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Imagen del crítico Adolfo C. Martinez
Adolfo C. Martinez
  • Cantidad de críticas: 151
  • Promedio: 59%
  • Críticas favorables: 121/151 (80%)
  • Críticas desfavorables: 30/151 (20%)
  • Diferencia absoluta: 9%
  • Email de contacto: No disponible
  • Medio donde critica: La Nación
  • La revolución es un sueño eterno
    Dentro de la historia argentina, Juan José Castelli sobresale por sus valores éticos, por su valentía y por sus ideales libertarios. Fue uno de los hombres de la Revolución de Mayo, comisionado para intimar al virrey Cisneros a que cesara en su cargo y encargado de defender la posición patriótica en las sesiones del Cabildo del 22 de mayo de 1810. Se lo llamó el orador de la Primera Junta, que le encargó la represión de la contrarrevolución de Liniers en Córdoba, a quien Castelli mandó fusilar, y la misión de ocupar el Alto Perú. Su vida estuvo casi siempre signada por las adversidades, ya que cuando pactó una tregua con los realistas éstos no la respetaron y sorprendieron en Huaqui a las fuerzas criollas a su mando.

    El director Nemesio Juárez se basó en la novela de Andrés Rivera, ganadora en 1992 del Premio Nacional de Literatura, para construir un guión en el que Castelli brilla en la gran composición de Lito Cruz. Por momentos cálida y casi siempre dura, la historia va trenzando la existencia de ese protagonista que luchó por darle a su patria esa libertad tan deseada. Con una impecable reconstrucción de época y una sobresaliente fotografía La revolución es un sueño eterno se convierte en un film que descubre a este hombre que quedó algo oscurecido en el recuerdo.
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  • Votos de amor
    Votos de amor
    La Nación
    Un film que se supera al alejarse del tono melodramático que impone la historia

    A veces el destino desafía sin piedad a seres que, alegres y despreocupados, desfilan por la vida luchando contra las adversidades. Ese destino, precisamente, es el que se ensaña con Paige y Leo, quienes conforman un joven matrimonio profundamente enamorado y satisfecho de su vida como artistas -ella, una escultora amante de su profesión; él, un exitoso empresario de un estudio de grabación-, a quienes nada parece interrumpir esa placidez hogareña y laboral. Sin embargo, en una noche nevada, el automóvil en el que viajan sufre un accidente del que Leo sale ileso, pero ella sufre un traumatismo en la cabeza.

    Cuando Paige supera el estado de coma, Leo es para ella un completo extraño. La muchacha retrocedió mentalmente a la muy joven estudiante de abogacía que era cinco años atrás, antes de conocer a Leo y de convertirse en artista. Ya no es la esposa de ese hombre ahora sumido en una profunda depresión y tampoco rememora su vida actual ni entiende el motivo de haberse distanciado de sus padres. Extraña su guardarropa más conservador y no sabe el motivo de haber abandonado una prometedora carrera de leyes.

    Para empeorar las cosas, Paige piensa que sigue enamorada de un empresario que, en el pasado, logró llegar a su corazón, y todo ello la vuelve reacia a aceptar a Leo en el presente.

    El director Michael Sucsy elaboró esta problematizada historia con indudable calidad y calidez. Dejó de lado el tono melodramático que se imponía en el tema para retratar las vicisitudes de la pareja protagónica -buenas actuaciones de Rachel McAdams y de Channing Tatum-, y convertirlas en un péndulo en el que la ternura de Leo se contrapone con esa falta de memoria de su mujer, quien poco a poco comprenderá que el amor puede renacer de una flor marchita.

    Este desafío pondrá a prueba todo lo que él creía acerca de la necesidad de reiniciar una nueva vida, de ser honesto con uno mismo y de mantener el sagrado aspecto de la ceremonia matrimonial: los votos que se hacen dos personas entre sí. El público (sobre todo el femenino) verá en esta trama un cuadro emotivo en el que la necesidad del reencuentro amoroso podrá saltar las vallas de la adversidad.
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  • 75 habitantes, 20 casas, 300 vacas
    Desde su Cataluña natal, el pequeño Nicolás Rubió y su familia debieron trasladarse al pueblito francés de Vielles, huyendo así de los estragos de la Guerra Civil Española. Aquí ese muchacho comenzó a interesarse por la pintura y a tomar contacto con los pocos habitantes de un lugar en el que la pobreza era el pan de cada día y las relaciones entre los pueblerinos estaban signadas por la calidez y la paciencia de esperar un futuro mejor. Todo ello quedó en la memoria de Rubió que, con los años, se trasladó a la Argentina, donde se destacó como eximio pintor y escultor. Aquellos cercos, praderas y senderos y aquellos amigos, parientes y boyeros de su infancia fueron los motivos de sus más de 600 cuadros que reflejan con enorme melancolía esos días en que el artista transitaba aquel lugar que quedó reflejado en sus retinas como una indeleble marca a fuego.

    El novel director Fernando Domínguez rescató en este documental esa obra de Rubió. Y lo hizo con enorme simpleza mostrando al pintor en su atelier frente a esas pinturas que lo trasladaban a su pasado. A veces su pincel demoraba en su trazo, ya que tenía entre brumas la cantidad de ventanas que poseía su casa, o vacilaba en dejar impreso en el lienzo las figuras de aquellos personajes que transitaban las humildes calles de Vielles. Pero esto no era un problema demasiado pesado para Rubió, quien finalmente lograba estampar aquellos recuerdos que, con mágicos colores, lo volvían a revivir los pasados años infantiles. Con este film su realizador pudo percibir que la pintura no es sólo una acción física, una mano que mueve un pincel, sino algo del espíritu mismo, y quien dice espíritu, dice ideas, sentimientos, vacilaciones y dudas. Si bien todo esto no se ve nunca, Domínguez logró filmar lo que no se ve y es la realidad del arte.

    Muy pocas son las palabras que se escuchan en el film. Hay alguna breve comunicación telefónica de Rubió con algún pariente catalán para que le refresque la memoria acerca de la cantidad y el tamaño de las ventanas de su casa juvenil o ciertas frases que el artista deja deslizar mientras su pincel trabaja con ahínco. Las palabras, en definitiva, son aquí casi innecesarias, ya que lo que vale son sus cuadros impregnados de esa emoción traducida en bellas imágenes. El documental queda, pues, como un emotivo homenaje tanto al artista como a su necesidad de atrapar su pasado en esas pinturas que son, sin duda, la virtud de volver a aquellos años en que fue feliz entre 75 habitantes, 20 casas y 300 vacas.
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  • Darío Santillán, la dignidad rebelde
    Un documento que interesa por su calidez y por su denuncia de un sistema oprobioso

    Miles de desheredados del conurbano bonaerense fueron, y son, víctimas de los ajustes, de los saqueos, de la corrupción y de la inmoralidad de los sistemas políticos de turno, y frente a este desolador panorama decidieron organizarse y resistir a un sistema que los acorrala cada día más. Entre este enorme grupo de hombres, mujeres y niños que tratan de forjarse un mejor porvenir se destaca el nombre de Darío Santillán, un joven de 21 años que el 26 de junio de 2002 fue asesinado, junto a Maximiliano Kosteki, durante un enfrentamiento con fuerzas policiales, en la estación Constitución. El director Miguel Mirra tomó como protagonista a Santillán para elaborar este documental que, a través de su padre, de su hermano y de sus compañeros de militancia, recorre la trayectoria de ese muchacho.

    El film intenta dejar de lado todo el aspecto político que rodeó la trayectoria de Santillán para insertarse en su necesidad de ayudar con su palabra y con su acción a quienes, sin apoyo oficial, construyeron sus viviendas para dejar de lado esas miserables taperas que los cobijaron desde siempre.

    El realizador logró un documento que interesa por su calidez y, sobre todo, por su denuncia a un sistema oprobioso que deja de lado a los más necesitados, a aquellos que sólo poseen sus deseos de integrarse a una sociedad más justa, a aquellos que, en definitiva, quieren una forma de vida que los libere de la pobreza y de la desigualdad.
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  • El mal del sauce
    Un hombre está recostado sobre una cama con las manos atadas y una venda sobre los ojos. Tras mucho esfuerzo logra liberarse de sus ataduras y, al asomarse por una ventana, comprueba que se halla en una desvencijada casa del Delta. Así comienza una enredada historia que se basa en un mito popular de los habitantes del lugar, acerca de un mal que posee diversas y ambiguas consecuencias. El personaje logra salir de la casa, frente a la que se halla plantado un sauce, y recorre desorientado el contorno transformado casi en una jungla.

    Todo hace pensar que ese hombre fue secuestrado y contrajo el mal del sauce. En uno de esos días de cautiverio su hijo adolescente, con el que había tenido desde siempre muy poco contacto, le alcanza alimentos.

    El director Nicolás Sarquís se propuso mostrar en éste, su primer largometraje, los fantasmas que rondan a ese hombre y la manera en que alimenta la esperanza y la espera. Pero el resultado es un relato por momentos tedioso y demasiado confuso, sostenido por una estructura en la que hay que adivinar lo que le ocurre a ese individuo, por qué fue secuestrado y el porqué de su reencuentro con su hijo.

    El novel realizador, hijo del fallecido director Nicolás Sarquís, apeló a una estructura demasiado hermética para narrar las penurias del protagonista, y en este camino trastrabilló con cierto aire de presuntuosidad para dar a entender que el sauce puede originar las más extrañas acciones. La actuación de Jean Pierre Noher, que no abandona casi nunca la pantalla, trató de dar algo de aire a ese claustrofóbico individuo, pero el guión no le permitió demostrar su potencial actoral. Poco puede decirse del resto del elenco, que hace breves apariciones, ya que todo el peso de esta historia recae en ese secuestrado, mientras que los rubros técnicos apenas merecen citarse por su mediocridad, punto justo de este malogrado debut cinematográfico de Nicolás Sarquís.
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  • El pozo
    El pozo
    La Nación
    Una acertada visión sobre el autista y su entorno familiar, con una magistral interpretación de Ana Fontán, en el papel protagónico

    El matrimonio de Franco y Estela (él, un importante ejecutivo, ella, una aplicada ama de casa), parece no tener demasiados problemas cotidianos. Sin embargo, y aunque ambos intenten ignorarlo, el sufrimiento ya se instaló en ese hogar ya que Pilar, su hija de 26 años, es autista. Esta situación rompe día a día con los lazos que desde siempre mantenía la pareja y, además, se convierte en un infierno diario para Alejo, el hermano menor de la muchacha, ya que sus amigos del barrio y sus compañeros de escuela le hacen objeto de burlas. Pero los consejos de una psicóloga (un buen trabajo de Dora Baret) harán que Estela acceda, entre la desesperación y la soledad, a una discutida internación. En esa casa de rehabilitación, Pilar conocerá a Román, un autista como ella, y ambos iniciarán una extraña amistad que, de alguna forma, podría ser la antesala del amor. El director Rodolfo Carnevale ( Con las manos de mi abuela, Génesis ) sabe mucho de este tema, ya que uno de sus hermanos es autista, y así logró ahondar en esta historia que penetra como un estilete en esa enfermedad ya no desde una mirada documental o médica, sino desde el núcleo mismo de sus problemáticas y particularidades, asumiendo los claroscuros de esa condición. Así, y dejando de lado el simple melodramatismo, el realizador relata una historia de vida que emociona, sorprende y concientiza sin apelar al golpe bajo y superando todos los clichés y malos entendidos que la ficción generó sobre el autismo.

    Relato sin duda emotivo, por momentos duro y siempre cálido, El pozo queda como una lección de cine tomando como eje central un tema del que muchos le vuelven la cabeza. Un elenco de notables intérpretes sostienen la trama, ya que tanto Eduardo Blanco como Patricia Palmer componen con honda sobriedad a esos padres dispuestos a hallar una solución a esa cotidiana pesadilla. Pero sin duda es la labor de Ana Fontán la que descuella en su personaje de autista, algo que hace con enorme convicción y profundidad. El resto de los personajes hallaron en Túpac Larriera, Ezequiel Rodríguez, Adriana Aizemberg y Norma Pons a esas criaturas que danzan en torno de la joven envuelta en su pequeño mundo y así, con todos estos atributos a su favor, más un impecable equipo técnico, el film logra emocionar y, por sobre todo, hacer comprender al espectador el dolor de aquellos que deben enfrentarse al autismo.
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  • Industria Argentina, la fábrica es para los que trabajan
    En 2002, la crisis económica en la Argentina provocó la quiebra de multitud de empresas. Una de estas fábricas dedicada a la confección de autopartes no escapa a esta situación, y así sus obreros comienzan a sentir el rigor de su dueño, que deja de pagar los salarios y sueña con que su taller pueda transformarse en un rentable shopping. Allí, en esos galpones, está Juan, un correntino al que le hacen ver un futuro muy negro. Su amigo Daniel, que lleva casi 30 años en esa fábrica, pronto se convertirá en líder entre los trabajadores. En el momento en que la fábrica cierra, Daniel, Juan y otros compañeros imaginan hacer una cooperativa para que las viejas máquinas continúen en funcionamiento.

    El novel director Ricardo Díaz Iacoponi narra una historia cálida, humana, plena de aciertos tanto en las situaciones como en los diálogos, y así el film se transforma en la radiografía de muchos, que como ellos, debieron vivir en épocas de desesperanza.

    El realizador no necesitó de enredadas madejas ni de elementos herméticos para contar esta trama. Apostó a la humildad de sus personajes, a la sinceridad de sus acciones, a la sencillez de un guión que marca paso a paso la diversidad de esos hombres tronchados por la pobreza que se les avecina. Contó, además, con un elenco que supo insertarse en este entramado, y así sobresalen los trabajos de Carlos Portaluppi y Cutuli, acompañados con idéntico fervor por Aymará Rovera, Celina Font, Daniel Valenzuela, Manuel Vicente y Soledad Silveyra. El apoyo técnico es otro puntal del relato, ya que la fotografía y la música enmarcan con calidad esta anécdota de dolor y esperanza.
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  • Extraños en la noche
    El film de Alejandro Montiel ofrece la posibilidad de divertirse sin muchas pretensiones

    Casarse joven tiene sus ventajas, entre ellas la posibilidad de que la pareja logre transitar por un largo camino, que se conserve el fuego del romanticismo y se tome esa unión como una apasionante aventura. Este ejemplo se grafica en Martín y Sol, siempre dispuestos a vivir cada día como una nueva bendición del cielo, aunque a veces el destino les juegue una mala pasada. El es un músico de formación académica que espera ganar dinero con sus composiciones, en tanto que Sol desea triunfar como líder de una banda de rock. Sin embargo, y por el momento, ninguno de los dos está satisfecho con los trabajos que consiguen. La vida, llena de caprichos, parece querer desviarlos de sus sueños. A un paso de firmar un ansiado contrato para cantar en una banda que hará una gira por el exterior, ella recibe con sorpresa la noticia de su embarazo y, paralelamente, Martín queda sin empleo y pierde su valioso piano en manos de un afinador. Con tantos sucesos desalentadores, Sol no halla la manera de comunicarle a Martín su embarazo, y para postergar ese momento se concentrará en descifrar el supuesto crimen de un misterioso vecino. El marido no está convencido de las sospechas de su mujer, pero ante su insistencia ambos se convierten en una divertida pareja de detectives amateurs que buscan pistas mientras tratan de resolver su vida cotidiana.

    Relato sin duda simpático y amable, el film recorre las aventuras de este matrimonio. El director Alejandro Montiel logró, sobre la base de un guión tan pícaro como entretenido, un relato que ofrece la posibilidad de divertirse sin muchas pretensiones, de ver a Diego Torres -que ofrece una cordial imagen de ese Martín dispuesto a secundar a su esposa en la investigación de un delito de dudosa autoría- y de descubrir las buenas condiciones de comediante de Julieta Zylberberg. A ellos se suman, en breves apariciones, Betiana Blum y Daniel Ravinovich, que refuerzan un elenco siempre dispuesto a brindar la cordialidad pedida por sus respectivos personajes. La impecable fotografía, la acertada dirección de arte y la música -con atractivos ritmos- suman puntos a este film que acierta en su propósito: contar una historia simpática con una moraleja que se descubre hacia el final.
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  • Tiempos menos modernos
    Simpleza y calidez plasmadas en una historia que se desarrolla en la Patagonia

    En la inmensidad de la Patagonia, casi en el límite con Chile, vive Oscar, un tehuelche solitario cuya cotidianeidad se remite a cuidar su tierra y sus animales y a ganarse algunos pesos ejecutando su guitarra en una exclusiva hostería para turistas extranjeros. Su modesto rancho posee un simple mobiliario -una cama, una mesa y algunos elementos con los que él fabrica figuras indígenas que le servirán para ganar algún dinero extra al vendérselas a los visitantes del lugar-, y su existencia está únicamente unida a Felipe, un joven chileno que lo visita esporádicamente para compartir una férrea amistad y para pasar agradables momentos de charlas intrascendentes.

    Un día igual a todos los otros Oscar recibe una encomienda transportada por efectivos de la Gendarmería Nacional. Es una caja marcada con el escudo patrio que envía el Ministerio de Desarrollo Social y que contiene, ante el asombro del hombre, un sistema de televisión satelital alimentado por energía solar. De inmediato Oscar comienza a preguntarse el motivo de ese obsequio y de qué manera se debe instalar en su rancho un elemento tan moderno y tan alejado de sus preferencias. Pero allí está Felipe, que, con gran habilidad, logra instalar ese televisor que, de pronto, se convierte en un nuevo amigo para Oscar.

    Tras no pocas dificultades, el hombre logra que esa caja luminosa comience a irradiar las imágenes y una de las primeras que aparecen en la pantalla son las pertenecientes al film El gran dictador, de Charles Chaplin. El asombro de Oscar continúa frente a ese aparato que le va mostrando escenas, situaciones y noticias que hasta ese momento él había ignorado inserto en su soledad. El novel director Simón Franco intentó radiografiar a ese tehuelche que siempre se había sentido discriminado, como toda su raza, y que de pronto se ve inmerso en esa novedad que le da el televisor, un adminículo que lo acerca a lo más recóndito de un mundo para él desconocido. El propósito del realizador logró plasmar la vida de su protagonista con simpleza y calidez. No hay en el film rebuscamientos intelectuales para pintar su existencia ni elementos que se aparten de ese personaje de pocas palabras, mirada profunda y ademanes lentos. Hay, sí, una evidente necesidad de mostrar cómo ese televisor afectará la vida de Oscar y de qué otra manera verá el mundo. Con una bella fotografía de Mauricio Riccio y una adecuada música de Luis Díaz Muñiz en colaboración con el propio Payaguala.
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  • El vagoneta en el mundo del cine
    El vagoneta nació como una serie para Internet que ahora llega a la pantalla grande con sus personajes estrambóticos y su carga de simpatía, originalidad y de entretenimiento. Aquí la trama se centra en Matías, Walter, Rama y Ponce, un grupo de amigos del barrio de Saavedra que quieren dejar sus rutinarios trabajos y tratar de ganar la mayor cantidad de dinero posible para poder disfrutar del ocio. El cuarteto comienza a trazar planes (algunos muy alocados), hasta que una idea surge de sus cabezas. En la terraza de la vivienda de uno de ellos se alza un enorme cartel que, desde hace mucho tiempo, está esperando que lo llene alguna publicidad.

    Todos ellos son muy amantes del cine y ello los lleva a imaginar que ese cartel podría ser el sitio ideal para dar a conocer la película Un tanque, convertida en un éxito masivo. ¿Pero cómo lograr que algún sponsor fije su mirada en ese enorme cuadrado ahora en blanco y coloque en el la propaganda del film? Tras recorrer oficinas deciden hablar con el productor de Un tanque, aunque este poderoso hombre está en Mar del Plata, dispuesto a presentar su obra en el festival de cine.

    Tras no pocas aventuras y desventuras, este grupo llega a las playas marplatenses con mucho optimismo, pero acercarse al mundo del cine no es fácil, y mucho menos en medio de un festival.

    El director y guionista Maximiliano Gutiérrez logró, con indudable pericia, recrear a esos personajes nacidos en la Web y así el film transita por lo humorístico, por lo original, por lo entretenido y por lo alocado.

    Figuras del mundo del espectáculo -entre ellas Gabriel Goity, Gastón Pauls y Guillermo Francella- aparecen en breves "cameos", mientras que Juan d'Andre, Nicolás Abeles, Juan M. Alari y Marcos Roberto Ferrante dan vida (y de sufrir desilusiones o acercarse al optimismo) a esos cuatro amigos.
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  • Ghost Rider: Espíritu de venganza
    Johnny Blaze, ese hombre torturado acosado por su propia maldición, llega nuevamente a la pantalla grande luego de ser presentado, en 2007, en el film El vengador fantasma. Este personaje, tomado de un exitoso libro de historietas de Marvel, vuelve aquí a pilotear su veloz motocicleta y a hacer frente a sus enemigos cuando todo su cuerpo se convierte en una tea ardiente para combatir a aquellos malvados que desean eliminarlo para impedirle que logre su propósito de justicia. Exiliado para mantener a salvo a la mujer que ama, Blaze es hallado por un monje llamado Moreau, perteneciente a una orden que combina lo religioso con lo satánico, que busca un protector para una madre y su hijo adolescente, quienes están siendo acechados por un sádico individuo siempre dispuesto a apoderarse del joven al que desea convertir en un malévolo ser en medio de torturas físicas y psicológicas.

    El film no ahorra persecuciones, violencia ni suspenso, y así la trama se va entretejiendo dentro de un micromundo en el que Blaze se verá siempre dispuesto a convertirse, a pesar suyo, en un héroe.

    El film no da descanso en ese nudo de acción, y así logra convertirse en un válido entretenimiento. Los directores Mark Neveldine y Brian Taylor no desaprovecharon las oportunidades que les brindaba un guión ágil y, con una buena dosis de adrenalina, compusieron una más que aceptable producción sostenida por un clima que transforma al film en un válido entretenimiento. Nicolas Cage, ya muy compenetrado con su papel, aporta su sufrido rostro a ese Blaze, envuelto en llamas y siempre dispuesto a salvar a los buenos de turno. El resto del elenco apoya con calidad a una gran variedad de personajes, en tanto que los efectos especiales logran dar el marco ideal para que esta vuelta a la pantalla de Johnny Blaze contenga toda la fuerza que necesitaba la historia, que promete en sus escenas finales una tercera producción con ese protagonista casi agónico y siempre listo para salvar a la humanidad.
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  • John Carter: entre dos mundos
    Un guerrero se verá envuelto en una fantástica guerra para salvar al planeta Marte

    Conocido mundialmente por la novela Tarzán , el escritor Edgar Rice Burroughs dejó además otras obras que, sin tener la repercusión de aquélla, lograron no obstante hacer impacto en varias generaciones de lectores. Una de ellas es John Carter , una aventura en la que lo fantástico se asocia con la acción y el suspenso. Aquí, el protagonista es un veterano de guerra que se había desempeñado como capitán en las duras batallas de principios de las contiendas norteamericanas y que, ya convertido en un civil, transita su vida con placidez y alegría. Su existencia cambia cuando por causas ignoradas es transportado a Marte, donde, pese a su reticencia, se verá inmerso en un conflicto de proporciones épicas con los habitantes de ese planeta. Allí conocerá a fantásticos seres que se hallan en constantes conflictos bélicos y tomará contacto con una bella y cautivante princesa dispuesta a salvar a los suyos de una hecatombe en la que intervienen monstruosos individuos que desean adueñarse de ese planeta, llamado allí Barsoon. Carter redescubrirá su humanidad al advertir que la supervivencia de ese planeta y de su gente está en sus manos. Ya convertido en audaz guerrero, debe enfrentar a extraños individuos montados en extravagantes animales y constructores de naves voladoras.

    Muchas son las dificultades en que se verá envuelto ese ex militar en medio de una población que desea la paz, pero héroe al fin logrará imponer su astucia y su valentía para que ese lejano planeta vuelva otra vez a su tan buscada tranquilidad.

    Rodado en 3D, el film se transforma en un muy válido pasatiempo sobre la base de imponentes escenarios en los que imperan las constantes luchas de esos bandos constituidos por estrambóticos seres que hallan en el visitante a un salvador cada vez más comprometido con su necesidad de lograr que el planeta vuelva a ser un lugar habitable y pacífico.

    Taylor Kitsch logra imponer su autoridad como ese hombre que, sin desearlo, pondrá todo su esfuerzo en salvar a una humanidad en peligro, en tanto que el resto del elenco, la excelente fotografía y la muy buena música apoyan con fervor esta aventura en la que la ciencia ficción se da la mano con el más puro entretenimiento.
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  • Inframundo: El despertar
    La saga de Inframundo parece no finalizar nunca, ya que sus productores siempre le buscan una nueva vuelta de tuerca para que Selene, esa legendaria vampira guerrera, halle la forma de enfrentarse con sus sádicos enemigos. En esta nueva producción ya han pasado quince años desde su anterior aventura cuando la heroína y su amante, el lobisón Michael, derrotaron al vampiro mayor Marcus; durante todo ese tiempo la humanidad descubrió la existencia de los clanes y los hombres lobo y se inició una tremenda guerra para erradicar a ambas especies. Capturada durante el genocidio, Selene despierta tras mucho tiempo de hallarse cautiva en un laboratorio sellado de una poderosa corporación biotecnológica y comprueba que Michael murió y que, en estado de congelación, dio a luz a una hija.

    Mientras busca asilo para ella y su pequeña, comprueba que se halla en un mundo en el que su raza, antes orgullosa, fue cazada casi hasta la extinción y los pocos sobrevivientes se ocultan bajo tierra.

    Con una cámara en constante movimiento los directores siguen paso a paso el peligroso camino de esa mujer vampiro y, dentro de un algo enredado guión, la pondrán siempre a escasos pasos de la muerte. Kate Beckinsale es nuevamente la protagonista de la trama y demuestra un envidiable estado físico. El resto del elenco trata de cubrir sus papeles con cierta capacidad, en tanto que los efectos especiales son los verdaderos protagonistas de la historia.
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  • Con el diablo adentro
    El exorcismo es un tema que, dentro de la cinematografía norteamericana, transitó por diversos puntos de vista con mayor o menor fortuna. Ahora, el director William Brent Bell retomó esa serie de alucinantes situaciones y, como un falso documental, relata el asesinato, en 1989, de tres personas cometido por una mujer que confesó su triple crimen a poco de haber descuartizado a sus víctimas. Veinte años después la hija de ésta, que reside en los Estados Unidos, decide viajar a Italia, donde su madre se halla internada en un hospital para criminales insanos, para averiguar si ella está mentalmente loca o está poseída por un demonio, y para ello toma contacto con dos jóvenes exorcistas que intentarán curar a la mujer con métodos no convencionales, que mezclan la ciencia con la religión.

    Con una cámara inquieta el realizador intentó narrar esta historia a través de un guión que pretende convertirse en el ojo del espectador, pero poco a poco el relato se va transformando en una serie de alucinantes situaciones en las que no faltan la sangre, el terror y los permanentes suplicios por los que deben transitar la hija y los dos exorcistas.

    Así el relato se convierte en un falso documental que, por momentos, cae en una serie de situaciones demasiado aterradoras que poco o nada agregan a esa constante búsqueda de la hija de quien se halla internada y de ese par de exorcistas. Un elenco encabezado por Fernanda Andrade procura poner cierta veracidad a tantas escenas de fuerte contenido emocional, mientras que la fotografía está atenta para convertirse en un personaje más, ya que a través de ella va pautando esta historia que, cercana a la reciente Actividad paranormal , procura mostrar desde lo más íntimo de cada una de sus situaciones hasta el dramatismo que deberán vivir sus personajes centrales. Por momentos reiterativo y a veces algo confuso, el film apuesta al terror pero apenas logra interesar en medio de tantos gritos y delirios.
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  • Mini espías 4 y los ladrones del tiempo
    Robert Rodriguez, al frente de la cuarta entrega de la saga de acción

    Ahora en 3D, los pequeños espías vuelven a demostrar su valentía para imponer paz y justicia en un universo al borde del colapso. Marissa es aquí una bella mujer casada con un periodista y acaba de ser madre, lo que no les cae bien a Rebeca y a Cecil, los hijos adolescentes del primer matrimonio de su padre. Lo que toda la familia ignora es que ella fue una agente secreta que decidió convertirse en ama de casa. Pero su vida volverá a cambiar cuando un maníaco conocido como Timekeeper amenace con apoderarse del planeta mediante un sistema en el que el tiempo corre a velocidad inusitada.

    Su anterior jefe la convoca para la investigación que dará por tierra con las intenciones del malvado, y aquí intervendrán sus hijastros, quienes comenzarán a vivir una serie de alocadas aventuras que pondrán en peligro a Marissa y a toda la asociación de espías. Rebeca y Cecil, mientras tanto, procuran con ingenio detener la marcha del tiempo y así se enfrentarán con el siniestro jefe del operativo, alguien que tratará de volver a su infancia para hacerse perdonar por su padre.

    El director Robert Rodriguez, ya muy avezado en narrar estas historias, vuelve aquí a poner su ingenio en un original guión. Nada falta en esta producción para que los adolescentes, y también los mayores, pasen una hora y media de diversión en medio de apocalípticos escenarios, de corridas, de peligros a cada paso y de la necesidad de mostrar que con valentía y esfuerzo la paz puede retornar desde los más intrincados senderos.
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  • Penumbra
    Penumbra
    La Nación
    Los hermanos García Bogliano llevan el suspenso al límite

    Activa mujer de negocios, Marga llega desde su España natal a Buenos Aires para trabajar temporariamente en una empresa inmobiliaria. Cuando dos posibles interesados en una muy desvencijada y sombría mansión desean cerrar inmediatamente el trato para su alquiler, Marga comienza a desconfiar de esa pareja que, aparentemente, lo que buscan en la vivienda es algo más que simplemente habitarla. Las cosas se van enredando de tal manera que la muchacha se ve de pronto presa de esa pareja a la que se suman otro misterioso individuo y un hombre elegante y de pocas palabras que hacen de Marga una prisionera cada vez más aterrada y dispuesta a escapar de esos siniestros personajes que van preparando un cruel ritual para el exacto momento en el que el eclipse llegue a su total oscuridad.

    Así la historia se sumerge en esas tétricas escenas en las que aparecen un cadáver dentro de una bolsa y la preparación de un sangriento rito en el que todos sus integrantes deberán morir. Los directores Ramiro y Adrián García Bogliano no dejaron escapar ninguno de esos elementos que poseen este tipo de temáticas, y así lograron un thriller (bastante bizarro) en el que el miedo se va apoderando de la protagonista mientras asiste, despavorida, a la preparación de ese ritual concebido por ese grupo de alocados y supuestos clientes de la mansión dentro de la que, casi siempre, se desarrollan los hechos. Por momentos el relato cae en algunas exageraciones, hasta llegar a un final inesperado en el que Marga cree salir de esa pesadilla para caer en otra mayor.

    La actriz catalana Cristina Brondo aporta el necesario rostro para dar verosimilitud a su maltratado personaje, en tanto que Arnaldo André compone, en una breve parte, al atildado hombre que decide aprovechar el eclipse para sembrar el terror a su alrededor. El resto del elenco, la fotografía y la música apoyan con eficacia este entramado que, sin duda, se convertirá en un plato fuerte para los seguidores del género de terror.
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  • Chacú
    Chacú
    La Nación
    Felipe Pigna recorre, desde diferentes ángulos, la historia y la geografía chaqueñas

    Larga, accidentada y envuelta en diversos problemas sociales y étnicos, la provincia del Chaco transitó los años con la altivez de sus habitantes y las luchas llevadas a cabo por sus diversos gobernantes hasta llegar a nuestros días. Este documental es, pues, un recorrido por la historia de una región que tiene una vida cultural que llega desde sus ancestros y recala en su gran diversidad de situaciones que hablan de la valentía de aquellos quienes desearon hacer de Chacu (nombre con el cual sus habitantes distinguen a su lugar de nacimiento) un espacio de libertad y de trabajo.

    El director Felipe Pigna logró así un recorrido que atraviesa temas como la cosmovisión indígena, la Guerra de la Triple Alianza, las primeras poblaciones, el ciclo forestal, las huelgas de los años 1934 y 1936, la masacre de Margarita Belén, el peronismo en el Chaco y las ligas agrarias, además de recoger el testimonio de innumerables entrevistados, quienes relatan diversos detalles de la evolución y de la problemática de esa provincia. Imágenes fotográficas capturadas en distintas localidades chaqueñas como El Impenetrable, Las Palmas, Campo del Cielo, Misión Nueva Pompeya, Parque Nacional Chaco, Resistencia e Isla del Cerrito van recorriendo el film y mostrando, así, cómo fue esa provincia desde su creación hasta la actualidad.

    Esta investigación histórica significó ponerse en contacto con elementos casi desconocidos para la mayoría de la gente y aquí Pigna, con una cámara atenta a todo ese acontecer chaqueño, logró ponerse en contacto con la historia profunda, valiente y digna de ese sufrido pueblo. Chacu es, pues, una producción austera que muestra, desde distintos ángulos basados en todo lo que se ha publicado acerca del Chaco, sus leyendas y sus pasiones hechas sobre la base del trabajo y del sacrificio de sus pobladores. Una impecable fotografía y una música acorde con el relato suman a esta producción el necesario y cálido ambiente que el realizador se propuso para su no fácil tarea.
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  • Inmortales
    Inmortales
    La Nación
    Un relato conocido, teñido de espectacularidad visual

    Nuevamente las sangrientas luchas que tuvieron por escenario la antigua Grecia son aquí el eje central de esta historia que, en 3D, adquiere la grandiosidad de sus escenarios y de sus batallas.

    Aquí es el brutal y sangriento rey Hiperión quien, al frente de su ejército, declarará la guerra a la humanidad en su alocada búsqueda del arco Epiro, un arma legendaria creada por Ares, el dios de las más furiosas contiendas, cuyo hallazgo le permitirá liberar al resto de los malignos titones y vengarse de aquellos que, en su momento, provocaron su caída. De conformidad con las antiguas leyes, los dioses no son capaces de tomar partido en esa guerra entre Hiperión y la humanidad, y será el joven Teseo quien tratará de detener el inexorable avance del malévolo rey en su tarea por conquistar el mundo.

