no porque no se entienda sino por el código diferente que hay que utilizar a la hora de leer el film. Si de entrada uno se toma lo que va a ver como el delirio sanguinario que es seguramente la va a pasar bien, sino está en el lugar equivocado. Una película para divertirse, pese a que priori parezca todo lo contrario.
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  • Natal
    Natal
    EscribiendoCine
    El hijo

    Sergio Mazza, director de la recientemente estrenada Graba (2011), ofrece en Natal (2010), y según su propia definición, un reality movie sobre la llegada de su primer hijo a este mundo. Mezcla de ficción y documental, registra cámara en mano todo el proceso que alcanzará su clímax en el momento del nacimiento.

    Entre septiembre de 2008 y mayo de 2009, Sergio Mazza se dedicó a filmar todo aquello concerniente con el nacimiento de su primer hijo. Conjugando el home movie (registro cinematográfico casero) con el reality show (show de la realidad) crea un formato cinematográfico que bien podría definirse como reality movie, ya que juega con el registro documental de todo ese periodo pero a la vez utiliza una puesta en escena para ficcionalizar situaciones cotidianas y así ganar en intensidad narrativa.

    Natal no es sólo un documental sobre padres embobados ante la llegada de su primer hijo, sino que también utiliza algunos elementos cinematográficos que lo convierten en mucho más. Hay intriga, suspenso, drama, comedia y hasta su autor se da el lujo de que por momentos todo vire en un thriller psicológico para mágicamente trasladarnos de nuevo a la realidad.

    Sergio Mazza se destacó a lo largo de su cinematografía por el sentido estético con el que trabaja sus obras. Cada una está impresa de un toque diferente y personal, en dónde lo plástico es un protagonista más pero no en un sentido edulcorado sino siendo funcional al relato. Natal no es la excepción y eso se nota en el crudo poético de sus imágenes, pese a que ninguno de sus planos sea azaroso y esté en el montaje final tanto por una decisión estética como formal.

    Tal vez el caso más cercano a Natal sea Papirosen (2012) de Gastón Solnicki, aunque ambas películas sean bien diferentes y cada une tenga la suficiente identidad para dialogar por sí misma. Claro está, si el espectador está interesado en acercarse a nuevas experiencias cinematográficas, mucho más personales y menos ccondescendientes.
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  • Tres
    Tres
    EscribiendoCine
    La insoportable represión del ser

    El realizador alemán Tom Tykwer -codirector de Cloud Atlas: La Red Invisible (2012)- explora en Tres (Drei, 2010) el complejo mundo de la represión a partir tres personajes unidos entre sí por el sexo. Alejándose de toda profundidad racional, el relato conduce al espectador (y a sus actores) por un laberinto en donde el sexo sin pudores podrá ser disfrutado solo visceralmente. Sin límites y sin importar las consecuencias.

    Hanna y Simon son una pareja burguesa de profesionales que se acerca a los cuarenta años de edad. Pero un día Hanna conoce a Adam y se convierten en amantes. En simultáneo Simon, que viene de una operación por un cáncer de testículo, también se encuentra con Adam quien lo inicia en el mundo de la bisexualidad. Desconociendo que ambos comparten el mismo hombre, Hanna y Simon, vivirán situaciones de alto placer como nunca lo imaginaron. Hasta que la verdad saldrá a la luz y ya no sólo serán tres.

    Pese a que su nudo central es el sexo, Tres no es sólo una película sobre sexo sino que es mucho más profunda de lo que simplemente muestra y mucho más superficial de lo profunda que pretende ser. Es decir, ambiciona demasiado al querer meterse con temas metafísicos aunque sólo se quede en la superficie de éstos, pero contrariamente no utiliza el sexo como un elemento vacío sino que lo hace para explorar el interior de cada uno.

    Tom Tykwer expone situaciones complejas como la vida y la muerte, los pudores sexuales, la auto represión, los mandatos sociales y familiares pero sin desarrollarlos abiertamente. Sólo hay indicios o pinceladas pero no más que eso, y es ahí donde la película se pincha. Hay una clara intencionalidad en el director de que el conflicto se dé a partir de una situación en la que el ser humano se encuentra con la muerte para así provocar rupturas internas y externas, pero que es abordado sólo por momentos y de manera muy desdibujada.

    Más allá de lo pretencioso del conflicto narrativo, Tres es una película interesante de ver. Aborda un tema tabú y complejo con buen ritmo, cuenta una historia moderna, es impecable desde lo técnico y muestra a tres actores que no sólo desnudarán sus cuerpos sino también sus miedos y emociones hasta límites impensados.
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  • Civilización, un documental sobre León Ferrari
    Cuando el arte ataca

    Producido por el binomio conformado por Mariano Cohn y Gastón Duprat, hacedores de aquel fresco que ponía en crisis la crítica en el mundo del arte llamado El Artista (2009), Civilización, un documental sobre León Ferrari (2012), dirigido por Rubén Guzmán, pone el foco sobre la figura del controversial artista y su obra.

    León Ferrari no sólo es un artista plástico argentino de renombre internacional, sino también un hombre comprometido política y socialmente. A través de su obra se ha manifestado públicamente sobre dos de los temas que más lo han preocupado a lo largo de su vida: la violencia y la religión

    Con guión de Andrés Duprat (El Artista, El hombre de al lado) y la voz de Cristina Banegas actuando como un alter ego del propio León Ferrari, el documental está construido como si se tratase de una obra del propio artista. Diferentes datos biográficos y elementos plásticos van dando forma a un trabajo que funcionará como un espejo del pensamiento del hombre que retrata. A través de sus creaciones, el documental nos va transitando por la vida un hombre preocupado por la violencia institucional, las religiones, las guerras, el abuso de poder, la manipulación ideológica y la intolerancia generalizada. Sin caer en un relato clásico, la sola presencia de algunos textos escritos por Ferrari, imágenes de archivo inéditas y básicamente su obra serán suficientes para adentrarnos dentro de un mundo caracterizado por la coherencia.

    Lo más atractivo de esta obra de Rubén Guzmán es que no sólo es una película biográfica sino que también es un manifiesto contra la violencia. Su primera mitad es tan contundente que dejará al espectador sin palabras. Sobre la segunda se focaliza más sobre la vida de Ferrari y como su obra va atravesando cada momento significativo.

    En un año en donde el documental fue la gran estrella del cine argentino, Civilización, un documental sobre León Ferrari da muestras como todavía se pueda innovar sobre un género sin necesidad de apelar al clasisismo y de como un artista puede a través de su obra hablar mucho más que con palabras (y con ésta hacer una película que narre su vida).
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  • La noche del chihuahua
    La noche del chihuahua
    EscribiendoCine
    ¡Socorro! Me convertí en perro

    Concebida originalmente para su distribución online, La noche del chihuahua (2012) podrá verse en pantalla grande luego del éxito obtenido en el circuito de festivales. Guillermo Grillo, tras su ópera prima Fantasma de Buenos Aires (2009), vuelve a incursionar en el género fantasioso con una comedia absurda que remite al denominado cine “clase b”.

    Juan (Benjamín Rojas), quien recién se ha mudado a su nuevo departamento, concreta a través de las redes sociales una cita con una chica gótica. Pero antes de que ésta llegue caerá un amigo con un terrible problema: lo ha mordido un hombre lobo, y como es luna llena teme mutar en lobizón. Lo que parecía que iba a ser una noche romántica entre dos se convertirá en un desfile de estrafalarios personajes que incluirán a una ex novia, un sacerdote y una extraña mujer que no se sabe por qué le abre la puerta del edificio a todos los involucrados.

    La noche del chihuahua está construida en base al absurdo, con elementos típicos del cine de terror, pero llevados a la comedia. A partir de situaciones de total inverosimilitud, Guillermo Grillo ofrece una historia originada desde la típica leyenda del hombre lobo pero reversionada al hombre perro. Pese a tener todos los clichés del género de terror, estos son trabajados de tal forma que provocan risa en lugar de miedo. Por supuesto, gracias también a un grupo de actores que transmiten a través de la pantalla la misma energía que se nota había en el set de filmación.

    Rodada casi en su totalidad en un mismo ambiente, el director despliega toda la técnica cinematográfica en la forma que elige para encuadrar cada plano. La cámara estará colocada buscando angulaciones, picados y contrapicados atípicos en el cine. Ampliando, de esta forma, el espacio y otorgándole dinamismo a cada escena sin caer en la fragmentación y la velocidad en el montaje.

    Pese a no ser un producto que en un principio estaba destinado a la pantalla grande, La noche del chihuahua es mucho más digno que otros que sí. Sin un gran presupuesto, pero con una buena idea se pueden hacer grandes cosas. Incluso una buena película.
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  • Diablo
    Diablo
    EscribiendoCine
    El Inca del Sinaí

    Ganadora de la Competencia Argentina del 26 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata Diablo, (2011), del periodista y realizador Nicanor Loreti, apuesta a lo mejor del cine de género con excelentes resultados tanto en lo narrativo como en lo estético.

    Diablo centra su relato en la relación entre un ex boxeador, que tras matar a su contrincante en el ring se ve obligado a retirase, y su primo, un típico porteño que busca embocar un negocio para así salvarse el resto de su vida. Ambos se verán envueltos en una extraña carnicería humana al mejor estilo Perros de la calle (Reservoir Dogs, 1992) o Machete (2011). Pero Diablo no es sólo una película con escenas sanguinarias sino que va mucho más allá.

    Desde lo estético Loreti propone un recorrido visual mediante la utilización de encuadres atípicos. Juega con la cámara para que cada plano salga de lo convencional, provocando rupturas desde lo artístico. Hay picados, contrapicados, planos cenitales, flashbacks, flashforwards, pero no con una concesión formal sino para, contrariamente, desorientar al espectador ante lo que puede llegar a venir, y así evitar caer en la previsibilidad sensorial.

    Juan Palomino logra un trabajo sin precedentes, tanto en lo físico como en lo mental, su construcción de Marcos Waisberg, a quien en sus buenos tiempos apodaban "El Inca del Sinaí", es sorprendente y natural. Lejos lo mejor de su carrera. Sergio Boris, como el primo descerebrado, Luis Ziembrowski y Luis Aranosky logran el contrapeso justo para la historia. Mientras que Palomino trabaja desde lo cerebral y la intuición los otros lo hacen desde la visceralidad.

    Diablo apuesta a un cine diferente, un cine de género “tarantinesco”, en el que la violencia es la protagonista, los borbotones de sangre el condimento infaltable, y lo inverosímil lo imprescindible para llegar a buen puerto. Un tipo de cine, muchas veces realizado de manera indie, que se está abriendo camino con resultados asombrosos y Loreti así lo confirma. Excelente de principio a final.
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  • Zuloak
    Zuloak
    EscribiendoCine
    Las chicas quieren rock

    El músico y cineasta vasco Fermin Muguruza realiza una exploración cinematográfica al mundo femenino de una banda de electro pop a través de un documental apócrifo en el que la música será la excusa para hablar sobre otros temas.

    Arrate Rodríguez, será la encarga de llevar adelante el relato de este falso documental en el que una chica universitaria se une a otras dos para formar una banda musical. Arrate irá filmando con una cámara de video todo el detrás de escena o backstage del grupo, para así adentrar al espectador no solo a un recorrido musical sino a un viaje por acaloradas discusiones sobre el sexo, los hombres, la globalización, las tribus urbanas, el idioma, los mandatos sociales y por supuesta el rol de la mujer hoy.

    El nuevo trabajo de Fermin Muguruza, estrenado en el Festival de Cine de San Sebastián y recientemente proyectado el Festival de Mar del Plata, está hablado completamente en euskera y desde sus primeros minutos incita a la provocación. No a una provocación vacía de contenido, sino todo lo contrario. Zuloak (2012) propone un diálogo permanente con tópicos que tienen que ver con el mundo actual –principalmente del país vasco- y con la cuestión de género. Mujeres que luchan por mantener su lugar y que rompen con los paradigmas de una sociedad machista serán el eje de la trama.

    Algo anárquico en su concepción, transgresor en la forma de elegir llevar adelante un relato con muchos vaivenes y en donde no queda bien definido cuanto hay de ficción y cuanto de realidad, Zuloak es una película que no busca la conformidad (ni la complicidad) del espectador, sino más bien su rechazo. Tal vez por tocar temas molestos para una sociedad algo pacata y conservadora.
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  • Las malas intenciones
    Las malas intenciones
    EscribiendoCine
    Años de plomo

    Ganadora de la competencia latinoamericana del 26 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, la coproducción peruano – argentina Las malas intenciones (2011) recorre, a través de la mirada de una niña, los terroríficos años 80 en el Perú.

    Cayetana (Fátima Buntinx), una niña de nueve años de clase social acomodada e hija de padres separados, se siente abandonada por sus progenitores. Cuando su madre queda embarazada nuevamente, la muchacha comenzará con un trato hostil hacia su entorno. En paralelo asistiremos a una serie de acontecimientos sociopolíticos que metafóricamente estarán relacionados con el comportamiento de Cayetana.

    La ópera prima de Rosario Garcia-Montero reconstruye los peores años de la historia social y política del Perú a través de la visión de una niña, cuya historia personal establecerá un paralelismo con lo que está ocurriendo en ese momento.

    La ofensiva de Cayetana hacia su familia estará en la misma línea que la hostilidad social que van atravesando los días del país. Situada en 1982, año en que el terrorismo comenzaba a vislumbrarse, Las malas intenciones va rearmando ese momento de manera simbólica. La representación estará en Cayetana y su forma de actuar. La vida y la muerte, lo nuevo y lo viejo, el pasado y el futuro. Símbolos y metáforas para narrar un hecho real desde una perspectiva completamente diferente, perfilada a través de una familia y como lo que sucede en su seno puede aplicarse a toda una sociedad.

    Las malas intenciones, pese a tener algunos momentos demasiados discursivos y una excesiva duración, es coherente con lo que propone. Gracias a una realizadora que tuvo bien en claro que contar, sin apelar al golpe bajo, y una pequeña gran actriz que supo llevar adelante un relato complejo.
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  • Dulce de leche
    Dulce de leche
    EscribiendoCine
    El primer amor, el mismo dolor

    Dulce de leche (2011), la nueva película del realizador Mariano Galperín (El delantal de Lili, 2004), radica en la relación amorosa que entablan dos adolescentes interpretados por Ailín Salas y Camilo Cuello Vitale.

    En Dulce de leche Luis y Anita van conociéndose mientras viven un intenso romance adolescente. La vida en el pueblo es bastante abúlica y ellos la ven pasar entre besos, caricias y dulce de leche.

    Galperín trabaja la película a través de una serie de códigos que quedan de manifiesto ni bien se produce el primer cruce entre los dos personajes. La química entre ambos es tan creíble y mágica que resulta imposible no creerse lo que la historia cuenta y como la actúan.

    Dulce de leche funciona como una película de iniciación en la que los personajes irán creciendo a medida que el relato avance y la historia se vaya complicando, aunque siempre sin perder el humor y la ironía que le imprime la frescura de ser joven y rebelde.

    El autor retrata con maestría ese mundo de cambios y conflictos, en donde el choque generacional es imposible de evitar y los adultos pasan a ser los malvados de la historia, pero siempre desde el punto de vista de los jóvenes.

    Más allá de ciertos subrayados innecesarios –el fotograma final es uno de ellos-, Dulce de leche es una apuesta libre de prejuicios sobre los inicios en el amor y ese pasaje tan difícil que es convertirse en adulto. Con muy buenos resultados técnicos, narrativos y actorales se construye un fresco sobre la adolescencia de hoy desde la inocencia, el amor y el sabor del dulce de leche.
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  • Néstor Kirchner, la película
    En nuestros corazones para siempre

    Néstor Kirchner, La Película (2012) es en sí misma una obra compleja que será juzgada mayoritariamente por su ideología más allá de los valores cinematográficos que pueda llegar a tener. El documental de Paula de Luque seguramente va a generar las mismas reacciones que la figura del ex mandatario -amores desmedidos y odios desenfrenados- y traspasará las críticas políticas por sobre las cinematográficas. Aunque será imposible que pase desapercibida.

    Fallecido el 27 de octubre de 2010, Néstor Kirchner, pasó por todos los eslabones a los que un político puede aspirar. Fue intendente, gobernador y finalmente presidente. Asumió la conducción del país en medio de una las peores crisis económicas y éticas de la historia. Pero más allá de eso también fue un hombre, un hijo, un hermano, un padre, un amigo, un marido y un militante de la justicia en todas sus posibles acepciones.

    Paula de Luque construye un relato sobre la figura del hombre por sobre lo que podría haber sido el mito. Para hacerlo toma diferentes testimonios de seres cercanos a él para así reconstruir a la persona que fue íntimamente. Voces en off sin identificar, entrevistados frente a cámara y material auditivo de archivo se intercalarán con videos, fotos y material aportado por gente anónima con otros filmados exclusivamente para la película.

    Néstor Kirchner, La Película está plagada de personajes cercanos, pero también de gente común que por algún motivo tuvo un vínculo con el ex presidente, cómo de imágenes de archivo, muchas inéditas, que lo muestran en una faceta que no difieren en nada de la imagen pública que uno pueda llegar a tener de él: un hombre cuyas convicciones e ideales lo siguieron hasta su muerte y fue capaz de darlo todo por su gente.

    Un furioso inicio de un país en llamas, con una seguidilla de imágenes elocuentes, determinará en cómo se encuadradará su figura dentro del documental. Será contrapuesta a los diferentes hechos históricos recientes (y no tanto) que fueron marcando su vida y por ende también la de Argentina como una nación libre y soberana. Paula de Luque es una cineasta con vuelo poético, cuya obra está plagada de metáforas y símbolos a los que Néstor Kirchner, La Película no es ajeno. El uso de separadores, con diferentes imágenes naturales y coloridas hasta la saturación, marca un tono esperanzador después de cada momento trágico. Incluso la representación de la muerte resulta un verdadero hallazgo, con homenaje a Leonardo Favio incluido.

    Néstor Kirchner, La Película es un tributo cinematográfico al hombre que fue una de las figuras políticas más importante de la historia contemporánea argentina. Una película sobre el hombre que estará en muchos de nuestros corazones para siempre y que nunca podremos olvidar. Simplemente eso.
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  • De los barrios, arte
    De los barrios, arte
    EscribiendoCine
    Artistas mirando al oeste

    De los barrios, Arte (2012) es un registro documental sobre cómo artistas plásticos -profesionales y amateurs- , de diferentes barrios del oeste porteño, encontraron en el arte la catársis de la vida.

    Fernando Romanazzo filma de manera artesanal, casi de la misma manera que pintan los artistas retratados en la obra, a diferentes personajes que encontraron en la plástica, no sólo una vocación verdadera y única, sino también, una manera de interrelacionarse con el barrio que habitan.

    Desde lo formal, De los barrios, Arte está construida desde la simpleza. Sin grandes pretensiones técnicas ni estéticas, se nota más las ganas por hacer que los recursos con los que se contaron. Para ser justos hay que admitir algunos desajustes en el montaje, que por ahí queda un poco añejo en situaciones como los fundidos de los cuadros con la realidad. Se entiende el concepto plástico al que el realizador apunta, pero técnicamente se ve viejo si se compara con otros casos en el que se combinan técnicas digitales, aunque por cierto más costosas y menos artesanales.

    Además de la pintura, Fernando Romanazzo focaliza en la elección del lugar de los artistas para llevar adelante sus obras, que no es otro que el oeste porteño. A partir de éste común denominador se provoca un diálogo entre el hombre y su hábitat que termina siendo el núcleo esencial de la película, aunque se trabaje desde un segundo plano inconsciente.

    Más allá de lo técnico, De los barrios, Arte es un producto logrado que habla del arte, del barrio y de la vocación, pero también de como puede cambiarle la vida a una persona, sea artista profesional o simplemente un jubilado, si durante una hora del día toma un pincel para abstraerse de la realidad y se permite soñar con un mundo que está más allá de la Gral. Paz (o del oeste).

    Nota: De los barrios, Arte se proyecta acompañado del cortometraje Boteros (2011), de Martín Turrnes.
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  • Porfirio
    Porfirio
    EscribiendoCine
    Posiciones encontradas: Ética y Estética

    Porfirio (2011) es un film extremo que genera la disyuntiva sobre si está bien o no someter a su protagonista a una serie de situaciones humillantes, para recrear el sufrimiento vivido, pese a ser necesario para alcanzar la representación total del dolor y obtener un resultado artístico pocas veces visto.

    Alejandro Landes (Cocalero , 2007) cuenta desde la ficción una historia real protagonizada por los mismos personajes implicados en el hecho. Porfirio Ramirez, un inválido motriz, que sufrió un accidente laboral que lo dejó en sillas de ruedas, lucha día tras día contra la burocracia estatal para conseguir un rédito económico. Hasta que cansado de tantas vueltas pergeña cometer un atentado aéreo con dos granadas escondidas entre sus pañales. Este caso fue real y sucedió en Colombia hace algunos años atrás.

    Porfirio es un film contradictorio que lleva a tomar posiciones encontradas sobre la ética y la estética. Desde lo formal resulta más que interesante la forma en que Landes eligió para llevar adelante el relato desde un marco ficcional. Todo lo que vemos fue real y sus actores son los mismos que lo protagonizaron, pero no deja de ser una puesta en escena por más que dé la sensación que se está frente a un documental de observación. Hay rupturas estéticas y narrativas que lo convierten en un film apasionante y único.

    Donde más ruido puede hacer Porfirio es en lo ético. Y la pregunta es si era necesario someter al protagonista a situaciones extremas de humillación física, sexual y emocional. Para ésta pregunta las respuestas pueden ser varias o tal vez no las halla. Hipotéticamente si uno accede a realizar las premisas que se le piden hay un común acuerdo, pero si dichas acciones se hicieron mediante la manipulación ¿son valederas? Preguntas que abren un debate sobre lo ético más allá de estético.

    Porfirio es una película de rupturas que, pese a los cuestionamientos que cada uno le pueda hacer sobre las formas para generar un hecho artístico, hay que ver casi por obligación. Aunque el debate sobre los límites entre el cine y las formas elegidas para llevar adelante una representación esté abierto.
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  • Otros silencios
    Otros silencios
    EscribiendoCine
    Pecado y redención

    La segunda película del director argentino radicado en Francia Santiago Amigorena (Algunos días en septiembre, 2006) podría definirse como un western moderno en el que una mujer busca saciar su dolor mediante la venganza.

    Mary (la actriz canadiense Marie-Josée Croze), es una mujer policía canadiense que a los pocos minutos de comenzado el film le matan a su marido y su pequeño hijo. A partir de ese instante atravesará todo el continente para matar a Pablito Medina (Ignacio Rogers): un muchacho argentino que asesinó por encargo. Venganza por venganza

    Otros silencios (2010) es un film ambiguo y eso es lo que termina por volverlo interesante. Santiago Amigorena construye un relato sobre la venganza y el perdón a partir de la dosis exacta de información. El espectador, como sus protagonistas, nunca sabrá más allá de lo que sucede. Es decir que irá develando el misterio y encontrando explicaciones casi de la misma forma que lo hacen los implicados en el entramado policial.

    Con un estilo más europeo que argentino, a pesar de que la trama se desarrolla entre Canadá y Argentina, el realizador logra un film sencillo y minimalista, con una gran puesta visual producto de los paisajes norteños elegidos y el gran trabajo fotográfico de Lucio Bonelli, que va tomando fuerza a medida que los protagonistas avanzan en sus intenciones. Y aunque parezca que algunas situaciones quedan fuera del contexto serán éstas las determinantes para entender los cambios internos que se producen en cada uno de los implicados.

    Otros silencios, planteado como el juego del gato y el ratón, habla mucho más de lo que calla. Y ése el verdadero logro de Amigorena, saber contar una historia construida sobre lo que no se dice, pero si se hace.
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  • El cuarto de Leo
    El cuarto de Leo
    EscribiendoCine
    Cuando no se puede aceptar la realidad

    El cuarto de Leo (2009) está más allá de la temática gay que aborda en un primer plano. Es una película sobre la aceptación, en donde todos sus personajes atravesarán ese estado agobiante de no querer - o no poder - hacerse cargo de la realidad que los atraviesa.

    Leo (interpretado por Martín Rodríguez) es un muchacho de veintipico que está a punto de recibirse, alquila un cuarto en la casa de un amigo y tiene una novia con la que le cuesta conectarse sexualmente. Leo atraviesa un estado de transición en el que sabe que quiere estar con hombres, pero en el que no puede hacerse cargo abiertamente de lo que le pasa. Pero no solo Leo no puede reconocer su realidad, sino también todos los personajes que lo circundan aunque las razones sean muy diferentes.

    Enrique Buchichio ofrece un film intimista sobre la aceptación, centrado en un personaje que no puede asumir su homosexualidad. Leo conocerá a Sebas (Gerardo Begérez) y ambos vivirán un apasionado romance que no saldrá de ese cuarto al que hace referencia el título, pese a que Sebas quiera llevar una vida más allá del encierro. Pero también se encontrará con Caro, una compañera del colegio que atraviesa un estado depresivo a partir de un hecho trágico, a la que “usará” inconscientemente como pantalla. Aunque Leo, sin proponérselo, los terminará lastimando a ambos producto de sus indecisiones. El cuarto de Leo no sólo es el título del film, también es la metáfora perfecta para describir su esencia. Ese cuarto es su mundo, el único espacio donde Leo puede ser la persona que quiere, sin miedos ni impostaciones.

    No hay que ver El cuarto de Leo como una película gay (aunque nadie sabe bien que sería una película gay, o acaso las que cuentan con un relato heterosexual se las denomina como tal) sino como una historia de personajes que no pueden aceptar lo que les pasa en esta vida. Y esto no tiene que ver sólo con la sexualidad, sino también con las perdidas, la muerte, el paso del tiempo, la madurez, las culpas, el deseo, la familia y todos aquellos motivos que llevan a una persona estar en contra de la integridad y la felicidad. ¿Acaso hay otra vida para vivir como uno realmente es? No, la vida está aquí y vale la pena animarse a vivirla, a pesar del dolor.
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  • Sibila
    Sibila
    EscribiendoCine
    ¿Mejor olvidarte?

    En Sibila (2012) Teresa Arredondo (realizadora chilena afincada en Argentina) construye, a través de una historia familiar, un documental con una fuerte envergadura política y social.

    Sybila (el personaje) es la tía de la realizadora, pero ese no es sólo el mérito por el que Arredondo decide llevar su historia al cine. Sybila estuvo presa durante quince tras haber sido acusada por un tribunal peruano de haber sido partícipe del grupo terrorista Sendero Luminoso. La directora, que vivió durante toda su vida rodeada de un silencio negador sobre su tía, decide interpelar a su familia (y frente a una cámara) para averiguar las razones que llevaron al entorno a ocultar/negar su presencia, para así reconstruir desde la alegoría toda una época política y social marcada por el terrorismo de estado.

    La autora erige un documental en primera persona a partir de su propia ausencia (aunque parezca contradictorio) frente a la cámara. Será ella quien se encargará de llevar adelante el relato pero desde la mirada de una cámara subjetiva, que tendrá un protagonismo único y revelador. La directora indaga el por qué la familia decidió mediante un pacto de silencio explicito (o no) hacer desaparecer de la memoria a Sybila. Metáfora perfecta que podría trasladarse a toda una sociedad que ocultó desaparecidos, violaciones a los derechos humanos y crímenes de lesa humanidad.

    El documental, que comienza con una interpelación familiar sobre un ser olvidado, está trabajado a partir del suspenso que genera la no aparición frente a cámara de ese ser que todos quieren olvidar. Revelar la aparición o no de Sybila en el film sería privar al espectador del suspenso que la directora creó y que es uno de los grandes aciertos que tiene la estructura narrativa a la hora de concebir un documental diferente con toques "hitchcockianos".

    Sibila, que ganó la competencia de Derechos Humanos del último BAFICI, es lejos una alegoría sobre la memoria, los desaparecidos, la mentira y la verdad que Teresa Arredondo, aún sin proponérselo, concibió cuando empezó a preguntar por Sybila, una mujer a la que su propia familia eligió hacer desaparecer de la memoria.
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  • Longchamps
    Longchamps
    EscribiendoCine
    Experimentar los límites

    Así como los daneses Lars von Trier y Thomas Vintenberg idearon el Dogma 95, se podría decir que Andrés Andreani es el precursor de un nuevo movimiento cinematográfico concebido desde una matriz aún más experimental. 8 cámaras, 24 actores y una casa darán como resultado Longchamps (2012), uno de las películas más transgresoras del año.

    Supongamos que una guerra nuclear está por estallar y 24 personas, que apenas se conocen, quedan atrapadas dentro de una casa sin poder atravesar la valla que los separa del mundo. Lo que comenzará siendo un simple refugio terminará convirtiéndose en una pequeña guerra interna dentro de una lucha global.

    Longchamps es un film experimental y debe ser leído (y visto) como tal. 8 cámaras filmaron al unísono -y durante una hora- diferentes situaciones que ocurrían dentro de una casa donde 24 actores interactuaban entre sí diferentes situaciones bajo un dominador común. Cada cámara filmaba cada escena en tiempo real, como si se tratase de un ejercicio teatral donde había una clara puesta en escena llevada a los extremos del realismo, y que luego en el montaje adquiriría cohesión con el resto de lo que se había filmado. De la misma manera que uno arma un rompecabezas Andreani construyó la trama argumental de Longchamps. Fragmentos disociados que confluyeron en un todo.

    Sin más pretensiones que las de experimentar las formas de llegar a contar una historia desde un cine de rupturas cinematográficas, Andrés Andreani, que ya había provocado un quiebre narrativo con Novak (2009), vuelve con un relato mucho más radical y audaz, en donde se anulan todas las limitaciones posibles tanto creativas, artísticas, de producción y hasta de exhibición.

    De la misma forma que lo hizo el Dogma 95 y todo lo que vino después, Longchamps es una apuesta a un cine diferente, border, que pone al espectador en crisis permanente sobre lo que está viendo y como lo está leyendo. Un espectáculo visual donde no existe la complacencia, ni para quienes están adentro, ni para quienes están afuera.
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  • Rawson
    Rawson
    EscribiendoCine
    ¿El silencio es sagrado?

    Nahuel Machesich y Luciano Zito ponen de manifiesto en Rawson (2012) el silencio cómplice de toda una población sobre los sucesos acontecidos en una de las cárceles más famosas del país que, durante los años de la dictadura, sirvió como centro de detención de presos políticos.

    En Rawson, Nahuel Machesich oficia como un curioso detective cuyo objetivo es el de desentramar la historia de silencio que, de manera implícita, mantiene la población del lugar sobre los años en los que la cárcel funcionó siendo un centro de detención y tortura de presos políticos. Silencio que sigue persistiendo en el tiempo, como si callando se negara lo acontecido.

    La historia está planteada a partir de las vivencias personales y dudas del mismo protagonista y codirector. Tras irse de la ciudad que lo vio crecer, Nahuel vuelve años más tarde para averiguar por qué nadie habla del tema y todos actúan con normalidad como si nada hubiera pasado. Así Machesich, a modo de catarsis personal cerrará un círculo de dudas que comienza con una interpelación hacia sus padres y que terminará en Jorge Tomasso, un ex represor que camina por la ciudad con una impunidad difícil de creer. Mientras en el medio del conflicto aparecerán diferentes personajes que ayudarán (o no) a éste inquieto protagonista a esclarecer el porqué de sus dudas sobre el misterio del silencio impune.

    La película, que inicia con la llegada del hijo pródigo a la ciudad, está planteada desde una serie de preguntas que el protagonista se hace sobre lo que a su entender podrían ser los causales. Este juego detectivesco en el que un joven vuelve a sus orígenes para saciar las dudas buscando un porqué al silencio que rodea a toda una población, es lo que vuelve interesante al relato que además provoca una ruptura en la narrativa documental a la hora de contar una historia: la utilización de la primera persona en la que el ego del protagonista está ausente, a diferencia de otros casos donde éste se pone por encima de la historia pasando a ser más importante que la meta.

    Hay quienes dicen que no existen las casualidades y que todo es producto de una causalidad. Pero causal o casual Rawson se estrena a días de que los responsables de la Masacre de Trelew fueron condenados a prisión perpetua por delitos de lesa humanidad. Y así como Nahuel Machesich cerró un círculo de dudas sobre el silencio de un pueblo que prefirió callar que gritar, la justicia cerró un círculo de impunidad sobre uno de las tantas atrocidades cometidas por las diferentes dictaduras que gobernaron Argentina y de las que nadie debería callarse a la hora de decir la verdad. Algo que la gente de Rawson debiera aplicar.
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  • El notificador
    El notificador
    EscribiendoCine
    Con la mochila puesta

    En El Notificador (2011), Blas Eloy Martínez construye un relato metafórico sobre los mandatos sociales a través de la visión de un empleado judicial que no puede sacarse –literalmente- la mochila heredada de su padre que carga sobre su espalda.

    Eloy (otra gran actuación de Ignacio Toselli) está cercano a los cuarenta años y su vida pasa por lo más absoluta rutina. Tiene una novia con la que convive, un trabajo de notificador judicial que le lleva la mayor parte del día y una mochila heredada de su padre con todo el peso que eso conlleva. En síntesis Eloy vive entre la infelicidad negada y el peso de llegar a ser lo que él ni siquiera sabe.

    Blas Eloy Martínez - junto a su coguionista Cecilia Priego (Familia Tipo, 2009) - pone todo el peso de la trama en el personaje de Eloy y por ende en quien es el encargado de ponerlo en escena. En una relación directa podemos decir que ambos cargan con el peso. El actor con el de llevar la historia adelante sin flaquear en ningún momento. Mientras que el personaje llevará consigo el peso de los mandatos sociales representados en la mochila que cargará durante todo el relato, aunque la pierda o se rompa nunca podrá deshacerse de ella, como tampoco de los mandatos.

    El Notificador es una película metafórica, que si bien en un primer plano se centra en la vida de un muchacho y la relación con su trabajo la historia va por otro lado, un costado mucho más psicológico y menos literal. El costado de la vida que se tiene y si en realidad es la que se eligió o se impuso.

    Apostando mucho más a la comedia externa a pesar del drama interno que pone de manifiesto, Blas Eloy Martínez sumerge al espectador en un laberinto de dilemas sobre el conformismo de ser lo que quisieron que seamos y la lucha por ser lo que en realidad se quiere, claro está, a través del relato border de un muchacho que a diario debe de lidiar con una serie de personajes que conducirán la historia por un camino mucho menos filosófico y mucho más grotesco. Una inteligente "comedia" melodramática que invita a reflexionar.
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  • Alumbrando en la oscuridad
    Sobre padres e hijos (adoptivos)

    Alumbrando en la Oscuridad (2012), documental de Fermín Rivera y Mónica Gazpio, focaliza sobre el tema de la adopción, pero no desde el marco legal sino desde lo afectivo, a partir de testimonios reales y otros ficcionalizados.

    Casi una hora bastará para que el dúo de realizadores ponga en escena una serie de testimonios verdaderos, que se intercalan con algunos dramatizados por reconocidos actores como Laura Azcurra, Osvaldo Laport o Celina Font, para construir un relato sobre la adopción y sus vínculos. Tópicos como la decisión, el entorno, la relación social y las formas serán tratados desde una visión humana y natural sin indagar demasiado en los mecanismos y las trabas burocráticas que hacen que muchas veces se torne en una pesadilla.

    El documental no sólo se centraliza en los padres que toman esa decisión trascendental sino que también se nutre de testimonios de hijos adoptivos, hoy ya mayores que exponen desde diferentes perspectivas como canalizaron el hecho al enterarse de que no eran hijos biológicos. De esta forma Alumbrando en la Oscuridad ofrece una mirada distinta sobre el tema abordando el conflicto desde todos los ángulos afectivos por encima de los legales, y ahí es en donde gana dramáticamente.

    A pesar de contar con un formato bastante televisivo, espacio donde tal vez podría funcionar mejor, Alumbrando en la Oscuridad intenta de mostrar, a partir de historias reales, los diferentes mecanismos afectivos de la adopción, con una estructura dinámica, alejada de lo teórico y lo legal, aportando su granito de arena a una problemática que bien podría dejar de serlo, para convertirse en algo tan natural como dar a luz.
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  • Cornelia frente al espejo
    Alma en pena

    En Cornelia frente al espejo (2012), la primera obra de Silvina Ocampo que consigue una transposición cinematográfica, una mujer que quiere morir y ser salvada al unísono es la encargada de llevar adelante un maravilloso relato de género fantástico.

    Cornelia, interpretada magistralmente por Eugenia Capizzano, se enfrenta a los fantasmas de su pasado, mientras un estado de letal agonía se apodera de su cuerpo y alma. Cornelia ha decido morir envenenada y es en esa transición entre la vida y la muerte que se enfrentará a tres seres que no serán otra cosa que el reflejo de ella misma.

    Daniel Rosenfeld (La quimera de los héroes, 2003) logra mantener intactos los diálogos originales del cuento sin que pierdan peso en la traslación cinematográfica, cobrando fuerza a través de una puesta en escena armonizada por las composiciones musicales que el notable Jorge Arriagada creó como si tratase de una pieza de ballet, y que la fotografía de Matías Mesa refleja en imágenes que se asemejan a pinturas con vida propia.

    De tinte surrealista, aunque de género fantástico, Cornelia frente al espejo es una obra que necesita de un espectador ávido de nuevas experiencias cinematográficas, no se va a encontrar con un cine que apuesta al minimalismo pero tampoco con un relato clásico, sino que más bien deberá someterse a un estado de ensoñación, de magia pura, de juegos exquisitos, un cine en donde todo funciona en base a un texto que cobra vida en la piel de cuatro maravillosos actores que hablan a través de sus vísceras.

    Cornelia frente al espejo invita a vivir una experiencia única, que no tiene comparación alguna con nada que ya se haya visto, conduciendo al espectador, de la misma forma que lo hace con Cornelia, por una serie de laberintos sensoriales que no necesitarán ningún tipo de explicación. Sólo disfrute.
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  • Montenegro
    Montenegro
    EscribiendoCine
    El poder de la observación

    Jorge Gaggero, el mismo de aquella película que desnudaba la hipocresía de una clase media venida a menos llamada Cama adentro (2004), regresa al cine ocho años después con un hipnótico documental sobre la soledad.

    En Montenegro (2011) Gaggero observa sin perturbar. Montenegro es un hombre que vive solo, en medio de la nada, con la única compañía de unos perros. Montenegro no tiene ningún tipo de contacto con el mundo exterior salvo una relación, más forzada que por elección, con César, un vecino que se dedica a criar chanchos. Así es la vida de Montenegro, un hombre al que le vida le pasa por delante de sus ojos sin llegar a inmutarlo.

    En escasos 50 minutos la cámara de Gaggero observa lo que pasa en ese mundo aislado y estudia casi antropológicamente lo que sucede por la cabeza de un hombre que disfruta de la más absoluta soledad. A partir de esa indagación, en la que las palabras no existen, se construye una historia que podría funcionar como una ficción si uno no supiera que está ante una realidad. Montenegro encuentra sus puntos de contactos en obras como La libertad (2001), de Lisandro Alonso o en el cine del catalán Albert Serra más que en lo que se podría entender como un documental clásico, y eso es lo que lo vuelve interesante dentro del género.

    Filmada magistralmente, cada plano se asemeja al más puro realismo, Montenegro hace foco en lo visual gracias a la fotografía de Daniel Ortega, acompañado por el propio realizador, y también en la sonoridad, donde el ruido ambiente y la musicalidad de los acordes compuestos por Sebastián Escofet intervienen ante el silencio de su protagonista.

    Jorge Gaggero que había dado que hablar hace unos años perfilándose como un gran narrador de ficciones urbanas, se alejó de todos los pronósticos para ofrecer un documental minimalista, despojado de artilugios y con el foco puesto en la observación de un hombre suburbano.
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  • El amigo alemán
    El amigo alemán
    EscribiendoCine
    Entre la historia y el amor

    El amigo alemán (2012) funciona como un viaje por casi medio siglo argentino-germano, estableciendo un paralelismo entre el nazismo y la última dictadura militar argentina a través de la historia de amor entre una judía y un descendiente de nazis.

    En el inicio del relato vemos a una mujer de unos 30 largos años emprendiendo un viaje en tren, señal indicadora de que lo que vamos a ver de ahora en más no será otra cosa que un recorrido a través de un tiempo pasado. Flashback mediante, la acción se ubica en la caída del gobierno del Gral. Perón y nos presenta a dos niños, vecinos entre sí, con padres alemanes, que se afincaron en la Argentina escapándose de su país. Los padres de ella, huyendo del nazismo, mientras los de él huyeron por ser nazis. Pese a estar en bandos opuestos Sulamit y Friedrich entablarán una amistad que se irá convirtiendo en un amor que prevalecerá a través del tiempo.

    La realizadora argentina radicada en Alemania Jeanine Meerapfel (La amiga, 1989) presenta un relato pintoresco pero que pierde al querer abarcar demasiados temas a la vez. En poco más de 90 minutos transita por el nazismo, el judaísmo, la guerrilla latinoamericana, la dictadura militar, los presos políticos, los desaparecidos, las Madres de Plaza de Mayo, las luchas estudiantiles europeas, la recuperación de tierras aborígenes, etc, etc, etc. Temas que se convierten en viñetas de un momento histórico determinado que sólo serán tocados superficialmente y sin ningún tipo de profundización.

    El hilo conductor para llevar al espectador por este paseo histórico será una relación amorosa que se irá armando y desarmando a través del tiempo, y que tanto Celeste Cid como el actor alemán Max Riemelt llevan con altura y buena química. La película tiene un plus que es la fotogenia de Celeste Cid, un ángel que hace que la cámara la ame. En cuanto a lo técnico, sin ser una gran producción y por tratarse de una historia de época, se resuelven muy bien algunos temas mediante la utilización de planos cerrados (sobre todo en las locaciones de Argentina) y apostando a los personajes por sobre el espacio. Para el empleo del tiempo se utilizan elipsis bien aprovechadas y que en ningún momento dificultarán la ubicación en el espectador.

    El amigo alemán quiere abarcar mucho y es ahí en donde pierde, pero pese a eso logra el propósito de contar un cuento de amor atravesando transversalmente la historia germano-argentina de los peores años que a ambos países les tocó vivir. Sin dudas hubiese funcionado mejor como telefilm que como apuesta cinematográfica, pero peso a eso no deja de ser un producto digno que se puede ver y disfrutar gracias a los actores que dejan el alma en cada escena.
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  • Schafhaus, casa de ovejas
    Volver para entender

    Schafhaus, casa de ovejas (2011), de Alberto Masliah, es un oscuro film, rodado en Neuquén, sobre un hijo de desaparecidos radicado en Alemania que a su regreso al país deberá enfrentarse con un pasado oculto y un presente revelador.

    Protagonizado por Sergio Surraco, Bernarda Pagés, Guido Massri y María Fiorentino, Schafhaus, casa de ovejas narra la vida de Ernesto, un joven que vuelve a Argentina luego de años de exilio para solucionar unos temas referidos a la empresa familiar. Es en ese viaje que Ernesto descubrirá que su historia no es cómo él la conocía, debiendo enfrentarse a la verdad para conocer su propia identidad.

    Producto de las casualidades o causalidades, Schafhaus, casa de ovejas se estrena junto a otra película de características similares como lo es El amigo alemán (2012). Tanto en la una como en la otra se focaliza sobre el tema de la identidad y de un pasado de mentiras que en ambos casos afectan el presente de los protagonistas. La diferencia principal entre una y otra es que mientras en la segunda adquiere mayor protagonismo la historia de amor en la primera estará en un segundo plano.

    Alberto Masliah propone un relato clásico, que apela al dinamismo narrativo con toda la atención puesta en las actuaciones y en lo visual. Con toques de melodrama mezclado con denuncia social, Schafhaus, casa de ovejas busca la emoción complice del espectador para contar una historia que una vez más vuelve para cerrar las heridas que dejó un pasado atroz y así reconstruir el presente.
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  • Días de vinilo
    Días de vinilo
    EscribiendoCine
    Friends Will Be Friends

    Gabriel Nesci, creador de la serie televisiva Todos contra Juan, debuta en el cine con Días de vinilo (2012), una comedia con trasfondo romántico pero con el eje del conflicto puesto en la amistad a partir de un vinculo musical.

    Cuatro amigos de la infancia, cercanos a los cuarenta años, cuyos lazos permanecen intactos a lo largo del tiempo, vivirán al unísono una crisis personal producto de un conflicto amoroso, poniendo a prueba la amistad que los une.

    Días de vinilo es una película coral donde cuatro parejas atravesarán los diferentes estadíos de una relación, desde el primer encuentro, el casamiento, la traición, la infidelidad y la ruptura. Cada uno de los protagonistas vivirá uno (o varios) de estos momentos tan comunes a lo largo de una relación. La diferencia con otras películas que abordan el mismo tema, como podría ser (500) días con ella ((500) Days of Summer, 2009), es que el autor en vez de narrarlos a través de una sola pareja, los desdobla en cuatro protagonistas, unidos por un vículo amistoso, y en un mismo espacio temporal.

    Narrativamente la historia funciona con una extructura clásica en forma de sitcon, con un ritmo bastante inusitado. Es creíble en lo que cuenta (y como lo cuenta) y logra que uno encuentre cierta identificación con algún que otro personaje. Pero por sobre todas las cosas también es graciosa, recurriendo al gag constante, rápido, efectista e inteligente. Algo no muy frecuente en el cine actual.

    Uno de los elementos excluyentes en Días de vinilo es la música. La misma funciona como el soundtrack de la vida y el realizador (que también es músico) la incluyó como un protagonista más, siendo determinante en cada uno de los episodios. Una banda sonora que contiene una variedad de temas de autores que van desde Morrisey hasta una canción original que interpreta el personaje de Emilia Attias, articula la trama de la misma forma que sucede en Alta fidelidad (High Fidelity, 2000), aquella película de culto de Stephen Frears, pero que salvo por la música como hilo conductor poco tiene que ver con ésta, pese a que muchos no puedan evitar compararla.

    Gabriel Nesci, que ya había demostrado ser un buen guionista y director de televisión, aprueba su primera experiencia cinematográfica, pero dejando una puerta abierta para dar mucho más. Días de vinilo está bien narrada, bien actuada (excelentes Maricel Álvarez e Ignacio Toselli que merecen un párrafo aparte), tiene una puesta de cámaras moderna, en donde el personaje que lleva la acción estará siempre en el centro de la escena, y el soundtrack es más que acertado. En síntesis: una película para reír, cantar y, por sobre todas las cosas, amar. ¿Se puede pedir algo más?
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  • Infancia clandestina
    Infancia clandestina
    EscribiendoCine
    La (otra) historia oficial

    La ópera prima de ficción de Benjamín Ávila (Nietos (Identidad y memoria), 2004) Infancia Clandestina (2012) es una de esas películas que puede gustar más o menos (y eso va a depender únicamente de la subjetividad del espectador) pero que resulta incuestionable desde todos los sentidos.

    La historia se sitúa en Argentina, año 1979, cuando en plena dictadura militar, una familia de revolucionarios, decide volver al país, tras el exilio, para continuar con la lucha armada. La trama toma el punto de vista de Juan, un preadolescente que vive entre la anormal/normal vida que sus padres eligieron y los cambios internos/externos que su crecimiento va provocando.

    Qué Infancia Clandestina esté producida por Luis Puenzo, ganador del Oscar por La historia oficial (1985), no es un hecho casual ya que en un punto (y sin develar demasiados detalles) la película de Ávila podría funcionar como una precuela de su antecesora. El desenlace de una bien podría haber sido el comienzo de la otra, aunque sólo sea producto de una casualidad ya que Infancia Clandestina está basada en la propia realidad de su realizador hijo de madre desaparecida.

    Uno de los grandes logros del film y que no se da muy habitualmente en la ficción, es el de nunca perder el punto de vista. Siempre la trama seguirá la versión Juan sobre los hechos y de como él los vive. Por eso resulta más que correcto utilizar la técnica de animación para mostrar los enfrentamientos armados entre la guerrilla y las fuerzas paramilitares, siendo la forma con que un chico de su edad puede vivir algo tan terrible, aunque en su mente lo asimile casi como un juego.

    Infancia Clandestina, muestra otro lado de la guerrilla, no el estereotipo ni el clisé, sino el costado más familiar, muestra a personas simples que luchaban por un ideal, seres humanos que tenían familia, festejaban cumpleaños, e hijos que se iban de campamento, aunque vivieran con nombres falsos y en vez de maní con chocolate fabricaran granadas. El gran acierto de Benjamín Ávila es no recurrir nunca al golpe bajo, y en cierta forma tiene que ver con el punto de vista elegido para llevar adelante el relato. La infancia hace ver la vida de otra manera aunque todo lo que te rodea sea terriblemente trágico y eso es lo que la película quiere mostrar.

    Benjamín Ávila no sólo se rodeó de un gran equipo técnico sino de grandes actores, aunque algunos pequeños en edad como el caso del extraordinario Teo Gutiérrez Moreno. Qué decir de Ernesto Alterio, del uruguayo César Troncoso al que ya habíamos visto lucirse en El baño del Papa (2007), o de la siempre notable Cristina Banegas, si están todos perfectos. Pero una vez la que se lleva los mayores aplausos es Natalia Oreiro, una gran actriz que se supera día a día, película a película, momento a momento. El personaje más potente de una carrera cinematográfica destinada a ser cada vez más brillante.

    Si La historia oficial fue el primer Oscar para el cine argentino, Infancia Clandestina tiene todos los condimentos para salir a pelear por el tercero. Porque podrá gustar o no, pero nadie podrá decir que no es una gran película, que detrás hay una gran historia de amor, un buen director, actores capaces de construir personajes creíbles y que tanto técnica como narrativamente es incuestionable. Sin duda es la película que nos trae la historia que nunca nos contaron para meterse de lleno en la historia del mejor cine argentino. Excelente.
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  • El periodista
    El periodista
    EscribiendoCine
    La Independencia

    Autofinanciándose sus propias producciones, Diego Recalde es uno de los más independientes directores argentinos. Tras su notable debut con Sidra (2010) y la recientemente estrenada Habano y cigarrillos (2008) se sigue jugando por estéticas y lenguajes que se alejan de todas las convencionalidades, generando un debate sobre el cine y sus formas.

    El Periodista (2012) es un híbrido en su especie. Mezcla de ficción y documental maneja los códigos de un humor que rara vez puede verse en la pantalla. Inclasificable dentro de un género, como podría ser la película Peter Capusotto y sus 3 Dimensiones (2012), la trama se resume como la historia de un periodista que manipula a sus entrevistados para que digan lo que él quiere y así falsear la información.

    Si en Sidra Recalde construyó una película mediante la utilización de la foto fija, en El Periodista lo hace a partir de un trabajo de campo documental del que participan seres anónimos que no saben que serán parte de una película. Como separadores utiliza algunos sketchs unipersonales y otros en los que interactúa (o no) con títeres.

    Sin duda, El Periodista hubiese sido más transgresora algunos años atrás en donde todavía los medios profesaban la “independencia”, mostrando lo que a las corporaciones les interesaba dar a conocer para sus propios lobbys empresariales. Hoy ya todos sabemos para qué lado juega cada uno y cuales son sus conveniencias, aunque no está de más volver a remarcarlo con la acidez y la desfachatez con la que lo hace Diego Recalde.

    Se puede acusar a El Periodista de estar más cercano a un programa de TV que a una película, de ser un poco reiterativo, de cierto oportunismo, pero en el fondo es la manifestación artística más de una persona que autofinancia sus propios proyectos, los estrena dónde y cómo puede, sin ningún tipo de concesiones más allá de las autoimpuestas. En conclusión una manifestación puramente artística.

    Después de ver tanta carencia de ideas (propia y ajena) subsidiada por organismos oficiales o privados, que alguien pueda hacer lo que quiere, sin pedirle plata a nadie y que el resultado sea óptimo, merece al menos una oportunidad. Y si bien Recalde puede dar mucho más, éste periodista vale la pena más allá de lo que hace por cómo lo hace.
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  • Papirosen
    Papirosen
    EscribiendoCine
    Familia para amar

    En Papirosen (2011) Gastón Solnicki propone a través del formato del home movie un recorrido visual por cuatro generaciones de su familia y de como fueron afectados por los cambios acaecidos durante casi un siglo de vida.

    Solnicki comenzó a filmar a su familia cuando nació su sobrino Mateo. Durante diez años recopiló imágenes de fiestas, vacaciones, comidas, encuentros y desencuentros entre su abuela, padres, hermanos y sobrinos. Son momentos congelados en un tiempo que sirven para dialogar sobre un pasado que comenzó con el holocausto judío y cuyo desenlace se encuentra en el presente de una familia que pudo mantenerse unida a pesar de las vicisitudes de la vida.

    Ganadora de la competencia argentina en la última edición del BAFICI, Papirosen es tal vez la mejor película sobre la familia, la tradición y el judaísmo que el cine argentino haya mostrado alguna vez. El también realizador de süden (2009) rompe con todos los prejuicios y filma en la intimidad absoluta de su núcleo familiar, para acercarnos una historia coral, fragmentada y sin ningún tipo de concesiones, tanto para los espectadores como para los integrantes del seno familiar.

    Papirosen no es un film convencional, su relato no sigue un hilo narrativo, ni siquiera una cohesión. Sus historias y personajes van y vienen en la trama como lo hacen en la vida. Son imágenes sueltas, algunas casuales, otras preconcebidas, sobre la vida misma de una familia judío argentina y todo lo eso representa.

    Alejado de todas las convenciones posibles, Gastón Solnicki apuesta a una historia radical para hacer catarsis familiar a través de una película única en su estilo y forma.
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  • Mientras duermes
    Mientras duermes
    EscribiendoCine
    Portero de noche

    El cine español ha mostrado en los últimos años un gran crecimiento con productos que apuestan a la masividad sin descuidar el nivel autoral. Mientras duermes (2011) reconfirma ese buen momento creativo como también las dotes actorales de Luis Tosar.

    Cillian es el portero de un edificio madrileño. Su vida transcurre entre la observación de quienes habitan el lugar y las tareas encomendadas. Pero Cillian tiene una doble vida por las noches. Entrar a los departamentos, drogar a quienes los habitan y abusar de ellos sexualmente. Pero no con todos, sólo lo hará con quienes demuestran vivir en felicidad. Y eso es lo que le pasará a la bella, joven y luminosa nueva vecina del 8 B, quien en cuestión de días verá como su vida se torna en una pesadilla de la que ya no podrá escapar.

    Jaume Balagueró, creador de exponentes del género como Rec (2007) o Frágiles (2005), trabaja la historia a partir de un guion potente en el que no se dejan cabos sueltos y que a la vez combina diferentes elementos del thriller, el suspense, el terror, el drama y el policial. Todo esto da como como resultado una historia en la que se mantiene al espectador en vilo permanente, producto del despiste que provocará cada vuelta de tuerca y cambio de género. Cuando creerá que la trama va por un costado un vuelco dramático lo llevará al opuesto, haciendo que los hechos sean cada más fuertes y desconcertantes.

    Otro de los puntos fuertes de Mientras duermes radica en lo actoral. Luis Tosar vuelve a poner toda la carne en el asador para crear un personaje de dos caras opuestas. El querible Cillian que se brinda en cuerpo y alma durante el día, y el déspota psicótico capaz de lo peor que actúa por las noches. Una de las mejores actuaciones de este actor que supo lucirse en películas tan disimiles entre sí como Te doy mis ojos (2003), Celda 211 (2009) y También la lluvia (2010).

    Siguiendo la línea que supo imponer el cine español en los últimos años, Mientras duermes se encuadra dentro un género que además de la dosis justa de suspenso, acción y terror ofrece calidad y una actuación memorable de Luis Tosar.
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  • ¡Vivan las antípodas!
    Debajo del mundo

    ¡Vivan las Antípodas! (2011) es una coproducción rusa-argentina-alemana-holandesa y chilena que plantea la hipótesis de que si se atraviesa el planeta transversalmente se puede llegar a otro país ubicado justo debajo de uno.

    De carácter documental, el realizador ruso toma cuatro pares de lugares opuestos, ubicados a la inversa del planeta, y los enfrenta, desde las imágenes, formulando una teoría sobre como en lo antagónico hay más similitudes que diferencias. Argentina y China, España y Nueva Zelanda, Chile y Rusia, Botswana y Hawai son las antípodas que Victor Kossakovsky plantea en un éxperimento único.

    En ¡Vivan las Antípodas! Victor Kossakovsky trabaja las imágenes como si fueran diferentes texturas y juega a enfrentarlas entre sí, para así trasladarnos por el interior de un laberinto borgeano del que resulta imposible poder escapar. La cultura, lo sociológico, la política y la diversidad son tratados con una estilización como muy pocas veces el cine se atrevió a utilizar, sin por eso caer en lo abyecto y banal.

    Con un interesante trabajo sonoro y un impactante despliegue estético, Victor Kossakovsky coloca la cámara en lugares atípicos para lograr encuadres perfectos, en los que la plástica se apodera de la pantalla y los sentidos. ¡Vivan las Antípodas! pierde en la excesiva duración de su metraje pero gana en belleza cinematográfica. Recomendada para ver en pantalla gigante y con todos los sentidos bien despiertos.
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  • Los guerreros de la luz
    Historias del trabajo mexicano

    En épocas en que el género documental demostró un fuerte crecimiento en cuanto a lo estético y narrativo Los guerreros de la luz (2011) funciona más como un trabajo institucional que como una obra cinematográfica, sin siquiera proponer un debate o invitar al espectador a dialogar con el film.

    Dirigido por Valentín Santana Los guerreros de la luz se construye a partir de testimonios de los obreros que trabajan en el montaje de la Hidroeléctrica Presa la Yesca (México), la más grande de toda Latinoamérica, albergando a miles de personas que lo han dejado todo para darle a sus familias un mejor pasar, pese a un coqueteo permanente con la muerte.

    La peor falencia que presenta el relato es su abordaje, demasiado básico y corporativo para los tiempos que corren, en el que a pesar de focalizar sobre lo humano no busca crear un conflicto sobre las condiciones de trabajo. Testimonios de una decena de trabajadores muestran un panorama de la fauna humana heterogénea que conforma ese universo laboral. Desde ingenieros hasta simples empleadas domésticas que tienen el común denominador de haber dejado una vida afuera, y que hoy viven el presente visionando un futuro diferente.

    Los guerreros de la luz tal vez sea interesante para un estudio antropológico sobre las condiciones laborales estatales en México o sobre las decisiones que llevan a una persona a arriesgarlo todo por el futuro. Pero desde lo cinematográfico y narrativo resulta tan básico, monótono y primitivo como un programa de televisión, en donde lo más rescatable es la banda sonora y alguna que otra historia. No mucho más que buenas intenciones.
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  • El legado de Bourne
    El legado de Bourne
    EscribiendoCine
    ¿Qué hago en Manila?

    El legado de Bourne (The Bourne Legacy, 2012) no es otra película sobre Jason Bourne, sino una historia derivada a partir del personaje que interpretó Matt Damon y que sólo coexistirá como una parte secundaria del relato del film que dirige Tony Gilroy (Michael Clayton, 2007).

    Luego de que la situación de Jason Bourne se hiciera pública, el Ministerio de Defensa decide eliminar a los seis agentes del programa Outcome diseñados para actuar en soledad durante operaciones de largo tiempo. Pero algo saldrá mal y el agente Aaron Cross escapará de una muerte anunciada. De ahí en más todos los agentes secretos del estado lo buscarán para que la misión alcance el éxito esperado y ya no queden pistas que delaten el accionar de los programas de gobierno.

    Tony Gilroy, autor de la trilogía que protagonizó Matt Damon, es un gran creador de thrillers políticos al que le gusta conducir a sus personajes (y a los espectadores) por laberintos narrativos, creando un estado de confusión que le es funcional para tapar los grandes baches que sus guiones presentan, pero que gracias a las subtramas que va armando, manipula al espectador para que pierda la cohesión y pase por alto situaciones confusas o no resueltas. Sumado a que la génesis de Bourne se destaca por los saltos narrativos y temporales, la presentación del conflicto y del personaje que hace Gilroy en El legado de Bourne es un rompecabezas imposible de armar en su primera hora, algo que además vuelve a la trama morosa y bastante densa.

    Si Matt Damon es un ser totalmente apático y dicha característica le había ayudado a crear un personaje que generaba una total empatía con el espectador ante su ausencia de carisma, Jeremy Renner es un discípulo perfecto. Aaron Cross bien podría ser Jason Bourne o viceversa. Actores que físicamente no dan como recios pero que su ausencia de gracia los termina volviendo seres displicentes.

    Si la densidad inundad la primera parte del relato esto se revierte ante un desenlace vertiginoso, en donde los personajes se trasladarán a Manila y atravesarán la ciudad haciéndole honor al Bourne de Paul Greengrass, aunque su legado este muy lejos de alcanzarlo. Persecuciones que no soportarían una disección fílmica pero que en el contexto global son funcionales a lo que uno espera de este tipo de producciones, hacen que al amenos uno se enganche con la trama sobre el final.

    El legado de Bourne bien podría llamarse de cualquier forma, de Bourne sólo quedó el programa que el Ministerio de Defensa trata de desarticular, y algunos actores en roles secundarios. El resto una película acción más que sin duda no entrará en la historia del cine. De Bourne poco y nada.
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  • Historias que sólo existen al ser recordadas
    Fotos del alma

    En Historias que sólo existen al ser recordadas (Historias que só existem quando lembradas, 2011), la realizadora brasileña Julia Murat aborda el género del realismo mágico, ubicando la historia de una anciana que recuerda su pasado en un imaginario y desértico pueblo olvidado en el tiempo, con una puesta en escena sublíme para los sentidos.

    Madalena es una panadera que habita el imaginario pueblo de Jotuomba, desolado por un tiempo que lo vio morir como a todas sus riquezas y habitantes. Madalena vive de los recuerdos a través de la memoria de su marido muerto. Relatos de amor, odio, vida y muerte arman una historia de tinte fantástico que cautivarán a Rita, una joven fotógrafa en busca de trenes abandonados que encontrará en Madalena y Jotuomba el onirismo para un retrato perfecto.

    El realismo mágico, género tratado por la literatura latinoamericana, nunca encontró en el cine alguien que pudiera plasmarlo en imágenes sin que perdiera ese halo de fantasía y realidad que lo caracteriza. De mucha fuerza en lo narrativo, la transposición cinematográfica de un género que juega con la imaginación del receptor terminaba naufragando en un océano empalagoso. Pero, a diferencia de otros trabajos, la ópera prima de Julia Murat logra conjugar todos los elementos necesarios para deleitar a través de los sentidos, poniendo la palabra en función de la imagen.

    Film mínimo, en donde es más lo que se insinúa que lo que se dice, la realizadora logra convertir el minimalismo narrativo en un relato netamente plástico a través de un trabajo pictórico, producto de la dominante fotografía de Lucio Bonelli. El también DF de films suburbanos como La araña vampiro (2012) trabaja la imagen a partir del envejecimiento y el viraje del color como si se tratase de viejas fotos, en combinación con lo que el relato va contando y que es la forma elegida por Murat para llevar adelante una puesta en escena con imágenes centradas, donde cada plano se asemeja a un cuadro del pintor Caravaggio.

    Historias que sólo existen al ser recordadas no sólo es un film mágico sino que también está construido abordando el género documental. Una sagaz investigación muestra como viven los habitantes del Vale do Paraíba, la zona en la que se ubica geográficamente el imaginario Jotuomba, una de las regiones más ricas de Brasil en los años 30 y que hoy se encuentra en un abandono permanente. Las cartas de Madalena trasladarán al espectador a esa época, mientras las fotografías de Rita mostrarán la decadencia presente. Combinación de palabras con imágenes darán como resultado un estado onírico en el que se conjugarán el pasado con el presente para crear un tiempo irreal, imposible de describir con palabras.

    Si la literatura dio grandes exponentes del género como Gabriel García Márquez o Jorge Luis Borges, el cine les rinde tributo a través de la exquisita elegancia estilística de Julia Murat en Historias que sólo existen al ser recordadas. Una película para deleitar los sentidos y los corazones de los que buscan un cine en su esencia más pura.
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  • La era del rock
    La era del rock
    EscribiendoCine
    Queríamos tanto a Glee

    Es casi imposible no entablar un paralelismo entre La era del Rock (Rock of Ages, 2012) y Glee, la serie éxito de los últimos años, creada por Ryan Murphy, que marcó un antes y después en la forma de encarar los musicales en el cine y la TV.

    Adam Shankman dirige una típica historia de amor, basada en la comedia musical que se convirtió en uno de los sucesos de Broadway, ambientada sobre finales de la década del 80, y cuya trama se arma a partir de emblemáticas canciones de la época en la voz de los protagonistas del film. Sherrie, una chica pueblerina que viene a Hollywood a probar suerte, y Drew, en la piel de la nueva star latina Diego Boneta, vivirán los vaivenes de un romance complicado con un fondo rocker. En paralelo asistirán a los últimos días de The Bourbon Room, el epicentro de la movida musical, que servirá como escenario para la despedida de la banda que lidera Stacee Jaxx personificado por Tom Cruise.

    Con estos ingredientes y ante una vuelta retro de todo aquello que tiene que ver con los años 80 uno aspira al menos a ver un film entretenido y honesto. Pero no es así. La era del Rock falla en todo. Un casting que no convence, integrado por actores que ni cantan ni bailan, coreografías chatas, demasiadas subtramas que no conducen a nada, un guion previsible, edulcorante en exceso, y mucho clichés que más que el homenaje a una época pareciera ser un manotón de ahogado para rescatar del naufragio a un producto tedioso. Si en algo funciona Glee es en que todos esos elementos están bien conjugados, y si bien es cierto que por ahí también es edulcorado el resultado final termina siendo muy superior.

    Salvo por la cuestión generacional de volver a escuchar esas canciones que marcaron a los que hoy rondan las cuatro décadas, para el resto de los públicos La era del Rock no producirá ningún efecto secundario. Únicamente el de haber pasado casi dos horas viendo una soporífera historia de amor, con una olvidable actuación de Tom Cruise emulando a un rock star en decadencia. Si lo que quiere es una comedia musical pop/rock será mejor comprarse el CD The Best of 80 y todas las temporadas de Glee.
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  • Dos más dos
    Dos más dos
    EscribiendoCine
    Ni son ni se hacen

    Dos más Dos (2012), de Diego Kaplan, articula su trama a partir del tema de los tabúes sexuales con un tono de comedia adulta. El film, con muchos puntos de contacto con lo que fue aquella recordada serie que se llamó Son o se hacen, que el mismo Kaplan dirigió revolucionando la TV de finales de los 90, es un producto industrial de gran factura técnica, un guion que apunta a un público con ganas de debatir y muy buen nivel actoral.

    A finales del siglo pasado la televisión argentina ponía al aire, en el viejo canal 9 de Alejandro Romay, una de las comedias más inteligentes que la TV local dio en toda su historia. En ella cuatro jóvenes actores experimentaban una serie de encuentros y desencuentros, pero desde una ambigua mirada sobre el sexo y el amor. Son o se hacen se convirtió con el tiempo en una serie de culto y su director Diego Kaplan se perfiló como una de las jóvenes promesas de la nueva generación de cineastas. Tuvieron que pasar cerca de 15 años de aquella interesante experiencia para que su mentor vuelva a transitar por una historia con muchos puntos de contacto en aquella emblemática serie.

    En Dos más Dos los personajes de Adrián Suar y Juan Minujín son socios y amigos. Ambos están casados con dos bellas mujeres interpretadas por Julieta Dìaz y Carla Peterson, respectivamente. Mientras los primeros llevan una vida más conservadora y con pocos matices, los segundos la viven más libremente y sin ningún tipo de prejuicios, al punto de practicar el intercambio de parejas, algo que el personaje de Suar no puede permitirse ni en sus más íntimos sueños. Pero tarde o temprano lo convencerán y un día probará. A partir de ahí ya nada será igual.

    El cine argentino trabajó la comedia con disímiles resultados, donde muchas veces se ponía más énfasis en un elenco convocante que en contar una buena historia, provocando una dicotomía entre público y crítica. Todo cambió cuando aparecieron autores y directores que, además de ofrecer un producto industrial, fueron bien recibidos por la crítica. Películas como las de Juan Taratuto o Hernán Goldfrid, con guiones de Pablo Solarz o Patricio Vega lograron la combinación cuasi perfecta entre público y crítica. Por este camino viene Diego Kaplan que, tras su incursión en Igualita a mí (2010), regresa al cine con una comedia adulta, sostenida con un sólido guion de Juan Vera y Daniel Cúparo, que falla sólo cuando se vuelca a un desenlace melodramático y moralizador, algo que resta en lugar de sumar.

    Uno de los puntos fuertes de Dos más Dos está puesto en lo actoral. Hay grandes trabajos de Juan Minujín y Julieta Dìaz, quienes sin duda pueden atravesar todos los géneros componiendo personajes opuestos entre sí y evitando caer en el estereotipo. Tanto Carla Peterson como Adrián Suar complementan sin desentonar luciendo sus dotes de grandes comediantes.

    Si Son o se hacen fue una bocanada de aire puro destinado a un publico entre cool y pensante, también lo es Dos más Dos, ya sea por su temática como por su estética visual. Y aunque los tiempos cambiaron y hoy los tabúes son otros, Diego Kaplan vuelve a poner sobre la mesa el tema de la experimentación sexual desde un lugar inteligente, que más allá de hacer reír también hace pensar sobre la pareja, el sexo y de cuanto uno se pierde por no animarse a más. O no.
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  • Buenas noches, España
    Buenas noches, España
    EscribiendoCine
    Viaje lisérgico

    El filipino Raya Martin es uno de los cineastas que más ha dado que hablar en el circuito festivalero de los últimos años. Su forma de abordar temas históricos desde una perspectiva surrealista y nada complaciente lo ha llevado a la cima entre aquellos ven al cine como un arte radical y no convencional.

    Buenas Noches, España (2011) es un viaje por España a partir de la idea de la teletransportación. La leyenda de un soldado filipino que fue teletransportado hasta la ciudad de México a fines del siglo XVI le servirá a Raya Martin para reinterpretar la historia y trasladarla a la España actual donde un hombre y una mujer realizarán-al mejor estilo de una road movie- un viaje transversal.

    El controversial realizador que no utiliza el diálogo, aunque sí el sonido en diferentes planos, propone una road movie lisérgica desde la composición de una imagen en la que se vira el color a diferentes tonalidades, y en la que la saturación del mismo pasa a ser un un protagonista casi excluyente de una película trabajada a partir de la experimentación. Martin manipula la imagen como si tratase de collage en el que se combinan diversos elementos superpuestos entre sí para provocar sensaciones lejanas a la realidad.

    Así como la imagen toma un protagonismo especial por la forma en que la trabaja, también el sonido jugará un rol importante gracias a la utilización de una banda sonora en la que se armoniza música, ambiente y efectos que servirán para remarcar una escena, un movimiento o simplemente por estar.

    Muy pocas veces, fuera de festivales o ciclos, uno como espectador tiene la posibilidad de asistir a ver un cine en el que un director se da el lujo de jugar con todo lo que muchos otros no se permiten, sea por los motivos que fuesen. En Buenas Noches, España menos la lógica después todo está permitido, hasta la posibilidad de sentir que lo que vivimos fue nuestro propio viaje lisérgico, lejos de la realidad y sin explicación alguna.
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  • Cuentas del alma. Confesiones de una guerrillera
    La entrevista

    Cuentas del alma - Confesiones de una guerrillera (2012) es un documental periodístico, dirigido por Mario Bomheker, cuyo valor radica más en la confesión frente a cámara de Miriam P., una ex guerrillera arrepentida, que en la forma cinematográfica de encararlo.

    El 24 de marzo de 1976, día del golpe militar argentino, Miriam, una guerrillera, aparece frente a las cámaras de la TV local para confesar el arrepentimiento de su accionar como militante del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP). Mario Bomheker, director del film, se siente movilizado por su confesión pero nunca más sabe nada de ella hasta que años atrás se entera que vive en Israel. Cuentas del alma - Confesiones de una guerrillera es el relato presente de una mujer frente a cámara sobre los motivos que la llevaron a participar del ERP, su captura, el arrepentimiento, la traición que vieron sus correligionarios, el exilio y la vida después de todo.

    Cuentas del alma - Confesiones de una guerrillera tiene un formato casi televisivo, donde un entrevistado sentado frente a una cámara fija habla durante cerca de 70 minutos y sólo será interrumpido por alguna pregunta del entrevistador-director, similar a lo que se vio en La secretaria de Hitler (Im toten Winkel - Hitlers Sekretärin, 2002). Pero es cierto que en estos casos la palabra pasa a ser la protagonista por sobre las imágenes que enmarcarían el relato dentro de un contexto, sacándole la fuerza que tiene por sí misma. Miriam habla, se confiesa por primera vez tras treinta años de ausencia y cuenta una verdad que hasta el día de hoy ni el cine ni la televisión mostraron.

    Con un valor testimonial que supera cualquier crítica sobre la forma, Cuentas del alma - Confesiones de una guerrillera es sin duda una de las películas más valiosas sobre la revisión histórica de los años más infames de nuestro país en la voz de una de sus protagonistas.
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  • El otro fútbol
    El otro fútbol
    EscribiendoCine
    Tesis sobre la pasión

    En El otro fútbol (2012), Federico Peretti propone un recorrido sociológico azarozo por sobre diversos equipos de fútbol del ascenso, con la mirada puesta no tanto en la práctica deportiva sino en la pasión que provoca en jugadores e hinchas llevar en el alma los colores del club que representan.

    El fútbol, tal vez el deporte que más amores y odios despierta por estos lados del mundo, ha sido objeto de diversos films que lo mostraron tanto desde la ficción como del documental. Pero más allá de los equipos convocantes -o conocidos- que vemos a menudo por la TV, son cerca de 400 los que están afiliados a la AFA (Asociación del Fútbol Argentino) que pelean semana tras semana por ascender de categoría y poder algún día jugar en Primera A. El documental de Federico Peretti muestra todo aquello que lejos de los "millones" y el "glamour" futbolero hace que metafóricamente se deje la vida por lo que más se ama: el cuadro del que se es hincha.

    El otro fútbol presenta varias miradas cinematográficas. Si bien es un documental, también es una road movie que recorre la Argentina de Ushuaia a La Quiaca mostrando las diferentes formas de vivir el fútbol. A través de varios años de investigación y filmaciones, Peretti logra una selección representativa de lo que es el ascenso argentino atravesando equipos tan dispares como el último River de Matías Almeyda o Pioneros, integrado por presos y policías de un penal de Campana, personas que vieron en el fútbol una manera de inclusión social y que, aunque parezca mentira, pueden llegar a ascender y jugar en las grandes ligas. Sin duda la historia más atrapante, pero que el director inteligentemente supo manejar para no restarle protagonismo al resto.

    Ideológicamente la visión del documental no está puesta en el fútbol como deporte sino en lo que éste moviliza a su alrededor. Por ese motivo continuamente la cámara se posará en la tribuna, el banco de suplentes, o se irá al vestuario mostrando al hincha o jugador por sobre el partido en sí mismo. Esta decisión de que mostrar y que mantener fuera del campo visual del espectador define cual es el verdadero sentido de una película sobre fútbol en el que el paradójicamente el fútbol está casi ausente.

    En los últimos tiempos numerosos documentales fueron apareciendo sobre diferentes clubes como Bichos criollos (2012), pero siempre articulados a partir del equipo por sobre el hincha. Federico Peretti logra con El otro fútbol una tesis sobre la pasión a través de estudio sociológico que va mucho más allá de lo que es fútbol en sí mismo.
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  • Historias breves 7
    Historias breves 7
    EscribiendoCine
    El Séptimo Semillero

    En Historias Breves 7 (2012), nueve noveles realizadores argentinos presentan sus experiencias cinematográficas a través de diferentes cortos que recorren el policial, el amor, la tragedia, la comedia y el drama, con resultados desparejos aunque con un gran nivel técnico.

    La "marca" Historias Breves nace en 1995 dando a conocer lo que serían los directores argentinos del futuro. De esa primera camada salieron nombres como los de Lucrecia Martel. Adrián Israel Caetano y Daniel Burman, entre otros, quienes conformaron lo que podría denominarse la generación dorada del Nuevo Cine Argentino (NCA). Luego del éxito obtenido en esa edición, Historias Breves se transformó en un formato clásico para presentar nuevos realizadores que, en muchos casos, se convierten en las caras más representativas de un cine que da que hablar en el mundo entero.

    Esta nueva edición, que ya va por la número siete, puede que no resulte la más fructífera, aunque pese a su disparidad en la selección de los cortometrajes que la integran se pueden rescatar algunos trabajos significativos. En el todo se nota un gran tratamiento visual con un fuerte sentido de la estética, pero que en mucho de los casos fracasa a la hora de contar las historias o por volver sobre temas y narrativas que remiten más al NCA que un estilo personal y vanguardista. Da la sensación de que uno ya vio lo que le están mostrando hace mucho tiempo atrás.

    Para rescatar de este colectivo cinematográfico hay dos puntos interesantes. Uno es la federalización de los proyectos seleccionados y de las locaciones utilizadas. El epicentro dejó de ser la capital argentina para trasladarse al interior del país donde el espacio utilizado y la idiosincrasia de los habitantes crean una atmósfera diferente, menos opresiva a pesar de la densidad. Además de reconfirmar que hay un cine por fuera de la gran ciudad con directores que, pese a sus altibajos, tienen ideas y ganas de contar una historia inteligente (aunque no diferente). El segundo ítem para rescatar es la vuelta al cine de género, una tendencia que se está viendo con mayor frecuencia en el cine nacional y que siempre es bien recibida.

    De entre los trabajos que componen Historias Breves 7 vale la pena prestar atención a En carne viva, de Federico Esquerro, en donde se utiliza el recurso del cine dentro del cine para narrar el día de furia de un actor con problemas a la hora de encarar el personaje de un asesino. Otros cortos destacados son los policiales Crónica de la muerte de Paco Uribe, de Santiago Canel, y Cenizas, de Gwenn Joyaux, o las diferentes historias de amor que recorren el onírico mundo adolescente en Fábula, de Agustín Falco; la perdida que se convierte en la tragedia de La última parada, dirigido por Nadia Benedicto, y la coralidad que transita el policial, la comedia, el drama y el sexo de Tres Historias Cuatro, con una original puesta de Anahí Farfan. El programa se completa con el grotesco Cuchi, de Emmanuel Moscoso; El hombre rebelde, de Martín Mainoli, y la poética de Bajo el cielo azul, de Martín Salinas.

    El tiempo dirá quienes profundizarán sus carreras o quedaran en el camino. Aunque pese a los errores y virtudes que cada trabajo pueda tener hay un logro que los une a todos en su conjunto y es ser parte de la historia que conforma este nuevo clásico llamado Historias Breves 7.
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  • Atraco!
    Atraco!
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    El misterioso robo de las joyas de Evita

    Un policial oscuro con algunos toques de comedia romántica es la propuesta del español Eduard Cortes (The Pelayos, 2012) en ¡Atraco! (2012). Film cuyo núcleo radica sobre una hipotética teoría acerca del famoso robo que sufrieran las joyas de Eva Perón a mediados de la década del 50.

    Radicado en Panamá, tras el golpe que lo derrocó, el entorno más cercano del ex presidente argentino Juan Domingo Perón planea instalarlo en España. Las finanzas no alcanzan y su mano derecha decide empeñar, sin que el general se entere, las joyas de la ex primera dama Eva Perón, guardadas en una caja de seguridad madrileña a la que solo él tiene acceso. Así las joyas de Evita irán a parar a una exclusiva joyería habitué de la esposa de Franco hasta que puedan volver a recuperarlas. Pero no todo sale bien y por un error las ve la esposa del dictador quien las quiere para ella sin que importe razón alguna. La única solución para impedir el capricho es planear un falso robo donde todos serán cómplices y nada podrá salir mal. Pero los planes fallan y lo que iba a resultar un juego de niños termina en un desastre con desenlace muy poco feliz.

    Con un elenco en el que se destacan los actores argentinos Guillermo Francella y Daniel Fanego (tal vez en el mejor personaje que haya hecho en cine) junto al histriónico Nicolás Cabré (al que si alguien le contralara sus tics televisivos podría convertirse en un actor interesante para el cine), ¡Atraco! funciona como un policial de época, con reminiscencias a películas como La fuga (2001), de Eduardo Mignona o La señal (2007), de Ricardo Darín y Martín Hodara (basada en guion de Mignona), al que Eduard Cortes le imprime algunos toques de romance y comedia gracias a un Francella que remata cada gag con el tono justo sin caer en el cliché, algo a lo que a Cabré se le va de las manos provocando una destemporalización de la época en que sucede la trama producto de una actuación no muy convincente.

    Con una puesta en escena dinámica y una impecable reconstrucción de época, ¡Atraco! también se sostiene gracias a un guion funcional y el buen manejo del género por parte de Eduard Cortes, jugando con elementos históricos, fantasía y realidad para generar una ficción en su estado más puro.

    Más allá de denotar cierta previsibilidad en el desenlace de la historia y algún que otro momento incrédulo (provocado por Cabré) ¡Atraco! es un film interesante que propone una vuelta a un cine de género industrial con resultados altamente positivos, algo que no se ve con cotidianidad, y que en esta ocasión tiene todo para no defraudar.
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  • Batman: el caballero de la noche asciende
    Y un día... Batman volvió para decir adiós

    Christopher Nolan demostró en el inicio de la trilogía su capacidad para reinventar un personaje como Batman y trasladarlo al mundo real, en donde su figura representa al héroe capaz de salvar al mundo, pero que no es más que un simbolismo de cualquier mortal capaz de ocupar ese rol. En Batman: El caballero de la noche asciende (The Dark Knight Rises, 2012) esa teoría es revalidada para producir un cierre perfecto.

    La historia nos presenta a un Bruce Wayne (y Batman) (Christian Bale) que lleva desaparecido unos ocho años. Encerrado en su casa, víctima de una depresión no tiene ningún contacto con la realidad más allá de su fiel mayordomo Alfred. Tanto alejamiento del mundo lo han llevado a la bancarrota y ya no es el millonario empresario de ciudad Gótica. Pero la aparición del villano Bane (Tom Hardy) y la bella ladrona Selina Kyle (Anne Hathaway), la Gatúbela a la que nadie llama como tal, sacarán a Wayne (y Batman) del ostracismo para poder devolverle a la ciudad la paz perdida y probarse a sí mismo que todavía hay una vida más allá de las perdidas y fracasos.

    Batman: El caballero de la noche asciende es una película de superhéroes pero bien podría no serlo. En la historia el lugar de Batman puede quedar en manos de cualquier mortal sin la necesidad de ningún tipo de poder especial más allá de la destreza fisica y mental. Nolan logra en ésta trilogía humanizar al superhéroe. Batman es un hombre como cualquier otro y su forma de actuar bien podría equiparase con la de un agente de la ley (por dar un ejemplo, pero también ser un presidente) que lucha contra la violencia, que cae prisionero, que debe ingeniárselas para escapar y que de su fuerza dependerá el futuro de la ciudad. Narrativamente la historia funciona como un film épico en donde la necesidad de la figura del héroe ausente está en un subrayado permanente.

    Christopher Nolan pone un villano con un discurso anticapitalista con el que se gana a la población instigándola a luchar contra la explotación neoliberal y los somete a un mundo en donde serán los propios habitantes de Gótica quienes impartirán la justicia, aunque más tarde quede demostrado que detrás de dicho discurso solo haya pura demagogia y éste sirva sólo para que Bane logre su cometido.

    En Batman: El caballero de la noche asciende hay secuencias memorables, batallas campales como sólo Nolan puede filmarlas, y grandes actores en personajes que le escapan de manera continúa al estereotipo con interpretaciones más cercanas a la realidad que a una ficción basada en un comic. De más está decir que su realización técnica es impecable.

    Nolan logró reinventar un personaje, trasladarlo a la actualidad y convertirlo en un hombre que asumió un rol justiciero cuando parecía que Batman nunca iba a poder desprenderse de su propio karma. El final perfecto para una trilogía que será difícil de superar. Aunque esta hipótesis sólo sea producto de la subjetividad.
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  • Nicaragua... el sueño de una generación
    Cuando la revolución dejó de ser un sueño eterno

    En Nicaragua, El Sueño de una Generación (2012) los directores Santiago Nacif Cabrera y Roberto Persano indagan desde el documental de investigación la historia de la revolución sandinista a partir de la visión de los argentinos exiliados que fueron partícipes de la misma.

    Un 19 de julio de 1979, mientras toda Latinoamérica se encontraba en manos de dictadores, en Nicaragua la Revolución Popular Sandinista derrocaba al presidente Somoza y liberaba al país de una de las más antiguas dictaduras del continente. De ella no solo participaron nicaragüenses sino también argentinos que desde el exilio veían como sus sueños revolucionarios no eran una utopía sino una realidad, aunque más no sea en un país hermano.

    Nicaragua, El Sueño de una Generación reconstruye la historia de la revolución sandinista, su triunfo, apogeo y la posterior derrota producto del neoliberalismo, con testimonios de una serie de argentinos que formaron parte de ella. Sus vivencias son contadas a cámara mientras se complementan con imágenes de archivo inéditas – entre ellos un corto animado realizado por la actual presidenta del INCAA Liliana Mazure - que ilustran los hechos y recuperan el espíritu revolucionario de una época, pero no desde el lugar de la utopía sino del hecho concreto del triunfo.

    Entre las diferentes imágenes y testimonios aparecen escenas de películas realizadas por cineastas argentinos como parte de un movimiento que hoy son un documento único para marcar los cambios producidos durante una década. Algunos acertados y otros errados. “El cine debe acompañar las transformaciones de los pueblos” dice el realizador Jorge Denti en un momento del film y es sin duda el lema que atravesará todo el relato, resumiendo el carácter revolucionario del mismo.

    Sobre el final el relato girará hacia una nueva falsa revolución, contraria a la que soñaron los sandinistas: la “antirevolución neoliberal” que se apoderó del país a finales de los años 80 con promesas de paz y bienestar económico. Una cámara rabiosa se posa sobre shoppings, hoteles cinco estrellas y hamburgueserías multinacionales para mostrar la superficialidad decorativa de las políticas excluyentes que inundarón al país. Un final ya conocido por gran parte de los latinoamericanos que nada tiene de felíz.

    Nicaragua, El Sueño de una Generación recupera una parte de la historia, no muy conocida por los argentinos, revindicando aquellos compatriotas que querían cambiar el mundo y desde la lucha y la perseverancia pudieron al menos cambiar un país.
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  • Valiente
    Valiente
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    Reino de Osos

    Valiente (Brave, 2012) es el debut de Pixar en el mundo de las princesas, eligiendo una historia en la que nuestra heroína renegará de su destino monárquico y hará todo lo posible para revertirlo.

    Mérida nació para ser reina, casarse con un caballero y seguir con la tradición familiar. Pero ella nada quiero de eso y visitará a una hechicera para que le dé una poción mágica y así pueda "cambiar" a su madre, la causante de todos sus problemas. El conflicto surgirá cuando el cambio sea literal y la reina se convierta en una osa y los príncipes en pequeños ositos. Es a partir de ese hecho que Mérida deberá hacer todo lo posible para que todo vuelva a su cauce normal, aunque su pedido haya sido cumplido.

    Un reino y una heredera destinada a cumplir con los mandatos establecidos que hará lo imposible para cambiar todo lo que lo rodea es el eje de éste conflicto de reyes, príncipes y princesas, que poco tiene que ver con las clásicas películas del género salvo la idea central y algún que otro condimento. En Valiente la protagonista no usa vestidos de lujo, ama el arco y la flecha, monta a caballo, roba dulces de la cocina y por supuesto no quiere casarse con el príncipe azul.

    Todos los tópicos básicos de los cuentos de princesas en Valiente se rompen para contar la misma historia de siempre pero desde otro lugar. Es decir que el cuento está pero los pasos para llegar al final feliz serán otros. No hay brujas malvadas, ni príncipes salvadores, ni hadas madrinas, pero si una historia sobre alguien que se propone cambiar su destino y que sabe que con esfuerzo lo conseguirá.

    No hay nada nuevo que decir a la hora de hablar de la animación de Pixar, salvo que cada día se supera más y más. El 3D hace que todo se disfrute y sirva como un complemento al que ya no tiene ningún sentido cuestionar.

