Se ocultan en la oscuridad

Crítica de Rodrigo Seijas - Fancinema

SIN MIEDO

El título original de Se ocultan en la oscuridad es Be afraid, cuya traducción podría ser “Ten miedo”. Queda muy patente la duda sobre a qué hay que tenerle miedo en la película, que asusta realmente muy poco y lo sumo genera algunos momentos de un tibio suspenso.

La película, dirigida por Drew Gabreski a partir de un guión de Gerald Nott, se centra en John Chambers (Brian Krause), un médico que llega junto a su familia a un pequeño pueblo de Pennsylvania, en busca de esa tranquilidad que muchas familias del terror estadounidense buscan y nunca encuentran. Al principio, todo va relativamente bien, pero luego empiezan a acumularse sucesos extraños vinculados al bosque que rodea la casa y a una pareja del pueblo que perdió recientemente a su hija, y todo se desata cuando John comienza a experimentar parálisis de sueño. En esos momentos, despierto pero sin poder moverse, es visitado por criaturas oscuras y monstruosas que no parecen tener propósitos amigables. Pronto a John le quedará claro que esos entes van por su familia, o más específicamente, por su hijo menor.

A Se ocultan en la oscuridad le cuesta una enormidad (y más de media hora) presentar a los personajes y desplegar el conflicto. Quizás sea porque John es el protagonista pero el film pretende darles cabida a varios personajes más dentro de la trama central, como el hijastro de John, que es un muchacho problemático pero entabla un vínculo romántico con la hija del Sheriff. Eso de por sí no está mal, pero el film termina viéndose afectado por una gran dispersión, sin quedar realmente claro qué es lo que se quiere contar.

Pero eso no es lo peor, porque Se ocultan en la oscuridad falla también donde más debería sostenerse, que es en la concepción de climas aterradores: desde la puesta en escena puede notarse que Gabreski está más preocupado por la estilización en la composición visual de los planos (hay un buen trabajo con la profundidad de campo, hay que admitirlo) que por lo que efectivamente pueden generar esos planos dentro de la estructura narrativa. A eso se suman actuaciones mediocres, que en vez de generar empatía con los personajes, llevan a un distanciamiento que es contraproducente para un relato que no solo se asienta en el género de terror, sino que también se apoya en elementos del drama familiar.

En la media hora final, hay un coqueteo ligeramente interesante con la idea de complicidad de esos pueblos aparentemente pacíficos pero que esconden el horror debajo de la alfombra. Pero es apenas un chispazo dentro de una historia anodina. Se ocultan en la oscuridad es un film mediocre e intrascendente, sin nada para aportar al panorama del género al que pertenece.