    Teseo, que había jurado vengar a su madre muerta en uno de los ataques de ese sanguinario rey, pide consejo a una bella sacerdotisa que ante las perturbadoras visiones del futuro del joven, se convence de que sólo él podrá detener la terrible destrucción de la humanidad. Así, con su ayuda, Teseo y un pequeño grupo de hombres asumen sus destinos en una desesperada batalla por el futuro de aquellos que fueron los seres más castigados por Hiperión.

    Como en la totalidad de estas tramas en las que el bien deberá luchar contra el mal en remotas épocas, Inmortales no presenta demasiados elementos originales, aunque el guión está aquí estructurado sobre la base de enormes escenografías y efectos especiales, sumado a las impecables escenas de guerra, más el entramado entre la lucha del malvado rey (un impecable Mickey Rourke) y de ese muchacho siempre dispuesto a ponerse el frente de esos improvisados soldados que lucharán con denuedo para que el mundo no se convierta en un caos.

    El director Tarsem Singh supo mover con destreza las piezas de esta audaz aventura que mezcla traición, venganza y destino, y así el film no pierde interés a medida que los dos protagonistas se enfrentan en una lucha final que hablará de sacrificio y de férrea voluntad.

    Los productores (los mismos de la recordada 300) no escatimaron dólares para reconstruir esos monumentales castillos y esas sombrías montañas, y así el relato va tomando consistencia apoyado por el esfuerzo de esa aventura que, en definitiva, va en busca de Teseo, ese héroe que nunca deja de luchar por la justicia y la libertad.

    Henry Cavill y Freida Pinto completan con vigor la plana mayor del elenco de este relato que, sin duda, entretendrá sobre la base de su armónica concepción y de la brillantez de sus enormes escenarios.
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  • Domingo de ramos
    Un original thriller que narra una anécdota sencilla dentro de una trama compleja

    Un día miércoles de un año cualquiera, una amplia mansión ubicada en un pequeño pueblo se ve alterada por la llegada de la policía. Dentro de esa casa vivía doña Rosa -una mujer casada con don Jaime, un hombre extraño y poderoso-, que aparece muerta en uno de los rincones del espacioso vestíbulo. Un subcomisario se hará cargo del caso y comenzará por indagar a los vecinos del lugar, y así empezará a comprender que un hombre solitario y misterioso, y un jardinero de mirada torva podrían ser responsables de ese aparente asesinato. Sobre la base de este eje la historia retrocede en el tiempo y saldrán a la luz muchos secretos bien guardados, entre ellos el oculto romance del subcomisario y de doña Rosa, y las idas y venidas de esos dos individuos que, aparentemente, tenían algunas razones para sindicarlos como culpables del homicidio.

    El film transita por una propuesta estética y narrativa que va construyendo su relato desde los puntos de vista de los diversos personajes. El director José Glusman, también coautor del guión, decidió con este film internarse en el thriller, género al que muy pocas veces acude la cinematografía nacional, y así logró una propuesta que se va armando y desarmando como un conflictivo puzzle del que irán surgiendo las encarnaduras de esos individuos que, cada uno a su manera, tenían razones para deshacerse de la mujer. Por momentos el relato cae en una serie de conflictivas situaciones que exigen del espectador una atenta mirada para descubrir todas y cada una de las circunstancias que conducirán a un final inesperado, y así el entramado va tomando consistencia frente a esos personajes, fundamentalmente el taciturno vecino y el jardinero, que siente despedazarse su pequeño mundo. Mientras tanto el subcomisario -un muy buen trabajo de Gabriel Goity- tratará por su parte de reunir todas esas piezas para intentar responder a las muchas preguntas que surgirán.

    Con originalidad y un logrado suspenso, el realizador cumplió su tarea dentro de un clima por momentos opresivo que recorre el pasado y vuelve al presente; elementos que hacen del film una historia que va cobrando interés hasta sus últimas y decisivas escenas. Gigí Ruá, Mauricio Dayub, Pompeyo Audivert y Héctor Bidonde completan con acierto el elenco, mientras que los rubros técnicos, fundamentalmente la fotografía y la música, aportaron valor a este thriller pueblerino que narra una anécdota sencilla dentro de una trama compleja.
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  • Agua y sal
    Agua y sal
    La Nación
    Una historia que permite reflexionar sobre cómo percibimos nuestras vidas

    No siempre lo que se vive puede dejar íntimamente satisfecho a aquellos hombres que parecen tenerlo todo para ser felices. A los 40 años, Javier tiene una esposa que lo ama y un buen pasar económico, pero de manera recurrente sueña con otra vida, con conocer lugares soñados. Por su parte, Biguá, un trabajador portuario, espera un hijo de su joven novia y se embarca a alta mar para dejar flotando en su cabeza sueños y emociones que no había conocido antes. Un día, ambas historias coinciden como en un sueño mágico y misterioso, sacudiendo los cimientos de sus destinos. Esos dos hombres buscan, en definitiva, la manera de ser otros. El director Alejo H. Taube logró, con un guión que le pertenece, radiografiar tanto a Javier, que parece haberse convertido en el hombre de mar que siempre deseó, como a Biguá, ese ser que deja transitar su melancolía entre las encrespadas aguas. La trama va encaminándose hacia un viaje emotivo y permite guiar a través de la vida imaginada de esos dos hombres tan iguales como diferentes. Si por momentos el relato cae en cierta confusión, no por ello sus dos protagonistas, encarnados con indudable calidad por Rafael Spregelburd, retratan esas existencias que son, en definitiva, la necesidad de hallar cada uno de ellos su ansiado destino. En este, su segundo largometraje -el primero fue Una de dos-, Taube supo conciliar lo cotidiano con lo onírico y pudo hallar así un film que permite recapacitar acerca de la necesidad de buscar más allá de la realidad esos íntimos deseos de ser otro y de hallar en su nueva personalidad lo que ambos siempre, y muy dentro de sí, necesitaban para proseguir su camino en el mundo. Impecable en sus rubros técnicos -una excelente fotografía y una música que apuntala el clima de la historia- Agua y sal es un film tan atípico como fascinante al que se le deben sumar los muy buenos trabajos, además del protagónico, de Mia Maestro, de Paloma Contreras y de Daniel Cúparo, convirtiéndolo así en una anécdota que relata el misterio de la vida y de la muerte, así como el deseo de trascender y mantener vivo un sueño a pesar de la naturaleza efímera de nuestra existencia.
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  • Un mundo seguro
    Un mundo seguro
    La Nación
    Terror, suspenso y una elevada cuota de sadismo son los principales elementos en los que el director Eduardo Spagnuolo se basó para esta historia que tiene como principal protagonista a Patricio Podestá, un exitoso hombre de televisión cuya vida se ve trucada cuando, al tomar con su auto un camino equivocado, es asaltado por un encapuchado. El delincuente lo reconoce y en lugar de robarle, lo veja impiadosamente. Desde ese momento esa máscara sonriente que ocultaba el rostro del ladrón persigue sin cesar a Patricio, quien al mismo tiempo se convierte en eje de un conductor de chismes televisivos que hurga en los pliegues de su vida y parece descubrir su más íntimo secreto. La víctima del delito, ya casi al borde de la locura, se encierra en un búnker tecnológico que le ofrece la empresa para la que trabaja y Patricio cree estar en un mundo seguro, sin interferencias humanas, pero todo a su alrededor se convierte en una pesadilla en la que el alcohol y las drogas le servirán para tratar de salir de ese pesadillesco micromundo.

    El film cae en la permanente exageración, en un entramado que por momentos se hace muy difícil de seguir y en una serie de situaciones alucinantes que ponen al protagonista -un esforzado trabajo de Carlos Belloso- en la obligación de representar a un individuo muy poco creíble. También los personajes que lo rodean caen mucho más en la caricatura que en la dramaticidad, ya que tanto la actuación de Antonio Birabent como la de Carla Crespo no logran apoyar esta historia bizarra que pretende acudir a lo terrorífico pero que apenas se sostiene sobre la base de una intención que pocas veces consigue atrapar al espectador.

    Poco es lo que queda para rescatar de esta alocada aventura, y ese poco se da en la buena fotografía y en una música que le otorga el adecuado clima al relato. Lo que no es mucho para que el film interese como ejemplo de ese horror que la cinematografía norteamericana realizó, dentro de la clase B, durante muchos años.
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  • La última mirada
    Gonzalo es un joven escritor y periodista nacido en la Argentina y criado en España que decide volver al país para terminar de escribir una novela acerca de sus padres, torturados y asesinados durante la dictadura militar y también para lograr, ambiguamente, vengarse de los asesinos de aquellos. Con esos propósitos se instala en un pequeño pueblo de las afueras de Buenos Aires donde es recibido por unos parientes que entenderán sus intenciones, aunque tratarán de hacerlo olvidar de aquellos años de horror, cuando él era un niño y observó el trágico fin de sus padres. Al paso cansino de su caballo, Gonzalo conocerá a un estanciero hosco y a la hija de éste, y ambos comenzarán a vivir un apasionado romance.

    El escritor, sin embargo, no cejará en su intento de averiguar el destino de sus mayores y dialogará con Marta, esa muchacha que ahora halló a su amor y parece feliz en su entorno familiar. De esas conversaciones le surgirán a ella las dudas de que quienes son aparentemente sus padres podrían ser, en realidad, aquellos que la adoptaron cuando fue separada de sus progenitores y llevada por ese hombre que, en aquellos tiempos, había sido uno de los verdugos de numerosos desaparecidos. Las dudas de Marta crecen y, en un viaje a Buenos Aires, va a la institución de las Abuelas de Plaza de Mayo para tratar de averiguar su origen mientras Gonzalo va descubriendo en aquel torturador a uno de los asesinos de sus familiares.

    La historia se desarrolla sobre una base algo artificiosa. Una serie de personajes, muchos de ellos concebidos con trazos demasiado simples, rodean a esa pareja que aúna sus esfuerzos para desentrañar su verdadera identidad. En su cuarto largometraje, Víctor Jorge Ruiz quedó a mitad de camino entre una trama de amor, una necesidad de venganza y ese esfuerzo de definir la identidad de los descendientes de los desaparecidos. Se destacan los trabajos de Arturo Bonín, Katja Alemann y Eugenio Roig.

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  • Judíos por elección
    Historias de aquellos que deciden abrazar una nueva religión

    La novel directora Matilde Michanie transita con este documental por una serie de hombres y mujeres que se disponen a elegir al pueblo judío como propio, cada uno con una razón y un fundamento que conviven con contradicciones reales o aparentes. Film coral, quienes deciden abrazar el judaísmo como una nueva forma de vida explican sus propósitos de integrarse a una comunidad muchas veces perseguida. Saben que el judaísmo no es proselitista, no busca adeptos, es un desafío, una prueba de enorme resistencia y recuerdan al escritor Sholem Aleijem cuando afirmó lo difícil que era ser judío.

    Cada uno de esos hombres y mujeres posee sólidos argumentos y los relata frente a una cámara que por momentos recorre con indudable pericia y colorido calles porteñas y lugares sagrados contando cómo adoptaron otras costumbres, otros modos de comportamiento, otras formas de exponerse frente a quienes no comprenden del todo esa decisión.

    El documental puede abrir alguna puerta a la polémica, pero quienes aquí aparecen poseen sus razones para que el ser judíos se transforme en una nueva forma de expresión, de pensamiento y de igualdad de derechos y obligaciones. La realizadora logró con este documental insertarse en los pensamientos de esos personajes aparentemente tan disímiles entre sí que finalmente se verán unidos por iguales pensamientos. Judíos por elección, pues, queda como el relato de ese grupo de buscadores empeñados en vivir la dificultad de su elección y de tratar de trascenderla.
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  • La última noche
    Un film que pone el foco en los engaños en el matrimonio

    La relación matrimonial entre Joanna y Michael se desliza por los más románticos caminos de la felicidad. Ella es una mujer completamente dedicada a su hogar, y él, un activo hombre de negocios que viaja sin cesar entre Nueva York y los puntos más insólitos del mundo. Jóvenes y ricos, nada parece alterar esa vida cotidiana que los une, pero sin embargo esa existencia tiene algunos riesgos, ya que cuando Michael deberá hacer un viaje de una noche, acompañado por Laura, una bella y seductora compañera de trabajo, el lazo que une al hombre con su esposa amenazará con romperse. Entretanto, Joanna, que había quedado en Nueva York, se encuentra de improviso con Alex, un apuesto francés con el que tiempo atrás había vivido una apasionada aventura. Así, cada cual por su lado, intentan impedir que la infidelidad los traicione y, llevando al extremo los límites de sus respectivas relaciones, tomarán decisiones que pueden tener inesperadas consecuencias.

    La tentación es muy grande tanto para Michael, que procura mantenerse alejado de su sensual acompañante, como para Joanna, quien recuerda aquellos viejos tiempos en que ella y Alex vivieron horas de ardiente pasión. La historia recorre así el camino por el cual durante una sola noche el feliz lazo matrimonial puede transformarse en una sucesión de engaños que pondrá en duda aquella felicidad que nada parecía empañar. La directora Massy Tadjedin, guionista de varios films, entre ellos Leo y Regresiones de un hombre muerto , se coloca por primera vez tras una cámara, y sobre un relato que le pertenece logró un film que no sólo habla de la infidelidad sino que se detiene, con indudable habilidad, en radiografiar a esos cuatro protagonistas que, cada cual a su manera, no pueden sucumbir a la tentación del sexo. Keira Knightley, nominada en 2006 al Oscar por su labor en Orgullo y prejuicio , aporta su indudable pericia para encarnar a esa mujer que trata de no engañar a su marido; en tanto que Sam Worthington, héroe del film Avatar , tratará por su lado de convertir su atracción por Laura (un muy buen trabajo de Eva Mendes) en algo pasajero. Los rubros técnicos apoyaron con acierto este relato que habla de cómo los engaños pueden, en una noche, destruir todo un sólido andamiaje matrimonial.
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  • La mala verdad
    La mala verdad
    La Nación
    Alberto de Mendoza protagoniza este film sobre los oscuros secretos de una familia

    Secretos y mentiras pueden instalarse en una familia y hacer estallar la cotidianidad hacia un fatal desenlace. En uno de esos hogares viven la pequeña Bárbara; su madre, Laura, y su abuelo Ernesto. El hombre es de apariencia formal y posee un autoritarismo que cae sobre el resto de su familia, y sobre todo de Bárbara, una niña de aspecto triste con poca concentración en su labor escolar y siempre temerosa ante cualquier situación de violencia. Poco es lo que puede hacer la sumisa Laura para que su hija despierte de ese micromundo que parece agobiarla. Sin embargo las actitudes de la niña no pasarán desapercibidas para su maestra y, sobre todo, para Sara, la psicopedagoga de la escuela, quien tratará de descifrar ese misterio que diariamente observa en Bárbara.

    La historia girará constantemente en torno de esos personajes, pero se centrará en Bárbara, que en sus dibujos repite sistemáticamente la figura de una niña que va perdiendo su rostro. ¿Cuál es el motivo de su conducta? ¿Por qué siente un profundo rechazo cuando algún hombre desea acariciarle tiernamente la cabeza? ¿Qué siniestros fantasmas rondan por su habitación? Estas y otras son las preguntas que desvelan a Sara. El director y coguionista Miguel Angel Rocca supo insuflar a la laberíntica trama una gran sutileza y dotar a este entramado de un aire de misterio.

    Poco a poco las charlas entre Bárbara y Sara comenzarán a revelar la oscura verdad que se esconde dentro de esa familia. Alberto de Mendoza, como ese abuelo de mirada altiva, realiza un muy buen trabajo de composición, en tanto que las labores de Malena Solda, de Carlos Belloso, de Analía Couceyro y de Norman Briski apuntalan eficazmente la anécdota. Pero sin duda es la labor de la niña Ailén Guerrero la que sobresale en esta madeja que permite una gran diversidad de comprensiones, lo que por momentos hace del film un producto de nada fácil digestión. Impecable en su fotografía y en su música, La mala verdad es, sin duda, un film para pensarlo con calma y para radiografiarlo con los ojos del alma.
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  • Fuera de la ley
    Fuera de la ley
    La Nación
    La idea de que una fatídica decisión puede colocar a un hombre común en el centro de una espiral de intriga, manipulación, miedo y paranoia es el eje de esta historia. Quien deberá pasar por todos estos peligros es Will, un profesor de una escuela secundaria de Nueva Orleáns casado con una brillante intérprete de música. En su apacible existencia no hay nada que parezca romper con esa felicidad hogareña y laboral, hasta un día en que su mujer sufre un violento ataque sexual. A partir de aquí comenzará a planear una sutil venganza contra los abusadores de su esposa. Esto cobrará cuerpo cuando un desconocido le ofrezca hacer justicia al instante y evitar el proceso legal.

    Esa curiosa oferta lo pone en contacto con una organización clandestina que se dedica a matar a aquellos que, escapados de la mano de la ley, asesinan a la gente inocente. De aquí en más la vida de Will sufrirá un cambio radical, ya que para hallar a los violadores de su mujer deberá pagar la deuda con sus sádicos socios convirtiéndose en un asesino en potencia.

    Se dará cuenta, muy pronto, de que ha hecho un pacto con el diablo y desde entonces su existencia se convertirá en un cotidiano infierno en el que la violencia, las persecuciones y el temor estarán a la vuelta de cualquier esquina. El director australiano Roger Donaldson, con títulos tan exitosos en su haber como Sin salida, Arenas blancas y Especies , supo aquí otorgar al relato toda la acción que éste requería, a lo que se sumó la buena actuación de Nicolas Cage como el profesor.
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  • Verdades verdaderas, la vida de Estela
    Una lucha en favor de la identidad y una vida dedicada a la búsqueda de su nieto

    De ser una señora de clase media que compartía su tiempo entre su familia y la docencia a ser una madre que vio modificada su vida luego del asesinato de su hija Laura, Estela de Carlotto decidió no dejarse vencer por la angustia y, con enorme esfuerzo, dedicó días, meses y años a tratar de hallar a su nieto, nacido mientras Laura estaba secuestrada durante los años más trágicos de la represión. Así nacieron las Abuelas de Plaza de Mayo, un grupo de madres y abuelas que, al igual que ella, habían perdido a sus seres más queridos en medio de la tumultuosa época de muertes, desapariciones y torturas. El novel director Nicolás Gil Lavedra tomó como base de este film la odisea de Estela y la trasformó en una cálida historia en la que, dejando de lado todo resquicio político, transita por los vericuetos más hondos del alma de esa mujer (o de esas mujeres) que nunca se dejó vencer.

    La trayectoria de la protagonista, a la que Susú Pecoraro le impone una notable sobriedad, una enorme calidez y una angustia que, no obstante, nunca es derrota, transita desde 1976, año de la desaparición y muerte de Laura, hasta nuestros días, en los que Estela, sin bajar los brazos, prosigue con su incansable búsqueda de ese nieto que imagina como un ser mágico que algún día volverá a sus brazos.

    Sin golpes bajos ni melodrama, confluyen miles de otras historias de esas mujeres argentinas anónimas que se levantan cada día para ir a trabajar, para cuidar a sus hijos y para llevar adelante una casa sin decaer en ningún momento en ese ferviente deseo de que aquellos nietos nacidos en cautiverio sigan vivos y, alguna vez, vuelvan a ellas.

    El realizador logró un relato que habla de nuestro pasado histórico más reciente. Al excelente trabajo de Susú Pecoraro se une un elenco que no halla fisuras en ninguno de sus intérpretes y ello, sumado a una notable recreación de época, a una impecable fotografía y a una música que combina lo más dramático con lo más optimista, surge un film que habla a la memoria, a esa memoria que no pide olvido ni perdón.
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  • Flamenco, Flamenco
    Desde las cuevas de Granada, desde las gargantas, desde el baile y desde la música de sus artistas más notables y de ese incomparable aire andaluz nació Flamenco flamenco , un film en el que Carlos Saura, como en Bodas de sangre , Carmen o El amor brujo , se apoyó en los ritmos y las danzas para descubrir lo más intenso, nostálgico y alegre de la tierra española.

    Hace catorce años, el director ya había incursionado en el mundo gitano con Flamenco (de Carlos Saura) . Ahora, con la experiencia y la sabiduría que da el paso del tiempo, vuelve a reunir a parte del mismo equipo para adentrarse de nuevo en los actuales talentos de este arte. Un enorme galpón adornado con cuadros y figuras que traen a la memoria lo más intenso del flamenco sirvió como escenario para que desfilasen artistas veteranos y también una nueva generación de notables seguidores.

    El film se convierte así en un viaje vital que recorre, al compás de la música, el ciclo de vida de un hombre. Saura, apoyado por la excelente fotografía de Vittorio Storaro, utilizó la nana flamenca para el nacimiento; mostró la infancia, a través de las músicas andalucí y paquistaní; para la adolescencia, los palos más sólidos y vitales; la edad adulta, con el cante serio, y la muerte, encarnada en la zona más profunda y en el sentimiento puro, para finalizar en un nuevo renacer basado en las propuestas de futuro.

    Así, y con una cámara que no deja de mostrar cada uno de los movimientos de los artistas -las manos de los bailarines que vuelan como palomas, las gargantas enronquecidas que salen desde lo más profundo del alma, el rasguido de las guitarras y la apoyatura de las palmas, los cimbreantes cuerpos de las mujeres-, el film se transforma en un auténtico desfile por el más puro y auténtico aire andaluz. Y desde las primeras escenas, cuando el cantaor Carlos García y la cantaora María Angeles Fernández entonan la inolvidable rumba "Verde que te quiero verde", los cuadros van dando paso al martinete, a la saeta, a la bulería, a la nana y al garrotín a través de nombres emblemáticos como Paco de Lucía, Estrella Morente, Tomatito y Manolo Sanlúcar.

    La tradicional Semana Santa tampoco está ausente a través de una impecable coreografía de Jaime Latorre, mientras que el bailaor Israel Galván demuestra su excelente porte en el cuadro "Silencio". Muchos son los nombres que desfilan por este film, y todos y cada uno de ellos supieron poner el clima adecuado para que el flamenco saliera de sus profundas raíces moras y se enriqueciera con tanto talento y tanta mezcla de alegría, de nostalgia y de amor. Isidro Muñoz, como director musical, supo acompañar con su indudable pericia.
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  • Hipólito
    Hipólito
    La Nación
    Un film cordobés que retrata la madurez antes de tiempo, en un clima

    El cine cordobés está entrando con muy buen pie en las pantallas locales. Tras el estreno, la semana anterior, de De caravana , llega ahora Hipólito , una ambiciosa producción que demuestra las bondades de actores y técnicos de aquella provincia. Esta vez, el novel director Teodoro Ciampagna decidió insertarse en el tema histórico, a través de una trama que asocia la candidez de un niño que vive en un pequeño pueblo cordobés con las dificultades políticas que, durante 1935, tuvieron como escenario a aquella localidad.Hipólito, el protagonista, tiene siete años y sólo sabe dos cosas de su padre: que es radical y que se llama igual que él. Es época de elecciones y es, también, el momento en que el niño tendrá oportunidad de hallarlo.

    La búsqueda de Hipólito (un muy buen trabajo de Lucas Gamarra) se irá tornando cada vez más difícil y así, entre conspiraciones, deseos de que la libertad sea la mejor arma y la obstinación de la gran mayoría de los pobladores por poder votar sin amenazas, el muchachito será testigo de una serie de circunstancias que lo harán madurar antes de tiempo.

    El realizador contó para su cometido con un excelente equipo técnico (las reconstrucciones de época apoyan con enorme solvencia el transcurrir de la trama), mientras que el resto del elenco, del que sobresalen las labores de Luis Brandoni, de Tomás Gianolla y de Enrique Liporace, aportan credibilidad a este film.
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  • El jefe
    El jefe
    La Nación
    En la comedia negra deben prevalecer el humor, la originalidad y las situaciones más inesperadas para que el film logre hacer blanco en el interés de los espectadores. Ninguno de estos elementos está en El jefe, una alocada aventura en la que, inexplicablemente, se necesitaron tres países (Colombia, la Argentina y Canadá) para dar nacimiento a tan pobre producción. La primera dificultad del film se halla en la imposibilidad de comprender los diálogos, por un deficiente sonido o por la falta de vocalización del elenco (con la única salvedad de Mirta Busnelli). La historia (de alguna manera hay que llamar a esta serie de peripecias sin sentido) tiene su eje en Ricardo, jefe de recursos humanos de una fábrica de dulces, atrapado entre un trabajo que detesta y un hogar que lo deprime.

    El llanto de su bebe, las quejas de su mujer, las peleas con sus empleados y las órdenes absurdas que él mismo imparte lo tienen al borde del abismo, de los que intenta huir hacia el esbelto cuerpo de la mejor amiga de su esposa. Ricardo decide utilizar sus ahorros para escapar con su amante y así comenzará una serie de engaños y traiciones.

    El director Jaime Escallón Buraglia intentó, basándose en un libro de gran éxito comercial, componer (o descomponer) este relato con el que pretendió conquistar la risa del público. Pero su esfuerzo cae casi siempre en escenas de dudoso gusto, en una serie de situaciones por demás absurdas y en una comicidad que nunca permite la más elemental sonrisa.
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  • Fontana, la frontera interior
    Pocas veces la historia argentina fijó su mirada en el mayor Luis Jorge Fontana, un militar y naturalista que, entre 1879 y 1910, vivió una existencia aventurera que incluyó contactos con los pueblos originarios de Chaco, la fundación de la ciudad de Formosa, la primera travesía por el interior del monte chaqueño y la participación en la expedición patagónica de rifleros galeses en busca del punto más occidental del país.

    El director rescata la figura de este hombre taciturno que debió dejar en el camino muchas de sus ilusiones personales para elevarlo a la categoría de héroe. La trama se desliza armoniosamente desde un principio, cuando Fontana, ya envejecido, decide escribir todas las azarosas vicisitudes que le tocó vivir.

    A partir de estas escenas, Fontana (un muy buen trabajo de Guillermo Pfening) vuelve al pasado, a aquellos días en los que, con un grupo de hombres tan osados como él, descubrió las necesidades de los habitantes de cada lugar y la belleza de la exótica naturaleza. En su trayecto está también la mujer, multifacética y distante aunque siempre presente, que enseña al militar sus límites y sus precariedades afectivas.

    Rodar un film histórico en nuestra cinematografía no es, sin duda, una tarea menor. Stagnaro, sin embargo, supo cumplir acertadamente con su necesidad de sacar a Fontana del olvido, y así, con un elenco y un equipo técnico dispuestos a apoyar el esfuerzo del realizador, logró el necesario poder para recordar, con calidez y ternura, a alguien que está casi ausente de las páginas de los manuales escolares. El relato saca a la luz a un héroe que sorprende por ese aire casi ausente de personaje que atraviesa una época que no es la suya y que acaso anticipa otra a la que todavía no se ha llegado.
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  • Don Gato y su pandilla
    Eficaz resurrección de los personajes televisivos en formato 3D

    A cincuenta años de la creación de los personajes de Don Gato y su pandilla por parte de Hanna y Barbera, estos personajes que protagonizaron una larga serie televisiva que se emitió con gran éxito desde las pantallas de los Estados Unidos hasta Europa e Hispanoamérica, ahora llegan al cine en una coproducción entre la Argentina y México. Esta vez la aventura de estos simpáticos animalitos que sobreviven a duras penas en un desaseado callejón neoyorquino siempre perseguidos por el policía Matute, se centra en la llegada a la ciudad del marajá de Pocajú, famoso por regalar rubíes como propina. Cuando Don Gato y sus amigos se enteran de que ese dadivoso multimillonario asistirá a un concierto en el Carnegie Hall trazan un plan para dejar atrás sus días de hambre y pobreza.

    Pero como es costumbre para esta banda gatuna, siempre hay algo que sale mal. Pronto descubrirán que el oficial Matute podría ser ascendido a jefe de la policía aunque, sin embargo, Lucas Buenrostro, un nuevo candidato para ese puesto, hace su aparición con intenciones muy distintas de las de poner orden y ayudar a los ciudadanos. Don Gato, siempre acompañado por sus fieles Benito, Cucho, Espanto, Demóstenes y Panza, deciden enfrentarse con ese enemigo que poco a poco logra el control de toda Nueva York. El film contiene todos los elementos que, desde los inicios de la serie, hicieron de ella una de las preferidas de los niños y también de los mayores. Los dibujos son animados con gran calidad.

    El director Alberto Mar, a la cabeza de un equipo técnico que supo apoyar con eficacia este renacer de Don Gato y su pandilla, logró un film que une a un guión elaborado con indudable gracia una pátina de calidez y de cierta ternura.
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  • El agua del fin del mundo
    Dos hermanas, una enfermedad terminal, un amor compartido y los paisajes sureños

    Laura y Adriana son hermanas, viven juntas en un pequeño departamento y la relación de ambas es tan cálida como fraternal. La primera trabaja duramente en la cocina de una pizzería y con su magro sueldo mantiene a Adriana, a la que no tardan en descubrirle una enfermedad terminal. Esta noticia las obliga a unirse más en su cotidianeidad, y Adriana decide que sus días finalicen en un lugar alejado del bullicio ciudadano, en un espacio en el que la soledad sea su más querida compañera y la naturaleza, su amiga más fiel. Así se lo comunica a su hermana, quien decide no dejarla sola en ese viaje que tendrá como destino Ushuaia.

    Claro que para emprender esta aventura se necesita un dinero del que no disponen, y así Laura tratará de reunirlo pidiéndoles un préstamo al dueño de la pizzería y a una tía que comprende las necesidades de ambas. En esta búsqueda ella conocerá a Martín, un músico taciturno y bebedor que se gana la vida tocando su acordeón en subtes y colectivos. El deseo se apodera muy pronto de ellos y sus encuentros sexuales seducen a Laura, pero cuando Martín conoce a Adriana, también se siente atraído por ella. Ante esta situaciones las hermanas se enfrentan, pero este enfrentamiento no es sino la clave para que ese viaje a uno de los rincones más alejados del mapa cobre necesidad mayor.

    La directora Paula Siero compuso una historia profundamente humana, en la que el amor, el odio, la comprensión y el enojo se funden sin pausa en este intenso vínculo fraternal. Con una sencillez que evita todo melodramatismo, la realizadora supo internarse en los meandros más íntimos de sus tres personajes centrales. La labor de Diana Lamas y de Guadalupe Docampo logró sinceridad para sus personajes, mientras que Facundo Arana puso a disposición de su papel una recóndita ternura. El film queda, pues, como un entrañable relato que bucea en los sentimientos.
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  • Un día en Constitución
    La vida cotidiana de una estación de trenes y su gente

    En forma documental, el director Juan Dickinson se propuso un retrato de la estación Constitución y todos los personajes que se mueven en ese micromundo: vendedores, maquinistas, menesterosos, oportunistas o inoportunos. El realizador y coguionista tomó a algunos de esos personajes para retratar sus existencias y padeceres. Aquí están un viejo violinista que, al son de una monótona música, desea ser tenido en cuenta más allá de la limosna que recibe, o esa pareja que llega a la estación y se pierde en la multitud, o un periodista y su camarógrafo que tratan de dejar para la posteridad rostros y actitudes de pasajeros apurados y mercachifles que extienden sus improvisadas mesas repletas de comidas o suvenires.

    Con mirada atenta, Dickinson logró atrapar a esa multitud y la convirtió en una masa uniforme que pasa por los vestíbulos y por los andenes de la estación quizás en busca de sus hogares o de sus soledades. El realizador supo colocar su cámara en los lugares más inverosímiles -una terraza que las luces de la noche iluminan entre sombras y carteles inmensos; los altos techos desde los que se muestra al gentío que va y viene por los vestíbulos-, y así este documental se convierte en un gran ojo que espía un día cualquiera en esa estación porteña. Una acertada música y una impecable fotografía son un plus para este film que simplemente habla de la gente, de esa gente que cotidianamente concurre a sus trabajos o quizá se dispone a pasar un día sin problemas en algún lugar del conurbano. Y, sin duda, Dickinson logró su cálido propósito sin pretensiones ni grandeza, dos elementos que hacen de este documental un atípico muestrario de la fauna humana.
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  • La vida nueva
    La vida nueva
    La Nación
    Palavecino y un film sobre la crisis de una pareja, un ex amor y una muerte

    En los pueblos de provincia siempre hay quienes se encuentran frente a situaciones que les impiden lograr la felicidad soñada. Este es el caso de Laura, una pianista que añora las grandes salas en las que podría demostrar sus dotes artísticas y que ahora sólo se obsesiona con dar clases de música a Sol, una joven discípula en la que tiene cifradas esperanzas. Por su parte Juan, su marido, es un veterinario que recorre los caminos de la zona con un vehículo casi destartalado. Ambos están transitando una época de crisis ya que Laura espera un hijo, aunque desea no tenerlo, en tanto que Juan añora la llegada de ese bebe y piensa que salvará su matrimonio.

    Esto los lleva a peleas que a menudo terminan con Laura vagando por el pueblo mientras su marido la busca. Una noche, Juan presencia una pelea de adolescentes y cuando intenta separarlos descubre que uno de los muchachos ha muerto. El agresor le sugiere a Juan ocultar la verdad, pero el incidente tendrá consecuencias inesperadas. Laura por su parte, tendrá un reencuentro con su pasado, cuando llega al lugar un músico de rock con el que había vivido un intenso romance. Ambos intentarán reconstruir aquellos días de felicidad, pero todo quedará trunco en medio de silencios y reproches.

    El director Santiago Palavecino, que había hecho su debut con Otra vuelta (2004), halló en esta historia un fértil camino para radiografiar a ese terceto de seres problematizados y dispuestos a recomponer sus vidas.

