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Imagen del crítico Rodrigo Chavero
Rodrigo Chavero
  • Cantidad de críticas: 183
  • Promedio: 65%
  • Críticas favorables: 125/183 (68%)
  • Críticas desfavorables: 58/183 (32%)
  • Diferencia absoluta: 12%
  • Yatasto
    Yatasto
    El Espectador Avezado
    Muchos de ustedes saben que soy docente y durante mucho tiempo trabajé en zonas marginales de nuestra ciudad. Estuve en contacto con la pobreza y enseñé a grupos de chicos que después de la jornada escolar, salían a cartonear al caer la tarde. Será por eso que a la salida de la proyección valoré mucho a "Yatasto". Es difícil tomar registro tan preciso de los hábitos de una familia en una situación como la que se trae en la historia (real, obviamente) y no caer en la mirada culpógena puramente descriptiva del cuadro. En ese sentido, este documental de Hermes Paraluello, es un retrato intenso, tierno y esperanzador de una realidad que viven no sólo los chicos de Córdoba sino de todo el país, que están sumidos en la pobreza y luchan contra ella con armas nobles cada día.
    "Yatasto" cuenta la historia de tres chicos que viven en un barrio marginal y periférico de La Docta. La cámara los sigue y los acompaña en su trayecto diario que incluye desde los preparativos para la tarea (alimentar el caballo que tira del carro) hasta la tarea misma de cartonear. El micro universo en el que se mueven incluye a pocas personas, pero sumamente ricas para conocer. Lo que hace al film tan interesante es el hecho de que sentimos, durante todo el registro, cuanta vida y esperanza hay en ellos, a pesar de la gran adversidad que enfrentan. Adentrarse en las vidas de Bebo (15 años), Pata (14) y Ricardito (10 añitos!) es un viaje movilizador pero necesario.
    Desde el inicio, la cámara los acompaña en sus actividades y sorprende lo natural que todo se vive desde el registro (aunque hay que reconocer que el recurso con el correr de los minutos se vuelve un poco rígido para el espectador). Las postales de la tarea son fuertes. En ellas, descubriremos a Ricardito, quien se robará la película por su gran carisma (lo van a disfrutar en su candidez) y la inocencia de sus palabras a la hora de decodificar el mundo en el que vive. Sin embargo, cada línea que los otros (Bebo y Pata) comparten, tienen su fuerza: hay sueños, aspiraciones, diversión, ocio e historia en ellos y sus familias: esta no es una película sobre el dolor de los no incluidos. Muestra los muros que los separan del mundo del consumo y del empleo (es tangible en los diálogos donde vemos que lejanos que están de algunas cosas que damos por naturales) y cómo ellos abordan esa barrera, pero no hay tiempo para llorar por aquello que no se produce.
    La película no apela a golpes bajos y en todo momento rescata la transmisión cultural como valor de ese grupo (la abuela oficia como transmisora aunque no es la única), hay un legado que se transmite en las familias observadas: legar las instrucciones para que ellos puedan defenderse en la vida, autovalerse a través de dominar el oficio de cartonear (son como tercera generación en la actividad).
    La cámara de Paraluello lo transmite con oficio y nos da tiempo para internalizar los momentos más áridos de la cinta, aunque insistimos, el trabajo con algunos planos puede resultar un poco incómodo para el espectador corriente.
    El nuevo cine cordobés está llegando a salas porteñas (recordar "De caravana", "El invierno de los raros", "Hipólito", etc...) y si bien su distribución es limitada y al público porteño le cuesta el cine local, apostamos porque tengan el público que se merecen. "Yatasto" es de los documentales que perduran en el tiempo, una postal emotiva y dialéctica sobre la pobreza que no deberíamos dejar pasar.
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  • Jack y Jill
    Jack y Jill
    El Espectador Avezado
    Es bueno que sepan que en general, Adam Sandler es un tipo que mi hija quiere mucho (aún no sé el porqué siendo que no cumplió 6), y muchos de sus títulos ella (y yo) los hemos visto una y otra vez. Por ende, tengo cierta familiaridad con su humor y hasta en algún punto, varias comedias me parecieron buenas ("Zohan..." me encantó, "50 first dates" también... e incluso "Funny people" me pareció un paso adelante en su carrera). No soy uno de esos críticos tradicionales a quien todo lo que él hace le parece basura y entiendo que el hombre se ganó un lugar en la industria honestamente (con su histrionismo ocurrente y a pesar de errarle a muchas elecciones).
    Su último trabajo ("Grown ups"), sin embargo, ya no me había gustado para nada y la tendencia a sumar amigos famosos y "ver que pasa", comenzó a agotarse sin que Sandler diera señales para modificarla. Es más, no bastaron los simpáticos cómicos de la tevé que él le gusta traer a sus films, sino que invitó para esta "Jack y Jill" nada menos que a Al Pacino para que se uniera a la banda (porque eso son, una banda) y perdiera prestigio de la peor manera imaginable: parodiarse a sí mismo en una comedia mediocre. Mucho, para un actor de su relieve. Acaso un intérprete de esta envergadura no puede leer un guión como este y declinar la oferta? Tan amigo es Pacino de Sandler? Será que hay un interés romántico como la película sugiere?
    Vamos de a poco...

    Jack (Sandler) tiene una buena vida. Está casado con Erin (Katie Holmes) y tienen dos hijos, un poco freaks pero bueno... Qué niño es normal en una comedia americana de estos tiempos? El es ejecutivo de una agencia de publicidad y en los primeros minutos de proyección ya nos anticipan uno de los ejes de la trama, Dunkin Donuts amenaza con dejar de trabajar con su grupo si Jack no consigue que Al Pacino (y sólo él) estelarice el comercial del producto nuevo de la compañía... (No sabemos cuanto puso la franquicia pero en estos días que corren a los anunciantes hay que tenerlos durante toda la cinta para engancharlos parece) Y al muchacho feliz ràpidamente se le oscurece el panorama: no sabe como conectarse con el actor y encima de todo, llega su pesada hermana gemela.
    Jill (Sandler, otra vez, pero con una peluca y algo de ropa de mujer) llega de visita a la casa de Jack de visita por unos días. Ella es soltera, grosera, descuidada, ignorante... Un lujo eh! Pero enarbola como símbolo el amor fraternal que siente hacia su hermano todo el tiempo sin límites. Esa actitud irrita a Jack todo el tiempo. La película intenta transmitir, dentro del registro que puede, lo importante que es llevarse bien con la familia, a cualquier precio (?). Los gemelos tienen una conexión (por más que se resistan, comparten el actor no?), pero no podemos ver más allá de los chistes escatológicos a los que Sandler y compañía nos tienen acostumbrados. Algunas muecas, caídas y ruidos feos y con eso basta para caracterizar su relación.
    Accidentalmente Pacino verá a Jill en un partido de los Lakers y se enamorará perdidamente de ella. De ahí en más, la historia mostrará como Jack intentará sacar adelante el comercial (usando a su hermana como carnada) y abordará la resolución de algunas cuestiones domésticas que tienen que ver con lo vincular.

    El guión con el que trabaja Dennis Dugan (quien ya viene dirigiendo a Sandler en varias oportunidades) es pobrísimo. Dos o tres líneas para desarrollar la trama y a rodar. La caracterización que el comediante hace de Jill empieza mal: apenas algo de maquillaje y ... una peluca, eso es todo. A millones de años luz de Steve Martin ("All of me") y Dustin Hoffman ("Tootsie"), quienes sí entendieron que si hacen de mujer, deben PARECER una. Aquí, eso parece no haber importado. Debe ser que los productores pensaron que era gracioso ver una composición tan poco seria y que eso sumaría al clima de delirio. Pero no. Es una desprolijidad y una falta de respeto al espectador... Caicaturizaron la relación al no prestarle cuidado a los detalles.
    Y Pacino... Bueno, salí de la sala enojadísimo con su trabajo. La cinta es un vehículo para su ridiculización y él la acepta gustoso. Una cosa es reirse de sí mismo y otra ser patético. En esta película, el genial actor derrapa mal... y eso que se interpreta a sí mismo!!!
    Creo que esta cinta es de las peores de Adam Sandler y me hace pensar que voy a confinar todos sus DVDs lejos del alcance de mi hija. He dicho.
    (Si nos cuesta soportarlo solo, se imaginan por dos? Bueno, eso...)
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  • La dama de negro
    La dama de negro
    El Espectador Avezado
    La verdad es que la situación en la que se encontraba Daniel Radcliffe al terminar el rodaje de la última "Harry Potter" era casi ideal, al menos téoricamente. Por primera vez en su carrera podía elegir qué hacer (si, ya se, siempre puso decidir que hacer sobre las tablas pero no en cine), por lo que había cierta curiosidad por ver el rumbo que tomaba el joven intérprete... Radcliffe fue buque insignia de la franquicia inglesa más importante de la última década, así que lo primero que cualquier productor le aconsejaría es ir de a poco. Es decir, con papeles donde se lo cuide y vaya ganando confianza.
    Así fue como lo conectaron con la Hammer Films, legendario grupo de gente que tuvo su cuarto de hora glorioso allá por los 60' haciendo historias de terror para que se potenciaran mutuamente: los que ponían los recursos necesitaban en esta etapa un actor taquillero y el susodicho, un papel que le permitiera iniciar su camino de despegue sin mayores sobresaltos.
    La elección del título recayó en una obra clásica de Susan Hill de principios de los 80: "The woman in black". Tan clásica es que recuerdo haberla leído en el profesorado. Tengo fresca aún la versión televisiva de 1989 además...

    El libro es un cuidado relato sobre fantasmas. Bien estructurado, con todos los elementos que caracterizan al género. Fue un hit en sus días aunque ahora, parece poco original para ser llevado a la pantalla grande siendo que los nipones han explotado con el J-horror esta veta de los seres inmateriales hasta el hartazgo. Está bien, la Hammer garantiza calidad y atmósfera, a diferencia de la escuela oriental que predica otro tipo de propuestas, pero, el punto de partida es cuando menos discutible: los relatos de este tipo se miran con desconfianza y no atraen demasiado al público en la actualidad.
    Radcliffe es Arthur Kipps. Un "solicitor" (abogado de baja escala en el sistema inglés) enviado a un pueblo a poner en orden la venta de una propiedad. En realidad, él viene a sacar adelante los papeles de Alice Drablow, ahora que su hijo murió. El problema es que si Kipps no da con el testamento, las cosas se le van a complicar en la empresa, ya que no viene en una buena racha laboral. Es viudo y con un hijo de 4 años.
    Al llegar al pueblo, comienza a ver que los niños se suicidan y decide poner manos en el asunto, afectado en carne propia por la cuestión.

    El film es dirigido por un cineasta de gran proyección, James Watkins (me encantó "Eden Lake"), a quien vemos con la solvencia necesaria para darle entidad a una historia que cuesta incorporarla naturalmente en este tiempo. Utiliza todos los recursos a su disposición (los del manual de la vieja escuela y los nuevos aprendidos con la oleada japonesa) y rodea a Radcliffe de manera impecable. No pude percibir si el ex-Potter actúa bien o mal, ya que sentí que no necesitaba de él para sumergirme en la historia. La casa (Eel Marsh) produce tantos sonidos que hay que escuchar para creer y la cámara trabaja tanto para sugestionarnos, que terminan por lograrlo. El relato es lineal y sus mayores logros se dan en la construcción de la atmósfera en la que están insertos los protagonistas.
    "The woman in black" es un film correcto, de los que aportan poco a la cartelera y que se lucen en los estantes de los videoclubes. Aunque claro, la novedad, esta vez, es ver a Daniel Radcliffe sin su Nimbus ni su varita de mago...
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  • Penumbra
    Penumbra
    El Espectador Avezado
    No ví "Sudor frío", la ultima y promisoria realización de los hermanos García Bogliano, pero se que mucha gente en nuestro país fue a verla y que en el exterior a la cinta le fue relativamente bien. Hay que tener en cuenta que no producimos cine de terror tradicionalmente (al menos con presupuestos importantes) y que cualquier iniciativa que abra el abanico de géneros debe ser saludada con entusiasmo. En lo personal, el suspenso y el terror me encantan. Por ende, fui entusiasta a ver "Penumbra", película dirigida por los platenses Adrián y Ramiro, este largo debería consolidarlos en su proyección y afortunadamente, salí satisfecho de la sala.
    Marga (Cristina Brondo) es una española irascible. Está en nuestro país por un tiempo corto y encuentra la oportunidad de cerrar una operación de alquiler de una propiedad bastante descuidada, cuestión que la sorprende pero que acepta visto y considerando el dinero que le ofrecen. Su personalidad es un poco chocante, es xenófoba, controladora y verborrágica: en pocas escenas ya sabemos de que madera está hecha. Y no nos gusta.
    El día en que la operación inmobiliaria está planeada, habrá un eclipse de envergadura en la zona, por lo cual, la gente del lugar espera el fenómeno con cierta ansiedad. Marga es un remolino de emociones y apenas percibe lo que pasa a su alrededor, hasta que la espera de los enviados que vienen a cerrar el trato da pie a una serie de discusiones e intercambios violentos con vecinos, policías y visitantes en los cuales ella comenzará a sospechar que hay gente que necesita utilizar su propiedad para un fin especial en ese día puntual. Sin querer anticipar más de la trama, nada es casualidad en esta cadena de eventos, por lo cual habrá que estar atento al desarrollo de los hechos para desentrañar lo que sucederá cuando el edificio quede, en la más profunda penumbra a la hora del esperado fenómeno.
    Desde el punto de vista del guión, la construcción del clima y el entorno en el cual se da la acción están bien logrados. Imposible no remitir ese edificio, ese espacio físico y las charlas de los vecinos a "La comunidad" de Alex de la Iglesia. Brondo moldea su personaje con relativo acierto y logra transmitir esa "empatía negativa" necesaria para su caracterización (aunque quizás su fuerte personalidad impide que el espectador se identifique con ella, en cierto punto hasta uno desea que algo la ponga en vereda) aunque a veces tanta energía parece desmedida y sin control. Los secundarios tienen distinta profundidad, hay mucho oficio y pocos minutos en Arnaldo André y Gustavo Garzón y tal vez una proporción inversa en el resto (aunque rescatamos a la uruguaya Mirella Pascual, un deleite siempre).
    Si bien es cierto que algunas líneas parecen un poco artificiales, lo cierto es que aún así son válidos estos intercambios para la edificación del suspenso. La información se revela en las dosis justas y los cabos sueltos potencian la trama, hasta llevar a un discutible final. Quizás hay palabras que sobran, pero la factura técnica que este dúo de hermanos ha logrado es solvente y le da un peso al film que hay que reconocer: conocen del tema y tienen mucho futuro por delante.
    "Penumbra" es un producto correcto, honesto y de realización destacada para nuestro medio. Más allá de sus desniveles (que los tiene), el balance final es positivo: a la hora del eclipse, esta comunidad recibe con beneplácito el inicio de un ciclo nuevo...
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  • Que lo pague la noche
    Que lo pague la noche
    El Espectador Avezado
    Salí del cine un poco aturdido por lo que había presenciado. Me gustan los relatos ambiguos, las intrigas y los juegos que algunos cineastas proponen para desestructurar al espectador y sorprenderlo.
    Claramente, Nestor Mazzini (su director y guionista) pensó "Que lo pague la noche" bajo esa premisa: una construcción onírica indecifrable (en formato thriler psicológico) donde nada es lo que parece ser, ambientada en una poderosa e intimidante Lugano 1 y 2, formación de monoblocks histórica en el Sur de Buenos Aires que son en sí, una ciudad en sí misma.
    Esteche (Roberto Lavezzari) es un hombre de peso en el barrio (un delegado, o algo así): él es sobre quien girará toda la historia. Los primeros minutos de proyección nos lo muestran en su fiesta de casamiento, al aire libre (en la zona verde de Lugano), con el muro de edificios (intimidante eh!) de fondo... Todo parece ir bien hasta que comienza a sentirse mal (se desmaya), y un par de invitados lo ponen en un taxi para llevarlo (supuestamente) a un hospital cercano. Al parecer, Esteche habría sufrido una especie de pico de presión y eso lo habría llevado a la muerte...según la versión oficial (la de su flamante esposa). Los vecinos de los monoblocks reaccionan con estupor frente a la noticia, sienten que esa desaparición no es lo natural que debería ser, sino que se encuadra en una situación de saqueo de un fondo común del lugar. Lo cierto es que muerto o no, Esteche es el tema de un montón de personas que se sienten afectadas por su desaparición.
    Entretanto, se ve la crisis desde la ventana de cada departamento: hay fuego, palos, violencia contenida y mucha paranoia. Al parecer hay programados desalojos y la gente tiene miedo, lo cual la vuelve peligrosamente primitiva en sus emociones...
    "Que lo pague la noche" invita a un viaje fuerte pero honesto, de resultado discutible pero al que hay que reconocerle valores, sin dudas.

    A pesar de sentir en el cuerpo el sentido de la dirección que Mazzini le dio al film, por momentos (y creo que esto es producto de los pocos recursos técnicos con los que se contó a la hora de la realización) la cinta te deja solo, abandonado y mirando a las moles de cemento donde la acción se juega sin entender bien que es lo que está pasando. Trata de sumergir al público en un contexto donde las certezas, no existen. Lo intenta, en una economía de elementos forzada (se filmó durante la crisis del 2001) pero su resultado no es del todo redondo.
    Sí tienen presencia física (eso hay que reconocerselo), las realidades oscuras corporizadas en sujetos discutiendo sobre amenzas, reales o ficticias, que los desequilibran, secundarios que pueblan la película y disparan conjeturas en distintas direcciones todo el tiempo, desorientando al espectador . También debemos decir que el film tiene problemas de fotografía y audio que dificultan su disfrute en salas (yo la ví en el fondo de la sala 3 del Gaumont y perdí mucho), aunque sabemos que se ha trabajado mucho para mejorarlo. Me hubiese gustado otro tipo de luz para algunos ambientes y algunas vueltas de tuerca en el guión, con mayor protagonismo de algunos personajes en detrimento de otros, pero esto es sólo una opinión.
    Saludamos la fuerza de su director y su gente por traernos su trabajo y no haber bajado los brazos a pesar de la adversidad todos estos años. Si Mazzini pudo esto con tan poco, qué futuro le espera con más recursos no?
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  • Moacir
    Moacir
    El Espectador Avezado
    Lo bueno de a veces no leer gacetillas de prensa es que entrás a la sala dispuesto a la aventura. Si el director hizo una gran película, su acierto fue doble, porque te agarra desapercibido (sin estar contaminado previamente de conceptos de otras visiones) y perdura en el tiempo ese efecto placentero que es, haber disfrutado de una buena propuesta. Es así, no se cuáles son los mecanismos psicológicos que operan, pero por eso, será debo decir que "Moacir" me gustó mucho y salí de la sala satisfecho por haber tenido la suerte de conocer semejante personaje...
    "Moacir" es un documental pero... no siento que encuadre exactamente en esa categoría. En cierta manera, hay una intervención del director para llevar, sutilmente, a su personaje principal a un recorrido que no es lineal, pero tampoco se escapa mucho de lo programado. Tomás Lipgot, el director, elige somo tema, una excusa: la invitación a un músico brasileño de avanzada edad para grabar un disco. No es cualquier hombre, desde ya. Moacir Dos Santos vive en la Argentina desde hace muchos años, pero su condición es casi la de un marginal: fue desocupado al llegar de su patria (Brasil) -sufrió penurias económicas en ámbos países-, se enfermó y terminó en el Borda. Pasó mucho tiempo allí y logró el alta. Eso, sumado a una pensión, le permitieron cobrar confianza para enfrentar esta etapa de su vida.
    Lipgot ya nos lo había presentado en su largo sobre pacientes en rehabilitación, "Fortalezas" (del 2010). Ahí, Moacir era uno de los casos en que el director había puesto su mirada, impresionado de su historia de vida. En esta oportunidad, van juntos a concretar un sueño: Dos Santos tiene cierto talento musical (canta y baila) y eso impulsa al cineasta a pensar un encuadre particular para esta grabación. Convoca a Sergio Pángaro para que asesore musicalmente al carismático carioca y filma, relajadamente, el recorrido que hace Moacir desde la génesis del proyecto hasta su concreción final.

    Ustedes se preguntarán... vale la pena seguir ese recorrido?
    Totalmente. Si bien a veces Lipgot deja que ciertas escenas de monólogos de su hombre sean demasiado extensas y algunas, demasiado prefabricadas, (la irrupción sobre la banda de músicos brasileños en la que el protagonista descolla, por ejemplo, la visita a su ex psicóloga, etc), lo cierto es que la personalidad de Moacir sostiene cualquier película. Es un tipo cálido, limitado pero profundamente comunicativo. Representa cabalmente el espíritu de la gente de su tierra: tiene humor, candidez y no se omnubila ante sus limitaciones, busca superarse, siempre. Y eso se siente desde la butaca. Encima, el tipo lleva el ritmo en la sangre.
    La historia, como dijimos es un recorte temporal que se cierra con la concreción del disco. Ahí, en el cierre, el film termina con un clip que emociona, absolutamente imperdible.
    No hay que olvidarse que todos tenemos sueños, y verlos concretados en un semejante, siempre moviliza. Bien por "Moacir", un documental que brilla con luz propia.
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  • El amor de Tony
    El amor de Tony
    El Espectador Avezado
    Lentamente van comenzando a afluir los títulos europeos a cartelera. Siguen llegando con una demora... enorme. En esta oportunidad es el turno de poner la mirada en la ópera prima de Alix Delaporte, filmada en 2010 y que viene de conseguir un respetable número de espectadores en su tierra: "Angele et Tony".
    La historia está ambientada en un pueblito de la zona de Normandía, lugar donde la pesca es el sustento fundamental de las familias del lugar.
    Allí conoceremos a Angéle (Clotilde Hesme), la protagonista de la historia. Ella ha estado presa. En circunstancias poco claras generó un accidente automovilístico que terminó con la vida de su marido y terminó en la cárcel. Ahora, que es la hora de reintegrarse a la sociedad, tiene un sólo objetivo en mente: recuperar a su hijo Yohan (Antoine Couleau) quien vive con sus abuelos paternos. Angele es una bella mujer, temperamental, intensa pero, en cierta manera, algo infantil. Está llena de deseo por volver a acercarse a su niño y se siente insegura al ir planteandose la reconstrucción de ese vínculo tan caro a sus afectos.
    En dicho poblado dará con Tony (Grégory Gadebois), un pescador local que vive con su madre. Al principio, los dos chocan al intentar relacionarse, ya que son primitivos en cuanto a expresar afectos e intereses, pero pronto descubrimos que en entre ellos hay mucha química y quizás, la promesa de una alianza reestructurante para sus vidas. El viene de perder a su padre hace 6 meses y luce desconcertado ante la aparición de Angele en su vida: no tienen nada en común y pensar una pareja se asemeja a una quimera.
    Delaporte dota a sus personajes centrales de pocas palabras. Les da el tiempo necesario y justo para que expandan su dolor y su ansiedad ante lo impredecible, pero este estilo de narración hace al film un poco lento y demasiado minimalista para mi gusto. El estilo austero reina y si bien seguimos a los protagonistas su recorrido, lo cierto es que no logra despertar grandes emociones en la platea.
    Su fotografía es admirable, uno de los puntos más altos del film (aunque hubiésemos preferido descubrirla en 35mm) y aunque el derrotero de los eventos es previsible y en cierta manera, sin sorpresa, hay que decir que "El amor de Tony" es un producto honesto y una exploración válida del universo que presenta. Si les gusta el cine francés independiente y su ritmo de narración, quizás esta sea su película para la semana. De lo contrario, habría que pensarlo dos veces antes de encallar accidentalmente en ella...
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  • Inmortales
    Inmortales
    El Espectador Avezado
    Es cierto que esperábamos más de Tarsem Singh. Sus dos trabajos previos ("The Cube" y "The Fall"), habían mostrado que el hombre tiene un interesante manejo visual y un gran sentido estético para combinar CG y tracción a sangre. De más está decir que cuando leí que trabajaría junto a los productores de "300", me froté las manos, tenía expectativas de ver algo original, fuerte y a la altura de los antecendentes de semejante equipo.
    Sin embargo, "Immortals", este tercer trabajo de Singh, ofrece poca sorpresa y mucho de lo que ya conocemos en este tipo de producciones. Pareciera como si el cineasta indio hubiese dejado de lado sus novedosas ideas para hacer un trabajo a reglamento. Luce contenido y atado a lo convencional, elemento que le juega en contra al film: sacando la fuerza de lo visual, hay poco brillo en estos "Immortales".
    Cuidado, la película respira pochoclo en estado puro y en ese sentido es bastante aceptable. Y hasta quizás, si te gusta el gore, las coreografías de Zack Snyder y la acción frenética, suba algunos puntos hasta justificar el precio de la entrada.
    La historia nos trae un tema mitológico conocido: un guerrero terrenal, Teseo (Henry Cavill) es el elegido de los dioses (con Zeus a la cabeza) para enfrentar lo que se está gestando: el rey Hiperión (Mickey Rourke) quiere conseguir el arco de Epirus para liberar a los titanes, enemigos declarados del Olimpo. Estos seres están confinados en una prisión (en el monte Tártaro) y de ser liberados, el apocalipsis podría estar a la vuelta de la esquina. Las huestes del villano tienen lo suyo, arrasan con todo a su paso y su líder destila locura y sangre a cada paso del camino.
    Gran parte de la clave para descubrir la ubicación del sagrado objeto está en una sacerdotisa jugada por Freida Pinto, quien a través de sus visiones intentará advertir sobre la amenaza que se cierne para la humanidad. Unida a Teseo, intentarán detener al sanguinario Hiperión antes de que consiga su objetivo final.
    "Immortals" ofrecerá entonces una serie de batallas despiadadas, muy cuidadas y estupendamente coreografiadas que harán las delicias de los fans del género. En este sentido, la película dará lo que gran parte de la audiencia quiere: acción y energía a raudales. Masacres, mutilaciones y torturas también se anotan dentro de las escenas que impactan en 3D.
    Rourke hace un trabajo prolijo como villano (la verdad, su rostro solo mete miedo no?) y el resto del elenco acompaña sin grandes luces. Quizás se puedan rescatar la energía del Zeus joven jugada por Luke Evans o la ironía y energía de Stephen Dorff como ladero de Cavill, y no mucho más.
    Mi primera impresión al salir de la sala fue entender que "Immortals" cumple en lo que propone. La sala respira satisfacción al cerrar la proyección. No es un gran producto, no encontrarán material que los sorprenda ni actuaciones de peso. Para nada. Sí, darán con una cinta que transpira testoterona y que se estructura en base a su gran despliegue visual. Lo cual, hay que respetar. No pasará a la historia, pero ofrece un buen rato de entretenimiento para los seguidores de este tipo de cine.
    Aprobada, con lo justo.
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  • Peter Capusotto y sus 3 Dimensiones
    No soy muy amigo de la televisión. Nada personal, por cierto, simplemente llego tarde a casa la mayor parte de la semana y el tiempo que dedico es para compartir con la familia. Y si no, para ver alguna película. Ergo, casi no veo tevé, excepto deporte y en alguna oportunidad, aislada, noticieros. Sabía del fenómeno Capusotto, pero antes de entrar a la sala, no representaba nada en especial (nunca ví un programa completo suyo) que me predispusiera para ver esta producción.
    Digo esto porque compartí butaca con los fans del programa (emitido en Argentina por la televisión pública estatal) y ya en la previa había un sostenido clima de festejo del que no participé pero observé con atención. Sin embargo, al terminar la proyección descubrí que sus estados de ánimo eran idénticos al mío. Estabamos eufóricos todos, extenuados de tanto reirnos y aplaudiendo a rabiar. Contadas las oportunidades en que uno se ríe con ganas en un cine (y eso que el año pasado ví casi 170 películas eh!), por ende, debo presentar mis respetos a una dupla que no parece tener techo: Diego Capusotto y Pedro Saborido.
    "Peter Capusotto y sus 3 dimensiones" es como un especial del ciclo, destinado a indagar sobre las razones que llevan a la gente a entretenerse a cualquier precio en este mundo capitalista, posmoderno y cruel, a la luz, claro, del pensamiento izquierdista. Sí, leyeron bien. Sólo dos talentosos como la dupla mencionada pueden animarse a provocar tanto ideológicamente y salir bien parados de semejante propuesta.
    La trama es presentada por Violencia Rivas, clásica protagonista del envío televisivo, quien va virtiendo jugosas opiniones sobre la utilización del entretenimiento como vehículo del pensamiento único y elemento de sujección social, lejos del placer con el que el ocio estaba relacionado en el pasado. A medida que las ideas y gags se van desplegando aparecen otros conocidos que aportan lo suyo al análisis de la cuestión (porque más allá de la broma, lo hay y no cabe duda de que estos tipos la tienen clara), mostrando e indagando sobre distintas facetas que empujan al ciudadano medio, a volcarse intuitivamente, al goce inmediato e indirecto que se vive en nuestros días. Dentro de esa línea, se encuadran los habituales cuadros musicales, publicidades delirantes y otras yerbas que son habituales en la saga televisiva.
    Si bien todos coincidimos (incluso dicho por los autores mismos) que esta "Peter Capusotto y sus 3 dimensiones" podría tranquilamente ser un especial de la televisión pública, lo cierto es que el tratamiento visual está altamente logrado y el humor que destila la película es fantástico. Capusotto-Saborido se toman en serio lo de parodiar las 3D y las utilizan a su servicio para todo lo que se proponen: con o sin lentes aquí hay humor de calidad, político, social y deliciosamente loco, de manera que el espectáculo está garantizado, sean o no seguidores históricos de su trabajo.
    Los segmentos que se van sucediendo ametrallan (Rivas lo diría así no?) al espectador, que apenas puede recuperarse de uno, recibe el siguiente casi sin tener respiro. La cinta posee un gran vértigo narrativo, la variación de personajes para abordar los diferentes subtítulos que van desgranando la hipótesis central ayuda mucho. Gavioto (nuevo, dará que hablar!), los tres chicos en el chat, Micky Vainilla, Bombita Rodríguez, Pomelo... Cada uno trae una historia que aporta y entretiene con agudas observaciones sobre la conducta de los sujetos y sus sociedades.
    Como espectador puro y sin estar embebido en el universo Capusotto, la pasé muy bien. Trataba de recordar cuando fue la última vez que me reí con ganas en una sala, y me vino a la mente "Torrente 4" en abril del año pasado. Mucho no?
    Por eso, no la dejen pasar. "Peter Capusotto y sus 3 dimensiones" es una de las mejores películas de este 2012. Y esto, recién comienza eh!
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  • Domingo de ramos
    Domingo de ramos
    El Espectador Avezado
    Entré a la sala con muchísima expectativa. "Domingo de ramos" ostenta un elenco con lo mejor del cine nacional. El Puma Goity, Gigí Ruá, Mauricio Dayub, Pompeyo Audivert: una selección, realmente. Tengo un gran respeto por esta gente y la verdad es que salí del Gaumont con una extraña sensación, a pesar de que me gustó mucho en su momento "Cien años de perdón" (y en menor medida "Solos"), este trabajo de José Glusman no me terminó de cerrar...
    "Domingo de ramos" es un thriller oscuro, pueblerino y estructurado con flashbacks que gira sobre la muerte de una mujer madura, objeto de deseo de varios hombres de su medio. La dama es Doña Rosa (Gigí Ruá), quien vive sola en una mansión enorme alejada del pueblo de referencia. Está casada con Don Jaime (Héctor Bidonde) un hombre maduro y rico que está siempre de viaje y ella tiene que pasar sus días sola... Bueno, no tanto.
    La película arranca con su muerte y nos instalamos en la escena del crimen. El comisario del lugar (el Puma Goity) llega para analizar la situación junto a un grupo de agentes y un forense y ahi la narración comienza a jugar con la temporalidad. El guión presenta hechos sobre la víctima que giran en un lapso de cinco días, ya que ella muere, justamente un domingo de ramos (y su cuerpo es descubierto días más tarde). Rosa ha sido una mujer mirada, deseada y centro de atención de mucha gente en ese lugar, por lo cual la trama mostrará una serie de eventos que el espectador deberá conectar para encontrar solución al misterio de su muerte.
    Los rubros técnicos están cuidados aunque la banda de sonido me pareció un poco esquemática y en particular al inicio de la historia, repetitiva. Actoralmente, el trabajo en equipo de los intérpretes es sólido, todos ofrecen su experiencia y salen bien parados de la apuesta. El problema mayor de "Domingo de ramos", sin embargo, pasa por otro lado. La simpleza de los hechos que narra y la poca fortuna de la resolución del conflicto.
    Si bien esto puede ser discutible (no deja de ser una impresión) , lo cierto es que la historia se presenta demasiado lenta y a pesar de que se nota el esfuerzo de crear suspenso con una variada gama de recursos (la fotografía, los tiempos, el sonido ambiental, algunos giros), lo cierto es que para ser un thriller, le falta fuerza. Hay atmósfera e intérpretes, pero no amalgaman de manera que el relato cobre vuelo y todo su potencial se transforme en acto.
    Los escenarios son bastante escasos para mostrar la realidad pueblerina (uno de los tópicos del film) y muchas puntas (el tema del dinero, por ejemplo), no son explotadas como se podrían. La elección de personajes y sus apariciones es discutible (hay mucho estatismo en algunos, innecesario) y en lugar de sumar al relato, a veces lo retrasan, haciendo que la película tenga una extensión que se termina sintiendo en el cuerpo.
    "Domingo de ramos" es recomendable solamente si seguis la trayectoria de alguno de los actores que presenta esta producción. Glusman sigue con el crédito abierto aunque no haya acertado esta vez, posee enormes condiciones para confiar en él.
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  • Robo en las alturas
    Robo en las alturas
    El Espectador Avezado
    Había mucha expectativa por ver el regreso a la comedia mainstream de Eddie Murphy. Tanto, que originalmente, la idea de los productores era armar una especie de "Ocean's eleven" con actores de color... Cosa que finalmente no se dio y nos apena bastante. Nos gustan los comediantes ochentosos (crecimos en esa generación viendo "48 hours" o "Beverly Hills Cop") y nos parece que hay lugar para él en la industria del cine familiar actual, género carente de gente talentosa, me atrevo a decir. Algo sucedió cuando se armó el cast (un amalgama de dentista pobre que se te cae en cuanto salís del consultorio) porque las malas elecciones potenciaron las falencias de un guión chiquito, demasiado básico para la envergadura de tipos que jugarían sus roles.
    Y si... sabemos que buenos libretos es lo que Hollywood necesita. En "Tower heist" esta sensación se hace presente de manera muy vívida. Los primeros cuarenta minutos son para el bostezo. Y en ellos, curiosamente, no está Murphy, quien se animó como secundario pero cedió el protagonismo a otro grande de la comedia que factura mucho pero actúa poco, el ingenioso Ben Stiller. La trama recae sobre sus hombros y debemos decir que se la toma demasiado en serio para lo que es: no es una aventura pura y esperamos reirnos, cosa que extrañamente no pasa durante mucho, mucho tiempo en la proyección.
    Brett Rattner (el director) no era garantía de calidad, ya lo sabemos, pero habiendo reunido un elenco potable y con dos grandes como los que encabezan debería haber hecho algo mejor. Sin dudas.
    La historia nos ubica en una lujosa torre en New York. Allí conoceremos a Josh (Stiller), un atento y servil (en el sentido obsesivo) manager que se encarga de que todos los inquilinos del lugar la pasen bien y tengan todo lo que necesitan. Su vida es bastante monótona y sabemos que su trabajo le lleva muchas horas, pero parece disfrutarlo, aunque mucho no se le note. En el penthouse de tamaño edificio vive Arthur Shaw (Alan Alda), un millonario de las finanzas que se dedica a la especulación y al que le va de primera.
    Cierto día, irrumpe el FBI en masa (encabezado por la eficiente Tea Leoni como oficial a cargo) en la torre y el universo de los empleados del lugar cambia para siempre: Shaw es denunciado por desfalco y trasciende que no tiene dinero, al parecer ha vaciado los fondos de sus cuentas. Y aquí es donde la cosa se pone peor: Josh había confiado el dinero de las jubilaciones y retiros al sujeto este, de manera que todos han sido estafados y no hay manera de recuperar esos ahorros.
    Luego de una serie de incidentes que no develaremos, nuestro protagonista se dará cuenta de que la única manera de acceder al fondo de reserva que el millonario tiene es robar su piso en la torre. Planeará el golpe junto a otros asalariados como él, dentro de los que se encuentran, Casey Affleck, Matthew Broderick (un ex-inquilino especialista en finanzas), Gabourey Sibide (la carismática actriz de "Precious") con la clara idea de saldar la deuda moral que tiene con su grupo. Ustedes se preguntarán... dónde entra Murphy?
    Como el grupo no tiene experiencia, necesitan un hombre de color que sepa robar. Y ahí aparece el hombre en cuestión: les enseñará (rudimentariamente) lo básico del oficio y de ahí en más deberán lanzarse al ruedo sin red (robar 40 millones de dólares -el botín- no parece poca cosa).
    Problemas que se dan en "Robo en las alturas": poca química entre los personajes, cero ingenio para generar situaciones divertidas, escasa espectacularidad en las escenas del robo (y no me hablen del desfile, piensen en el presupuesto que se maneja con este nivel de estrellas) y lento devenir de los acontecimientos.
    Para los fans, hay algún contrapunto entre Stiller y Murphy (dónde este último juega a homenajear aquellos roles que lo hicieron famoso en sus años mozos!) pero no alcanza para dar volumen al film. "Tower heist" es un producto fallido que seguramente podrías ver sin mayores expectativas algún sábado o domingo por la tarde en el cable. Lejos, muy lejos, de lo esperado.
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  • Los Muppets
    Los Muppets
    El Espectador Avezado
    Maravilla nostálgica que busca reinventarse

    A Jim Henson lo llevamos en el corazón. La verdad es que con toda esta cosa de revisar su legado ahora que vuelve a cobrar actualidad, se agiganta su figura a la distancia. Titiritero de profesión, el hombre demostró que podía transmitir emoción a través de marionetas hechas con materiales simples, cosa impensada en su tiempo y mucho más aún hoy en día. Los Muppets forman parte de la memoria colectiva y su éxito tiene relación directa con haber encontrado un potente mix entre el humor simple y absurdo de su troupe y la magia del mundo de fantasía que lograron crear. Los más grandes nos reíamos con su show a través de las alusiones al mundo del espectáculo que eran el fuerte del envío y lo jugoso de los contrapuntos de los personajes principales, pero los más pequeños (en aquellos tiempos) se acercaban a ellos a través de la fascinación que ejercían las marionetas en su representación mental. Fantasía pura. Amalgama perfecto.

    Eso sucedió entre 1976 y 1891 cuando su show los catapultó a la fama. Luego, Henson logró llevarlos a la pantalla grande en varias ocasiones e incluso también hubo especiales para la televisión. A la edad de 53 años, el hombre detrás de los Muppets, nos deja y con él, muchos pensamos que ese maravilloso universo perdería fuerza. Su sello personal ya no estaría presente y la pregunta era simple, se repetía en cada fan: podrían sus criaturas sobrevivir sin la fuerza que le imprimía su padre?

    Lo cierto es que más allá de lo desparejo de algunos tramos de su programa, su frescura hacía pensar que podían volver con el apoyo adecuado. En 2004, Disney decidió que era hora de incorporarlos a la factoría y cerró trato con los herederos de Henson: los Muppets pasarían a formar parte de la escudería del Nro 1 en cuestiones infantiles. Pasaron los años y ahora llega a nuestras salas el primer intento de su flamante productora de reinstalarlos en el mercado. Si bien es prematuro hacer números sobre cómo les fue en EEUU, (no tan bien como esperabamos), lo cierto es que la industria festeja su regreso con entusiasmo. El público? Bueno, ese es otro cantar...

    La película fue celebrada por la crítica internacional y si bien, en líneas generales, coincido con muchas de sus visiones, lo cierto es que la trama de "The Muppets" es muy básica. Lineal, sin muchas sorpresas. Arranca con una pareja de hermanos, Gary (Jason Segel) y Walter, que van creciendo juntos. Este último, en realidad, es un muppet clásico, y como tal, está medio desenfocado en el mundo humano. La verdad, son dos aparatos porque el primero intenta siempre sobreprotegerlo y eso genera situaciones entrañables y bizarras. La cosa es que, Gary tiene novia, Mary (Amy Adams) y quiere llevarla a conocer Los Angeles en su aniversario de pareja, pero no tiene mejor idea que invitar a Walter para que los acompañe en el viaje, cosa que él agradece mucho ya que su sueño es conocer el estudio donde los Muppets trabajaron en su época, ahora lugar turístico en dicha ciudad.

    Al llegar, se dan cuenta de que "el museo", no va muy bien. Y encima, dan con un empresario sin escrúpulos, Tex Richman (Chris Cooper) que piensa destruirlo porque cree que hay petróleo debajo de él. Según el papelerío legal, debe esperar que los dueños anteriores no reunan cierta cantidad de dinero para poder disponer del lugar, cosa que descuenta que saldrá de acuerdo a sus planes. Pero Walter, que andaba por ahí, escucha el relato y decide buscar a Kermit (René) y avisarle lo que pasa.

    Cuando el líder de la banda entienda la importancia de lo que hay en juego, tomará la decisión de ir a reunir al resto de sus viejos compañeros de escena y rearmar el show para venderlo a alguna cadena televisiva. Tarea nada fácil porque el tiempo ha pasado y cada uno de los Muppets está en un lugar y una circunstancia distinta...

    Tuve la experiencia de estar en una sala con chicos viendo la cinta (y con mi hija de 5 entre ellos), y todo el tiempo observé sus reacciones. Lo primero que debo decirles, es que si bien "The Muppets" es una película que se vende como para toda la familia, los que más la disfrutarán son los padres. La nostalgia va increscendo a medida que los personajes se van subiendo a la aventura. Hay humor pero está plagado de guiños para fanáticos y seguidores, hay más risas entre los adultos que en el público menudo y eso se vuelve visible cuando promedia el metraje, algunos chicos pierden interés.

    No es que no sea una película divertida, lo es, sólo que quienes vimos el show en los setenta y ochenta conocemos rasgos y fortalezas de cada integrante del grupo, por lo cual ante cada aparición, el festejo se desata, pero los chicos no logran una conexión plena con Kermit y su banda y es bueno que lo sepamos a la hora de organizar la salida al cine. Quizás si en Argentina se pasará el show de los Muppets, tanto como otros, se lograría una mayor llegada que apoyaría la llegada de esta película.

    Eso sí, como Disney sospechaba esto, salpicó de estrellas juveniles la cinta, llenándola de cameos de gente muy conocida para ese sector del público, Selena Gomez, Rico Rodríguez, Neil Patrick Harris (de The Smurfs), Jim Parsons...(y hubo varios como Lady Gaga que cayeron en la edición que ven en los cines). Hay otros actores de peso que no vamos a anticipar (que están muy bien, por cierto) y que aportan para intentar la conexión de los muñecos con su potencial nueva audiencia, pero quizás un guión más amplio y otro tipo de actores mucho más chicos hubiese ayudado más a ese fin.

    Me gustó y la disfruté mucho, a pesar de que la ví doblada. Advertencia importante, en las canciones, la película pierde mucho. Pero mucho eh! Hay frases que no riman, adaptaciones no muy felices... Quienes la vieron en inglés dicen que es el único idioma para verla. Prometo hacerlo nuevamente, solo, en alguna función nocturna. Los cuadros musicales que pueblan el film no lucen en castellano y empujan la nota hacia abajo, así que restale a la nota un punto si la vez en nuestro idioma.

    Lo bueno es que los Muppets están de vuelta. Y no es poco eh!
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  • Alvin y las ardillas 3
    Alvin y las ardillas 3
    El Espectador Avezado
    No es que diga que yo soy especialista en cine infantil. Pero, siempre digo, que al menos en esta etapa de mi vida, por tener una hija pequeña, veo varias veces películas que a muchos de ustedes (adultos) jamás se les cruzaría por la cabeza ver siquiera una vez. En muchos casos, Shrek, Toy Story y muchas otras, las disfruto. Me familiarizo con ellas. Las absorbo (!!)... Eso mismo me pasó con la franquicia "Alvin y las ardillas" (no me envidien). Las anteriores las tengo en DVD y mi hija cada tanto me tortura con que la acompañe a verlas. O sea, que su universo, me es bastante familiar.
    Y ya les digo, me cuesta encontrarle algún costado atractivo para el público más grande. Excepto el humor en sus cuadros musicales y la cuidada animación, el resto es demasiado infantil y pensado y ejecutado, rudimentariamente. Para quienes no las conocen, este grupete tiene su historia... Hace muchos años, David Seville armó un grupo muy particular (The Chipmunks) integrado por tres ardillas y usando marionetas para corporizarlas, se presentaba con éxito en distintos shows televisivos (en Ed Sullivan!), grababan discos, sonaban fuerte en las radios...y llegaron a la tevé y al cine, tiempo más tarde, para en 2007 cobrar vida en la forma que conocemos actualmente.
    Claro, su fuerte era la música. Ahora, en 2012, llega la tercera entrega de sus aventuras, que ofrece, más de lo mismo. Quizás un poco menos, porque hay pocas canciones en comparación con las anteriores!
    Cuando una franquicia genera ganancias por más de 300 millones de dólares, ustedes arriesgarían algo nuevo? Si yo las produjera, siendo sincero, no cambiaría mucho. Si algo funciona, da para modificarlo? Esa es la idea que predominó a la hora de pensar el guión y no hay en "Alvin and the Chipmunks 3" nada que me haga pensar porqué recomendarsela, sinceramente. Ahora detrás de las cámaras está el responsable de la flojita "Shrek forever after", Mike Mitchell quien llegó para aportar lo poco que sabemos puede aportar, estirar una saga prolongando historias agotadas...
    El hombre que comanda el grupo, Dave (Jason Lee, a quien le augurabamos un futuro mejor), decide irse de crucero. Y se lleva a la banda completa: chipmunks y chipettes, con los ya veteranos (en la versión con subtítulos) Alvin (Justin Long), Simon (Matthew Gray Gubler), Theodore (Jesse McCartney), Brittany (Christina Applegate), Jeanette (Anna Faris) y Eleanor (Amy Poehler). Nada fuera de lo común pero, un imprevisto sucede y la banda termina en una isla desierta. Bueno, no se si podemos decir solitaria...(cualquier comparación con "Lost", de JJ Abrams no es pura coincidencia), les diría que hay bastante más movimiento que cualquier noche de sábado en una ciudad populosa. Hay un villano clásico (por lo mediocre y desdibujado), Ian (David Cross) que hace muchas bromas sin gracia y alguna presencia misteriosa, pero no mucho más. Música y baile. Bromas hacia el mundo de la industria. Listo.
    Sólo entiendo que vayan, si hay pequeños en la familia y ellos los empujan en la boletería a verla. De lo contrario, es de las películas infantiles que si pueden evitar, mejor.
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  • Misión Imposible 4: Protocolo Fantasma
    Uno espera los tanques como estos con gran expectativa. Sabemos que las premisas que los encuadran están relacionadas a la espectacularidad visual, más que argumental. Lo cual no está mal, a todos nos interesa cada tanto ver un film de acción y aventuras intenso y plagado de escenas fuera de lo común. Es difícil que este tipo de producciones nos sorprenda con algo que no sea esto. A veces sucede (pocas), pero en general, si lo primordial está bien logrado, la película va sobre rieles para la industria. Y se piensa en secuelas, obviamente.

    Incluso habiendo hecho films fallidos (Green Lantern, de este año es el ejemplo clásico), Hollywood piensa en los fríos números y hace los ajustes necesarios (despide directores, cambia actores, etc) para continuar ciertas franquicias. La que hoy trae su nueva entrega, "Mission Impossible", se alinea dentro de las películas en las que prima el espectáculo por sobre la historia. No hay mucho que presentar, ya conocemos a Ethan Hunt (Tom Cruise), lo que hace y los peligros a los que se enfrenta. En "Ghost protocol", veremos todo lo que esperamos ver, sin dudas, lo cual garantiza entretenimiento de calidad.
    La verdad, cuando uno revisa los directores que tuvo la franquicia, todos eran nombres confiables del género: Brian De Palma (1996), John Woo (2000) y JJ Abrams (2006) por lo que nos extrañó que la elección de que quien conduciera el film en esta oportunidad fuera Brad Bird. No es que no tuviera antecedentes para hacerlo, sólo que llamaba la atención que su primera incursión en el mundo físico (y no animado, ya que de ahí proviene) fuera con semejante propuesta. Afortunadamente Bird justifica cada dólar de su contrato dotando a "Misión Imposible 4" de todo el esplendor que una megaproducción de esta envergadura debe tener. Su percepción de lo que se necesita para impactar a la audiencia es bastante acertada y su bagaje de gadgets es contundente: la cinta destila adrenalina y esa es su responsabilidad.
    No, claro, no está solo. La pelicula es Bird impactando al público con todo lo que tiene a su alcance y Cruise (a los 49 años), mostrando la convicción necesaria para llenar la pantalla con su carisma. El tipo se cree (y lo transmite a la perfección) lo que está haciendo y corporiza un héroe de acción acorde a los tiempos tecnológicos que corren.
    Ya conocen la historia. El trailer cuenta casi todo lo que tienen que saber, la primera misión es en una cárcel en Moscú. Apenas correcta, solo nos sirve para conocer a los miembros del IMF (Impossible Mission Force) que trabajan con Hunt: Benji (Simon Pegg!!!) y Jane (Paula Patton). Pero el aperitivo dura poco, porque ya metidos en la vorágine que propone el film, el equipo parte a una compleja misión en el Kremlim. La misma, ya se imaginan como resulta y de ahí en más, las cosas se complican. Responsabilizan a Ethan y su gente de lo sucedido y el contacto oficial con el team leader del programa (Tom Wilkinson) termina en atentado y muerte. El gobierno de los Estados Unidos activa el "Protocolo Fantasma" para deshacerse del IMF (ante la presión del gobierno soviético) y nuestros amigos quedan solos. Más solos que Adán en el día de la Madre.
    El equipo incorporará accidentalmente a un miembro nuevo, Brandt (Jeremy Renner), de quien no conviene revelar muchos detalles.

    Hay química en el cast, a pesar de que la peli parece ir en patines y no permite caracterizar bien los roles de cada integrante del IMF. Pegg (todos esperan que diga que me parece) trata de aportarle ese humor británico sutilmente irónico y torpe y no le queda mal aunque su aporte es sólo ponerle algo de color a las misiones. Toda la acción recae en Cruise, que le pone el cuerpo a todo. Y no es un juego de palabras. A todo. La escena de la torre Burj Khalifa en Dubai (el edificio más alto del mundo) la hizo sin dobles. Les garantizo que esa secuencia vale el precio de la entrada en IMAX sola. Es tremenda.

    Y no es la única, el tiroteo en Budapest y la secuencia de estacionamiento en Mumbai le siguen en espectacularidad. El film es una vorágine que atrapa al espectador y no lo deja desconectarse de la acción en ningún momento. Es cierto que el argumento no reviste gran originalidad (un malo, crisis nuclear, trabajo encubierto, todo el mundo es enemigo potencial, etc) sino más bien una excusa para pasear por el mundo y deslumbrarnos visualmente en tomas de altisimo impacto .
    Se agradece. Y no lo digo de forma irónica, "Misión Imposible: Protocolo Fantasma" cumple su objetivo. No defrauda. Es entretenimiento sólido 100% garantizado. Lo cual no significa que sea un film perfecto ni mucho menos. Hay tanto despliegue y velocidad en el desarrollo de los eventos que las debilidades narrativas, se ocultan bastante bien.
    Veanla en un buen cine, eso sí. Es de esas películas que se lucen en salas digitales y en especial, en IMAX, ya que hay 5 escenas que utilizan toda la pantalla y que fueron especialmente preparadas para este sistema.
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  • Norberto apenas tarde
    Norberto apenas tarde
    El Espectador Avezado
    Todo el mundo conoce a Daniel Hendler. Actor emblema de la nueva generación del cine rioplatense, el uruguayo de mohínes simpáticos y plasticidad a prueba de bomba inicia con “Norberto apenas tarde”, una nueva etapa en su carrera detrás de las cámaras. Film con recorrido festivalero (en estas horas ganó en Tucumán a la mejor película y posee otro galardón internacional –estímulo- de Televisión Española en Locarno), su estreno en Buenos Aires fue sorpresivo. Cuando nadie lo anticipaba, algo adelantó su salida a la cartelera porteña en el cine Premier, que se caracteriza por no presentar cintas de primer semana. Esto, sumado a la falta de buenas gacetillas de prensa por parte de sus distribuidores (en la prensa norteña ayer no sabían incluso que ya tenía estreno comercial!) hizo que pocos espectadores descubrieran esta realización y se acercaran a verla. Sólo 3 horarios disponibles y en un solo cine. Dato a tener en cuenta.



    Volviendo a “Norberto apenas tarde”, tenemos sensaciones encontradas con ella. La historia es la de un perdedor nato (la especialidad de la casa),el famoso Norberto del título. El es uno de esos sujetos grises que pasan desapercibidos en la manada y cuya capacidad para modificar su vida y la de sus semejantes es limitada. Este gordito amable (a veces demasiado) vive en Montevideo, ha sido despedido de su trabajo y está en crisis con su circunstancia. Vive con su novia (Eugenia Guerty) y para conseguir reincorporarse al mercado laboral decide trabajar en una inmobiliaria, como vendedor a comisión. Su mundo es chiquito, algunos amigos, un auto cuya alarma se enciende todo el tiempo, muy poco dinero de resguardo…no mucho más… Norberto está en una etapa donde no sabe que hacer y eso le pesa. Ante el consejo de su nuevo jefe, nuestro protagonista decide empezar algo para afirmar su autoestima (necesaria para su flamante oficio) y termina descubriendo un curso de teatro para principiantes. Norberto se aferrará a este grupo y dedicará espacio y energía para acoplarse y capitalizar la experiencia con el objetivo de darle algo de sentido a su vida , aunque algunas cosas, desde ya, no saldrán como lo esperado…
    Primero, hay que decir que sentimos que es imposible despegarla del universo Hendler. Es decir, de esos roles que su director domina como nadie: un clásico loser, sin matices, apagado y sin gracia que conecta con el público empáticamente (genera una identificación inmediata) y transita por la trama de manera más cercana a la intrascendencia que otra cosa. Segundo, reconozco que el cast está bien elegido y la máscara de Norberto, jugada por Fernando Amaral, parecen ser movidas acertadas (son actores de pocas líneas que generan atmósferas interesantes potencialmente) aunque el ensamble de todos estos elementos no alcanzan a dar unidad a un relato que coquetea con el aburrimiento a cada paso del camino.

    El problema mayor de ”Norberto apenas tarde” es ese: la historia es demasiado simple, las escenas son demasiado largas y la construcción de las contradicciones que se generan en la interioridad del personaje central, no revisten mucho interés. Es decir, nos cae bien Norberto, pero nada nos pasa con él. El guión pregona la cotidianeidad y celebra su camino de autodescubrimiento, pero el “tempo” cinematográfico le pasa factura: hay demasiada artificiosidad en algunos tramos y el interés decae estrepitosamente hacia el climax de la película. Lo peor que puede decirse de un film es que no entretenga, supongo.

    “Norberto apenas tarde” camina por el borde del precipio todo el tiempo, aferrada a ese concepto y por momentos, no logra evitar que el espectador deje de prestar atención a lo que cuenta, perdiendo la batalla central para la que se preparó meticulosamente. Producto, en definitiva, desparejo, que se ubica por debajo de nuestras expectativas teniendo en cuenta el calibre del premiado actor. Otra vez será.
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  • La cueva de los sueños olvidados
    Sin dudas, no será "The cave of forgotten dreams" un documental que la gente irá a ver masivamente en cines. La afluencia de público que elige ver documentales es reducida, con lo cual la primera impresión que tenemos al salir de las salas es "cuanta gente se lo va a perder"... Soy docente (ya lo saben) y me fascina ver lo didáctico que son algunos directores a la hora de graficar y construir sus universos partiendo de elementos concretos y palpables. Aquí, no hay ficción, por lo que la manera en la que el enorme Werner Herzog encara su increíble recorrido dentro de uno de los lugares más famosos de la tierra, es admirable. Es cierto que la idea de ser parte de un viaje en tres dimensiones en este espacio atrae, pero el cineasta utiliza los recursos narrativos con maestría, logrando un entretenimiento intenso y profundamente reflexivo a la vez...
    Herzog logró la autorización para visitar y filmar la cueva de "Chauvet-Pont-d’Arc", situada en el sur de Francia y que posee las pinturas rupestres conocidas más antiguas en la humanidad. La misma fue descubierta en 1994 y no hay acceso a la gente para preservar las condiciones propias del espacio (se cuenta durante el film que en una similar se permitió la afluencia del público y la respiración producida fue creando moho en las paredes de la misma, contaminando las paredes y complicando su estudio a nivel científico). Por lo que, ninguno de nosotros jamás podremos pisar esta maravilla. Digo esto, porque es trascendente el hecho de saber que esta será la única manera que tendremos (seguramente, a no ser que seamos científicos prestigiosos) de conocer este increíble lugar. Y Herzog, pone su equipo a trabajar en ella, utilizando la técnica 3D para transmitir el máximo de fidelidad a la hora de percibir la cueva.
    El travelling por el lugar es un viaje en sí mismo. Pero obviamente, un hombre como Werner Herzog no se va a quedar en lo majestuoso de la imagen, sino que él mismo tomará a su cargo el relato y nos regalará su particular visión de "Chauvet-Pont-d'Arc" debatiendo y entrevistando a científicos, historiadores y técnicos sobre el significado de las pinturas que se ven, desentrañando una red de conceptos muy interesantes sobre el origen y la evolución del hombre.
    Y no se queda ahí. Sobre el final, hay un cierre muy interesante que no queremos anticipar, donde dejamos de lado el pasado y pensamos críticamente el futuro...
    Herzog pone bastante color al elegir quienes participan en sus entrevistas, (el especialista en perfumes tiene una cara! y el que estudia las armas y los métodos de casa en la antiguedad es uno!!!) pero quizás el único reproche que podemos hacerle desde aquí es que en algunos tramos se excede en el tiempo que filma la cueva en soledad. El siente que el espectador necesita ese tiempo pero es su sensación y desde la butaca, si bien interesa, a veces creemos que su duración podría ser acotada.
    Vuelvo al inicio y creo que "The cave of forgotten dreams" en 3D es un hito en la historia del documentalismo, no sólo por la técnica aplicada en él, sino también por el enfoque que el director ofrece sobre un lugar absolutamente necesario para nuestro conocimiento. Siento en su trayecto que este no sólo es un gran film, sino que marca un camino que esperamos, ansiosos, que otros realizadores transiten pronto.
    Un gran cierre de año, realmente.
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  • Un zoológico en casa
    Un zoológico en casa
    El Espectador Avezado
    Cameron Crowe es un director (ex periodista) con una visión particular de las cosas que goza de mucho prestigio en la industria. "Jerry Maguire", "Almost famous", "Elizabethtown" son tres ejemplos de la calidad de su trabajo. En general, se ha destacado por contar como personas comunes, se enfrentan a la adversidad o a lo diferente y logran realizar sus metas luego de costosos recorridos. "We bought a zoo" comparte esa línea pero su universo es distinto: hay chicos de por medio y eso direcciona el relato en otro sentido, sin dudas.
    La guionista original detrás de la historia era Aline Brosh McKenna ("Morning Glory","27 dresses"...) pero Crowe metió mano (no lo culpo!) y enriqueció bastante la trama, de manera que el libro original de Benajmin Mee cobró bastante más forma cinematográfica que la esperada a priori. En caso de que no hayan visto el trailer, esta es una historia de superación personal, entrega, convicción...
    Les suena?
    Benjamin (Matt Damon) es periodista. Le gustan los desafíos y el peligro, pero vive una etapa de crisis porque enviudó hace menos de un año. Tiene dos hijos: Rosie (Maggie Elizabeth Jones) y Dylan (Colin Ford) quienes viven la tragedia familiar de distinta manera, mientras la primera apoya a su padre incondicionalmente, el segundo tiene serios problemas de incomunicación. Benjamin sabe que necesita un cambio en su vida, extraña mucho a su esposa y no tiene mejor idea que mudarse. Luego de una visita con el agente inmobiliario de la zona, elige comprar una propiedad muy especial: una casa que tiene zoológico.
    El lugar exige sus condiciones, es un espacio que necesita inversión. Dinero y trabajo. Dentro del equipo que intenta sostener el lugar, se encuentra Kelly (Scarlett Johanson), quien dirige lo que queda del sitio. Este zoológico debe generar ganancias para poder sobrevivir, y para ello debe poder reacondicionarse para recibir visitantes. Es asi que todas las energías de Benjamin y su flamante grupo será llevar adelante semejante cuestión. Desde ya, imaginen llevar adelante un zoológico, cuando ustedes no son especialistas en el tema. La película propone acompañar a esta familia en su camino de reconstrucción de este lugar, externo e interno, iniciando una nueva etapa en la vida de todos.
    Lo primero que llama la atención, es que todos están bastante en papel. Damon transmite emoción y sus hijos en la ficción (en especial la encantadora M.E.Jones) son laderos de lujo: hay mucha conexión entre ellos y el soporte familiar es creíble en sus intercambios. No sucede lo mismo con Johansson, quien está enfundada en rol de veterinaria en jefe y se esfuerza todo el tiempo por dejar su lado sexy (el que le nace naturalmente) sin mucho resultado. Acompaña y aporta el poco humor que hay en la cinta, Thomas Haden Church como Duncan, el hermano de Benjamin quien juega al opuesto con bastante resultado. El resto del equipo que mueve los hilos en el zoo está correcto pero no luce.
    Desde lo argumental, siento que al film le falta fuerza. Es decir, la situación ofrecía un escenario ideal para el despegue de situaciones más jugadas, dentro de las que se ven en la cinta. Crowe dedica mucho tiempo a regodearse con la figura de la esposa ideal, fallecida en la plenitud de la vida y en cómo eso afecta la vida de la familia y pierde de vista que lo que a la audiencia más le interesa, es lo que pasa en la reconstrucción de ese zoológico. Por ende, la película oscila en esas dos frecuencias, o nos deprimimos y elaboramos el duelo de los protagonistas o presenciamos el armado precario que prepara el resto de cara a la presentación en sociedad del lanzamiento.
    No tiene la convicción de una película de Cameron Crowe, si me dejan decirlo en voz alta. Más allá de eso, se deja ver y tiene sus momentos.
    Podría funcionar si el tema los atrae, aunque a los más pequeños de la familia quizás les cueste más.
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  • La última mirada
    La última mirada
    El Espectador Avezado
    Llegué al cine tarde, con la expectativa de ver lo que sería el último estreno nacional del año. Y mientras apuraba un café para despabilarme (muchas reuniones de celebración y cierre en poco tiempo), pensaba que había visto unas 24 argentinas este 2011 que se va. De las 166 que llevo vistas, representan menos del 20% del total. Es el año que creo que más ví pero aún estoy lejos de poder ver todo lo que el INCAA produce. Especialmente cuando va a parar a salas como el Arte Cinema con una función diaria, o el Cosmos, incluso el Malba. Que quede claro que me gustan estos lugares para ver cine argentino, pero los horarios y días, complican. No son datos menores, dispongo de cierto tiempo para ver cine y muchas veces no llego a ver lo que se estrena por estos temas... Estoy seguro que necesitan reformulación.
    Pero volvamos al tema. Como últimamente, llego a la butaca sin leer material de prensa. Pasan los minutos y la primera impresión que tengo es que este es un lugar común en nuestra filmografía. Demasiado. Y si bien creo que está bien consolidar memoria (los desaparecidos, la dictadura del 76 y sus nefasto accionar), también me da la impresión de que hay que tener mucho ingenio para estructurar una historia que sorprenda, desde ese lugar. Las producciones que han ganado premios importantes en el extranjero en general han sido sobre este tema, o sea que es un universo bastante familiar para el espectador local.
    Como al parecer esta es una coproducción con España, tenemos un escritor (periodista) español de nombre Gonzalo (Eugenio Roig) que regresa a la Argentina a terminar un libro que está escribiendo sobre el asesinato de sus progenitores, asesinados por el ex comisario Cadrinelli (Arturo Bonín). Se aloja en las afueras de Buenos Aires, en la casa de familiares que intentan que él deje de lado su tarea y pueda seguir adelante con su vida. Mientras eso sucede, el se trabará en una historia amorosa justamente con la (supuesta) hija del matador de sus padres, Marta (Victoria Almeida), quien con el devenir de los hechos irá cuestionándose su origen para obrar en busca de la verdad.

    Lo que sentí en la sala es como que al film le faltaba unidad. A ver, hay varios enfoques que parecen buscar la misma intensidad, y que parecen válidos en sus recorridos, aunque sin lograr ensamblarse con acierto. Esto es, por un lado, está la historia de amor de Gonzalo y Marta, por el otro, la venganza del primero hacia el personaje de Bonín y por el otro, lo que surge cuando la hija del represor decide indagar sobre su origen. Falta amalgama en la línea narrativa porque parece que cada una va por un carril distinto, aunque las tres corresponden al mismo conflicto que las engloba: el pasado y las heridas que dejaron los genocidas en la trama de nuestra sociedad.
    Víctor Jorge Ruiz escribe y dirige "La última mirada" con nobles intenciones de plantear una película de fuste, pero queda lejos de tan noble objetivo. Las actuaciones del elenco son lo esperable, pero ninguno descolla. Asimismo, encontramos alguna estridencia en la banda de sonido que también conspira contra la atmósfera que se intenta lograr. Se que este guión ganó el Concurso organizado en ocasión del Bicentenario, por lo que deduzco que podría haberse extraído mucho más de él. Ruiz seguramente tendrá oportunidades de seguir rodando y apostamos a que la próxima producción supere las previsibilidades que se anticipaban en "La última mirada" y que se cumplieron, casi inexorablemente.
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  • Terror en lo profundo 3D
    Terror en lo profundo 3D
    El Espectador Avezado
    No es que uno entrara predispuesto negativamente a la sala, no, para nada. Pero un colega le había puesto 1 de calificación (sobre 10), y la verdad, estaba un poco temeroso. Navegar en esas aguas parecía una misión arriesgada!!! Pero como "Piranha 3D" este año me había gustado mucho ( http://elespectadoravezado.com.ar/index.php/criticas/2-hemos-visto/54-pirana-3d-terror-y-humor-de-la-vieja-escuela ), pensé que a veces algunos críticos eran demasiado rígidos y que algo se podía rescatar de esta "Shark Night 3D". Me equivoqué. Indudablemente, a este tipo de películas tenés que encararlas desde el humor, porque así se tienen más oportunidades de ocultar bajo la alfombra lo endeble de la propuesta.
    A ver, ya no son los 70 y cuesta hacer una película seria de terror. Es más efectivo pensarla con bastante "gore", chicas semi desnudas y mucho, pero mucho, humor negro. Si vas a probar por otros caminos, salen cosas como esta "Shark Night"... Que no deberían repetirse.
    Saben ustedes que "Terror en lo profundo" costó 25 millones de dólares? Pueden creerlo? Si la ven por accidente, les parecerá una cifra dibujada. Es tan básica y pobre que cuesta entender cómo los costos fueron tan altos, más teniendo un cast no barato, regalado, diría... En EEUU aún no recuperó su inversión y en enero sale la versión Blu-Ray a ver si levanta un poco y nadie pierde plata. Los que si van a perder tiempo son, sin dudas, los espectadores.
    A mi me caía bien Davis R. Ellis. Digo, tenía algunos buenos films (en especial una película que adoré: "Snakes on the Plane", y un par de la saga "Final destination"), oficio, ha coordinado equipos de dobles de riesgo, conoce el paño... Pero me parece que cuando pensó esta cinta, no logró conectarse con el espíritu setentoso que la misma debería tener. Prefirió tomarse bastante en serio algo que no tiene ningún atisbo de realidad e intentar que un elenco menos que mediocre corporizara escenas donde el suspenso debería sacudir al espectador. La pifió el hombre. Seguí participando Davis, ya tenés arreglados 3 títulos de género para los próximos dos años, así que podés redimirte... O embarrarla peor.
    La película transcurre en el golfo de Lusiana, donde una joven universitaria, Sara (Paxton), invita a unos amigos a su isla privada. De más está decir, que no hay teléfono ni señal de celular. La casa es alucinante pero, no hay nadie en horas a la redonda. Estan solos. Ya de movida vamos viendo como en veinte minutos, el guión los aisla para comenzar la masacre. Nick (Dustin Miligan) es el estudioso del grupo, está por entrar a Medicina y eso... No sale mucho (Sara tampoco, tiene sus razones que aparecen más tarde) y se sorprende con el lugar, pero todo lo bueno, dura poco. Haciendo jet-ski y tiene un sospechoso accidente. De ahí en más,... Se les viene la Night. Para ser más específicos, la Shark Night.
    Las actuaciones son lamentables. El guión, sirve para hacer papel picado solamente. Como rescatable, quizás, algunas tomas submarinas en 3D, pero tampoco muchas. No hay el gore que podría haber, cosa bastante extraña. "Terror en lo profundo", elige un registro pacato, y las chicas muestras sus cuerpos pero nadie siquiera se roza. Hay promesa de matanza, pero en varias oportunidades sólo vemos el agua teñirse de rojo... Alguien me dijo que en otras salas, la gente se reía. Como ya repetí antes, esta clase de films "B" (este, es "C" o "D", si me preguntás) tiene que centrarse en el humor. Si no, el fracaso se huele como la sangre en el lago para los tiburones...
    De las cosas que deben evitar, porque si quieren reirse con esta temática, hay muchas opciones válidas en su videoclub amigo. Esta es, sencillamente decepcionante. Ni se les ocurra subirse a esta lancha.
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  • Canciones de amor
    Canciones de amor
    El Espectador Avezado
    "Les Chansons d'amour" ya sabemos todo, es una película del 2007. No entendemos bien porque se estrena ahora, tan tarde y encima en DVD ampliado pero... Misterios de la distribución, que le dicen. La primera pregunta que uno se hace es... Suma? Vale la pena? Estoy seguro que es una película necesaria, visto y considerando que es muy original, entretenida y musicalmente interesante. Nos hubiese gustado verla en 35mm y hace un par de años. Seguramente hubiese tenido más espectadores de los que tendrá en este demorado estreno.
    Christophe Honoré (su director) homenaje al clásico cine de los 50' pero reviste su ensayo con un lujoso envase moderno y vistoso. Es difícil de catalogar "Canciones de amor", ya que uno se tienta a clasificarla de "musical", pero en esencia, una especie de "opera casual"... O algo así. Los personajes cantan y exponen sus sentimientos a través de un cuidado repertorio que se convierte, inevitablemente, en uno de los puntos altos del film. El ensamble de emociones que se juegan en este escenario integra amores frondosos (con raíces, en algún momento sugiere una protagonista), espontáneos, melancólicos y potentes con otros donde las ausencias, el vacío y la desesperación, reinan y dominan el espacio de transición cuando el desconcierto y la duda se hacen fuerte.
    Este delicado film comienza poniendo la lente sobre la vida de una pareja de jóvenes: Ismael (Louis Garrel) y Julie (Ludivine Sagnier). Aparentemente se quieren, pero están entrando en una etapa de experimentación, ya que el primero trae a la convivencia que tienen, una mujer, Alice (Clotilde Hesme) para integrar un trío. Como siempre, este tipo de relaciones son complejas y tienden a desbalancearse con mucha facilidad, ya que si bien los tres son encantadores, no es fácil satisfacer las necesidades de los 3, cuando sienten distinto. Ese es el punto de partida de la historia, pero a poco de empezar lo que pareciera un recorrido colorido sobre los triángulos amorosos (y disfrutamos algunas melodías pop pegadizas y gancheras) en tono de comedia cantada, la cosa se oscurece cuando la tragedia se cierne sobre uno de los amantes...
    No contaremos más del argumento porque esta es de las películas que hay que hacerse un lugar para ver.
    La historia evoluciona y muestra como cada integrante de ese trío original va resolviendo sus caminos, una vez que algo inevitable modifica la dirección que llevaban. El guión acciona los gatillos en los momentos justos y dispara situaciones que exploran la humanidad de estos sujetos y del medio que los rodea (especialmente la familia de Julie) con gran acierto. Los cuadros musicales ensamblan a la perfección y los actores cantan con bastante oficio, cosa que se agradece. París en invierno está fotografiada espléndidamente y eso que no recorremos los paisajes habituales de la ciudad, sino que vagamos por pasajes no tan conocidos de la misma...
    En el debe, quizás debemos decir que a veces nos parecen poco expresivos Garrel y Hesme, quienes afinan mejor de lo que actúan. No es que den la nota equivocada, pero digamos que les falta un poco más de despliegue emocional para estar a tono con la circunstancia que atraviesan.
    Más allá de eso, "Les Chansons d'amour" es de esas películas que cada tanto nos sorprenden, y eso, amigos míos, nunca es poco. Altamente recomendable.
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  • Judíos por elección
    Judíos por elección
    El Espectador Avezado
    Casi no he comentado dentro de los estrenos, documentales en este último tiempo. No es que no los vea por alguna razón en particular, de hecho, los disfruto mucho. Pero me gusta verlos en pantalla grande y cuesta encontrarlos en cartelera, verlos en 35mm...Me resisto un poco a acceder a ellos en forma doméstica. No se muy bien aún el porqué. Lo que sí, estoy abierto como espectador a que me sorprendan (eso lo saben de sobra, se los digo hasta el hartazgo), y pasé por el Gaumont a ver "Judíos por elección" con mucha curiosidad sobre lo que iba a encontrar. Por suerte, la película respondió a mis espectativas.
    El tema, me interesa. Siempre quise saber qué pasaba con aquellos que habiendo nacido bajo otra religión, decidían abrazar el judaísmo. En general, y perdonen la sinceridad, es un tema que en el cine muchas veces estuvo asociado con el amor. Uno de los miembros de la pareja es judío, el otro no...Y bueno, uno de ellos termina abrazando la fe del otro para concretar la anhelada unión. Eso es lo más común desde lo cinematográfico. Ya se, hay miles de combinaciones posibles de sujetos reales que no dan tela desde la ficción pero que merecen ser contadas. Siento eso con este documental.
    "Judíos por elección" muestra casos muy interesantes y diversos (geográfica y familiarmente) que se van presentando en forma de mosaico, alternado momentos de distinta intensidad. Las experiencias de varias personas y parejas van desfilando en pantalla, enmarcados bajo fragmentos que están agrupados por frases de la Torá. En cada uno de ellos, aparecen los núcleos temáticos que responden a las fantasías que la gente tiene con el tema.
    La película muestra distintos casos de personas que abrazan una fe que no llevan en la sangre. Vemos alguien que vive en Perú, otros casos en Argentina y muchos más en Israel. Cada cual tiene una historia personal rica y colorida que vierte observaciones agudas sobre el proceso de todo lo que significa volverse israelí. Desfilan las aspiraciones, los miedos, las regulaciones formales, y el valor de la fe como motor de esa elección.
    La directora y guionista Matilde Michanié elige perfiles únicos, pero a la vez que engloban características comunes que conectan rápidamente al espectador con la imagen. Como público, la transparencia de cada testimonio atrae y las contradicciones que se despliegan en el relato (y que aparecen en la vida de esas personas) son concretas y sostienen el relato de principio a fin.
    Es un muy buen documental, si el tema está dentro de sus intereses, es de visión obligada. Aprovechen que hay muchos horarios para verla, no pasa frecuentemente.
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  • La campana
    La campana
    El Espectador Avezado
    Casi sin leer el kit press (que tenía prolijamente guardado en mi agenda), fui a ver "La campana", esperando que me sorprendieran. De lo poco que sabía, alguien me había dicho: "es un drama de ciencia ficción"... Lo cual, a priori, me predispuso a ver algo alejado de lo tradicional (hay pocos ejemplos nacionales dentro de ese rango), así que fui a ver la ópera prima de Fredy Torres con sana curiosidad por lo que iba a presenciar. El film, si bien desparejo en varios aspectos, es un válido intento por explorar géneros poco transitados en nuestra filmografía y eso merece reconocimiento, más allá del resultado final.
    La historia arranca en 1982, en los dias previos a la guerra de Malvinas. Estamos en el Puerto de Mar del Plata, y conocemos a un grupo pequeño de pescadores que trabaja bajo la dirección de su capitán, en un marco de clara austeridad. Nada sobra. Juan (Jorge Nolasco), un recio hombre de mar, está tentado de irse mar adentro, fantasea con que lejos de la costa, hay más pesca. Américo (Lito Cruz), viejo lobo de mar que mata el tiempo en un bar cercano, le advierte sobre los peligros de abandonar la costa, pero nuestro protagonista, no está convencido de dejar su idea. A punto de salir a la actividad, el capitán de su embarcación se siente mal, y eso presagia lo peor: se muere, no sin antes hacerle prometer que cuidará a su hija, Laura (Rocío Pavón) en su ausencia.
    Ella es una niña que está transformándose en mujer. Sola, queda unida a la suerte de Juan, quien tendrá que sostener económicamente el negocio, ahora que el dueño del bote ya no está.
    La falta de pesca va empujando al protagonista a pensar la idea de adentrarse en el mar para aumentar sus chances de conseguir producto, idea resistida por Américo y el grupo de amigos pescadores con los que se reunen siempre en ese bar cercano al puerto. Paralelamente, la crisis política de ese año deriva en la invasión a las islas Malvinas, con lo que comienzan a aparecer divisiones entre los diferentes miembros del grupo. Juan trata de resolver el problema probando la opción no recomendada y comienza a poner en peligro su futuro y el de la gente que lo rodea cuando decide ir hacia el peligro. Al parecer, hay una "campana" en el mar que aisla del tiempo a quienes caen en ella y los retiene, de manera que cuando ellos salen, las cosas ya no son iguales en el mundo que dejaron atrás. Si este pescador cayera en ella, el universo de muchos se derrumbaría bajo sus pies...
    La película muestra una clara alegoría con los olvidados, perdidos, desaparecidos... En este caso es el mar pero, la memoria es algo que nos cuesta como pueblo. Torres juega con esos elementos (presta especial atención a los detalles históricos y los funde con la trama) y nunca pierde el norte, su brújula marítima funciona bien y logra dotar del espíritu correcto a gran parte de su elenco, apuntalando la juventud de Pavón, quien logra dar con el perfil exacto requerido para el rol. El resto del cast sigue el ritmo que impone Nolasco, quien también bucea siempre en la dirección correcta. Su Juan es intenso, noble, generoso y llena la pantalla sin altibajos. Dentro de los secundarios, en papeles breves, también se las ve bien (en todo sentido) a Mónica Ayos y María Fernanda Callejón. En general, el elenco ofrece actuaciones convincentes y llevan adelante el film sin problemas.

    Pero no todas son rosas. El guión tiende a resolver algunas cuestiones (como el paso del tiempo, los momentos previos a un evento, etc) con recursos demasiado simples (mucha imágen innecesaria del mar). Tampoco explora con fuerza la sexualidad que el film exhuda durante algunos fragmentos (por ejemplo cuando Laura despliega su encanto promediando la historia) ni dedica un espacio más prolongado para mostrar algunos eventos que son centrales (lo que sucede en el cierre, por ejemplo), estos tienen pocos minutos en pantalla y el relato se resiente aunque no deja de intentar sostenerse a flote incluso cuando la mare viene alta y ventosa. Se entiende que el guión apuntaba a formular un recorrido que retroalimentara dos puntas complementarias, pero de a ratos, eso se queda en enunciados demasiado simples para la complejidad de lo que se trata (está bien el paralelismo pero quizás un nivel más de profundización hubiese subrayado el carácter de la película).
    Más allá de eso, este trabajo se presenta como un buen primer paso de Torres como cineasta, recordemos que es un experimentado en documentales y cortos.
    No es un producto enteramente redondo, pero si tiene valores que hay que respetar y darles su justa dimensión. Aprobada, con lo justo, pero pulgar arriba para "La campana" en su búsqueda por no perderse en alta mar...
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  • Alamar
    Alamar
    El Espectador Avezado
    Tenía ganas de ver "Alamar". En el BAFICI 2010 la dejé pasar (y, son casi 400 films los que se despliegan en la grilla, es imposible ver la mayoría) y me extrañó que ganara el premio a la mejor película en la sección internacional. Conocía la discusión que planteaban los espectadores y críticos, acerca de si era un documental o una ficción y decidí que cuando fuera el tiempo de su estreno comercial, abordaría el análisis de la misma, junto a una visión más relajada.
    El tiempo pasó y la ópera prima del mexicano Pedro González Rubio (en solitario) llegó a la cadena Arteplex y nos decidimos a descubrir sus comentados valores desde la butaca misma. La copia no era fílmico, pero bastó para apreciar su propuesta...
    "Alamar" es la historia de unas vacaciones. Jorge (Machado) y Roberta (Palombini) fueron pareja durante un tiempo. Se amaron a pesar de sus diferencias y vivieron juntos durante un tiempo. El es mexicano y la madre italiana. De su relación nació Natán (viendo la ficha técnica pareciera que son una familia real, ya que su apellido es Machado Palombini, aunque no hay información en la red ni de prensa que lo confirme), quien de pequeño se fue a vivir con su madre a su tierra. Jorge, su padre, lo recibe para compartir con él su descanso anual en Banco Chinchorro, uno de los lugares más bellos de esa zona, famoso arrecife de singulares corales.
    La mayor parte de lo que sería el marco de la historia, está planteada al principio, con una muestra de fotos de los tres donde se ubica al público sobre las condiciones en que Natán y su padre vivirán este reencuentro: no se ven hace tiempo y la geografía será protagonista principal de este espacio.
    El director González Rubio junto con un par de ayudantes y una cámara HD rodó esta cinta con un registro que, a partir de lo que presentamos, se despliega como... un padre junto a su hijo, en el mar, simplemente eso. Jorge es guía de la zona, un hábil nadador y pescador, por lo que durante los 73 minutos (menos, quitandoles un par de secuencias a la entrada y al cierre) que dura la película los veremos compartir actividades en balsas, canoas,... Hacer su vida y compartirla con su vástago. A su relación se le sumará el abuelo del niño y los tres compartirán el paso del tiempo y algunos eventos menores que se dan durante el transcurso de esas vacaciones.
    Y eso es todo.
    Su registro, luego de establecido el marco ficcional, es puramente documental. No parece actuada y por lo que leímos, esa era la intención original del director. Hay una fotografía prolija y una buena edición de audio que permite ponernos rápidamente en clima, apreciando la naturaleza donde se rodó en todo su esplendor. Dentro de los aspectos positivos, hay que destacar que la cámara está bien puesta y siempre nos sentimos inmersos en la atmósfera marina, elemento que ayuda a sostener el metraje, que a pesar de su corta extensión se hace árido por momentos...

    Como espectador, me parece (debo decirlo), que pintaba como muy rico este tema del hijo de padres de distintas latitudes y cómo el mismo manejaba los vínculos con ámbos, planteo que se muestra pero que no se profundiza. Natán luce simpático y parece amar a Jorge, pero, cuál será su visión del mundo una vez que crezca? Cómo irá elaborando ser ciudadano de dos lugares totalmente opuestos? El niño no vive con angustia su separación y la distancia con su padre? Por qué su adaptación a un ámbito tan diferente al suyo en Italia (donde vive en una urbe) es tan simple? Interrogantes que debo disparar y que sólo me generaron material que quedó flotando, como la botella del final, en alta mar...
    "Alamar", lamento decirles, es una película festivalera. Doy un vistazo a la opinión de mis colegas, y seré el único que bajará su pulgar a la hora de evaluarla.
    Su mayor acierto es poder caminar sobre el invisible límite que supone no ser una ficción ni un documental y negarse a recibir ninguna de ámbas denominaciones. Después, es un relato casi corriente, de los que pueblan la infancia de muchos chicos... (no tenés en tu casa VHS donde aparecés jugando con algún miembro de tu familia?)... Donde un padre pasa tiempo con su hijo (filmar eso es tan inusual en este tiempo como para alabar esta realización?)... Agregale si, un paisaje colorido e inusual. Y listo, si lo filmaste en la Costa Atlántica, ya podrías pensar en editarte "Alamar 2"...
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  • El gato con botas
    El gato con botas
    El Espectador Avezado
    Nadie le tenía mucha fe a este producto. Si mal no recuerdo, el proyecto original no iba a ser un largo (y hasta se pensaba lanzarlo directamente en DVD!), pero Dreamworks tanteó la cuestión y vio que el carismático gato que asomaba en Shrek 2 podria ser un buen negocio para desprender de la franquicia... Y se animó, más allá de las dudas que todos teníamos sobre el abordaje del clásico personaje de Charles Perrault.

    Era, una apuesta arriesgada (el mediocre nivel de su buque insignia traslucía problemas creativos), pero allí fueron nomás...Utilizando nobles armas (un guión directo y fácilmente digerible) y apoyándose en la magia que Antonio Banderas le da al personaje, la legendaria compañía de animación se lanzó a crear esta spin off ( acción de convertir a un secundario en protagónico de otra historia) y sus resultados han sido positivos, superando las expectativas originales (al menos en cuanto a calidad).
    "Pussy in boots" es una historia simple, divertida y cuyo mayor mérito es su previsibilidad. No busca impactar con incorporaciones de personajes de otros cuentos infantiles (como Shrek) sino que pretende integrar pocos elementos pero alinearlos bien. Es decir, no apela a bombardear al espectador con miles de referencias a otros titulos (aunque las hay) y se estructura en base a caracterizar un triángulo protagónico confiable (Humpty Dumpty y Kitty se suman a Pussy) y seguirlos en el camino que construyen.
    La estrategia de Chris Miller (quien viene de hacer la tercera del ogro verde) era bajar los decibeles y apuntar a la aventura con toques de humor, lo cual funciona bastante bien. Conoceremos aquí al Gato con Botas en sus orígenes, desde su más tierna infancia hasta los sucesos que lo transformaron en un fugitivo tan famoso como sabemos que es. Pussy llega al hogar de Imelda, quien acostumbrada a cobijar a toda clase de criaturas, lo adopta como su madre. Allí conocerá a Humpty Dumpty (Enrique Cervantes en la versión latina, Zach Galifianakis en la inglesa), un huevo que sueña con dar un gran golpe y hacerse de mucho dinero. Los dos se vuelven amigos inseparables hasta que Humpty hace una de las suyas y Pussy tendrá que huir del pueblo (a su pesar), acusado de un robo que no planeó pero ejecutó merced al pedido de su compañero...
    Tiempo más tarde, nuestro felino amigo dará con una gatúbela bien jugada por Salma Hayek, quien volverá a conectar a nuestros viejos conocidos de cara a un ambicioso plan: robar las "magic beans" de Jack y Jill para plantarlas en el lugar correcto e irse a los cielos a buscar a la gallina de los huevos de oro...
    El relato contempla el recorrido del trío, las marchas y contramarchas y un final trepidante que nadie querrá perderse.

    Los rubros técnicos, como siempre, son de lo mejor. La animación del Gato es asombrosa, pero el magnetismo que le pone la voz de Banderas le da el salto de calidad. Este Pussy es latino hasta la médula, mujeriego, encantador, valiente y de buen corazón. Encima tiene mucha química con Kitty (se puede decir eso??) y las escenas se suceden con acierto desde principio a fin, sin dar tregua al espectador. El film tiene mucho ritmo (respira aventura) y llama la atención el detalle y precisión con la que el guión aborda el universo felino. Si tenés gatos en tu casa, te vas a asombrar con la caracterización de la especie que "Pussy in boots" presenta. Es genial.
    Los más pequeños de la familia la adorarán (y a diferencia de Shrek, por ejemplo) y entenderán todo su contenido, incluso los de menos de 6 (buen dato que deberían tener en cuenta).
    Arriesgo mucho si digo que lo mejor que hizo Banderas fue este rol y los que trabajó con Almodovar?. No, para nada.
    Esta vez, es preferible gato que liebre. Sin dudas!
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  • Año nuevo
    Año nuevo
    El Espectador Avezado
    Ya todos sabemos que la industria tiene fija la mirada puesta en facturar. No le importa mucho cómo ni qué, los tipos saben que hay que generar ganancias y que las comedias románticas son un buen vehículo para eso. En fechas importantes para la cultura anglosajona (en Argentina no hay una fiebre de la envergadura de lo que se vive en Estados Unidos con el tema de muchas de ellas), la gente se predispone a ir al cine. Año nuevo, Día de Acción de Gracias, etc, son fechas donde los estudios ponen la carne en el asador y se refriegan las manos esperando que la gente reviente el box office.
    Eso vienen haciendo hace un tiempo y en esa dirección, asombra ver como cada vez controlan menos lo que producen.
    "New Year's eve" se inscribe dentro de las películas donde el guión es lo que menos importa: todas las fichas están apostadas al impacto que producen actores taquilleros. Lo grave aquí es que un año atrás, el legendario Gary Marshall (de "Pretty woman", "Frankie y Johnny" recuerdan? un cineasta que solía dominar el género...) ya se había anotado un film menor con una temática similar (Valentine's Day) que no había generado ni ganancias ni aceptación de la crítica. Por qué insistir en la misma dirección?
    Es lógico que mantener el control con tantas estrellas, debe haber sido difícil, entonces, por qué no acotar la cantidad de historias?
    Aquí, el guión de la mediocre Katherin Fugato (quien la juna a esta mina Dios!), propone varias historias cruzadas que se dan en las horas previas a la gran celebración del año nuevo en Nueva York, más precisamente en Times Square, lugar concurrido si los hay... Encontraremos... 18 estrellas?... repartidas en 9 o 10 parejas, no se, perdí la cuenta... Es un festival inacabable de actores que entran y salen de escena como si fueran de puertas giratorias... Llega un momento que confunden tanto que dan ganas de levantarse de la butaca e irse.
    Las historias, una peor que la otra. Fluctuan entre las clásicas de chico-chica esperables, hasta las padre-hija, madre-hija, enfermera-soldado en Irak (?) y otras de las que mejor no hablar... Solo se salva la de Zac Effron y Michelle Pfeiffer, en la que los dos parecen tomarse en serio las dos páginas del guión que les tocaron... Son los únicos que tienen química, y ella le debe llevar, treinta años fácil...! Su relato es el más jugoso de todo el grupo, pero por cuestiones de tiempo, nunca llega a despegar y se pierde en la vorágine de eventos y encuentros a los que enfoca el director en su construcción. No se salva nadie en este naufragio... Para el recuerdo, Jon Bon Jovi canta un par de baladas descolgadas (lejos de su espíritu rocker), la chica de Glee (Lea Michele) hace lo propio y el resto... Bueno, el resto no tiene mucho para ofrecer.
    La endeblez del guión no ayuda a ciertos actores y los condena a profundizar en sus estereotipos, en el mal sentido (Heigel, Kutcher, Parker, De Niro -?-, etc). Para peor, "Año nuevo" está llena de chivos (los de Nivea y Sherlock Holmes 2 son escandalosos) y es demasiado larga, innecesariamente. Claro, como abren veinticinco puntas necesitan tiempo para poder cerrarlas de alguna manera...
    A favor, cuando el film cierra, hay unos 4 minutos de créditos finales y gaffes que si nos hacen reir. Eso sí, podrían habersela tomado en broma todo el tiempo y seguramente el resultado habría sido mucho mejor que el ofrecido ...
    Sorprende, la verdad. Sólo espero que Marshall tenga un retiro digno y que no siga repitiendo esos productos...Escaparle como a la ruta 2 en fin de semana largo...
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  • La vida en tiempos difíciles
    La vida en tiempos difíciles
    El Espectador Avezado
    Vivo en un termo. Mi incompleta formación me terminó por mostrar lo mucho que me he perdido en la vida…No conocía a Todd Solondz, y lo descubro por este tardío estreno porteño. Buceando en su filmografía, descubro que “Life during war times” (el estreno que nos convoca) tiene poderosas conexiones con la obra más reconocida de este director, “Happiness”, la cual no ví. Pero haré pronto. Y subo la apuesta, Solondz hizo 8 largos y veré este verano los 7 que me quedan, porque esta película me hipnotizó, y la crítica internacional dice que es floja, así que ni quiero pensar en lo que deben ser el resto…
    Hace un par de meses estrenó “Dark horses” en USA por lo que descuento que la estrategia es presentar este título (el inmediato anterior) para traer pronto (espero!) lo nuevo de este genial director…
    “La vida en tiempos difíciles” es compleja de caracterizar. Es decir, es una comedia negra poco convencional. Negrísima, diría yo. En su universo, conoceremos a un grupo familiar bastante disfuncional en el que nadie se destaca por su equilibrio, más bien, todo lo contrario. Cuenta la leyenda, que el cineasta vuelve a poner el ojo en los Jordan, núcleo central en “Happiness” y lleva la acción 10 años después a ver que nuevos conflictos los mismos atraviesan…
    Es decir, cambian los actores, pero el espíritu de aquellos viejos conocidos (dicen), permanece inmutable.

    Aquí tenemos a tres hermanas, ya grandes, clase media-alta norteamericana, con sus diferentes problemas a la hora de intentar ser feliz. Ya sabemos, la tarea no es fácil. Joy (Shirley Henderson) parece ser la más chica del grupo, atiende socialmente a violadores y abusadores en prisión y se encuentra casada con uno de ellos, Allen (Michael Kenneth Williams). Su marido anterior se suicidó y… tiene algunos problemas de relación con el actual… Su hermana, Trish (Allison Janney) está sola y buscando pareja. Tiene esposo, aunque está separada, Bill (Ciaran Hinds), pedófilo en vías de recuperación (o no), ya no está en su vida aunque se rumorea que podría salir a la brevedad por haber cumplido su condena...Trish, entonces, se engancha con alguien cuyo requisito sin-equa-non es...su (presunta) normalidad, un sujeto sin luces llamado Harvey (Michael Lerner). Convengamos que esta mujer, como las otras, tratan de buscar algún tipo de norte, cierta estabilidad anhelada. La tercera, Helen (Ally Sheedy), es una guionista exitosa alejada de la familia y que también se encuentra en crisis. Las hermanas y sus hombres, vivos y/o muertos (Joy parece tener poderes paranormales que le permiten esa conexión) se cruzarán varias veces a lo largo del desarrollo siempre en situaciones complejas ya sea por el peso de las conductas que se juegan o por la direccionalidad del planteo.
    Es decir, cada diálogo es dinamita pura. Esta no es una película de silencios, sino de palabras dolorosas. Tiene un libro que coquetea con la locura y que se ensancha en cada fotograma merced a las ajustados trabajos de sus protagonistas. ¿Por qué el título se preguntarán? (el original habla de guerra) Supongo que tiene que estar relacionado con algo que funciona como marco en el film, que es el temor a los atentados terroristas después del 11-S. Se instala un discurso de combate al diferente, de despiadada búsqueda de normalidad, equilibrio, rutina, que hiela la sangre al espectador. Cuando hay tanta energía puesta ahí, es porque la pulsión que empuja ese límite está a punto de explotar. Las tres hermanas tienen sus propios fantasmas (algunas más reales que otras!) y sus familias, también.
    "Life during war times" es una de esas cintas difíciles de clasificar. Creo que empatizás con ella o no. Solondz no te da opción, o te subís a su visión del mundo, o abandonás en los primeros minutos de proyección. No es cine comercial ni festivalero. Aquí hay un retrato urbano y oscuro de los miedos y aspiraciones de una familia tradicional norteamericana de estos tiempos. En lo personal, me parece de lo mejor que ví este año (por más que el film sea del 2009), aunque reconozco que no es un film amigable ni se lo recomendaría a cualquiera. Deben ir avisados de lo que van a encontrar. Un gran descubrimiento y un enorme regalo (navideño) haber conocido a este director antes de mis vacaciones!!!
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  • Operación regalo
    Operación regalo
    El Espectador Avezado
    Cuenta la leyenda que los productores de la exitosísima saga de Wallace & Gromit (Aardman Studios) hace unos años decidieron generar un acuerdo con Sony Pictures para apoyarse, compartir ideas y distribuir productos. Esperabamos con ansias el primer producto de esa unión y ha llegado a nuestras playas. "Arthur Christmas" parece un típico de esos productos mediocres de animación que se estrenan para estas fechas pero no. Afortunadamente, es algo más que eso.
    Es una buena película. De principio a fin.
    El castigado género infantil ha poblado los anaqueles de los videoclubes con titulos sin nivel referentes a la Navidad, por lo que a priori, uno va con miedo a internarse en la sala. Munido de mi hija y con un nutrido contrabando de golosinas, nos animamos a ver que proponía esta cinta. Vimos la versión doblada, así que como con Happy Feet, la riqueza de las voces originales (grandes actores en serio), brilla por su ausencia, cosa que no nos predisponía de la mejor manera, pero bue...
    "Operación regalo" es la historia de una familia muy especial. La de Santa Claus. Durante muchas generaciones, los hombres de la misma se han ido pasando la misión sagrada de entregar regalos a los niños en la madrugada del 25 de diciembre. El actual, luce cansado y desmotivado. Está grande y el retiro se acerca, sus reflejos y sus luces no son las mismas de otras épocas y si no fuera por el soporte que tiene, la tarea de Navidad, nunca se podría llevar a cabo. Organiza el equipo, Steve, quien espera que el actual Santa se retire y le de su lugar. El se encarga de manejar los hilos para las complejas entregas que se hacen en todo rincón del globo. Coordina un equipo enorme de duendes que asisten al rey de la Navidad para que las cosas se hagan en tiempo y forma. Arthur, nuestro héroe, vástago voluntarioso del mandamás, se esfuerza por acompañar la tarea, pero se destaca por su torpeza para todo, con lo que se queda afuera de la gran actividad nocturna del 24 merced a su ineptitud.
    Pero como nadie es perfecto, algo sale mal y un regalo queda sin entregarse. Una niña en una lejana ciudad llamada Trelew espera el mismo, pero todo indica que no lo recibirá. Cuando Arthur se percata de lo que sucede, un duende (Bryony) cuya especialidad es envolver regalos, le indica que la tarea podría llevarse a cabo. Esto se potencia cuando su abuelo, de ciento y pico de años, ex Santa retirado de la actividad, desempolva el histórico trineo y lo invita a cumplir con lo que el espíritu navideño dicta: que todos los chicos reciban su regalo.
    La película arranca con todo (la secuencia inicial que muestra el despliegue táctico de la entrega es magnífica) y si bien después se va quedando, lo cierto es que logra conciliar el interés de los pequeños de la familia con alguna escena que el público adulto agradece (todas las referentes al uso de la tecnología, por ejemplo). Sí percibo que quienes más la disfrutarán, son los chicos de menos de 8 años, que se fascinarán espiando la "maquinaria" que se mueve cuando ellos duermen esa noche y esperan su regalo. Los grandes esbozamos sonrisas cuando vemos el conflicto generacional que sostiene la trama: en una empresa familiar, estas cosas pasan!
    "Arthur Christmas" tiene el estilo de los episodios que produce Aardman Studios y a pesar de no ser de gran factura técnica su realización (incluso en 3D), el film se disfruta sin mayores complicaciones.
    Sí creo que la extensión es un poco mayor de la esperable para este tipo de productos y que se debería haber estrenado más cerca de la Navidad. No la veo llegando con aire para esa fecha (en cantidad de salas). Ojalá que si.
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  • La mala verdad
    La mala verdad
    El Espectador Avezado
    Uno se va de la sala, luego de la proyección de "La mala verdad", con sensaciones encontradas. La emoción que provoca en cualquier espectador la presencia en escena de Alberto de Mendoza es incomparable. Solamente por eso, el precio de la entrada debería estar justificado.
    Un actor de semejante trayectoria protagonizando a su edad, es una bendición, sin dudas. Este hecho (saludable), opera y mucho en la evaluación final del producto. MIguel Angel Rocca (en su segundo largo, recordemos que hace cuatro años hizo "Arizona sur") convoca a un verdadero seleccionado de nivel para esta película y a pesar de contar con la mayor entrega posible de su equipo (cosa que se nota y se agradece), no logra que el conflicto que presenta en "La mala verdad" alcance alto vuelo dramático. Su historia (el director escribió el libro junto a Maximiliano González) navega siempre en lo descriptivo, mostrandose como un prolijo retrato de familia disfuncional, lejos de la intensidad que podría esperarse viendo los elementos que se juegan en el relato.
    "La mala verdad" pretende ser una cinta que aborde la oscuridad de cierta problemática (el abuso de poder) desde una perspectiva que denuncie sin estridencias, graficando un conflicto vincular serio pero sin demasiado relieve dramático. Como espectadores, la sensación que tenemos es que el registro de la experiencia, se queda corto. Si bien se nota el paciente trabajo de armado del guión (las frases que se dicen nunca son casuales y menos en este film), lo cierto es que el devenir de los hechos es bastante lineal y un poco lento, para mi gusto.
    Hay pocas escenas (pero están) en que "La mala verdad" cobra vida y en todas, por supuesto, está De Mendoza. Los mejores momentos los tiene cuando rivaliza con los personajes de Malena Solda y Norman Briski, en fragmentos emotivos e intensos donde sentimos el poder de su magia, intacta a pesar de ya ser octogenario (su voz se siente un poco quebrada aunque cuando la levanta la reconocemos de inmediato). El resto del tiempo, el la acción la lleva adelante Ailén Guerrero, la niña que todos destacan como revelación infantil de este año. Si bien reconocemos su labor, lo cierto es que la vemos, no tan conflictuada ni triste, sino bastante feliz teniendo en cuenta el torturado personaje que debería jugar.
    El abuelo Ernesto (De Mendoza) está jubilado y tiene un buen pasar. Vive en una casa coqueta (tiene una librería), junto a su hija Laura (Analía Couceyro, otra de las grandes promesas del cine nacional) y su nieta. En esta familia, todo parece estar bien (aunque la ausencia del padre de la niña hace ruido) hasta que la psicopedagoga de la escuela, Sara (Solda), empieza a notar indicios de que algo malo le sucede a Bárbara (Guerrero). Así es que la profesional no tiene mejor idea que comenzar a indagar sobre sus seres cercanos para entender su realidad. Cuando comience a ver los primeros resultados de su investigación, descubrirá la compleja trama familiar en la que se oculta el secreto mejor guardado de esa familia...
    El elenco (que incluye a Cecilia Rosetto y Carlos Belloso en roles secundarios) hace bien los deberes pero aún así la cinta no logra conmover, ni movilizar, pecados capitales cuando se conoce la problemática que aborda. En definitiva, un film en el que se distinguen buenas intenciones pero que no alcanza el nivel esperado de acuerdo a la calidad de sus intérpretes. Más allá de eso, celebramos el regreso del "Jefe" y esperamos que vuelva a rodar pronto.
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  • ¿Cómo lo hace?
    ¿Cómo lo hace?
    El Espectador Avezado
    Ya todos sabemos cuál es el problema de Sarah Jessica Parker. Su éxito descomunal en el rol de Carrie Bradshaw de "Sex and the City", hizo que no se pudiera desprender de muchos rasgos de ese papel desde que la serie terminó. Es una buena actriz, de hecho. Pasa que, de alguna extraña manera, no quiso arriesgar mucho en sus elecciones y ante el pool de opciones que le ofrecieron en este tiempo, nunca terminó por romper el lazo con su pasado exitoso y jugarse a moldear alguien totalmente distinto. Digamos, es un 50 y 50. En cuanto arranca "I don't know how she does it" y escuchás a Parker narrar en off, te conecta instantáneamente con su Carrie de toda la vida. Es malo eso? Supongo que en principio, no.
    El tema era saber (en definitiva) si este sería otro producto fallido (al que la actriz nos tiene acostumbrados) o el guión permitiría un par de pasos en otra dirección, no tan familiar para ella...
    El resultado no es del todo satisfactorio. Creo que a no ser que suceda un milagro (en términos cinematográficos), Sarah Jessica Parker seguirá estando unida, invisiblemente, a aquella reportera exitosa que traía el glamour a las pantallas de los televidentes de HBO en todo el mundo allá por los 90...
    Hace unos años, la galesa Allison Pearson (en 2002 creo) escribió un bestseller llamado "No sé cómo lo hace". Compendio ideal para la mujer de esta sociedad capitalista y posmoderna, el libro mostraba con bastante humor, las vicisitudes de una mujer a la que le iba bien e intentaba sostener a su familia con la misma intensidad que a su trabajo. El material era de primera, (cuatro millones de ejemplares vendidos, ejem!), así que, por qué no pensar en llevarlo al cine?

    Con esa premisa, Aline Brosh McKenna (quien está por estrenar de su autoría, "We bought a zoo" en estos días) fue invitada a preparar un guión que respetara la historia y potenciara el costado visual de la obra original. Para llevarlo a la pantalla grande, se llamó también a otra promesa de la industria, Douglas McGrath ("Infamous") y se convocó un par de populares actores para rodear a Parker...No fue suficiente.

    Kate Reddy (ya saben quien) es una mujer muy solicitada. Responsable de inversiones en su empresa, tiene un ritmo de trabajo infernal que le dificulta el contacto con su familia. Casada con Richard (Greg Kinnear) y madre de dos criaturas, ella se esfuerza por hacer todo bien. Trata de ser organizada, metódica y corre de un lugar a otro intentando no resignar ninguna de sus aspiraciones en la vida. Tarea, desde ya, nada sencilla. Cuando arranca el film, su esposo está desempleado y eso le permite ciertos malabarismos con los horarios, elementos que no estarán presentes cuando él se reintegre al mundo del trabajo.
    Se llevan bien, son una familia sólida y si bien sus hijos viven de distinta manera la ausencia de su madre (la mayor le hace unos planteos terribles a la madre), parecen poder con la situación. Kate, merced a su tenacidad y aplicación, logra conectarse con un inversionista en el extremo opuesto de los Estados Unidos, el soltero y madurito Jack (Pierce Brosnan) y deben hacer trabajo de equipo para morder un pedazo mayor de la torta al que están acostumbrados. En otras palabras, si manejar la situación era difícil, una vez que Richard consigue retomar su actividad y Kate dobla su tiempo dedicado a la empresa, los cortocircuitos comienzan a arreciar.
    Se sabe el nivel de flexibilidad que debe tener una familia para aceptar el desarrollo profesional de cada integrante de la misma. Ese es el tema central de "I don't know how she does it", cuál es el límite del desarrollo personal cuando se tienen hijos?, hasta dónde uno puede jugar con retacearle tiempo a tu pareja y pretender que todo se sostenga inmutable? Estos dos interrogantes son los que circulan a lo largo de la película. No es, una comedia romántica ni mucho menos.

    Los secundarios no dan en el registro (son blandos e insulsos) y Parker rema sola todo el relato sobre sus hombros. Hace chistes, observaciones irónicas, mohínes, dispara millones de frases divertidas en su Blackberry y con eso sólo, sostiene el metraje. Pero no confundirse, que ella sea carismática, no hace que esta sea una buena película, mágicamente. Eso no pasa aquí.
    "I don't know how she does it" es un producto regular que sigue dejando a Sarah Jessica Parker en su limbo interpretativo, girando sobre perfiles que tiene incorporado y que la aprisionan como actriz. Si la pregunta es, "me voy a reir?", mi respuesta es "lo dudo". Hay que reconocer, sin embargo, que el libro de Pearson tiene un costado jugoso que se decanta en algunas líneas del guión y que hacen que, de alguna manera, no te vayas con la sensación de que perdiste todo tu tiempo en la sala. Pero no mucho más...
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  • Happy Feet 2: El pingüino
    Happy Feet 2: El pingüino
    El Espectador Avezado
    Anoche mi hija me decía "Papá, por qué no vimos Happy Feet 2 en Mar del Plata?" Habíamos estado afuera, la dejé para el final (saben que vemos estrenos principalmente jueves y viernes) y nos fuimos en escapada a la Costa sin verla, con la promesa de ir allí al cine.. Miré a mi bella niña con infinita ternura, sin estar seguro de decirle la verdad. Algo en mi inconciente me decía que tenía que postergar ver la secuela de esta cinta, porque el recuerdo que tenía de la primera era demasiado lindo y profundo para ser arruinado. Pero anoche, tanto me insistió que tuve que acceder.
    Y mañana prometí llevarla a ver "Operación regalo". No me envidien. Amor de padre en estado puro.
    Bien, "Happy Feet" originalmente había recibido un Oscar (2007) por su animación. Aquel film tenía atributos técnicos sobresalientes, una banda de sonido alucinante y un argumento, potable pero amistoso. Sus directores, un equipo dirigido por George Miller, habían hecho un gran laburo que fue reconocido por la Academia.
    Parece que Miller decidió que podía arreglárselas solo (ya está grande el hombre), y se lanzó a la aventura de hacer la previsible secuela pedida por la industria.

    El resultado es...de alguna manera decepcionante. No porque la película sea mala, de hecho, su factura es muy superior a la media en su género (animación). Sigue teniendo mucho ritmo y es...entretenida, en cierta manera. La historia, sin embargo, ha perdido fuerza. Tenemos a Mumble ya casado, con lo cual, había que centrar la atención en su hijo. Saben el dicho... de tal palo, tal astilla...Nada novedoso parece. Nos instalan a ver algo muy relacionado con lo conocido.

    Y lo cierto es que a pesar de la inclusión de una historia paralela menor, (Will y Bill, los krills que le ponen bastante naranja a la pantalla) no hubo mucha imaginación a la hora de pensar el conflicto central. Ya sabemos que Erik (el hijo de Mumble) será un inadaptado social, entonces nada nos sorprende mucho. Mientras nos acomodamos en la sala cae, además, un pinguino extraño llamado Sven, cuya nota de color es que... vuela. Pero eso no es todo, se la pasa diciendo frases grandilocuentes y su estilo es más bien...a contramano de la platea menuda.
    Entretanto, el calentamiento global hace de las suyas y amenaza el hábitat de nuestros simpáticos amigos. No nos queda muy claro que es lo que más importa, si el tema de la paternidad del protagonista de la primera (uno debería hacerse cargo del rol, no desdibujarse en la cuestión, más en este tipo de films infantiles), los problemas de integración de su hijo o la tragedia que se le viene encima al ártico con esto del aumento de la temperatura.
    Importa? Al adulto supongo que si. Los chicos la pasan medianamente bien. Hay cuadros musicales bien coreografiados, algunos gags efectivos y como ya dije, una cuidada realización. En 3D la película impresiona por su nivel de detalle. Las voces en inglés se lamentan (hay un cast muy rico que nunca escucharemos en este doblaje) pero ya estamos acostumbrados a escuchar español neutro y sin gracia.
    Cuidado! No está mal...Sin embargo, no puedo recomendarla sin advertir que "Happy Feet 2" está por debajo de lo esperado, teniendo en cuenta los pergaminos de su equipo de producción. Para el público corriente, quizás esto no represente mucho problema, pero cuando uno compara, se da cuenta que esta segunda parte es un producto sensiblemente menor al anterior. De hecho, en Estados Unidos ya camino a ser un fracaso de ventas.
    Para la familia, sí, pero apenas una cinta pasatista. Decepción de este cronista que intuía que algo así podría pasar...
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  • Fuera de la ley
    Fuera de la ley
    El Espectador Avezado
    Hace unos días intercambiábamos mensajes por twitter con un colega acerca de Nicholas Cage. El había elegido un puñado de películas que decía (10, para ser exactos) sí o sí había que ver de este prolífico actor, y mi primera reacción, se los digo sinceramente fue decirle “hace mucho que no veo una buena de este tipo”. No es que no sea un talentoso. Lo es, no puedo negarle sus condiciones (amaré para siempre su composición en “Leaving Las Vegas”, por dar sólo un ejemplo), pero tampoco vamos a decir que todo lo que hace merece verse. No, la verdad, estos dos últimos años vi varios trabajos de Cage que me hacen mirar con desconfianza cada gacetilla de prensa que anticipa un film suyo. Esta, no es la excepción.

    Digamos que la idea de “Seeking justice” no es nueva. Las historias de vengadores por fuera de la ley vienen girando hace un tiempo en la industria, con dispar suerte. Hay algunos ejemplos dando vueltas sobre tipos que van por afuera del sistema, buscando reparar lo irreparable, y enfrentando a sus propios fantasmas… Pero no muchos... Sin embargo, no es una línea que haya generado productos memorables... A ver, son vehículos ideales para el lucimiento de actores taquilleros en propuestas que abundan en explosiones, violencia,…
    Veamos. Primero, debo decirles, no es un trabajo tan mediocre como los últimos que hemos visto de este actor. Los productores discutieron un poco el título (dicen que se llamaba “The hungry rabbit jumps”) y la estrenaron primero en Asia, desconfiados un poco de la fuerza del film y a la espera de buenas noticias que apoyen globalmente su difusión. Desconozco si a Cage le importa volver a hacer películas aceptables (artísticamente hablando), o su objetivo es sólo retomar la senda del éxito, al menos, en la taquilla. Si se que esta “Seeking justice” prometía reivindicación… Y no la trae. Es mejor que lo último que venía haciendo, pero no demasiado.
    Ya en la sala, lo primero que me dije es…”va a ser un film pleno de acción”… Y no. Roger Donalson, el director, es un cineasta que tiene buen ojo para el género así que eso era esperable de alguna manera…pero elige darle un registro… dramático? Se nota que el objetivo de “Fuera de la ley” (que no es lo mismo que “Buscando desesperadamente justicia”, traducción original) era mechar contenidas dosis de violencia con discurso moralista acerca de la validez o sustento de la venganza hecha por mano propia. Y condenarla.
    Estamos en New Orleans (con curiosas referencias al huracán que la asolara un tiempo atrás y que funciona como paralelismo para la historia que se presenta), donde Nick (Nicholas Cage) es un profesor de escuela, marido competente y feliz, casado con la bella Laura (January Jones). Ella ensaya en una orquesta y se prepara para un concierto. Todo va bien, hasta que el azar interviene y ese maravilloso universo se quiebra: su esposa una noche es violada y su mundo se derrumba.
    Pero no todo está perdido. Simon (Guy Pierce) cae en el hospital donde Laura está internada y le ofrece formar parte de…”los vengadores” (!) –perdón por la licencia, copyright con todos los derechos reservados!- Este grupete se encarga de impartir justicia y darle su merecido a los malos, claro, a cambio de una importante devolución de favores. Ya saben que opción tomará el desesperado Nick, el tema será ver que consecuencias eso acarrea para su vida. Podrá sostener semejante pacto cuando esta organización requiera de su trabajo?
    La película explora (o intenta) el dilema moral que significa impartir justicia sin estar preparado para ello. Sin dudas. Su tratamiento es convencional, las actuaciones son correctas pero sin mucho vuelo. Las secuencias de acción están bien resueltas aunque la deuda mayor del film es el abordaje de cómo va encadenando su debate moral. No es que me haya molestado (tengo mi propia impresión que no viene al caso), pero lo considero blando y a la luz del camino mostrado en el recorrido, no me terminó de cerrar.
    Si buscan algo pasatista, puede que "Fuera de la ley" les guste. No me aportó nada muy original ni nuevo, aunque está bien filmada y es un avance comparado con films anteriores de Cage. Quizás la próxima.
    PD: Conste en actas que no hablé del quincho del protagonista en ningún momento (a pesar de los constantes pedidos en twitter del tema!)
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  • Las acacias
    Las acacias
    El Espectador Avezado
    Entré a ver “Las Acacias” con mucha expectativa. Los premios obtenidos en Cannes (Cámara de Oro!), Biarritz, Londres, etc, presagiaban que llegaba el último estreno importante del año. Mis colegas hablan aún de esperar “El premio”, de Paula Marcovitch, para terminar de definir cuál será la película argentina del año (aunque sospecho que esta última ya queda para 2012). Ustedes, que nos siguen, saben que mi podio está conformado por: “De Caravana” (de Córdoba con amor), “El estudiante” y “Un amor”. Las tres, por diferentes razones que se han desarrollado en cada crítica, se han destacado claramente por sobre el resto de la producción local. Lo mismo sucede con esta Opera Prima de Pablo Giorgelli, un nombre que a la luz de los resultados, hay que seguir con suma atención y esto lo digo sin mirar su vidriera de logros.
    Mi primera impresión con “Las Acacias” era que era una cinta “festivalera”. Traducido a lenguaje corriente, ese tipo de películas que sólo le gustan a los críticos y que exploran lenguajes y puestas poco convencionales. Producciones que se instalan como íconos indiscutidos para cierta elite periodística y que terminan lejos del gran público.
    Los silencios que se dan en los primeros diez minutos de proyección me dieron esa errada impresión.

    Afortunadamente, lejos se encuentra Giorgelli de alinearse bajo esas ideas. Lo que al inicio descoloca e intriga al espectador (cómo se viaja 1500 km por vía terrestre casi sin hablarse con el acompañante, básicamente) luego se vuelve natural, crece, cobra vida propia y termina ganándose a cada corazón en la butaca. “Las Acacias” es una historia simple, directa, de gente humilde y luminosa que busca su destino. Dos seres (o tres, para ser exactos), a quienes la casualidad los convoca a un viaje, que empieza de manera hostil y que va modificando su desarrollo a medida que ellos se vinculan casi imperceptiblemente. Pocas veces ví un guión tan austero en palabras y tan rico en gestos y lenguaje corporal.
    La historia es la de un viaje. Un camionero silencioso, reservado y recio, Rubén (Germán Da Silva), recibe la orden de su patrón de llevar en su vehículo a una mujer, Jacinta (Hebe Duarte), de Asunción a Buenos Aires. Cuando ámbos se encuentran para emprenderlo, el conductor se sorprende al saber que su pasajera no viene sola, es madre soltera y lleva consigo a su bebé de 5 meses, Anahí. Los tres entonces iniciarán una relación de compañeros de trayecto que irá ofreciendo sutiles sorpresas a lo largo del recorrido hasta cerrar en un auténtico deleite visual y emotivo para los espectadores.
    El director (quien escribió el libreto junto a Salvador Roselli), compone en planos cortos, mueve su cámara con maestría y capta escenas de una inusitada belleza (en las que se luce la bebé Nayra Calle Mamani). Nada de esto se produce por azar. Se nota en “Las Acacias”, un gran trabajo a la hora de pensar cada cuadro y concretar su física (es notable la minuciosidad con la que cada parada se construye a lo largo del camino, por ejemplo), de manera que a pesar de que el film coquetea con el naturalismo corriente en el cine nacional, logra escaparse de esa etiqueta y tomar sólo lo que necesita para contar la historia… Sin caer en el sopor peligroso que siempre amenaza esta visión de cine.
    Ese es uno de sus grandes méritos, encuadra su historia con parquedad y silencio, pero nunca pierde el norte de lo que desea contar: un relato sobre paternidad, familia, soledad… y de cómo lo duro e impenetrable deja entrar la luz...la acción del destino como ariete que punza el cambio.
    Salí de la sala y me resonaban muchos símbolos que se juegan en la película, tantos… Que decidí volverla a ver pronto, desprendido de la sorpresa que me provocó y abierto a decodificar el universo que Pablo Giorgelli nos regala en esta cátedra de cine.
    “Las Acacias” es de esas películas que no todos eligen ver, pero que deberían hacerlo sin dudar. DC Argentina se jugó con su estreno en varias salas importantes y habrá que ver cómo responde el público a la convocatoria. Como dije al terminar la proyección, una película acorde a sus pergaminos, que no deberían perderse de ninguna manera.
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  • La mujer sin piano
    La mujer sin piano
    El Espectador Avezado
    A Javier Rebollo lo conocí en un BAFICI. Bah, en realidad, tuve la suerte de toparme con su “Lo que se de Lola” en ese festival (gran película, hecha con pocos recursos pero muy sólida e interesante) y esperé con ansias que volviera a filmar para ratificar sus condiciones. Hace ya dos años estrenó en España, “La mujer sin piano”, film ganador de San Sebastián en 2009, cinta que no hizo un gran recorrido internacional pero que llega a las salas este jueves a Buenos Aires.
    Rebollo sabe de cine. Eso es innegable. Es muy sólido desde lo técnico y en su ópera prima había demostrado que su manejo de cámaras y la construcción de intrigas son su fuerte. Apoyado en esa visión, suponemos que eligió profundizarla, y junto a su compañera de equipo, Lola Mayo (con quien escribiera “Lo que se…”) eligieron un tono gris, pausado, silencioso y enigmático para este segundo largo…
    “La mujer sin piano” es una película poco frecuente. No cuenta una historia que atraiga, deslumbre, impacte, movilice. Para nada. Es una historia extraña, poblada de ausencias (ideas fundamentalmente!), triste y fría. Muy fría. Pero que quede claro, me gusta Rebollo y respeto su laburo, aunque aquí, considero que este trabajo tiene poco para ofrecer al gran público.
    Rosa (Carmen Machi) es una mujer corriente. Su marido es taxista, ella es…depiladora? Creo que si. Una noche cualquiera algo extraño le pasa (le dicen aburrimiento, en referencia a la vida que lleva) y decide comenzar a probarse otro traje para explorar la noche madrilense. Ella tiene un problema de audición y mientras evalúa su rutina (creemos!), decide que tiene que salir y bucear un universo que no conoce. Justo esa noche la televisión anuncia la invasión a Irak (?)
    Es entonces cuando sale, usa peluca, se relaciona con sujetos marginales, visita lugares sórdidos…trata de viajar fuera de la ciudad. No puede.
    Bah, la pasa bien. O no. No se, no me queda claro. Son 24 horas en su vida, condensadas en …90 eternos minutos donde nada interesante pasa. Pero nada eh!
    La película transmite una intensa sensación de soledad. Argumental!!!!

    Está bien que los silencios sean artilugios narrativos, que los simbolismos que se despliegan señales inflexiones curiosas, que las actuaciones sean convincentes… Pero no hay una historia atractiva aquí. Algo pasó con el guión de Mayo, quien parece haberse confiado demasiado en la fuerza de las situaciones que el film no ofrece chances al espectador corriente: no tiene nada para transmitir que valga la pena ser visto. En “Lo que se de Lola”, Rebolledo logró con la misma libretista resultados sorprendentes, pero aquí, construyen un libro aburrido, apagado y decididamente menor.
    No creo que podamos definirlo como cine arte, tampoco. Es una película fallida. Nada más.
    Seguramente Rebollo podrá superarse y retomar una senda ascendente porque condiciones no le faltan. Estuvo filmando en Buenos Aires con José Sacristán hace unos meses y su película está en posproducción. Seguramente será mucho mejor que “La mujer sin piano”.
    Definitivamente es la película a evitar en esta semana...
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  • Verdades verdaderas, la vida de Estela
    Cuando uno ve las generaciones que no vivieron en carne propia el golpe militar de 1976 en nuestro país, siente siempre la necesidad de transmitirles lo que sucedió, de manera vívida y concreta, para funcionar como memoria activa de un hecho que no debemos dejar que se repita. Los pueblos, dicen todos, deben recordar quienes lastimaron su trama social y obrar en consecuencia para protegerse. Las palabras son útiles, los relatos orales también,... Pero a veces la contundencia de una narración fílmica se impone como medio para transmitir memoria, esa que no debemos perder y en la que hay que trabajar mucho.
    Dicho esto, no es fácil abordar la crítica de una película sobre la vida de Estela Carlotto, Presidenta de Madres de Plaza de Mayo. Es una figura central en la historia argentina moderna. Reconocida mundialmente por su lucha, esta asociación se ha destacado por haberse enfrentado a lo más nefasto de su tiempo y haberse impuesto en su tenaz contienda. Para los más jóvenes, Carlotto junto a otras madres (y abuelas), hicieron caminatas enfrente mismo de la Casa de Gobierno donde los genocidas residían para clamar por justicia y conocer el destino de sus hijos desaparecidos. 30000 fueron y Carlotto perdió en esa triste etapa a una hija físicamente y a su nieto, a quien sigue buscando desde esos años.
    La película de Nicolás Gil Lavedra es simple, esquemática y no presenta mucha sorpresa. Evita el manejo de archivo y se centra en mostrar la transformación, lenta pero sostenida, de Estela (Susú Percoraro) de directora de escuela y madraza en líder de los derechos humanos en nuestro país. Cuando la película arranca, Estela y su familia viven los meses previos al Golpe de Estado en estado febril: una de sus hijas, Laura (Inés Efrón), milita activamente en el peronismo de izquierda y su activismo la hace señalada por los servicios. Su padre, el "tano" (Alejandro Awada), la cuida como puede, pero sabe que la situación va a complicarse aunque intenta extremar las medidas necesarias para su seguridad. Todo es en vano, como ya todos sabemos, su hija será una desaparecida más.

    Pero no solo eso, la hija de Carlotto estaba embarazada en el momento de su detención (clandestina), por lo que los militares esperaron que tuviera su hijo para arrebatárselo, y luego matarla, como tantos otros casos de robos de bebés enmarcados en ese sistemático y maquiavélico plan.
    El film, decíamos, empieza con esos años y continúa hasta nuestros días, aunque lo más jugoso (en términos cinematográficos e históricos, diría), se encuentra en la lucha de esa familia por sostenerse en pie y cuidarse en aquellos oscuros días de nuestra patria. Es tan fuerte lo que uno ve (sobre todo para quienes lo vivimos), que es difícil despegar esta cinta de lo que significa para el espectador. Es la historia de una madre buscando justicia, pero también es el relato de un pueblo que no quiere olvidar, no debe olvidar el tiempo en que le arrebataron sus sueños de progreso y le mataron una generación rica en ideas y convicciones. Eso moviliza. Desde la butaca, se siente la atmósfera espesa y se evoca mentalmente, cada segmento desde lo cronológico y factual con dureza: esto es un golpe al corazón, pero hay que verlo.
    El guión es quizás el punto más flaco de la película, siendo que hay aspectos centrales en la vida de Estela que quedan dejados de lado. Esta bien, siempre serán un recorte, pero en esta ocasión, se busca darle vuelo a la figura humana de la líder y no a sus actividades como defensora de los derechos humanos, visión que a veces se centra demasiado en lo doméstico (más de lo necesario) y pierde de vista la interaccion con sus compañeras de lucha, que aparece poco y con muchos saltos narrativos. Los secundarios se lucen en sus roles, (Laura Novoa entre las más desatacadas) pero como producto final, uno tiene que decir que el film muestra un lado flaco: es una tendencia a no terminar de construir el perfil público de Estela, cuestión que al público le interesa y mucho.
    Es decir, promediando la cinta ya tenemos claro que clase de persona ella es, (Susú Percoraro hace una enorme composición) pero su obra trascendente, el cómo nació Madres de Plaza de Mayo como institución pionera en este tipo de lucha contra los crimenes de Lesa Humanidad, está incompleta y nos parece necesaria, para dar un marco más rico al relato que se expone.
    Más allá de eso, "Verdades verdaderas" es de esas películas que deben ser vista por alumnos en todos los establecimientos educativos del país. Su labor, su mensaje, vas más allá del producto fílmico, sino que es memoria activa de una tramo vital para entender nuestra historia moderna.
    Desde ese punto de vista, es de visión obligada
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  • La hora del crimen
    La hora del crimen
    El Espectador Avezado
    Interesante ejercicio cinematográfico es "La doppia ora". Desparejo, pero intenso. Volví a ver cine italiano después de un par de semanas de descanso y me topé con esta opera prima de Giuseppe Capotondi (ex fotógrafo de Vanity Fair y director de videos musicales), que venía precedida de bastante prestigio desde su estreno en la península en 2010. Después de tanto costumbrismo de esta geografía en cartelera, un buen film noir podría ser una excelente opción para degustar, así que me predispuse a adentrarme en el universo de "La hora del crimen", atendiendo a su particular e intrincada historia.

    Sonia (Kseniya Rapopport) es mucama de un hotel caro. No nos queda claro muy bien porqué, pero ya en la primera secuencia, la vemos presenciar un suicidio de una inquilina del lugar, hecho que nos va situando en la intriga inicial: esta es una mujer que atrae lo oscuro. A poco de sobreponerse de la tragedia del día, decidirá ir a una de esos lugares de citas-múltiples donde hombres y mujeres tienen 5 minutos para conversar con extraños y así, en media hora, tuvieron la posibilidad de hablar con 6 potenciales candidatos del sexo opuesto. Sonia da con un ex-policía de nombre Guido (Filippo Timi) y se produce atracción mutua. Son dos personas que necesitan afecto y es tanta esa carencia que terminan a los tres fotogramas en una misma cama. Es cierto que los dos aportan un aura apagada, son claros perdedores, pero ese contacto que logran establecer, ilumina su existencia y los predispone a algo nuevo. Entusiasmado ante el crecimiento de la relación, Guido invitará a Sonia a una casa poblada de obras de arte que custodia, para que conozca su trabajo y pasen algún tiempo en el lugar, rodeados de un hermoso bosque.
    Una serie de delicuentes invade el lugar para desvalijarlo. Matan al custodio (lo matan?) e hieren a su novia de gravedad. De ahí en más, el film, que venía narrando con cierta secuencia lógica la progresión de la relación, vira hacia un thriller psicológico desdibujando lo que parecía real. Con el espíritu del film negro (noir) más clásico y la estrategia de mostrar información para luego desmentirla, esta "doble hora" (el título hace referencia a cuando la hora tiene la misma numeración que los minutos, por ejemplo, 12:12, en ese momento dice uno de los protagonistas, que se puede pedir un deseo y obtener una respuesta sobre el mismo) juega a desconcertarnos todo el tiempo.
    Nos adentraremos inevitablemente en tratar de descubrir qué sucedió esa tarde durante el asalto y cómo Sonia se repone frente al escenario que se presenta. Nada es lo que parece y "La doppia ora", se armará y desarmará a cada instante, desconcertando al espectador e invitándolo a descubrir las pistas que resuelven el crimen. Muestra sus cartas, y las esconde. Las mezcla, y las vuelve a repartir. El desconcierto invade la sala..
    El fuerte de la película, sin dudas, son las actuaciones de la pareja protagónica, que se luce componiendo a seres cercanos, desvalidos y perdidos en sus contextos. Rapopport y Timi poseen buen química, necesaria para sostener un andamiaje como el propuesto por el guión, plagado de vueltas de tuerca, nos interesa saber sobre ellos y descubrir que sucede. La fotografía y la música apoyan el clima de misterio, potenciando una atmósfera de intriga que decididamente, se sostiene (aunque un poco forzada) hasta el final.

    El tema es que lo que parece ingenioso (las construcciones mentales de Sonia, por ejemplo), no lo son tanto, sino que se exceden en esconder y desmentir lo poco que parece claro. Y es tanta la energía puesta en embarrar la cancha, que la cuestión deja de ser misteriosa y se transforma en deslucida, descolocada ante cada nueva inflexión que cambia el sentido de la trama.
    "La doppia ora" está muy bien filmada y actuada, es sólida en los rubros técnicos pero... Es demasiada ambiciosa en su propuesta y pierde de vista que para contar una historia inteligente no hay que dar miles de vueltas. Basta que sea efectiva.
    En general, es un film que se deja ver, aunque no deja por cerrar con un cierto sabor amargo en el paladar. Quizás con menos trucos narrativos y un estilo más directo, "La hora del crimen" sería una película de fuste. No lo es, se queda a mitad de camino y sólo pretende ser ingeniosa...en exceso!
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  • Mía
    Mía
    El Espectador Avezado
    Hace tiempo que "Mía" está lista para ser estrenada. Javier Van de Couter la pensó originalmente como un documental acerca de "La aldea rosa", un asentamiento de travestis y homosexuales ubicado en Ciudad Universitaria en los 90 que ya no existe. El director escuchó hablar de la historia y quedó fascinado con la idea de abordar el tema, pero se encontró, a poco de iniciado su proceso de investigación, que muchos de sus habitantes ya no estaban (el lugar había sido desalojado) y la posibilidad de reconstruir ese espacio a través de las palabras de sus propios protagonistas sería difícil. Por esas cosas del destino, dio con el relato de un cura que las evangelizaba, quien le brindó material y orientación sobre el tema. Dentro de las anécdotas que aparecieron en esa charla con el religioso, de Couter se topó con una historia que lo conmovió: la de un travesti que de día, era cartonera. Esa punta fue el disparador de esta película. El cineasta abandonó la idea del documental y pensó en una ficción que se propone en este contexto real, aunque presenta un conflicto más clásico, pero con ideas que juegan en varias direcciones...
    Partiendo de esa premisa, construyó un guión original (a todas luces) que habla de identidad, paternidad (maternidad), protección, prejuicio y libertad, elementos amalgamados en partes iguales y con similar peso específico en su construcción.

    "Mía" es la historia de Ale (Camila Sosa Villada), una "chica" que vive en ese particular y precario lugar de día y de noche se dedica a recolectar cartones por la ciudad. Haciendo su recorrido, encontrará entre la basura de una casa, un diario íntimo. El mismo corresponde a una mujer de nombre "Mía". Es más, es su útlimo registro de impresiones, ya que su autora, se quitó la vida tiempo atrás. El caso, fuerte, afecta a Ale y es así como comienza a observar a los miembros de esa familia. El viudo, Manuel (Rodrigo de la Serna) y su hija, Julia (Maite Lanata) intentan sacar sus vidas adelante luego de la tragedia, pero su relación es compleja. Ale nota que la nena está muy triste y comienza a trabar relaciones con ella, a fin de mitigar su dolor.
    Esto molesta a Manuel, quien ve como la relación entre Maite y esta cartonera, comienza a afianzarse, él no está preparado para tolerar este tipo de vínculo y tampoco a bucear en las cuestiones que llevaron a que Mía se quitara la vida.
    "Mía" es una película interesante y pensada para el lucimiento personal de Camila Sosa Villada, una actriz cordobesa muy popular en el centro del país. Creo que la misma no se podría haber hecho si no se daba con una protagonista de tanta fuerza. Ella es el centro de las miradas a lo largo de la cinta, y la composición que realiza es una de las revelaciones del año. Sólo verla aquí, justifica el precio de la entrada.

    Sin embargo, no todas son rosas para "Mía". En su debut como director, Van de Couter elige un relato que tiene varias aristas filosas, y no todas están resueltas con precisión. Si bien su caracterización de la aldea rosa y los secundarios es pintoresca y muy emotiva (las amigas de Ale están muy bien), lo cierto es que el resto del relato va más para el lado de lo convencional y eso le resta vuelo al film. No sabemos aún porqué, pero hay muchos diálogos forzados, demasiada extensión en algunos tramos del relato para ideas ya escuchadas antes y un espíritu de telenovela demasiado visible. Eso provoca un contraste fuerte. Estamos de acuerdo con la lucha que Ale (o a quienes representa esta heroína) sostiene contra el sistema, pero ella no sostiene el andamiaje de la cinta en toda su extensión. Hay elementos importantes que no terminan de cerrar (demasiada bajada de línea, un rol como el de Manuel que no le sentó cómodo a De La Serna, etc) y que le hacen bajar puntos en su concepto final.
    Más allá de eso, es un film valiente y que se deja ver. Saludamos como sociedad el debate de los valores que sustenta este film, pero cinematográficamente creemos que el mismo necesitaba un mayor trabajo en el guión que equilibrara el fuerte discurso moral que se juega en cada fotograma.
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  • Reto de valientes
    Reto de valientes
    El Espectador Avezado
    Si vos ves el afiche, seguramente crees que “Reto de valientes” es una película de acción, o un thriller policial. No hay referencias a nada que te indique que, en realidad, “Corageous”, es más bien un film de difusión religiosa, producido por una Iglesia Bautista con base en Sherwood, Estados Unidos.

    Hace tiempo (2002 para ser exactos), un grupo de pastores comandados por Alex Kendrick acunaron la idea de hacer cine con temáticas que hablaran de la fe de su ministerio y para eso se dispusieron a recolectar fondos (donaciones) de particulares para tal fin. Con unos cuantos miles de dólares nació Sherwood Pictures, empresa cinematográfica pionera en su tipo.
    La misma tiene un catálogo de sólo 4 films (los 2 primeros filmados en digital) pero sus ventas de entradas y DVD es asombrosa. Bueno, no tanto si pensamos que la población de USA es de alrededor de 265 millones de personas y las comunidades evangélicas y cristianas tienen una gran cantidad de adeptos. Es cierto que cuando “Corageous” debutó en salas (a la industria le importan los números fríos, así que no tuvo reparos para su distribución), logró un respetable número de espectadores (fines de setiembre), en su mayoría público convocado por las entidades que promovían el film. Esta cinta costó 2 millones de dólares y según Box Office Mojo lleva recaudados más de 30 a la fecha.
    ¿Es un fenómeno cinematográfico? Desde los números, sí. También hay que reconocerle que explora un mercado poco tradicional (el religioso) en el cine y que utiliza a sus seguidores para ofrecerles su mensaje, en otro formato, que suma a los ya conocidos. Ahora bien, en términos estrictamente cinematográficos, ¿es buen cine?. No, para nada. No aún. Sus realizadores son muy jóvenes y sus guiones son demasiado lineales y guardan similitudes con las prédicas pastorales, les resta todavía un buen trecho para lograr un equilibrio entre esos dos mundos...
    Es cine (al menos hoy) de propaganda y debe ser tratado como tal, asi es que si no congenias con el espíritu de quienes pensaron y llevaron adelante “Reto de valientes”, sería bueno que evalúes si vale la pena pasar por la experiencia o no.
    La historia es la de cuatro padres, oficiales de la ley, que tienen diferentes problemas con sus familias. La exigencia del trabajo policíaco es mucha y los peligros de la incomunicación se ciernen sobre lo vincular peligrosamente. Estos amigos aman a sus familias, pero tienen relaciones en las que hay mucho ruido interno y desconocimiento. El relato se hace fuerte a partir de la historia de Adam (Alex Kendrick, guionista y director además del film), quien tiene dos hijos y pierde uno a manos de un automovilista alcoholizado. Sus compañeros de ruta, Nathan Hayes (Ken Bevel), Shane Fuller (Kevin Downes), y el novato David Thomson (Ben Davies) también tienen dificultades, se puede decir que cada uno carga con su cruz. Ante la adversidad que los cuatro viven, Adam, luego de estudiar cuidadosamente la Biblia, decide juntarlos y proponerles hacer un juramento para ser mejores padres y llevar adelante sus familias. A partir de allí, estos hombres irán tratando de reestablecer su confianza y relacionarse mejor con sus seres queridos, tarea no tan sencilla como parece.
    Completa el cuadro, una investigación sobre drogas y algunos enfrentamientos con criminales que dan marco al trabajo policíaco que ellos realizan.
    No puedo decirles mucho más, porque creo que no es una película para el gran público, en el sentido común de los estrenos que tenemos siempre en cartelera. Es un film religioso de punta a punta.
    Extraña sí (me lo repito todo el tiempo), su llegada a salas tradicionales. Tendrá repercusión? Se que hay muchos fieles de diversas iglesias que podrían llegar a verla pero… justifica un estreno comercial en nuestro contexto actual? Veremos que dice Ultracine cuando promedie la semana.
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  • Un amor
    Un amor
    El Espectador Avezado
    Paula Hernández es una de las grandes promesas del cine argentino. En esta época de auge de narradores minimalistas (la moda del NCA impregna), ella es reconocida por intentar un camino distinto. Su estilo directo y sensible a la hora de crear universos íntimos la hace una directora a la que hay que prestar atención. Hernández recrea su puesta en escena con pocos pero efectivos elementos (tanto aquí como en sus anteriores trabajos, "Herencia" y "Lluvia"), a saber: una trama cercana para el espectador (en tiempo y espacio), movilizante y con personajes que no dudan en mostrar su interioridad y jugarsela hasta el fin por lo que sienten.
    La premisa central sobre la que se construye "Un amor" es primero, apostar a la conexión emotiva con su público. Una vez que logró ese objetivo, el film busca crecer en intensidad a partir de una cuidadosa descripción del mundo interior de los protagonistas, hasta llegar a conformar el escenario esperado que resolverá (o no), la necesidad planteada en el comienzo. Esa curva ascendente es claramente visible en el film y se afirma en la solidez interpretativa de su elenco, maravillosamente conducido
    Quizás todos conozcamos una historia parecida. O hayamos vivido algo similar.
    En la quietud pueblerina de algún barrio de Victoria, cerca del río, dos amigos, Lalo y Bruno (inseparables ellos) reciben con extrañeza la llegada de una nueva chica al lugar. Elena, (hija de una pareja fugitiva del régimen militar en esos duros años), es de esas mujeres que marcan destinos. Transgresora nata que busca su lugar en el mundo, bella y desafiante, desde el primer encuentro cautivará con su encanto a los dos y los seducirá (inocentemente) hasta que se rindan a sus pies. Ese vínculo triangular establecido en ese tiempo, perdurará en la memoria de cada uno de ellos, marcada a fuego con la intensidad de lo vivido . En este segmento, los adolescentes Denise Groesman, Agustín Pardella y Alan Daicz se lucen y trasmiten la gama de emociones que se juegan con sobrada naturalidad.
    En el presente, Elena (Roger, una auténtica revelación) regresa. Al parecer, algo en ella hace ruido y necesita imperiosamente volver a ver a Bruno y a Lalo. Cae de sorpresa en la casa del primero (un Peretti a la altura de lo esperable), y lo invita a viajar a Victoria, a reencontrarse con el otro vértice de esta historia (Luis Ziembrowski, fantástico), de quien ambos no saben mucho en estos años. Bruno y Elena se muestran exitosos desde lo económico, pero no satisfechos. Algo se percibe en el aire que no cierra en ámbos. El duda de ir en busca de Lalo, ella no.
    Es allí cuando "Un amor" comienza a palpitar con fuerza, esas heridas del pasado anhelan sanación y el espectador lo sabe. Elena irá en busca de su pasado y aquellos chicos que se han transformado en hombres maduros, reaccionarán ante esa amenaza apelando a todos sus mecanismos de defensa para enfrentarla. Claro, se saben enamorados de una mujer a la que no vieron por casi treinta años...
    Sabemos que es el debut actoral de Roger, (quien no necesita presentación) y aún nos estamos reponiendo de la sorpresa que nos generó su trabajo. La cantante se anima a probarse otro traje, el de actriz, y lo hace de manera notable, componiendo una mujer en crisis querible, auténtica y decidida. Diego Peretti aporta la solvencia esperada y Ziembrowski se roba la película... y se la lleva a su casa, de una. Los tres congenian maravillosamente y destilan una química que se ve pocas veces en el cine nacional.
    El último tercio de la cinta es lo más logrado del film, un segmento que estremece al atravesarlo como audiencia. No se puede explicar con palabras. Hay que experimentarlo en el cuerpo.
    Paula Hernández nos ha regalado una gran obra. "Un amor" es de esas películas que se instalan en el corazón de quienes la vieron y desde ahí, se multiplica en cada evocación, hasta hacerse parte de nuestra vida misma.
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  • Las nuevas aventuras de Caperucita Roja
    La primera "Hoodwinked" me encantó (allá por 2005), principalmente por su originalidad. Si bien partía de una historia clásica del género, instalaba un formato decontracturado y juguetón (al estilo Shrek pero con mayor protagonismo grupal) para el abordaje de un cuento tradicional infantil. Aquella versión de Caperucita, estableció un marco interesante para desarrollar ideas a futuro porque instaló a esas míticas construcciones en nuestro mundo actual. Es más, fue un acierto proponer una historia donde cada personaje tenga luz propia (el lobo, el leñador, la abuelita, etc) y se repartieran el peso de los eventos, destilando un humor muy particular. Esto generó en su momento una recepción del público que sorprendió a propios y extraños. Fue un éxito, teniendo en cuenta que no estaba producida por los estudios que habitualmente se ocupan del tema.

    Distribuída por Weinstein Co y realizada por la novel Kanbar Entertainment & Animation, "Hoodwinked" fue un hit y abrió la puerta para pensar en continuar la historia, como siempre que sucede cuando los números acompañan. Contando con mayor presupuesto que el destinado originalmente para la primera parte, fue elegido Mike Disa para estar al frente del proyecto, hombre que sabe del tema aunque viene de hacer films que no tuvieron mucha repercusión global. Con algunos cambios en el team de voces (si la ven doblada, esto no creo que les afecte), "Hoodwinked too: Hood versus Evil" se lanzó en julio en Estados Unidos y no le fue muy bien.
    Razones puede haber varias. Es bueno saber, que los tres guionistas originales se mantuvieron y sólo se incorporó al equipo creativo, el mismo director. Sin embargo, la orientación que le dieron a esta segunda parte, lleva el film a otro registro, lejos de la historia ya conocida, e instala una especie de "liga de la justicia", elemento que parece no haber prendido en la gente y la crítica especializada.
    Había que tomar decisiones (no se podía pensar en una segunda parte en el mismo contexto), y las opciones que se tomaron, elevaron la edad ideal para disfrutar de "Hoodwinked 2" y la instalaron en otra franja, con lo cual, los más pequeños parecen haber quedado afuera del disfrute que esta representa...
    Hood (con la voz de Hayden Panetiere en reemplazo de Anne Hathaway) es una agente secreta. Está entrenando con un grupo especial llamado HEA (Happly Ever After, final habitual de los cuentos: "y fueron felices para siempre"), y es, una Trinity en potencia: sus habilidades para el combate son llamativas. Una heroína total. Su confinamiento busca mejorar su capacidad de respuesta y concentración, cuestiones que a Hood le cuesta manejar. Mientras cumple una etapa de rutina, recibe la noticia de que Verushka (Joan Cusack) ha raptado a la abuelita (Glenn Close) y también a Hansel y Gretel y piensa obligarlos a preparar una receta (con una trufa mágica) que le daría poderes increíbles a su poseedor.
    El mundo está en peligro y entonces, HEA intentará reestablecer el orden, ante tanto caos (!).
    En la primera, conocimos conocimos el valor del lobo (Patrick Warburton) y sus ácidos comentarios y la destreza para la conducción de Nicky Flippers (la rana, en la voz de David Ogden Stiers). Ellos serán la cabeza visible de quienes, entre muchos otros, acompañarán a Hood a rescatar a su abu y vencer a la malvada de turno...
    La historia, hay que reconocerlo, es bastante simple. Qué tiene para ofrecer a la platea menuda? Bueno, eso es el problema. La mutación del grupo (recordemos que en la primera "Hoodwinked", todo se producía en el bosque y la casa de la anciana) en un superequipo de agentes especiales, dinamita el referente anterior y obliga a modificar la dinámica de la narración. Esta Hood, como ya dijimos, es una espía de primera línea y el resto de su equipo, actúa en consonancia con sus nuevos roles. Ya no está presente la estructura "conocida" de la primera y la dirección que toma esta segunda parte es muy distinta, sólo se conserva el carisma de los personajes.
    Hay muchas escenas de acción (para aprovechar el 3D, bastante bien realizado) y una cantidad considerable de guiños a grandes clásicos del cine moderno. Debe tener más de veinte referencias claras a películas que el público adulto reconoce al instante y que provocan muchas más sonrisas en ellos (el conejo en la sala de máxima seguridad al estilo Hannibal es tremenda) que en los pequeños, quienes no entienden mucho la risa de sus mayores.
    A mi me gustó mucho. Me parece que son personajes encantadores y que la historia es divertida y está bien contada. Eso si, no los veo a los chicos disfrutando en la sala. Tal vez ese haya sido el problema, es un producto para los chicos, pensado demasiado desde la perspectiva adulta. Tanta energía puesta en conservar cierta "originalidad" derivó en plantear un film que equivoca su público destino. No está hecha para quienes se la vende.
    Tenerlo en cuenta a la hora de ir a verla. Puede ser que ustedes salgan con una sonrisa ancha, pero esto no creo que suceda con los niños de la familia...
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  • Johnny English Recargado
    Johnny English Recargado
    El Espectador Avezado
    Entré a ver "Johnny English Reborn" con mi hija de cinco años, (crítica invitada) sin demasiadas expectativas. Sabía lo que iba a ver y es exactamente lo que vimos. Por eso la llevé, está en una edad donde se deleita con el humor físico y Rowan Atkinson es un crack para eso. De hecho, por muy correcto y culto que parezca en sus entrevistas, y sus planteos filosóficas discutibles (algún día charlaremos de eso), sigue aprovechándose de su vieja fórmula acunada con el popular "Mr Bean" .Bah, en otros términos, rescatar el humor silencioso y gestual. Físico. Y no me parece mal, está bien reirse un rato (cada tanto) y despreocuparse por seguir cualquier tipo de nudo argumental... Todos necesitamos eso de vez en cuando (o no). El tema es ver si eso basta para justificar el precio de una entrada...
    El problema en "Johnny English Reborn" (que llega ocho años después de su predecedora) es que no hay mucho por apreciar. Es decir, hay poco que interese, en esencia. Su guión es pobre y está pensado exclusivamente al servicio del lucimiento de su estrella, no se preocupa de contar una historia sino de entrelazar algunas secuencias presuntamente divertidas entre sí con algún delgado (delgadísimo) hilo conductor. Bueno, seamos precisos, cuadros (más que escenas) que presentan, caídas, accidentes, golpes de diversa intensidad, destrucciones, etc. Pocas palabras, mucho de lo otro.
    Ya sabemos que Johnny Bean (perdón, English), está en los alpes tibetanos. Alli, un grupo de monjes lo rescata con el objetivo de volver a recuperarlo para la práctica activa del servicio. Johnny venía de fracasar estrepitosamente en Mozambique y ahora, luego de un cuidadoso entrenamiento físico y mental (bue, mental...), se lo prepara para regresar a su patria. En Inglaterra, lo esperan con los brazos abiertos (se ve que necesitan imperiosamente personal!!!) y lo asignan a una complicada misión. Para él, hasta ir a comprar el diario es peligroso. El tipo camina y desata problemas por donde vaya. Su misión, para este nuevo MI 7 (la inflación le sumó un dígito parece), será descubrir que se trama Vortex, una nueva organización criminal cuyos miembros parecen conocer bastante del servicio secreto y que planean matar a un importante líder global. La paz del planeta, se ve amenazada y a quién buscamos para protegerla? A Johnny English?? No había alguien más capacitado?
    No entendemos como un tipo como un director que pintaba bien como Oliver Parker, va perdiendo fuerza, merced a sus malas elecciones. El cineasta responsable de una interesante versión de "The importance of being Ernest" y "An ideal husband" va errando sus elecciones en la industria. Luego dos grandes películas viene equivocando su camino. Qué podía aportarle a "Johnny English Reborn"? No lo sabemos. Aún estamos pensandolo.
    Lo cierto es que los que esperan cine de aventuras encontrarán un exponente liviano, ideal para la platea menuda. No mucho más.
    Esta cruza de Mr Bean y James Bond podria ser original, si Rowan Atkinson decidiera que su personajes (el primero) tuviera algún tipo de evolución. Desconozco si es posible, pero si se que se agota a poco de comenzado el film. Sólo aquellos que conforman su legión de seguidores pueden seguirle el derrotero. Incluso aunque haya un par de buenos gags (sobre todo al principio, con los monjes), al rato la película vuelve a repetirse en su dinámica y nada cobra vuelo a lo largo de los 101 minutos de duración.
    Floja, sólo recomendable para los más chicos de la familia. Quizás, en un futuro cercano, justifique un alquiler en DVD algún domingo de lluvia, en familia (con varios pequeños), no mucho más.
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  • De caravana
    De caravana
    El Espectador Avezado
    “De Caravana” finalmente aterriza en Buenos Aires. Estrenada en el Festival de Mar del Plata hace ya un año, esta película cordobesa tiene la particularidad de ser la punta del ariete del llamado “Nuevo Cine Cordobés”, avanzada que merecidamente se expande por nuestro país. Durante este mes hablaremos de otros dos exponentes que llegan a salas porteñas (“El invierno de los raros” e “Hipólito”) y que, vienen también a confirmar, que Córdoba posee gente talentosa a la que hay que prestar atención.
    Había escuchado comentarios auspiciosos sobre ella, pero por esas cosas del destino, caí en una función en el Gaumont, donde se presentaban ante invitados especiales. Me llamó la atención la sencillez del elenco, su director y productores, gente cálida y accesible, como también el pedido que hicieron: tenían mucha curiosidad por la reacción de este público en particular (quizás la fantasía es que su “regionalismo” le pueda jugar en contra) y necesitaban difusión para esta presentación en Buenos Aires (no se sentían locales, obviamente). Cuando terminó la función, (y toda la producción festejaba en el lobby con el clásico trago mediterráneo, fernet con coca), me resonó mucho esto de analizar cuanto le costó a “De Caravana”, llegar hasta aquí. Si bien ha pasado por festivales prestigiosos, este centralismo que ostenta nuestra ciudad ha obturado la llegada de muchos buenos productos del interior del país y el temor es que esto pueda pasar con esta cinta.
    No podemos apostar por el comportamiento de los espectadores de este recorte, pero sí estamos en condiciones de decirles que “De caravana” es, hasta ahora, la mejor película argentina del año, junto a “El estudiante”, de Santiago Mitre.

    Cuenta Rosendo Ruiz, su director, que él buscaba rodar una historia universal (fácilmente reconocible en su conflicto central), pero con sello local, de manera que su película pudiera ser asequible por un espectro amplio delpúblico, cosa que logró a la luz de los resultados, sobradamente. Ese sabor único, producto de una tierra tan rica en particularidades como la cordobesa, le da al film una estatura singular. Sabemos que el espíritu de esa provincia está relacionado con el festejo permanente, la pasión, el humor y la noche...

    De eso habla “De caravana”: Juan Cruz (Francisco Colja), un chico de clase alta, consigue entrar a un recital de la Mona Jiménez a sacar fotos para preparar una muestra. De más está decir que lo impresiona todo lo que ve. Ir a ver a Jiménez significa un ritual poderoso para las barriadas populares cordobesas y eso, aquellos que pertenecen a otro estrato social, lo sienten en la piel. Entre cerveza y fernet (ya saben, Córdoba es el lugar del mundo donde más se bebe este producto), conocerá a la bella Sara (Yohana Pereyra). Esta chica está en un momento complicado de su vida, acaba de separarse de su novio de toda la vida, Maxtor (Rodrigo Sabina) terrible delicuente, y vive con un transformista/travesti, protegidos por un sujeto también peligroso, que se hace llamar el Laucha (Gustavo Almada). Este último, dealer de la noche cordobesa, ve la posibilidad de extorsionar a Juan Cruz y usar sus contactos para ampliar su red de distribución. Aprovechándose de la fascinación que Sara ejerce sobre él, logra que el concheto de Las Rosas (el barrio caro en el que vive), haga un trabajo fino a su servicio, noche a noche, llevando y trayendo paquetes en la noche cordobesa.
    “De caravana”, es, en esencia, una comedia. No de aquellas que estallan en carcajadas constantes, pero sí de las que propone el humor desde lo disparatado y absurdo de algunas situaciones. Los protagonistas lucen relajados y se entregan a la historia inmersos en el microcosmos creado por Ruiz, donde todo es energía, pasión, alcohol, violencia y música bien fuerte (así pega más). No tiene el título en vano, el recorrido por el corazón de la popular noche en la ciudad mediterránea es pintoresco y atractivo, marco ideal para la historia del amor entre dos personas de distintos mundos, eje principal del film.

    Desde lo técnico, es una película solvente a todas luces. Ruiz (responsable también en equipo del guión) alinea los astros de manera segura y no da respiro al espectador. Funde ironía, reflexión sobre lo social (la escena donde el Laucha y Sara comen un choripán y él le explica la alegoría del frasco y la pulga es antológica) y ritmo frenético. Pero quizás lo más rico, es esta visión que el director tiene de alterar la física de los campos enfrentados (estar “dentro” y “fuera” de un marco social determinado) es la carta ganadora del film. A todos nos llega, es fácilmente perceptible y tremendamente empática. Pocas veces disfruté tanto en una sala como viendo “De caravana”.
    No es quizás, cine “arte” de acuerdo a los cánones que dictan las frías convenciones, pero es una enorme película. Una de esas, que abren caminos, en todo sentido. Ideal para disfrutar con un enorme vaso de fernet en la mano (llévenlo escondido al cine, se van a sentir como en casa).
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  • La profecía del 11-11-11
    La profecía del 11-11-11
    El Espectador Avezado
    Hace unos años, la nueva versión del clásico "The omen" fue lanzada promocionalmente el 6/6/2006. Esa cinta, estrenada un martes, tuvo la mayor cantidad de espectadores en la historia de los Estados Unidos para una apertura en fecha no tradicional. Miles de personas acudieron al cine celebrando la conexión fecha-película, merced a una hábil campaña publicitaria que subrayaba lo oscuro y sugerente de ver terror un día tan particular, donde el almanaque mostraba 3 números 6 (la marca de la Besita) en su cifra. Es más, el film recaudó globalmente arriba de 119 millones de dólares, cuando costó originalmente unos 25. Negocio redondo. Haber utilizado con fines comerciales el misticismo que llevan los números 666 potenció la llegada del film y le dio a Fox muchos dividendos. Aquella película era muy flojita, pero fue tanta la manija que se le dio, que los fieles fans de género desbordaron las salas para dejarse atrapar por lo que anticipaban, un gran evento cinematográfico de connotaciones místicas.
    Supongo que esa fue la idea que inspiró esta producción. Encima el 11 es especial para el gran país del Norte, luego del atentado que terminó con las Torres Gemelas.
    Ya sabíamos entonces que la fecha lanzamiento era toda una tentación para producir algo que la utilizara y se apropiara de su simbolismo, sin importar mucho lo que fuera, con tal de que generara ese revuelo de ser presentada el 11 de noviembre de 2011. Esto, quizás, jugó muy en contra del film. Tanto, que me atrevo a decir que "11 11 11" da toda la impresión de haber sido pensada exclusivamente para lucrar. Escrita y dirigida por Darren Lynn Bousman, (director de la legendaria "Saw" en sus capítulos 2, 3 y 4) sorprende su liviandad viniendo de un cineasta con vasta experiencia en el tema.
    Veamos. Joseph (Timothy Gibbs) es un escritor famoso que ha perdido a su mujer y a su hijo en un accidente. Está sumido en la depresión y concurre a un grupo de autoayuda periódicamente para intentar entender lo que el destino le deparó y cómo seguir viviendo a pesar de ello. El hombre está muy mal, su dolor lo hace rebelarse contra Dios y lo único que puede hacer, es escribir maníacamente observaciones en su diario acerca de sus impresiones a cada momento. Intentará consolarlo, una bella viuda, Sadie (Wendy Glenn), quien sabe de su oficio y trata de acompañarlo en este momento difícil. Mientras tanto, algo comienza a pasarle a Joseph con el tema de los números, lentamente empieza a encontrar símbolos en hechos concretos (la hora de la muerte de su hijo, un choque que protagonizó, etc) que remiten al número 11-11 y si bien al principio, cree que es casualidad, pronto se da cuenta que muchos sucesos de su vida están atravesados por ese número.
    Con esta sensación de que algo no anda bien, recibirá una llamada de su hermano, Samuel (Michael Landes), diciéndole que su padre está muriendo. Ambos, viven en un caserón en las afueras de Barcelona (España), hace tiempo tuvieron diferencias y Joseph los dejó. Ahora, ante la terrible noticia, el volverá a reencontrarse con su familia, de la que no tiene muy buenos recuerdos. El tema que los separó, parece haber sido, la religiosidad. Samuel y su padre (quien agoniza pero se lo ve bastante bien de a ratos!) son sacerdotes y tienen una comunidad en la que predican diariamente. Nuestro protagonista descubrirá inmediatamente más signos que hacen referencia al 11-11-11 en escritos, imágenes y relatos de quienes los rodean (una fauna españolísima principalmente), hasta comenzar a desentrañar que poder sobrenatural se encuentra detrás de esos números. ¿Será la fecha en cuestión un portal hacia otro mundo?
    El film amaga plantear una dicotomía religión-ateísmo que se va en frases vacías y gestos ampulosos. Las discusiones carecen de profunidad (los argumentos se vierten sin convicción alguna y parecen sólo declarativos a pesar de lo grave que deberían ser en el contexto de la historia) y se potencian por las pobres actuaciones del elenco, claramente fuera de foco. Sólo dan la nota y salvan la ropa, algunos secundarios españoles como Celia, (jugada por la veterana Monserrat Alcoverro). El resto del cast hace agua por los cuatro costados. La secuencia de eventos que van dando cuenta de lo que sucede, evidencia severas dificultades para generar misterio o miedo (yo creo que casi la primera hora se va en intercambios verbales aburridos sin que se genere el necesario clima de suspenso) y sólo se estructura para llevar el relato hacia el extraño final (único rasgo visible relacionado a "Saw", ya verán el porqué), sorpendiendo a la audiencia que todo el tiempo espera que algo que valga la pena, se produzca. Cosa que no pasa.

    ¿Pero no es una película de uno de los directores de "El juego del miedo"?
    Sí lo es. Da toda la impresión que Lynn Bousman quiso despegarse de su veta "gore" (la que domina, por cierto), para elegir un registro más inclinado hacia el suspenso, pero conservando ese estilo de explicaciones de cierre que "resignifican" el relato, tan típico de "Saw". Y le salió mal. Sin dudas.
    "11 11 11" es una película fallida, anodina y blanda que no se explica excepto por su clara intención comercial de capitalizar el simbolismo de la fecha que se viene en unos días. No hay valores en ella que soporten ningún análisis crítico ni tampoco virtudes que justifiquen su visión. Más allá de la expectativa global por el lanzamiento, debemos decirles que nuestra sopresa fue mayúscula al evaluar un producto tan pobre.
    Gran decepción (sin dudas) para los seguidores del género.
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  • Violeta se fue a los cielos
    Violeta se fue a los cielos
    El Espectador Avezado
    Violeta Parra es una de las figuras emblemáticas del canto latinoamericano. Chilena, artista multifacética (pintora, escultora, bordadora y ceramista), fallecida relativamente joven (a los 49 años, si mal no recuerdo), esta mujer es ícono de la cultura popular andina. Su obra ha dejado huella profunda en la memoria de su pueblo y por eso, esta era una biopic muy esperada desde el momento en que Andrés Wood, (director muy popular en aquel país), presentó su proyecto de recrear esta biografía. Para quienes no la conocen (a Violeta), su talla sería el equivalente a lo que fue para nosotros, Mercedes Sosa. Muchas de sus temas se han vuelto himnos populares (por ejemplo, “Gracias a la vida” y “Volver a los 17” ) y su trabajo de antropóloga musical reconstruyendo las canciones folklóricas tradicionales es símbolo para los estudiosos del tema.
    Lo cierto es que ella era una figura de proyección internacional que, por fuertes contradicciones personales, terminó su vida de manera abrupta y dolorosa para sus seguidores. Se quitó la vida tempranamente, afectada por la depresión de un amor no correspondido y su nombre se transformó en leyenda, símbolo del canto trasandino.
    Wood, al comenzar a esbozar lo que sería esta biopic, hizo un gran trabajo de investigación sobre la vida de Parra, pero se apoyó principalmente, en el libro homónimo de Angel, hijo de la cantautora. En él se cuenta, con bastante crudeza, el rostro poco visible de la humanidad de Violeta, las características que la hacían única, pero también sus enormes debilidades, fantasmas y pasiones más complejas, marcas visibles de una artista singular.

    "Violeta se fue a los cielos" no es construída linealmente como la mayoría de las películas de su especie. Juega con la temporalidad y la combinación de distintos elementos que subrayan la genialidad y la locura de la cantautora. Conoceremos su infancia (con ese padre docente que bebe de más y muestra dos facetas distintas en su rol), esos primeros años donde esta niña pobre, de rostro poceado y curtido por el sol, da pasos decididos hacia su primer gran amor: la música. Accederemos también a aquellas presentaciones que la marcaron como artista, desde su juventud (prestar atención a la escena donde ella canta a los mineros, magia pura) hasta su adultez, donde la veremos marcar tendencia en Europa (incluso convertirse en la primer expositora de América Latina que tuvo muestra personal en el museo del Louvre con sus creaciones) y enamorarse perdidamente de un músico suizo, Gilbert Favre, a la postre, creador de la legendaria banda boliviana Los Jairas, donde el hombre en cuestión tocaba la quena.
    Pero esto no es todo, veremos la muerte accidental de uno de sus hijos, cuando ella parte invitada a cantar a Polonia (durante su primer matrimonio) y otros momentos muy intensos como la creación de la "Universidad del Folklore", (aquella mítica carpa donde se proponía enseñar y formar músicos en la tradición más pura ubicada en "La Reina") y el memorable recital donde se insulta con el embajador enojada por el trato que recibía luego de cantar ante la selecta oligarquía chilena. Postales que se entremezclan como desordenadas en un album, y que van construyendo un retrato de Violeta que conmueve y moviliza al espectador. Aunque no la conozcan, amarán a esta mujer, por la pasión con la que vive su existencia...

    El director elige algunos elementos simbólicos y le da entidad mágica, pero son sólo mojones que marcan la trama, la poesía en esta construcción se hace presente desde la cuidada fotografía (esos paisajes andinos...) y una estupenda banda de sonido, con canciones que grafican y potencian muchas escenas de la historia.

    Claro, todo esto no podría llevarse adelante sin haber encontrado a alguien como Francisca Gavilán, actriz que sorprende por su versatilidad y compromiso físico con el personaje. Su integración es total, ella ES Violeta. Canta, y lo hace muy bien. Ama, con toda la locura y ternura posible. Su actuación es de los puntos más altos del cine sudamericano este año. Tremenda.
    El resto del elenco luce ajustado, pero Gavilán se roba la película de punta a punta.
    Muy emotiva, "Violeta se fue a los cielos" es un homenaje exacto y sentido para una figura fundamental de la música popular chilena. Este film la recuerda en su dimensión artística, pero sobre todo, humana, y lo hace con un lenguaje visual y auditivo profundo y vivo.
    Gran película. Sus ecos resuenan una vez que se encienden las luces de la sala (el final quizás es un poco sombrío), pero la sensación que nos queda es la de haber sido testigos de una de esas películas que los pueblos adoptan y hacen suyas en su memoria colectiva. Lo que Violeta hubiese querido para ser recordada, con seguridad...
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  • Contagio
    Contagio
    El Espectador Avezado
    En lo personal, después de las "Ocean's eleven", le perdí un poco el respeto a Steve Soderbergh, amé su primer gran hit ("Sexo, mentiras y video") y también valoré positivamente la larga pero intensa "Traffic", por la que ganara el Oscar como mejor director. Pero cuando empezó con la banda de amigotes famosos a rodar por Europa y a hacer films para entretenerse, dejé de ver su cine. Volví con las "Che", y tampoco me cerraron demasiado. Pero, viendo el elenco que reunió en "Contagio", no había otra opción que ir a verla.

    Soderbergh habitualmente se luce cuando construye historias corales. Sin dudas, tiene la habilidad para tejer y proyectar tramas en las que el peso se reparte cuidadosamente en partes iguales y todas funcionan como dedicado mecanismo de relojería. Esa capacidad es la que pone en juego al pensar “Contagio”, thriller que se presenta en salas en esta semana en Buenos Aires.

    Inevitablemente tendremos que conectarla con la última película importante que aborda el mismo tema, “Outbreak”, de 1995, donde el conflicto es parecido, en otro recorte temporal. Aquella “Epidemia”, que protagonizaban Dustin Hoffman, René Russo y Morgan Freeman hablaba de un virus (creo que una variante del ébola) que se expandía letalmente en EEUU y ponía en jaque al equipo epidemiológico encargado de enfrentarlo. Aquí, la cosa deja de ser regional y se pone global. Luego de haber vivido hace dos años las consecuencias del H1N1, a través del esparcimiento que hicieron los viajeros, quienes desparramaron por el mundo la gripe porcina (se acuerdan?), y haber visto en el escenario real cómo los Estados la enfrentaron, esta película abre el lente para mirar que sucedería en otra epidemia, a gran escala. en los complejos tiempos que corren, mucho más potente que la vivida…
    “Contagio” muestra el proceso completo de desarrollo de un virus (el MEV 1), desde su caso 0 hasta el control de la epidemia. A diferencia de las cintas que centran toda la acción en un reducido grupo de científicos que lucha contrarreloj para encontrar una vacuna y salvar vidas, en este film, la cámara del director se posará un poco a ámbos lados del mostrador, caracterizando tanto a funcionarios del área de salud, como a sujetos normales atravesados por la amenaza. Habrá, como es esperable, un numeroso equipo de trabajo para abordar la emergencia y la contención, que contará entre sus filas a médicos y epidemiólogas (Lauren Fishbourne, Kate Winslet, Marion Cotillard) quienes se dispersarán por el mundo a fin de conseguir la información necesaria para detener la enfermedad.
    Contarles cómo trabaja la historia sería complejo, porque son varios nodos que se van ramificando y muchos se relacionan entre sí. Pero sí les digo, es una película que vale la pena ver.
    Dentro de los roles de la gente que sufre (directa o indirectamente) la epidemia, aparecen Gwyneth Paltrow (figura importante al que siempre se vuelve a lo largo de la historia, con flashback que aportan datos importantes) y Matt Damon (su esposo, quien sufre pérdidas importantes y representa a la población sana). Por otra parte, Jude Law (famoso blogger anti-sistema) se une a la banda para hacer ruido y advertir al mundo de la peligrosidad de la industria farmacológica, al mismo nivel que la epidemia misma.
    Una cosa que me llamó la atención viendo “Contagio” es el registro que elige para narrar un tema tan movilizante. Uno no puede despegarse de la paranoia vivida durante la gripe A en nuestro país (Argentina), por lo que quizás, muchos de ustedes esperen una catarata de saqueos, violencia callejera, clima explosivo (las cifras de infectados y muertos van aumentando acorde al avance de los días)… Y no. Soderbergh elige un guión (de Scott Z Burns, autor de la última “Bourne”) que utiliza toda su energía en mostrar la convicción de un grupo humano al servicio de la lucha común, en pos de contener la situación. Si bien hay un coqueteo con detenerse en la discusión acerca del negocio que significaría la producción a escala de la vacuna, lo cierto es que no es una línea que se desarrolle mucho. Aquí la mirada está puesta en la acción de cada miembro del equipo y cómo encara la tarea en una situación crítica.

    No hay estridencias, sino un prolijo desarrollo metódico que va registrando, a modo de diario, como avanza el proceso global de la enfermedad y la lucha individual y colectiva para mitigar sus efectos. Hay mucha humanidad en la cinta y si bien no hay tiempo material para profundizar en los conflictos y motivaciones personales de cada persona de este relato, lo cierto es que el pantallazo que nos da, nos ubica en contexto y le permite a cada personaje aportar a la historia material necesario para sostener la trama. Esto va tejiendo una red sólida que hace que el relato transcurra lineal, efectivo y sin necesidad de apelar a grandes escenas de destrucción y tragedia. No esperaba eso y me gustó como lo pensaron.
    Los rubros técnicos, impecables y el montaje, exacto. Las actuaciones, breves (a Kate Winslet filmar su participación le tomó 10 días), correctas, dentro de lo esperable para la categoría del cast.
    “Contagio”, en definitiva, corporiza una de las peores amenazas que la humanidad podría enfrentar a la hora de luchar por la supervivencia. En ese sentido, cumple con el objetivo de contar una buena historia coral sobre sujetos que hacen primar su sentido de bien común por sobre sus subjetividades. Auspiciosa cinta de un gran Soderbergh que amenaza dejar de filmar, justo en un momento en que debería continuar esta línea. Vale la pena dejarse contagiar por esta película, les va a gusar si disfrutan del buen cine.
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  • Los tres mosqueteros
    Los tres mosqueteros
    El Espectador Avezado
    A ver. Seamos sensatos. No vamos a esperar que si los productores convocan a Paul W.S.Anderson a recrear el clásico de Alexander Dumas, vamos a ver algo alejado a filosofía a la hora de hacer cine. El director de la famosa saga (inspirada en los videojuegos de Capcom) “Resident Evil”, no iba a plantear un film muy ajeno a lo que mejor lo distingue en la industria: cine de acción y aventuras, muy bien coreografiado, tecnológico y dinámico, en el que el guión siempre parece subordinado a la imagen. Ahora, desde ese marco, me parece honesta su apuesta, pruristas del género entonces, de movida les decimos: abstenerse. Si quieren ver una adaptación seria de esta obra, vayan a buscar en los videoclubes. Aquí, Anderson traerá una propuesta ligera, de ritmo trepidante, dirigida al público joven. Lejos de formas que lo emparenten con las mejores versiones históricas de este título, él prefiere tomar como libre referencia a los personajes y crear un poderoso mundo de fantasía para contar una historia que se apoya en el despliegue visual, a la hora de mostrar su mejor rostro.
    Yo creo que haciendo esta salvedad, “The three musketeers” es un producto interesante. Básicamente es entretenido. Eso, no se le puede negar. El universo recreado por el guión del hábil Andrew Davis (de la saga “Bridget Jones”) y Alex Litvak (con menos experiencia, pero condiciones) nos transporta a aquellos lejanos días en que las relaciones entre Francia e Inglaterra, no eran de las mejores. Más bien, todo lo contrario.

    Ya deben conocer la historia (hay que decir que la trama respeta la intriga política de la obra original), un grupo de tres mosqueteros al servicio del rey, alejados de su trabajo por cuestiones políticas. La llegada de un joven llamado D’Artagnan (en este caso, Logan Lerman, ideal para este tipo de roles), hijo de un campesino otrora guerrero que quiere encontrar su destino en París, los conovoca a una serie de situaciones que profundizan su enfrentamiento con el Cardenal Richelieu (Christopher Waltz, villano por naturaleza), consejero real, por un lado y también con el británico Buckingham (Orlando Bloom), quien representa las aspiraciones piratas para anexar territorio galo a sus dominios. Además, habrá una mujer, Milady de Winter (Milla Jovovich) quien tejerá una intriga política que podría desatar una guerra si no es detenida a tiempo.
    Los tres mosqueteros, Athos (Matthew Macfyden), Porthos (Ray Stevenson) y Aramis (Luke Evans), son un grupo de elite de nuestros días. Dominan el manejo de armas y tienen la fortaleza de ser un equipo aceitado para difíciles misiones. Cuando integran a D’Artagnan a sus filas, todo se hace más fácil. Y para el espectador, más divertido.
    No estoy muy convencido que importe mucho la dirección del relato (quiero ser sincero, ya sabemos que tipo de película vinimos a ver), sino como se desarrollan las escenas de acción y cómo se recrea este novedoso escenario donde ellos juegan su historia.

    Ese es uno de los temas controversiales de esta versión. “Los tres mosqueteros” presentan maquinarias de avanzada y diseños futuristas que no se condicen con la época en que se desarrolla la trama. Eso, a alguna gente puede molestarle. Si quieren tener una imagen mental de cómo lo abordan, piensen en “La liga de hombres extraordinarios”, y se darán cuenta de lo que quiero decir. Hay mucha tecnología desplegada que hace que parezca que el film se desnaturaliza todo el tiempo.

    Pero no. Es una adaptación. Y la hace Paul W.S.Anderson. Nunca se olviden de eso. No es que está fuera de registro, es intencional y en esta construcción prima la intención de entretener y enriquecer la historia con elementos fantásticos. No está mal. Si bien a veces parece desprolijo, el tono del film lo permite.
    Abundan las coreografías tipo Matrix (aunque no tan exageradas, hay mucho florete), hay un incesante bombardeo de combates de todo tipo (naval-aéreo incluso!), alguna misión submarina (!),…hace falta decir algo más???
    Es intensa, no tiene profundidad, cero quimica el cast pero… insisto, divierte. Y acerca a las nuevas generaciones a un mundo (el de la obra de Dumas) al que seguramente si no estuviera presentado en este formato, jamás accederían. Para mí aprueba, nada del otro mundo (incluso el 3D hasta me parece innecesario), pero si sólo quieren entretenerse un rato, es una alternativa válida, atendiendo a las observaciones antes mencionadas.
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  • Si fueras yo
    Si fueras yo
    El Espectador Avezado
    Ya saben, sólo mirando el afiche promocional de “The change-up”, que es otro exponente de la Nueva Comedia Americana. Género en auge furioso globalmente (“The hangover 2” –exponente clásico en su segunda entrega -destruyó la taquilla y lo consagró como el de mayor rentabilidad del sistema) línea mimada de la industria por su barato costo de producción, posee seguidores y detractores en igual medida. Es, seguramente, una cuestión de gusto personal. Busquen en notas anteriores cómo abordamos y ejemplificamos los paradigmas de este tipo de productos (la nombrada “Qué paso ayer 2”: “Hall Pass”, “Bad teacher”, “Bridemaids”, etc) y entenderán sus cánones y formato con claridad. Comedias agresivas desde lo visual, escatológicas, poblados de sujetos de mediana edad (30/ 40 generalmente) frustrados económica o amorosamente que son empujados a vivir una aventura (o desafío) para el que no están preparados. Por ahí va la cosa.
    Ahora si, dicho esto, podemos comenzar a desgranar “The change-up”. Su director, hombre del palo, es David Dobkin, quien viene de una carrera irregular y su mayor hit fue “Wedding crashers”, nada demasiado auspicioso, aunque ha metido mano en varias comedias emblemáticas de este tipo en otros roles. En el cast, Ryan Reynolds... del que este año no hay buenos antecedentes. De “Green Lantern” para acá, el hombre bajó mucho su reputación (que desde "Buried" venía en alza). Nada prometía mucho. Pero fuimos. Y el cine es como la vida, a veces, cuando nada parece sorprenderte, lo hace.

    Nos reímos mucho y la pasamos bien. Tanto, que estamos tentados de decirles que es la mejor del año en este rubro (NCA)…

    “Si fuera yo” es una comedia de cambio de roles. Hay muchas que el cable repite, pero la que más me gusta es “Freaky Friday” (la debo nombrar porque es la favorita de mi familia, lejos), la estructura, en todas, es bastante lineal. A saber, dos desean estar en la piel del otro (porque creen que su vida apesta), el cambio se produce, tienen que enfrentar rutinas opuestas a lo que siempre hacen, valoran la experiencia, aprenden, y pasado un tiempo, regresan a su viejo envase corporal. Así funcionan. Esta, no es la excepción.

    Dave (Jason Bateman) es un prestigioso abogado de una gran firma. Vive en una casa preciosa, tiene una mujer bellísima y tres hermosos hijos. Es un workaholic. Y a pesar de que le va muy bien, es un sujeto insatisfecho: su vida es bastante exigente. Su mejor amigo, Mitch (Reynolds), es, todo lo contrario. Es actor porno, no tiene pareja estable, vive en un departamento mugroso y desordenado y el tiempo le sobra para hacer lo que quiere, eso si: todo el mundo le reclama que nunca termina nada, cosa absolutamente cierta. Cierto día, estos dos amigos (que se ven poco, pero se quieren mucho) van a ver un partido de béisbol a un bar y beben demasiado, al salir, buscan descargar la enorme cantidad de cerveza que bebieron y lo hacen en una fuente que está enfrente del mismo. Mientras viven ese momento de relax, al unísono (luego de contarse las frustraciones de su vida diaria), gritan un pedido de auxilio: quieren ser el otro.
    A la mañana siguiente, el hecho se transforma en cruda realidad.
    Hay que decir que el desarrollo de la acción es bastante lineal, sí. Lo rico es cómo se la aborda. Dave es un típico hombre casado que al ser padre de familia tiene que ocuparse de muchas cosas que son complicadas de resolver (cambiar a los bebés a las 3 de la mañana, soportar el malhumor y los reclamos de su esposa, dar el 120% en su trabajo para poder pagar la hipoteca de la casa y sostener el nivel de vida, etc…) por lo que cuando ocupe el cuerpo de Mitch, su universo desaparecerá y deberá enfrentar la vida, desde otro lugar. Por su parte, este último es un inmaduro que nunca se tomó nada demasiado en serio y tendrá que hacerse cargo de la pesada rutina de una abogado exitoso y reconocido, sin tener la más pálida idea de cómo hacerlo.

    La película tiene mucha acidez (la visión del guión sobre los dos mundos en los que ámbos están inmersos es muy rica), algunos desnudos en tono humorístico, muchos gags fuertes desde lo visual (no aptos para estómagos sensibles) y un ritmo trepidante. “The change-up” posee además, un atributo interesante, no se queda en la superficialidad del cambio en sí, sino que descompone la psicología de sus personajes y los presenta, humanos, queribles y seres plásticos al aprendizaje. Estao dispara la conexión con el público, logrando una empatía total con la película. Claro, se logra con un sólido trabajo de los protagonistas, quienes representan con soltura, dos roles distintos a los que nos tienen acostumbrados (sus registros terminan siendo opuestos, de playboy a hombre respetable y viceversa) y lo hacen bien.

    Hay mucha química en el cast con un gran trabajo de las dos secundarias de peso en la historia, las bellísimas Leslie Mann (la esposa de uno de los directores top de la NCA, Judd Apatow!!) y Olivia Wilde (a quien viéramos hace poco en “Cowboys & Aliens”) quienes le aportan el toque justo de romance que la historia necesita. Ni mucho, ni poco. La cantidad exacta.
    Seguramente si están casados, o viven con alguien, “Si fuera yo”, les va a encantar. El film es un derrotero de lugares comunes que desde afuera se ven como felices pero que no parecen serlo cuando uno es protagonista central desde dentro de la historia. Si son solteros, es una buena oportunidad para explorar el mundo del matrimonio y celebrar la libertad en su máxima expresión.
    Divertida, cálida y con buen tempo. Una comedia muy interesante, probablemente, la mejor de este tipo en este año en curso. Distinguida y crédito abierto para Dobkin y nuestro amigo Reynolds, enhorabuena.
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  • Eva de la Argentina
    Eva de la Argentina
    El Espectador Avezado
    Supongo que esta es la historia que a Rodolfo Walsh le hubiese gustado contar. Esa es la impresión que tengo al abandonar la sala donde vi “Eva de la Argentina”. Modelo de escritor y periodista, este hombre ha servido de inspiración a miles de jóvenes del medio desde su desaparición física en 1977. Su nombre es símbolo de convicción y compromiso con la investigación a la hora de alumbrar la verdad de los hechos. Por eso, cuando la directora y colega, María Seoane, decide ubicarlo como narrador de esta historia (aunque sea un personaje animado) marca a fuego el destino de su película: este narrador cobrará tanta altura como la narración misma.

    Periodista y ahora mujer detrás de las cámaras, ella elige potenciar la trama de su biopic con una figura de peso para asegurar nuestra atención: no es cualquier sujeto el que hablará de Eva, sino el más talentoso periodista de su generación. Atención entonces, el objeto de trabajo y análisis (nada menos) de Rodolfo Walsh (aunque sea ficcionado aquí hay muchos elementos extraídos del relato “Esa mujer” y otros artículos que abonan su pensamiento sobre el tema). Seoane se juega por compilar sus percepciones acerca de la vida de esta crucial mujer y darle el privilegio a su maestro (Walsh, sin dudas) de ser el narrador de la misma. “Eva de la Argentina” es una película que combina diferentes técnicas de montaje para contar la historia de una de las mujeres más controversiales de nuestra Argentina, pero su gran fuerza reside en el carisma de estas dos figuras que la definen..
    A través de una integración de cómic (inspirados en dibujos del gran Francisco Solano López), imágenes de archivo, fotos, videos y audios, la directora reconstruye algunos aspectos centrales en la vida de la gran líder de masas. Desde su lucha por salir de la miseria, en aquel pueblo chico que le marcaba su condición de hija natural, hasta su llegada al poder de la mano de su amante, el joven coronel Juan Domingo Perón, cuando éste arribaba a la Presidencia a mediados de la década del 40’. Y más: el relato trabaja sobre Eva viva pero también se zambulle decididamente a contarnos que sucedió con su cuerpo una vez que el justicialismo es proscripto (después de 1955), en una intriga que reafirma la fuerza de aquella mujer para modificar destinos e influir en conductas hasta después de muerta.

    Debo decir que el guión de la directora, en equipo con Carlos Castro y Graciela Maglie llama la atención. Presentan los eventos con claridad, haciendo hincapié en pequeños detalles que muestran que son conocedores veteranos del paño que transitan. Durante toda la extensión del relato, proponen líneas de reflexión para sumergirse en la trama política de los eventos que se sucedieron vertiginosamente en la vida de Eva Perón. La presencia de Walsh, a quien le costó mucho tiempo “ser y sentirse” peronista, la ayuda mucho: quienes conocemos la historia (y su fusilamiento por parte de los militares en una emboscada callejera) no podemos más que aplaudir su inclusión: Eva, como él, han sido personas que nos han abandonado antes de tiempo pero han dejado una marca en nuestra historia como país.
    Volviendo a la cinta, la misma tiene una gran conducción de arte y sonido que sobresalen dentro de la media nacional. No es usual ver aspectos técnicos tan cuidados y tan bien ensamblados en una construcción fílmica que se presenta novedosa, original. Su estética, rara al principio, va tomando forma a medida que avanza el metraje y el conjunto luce ensamblado y con una supervisión hecha y derecha. No hay nada parecido a esta biografía (por el recurso de montaje y la integración de diferentes elementos) en la historia de nuestro cine y ya por eso, esta producción merecería tener mayor difusión de la que seguramente tendrá. Desde lo que se ve, publicitariamente del film, quizás a alguno le parecería que esta es una biografía de Eva en dibujos animados y nada más.

    Error. Hay que alejarse de esa definición simple, tendenciosa y superficial. Es un ejercicio cinematográfico de alto valor por su irrupción en un escenario (las películas acerca de Eva) conocido con una técnica destacada y una narrativa equilibrada. Sólo se le puede observar que cierto ir y venir en la historia (eso de interrumpir en cierto momento, irse al futuro a ver el destino del cadáver y regresar para retomar) puede que no sea una buena idea así como otros detalles (tal vez el cierre podría tener más imágenes de archivo y no ser tan bucólica) menores, no empañan el resultado final.

    Distinguida y esperada llegada de la ópera prima de Seone a nuestras salas. No se dejen engañar (incluso si su ideología no rescata a Eva como debiera) por su envase ideológico (que lo tiene, seguro), veanla como un registro fílmico que rompe las estructuras y se muestra innovador y potente, rescatando dos
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  • Actividad paranormal 3
    Actividad paranormal 3
    El Espectador Avezado
    Hace dos semanas había visto la versión / variación japonesa de “Paranormal Activity 2” (0, según los números de sus distribuidores locales) y no tenía muchas ganas de entrar a la sala a ver esta tercera entrega, de ninguna manera.

    Sin embargo, cuando me fui acercando a mi butaca, noté que el clima era bastante distinto al esperado y que la gente vivía este estreno como una auténtica fiesta. Hey! No será mucho?! No, para nada. Lo entiendo en otro tipo de sagas, pero no en esta (creo que la temática es sombría y más contenida que otras de su especie). Eso, hasta hoy. Creo que esta “PA 3”, elige un registro distinto para contar su historia y le inyecta sangre nueva a la moribunda franquicia (creativamente hablando) de manera que la misma se fortalece y promete más entregas a corto plazo.

    Para empezar, hay que saber que esta película es ochentosa. Muy ochentosa. De hecho, el material grabado que sustenta la acción está ambientado en 1988 y aparece en formato VHS simulado, lo que le da un look muy retro que le queda bien a la luz de los nuevos ajustes del guión. Para empezar, esta vez, entendemos que el dispositivo presentado (la camarita fija y los numeritos que marcan las horas de espera hasta que algo interesante pase) está optimizado. Es decir, hay más cámaras (ya veremos porqué) y un encuadre más flexible que permite abordar, por primera vez, el humor en esta saga. Elemento central en esta entrega que le da fuerza y naturalidad a un proyecto que parecía estar quedandose sin nafta. El combustible, esta vez, viene por establecer una sutil complicidad con la audiencia a través de guiños, humor negro, bromas pesadas y sexo inconcluso. Sí, esta vez, ellos serán ojos cómplices, más que frías máquinas de grabar. Lo cual, se celebra, y mucho.
    Esta vez son responsables de la realización dos tipos que vienen del documentalismo, Henry Joost y Ariel Schulman, con un sólo título a cuestas ("Catfish") y el apoyo del guionista de la anterior, Christopher B Landon basado en los personajes creados por Oren Peli. Un mix, entre gente que ya transitó el escenario y otra que busca aportarle ideas nuevas.

    La historia continúa la vida de las hermanitas Kristy (Sprague Grayden) y Katie (Idem Featherston, a quienes conocemo de sobra. Bue, no tanto. La primera (la más chica), está embarazada y Kristy le trae unas cajas de las que quiere deshacerse. Están llenas de cosas, entre ellas, un montón de cintas viejas, en un soporte… viejo (el glorioso VHS). Cuando el marido de Katie consiga una videoreproductora, comenzará a ver la primera de las esas grabaciones, que datan del año 1988.

    En aquellos años, las chicas vivían con su madre, Julie (Lauren Bittener) y su novio, Dennis (Christopher Nicholas Smith). Están viviendo en una casa nueva y les va bien. Si bien a la madre de Julie no le gusta mucho Dennis (piensa que es un vago porque vive de filmar y editar bodas), todo anda bien en la familia hasta que las chicas (en especial la más pequeña) comienza a sentir la presencia de una entidad oscura en el hogar. Como Dennis es hombre de oficio en el tema y gran parte de los problemas se dan a la noche, él decide sembrar de cámaras la casa para registrar el movimiento familiar. Grande será la sorpresa de la familia cuando confirme que algo anda realmente mal y que las estrategias para afrontarlo no serán simples ni efectivas para evitarlo…
    Hay que señalar que la historia, básicamente siempre es la misma. No vamos a pedir que de un vuelco a esta altura. Es un falso “found footage” (cintas encontradas) que plantea la presencia de espíritus alterando la vida de una familia en una casa. Eso está. Donde “Paranormal Activity” innova es en la manera de conectarse con el público. Deja de lado ese clima “solemne” de cámara fija y aburrida y ajusta el lente para que los miembros del grupo interactúen naturalmente y se ofrezcan más cercanos a la audiencia. Se juegan bromas, diálogos delirantes, aparece por primera vez la intimidad, en definitiva, predomina la ironía en muchas escenas, y la sala no contiene la respiración cuando las puertas de un armario se abren súbitamente: al contrario, se rién y mucho…
    Todos estos cambios hacen la película más amena para quienes no captan y viven el espíritu de la saga. En ese sentido, hay como una apuesta a buscar atraer otro público, el que no es fanático del terror pero sí le gusta pasar un buen momento y divertirse. Hacia allí apuntan las armas. Quedarse tranquilos fans de la franquicia, todo está en orden, la esencia no se modificó. Mutó. Incorporó otra faceta y apuesta a seguir creciendo (en capítulos).
    Si sos fanas del género, ir advertidos que no asusta tanto como quizás, las anteriores (y no sólo porque la idea se agotó, sino por la dirección del nuevo guión). En cambio, si no viste las anteriores, esta es la ideal para comenzar: es divertida, fácilmente digerible y tiene un poco de todo. Entretiene. Toda una novedad para la saga.
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  • Solos en la ciudad
    Solos en la ciudad
    El Espectador Avezado
    Hace poco leía en alguna revista del medio (creo que en el último número de "Haciendo Cine", pero no puedo asegurarlo), que los directores argentinos de esta camada nueva (un poco posterior al NCA puro y duro), crecieron viendo Hollywood y sus comedias y que esa influencia terminó por filtrarse en sus primeros proyectos al salir a la arena. Ya saben que a nuestra idiosincracia, siempre le cayó mejor el drama costumbrista. Es ahí donde cosechó los mejores resultados en festivales internacionales y nuestro cine marcó diferencias cuando abordaron (aunque sea lateralmente) el tema de los desaparecidos y el gobierno militar posterior al golpe de Estado en 1976.

    Es extraño, y saludable, que vayamos saliendo de los dramas y los actores grandes (en edad, digo) protagonizándolos. Me parece saludable que haya sangre nueva que mire y respete al cine comercial, industrial y lo considere vehículo de sus ideas fílmicas. Que quede claro, yo amo el cine. Me engancho con las pochocleras (aunque no me llevo el balde a la sala, prefiero algo más liviano) si me atrae la temática y también la exótica esa (europea, asiática, africana, etc...) que se exhibe en DVD en salas de treinta butacas y que no junta más de 200 espectadores en su única semana de exhibición. Si está bien hecho, lo disfruto y no etiqueto por su procedencia. Por eso, me pone de buen humor que intentemos abrir una veta en el mercado nacional que tenga comedias, de cualquier tipo... Si son románticas, mejor. Creo que tienen una universalidad atrayente y está bien que construyamos en esa dirección. Se hace camino al andar.
    Así que "Solos en la ciudad", suma. Antes de entrar a la sala, yo sé que la voy a respetar y valorar por el esfuerzo que significó pensarla siquiera. Me puse en manos de Diego Corsini (director y guionista) y me entregué a su relato.

    Florencia (Sabrina Garciarena) es una abogada relativamente formal que siente que va llegando la hora de encarar objetivos más significativos con su pareja, Santiago (Felipe Colombo). A la salida de una fiesta, los encontramos mirando el río, relajados, felices,... pero no. Algo no anda y en un ratito, ellos se encargan de dinamitar la escena: piensan y sienten distinto sobre los proyectos comunes y eso hace que planteen separarse. El tema central de la cinta es obviamente, recorrer sus historias individuales en las cuales cada uno desde su subjetividad, hará un replanteo forzoso de sus necesidades y posibilidades a la hora de cambiar o volver a apostar por el otro.
    Cada uno tiene una fauna de amigotes, conocidos y ex que van a opinar sobre el tema, algunos de buena onda y otros con intenciones de obtener réditos de la cuestión. Habrá situaciones divertidas, que principalmente le van a suceder a Santiago y algunas interesantes discusiones sobre la soledad, el amor y la pareja traídas y recreadas por los secundarios, entre los que se destacan Catherine Fulop (Mariela, una vecina de las necesarias cuando uno entra en crisis) y Mario Pasik, quien se luce como el padre de Florencia (tiene las mejores líneas y aporta mucha claridad en pequeñas dosis).
    ¿Es entonces "Solos en la ciudad" una propuesta sólida y redonda? No, definitivamente. La pareja parece desbalanceada, mientras Garciarena es muy carismática y parece haber nacido para este género (es linda y luce natural siempre), a Colombo se le nota cierta confusión en la construcción de su personaje. Está bien que el libro le marca cierto perfil que potencia este aspecto, pero se lo ve... desconcertado y no es sólo por la crisis que atraviesa en la trama, sino nos da la impresión de que le cuesta afirmarse en su rol. Le reconocemos su voluntad (se luce en los momentos divertidos) pero le falta para estar a la altura de su compañera de cartel.

    Más allá de eso, creo que donde el film falla es en la creación de esa magia o atmósfera que tienen las grandes comedias románticas donde la platea contiene la respiración ante cada vaivén que acerca o aleja a los protagonistas de su unión definitiva. Quiero decir, no generan esa conexión profunda (perdón pero es así!) que justifica el derrotero que hacen. Quizás sea la falta de química o la manera en que se describen las emociones (y no se viven). Lo cierto es que no logramos identificarnos con ellos a pesar de que deberían ser personajes cercanos a nuestra realidad. Eso resta.
    Corsini tiene condiciones y seguramente capitalizará mucha experiencia de este trabajo, así que estoy seguro que sabremos pronto de él y sus nuevos proyectos. "Solos en la ciudad" es despareja pero honesta. Es de los films que se dejan ver, pero de los que esperabamos más.
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  • Asesinos de Elite
    Asesinos de Elite
    El Espectador Avezado
    Estaba muy entusiasmado con ver "Killer elite". No se si fue por la hábil campaña marketinera o por ver juntos al poderoso trío conformado por Jason Statham, Clive Owen y Robert De Niro, pero lo cierto es que nos anotamos en la línea de largada para ver que ofrecía el primer largo de Gary McKendry.

    Este nor-irlandés fue nominado al Oscar por un corto de acción ambientado en su tierra natal llamado "Everything in this country must" allá por 2005 y curiosamente llamado para esta producción a pesar de su escasa experiencia. Gran responsabilidad.
    Cuando comienza el film, nos dicen que la trama está basada en un caso real. Esto, de alguna manera, condiciona en algunos aspectos "Killer elite"; porque si bien la misma está basada en el libro de 1991 "The feather men", lo cierto es que no la sigue taxativamente. El libro enfoca con más detalle la intriga política (y su línea temporal es mayor) y esto, si bien aparece en su versión fílmica, está subordinado al despliegue visual que debe tener una producción de acción de este nivel. O sea, se podría haber pensando en un thriller político denso, pero no. La apuesta sería la de siempre: hacer una buena historia de acción con tres actores taquilleros, de diferentes perfiles y ver que alquimia saldría de esa alianza.
    Ya saben, si se llama "Killer elite", todo gira sobre asesinatos. Profesionales que saben hacer bien su trabajo eh!!
    Hay veces que uno siente que ya dio todo lo que podía dar y quiere dejar la actividad que sustenta sus días. Nos pasa a muchos (a mí, por ejemplo!), y también, a Danny (Statham), quien a pesar de ser un elemento joven y eficaz , a los diez minutos de iniciada la cinta ya está pidiendo el retiro voluntario. Participa de uno de esos atentados típicos de su trabajo, (hacer crema a alguien pordinero) pero se detiene cuando en medio del operativo, ve a un menor junto a su víctima y pone en riesgo la operación. Primera señal: Danny puede ser externamente duro, pero es un tierno en el fondo. Su compañero de actividad y mentor es Hunter (Robert De Niro), quien luego de presenciar lo sucedido, apoya la decisión de su discípulo, él debe irse.
    Pero... si eso fuera así, no habría película.
    Pasa un tiempito (no mucho) y nuestro protagonista recibe una carta donde le dicen que su ex maestro está preso y que debe viajar a un lejano país para negociar su liberación con un jeque de Omán. El tipo se está muriendo pero quiere venganza de quienes él dice, mataron a uno de sus hijos. Y le dice que le pagará buen dinero (6 millones de la verde moneda) si cumple la tarea asignada. Y de paso, se lleva el paquete completo salvando a Hunter, quién permanece guardado bajo vigilancia.
    Danny armará un equipo de gente jodida (que hace mucho contraste con su manera de operar en el campo) y comenzará su tarea de exterminio. Eso si, todo con la modalidad "que parezca un accidente". Cuándo aparece Clive Owen? Más adelante, cuando sus soldaditos comienzan a morirse (casualmente los asesinados son sus hombres encubiertos) y él, agente del servicio secreto, comienza a montar una contraofensiva para detener la tarea que Danny hace con tanto esmero. El resto, bueno, ya lo descubrirán.
    Me llamó la atención el modo superficial con el que se encaró el dibujo de los personajes. Muy esquemáticos, toscos, básicos. Ni recuerdo los nombres de uno y otro equipo...por algo será. Lo central aquí son, como siempre, las tomas de acción, hechas con competentes coreografías y buen ritmo. Hay explosiones, persecusiones, bueno, todo el menú al que podés acceder cuando los estudios hacen una peli de este tipo y ponen a Jason Statham (solvente como siempre) a la cabeza del mismo.
    Si siento que esta elección de subordinar la trama visible (que potencialmente es interesante, este juego de asesinos manejados políticamente) y construir con esmero el marco violento, focalizando en la acción, le hace perder puntos a una idea que podría haber sido mejor, mucho mejor. De Niro hace poco y luce desperdiciado y Owen (de quien recordé mucho "Shoot them up" aquí) cumple, pero no dignifica. El film transcurre como una cinta interesante para los fanáticos del género (cumple) pero termina lejos de las expectativas generadas durante su producción. Partiendo de ese libro, el guión podría haber tomado una dirección interesante y no apostar a más de lo que siempre vemos en las salas.
    Otra vez será.
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  • Aquel martes después de Navidad
    "Marti dupa cracium" (Aquel martes después de navidad): Sensatez y sentimiento

    El cine rumano viene en ascenso. Está bien, no tiene la masividad de llegada de otras geografías (al menos en nuestro país) como la italiana o la francesa, pero poco a poco y merced a un interesante puñado de títulos ("La muerte del señor Lazarescu", "Cómo celebré el fin del mundo"; "4 meses, tres semanas...", etc) va haciendose un lugar para desembarcar en nuestro país. Esta cinta en particular, venía precedida por críticas favorables desde su salida internacional (en 2010), por lo que me dispuse a comprobar "in situ" si "Marti dupa cracium" estaba a la altura de las antes nombradas.

    Lo primero que me sorprendió fue la manera que eligió Radu Muntean (su director) para manejar una sistemática economía de cuadros. La película no debe tener más de veinte planos y muchos de ellos se extienden por una larga cantidad de minutos. La estética del film coquetea con el naturalismo rabioso (aquel donde los tiempos se hacen eternos y la contemplación es el ariete de punta), pero logra esquivar esa etiqueta merced a un excelente y ajustado guión (también realizado por este cineasta junto a Razvan Radulescu y Alexandru Baciu) y una solvente conducción de intérpretes. El trío protagónico (en una película donde hay muy pocos secundarios) sostiene con gran intensidad sus roles y le dan a "Aquel martes después de navidad", un brillo que pocas veces se ve en historias de este tipo.

    La trama es bastante simple. Tenemos a un burgués corriente (arquetipo de la sociedad rumana de hoy), que cede a la tentación de ser infiel. Paul (Mimi Branescu) hombre casado y muy establecido, está viviendo un intenso romance con una dentista mucho más joven que él, Raluca (María Popistasu). Se conocieron cuando ella atendió a su hija de nueve años y desde allí (unos cuantos meses) sostienen una relación que parece sólida, de amantes y compañeros de ruta. Ella es consciente de su rol y a pesar de verse apesadumbrada por compartir a Paul, trata de sobrellevar el día a día como puede. La esposa engañada, Adriana (Mirela Oprisor) no sabe de la situación y se muestra como la contrafigura desafiante (pero no con estridencias) que salvaguarda la unidad familiar: es organizada, metódica y confía en su esposo. Todo parece ir por los carriles habituales de un triángulo amoroso hasta que Paul decide que la cuestión se ha vuelto insostenible y toma una decisión drástica: enfrentar a su mujer con la verdad y plantearle lo que siente por Raluca.

    "Aquel martes después de navidad" dura 99 complejos minutos, en los cuáles hay dos construcciones opuestas, la pasión y la complicidad de Paul y Raluca, viviendo su romance a escondidas y el desgaste que eso les genera,; y la firmeza y convicción de Adriana, representante cabal de la estabilidad y lo formal, relacionándose siempre de manera fría y mecánica con él,... hasta que se entera de la verdad. Ahí los roles cambian (ya veremos porqué) y la película dinamita todos los puentes en un final muy rico desde el punto de vista argumental, abierto (en cierta medida) pero claro y frontal (que se dará en la fecha que presenta el título). Nadie se guarda nada (cinematográficamente), todo está ahí para ser abordado.

    Muntean no toma partido por ninguna posición (les debo advertir), sino que ubica su cámara con oficio y dota de líneas consistentes a cada contraparte, para que luzcan reales y promuevan debates internos en el espectador. Hay una cuidada fotografía y una construcción de escenarios ligada a lo teatral, pero confiable y luminosa. "Marti dupa cracium" es una pequeña nueva joya del cine rumano. Un deleite para los amantes del género dramático y los degustadores del naturalismo más puro y duro. No estoy seguro de que a todos les guste (la temática también es bastante más empática para la gente que tiene más de treinta, hay que reconocerlo), pero sí de sus sólidos valores que la destacan de la cartelera hoy en día.

    Gran película. Agradable sorpresa y una buena incorporación de Radu Muntean a mi lista de directores favoritos. No perdérsela.
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  • Don Gato y su pandilla
    Don Gato y su pandilla
    El Espectador Avezado
    Creí amando "Top cat", de hecho, mi gatito (que cumple un año de vida en estas horas), se llama "Benito", en homenaje al inocente compañero de Don Gato en aquellos días donde Hanna -Barbera dominaban al mundo desde sus cartoons. Si, ya se. Esta serie nunca fue un éxito en Estados Unidos (creo que a esta altura deben saberlo), y después de unos pocos capítulos, perdió fuerza y fue archivada (creo que sólo se hicieron 30) en el gran país del norte. Sin embargo, México (especialmente) la adoptó y la hizo propia, repitiéndola muchas veces y generando un extraño fenómeno de popularidad que los volvió masivos en esas tierras. Después hubo algunas historietas (del 61 al 73, en inglés y algunas menos en castellano) pero la verdad es que se transformaron en objeto de culto. Hay que tener en cuenta que el país azteca es la cuna de los doblajes para América Latina, así que esa base jugaría a la hora de pensar en reflotarla.
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  • Detrás de las paredes
    Detrás de las paredes
    El Espectador Avezado
    Mentiras verdaderas

    La crítica internacional le ha caído fuerte a Jim Sheridan por este proyecto. Es cierto, a él no le gustó el corte final, pidió que retiraran su nombre de los créditos y eso... encendió varias luces de alarma... Hay que decirlo: no lo culpo. A veces uno revisa sus actos y descubre que no están a la altura de la circunstancias. Algo así debe haber pasado con "Dream house", pero no hay que olvidarse que el irlandés es un gran cineasta ("My left foot", "In the name of the father", "The boxer", etc) y si bien viene perdiendo el norte (o mejor dicho, haberlo encontrado en Hollywood es su problema), siempre le damos crédito para equivocarse, como en este caso.

    Si fue 6 veces nominado al Oscar, algo sabe. Puede que este sea un film mediocre, pero le damos la derecha porque creemos que puede reever su trayectoria cercana (es saludable que haya querido borrar su nombre de esta cinta, habla de cierto registro de su trabajo) y volver a activar eso que tenía y que parece haberse ido. "Detrás de las paredes" logra unir a tres actores talentosos y llevar a Sheridan a bucear en el terreno "thriller psicologico (con toques de terror y suspenso)", que no es precisamente su fuerte. Algo le pasó (sin dudas) porque creyó que el guión de David Loucka valia la pena, cuando a todas luces necesitaba varias vueltas de tuerca y mucho, mucho más horno. Este chico de pobres antecedentes (solo recuerdo con algo de interés "Borderline") tomó varias ideas de diferentes fuentes y armó algo rudimentario y previsible ¿no era demasiado pedirle un libreto acorde al cast que se tenía en mente?

    El mayor problema de "Dream house", es la falta de definición en su planteo (qué es?) y la desajustada y plana narración que despeja todo interés, promediando la cinta. Viendola, me parecía estar en presencia de un borrador de la historia, como si muchas ideas que circulaban podían explotar en direcciones interesantes y terminaban yendo a ningún lado, oscureciendo a intérpretes con oficio quienes terminan totalmente desperdiciados y sin posibilidad de lucimiento.

    Todo comienza cuando Will Attenton (Daniel Craig) decide dejar su trabajo. Está cansado de pasar tiempo lejos de su famiia y decide retirarse a los suburbios, donde vive con su esposa Libby (Rachel Weisz) y desde allí, programar un libro nuevo (trabaja en una editorial). La casa es una adquisición familiar reciente (parece) y la feliz pareja vive con sus dos pequeñas hijas, una vida normal. Pero algo extraño comienza a suceder noche a noche, ruidos, objetos extraños y personas que acechan van generando intranquilidad en Will y Libby. Pronto, ellos descubrirán que en la casa en la que viven, hubo asesinatos y algo de esos fantasmas parece que siguen presentes tratando de decir algo a los nuevos habitantes. Cerca de ellos, su vecina Ann (Naomi Wattts) intentará ayudar a que Will arme las piezas del rompecabezas en que parece haberse transformado su vida. Lo que sea que haya pasado allí, regresará con fuerza a saldar cuentas con los responsables...

    "Dream house" tiene influencias de "The Shining", "The Sixth Sense", "The others", "Shutter Island", etc etc... Tiene tantas, que termina por no decidir su rumbo y toma algunos principios de cada una, generando una extraña sensación en la platea: no importa cuanta energía ponga el trío central, no sabemos cuál es la idea que subyace detrás de las cámaras. Desconcierta, por momentos. Craig y Weisz (se casaron en la vida real luego de este trabajo), componen una creíble pareja que se quiere, pero la pobreza del guión no los ayuda a transmitir esa desesperación necesaria cuando la mano viene cambiada y mal; Watts acompaña con su veteranía (de hacer suspenso sabe mucho), aunque tampoco alcanza voltaje en su rol, cuando más se la requiere: en suma, el talento y las condiciones previas no alcanzan si el propósito y los medios para lograrlo no son claros.

    Retomo mi concepto inicial y sigo apoyando a Sheridan, (porque amo el irlandés con hielo, además) quien se puede equivocar (quién no lo ha hecho y quién no lo volverá a hacer?) como cualquier hijo de vecino. "Detrás de las paredes" suma otro film errático a su lista americana, pero recordemos que en cualquier momento, él viejo Jim puede sorprendernos con otra obra maestra.

    Eso esperamos. "Dream house", paso en falso y llamada de atención para un grande.
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  • Medianeras
    Medianeras
    El Espectador Avezado
    La arquitectura del amor 2.0

    Muchas de las ideas mostradas en el laurado corto del mismo nombre de 2005, Gustavo Taretto las recrea y profundiza en ésta, su ópera prima. El film en cuestión pareciera ser una comedia romántica, pero detrás de esa etiqueta hay una estampa que remite a un cine de experimentación más centrado en lo literario, que pareciera regocijarse en los planos y reflejarse en las fotografías grises que propone de nuestra amada Buenos Aires.

    Podremos decir muchas cosas de "Medianeras", lo que no vamos a negarle a Taretto es que es original. Su inicio, con su ampulosa y lírica descripción de la arquitectura porteña y las complejas condiciones de vida e interacción que dichos edificios provocan en sus habitantes, desconcierta un poco al espectador. Lo desestructura, para ponerle palabras claras. La protagonista femenina es arquitecta, y en ella se apoya el guión del mismo director para poner en palabras buenos textos reflexivos sobre los lugares donde vivimos los habitantes de esta urbe. Es más, se permite descarnadamente informarnos que nuestras deficientes condiciones de vida, muchas veces se debe a la naturaleza de los espacios que habitamos y a la forma que tienen los escenarios donde nos movemos.

    Podemos estar o no de acuerdo, pero si le aceptamos que "encuadra" su historia bien el hombre. Mariana (Pilar Lopez de Ayala) es una joven a la deriva. Recién separada, nos la presentan viviendo en un pequeño departamento de la calle Santa Fe. Es, como ya dijimos, una mujer de estructuras duras, ejem ejem, (arquitecta) pero una que no ejerce la profesión: nunca pudo construir nada (ni siquiera, en sus palabras, apuntalar su ya pasada relación). Hace de vidrierista y profesa una extraña relación con los maniquíes que la rodean en el trabajo, y el hogar...

    Marín (Javier Drolas) vendría a ser una especie de nerd, pero depre. También vive solo, aislado. Sufre de ataques de pánico, va al psicólogo, se medica mucho y es medio paranoico. Es un buen tipo, como Mariana, pero parece que no sabe moverse en el mundo exterior, el que todos vivimos. Domina la informática (es diseñador web) pero sufre su soledad y viene de un fracaso amoroso que le dejó huella. Su ex novia se fue al exterior con la promesa de volver, nunca regresó y le dejó un caniche a cargo, que es su mascota oficial.

    Los dos están MUY solos. No tienen amigos (ojo a ese detalle), sus familias brillan por su ausencia y Taretto subraya mucho este aspecto, cosa discutible pero, en cierto punto, entendible... Ambos intentan salir adelante con sus enormes limitaciones y abrirse hacia el afuera para buscar el amor que tanto se les niega en esta etapa de su vida.

    La película es muy 2.0, hay mucha información (innecesaria, en mi opinión), sobre cómo funcionan los mecanismos actuales para conocer gente y vincularse en este mundo posmoderno. A los protagonistas les va mal, como en toda comedia romántica que se precia de tal. El tema es que en "Medianeras" nunca me reí, porque tiene un registro pseudo documental, reflexivo que le da un tono... solemne? que desnaturaliza el devenir de la historia. Hay muchas imágenes de ellos solos, extensas que no creo que aporten el ritmo que una película así necesite.

    Respeto la visión del director, pero como público, la siento demasiado hablada desde la voz en off (esta que describe la arquitectura y las características de Buenos Aires) y poco diálectica en la de los protagonistas. Cuando ellos logran ponerle palabras a lo que les sucede, el film brilla, pero eso, no pasa todo el tiempo. Hay secundarios que amagan volverse importantes (Inés Efrón, Rafael Ferro, Carla Peterson) y quedan ahí, sin relieve. Creo que la manera en que se estructuró la narración es personal y en ese recorte, "Medianeras" alterna momentos muy buenos con otros casi anodinos.

    Hay un buen trabajo desde lo musical y una cuidada química en estos dos grandes actores que son López de Ayala y Drolas. Se vuelven queribles y ellos dos solitos sostienen el metraje por la poderosa empatía que movilizan en nosotros. Nos venden muy bien su soledad y desde la butaca remamos con ellos buscando la salvadora orilla que significa encontrarse con la buscada alma gemela, que es la imagen central del film.

    "Medianeras" es un correcto film hecho por gente talentosa que elige un registro y una manera de contar su historia, que lo aleja de la masividad deseada por los productores. Taretto sabe mucho de este tema y si bien no acordamos con la arquitectura de esta propuesta, si apoyamos su arriesgada visión y su convicción en lo que quiso transmitir. Estreno nacional que profundiza la consolidación de nuevos y prometedores cineastas.
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  • El extraño caso de Angélica
    El extraño caso de Angélica
    El Espectador Avezado
    Fábula sobre el amor inmaterial

    Me extrañó que se estrenara "El extraño caso de Angélica" en nuestro país. Sabían ustedes que su director, Manoel De Oliveira es, con 103 años, el director más longevo en actividad del mundo. Increíble no? El portugués es una eminencia en el mundo del cine. Ha hecho más de 50 películas y ha ganado muchos premios internacionales por su trabajo, siendo reconocido globalmente por su estilo de encuadre fijo, conducción de actores definida hacia lo poco natural y distingida elegancia para la edición y el montaje. Nos llega entonces de este cineasta un trabajo del año 2010 (él ahora está en preproducción de un film llamado "Igreja do diabo") que invita al espectador a jugar con la imaginación y dejarse sumergir en un amor de ensueño, más precisamente en una relación entre un humano, y un fantasma.

    Han habido muchos ejemplos en la historia del cine sobre este tipo de vínculos, por lo que sentíamos ávida curiosidad de ver cómo De Oliveira articulaba su historia y a decir verdad, más allá de algunos desniveles narrativos y cierto exceso de artificiosidad en las interpretaciones, debemos afirmar que nos pareció una aceptable propuesta para corazones abiertos a lo sobrenatural y espectadores permeables a vivir experiencias paranormales románticas (!)

    Qué fuerte es el amor... Eso pensaba mientras las primeras secuencias me traían a Isaac (Ricardo Trepa), un fotógrafo judío (sefaradí, para más detalles) quien, convocado por los dueños de un hotel rico debe fotografiar a una joven que ha muerto repentinamente. Recuerdo que esta era una costumbre habitual (retratar a los muertos) a principios de siglo, hoy en desuso para muchos de los que habitamos este mundo posmoderno. La cosa es que la fallecida, una mujer muy bella de nombre Angélica (Pilar López de Ayala), se nos presenta vestida con su traje de novia, recostada en un diván y con una sonrisa dibujada en su rostro. A pesar de lo tensa de la situación (hay un grupo de personas presenciando esta sesión fotográfica), Isaac trata de hacer su trabajo, pero cuando enfoca la cámara, la difunta abre sus ojos y le devuelve la mirada. Sí, Angélica puede estar muerta, desde lo físico, pero su espíritu está aún entre su gente, inquieto y con la fuerza de aquella juventud que no alcanzó para esquivar a la fría Parca.

    Isaac, de quien sabemos poco (demasiado para mi gusto), se enamorará perdidamente de la difunta. Y ella, desde el plano en el que está, hará lo imposible por volverse tangible, generando situaciones simpáticas e inusuales que el director resolverá siempre con soltura, impidiéndo que el film caiga en un sinsentido narrativo y ajustándolo a su objetivo primario: hablar del amor, desde su sentido no terrenal, sino espiritual. El muchacho, conmovido por lo que le sucede, se aisla del mundo, su cámara registra otra dimensión y su mirada parece extraviada. Muere de amor y su elegida, es inmaterial, pero no se puede decir que no existe.

    Como fondo de la historia, veremos las transformaciones laborales y el cambio de las actividades del hombre, la influencia de lo económico sobre ese lugar pero... Lo que se subraya, en mi opinión, es la ratificación de la legitimidad del sentimiento, más allá de lo material. "El extraño caso de Angélica" no deja lugar para finales previsibles, sino que empuja hacia una definición bucólica y original, ciento por ciento De Oliveria. Movilizante.

    Hay mucha belleza en el paisaje y un gran trabajo de la fotografía a lo largo del film. Es intimista, prolijo y luminoso, pero además, deja traslucir su cálida esencia desde el primer minuto de proyección.

    No es de las películas que a nuestro público le atraen masivamente, pero como curiosidad en nuestra cartelera, merece una oportunidad. Es una muestra viva del talento de un director longevo al que esperamos disfrutar un tiempo más en este plano terrenal. No saldrán defraudados de la sala.
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  • Justicia final
    Justicia final
    El Espectador Avezado
    20 años no es nada...

    Había leído sobre el caso en que está basado esta película (hay un artículo muy interesante en inglés sobre el tema:http://truthinjustice.org/ken-waters.htm) y la verdad es que es impactante la duración y complejidad del mismo. "Conviction" es una película que nos presenta un hecho real acerca de la lucha judicial de una mujer corriente (Betty Anne Waters) de escasos recursos materiales, para demostrar la inocencia de su hermano, condenado nada menos que por asesinato.

    La historia es fuerte, se inicia con la muerte de Katharina Brow en 1980 y se cierra en 2001 con la revisión del caso, aunque pocos meses después, Kenneth Waters (el injustamente imputado hombre en cuestión) caería de un muro y encontraría la muerte accidentalmente. Extraña cosa la vida no? Bueno, volviendo esta producción, debemos decir que el tema sobre el que gira es movilizante y que era una inmejorable oportunidad para que Hillary Swank volviera a dejar alto su listón, luego de productos decididamente mediocres ("The resident", sin ir más lejos).

    Dirigida por Tony Goldwyn (se acuerdan del rival de Patrick Swayze en "Ghost"? ese mismo!), actor devenido en cinesasta, "Justicia final" se estructura apoyando todo su peso narrativo en la figura de sus dos protagonistas: Betty (Swank) y Kenneth (Sam Rockwell). Su relación a lo largo de los años y el afecto que se prodigaban es lo central en el film. Es cierto que el despliegue más visible es el del personaje de Swank, (es la que está afuera y se ve un proceso más dinámico en su derrotero) pero Rockwell no se queda atrás y como siempre, se muestra un actor de jerarquía, versátil y que se luce en el encuadre que más lo favorece, el drama.

    Betty sabe que su hermano es un tipo difícil. La ley lo busca siempre y él, hace lo posible por llamar su atención. No es malo, pero sabemos que su perfil da para generarse problemas, solito. Una ex novia de Ken muere en feas circunstancias (mutilada, un horror de crimen la verdad) y hay varios elementos que lo ligan al crimen. No sabemos muy bien (hábil manejo de la situación) si él cometió o no el hecho, pero si sabemos que la policía se la tiene jurada y que un culpable se necesita. Si bien logra zafar de la primera acusación, a los dos años de la muerte de Katharina, la cuestión se reabre y él cae preso. De ahí, juicio y condena.

    Su hermana está convencida de la inocencia de Ken. Nunca duda de la misma y es tanta su frustración cuando va descubriendo lo sola que está y los pocos medios materiales que tiene para enfrentar el proceso judicial y una re apertura del caso, que decide entrar a la Universidad y estudiar derecho. Sólo por el hecho de asistir a su hermano y demostrar su falta de mérito en el tema. A lo largo de toda la película veremos los problemas a los que Betty tendrá que enfrentarse para lograr justicia para su hermano. Cosa que sabemos complicada.

    Es más, en nuestro país tenemos un condenado por crímenes que no cometió (hay contundentes pruebas que demuestran que no fue responsable de los hechos), que también busca la revisión de su caso. Hablamos de Fernando Carrera, sonado caso argentino que sigue aún sin resolverse, (visiten http://es-es.facebook.com/pages/Justicia-para-Fernando-Carrera/136001626276?sk=info y vean el documental "El Rati Horror Show" de Enrique Piñeyro para interiorizarse de los fundamentos sin sentido, equivocaciones y encubrimientos que se dan en ese proceso ). La justicia es lenta y está viciada de manejos burocráticos que conspiran contra resoluciones ejecutivas en las que tiene que reconocer su error.

    Volviendo a "Conviction", es un drama de escritorio bien contado con intensas actuaciones de su elenco, entre los que también destacamos la solvencia de algunos secundarios que vuelven al ruedo después de un largo ostracismo (Juliette Lewis, por ejemplo) y la correcta fotografía y maquillaje, necesarios para retratar el pasaje del tiempo en la vida de los protagonistas. Una buena alternativa en cartelera si les atrae este tipo de cine.
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  • Actividad Paranormal 0: El Origen
    Japón hace ahora remakes?

    Cuando me dijeron que iba a tener estreno comercial en Argentina, me sorprendí. No creo que conozcan la historia, pero en realidad, esta "Paranômaru akutibiti: Dai-2-shô - Tokyo Night" es algo así como la segunda parte (transcurriría después de la primera, en forma paralela a la homónima del mismo número americana) de la archiconocida "Actividad paranormal". No se porqué (bah, en realidad, si, parece obvio), pero parece que los productores del J-Horror japonés vieron la veta tomando la idea de la original y compraron los derechos para hacer su versión aunque no entiendo muy bien porque no hicieron una remake directa de la 1.

    El público nipón ama el género, por lo cual era lógico que tuvieran una audiencia potencial deseosa de recibirla, máxime contada en su idioma y ambientada en su tierra (aunque dice Tokio podría ser San Telmo porque no hay ningún rasgo visible de la ciudad, todo es encierro claustrofóbico). Decíamos entonces que los sucesos que aquí se narran, vienen a desprenderse, de alguna manera, de los primeros y tienen una pequeña conexión que se ve promediando la trama, detalle forzado que busca unir las narraciones aunque no tengan mucho que ver (y a nadie le importe demasiado).

    Perdón, si tienen que ver. Está el sello de la franquicia y muchos de los elementos que la hicieron popular. Hagamos memoria: economía mínima de recursos técnicos y humanos (dos protagonistas), largas secuencias donde nada sucede (esos relojitos que avanzan con la hora no andan bien!), guiones endebles y muy buen sonido. Eh! Algo tienen! Creo que en un buen cine (con un Dolby que se precie), es el lugar ideal para verlas. Gran parte de lo que transmite pasa por lo auditivo.

    No voy a describir el porqué del éxito de la saga, sólo puedo afirmar que aportó originalidad a un género que necesita como el aire, renovación e ideas nuevas. Si bien la premisa de filmar en mano, con estructura casera y ambientación oscura no era nueva ("The Blair Witch Project", no?), lo cierto es que toda esta cosa de la casa, los espíritus, las puertas que se abren y cierran abruptamente y alguna aparición misteriosa, sorprendieron en su momento (2007). Cuando la ví en ese tiempo, me llamó la atención esa cosa de sugestión colectiva que genera, donde todos sabemos que algo malo va a pasar, pero no sabemos cuando ni porqué. Eso, sumado a una edición cuidada en cuanto al audio y el montaje, hicieron la magia de volverla un éxito inesperado.

    Digo esto, porque "Paranormal Activity 0" (ejem ejem!) es idéntica a su predecedora y no aporta casi nada novedoso. Así que si les interesa este tipo de cine, limitado y cuya premisa central es sólo asustar a través de la ambientación, puede que merezca su atención. Si ya no les gustaron las anteriores (están las dos primeras y en unas semanas se estrena la tercera, versiones americanas todas), ni hablar de acercarse a esta.

    No hay mucho que decir del argumento. Hay dos hermanos en una casa. Koichi (Aoi Nakamura) y Haruka (Noriko Aoyama). Esta última (miren que es delgada y con una larga cabellera negra, les suena alguna referencia a "The grudge" y similares?) ha regresado de San Diego de un viaje estudiantil de intercambio y está lisiada, producto de un accidente automovilístico en el extranjero. Los dos jóvenes, viven con su padre, pero él viaja frecuentemente y no está en casa seguido. Al principio los hombres se turnan para cuidar a Haruka, pero luego Koichi queda solo con ella y deberá asistirla ya que ella está en recuperación con sus piernas quebradas.

    Ya imaginarán como sigue. De noche, algo extraño comienza a pasar y ámbos acordarán grabar en video lo que sucede, para tratar de develar qué sucede.

    Eso es todo. Tiene, sin embargo, un par de elementos que podrían interesar a los fans de la saga. Por momentos, la grabación nocturna se da en dos cuartos (de ámbos hermanos) compartiendo pantalla. Y como elemento a favor de esta "PA: Tokyo Night", llama la atención el cierre, que abandona el tono monocorde del desarrollo y le pone algo de vuelo (dentro de lo rudimentario de su narración) e interés a la conclusión de la historia, de manera que difiere, (de alguna manera) de los finales habituales de la trilogía y da la nota, pero dentro de un panorama esperable.

    Exclusiva para amantes de las anteriores, mientras esperan la tercera en unos días. El resto, deberían dejarla pasar.
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  • Gigantes de acero
    Gigantes de acero
    El Espectador Avezado
    Robo Rocky

    Caí en la sala casi sin información de prensa. Son días complicados y también, porqué no, tengo una postura nueva (vaya a saber uno porqué) de desprenderme de la gacetillas y disfrutar (o sufrir) lo que veo, dandole la chance a la película que me sorprenda desde cero con sus nobles armas. Para bien o para mal. Cuando me terminé de acomodar en la butaca, miré el reloj y dije "lo que tengan que hacer, háganlo pronto". Y así fue, "Real Steel" se presentó frente a mí como una de esas películas que mirás con desconfianza pero que a medida que van pasando los minutos te dibujan una sonrisa en el rostro y te ganan por puntos.

    Era difícil a priori pensar en un producto comercial apuntado a chicos y adolescentes que dejara satisfecha a la audiencia adulta. Ese supongo era el desafío mayor para el equipo encargado de motorizar la historia y hay que reconocer que lograron apuntalar un producto que llama la atención por lo sólido que se muestra a pesar de su frágil envoltorio exterior (peleas de robots?). No obstante tener un metraje importante, "Gigantes de acero" logra atrapar desde el inicio mismo a la audiencia y a pesar de sufrir algunos desniveles narrativos en algunos tramos (demasiada ruta para mi gusto), el conjunto final luce bastante alentador.

    Bajo la supervisión de los magos Spielberg y Zemekis (producen), todo se hace fácil (parece). Es tan cierto como que un director, Shawn Levi, quien viene de hacer productos decididamente mediocres (excepto la primera "A night at the Museum"), cobre vuelo y termine redondeando una de sus mejores películas (y eso que lleva más de una veintena): "Real Steel" es atractiva, intensa y cien por ciento empática. Los estudios llevaban un tiempo largo trabajando en el proyecto (sobre una historia corta del famoso escritor de ciencia ficción Richard Matheson del año 1956) pero la preproducción se demoraba y la idea amenaza cajonearse por tiempo indefinido.

    Dreamworks incluso dudaba del mismo, hasta que luego de algunas conversaciones, firmó Hugh Jackman para el protagónico y rápidamente despejó todas las dudas con sus primeros ensayos. Si bien esta es una película que en apariencia habla de peleas entre máquinas, no es "Transformers" ni nada que se le parezca, aquí el factor humano era muy importante por lo cual el cast debería ser confiable para sostener semejante historia...

    Charlie Kenton (Jackman) es un ex-boxeador sin rumbo. Corre el año 2020 y parece ser que el deporte ha cambiado de protagonistas. Ya no se estila la pelea entre humanos y los combates son ahora entre robots. En ese escenario extraño (cuesta imaginarlo no?), Charlie vaga de ciudad en ciudad armando y desarmando guerreros metálicos para que peleen en todo tipo de antros pueblerinos. Hay un mercado interesante si sabés hacer bien las cosas (cada lucha ganada es dinero fresco), pero él, no hace bien los deberes y destruye sus chances de salir del pozo todo el tiempo. Tapado de deudas, cierto día recibe una citación judicial. La madre de su hijo (a la que no ve hace por lo menos una década), ha fallecido y él, según la ley de Texas, debe decidir sobre la custodia de la criatura que ambos tuvieron. De hacerse cargo, ni hablar. El chico en cuestión es Max (Dakota Goyo) y por una jugarreta del destino deberá pasar el verano junto a su padre, ese desconocido al que no vio nunca y al que le cuesta bastante relacionarse con la gente.

    Juntos, empezarán a vincularse mientras Max se adentrará en el mundo de los robots y los peleas con gran entusiasmo ya es un gran jugador de videojuegos y conoce bastante del tema. Buscando partes usadas en un depóstio, ámbos darán con Atom, un viejo prototipo para entrenamiento, quien será se convertirá en la nueva promesa del RoboBoxing americano, una vez que Charlie y Max sintonicen la misma frecuencia. De ahí, al estrellato (léase transmisión central de ESPN Sports!). Ah, la ex novia de Charlie, Bailey (Evangeline Lilly) sigue de cerca la evolución de la relación y se asombrará con los movimientos que el chico genera en su flamante padre-por-un-verano.

    Si, es cierto. "Real Steel" está llena de golpes bajos (el abandono del niño, el saber que estás haciendo las cosas mal pero no podés evitarlas, los actos mezquinos, etc), pero no son centrales en la trama. Están ahí para que los personajes tengan humanidad y la cinta sea una historia de redención y descubrimiento creíble. Las líneas invisibles que se trazan en esa red son muy ricas y conmueven a la platea: no sólo hay química, sino hay sentido de direccionalidad. Sabemos a dónde vamos. Las piezas encajan y el film avanza a paso firme.

    El aspecto técnico también está en un alto punto. Usando animatronics y cuidandose mucho del CGI, la cinta luce clara y bien fotografiada. Las coreografías de combates están encuadradas con precisión y el climax se presenta intenso y ajustado. El evento central de la noche de cierre parece extraído de Rocky Balboa, pero está bien, le hace bastante justicia al recuerdo.

    En síntesis, una muy buena película. Engaña un poco tanto metal y chatarra en sus trailers, pero confíen en que "Real Steel" garantizará entretenimiento del bueno para todos aquellos que decidan verla. Sorprendentemente buena.

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  • El árbol de la vida
    El árbol de la vida
    El Espectador Avezado
    Lo tomás o lo dejás

    No se si viene al caso (o si, todo tiene que ver con todo), pero en varios grupos de críticos de los que participo, el debate sobre "The tree of life" era... encendido. Vehemente. Profundo. Tanto, que sin ver la película, me intrigó ir desgranando lo que ellos pensaban sobre este trabajo de Terrence Malick y fue tanta la catarata de opinones encontradas que me encontré soñando sobre "El árbol de la vida", sin haberlo visto...

    De más está decir que esperé verla en sala, y cuando salí, todas esas palabras de mis colegas y amigos volvieron a mi mente, cobrando sentido de manera mágica. Todos tenían razón. ¿Todos tenían razón? Sí, en cierta manera. Esta es una de esas películas que aparecen cada tanto, que marcan épocas y que no son fáciles de "digerir". Alcanzan la estatura de arte en estado puro y exceden lo que un crítico de cine puede decir de ellas.

    "The tree of life" no puede ser aprehendida como una película corriente. Porque de hecho, es, en mi visión, un tratado filosófico sobre la vida y el origen y destino del universo, en la óptica de un director que parece convencido de que hacer cine es maravillar y conmover a través de la imagen y el sonido. No hay "entretenimiento" aquí, sino un abordaje semiótico con signos muy personales sobre lo que el mundo y los vínculos humanos, representan para Malick. Por ende, si no van abiertos (desde los sentidos y desde la mente) a lo que él propone, mejor eviten esta película. Los abrumará y cansará, saldrán enojados con los periodistas especializados que la elevan a la categoría de "imprescindibles" y se sentirán...frustrados, tontos (por no entenderla, o ver sus valores) y con la sensación de que perdieron más de dos horas de su vida.

    Ese es otro punto. La crítica, bien intencionada, te dice que "The tree of life" es magistral. Y si vos no la entendés así, y te parece lo peor, pareciera que sos un "outsider" o... no tenés cultura cinéfila.

    Llegué para rescatarte. No te sientas mal si te pasó ir a verla y sentirte mal por no comprender su esencia. Es arte. Y no todos (ME INCLUYO) estamos preparados para degustarlo. Muchas veces me pasa ir a una galería a ver alguna exposición y mirar ciertas obras sin saber cuál es la intención de su realización. Y ver que se paran dos personas al lado mío y hablan de ella, como si estuviéramos frente a un objeto único y singular, me angustia mal... Me digo: "Por qué ellos ven lo que YO NO puedo?". Siempre me dicen, tienen cualidades para la percepción de ciertos aspectos e indicadores, para las cuales yo no estoy preparado. No estoy listo, o directamente (a veces), no me interesan.

    Terrence Malick es un artista grosso. Y su árbol es frondoso, grueso, poético y de a ratos, follaje puro para los iniciados.

    Ahora sí, dicho todo, te cuento de que va en pocas líneas. "El árbol de la vida" arranca con la historia de un duelo. Una pareja (Brad Pitt y Jessica Chastain) ya siendo adultos maduros, pierden a su hijo trágicamente. Jack (Sean Penn), su único hermano, rememora entonces a la distancia, su infancia en un vecindario de Texas, durante la década del 50', haciendo foco en la relación con su padre y las emociones que esa etapa despertó en él. Partiendo de esta plataforma, Malick se lanza sin red a explorar su concepción sobre el cosmos, las relaciones familiares, la armonía espiritual y la magia del amor. Todo eso, en bucólicos 138 minutos que dejan sin aliento a cualquier distraído que haya osado sentarse a verla sin saber de qué se trata.

    Podría escribir horas sobre las relaciones de esta cinta con otros clásicos de igual tamaño, pero prefiero dejar que ustedes decidan, si están preparados para vivir la experiencia, o prescindir de ella. No me parece justo para los lectores recomendar "The tree of life" sin conocerlos (es increíble, pero creo que es asi), porque sería invitarlos a una ceremonia para la cual no estoy seguro de que quieran participar. No empujemos a la gente a verla, porque no todos la valoraran como lo que es, arte, y pasarán, realmente, un mal momento. Bueno, uno aburrido, con seguridad.

    Es de las películas que más difícil encontré de evaluar en mucho tiempo. Puede ser un 10, o un 2. "The tree of life" es un hecho sensorial y puro que no merece tener un señalamiento númerico (excede la escala), pero tampoco hay que dejar de destacar que puede ser muy árida y densa para quienes buscan solo pasarla bien en una sala. Verla significa subirse al debate. Saludamos a los valientes que se le animan. El juego, como la vida, están abiertos al debate.

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  • Conan el Bárbaro
    Conan el Bárbaro
    El Espectador Avezado
    El regreso del cimerio más famoso

    La verdad es que era muy chico cuando Arnold Schwarzenegger hizo sus dos "Conan" (1982 y 1984) y no las recuerdo con exactitud. Las ví, pero no deben haber sido gran cosa, porque no las retengo en mi recuerdo inmediato (si a muchas otras del austríaco), por lo que no puedo opinar sobre la controversia establecida acerca de si esta nueva versión supera (o iguala) al original. "Conan, the barbarian" trae una fuerte apuesta de los grandes estudios por darle millaje a Jason Momoa (el frontman de la serie de HBO, "Game of Thrones") y proponerlo como héroe de acción y aventuras. Desgraciadamente, esta cinta ofrece un pobre espectáculo al espectador en todo sentido (incluso la vimos en 3D) y muchas de las expectativas sobre el renacimiento de la saga, parecen quedar truncas a la luz de las discretas cifras del box office global en estos primeros días de exhibición.

    Ya todos sabemos que Marcus Nispel (el director) es convocado para recrear material probado. Se especializa en cine de terror (hizo remakes de "Friday the 13th","Texas Chainsaw Massacre" y "Frankestein evolution", por ejemplo) y viene del mundo de los videoclips y documentales relacionados con la música, ha trabajado para George Michael, The B-52's y Billy Joel, entre otros. Es un hombre que sabe este Nispel. Digo, tenía buenos números al momento de su designación y venía de hacer "Pathfinder", film sobre vikingos y tribus en un clima oscuro y mágico, por lo que se presentaba ideal para la tarea de hacer renacer a Conan de sus cenizas...

    Sin embargo, el trío de guionistas encargados (T. Dean Donnelly, J.Oppeheimer y S.Hood) no tuvo la fibra necesaria para establecer en su libreto un abordaje narrativo de interés (de alguna manera, clásico) y sólo bosquejó superficialmente el escenario y los rasgos básicos de los protagonistas de la historia. A ver, quiero decir, el interés del equipo que la escribió parece haber estado en subrayar el marco donde se juega la trama (los campos de batalla, los arquetipos de los guerreros, alguna referencia étnica), descuidando la premisa central de hacer una historia entretenida.

    "Conan the barbarian" es una sucesión de combates sin dirección cuyo único fin parece ser satisfacer a los fanáticos del género acción, sin importarle cómo y porqué lo hace.

    La vida cimeria es dura. Desde pequeños, los hombres se entrenan para el combate. Conan, hijo de Corin (Ron Perlman), desde muy joven se destaca por su frialdad y precisión en el arte de matar. Nacido en el medio de una batalla, parece corporizar el espíritu guerrero de su tribu. Cierto día, un jefe de clan rival, Khalar Zym (Stephen Lang) llega al poblado dispuesto a arrasar a sus rivales: busca los componentes de una máscara antigua que podría darle poder ilimitado (el de un Dios, según sus palabras) y no se detendrá ante nadie para volverla a armar. Sus piezas estaban diseminadas por varias regiones pero él junto a su hija, la joven hechicera Marique (Rose McGowan) van uniendo parte por parte en pos de invocar el poder oscuro que la misma otorgaría al que la reconstruyera.

    Conan (ya sabemos, Momoa) verá como matan a su padre y aniquilan a su gente. Escapará y jurará venganza y la vida, se la traerá, muchos años más tarde cuando Khalar Zym busque la poseedora de la sangre original de la tribu Acheron para completar el ritual y de con Tamara (Rachel Nichols), el último paso para investir de poder a la máscara en cuestión.

    El problema de la cinta es que Momoa se toma demasiado en serio su primitivismo y su interpretación es casi, inexistente. Pelea, lucha, grita, salta, corre. Desenfunda su espada, golpea, mata, huye. Esto sucede cada... ¿diez minutos? Bueno, si. "Conan" es palo y a la bolsa. No importa mucho lo que cuenta, porque casi que es fondo, la figura la ocupa el combate y la mutilación, la sangre y la batalla. Nada más. Está bien que los cimerios hayan sido bárbaros pero, ¿esto es un documental del History Channel? No, esto es cine. Y queremos buenas historias, bien contadas y atrayentes.

    Nada de eso hay aquí.

    Pobre regreso del guerrero Conan. ¡Como será, que hasta añoro a Scharwenegger casi sin recordarlo!
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  • La quise tanto
    La quise tanto
    El Espectador Avezado
    Sutil melodrama francés sobre las pasiones prohibidas

    Siempre el cine francés se destacó al contar historias de amantes, sexo y espacios claustrofóbicos. Ese típico rasgo galo se recrea en este, el tercer largo de la actriz y directora, Zabout Breitman, “Je L’aimais”, producción del 2009 que llega a nuestras salas a partir de hoy. Guión adaptado de una novela del mismo nombre (de Anna Gavalda, de principios de la década pasada), esta historia sobre amores frustrados y confesiones íntimas ofrece una aguda mirada sobre la infidelidad y el peso de las decisiones familiares a la que hay que prestar atención.

    Sí, es cierto, “La quise tanto” tiene la cadencia y el tempo clásico de los exponentes de este género. Es cine bien fotografiado y con todos los clichés que ya conocemos (silencios, saltos narrativos, espacios cerrados, cuerpos entregados a la pasión desenfrenada, etc) pero con un desarrollo que incorpora un poderoso ingrediente: el arrepentimiento en su estado más regresivo, material que merece algún tipo de análisis de parte del espectador curioso.

    En los primeros minutos, se nos presenta en marco donde se recreará la historia. Pierre (Daniel Auteuil) es un sesentón triste que por decisión de su esposa (creemos) lleva a su nuera, Chloe (Florence Loiret Caille) a una suerte de retiro espiritual. No, a decir verdad, ella ha sido abandonada. Es madre de dos niños y su marido es el hijo de Pierre. De lo poco que sabemos al principio, entendemos que él la dejó por una amante. Alejados de la gran ciudad, solos, angustiados (por distintas o por las mismas razones) y desconcertados, su relación en este lugar es lacónica, hasta que cierta noche, Pierre sentirá la necesidad de contarle a Chloe acerca de cómo conoció al amor de su vida, Mathilde ( Marie Joseé-Croze).

    De ahí en más, nos subiremos a la historia romántica de estos amantes, desde su primer encuentro en Hong Kong hasta la feroz encrucijada que significaba terminar su matrimonio y vivir un nuevo comienzo junto a la mujer que le cambió la existencia. Daniel Auteuil hace un gran trabajo. Piensen que por un lado, lo vemos joven, intenso, vehemente, audaz (por lo menos para mentir y hacerse lugares en su agenda para encontrarse con Mathilda); en cambio en el presente, al que volvemos en algunos cortos tramos, se transforma en un sujeto quebrado, frustrado e infeliz. No sólo desde lo físico difieren, sino desde lo emocional. Y los dos roles están en un cuidado registro. Breitman aboga por una dualidad en Pierre que su protagonista construye con solvencia.

    El film no se queda en la descripción de una pasión clandestina, como muchos esperan.

    Encara un desarrollo donde reflexiona sobre las elecciones en contextos complejos. Un hombre encuentra accidentalmente a una mujer en un tiempo equivocado y se enfrenta a una crucial decisión que marcará el resto de su vida: ¿Cuántas veces sentimos que alguien nos llega en un momento inoportuno, antes de lo esperado… o demasiado tarde? Auteuil es un hombre débil (o fuerte? ) que logra vivir esa relación transgresora y sobrevivir a ella, sin dinamitar su consolidado matrimonio. Claro, el precio que paga por ello es el andamiaje de la trama.

    En ese sentido, hay una dualidad equilibrada en la composición del veterano intérprete que conmueve y afecta a la platea. Joseé-Croze, su pareja en la ficción, es todo lo que uno hombre desea y sabe transmitirlo a la perfección: su Mathilda respira pasión, desenfreno, entrega y sensualidad. Ambos caen, pero la caída de Pierre es lo medular en “La quise tanto”.

    No digo que sea una película totalmente satisfactoria. Pero le reconozco más que una cuidada realización y química en la pareja central. Siento que la composición del escenario cruel que deben afrontar los protagonistas tiene un relieve interesante: las elecciones pueden están hechas (bueno, no todas, Chloe aún está a tiempo de torcer su destino no?) pero la profundidad de estos surcos aún no ha cerrado y su poderosa reflexión (y moraleja, tal vez), no.

    “Je L’aimais” puede parecer superficial a simple vista, pero no se dejen engañar por su bella fotografía y atmósfera sensual, hay mucho más en ella que merece ser descubierto, sin prejuicios.
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  • Vaquero
    Vaquero
    El Espectador Avezado
    Desenfunda tu mente

    Hay que decir que uno tiene las mejores referencias de Juan Minujín, lo sabíamos actor ( "Un año sin amor" y "Sofacama", por ejemplo), y escritor ("Guacho", corto del 2007, también relacionado con esta producción), ha llegado entonces el momento de ver al hombre también, detrás de las cámaras. "Vaquero", es su primer largo y deja mucha tela para cortar.

    Supongo que cuando uno ve cine, se predispone a dejarse llevar por sus sentidos y formar parte del juego al que se invita desde la pantalla. No digo que sea el único mecanismo vincular, pero creo que es el que prevalece. "Vaquero" se presenta como una tormenta de ideas a gran velocidad (en una buscada estrategia) que se propone impactar al público, mostrando la cara "políticamente incorrecta" de un actor en ascenso y su complejo derrotero en busca de llegar a las grandes ligas donde se juega lo masivo, el éxito. El problema es que nuestra percepción, pasados los momentos iniciales, el "bombardeo" se estabiliza, y a lo largo del film nunca llegamos a reconocer al film como una unidad, sino como la suma de eficaces elementos (los diálogos, la fotografía, etc) bien resueltos que corporizan un conjunto de ideas interesantes pero pecan de cierta indefinición a la hora de cohesionarse, según nuestro punto de vista.

    Julián Lamar (el mismo Minujín) es actor del under. No parece que le vaya mal, está en una obra del off junto a prometedores compañeros. Las primeras secuencias lo presentan talentoso, abstraído y pendiente del movimiento a su alrededor. El tema es que casi abruptamente, el director decide insertarnos en su cabeza y desde ahí, abrirnos las ideas que circulan en su atiborrada mente. A ver, Julián quizás sea como todos (o algunos) los actores del medio, cuya única obsesión es triunfar y ser idolatrados por lo que hacen, pero sus motivaciones aquí tienen un plus, son más físicas, carnales y primitivas. Tiene una fuerte necesidad sexual insatisfecha y odia a todos los que lo rodean si sienten que amenazan u obstaculizan su camino hacia la fama, de alguna manera. Si estamos dentro de su mente, nos sentimos en "Trainspotting", sin vueltas.

    No sólo teatro hace Lamar (ya les digo, le va bien aunque el no lo vea así), sino que participa en una tira policial junto a un reconocido actor, un tal Alonso (Leo Sbaraglia), pero ya sabemos, nada lo satisface. Cierto día recibe el dato de que un director americano viene a rodar en Argentina un western y realiza casting para intérpretes de su producción, por lo cual su vida cambiará en función de esa búsqueda. No será fácil obtener un papel en las condiciones emocionales de Julián, así que esa tarea profundizará algunas cuestiones no resueltas por él que podrían complicar la realización de sus anhelos.

    "Vaquero" tiene un elenco de lujo, con secundarios de mucho oficio: Daniel Fanego (Lamar padre), el ya nombrado Sbaraglia o la cálida (ex-única) Pilar Gamboa (la vestuarista de la tira). Todos aportan color a los movimientos de Julián, quien apenas logra relacionarse desde lo honesto con ellos, pues él es todo enojo, frustración e impotencia. Hace una gran labor Minujín, este torturado papel le calza a la perfección, su conocimiento del mundo que describe (el del medio) lo ayuda y él se mueve como pez en el agua.

    Si bien entiendo el andamiaje de la historia y el sentido de la utilización de recursos, creo (sin embargo) que la narración en off juega en forma bivalente: enriquece e ilumina por un lado, cansa y agobia por el otro. La dualidad marca un ritmo secuenciado que conspira con la aprehensión de la trama y desvía la atención por momentos. También contribuye a esto la ubicación de los planos (que nos acercan a Julián como segunda piel) y el exceso de virulencia en algunos tramos. Muchos colegas hablan de humor negro en "Vaquero" y yo casi no lo percibí, me encantó el clima psicopático que propone y hasta concuerdo con el cierre pero se que en el camino muchos espectadores bajarán el pulgar por el estilo de narración que trae el producto.

    Minujín tiene todo para triunfar y seguramente lo hará pronto (hablamos de masividad, por supuesto). Me parece que su opera prima no generará en el boca a boca el empuje necesario para que muchos se animen a verla. No es convencional y sabemos el precio que se paga en la taquilla por ello. "Vaquero" tiene cosas interesantes para ofrecer, quizás si hubiese bajado un cambio (la estridencia de algunos tramos), sería de lo mejor del año.
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  • El guardián del zoológico
    El guardián del zoológico
    El Espectador Avezado
    Animalada en clave...familiar?

    Tengo sensaciones encontradas con Kevin James. De a ratos, mi hija y mi esposa lo aman (aún no entiendo el porqué) y varias noches me torturan cada tanto viendo "Mall Cop" y "Grown ups", aunque yo solamente lo soporto cuando lo veo por cable haciendo "The king of Queens", esa sitcom americana simpática que veía en Sony ET. Siempre me pregunté que le veía el público del gran país del Norte, porque más allá de tener cara de bueno, nunca terminé por sacarle la ficha al hombre. Así es que con mi hija a cuestas, me dispuse a ver "Zookeper".

    Cuando miré la gacetilla de prensa, algo me tranquilizó, detrás de las cámaras estaba el director de una de mis comedias románticas favoritas de los 90': "The wedding singer". El hombre en cuestión es Frank Coraci, director que habitualmente trabaja con Adam Sandler, su gran amigo, a quien dirigió en "The Waterboys", y "Click" también. Experiencia en comedias familiares había, actores de renombre? Bueno, está Rosario Dawson... Y también Ken Jeong (el famosísimo Mr Chow de la saga "The hangover") y la blonda Leslie Bibb (ya vista en "Law abide citizen" y "Iron Man 2"). Se podía esperar algo que valiera la pena. Básicamente, que entretuviera a la platea menuda, por lo menos. No, no fue así.

    La historia nos presenta a Griffin (James), quien arranca la historia proponiéndole matrimonio en una solitaria playa a su novia Stephanie (Bibb). Ella lo rechaza de mala forma y le rompe el corazón (pobre! frente a los mariachis que preparaban una canción!), por lo que el hombre entra en una profunda depresión. Su trabajo es ser guardián de un zoológico. Ahí el transita sus días, llorando su separación a todo el reino animal, contandole la historia uno por uno. Cinco meses más tarde, decide dar un vuelco a su vida y replantearse que quizás sea bueno volver a intentar reconquistar a su novia, aunque muchas ideas no tiene al respecto.

    Es entonces cuando descubrirá que los animales a quienes él tanto cuida y protege, hablan. Si, así, de una. En realidad, ellos no hablan para no asustarnos, se imaginarían que pasaría si lo hicieran? Hay un...pacto? por el cual ellos guardan silencio pero... teman porque hablan y su concepción de nuestro mundo es... bastante particular...

    Luego de la sorpresa inicial, todos sus nuevos amigos parlantes del zoo, comenzarán a sugerirle líneas de acción para recuperar a su novia. Claro, relacionadas con el mundo animal...Se suma al concierto una veterinaria simpática, Kate (Dawson), quien siente cosas por Griffin pero pondrá lo mejor de ella para ayudarlo a volver con Stephanie. Hay una fiesta en ciernes (un casamiento) y ahí apuntará el guardián para recuperar a su ex.

    La película tiene un corte familiar esperable dentro de lo que se espera de este comediante. James nunca se caracterizó por hacer otra cosa que de gordito bueno y aquí repite su estereotipo sin ninguna gracia. La fauna que lo rodea lo supera en carisma y llegada, como por ejemplo, el gorila, quien compone la mejor escena del film en la hora feliz de TGI Friday's (la única que vale la pena a lo largo de todo el metraje). El guión (cinco escritores para esto?) busca establecer un correlato entre las reglas del mundo animal y las del nuestro, en una comparación, no sólo forzada, sino deslucida a la luz de los diálogos que se escuchan. Lo absurdo e ilógico busca ser el ariete humorístico pero falla por su poca profundidad y la pobreza interpretativa del cast. Una animalada.

    Los chicos más grandes, la soportan como pueden. Los más pequeños no son un público muy exigente y alguna risa escucharán en la sala. Serán las únicas. A los adultos, dudo que se los escuche, ya que la cinta es por demás aburrida. En algún lugar leí que hasta Rob Schneider (en "Animal", aquel legendario bodrio casi de culto del 2001) supera a Kevin James libra por libra. Es preocupante que nuestro otrora "Rey de Queens" no pueda encontrar gente que le escriba buenos libros y le proponga buenos productos.

    De mediocre para abajo. Evitarla, apenas un alquiler si hay peques en la casa. Nada más.
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  • La vida nueva
    La vida nueva
    El Espectador Avezado
    Drama chico en pueblo chico

    Matanza cine, la productora de Pablo Trapero, siempre se caracterizó por hacer films potentes, crudos y estupendamente actuados. Son un grupo de gente talentosa, que no empuja hacia lo independiente y lo celebra sino que busca volverse popular y accesible, ofreciendo historias atrayentes con sello nacional y marca registrada. "La vida nueva" es el segundo largo de Santiago Palavecino, esperado con ansiedad por la crítica especializada ya que se daba en él un hecho extraño. Un famoso escritor, Alan Pauls, encabezaría elenco, cosa novedosa para quienes seguimos su trayectoria literaria. Además, dentro de los guionistas que trabajaron en este proyecto se encuentra nada menos que el encumbrado segundo Santiago de la historia, Mitre, director de la exitosa "El estudiante".

    Pero para reforzar más sus chances de llegada, Trapero puso a su esposa, una de las actrices top del cine argentino, Martina Gusmán, como ariete del cast. Palavecino, además contó con un presupuesto más holgado que en su trabajo previo así que todo estaba dado para esperar algo interesante. Restaba ver entonces, cuánta química y entendimiento lograban como grupo tantos buenos elementos y que tipo de material podrían ofrecerle al público local en su historia.

    Filmada íntegramente en San Pedro, "La vida nueva" es un drama con leves tintes de suspenso que se apoya, primordialmente, en un triángulo amoroso atravesado por una circunstancia policial que contamina y diversifica el relieve de la trama.

    Laura (Gusman) y Juan (Pauls) son un matrimonio en crisis. En la primer toma, ya sabemos que ella está embarazada y en la entrevista con un ginecólogo, no está convencida de tener la criatura. Enseña piano, vive en un pueblo pequeño junto a su marido, veterinario, hombre de pocas palabras con aparentes problemas laborales. Suponemos que Laura tenía otros horizontes en su juventud, pero ahora la letanía del lugar parece haber sepultado no sólo sus sueños sino a su pareja con ellos. Una noche, Juan recorre la ciudad buscándola (ella salió sin razón ni rumbo aparente) y se da con una situación inesperada. Un grupo de adolescentes está golpeando a alguien y él los reconoce, en especial a Nicolás porque lo veo apuñalando a César, otro chico del lugar. Ante el cuadro, los agresores se desbandan y Juan se queda solo : asiste al herido y lo lleva al hospital. Allí, el diágnostico no será favorable: perdió mucha sangre y entró en coma.



    Resultado, la policía local intervendrá en el asunto. Claro, el padre del principal agresor, Martínez, tiene mucho dinero e influencias y presiona a Juan para que no declare incriminando a Nicolás. Lo extorsiona con ofertas laborales y le instala una fuerte cuestión al desconcertado veterinario, el hacer una declaración falsa para proteger al hijo de un poderoso o hacerse cargo de los costos (en un pueblo chico) de acusar a alguien importante, en este momento crítico de su matrimonio.

    A todo esto, el tío de César, Benetti (Germán Palacios), volverá al pueblo después de muchos años, vendrá a ver su sobrino y apoyar a su hermana. El fue el gran amor de Laura, pero decidió irse y hacer otro camino. Pudo triunfar como músico, por lo que algo de la relación entre ellos parece no haber quedado resuelta en aquella oportunidad y el cruzarse nuevamente casi diez años después profundizará las dudas que ella tiene con respecto a su maternidad y su futuro...

    Lo problemático de la realización es que, como alcanzan a ver, juega con dos subtramas poderosas, la cuestión del atentado y la investigación pseudo policial, y el desarrollo del triángulo amoroso entre Juan, Laura y Benetti. Hay un problema con los tiempos de narración, más cuando el film dura escasos (desde mi punto de vista), 75 exactos minutos. No se pueden articular las dos miradas con intensidad si la atención se diversifica tanto. Además, el nivel actoral es desparejo, mientras la escena la domina Gusmán, todo fluye, pero cuando Pauls tiene el control de las acciones, algo se pierde. El escritor no alcanza a dar profundidad a su Juan, el hombre más dominado por las presiones de la historia y eso tiene un precio que la cinta debe pagar: un desequilibrio marcado en una de las patas del triángulo. Palacios, por su parte, juega su rol con oficio, pero las escasas líneas del guión no lo dejan progresar en el desarrollo de su personaje. Estos desniveles, sumados a una tendencia a jugar con el esquema de dedicar largos tiempos a caminatas solitarias (que subrayan las características de la vida pueblerina) y secundarios sin peso, dejan a "La vida nueva" como una realización que no termina de cerrar para el espectador.

    Quiero dejar en claro que admiro profundamente a los que participaron en esta cinta, individualmente, son de lo mejor del cine nacional (y Pauls, de nuestra literatura) pero esta vez el camino y las herramientas (el guión y la dirección, fundamentalmente) que eligieron para contar una historia, no llegaron a buen puerto. Despareja, local apuesta de Matanza cine que podría haber tenido un par de vueltas de tuerca que la hubiesen dejado más redondita...
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  • Identidad secreta
    Identidad secreta
    El Espectador Avezado
    Lautener juega a ser un nuevo Jason Bourne

    Lo primero que me llamó la atención en la sala en la que ví "Abduction" era que no estaba repleta de adolescentes en llamas. Esperaba eso, sinceramente. Pero no, público mezclado, expectante, con la idea de ver un buen thriller de acción, eso era. Lo cual, me pareció una señal interesante, todos sabemos que esta cinta es vehículo exclusivo de consolidación de Taylor Lautener como estrella, más allá de "Twlight". La oportunidad, se la dimos. Fuimos a ver que tenía por ofrecer su último trabajo y salimos con un gesto adusto en el rostro. No es ni la mitad de lo que esperaba con el nivel de gente que trabajó en el proyecto, sólo cumple los estándares mínimos para... un lanzamiento en DVD? Si, eso sí. Ideal para algún domingo en que no haya fútbol y el la tevé por cable se haya caído. Por ahí anda esta "Abduction"...

    En cuanto abrió la cinta, miré el reloj... Pensé: "¿Cuántos minutos pasarán hasta que Lautener se saque la remera y muestre su privilegiado físico?"... si tenés buena carne hay que venderla ¿no?... diez minutos y el hombre lobo de "Crepúsculo" y "Luna nueva" volvió a aparecer con sus cuidados pectorales al aire. Lo que los fans esperaban, estaba. Ahora, el resto del público, tendría chances de ver una buena película?





    Yo creía que sí. Mirando que detrás de las cámaras se encontraba el respetable John Singleton ("Boyz n´the hood", recuerdan?) y que en el cast aparecían nada menos que Maria Bello, Alfred Molina, Sigourney Weaver y Michael Nyqvist (el actor de la versión original de "Milenium"), me dije: "a este pibe lo rodearon bien, no puede fallar". Pero bueno, hasta los mejores equipos equivocan el camino si no tienen claro el objetivo que persiguen.

    Este es el caso, "Identidad desconocida" tenía a priori, mucho potencial para destacarse por la calidad de sus intérpretes, pero un guión chato (del pseudo debutante Shawn Christensen) y las ya sabidas limitaciones de Lautener en lo actoral lograron transformarla en un producto mediocre, de los que comunmente llamamos "de relleno" en los estantes de videoclubes bien surtidos.

    La historia es bastante simple e inspirada en "The Bourne Identity". Un joven llamado Nathan (Lautener) recibe la asignación de un trabajo práctico en su escuela sobre internet. El profesor de su curso quiere que trabajen en grupo y le ubica como compañera al gran amor de su infancia (y vecina), la deliciosa Karen (Lily Collins), por lo que ámbos, que se hablan poco y se atraen mucho, deberán juntarse a resolver la tarea. Nathan tiene problemas para dormir y ataques de ira desenfrenada, problemas que trata con la doctora Bennet (Weaver). Se siente raro junto a sus padres (María Bello y Jason Isaacs) y no sabe bien porqué. La cosa es que junto a Karen, deciden explorar sitios webs que hablan de personas desaparecidas para hacer su ensayo. Ahí es cunado Nathan entra en crisis .Esto dispara (con gran velocidad) una serie de acontecimientos inesperados ya que él se dará cuenta que no conoce la verdad sobre su origen y que el precio de conocerla puede ser fatal. Cuando se conecte a la red y suba su foto, la CIA y terroristas serbios vendrán por él, sin darle mayores explicaciones. Nathan entonces deberá escapar de ámbos grupos y además, descubrir la verdad sobre sus padres antes de que sea demasiado tarde.

    El relato está pensado para el lucimiento de Taylor Lautener a todas luces. El siempre está en el centro de la escena y participa activamente (no usa dobles) en las escenas de peleas y persecusiones, donde hay infinidad de balas y explosiones por doquier. Digamos que en ese aspecto, el hombre se defiende. El problema es que tiene limitaciones actorales serias: asesinan a sus padres , destrozan su hogar, amenazan su mundo y él... casi ni lo percibe, si no fuera por algún llorisqueo corto, el público no notaría la gravedad de los eventos. Se nota que a Lautener le cuesta. Lo más preocupante es que le falta expresión en el rostro. Matt Damon, por ejemplo, sufría una circunstancia parecida en la saga Bourne, pero siempre lo veíamos creíble y en control. Esa madurez, el joven actor de "Twlight", aún no la tiene, y el film sufre su protagónico: carece de intensidad dramática.

    Pero bueno, hay otras cosas. Belleza en Lily Collins y algunas buenas escenas de acción. Una respetable banda de sonido y un metraje justo. Y eso es todo.

    Indudablemente la industria apostó por este muchacho y su desarrollo como primera figura. Lo cierto es que todavía está lejos de poder sostener una película sobre sus hombros, incluso aunque lo acompañen actores prestigiosos. Asignatura pendiente entonces, adivinar cómo será el futuro para este Lautener cuando la saga "Twilight" llegue a su fin... El tiempo para reinventarse se acaba y sería bueno ver qué otras cosas puede hacer más allá de lo que ya sabemos que hace bien...
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  • Damas en guerra
    Damas en guerra
    El Espectador Avezado
    Apatow inaugura el género "Vom com"

    Todos sabemos del impacto en cifras del fenómeno "The hangover I y II" en la taquilla. La "nueva comedia americana", se viene nutriendo de éxitos repitiendo más o menos la misma fórmula (recordemos, la línea es contar historias donde hombres entre 30 y 40 inmaduros -losers- se enfrentan a algún ritual social de impacto y viven situaciones divertidas donde prima lo escatológico, con alto contenido sexual y alguna secuencia bizarra como estandarte) y ya era hora de que las mujeres se subieran a la tendencia.

    Judd Apatow produce "Bridemaids" con esa intención: juega a traspolar el cine predominantemente masculino que le da rédito, en el género femenino. El resultado, un pastiche denso y sádico que abruma por duración y lo pobre de su naturaleza: intenta ser una romcom (romantic comedy) pero casi nunca hay romance y ni hay comedia (y si me preguntan, por ahí leí que podríamos definirla como una "vom com" con todas las letras!!).

    "Damas en guerra" es un ejercicio de reflexión sobre la condición femenina de un grupo de chicas con problemas. En eso coincidimos, y hasta le dimos la derecha cuando el film se presentó bajo esa premisa y buena crítica internacional, antes de caer rendidos con su soporífera trama. Lo que no le perdonamos a Paul Feig (su director, un hombre de la tevé americana) es que no sea divertida. A nadie le dejo pasar eso en un producto de este tipo y no hay excusas. No me reí en ningún momento de la cinta a lo largo de los eternos 125 (!!!!!!) minutos de duración, lo cual es preocupante.

    Que quede claro que a mi me gusta el género. Y hasta me cae bien Kristen Wiig, a quien seguía en aquellos delirantes episodios de "Saturday Night Live" allá por mediados de la década pasada. El problema aquí, es que estas mujeres no tienen gracia alguna, sus vidas son miserables y la cadena de eventos que viven son desagradables. Todo gira sobre un evento importante que nunca parece llegar y al que marchamos consiguiendo abundante quitamanchas para nuestro vestuario, porque el film se salpica todo amigos.

    Ya se, ustedes dirán..."pero no es así en otras cintas de este estilo e igual funcionan?"... Es cierto! Creo que Apatow y Feig quisieron imitar algo de la fauna de "The hangover" (perdón por volver a esta referencia pero la veo clara y es útil para entender la comparación) y hasta generaron "caracteres mellizos" como el del personaje jugado por Melissa McCarthy que es, increíblemente, el alter ego del gordito retardado que hace Zach Galifianakis en la otra franquicia... Pero aquí, no tiene nada de gracia.

    "Bridemaids" es la historia de una chica que se casa, Lilian (Maya Rudoplh) y que organiza a sus damas de honor de cara a su compromiso. Dentro de ese grupo, seguimos con atención a Annie (Wiig), quien es la histórica mejor amiga de Lilian y debe ocupar (según ella cree) un lugar de decisión a la hora de la planificación de los eventos que anteceden a la gran fiesta. Sí, Annie es una rubia simpática que no tiene suerte en la vida. Bue, digamos que sus decisiones no la ayudan mucho (se hace camino al andar), está sola (su novio la dejó), quebrada económicamente (invirtió sus ahorros en un negocio y se fundió), tiene problemas de vivienda (vive con dos hermanos freaks que pretenden desalojarla todo el tiempo) y odia su único y actual empleo en una joyería donde le ladra a los clientes delante de sus propios jefes.

    Esta en la mala, pero siente que su amiga del alma la necesita e intenta liderar a este raro grupo de mujeres (cada personaje tiene su tema!) compitiendo con la nueva "buddy" de la novia, la impecable y delicada Helen (Rose Byrne) quien choca social y afectivamente con ella de mala manera todo el tiempo. Veremos varios eventos en los que las "damas de honor" participan antes del casamiento y en cada uno de ellos sufriremos una tanda de fuertes gags escatológicos de diversa intensidad. Porque en el medio de todo esto, Annie encima va a enamorarse.

    Algunas mujeres dicen que lo bueno de "Bridemaids" es que explora la amistad femenina. No lo creo. Durante más de dos horas solo verán vómitos, ruidos nauseabundos de origen estomacal, fluidos corporales que van y vienen, mujeres borrachas y agresivas en distintos planos y un puñado de escenas donde los golpes bajos se hacen presentes con fuerza (al final, especialmente). Ni hablemos de cómo se presenta a las mujeres desde el punto de vista del género.

    En pocas palabras, lo que los varones hacen en propuestas similares, las chicas pueden recrearlo y subir la apuesta (!!!).

    Una enorme decepción. Más de dos horas de mi vida en la sala... Desaprobada, lisa y llanamente.

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  • Noche de miedo
    Noche de miedo
    El Espectador Avezado
    Colmillo desafilado (pero sexy eh!)

    Seguimos con la moda de remakes sostenida con la que Hollywood nos inunda este año. Una tras otra y sin pausa. Esta vez, le toca a aquella cinta del 85 llamada "Noche de espanto", cuyo protagonista era Chris Sarandon. Clásica y de alguna manera, pionera en eso de mezclar el terror con lo absurdo y bizarro, aquella "Fright night" fue transformándose en objeto de culto para las generaciones siguientes hasta llegar a nuestros días, donde es hora de barajar y dar de nuevo. Bah, de refritarla, lisa y llanamente.

    Esta bien, hay muchas cosas cambiadas, digo, los roles principales. Ha sido "aggiornada" a nuestra época: nerds, ilusionistas, antagonista musculoso y sexy... Pero debajo de esa pátina que eligió su director, Craig Gilliespi (que hizo cosas muy buenas como "Lars and the real girl" y otras malas como "Mr Woodcock"), la esencia sigue siendo la misma. Es una película clase B de principio a fin. La ví en 3D y hasta diría que es innecesario, más allá de algunas secuencias aisladas donde los vampiros explotan ante la luz solar...Esta "Noche de miedo" es una película apenas correcta cuyos mayores méritos son el trabajo de un par de secundarios y no mucho más.

    La historia comienza cuando Charlie Brewster (un deslucido Anton Yelchin), joven y popular chico de la preparatoria local en una pueblito cercano a Las Vegas, se pelea con su amigo de la infancia, Ed (Chrispother Mintz-Plasse, de "Superbad"). De chicos, ellos dos eran inseparables, pero ahora, para poder ganar nuevos amigos, Charlie evade la compañía de su ex compañero de juegos y se niega a hablar con él de algo grave: hay chicos en el vecindario que están desapareciendo.

    La hipótesis de Ed es que algo tiene que ver el nuevo vecino de Charlie, el fibroso y atlético Jerry (Colin Farrell). Al parecer, es un vampiro. Y responsable de lo que está pasando en el lugar: todo comenzó con su mundanza. El hombre en cuestión trabaja de noche, se lo ve nada durante el día y atrae todas las miradas de las damas del pueblo, elemento que lo ayuda a la hora de alimentar su sed de alimento y diversión. Charlie comenzará a notar con el tiempo que la idea que Ed tiene puede no ser tan loca y deberá proteger a su madre, Jane (Toni Colette) y a su bellísima novia, Amy (Imogen Poots) de la influencia de Jerry y su apetito por la sangre humana...

    Decía antes que dos son los actores de reparto que se lucen aquí, Mint-Plasse hace un rol muy divertido (ya verán porqué) y más tarde aparece el ilusionista y showman Peter Vincent (alusión exacta a Criss Angel) quien parodia a esos espectáculos enormes que hacen los magos de jerarquía en los grandes hoteles de Las Vegas con acierto... Por su parte, Colin Farrell luce un poco esquemático, firme y simpático... pero el problema es que seduce mucho y asusta poco... Y quizás por ahí vaya la reflexión final sobre los valores de esta remake...

    "Fright night" es una mirada desde nuestros días, al tiempo en que el terror y el humor negro se comenzaban a dar la mano. Entretiene, tiene ritmo y está bien editada, pero no aporta mucho más que eso: si la intención era revitalizar la historia y ponerle nafta al tanque, se quedaron ahí. Quizás sea muy exigente mi posición, pero espero que cuando uno recrea un original de tanta envergadura, sea sobre las bases de cambios originales y profundos que aporten una nueva visión a su antecesora. De lo contrario, sólo termina por convertirse en una anécdota para la estadística de los fanáticos del género...
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  • Juan y Eva
    Juan y Eva
    El Espectador Avezado
    Encuentro con una pareja histórica

    Indudablemente Juan Domingo Perón es un personaje controversial en la historia argentina. Muchas veces ha sido recreado en el cine con dispar suerte. En algunas oportunidades, casi caicaturizado y reducido a un puñado de gestos ampulosos y en otros elegido como estandarte en documentales pro-justicialistas. Para variar, esta vez siento que el registro viene por otro lado. Paula Luque, cineasta nativa y guionista, se preocupa en este primer trabajo importante (en su CV encontramos "El vestido" como el más reconocido por el público especializado) por contar una historia de amor. Claro, no deja de lado hacer una prolija investigación para encuadrar lo histórico en su justa dimensión y desnudar algunas cuestiones sobre la relación íntima de Juan Perón y su esposa.

    Es importante decir que para los que pintamos canas (o tenemos ya poco pelo), hay poca sorpresa. Arranca la historia con el devastador terremoto en San Juan hacia mediados de los 40' y su impacto en la oficialidad "revolucionaria" que dominaba al país. Entre el grupo de oficiales de segunda línea que lideraban ese movimiento (Luque pone en boca del militar decir que hicieron ese golpe "para terminar con el fraude"), Perón (Osmar Nuñez, de gran parecido físico con el General) se destacaba por sus ideas y su compromiso social, hecho extraño en esos días. El hombre tenía carisma (tres veces Presidente terminó siendo) y enseguida en aquel festival del Luna Park para recaudar fondos para la hermana provincia en ruinas, queda prendado por Eva (Julieta Díaz). Ella era actriz de radioteatros, de gran belleza y juventud buscando su lugar en el mundo del espectaculo. Al conocerlo, Eva queda impactada por su porte y llegada, lo cual preludia un romance complicado. En ese momento nuestro protagonista estaba ocupando la Secretaría de Trabajo e impulsaba muchas medidas que a ciertos sectores de la sociedad no le gustaban. Advirtiendo esto, el gobierno norteamericano envía un embajador llamado Braden (Alfredo Casero!!!) a poner las cosas en orden y liderar la oposición a dichas acciones. Veremos que sucede entonces en la vida de esta pareja hasta el famoso 17 de octubre de 1945, fecha crucial para este tiempo que vivimos.

    La película muestra paralelamente, los vaivenes de la relación (comienzan a convivir al poco tiempo) y el marco político en el que estaba inserto el entonces Coronel Juan Perón. El problema mayor de la cinta, es que nunca termina por definirse si volcarse de lleno al terreno amoroso (aunque Díaz le pone bastante el cuerpo a las escenas de cama) o profundizar en las intrigas palaciegas del corazón del poder. Su Eva es bastante sexy pero tiene poco fuego en la arena de la discusión. Eso, le juega en contra al film, ya que desperdicia a una intensa Julieta Díaz que por momentos parece no dar la talla de su personaje. No por falta de capacidad, sino de dirección, seguro. No vemos en Eva casi ningún rasgo que alumbraría lo que ella sería para el pueblo, nada menos que "la abanderada de los humildes". La carga mayor de los diálogos queda entonces en poder de la oficialidad que acompaña a Perón y a algunos secundarios interesantes, que podrían merecer más líneas (la asesora que escribe discursos, el hermano de Eva, etc) y eso hace que el film se deje ver pero no represente un trabajo sobresaliente.



    Donde hay mayor lucimiento es en el cierre de la película, cuando se funden lo narrativo con las imágenes de archivo en un simple pero eficaz recurso para dotar de emoción el cierre.

    Si me preguntan seriamente, más que una historia de amor, la sentí como un thriller político... Pero no se, he visto tanto cine en estas horas que quizás no sea justo rotularla en estas horas. Si se que es un producto interesante, con cierto valor histórico y prolijo. No creo que pase a la historia como si lo han hecho Juan y Eva en el corazón de nuestro pueblo...
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  • Invasión a la privacidad
    Invasión a la privacidad
    El Espectador Avezado
    Mujer soltera busca?

    Cuando entré a la sala para ver “The resident”, estaba convencido de que iba a ver una buena película. En general, me gusta Hilary Swank y valoro mucho sus trabajos, es una actriz premiada por la Academia y tiene el prestigio suficiente elegir qué roles tomar. Es por eso que salí un poco desconcertado de la proyección, creo que “Invasión a la privacidad” es de los peores productos en los que esta actriz participó. Si, ya sé, hizo comedias mediocres (no son su fuerte) pero en general el suspenso y el drama le sientan bien, así es que habrá que analizar que salió mal.

    Detrás de las cámaras encontramos a un director relativamente novel, un finés llamado Antti Jokinen, quien junto a Robert Orr escribieron el guión de esta cinta. Este caballero nórdico viene de los videos musicales (trabajó para Nightwish, si mal no recuerdo), y también fue el responsable de la segunda unidad en la nueva versión de "The exorcist" (aquella que dirigió Renny Harlin en 2004). Pocos antecedentes buenos para dirigir a una actriz clase A. En su favor, digamos que por lo menos su casting tuvo un acierto: la elección del coprotagonista de la historia, Jeffrey Dean Morgan ("Watchmen", "The Losers" y la serie "Greg's anatomy") ya que los escasos momentos de tensión se lo debemos a su interpretación. Un poco rudimentaria, pero convincente al fin. Volviendo a Swank, es raro verla en esta cinta haciendo de mujer sexy. No da el “psique du rol” , por muchos camisones cortos y baños de espuma que se de en cámara. No es que sea una poco atractiva (es un toque fibrosa no?), pero se la ve forzada y en un registro que no la favorece.

    Pero vayamos a la historia. Juliet (Swank) es una médica que acaba de separarse después de muchos años de convivencia con su pareja, Jack (el insipido Lee Pace). Recién llegada a la Gran Manzana, busca lugar donde alojarse ahora que está sola y con un presupuesto menor para afrontar sus gastos. Es solitaria y nueva en el hospital donde trabaja, pero rápidamente da con un apartamento muy económico en Brooklyn, con una maravillosa vista al puente, por módicos 380 dólares al mes. A mi me encantaría conocer a su agente inmobiliario! Dirige el lugar, el extraño Max (Morgan), un hombre de unos cuarenta y pico, bien parecido y laborioso que administra varios edificios de la zona. Enseguida pega onda con Juliet y comienzan a verse, aunque ella está bastante confundida con su separación y no está convencida de involucrarse afectivamente con otro hombre que no sea Jack.

    La acción transcurrirá mayoritariamente en el edificio donde vive Juliet, dado que Jack desarrolla un afecto especial por ella que parece no tener límites en el ámbito en el que ámbos se mueven…

    Mientras la cinta transcurría recordaba “Sliver”, aquella película de Sharon Stone de los 90 que justamente se tituló aquí como esta “The resident”. Comparten algo, sin dudas, torres o edificios con secretos y gente que los administra que tiene aficciones muy particulares. También me vino a la memoria "Pacific Heights", porque es muy similar el tratamiento...

    El arranque de la película promete y la intriga está bien planteada en los primeros minutos, pero cuando el director decide poner una serie de flashbacks rápidos para explicar la historia, nos miramos desconcertados: no llegamos a la mitad de la historia y tira por la borda todo lo bueno en un giro poco feliz. Dilapida el suspenso creado hasta ese momento y rifa el destino de la cinta. Nos dice que pasa y devela el misterio (!!!) así que lo que sigue, se vuelve previsible, por muy bien filmado que esté y pierde interés hasta desdibujarse en un largo y aburrido final.

    No hay mucho más por decir, Hilary se da el gusto de hacer tomas en poca ropa y fotografiarse su bella dentadura y… Listo. Esto ha sido todo.

    “The resident” necesitaba, a gritos, varias vueltas de guión más. Tirón de orejas para los productores y para la propia Swank quien tiene que leer mejor antes de aceptar este tipo de papeles en otra oportunidad...
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  • Splice
    Splice
    El Espectador Avezado
    Jugando a ser Dios

    A Vicenzo Natali, el director de "Splice", lo conocemos por "Cube". No se si la recuerdan, fue una gran película de ciencia ficción y suspenso a fines de los noventa. Ya en aquellos lejanos años, Natali había pensado el guión de esta historia. En este tiempo, decía él, las condiciones no estaban dadas (desde el punto de vista de la tecnología) para abordar al personaje principal de la trama, como esta se merecía. Así es como en 2009, con libro y presupuesto listo, se dispuso a traernos esta producción donde un par de científicos juegan a ser Dios, dando a luz a un ser mutante de condiciones únicas.

    Los genetistas de este tiempo (y seguramente del pasado inmediato también), juegan a combinar diferentes secuencias de ADN para lograr nuevas características en seres vivos con diferentes fines. Por ejemplo, en "The rise of the Planet of Apes", aparece como la búsqueda de antídoto para enfrentar el Alzheimer. Digamos que hay una tendencia a fortalecer y mejorar la inmunización de ciertos especímenes. También, porqué no, de lograr vacunas y tratamientos para enfermedades de larga data que no tienen cura entre los humanos. Aquí, se aborda el hecho de procurar crear un individuo partiendo genéticamente de sujetos ya afectados por químicos. No nos vamos a asustar de la idea, pero sí de cómo se la trabaja en esta cinta.

    Clive (Adrien Brody) y Elsa (Sarah Polley), son la pareja de investigadores sobre la cual girará la historia. Llevan varios años juntos y se desempeñan en la misma sección, compartiendo algunas visiones del mundo y otras no. De hecho, Elsa tiene inquietudes de integrarse en una familia y Clive rechaza la idea (esto juega bastante en el film y ya verán porqué). Cierto día, luego de una serie de eventos fallidos serios en el laboratorios, la compañía para la cual trabajan decide cerrar el experimento que venían haciendo para crear híbridos animales. Conmovidos por la noticia, los dos decidirán rescatar a la criatura nacida de la unión de dos especímenes y llevársela a vivir con ellos. Será bautizada Dren (el nombre de la rama en la que se desempeñan los dos sería Nucleic Exchange Research & Development - NERD, pero al revés) e inciará un camino de evolución muy extraño donde madurará hacia formas complejas y desconocidas para la ciencia hoy en día.

    Los tres vivirán un triángulo de peligrosas aristas en el cual se mezclarán emociones intensas, asombro y traición. La película buceará sobre las motivaciones intrínsecas y creencias de Clive y Elsa, enfrentadas a los cambios que Dren tendrá y que nadie podrá anticipar. Habrá debate filosófico y también suspenso, en el marco de un clima inquietante en el que cualquier cosa, puede pasar.

    "Splice" parte de una premisa interesante y cuenta con prestigiosos actores para sostenerla. Durante gran parte del metraje, el film se deja disfrutar dado que Natali dosifica bien la progresión de eventos y da tiempo al espectador para que construya sus propias representaciones sobre lo que realmente sucede. El problema es que al llegar al clímax, la resolución del conflicto parece demasiado tosca y rudimentaria, como si se desentendiese de la línea cientificista que venía construyendo pacientemente desde el inicio. Ese esquema hace que el resultado final no sea todo lo satisfactorio que podría haber sido. De hecho, le resta bastante a la película.

    Entendamos que esta es sólo una impresión (la mía) y que quizás no suceda lo mismo con ustedes. Me inclino a pensar que "Splice" es un producto aceptable pero que no supera la media por su deslucido y descalibrado final. Veremos si su demorado estreno concita la atención de nuestro público entonces...
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  • Paul
    Paul
    El Espectador Avezado
    La hora de los "geeks"

    Hay que saludar el estreno de "Paul" en la Argentina. Segunda tarea titánica para un distribuidor independiente (Sir Chandler, de cinesargentinos.com) quien viene de un gran hit ("Back to future digital 2D") y se anima al desafío de presentar una muy buena película, que si no la traía él, iba a parar directo a DVD. Si no escucharon hablar de "Paul", es porque no son "geeks" ni "nerds", así que es bueno saber un poco de su público potencial... Estos sujetos ("geeks", sorry) son una tribu global amante de la tecnología, los comics, el desarrollo de la imaginación, los lenguajes con códigos propios y se caracterizan por amar las computadoras y todo lo referente a la informática. Tienen algún costado anti-social (chicos, asumirlo...) y hasta hay un día del "Orgullo Geek" (el 25 de mayo, día que se conmemora el lanzamiento de la primera "Star Wars" en 1977), hecho que marca que la integración con la sociedad no es uno de sus fuertes. ¿Por qué les cuento esto?

    "Paul" es una road movie "geek". Algunos dirán que es una "buddy movie", pero creo que se quedan cortos. De principio a fin esta película es una fiesta para quienes coleccionan muñequitos, leen historietas y se fascinan con el mundo de lo fantástico. No es que su guión sea genial, para nada, pero su ambientación y diálogos la colocan a la altura de las mejores películas en su género en décadas. ¿Tan así? Sí amigos, "Paul" es capaz de abducirte, así que prestá atención y no vayas desarmado a verla.

    Graeme (Simon Pegg) y Clive (Nick Frost), son dos amigos ingleses que se van de gira a Estados Unidos en un tour especial. Llegan a la famosa Comic Con (prestigiosa convención al estilo americano del género) a recrearse un poco y disfrutar de su pasión en tierras extrañas. No contentos con esta parada, deciden hacer un recorrido por lugares que son referencias clásicas de OVNIS. Tienen una casa rodante (RV) y se lanzan a la ruta sin vacilar, pensando en terminar su recorrido en la legendaria área 51... pero el destino les tiene preparada una sorpresa. De noche, un auto los sobre pasa y vuelca en sus propias narices. En este accidente automovilístico encuentran a Paul (la voz de Seth Rogen) un extraterrestre que llegó a la tierra hace muchos años (1947 para ser exactos) y ahora está escapando de sus carceleros. Las autoridades lo quieren recuperar a cualquier costo para seguir con sus investigaciones sobre sus habilidades pero él sabe que su tiempo en este plano terminó: debe irse. Así es que los amigos ayudan a Paul a encarar su fuga y conectarse con sus semejantes de manera de encontrar un lugar seguro donde preparar su regreso al mundo del que vino.

    Esa es la historia. Simple. Efectiva. Lineal. ¿Por qué sobresale? Bueno, primero, esta bien escrita. La pareja protagónica (Pegg y Frost), son los responsables del guión y son tipos que saben mucho del tema. Hacen reír pero su fuerte es crear climas absurdos y cruzar diálogos delirantes. Y lo hacen en dosis sutiles! encima, son especialistas en detonar los resortes narrativos en los momentos adecuados. La tienen clara: su "Paul" es carisma en estado puro. El hombrecito fuma, hace bromas sobre las drogas, conduce (mal) y es todo lo que nunca te imaginaste que un alienígena podría ser. Rogen hace un gran trabajo, logra que su ET sea creíble (de alguna extraña manera) y nunca pierde de vista que la gran foto es para el trabajo de equipo. Sus intercambios con los terráqueos a la hora de desmitificar su presencia en nuestro planeta son imperdibles, pero ellos no serían posibles sino contara con un formidable grupo de secundarios. Todos están en el registro correcto, desde Jason Bateman a Bill Hader, pasando por las adorables Kristen Wiig y Blythe Danner. Hay química y conexión en el cast y eso beneficia las escenas más absurdas, siempre bien resueltas y singulares por donde se las mire.

    Sí, es cierto que si la analizamos siendo muy críticos podemos pensar que es "ET" riéndose de sí misma (se parafasea también todo el tiempo y hasta Spielberg hace un cameo!). Lo cual no está mal, dado que no es un tema al que se le anime mucha gente. "Paul" es una película que entretiene con nobles armas. Nada es dejado al azar (tiene todos los guiños a los clásicos que puedas esperar), la banda de sonido acompaña (y, es David Arnold!), la animación de Paul es correcta (esos ojos!) y la edición, precisa. Quizás la duración sea un poquito mayor a la deseada, pero está correcta. Si la sala estalla al final, no se extrañen, sólo esta película es capaz de hacerlo.

    Me encantó. No se la tienen que perder de ninguna manera. Gran cine de humor y aventuras. Hace tiempo que no disfrutaba tanto en un sala. Simplemente genial.
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  • Sin escape
    Sin escape
    El Espectador Avezado
    Vértigo criminal y deportivo (?)

    Había oído hablar de esta película cuando se estrenó en el festival de Berlin, el año pasado. La prensa internacional le auguró una interesante carrera global y la destacó, no sólo por su interesante tema (es una biopic), sino por la precisión y espectacularidad de sus escenas de persecución. Antes de entrar al cine me dije..."no van a superar lo que Hollywood hace de memoria y bien"... Pero si, esta coproducción austríaca-alemana hace gala de un tratamiento visual destacado y tiene el plus de traer una historia basada en hechos reales que en su tiempo fue noticia en los grandes medios. "El ladrón" es la biografía de un atleta austríaco de los ochenta (Johann Rettenberger) que tenía una peligrosa compulsión delictiva (asaltar bancos, principalmente) y una doble vida donde amaba competir en maratones y vivir a alta velocidad. Su personalidad llamó la atención del periodista Martin Prinz quien escribió un best seller en el que está basada esta cinta. Rettenberger era un hombre tan particular que incluso alguno de sus records no han podido ser sido batidos por otros deportistas años después (carrera en los alpes austríacos, por ejemplo). Esa dualidad parecía un fecundo campo para abordar y en ese sentido trabajaron juntos el director Benjamin Heisenberg y el autor del libro para lograr una adaptación que haga justicia al personaje. El resultado es interesante, aunque no completo. Lograron un thriller veloz y llamativo aunque no lograron descubrir el velo que se oculta los relieves de tamaño hombre...

    "Der Räuber" es puro ritmo. La historia presenta a Johann (Andreas Lust), quien luego de cumplir una condena de seis años, se prepara a salir al mundo. Lo vemos entrenar y parece alienado. Sus ojos, inexpresivos, están fijos en la nada, no es un sujeto común. Cuando sale, inicia una carrera criminal sin freno. Algo le pasa que no puede controlar esa pulsión. Desde el minuto cero de la cinta, Johann corre. Corre en la prisión (de donde está a punto de salir de su condena), corre en maratones, corre para robar autos, corre de la policía escapándose tras sus robos (tres cuartas partes de la película por lo menos... Corre. Johann corre.. Su vida está atravesada por esa necesidad. En realidad, el disfruta que lo persigan, no le importa el dinero ni la fama, su psiquis está distorsionada y sólo lo satisface la adrenalina que recorre su cuerpo cuando comete ilícitos.

    Johann retomará una carrera criminal exitosa. Usará una máscara y un arma y se lanzará a robar bancos y autos. Claro, en el medio, competirá en una maratón y será la revelación de la misma, venciendo a prestigiosos corredores en un raid imperdible. Y con la misma velocidad, se enredará físicamente (no alcanzo a definir a esa relación como "amorosa") con una trabajadora social, Erika (Franziska Weisz), quien no casualmente caerá rendida a sus pies. Pero Johann no puede involucrarse emocionalmente con algo que no sea escapar. Su recorrido final es previsible (matará y lo que parecía una enfermedad mal tratada definirá su destino) pero no deja de llamar a reflexión algunos cuestionamientos:¿ él roba por vocación o por compulsión? ¿Es un ladrón que corre, o es un corredor que roba?. ¿Las dos cosas?. No me queda claro y ese es el aspecto más flaco del film, la profundidad lograda por el actor principal.

    El relato es gráfico aunque austero en palabras. La máscara del protagonista se mantiene incluso cuando no la usa: Johann parece inexpresivo y lejano. Es un ser frío y esa cualidad lo hace impenetrable. Desde ese punto de vista, creo que Lust muestra buen lenguaje corporal para subrayar la condición física del sujeto pero pocos recursos para que conozcamos sus motivaciones intrínsecas. No es que como espectador quiero todo resuelto, pero si me parece que siendo un hombre tan singular, es difícil permanecer largas secuencias esperando elementos que nos permitan armar el rompecabezas de sus inquietudes, sueños y esperanzas. No se hacen presente. Su psiquis es una incógnita y creo que hubiese sido un acierto, lograr una composición que sea más abierta al público en general. Tengo que decir que me quedaron ganas de saber más sobre su mente, mucho más de lo que pude percibir en la trama. Es una cuestión de preferencias, quizás eso me pasa por ser un espectador latino. Quien sabe.

    Lo cierto es "El ladrón" es una muy buen thriller centroeuropeo. Tiene valores que ameritan descubrirlo. Leí que estaba en rodaje la versión Hollywoodense para dentro de un tiempito. Si no tienen tiempo para verla, en unos meses estará la versión mainstream americana, aunque siempre hay que preferir la original...
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  • Amigos con beneficios
    Amigos con beneficios
    El Espectador Avezado
    Pura química!

    No tuvo suerte "Friends with benefits". Es la tercera comedia romántica que gira sobre el mismo tema en poco tiempo, ya hubo este año otras dos (una con Natalie Portman y Ashton Kutcher, la otra con Anne Hathaway y Jake Gyllenhall) similares, que si bien tenían matices, iban hacia el mismo lugar. O sea, es una historia que puede que no atraiga a quien han visto las anteriores. Corre en clara desventaja. Pero...

    La tercera, amigos, por esta vez, fue la vencida. La más divertida y la que ostenta la pareja con mejor química es "Amigos con beneficios", sin dudas. Dirigida por Will Gluck, de quien no tenemos antecedentes que lo destaquen en particular, esta comedia romántica viene a hacer ruido. Está correctamente actuada y cuenta una historia divertida. Bien. No esperábamos mucho de una película que tenga a Justin Timberlake en su protagónico pero... La vida te da sorpresas no? El tipo está justo y mantiene el nivel que logró alcanzar en "The social network", claro, en otro registro.

    Dylan (Timberlake) vive en LA. Tiene talento y una empleada hábil para descubrirlo, desde la otra punta del Gran País del Norte (New York), Jamie (Mila Kunis), lo convence de aceptar una oferta en trabajo en su revista, la prestigiosa GQ. A poco de su arribo a la Gran Manzana, ya sabemos que los dos se gustan mucho. Son jóvenes, inteligentes, abiertos... Pero... Vienen de sendas rupturas amorosas y al pasar algún tiempo juntos deciden probar tener sexo pero sin vincularse afectivamente. Sabemos que esto es más que común en nuestro tiempo, así como también las dificultades para sostenerlo en el tiempo. La cosa es que Dylan y Jamie comparten trabajo, juegos, salidas y charlas y van descubriendo que algo les pasa, por lo cual cuando llegue el momento de abordarlo, más allá de la explosiva relación física que los une. Habrá entonces que dinamitar los acuerdos previos que ambos hicieron y empezar de nuevo... o no.

    Es convencional. Muy. ¿Dónde está entonces la gracia? Bueno, para empezar, Timberlake se ríe todo el tiempo de sí mismo (sabían que él es cantante no?), es muy gracioso verlo tararear una canción y que Kunis le tape la boca (la amamos por eso!), como también se ridiculiza mucho con los cuadros musicales que evocan a Kriss Kross (un chico rapero de los 90, si mal no recuerdo). Luce relajado, ocurrente y plástico. Se lo ve cómodo. Y Mila es un huracán. Ya sabemos que es una mujer seductora (recuerden "Black swan" este año), pero aquí la verán sarcástica, divertida y bella, en un estado casi natural. Entre los dos encienden la pantalla en las tomas de cama, que aunque están hecha con sentido cómico en su mayoría, despiertan los suspiros de la platea (masculina y /o femenina).

    La película es muy "tech". El personaje de Dylan domina todos sus gadgets y le pone bastante color a la cosa, lo cual hace que lo que parece convencional, luzca ligeramente diferente. Ambos (Kunis y él) tienen papás muy especiales (ella Patricia Clarkson y él, Richard Jenkins) que acompañan los momentos en que la energía baja y afloran las emociones. En ese sentido, la película es equilibrada. Hay mucha adrenalina en la relación pero cuando llega el tiempo de las definiciones, nos regala exquisitas (si, increíble no?) secuencias de padre /madre / hijo / hija que sensibilizan y le dan vuelo al film.

    No es que deje de ser una comedia romántica común estilo Hollywood. Sigue siendola. Pero tiene sus cosas. Está muy bien lograda, tiene una gran banda de sonido y sus protagonistas destilan química y fluídos durante toda la proyección.

    Me gustó. Dentro de su género, hasta les diría que es levemente superior a sus antecesoras. Si van de a dos, seguro que la van a disfrutar mucho...
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  • Apollo 18
    Apollo 18
    El Espectador Avezado
    Perdidos en el espacio (en todo sentido!)

    "Apollo 18" viene acompañada de una importante campaña publicitaria, cosa extraña si tenemos en cuenta que fue un film barato, en términos de lo que la industria mueve hoy en día. La idea de su director, el españolísimo Gonzálo López-Gallego, era la de contar su historia al estilo falso documental. Digamos, una especie de híbrido al estilo "Blair Witch-Project", "Paranormal Activity", "Cloverfield" e incluso "Rec", todas cintas donde primaba el suspenso, veíamos poco e imaginábamos mucho. Siempre reconozco y saludo a quienes se atreven a filmar en esas condiciones (con presupuestos tan pequeños y equipamiento básico), por lo cual, si bien no son de mis favoritas, en general me tomé el trabajo de verlas todas.

    (Sí, ya sé, hay otras también hechas con muy poco dinero que son de culto, "El mariachi", de Robert Rodríguez, por ejemplo, pero no pertenecen al género).

    Aquí, se vende "Apollo 18" por el lado de la ciencia ficción, apoyados en el fuerte nombre que identifica la serie de misiones especiales enviadas a fines de los 60 por Estados Unidos en la llamada "carrera espacial"...

    Para fortalecer este vínculo y dar un marco de "credibilidad", se utilizaron algunos minutos de material real autorizado por la NASA sobre el programa en cuestión. Recordemos que en 1974, el programa se dio por cancelado y siempre quedó flotando en el aire la duda de porqué no se siguió enviando misiones humanas a la Luna. Utilizando este gancho, "Apollo 18" busca hacerse fuerte en esa rendija histórica y se nos presenta como la "misión que nunca supimos que existió", para desde ahí traernos la historia de tres astronautas y los devenires de su alunizaje en aquel desconocido territorio. El objetivo de la misma era montar un dispositivo que permitiera detectar los eventuales lanzamientos misilísticos soviéticos, de manera de repeler el ataque a la brevedad.

    El guión, a cargo del también debutante Brian Miller nos pone en viaje junto a la tripulación de aquella expedición. Ellos (los "innombrables", nunca sabremos cómo se llaman!), a saber, el trío conformado por Warren Christie, Lloyd Owen y Ryan Robbins, parecen un poco inocentes, sobre todo porque desde la butaca, enseguida percibimos que desde la Tierra, se sabe mucho más de lo que se les dice... Los hombres en cuestión alunizan sin mayores dificultades, pero cuando comienzan a hacer sus tareas descubren que algo no está del todo bien allá arriba... Quizás, estén acompañados y no por seres humanos precisamente...

    No se puede contar mucho más de la historia porque básicamente es eso. Mucho clima (hay esfuerzo por recrear incluso el grano mismo -en la fotografía- de la transmisión televisiva original de esa época), una cuidada reconstrucción de la nave y las clásicas escenas donde los ruidos, los giros y las expresiones son protagonistas. Christie, Owen y Robbins sostienen la película apoyándose en ellos. Sí, está bien, hay desesperación y miedo conforme van descubriendo los secretos del lado oscuro de su trabajo, pero quizás por el registro elegido (el tema del documental), no generan el efecto deseado. Todo es frío e impersonal, incluso las crisis graves que comienzan a aparecer cuando las cosas no salen como se esperan...

    Indudablemente una escuela establece un paradigma y partiendo de él, se van desprendiendo propuestas que funcionan como matices del tronco central. Eso es, justamente "Apollo 18". Una variación de algo que ya vimos y que no termina de despegar en ningún momento. Funciona sólo si son fans de films al estilo "Paranormal Activity", de lo contrario no me parece que sea del gusto del espectador corriente.
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  • Sin límites
    Sin límites
    El Espectador Avezado
    Get Smart!

    Neil Burger es un cineasta graduado en Yale que tiene un título importante en su filmografía ("The ilusionist") y otros un tanto mediocres ("The lucky ones", "Interview with the assassin" con el que debutó- inédito en América Latina y ganador de muchos premios, a mi juicio sobrevalorada-). Su estilo de dirección es metódico, arriesgado y siempre su cine busca cuestionar lo verídico y lo irreal en contextos críticos y fantásticos. Bajo esa marca y encuadrado en esa premisa, nos llega este intenso thriller farmacológico llamado "Limitless". Película interesante a priori, que arranca para alquilar balcones pero que a juicio de este cronista, no cumple con todo lo que promete...

    Eddie Morra (Brad Cooper, el carilindo de "The Hangover") es un escritor en crisis. Tiene un contrato para terminar un libro pero está bloqueado para hacerlo. Se lo ve desalineado, nervioso, frustrado... Le val mal. Está bien, tiene una novia linda y talentosa, Lindy (Abby Cornish, recientemente vista en "Sucker Punch") pero no consigue encarrilar su vida.

    Cierto día se topa con su ex cuñado (Eddie ya estuvo casado de joven) y éste, al verlo, entiende rápidamente los problemas por los que está atravesando. Saca de su bolsillo una pastilla pequeña y se la ofrece, advirtiéndole que nada, nada volverá a ser igual después de probarla. Lo cual es, en términos cinematográficos, absolutamente cierto. Cuando Eddie toma la droga su cerebro comienza a funcionar al 100% (recordemos que los humanos no usamos ni el 30% de la capacidad del mismo en condiciones normales). Todas sus luces se encienden y su vida cambia del día a la noche. Logra terminar su novela, piensa con precisión, anticipa reacciones de la gente, maneja gran volumen de información al mismo tiempo... Eddie se vuelve un superdotado. Claro, siempre y cuando sepa reponer la dosis correspondiente cuando la misma deja de hacer efecto. Al parecer el fármaco en cuestión (NZT) es de carácter experimental y fue sacado del laboratorio de manera ilegal... Lo cual hará difícil conseguirlo una vez que se acabe.

    "Sin límites" será entonces un trip de alta velocidad donde todo, pasará rápidamente. La cabecita de Eddie va a mil y tratamos de acompañarla a la misma velocidad, lo cual a veces nos deja un poco en el aire, ya que los recursos fotográficos aplicados para activar esa sensación son (a mi juicio) usados demasiadas veces y cansan al espectador. La cinta maneja dos paletas, un tono para la vida gris y oscura del protagonista sin la droga y otro brillante y a colores cuando consume la mágica pastilla (ustedes saquen sus conclusiones!!!!)... Eddie ascenderá socialmente y se topará con un magnate sin escrúpulos llamado Carl Von Loon (Robert De Niro, en un rol chiquito y apagado), con quien harán negocios peligrosos sólo aptos para mentes brillantes y billeteras arriesgadas. Todo esto, mientras varios grupos lo siguen para conseguir el secreto y la fórmula del fármaco y quitarsela de malos modos...

    El guión está basado en un libro del irlandés Alan Gynn, "The dark fields", en el que la historia es bastante más sombría que este ejercicio cinematográfico. Más allá de eso, entendemos que la NZT funciona como una forma alegórica de referirse a la necesidad de incorporar agentes químicos en la vida moderna, para volvernos eficientes, competitivos y sentirnos plenos en el desarrollo de nuestras facultades. No hay droga que genere lo que Eddie vive en la pantalla aunque hay algunas (la lista aparece en sitios especializados) que generan parte de los efectos que la cinta muestra. Burger no hace hincapié en eso, creemos, sino en brindarnos un producto que entretenga, por sobre todas las cosas.

    Apunta a eso y lo consigue, aunque hay cuestiones que el guión resuelve que no parecen acertadas. Cooper es muy simpático y está bien en su rol, pero me queda la impresión que para ser un thriller le falta fuerza. Y le sobra ritmo. Para mostrar los efectos de la droga, dijimos que el film se aceleraba no?, bueno, eso opera en contra de la trama al hacerla liviana y sin profundidad (los climas se van desdibujando porque cuando los querés aprehender se los ve desde el espejo trasero a mucha distancia). Que se entienda, "Sin límites" es una película que se deja ver y se disfruta, pero no es un producto redondo. Podría haber sido una enorme película si se hubiese podido "parar la pelota" y hacer jugar al equipo, en vez de impulsarla para arriba sin tomarse el tiempo para tejer el entramado necesario que acreditan los films que dejan huella...
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  • Habemus Papa
    Habemus Papa
    El Espectador Avezado
    Medidas desesperadas

    Tenía mucha expectativa de la llegada de "Habemus Papam" a la Argentina. Todos conocemos a Nanni Moretti ("La stanza del figlio" y "Il caimano", los que más me gustaron) y su ironía y habilidad para retratar algunas cuestiones sociales, familiares y juveniles. Su estilo roza el sarcasmo en gran parte de su obra y la impresión que tiene el espectador es fresca, intensa y satisfactoria al acceder a su filmografía. Aquí veremos una película divertida y ácida acerca de un hombre (bue, no "cualquier" hombre, sino un alto funcionario de la Casa) ungido Papa, a quien la responsabilidad lo desborda de tal manera que pondrá en jaque el destino del Vaticano con una particular huída. Film, debemos decir, que no cuestiona los dogmas de la Iglesia, sino que explora cómo ciertos grupos e instituciones en crisis resuelven cuestiones delicadas referentes a su funcionamiento.

    Moretti arranca con los funerales del anterior Papa (buenas imágenes de archivo para esto) y atrae desde lo visual por su bella fotografía de la situación. Este será uno de los puntos fuertes del film, el trabajo de reconstrucción de los pasillos del Vaticano es excelente y nos sumerge de lleno en la historia. Hay que elegir sucesor y parece que nadie tiene muchas ganas de convertirse en la máxima figura de la Iglesia Católica. Luego de las consabidas ruedas de elecciones, (muy bien recreadas) surge el nombre del sucesor: el cardenal Melville (Michel Piccoli). El problema es que, a poco de ser electo, el nuevo Pontífice sufre un ataque de pánico justo antes de dirigirse a la multitud que espera en la plaza, por lo que el conciábulo de asesores decide traer a un psicoanalista para que ayude al Papa a superar sus dificultades. Claro, el hombre que llega es el mismo Moretti, en la piel del hombre que estudia la mente humana, encargado de traer equilibro a la delicada situación.

    Pero claro, en esa vuelta, Melville es llevado a ver a otro profesional, fuera del Vaticano y luego de una buena y cálida sesión de terapia, decide burlar la seguridad y escaparse, a caminar un rato y a reflexionar sobre la vida...

    De más está decirles el soberano lío que se arma en el Vaticano cuando se dan cuenta de lo sucedido. Es ahí cuando el psicoanalista deberá agudizar su ingenio para contener al grupo de cardenales y pensar en estrategias que descompriman la presión grupal mientras reaparece el perdido líder. Mientras, el flamante Papa anda suelto por las calles de Roma buscando cumplir algún viejo anhelo y redescubriéndose como ser humano.

    "Habemus Papam" es una película bien pensada, honesta y curiosa. No elige un tono estridente para preguntarse el porqué este hombre se niega a ser el representante de Dios en la Tierra (según la doctrina religiosa correspondiente), sino que pone la cámara para seguirlo y descubrir sus aspiraciones e intereses en su condición más simple: la de ser un hombre de fe enfrentado a una tarea titánica, representar a un nutrido rebaño. Moretti está tan interesado en que quede claro su posición que hasta decide protagonizar el film, para que a nadie le quede duda que ese psicoanalista que interpreta, es su alter ego jugando a mover las piezas en el mismo escenario donde transcurre la acción. Y si bien ve a la Iglesia y a sus miembros como rígidos y ritualistas, también los rescata en su dimensión social y humana, en situaciones donde ellos dejan de lado la solemnidad de sus roles y se predisponen a elaborar su angustia por el líder formal que los ha abandonado.

    Quizás algunos colegas piensen que el registro del film podría haber sido mucho más irónico de lo que es, y coincido, que en manos de otro director, esto podría haber sido así. Me parece que, a diferencia de otros trabajos de este cineasta, este es súper accesible para el gran público. Es ameno, simpático y entretenido. A todos los católicos (practicantes o no) les interesa curiosear en los momentos en los que la Iglesia Católica elige sucesor, así que partiendo de ese gancho, el director nos conduce a un relato emotivo y ligeramente sarcástico sobre la manera en que algunas elecciones llevan tiempo para ser asimiladas.

    Muy buena película, directa y atractiva a todas las luces...
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  • El estudiante
    El estudiante
    El Espectador Avezado
    Política, universidad, negociados y militancia

    Ya han corrido ríos de tinta sobre "El estudiante". Muchos colegas dicen sin dudar, que es "la mejor película argentina del año". Otros, piden su nominación para que nos represente en los premios de la Academia. Dudé mucho sobre escribir de ella, no iba a hacerlo...pero creo, que una opinión más, suma, y en este caso particular tiende puentes con la realidad comercial a la que se enfrenta este gran film de Santiago Mitre.

    Desde ya, si son cinéfilos de ley, lo que cuento aquí no es novedad para ustedes. Pero como nuestro público no es sólo gente del ambiente, es bueno que ellos sepan algunas cosas sobre "El estudiante". Primero, está filmada en HD digital, su presupuesto de producción fue muy bajo, recibió menciones y reconocimiento en el BAFICI y también en el festival de Locarno este año y la opinión unánime de los periodistas especializados la unigieron como lo mejor de nuestra producción local en mucho tiempo. Distribuirla fue un tema. No tiene copias en 35mm (¿El INCAA dispone de presupuesto para convertirla?) Sólo pueden verla esta semana hasta el 5 de setiembre en la sala Leopoldo Lugones (4 funciones diarias) y luego hay exhibiciones los fines de semana por la noche en el Malba y en la misma sala. Una pena, pero no consideramos que es un estreno propiamente dicho (ni siquiera llegó al Gaumont, por ejemplo) aunque sí vamos a coincidir en lo general, que es destacar sus valores y sólidos argumentos fìlmicos. Es un drama político potente, atrapante aunque, según mi apreciación, un poco largo y cíclico en su desarrollo.

    Santiago Mitre (ex coguionista de Pablo Trapero en trabajos anteriores), su director, investigó mucho sobre el tema que presenta. No se hace una película de este calibre sin dominar el escenario por completo hasta en sus más oscuros recovecos. Logró una radiografía perfecta (sí, así, con todas las letras) de cómo funciona la política en los claustros de la Universidad de Buenos Aires. Todos los que pasamos por sus aulas nos quedamos admirados de la precisión con la que Mitre compone cada cuadro: sabe, conoce y va más allá, porque las usa como marco, para contar una historia atrapante sobre las encrucijadas de la militancia en los jóvenes que transitan sus abarrotados pasillos.

    Roque Espinosa (Estaban Lamothe), llega a Buenos Aires para retomar sus estudios universitarios. Es la tercera vez que lo hace, con lo cual, a los pocos minutos de metraje ya tenemos un dato importante: Roque busca algo más que estudiar, sus condiciones naturales no están relacionadas con lo intelectual. El tipo es un intuitivo. Tiene panorama, visión y gran sentido de la oportunidad. No tiene una gran oratoria, pero sabe como acomodarse con los que sí la tienen. Mientras comienza su cursada, percibe que su lugar podría estar en la política. La UBA ofrece un amplio abanico de ofertas en ese sentido y él buscará alinearse con gente que le permita ir escalando en dirección a su objetivo, ser un referente de peso en el armado partidario y vivir de su actividad.

    Nuestro "estudiante" se le pegará a una profesora, Paula (Romina Paula) ayudante de cátedra, para comenzar a militar en la agrupación Brecha. Se vincularán afectivamente y en ese devenir, tendrá su primer contacto con Acevedo (Ricardo Félix), docente de prestigio que actúa como consejero del grupo de Paula y hombre que también busca su lugar en estratos superiores. Los tres atravesarán un sinuoso camino para llegar a donde quieren llegar. La película cuenta el cómo y lo hace de una manera atrapante.

    Parece un thriller, por momentos, por lo bien contado que está y el suspenso trepidante de algunas escenas. Pero no hay que clasificarla así porque la película se resiste a los rótulos. "El estudiante" es un film potente, agudo y radical: dice lo que piensa siempre. Le pone palabras, gestos o acciones, pero nunca se queda en medias tintas. Muestra descarnadamente la división entre los ideales de la militancia pura (desde lo ideológico) y su confrontación con la experiencia de la negociación, vital a la hora de los acuerdos políticos.

    Santiago Mitre explora sus personajes con dedicación y los deja crecer (en todo sentido) y vincularse con sus anhelos más íntimos. Su elenco hace carne su guión y logra que el espectador se sumerja en las complejas cavilaciones de su trama. Todos somos estudiantes y transitamos esos largos corredores cargados de pancartas y pintadas. En ese sentido, pocas veces una película argentina logra ese efecto: la sala se vuelve un claustro y todos estamos expectantes al desarrollo de los vaivenes de la cátedra...

    El único punto en discusión con mis colegas es su duración. Creo que la película es un poco extensa y para quienes no transitaron los pasillos de una universidad como la que la historia presenta, se hace larga. De cara a algún tipo de salida en 35 mm, quizás unos minutos menos estarían bien. También para reforzar sus chances en el afuera, porque el principal problema es que "El estudiante" es muy específica. Es la historia del nacimiento de un puntero político, (como la que la gente ve en TV en Argentina) pero su contexto es mucho más demandante para el público medio y representa un gran desafío hacer su llegada masiva. Vuelvo a decir, es una enorme película, pero para que la gente la haga propia (hasta ahora, los críticos la han adoptado como emblema del cine que queremos ver), hace falta un largo camino y quizás esa no sea la convicción de Mitre, luego de analizar sus posibilidades.

    Indudablemente, es cine arte y creo que un ajuste del corte final podría (como el pasaje a fílmico) ayudarla a ganar audiencia. Que es en definitiva, lo todo cineasta quiere (supongo), que a su trabajo lo vea la mayor cantidad de gente posible.
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  • Un año más
    Un año más
    El Espectador Avezado
    El tiempo... pasa (incluso en el cine de Leigh)

    Debo confesar que a mi me encanta este cineasta británico. Es uno de los pocos en el Reino Unido, que se ocupa de centrar el lente en lo que pasa en la clase media. En general, de esa geografía tenemos siempre, una versión casi artistocrática (historias de la realeza, o de espías con mucho glamour, etc) y otra marginal (onda Trainspotting, sin ir más lejos). Pocos atienden a lo que le pasa a la mayor parte de la población de ese lugar, que está compuesta por gente culta que vive su vida de una manera que pocas veces vemos cinematográficamente. Mike Leigh acentúa su dirección en gente amena, rica en matices, pero que transita por la vida con la típica flema inglesa: organizada y pausadamente.

    Su último trabajo ha sido muy discutido por sus detractores ("Happy Go Luck") aunque a mi me encantó. No hay vez que no me enganche a volver a verla cuando la repiten en el cable. Tenemos la suerte de haber entrado en contacto con la cultura británica en profundidad (por esas cosas de la vida y la docencia), y este cine es referencia obligada para describir que pasa en gran parte de esa tierra.

    Llega a nuestras salas, lo último de Leigh, "Another year", trabajo nominado al Oscar 2010. No es de lo más accesible, directo y colorido de este director, pero tampoco es un film mediocre, como mucha de la prensa piensa. Se encuentra en la franja del medio, en cuanto a calidad, si lo comparamos con sus trabajos más fuertes ("Secretos y mentiras") aunque su ritmo es demasiado pausado para los estándares comerciales que se viven hoy en día. A este director no le interesan los efectos especiales, los encuadres veloces, no. Para nada. El se preocupa por ubicar a sus personajes en un contexto y... dejarlos fluir. Su técnica es particular y se dice de él que muchas veces no hay resolución de los guiones hasta bien entrado el rodaje, ya que su manera de trabajar es ir tomando los emergentes que sus actores le dan en relación con lo que experimentan. Si, el hombre es un outsider.



    En esta oportunidad y como dice el nombre de su obra, veremos lo que sucede, a lo largo de un año en la historia de un matrimonio y su grupo de amigos. No es, cualquier matrimonio. Son abiertos, cálidos, se preocupan por el semejante y están en la etapa de la vida donde tienen una visión de las cosas que los hace lucir serenos, no importa la circunstancia que atraviesen. La pareja central está conformada por Tom (Jim Broadbent) y Jerry (ah, no, cómo era...? Sí, perdón!), no, digo Gerri (Ruth Sheen). Llevan muchos años de casados, uno hace estudios sobre terrenos (es geólogo) y su mujer, asistente social en un hospital. Viven su madurez (tendrán unos 60 años) y la pasan bien, tienen una huerta... Disfrutan sus trabajos. Y les encanta recibir y agasajar a su familia y amigos.

    Cada tanto algún amigo (y su hijo también, por supuesto), tiene algún problema, simple, accesible y cae por su casa para ver cómo Tom y Gerri lo orientan (o simplemente lo contienen) en su búsqueda de solución. El film está estructurado en 4 estaciones y cuando vamos abriendo su portada, uno de los secundarios se va convirtiendo en el protagonista "acotado" de ese segmento, ya que ese período gira sobre su problema. En ese sentido, Leigh deja lucirse a quienes son los verdaderos baluartes de la película (la pareja central pareciera como que... ¿modera?), entre ellos a los enormes Imelda Staunton, Peter Wigh y Lesley Manville. Todos tienen un episodio donde se lucen (siempre dentro del registro casi naturalista y cotidiano del director) y enriquecen el desarrollo de este año que pasa.

    No muy rápido para el público que no conoce el cine de Mike Leigh. Son 129 minutos lindos, para los que les gusta este tipo de cine, pero que pueden cansar al espectador ocasional.

    Si me preguntan, creo que es una buena película dentro de lo que siempre propone este cineasta. No para cualquiera, eso sí. Se deja ver, aunque su metraje desde algún lugar me parece un poco excesivo... Aprobada, aunque con reservas.
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  • Mi primera boda
    Mi primera boda
    El Espectador Avezado
    El sí no es tan fácil a veces!

    Después de una hábil campaña viral en la red y de mucho marketing bien pensado, llegó finalmente a las salas “Mi primera boda”, el esperado segundo film de Ariel Winograd (el primero fue, recordamos, “Cara de queso”) protagonizado por Natalia Oreiro y Daniel Hendler. Producido por Axel Kuschevatzky, conocedor del medio, era esperable una apuesta fuerte a todo nivel. Nuestro cine no se caracteriza por generar comedias románticas populares e inteligentes, así que a la hora de construir el guión, no había que errar ni una nota para lograr un pleno (llegar a la segunda semana con muchas salas proyectándola, hecho poco corriente para pelis argentinas). Era una apuesta arriesgada.

    Claro, no sólo se necesitaba un buen libro, sino también un elenco completo que fuera capaz de ampliar los posibles horizontes de llegada y abarcar a la mayor cantidad de potenciales espectadores. En “Mi Primera Boda”, todos los sectores de la butaca se sienten representados. Hay adolescentes, jóvenes, adultos y ancianos, todos con un similar y significativo nivel de participación en la trama central, lo que le da un espectro a la cinta, muy singular.

    Es una realización cuidada estética y argumentalmente. Nada fue dejado al azar y eso se nota en el equilibrio que el film muestra en todo momento. Durante la extensión del relato nos sumergimos en el mordaz y medido delirio de una comedia típica americana, pero cuando nos acercamos al clímax, aparece el toque de nuestra idiosincracia a pleno. Es un blend raro, dirían los que estudian el arte de las infusiones. Pero tiene buen aroma, se deja degustar y deja un agradable sabor en el paladar cuando se ha bebido la última gota.

    Adrián (Daniel Hendler) no tiene muchas ganas de casarse, pero empujado por Leonora (Natalia Oreiro), organiza una súper fiesta en una quinta alejada de la civilización (dato importante). Son el agua y el aceite, profesan religiones diferentes y piensan una boda original, oficiada por un rabino y un sacerdote católico, para dejar a ámbas familias contentas. En una malabarismo tonto, Adrián en los primeros minutos de proyección pierde el anillo de Leonora (antes de la boda) y no tiene mejor idea que sabotear la fiesta hasta dar con el mismo, para evitar el enojo de su futura esposa…

    Hendler nos trae su habitual humor agudo y calmo en el rol del torpe novio; Oreiro en cambio, es un torbellino. Compone una mujer decidida (y algo dominante) que no quiere dejar nada librado al azar (se ocupa hasta de las propinas de los mozos antes de que empiece el servicio!!!), la actriz uruguaya se irradia carisma durante toda la historia y brilla durante el cierre, donde muestra todo su oficio hasta redondear uno de sus mejores trabajos en el cine. Hay química en la pareja, aunque a veces parece desbalanceada (demasiada energía en ella y excesivo control en él), logran convencernos de que son gente común, que se quiere y que está en problemas. Graves problemas!

    “Mi Primera Boda” crece por el ajustado protagonismo de sus secundarios. Un lujo. Empezando por el sorprendente primo de Adrián, Fede (Martín Piroyanski, quien es el mayor acierto del film) y siguiendo con la sapiencia de Imanol Arias quien aporta toda su madurez a un ex novio de Leonora ,antagonista intelectual y seductor que aporta lo suyo a las peleas y discusiones durante la jornada. No se quedan atrás, Muriel Santa Ana (como la mejor amiga de la novia) y el dúo dinámico de pastores, Marcos Mundstrock y Daniel Rabinovich, los dos en diálogos desopilantes que se van mechando durante la trama (son víctimas de un engaño de Adrián) y que reflexionan con simpatía sobre las religiones que profesan. Su contrapunto arroja excelente reacciones en la platea y aporta la nota de color saliente de la cinta.

    En el haber, nos hubiese gustado un personaje masculino que tuviera matices más intensos que Hendler (creo que se quedó corto a la hora de expresar la emoción, sinceramente) y quizás alguna escena más destacada para los amigos del novio (Sebastián De Caro & Co), quienes amagan para descontrolar al estilo "The hangover", pero nunca despegan, por lo corto que se quedan sus líneas. Linda fotografía (subraya lo radiante que está Oreiro en este momento de su vida) y divertida banda de sonido terminan por conformar un producto sólido por donde se lo mire.

    Hace unas semanas, con "Guelcom", decíamos que había que hacer mucha comedia romántica para dominar el arte. Bueno, Winograd nos replicó en silencio con su trabajo. Apta para todo tipo de público y hecha por un puñado de gente talentosa que sabe de nuestra industria, "Mi primera boda" marca un camino que esperamos el cine nacional recorra a la hora de acercarse a lo masivo, conservando calidad.
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  • La verdad oculta
    La verdad oculta
    El Espectador Avezado
    Las víctimas de la post-guerra

    La historia en la que se basa "The whistleblower" es dolorosamente real. El tráfico de personas es una industria en crecimiento en todo el mundo y este film denuncia con firmeza una situación que amenaza cobrar mayor escala si no se arbitran los medios para detenerla. Pasa en la devastada Europa del Este, pero también sucede en América Latina y en particular, en nuestra tierra. El guión de esta producción se sustenta en la investigación que Kathryn Bolkovac, policía de Nebraska que integraba una fuerza de control de la UN, hizo sobre el tema en Bosnia, hacia el año 1999. Ella denunció connivencias entre los mafiosos que traficaban personas, los mandos policiales locales y los funcionarios y diplomáticos puestos por los organismos internacionales. El resultado es un thriller inquietante cuyos valores superan la media a la que estamos acostumbrados.

    Bolkovac (Rachel Weisz) es una mujer polícia que ama lo que hace. Su vida personal es complicada, viene de dos divorcios y le cuesta nivelar la pasión por su actividad con sus relaciones. Tanto es así que el juez que actúa en su última separación le da la tenencia de su única hija a su ex esposo. Para peor, él decide irse a vivir a otra ciudad (Atlanta) y llevarse a la niña, lo que hará que Bolkovac deje de verla. Ante esta perspectiva, la oficial buscará el traslado laboral pero éste le será denegado. Sin embargo, el superior que le da la noticia, le ofrecerá algo tentador: unirse a las fuerzas de control (paz) de Bosnia, bajo la órbita de las Naciones Unidas y recibir un salario de 100000 dólares semestrales. Con ese dinero, ella podría mudarse en un tiempo corto cerca de su hija.



    Ella acepta y viaja a hacer el trabajo con la convicción de que volverá pronto. Sin embargo en tierras europeas, se destacará por su laboriosidad y entrega profesional rápidamente, lo cual llamará la atención de Madeleine Rees (Vanessa Redgrave), jefa de la oficina de Asuntos de Género de la UN. Esta mujer le propondrá otra tarea, de mayor sueldo y jerarquía, pero sobre todo, la posibilidad de hacer algo con la desprotección que viven las mujeres de la post-guerra: abuso, tráfico y violencia doméstica. Bolkovac se pondrá a trabajar con su habitual entrega al tema y se topará con un bar donde hay trata de personas: usan a las jóvenes (en el libro original, cuenta la autora que son mucho más chicas que lo que vemos en el film) como prostitutas para entretener a todo extranjero y local que lo solicite. De ahí es más, veremos como la investigadora se va enfrentando con distintos niveles de protección (recordemos que los extranjeros en ese contexto tienen inmunidad) y un visible quite de colaboración sobre su accionar. En esa red hay muchas conexiones poderosas que reaccionan frente al ataque y quieren separarla de su búsqueda...Pero a pesar de ello, Bolkovac tratará de rescatar a las sufridas adolescentes que claman por su liberación.

    Tarea, que como ya se imaginarán, no será nada fácil.

    La canadiense Larysa Kondracki hizo, sin dudas ,un sorprendente debut con este relato coescrito por ella y Eilis Kirwan sobre el testimonio original de Bolkovac (pueden buscar, si el tema les interesa, el que la ex-policía escribió junto a Cari Lynn: "The whistleblower: Sex trafficking, Military Contractors and One Woman's Fight For Justice", de este año). La película tiene mucho clima de documental (lo cual le da mucha credibilidad a cada escena) y se potencia con la sorprendente actuación de Rachel Weisz en el rol principal. La ganadora del Oscar hace todo bien. Usa los registros adecuados, vibra ante cada conflicto y abre su humanidad como nunca antes, lo cual hace que la audiencia se identifique de inmediato con su lucha. No es una heroína clásica, sólo es una mujer con problemas, que se compromete con el trabajo que hace e intenta mitigar el dolor de sus semejantes. Sí, ya se, son los papeles que mejor le sientan a Weisz ("The Constant Gardener", por ejemplo) asi que eso era, en cierta manera, previsible. Enorme tarea.

    El resto del cast no se queda atrás. A pesar de la fuerza que concentra todas las miradas (la protagonista), los secundarios se lucen en sus roles. Sólo le basta aparecer un rato a David Strathairn para dejar en claro su jerarquía (en el rol de Peter Ward, analista y jefe de Bolkovac). También aportan luz a la sordidez del relato, dos actrices prácticamente desconocidas para mí. Por un lado, la sufrida Raya (joven ucraniana que es el eje del relato estrictamente policial), jugada con acierto por Roxana Condurache y su mejor amiga, Irka, en la que se luce la hermana misma de la directora, Rayisa Kondracki. Ambas están muy bien y se destacan con las pocas líneas que les toca traer: hay mucho trabajo corporal en estas composiciones y se nota.

    "La verdad oculta" tiene reminicencias muy lejanas a " Sérpico", "All the President's Men" y "Erin Brokovich". En todas ellas se habla del tema de las conspiraciones políticas y cómo los intereses económicos prevalecen sobre las buenas intenciones, siempre. No es éste un thriller de escritorio, debo advertirles. Hay mucha violencia y escenas jugadas que conmoverán a la platea. Sí hay que saludar su estreno y acompañarlo, porque la temática que aborda (el tráfico de personas es la industria de mayor crecimiento delictivo en los últimos años) es muy serio. No debería dejarla pasar, un gran estreno.

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  • Destino final 5
    Destino final 5
    El Espectador Avezado
    Inevitable, marcado retorno de la franquicia

    Es muy difícil hacer una crítica de un producto que va por su quinta entrega, en una saga cuya característica saliente es la no-innovación. Excepto, claro, el tema del 3-D en las dos últimas entregas, con la novedad de que en Estados Unidos, esta quinta tiene su versión IMAX (que creo que aquí no llegará). Esta es una historia que todos sabemos de memoria y se cumple inexorablemente, al pie de la letra en cada capítulo. La primera "Final Destination" del 2000 fue una gran película de terror. Original, irrepetible. Nacida de un manuscrito descartado de la serie televisiva X-Files, aquella película sorpendió en su tiempo por ofrecer suspenso bien dosificado y el suficiente "gore" para atrapar a la audiencia más clásica del género. Pero lo que la hizo singular, para alguno de nosotros, es que siempre dejó en el aire un debate metafísico inconcluso sobre si se puede escapar de la muerte cuando ella llama a tu puerta...

    Para los que no están familiarizados con el tema, en las "Final destination", todo siempre comienza de la misma manera. Un lugar concurrido, (en general un medio de transporte), una visión de alguien de que algo muy malo va a ocurrir, la salida apresurada del mismo y la tragedia. Siempre una escena fantásticamente filmada donde vemos como la Parca se lleva a una pila de gente para sus filas. Los sobrevivientes (que varían entre 6 y 8, más o menos), una vez repuestos de la emoción de haber escapado de una muerte segura, comienzan a sufrir "accidentes", que los llevan a asumir una verdad inexorable, según la franquicia: "no podés engañarla, si tu hora llegó, andá despidiéndote".

    Ustedes se preguntarán... Si siempre sucede lo mismo, ¿por qué la gente sigue yendo a verlas? En general, todas tienen su punto fuerte en la escena central (la que permite identificar al grupo de sobrevivientes), siempre muy bien filmada, y en la laboriosidad del equipo técnico para recrear muertes donde no hay un asesino "físico" que las ejecute. De manera que si hay un complicado mecanismo de relojería que desatar para que esa entidad que se lleva a los vivos pueda capturar a aquellos que gambetearon su destino. Cada muerte es, "artesanal", por decirlo de alguna manera. Hay un cuidado proceso de eventos que se dan simultáneamente que los guionistas arman para dotar de espectacularidad cada episodio. No hagamos interpretaciones del éxito de la saga (prometo hacerlas en otro espacio), pero asumamos que este es su sello y hasta ahora, les ha dado cuantiosos resultados.

    ¿Qué hay de nuevo en esta quinta entrega? Vuelve Tony Todd, como presencia osucra (había estado en la 1 y la 2 y había prestado la voz en la 3) en la piel de un forense que advierte a los que se salvaron de lo que viene... Mmmmm... ¿Algo más? Sí, al parecer, de alguna manera en esta oportunidad quizás se podría "engañar" a la muerte. No más. Cero innovación.

    Abrimos en un puente ( toma que paga gran parte del precio de la entrada, debo decir), donde los protagonistas (¿importan realmente los nombres?) están en un colectivo en el medio de una aparente congestión vehicular. Sam (Nicholas D'Agosto) percibe en una especie de sueño, que el puente se caerá, por lo que al abrir los ojos iniciará una frenética salida del mismo para lograr sobrevivir, en compañía de su amigo Peter (Miles Fischer) y su novia Molly (Emma Bell), entre otros. Lograrán su objetivo pero a la muerte no le gusta ser engañada, por lo que vendrá por ellos, en el orden en que habrían perdido la vida ese día en la tragedia. Cuando estos extraños sucesos se repitan entre los sobrevivientes y estos marquen al grupo, un forense , Bludworth (Todd, como ya dijimos en su retorno) les dará alguna pista sobre lo que sucede y quizás, sobre como evitarlo...

    El director Steven Quale trabajó con James Cameron en "Avatar" como jefe de segunda unidad y sabe como filmar. Hay mucha espectacularidad en los accidentes y estos harán las delicias del público que disfruta ese tipo de escenas. Hay, como siempre, caídas, cuerpos empalados, lasers, muchos objetos filosos, cables sueltos, agua para electrocutarse, armas y todo lo que ya conocemos. Las interpretaciones, no existen (como siempre). Son sólo actores de bolo que van a morir y sus frases jamás llegan a generar empatía: sabemos cuál es su final. Los fans no buscan conectarse con ellos sino presenciar sus ejecuciones, así que ¿para qué preocuparnos por lo que dicen? El resultado, será exactamente el mismo.

    Que quede claro que a mi la idea original de la saga me parece muy buena. Y siempre deseé que le pudieran dar una vuelta "metafísica" a la cuestión de porqué no se puede "torcer" el destino que supuestamente tenemos marcados. Como hacedor de mi propia vida, es muy duro aceptar que hay realidades que no se pueden cambiar, por lo que creo que la serie podría cobrar interés si los guionistas la dejan de pensar como una máquina de picar carne y le dan un par de vueltas a la idea que subyace en el film... ¿Por qué logran escapar a la muerte? ¿Alguien o algo les avisa? ¿Y cómo se podría explorar esa posibilidad para ponerla de su lado y enfrentarla? Ninguno de estos interrogantes ni remotamente aparecen en las cinco entregas, por lo que ir a ver "Final Destination" es casi como... ir a la carnicería y presenciar como el hombre detrás del mostrador hace su trabajo. Corta, mutila, rebana, desmembra...

    Los seguidores del género, la amarán. Los ilusos, como yo, seguiremos esperando algún planteo que aborde la cuestión subliminal que plantea la historia. En esa, parece que tendremos que seguir esperando...
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  • No le temas a la oscuridad
    No le temas a la oscuridad
    El Espectador Avezado
    Detrás de las paredes...

    La crítica internacional casi que había vapuleado esta remake de "Don't be afraid of the dark" por diferentes motivos. La lista era larga (no los vamos a enumerar) y en la previa organizando horarios, no casualmente la dejé para el final. Miraba la gacetilla de prensa y cada vez tenía menos ganas de ir. Encima, a la función programada llegue agotado del trabajo y era la hora de la siesta (ustedes dirán, por qué cuenta esto?!), por lo que me dije "si no es buena, por lo menos duermo un rato!"... Y no lo hice. Cabecé al principio eh! La primera parte me costó porque la caracterización de los personajes centrales la sentí lenta y plana, pero promediando el relato el film comienzó a tomar temperatura y cuando llegamos al climax estaba bien despierto en la butaca con todos mis sentidos alertas.

    Si, debo reconocerlo, el tema de los duendes malignos no es de mis favoritos, pero se apreciar el oficio de Troy Nixey y Guillermo del Toro a la hora de encarar la dirección y producción de esta cinta. Uno podrá estar en desacuerdo con la línea que eligen para transitar, pero hay que aceptar que hacen que la película cumpla su principal objetivo: entretener y asustar en dosis iguales. En ese sentido, "No temas a la oscuridad" no pasará a la historia como algo memorable, pero los amantes del género y los espectadores casuales, podrán disfrutarla sin complicaciones.

    Ya sabemos los mundos con los que trabaja Guillermo del Toro. Su fuerte es dotar de seres oscuros y poderosos a las historias que cuenta, subrayando la atmósfera lúgubre de escenarios siempre barrocos, tétricos, asfixiantes donde la ilusión y el terror coquetean y se funden en un perverso abrazo. En sus mejores realizaciones ("El laberinto del Fauno", "El espinazo del diablo"), ubica a niños que se enfrentan a entidades a monstruos, gnomos o duendes malignos. Tiene, indudablemente, curiosidad por desarrollar ese vínculo entre la niñez y lo fantástico y presentarlo al espectador para que lo deguste sobriamente.. Aquí produce a Troy Nixey, capo de los cómics, en su debut en largometrajes, pero el film lleva su sello de principio a fin.
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  • El amante
    El amante
    El Espectador Avezado
    El calor de la gélida Swinton

    Todas las semanas se está estrenando al menos una película italiana en nuestras salas. Está bien, no todas son en fílmico, pero es un hecho que no deja de llamar la atención. En esta oportunidad, le llega el turno a una producción del 2010, ganadora del Globo de Oro como Mejor película extranjera, “Io sono l’amore”, drama pasional de curiosa construcción que tiene como eje a la enorme actriz británica Tilda Swinton.

    Lo primero que hay que saber antes de sumergirse en “El amante”, es que Swinton no habla italiano. Es decir, no lo hablaba a la hora de la preproducción del film. Laboriosa y comprometida como pocas en la industria, la pelirroja más gélida del mundo del cine tomó clases para aprenderlo y desenvolverse con naturalidad en su rol. Como además, según el libro su ascendencia era rusa, también tuvo que imitar fonéticamente el acento, lo cual es fácil ver su compromiso con el proyecto... Tanto la entusiasmó que incluso decidió involucrarse como productora ejecutiva, dada la admiración que profesa hacia el director Luca Guadagnino desde su controversial adaptación de "Melissa P" (aquella obra en la que exploraba el despertar sexual de una adolescente dispuesta a vengarse de un amante poco complaciente). Este detalle, no menor, pinta de cuerpo entero como “Io sono l’amore”, se construye casi exclusivamente sobre los hombros de su actriz protagónica.

    No es que soslayo los eficientes rubros técnicos, entre los que se encuentran la cuidada banda de sonido (mención especial para el trabajo de John Adams), el manejo de planos y la delicada paleta con la que se filman los distintos momentos del día. Para nada. Eso aporta al equilibrio conceptual de la obra, pero esta película logra interesar, exclusivamente por la composición que hace Swinton de su personaje. Con otra piel, seguramente esto sería un salto al vacío.

    Andrógina y dueña de un magnetismo único, ella compondrá a una mujer rusa, Emma, instalada en la alta sociedad italiana actual. Casada con Tancredi (Pippo Delbono), hijo de un poderoso empresario textil, vive sus cómodos días de burguesa acomodada sin mayores expectativas. La pareja tiene tres hijos. Ella entiende perfectamente cual es su rol en la trama familiar y cómo debe moverse para acompañar los avances de su esposo en el poderoso imperio que lidera. Emma parece distante, pero sus ojos dicen mucho. Está en todos los detalles y tiene una percepción flotante particular: nada se le escapa, es una perfeccionista nata y encaja perfecto en el marco opulento donde vive. O eso parece...Tiene todo lo que se puede desear y hace lo que quiere…

    Pero… La vida le deparará una sorpresa. Uno de sus hijos, Edoardo (Flavio Parenti) tiene un amigo chef. El hombre en cuestión es Antonio (otro Edoardo, pero Gabbriellini), un hombre joven, bien parecido y talentoso. Cocina como los dioses y diariamente se enfrenta al desafío de modificar las ideas de quienes financian el restaurant donde trabaja, nada menos que las de sus padres, los propietarios. Es laborioso, metódico y logra platos increíbles. Luego de un par de encuentros casuales y de los otros, Emma y Antonio serán atraídos por una pasión intensa y tendrán que enfrentar la manera de vivir su relación en un escenario complejo donde las traiciones se pagan caro...

    La primera hora, Guadagnino va perfilando a Emma y explorando emocionalmente sus inquietudes y deseos. En la segunda, se vuelca a fotografiarla en la salvaje plenitud de su reverdecer sexual. Este andamiaje le va restando brillo a los secundarios que nutren la trama central y los termina por hacer desaparecer con el correr de los minutos. Tilda deja de lado su costado andrógino y se vuelve la mujer que la historia pide, pero a pesar de su increíble entrega, el film no cobra altitud.

    No estoy muy seguro del porqué, si se que el halo de misterio alrededor de Emma se va perdiendo cuando cobra carnadura su deseo, y ahí, la película abandona lo sutil para graficar otra historia, la simple atracción de los amantes desde lo corporal. En pocas palabras, "lo sono l'amore " comienza como un juego de ajedrez y cierra con los jugadores, desnudos y olvidando cualquier posición de las piezas en un feroz encuentro sexual.

    No es una apreciación moral, debo decir, sino puramente cinematográfica.

    "El amante" es una película fría, calculada, orquestada y pensada para el lucimiento de una gran estrella. Si no la tienen entre sus favoritas, difícilmente les guste. Creo que es un poco artificiosa y está sobrevalorada, también, pero se deja ver. Si la veo lejos de tantos premios y nominaciones...
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  • Balada triste de trompeta
    Balada triste de trompeta
    El Espectador Avezado
    Nariz rojo sangre y circo para todos

    No voy a contarles quien es Alex de la Iglesia. La mayoría de ustedes debe saber que es uno de los más originales y audaces cineastas españoles, reconocido a nivel mundial casi tanto como Pedro Almodovar. Su filmografía está plagada de alusiones al mundo de la historieta, el humor grotesco y la oscuridad que devora las buenas intenciones de sus personajes. Hoy en día el hombre es un ícono freak al que hay que prestarle mucha atención. Si no vieron sus hits más intensos, anoten no perderse "El día de la bestia", "Muertos de risa" y "Perdita Durango", ineludibles influencias de esta "Balada triste de trompeta" que llega a nuestras salas.

    De la Iglesia es un revolucionario de la imagen. Espíritu inquieto que parece haber perdido el freno inhibitorio que la mayoría de los mortales tenemos, sus producciones plantean universos en llamas, sujetos atormentados o amenazas sobrenaturales. El tema es que, hasta ahora, sus cintas giraban sobre uno o dos conflictos primarios y su búsqueda estaba centrada sobre lo perverso de lo vincular en ciertas relaciones. En general, relaciones duales. Aquí, nuestro transgresor amigo elige traernos un triángulo amoroso muy filoso, enmarcado en un contexto histórico que se juega durante y post dictadura de Franco, que nutre y refuerza algunas ideas que él quiere dejar claras sobre lo fluctuante que ha sido el pueblo español bajo el gobierno de semejante tirano.

    No se si será una estrategia de prensa, pero él dice que esta es la película que más lo representa en su carrera. Textualmente, en su blog, dice:

    "Nunca en mi vida me las he pasado más putas.
    Nunca en mi vida he disfrutado tanto.
    Nunca me he sentido más cerca."

    Elijo sus palabras para graficar mi impresión sobre "Balada...". Alex de la Iglesia ha dejado la vida misma en esta cinta. Eso es lo que vemos. Un film desbordante al que el espectador debe albergar para poder explorarlo. Hay tanta energía puesta, tanta pasión y dolor, que en algún momento, deja de ser cine y parece otra cosa. Una explosión de emociones encontradas o simplemente un pastiche recargado que apabulla con su nervioso pulso. Un caos. Sinceramente, al promediar el metraje ya había pasado por todos los estados de ánimo (desde la ternura hasta el odio más visceral, matizado con asombro y enojo en partes iguales) y seguía sin encontrar la mirada para definir si ese desenfreno y locura que venía de la pantalla, tenía sentido.

    Luego de dos cafés post proyección, encontré la respuesta. Para contar una buena historia no se necesitan dinamitar escenarios, masacrar gente o lacerar cuerpos de la manera que lo hace Alex en toda su plenitud aquí . Hay que ponerle el corazón y encontrar ese puente con el público que permita vincularse con el relato y narrar con un tempo que nos abrigue a todos, en la misma sintonía. En ese sentido, hay tanto colorido temático en esta producción que por momentos parecía una noche en el carnaval de Río. Un exceso con todas las letras.

    Si te gusta De la Iglesia, ya sabés lo que vas a encontrar, por ende mi opinión va para el público que quiere acercarse a la película y no es simpatizante de este tipo de cine...

    La historia es la de un payaso triste, Javier (Carlos Areces) es un chico que no tuvo suerte en la vida. La tragedia tiñó varias escenas de sus primeros años y lo marcó sin piedad al punto que él se convenció de que nunca será feliz y que sólo podrá hacer reír en su rol de payaso si juega a ser el melancólico e inepto que recibe los golpes e insultos de su eventual pareja. Trabajando en un circo en esos duros días en que el régimen desplegaba sus fichas, se topará con Sergio (Antonio de la Torre), a quien el rol de payaso fuerte le queda de perlas. Mientras que Javier es dulce y atento, su compañero es todo lo contrario: violento, golpeador y racista. De lo peor. Encima, en ese circo, tiene una novia increíble, la bella y enigmática Natalia (Carolina Bang), quien parece, de cierta forma disfrutar el trato siniestro que él le da. Ahí se arman los parantes de la carpa, el triángulo se enciende fácilmente y los dos hombres pelearán por el corazón de una mujer a la que no alcanzan (en mi juicio) a entender ni de lejos. Su disputa entremezcla lo profesional y se amplifica a la luz de la disputa.

    En manos de otro director sería un producto casi convencional. Pero Alex de la Iglesia puebla la historia con imágenes de noticieros de la época, canciones que marcaron tendencia y menciones en los diálogos que tratan de graficar de alguna manera (tosca, para mí), el ideario Franquista que su pueblo aceptaba a regañadientes. Le da cierta carga social al relato que lo hace interesante, desde algún lugar, pero es combustible para disociar el escenario interno y sintetizar muchos conceptos desde una misma imagen. Pareciera esa ser su intención... Pero el tema es que lo visceral traspasa lo tolerable y el exceso de tensión va desgastando el interés en el destino de los protagonistas. Hay tantos elementos jugando con fuerza que al llegar al clímax, sentimos que ya lo vivimos varias veces de acuerdo a las señales que nuestro cuerpo da mucho antes en el recorrido.

    Reconozco el valor del artista, pero eso no hace que me sumerja en su locura y la alabe. Creo que el guión de este film busca impactar de cualquier forma y eso le resta puntos al conjunto final. Muchos artilugios no garantizan un espectáculo de primera.

    "Balada triste de trompeta", es un espejo fiel de su mentor. La vas a amar o te vas a ir con el estómago revuelto, si no estás acostumbrado a cómo filma este hombre. Yo debo decir que me pareció un trabajo correcto, en la línea que De la Iglesia desarrolla sus películas, pero adolesce de cierta redondez que sí tienen sus mejores films. Tengo esa impresión, diría que es estridente y poderosa, innecesariamente. Si hubiese bajado un par de cambios, como dicen en el barrio, sería una obra maestra... Claro, De la Iglesia viene con automático (o automática, según el calibre que use ese día!!)...
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  • Quiero matar a mi jefe
    Quiero matar a mi jefe
    El Espectador Avezado
    El carisma de los villanos...

    Hay una tendencia que viene creciendo de fortalecer las comedias adultas políticamente "incorrectas" en la industria americana. "The hangover" marcó el camino y profundizó la escuela de Judd Apatow (de treintañeros inmaduros enfrentados a circunstancias que marcaban su paso a la madurez) para subir la apuesta y detonar una variante más agresiva y profana de esa veta. Más escatológica, con más contenido sexual, secuencias explosivas y vulgaridades extremas. Ahi se anotan "Bridemaids" (sin estrenarse todavía en Argentina), "Bad Teacher" y "Hall Pass", por ejemplo. Esta corriente viene en ascenso, así que esperen muchos productos similares a "Horrible bosses" en los próximos meses...

    Mirando el afiche, nos damos cuenta de la primera apuesta fuerte en el cast elegido: los villanos de la historia son actores de trayectoria. Hábil decisión. Siguiendo esta línea de trabajo, recordamos que los "buenos" siempre son tipos simples, sufridos y que no les va bien en la vida, con lo cual enfrentarlos al carisma de Jennifer Aniston, Colin Farrell y Kevin Spacey parecía ser una buena estrategia: o te caen bien los empleados humillados, o simpatizás con el carisma de los jefes. Idea que paga, en la taquilla, pero que genera un producto desparejo en el equilibrio del film.





    Veamos, tres amigos tienen serios problemas con sus jefes. Pero serios eh! Nick (Jason Bateman) odia al señor Harken (Spacey) porque lo hace trabajar día y noche. Lo tienta con un ascenso que nunca llega y disfruta con de una manera sádica el sometimiento que ejerce sobre todo empleado de su oficina. Es de lo peor el tipo. Dale (Charlie Day) es asistente dental y tiene una jefa muy sexy que quiere hacerlo su esclavo sexual (!!). Julia (Aniston), es una inescrupulosa y ninfómana dentista que disfruta torturar a sus pacientes durante la anestesia quien ha puesto sus ojos en Dale y quiere hacer fracasar su flamante compromiso con su novia. Kurt (Jason Sudeikis) pareciera que la tiene más fácil en su empleo, pero el mandamás muere y la empresa queda a nombre de Bobby (Farrell), cocainómano y despiadado sujeto que inicia una purga entre sus subalternos mientras intenta llevar a la quiebra el sueño de su padre.

    Un desastre. Los jefes hacen honor al título de la cinta y llevan la situación a un punto de sin retorno. Chantajean a sus empleados y cruzan una barrera que lleva a la ruptura total: Nick, Dale y Kurt van a buscar un asesino para sacarse el problema de encima. Darán con un marginal llamado Dean "MF" -motherfu...- (cameo de Jamie Foxx) quién los asesorará a hora de planificar los crímenes. El tema será que matarlos y quedar libres de toda culpa no será fácil...

    El guión de Michael Markowitz, John Fancis Daley y Jonathan Goldstein (todos con buenos antecedentes en la televisión norteamericana) tiene un inicio formidable donde brillan las adecuadas caracterizaciones de los malos de la historia. Ellos son el punto alto de la historia, sin dudas. Spacey es letal y cínico, Farrell transita por un festival de excesos sin pausa y Aniston se toma en serio su rol de dominatrix. Hasta ahí, todo diez puntos. El problema es pasada la primera media hora, algunos gags no son tan divertidos, otros tienen remates débiles y el corazón del conflicto, una vez que la decisión de sacarlos del medio está tomada, es demasiado artificial y aburrida. No importa cuanto delirio intenten desplegar en pantalla (persecusiones, algunas balas, ilícitos), cuesta creer que los tres amigos tiengan carácter para enfrentarse a tanta maldad y salir indemnes de semajente confrontación.

    No es que la pasemos mal en la butaca. De hecho, nos reimos... pero no como esperábamos hacerlo viendo el nivel de comediantes de primer nivel que tiene el elenco. En cierta manera, siento que hay menos delirio que el necesario para llevar la película a otro nivel y la débil confrontación final deja a la audiencia un tanto desconcertada: si los villanos son tan malos, ¿no habría que cerrar de una manera más arriesgada, encendiendo la pantalla para abrir la saga de cara al futuro?

    Para Seth Gordon (director de la insípida "Four Christmases"), el producto llega a su clímax en sintonía con el desarrollo. Para nosotros, no.

    "Horrible bosses" es la clase de película que tenés que ir a ver cuando tenés ganas de reirte, y predisposición para ello. Por ejemplo, cuando te juntás con tus compañeros del laburo o estás con el ánimo bien arriba. Ahí es cuando mejor funciona. Si no estás en el día adecuado, puede que te saque alguna sonrisa pero no va a dejarte eufórico ni mucho menos. Apenas aprobada, se potencia cuando encuentra su público...
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  • Cerro Bayo
    Cerro Bayo
    El Espectador Avezado
    Temporada fría y baja en la visión del NCA

    Presentada hace unos meses en Pantalla Pinamar, varios colegas me recomendaron "Cerro Bayo". Para ser absolutamente sincero, me dijeron "si te gustó Los Marziano, de Ana Katz, esta es una historia con la misma perspectiva, pero en el sur". Elijo empezar mi crítica con esa frase porque después de leer el material de prensa y haber visto la película, es imposible rebatir el valor de esa frase. A ver, vamos a descomponerla para entender que se quiere decir con eso, pero es cierto que Victoria Galardi debuta en la dirección en solitario (ya hizo "Amorosa Soledad" junto Martín Carranza) con un film correcto, aunque demasiado frío, a tono con los helados paisajes de Villa La Angostura donde fue rodado.

    El Nuevo Cine Argentino elige despegarse de una tradición de costumbrismo y drama. Hay una preocupación en esta camada de jóvenes que encarnan el cambio por romper con los paradigmas originales que fundaron nuestra historia cinematográfica. En esa línea, vemos productos que observan familias disfuncionales y de las otras, con una mirada distante y curiosa, en la que no hay una preocupación por detonar los resortes emocionales a través de la estridencia de los diálogos, como siempre se hizo hasta fines de los 90. Todo es lento, pausado. Economía de recursos visuales, pocas líneas, muchas miradas. Otra mirada, una perspectiva distinta encarnada por nombres que vienen en ascenso y obteniendo logros en todo el mundo. "Cerro Bayo" cumple con todas estas premisas descriptas, por lo que si bien hay subcategorías dentro de esta corriente (no es lo mismo Daniel Burman, Israel Caetano que la ya nombrada Katz, o Celina Murga y Agustina Carri, por nombrar mis favoritos), es bueno saber que cuando entramos al cine, veremos algo no masivo y estéticamente singular.

    Lo primero que hay que decir, en el haber, es que Galardi filma con soltura y tiene clara la historia que pretende contar. Es una historia que ella escribió, inspirada en sucesos de su vida personal, y que retratara el espíritu de una comunidad en el sur, con sus particulares características. Ya sabemos, hay grandes distancias, paisajes bellos, atmósfera de pueblo pequeño, sueños de llegar a las grandes ciudades y escapar de la rutina. Por ahí pasa el marco en el que se apoya el relato, y es innegable que está bien construido. Para llevar adelante su proyecto, se nutrió de importantes actores que se hiceron carne en sus personajes, redondeando una película que además de tener claro que quiere decir, cuenta con los intérpretes justos para llevarlo adelante.

    "Cerro Bayo" arranca con gran naturalidad, una anciana mujer va preparando todo para su intento de suicidio. No sabemos porqué, pero la vemos decidida. A las pocas horas lo lleva a cabo y la tragedia se resuelve a medias, ya que no fallece y cae en un coma profundo. Su familia inmediata, su hija, el esposo y sus dos nietos se sorprenden (pero no mucho) de lo ocurrido, en general, dicen que era una mujer extraña y reservada la abuela. La actriz mexicana Adriana Barraza (Marta en los papeles) juega aquí a ser la sufriente hija cercana de la delicada enferma, quien ante la emergencia llama a su hermana en Buenos Aires para que viaje a asistirla. Así es como llegará vía aérea, Mercedes (Verónica Llinás). Ella arrastra una vida complicada, está sola, tiene muchas deudas y venirse a su tierra natal no era algo que hubiese preferido, pero sin embargo... le puede servir para conseguir algo de efectivo, cosa que necesita deseperadamente. Los dos hijos de Marta son dos chicos queribles y simpáticos, Inés (la increíble Efrón de "XXY") y Lucas (Nahuel Pérez Biscayart), quienes tienen proyectos personales que apuntar a salir del lugar donde viven. Cuando los días pasen y Mercedes se entere de que su madre había ganado en el casino de Bariloche una importante suma, comenzará a movilizar a todos para que la ayuden a dar con ese dinero. El vil metal comenzará a jugar en las relaciones y aparecerán, sutilmente, las razones que fueron delineando el cuadro de situación presente de aquella familia extendida.

    Todo se resolverá para bien, o para mal. No importa mucho. Lo que sí quiere Galardi es que miremos a través de sus ojos, las relaciones que se dan entre esos sujetos, sus sueños y aspiraciones, y la dura adversidad que soportan al vivir en un pubelo chico y tener que desarrollarse en él.

    En el debe, todo está prolijo y bien contado pero...

    La historia nunca logra interesar. Es tan chiquita, tan común... No hay emociones fuertes, conflictos que conmuevan, perfiles carismáticos que impacten a la audiencia. Nada de eso. No presenta para el espectador corriente, relatos individuales que atraigan. El NCA puede ganar festivales, pero pocas de sus películas llevarán gente a las salas si profundizan esta línea. Lo cual, si me preguntan, no me parece mal. En "Cerro Bayo", siento que hay una economía de recursos (seguramente pensada, no la veo casual) visuales y dramáticos llamativa. Por ejemplo, se habla mucho de la noche inauguración de la temporada alta en la montaña, pero no la vemos. No se nos presenta nada que altere el clima denso y minimalista que recorre el film. Todo es interiores, diálogos tranquilos, sonrisas evasivas, preguntas sin respuestas... No es que no haya emoción, (la hay, da fe el gran trabajo de Barraza, por ejemplo) sólo que las historias que se van tejiendo son tan simples que no revisten mucho interés y terminan por llevar el film a un letargo peligroso donde la película termina, y nos sentimos igual que al principio de la proyección. Nada pasó.

    Creo que a pesar de todo, "Cerro Bayo" es una buena película y hay que saludar el enorme esfuerzo de Galardi para contar una historia que la atravesó, venciendo todas las dificultades de producción. También creo que está muy bien actuada y tiene un guión estructurado en la mirada de la directora. El único problema es que lo que cuenta, no moviliza. No genera nada. Es demasiado... fría.

    Y eso fue lo que hizo que "Los Marziano" de Ana Katz no reventara la taquilla (aunque Francella garantizó que el film hiciera un número que se acerque al medio millón de espectadores), no es esta una escuela que la gente elija a la hora de ver cine. La gente prefiere otros temas y películas más directas, en cuanto al planteo.

    Ir entonces advertidos de que "Cerro Bayo" es exponente fiel de esta corriente. Con sus pros, y sus contras.
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  • Viudas
    Viudas
    El Espectador Avezado
    Ausencia que resignifica vidas y vínculos

    El cine nacional siempre se caracterizó por hacer dramas de calidad. A lo largo de la vasta filmografía de nuestra tierra, el número de exponentes de este género fue siempre destacado y de hecho nuestras películas más populares a nivel festivales son de este tipo. Digamos que los argentinos somos especialistas del tema, hay en nuestro ADN una fuerza intrínseca y profunda a la hora de mostrar historias donde las lágrimas y el dolor se muestran como emociones predominantes. Dentro de este panorama, celebramos la llegada de "Viudas", última película de Marcos Carnevale (director de "Anita" y "Elsa y Fred", entre otras) porque toma esta veta natural de nuestro cine y la enriquece con una sutil dosis de desenfado y humor negro, poco visto en la industria. No podemos decir que esta sea una comedia dramática con todas las de la ley (no siento que lo sea, debo decirlo), sino que es una historia vincular compleja, medida y descriptiva de una situación triangular no deseada por nadie en su sano juicio...

    Una joven mujer llega al hospital con Augusto, un hombre entrado en años que ingresa a la sala de emergencias con un ataque cardíaco. La esposa del enfermo, Elena (Graciela Borges), es avisada de su ingreso y se presenta en el lugar para atender a su pareja. Allí, se topará con Adela (Valeria Bertucelli), la persona que lo trajo quien espera noticias sobre su salud y se niega a despegarse de su lado. En unos pocos pasos, Elena entenderá que ella es la amante de su marido. Son dos polos opuestos, hay un mundo de diferencias entre ellas, y la edad no es la más importante. Mientras la esposa formal es una cuidada y culta mujer de acomodada clase social (es documentalista), la "querida" es una mujer corriente cuyo atributo más visible es su juventud y belleza. El hombre que las dos compartían muere al poco tiempo y en sus últimas palabras le pide a Elena que "cuide" a Adela, gesto que enardece a su mujer. Encima de tener que enterarse de la cuestión en este contexto, se le pide que perdone la traición y cobije a alguien que desconoce y que era su rival en la oscuridad del triángulo amoroso.

    No hay tiempo de procesar el pedido, Adela es inestable emocionalmente y el dolor de la pérdida de su gran amor la lleva a generar encuentros forzados con Elena, quien claramente quiere apartarla de su vida. Si bien las dos fueron importantes en el corazón de este hombre, lo cierto es que su compañera de toda la vida tiene estructura para enfrentar la difícil situación mientras que la alternativa adolece de esa posibilidad. Se quiebra y su vida se va a pique casi de inmediato. Es entonces cuando después de una serie de encuentros raros, Elena ofrecerá circunstancialmente cobijo a Adela en su hogar para reponers. Eso generará un vínculo volátil que las dos deberán manejar si no quieren hundirse en el abismo del vacío que dejó el hombre que amaron.

    Carnevale aborda, en definitiva, una historia de mujeres duelando en una situación extrema. Su guión nos invita a deguir del derrotero de dos personajes que amaron sin límite al mismo hombre y ante su ausencia, deben reestructurar sus vidas y resignificarse a la luz de la verdad. Dibuja una escenario austero para posicionar a sus protagonistas y las deja desplegar su enorme talento. Ya sabemos de lo que son capaz Borges y Bertucelli. Aquí las dos se sacan chispas en los cruces que se dan para desarmar el enigma que recorre la cinta... ¿Eduardo fue capaz de amar a las dos por igual? Ese interrogante flota en el ambiente y se instala como obligada pregunta. Desde el punto de vista actoral, quizás la esposa de Vicentico luzca al principio un poco fuera de registro y sin poder dominar a su Adela, pero con el correr de los minutos logra equilibrar su fuerza interior y darle estatura exacta a esta sufriente amante, un ser desvalido y sin norte que nos conmueve en cada línea que sale de sus labios. Graciela Borges se luce con su distancia inicial y a la hora de poner el corazón, desenfunda sin inhibiciones. Ambas sostienen el andamiaje con mucho oficio, incluso en algunos absurdos (ciertas situaciones) que no cierran y que parecen forzadas en el contexto.

    Volviendo al principio, lo rico en "Viudas" es que en este fuerte relato, el director acondiciona su pieza para no agobiar al espectador en su aprehensión de la trama. Lo hace a través de dos secundarios que aportan simpatía y color en las dosis justas para no desequilibrar al film. Ellos son la mucama travesit de Martín Bossi (gran debut cinematográfico) y la mejor amiga de Elena, Rita Cortese. Su trabajo es el de introducir el sentido común al vínculo que las mujeres van creando. Las aristas del guión coquetean con lo increíble y cuando el público comienza a desconfiar de la dirección del relato, llegan uno u el otro indistintamente y aportan una mirada ácida y humana de eso que pasa. Le ponen lógica a lo inentendible y grafican la sorpresa que produce una vinculación así.

    Debemos entonces decir que esta es una gran película. Si bien no profundiza tanto en las emociones individuales como nos hubiese gustado, es cierto que lo cuenta, lo hace bien. Más allá de alguna cuestión discutible con respecto al devenir de la historia y los claroscuros del pasado que intencionalmente se dejan de lado (las motivaciones que llevaron a Augusto a ser infiel, por ejemplo), Carnevale logra traernos un retrato muy humano que entretiene y emociona y que no hay que perderse, de ninguna manera.
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  • Cowboys y Aliens
    Cowboys y Aliens
    El Espectador Avezado
    Estufas y Balcones o Valijas y Globos (bah, lo que sea!)

    Steven Spielberg y Ron Howard no producen al azar. Son tipos serios y en la mayor parte de los casos, eligen cuidadosamente propuestas que los muevan, desde el punto de vista artístico y comercial. Pero, como todos, alguna vez se equivocan. Esta es la historia de la esperada "Cowboys y Aliens", film inspirado en la novela gráfica del mismo nombre de 2006 editada en EEUU por Platinum Studios. Alguien había adquirido los derechos y acercó la idea de llevar la historia a la pantalla grande al dúo dinámico. Digamos que el elemento fantástico de la obra requería mucha pericia a la hora del abordaje. Así fue que Spielberg convocó a unos cuantos guionistas (cuento 8 créditos en la ficha técnica con todos los involucrados que dieron la cara), entre ellos a algunos que ya son considerados laderos obligados del cotizado JJ Abrams, como Roberto Orci y Alex Kurtzman. Gente que presuntamente podría manejar la cuestión...

    Había entonces un arsenal profesional de la pluma dispuesta a meter la nariz en el asunto, cosa que prometía... Aunque, sabemos que si bien es cierto que dos o tres cabezas piensan mejor que una, aquí, todas se encargaron de sumar confusión en la construcción de una trama a la que deslucieron por completo, supongo que en el afán de hacer algo entendible.

    Está bien, ya sabemos que es ciencia ficción. El tema es que la mezcla que se intenta lograr fusionando seres de distinto plano contextual y hasta histórico, suena a priori como... complicada de llevar a la práctica (por lo menos). Estamos en una época donde las historietas gráficas tienen luz (o linterna) verde para salir del papel y llegar a la pantalla grande con enorme facilidad. Se planifican toneladas de este tipo de films, así que alguno que otro (o muchos) van a salir mal. Lo dice el sentido común. Lo que si, no esperábamos que este fuera el caso atendiendo los pesos pesados de la industria que aquí se dieron cita...

    Digamos que "Cowboys..." empieza bien. Hay un enigma que atrapa en su línea de largada y eso predispone bien a la audiencia. Jake (Daniel Craig) se despierta en el medio de un desierto. Tiene en su brazo izquierdo un extraño dispositivo que no parece de este mundo ,lo cual hoy en día no llamaría la atención pero estamos en la dura Arizona de 1873 y ahí las cosas son diametralmente opuestas. El hombre no recuerda quien es, ni porque está allí. Si notamos que sabe defenderse y es muy hábil con el arma y los puños. Luego de un par de luchas para mantenerse en forma (y demostrar que ser Bond no es mera coincidencia), termina en un calabozo del pueblo más próximo, acusado de ser un enemigo de la ley. Todo sería normal si no fuera que esa cosa que tiene en el brazo no llamara tanto la atención...

    Entretanto, un coronel llamado Woodrow Dolarhyde (Harrison Ford, nada menos), llega al pueblo buscando culpables para un incendio que presenció con víctimas unos kilómetros atrás. Notificado de que el sheriff local apresó a Jake, se prepara a interrogar al sujeto en cuestión aunque nunca llega a hacerlo: el dispositivo que tiene Jake comienza a alumbrarse y a girar y naves espaciales comienzan a bombardear al pueblo. Llegan los aliens. Y no sólo eso, están aquí para abducir a los habitantes del lugar. En esa secuencia, el perseguido se distingue en la defensa del lugar: se ve que conoce como enfrentar a semejante enemigo por lo que se gana la confianza de los lugareños para dejar de ser considerado una amenaza.

    A partir de ese ataque, bien contado, nace otra película. El film comienza a buscar una conexión con el pasado clásico de los western de persecusión y el clima deja de ser tan interesante... Los hombres del pueblito van a seguir a los aliens (tienen nave averiada) y tratar de recuperar a su gente. Se adentran a campo traviesa y allí comienza el derrape del guión. Estos cowboys usan ropa prolija, limpia y planchadita, actúan a reglamento y transmiten una frialdad extraña. Y los aliens... cuesta creer lo básico que son... A todo nivel. Una verguenza para un producto de esta envergadura, poco diseño, aburrida caracterización, torpeza de desplazamiento.

    Ya de por sí aceptar el delirante marco de la peli es bastante como para tener que bancarse las pálidas y planas actuaciones de un cast que individualmente, mete miedo, pero atado por este guión, naufraga irremediablemente. No hay magia aquí, cosa extraña siendo que el director es Jon Favreau (responsable de dirigir las dos Iron Man). Sabemos que este caballero no sólo tiene oficio, sino que sabe mucho del tema. Sin embargo algunos saltos preocupantes (la información que trae la secundaria Ella sobre los extraterrestres - Olivia Wilde- por ejemplo) o la manera en que los humanos aceptan casi con naturalidad lo que les pasa (!!) suman confusión y dejan a la película sólo como un escenario de peleas bizarras entre cowboys y aliens... Apenas eso. No se logra entender como el carisma de Craig y Ford no logran establecer lazos con el espectador. Nos miramos desconcertados en la sala y decimos... "esto es un absurdo". Y lo es. A todo nivel.

    Quizás el problema sea la falta de convicción al adaptar el guión o sencillamente que esta trama en particular no calificaba para llegar a los cines. No lo se. Si se que "Cowboys & Aliens" me aburrió y que si no fuera por algunas secuencias de acción en particular (y no muchas) tampoco llegaría a calificar para una nota regular. Me pongo serio y les digo, no sería un buen momento para ir frenando con la tonelada de productos similares del género...? Reconozco la veta y los intereses en juego pero... Por qué no buscamos buenos guiones en otro lado? O es que si la historia no es de un cómic no sirve en estos días para ponerle buenas fichas? Pareciera que da todo lo mismo, si viene de una historieta, ya tenemos financiación asegurada y dos o tres films en saga... "Cowboys y Aliens", olvidable por un lado, fuerte llamada de atención por el otro. Todos cometemos errores, el tema es poder aprender de ellos...
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  • El planeta de los simios: (R)Evolución
    Reset y nuevo comienzo para una historia fascinante

    A fines de los sesenta, los estudios (más precisamente los amigos de Fox) adaptaron a la pantalla grande una novela de 1963 escrita por el francés Pierre Boulle. Inesperadamente, la película (en aquel lejano 1968) fue un tremendo éxito. Charlton Heston protagonizaba aquella reconversión e iniciaba una saga que duraría hasta el 73 con films que tuvieron relativo suceso y que generaron una importante legión de fans. A ver, si no conocen la historia, en la primera, un astronauta llamado Taylor aterrizaba en un planeta extraño (después de un largo viaje en el que hibernó gran parte del tiempo) gobernado por monos donde los humanos no hablaban y estaban esclavizados bajo su dominio. El hombre en cuestión logra escapar hacia una zona prohibida (luego de muchísima vueltas) y ahí descubrirá (en una legendaria secuencia) que volvió a la Tierra, en el futuro. O sea, muchos años pasaron y de alguna manera los primates invirtieron la relación asimétrica que tenían al salir Taylor al espacio exterior. Dirigen al mundo.

    Coincidamos que el argumento era atrapante. Recuerdo aquellas matinés donde este servidor pasaba horas viendo cada película una y otra vez. Me impresionaba el trabajo de maquillaje y caracterización de los simios y su poderoso mensaje subliminal, una feroz crítica social llamativa para provenir de la ciencia ficción. Era un gran producto, por lo que Tim Burton filmó una remake de la original (aunque con sus licencias) en 2001. Tuvo un éxito moderado. Los años pasaron y la saga descansó en los escritorios de los altos ejecutivos, hasta que llegó la hora de reactivarla y convocaron al tándem Rick Jaffa y Amanda Silver, (quienes tuvieron su cuarto de hora con el guión de "Relic") a afinar un nuevo comienzo. A ellos no se les ocurrió otra idea que darle un reset. Claro, no de cualquier manera. Algo sensato, apoyado en los paradigmas que operan en este nuevo milenio y que responden al respeto que se tiene por la ecología, el mundo animal y la no violencia. Así fue como nació "The rise of the Planet of the Apes" llamada en nuestro país "El planeta de los simios: (R)evolución". Título ingenioso y bien usado (tantas veces se titula mal aquí) que marca la imprenta biológica que tiene este lanzamiento de Twenty Century Fox.

    Tenemos a un científico joven y talentoso, Will (James Franco, de "127 hours"), quien está investigando como derrotar al Alzheimer. De más está decirlo, experimentan con monos. Por poco que sepamos del tema, somos concientes de que hay crueldad en el trato que se les da. Los exponen a químicos y estímulos físicos a veces desmedidos para tratar de lograr éxitos en la línea farmacéutica. En este caso la idea es realizar un cultivo de células útiles y fuertes que puedan reproducirse y se utilizan chimpancés para ello. Si esto funciona, quizás los humanos tengan alguna chance de revertir los casos terminales del mal.

    Dispuesto a todo, Will cree haber llegado a una respuesta positiva en un especímen. Pero al mostrar su trabajo, el simio muere y el experimento fracasa. Se cierra la fase y el investigador se encuentra con un bebé dulce (mono) que lleva los genes de su padre, muerto en el incidente ya narrado. Lo llevará a su casa y lo criará como un hábil entrenado. Bautizado César, desde muy pequeño se destacará por su enorme capacidad para aprender del mundo que lo rodea. No es un simio cualquiera, lo sabemos, tiene el don de poder resignificar lo que sucede a su alrededor y operar con una respuesta adecuada en muchos casos. Will y su padre, Charles (John Lithgow), hombre que sufre Alzheimer - también-, lo integrarán a su familia. Pero eso no es todo, el hecho de atender su salud también cambiará la vida romántica de Will, ya que lo llevará a vincularse con Caroline (Freida Pinto), quien se transformará en su novia y lo apoyará en la crianza del simio.

    César, como dijimos, es un mono que se humaniza minuto a minuto. Vive en una casa acondicionada para él junto a gente que lo quiere, hasta que un incidente lo expone a la dureza del mundo exterior. Ataca a un humano y Will se ve obligado a entregarlo a un lugar donde convivirá con simios salvajes y de la especie más corriente que se recuerde. César sufrirá mucho el despegue de sus afectos pero con el correr del tiempo, entenderá que debe adaptarse a su especie y conducirla hacia otro tipo de vida... Más justa y cercana a la naturaleza de sus pares.

    Rupert Wyatt (el director) está interesado en mostrar el mundo desde los ojos de César. Para ellos cuenta en esta oportunidad con el magnífico trabajo de Andy Sarkis (aquel actor que hacía de Gollum en la trilogía "The Lord of the Ring") quien se animó a ponerle piel al líder de la rebelión de los simios. Su composición es fascinante. Hay que pensar que durante gran parte de la película el lenguaje predominante para el espectador es corporal y el protagonista debe resolver con todos los recursos a su disposición la tarea. En ningún momento la acción se muestra confusa, siempre las miradas y los gestos grafican la secuencia con precisión, cosa que se agradece desde la butaca. Por supuesto, esto también sucede por la labor de los equipos de Weta Digital quienes generaron el universo donde los monos cobran vida. Haciendo gala de una gran pericia para la técnica de motion capture, estuvieron a la altura de los pedidos del director: así se quería y así salió. Aunque sabemos que cuando los modelos CGI no conforman, en este caso en particular, por suerte para todos aparece Sarkis con su repertorio interpretativo y todo vuelve a los carriles narrativos sin problemas.

    Pensaba mientras salía de la sala, que este tipo de historias, esta re-adaptación del Planeta de los Simios, está instalada en un contexto donde se ve al planeta y al mundo animal con otros ojos. Sentimos nuestra la lucha de esa especie por ser liberada de la opresión de un mundo que los aleja de su hábitat natural, cosa que está muy en boga y que sirvió para delinear un guión políticamente correcto: aquí todos reciben lo que merecen. Y la contienda que se instala, no es una lucha por destruir al otro, entendiéndolo como rival, sino un avance de los derechos que todos tenemos por ser criaturas que habitamos este mundo. No nos enojamos con estos simios, los hacemos propios y nos compenetramos en su lucha, empatía que lleva al film a lograr puntos altos de conexión con la audiencia. En ese sentido, todos los ingredientes que contiene este producto parecen gozar de una cohesión singular que garantiza buena llegada y alto impacto a la hora de sostener la trama, "The rise of the planet of Apes" es sin dudas, una gran película.

    Puede ser que los puristas y estudiosos de la saga destaquen alguna diferencia que no concuerda exactamente con la saga de los 70. Está bien. Se acepta. Sin embargo hay hechos y guiños que podrían entenderse como disparadores y conectores de todas las ideas y relatos que la historia principal presentaba. Es más, alguno de ellos (con seguridad) será iniciador de historias que continuarán la dirección que esta versión presentó, sin dudas.

    En lo personal, disfruté como hace mucho tiempo que no lo hacía. Hay en "The rise..." una intensa mezcla entre el blockbuster clásico bien contado y el cine ambientalista moderno ensamblados como pocas veces en este último tiempo. No es cine arte, pero, sin dudas, pero en su tipo, es de lo mejor del año.
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  • Larry Crowne
    Larry Crowne
    El Espectador Avezado
    Estudiá Forrest, estudiá

    "Larry Crowne" es el segundo largo que dirige Tom Hanks. Actor y productor de prestigio, en contadas oportunidades quiso ponerse detrás de las cámaras (de hecho, sólo lo hizo en "The wonders" -Eso que tú haces-) allá por 1996. En esta oportunidad, escribió junto a la conocida y talentosa Nia Vardalos (la actriz y escritora de "My big fat Greek wedding" a la que le produjo una serie sobre la misma en 2003), una comedia que intenta conjugar crítica social y romance en dosis iguales, relato que intenta reflexionar sobre la dura realidad financiera americana de estos días. El problema es que si bien hay simpaticos apuntes sobre lo que sucede en el gran país del Norte con respecto al tema de la desocupación y la reinserción laboral, nunca el mismo cobra la seriedad esperada para conmovernos y eso que el problema de Crowne no es poca cosa. Lo mismo sucede con la historia de amor que presenta, a pesar de los mohínes y sonrisas característicos a los que nos tiene acostumbrados desde hace tres décadas Julia Roberts y que casi siempre cumplen su objetivo.

    Los dos son actores veteranos y tienen una pila de comedias románticas encima, con lo cual, deberíamos preocuparnos por la calidad de esta producción. Cuesta creer que Julia y Tom hicieran una película tan chiquita, a todo nivel. Está bien que sean buenos amigos en la vida real pero... aceptar así algo tan esqumático y burdo sin debatir el rumbo de la película?

    El guión parece ser el primer borrador de la idea, cosa que nos extraña viniendo de una guionista como Vardalos. A ver, sabemos cuál es la intención de Hanks, hacer una película simpática de autoayuda que pinte el negro panorama del empleo en blanco en su país y fortalecer su llegada con una simple historia de amor. Pero algo salió mal amigos, por alguna extraña razón los diálogos son casi robóticos y las emociones, brillan por su ausencia. No podemos decir que estos monstruos de la industria no saben actuar, no, para nada. Sin embargo, el director subestima la trama y la subordina al carisma de sus protagonistas, eligiendo una modalidad básica para acomodar su relato: el público se conecta con sus actores favoritos y festeja su devenir en pantalla por el solo hecho de disfrutar a sus viejos conocidos. Craso error: si bien nos encanta verlos a los dos en pantalla, la historia importa y el espectador puede darse cuenta cuando la narración carece de fibra. Hay una peculiar manera de narrar de Hanks que ayuda a que esto suceda, su cámara a veces parece la de un novato, elige planos abiertos en gran parte de la cinta y estos enfrían la pantalla y nos alejan de la acción, descuida la dirección de actores y ellos se vuelven cabezas parlantes repitiendo líneas sin sentido.... Encima, su protagónico es bastante primitivo y su ritmo de resolución de conflictos se asemeja (desde algún lugar, permitan mi licencia) a Forrest (Gump), por su inexpresividad y torpeza de movimientos... Estamos hechos.

    A Larry lo despiden del trabajo. El es jefe de sección en U-Mart y la razón para despedirlo es que no posee estudios universitarios. Sus jefes le dicen que él es el único que no ascendió en estos veinte años que lleva en la empresa porque no fue a la universidad. De hecho, lo convencen de eso! (cosa aberrante que suceda en una escena tan pobre como la descripta) con lo que Larry, (ex cocinero marine, divorciado y que vive sin siquiera una mascota por compañera) en una edad difícil (50) tendrá que encontrar rápido un trabajo para pagar sus deudas. Tiene muchas (cosa extraña porque lo vemos un tipo que gasta poco en él y su casa, está casi vacía de muebles) por lo que habrá que enfrentar el tema de la hipoteca que pende sobre su vivienda... Casi sin inmutarse, Forrest, digo, perdón, Larry, decide estudiar en un lugar cercano a su hogar. De esa manera estará preparado para decidir cómo entender su situación financiera en esta moderna y cruel América.

    Crowne irá a un centro universitario. Allí le recomendarán dos cátedras para salir del pozo: Economía (con un profesor oriental sistemático y egocéntrico) y Oratoria. La profesora de este último curso es Mercedes (Roberts), quien está casada con otro desempleado (ex profesor y escritor) y transita por sus días sin entusiasmo alguno excepto hacerse un margarita bien cargado al final de su trabajo. Su existencia es gris y ha perdido la pasión por enseñar, abrumada por los adolescentes de este tiempo. Su problema profesional es que le cuesta transmitir sus ideas a un grupo joven atravesado por los medios electrónicos y encima en su hogar, sufre que su inmaduro esposo no trabaje y ella sea la que tenga que pagar todas las cuentas.

    Larry Crowne, vale decirlo, es y parece grande para la universidad, así que cuando va a cursar, hace mucho contraste con su medio. A pesar de ello, logra rodearse de gente divertida (comandada por Talia, la ascendente Gugu Mbatha-Raw) y comienza a estudiar por primera vez en su vida. Eso sí, nada de ahondar en las razones de la crisis (no, eso sería demasiado), sólo veremos como Forrest (uy, sorry again, Larry digo) pasará de ser un sujeto fuera del sistema a otro activo, a todo nivel...

    Es increíble lo que cursar dos materias en la facultad puede hacer!

    Reflexión final: para ser una comedia social, no tiene profundidad. Para ser una romántica, no hay química entre Julia y Tom... "Larry Crowne" es sólo un boceto de algo que podría haber sido una buena idea. Su único mérito es la posibilidad de ver a estos dos taquilleros actores juntos (ya habían compartido cartel en la interesante Charlie Wilson's war) y ver su habitual repertorio de lugares comunes. Lo cual, para muchos no es poco. De hecho Julia sonríe mucho en la segunda parte y eso, les digo, vale una moneda eh!

    Segundo paso en falso para la carrera de Tom Hanks como cineasta. Ha demostrado ser buen actor y gran productor. Pero director, no. Debería ir a la universidad a estudiar cine, no? Después de todo, eso es lo que el recomienda para la solución de todos los problemas económicos que sufren los países desarrollados!!
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  • ¿Diferente de quien?
    ¿Diferente de quien?
    El Espectador Avezado
    Diferentes, pero a los postres, iguales

    Hace unas semanas atrás, recibíamos en cartelera una película italiana llamada “Mine Vaganti”, en la que el tema central era la aceptación por parte de una tradicional familia, de la homsexualidad de uno de sus miembros. El director de aquella cinta era Ferzak Ozepek, cineasta de ascendencia turca que milita desde su lugar por la igualdad y que hace de sus historias, relatos panfletarios que giran sobre constelaciones familiares. Extrañamente nos llega ahora otra película donde el protagonista también es gay, del mismo origen pero en franca clave de comedia romántica. Hacemos la llamada porque los títulos comparten algunas características y se integran a una percepción de lo que tiene éxito en la península, un cine colorido, campechano pero que reflexiona sobre sus costumbres y sus valores a la luz de los cambios en el mundo moderno.

    “Diferente da chi” es una película extraña. Tiene un inicio desopilante (donde todo transcurre a gran velocidad) en los cuales la presentación de la historia promete. Piero (Luca Argentero) milita en un partido de centro. Es algo así como concejal y su rol no es de peso para su agrupación…pero la casualidad lo pone de cara a un desafío importante, participar en las primarias como candidato alternativo de su partido. Si bien sus compañeros saben que es gay, piensan que eso favorece la estrategia política a la hora de votar: no tiene chances de ganar. Los viejos políticos en realidad necesitan un candidato para perder y resaltar así la figura del delfín oficial, un hombre de edad, que naturalmente, gana la elección por amplio margen. Pero algo sale mal y en la noche del festejo, fallece. Piero se queda así con la candidatura ante el asombro de un partido que no pensaba tenerlo como primera figura para pelear la jefatura de Roma. Planteadas así las cosas, se les ocurre adosarle una compañera de fuste para equilibrar la fórmula: Adele (Claudia Gerini), una vice tradicionalista, seria y formal que cada dos palabras dice “familia”. De más está decir que cuando se cruza con Piero para discutir la plataforma, los planetas estallan. No tienen nada ver y la verdad es que juntarlos sólo tendría sentido en la arena política (!).

    Hasta ahí la historia se presenta divertida y las observaciones sobre el armado partidario son ocurrentes e incisivas. Lo mismo con la caracterización de los personajes. Pero cuando Piero y Adele tienen la primera pelea con sus asesores algo empieza a hacer ruido. El libro abandona la línea que venía trabajando (la de una comedia que analiza las diferencias de género y la problemática de la inserción gay en la sociedad formal italiana) y la sustituye, de un volantazo, por una historia romántica. De golpe. Apenas podemos dar fe a lo que vemos. Piero (que está casado hace 14 años con otro hombre) comienza a relacionarse con Adele para integrar una fórmula con posibilidades de ganar y eso hace que tengan que conocerse. La tensión que ellos traen con su visiones del mundo se transforma en atracción y... bueno, mejor no anticipar como sigue la historia. Lo cierto es que la veta humorística y la aguda visión esbozada al inicio, se pierden. Nace otra película, una más simple de enredos y tríos, clásica y a la que ya estamos acostumbrados. Una verdadera pena.

    No importa la química que tenga el trío protagónico en pantalla, lo cierto es que todo lo que viene después, importa poco. Las decisiones que cada personaje tome a la hora de confrontar sus verdades individuales serán accesorias para el espectador, lo único que quedará es la sensación de que al film le sobra metraje. Es cierto que pasan muchas cosas en poco tiempo, pero el vértigo de la narración importa poco cuando la dirección es la previsible.

    Umberto Riccioni Canteni (el director) se presenta en sociedad con esta ópera prima. En la taquilla de su país no le fue tan mal aunque luego de esta producción (de 2009) no volvió a los largometrajes aún. Por algo será. Lo cierto es que las oscilaciones en este debut terminando redondeando una propuesta flojita y que se vende como transgresora, pero que en el fondo no lo es.

    No podemos decir que “Diferente de quién” sea una mala película. Está bien filmada y hasta puede que pasen un rato agradable, lo negativo es sentir al salir de la sala que esta podría haber sido una gran película. Una historia que aborde con cinismo y descarnado humor, el escenario político que podría darse en cualquier sociedad tradicional si el principal candidato a vencer fuera homosexual y su compañera de fórmula, una derechista de convicciones. Esa amarga sensación de no haber visto la película que esperábamos es la que depara el cierre.
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  • Linterna Verde
    Linterna Verde
    El Espectador Avezado
    Tarjeta amarilla (y no verde) para DC y Warner

    Parece que estamos en la era de las adaptaciones fílmicas de los comics. Esta velocidad que sentimos le viene imprimiendo la industria a sus desarrollos va empezando a mostrar sus lados flacos. Grandes presupuestos, costosos directores, enormes maquinarias publicitarias... Todo al servicio de la adecuada conversión de una historieta en fílmico. El problema es que en este afán de querer vender, hay cosas que se van dejando de lado peligrosamente cuando se encara una pre producción de esta envergadura: la supervisión. Es central cuando hay tanto dinero en juego ya que permite ir dando una pista de lo acertada o no que es la dirección que se le imprime al producto en cuestión.

    En ese sentido, a Warner y a DC se les escapó la tortuga. No entiendo cómo dejaron que un film tan chato y deslucido llegara a las salas. Todos sabíamos que el último corte de Martín Campbell estaba lejos de lo esperado pero... estrenar de cualquier manera? Dolorosamente debo decirles que ámbos estudios sabían de la calidad de esta versión de "Green Lantern" y prefirieron estrenar para equilibrar lo invertido y cambiar de enfoque para la segunda parte. Ellos hicieron el cálculo que los fanáticos del comic irían en masa a verla y con ellos solamente podrían reducir sus eventuales pérdidas. Lanzaron un fuerte campaña publicitaria y ya están pensando en el 2013, fecha de estreno para la secuela, obviamente, sin el mismo director y hasta quizás, sin Ryan Reynolds en el rol principal.

    Esta cinta está basada en el segundo Linterna Verde de DC, estrenado en 1959 y escrito originalmente por John Broome y Gil Kane en el que el rol central recae en el piloto de pruebas, Hal Jordan. Greg Berlanti (cuyo CV viene de la televisión y las series americanas de alto impacto) y otros cuatro guionistas (!!!) tuvieron a cabo la elaboración del libro que vemos en pantalla. Wow! Muchachos, no se que estuvieron haciendo pero no lo vuelvan a hacer. Al menos, si quieren seguir cobrando cheques de 6 o más cifras en sus salarios. Me cuesta creer que tantas cabezas no hayan podido darle sentido a un superhéroe tan claro como Linterna Verde.

    El resto de la responsabilidad se comparte entre Martín Campbell (quien viene de dirigir dos buenos títulos de James Bond) y Ryan Reynolds (Hal Jordan), quienes ofrecen pobres trabajos desde cada uno de sus roles. El primero conduce el film a un ritmo casi soporífero (algo preocupante en este tipo de blockbuster), sin operar en la dirección de actores (ni siquiera en los principales!) ni potenciar las posibilidades de su cast. Se apega a la línea que marca el libro y permite que sus humanidades sean unidimensionales. Nada les pasa, no reflejan emociones, parecen de cartón. Sus secundarios transitan por la pantalla como por obligación (pobre Tim Robbins!) y nadie acompaña el devenir de la trama y las transformaciones emotivas de Hal, dejándolo más solo que Adán en el día de la Madre...

    Reynolds había recuperado crédito con "Buried" el año pasado... Pero el mismo se fue rápidamente al repetir su típica actitud de galán deshinibido y torpe que lo llevó a ser detestado por la crítica especializada. Su Linterna no tiene pilas, casi que funciona a cuerda, es increíble la escasa fuerza con la que dota a su personaje. No parece un super héroe, ni siquiera al final.

    No vamos a contar mucho de la trama. Cae una nave espacial a orillas de un río y su piloto, un extraterrestre llamado Abin Sur, termina con heridas mortales. El viene del espacio y es uno de los famosos "Linterna Verde", cuerpo protector de la paz del universo. Hay un villano llamado Parallax que amenaza con destruir a todas las razas en este plano y ante esto, los esfuerzos de este equipo de guardianes, son inútiles. En este planeta, Abin Sur tiene que buscar alguien que lo reemplace y encarga a su anillo verde que de con él. Así es como Hal Jordan llega a la zona del accidente, donde puede intercambiar unas pocas palabras con él antes de su deceso. El anillo lo ha elegido como reemplazante del último Linterna Verde, pero Hal es... Bueno, es Ryan Reynolds. Simpático, despistado, carilindo e irresponsable. Bah, la faceta de Reynolds más conocida por el público... O sea, convertir a ese muchacho en Green Lantern no parecía tarea fácil pero... Hollywood todo lo puede.

    Sólo me resta decirles que es de las más anodinas películas de super héroes que ví en mucho tiempo y que hasta la CG parece flojita. Es bastante oscura y el 3D no aporta mucho al despliegue visual. Tiene dos o tres buenas escenas de acción y el resto, es fácilmente olvidable. El villano (Héctor - Peter Sarsgaard) es caicaturesco (no se me ocurre otra manera de definirlo) y la fémina de la que está enamorado, Carol (Blaek Lively) ni hablar, cero química, pose de modelo todo el tiempo.

    Fans acérrimos del cómic, supongo que tienen la obligación moral de ir a verla. El resto, hay muchas buenas opciones en cartelera para dejar sus 35 pesos en este título. Guardenlos en un papelito para la secuela, a ver si desde el gran país del Norte invierten un poco más en guionistas y menos en aparatos publicitarios.

    No tenía que decir eso no?
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  • La oscuridad
    La oscuridad
    El Espectador Avezado
    Existencialismo vacío y con las luces casi apagadas

    A todos los que vamos mucho al cine nos gusta Brad Anderson, director de prestigio en la industria americana. Principalmente por "The machinist" y un poco menos por "Session 9", dos films que mostraban a un tipo preocupado por retratar mundos donde lo sensorial y lo físico se encontraban en contradicción. Sabemos que le gusta el relato metafísico y los dilemas existenciales y a pesar de no haber dado con la nota exacta en "Transsiberian" (del 2008), tenía el crédito abierto (merced a sus antecedentes) para intentar profundizar en el cine que le gusta. Acostumbrado a trabajar con actores de peso (DJ Caruso, Woody Harrelson, Ben Kingsley, Christian Bale, Philip Seymour-Hoffman entre otros), ya nos extrañó de movida que le haya dado el protagónico a Hayden Christensen, un intérprete que sigue buscando encontrar su lugar en el mercado. Más allá de eso, nos dispusimos a ver que proponía Anderson incursionando en el suspenso de alto impacto.

    "Vanishing on the 7th street" no alcanza a ser una buena película, desgraciadamente. Lo que arranca bien (hay que reconocer el valor de los primeros 15 atrapantes minutos), el establecimiento del encuadre situacional, está logrado y predispone al espectador a vivir una experiencia aterradora...pero cuando la historia empieza a desarrollarse, comienza a desinflarse sin remedio: hay mucho detalle puesto en la atmósfera en la que los protagonistas están inmersos, más que en la profundidad del conflicto que los atraviesa.

    Anderson parte de una premisa interesante, una película de desapariciones y apocalipsis, de sobrevivientes y de esperanza aunque su intención real parece alentar un tratamiento existencial que excede las posibilidades del guión con el que trabaja. Sabemos que está movido por una idea original (la caracterización de un final para la humanidad en el cual la luz abandone este plano, donde el vacío y la oscuridad nos absorba a todos y a cada uno de nosotros de manera que nos fundamos con la fría y eterna noche del universo), el problema es que el trasfondo filosófico que se propone, no alcanza como sostén para una trama despareja y aburrida.

    Debutando como guionista en esta oportunidad aparece el novato Anthony Jaswinski, quien se ve que no logró acordar junto a Anderson un camino claro en el que los personajes mostraran sus miedos más arcaicos y se articularan de manera significativa para enfrentar la suerte que el destino les ofreció. