Mujeres al Poder

Crítica de Florencia E. González - Leedor.com

Nueva película de François Ozon, exhibida en el marco del cierre de pantalla Pinamar. Ozon. El director francés, dueño indiscutido del dominio narrativo que combina dosis de desprejuicio con un conocimiento acabado de las fórmulas de los filmes clásicos. Sus historias suelen centrarse en la indagación de los conflictos de orden emocional y en la denuncia de los desórdenes personales y sociales que el establishment pretende ocultar. Su estética radica en una hábil construcción del plano de inspiración teatral – remitente a uno de sus evidentes maestros, Fassbinder -, con un estilo de actuación y gestualidad que por momentos puede resultar maniquea y artificial en post de representar la dislocación de una realidad y cierta resistencia al tiempo presente de los personajes. La preeminencia del factor femenino y la pérdida de un principio regulador masculino suele ser otro vector común de su filmografía.

La fusión de géneros es la opción metafórica que Ozon desarrolla para mostrar los desbordes y estallidos propios del cruce de individualidades. Y por último, el humor, por momentos sencillo, irónico y siempre lúdico aún a costa de arriesgar las banderas ideológicas que él mismo parece levantar. En Potiche, Las mujeres al poder, recorre con creces y en esplendor, estas características que signan su obra.

Ambientado, filmado y musicalizado como si fuera 1977, el film trata de Suzanne – Catherine Deneuve - , una mujer consagrada al hogar y a su familia que disfruta el bienestar económico que le brinda la fábrica de paraguas dirigida por su marido Robert – Frabrice Luchini - . Forzando los límites de los clichés, Robert es un verdadero déspota, lineal y algo ramplón que explota a los obreros, subestima a su hija, destrata a su amante y, por supuesto, ignora a Suzanne hasta los extremos de la más solapada humillación. Ella, lo consiente y acepta pasivamente su rol de Potiche, la mujer adorno, inútil e insignificante, siempre a su sombra y sumida en pequeñeces mundanas. Después de una huelga y del secuestro de su marido, ella decidirá asumir la dirección de la empresa revelándose como una mujer inteligente, capacitada, decidida; dispuesta a hacer justicia por cada ignominia que ande suelta. Suzanne será la perfecta representación de lo “que debe y puede ser” una mujer, nunca perdiendo cierto halo superficial y algo vacuo. Tan perfecta se torna como irreal e idealista, delineando un nuevo borde del film, un nuevo corrimiento de los límites, estilo al que nos tiene acostumbrados Ozon.

Catherine Deneuve no podría estar mejor en este rol de extremos – de mujer florero a tener plena conciencia de género, de clase, etc. -, poniendo el cuerpo a los grandes rasgos del personaje, atravesando el punto justo de lo ridículo y articulando a la perfección lo que Ozon propone en el film. Y Depardieu en el personaje de diputado comunista y romántico, antiguo amante de Suzanne, obviamente, potencia cada escena en gracia, potencia y dosis de ironía.

Potiche o Las mujeres al poder en su desteñido título en español, es un film de Ozon en la línea de 8 mujeres, lejos de los dramas sórdidos, en tono de comedia amable, vital, que permite la sonrisa y una mirada de sarcasmo sobre los ideales de una época y un poco más acá, sobre el devenir del feminismo y el tan mentado rol de la mujer.