    Pablo Trapero, como productor, logró que con los elementos que tenía a mano -buenas actuaciones de Germán Palacios, de Martina Gusman y de Alan Pauls-, impecables rubros técnicos y un realizador que supo capitalizar la historia, La vida nueva se convirtiese, más allá de ciertas reiteraciones del guión, en un acabado retrato de unos seres que luchan, casi siempre vanamente, para escapar de sus dramáticas existencias.
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  • El fin de la espera
    La solidaridad de un hombre de campo

    La calidez, la comprensión y el amor al prójimo caracterizan la filmografía de Francisco D'Intino, plena de humanidad y de ternura. En El fin de la espera, el realizador posa su mirada en Jacinto, un hombre mayor que dejó atrás las comodidades de la gran ciudad en su intento de que los niños y los adolescentes faltos de calor hogareño puedan vivir en un mundo mejor, en una huerta casi perdida entre montañas, donde los chicos, callados y taciturnos, cultivan frutas y verduras. Por momentos la historia se tiñe de tristeza cuando la lluvia arruina la cosecha, cuando la fundación que los ayuda los deja sin dinero o cuando algunos muchachos se escapan. Pero Jacinto no se da por vencido, ya que pelear con pasión y honestidad es su mejor arma.

    Rodada en paisajes cordobeses, El fin de la espera muestra otra vez a un cineasta que deja de lado toda pretensión rebuscada para que los espectadores puedan entrar en ese juego cómplice teñido de íntimo amor.

    Inexplicablemente, el film llega a los cines locales con cierta demora, ya que éste fue uno de los últimos trabajos de Ulises Dumont para la pantalla grande. El resto del elenco, compuesto en su totalidad por actores del interior, logra el justo propósito de dotar de verdad a sus papeles, y así D'Intino y su equipo lograron moverse a través del delicado territorio del cine narrativo con sensibilidad, sin más pretensiones que contar un cuento moral sobre un tema que nos interroga a todos.
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  • Apollo 18
    Apollo 18
    La Nación
    Un thriller espacial sobre la negligencia de un gobierno

    Entre la realidad y la ficción, el director español Gonzalo López-Gallego recorre todas las vicisitudes de la verdadera misión espacial a la Luna que en la década del 70 fue cancelada por la NASA. Sobre la base de documentales y de escenas realizadas para el film, el realizador compone las dramáticas circunstancias. Oficialmente, el Apollo 17 fue la última misión tripulada hacia la Luna; sin embargo, un año después dos astronautas norteamericanos fueron enviados hacia ese satélite en una misión secreta financiada por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos. La filmación de ese viaje -que fue mantenido en estricta reserva- recorre a través de una cámara manejada con indudable maestría las trágicas circunstancias por las que debieron transitar esos dos astronautas, quienes, al llegar al satélite, comprobaron que una nave rusa se hallaba entre los cráteres y que su tripulante estaba muerto.

    Entre la ciencia ficción y el thriller, el relato va ganando en emoción y en suspenso, elementos que tienen como casi único escenario ese cubículo desde el que sus tripulantes sufrirán su fracaso y su deseo de retornar a sus hogares. Film sin duda atípico (no se dan a conocer los nombres de quienes encarnan a los astronautas ni de los rubros técnicos), se convierte así en un dramático y duro relato. Interesante en su concepción técnica, el film muestra sin máscaras la falta de humanidad de aquellos que, desde los altos mandos, programaron este alunizaje que finalizó trágicamente en medio de un esfuerzo de sus tripulantes, que dejaron sus vidas en pos de la fracasada hazaña.
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  • Rita y Li
    Rita y Li
    La Nación
    Una amistad que crece entre dos emigrantes más allá de diferencias y de lenguajes

    Los encuentros casuales pueden llevar a la calidez menos esperada. Esto es, precisamente, lo que le ocurre a Rita cuando llega desde su Paraguay natal, dejando atrás a una hija pequeña fruto de un romance fugaz. Aquí conoce a Li, emigrada de China y otrora propietaria de un minimercado saqueado en los tristes sucesos de 2001, durante los cuales perdió a su marido y su trabajo.

    Ambas, sin documentos, comienzan sus cotidianas labores en un lavadero vigiladas muy de cerca por el dueño del local, un policía corrupto, y lentamente comienzan a construir una sólida amistad a pesar de las dificultades idiomáticas y de las brechas culturales.

    El director Francisco D'Intino, autor además del guión, intentó retratar las figuras de ambas mujeres a través de un prisma simple y emotivo, y logró una historia que habla de la necesidad de hallar en quien está solo en un lugar desconocido a alguien dispuesto a tender la mano amiga. Sin pretensiones altisonantes, la trama va siguiendo el derrotero de Rita y de Li en esas relaciones que buscan la necesidad de ampararse mutuamente hasta tratar de lograr que sus sueños y sus esperanzas se vean cumplidos.

    Julieta Ortega y Miki Kawashima, que hace aquí sus primeras armas en la pantalla grande, supieron dar veracidad a sus respectivos personajes, rodeadas por un elenco que cumplió satisfactoriamente con sus breves apariciones.

    El realizador halló, también, un equilibrado equipo técnico que supo sostener este relato que habla de amor y de comprensión. Y habla, también, de cómo dos mujeres de tan distintos lugares del mundo se unen para poder salir airosas de las dificultades cotidianas que les impiden cumplir sus respectivos y simples sueños de hallar un mundo mejor.
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  • No le temas a la oscuridad
    Una película de miedo, inspirada en una producción televisiva de los años setenta

    El terror puede llegar desde los lugares más inesperados, y con él la calma se transformará en pesadilla. Esto es lo que les ocurre a Alex, a su novia y a Sally, hija de aquél, una niña tímida y retraída que, alejada de su madre, se traslada con ambos a una mansión del siglo XIX que está en proceso de restauración.

    Desde el momento en que los tres se instalan en el gran caserón, Sally explora los lugares más escondidos del tétrico edificio y descubre un sótano oculto cerrado desde la extraña desaparición del constructor de la mansión, un siglo atrás. Sin quererlo, la muchacha liberará a unas diabólicas criaturas que tratarán de arrastrarla a las profundidades de la casa.

    Sally trata de convencer a su padre y a Kim de que las sombras y los aullidos que la acechan no son invento suyo, y así se iniciará una pesadillesca aventura en la que unos seres horribles, pequeños y carnívoros comenzarán a adueñarse de los habitantes de la casa.

    El guión del film, inspirado en una producción televisiva de 1973, tuvo en el mexicano Guillermo del Toro a uno de sus productores, que aquí volvió a demostrar su pasión por ese género. Para ello convocó al director Troy Nixey, también experto en este tipo de relatos.

    El elenco tuvo en Guy Pearce, recordado por su excelente trabajo en Memento , a un sincero padre que trata de comprender a su aterrada hija, en tanto que Katie Homes supo componer a esa mujer que intentará amparar a Sally, papel que Bailee Madison dotó de la necesaria dosis de timidez.

    Dentro de este género ya convertido en un clásico dentro de la pantalla norteamericana, No le temas a la oscuridad puede ocupar cómodamente un puesto de privilegio por sus indudables aciertos en el clima, en el elenco y en los impecables rubros técnicos.
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  • Mosconi
    Mosconi
    La Nación
    En su segundo largometraje, Lorena Riposati traslada su cámara hacia la ciudad de Mosconi, al norte de la Argentina, y con mirada aguda observa las consecuencias sociales de la entrega de la explotación del petróleo a empresas multinacionales en los años 90, cuando se desarticuló el esquema de vida de sus habitantes, empleados en su mayoría de los ex Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) .

    Con este documental, realizado con indudable prolijidad y dispuesto a señalar una de las más duras problemáticas de la historia reciente, logra reflejar los diferentes puntos de vista de aquellas personas que, de una manera o de otra, sufren las consecuencias del desempleo y la marginación social y que la mismo tiempo contribuyen con su esfuerzo cotidiano a la construcción de otro tipo de sociedad.

    La directora supo insertarse en esas vidas que trabajaron para lograr un bienestar que, de pronto, quedó trunco. Así, con sinceras palabras de sus entrevistados, se muestra una realidad casi desconocida por los habitantes de nuestro país. El documental se ve eficazmente apoyado por una impecable musicalización y por un sonido que juega, al mismo tiempo, con el clima y con los paisajes en los que se desarrolla esta problemática, que no debe pasar inadvertida.
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  • La oscuridad
    La oscuridad
    La Nación
    Brad Anderson explota el género y convierte el guión en una pesadilla

    El miedo a la oscuridad es uno de los miedos más primitivos de la humanidad, y cuando Detroit quede sumergida en un inexplicable apagón, sus habitantes se convertirán en sombras que van desapareciendo lentamente. Al llegar el amanecer permanecerá en la ciudad un reducido grupo de personas sobrevivientes de ese cataclismo que se hallarán entre pilas de ropas sin cuerpos, coches abandonados y comercios transformados en siniestras ruinas. Apenas cuatro jóvenes lograron pasar la terrible noche y sus caminos se cruzarán en un bar venido a menos cuyo generador a base de gasolina y sus reservas de comida y bebidas lo convierten en el último refugio de esa ciudad desierta.

    Con la receta de los variados elementos de los thrillers apocalípticos que la cinematografía norteamericana sabe explotar con contundencia, el director Brad Anderson, que tiene en su haber varios films de similar temática, logró aquí su propósito de convertir en una pesadilla un acertado guión que, a veces con innecesarias repeticiones, acierta en su propósito de transformar la historia en tensión que atrapará a los seguidores de este género.

    El elenco, encabezado por Hayden Chistensen, John Leguizamo y Thandie Newton, aporta solvencia a los momentos más terroríficos del film. La trama está también acertadamente dosificada sobre la base de una impecable fotografía y de una música que apuntala los momentos de suspenso, que son muchos.
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  • Güelcom
    Güelcom
    La Nación
    El amor siempre da sorpresas. Ello lo sabrán muy bien Leo, un joven psicólogo solitario y observador, y Ana, una muchacha emprendedora y vivaz que decide romper su noviazgo con ese muchacho para viajar a España a probar suerte como cocinera. El tiempo pasa y Leo no puede consolarse por esta desunión que él nunca había esperado, y cuando cuatro años después Ana regresa de visita al país, para estar presente en el casamiento de unos amigos en común, el reencuentro entre ambos será difícil, pero inevitable.

    El joven inicia un plan para poder reconquistar a su ex novia, pero la presencia de un nuevo amor y varios temas del pasado aun sin resolver van a hacer que la tarea no sea tan sencilla. Yago Blanco, director y guionista del film, se propuso realizar una comedia romántica teniendo como base la historia de una reconciliación donde los dos protagonistas ya se conocen en las buenas y en las malas. Sin duda logró ampliamente su propósito, ya que todo en este relato es simpático, cordial, entretenido y picaresco y se suma a ello un elenco muy bien elegido para este recorrido con varias sorpresas que no sería oportuno descubrir por anticipado.

    Mariano Martínez y Eugenia Tobal demostraron sus indudables condiciones histriónicas para dar vida a la pareja central de la historia, muy bien secundados por Peto Menahem, Maju Lozano, Gustavo Garzón y un grupo de jóvenes que sirven de alegre coro a este reencuentro por demás accidentado. La prolijidad del director se da, además, en todos los elementos técnicos que apoyaron con indudable entusiasmo esta comedia que bien vale verse con el ánimo bien dispuesto para la más pura distracción.
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  • Las aventuras de Nahuel
    Títeres y dibujos en un film que habla de amor y comprensión

    Alejandro Malowicki, realizador especializado en producciones para los más pequeños, reúne títeres y dibujos en una cálida historia que habla de amor y de comprensión. El protagonista es Nahuel, un niño que creyéndose abandonado comienza a recorrer la ciudad en busca de su madre. Este tierno personaje posee dos cualidades: silba maravillosamente bien y es dueño de una fantástica imaginación. Así conoce a Busca, un gato callejero y bailarín con quien se une para ofrecer espectáculos callejeros. Una noche, revolviendo entre la basura, hallan un libro de leyendas aborígenes argentinas que emite destellos y parece tener vida propia. La imaginación de Nahuel lo transportará junto con Busca a ese mundo de leyendas en las que vivirán las más increíbles aventuras.

    Malowichi utilizó una muy buena combinación de títeres, en las escenas en que Nahuel y Busca recorren la ciudad, y de dibujos en aquellas en las que las leyendas se imponen. Y logró su propósito de entretener al público infantil con esas correrías en la que los dos personajes centrales transitarán ese derrotero para hallar a la madre de Nahuel. El propósito del realizador quedó patentizado tanto en la idea del guión como en su realización y así este film, sostenido por una pegadiza música y un impecable trabajo técnico.
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  • Aprender a vivir
    Un adolescente en un falso paraíso suburbano, a fines de la década del 70

    Nunca es fácil para un muchacho dejar atrás esos tiempos de juegos y de permanentes diversiones para internarse en la adolescencia, con sus primeros amores, sus deseos de triunfar y esa infatigable y casi siempre severa brújula que sus padres le inculcan para, dicen, formar de él un hombre. Este es el caso de Scott, que en sus quince años deberá soportar un padre alcohólico y una madre sobreprotectora que se hallan en permanentes disputas y, como contrapartida, vivirá la emoción de hallar en una joven desprejuiciada la posibilidad de encontrar la primera sensación romántica. La acción del film se ubica a fines de la década del 70 y muestra a cada paso el lado oscuro de un paraíso suburbano en el que dos matrimonios se desmoronan frente a la infidelidad y el temor de quedarse en la más completa soledad. El relato se interna así, teniendo como eje central a Scott, en los detalles del conflicto de clases, las reacciones de los jóvenes a la violencia física y el temor a la primera relación sexual. La existencia de ese muchachito dará un vuelco cuando su hermano mayor regresa al hogar proveniente del ejército y le demuestra que, a veces, la violencia es necesaria para poder mantener una hidalguía perdida. Hay en esta historia dudas, temores y una calidez que emana del personaje central, un muy buen trabajo de Rory Culkin.

    El director Derick Martini logró en éste, su primer largometraje, un fiel retrato de todos y de cada uno de los personajes que recorren esta historia que emana comprensión y retrata con suavidad y calor la existencia de esos seres que tratarán de componer sus agrietadas vidas. Las actuaciones de Alec Baldwin, de Kieran Culkin y de Timothy Hutton apoyaron también con enorme sobriedad a los antihéroes de esta historia que, sin duda, tocará el corazón de los espectadores más sensibles.
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  • El retrato postergado
    La relación entre Haroldo Conti y el padre del director, germen de un cálido homenaje

    A mediados de la década del 40, el escritor Haroldo Conti comenzó una amistad con el joven realizador Roberto Cuervo, y como producto de esta relación este último comenzó a rodar, a fotografiar y a grabar diversos aspectos de la vida y de la obra del literato. El director intentó componer para la pantalla un retrato humano del autor de novelas tan recordadas como Sudeste , Alrededor de la jaula y Mascaró, el cazador americano , pero el film quedó inconcluso a causa del secuestro y desaparición de Conti por parte de la dictadura militar, en 1976. Roberto Cuervo, por su parte, murió en un accidente y pasaron varias décadas hasta que Andrés Cuervo, hijo de Roberto, se decidiese a desempolvar esos rollos de celuloide que mostraban a Conti y a su familia en diversas situaciones hogareñas y con ellas rearmó ese retrato que muestra al autor como un hombre sencillo, amante de la naturaleza de su Chacabuco natal y cordial con sus vecinos. De aquellos años de amistad de Conti con Cuervo quedaron además entrevistas en las que figuras literarias como Eduardo Galeano y Martha Lynch se refieren a su vida y a su obra.Andrés Nicolas Cuervo se propuso jugar con todos esos elementos para reconstruir ese retrato postergado, un merecido homenaje a ese hombre que se muestra aquí no sólo como un idealista en un período sangriento. Una buena oportunidad para conocerlo según sus propias palabras.
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  • Aballay
    Aballay
    La Nación
    Una víctima en busca de venganza

    Resentido, ladrón y asesino, Aballay cabalga contra el viento con su banda de forajidos en busca de sus víctimas para sumar dinero y pertenencias a su botín. En una de sus andanzas, el grupo divisa una diligencia ocupada por un comerciante y por su pequeño hijo, y el ataque contra ellos es tan brutal como innecesario. El niño, escondido en un cofre del carruaje, observa el rostro del asesino. La mirada del pequeño perdurará en Aballay superando el tiempo. Ese gaucho dueño y señor de la inmensidad de los espacios abiertos sabe que en cualquier momento ese muchachito lo buscará y lo encontrará para cumplir su juramento de venganza. El film, un nuevo abordaje del western gaucho, con el desafío de salirse del estereotipo de la gauchesca y de redescubrir ese personaje con la liturgia de sus armas, su relación con la ley y su íntima vinculación con el caballo, en una epopeya épica y expresiva en la que la vida y la muerte juegan sus papeles trascendentes. Todo aquí habla de un salvajismo anudado a esa voluntad de Julián por hacerle pagar a Aballay su crimen hasta que ambos, cara a cara, comprobarán que la venganza ha llegado.

    Spiner supo manejar con indudable maestría este western que posee todos los elementos para configurar un relato en el que sus componentes principales -venganza y duelo- son abordados dentro de una temática de alcance global, con una excelente fotografía y una música que logra imponer su ritmo a la acción.

    El elenco supo, a su vez, dar verosimilitud a cada uno de estos complejos personajes y logró imbuir de la crueldad esperada, y alguna tenue luz de esperanza, a esta producción que, sin duda, engalana la cinematografía nacional.
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  • Juntos para siempre
    Pablo Solarz no logra dar vida a la historia de un guionista obseso

    Las preocupaciones cotidianas suelen, a veces, interrumpir la existencia de los hombres. Esto, precisamente, es lo que le ocurre a Javier, un guionista de cine que está tratando de crear un libreto que llevará a la pantalla grande. Se mantiene apartado de todo lo que lo rodea y sus desconexiones con la realidad le hacen ignorar a su esposa, dejar de lado a su madre y mantenerse constantemente frente a su computadora para dar existencia a una historia de trágico sabor. Su mujer trata de sacarlo de ese micromundo que lo asfixia, pero él no puede dejar de lado su alocada pasión por concluir con su tarea, ni siquiera cuando ella le dice que tuvo una aventura amorosa con un vecino.

    El director y guionista Pablo Solarz se deja atrapar por ese constante ir y venir que trata de convertir al film en un ejemplo de cómo la exacerbación de una idea puede convertir en autómata a un hombre. Por momentos el relato logra algunas pinceladas de humor, pero no alcanzan para imbuir de veracidad a tantas desventuras de su figura central, a la que Peto Menahem trata de pintar con brochazos por momentos exagerados. Malena Solda, en cambio, sale airosa de su compromiso de esposa ignorada.
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  • Aguas turbulentas
    Delicado film del noruego Erik Poppe, bien encabezado por Pál Valheim Sverre

    El destino suele marcar a las personas con los hierros más candentes. Esto lo comprobará Jan Thomas, un joven que es dejado en libertad luego de permanecer en la cárcel por el asesinato de un niño, a pesar de que él siempre proclamó su inocencia. Ya fuera de esa prisión que lo convirtió en un ser taciturno, intuye que la vida le dará una segunda oportunidad cuando un organista le consigue un trabajo en una iglesia de Oslo. Allí, y por su talento y su tranquila forma de ser, Jan Thomas se gana el respeto de sus superiores.

    Aquel destino que lo había marcado parece que podrá ser cambiado, ya que el joven pronto ganará el corazón de una mujer y del pastor de la parroquia, quienes ignoran su pasado. Pero éste lo alcanza cuando una maestra llega a la iglesia y reconoce al organista como el joven que fue condenado por asesinato de su hijo. Así la culpa y la inocencia, y el bien y el mal se mezclan de una manera inquietante controlando la vida de todos.

    En éste, su tercer largometraje, el director noruego Erik Poppe demostró una indudable inquietud por presentar esta historia desde la perspectiva más humana, con lo que logra así un drama tan íntimo como perfectamente orquestado al contar el mismo relato desde dos perspectivas diferentes, la de ese Jan Thomas torturado y la de esa posibilidad de recomenzar una nueva existencia.

    Film delicado y de lenta descripción (algunas veces demasiado lenta) Aguas turbulentas tiene a su favor la emoción que otorga ese personaje central. La labor de Pál Valheim Sverre matiza a su personaje con arrogancia y destellos de alegría, y logra así una excelente interpretación de alguien que desea reconquistarse a sí mismo. El resto del elenco acompaña con vigor y sentimiento, mientras que la fotografía y la música se integran a la perfección con el clima de esta historia.
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  • ¿Qué culpa tiene el tomate?
    Un recorrido por los sabores típicos de varios países de América latina y España

    Desde el momento en que la tierra da sus frutos hasta su comercialización en los mercados son varias las etapas por las que atraviesa la comida que cada día se presenta para su degustación en hogares y restaurantes. Todo este proceso está dado en este documental para cuya realización se unieron la Argentina, Bolivia, Perú, Colombia, Brasil, Venezuela y España y en el que cada episodio muestra las formas en que cada uno de esos países compra y vende en mercados al aire libre los más variados productos.

    El primero de estos capítulos, dirigido por Alejo Hoijman, tiene como escenario un pequeño pueblo de Misiones en el que un matrimonio mayor recoge de la tierra esas raíces que servirán luego para convertirse en frutas y verduras. Sin solución de continuidad, la cámara, esta vez a cargo de Marcos Loayza, se detiene en un enorme mercado boliviano donde los clientes eligen los elementos alimentarios típicos de la región entre breves y apenas audibles charlas. Luego, en Perú, con la conducción de Josué Méndez, sobre amplios tendederos cuelgan tomates, bananas y melones que atraen la atención (y el apetito). Colombia, Brasil y Venezuela, vistos respectivamente por Carolina Navas, Paola Vierira y Alejandra Szeplaki, son los otros países en que todos los frutos, sin transitar por los grandes supermercados, están a la vista y a las manos de esa inmensa marea humana. El último de los capítulos, dirigido por Jorge Coira, refleja las tradiciones comestibles de Cataluña, allí donde un hombre recorre esas calles con su andar cansino (único segmento en que las palabras llegan a la pantalla) en busca de los platos más apetitosos de la región.

    Documental sin duda atípico, Qué culpa tiene el tomate muestra la diversidad de comidas de cada una de esas regiones en medio de sus cotidianos quehaceres y lo hace con cierta pizca de humor y con la indudable sapiencia que cada uno de sus directores aportó para que el film nunca cayera en la monotonía y mostrara la trayectoria de esos mercados populares envueltos en sus diferentes culturas y formas de vida.
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  • El dedo
    El dedo
    La Nación
    Una alocada trama entre la comedia negra, la sátira política y la línea del absurdo

    El antiguo refrán: "Pueblo chico infierno grande" es el más indicado para recorrer las andanzas de esos personajes que con el regreso de la democracia habitan la pequeña localidad cordobesa de Cerro Colorado. El negocio de ramos generales de Florencio es el lugar en el que todos se encuentran y tratan la próxima elección para intendente.

    Baldomero, hermano de Florencio, es un joven taciturno que, moviendo constantemente su dedo índice sobre la mesa que ocupa por horas frente a un vaso de vino, observa a todos esos vecinos con ojos inquisidores hasta que un día su cadáver aparece entre las rocas, al borde de un camino. Las preguntas comienzan a cruzarse: ¿quién mató a Baldomero?; ¿y por qué?

    Y allí está Florencio con su ceño adusto para tratar de dilucidar el secreto. Antes de enterrar a Baldomero, su hermano le corta el dedo índice y lo coloca en un frasco de vidrio que deja sobre uno de los mostradores de su negocio. El sabe (o intuye) que ese dedo señalará al autor del crimen. Mientras, don Hidalgo, un hombre que quiere ser intendente, intentará conquistar a los habitantes. Así, entre aires misteriosos, se acerca el momento de las elecciones, y el dedo de Baldomero indica posibles autores de su muerte. Varios y divertidos son los personajes que transitan por esta alocada trama que, entre la comedia negra, la sátira política y el absurdo andan y desandan los caminos para lograr revivir al tranquilo pueblo. El novel director Sergio Teubal logró, sobre la base de un guión ingenioso, convertir a esta historia pueblerina en un entretenimiento constante. Un elenco de indudable habilidad para seguir los distintos puntos de vista fue otro de los elementos sobresalientes de esta producción. Tanto Fabián Vena como Gabriel Goity lograron dotar de gracia a sus respectivos personajes.
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  • Vienen por el oro vienen por todo
    Las explotación minera patagónica, en la mira

    Esquel, uno de los lugares más bellos de la Patagonia, es también un espacio cuyas minas de oro y de plata fueron codiciadas por empresas extranjeras. A siete kilómetros del centro de esa ciudad se ubica una mina que, utilizando grandes cantidades de agua y cianuro, ha contaminado ríos y lagunas ignorando (o pretendiendo ignorar) el perjuicio que les ocasionaba a sus habitantes. Así comenzó un litigio que aún hoy sobrevive en ese espacio patagónico.

    Los noveles realizadores Pablo D'Alo Abba y Cristián Harbaruk llegaron a ese lugar a fines de 2002, cuando comenzaban las marchas que se oponían al proyecto, e investigaron las múltiples aristas de la cuestión: el gobierno que vitoreaba por adelantado los beneficios económicos que generaría ese emprendimiento, los vecinos se entusiasmaron con la idea de tener oro bajo su suelo, las cuestiones ambientales.

    A través de una fluida narración en off de Julieta Díaz y de diálogos con los habitantes del pueblo, los realizadores sacaron valientemente a la luz una problemática poco conocida en el resto del país.
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  • Tierra de mujeres
    Las luchas sociales y la perspectiva femenina, en un documental

    Siempre dispuesto a observar con agudeza el mundo social, político y conflictivo de nuestro país, Miguel Mirra logró a través de su larga trayectoria como documentalista llevar a la pantalla todos esos elementos que preocupan a la Argentina. Con Tierra de mujeres, primer capítulo en DVD de la serie Los ojos abiertos de América latina, el realizador se inserta en el marco de los nuevos movimientos sociales que surgieron a partir de la resistencia al neoliberalismo.

    Con sencillos trazos de una cámara siempre atenta, el film narra los sucesos que llevaron a mujeres de Winifreda, La Pampa, donde el remate de sus campos era ya un hecho doloroso, y de Famatina, La Rioja, donde enfrentaron la devastadora minería a cielo abierto, a mujeres que mostraron su necesidad de ser libres, de estrecharse con los hombres que día tras día y en condiciones casi infrahumanas debían subsistir bajo el imperio de quienes únicamente sabían de explotación humana y de pagos miserables.

    Con entrevistas a diversas estudiosas del tema y a esas mujeres que hablan a cámara para hacer conocer sus humillaciones y también sus derechos inalienables Miguel Mirra, sin apelar a la simple temática política, muestra aquí un panorama casi desconocido de esas luchadoras que viven con la esperanza de un futuro mejor y de la necesidad de ser las dueñas de sus destinos.
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  • Culpable o inocente
    Mick Haller es un joven abogado que, como dato curioso, tiene su oficina en su auto marca Lincoln, conducido por un chofer que es, al mismo tiempo, su mayor confidente. Ha pasado su carrera defendiendo a criminales de poca monta, traficantes que controlan toda la droga de Los Angeles, conductores ebrios y motoristas que, a veces, ponen en peligro la vida de los transeúntes.

    Algo cansado de su carera sin demasiadas sorpresas, Mick (un buen trabajo de Matthew McConaughey) decide tomar un caso mucho más complicado: defender a un rico empresario de Beverly Hills acusado de intento de violación y asesinato. Lo que en principio parecía un caso sencillo y muy bien remunerado se convierte de pronto en un duelo letal entre esos dos maestros de la manipulación. ¿En verdad el magnate fue culpable de los cargos que se le imputan? El abogado, casi convertido en un hábil detective, comenzará a indagar los más íntimos meandros de su cliente, mientras que éste tratará de esconder su vida privada. Así, entre el thriller y las muchas preguntas sin respuestas, el director Brad Furman logró imponer su calidad para describir esta historia que posee todos los elementos necesarios, entre ellos un exacto clima y una madeja que poco a poco a poco se va desovillando con gran suspenso.

    Los rubros técnicos -una impecable fotografía y una música que apuntala las más interesantes secuencias de la historia- apoyaron esta combinación de suspenso, de mentiras y de verdades contadas con indudable calidad y una suficiente dosis de interés.
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  • Felinos de África
    Los animales son los verdaderos protagonistas de esta película

    Los estudios Walt Disney fueron los pioneros en la realización cinematográfica de documentales acerca de la naturaleza, y entre 1949 y 1960 produjeron 13 films de ese género que le valieron ocho galardones de la Academia de Hollywood. Estos exitosos antecedentes impulsaron a sus responsables a proseguir por ese camino hasta llegar ahora a Felinos de Africa , una verdadera historia épica situada en uno de los lugares más salvajes de la Tierra.

    El film captura el amor, el humor y la determinación de los majestuosos reyes de la sabana africana, y la historia se apoya en las aventuras de Maya, una encantadora cachorra de león que intenta crecer con el espíritu, la fortaleza y la sabiduría de su madre; Sita, una valiente guepardo hembra que acaba de dar a luz cinco traviesas crías, y Fang, un líder orgulloso que debe defender a su familia de un feroz león y de sus cachorros. Estos protagonistas vivirán peligrosas aventuras en esa tierra hostil al hombre, y deberán defenderse de los depredadores que desean luchar para conservar un sitio en esa planicie que es dominada por los felinos, y así aparecen los búfalos, los cocodrilos y los rinocerontes siempre dispuestos a enfrentar a esas familias de garras y dientes permanentemente dispuestas a las peleas más sangrientas.

    El film, rodado durante casi dos años en la enorme extensión de la reserva Masai Mara, de Kenya, cautiva por la ternura de los felinos que enseñan a sus crías no solamente a caminar, sino también a protegerse de los enemigos y a buscar alimentos.

    Los directores Keith Scholey, que nació en Africa filmó muchos documentales allí para la BBC, y Alistair Fothegill, un enamorado de las bellezas naturales, unieron sus fuerzas, su perseverancia y su paciencia para lograr algo más que un documental, ya que no sólo se propusieron fotografiar a las familias de los leones en su hábitat natural, sino que supieron armar una trama en la que ellos demuestran sus comportamientos familiares, su pasión por proteger a sus crías y su audacia sin límites para sobrevivir en medio de tantos peligros que acechan desde los lugares más inesperados.

    Bella en su fotografía y tierna en su banda musical, Felinos de Africa abre los ojos a un mundo casi desconocido por el hombre, a un mundo en el que los animales son reyes y señores de esas sabanas interminables azotadas por las lluvias, el frío o el abrumador calor. Rodar este relato fue, sin duda, un gran desafío que se impusieron tanto los directores como el equipo técnico. Un desafío que permitió, en definitiva, lograr un film de enorme emotividad que muestra con amor y fuerza la vida salvaje de esos reyes de la selva.
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  • Cruzadas
    Cruzadas
    La Nación
    Diego Rafecas había demostrado el año anterior, con Paco , su calidad para recorrer un submundo oscuro. Ahora, con Cruzadas , decidió tomar el camino de la comedia dramática, género que no es afín a sus posibilidades artísticas. Aquí enfoca a dos hermanas que se conocen en el velorio de su padre, un poderoso empresario mediático, cuyo holding ahora a está a cargo de Juana Pérez Roble (Casán), quien lo maneja con mano autoritaria.

    Las vidas de Juana y de Camila (Guevara), ya reunidas, comienzan a tropezarse con personajes estrafalarios, con situaciones en las que impera el gusto más burdo para solucionar los conflictos. Los rubros técnicos y el resto del reparto se pusieron a disposición de una especie de historieta muy poco consistente salpicada con una picardía por momentos elemental, que no tarda en caer en la monotonía sólo salvada (y con esfuerzo) por Moria Casán y Nacha Guevara como las hermanas enfrentadas.
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  • El derrotado
    El derrotado
    La Nación
    Javier Torre cuenta con rigor la historia de un perdedor

    Julio, en torno del cual gira la historia del film, tiene 35 años, un trabajo oficinesco que desprecia, una esposa sumisa y acostumbrada a las humillaciones de su marido y un pequeño hijo que casi todo el día está jugando en la calle o amparándose en su abuela, quien comparte la casa humilde que habita esa familia. Este hombre gris tiene como única diversión las carreras de caballos y los juegos de dados y de cartas, pero el azar siempre le es esquivo. Su mujer, perteneciente a una clase social más alta, lo padece. Un buen día conoce a otro hombre, apuesto, con una apreciable fortuna, con quien comenzará un apasionado romance. Ella, por fin, cree haber hallado la completa felicidad. Pero su destino cambia por completo.

    Javier Torre y Rodolfo Mórtola, de acuerdo con una novela de Leopoldo Torre Nilsson (padre del cineasta), lograron un guión en el que la angustia de sus personajes asoma en cada escena, en cada detalle y en cada frase. Del grupo sobresale ese Julio desesperado y abandonado, cuyo mundo se derrumba definitivamente La dramática anécdota, sin duda presente en la novela original, tuvo en la dirección de Torre a alguien que supo recorrer con enorme convicción las andanzas de ese hombre que espera, vanamente, que el azar le brinde alguna vez una oportunidad.

    La dirección de arte tuvo en Catalina Motto a una sagaz vislumbradora de la época, principios de la década del 50, en que transcurre la acción, en tanto que el elenco, del que sobresale el para nada fácil trabajo de Adrián Navarro, estuvo acertadamente apoyado por Romina Gaetani, Mónica Galán y Norma Argentina.
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  • Revolución. El cruce de Los Andes
    La cinematografía nacional no abrevó con calidad demasiadas veces en nuestro pasado histórico. Revolución viene a llenar ese vacío tan necesario para remontarse al pasado y descubrir a esos personajes que hicieron la grandeza del país a través de sus asombrosas hazañas. Esta vez es San Martín quien transita este relato sincero y lo eleva a la condición de imprescindible para quienes deseen internarse en aspectos de la vida y de la obra del prócer.