    Valiente es una gran película para grandes y chicos, algo que Pixar tiene muy en claro y que en cada obra aplica a la perfección. Con todos los ingredientes que se necesitan para entretener se da vida a una historia que combina la forma con el contenido para que nadie la pase mal y todos salgan rebosantes de felicidad.
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  • Arrieros
    Arrieros
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    Clips de la vida (anti) moderna

    Arrieros (2010) es un viaje introspectivo por el seno de una familia que durante años se dedicó a al arreo de animales a través de la cordillera, reflejando los cambios que la globalización provoca en la sociedad sin que a ellos logre inmutarlos.

    El segundo film documental de Juan Baldana integra una trilogía que comenzó con Soy Huao (2010) y tendrá su desenlace con Pescadores de Manguiseco (2013). Trilogía que refleja en cada una de sus obras a un grupo social que pareciera vivir en una época diferente a la que le tocó en suerte. En Arrieros la profesión se encuentra en un fuera de campo casi permanente, siendo un factor secundario para centrarse básicamente dentro de una familia tipo alejada del mundo moderno.

    En Arrieros Juan Baldana se dedica a observar otra realidad, su cámara se inmiscuye como si se tratara de un personaje invisible que forma parte de ellos. No actúa como un ojo voyeur que los espía, sino que es alguien más dentro de esa familia. No hay juzgamientos, no hay mensajes, nada más que la observación de la realidad de quienes a su modo llevan una vida diferente con una sensibilidad única y ausente en el cine de hoy.

    Cuando el vértigo y la adrenalina dominan cada día más la vida moderna todavía quedan personas que eligen vivir en otro tiempo. Un tiempo moroso, arrítmico, pausado, donde parecieraser que el único avance está en el arreo de los animales que deben trasladar. Y para ellos es lo mejor.
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  • Pompeya
    Pompeya
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    Más que ficción

    En Pompeya (2010), primera película en soledad de Tamae Garateguy, la realizadora explora el género policial desde una búsqueda personal, jugando continuamente con la ficción dentro de la ficción.

    Un grupo de guionistas se encuentra en pleno proceso de la escritura de una nueva película. En la historia tres jóvenes marginales se verán envueltos en una guerra fría entre la mafia rusa y la coreana. ¿Cuánto hay de ficción en esa historia que transcurre en el barrio de Pompeya y cuánto de realidad? Estará en el espectador descubrirlo.

    Tamae Garateguy, una de las codirectoras de aquel fresco que se llamó Upa! Una película argentina (2007), somete al público a un relato plasmado de irracionalidad pero en tono satírico. Pompeya es una película que desde sus primeras imágenes prepara al espectador para recibir una cascada de sangre, pero también desde esos mismos planos se le avisa que lo que verá es una ficción pura dentro de la propia ficción. Aunque en algún momento los límites se rompan y como en una coctelera todo se mezcle y no sepamos bien si se está frente a la ficción que se está concibiendo para una próxima película o ésta se apoderó de la vida real del trío de autores.

    Visualmente la realizadora no se priva de mostrar nada y en primeros planos, pero no gratuitamente sino caricaturizando o dándole una vuelta de tuerca al género, al menos como éste se trabaja en Argentina. Pompeya encuentra puntos de contactos en aquel cine oriental en donde todo es tan increíble que la propia historia se ríe de si misma, elementos que tan bien supo tomar Quentin Tarantino y que Tamae Garateguy los dota de un estilo propio.

    Pompeya es una película insolente, distinta a lo poco que se hace dentro del género en estos lados del mundo, que encuentra el tono justo para plasmar en pantalla grande una historia tan increíble como real. Entretenimiento asegurado.
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  • Malón
    Malón
    EscribiendoCine
    Naturaleza muerta

    En Malón Fabián Fattore somete al espectador a un recorrido ficcional desde una búsqueda documental sobre el transcurrir de los días de un hombre al que nada controversial le sucede, pero con una subtrama que funcionará como observadora de una parte de la historia argentina.

    Sosa trabaja en un bar, vive en una pensión, está enamorado de una vecina a la que no se atreve abordar, practica box y algo de música. Sus días transcurren casi abúlicamente sin que nada lo inmute. Aunque una postal que retrata La vuelta del malón pegada en la pared del bar y las charlas sobre el peronismo de los parroquianos habitúes al lugar ingresarán a la vida de Sosa para modificar su opaca existencia.

    Fabián Fattore construye dos relatos en un solo film que atraviesan una misma historia. Uno explicito que está en primer plano y representado por la observación hacia Sosa, mientras que un relato implícito y en un segundo plano cruzará al primero. Mientras Sosa es espiado por una cámara voyeur, será éste quien a su vez observe dos tópicos presentes en la trama: el salvajismo representado en la postal y el peronismo presente en las conversaciones.

    Malón es una historia de tiempos muertos, de esas en que vemos pasar la vida real sin filtro, pero también es una película plástica con un fuerte sentido de la estética. Cada plano centrado, súper estudiado, construido desde una lógica no es azaroso, hay una composición visual en donde la saturación del calor transforma cada plano en una pintura viva en oposición a una realidad que parece muerta.

    El cine ofrece diversas posibilidades para retratar la vida y la historia, ya sea desde la ficción o el documental. Pero también desde la combinación de ambos géneros, rompiendo límites y manejando cierta ambigüedad que en Malón es funcional a lo que la película propone, y a una búsqueda personal sobre lo que es el cine.
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  • Flores del mal
    Flores del mal
    EscribiendoCine
    La vida en tiempos de Internet

    Flores del mal (Fleurs du mal, 2010), no en vano parafrasea en su título al poema del escritor francés Charles Baudelaire ya que funciona como una libre interpretación cinematográfica moderna del mencionado texto provocando una ruptura en la forma y el contenido.

    Gecko (Rachid Youcef) es un joven botones de hotel que vive libremente en la ciudad de París y cuyo hobby pareciera ser el baile. Anahita (Alice Belaïdi) una chica iraní que se hospeda en el hotel donde Gecko trabaja. A la muchacha la inunda una terrible y solitaria tristeza que será el motivo de su estadía parisina. En Teherán una serie de manifestaciones estudiantiles ponen en peligro la vida de miles de jóvenes y Anahita fue enviada casi obligada a Paris por su familia que la quiere mantener alejada del peligro. Gecko y Anahita se encontrarán en vivo y luego por chat para vivir una historia de amor, aunque esta sea sólo pasajera y llena de contradicciones. Mientras internet los una la vida real los separa.

    David Dusa ofrece una historia minimalista con solo dos personajes pero con una solvencia narrativa y cinematográfica más que interesante. En Flores del mal combina la ficción con el documental para contar un relato de amor pero también la historia de la represión estudiantil sufrida en Irán hace unos años atrás. Para eso anexa a la trama las redes sociales por donde Anahita se comunicará con sus amigos en Irán y verá todo lo que sucede a través de videos reales subidos a Youtube. La liviandad de lo que podría ser un film romántico, en el que chocan dos culturas, toma otro valor al funcionar como una película que también denuncia mostrando una dura realidad.

    En contraposición a la realidad iraní Youtube es el medio elegido por Gecko para mostrar su baile. La pasión que lo hace sentirse vivo. Y es en esta contradicción en donde el realizador pone en conflicto la utilización de las redes sociales. Estas sirven para cuestiones banales como mostrarse a los demás por el simple narcisismo propio, pero también pueden cumplir el rol de dar a conocer un hecho de violencia que de no ser por ese medio sería invisibilizado. Internet puede entretener pero también puede tener un valor social y esa termina por ser la paradoja planteada por Dusa. Dicho caso también funciona como una analogía del cine o al menos del cine que el cineasta se propuso.

    Flores del mal narra lo que podría ser una banal historia de amor que es mucho más que eso. Es una revolución cinematográfica que como su homónimo en la literatura abre un nuevo estilo cinematográfico donde la ficción se fuciona en realidad.
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  • La plegaria del vidente
    Cine de género con mayúsculas

    Con La plegaria del vidente (2011) el policial argentino demuestra que ha regresado a lo grande. La segunda película de Gonzalo Calzada (Luisa, 2008) combina el thriller psicológico, el film noir la acción, el suspenso y hasta elementos del cine de terror con una búsqueda estética poco frecuente en el cine de género local.

    La historia está basada en un hecho real ocurrido en Mar del Plata durante el año 1996 cuando una serie de prostitutas aparecieron muertas al costado de la ruta. Lo que empezó con la teoría de un asesino serial, apodado por el periodismo como “El loco de la ruta”, terminó en un ajuste de cuentas entre la policía y una organización dedicada a la trata de personas. ¿Pero el asesino serial existió? Eso es lo que trata de demostrar la película desde la ficción.

    La plegaria del vidente, adaptación de la novela homónima de Carlos Balmaceda, se centra en tres personajes centrales que serán quienes hilvanarán el relato cinematográfico. Por un lado tenemos a un obscuro y traumático comisario (Gustavo Garzón) a cargo de la investigación. Un segundo personaje será el periodista en la piel de Pompeyo Audivert, una especie de relator off que desde su posición averiguará y tratará de demostrar la propia hipótesis de los sucesos. Mientras que el último integrante de este trío será el vidente (Juan Minujín) al que hace referencia el título y quien desde visiones sobrenaturales será la otra pata en la resolución del caso.

    Con estos tres personajes protagónicos Gonzalo Calzada construye milimétricamente un policial negro en donde todas las piezas encajan a la perfección para no dejar cabos sueltos. Como todo film de género posee todas las características propias que lo identifican y que lo hacen atractivo, pero sobre todo tiene un gran trabajo visual producto de un delicado cuidado estético. Hay una puesta en escena expresionista donde la imagen saturada al máximo y la utilización de escenarios transfigurados de la realidad dan la sensación de la tenebrosidad que la historia requiere.

    Por momentos la sensación es que no estamos frente un film de ficción sino frente a un documental que reconstruye los hechos reales. Hay cierta impronta de aquel programa emblemático de la televisión argentina que se llamó El otro lado y que Fabián Polesecki llevaba adelante como una especie de periodista investigador cuyo alter ego recae ahora en el personaje de Pompeyo Audivert,algo imposible de no relacionar.

    La plegaria del vidente es un film en donde se destacan todos los elementos que hacen a que el resultado final sea brillante. Desde las actuaciones (Victoria Carreras está extraordinaria en un personaje muy chiquito pero desequilibrante), el soundtrack, la mezcla del sonido, el arte y la fotografía para concluir en un vertiginoso montaje. Todo llevado adelante por la mano de un director que entendió el género y que a pesar de no contar con grandes capitales se las ingenió para utilizar todos los recursos cinematográficos a su alcance. Si le gusta el cine de género no puede perderse esta obra maestra del cine argentino que devuelve al policial a la cima de la pirámide.
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  • Habano y cigarrillos
    Habano y cigarrillos
    EscribiendoCine
    Frustrados en Baires

    Diego Recalde estrenó hace más de un año Sidra (2010), una de las películas más experimentales que hayan podido verse dentro del circuito comercial porteño. Ahora regresa con lo que sería su anterior opus, una delirante comedia sobre el éxito y la desgracia con el eje puesto en lo narrativo.

    Habano y cigarrillos (2008) cuenta la historia de una extraña teoría acerca de la suerte. Dícese que de cada división que egresa de un colegio secundario sólo uno será tocado por la barita mágica del éxito. Al resto no les quedará otra cosa más que la frustración de no haber sido lo que tanto soñaban. Pero dicho inconveniente será revertido si se asesina al afortunado que por carácter transitivo le transmitirá la suerte a su verdugo. De ahí en más la suerte estará echada.

    Si en Sidra Recalde construía el film en base a fotografías en Habano y cigarrillos se vuelca a un formato más clásico, aunque para ser sinceros el uso predominante del plano y contraplano de la primera mitad resulta más televisivo que cinematográfico. Pese a esto hay que destacar que dicho estilo no afecta en el resultado final, con mayor frenesí en la historia que en lo visual.

    El relato puede dividirse en dos segmentos. Durante el primero se focalizará sobre el reencuentro de los compañeros de colegio luego de varios años sin verse y la relación que entablarán dos de ellos tras la reunión. En el segundo tramo el guión dará un giro hacia el género policial (sin policías) pero tratado desde el absurdo.

    Diego Recalde vuelve a demostrar cómo hacer un buen cine totalmente independiente en el que falta el dinero pero sobran las ideas. En épocas en que pareciera que todo se recicla para generar más de lo mismo, que aparezca un autor capaz de asombrarnos con una historia tan simple como delirante no hace más que hacernos imaginar la gran película que hubiera sido si contará con al menos un mínimo presupuesto.
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  • Desmadre
    Desmadre
    EscribiendoCine
    Todo sobre mi hija y yo

    Desmadre (2012) marca el debut en la dirección de la actriz Jazmín Stuart, junto al más experimentado Juan Pablo Martínez (El hombre que corría tras el viento, 2009), con una comedia dramática sobre el duro trabajo de ser madre e hija a la vez.

    Una hija adolescente que intenta crecer y una madre madura que no deja de comportarse como una adolescente son el eje del conflicto de una historia sobre la exploración del universo femenino a través de los vínculos filiales. Carla tiene 19 años y vive en Buenos Aires, su madre que hace tiempo partió rumbo a Europa regresa al país cuando su millonario marido (con el que tiene una ambigua relación) es secuestrado y deba al menos hacer acto de presencia. Dicha situación servirá como excusa para indagar los cortocircuitos que unen (y desunen) a estas dos singulares mujeres y la relación con el mundo que circunda a cada una de ellas.

    Basada en la novela del autor mexicano Guillermo Fadanelli, Para ella todo suena a Franck Pourcel, Desmadre funciona por la interesante composición que hacen de sus personajes la siempre eficaz Claudia Fontán y la versátil Florencia Otero, quienes se animan a llevar a sus personajes a límites extremos de incredibilidad a los que el talento de ambas vuelve creíble.

    Sin ser una película perfecta, hay un primer flashback algo confuso y algún que otro error fortuito, Desmadre gana ante una puesta en escena fresca, con reminiscencias pop y cierta “cosa” under que terminan por darle un toque de personalidad bastante ausente en el cine contemporáneo argentino. Una mezcla que no siempre sale bien pero que el espíritu de la novela original necesitaba para ganar fuerza en la transposición a la pantalla grande.

    Tanto para Jazmín Stuart como para Juan Pablo Martínez Desmadre resultó un primer y segundo intento, respectivamente, que bien valió la pena y que les asegura un promisorio futuro cinematográfico detrás de las cámaras, y obvio delante también.
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  • Accidentes gloriosos
    Accidentes gloriosos
    EscribiendoCine
    Surrealismo expresivo

    Si En el futuro (2010) el hilo conductor es el sexo, en Accidentes gloriosos (2011) se podría decir que su trama gira sobre varios accidentes. De esta manera Mauro Andrizzi, junto al sueco Marcus Lindeen, sumergen al espectador en un mundo surrealista de historias inexplicables que por alguna extraña razón se convierten en atrapantes.

    Con un formato experimental, los realizadores se permiten trabajar diferentes relatos independientes entre sí pero con un mismo punto de conexión: un accidente que no tiene porque ser lo que propiamente dicho entendemos como tal. Así vemos desfilar a un fotográfo que busca el accidente perfecto, un hombre tras los pasos de un chupapija o un cualquiera que encuentra las cartas de toda una vida.

    Imágenes sueltas y otras entrelazadas, algunas fotos, un registro mezcla de ficción y documental en el que el diálogo no existe y todo se articula a través de un relato over que lleva adelante la actriz Cristina Banegas, poniéndole voz y alma a cada uno de los personajes, cuyas historias dramáticas combinan el grotesco, lo absurdo y hasta la comedia trágica.

    Accidentes gloriosos se estrena junto con En el futuro conformando un díptico experimental sobre un cine al que muchas veces no se tiene acceso. Surrealismo puro en su más profunda esencia no apto para quienes buscan las convencionalidades de lo narrativo.
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  • En el futuro
    En el futuro
    EscribiendoCine
    Relatos sobre sexo de gente común

    El nuevo trabajo de Mauro Andrizzi se articula como un documental apócrifo en donde seres anónimos relatan frente a cámara su experiencia personal ante un hecho concreto relacionado con el sexo.

    En el futuro (2010), premiada en el Festival de Venecia 2010 como mejor película de temática gay, se abre con una escena furiosa de cinco minutos con besos apasionados. Nada mejor que este prólogo para introducirnos en lo que será una rareza cinematográfica, que juega con los géneros de la ficción y el documental para entrelazar sexualmente su relato.

    La fotografía en blanco y negro, exceptuando una escena armada con fotografías a color, le permite al realizador jugar con los encuadres y los desencuadres, los fueras de foco y campo y la iluminación –a veces irascible y otras opaca- para contrastar cada relato. Estos actúan de manera independiente pero se cohesionan entre sí para narrar las ausencias, las falencias, las búsquedas, los amores y la experimentación en el campo sexual y cinematográfico.

    La línea narrativa va entremezclando la comedia con el drama. Hay episodios desgarradores, otros simpáticos, algunos casuales y otros de los que uno no puede evitar el reflejo. Pero lo interesante es la forma y cómo el autor arma en algo más de 60 minutos una película apasionante (y apasionada) cuando en manos de otros podría pasar inadvertida.

    En el futuro apuesta a un cine de texturas, un cine del que se pueden desprender varias capas, del que se pueden sacar un centenar de lecturas. Un cine transgresor desde lo formal con un sentido de la estética imposible de cuestionar.
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  • Putos peronistas, cumbia del sentimiento
    Soy lo que soy

    El documental de Rodolfo Cesatti Putos Peronistas, cumbia del sentimiento (2011) transita por la organización homónima que nuclea a personas gays, lesbianas y trans para realizar un paralelismo con la política de inclusión que caracteriza al actual gobierno argentino.

    Los “Putos Peronistas” nacieron en La Matanza de 2007 cuando a finales de ese año se presentaron en la clásica marcha del orgullo gay que se realiza en la ciudad de Buenos Aires. La ópera prima de Rodolfo Cesatti propone un diálogo entre la sexualidad y la política a través de quienes militan la diversidad desde el peronismo.

    Putos Peronistas, cumbia del sentimiento es un documental periodístico pero también de observación. Es decir que se nutre de testimonios de quienes son sus protagonistas en el clásico formato de la entrevista pero también los observa en su vida diaria y militante dentro de la organización con la que luchan por sus derechos. Si hay una frase que define la conjunción entre la lucha militante y búsqueda estética del film es la que un momento dice uno de los protagonistas: “Ser gay es de Palermo, el puto es de La Matanza y peronista”. Qué más decir para puntualizar una lucha marginal que a partir de leyes como el matrimonio igualitario y la ley de género hizo visible lo que antes era invisible y que el documental refleja dentro de un tono desprolijo y sucio que se corre de la estilización banal y lo “cool”.

    Como su título lo indica se trata de "putos" y" peronistas" por eso también es un recorrido por los últimos años del gobierno de los Kirchner, sobre todo en las políticas inclusivas. Hay una línea ideológica bien marcada que no sólo está reflejada en lo político sino también en lo cinematográfico a la hora de que subrayar y que no. Tal vez con situaciones innecesarias como la muerte del ex presidente Néstor Kirchner y algunos testimonios que no aportan demasiado y quedan descontextualizados dentro de la idea central.

    Rodolfo Cesatti logra con maestría un documental homogéneo en el que se combina la política, la antropología y la sociología para lograr una tesis sobre la militancia desde la diversidad de poder elegir ser lo que queremos ser.
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  • Una cita, una fiesta y un gato negro
    Sobre la mufa y otras supersticiones

    En Una cita, una fiesta y un gato negro (2012) la novel realizadora Ana Halabe trabaja dentro del registro de la comedia, y a partir de éste género con un elemento que puede ser trágico y cómico al unísono como lo es “la mufa” y sus derivaciones.

    Gaby (Julieta Cardinali) y Felisa (Leonora Balcarce) eran amigas durante la adolescencia y hace quince años que no se ven porque Gaby le atribuye a Felisa la dote de mufa. Por una casual causalidad ambas volverán a encontrarse, y pese al rechazo de una y la necesidad de restablecer vínculos de la otra crearan una relación amor - odio. Siempre en un tono de comedia llevada a los extremos.

    Ana Halabe, quien también es coguionista, editora y autora de la música, logra una puesta en escena fresca, cargada de elementos visuales pop que remiten a la primera etapa de Pedro Almodóvar y su retrato del mundo femenino como Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón (1980) o Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988). Dicha influencia también puede notarse en la forma hiperrealista que se utiliza para mostrar a los personajes protagónicos, concebidos desde una sobreactuación preconcebida que les cae más que bien y que les ayuda a no perder el tono de victima/victimario.

    Con una estructura de comedia americana, Una cita, una fiesta y un gato negro presenta el tema de las supersticiones desde el lado del humor, pero no burlándose de quienes caen rendidos ante ellas sino desde como pueden ser una excusa para actuar de una manera o de la otra, sobre todo cuando a raíz de una rivalidad su utilización puede ser primordial para sacarse a alguien de encima sin dar las verdaderas explicaciones de tal decisión.

    Una cita, una fiesta y un gato negro es un film noble a pesar de sus fallas, y también es cierto que no pretende mucho más que hacer que el espectador pase un momento divertido y vuelva a su casa con una sonrisa en la cara luego de haber visto una comedia más. Si esa es la intención que se tiene como espectador las expectativas estarán colmadas y por ende las intenciones de sus autores también.
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  • Bichos criollos
    Bichos criollos
    EscribiendoCine
    Rojo Pasión

    El cine documental está incursionando cada vez con mayor frecuencia en el género deportivo. A interesantes trabajos como la chilena Ojos rojos (2010) o la uruguaya 3 Millones (2011) se suma la local Bichos criollos (2012), un film sobre la historia del club Argentinos Juniors.

    Fundado hace más de cien años, Argentinos Juniors o “El Bicho” es uno de los equipos nacionales al que se lo conoce como el más grande entre los chicos. A través de su historia atravesó periodos adversos pero como el ave fénix siempre resurgió de entre las cenizas. Diego Lombardi cuenta en 75 minutos la vida del club de sus amores desde la subjetividad de quien también es un hincha.

    Bichos criollos se construye a través de testimonios de ex jugadores que luego se convirtieron en estrellas del fútbol mundial como Diego Maradona, Fernando Redondo o Sergio Batista, entre otros personajes, intercalados con imágenes de archivos y una serie de fotografías que sirven para armar un collage de un club con alma de barrio.

    Lo que podría haber sido un spot institucional o un documental con un tinte más “pedagógico” cargado de datos históricos se aleja de esta concesión para convertirse en un film pasional narrado desde las entrañas del fanatismo. Si bien se lo podría acusar de carecer de objetividad también es cierto que el cine es subjetivo y que, por más que muchos lo nieguen, el punto de vista siempre es el del director y es él quien manipula al espectador para llevarlo hacia donde quiere.

    Bichos criollos no sólo es para fanáticos del fútbol (o de Argentinos Juniors) sino también es un film que sirve para acercar a todos los espectadores hacia la historia de un club que tuvo una vida de película y que ya es parte de la identidad nacional.
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  • Los padrinos de la boda
    Los amigos de mi novio

    Con guión de Dean Craig, hacedor de Muerte en un funeral (Death at a Funeral, 2007), y dirección de Stephan Elliott llega Los padrinos de la boda (A Few Best Men, 2011), una picaresca comedia que a pesar de los clichés y la previsibilidad de su historia funciona como pasatiempo casual.

    David y Mía se conocen en unas vacaciones y deciden casarse de la noche a la mañana, todo esto a pesar de los miles de kilómetros de distancia que los separan y lo poco que se conocen. Mía es australiana y la hija de un importante político. David es inglés, huérfano, y todo lo que tiene en esta vida son tres amigos a los que mejor perderlos que encontrarlos. El día de la boda llegó y David viaja con sus tres padrinos rumbo a la aventura del matrimonio, De ahí en más todo lo malo que pueda pasar en una fiesta pasará y lo peor también.

    Los padrinos de la boda es una comedia pasatista de esas a las que no se le puede pedir demasiada originalidad. Lo que sí es cierto es que teniendo la firma de Dean Craig uno puede esperar algo más que lo previsible y el lugar común. Aunque si las expectativas no están en lo más alto de podio puede ser que el disfrute sea mayor.

    Podemos conjugar la película como una mezcla de clásicos del cine de la talla de Despedida de soltero (Bachelor Party, 1984) o La fiesta inolvidable (The Party, 1968) con títulos de la denominada Nueva Comedia Americana como Superfumados (Pineapple Express, 2008) o la reciente American Pie: El reencuentro (American Reunion, 2012), aunque el resultado final esté muy lejos. Lo que sí es cierto que del sutil y fino humor inglés hay poco y nada siendo todo explicito, obvio y hasta carente de efecto sorpresa, pero pese a eso divierte aunque de a ratos se vuelva algo monótona y le cueste arrancar en su conflicto.

    Hay películas que pretenden mucho y logran poco mientras otras no pretenden nada y al menos hacen que uno se vaya del cine con una sonrisa en la cara. Aunque cinco minutos después ya nada quede en nuestras cabezas y ni siquiera nos acordemos de lo que fuimos a ver. Los padrinos de la boda es eso. Una película para reírse un rato y ver a Olivia Newton-John en su regreso al cine. No espere más y la pasará bien. De lo contrario la próxima vez elegirá mejor.
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  • Elefante blanco
    Elefante blanco
    EscribiendoCine
    Desde los márgenes

    Pablo Trapero se ha caracterizado a lo largo de toda una obra, que comenzó en 1999 con Mundo grúa, en ser uno de los pocos directores argentinos en poder trasladar a la pantalla grande temas marginales desde un costado masivo-industrial, y en Elefante blanco (2012) lo reconfirma superándose a si mismo.

    Julián (Ricardo Darín) y Nicolás ( el belga Jérémie Renier) son dos curas de los denominados villeros, o sea aquellos que misionan dentro de un barrio marginal. Junto a ellos está Luciana (Martina Gusmán), una asistente social que abandonó su vida para ayudar a los demás. La propuesta de Elefante blanco es, a partir de estos tres personajes, abrir un abanico de historias para poner en crisis diferentes temas como la fe y la religión, el deber y el hacer, el amor y la pasión, la duda y la convicción, tópicos que no siempre van tomados de la mano y que en este caso se convierten en antinomias.

    Trapero, es un director al que no se puede acusar de no mantener una coherencia a lo largo de su filmografía. En ella no se juzga los actos de sus personajes sino que se los observa, se los muestra sin maquillaje, con sus errores y aciertos, como seres humanos que son y con el derecho a equivocarse para volver a empezar. En Elefante blanco la duda es lo que los azota y lo que los lleva al límite de sus situaciones. Hay quienes darán la vida por la causa y quienes traicionaran lo más sagrado pero desde un razonamiento que, del que estando de acuerdo o no, resultará válida dentro del contexto que se la muestra.

    Si hay una virtud estética para resaltar, más allá de la espectacularidad visual con la que se retrata el espacio, es la no estilización de la violencia. A diferencia de films como Tropa de Élite (2007) o Amores Perros (2000) en los que se utilizaban una serie de recursos estéticos para convertir lo feo en bello, Trapero maneja un registro más documental en el que a través de una imagen sucia, algo movida, evita la abyección aunque no por eso descuida la composición de cada plano magistralmente iluminado por el DF Guillermo Nieto.

    En Elefante blanco no hay ningún tipo de concesiones, ni para los personajes ni para el espectador. Es un cine marginal en el que se pone a prueba tanto a los uno como a los otros. A los personajes sobre lo que les toca vivir y al espectador por lo que le toca ver. Imágenes crudas de un mundo ajeno, en muchos casos, pero que podemos encontrar mirando la tele, leyendo el diario o a la vuelta de cada esquina.

    Más allá del gusto personal de cada uno, Elefante blanco es una gran película que sigue la línea ideológica de un director que sin traicionarse a si mismo filma desde los márgenes un cine para todos. La masividad no es mala si no hay traición y Pablo Trapero sigue siendo fiel a su idea de un cine popular hecho con calidad y con un perfil industrial.
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  • No te enamores de mí
    No te enamores de mí
    EscribiendoCine
    Esa cosita loca llamada amor

    Que en el cine argentino son muy pocos los que se le animan al romanticismo no es ninguna novedad. Mucho menos aquellos que lo generan desde un lugar independiente o de autor. Y son contados los que ofrecen un producto genuino y de calidad. No te enamores de mí (2011) conjuga estos tres ítems a la perfección, junto a un elenco para aplaudir.

    De estructura coral, No te enamores de mí cuenta la historia de seis treintañeros insatisfechos en sus relaciones de pareja. Como en todo film de tales características, sus vidas se cruzaran en algún momento de la trama para general algo nuevo o simplemente por casualidad.

    El debutante Federico Finkelstain logra un film conciso que explora las diferentes facetas de los seres humanos cuando atraviesan por una serie de relaciones desgastadas o simplemente sostenidas por comodidad o vagancia (¿miedo a lo nuevo?). No te enamores de mí trabaja el romanticismo pero desde un lugar no convencional dentro del cine argentino como lo es lo dramático. Sólo casos aislados, como el de Paula Hernández con Un amor (2011), han experimentado en un registro similar. No es que sea un dramón para llorar pero lo que les pasa a cada uno de los personajes no puede ser considerado como una situación risueña, por más que por fuera traten de demostrar lo contrario.

    Uno de los aciertos del film es un casting actoral que incluye a Julieta Ortega –cada vez mejor y sin duda una de las pocas actrices argentinas a la que la cámara ama-, Pablo Rago, Guillermo Pfening , Mercedes Oviedo (una revelación), Tomás Fonzi y la siempre descomprimida Violeta Urtizberea. Cada uno logra imprimirle a su personaje los matices necesarios para que estos sean creíbles, no sólo desde el afuera (Fonzi Y Pfening parecen hermanos reales e hijos de Luisina Brando) sino fundamentalmente desde el adentro.

    No te enamores de mí tiene una mirada mucho más femenina que masculina, a pesar de que su hacedor sea un hombre. O al menos son las mujeres las que se animarán a cambiar sus historias. Serán ellas las que tomarán coraje para dejar la chatura de sus vidas y comenzar algo nuevo, sin importarles las consecuencias. Mientras los hombres preferirán la comodidad de lo ya conocido, por más malo que sea, antes de arriesgar y ser verdaderamente felices.

    Desde lo técnico todo es más que loable y a pesar de ser una película independiente nada tiene que envidiarle a una producción industrial. Una puesta cool, luminosa, fresca, en donde brilla una banda de sonido entre lounge y electrónica compuesta por Iván Wyszogrod por demás de exquisita que no se puede dejar de escuchar y acompaña sin desentonar.

    Puede que uno encuentre alguna que otra falla, un que otro problema de continuidad, o simplemente una escena fallida, pero cuestionar eso sería desvalorizar lo bueno y sin duda no influyen sobre el todo. Una película generacional sobre amores y desamores como el cine argentino muy pocas veces se anima a tratar. Hay que verla.
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  • Los actos cotidianos
    Los actos cotidianos
    EscribiendoCine
    (In) comunicados

    Raúl Perrone, el más independiente de todos los directores de cine, presenta la segunda obra de su denominado Tríptico. Los actos cotidianos (2009) es una sugestiva fábula familiar cuyo núcleo radica en la comunión de la vida.

    Los actos cotidianos podría definirse como un ensayo personal sobre los vínculos dentro de una familia tipo que habita en el conurbano bonaerense, y de como un teléfono celular puede resultar ser un elemento primordial para intensificar o disolver lazos.

    Perrone, siempre fiel a sus tópicos cinematográficos, una imagen sucia -semejante al documental-, desencuadres que terminan por encuadrar, planos casuales que denotan una búsqueda de la carencia estética, uso directo del sonido ambiente, y actuaciones con cierto tinte neorralista, nos presenta un relato sobre el transcurrir de la vida diaria con sus cosas buenas y malas.

    La comunicación pareciera ser una de las preocupaciones que el cineasta de Ituzaingó marca en Los actos cotidianos. La ausencia de esta se intensifica ante la aparición de un elemento que hoy es vital para el ser humano dentro de cualquier sector socioeconómico como lo es un teléfono celular. Lo que en persona pareciera ser imposible a través de un aparato los lazos se intensifican y la ausencia de comunicación pasa a tener presencia.

    Mezcla de documental, mezcla de ficción, Los actos cotidianos es un pasaje sobre la realidad sin importar el extracto social al que se pertenezca y con el sello que solo “El Perro” puede brindarnos.
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  • 75 habitantes, 20 casas, 300 vacas
    Recuerdos de la infancia

    En 75 habitantes, 20 casas, 300 vacas (2011), el realizador Fernando Domínguez nos conduce por la infancia y el exilio sufrido por Nicolás Rubió en épocas de la Guerra Civil Española, con la particularidad de que la narración fluye a través de los recuerdos plasmados en sus pinturas.

    El documental se centra en la figura de Nicolás Rubió que desde Buenos Aires pinta los recuerdos que aún perduran en su mente de Vielles, un pueblo de Auvernia, donde se refugió durante la Guerra Civil Española.

    75 habitantes, 20 casas, 300 vacas tiene dos aristas que lo vuelven interesante. La primera es la evocación del pasado sobre lo que se recuerda, o se cree recordar, y se pinta para no olvidar. La segunda es la forma en que el realizador logra otorgarle vida a las pinturas para narrar la historia. Nicolás Rubió pinta sus recuerdos de manera constante y secuencial como si se tratase de una película, mientras Fernando Domínguez toma esas pinturas para, a través de la animación, construir un relato visual. La secuencia de toda la obra de Rubió arma la historia de un pueblo que tenía 75 habitantes y 200 casas y la película de Domínguez le da vida a esa obra rescatándola del olvido y del anonimato.

    Mientras la cámara de Fernando Domínguez observa, las manos de Nicolás Rubió pintan. Ambos arman una historia. Uno la de su pasado, el otro la de un presente. 75 habitantes, 20 casas, 300 vacas es una película sobre el olvido y las diferentes formas que hay para que, a pesar de todo, se pueda resguardar algo ante el peligro de quedar en la nada misma. Mientras el pasado se funde en pintura el presente lo hace en cine.

    75 habitantes, 20 casas, 300 vacas tiene un atractivo visual solo comparado con la delicada calidez de una obra de arte. El cine puede hacernos volar por un mundo en donde lo onírico y lo real se funden en un poético estado de extrañas sensaciones. Y éste es el más vivo ejemplo de que así es. Un film delicado y sútil en toda su esencia.
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  • Ánima Buenos Aires
    Ánima Buenos Aires
    EscribiendoCine
    Los locos de Buenos Aires

    Ánima Buenos Aires (2011) es una película compuesta por cuatro episodios animados – dirigidos por referentes del género indie local- que tratan con humor e ironía ciertos aspectos de la ciudad porteña y la fauna que la compone.

    Con dirección general de María Verónica Ramírez, y un seleccionado de animadores integrado por Caloi, Pablo Rodrígez Jauregui, Pablo Faivre, Florencia Faivre y Carlos Nine, Ánima Buenos Aires presenta cuatro cortometrajes independientes entre sí, entrelazados con separadores que muestran a una pareja de bailarines de tango -realizada en stencils bajo la batuta creativa de Juan Pablo Zaramella y Mario Rulloni- que va recorriendo diferentes espacios típicos de Buenos Aires.

    La primera historia denominada Meado por los perros, y la más interesante narrativamente, está dirigida por Pablo Faivre y Florencia Faivre. En ella se cuenta la historia de un carnicero de barrio que ve como su negocio se viene abajo tras la instalación de un supermercado multinacional. A pesar de usar el ingenio y tratar de modernizar su local el comerciante no conseguirá salir adelante, aunque un hecho desgraciado hará que su suerte cambie y pueda reinventarse. Los realizadores no solo retratan desde el humor negro la crisis de los comerciantes barriales ante la instalación de las grandes cadenas de supermercados, sino que además realizan una crítica a los medios de comunicación cuyo discurso se va adaptando de acuerdo a los propios intereses y no a los del pueblo, un tema muy en boga en la actualidad.

    Pablo Rodrígez Jauregui presenta Claustrópolis, una historia de amor-amistad infantil que plantea a través de un onírico viaje en subte un recorrido por los lugares más emblemáticos de la ciudad, con la particularidad de contar con la visión un niño que pasa su vida encerrado en un departamento y una niña de la calle. Las reacciones serán diferentes ante lo que cada uno ve como el impacto que provoca lo desconocido para uno y lo conocido para el otro.

    En Bu-Bu Carlos Nine se mete con el policial negro y una historia de malhechores que cambian delitos por caramelos en los diferentes barrios de la ciudad. Bu-Bu es de los cuatro trabajos el único que tiene voz (narrado por Horacio Fontova) y que mezcla animación con realidad.

    Mi Buenos Aires herido es el último episodio y está dirigido por Caloi y María Verónica Ramírez. Ambientado en un típico bar porteño, un grupo de tangueros que aman a una misma mujer van recorriendo la historia de Buenos Aires, desde su fundación hasta nuestros días, mientras recuerdan a la mujer soñada.

    Un punto a destacar es la utilización de la música compuesta por Rodolfo Mederos, Gustavo Mozzi y Fernando Kabusacki, que ante la ausencia de diálogos funciona como un protagonista más de la historia, siendo determinante en la marcación del crescendo dramático y la generación de climas.

    Cómo en toda película compuesta por diferentes trabajos y miradas el resultado es heterogéneo, sobre todo en lo narrativo. Aunque en un todo hay que destacar el buen nivel dentro de una técnica que año tras años va creciendo más, y que en este caso sirve para dar un pantallazo de lo bien que se pueden hacer las cosas sin contar con grandes recursos económicos.

    Ánima Buenos Aires narra cuatro historias bien nuestras desde la visión de un grupo de autores argentinos que están apostando fuerte a un género que sin dudas en no mucho tiempo más va a dar que hablar en el mundo entero, o mejor dicho que ya lo está haciendo.
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  • Música campesina
    Música campesina
    EscribiendoCine
    Perdido en Nashville

    Música campesina (2011) funciona como una continuación del díptico conformado por Se arrienda (2005) y Velódromo (2010), contando como protagonista a un treintañero que busca su lugar en el mundo.

    Alejandro Tazo (Pablo Cerda) es un chileno que, no sabemos muy bien porqué y tampoco importa, se encuentra de turista en la ciudad de Nashville en los Estados Unidos. Sus días pasan entre hoteles -cada vez más baratos-, comida chatarra, relaciones ocasionales y música country. Alejandro busca su lugar en el mundo, sin saber siquiera por dónde empezar a buscarlo.

    Hay una constante en los últimos trabajos de el literato y cineasta chileno Alberto Fuguet y es la de indagar sobre la búsqueda existencial de aquellos de pasaron los treinta años. Mientras en Velódromo montaba a su personaje central sobre una bicicleta para recorrer la ciudad de Santiago, en Música campesina va más allá y lo saca de su hábitat para trasladarlo hacia un universo mucho más distante, en el que no sólo deberá lidiar con su propia insatisfacción personal sino también con las limitaciones culturales. Para Alejandro encontrar un latino será una especie de salvación esporádica que lo conectará con el mundo que conoce, aunque después se dé cuenta de que estaba equivocado.

    Hay ciertos puntos de contacto entre la filmografía de Alberto Fuguet y la abulia adolescente reflejada por el NCA (Nuevo Cine Argentino) pero con el enfoque puesto en otra generación y en otra narrativa. El trabajo realizado tanto en los diálogos casuales como en cada uno de los remates denota el oficio como escritor del realizador. La maestría a la hora de resolver situaciones absurdas y la credibilidad ante lo que se nos está mostrando son puestas a prueba de manera constante y resueltas de manera eficaz.

    Música campesina reconfirma una vez más Chile se está consolidando como una de las cinematografías más importantes de Latinoamérica y Alberto Fuguet como uno de los cineastas más interesantes del país trasandino, al que sin duda vale la pena seguir con mucha atención.
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  • Shame: sin reservas
    Shame: sin reservas
    EscribiendoCine
    Brandon, Sissy y el círculo de baba

    El realizador Steve McQueen nos sumerge a partir de Shame, Sin Reservas (2011) dentro de una historia sobre las degradaciones psicológicas a través del descenso a los infiernos de un hombre que encuentra en el sexo la escapatoria a su calvario personal.

    Brandon (Michael Fassbender) es un treintañero al que le cuesta mantener una relación comprometida. Adicto al sexo, su rutinaria vida transcurre entre prostitutas, pornografía por internet, masturbaciones frecuentes y algún que otro trago con algo de cocaína. Su vida se verá perturbada cuando su hermana Sissy (Carey Mulligan) se instale repentinamente en su casa invadiendo su más íntimo y lujurioso santuario. Desde ese momento Brandon iniciará un viaje al lado obscuro de su pasado que lo conducirá por un presente sin retorno.

    Steve McQueen, que nada tiene que ver con el fallecido actor, ya había mostrado en su ópera prima Hunger (2008) un estilo cinematográfico controvertido en el que la exposición del cuerpo humano desnudo estaba en función de lo que se contaba y no como elemento erótico. En Shame, Sin Reservas sigue utilizando los cuerpos pero en este caso lo que está en función del relato es el deserotismo aunque para muchos sea una película erótica. Por más que los desnudos totales funcionen como un protagonista más dentro de la trama, se los muestra desde el tormento mental y no desde el placer corporal.

    El actor alemán Michael Fassbender (Un método peligroso, 2011) logra una composición magistral de ese hombre tosco y apático incapaz de generar identificación con el espectador. La exposición de su cuerpo desnudo y las escenas de sexo casi explicitas serán un juego de niños si las comparamos con la psicología de su mente y el calvario interior por el que atraviesa. El sexo y la desnudez serán la forma que el director utiliza para mostrar que un cuerpo es sólo el vehículo externo mientras que la violencia está en la desnudez interna no en lo externo.

    Si hay algo por lo que molesta Shame, Sin Reservas, más que la exposición de los cuerpos desnudos, es por la música como elemento de subrayado para ciertas escenas que no lo necesitan y que serían más potentes si sólo se dejara a las imágenes actuar por si solas, sin remarcar ni intensificar la carga dramática.

    Shame, Sin Reservas es un viaje de ida sin regreso, es un círculo del que ninguno de sus personajes puede salir airoso, no porque no puedan sino porque no quieren hacerlo. Una pesadilla laberíntica a la que uno está invitado a formar parte como un voyeur de la mente humana, a pesar de que se empiece por el cuerpo.
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  • El útimo Elvis
    El útimo Elvis
    EscribiendoCine
    Yo y mi otro yo

    La ópera prima de Armando Bo, nieto del controvertido director argentino, aborda el derrotero personal de un imitador de Elvis Presley que es devorado por el propio personaje, de la misma manera que una araña lo hace con una mosca.

    Elvis (como quieren que lo llamen) se gana la vida trabajando de “imitador” del gran Elvis Presley. Sus días pasan entre la indiferencia por el mundo circundante y algunos shows que parecieran ser lo único que hacen sentirlo vivo. Separado y con una hija pequeña su vida se tornará caótica cuando su ex mujer sufra un accidente y quede inconsciente. Entre eventos, pagas miserables, una hija que no lo siente su padre y una vida que ya no es lo fue, "Elvis" irá mutando en el verdadero "Elvis" hasta llegar al límite de lo extremo.

    El último Elvis (2011) se divide en dos puntos de abordaje. El primero es el de la disfuncionalidad familiar reflejado de la misma forma que lo hacen en cierto punto las típicas comedias independientes norteamericanas como pueden serlo Historias de familia (The squid and the wale, 2005) o Pequeña Miss Sunshine (Little Miss Sunshine, 2006). Para esto se emplea un tono melodramático pero sin olvidarse de la ironía y cierto humor negro. Mientras el segundo punto y el fundamental de la trama muestra a un hombre que a lo largo de la vida irá actuando de la misma forma que lo hizo aquel al que durante tanto tiempo se dedicó a imitar y que terminó por fagocitar su verdadero yo.

    Armando Bo, junto a su coguionista Nicolás Giacobone, quienes ya habían trabajado juntos en el guión de Biutiful (2010), del mexicano Alejandro González Iñárritu, vienen de la escuela de un cine narrativo, de composición de personajes aunque sin descuidar una puesta en escena que vira entre la suciedad de la imagen y el estilo cool, elementos que sin duda le sientan más que bien a la historia que se propusieron contar y que logran hacerlo sin ningún tipo de fallas.

    El último Elvis tiene algunos ítems que valen la pena destacar como es el uso de la música y su crescendo a medida que la historia avanza desde la composición dramática del personaje de Elvis. En la primera parte ésta será más bien suave mientras que en la segunda se volverá estruendosa, no en forma brusca sino paulatinamente a medida que los cambios en el personaje central se hagan más evidentes y se vaya acercando al desenlace.

    Si hay un mérito en la dirección y el guión también lo hay en lo actoral. Es el platense John Mclnerny quien dejará a más de uno boquiabierto con su genial interpretación. Un actor que logra olvidarse de la cámara para construir un personaje contradictorio capaz de generar apatía y empatía al mismo tiempo, al que resulta imposible juzgar por cada una de las decisiones que toma en su vida por más radicales que parezcan.

    Con la impronta del cine independiente americano, El último Elvis es una película chica desde la producción pero grande en los sentidos estéticos y narrativos. Está bien contada, bien actuada, bien dirigida, técnicamente es impecable y con el plus de tener un soundtrack de temas de Elvis Presley en la voz de John Mclnerny para el deleite de los oídos de los melómanos más exigentes. Una de las grandes sorpresas del cine argentino de 2012 que vale la penar ver.
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  • 3 Millones
    3 Millones
    EscribiendoCine
    Sudáfrica 2010: Instantáneas Uruguayas

    El cantautor uruguayo Jaime Roos y su hijo Yamandú Roos proponen en 3 Millones (2011) un recorrido visual por lo que fue la participación del equipo uruguayo durante la copa mundial de fútbol celebrada en Sudáfrica 2010.

    Durante el último mundial de fútbol, la selección uruguaya, a cargo del maestro Óscar Tabáres y con Diego Forlán a la cabeza del equipo, fue una de las gratas sorpresas al conseguir un merecido cuarto puesto. Jaime Roos se embarca junto a su hijo Yamandú (holandés pero hincha de Uruguay) y al grupo humano que acompañó a la selección para registrar visualmente todo el recorrido emprendido desde la partida del aeropuerto charrúa hasta el triunfal regreso.

    En un principio todo pareciera indicar que lo que vamos a ver no va a ser otra cosa que el diario de viaje de uno de los uruguayos más famosos del mundo que tuvo la oportunidad de acompañar al seleccionado nacional para registrar su pasaje por la copa mundial. Pero a medida que el relato avanza, 3 Millones se convierte en una especie de thriller deportivo en el que a pesar de conocer el resultado final se somete al espectador a un extraño suspense (que no es tal) por saber lo que vendrá, aunque contradictoriamente ya se lo conoce.

    Este juego de intrigas develadas de antemano es sin duda uno de los fuertes del film, que deja de ser un diario de viaje para convertirse en un documental con grandes hallazgos y momentos tan memorables como únicos. 3 Millones se corre del lugar común del género para ofrecer una historia dinámica y atractiva, aún para aquellos a los que el fútbol no les interese en lo más mínimo.

    Los Roos, padre e hijo, llevan al cine el lado B de la hazaña uruguaya, mostrando un relato simple, puro, fresco, alejado del tono periodístico de la televisión y del rigor académico de la intelectualidad. Con la simple la visión de alguien que no es otra cosa que un hincha fanático que vive el fútbol desde la pasión y el amor por la bandera. Una grata sorpresa para amantes de la pelota y para aquellos que no lo son.
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  • El provocador, primeiro filme en portuñol
    Actuar para vivir

    El provocador, primeiro filme en portuñol (2011) es un film documental de investigación, articulado desde las vivencias de un grupo de militantes actores que durante la última dictadura argentina debieron exiliarse en Brasil. El trío de realizadores reconstruye el pasado de estos hombres y mujeres que usaron el teatro como una excusa para convertirse en actores sociales.

    La historia se centra en un grupo de estudiantes de teatro que en plena dictadura militar realizaban performances desafiando el clima reinante. Tras la detención y posterior fuga de su principal referente, el director Juan Uviedo, sus discípulos lo siguen hacia Brasil donde en Sao Thomé das Letras fundan una organización para albergar niños carenciados, sin dejar de actuar y siempre desde la provocación.

    Silvia Maturana, Marcel Gonnet y Pablo Navarro Espejo reconstruyen el pasado desde el presente. Para eso se valieron de los testimonios de los propios protagonistas quienes desde el hoy evocan el ayer para, desde sus recuerdos, colocar cada una de las piezas que cerrarán el círculo. Así nos conducirán por más de treinta años de historia política, lucha social y teatro vanguardista.

    El provocador, primeiro filme en portuñol como su título lo indica está hablado en “portuñol”, esa extraña mezcla de portugués y español que con el tiempo fueron adquiriendo los propios protagonistas del relato. El título funciona como una analogía del contenido. La provocación no está sólo en lo que se cuenta sino en la forma que se eligió para hacerlo, en este caso desde un lenguaje no tradicional.

    El cine documental es una forma válida para reflejar el pasado y el presente de los pueblos. Muchas veces hay historias que la misma historia se olvidó de contar y que el cine rescata llevándosela a los pueblos que no quieren (y no pueden) olvidar. El provocador, primeiro filme en portuñol es uno de esos casos y esperemos que no el último.
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  • El pozo
    El pozo
    EscribiendoCine
    Tu mundo y el mío

    Rodolfo Carnevale debuta en el cine, luego de su logrado corto Aporía (2009), con un tema no muy común como lo es el autismo y las consecuencias de la enfermedad, no sólo en aquel que la padece sino en el núcleo familiar. El Pozo (2011) es un film difícil pero esperanzador que como un vómito catártico le sirvió a su director para contar un conflicto vivido en carne propia.

    Una familia tipo, compuesta por un matrimonio y sus dos hijos, descubrirá que la mayor padece de autismo y parálisis cerebral. Qué es lo que pasa en el seno de esa familia a partir del hecho es lo que cuenta el film. Un terreno escabroso, difícil de peregrinar, pero no imposible, es lo que Carnevale retrata en una ópera prima cargada de buenas intenciones y actuaciones para destacar.

    El Pozo es un film cásico desde lo narrativo. Su estructura dramática tiene más que ver con el cine de Alejandro Doria que con el denominado NCA, aunque Rodolfo Carnevale sea un egresado de la FUC. Toda la carga está puesta en los textos que toman vida en las muy buenas actuaciones de Patricia Palmer y Eduardo Blanco como los padres de esa familia que lucha por seguir viviendo de manera normal a pesar de la enfermedad de uno de sus miembros, pero sin duda los mayores aplausos se los lleva Ana Fontán, como la joven autista. Una actuación soberbia en la que se ve todo el histrionismo de la actriz que ya es una de las revelaciones del año. También hay que destacar a Ezequiel Rodríguez y Túpac Larriera quienes logran junto a Fontán darle al relato la fuerza dramática necesaria.

    En la historia no se apela al golpe bajo, si bien de por sí el tema lo es, aunque si hay mucha verdad que por ahí molesta, y que para algunos puede resultar innecesaria. Pero lo cierto es que el tema amerita que se muestre y se diga lo que es y como se lo vive, sin máscaras ni mentiras. Si la mirada hubiera sido de un realizador no involucrado se pudiera cuestionar el modo de reflejar el hecho, pero al ser parte de la problemática uno ya sabe que lo que cuenta es su propia visión y experiencia, asi que nada estará de más y todo será verdad, aunque duela.

    Si Rain Man (1988) tocó allá por los años 80 el tema del autismo con un tono más condescendiente y superfluo, Rodolfo Carnevale lo trata desde el lado opuesto. Toma el costado más difícil, el menos banal, el más profundo para acercarnos a un tema que muchos desconocen por ignorancia, con la visión de un director que es parte de esa historia y que lo lleva al cine como desahogo personal pero también para romper con el prejuicio y el tabú.
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  • Industria Argentina, la fábrica es para los que trabajan
    Argentinos por su nombre

    Ricardo Díaz Iacoponi transita en su ópera prima, Industria Argentina, La fábrica es para los que trabajan (2011), por un tema que el cine de ficción obvió (o ne le resultó atractivo tratar): las fábricas recuperadas por sus empleados tras la crisis económica de 2001.

    En medio de la debacle económica que azotó al país en 2001, producto de las políticas neoliberales, miles de fábricas fueron vaciadas por sus dueños de la noche a la mañana dejando a sus empleados en la calle. Industria Argentina, La fábrica es para los que trabajan retrata desde la ficción un caso testigo para mostrar como los propios obreros agrupándose en cooperativa lograron volver a poner en funcionamiento una fábrica, con resultados altamente satisfactorios, a pesar de los impedimentos legales y económicos.

    El autor nos ofrece un relato noble, articulado desde la visión de los operarios y como a partir de una situación límite sus vidas cambian bruscamente. Toda la fuerza del film está puesta en la construcción de cada uno de los personajes en manos de Carlos Portaluppi, Cutuli, Celina Font, Luis Margani, Daniel Valenzuela y Marcelo Sein, quienes interpretan a los obreros y logran hacer creíbles el cambio emocional que produce el dejar de ser empleado y convertirse en dueño. En el elenco también se destacan Aymará Rovera y los villanos de turno en la piel de Manuel Vicente y Soledad Silveyra.

    Tal vez la mayor crítica que se puede hacer de Industria Argentina, La fábrica es para los que trabajan es el ritmo narrativo, por ahí más cercano al cine de los 90 que al de estas épocas, pero si lo encuadramos dentro de la ubicación temporal en la que suceden los hechos este ritmo es funcional a dicho momento y no queda para nada añejo.

    Con buenas intenciones, una rigurosa dirección de actores y una historia que nos incumbe a todos los argentinos, Industria Argentina, La fábrica es para los que trabajan nos enseña que cuando hay ganas y voluntad de cambio no todo está perdido. Y esto ya es parte de la idiosincrasia nacional.
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  • Tupac Amaru. Algo está cambiando
    Un "milagro" argentino

    Tupac Amaru, Algo está cambiando (2012) es un film documental, con estructura periodística, sobre la agrupación barrial jujeña, comandada por Milagro Sala, y los cambios sociales producidos a partir de su aparición

    La Tupac Amaru nace doce años atrás con la finalidad no sólo de ayudar a aquellos que más lo necesitan sino con la voluntad de cambiar las cosas. “Hay una estigmatización de la pobreza sobre que si uno nace pobre tiene que morir pobre. Eso no es así. Si hay voluntad se puede cambiar”, asegura Milagro Sala en un momento del film. Dicha frase es el núcleo del documental de Magalí Buj y Federico Palumbo, una historia sobre la voluntad por cambiar, de crecer, de no conformarse con limosnas, sino acceder a una vida mejor.

    Desde lo formal Tupac Amaru, Algo está cambiando es un documental clásico, que sigue una línea narrativa basada fundamentalmente en testimonios de quienes forman parte de la organización y de una serie de figuras (Estela de Carlotto, Adriana Varela, Tati Almeida) que desde la distancia le brindan un incondicional apoyo logístico. Visualmente se construye con imágenes de archivo y otras actuales que como un rompecabezas arman la historia de la agrupación desde sus orígenes hasta nuestros días, pero no solo mostrándolo como algo pedagógico sino insistiendo en el cambio y el crecimiento obtenido a partir de la lucha pacífica.

    En algo más de una hora Magalí Buj y Federico Palumbo conducen al espectador por la historia argentina reciente pero no desde el derrotero sino desde el optimismo, con el mensaje de que si hay ganas las cosas pueden cambiar para mejorar. Milagro Sala y sus muchachos así lo han demostrado y ante la ausencia de medios periodísticos que reflejen la obra y los hechos, el cine se convierte en una opción más para que las buenas historias de vida lleguen a los pueblos y su gente. Y claro está sigan su ejemplo.
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  • Extraños en la noche
    Extraños en la noche
    EscribiendoCine
    Misterioso asesinato en Buenos Aires

    Extraños en la noche (2011) es un hibrido entre la comedia romántica y el cine policial negro acerca de las vicisitudes de una pareja de músicos involucrados en la extraña desaparición de un vecino del departamento que habitan.

    Martín (Diego Torres) y Sol (Julieta Zylberberg) conforman una pareja de músicos que viven de hacer shows en eventos. Una noche sienten extraños ruidos en el departamento del piso de arriba y Sol comienza a obsesionarse con que algo raro pasó con el vecino que repentinamente desapareció dejando solo una nota. Entre problemas laborales, crisis de pareja y extraños personajes, Martin y Sol se verán envueltos en un caso policial con aristas insospechadas.

    De entrada sabemos que Extraños en la noche es un producto destinado a conquistar al gran público y por eso juega con una estructura clásica, sin nada que pueda perturbar al espectador que busca una historia liviana y sin grandes pretensiones. Alejandro Montiel, quien venía del circuito indie argentino logra combinar la comedia romántica con el policial sin traicionar a ninguno y dándole a la historia una impronta propia, aunque por momentos con algunos subrayados y clisés innecesarios.

    Tanto (Diego Torres) como Julieta Zylberberg logran transmitir su carisma tras la pantalla y hacer creíbles los roles con los que les tocó jugar. Pero es sin duda Zylberberg quien sorprende en una faceta de comediante increíble, un personaje opuesto al que vimos en La mirada invisible (2010) y que lleva a preguntarnos si estamos frente a la misma actriz.

    Con Extraños en la noche uno la va a pasar bien, va a encontrarse con un cuento bien contado, personajes que lo van a divertir y emocionar, una impecable banda sonora, muchas citas cinéfilas (Misterioso asesinato en Manhattan (Manhattan Murder Mystery, 1993), Los fabulosos Baker Boys (The Fabulous Baker Boys] (1989)…), algún que otro homenaje y una realización técnica cuidada al máximo. En síntesis lo que uno busca cuando va al cine a ver una película de estas características. Entretenimiento asegurado de principio a fin.
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  • Tenemos que hablar de Kevin
    El otro lado de Elephant

    Si en Elephant (2007) Gus Van Sant realizaba un atroz retrato minimalista sobre la planificación de una masacre en una escuela por parte de algunos alumnos, en Tenemos que hablar de Kevin (We Need to Talk About Kevin, 2011) Lynne Ramsay indaga sobre el contexto familiar que lleva a un adolescente a cometer un hecho de dichas características. El resultado: Excelente.

    Kevin (Ezra Miller) nació en una familia tipo pero con la particularidad de ser rechazado por su madre quien ve en él la causa de todos sus fracasos y frustraciones. Desde niño Kevin ha demostrado algunos problemas de conducta, sobre todo hacia su madre. El film acompañará las diferentes reacciones de Kevin desde su nacimiento hasta días antes de cumplir dieciséis años en que se desencadenará el trágico final.

    Tenemos que hablar de Kevin, basada en la novela homónima de Lionel Shriver, está narrada desde la visión que la madre tiene de los hechos que terminaron en una tragedia. Desde el comienzo el espectador sabe que Kevin a matado a varios de sus compañeros de colegio, lo que desconoce es el motivo que lo llevaron a realizar tal magnicidio. Para desentramar los hechos, la historia vuelve a través de un juego de temporalidades a los momentos que Eva, la madre, tiene sobre la vida Kevin y que pueden ser los causantes del fatal desenlace. Eva busca una explicación y un culpable que no será otra que ella misma.

    La historia toma un solo punto de vista y es el de la madre –espectacular actuación de Tilda Swinton-, pero en realidad nunca se sabrá si lo que ella recuerda es la verdad o agobiada por el sentido de la culpa busca redimir al hijo haciéndose cargo de situaciones que ella cree que sucedieron y que hicieron de Kevin el pequeño monstruo que es. Preguntas que el espectador deberá buscar en las propias conclusiones que saque de la historia y en la información que se le brinda.

    Uno de los tantos logros del film es el manejo del suspenso. Sin bien uno de entrada sabe el desenlace hay una situación especial, dada a partir de la forma en que se presenta al personaje de la hermana de Kevin, que nos mantendrá en vilo durante toda la película esperando que algo suceda e imaginando la forma. Sin duda, la realizadora quien ya había demostrado en El viaje de Morvern (Morvern Callar, 2002) un manejo similar de los tiempos y el crescendo dramático, aún sabiendo el final, vuelve a dar cátedra en dicho sentido superándose a sí misma.

    Tenemos que hablar de Kevin es una película dura, difícil, tal vez aterradora pero necesaria para entender las causas que llevan a un adolescente a actuar de la manera en que lo hace. Sin juzgar, sin moralejas, sin mensajes esperanzadores ni redenciones cuenta el lado B de una tragedia, ese costado que nadie conoce pero del que todos opinan. De visión obligatoria.
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  • Nosotras sin mamá
    Nosotras sin mamá
    EscribiendoCine
    Atrapadas en el absurdo

    María Eugenia Sueiro, hasta ahora reconocida directora de arte de las películas de Daniel Burman, Lucrecia Martel y Walter Salles, entre otros, debuta en la dirección con Nosotras sin mamá (2011), un drama familiar virado al absurdo con sorprendentes resultados dentro de un género muy poco transitado.

    Tras la muerte de la matriarca, las hermanas (Ema, Amanda y Teresa) se reencuentran para vender la casa en la que crecieron. Cada una tendrá los motivos suficientes para hacer o deshacer la operación, y es a partir de ahí de ese hecho donde salen a flote aquellos sentimientos guardados que hacen de la hermandad una relación de amor y odio. Filmado en un furioso blanco y negro, Nosotras sin mamá es un film intimista con toques chejovianos que se centra en el conflicto de las hermanas que quedan encerradas dentro de la casa materna.

    Protagonizada por Vanesa Weinberg, Eugenia Guerty y Nora Zinski, el film juega constantemente con el absurdo y es ahí en donde la película gana narrativamente. La tensión generada por lo que se dice se rompe por la forma en cómo lo dicen. Hay una tensión constante en el aire provocada por el encierro que podría terminar en tragedia pero que la realizadora lleva para otros carriles provocando un anticlímax.

    Nosotras sin mamá toma elementos del cine indie para contar una historia minimalista, en donde lo que se dice es potente pero por la forma utilizada llega a causar risas en vez de llantos. Y claro está por una cineasta que convirtió un drama en comedia y tres magníficas actrices que pudieron ponerlo en gestos y palabras.
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  • Plaga zombie: Zona mutante - Revolución tóxica
    No hay dos sin tres

    Con la misma impronta que sus precuelas, Plaga Zombie: Zona mutante: Revolución tóxica (2011) sigue la línea impuesta por Farsa Producciones: un cine de autor independiente cuya premisa es reírse de todo pero con un estilo que aporta calidad a pesar de contar con escasos recursos. El film se estrena simultáneamente en cines, DVD e Internet por 48 hs.

    Dirigida por Pablo Parés y Hernán Sáez, Plaga Zombie: Zona mutante: Revolución tóxica retoma las aventuras de Bill Johnson, John West y Max Giggs y su lucha contra los zombies alienígenas que quieren destruir el mundo. Los tres serán los únicos sobrevivientes de una invasión extraterrestre que quiere terminar con el planeta tierra, debiendo ingeniárselas para exterminar a los “malos “y así salvar de la desaparición a la raza humana.

    Plaga Zombie: Zona mutante: Revolución tóxica combina una serie de elementos del cine de género con aquellas características del clase B, creando un estilo propio que no encuentra comparación a nada que se le parezca. Así un western se transformará en comedia y la ciencia ficción mutará en un desborde de gags característicos de las sitcoms americanas.

    El universo de Farsa es una explosión de color que se transmite en la construcción plástica del film. Contrariamente a lo que se puede esperar en este tipo de historias, el color es un protagonista más. Escenarios “pintados” con tonalidades cálidas y una fotografía brillante se armoniza con los hechos que circundan la trama para, desde lo visual, sumergirnos en un mundo tan desfachatado como el que habitan los propios protagonistas.

    Si por algo se caracteriza Farsa es por trabajar en equipo, sus películas son realizadas en conjunto y llevan la firma de varios realizadores. Y en el fondo es sobre lo que trata la película que no es otra cosa que del trabajo en grupo. Ni Bill Johnson, John West y Max Giggs pueden actuar por separado pero juntos son dinamita y esa pareciera ser la metáfora perfecta para describir a Farsa: un grupo de personas que buscan darle al cine una visión diferente y saben que trabajando en equipo lo están consiguiendo. Final de una saga que será el comienzo de algo nuevo. Como en el cine, como en la vida.
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  • La suerte en tus manos
    La suerte en tus manos
    EscribiendoCine
    La mala suerte

    Después de ver la nueva película de Daniel Burman cierta desazón nos inunda. ¿La suerte en tus manos (2012) es de él? La respuesta es un claro y rotundo sí, aunque el film esté más cerca del desastre que de la obra de un experimentado realizador cuya filmografía se caracterizaba por mantener cierta lógica y coherencia narrativa.

    La trama nos presenta a dos personajes principales. Él, Uriel, interpretado por el cantautor uruguayo Jorge Drexler, y ella, Gloria, en la piel de la siempre correcta Valeria Bertuccelli. Ambos, que tuvieron una relación en el pasado, vienen de varios fracasos. La casualidad hará que vuelvan a encontrarse y tengan una nueva oportunidad para construir lo que no fue.

    La suerte en tus manos tiene algunos logros y muchos infortunios. Desde lo actoral todo funciona a la perfección. Valeria Bertuccelli, sin brillar como en anteriores trabajos, logra darle los matices necesarios que Gloria necesita. Pero es sin duda Jorge Drexler quien desde la naturalidad construye el típico cuarentón con todos esos tics tan característicos del hoy. Burman es un realizador que sabe dirigir actores captando la naturaleza de sus personajes para poder transmitirla tras la pantalla. Una virtud un tanto ausente en el cine argentino donde los directores se preocupan más por lo visual que por lo actoral.

    Más allá del virtuosismo actoral, La suerte en tus manos falla en lo narrativo. Aunque parezca mentira viniendo de Burman, ávido a la hora de presentar historias bien contadas que conjugan a la perfección el cine comercial con el de autor. El peor error es abrir un abanico de subtramas que no conducen a ningún lado. Así se mezcla “la trova rosarina” con la adicción al póker, los hijos con una financiera heredada, Rosario con Buenos Aires, y la extravagancia que bordea la historia del personaje de Norma Aleandro con la vasectomía con la que se presenta al personaje de Uriel. Situaciones que no están bien desarrolladas, que desvirtúan la esencia del contenido y que si se hubieran quedado afuera serian beneficiosas. Para qué rellenar cuando lo esencial es la historia de ellos y la relación con el fracaso.

    La suerte en tus manos es una película muy menor, sobre todo si tiene la firma de Daniel Burman, realizador del que siempre se espera algo más que lo mediocre o al menos un poco de coherencia. Un film superfluo con uno de los peores finales de la historia del cine argentino, un desenlace tan incoherente que da más lástima que risa. Véala y saque sus propias conclusiones.
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  • Protegiendo al enemigo
    Protegiendo al enemigo
    EscribiendoCine
    Agentes en fuga

    Protegiendo al enemigo (Safe House, 2012) es una película pasatista de la que no se puede esperar mucho más de lo que propone. Un grupo de actores conocidos para tapar un guión con altibajos narrativos y una puesta en escena algo pretensiosa que no se sostiene en el tiempo y termina por aburrir.

    Frost (Denzel Washington) es un desertor de la CIA capturado luego de 10 años de búsqueda. Matt Weston. (Ryan Reynolds), un joven e inexperto agente. Ambos se verán envueltos en una casual fuga cuando la cárcel en la que está siendo interrogado Frost es tomada por un grupo comando. Mentiras, traiciones y mucha acción rodearán a este dúo de hombres que no saben muy bien quién es quién dentro de un juego de vida o muerte.

    El director chileno - sueco Daniel Espinosa hace su debut en las huestes hollywoodenses con una película de acción en la que no hay mucho más que eso. Escenas de alto impacto visual filmadas con una cámara en mano para producir un realismo documental bastante molesto y muy poco creíble que termina por jugarle más en contra que a favor.

    El principal problema de la trama es tratar de indagar laberínticamente sobre una sucesión de hechos del pasado –que tendrá un desenlace bastante previsible- pero sin llegar a descubrir nada relevante. Así lo que podría ser una película de espionaje se convierte en una sucesión inexplicable de escenas de acción que en la mayoría de los casos están puestas de relleno y no adquieren un sentido alguno.

    El cine de acción se entiende que en la mayoría de los casos es pasatista y no pretende nada más que eso. El error de Protegiendo al enemigo es que busca un efecto contrario y es ahí en donde pierde, para terminar aburriendo más de lo necesario.
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  • El vagoneta en el mundo del cine
    Una web serie me trajo hasta aquí

    El vagoneta nació como una serie web y poco a poco fue sumando adeptos hasta convertirse en un producto de culto. Ahora las aventuras de Matías, Walter, Rama y Ponce llegan al cine manteniendo la misma frescura con la que supieron conquistar al público y a las celebridades que querían ser parte de ella.

    En la historia original un grupo de amigos del barrio de Saavedra ve la posibilidad de colocar un cartel publicitario en la terraza de la casa de uno de ellos y así vivir sin trabajar el resto de sus vidas. Pero nada es tan fácil como parece y los problemas no tardarán en aparecer. El vagoneta en el mundo del cine (2010) nos ubica cinco años después cuando ante el fracaso de la idea aparece en escena el ente regulador que quiere sacar el cartel. Como último recurso ven una oportunidad única: conseguir “un tanque” cinematográfico que los patrocine. Así se meterán en el mundo del cine y todo lo que eso conlleva.

    Maximiliano Gutiérrez logra trasladar la historia –que en su original cada capítulo duraba sólo algunos minutos- sin perder la espontaneidad que la caracterizaba. Algo que alcanza a través de los cameos de diferentes personalidades del show bussines argentino que incluye a figuras como Guillermo Francella, Gastón Pauls, el bailantero Pocho la Pantera y Karina Jelinek, entre otros. Aunque hay que admitir que por momentos la historia se vuelve reiterativa y regresa sobre lo mismo más de una vez, es ante la irrupción de estas figuritas vernáculas donde se descomprime para provocar un golpe de efecto que sirve como remate de cada situación.

    Otro aspecto a destacar es el muy buen nivel técnico con el que contó la producción que va desde la cuidada fotografía, el arte, el montaje y la utilización de una banda sonora incidental y de canciones compuestas pura y exclusivamente para el film. Es muy raro poseer un soundtrack que funcione como un protagonista más, sin servir solamente como relleno. Un logro muy difícil de conseguir y que en este caso funciona a la perfección.

    El vagoneta en el mundo del cine es una película que se juega por un tipo de naturalismo al que el cine argentino no nos tiene muy acostumbrado. A pesar de las fallas narrativas, sobre todo en la reiteración de la información y de gags, el todo funciona más que bien. Divierte y entretiene. No será el tanque al que se refiere su argumento pero puede jugar a serlo.
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  • ¡Esto es guerra!
    ¡Esto es guerra!
    EscribiendoCine
    Otra mala película americana

    Cuando aun no han transcurrido los primeros diez minutos de ¡Esto es guerra! (This Means War, 2012) uno ya sabe que lo que seguirá será tan patético como lo que vimos hasta ese momento. Una historia teñida por la obviedad y el clisé que sirve para perder el tiempo.

    Dos agentes de la CIA (Chris Pine y Tom Hardy), amigos entre sí, se verán envueltos en dos casos muy distintos. Uno relacionado con la profesión y el otro con la vida sentimental de ambos. En el primero deberán atrapar a un peligroso criminal mientras que en el segundo pelearán entre sí por la misma mujer, la bella Reese Witherspoon.

    Si hay algo bueno en ¡Esto es guerra! lamentablemente no se puede encontrar ante la sarta de redundancias y obviedades con las que se maneja un guión que no va para ningún lado. No es una comedia romántica, no es una película de acción, no es un thriller, no es una parodia al género, no es nada o mejor dicho es un hibrido que mezcla todo para dar como resultado una película aburrida, en donde el gag no funciona y uno puede adelantarse de antemano a lo que está por suceder.

    El peor pecado del film que dirigió McG es perder el rumbo, o peor aun no haberlo encontrado nunca. Si uno como espectador, tras los minutos iniciales, se antepone a todo lo que va a pasar quiere decir que algo está fallando. Y en este caso no es sólo un guión mediocre y carente de ideas, sino también un trío protagónico que causa vergüenza ajena ante lo que les tocó en suerte y aceptaron hacer (¿Por dinero?).

    ¡Esto es guerra! tiene todos los condimentos para que uno salga huyendo del cine, sin ningún tipo de culpa gritando que le devuelvan el dinero de la entrada o llamando a un abogado para que inicie acciones legales por estafa. Más allá de la ironía, la película no sólo es mala si no también aburrida. Aténgase a las consecuencias o elija mejor.
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  • Memoria para reincidentes
    Otras visiones para una misma época

    Memoria para Reincidentes (2010), funciona como un ensayo audiovisual sobre la lucha obrera durante los años 70, pero contrariamente no desde el lado de los sindicatos dominados por el peronismo sino desde los trabajadores más cercanos a la izquierda antiperonista.

    El documental focaliza sobre cuatro hechos puntuales que sucedieron entre los años 69 y 76. Así vamos a transitar por el conflicto sindical de la Fiat Córdoba; las luchas en las fábricas de la zona norte del gran Buenos Aires; la huelga que tuvo lugar en Villa Constitución (Santa Fe); y el paro general ante el “Rodrigazo” del 75.

    Violeta Bruck, Gabriela Jaime y Javier Gabino construyen el relato desde la coralidad, intercalando testimonios con material de archivo, en su mayoría inédito hasta el momento. Cómo si fuera un collage van pegando las imágenes que completarán el cuadro de una época. Un cuadro que genera preguntas cuyas respuestas deberá buscarlas el propio receptor del mensaje en las conclusiones que el mismo saque luego de haber visto la obra completa.

    El mayor logro de Memoria para Reincidentes es el de indagar en una época desde un lugar diferente, evitando caer en el lugar común y con la distancia que da pertenecer a una generación que al no ser parte interviniente de los hechos se permite confrontar desde una visión mucho más objetiva.

    Desde lo visual los realizadores se corren también del lugar común para no caer en el típico formato televisivo de la entrevista. Para ello utilizan diferentes técnicas como la animación y el material fílmico preexistente intercalado con situaciones del presente. Así las historias fluyen y se ponen en crisis algunos conceptos y momentos históricos sin caer en la doctrina ni la pedagogía.

    Una vuelta de tuerca, para contar la historia argentina de una época atroz, es la que encontró este trío de documentalistas que desde la distancia vuelve a narrar la historia tan controvertida y revisionada como la propia historia.
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  • John Carter: entre dos mundos
    Marcianos terrícolas

    John Carter: Entre dos mundos (2012), basado en las novelas fantásticas del escritor Edgar Rice Burroughs, mantiene la estructura épica de films como la saga de La guerra de las galaxias pero desde una visión más acorde a los tiempos que corren en donde se intercalan la ciencia ficción con la lucha por los ideales sin descuidar el entretenimiento.

    La historia nos sitúa en dos planetas: Tierra y Marte. John Carter, un habitante de la tierra, veterano de guerra, misteriosamente es conducido a Marte. Una vez allí se verá envuelto en una sucesión de batallas de las que no solo dependerá su vida sino también la de los habitantes del lugar.

    Andrew Stanton, director de películas como Wall-E (2008) y Buscando a Nemo (Finding Nemo, 2003), nos sumerge en un mundo onírico con marcianos de carne y hueso. Con una estructura épica, el film nos va conduciendo por las tradicionales luchas entre el bien y el mal. Aunque esta vez la situación de se da en otro planeta el paralelismo con lo que pasa en la tierra es el mismo. Un mundo extraño y desconocido sirve para entablar una serie de relaciones en la lucha por el poder en un mundo imaginario del que se podría realizar una traslación a un hecho contemporáneo como la guerra de Irak, para bajarlo a la realidad.

    John Carter: Entre dos mundos es además entretenimiento y a pesar de la mirada más literata que Edgar Rice Burroughs ofrece en la historia original, el realizador supo captar la esencia y mezclarla con el efectismo que le otorga tener a su cargo una mega producción hollywoodense. El uso del 3D combinado con las grandes batallas y la construcción de los escenarios que intercalan modernismo con medioevo le brindan a la historia esa grandilocuencia que atrapa a aquellos que quieren ver una película pochoclera.

    Con final abierto para una posible secuela, John Carter: Entre dos mundos adopta la espectacularidad del cine con la visión más pensante de la literatura en una película que entretiene pero que además tiene un contenido, aunque para muchos éste sea vacío.
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  • Drive
    Drive
    EscribiendoCine
    Clásicos modernos

    Combinando lo retro con el post modernismo, tanto a niveles estéticos como narrativos, Nicolas Winding Refn logra con Drive (2011) una de las mejores películas que se han visto en los últimos tiempos. Siguiendo la línea de Quentin Tarantino, David Lynch o Martin Scorsese presenta una historia de violencia desde una óptica autoral.

    Driver (Ryan Gosling) es un doble de riesgo especializado en conducir a alta velocidad. Su vida transcurre entre la indiferencia y la apatía por todo lo que lo rodea. Un día se encuentra con una vecina (y su hijo) del condominio del que habita. Ambos entablarán una relación bastante ambigua hasta que repentinamente aparecerá en escena el marido de ella, que se encontraba preso por un robo. En conclusión, y para no ahondar en demasiados detalles, al marido lo matan y Driver se verá involucrado de manera directa en el hecho. Es a partir de esa situación que éste apático y reservado hombre mutará en una especie de asesino compulsivo con sed de venganza y un poco de amor.

    Nicolas Winding Refn, quien ya había demostrado su línea autoral en la trilogía de Pusher y en la recientemente editada en DVD Bronson (2008), construye una historia con claras influencias al cine de finales de los años 70 y 80. Drive es una sucesión de sentidos homenajes y citas cinéfilas que van desde Cobra (1986) (el atuendo del personaje central) a David Lynch (la música del notable Angelo Badalamenti) pasando por el Quentin Tarantino de Tiempos violentos (1994) o el Martin Scorsese de Taxi Driver (empezando por el nombre del personaje), pero tambíen dando origen a una película con un alto grado de personalidad y no necesariamente una copia de sus predecesoras.

    Drive manifiesta una extrema violencia con escenas sin ningún tipo de filtro, aunque habla del amor. Todo lo que el personaje hace es por amor, un amor que por su personalidad le cuesta demostrar y que esa es la manera que encuentra para hacerlo notar. Driver actúa así para defender a la mujer que ama y tal vez sea la única forma que conoce.

    Ryan Gosling entrega un personaje apático, casi mudo, sin duda lo mejor de su promisoria carrera. Driver casi no dice palabras en todo el metraje, sólo pone su cuerpo (y su cara) para hacernos creer que su reacción es creíble y que ese muchacho con cara de póker puede desencadenar una serie de asesinatos que si no los estuviéramos viendo nos serían imposible de creer.

    Drive no es la película políticamente correcta que vota la academia de Hollywood y por eso es entendible que no haya entrado en la contienda del Oscar. No lo fue Taxi Driver (1976), ni Perros de la calle (Reservoir Dogs, 1992), ni Corazón salvaje (Wild at Hear, 1990), aunque a diferencias de las que sí ganaron uno que otro premio éstas ya son consideradas clásicos del cine y las triunfadoras se perdieron en el olvido. Con Drive pasará lo mismo, una obra maestra con destino a convertirse en clásico, catapultando a su director a lo más alto del podio y a su actor en una estrella. Excelente por donde se la mire.
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  • Poder sin límites
    Poder sin límites
    EscribiendoCine
    La falsa realidad

    En los últimos años se impuso la moda de las películas construidas a partir de imágenes tomadas por los mismos protagonistas de las historias, es decir mostrar una falsa realidad. Poder sin límites (Chronicle, 2012) sigue la línea impuesta por Cloverfield (2008) o la española Rec (2007) armando una historia de ficción a partir de imágenes existentes, que de antemano sabemos que son falsas ya que estamos frente a una ficción y no un documental.

    Andrew, Matt y Steve son tres adolescentes cuyas personalidades se encuentran en las antípodas. Andrew posee una cámara con la que documenta cada paso de su vida para después subir las imágenes a Internet. Por un motivo sin importancia, los jóvenes (que no son amigos pero tienen un punto en común) se toparán con un extraño objeto que les brindará súper poderes. En el cómo, cuándo, dónde y por qué usar los poderes adquiridos radica el núcleo de una película de superhéroes que lejos está de serla. Aunque esto sea una contradicción.

    El novel Josh Trank concibe la historia desde el punto de vista de los propios protagonistas a partir de imágenes que ellos mismos filmaron. ¿Pero es esto real o sólo es un montaje que los propios implicados realizaron para subirlas a las redes sociales y así ganar popularidad? Lo que vemos en pantalla resulta ser una serie de imágenes aisladas que arman una historia con muchos fuera de campos y baches narrativos, producto de la propia fragmentación con las que fueron tomadas. Por lo tanto, que todo sea una simple puesta en escena dentro de una ficción no resultaría ser un hecho descabellado. Queda claro que como espectadores estamos frente a una ficción propiamente dicha, pero dentro de esa ficción podría existir otra que es la que arman los propios protagonistas para dejar de ser unos perdedores y cambiar a través de las redes sociales como Youtube, Facebook o Twitter la visión que su entorno tiene de ellos.

    También se puede proponer otra lectura cuyo anclaje radicaría en lo que haríamos cada uno de nosotros si de la noche a la mañana nos encontramos con súper poderes. ¿Para qué los usaríamos? ¿Cómo los usaríamos? Lo mismo que les sucede a estos muchachos y la reacción que en ellos provoca podría pasarle a cualquiera, aunque el tema de los súper poderes sea solo una metáfora para hablar del poder propiamente dicho y sobre su manejo. ¿Lo usaríamos para el bien o para el mal?

    Poder sin límites es una alegoría sobre dos mundos: el real y el virtual. Mundos que sucumben hoy o por hoy a millones de jóvenes (y no tantos) de todo el planeta. A pesar de contarla desde un recurso bastante trillado ofrece una vuelta de tuerca sobre la exposición que brindan las redes sociales, y en un punto es lo que la vuelve más interesante. Por cierto, aunque le cuesta arrancar, también entretiene.
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  • La carrera del animal
    La carrera del animal
    EscribiendoCine
    El misterio del padre

    Tan ambiciosa como atrapante resulta ser la ópera prima de Nicolás Grosso. El reverso del cierre de una fábrica y cómo influirá en los destinos de un clan familiar es el nudo de La carrera del animal, película ganadora de la última edición del BAFICI.

    La carrera del animal (2011) podría clasificarse como una película borgeana, plagada de laberintos y personajes que aparecen y desaparecen como por arte de magia o en este caso del cine. Un empresario, al que nunca vemos, maneja los destinos de sus dos hijos. Cándido y Valentín, tan opuestos entre sí como el agua el aceite pero de cuyas decisiones no sólo dependerá su propio destino sino el de su entorno familiar y laboral.

    Fotografiada en un furioso blanco y negro, el film es una apuesta fuerte desde lo formal y narrativo. En ambos casos se construye como un rompecabezas en el que pareciera que las piezas no fueran a encajar pero que va adquiriendo lógica a medida que los personajes se van delineando. Uno es el ambicioso capaz de cualquier acto para cumplir su cometido, el otro es el sensible al que pareciera no importarle lo material y sólo quiere huir de los fantasmas familiares. El conflicto surge a partir del hecho de que por una decisión paterna el más fuerte necesitará del más débil y viceversa.

    Hay una clara representación del poder que está dada por un padre ausente y dos hijos que deben cumplir con lo establecido. Desde lo metafórico se podría hacer un paralelismo con un Dios (al que nunca vemos), que sus órdenes, deseos y más son manifestados a través de un papel (la biblia) e inculcados por mensajeros (la iglesia). Quienes reciben esos mensajes (los hijos) deberán decidir sobre el bien y el mal (ángel y demonio).

    Nicolás Grosso nos ofrece una película que por momentos pareciera extraída de la Nouvelle Vague, en la que una cámara godardiana recorre el extraño paisaje de un laberinto borgeano cuyos personajes escaparon de La divina comedia para dar origen a una película tan extraña como inteligente.
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  • La dama de negro
    La dama de negro
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    Regreso sin gloria

    Luego del éxito de la saga de Harry Potter, Daniel Radcliffe prueba suerte con un personaje distinto al que lo llevó a la fama. Sin mucha suerte en la elección, el ex aprendiz de mago se juega por un film de terror psicológico que intenta ser de autor pero que termina incurriendo en una serie de clisés y lugares comunes.

    Luego del éxito de la saga de Harry Potter, Daniel Radcliffe prueba suerte con un personaje distinto al que lo llevó a la fama. Sin mucha suerte en la elección, el ex aprendiz de mago se juega por un film de terror psicológico que intenta ser de autor pero que termina incurriendo en una serie de clisés y lugares comunes.
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  • Chacú
    Chacú
    EscribiendoCine
    Haciendo historia

    Chacu (2010) es un film documental realizado por el historiador Felipe Pigna cuyo fin fue entregarlo a establecimientos educativos de la Pcia. de Chaco. A pesar de su estructura televisiva, la mano de Pigna le brinda cierto didactismo que hace que la historia no sea “aburrida” sino todo lo contrario.

    El cine también tiene una función educativa y si se lo sabe utilizar de manera correcta puede darle una vuelta de tuerca a la educación y convertirse en un instrumento didáctico y entretenido a la vez. Chacu es un recorrido por los diferentes momentos históricos de la provincia desde que estaba habitada por los pueblos originarios hasta la actualidad.

    Nutrido de testimonios actuales e imágenes de archivos, el documental, reconstruye los hitos fundamentales que atravesó Chaco a lo largo del tiempo. Así vemos hechos como la Guerra de la Triple Alianza y la Masacre de Margarita Belén, las Ligas Agrarias y el rol del Peronismo, o las huelgas de la década del 30 y la guerra de Malvinas. Muchas veces esos momentos son confrontados unos con otros para que sea el propio espectador quien saque sus propias conclusiones y así poder tener su propia visión de la historia. No la de quienes la escribieron que por lo general son siempre quienes ganan.

    La finalidad de Chacu es más educativa que cinematográfica y se nota en el resultado final. No busquemos cine propiamente dicho sino conocer la historia de una provincia de la que muchos desconocemos su esencia, su génesis, su vida, los hechos que la forjaron con sus pros y sus contras. Chacu no tiene otra pretensión más que ser lo que es. Una clase de historia didáctica y entretenida a la vez que servirá para conocernos un poco más.
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  • Selkirk, el verdadero Robinson Crusoe
    Un pirata de acá y de allá

    Año tras año la animación latinoamericana se supera a sí misma dando una serie productos capaces de conquistar a los mercados internacionales. A pesar de las diferencias económicas con los films de los grandes estudios de Hollywood, estos pueden llegar a competir con dignidad y cautivar a cierto público adicto al género de la animación. Selkirk, El Verdadero Robinson Crusoe (2012) es uno de esos casos.

    Alexander Selkirk resultó ser un pirata inglés que vivió allá por el año 1.700 y que sirvió para que Daniel Defoe se inspirara a la hora de escribir Robinson Crusoe. En busca de tesoros, Selkirk parte en barco rumbo al Pacífico. Al llegar a una isla, y tras una serie de diferencias con el capitán, es abandonado a su propia suerte. Milagrosamente Selkirk logra vivir en soledad más de cuatro años hasta ser rescatado por otro barco. Pero todo ese tiempo que pasó en compañía de un loro, un gato y algunas cabras no fue en vano. Sirvió para transformar su interior y encontrar un ser diferente dentro de él. Un ser contrapuesto al pirata ambicioso que se veía por fuera.

