ParaNorman

Crítica de Iván Steinhardt - El rincón del cinéfilo

En épocas de incorporar a nuestra cultura festejos ajenos, divertidos quizás, pero ajenos al fin y al cabo, el de Halloween debe ser el más complicado de asimilar. Con el consabido intercambio de sustos por caramelos viene toda la parafernalia de productos merchandising alusivo, y por supuesto el cine. Llega Noche de Brujas, llegan las de terror para grandes y las de monstruos para los chicos.

A partir de la historia real de Blythe Hollow (un pueblito de USA cuya corte condenó y quemó a una niña en el 1.600 y pico, acusándola de bruja, el guionista y realizador Chris Butler se las arregla para retratar el costado más cínico y oscuro de la clase media yanqui disfrazada de animación para no tan chicos.

Norman ve fantasmas, de allí el juego de palabras entre “paranormal”. El resto, no.

Motivo suficiente para que el chico sea tímido, retraído, desconfiado y escéptico, tanto de su entorno estudiantil (donde no falta la discriminación y el abusivo de turno), como del mundo adulto empezando por sus padres que apenas si notan su presencia (por no decir que lo sienten como una carga).

El chico no ayuda mucho a integrarse ¿eh? No vaya a creer. Al menos no con su habitación decorada de piso a techo con alusiones a los muertos vivos, incluyendo muñecos, posters, chucherías, veladores, hasta un despertador.

Su tío Penderghast tenía el mismo problema de ver gente muerta y terminó casi expulsado de la familia por raro, orate, etc. Eso que los une dispara la aventura, ya que el tío lega a su sobrino la tarea de mantener al pueblo a salvo de la maldición de una bruja. Precisamente la que convirtió al pueblo en leyenda (y en atracción turística, claro).

“ParaNorman” dice mucho más de lo que parece a simple vista. Dibuja una clase media decadente que sigue teniendo miedo a lo distinto, vive paranoica, discrimina, rechaza al distinto y sobre todo ignora a sus semejantes.

Hay una escena en la biblioteca del pueblo en la cual sólo Norman aprecia y sabe qué hacer con los libros. Enriquecer el conocimiento es, en definitiva, lo que lleva a entender el problema y resolverlo. Lo que hace el resto de la pandilla es patético. Uno toma libros pesados para hacer físico culturismo; otro huye; un tercero les teme, y así se van sucediendo. Es como si el director intentara retratar la creciente ignorancia de esta época en la que no sólo no se lee… tampoco se encuentran alternativas para interesar a los chicos al aprendizaje

Particularmente debido a esta escena es por lo que, un relato entretenido con personajes bien delineados y su acción continua, “ParaNorman” está un escalón mas arriba, escapando de los productos de ocasión que solemos ver.