    El comienzo del film se fija en 1880, cuando, en una pensión, un periodista desea entrevistar a Esteban de Corvalán, uno de los últimos hombres vivos que cruzaron los Andes junto a San Martín cuando aquél tenía 15 años y que por saber leer y escribir se convirtió en uno de sus secretarios. La memoria del entrevistado se remonta a los tiempos en los que el Libertador se disponía a acometer el cruce de los Andes a caballo o en mulas desde Cuyo hacia Chile para borrar todo vestigio de la ocupación española. Y aquí aparece la figura del prócer con su valentía, sus dudas, sus temores, su salud quebrada y su notable pericia para sortear los más difíciles obstáculos.

    El director y coguionista Leandro Ipiña supo resolver con solvencia su propósito, ya que su film encara la historia desde la perspectiva no sólo histórica de San Martín, sino que se adentra en su pensamiento y en su casi escondida voluntad de hacer posible lo que parecía una quimera. Rodada en exteriores de San Juan, la película contó, además, con un enorme esfuerzo de producción, ya que tanto la reconstrucción de la batalla de Chacabuco como el cruce alcanzan picos visuales poco vistos en nuestra cinematografía.

    Rodrigo de la Serna tuvo a su cargo la misión de ponerse en la piel del prócer y lo hizo con enorme convicción, con medidos gestos y con esa ternura y valentía que, unidas, lograron del actor la necesaria fuerza para salir indemne de su propósito.
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  • Cacería de brujas
    En la Francia del siglo XIV, Behemen, un guerrero de gran valentía, emprende una misión: con su amigo Felson y un grupo de acólitos, entre ellos un sacerdote y un joven dispuesto a demostrar su necesidad de servir a la causa, deberán transportar a una muchacha acusada de brujería hacia un lejano monasterio. La travesía de este dúo está poblada de aventuras y desventuras, entre ellas el enfrentamiento con extraños seres que desean interrumpir esa marcha y ante la siempre atenta mirada de esa muchacha que, encerrada en una jaula, no se cansa de repetir que su hechicería no es tal.

    El director Dominic Sena, el mismo de la trepidante 60 segundos , intentó aquí cierta originalidad en un tema varias veces tomado por la cinematografía norteamericana, y el resultado es un film entretenido con escenas muchas veces cercanas al videoclip.

    Nicolas Cage parece disfrutar haciendo de caballero templario, aunque a veces su rostro impávido le quita fuerza a su papel, en tanto que Ron Perlman, como su cruzado amigo, no necesitó de demasiado esfuerzo para insertarse en el relato. Como curiosidad, Christopher Lee, animador de tantas producciones de terror, es aquí un deformado cardenal.
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  • El abismo... todavía estamos
    Sólida ópera prima de Pablo Yotich

    Los duros años de la dictadura en la Argentina, tema casi recurrente en la cinematografía nacional de estos tiempos, atrajo también al novel realizador Pablo Yotich. El relato comienza en la actualidad cuando Alejandro, un sacerdote, cree reconocer en Natalia a la hija de un hermano y de su novia desaparecidos durante aquellas décadas de terror.

    La acción se remonta, entonces, en la memoria del cura, a esos días de 1978, cuando otro de los integrantes de esta familia, Felipe, un militar, recibe la orden de detener a la pareja conformada por su hermano Ernesto y Paloma, su novia embarazada. El remordimiento hace mella en este hombre que, sin embargo, cumple con el mandato.

    El realizador logra, sin tomar partido, narrar en este relato las vicisitudes de sus personajes de entre los que sobresale la lucha con su conciencia del sacerdote (un impecable trabajo de Juan Palomino) y la necesidad de conocer su identidad de esa joven mujer, que se debate entre la impuesta por la familia que hasta entonces creyó la suya propia y la de sus verdaderos padres. El entramado va logrando fuerza y convicción, méritos sin duda conseguidos por el director en ésta, su primera y prometedora ópera prima.

    Además de la labor de Palomino, merecen citarse las muy buenas actuaciones de Alejandro Fiore, de Agustina Posse, de Humberto Serrano y de Raúl Rizzo en papeles de enorme envergadura dramática de los que ellos supieron salir indemnes de este nada fácil compromiso. La fotografía y la música, compuesta por Víctor Heredia, son otros fuertes pilares para que este film logre el cálido interés de los espectadores.
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  • Familia para armar
    Los lazos de sangre, vistos a través de una mirada realista

    En un antiguo y casi destartalado hotel de Valeria del Mar viven Ernesto, un casi cincuentón duro y estricto; Elisa, su madre, callada e introvertida, y su hermana Betina, una muchacha que desea gozar de su juventud. La vida rutinaria de esa familia dueña del hospedaje se verá de pronto interrumpida con la llegada desde Buenos Aires de Julia, la hija de Ernesto, que tras ocho años de ausencia procura reclamar el amor paterno. Pero ambos esconden secretos trascendentes que no están dispuestos a develar y que entorpecen la relación de esos seres que se mueven en un micromundo en el que las miradas sutiles suplen a las palabras y la cotidianidad parece ser ya un sello que los marca a cada minuto.

    En busca del mutuo reconocimiento entre Ernesto y Julia, esa familia recorre una senda tan dramática como disparatada que concluirá con un final inesperado. El director Edgardo González Amer, autor de varios libros en los que cuenta historias de encuentros y desencuentros, sin duda su temática preferida, logró aquí un clima casi chejoviano en el que ese grupo familiar se involucra en una serie de situaciones que retratan con patetismo y algunos rasgos de humor la necesidad de estrechar vínculos que hagan de esos seres sin presente ni futuro una unidad que les cuesta asumir.
    Un elenco ideal

    El realizador necesitaba un elenco que se adaptase a los caracteres de esos personajes, y así halló en Norma Aleandro, en Oscar Ferrigno, en Valeria Lorca y en Malena Sánchez los actores ideales para convencer de que esa familia en crisis transitase por los más duros y espinosos caminos de sus problematizadas existencias. El film queda así como un sólido retrato de amores y desamores y como un espejo en el que cada uno de ellos vive la existencia a su manera. Por momentos algo monótona en su trama, la historia sin embargo logra conmover por el retrato de esa familia que, sin duda, debe rearmarse para seguir existiendo. Una impecable fotografía y una música de suaves ritmos son otros valiosos elementos de esta sensible comedia dramática que se instala, con un logrado clima, en unas pobres existencias dispuestas a dejar en claro secretos bien guardados y a convencerse de que la unión entre ellos será el único elemento que los volverá a instalar en la ansiada redención.
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  • Fase 7
    Fase 7
    La Nación
    Un virus mortal amenaza la vida de los vecinos de un edificio porteño que harán lo imposible para sobrevivir y convivir

    Coco y Pipi forman un moderno y juvenil matrimonio que acaba de mudarse a un elegante departamento. Ella está embarazada y es feliz frente a este acontecimiento, en tanto que él, algo gruñón, trata por todos los medios de ayudar en ese hogar que presagia un alegre futuro. Sin embargo, un aciago día varios individuos ataviados con ropas aislantes les comunican a los sorprendidos vecinos del edificio que éste deberá ser puesto en cuarentena por la aparición de un virus mortal. Rápidamente el aislamiento trae aparejados problemas básicos, como la escasez de víveres y el enfrentamiento de los habitantes de ese lugar, que se convierten en inesperados enemigos, tejiendo alianzas y urdiendo conspiraciones.

    Frente a estas circunstancias, Coco se ve obligado a realizar una alianza con Horacio, su más próximo vecino, paranoico e inestable, que se dedicará a estar bien pertrechado para defender el contenido de su heladera. Pipi, mientras tanto, observa atónita cómo su marido se transforma en alguien casi salvaje en su afán por enfrentarse con los demás habitantes del edificio, entre los que se halla Zanutto, un hombre mayor que procura, blandiendo una mortal escopeta, solucionar ese encierro que lo ahoga. Así, entre la violencia y la persuasión, Coco y Horacio comenzarán una tarea casi imposible: lograr que la paz vuelva a reinar en esos departamentos cuyos habitantes se ven cada vez más aterrorizados ante el forzado encierro. El novel director Nicolás Goldbart pretendió con su guión armar un puzzle en el que el suspenso, la violencia y algunas situaciones humorísticas ofrecieran la oportunidad de que la cinematografía nacional se interne en el género de la ciencia ficción, pero su intento quedó a mitad de camino, ya que la historia se prolonga demasiado en esas escenas en que Coco y Horacio buscan cómo defender a sus vecinos y cómo salir indemnes de su casi alocada aventura.

    Teniendo como único escenario ese edificio cercado por la cuarentena, sus habitantes comenzarán a caer bajo las certeras balas de la escopeta de Zanutto, y así la trama se convertirá en una especie de comedia bizarra con intenciones de lograr el interés de los espectadores. Daniel Hendler sale airoso de un papel con bastantes visos de incredulidad, en tanto que Jazmín Stuart, como la esposa, y Federico Luppi, en la piel de ese individuo dispuesto a no dejar títere con cabeza, más la caricaturesca intervención de Yayo, el amigo y cómplice de Coco, componen la plana mayor del elenco. Con mejores buenas intenciones que logros, el realizador procuró construir un entramado en el que el suspenso y la violencia estuviesen presentes en medio de un juego casi perverso, pero el resultado no pudo lograr esos propósitos y así el film recorre con cierta monotonía el camino de esos alocados personajes. Una buena fotografía y una música de adecuado ritmo apoyan esta aventura que pedía, sin duda, algo más de imaginación.
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  • Amigos con derechos
    Ashton Kutcher y Natalie Portman, poco convincentes

    El verdadero amor puede surgir de las situaciones más inesperadas. Y esto es lo que les ocurre a Emma y a Adam, que se conocieron en la escuela secundaria, pero dejaron de verse. Ahora, ya crecidos, ella trata de alejarse de los pretendientes, ya que no desea ningún compromiso formal, mientras que él, dispuesto a convertirse en un guionista televisivo de éxito, jura dejar de lado todas sus conquistas amorosas, ya que su padre, otrora famoso astro de la TV, se vincula románticamente con una de sus ex novias.

    Cuando él y Emma se reencuentran, se sienten atraídos, pero sólo logran la felicidad en los momentos que pasan juntos en la cama. Allí, según creen, quedan afuera los compromisos. Sin embargo, entre encuentros y desencuentros, comprenderán que el verdadero amor puede ser, también, algo duradero.

    El director Ivan Reitman, experto en esta clase de comedias, tropezó aquí con un guión que nunca se aparta de las situaciones simples en las que la pareja central vivirá circunstancias reiterativas por una senda que pretende ser picaresca. Como casi siempre en estos films de enredos, tanto Emma como Adam se rodean de amigos que aconsejan, de familias escandalizadas por los amoríos transitorios y, aquí, por un padre donjuanesco encarnado con poca convicción por Kevin Kline. La pareja central, integrada por Natalie Portman y Ashton Kutcher, procura dar cierta verosimilitud y simpatía a sus personajes, pero ambos caen en una interminable redundancia de gestos, sonrisas forzadas y diálogos sin mayor gracia.
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  • Piraña
    Piraña
    La Nación
    Buen trabajo técnico y cierto humor negro en un guión escabroso y sorprendente

    Las pirañas, esos peces devoradores de carne humana que ya demostraron su temible poder en un film rodado en 1981 dirigido por James Cameron, están de vuelta en la pantalla, esta vez en 3D. La nueva historia tiene como escenario un tranquilo balneario de Arizona que se llena de turistas. Luego de un súbito temblor submarino, quedan en libertad decenas de peces prehistóricos carnívoros cuya mayor debilidad son los seres humanos, y será entonces cuando un grupo de forasteros que ni siquiera se hubieran saludado en circunstancias normales se unirán para no caer en los afilados dientes de las inesperadas criaturas.

    El director Alexandre Aja supo, a pesar de los convencionalismos del guión, construir una trama en la que no faltan escabrosas escenas, litros de sangre, cuerpos destrozados y continuos gritos de horror. Por momentos la historia no deja de lado cierto humor del tinte más negro, y así las aventuras de ese grupo de jóvenes que intentan salvar a sus amigos se dejan arrastrar por el nerviosismo de sus sádicas escenas y deberán enfrentar a esos peces que nunca se cansan de alimentarse con los que poco antes eran felices turistas.

    Casi sin olvidar sus travesuras en la saga Volver al futuro , Christopher Lloyd se pone en la piel de un extravagante estudioso de la fauna marina, al que el grupo de rescatistas expondrá esa sucesión de terribles hechos. Elisabeth Shue, Adam Scott y Jerry O'Connell, por su parte, aportaron la necesaria convicción para ilustrar esta historia con final sin duda sorprendente.
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  • Las aventuras de Sammy
    Con esta historia, la cinematografía belga se suma a las producciones de dibujos animados en 3D, y lo hace a través de una trama tan simple como tierna que, sin duda, atraerá a los pequeños espectadores. El relato se desarrolla en torno de Sammy, una tortuga marina que decide recorrer el océano para hallar a Shelly, el amor de su vida, a quien perdió en la playa donde ambos nacieron.

    Durante este intrépido viaje, Sammy deberá desafiar las corrientes y las mareas y conocerá a una serie de simpáticos personajes, entre ellos Ray, un gato sagaz; los integrantes de una comunidad hippie que lo adoptarán como mascota, y, además, una variada colección de cetáceos que, finamente, lo ayudarán en su misión. La fuerza de voluntad y la sagacidad de este personaje central deberán, además, enfrentar una peligrosa mancha de petróleo y presenciar la caída del Apolo XI en el océano Pacífico. Con todos estos elementos que se le presentan a cada paso, Sammy se convertirá muy pronto en testigo del daño que el hombre causa al planeta.

    Sobre la base de simpáticos dibujos y del fondo marino, principal escenario de la trama, el director Ben Stassen logró su propósito de fomentar el cuidado del medio ambiente y realzar el poder de la amistad. Situaciones hilarantes son los elementos primordiales de esta aventura en la que la valiente tortuga está decidida a defender su amor. Una música que combina armoniosamente todo ese cúmulo de divertidas escenas es otro de los elementos que apoyaron con indudable gracia a este film.
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  • Sudor frío
    Sudor frío
    La Nación
    Una trama que se apoya en un sólido guión para un film cargado de horror y suspenso

    Muy pocas veces la cinematografía nacional incursionó en el género de terror, y cuando lo hizo esos films sólo podían calificarse en la categoría B. El director platense Adrián García Bogliano decidió, en cambio, jugar una arriesgada apuesta, y así nació este film, que contiene todos los elementos para atemorizar a los espectadores más sensibles. Al principio, la historia se plantea como una película romántica, pero no tarda en transformarse en una montaña rusa de horror. Hay aquí un joven que busca a su novia desaparecida y, con la ayuda de una amiga incondicional, comenzará la investigación para dar con el paradero de su pareja.

    Una tétrica casona será desde entonces el escenario en el que ambos incursionarán para encontrar a la joven desaparecida, y allí, entre penumbrosos pasillos y muebles desgastados, comenzará una aventura. Puertas que rechinan, gritos que sobresaltan y charcos de sangre son, desde entonces, lo que se presenta a los ojos de la pareja que, muy pronto, deberá poner en juego todo su ingenio para salir indemne de la persecución de los malvados sujetos. Al estilo de esos films de terror a que nos tiene tan acostumbrados la cinematografía norteamericana, Sudor frío va ganando en suspenso y en emoción.

    Los jóvenes deberán comprobar de qué manera los individuos que secuestraron a la novia de quien se desespera por hallarla conviven entre la amistad y el rencor. Uno de ellos posee el poder de mando; el otro, en cambio, será el torturador que corta cabezas y brazos a un grupo de personas que, horriblemente mutiladas, se desesperan por escapar de ese infierno.

    El realizador no escatimó crudas escenas ni permitió que los nervios de los espectadores reposaran en ningún momento, ya que las más crueles situaciones se van hilvanando a través de un guión bien elaborado al que los efectos especiales le brindaron todo su necesario andamiaje.
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  • De amor y otras adicciones
    De amor y otras adicciones

    Un romance ambientado en los años noventa, en el que se lucen sus protagonistas

    El amor puede dar sorpresas. Y esto es lo que le ocurre a Jamie, un donjuanesco joven que trabaja como representante de un laboratorio farmacéutico, cuando conoce a Maggie, una chica introvertida que llega a su vida de la forma más inesperada. Maggie guarda un secreto, y cuando Jamie se le cruza en el camino sabe que él podría ser el hombre de sus sueños a pesar de su dolencia.

    Sin embargo, y entre una serie de situaciones que hacen al film recorrer la cornisa entre el drama y la comedia, la pareja dejará de lado los placeres para comprender que todo en la vida tiene algún tipo de solución. El film, que transcurre en la década del 90, se apoya en algunas situaciones hilarantes (entre ellas, el descubrimiento del Viagra y sus consecuencias entre el público) y no deja de lado tampoco cierto aire melancólico que, en torno de la pareja central, se va cubriendo de comprensión y de verdadera ternura. El director Edward Zwick supo llevar por buen camino esta historia que, si por momentos juega a la más alocada diversión, en otros, en cambio, no deja de lado el drama más intenso.

    Para dar realidad a esta anécdota, el realizador eligió un consistente elenco, ya que Jake Gyllenhaal y Anne Hathaway lograron sacar buen partido de sus respectivos papeles.
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  • La vieja de atrás
    La vieja de atrás

    Adriana Aizenberg, en un destacado papel que retrata la soledad y la frustración

    A veces la soledad se convierte en una pesada carga difícil de resistir. Ello es, precisamente, lo que le ocurre a Rosa, una anciana colmada de frustraciones. Marcelo, por su parte, un muchacho taciturno y callado que llegó desde su tierra pampeana a Buenos Aires para estudiar, halla aquí algunos trabajos sin ningún futuro trata de graduarse de médico. Ambos son vecinos en el piso de un mismo edificio, pero poco o nada los vincula. Ella, sin embargo, necesita de alguien que le preste atención a sus palabras y que la aleje del televisor que, en definitiva, es su única compañía. Un día, Rosa se decide a hablar con Marcelo y le propone, a cambio de casa y comida, una fluida conversación cotidiana.

    El muchacho, escaso de dinero para pagar el alquiler de su departamento, acepta la proposición de mudarse a la casa de la anciana, y así ambos irán entretejiendo una amistad que, en definitiva, será testigo de la gran distancia que existe entre ellos. La historia, sin duda humana y compasiva, va encaminándose demasiado monótonamente en torno de esos dos seres carentes de cariño, y así la reiteración se apodera bien pronto de este entretejido que el director y guionista Pablo José Meza procuró retratar con simplicidad y ternura. Con una cámara que acierta en algunas de sus escenas, el realizador se dejó tentar por la temática de su film y alargó demasiado algunas situaciones e insertó, casi como una excusa, un frustrado romance de Marcelo.

    Con un metraje menor, La vieja de atrás se hubiese convertido en un cálido reflejo de esas dos existencias que, a pesar de todo, se necesitan una a otra. De la historia sobresale netamente la composición de Adriana Aizenberg como esa anciana necesitada de cariño, en tanto que Martín Piroyansky apenas pudo salir indemne de su papel, que sobrelleva con escasa convicción. Los rubros técnicos aportaron calidad a esta entrega que habla de la soledad, aunque lo hace con sopor.
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  • Escupiré sobre tu tumba
    Escupiré sobre tu tumba

    Mucha sangre en una historia de venganza

    Jennifer, una joven y bella escritora, decide comenzar su nuevo proyecto en una apartada casona levantada en medio del bosque. Sin embargo, y tras mantener una discusión en una estación de servicio con tres individuos que tratan de abusar de ella, Jennifer prosigue su camino. Algunos misteriosos ruidos la pondrán en alerta, pero supone que es sólo su imaginación. Imaginación que no tardará en convertirse en terrible realidad cuando aquellos hombres se presentan en la casa y la violan salvajemente.

    Sus atacantes la creen muerta, pero tiempo después comprueban que la mujer pudo sobrevivir y está dispuesta a vengarse de esos hombres que, lentamente, van siendo asesinados. Jennifer se ha convertida ya en una máquina de matar en las formas más dolorosas y horripilantes. Nueva versión de un clásico film de horror de 1978, considerado demasiado violento para su época, esta remake no vacila en mostrar con total crudeza las torturas a las que son sometidos esos hombres ni escatima sangre a la hora de la revancha.

    El director Steven R. Monroe supo sacar buen partido a un guión que lentamente va siguiendo los pasos de la protagonista, que pedía la historia. No menos intenso es el trabajo de Sarah Buttler, que en su primer papel cinematográfico logró encarnar con tensión a esa escritora que, de pronto, se convierte en una máquina de venganza.

    La fotografía y la música lograron insertar el clima preciso para este film que, sin duda, se convertirá en un plato fuerte para los amantes del género.
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  • El retrato de Dorian Gray
    Basado en la novela de Wilde, un film que representa todos sus elementos literarios

    En toda la obra del escritor Oscar Wilde se lo ve tentado por lo que se puede hacer, por lo que se puede no hacer, por lo que hay que hacer y lo que sólo se puede intentar. Esta posición que gira entre lo humano y lo mortal, Wilde la disimula entre cinismos, ironías y lujos, elementos que revindican toda su obra. En El retrato de Dorian Gray se reflejan todos esos elementos a través del protagonista (Ben Barnes, el príncipe Caspian de Las crónicas de Narnia) , un joven de extraordinaria belleza y gran ingenuidad que llega a un Londres victoriano para habitar la casona de sus antepasados. Muy pronto se verá arrasado a un torbellino social en el que el carismático Henry Wotton (Colin Firth) lo iniciará en los placeres hedonistas que ofrece la ciudad.

    Cuando Dorian conoce a Basil, pintor de sociedad y amigo de Henry, se producirá entre ellos una ambigua amistad que el artista aprovechará para pedirle al joven que pose para un retrato y poder captar así toda la fuerza de su juvenil belleza.

    Ese muchacho antes tímido y vacilante mira sorprendido el cuadro y afirma que vendería el alma al diablo por permanecer tal como aparece en la pintura. Mientras el retrato es ahora guardado en el ático de la casa y cada vez se va volviendo más horroroso a medida que ese muchacho sigue adelante con sus desenfrenadas aventuras, pasa el tiempo y 25 años después, Dorian regresa a la casa tras un largo viaje y, para sorpresa de sus antiguos amigos, no parece haber envejecido. Su belleza está intacta, pero su alma se ha transformado en un infierno que él ya no puede manejar.

    El elenco, encabezado por Ben Barnes y Colin Firth, pudo sondear la psicología de los dos protagonistas centrales, mientras que una excelente reproducción de época hace del film un merecido homenaje al autor irlandés.
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  • Baaria. Las puertas del viento
    El film de Giuseppe Tornatore recorre parte de la historia italiana

    La nostalgia, cierta melancólica alegría, la niñez y la familia son los elementos usuales en todos los films de Giuseppe Tornatore, un realizador que sabe, sin duda, emocionar con sus temas al espectador.

    En esta nueva entrega, el cineasta italiano añade a esos tópicos algunos aspectos de la guerra y la política, que no son tan habituales en su filmografía. Aquí el escenario es Baaria, una provincia de Palermo, Sicilia, donde Tornatore nació y vivió hasta muy entrada su juventud. Allí retrata a tres generaciones de una familia y a través de ella recorre parte de la historia italiana -desde 1930 hasta 1980- y radiografía la manera de ser de los hombres, mujeres y niños de ese país.

    La historia comienza en plena época del fascismo, donde Cicco, un humilde pastor, descubre un universo maravilloso y muy lejano a la cruda realidad a través de poemas y novelas. Más tarde, el relato aborda algunos aspectos de la Segunda Guerra Mundial vistos desde la perspectiva de Peppino, el hijo de Cicco, que es testigo de innumerables injusticias cometidas durante ese conflicto bélico. Después de la guerra ocurre el encuentro con la mujer de su vida, una relación a la que todos se oponen porque Pepino se ha convertido en comunista.

    Sin embargo ambos lucharán por permanecer juntos y así llegarán los hijos que seguirán ese derrotero de sinsabores y felicidad que fueron los emblemas de la existencia de sus padres.

    Historia simple en su primera lectura, Baaria. Las puertas del viento no tarda en convertirse en un fresco pleno de ternura y de emociones. Tornatore sabe, sin caer en el melodramatismo, retratar a esos seres que luchan por sobrevivir en una cotidianeidad que los abruma y que, al mismo tiempo, les va marcando su presente y su futuro.

    El mundo del séptimo arte, elemento central de Cinema Paradiso , está también en este entramado al discurrir en paralelo a esos niños que ven en la pantalla grande un micromundo que los aleja de sus diarios problemas y que los maravilla con las historias más fantásticas. Podrá decirse que la ideología de Tornatore es más de derecha, pero lo cierto es que únicamente se vuelve crítica con las traiciones y decepciones de una izquierda italiana (el comunismo) y cómo lo vive el protagonista. Todo en esta historia recala, finalmente, en la poesía cotidiana, en la necesidad de ser mejor en un mundo poblado de certezas y de incertidumbres, en hallar un lugar en el mundo que descrea de la maldad y de la traición.
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  • La epidemia
    La epidemia
    La Nación
    El film de Breck Eisner mantiene en vilo a la platea

    En un pequeño pueblo de Kansas todo es tranquilidad, y sus habitantes dejan transcurrir sus días con total monotonía. El sheriff tiene poco trabajo en ese lugar casi paradisíaco, mientras su esposa ejerce como médica en el hospital local. Sin embargo, todo ese sosiego se verá trastocado con el hallazgo de un cadáver. Pero el episodio no tardará en complicarse cuando varias personas comienzan a enloquecer y a asesinar. ¿La causa? El agua contaminada por un arma bioquímica.

    Horribles zombis y gente no contaminada serán asesinados para evacuar el pueblo. Desde el principio, la historia, una remake de la película original de 1973 dirigida por George Romero, logra su propósito de entretener y de transitar a pura acción hasta un final inesperado. Litros de sangre, cadáveres desfigurados y suspenso sin altibajos son los mayores elementos que el realizador Breck Eisner utilizó para relatar esta aventura que, aunque su tema ya fue tratado muchas veces por la cinematografía norteamericana, logra su fiel propósito de inscribirla en las buenas muestras del género.

    Las actuaciones de Timothy Olyphant, Radha Mitchell y Joe Anderson supieron sacar buen partido a sus respectivos papeles. Entretanto, una impecable fotografía, una música de acertado ritmo y los efectos especiales, que son aquí una de las mayores atracciones, hacen de La epidemia uno de esos films que mantendrán en vilo a aquellos espectadores que siguen con apasionamiento este tipo de aventuras que oscilan entre el suspenso, el terror y la ciencia ficción.
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  • Videocracy
    Videocracy
    La Nación
    Videocracy

    Cómo el ascenso político de Berlusconi marcó a la sociedad italiana contemporánea

    La TV italiana experimentó una serie de cambios en las tres últimas décadas, a la sombra del nacimiento y del desarrollo de Mediaset, empresa de comunicaciones de Silvio Berlusconi, que de poderoso empresario pasó a convertirse en presidente de su país. Erik Gandini, director y guionista de este documental, se encarga aquí de mostrar esos cambios a través de aquellos hombres y mujeres, jóvenes en su mayoría, los que a fuerza de talento, y también de indudable avaricia por lograr triunfar en la pantalla chica, no vacilan en intervenir en espacios televisivos de dudoso gusto que, no obstante, cuentan con el masivo apoyo del público.

    El film muestra, pues, el otro lado de la televisión italiana, y lo hace con indudable capacidad de observación, poniendo el ojo de su cámara en ese Berlusconi que se muestra a sí mismo como una víctima, sabiendo desde siempre cómo imponer el poder de la imagen sobre la realidad.

    Aquí no faltan los más agudos elementos (a veces con rasgos de humor) del trasfondo de una pantalla que, como la italiana, adolece de calidad estética para transformarse casi en un espectáculo circense en el que sus figuras principales luchan a brazo partido para sobresalir en un micromundo poblado de envidias y sexo.

    En el centro está Berlusconi y su sonrisa sardónica. Siempre dispuesto a ganar las más difíciles partidas con su olfato político, se convierte en el hombre fuerte de una televisión que maneja con hilos de titiritero. Videocracy logra ampliamente así su propósito de denuncia en este largometraje de Gandini, italiano radicado en Suecia.

    Una música de indudable calidad apoya este documental, mientras que la fotografía no deja escapar ninguno de los más pequeños detalles de los entretelones de esta temática que es, sin duda, un viaje de ida y vuelta en el tiempo sobre cómo la lógica televisiva fue moldeando a una clase política y a todo un país.
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  • Personalidad múltiple
    Un adictivo juego entre la vida y la muerte

    El thriller cumple con lo esperado y más

    Hay vidas que pueden cruzarse y amores que se transforman en desafío. Esto le ocurrirá a Jess, una mujer casada con Ryan, un hombre hogareño que sabe hacer feliz a su esposa. De pronto ese mundo se desmoronará para Jess, ya que su esposo y Roman, su cuñado, sufrirán un terrible accidente que los convertirá en un par de seres al borde de la muerte. La existencia de la mujer comienza a transformarse en un calvario, ya que ve rodar su felicidad hacia el más profundo abismo, pero inesperadamente Roman despierta de su estado de coma e insiste en que Jess es su esposa. Frente a esta extraña situación, ella comienza entonces a pensar que el espíritu de su esposo ha vuelto en el cuerpo de su cuñado y deberá entonces luchar por comprender ese misterio.

    Los directores Joel Bergvall y Simon Sanquist lograron convertir a esta trama en un atractivo thriller por el que transitan sueños, pesadillas y situaciones incomprensibles para esa Jess que no llega a entender del todo lo que está sucediendo a su alrededor.

    A ello se le deben sumar las buenas actuaciones de Sarah Michelle Gellar, que lleva sobre sus hombros todo el peso de la trama, y de Lee Pace y Michael Landes, quienes como el esposo y el cuñado, supieron compenetrarse con sus por momentos ambiguos personajes.

    El clima dado por la fotografía y por la música son otros sólidos apoyos para que esta casi siniestra aventura logre el entretenimiento y el suspenso requeridos, elementos a los que apostó el dúo de realizadores. Sin escapar de los convencionalismos del género, Personalidad múltiple cumple acabadamente con todos los elementos de aquel público que se deja tentar por los más recónditos caminos de la fantasía más extraña, y con estos aditamentos no saldrán defraudados frente a este juego entre la vida y la muerte que debe enfrentar su espantada protagonista.
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  • Opciones reales
    Opciones reales
    La Nación
    Una historia de celos, deseos y conflictos

    Opciones reales tiene un lenguaje fragmentado

    La ciudad de Tandil es el destino de Lucio, un joven que desea protagonizar una película pornográfica. En el viaje conoce a Gloria, con la que traba una amistad que se convierte en amor y deseo. Al llegar a su destino, se siente atraído por Milena, alguien en quien él cree ver los rasgos de Gloria.

    Sobre la base de un guión por momentos indescifrable, el director Silvio Fischbein intentó lograr una historia de celos, deseos y pequeños conflictos en los que se mezclan las andanzas del joven con esas dos mujeres que, al parecer, son una sola. De nada fácil lectura, el film procura insertarse en distintas opciones que lo llevarán a confundir entre lo imaginario y lo real. El realizador y coguionista recorre el camino de su protagonista en medio de atrayentes planos acompasados por una fotografía que se destaca por su color y por una cámara a veces inquieta y otras muy movediza. El film asoma con algún acierto en la intención de armar y desarmar un puzzle en medio de una ciudad nocturna, casi único escenario de la historia. No es mucho, en realidad, lo que Fischbein logró con esta aventura cinematográfica en la que todo son posibilidades, encuentros y desencuentros. Para el público adicto a esas tramas difíciles, Opciones reales puede tener alguna cabida. La mayoría, en cambio, encontrará una serie de signos nada fáciles de desentrañar.
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  • 4 3 2 Uno
    4 3 2 Uno
    La Nación
    Cuatro personajes en busca de una historia

    432 Uno es una película tan críptica como morosa

    Cuatro mujeres recorren un tupido bosque y, en uno de los lugares más sombríos, esparcen las cenizas de alguien al que ellas habían querido intensamente. Luego se recuestan en unas hamacas en una playa frente al mar y todos sus sentidos se fijan en la muerte, esa muerte que parece ser para ellas el único destino quizá deseado o posiblemente intuido. Sobre la base de este pequeño relato, la directora Mercedes Farriols intentó fijar su cámara en ese cuarteto de protagonistas que sólo se miran entre sí, se acarician suavemente, se dejan estar bajo la luz del sol, caminan a veces lentamente, se sobresaltan ante la aparición de un niño entre las dunas y, con muy pocas palabras, tratan de comprender su entorno.

    Ellas abordarán un duelo y creen sentir cosas que no se sienten pero dicen que hay que sentir en medio de la soledad y de los escasos diálogos a los que recurre la directora.

    432 Uno no es un film fácil de ver. El casi autismo de sus protagonistas, la lente de la cámara fija en ellas y esas escenas en las que ojos, manos y brazos hablan más que las palabras pretenden insertarse en las vibraciones insospechadas que podrían llegar y cambiar de lleno su idea de la última existencia. La monotonía se impone, sin duda, en este film que recala en un intelectualismo por momentos pretencioso.

    Las acertadas actuaciones apuntalaron con rigor a esos personajes que parecen no decir ni hacer nada, aunque muy dentro de ellos está presente la muerte como un símbolo de lo que fueron sus existencias. Todo aquí es ambiguo, casi siniestro y por momentos cada escena parece necesitar de alguna explicación que aclare tan oscuro panorama.
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  • Amor en tránsito
    El amor es casi pura casualidad

    Amor en tránsito es la amable ópera prima de Lucas Blanco, aunque por momentos se embrolla en sus diálogos

    El amor tiene sus sorpresas. Esto lo sabrá muy bien Mercedes, una joven que, cansada de la vida de Buenos Aires, decide comenzar a hacer los trámites para radicarse en Barcelona, donde la espera su novio. De pronto se cruza en su camino Ariel, un muchacho que para ella se irá transformando en una agradable y algo confusa compañía. Ambos vivirán una serie de casi infantiles peripecias mientras que Juan, un hombre que llega a la Argentina luego de permanecer varios años en España, está empeñado en hallar aquí a un amor que no pudo conservar en el pasado.

