Pequeña gran vida

Crítica de Susana Salerno - Impacto24

Las películas de Alexander Payne casi siempre tienen un toque especial, ya lo disfrutamos en “Nebraska”y “Entre copas”; entre otras. Ahora nos introduce en un mundo que tiene ciertas particularidades.

Primero conocemos a un grupo de científicos noruegos que ante un proyecto con ciertas particularidades, ellos consiguen reducir al ser humano al tamaño de 12 centímetros, en algún momento te lleva a recordar “Querida, encogí a los niños” pero esta tiene un toque más adulto. Pasan cinco años, vemos una comunidad bajo estas condiciones y dicho experimento sale a la luz, y varios adquieren esta forma de vida.

Las ventajas están ante un mundo superpoblado, se reducen los recursos, se gasta menos dinero, todo es más económico y surgen nuevas oportunidades. De esta manera aparecen en acción los protagonistas de la historia un matrimonio aparentemente feliz Paul Safranek (Matt Damon, “Marte”) y Audrey Safranek (Kristen Wiig, “La vida secreta de Walter Mitty”), llevan una rutina y su situación económica le impide tener su casa propia y se deciden a ser parte de este plan.

Es una película llena de ambiciones, donde nos habla de las clases sociales, del capitalismo, un toque ecológico, la protección de la tierra, cuando tenes que tomar ciertas decisiones, hasta donde puede llegar el amor, las pérdidas, los miedos y el egoísmo. Contiene toques de humor y momentos emotivos. La actuación de Matt Damon resulta correcta, estupendo el personaje que compone Christoph Waltz (“La leyenda de Tarzán”) y la soberbia interpretación de la actriz tailandesa Hong Chau (“Vicio propio”, serie de TV “Big Little Lies”) quien debería ser nominada a los Premios Oscar. Podemos llegar a observar los cameos de: Laura Dern, James Van Der Beek y Neil Patrick Harris.

El film logra atrapar la atención del espectador pero mientras van pasando los minutos se siente su duración de dos horas quince minutos, por momentos resulta un poco soporífera, donde se quieren contar demasiados temas y queda a mitad de camino. Pero cuenta con una buena ambientación, dirección artística, buenos efectos visuales, una buena banda sonora y una gran fotografía. Indistintamente te lleva al debate, al análisis y a la reflexión.

El Prode de los Oscars