ParaNorman

Crítica de Damián Serviddio - Suplemento Espectáculos

Norman es el pequeño niño freak del pueblo. Más allá de su erizado peinado, de su imposibilidad de hacer amigos y de su cara de tristeza, nada extraño encuentra en hablar y compartir la tarde con su abuela, salvo por el hecho de que ella… está muerta. Es así, Norman tiene poderes paranormales y puede comunicarse con los muertos. Algo así como el protagonista de Sexto sentido pero con menos timing melodramático.
El acto escolar quiere que, a través de una epifanía, le sea revelada la maldición de una bruja que azota al pueblo desde tiempos inmemorables. Los muertos se levantarán de sus tumbas para traer un mensaje a los vivos y será Norman el responsable de comprender el origen del maleficio, el lugar sagrado en donde debe romper el hechizo y apaciguar la ira de la temible bruja, antes de que su pueblo quede reducido a escombros.

En la línea de los filmes con tintes de terror pero apuntados a un público infantil (El cadáver de la novia, Hotel Transylvania, Frankenweenie) ParaNorman es un despliegue de color, aventuras y mucho humor. Sobre todo eso, chistes efectivos que hacen reír a los niños en varias oportunidades. Es cierto que la cinta no es recomendable para los más pequeños (hay ciertas escenas que de hecho pueden asustarlos un poco), pero afortunadamente los padres no quedarán excluidos ya que disfrutarán de esta experiencia tanto como sus hijos. El desenlace se hace rogar más de lo aconsejable generando cierta repetición, es cierto, pero este mínimo desajuste no altera en nada la efectividad de la propuesta.