    La búsqueda se hace cada vez más infructuosa, hasta que se le cruza en su camino Micaela, que, abandonada por la partida de un antiguo amor, va convirtiéndose en algo que tal vez le hará olvidar a él la misión que lo trajo a esta ciudad. Ambas parejas comenzarán a conocerse y a comprenderse, hasta que los más íntimos sentimientos darán sus frutos en ese par de parejas casi taciturnas y proclives a las más angustiosas situaciones. El director y coguionista Lucas Blanco se dispuso en torno a estas historias a mezclar encuentros y desencuentros en medio de cierta soledad y penurias que hacen de las relaciones una trama coral en la que el amor será el eje y el sostén de sus existencias.

    Las casualidades se imponen en estas relaciones, y ellas serán la que, en definitiva, motivarán los sentimientos y esas relaciones que nacieron de pronto y a las que ninguno de los cuatro puede sustraerse. La trama, por momentos excedida en sus diálogos, habla del conocimiento de las personas frente a las más sorprendentes circunstancias y recala en lo difícil que es, a veces, enamorarse profundamente.

    El realizador contó en éste, su primer largometraje, con un elenco que trata de dar humanidad a sus respectivos personajes, y así Sabrina Garciarena y Verónica Pelaccini cumplen acertadamente con sus respectivos cometidos mientras, y con menor vigor, Lucas Crespi y Damián Canduci procuran dar veracidad a ese par de hombres a los que el amor se les cruzó repentinamente.
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  • Machete
    Machete
    La Nación
    Aventuras de un héroe invencible

    En Machete , Robert Rodriguez pone la mira en un ex agente federal que abandonado a morir tras un choque con un capo mexicano de las drogas, escapa de Texas buscando desaparecer y olvidar su trágico pasado en el que murieron su esposa y su hijo. En su camino hallará una siniestra red de corrupción y engaño. Machete deberá limpiar su nombre y dejar al descubierto una profunda conspiración al tener que enfrentarse con un cruel empresario, con un perverso agente fronterizo que lidera un pequeño ejército, con un malvado individuo experto en artes marciales y con una joven funcionaria de migración que durará entre la aplicación de la ley y hacer lo que es correcto.

    De rostro imperturbable y firme decisión, ese Machete invencible (un muy buen trabajo de Danny Trejo) no cejará en su propósito de vencer a los malvados, quienes además de contrabandear drogas eliminan a todo aquel que, sin documentos, se atreva a cruzar la frontera entre los Estados Unidos y México. Nada falta en el film para entretener a los espectadores, ya que el director Robert Rodriguez sabe que, aunque por momentos eleve la cuota de sadismo, su guión posee todos los atributos para relatar esta historia en la que su personaje central se convierte en un defensor de la ley frente a tantos enemigos a los que debe vencer.

    El realizador supo, además, crear el necesario clima de violencia que pedía la trama, y para ello contó con una fotografía de indudable calidad, con una apropiada música y con un casi alocado montaje que permite dar el necesario sabor a su guión (que incluye la posibilidad de proseguir sus aventuras fílmicas).
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  • Un buen día
    Un buen día
    La Nación
    Película errática basada en altisonantes diálogos

    Fabiana y Manuel son dos argentinos que emigraron a los Estados Unidos. Ella tratará de escapar de un amor ya imposible, mientras que él intentará olvidar la muerte de su esposa y de su hijo. Cada cual por su lado transitan las espaciosas avenidas de Long Beach y el destino hace que se encuentren en una cafetería, donde hablan de sus angustias, sus temores y sus pequeñas alegrías. Pintor de paredes y guionista cinematográfico en ciernes, Manuel intentará un casi tímido acercamiento con Fabiana, mientras que ella ve en ese hombre a alguien con el que puede mantener diálogos de los que se desprenden el desarraigo y la nostalgia.

    El guionista Enrique Torres intentó retratar a ese par de seres con pinceladas cálidas y emotivas, pero muy pronto la historia se convierte en tediosa, ya que todos y cada uno de los problemas de los protagonistas recaen en frondosos diálogos. El guionista se limitó a hacer del film un largo e inacabable cúmulo de palabras y paseos. Al no haber otros personajes que apoyen a esos dos únicos protagonistas, el film se transforma en un retrato que va decayendo hasta un final melodramático e insólito en el que aparece, como surgiendo de un fantasmal sueño, la imagen de Andrea Del Boca, cuya presencia se limita a los últimos cinco minutos de la narración.

    La pareja protagónica, papeles a cargo de Lucila Solá y de Aníbal Silveyra, poco pudo hacer para elevar una trama tan cargada de frases altisonantes. La dirección de Nicolás Del Boca se limitó a mostrar, desde los ángulos más reiterativos, a esos seres que, sin duda, pedían un guión con más fuerza dramática que sus responsables no pudieron (o no supieron) transmitir con la necesaria profundidad.
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  • La cantante de tango
    Un drama difícil de entender

    En su tercer largometraje, Diego Martínez Vignatti procura indagar en los meandros más íntimos de una mujer profundamente enamorada de un hombre que ya no desea continuar con esa relación. Helena es una talentosa cantante de tangos que, obsesionada y torturada por esa pérdida, se va convirtiendo en una mujer sombría que buscará su destino en algún otro país.

    La trama sigue los caminos que eligió Helena para sobrevivir a esa conflictiva situación y, entre algunos tangos que canta y otros que escucha, tratará de recomponer su existencia. El realizador, sin duda subyugado por algunos films de la cinematografía europea más intelectualizada, no logró del todo conseguir la emotividad pedida por el relato que, a veces, se convierte en un drama difícil de entender. Por momentos melancólica y otras veces demasiado inmersa en un puzzle que cuesta armar, La cantante de tango no sobresale, tampoco, por la actuación ni por los méritos de vocalista de Eugenia Ramírez Miori.
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  • Boca de fresa
    Boca de fresa
    La Nación
    Ternura y simpatía en una amable apuesta

    Boca de fresa tiene buenas actuaciones

    Dueños de una productora de música en franco declive, Oscar y su tío y socio no saben qué idear para que su empresa siga dando dividendos. Inesperadamente les llegará la solución: una banda noruega convirtió en hit en toda Europa la canción "A papá mono", compuesta treinta años atrás por un artista que en ese momento pertenecía a la empresa de ambos. ¿Cómo hallar a ese músico que los puede salvar del desastre económico? Algunas pistas conducirán a Oscar y a su novia Natalia a un pequeño pueblo cordobés.

    Casi como un detective dispuesto a esclarecer algún misterio, Oscar se pone en contacto con algunos pueblerinos, entre ellos Juan, un extraño individuo que se aloja en una vivienda de piedra bastante distante del radio céntrico del poblado. Allí este hombre taciturno, silencioso y, a veces, de genio alterado, iniciará una relación con ese productor al que lo único que le importa es hallar al autor de la canción que dio prestigio a su productora y volver a contarlo en sus filas.

    Dotado de gran simpatía, de algún elemento policial y siempre dispuesto a brindar una sonrisa al espectador, el guión no se aparta de un género tan transitado como la comedia romántica, aunque aquí lo hace con un espíritu burlón enredado en una madeja que vale no relatar para cuidar la sorpresa.

    El director Jorge Zima, que ya tenía en su haber el largometraje Noche en la terraza , logró así construir una trama simpática, muy bien apoyada por los trabajos de Rodrigo de la Serna y de Erica Rivas y, sobre todo, de Juan Vattuone, que encarna a ese personaje entre extraño y siniestro que pronto se convertirá en eje del conflicto.

    Los rubros técnicos aportaron calidad -la fotografía sobresale en los bellos paisajes cordobeses-, mientras la música posee el necesario ritmo que finaliza con la voz de la Mona Giménez entonando la canción que, sin duda, logrará hacer subir las acciones de la productora de ese Oscar que aprende, al mismo tiempo, la ternura de un amor que casi se le escapa de las manos.
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  • Vikingo
    Vikingo
    La Nación
    Motociclistas del sur bonaerense

    La filmografía de José Celestino Campusano se centra, en casi su totalidad, en retratar personajes que, en la periferia de Buenos Aires, viven una existencia adaptada a costumbres que los ubican entre la piedad, el peligro y el culto a la amistad. Vikingo es una historia narrada con indudable eficacia y cierto patetismo, una radiografía de un micromundo regido por leyes muy particulares.

    Esta vez el protagonista es un respetado motociclista de vida licenciosa aunque, paradójicamente, rígido en su aplicación de ciertos preceptos morales dentro de su hogar. Vive en un barrio suburbano junto a su esposa y sus hijos, mientras con su grupo de amigos comparte cerveza y fiestas audaces. Un día llega hasta la casa de Vikingo un veterano motociclista vagabundo con un problema amoroso. Instalado en su casa, compartirá con él y su familia una serie de situaciones que los enfrentarán con Villegas, un adolescente traficante de drogas que recluta a jóvenes marginales.

    Film realizado con escasos medios e inserto en el cine independiente, Vikingo registra con violencia pero también con calidez esta problematizada historia que recorre el tránsito de ese protagonista que halla en su libertad el necesario apoyo para poder sobrevivir en un estrato social alejado de la civilización más pura.

    La cámara de Campusano, a veces manejada con cierto desprecio por la puntillosidad elemental que pide el cine, observa, sin embargo, y con enorme atención, la trayectoria de esos seres que se unen en medio de una serie de peligros y de sinceros signos de amistad.
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  • El lince perdido
    Animación en 3D a la española

    El lince perdido, ganador de un premio Goya, hace buen uso de la tecnología, pero no pierde de vista el guión

    Desde que, en 2001, el film El bosque animado inauguró la animación 3D en España, este tipo de género se ha multiplicado en ese país, y ahora le tocó el turno de llegar a las pantallas locales a El lince perdido , una historia que combina armoniosamente esa tecnología con un guión tan divertido como pleno de dinamismo y de cierta ternura.

    La trama se centra en Félix, un lince con muy mala suerte cuya especie está al borde de la extinción, que con un grupo de amigos, entre ellos el camaleón Gus, la cabra Beea y el halcón Astarté, se verá envuelto en una peligrosa aventura. La tranquilidad del bosque que habitan es repentinamente invadida por Newmann, un cazador al que, según dice, no hay animal que se le resista, quien es contratado por Noé, un millonario excéntrico que, en su afán por proteger a la naturaleza, ha ideado un alocado plan: construir una nueva arca de Noé para salvar a un par de ejemplares de cada especie en peligro de desaparición.

    Bajo el liderazgo de Félix, él y sus valientes amigos intentarán desafiar a Newmann y liberar al resto de los animales ya capturados. La misión no es fácil, ya que la supervivencia está en juego, pero la astucia y la paciencia de ese grupo no dan descanso al cazador, que pone en juego todo su poder de acción para capturar a los animales.

    Los directores Manuel Sicilia y Raúl García, basados en coloridos y alegres dibujos, lograron una anécdota plena de acción que, finalmente, y como toda fábula que se precie, tendrá su feliz final. El guión no escapa a la necesidad de unir fuerza y amistad para enfrentar el mal, y por lo tanto el argumento hallará la atención del público infantil y también de los mayores. Este dibujo animado producido por el actor Antonio Banderas y que hace dos años obtuvo el Premio Goya a la mejor película de animación cuenta, además, con una pegadiza banda musical, y con todos estos elementos a su favor se interna, pues, en ese ya sabido camino de travesuras en el que todos sus personajes se unen para dar forma a una anécdota que, como en este caso, se ve elevada por su presentación en 3D, algo que suma a la historia la necesaria pauta para entretener con calidez, acción y alocadas situaciones.
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  • Ma fille (Mi hija)
    Madre e hija en busca de algo en común

    Enrique Stavron dirigió Ma fille, un inusual largometraje

    Surgido de la pléyade de realizadores independientes de la cinematografía local, Enrique Stavron comenzó a basar su trayectoria artística en varios cortometrajes y en un largometraje estrenado en circuitos no comerciales. Con estos antecedentes se decidió a presentar Ma fille ("Mi hija"), una producción que posee una muy buena dosis de interés, ya que fue rodada en blanco y negro (sólo algunas escenas están viradas a un tenue color), es hablada totalmente en francés con subtítulos en castellano y recorre una historia que se centra casi en su totalidad en sus dos intérpretes.

    Atípica en su forma, esta producción se centra en Susana, una actriz argentina que debió trasladarse a Francia para luego volver a Buenos Aires tras dejar en París a Isabel, su hija. Pasaron veinticinco años desde que la madre se separó de quien ahora es una muchacha que decide viajar a nuestro país para reencontrarse con esa mujer, y de este reencuentro nacerán rencores, alegrías, sorpresas y cálidas evocaciones de un tiempo ido.

    El guión se ciñe simplemente a los diálogos de las dos mujeres en un solo ambiente (el departamento de la madre), y de ellos surgirá todo un pasado en el que las dos remontarán sus memorias a un padre casi desconocido y volverán al presente, cuando la hija hace insólitas confesiones a una Susana que sabe perdonar y que, a su vez, buscará el perdón de Isabel por haberla abandonado.

    El realizador concentró la trama en un solo ámbito, lo que por momentos convierte al film en demasiado teatral, pero una cámara atenta a todos los movimientos de ese dúo eleva el potencial del film, que, sin duda, posee la necesaria ternura como para que el público no se sienta indiferente ante la problemática expuesta en la pantalla.

    Las actuaciones de Susana Beltrán, de Isabelle Moreau y, en una breve parte, de Michel Agogué apoyan con seguridad esta original obra.

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  • Franzie
    Franzie
    La Nación
    El destino como protagonista

    Franzie, con espléndidos trabajos de Mimí Ardú, Enrique Liporace y Norma Pons

    La soledad y la angustia son parientas muy cercanas. Y esto lo sabe muy bien Franzie, una madura y bella maestra que deja a su clase y a sus alumnos para refugiarse en su pequeño mundo poblado de recuerdos y de dolores en el que esperará, víctima de una grave enfermedad, a la muerte que le ronda sin cesar, hasta que conoce a Emanuel, un maduro y fracasado escritor que trabaja como corrector en una editorial de libros de autoayuda. El guión de Fernando Andrés Saad resume calidez y ternura basado en el vínculo de esa mujer al borde de la muerte con Emanuel, tan próximo al nacimiento de su primer hijo, y así este encuentro se transformará en una extraña relación que los unirá amorosamente, a pesar de ellos mismos.

    Con esta historia que nunca cae en el simple melodramatismo, la novel directora Alejandra Marino logró deshovillar una tierna madeja en la que la soledad dejará de ser, por un tiempo, la tortura de esa mujer a veces humillada y otras incomprendida, al acercarse a ese escritor sumido en el fracaso y en un matrimonio casi desgastado por la cotidianeidad y la convivencia. Cuando Franzie confiesa un íntimo deseo, su cada vez más cercano acompañante comprende que cuando los deseos secretos se cumplen toman formas inesperadas, y ambos saben que de las despedidas nacen los encuentros.


    Grandes actores

    La trama, que a veces toma forma de humor, tuvo en Mimí Ardú a una excelente intérprete que supo imponer su talento a ese personaje hondo y humano que espera el fin de sus días con una sonrisa que casi siempre es una mueca de bondad o un gesto de amargura. No menos intensa es la labor de Enrique Liporace como el escritor que cree hallar una nueva forma de existencia al acercarse al dolor de Franzie, mientras que Norma Pons saca a relucir sus indudables dotes para el drama como la madre dispuesta a perdonar y a buscar el perdón. El resto del elenco no desentona en menores responsabilidades, y así el film se convierte en una emotiva radiografía de ese par de seres a los que el destino los unió para acercarlos a nuevos motivos de vida.
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  • Padres de la plaza: 10 recorridos posibles
    Padres que aún esperan noticias de sus hijos

    Efectivo y lírico documental de Joaquín Daglio

    Las Madres de Plaza de Mayo continúan tratando de hallar a sus hijos desaparecidos durante la dictadura militar. Pero detrás de esas incansables marchas se hallan, también, los padres de las víctimas. Joaquín Daglio, en su múltiple labor de director, guionista, investigador y músico, descorrió en este documental los pensamientos, los recuerdos y las angustias de esos hombres que, casi desde el anonimato, vivieron también el dolor de perder a sus hijos.

    Para ello se centró en diez de esos seres que todavía transitan por el dolor de desconocer el paradero de esos muchachos. Sin llegar a organizarse en una agrupación que les brindara un espacio de reconocimiento visible, esos padres rememoran, frente a la cámara, la infancia y la juventud de sus hijos y cada uno de ellos relata sus vivencias de estos últimos treinta años. Algunos lo hacen con sobriedad, otros con tristeza y no falta quien afirma que otros jóvenes recorrieron el camino de la violencia. La primera parte de este documental cae por momentos en la monotonía al presentar simplemente a esos personajes envueltos en su tristeza, pero luego el film se eleva cuando esos padres recorren los lugares más significativos de sus vidas y la de sus hijos, profundizan acerca de la paternidad, atesoran recuerdos, cuentan anécdotas y desfilan por los lugares en que sus hijos habían pasado su infancia y su juventud.

    Sin caer en el panfleto político, el director Joaquín Daglio logró un film austero y pleno de emoción en el que esos padres, muchos de ellos desconocidos entre sí, llevan sus memorias hacia los momentos más dramáticos.

    Una exhaustiva investigación, una fotografía de impecable tesitura y una música acorde con el recorrido de esos hombres que hoy continúan luchando por la memoria, la verdad y la justicia, elevan este documento que sirve, sin duda, para insertarse en esos padres que, todavía hoy, cargan sobre sus espaldas la tristeza de sus irreparables pérdidas.
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  • Octubre Pilagá, relatos sobre el silencio
    Los Pilagá: una tragedia argentina desconocida

    Sólida reconstrucción de la directora Valeria Mapelman

    Para mediados de 1947, segundo año del gobierno de Juan Domingo Perón, hacía ya más de medio siglo que en el norte argentino funcionaba el régimen de colonias aborígenes, antes llamadas reducciones, donde se concentraban miles de personas de distintos pueblos que el Estado sometía a un cuasi trabajo esclavo para satisfacer las necesidades de ingenios, algodonales y obrajes.

    Sobre la base de entrevistas y de documentos de la época, la directora Valeria Mapelman puso el ojo de su cámara en la etnia Pilagá, una de las más sufridas por ese modo de vida, y relata los sucesos ocurridos en octubre de 1947. En La Bomba, paraje cercano a Las Lomitas, casi dos mil pilagás se habían reunido para recibir de sus mayores la noticia acerca de la aparición de un nuevo dios surgido para ellos de un libro hasta entonces desconocido: la Biblia.

    Las danzas y los cantos se mezclaron con los himnos bíblicos y el regimiento 18 de Gendarmería comenzó a reprimir, siguiendo las órdenes del Estado. El 10 de octubre, los soldados atacaron despiadadamente a los integrantes de esa reunión y fusilaron a cientos de personas. La matanza se extendió durante varios días y se iniciaron permanentes persecuciones contra los Pilagá, quienes durante sesenta años no tuvieron oportunidad de contar lo sucedido.

    Este documental se detiene en grupos forenses que en nuestros días se dieron a la tarea de hallar esqueletos de decenas de indígenas que habían sido muertos y quemados, y transita por las palabras de algunos de aquellos aborígenes o de sus descendientes, quienes relatan detalles de la masacre.

    El film posee la suficiente fuerza para demostrar uno de los sucesos menos conocidos de nuestra historia, y lo hace sobre la base de un impecable montaje que tiene como marco un adecuado fondo musical.

    Octubre Pilagá se sostiene sobre retazos de memorias personales que urge conocer y asumir: la del genocidio de los pueblos aborígenes de la Argentina.
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  • Whisky con Vodka
    Desventuras de un actor al que le gusta beber

    Cine dentro del cine, en un film alemán

    Otto Kullberg es un actor de larga trayectoria que ya ronda los 60 años. Su problema con el alcohol lo alejó por un tiempo de su trabajo. En los comienzos del rodaje de un nuevo film llega borracho al set: sus productores acuerdan realizar las escenas que le corresponden por duplicado, convocando para ello a un actor sin experiencia fílmica y más joven que él.

    Esto enloquece a Otto -un muy acertado trabajo de Henry Hübchen- aunque comenzará a vivir el rodaje como un desafío y una tragicómica autorreflexión acerca de su vida y de su carrera. Entre trago y trago él comenzará a cultivar la amistad que le brinda con indudable modestia ese actor que lo reemplaza en las escenas, y al mismo tiempo debe decidir entre el amor de dos mujeres y redefinir el rol de su propia existencia. Sobre la base de un guión que transita por el camino del humor y de la picardía, Whisky con vodka es una de esas historias que llaman la atención por su originalidad, elemento que el director Andreas Dresen supo aprovechar para recorrer las aventuras y desventuras de su protagonista principal. Son muchas las situaciones por las que debe transitar Otto para proseguir manteniéndose en la cúspide de la popularidad. Sabe, también, que los años pesan bastante a la hora de aceptar cierto tipo de papeles, pero él es alguien que no se desmoraliza demasiado frente a un problemático presente en el que alguien (un joven con ilusiones y ganas de triunfar frente a la cámara) podría desplazarlo de su envidiable puesto en el arte cinematográfico.

    Un elenco de aceptables méritos que supo acompañar con entusiasmo al protagonista es otro de los aciertos de esta producción que, sostenida por correctos rubros técnicos, permite jugar y lograr divertir como si se estuviese riendo de ella misma.
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  • Huellas y memoria de Jorge Prelorán
    Cuando el cine es antropología

    Huellas y memoria de Jorge Prelorán , un documental y un homenaje

    Documentalista de larga trayectoria tanto en nuestro país como en el exterior, Jorge Prelorán se destacó por enfocar su cámara en los habitantes pertenecientes a la realidad del interior y de ellos extrajo sus formas de vida, sus pesares, sus alegrías, sus humillaciones y esa quietud que les impedía sacudirse tanto de sus angustias cotidianas como de la persecución.

    Sus trabajos de realización implicaron una investigación antropológica a través de la convivencia con los protagonistas de sus films, sumado a una impecable labor artesanal de montaje. Así fueron surgiendo más de sesenta películas que desmenuzan la existencia de esos hombres, mujeres y niños perdidos en la inmensidad de humildes poblados, que se ganaban el pan con el trabajo arduo de sus manos y con la esperanza de alcanzar una vida mejor.

    No era tarea fácil llevar a la pantalla grande la existencia personal y profesional de Prelorán, un hombre nada dado a la estridencia ni al altisonante aplauso, pero Fermín Rivera, que ya tenía en su haber Pepe Núñez, luthier , rodada en 2005, logró un film de enorme calidez y de necesaria memoria. Para ello se puso al lado de Prelorán hasta la muerte de éste, ocurrida el año anterior, y así van surgiendo los datos más importantes de este documentalista que pasaba el tiempo entre los miembros de una comunidad perdida, sin apuro y sin cámaras, y recién meses después, cuando ya se consideraba un amigo de ellos, pedía permiso para filmar.

    Rivera supo comprender cabalmente la intención artística de Prelorán, y lo reflejó como el maestro que lució su capacidad creadora como profesor y como escritor, aunque su literatura apenas quedó en los borradores de sus libros.

    La cámara lo sigue en sus residencias de Buenos Aires, Los Angeles y de numerosas zonas de nuestra geografía, siempre acompañado por su esposa, Mabel, rodando documentales tan notables como Hermógenes Cayo , Quilino , Cochengo Miranda y Los hijos de Zerda , entre otros, de los que aparecen algunas escenas. Jorge Prelorán, sin ser un político y menos un subversivo, debió refugiarse en el exterior a mediados de los años setenta, perseguido por la dictadura.

    Huellas y memoria de Jorge Prelorán es más que un merecido homenaje al documentalista. Es un ejemplo de vida cuya comprensión y amor son los que Prelorán rescató de sus personajes y los llevó con su enorme pasión a la pantalla grande.
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  • Sarmiento, un acto inolvidable
    Un homenaje con más entusiasmo que logros

    Fallido análisis de la influencia de Sarmiento

    Repasar cinematográficamente la vida y la obra de Domingo Faustino Sarmiento no es, en verdad, una tarea fácil. El director Pepe de la Colina intentó en este film, con más entusiasmo que logros, rescatar el perfil sarmientino a través de una historia en la que el pasado se entrelaza con la actualidad en la figura de una maestra sanjuanina, a la que la directora de su escuela le encomienda organizar un acto para recordar al prócer.

    Ella intentará por todos los medios que ese homenaje sea inolvidable y así se dará a la tarea de investigar los detalles públicos y privados de Sarmiento, mientras mediante flashbacks, la figura de ese hombre público se muestra en diversas circunstancias.

    Pero la trama se enreda entre esa maestra dispuesta a cumplir con su misión y algunas de las diversas alternativas de la existencia de Sarmiento, que pasan por su labor de minero, de despachante de almacén, de escritor, de periodista, de sus encuentros con Facundo Quiroga y de su exilio.

    Rodada íntegramente en San Juan y en San Luis con actores de esas provincias, el film va decayendo en su ritmo hasta llegar a un final que pretende, discursivamente y de manera bastante ingenua, resaltar la obra de Sarmiento.

    La vida y la obra de este personaje ya había transitado por la pantalla nacional en 1944 a través de Su mejor alumno , que dirigida por Lucas Demare tuvo en Enrique Muiño a un notable actor que supo darle la necesaria fuerza a la figura del prócer. Aquí, en cambio, todo es demasiado infantil y carente de contenido dramático, a lo que se suma un elenco de baja calidad expresiva.

    El Sarmiento que encarna Boy Segovia nunca logra su propósito de conmover, a lo que se suman diálogos que pretenden la elocuencia pero que son, en definitiva, trazos casi caricaturescos de la existencia del protagonista.
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  • ¿Y tú quién eres?
    Un abuelo perdido en la gran ciudad

    El mal de Alzheimer llegó a la cinematografía internacional con historias que reflejaban el padecimiento de los enfermos y de su entorno familiar. El director español Antonio Mercero volvió a esta temática con un film sobre un matrimonio burgués, sus tres hijos y Ricardo, el abuelo de 80 años que padece ese mal. Para unas vacaciones en San Sebastián, internan al anciano en un geriátrico.

    Allí deberá adaptarse a las reglas que le imponen su médico y su cuidadora y conocerá a Andrés, un hombre que todavía sueña con sus años juveniles. Ana, la nieta de Ricardo, dejará de lado sus estudios para dedicarse a atender a su abuelo, que desoye las órdenes del establecimiento. Un día decide ir a comprarle un obsequio a su nieta y se pierde.

    El realizador intentó pintar un cuadro conmovedor en torno de los personajes centrales, pero cayó, a partir de un guión pergeñado con cierto aire antañoso, en el defecto de dejar de lado la pura emoción para insertarse en una historia que transita sin demasiada fuerza en torno al abuelo y su nieta. La muy buena labor de Manuel Alexandre es el punto más alto de esta producción, a lo que debe sumarse el sólido oficio de José Luis López Vázquez.

    Con más pretensión que sinceridad, el realizador apenas logró algunos momentos de ternura, que no alcanzaron para que el film cumpliese con su misión de mostrar en todo su dolor la problemática de los enfermos de Alzheimer.
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  • Flores de septiembre
    Los tiempos duros en el Carlos Pellegrini

    Documental sobre los desaparecidos de esa escuela

    Durante la época de la represión en nuestro país, la escuela Carlos Pellegrini fue objeto de la mira de quienes estaban usando la fuerza más brutal para terminar con quienes se oponían a sus siniestros designios. De manera documental, los realizadores Pablo Osores, Roberto Testa y Nicolás Wainszelbaum se insertan en la historia secreta de ese establecimiento escolar del que, desde 1975 y hasta el retorno de la democracia, desaparecieron muchos alumnos. El relato intenta recuperar las historias de Rubén Benchoám, Mauricio Weinstein y Juan Carlos Mártire, que estaban cursando sus estudios en el Carlos Pellegrini y debieron sufrir las consecuencias del terrorismo de Estado.

    A través de los testimonios de sus compañeros, se deja traslucir que tanto ellos como muchos otros comenzaron a militar en la política, posiblemente más por entusiasmo juvenil que por verdaderos ideales.

    Los realizadores no prestaron ningún nuevo aspecto a este documental que recorre, a veces bastante morosamente, los ideales de algunos alumnos del Carlos Pellegrini a través de las voces de quienes conocieron a los protagonistas y de films caseros que muestran a esos jóvenes en los momentos más felices de sus vidas. Este documental, que llega a las pantallas comerciales con siete años de retraso, no aporta nada nuevo a una temática tan amplia como la de las historias que devinieron de la dictadura militar, aunque aquí el enfoque sea a través de los alumnos del Pellegrini. Entre tantas palabras, confesiones y recuerdos surge del film el tema "Crisantemo", compuesto e interpretado por Luis Alberto Spinetta y Rafael Arcaute, que tiende un manto poético a ese cúmulo de trágicas historias.
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  • Mis días con Gloria
    Un thriller nacional de lograda factura

    Gloria es una actriz ya casi olvidada que, en su juventud, conquistó a los espectadores cinematográficos con su exuberante físico y su gran talento. Ahora sólo le quedan agrios recuerdos y la proximidad de su inminente muerte. Frente a este triste destino, decide trasladarse hasta su terruño natal para enfrentar un error de juventud. Allí, en esa extensión de pampa y de soledad, procurará reunirse con su familia, y para recorrer esos caminos polvorientos contratará a Roberto, aparente dueño de un auto de remise, aunque es verdad es un asesino a sueldo en conflicto con su profesión y agobiado por deudas de juego.

    El director Juan José Jusid logró aquí imponer su gran experiencia profesional y así pudo dotar al film (cercano al cine negro norteamericano) de ese ámbito en el que sus personajes sufren los desgarros que les impone un destino del cual no pueden evadirse.

    Un elenco sin fisuras apoyó la historia: Isabel Sarli consiguió imponer la necesaria cuota de dolor a su personaje, en tanto que Luis Luque se destacó netamente como ese frío asesino dispuesto a todo por salvar a esa mujer en decadencia.

    El trabajo de Nicolás Repetto logró muy acertadamente componer a un policía corrupto, en tanto que Isabelita Sarli mostró, en sus breves apariciones, que puede tener un futuro promisorio en la pantalla grande. La fotografía y la música, por su parte, fueron otros sólidos rubros para convertir a Mis días con Gloria en un film de indudable factura dramática lograda a través de un género poco aprovechado por la cinematografía local.
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  • Campo Cerezo
    Campo Cerezo
    La Nación
    Una comedia kitsch sobre la codicia humana

    La condesa rusa Ivana Malova llega a la Argentina con una idea que cree original: criar chivos de Angora en un pedazo de tierra bautizado como Campo Cerezo. Allí viven doña Juana y su nieta Nucha, que acaba de salir de la cárcel con libertad condicional por haber participado en el robo de las cajas de seguridad de un banco, botín que nunca fue hallado. La condesa tratará, por medios lícitos e ilícitos, de apoderarse de Campo Cerezo y, con un extravagante modisto, esboza un plan para lograrlo. Dinero no le falta, pero doña Juana se opone terminantemente a ese negocio, ya que el lugar perteneció desde siempre a sus ancestros.

    Mientras esa dama distinguida tiende sus redes y avanza en su propósito de quedarse con Campo Cerezo, Nucha descubre que en esas tierras están enterradas las joyas que la policía nunca pudo encontrar. Comenzará entonces para estos personajes una serie de disparatadas situaciones, a las que no está ajeno un vidente del pueblo, y así la historia transita, entre la comedia kitsch y cierto aire misterioso, por una encrucijada que, finalmente, tendrá un inesperado final. En medio de esta anécdota desfilan una serie de personajes que convierten a la historia en una entretenida madeja a la que no le falta humor, cierta ironía y algunas situaciones que permiten la más complaciente sonrisa. La directora Patricia Martín García supo llevar con habilidad estos enredos que le brindaba el original guión de Elsa Ramos, y así el film logra su propósito de entretener por el camino del absurdo.

    El elenco apoya con seguridad el relato. Tanto la labor de Marta Bianchi en la piel de la condesa que se empecina en hacer suyo Campo Cerezo, como las actuaciones de Ana Yovino, Ana María Castel y Mónica Galán en un papel caricaturesco cumplen con entusiasmo sus respectivas partes, en tanto que la fotografía de Carlos Torlaschi y la música de Marcus Bombelli apoyaron esta comedia farsesca que, sin grandes pretensiones, cumple con su misión de divertir.
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  • Gaturro
    Gaturro
    La Nación
    Gaturro, una estrella de la televisión

    En la primera película argentina en 3D, el conocido personaje de Nik hace de todo por conquistar a Agatha

    Gaturro, esa mascota familiera y hogareña que hace las delicias de chicos y grandes, llegó ahora a la pantalla en 3 D para convertir esos trazos que Nik supo otorgar a ese felino de grandes mofletes y ojos pícaros a través de su hábil lápiz y de su indudable talento para describir aspectos del micromundo argentino, en un entretenido film.

    Aquí Gaturro trata de conquistar el corazón de Agatha, la gatita que transita por los techos mostrando su belleza y siendo admirada y deseada por todos. Sin esperanza alguna, el pobre gato buscará transformarse en alguien famoso, imbatible y valiente, para lograr que Agatha se fije en él; aunque ella, desde lo más profundo de su ser, sienta amor por Gaturro.

    Con el apoyo de sus amigos del barrio este personaje se convertirá, de pronto, en una estrella de la televisión al tener que reemplazar a un exitoso felino que permanentemente logra el suceso del público y que, por su fastuosa personalidad, queda fuera de los ojos de la cámara. ¿Cómo reemplazar a este astro que despierta tanta admiración? Pues allí está el travieso Gaturro que, en pos de conquistar el corazón de Agatha, ocupará ese lugar. Sin embargo esto produce un efecto indeseado al alejarlo de su vida cotidiana. La intervención televisiva se convierte en una serie de aventuras y desventuras en las que sus compañeros y su nuevo amigo, Rat Pitt, una rata inquieta y sagaz, lo ayudarán a descubrir el camino de vuelta a casa y un final feliz para él y para Agatha, celosa ahora de Gaturro y de las admiradoras que lo pretenden.

