Plan perfecto

Crítica de Franco Giordano - Leedor.com

Disfrutable comedia dramática sobre dos amigos de treinta y pico que deciden tener un hijo en común, y ver cómo resulta. La película protagonizada por Adam Scott y Jennifer Westfeldt, que además fue productora de toda la película, es una novedosa comedia dramática sobre dos amigos que deciden enfrentar el reto de la paternidad, ya que ninguno ha conseguido una pareja estable hasta el momento, y ya se encuentran cerca de los cuarenta.

La decisión de Jason y Julie (Scott y Westfeldt, respectivamente) toma impulso luego de una reunión con su grupo de amigos más cercano, dos parejas casadas interpretadas justamente por John Hamm y Kristen Wiig (Ben y Missy), y por Chris O´Dowd y Maya Rudolph (Alex y Leslie), que además ya han tenido hijos por su cuenta. Luego de esta reunión, Jason y Julie van a un bar a charlar acerca de los cambiados que veían a sus amigos, que se muestran extremadamente agotados y malhumorados debido a la demanda permanente de sus hijos. Y es ahí cuando Julie y Jason se preguntan si se podrá mantener el romance de pareja y a la vez tener hijos. Entonces, en broma, plantean la posibilidad de tenerlo juntos y así cambiar las reglas de la sociedad: cada uno compartiría el tiempo con el niño al tiempo que buscan el amor verdadero que aún les falta. Parece una opción ideal, ya que Julie y Jason se conocen desde la facultad, viven en el mismo edificio y son mejores amigos, y además no sienten ninguna atracción el uno por el otro. Así Julie y Jason tendrán a su hijo a poco de comenzado el film, y desde entonces se desencadenarán una serie de eventos que modificará a todos los personajes desde distintas perspectivas.

El film muestra las distintas aristas de la relación de pareja luego de tener hijos, sus cambios internos, sus problemas, y el paso a la edad adulta para el que muchas veces no están preparados los protagonistas. Todas las parejas tendrán asuntos que arreglar y cada una atravesará diferentes etapas de sus vidas en relación al momento inicial del film.

A la vez, cada dúo representa distintas posturas frente a la vida en pareja: ya sea desde el humor, el drama, el placer, o la incertidumbre misma que atraviesan los protagonistas.

La presencia de Megan Fox y Edward Burns, como los dos extremos estéticos de mujer y hombre ideales, suma sensualidad a la historia y le da cierto condimento, además de los grandes momentos de comicidad entre O´Dowd y Rudolph, pero es Jennifer Westfeldt quien se destaca entre todos. Justamente ella sacó este proyecto adelante junto John Hamm, su esposo en la vida real, aduciendo que en la industria cinematográfica norteamericana actual no hay lugar para este tipo de películas más adultas o reflexivas, lo cual se agradece, a pesar de ciertos giros previsibles que tiene la historia.

Una película con un relato diferente, que puede disfrutarse principalmente en sus momentos de comedia, y que enaltece el rol de la paternidad como atributo transformador para el ser humano.