Ostende

Crítica de Diego Batlle - Otros Cines

Perdidos en la Costa

Con el Viejo Hotel Ostende como principal y vistosa locación, esta reconocida productora (Historias extraordinarias, Castro) y música debuta en la dirección de largometraje con un film que oscila entre lo observacional, lo detectivesco y la comedia.

Ganadora de un concurso radial, una joven arriba al hotel para disfrutar del premio, que consiste en cuatro noches en el lugar. Mientras espera la llegada de su novio para el fin de semana, se empieza a obsesionar (observando todo a la distancia) con la historia de uno de los escasos huéspedes, un hombre maduro que mantiene una misteriosa relación con dos muchachas a la vez (¿amantes?). Aun cuando llega su pareja, la protagonista sigue fijada con ellos y continúa siguiéndolos por el pueblo y la playa.

El film, que comienza como una suerte de Perdidos en Tokiol ocal, se va enrareciendo con un trama que va hacia lo policial (como un Hitchcock miminalista). Una de las cabezas de la compañía Pampero Cine (aquí el productor fue su socio, Mariano Llinás), Citarella debuta en la dirección con un film que tiene ciertos rasgos, elementos, situaciones interesantes, pero que en varios pasajes resiente sus (anti)climas con una propuesta demasiado monocorde. Se queda, así, a mitad de camino entre la contemplación y la sensación de incomodidad y extrañeza de su personaje principal y la supuesta tensión y suspenso que debería tener un thriller más tradicional.

Entrevista con OtrosCines.com

-¿Cómo surge el proyecto, cómo lo pudieron desarrollar y qué apoyos tuvieron?

-Filmar en el Viejo Hotel Ostende fue la primera idea que surgió cuando decidimos filmar esta película. Hasta entonces no había nada, sólo las ganas de filmar. En realidad, yo tenía ganas de volver a la dirección de la mano de un corto o quizás un mediometraje. Así fue que surgió la idea de hacer algo en el Viejo Hotel Ostende. Eso, combinado con algunas ideas preexistentes dio como resultado una historia, que empezó siendo algo más bien pequeño y que, de a poco, se fue engrandeciendo. De repente estábamos, casi sin darnos cuenta, filmando un largometraje. Creo que filmamos alrededor de 14 horas por día, con un sol que rajaba la tierra y un calor casi inhumano. La película -que al principio no se sabía si iba a ser un largo, un medio, o qué- fue encontrando su lugar y los denominados "apoyos" fueron apareciendo. No fueron muchos. Costó muy poca plata. Sólo contábamos con un ahorro que había quedado de otras producciones de El Pampero, contábamos con nuestros propios equipos de rodaje y obviamente con el apoyo de la FUC pero, básicamente, con el aporte más grande y más valioso, el aporte que la hizo posible: el del Viejo Hotel Ostende.

-¿Cómo definirías a la película (tema, búsquedas, estilo, desafíos que se plantearon)?

-Como dije antes, la película fue encontrando su lugar y apareciendo a medida que se fue haciendo. Pese a esto, había un guión fuerte antes de empezar. Casi todas las ideas que aparecieron en los inicios se sostuvieron al día de hoy. Básicamente, cierta idea de oscilar entre dos universos cinematográficos posibles: uno más cercano al de la observación -tal vez más clásico- que acerca la película a un género más "detectivesco"; y otro más cotidiano, que irrumpe sin razón aparente y que es, quizás, el que acerca la película más a una comedia. Todos los disparadores (de cualquiera de estos dos universos posibles) suscitan cosas nuevas. Todo está puesto para que surjan anécdotas, surjan algunas situaciones de comedia y -sobre todo- para que surjan posibles narraciones.