    Gaturro salta a la pantalla grande sobre la base de un sólido, divertido y entretenido guión en el que sus autores supieron adaptar las andanzas del personaje a una historia que tendrá ecos más que favorables en niños y mayores. Con una perfecta técnica de 3D (es el primer film nacional que se rodó mediante este sostén), con unos coloridos dibujos que encandilan tanto por sus primeros planos como por los alejados, el film logra atraer desde el principio al fin.
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  • Argentina Fútbol Club
    Una verdadera historia de amor argentina

    Juan Pablo Roubió analiza el fanatismo por el fútbol

    El fútbol es, se sabe, una de las más grandes pasiones de los argentinos. ¿Pero cuál es el origen de la identidad de ese deporte en la Argentina y qué elementos socioculturales la definen? Esta pregunta sirvió de base al director y coguionista Pablo Roubió para rodar este documental que transita por todos los elementos que componen el marco de las fiestas futboleras.

    Con indudable maestría, el realizador se detuvo en observar las historias de River Plate y de Boca Juniors desde sus inicios hasta nuestros días, recurrió a periodistas -entre ellos Alejandro Fabbri y Víctor Hugo Morales-, a jugadores como Diego Buonanotte y Martín Palermo, y, a esos hinchas fanáticos que siempre están dispuestos a la discusión más acalorada.
    Identidad nacional

    Roubió se preguntó, también, si esos clubes representan la verdadera identidad de nuestro fútbol o lo han modificado todo, obligándolos a volver al barrio o al club social, y así hallar esa celebración que distingue a ese deporte del resto del mundo. Con una cámara inquieta el realizador trazó un emotivo y por momentos melancólico relato de los grandes clubes que hoy ocupan las principales noticias de los medios de difusión y de aquellos otros que la memoria ya ha borrado. Transitan también por la pantalla la pasión de las mujeres por integrarse a los equipos o la felicidad de los niños cuando son convocados por las divisiones inferiores para integrar sus filas. Nada ha quedado fuera de la mirada de Roubió para recorrer la historia de nuestro fútbol. Y, casi como un guiño, intercaló en su documental escenas del film El hincha , en el que aparece, como un apasionado por su cuadro, el inolvidable Enrique Santos Discépolo.

    Ver este film es, sin duda, echar una mirada al pasado y descubrir el hoy de ese deporte que, mucho más allá de la violencia, se convirtió en una de las mayores emociones de miles de hombres y de mujeres siempre dispuestos a poner el hombro, sus gritos y su neurosis en pos de los equipos de su preferencia.
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  • El encanto del erizo
    Instrucciones para aprender a sobrevivir la existencia

    Tres personajes disímiles crean una nueva familia

    Paloma es una niña de 11 años, hija de una familia aristocrática, cuyo padre es un insípido ministro de gobierno, su madre una superficial dama de sociedad y su hermana adolescente alguien que sólo se preocupa por su apariencia externa. Paloma, pues, es la "oveja negra" de esa familia y posee una mirada nihilista de la sociedad, crítica en cuanto al comportamiento de sus parientes y una actitud anarquista.

    La chica promete suicidarse cuando cumpla 12 años, y para ello desea dejar un testimonio de su visión de la humanidad registrado en una pequeña cámara con la que filma afanosamente todo su superficial micromundo. Nada parece alterar la existencia de esa joven hasta que toma contacto con Renée, la hosca, solitaria y austera portera de su edificio. Esta, sin embargo, posee una gran belleza interior, ama la literatura y el cine japonés y no tardará en comprender la angustia de Paloma a través de sus cada vez más profundos diálogos y de los paseos por las calles del barrio.

    La directora Mona Achache logró, sobre la base de estos personajes, un relato alejado del simple melodrama, que muestra la necesidad de estar siempre acompañados por alguien que pueda comprender las angustias y las sorpresas del otro. La tragedia, sin embargo, no estará ausente en torno de ellos quienes, sin embargo, ya habían aprendido la lección de transitar la vida con la simplicidad de lo que ofrece el destino.

    La realizadora supo elegir con enorme cuidado a su elenco, y así Garance Le Guillermic como Paloma; Josiane Balasko como Renée y Togo Igawa como Ozu (el inquilino japonés que se muda al edificio y recrea los detalles de su patria en su departamento), supieron imprimir credibilidad a cada uno de sus mínimos actos.
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  • Cuento Chino, Clasista y Combativo
    Cuando la medicina es una simple epopeya

    En un barrio de La Matanza todo es pobreza y desolación. La salud es uno de los problemas más trágicos que deberán enfrentar los seres de triste presente e incierto futuro que viven allí. Sin embargo, entre las calles de barro y los carros que transportan lo más indispensable para la subsistencia, se levanta una pequeña sala atendida por Néstor Olivieri, un médico que, dejando de lado su confortable consultorio, se dedica a brindar asistencia tanto a pequeños con enfermedades derivadas de su desnutrición como a mayores que llegan hasta él con la confianza de que su salud pueda ser recuperada.

    Además, Olivieri, a quien todos llaman El Chino, regala libros sobre la maternidad a las embarazadas, ayuda a jóvenes drogadictos, entrega diplomas a vecinas que concurren a un curso de salud inventado por él y, en su destartalado automóvil, se encarga de repartir medicinas que logró rescatar de los laboratorios.

    El director Pepe Salvia fijó su atención en ese personaje y, casi en soledad y con una cámara que fija su objetivo en ese micromundo de desolación, logró un documental de enorme valor emotivo que es, al mismo tiempo, la radiografía de una porción de seres humanos alejados de la comodidad y de la simple alegría de todos los días.

    El guión se va armando a medida que el barrio muestra sus diversas aristas y se van superponiendo historias individuales y grupales que giran en torno del médico. En este relato, El Chino es un revolucionario que halló su lugar en ese territorio en el que la humildad de sus habitantes le sirve para demostrar que todavía es posible ayudar a sus semejantes en medio de la estrechez de sus medios económicos.
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  • La mirada invisible
    Cuando el mal se vuelve angustiante cotidianidad

    El secundario en 1982, como metáfora de la sociedad

    Corre 1982 y la Guerra de las Malvinas está muy cerca de convertirse en una dura realidad. Los alumnos del Colegio Nacional de Buenos Aires dejan transcurrir, ajenos a la tragedia, los monótonos días entre libros de texto, exámenes y preocupaciones de adolescentes. Entre ellos se desplaza María Teresa, una preceptora que vigila con ojos escrutadores a esos muchachos que ven en ella a un ser desprovisto de calidez y de humanidad. Sexualmente reprimida, se obsesiona por aplicar a cualquier precio las reglas más severas y así, comienza a esconderse en los baños de los varones para sorprender a los que fuman y delatarlos ante Biasutto, el jefe de preceptores. Poco a poco, María Teresa hace de ello un hábito oscuramente excitante, una rigurosa vigilancia tan inflexible como cotidiana.

    El director Diego Lerman logró, con indudable capacidad, dejar fuera de campo las funestas persecuciones y los horrores de la dictadura militar para apuntar directamente a esos protagonistas que recorren un micromundo de delaciones y de maldades.

    Narrado de una manera tan minimalista como exhaustiva -elementos destacados en la novela original-, el film logra un clima casi siniestro en torno de esa mujer que, desde su soledad, se transforma en alguien dispuesto a la dictadura más atroz para conseguir algo de lo que siempre careció: la humildad y la comprensión. El realizador, que ya había dado indudables muestras de su talento en Tan de repente y en Mientras tanto , logró aquí una metáfora de los años más duros de la reciente historia argentina. Y lo hizo con enorme calidad tanto artística como técnica, ya que la labor de Julieta Zylberberg logró, sin duda, encarnar con enorme fervor a esa María Teresa deshumanizada, en tanto que Osmar Núñez, como Biasutto, logró imponer su capacidad actoral a ese preceptor digno exponente de una etapa de terror y persecuciones. La excelente fotografía y la impecable dirección de arte son otros puntos sobresalientes de este film que obliga a la reflexión por el camino de una cotidianidad tan simple y, a la vez, tan angustiante.
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  • Interview
    Interview
    La Nación
    Criaturas misteriosas en busca de redención

    Buscemi se luce como actor y director

    El director holandés Theo van Gogh murió en 2004, tras rodar Interview , asesinado por un fanático indignado por el activismo del realizador contra el radicalismo islámico. Tres años después, productores norteamericanos encargaron a Steve Buscemi concretar una nueva versión de esa historia.

    Pierre, un periodista político sin mucha suerte, debe entrevistar a Katya, una reconocida actriz y permanente objetivo de los papparazzi. Cuando el periodista se entera de que un escándalo planea sobre la Casa Blanca, desea cubrir esa noticia, pero sus jefes insisten en que debe concretar la entrevista con esa mujer de singular belleza y misteriosa personalidad. Ambos se encuentran en un lujoso restaurante de Manhattan y Pierre no tardará en detestar a la actriz.

    Sin embargo, un hilo fino y misterioso los irá uniendo desde el momento en que Katya invita al periodista a su departamento. Allí, ambos irán abriendo sus almas, y la confrontación se transforma en una apasionada partida de ajedrez. La trama se inserta con indudable emoción en esos dos únicos personajes que saben que de esos diálogos, sumados a las drogas y al alcohol, surgirán fantasmas del pasado.

    Con un tono casi teatral (toda la acción se desarrolla en el departamento de Katya), el director Steve Buscemi logró hurgar con un implacable bisturí la vida de esa pareja para la que la honestidad lleva a la desilusión. El ingenio, la intriga y la tensión sexual aparecen a cada instante de esos diálogos en los que ambos procuran salvar sus, en definitiva, pobres existencias.

    Como actor, Steve Buscemi logró una impecable tarea que nace de la fuerza de sus emociones y de la necesidad de saber siempre más acerca de su acompañante. Sienna Miller, por su parte, une a su belleza un aire casi siniestro que trata de ocultar en esas largas conversaciones que la impulsan a descubrirse ante ese ocasional compañero de una noche que parece más oscura a través de sus problematizadas vidas.
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  • Pájaros volando
    Una comedia como de otro planeta

    Pájaros volando tiene un guión muy original y desopilantes actuaciones de su numeroso elenco

    Platos voladores, seres de otros planetas y el misterio que produce su aparición en la Tierra son presa fácil para el humor si se dispone de la necesaria habilidad para convertir las disquisiciones filosóficas en una alocada aventura con aire bizarro y estrafalarios personajes. Esto es, precisamente, lo que el director Néstor Montalbano logró en este film, basado en un original guión de Damián Dreizik, que fija su eje en José, un músico que en tiempos mejores había integrado una exitosa banda de rock.

    Este hombre que sueña con reeditar aquellos tiempos de esplendor es hoy un simple empleado que un día se reencuentra con su primo Miguel, que le propone trasladarse con él a un pequeño pueblo serrano para cambiar su vida. Tras algunas dudas, acepta el ofrecimiento, pensando en volver a transformarse en un músico de prestigio. Y hacia aquel lugar se traslada el dúo, pero la sorpresa de este hombre es mayúscula cuando se encuentra en ese pueblito con una comunidad hippie en la que casi todos sus habitantes hablan de seres de otro planeta al que ellos esperan viajar. José se deja tentar por el entusiasmo de quienes lo rodean y se transformará, también, en uno de los posibles candidatos a dejar nuestro planeta.

    La trama no deja nunca de lado los disparates más absurdos y se apoya siempre en un guión construido sobre la base de situaciones que dan lugar a la sonrisa espontánea y a un entretenimiento que nunca decae en su alocado transcurrir. El director Néstor Montalbano, que ya había dado muestras de su eficacia en Cómplices y en Soy tu aventura, logró imponer el exacto ritmo que pedía esta travesura que muestra a una fauna humana alejada de la simple cotidianeidad para esperar recorrer otros alejados mundos.

    El realizador halló en el elenco otro punto a favor para contar su anécdota. Diego Capusotto logró con auténtica simpatía ponerse en la piel de ese José que deberá cambiar sus ansias musicales para ser otro pasajero más de un viaje soñado, en tanto que Luis Luque se lució en su papel de hippie empeñado en que su plan llegue a buen film. No menos atractivos son los trabajos de Verónica Llinás, de Alejandra Flechter y de Damián Dreizik, en tanto, y como un original guiño, aparecen en la pantalla las figuras del periodista Víctor Hugo Morales o del político Antonio Cafiero. Pájaros volando queda, pues, como una muestra atípica en la cinematografía local, apoyada, además, por una excelente fotografía y por una música que, con nerviosos ritmos, redondea esta aventura que divierte de principio a fin.
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  • La sangre y la lluvia
    Romanticismo negro y urbano

    La sangre y la lluvia redondea un contundente debut del realizador colombiano Jorge Navas

    La lluvia cae intermitentemente sobre Bogotá. Pocos son los transeúntes que circulan por esas calles violentas, tétricas y silenciosas, y sólo Jorge, conduciendo su taxímetro, se atreve a trabajar, y poco tarda en recoger a una bella pasajera. Ella es Angela, una prostituta que reconoce a ese hombre como alguien solitario que carga sobre sus hombros un pesado problema. Ambos ya se han acostumbrado a los barrios más peligrosos de esa ciudad, pero no están preparados para los horrores que vendrán en las seis horas siguientes a ese casual encuentro.

    Poco tarda la pareja en relatarse sus angustias cotidianas. El sufre por la violenta muerte de su hermano, mientras ella confiesa su soledad sólo reparada por los circunstanciales hombres que pagan por su compañía. De pronto, un grupo de individuos castigan ferozmente a Jorge, quien, acompañado por Angela, se hace atender en un hospital y, casi con un dejo de lástima, la mujer lo invita a su casa.

    Historia sin duda fuerte y dramática es la que el director Jorge Navas presenta a través de estos dos seres a los que el destino los une para luego convertirlos en víctimas de sus propios destinos. Narrado con ritmo casi policíaco y de suspenso, el film va destapando en menos de seis horas (lo que dura una noche), los dolores y las soledades de los protagonistas. El realizador no escatimó esfuerzos, a veces con mano tan dura como con visión pesimista, para seguir el recorrido de ese hombre y de esa mujer inmersos en el infierno de la noche bogotana. Por momentos el relato cae en un melodrama excesivamente abrumador, pero ello no perjudica demasiado esta historia, que posee un romanticismo negro del que surge la violencia por la que deben transitar los dos protagonistas.

    Los trabajos de Gloria Montoya y de Quique Mendoza apoyaron con notable fuerza esta anécdota que presenta una cinematografía como la colombiana, tan poco difundida en las pantallas comerciales. Los rubros técnicos son otros elementos válidos para que La sangre y la lluvia se transforme en una cruel radiografía de dos seres marcados por la violencia y por la crueldad que los arrincona en un camino sin salida.
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  • El viaje de Avelino
    Travesía larga, pero carente de emoción

    Una historia real llevada a la ficción

    Entre lo documental y lo ficcional, el director Francis Estrada se propuso con El viaje de Avelino trazar una historia en la que la pobreza y la falta de recursos para solucionar los más elementales problemas cotidianos se conviertan en el eje.

    Se trata de la historia de un hombre que vive con su esposa y con sus hijos en un casi desértico paraje de Río Grande, donde cría corderos y gallinas, y realiza sus habituales tareas dentro de un mutismo que sólo rompen los simples diálogos que mantiene con su mujer.

    Pero un día, Nely, una de sus hijas, enferma gravemente, y Avelino decide llevarla, a lomo de mula y envuelta en deshilachados abrigos, hasta el pueblo más cercano donde hay médicos y hospital.

    El novel realizador procuró dotar a esta historia (si historia puede llamarse a ese interminable viaje entre montañas y caminos desérticos) de calidez, pero su propuesta cae en una total monotonía, ya que una cámara manejada con algunos aciertos en el enfoque de la geografía del lugar no se preocupó demasiado en aligerar este largo viaje.

    Así, las buenas intenciones del director tropiezan con un guión carente de emotividad que sólo refleja las desventuras de su protagonista en medio de la nada. Así, el film se convierte en pantallazos sin solidez dramática ni interés como documento humano. Si algo puede rescatarse de esta película es una buena fotografía que refleja todo ese panorama que deben recorrer Avelino y su hija.
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  • Cuentos de la selva
    Chicos y bichos, para salvar los bosques

    Cuentos de la selva, la película animada argentina, adapta varios de los conocidos cuentos de Horacio Quiroga

    Con indudable pericia, Jorge Maestro, Horacio Grinberg y Axel Nacher adaptaron algunos de los cuentos de Horacio Quiroga que hablan de la relación del hombre con el medio ambiente, del respeto por la vida, de la destrucción y de la preservación de la naturaleza.

    Aquí, los animales que habitan la selva observan que llegan enormes camiones y grúas para convertir a ese lugar paradisíaco en un moderno espacio turístico. Los árboles son derribados y todo amenaza con transformarse en un infierno para la fauna que vive allí. Oncade, un hombre obsesionado con su trabajo de peón, lleva a su tarea cotidiana a Tomy, su hijo de ocho años, quien ve con enorme desesperación la forma en que el millonario empresario Davius planifica la destrucción de la selva tropical. Un yaguareté toma conciencia de esta amenaza y advierte a los demás animales sobre lo que ocurrirá cuando no haya más árboles, más sombra, más agua y, en definitiva, más vida. Esto dará comienzo a una gran lucha. Sin embargo, finalmente toda esa gran fauna se dará cuenta de que sólo luchando juntos podrán ganar la batalla contra sus enemigos humanos.

    Los guionistas lograron adaptar en forma amena y didáctica los cuentos de Quiroga, y así este dibujo animado, con fondos realizados a mano, se convierte en un entretenido pasatiempo.

    Las voces del cantante folklórico Abel Pintos como el coatí Ku; de Rubén Stella como el yaguareté que se transforma en capitán de los animales en rebelión; de Santiago Rovito, que presta su verbo al pequeño Tomy; de Cristina Murta, que otorga sus palabras a una simpática lechuza, y del resto del elenco supieron dar con indudable simpatía la forma en palabras que necesitaba ese grupo de seres de la fauna amenazada por la codicia y por la necedad de los humanos.
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  • Cabeza de pescado
    Un complicado pero promisorio debut

    Cabeza de pescado, ópera prima de July Massaccesi

    La incomprensión, la vaciedad matrimonial de los días sin diálogos ni alegrías y la necesidad de tomar nuevos rumbos son los elementos que sufre cotidianamente Calvino, un taxidermista que trabaja en el Museo de Ciencias Naturales y restaura piezas para un centro de exposiciones. Su hijo, de 12 años, afectado por un extraño virus que lo convierte casi en un monstruo, está permanentemente solo en una habitación de la casa del matrimonio de Calvino y su esposa, Stella, que está al borde de la locura.

    Todo transcurre de manera anodina hasta que un día Calvino conoce a Rosie, una bella y angelical mujer golpeada por su marido. Entre ambos comienza a nacer un sentimiento de amor y compasión. Pero Stella descubre la infidelidad de su marido y comprueba que éste ha dado por dinero al hijo.

    July Massaccesi debuta en el largometraje con este film interesante. Rodado en blanco y negro, el relato va ganando en interés a medida que sus protagonistas, como náufragos de un buque hundido, tratan de salvar lo poco que les queda.

    El elenco acompañó acertadamente esta propuesta bastante inusual en la cinematografía local. Martín Pavlovsky compone con sobriedad a ese hombre necesitado de cariño y preso de sus contingencias, en tanto que Ingrid Pellicori vuelve a demostrar sus excelentes condiciones interpretativas en la piel de esa Stella torturada por la necesidad de salvar a su hijo. Laura Nevole no desentona como esa Rosie sedienta de comprensión, en tanto que una cámara manejada con indudable calidad en sus encuadres permite descubrir a una nueva y promisoria directora.
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  • Chéri
    Chéri
    La Nación
    Stephen Frears vuelve al amor "de época"

    Michelle Pfeiffer y Rupert Friend, al frente de Chéri

    Antes de la Primera Guerra Mundial, París era el centro del mundo. Allí, alrededor de artistas, modistas y músicos, las cortesanas, tan bellas y experimentadas en el arte de amar que eran mantenidas con gran lujo por los hombres poderosos de la época, transitaban los más encumbrados salones. Léa es una de ellas, y ahora, ya casi en la madurez, se ha retirado.

    En una visita a su amiga Madame Peloux, conoce a Chéri, el hijo de ésta. Madame Peloux posee grandes proyectos para el joven, pero primero le pide a Léa que lo prepare para transitar por salones, calles y tabernas parisinas. Ella acepta, pero lo que comienza como travieso flirteo se convierte en un fogoso amor que durará seis años.

    Sin embargo, la madre del muchacho decide casarlo con una joven tímida, hija de otra cortesana de lujo. El matrimonio sale a recorrer el mundo mientras Léa comprende que ha perdido a su verdadero amor. Chéri tampoco puede olvidarla y al volver a París intentarán vivir su amor.

    La historia, adaptada de una novela de Colette, radiografía con certeros hallazgos ese enfrentamiento entre la fragilidad del paso del tiempo y la de la doble moral. Casi con el mismo equipo que veinte años atrás el director Stephen Frears rodó Relaciones peligrosas , logró ahora un relato tenso que no cae en el simple melodrama.

    Impecable es el trabajo de Michelle Pfeiffer como esa cortesana sedienta de pasión verdadera, en tanto que Rupert Friend logra salir airoso de un personaje cuyas facetas van quedando en descubierto con el transcurrir del relato. No menos laudatoria es la labor de Kathy Bates, como la madre, en tanto que el resto del elenco, la excelente reproducción de época y la música y la fotografía apoyan con talento esta historia que habla de deseos, pero también de amor sin prejuicios y de la inutilidad de poder detener el tiempo que se escurre entre la seducción y la muerte.
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  • Amores de diván
    Un psiquiatra que cae en su propio fallido

    Amores de diván es una amable comedia romántica

    Conquistador impenitente, Frantisek es un psiquiatra que parece tenerlo todo: una casa confortable, una esposa que le soporta estoicamente todas sus infidelidades y un promisorio futuro en su profesión. Pero este hombre siempre dispuesto a sumar una nueva mujer a su colección se ve, de pronto, traicionado por una de sus amantes quien, en venganza, comienza a destruir su carrera y su vida. Así, este hombre tiene que empezar desde cero al perder su trabajo, a su esposa, cansada de soportar sus engaños, y, además, se queda sin lugar para vivir. Su último refugio es buscar el consuelo (y una habitación) en la casa de su madre, que lo mima y lo soporta en esos momentos de angustia, y desde allí comenzar a reconstruir su vida.

    La historia, dirigida con habilidad por el debutante Jan Prusinovsky, se centra en los personajes como el protagonista, capaces de dañar a los demás sin mirar atrás . Es, también, una atenta mirada acerca de lo que es comprometerse y de los sufrimientos que acarrean algunas rupturas. El relato se apoya en un simpático tono de comedia que permite a estas aventuras y desventuras de su protagonista mirarlas con cordialidad y ser apoyadas en típicos gags que le dan a la historia un sello atractivo y una buena dosis de entretenimiento.

    El realizador no necesitó de la comicidad extrema para desarrollar este tema, y así Amores de diván queda como una acabada muestra de lo que puede dar la cinematografía checa, tan ausente de las pantallas locales. El elenco es otro de los buenos sostenes de la trama, mientras que la fotografía y la música sirvieron de sólido apoyo a este entramado que recorre todo su camino dentro de un sarcástico humor.
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  • Karate Kid
    Karate Kid
    La Nación
    Desde los 80, y ahora en China, vuelve Karate Kid

    Este regreso a la saga que hizo furor en los ochenta no difiere demasiado de lo ya conocido, pero no por ello esta remake deja de lado todos los buenos atributos de su antecesora. Aquí el protagonista es Dre, un muchachito de 12 años que vive con su madre en Detroit pero que, por razones de trabajo de ella, deben trasladarse a China.

    Pronto Dre se sentirá bastante incómodo en esta cultura distinta y con una gran dificultad para lograr nuevos amigos. Sólo Mei Ying, una joven estudiante de violín, lo comprenderá. En la escuela, un grupo de alumnos, capitaneados por un joven con notables aptitudes para las artes marciales, lo humilla frente a sus compañeros de clase. Solo en un país extraño, Dre no tiene a quién acudir hasta que Han, encargado del edificio de departamentos, pero secretamente maestro de kung fu, le enseñará todos los secretos de las artes marciales. Ambos van construyendo una sólida amistad que pronto se convertirá en indisoluble tanto para Han, que perdió a su familia en un accidente, como para Dre, que no conoció a su padre.

    El director Harald Zwart logró una entretenida aventura en la que no sólo la fuerza reina las vidas, sino que también la comprensión y la amistad son necesarias. El trabajo de Jaden Smith como ese Dre necesitado de cariño y de Jackie Chan como sabio maestro encabezan con calidad un homogéneo elenco y le dan al film el necesario ritmo para que el relato nunca caiga en la mera monotonía.
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  • Cómplices del silencio
    El amor entre el fútbol y el horror

    La coproducción ítaloargentina Cómplices del silencio vuelve a los conflictivos tiempos del Mundial 78

    Corre el año 1978 y en la Argentina se está desarrollando el Campeonato Mundial de fútbol. En la superficie todo es alegría y entusiasmo por este acontecimiento, pero entre las sombras se entreteje una madeja de persecuciones, muertes y torturas. En esos momentos llega aquí Maurizio, un periodista italiano que viene a cubrir el evento deportivo y, de paso, conocer a sus parientes que emigraron años atrás. Aquí conoce a Ana, una bella joven que milita en una organización de izquierda.

    Esta relación, al principio amistosa y luego apasionada, le acarreará múltiples dificultades, ya que a través de ella descubre que el gobierno militar basa sus cimientos en el cotidiano horror de matar sin piedad a quienes los supone contrarios a su régimen. A pocas cuadras del estadio monumental de fútbol se halla la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), uno de los centros de detención, y a donde es trasladado Maurizio, sospechado de estar involucrado en la célula en la que milita Ana. Sorprendido y golpeado brutalmente, el periodista comienza a comprender que ese Mundial de fútbol es una pantalla para que la mayoría del pueblo ignore lo que está ocurriendo.

    Con su vida en peligro, Maurizio deberá luchar a brazo partido contra esos sádicos personajes que lo acorralan y lo humillan, sin creerle en ningún momento que su misión era sólo cubrir las alternativas del Mundial. Mientras tanto Ana sufre en silencio el encierro de alguien con el que halló el verdadero amor, y deberá jugar su carta más arriesgada para que él quede libre y pueda retornar a su Italia natal.

    El film desarrolla esta temática con gran fuerza dramática y va descubriendo un patético cuadro en el que no sólo la fuerza militar es culpable, sino que dentro del ámbito familiar hay también personajes ocultos que traiciona a sus seres más allegados.

    El elenco cumple sus respectivos cometidos con indudable solvencia, ya que tanto Alessio Boni como Florencia Raggi, Jorge Marrale y Giuseppe Battiston supieron radiografiar con autenticidad a sus respectivos personajes.
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  • El piano mudo - Sobre el éxodo y la esperanza
    Miguel Angel Estrella, el artista y el hombre

    El piano mudo emociona con la figura del creador

    Miguel Angel Estrella, xoncertista de piano de fama internacional y luchador por los derechos del hombre, es el protagonista de este film, donde es encarnado por el actor Sebastián Blanco Leis. El director Jorge Zuhair Jury supo captar la emoción de la vida del artista, desde su nacimiento en Vinará, un pequeño y pobre pueblo ubicado al norte de Tucumán, hasta su triunfo artístico mundial, pasando por su persecución política en la Argentina y por su detención y tortura en el Uruguay, donde había buscado refugio luego de su exilio.

    Así puede vérselo en un rústico camión trasladando su piano a los desiertos, alfabetizando y brindando conciertos en cárceles, escuelas y hospitales en momentos del comienzo del Plan Cóndor. A pesar del horror de esos momentos, Miguel Angel Estrella continúa clandestinamente movilizando acciones humanitarias en su tierra, para luego huir al Uruguay, donde es detenido y torturado.

    Filmada con considerable calidad estética, El piano mudo es un relato de indudable reciedumbre dramática, en el que un elenco seleccionado con inteligente mirada supo compenetrarse de sus respectivos papeles. Una música de gran valor melódico y una fotografía de logradas tonalidades apoyaron esta historia que de la realidad salta a la pantalla grande y descubre en Miguel Angel Estrella a un músico que es, además, un ejemplo de valentía en medio del terror vivido en los años de la dictadura.
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  • Ricardo Becher, recta final
    Ricardo Becher, recobrado en el cine

    A fines de la década del 60, un visionario grupo de directores intentó impulsar un movimiento político y estético que muy pronto configuraría una nueva visión de la cinematografía argentina. Entre ellos estaba Ricardo Becher, un estudiante de música y de arquitectura que se vinculó a la pantalla grande a través del documental Análisis de una feria modelo y que luego fue ayudante de Leopoldo Torre Nilsson. Sus films Racconto , Tiro de gracia y El gauchito Gil, la sangre inocente lo colocaron en la vanguardia de aquel movimiento, que le daba un aire nuevo a un adocenado ciclo fílmico nacional y se convirtió en un icono para generaciones posteriores de realizadores.

    Ahora, a sus 80 años e internado en un geriátrico, Becher es rescatado por el director Tomás Lipgot en este documental que retrata el presente del cineasta al mismo tiempo que repasa su historia, se detiene en su relación con su amigo el bailarín José Campitelli y capta las opiniones de algunos de sus colaboradores y alumnos. A través de diálogos cotidianos, Becher va surgiendo del olvido con fragmentos de sus películas y de opiniones de importantes críticos de nuestro medio que lo conocieron en su esplendor.

    Este documental queda como un merecido homenaje a uno de los realizadores más importantes y menos reconocidos de nuestro medio, que escapa a cualquier visión fúnebre para celebrar la vitalidad y la vigencia de esa personalidad tan rebelde como liberadora.

    Una cámara ansiosa por captar tanto el rostro de Becher con sus gruesos anteojos y su encanecida barba como sus paseos por las calles porteñas imprime una fuerte emoción a este film que es, sin duda, y tal como él mismo lo dice, una especie de testamento dedicado a las nuevas generaciones de realizadores que tienen en él a un maestro singular y a un hombre que afrontó con firmeza los más crudos embates de la vida.
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  • Al sur de la frontera
    Oliver Stone y su cámara mirando al Sur

    Siempre dispuesto a romper con las convenciones, Oliver Stone se embarca en este documental en un viaje por cinco países de América latina para radiografiar a sus actores políticos y sociales. La cámara del realizador procura, a través de entrevistas a siete presidentes elegidos por el pueblo, manifestarse acerca de la percepción errónea que de ellos y sus políticas tienen los principales medios de comunicación del hemisferio norte.

    El film se apoya en diálogos informales que Stone mantiene con Hugo Chávez, Evo Morales, Lula da Silva, Cristina Kirchner, Fernando Lugo, Rafael Correa, Raúl Castro y Néstor Kirchner. A través de escenas de noticieros, se van presentando las historias recientes de esos países, y así este documental va ganando en interés; más allá de las opiniones de cada uno de los entrevistados, recala en la intimidad de los gobiernos. Al sur de la frontera procura explorar esos movimientos sociales y políticos que emergen detrás de las percepciones sesgadas de la prensa norteamericana y da lugar a algunas controversias que surgen de los diálogos de esos mandatarios con Stone. No todo es tan serio y formal como se podría, porque también, en esos diálogos, se ve la personalidad de los entrevistados entre recuerdos personales y diversidad de opiniones.
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  • Dioses
    Dioses
    La Nación
    Secretos en una familia de clase alta peruana

    Diego y Andrea, hijos de un acaudalado empresario, transitan sus horas entre alegres amigos, bailes y fiestas. Pero entre ellos hay un secreto bien guardado: Diego está enamorado de su hermana y ella, por su parte, tiene sus propios problemas que esconder. Agustín, padre de ambos, llevó a su rica mansión a Elisa, su nueva novia, 20 años menor que él, y de una condición económica más humilde.

    Elisa tendrá que aprender rápido a vivir en ese mundo artificioso si se quiere convertir en la dama de sociedad que siempre quiso ser, en tanto que Diego sufre íntimamente que Andrea viva de amorío en amorío y de sexo sin compromiso. Esta historia pretende reflejar a una familia atrapada en los rígidos mecanismos sociales de la clase alta peruana donde los personajes actúan como dioses más allá de las reglas, de la moral y de la decencia. El director y guionista Josué Méndez intentó dar así una profunda mirada a esos hombres y mujeres que conviven entre lo frívolo y lo hermético, pero tropezó con un guión que carece de fuerza dramática y se pierde entre las enredadas madejas de diálogos repetidos y situaciones morosas. Poco es lo que queda por rescatar de esta trama que, lentamente, va insertándose en lo monótono de las aventuras y desventuras de sus personajes centrales y del coro que los rodea.

    El film decae a cada momento por su falta de hondura. Tampoco el elenco supo compenetrarse de sus respectivos papeles y los rubros técnicos no pasaron tampoco de la mediocridad.
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  • Los mejores de Brooklyn
    Tres policías frente a la oscuridad

    Azotada por los robos, las violaciones y los asesinatos, una zona de Brooklyn está en la mira de las fuerzas policiales. Precisamente allí, tres detectives sin conexión entre ellos y con carreras muy diferentes, coincidirán durante una multitudinaria redada. Eddie es un hombre autodestructivo que está próximo a jubilarse; Sal ha caído en la corrupción, en tanto que Tango trabaja encubierto en un caso de drogas y deberá traicionar a un traficante que se ha convertido en su mayor amigo. Estas vidas no se cruzarán del todo por la trama, por momentos algo confusa, que recae reiterativa en radiografiar a ese trío policial visto desde lo más profundo de sus intimidades. Hay en ellos rencor, compasión y envidia. No son, precisamente, un ejemplo para las fuerzas de la ley, pero saben muy bien cómo moverse en esa zona de Brooklyn en la que la violencia y la tortura son moneda corriente en cada noche de la semana.

