Monger

Crítica de Juan Pablo Russo - EscribiendoCine

El otro lado del sexo (sin amor)

Monger es un término inglés que refiere a cualquier individuo al que le guste generar actos prohibidos. Jeff Zorrilla realiza un minucioso trabajo visual a través de la multiplicidad de formatos para adentrarse en el mundo del turismo sexual en Argentina. La trama sigue a una serie de desagradables personajes cuyas vidas pasan por la práctica sexual a través del intercambio de dinero.

Ramiro es un yanqui radicado en Argentina que trabaja como guía sexual. Mientras un ex-cliente lucha por la custodia del hijo que tuvo con una prostituta, Ramiro recibe a un novato que llega al país para acostarse con el mayor número de mujeres antes de su próximo cumpleaños. Estos son los tres personajes sobre los que Monger (2016) se edifica.

Los tres hombres son literalmente desagradables y no tienen ningún prurito en mostrarse de esa forma. Todos ven el sexo como una práctica deportiva donde gana el que con más prostitutas se acostó durante el año. La película los retrata sin condescendencia alguna y con una profundidad esquiva en las formas que tiene el cine para mostrar a este tipo de personajes ocultos tras el anonimato. Tanto clientes, promotores y prostitutas son expuestos metafóricamente desnudos para abrir un abanico de preguntas sobre el porqué de esa forma de actuar.

Desde lo formal Zorrilla elige filmar la mayor parte del documental en súper 8, mezclando formatos y hasta interviniendo las imágenes, algo poco típico en este tipo de documentales que muchas veces recurren a formatos más clásicos y lineales.

El lado menos glamoroso y mediático del turismo es lo que Zorrilla se propone develar en Monger, un descarnado retrato sobre la misoginia en su más pura y repulsiva representación.