Justicia propia

Crítica de Rodrigo Chavero - El Espectador Avezado

Luego de su paso por el Festival de Cine de Mar del Plata el año pasado, llega a sala una cinta nacional bastante particular, de género, elemento que nos hace pensar que ha llegado el momento para una grilla más amplia y con mayor cantidad de estilos para el espectador local. No la tienen fácil, es un terreno difícil y hacer pie será una desafío interesante.
Sino, piensen en "Necrofobia", de Daniel de la Vega haciendo terror al estilo Giallo (bien gótico) esta semana (postergada muchas veces hasta conseguir salas para su exhibición en 3D) y la acción que trae "Justicia Propia", en este caso de Sergio Mastroberti, hombre del Cievyc que ya tiene su trayectoria en el medio, aunque esta sea su ópera prima.
Stunt Fighter es la compañía que dirige el protagonista de este proyecto, Juan Manuel Olmedo, veterano en el arte de las coreografías cuerpo a cuerpo y con sobradas referencias positivas para su trabajo. Junto a Mastroberti pensaron en una historia directa, simple (quizás demasiado) en la que se luzca el cuerpo de dobles de riesgo de la compañía.
Aquí entonces Olmedo, actor y artista marcial de primera línea, se pondrá en la piel de Diego Ponce, policía hábil en lo suyo que por una coyuntura extraña tendrá que sufrir el asesinato de su sobrina Silvina, en el día de su cumpleaños.
Alertado de que detrás de su muerte se encuentra una red criminal, Diego comienza a realizar una búsqueda de la verdad, que lo llevará a enfrentarse con delincuentes en distintos parajes del Gran Buenos Aires (fue rodada íntegramente en el partido de Tres de Febrero), todos en situaciones donde la violencia será el elemento primordial, sin matices ni dobles lecturas.
Realizada con muchísimo esfuerzo y hasta compromiso municipal (la intendencia de Hugo Curto la declaró de "interés cultural" y prestó apoyo para los locaciones, incluso se preestrenó en el Paramount de Caseros), es un film de difícil apreciación.
El guión es esquemático al extremo, las condiciones técnicas denotan un esfuerzo notable para producir con pocos recursos, aunque su resultado final está lejos de ser vistoso. Hay algunos problemas de la mezcla de sonido y aunque se reconoce el rodaje del equipo de efectos especiales a la hora de montar escenas que impacten, ese amalgama no termina por cohesionar.
Ojo, nunca olvidamos que estamos en Argentina.
Sí, nos hubiese gustado una caracterización más intensa de los malos y un despliegue dramático un poco más sustancioso (después de todo el crimen con el que abre fue despiadado). Sin embargo, Mastroberti y Olmedo se la jugaron para sacar adelante una película que marcará caminos, en tanto fue autogestionada y puesta a rodar por gente de una industria que merece respeto y reconocimiento.
Sabemos lo complejo que es producir en las condiciones actuales del mercado y "Justicia Propia" debe servir como ejemplo de la tenacidad para llevar las ideas a la práctica, más allá del resultado final.