Piraña

Crítica de Orlando Verna - La Capital

Un balneario en plena temporada es atacado por bichos que se comen a la gente y la autoridad no consigue cerrarlo hasta que... No es el guión de “Tiburón”, que allá por 1975 propuso un nuevo cine de terror, sin monstruos imaginarios ni alienígenas. Es el de un filme donde la indolencia y el exhibicionismo adolescente son las presas de estos peces voraces con 2,5 millones de años de hambre que invaden un lago sembrándolo de muerte. Una historia que de original nada tiene pero que con truculencia, mucha sangre y tecnología 3D consigue sus objetivos: asustar, asquear y homenajear. ¿Cómo? El pescador del principio y primera víctima de las pirañas es Richard Dreyfuss, el oceanógrafo del trío que va en busca del famoso escualo de Spielberg. (“Memoria”, dijo Chiche).