    Tortuoso

    El director Antoine Fuqua, el mismo de la recordada Día de entrenamiento , supo aquí lograr ese clima oscuro que pedía un guión que va desenhebrando los costados más tortuosos de esos tres policías que, en definitiva, creen en la justicia a pesar de que sus comportamientos se enlazarán muy duramente con una violencia que ellos saben planificar para proseguir con sus respectivos actos reñidos con la bondad y la humildad.

    Retrato duro y realista, el film consigue atraer por la fuerza de sus protagonistas. Richard Gere apuesta a su torturado Eddie con convicción y logra crear un prototipo de alguien hundido en la miseria y en la ruindad, en tanto que Ethan Hawke, Don Cheadle y Wesley Snipes consiguen congeniar la amargura y la ambigüedad que requerían sus respectivos personajes.
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  • El mural
    El mural
    La Nación
    Pasiones y vanguardia artística

    El mural retrata a la elite porteña de los años 30 con sensibilidad y pericia

    En los años treinta llega a Buenos Aires el ya por entonces prestigioso muralista mexicano David Alfaro Siqueiros. Aquí toma contacto con las más importantes figuras de la cultura y de la sociedad de la época, entre ellas Pablo Neruda, que se hallaba en el país, y conoce a Natalio Botana, propietario y director del diario Crítica . Ese muralista subyugado por el micromundo artístico y por las más hermosas mujeres que lo rodean acepta un gran desafío: hacer en la quinta Los Granados, de Botana, un gran mural que abarcaría todo el sótano de la finca. Con la colaboración de los pintores argentinos Lino Enea Spilimbergo, Antonio Berni y Juan Carlos Castagnino y el escenógrafo uruguayo Enrique Lázaro, el mural va tomando cuerpo mientras se tejen varios conflictos íntimos que, en torno de Siqueiros, conforman la contradictoria esposa de Botana, la poetisa Blanca Luz Brun y el propio Neruda, a los que se suman figuras tan importantes de esos años como la escritora Victoria Ocampo y el presidente Agustín P. Justo.

    No era fácil narrar una anécdota que, basada en hechos reales, hiciese pie en un momento decisivo de la elite porteña, pero Héctor Olivera, como ya lo había demostrado en ¡Ay, Juancito! , supo componer con atenta mirada esos personajes que transitaron por la historia argentina. Con una minuciosa reconstrucción de época que abarca desde la mansión de Botana hasta las instalaciones del mítico diario, pasando por calles y lugares típicos de aquellos tiempos, el realizador demuestra una vez más su pericia para retratar a Siqueiros y especialmente a Botana y su familia, insertos estos últimos en las convenciones de la época, y a ello ayuda el casting de sus actores. Así Luis Machín como Botana, el actor mexicano Bruno Bichir como Siqueiros y Carla Peterson, Ana Celentano y Sergio Boris supieron salir airosos de sus respectivos compromisos. No menos lograda es la fotografía de Félix Monti y, sobre todo, la labor de Graciela Galán, que recrea ajustadamente el vestuario de la época.

    El mural es, pues, un logrado intento de Olivera de sumar a su extensa filmografía un momento más de las páginas de nuestro devenir histórico, y lo hace con el oficio y la sensibilidad que siempre puso de manifiesto en toda su filmografía.
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  • Cine, Dioses y Billetes
    Documental sobre las entrañables salas de barrio

    El paso del tiempo, sumado al auge de la televisión y de los videos y a cierto retraimiento financiero, hizo que los cines de barrio fueran desapareciendo para convertirse en sitios destinados a cultos religiosos, a bingos, a playas de estacionamiento.

    El director y guionista Lucas Brunetto destacó en este cálido documental la centralidad que tuvieron esas salas y para realizar este recorrido histórico convocó a un grupo de hombres que, por su labor, hicieron posible por décadas su funcionamiento; así, proyectoristas, acomodadores, carameleros y combinadores (los que llevaban los rollos de películas de una sala a otra en rápidas maniobras de sus motocicletas o de sus desvencijados autos) se transforman en los verdaderos protagonistas del film.

    En una crónica íntimamente ligada al afecto y a la memoria Damiano Berlingieri, José Olguín, Pedro Strelec, Oscar Ursi y Noelio Cornelio, que en aquellas épocas de esplendor fueron tanto proyectoristas como carameleros, acomodadores y combinadores, relatan sus vivencias teñidas por una pátina de melancolía, de alguna lágrima que corre por sus mejillas y de variadas anécdotas que reflejan aquellos años en que en el Gran Buenos Aires se multiplicaban los cines y el público de esa zona podía tener las pantallas casi al lado de sus viviendas. Este documental se convierte así en un homenaje a esos cines a los que la modernidad dejó de lado y que ahora, y a través del esfuerzo de los vecinos, intentan volver a ocupar aquellos lugares como una necesidad para la reconstrucción de la memoria colectiva.
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  • El secreto de Mussolini
    La cara privada de una tragedia nacional

    El ascenso político, la fuerza tiránica con que manejó Italia, su patria, y los más importantes aspectos de la trayectoria pública de Benito Mussolini son elementos dados a conocer con notoriedad por estudiosos a través de libros, de films o de relatos orales. Pero detrás de esa vida del Duce se esconden una serie de situaciones personales casi desconocidas de ese hombre que implantó un régimen de terror. Basándose en una larga y difícil investigación que duró casi tres años, los directores Fabrizio Laurenti y Gianfranco Norelli dan a conocer en este documental páginas casi desconocidas sobre su hijo, Benito Albino Mussolini, nacido en 1915 y fruto de una relación del Duce con Ida Dalser, que transitó una vida plagada de engaños y de locura.

    Para evitar verse perjudicado por aquella aventura amorosa, el dictador intentó destruir toda prueba de la relación que mantuvo con aquella mujer de amplia cultura e independientemente económica. Pero no lo logró: el relato transita por la memoria y los testimonios del periodista y escritor Arrigo Petacco y de familiares y vecinos de Dalser, que reconstruyen la figura de esa mujer que lo amó apasionadamente pero que parece haber recibido a cambio sólo desprecio y humillación. El retrato del hijo del Duce contiene también dolorosas pinceladas, que culminan con su muerte, pobre y olvidado, en un hospital psiquiátrico.

    Los realizadores lograron enhebrar una tensa historia que, basada en los verídicos episodios que la sostienen, permite conocer la cara privada de Mussolini y de dos de las muchas víctimas de sus ansias de poder.
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  • Carancho
    Carancho
    La Nación
    El amor entre la tragedia

    Trapero y la historia de un abogado sin escrúpulos y una médica de emergencias

    Pablo Trapero vuelve a poner de manifiesto en Carancho su indudable pericia pare relatar historias que tienen como marco temáticas tan relacionadas con la vida de todos los días, aquí enmarcada en una trama policial. Sus protagonistas centrales son Sosa y Luján. El es un abogado que se mueve en medio del lodo social, capaz de meter el pico entre los hierros retorcidos de los vehículos para captar a las víctimas de accidentes automovilísticos, sus "clientes". Ella es una médica que hace guardias interminables y casi vive en la ambulancia.

    Cuando se conocen, la pasión no tarda en manifestarse y se convertirán en dos personajes extremos que van a hacer florecer la llama del amor en medio del sufrimiento, de la muerte y de la ambición.

    La descripción de la intimidad de Sosa y de Luján intenta sobrevivir en un mundo inestable y carancho (nombre con el que se conoce a esos abogados que revolotean sobre sus próximas víctimas) va recorriendo ese emocionante camino hasta transformarse en una historia de amor entre un hombre y una mujer inmersos en un mercado donde la moneda de cambio es la urgencia.

    El realizador de El bonaerense y Mundo grúa entre otras ensambló un guión bien armado que habla de la corrupción pero que también se detiene en el amor. Una impecable fotografía apoya el clima del relato sobre la base de planos-secuencias que requerían una complicada coreografía. La labor de Ricardo Darín es notable y su personificación de Sosa quedará entre las más brillantes composiciones de su carrera artística. No menos elogiable es el trabajo de Martina Gusman como esa médica que, con algunos secretos muy escondidos, se asocia al abogado.

    El resto del elenco supo salir indemne de sus respectivas partes, y así Carancho será, sin duda, otra de esas producciones nacionales que hacen que la pantalla local renazca de sus cenizas.
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  • Dos en uno
    Dos en uno
    La Nación
    Una buena idea que se diluye pronto

    Dos en uno , mediocre comedia francesa

    La vida de Jean-Christian, un modesto empleado de un importante emporio comercial, es tan monótona como simple, pero todo cambia cuando, en un accidente que él presencia, muere Giller Gabriel, un ex astro de la canción de los 80. En realidad quien fuera mimado por la popularidad y la fortuna no ha muerto del todo, ya que su espíritu se ha refugiado en la cabeza de Jean-Christian quien, azorado, no sabe quién le habla. Giller, por su parte, se ve impedido de controlar los movimientos del huésped que lo aloja y así, entre alocadas y por momentos repetitivas situaciones, ambos, en la cabeza del simple empleado, comenzarán a vivir una extraña vida unida por los miedos, las contrariedades diarias y hasta por un romance que hará soñar con un bello porvenir a aquel individuo gris y triste.

    En un camino en el que lo inconcebible se vuelve tragicómico, los directores Nicolás y Bruno intentaron realizar una comedia liviana con un soporte gracioso, pero el resultado es, apenas, una trama con muy poca chispa, demasiada locuacidad y un trasfondo simple que no alcanzan nunca a elevar los decibeles de la anécdota.

    Daniel Auteuil, que siempre había demostrado una gran pericia para la comedia, aquí tuvo que esforzarse al máximo para llevar sobre sus hombros a un ser demasiado extravagante. El film, pues, va perdiendo de a poco el ingenio que prometía en sus escenas iniciales, hasta convertirse en una historieta que se resuelve con poca originalidad y con una pizca de gracia que emana por momentos de la locura del personaje central, convertido en alguien al que la vida lo compensa de su rutina y, al mismo tiempo, lo tortura a través de las voces de ese músico muerto revivido en su mente. Comedia típicamente francesa, Dos en uno recrea una vez más las travesuras de esos personajes alocados, aunque aquí apenas muestra que no siempre lo original puede ser gracioso y entretenido.
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  • Ricky
    Ricky
    La Nación
    Una verdadera montaña rusa de emociones

    El amor de las parejas puede llegar de las formas más inesperadas, y a su vez los hijos de quienes se unen hacen más fuerte ese lazo emocional. Cuando Katie, una mujer común que trabaja en una fábrica, conoce a Paco, también empleado allí, ese milagro mágico sucede, ya que ambos se enamoran. No tardará la pareja en formar un hogar al que sólo le falta para completarlo con felicidad el hijo tan deseado. Y éste llegará en una personita muy particular: lentamente de su espalda le van naciendo alas, y estas se van ampliando hasta que el bebe comienza a volar.

    La sorpresa de Katie y de Paco es mayúscula, ya que nunca imaginaron que el hijo de ambos pudiese andar por los aires, hacer piruetas por la casa, ser perseguido en un supermercado por planear sobre las mercaderías y buscar la libertad a través de ese modo tan particular. El pequeño se transformará así en un problema para sus padres que, de pronto, se ven asediados por los periodistas, curioseados por sus vecinos y admirados por el resto de su familia.

    Así, entre una mezcla constante entre realismo y fantasía, sumados a algunos momentos de ironía, el director François Ozon muestra el desequilibrio que puede producir en una familia la llegada de un nuevo hijo, y fundamentalmente cuando éste es tan especial.

    El realizador transita aquí por una montaña rusa de géneros y si por momentos el entramado cae en algunos trazos edulcorados, no por ello la historia carece de simpatía, apoyada por los inesperados giros que el realizador (sin duda uno de los más originales de la cinematografía francesa) que otorga a este cuento imbuido de ternura y de emoción.
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  • Rompecabezas
    Rompecabezas
    La Nación
    Un hobby que se convierte en pasión

    Natalia Smirnoff sorprende con su ópera prima

    A los 50 años María del Carmen ve transitar su matrimonio con total apatía. Sus hijos han crecido, su rol de esposa recorre una diaria monotonía y su etapa de madre protectora va concluyendo. ¿Qué le queda para el resto de su vida? Esta pregunta la perturba hasta que un fortuito regalo la acerca a una realidad desconocida: los certámenes de armado de rompecabezas. Primero lo toma como un simple hobby, pero muy pronto se convierte en una obsesión. Así conoce a Roberto, un millonario que desea competir en el torneo mundial de rompecabezas de Alemania y la incita a participar.

    Ama de casa de familia de clase media, todo esto representa para ella un nuevo mundo difícil de sobrellevar. A escondidas de su familia, concurre casi diariamente a la casa de Roberto para entrenar, y este acercamiento se convertirá en una inesperada pasión romántica. El, con sus exquisitos modales, la hace sentir deseada y casi indispensable, mientras ella debe urdir una serie de mentiras frente a su esposo y sus hijos.

    La directora Natalia Smirnoff logra con éste, su primer largometraje, inscribirse entre las más prometedoras realizadoras de la cinematografía local. A través de un guión que no necesitó de falsos intelectualismos para conmover, la realizadora muestra cómo las distintas piezas de un rompecabezas pueden armar las figuras humanas.

    Qué camino tomará la protagonista es la pregunta central de esta película que tuvo en María Onetto a una excelente actriz para un personaje de nada fácil composición y al que ella supo darle la más pura y necesaria ternura. Gabriel Goity y Arturo Goetz apoyan con indudable calidad a este film que habla al corazón desde sus más ínfimas preguntas.
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  • Aguas Verdes
    Aguas Verdes
    La Nación
    Paranoia y alienación en Aguas Verdes

    El director Mariano De Rosa se inserta en este film en las aventuras y desventuras que vive un matrimonio y sus dos hijos. Juan (meritorio trabajo de Alejandro Fiore), el padre, decide ir a pasar una temporada de descanso al balneario de Aguas Verdes acompañado por todo su grupo familiar. Nada parece perturbar esos días de descanso de Juan, hasta que Roberto, un individuo misterioso que se desplaza en una motocicleta, traba relación con su hija adolescente.

    Esto desencadena en Juan una angustiante paranoia; el hombre salido de la nada va conquistando a su familia y él se siente cada vez más marginado, mientras se dedica a espiar los movimientos de sus allegados. La idea original no carecía de originalidad, fundamentalmente en la pintura de ese padre que va perdiendo la confianza en sus seres más cercanos, pero el guión cae en una permanente monotonía que, sumada a unos rubros técnicos de notorias fallas, hacen de Aguas Verdes un film que promete más de lo que da.

    Lanzada repentinamente a las pantallas de los cines con muy escasa promoción, la película demuestra, no obstante, que el director Mariano De Rosa (que en 1998 había realizado uno de los episodios de Mala época) posee oficio para manejar la cámara.
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  • ¡Está vivo!
    ¡Está vivo!
    La Nación
    Terror al estilo de El bebe de Rosemary

    Es ya un clásico de la cinematografía norteamericana: apenas un film se convierte en éxito de público, algún productor comienza a pensar en una remake. Y ése es el caso de este film que en 1974 rodó Larry Cohen. La historia comienza cuando Leonore, una aplicada estudiante que ama la poesía del siglo XIX, queda embarazada de Frank, su novio de toda la vida.

    Ambos se instalan en una bastante lúgubre casa para esperar el nacimiento del hijo, pero cuando ese momento llega en la sala de partos donde es atendida la madre, son inesperadamente asesinados el médico y las enfermeras. No hay rastros del asesino y la policía trata inútilmente de dilucidar el misterio, mientras Leonore y Frank llevan al bebe a su hogar. Sin embargo, ese bebe es completamente distinto de los demás, aunque la madre trata de restarles importancia a sus extrañas conductas (desaparece de su cuna, le muerde el pezón, devora una paloma que estaba en la ventana).

    Por pedido de la policía, es atendida por un psicoanalista que, en una de las visitas a su casa, es horriblemente mutilado, y de allí en más ese bebe -con bastantes similitudes con el creado por Roman Polanski para El bebe de Rosemary - se convierte en un pequeño monstruo que mata sin piedad a una pareja amiga de los padres y a un policía. A estas alturas ya quedan muy pocos personajes por desaparecer del elenco, y entonces el guión se centra en la necesidad de Leonore de cuidar a ese ser maligno.

    El director Josef Rusnak logró, sobre la base de un guión bien armado, crear un clima terrorífico sin caer por ello en lo demasiado sangriento, y así el relato va logrando tensión hasta un final tan dramático como imprevisto. Los buenos trabajos de Bijou Phillips y de James Murray sostienen la trama con gran elocuencia, en tanto que los rubros técnicos se pusieron a disposición de esta anécdota que logrará entusiasmar al público adepto al espanto.
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  • La caja mortal
    La caja mortal
    La Nación
    Dilema moral repleto de repeticiones y clichés

    La caja mortal no logra ni sorprender ni asustar

    El director Richard Kelly adaptó el relato "Button Button" de Richard Matheson para la pantalla, fijando su mirada en Norman, maestra de una escuela privada, y en Arthur, su marido, un ingeniero que trabaja para la NASA. Ambos integran un matrimonio feliz hasta que un día un hombre con el rostro desfigurado aparece en su hogar y les presentará una propuesta que alterará sus vidas.

    El misterioso individuo es portador de una caja en la que, según él, y apretando un botón, podrá convertir a la pareja en millonarios. Para ello, sin embargo, y en caso de aceptar la propuesta, algún ser humano morirá en el mundo. Con sólo 24 horas para aceptar la proposición, Norman y Arthur se enfrentarán a un gran dilema moral y no tardarán en descubrir que las ramificaciones de esta decisión están fuera de su control y se extenderán mucho más allá de su propia fortuna y destino.

    De aquí en más, la línea argumental recorrerá una serie de aventuras y desventuras que, cada vez más, enredarán la historia hasta convertirla en un rompecabezas bastante difícil de armar.

    El director pretendió lograr un film de suspenso imbricado con esos misterios que obligan a los seres humanos a decidir cual podrá ser su futuro, pero su intento careció del necesario tono obsesionante del original. Así, el film entra en una senda que tropieza a cada paso con preguntas sin respuestas y con elementos que procuran magnificar el entramado hasta convertirlo en una serie de escenas que nunca logran el necesario poder de sorprender.

    Cameron Diaz pone su mayor empeño en personificar a esa mujer envuelta en el secreto que encierra esa caja, pero poco es lo que puede hacer para dar cierta credibilidad a su papel, en tanto que James Marsden, como el atribulado marido, aporta sólo un rostro dispuesto siempre a las muecas de horror. Frank Langella, como el hombre que porta ese elemento que pondrá en juego la ambición de la pareja, compone su parte con indudable solvencia, en tanto que el resto del elenco cae casi siempre en lo estereotipado de sus respectivas partes.

    Así, el suspenso queda a mitad de camino entre el miedo y la repetición.
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  • Vecinos
    Vecinos
    La Nación
    Consorcistas unidos por el peligro

    Vecinos es una eficaz comedia negra

    Los habitantes de los edificios de departamentos desconocen, casi siempre, lo que les ocurre a sus vecinos. Sin embargo, y cuando las circunstancias lo requieren, todos ellos se asocian para enfrentar algún problema que pueda hacer peligrar esa tranquila cotidianidad. En este caso, el ingreso a una de las viviendas de dos desconocidos en busca de un bolso con dinero. Todos quienes poco antes casi se desconocían procurarán salir de esa angustiosa situación en momentos en que los delincuentes intentarán huir con el suculento botín.

    Así se juntarán una casi anciana solitaria, una prostituta de lujo, un portero cómplice de alguno de los vecinos y otros personajes que se empeñarán en impedir que el robo se lleve a cabo. Poco a poco, el clima se va enrareciendo hasta poner a sus protagonistas en una situación tan insólita como peligrosa.

    El realizador trazó, sobre la base de un guión de María Meira, las facetas de una comedia negra con algunos toques de humor y algunas pinceladas de dramatismo en torno de alocadas situaciones que, si por momentos caen en la exageración, no por ello dejan de lado la pintura de seres humanos en los momentos más comprometidos de sus vidas.

    La comedia negra, un género no muy transitado por la cinematografía nacional, halla en Vecinos una buena muestra de que nuestra pantalla puede transitar con comodidad por otros caminos, y así Rodolfo Durán logró con su problemática un film que entretiene y permite descubrir las aristas más profundas de los hombres. Para ello supo rodearse de un elenco solvente -Tina Serrano vuelve a mostrar su indudable oficio para este género; Mercedes Funes logra atrapar con seguridad a su insólito personaje, y Antonio Ugo reafirma su calidad de actor-, mientras que los rubros técnicos responden con seguridad a la propuesta.
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  • Dos hermanos
    Dos hermanos
    La Nación
    Cuando todo queda en familia

    Daniel Burman dirige esta historia sobre dos hermanos, que interpretan Antonio Gasalla y Graciela Borges

    Separados durante años por diversas contingencias que ni ellos mismos pueden explicar, Marcos y Susana, dos hermanos de muy distinta forma de vida, vuelven a unirse en un triste momento de sus existencias. Ese momento es cuando muere la madre de ambos, alguien que tuvo a Marcos bajo su cepo protector y asfixiante durante mucho tiempo en tanto que Susana, de una personalidad tan avasallante como delirante, transitó su camino entre fiestas, desfiles de modas, reuniones de la alta sociedad y un fastuoso micromundo inventado por su necesidad de figurar.

    A los 64 años, y sin esa madre que lo tuvo a su lado siempre, a Marcos sólo le queda su jubilación y pasar las horas encerrado junto a sus herramientas de orfebre. Pero Susana lo obliga a dejar Buenos Aires para irse a vivir con ella a una semidestruida casa en un pequeño balneario uruguayo. En esta especie de exilio, Marcos tratará de buscar el placer y la quietud. La relación entre los dos hermanos oscila como un péndulo y día tras día ajustan cuentas pendientes y recuerdos mal guardados. Mientras Marcos se siente atraído por la labor del director de un elenco de aficionados que pondrá en escena la obra Edipo Rey , de Sófocles y por sus constantes partidas de ajedrez, ella prosigue con su vida de fingimientos y de mentiras dentro de una alta clase social a la que, en realidad, nunca perteneció. El guión, adaptado de una novela de Sergio Dubcovsky, posee una enorme ternura. El director Daniel Burman vuelve aquí, como en sus anteriores producciones, a demostrar que sabe imbuir a sus personajes de la exacta naturalidad que necesitan para poder transitar el camino de la existencia entre la amargura, los reproches, los perdones y las renuncias.

    El excelente trabajo de Graciela Borges, medido, inserto en la variedad de sus sentimientos y de sus culpas, y la no menos impecable labor de Antonio Gasalla, puesto en la piel de ese Marcos sometido a los caprichos de su hermana, configuran una pareja de notable naturalidad y gracia en esta historia de tristezas pero también de esperanzas. La fotografía y la música son otros de los logrados rubros de esta trama que, sin falso melodramatismo, llegará sin duda al corazón de los espectadores.
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  • Ernesto Sábato, mi padre
    Ernesto Sábato, el hombre y el intelectual

    Un documental realizado por Mario, hijo del escritor

    Cálido y emotivo, este documental sobre Ernesto Sábato es una mirada que Mario Sábato, su hijo, hace desde dentro de la vida del escritor. El film recorre los senderos más íntimos de alguien cuya fama trasciende las fronteras de nuestro país, pero que muy pocos conocen, y descubre al hombre que vive pudorosamente rodeado por sus afectos, con sus certezas y sus dudas.

    El film no es para académicos ni pretende ser una ilustración acerca de la obra de ese intelectual que aquí aparece con toda su modestia y esa emoción que, sin duda, insertó en todos sus libros. Con viejas películas caseras y fotografías familiares que emergen de los recónditos sótanos de la memoria y con filmaciones realizadas por su hijo Mario desde 1962 hasta 2007, se descubre aquí al hombre que se ocultó detrás de sus anteojos negros.

    La trayectoria cotidiana de Ernesto Sábato, sus afectos, sus anécdotas, sus vacilaciones y sus certezas desfilan por este documento de enorme belleza visual y enorme calidad sentimental. Está en el film el Ernesto Sábato atormentado, el ser sentimental que recuerda a cada paso a su esposa Matilde, el intelectual alejado de toda pretensión populista y el personaje que, amante de la paz y de la democracia, luchó a brazo partido para dilucidar los terribles años de la última dictadura argentina.

    Algunos personajes muy cercanos al escritor, como Raúl Alfonsín, Magdalena Ruiz Guiñazú, China Zorrilla, Mercedes Sosa, Alejandro Dolina y los monseñores Justo Laguna y Jorge Casaretto, se refieren tanto al Sábato hombre como al intelectual de prestigio mundial.

    Mario Sábato tuvo a su cargo la responsabilidad de evocar a su padre y sin duda lo hizo con este film que abre las puertas no sólo de la casa de Sábato en Santos Lugares, sino que lo convierte en un ser de carne y hueso. Ver Ernesto Sábato, mi padre es una gran necesidad, y no sólo para aquellos que lo admiran por su labor literaria, sino también para quienes sólo lo conocen a través de vagas referencias periodísticas.
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  • La gran fiesta de Coco
    Humor francés que no logra su cometido

    Una comedia sobre la obsesión de un padre

    Inmigrante que arrancó de la nada, Coco, a los 40 años, se ha convertido en un exitoso empresario gracias al descubrimiento de un agua con gas que desarrolló con ingenio e inteligencia. Felizmente casado y padre de Samuel, su hijo casi adolescente, este descendiente de judíos e hiperactivo hombre de negocios deberá enfrentar uno de sus más felices momentos cuando se acerca el día en que Samuel será bautizado de acuerdo con los ritos de su religión. Alocadamente, y ante la sorpresa de su mujer, invita a la fiesta a todos sus parientes, empleados y vecinos.

    Cuando le diagnostican una enfermedad cardíaca, Coco trata de apresurar la celebración. Obsesionado con la preparación de la fiesta, entra en una suerte de locura y no se percata de qué forma está afectando a los que lo rodean y de cuánta desunión comienza a producir en su familia su obsesión por el Bar-Mitzvá de su hijo.

    La trama, convertida en una disparatada comedia, tentó sin duda a Gad Elmaleh, considerado uno de los cómicos más populares de Francia, quien no sólo se conformó con ser su protagonista, sino que se reservó el papel de director del film y elaboró un guión que nunca escapa a las más absurdas situaciones.

    El principal responsable de la producción, rodeado por un elenco que se puso a disposición de esta anécdota sin ninguna clase de concesiones, y en el que aparece en un breve personaje la conocida figura de Gérard Depardieu, intentó relatar un entramado familiar visto desde la óptica de la caricatura más absurda, pero su propósito no fue totalmente logrado, ya que las repeticiones y un perpetuo nerviosismo hacen que no logre su principal propósito, es decir, el divertimento, algo que sólo se logra, a veces y con mucho esfuerzo, merced al enconado esfuerzo de Gad Elmaleh, acostumbrado a hacer reír con las más elementales ideas del típico vodevil francés.
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  • Paco
    Paco
    La Nación
    El largo camino del cambio y la redención

    Diego Rafecas y una reflexión sobre las drogas

    Paco es un joven experto en física cuántica que es detenido por la policía acusado de volar con explosivos de alto calibre una cocina de deshechos de cocaína y hallado con una sobredosis de drogas. Hijo único de una senadora, la ascendente carrera de ésta se verá así envuelta en una insondable pesadilla, ya que Paco es acusado de terrorista y la prensa lo implica en una guerra de narcotráfico. Para evitar enviarle a la cárcel por largo tiempo, su madre no halla mejor solución que hacer pasar a su hijo como adicto a las drogas e internarlo en un prestigioso centro de rehabilitación.

    El muchacho, al tratar de dejar su adicción a las drogas, comprenderá, finalmente, que su alejamiento de la familia y sus tenebrosas relaciones lo condujeron a un estado de indefensión que nunca pudo superar.

    Sin caer en el melodrama ni convertirse en una simple moraleja, el director Diego Rafecas logró pintar un cuadro de gran tensión. Contó también con una producción de indudable jerarquía -la fotografía de Marcelo Iaccarino es de notables y exactas tonalidades, la música aportó el exacto clima y la dirección de arte, debida a Coca Oderigo, impuso el requerido escenario para la historia-, y con todos estos elementos supo elaborar un relato que si por momentos cae en algunos diálogos forzados y en reiteración de situaciones, nunca pierde de vista la emoción y la ternura que emanan de una temática tan actual como destructiva para la juventud.

    El elenco se unió también a estas bondades, ya que tanto Tomás Fonzi como Norma Aleandro y Esther Goris supieron elaborar con enorme oficio y emoción a sus respectivos personajes. El resto del reparto no le fue en saga a sus principales animadores, ya que Luis Luque, Romina Richi, Sofía Gala Castiglione y, sobre todo, Willy Lemos, aportaron verosimilitud a esta historia
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  • Número 9
    Número 9
    La Nación
    Número 9, ciencia ficción animada y para adultos

    Producida por Tim Burton, esta película de animación muestra un futuro muy próximo en el que un invento conocido como la Gran Máquina activa y aporta energía a las máquinas que se han lanzado contra la raza humana diezmando a la población antes de que ella comience a apagarse.

    El mundo pronto quedará destruido, pero un grupo de pequeños seres intentarán salvar lo poco que queda de civilización. Son nueve criaturas a las que un científico infundió vida poco antes de la catástrofe y el Número 9 será el que demuestre tener fuerza de líder y cualidades que, quizá, los ayuden a sobrevivir en un territorio devastado. Los demás miembros del grupo son el Número 1, un veterano de la guerra de carácter dominante; el 2, un generoso y frágil inventor; los 3 y 4 son gemelos provistos de una gran erudición que se comunican sin palabras y sobre todo entre sí; el 5 es un inquebrantable ingeniero; el 6 un artista errático atormentado por pesadillescas visiones; el 7 una guerrillera valiente y autosuficiente y el 8 un musculoso y no muy listo guardaespaldas del Número 1.

    Sobre la base de una animación en el que sombras tenebrosas cubren la misión de esos seres el film recorre, a veces con alocadas situaciones, el camino por el que esos pequeños individuos se empeñarán en salvar a la humanidad. El director Shane Acker logró su propósito de entretener y de dejar sentada la moraleja de que el bien siempre triunfa sobre el mar, aunque los encargados de ganar sean esos individuos de extraña apariencia y frágil contextura.
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  • Mongol
    Mongol
    La Nación
    Amor y guerra en la historia de Genghis Khan

    Genghis Khan nació cerca del lago Barikal (actual Rusia) en 1167 y se convirtió en el líder de un poderoso imperio que abarcaba casi toda Asia y parte de Europa. Sergei Bodrov, uno de los más importantes directores rusos ( El prisionero de las montañas, El beso del oso) , recreó en este film parte de su existencia y dibujó un retrato en el que lo muestra no como la bestia malvada de apariencia vetusta, sino como un líder influyente, intrépido y visionario. La historia comienza cuando Temudjin, a los 9 años, es llevado por su padre a un viaje para escoger a una niña como su futura esposa. Así conoce a Börte, quien le dice que le gustaría ser la elegida, y él promete regresar pasados cinco años para casarse con ella.

    El guión de Mongol examina la trayectoria de uno de los personajes más poderosos de la Tierra, pero es, y tal vez más que otra cosa, una historia de amor. Ese Temudjin que con el tiempo será Genghis Khan aparece aquí como un ser cálido dispuesto a dar su vida por su esposa y por su hijo, mientras se enfrenta con los poderosos enemigos que intentan adueñarse de las tierras de sus ancestros.

    El realizador no escatimó esfuerzo ni talento para dar esta pintura de Genghis Khan, y supo aunar su vida sentimental con grandiosas escenas de batallas. Rodada en lejanas locaciones de China, Mongolia y Kazakhstán, esta producción revela facetas poco conocidas de su personaje central. Tadanobu Asano compone con calor y emotividad la figura del protagonista, acompañado por un elenco de excelentes méritos, y por todos los rubros técnicos que lograron hacer de Mongol una película de necesaria visión.
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  • Sólo para parejas
    Viaje de placer con un resultado inesperado

    Despareja comedia sobre conflictos matrimoniales

    Los conflictos matrimoniales, tanto en comedia como en drama, sirvieron desde siempre a los guionistas norteamericanos para entretejer una serie de situaciones en las que los engaños, las infidelidades y toda suerte de problemas unen y desunen a las parejas. El novel director Peter Billingsley se suma a ellos con una historia que enfoca su mirada en cuatro parejas que para romper con su diaria rutina deciden pasar unos días en una paradisíaca isla.

    El centro del relato son Jason y Cynthia, quienes tras ocho años de un matrimonio aparentemente feliz deciden divorciarse. Sus amigos, para tratar de impedirlo, contratan los servicios de una empresa de viajes que organiza viajes a una hermosa isla, que promete inolvidables. Cuando las cuatro parejas llegan al lugar, quedan deslumbradas por la belleza de ese sitio, pero no tardan en descubrir que la participación en la terapia de parejas no es opcional, que unas severas reglas imponen horarios a todos quienes habitan el suntuoso hotel y que una especie de gurú dicta severas clases acerca del comportamiento colectivo.

    De aquí en más, la trama recorre los caminos más trillados del género. Los maridos desean divertirse, a pesar de algunas restricciones que les imponen los propietarios del hotel, en tanto que las mujeres tratarán, por su parte, de convertirse en pícaras conquistadoras de todo galán que se les ponga a tiro. El guión ofrece poco o nada de gracia, en tanto que una ruidosa música y una fotografía por demás presuntuosa procuran elevar este divertimento que pocas veces logra entretener. El elenco se pliega sin concesiones a estas travesuras de las cuatro parejas, en tanto que Jean Reno compone con caricaturescas pinceladas a ese gurú que impone su palabra a los asombrados turistas.
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  • Plumíferos
    Plumíferos
    La Nación
    Aventuras de varios emplumados

    Plumíferos, aventuras voladoras, una incursión argentina en la animación digital

    Por primera vez la cinematografía nacional incursiona con este film en la animación digital, y lo hace a través de una divertida y cálida historia protagonizada por un grupo de plumíferos que habitan una gran ciudad. El personaje central es Juan, un simple gorrión callejero con enormes habilidades para volar, de lo que hace gran alarde, y con un sueño inalcanzable: ser un pájaro exótico. Feifi, por su parte, es un canario hembra que vive en cautiverio y anhela ser libre para poder disfrutar de la vida silvestre.

