Los Pitufos

Crítica de Isabel Croce - La Prensa

Los duendes que acaparan encanto

Película de buen ritmo, mucho movimiento, mensaje positivo de revalorización de la identidad, el progreso y los valores familiares.

Los Pitufos son los Schtroumpfs, deliciosos duendes azules, semejantes a los gaélicos, que se convirtieron en el éxito de la historieta franco belga que el humorista Pierre Culliford (Peyo), sacara a la luz, sin imaginar que serían los más exitosos personajes por él creados. Fue así que esta historieta de la década de 1950, desplazó a sus otras obras y los enanitos lo obligaron a seguirlos en los distintos medios en que se presentaban, cine, teatro, merchandising, videojuegos.

En este caso los conocemos desde sus comienzos en su país maravilloso con sus casas-hongo, donde comen néctar, recolectan vegetales y frutas y viven en armonía.

GATO MALO

Pero nada es para siempre, ni todo es tan lindo como se pinta y los Pitufos tienen un enemigo que más que horror despierta pena, porque Gargamel, de él hablamos es un tanto ridículo y va acompañado por un gato malo, muy malo, malhumorado, de risa siniestra.

El caso es que los Pitufos tienen que venirse al mundo humano en un salto al vacío para buscar a uno de sus congéneres, Tontin. Por la zona del Central Park, aterrizan los pequeños y el Brujo y por suerte, los duendes encuentran a una pareja deliciosa y protectora. El, un joven ejecutivo publicitario; ella, su esposa embarazada, diseñadora de muebles.

El filme es para los más chiquitos. Tiene encanto, personajes deliciosos como el anciano Mago y la bella Pitufina. Hay interesantes aventuras, sencillas, pero actuales y divertidas.

Película de buen ritmo, mucho movimiento, mensaje positivo de revalorización de la identidad, el progreso y los valores familiares. Los Duendes y la parejita humana son encantadoras y hasta los malos se ven con simpatía, el feo de Gargamel y la Odile de la impactante colombiana Sofia Vergara.