Lisa

Crítica de Adolfo C. Martinez - La Nación

Terror, desnudos, truculencia y tropiezos

Apasionado por el género de terror, el director Ernesto Aguilar tiene en su haber numerosos títulos, como Necromancia (2015), La secta e Invasión alien (ambas de 2014), en las que apostó a una temática acerca de lo sobrenatural y lo espeluznante. Con Lisa no se apartó de ese camino y centró su historia en una muchacha solitaria que tiene pesadillas recurrentes de un pasado tortuoso, ya que ella fue el fruto de la relación entre su madre y un practicante de brujería. Necesitada de trabajo, concurre a una inmobiliaria donde buscan una secretaria y es recibida por dos estrambóticos personajes, antesala de un insondable misterio. Figuras que aparecen y desaparecen, velas que se encienden inesperadamente y ruidos que no se sabe de dónde vienen trastornan a la ya trastornada muchacha, que, de pronto, se ve frente a un extraño individuo que la somete sexualmente. Se presume que Lisa cayó en la trampa de una siniestra secta que tiene mucho que ver con su terrible pasado, aunque los tropezones del guión nunca permiten aclarar este enmadejado que se apoya en innecesarios desnudos, en escenas truculentas y en una fotografía y una música que pretenden crear, sin lograrlo, un clima para potabilizar el argumento. Valeria Rowinski trata de manejar lo mejor posible a su extraño personaje, pero poco es lo que puede hacer. Poco o nada es aquí rescatable.