Monger

Crítica de Matías Orta - A Sala Llena

El turismo sexual es común en todo el mundo. La ciudad de Buenos Aires no se queda atrás: así como visitantes de distintas partes del globo llegan para recorrer lugares de renombre, visitar museos y transitar zonas como La Boca y San Telmo, otros aterrizan con el objetivo de contratar prostitutas y pasar un buen rato. Se trata de una subcultura conocida como Monger, que le da título a este documental.

El director Jeff Zorrilla hace foco en tres personas. Por un lado, Ramiro, estadounidense que se encarga de coordinar los encuentros entre los mongers y la compañía femenina que elijan. Uno de ellos está cerca de alcanzar el record de acostarse con 400 mujeres antes de su cumpleaños. Tal es su dedicación, que se dedica a puntuar cada atributo femenino. El tercero es un inglés que tuvo un hijo con una escort argentina, y aunque sabe que el chico no pasará necesidades permaneciendo sólo con él, vive en el país para que pueda estar con la madre.

Zorrilla presenta con honestidad los movimientos de estos individuos, sin hacer juicios de valor. De esta manera, la cámara registra cada confesión, cada interacción entre cliente y prostituta (a la hora de conocerse en lugares públicos, nunca en la intimidad), sin ponerse del lado de ninguna de las partes. Secuencias oníricas filmadas con cámara Super 8 (el director se especializa en este formato) funcionan a modo de separadores.

Monger: Turismo Sexual en Buenos Aires permite adentrarse en una movida que no es familiar para el gran público y que, por lo arriesgado y sincero del contenido, no dejará de llamar la atención.

El Prode de los Oscars