    Selkirk, El Verdadero Robinson Crusoe es una coproducción entre Argentina, Uruguay y Chile que bajo la técnica de Stop Motion dirigió el animador Walter Tournier. Junto a un equipo de animadores y con escasos recursos, tal vez los mismos con los que Selkirk contaba en la isla, se las ingeniaron para lograr un film correcto en todos los sentidos. Una historia simple, con una narración fluida y entretenida para los más pequeños combinada con algunos guiños para los mayores, hacen que la película funcione en el público y cumpla con su premisa: hacer que todos pasen un grato momento

    El Stop Motion es más que aceptable y todo lo que se puede decir no son más que elogios. Compararla con productos de altos presupuestos y cientos de profesionales sería caer en un lugar facilista y bastante común. Teniendo en cuenta las formas de producción latinoamericana, Selkirk, El Verdadero Robinson Crusoe está mucho más allá de lo digno y podríamos decir que se supera a sí misma y a lo que uno puede llegar a esperar. Si no fuera porque de antemano se sabe su origen sería muy difícil afirmar fehacientemente que es un producto local.

    Que Juan Pablo Zaramella haya estado entre los diez animadores preseleccionados para el Oscar no es parte del azar sino del trabajo y del profesionalismo. Que Selkirk, El Verdadero Robinson Crusoe cumpla con los estándares de calidad que se le pide a un producto de estas características, también es parte eso. Sin duda habrá cosas que mejorar, detalles que corregir y alguna que otra crítica que realizar, pero las ganas de hacer buen cine están. Selkirk, El Verdadero Robinson Crusoe confirma que muchas veces son más importantes las ideas que el dinero. Una apuesta a un género que vale la pena ver y apoyar, por el esfuerzo y el resultado final.
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  • Que lo pague la noche
    Que lo pague la noche
    EscribiendoCine
    Confesiones de una muerte con recuerdos

    La ópera prima de Néstor Mazzini, que se estrena diez años después de su filmación, es un thriller psicológico sobre los borrosos recuerdos que tiene un hombre acerca de su propia muerte. Que lo pague la noche (2011) es un relato onírico del que, como de una cebolla, se desprenden capas con las diferentes conjeturas que tiene un hombre sobre la muerte que lo sorprendió en plena fiesta de casamiento.

    Lugano 1 y 2 de 2001. Esteche es uno de los hombres más fuertes de un barrio poblado por monoblocks. Es el día de su boda y en medio de la fiesta cae muerto súbitamente. Su esposa y dos hombres dicen llevarlo a un hospital. Pero, ¿cuál es la verdad sobre la repentina muerte de Esteche? Una verdad que el propio muerto deberá descubrir.

    Con una impronta neorralista el realizador trabaja la historia con actores desconocidos y en muchos casos vecinos del barrio. Esto hace que por momentos uno se sienta frente a un documental más que a una ficción, o en mayor medida provoque una ruptura de límites y se juegue con cierta ambigüedad que hace que no se sepa bien si se está frente a hechos reales o ficcionados.

    Que lo pague la noche presenta una estructura en donde se prioriza a los personajes y esto queda de manifiesto en los planos anteriores a la secuencia de títulos que servirá como presentación de cada uno y una pista esencial para saber a quién seguir dentro del conflicto, y así poder entender la historia. Aunque esta puede variar según el punto de vista y la propia lectura que cada uno haga de la misma. La no linealidad y la intercalación temporal y espacial son otros dos elementos que no se deben descuidar para así poder resolver el nudo de la trama.

    Visualmente hay que destacar la secuencia de títulos con reminiscencias expresionistas – y una de las más maravillosas que haya dado el cine argentino- que se opone en cierta medida a la “suciedad neorralista” que se utiliza en el resto del film para darle un registro más documental. Este contrapunto visual es otra pista para leer el relato y sin duda tiene que ver con el onirismo que lo envuelve. Si la presentación está hecha desde la irrealidad todo lo que viene después será parte de un mundo ficticio aunque visualmente se nos muestre como real.

    Que lo pague la noche tardó diez años en llegar a los cines pero no por eso es una película vieja. Sin duda la distancia que se tiene hoy de los conflictos sociales de 2001 hace que las lecturas sean otras. Mucho más cinematográficas y mucho menos sociales. Mazzini logra un film “lyncheano” poblado de seres anónimos y realidades paralelas que pueden parecer lejanas aunque cada día sean más cercanas.
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  • La dama de hierro
    La dama de hierro
    EscribiendoCine
    Película Imperceptible

    La vida de la premier británica Margaret Thatcher es llevada al cine banalmente y sin profundizar demasiado por Phyllida Lloyd en La dama de hierro (The Iron Lady, 2011). Un film menor sostenido en la actuación de Meryl Streep, que una vez más salva un producto meramente televisivo que si no la tuviese como protagonista nunca se habría estrenado en cine.

    La dama de hierro funciona en tono de biopic con la típica y clásica estructura que se manejan este tipo de films. Salvo contadas excepciones, como I’m not there (2007), Control (2007), María Antonieta (2007) o Red Social (2010), que se permitieron romper con el género y darle una vuelta de tuerca, los films biográficos cada vez más de moda, en su mayoría siguen ciertas premisas que funcionan en el público, pero carecen de vuelo narrativo y alguna que otra idea innovadora que rompa con el clasicismo. El caso de La dama de hierro es más cercano a La Vie en Rose (2007), Ray (2004) o la chilena Violeta se fue a los cielos (2011) que a las citadas anteriormente, incluso la reciente Juan y Eva (2011), de la realizadora argentina Paula de Luque, tiene un nivel muy superior y mucho más profundo, a pesar de que los recursos económicos hayan sido muy diferentes.

    De comienzo vemos a una Margaret Thatcher mayor, con serios problemas seniles y alucinatorios, que en tono de flashback recorrerá los momentos que marcaron su vida política y la de Gran Bretaña. Sus comienzos en el partido conservador, su posición ante el IRA, el rechazo al Euro, la guerra de Malvinas y un sinfín de hechos logran que la película se transforme en un collage de instantáneas cuasi importantes pero sin llegar a ahondar demasiado sobre ninguna. Así como en una ensalada se mezclan un sinfín de ingredientes para darle colorido y sabor pero en el fondo nada se distingue, en La dama de hierro es tanto lo que se quiere abarcar que al final no queda en claro quién era y que hizo la señora Thatcher. Ni siquiera se sigue una línea ideológica y todo suena más a pastiche o rejunte de sobras que a un plato de cocina de autor, siguiendo con la comparación.

    Más allá de contar con un guión carente de matices y que en un punto pareciera extraído de un “Billiken”, La dama de hierro se sostiene por la brillante actuación de Meryl Streep, sin ser lo mejor que ha hecho a lo largo de su carrera, seguramente por las flaquezas de la historia, su composición de la premier británica evita que la película se convierta en un producto para ver un domingo a la tarde por la señal de cable Hallmark. Streep consigue un personaje que juega con la ambigüedad para mostrarlo tanto como un ogro capaz de cualquier cosa por sus ideales –la guerra de Malvinas es un claro ejemplo de ello-, como a una pobre viejecilla que cualquier niño querría tener como abuela.

    La película de la misma directora de Mamma Mia! (2008) es sin lugar a duda una obra menor, que más allá de contar con un gran equipo técnico y un excelente trabajo de maquillaje, se nutre únicamente de una actriz que logra que una historia cargada de clisés y lugares comunes llegue a conmover y hacernos creer que es la verdadera Margaret Thatcher. A pesar de que el resto sea un estereotipo.
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  • Al borde del abismo
    Al borde del abismo
    EscribiendoCine
    Sobre la cornisa

    Se podría decir que a grandes rasgos el cine se divide en dos grupos. Uno más “autoral” y otro cuyo eje radica en el más puro entretenimiento. Al borde del abismo (Man on a Ledge, 2011) pertenece a este último grupo. Una propuesta sin ninguna otra pretensión que lograr que el espectador la pase bien y regrese a su hogar luego de haber visto una película que cumplió con lo que le prometió.

    Nick Cassidy (Sam Worthington) es un ex policía que fue a la cárcel culpado de un robo que no cometió. Para probar su inocencia se fuga de prisión y lleva adelante un plan vertiginoso desde la cornisa de uno de los pisos del famoso hotel Roosevelt de New York de la que amenaza tirarse. El plan, del que también participan su hermano y la novia de este, consiste en probar que el diamante que se le acusa de haber robado sigue en manos de su dueño. ¿Cómo lo hará? Para eso habrá que ver la película ya que si entramos en detalles no habrá sorpresa y se perderá el suspenso que la historia ofrece.

    La segunda película de Asger Leth sigue la línea impuesta en Enlace Mortal (Phone Booth, 2003). Mientras en su predecesora toda la trama transcurría dentro de una cabina telefónica con un francotirador apuntando al protagonista para que cumpliera sus órdenes, en la segunda la mayor parte se desarrolla en la cornisa del hotel desde donde el protagonista dirigirá su plan mientras despista a todos ante la amenaza de arrojarse al vacío. Mediante la utilización de este recurso, que un punto es lo opuesto a la película anterior, se crea una sensación de vértigo que se traslada al espectador que funciona como un voyeur ante el supuesto intento de suicidio, pero que a su vez tendrá mayor información que aquellos que tratan de impedirlo y así poder sacar sus propias conclusiones.

    En Al borde del abismo hay una segunda línea de acción que se focaliza en el plan que desde las alturas dirige Nick Cassidy y que lleva adelante su hermano Joey (Jamie Bell) junto a su novia Angie (Genesis Rodriguez, la hija de "El Puma"). De esta manera se descomprime el vértigo generado desde la cornisa y la película se permite jugar en este punto con recursos más “humorísticos” planteados a partir de situaciones inverosímiles.

    Hay un tipo de cine para pasarla bien, que para algunos tal vez sea “pochoclero”, que muchas veces sólo está hecho para llevar espectadores sin importarle demasiado la historia que cuenta. El caso de Al borde del abismo es todo lo contrario. Sí, es comercial. Sí, es pochoclero. Pero también hay una buena historia y la mano de un director que supo darle todos los condimentos para que esta funcione.
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  • El amor de Tony
    El amor de Tony
    EscribiendoCine
    Angel(e) para tu soledad

    Alix Delaporte (Zinedine Zidane. Como un sueño, 2004) ofrece en su ópera prima de ficción, El amor de Tony (Angéle et Tony, 2010), su visión sobre la soledad de dos personajes marginados sentimentalmente y la creación de un vinculo que les permita unir sus vidas a pesar de sus propias inseguridades y las diferencias que los separan.

    Con claras referencias al cine de los Dardenne, la historia presenta a Angéle, una bella y joven mujer que acaba de salir de la cárcel acusada de estar implicada en un accidente que terminó con la vida de su esposo. A través de un anuncio se cruzará con Tony, un tosco pescador poco comunicativo que junto a su madre y hermano menor buscan el cadáver del padre ahogado algunos meses atrás. Tras un primer encuentro, en el que la química pareciera no existir, nacerá entre ambos una extraña relación de amor odio que los unirá mucho más allá de lo que ambos podrían llegar a suponer.

    El cine de Delaporte es un cine físico, de personajes que ponen el cuerpo más que las palabras, pero también es un cine de sentimientos, aunque muchas veces estos sean fríos y parezcan lejanos. Angéle y Tony casi no hablan, pero cada encuentro, cada acción, y la forma en que reaccionan ante las situaciones rutinarias están dotadas de un manejo corporal y gesticular en el que las palabras sobran. El trabajo de ambos es seguido por el ojo de una cámara que se posa sobre sus cuerpos tomando la esencia de lo que sus personajes necesitan transmitir para lograr el clima que el film necesita y así conmover sin la necesidad de apelar al golpe bajo.

    El amor de Tony es una película sobre el amor, pero no la típica comedia rosa ni tampoco uno de esos dramones lacrimógenos que apelan a cuanto cliché exista. La historia que cuenta bien podría serlo pero la forma que se eligió para plasmarlo hace que uno tome distancia de esos personajes y pueda verlos desde otra perspectiva, en la que no se los juzgará por sus actos sino que se buscará entenderlos, aceptarlos y hasta justificarlos por lo que son incapaces de hacer.

    Alix Delaporte se perfila como la fiel heredera de los Dardenne, no por copiarlos sino por tomar lo mejor de ellos y darle su propio estilo, su propia impronta. Un cine simple, exquisito, lúdico, de personajes conflictuados que encontrarán dentro de sus propios conflictos la simpleza de la vida y… del amor también.
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  • La chica del dragón tatuado
    El toque Fincher

    La remake norteamericana, en manos de David Fincher, de Los hombres que no amaban a las mujeres - Millennium 1 (Män som hatar kvinnor, 2009), ahora bajo el título La chica del dragón tatuado (The Girl with the Dragon Tattoo, 2011), no varía demasiado a su predecesora, salvo por el ritmo y el personalísimo estilo característico del director de Zodíaco (Zodiac, 2007) y Red Social (The Social Network, 2010).

    La historia, adaptación del primer tomo de la trilogía del malogrado escritor sueco Stieg Larsson, se centra por un lado en Mikael Blomkvist, el periodista de la revista Millennium, interpretado por Daniel Craig, quién cometió un error que puso en jaque su prestigiosa carrera. Por el otro lado tenemos a Lisbeth Salander, ahora en manos de Rooney Mara, una joven de 23 años, pupila del estado, cuya mayor virtud es la de hackear información. Mikael Blomkvist es contratado por un magnate sueco, con el compromiso de darle una información que limpiará su carrera, para investigar la desaparición de su nieta cuarenta años atrás. Ante la imposibilidad de llegar a un resultado satisfactorio también entrará en escena el personaje de Lisbeth para facilitar la resolución del caso.

    La chica del dragón tatuado se erige sobre dos pilares introductorios para así poder llevar adelante una saga de tres ejemplares, que posiblemente y dependiendo del éxito se convierta en tres películas. Cada uno de esos pilares está sostenido por cada uno de los dos protagonistas. Lisbeth se nos presenta como una joven rebelde, lesbiana y dark, con un pasado (y presente) de abusos y maltratos, pero con una inteligencia superior a la de cualquier mortal. Mientras la historia de Mikael Blomkvist funciona a partir de como sus errores lo llevarán en cierto punto a su propia reivindicación pública. Ambos personajes, provenientes de mundos y situaciones diferentes, sostendrán ambas historias que en un punto determinado se unificarán para ser solo una y así dejar un final abierto.

    David Fincher es un director experimentado a la hora de cocinar un buen thriller y adobarlo con los condimentos necesarios. Es cierto que La chica del dragón tatuado no está a la altura de Pecados Capitales (Seven, 1995) o El club de la pelea (Fight Club, 1999), pero también esto puede ser por la falta del factor sorpresa. Sí uno como espectador vio las versiones originales no encontrará demasiadas diferencias, más allá del ritmo narrativo (mucho menos moroso) o de esa impronta fincheana a la hora de filmar escenas de acción con más psicología que despliegue visual.

    Decir que La chica del dragón tatuado no es una gran película sería faltar a la verdad. Tiene todo lo que debe tener y lo que uno como espectador espera de éste tipo de films Le falta sorpresa, pero eso se debe sólo porque uno tiene muy en mente a la original. De lo contrario todo estaría demasiado bien.
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  • Domingo de ramos
    Domingo de ramos
    EscribiendoCine
    Muerte para armar

    Un absurdo thriller articulado por una estructura narrativa fragmentada es la propuesta de José Glusman (Cien años de perdón, 1999) en Domingo de Ramos (2010). Una extraña combinación de géneros con un resultado bastante inusual.

    La extraña muerte de una mujer por circunstancias no del todo claras da origen a una historia que va y viene constantemente en el tiempo. El subcomisario y amante de la victima (Gabriel Goity), el vecino (Mauricio Dayub), el jardinero (Pompeyo Audivert), dos ancianas metiches y un loro se verán envueltos en el repentino fallecimiento de Rosa (Gigi Rua).

    Domingo de Ramos nos es un film lineal, su historia, escrita por el propio director junto al autor de la idea original, Daniel López, es un digno rompecabezas para armar. La idea es que sea el propio espectador quien oficie de detective y así resuelva el caso. Para eso los autores fragmentaron la historia temporalmente no sólo yendo hacia adelante y atrás sino también intercalando el tiempo. La historia que comienza con la muerte de la mujer no sólo irá al pasado y volverá al presente sino que además romperá la linealidad del pasado para trabajarlo de manera fragmentaria. Este tratamiento narrativo implica la presencia de un espectador activo cuya función será poner cada pieza en el lugar exacto para llegar al desenlace del conflicto, que no es otro que el propio caso policial.

    La puesta en escena remite en algunos puntos al film noir francés o al policial negro norteamericano, esto no se da solamente a nivel estético sino también desde la construcción de los personajes. Si bien en muchos momentos hay sobreactuación, ésta es deliberadamente preconcebida y necesaria para el tono que la historia pretende tener. Para no develar el misterio que envuelve al caso sólo diremos que sobre la segunda mitad se produce un giro argumental donde lo bizarro se apodera del conflicto.

    La tercera película de ficción de José Glusman aterriza en los cines argentinos como si fuera un ente. Una extraña mezcla de géneros que da como resultado una película que bien podría catalogarse como cine “clase b” y que va camino a convertirse en un clásico dentro de una cinematografía bastante inusual para los tiempos que corren.
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  • El extraño Sr. Horten
    El extraño Sr. Horten
    EscribiendoCine
    Último tren a Oslo

    Con casi cinco años de atraso llega a los cines argentinos El extraño Sr. Horten (O’Horten, 2007), film de origen noruego que retrata la absurda rutina de un jubilado pero con una manera irónica y un tanto surrealista.

    Odd Horten (Baard Owe) es un ingeniero maquinista de trenes que acaba de jubilarse. Su descripción física y psicológica podría definirse como anacrónica, algo abúlica y lineal. Horten es un hombre extraño, solitario, callado que vive en su propio mundo, un mundo en donde suceden las cosas más absurdas que a uno se le puedan llegar a ocurrir. Aunque él las viva con naturalidad y sin que nada llegue a perturbarlo.

    Bent Hamer logra contraponer una historia en la que pareciera que nada importante va a suceder con el absurdo que rodea al personaje central. Así vemos a Horten transitar por un sinfín de situaciones tan fantásticas como surrealistas. Lo más interesante de El extraño Sr. Horten es el humor con el que se trabaja. No es un humor fácil, de chiste simple sino contrariamente un humor elaborado, negro, un tipo de humor que no está a la vista sino que se lee entrelineas.

    Sin ser una película fácil de digerir, de esas de tiempos morosos, pocos diálogos y planos súper estudiados, El extraño Sr. Horten es lo que podría decirse un típico film antipopular que se convierte en popular por la forma que eligió Bent Hamer para mostrar la vida de ese insólito mundo que rodea la historia. Una película con un humor tan infrecuente con el propio Horten.
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  • Los Muppets
    Los Muppets
    EscribiendoCine
    Regreso con gloria

    Tras largos años de ausencia y cuando nadie se lo esperaba – Los Muppets en el espacio data de 1999- se produjo uno de los regresos cinematográficos más alentadores de la década. Los Muppets volvieron a la pantalla grande como sólo lo hacen los grandes: con gloria y una película con muchas lecturas posibles.

    La película cuenta la historia de Walter, un “muñeco” con familia de carne y hueso. Walter es fanático de Los Muppets y su sueño es poder conocer los famosos Muppets Studios de Los Ángeles. En conclusión, y para no develar demasiados detalles de la trama, Walter terminará en los famosos estudios escuchando una conversación sobre la posible demolición de los mismos, y ante lo que para él es una tragedia se las ingeniará para llegar a Kermit, la rana, y convencerlo sobre el motivo del porqué Los Muppets deberían volver a actuar y así poder salvarlos.

    En Los Muppets (The Muppets, 2011) hay dos películas dentro de una (o tal vez muchas más). Una para los más chicos y otra para los grandes que fueron parte de la “generación muppet”. La primera es una historia con todos los tópicos súper probados y con éxito asegurado. El cuento que propone tiene todos esos elementos que Disney pregona en todas sus obras y que los más pequeños saben disfrutar. La segunda película, aquella que verán los grandes, es claramente generacional con todos los guiños posibles hacia aquellos que vivieron la etapa más exitosa de Los Muppets y que hoy vuelven al cine para encontrarse con sus ídolos de la infancia. Es en esa segunda película en donde aquellos que pasaron los treinta encontraran que Los Muppets no es sólo una película infantil sino mucho más que eso.

    Es en esa segunda lectura que Los Muppets propone donde queda de manifiesto una crítica hacia Hollywood y todo lo relacionado con la fama, la gloria, el apogeo y la decadencia de las estrellas. En este caso no son otros que los propios Muppets que alejados del estrellato deberán hacer lo posible para sobrevivir en el mundo común y corriente. En este sentido Los Muppets se parece más a películas como Las reglas del juego (The Player, 1992) que a La bella y la bestia (Beauty and the Beast, 1991), por citar un producto la factoría.

    De la misma manera que de una mamushka van saliendo nuevas muñecas, de Los Muppets van saliendo nuevas capas con posibles lecturas. Habrá quienes estarán de acuerdo, quienes no, quienes encontrarán otras y quienes no encontrarán nada. Pero lo que no cabe la menor duda es que más allá de esta hipótesis de lectura para ver ésta nueva cinta de Disney, Los Muppets se supieron reinventar y brindar una de las mejores historias de toda la historia muppet. ¡Bienvenidos sean!
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  • Un mundo seguro
    Un mundo seguro
    EscribiendoCine
    El tercer (en)ojo

    Un mundo seguro (2010), provoca una serie de múltiples reacciones en el espectador que van desde la repulsión absoluta hasta la capacidad de encontrar otra película dentro de la película propiamente dicha. Si eso es bueno o malo lo determinará el receptor, pero al menos puede resultar interesante.

    Patricio Podestá, un empresario de los medios de comunicación ha sufrido un ataque de violencia que le ha provocado una serie de secuelas psicológicas irreparables. Víctima de sus ataques de pánico y de la paranoia persecutora con la que convive a diario decide comprar una propiedad que es considerada mucho más segura que las propias “Pirámides de Egipto”. El conflicto estallará, cuando sin saberlo, Podestá, caiga en su propia trampa y ya nadie pueda ayudarlo. Él será la víctima y el victimario dentro de su propio mundo.

    Eduardo Spagnuolo ofrece un thriller concebido desde el absurdo. Sus personajes son llevados al extremo tanto físico como emocional “satirizando” las situaciones por las que atraviesan. El más expuesto en este sentido es Carlos Belloso cuya actuación, casi unipersonal, deberá pasar del raciocinio más puro a la locura absoluta.

    En Un mundo seguro hay una deliberada tendencia hacia lo extremo. Tanto sus personajes como su construcción espacial son irreales. Resulta imposible imaginar que esos seres existan y que los lugares que habitan sean verdaderos. De ahí que decimos que la película es un thriller absurdo. Si bien el planteo en un punto puede llegar a ser real está enmarcado dentro de un contexto de irrealidad. Spagnuolo juega con ambos conceptos para realizar una crítica sistemática a la tecnología, al poder, el consumo, las drogas, a los medios de comunicación, y al capitalismo desde un lugar diferente.

    La provocación por sí sola, vacía de contenido y cuando es puesta en escena por el solo hecho de generar efectismo, no hace más que burlarse del espectador. Pero en el caso de Un mundo seguro está puesta al servicio de la imaginación del mismo. Es decir provoca, molesta, incómoda para que se vea lo que hay detrás, para que se piense que lo que se está mostrando es lo irreal, que lo real está en otro plano y que hay que descubrirlo. Ese es el verdadero sentido de Un mundo seguro. ¿Enoja? Si. ¿Provoca? Sí. Pero también hace pensar en lo que no vimos directamente y está de manera indirecta.
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  • Misión Imposible 4: Protocolo Fantasma
    Misión Cumplida

    Misión Imposible: Protocolo Fantasma (Mission: Impossible - Ghost Protocol, 2011) no solo es una de las secuelas más esperadas de la nueva temporada de estrenos sino que además supera todas las expectativas que uno puede llegar a tener viendo apenas unos avances de la misma. Entretenimiento, espectacularidad, diversión y una historia que, a pesar de lo inverosímil, cumple con su cometido dan como resultado la mejor película de acción de los últimos años.

    Muy poco queda de aquella Misión Imposible de la tele. Salvo la clásica música de nuestro Lalo Schifrin y uno que otro guiño que aquel espectador que consumió el formato televisivo sabrá leer entrelineas. Tampoco quedó nada del inicio de la saga. Excepto Tom Cruise, al que el paso del tiempo parece no afectarle, –quién además oficia de productor junto a J.J. Abrams (Super 8, 2011)- no hay mucho que la ate a sus predecesoras. Si nos remitimos exhaustivamente a sus orígenes podríamos llegar a la conclusión de que solo quedó su título. Que en este caso le sienta de maravillas y que define toda la esencia de la película que dirigió el impredecible Brad Bird (Ratatouille, 2009; Los increíbles, 2004).

    En la cuarta entrega de la saga el agente Ethan Hunt (Tom Cruise), miembro de la F.M.I (que nada tiene que ver con el Fondo Monetario Internacional) ha caído en una trampa y el gobierno para el que trabaja lo dejará solo junto a su equipo. Sin apoyo oficial se las deberán ingeniar para resolver el caso en el que están envueltos. Qué en síntesis será una misión imposible y que por razones del efecto sorpresa no vamos a develar para que el espectador sea asombrado de la misma manera que lo fuimos nosotros al enfrentarnos con este impresionante espectáculo visual.

    Misión Imposible: Protocolo Fantasma es un coctel de imágenes descomunales de lugares como Moscú, Dubái y Bombay pero cuyos escenarios sirven para montar las más exageradas (en el buen sentido de la palabra) escenas de acción de los últimos tiempos. Persecuciones increíblemente filmadas, escapatorias que nos dejaran sin aliento, situaciones de extremo peligro en las que el suspenso provocará las más inesperadas reacciones son solo algunos de las situaciones a las que nos somete Brad Bird sin ningún tipo de respiro y condescendencia con el receptor de la obra.

    Uno de entrada sabe que lo que a ver es una historia inverosímil, así que buscar credibilidad en el relato es tarea imposible y el camino incorrecto si lo que se quiere es disfrutar del contenido. Es imposible escalar el edificio más alto del mundo, entrar al Kremlin venciendo las medidas de seguridad o seducir al hombre más rico de la India para que nos dé un código secreto (o eso tal vez esto sí). Pero sin todas estas situaciones, y muchísimas más, Misión Imposible no sería tan imposible y esta película no sería lo que es: una verdadera joya del cine de acción. Si lo que quiere es pasarla realmente bien ir al cine a ver Misión Imposible: Protocolo Fantasma es su nueva misión.
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  • Un zoológico en casa
    Un zoológico en casa
    EscribiendoCine
    Animales sueltos

    La filmografía de Cameron Crowe siempre incluye temas basados en hechos reales. Desde la autobiográfica Casi famosos (Almost Famous, 2000), pasando por Jerry Maguirre (1996), hasta la novísima Un zoológico en casa (We Bought a Zoo, 2011), el cineasta se las ingenia para tratar tramas ríspidas pero con un tono de comedia en los que la ironía no se halla ausente.

    Un zoológico en casa cuenta la historia de un joven periodista (Matt Damon) que al morir su mujer debe hacerse cargo de sus dos púberes hijos. Tratando de mirar hacia adelante y dejando el pasado atrás es que deciden mudarse a una nueva casa. La búsqueda comienza pero no hay nada que satisfaga a la pequeña mujercita de la familia. A kilómetros de distancia encontrarán lo que buscan: una casa espléndida pero con la contra que viene con un zoológico incorporado. A partir de ese momento y de la decisión que tomen sus vidas podrán cambiar para siempre o no.

    Cameron Crowe utiliza la historia real de este hombre que tomó un zoológico en ruinas y lo convirtió en un modelo admirado en todo el mundo para hablar sobre el valor. No en vano la frase fetiche del protagonista será:”Veinte segundos de valentía te pueden llegar a cambiar el resto de tu vida”. Es en estas palabras donde radica la esencia de Un zoológico en casa. Una historia que si bien se bifurca hacia diferentes subtramas, su eje central estará puesto en como la vida de cada uno puede virar bruscamente si nos animamos a tener sólo unos segundos del coraje necesario para hacerlo.

    Uno de los logros en esta comedia dramática suburbana es la ductilidad que tiene Crowe para caer en el golpe bajo y sacarnos de él con un remate impensado. Es cierto que continuamente nos llevará a situaciones lacrimógenas, pero también es cierto que nos sacará de ellas con una buena dosis de humor e ironía. Otro punto fuerte y una característica insoslayable es la banda de sonido. El también realizador de Pearl Jam Twenty (2011) logra que sus películas sean un deleite para los oídos de aquellos que se consideren melómanos o amantes de la buena música.

    Un zoológico en casa trae de regreso a un Cameron Crowe un poco más efectista y condescendiente con el público pero sin haber perdido su esencia. Sin ser su mejor obra cumple con las premisas que uno puede esperar: entretener, emocionar y divertir. Vale la pena para comenzar unas vacaciones en casa o en un zoológico.
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  • La última mirada
    La última mirada
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    Daño Irreparable

    La última mirada (2010) no es una mala película como la catalogó la mayoría de la crítica argentina. Puede ser que sea molesta en algunos aspectos pero decir que es mala es no ser objetivo. Está claro que gran parte de la crítica evalúa de acuerdo a su gusto personal (o a los intereses del medio en el que trabaja) sin realizar un exhaustivo análisis de la obra en sí misma y eso muchas veces hace que se cause un perjuicio irremediable.

    Antes de hablar de la película en sí misma vamos a enumerar algunos aspectos que mucho no tienen que ver pero vale la pena aclarar. Sí esta crítica sale una semana después del estreno siendo la primera vez que desde EscribiendoCine sucede es porque la productora nunca mandó la copia para poder reseñarla. Ante un caso sí entendimos que no les interesaba que se publicara en el site. Podríamos haberla visto en uno de los dos cines en que se proyectaba el día del estreno pero en un primer momento nos pareció que si a los responsables no les interesaba porqué hacerlo. En la semana que pasó muchos lectores sorprendidos ante la ausencia de la misma preguntaban el motivo y hasta se especuló del porqué de su no publicación. Fue que decidimos ir al cine y escribir sobre ella. Hecho este comentario, que tal vez a nadie le interesa pero que no queríamos pasar por alto vamos a remitirnos a La última mirada.

    La película que dirigió Víctor Jorge Ruiz focaliza su conflicto en un hijo de desaparecidos (en la piel del actor Eugenio Roig) radicado en España desde su infancia que vuelve al país para finalizar el libro que está escribiendo. Sin nada que lo ate y sin familia se instala en la casa de unos amigos de sus padres en el medio del campo. En la estancia contigua vive un comisario retirado que tuvo una participación activa durante la última dictadura militar. De naturaleza autoritaria ejerce todo su poder sobre su esposa e hija. Cuando todo parecía seguir su cauce habitual la presencia del escritor desestabilizará la aparente cotidianidad de cada uno de los involucrados llegando a una verdad tan dolorosa como necesaria.

    Por qué la hipótesis de esta crítica dice que La última mirada no es una mala película. Porque simplemente no lo es. Desde lo narrativo cuenta bien una historia que muchas veces se contó pero desde otra perspectiva. Se le puede criticar el querer abarcar demasiados temas pero también es cierto que en este caso cada uno conlleva al otro. También se puede decir que la historia es demasiado rebuscada e inverosímil. ¿Pero es así o en las secuelas de la dictadura la realidad supera a la ficción?.

    Desde lo formal todo es correcto. Por ahí hay cierto abuso de la música para subrayar las imágenes y apelar al golpe bajo, algunas escenas innecesarias con temas que mucho no tienen que ver con el contexto o un exceso de metraje, pero no mucho más. Actoralmente el nivel es parejo aunque vale la pena destacar la actuación de Victoria Almeida en el rol de la hija apropiada y Arturo Bonín como el comisario apropiador. Una grata sorpresa es la aparición de Katja Alemann con una interpretación nunca vista antes en ella.

    La última mirada no es una mala película como sostenemos en el inicio y no paramos de remarcar. Está claro que su temática molesta a quienes fueron cómplices de la dictadura como es el caso de algunos medios periodísticos hegemónicos que carecen de objetividad y también a algunos críticos que evalúan de acuerdo a sus gustos, intereses personales o amistades con los responsables de las películas. Lamentablemente esto es así y La última mirada es víctima de la falta de objetividad que hoy en día también atraviesa la devaluada crítica cinematográfica muchas veces en manos de quienes se sienten más estrellas que las propias películas.
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  • Canciones de amor
    Canciones de amor
    EscribiendoCine
    Paris es una fiesta

    Estrenada en Cannes 2007 y vista en Argentina durante la clausura del BAFICI 2008, llega de manera repentina a la cartelera porteña esta maravillosa comedia musical de Christophe Honoré. Con reminiscencias al cine clásico americano de los años 50, pero con una temática propia de los tiempos que corren, Canciones de amor (Les chansons d’ amour, 2007) es un deleite para la vista y los oídos.

    Protagonizada por Louis Garrel (Hijo de Philippe Garrel), quien interpreta a Ismäel, un joven parisino que está en pareja con Julie (Ludivine Sagnier). Cansados de la rutina sexual y con muchas ganas de experimentar, los jóvenes, invitarán a Alice para participar de un ménage à trois. Pero todo cambiará cuando ante la muerte súbita de de Julie, la vida de Ismäel tome otros senderos y descubra que el sexo no es siempre entre un hombre y una mujer

    Christophe Honoré estructura la obra como una clásica comedia musical de los años dorados de Hollywood pero con un formato y un contenido muy actual. Es decir que en Canciones de amor los personajes dirán sus líneas de diálogo y de repente se pondrán a cantar como si la vida se tratara de eso. Aunque hay que aclarar que no es una comedia musical como las de Broadway. Sus puntos en común están más cercanos a 8 Mujeres de François Ozon o a Nunca estuviste tan adorable de la argentina Mausi Martínez que a Nine, una vida de pasión o a Cabaret. Tal vez la mejor definición que uno pueda darle a esta película sea la de musical parisino cool y esto no es por esnobismo sino porque así son sus personajes, la historia de chicos modernos y la forma en que Honoré eligió para hablar (y cantar) sobre el amor en los tiempos que corren.

    Canciones de amor deja en claro que no todo siempre es lo que parece ni que uno más uno da como resultado un dos, al menos en el amor. Lo que si deja en claro es que en el cine (y en la música) muchas veces se habla de lo mismo, pero si cambiamos la forma el resultado puede ser otro. Y ahí está el corazón de Canciones de amor. Se puede hacer una película de amor sin caer en el lugar común y esto es lo que logró Honoré con su parisino retrato sobre el romanticismo y el sexo en los tiempos de hoy.
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  • La campana
    La campana
    EscribiendoCine
    Mundos paralelos

    En La Campana (2010), Fredy Torres utiliza diferentes estilos narrativos para contar una historia de amor imposible en el comienzo de la guerra de Malvinas. Con el marco de fondo de la última dictadura militar, el film funciona a su vez como una alegoría sobre lo que sucedía en el país a principio de los años 80.

    Es abril del 82 y la guerra de Malvinas ha comenzado. Juan (Jorge Nolasco) es un pescador que debe hacerse cargo de Laura (Rocío Pavón), la joven hija del fallecido capitán del barco. Aunque Juan haga lo imposible, entre ambos surgirá una inevitable atracción. Dice la leyenda que en La Campana los barcos desaparecen como si el mar se los hubiera tragado y el tiempo se detiene. Juan partirá mar adentro para escapar de sus deseos y así detener su tiempo, mientras el mundo sigue girando.

    En La Campana conviven dos mundos en paralelo, uno onírico y otro real. El mundo real cuenta una historia de amor reprimida ubicándola en un tiempo y espacio determinado. Mientras el mundo onírico sirve para, a través de una segunda lectura, hablar sobre el proceder de la última dictadura militar y las secuelas. En La Campana el tiempo se detiene, algunos desaparecen para siempre y otros vuelven aparecer, aunque para ellos ya nada será como antes.

    El realizador toma elementos del cine fantástico y los entremezcla con una realidad que por momentos pareciera trágica y por otros ilusoria. Hay algo de realismo mágico que se traslada a las imágenes saturadas por el color. El puerto de Mar del Plata es el fondo ideal para narrar la historia y así crear una atmosfera opresiva pero también romántica.

    Resulta difícil encontrarle una vuelta de tuerca al tema de los desaparecidos sin caer en el cliché o en la obviedad. Fredy Torres logra a través de La Campana contar una historia de amor como cualquier otra pero permitiéndose hablar de otros temas. Temas que duelen, que lastiman, pero que desde una visión diferente sirven para recordar el pasado desde el presente.
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  • La vida en tiempos difíciles
    La felicidad diez años después

    Todd Solondz ubica en La vida en tiempos difíciles (Life During Wartime, 2009) a los mismos personajes de su película Felicidad (Happiness, 1998) pero diez años después. El tiempo ha pasado y el contexto cambió, aunque el sarcasmo y la incorrección política a la hora de retratar personajes sigan siendo igual.

    La vida en tiempos difíciles se centra en Trish quien se ha divorciado de su marido, que cayó preso por pedofilia, e intenta rehacer su vida. Su hijo mayor ya está en la universidad pero serán los más pequeños quienes no sólo sufran las consecuencias de los pecados del padre, sino también las mentiras de su madre para tapar la deshonra. Por otro lado está su hermana Joy, un ser que no puede despegarse de los fantasmas de sus antiguos amantes y viva circundada por ellos.

    La idea de trasladar personajes a través del tiempo y del espacio para ver cómo sus vidas cambiaron no es nueva ni original. Si el canadiense Denys Arcand lo hizo de manera contundente en su díptico compuesto por La decadencia del Imperio Americano (Le déclin de l'empire américain, 1986) y Las invasiones bárbaras (Les invasions barbares, 2003), fue Richard Linklater quién alcanzó la cima cuando diez años después de Antes del amanecer (Before Sunrise, 1995) filmó la excepcional Antes del atardecer (Before Sunset, 2004). Dos propuestas que en ambos casos superaban a sus predecesoras o estaban al mismo nivel, algo que vuelve a repetirse en el caso de Solondz. Aunque en este caso utilizando diferentes actores para los mismos personajes.

    Con el marco de la guerra de Irak de fondo, el autor aprovecha para destilar todo su sarcasmo en la crítica al sistema y mostrarnos como los estadounidenses se mueven dentro de ese contexto que por momentos les resulta tan familiar como ajeno. Aunque el foco esté puesto por sobre la disfuncionalidad del núcleo familiar habrá una traslación argumentando como la guerra influye sobre éste. Siempre con un tono irónico que logra risas en situaciones de un dramatismo absoluto. Un recurso que Solondz sabe bien cómo resolver.

    La vida en tiempos difíciles es una fábula sobre la familia, la patria y la vida en épocas para nada fáciles. Pero acoso, ¿alguna vez hubo una época que lo fuera? Con humor negro y mucha ironía Solondz regresa diez años después para ofrecernos su nueva versión de la felicidad perdida.
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  • Año nuevo
    Año nuevo
    EscribiendoCine
    La insoportable levedad de Hollywood

    Siguiendo la línea de Día de los enamorados (Valentine's Day, 2010), la industria hollywoodense sigue apostando a un estilo de comedia cuyo eje radica en un masivo elenco de estrellas por sobre la historia en sí. Y en el caso de Año Nuevo (New Year's Eve, 2011), con un nefasto mensaje moralizador.

    Año Nuevo reúne en su ecléctico casting a los nombres más representativos de todas las generaciones. Desde Robert De Niro a Lea Michele pasando por Sarah Jessica Parker, Ashton Kutcher, Zac Efron, Halle Berry y Hilary Swank, entre otros, esta comedia coral se desarrolla en New York en vísperas de la llegada de 2012.

    Garry Marshall, director de clásicos del género como Frankie y Johnny (1991) y Mujer bonita (Pretty Woman, 1990), demuestra una vez más su poder de convocatoria a la hora de reunir un elenco estelar a pesar de que el resultado final no sea de lo mejor. Y no porque los actores no pongan lo mejor de sí sino por un guión flojo, previsible y, para peor, con mensaje moralizador.

    Si en Año Nuevo todo es insoportablemente liviano, efectista y carente de sutileza, la trama termina de desbarrancarse en la escena en la que el personaje de Halle Berry se comunica vía chat con su amado que está en la guerra. Si hasta entonces estábamos frente a una comedia más, con algunas historias interesantes, otras no tanto, pero entretenida, en ese momento se alcanza una pretensión imperdonable.

    Si en Día de los enamorados se podía cuestionar la liviandad del relato que no apuntaba más que al entretenimiento, en Año Nuevo las críticas van por otro lado. Sabemos que es una comedia fresca, llena de clichés, que divierte, que emociona y hasta entretiene. Ahora es necesario también aspirar a tener una moral de la que se carece. Parece que sí.
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  • A quién llamarías
    A quién llamarías
    EscribiendoCine
    La otra crisis

    Los problemas existenciales que atraviesa un hombre pasados los 40 años se ven reflejados en A quién llamarías (2009), película de Martin Viaggio protagonizada por el actor uruguayo Roberto Birindelli junto a Iván Ezquerré y Carla Pandolfi.

    En A quién llamarías Roberto Birindelli interpreta a un hombre que ha llegado a los cuarenta años de edad con una gran duda que no para de atormentarlo: A quién llamar si algo le sucediera en la calle y una ambulancia se lo tiene que llevar. Esa pregunta que da título al film funciona como metáfora de la crisis por la que atraviesa un hombre que está solo en la vida. Aunque esa soledad no sea literal sino más bien como parte de cierto individualismo. Una pregunta que trae consigo un sinfín de dudas acerca del amor, la familia, los amigos y los lazos afectivos en general.

    Si bien el personaje central estuvo casado, tiene un hijo pequeño, padres, hermanos, amigos y hasta una ex novia reciente, la crisis por la que atraviesa no lo deja ver su entorno, ni dejarse contener por él, sino más bien todo lo contrario. Es ese hombre quien en cierta medida contiene al resto sin permitirse pedir ayuda o abrirse ante lo que le sucede. Todos lo llaman a él, pero inversamente él no los llamaría.

    A quién llamarías habla sobre los vacíos por los que uno atraviesa cuando siente que su rol en esta vida pasa por más por el lado de los mandatos que por lo que en realidad se quiere. Nuestro hombre deambula por una ciudad inundada de gente pero él se siente solo. Más que a quién llamar la propuesta pasa por otro lugar ¿Llamarías a los que tenés para llamar o no son las personas que quisieras que estén con vos en una situación límite? Y es ahí en donde radica el conflicto de la historia y que Viaggio capta en su esencia más profunda.

    Planteando una mirada introspectiva sobre la mente de un hombre en crisis que no está ni tan solo ni tan acompañado, A quién llamarías es una película personal, con ciertas influencias de la nouvelle vague, que respira aires parisinos pero con un sentimentalismo bien porteño. Una historia sobre la crisis, aunque en este caso no la económica sino la personal.
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  • La mala verdad
    La mala verdad
    EscribiendoCine
    Ciegos, sordos, mudos

    En La mala verdad (2010), el realizador Miguel Ángel Rocca toca un tema escabroso como lo es el abuso y la violencia infantil pero trazando –consciente o inconscientemente- un paralelismo con lo que fue la última dictadura militar argentina, cuando muchas veces, por los motivos que fuesen, se hacían oídos sordos a lo que pasaba por delante de nuestros propios ojos sin querer enfrentarse a la verdad.

    Bárbara es una niña de diez años que vive con su madre en la casa de su abuelo, un patriarca que ejerce su autoridad a rajatablas. Sara, la psicóloga de la escuela –extraordinario trabajo de Malena Solda- descubre que Bárbara podría ser víctima de un caso de pedofilia. Lo que comienza como una hipótesis ante el cambio de conducta de la niña se irá convirtiendo en certeza. Sin poder probarlo, Sara, utiliza todos los medios que tiene a su alcance para llegar a la verdad. Aunque por comodidad, bienestar, o porque muchas veces es menos doloroso negar que enfrentar el dolor, todos prefieran seguir viviendo inmersos en la gran mentira.

    La historia planteada sobre el abuso infantil también funciona como una alegoría del último proceso militar que gobernó la Argentina durante la década del 70. Hay un dictador –el abuelo- que ejerce su autoridad sobre toda la familia – o sociedad- a su antojo. Hay victimarios como la madre, un ser negador de lo que ve y que en punto pareciera preferir el bienestar económico por más que el horror pase por su lado y a la que recién se le caerá la venda cuando la verdad se demuestre con hechos. Hay víctimas como Bárbara (¿los torturados?) que es abusada física y psicológicamente y cuya única salida resulta ser el escape (el exilio). La escuela funcionará como el factor social del no te metas, y habrá dos personajes buscadores de la verdad. Uno la psicóloga y otro el padrastro en la piel de Carlos Belloso. Un ser sumiso que nunca sabremos muy bien para qué lado juega. Esta hipótesis de lectura del film siempre está en un segundo plano y no tiene porqué ser explicita, simplemente puede leerse entrelineas.

    El crescendo dramático y la utilización del fuera de campo son dos ejes fundamentales en la construcción de La mala verdad. La historia irá tomando color a medida que los minutos avancen y no precisamente por lo que muestra sino por lo que no se ve. Hay que destacar que la ambigüedad es el motor de la historia. Tal como le sucede a muchos de los personajes el conflicto nunca será explicito. Es decir que no quedará nada en claro, siendo solo suposiciones sobre lo que no se ve pero se escucha, sobre los silencios, los gestos, los movimientos de manos o la forma de actuar en la situaciones de acorralamiento. La escena de violencia entre la psicóloga y el abuelo serán determinantes para descubrir la verdad. Sin confesión habrá confesión.

    Si bien por momentos hay cierto abuso de la banda sonora para subrayar situaciones innecesarias de remarcar, ya que las imágenes hablan por sí solas. La mala verdad es una película lograda no sólo desde lo narrativo sino también desde lo técnico. La fotografía y el arte generadores de opresión y angustia son dos elementos dignos de destacar como así también el trabajo actoral, no solo de consagrados como Malena Solda, Norman Briski, Analía Couceyro o Alberto de Mendoza en su regreso a la pantalla grande, sino también de los niños Ailén Guerrero y Conrado Valenzuela.

    Por tratarse de un tema duro y difícil La mala verdad no abusa del golpe bajo, algo que muchas veces se vuelve recurrente a la hora de buscar complicidad con el espectador. Siendo este un aspecto fundamental a la hora de tratar un tema tan duro con seriedad y sin caer en el amarillismo. Una película para ver con los bien ojos bien abiertos y generar un debate, sobre todo en épocas donde este tema pareciera ser moneda corriente.
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  • El precio del mañana
    El precio del mañana
    EscribiendoCine
    El capitalismo del tiempo

    Imaginemos un futuro sin dinero en donde el tiempo se comercialice y uno pueda sumar o restar minutos de vida. Ese es el nudo de El precio del mañana (In Time – Now, 2011), film de acción en donde el capitalismo salvaje no utiliza el dinero sino que especula con el tiempo.

    Will Salas (Justin Timberlake) vive en un futuro cercano donde los seres humanos vienen con un reloj incluido en su cuerpo. Ese reloj será como una billetera. En sus trabajos les pagarán con minutos y sus consumos los abonarán con tiempo. Ya no importará el dinero ni ser millonario, la más importante será tener tanto tiempo que le asegure a uno la inmortalidad. Como en toda sociedad capitalista -de tiempo o dinero- habrá un monopolio que lo tendrá todo y será el encargado de decidir por sobre los demás. Will Salas se verá envuelto en una situación casual que lo hará actuar como un Robín Hood postmoderno pudiendo liberar el tiempo para entregárselo aquellos que menos tienen.

    El precio del mañana funciona como una metáfora de la sociedad actual. Todo puedo ser traslado al hoy y a las políticas neoliberales que gobiernan el mundo. El dinero no existirá pero si el tiempo que actúa de la misma manera. Hay quienes lo tendrán todo y quienes viven con minutos. Hay robos (de tiempos) para poder sobrevivir, bancos que lo prestan a una tasa de interés ilógica y zonas sociales divididas según el tiempo de cada uno. En síntesis todo igual que hoy.

    Resulta imposible, más allá del planteo moralizador y el mensaje un tanto subrayado, tomarse la trama seriamente. Hay acción al mejor estilo hollywoodense, entretenimiento por doquier, la belleza de Amanda Seyfried, como la hija rebelde del villano millonario o tiemponario de turno, que cumplirá el rol de heroína, y el carisma (con pelada de lomo incluida) de Justin Timberlake. Después no mucho más. Entretiene y punto. Si lo que busca es eso ha dado con la película indicada, de lo contrario recuerde que el tiempo vale oro.
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  • Lo siniestro
    Lo siniestro
    EscribiendoCine
    El pasado de Clara

    Lo siniestro (2009) cuenta en sus créditos con las firmas más representativos del cine de género argentino. Nombres como los de Nicanor Loreti, Daniel de la Vega y Fabián Forte, entre otros, componen un equipo técnico y artístico, comandado por el realizador Sergio Mazurek, que da vida a una ópera prima que apuesta al terror psicológico con notables resultados.

    Narrada en dos temporalidades Lo siniestro se centra en Clara (Paula Siero), una mujer con serios problemas matrimoniales. A raíz de unas cartas encontradas descubre que su abuelo, al que creía muerto, está con vida. Clara decide viajar al pueblo costeño que vivió durante su infancia para revelar el por qué de la mentira. Pero al llegar notará que no todo lo que pasa es real y que la única forma de entender el presente es desenterrando el pasado y todo lo que ello implica.

    A pesar del bajo presupuesto con el que contó la producción, Sergio Mazurek se las ingenia para apelar a una serie de recursos cinematográficos que apuestan a generar impacto sin mostrar demasiado. En Lo siniestro es más lo que se sugiere que lo que se muestra. Para ello recurre al fuera de campo o a los desencuadres para lograr el terror y así evitar lo explicito.

    Las actuaciones juegan un rol importante en la historia. Tanto Paula Siero como Carlos Echevarría, quienes componen al matrimonio en crisis, apelan a una serie de matices y recursos para lograr el contrapunto justo. Mientras Luis Ziembrowski, quien ingresará recién en la segunda parte, aportará lo suyo siendo esencial para encajar las piezas del rompecabezas y resolver el conflicto.

    Con aproximaciones a films como El orfanato (2007) o Los otros (2002), Lo siniestro es una apuesta interesante al género de terror, género al que muy pocas veces el cine argentino comercial (o los productores) se le anima. Sergio Mazurek ofrece un film, que a pesar de algunas cuestiones técnicas, se las arregla para sorprender al espectador con muy poco dinero y mucho ingenio.
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  • Las acacias
    Las acacias
    EscribiendoCine
    Una historia con mayúsculas

    La ópera prima de Pablo Giorgelli, Las acacias (2011), ganadora de la Cámara de Oro en el último Festival de Cannes y premiada en San Sebastián, Londres, Biarritz y Bratislava, entre otros, presenta en su comienzo un conflicto menor que va progresando a medida que los minutos transcurren, para convertir una historia mínima en una lección del más puro cine.

    El leit motiv de Las acacias es un viaje, por lo que su estructura es de una road movie. Pero ese viaje es mucho más profundo que lo implica trasladarse de un sitio hacia otro. Rubén es un camionero argentino que debe trasladar madera de Paraguay hacia Argentina. Su jefe le pide que a la vuelta lleve a una mujer. Rubén es hosco, casi reacio a cualquier relación con otro ser humano. Tal vez no producto de su naturaleza pero sí del acostumbramiento provocado por la soledad. Jacinta, la mujer que debe traer a su regreso, es una migrante que viene a Argentina en busca de un trabajo y a reencontrarse con parte de su familia. Pero Jacinta no viene sola, para sorpresa de Rubén traerá a su hija. Anahí es una beba de apenas meses que pese al rechazo inicial de Rubén será determinante en el futuro de ambos y, claro está, de la historia propiamente dicha.

    Las acacias es un film de riesgo. Sólo tres personajes, uno apenas un bebé, encerrados en la cabina de camión durante casi 80 minutos. Dicho así puede sonar a ese tipo de cine en el que la historia está ausente, un film minimalista, contemplativo, en donde una cámara retrata de manera fotográfica la nada misma. Pero Las acacias no es eso sino todo lo contrario. Pablo Giorgelli, junto a su coguionista Salvador Roselli, cuenta una historia. Una historia sobre dos personas desconocidas entre sí que irán creando lazos y modificando, gracias a la casualidad o causalidad, un destino que parecía inmodificable. Si al comienzo ambos personajes parecieran no inmutarse ante el encuentro y hasta generar cierta incomodidad la sola presencia del otro, esto será esencial a medida que la trama avance, utilizándolo para generar climas y crear suspenso.

    Al ser una película de personajes las actuaciones son relevantes en el desarrollo del conflicto. Tres personajes expuestos en toda su vulnerabilidad. Tanto Germán de Silva como Hebe Duarte logran desde la naturalidad lo que muchas veces el cine necesita: frescura. Más allá de los parlamentos será en los silencios donde sus personajes alcancen el clímax. Miradas, movimientos, un simple pestañear serán mucho más significativos que cualquier palabra. Un hallazgo es sin duda el de Nayra Calle Mamani, la beba que merece sin dudarlo el premio a la revelación del año.

    Hacía tiempo que el cine argentino no nos sorprendía tan gratamente, y mucho menos con una ópera prima. Las acacias se convirtió en el film argentino más premiado del año y ahora se entiende el porqué. Nunca el cine contó con tan poco una historia tan grande. Sin duda la película del año que se va (y del que vendrá). Excelente!!!
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  • El Polonio
    El Polonio
    EscribiendoCine
    En la soledad del invierno oriental

    El Polonio (2011), film que compitió recientemente dentro de la Competencia Argentina del 26 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, ofrece desde una puesta en escena minimalista una mirada introspectiva del mítico paraje veraniego uruguayo durante la desértica temporada invernal.

    La ópera prima documental de Daiana Rosenfeld y Anibal Garisto se centra en la historia de Natalia, una habitante del lugar por elección, que perdió a su hija a poco de haber nacido, y su lucha interior para salir de un pozo depresivo. Desde ese lugar, el binomio de realizadores va conectando la historia personal de la protagonista con la soledad de un lugar desértico que difiere en mucho a lo que uno puede llegar a conocer de uno de los sitios turísticos uruguayos más conocidos del mundo, habitado en temporada alta por ocasionales visitantes en busca del relax.

    El Polonio es un film observacional de superaciones personales. Natalia, el personaje conductor de la trama, está en una lucha de búsqueda permanente de respuestas a su dolor pero a la vez de ganas para salir adelante. En la soledad del mar encontró su lugar en el mundo. Entre arenas, la fría agua marina, la lluvia invernal, sus familiares más cercanos, y los perros –protagonistas esenciales de la historia-, los directores enfrentan la contemplación de Naty con su visión del lugar para lograr un retrato desolador pero con un futuro esperanzador.

    La tragedia personal se va exonerando a medida que los minutos transcurren para obtener sobre el final el propio perdón, muchas veces negado por uno mismo, que conduce a la resignación de entender lo inevitable. Todo eso ubicado en un espacio físico y en una temporalidad que funciona como la metáfora perfecta.

    Mientras en Cabo Polonio el verano candente destella alegría y euforia, el invierno desolado no puede ofrecernos otra cosa que la desértica soledad de una playa vacía, una triste historia de pérdidas y locuras, pero con la esperanza de que todo cambiará en el verano ardiente que algún día llegará.
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  • El invierno de los raros
    Un lugar en mi mundo

    El invierno de los raros (2010) integra el tríptico de películas producidas en la provincia de Córdoba junto a las ya estrenadas De Caravana (2010) e Hipólito (2010). Dirigida por el novel Rodrigo Guerrero el film es tal vez el más radical e innovador, no sólo de las propuestas cordobesas sino también del cine argentino visto últimamente.

    Estructurado desde la coralidad funciona desde la observación de una serie de personajes habitantes de un pueblo en el interior. No son los típicos héroes y heroínas que estamos acostumbrados a ver en las películas sino todo lo contrario. Cada uno de ellos se moverá como un antihéroe pero desde su propia perspectiva, no desde la visión de los demás, ni del juzgamiento de sus actos. El invierno de los raros es una película de perdedores, personajes en una búsqueda permanente de la felicidad, seres que huyen, que buscan, que encuentran y que vuelven a huir. Historias de gente común que es extraña en su propio mundo.

    Narrativamente el film se divide en dos etapas. Una observacional, en donde el ojo de la cámara funciona como un espía siguiendo a cada uno de los protagonistas para verlos interactuar con el mundo circundante; y una segunda de acción y reacción, de toma de desiciones y construcciones de mundos. Mientras que para algunos el escape es la única salida para otros arraigarse será la solución.

    Guerrero hace uso de todos los elementos plásticos que el cine puede brindar para concebir un film visualmente mágico. Hay una delicada construcción sensorial en donde cada plano pareciera ser una fotografía trabajada de manera artesanal. Guerrero coloca la cámara en lugares insólitos para fusionar la obscuridad de los personajes con la del pueblo y así poder transmitir un estado que no sabemos muy bien si es locura, desesperación o la misma cotidianidad circundante.

    El elenco encabezado por Luis Machín y Lautaro Delgado, junto a los locales Paula Lussi, Maitén Laguna y Cunny Vera, trabajan personajes extremos desde la normalidad, sin por eso caer en lo básico o la sobreactuación. Son personajes silenciosos que dirán todo lo que tienen para decir a través de sus rostros y posturas. Sin palabras pero con acciones que definirán sus personalidades en algunos casos avasallantes y en otros retraídas.

    El invierno de los raros es un film opuesto a lo que pudimos ver hasta ahora de ese nuevo movimiento llamado “Cine cordobés, no por calidad sino por forma y contenido. Menos narrativo, con una gran puesta visual y lejos de toda convencionalidad Rodrigo Guerrero se juega con personajes perdedores que no tienen mucho para decir, pero sí para hacer.
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  • Crónicas de la gran serpiente
    Menos olvido y más perdón

    El documentalista Darío Arcella ofrece en Crónicas de la gran serpiente (2010) un ensayo cinematográfico sobre la conquista y el genocidio hacia los pueblos originaros de Latinoamérica a través del relato de quienes descienden de forma directa. En su propia lengua y desde su propias vivencias.

    El tema de la desaparición de los pueblos originarios adquiere cada vez un mayor tratamiento por parte de las diferentes expresiones artísticas y el cine es quien lleva la delantera a la hora de mostrar el pasado, presente y futuro de quienes en realidad resultan ser los verdaderos dueños de la tierra. Crónicas de la gran serpiente funciona como un collage de imágenes y sonidos para reconstruir la historia de una persecución a través de la simbiosis de las nuevas voces con los viejos rostros, y viceversa.

    Arcella explota todos los elementos cinematográficos con los que cuenta para plasmar el relato. Animaciones, imágenes de archivos, falsas voces y voces verdaderas, dramatizaciones ficcionales y testimonios actuales se van hilvanando a través de una narración fragmentada que habla sobre la conquista pasada y el desprecio presente, de la masacre y el olvido, de lo transmitido generacionalmente y de lo adquirido con la experiencia.

    Con un interesante trabajo en lo visual y un riguroso tratamiento sonoro Crónicas de la gran serpiente es un documental que tanto desde lo técnico como lo narrativo cumple con lo que propone, que no es más que contar la historia de aquellos pueblos a los que se les quitó todo y que siglos después siguen sin recuperarlo. Un valioso film para ayudarnos a no perder la memoria.
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  • Mía
    Mía
    EscribiendoCine
    Cine por la Inclusión

    Mía (2011) es la primera incursión en un largometraje del actor, guionista y director Javier Van de Couter . Luego de dirigir el experimental medio Perro amarillo (2005) se sumerge de lleno en las huestes del séptimo arte con un melodrama cuyo principal protagonista es una travesti.

    Ale (Camila Sosa Villada) es una travesti cordobesa que se dedica a cartonear por las noches y coser por los días. Mientras cirujea ve como un hombre arroja una caja llena de objetos, entre los cuales se encuentra un diario intimo. Ale comienza a leerlo y descubre que son las anotaciones de una mujer, la Mía del título, que terminó con su vida. Mía, a pesar de la infelicidad, tenía todo lo que Ale no puede tener y es por eso que decide tomar su lugar, su vida, su familia.

    Javier Van de Couter articula la trama como un melodrama moderno. Un personaje sufrido pero esperanzado. A través de Ale y la relación que emprenderá con Manuel (Rodrigo de la Serna) y Julia (Maite Lanata) se hablarán de otros temas con visiones que se contraponen. Hay esperanza pero también desazón. Mientras Ale intenta salir de la marginalidad escuchamos las voces que quienes creen que no hay esperanza y sólo queda aceptar la resignación. También hay exclusión y maltrato pero desde el opuesto vemos autoexclusión que devendrá en la formación de un ghetto. Hay contradicciones como en la vida y trabajar sobre los diversos puntos de vistas y opiniones hacen que la historia suene a realidad más que a ficción. No hay una construcción poética del mundo circundante sino más bien trágico.

    Mía es un cine de rupturas. De entrada sabemos que la protagonista es una travesti y que además su personaje tendrá el rol de heroína, y este hecho de por sí ya rompe con todos las estructuras del cine convencional. Hubiera resultado imposible imaginar diez años atrás una película “seria” protagonizada por una travesti que lucha por sus derechos, no reniega de lo que es y que además reemplazará el rol materno.

    Habrá quienes vean lo superficial y digan que Mía es una película sobre una cartonera travesti marginal que quiere ocupar el lugar de la mujer que ya no está. Aunque aplicar está lectura sería no es ver lo esencial. Javier Van de Couter lleva la historia hacia otras lecturas, otras hipótesis mucho más interesantes, mucho más potentes. Contradictorias como la vida misma, pero creíbles. En donde hay desesperanza pero también la idea de un futuro mejor. Con menos violencia y más inclusión.
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  • Hipólito
    Hipólito
    EscribiendoCine
    La mirada inocente

    El cine cordobés viene pisando fuerte, tras el estreno de De Caravana (2010), el jueves pasado, llega a los cines la épica Hipólito (2010, ópera prima de Teodoro Ciampagna cuya trama se articula como un thriller político.

    Hipólito, cuya producción demandó cinco años, está ambientada a mediados de los años '30 tras el golpe de Estado que derrocó al presidente argentino Hipólito Yrigoyen. Con una impecable reproducción de época, el film se encuadra como un film de género para recrear una serie de acontecimientos históricos sucedidos en el año 1935, pero desde la visión de Hipólito, un niño huérfano de 10 años.

    Por la temática electoral de fondo y la siempre latente sospecha de fraude, Hipólito se asemeja a la recientemente estrenada El dedo (2010) de Sergio Teubal, aunque ambas narran acontecimientos históricos con ópticas y estéticas diferentes. Mientras Teubal se juega por el absurdo, Ciampagna lleva el conflicto hacia el thriller. En los dos casos los resultados son brillantes y convincentes y a pesar de las diferencias históricas y temporales –una ocurre en 1985 y la otra en 1935-, el conflicto resulta ser el mismo y de una vigencia absoluta.

    Hipólito, que integra un tríptico de producciones cordobesas financiadas con un plan de fomento local junto a las ya mencionada De Caravana y El invierno de los raros (2010), de Rodrigo Guerrero, está casi protagonizada en su totalidad por actores locales como el niño Lucas Gamarra, sobre el que recaerá todo el peso de la trama. Además de contar con participaciones especiales de reconocidas figuras como Luis Brandoni y Enrique Liporace, entre otros.

    Teodoro Ciampagna ofrece una mirada diferente sobre la historia argentina utilizando elementos del cine de género clásico pero desde una nueva perspectiva mucho más fresca, con un gran tratamiento visual y, claro está, con buenos aires serranos.
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  • Verano maldito
    Verano maldito
    EscribiendoCine
    De amor, de locura y de muerte

    Luis Ortega se ha manifestado, a lo largo de su corta carrera, como uno de los más interesantes realizadores que componen la nueva (o ya no tan nueva) camada de cineastas argentinos. Con apenas cuatro largometrajes en su haber, su obra se caracteriza por poseer una arriesgada búsqueda estética y narrativa poco convencional para los tiempos que corren. Sus trabajos pueden gustar o no pero nunca pasan desapercibidos y eso no es moneda corriente dentro de una cinematografía en la que el riesgo pareciera no existir.

    Verano Maldito (2010) es una versión libre inspirada en el cuento Muerte en el hastío del escritor japonés Yukio Mishima. El relato es un viaje de ida a través del calvario que sufre una joven mujer tras la trágica muerte de dos de sus tres pequeños hijos. Julieta -una descomunal composición de Julieta Ortega- irá transformando su vida, y la de todos la que la rodean, en un verdadero infierno, aún sin proponérselo.

    Luis Ortega (Monobloc (2005), Los santos sucios (2009)) propone un juego visual equilibrado que en cierto punto sirve como contrapunto con el estado que irá atravesando el personaje. Un espacio equilibrado en donde pareciera que nada está librado al azar compone el mundo que rodea a Julieta y que el realizador sabe plasmar de manera arquitectónica, tiñéndola de una enorme belleza banal. Todo ese orden externo, que en un comienzo definirá la vida de esa familia, se irá contradiciendo con lo que les sucede en el interior a medida que la historia avanza. Si por fuera el orden pareciera no inmutarse –no solo en lo visual sino en todos los personajes que los rodean- por dentro el desorden desembocará en la locura.

    Julieta Ortega sostiene su personaje al borde del abismo con una naturalidad extraordinaria. Su actuación logrará conmover hasta el más ajeno de los espectadores. Casi sin palabras, cada gesto, cada mirada, cada movimiento de su cuerpo, serán vitales para transportarnos por la locura que la va poseyendo. Y claro está que Luis Ortega supo captar para incorporar a la trama. Joaquín Furriel la acompaña a la perfección como ese marido que sufre la perdida no solo de sus hijos sino de la mujer que ama y no sabe cómo ayudar. Son personajes que cada uno a su modo descenderán a los infiernos sin intentar salir.

    Verano Maldito es una película tan visceral como mental. Una película que vuelve a ubicar a Luis Ortega en el lugar de l'enfant terrible del cine argentino y le otorga el privilegio de ser uno de los pocos directores del que uno espere con ansias cada uno de los proyectos en los que se embarca. Podrá gustar lo que hace un poco más o un poco menos. Sus películas se podrán amar o se podrán odiar pero nunca pasarán desapercibidas. Un director que ha logrado una marca personal dentro de un cine con búsquedas estéticas y narrativas como muy pocas veces se puede percibir y que con cada nueva obra logra reconfirmar. Arte en su máxima expresión.
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  • La patria equivocada
    La patria equivocada
    EscribiendoCine
    Vergüenza nacional

    Lamentablemente todavía algunos directores del llamado viejo cine argentino siguen apostando a fórmulas arcaicas y carentes de valores artísticos a la hora de llevar adelante un nuevo proyecto. Esto no sería un problema si del resultado final se pudiera rescatar al menos un elemento positivo. Pero este no es el caso de La patria equivocada (2009) que en pocas palabras no es otra cosa que un insulto al espectador.

    Explicar la trama es tarea casi imposible. No porque uno no haya intentado deducir su argumento sino por lo confuso que resulta todo. Este bodrio de época que comienza en 1807 y finaliza en 1898 va transitando varias generaciones de una misma familia, aunque nunca se entienda nada, no se sepa quién es quién y cómo se llegaron a las situaciones que el film plantea. El guión basado en la novela homónima de Dalmiro Sáenz resuelve cinematográficamente todo tan deficientemente que no caben dudas que un niño de cinco años hubiera sido más criterioso a la hora de llevar adelante la ardua tarea de trasladar la obra literaria a la pantalla grande.

    Está claro que la película es una sucesión de errores (y horrores) provocados adrede y que al director lo que menos le preocupaba era el hecho artístico que significa realizar una película. No existe el menor indicio de profesionalismo en nada. Planos mal resueltos, encuadres anodinos, errores en la continuidad, utilización ampulosa de la música para provocar no se sabe qué sensación en el receptor, escenas de sexo injustificadas filmadas como si estuviéramos en los años 80 y por supuesto una patética dirección de actores en donde todo hace suponer que los personajes fueron construidos desde la sátira y el absurdo. Resulta penoso ver como cada uno hace lo que puede (o lo que le sale) para salir airoso de las situaciones que le tocaron en suerte, aunque esto les resulte imposible y terminen haciendo el ridículo. Los diálogos son tan increíbles que dentro de un contexto de extremo dramatismo uno no puede parar de reírse a carcajadas.

    Carlos Galettini, cuya eclética cinematografía incluye títulos que van desde la saga de Los extermineitors a Juan que reía (1976) o Convivencia (1993), logra con La patria equivocada un nuevo hito en la historia del cine argentino, y no por los valores artísticos que pueda aportar al cine nacional sino por tener el privilegio de integrar la terna de las peores películas de la historia del cine. Muy pocas veces se vio algo peor y si lo vio que Dios y la Patria se apiaden de usted.
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  • Violeta se fue a los cielos
    La cantora trasandina

    El director chileno Andrés Wood reconstruye con Violeta se fue a los cielos (2011) un período en la vida de la popular cantante Violeta Parra, tal vez el más tortuoso, personificado de manera sorprendente por la actriz Francisca Gavilán (protagonista de Ulises (2011) junto a Jorge Román).

    Violeta Parra fue una legendaria cantante chilena cuya discografía incluye éxitos como Gracias a la vida o A mi casa llega un gato. Violeta Parra es hoy en día un icono de la música popular latinoamericana cuyo compromiso político y social es incuestionable. Pero el film de Andrés Wood (Machuca, 2004; La buena vida, 2008) toma otros carriles y se centra en aquellos fantasmas que martirizaban a una mujer que decidió ponerle punto final a su existencia cuando apenas tenía 50 años y así terminar con esa vida tortuosa que siempre acompaña a los grandes artista de todas las épocas.

    Violeta se fue a los cielos sigue la estructura de una biopic pero alejada del clasicismo. Sin duda sus puntos de comparación están más cercanos a I’m not there de Todd Haynes (2007) o Control de Anton Corbijn (2007) que al Ray de Taylor Hackford (2004) y no por las temática sino por la forma. Wood utiliza un relato carente de linealidad en donde la historia va y viene de manera casi permanente, llegando a utilizar diferentes temporalidades que provocarán rupturas narrativas. Esto hace que se necesite de un espectador activo para armar la trama como si se tratara de un rompecabezas.

    Cuando se trata de interpretar personajes reales muchas veces se cae en la copia o la clásica imitación, pero esto es algo que Francisca Gavilán evita en todo momento. La construcción que realiza de la cantora es antológica al punto de que es ella misma quien interpreta las canciones del soundtrack del film. Los matices que emplea, el sufrimiento que transmite cada uno de sus gestos, la naturalidad de sus movimientos y el tono de voz utilizado logran que uno vea a la propia Violeta pese a que estamos frente a otra presencia física y espiritual.

    Violeta se fue a los cielos no es un film clásico, más bien todo lo contrario. Hay saltos narrativos, elipsis temporales, fragmentación del relato, hay una búsqueda de un estilo personal que sin duda Andrés Wood supo encontrar y Francisca Gavilán corporizar. Un acercamiento a una artista desde una óptica que el cine pocas veces se anima a utilizar.
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  • A usted no le gusta la verdad: 4 Días en Guantánamo
    Tesis sobre la tortura en el país de la libertad

    A usted no le gusta la verdad: 4 Días en Guantánamo (You Don't Like the Truth: 4 Days Inside Guantanamo, 2010) es un avasallante documental sobre la tortura física y psicológica que ejercen las fuerzas militares de los EE. UU sobre los presos en Guantánamo. En este caso un chico de 16 años.

    Omar Khadr es un ciudadano canadiense que fue detenido, luego de ser baleado, por fuerzas militares estadounidenses durante un enfrentamiento ocurrido en el año 2002 en Afganistán. Omar fue acusado de matar a un soldado americano, hecho que nunca se pudo probar. Herido en varias partes de su cuerpo y con la piel cubierta de esquirlas e encerrado en Bagram donde se lo somete a diferentes tipo de torturas físicas. Tras declararse culpable, no por propia voluntad sino por la brutalidad física ejercida sobre él, es traslado a Guantánamo para ser torturado psicológicamente. Lo que el documental muestra es una cinta real grabada durante un interrogatorio que duró cuatro días en el que Omar es interpelado por el Servicio Canadiense de Inteligencia y Seguridad (CSIS). Dicha cinta fue autorizada por el gobierno de ese país para su difusión pública.

    El binomio que integran Patricio Henríquez y Luc Côté logra con A usted no le gusta la verdad: 4 Días en Guantánamo un hecho histórico para el cine: convertir lo que podría haber sido un informe periodístico de un noticiero televisivo en un documental con valores cinematográficos. Si bien durante la mayor parte del film vemos el interrogatorio al que es sometido Omar hay, además, un trabajo de investigación en el cual se van contraponiendo testimonios, de otros presos que obtuvieron la libertad, sobre la verdad de Guantánamo.

    La trama, que funciona como un thriller político, realiza una crítica al vacío judicial existente y como los EE.UU se escuda tras la teoría de que Guantánamo no está en el territorio estadounidense para permitírsele todo, incluso torturar a menores. Enríquez y Côté ponen todas las piezas sobre la mesa y muestran al mundo una realidad que bien podría haber sido una ficción desarrollada en un tiránico país mucho más lejano, y con muchas menos libertades.

    Luego de ver este documental uno no puede dejar de trazar un paralelismo con lo ocurrido durante la última dictadura militar argentina, y sobre todo con la llamada Noche de los Lápices (retratada en el film La noche de los lápices de Héctor Olivera en el año 1986). Aunque hay diferencias. Mientras Argentina estaba gobernada por un régimen dictatorial en donde las libertades civiles habían sido anuladas, EE UU es un país democrático, aunque A usted no le gusta la verdad: 4 Días en Guantánamo logre que esto se ponga en duda, al menos en el sentido más amplio de la palabra democracia. Omar fue torturado y obligado a declararse culpable por un crimen que nunca se pudo probar, siendo el primer niño condenado por crímenes de guerra de la historia. Y aunque suene a ficción esto es real y ocurrió en el mal llamado país de la libertad.
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  • Un rey para la Patagonia
    Historia de una obsesión

    Lucas Turturro rescata del olvido una película inconclusa de Juan Fresán para crear una nueva obra, mezcla de ficción y documental. Un rey para la Patagonia (2010) es la metáfora perfecta para hablar de una obsesión que mutará en la locura por el cine.

    En los años 60 el realizador Juan Fresán se topa con una historia llena de matices cinematográficos: la de Orllie Antoine, un ciudadano francés que en 1860 se proclamó Rey de la Patagonia y aún, un siglo después, sus herederos seguían reclamando el trono. Fresán se embarca en los años 70, con un reducido equipo técnico y escasos recursos económicos, hacia el sur argentino para filmar lo que sería una superproducción subdesarrollada de época llamada La Nueva Francia. A las pocas semanas el dinero se acaba y el rodaje debe suspenderse. Tiempo más tarde el realizador debe exiliarse en Venezuela y los rollos de película terminan traspapelándose. Ya en la actualidad y cuando pasaron casi 30 años de aquella aventura –retratada por Carlos Sorín en La película del Rey (1986)- Fresán encuentra las cintas originales en un estado deplorable y por esas razones de la casualidad -o la causalidad- se cruza con Lucas Turturro. Así nace una nueva obsesión: concluir el film. Pero otra vez el destino juega una mala pasada y Fresán muere. Es así que Turturro, que poseía todo ese material en sus manos, decide armar una nueva película que habla nada más y nada menos que de la obsesión, esa obsesión que es el cine.

    Un rey para la Patagonia es una película construida a partir de otra película pero también es una película propia. Lucas Turturro logra a partir de la utilización de imágenes encontradas contar la historia de Orllie Antoine y ese extraño reclamo por el reino; y a su vez rearmar, desde testimonios y entrevistas realizadas en la actualidad, todo el derrotero sufrido por Fresán para poder concluir una película que parecía estar maldita. Mientras que para la primera línea narrativa utiliza la ficción, para la segunda se centra en lo estrictamente documental.

    Lo atractivo del relato son las historias en sí mismas. Por un lado la de ese rey y sus descendientes que reclaman un trono inexistente. Mientras que por otro costado se retrata la locura por terminar una película que llevó casi tres décadas poder concretar. Turturro demuestra su gran dominio para trabajar tanto con la ficción como con el documental. Con una estética pop y un montaje fragmentado, logra el ritmo adecuado para que la trama no decaiga ni se vuelve confusa.

    La obsesión pareciera ser el mal del nuevo siglo, y Un rey para la Patagonia es eso. La obsesión de Juan Fresán por ver terminada su película y la de Lucas Turturro por ver terminada la película de Fresán y en cierto modo la suya también.
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  • Eva de la Argentina
    Eva de la Argentina
    EscribiendoCine
    Esa Mujer

    La técnica de la animación es utilizada en esta ocasión para trasladar la vida de Eva Perón al cine. Eva de la Argentina (2011) es una experiencia inigualable, no tanto para los más pequeños sino destinada a un público adolescente y adulto. Aunque se esté a favor o en contra del mito, la obra dirigida por María Seoane, vale la pena como ejercicio cinematográfico y recorrido histórico de una época.

    El relato cinematográfico se articula a partir de la voz narradora del periodista y escritor Rodolfo Walsh (voz de Carlos Portaluppi) que irá conduciendo la historia a través de dos líneas de acción. La primera centrada en la vida de Evita desde sus orígenes hasta su muerte, y una segunda línea que hace hincapié en el derrotero sufrido por su cadáver.

    Eva de la Argentina es una ficción narrada a partir de animaciones -inspiradas en dibujos de Francisco Solano López- que se nutre de imágenes reales y documentos de la época. Es decir que en momentos la animación se funde con la realidad para brindar un nuevo género que resulta de la combinación del documental, la biopic y la ficción. Es una ficción porque es una versión libre de una biografía contada desde la técnica de la animación que utiliza imágenes reales para documentar hechos históricos.

    Hay varios puntos fuertes en Eva de la Argentina. La animación es uno de ellos y un guión dinámico y sin fisuras el otro. Resulta atractivo ver como a través de poco más de 70 minutos se arma un relato intenso, narrado desde la simpleza, que nos va conduciendo no sólo por la historia de "esa mujer" sino también por la de la misma Argentina. En Eva radica la mayor parte de la historia del siglo pasado y no sólo en su vida sino también en su muerte. El periplo de su cadáver es un ejemplo de eso y el equipo autoral explota de manera eficiente ese trozo de la historia a través de la adaptación del cuento Esa mujer de Rodolfo Walsh.

    Los detractores del mito podrán estar de acuerdo o no con lo que la película cuenta, pero no decir que se trata de un film panfletario o propagandista, sino todo lo contrario. Se le podrán hacer críticas buenas o malas, gustará o no, pero lo que Eva de la Argentina logra, y con muy buenos resultados, es contar la historia de un personaje real desde la ficción. Como la vida de San Martín y Belgrano, la de Eva Duarte de Perón también merecía ser rescatada y llevada al cine, lejos de bronce y más cercana a la realidad, aunque paradójicamente se trate de una animación. El resultado es altamente recomendable.
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  • Solos en la ciudad
    Solos en la ciudad
    EscribiendoCine
    ¿Fue amor?

    El 2011 parece ser el año de la comedia romántica dentro del cine argentino. Un género, muchas veces bastardeado, que en los últimos meses ha logrado reivindicarse con trabajos como Mi primera boda (2011) o Medianeras (2011). Solos en la Ciudad (2011) no es la excepción a la regla y reconfirma el buen momento por el que se está atravesando.

    Florencia (Sabrina Garciarena) y Santiago (Felipe Colombo) vienen de una fiesta de casamiento. Él es profesor y ella una abogada con un futuro prometedor. Mientras amanece en Buenos Aires deciden hacer una parada en la costanera para contemplar los primeros rayos de sol del nuevo día. Pero lo que sería un momento romántico desembocará en una pelea que hará que cada uno elija un camino diferente. Solos en la Ciudad seguirá a cada uno por su lado y así observar que les sucede a partir de la ruptura amorosa. Encuentros con amigos, ex novias, pretendientes, familiares y una fauna de exóticos personajes aconsejarán (o no) a estos dos seres en crisis durante una cálida mañana de domingo porteño.

    La ópera prima de Diego Corsini es una película de personajes y de eso no cabe la menor duda. La historia da vueltas alrededor de ellos y así se transformarán en los absolutos protagonistas de todo lo que suceda en sólo un pequeño trozo de tiempo. Personajes muy bien definidos, en donde no sé dejó ningún elemento al azar, logran que cada uno de los actores puedan exponer lo mejor de sus dotes interpretativas. El trabajo de Felipe Colombo es digno de destacar, su primer protagónico en cine no hace más que revalidar la teoría de que su crecimiento ha sido increíble y que está para más.

    No sólo en lo argumental y la marcación actoral está el punto alto de Solos en la Ciudad, también hay que subrayar la construcción estética en la que puede apreciarse cierta chispa visual muchas veces ausente en un cine nacional acostumbrado a la utilización de tonalidades mucho más neutras u opacas. El contraste y la saturación en el uso del color nos muestran una película colorida y cálida, en donde la dirección arte y la fotografía son vitales como complemento del relato.

    Solos en la Ciudad es una comedia que hace foco en las relaciones de pareja y en todos esos lugares comunes a los que uno recurre cuando el amor pareciera acabarse, pero desde una visión diferente a la que el cine nos tiene acostumbrados. Con mucha luminosidad, un fuerte anclaje en el texto y una minuciosa construcción de los personajes hacen que Corsini se manifieste como una promesa dentro de una camada de realizadores que apuesta más a lo narrativo que a la contemplación.
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  • La cocina (En el medio hay una ley)
    Nosotros y los medios (Una Película sobre la Ley de Medios)

    No voy a negar la postura a favor de la Ley de Servicios Audiovisuales que siempre tuvo EscribiendoCine como tampoco la de quienes la dirigimos. Vale esta aclaración antes de que posteen sobre la falta de objetividad a la hora de realizar la crítica de La cocina (En el medio hay una ley) (2011), la primera, y tal vez única película, que se mete con un tema que por conveniencia (o no) mucho medios se encargaron de difamar, ocultar y hasta tergiversar.

    Mientras veía este documental imprescindible (y lo digo desde una posición periodística) dirigido por David Blaustein y Osvaldo Daicich no paraba de preguntarme si los medios hegemónicos (Clarín, La Nación, Perfil y compañía) iban a escribir sobre esta película y, en el caso que lo hicieran, cual sería la calificación otorgada. ¿La invisibilizarán? Pues si lo hacen con la realidad cotidiana porque no lo harían con una simple película que se estrena en el circuito de Espacios INCAA y que por única vez podrá verse en una emisión especial por la TV Pública el viernes 7 de octubre a las 24.00 hs dentro del ciclo Ficciones de lo Real. Más allá de esta pregunta cuya respuesta está claro que va a ser afirmativa o sino el jueves lean los diarios, La cocina (En el medio hay una ley) tiene valores que exceden lo cinematográfico, algo que algún punto se podría cuestionar, y que sirven para entender desde otro punto de vista porque a muchos no les convenía su sanción.

    Cuando el Poder Ejecutivo envía al Congreso de la Nación el proyecto de ley para la sanción de la nueva Ley de Servicios Audiovisuales, David Blaustein y Osvaldo Daicich inician un recorrido por las diferentes provincias de la Argentina entrevistando a aquellos hombres y mujeres que ejercían el periodismo desde medios independientes (en el sentido más amplio de la palabra) y que serían beneficiados por la nueva Ley. En paralelo vemos como en el Congreso de la Nación aquellos representantes del pueblo (y de los grupos económicos) hacían lo imposible para evitar su sanción. Al unísono en los medios pertenecientes a esos grupos se iniciaba una campaña de prensa falseando información, engañando al público e invitando a sus programas a aquellos diputados que solo los servían a ellos como esclavos fieles a sus amos. En La cocina (En el medio hay una ley) se contrapone el material de ambos bandos para así dejar en claro por qué muchos se oponían a su aprobación. Como en todo documental hay un recorte de la realidad, pero no por eso se tergiversa la información ni se falta a la verdad como si ocurre a diario en los hegemónicos medios periodísticos que intentan gobernar un país sin haber sido elegidos por el pueblo.

    Como dije en un principio no vamos a negar nuestro apoyo a la nueva ley de medios que lleva casi un año de sancionada y que durante meses no paró de recibir críticas que faltaban a la verdad. Blaustein y Daicich como ya lo habían hecho en Porotos de soja (2009) nos ofrecen su visión de lo que sucedió en ese momento, confrontando la información para que se el espectador quien saque sus propias conclusiones, sin medios dominantes, sin medios dominados, solamente medios.
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  • Medianeras
    Medianeras
    EscribiendoCine
    El amor (segunda parte)

    La ópera prima de Gustavo Taretto, Medianeras (2010), es en pocas palabras una obra de arte con mayúsculas. Una película resultante de la combinación de un guión solvente con todos los elementos visuales necesarios para que el cine sea cine.

    Medianeras tuvo su origen en el corto homónimo de 2004 que ganó más de cuarenta premios internacionales, marcando un hito dentro de la historia del cortometraje argentino. La historia y sus personajes son los mismos que hoy atraviesan el largo. Martín (Javier Drolas), un joven fóbico, hipocondríaco y adicto al trabajo que aprendió a relacionarse con el mundo a través de internet, y Mariana (Antes Moro Anghileri, ahora la española Pilar López de Ayala), una vidrierista que acaba de terminar una relación de hace tiempo. A ambos los atormenta la soledad y aunque ellos no lo saben parecen haber nacido el uno para el otro. ¿Podrán encontrarse dentro de esa jungla llamada Buenos Aires aunque sus vidas literalmente sólo estén separadas por una medianera?

    Taretto propone con Medianeras contar una historia de amor pero que habla del no amor, ese amor que buscamos como si fuera Wally y que tal vez pasa a diario frente a nuestros ojos enceguecidos sin poder verlo. Medianeras sigue las estructuras del cine clásico pero no por eso es una película antigua, aunque si generacional. La historia habla de la incomunicación y los miedos surgidos en el nuevo siglo y de cómo la tecnología es en parte responsable. Cada vez los medios de comunicación parecieran ser mayores, pero esto a su vez hacen que uno se autoimponga un aislamiento implícito. Hoy uno se puede comunicar por chat, por mail, por Facebook, por Twitter, pero ¿se puede comunicar con otra persona cara a cara? Este y otros dilemas están planteados desde una línea de acción secundaria mucho más fuerte de la historia de amores desencontrados que a priori puede leerse desde una visión mucho más básica o simplista.

    Espacialmente resulta imposible imaginar la trama en otra ciudad que no sea Buenos Aires, esa ciudad que como dice Martín le da la espalda al río. La Reina del Plata es el marco ideal para ubicar a estos dos personajes desencontrados, perdidos entre medianeras, pero a la vez se establece una crítica muy fuerte a la despiadada arquitectura y al código urbanístico de la ciudad en donde pareciera (y así lo es) que nada se respeta. Edificios que se erigen como monstruos en medio de la nada sin importarles lo más mínimo del otro, como sinónimos del egoísmo post moderno. La arquitectura tiene que ver con lo que les pasa a los personajes y puede que estos a la vez sean responsables (indirectamente) de por qué la arquitectura sea como es.

    Se podrían escribir párrafos y más párrafos de Medianeras, y cuando a uno como crítico una película lo inspira a escribir quiere decir que las cosas están muy bien logradas. Podría escribir sobre la maravillosa actuación de la española Pilar López de Ayala y ese porteñísimo acento que logró para su Mariana o de contradicción latente que Javier Drolas supo brindarle a su Martín. Podría escribir sobre la excelente dirección de arte de Luciana Quartaruolo y Romeo Fasce o de la utilización de claroscuros en la fotografía de Leandro Martínez. Podría escribir miles de caracteres sobre los personajes secundarios a cargo de Rafael Ferro, la irreconocible Inés Efron o la cada vez más glamorosa Carla Peterson, sin duda una diva de los años 50. Podría escribir sobre la formidable música de Gabriel Chwojnik, sobre la influencias de Woody Allen, sobre el clasicismo…. Podría compararlo con el corto, pero ¿es necesario?. Si seguro lo van hacer todos. Pero para que seguir escribiendo, al cine hay verlo y como mi profesión es la de recomendar películas. Recomiendo fervientemente ver Medianeras, el Wally de la cinematografía argentina. Excelente.
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  • El agua del fin del mundo
    Mucho más que dos

    La ópera prima de la ex modelo y actriz Paula Siero, El agua del fin del mundo (2010), se enuncia como un melodrama intimista con notables influencias del denominado Nuevo Cine Argentino.

