Piraña

Crítica de Santiago García - Leer Cine

Y EL LAGO LOS DEVORÓ

Piraña 3D tiene todos los ingredientes para no se tomada en serio ni ganar jamás un premio. Lo arriesga todo en pos de obtener el beneplácito de un público que prefiere los extremos a la mediocridad. El resultado es una película altamente impresionante y muy graciosa. No apto para solemnes.

Si existe un punto en este planeta en donde el prestigio crece y se fortalece, Piraña 3D está ubicada en el lugar más lejano a ese sitio. Claro que en eso hay también un arte y quien mire el film como un antídoto contra el acartonamiento podrá ver que en esto radica también parte de su encanto. Piraña 3D es una película sobre pirañas prehistóricas que atacan a la gente hoy. No es Shakespeare, aun cuando en esta clase de films las conductas humanas siempre quedan bien claras. No debería olvidarse esto al momento de analizarla, pues a la hora de evaluar una película siempre es importante tener en cuenta su objetivo inicial –el que está plasmado en la pantalla y no el que dicen quienes la hicieron- y cómo lleva adelante su propuesta. ¿Cuántos films ganadores de premios en festivales vienen empujados por las explicaciones que dan sus realizadores? Acá no hay intimidación de ninguna clase, Piraña 3D es lo que anuncia y hace un trabajo muy bueno a partir de sus búsquedas. Querer hallar en esta película un clásico del cine de arte y ensayo es tan absurdo como intentar lo contrario con esa clase de cine, reclamándole la ausencia de los momentos altamente impactantes que aquí se ven. Piraña 3D es una de esas películas tal vez inaceptables para la mayoría del público, pero a la que hay que reconocerle una coherencia y una convicción inapelables. Y esta coherencia no es menor ni irrelevante, la mayoría de los films suelen buscarla y muchos fracasan en el intento. Digamos también que la misma indiferencia y el rechazo de algunos serán la pasión y el culto de otros. El elenco, interesante y divertido, incluye a Richard Dreyfuss, en un homenaje a Tiburón al comienzo del film. Siendo aquel film de Spielberg el iniciador de una moda tan absurda como efectiva. Piraña 3D parece presentarle sus papeles a Tiburón, pidiéndole permiso para ocupar sus aguas. Un trío ochentoso completa los lujos del elenco: Elizabeth Shue (Cocktail, Volver al futuro II), Christopher Lloyd (Volver al futuro) y Jerry O´Connell (Cuenta conmigo). Piraña 3D es una desatada remake del clásico de culto dirigido por Joe Dante, en 1978. La consigna acá es muy simple y el miedo que explora es tan universal que nadie puede sentirse indiferente. La vulnerabilidad de los humanos al agua es más que efectiva a la hora del terror. Con un acertado y bastante extremo sentido del humor y una creciente dosis de sangre, la película entretiene muchísimo a quienes saben disfrutar de este género y se aleja de las propuestas lavadas y de poco riesgo que muchos films comerciales buscan. A esto hay que sumarle una gran cantidad de desnudos, algo también bastante negado en el Hollywood actual. Quienes carezcan de sentido del humor o aquellos que sean impresionables, no deberían acercarse a este film, porque la apuesta es muy fuerte en ambos aspectos. Aun cuando no alcanza la clase de violencia oscura de films como El juego del miedo, Piraña 3D dejará impactados a los que siguen el género. Con maestría nada sencilla, el director logra equilibrar esto con un humor que provocará directamente carcajadas. Así que todos aquellos que quieran hacerse un festín de horror, nostalgia ochentosa y un frontal y autoconsciente sentido del humor, encontrarán en Piraña 3D un show tan fuera de moda como listo para ser disfrutado por una nueva generación de amantes de este tipo de cine. La versión de 1978 tuvo una secuela dirigida, nada menos que, por un novato James Cameron, en 1981. Aunque el director de Avatar siempre renegó de tal experiencia. ¿Algún futuro genio del cine dirigirá la secuela de esta nueva versión? No es muy probable. Pero tampoco era probable que Piraña 3D fuera una buena película y, sin embargo, acá está, lista para salir a jugar y divertirse.