Paranormal

Crítica de Pablo O. Scholz - Clarín

Las películas de terror no son sólo propiedad del cine estadounidense, que inunda de sangre, tripas y sustos, mejor o peor enhebrados, o del cine asiático. Hace semanas llegó El ritual, del Reino Unido, y esta semana la cuota de horror la pone Paranormal (Nails, o Uñas, título mucho más sutil), que viene de Irlanda.

Para no generar expectativas de más, o erróneas, no es que Paranormal vaya a descubrir algo nuevo. Lo bueno del filme en el que Dennis Bartok debuta como realizador es el manejo del suspenso, y de la sorpresa al inicio.

Una profesora de atletismo es atropellada en la calle, y cuando despierta se encuentra internada en el hospital Hopewell. No puede mover las piernas, tampoco puede hablar, está conectada a un respirador artificial, y se comunica con su marido, su hija, los médicos y un enfermero mediante un dispositivo, un sintetizador de voz.

Por supuesto que en su cuarto está internada ella sola.

Y por supuesto que el espectro que aparece lo hace siempre cuando está sola.

A los miedos lógicos que tiene se suma el estar casi convencida de que su marido la engaña. Paranoias aparte, hay una historia detrás de Nails, un personaje del que no vamos a hablar aquí, porque respetamos al público y no nos gusta spoilear y la película lo explica en su momento con demasiada claridad.

Hay puntas que el guión va dejando para que el espectador más o menos avispado las tome y vaya desentrañando por qué sucede lo que sucede. Y el que prefiera zambullirse en su balde de pochoclo, puede hacerlo tranquilo.

Paranormal no defraudará a los amantes del género. Tampoco es que abra una nueva variante, pero mantiene tensión sobre un personaje inmóvil con el que es fácil entrar en empatía, y al que Shauna Macdonald le pone más que sus expresiones de, temor, terror o las que fueran necesarias.