    El agua del fin del mundo cuenta la historia de dos hermanas y un hombre que se cruza entre ambas. Un dato no menor es que la más grande padece una enfermedad mortal y que su último deseo es conocer el faro del fin del mundo. Para no contar demasiado de la trama argumental les sintetizo que el film se centra en el vínculo entre las hermanas y la relación que ambas tendrán con la muerte y la vida.

    Paula Siero utiliza para su debut tras las cámaras varios elementos característicos del llamado Nuevo Cine Argentino construyendo la historia desde el más absoluto de los minimalismos. Planos morosos, lentos en su composición, acompañados de diálogos simples y una cuidada desprolijidad visual ayudan a crear los climas que la historia necesita para no caer en el dramatismo absoluto ni en el golpe bajo facilista. Estos elementos que destaco también le juegan en contra ya que por momentos la lentitud y la reiteración de información pueden atentar en contra del espectador que busca una historia mucho más narrativa y lineal, sobre todo para aquellos que van a ver la película con Facundo Arana sin saber de que va la historia. Digo esto sin subestimar a nadie pero no hay que olvidarse lo sucedido hace poco con Los Marziano y Guillermo Francella. Que una película tenga a un actor popular no significa que esta lo sea.

    Si bien la historia de por sí está teñida de un hondo dramatismo, la directora, se permite crear estados en donde lo terrible parece mucho más liviano de lo que en realidad es, aunque sin por eso caer en la superficialidad. Las actuaciones del trío protagónico compuesto por Facundo Arana, Guadalupe Docampo y Diana Lamas logran transmitir a través de la pantalla ese extraño estado que los envuelve entre la desazón y la esperanza. Son tres actores que ponen en el alma en sus composiciones y dejan el cuerpo en eso.

    Una ópera prima simple, para nada pretensiosa, que más allá de su morosidad y ciertos altibajos narrativos resulta ser un interesante ejercicio cinematográfico. Una directora a la que se le debe prestar mucha atención en sus futuros trabajos tras las cámaras.
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  • Un día en Constitución
    Instantáneas de la vida

    Un día en Constitución (2010) es un fresco cinematográfico sobre la mítica estación de trenes porteña y los personajes que la circulan diariamente. John Dickinson observa con el lente de su cámara el paisaje de ese microcosmos habitado por seres tan lejanos y a la vez tan cercanos.

    Documental de observación si los hay, Un día en Constitución propone, a partir del seguimiento de algunos personajes habitúes (o no) de la estación, ingresar a ese espacio transitado diariamente por millones de personas.

    Narrativamente Un día en Constitución se compone de dos líneas. La primera tiene que ver con el espacio físico propiamente dicho para ofrecer un recorrido visual a través de un fastuoso edificio que funciona para algunos como una especie de hogar. Mientras que la segunda línea de acción se posa sobre algunos personajes reales proponiendo mostrar un día de sus vidas y ver como ese espacio se fusiona con ellos, o viceversa.

    Dickinson filma imágenes, personas, objetos, espacios. Su cámara se posa sobre lugares que para muchos serán extraños por más que se choquen con ellos dos o tres veces al día. Se para sobre seres que para muchos resultarán invisibles por más que sus cuerpos los rocen a diario. Los observa, no los cuestiona, simplemente los toma con su cámara como si fuera el ojo atento de un transeúnte a lo que sucede a su alrededor. No altera ese ritual diario, sólo lo muestra, lo plasma en imágenes.

    Algunos dirán que en Un día en Constitución no pasa mucho. Pero eso es una apreciación equivocada ya que por ahí pasa la vida y eso es lo que Dickinson ofrece a través de las imágenes. Instantáneas de la vida, de un ámbito, de un lugar único como cualquier otro.
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  • La vida nueva
    La vida nueva
    EscribiendoCine
    Todos tienen algo que ocultar (incluso yo)

    Santiago Palavecino regresa al cine, tras su auspicioso debut con Otra vuelta (2004), de la mano de Matanza Cine –productora de Pablo Trapero- y su equipo autoral. La vida nueva (2011) instala al espectador en el seno de un laberintico pueblo del interior de la Argentina en donde todos tendrán algo que ocultar.

    Un pueblo cualquiera, en donde la ubicación resulta ser lo menos importante. Todo parece seguir sus cauces naturales hasta que a raíz de una pelea entre adolescentes y un desenlace fatal todo lo que parecía rutinario se desestabilice para que a partir de ese instante todos comiencen a ocultar algo. Verdades ocultas desde siempre (o nuevas) tomarán un significado mucho más profundo y determinante en la toma de las decisiones por venir.

    La historia creada por Santiago Palavecino y trabajada en conjunto por Santiago Mitre (El estudiante, 2011), Martín Mauregui y Alejandro Fadel tiene una estructura laberíntica, tal como la mente de los personajes que la protagonizan. No se puede decir que es la mentira la que circunda ese ambiente sino el ocultamiento de información. Desde el plano inicial que se eligió para presentar la historia estaremos frente a un indicador de cuál será el camino que recorrerá la trama. Un médico, una paciente, una pregunta y una respuesta que no podrá salir de ese espacio. Ocultar, verdades a medias, no decirlo todo, serán las premisas que circundarán la historia.

    Es imposible no relacionar La vida nueva con David Lynch y esa obra cumbre ícono de los años 80 que se llamó Twin Peaks. Un espacio que funcionaba como un laberinto sin salida en el que todos estaban atrapados sin poder escapar. Pero más allá de los toques lyncheanos Palavecino toma estos elementos para construir un universo propio, onírico pero también real, donde resulta imposible no asociarlo con la realidad de algún paraje suburbano rodeado de una atmósfera claustrofóbica a punto de estallar.

    En el cine no solo una gran actuación construye al personaje, también se crea a partir de como la cámara logra tomar ese cuerpo y esa magia traspasa la pantalla. Sin dudas en La vida nueva ambos elementos se conjugan en Martina Gusmán y Germán Palacios, dos actores que transmiten emociones no solo a través de parlamentos sino que lo hacen desde los silencios. Miradas, movimientos, gestos y hasta sonidos ambientes alcanzan para transmitir lo que les pasa a esos seres agobiados por sus miedos internos a punto de explotar. También hay que destacar al elenco de jóvenes encabezado por Ailín Salas y Pedro Merlo, decisivos en el desarrollo de la historia.

    Santiago Palavecino nos conduce por los laberintos de la vida vieja para ofrecernos la salida hacia La vida nueva, afrontando la verdad y dejando de lado las mentiras. Aunque siempre haya algo que ocultar. ¿O no?
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  • Día naranja
    Día naranja
    EscribiendoCine
    La maternidad y un día

    Qué pasa por la cabeza de tres mujeres bien diferentes entre sí en tres ciudades de Latinoamérica es la propuesta ofrecida por la realizadora venezolana Alejandra Szeplaki en Día naranja (2009). Una alternativa para acercarse a un cine que refleja la idiosincrasia latina, por ende la nuestra.

    Tres ciudades -Buenos Aires, Bogotá y Caracas- son recorridas a lo largo de veinticuatro horas por tres mujeres a las que la maternidad les ha caído sin previo aviso. Lo que sucede por la mente de estas tres chicas en esos primeros instantes en que todo parece cambiar y como, de acuerdo a la personalidad y a la condición social de cada una, asimilarán ese estado es el núcleo de Día naranja.

    Alejandra Szeplaki elige teñir la historia de colores. Esto puede ser tomado como algo literal, ya que lo que estéticamente propone es distinguir cada una de las historias mediante el uso del color, pero también como algo metafórico ya que, si bien cada color tendrá un significado especial, podemos tomarlo como algo mucho más abarcativo para sostener que el engamado también está en los tonos buscados desde lo narrativo, que como una paleta abarca desde la comedia al drama pasando por el romanticismo y, en cierta medida, por el suspenso de lo que pasará.

    El relato se compone de tres historias independientes entre sí que en ningún momento se entrecruzan, protagonizadas por tres mujeres con personalidades disimiles y que gracias a ese rasgo identificatorio lograrán dotar a cada una de identidad propia. Es cierto que es una película de personajes femeninos en donde lo masculino siempre estará en un segundo plano, pero no por eso es una película feminista sino todo lo contrario. Habla de lo que le pasa a una mujer a partir de un hecho y no de cómo resolverlo sin los hombres.

    Día naranja sumerge al espectador dentro de un mundo propio, colorido y la vez abstracto, en el que la identificación con alguno de los personajes estará dada más allá de lo personal sino que estará en lo general de cada historia. Un cine para descubrir, un cine bien latinoamericano.
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  • D-Humanos
    D-Humanos
    EscribiendoCine
    Miradas humanas

    D-Humanos (2011) es un proyecto colectivo que reúne a nueve documentalistas argentinos bajo la premisa de realizar un cortometraje cuyo tema debería ser disparado a partir de un artículo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos pero trasladado a la Argentina de de hoy.

    Mariana Arruti, Carmen Guarini, Andrés Habegger, Pablo Nisenson, Miguel Pereira, Ulises Rosell, Andrea Schellemberg, Lucía Rey & Rodrigo Paz y Javier De Silvio fueron los realizadores convocados para que plasmaran a lo largo de diez minutos su visión de cómo están la Derechos Humanos en la actualidad. Como en todo film colectivo las miradas suelen ser diferentes y los resultados también, aunque en este caso particular vale destacar que el resultado final en su conjunto es homogéneo y alentador.

    Habrá quienes se interesen más por unos o por otros o quienes encuentren mayores virtudes en tal o cual. Pero desde lo cinematográfico la premisa fue cumplida en líneas generales. Resulta imposible realizar en cuatro o cinco párrafos un análisis de cada uno de los cortometrajes, pero si no queremos dejar de destacar el trabajo campo realizado en Informe sobre la inequidad de Pablo Nisenson, la sensibilidad de Carmen Guarini en Baldosas de Buenos Aires, la disyuntiva creada a partir de La formación de Andrea Schellemberg o el crudo y desgarrador retrato que nos ofrecen Lucía Rey & Rodrigo Paz con La Tumba.

    Cada corto se entrelaza con otro a través de un tercero llamado Objetos humanos dirigido por Javier De Silvio. Un trabajo fraccionado en partes para ser utilizado como separador, cuya finalidad es diseccionar a través de un recorrido visual por la ciudad de Buenos Aires los diferentes objetos con los que interactuamos diariamente provocando una mirada diferente a la que tenemos sobre ellos.

    D-Humanos nos brinda desde una visión menos teórica y mucho más práctica una breve síntesis sobre cómo están hoy los Derechos Humanos en la Argentina de hoy. Un tema que nos incumbe a todos y con que todos podemos hacer algo.
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  • No fumar es un vicio como cualquier otro
    Más vale tarde que nunca

    No fumar es un vicio como cualquier otro (2005) llega a los cines argentinos tras su demorado estreno. Dirigida por el multifacético Sergio Bizzio –escritor, cineasta y músico- esta tragicomedia absurda, que cuenta con guión de él mismo y Lucía Puenzo (XXY, El Niño Pez), se permite reírse de todo y todos.

    La estructura narrativa del film se centra en dos historias que se desarrollan en paralelo. La primera conformada por un matrimonio de fumadores compulsivos que de la noche a la mañana deciden dejar de fumar. Como consecuencia de dicha acción y producto de la abstinencia sus vidas tomarán los más insólitos carriles, llegando a límites en donde lo inverosímil se apoderará de ellos. La segunda historia focaliza en la relación entablada por una actriz retirada, que un día ve en la televisión que ha muerto en un terrible accidente cuando en realidad la muerta es una persona que lleva su mismo nombre, y el marido de la verdadera difunta, un asesino serial de jóvenes mujeres.

    Bizzio apela al relato coral para conformar el relato. Dos narraciones cuyas historias a priori solo tendrán en común el absurdo se unirán en un todo con muchos más puntos en común que diferencias. El absurdo está planteado desde la escena inicial y a partir de ese instante resultará imposible tomarse en serio todo lo que vendrá.

    De manera acertada el realizador juega con los géneros cinematográficos y casi en tono paródico homenajea a otros realizadores. Hay referencias al cine de Quentin Tarantino, a los comienzos de Pedro Almodóvar, al Woody Allen de siempre, y al Martín Rejtman de Silvia Prieto, con personajes que parecen haberse escapado de películas clase B de los años 80 pero con una personalidad tan irreverente como solo un autor como Bizzio podría proporcionarles.

    Si en Animalada (2000) rompía con los límites de la corrección política al contar la historia de amor entre un hombre que destruye a su familia tras enamorarse de una oveja. En No fumar es un vicio como cualquier otro reconfirma que su búsqueda va más allá, permitiéndose, en tono satírico, hablar sobre temas que otros no se animan. Bizzio se permite todo y eso conlleva a que también uno como espectador todo le permita.

    Seis años tuvieron que pasar para que el público pueda disfrutar de esta película que a pesar del paso del tiempo no envejeció. Película que hoy resulta tan moderna, irónica, negra y patética como seis años atrás.
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  • Juan y Eva
    Juan y Eva
    EscribiendoCine
    El nacimiento de un sentimiento

    Juan y Eva (2011), la nueva realización de Paula de Luque, es mucho más que una película sobre la historia de amor entre dos de los seres más importantes de la historia contemporánea argentina. Sino que es una solo una excusa para hablar del nacimiento de un sentimiento mucho más amplio y general, que nucleará a todo un pueblo y se transmitirá de generación en generación. La historia de amor entre Perón y Evita es la metáfora perfecta para hablar del amor en un sentido mucho más amplio y figurado.

    Paula de Luque tomó solo un periodo histórico para contar la historia de amor entre ambos personajes. La película se sitúa entre el terremoto de San Juan ocurrido en enero de 1944 y el 17 de octubre de 1945, día en que miles de obreros invadieron las calles de Buenos Aires para pedir por la liberación del entonces coronel Juan Domingo Perón. Ese lapsus de tiempo será tal vez uno de los más importantes para la Argentina y el que marcará el resto de la historia. Lapsus en el que no solo Juan y Eva se conocen y comienzan a vivir su propia historia de amor sino también periodo en el que se forjarán los principios de uno de los movimientos populares más significativos del siglo XX: El Peronismo.

    Tanto la historia de Juan Domingo Perón y Eva Duarte tuvo más de una versión cinematográfica. Algunas trascendentales, otras polémicas como la Evita (1996) de Alan Parker, un par que nadie recuerda y muchas cuya investigación se centró más en el género documental que en la ficcionalización. Pero lo curioso es que todas se centraron en el periodo más conocido masivamente o más político de ambos. Hay una momento en la vida de estos dos seres que parecía carecer de valor cinematográfico pero Paula de Luque logró traspasarlo a la pantalla con una serie de condimentos que lo convierten en uno de los más ricos dentro de ese círculo que rodeó a Juan y Eva. Si bien el eje central será la historia de amor, esto servirá para hablar del surgimiento del movimiento peronista. Hay una relación permanente entre ambos elementos, dejando en claro que las dos historias van tomadas de la mano y que sin duda ambas hablan de lo mismo, aunque paradójicamente diferentes, amor al fin.

    Desde lo narrativo, la realizadora eligió contar la historia de un modo lineal que dividió en tres capítulos: El amor, El odio y La Revolución. De esta manera el espectador podrá seguir la historia sin perder el hilo conductor del relato general. Más allá de esta linealidad general hay una segunda línea de acción mucho más compleja integrada por una serie de metáforas y símbolos que de Luque decidió emplear para matizar la historia de amor con un tono más político. Como ejemplo se podría citar al terremoto de San Juan que se utiliza como prólogo y que sirve como metáfora de los temblores que las altas esferas sociales sufrirán partir de ese momento. Otro recurso utilizado de un modo eficaz es el del fuera de campo. En lo que podrían ser grandes y multitudinarias escenas elige posar la cámara sobre un rostro o un objeto cualquiera, intensificando el relato musicalmente o con sonido ambiente, sin la necesidad de abrir el plano y mostrar todo para que se entienda lo que se quiere transmitir.

    Actoralmente hay un acertado trabajo en la marcación de los personajes. El lugar común hubiera sido caer en el estereotipo de la Evita y el Perón que todos conocemos. Pero no es así, sino que hay una construcción de personajes y no una imitación. Tanto Julieta Dìaz –increíble composición- como Osmar Núñez logran darle vida a dos seres diferentes pero que a medida que la película avanza reconoceremos como los reales. No por sus parecidos, sus modos de hablar o sus gestos sino por como los crean y transmiten sus parlamentos y silencios que los reconoceremos cercanos. Dos personajes contradictoriamente tan diferentes como iguales. Acompañando a los protagonistas se destacan Fernán Mirás en la piel del General Ávalos, un villano de temer, y María Ucedo , en la consagratoria interpretación de Blanca Luz Brum.

    Visualmente hay una premeditada tendencia al uso de colores fríos y neutros como así también a la utilización de ambientes despojados. No hay ampulosidad en la reconstrucción de época y solo se utilizan objetos necesarios para el desarrollo dramático. Esto le brinda a la historia cierta atemporalidad que le permite jugar con el encadenado de imágenes reales tomadas de noticieros de la época. Toda la estética del film está puesta más sobre los movimientos de cámaras, los encuadres, la iluminación o la construcción de cada plano que sobre la reconstrucción épica.

    Juan y Eva cuenta una historia de amor. La historia que unió a Eva Duarte con Juan Domingo Perón y junto a ellos a todo un pueblo. Una película que trasciende mucho más allá de las ideologías, los partidismos y las rivalidades políticas para hablar de nosotros, de nuestra historia y del amor que pudo cambiar al mundo.
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  • Soi Cumbio
    Soi Cumbio
    EscribiendoCine
    Flogger lado B

    Más que un documental sobre Agustina Vivero, más conocida como Cumbio, el film de Andrea Yannino es un retrato furioso sobre el reverso de la fama, centrado en un personaje que bien podría haber sido cualquiera de nosotros.

    Cumbio tomó presencia mediática cuando hace un par de años las tribus urbanas compuestas por floggers, emos y cumbieros coparon con su presencia los medios masivos de comunicación argentina. Soi Cumbio (2011) toma ese momento en la vida de la adolescente que la tapó la boca a más de un “periodista” y la muestra desde un costado desconocido, íntimo y familiar.

    El relato es llevado adelante por la propia Cumbio desde el presente. No se mete con su vida pasada ni con su futuro. De manera excluyente se sitúa en sus cinco minutos de fama, sin juzgar ni manipular al espectador para llevarlo hacia lugares en los que pueda dictaminar sobre la persona o el personaje, simplemente lo muestra. Así la vemos transitar por su casa, su vínculo familiar, sus amores, su relación con la fama y los medios ante lo que su imagen generaba.

    Soi Cumbio no sólo muestra a una adolescente que se caracterizó por tener el fotolog más visitado del país sino lo que ella generó consigo misma con menos de 18 años y como se las ingenia para convivir con la fama efímera. Dejando al personaje para mostrar a la persona Andrea Yannino logra un documental dinámico, sin demagogia y con la inteligencia de omitir juzgamientos impropios.

    Una tesís que sirve para entender como es el lado B de lo que uno cree la fama y que para quienes lo vivencia en persona no es otra cosa que la normalidad.
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  • Caiçaras, los hombres que cantan
    Buenas costumbres

    El documental de Francisco D´Intino es una investigación cuasi antropológica sobre los Caiçaras y su música. A través de la observación el realizador cordobés crea un retrato sobre esta tribu brasileña y lo que para ellos es una forma de expresión: el canto. Pero desde una visión mucho más profunda que nos conducirá por caminos mucho más complejos.

    Caiçara es una tribu que habita en la costa de San Pablo en Brasil. Caiçaras, los hombres que cantan (2011) centra su relato en un sector de esa población integrado por gente mayor establecidos en la isla de Ilhabela y que utilizan la música como una forma mantener vivos sus orígenes.

    La hipótesis que plantea el film de Francisco D´Intino es el de la perdida de los valores culturales a raíz de la globalización y es a partir de ese planteo donde la historia adquiere su verdadero valor. Desde una visión simplista Caiçaras, los hombres que cantan puede observarse como un documental musical sobre las raíces culturales de la tribu y el legado familiar. Pero el anclaje estará puesto en la perdida de esos valores como consecuencia de la globalización y como lo que podría ser un legado para toda la humanidad terminará en manos de unos pocos.

    Tal como sucede en Rita y Li (2010), la película de ficción de Francisco D´Intino que se estrena en simultaneo, el relato es encarado desde el más absoluto de los minimalismos. Sólo algunos diálogos en los que la música adquiere un protagonismo absoluto darán rienda suelta a la historia que se quiere contar. No harán falta explicaciones ni subrayados para entender cuál es el núcleo central en Caiçaras, los hombres que cantan, ni a dónde quiere llegar con su conclusión final.

    Desde la simpleza de la música y la complejidad del cine Francisco D´Intino nos conduce por las raíces de una tribu que día a día trata de mantener encendida la llama que le dio vida a su cultura que no es otra que la cultura de toda la humanidad.
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  • Rita y Li
    Rita y Li
    EscribiendoCine
    Dos chicas audaces

    La construcción de un vínculo a partir de un conflicto como la inmigración ilegal es la propuesta del realizador cordobés Francisco D´Intino en Rita y Li (2010). Una historia ínfima en la que todo el peso dramático recae sobre los personajes interpretados con solvencia por Julieta Ortega y Miki Kawashima.

    La historia se desarrolla en un lugar impreciso del interior del país. Podría ser cualquier ciudad, pero queda claro que no es Buenos Aires. Allí llega Rita (Julieta Ortega ), inmigrante paraguaya indocumentada que busca trabajo en la lavandería a cargo de Li (Miki Kawashima), una mujer china a la que el destino le jugó una mala pasada. Esa unión casual desembocará en una relación construida a partir de la soledad en la que se encuentran, y que a pesar de la diferencia cultural echará raíces haciéndolas salir adelante de lo que se avizoraba como un futuro negro.

    El punto de vista de la historia está en esas dos mujeres. Así, todo lo que sucede será desde lo que a ella les pasa y cómo lo ven. Por eso pueden resultar confusas las historias paralelas en las que se ven involucradas o su falta de resolución, pero esto se debe a que la narración está estructurada desde la visión de los hechos que ellas puedan tener. Lo importante en Rita y Li es el vínculo establecido, el resto solo será un artificio para que ese lazo se intensifique o se rompa definitivamente.

    Dado el protagonismo que adquieren ambos personajes y que todo el peso del relato caerá sobre ellas, es digno de destacar las actuaciones de Julieta Ortega, a la que si uno no conociera no dudaría de que es una paraguaya más, y de Miki Kawashima, de origen japonés pero china en la historia. Ambas mujeres lograrán hacer conmover al espectador gracias a esa naturalidad que logran transmitir cuando sus personajes traspasan la pantalla.

    Rita y Li son como Thelma y Louise (1993), dos chicas audaces que se las rebuscan para salir adelante y tener ese final feliz al que sus heroínas antecesoras no pudieron acceder. Una historia que lo conmoverá y lo hará ver el futuro con otros ojos, los de Rita y Li.
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  • Mi primera boda
    Mi primera boda
    EscribiendoCine
    La reivindicación de la comedia argentina

    Si Ariel Winograd había mostrado con Cara de queso (2006) un notable talento a la hora de delinear personajes y manejar gags efectivos, con Mi primera boda (2011) reconfirma que estamos frente a un director capaz de convertir una historia simple en un acontecimiento cinematográfico que Hollywood envidiaría.

    Leonora (Natalia Oreiro) y Ariel (Daniel Hendler) van a casarse. Ella es católica y el judío, aunque esto no es lo más importante de la trama pero sí un condimento extra. El día ha llegado, y lo que todo debería ser perfecto terminará en una sucesión de pormenores que harán de que ese evento tan especial se convierta en una pesadilla.

    Mi primera boda carece de pretensiones y ese es su principal logro. Una historia liviana, personajes muy bien delineados y actores que brillan en todo momento gracias a un acertado casting. En Mi primera boda no hay personajes mayores ni menores, todos tendrán su minuto de gloria. Desde Iair Said, el disk jockey que solo aparecerá en no más de cuatro o cinco intervenciones, hasta el primo freak del novio que interpreta Martín Piroyansky, actuación que podría definirse como la más impresionante de su corta pero no por eso inexperimentada carrera.

    Qué la cámara ama a Natalia Oreiro y que cada aparición de ella está dotada de magia pura no es novedad alguna. Si en Miss Tacuarembó (2010) se perfilaba como una gran actriz para la comedia en Mi primera boda queda claro que lo que tiene no es solo ángel sino mucho más. Si su carrera se hubiera iniciado en Hollywood actrices como Jennifer Aniston, Julia Roberts o Drew Barrymore hubieran sido eclipsadas por la magia de esta mujer que esperamos no tenga que rendir más exámenes para demostrar que es una de las grandes actrices del momento. En total sintonía con Oreiro, su compatriota Daniel Hendler se corre del eje y del registro actoral al que estamos acostumbrado a verlo para lograr un personaje diferente, lleno de matices y con un gran dominio para el gag.

    El guión de Mi primera boda recayó en el experimentado Patricio Vega (Música en espera, 2009), un autor dúctil para la comedia clásica con amplio conocimiento del género que sabe como rematar cada escena, que intervención realizar para romper el hielo o evitar que esta decaiga y en qué momento meter un gag que descolocará tanto al espectador como al personaje receptor del mismo. Ejemplos como este pueden apreciarse en las intervenciones del disk-jockey, los amigos del novio o en Inés, extraordinario trabajo de Muriel Santa Ana, por citar algunos.

    Desde lo técnico el trabajo es impecable. La dirección de fotografía de Felix “Chango” Monti, la música de Lucio Godoy, Darío Esquenazi y Adrián Iaies o el montaje de Francisco Freixá no hacen más que elevar el resultado del producto final a una categoría que muchas veces este tipo de géneros descuida o no le da importancia.

    Ariel Winograd nos ofrece una obra personal que se nutre de lo mejor del género, los más grandes actores y una serie de elementos plásticos para lograr la gran comedia que el cine argentino necesitaba y reivindicar, de esta manera, a un género bastante mal tratado y que muchas veces no encuentra su vuelta. Rara vez se califica a una comedia de excelente pero sin duda esta se lo merece. Apuesten a esta comedia que saldrán ganadores y muertos de risa.
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  • Tierra adentro
    Tierra adentro
    EscribiendoCine
    Masacre sin perdón

    Con Tierra Adentro (2010) el realizador Ulises de la Orden (Río arriba, 2007) propone un recorrido documental, desde la diversidad de opiniones, por lo que fue uno de los peores genocidios de la historia argentina: La conquista del desierto y sus consecuencias al día de hoy.

    De la Orden estructura el relato desde la coralidad para conseguir pluralidad. Tomando las historias de cuatro personajes tratará de llegar a un resultado final esclarecedor. Un descendiente del General Racedo (Comandante de la tercera división de la campaña al desierto de Roca), un historiador argentino, un periodista chileno y un adolescente con orígenes Mapuches serán los hilos conductores de un relato cinematográfico concebido como un thriller.

    Tierra Adentro tiene un logro que rara vez se da en el cine documental y es el de contar con cada una de las voces de la historia apelando a la pluralidad. La hipótesis inicial planteada logrará esclarecerse sobre el final de la historia, sin faltar a la verdad y poniendo todas las cartas sobre la mesa. Habrá quienes estén a favor y quienes en contra de lo que el film plantea pero nadie podrá mantenerse ajeno, de la misma manera que sucede con los entrevistados que toman partido por un bando u otro sin importar consecuencias.

    Para la construcción del relato Ulises de la Orden se unió a Juan Pablo Young (4 de Julio: La masacre de San Patricio, 2007) logrando imprimirle toques de thriller histórico con fusión de road movie. Todo esto sin descuidar una investigación rigurosa en donde encontramos personajes ricos y atractivos junto a una búsqueda cinematográfica que lo diferencia y lo separa del trillado formato televisivo en el que la mayoría de las veces se cae en este tipo de registros.

    Tierra Adentro nos conduce a través de la historia de nuestros orígenes como nación. Nos muestra sin maquillaje lo que fuimos, somos y seremos. Nos habla de la imposibilidad de pedir perdón y reivindicar nuestros orígenes. Nos cuenta la otra historia, la que nadie escribió, la historia real que nos hará entender porque somos lo que somos.
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  • Mosconi
    Mosconi
    EscribiendoCine
    Historias de la Argentina Piquetera

    Lorena Riposati posa su mirada sobre la Unión de Trabajadores Desocupados (UTD) para la concepción de Mosconi (2010), documental encuadrado dentro de un díptico denominado Crónicas de la Resistencia del Norte Argentino, que como su nombre lo indica habla sobre aquellos seres que resisten a pesar de haberlo perdido todo.

    A principios de los años 90 la Argentina era saqueada por el gobierno menemista. Las empresas se “vendían” a capitales extranjeros y miles de trabajadores quedaban a merced de su suerte. En General Mosconi, Pcia de Salta, surgen las primeras manifestaciones sociales o piquetes que llevan a la conformación de la UTD. Mosconi es un recorrido documental que abarca veinte años de lucha de quienes sufren las consecuencias del desempleo, pero que, paradójicamente, gracias a ello contribuyen a la formación de un país mejor.

    A través de un relato coral Mosconi se construye como un rompecabezas testimonial en donde el punto de vista es el de aquellos que perdieron sus puestos laborales y sufren la marginación social. Hay un objetivo claro y es el de mostrar la lucha de estos hombres y mujeres sin importar el resto de las opiniones. No habrá testimonios de aquellos que nada tienen que ver con esa búsqueda o de quienes la reprimen, la invisibilizan o la ignoran. Es ahí donde queda claro cuál es la idea del film y lo que quiere mostrar. No correrse del eje es una decisión más que correcta para así evitar llevar el conflicto retratado hacia otros rieles y desvirtuar la finalidad.

    Desde la temporalidad la historia se cuenta a lo largo de veinte años. Así vemos el surgimiento del movimiento como cada una de las batallas ganadas y perdidas. Son veinte años que también sirven para contar la historia del país, a pesar de la distancia espacial lo que el film propone no es más que una realidad que vemos o vimos a diario a lo largo y ancho de la Argentina. Mosconi es sólo un ejemplo como bien podría serlo Trelew, Puente Saavedra o San Salvador de Jujuy. El tema es tan nacionalista que es imposible quedarse afuera a pesar de los kilómetros que pueden separar a General Mosconi de Buenos Aires o cualquier otra ciudad.

    Lorena Riposati ofrece desde una mirada honesta y sencilla un relato contundente sobre un país que lucha. Lucha con vencederos y vencidos, que a pesar de cierta desesperanza luchan por que aún tienen esperanzas. Aunque ellos digan lo contrario y suene paradójico.
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  • Cerro Bayo
    Cerro Bayo
    EscribiendoCine
    Al sur de la felicidad

    Victoria Galardi quien ya había mostrado con su ópera prima Amorosa Soledad (2008, codirigida junto a Martín Carranza) condiciones que le aventuraban un futuro prometedor, reconfirma con Cerro Bayo (2010) que estamos ante una de las cineastas más talentosas de la Argentina.

    Un pueblo al sur del país llamado Cerro Bayo resulta ser el epicentro de la historia de una familia que verá modificada su rutina a partir del intento de suicidio de la matriarca. Un matrimonio con dos hijos post adolescentes, una hermana recién llegada de la ciudad y una amiga de la familia conformaran un micromundo que fusionará la tragedia con el humor como muy pocas veces el cine nacional se animó a contar.

    Cerro Bayo se articula a partir de un relato coral que no presenta fisuras narrativas desde ninguno de sus ángulos, Galardi trabaja con una estructura que se asemeja al típico guión de hierro que impuso Hitchcock en donde se nota que no hay cabida para la improvisación y cada escena está cronometrada hasta en su más mínimo detalle.

    Con claras referencias al cine indie norteamericano como Historias de familia (The squid and the wale, 2005) o Pequeña Miss Sunshine (Little Miss Sunshine, 2006) el film retrata la disfuncionalidad pero sin caer en lo cliché. La coralidad de la trama no se narra con historias que se cruzan sino que lo hace a partir de los personajes de una familia que deambulan independientemente el uno del otro pero que como en toda familia en algún momento se encontrarán.

    La no utilización de música incidental para provocar un efectismo innecesario es uno de los tantos logros que el film posee. Serán sólo tres momentos claves en donde la música entrará en acción y su aparición se justificará por sí sola siendo funcional al relato.

    Desde lo actoral el film encuentra el casting perfecto gracias a la construcción de personajes de los que uno no se siente alejados. Sin perder el humor pero sin caer en el grotesco cada uno transmite a través de la pantalla los sentimientos propios de sus seres. Adriana Barraza le pone el tono justo a esa mujer resignada que se contrapone con la desesperación del personaje de Verónica Llinás o la inocencia banal que transmite Eugenia Alonso. Inés Efron le brinda el toque de humor mientras que Nahuel Pérez Biscayart logra darle la dosis justo a ese chico que lo aleja de lo “freak” que lo caracteriza habitualmente.

    Cinematográficamente hay que destacar el meticuloso trabajo fotográfico de Julián Ledesma creando los climas justo que Cerro Bayo necesita, sin caer en la estilización visual logra un naturalismo atípico en este tipo de producciones.

    Cerro Bayo es una de esas historias que combina el cine de autor que apunta no sólo a una élite privilegiada o un público festivalero. El cine de Victoria Galardi podría compararse con el de Lucrecia Martel pero más abierto, más popular. Estamos frente una de las mejores películas que el cine argentino nosd dio en mucho tiempo, gracias al trabajo de una directora que encontró la medida justa para combinar los ingredientes justos para llegar a la excelencia.
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  • Hachazos
    Hachazos
    EscribiendoCine
    El cine por asalto

    La figura del cineasta experimental Claudio Caldini es recuperada por Andrés Di Tella en Hachazos, un documental que reconstruye a un hombre, una época y una sociedad sin la necesidad de abarcar un todo, permitiéndose desde la utilización de la primera persona tomar una posición de ecuanimidad.

    Andrés Di Tella es uno de los referentes nacionales de un género que podríamos denominar documental subjetivo, ese que instala su mirada sin pretender que su modo de mostrar sea el único posible y que, continuando el encuadre del cine ensayo, toma esta calificación en su doble acepción: es ensayo porque se completa con los significados que atribuye el espectador a la obra, y porque puede ir acompañado de un error y aprender de este intento fallido.

    En Hachazos, tal como sucede en trabajos anteriores como La televisión y yo (2003) o Fotografías (2007), el realizador se evidencia como un enunciador. Escuchamos su voz hilvanando el testimonio de Caldini y su imagen se hace presente; no se esconde. Otro rasgo característico es la inclusión de una puesta en escena y la búsqueda de cierta idea de verdad a través de las contradicciones que van surgiendo a medida que la historia avanza. Elementos presentes dentro de un estilo en el que a partir de una historia cualquiera, este casoClaudio Caldini y su cine, desemboca en otra mucho más profunda y abarcativa.

    Es posible advertir en Hachazos una estructura narrativa fragmentada de la que se van desprendiendo diversos hilos conductores. En la primera parte podemos encontrar la historia del vínculo entre el realizador y el objeto de estudio (Claudio Caldini). En la segunda se hace presente la historia del exilio y el no reconocimiento popular. Mientras que la tercera focaliza sobre el vinculo de Caldini con el cine y la experimentación. Pero todas desembocan en un todo mucho más amplio que la figura del objeto de estudio.

    La película cuenta, además, con un núcleo de fracaso que se manifiesta recurrentemente y que es el de la imposibilidad de recuperar una memoria completa. Los baches en la memoria de Caldini y la imposibilidad de completar sus recuerdos van ligados directamente a la desmemoria colectiva de la sociedad.

    Hachazos, ya desde su título nos indica que estamos frente a una ruptura, un cine fraccionado sobre vivencias privadas que pueden compartirse con las del espectador y, a su vez, vincularse con cuestiones políticas, a modo de ensayo autobiográfico. Ensayo que desde lo individual se entrama en lo nacional, que desde una historia doméstica cuenta la historia de todos, con la certeza de que se trata de una composición a través de una memoria frágil, incompleta, sin pretensiones de historia total y que cada uno completará a partir de sus propias vivencias. De la misma manera que lo hace Di Tella.
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  • ¿Diferente de quien?
    ¿Diferente de quien?
    EscribiendoCine
    Familia (no) tipo

    ¿Diferente de quién? (Diverso da chi?, 2010) es la comedia “seria” más impolíticamente correcta que ha llegado a las carteleras cinematográficas en los últimos años. Temas como la homosexualidad, la política, la familia, la discriminación y la corrupción son tratados con una naturalidad como muy pocas veces el cine se animó a mostrar.

    Piero (Luca Argentero) es joven, atractivo, mantiene una relación gay estable desde hace catorce años con Remo (Filippo Nigro) y es una de las promesas políticas con más futuro de su generación. Pese a su homosexualidad asumida y a las reticencias de su partido Piero logra el segundo puesto en las elecciones primarias. Pero ante la súbita muerte del ganador será él quien ocupe la postulación para alcalde. Su compañera de fórmula, Adele, (Claudia Gerini) es bastante conservadora y opositora a que un gay sea el candidato a tan preciado puesto. Será ella la encargada de limar asperezas entre los sectores más tradicionalistas de la política y la sociedad. Entre copas, campañas electorales y cenas íntimas ambos terminarán en un idilio amoroso sin retorno. A partir de ese momento el caos reinará y lo que ya era una transgresión para la mesurada derecha italiana se transformará en una crisis que reformulará los más preciados valores éticos de la sociedad actual.

    Está claro que esta historia llega a la Argentina a destiempo. Su efecto, un año atrás, cuando el debate del matrimonio igualitario se encontraba en pleno auge hubiera sido otro y por ende su impacto también. Hoy, al menos para esta parte del mundo, cuando el matrimonio entre personas del mismo sexo pasó a ser habitual y hace semanas asumió el primer senador casado legalmente con otro hombre, el tema expuesto puede llegar a resultar añejo. Para la mayoría de los argentinos estas cuestiones ya no pertenecen a la agenda diaria. Más allá esta apreciación, ¿Diferente de quién? no sólo se mete con la homosexualidad y la política sino que va más allá para reformular el término de familia, creando un nuevo concepto en él que lo tradicional es reemplazado por una nueva estructura que ya no estará conformada por el modelo clásico madre-padre-hijo sino por uno nuevo integrado, en este caso, por padre-madre-padre-hijo. Es en este punto en donde la película sirve para debatir sobre un tema del que aún no se ha discutido con inteligencia y seriedad.

    Uno de los méritos de la ópera prima de Umberto Riccioni Carteni es tratar en tono de comedia temas que pueden ser ásperos e irritantes para ciertos sectores sociales y así evitar "molestar". El film se corre de toda solemnidad y se toma la libertad de abrir un abanico de lugares políticamente incorrectos sin herir susceptibilidades a quienes tengan un pensamiento contrario. Nadie va a salir indignado del cine por lo que acaba de ver si realiza una lectura superficial, aunque si se va más allá y se profundiza llegará a la conclusión de que todo es mucho más complejo y mordaz.

    Sin ser una gran película ¿Diferente de quién? logra el cometido de saber contar una historia en la que se pone en crisis una institución como la familia clásica sin por eso”faltarle el respeto” a aquellos que aún no están preparados para afrontar un cambio necesario en la sociedad actual. Una película para abrir cabezas.
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  • Empleadas y patrones
    Empleadas y patrones
    EscribiendoCine
    Distante cercanía

    El director panameño Abner Benaim a (Chance, 2010) ofrece con Empleadas y Patrones (2011) un mirada irónica y reflexiva sobre esa extraña distante cercanía que existe entre las empleadas domésticas y sus patrones en Panamá y por ende extendida hacia casi toda Latinoamérica.

    Diferentes testimonios se funden dentro de una historia cuyo fin es bosquejar las relaciones que se dan entre las empleadas y sus patrones. Relaciones que muchas veces tienen una cotidianidad mayor a la ejercida con otros familiares o amigos pero que la diferencia social hace que a pesar del paso del tiempo no se profundice sobre ella y en mucho de los caso se desconozca al otro, a pesar de haber convivido toda una vida.

    Empleadas y Patrones es un documental distinto a lo que muchas veces puede verse dentro del género y unos de sus aciertos es el ritmo narrativo que su director procuró brindarle. Imágenes entremezcladas de personas hablando frente a una cámara sobre sus empleadas y sus patrones como si se tratara de un spot publicitario nos indican que estamos ante la presencia de algo diferente, en el que hay un acabado minucioso de la investigación pero sin por eso descuidar lo cinematográfico. Evitar que la historia decaiga y que el espectador se aburra pareciera ser la premisa que mantuvo Abner Benaim y que sin duda dio sus frutos.

    Narrativamente la construcción se da básicamente a través de testimonios y la observación de algunos personajes que sirven más que nada para ilustrar y dejar bien en claro la línea ideológica que se quiere marcar. Más allá de las diferencias sociales, culturales y económicas que separan un sector y del otro, el documental muestra esa distancia implícita que ambos sectores se ponen y que crea un vacío que nunca podrá llenarse.

    Empleadas y Patrones gana en la síntesis para contar lo que se propuso, son menos de sesenta minutos de pequeñas historias, anécdotas, testimonios, hechos que marcan las contrastes y similitudes entre dos clases sociales que en el fondo no son otra cosa que personas que algún día acabarán en el mismo lugar. A pesar de haber convivido todo una vida comiendo unos en el comedor y otros en la cocina.
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  • Los Pitufos
    Los Pitufos
    EscribiendoCine
    Adorables criaturas

    Reciclar el pasado parece ser el lema de los grandes estudios hollywoodenses ante la falta de ideas y, en cierta forma, para evitar todo tipos de riesgo económico y estético. Los Pitufos (The Smurfs, 2011) es parte de ese pasado que vuelve, que se recicla, pero que además asume el riesgo de combinar animación con realidad con un resultado altamente positivo.

    Papá Pitufo y sus cien hijos habitan tranquilos la pitufo aldea. Ante un hecho casual, que no develaremos para mantener el suspenso de la trama, seis de ellos culminarán, sin proponérselo, en la ciudad de New York. De la misma manera también lo hará el malvado Gargamel y su gato Azrrael, archienemigos de las criaturas azules. En la gran manzana Los Pitufos conocerán un mundo diferente, el real. Por más fascinante y maravilloso que les parezca ese no es su habitad y tendrán que ingeniárselas para volver a la fantasía de la que provienen.

    La historia de Los Pitufos está basada en los clásicos personajes creados por el célebre Peyo, al que la película en algún momento se encargará de homenajear. Pero que la división animación de los estudios Sony junto al realizador Raja Gosnell se encargaron de trasladar al 2011 dotándola de una serie de elementos que entretendrá a los más pequeños casi de la misma manera que lo hará con los adultos, siendo ese uno de los aciertos que el film posee. Mientras los chicos “comprarán” la historia propiamente dicha, los adultos lo harán a través de una línea de acción paralela plasmada de guiños y segundas lecturas.

    Desde lo técnico hay una utilización del 3D para la creación de cada una de estas criaturitas azules que deambulan por el mundo verdadero de la misma manera que lo haría un humano. Hay una interacción permanente con el mundo real que de hecho es el verdadero protagonista de la historia. Son los personajes reales que interpretan Neil Patrick Harris y Jayma Mays (Glee) quienes llevarán adelante un relato que mantiene una estructura similar a la de E.T. El extraterrestre (Steven Spielberg,1982).

    Los Pitufos podría haber sido una película muy menor, de esas a las que estamos acostumbrados a ver una y otra vez como si salieran en serie de una máquina de hacer chorizos. Pero para satisfacción de muchos resultó ser todo lo contrario. Un espectáculo para nada grandilocuente que combina todos los ingredientes necesarios para entretener a niños y adultos de la mejor manera posible. Una grata sorpresa post vacaciones de invierno.
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  • Ausente
    Ausente
    EscribiendoCine
    Desearte duele

    Ausente (2011) es una película tan ambigua como su título. Lo que empieza siendo un thriller erótico entre un profesor acosado sexualmente por un alumno menor de edad se transforma en una tragedia shakesperiana con un desenlace inesperado.

    Contar detalles de Ausente sería casi una falta de respeto hacia el espectador y a quienes concibieron con suma maestría una de las obras más interesantes y complejas que dio el cine argentino en los últimos años. Vale simplemente decir que Martín (Javier De Pietro) manipulará a su profesor de gimnasia (Carlos Echevarría) para terminar pasando una noche en su casa. De ahí en más los roles se invertirán y será Martín quien pase a tener el poder, desestabilizando la vida emocional de un personaje que parece inmutable ante cualquier estímulo.

    Marco Berger ya había demostrado en Plan B (2009) un interesante manejo de la tensión dramática a partir de situaciones simples y de generar erotismo sin necesidad de mostrar demasiado, o mejor dicho casi nada. Ambos elementos vuelven a ser dos de las puntas fundamentales en la construcción de Ausente, permitiéndole a Berger definir un estilo personal a su cine.

    Durante los primeros minutos del film, la cámara se posa sobre las diferentes partes del cuerpo de un muchacho semidesnudo. Pero no encuadra sobre lo que podría considerarse obvio, sino sobre algunas partes del cuerpo que en la cotidianidad resultarían invisibles. La forma con la que Berger crea tensión sexual en los primeros minutos de Ausente definirá el tramo inicial de una obra que respira a sexo sin la necesidad de que lo haya. Con una fuerte presencia protagónica de Javier De Pietro –un actor a tener en cuenta-, como el gran titiritero capaz de mover los hilos de su profesor cuan si fuera una marioneta, se redefinirá la pedofilia ante la inversión de los roles, provocando un debate cuasi sociológico.

    Durante el segundo tramo, el film vira hacia otro ángulo y convierte en figura casi excluyente al profesor interpretado por un solvente Carlos Echevarría. La apatía e inexpresividad de ese hombre confundido en sus sentimientos, al que se lo ve agonizar por dentro sin poder expresar el dolor, es sin duda la columna vertebral de Ausente. Nivelando la balanza entre ambos personajes vemos a una Antonella Costa interpretando a la novia del profesor, personaje que sirve para romper la tensión que ocupa la mayor parte de la trama.

    Un rol importante es el que juega la música compuesta por Pedro Irusta. Resulta interesante cómo cada uno de los temas elegidos lleva por diferentes estados, creando suspenso y una tensión dramática incrementada por el fuera del campo y los primeros planos. El mismo recurso que Berger había utilizado en Plan B , pero ahora lo hace más eficazmente.

    Ausente es ambigua. Uno puede asociar el título a la relación alumno-profesor, pero va mucho más allá. Habla de las ausencias y las pérdidas, de lo que no volverá, de aquello que no es posible vivir, habla del amor, del deseo, de la confusión, de los mandatos, de la amistad, de la vida que de repente nos da sorpresas. Ausente es una película díficil que habla del presente. Un obra con mayúsculas.
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  • Güelcom
    Güelcom
    EscribiendoCine
    Un tropiezo llamado Güelcom

    La comedia romántica, muchas veces injustamente considerada un género menor, dio en los últimos tiempos algunos títulos nacionales al menos interesantes. Juan Taratuto, Pablo Solarz, Hernán Goldfrid y Mariano Mucci son sólo algunos de los autores que supieron combinar masividad con calidad. Güelcom (2010) de Yago Blanco no cumple esa hipótesis, provocando un retroceso en el género.

    Mariano Martínez interpreta a Leo, un poco creíble psicólogo que rompió con Ana (Eugenia Tobal), su novia, quien decidió irse a España en busca de nuevas oportunidades. Han pasado algunos años y él aún no ha podido olvidarla. Pero Ana retorna al país con pareja amiga que vuelve al país para casarse. Ambos se reencontrarán y tendrán que lidiar por más de cien minutos con el pasado, el presente y el futuro para descubrir que el amor todavía existe y que están tan enamorados como el primer día.

    Los problemas en la ópera prima de Yago Blanco radican principalmente en lo narrativo y en la falta de habilidad para resolver los gags. Si bien el guión posee una historia principal y varias líneas paralelas, es cuando se profundiza sobre la subtrama cuando alcanza su pico más elevado. Peto Menahem, Maju Lozano y Eugenia Guerty hacen uso de la habilidad innata que poseen para la comedia, evitando un naufragio preanunciado tras el monólogo inicial de la impasible composición de Mariano Martínez. A pesar de que el texto es tan básico como previsible, la sola aparición en escena del terceto secundario eleva la historia de forma notoria.

    El hilo conductor en Güelcom está constituido por las diez frases (hechas) que todo argentino dice cuando se va del país. Es cierto que ese tema está presente en la historia, pero está casi soslayado, siendo injustificado el protagonismo que los autores decidieron otorgarle. De la misma manera que la escena que mantiene Leo con una paciente acosadora interpretada por Agustina Córdova. Ambos agregados, y otros tantos, sin duda atentan contra el resultado final.

    Güelcom falla en muchos aspectos aunque desde lo cinematográfico sale airosa. Hay una cuidada producción, algunos recursos estéticos bien resueltos, una banda de sonido y un montaje vertiginoso que le proveen el ritmo que el guión no tiene y alguna que otra escena divertida (aunque para nada creíble y fuera de contexto). Eugenia Tobal no desentona en la construcción de su personaje a pesar de que la química con Mariano Martínez es tan nula que resulta imposible creer que conforman una pareja.

    Si el género de la comedia romántica en el cine argentino había manifestado un crecimiento interesante queda claro que Güelcom provoca un retroceso. Aunque un tropezón no es caída, hay que esperar que sólo sea eso, un simple tropezón que pronto se olvide.
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  • El fin del Potemkin
    El fin del Potemkin
    EscribiendoCine
    Noticias del Este

    Un grupo de pescadores rusos quedan anclados en la costa marplatense tras la disolución de la Unión Soviética. Veinte años después Misael Bustos reconstruye en forma de documental la historia pasada y presente de VíKtor, el hombre que nunca más regresó a su país.

    El fin del Potemkin (2011) tiene varias aristas que lo vuelven interesante. La primera es la historia en sí misma. Un pesquero encallado en un país extraño que tras la caída de un régimen gubernamental nadie reclama. Steven Spielberg recreó un hecho similar cuando en La terminal (The terminal, 2004) el personaje que interpretaba Tom Hanks –también de nombre Viktor- queda varado en un aeropuerto tras la disolución del país que provenía. La segunda faceta llamativa de la trama es la investigación de cómo se manejó el caso desde lo político en ese momento, y la clara desición de no hacerse cargo de nada. ni de nadie Mientras que la tercera es analizar las razones que llevaron a uno de esos hombres a no querer volver más a su tierra natal y radicarse definidamente en Argentina.

    Desde lo formal el documental, que cuenta con la producción de Luis Puenzo (La historia oficial, 1985), se construye en base al testimonio de Viktor y la fusión con material de archivo. Pero es básicamente él quien lleva el hilo conductor de la trama narrada en su primera parte como si se tratará de un thriller político. Es ahí en donde la historia alcanza su punto más alto. Durante el segundo trama vira hacia el drama familiar, entrevistando a aquellos seres queridos que quedaron en su tierra natal y que él parece querer olvidar. Una serie de reproches que no suman demasiado hacen que el final se vuelque más al formato del reality show, elemento innecesario que resta en lugar de sumar.

    A pesar de esta apreciación personal El fin del Potemkin es un documental atractivo desde lo visual -se nota un cuidado trabajo a la hora de encuadrar, seleccionar cada plano y fotografiar cada escena- que cuenta una historia por demás de atrapante, que a pesar de la disparidad narrativa sale airoso en su totalidad.
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  • Hermanitos del fin del mundo
    La aventuras de Topa, Muni y La Pandilla de Sol

    Aquellos que pasan la barrera de los treinta y pico crecieron fanatizados con películas como La gran aventura de Los Parchis (1982) y sus secuelas. Épocas en que lo único que importaba era ir al cine y ver en la pantalla grande a los ídolos infantiles dentro de una historia que cumpliera con un mínimo requisito: entretener con algo tan simple como un cuento. Hermanitos del fin del mundo (2011) cumple con ese objetivo y lo hace de la mejor manera posible.

    En la austral ciudad de Ushuaia un grupo de chicos habitan en el orfanato Hermanitos del fin del mundo. Todos los días a la hora de la merienda junto a Pato (Topa) y Piru (Muni), dos de los instructores, ven por la tele La Pandilla de Sol –emulación de los TeenAngels-, uno de los programas infantiles de mayor éxito del momento. Pato quiere ser como ellos pero sus inseguridades no se lo permiten. A su vez, el orfanato atraviesa una disputa económica y su continuidad corre peligro ya que puede caer en manos de la resentida Malva Dalton (Norma Pons). Pero gracias a La Pandilla de Sol, Pato, Piru y los chicos que habitan el lugar todo seguirá por sus cauces normales.

    Julio Midú (Crisálidas, 2010), uno de los hacedores de la fundación Cine con Vecinos, concibió esta obra junto a su coequiper Fabio Junco de forma amateur. Las vueltas de la vida quisieron que lo que había sido una austera película rodada a pulmón tuviera su remake con los protagónicos de los ídolos infantiles Topa y Muni, conductores del ciclo televisivo La casa de Disney Junior. Así es como Hermanitos del fin del mundo se convierte en remake y llega al gran público infantil seguidor de estos histriónicos y carismáticos animadores.

    Esta producción distribuida por Disney posee todo lo que los chicos esperan, sobre todo aquellos que rondan los cuatro o cinco años. Hay un cuento clásico habitado por malos muy malos y buenos muy buenos, hay aventura, acción, un mundo mágico, valores un tanto subrayados y canciones acompañadas de grandes musicales, que sin poseer un gran despliegue coreográfico le dan al film el toque de frescura y colorido que necesita.

    Sin duda va a existir la odiosa comparación con el programa televisivo Chiquitita. El tema de la orfandad, los musicales, los buenos contra los malos, entre otros tópicos similares hacen que sea inevitable caer en ese lugar. Pero a pesar de lo obvio, la comparación se disuelve a minutos da haber comenzado la historia ya que Hermanitos del fin del mundo no convierte ese mundo onírico en una perfecta ensoñación irreal en donde el orfanato es un palacio y los niños los príncipes que habitan dentro de una mentira. Uno de los grandes aciertos de la trama es el de recurrir a una construcción estética simple en donde la ambientación y el vestuario no crean falsas expectativas sobre ese universo y que, a pesar de lo “cinematográfico”, no se aleja de lo real.

    Hermanitos del fin del mundo no tiene grandes pretensiones más que la de contar un cuento visualmente atractivo. Si esa es la meta, bienvenida sea. Por los menos la diversión para los más chiquitos está asegurada. Y eso hoy en día alcanza y sobra.
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  • Yo maté a mi madre
    Yo maté a mi madre
    EscribiendoCine
    Todo sobre mi madre y yo

    Xavier Dolan es considerado el nuevo “L´ enfant terrible” del cine canadiense actual. Con sólo 19 años dirige, escribe y protagoniza una de las óperas primas más arriesgadas y controvertidas de los últimos años. En Yo maté a mi madre (J'ai tué ma mère, 2009) se combinan en la medida exacta todos los ingredientes que hacen que una película transite por el humor y el drama al unísono, de la misma manera que la vida misma.

    Yo maté a mi madre, describe la enfermiza relación entre una madre y un hijo adolescente. Un padre ausente, una relación homosexual y el fanatismo por el cine serán elementos que acompañarán al nudo central de esta historia que se cuenta como un melodrama y que por esta serie de motivos –y otros- recuerdan a la primera época de Pedro Almodóvar y a películas como La ley del deseo (1987), Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988) o ¿Qué he hecho yo para merecer esto? (1984).

    Dolan, a pesar de su excesiva juventud e inmadurez construye una obra focalizada en la relación madre-hijo pero llevada al extremo. Así irá sometiendo al espectador a situaciones de un realismo extremo para de repente cruzar la barrera del humor absurdo y desembocar en el delirante surrealismo. Con la diferencia que todo es contado desde una naturalidad absoluta que hace que cada situación resulte creíble y hasta identificable en el espectador.

    Para plasmar la historia en la pantalla grande, el joven realizador elige una puesta en escena simplista. No hay grandes decorados, ni música cool, ni actores de renombre, ni ningún tópico estético que remita a la cultura pop. Todo es más bien despojado pero no por eso anticinematográfico. Hay una cuidada elección en la composición de los planos, en la elección de cada encuadre, en la utilización de los sonidos ambientes y en el uso del fuera de campo que sin duda son fruto de una metódica y cuidada construcción visual.

    En Yo maté a mi madre Xavier Dolan demuestra que una misma historia se puede contar de las más diversas formas, sólo que hay que tener la inteligencia y el desparpajo para hacerlo. Una película que, sin duda, marca un quiebre tanto en lo narrativo como en lo visual, consolidando a este director como una de las grandes promesas del cine actual.
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  • Mundialito
    Mundialito
    EscribiendoCine
    Cada cual a su juego

    De la misma forma que la dictadura argentina usó el mundial de fútbol de 1978 para tapar lo que en realidad pasaba durante esos años atroces, Uruguay tuvo lo propio con el olvidado Mundialito de 1980. Torneo que se realizó en conmemoración de los 50 años del primer campeonato mundial mientras la dictadura buscaba perpetuarse en el poder eternamente.

    El film documental de Sebastián Bednarik rearma a través de diferentes testimonios la olvidada historia del Mundialito, campeonato organizado conjuntamente entre la FIFA y el gobierno dictatorial uruguayo con motivo de la conmemoración del primer campeonato mundial realizado en 1930 y que coronó a Uruguay como campeón del mundo. En el Mundialito fueron invitados a jugar todos los equipos ganadores de los diferentes mundiales de fútbol. Al unísono el gobierno organizó un plebiscito para legitimarse en el poder. Mientras el primero es aceptado fervientemente por la población el segundo es rechazado por una amplia mayoría. Dicotomías que el film expone e intenta aclarar

    Mundialito (2010) se estructura a partir de un relato documental clásico con formato periodístico en donde diferentes entrevistados van dando testimonio para armar un especie de rompecabezas político-deportivo para dejar muy en claro las responsabilidades dentro de ambos sectores y a su vez se diferenciarlas. Así vemos alegatos de quienes a pesar de sufrir las consecuencias de la dictadura ven con buenos ojos su realización y viceversa. Bednarik refleja de manera explícita esa disyuntiva que 30 años después pareciera ser que la mejor explicación que encuentra es el olvido o la negación de que existió. ¿Por qué el Mundialito no es parte del inconsciente colectivo? Es la pregunta que carece de respuestas y que la película trata de responder desde el lugar que puede.

    En Mundialito se deja bien en claro que fútbol y política casi siempre van de la mano y que nada mejor que un deporte de masas para calmar a las fieras cuando parece que todo va a sucumbir. En este mundo las cosas parecen ser así. O alguien opina lo contrario.

    En los títulos finales aparece una leyenda en donde se deja constancia que Julio Grondona y Trabaré Vázquez no quisieron dar testimonio para el film. ¿Por qué será?
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  • Canción de amor
    Canción de amor
    EscribiendoCine
    Sólo un momento

    La observación de ciertos rituales y comportamientos humanos resulta ser la mayor virtud del documental de Karin Idelson, cuyo nexo conductor surge a partir de una serie de baladas de amor.

    A partir registro de diferentes rituales humanos, Canción de amor (2011) se construye de una manera fragmentada en donde pareciera no existir la cohesión y la lógica. Aunque está no se manifieste de manera directa si existirá, y será a través de las canciones que suenan en un segundo plano sonoro en donde la novel directora encuentra las verdaderas historias que le darán vida al documental.

    La música o las canciones de amor a las que hace refeencia el título sirven como leit motiv para adentrarnos en un instante de la vida de los protagonistas. Sólo ese instante servirá para conocer las características de cada uno de los involucrados en las micro historias que Idelson filma de una manera casi voyeur, pero que contrariamente a lo que puede parecer no resulta invasivo de la privacidad. En otro contexto cada uno de los fragmentos podría llegar a resultar caricaturesco, risueño y hasta burlón pero en Canción de amor causa el efecto contrario, resultando ser casi un estudio antropológico del ser humano a partir de la música.

    El documental se puede analizar desde dos aristas diferentes. La música como acompañante de las actividades del hombre y la música como forma de trabajo. Profesión y placer no tienen porque ir disociadas y eso es lo que Canción de amor trata de dejar bien en claro, aunque desde una lectura mucho más profunda de la simpleza visual.

    Las narrativas documentales cada vez adquieren un mayor protagonismo debido a las más diversas formas que los cineastas eligen para llevar adelante una historia. Dicha historia termina por convertirse en la visión particular sobre un hecho, que depende de los ojos con los que se la mire puede resultar tan simple o compleja como una bella canción de amor.
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  • Cars 2
    Cars 2
    EscribiendoCine
    Fórmula (1) reinventada

    Decir que Pixar es hoy en día el estudio de animación por excelencia resultaría casi un cliché o una obviedad. Esa superioridad no sólo es un logro en lo que a animación se refiere sino que resulta de la combinación perfecta entre técnica y marketing. Cars 2 (2011) es el más claro ejemplo del planteo realizado.

    En el año 2006 se estrenaba Cars (John Lasseter y Joe Ranft), película de animación centrada en las aventuras automovilísticas del Rayo McQueen y su fiel amigo Mater –un auto de carreras y la grúa que lo traslada cuando surge algún problema mecánico-. Cinco años más tarde John Lasseter (Toy Story, 1995) junto a Brad Lewis reflotan la historia pero ya no focalizada en el ámbito deportivo, sino que es llevada hacia el lado de la acción. Como ocurrió en Rápidos y furiosos 5: Sin control (Fast Five, 2011), las carreras automovilísticas serán sólo el eje de un conflicto que tomará hacia otros carriles.

    La animación en Cars 2 es un elemento incuestionable, Pixar es el número uno del mundo y todo hace suponer que el reinado no corre ningún tipo de peligro. Pero como se dijo en un principio no sólo la animación es el plato fuerte del estudio, ya que el estreno de Cars 2 viene precedido de una fuerte campaña de marketing e instalación de la marca que data desde hace algunos años atrás. El público al que va dirigido el film es de renovación constante y concebir una secuela seis años más tarde significa que aquellos que disfrutaron de la primera parte hoy ya están crecidos y que el consumidor será un público virgen. Para que eso suceda Pixar estuvo durante años promocionando Cars. El resultado fue el esperado y antes de que el estreno llegue a las carteleras de todo el mundo, la marca contaba con más seguidores que su antecesora. Según estudios realizados la facturación que el estudio tendrá por la venta del merchandising será superior a la recaudación total de la película.

    Desde la historia en sí misma, Cars 2 no propone nada nuevo. Los tópicos en los que se centra son aquellos que desde siempre vienen caracterizando las historias infantiles. Personajes buenos, personajes malvados y la eterna lucha del bien y del mal. A la amistad y lealtad se le suma un tema actual como lo es la ecología. Todos estos ejes se estructuran en forma de road movie en donde Mater, confundido con un agente secreto, y el Rayo McQueen viajarán por todo el mundo, al mejor estilo Jason Bourne, y así resolver un caso de corrupción que involucra a poderosas corporaciones petroleras.

    John Lasseter y Brad Lewis proponen una historia con vetas más interesantes que aquella que dio origen a una saga que parece va a durar algunos años más. No sólo destinada al público infantil, sino como sucediera con Toy Story 3 (Lee Unkrich, 2010), con muchos guiños hacia los adultos y una trama que, articulada de tal forma, mantendrá expectantes tanto a unos como a otros. Y este es otro mérito de Pixar, combinar en la medida justa los ingredientes necesarios para que niños y adultos puedan disfrutar al unísono un mismo entretenimiento.

    Como complemente de Cars 2 se proyecta Vacaciones en Hawái (Hawaiian Vacation, 2011), cortometraje de Gary Rydstrom que reúne a los personajes de Toy Story 3 con los ya indiscutibles protagónicos de Barbie y Ken.
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  • El retrato postergado
    El retrato postergado
    EscribiendoCine
    Círculo cerrado

    Una película inconclusa que Roberto Cuervo realizó sobre el escritor argentino Haroldo Conti da origen a El retrato postergado (2009) en la que Andrés Cuervo –hijo del realizador- rearma la historia para así cerrar un círculo inconcluso.

    Tiempo antes de que Haroldo Conti fuera desaparecido por la última dictadura militar argentina, Roberto Cuervo había comenzado la filmación de un documental sobre su persona. Conti desaparece y Cuervo muere trágicamente meses más tarde en un accidente ferroviario. El material permanece guardado durante años hasta que Andrés Cuervo encuentra la forma para que la película imaginada por su padre vea la luz. Así nace El retrato postergado, un documental que no solo reconstruye la vida de Haroldo Conti sino que cierra una historia que parecía no tener final.

    El retrato postergado se articula desde dos procesos narrativos situados en el presente y el pasado. Desde el presente el realizador utiliza la primera persona, involucrándose en la historia, para narrar los hechos que dan origen al film de su autoría. En el pasado es la película inconclusa de Roberto Cuervo la que se vuelve protagonista. Así el film narra los hechos que dieron origen tanto a una como a otra de manera simultánea. Ya que una es el origen de otra y viceversa. Sin la conjugación de ambas ninguna hubiera sido posible.

    Andrés Cuervo ofrece un documental en el que intenta recuperarse el recuerdo en un ejercicio de pos memoria. La pos memoria es el acto de recordar de quienes no participaron en los hechos sino que recuperan recuerdos de otros, sí involucrados. En esta tarea, El retrato postergado se desalinea de otros documentales en los que hijos de militantes se asumen, a su vez, como militantes de su reivindicación. Y por otro reseña cómo se pone en búsqueda esta memoria, cómo se define el lugar vacío y cómo se llega a saber que ese es un espacio que no se puede llenar.

    Desde una posición distinta, con recursos que remiten al Found Footage -realización de películas a partir de material preexistente-, y una serie de elementos cinematográficos pocas veces utilizados en el documental, El retrato postergado pone fin a una historia casi 40 años que por suerte pudo tener un final.
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  • Hoy no tuve miedo
    Hoy no tuve miedo
    EscribiendoCine
    Retratos de provincia

    Tras su debut con La risa (2009) Iván Fund codirigió la premiada Los labios (2010) junto a Santiago Loza, su tercera película –segunda en soledad- mantiene la línea estética y narrativa que ya forman parte de la escasa pero jugosa filmografía del autor.

    Hoy no tuve miedo (2011) conforma un díptico episódico de relatos aislados entre sí pero que en algún punto se conectan. Filmado en la provincia argentina de Entre Ríos, Fund toma una cámara y retrata el universo pueblerino de una manera cuasi documental. Historias simples, rutinarias, no hay nada de otro mundo en lo que se muestra, simplemente la vida que transcurre como por casualidad.

    Mientras que en el primer capítulo la cámara se dedica a observar y retratar en la segunda pasa a formar parte de la historia ante una presencia visible del equipo. El joven realizador filma con cámara en mano logrando visualmente un trabajo sucio y desprolijo, pero en el buen sentido, que dotándolo de un realismo que por momentos suena a mágico.

    La utilización de primeros planos, desencuadres, fueras de foco o los planos dentro de un auto, han creado un estilo que hace que uno no pueda identificarlos directamente con el cine de Fund y que lo separan años luz de otros directores más convencionales. Sin duda la sociedad autoral que mantiene con Loza habla de la pretensión de un cine diferente, ausente de narrativas y que rompa los límites entre ficción y verdad.

    Cinematográficamente hay un logro muy superior en la concesión de la primera parte. Tanto desde lo visual como en lo que propone. El opus uno roza la excelencia, hasta nos atreveríamos a decir que independientemente su recepción sería distinta. La parte dos –tal vez por el exceso de tiempo- hace que se desdibuje y se vuelva un tanto reiterativo.

    Más allá de esta apreciación, netamente personal, Hoy no tuve miedo muestra el notable crecimiento de un cineasta que con apenas 26 años ha logrado imponerse con una filmografía personal que ya es marca registrada dentro del cine argentino.
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  • Daddy Longlegs
    Daddy Longlegs
    EscribiendoCine
    ¡Cuidado con papá!

    Con una estructura que remite a Cassavetes, Daddy Longlegs (Go Get Some Rosemary, 2009) sigue durante dos semanas el periplo de un padre inconsciente a cargo de sus dos pequeños hijos. El resultado: un retrato tan irónico como desgarrador.

    Lenny (Ronald Bronstein) es un treintañero separado de su esposa padre de dos hijos que debe hacerse cargo de ellos durante dos semanas al año. La inmadurez del progenitor saldrá a la luz cuando ante una seguidilla de actitudes desconcertantes sean los propios niños quienes teman por su integridad física y psicológica y deban hacerse cargo de la caótica situación. Mención aparte merece el trabajo de los hijos, interpretados por Sage y Frey Ronaldo (también hermanos en la vida real).

    Los hermanos Joshua y Ben Safdie son los encargados de dirigir esta típica película indie norteamericana de carácter observacional. Durante poco más de hora y media siguen con una cámara en mano las insólitas actitudes de un personaje que bien podría ser el eje de un film de Adam Sandler o Jim Carrey: Son como niños (Grown Ups, 2010) sería el reverso. Pero que en este caso funciona de manera adversa.

    Desde la construcción cinematográfica, Daddy Longlegs utiliza algunos elementos del Dogma 95, como la cámara en mano, la imagen granulada, la luz natural y una banda musical que proviene sólo de sonidos diegéticos, exceptuando el lírico final. Las escenas, de una enorme sencillez, crean una sensación atemporal que permite ubicarlas en cualquier época, menos en el presente.

    Los Safdie presentan una historia edificada sobre el más absoluto de los minimalismos acerca de un hombre autodestructivo y dos niños obligados a madurar antes de su tiempo para así evitar un mundo propio menos peor. Una propuesta diferente.
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  • 8 minutos antes de morir
    El tiempo no para

    Sí en La luna (Moon, 2008) Duncan Jones ponía en conflicto el tema de la clonación humana en 8 minutos antes de morir (Source Code, 2011) toma elementos de su ópera prima para volver hablar sobre biotecnología e impacto social.

    Colter Stevens (Jake Gyllenhall), un capitán del ejército de los EE.UU despierta en un tren desconociendo las razones de cómo terminó en ese lugar. Minutos más tardes una bomba volará la formación y repentinamente despertará en una unidad de aislamiento tecnológico. Colter deberá regresar mentalmente al tren cada vez que sea necesario para descubrir en un término de ocho minutos quien fue el verdadero culpable del atentado y así evitar otros desastres terroristas.

    El debut cinematográfico del hijo de David Bowie resultó ser uno de los más atractivos dentro de la camada de nuevos directores ante la forma de mantener tensión dramática poniendo en escena un solo personaje, Rodrigo Cortés lo hizo más tarde con Enterrado (Buried, 2010). A partir de un argumento que recurría a la ciencia ficción creó un debate sobre la manipulación biotecnológica. En su segunda película reconfirma no sólo su talento para concebir una obra mezclando los más variados géneros cinematográficos - thriller, ciencia ficción, drama romántico, acción- sino también su interés personal por el tema.

    En este caso Jones ya no pone en escena a sólo un personaje aunque, en cierta forma, sí se encontrará a su merced frente al peligro. El capitán Stevens estará rodeado de personajes pero que en el fondo funcionaran como objetos y que presentes o ausentes no modificaran el relato. Otra similitud entre ambas obras puede encontrarse en el personaje manipulador. Mientras en La luna era llevado a la perfección por Kevin Spacey en 8 minutos antes de morir el rol será asumido por Vera Farmiga (Amor sin escalas, 2009), encargada de llevarlo al pasado o devolverlo al presente con el sólo fin de, según sus propias palabras, ser una ayuda para la humanidad sin importar razones personales.

    Mientras en La luna había una construcción minimalista del espacio, todo pasaba más por los diálogos que por la acción, en 8 minutos… ambos elementos se conjugan a la perfección y ya no habrá únicamente palabras sino escenas de alto impacto visual, que además de entretener servirán para reflexionar sobre una realidad que bien podría estar ocurriendo en el presente, a pesar de que para muchos sea nada más que ciencia ficción.

    Duncan Jones incursiona en el cine hollywoodense con una historia para nada alejada de lo que la industria pretende pero sin traicionarse a sí mismo. Un brillante thriller futurista que habla del presente y sus consecuencias sobre cada uno de nosotros de manera individual y como sociedad.
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  • El laberinto
    El laberinto
    EscribiendoCine
    El amor y el espanto

    Lo que sucede en una joven pareja luego de la muerte su único hijo es el desencadenante de la nueva realización de John Cameron Mitchell, El laberinto (Rabbit Hole, 2010). Al igual que lo hiciera en sus películas anteriores, el director se corre de todo lo previsible para mostrar el otro lado del dolor y el amor.

    El matrimonio de Becca y Howie Corbett (magistralmente interpretados por Nicole Kidman y Aaron Eckhart) intenta volver a los causes de una vida aparentemente normal tras la repentina muerte, a raíz de un accidente automovilístico, de su pequeño hijo de cuatro años ocurrido ocho meses atrás. Ambos creen que la felicidad ya no les pertenece a pesar de que harán lo posible para demostrar(se) lo contrario.

    El laberinto (título con el que se estrena en Argentina) es una metáfora del dolor que causa la pérdida de un ser querido y cómo se hace para seguir viviendo con ese sufrimiento. John Cameron Mitchell construye el relato con un tono melodramático que remite a los años 50, donde el ámbito y los personajes que rodean al dúo protagónico parecieran ponerlo a prueba constantemente. Becca no acepta que su madre compare la muerte del niño con la del hijo de ésta, no soporta que su hermana haya quedado embarazada ni la terapia de grupo ni sus asistentes. Su manera de aliviar el dolor es deshaciéndose de todo aquello que le recuerde a su hijo, pero en reverso entabla una relación con quien fue el causal de la muerte. Por su parte, Howie hace todo lo contrario. Aunque mientras ellos no acepten la muerte y la pérdida todo cambio externo será en vano. Eso es lo que Cameron Mitchell deja bien en claro en cada una de las situaciones a las que somete a sus personajes y en paralelo al espectador.

    Una variación interesante que la historia propone es el vínculo que establece el matrimonio con el responsable de la muerte del hijo, un joven adolescente al que no le cabe culpa alguna y que, contrariamente a lo que suele suceder, ellos no acusan. La naturaleza humana tiende como mecanismo de defensa a manifestar un estado de odio sobre el causante del hecho y de esa forma deshacerse de la culpa que le perteneciese. El laberinto explora otro costado poniendo en el lugar de víctima al victimario, lo que en él sucede tras el accidente y el vínculo que establece con la familia. El lado B de una historia que habitualmente se expresa a través de la venganza y que en este caso se muestra desde el lugar del vacío del que no está y cómo cada uno intenta llenarlo.

    John Cameron Mitchell vuelve a transgredur lo políticamente correcto, tal como hiciera en Hedwig y the Angry Inch (2001) y Shorbus (2006). Mientras en su búsqueda anterior el sexo parecía ser su caballito de batalla para hablar de ciertos temas existenciales y políticos ahora lo hace a través de la muerte pero desde el lugar de los que aún siguen embarcados en la vida presente. Soberbia clase sobre la catarsis del dolor en pos del amor.
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  • El túnel de los huesos
    Crónica de una fuga

    El túnel de los huesos (2010) puede ser considerada como una típica película de fuga, pero con el plus de nutrirse de ciertas características que la acercan más a las estructuras de un cine intimista que a las de una película de acción.

    Inspirada en hechos reales, la primera película ficcional de Nacho Garassino está ambientada en el año 1991 cuando un grupo de siete presos de la cárcel de Villa Devoto logra fugarse una noche sin dejar rastro alguno. Un periodista tomará contacto con algunos de los prófugos y así se reconstruirá una historia cuyo trasfondo adquirirá, en primera instancia, estrecha relación con la última dictadura militar argentina.

    El periodista Ricardo Ragendorfer fue quién desmarañó el caso y dio origen al relato periodístico. Él –en la piel del actor Jorge Sesán - será el encargado de llevar el hilo de la trama cuya narración comienza a partir de un flashback en el que no va a existir linealidad. Cómo en toda crónica periodística van a coexistir los saltos temporales típicos de una historia cuyo relato se arma a partir de testimonios y que Garassino resuelve a partir de la utilización de un montaje alternado en donde la historia va y viene sin por eso provocar confusión o dejar cabos sueltos.

    El túnel de los huesos focaliza en la construcción de las relaciones entre los individuos por encima de una puesta en escena vertiginosa, recurso que uno esperaría y que sería casi un cliché. La diferencia, con otros films del mismo género, subyace en la marcación de los climas por sobre lo rítmico y eso hace que por momentos el relato adquiera cierta morosidad que lo distancia de la acción que a priori uno esperaría. Los diálogos pausados, cierta estilización en la forma de encuadrar y una fotografía que remite a las pinturas de Caravaggio logran que los personajes adquieran un valor trascendental por sobre el hecho en sí mismo.

    Raúl Taibo, actor rotulado como galán de telenovelas, demuestra que casi siempre los encasillamientos son sólo preconceptos y que, si las oportunidades existen, se puede romper con ese paradigma. La cinematografía local deberá empezar a ver con otros ojos a este actor que logra crear un recluso lejos de todo estereotipo y lugar común. Junto a él, logran destacarse, Daniel Valenzuela, en un personaje a su medida y Germán de Silva (protagonista de Las Acacias, película recientemente premiada en Cannes).

    Surgido como realizador del programa televisivo El otro lado, Nacho Garassino debuta en la ficción cinematográfica con un largometraje en el que la forma y el fondo llevan la marca personal de alguien que sabe contar una historia en la que se prioriza el minimalismo de las relaciones humanas por sobre la espectacularidad de la acción. Una historia que vale la pena.
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  • Carlos
    Carlos
    EscribiendoCine
    Mapa de un asesino

    Olivier Assayas ofrece a partir de Carlos (2010) una biopic sobre el terrorista en cuestión y el terrorismo de estado, narrada como si fuera una película épica del cine “old schoool” que deviene en un apasionante thriller político. El resultado: una obra maestra que no da respiro.

    Carlos fue concebida como una miniserie de 333 minutos para la televisión francesa, pero siguiendo una tendencia que se está imponiendo en la actualidad –Misterios de Lisboa (2010) de Raul Ruiz es otro ejemplo- se reeditó para poder ser estrenada en salas comerciales.

    La historia se centra durante un periodo de veinte años en los que el terrorista venezolano Ilich “El Chacal” Ramírez, un apasionado seguidor de la extrema izquierda y miembro de la Organización para la Liberación de Palestina, perpetró una serie de atentados y crímenes en diferentes partes del mundo, hechos que terminaron erigiéndolo como el extremista más buscado de su época.

    Desde lo narrativo, Assayas apela a una narración clásica de la crónica gánster -nacimiento, ascensión y caída - para edificar una épica moderna y contrarrestar un retrato geopolítico del terrorismo internacional con un viaje a la mente de un asesino y una desolada visión histórica que gira en torno a la utopía ideológica disipada por el color del dinero. Carlos es una road movie que abarca geográficamente el trayecto político mundial comprendido entre los años setenta y principios de los noventa, a través de una docena de países, un centenar de personajes y un manojo de idiomas.

    Edgar Ramírez, el actor venezolano que apareció como el antagonista de Matt Damon en El ultimátum de Bourne (The Ultimatum Bourne, 2007) es quien se mete en la piel del controversial terrorista que pasará años de su vida escondiendo su identidad, viajando de país en país, y preparando sus actividades coordinadas con todo tipo de organizaciones y estados en conflicto. La construcción del personaje es de una solvencia y convicción como muy pocas veces se puede ver en las biografías, donde habitualmente se cae en la burda copia o la imitación de lo real y así se evita la creación de un personaje con matices que obvien caer en el estereotipo.

    Carlos es una crónica crítica y objetiva de un pasado que colisionó en un presente ideológicamente vacío y carente de utopías. Una joya del cine contemporáneo destinada a convertirse en un clásico de todas las épocas.
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  • La peli de Batato
    La peli de Batato
    EscribiendoCine
    Retrato Parakultural

    A través de de una serie de elementos cinematográficos, Goyo Anchou y Peter Pank reconstruyen en La peli de Batato (2011) no sólo la vida y obra de quien fuera uno de los referentes de la movida teatral post dictadura, sino también la historia del movimiento under y su influencia cultural en la Argentina de hoy.

    La película toma como punto de inicio una tesis cinematográfica que Peter Pank realizó con Batato Barea a principios de los 90. El binomio reformula ese material para construir, junto a una serie de imágenes cedidas por el propio Batato antes de su muerte, una consistente biografía sobre uno de los referentes actorales de los años en los que el Parakultural era el templo de la vanguardia argentina.

    El documental mantiene una impronta fiel a la del personaje que muestra. Así se nutre de una serie de elementos plásticos que sirven para brindarle dinamismo y no caer en el típico formato periodístico. Pantalla dividida, sobreimpresiones de imágenes, composición sonora en varios planos, testimonios actuales fundidos con imágenes de archivos, sirven para que la forma elegida de acercarnos la historia sea afín a la historia. Mostrar la vida de Batato siguiendo ciertos parámetros característicos del documental clásico hubiera sido una traición, y esa ruptura termina siendo uno de los puntos en donde el documental adquiere una dimensión aún mayor. Son 150 minutos de historia pero con el virtuosismo de no descuidar el ritmo narrativo y mantener al espectador atento a la recepción del texto fílmico. Si existía el prejuicio –inexacto- de que el documental aburría, y si es largo mucho más, La peli de Batato rompe con ese preconcepto.

    Resulta interesante la cantidad de personajes que aparecen brindando testimonio sobre Batato y su época, algunos hoy convertidos en estrellas mediáticas. Así desfilan Antonio Gasalla, Alejandro Urdapilleta, Humberto Tortonese, Verónica Llinás, Carlos Belloso, María José Gabín, Alejandra Flechner, entre otros, hablando de lo bueno y lo malo, de semejanzas y diferencias, de egos y divismos, de quiebres estéticos y clasicismo, de olvidos y reconocimientos, de una época pasada que los marcó y de un futuro que los consagró. El esfuerzo para conseguir a cada una de las “figuritas difíciles de la farándula vernácula” es un mérito de especial reconocimiento.

    La peli de Batato es un viaje por la vida de quien fuera un referente para la movida cultural de los años 80. Pero también un recorrido por un período histórico del que casi no hay material de archivo y que Goyo Anchou y Peter Pank se encargan de retratar de manera concisa. Una película de visión imprescindible para entender el “movimiento parakutural” y conocer en profundidad a quien marcó la época dorada del under argentino.
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  • Aguas turbulentas
    Aguas turbulentas
    EscribiendoCine
    La culpa y el perdón

    Aguas turbulentas (De Usynlige, 2008) narra desde dos perspectivas diferentes un mismo trágico hecho con la maestría de un director que supo acomodar cada una de las piezas de un drama familiar en el lugar exacto, evitando el lugar común y la complicidad del espectador.

    Jan acaba de salir de la cárcel donde cumplió una condena por el asesinato de un niño en una confusa situación. Jan pasó toda su adolescencia y los primeros años de su incipiente juventud tras las rejas y cree haber pagado su deuda con la sociedad. Al salir se desempeñará como organista de una iglesia de Oslo. Su vida transcurre en una aparente normalidad hasta que un día la madre del niño muerto descubre por casualidad a Jan deleitando musicalmente a los niños de una excursión que ella conduce. A partir de ahí el mundo se les desmoronará a ambos entre culpas y perdones que no llegan.

    Aguas turbulentas se enmarca dentro de una trilogía conformada por Schpaaa (1998) y Hawaii, Oslo (2004), films cuya temática es asociada con la marginalidad y la delincuencia adolescente. Siguiendo esta línea, Erik Poppe presenta la historia de Jan, el asesino, y de Agnes, la madre del niño asesinado, pero desde la visión de cada uno de ellos. Así ofrece un mismo relato pero desde dos ángulos opuestos poniendo al espectador en el lugar de un juez capacitado para dictar el veredicto final.

    Uno de las mayores virtudes del film son las actuaciones. Pål Hagen Valheim Sverre matiza a su Jan de ese estadío confuso entre la culpa y la redención, nunca se sabrá en realidad que pasa por la mente de ese cuerpo que manifiesta una contradictoria triste alegría. Por otra parte, Trine Dyrholm alcanza la medida justa que la composición de Agnes requiere ante sentimientos tan contradictorios como la venganza y el perdón.

    Poppe maneja la información hacia el espectador a cuentagotas. Sí bien el relato se divide en dos episodios que podrían convertirse en reiterativos, logra a través de una mirada inteligente brindarle información a los personajes que el espectador desconoce, y así crear un suspenso que por momentos se vuelve aterrador ante la intriga de saber qué es lo que en realidad pasa por las mentes de esos personajes al borde de la desesperación. La música, también jugará un rol crucial en dicha construcción, ya sea la interpretada por el propio Jan o la que sonará extradiegéticamente intensificando dramáticamente la trama.

    De escasa llegada a nuestro país el cine noruego ofrece una de las obras más extraordinarias que el séptimo arte nos haya brindado en mucho tiempo. La delgada línea que separa el bien y el mal, el perdón y la condena, el cielo y el infierno son plasmados en la pantalla grande con la inteligencia que el cine muy pocas veces se permite (o le permiten), sin menospreciar al espectador y evitando caer en el típico melodrama lacrimógeno.
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  • ¿Qué culpa tiene el tomate?
    Destino final

    El documental colectivo Qué culpa tiene el tomate... (2009) está planteado como una aproximación a la cultura popular iberoamericana desde la observación de los mercados destinados a la venta de alimentos en diferentes ciudades.

    La visión de siete directores sobre los mercados populares de sus respectivos lugares de origen dará inicio al abordaje sobre el proceso que sufren los alimentos cuando pasan por las cadenas hegemónicas. Además, Qué culpa tiene el tomate... resulta ser una forma de acercarse a las diferentes culturas y a la idiosincrasia de cada población.

    A través de los mercados de países como Argentina, Brasil, Bolivia, Perú, Venezuela, Colombia y España se articula un documental que, a pesar de presentarse episódicamente, carece de separadores o indicadores que marquen el comienzo o final de cada capítulo, brindándole una identidad propia que lo diferencia de otros proyectos similares.

    Muchas veces los films colectivos sufren altibajos tanto desde la narrativa como en su construcción estética, aunque no es el caso de Qué culpa tiene el tomate... En la mayoría de los casos, resulta imposible notar que el realizador ha cambiado y con él la mirada. Esto se debe a que el proyecto recayó sobre un grupo artístico homogéneo con inquietudes similares y con un sentido de la estética cinematográfica que, a pesar de la diversidad cultural, sigue una misma línea ideológica, en el sentido más amplio de la palabra.

    Alejo Hoijman (Unidad 25, 2009), Marcos Loayza, Josué Méndez (Dioses, 2008), Carolina Navas, Paola Vieira, Alejandra Szeplaki y Jorge Coira se dedican a observar con sólo una cámara y a partir de ahí abrir un debate en el público receptor sobre el sistema de comercialización que las grandes empresas proponen. Cuestionamiento no sólo utilizable en lo que a alimentos se refiere, punto en donde radica el verdadero sentido del film.

    Qué culpa tiene el tomate... es un claro ejemplo de que si se sabe ir a la esencia se puede producir un debate sobre la producción, la distribución y el consumo, sin por eso caer en la obviedad y en el mero formato periodístico. Un documental que habla de nosotros, ustedes y ellos, y de que al final la culpa no es del tomate.
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  • Desbordar
    Desbordar
    EscribiendoCine
    Aquellos años 80

    Los primeros minutos de Desbordar (2010) introducen en lo que pareciera ser una película atractiva: Planos de una rigurosa construcción estética sumergen al espectador en las entrañas de un manicomio dan a suponer que vendrá una rica historia. Pero por desgracia se desvanece ante una puesta añeja que pretende más de lo que pude dar.

    El film nos sumerge a finales de la década del '80, cuando un grupo de profesionales de un neuropsiquiátrico y un grupo de internos crean la revista Desbordar. A partir de ahí, Alex Tossenberger (Gigantes de Valdés, 2007) pone en crisis el sistema manicomial argentino, mostrando cómo algunos intereses económicos son más importantes que la salud mental de los pacientes.

    El principal problema de Desbordar es la forma en encara la historia. Una puesta en escena que coquetea entre el cine comercial y el de autor, pero que a su vez remite más a las películas de los 80 que al cine de hoy, hacen que lo que se cuenta pierda valor cinematográfico. Resulta extraño, pero no parece una película de hoy. La dirección de actores, la musicalización, la puesta de cámaras y hasta la manera de compaginar dan la sensación de que es una de aquellas películas del viejo cine argentino, hoy demodé.

    Hay una intencionalidad en la historia, la de denunciar el rol del Estado en lo que se refiere a salud mental y el predominio de ciertos sectores médicos hegemónicos más preocupados por el negocio generado que por una cura. Es un objetivo bastante pretencioso que se muestra con subrayados por momentos innecesarios y reiterativos.

    Desde lo actoral hay un claro propósito para evitar el estereotipo y el lugar común, aunque algunas veces resulta inevitable. Lo que resulta inentendible es por qué la película se promociona a partir de Fernán Mirás y Manuel Callau cuando sólo aparecen diez minutos en pantalla. Los verdaderos protagonistas resultan ser Carlos Echevarría y Julián Doregger.

    Es una pena ver cómo Desbordar se desborda por una serie de causas que se podrían haber evitado. Ellas hacen que una historia cargada de buenas intenciones dé como resultado una película fallida, arcaica y algo pretensiosa.
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  • Rompecorazones
    Rompecorazones
    EscribiendoCine
    As de Corazones

    La comedia romántica vuelve a sorprendernos con un relato que, a pesar de lo trillado y previsible que puede parecer, gana ante la forma que Pasacall Chaumeil decidió encararlo, articulándola a partir del carisma y la química de sus personajes junto a los cruces de géneros.

    Alex tiene como profesión la de romper corazones, es decir, lograr que cualquier mujer se dé cuenta que su novio, prometido o marido es un chanta y lo dejé para comenzar una nueva vida. Sus recursos son múltiples pero nunca será el sexo. Su próximo trabajo será evitar que la joven heredera de un imperio se case con un apuesto muchacho que nada tiene de malo. Así es como comienza la historia que ya sabemos cómo terminará.

    Rompecorazones (L´arnacoeur, 2010) recorre todos los lugares comunes en que la comedia romántica puede caer. Esto es: Joven contratado para evitar boda terminará enamorándose de la novia y viceversa. La pregunta es si está mal que así sea. La respuesta es contundente: No. Rompecorazones se sostiene a partir de una trama que nos va llevando por diferentes carriles. Desde el suspenso, el thriller, comicidad hasta llegar la comedia rosa. Chaumeil demuestra que se puede hacer un producto superfluo pero sin descuidar el resultado final.

    Romain Duris y Vanessa Paradis son sin duda dos extraordinarios comediantes que le dan al film un plus extra. Esto se condimenta con la química que tienen en pantalla y que se transmite hacia el espectador. Gracias a sus aportes actorales, uno termina por creerse lo que sus ojos están viendo. Aunque desde la lógica resulte lo contrario y no se pueda encontrar verosimilitud en un relato que nunca pretende tenerla.

    Cuando uno elige ver una película de este tipo todo lo que pide es que cuente una historia (al menos bastante bien) y que logre el cometido de hacernos pasar un buen momento, solos o acompañados. Rompecorazones no sólo cumple sino que además el resultado final es mucho más que digno. Una comedia romántica que apunta de manera directa a reconstruir el corazón, pese a que su título diga lo contrario. Para qué más.
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  • Piratas del caribe: Navegando aguas misteriosas
    Por siempre joven

    La franquicia Piratas del Caribe le viene dando a Disney una alegría tras otra, si de recaudaciones millonarias hablamos. Esta nueva secuela nos trae nuevamente a Johnny Depp en la piel del Capitán Jack Sparrow junto a la bella y españolísima Penélope Cruz. Conservando lo épico de la historia original Piratas del Caribe: Navegando aguas misteriosas (Pirates of the Caribbean: On Stranger Tides, 2011), cumple con lo que propone: entretener sin descuidar la calidad técnica. Pero no mucho más.

    El especialista en musicales Rob Marshall (Nine, 2009; Chicago, 2002) se hace a cargo de la dirección de Navegando aguas misteriosas para ofrecernos un relato cuyo conflicto recae en uno de los temas que preocupa a la sociedad moderna: el paso del tiempo. Pero aquí se lo matiza con el humor de Johnny Depp. Angélica (Penélope Cruz) aparecerá en la vida de Jack para llegar a través de él a la fuente de la eterna juventud y darle vida a quien ella considera su padre.

    Ya sin Orlando Bloom y Keira Knightley, sólo se mantiene en el reparto al personaje de Geoffrey Rush (Héctor Barbossa) más como un homenaje que por el valor dramático que le puede aportar a la trama, la cuarta parte de la saga funciona casi de manera independiente a sus antecesoras. Si bien hay algunas referencias que remiten a la historia original, no serán determinantes para entender el relato que propone en sus casi dos horas y media de excesivo metraje.

    Navegando aguas misteriosas viene con el plus del 3D, elemento que, en este caso, se utiliza más para evitar la piratería y atraer al público a las salas que como recurso técnico, ya que solo algunos pasajes mínimos traspasaran la pantalla. Los famosos anteojitos no modificarán demasiado el visionado, aunque siempre habrá un plus para quienes se decidan por la tercera dimensión.

    La dupla Johnny Depp-Penélope Cruz juega a la perfección los tópicos propuestos y hacen creíbles sus personajes y la historia en común. Hay comedia, drama, aventuras, romanticismo, descomunales escenas épicas, fantasía con bellas sirenas incluidas y una serie de guiños a los que Depp les imprime su impronta personal. Navegando aguas misteriosas es un viaje en el tiempo por un cine cuyo objetivo es el entretenimiento. De eso Hollywood sabe un montón.
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  • Vienen por el oro vienen por todo
    Un mundo mejor

    En los últimos tiempos el tema de la minería ha tomado relevancia pública. Este motivo no sólo sucedió por el derrumbe acaecido meses atrás en Chile, sino también por la carencia de una legislación minera en Argentina. Vienen por el oro, vienen por todo (2010) se articula a partir de la lucha de los habitantes de Esquel contra una corporación que les vendía promesas de humo.

    En la ciudad de Esquel, una compañía minera canadiense comenzó a instalarse en 2002 con la oferta de reactivar la economía del lugar eliminando una tasa del 20% de desempleados. Al poco tiempo, un grupo de habitantes vieron que las promesas de una vida mejor se desvanecían cuando, ante la utilización de cianuro en el agua, sus vidas corrían peligro de muerte o trastornos físicos irreparables.

    Pablo D'Alo Abba y Cristián Harbaruk nos muestran la historia de un pueblo que luchó contra el poderío económico y político por la defensa de la vida. A partir de esta premisa los documentalistas se dedican a observar el tiempo que duró la puja para que la empresa abandonara el lugar y como actuaron los diferentes sectores involucrados. Así veremos a quienes están a favor de que la minera siga su curso y ponen en la cima de la pirámide a la economía, o quienes piden que se vaya (la gran mayoría) priorizando la vida. También se toman testimonios de los políticos de turno dejando bien en claro la inutilidad para manejar el tema o sembrando sospechas sobre la complicidad que mantenían con los propios denunciados.

    Vienen por el oro, vienen por todo presenta un tema actual pero no se queda en la mera denuncia sino que se vuelca hacia la lucha de los habitantes del lugar por lo que ellos consideran justo y como unificándose se puede derrotar a las corporaciones. En esa batalla radica la esencia del documental más allá del costado ecológico, que también está desarrollado, pero que queda en un segundo plano.

    La actríz Julieta Dìaz es la encargada de llevar adelante el relato pero no como una voz demagógica capaz de influir en el punto de vista del espectador, sino que su función es la de acompañar la historia y complementarla con datos técnicos que sirven para contextualizar lo que las imágenes ponen en escena.

    En Vienen por el oro, vienen por todo no sólo se manifiestan una serie de hechos por una causa que nos afecta a todos sino que, además, todo se articula con un sentido cinematográfico para brindar un relato atractivo por lo que se cuenta y por como se lo muestra.
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  • Agua para elefantes
    Agua para elefantes
    EscribiendoCine
    Un gran circo

    Agua para elefantes (Water for Elephants, 2011), basada en el homónimo best-seller de Sara Gruen, es una de esas películas que huelen a rancio. A pesar del buen nivel técnico narra una historia que el cine mostró un sinfín de veces y que más allá de los resultados adversos Hollywood sigue empeñado en volver a contar.

    El circo es el marco elegido para ambientar la historia sobre un amor prohibido entre los personajes de Robert Pattinson, cuya mayor virtud parece ser la inexpresividad, y la bella estrella del circo y esposa del malvado dueño, Marlena (Reese Witherspoon). Pattinson interpreta a Jacob, un joven muchacho que a principios de los años 30 se va de su casa para subirse a un tren que no es otro que el circo de los hermanos Benzini, uno de los más famoso de la época. En pocos minutos, el galante muchacho, comenzará a trabajar para el malvado August, interpretado por Christoph Waltz (al que alguna vez nos gustaría ver en otro rol) y en tan sólo días se ganará la confianza del villano para ser el entrenador de la elefanta que junto a Marlena se convertirán en la sensación del momento, llegando a destronar a sus competidores más cercanos. El amor pronto se apoderará de ellos como también los obstáculos. Pero, claro está, que al final, ya sabemos como todo terminará.

    Cuando uno realiza la sinopsis de Agua para elefantes, siente que esta historia ya la contó un montón de veces y la contará otras tantas. De entrada sabemos que las historias de amor en el cine son universales, atemporales y que siempre mantienen ciertos tópicos. Pero porqué no darle una vuelta de tuerca y no hacer que todo sea un poco menos previsible y obvio. Desde el comienzo, al mejor estilo Titanic (1997), uno se imagina los diferentes carriles que va a transitar y lo peor es que nunca se equivoca. Por la mente, como si fuera otra película, se nos sucederán imágenes de películas que abarcarán desde la oscarizada El paciente inglés (The English Patient, 1996) a la nacional La cabalgata del circo (1945).

    Robert Pattinson, cuyo único talento resulta ser su ambigua belleza y que tras la saga Crepúsculo no poder embocar un éxito, hace lo que mejor le sale: mostrar que no sabe actuar, mientras que Christoph Waltz tras su personificación en Bastardos sin gloria (Inglourious Basterds, 2009) sigue encasillado como el villano de moda del que parece no poder despegarse. Por otra parte la talentosa Reese Witherspoon aparece con un personaje tan desdibujado que le resulta imposible brindarle una construcción adecuada.

    Hay films que están bien a pesar de que no nos gusten y otros que no nos gustan porque están mal. Agua para elefantes es el típico caso de esas películas avejentadas, aburridas, carentes de crescendo de las que lo único que se puede rescatar son los recursos técnicos. Aunque a esta altura es imposible que eso esté mal. El resto es más de lo mismo, aunque a esta altura ya sea una redundancia.
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  • Secuestro y muerte
    Secuestro y muerte
    EscribiendoCine
    Las consecuencias

    Las consecuencias siempre son inevitables y ese pareciera ser el punto de partida y llegada de Secuestro y Muerte (2010), último opus de Rafael Filipelli (Música nocturna, 2007) junto a un dream team que encabezan entre otros Mariano Llinás (Historias Extraordinarias, 2008), Beatriz Sarlo y David Oubiña en el guión, Inés de Oliveira Cézar (El recuento de los daños, 2010) como directora asistente y Alejo Moguillanzky (Castro, 2009) en el montaje. Ante tanto talento junto uno no tiene más que esperar lo mejor. ¿O no?

    Secuestro y muerte es un artificio acerca de lo que fue el secuestro, seguido por el enjuiciamiento y posterior asesinato de un ex general de la Argentina, que no se puede dejar de asociar con Aramburú. No debe considerarse a la película como una película histórica con datos reales, ni tampoco que los acontecimientos sucedieron tal como se los muestra, sino que es una versión libre sobre un hecho real (o no) en donde el verdadero centro de la trama está en las consecuencias atraídas por un hecho en el que cada una de las partes tendrá cierto grado de culpabilidad.

    Desde las primeras escenas vemos como cuatro personajes se caracterizan frente a una cámara estática, indicadora de que desde ese momento todo lo que se expondrá en la pantalla será una puesta en escena y no algo real. La secuencia siguiente mostrará el secuestro pero narrado desde la artificialidad. Quién busqué un verosímil es esta escena no lo encontrará ya que no es el propósito de la película que así sea. De ahí en más y con ambos indicios buscar realismo será una tarea difícil y meramente ilusoria.

    Filipelli nos ofrece una puesta en escena con algo de teatralidad. Planos construidos con un minucioso cuidado no sólo en lo estético sino también en lo espacial y temporal nos ofrecen esa artificialidad que la historia plantea desde su narrativa y que la forma elegida para manifestarla acompaña. Escenas en donde cada detalle está cuidado al extremo, cada movimiento resulta milimétrico y cada plano encuentra un sentido, alcanzando una puesta justa en donde todo tiene un sentido tanto desde lo cinematográfico como desde lo narrativo. La cámara quieta y el travelling lateral encuentran la justificación de su uso, a pesar de que por ahí algunos acusen a estos dos elementos de quitarle ritmo y de provocar morosidad en el relato.

    Desde lo ideológico el film no juzga ni redime a unos ni a otro, sólo se enfoca en las consecuencias de los hechos y porqué cada uno hizo o hace ciertas cosas. Ambos bandos actúan a favor del pueblo y, según ellos, lo que al pueblo le conviene ¿Pero eso es lo que quiere el pueblo? En esa pregunta es en donde radica la esencia de Secuestro y Muerte y puede ser trasladada a toda la historia argentina pasada y actual. El supuesto hecho que se narra es una metáfora para poner en crisis las dicotomías que siempre desunieron a los argentinos y que provocaron consecuencias irreparables.

    Con un guión conciso, lleno de preguntas hacia el espectador, en dónde lo cinematográfico está muy presente, pero también lo sociológico y político, Secuestro y Muerte, puede resultar una película molesta, impropia para estas épocas, extraña, pero nunca indiferente. Habrá quiénes la consideren repulsiva y quienes crean necesario que el cine alguna vez se decida a hablar sobre las consecuencias que provocan ciertos hechos, sin culpables ni inocentes.
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  • Los labios
    Los labios
    EscribiendoCine
    Algo por cambiar

    Premiada en Cannes y en el BAFICI Los labios (2010), dirigida por el binomio compuesto por Iván Fund y Santiago Loza, propone una nueva mirada sobre las formas narrativas utilizadas en el cine. En éste caso, lo hace a partir de un conflicto realista casi documental en la que puesta y realidad se unifican para dar cabida a un relato furioso sobre la indigencia social y la marginalidad en una Argentina olvidada.

    Tres mujeres se dirigen hacia un pueblo perdido en medio de la urbe, ellas se dedican a curar, investigar, ayudar, a hacer lo que pueden y las dejan. Esas mujeres casi sin recursos hospitalarios nos irán llevando a través de un recorrido casual por las falencias en el sistema de salud y de la seguridad social de un país que por momentos suena a contradictorio.

    La cámara vertiginosa de Iván Fund y el extremo cuidado estético de Santiago Loza se funden en un relato que, sin ser de denuncia, termina por poner en el banquillo de los acusados las faltas y equívocos de una clase dirigente preocupada por cierta banalidad superflua, aún sin proponérselo y es ahí en donde radica la verdadera inteligencia del film.

    Los labios está compuesto de dos relatos. Uno ficcional conformado por el trío protagónico de mujeres que llevarán adelante por medio de la entrevista el segundo relato conformado por otras mujeres que contarán sus historias verdaderas. Una vez más se quiebran los límites entre ficción y documental dando lugar a un género hibrido, inclasificable, que justifica la existencia del cine como vehículo social.

    Sin sensiblerías, sin tendenciosidad, con sólo una cámara y una historia, Los labios vuelve a mostrar que con talento se puede acceder la verdad sin caer en el patetismo de lo amarillento. Un cine comprometido con la ficción y con la realidad.
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  • Un tren a Pampa Blanca
    Un tren a Pampa Blanca
    EscribiendoCine
    La salud de los enfermos

    Durante los últimos años la producción del género documental argentino tuvo un notable crecimiento. Las nuevas tecnologías permitieron que, con escasos recursos, se pudiera contar una historia real en la que, en muchos de los casos y ante el interés del tema, la utilización del lenguaje cinematográfico pasaba a un segundo plano. Un tren a pampa blanca (2010) conjuga ambos elementos para ofrecer un documental en la la cinematografía adquiere un valor relevante en el producto final, más allá del tema tratado.

    Un tren-hospital de niños viaja una vez al año a la ciudad jujeña de Pampa Blanca. Ese es el desencadenante de la ópera prima de Fito Pochat. Pero el nudo del conflicto no se posa sobre los médicos voluntarios sino que lo hace sobre los habitantes del pueblos que visitan. En la mayoría de los casos sufren de desnutrición, mal de chagas, tuberculosis y un centenar de enfermedades más. Ellos encuentran en el tren la única posibilidad de cura, aunque sus expectativas de vida sean casi remotas.

    El documental se construye como una road movie o viaje iniciático de un grupo de médicos para terminar estableciéndose sobre Filomena y su familia, cuya historia servirá para articular el relato y como muestra téstigo de las falencias del sistema sanitario. Lo interesante del tratamiento dePochat es que evade la denuncia directa para hacerla a través de la observación. En Un tren a pampa blanca no se trata de poner en evidencia a políticos y autoridades sanitarias, sino de mostrar una realidad para concientizar que es un problema que nos concierne a todos y no a unos pocos.

    A pesar de la dureza de la trama, el mayor logro es no descuidar la utilización de los recursos cinematográficos. Lo que podría haberse convertido en un informe televisivo de cualquier noticiero o programa de investigación adquiere valor cinematográfico gracias al extremo cuidado técnico y narrativo. La fotografía de Lucio Bonelli es, sin duda, una protagonista más. A pesar de lo “hermoso” que todo puede verse, no se estiliza la pobreza sino que la muestra naturalmente, cuidando cada plano, cada encuadre, cada detalle para que no olvidemos que estamos frente a una “película” y no ante un “noticiero”.

    Un tren a pampa blanca no es otra cosa que el reflejo de una realidad que muchos no quieren ver y que, llevada al cine, no sólo adquiere un valor social sino también cinematográfico, confirmando que en el cine documental las palabras estética y realidad pueden ir juntas sin abyección.
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  • El gato desaparece
    El gato desaparece
    EscribiendoCine
    Tu locura

    Carlos Sorín (Historias mínimas, 2002) estuvo abocado a la creación de un cine de pequeñas historias con una fuerte impronta narrativa en donde lo humano prevalecía por sobre el efectismo. Tras La Ventana (2009) se sumerge en una película de género pero sin perder esas características que hicieron de su obra una marca personal.

    Luis acaba de salir del neuropsiquiátrico donde se encontraba internado para volver a la casona que comparte con Beatriz, su mujer. Todo parece marchar sobre ruedas hasta que luego de un extraño episodio el gato desaparece.

    La visión de Beatriz sobre el estado de su esposo es en donde se anclará la trama central de El gato desaparece (2010) siendo el principal motor del suspenso que genera la historia. Con mínimos elementos y una fuerte carga dramática puesta en la construcción de los personajes, Sorín imprime misterio a través del fuera de campo, el desencuadre y el pensamiento de Beatriz..

    Hay un fuerte crescendo dramático en la narración y que por ende desemboca en los personajes. Tanto Luis Luque como Beatriz Spelzini entregan dos composiciones increíblemente extraordinarias, llenas de matices y evitando caer en el cliché al que se suele recurrir para referirse a la locura.

    Como en toda película de suspenso la música juega un rol esencial y El gato desaparece no será la excepción a la regla aunque hay que destacar que no será el motor para que funcione sino una compañía que aparecerá en los momentos necesarios.

    Carlos Sorín evade la obviedad y nos sumerge en una película de género con la maestría que sólo los grandes directores pueden hacerlo, con la sencillez característica de un cine que se destaca por contar historias y la inteligencia de un director que se permite hacerlo bien.
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  • Cruzadas
    Cruzadas
    EscribiendoCine
    Disputas

    Diego Rafecas había demostrado en Paco (2010) un notorio crecimiento como director respecto a sus trabajos anteriores. Cruzadas (2011) es un traspié que desemboca en una película demasiado básica, más allá de una idea de por sí atractiva.

    Camila (Nacha Guevara) y Juana (Moria Casán) son hijas de un mismo padre, un magnate de los medios de comunicación. La segunda es la hija reconocida y futura heredera del imperio. La otra es futuro de un amorío casual y nunca llevó su apellido, pero a pesar de todo se las ingenió para armar su propia empresa y ser la reina de bailanta. El conflicto se desatará cuando el patriarca muera y ambas hermanas se disputen la millonaria herencia.

    Cruzadas parte de una buena idea como es un conflicto familiar planteado desde los polos opuestos. Además cuenta con buenos actores y toca dos temas candentes como los monopolios periodísticos y el mundo de la bailanta. El problema surge cuando Rafecas no encuentra el tono adecuado para poder narrarla, llevando al film del absurdo al grotesco, del musical al thriller y de la comedia al drama, sin anclarse en ninguno. Todo termina en una extraña mezcla de géneros y estilos que convierten a Cruzadas en un híbrido que no hace reír ni tampoco llorar.

    Actoralmente es donde alcanza su punto más álgido gracias al oficio de quienes son los encargados de llevar el hilo conductor. Tanto Nacha Guevara como Moria Casán y Enrique Pinti hacen lo que pueden con sus parlamentos chatos, aunque sin duda el gran hallazgo es Chachi Telesco como la hija inescrupulosa de Camila capaz de cualquier cosa por fama y dinero. También se destaca Claudio Rissi, Willy Lemos y Alejandra Majluf, quienes logran composiciones de personajes extremos que podrían haberse lucido más si la película se hubiera encuadrado en el absurdo, pero que así y todo salen airosos.

    Cinematográficamente no se entiende el por qué del abuso de los planos y contraplanos, como tampoco los encuadres demasiados primarios y la falta de continuidad. A favor cuenta con un musical bastante divertido en el que los personajes bailan y cantan a pesar de que el resto de los musicales son demasiados elementales.

    Es una pena que Cruzadas no encuentre dónde plantarse ni el rumbo a seguir ya que a pesar de los desaciertos, que no son pocos, la idea y el elenco no están mal. Aunque el rumbo sea incierto y el resultado una película fallida.
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  • Los Marziano
    Los Marziano
    EscribiendoCine
    Una película de otro planeta

    Los Marziano (2010) cuenta con un elenco multiestelar encabezado por Guillermo Francella –uno de los actores cómicos más famosos de Argentina- junto a Arturo Puig, Mercedes Morán y Rita Cortese. Sin embargo no estamos frente a una película popular, liviana y vacía. Sorpresivamente, y para bien, estamos ante todo lo contrario.

    Los Marziano es una familia de tres hermanos integrada por Luis (Puig), Juan (Francella) y Delfina (Cortese). El primero está casado con Nena (Morán) y lleva una vida económica, holgada y sin sobresaltos. Juan vive en Misiones y por un problema de salud debe viajar a Buenos Aires. Luis y Juan se han distanciado hace tiempo por un conflicto económico. A pesar de que Delfina y Nena hacen lo imposible para que haya una reconciliación, los esfuerzos son en vano.

    Más allá de la popularidad e su elenco Ana Katz (El juego de la silla, 2002) nos sorprende con un film que resulta ser su opuesto y que sin duda va a dividir aguas. Plagado de metáforas y simbolismos -los pozos del country en el que viven Luis y Nena o la mochila de Juan-, la verdadera película empieza cuando el fílmico llega a su fin. Es a partir de ahí en que la cabeza del espectador –si es que está interesado en formularse preguntas sobre lo que acaba de ver- empezará a trabajar para articular la historia y de lo que se imagina que pudo haber sucedido después: allí radica la verdadera esencia de Los Marziano y de la indagación que propone la directora.

    El film está narrado desde la visión de los hermanos y sus posturas frente al episodio que desencadenó la ruptura familiar. Por un lado vemos a Luis y Nena, mientras que por el otro nos encontramos con Juan y a Delfina operando como nexo. Es en el final donde los personajes confluyen y donde nace la otra película, la que no existe formalmente pero sí en la mente del espectador.

    Si uno elige ver este film nada más que por su elenco es muy probable el desenlace provoque cierto enojo o desconcierto. Si lo que elige es ver una película inteligentemente planteada, con un elenco que actúa creando personajes y un conflicto creíble desde la lógica de una directora que se mantiene fiel al estilo impuesto en sus trabajos anteriores, no saldrá defraudado, aunque sí con muchas dudas. Eso habla de un espectador sensible ante una propuesta sin concesiones.
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  • Divorcio a la finlandesa
    Amor y Locura en Finlandia

    Basada en la novela de Petri Karra, Divorcio a la finlandesa (The house of branching love, 2009) es la nueva comedia de Mika Kaurismäki (Brasileirinho - Grandes Encontros do Choro, 2005) el hermano de Aki, cuyo disparador se asemeja al de La Guerra de los Roses (The War of the Roses, 1989) pero desde un absurdo aún mucho más agudo y sutil que vira hacia una subtrama policíaca.

    Juhani Helin y Paula Helin, componen un matrimonio que decide divorciarse de forma civilizada, mudarse a una casa nueva cada uno y vender la que compartieron durante años. Pero los divorcios son difíciles y los problemas empezarán cuando cada uno por su cuenta lleve a la casa a sus nuevas y ocasionales parejas. En el medio, de la guerra de divorcio, un caso policial con ribetes tragicómicos.

    Resulta muy difícil disociar a Mika de Aki, sobre todo en la forma de encarar la ironía en el cine o la forma y sonidos elegidos que ambos manejan para musicalizar sus obras. La banda sonora utilizada en la primera escena de Divorcio a la Finlandesa es reminiscente a Luces del atardecer (Laitakaupungin valot, 2006), una de las películas más lograda de Aki.

    Divorcio a la finlandesa maneja dos líneas narrativas que en algún momento se fusionarán en una sola y a pesar de que parezca incoherente en sus planteos finales, todo cerrará a la perfección. Una de línea las llíneas desarrolladas es la de comedia romántica centrada en los esposos separados, mientras que la segunda se articula a partir de un caso policial que de manera indirecta terminará involucrando a los protagonistas, para darle a la trama una vuelta de tuerca imprevisible sobre el final.

    El cine finlandés ha mostrado en los últimos años una forma desfachatada a la hora de concebir obras llevadas al absurdo, generando un estilo propio que se ha convertido en una de las características distintivas de dicha cinematografía. Mika Kaurismäki ha sabido tomar lo mejor de ese humor propio y plasmarlo en un trabajo que, más allá de algunos altibajos, cumple y mucho.
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  • El mal ajeno
    El mal ajeno
    EscribiendoCine
    Las manos que curan... y enferman

    Con el aval en la producción del hollywoodense Alejandro Amenábar (Agora, 2009), con guión del experimentado Daniel Sánchez Arévalo (Gordos, 2009) y bajo la dirección del novel Oskar Santos, El Mal Ajeno (2010) se enuncia como un drama hospitalario que vira al thriller sobrenatural. Anclado en un médico que, como titiritero inconciente, maneja la vida y la muerte de una serie de personajes que conforman su micromundo, se vuelve sugestivo ante lo imprevisible de lo que cuenta y cómo lo hace.

    El personaje central que llevará los hilos de El Mal Ajeno recae en Eduardo Noriega (Plata quemada, 2000), quien interpreta a Diego, un médico de la unidad de enfermos terminales de un hospital. Recién separado de su esposa (Belén Rueda), enfermera en el mismo nosocomio, y con una hija en plena rebeldía adolescente (notable trabajo de Clara Lago), pasa su tiempo dedicándose metódica y obsesivamente a su trabajo. Una de sus pacientes (Angie Cepeda), que sufre de esclerosis múltiple, tiene un intento de suicidio y entra en coma irreversible. La paciente está embarazada y la “supuesta” pareja de la víctima, en medio de una crisis nerviosa, le dispara un tiro en el pecho al médico para luego suicidarse delante de él. Para sorpresa de todos, a Diego no se le encuentra ningún disparo. Es a partir de ese momento cuando sus manos empiezan a tener un don especial, con un giro dramático que no conviene develar para mantener la intriga del film.

    El Mal Ajeno es una propuesta narrativamente interesante por la forma en que se construye el relato y cómo evita caer en lugares comunes. Uno de los puntos más atractivos es la posesión de un guión solvente que no deja cabos sueltos. A pesar de que ciertas escenas puedan parecer descolgadas o carentes de sentido se irán resignificando a medida que la historia avance, completando de esa forma un rompecabezas fílmico que puede parecer fragmentario. Como la trama se construye a partir de un hecho sobrenatural no se le puede pedir verosimilitud al relato pero si una coherencia que en ningún momento se pierde, y ese es uno de los elementos más fuertes de una historia que va creciendo en intensidad dramática.

    Uno de los elementos que el film remarca, de manera casi metódica, es el del egoísmo humano. Cada uno de los personajes involucrados girará sobre su propio eje priorizando lo que para lo mejor para él, es así como cada uno tomará una serie de decisiones que, pese a creer lo contrario, terminarán siendo actos egoístas y que pondrán en crisis una vez más el debate de sobre qué es lo correcto para unos y que para otros.

    Oskar Santos nos conduce por el laberinto de la vida y la muerte a través de un thriller sobrenatural que más allá de algunos puntos flojos (algunas sobreactuaciones y un dramatismo en algunas escenas excesivo) llama la atención por contar con una historia potente que narrada desde la coralidad no sólo entretiene sino que logra hacernos pensar sobre si lo que creemos lo mejor resulta serlo.
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  • El mundo es grande y la salvación está a la vuelta de la esquina
    El largo viaje de una mente sin recuerdos

    La historia de más de treinta años de Bulgaria vistos a través de los recuerdos de un joven con amnesia resulta ser el eje central de El mundo es grande y la salvación está a la vuelta de la esquina (Svetat e golyam i spasenie debne otvsyakade, 2008), film del realizador Stephan Komandarev que compitió por el Oscar al mejor film extranjero.

    Alex tiene treinta y pico y mientras viaja en un auto con sus padres de vuelta a Bulgaria, tras años de exilio, tiene un trágico accidente. Sus padres mueren y él pierde la memoria. Su abuelo Dane será el encargado de llevarlo nuevamente por los recuerdos de un pasado –para ambos desconocidos- y así recuperar no sólo la memoria sino el tiempo perdido.

    Stephan Komandarev nos conduce a través de un relato familiar por la historia de un país. El conflicto se sitúa dentro de un núcleo familiar y a partir de la pérdida de memoria del personaje central nos traslada al pasado para así reconstruir la historia. Si bien no la hace de manera directa nos da el punto de vista generacional sobre los conflictos políticos de Bulgaria.

    El mundo es grande…no sólo es un film político sino que también tiene una segunda lectura familiar en la que se reconstruyen o forman lazos que no existieron o que el tiempo rompió. Los lazos vienen con el agregado de involucrar a dos generaciones opuestas: nieto-abuelo. Es en esa relación en donde el film se vuelve emotivo y se contrapone a la frialdad de la lectura política.

    La cinematografía búlgara rara vez puede ser vista en los cines de estos lados del mundo y esta es una buena oportunidad para acercarse a ella. Un historia que tiene todos los condimentos que se le puede pedir. Entretiene, emociona y nos traslada por la vida sociopolítica de un país que para muchos puede resultar lejano.
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  • El abismo... todavía estamos
    El pasado

    Pablo Yotich nos sumerge a través de un drama familiar en una de las peores épocas que vivió la Argentina: la última dictadura militar. Tres hermanos -un militar, un sacerdote y un militante- serán los protagonistas del El abismo…todavía estamos (2010) y a través de estos transitaremos por la época con tres visiones diferentes.

    Ernesto es un militante que espera su primer hijo junto a la mujer que eligió para convivir. Alejandro es un sacerdote que trata de mediar y balancear la relación que Ernesto tiene con Felipe, el hermano militar. Ernesto es detenido y torturado en un centro de detención clandestina. Cada uno deberá decidir si seguir con los ideales que creen, desde ópticas diferentes, ser los correctos y traicionar a la familia. O viceversa.

    El abismo…todavía estamos está narrada desde dos temporalidades diferentes: pasado y presente. En el pasado vemos el accionar de la dictadura y como cada uno de los involucrados se movía en ese período histórico. El presente estará narrado a través de un hijo desaparecido que intentará encontrarse con su identidad y que se vincula de manera directa con el trío de hermanos protagónicos.

    La trama tiene algunos puntos interesantes como lo es centrar el conflicto dentro de un núcleo familiar en donde están todas las aristas representativas de dicho periodo histórico. Otro elemento atractivo es mezclar la ficción con la realidad. Tanto en el principio como en el final se entrecruzan personajes ficcionales con otros que sí tienen que ver con la realidad fidedigna, como madres, abuelas, nietos e hijos que le otorgan al film un significado extra, cumpliendo con una función social como lo es mostrar a los recuperados y ayudar a seguir recuperando.

    Desde lo técnico El abismo…todavía estamos hace algo de ruido, sobre todo en la forma de montar las escenas o los injustificados (y bastantes trillados) fundidos encadenados, pero esto es sólo un crítica que no hace a la verdadera función del film ni a lo logrado de su historia. Una película que reformula un pasado sangriento para entender un presente esperanzador.
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  • El predio
    El predio
    EscribiendoCine
    ESMA...La otra mirada

    El Predio (2010) es una obra atípica dentro del universo cinematográfico actual. A partir de planos fijos y sin diálogos, el realizador Jonathan Perel nos conduce por los laberínticos espacios que conforman la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada), uno de los centros de detención clandestina que funcionaron durante la última dictadura y que hoy fue reconvertido en un Museo de la Memoria.

    El documental de Perel funciona como una reconstrucción física de un pasado, en el que las huellas permanecen de manera explícita pero con un mensaje esperanzador mirando un presente de cambio. Dicha interpretación se desprende a partir de un comienzo con el plano de la puerta de entrada cerrada y un final en el que el plano es la misma puerta abierta.

    El Predio es una propuesta que pregunta y no da todas las respuestas que uno busca, sino que genera repreguntas que por ahí no tienen respuestas o sí las tienen habrá que indagar en otro ámbito. Esa es la ambigüedad que maneja Perel. Paredes que remontan a un pasado de tortuara y apremios ilegales intervenidas por un presente dominado por las manifestaciones culturales.

    Hay un estilo propio en la construcción formal del film pero también hay referencias a John Gianvito y su gran opus Profit Motive and the Whispering Wind (2007). Planos fijos, de una cronometrada e idéntica duración y ausencia de un relator, de diálogos y casi de sonido –exceptuando el ambiental- logran generar un debate, no sólo con los tópicos pasado-presente, sino cine vs cine. Debate como muy pocas veces el cine se animó.

    No es casual que El Predio se estrene un 24 de marzo, Día de la Memoria, ni tampoco que su realizador tenga la misma edad que los años que han pasado desde que ocurrió el golpe. Nada es casual, ambas cifras le dan al documental un valor agregado, la fecha conmemorativa y la visión de un director que aporta una mirada que confronta desde otro lugar, un lugar más generaciona, un lugar en el que la mirada logra tomar cierta distancia para buscar respuestas. Aunque muchas veces son imposibles de encontrar.
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  • Un cuento chino
    Un cuento chino
    EscribiendoCine
    Una vaca cayó del cielo

    Ricardo Darín se ha convertido a lo largo de estos últimos años en la figura indiscutible del cine argentino. Sus películas, además de conquistar la taquilla, logran con su sola presencia elevar el nivel artístico gracias a su incuestionable histrionismo actoral. Un cuento chino (2011) no es la excepción.

    Roberto (Ricardo Darín) está por llegar a los 50 y la vida (o la guerra de Malvinas) lo ha convertido en un tipo tosco, solitario y bastante obsesivo. De profesión ferretero tiene un único hobby: coleccionar recortes con noticias insólitas. Un buen día, mientras camina por la ciudad, se encuentra a un chino recién llegado al país y que no habla ninguna palabra de español. “El chino” (Ignacio Huang) terminó en Argentina luego de que una vaca que cayó del cielo y se llevó la vida de su prometida. Sin poder comunicarse, sin dinero y con una dirección de un pariente que yo no está, Roberto se hará cargo de este singular personaje que moverá las estructuras de un hombre que pareciera no reaccionar frente a la vida.

    Un cuento chino es una película de humor pese a que se articula a partir de la tragedia, y ese humor recae en la actuación de Ricardo Darín que logra dotar a su personaje de un temperamento atípico. A pesar de construir un ser apático, poco querible y con cero identificación logra trasladar que el espectador termine riéndose de la tragedia.

    Sebastián Borensztein tiñe al film de la atemporalidad necesaria para provocar el efecto deseado. Si no fuera por los autos ubicados en el exterior uno no podría definir la época en la que transcurre la historia, más allá de algunas referencias temporales. Dicho resultado se logra a través de un minucioso trabajo en la dirección de arte. Cada detalle es cuidado al máximo para determinar la personalidad de los personajes y porqué atraviesan ese estado agónico del que parecieran no querer salir, sobre todo Roberto. Así veremos elementos que remiten a diferentes épocas como sí el tiempo nunca hubiera transcurrido sobre la vida de ese hombre.

    La historia recurre a un tercer personaje que cae en la joven actriz Muriel Santa Ana, funcionando como un contrapunto entre Roberto y “El chino”. Una interpretación justa para no desviar el eje del conflicto hacia un carril innecesario como sería la historia de amor, tópico que el film sólo plantea como subtrama de un conflicto mayor.

    Una historia que parte de un disparate absurdo se convierte en una obra interesante gracias al aporte de un actor que cada día crece más y más. Y claro está a una historia que le permite lucirse. Un cuento chino que no es ningún cuento.
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  • Familia para armar
    Familia para armar
    EscribiendoCine
    Todo por decir

    Edgardo González Amer ya había demostrado con su anterior trabajo El infinito sin estrellas (2007) una particular visión a la hora de retratar un universo familiar en donde los silencios predominaban por sobres las palabras. En su segunda obra sigue la línea narrativa de su antecesora, plasmando una historia familiar construida a partir de lo que no se dice y nunca se dirá.

    Ernesto(Oscar Ferrigno) está por arribar a los 50 años, abúlico, terco y desprolijo vive en la costa atlántica junto a su hermana tartamuda (Valeria Lorca) y la madre de ambos (Norma Aleandro). De la noche a la mañana aparecerá en el hotel que los tres manejan Julia (sorprendente debut de Malena Sánchez), la hija adolescente de Ernesto que vivía en la ciudad junto a su madre. Julia viene cargada de silencios, dudas y temores, a pesar del desparpajo y la inocencia que le otorga la juventud. Julia trae consigo el desafió de construir un vínculo que nunca existió y ser aceptada por un padre que no se animó a cumplir con dicho rol.

    Familia para armar (2010) tiene un plus de esos que muy pocas veces la ficción puede dar y es que sus protagonistas son en la vida real una verdadera familia, Oscar Ferrigno no solo es el hijo de Norma Aleandro sino que además es el esposo de Valeria Lorca. Los lazos reales que existen entre ellos le brindan a los personajes que interpretan una química especial a la hora de construir las relaciones vinculares que entre ellos se establecen, dándole una credibilidad mayor a lo que transmiten.

    El realizador y guionista ofrece una mirada distinta de cómo puede ser vista y reflejada una relación familiar. La historia se edificaa partir de lo que no se dice, de silencios, de gestos, de miradas. Lo más atractivo de la historia está puesto en lo supuesto y no en lo concreto. De esta manera se logra buscar un espectador participe que sea quien busque las respuestas que por ahí no se dan de manera explícita, aunque sí se dejarán entrever.

    Familia para armar peca a la hora de abrir líneas narrativas que no llega a desarrollar de manera completa y que le dan cierta inconsistencia al relato. Tirar demasiadas puntas y dejarlas inconclusas cuando no le aportan nada a la historia no hacen más que opacar el resultado final.

    Desde la actoral hay que rescatar el trabajo de Malena Sánchez, en un debut que ya le augura un futuro prometedor dentro de la cinematografía local. Su interpretación de Julia logra traspasar la pantalla gracias a la impronta personal que supo otorgarle. Valeria Lorca, quién ya había demostrado en El infinito sus estrellas sus dotes actorales vuelve a reconfirmar que es una mujer que los directores deben tener en cuenta.

    Edgardo González Amer propone una historia narrativa, lineal, algo emotiva, que no cae en el efectismo ni se preocupa por buscar la complicidad del espectador, sino todo lo contrario. Las necesidades afectivas dentro de un núcleo familiar roto son reflejadas con la particular visión de un director que supo rodearse de una familia ya constituída.
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  • Somos nosotros
    Somos nosotros
    EscribiendoCine
    El cine que copia

    Somos nosotros (2010) se estenó como parte de la Competencia Argentina del último BAFICI y ahora llega al Cine Cosmos en el horario de las 19.00 hs. Este film producido por la Universidad Del Cine y dirigido por Mariano Blanco resulta ser una copia fiel a Bonus Track (2008) de Raúl Perrone.

    La 11ª edición del BAFICI presentó Bonus Track, una de las últimas películas de Raúl Perrone. El film, del afamado director indie argentino, seguía a un grupo de skaters en tiempo real mostrándonos sus vidas abúlicas. El amor, la marginalidad, los miedos, el sexo, el trabajo, la incomunicación, eran los temas por los que transitaba la mínima historia.

    En la 12ª edición del BAFICI se presenta Somos nosotros, primera película de Mariano Blanco, en la que el nobel director sigue en tiempo real a grupo de skaters y nos muestra sus abúlicas vidas y los mismos tópicos que atravesaban el film de Perrone.

    Lo que separa la una de la otra es que Somos nosotros está construida a la manera del mexicano Gonzalez Iñárritu (Babel, 2006) y Bonus Track a lo Perrone.

    ¿Las diferencias?
    Perrone la filmó en zona Oeste
    Blanco en Mar del Plata

    Bonus Track fue producida por el propio Perrone
    Somos nosotros fue producida por la Universidad del Cine

    Perrone es Perrone y le salió bien.
    Blanco no es Perrone y no le salió tan mal pero ya todos la habíamos visto antes. Y los que no… se la perdieron.

    Conclusión: Film coral sobre eternos adolescentes abúlicos a los que nada les sucede en esta vida, que se encontrarán en un clásico final de cine indie argentino: Todos mirando el mar.
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  • Invernadero
    Invernadero
    EscribiendoCine
    Cine de autor

    Invernadero (2010), tercera película del literato y cineasta Gonzalo Castro (Resfriada, Cocina) resulta ser una mezcla extraña entre cine- literatura y ficción-documental. Ganadora de la competencia argentina del último BAFICI podrá verse durante marzo en la sala del Malba.

    El film fija su mirada sobre el escritor mexicano Mario Bellatín y el ámbito que lo rodea. Mediante el recurso de la observación se construye un ¿falso documental? en donde el límite que separa la ficción de lo real se funde para retroalimentarse el uno del otro.

    Bellatín interpreta a un escritor, que podría ser el mismo o no, pero su entorno es falso. Hay una construcción ficcional de los personajes que rodean al protagonista, a pesar de que parezca lo contrario, gracias al naturalismo impuesto por los actores. De manera clara se ponen en crisis los géneros cinematográficos provocando en el espectador una especie de confusión entre lo real y lo falso.

    La puesta de Invernadero es casi mínima, sólo una cámara que sigue a los personajes centrándose en la relación que mantienen entre ellos. Una hija que acaba de llegar de un viaje, un grupo de colaboradoras, una escritora amiga, son quienes se circunscriben dentro de un universo tan real como apócrifo, en donde la temporalidad no existe y los hechos se van mostrando sin ninguna cohesión lógica, algo que hace aún más interesante la búsqueda que el film propone.

    Castro es un director que filma fuera de todas las convencionalidades clásicas que el cine impone. Independiente al máximo, sus películas no sólo están hechas por fuera del sistema clásico de producción sino que además proponen temas y narrativas que rara vez pueden verse en el cine convencional, siendo fiel a una forma de encarar el cine más allá de cual fuese la reacción en el receptor. Un cine que genera preguntas más allá de las respuestas que pueda dar.
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  • La risa
    La risa
    EscribiendoCine
    After Hours

    La risa (2009), ópera prima de Iván Fund, es sin duda, una de las apuestas más radicales que el cine argentino haya dado en los últimos tiempos y eso habla de un director en busca de nuevas narrativas visuales. Una alternativa tan enigmática como desconcertante que marca una nueva forma de encarar el cine.

    Cuatro amigos, un auto, y la madrugada posterior a una fiesta son los protagonistas de una historia en la que la narración propiamente dicha no existe. Como un voyeur la cámara va retratando ese tiempo muerto en que las sensaciones de los personajes van mutando de manera constante.

    La risa se caracteriza por estar filmada sólo en primerísimos planos detalles de los rostros de los protagonistas. Cámara en mano, fuera de foco, desencuadres, no más de cuatro planos generales, y cierta suciedad en la forma de fotografiar le otorgan una innegable forma experimental y desprejuiciada a la inusual narrativa propuesta por el realizador.

    Uno de los logros del film es el de provocar un estado claustrofóbico ante un encierro incómodo provocado por la cámara en mano, dicho encierro atravesará la pantalla gracias a la desprolijidad adrede de lo que se está mostrando. Fund es un camarógrafo que provoca rupturas estéticas, su manejo visual es tan preciso y realista que el espectador se sentirá dentro de la promia historia.

    Desde lo actoral el film se construye desde actuaciones naturalistas, que en mucho de los casos remiten a la improvisación. Resulta imposible no lograr una identificación con el modo de actuar de los personajes, sobre todo si se pertenece a la misma generación de quienes forman parte del conflicto.

    Iván Fund presenta un film radicalmente opuesto a lo que uno espera, llevándolo al extremo de los límites. Una propuesta diferente que causará las más disimiles sensaciones entre un público divergente. Habrá quienes la amen y quienes la odien, y eso es parte de la lógica planteada desde un principio por un director que hace del cine una alternativa distinta. Anímese a más.
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  • Rotas cadenas
    Rotas cadenas
    EscribiendoCine
    El fin justifica los medios

    Con un formato que de alguna manera se asemeja más a un programa televisivo periodístico que a un documental cinematográfico, Rotas cadenas (Miguel Rodríguez Arias, 2011) se resignifica a partir de lo que cuenta por sobre la forma elegida para plasmarlo en pantalla.

    La obra del Dr. Jorge Luis Pellegrini, médico psiquiatra que revolucionó el sistema de la salud mental pública argentina a partir de la externación de pacientes con problemas psíquicos es el eje del documental de Miguel Rodríguez Arias, creador del ciclo televisivo Las patas de las mentiras. Desde la puesta en práctica de esta metodología se notó una notable mejoría en los pacientes por sobre el periodo que permanecieron internados.

    A través de menos de 60 minutos se lleva adelante un recorrido por sobre la obra de Pellegrini, médico que llevó más de 40 años de lucha contra los sistemas políticos y burocráticos de turno para poner en práctica lo que consideraba un adelanto en materia de salud pública psiquiátrica. Lucha que incluso llevó a hacerlo perder su trabajo y ser encarcelado en épocas dictatoriales.

    El formato que se decidió utilizar para narrar la historia remite de manera directa a un programa televisivo con el típico recurso de entrevistado-entrevistador mechado con imágenes de archivos y personajes relacionados que opinan sobre el tema frente a cámara. Pero a pesar de esa falencia en materia cinematográfica, el documental, adquiere un valor importante por lo “qué” cuenta por sobre “cómo” lo cuenta. Rotas cadenas es uno de los pocos casos en que el contenido puede desprenderse de la forma por el simple hecho de hacer conocer una obra que resulta de vital importancia para la salud pública de toda la humanidad.

    La actriz Esther Goris, además de oficiar de guionista, funciona como un nexo conductor entre el Dr. Pellegrini y el espectador, corriéndose del lugar de entrevistadora formal para ponerse en el de difusora del hecho. Sus preguntas surgen más de la espontaneidad de alguien interesado en el tema en sí mismo por sobre lo científico, enfoque que logra desacartonarlo para entrar en complicidad con el receptor del mensaje, sin abrumarlo con datos innecesarios y aburridos y sí ofrecerle un panorama enriquecedor sobre la importancia de la obra.

    Rotas cadenas puede catalogarse como un film propagandista, en el buen sentido de la palabra, que se encarga de hacer conocer una obra que debería ser tenida en cuenta dentro del marco de políticas de salud pública mental, no sólo de Argentina sino del mundo. Esa finalidad resulta ser mérito incuestionable más allá de la forma que se eligió para contarlo. En este caso el fin justifica los medios.
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  • Biutiful
    Biutiful
    EscribiendoCine
    El final es donde partí

    La nueva película del mexicano Alejandro González Iñárritu (Amores perros, 2000), y primera fuera de la sociedad creativa que lo unía a Guillermo Arriaga, es una obra compleja que difiere bastante de su filmografía anterior, pese a mantener ciertos rasgos caracteristicos que hacen al estilo de un director ya consagrado dentro del mundo cinematográfico.

    ¿Qué pasa con un hombre cuando sabe que va a morir? Es el planteo inicial de la película protagonizada por un extraordinario Javier Bardem personificando a Uxbal, un atormentado padre de dos hijos que mantiene una extraña relación de idas y vueltas como su esposa Marambra (Maricel Álvarez). Uxbal está metido en negocios sucios vinculados con la inmigración ilegal y como plus tiene el don de comunicarse con las almas del más allá, Un día, como cualquier otro, es diagnosticado de una enfermedad terminal y Uxbal sabe que va a morir, teniendo solo meses para purificar su alma, pagar deudas pendientes y organizar una vida que ya no contará con él.

    A diferencia de los trabajos anteriores González Iñárritu plantea la trama a partir de un solo personaje y no de manera coral. Uxbal es el absoluto protagonista de Biutiful(2010), aunque su historia tomará varias vías de acción. La primera es ver qué pasa con un hombre que sabe que va a morir y cómo reacciona y enfrenta el tiempo ante esa situación radical y única. La segunda línea narrativa nos lleva hacia la inmigración ilegal, un tema que ha preocupado al realizador mexicano desde siempre y que en este caso es mostrado de manera casi documental. Biutiful no es un film circular como lo era Babel (2006) sino que es un flashback que parte de la muerte del personaje y que se resuelve de manera onírica.

    En Biutiful no hay héroes ni ganadores, todos son perdedores. Desde el personaje de Bardem que sabe que va a morir pasando por los inmigrantes explotados y hasta los patrones explotadores. Pero el planteo habla que a pesar de las ausencias sí hay esperanza convirtiendo la derrota del presente en la ilusión de que al menos habrá un futuro.
    La utilización de la cámara en mano acompañada de bruscos movimientos panorámicos le brindan al film una suciedad visual que lo emparenta con la realidad, logrando un efecto aún mayor sobre la idea que transmite. En varios casos se emplea el un recurso similar al que se puede ver en los noticieros televisivos.

    Desde lo actoral resulta asombroso el trabajo de Javier Bardem -Palma de Oro en Cannes 2010 y candidato al Oscar-, tal vez en la cúspide de su carrera logrando un trabajo que roza la perfección. L a argentina Maricel Álvarez resulta ser una partenaire ideal para interpretar a la abnegada esposa bipolar con la que no podrá contar ni siquiera en los momentos determinantes.

    González Iñárritu se mete en Biutiful con un tema escabroso, difícil de ver y que más allá de cierto efectismo y de poner en crisis nuestra propia moral nos hará pensar sobre el bien y el mal.
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  • Justin Bieber: Never say never
    Mi nueva vida normal

    Justin Bieber pareciera ser a simple vista uno de
    esos inventos marketineros de las grandes
    discográficas para cautivar niñas y adolescentes
    desesperadas por tener un ídolo a quien amar.
    Pero Justin Bieber: Never Say Never (2011)
    tira esta hipótesis por la borda ya que lo que
    presenta es algo totalmente opuesto a dicha
    realidad. El documental nos muestra a un joven
    de casi 17 años que es la excepción a la regla
    dentro de un mercado superlativo en el que
    prima el comercio por sobre la creatividad, y no
    es que Justin no lo sea pero su carrera va por
    otro lado.

    Justin Bieber: Never Say Never no es un
    recital, tampoco el bakstage de una gira ni
    siquiera una película biográfica. Es todo eso junto
    y mucho más. Tomando como excusa el recital
    que el artista daría en el Madison Square Garden,
    nos muestra a este extraño fenómeno musical
    contemporáneo que en menos de un año se
    convirtió en estrella gracias al canal de videos de
    YouTube, y al empecinamiento de su manager,
    Scooter Braun, que nunca perdió la fe en él a
    pesar de la negativa de las discográficas.
    A través de la observación el documental va
    transitando la vida del personaje en el periodo
    que antecederá al mítico concierto y que
    se mezclará con material de archivo casero,
    testimonios de familiares, amigos y algunas
    celebridades, junto con aquellos momentos que
    hacen a su “vida normal”. Uno de los logros es el
    de mostrarlo como un ser con una vida igual a la
    de cualquier chico de su edad más allá del
    momento que está atravesando. A pesar de la
    fama es un adolescente más aunque como dice,
    la mega estrella, Miley Cyrus en algún momento
    de la película esta es la nueva vida normal que él
    eligió.
    Como todo documental se hace un recorte de la
    realidad y por ahí peca de no mostrar la vida
    sacrificada de un artista. Es por eso que no vemos
    las horas de ensayo, las largas lecciones de canto
    ni el “tormento” de lo que puede ser una gira.
    Recien sobre el tramo final se centra en los
    riesgos de forzar la voz y en las consecuencias
    que trae hacer más conciertos de lo que la salud
    aguanta, sobre todo para un joven de su edad.
    El formato 3D no varía en mucho a lo que podría
    llegar a ser una proyección en 2D. Recién se
    justificará sobre el final en la escena que veremos
    acompañada de una lluvia de papelitos. Después
    no variará en nada su injustificada elección sólo
    para mostrar alguna cabeza que sale de la
    pantalla mientras se ven imágenes de algún
    recital. En este caso el formato no es funcional al
    proyecto aunque sí sirve para evitar la piratería.
    Justin Bieber: Never Say Never no sólo es un
    documental para adolescentes fanáticos y
    eufóricos capaces de desbordar un concierto, un
    cine o lo que sea. Sirve para conocer más allá de
    la música (sus cualidades musicales queda claro
    que no está en discusión en este texto) ese otro
    lado de la fama y como es la vida de alguien que
    eligió renunciar a su vida normal para tener una
    nueva vida …también normal. Considerando que la
    normalidad varía de acuerdo con que vara se
    mida, y lo que para unos es normal para otros
    será todo lo contrario.
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  • 127 horas
    127 horas
    EscribiendoCine
    ¿Por qué?

    La pregunta es simple ¿Por qué está nominada 127 horas (127 Hours, 2010) en el rubro mejor película para el premio Oscar? Las respuestas pueden ser varias, aunque ninguna resulte justificable desde lo artístico. Un film menor cuyo único mérito recae en el efectismo que Danny Boyle supo brindarle al convertir un hecho ínfimo en una historia de 90 minutos.

    Basada en un hecho real, 127 horas narra el periplo del alpinista Aron Ralston atrapado durante ese lapsus de tiempo al desprenderse una roca de la montaña que escalaba y que terminó con el atoramiento de su brazo. Sin nadie que lo socorra y con escasos víveres debió amputarse el brazo para poder seguir con vida.

    Boyle ya había demostrado su habilidad para hacer efectiva una historia carente de méritos cinematográficos en algunas de sus obras anteriores, método que vuelve a emplear en esta ocasión y cuya única finalidad es lograr la emoción en el espectador ante el hecho que se está narrando. Para ello acude a cuanto golpe bajo sea necesario para conmoverlo hasta las lágrimas, aún cuando se podría haber evitado. La escena final es un claro ejemplo de la utilización en vano de dicho recurso.

    El mimado por Hollywood, James Franco es el encargado de llevar adelante a este personaje que no sólo deberá ingeniárselas para salir con vida sino también convencer al espectador de que su actuación vale la pena para ganar un Oscar. Si el mérito es ponerse la película en sus espaldas, ya que durante la mayor parte de la trama actuará sólo él, es una cualidad que Ryan Reynolds ya había logrado en Enterrado (Buried, 2010, Rodrigo Cortés) y al que Franco no se le acerca por más que corra con varios cuerpos de distancia.

    Fragmentación de la imagen, saturación del color, música pop para lograr ritmo narrativo, son sólo algunos de los elementos plásticos que caracterizan a la filmografía del realizador inglés que abarca títulos tan dispares como Trainspotting (1996) o ¿Quién quiere ser Millonario? (Slumdog millionaire, 2008),y que nuevamente son usados más que como una marca personal como un recurso estético funcional al efectismo y no al relato. La segunda pregunta que nos hacemos es si cinematográficamente es válido emplear recursos de este tipo para edulcorar una historia cuya naturaleza es totalmente opuesta. Es claro que estamos frente a un cine abyecto del que Boyle se regodea.

    Muchos dirán si contar una historia tan mínima se hubiera podido realizar de otra manera. Volviendo a tomar el ejemplo de Enterrado, queda claro que sí. Si Rodrigo Cortés filmó una película en tiempo real teniendo como único protagonista un hombre dentro de un ataúd como Boyle no iba a hacerlo contando con un hombre atrapado en la montaña, en donde el espacio y la temporalidad son mayores y sin la necesidad apelar al embellecimiento ficticio del hecho.

    La pregunta inicial sigue sin respuesta. Por qué 127 horas aspira al Oscar no lo sabremos nunca. Lobby, un director ya premiado por la Academia, un real conmovedor, un actor protagónico que oficiará como conductor de la ceremonia, una historia funcional a Hollywood… Méritos no posee aunque no tenerlos pareciera que para los académicos ya es un mérito en sí mismo.
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  • Piraña
    Piraña
    EscribiendoCine
    La gran festichola (en 3D)

    Piraña 3D (Piranha 3D, 2010) es la última gran aventura terrorífica de uno de los últimos grandes maestros del cine de terror contemporáneo surgidos durante la última década, Alexandre Aja. Director que supo, a partir de su personal estilo, faltarle el respeto al género, pero en el buen sentido de la palabra.

    Piraña 3D tiene una antecesora que marcó un hito en el cine de la década del 70, cuando la moda pasaba por películas en donde los malos eran aquellos que provenían del mar, tal es el caso de Tiburón (Jaws, 1975) y todas sus secuelas, por nombrar sólo un ejemplo. En esta reversión que nos ofrece Aja la historia es casi igual. Un verano en un pueblo, chicas siliconadas y muchachos musculosos se divierten a la orilla de un lago sin saber que el peligro acecha. Pirañas asesinas extinguidas hace dos millones de años despertarán repentinamente y arrasaran con todo lo que encuentren en su camino. Incluyendo siliconas y músculos falsos.

    La trama que nos ofrece Alexandre Aja se articula a partir de dos elementos importantes. Contar una historia de terror pero desde lo paródico, y nutrirse de las nuevas tecnologías como el 3D para involucrar al espectador y hacerlo participe de ese juego. Por momentos da la sensación de que uno está dentro de ese lago mortal rodeado de pirañas a su alrededor y ese es uno de los aspectos más interesantes de la película.

    Aja se ríe de todo y de todos. Rubias estúpidas verán explotar sus cuerpos siliconados mientras una jauría de pirañas hace de las suyas. Muchachos forzudos nada podrán hacer para desprenderse de los bichos agarrados a sus genitales, aunque después los escupan. El planteo del film es reírse y eso no sólo le da un condimento extra sino que lo vuelve valioso para el género al poder desestructurarse de los cánones para no tomarse nada en serio.

    No es casual que todas las víctimas de estos bichos feroces sean los cuerpos artificiales y los cerebros vacíos. Esto resulta no ser un hecho menor y que adquiere un sentido en la historia si uno profundiza mucho más allá. Será que el apocalipsis llegará para aquellos que solo focalizan en lo superficial y quedarán quienes apliquen su cerebro por sobre lo corporal. ¿Es Piraña 3D un espejo de la sociedad actual? Una pregunta demasiado filosófica para el planteo del film pero que no está mal formularla.

    Golpes de efectos, parodiar al género, utilizar el 3D con el fin de sorprender, hacernos pensar por sobre lo superficial, reírse de lo que se ve (y de lo que no), asustar y no. Piraña 3D es cine de terror, gore, ¿drama social? y comedia de verano.  Es todo eso a la vez, pero conjugado por el interesante trabajo de Alexandre Aja que nos brinda una opción veraniega fuera de lo común, aunque sea rodeado de pirañas.
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  • El discurso del rey
    El discurso del rey
    EscribiendoCine
    Mucho ruido y poco riesgo

    Resulta casi una obviedad que El Discurso del Rey (The King's Speech, 2010) sea una de las películas con más nominaciones a los Premios Oscar de 2011. La razón es la de cumplir con todas las medidas estándares con las que la Academia de Hollywood se mueve a la hora de votar sus dudosos galardones: corrección política, calidad técnica, nivel actoral aceptable y carecer de riesgo estético y narrativo. Algo que implica que la película sea buena pero con ciertas reservas.

    La historia es simple y casi insignificante, aunque lo interesante radica en ver como de algo tan pequeño se construyó una película de casi dos horas de duración. La tartamudez del rey Jorge VI (Colin Firth) y la relación que entabla con el psudomédico Lionel Logue (memorable actuación de Geoffrey Rush) es el eje del conflicto de una superproducción épica derivada en biopic de la realeza inglesa. Tema que a Hollywood siempre le atrae.

    Es imposible encontrar falencias en El Discurso del Rey, ya sea desde lo técnico como desde lo representativo roza la perfección. Actuaciones en la medida justa, una ampulosa banda sonora compuesta por el francés Alexandre Desplat y una puesta en escena cuyo foco está puesto en los personajes por sobre el despliegue visual, una tentación a la que Tom Hooper pudo resistirse y que sumó puntos en lugar de restar. En síntesis todo es tan correcto que la historia, muy menor, termina por convencer.

    Si Tom Hooper logra darle un valor agregado a la historia y alejarla un poco del cliché hollywoodense es la forma que tiene de presentar a los personajes y como logra construir una relación vincular a partir del diálogo. El film se estructura desde una serie de escenas en las que la palabra adquiere un protagonismo absoluto y una estrecha relación con el tema central del conflicto: la dificultad para hablar del monarca inglés. El paralelismo trazado a partir de la tramay el punto que se elige para desarrollarla resulta ser el más atractivo, y seguramente el de mayor peligro para no caer en la morosidad narrativa. Una película de diálogo en donde el problema que aqueja al protagonista resulta ser la utilización de las palabras es lo más atractivo dentro de la construcción del relato cinematográfico.

    Actoralmente todo el peso cae en ambos personajes, tanto Colin Firth como Geoffrey Rush salen airosos de sus caracterizaciones, evitando caer en la burda imitación y construyendo a dos hombres opuestos entre sí pero que en algún punto se conectan y esa conexión se da a través de las palabras. Helena Bonham Carter como la esposa y futura reina nos brinda una interpretación con mucho menos peso dramático pero fundamental en la resolución del conflicto, aunque por momentos parece haberse escapado de una película de Tim Burton, por cierto, su esposo en la vida real.

    El Discurso del Rey es una de esas películas que le va a gustar a la mayor parte del público, que va a ganar unos cuantos Oscar, que va a convocar una multitud de espectadores, que va a gustar a cierto sector de la crítica clásica y exasperar a los más snobs. Podríamos definirla como una película condescendiente con todos los sectores y que por lo tanto evita jugar con algunos aspectos que la cinematografía de hoy se permite. Un poco más de riesgo no le hubiera sentado nada mal aunque valga la redundancia, a pesar de eso, no está nada mal.
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  • Hacerme feriante
    Hacerme feriante
    EscribiendoCine
    Todo por 2 pesos

    La Salada es el mercado de lo trucho más famoso de Argentina. En el predio ubicado en Lomas de Zamora se pueden encontrar desde DVDs de películas clonadas o grabadas del cine hasta ropa de las más diversas y extravagantes marcas nacionales e importadas, claro está, falsificada. Hacerme feriante (2010) se introduce en este submundo, compuesto de objetos y personas, para ofrecernos un tour por su “flora” y su “fauna”.

    Julián D’Angiolillo bosqueja con una cámara y el recurso de la observación una de las ferias más conocidas por la venta de productos adulterados. El anclaje del film no está puesto en la feria en sí misma sino en los feriantes y las autoridades gubernamentales, reflejando un entramado complejo en donde todos son víctimas y victimarios.

    Dos visiones contrapuestas son las que nos ofrece Hacerme feriante. La primera muestra como se realiza la falsificación de los productos, desde ropa de marca hasta DVDs y CDs, mientras que en la segunda se articula toda la organización que hay por detrás de la feria para que opere como tal. Un sistema regente organizado de manera impecable que se asemeja al de una mega empresa.

    Uno de los logros de esta ópera prima es la de no utilizar una voz narradora ni la típica entrevista frente a cámara. Para resolverlo, el joven realizador, utiliza el formato coral entrelazando las historias que sólo observa. El único protagonista será el “ojo” de la cámara que actúa delineando las diferentes posturas, tanto en un sector como en el de su opuesto. Sin tomar posición ni juzgar, será el espectador quien dicte el veredicto final.

    Hay un mundo de productos iguales pero la vez diferentes en La Salada. Un mundo que Julián D’Angiolillo nos muestra a través de una cámara voyeur que desentrama su funcionamiento. Modus operandi que hace que ese pequeño pedazo de tierra tome un valor de tal magnitud que rompa con los límites que separan lo legal de la ilegalidad.
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  • Morir como un hombre
    Morir como un hombre
    EscribiendoCine
    La vida y todo lo demás

    El realizador portugués João Pedro Rodrigues , que ha dado películas claves para la historia del cine contemporáneo como O Fantasma (2000) y Odete (2005), nos muestra la cruda realidad de la decadencia de un travesti en su último y más visceral opus cinematográfico. Morir como un hombre (Morrer como um homem, 2009) es una suerte de fábula urbana protagonizada por seres extremadamente radicales, pero que en nada difieren de la realidad.

    Tonia (Extraordinario trabajo de Fernando Santos) es un travesti mayor que espera la operación de cambio de sexo. Durante toda su vida se ha mantenido gracias a un espectáculo de café concert que ella misma ha montado y que el paso del tiempo lo volvió tan decadente y obsoleto como ella misma. Su vida transcurre entre shows y la vida hogareña con Rosario, un novio más joven adicto a las drogas, un hijo homofóbico y una pequeña perra. Así es la vida de Tonia, una vida como la de todos y la de ninguno.

    Morir como un hombre alcanza el equilibrio justo cuando se contrapone el conflicto con la forma que Rodrigues elige para llevarlo a escena. Imágenes plagadas de un extraño romanticismo –la escena de la canción en el bosque es uno de los momentos más abstractos y bellos que ha dado el cine en mucho tiempo- para representar la tragedia en la vida de estos seres marginales. Tragedia que no es propia de la marginalidad sino de la propia naturaleza humana y es ahí donde el film toma un valor único.

    Ser travesti no es fácil pero tampoco lo es ser hombre o mujer. No es fácil ser padre y no es fácil ser hijo. No es fácil vivir como tampoco lo es vivir. Todos estos tópicos João Pedro Rodrigues los exterioriza en situaciones que por momentos podrían rondar lo absurdo y banal, pero gracias a su maestría y la utilización de planos fijos, colores saturados y una banda sonoro exacta no llega a esa etapa

    Habrá quienes comparen la película con Almodóvar, de hecho hay elementos para relacionarlo: el travestismo, las drogas, las citas cinéfilas o el padre travesti tal como sucedía en Todo sobre mi madre (1999) pero que resultan comparaciones vacías o sólo temáticas ya que el cine de Rodrigues difiere en su todo.

    Morir como un hombre está lleno de imágenes que trasgreden lo políticamente correcto y el realizador juega con ello. No como efecto sino como lo que es, lo real. Un cuerpo desnudo, un homofóbico teniendo sexo con otro hombre, un adicto inyectándose, imágenes fijas, muchas veces lejanas, obscuras, fuera del campo visual pero que ponen de manifiesto una realidad, ni distinta ni igual, sólo real.

    Muy pocas veces uno tiene acceso a este tipo de estrenos tan únicos y radicales que revalidan ese amor por el cine que se creía perdido. Morir como un hombre es una de los grandes estrenos del un año que acaba de comenzar y que por ahora no nos ha dado grandes sorpresas.

    Nota: Por la belleza de sus imágenes es recomendable verla en cine, aunque lamentablemente sólo se estrena en DVD.
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  • Sudor frío
    Sudor frío
    EscribiendoCine
    Sangre, sudor y lágrimas

    Quienes desde hace algunos años venimos siguiendo el trabajo de la productora Paura Flics celebramos que por fin uno de sus trabajos haya sido apoyado por la industria y consiga estrenar en salas comerciales. Sudor frío (2010) sigue la línea estética y narrativa que los viene caracterizando desde sus inicios pero con una notaria mejoría en la visualidad del producto final, logrando un resultado que mantiene todos los cánones establecidos por el género de terror.

    Un joven (Facundo Espinosa) busca con la ayuda de una amiga (Marina Glezer) a su novia (Camila Velasco) que “supuestamente” lo ha dejado para irse con otro muchacho que conoció vía chat. Dicha pista los lleva a una vieja casona en la que viven dos simpáticos pero maquiavélicos viejitos que en su pasado pertenecieron a la Triple A.

    Adrián García Bogliano (Masacre esta noche, 2009) construye un film de terror propiamente dicho, y nunca mejor usada esta palabra para hablar de un género que a pesar de hacer furor en el mundo entero en Argentina muy pocos productores se han animado a explotarlo comercialmente, salvo excepciones como Visitante de invierno (Sergio Esquenazi, 2008). Con todos los elementos que este requiere se induce al espectador a una serie de emociones temerosas para someterlo a un nivel de ansiedad incontenible que le provocará inquietud, pánico y sobresalto. Síntomas a los que toda película que se precie ser de terror debería inducir.

    Sudor frío mantiene las premisas marcadas anteriormente ero permitiéndose jugar con ciertos hechos y elementos que remiten a cultura popular argentina. El punto de partida del conflicto está relacionado personajes vinculados a la Triple A y la extraña desaparición de 25 cajas de dinamita. Sociológicamente se muestra como estos individuos que fueron participes en un momento histórico siguen actuando desde las sombras de la misma forma que lo hacían treinta años atrás, sin ningún tipo de condena moral y judicial.

    Uno de los puntos más altos de Sudor frío es el tratamiento sonoro, no sólo en lo que se refiere a la mezcla de sonido y al plano en que lo ubican, sino a la utilización de la música que actúa como un protagonista más de la historia. La composición musical -de Facundo Espinosa- logra exacerbar el pánico en los momentos cruciales pero sin abusar de éste para manipular al espectador hacia los carriles buscados.

    Desde lo visual el montaje fragmentado y veloz se permite jugar con la sangre, las vísceras y los cuerpos desnudos de las víctimas remarcando lo inverosímil de lo que estamos viendo. Diálogos, que en muchos casos rozan el absurdo –las escenas de celos cuando están a punto de morir- y situaciones bizarras que a pesar de lo gore no descuidan el humor, permiten jugar con los géneros para abrir un abanico de sensaciones que en el cine no deberían faltar y que el género de terror le permite abiertamente.

    Con Sudor Frío Paura Flics llegó a las ligas mayores sin perder la identidad que supo mantener y mejorar a lo largo de los años. Hoy estrenan su primera película comercial que lograron gracias al esfuerzo conseguido con sangre, sudor y lágrimas. Siin perder ese estado ingenuo de honestidad e inocencia con la que concibieron allá por el año 2004 la magistral Habitaciones para turistas, nos ofrecen una magistral clase del mejor terror hecho en Argentina. Un logro para festejar y disfrutar.
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  • El ayuno
    El ayuno
    EscribiendoCine
    Siete mujeres y ningún varón

    La primera película en soledad del multifacético (director-músico-actor) Dennis Smith (Roud Muvi, 2009) lo pone en el centro de la escena cinematográfica indie argentina. Comedia melodramática femenina es el mejor rótulo que le cabe a El ayuno (2010), un retrato sobre el género focalizado en el controversial universo familiar, en donde el rol masculino brilla por su ausencia.

    Siete mujeres relacionadas por lazos de parentesco –salvo el caso de la mucama- se verán obligadas a pasar un día de sus vidas mientras esperan a la madre-suegra- abuela a la que hace algunos años no ven. Durante esa convivencia, cada una de las integrantes de ese núcleo, sacarán a la luz sus propias miserias humanas, que no son otras que las mismas que están guardadas en lo más profundo del seno de cada familia y claro está, de cada mujer.

    Smith ya había demostrado cierta inquietud por el género femenino y la representación de la ausencia masculina en la experimental Roud Muvi -codirigida junto a Alejandro Welsh-, aunque ahora el tema es desarrollado en toda su magnitud. A partir de ésta búsqueda construye un relato coral desarrollando cada personaje con una profundidad sintáctica digna de destacar. En algo más de 70 minutos logra que el espectador conozca a cada uno de los integrantes de ese clan a la perfección, gracias a la información necesaria que se va proveyendo a medida que el relato transcurre, sin excesos y con una precisión milimétrica.

    El ayuno tiene una característica fundamental que es la de haber sido realizado de manera totalmente independiente y ese es un logro que hay que destacar. Más allá de la técnica, que a pesar de los escasos recursos está más que lograda, el gran acierto es el desarrollo narrativo y el casting de actrices capaces de lograr una naturalidad actoral despojada, ausente en el cine actual. La diversidad de climas y los cambios bruscos de estados entre una escena y otra , sin caer en el estereotipo ni el cliché, es producto de la clara formación teatral del realizador.

    Resulta casi imposible no asociar el universo coral femenino que el film nos muestra a películas de directores que también han tratado el tema como Pedro Almodóvar (Mujeres al borde un ataque de nervios, 1988) o François Ozon (8 Femme, 2002), por citar algunos vagos ejemplos, pero que son sólo coincidencias temáticas, ya que Dennis Smith se desprende de ese karma para lograr un film radicalmente opuesto desde la concesión estética y el desarrollo dramático.

    A pesar de haber costado algo más de diez mil pesos y de haber sido rodada en sólo 80 horas, El ayuno es una comedia compacta que muestra el universo femenino con la ironía y la desfachatez con la que sólo un hombre que las conoce como nadie puede hacerlo, evitando caer en el lugar común y con una economía de recursos como muy pocas veces el cine argentino mostró.

    Siguiendo la tradición teatral, el film se proyecta los días domingos a las 20.30 hs en El camarín de las musas (Mario Bravo 960-Capital Federal).
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  • De amor y otras adicciones
    ¿Comedia sexual para una noche de verano?

    De amor y otras adicciones (Love and Other Drugs, 2010), la nueva película del realizador Edward Zwick (Desafío, Diamante de sangre, Valor bajo fuego) podría catalogarse como una comedia, pero que se corre del eje cuando vira hacia la profundidad y la moralina, descontextualizando el conflicto inicial. Lo que empieza siendo pasatista y banal se convertirá en un fallido dramón sobre el Mal de Parkinson.

    El film ambientado a mediados de la década del 90 nos presenta a Jamie Randall (Jake Gyllenhaal), un visitador médico al que le cuesta comprometerse con el sexo opuesto. Mujeriego y ambicioso sus únicas metas parecieran ser el sexo y el dinero. Anne Hathaway es Maggie, una bella mujer a la que le diagnosticaron Parkinson precoz y a la que también le cuesta comprometerse con los hombres, buscando sólo relaciones ocasionales. Ambos se encontrarán y obviamente lo que empieza siendo sexual se convertirá en amor. En el medio de la historia el surgimiento del Viagra, la guerra farmacéutica y la lucha de una mujer con Mal de Parkinson. Extraña mezcla, ¿no?

    Claramente el film se desdobla en dos partes. Durante la primera mitad será la comedia y el sexo quienes dominen la historia por completo. Ambos actores hacen uso y abuso de sus cuerpos bien dotados para aparecer desnudos en cámara casi como si se tratara de un bock de venta sexual. Sin justificativos alguno las escenas de cama se apoderarán de esta parte de la trama en donde se apelara al gag fácil y trivial para conquistar al espectador.

    A pesar de todo lo enumerado, los problemas reales de la película no son las escenas de sexo reiteradas, los desnudos innecesarios y los chistes tontos, sino el brusco giro que se produce cuando el Mal de Parkinson pasa a ser casi el protagonista excluyente. Es ahí cuando lo que hasta el momento era una simple comedia de verano apela al recurso moralizador redimiendo a los personajes de sus banalidades superfluas para volverlos seres comprometidos, no sólo con ellos mismos sino con el mundo que los rodea.

    Basado en el best seller Hard Sell: The Evolution of a Viagra Salesman, del autor Jamie Reidy De amor y otras adicciones se nutre de dos actores consagrados, jóvenes y sensuales para atraer público en base a una campaña promocional basada en lo sexual, pero que a pesar de su cometido termina naufragando por no querer pecar de superficial y adentrarse en la profundidad de una historia que dentro del contexto que se la presenta queda fuera de lugar. Un fiasco que además aburre.
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  • Sidra
    Sidra
    EscribiendoCine
    El sabor de las manzanas

    Cuando parecía que la estética cinematográfica había agotado sus formas y que en narrativa ya estaba todo dicho llega al cine Sidra (2002), ópera prima de Diego Recalde que si bien sigue ciertos lineamientos ya visto en La Jetée (Chris Marker, 1962) provoca un quiebre dentro del cine argentino, riéndose de sí mismo para narrar una historia tarantinesca.

    Jaime viaja en colectivo cuando aparece una mujer pidiendo dinero que aduce ser portadora del virus del HIV, Mariela, la mujer en cuestión, tuvo sexo con él. Por otro lado Diego, amigo de Jaime presenta un guión a un concurso del Instituto de Cine para filmar la primera película pornográfica apta para todo público. Nicolás y Patricio también presentan un proyecto al mismo concurso y casualmente uno de ellos también tuvo sexo casual con la misma mujer. Historias de cine, sexo y personajes urbanos se entrecruzarán en una película coral en donde las imágenes no tendrán movimiento.

    Entre casualidades y causalidades se irá tejiendo una de las tramas más disparatadas y a la vez más realistas que nos ha brindado el cine en mucho tiempo, recurriendo a la utilización de un humor corrosivo para ejercer la crítica al sistema cinematográfico y su vez reírse de los propios miedos humanos.

    Recalde nos ofrece una película erigida a partir de fotografías y sólo algunas imágenes en movimiento. Desde esta construcción se pone en crisis la teoría de que el cine es arte en movimiento, ya que producto de de un montaje ágil y de la utilización de diálogos como si los personajes tuvieran movimiento se logra una sensación totalmente contraria a la de quietud y es ahí en donde se produce el quiebre estético y narrativo.

    Otro de los logros de esta producción que se filmó con sólo $700, es llevar a la comedia una situación dramática, sin caer en el grotesco. Resulta casi imposible pensar en una expresión artística que se ría del HIV con el desparpajo y la acidez con la que lo hace Sidra, quitándole solemnidad a la enfermedad para tratarla con la misma naturalidad que a un simple resfrío.

    La utilización del humor negro, los guiños al cine y los constantes homenajes (Tarantino, Almodóvar, Wim Wenders) hablan de las influencias o gustos de Recalde, un director que trabaja cada plano, cada escena, cada secuencia de manera casi artesanal pero con una visión del cine que no muchos directores de hoy poseen. El montaje en paralelo de dos escenas con músicas diferentes es un recurso muy pocas veces explotado en la actualidad.

    Sidra es una obra única que habla de todo lo que no es políticamente correcto y que se ríe de sí misma. En cierto punto se la podría comparar con UPA! Una película argentina (Santiago Giralt, Camila Toker, Hildegunn Waerness y Tamae Garateguy, 2008) por la irreverencia y el desparpajo pata tratar el dramatismo, pero sólo por eso. Sidra es tan personal y única como el sabor de las manzanas utilizadas para su fermentación, logrando un sabor diferente.
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  • El vuelco del cangrejo
    El vuelco del cangrejo
    EscribiendoCine
    La otra Colombia

    Luego de su extosa carrera internacional y ser estrenada en la última edición del BAFICI, Fundación Proa presenta los sábados de enero y febero, el film del realizador colombiano Oscar Ruiz Navia, El vuelco del cangrejo (2009).

    La ópera prima de Oscar Ruiz Navia retrata a través de un estilo personal y único una historia acerca de personajes desamparados dentro de una Colombia olvidada. Seres oprimidos que deberán luchar contra los que quieren avanzar en post del desarrollo. Cómo único testigo Daniel, un hombre que busca huir de sí mismo y que se verá envuelto –sin proponérselo-en una relación al borde de la pedofilia.

    El vuelco del cangrejo es un film atípico para lo que el cine colombiano propone de manera habitual. Con una estética visual que, al igual que Los viajes del viento (Ciro Guerra, 2009), se asemeja más al Nuevo Cine Argentino que al vértigo y el formato televisivo característico del país y un minimalismo narrativo apoyado por una construcción sonora que mezcla la crudeza del ambiente con reggaetón, el film termina por encuadrarse dentro de un sinfín de géneros inclasificables.

    Filmada en escenarios naturales de La Barra (Colombia), se convierte visualmente en un film aparte gracias al excelente trabajo fotográfico que logra lo que muy pocas veces en cine puede darse: Que lo natural traspase la pantalla sin importar lo bello de lo feo. El novel director no tiene ninguna duda sobre en qué lugar poner la cámara y de mostrar lo justo y necesario, para que sea el espectador el que a través de los elementos que posee vaya articulando la historia.

    Con El vuelco del cangrejo se revalida que el cine latino está pasando por uno de los mejores momentos de los últimos años y que gracias a una renovación en la camada de directores está surgiendo un nuevo cine.
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  • Criada
    Criada
    EscribiendoCine
    La flor más bella

    Hay directores que poseen una sensibilidad especial para narrar historias de personajes olvidados, tal es el caso del cordobés Matías Herrera Córdoba y su premiada Criada (2010), film que trasciende más allá de su minimalismo gracias a la poética con la que fue concebido.

    Hortensia es una mujer mapuche que ha pasado casi tres cuartas partes de su vida sirviendo a una familia. Lejos de sus afectos, ella ha construido un mundo que pareciera caerle a la perfección. La cámara de Herrera Córdoba se entromete en ese universo y lo ofrece a quien quiera conocerlo.

    Criada se plantea como un documental de observación donde no se juzga ni se indica el camino a seguir. A través de poco más de una hora vemos a este personaje que bien podría pasar desapercibido en cualquier ámbito, pero que aquí está visible y protagonizando una historia, que no es más que la suya propia.

    Diálogos casuales e improvisados se funden con imágenes del quehacer diario que nos muestran cómo es la vida de esta mujer, que a medida que trasciende el tiempo se nos vuelve más cercana, contraponiéndose a la distancia generada al comienzo.

    Uno de los aciertos de Criada es la no utilización de los recursos clásicos del género documental, como la entrevista frente a cámara, y cómo a pesar de esto se va conociendo al personaje. Sus sentimientos, sus afectos, el pasado y el futuro de Hortensia quedan claramente reflejados a medida que el metraje avanza con la sola observación de lo que las imágenes nos muestran.

    Matías Herrera Córdoba expone en su ópera prima cómo se pueden hacer documentales diferentes, reflejando la realidad cotidiana de seres invisibles para convertirlos en héroes de sus propias historias y que el mundo los admire.
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  • Buen día, día
    Buen día, día
    EscribiendoCine
    Reconstruyendo al mito

    Así como Luca (Rodrigo Espina, 2007) reflejaba a través de material inédito la vida del líder de Sumo, Luca Prodan; Buen día día (2009) hace lo propio con la del creador de Los abuelos de la nada, Miguel Abuelo. El film no sólo muestra la historia del hombre que cambió al rock sino también la evolución musical y en parte la historia de nuestro país.

    El documental de Sergio Costantino y Eduardo Pinto se construye a partir de diferentes fragmentos compuestos de imágenes y audios de archivo tomando como hilo conductor al hijo de Miguel Abuelo (Gato Azul) quien sirve como nexo para articular un relato que recorre casi veinticinco años de la vida de uno de los más grandes poetas y músicos que ha dado la Argentina.

    Para armar el rompecabezas que fue la vida de Miguel Abuelo, los realizadores se nutren de imágenes, fotografías, canciones y audios con la voz del propio protagonista, en su mayoría inéditos para el gran público y los confrontan con testimonios de aquellas personas que tuvieron algún vínculo con él. Así vemos desfilar de manera cronológica a Luis Alberto Spinetta, Cachorro López, Andrés Calamaro, Daniel Melingo, Miguel Rosso, Juan Alberto Badía y un sinfín más. Tanto las imágenes como las anécdotas y vivencias que cada uno de los entrevistados son utilizados como si fueran diferentes pistas de una investigación detectivesca que desembocaran en el retrato definitivo de quien hoy a 23 años de su muerte es considerado uno de los mayores influyentes en el rock nacional.

    Cinematográficamente el binomio de directores decidió utilizar diferentes elementos que lo separan del simple formato televisivo. El más valioso es el haber elegido narrar la historia como si se tratase de una investigación en donde todos los involucrados van dando testimonio y así ayudar al hijo a armar el retrato de su padre. Hipótesis que se resuelve sobre el final cuando con todas las fotos que fue recolectando termina de armar, metafóricamente, el rompecabezas que le permite entender su propia historia.

    Buen día día es un documento valioso no sólo por mostrar una faceta, tal vez para muchos, desconocida de Miguel Abuelo sino por la forma que se eligió para llevarlo a cabo y porque además sirve para acercarnos a los casi 25 años más gloriosos que vivió el rock nacional. Para quienes disfrutaron de la música de Miguel y para aquellos que no lo conocieron pero quieren empezar a conocerlo.
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  • Música para astronautas
    Pantallas Intervenidas

    Música para Astronautas (2008) resulta ser una experiencia difícil de describir. Tal vez, como lo dice su realizador Ernesto Baca, sea un viaje. Un viaje indescriptible hacia un cine experimental. Un cine que sólo puede ser apreciado a través de los sentidos, sin pensarlo, sin buscar explicaciones lógicas. Un cine de choque en dónde las imágenes y los sonidos se funden para generar la contemplación de un acto extraordinario.

    Ernesto Baca ya había manifestado en Cabeza de palo (2002) y Samoa (2005) cierta inquietud por un cine carente de sentido narrativo provisto de una representación pictórica conformada de imágenes desordenadas y sonidos abstractos. En Música para Astronautas va más allá de todo lo previsible y la presenta con una multiproyección (8 proyecciones a la vez en formato Súper 8) y música en vivo.

    Sinfonía industrial, Nro.2 y Música para Astronautas son los tres episodios que componen el film o al menos es una forma de dividirlo. No hay linealidad. No se cuenta una historia propiamente dicha. Aunque si hay un hilo conductor que, en este caso, está representado por las vivencias y la búsqueda introspectiva de dos de los personajes que componen este opus. El resto puede ser trasladado a la violencia generada por los humanos, las imágenes o simplementea la nada.

    Baca utiliza un registro narrativo que puede asociarse con un laberinto sin salida en donde todo se cruza y nada se resuelve. Un rompecabezas al que le faltan piezas, un collage de imágenes y sonidos. O simplemente un sueño, confuso, inconcluso, inexplicable, de esos de los que se puede despertar en cualquier instante y dejar un efecto tan amargo pero placentero.

    Todo eso es Música para Astronautas. Un cine que no se puede explicar pero que al finalizar deja la sensación de haber pasado por una de esas experiencias que uno quiere volver a repetir. Sin saber lo que pasó, sin lógica alguna. Pero, así y todo, queremos volver a repetir. Una forma diferente de hacer cine, ni mejor ni peor, simplemente diferente.
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  • Los santos sucios
    Los santos sucios
    EscribiendoCine
    El apocalípsis según Luis Ortega

    La tercera película del prolífico y siempre complejo realizador Luis Ortega (Caja negra, 2002) nos sumerge en un mundo apocalíptico que puede ser asociado a films como Niños del hombre (Children of Men, 2006) o La carretera (The Road, 2009) pero que dista de todo tipo de comparación por la forma en que decide llevar adelante un relato oscuro, sin ningún tipo de concesiones, fiel al estilo que lo caracteriza.

