La doble vida de Walter

Crítica de Isabel Croce - La Prensa

Depresión norteamericana

Graduada en la Universidad de Yale, inolvidable actriz niña de "Taxi driver", protagonista de un éxito comercial y popular ("El silencio de los inocentes") y excelente actriz adulta en "Acusada", Jodie Foster también dirige y no lo hace por primera vez. Sus filmes anteriores "Nell", "Pequeño gran hombre" no fueron éxito de taquilla, pero reafirmaron que no tiene nada que ver con la ideología cinematográfica hollywoodense. Y la elección de este particular guión de Kyle Killen lo demuestra.

En la película, Mel Gibson interpreta a un importante ejecutivo que tiene, aparentemente, todo en la vida, la casa perfecta, la compañía líder, la esposa ideal y un hijo adolescente. Pero no es feliz. En cierto modo, esto es una suerte de consuelo para desocupados, sub empleados y profesionales en desgracia, por eso de "el dinero no hace la felicidad".

Pero, lamentablemente, la depresión es "un derecho de todos" y Walter cae en ella.
Pero ahí está el castor, para ayudarlo. ¿Y quién es el castor? Un animalito de peluche que forma parte de la gigantesca fábrica de juguetes de Walter, ésa que le dejó el padre y con la que acrecentó su fortuna.

UN JUGUETE

A partir de ese momento, Walter adopta al castor y lo convierte en su interlocutor y en él mismo porque, poco a poco, va volcando sus reacciones en el juguete y lo transforma en ese Otro con el que tiene problemas de comunicación.

Filme intimista, sencillo, donde las pasiones nunca estallan, "La doble vida de Walter" muestra que la familia que lo tiene todo, puede desbaratarse, que la imagen y la realidad, la máscara y la verdadera identidad no es un don para todos y la vida es una larga construcción.

Si Walter está en problemas, su hijo adolescente está casi peor, porque no quiere parecerse a él y hasta la delegación del discurso de graduación en otra persona para que se lo escriba, muestra cómo "la máscara y el rostro" están en crisis.

Un tema interesante, de factura sencilla, nunca melodramático, sin sobresaltos exteriores, pero que inquieta. Bien Jodie Foster, Mel Gibson exacto en su papel, quizás una de sus mejores interpretaciones y demostrando una vez más su ductilidad. Mientras la chica Jennifer Lawrence ("Lazos de sangre") confirma ser una de las más interesantes actrices jóvenes del momento.