    Su dueño, el señor Puertas, es un obsesivo magnate de la industria del software que, junto con sus dos forzudos guardaespaldas, no tolera que su trabajo se salga de control aunque, paradójicamente, es un error en su sistema lo que permite que Feifi escape y, en libertad, comparta con Juan y sus amigos -el murciélago hembra Clarita, el colibrí Pipo y la gorda paloma Libia- alegres aventuras, y también peligros, en la ciudad.

    Un gato torpe es el principal enemigo de Juan y cuando éste queda atrapado en un galpón será su habilidad la que le permitirá escapar de las garras gatunas. También este gorrión es ambicioso, ya que desea ganar una carrera con sus pares y, además, un inoportuno teñido de pintura lo convierte en un pájaro muy distinto de los demás. Feifi, algo perdida tras su libertad, se encuentra con Juan y aquí comenzará un romance que deberá atravesar numerosas dificultades.

    El director Daniel De Felippo, con la codirección de Gustavo Gianinni, lograron un film que cautiva por sus impecables dibujos, por la gracia de sus personajes y por una banda musical de alegre ritmo, a lo que deben sumarse las voces de los actores (Mariano Martínez, Luisana Lopilato, Carla Peterson y Mike Amigorena, entre otros) que lograron dar vida a ese grupo de plumíferos deseosos de lograr la felicidad y el placer.
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  • La canción de las novias
    Una historia de mujeres, amistad y desencuentro

    La amistad entre Nour, musulmana, y Myriam, judía, nació cuando eran niñas y ahora, ya adultas, siguen cultivando ese lazo afectivo. Estamos en 1942 y ellas viven en Túnez, en un modesto edificio de una zona en la que judíos y musulmanes conviven en paz. Sin embargo, la envidia se hace sentir, ya que Nour no puede asistir a la escuela como su amiga, y ésta sueña con un amor imposible. Pero cuando el ejército alemán entra en Túnez se producirá entre ambas un sordo enfrentamiento.

    Consecuentes con la política de Vichy, los nazis obligan a los judíos a pagar enormes impuestos y la madre de Myriam, acosada por las deudas, impone a su hija un casamiento no deseado. Nour, entre tanto, queda encerrada en sus sueños y sus fantasías y crece la envidia mutua; mientras que Nour se compromete con su verdadero amor, Myriam sueña con hallarlo. Así la historia se convierte en una dramática, poderosa e íntima interpretación de esas dos jóvenes mujeres en una parte del mundo donde los papeles femeninos son aún casi siempre secundarios. Pero más que una simple mirada a la sexualidad femenina, el relato desarrolla cómo el destino a menudo rompe con las obligaciones más fuertes y esenciales.

    La directora Karin Albou establece una voz nueva y original y entre sus preocupaciones incluye la sexualidad femenina y la religión y cultura árabe y judía. La sutil narrativa de la realizadora dibuja contradicciones en todos sus personajes y, con pinceladas a veces poéticas y otras despiadadas, lleva a sus criaturas por esos caminos en los que la amistad es, en definitiva, mucho más poderosa que el terror y que la guerra. Lizzie Brocheré y Olympe Borval lograron dar notable autenticidad a sus papeles protagónicos.
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  • Los viajes del viento
    Un camino al corazón de la música colombiana

    Sensible retrato de Ciro Guerra del ser de su país

    A lomo de burro y en completa soledad, Ignacio Carrillo recorre caminos que parecen no tener fin, se detiene brevemente en algún pueblo perdido y prosigue su derrotero. Su tesoro más preciado es un acordeón que, tiempo atrás, un viejo maestro le enseñó a tocar. Ya cansado de fatigar tantos kilómetros, toma la decisión de hacer un último viaje a través del norte colombiano para devolverle el instrumento a aquel músico con el que aprendió los temas más entrañables de su tierra. Por casualidad Ignacio conoce a Fermín, un joven cuya ilusión mayor es seguir sus pasos en el camino de la música. Juntos vivirán una serie de aventuras y desventuras hasta llegar al destino final.

    El director Ciro Guerra, autor, además, del guión, intentó con su historia relatar un viaje hacia el espíritu, hacia aquello que unió las raíces blancas, negras y nativas de su país en algo tan único como la música que surgió de ese conglomerado de razas.

    Así, y sobre la base de este relato que se apoya en la poética y en el folklore de Colombia, Ignacio y Fermín se convierten en vagabundos de algo que necesitan pero que desconocen. El film logra este propósito, a pesar de la monotonía que impera a cada paso y de una historia que se alarga innecesariamente. Con el sabor de Colombia a cada paso, Los viajes del viento es uno de esos films para comprenderlos a través del corazón y de la sensibilidad de los espectadores.

    Los trabajos de Marciano Martínez y de Yull Núñez apuntalan este relato que habla de lo más recóndito del alma humana y de la necesidad de compañía en los momentos más tristes de la soledad.
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  • Andrés no quiere dormir la siesta
    Relato familiar que también es espejo social

    Andrés, un niño de 8 años, pierde a su madre en un accidente y su vida sufrirá un rudo golpe de alcances que ni él mismo puede anticipar. El escenario es la ciudad de Santa Fe, hacia fines de la década del setenta, en un barrio en el que todo es amable y apacible aunque sólo en la superficie, ya que todos conocen que allí, junto al baldío en el que los pequeños juegan al fútbol, funciona un centro de detención clandestino.

    Frente a la tragedia de haber perdido a su madre, Andrés se verá forzado a vivir, junto a su irascible padre y a su hermano mayor, en la casa de su abuela Olga, figura protectora y matriarcal que se jacta de saberlo todo de sus familiares y vecinos. Sin embargo, nunca descubrió la otra existencia que llevaba su nuera, activa militante de un grupo extremista.

    El novel director Daniel Bustamante logró un relato de hondo significado dramático a través del pequeño protagonista -un excelente trabajo de Conrado Valenzuela- que poco a poco comprobará que la dureza de su abuela es, también, la dureza que se vive en ese país del terror y las persecuciones. El relato se convierte así en una alegoría de aquellos años de horror imbricados, aquí, en esa familia para quien, también, la fuerza será el eje de sus vidas.

    Norma Aleandro vuelve aquí a demostrar su gran talento interpretativo al ponerse en la piel de Olga, en tanto que Fabio Aste, como el padre, y el resto del elenco logran apuntalar el relato al que una impecable fotografía y una música de logrados tonos suman puntos.
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  • Tierra de zombies
    Unos zombis muy estrafalarios

    Woody Harrelson protagoniza esta película que desafía las convenciones del género de los muertos vivos.

    Los zombis, esos seres de ultratumba, poseen también su lado humorístico, como lo prueba este film. El director Ruben Fleischer, basado en un original guión, los ubica en un mundo en el que toda la raza humana ha desaparecido como consecuencia de un virus que la convirtió en monstruosas criaturas. Ciudades y pueblos están destruidos, todo es desolación y ruinas. Entre ellas, sin embargo, aparece Columbus, un joven que se salvó de convertirse en zombi.

    En su camino encuentra a otro humano no contaminado, Tallahassee, un rudo individuo que desea, como Columbus, exterminar a esa plaga. Cuando el relato parece enfilar hacia lo tétrico, da una vuelta de tuerca para inscribirse en la divertida aventura de esos dos cazazombis que se tropiezan, a cada paso, con algún peligro, en un relato que es una especie de road-movie con elementos.

    El dúo pronto se convierte en cuarteto cuando se les unen Wichita, una bella joven, y Little Rock, su hermana adolescente, quienes también se han salvado de la contaminación del maléfico virus. Los cuatro llegan a Los Angeles, donde los zombis también se apoderaron de la ciudad. Allí, entre acertados gags, humorísticos diálogos y jocosas situaciones recalarán en una lujosa mansión perteneciente al actor Bill Murray, donde se verán sorprendidos por la aparición de decenas de zombis. Sería indiscreción relatar el final de esta aventura, pero bien vale decir que a todas y cada una de las escenas encierran algún elemento novedoso que no escapará a la suspicacia de los espectadores. El director supo imponer la necesaria cuota de humor a esta muy entretenida comedia que actualiza el género de terror y se burla del apocalíptico mundo que muestra. La labor de Woody Harrelson como ese invencible cazador de monstruos, y Jesse Eisenberg, en el papel del tímido joven que saca fuerzas para defender a su amada cubrieron con enorme simpatía sus respectivos personajes, en tanto que Emma Stone y Abigail Breslin salieron también airosas de sus respectivos compromisos.
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  • Papás a la fuerza
    Una historia tan vieja como el cine mismo

    El cine se copia a sí mismo cuando se queda sin ideas y trae nuevos films que recuerdan a otros del mismo nombre ¿Qué se puede decir de esas comedias de paternidad forzada y de hijos por encargo o no que llegan de pronto para alterar la vida de personas que jamás imaginaron estar listas para ser padres? Muchos títulos desfilaron por la pantalla con esa temática, y ahora se agrega Papás a la fuerza, que centra su eje en dos amigos entrañables y socios en un importante emporio comercial, quienes disfrutan de la vida al borde de los cincuenta años.

    Charlie es un empedernido conquistador y Dean alguien con menos suerte pero igual entusiasmo. Ambos están a punto de cerrar un excelente negocio cuando la ex mujer de Dean vuelve para dejarle, por razones de trabajo, a los mellizos de seis años que hasta entonces no sabía que han tenido juntos. De aquí en más él y su mejor amigo y colega de trabajo deberán lidiar no sólo con los niños sino también con un simpático perro.

    Sobre la base de gags tan antiguos como el cine mismo, de diálogos con escasa gracia y de escenas repetidas el film no escapa a lo que la pantalla grande dio en ese terreno, a lo largo de los años. El director Walt Becker se puso a disposición de un guión carente de ingenio y muy poco pudo hacer para elevar esta historieta que, por supuesto, contendrá la moraleja feliz de todas estas tramas. Tanto Robin Williams como John Travolta intentan hacer graciosos a sus personajes, pero caen en la caricatura total.
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  • Final de partida
    Cuando la muerte es parte de la vida

    El film de Yojiro Takita conmueve y hasta hace reír con la historia de un músico devenido funebrero.

    Violonchelista sin demasiado talento, Daigo queda sin trabajo cuando la orquesta de la que participa se disuelve. Para el joven, la música es una parte fundamental de su existencia y al no poder seguir ejerciendo su profesión se siente abrumado. Junto a su esposa decide abandonar Yamagata, su ciudad natal, para trasladarse a un pueblo costero en el que, presume, hallará alguna labor para sostenerse. No es fácil, sin embargo, encontrar trabajo en esos días hasta que, por el aviso de un diario, se presenta en un local que, según presume, es una agencia de viajes. Pero cuando el dueño del lugar lo invita a su oficina, Daigo no puede contener su sorpresa al hallar sobre las paredes una gran fila de ataúdes. ¿Qué es ese espacio tan tétrico? Es, simplemente, una empresa funeraria que se encarga del lavado ceremonial y la preparación de los cuerpos de los fallecidos, previos a su cremación.

    Poco dispuesto, Daigo acepta esa tarea y así, de la mano del propietario de la agencia, comenzará a desenvolverse en medio del desconsuelo de los deudos y de los rituales que preceden al adiós final de los fallecidos. El director Yojiro Takita recrea esta temática con honda emoción y una cálida melancolía. Utiliza el cambio de estaciones para hacerse eco de los estados de ánimo de los personajes y explora con sutileza cada uno de los momentos en que Daigo se encuentra cara a cara con las muchas maneras en las que la gente es visitada por la muerte. Por momentos demasiado extensa para el gusto del público occidental, Final de partida , sin embargo, conmueve sin falsos melodramatismos y hasta se permite algún rasgo de humor.

    Preciosista en su puesta en escena, la historia pretende, y sin duda lo consigue, retratar una reconfortante afirmación de la vida. El elenco, encabezado por el excelente Masahiro Motoki, compone con indudable acierto esos personajes.
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  • Acné
    Acné
    La Nación
    Olvidable drama adolescente

    Acné no logra despertar interés por su breve historia de iniciación sentimental

    La adolescencia es esa edad en que todo parece nuevo y, a veces, inalcanzable. Es esa edad, en definitiva, en la que el amor comienza a despertar en sus variadas formas y para Rafa, sus 13 años son ya la puerta por la que debe dejar entrar sus deseos más escondidos. A iniciativa de su hermano, el muchacho pierde su virginidad con una prostituta, pero lo que él realmente desea es que Nicole, su compañera de aula, se fije en él a pesar de ese molesto acné que le brota cada día. Entre esos granos, la próxima separación de sus padres y las obligaciones diarias, Rafa trata de sobrellevar este difícil momento.

    El realizador uruguayo Federico Veiroj elaboró con estos elementos una historia que por momentos se pierde en sus reiteraciones y en esa inmovilidad que pretende ser una fuerza dramática y queda sólo como una por momentos molesta monotonía. Veiroj quiso, sin duda, radiografiar los primeros pasos amatorios de un adolescente, pero su guión cae en repeticiones que lo obligan a descansar en tiempos muertos, en breves diálogos y en un clima que lentamente pierde el interés que demostraba el principio de la historia.

    El elenco, encabezado por Alejandro Tocar y Yoel Bercovici, apenas logra dar la suficiente vitalidad a sus respectivos personajes, en tanto que la música y la fotografía no se apartan de una mediocridad, elemento que planea por la totalidad de esta trama que, pese al esfuerzo de su director, quedará como una olvidable pieza cinematográfica.
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  • Matar a Videla
    Matar a Videla
    La Nación
    Tenso clima para un plan polémico

    Exitoso, reflexivo y culto, Julián Alvarenga toma una insólita y drástica decisión: suicidarse. ¿Qué lo impulsa a ello? En su interior, sin embargo, hay varios motivos que, para él, son sustanciales para quitarse la vida. Su trabajo se volvió rutinario, dejó de amar a su novia, no es totalmente comprendido por su madre y, fundamentalmente, vive en un país en el que la sociedad y la política son alienantes.

    Pero Julián desea darles un sentido a sus últimos días en este mundo y se fija un plazo de una semana para saldar las cuentas pendientes. De la multitudinaria Buenos Aires se traslada a su pueblo natal, y allí se reencontrará con su madre y con Camila, su hermana, con la que lo une una particular relación. Pero todo esto no le resulta suficiente.

    De regreso a la gran ciudad, planea dejar un legado a la sociedad: asesinar a Jorge Rafael Videla. Su plan se va tornando minucioso y, en silencio, el joven sabe que no debe fallar en esa dura misión que se impuso como último tributo a su existencia.

    Sobre la base de esta original trama, el director y guionista Nicolás Capelli logró un film tan duro como impactante. Con una cámara atenta a los gestos y a las emociones de Julián -una muy correcta labor de Diego Mesaglio-, el novel realizador supo imponerle a su película la suficiente fuerza para que la historia no decaiga en ningún momento, lo que logró con angustiantes climas.
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  • Amante a domicilio
    Desventuras románticas de dos amantes extraños.

    El elenco no supo sacarles partido a sus personajes.

    Aventuras y desventuras románticas son, para los productores norteamericanos, un gran filón para atraer al público. A veces la receta es satisfactoria y otras, como en este caso, el intento queda a mitad de camino entre lo repetitivo y lo absurdo. Aquí el protagonista es Nikki, un joven atractivo que vive en Hollywood Hills, carece de trabajo y se ha creado una lujosa existencia con la mejor de las cartas que posee: su atractivo sexual. El vive como un playboy, organizando fiestas en las que se relaciona con las mujeres más ricas de la ciudad y a la par disfruta de los privilegios de compartir la mansión de Samantha, una abogada de mediana edad.

    La aparente rutina de Nikki parece funcionar a las maravillas hasta que, casualmente, conoce a Heather, una atractiva camarera que logra seducirlo. Ella comienza a visitarlo a la casa de la abogada, cuando ésta está inmersa en su trabajo, y fascinada con el lujo de ese amplio departamento piensa que le pertenece a él. Sin embargo, Samantha no tarda en descubrir la infidelidad y echa a Nikki de su casa y sin otro recurso para sobrevivir se acerca nuevamente a Heather, sin saber que ella, como él, está siempre a la búsqueda de hombres ricos para transitar su existencia sin apuros económicos.

    Ambos comienzan a competir en una especie de reto, para ver quien cena en los mejores restaurantes o forma parte de las fiestas más suntuosas. Este juego va creando entre ambos un vínculo que, lentamente, toma el camino del amor. Sin duda los guionistas intentaron aquí echar una mirada crítica a lo que significa el sexo y el dinero, pero su intención quedó a mitad de camino entre una anécdota que reitera situaciones y unos diálogos si mayor trascendencia ni comicidad. Sólo algunos gags y algún acierto en la pintura de los personajes secundarios salvan en parte esta comedia romántica.

    Tampoco el elenco supo sacarle mucho partido a sus respectivos personajes, y así tanto Ashton Kutcher como Anne Heche transitaron bastante desganadamente por esa pareja de vividores en busca de mejor fortuna.
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  • Silencios
    Silencios
    La Nación
    Historia coral llena de sorpresas y emociones

    Mercedes García Guevara y su cálido retrato de vidas

    Un heterogéneo grupo de personajes transitan por esta historia en la que la directora y guionista Mercedes García Guevara trató de radiografiar las aventuras y desventuras cotidianas de esos seres que deberán enfrentarse con una realidad que los encerrará en un micromundo del que, inútilmente, tratarán de escapar. En diversas situaciones, cada uno se enfrentará con la calidez, la desventura y el amor.

    Historia coral, Silencios logra transmitir las problemáticas de esos seres a los que el destino les impuso castigos y esperanzas. La joven directora no necesitó de lo meramente melodramático ni de lo reiterativo para ensamblar esos retazos de vida que transcurren con la emoción y la armonía insertas en cada palabra y en cada gesto. Allí están Eloísa e Inés, cada una transitando su propio camino y buscando íntimamente torcer el destino que se les impuso. Y está también el padre de Inés -un excelente trabajo de Duilio Marzio- que se dejará estar en una quietud apenas rota por paseos en una plaza y por su mirada puesta en una lejanía que extraña cada vez más.

    En el otro extremo, tres adolescentes del pueblo, recorren sin rumbo una senda que los llevará, entre inquietantes situaciones, hacia su ansiada adultez. Dentro de un relato no lineal, la historia se desarrolla en el plano de lo cotidiano y lo visible en medio de un sutil y oscuro ovillo en el que los días de este grupo transitan por una suerte de violencia latente y por el anhelo de un cambio improbable. Con un elenco de indudable solvencia tanto Ana Celentano como Marta Lubos, Stella Gallazzi, Guillermo Arengo y el resto del reparto lograron insuflarse autenticidad a este relato al que Mercedes García Guevara logró su propósito de emocionar a esos espectadores que ven más allá de lo que la pantalla les propone. La fotografía y la música son otros puntos sobresalientes de este tercer largometraje de una realizadora que sabe relatar con calidez esas historias que hablan de tragedias y de muerte, pero también se refieren a la esperanza de unas nuevas formas de existencia.
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  • Puentes
    Puentes
    La Nación
    Chicos que deben crecer de golpe y en soledad

    El paso de la niñez a la adolescencia está siempre teñido de preguntas, de inquietudes y de sorpresas. Por este camino están transitando Matías, Tomás y Pedro, un terceto de amigos que van juntos a la escuela, juegan al fútbol y recorren sin apuro las calles de ese barrio suburbano en el que viven. Tomás, el de carácter más fuerte, se apodera de un revólver escondido en su casa y con él se siente importante frente a ese micromundo que los va marginando. Después de una tragedia, los chicos deciden escapar de sus casas. Las luces de neón, el apuro de la gente que se les cruza en la calle y los vehículos que transitan junto a ellos les van descubriendo un nuevo y extraño espacio pleno de sorpresivas situaciones. Con un poco de aburrimiento y mucho de curiosidad, se cruzan con varios personajes a lo largo de esa noche, que es, para ellos, el inicio de una vida nueva.

    Cálida y sensible, la historia va transcurriendo lentamente a través de los recorridos de estos tres muchachos por las calles atestadas, de sus pausas para comer una pizza al paso y de hablar, casi con monosílabos, acerca de lo que para ellos es nuevo y deslumbrante. El novel realizador Julián Giulianelli apostó aquí a la sencillez que, por momentos, se transforma en situaciones reiterativas y monótonas, pero precisamente ellas son las que van escalonando el devenir de sus protagonistas, inmersos en un mundo que les va indicando la manera de transformarse en adultos. Milton de la Canal, Facundo Pérez y Malena Villa aportaron la necesaria ternura a esos adolescentes que vagan sin rumbo, en tanto que Juan Ciancio pone a descubierto su fibra dramática en el papel de Tomás.
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  • Aparecidos
    Aparecidos
    La Nación
    Entretenido film de terror en escenarios conocidos

    Aparecidos combina misterio y lindos paisajes.

    Malena y Pablo han recibido la noticia de que su padre está en coma y que los médicos han decidido desconectarlo de los aparatos que lo mantienen con vida, y para ello necesitan la firma de los dos jóvenes, sus únicos familiares. Pablo le propone a su hermana -con la que no mantiene contacto cotidiano- hacer una suerte de pacto para acceder a ese pedido: un viaje al Sur para visitar la casa en que nacieron y recién ahí decidir qué hacer con su padre.

    Así ambos jóvenes comenzarán el largo camino que los enfrentará con un pasado familiar que no conocían. Un diario repleto de misterios, varias muertes y la búsqueda de venganza son algunos de los ingredientes que convierten a Aparecidos en un film de suspenso que llega hasta el terror en el que no faltan escenas sangrientas.

    La historia posee una primera parte lograda gracias a un suspenso bien dosificado y a una serie de sucesos que tiene como víctimas a estos hermanos. Sin embargo, el guión comienza a perder fuerza hacia su mitad, ya que algunas reiteraciones y esa fórmula tan rebuscada de elementos paranormales se adueñan del relato. A pesar de ello, el director español Paco Cabezas logró suplir estas deficiencias y pudo lograr así una trama bien sostenida por los rubros técnicos y por la correcta labor de Ruth Díaz y de Javier Pereira. Dentro de ese género de terror, Aparecidos no decepciona del todo, fundamentalmente para aquel público siempre dispuesto a poner sus nervios en tensión frente a la aparición de tanto horror y de un permanente suspenso. La fotografía logra lucirse en los exteriores rodados en Tierra del Fuego, y así esta coproducción entre la Argentina y España se inscribe con soltura en un género no demasiado transitado por las cinematografías de ambos países.
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  • El último aplauso
    Las historias del Bar El Chino

    Cantantes aficionados y una Buenos Aires fuera del tiempo, en un documental.

    En el barrio de Nueva Pompeya abrió, en 1937, el Bar El Chino, al frente del cual se hallaba el cantor de tangos Jorge "El Chino" Garcés. Allí, quienes lo comenzaron a frecuentar se divertían viendo y escuchando a ignotos cantantes que hacían su debut frente al público, entre las mesas rengas y las paredes pobladas de afiches y de fotografías. Con el tiempo, el bar se fue popularizando y noche tras noche numerosos comensales descubrían alguna voz tanguera que entonaba los temas más populares del repertorio ciudadano. El edificio no resistió el paso del tiempo y tras algunos años de mantener sus puertas cerradas volvió a abrir.

    Esta es la historia que el director Germán Kral relata en este film cálido y emotivo, por el que transitan algunos de los muchos cantantes que deleitaron con tangos, milongas y valses a un público admirado. El realizador enfocó su relato en Cristina de los Angeles, Inés Arce y Julio César Fernán, pero también en varios otros de los muchos personajes que pasaron por ese bar.

    Entre el documento y la ficción, Kral elaboró una página impecable y logró transmitir con calidez la historia de esos cantantes que no necesitaron del aplauso del centro de Buenos Aires.

    El director no necesitó un nudo argumental para evocar estos episodios. Utilizó nada más que la simpleza que irradian esos cantores para recorrer el camino que había comenzado el Bar El Chino y que, con el tiempo, conserva todavía hoy la nostalgia de un Buenos Aires perdido en una escenografía con sabor a recuerdos. La emotividad brota así, instantánea, a través de las canciones y de las anécdotas de los protagonistas.

    El realizador contó además para elaborar su film con una excelente fotografía y con un notable montaje, elementos que hacen de su film una perla en el gran collar de la historia de un Buenos Aires que aquí siempre está presente a través de esas voces y de esos instrumentos que bien merecieron ser llevados con autenticidad a la pantalla grande.
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  • Fantasma de Buenos Aires
    Una comedia fantástica y tanguera

    Fantasma de Buenos Aires es el sexto largometraje producido por la Universidad del Cine, que así da oportunidad a los alumnos egresados de realizar films comerciales. En este nuevo relato lo fantástico se une con toques de comedia teniendo como protagonista a Tomás, un joven que participa en una sesión de espiritismo en la que descubre una sombra que se manifiesta como un malevo que canta tangos. Sólo el muchacho marcado por la muerte de su madre cuando era niño se interesará por este fenómeno y hará lo posible para volver a conectarse con ese espíritu.

    El fantasma -el malevo Canaveri en los albores del siglo pasado era temido por su ferocidad y su valentía- le contará a Tomás todo lo que hay después de la muerte y éste lo dejará vivir un día entero dentro de su cuerpo. Sobre la base de este pacto Canaveri recorre Buenos Aires y se enfrenta constantemente con cosas que no comprende, ya que la ciudad ha crecido mucho. En este camino no faltan ni el romance ni la calidez de la amistad que los irá uniendo. El director Guillermo Grillo logró imponer una gran solidez a este relato (ganó una mención en el concurso de guiones de LA NACION) que, sin pretensión alguna, se encaminó por las sendas más entretenidas en busca de una aventura al estilo "tango reo".

    Estanislao Silveyra y Iván Espeche lograron dar vida a la pareja central del relato, en tanto que el resto del elenco, a lo que se suman una muy buena fotografía y una música exacta para cada situación, apuntalan esta nueva propuesta que brinda la Universidad del Cine en su ya larga y meritoria trayectoria.
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  • La invención de la carne
    Dos almas unidas en la sordidez

    El director Santiago Loza, que ya había rodado Extraño en 2001 y Cuatro mujeres descalzas en 2005, vuelve aquí a esa temática en la que sus personajes transitan insondables caminos que siempre los conducirán a la autodestrucción. Aquí Mateo, un joven homosexual a punto de recibirse de médico, conoce casualmente a María, una prostituta con la que emprende una especie de viaje a ninguna parte. Ambos son casi autistas en ese camino que recorren a través de esa extraña relación en la que cada uno de ellos manifiesta sus angustias y la necesidad de comprensión.

    La historia -si historia puede llamarse a la unión de esa pareja casi muda- pretende desentrañar los vericuetos de esos dos seres taciturnos anclados en sus pobres existencias. El realizador los conduce por lugares remotos en los que los sonidos son mínimos, los gestos casi invisibles y los lugares en que recalan apenas simples escenografías de su largo trajinar. Sin duda, Loza se propuso pintar una unión inesperada que surge de ese encuentro, pero su guión adolece de una total monotonía, de secuencias repetidas hasta el cansancio y de escenas de alto voltaje sexual. El film va decayendo en el intento de su director, que apostó a un entramado que sus protagonistas recorren con una casi intolerable quietud sólo rota por las ansias sexuales de María y por el funcionamiento orgánico de los seres vivos que atrapan a Mateo.

    Es bastante dificultoso para el espectador seguir con atención este relato que pretende mostrar a dos almas que se unen en la desgracia y en la sordidez. Sólo los buenos trabajos de Umbra Colombo y de Diego Benedetto y los rubros técnicos aportan cierto interés a esta realización que, sin duda, cae en ese tipo de cine argentino en el que hay que adivinar lo que muestra la pantalla.
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  • Alicia y John, el peronismo olvidado
    Documental sobre el peronismo

    Dentro de la serie Vidas argentinas , que desde el Centro Cultural Caras y Caretas dirigen María Seoane y Víctor Santa María, surgieron varios documentales sobre personajes de nuestra historia. Ahora, con Alicia y John. El peronismo olvidado , fijaron su atención en John William Cooke y en Alicia Eguren y le encomendaron la tarea al director Carlos Castro.

    No mucho es lo que la mayoría de la gente conoce acerca de esta pareja, que tuvo una enorme gravitación en los momentos más importantes de la existencia de Perón tanto en el poder como en el exilio.

    Cooke, descendiente de una familia radical, se recibió de abogado y luego del intento del golpe de Estado de junio de 1955 Perón lo designó interventor de su partido. Fue detenido, logró fugarse de la cárcel, se exilió en Chile, retornó al país en 1958 y se convirtió en uno de los primeros peronistas en apoyar la Revolución Cubana. Alicia Eguren, por su parte, fue su pareja durante muchos años para luego casarse y ambos se unieron a las guerrillas de Fidel Castro y del Che Guevara.

    El documental se matiza con escenas ficticias animadas por Carlos Portaluppi y Ana Celentano, además del testimonio de amigos, periodistas, escritores y políticos, escenas de noticieros y diarios de la época. Los responsables del film no tuvieron necesidad de embanderarse políticamente, sino que inteligentemente se limitaron a mostrar las existencias de esos protagonistas que marcaron un signo vital en los momentos más álgidos de la existencia peronista.
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  • Terror en la Antártida
    Sangre y misterio en la inmensidad antártica

    El film usa el escenario blanco para el suspenso.

    El manto blanco y desolado de la superficie antártica puede esconder algún misterioso secreto entre el viento implacable y las pocas personas que la habitan. Esto lo sabrá muy pronto Carrie, una detective norteamericana quien tras dos años de vivir en una base de su país instalada en el Polo Sur está ansiosa, como todos sus compañeros, de retornar a su hogar. Tras presentar su renuncia, cuenta impaciente las horas y los minutos hasta la llegada del avión que la trasladará de vuelta a su país, pero tres días antes de su partida hallará el cuerpo de un hombre enterrado en el hielo. Las preguntas no tardan en surgir. ¿Cómo llegó ese cuerpo a tan inhóspito lugar? ¿Por qué presenta señales de haber sido asesinado?

    Ya decidida a quedarse, Carrie comenzará indagar las causas de la muerte de esa persona anónima. Pero las muertes aumentan y el misterio se profundiza. Carrie comienza a sospechar de quienes la rodean y deberá apurar su investigación antes de que la Antártida quede sumida durante seis meses en una profunda oscuridad.

    El director Dominic Sena, basado en un guión al que no le falta ni la necesaria tensión ni el permanente dramatismo, logró un film que, dentro del muy transitado camino del thriller, entretiene y, sin duda, acaparará el interés de los espectadores sobre la base de esa historia sustentada por logrados efectos visuales. No falta tampoco en el film ese suspenso que aumenta rápidamente a través de el ingenio de la protagonista para descubrir al asesino que, como en toda trama de misterio, es quien menos se piensa. Los correctos trabajos de un elenco encabezado por Kate Beckinsale apuntalan el relato; una impecable fotografía y una música de nervioso ritmo son otros puntos a favor de esta aventura que, permanentemente, tiene como escenario las blancas planicies del continente antártico, aquí reproducido con indudable maestría.
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  • La extranjera
    La extranjera
    La Nación
    El amor que llega a destiempo

    María es una argentina que, como tantos, buscó refugio en Barcelona para tratar de cambiar su existencia. Pero su carácter taciturno y reservado le impide concretar sus aspiraciones de hallar la verdadera felicidad. Al enterarse de la muerte de su abuelo, último sobreviviente de la familia, María decide regresar y aquí se entera de que le había dejado como herencia una casona en un pequeño pueblo del interior.

    Luego de un viaje interminable, ella llega al campo habitado sólo por el viento persistente y las nubes de polvo que aumentan la soledad del lugar. Sin embargo, ese contacto con la naturaleza hace que María comience a sentirse atraída por esa inmensa llanura y por los recuerdos que su abuelo esparció por toda la casa. El encuentro con Juan, un hombre que está al frente de una estancia y que, como ella, necesita de cariño y comprensión, transforma el carácter de María. Halló, por fin, un alma gemela que pronto le entregará su amor.

    El director Fernando Díaz, que había debutado en el largometraje en 1998 con Plaza de almas , aporta a su historia la necesaria ternura para que lo que cuenta en su propio guión contenga esos elementos que radiografían a la protagonista, personaje al que María Laura Cali supo expresar más con breves gestos que con palabras. No menos acertada es la labor de Arnaldo André como ese estanciero que descubre el amor. Una excelente fotografía y una adecuada banda musical colaboran para que este film, pese a cierta morosidad, se convierta en una buena historia.
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  • El juego del miedo 6
    Sangre y horror en otra entrega de la saga

    Desde hace cinco años, y con gran puntualidad, llega a las pantallas la terrorífica historia de Jigsaw, ese sádico individuo que atormenta a sus víctimas con macabros juegos. Esta sexta parte de la saga no difiere demasiado de las anteriores, aunque aquí el agente especial Strahm, ya muerto, es reemplazado por el detective Hoffman, que planifica una serie de escalofriantes asesinatos manejados desde las sombras por aquel hombre enfermo que desea vengarse de quienes lo obligaron a esconder su tétrica personalidad.

    Desde la primera secuencia, la trama se basa en la sucesión de horripilantes torturas que sufre ese grupo de personas presas en una jaula y vigiladas por quien organizó una muy complicada serie de monstruosos castigos. Poco o nada es lo que el argumento ofrece como atractiva narración, ya que lo que les importó aquí al director Kevin Grentert y a los guionistas es mostrar sin tapujos los más cruentos instantes en que cada una de las víctimas es asesinada sin piedad en medio de gritos de espanto y ojos desorbitados.

    Sin duda la historia ya no daba para más y por ello los responsables del film se concentraron en hacer un muestrario de brazos partidos, cuerpos despedazados y cabezas que ruedan sin cesar. Los seguidores de este cine "gore" estarán en su elemento frente a tantos litros de sangre, pero este nuevo juego del miedo no añade nada original a esa sádica temática.
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