    La trama nos sitúa en una ciudad que quedó en ruinas producto de una guerra. La ciudad está devastada y sólo queda un grupo de sobrevivientes para los que la única salida es el río. Cada uno deberá enfrentarse a sus propios miedos si quiere salir airoso de ese apocalípsis que no es otro que el infierno más profundo que habita en cada ser humano.

    Los santos sucios (2009) puede y debe ser analizada tanto desde lo estético como desde lo narrativo. Estéticamente el film roza casi la perfección cinematográfica. Ortega ya había demostrado en su anterior film Monobloc (2004) una inquieta y atractiva búsqueda personal para lograr un cine que lo identificara desde la primera escena y sin duda que lo logró. Resulta imposible no asociar cada toma con su nombre. La cámara funciona como el ojo de un pintor capaz de encontrar y poner belleza aún dónde no la hay. Guillermo Nieto realiza un impecable trabajo fotográfico, desde lo visual el film recrea lo apocalíptico de la historia de manera contundente. Si tomamos cualquier plano aislado y lo analizamos independientemente del conjunto nos llevará a la misma conclusión: el miedo al fin.

    Compuesto en su mayoría por planos fijos, con muy pocos movimientos de cámara y la construcción de un espacio cerrado y claustrofóbico, Los santos sucios brinda una sensación devastadora, llegando a transmitir la misma desesperación que sufren los personajes en el espectador. Dicha desazón puede jugar tanto a favor como en contra, ya que desde lo narrativo hay una búsqueda permanente hacia lo introspectivo, que por momentos puede resultar desconcertante. La introspección que propone el film tiene que ver con los miedos internos de cada uno y como esos miedos nos pueden llevar a situaciones límites, a las que Ortega refleja de un modo ambiguo para que cada uno saque sus propias conclusiones.

    Desde la interpretativo hay un desafío extra que es el de trabajar con un guión realizado por los propios actores. Alejandro Urdapilleta, Emir Seguel y el propio Ortega experimentan con un texto al que ellos mismos le dieron forma y con el que seguramente improvisaron en gran parte. Se nota que cada escena funciona independiente de la siguiente, sin ningún tipo de cohesión lógica como si se tratará de un trabajo experimental pero que en el todo, como si fuera un rompecabezas, terminarán encajando.

    Los santos sucios es una película visualmente bella y narrativamente compleja, dejando en claro que Luis Ortega ha sabido forjarse de una carrera y un nombre con sólo tres películas en su haber que hablan de un estilo personal, fácil de descubrir y para muchos imposible de describir. Aunque con un talento dificil de omitir.
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  • Los bastardos
    Los bastardos
    EscribiendoCine
    Estado de ira

    Dos años pasaron desde que Los bastardos (2008), segunda película del mexicano Amat Escalante (Sangre, 2005), ganara la Competencia Latinoamericana del 23 Festival Internacional de Cine de Mar del Plata cuyo premio era el estreno comercial en los cines argentinos. Joya inconmensurable del nuevo cine mexicano, plantea el tema de la violencia y la exclusión desde una óptica ambigua en el que los unos y los otros serán tan culpables como inocentes.

    Jesús (Jesus Moises Rodriguez) y Fausto (Rubén Sosa) son dos inmigrantes ilegales en la ciudad de Los Ángeles, trabajan de jornaleros y el dinero les alcanza cada vez menos. La historia transcurre en apenas un día de sus vidas. Día que marcará un antes y un después. Día en el que la marginalidad a la que los somete el sistema hará despertar el estado de ira reprimido en el interior de cada uno de ellos.

    Escalantenos ofrece un relato para nada contemplativo. Desde la primera escena sabemos que lo que vamos a ver será una historia sin concesiones hacia el espectador. Un plano fijo de una ruta y dos personajes caminando hacia la cámara durante unos cuantos minutos confluyen en un separador rojo sangre con el título del film y una música estridente que nos adentra en un relato cinematográfico que carece de escrúpulos. De ahí en más la historia se dividirá en dos episodios. El primero reflejará la desesperación por conseguir el dinero para el día mientras sufren un maltrato permanente. En el segundo tramo del film se nos mostrará como esa situación los lleva a cometer un hecho del que no habrá vuelta atrás y que está intimamente ligado con la violencia social.

    Los bastardos plantea un tema candente para los mexicanos como lo es la inmigración ilegal en busca de un mejor trabajo, pero sin caer en la banalización que muchas veces muestran los films de directores como Alejandro González Iñárritu (Babel, 2006). La forma casi despiadada de narrar los hechos en una historia donde pareciera no suceder mucho es uno de los logros más interesantes del film.

    A través de planos secuencias que ponen en una situación incómoda al espectador, encuadres que parecieran forzados pero que en el contexto encuentran la lógica adecuada, diálogos escasos pero necesarios y planos estáticos que a la vez perturban, construye con muy pocos recursos una película sofisticada desde lo visual y shockeante (en el mejor sentido de la palabra) desde lo narrativo. Una de las escenas finales, que por razones obvias no develaremos, da cuenta de esta conclusión.

    El cine mexicano que llega a estas latitudes es casi inexistente, salvo contadas excepciones, las distribuidoras se animan a estrenar películas habladas en español. Este es un caso excepcional y merece todo el apoyo del público. No sólo por el hecho de que se estrene una película latina, sino también porque es un hallazgo cinematográfico de visión obligatoria que generará fanatismos y odios adversos pero que no pasará inadvertida. Imperdible.
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  • Uritorco
    Uritorco
    EscribiendoCine
    Drogas y Extraterrestres: Una combinación ambigua

    Homero Cirelli (Porno, 2006; Berlín, 2004) irrumpió en el circuito cinematográfico con piezas que hablaban de una búsqueda estética y narrativa diferente a lo que el mercado venía mostrando, ya sea desde las formas del Nuevo Cine Argentino (NCA) como las convencionalidades del cine más comercial. En Uritorco (2010) da muestra de ello logrando un film complejo más allá de lo banal que puede resultar desde una lectura simplista.

    Dos venezolanos y una argentina se dirigen a una fiesta electrónica en la cima del cerro Uritorco, pero uno de ellos desaparecerá en el camino. Entre drogas de diseño y extraños seres el film jugará constantemente con la ambigüedad de que sí lo que estamos viendo es real o sólo pasa por la cabeza de los personajes.

    Uritorco utiliza una estructura que tiene muchos puntos en común con el cine documental pero que en ningún momento pone en duda que lo que estamos viendo es una ficción. Una imagen sucia producida por una cámara en movimientos, encuadres desprolijos y cierta improvisación actoral logran darle al film una impronta que podría asemejarse a películas como El proyecto Blair Witch (The Blair Witch Project, 1999) o Actividad Paranormal (Paranormal Activity, 2007) pero sólo en la forma, ya que narrativamente profundiza más allá de lo que podría ser caratulado de simplista.

    Dos temáticas diferentes, pero que en algún punto se entrelazan, es lo que Homero Cirelli propone como eje de la historia. Drogas y vida extraterrestre. Con este punto de partida resulta casi imposible no armar un debate y sobre todo con la ambigüedad con la que juega constantemente la película. ¿Todo es producto de las drogas o los hechos que se nos presentan son reales? Una pregunta que puede o no tener una respuesta concreta. Quedará en cada uno tratar de responderla.

    Al igual que en su anteriores trabajos Homero Cirelli logra un film personal que aquellos que siguen su obra sabrán reconocer como uno lo hace con los directores que dejan una huella. A pesar de los errores y defectos que se le pueden encontrar Uritorco es fiel al estilo de un director que sabe diferenciarse de la manada y que apuesta a un cine no convencional.
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  • El perseguidor
    El perseguidor
    EscribiendoCine
    Alguien te está mirando

    La primera película de ficción del argentino Víctor Cruz co- escrita junto a su esposa Sandra Gugliotta (Las vidas posibles, 2007), toma diferentes elementos cinematográficos para construir un film potente tanto en su estructura narrativa como en su construcción estética. El perseguidor (2009) se erige desde la complicidad generada con el espectador que es obligado a ejercer un rol activo durante toda la trama.

    Gustavo y Lola son los protagonistas de esta historia, dos brillantes actuaciones de Marita Ballesteros y Alejo Mango. Gustavo es un médico neurocirujano y oculta la muerte por mala praxis de un paciente al que se le inyectó suero fisiológico en lugar de sangre. Ella mantiene un romance con un hombre mucho menor del que nada se sabe. Entre mentiras e hipocresías ellos conforman una típica familia de clase media alta argentina. En un viaje al delta sucederá un hecho que los hará sacar a la luz sus peores instintos.

    Cruz toma elementos de autores como Haneke (Funny Games, 1997) o Pablo Fendrik (El asaltante, 2007) y películas como El proyecto Blair Witch (1999) para narrar una historia de intrigas y suspenso, cuya mayor virtud está dada a partir de la negación de información hacia el espectador que no recibe ningún tipo de dato adicional del que tienen los mismos personajes. Este punto lo convierte en un film atípico, logrando que el público sea tan participe de la película como los mismos protagonistas, generando un estado de tensión que remite a lo mejor del género.

    Desde el comienzo sabemos que el film es un flashback - indicio que se nos brinda en el momento que vemos rebobinar toda la cinta en segundos- y que la visión de los hechos estará dada por las imágenes de la misma película. De esa manera se recurre a un montaje fragmentado, confuso, en el que muchas veces la cohesión no existe pero que servirá como parte de una pesquisa para que tanto el espectador como los protagonistas puedan reconstruir la historia. Así cada uno sacará sus propias conclusiones, que pueden ser totalmente opuestas entre todos los asistentes a una misma función. Esto agregado le brinda a El perseguidor el plus de generar un debate posterior y poner duda en si lo que uno creía era una realidad o una falsa percepción.

    Un punto importante del film es el trabajo del plano sonoro, un detalle no menos importante, ya que así como las imágenes mantienen una estética sucia que remite al documental, el sonido también mantiene esta línea. Muchas veces veremos que las voces están en un segundo plano, justificación que se da ya que la cámara de quien filma está en un punto alejado haciendo difícil tomar las voces y generando aún más suspenso ante la incertidumbre de no entender los diálogos o sonar confusos, algo lógico si hablamos de verisimilitud. Otro acierto es el de la no utilización de una banda musical para intensificar las imágenes.

    El perseguidor no es un film que se digiere fácilmente y eso puede provocar cierta empatía, con un espectador acostumbrado a un cine en donde todo pareciera ser hecho para evitar pensar. Este no es el caso y claramente se necesita de un espectador activo para que ejerza un rol casi detectivesco ante una historia que así lo propone. Un cine diferente, riesgoso, atractivo que rompe con las estructuras del cine argentino convencional. Una película donde el protagonista es uno.
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  • Historias breves VI
    Historias breves VI
    EscribiendoCine
    Cine del futuro

    Prosiguiendo con la línea trazada por sus antecesoras, Historias Breves VI (2010) presenta un compendio de nueve cortometrajes de jóvenes cineastas que prometen en un futuro no muy lejano estar en la cúspide del cine argentino. Mónica Lairana, Lucas Schiaroli e Ignacio Chaneton son sólo alguno de los nombres que pronto sonarán con fuerza.

    Historias Breves (1995) se inició hace 15 años y dio nombres como los de Lucrecia Martel, Adrián Caetano, Ulises Rosell, Bruno Stagnaro, Santiago Loza, Daniel Bustamante, Diego Sabanés, Jorge Gaggero y Daniel Burman, entre otros realizadores. Además, en muchos casos adquirieron notoriedad construyendo una carrera como cortometrajistas, como Pablo Pérez (Te llevo en la sangre, Sin sabor) o Lautaro Núñez de Arco (Más que el mundo)

    Historia Breves VI presenta nueve historias. A diferencia de las propuestas anteriores, donde el nivel era bastante desparejo, aquí tiene una homogeneidad y una consistencia uniforme, más allá de que algunos se destaquen por encima de otros.

    Lo que más llama la atención es la diversidad de géneros y estilos narrativos y estéticos utilizado. En 5 velitas de Paula Romero Levit y Michelina Oviedo se juega con el humor negro y la ironía planteado a partir de un hecho desesperado. Con diálogos concisos, actuaciones que viran entre el absurdo y el naturalismo, y una cámara intrépida logran un relato clásico con ribetes modernos.

    Por el contrario, Árbol, del cordobés Lucas Schiaroli, recurre a una historia minimalista, sin diálogos y con el único apoyo de una banda de sonido ampulosa que sirve para intensificar el relato que se cuenta sólo con imágenes alcanzando una estética visual despojada pero con un magistral trabajo de la luz. Siguiendo esta línea narrativa se encuentra Coral de Ignacio Chaneton. Ambos cortometrajes trabajan la desesperación humana ante un hecho fortuito y cómo dicho estado no los hace sucumbir sino todo lo contrario. Tanto Árbol como Coral se resignifican sobre el final adquiriendo una puesta visual intensa gracias a un riguroso trabajo de arte.

    Los teleféricos de Federico Actis recurre a un estilo narrativo que con algo del de Mariano Llinás en sus largometrajes Historias extraordinarias (2008) y Balnearios (2002), y la estética de Gustavo Taretto en Medianeras (2004), pero que en cierta medida logra desprenderse de las semejanzas. Sin alcanzar un estilo propio, Actis toma lo mejor de estos dos cineastas y los vuelca en un corto visualmente atractivo a pesar de las semejanzas.

    El sueño sueco de Gustavo Riet Sapriza nos introduce en el cine de género y las temporalidades narrativas para contar una historia de suspenso, mientras que Araña de Sihuen Vizcaíno reconstruye en tono épico una historia de amor, mentiras y verdades con una interesante reconstrucción de época y sin descuidar la comedia. La última de Cristian Cartier nos ofrece una historia de paranoias y obsesiones desarrolladas a partir de la relación de un hombre con la última gallina que le queda con vida.

    En Rosa (Selección Oficial Cannes 2010) Mónica Lairana nos adentra en el universo femenino y la exploración sexual de una mujer mayor. Con una cámara que actúa de manera introspectiva funcionando como cómplice de las vivencias de Rosa, Lairana convierte en bello lo que podría haber sido burdo y grosero. Esa misma línea sigue Alicia de Tamara Viñes, aunque narrado desde la antítesis de Rosa. Mientras que Rosa se hace foco en lo visual y lo añejo en Alicia se juega con lo joven y lo narrativo. A pesar de contar la historia desde diferentes estilos la exploración interna de ambos personajes es la misma y no es casualidad que mientras uno sirve como inicio el otro servirá como final de la película.

    Historias Breves VI presenta una serie de trabajos que gustarán más o menos entre los espectadores que se animen a participar de esta experiencia reparadora, pero lo que no se puede negar es que se vislumbra un futuro prometedor para estos nueve realizadores que empezaron a dar sus primeros pasos en el cine argentino y por ende para el cine propiamente dicho.
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  • Viaje sentimental
    Viaje sentimental
    EscribiendoCine
    Imágenes Paganas

    Los domingos de diciembre a las 17.00 hs malba.cine presenta el último trabajo de Verónica Chen (Vagón fumador, Agua). El mismo está construido a partir de un collage de fotografías e imágenes que la propia directora tomó durante los viajes que realizó en el periodo comprendido entre 1998-2008 y que conforman una especie de autobiografía cinematográfica

    Trabajo experimentales el que propone Viaje Sentimental (2010) cuyo eje es un compendio de fotografías de diferentes ciudades y lugares del mundo pero que no remiten a un mero diario de viaje sino más bien a un estado personal, funcionando como la excusa perfecta para narrar un tramo de la vida nómade de una cineasta que supo conseguir un estilo tan propio como universal en su corta pero no por eso improvisada carrera.

    Verónica Chen trabaja desde dos planos diferentes y que rara vez encuentran una cohesión lineal. El plano visual compuesto por fotografías enlazadas entre sí y sólo algunas imágenes en movimiento sobre los minutos finalesl, ambas son acompañadas por intertítulos que funcionan como un narrador omnipresente que va articulando la trama. El plano sonoro está compuesto por algunos ruidos ambientales o no, que en muchas ocasiones nada tienen que ver con las imágenes o resulta imposible asociar y un soundtrack de temas musicales que además de tener un significado personal le otorgan movimiento a la esteticidad visual amenizando la quietud de las imágenes.

    Roma, París, China, Rotterdam, Ámsterdam, Pinamar, son solo espacios que la directora utiliza visualmente como hilo conductor para adentrarnos en su propia historia. La muerte, al amor, el éxito, el fracaso, la pérdida y el olvido son temas e inquietudes que la atravesaron en ese lapsus de tiempo y que las imágenes sirven como excusa perfecta para permitir exteriorizar los sentimientos que la aquejaban.

    En los pocos más de 60 minutos que dura el film Chen nos conduce por diferentes partes del planeta sin ningún tipo de conexión ni linealidad narrativa lo que convierte a Viaje Sentimental en el más puro y subjetivo de los ensayos fílmicos. Una experiencia tan personal como catártica que pone al espectador como receptor de las vivencias de una artista capaz de convertir en bello lo efímero y banal de un mundo en donde cada vez resulta más difícil encontrar belleza. Anímese a realizar este viaje sentimental.
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  • Burma VJ
    Burma VJ
    EscribiendoCine
    Noticias desde Birmania

    Burma VJ (2008) es un film de denuncia, una forma de mostrar al mundo el valor de treinta reporteros que desde la clandestinidad tomaron imágenes de lo que sucedía dentro de Birmania, un país azotado por una dictadura, y como a través de diferentes mecanismos lograron sacarlas del país para lograr que el mundo se hiciera eco de lo que allí estaba sucediendo. Anders Østergaard toma este material y lo transforma en un documental insoslayable tanto por su valor testimonial como cinematográfico.

    Joshua, es un periodista de 27 años que lidera a un grupo de reporteros encargados de tomar imágenes de lo que sucede en Birmania y rebatir al mundo el verdadero sentido de la dictadura militar que gobierna al país. Ante la prohibición que rige en el mismo negando la entrada de la prensa internacional y la censura ejercida sobre los medios locales, ellos se han transformado en los portavoces de un país que había caído en el olvido y que gracias a su labor volvió a ser parte de la agenda de los medios masivos de comunicación.

    Anders Østergaard nos presenta un film construido a través de imágenes que fueron tomadas desde la clandestinidad pero que revelan una realidad. A partir de ese material construye un documental pero con formato de un trhiller con los diferentes acontecimientos que van sucediendo en el país. Lo atractivo es la forma en que decide narrarlo apelando al suspenso ante una resolución final desconocida.

    Desde cierto ángulo Burma VJ se asemeja por su estructura a Trelew (2004) de Mariana Arruti y a Tarnation (2003) de Jonathan Caouette por su construcción, pero también uno puede encontrar relaciones con ficciones como El último Rey de Escocia (The Last King of Scotland, 2006) o realidades como las que sucedían en Argentina durante la última dictadura militar.

    Burma VJ es una film valioso no sólo por lo que cuenta sino por el modo que eligió contarlo, innovando desde la estética de la realidad sin caer en el típico formato periodístico.
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  • 4 3 2 Uno
    4 3 2 Uno
    EscribiendoCine
    Ensayo para un despedida

    El nuevo trabajo experimental de Mercedes Farriols (Olga, Victoria Olga, 2006) se articula como ensayo cinematográfico, carente de una narrativa formal y con una interesante búsqueda estética que cobra valor a través de los sentidos.

    En 4 3 2 UNo (2010) cuatro mujeres sentadas frente al mar realizan un duelo. Duelo que cada una ejerce de manera diferente y que el film divide en episodios. La muerte como principio y final es lo que Farriols expone desde una propuesta alternativa.

    Con escasos diálogos y una construcción visual cuidada desde todos los ámbitos plásticos, la directora nos ofrece una extraña visión sobre la muerte. Visión presentada desde los que quedan y como cada uno a su manera exterioriza la pérdida.

    Pese a la ausencia de palabras, muchas veces utilizadas en forma de prosa, el plano sonoro es de una vital importancia en el desarrollo de la historia. Con una música incidental que actúa como una protagonista más y un especial cuidado en el sonido ambiente, el film presenta una extraña forma de poesía visual en donde uno se olvida del valor de la palabra ya que las imágenes cobran vida por cuenta propia.

    4 3 2 UNO no es un film convencional, como ya expusimos anteriormente remite más a un ensayo visual en donde se conjugan las diferentes ramas artísticas que a una mera y simple película. Sólo hay que dejarse transportar por los sentidos y meterse dentro del juego que se nos propone. Si se deja llevar participará una experiencia cinematográfica diferente, sino absténgase.
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  • Las hermanas L.
    Las hermanas L.
    EscribiendoCine
    Sexo, mentiras y todos al palo

    Comedia de tono sexual, en la cual es más lo que se insinúa que lo que se muestra, es la propuesta del cuarteto de directores conformado por Santiago Giralt (Upa! Una película argentina, 2007; Toda la gente sola, 2008), Eva Bär, Alejandro Montiel y Diego Schipani (ambos directores de 8 semanas, 2008), que con un tono irreverente y desprejuiciado ofrecen una mirada moderna sobre las relaciones de pareja, basada en una relectura de Un tranvía llamado deseo (A Streetcar named Desire).

    Las hermanas L (2007) son Eva y Sofía Legrand, dos hermanas cuya relación no es lo que podría decirse de lo mejor. El regreso imprevisto y sin previo aviso de una de ellas hará que el conflicto que parecía adormecido por la distancia despierte nuevamente y los viejos rencores se mezclen con los nuevos, provocando, de una vez por todas, el estallido anunciado. Tal vez, esa la forma para que encuentren soluciones, no sólo a sus relaciones familiares sino también personales.

    Resulta imposible no asociar Las hermanas L (Originalmente el título era Las hermanas Legrand pero por problemas con la señora de los almuerzos tuvo que ser suprimido a sólo una L) con el cine de la primera época de Pedro Almodóvar, sobre todo a películas tan referenciales como Laberinto de Pasiones (1982), Pepi, Lucy, Bon y otras chicas del montón (1980) y Mujeres al borde de un ataque de nervios (1988), en donde la desfachatez, lo inverosímil y el grotesco parecían dominar una historia menor pero que tomaba protagonismo por la forma en que se la trataba cinematográficamente. En Las hermanas L sucede algo similar, historias llevadas al extremo en las que hay una marcada sobreactuación en los personajes para así lograr el efecto deseado junto a una puesta en escena con reminiscencias retro pop.

    Confesamente hay una relectura en el guión del clásico de la literatura contemporánea Un tranvía llamado deseo, pero que logra despegarse gracias al personal estilo que tuvieron los guionistas para narrar cada una de las historias. Queda claro que hay puntos de contacto pero sólo son puntos que sirven para a su vez desarrollar varias subtramas. La visión que nos proponen es la de qué pasa con esos personajes por fuera de lo que la obra de Tenessee Williams muestra, que ocurre con estos cuando no están en escena. Claro está que tratados de manera muy propia y subjetiva. La analogía entablada entre Eva y Sofía Legrand con Blanche y Stella DuBois es más que elocuente.

    Uno de los grandes logros del film es el de crear un ambiente erótico permanente sin que explícitamente se muestre demasiado. A través de diálogos, insinuaciones, fueras de campo o planos precisos en el que la cámara se ubica en el ángulo correcto, el film logra una serie de climas que mantienen al espectador en un estado de ebullición hormonal cuando en realidad sólo hay dos escenas de semidesnudos que no difieren en nada a que puede verse por la TV a la hora de la siesta.

    Silvina Acosta y Florencia Braier, como las hermanas Legrand, construyen dos personajes distintos a lo que uno podía llegar a esperar. Tal vez la mayor ventaja es la frescura de ser dos caras casi nuevas para el cine argentino, si bien ambas ya habían tenido participaciones en películas anteriores este es el primer protagónico que les cae. Protagónico del que salen airosas y las pone en un lugar de privilegio. Seguramente a partir de esta cinta empecemos a leer más seguidos sus nombres en futuras producciones. Junto a ellas Esteban Meloni y Elías Viñoles, dos jóvenes actores que cada día se consolidan más y que con pequeños pasos han logrado construir una carrera fuera del ámbito televisivo que los vio nacer. El elenco lo completan Soledad Silveyra, en su regreso al cine después de más de diez años de ausencia interpretando a una fotofóbica, Daniel Fanego, Iván de Pineda y Willy Lemos que sorprende en un pequeño papel como la madre de las hermanas Legrand que nos retrae al teatro under de los años 80, en un claro homenaje a una época que marcó la cultura nacional.

    Las hermanas L es la comedia ideal para esta época del año, en donde el calor agobia por fuera y las hormonas estallan por dentro. Una película tan irrespetuosa como provocadora, un cine argentino como nunca antes se vio y que hay que ver.
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  • Un buen día
    Un buen día
    EscribiendoCine
    Una mal día (para ver esta película)

    No habían transcurrido más de cinco minutos del inicio de Un Buen Día (2010) y ya nuestras mentes presagiaban que podíamos estar frente a un caos cinematográfico. La esperanza de que sólo haya sido un presagio y todo se resignificara al transcurrir el tiempo se diluía a medida que los minutos pasaban y nada de lo que veíamos se podía justificar desde ningún punto de vista. Aunque nos duela el alma no se puede omitir decir que estamos frente a la peor película argentina del año.

    Manuel (Aníbal Silveyra) está radicado en los EE.UU desde la crisis económica que azotó la Argentina en el año 2000, su sueño es terminar el guión que está escribiendo para poder convertirlo en una película, mientras tanto trabaja de pintor. Fabiana (Lucila Solá) es una chica argentina que estudia, o mejor dicho estudiaba abogacía allá. Ambos son argentinos, ambos viven en EE.UU y a ambos los une el azar en una cafetería. A partir de ese momento transcurrirá casi en tiempo real una historia telenovelesca con una vuelta de tuerca que remite al cine fantástico.

    El film que escribió Enrique Torres –reconocido autor de teleteatros- y que dirigió el octogenario Nicolás Del Boca es, como decirlo sin resultar agresivo, una especie de pantomima cinematográfica que para colmo de males peca de pretensioso. En principio carece de dirección actoral, sino es casi imposible entender por qué los actores recitan el texto como si este hubiera sido escrito en prosa. Siempre el mismo tono, siempre la sobreactuación, nunca un matiz, nunca nada. Actuaciones que no dicen nada frente a diálogos banales en donde predominan las frases más estereotipadas y cursis del cine argentino.

    Claramente el film remite –y es casi una obviedad- al díptico de Richard Linklater Antes del Amanecer/Antes del Atardecer (Before Sunrise, 1995/Before Sunset, 2004) Sólo dos personajes caminando por la ciudad filmados en tiempo real y con una cámara -en este caso se usaron dos- que los va siguiendo. La diferencia radica que Linklater sabía cómo crear climas, armar situaciones de tensión y generar intriga. En Un Buen Día todo es tan inverosímil que se termina cayendo en el ridículo. Es imposible rescatar un momento sin que cause risa y vergüenza ajena.

    Las aspiraciones pretensiosas con las que el film se nutre, sobre todo en la vuelta de tuerca final, no hace más que confirmar la teoría de que estamos frente a la peor película argentina del año y tal vez una de las diez peores de la historia del cine argentino. Aunque esto duela es así.
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  • Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 1
    La magia se acabó

    La primera parte de la última entrega de la saga de Harry Potter, basada en el último libro de la escritora JK Rowling, es en su contexto una pieza fallida dentro del universo onírico que plantea la historia. Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (Parte 1) (Harry Potter and the Deathly Hallows, 2010) resulta agobiantemente insoportable ante una inconsistente estructura narrativa plagada de fallas y vericuetos que no hacen más que alargar, de manera innecesaria, un final anunciado.

    La historia continúa y lo cierto es que Harry y sus amigos ya están bastantes crecidos y con las hormonas en ebullición. Como siempre deberán luchar contra los malos que cada vez vienen más malos. En el medio surgirán todos los tipos problemas que tienen los adolescentes de cualquier parte del mundo sin importar la magia. Amores, rechazos, besos y caricias, histeria y hasta una onírica escena de sexo tiñen a Harry Potter de algunos otras temáticas que sirven para entretener a aquellos niños que se iniciaron en el mundo “pottiearno” cuando recién comenzaban a dar sus pasos en la literatura universal y hoy son tan adolescentes como los propios Daniel Radcliffe o Emma Watson.

    David Yates nos ofrece una versión bastante deslucida y con grandes baches narrativos. Queda claro que la necesidad de los productores de estirar el final para convertirlo en no una sino dos películas le jugó completamente en contra haciendo, que más allá de la fantasía que la historia propone, un producto final bastante desparejo, plagado de escenas recurrentes, diálogos banales y escenas injustificadas. Como ejemplo de esto vale citar la única escena y totalmente fuera de toda lógica en la que aparece Matthew Lewis. Recordemos que el actor que cobró cierto protagonismo en la versión antecesora y que interpreta a Neville Longbottom fue la figura elegida para la campaña promocional en países como Argentina y Chile cuando su aparición en esta película solo es de no más de cinco segundos.

    El anteúltimo capitulo cinematográfico de Harry Potter se tiñe de un aire sexual implícito que, si bien no es mucho lo que se hace, los productores aprovecharon para explotar la juventud y la fama de Radcliffe, luego de su polémico desnudo en la obra teatral Equus, poniéndolo en cueros en más de una escena y hasta en un desnudo total –aunque fuera entre humo- junto a Emma Watson en una alucinatoria escena que nada tiene que ver con la realidad. Para que no queden dudas Harry Potter no tiene sexo con esa especie de confusa amiga - novia, sino que sólo pasa por la imaginación.

    Visualmente override= es un film sugestivo, ya sea desde el efectismo estético como desde su construcción tempo-espacial. Yates nos conduce por los diferentes espacios y épocas históricas de una manera simple y sin demasiadas explicaciones, algo que el espectador agradece ya que artísticamente le brinda a la trama un dejo de belleza y narrativamente sirve para cubrir los baches que gracias a las elipsis pasan, en muchas ocasiones, bastantes desapercibidos.

    Harry Potter y las Reliquias de la Muerte (Parte 1) es más de lo mismo pero peor. Una historia larga y aburrida que se podría haber contado en mucho menos tiempo y en una sola versión. Pero como a los productores sólo les importa recaudar y a los fans que la historia prosiga hasta la eternidad, la historia continuará. Así que esperamos no tener sorpresas y que por fin en julio de 2011 se dé por concluida una saga que con el tiempo fue siendo cada vez más peyorativa. Pero la verdad que eso a quién le importa si los fans de Harry Potter van a ir a verla igual.
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  • La cantante de tango
    La cantante de tango
    EscribiendoCine
    Una mujer partida en dos

    La cantante de tango (2009) es la tercera película del argentino radicado en Bélgica Daniel Martínez Vignatti (La marea, 2007), reconocido por ser el director de fotografía del mexicano Carlos Reygadas. Su nuevo film, estrenado en el Festival de Locarno, es una extraña mezcla de cine europeo con nostalgia porteña que actúa como una exploración hacia los sentidos pero sin alejarse de los sentimientos.

    Helena es una cantante de tango abandonada por una pareja de la que pareciera no poder desprenderse. El cordón umbilical que la ata a su antiguo amor no quiere cortarse y el desagarro que le provoca el abandono lo transmite a través del tango. Helena no puede o no quiere olvidar para recomenzar y ese proceso es el que el film nos cuenta. La historia de un olvido plasmado en canción.

    Articulada en dos tiempos cinematográficos, La cantante de tango es un ida y vuelta continuo hacia el pasado y el presente. Viaje que no sólo está determinado por el tiempo sino también por el espacio, Buenos Aires y Europa; el idioma porteño y francés; la música y las palabras que van a marcar a una mujer despechada que huye del espacio físico para olvidar y aún así no puede lograrlo.

    Martínez Viganatti trabaja la fotografía de un modo tan particular y único que lo que transmite a través de la pantalla es el estado más puro y sentimental por el que atraviesa cada uno de los personajes involucrados en la trama. Una historia de un desamor que deberá cicatrizar para dar a luz un nuevo amor. Y eso es lo que las imágenes reflejan, no hacen falta palabras para expresar los sentimientos pareciera ser la premisa del film. Condición que cumple a rajatablas y que en ningún momento se corre del eje.

    Decir que esta película no es un tanguera, más allá de que si se canten tangos y de cada uno de los estados por los que atraviesa el personaje de Helena, una extraordinaria composición de Eugenia Ramírez Mori, asi lo reflejen, sería una injusticia. No es un film tanguero si uno busca un relato clásico, lineal, anodino, burgués. Pero el tango no es eso, el tango es pasión, desgarro, abandono, sufrimiento, y todo lo tiene La cantante de tango y mucho más.

    Por momentos uno siente la presencia de un cine diferente, un cine europeo pero con la nostalgia del arrabal, de la milonga, de lo nuestro. Un film que transmite todos estados más allá de la pantalla y que provocará los mismos amores y desamores por los que atraviesa la protagonista. Un film que se ama o se odia.
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  • Ocio
    Ocio
    EscribiendoCine
    Los tiempos muertos (o de cómo filmar la abulia)

    Ocio (2010) sigue el abúlico estilo narrativo de los anteriores films de Juan Villegas (Sábado, Los suicidas), aunque este no sea un trabajo en solitario sino que está codirigido junto al periodista Alejandro Lingenti. A pesar de la interesante construcción de los personajes, la versión cinematográfica del libro homónimo de Fabián Casas deja más dudas que certezas.

    En Ocio se sigue la pasiva vida de un muchacho (Nahuel Viale) tras la muerte de su madre y como éste hecho aleatorio va a ir provocando rupturas en su ámbito familiar, motivo que servirá para afianzar los lazos entre sus supuestos amigos.

    El relato cinematográfico se cimienta a partir de una historia común en la que van a suceder un sinfín de hechos, pero mostrados a través de tiempos muertos en los que pareciera que nada aconteciera. Todo esto se suma a una serie de situaciones no resueltas con claridad que apelan de manera errática a la ambigüedad interpretativa por parte del espectador, dejando varios cabos sin resolver dentro de la propia historia.

    Actoralmente todo el peso está puesto en Nahuel Viale (Glue, Antes, La Sangre Brota) que una vez más demuestra que es uno de los actores de la nueva camada con un futuro interesante y al que ya le llegó la hora del reconocimiento. Su trabajo demuestra, una vez más, que su sola presencia puede ser determinante para salvar una película insalvable y otorgarle algún mérito.

    Más allá de una notable forma para presentarnos personajes creíbles y bien determinados, y de la creación de climas en dónde a pesar de no suceder nada se logra tensión, Ocio nos presenta más de lo mismo. Un cine en dónde la abulia de los personajes se termina apoderando de la propia historia, haciendo que se termine por naufragar en un mar vacío de palabras y de bonitas imágenes.
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  • Boca de fresa
    Boca de fresa
    EscribiendoCine
    Una película sin rumbo

    Boca de fresa (2010) desde su primera escena sugiere que podemos llegar a estar frente a una gran película. Un cine diferente, narrativo, rítmico, ese cine de extraños personajes que rozan lo kitsch, lo retro, la comedia moderna con nuevos códigos. Lástima que todo eso haya sido sólo una apreciación que se diluyó apenas cinco minutos después de los títulos iniciales, cuando nos dimos cuenta que la película necesitaba una brújula para llegar a destino y que aún así nunca encontraría el camino.

    Oscar (Rodrigo de la Serna) es un mediocre productor discográfico que trabaja junto a su tío (Roberto Carnaghi), un decadente fabricante de estrellas que supo conseguir éxitos en épocas pasadas y que hoy sobrevive gracias a la caza de nuevos talentos. Un día escuchan un tema por la radio que es un viejo hit de los 70 remixado y que se ha convertido en éxito mundial. Con esta premisa comienza una road movie cuya meta es hallar a quién fuera en un pasado autor de un tema musical que hoy no para de sonar y del que no se tiene ninguna noticia. Claro está que todo es por el vil metal o alguien pensó lo contrario.

    Jorge Zima plantea un film al que no se sabe muy bien como seguir. ¿Comedia clase B? Esa hubiera sido una buena opción pero ni siquiera se le acerca. El principal desacierto del film es el de nunca encontrar el tono para contar la historia. Lo que empieza como un homenaje a películas como La discoteca del amor (Adolfo Aristarain, 1980) perderá el rumbo y se convertirá en una especia de drama como virajes a la comedia rosa, el thriller, el melodrama y como si fuera poco todo en clave de absurdo pero con mensaje moralista y redentorio.

    Si Boca de fresa no naufraga al zarpar es gracias a un elenco que hace lo que puede para salir airoso de un coctel de variados elementos sin ningún sabor. De más está hablar del histrionismo de Rodrigo de la Serna (Crónica de una fuga, 2006) y Erica Rivas (Por tu culpa, 2010), dos actores que ya demostraron - y esta es otra ocasión- de cómo se puede salvar una película gracias a su sola presencia. Resulta difícil imaginar que hubiera sucedido si el film no contará con ambas presencias. Ambos personajes deben luchar de manera constante en un mar de incoherencias y aún así logran salir airosos, convenciendo al espectador de sus actos indescifrables. Junto a ellos María Fiorentino y Roberto Carnaghi acompañan sin desentonar y hacen que la hora y media al menos se vuelva apacible y pasatista. Al resto del elenco mejor olvidarlo que recordarlo, al menos en este trabajo.

    En la búsqueda que el cine propone, hay quienes encuentran su rumbo y quiénes no. El caso de Boca de fresa es contradictorio, ya que desde lo actoral fue encontrado por el cuarteto protagónico pero perdido de manera contundente por un director que necesita una brújula para llegar a destino sin desbarrancarse en el árido camino de filmar una película.
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  • Agora
    Agora
    EscribiendoCine
    El pasado como responsable del presente

    La nueva y postergada película del español Alejandro Amenábar (Mar adentro, 2004) no es un film fácil de digerir, al menos con una sola mirada. Ciencia, religión, amores y odios se unen en una historia épica de más de dos horas de duración con el claro y conciso objetivo de generar polémica.

    Agora (2009) cuenta la historia de una mujer, de una ciudad, de una civilización y de un planeta. El ágora es el planeta en el que todos tenemos que convivir y que Alejandro Amenábar intenta mostrar junto con la realidad humana en un contexto terrenal, mientras que la tierra se hallará en el contexto universal, es decir formando parte de un todo mucho más complejo.

    Mirar a los seres humanos como si fueran hormigas, y a la tierra como una pelota más que va flotando en un océano de estrellas, es la intención que el film plantea y que, el propio Alejandro Amenábar recalcó hasta el hartazgo. Para lograr ese objetivo se ha jugado con el cambio de la perspectiva de la historia, uno de los puntos más interesantes de un film narrativamente complejo, en el que más allá de poner en crisis las leyes que rigen la física y la religión, hay una minuciosa reconstrucción de época.

    Uno de los desaciertos de la trama es el de poseer un carácter demasiado academicista, algo que le juega en contra a la hora de brindarle ritmo narrativo y que puede llegar a "aburrir" al espectador, claro está, en caso de que éste no se deje llevar por los códigos propuestos de antemano.

    La historia propuesta por Agora es la de dar una lectura sobre el pasado, ver cómo era aquella época, y en muchos sentidos, mostrarnos una historia del pasado sobre lo que está pasando en el presente. El público mirará la película como si se tratará de un espejo y observará desde la distancia del tiempo y del espacio, descubriendo, sorprendentemente, que el mundo no ha cambiado tanto, al menos para bien.
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  • El bosque
    El bosque
    EscribiendoCine
    Tres personajes atrapados en la fantasía

    Mientras el cine de género triunfa en la taquilla del mundo entero, en Argentina todavía cuesta que encuentre su lugar, ya sea en difusión, distribución o exhibición. De factoría mayoritariamente independiente, numerosos realizadores han transitado por este camino con mayor o menor suerte. En los últimos tiempos hubo ejemplos claros de que el cine de terror, gore y fantástico argentino funciona, y El bosque es un claro ejemplo de que hay directores que se arriesgan a no seguir a las convencionalidades impuestas y lograr así hacer un cine diferente.

    Con claras referencias a la leyenda del Minotauro y a la literatura borgeana, los realizadores se toman la licencia de adaptar la historia al mundo de hoy. En ella, tres personajes atrapados en un bosque se dejaran llevar por la tragedia de un destino marcado con antelación.

    Una cuidada y minuciosa construcción estética logran un film atractivo desde el plano visual pero justificado desde la narrativa. Cada plano, cuidado en su más mínimo detalle, tendrá un porqué dentro de la historia a la que se está refiriendo. A pesar del espacio reducido y de contar con sólo tres personajes, la cámara se abre de tal forma que lo chico parecerá grande y lo feo se convertirá en bello, sin por eso convertirse en un film abyecto.

    Temporalmente El bosque transcurre en fracciones de tiempo que hábilmente, los directores, lo dividieron utilizando separadores fundidos al negro, elemento que sirvió para marcar cada una de las pequeñas elipsis temporales que serán determinantes a la hora de subrayar los cambios en las personalidades de cada uno de los personajes implicados.

    Fantasía, leyenda o realidad El bosque juega con los géneros de la misma manera que manipula al espectador para llevarlo hacia el estado que propone, ya sea de tensión, zozobra o relax. Algo que en el cine argentino muy pocas se permite y que hacen de que un espectador pasivo se convierta en activo.

    Pablo Siciliano y Eugenio Lasserre construyen un film homogéneo tanto en contenido como forma y a su vez heterogéneo a los cánones al que éste nos tiene acostumbrados. Queda claro que es un mérito que debe ser tenido en cuenta a la hora de elegir qué película ver este o cualquier otro fin de semana de noviembre. Sólo se proyecta en el Arte Cinema de la Ciudad de Buenos Aires.
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  • El lince perdido
    El lince perdido
    EscribiendoCine
    Animación a la Española

    El cine de animación cada día ganas más adeptos en el mundo gracias al perfeccionamiento de la técnica y el gran nivel en la narrativa de films como Toy Story 3 (2010) o Mi villano favorito (Despicable me, 2010). Pero no todo es Hollywood y en el resto del mundo la animación también existe. El lince perdido (2008) es uno de esos claros ejemplos de cómo con buenas ideas y profesionalismo se puede hacer una buena película.

    La historia no presenta nada de nuevo ni extraordinario. Los animales se están extinguiendo y en un centro especializado intentan salvarlos llevando a cada una de las especies en peligro al lugar para cuidarlas y lograr que se reproduzcan. Pero un señor aparentemente malvado contrata a otro mucho más malvado para que las robe y se las llevé a su barco. Los animales, que corren otra vez serios peligros, deberán luchar para salvarse ellos y en cierta forma salvar al mundo de los malvados.

    Si de estructura narrativa hablamos, en El lince perdido no vamos a encontrar demasiadas sorpresas. La eterna lucha de los buenos y los malos entablada por animales y humanos con redención final, al menos en parte, y final abierto para una secuela serán el eje del conflicto. El mayor logro que presenta el film es el de servir como antítesis de Madagascar (2005), aquel extraño y exitoso film en el que querían hacernos creer que los animales eran felices en el zoológico mientras en su hábitat natural la pasaban mal. Al menos los autores de El lince perdido tomaron la precaución de que la historia cuente lo natural y no el artificio de una historia falsa e increíblemente cuestionable.

    La animación, de la que uno en estos días espera cada vez más, cumple con lo que promete y está correcta. Sin grandes pretensiones construye un mundo de fantasía pero cargado de realismo en dónde técnica y oficio se conjugan para mostrarnos un nivel de altísima calidad, que si bien difiere de lo que Hollywood nos presenta de manera habitual, logra una puesta personal rozando la perfección.

    El film dirigido por los españoles Manuel Sicilia y Raul Garcia y producido por Antonio Banderas aprueba el examen. Sin ser descollante ni sobresaliente cumple con lo que promete, entretener y no defraudar. ¿Se puede pedir algo más? Especial para nenes de todas la edades.
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  • Teatro Colon: Música Palabras Silencio
    Crónica de una restauracíon improvisada

    Extraño coctel de imágenes sin sentido acompañadas de imperdonables falencias técnicas es la propuesta del realizador argentino Bebe Kamin (Los chicos de la guerra, 1984) en el documental Teatro Colón, música, palabras, silencios (2010) que puede verse la sala Incaa Doc de Capital Federal.

    La idea original o al menos lo que decía la sinopsis en la gacetilla de prensa de la película, era la de reflejar un momento del periodo de restauración de uno de los máximos iconos de la arquitectura Argentina como lo es el Teatro Colón. De esta manera el film centraría su trama en la convergencia de toda la fauna estable del teatro con los que vinieron de afuera para remodelar las obras. Premisa que en la película no queda del todo claro y hasta resulta confusa.

    Además de los serios problemas en la estructura narrativa, que hasta podrían parecer adrede para denotar cierto modernismo cool enmarcado dentro de la nueva era del documental argentino, Teatro Colón, música, palabras, silencios presenta graves problemas formales desde lo técnico que exponen cierta precariedad y hasta desidia a la hora de cuidar algunos detalles como resultan ser la desprolija construcción de los encuadres, la fotografía distorsionada que en nada favorece a sus protagonistas y un montaje que por momentos suena a improvisado y carente de coherencia.

    Mezclando testimonios de restauradores con imágenes de alguna función de gala con muy poco sentido de la estética y la narración, Teatro Colón… no es más que un fallido documental acerca de un momento histórico que se hubiera merecido un mejor tratamiento artístico.
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  • Lengua materna
    Lengua materna
    EscribiendoCine
    ¡Socorro! Tengo una hija lesbiana

    Liliana Paolinelli sorprendió hace un par de años con una ópera prima que pasó de manera inadvertida en la cartelera argentina. Por sus propios ojos (2008) nos presentaba desde un estilo narrativo diferente, en el que se mezclaba la ficción y el documental, la extraña relación entre una estudiante y un convicto. En su segunda película, la realizadora, sigue interesada en el tema de los vínculos aunque de una manera mucho más clásica y menos innovadora.

    Ruth de 40 y pico lleva adelante una relación gay desde hace algunos años. Estela, la madre, piensa que su hija vive con una amiga y se entera de sopetón y sin previo aviso que la amiga no es la amiga y que en realidad es su pareja. A partir de esa situación la trama virara en la relación vincular entre estos dos seres y de cómo la madre intentará asimilar la situación actuando de la manera más normal posible, aunque para el resto suene raro.

    Paolinelli utiliza un estilo muy poco usado en el cine argentino como lo es la comedia clásica, con una historia que transita la linealidad y en donde todo el argumento gira en la relación madre e hija, más allá de algunas subtramas que sirven únicamente para matizar un guión, por momentos anacrónico, focalizado en dicha relación.

    Resulta casi imposible imaginar la película sin la antológica actuación de Claudia Lapacó como esa madre que ante el desborde de la situación camina sobre una pendiente que de caer la hará estrellarse contra el ridículo. Con tonos justos, sin desbordes y con una naturalidad que parecía olvidada en el cine de los últimos tiempos, la actriz de Eva & Lola (Sabrina Farji, 2009) es uno de los sostenes de una historia simple y sin demasiadas pretensiones. Junto a ella Virginia Innocenti, Mara Santucho, Claudia Cantero y Ana Katz aportan los condimentos extras que la película necesita, aunque sin ninguna sorpresa.

    Tras una ópera prima tan arriesgada, uno hubiera querido ver un poco más de osadía en Lengua Materna (2010), algo que rompa con el clasicismo y que por ahí resulte más vanguardista. Pero eso es lo que uno hubiera querido y no lo que en definitiva se ve. Así que como no se puede criticar lo que no está simplemente nos remitiremos a lo que vimos y lo que se ve es una historia honesta, contada de manera simple y con una interpretación memorable de Claudia Lapacó. El resto fueron sólo las expectativas de ver algo diferente, aunque seguimos poniendo fichas en Liliana Paolinelli.
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  • Red social
    Red social
    EscribiendoCine
    Mucho más que una película sobre Facebook

    Red social (Social Networt, 2010) es un film complejo, a pesar de lo simplista que pueda resultar para muchos. Sus múltiples y posibles lecturas indican que estamos ante uno de los mejores relatos cinematográficos que ha dado la industria en mucho tiempo y que Facebook fue sólo la excusa para realizar una gran película.

    A priori la historia es la ya conocida por todos. Un geniecillo estudiante y un amigo “capitalista”, ambos alumnos de la afamada Universidad de Harvard, crean una red social interna que más tarde se convertiría en uno de los sitios virtuales más cotizados del mundo. Pero más allá de esta idea, lo interesante del film de Fincher está puesto en el cómo y el porqué del surgimiento de Facebook y de cómo este sirve como un espejo de las necesidades de cada uno de sus mentores.

    Red social es un film demasiado abarcativo para desarrollar en sólo algunos párrafos, y como ya lo dijimos, sus lecturas resultan ser múltiples. Sin duda lo que más llama la atención es la forma en que David Fincher eligió contar una biopic que rompe con todos los elementos característicos de este tipo de films. El primero es desacartonar la historia y trasladar los personajes reales a la ficción con rasgos característicos que remiten a ciertas comedias adolescentes, para ello elige un estilo cercano a películas como Adventureland (2009, Greg Mottola) o Supercool (Superbad, 2007, Greg Mottola) que difieren en demasía de la típica y clásica biografía americana como la que se puede preciar en films de la talla de Ray (2004, Taylor Hackford), Nixón (Oliver Stone, 1995) o Una mente brillante (A Beautiful Mind, 2001, Ron Howard) El segundo elemento con el que Fincher logra una ruptura es mostrando a los protagonistas como personajes reales y no provocando una distancia por enaltecimiento a pesar de sus grandezas y miserias. En Red social la identificación con alguna faceta de los protagonistas será permanente, tanto en sus éxitos como fracasos.

    Basada en la novela de Ben Mezrich The Accidental Billionaires: the Founding of Facebook, a Tale of Sex, Money, Genious and Betrayal, la historia está narrada a partir de un flashback. Red social comienza cuando Facebook ya es un imperio y Mark Zuckerberg debe enfrentar dos demandas millonarias. Una de su socio por estafa y otra de quienes aseguran ser los verdaderos mentores de la idea. A partir de esa situación, el film seguirá un camino para nada lineal en el que se irán desarrollando los diferentes aspectos que llevaron a todas esas personas a terminar ahí. La ética, los códigos, la propiedad de las ideas, el reconocimiento, la creatividad, la vulnerabilidad y el por qué uno hace lo que hace son sólo algunos aspectos a los que Fincher nos va sometiendo como al descuido, mientras que en el trazo grueso del film vemos a un grupo de adolescentes que hacen todo esto para conseguir chicas, amigos o sólo un poco de atención.

    Fincher quién ya había expuesto en Zodíaco (Zodiac, 2007) su estilo personal para teñir situaciones dramáticas de un humor corrosivo, vuelve a demostrarlo con toques que ya son una marca registrada en él. La escena de quienes estudiaron en Harvard y la pregunta final logran convertir una de las escenas más estúpidas que el cine dio en una tesis sobre la frivolidad humana y como lo único importante es la fama mediática.

    El casting actoral resulta ser un atractivo extra a la hora de evaluar la película. Quienes son lindos y exitosos resultan ser en su conjunto los grandes perdedores de la historia y aquellos que tienen un fisic du rol que se puede llegar a asociarse a un nerd resultan ser quienes terminan llevándose la gloria, Aunque esa lectura pueda ser contradictoria según quien y como decida leerse. Jesse Eisenberg, Andrew Garfield y Justin Timberlake son una elección más que correcta a la hora de componer tres personajes sin caer en la burda imitación y el estereotipo a la que muchas veces nos presenta una biopic.

    ¿Por qué hacemos lo que hacemos? Resulta ser la gran pregunta a la que nos somete Red social, una película que va más allá de todo y que resulta imposible analizar en sólo unas líneas, sino presten atención en el plano final y como esa sola imagen da para realizar un ensayo sobre la soledad a pesar del éxito. Si no quiere quedarse fuera del sistema no puede perderse una de las mejores películas que el cine dio en mucho tiempo, sino de que va hablar con sus amigos virtuales. O acaso Facebook no es para eso.
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  • Pax Americana y la conquista militar del espacio
    La guerra de las galaxias

    Siguiendo con el mecanismo de El documental del mes, que consiste en estrenar en diferentes partes del mundo el mismo documental en el mismo mes, llega Pax Americana (2009) de Denis Delestrac. El mismo puede verse en Argentina desde el jueves 7 de Octubre en el Cine Club Mon Amor y el Foro de las artes (Vicente López). A partir del jueves 14 en el Cine El Cairo (Rosario) y desde el jueves 21 en el Cine Gaumont y el Malba (Buenos Aires).

    El documental de Denis Delestrac funciona como una tesis acerca de la militarización del espacio exterior y como los Estados Unidos se victimiza ante la dominación del mismo por su parte. A raíz de un ataque de China a un satélite se produce un debate en el que el gran país del norte se pone en el lugar del más débil para así seguir sometiendo al mundo entero haciéndonos creer cuan buenos son. Dicho debate perderá sentido y minutos más tardes nadie se acordará del ataque sino que las conjeturas serán otras.

    Pax Americana juega con la ambigüedad, tanto de unos como de otros. A través de imágenes de archivo, testimonios de especialistas y noticieros se va armando una discusión que no involucra no sólo a los protagonistas sino también al espectador, para así lograr que tome partido por un bando o por el otro y es ahí en donde radica el eje de la cuestión y lo interesante de la forma en que fue concebido.

    Delestrac, a través de un estilo dinámico, no por eso menor, nos permite adentrarnos en un tema que los grandes medios de comunicación se encargan de oculta muy a menudo y que sólo pueden llegar al público masivo a través de estas propuestas que se estrenan en lugares tan alternativos como las propuestas que presentan.
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  • Che, un hombre nuevo
    Che, un hombre nuevo
    EscribiendoCine
    Deconstruyendo al mito

    El nuevo documental de Tristán Bauer (Iluminados por el fuego, 2005) nos muestra, como su título lo indica de manera locuaz, un costado diferente de todo lo que se había visto hasta el momento del hombre que se convirtió en mito. A través de material inédito, al que se tuvo acceso exclusivamente para la realización, se deconstruye al mito para construir al hombre.

    Che. Un hombre nuevo (2010) es un compilado de textos, fotos, filmaciones caseras y audios que nos servirán para armar la vida de Ernesto Guevara a través de sus escasos 39 años de vida. Lo interesante es que el documental no se focaliza solamente en la etapa en que su vida alcanzó mayor protagonismo sino que lo hace a través de toda su historia tanto familiar como política, para así poder entender su modo de actuar y el porqué de sus decisiones extremas.

    A través de un montaje dinámico, sin llegar a ser vertiginoso, Bauer utiliza todos los recursos visuales y sonoros a los que pudo tener acceso de manera exclusiva y luego de una ardua investigación que demandó más de 12 años. De esta manera se va armando un retrato fílmico que transita tanto momentos personales y privados, como políticos, sociales y hasta privados del hombre que tras su muerte pasó a ser amado y adiado al unísono.

    Tristán Bauer construye el film tomando como hilo conductor los diferentes textos que el Che escribió a lo largo de su vida, como diarios personales, libros inconclusos, correspondencia familiar, con diferentes políticos y con militantes, para a través de estos elementos deconstruir al mito y acercarnos al hombre que con sus errores y aciertos se comprometió hasta sus entrañas con la causa por la que luchaba.

    Más allá de las ideas, se puede estar a favor o en contra, Che. Un hombre nuevo es un film valioso que nos permite acercarnos a un costado inédito de Ernesto Guevara, sin idealizarlo ni subestimarlo, simplemente mostrarlo como lo que fue…un hombre que la historia transformó en mito.

    Nota: El film se estrena conjuntamente en Argentina (16 salas) y Cuba (330 salas) cuando se cumplen 43 años de su muerte. En España el estreno se realizará una semana más tarde.
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  • Sin retorno
    Sin retorno
    EscribiendoCine
    ¿Usted que haría en la misma situación?

    Tal vez son demasiadas las expectativas puestas en Sin retorno (2010), ópera prima de Miguel Cohan. El film está producido por las mismas empresas responsables de El Secreto de sus Ojos (2009) y cuyo logro es aprovechado en el slogan publicitario. Dichas expectativas no decepcionan si uno busca una historia que en nada se le parezca a la taquillera película de Campanella. En síntesis, no vaya al cine con esa idea sino con la de ver un film de género, distinto, movilizador, que provocará en su interior un debate ético que tal vez nunca logre resolver.

    El disparador de la historia es un accidente automovilístico. Un ciclista, que está parado en medio de la calle, es atropellado por un automóvil dos veces seguidas. El primero sólo chocará la bicicleta, mientras que el segundo lo dejará sin vida. El conflicto, con el inocente preso y el culpable libre, se generará en el tiempo y como hará cada uno para canalizar lo complejo de la situación que los llevó a estar en ese lugar.

    Uno de los aciertos del film es el de no ahondar en cuestiones sociales que tienen que ver con el tránsito y como se maneja o la forma de actuar de la justicia argentina, afortunadamente el director se corre de este lugar y nos ofrece un film de género en el que el desencadenante del hecho es solo casual y servirá para ahondar en lo más profundo de la condición humana sacando lo peor o lo mejor de cada uno.

    En Sin retorno no hay culpables ni inocentes, todos tienen sus miserias y saldrán a la luz en el momento más indicado. Hay un inocente que paga por un crimen al que la cárcel lo convertirá en un ser lleno de odio y resentimiento. Hay un culpable que no puede vivir con la culpa. Hay un padre que busca justicia y que sólo quiere ver a alguien preso sin importarle nada más. Y por último hay una familia que esconde una verdad por protección. A partir de todas estas consignas, Cohan construye un thriller psicológico, de personajes profundos, en donde toda la artillería está puesta en el conflicto moral que no sólo deberán enfrentar cada uno de los involucrados sino también el espectador, y es ahí en donde radica la esencia de la historia.

    Para lograr los climas necesarios que un film de estas características necesita hay un elenco actoral que nos ofrece lo mejor de sí para hacer creíble la historia. Leonardo Sbaraglia y Martín Slipak nos brindan dos interpretaciones memorables, si bien sus personajes sólo se encontraran en un momento de la película, cada uno ofrece una serie de matices en la evolución de sus personajes que sobre el final pareciera que los actores no fueran los mismos del comienzo. Junto a ellos Luis Machín y Ana Celentano, acompañando en el tono justo que la trama necesita y en roles casi tan protagónicos como los del binomio Sbaraglia-Slipak. Federico Luppi, Arturo Goetz y la española Bárbara Goenaga completan el casting ideal para lograr que Sin retorno sea creíble.

    Articulando ficción y realidad, Miguel Cohan nos trae un film complejo, tal vez molesto y hasta perturbador, que juega mucho con los tiempos y como éste nos va cambiando, para hacernos avanzar o retroceder en las formas de visualizar las diferentes situaciones por las que el ser humano debe atravesar. Un film que pregunta por respuestas que tal vez nunca lleguemos a encontrar, pero que sin duda nos hará pensar en ellas.
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  • ¿Y tú quién eres?
    ¿Y tú quién eres?
    EscribiendoCine
    Una película sobre el Alzheimer

    Resulta difícil empezar a escribir sobre una película que refleja un tema como el Mal de Alzheimer cuando uno se entera que su director terminó padeciendo la misma enfermedad que decidió reflejar en su última película. A pesar de esta anécdota, que para muchos puede resultar intrascendente. ¿Y tú quién eres? (2007) cobra valor por ese único motivo, ya que cinematográficamente resulta casi imposible encontrarle un mínimo de sentido común.

    Un anciano de unos 80 años interpretado por Manuel Alexandre, aquel viejito que enamoraba a China Zorrilla en Elsa y Fred (Marcos Carnevale, 2005), es internado en una residencia geriátrica en donde se le diagnostica que sufre la enfermedad del Alzheimer. Su familia se va de vacaciones a San Sebastián y sólo queda su nieta que lo visita asiduamente hasta descubrir que su verdadera misión en esta vida es la de ser acompañante terapéutica de personas que sufren de este mal.

    Seguramente si esta película hubiera existido 30 años atrás la crítica hubiera sido otra, pero vista en vísperas del final del primer decanato del segundo milenio no se puede dejar de resaltar lo añejado de su forma como la de su estructura narrativa, solo comparable con una telenovela latinoamericana de muy baja calidad.

    Fundidos encadenados de imágenes que dan la sensación de que no había forma de cohesión alguna y que fueron usados como un salvavidas, diálogos que intentan ser profundos pero que increíblemente pecan de banales, actuaciones que pese a querer evitarlo caen en el estereotipo, sumado a cierta pretenciosidad recurrente y de la que no puede despegarse hacen de ¿Y tú quién eres? un film anacrónico pese a querer demostrar lo contrario y para peor de males resaltar cuan pretensioso intenta ser.

    Antonio Mercero (Planta 4ª, 2003) seguramente quiso despedirse del cine con una obra que reflejara una enfermedad, que tal vez sí o tal vez no, veía cercana. Lástima que no supo darle una vuelta de tuerca y no caer en la simple moralina que con mensaje incluido terminó sonando más a folletín barato que a otra cosa.

    Nota: Únicamente Sala Xacobeo (Villa del Parque - Bs. As. - Argentina)
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  • Flores de septiembre
    Flores de septiembre
    EscribiendoCine
    Primavera Rota

    No es casual que un 16 de septiembre, conocido en Argentina como La noche de los lápices, se estrene el documental Flores de septiembre (2003). Lo que sí puede resultar como parte de un juego azaroso es que dicho estreno se realice cuando los estudiantes han vuelto, luego de años de apatía política, a manifestarse en contra de un sistema que excluye a la educación de los planes del gobierno de la ciudad de Buenos Aires. Funcionando como homenaje a los estudiantes desaparecidos, el documental reivindica, en el momento adecuado, la lucha estudiantil más allá de sus causas y consecuencias.

    Los alumnos desaparecidos durante la última dictadura militar argentina en el Colegio Nacional Carlos Pellegrini es el eje del relato del documental del terceto conformado por Pablo Osores, Roberto Testa y Nicolás Wainszelbaum.

    A través de testimonios, de compañeros y familiares, se van reconstruyendo los diferentes periodos atravesados por una época que marcó a una generación que pagó con sangre la lucha por sus ideales, equivocados o no. Dividido en episodios, el documental deconstruye la historia argentina para construir las causas y efectos que llevaron a cada una de las partes a actuar de la manera en que lo hicieron.

    Un acierto del documental es el de no sólo buscar los testimonios de aquellos que lo vivieron de forma directa, sino que también se nutre de los aportes de ex alumnos que no tenían un compromiso político activo como también de quienes fueran el rector y vicerrector en aquel momento y que terminan dejando muchas dudas sobre sus formas de actuar.

    Utilizando un formato en el que predomina el entrevistado hablando a cámara, Flores de septiembre como también lo es La mirada invisible (Diego Lerman, 2010) tiene un mérito aparte que es el de contar una historia que para muchos jóvenes hoy puede ser desconocida y que puede ayudar a debatir sobre la pedagogía de la barbarie como parte del proceso educacional argentino.

    El accionar de las Fuerzas Armadas sobre la lucha y la politización en la rama estudiantil no sólo dejó secuelas irreparables sino que además produjo un daño colateral que llevó años subsanar. Gracias al accionar de un gobierno inoperante hoy vuelve a producirse, en otro contexto y con otras formas una nueva lucha. Seguramente, para muchos este paralelismo sea inadecuado, pero lo que queda en claro es que para bien o para mal la lucha sirvió y dejó un legado. A pesar de que algunos opinen lo contrario.
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  • Sofía, cumple 100 años
    La mujer centenaria

    Hernán Belón, quien ya había incursionado con El tango de mi vida (2009) en el documental de observación con tinte humorístico, irrumpe con una propuesta que para muchos puede sonar extraña pero que cobra fuerza a medida que la historia transcurre, filmar los meses anteriores al centenario de Sofía.

    Sofía es la capital de Bulgaria, Sofía es la Reina de España, Sofía es la Loren, la hija de Moria Casán, de Francis Ford Coppola y de Anibal Pachano, también es una película de Alejandro Doria con Dora Baret, una actriz y ex modelo de apellido Vergara, una RRPP de Argentina y alguna perra que algunos conocerán. Pero ninguna de estas Sofía es la que cumple cien años. Sofía es una mujer común que vivió un siglo de historia y que fue atravesada por buenos y malos momentos, resistiendo gracias al humor y al amor de los que la rodearon.

    Sofía, cumple 100 años (2009) se encuadra dentro del estilo documental que se dedica a observar ciertos momentos de un hecho sin llegar a involucrarse de manera directa en él. De esta forma, el realizador decide empezar a filmar el periodo que antecede al cumpleaños de la protagonista y así reconstruir parte de su vida, sin por eso recurrir a la típica narración formal o a la entrevista de quienes sólo van a hablar bien.

    Cada uno de los personajes que incursionarán en la escena serán quienes desde sus actos o los recuerdos nos vayan ofreciendo un bosquejo de quien fue esta mujer, testimonios que bien podrían ser utilizados como un nexo para contar la historia argentina. Hábilmente Belón no se corre del lugar prefijado y en lugar de convertirla en mártir o portavoz de la historia nacional la humaniza aún más de lo que pareciera a simple vista, tiñéndola de un halo humorístico como muy pocos se atreverían hacerlo, sin por eso caer en la burla o el ridículo.

    Esta forma de encarar el relato, el autor, ya la había utilizado en El tango de mi vida con un resultado más que satisfactorio, algo que ya parece ser marca registrada en él. Apelando al formato del reality show sigue a la protagonista como si fuera invisible, pero no mostrando su costado más mórbido sino el humano y reflexivo.

    Evitando caer en el lugar común, el típico video familiar o el solemne homenaje, Sofía, cumple 100 años es sólo la historia de una mujer que tiene la particularidad de cumplir cien años. Pero ese es un dato menor ya que la esencia del relato radica en la forma en que este fue concebido y como se plasmó en la pantalla, con humor e inteligencia.
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  • El Rati Horror Show
    El Rati Horror Show
    EscribiendoCine
    El paladín de la justicia

    Enrique Piñeyro (Fuerza Aérea S.A., 2006) nos ofrece un documental sobre la corrupción policial pero construido a partir de un estilo narrativo más cercano a un “show” que al típico formato periodístico. A pesar de la forma tan particular de encarar el tema no descuida el proceso de investigación del caso que se presenta, que se ve reflejado en la invención de pruebas que hizo la Policía Federal para deslindarse de un caso que la involucra de manera directa.

    A partir de un hecho sucedido en el barrio de Pompeya de la ciudad de Buenos Aires, en el que la policía siembra pruebas falsas para salir impune ante un caso en la que actuó incorrectamente y provocó la muerte de inocentes, Piñeyro reconstruirá la historia para sacar la verdad a la luz y que el caso vuelva a reabrirse. El film es un documental que toma partido y se juega por lo que considera lo correcto, juzgando y redimiendo a los involucrados. Ese resulta ser uno de los principales aciertos de este realizador consolidado como uno de los documentalistas más personales y con estilo propio de la Argentina.

    El Rati Horror Show (2010) puede analizarse desde dos lugares diferentes que en algún punto se conjugan: el cinematográfico y el espectáculo mediático. Por un lado, el realizador monta, cual showman, un gran entretenimiento partiendo de un caso particular y desgraciado para convertirlo en un filme de investigación, que gracias a una serie de recursos cinematográficos y de estilo narrativo se diferenciará del simple programa de televisión que se dedica a investigar o de la solemnidad de ciertos documentales. Es ahí en donde yace la esencia de la película que logra atrapar hasta el más reacio de los espectadores.

    Utilizando diferentes técnicas, que van desde imágenes de archivo hasta entrevistas actuales y secuencias computarizadas, pasando por maquetas, muñecos, cámaras ocultas y la recreación ficcional de los hechos, Piñeyro se convierte en el protagonista de la historia actuando como un paladín de la justicia. En ese punto yace el estilo personal que lo diferencia del clásico formato documental –que para muchos puede resultar aburrido- para brindar una película en la que se atraviesan diferentes géneros con un ritmo narrativo similar a lo que podría ser un thriller psicológico o un policial moderno.

    Piñeyro no es un realizador más y se compromete con la investigación tomando postura por unos o por otros, juzgando y redimiendo, condenando y liberando a aquellos que, según los hechos investigados, lo merecen. Convertido en juez, fiscal y abogado será quien se encargue de hacer lo que otros deben, pero no pueden o no quieren.

    Con la codirección de Pablo Tesoriere (Futbol Violencia S.A., 2009), el realizador articula una historia real de manera tan acertada que supera cualquier ficción gracias a su forma de ver y mostrar la realidad, terminando de convertir un documental que denuncia en la resolución de un conflicto judicial, pese a que los jueces opinen lo contrario .

    En épocas en donde los paladines no debieran ser los directores de cine sino aquellos a los que el Estado les paga para hacerlo, El Rati Horror Show es una opción para ver la realidad con otros ojos. El mundo que gira al revés convierte a los cineastas en jueces y a los jueces en qué sabe qué. Véala y saque sus propias conclusiones.
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  • Los jóvenes muertos
    Los jóvenes muertos
    EscribiendoCine
    Desde tu ausencia

    ¿Cómo contar la historia de los más de treinta suicidios que se manifestaron en el pueblo de Las Heras sin caer en el lugar común? La respuesta sería contarla desde la ausencia de los que ya no están; y eso es lo que logra el novel cineasta Leandro Listorti con Los jóvenes muertos (2009), documental de su autoría con una impronta tan personal que lo vuelve único.

    En la provincia argentina de Santa Cruz existe un pueblo, tan inmoto como desconocido, llamado Las Heras. Ese pueblo tiene un record que ningún otro quisiera tener: más de 30 suicidios, cuyas víctimas fueron adolescentes, provocados en los últimos diez años.

    Evitando el periodismo de investigación y las causas que podrían llevar a tal determinación, la cámara de Listorti actúa reflejando como es ese terruño sin los que ya no están. Planos fijos de una geografía desierta, lugares de pertenencia que ya no le conciernen a nadie, junto a una tristeza implícita que se transmite en imágenes y que no muchos directores pueden llegar a lograr, resultan ser el mayor hallazgo en una película descriptiva en donde la narrativa está tan ausente como los mismos protagonistas.

    Sólo las palabras justas actúan sobre los silencios necesarios para evocar la ausencia definitiva. Fundidos negros son utilizados como separadores sobre los que se imprimen el nombre y la fecha de defunción de cada uno de “esos jóvenes muertos”. El encierro de las imágenes en el centro de la pantalla provocará un estado claustrofóbico y de impotencia ante el hecho que se describe y la imposibilidad de no poder hacer nada al respeto.

    Los jóvenes muertos no pretende desenmarañar la trama buscando una verdad y sus consecuencias, simplemente a través del más puro e inocente de los minimalismos indaga sobre la ausencia de los que ya no están y ese vacío que nunca más volverá a llenarse.
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  • Gorri
    Gorri
    EscribiendoCine
    Ese breve instante en el que ya no estás

    Con una estructura narrativa que se construye a partir de la ausencia del protagonista, Gorri (2009) funciona como el making off del montaje de una exposición del artista plástico Carlos Gorriarena. La hipótesis que la autora propone es ver que sucede con la obra cuando su creador ya no está y lo que queda es sólo un legado.

    Carlos Gorriarena fue un artista plástico argentino cuya obra se caracterizaba por tener cierto tinte social. Carmen Guarini decide seguir la misma durante el montaje de una exposición, pero con la intención de no filmarla cuando ya esté en escena sino mostrando todo el proceso anterior.

    Mediante la utilización de un montaje fragmentado, el espectador será quien se encargué de unir las piezas como si fuera un rompecabezas. La película no se construye desde la linealidad sino que inversamente se deconstruye a partir de diferentes escenas y situaciones que recién al final encontraran un explicación lógica.

    Gorri no es un estudio sobre la obra ni el artista, es mucho más que eso, es un tratado sobre la ausencia. No funciona como un homenaje ni nada que se le parezca y en eso radica la importancia del film. Guarini realiza un análisis exhaustivo y casi antropológico acerca de lo que queda tras la muerte de alguien que deja una obra material para el disfrute de la humanidad.

    Inteligentemente, la cineasta, se aleja de ciertos vicios anacrónicos que suelen caracterizar al documental y que pueden jugarle en contra. Es así como evita la entrevista o el relato off-over y solo se dedica a filmar y a construir situaciones a partir de lo que dejó, ya sea material como su obra o espiritual como sus afectos.

    El documental es un género que permite romper límites llegando más allá de lo que muchas veces uno se propone. Claramente este es el caso de Gorri, que desgrana una historia para construir otra. Historia que cada uno como individuo armará a su manera, pero entendiendo de manera clara y concisa la hipótesis que la autora propone desde al inicio: concebir que la ausencia del cuerpo es la presencia del alma. O viceversa.
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  • Awka Liwen
    Awka Liwen
    EscribiendoCine
    Robo para mi corona

    Trazando un paralelismo entre la conquista al desierto que se realizó en 1879 y la última dictadura militar argentina, Awka Liwen (2010) formula una hipótesis de cómo esos dos momentos históricos se relacionan con la apropiación de tierras al pueblo argentino por parte de la Sociedad Rural para beneficio económico de unos pocos, y usando las peores herramientas para lograr su cometido.

    Awka Liwen es un documental de Osvaldo Bayer, Mariano Aiello y Kristina Hille que no se queda en la simple denuncia sino que aporta una solución para terminar con el problema. Durante el primer tramo del film vemos cómo a través del exterminio de los pueblos originarios un grupo de integrantes de la Sociedad Rural, comandados por el bisabuelo del ex ministro de economía José Martínez de Hoz, se quedan con la Patagonia acabando con los indígenas o “esclavizándolos” para usarlos como mano de obra barata. Luego vemos imágenes del periodo dictatorial de la década del 70 con la celebración del aniversario de una conquista que cien años después vuelve a repetirse. Con otros métodos, con otras lecturas, pero con una misma intención: la económica.

    En la segunda mitad del film entra en juego un tercer paralelismo y es el rol que jugó el sector agropecuario cuando se amotinó en 1998, a raíz de las retenciones a la soja, y de cómo una vez más se manipuló la información y los medios de comunicación a su favor para salir ganando, siendo ellos los únicos beneficiados dentro de una Argentina que buscaba repartir sus riquezas.

    A través de testimonios de historiadores, sociólogos, antropólogos y teniendo como hilo conductor el fin de los pueblos originarios es como el trio logra armar un documental que seguramente para algunos tiene un tinte político. Bayer, que funciona como un narrador, va más allá exediendo lo teórico y buscando soluciones claras y concisas, aunque seguramente molestas para algunos.

    Desde lo cinematográfico Awka Liwen se construye con voces pero también con imágenes de archivo, animaciones, recreaciones de momentos históricos y los silencios de aquellos que fueron víctimas de un exterminio sistematizado. Para entender, discernir, debatir y aportar ideas a la construcción de la Nación, Awka Liwen es una opción para interiorizarse sobre lo que algunos nunca van a contar, simplemente porque así es el juego que ellos mismos idearon y que pretenden ganar.
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  • Gaturro
    Gaturro
    EscribiendoCine
    Don Gato y su pandilla

    La nueva producción del estudio de animación argentino Illusion Studios, Gaturro (2010) tiene un elaborado y cuidado trabajo en la construcción formal del film, que en nada o muy poco lo diferencian de alguno de los productos de los grandes estudios de la meca del cine y que lo ponen en un lugar de privilegio dentro de las cinematografías del mundo.

    Gaturro está enamorado de una bella gatita que mucha bolilla no le da. Para conquistarla nuestro gato se presentará a un casting televisivo en donde hará de las suyas para convertirse en estrella y lograr que su amada termine casándose con él. En el medio de la historia una serie de personajes típicos ayudarán -y no tanto- a que Gaturro se salga con la suya.

    Basada en la historieta de Nick y con guión de él mismo junto a un equipo autoral, Gaturro funciona como un film naif plagado de bastante inocencia y es ahí en donde se produce la falla que le puede jugar en contra con el público adulto, a pesar de que hay algunos guiños para que no se queden afuera del cuento.

    Uno de los aciertos, en materia narrativa, que el film presenta, es el de evitar caer en el típico golpe bajo para provocar efectismo en el espectador. Un recurso facilista que muchas veces no termina sentándole a la historia y que no sirve en demasía. Inteligentemente los autores evitan caer en la sensiblería y se corren de ese lugar común.

    El mayor logro del film es todo lo que tiene que ver con lo visual. Dibujos realizados con los mayores adelantos técnicos y un equipo de “artesanos” de la animación que dieron lo mejor de sí para generar un producto de nivel internacional. Los efectos 3D nada tienen que envidiarle a Toy Story 3 (2010) o Alicia en el país de las maravillas (2010). Otro elemento que se cuidó al extremo es la utilización del sonido, que en la que recreación de cada elemento suena tan real como en una película de ficción.

    Para la banda de sonido se utilizaron canciones pop al mejor estilo Hannah Montana, melodías pegadizas y bailables compuestas por Eduardo Frigerio con las que el público infantil se sentirá inmediatamente identificado.

    Gaturro no tiene nada que envidiarle al cine americano e Illusion Studios tampoco. Sin duda, se armó un equipo de grandes profesionales con Gustavo Cova (Boogie, el aceitoso, 2009) piloteando una nave que merece como destino un amplio recorrido internacional. Gaturro es argentino y estamos orgullosos de que así sea.
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  • El baile de la victoria
    El que mucho abarca...

    A través de un relato plagado de subtramas que atentan contra la historia central, el español Fernando Trueba (Belle Époque, 1992) nos sumerge en una historia inconsistente producto de un guión menor, a pesar de las excelentes actuaciones del experimentado Ricardo Darín y la grata sorpresa de ver a Abel Ayala en su papel consagratorio.

    Ambientada en Chile, el film cuenta la historia de dos presidiarios que son beneficiados con una amnistía presidencial que los deja en libertad, aún cuando les quedan años de condena. Uno (Ricardo Darín) es un famoso ladrón al que nunca pudieron atrapar con las manos en la masa. El l otro (Abel Ayala) un “perejil” que fue preso por quedarse con el caballo de un poderoso empresario. Juntos pergeñarán un robo que les garantizará un buen futuro económico para el resto de sus vidas. En el medio de esta historia aparecerá Victoria, una joven bailarina muda que enamorará al menor de los personajes.

    El baile de la victoria (2009) peca de pretensiosa y eso la vuelve demasiado rebuscada –de manera innecesaria- a la hora de definir, claramente, cuál es el conflicto que plantea. Lo que podría haber sido una buena historia policial se diluye ante la presencia de una serie de subtramas que no llegan a resolverse de manera correcta y que nos desvían de ambos personajes centrales y su objetivo.

    A través de los más de 120 minutos que dura el film, vemos transitar temas como los desaparecidos en la última dictadura chilena y sus consecuencias, el enriquecimiento ilícito dentro del gobierno militar, Pinochet y la burla a la justicia española. Todo esto mezclado con los problemas familiares de un padre al que su hijo lo rechaza, un hombre enamorado de una mujer que lo dejó por otro, la oligarquía chilena y el abuso de poder, la falta de oportunidades para los que menos tienen, ideas que no estarían mal si adquirieran algún sentido dentro del film pero que no hacen más que desviar una trama desarrollada a pinceladas y que no justifica de ninguna manera el porqué de su inclusión. Todo esto hace que el espectador pierda el interés y se desarticule ante la cantidad de situaciones planteadas.

    Uno de los salvatajes de El baile de la victoria es el equipo actoral encabezado por Ricardo Darín, a quién actuar le cuesta cada vez menos y lo hace de taquito, junto a Abel Ayala (El Polaquito, 2003) en una actuación que dejará boquiabiertos a más de uno. Su Ángel Santiago resulta tan inocente como sagaz ante sus objetivos, logrando que uno termine de justificar lo injustificable o lo que en otra situación condenaría. Otro mérito a tener en cuenta es el acento que lo dio a su personaje y que no todo actor está en condiciones de brindar. La bailarina Miranda Bodenhöfer en el personaje de Victoria, nos presenta la obscuridad pero a su vez más puro de la historia. Trueba demuestra una gran ductilidad a la hora de dirigir actores, pero todo lo contrario a la hora de construir una historia que se la va de las manos.

    Con muchos desaciertos y sólo algunos puntos que la salvan del naufragio El baile de la victoria se pierde ante una idea que es la de abarcar la mayor cantidad historias paralelas posibles, lástima que en el film no se justifiquen y solo logra salir airoso por la presencia de un equipo actoral que remó hasta donde pudo para que el barco no se hundiera en el mar de los fracasos.
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  • El pasante
    El pasante
    EscribiendoCine
    Recursos Inhumanos

    Este film, dirigido por Clara Picasso, cuenta con solo dos protagonistas: un pasante de hotel (Ignacio Rogers) y su instructora (Ana Scannapieco) que llevan el conflicto de las relaciones laborales al punto máximo de la histeria femenina, con sutileza y sin ningún tipo de trivialidades.

    Un joven que entra a realizar una pasantía en un lujoso hotel sufre la manipulación por parte de su instructora en un juego de seducción donde ella no parece darse por aludida, poniendo a su “juguete” en un lugar de irritación del que pareciera no querer escapar.

    La novel realizadora nos lleva, primeramente, por el costado maquiavélico de una gran empresa y cómo se trama la formación del personal especializado hasta terminar absorbido por el sistema, mutando en seres autómatas incapaces de reaccionar frente a un estímulo. La segunda línea se unifica con la primera cuando la manipulación de la instructora-pasante llega a un juego erótico tan extremo como sádico.

    Ignacio Rogers (La Sangre Brota, 2008) nos presenta a un joven que poco a poco irá transformándose, pero evitando la sistematización que plantea a simple vista su trabajo. Ana Scannapieco construye una instructora apática, carente de sensualidad y por momentos enfermiza que llevará a su discípulo por los caminos deseados. Ambos personajes se convierten en dos hallazgos actorales dentro de una camada promisoria de jóvenes talentos.

    El Pasante (2010) es sin duda uno de los films que mejor sintetiza una historia llevando al espectador por los carriles de la manipulación, igual que la instructora al pasante. El resultado es la ira y el sosiego casi al unísono. Se odiará y se amará a estos personajes al mismo tiempo sin razón alguna como a la misma película.
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  • Rembrandt's J’Accuse
    Rembrandt's J’Accuse
    EscribiendoCine
    El contrato del pintor

    Como parte de un nuevo ciclo denominado El documental de mes, se estrena simultáneamente en Argentina y más de cuarenta países al unísono Rembrandt's J'Accuse (2008) del director inglés Peter Greenaway (El cocinero, el ladrón, la mujer y su amante, 1989) que resulta atractivo para aquellos amantes del arte en el sentido más abarcativo de la palabra, pero que puede resultar sumamente tedioso para aquellos que busquen al genial director de los años 80.

    Articulado como un thriller, Greenaway nos pasea a través de un análisis exhaustivo sobre el cuadro La ronda de noche de Rembrandt y como se pergeñó un crimen que fue retratado por el pintor y convertido en una obra de arte.

    Con un relato en off y esporádicas apariciones del intercomunicador en el centro de la pantalla, simulando un cuadro, el film es un análisis de una obra de arte con algunos elementos que van haciendo interesante a la trama por la historia que hay detrás de la obra en sí misma, peo nada más que eso.

    Lo que Greenaway logra con su última película es r el de conjugar la pintura con el cine y demostrar de cómo ambas expresiones pueden enlazarse y ser afines, más allá del que ritmo narrativo que le dio no sea el más propicio y que por momentos se vuelva demasiado monótono, por no decir aburrido.

    Los amantes de la pintura, aquellos que quieran aprender sobre arte o los que quieran interiorizarse en lo obra de Rembrandt no la pasaran mal, ahora si usted lo que pretende es otro tipo de cine su elección deberá ser otra.

    Esta película puede verse en Argentina en las siguientes salas: Cine Gaumont, MALBA, CineClub Bs As Mon Amour, Foro de las Ciencias y las Artes (Vte. López), Cineclub El agite (San Isidro), Cine El Cairo (Rosario), Cineclub Universitario (Córdoba).
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  • Fragmentos de una búsqueda
    Vencedores Vencidos

    Hace un poco más de ocho años la Argentina se estremecía ante la desaparición de una joven de 23 años llamada Marita Verón. El caso podría haber pasado desapercibido como los miles que ocurren en el país o en el mundo, pero fue la lucha de una madre que no se obnubiló ante la tragedia llevando adelante una lucha incansable por desarticular y desenmascarar a quienes se dedican a la trata de personas. Fragmentos de una búsqueda (2009) no es una película sobre Marita Verón sino sobre Susana Trimarco, la madre que no se dejó vencer aún vencida.

    El documental de Pablo Milstein y Norberto Ludin (Sol de noche, 2002) propone un recorrido visual e ideológico durante un año en la vida de Susana Trimarco, madre de Marita Verón y su lucha diaria por encontrar con vida a su hija, lucha que la llevó a liberar más de doscientas mujeres víctimas de la trata.

    El documental producido por el periodista Eduardo Aliverti no se mete con el tema de la trata de manera específica, sino que lo hace desde el punto de vista de Susana, su familia y una serie de personajes que van apareciendo de manera casual. La rutina diaria de esta mujer y como lleva adelante su entereza es lo que refleja una cámara que actúa como espía, observando y mostrando los sucesos pero evitando caer en juzgamientos innecesarios que no hacen a la idea central que propone el film.

    Fragmentos de una búsqueda se corre del lugar común en el que se podría haber caído ante la tentación de mostrar un costado más morboso sobre la trata de personas y que lo podría haber teñido de cierto amarillismo, algo que no ocurre ante la acertada decisión de no correrse del lugar fijado de antemano que es el de cómo es la vida diaria de esta mujer que perdió a su hija y su búsqueda. Algo que suena razonable a través de una serie de pistas que aparecen de manera permanente y que se remarcan como si fuera un film de espionaje, un condimento extra que lo vuelve aún más atractivo.

    Sin regodearse con el morbo, ni especular con el sensacionalismo, Fragmentos de una búsqueda es el fino retrato de una búsqueda inquebrantable cuyo mayor hallazgo es lograr lo que se propone, sin ningún tipo de pretensión, con la mayor honestidad posible y el mayor de los respetos.
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  • Cuento Chino, Clasista y Combativo
    De cómo las cosas pueden llegar a cambiar

    Contrariamente a lo que el estadounidense Michael Moore presentaba en Sicko (2007) y su forma de denunciar al sistema de salud norteamericano, el cineasta argentino Pepe Salvia nos ofrece un relato en el que no hay denuncia de manera explícita aunque en él se manifiestan claramente las falencias del sistema sanitario argentino. Como un film coral Cuento chino, clasista y combativo (2009) va articulando una cadena de historias que se ramificarán en sólo una.

    “El Chino” es un médico que atiende en una salita de un barrio de bajos recursos como podría ser cualquiera del conurbano bonaerense, aunque la elegida sea una de La Matanza. “El Chino” ve que las cosas no funcionan como deberían y que la salud es uno de los principales desatinos de los gobiernos de turno. Así es que decide hacerse cargo de lo que sucede a su alrededor y tratará de cambiar las cosas, aunque más no sea algunas.

    Cuento chino, clasista y combativo tiene muchas aristas y puntos de lectura, pero la principal es la de mostrar todas las fallas de la salud en Argentina y lo que los hombres pueden hacer y lo que los gobiernos no (o no quieren) para modificar la realidad. La cámara de Salvia va documentando cada una las líneas narrativas que la historia de “El Chino” va abriendo y es así como construye un film coral con diferentes matices, en él que una variedad sin igual de los más ricos personajes/personas van ofreciendo sus propias historias frente a la vida.

    Poco a poco vamos conociendo a la señora que se encarga de dar los números para los turnos y que termina convirtiéndose en enfermera, las madres que traen a sus hijos y hacen lo imposible para ser atendidas, el joven que se drogaba y terminó sacando de la droga a los chicos del barrio y un sinfín de anécdotas que tarde o temprano confluirán en el “Dr. Chino”, como lo llaman en el barrio.

