Plan perfecto

Crítica de Marisa Cariolo - Loco x el Cine

Una mirada diferente sobre la paternidad y las relaciones.

El nuevo film de Jennifer Westfeldt es un promisorio debut en su carácter de guionista y directora la polifacética artista que ya nos sorprendiera gratamente con films como Besando a Jessica Stein y Cásate conmigo otra vez.

Esta vez, a través de una mirada acida y descarnada (no tan cercana a la comedia) nos muestra los devastadores efectos del tiempo, la paternidad y la vida misma en tres parejas de clase media alta de la ciudad de Manhattan. Amigos de toda la vida, rondando los cuarenta y con el tic toc del reloj biológico de los que aun no son padres marcando las horas.

Jason (Adam Scott) y Julie (Westfeld) son amigos de toda la vida, viven a unos pisos de diferencia uno del otro en el mismo edificio, satirizan su vida amorosa con la impiedad que les da su cercanía y confianza. Sin embargo el reloj biológico de Julie está dando sus últimas campanadas y su maternidad postergada por su trunca vida amorosa le impone una solución urgente.

Sus amigos Leslie y Alex (Maya Rudolph y Chris O'Dowd) están casados y anuncian que tendrán un bebe pronto, es un shock para el grupo que por ese entonces solo estaba compuesto por amigos sin hijos, pero todos apoyan el ambicioso proyecto personal de la pareja.

Los años pasan, los niños crecen y la pareja de Leslie y Alex se vuelve tosca en sus formas y en su trato, la casa se llena de juguetes, los tiempos se acotan y el romanticismo parece haberse escapado de escena.

Luego llegará el turno de la otra pareja amiga compuesta por Kristen Wiig y Jon Hamm (el protagonista de Mad Men) y otra vez la paternidad aniquilara el romance a manos de la intolerancia y el hastío que supone la convivencia.

La conclusión es inequívoca: La mejor manera que el ser padres no mate el romanticismo es justamente que los padres no sean pareja. La fuerte amistad les permite embarcarse en esto loco proyecto engendrar un hijo (de la manera tradicional, nada de fecundación in vitro). Luego de algunos inconvenientes iniciales y de la sorpresa de sus amigos frente al plan, todo marcha de maravilla.

Pero como bien augura el titulo no hay “Planes perfectos “y el fantasma del romance entre los protagonista pronto se abrirá paso en la relación. Cuando todo funciona bien (amistad, paternidad y compañerismo) ¿es mejor conformarse o elevar la apuesta? Este es el planteo final del film que nos muestra una visión descarnada y agridulce de las “delicias de la paternidad” y su incidencia en las relaciones amorosas.

Una mirada distinta, separada del feminismo o machismo, que apunta a hacernos reflexionar sobre los procesos internos que se transitan en la conformación de una familia y los sueños que quedan en el camino de sus miembros. O la mutación de los mismos hacia otros rumbos.

Diálogos inteligentes y mordaces, excelentes locaciones y actuaciones acorde a la temática hacen de Plan Perfecto una interesante opción para el público de treinta y tantos que necesita algo de reflexión y algunas risas sobre el tema de la paternidad.

Complejo y contradictorio, con una resolución del conflicto tal vez algo opuesta al planteo inicial , Plan perfecto cumple con lo que promete y posiciona a Jennifer Westfeldt como una promesa para el mercado cinematográfico tan ávido de miradas femeninas interesantes.

@Cariolita