Matar a un muerto

Crítica de Isabel Croce - La Prensa

El monte paraguayo. Dos hombres en medio de la nada. Un refugio precario, techo de ramas, dos sillas y una mesa, los únicos muebles. Y algún aparato de comunicación que de vez en cuando los acerca al mundo.
Estamos en 1978 en Paraguay y mientras estos hombres intentan escuchar el Mundial por radio se ocupan de "los paquetes" que les llegan desde el río o por el monte. Porque ellos tienen un oficio, como ciertos insectos en su colonia, el de limpiar la zona. Con sus machetes, con sus palas, entierran muertos. Hombres y mujeres que desaparecen cuando los empujan suavemente, como disculpándose. El régimen debe tener todo tipo de gente, cada uno con su oficio, con su profesión, y algunos sirven para enterrar.
En medio de los perros salvajes, a los que alude el mayor de los hombres, ninguno se atreve a hablar de lo que están haciendo. Ever Enciso encarnando al hombre más viejo parece haber nacido para esa tarea y su cara cortada a cuchillo no puede desprenderse de la tensión que lo domina.
Cuando todo parece formar parte de la rutina de siempre, aparece un "paquete singular". Es alguien que está vivo y ellos no fueron preparados para lidiar con los vivos. El nuevo, un argentino, les desarticula la rutina. Y deberán tomar una actitud.

A SU RITMO
Filme minimalista de un realizador paraguayo, "Matar un muerto" es una obra que maneja muy bien la tensión. Los sonidos del ambiente, el monte paraguayo, están muy puramente registrados y no habrá ni un minuto de más en esta realización milimetrada. Los tiempos son lentos pero no muertos y siempre habrá un detalle que impida el tedio o la morosidad.
"Matar un muerto" habla de la dictadura de Stroessner sin nombrarlo, de las matanzas sin visualizar nada más que algunos cuerpos tirados en el suelo o alguna mujer de rostro incaico que mira fijamente sin ver a sus futuros enterradores.

La transmisión del partido del Mundial tendrá otra connotación en medio de tres hombres que no se conocen y uno de los cuales llegó sin avisar y estará al borde de la muerte más de una vez. Es que Pastor y Dionisio comenzarán a tomar conciencia real de lo que pasa cuando la vida les salte a la cara en la persona del argentino que tiembla de miedo ante la cercanía de la muerte.
Filme con mínimos recursos y casi sin diálogos, "Matar un muerto" transmite el horror que rodea un mundo de cadáveres sin nombres desapareciendo en la tierra sin dejas huellas. Un estupendo director y tres actores dotados de la fuerza necesaria para sobrevivir en medio de la muerte.