    Sin amarillismo, ni especulaciones, con una simple cámara y un grupo de actores sociales que no decidieron quedarse de brazos cruzados viendo como la realidad los desbordaba, Cuento chino, clasista y combativo es un hallazgo dentro de un género que hacía tiempo no nos mostraba nuevas aristas estéticas y narrativas, como las de los mismos personajes que decidió retratar.
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  • La mirada invisible
    La mirada invisible
    EscribiendoCine
    ¿Qué ves cuando no ves?

    Hay películas que van mucho más allá de lo que a simple vista muestran y que leyendo entrelineas es en donde radica el verdadero valor de su discurso. Dependerá de la sutileza de un director para mostrarlo y de la habilidad del espectador para encontrarlo. La mirada invisible (2010) es el metafórico título para el último film de Diego Lerman, en dónde lo esencial de la historia radica en lo que no se ve pero paradójicamente puede verse.

    María Teresa - magistral trabajo actoral de Julieta Zylberberg - es preceptora del Colegio Nacional Buenos Aires durante la última etapa de la dictadura militar argentina. En épocas de disciplina militar, obediencias debidas y rigor educativo, decide comenzar una investigación para descubrir si los varones fuman en los baños. María Teresa se encerrará durante horas entre el excremento y el orín. Pero no será un culpable lo que busque esta mujer, sino que en ese lugar nauseabundo será en donde encuentre el placer sexual que tiene negado y mucho más.

    ¿Hasta dónde llegan los límites de la perversión? Pareciera ser esta la pregunta que el tercer film de Diego Lerman (Tan de repente, Mientras tanto) se hace de manera rotunda. ¿Es María Teresa víctima o victimaria del sistema? ¿Está bien lo que hace o está mal? ¿Quién es más perverso el que mira o el que se regocija con saber lo que hace el otro? Preguntas cuyas respuestas no serán develadas facilmente pero que de manera implícita el film plantea categóricamente.

    Formalmente el film se plantea desde una mirada invisible de la que el espectador es participe a través del uso permanente de los fuera de campos, así como los personajes son espiados sin ser vistos, al espectador también se le niega la posibilidad de visualizar situaciones que son reemplazadas por imágenes que, a simple vista, pueden dar la sensación de no decir nada, pero que en su conjunto serán más explicitas que lo que podría haberse visto propiamente en escena.

    Un párrafo aparte merece la genial actuación de Julieta Zylberberg en un personaje tan puro como retorcido, causante de tanta lástima como odio a la vez, y de Osmar Núñez como un jefe de preceptores sin ningún tipo de escrúpulos y que se regodea de no tenerlos. Resulta imposible imaginar a cualquier otro actor en un personaje digno de una película de Hitchcock.

    La mirada invisible nos ofrece un relato simple en él que la mirada está puesta en aquello que no se ve pero que puede verse, al menos si uno quiere. No es lo mismo mirar que ver y es ahí en donde radica el eje de esta historia. Será el espectador quien descubra más de una mirada sobre un relato con muchas más aristas de las que se pueden llegar a enunciar en un sólo texto y que reconfirman a Lerman como uno de los grandes directores del cine argentino, capaz de contar una película desde lo que no puede verse.
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  • Te extraño
    Te extraño
    EscribiendoCine
    Adiós adolescencia cruel

    La ópera prima de Fabián Hofman, coproducida con México, se estrena de manera casi inadvertida en Argentina a pesar de presentar un resultado final más que satisfactorio. Te extraño (2009) actúa como un film de iniciación retratando uno de los periodos más duros que atravesó el país: la última dictadura militar.

    Javi es un adolescente hijo de una acomodada familia de clase media alta. Adrián su hermano se encuentra haciendo el servicio militar obligatorio. Él es militante de la organización Montoneros y Javi, para quien su hermano es un referente, lo sigue. Las cosas se ponen cada vez peor y Adrián desaparece. La familia, que mucho no sabe lo que pasa, exilia a Javi en México. En ese viaje forzado comenzará la transición para convertirse en un adulto y aceptar de una vez la muerte del hermano, muerte que para el resto es imposible de reconocer.

    Hofman construye muy hábilmente dos mundos en paralelos y que en su conjunto serán los determinantes del futuro de Javi. Adolescencia y política son mostrados con una inteligencia como muy pocas veces el cine argentino se decidió a mostrar. Estructurada en dos segmentos, el primero se construye desde la relación hermano-hermano y como el mayor actúa de espejo del menor. El colegio, el primer amor y cierta apatía se mezclan con reuniones clandestinas para determinar acciones políticas a seguir. El segundo segmento comienza a partir del exilio y como la pérdida del hermano mayor provoca un duelo que va acompañado del crecimiento personal y la aceptación de que ya nada volverá a ser lo que era.

    Te extraño se nutre de un mundo opresivo, claustrofóbico que puede apreciarse no solo en los personajes adultos sino en la utilización de ambientes cerrados que recién comienzan a descomprimirse cuando el personaje acepta la pérdida, no solo de su hermano sino también de la inocencia. Claramente ese personaje que comenzó casi en segundo plano, opacado por el mayor, será quien haga reaccionar al entorno familiar sobre la realidad que están atravesando.

    Inadvertido, sin saber por qué extraña razón, Te extraño solo se estrena en un solo cine de Argentina, sin campaña de prensa, ni publicidad, ni notas en los diarios, ni nada que haga que la gente se entere de que una película diferente podrá verse por solo dos semanas y tal vez nunca más. Si por esas razones usted se enteró sepa que en cine hay una opción de ver otro tipo de cine.
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  • Interview
    Interview
    EscribiendoCine
    La hoguera de las vanidades

    Interview (2007) es la remake de la película homónima que dirigió el cineasta asesinado por un fanático fundamentalista Theo Van Gogh en el año 2003. La misma ponía en tela de juicio los valores y la ética periodística en tiempos en donde por una primicia se es capaz de matar a la madre. El actor Steve Buscemi, en la dirección y el protagónico, reversiona la original logrando un relato contundente que lo atrapará pese al minimalismo de su puesta en escena.

    Pierre Peders (Buscemi) es un reconocido reportero de guerra al que el peligro no lo asusta. Katya (Sienna Miller) es la actriz de telenovelas más famosa del momento al que Pierre deberá entrevistar. Lo que empieza siendo una simple guerra de egos, desembocará en un duelo en dónde las peores miserias de estos dos seres humanos saldrán a la luz.

    Sólo dos personajes en escena en un gran loft conforman la puesta en escena una película en la que toda su carga dramática estará puesta en las acciones del dueto protagónico y que aplicarán lo mejor de sí mismos para atravesar todos los estados que el film propone, yendo de la comedia al drama en un solo paso y sin ningún tipo de limitaciones.

    Con una clara influencia a obras como Tape (2001) de Richard Linklater o Juego macabro (Sleuth, 2007) de Kenneth Branagh, Interview utiliza el cine dentro del cine para abrir el ámbito escenico y que no sea una puesta netamente teatral. Es así como los protagonistas se filmarán entre sí en varios momentos de la historia y dichas imágenes se verán en la misma cámara o en un televisor.

    ¿Cuánto estamos dispuestos a pagar por la fama y el reconocimiento? Ése parece ser el tema central de una entrevista en donde secretos, mentiras, vanidades y egos son tratados con una altura digna de cualquier ensayo social y que muchos programas de televisión actual deberían tener en cuenta a la hora montar los shows mediáticos a los que nos tiene acostumbrados con total naturalidad. Una película que a pesar de tener algunos años en su haber no deja de ser tan actual como oportuna.
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  • Igualita a mi
    Igualita a mi
    EscribiendoCine
    La comedia de la vida

    La comedia no es un género que el cine argentino explote en demasía, salvando contadas excepciones son muy pocos los directores que se juegan por un género al que muchos consideran menor y que a la hora de las premiaciones siempre queda marginado. Pero contrariamente, a la hora de sumar espectadores las comedias siempre son las más convocantes y sin duda alguna Igualita a mí (2010) no será la excepción. ¿O alguien tiene alguna duda que pasará el millón?

    Fredy (Adrián Suar) es un cuarentón que no puede dejar de ser adolescente. Metrosexual, vago, charlatán y mujeriego ve pasar sus días entre peluquerías, mujeres veinteañeras, mucho champán y poco trabajo. A Fredy la vida le dará una sorpresa cuando de la noche a la mañana le aparezca una hija, fruto de una relación casual en su juventud, hija que además lo convertirá en abuelo. Entre planteos, moralinas y aprendizajes Fredy deberá replantearse su vida e intentar sentar cabeza de una vez por todas.

    La nueva película que trae de vuelta a la dirección de cine a Diego Kaplan (¿Sabés nadar?, 1997) tras trece años de ausencia tiene muchos aciertos y aunque sin duda el más loable es el de ser honesta consigo mismo y con el espectador. Igualita a mí no pretenda más de lo que puede dar, ni más, ni menos y eso hoy por hoy ya es importante. Con una estructura narrativa que remite a la comedia americana clásica en la que el humor se sostiene con el gag rápido y sin demasiadas vueltas, algo que a Suar le sienta muy bien.

    La primera hora del film nos ofrece momentos que el espectador agradecerá y que le harán soltar una que otra risotada. Pero en el tramo final se pone en juego la redención del personaje con todo el trasfondo familiar y todo lo que eso lleva. Es ahí cuando la historia empieza a decaer por momentos, sobre todo cuando entran en escena el novio y la madre de la hija, virando a la comedia dramática en busca de la emoción del espectador que derramará alguna que otra lágrima. Situación que por momentos resulta innecesaria sobre todo si tenemos en cuento como estaba planteada la historia hasta ese momento.

    Adrián Suar hace lo que mejor le sale que es parodiarse a sí mismo con una memorable escena de baile en bata en un homenaje a Tom Cruise . Dentro de las compañías femeninas es Claudia Fontán quien lleva todas las de ganar con una ductilidad increíble para la comedia, mientras que Florencia Bertotti actúa como una partenaire correcta con un personaje que por momentos recuerda a su personaje en la serie televisiva Floricienta, al que se nota que le cuesta dejar de lado.

    Que Igualita a mí va a superar el millón de espectadores en los cines argentinos no cabe la menor duda y aunque podría haberlos superado apostando a poco, el producto se cuidó, buscó contar una historia y no subestimó al espectador algo que el cine realiza con frecuencia. Una comedia lograda que busca recuperar a un espectador que rehúye de ver cine argentino. ¿Lo logrará?
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  • Soy Huao
    Soy Huao
    EscribiendoCine
    Raíces

    Los huaroni son una comunidad indígena ecuatoriana que hasta 1958 se resistió a todo tipo de contacto con lo civilización. Juan Baldana (Los Ángeles, 2009) se entierra en el núcleo de la misma para presentarnos un documental que narra historia y presente de un pueblo al borde de la desaparición.

    En la selva ecuatoriana habitan los Toñampare una comunidad huaroni que a partir del contacto con la raza blanca se sometió a la domesticación y a ceder en vías de los placeres (y no tanto) domésticos y el progreso.

    Articulado en dos segmentos, Soy Huao (2009) dedica su primera hora a contar la historia de la tribu y su vida sin el contacto de la modernidad. Mientras que en la última parte entra en juego la civilización urbana y como esta se introduce de manera paulatina y sistemática para modificar su ambiente y así provocar una falsa integración que terminará con su idiosincrasia.

    Con una cámara que actúa como un ojo voyeur, solamente observando, sin modificar ni introducirse en el escenario, y con un montaje inteligente que arma una historia en donde sólo hay imágenes cotidianas, Juan Baldana construye para deconstruir la historia de los huaroni y así realizar un estudio antropológico sobre la misma.

    Como una tesis sobre la desaparición de los pueblos originarios, Baldana nos ofrece una trilogía sobre el fin de las raíces y de cómo lo mejor para unos, para otros puede ser el final. La trilogía seguirá con la historia de unos pescadores en el norte de Brasil y otra filmada en los Andes Chilenos.

    Sin opiniones ni teorías, sin hipótesis ni falsos mensajes, es el ojo del espectador quien sacará las propias conclusiones sobre una fábula que no es otra que la historia de lo que alguna vez fue el nuevo mundo, hoy devastado por la civilización en pos del progreso.

    Nota: Soy Huao se estrena de manera simultánea en Argentina (malba.cine) y Ecuador (8 y medio).
    Funciones malba.cine: Sábados a las 18.00 hs y domingos a las 17.00 hs.
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  • Cuentos de la selva
    Cuentos de la selva
    EscribiendoCine
    Conciencia ecológica

    Una historia clásica con un claro mensaje ecologista es la propuesta del binomio de directores compuesto por Liliana Romero y Norman Ruiz en Cuentos de la selva (2010). El film, basado muy libremente en el clásico literario de Horacio Quiroga, por momentos peca de una incredulidad demasiado naif para los tiempos que corren.

    En la selva todo se desarrolla con normalidad. Pero ese día no será un día cualquiera sino que tal vez sea el fin de años de libertad. La mano del hombre va a terminar con todo lo que se le cruce por el camino para saciar su ambición y así construir un imperio. Sin importarle nada, “La bestia” arrasará con años de forestación y los animales ya no tendrán dónde vivir. Pero si se unen, tal vez logren cambiar las cosas o al menos la mentalidad de algunos.

    Con una línea ideológica bastante clara, cuyo lema es el de sembrar conciencia ecologista, Cuentos de la selva no se permite desviarse de lo políticamente correcto para ironizar sobre la temática planteada y que esto se entienda como un doble discurso. Co lo políticamente correcto es subrayado a rajatabla, el film pierde a la hora de ironizar sobre los planteos ecologistas lo que lo vuelve demasiado formal.

    Ante un planteo tan esquemático y sin lugar a la utilización del humor, la trama demasiado básica y elemental va destinada a un público demasiado pequeño en edad, un error que le puede llegar a costar caro ya que es muy difícil que el público adulto llegue a disfrutar del film debido a la falta de patrones identificatorios.

    La animación mantiene el carácter autóctono de los personajes creados por Quiroga y eso le da cierta libertad para evitar la típica y molesta comparación que indudablemente se va a realizar con otros productos en cartel como Shrek para siempre (Shrek Forever After, 2010). Queda en claro que por costos y niveles de producción comparar no sería justo, pero hay que decir que si bien Cuentos de la selva no sorprende, sale airoso en el tratamiento estético de la imagen como en el diseño sonoro, con el agregado de una correcta y pegadiza banda musical.

    En momentos en donde el 3D y la animación de los grandes estudios como Disney - Pixar baten récords de taquilla, Cuentos de la selva es un producto menor realizado con buenas intenciones, pero nada más que eso. De haberse corrido un poco de la corrección política y jugado un poco más con el humor, el resultado hubiera sido otro. La crítica de quien escribe estas líneas, también.
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  • El viaje de Avelino
    El viaje de Avelino
    EscribiendoCine
    Papá salió de viaje y no precisamente de negocios

    En 2005 Argentina se conmovió ante la historia de Avelino, un catamarqueño de escasos recursos que atravesó kilómetros de terreno desértico y escarpado para llevar a si hija moribunda a un centro médico. Esa historia es la que recrea El viaje de Avelino (2009) un documental de Francis Estrada que muestra los hechos a partir de una crudeza desgarradora pero con la delicadeza de no caer en el golpe bajo del que desde su introducción está presente en el tema.

    Avelino es trabajador y padre de 13 hijos que habita en Río Grande, una población de apenas algunos habitantes en la provincia de Catamarca. Un día su hija cae enferma y la convalecencia se agrava cada vez más. Avelino atravesará su propio vía crucis para salvar la vida de Nelly, su pequeña hija. Mientras en el pueblo la madre de la niña la da por muerta, Avelino luchará contra mares y montañas para salvarla, atravesando el desierto durante cinco días para llegar a que la atienda un médico. Estrada toma los sucesos ocurridos y con los mismos personajes recrea el periplo vivido por Avelino y su familia.

    El viaje de Avelino es una película simple, de esas que se hacen de manera casera, con escasos recursos técnicos y económicos, pero que tienen el agregado de reflejar un hecho real y no especular con ello. Contrariamente lo que logra es la toma de conciencia de un hecho que en cierta medida afecta a millones de personas, argentinas o no, que carecen de un servicio de salud y un nivel de vida digno.

    Relatado con una morosidad temporal importante, lo que puede inducir a cierta monotonía de los hechos, la ópera prima de Francis Estrada tiene el agregado de estar construida a partir del suspenso y la ansiedad de saber cómo se desencadenarán los hechos y es ahí en donde radica lo esencial de la trama, más allá del hecho que refleja. El realizador transporta al espectador hacia un estado de desazón que es la misma que atraviesan los personajes en el film.

    Resulta difícil, a la hora de elegir que ver en cine, que en su mayoría el público opte por este tipo de producciones, realizadas solo como una forma más de manifestarse artísticamente. Pero lo interesante es que para aquellos que gustan de otro tipo de alternativas, puedan apreciarlas en un cine y que el circuito cinematográfico apoye el estreno de este tipo de films, que más allá de que pueden gustar , hoy tienen la posibilidad de ser exhibidos y consumido por un público que busca una opción diferente.
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  • Esta cajita que toco tiene boca y sabe hablar
    Costumbres Argentinas

    El reflejo de una Argentina diferente es el que propone Lorena García en el documental Esta cajita que toco tiene boca y sabe hablar (2008). Temática que gira alrededor de un grupo de mujeres copleras, dentro de un contexto alejado de la cotidianidad urbana y que no por eso resulta distante o impropio.

    La copla es una expresión musical que le dio a la cultura popular argentina nombres emblemáticos como el de Leda Valladares. Instalada en el norte del país, la realizadora, nos va conduciendo a través de conjunto de mujeres, que hacen de la copla una forma de vida, para mostrarnos la profundidad de una manera de expresión desconocida por muchos y sin la repercusión que se merece.

    Como si fuera una road movie o un film iniciático, Esta cajita… comienza con una muchacha que llega a un pueblo desierto del norte a conocer una coplera y así impregnarse de sus conocimientos, en ese recorrido peregrinará por lugares tan remotos como desolados. Durante la primera parte Esta cajita… se concentrará en el retrato de estas mujeres y como hacen de la copla una forma de opinión sobre lo que piensan y sienten. La propuesta es un relato despojado, pero lleno de matices gracias a todo lo que tienen para transmitir.

    La segunda parte nos ofrece, ya en una ciudad, un encuentro de copleras en medio de una celebración popular con testimonios de "famosas" y anónimas exponentes del género. Mostrado con la simpleza de lo que podría ser un recital de rock o una celebración religiosa, servirá como resolución de la propuesta que el film realiza desde el inicio.

    Autóctono desde su construcción narrativa hasta en la forma en que la idea se plasma en pantalla, la lograda obra de Lorena García es una aproximación a un terreno tan desconocido como popular. Una historia que gracias a la magia del cine hoy puede llegar a aquellos que desconocían de su existencia o quieran empaparse más del arte popular.
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  • Cabeza de pescado
    Cabeza de pescado
    EscribiendoCine
    Una opción a lo diferente

    Tras ser premiada en los Festivales de Cine Inusual y de Cine Latinoamericano, finalmente, se estrena en cines Cabeza de pescado (2009) ópera prima de la realizadora July Massaccesi. Film que se encuadra dentro del género fantástico con una interesante búsqueda melodramática a parir de un estilo único y personal.

    Las historias apocalípticas de Calvino, un taxidermista cuya familia disfuncional ha hecho de su vida una rutina circular y la de Rosie, una mujer abrumada por la crueldad de su pareja, se unirán en una trama plagada de fantasía, ciencia ficción y romance.

    Con una puesta minimalista, sin grandes recursos estéticos y mediante la utilización de una fotografía en blanco y negro, la realizadora se permite varias licencias estilísticas como muy pocas veces se ha podido ver en el cine de género argentino. Uno de esos aciertos es el viraje de la trama hacia el melodrama, en dónde se denota cierta influencia del cine de década del 50. Resulta casi imposible imaginar una historia fantástica y que a la vez explote el melodrama con tanto ímpetu. La mano de Massaccesi supo combinar ambos géneros con la precisión acertada y sin provocar una ruptura narrativa.

    Las actuaciones que en otros films pueden resultar desmedidas o exacerbadas, son acertadas ante la búsqueda realizada. Ingrid Pelicori y Martín Pavlovsky le aportan a la historia cierto dejo de teatralidad acorde a los lineamientos que la realizadora plantea. El mundo onírico que se esboza debe ir acompañado de personajes que cuyos matices se asemejen más a la artificialidad que al mundo real.

    Cabeza de pescado no es un film fácil de digerir, su naturaleza remite a los cánones del cine experimental en el que todo puede ser posible y en el que las limitaciones no existen. Dentro de un cine sin opción a lo diferente, Cabeza de pescado es una alternativa más para aquellos que quieran descubrir lo diferente.
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  • Miss Tacuarembó
    Miss Tacuarembó
    EscribiendoCine
    Natalia, siempre Natalia

    Dentro de un cine carente de ideas, estéticas y estilos narrativos aparece la chispa renovadora que desde años luz no se percibía por estos lados del universo. El uruguayo Martín Sastre, toma lo mejor de los grandes maestros del cine moderno para crear una de las mejores películas que ha dado la industria en mucho tiempo. Miss Tacuarembó (2010), basada en el libro homónimo de Dani Umpi, es una bocanada de aire puro dentro de un circuito donde el riesgo parecía no existir.

    Natalia vive en Tacuarembó (Uruguay) y tiene un sueño: cantar y ser famosa. La vida transcurre y ese sueño que la acompaña desde niña parece cada vez más lejano. Pero como decía Berugo Carámbula los sueños sueños son y si uno lucha por lo que desea se harán realidad.

    Miss Tacuarembó es una extraña miscelánea que resulta imposible de no asociar con grandes artistas que han sabido ofrecerle al cine un estilo propio. Cineastas que con sólo ver unos minutos de sus films se puede llegar a distinguir claramente su firma, sin la necesidad de un intertítulo aclaratorio. La primera etapa de Pedro Almodóvar, el Woody Allen de Todos dicen te quiero (Everyone Says I Love You, 1996), algunos elementos referenciales de lo más experimental de Federico Fellini, Michel Gondry, el Spike Jonze de ¿Quieres ser John Malkovich? (Being John Malkovich, 1999), la factoría de Andy Warhol, creadores a los que Martín Sastre, sin duda, supo extraerles lo mejor de sí para proporcionarle su toque personal y lograr un híbrido que a pesar de las asociaciones y las claras referencias es único e inconfundible dentro de su género.

    Concebida como una comedia musical Miss Tacuarembó es un desliz de alegría y colorido que se manifiesta a través de la estética ochentosa que se le imprime, pero que a la vez nos brinda diálogos ácidos cargados de una crítica feroz hacia los preceptos de la iglesia, cuya negación de la realidad y los cambios impuestos por el avance del tiempo la hacen retrocer en el tiempo. Mientras en Argentina se debate el matrimonio igualitario entre personas del mismo sexo, Miss Tacuarembó aterriza como anillo al dedo cuestionando desde el absurdo la falta de tolerancia de quienes se dicen enviados de Dios en la tierra y que en realidad no son más que fanáticos religiosos cegados por el poder que pierden día a día.

    Desde lo técnico, el film plantea una estética pop inspirada en los años 80 que abarca desde canciones retro -compuestas por el líder del grupo musical Miranda Ale Sergi- hasta un vestuario sobrecargado de colores y accesorios, acompañado por una puesta de cámaras asociada al videoclip y a ciertas formas de encuadrar características de los teleteatros latinoamericanos. Para iluminar las dos épocas en las que está narrado el film, que abarcan la infancia de la protagonista y el presente, Sastre utilizó una luz que en el pasado se aprecia como si fueran viejas fotografías mientras que en el presente la tonalidad irradia brillo y un fuerte contraste.

    Natalia Oreiro halló la horma para su zapato y si quedaba alguna duda de su talento actoral llegó el momento de rebatirlo. No es uno sino dos personajes los que interpreta en el film, y mientras uno puede ser asociado a su personalidad, el otro está concebido desde su antítesis. Natalia es "Cristal" pero a la vez es Cándida López, una fanática religiosa con delirios místicos capaz de concebir los peores actos en nombre de Dios -alguna similitud con la realidad es pura coincidencia-. Mientras uno de los personajes derrapa naturalidad, el otro se construye desde el límite del absurdo pero sin por eso no resultar creíble. El elenco también lo conforman Mike Amigorena como un Dios cercano a la lejanía que nos quieren imponer, la española Rossy de Palma – ¿un guiño almodovariano?-, la venezolana Jeanette Rodríguez, Mirella Pascual, Melina Petriella junto a los niños Mateo Capo y Sofía Silveira, pero sin duda la gran revelación del casting es el genial Diego Reinhold, quien demuestra todo lo histriónico que puede ser un actor atribuyendo a su personaje los más diversos matices sin por eso caer en el estereotipo y el cliché.

    Uno nunca sabe lo que el espectador quiere y busca en el cine, pero lo cierto es que si lo quiere es pasarla bien, Miss Tacuarembó es una gran película que lo va a divertir, lo va emocionar y va a conseguir que al menos se vaya a su casa con una sonrisa. Para cantar y bailar, para reír y llorar, una historia que lo hará sentir vivo.
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  • Vino
    Vino
    EscribiendoCine
    Pura Cepa

    El circuito alternativo presenta cada vez más opciones para que cineastas independientes puedan presentar sus trabajos que de otra forma no tendrían llegada al público. Durante los miércoles de julio y agosto a las 21.00 hs, podrá verse en El Camarín de las Musas (Mario Bravo 960- Capital) Vino (2010) de Diego Fried, cuya eje temático gira alrededor de una cita amorosa entre un hombre y una mujer.

    El departamento de él será el lugar elegido para el encuentro con ella. Entre copas de vino, palabras y silencios los minutos correrán mientras las fantasías van descubriendo la luz y que es en ese instante en el que dejaran de serlo.

    Dice la Real Academia Española acerca de la definición de vino. (Del lat. vinum). 1. m. Licor alcohólico que se hace del zumo de las uvas exprimido, y cocido naturalmente por la fermentación. 2. m. Zumo de otras plantas o frutos que se cuece y fermenta al modo del de las uvas. Y ese es el axioma perfecto para Vino, metáfora de un encuentro donde se cuece y fermenta una posible relación.

    Con una puesta que asemeja en muchos aspectos a los teatral, filmada en solo una locación y en donde la cinematografía radica en el movimiento de la cámara, la segunda película experimental de Fried toma elementos del dogma –movimiento cinematográfico surgido en Dinamarca en la década del 90- para reinterpretarlo a su manera y de esa forma crear un estilo narrativo personal que lo diferencia de lo ya visto hasta la actualidad.

    Solo dos personajes serán los encargados de llevar a cabo un relato intimista, de diálogos simples, donde todo radicará en los climas que ambos personajes crearán para jugar cada una de las escenas con total naturalidad y sin ningún tipo de prejuicio. Tanto Diego Fried, que además de dirigir se jugó por el protagónico y la española Marta Hermida salen airosos de sus personajes por la simplicidad con la que decidieron retratarlos y la frescura que les aplican.

    Vino no es más que un encuentro azaroso entre dos seres desconocidos que en tiempo real desnudaran su interior para mostrarnos como a medida que la cepa fermenta que todo lo impensado puede suceder. O no.
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  • Plan B
    Plan B
    EscribiendoCine
    Relaciones Peligrosas

    Llega a malba.cine tras su paso por los festivales de Roma, Londres y La Habana, entre otros, la ópera prima de Marco Berger Plan B (2009), film que provoca un quiebre, desde la ambiguedad, de los límites sexuales pero abarcando un abanico de temas como lo son la amistad, las relaciones de pareja, el machismo y los prejuicios, tanto propios como ajenos.

    Bruno (Manuel Vignau) descubre que su ex novia –con la que se sigue viendo- sale con Pablo (Lucas Ferraro), para él un desconocido. Bruno debe pensar en un plan b para recuperarla. El único plan posible, a partir de un comentario de ella, es no volver a conquistarla, contrariamente, y porqué no sorpresivamente, el plan será enamorar a Pablo. Lo que empieza siendo un juego terminará por convertirse en un viaje sin retorno.

    Plan B pone en riesgo de manera contínua los límites entre la sexualidad y la amistad masculina. De repente ambos personajes se sienten atraídos, pero esa atracción no solo es física, también se cruza con un apego en el que se comparten gustos, charlas, recuerdos, comidas, salidas, sentimientos y una ex novia. El amor que sienten Bruno y Pablo comienza siendo un juego, que poco a poco irá transitando por los senderos del peligro, un peligro que tiene mucho más que ver con lo social que lo que interiormente les sucede. “Lo que suceda en este cuarto no tiene porque salir a la luz”- plantea uno de los personajes. Esa es la barrera que atraviesa todo el film, una barrera entre lo cerebral y lo visceral. Ambos personajes se debaten constantemente entre el hacer lo que sienten o lo que sería lo correcto. La utilización de separadores con medianeras de edificios podría considerarse como una metáfora acerca de la separación y los límites.

    Marco Berger nos presenta un mundo homo erótico desde una mirada diferente al cliché que se utiliza para retratar el universo gay. Ni Bruno ni Pablo son amanerados, no son promiscuos, tienen novias, amigos de su propio hombres. No buscan sexo casual, no frecuentan lugares gay, no se visten a la moda, ni siquiera aparentan ser ambiguos. Ellos no gustan de otros hombres, solamente se enamoran el uno del otro, no hay un mundo más allá de éste, solo un amor que pese a reprimirlo tarde o temprano saldrá a la luz. Solo el amor de dos personas, sin sexos, sin nombres, sin letreros luminosos.

    A través del uso de planos morosos, separadores en tiempos muertos y cierta forma de narración naturalista se mantiene al espectador en un estado de tensión a lo largo de toda la realización. Esa tensión es la misma que sufren los personajes y que el espectador recibe literalmente a través de la pantalla. El momento en que el impulso prime sobre la racionalidad será tan esperada por los que están dentro como los del otro lado de la pantalla.

    La exploración que hace Plan B sobre la sexualidad es una de las más atractivas que ha dado el cine en mucho tiempo, con madurez, sin resquemores, y con mucha más realidad que fantasía. Una historia que romperá nuestros propios límites internos y externos. El "Plan" para este fin de semana es el "B".
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  • Independencia
    Independencia
    EscribiendoCine
    Rebelde con causa

    Raya Martin es uno de los realizadores filipinos que con tan solo 26 años más reacciones contrarias ha provocado en los espectadores, atravesando la delgada línea que divide el amor del odio. Independencia (2009) última realización del controversial director, cuyo estreno se realizó en la sección Un Certain Régard del Festival de Cannes 2009, será proyectada junto a una retrospectiva integral de su obra en la Sala Lugones del Teatro San Martín de Buenos Aires.

    El siglo XX llega a su fin y la invasión de Estados Unidos a Filipinas ya es un hecho. Una madre y su hijo deciden huir en busca de un lugar seguro en la montaña. El tiempo y la vida transcurren y un tercero irrumpirá en sus vidas. Mientras el aislamiento continúa, un hecho inesperado los volverá a poner en contacto con la realidad.

    Martin confiesa que en su films quiere contar la propia historia del país y como la del cine, concepto que en Independencia queda más que claro ya que ambas propuestas están claramente definidas. Filmada en un rotundo blanco y negro, con claras influencias de la época dorada del cine mudo apoyado con una cámara estática y actuaciones que remiten al neorralismo, el film es una apuesta netamente radical a lo que uno como espectador está acostumbrado a vislumbrar. Un pequeño cuadrado en el medio de una pantalla bordeada de negro será la forma que eligió el realizador para contar la historia.

    El niño terrible del cine filipino nos presenta un relato abrumador sobre la guerra, aunque no por eso Independencia es una película bélica, sino que va mucho más allá. La invasión es solo una excusa para mostrar la historia de un país y la idiosincrasia de su gente, poniendo en crisis dos términos muy en boga en los últimos tiempos: Invasión e Independencia.

    Con reminiscencia y confesas influencas del cine de Tarkovsky, Sokurov, Griffith y Murnau, el autor nos presenta una de las obras más originales, radicales y rigurosas del cine contemporáneo capaz de despertar las más dispares reacciones. Tómelo o déjelo pero seguro no le va a resultar indiferente.
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  • Cómplices del silencio
    La representación del patetismo o cómo burlarse de los desaparecidos

    Dirigida por Stefano Incerti y protagonizada por el italiano Alessio Boni (La mejor juventud, 2003) junto a los argentinos Florencia Raggi, Tomás Fonzi, Juan Leyrado, Jorge Marrale y Rita Terranova, Cómplices del silencio (2009) es una sucesión errores constantes y desaciertos que llegan a que el espectador se pregunte si está ante la peor película de todos los tiempos.

    Dos periodistas italianos vienen a Argentina a cubrir el Mundial de Fútbol del '78. Uno de ellos tiene sus tíos viviendo en el país. Lo que comienza siendo un reencuentro familiar y una simple fiesta deportiva desembocará en una trágica historia de amor en la que lo peor de la dictadura militar se apoderará de los protagonistas de la historia.

    Antes de comenzar la proyección durante el preestreno en Pantalla Pinamar 2010 uno de los productores aclaró que "es una historia argentina pero vista con los ojos extranjeros", como previniéndonos de lo que veríamos a continuación. Ya si de antemano alguien tiene que justificar una película es porque el resultado final no es de lo mejor. Luego de la secuencia inicial, con una música insoportable que atravesará toda la historia de manera innecesaria apelando al golpe bajo y la intensificación dramática sin justificación alguna, un soldado le grita a uno de los periodistas recién llegados al país y en pleno aeropuerto: “A ver si escriben bien de la Argentina”. Frase hecha si las hay, adelanta que lo lo que veremos será una desacertada historia que nada tendrá que ver con lo real, pero además que mostrará todo lo que en cine nunca debe hacerse.

    Diálogos inverosímiles, abuso de la música, problemas de continuidad, sobreactuaciones desmedidas, uso del travelling de manera injustificada y reiterada, una sucesión de clichés utilizados para retratar una época trágica -aunque en el film suenen cómicos-. Por ejemplo: en una secuencia vemos al personaje de Tomás Fonzi en un bar con sus amigos, llegan los militares y se llevan a dos de ellos; él queda consternado. En la escena siguiente lo vemos que sale de joda con un amigo y algunas “putas”, para que en la tercera y última escena se vuelva sobre el primer hecho y él regresa a su status de "joven comprometido políticamente" que lucha por los derechos humanos y sufre por los desaparecidos. Formalmente estas tres escenas se contradicen entre sí, pero parece que el director no se dio o no quiso darse cuenta.

    Cómplices del silencio no sólo es una falta de respeto a la Argentina sino al cine como institución. Sin duda, una película intrascendente que lleva a preguntarnos por qué fue elegida como la primera coproducción entre el INCAA e Italia. Nefasta de principio a fin y no solo por lo que trata, sino por cómo se realizó. Esto no es cine, ni lo será.
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  • Liniers, el trazo simple de las cosas
    Retrato de un tipo "Macanudo"

    El documental de Franca González Serra retrata de manera acertada la obra de Liniers, reconocido dibujante e historietista argentino autor de Macanudo o de Cosas que te pasan si estás vivo.

    Una beca en Quebec (Canadá) para la realización de un proyecto une a Franca González Serra y Liniers en una misma vivienda de la ciudad del norte de América, única condición para acceder a dicho beneficio. De esa convivencia, producto de la casualidad o de la causalidad nace Liniers, el trazo simple de las cosas (2010).

    Lo que empieza siendo solo un raconto imágenes casuales de los momentos compartidos durante algunas semanas en Quebec, terminará por convertirse en un material único que permitirá reconstruir la obra de un gran autor que como sus personajes derrocha talento y humildad.

    Con las primeras filmaciones, realizadas como al descuido, Franca González Serra regresa a Buenos Aires y se choca con lo que puede dar inicio a una película, un material interesantísimo sobre un hombre que trasciende por sobre su obra. Se reencuentra con Liniers y le cuenta sobre su proyecto: hacer una película sobre su vida. Él no parece muy convencido y rechaza la idea, pero días después le hace una contrapropuesta “si el documental no es sobre su vida sino sobre su obra el aceptará”. Y así comienza la historia.

    La cámara sigue durante días al artista capaz de generar en segundos una historieta, mientras se intercalan las imágenes con animaciones que reflejan la obra completa del autor. Así durante más de 70 minutos vamos conociendo al hombre detrás de los dibujos por más que este no haya accedido a mostrar su vida, ya que en este caso vida y obra van de la mano, complementándose y no por separado.

    Pese a la reticencia inicial, como el trazo de un lápiz, la cámara va dibujando los momentos de la rutina de este hombrecito para presentarnos un retrato simplista pero no por eso incompleto. El trabajo, la tecnología, las ideas, los conciertos con Kevin Johansen, nos van mostrando a un Liniers que -como dice la directora- "se enciende junto a la luz roja de la cámara" para abrirnos su alma como la del mismo Macanudo.

    Y así con sencillez, como la misma que derrocha nuestro personaje retratado Liniers, el trazo simple de las cosas nos sumerge en un mundo que como sus historietas tiene la dosis necesaria de todo lo que hay que tener, nada le sobra, nada le falta. Descubra el alma del artista detrás del papel.
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  • Bye Bye Life
    Bye Bye Life
    EscribiendoCine
    El Reality de la Muerte

    Lo que iba ser en una película de ficción terminó convirtiéndose en un documental que muestra los últimos días de Gabriela Liffschitz, fotógrafa argentina que murió de cáncer de mama.

    El documental narra todo el periplo que atravesó la escritora y fotógrafa Gabriela Liffschitz, después de que se le diagnosticara cáncer de mama hasta alcanzar su muerte.

    Bye Bye Life (2008) atraviesa esa delgada línea que separa la morbosidad de lo que se debe mostrar y por qué. Enrique Piñeyro, un hábil director a la hora de armar este tipo de shows cinematográficos – ya lo había demostrado en Fuerza Área S.A. (2006) –, va más allá de los límites permitidos para sumergirnos en el mundo de la decadencia antes de la muerte, pero haciéndolo con altura y sutileza.

    El documental se estructura como el backstage de lo que iba a ser una ficción intercalado con imágenes de la vida cotidiana de Gabriela Liffschitz, como lo era nadar, los momentos con amigos, la compañía de la familia o los últimos días junto a su hija, sumado al deterioro que va sufriendo el cuerpo a causa de la enfermedad y de cómo ella lleva esa carga con grandeza y sin generar lástima.

    Es cierto que si bien el tema ya es un golpe bajo, está tratado con altruismo, mostrando solamente lo necesario. La protagonista que quería trascender post mortem, acepta el desafío como parte de esa inmortalidad que quedará plasmada en la pantalla grande, algo similar a lo sucedido con una de las integrantes de Gran Hermano en el Reino Unido (Jade Godoy). En ambos casos las protagonistas estuvieron de acuerdo aceptando ser parte de ese mundo inventado para repercutir mediáticamente – aunque de manera diferente- antes de que la muerte las abrazara.

    Difícil en su temática pero atractivo desde el punto de vista cinematográfico, el film de Piñeyro, rompe con la estructuras del sistema yendo más allá de lo permitido. Esta vez nos presenta un relato border que pone en crisis los límites de lo que se debe mostrar y lo que no, con entereza y sin ningún tipo de especulaciones mediáticas.
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  • Por tu culpa
    Por tu culpa
    EscribiendoCine
    Mujer contra Mujer

    En Por tu culpa (2010) Anahí Berneri (Encarnación, 2007) nos sumerge en el universo femenino pero través de la mirada subjetiva de los hombres, quienes serán los encargados de juzgar los actos para así ejercer la manipulación y el poder del sexo “fuerte” sobre el “débil”.

    Julieta es una madre separada que está en casa con sus dos pequeños hijos. Esa noche los niños deberían estar con el padre, pero él, de viaje, perdió el vuelo que lo traería de regreso. Mientras los dos chicos juegan surgirá un hecho inesperado que pondrá a la madre como la culpable del suceso.

    Desde la secuencia de títulos iniciales que el film pone en estado de tensión al espectador, algo que por razones de construcción dramáticas no conviene develar, para que sea él mismo el que se sumerja en la historia y se deje llevar por la sorpresa. Ese estado de tensión se crea a partir de la utilización de primeros planos permanentes, un montaje vertiginoso y sobre todo manteniendo fuera del campo visual momentos cruciales de la historia, en el que uno no sabrá lo que sucede fuera de lo que se nos está mostrando, yendo desde un plano fijo de uno de los personajes a la sala de espera vacía del hospital.

    Un tema no menor del film es el del rol femenino, éste se muestra siempre en un segundo plano o en el caso de la protagonista denotando debilidad. En ese universo que la rodeará aparecerán médicos, policías, el (ex) marido, hasta los hijos son de sexo masculino. La mujer siempre está puesta en un rol de invisibilidad o de incapacidad ante la resolución de una situación límite, la única aparición femenina es la de la madre de la protagonista, denotando también debilidad ante lo extremo.

    Por tu culpa pone en crisis al sexo femenino pero desde la visión de lo masculino, mostrándolo como el reflejo de una sociedad paternalista en dónde el hombre juega a ser fuerte pero desde la ausencia. El médico pide varias veces por la presencia del padre, como si la madre no pudiera con la situación, recién cuando él llega la resolverá poniendo a la mujer en un lugar de inutilidad, pero donde queda bien en claro que él no es un padre presente y que seguramente de haber estado en el mismo espacio y momento en el que sucedieron los hechos la situación no hubiera sido distinta. No es lo mismo estar que actuar, y eso el film lo subraya de manera latente.

    Para el personaje de Julieta, protagonista absoluta del film, la realizadora eligió de manera acertada a Erica Rivas, sosteniendo toda la carga dramática e incertidumbre por la que atravesará un personaje que estará durante los 90 minutos, que dura el film, en escena y en un primer plano casi constante. Su estado traspasa la pantalla mutando en el espectador que vivirá las situaciones de la misma forma que esa mujer anulada por un mundo machista.

    Anahí Berneri demuestra con su tercera película la ductilidad a la hora de crear climas en el marco de lo cotidianidad, como su brillante mano para la dirección actoral. Por tu culpa no nos cuenta una historia fácil de digerir, pero sí es una películas que nos va hacer reflexionar sobre los roles que ejercemos en la vida. Una película inteligente que muestra lo que ningún hombre se va atrever a mostrar ya que no sería políticamente correcto.
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  • Sex and the city 2
    Sex and the city 2
    EscribiendoCine
    Solo para mujeres... estúpidas y con plata

    Quienes quieran apreciar lo más destacado de las últimas tendencias de la moda actual contarán a partir de esta semana con dos opciones: comprarse la Vogue o alguna revista femenina o ir al cine para ver Sex and City 2 (2010) para apreciar el grandilocuente vestuario que lucen estas cuatro amigas durante los 146 minutos de insoportable metraje que dura el film.

    Carrie, Samantha, Miranda y Charlotte emprenderán un viaje al “Nuevo Medio Oriente” donde continuarán con los típicos conflictos que se mantuvieron a través de todas las temporadas que duró la serie en TV, pero sin perder la elegancia que las caracterizó desde sus inicios, aunque si la cordura.

    Como su predecesora, Sex and the City 2 funciona de manera independiente de la serie, esto quiere decir que si usted no vio nada va a entender todo igual, ya que la estructura que presenta es el de la típica comedia romántica americana, pero mal hecha.

    Toda la artillería del film, hecho para recaudar y nada más que para eso, está puesta en lo visual más que en lo que cuenta. Y para ello nada mejor que a un país exótico en donde las mujeres están obligadas a taparse y este grupo de amiguitas podrán mostrar a troche y moche su ampuloso vestuario sin que nadie las opaque. Mujeres que no escatiman en lucir ropa de Dior o Valentino de miles de dólares pero que huyen despavoridas del hotel cuando les quieren cobrar u$s 22.000 una habitación para cuatro. ¿Problemas de verosimilitud o estas chicas son bastantes amarretas?

    Otro de los puntos que juegan en contra en Sex and the City 2 es el excesivo metraje, igual a lo ocurrido en la primera parte, el film de casi dos horas y media se vuelve insostenible ante lo banal de su historia y convengamos que solo como desfile de alta costura, sin ningún agregado que lo acompañe, lo hace un poco monótono y aburrido.

    En algunos momentos la historia trata de volverse comprometida y tratar algunos temas “serios” como los miedos después de los 40. Miedos que son los mismos en cualquier momento de la madurez, como la rutina en el matrimonio, la infidelidad, la vejez, los hijos, etc. etc., pero tan levemente tratados que carecen de todo sentido y que suenan más a relleno que a otra cosa.

    Sin duda esta segunda entrega de la serie sobre mujeres neoyorkinas, aquellas que se juntaban para hablar de hombres allá por finales del siglo pasado y que se convirtió en un éxito televisivo con muy pocos precedentes, no hace más que confirmar la teoría de que el cine puede ser arte o negocio. En este caso un negocio para vender vestidos a gente que nunca se los va a poder comprar. Un consejo compre la revista Cara de esta semana que sale más barata y tiene en tapa los vestidos de las celebridades argentinas en la gala de re- inauguración del Teatro Colón. No diga que no le avisamos.
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  • Los perdedores
    Los perdedores
    EscribiendoCine
    Semejanzas sin diferencias

    Muchas veces identificar a una película por el título original con el que sus autores decidieron llamarla puede resultar confuso, sobre todo si tenemos en cuenta los usos y costumbres del país en donde se estrena. The Losers (2010) o Los perdedores, tal sus traducción literal, es uno de esos casos. De antemano el film remite en el subconsciente de un posible espectador a una tipología cinematográfica que estará muy alejada del resultado final.

    Extraña mezcla entre Brigada A (The A-Team) y la serie de culto argentina Los simuladores (Damián Szifrón, Telefé), el film se centra en un grupo de militares dados por muertos que deberán desenmascarar una red de corrupción política, narco y un sinfín de negociados que involucran a altos personajes de las más diversas áreas del gobierno, la sociedad, el círculo militar y la mafia, para volver a la vida real y dejar de estar muertos en vida.

    Desde sus inicios el film presenta a cada uno de los personajes del grupo en cuestión de la misma manera que lo hacía la serie de Szifrón, en dónde cada uno ocupaba un lugar específico dentro del comando con una tarea identificatoria. En la escena subsiguiente los vemos actuar dentro de un operativo militar, aunque el azar hará que erróneamente ellos no vayan en el helicóptero en el que deberán ir y que será aniquilado con todos sus tripulantes. A partir de ese instante ellos se harán pasar por muertos. Si esto no es ídem a Brigada A y a su vez a Los simuladores que nos avisen porque las pruebas remiten lo contario. De ahí en más lo mismo de siempre, ellos irán tomando diferentes identidades hasta desentramar la madeja que los puso en esa situación.

    Los perdedores, que nada tiene que ver con el fracaso de los personajes, transita por el género de la acción con mucha comodidad, brindando algunas escenas, que si bien no pasarán a la historia, le dan ritmo a una historia cargada de similitudes y clichés, como es el caso del personaje que interpreta Zoe Saldaña, la típica y hermosa mujer que se enamorará del galán del grupo, aunque ese amor nunca llegue a concretarse.

    Al terminar la película uno intentará buscar alguna coherencia entre el título y lo que vio, coherencia que tiene más que ver con quienes fueron incapaces de contar una historia más original que la que se refiere a las habilidades de los personajes representados. Para ver un sábado a la noche después de todos los planes se vinieron a pique y ya no queda más nada que hacer, salvo sentir que uno no es un perdedor.
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  • Dioses
    Dioses
    EscribiendoCine
    Alta Suciedad

    Tras el éxito de La teta asustada (Claudia Llosa, 2009) el cine peruano parece revelarse al mundo entero, o al menos hacerse un poquito más conocido. Si bien es muy poco lo que puede verse por estos lados de tan vasta cinematografía, Dioses (2008), de Josué Méndez, confirma la teoría de que hay un cine más allá Hollywood, y que está en Latinoamérica.

    Una familia disfuncional de las altas esferas sociales peruanas compuesta por un adolescente enamorado de su hermana, otra que vive en el libertinaje y la promiscuidad, un padre con una novia mucho más joven que él y una mujer de clase social baja cuyo objetivo es ser de la alta sin importarle nada, conforman un universo que sirve como espejo de una sociedad en crisis.

    Lo peor de la alta sociedad peruana es reflejado sin ningún tipo de pudor y con una mirada adulta por Josué Méndez a través de una historia compleja que evita la moralina. Los personajes de Dioses se presentan tal como son sin ningún tipo de juzgamientos. La forma de actuar consciente –los adultos- o inconsciente –los jóvenes- los llevarán hacia consecuencias irreparables que serán vivenciadas como simples actos naturales. Aquí cada uno será su propio Dios y, a pesar de que todos sabrán la verdadjugarán a no saberla para mantener la pertenencia a mundo hipócrita y de conveniencias.

    El erotismo estará presente durante toda la historia, pero sin transformarse en un film erótico. El joven realizador eligió contar los sucesos desde una perspectiva en la que se juega más con la insinuación que con lo explícito, como lo hace el personaje de Elisa (Maricielo Effio), con las palabras que utiliza Agustín (Edgar Saba) o los juegos de Diego (Sergio Gjurinovic) y su hermana Andrea (Anahí de Cárdenas). Todos tratados sutílmente o fuera de cuadro, donde los rostros sumamente expresivos hablan por sí mismos.

    Con un estilo narrativo moderno que remite claras influencias del Nuevo Cine Argentino, el film presenta una estructura clásica en su construcción: una historia con principio, desarrollo y final, cualidad que lo vuelve atractivo y personal. Resultaría imposible no compararlo con Géminis (2005), de Albertina Carri, o La ciénaga (2001) de Lucrecia Martel, por la temática tratada, pero que a la vez logra desprenderse de sus predecesoras con identidad propia.

    Si Dioses no hubiera sido una coproducción con Argentina, tal vez nunca hubiéramos llegado a enterarnos de su existencia, como pasa con una gran cantidad de películas latinoamericanas que a pesar de tener un amplio recorrido internacional no llegan a ser estrenadas comercialmente – más allá de algún festival- en nuestro país. Por eso es la oportunidad de poder ver un cine que no vemos, y no porque no queramos sino porque no nos dejan.
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  • El mural
    El mural
    EscribiendoCine
    Simple fresco sobre la hipocresía argentina

    Plasmar en una sola película de menos de dos horas de duración la rica historia del muralista David Siqueiros y su relación con Natalio Botana saliendo airoso es casi imposible. No por la falta de capacidad de quien emprenda proyecto de tal magnitud, sino por la cantidad de historias que se derivan de un conflicto del que participaron notables figuras del siglo XX y que debido a su riqueza pueden hacerlo desbarrancar para convertirlo en un pastiche. Aunque debemos aclarar que este no es el caso de El mural (2010) y que más allá del clasicismo que atraviesa el relato, Héctor Olivera (La noche de los lápices, 1986) sale airoso de tamaña hazaña.

    En plenos años 30 Natalio Botana, dueño del influyente diario Crítica de Argentina contrata al mexicano David Siqueiros para que pinte un mural en el sótano de su casa. En el medio de este hecho habrá traiciones, infidelidades, muertes, mentiras, corrupción, derrocamientos políticos y todo lo que a uno se le pueda ocurrir y más.

    ¿Cómo narrar una historia tan rica en sus personajes sin convertir todo en una ensalada inentendible? ¿Y cómo lograrlo si tenemos en la historia a Siqueiros, Botana, Pablo Neruda, Victoria Ocampo, Antonio Berni, Spilimbergo, etc. y etc.? La respuesta es simple y sencilla: no salirse de los protagonistas haciendo que el resto acompañe el relato sin darle una impronta innecesaria, por más que uno crea lo contario y por momentos piense que no están desarrollados como se merecen. Por eso El mural articula el relato entre Siqueiros y Botana, mientras el resto acompaña en la dosis justa.

    Entre tanta historia el film pone al desnudo lo peor de la sociedad de aquella época de la misma forma que Plegarias Atendidas de Truman Capote lo hacía con la alta sociedad neoyorkina. Un grupo de personas sin ningún tipo de escrúpulos no escatimarán en limitaciones a la hora de la traición. Esos personajes, tan ricos por si solos, son uno de los puntos más fuertes de El Mural. Tanto Luis Machín (Botana), como el mexicano Bruno Bichir (Siqueiros) y Carla Peterson como Blanca Luz salen airosos, creando y no caricaturizando o imitando a los reales, como sucede en lamayoría de las bipic cinematográficas. Aunque sin duda, y una vez más, es Ana Celentano la que vuelve a sorprender con una construcción antológica que derrapa todos los matices que un actor puede brindar.

    Pero ese mundo de hipócritas que solo abarca a un grupo de personas, tal vez las más notables una época, sirve para reflejar un momento sociopolítico que se mantuvo vivo en nuestra historia. En uno de los fragmentos del film -que Olivera resuelve elípticamente de manera correcta - se pone al descubierto como Crítica tapó el asesinato de un senador con la muerte de Gardel (no es que Botana mandó a matar al “Zorzal Criollo” sino como se manipuló todo para que un caso tomara mayor relevancia que otro), algo que hoy en día es moneda corriente, no solo en Argentina sino en todo el mundo.

    Plásticamente se recurrió a grandes creadores para lograr una notable reconstrucción de época que no escatima en planos generales con cientos de extras, locaciones reales, y una cantidad incontable de trajes acompañados por la fotografía de Félix Monti que le otorgo un color añejado pero a la vez con la luminosidad que el film necesita.

    A pesar de lo mucho que había por abarcar y de lo ambicioso del proyecto, El mural no se descarriló y contó una historia concisa, narrativa y clásica. Si usted buscaba eso, dio con la película correcta caso contrario vaya a ver Nuevo Cine Argentino.
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  • Cine, Dioses y Billetes
    Cine vs Cines

    En Argentina, como en gran parte del mundo, los cines de barrio fueron desapareciendo absorbidos por templos evangélicos o centros comerciales. Las cadenas o multipantallas coparon el mercado cinematográfico y hoy queda menos del 10% de las salas con que el país contaba 30 años atrás. Cine, Dioses y Billetes (2009) habla de eso, de cómo los cines fueron muriendo y hoy nos tenemos que resignar a verlos convertidos en algo para lo que no se hicieron o simplemente ya no están.

    Con testimonios de trabajadores de los cines como Damiano Berlingieri, José Olguín, Pedro Strelec, Oscar Usi y Noelio Corneli, el realizador, Lucas Brunetto va armando un collage sobre como todo se fue transformando hasta llegar a la casi inexistencia del cine de barrio y de cómo los complejos inundaron el mercado.

    Con una estructura clásica, pero sin caer en la típica voz off/over, el documental se va construyendo a partir de alegatos e imágenes que actúan en contraposición, mostrándonos un pasado grandilocuente con un presente despojado. Imágenes de cines repletos, en dónde solamente se permitía el ingreso de personas con traje y sombrero se confronta con las imágenes del mismo cine, ya inexistente o convertido en una galería de productos falsificados.

    El documental de Brunetto que centra la historia en el partido de Avellaneda (Pcia. de Buenos Aires- Argentina) traza de manera inconsciente un paralelismo con la decadencia de la industria cinematográfica y como el público fue mutando hacia otro tipo de consumos. La compra de películas pirateadas o la desacarga on line, podría decirse que ayudaron a la muerte de los cines.

    Si bien Cine, Dioses y Billetes podría considerarse una película para cinéfilos, resulta interesante para todo tipo de público por lo que muestra y como lo muestra, haciendo del mismo un tema universal que actúa como un reflejo de los cambios sociales que ha sufrido el mundo a raíz de la globalización. Una película que interesa más allá del amor al cine que uno pueda tener.
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  • Eva y Lola
    Eva y Lola
    EscribiendoCine
    Verdad / Consecuencia

    El cine aparte de ser industria y entretenimiento, también debe tener una función social y Eva & Lola (2010) la tiene. La nueva película de Sabrina Farji (Cuando ella saltó, 2007) cuenta una historia que puede servir a que muchos jóvenes, expropiados de niños, por la última dictadura puedan encontrarse con su verdadera identidad. Y eso ya es un logro.

    Lola (Emme) y Eva (Celeste Cid) son amigas de toda una vida. Eva es hija de desaparecidos y fue criada por su tío (Willy Lemos). Los padres de Lola son militares y le ocultaron su propia identidad. Eva descubrirá la mentira y hará lo imposible para que Lola acepte la verdad.

    Para narrar esta historia Sabrina Farji eligió contarla con una estructura narrativa más lineal que lo que había demostrado en sus anteriores trabajos, a pesar de imprimirle ciertos toques estéticos que definen su identidad como cineasta. El film cuenta una historia trágica pero corriéndose del lugar solemne en el que podría haber caído y nutriéndose de elementos que le imprimen frescura. Los colores, la ropa, la música, el montaje fragmentado o las historias paralelas que nada tienen que ver con el conflicto pero que hacen a la vida misma de los protagonistas, logran un film comprometido y entretenido a la vez.

    Que a Celeste Cid la cámara la ama no es ninguna novedad. Dueña de una fotogenia increíble la joven actriz demuestra cómo es ponerse una película al hombro y sostener una historia de principio a fin con una actuación cargada de carisma. Su Eva es tan increíblemente bella como natural, cada aparición en cuadro, cada parlamento, cada instante en el que está se convierte en un momento memorable capaz de transformar lo más trivial en sublime. Celeste Cid demuestra que además de ser bella es una gran actriz y que con solo su presencia la magia del cine pasa a ser real.

    Junto a la extraordinaria actuación de Celeste Cid se destaca un elenco conformado por Emme (El Niño Pez, 2009), Juan Minujín (Cordero de Dios, 2008), los siempre correctos Alejandro Awada y Claudia Lapacó junto a Victoria Carreras en un personaje que el cine le debía. Uno de los puntos fuertes del film es el de la dirección actoral que pone a cada personaje en el lugar correcto sin sobreactuaciones ni clichés, cuando todo podría haberse dado para que así sucediera, la maestría de Farji supo poner los límites necesarios justo a tiempo.

    Eva & Lola pone sobre el centro de la escena a la Identidad, pero no solo de los que la perdieron o a los que se les ocultó sino la de la identidad en toda su extensión, abarcando desde el quiénes somos como personas, como familia, como institución y como país. Identidad que estaría bueno recuperar de la misma manera que las abuelas puedan recuperar a sus nietos y esos nietos puedan saber quiénes son, para así entendernos a nosotros como nación.

    Hace años en Argentina hubo un ciclo llamado Teatro por la Identidad, más tarde nació Televisión por la Identidad y ahora llego el turno de Cine por la Identidad, una apuesta que movilizará nuestro interior, mostrándonos una verdad a pesar de las consecuencias. Vale la pena.
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  • El Almafuerte
    El Almafuerte
    EscribiendoCine
    (Anti) Cárceles

    Un grupo de directores, motivados por la idea de realizar un taller de cine en las cárceles e incentivados por su vocación social, ingresan al penal de menores Almafuerte, ubicado en la ciudad de La Plata (Buenos Aires-Argentina). A partir de esa experiencia en conjunto con los detenidos nace El Almafuerte (2009), un documental que retrata las experiencias vividas en ese ámbito sin dejar de lado las expectativas de cada uno de los involucrados al recuperar la libertad.

    El Almafuerte es un penal de máxima seguridad para menores que han cometido delitos graves y, a su vez, intenta reinsertar a los jóvenes socialmente una vez que hayan cumplido su condena. El taller de cine que dictaron Juan Andrés Martinéz Cantó, Santiago Nacif Cabrera y Roberto Persano, y que desembocó en un documental, forma parte de un proyecto que nació de un grupo de ciudadanos y que las autoridades deberían imitar.

    El mayor logro de El Almafuerte es contraponerse tanto en la forma como en la estética a Cárceles (reality show emitido por el canal televisivo argentino Telefe). Mientras que en el segundo se monta un show mediático que convierte a los reclusos en meras y fugaces estrellas televisivas sin ofrecerle herramientas para salir adelante, en el primero se hace todo lo contrario. Los jóvenes que están alojados en el penal no son mostrados ni como “héroes” ni como “demonios” sino como personas conscientes que están en ese lugar para pagar una deuda social, y que encontrarán en el cine una vía de apoyo para poder superarse e incertarse en el sistema. Aunque queda en claro que para algunos recuperar la libertad es una cárcel peor que el encierro involuntario.

    La forma en que se decide mostrar la experiencia y el resultado final del taller es lo más destacado, dentro de un film que mezcla el making off con las conclusiones de lo realizado por los propios chicos. Una idea interesante es la de no contar por qué cada uno entró a ese lugar, no se da otra información más que sus nombres de pila, no sabremos qué hicieron o por qué cayeron. Tampoco los veremos con sus familias, ni qué hacen cuando no están en el taller, salvo algún caso aislado y que puede resultar innecesario. Un ejemplo es la escena de la escuela o cuando uno de los chicos va a su casa. Escenas que no restan pero que tampoco suman demasiado, y que pueden ser tomadas como golpes bajos que buscan cierta manipulación en el espectador.

    Estéticamente se utiliza una imagen cruda y sin filtros que se asemeja a la del formato televisivo sin editar, elemento plástico que lo vuelve más naturalista. Es un acierto, por parte del terceto de directores, no utilizar la estética típica del videoclip ni de virar la imagen hacia la saturación del color embelleciendo todo para convertirlo en un espectáculo donde se perdería la esencia de la historia.

    El Almafuerte es una experiencia única y valedera que debe ser tenida en cuenta como método educativo y de reinserción social, no sólo para cárceles sino también a utilizar en diversos extractos sociales y educativos. Además el resultado final valió la pena y cinematográficamente es lo valedero. Un film necesario que ayuda a entender por qué estamos como estamos y hacia dónde vamos si no cambiamos las cosas.
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  • Carancho
    Carancho
    EscribiendoCine
    Autitos chocadores o de cómo filmar la corrupción Argentina

    Pablo Trapero (Nacido y criado, 2006) vuelve al cine con esa forma personal y única que tiene para retratar historias y personajes tan frecuentes como inescrupulosos. Tal vez sea el único director capaz de convertir lo simple y trivial en una historia asombrosa, donde su mayor virtud sea la de mostrar la realidad desde la cotidianidad de sus personajes. Carancho (2010) así lo demuestra.

    Sosa (Ricardo Darín) es un abogado que ha perdido su matrícula y que vive gracias a su participación dentro de una asociación ilícita que regentea personas que provocan accidentes automovilísticos para así estafar a las aseguradoras. Luján (Martina Gusmán) es médica de un hospital ubicado en algún lugar del Gran Buenos Aires. Sosa y Luján cruzarán sus destinos, vivirán una lujuriosa historia de amor mientras involucrados en un mafioso caso policial intentaran huir del destino (escrito con sangre).

    Si uno debe buscar a cuál de las obras de Pablo Trapero más se asemeja Carancho, sin duda la elegida sería El bonaerense (2002) y esta elección no es azarosa sino que se desprende de una serie de elementos que unirán ambas películas en un díptico análogo, pero del que cada una tomará identidad propia.

    En ambas películas está presente lo corrupto, mientras que en El bonaerense “El Zapa”ingresaba a la policía y desde ahí se mostraba como la misma actuaba formando parte de un aparato putrefacto, en Carancho es Sosa quien va a demostrar la peor faceta de la abogacía y como hacer de la ilegalidad algo corriente.

    Los elementos de unión entre ambas obras irían desde las locaciones naturales (una y otra se desarrollan en una zona suburbana del gran Buenos Aires) hasta la tensión permanente en la que viven los protagonistas durante todo el proceso en el que transcurre la historia, y de cómo dicha tensión traspasa la pantalla. Mientras que en El bonaerense el personaje de Jorge Román debía luchar contra sus superiores, en Carancho Sosa deberá hacer lo mismo. En ambas películas ganan los que tienen el poder y la historia de amor es conducida por la mujer. Son las mujeres las que manejarán a los hombres como marionetas y ellos harán todo por y para ellas.

    Otro de los puntos en los que se asemejan son las escenas de sexo, Trapero es uno de los directores argentinos que mejor filma a dos personas en pleno acto sexual. Su forma de colocar la cámara en lugares que nunca entenderemos, de crear el clima adecuado aún sin la música ampulosa y de cargar la trama de erotismo, incluso donde no lo hay, lo hacen insuperable y particular. Las mismas escenas filmadas por otro hubieran sido chabacanas o tal vez carentes de sensualidad.

    Que Ricardo Darín es un gran actor y que en esta película pone el cuerpo y el alma no cabe la menor duda y que Martina Gusmán logra un personaje memorable que se contrapone a su anterior trabajo en Leonera (2008) colocándola en un lugar privilegiado dentro del cine argentino, tampoco. Aún ante la carencia de grandes parlamentos, solo desde la postura, la forma de mirar y los tics característicos de una médica del conurbano, hacen que Gusmán cree uno de los personajes más apáticos y queribles que haya dado el cine en mucho tiempo. Completan el elenco un grupo de actores, en su mayoría desconocidos, que aportan la credibilidad justa y necesaria, sin redundancias ni sobreactuaciones.

    Carancho no es la mejor película de Trapero pero tiene toda una serie de elementos que la convierten en una gran película. Si es cierto que a algunos directores uno les exige más que a otros y éste es uno de esos casos. Más allá de esa deformación profesional que tenemos los críticos, Carancho tiene lo que el cine tiene que tener: una historia atrapante, mucho suspenso, un gran director y dos actores que se comen la pantalla. El cine que la gente quiere ver.
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  • La hora de la siesta
    La hora de la siesta
    EscribiendoCine
    La nada y nada más que la nada

    La ópera prima de Sofía Mora, La hora de la siesta (2009), que de manera inentendible ganó como Mejor Film Latinoamericano en la última edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, derrapa la misma intrascendencia que generan sus dos apáticos protagonistas. Un cine que no hace otra cosa que echar al espectador de la sala y lograr que nunca más vaya a ver una película argentina.

    Dos adolescentes transitan un par de horas de sus vidas por el barrio desértico de una ciudad cualquiera, mientras en su casa velan los restos de su padre muerto y su madre encerrada en una habitación no para de llorar. Lo curioso es que desde adentro se siente que la lluvia cae sobre la ciudad de manera constante pero en el afuera pareciera que hace años que no cae una sola gota. ¿Error de continuidad o que alguien explique que quisieron decir?

    A través de una puesta netamente teatral, con sólo dos personajes en escena, planos estáticos y muy poco desplazamiento, el film de Sofía Mora producido por su esposo, el director, Néstor Frenkel (Construcción de una ciudad, 2007) provoca un quiebre negativo en una puesta en escena plagada de tiempos muertos, diálogos frívolos y cierta apatía de y hacia los personajes, dando como resultado un film monótono y chato que provoca cierto ostracismo narrativo desembocando en la ira del espectador ante la falta de una historia concreta o peor aún de no saber que se quiso hacer ni que decir.

    Entendemos lo de film minimalista, personajes abúlicos, cine para unos pocos, propuesta diferente, renovación estética, espectador activo y todos las frases hechas que muchas veces se usan para justificar lo injustificable. ¿Pero cómo demostrar lo que no existe? En síntesis La hora de la siesta es un film inexistente.

    Filmada en un blanco y negro básico que evita los matices, al igual que los personajes y la misma historia, La hora de la siesta no es otra cosa que una inexplicable película en dónde nada se dice, nada pasa y nada se entiende. Véala y saque sus propias conclusiones (pero después no diga que no le avisamos).
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  • El hada buena - Una fábula peronista
    Esta es la Argentina del Bicentenario

    El cine argentino indie encuentra cada día una mayor difusión dentro de un circuito alternativo que cobra más adeptos. Así fue como los últimos años vieron la luz producciones que antes hubieran resultado imposibles de apreciar en pantalla grande. Kapanga todoterreno (Farsa Producciones, 2009), TL2: La felicidad es una leyenda urbana (Tetsuo Lumiere, 2009) Nina (Sofía Vaccaro, 2009) o la ópera prima de de Laura Casabé, El hada buena: una fábula peronista (2004) cuyo estreno se realiza en simultaneo en el Teatro La Máscara (Espacio INCAA Km 2) y Buenos Aires Mon Amour.

    Una argentina futurista en la que la pobreza y la falta de educación son dos factores predominantes, son los desencadenante de una historia en la que las autoridades gubernamentales fomentan la discriminación y los negociados ilegales desde su doctrina. Como hilo conductor tenemos a Juan Domingo Séptimo cuya historia será la encargada de llevar adelante esta película.

    Laura Casabé toma elementos del fabulesco político y social para construir una película que podría considerarse fantasiosa o de ciencia ficción, pero que a la vez nos suena tan real como posible. ¿Algún argentino podría poner en duda que lo que se cuenta puede llegar a suceder en un futuro? Si nos remitimos a nuestra historia reciente no nos quedará la menor duda de que una situación como la que se muestra podría resultar verosímil, más allá que el resto del mundo la considere una ficción neta.

    La estructura narrativa así como la puesta en escena están tratadas desde lo bizarro y el humor grotesco, pero está claro que El hada buena…nos sumerge en una historia que en entrelineas dice mucho más que el simple gag o el chiste fácil. Con elementos que recuerdan los programas del genial Tato Bores como La Argentina de Tato (Sebastián Borenztein, 1999) o Good Show (Sebastián Borenztein, 1993) el film recupera el humor político y social que parecía olvidado ante la ausencia de nuevos talentos.

    Sin grandes figuras comerciales, más bien jóvenes surgidos del circuito under como Alejandro Parrilla, Walter Cornás (Farsa Producciones), Paula Staffolani, Rodrigo Lico Lorente, Mariángeles Hoyos o Berta Muñíz (actual co-conductor de Perros de la calle en FM Metro), El hada buena…derrapa frescura con personajes creíbles a pesar de cierta construcción border y que por (varios) momentos suenen arrogantes, pero que desde un análisis profundo nos llevan a preguntarnos si en dicho contexto histórico uno no actuaría de la misma manera.

    El hada buena: una fábula peronista llega a los cines luego de seis años de autogestión y una serie de problemas que demoraron su estreno. Pero como no hay mal que por bien no venga, que mejor que hacer una revisión histórica de la Argentina en el mes del Bicentenario y que el mismo sea con el humor y la inteligencia que parecía olvidado. Una película que nos hará pensar, divertirnos y reflexionar. ¿Acaso esa no es la función del cine?
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  • Ricky
    Ricky
    EscribiendoCine
    Casi un Ángel

    François Ozon (8 mujeres, La piscina, El Refugio) es uno de los directores franceses contemporáneos que ha logrado crear un estilo único y personal que no sólo lo diferencia del resto, sino que en cada una de sus obras demuestra un ímpetu de superación que justifica la espera. Ricky (2008), su anteúltimo opus, así lo expresa.

    Ricky es un bebé que llega a este mundo con la desventaja de haber nacido en una familia disfuncional. Tiene una hermana y un padre casi ausente. Una mañana, su madre descubre que Ricky tiene moretones en la espalda. Ella piensa que son golpes que le propagó su esposo y lo echa de casa. Pero Ricky no fue golpeado, sino que le están creciendo alas.

    Como si fuera una fábula, Ozon nos va conduciendo por una trama plagada de lirismo pero que a la vez funciona como crítica a las relaciones familiares, sociales y del poder de los medios de comunicación. Ricky es un híbrido que transita por diferentes estilos narrativos haciendo que no se identifique con ninguno. Comedia, drama, fantasía, realidad. ¿Cómo clasificar lo inclasificable? Buscar un género para Ricky resulta tan difícil como la mágica historia que se cuenta.

    Así como el cine transitó el camino de la disfuncionalidad en las familias con comedias como Pequeña Miss Sunshine (Little Miss Sunshine, 2006) o dramas mal logrados como Preciosa (Precious, 2009), Ricky lo hace desde un lugar diferente: el de la irrealidad. Sin duda el tener alas y volar es sinónimo de libertad y en el film funciona como un claro elemento simbólico que lo atravesará de principio a fin. Todos los personajes buscarán de una u otra manera la independencia. No solo Ricky volará, el vuelo de los otros no será tan literal como su “volar”, pero funcionará más como una vía de escape que como otra cosa. Huirán de la rutina, del peligro, de la familia, de la falsa fama o de sentirse privado de la libertad.

    Para reflejar todo un universo plagado de simbolismos y metáforas, el realizador se nutre de una historia que en manos de cualquier otro podría haber resultado plásticamente ampulosa. Con mínimos recursos cinematográficos logra una obra concisa y perturbadora que dice mucho más de lo que a simple vista puede leerse. Saber interpretar esas entrelíneas será fundamental para poder entender a Ricky en su conjunto.

    Ozon nos trae un sueño provocado por destellos de talento como muy pocas veces el cine nos brinda. Una obra en donde realidad y poética se conjugan para generar algo tan único como bello. Ricky puede volar y nosotros si queremos también. Cine para el disfrute de todos los sentidos.
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  • Aguas Verdes
    Aguas Verdes
    EscribiendoCine
    El fin del patriacardo

    Aguas Verdes (2009) del director argentino Mariano De Rosa (Mala época, 1998), film que participó en el Fórum de la 59ª edición del Festival de Cine de Berlín y tuvo su paso por diferentes festivales internacionales como el de Chicago, San Pablo y Calcuta, desarrolla una historia desde el absurdo con un notable trabajo desde lo narrativo.

    La trama parte de la premisa paranoica de un padre de familia (Alejando Fiore) que siente perder su lugar ante la aparición de Roberto, un extraño y onírico personaje, que conquistará a cada uno de los integrantes de esa familia desmembrada.

    De Rosa construye una serie de climas, a partir de una estructura narrativa que cruza diferentes tipos de géneros. Comedia familiar, suspenso, thriller, drama y hasta cierto surrealismo se pueden apreciar en Aguas Verdes. Para el realizador la película es un hibrido y por eso no se sabe muy bien como clasificarla. "Siempre fui consciente de eso desde que escribí el guión y era el riesgo de la película. Una forma de clasificar la película, sería como una comedia negra, por la estructura dramática, pero en realidad es una comedia que se convierte en un thriller y es una película de “arte” donde hay un objetivo que tiene que ver con lo artístico pero que tiene a la vez una veta comercial importante “.

    Más allá de ciertos errores desde lo formal como planos mal resueltos, abuso del fundido o situaciones que no quedan muy en claro porqué sucedieron, el film sale airoso en su conjunto gracias una idea central bien resuelta. Algo poco visto en el Nuevo Cine Argentino que muchas veces no saba como contar un hecho.

    De manera mínima y con escasos recursos plásticos –solo el agua como elemento simbólico y una playa argentina- se presenta un film simple que servirá para poner en crisis el patriarcado familiar, augurándole un promisorio futuro para este director que estrena de manera independiente y, como su película, con escasos recursos (económicos).
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  • Sólo un hombre
    Sólo un hombre
    EscribiendoCine
    Morir de amor

    Tom Ford es uno de los diseñadores de moda más relevantes de la última década, triunfando en reconocidas casas como Gucci o Yves Saint Laurent. No contento con su éxito y en busca de completar sus inquietudes artísticas, decidió fundar su propia compañía cinematográfica. En su ópera prima, Sólo un hombre (A Single Man, 2009), se nota una clara influencia de sus orígenes en la construcción estética, algo que por momentos le juega en contra a una historia melodramática, banalizada por el uso de excesivos recursos plásticos.

    George Falconer (Colin Firth) es un hombre gay de mediana edad que entra en una profunda depresión tras la muerte de su pareja. Entre ataques suicidas, amigas fracasadas (Julianne Moore), estudiantes desvergonzados (Nicholas Hoult) y crisis existenciales que lo llevarán al aislamiento, George intentará darle un sentido a lo que queda de su vida o dejarse morir (de amor).

    Desde los títulos iniciales vemos un cuerpo desnudo moviéndose en el agua como un feto buceando en el líquido amniótico. Simbólicamente esta escena reflejaría la vida, aunque contrariamente nos va a conducir hacia la muerte. En la escena siguiente se verá un auto accidentado con un cuerpo muerto al costado del camino en una tarde nevada. Tom Ford quiso reflejar a partir de ambas escena el comienzo de algo nuevo desde lo que ya no va está. El agua será un elemento que, de manera constante, se utilizará como desencadenante de situaciones dentro de la historia. El agua de mar, el agua de lluvia, el agua de la ducha, siempre el agua como categorizante del cambio.

    El film está construido a partir de una serie de metáforas y simbolismos, muchas veces innnecesarios, que solo sirven para endulzar una escena sin ningún tipo de fundamentación dentro de la historia. Virajes de color, abusos de planos detalles, excesivo cuidado del vestuario –por momentos irreal- , sumados a una actuación desmedida y cliché por parte del protagonista logran un film desparejo y anacrónico.

    La crisis de un hombre que no puede aceptar la muerte, en medio de una época en la que la homosexualidad no estaba de moda, se ve reflejada en una historia melodramática que hace agua como ese elemento que durante el film Tom Ford no se cansa de resaltar. Sólo una película más.
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  • Pecados de mi padre
    Pecados de mi padre
    EscribiendoCine
    Todo sobre mi padre

    Una película no puede cambiar la historia, pero si nos puede ayudar a entender mejor lo que pasó y reconciliarla con el pasado. Pecados de mi padre (2009) es un caso concreto de como el cine puede aportar su granito de arena a que el mundo sea un poco mejor, gracias a la buena voluntad de un grupo de personas que dejó el odio de lado para lograr la paz. Aunque suene utópico, esto fue así.

    Centrándose en la vida del narcotraficante colombiano Pablo Escobar Gaviria, pero desde la visión de su hijo Sebastián Marroquí, el documental de Nicolás Entel (Orquesta Típica, 2006) sigue dos líneas narrativas: la biográfica y la reconciliatoria. Lo que comienza siendo la construcción de un retrato paterno desde la mirada de su hijo, finalizará en el encuentro de quienes fueron las víctimas de una guerra que los hizo partícipe de manera indirecta.

    Pecados de mi padre nos presenta un recorrido elíptico por la historia narco de Colombia de las últimas décadas, pero desde la visión de quien estuvo involucrado en los hechos por ser “hijo de”, motivo que desencadenó en el exilio forzado y el cambio de identidad para poder seguir con una vida normal.

    Sin duda uno de los puntos más altos del film, a pesar de recurrir a cierto a ciertos elementos trillados –música ampulosa para asentar el efectismo sobre el espectador-, es cuando se corre de lo biográfico y se introduce en los hechos concretos. Un ejemplo podría ser la reunión que entabla Marroquí con los hijos de dos de los políticos que su padre mandó a matar. Dicha escena es un acto reconciliatorio, que más allá del efectismo que puede llegar a provocar, evidencia al cine en toda su extensión como elemento de ayuda para cambiar la historia. Hechos como los que desencadenó la película justifican medios y fin.

    Provocando una ruptura en el formato del documental clásico, Pecados de mi padre, más allá de ciertos reparos estéticos en su construcción, innova en la forma de involucrarse con un tema. Una película que hay que ver para entender los hechos que convirtieron una nación en el imperio del narcotráfico más poderoso del mundo. Un documental que ya es parte de la historia. Imprescindible.
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  • Vecinos
    Vecinos
    EscribiendoCine
    La comunidad robada

    En cine hay películas fallidas y películas malas. Por ejemplo Terapias alternativas (Rodolfo Durán, 2007) fue una película fallida que cinematográficamente estaba bien pero que narrativamente no funcionaba. Vecinos (2009) es una película mala, que por más condescendiente que uno sea no se le puede rescatar ningún elemento positivo.

    Un grupo de habitantes de un edificio se encuentran con un bolso cargado de dólares y un director de cine que le robó la idea a Alex de la Iglesia y filmó La comunidad (2000) bajo el nombre de Vecinos. Suena cómico pero así sería, a grandes rasgos, la sinopsis de esta película.

    Como rescatar una película donde la idea original de original no tiene nada. Los personajes parecen calcados del film de Alex de la Iglesia y los que no, se sienten perdidos en un set sin saber qué hacer con sus diálogos inverosímiles, causando más lástima que risas.

    Por más contemplativo que uno intente ser y se tome la historia como bizarra, clase b o un grotesco, resulta imposible ante los errores formales que denotan que se quiso realizar una película en serio, algo que nunca ocurrió y que termino por ser un pastiche cinematográfico cuyo único objetivo fue el de provocar verguenza ajena en el espectador.

    Problemas de continuidad, de racord, de verisimilitud, sumados a una pésima dirección de actores que tienden a la sobreactuación –solo Sergio Boris y Juan Minujín salen airosos-, una pésima iluminación y un terrible sonido que remite a los años 70, confluyen en un film que atrasa unos treinta años en técnica y forma.

    Rodolfo Durán (Cerca de la frontera) había dirigido en el año 2004 un interesante documental llamado Dirigido por… sobre varios realizadores argentinos, luego vino la fallida Terapias alternativas y ahora nos larga Vecinos, sin duda, un caso más de retroceso involutivo en la que un director no aprende de sus propios errores y que para colmo de males no se le cayó una idea sino que se la robó a un grande que, a pesar de tener películas fallidas, logró con La comunidad el reconocimiento mundial a su carrera. Algo que Durán por el momento no va a tener. Una lástima.
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  • Crisálidas
    Crisálidas
    EscribiendoCine
    Una historia sencilla

    El vigésimo primer largometraje realizado por Cine con Vecinos se estrena oficialmente en el cine Gaumont de Buenos Aires. Contando con escasos recursos económicos y técnicos, Fabio Junco y Julio Midú crean un collage sobre la anodina vida de un grupo de mujeres empleadas en una fábrica del interior del país.

    Historias en paralelo son desarrolladas con el formato de un film coral. Diversas mujeres de una ciudad en el interior de la Argentina que comparten un mismo trabajo van a ver modificadas sus vidas a partir de un hecho que movilizará su yo interno para sellarlas por siempre.

    Los realizadores Junco y Mid, que ya habían estrenado en 2009 El último mandado, nos presentan un relato honesto a pesar de ciertos errores en la narrativa y en el modo en que el mismo es plasmado en pantalla.

    Crisálidas (2009) podría considerarse un melodrama a pesar de tener muchos vicios tomados de la televisión y que por momentos remiten a una telenovela. En sí la estructura narrativa no está mal en su conjunto, pero en efecto se tendría que evitar el hecho de explicarlo todo con palabras. En cine hay situaciones que se dan por sobreentendidas y que desarrollarlas atentan contra el resultado final. Evitando el uso del off el relato sería mucho más fluido y de mayor impacto.

    También se nota cierto abuso en la banda sonora para intensificar el dramatismo o para tapar silencios, que en mucho de los casos son necesarios. La música debe actuar en función de una necesidad y no como edulcorante o relleno. ¿Por qué llevar al espectador hacia el golpe bajo si se puede evitar?

    Si se consolidaran ambos puntos y se pusiera un poco más de atención a ciertos aspectos narrativos que vuelven la historia demasiado previsible el film sería más conciso y redondo.

    A pesar de lo negativo también debemos rescatar a Crisálidas desde lo positivo. Técnica y visualmente logra una estética suburbana que refleja, al traspasar la pantalla, la idiosincrasia del interior del país denotando cierto cuidado por parte de los realizadores para no perder el folklore del interior.

    Un elenco conformado por actores no profesionales, residentes del lugar, demuestran sus dotes dramáticas para salir airosos ante los conflictivos personajes que les tocaron interpretar. Gracias a la espontaneidad y a la ausencia de vicios actorales que suelen llevar a la sobreactuación, dan origen a seres, que a pesar de sus miedos internos, hacen lo que pueden para buscar la felicidad.

    Crisálidas no es un film perfecto, pero tampoco está hecho con grandes recursos. En momentos en los que cualquiera pone una cámara fija a la salida de un shopping para hacer una película y participar de cuanto festival indie haya, el proyecto de Cine con Vecinos de Saladillo merece ser rescatado y ponerle algunas fichas. Un grupo de gente que hace cine como puede y a los que les sale mucho mejor que a algunos que dicen hacer cine.
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  • Séraphine
    Séraphine
    EscribiendoCine
    Elogio a la locura

    Séraphine es la tercera y premiada película de Martin Provost, acerca de la extraña y fascinante vida de una misteriosa pintora de entreguerras, cuya particular forma de pintar aportó renovación al arte pictórico.

    La vida de Séraphine de Senlis, una mujer nacida en 1864 que fue pastora, luego ama de casa y, finalmente, pintora antes de hundirse en la locura, es narrada por Martin Provost en un film que recrea la peor época de una Europa apocalíptica.

    El film de Provost, premiado con siete premios Cesar de la academia francesa, se puede apreciar de dos maneras diametralmente opuestas. La primera sumamente superficial, propone una lucha constante entre la burguesía y los prejuicios de la época. Mientras que la segunda visión, mucho más ajustada, es la que permite entender al film como una exploración de la mentalidad de una mujer rural, marginada y áspera, que no obstante cuenta con el don de pintar de una manera sorprendente.

    La historia es narrada de manera eficaz utilizando el recurso de la elípsis fracturada, algo que convierte a Séraphine en una arrebatadora película redentoria acerca de los insondables abismos que circundan los instantes que unen la locura con la realidad.

    Sencilla en apariencia, pero sensible en sus formas dando espesor a un personaje inclasificable, Séraphine es una propuesta tan extraña como apasionante y misteriosa.
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  • Ernesto Sábato, mi padre
    Sobre héroes y tumbas

    Ernesto Sábato es quizás el escritor argentino más lúcido y notable de la literatura argentina contemporánea, no solo por su prosa sino también por su ejemplo de vida. Su hijo, el cineasta Mario Sábato (Al corazón, 1995), le brinda a través de casi 100 minutos uno de los mejores homenajes a los que un hombre puede aspirar: el de un hijo a su padre.

    Ernesto Sábato, mi padre (2007) reconstruye la vida y obra del gran literato argentino, autor no sólo de obras cumbres de la literatura nacional (Sobre héroes y tumbas y El túnel), sino también de quien fuera miembro de la CONADEP y una de las personalidades más respetadas por todos los sectores sociales, culturales y políticos de la Argentina.

    El documental se estructura al igual que un libro con un prólogo, capítulos y epílogo que sirvirán para adentrarnos en su vida y en su obra. Asi nos va trasladando desde su infancia en Rojas hasta su paso por La Plata y su radicación definitiva en Santos Lugares. Su matrimonio con Matilde, sus hijos y nietos como su vida doméstica son mostrados por el cineasta como si se tratara de la vida de cualquier ciudadano, desacantonando al intelectual para mostrarlo como humano con sus virtudes y sus falencias.

    Sobre la segunda parte el documental comienza a ser narrado por el propio cineasta en primera persona para adentrarnos en la adaptación cinematográfica de Sobre héroes y tumbas y trazar un paralelismo con el libro. La voz de Sábato se intercala con las imágenes del film original y la voz del director en un interesante clímax desde el punto de vista cinematográfico pero que desentona con la función primaria del film.

    Ya sobre el final la historia recupera el tono biográfico del principio y nos vuelve a mostrar al hombre por sobre el escritor pero sin descuidar su obra. Testimonios del Ex Presidente Raúl Alfonsín, la periodista Magdalena Ruíz Guiñazú recuerdan su paso y temores por la presidencia de la CONADEP para luego correrse y mostrarnos de manera casi antagónica a un Sábato irónico y cargado de humor. Una forma más que correcta de humanizar a los hombres y sacarlos del bronce. Ya en el final se lo ve con Mercedes Sosa en un momento único y de gran carga emotiva.

    Si se le puede acusar a Ernesto Sábato, mi padre de falta de parcialidad, algo que es así por el simple hecho de que el director es el propio hijo del escritor y que por lógica va a mostrar un costado donde no se lo va a dejar mal parado. Pero más allá de esto el film bosqueja de manera correcta la vida del hombre por sobre el héroe. Un ejemplo de vida retratado con nobleza y honestidad.
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  • La mosca en la ceniza
    La mosca en la ceniza
    EscribiendoCine
    Ciudad de pobres corazones

    La directora Gabriela David vuelve al cine después de casi diez años de ausencia con una historia esperanzadora en medio de la tragedia. Un cine de personajes simples que a pesar de sus limitaciones intentarán salvarse en medio de una jungla depredadora.

    Nancy (María Laura Cáccamo) y Pato (Paloma Contreras) son dos amigas que viajan a Buenos Aires desde el noroeste argentino atraídas por una oferta laboral. Al llegar a la ciudad son encerradas en un prostíbulo junto a otras chicas que sufrieron el mismo engaño, y que ahora son tratadas como esclavas sexuales. El lugar dónde las tienen está ubicado en pleno Barrio Norte de la ciudad, un ámbito frecuentado por hombres a los que no les importan las condiciones de esas mujeres. En medio de tanta desazón Nancy y Pato buscaran la forma de escapar de ese infierno.

    La mosca en la ceniza hace referencia una tradición que sostiene que si una mosca ahogada es tapada por cenizas revivirá. Metáfora que envuelve a los personajes del film. Dos vidas muertas que resurgirán gracias a su amistad y a las ganas de salirse de la miseria que les tocó en suerte.

    Más allá del tema central de la trata de personas, el film focaliza la trama en los vínculos y como los mismos serán el motor de la existencia. Relaciones vinculares que atraviesan diferentes estados que van desde la perversidad a la incondicionalidad. Todos los personajes fortalecerán sus vínculos en otro ser, pudiendo ser desde un cliente como el caso Nancy-José (el mozo del bar de enfrente que frecuenta el lugar), pasando por la “extraña pareja” que conforman Susana-Oscar (regentes del lugar) y la relación que se va dando con las chicas presas entre sí. Lazos ficticios o verdaderos que ayudaran a cada uno de los involucrados a sobrevivir en ese mundo de tan sólo algunos metros cuadrados.

    En esta especie de prisión, que será el habitad de todos los personajes –ya sean captores o prisioneros- era necesario crear un ambiente claustrofóbico en dónde el espectador también se sintiera encarcelado. Gabriela David lo logra a través de una puesta en escena cerrada, mediante la utilización de planos cortos y casi sin la utilización de exteriores. El mundo exterior casi siempre es visto desde una ventana dando la sensación de que el afuera también vive su propio aislamiento. Nadie oye, nadie ve, nadie sabe nada de lo que pasa a su alrededor.

    La realizadora ya había demostrado en su ópera prima (Taxi, un encuentro, 2001) su maestría a la hora de la creación de diferentes climas en la trama y estados en sus personajes. Sensación que revalida en La mosca en la ceniza (2009) tratando un tema arduo y complejo sin apelar al cliché ni al golpe bajo, sino todo lo contrario. El drama será intercalado con el humor en la inocencia de Nancy, mientras que la tragedia se cruzará con la mirada esperanzadora de Pato.

    En un mundo de personajes egocéntricos que no ven ni escuchan lo que pasa a su alrededor, llega un film sutil que nos sumergerá en la realidad de lo que puede estar pasando a la vuelta de cualquier esquina. Una película movilizadora que vale la pena ver.
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  • Paco
    Paco
    EscribiendoCine
    Intoxicados

    El cine argentino muy pocas veces se metió con el tema de las drogas a fondo y sin tapujos. Heroína (1972) de Raúl de la Torre, con Graciela Borges o el policial Maldita cocaína (Pablo Rodríguez, 2000) con Osvaldo Laport son sólo casos aislados y bastantes fallidos de cómo algunos autores se atrevieron con una mirada distante y bastante externa. Tuvieron que pasar varios años para que Diego Rafecas (Rodney, 2008) volviera sobre el tema con un tratamiento espinoso e introspectivo que no cae en el lugar común de la moralina acusatoria.

    Según Wikipedia “el paco” es una droga que se elabora con las sobras de la cocaína, se carcteriza por poseer un alto grado de toxicidad y por ser de uso frecuente en las clases sociales más empobrecidas. En la tercera película de ficción de Diego Rafecas, Paco es un juego de palabras que hace referencia al nombre del protagonista y a la droga que éste consume, como dice el slogan “Paco fuma Paco”.

    Paco -gran trabajo actoral de Tómas Fonzi- no es de clase social baja, sino que -contrariamente- es el hijo de una senadora (Esther Goris) candidata a Presidenta de la Nación. Paco tiene una relación sentimental con una chica de la villa que lo introduce en el mundo de la droga y lo lleva a su autodestrucción como a la de todo su entorno. Pero ese mundo que se derrumbó volverá a cimentarse cuando el 'antihéroe protagonista' ingrese a un centro de ayuda para asumir su dependencia a la droga, junto a otros individuos que también atravesarán el mismo infierno.

    Con varios elementos interesantes, Diego Rafecas trata el tema de la drogadicción de una manera inteligente y sin banalizaciones recurrentes. Tanto Paco como el resto de la fauna que conformará ese universo que será el centro de rehabilitación, son mostrados como seres creíbles sin ningún tipo de estereotipación. Personas atravesadas por su propio infierno que buscan salvarse o no, pero evitando el lugar común y la mirada complaciente por parte del espectador, ya sea justificando los hechos que los llevaron a esa situación autodestructiva o cualquier otra circunstancia de esas características.

    Sería difícil encuadrar a Paco dentro de un solo género o de varios. Por momentos es un thriller, pero también podría ser encasillado como un melodrama o compararado con Trainspotting (Danny Boyle, 1996) por la agilidad y fragmentación de su montaje, además del tema que toca. Pero lo cierto es que el realizador toma todos estos elementos y nos presenta una estructura narrativa sin encasillamientos, en donde el guión va atravesando a cada uno de los personajes de manera independiente. Sí es cierto que existen similitudes, pero también existen las distancias que lo hacen un film único y personal.

    Las actuaciones naturalistas son un acierto a la hora de hacer creíbles cada uno de los personajes. Esther Goris, como la madre que debe elegir entre su hijo o la carrera política, logra uno de los mejores trabajos de su carrera, tal vez nunca se la vio así desde la célebre Eva Perón (Juan Carlo Desanzo, 1996). Luis Luque; Romina Ricci; Leonora Balcarce; Willy Lemos; Sofía Gala Castiglione; Roberto Vallejos; Salo Pasik; María Ucedo y la siempre eficaz Norma Aleandro -alejada de sí misma compone uno de los mejores personajes de su carrera- , conforman un seleccionado actoral que, gracias a la dirección actoral de Diego Rafecas, logran momentos de una absoluta credibilidad, evitando golpear al espectador con cursilería cargada de cierta pretensión innecesaria.

    Otro punto a favor digno de destacar es la parte técnica del film, notándose un especial cuidado en cada uno de estos aspectos. El sonido de Omar Jadur, la fotografía de Marcelo Iaccarino o la armónica banda musical de Tonolec, Pity Álvarez y Babasónicos se complementan en el todo logrando un film completo.

    Si es cierto que hay historias que no cierran del todo y que sobre el final se busca la complicidad del espectador para derramar una que otra lágrima, pero son sólo toques cinematográficos que ante lo valioso del tema se vuelven nimios y que no le restan valor al trabajo final. Paco es una película tan ineludible como controversial. Por fin el cine nacional se animó a tratar un tema - del que muchos prefieren no hablar - con la seriedad y el respeto que se merece. De visión obligatoria.
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  • Un fueguito. La historia de César Milstein
    Científicos al palo, cine con poca onda

    La historia del último ganador del Premio Nobel argentino, César Milstein, es llevada al cine por Ana Fraile, en un documental con una estructura netamente televisiva, que más allá de mostrarnos la obra de un personaje que muchos olvidaron o desconocen, se vuelve monótono ante la falta de ritmo narrativo y cinematográfico.

    Un fueguito, la historia de César Milstein se centra en la vida y obra del Nobel argentino, pero con un sentido más educativo que cinematográfico (esto no quiere decir que el film este mal, sino que de nada difiere de un programa de Canal Encuentro o el Discovery Channel).

    Por momentos, y sobre todo en aquellos que se trata la obra científica, el documental se torna de una densidad digna de un manual de escuela. No por esto deja de ser valioso, sino que por carecer de elementos cinematográficos, algo que el documental argentino supo aprovechar en los últimos años, pierde vitalidad y modernismo.

    El film falla fundamentalmente en el momento en que se decide contar la obra de Milstein desde el lado científico y no corriéndose de él. Uno, si no es un especialista en el tema, se quedará fuera de la obra sin entender demasiado y preguntándose si era necesario explicar lo científico como si estuviéramos en la universidad y no mostrarnos más al ser humano que estuvo tras el descubrimiento, bajando su obra a tierra.

    Ana Fraile, logra sin duda un film valioso en su contenido, y que será útil para pasar en la escuelas, fundaciones u organismos educativos, pero que en épocas de innovaciones y renovación visual no ha sabido aprovechar, para poder deesacartonar la historia y contarla sin que aburra.
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  • Rosa Patria
    Rosa Patria
    EscribiendoCine
    Reconstruyendo a Néstor Perlongher

    Santiago Loza es uno de los poco directores, por no decir el único, que logró estrenar tres películas en tres meses. Pero, más allá de este hecho, lo interesante es que esas tres producciones son tan disímiles entre sí como coherentes en su búsqueda. El drama surrealista La invención de la carne (2009), el thriller minimalista Artico (2009) y el documental Rosa Patria (2009) se diferencian no sólo por género, sino por esa búsqueda que hacen que el cine de Loza sea un acto sorpresa para un espectador que no sabe con qué se va a encontrar, aunque nunca salga defraudado.

    La vida de Néstor Perlongher (poeta, sociólogo y activista político homosexual) es reconstruida a través de testimonios e imágenes de archivo como un rompecabezas humano. Aunque a medida que pasen los minutos estaremos no solamente ante la construcción de un hombre, sino la de todo un movimiento social, una época política y gran parte de la Argentina de las décadas del '70 y '80.

    La búsqueda estética de Santiago Loza es ya un denominador común en toda su filmografía, que empieza con Extraño (2003) y que revalida en Rosa Patria. No conforme con lo ya hecho va por más y nos ofrece un documental fragmentado en el que testimonios, poesías y canciones se van tejiendo como araña a su telaraña, para retratar la vida de uno de los activistas gay más relevantes de la sociedad argentina de la década del '70, que en cierta forma puede ser comparado con Harvey Milk, aquel que Gus Van Sant bosquejó en la piel de Sean Penn en la homónima película del 2008.

    Rosa Patria tiene un tratamiento de la imagen que acompaña el lirismo que transmite la poesía de Perlongher, las canciones que interpreta Carlos Casella o los testimonios de amigos y militante como Fernando Noy y Juan José Sebreli. La saturación del color virado hacia tonalidades cálidas como el rojo, o el naranja, superposición de imágenes en diferentes planos y el uso de imágenes reconstruidas de forma casera, junto a un minucioso cuidado de los planos sonoros logran que imagen-palabra se fundan entre sí y que la vida y obra del personaje documentado traspasen la pantalla y cobre vida a través de estos elementos plásticos.

    Santiago Loza vuelve a demostrar una vez más que su cine va más allá de la simpleza y la nimiedad. La búsqueda permanente de un director que no se queda en lo fácil y el lugar común, indagando de manera constante nuevas formas narrativas, algo poco utilizado en la cinematografía actual en dónde la mayoría prefiere quedarse sobre lo ya hecho sin jugarse por lo diferente. Un cine que hay que ver, si lo que uno quiere es hablar de cine, de patria y de lucha.
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  • Alicia en el país de las maravillas
    El mundo según Tim Burton

    La nueva y esperada película de Tim Burton (Sweeney Todd: The Demon Barber of Fleet Street, 2007) demuestra una vez mas porqué es uno de los grandes directores del mundo contemporáneo. Su alegórica y obscura visión del clásico de Lewis Carroll Alicia en el país de las maravillas, producido por la Disney, es una pequeña obra en donde lo esencial no está puesto en los efectos sino en la construcción corrosiva de una historia que va más allá de lo que se ve. Una crítica social a un mundo cegado por la ambición y el poder.

    Alicia, que ya tiene 20 años es llevada engañada a su propia fiesta de compromiso en plena Inglaterra de segunda mitad del siglo XIX, pero ante una presencia inesperada –real o alucinatoria- se cae en un pozo que desemboca en un mundo ilusorio. Un mundo en donde los animales y las plantas hablan y dos reinas hermanas se disputan el poder entre una serie de personajes atípicos y bizarros que integrarán ambos bandos. Una historia de ensoñación que Alicia sabrá transitar, teniendo en claro que sólo se trata de eso… un sueño mágico en un mundo que de maravilloso nada tendrá.

    Esta nueva versión de Alicia en el país de las maravillas (Alice in Wonderland, 2010) no es otra cosa que un sueño, un sueño que es el mismo por el que va a transitar Alicia en todo el film. Un sueño que se asemeja a una pesadilla y que Tim Burton tiñó de obscuridad a través de una puesta en escena dark –característica insoslayable del director- pero que, a su vez, se nutre de diálogos irónicos, plagados de comentarios ácidos y mordaces, que en muchos casos se contradicen con el onirismo del cuento, pero que el genial director hace pasar como casuales e inadvertidos ante la presencia de un espectador desatento y nada participativo. Habrá que estar muy atento para entender el doble sentido que imprime cada diálogo.

    No se puede negar la búsqueda estética en la perfección que hacen de Burton uno de los directores más afamados del mundo. En este caso esa búsqueda va más allá del efectismo y del 3D – un mérito no menor y que últimamente se ha convertido en un aliado para evitar la piratería- y que está puesto en la impecable dirección de arte, creada digitalmente mostrándonos un mundo maravilloso pero a la vez tenebroso, en el que interactúan personajes tan góticos desde lo externo como actuales desde lo interno.

    La lucha del bien y del mal, la ambición del poder a cualquier precio, la locura como medio de escape ante la realidad, el convencimiento de conseguir lo imposible si uno cree que puede lograrlo, la ruptura de los mandatos sociales y familiares, y fundamentalmente la confianza de que el país de las maravillas está dentro de uno y no es un mundos individual y ajeno, son los tópicos por los que el film de Tim Burton nos hace peregrinar a lo largo de sus más de 100 minutos de metraje, en el que todo lo que se ve no es lo que parece.

    Helena Bonham Carter como la Reina Roja es la que se lleva todos los laureles actorales, un personaje tan malvado como cómico, que nos hará viajar por una serie de estados que virarán entre el odio y la clemencia. Johnny Depp como el Sombrerero Loco y Anne Hathaway como la Reina Blanca no desentonan pero tampoco logran una creación que se recordará en el tiempo. El personaje de Depp de nada difiere del de Charlie y la fábrica de chocolate (Charlie and the Chocolate Factory, 2005) y su cada vez más parecido actuar con el del cantante pop, recientemente fallecido, Michael Jackson. Un párrafo aparte merece la novel Mia Wasikowska cuyo debut en la personificación de Alicia la catapulta como la actriz con más futuro de la nueva generación. Una Alicia tan mental como visceral, con un increíble manejo paródico de lo real con lo ficticio.

    Alicia en el país de las maravillas se ha convertido –gracias a una brillante campaña de marketing- en uno de los estrenos más esperados del año. Una película que nos muestra un mundo que mucho no tiene maravilloso, pero que para darse cuenta habrá que ser un espectador atento y tener ganas de ver una historia en la que no toda la artillería está puesta sólo en lo visual. La conjugación perfecta de cómo se puede hacer una gran obra si se utilizan todos aquellos elementos que el cine nos provee. Una película mágica que resonará en nuestros corazones para siempre.
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  • Aquel querido mes de agosto
    Lo simple y lo banal

    La segunda película del portugués Miguel Gomes (A cara que mereces, 2004) que se alzó con el premio mayor de la última edición del Festival de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI) transita los límites entre la ficción y lo documental de un modo imperceptible, convirtiéndola en una película única.

    El director se traslada a Arganil en Portugal para filmar un documental sobre un grupo de música popular integrada por padre, tío y sobrino. Así entre procesiones, fiestas, canciones, música, paisajes y problemas de rodaje van transcurriendo los minutos para pasar casi inadvertidamente a una historia de amor, con triangulo amoroso incluido.

    Gomes bosqueja de manera compleja pero a la vez casual, dos películas en una pero sin perder la lógica del relato. Un documental que vira al melodrama. Bellas canciones que terminan en un conflicto familiar. Un rodaje complicado. La verdadera magia de este film es el de nunca saber si lo que estamos viendo es parte de la ficción o de lo real, o si todo es una puesta en escena para terminar engañando al espectador en lo que será un documental apócrifo, o viceversa.

    La poética del film radica en lo despojado de su puesta en escena. Diálogos banales, cierta cursilería en las canciones y una historia mínima pero contundente se transforma en una celebración cinematográfica, gracias a la maestría de Gomes para transitar por los carriles complejísimos de la simpleza y armar una historia de extrema singularidad.

    Aquele querido mes de Agosto (2008) es una obra que rompe con la estructura del clasicismo y nos presenta una nueva forma de estructurar un relato cinematográfico, en donde realidad y ficción se conjugan para mostrarnos un film en dónde los límites no existen.
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  • La madre
    La madre
    EscribiendoCine
    Un mundo de sensaciones....pero diferentes

    El cine de Gustavo Fontán yace en la radicalidad de las imágenes. Un cine despojado de diálogos en el que cada plano, cada encuadre, secuencia se nos presenta como al azar dentro de un conjunto de imágenes que no necesitarán de palabras para narrar una historia.

    Una madre sumergida en un intenso dolor y un hijo que quiere huir de ese mundo claustrofóbico conforman este universo cargado de tiempos muertos y de una estética tan particular como personal.

    Fontán ya había mostrado en sus trabajos anteriores (El árbol, 2006; La orilla que se abisma, 2009) subjetividad y experimentación a la hora de encarar un trabajo cinematográfico. Historias despojadas de diálogos en las que las imágenes se suceden de manera azarosa para construir una historia tan simple como banal. Un minucioso cuidado estético convierte cada escena en una cadena de fotografías impresionistas. Cabe mencionar el excelente trabajo fotográfico, en el que predomina una coloración saturada, de Diego Poleri como el minucioso y artesanal trabajo de edición de Marcos Pastor (Rastrojero,2006).

    El film se centra en los vínculos y en la dependencia que tienen entre sí madre-hijo. Si bien La madre (2009) tiene una estrecha relación con Madre e hijo (Mat'' i syn, 1996) de Aleksandr Sokurov, logra desprenderse de la obvia comparación ante las diferencias del relato que en este caso deriva en las responsabilidades de los padres hacia los hijos y viceversa, como así también de la construcción estética, mientras el film de Sokurov tiene claras referencias pictóricas, el de Fontán recurre al impresionismo. ¿Quién debe hacerse cargo de quién? Es la gran pregunta que nos genera el autor a través de su film. Vínculos imposibles de romper a pesar del deseo contrario encadenados a una relación filial que el destino o la casualidad nos impuso.

    Si bien es cierto que películas como La madre no responden a la masividad del público y que muchas veces son cuestionadas sin una fundamentación teórica, es interesante que exista un cine heterogéneo y experimental, cuya idea se base en lo tajante de una propuesta transformadora, cuidada desde lo estético y con una narrativa tan poética como desconcertante. Un cine para aquellos que quieran alejarse de lo convencional y husmear en lo diferente.

    Nota: Dado que la cualidad estética en las películas de Gustavo Fontán son su rasgo distintivo y que trabaja con un cine ligado a la percepción la película se ha ampliado y se estrena en 35 mm. Asimismo junto con el estreno de La Madre se realizará un ciclo en el Espacio INCAA KM2 - La Mascara (Piedras 736) donde se proyectará la trilogía del autor compuesta por El Árbol, La orilla que se abisma y La Madre.
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  • Adopción
    Adopción
    EscribiendoCine
    Sobre padres e hijos

    Estructurado como un documental apócrifo o falso documental, la cuarta película de David Lipszyc (Volver, 1982; La Rosales, 1984; El Astillero, 2000) hace foco en el tema de la adopción de una pareja homosexual. Pero el eje del conflicto no solo está puesto en la dificultad de adoptar de los gay, sino en la problemática del tema, la ley argentina, los chicos adoptados en la última dictadura y como se vive el vínculo padre-hijo desde adentro.

    Ricardo es homosexual e inicia los trámites de adopción, no mintiendo pero sí ocultando esa información. Juan nació en 1976 y vive en un orfanato. La vida de Juan cambiará cuando por fin se lo den en adopción a Ricardo. Pero sus miedos y la búsqueda de su pasado se intensificarán a medida que la vida vaya transitando. Así desde el presente Juan y Ricardo nos adentrarán en un pasado de temores, injusticias, desaparecidos y dudas, pero también en un pasado dónde el amor de padre a hijo y la verdad sirvieron para constituir una familia en el presente.

    El realizador nos introduce en el conflicto a través de lo que puede denominarse un falso documental. Basado en una historia verdadera pero llevada a la ficción se nos presenta a los personajes como si fueran los reales. Mediante los típicos reportajes a los que se somete a cada uno de los entrevistados, se va narrando la historia desde las visiones de cada uno. El film toma un sentido a partir del momento en el que se pierde la noción de la ficcionalización de los hechos y se pasa a vivirlo como una historia real.

    Para otorgarle un sentido aún más documental Lipszyc nos brinda un punto de vista anterior a los hechos, para ello reconstruye en Súper 8 imágenes caseras con la vida de Juan, Ricardo y su pareja José, que se van intercalando con los testimonios actuales. Este elemento le da a Adopción (2009) una visión aún más real y que termina por poner en crisis lo falso con lo verdadero.

    En Adopción no solo aparece el conflicto de lo difícil que es el tema para los homosexuales, sino la complejidad del tema en sí mismo. La burocracia de los organismos encargados del mismo, el marco legal argentino, la forma de actuar de la justicia, elementos que son intercalados con los conflictos internos de cada uno de los implicados, además de las dudas que se dan en la generación de chicos adoptivos que nacieron durante la última dictadura militar. Lo interesante del tratamiento cinematográfico es que solo se muestran los hechos, sin miradas acusadoras, ni juzgamientos impropios.

    David Lipszyc nos presenta a través de una ficción documentada un tema universal, que si bien se focaliza en la homosexualidad, éste es tomado como el desencadenante para narrar una historia, en la que la elección sexual de los protagonistas es solo un hecho fortuito de un conflicto mucho más profundo, que ataña a cualquier ser humano con la necesidad de enfrentarse a la paternidad. Una película necesaria que hay que ver.
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  • Plumíferos
    Plumíferos
    EscribiendoCine
    Los pájaros vienen cantando

    Con la asesoría artística de Juan José Campanella y la dirección de Daniel De Filippo junto a Gustavo Giannini, llega la primera película de animación realizada por computadora mediante software libre. Plumíferos, Aventuras Voladoras (2010) se destaca por contar una historia sin pretensiones dirigida a los más pequeños de familia.

    Feifi (Luisana Lopilato) es un canario que huye de la jaula en la que lo tenían prisionero y Juan (Mariano Martínez) un gorrión que se convierte en un pájaro exótico a raíz de una pintura derramada sobre su plumaje, juntos conformarán un universo mágico acompañados de Clarita, un murciélago que odia la noche; Pipo el colibrí y Libia, la paloma. Como en todo cuento que se preste de tal, habrá buenos y malos. Y por supuesto, una historia de amor...

    La simpleza de Plumíferos, Aventuras Voladoras radica no sólo en su historia sino en la técnica misma con la que fue concebida, convirtiéndose en el primer largometraje de animación generado por computadora en el mundo realizado con Open Source (software distribuido y desarrollado libremente), logrando una calidad envidiable por cualquier animador.

    La historia está narrada a la manera de un cuento simple y sin pretensiones, en la que buenos y malos lucharán por lo que desean. No hay elementos determinantes para designar de qué raza son los buenos o los malos. Éstos están personificados en ambos casos por humanos o animales. Los humanos están ejemplificados con el millonario cuyo capricho es tener un canario y que representa la maldad, pero la antítesis sería el veterinario que va a salvar al gorrión de morir por la pintura derramada sobre él. Como vemos, no se pinta a los humanos ni como buenos ni malos, simplemente se los muestra como lo que son. Este mismo ejemplo ocurre con los miembros de la raza animal, donde también los habrá de ambos lados, y quienes lo serán por naturaleza y no podrán hacer nada para evitarlo, como el personaje del gato.

    Para las voces de Plumíferos… se contó de una enorme cantidad de actores que van desde Luisana Lopilato, Mariano Martínez, Carla Peterson, Mike Amigorena, Muriel Santa Ana, Diego Reinhold, Mario Pasik , Peto Menahen hasta Mirta Wons y una banda de sonido con canciones pop al mejor estilo Disney pero que están en función del film y no lo contrario, tal como ocurre en la empresa líder en animación mundial.

    Plumíferos, Aventuras Voladoras cuenta una historia en donde la simpleza es uno de los puntos más altos y demuestra, una vez más, cómo para contar un buen cuento sólo se necesita una historia interesante y, en este caso, un programa de PC. Una película que nos enseña que en casa también se pueden hacer las cosas bien, si sabemos contarlas.
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  • Día de los enamorados
    Día de los enamorados
    EscribiendoCine
    Enamorándome otra vez

    Hay películas que están hechas con una única finalidad: la de entretener y hacer pasar al espectador un grato momento. Objetivo que Día de los Enamorados (Valentine's Day, 2009) cumple a rajatablas. Sin ninguna otra pretensión, más que la de hacernos volver a creer en el amor, el film de Garry Marshall sale airoso ante lo propuesto.

    El 14 de febrero se celebra el Día de los Enamorados en todo el mundo y porqué no hacer una película sobre ese día tan especial que nuclea a todos los enamorados de Los Ángeles. Es así que el director de Mujer bonita (Pretty Woman, 1990) nos propone un film coral, en el que varias historias de amor y desamor se cruzarán entre sí en algún momento de la historia, cuyo nexo conductor será una florería y las entregas de ese día.

    Hacer un análisis de Día de los Enamorados demandaría una cantidad innecesaria de marcación de los defectos que presenta. Todo lo que en cine es obvio y predecible se nos va a presentar de manera continua. Nada nos va a sorprender, todo será necesariamente forzado. También podemos decir que el film está sobreactuado, que es un producto tan comercial como el día de los enamorados y que posee cuanto cliché se nos pueda ocurrir, ya sea argumental, actoral o musical. Pero lo digno es que esto es adrede y que el film no se propone otra cosa, sino la de que uno pueda pasar un momento lo más grato posible. Ya que al salir del cine la vida continúa.

    Conformado por un “drean team” de estrellas, el multielenco es uno de los puntos más atractivos de la película. Julia Roberts, Jessica Alba, Jessica Biel, Jennifer Garner, Shirley MacLaine, Ashton Kutcher, Taylor Lautner, Emma Roberts, Hector Elizondo, Patrick Dempsey, Jamie Foxx, Queen Latifah, Carter Jenkins, Kathy Bates, George López y Taylor Swift, y un sinfín de actores conforman un seleccionado que cualquier director quisiera tener a su cargo y que dan lo mejor de sí o al menos lo que sus condiciones actorales les permiten.

    Si usted leyó atentamente esta crítica se preguntará el porqué de su calificación, si todo lo que se dice es negativo. El punto es que a pesar de todo uno no puede pasarla mal viendo esta película, que cumple lo que se propone: Hacernos creer que el amor existe Aunque después la realidad nos demuestre todo lo contario. O no. Feliz Día de los Enamorados!!!
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  • Los viajes del viento
    Los viajes del viento
    EscribiendoCine
    La otra Colombia

    Manteniendo la línea minimalista y de un cine contemplativo, en donde las imágenes priman por sobre las palabras, Los viajes del viento (2009) toma elementos del Nuevo Cine Argentino para mostrar una Colombia distinta a la que estamos acostumbrados a ver casi con naturalidad.

    Ambientada en el norte colombiano cuando transcurría el año 68, el film centra su relato en Ignacio Carrillo, un juglar que decide emprender un último viaje para devolverle un acordeón a su maestro. En ese viaje final se encontrará con típicos personajes que servirán para mostrar la diversidad cultural del país.

    La segunda película de Ciro Guerra (La sombra del caminante, 2004) transita diferentes géneros y estilos, mezclando ficción con documental. Así como Aquele querido mes de agosto (Miguel Gomes, 2008) –ganadora del último BAFICI- rompía con los límites entre la ficción y la realidad, Los viajes del viento va más allá, transitando un sendero cinematográfico disímil a lo visto hasta aquí. Géneros superpuestos entre sí van armando una historia de personajes olvidados en un tiempo muerto con un marco musical de fondo, en el que la mitología y la idiosincrasia propia de un país se apoderan de las imágenes para sumergirnos en un mundo onírico y real al unísono.

    Con un cuidado plástico y fotográfico contrastado por la saturación del color, ésta road movie contemporánea nos hace transitar, a partir de la morosidad de su estructura narrativa, por un cine con muchos puntos en común con el NCA. Excesos de tiempos muertos, un minucioso tratamiento estético en la construcción de cada plano, especial atención en la utilización del sonido natural y una historia sencilla, de esas que por momentos pareciera que nada sucede cuando la realidad demuestra todo lo contario, caracterizan esta producción precandidateada al Oscar por Colombia y que participó en Cannes y Mar del Plata, y que la acercan a un cine que para los argentinos puede resultar familiar y hasta localista – el film está coproducido por la productora argentina Cine Ojo-.

    Los viajes del viento recupera la magia que en el cine parecía perdida, magia capaz de retratar el mundo verdadero desde una ficción apócrifa. Acostumbrados a una Colombia violenta, Ciro Guerra nos muestra un país más allá del que los medios nos muestran
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  • Ártico
    Ártico
    EscribiendoCine
    El hombre que camina y no sabemos porqué

    Si hay algo que caracteriza la impronta cinematográfica del director Santiago Loza (La invención de la carne, 2008) es la de mantener una coherencia en cuanto a la forma de contar y de mostrar una historia. Uno sabe de entrada que se va a encontrar con un estilo personal y para nada convencional y en Ártico (2008) esa línea es fiel a la poética de su director.

    Contar la síntesis argumental de Ártico sería un pecado difícil de perdonar, ya que en la propia historia se encuentra la esencia de la película. Es a raíz de la misma por la que el espectador podrá dejarse llevar y participar de un thriller en el que prima el suspenso provocado por la falta de información de los hechos que acontecen. Personajes y espectador cuentan con la misma data y los puntos de vista no existen.

    Un hombre camina mientras una cámara lo sigue por detrás. No sabemos a dónde se dirige, ni que es lo que busca, ni cuáles son sus intenciones. Minutos más tarde entrará en juego un teléfono celular que servirá como nexo comunicacional y que a través de este elemento y de las conversaciones que mantenga con su interlocutor se irá trazando la trama y sembrando las pistas necesarias para que el espectador vaya hilando los sucesos, que nada tienen de complejos.

    Es posible que Ártico tenga una serie de paralelismos con Castro (Alejo Moguillansky, 2009) en la idea central. Mientras que en Castro un hombre huía de no sabemos quien, en Ártico un hombre camina y no sabemos a donde. Pero dicha similitud se disuelve en lo conceptual. Si en Castro los personajes estaban en función de una puesta en escena grandilocuente, en Ártico es el minimalismo de la misma la que sirve como nexo funcional de los personajes.

    La utilización de una cámara en mano permanente que sigue de manera continua al personaje (gran trabajo de cámara y fotografía de Ivan Fund), planos cerrados, desencuadres constantes, movimientos bruscos y cierto (des)cuidado en la edición final sirven para generar la intriga necesaria que conducirá la historia, otorgándole, así, un tono realista a lo que se nos está mostrando, más allá de cierta artificialidad impuesta adrede.

    Santiago Loza demuestra una vez más que es un director capaz de adecuarse a cualquier género y estilo cinematográfico, pero siempre imprimiendo su sello personal. Con una estética minimalista, evitando los clichés del NCA (Nuevo Cine Argentino) y experimentando formas y estilos narrativos, nos trae un thriller diferente, personal y coherente con la obra del gran autor que es.
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  • Andrés no quiere dormir la siesta
    L'enfant terrible

    Mucho se ha hecho en el cine argentino tomando como eje el tema de los desaparecidos y la última dictadura militar, pero muy pocas veces se salió del lugar común para realizar una película de género, que de manera permanente va sorprendiendo al espectador ante los cambios a los que se somete la trama. Lo que comienza siendo un simple drama familiar se convertirá en un thriller político para luego devenir en un film con toques hitchcockianos.

    Andrés vive con su madre (Celina Font) y su hermano mayor en Santa Fe. Ella está separada de su marido (Fabio Aste) y la relación con su ex se torna cada vez más tirante. A raíz de un accidente ella muere de manera repentina y tanto Andrés como su hermano Armando tendrán que irse a vivir con su padre y la madre de él (Norma Aleandro). La relación entre padre e hijos es rígida, aunque de manera inconsciente la “guerra” de poder se desatará entre Andrés y su abuela Olga, una guerra que desembocará en la tragedia. Por otro lado, lindante a la casa familiar funciona un centro de detención clandestino, un “secreto” que todos conocen y prefieren callar.

    La ópera prima de Daniel Bustamante (Historias breves IV, 2004) nos presenta un cruce de géneros que lo vuelven netamente interesante desde la propuesta narrativa. Lo que comenzará como un simple dramón logra tomar fuerza y consistencia cuando el realizador decide cambiar, sin previo aviso y de manera reiterada de género. Es así como logra mantener la atención del espectador y sorprenderlo ante los cambios estilísticos. Si bien el film puede denotar previsibilidad por la linealidad con la que es tratada la historia, ésta se pierde para dar lugar a la sorpresa en el modo de actuar del personaje de Andrés.

    En Andrés no quiere dormir la siesta (2009) hay dos conflictos claros: La relación Andrés - Olga y la relación Andrés - Dictadura. Ambos conflictos se unificarán en un punto para provocar el trágico desenlace, si bien ambos están presentes de manera implícita más que explicita, a través de claras señales que se manifiestan en el film, serán los que justificarán la reacción final de Andrés. Cuando el protagonista ve lo que no tiene que ver o escucha lo que no tiene que oír, todos hacen como si no hubiera sucedido nada. Todos niegan la verdad. Todos prefieren callar. Un pequeño ejemplo de ésto es cuando Andrés ve por su ventana una redada militar y al otro día le hacen creer que sólo lo soñó.

    Conrado Valenzuela interpreta a un Andrés que de manera cíclica va cambiando su personaje hasta terminar mostrándonos a una especie de Satanás infantil capaz realizar las peores patrañas del mundo, pero con la inocencia de un niño. Andrés logra hacer justificable lo injustificable, haciendo que el espectador vuelque una postura a favor del victimario y no de la víctima, como debería ser lo correcto.

    Si bien Andrés no quiere dormir la siesta no es film perfecto –por momentos cae en lugares comunes y con personajes que de manera innecesaria tratan de explicar sus acciones- es un film valioso por la forma de resolver un conflicto que parecía agotado en el cine argentino y que gracias a una vuelta de tuerca, resuelta por el buen manejo en el tratamiento narrativo y de los géneros cinematográficos, nos trae una historia contada de manera diferente que sorprende desde todos los sentidos.
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  • Sherlock Holmes
    Sherlock Holmes
    EscribiendoCine
    Magos, asesinos y un detective brillante

    La versión del cineasta Guy Ritchie del detective Sherlock Holmes, personaje creado por Arthur Conan Doyle e interpretado en el cine por Michael Caine, Charlton Heston, Christopher Plumer, y Christopher Lee, entre otros, tiene un poco de todo. Sherlock Holmes (2009), en la piel de Robert Downey Jr., es un viaje que empieza por el desconcierto inicial hasta llegar al disfrute final.

    El Sherlock Holmes de Guy Ritchie está inspirado en el cómic de Lionel Wigram, en este caso el detective Holmes debe enfrentarse a un nuevo enemigo, Lord Blackwood, y para ello cuenta con la ayuda de su fiel ayudante, el Dr. Watson (Jude Law), y de la bella Irene Alder (Rachel McAdams), la única mujer que ha sido capaz de derrotarle.

    Durante los primeros minutos Sherlock Holmes se vuelve desconcertante. Los primeros 45 minutos de la historia se vuelven tediosos y demasiado abrumadores para el espectador que no encuentra el rumbo que la trama quiere tomar. Abuso de planos y contraplanos le dan un ritmo impropio que en cierta forma se contradice con lo que muestra, una Londres victoriana de finales de siglo XIX lúgubre y obscura que se contrapone con el ritmo de las imágenes y la pasividad narrativa.

    Transcurrida la introducción al conflicto, que por cierto es bastante confusa, el film crece cuando se transforma en un thriller con toques sobrenaturales, algo que algún punto recuerda a Sexto sentido (The Sixth Sense, 1999) o a las películas de M. Night Shyamalan, ya que el desenlace del conflicto se desarrollará a través de un flashback rápido sobre todo lo que aconteció en la película y como a través de ciertos hechos puntuales el espectador, al igual que Holmes, podrá desarrollar el caso.

    Una Londres obscura, que recuerda por momentos a la ciudad gótica de los primeros Batman (Tim Burton, 1989) es el marco ideal para el desarrollo de una historia cargada de personajes inteligentes, algo dark, irónicos y hasta políticamente incorrectos; algo que Robert Downey Jr. y Jude Law manejan a la perfección, personificados desde las antípodas de sus personalidades pero que en cierto punto son semejantes.

    Con una magnifica reconstrucción de época, actuaciones increíbles y una historia que, a pesar de lo confusa y algo estirada atrapa a partir de una serie de recursos usados inteligentemente creando suspenso y acción, Sherlock Holmes aprueba esta nueva versión que, sin duda, hubiera estado para mucho más, sino hubiera sido por cierta pretenciosidad narrativa que no hizo más que opacar el resultado final.
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  • La tigra, Chaco
    La tigra, Chaco
    EscribiendoCine
    El amor, ese loco berretín

    No cabe la menor duda que el esperado estreno de La Tigra, Chaco abre un más que alentador panorama dentro de la cartelera cinematográfica argentina. El film codirigido por Juan Sasiain y Federico Godfrid no hace más que confirmar que el recorrido internacional que tuvo el film durante el año que pasó no fue en vano. El tema del regreso a los orígenes, el amor y el desarraigo son puestos en primer plano en ésta ópera prima que marca un promisorio futuro para sus realizadores.

    Esteban regresa luego de 6 años a La Tigra, un pueblo de alrededor 7000 habitantes en la provincia de Chaco. Vuelve para hablar con su padre, un camionero que ha emprendido un viaje y no se sabe cuándo regresará. Esteban lo va a esperar hospedándose en casa de su tía Candelaria - genial Ana Allende- mientras intentará retomar una relación muerta en el tiempo con Vero y recuperar los lazos familiares con dos hermanos que no conocía.

    La Tigra, Chaco desorienta desde su título. Dejarse llevar por éste implica tener la sensación de asistir a un monótono documental de tinte social, pero no es así. Si hay algo de lo que carece el film de es monotonía y pasividad. Sí, se puede decir que es minimalista, con diálogos morosos, una puesta naturalista y cierta ambigüedad en el conflicto. Pero que se justifican a partir de la historia misma, siendo esto lo que necesita. Filmado en escenarios naturales de La Tigra, el film asiste a la propia redundancia de los habitantes del lugar marcada con un tiempo real diferente a los de cualquier ciudad cosmopolita.

    Esa misma naturalidad es la que emplean sus protagonistas, tanto el personaje de Esteban interpretado por Ezequiel Tronconi como el de Vero personificado por Guadalupe Docampo (La sangre brota, 2008) nos presentan interpretaciones despojados, naturales y cargadas de matices que hacen creer que un nuevo registro actoral está llegando. Sin duda la mano de los directores, a la hora de la marcación, fue un paso importante en la construcción de estos dos jóvenes confundidos ante la vida, y en no saber si lo que hacen es lo correcto, pero sí lo que sienten. Tal decisión implica no importar las consecuencias que dichas acciones acarrearán, aún sabiendo que lo que se rompió puede tener arreglo pero que no quedará igual a como estaba.

    En La Tigra, Chaco todo está puesto en las imágenes, los gestos, los diálogos. Cada mirada, cada palabra, cada plano parecieran entrar de manera correcta en el espacio cinematográfico como si todo fuera natural, como si la vida estuviera transcurriendo en ese pueblo simple y tedioso, del que Esteban se siente fuera pero que a sus vez lo siente suyo.

    En otro plano de la historia está apuntalado el conflicto familiar y la recuperación de los lazos perdidos. El padre de Esteban ha formado una nueva familia y el muchacho tratará a partir de éste viaje casual estrechar lazos, aún sabiendo que todo será pasajero y que pasarán años hasta que se vuelvan a ver. Una situación similar a la que transcurre con Vero, él sabe que sus vidas transitarán carriles diferentes, pero a ninguno le importa. Todos sabrán que es un instante y trataran de disfrutar de ese momento sin importar el mañana.

    Federico Godfrid y Juan Sasiain nos demuestran que con sutileza, sin artilugios y, obviamente, con talento, que se puede convertir una pequeña historia en grande. Una película que resonará en nuestros corazones como una de las grandes historias de amor que el cine argentino supo contar.
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  • Acné
    Acné
    EscribiendoCine
    El primer beso

    Cuando en el cine sobre adolescentes todo parecía girar únicamente sobre la abulia de sus personajes, aparece en la escena cinematográfica Acné (2007) del uruguayo Federico Veiroj. El film sigue la línea marcada anteriormente, pero acompañado de un humor corrosivo y mordaz que lo conducirán por un camino poco transitado, llegando airoso a la recta final.

    Un brillante Alejando Tocar interpreta a Rafael Bregman (13 años) que pierde su virginidad, gracias a la ayuda de su hermano, ni bien comienza la película. Aunque lo que no podrá lograr, durante el transcurso de la misma, es darle el primer beso a la chica que le gusta. Acné no centra el relato en la iniciación sexual, sino que lo hace en la búsqueda del amor -no solo de pareja- y de cómo enfrentar los miedos internos para conseguir lo que se desea.

    Si hay algo que aporta Acné es un relato cargado de ironía que se asemeja a la comedia americana típica sobre adolescentes ansiosos por dejar la virginidad, pero mezclado con la idiosincrasia rioplatense y cierto minimalismo característico del NCA (Nuevo Cine Argentino). Esto se nota en la “morosidad” de la estructura narrativa o la despojada construcción de sus planos, contrapuesto con la ironía que reina en los diálogos.

    Rafael Bregman se asemeja al típico estudiante nerd de films como Supercool (2007) o Porky's (1982). Sus personalidad es políticamente incorrecta, es decir, fuma, le gusta la timba y frecuenta prostitutas; pero a diferencia de las mencionadas películas, no está estereotipado ni marcado en un exceso que lo llevaría al ridículo. Contrariamente se lo muestra con la naturalidad de un adolescente conflictuado, proveniente de una familia disfuncional de clase media alta, capaz de salir airoso, gracias a su inteligencia, de la más ridícula de las situaciones, pero omnibularse hasta quedarse sin palabras cuando está frente a la chica que le gusta.

    El humor que maneja el film también es políticamente incorrecto. Pero no se ríe de otros sino de los mismos involucrados. Como un ejemplo de esto podemos mencionar el chiste sobre el holocausto proveniente de los propios judíos. Sin duda, una forma inteligente de reírse de sí mismo. Como ese ejemplo hay millones que circulan durante todo el metraje sin, por ello, herir susceptibilidades, ni provocar discordias. Algo que sí se ve, reiteradas veces, en la comedia americana.

    Otro de los puntos altos de Acné es el de no hacer foco en el tema sexual, como así tampoco en los problemas de los adultos; estos son puesto como desencadenantes de los conflictos, siempre en un segundo plano, manteniendo el objetivo principal de la búsqueda del amor. De ésta forma se evita que a partir de situaciones secundarias se pierda el eje del relato con temas que no aportarían nada y que llevarían la historia por cauces innecesarios, desvirtuándola de lo propuesto en un principio.

    Películas con la inteligencia que está realizada Acné no son de las que se pueden encontrar todos los días. Sin caer en pretensiones absurdas, presenta una historia, desarrolla un conflicto y lo resuelve inteligentemente. Un film que confirma el gran momento que vive el cine uruguayo. Destellos de ironía dentro lo profundo de una historia cautivante de principio a final.
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  • Excursiones
    Excursiones
    EscribiendoCine
    Crecer, crecer

    Excursiones (2009), tercera película de Ezequiel Acuña, se corre del sello adolescente que caracterizó al director, en sus anteriores trabajos, para centrar el eje de la trama en el mundo adulto de los treintañeros. Partiendo como una continuación del corto Rocío (2000), el film retoma la amistad interrumpida de Marcos y Martín, después de 10 años de ausencias y desencuentros.

    La realización, filmada en blanco y negro, se nutre de una sutileza irónica que carga al film de un humor mordaz, que logra imprimirle a la historia cierto aire de cambio y alejarla de la solemnidad. Este ejemplo puede verse cuando uno de los personajes, al hacer la crítica de un cuento, sostiene que hay demasiados diálogos que no conducen a ninguna parte. Sin duda, Acuña se toma una licencia para reírse de sí mismo y de las (no) narrativas del Nuevo Cine Argentino.

    Excursiones mantiene los tópicos que caracterizaron el cine de Ezequiel Acuña: bellas y melosas canciones pop, ausencia de la figura paterna, cierta ambigüedad y asexualidad en la construcción de los personajes, carencia de roce físico y una relación homo-erótica oculta en cada uno de los personajes.

    Matías Castelli y Alberto Rojas Apel le aportan a sus interpretaciones el histrionismo necesario que necesitan para no caer en estereotipos, ni maniqueísmos. El elenco se completa con Santiago Pedrero, Martín Piroyansky, Martina Juncadella e Ignacio Rogers (la nueva cara del cine argentino independiente).

    Excursiones es la menos indiferente de las películas de Ezequiel Acuña y, sin duda, la más narrativa. Lejos está de la apatía del Nuevo Cine Argentino, pero muy cerca de las historias que el público tiene ganas de ver. Bienvenida sea.
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  • Cena de amigos
    Cena de amigos
    EscribiendoCine
    La cena de los hipócritas

    Encuadrándose dentro del estilo de la comedia clásica francesa, Cena de amigos (Le Code a Changé, 2009) focaliza el eje del conflicto en las relaciones personales de un grupo de amigos y el modo hipócrita que tienen para relacionarse entre sí -siempre manteniendo el humor- sin descuidar el conflicto interno que reina sobre cada uno de los involucrados.

    La historia se basa en la cena que mantienen un supuesto grupo de “amigos” en donde, aparentemente, todo estará más que bien. Aunque después todo cambiará al salir mundo exterior y la verdad no pueda disimularse y deban mostrarse tal cual son, sin mentiras, ni hipocresías. En síntesis, todos serán políticamente correctos, aunque nadie se soporte entre sí y deban poner su mejor cara. ¿Pero hasta cuando uno podrá interpretar al personaje sin que se le caiga la careta?

    Daniêle Thompson (Besos para todos, 1999) ya había demostrado una gran ductilidad para el manejo de situaciones dramáticas pero llevadas a la comedia en sus anteriores trabajos. Lo mejor de nuestras vidas (Fauteuils d´orchestre, 2005) es un claro ejemplo de ello. Ahora vuelve sobre el tema de los lazos pero en este caso sobre la amistad y cómo todo va cambiando a medida que el tiempo transcurre y lo que hace un año era de una forma al siguiente se transforma en algo diferente.

    Para ejemplificar los cambios ocurridos en las relaciones, la realizadora centra el eje de su relato en dos temporalidades cinematográficas alternadas entre sí. Un presente y un futuro que sucede justo un año después. En el presente vemos al supuesto grupo de amigos reunidos en una típica cena, en el futuro se verán los cambios surgidos y como las relaciones personales fueron mutando a raíz de esos cambios, aunque la mentira siempre rondará sobre cada uno de los involucrados, a pesar de renegar de ella.

    Tanto la puesta en escena como la interpretación actoral está marcada desde lo sutil, todo lo que se ve será tan aparente como los sentimientos de los personajes. Para ello, la directora se rodeó de un grupo de grandes actores franceses entre los que se destacan la bellísima Emmanuelle Seigner, Danny Boon (Bienvenidos al país de la locura, 2008), Patrick Bruel y Christopher Thompson –coguionista del film e hijo de la realizadora-.

    Cena de amigos mantiene durante sus más de 90 minutos la atracción del espectador a través de una historia inteligente, aunque nada tenga de novedoso, en donde la construcción de los personajes y la indagación interna sobre cada uno de ellos es lo que la hace interesante, gracias a la elaboración de un guión que coloca en primer plano los conflictos secundarios sobre lo que aparentemente es primordial. Sin duda, la comedia para empezar el 2010 cenando con amigos. ¿O alguien opina lo contrario?
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  • Amante a domicilio
    Amante a domicilio
    EscribiendoCine
    Ni Ashton Kutcher desnudo levanta esta película

    Que el cine nos trae muchas veces comedias banales y aburridas, no es ninguna novedad. Pero que siga recurriendo a fórmulas trilladas, actores esquematizados y guiones mediocres, es algo que resulta difícil entender. Lo cierto es que al ver Amante a domicilio (Spread, 2009) uno no sabe si salir corriendo del cine pidiendo que le devuelvan el dinero que pagó por la entrada o aprovechar la cómoda butaca para dormir la más placentera de las siestas. ¡Basta de películas malas!

    Nikki (Ashton Kutcher) es un gigoló que seduce a jóvenes pulposas de Los Ángeles que nada tienen de inocente. Cuando el dinero se le acaba sale en busca de señoras un poco mayores que él -aunque no mucho- y siempre en un estado al mejor estilo Demi Moore -por si no se entiende-. Estas señoras sedientas de sexo y placer le brindan todo lo que tienen a su alcance, es decir: dinero y más dinero; mientras Nikki también les dará la recompensa merecida, sexo y más sexo. Pero un día el siempre “bueno” de Nikki conocerá a una camarera, se enamorará y querrá dejar todo por ella. Pero vaya sorpresa cuando descubra que ella es tan “gato” como él y que el "contigo pan y cebolla" para ella no servirá. Nikki despechado de amor terminará convertido en delivery de restaurant y colorín colorado esta mediocre película habrá terminado.

    Cuesta trabajo entender como David Mackenzie, ganador del Oso de Plata del Festival de Berlín por su corto Hallam Foe (2007), termine filmando una historia donde todo su potencial se basa en mostrar a Ashton Kutcher desnudo o teniendo jugosas escenas sexuales con Anne Heche. El resto pareciera ser el edulcorante de una torta desabrida y mal cosida. La historia es tan superflua, carente de sentido, monótona y chata que tiene que recurrir a mostrar a dos sex simbol's desnudos para así atraer público, el tema es que ni siquiera ese recurso puede sostenerse, nadie puede poner en duda el buen físico de Anne Heche, pero Kutcher convertido en un juguete sexual cuando su extrema delgadez es comparable con la de un anoréxico... ¡Increíble!

    Si miramos Amante a domicilio con buenos ojos y tratamos de ser un poco contemplativos podemos llegar a compararla con algunas películas que abordaron la misma temática como fue el caso de American Gigolo (1980) y Shampoo (1975). Aunque en realidad sería ofender a quienes participaron de esas producciones, que sí fueron un hito para la historia del cine y que, sin ser magistrales en su calidad, pueden considerarse dos grandes obras de artes al lado de este pastiche misógino que no hace otra cosa que mostrar a la mujer como una prostituta y al hombre como el único ser capaz de redimirse y cambiar su estilo de vida por amor. Además comparar a Richard Gere con Ashton Kutcher sería lisa y llanamente una falta de respeto.

    En síntesis, Amante a domicilio no tiene nada de bueno. No hay una historia que atrape, no hay gags que diviertan, no hay actores que se luzcan o al menos que transmitan carisma. Ni siquiera vale la pena pagar una entrada para ver a Ashton Kutcher y Anne Heche desnudos. ¿Se entiende? Por si no le quedó claro, se lo digo con todas las letras y en mayúsculas: “NO VAYA A VER ESTA PELICULA BAJO NINGUN PUNTO DE VISTA”. Caso contrario no diga que no se lo advertimos. Un buen motivo para no ir al cine en año nuevo.
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  • Silencios
    Silencios
    EscribiendoCine
    El Deseo

    De estructura coral, la nueva realización de Mercedes García Guevara (Tango, un giro extraño, 2005) es atravesada en su totalidad por el deseo que manifiestan sus personajes. A través de la sutileza en sus comportamientos, se nos van presentando una serie de hechos que a partir de esa premisa provocarán giros inesperados en cada una de las historias.

    Eloísa (Marta Lubos) ha dejado la ciudad para instalarse en un pequeño pueblo. Inés (Ana Celentano) tiene 36 años, es recepcionista y aún sigue soltera. Su padre (Duilio Marzio) y Haydee, la mucama (Stella Gallazi), viven una falsa realidad dentro de una Argentina decadente. Juan (Nahuel Pérez Biscayart) es un joven de buena posición económica que ve pasar su abúlica vida entre drogas y sexo. Mientras que el padre Luis (Guillermo Arengo) es sacerdote de un solitario pueblo. Todos tienen un común denominador: desean algo y ese deseo es presentado como tabú.

    El deseo está presente en la historia desde el inicio, pero es anulado por los silencios a los que hace referencia -de manera inteligente- el título. Todos los personajes desean algo que, por diferentes maneras no se atreven a manifestar, incitando a una autorepresión que paulatinamente provocará un estallido en cada uno de los implicados.

    La explicación lógica de porqué cada uno de los personajes decide silenciar el deseo, se debe a que éste va ligado a la perversión, que de cierta forma es mal vista por el entorno social y manifestado como prohibido. Inés se encuentra con Juan para tener sexo, mientras que él la somete. Haydee desea otra vida y pone su deseo en un anillo. El padre Luis desea no estar solo y por eso obliga a Omar a tener sexo con él, mientras que Omar desea el dinero que, se supone, tiene Eloísa y por eso irrumpen en su casa para asaltarla. Situaciones de extrema violencia provocadas por el silencio que genera el no hablar de lo que realmente se desea, o la marginación que éste provoca.

    Para representar esos silencios a los que sugiere el título, la directora construyó un relato cinematográfico moroso en su temporalidad. Para ello, se nutre de la elusión de lo explicito mediante el fuera de campo o el corte abrupto del hecho dando por entendido el desenlace final, donde situaciones extremas son evadidas con naturalidad sin provocar, de esta forma, resquemores en el espectador.

    Las actuaciones son otro punto alto que le juegan a favor al resultado final. Una irreconocible Marta Lubos; Ana Celentano; Nahuel Peréz Biscayart; Guillermo Arengo; siguen demostrando su versatilidad actoral dentro del cine argentino del nuevo milenio. Pero cabe rescatar a Duilio Marzio que a sus más de 80 años encontró un personaje que lo pone nuevamente en el centro de la escena; y a una de las revelaciones actorales del año como lo es Marcelo Zamora (Omar), exhibiendo un personaje capaz de trasmitir ternura y odio con tan sólo una escena de diferencia. Sin duda uno de los jóvenes actores a los que no se le debe dejar de prestar atención.

    Silencios toca temas que muchas veces pueden herir susceptibilidades de personas que prefieren cegarse antes que hacerse cargo de la realidad. A diferencia de ellas, Mercedes García Guevara se hace cargo de lo que cuenta y lo muestra a través de una obra homogénea que no presenta fisuras. Una apuesta cinematográfica tan sutil como lacónica. Una de las mejores películas del año que obligatoriamente hay que ver.
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  • Puentes
    Puentes
    EscribiendoCine
    Trenes, aviones y revólveres

    El puente que une ese breve -pero tan movilizador- lazo, que es abandonar el mundo infantil para adentrarse en un mundo adulto, es el foco central de la ópera prima de Julián Giulianelli. La película está trazada desde el más crudo de los minimalismos pero con una fuerza narrativa garrafal que movilizará hasta el menos inmutable de los espectadores.

    Matías, Pedro y Tomás son amigos de la escuela, ellos ven pasar sus abúlicos días entre sus familias disfuncionales, juegos infantiles y travesuras colegiales. Pero por un hecho casual y ante la aparición de un arma del padre de Pedro, es que Tomás morirá y la vida de Matías y Pedro se unirá con la de Analía, provocando la ruptura de ese instante en que uno deja de ser niño para ingresar a la adultez.

    A simple vista Puentes tiene claras influencias del cine pasivo y desolado de Gus Van Sant (Paranoid Park, 2008) y de la mirada violenta que ejerce sobre la adolescencia Larry Clark (Bully, 2001) pero conjugada de una manera netamente personal que, a su vez, es alejada para tornarse en un único y personal estilo.

    El eje del relato está claramente estructurado en dos partes. La primera muestra a estos tres amigos aniñados en un mundo de padres indiferentes, maestros incomprensivos y cierta impasibilidad social. La segunda parte comienza a partir de la muerte de Tomás –que en una muy buena decisión se va a producir fuera del campo visual del espectador- y se muestra a este terceto de jóvenes en un viaje iniciático a través de la noche y lo -para ellos- desconocido de la ciudad. Se los ve desamparados, perdidos, indefensos pero ante situaciones límites podrán desenvolverse a la perfección dentro de ese mundo inexplorado.

    Estos niños adultos que siempre formarán un trío -deberá morir uno para que la hermana de éste ocupe el lugar vacante- ejercen el poder de querer cumplir sus deseos viendo que la muerte ya no es tan ajena y distante. Ésta ya ha entrado a sus vidas e inconscientemente sienten que ya nada es para siempre. Viajar en el tren que de niños veían desde arriba del puente, comer pizza en la calle mientras arman avioncitos de papel, escapar de los ladrones o dudar cuando les ofrecen tener sexo con una prostituta, dejan bien en claro ese momento contradictorio por el que están atravesando, el de no saber si todavía se es chico o ya rompieron esa barrera y pertenecen al mundo de los adultos.

    La cámara de Giulianelli actúa simplemente como un ojo humano que sigue el comportamiento casi improvisado de éstos jóvenes ante la ausencia de un mayor que los oriente. Es por eso que en la historia solo habrá un punto de vista y es el de los chicos. En ningún momento habrá una mirada ni acusadora ni contraria que emita opinión. El film deja bien en claro que la historia está contada a través de los ojos de sus protagonistas y nada más que de ellos.

    Para darle un tono realista y mostrar la crudeza de las imágenes se utilizó una fotografía de colores saturados, muchas veces virados al sepia, acompañados de la música compuesta por el cantante chileno Gepe. Ésta sólo es utilizada en los momentos adecuados, vale decir que ante un acierto estilístico no se usa para intensificar el dramatismo de la historia, sino sólo para darle un respiro a éste. Una decisión más que correcta que hace que la trama cobre más fuerza por sí sola, sin necesitar edulcorantes que endulcen lo amargo y trágico de manera innecesaria.

    Es cierto que muchos espectadores rehúyen de un estilo de cine contemplativo con cierto enfoque centrado en lo descriptivo por sobre lo narrativo. Pero ¿se puede decir que en Puentes no pasa nada cuando a los 12 años te pasa la vida por encima? Sin duda este es el caso perfecto de cómo en una película donde aparentemente nada sucede, va a pasar todo lo que a uno se le puede ocurrir, y más. El pasaje de la infancia a la adultez nunca estuvo mejor reflejado en el cine como en Puentes. Una película de visión obligatoria, para reflexionar en familia, en la escuela y porque no, con amigos. Sumamente recomendable.
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  • Cartas para Jenny
    Cartas para Jenny
    EscribiendoCine
    Paren de sufrir!!!

    Si de melodramas hablamos, nada mejor que Cartas para Jenny (2007) para representar a un género que en Argentina el tiempo ha olvidado. La quinta película de Diego Muziak (Fotos del alma, 1995) transita por un camino resbaladizo -en donde se patina más de lo que se camina-, no logrando llegar airoso, desde ningún punto de vista, hacia el final de la recta trazada.

    Jenny (Gimena Accardi) es una chica judía a la que le pasa todas las desgracias que a uno en la vida le pueden pasar. De niña muere su madre, de adolescente queda embarazada, con todo listo para casarse –vestido, fiesta e invitaciones enviadas- su novio la abandona víctima de un ataque de pánico pre matrimonial. Jenny sola y desamparada decide emprender un viaje a Israel guiada por unas cartas que su madre le escribió antes de morir. Es así como en éste viaje iniciático Jenny volverá a encontrar una luz para su joven, tortuosa y corta vida.

    Filmada en escenarios naturales de Argentina e Israel, el film hace foco en las desgracias que a uno le tocan en suerte en la vida y como se puede encontrar el camino hacia la paz interior transitando por las rutas del alma, aunque siempre en compañía de la espiritualidad religiosa. Es así como el personaje de Jenny es guiado por un rabino en su estadía israelí, que la llevará por el camino interno que ella necesita para encontrarse con su propio yo.

    En el otro extremo de la historia está su amigo de la infancia Eitan (Fabio Di Tomaso) quien emigró de Argentina para alistarse en el ejército israelí. A través de los ojos de Eitan, Jenny verá lo peor de la condición humana. Es desde este elemento que el film marca un contrapunto sobre lo bueno y lo malo. Jenny sufre pero hay cosas mucho peores en la vida como la guerra, la muerte y el fundamentalismo religioso que colocan el dolor de Jenny en algo menor, ayudándola a escaparse de ese sufrimiento para adentrarse en algo mucho más espiritual y redentorio.

    La utilización de una banda sonora capaz de acentuar el drama e intensificando el golpe bajo, es lo que derrama por la borda la idea central de la historia. Especulando constantemente con la irritación y manipulando al espectador para que se vuelque hacia ese costado. Cartas para Jenny falla en la forma en que lleva adelante el conflicto. Un tono meloso, sensiblero y redundante no hace más que jugarle en contra a una propuesta interesante.

    Otro de los elementos desafortunados en el film es el tono de las actuaciones. Éstas tienden demasiado a lo estereotipado, por momentos suena más a televisión que a cine. Diálogos sobrecargados, personajes verborrágicos ante lo innecesario de sus palabras, y cierta tendencia a la sobreactuación terminan por desbarrancar el resultado del producto final.

    Cartas para Jenny pretende demasiado, más de lo que está en condiciones de brindar. Es lamentable como una idea se desperdicia ante la falta de ingenio para poder plasmarla en pantalla. Un film menor provocado por una sucesión de errores desafortunados que convirtieron, lo que podría haber sido una buena película, en una mediocre telenovela vespertina.
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  • Gallero
    Gallero
    EscribiendoCine
    Riña en el infierno

    Gallero (2008) es una película sumamente contemplativa que, con claras influencias del director mexicano Carlos Reygadas, construye un mundo enigmático en donde dos personajes entablan una relación amorosa casi de manera obsesiva y absurda.

    Mario (Gustavo Almada) cría gallos de riña y hace una que otra changa para subsistir. Mario cae a trabajar en casa de Julia (Silvia Zerbini), una mujer mucho mayor que él. Julia ha perdido toda su familia en un accidente y se encuentra en el mismo estado de soledad por la que atraviesa Mario. Ambos, a partir de ese encuentro casual, se descubrirán el uno al otro logrando romper con el tiempo que los separa, entregándose de manera desgarradora y abrupta el uno al otro.

    Sergio Mazza (El amarillo, 2006) nos propone, en ésta su segunda película, una historia despojada de artificios y diálogos, donde toda la fuerza narrativa se encuentra en las imágenes. Para lograrlo se acompaña del director de fotografía Mauricio Riccio, quien a través de la utilización de una imagen estilizada y contrastante con la realidad, logra atemporalizar el relato sacándolo de su cauce natural, para mostrarlo fuera de tiempo y espacio.

    Otro de los recursos utilizados por el director para lograr un casi perfecto estilo visual, es el de centralizar la imagen. Cada encuadre –generalmente utiliza planos generales- se asemeja a una fotografía donde puede apreciarse cada uno de los estados de los implicados, a pesar de su tosquedad y su aparente inexpresividad es en estos momentos, en los que con una simple toma general se logra transmitir lo que sienten a través de la cámara, que actúa como un tercer personaje voyeur.

    En Batalla en el Cielo (2005) y Japón (2002), Carlos Reygadas mostraba casi de manera sistemática como a pesar de carecer de belleza dos personas podían hacer el amor y mostrarlo cinematográficamente como si se tratara de poesía en su estado más bruto, gracias a un uso refinado de la imagen y la marcación de un director que sabía lo que quería. Sergio Mazza se nutre de estos mismos elementos y convierte lo que podría ser chabacano y de mal gusto en imágenes desgarradoras y melodramáticas.

    En Gallero las palabras sobran, basta sólo contemplar las imágenes para descubrir como dos personajes olvidados y fuera de todo sistema pueden encontrarse el uno al otro y vivir, a su manera, una historia de amor. Un film plasmado de una belleza tan absoluta como enigmática.
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  • El último aplauso
    El último aplauso
    EscribiendoCine
    Glorias Porteñas

    Germán Kral se encontraba realizando un documental sobre el Bar “El Chino” y su dueño Jorge “El Chino” Garcés, cuando este fallece en el año 2001. ¿Qué hacer con todo el material filmado? Cambiar el giro de la historia, pero ser fiel a su esencia, lo que iba a ser un documental sobre "Bar El Chino” se convirtió en la historia de aquellos míticos personajes, ignotos desconocidos para el público en general, que todos los fines de semana se daban cita en lo de “El Chino” para ofrecer sus tangos a la nutrida concurrencia de un clásico porteño.

    En el “Bar El Chino” una serie de cantantes se daban cita los fines de semana ofreciendo un vasto reportorio tanguero, cuando "El Chino" Garcés se va de esta vida quedan sin dónde poder cantar. Germán Kral va documentalizando a cada uno de estos personajes a través de un guión ficcional, haciéndolos transitar por un nuevo, pero a su vez viejo y conocido camino: el de la música.

    El último aplauso es una mezcla extraña de documental -ficción en dónde los actores se interpretan así mismos pero llevados por un guión que va a modificar la realidad, aunque sea momentánea. Asemejándose en su estructura a El tango de mi vida (Hernán Belón, 2009) por el modo de llevar adelante el relato sin llegar a ser puramente una ficción, el film crece a medida que los personajes logran romper las barreras y dejarse llevar por la historia, alejándose de sus realidades para personificarse a ellos mismos.

    Con un impecable trabajo de edición Germán Kral logra utilizar el material filmado con anterioridad a la idea que dará forma al film. Es así como nos introduce en el célebre “Bar El Chino” y sus protagonistas secundarios, quienes pasaran a tener sus protagónicos cuando tras la muerte de “El Chino” el film tome otro rumbo.

    La utilización del sonido juega, también un rol preponderante en el desarrollo de la historia, ya que son los propios protagonistas quienes pondrán la voz a cada una de las canciones que se interpretan en el transcurso de la trama. Un interesante cuidado técnico logra brindar una de las más logradas bandas sonoras de los últimos tiempos.

    Más allá de ser un film sobre el tango, hay un especial cuidado de no transformarlo en algo fort export, y eso más que un acierto es un hallazgo, sobre todo en épocas que todo se hace mirando con un ojo el afuera más que el adentro.

    Logrando momentos que van de la risa al llanto, pero sin caer en el golpe bajo, sino más bien en la emoción y el sentimiento, El último aplauso es una mezcla heterogénea de ficción y realidad, que supo transitar el camino correcto para llegar a un público que, tanguero o no, la aplaudirá mientras se les pianta un lagrimón.
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  • Fantasma de Buenos Aires
    Malevos esotéricos

    Mezclando elementos de diferentes géneros cinematográficos Fantasma de Buenos Aires (2009), ópera prima de Guillermo Grillo, se convierte en un film netamente narrativo. Corriéndose del minimalismo del Nuevo Cine Argentino, presenta una historia que vira entre la fantasía, la comedia, el policial y el suspenso.

    Una noche, un grupo de amigos aburridos, deciden participar del juego de la copa. Entre el escepticismo y el temor, la copa se romperá y el espíritu convocado se quedará en la tierra. A partir de ese instante, nacerá una extraña relación entre uno de los jóvenes y el fantasma de un malevo asesinado en los años 20, quien le pedirá su cuerpo prestado, por un par de días, para saldar una deuda pendiente. El conflicto se desencadenará cuando éste deba toparse con una Buenos Aires moderna, totalmente alejada de aquella que él conoció.

    Con una puesta en escena que por momentos se asemeja a lo teatral, el film de Guillermo Grillo, crece a partir del cruce de géneros. Así como The Host (Gwoemul, 2006) transitaba, casi sin proponérselo, por el drama, la ciencia ficción y el terror, Fantasma de Buenos Aires nos va a introducir en una película que constantemente cambiará el rumbo, pero sin dejar de lado la esencia de la historia narrada.

    Los cruces temporales entre una Buenos Aires cosmopolita actual con la de principios de siglo, denotan cierta nostalgia. La misma está marcada por el uso de una fotografía en blanco y negro versus el uso del color, sumada a los cambios arquitectónicos sufridos en la ciudad a los que hace referencia el film. La contraposición de planos cerrados para marcar el pasado con planos abiertos para mostrar un presente en donde el olvido sepultó las raíces de una ciudad, son el marco correcto para la propuesta nostálgica que el film presenta.

    Iván Espeche como el fantasma del malevo Canaveri y Estanislao Silveyra como Tomás -el joven que le presta su cuerpo- cumplen a rajatablas y de manera correcta con los roles asignados; tanto en la forma de hablar, como en las posturas corporales y la manera de llevar adelante cada uno de sus personajes. Aunque el que provoca destellos de comicidad es el joven actor -proveniente del teatro off porteño- Juan West, al que su personificación de Claudio, un amigo de Tomás, la cae a la perfección, brindando el contrapunto necesario que la historia necesita para alejarnos de lo fantástico y adentrarnos en la comedia.

    El rol de la mujer -que está casi ausente en los protagónicos- cumple un papel trascendental en el desarrollo de cada uno de los conflictos planteados, ya que será a partir de ésta que se abrirán las historias. Si bien la misma pareciera ser netamente machista, terminarán siendo las mujeres quienes modifiquen cada una de las acciones de los personajes masculinos para ganar la partida o conseguir lo que ellas desean.

    Fantasma de Buenos Aires es una película más que interesante, ya sea por su construcción cinematográfica como por la forma en que decide contar una historia que, alejada del Nuevo Cine Argentino, a pesar de por momentos caer en la teatralización, viene a renovar las formas narrativas de un cine clasicista. La película que hacía falta para terminar un gran año del cine argentino.
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  • 500 días con ella
    500 días con ella
    EscribiendoCine
    Amar(te) duele

    Bocanadas de aire fresco en la renovación el cine indie norteamericano es lo que nos trae (500) días con ella (2009). La ópera prima de Marc Webb (reconocido director de videoclips) aporta al unísono inteligencia, brillantez, soltura y encanto en lo que comunmente en cine se denomina un género menor: la comedia romántica.

    La historia, que nada tiene de imnovadora, es simple: chico conoce a chica, él se enamora perdidamente y ella no hace otra cosa que hacerlo sufrir. Una historia de amor que sólo duró 500 días.

    A pesar de sonar cursi y ya visto, el film presenta una historia que va más allá de lo redundante y trivial exhibiendo algunos elementos esquematizados como la idealización del amor, el destino predeterminado y la depresión post ruptura sentimental, pero logrando que la representación de los mismos se vuelvan brillantes en su desarrollo, evitando el lugar común y el facilismo en la resolución del conflicto.

    Marc Webb domina con inteligencia una puesta en escena clásica sin renunciar a una estética independiente. Esto se ve ejemplificado -no sólo- en la utilización de una banda sonora con temas del grupo The Smiths, sino también en las claras referencias cinéfilas, la delicada elección del vestuario conjugado con una propuesta visual pop.

    El uso de la pantalla dividida para separar la realidad y las expectativas junto al número musical espontáneo luego de una relación sexual son dos de los puntos más altos de (500) días con ella, logrando el equilibrio justo entre kitsch y arte. Ráfagas de comicidad provocados por una mirada melancólica y contemplativa que causan pena y felicidad al mismo tiempo.

    El relato gana en inteligencia al perder la linealidad de la historia, ésta se va construyendo en diferentes temporalidades dentro de los 500 días a los que hace referencia el título. Así tenemos flashbacks dentro de flashbacks combinados con flash forwards. Esta metodología no sólo dinamiza la historia, sino que -además- juega con el espectador haciéndolo participe de la trama al tener que hilvanar los hechos en su mente para armar el rompecabezas.

    La química que ejercen entre sí (y con el público) los dos protagonistas es lo que termina por conjugar la historia en un film perfecto. Tanto Joseph Gordon-Levitt, como Zooey Deschanel no hacen más que generar destellos de brillantez en cada uno de sus parlamentos, sus gestos y sus silencios.

    Es increíble como una historia de nerds aspirantes a yuppies convertidos en terroristas emocionales, puede llegar a dar un giro sobre su propio eje y revalidar una serie de elementos cinematográficos que convierten a (500) días con ella en la gran comedia del año. Excelente por donde se la mire.
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  • La invención de la carne
    Golpe a los sentidos

    La invención de la carne (2009) es el cuarto film de Santiago Loza. El mismo propone un acercamiento muy particular a su ópera prima Extraño (2003), pero que a la vez se contradice en cuanto a la forma en que ésta es llevada a escena. Mientras Extraño creaba un ambiente claustrofóbico y estático La invención de la carne se vuelve abierta y vertiginosa.

    Una mujer que entrega su cuerpo a prácticas médicas y un joven estudiante emprenderán un viaje en medio de una tortuosa relación personal.

    Santiago Loza nos propone uno de los relatos más radicales que se hayan visto en algunas de las competencias del Festival Internacional de Mar del Plata. Con una puesta en escena meticulosa, presenta un conflicto que el espectador podrá armar de la manera que se le ocurra. En esta película no conocemos ningún dato de los protagonistas ni del pasado, ni del futuro. Sólo el presente, lo que sucede en el ahora. Para apreciarla se necesita de un espectador activo que construya el relato de la manera en que a él le parezca correcto.

    Con tópicos característicos de su filmografía como la soledad, la carencia afectiva o la llegada de un hijo, pero con una puesta totalmente vertiginosa, producto de la cámara en movimiento de Iván Fund (La risa, 2009), el film se transforma en una road movie “lynchiana” plagada de silencios, pero a su vez de acciones.

    El tratamiento sonoro es, sin duda, uno de los puntos más fuertes en La invención de la carne. Éste cobra un protagonismo absoluto, no sólo en la utilización de la banda musical compuesta por Christian Basso, sino -también- en el uso del sonido ambiente mezclado de tal forma que acompaña rítmicamente cada uno de los silencios, como si se tratara de una música incidental.

    Otro de los puntos altos del film es el de las actuaciones; tanto Umbra Colombo como Diego Benedetto nos traen a dos personajes atormentados, sufridos, carentes de amor de una manera increíblemente poética pero a su vez lúgubre. Los planos contrapuestos de la primera escena que terminan en los ojos de cada uno de ellos, servirán para marcar desde ese momento la tormenta interior que atraviesa cada uno por separado que provocando una comunión. Personajes tortuosos pero que no buscan la redención, sólo buscan escapar de su mundo interior, y ésto es lo que logra darle el sentido total que la historia busca.

    La invención de la carne viene a darle una bocanada de aire puro a un cine que parecía agotado de nuevas formas narrativas. Una película tan controversial como poética.
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  • Volver a amar
    Volver a amar
    EscribiendoCine
    La dama y el camionero

    El belga Christophe van Rompaey debuta en el cine con la sólida Volver a Amar (Moscow, Belgium, 2008). Una historia de amor, fuera de lo convencional, alejada de todo cliché y lugar común.

    La historia es simple. Matty, una mujer de 41 años, con hijos y en medio de una crisis de pareja, sufre un accidente automovilístico. Johnny, el camionero que choca su vehículo tiene 29 años. A partir de ese hecho fortuito comenzará un romance, que entre idas y vueltas provocará la ruptura de los esquemas preestablecidos en cada uno de los personajes del film.

    Volver a Amar es un film tan contradictorio como su título. Es, casi imposible encuadrarlo dentro de un género y éste es uno de sus mayores atractivos. Es una comedia romántica realista pero a su vez un drama familiar costumbrista. La familia de Matty es normal, no perfecta. Todos tienen problemas y es a partir de ahí que se vuelve creíble. Su esposo la abandonó por una alumna de 22 años, pero no sabe qué hacer de su vida, ni con quien quedarse. Matty decidió esperarlo. ¿Pero hasta cuándo?. Su hija le trae su “novia” a casa, pero a su vez interfiere en la relación de Matty-Johnny, solo porque no soporta perder a su padre. Y para colmo de males el ex esposo descubre que su nuevo contrincante estuvo en la cárcel por golpeador. En síntesis ¡una familia normal!

    La ópera prima de Rompaey evita a partir de la construcción de un relato desacartonado, caer en la burda comedia romántica, que a partir de escenas de amor junto a una canción melosa, crean un ámbito propicio para terminar en una noche de lujuria entre sábanas de satén de un hotel 5 estrellas. En este caso, el reemplazo vendrá de la mano de una cucheta en un camión, sin sábanas y lo más rápido posible. Mientras que el romanticismo estará simbolizado en un par de zapatos un número más chico.

    Uno de los mejores momentos del film, tanto por su carga dramática como cómica, es la escena de la comida familiar en que convivirán el ex, el nuevo, los hijos y la novia de la hija. Como si se tratara de un juego de cartas, comenzará una competencia para ver quién termina quedándose con el trofeo. En este caso: Matty.

    Tanto Bárbara Sarafian (Matty) como Jurgen Delnaet (Johnny) conforman un equipo químicamente creíble, logrando un tono sumamente realista, que evita caer en el golpe bajo durante las escenas dramáticas y en la banalidad de la comicidad.

    Volver a Amar cuenta con un encanto desenfrenado y un gran espíritu de nobleza convirtiéndola en un film sumamente recomendable.
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  • Sangre del pacífico
    Sangre del pacífico
    EscribiendoCine
    Mundos diferentes

    Boy Olmi hace su debut en el cine con Sangre del Pacífico (2009), un film cuyo relato transita entre la realidad y la ensoñación de sus protagonistas.

    Un viejo cineasta a punto de morir (Delfi Galbiatti), su hija antropóloga (Ana Celentano) y una mucama peruana que viene a trabajar al país, conforman el trío de personajes que armarán una especie fábula urbana contemporánea, en la que un viejo tomará el rol de libertador del siglo XXI para liberar, de una esclavitud encubierta, a las empleadas domésticas.

    La historia nos irrumpe en un mundo de personajes actuales, que narrada en dos tiempos cinematográficos se adentra en un mundo real y otro de ensoñación, el mismo se nos muestra a través de las alucinaciones que va a tener el personaje que interpreta el uruguayo Delfi Galbiatti. Dichas alucinaciones son presentadas como si fueran una película dentro de su mente, algo que pudo o podrá ser. Para ello el director creo dos ambientes en paralelo, el real o presente y el onírico que se compara con la campaña libertadora de San Martín.

    El film, que a pesar de presentar algunas falencias técnicas, como la construcción de algunos encuadres, exterioriza algunos elementos interesantes. Tal vez, el más notorio sea la brillante interpretación de Emilia Paino, su personaje, el de una mucama peruana, es de una credibilidad convincente, sin duda una de las revelaciones del año. El elenco se completa por China Zorrilla, Ezequiel Díaz, Delfi Galbiatti y la siempre brillante Ana Celentano. Todo producto de una acertada marcación actoral.

    Sangre del Pacífico propone mundos diferentes, en donde cada personaje tiene el suyo, y en muchos casos contradictorios, los hay ricos, los hay pobres y hay quienes estarán entre ambos. Pero dentro de cada uno de esos mundos, habrá quienes buscarán redimirse de un pasado para mejorar el presente de otros, aunque algunos ni siquiera lleguen a asimilarlo. Y eso habla muy bien de cómo esos individuos van creciendo a medida que el film transcurre, y cómo no sólo modificarán la vida de los otros sino también las suyas.

    Otro elemento a destacar es el de la reconstrucción de época y el uso de la luz para marcar los diferentes tiempos. Sin ser una superproducción, pero sí muy cuidada en los detalles, tanto el vestuario como la fotografía provocan el quiebre entre pasado y presente.

    El debut de Boy Olmi detrás de las cámaras le augura un promisorio futuro, a pesar de los aciertos y desaciertos Sangre del Pacífico es un film cálidamente humano, que rescata valores perdidos en un mundo depredador. Y eso, en este caso, es lo que lo vuelve un film comprometido con la realidad social.
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  • La extranjera
    La extranjera
    EscribiendoCine
    De ninguna parte

    La esperada segunda película de Fernando Díaz (Plaza de almas, 1997) causa más desazón que certezas. Con un formato añejado, una historia cercana al burlesco y una serie de sobreactuaciones desmesuradas, no hace más que exponerse al ridículo ante lo pretensioso de sus intenciones.

    María vuelve a un pequeño pueblo luego de la muerte de su abuelo, sus últimos años los ha pasado en Europa y al morir el viejo regresa para hacerse cargo de la pequeña chacra que este le ha dejado. En el medio un sinfín de situaciones que rondan lo inverosímil, transforman la historia en una síntesis de errores y desaciertos.

    Fernando Díaz nos presenta una película pretenciosa cargada de clichés y torpezas técnicas. Planos generales casi recurrentes, fundidos a paisajes para unir escenas sin lógica y cohesión alguna, problemas en la continuidad, cierta pretensiosidad estilística a la hora de encuadrar (hay un plano idéntico pero de distinto ángulo de un cartel similar al que aparecía en Rey Muerto (1995), el corto de Lucrecia Martel que integró la serie de Historias Breves), una marcación actoral donde todo tiende a la sobreactuación, además de un centenar de fallas técnicas que no hacen más que confirmar el rumbo equivocado que se tomó al construir la película.

    Arnaldo André que interpreta a una especie de terrateniente, nos muestra su peor faceta como actor, un personaje estereotipado, que intenta ser serio pero que termina causando risa. El personaje de María Laura Calí tiene peor suerte, su personaje es tan ridículo e insostenible que se convierte en una de las peores actuaciones que ha dado el cine argentino de los últimos años.

    La extranjera tiene todo lo que una película no debe tener: mala cinematografía, malas actuaciones y un pésimo guión que, para colmo de males, trae final con mensaje. Imagínese que Enrique Carreras filme una historia de Lisandro Alonso, dando como resultado un bochornoso desastre del tan degradado cine argentino.
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  • El Torcan
    El Torcan
    EscribiendoCine
    El cantante

    La segunda obra del platense Gabriel Arregui (Mataperros, 2002) centra el eje de su trama en la vida del célebre cantante de tangos Luis Cardei, a través de un relato ficcionado que vira entre lo onírico y lo real.

    Cantante como pocos, Luis Cardei fue uno de los símbolos tangueros de la segunda mitad del siglo XX, su paso por los boliches barriales, como el Club del Vino, hasta su actuación en un film de Fernando Pino Solanas, La Nube (1998), son mezclados con la vida familiar y la entereza con la que llevó adelante la hemofilia (enfermedad sanguínea) que lo acompañó durante toda su vida.

    Osqui Guzmán interpreta en la ficción a Luis Cardei, quien a través de una voz en off nos va relatando los momentos de su vida, para luego darle paso, en el relato, a la voz de Alfredito, su hijo - interpretado por el propio hijo de Cardei- quien nos introducirá en la etapa final.

    El film maneja dos temporalidades en paralelo, una que muestra la realidad ficcionada del cantante y otra fotografiada en blanco y negro que, de manera onírica, simboliza la muerte o el estado de ensoñación al acercarse a ésta, lo que le da cierto aire poético y la corre del lugar común en la que suelen caer este tipo de relatos.

    Algo para destacar es la interesante reconstrucción de época que se llevó a cabo, aún con un presupuesto acotado. También resulta muy acertado el uso de planos cerrados como la posición de la luz logrando opacar la imagen, otorgándole un añejamiento fotográfico que condice con la época retratada.

    Sobre la última parte, la historia se vuelve reiterativa y desinteresada, jugándole en contra al resultado final. El interés comienza a decaer en los momentos en que entra a escena el personaje de María, no por ésta, sino por la forma en que el relato cambia bruscamente de género mutando hacia el conflicto amoroso. Con 20 minutos menos y una elipsis temporal el resultado final hubiera sido superior.

    Más allá de éste desacierto El Torcán tiene una virtud y es el de no querer ser pretencioso, sino todo lo contrario. Una película que lo único que pretende es la de mostrarnos la vida de un hombre, que lejos de toda mediocridad sólo quería ser “cantante”. Vale la pena.
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  • Camino a la redención
    Camino a la redención
    EscribiendoCine
    La sangre manda

    La ópera prima de Guillermo Arriaga (guionista de Amores perros, 21 gramos y Babel de Alejandro González Iñárritu) sigue en la línea argumental de sus antecesoras. Tres historias con un mismo punto de conflicto que servirá como nexo para unirlas entre sí.

    Camino a la redención no es una película compleja aunque bien podría haberlo sido. Tomando como eje temático una familia y su descendencia, el film abordará en tres épocas diferentes situaciones que serán determinantes en el conflicto sucesorio. Lo interesante de la trama es que el espectador no sabrá que las tres historias estarán unidas por la misma sangre.

    Mediante el uso de una estructura coral y dividiendo el relato gracias al montaje alternado. Guillermo Arriaga irá transportando al espectador a un mundo de traiciones y amores prohibidos. Una mujer infiel, una hija vengativa (interesantísimo trabajo de Kim Basinger), una madre que rechaza a su hija) y una pareja de jóvenes viviendo un amor prohibido serán los nexos para construir el relato en diferentes épocas. Lo dispar es que será un mismo personaje el que las transite, buscando la redención a la que le hace honor el título con el que se estrena en Argentina.

    Charlize Theron ganadora de un Oscar por Monster (2003) logra un trabajo excepcional y de un histrionismo convincente. Sus pasajes redentorios hablan de la gran ductilidad con la que cuenta la actriz.

    Camino a la redención no decepciona pero tampoco sorprende. Una película más de esas en las que los personajes deben luchar contra sus propios errores y como siempre encontrarán lo que buscaban: el perdón. Entretiene.
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  • Tres deseos
    Tres deseos
    EscribiendoCine
    Un fin de semana solos

    La exploración interior y personal sobre cada uno de los personajes involucrados en la historia es la propuesta de Tres Deseos, film de Vivian Imar y Marcelo Trotta (Legado, 2004), que a pesar de las similitudes que presenta con Entre Nosotros (Everyone Else, 2009) de Maren Ade -estrenada hace unas semanas- y las posibles comparaciones que obviamente va a recibir, se despega de esta ante el mundo propio que construye.

    Victoria (Florencia Raggi) y Pablo (Antonio Birabent) están casados hace unos cuantos años, ambos tienen una hija en común y deciden ir a pasar un fin de semana solos a Colonia (Uruguay), algo que hace mucho no hacían y que servirá para terminar de poner de manifiesto que el amor de ellos ya había culminado hace tiempo. En el medio aparecerá Ana (Julieta Cardinali), una ex novia de Pablo, quien acaba de romper con su pareja.

    En un cine donde todo está signado por la velocidad de las imágenes, Tres Deseos se corre del lugar común y nos propone una estética diferente, donde el tiempo estará en función de los personajes y no éstos en función de él, para ello se recurre a la utilización de planos morosos y tomas en secuencia que nos introducirán a un mundo interior claustrofóbico, contrastándolo con un exterior despojado y tranquilo.

    Cada uno de los personajes se tomará el tiempo necesario para expresar –o no- sus sentimientos y que es lo que los lleva a actuar de esa manera con la persona que tienen a su lado. Sin duda, Colonia es el marco ideal, donde cada uno puede encontrarse con su yo interior tomando distancia de la voracidad del mundo urbano. El paisaje y la tranquilidad de la zona son dos aciertos en una puesta en escena en donde las palabras y los silencios son el epicentro de la historia.

    Casi sin actuaciones secundarias, más allá de algunas intromisiones, el film está íntegramente protagonizado por los tres personajes en juego y que serán los responsables, aún sin saber de la existencia del otro, de determinar el futuro de sus vidas. Pablo -Victoria y Ana– Pablo terminaran interactuando en el desenlace de las vidas del otro. Aunque sin duda el personaje de Florencia Raggi es el que de manera explícita dará el jaque en la partida de ajedrez que todos decidieron jugar

    Con una impronta poética acorde, el film toma un costado surrealista determinado por ciertos elementos fuera de su ámbito natural. La playa es un claro ejemplo de ésto, que sirve como nexo conductor entre la fantasía y la realidad o entre el presente que se tiene o el futuro que se desea.

    Más allá de los punto de comparación que se le puede encontrar con Entre Nosotros, Tres Deseos es un film netamente personal, donde así como el tiempo está puesto en función de los personajes, las palabras están puestas en función de los hechos, que concretos o no los personajes no se animan a exteriorizar. Una película sorprendentemente mágica.
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Hoyts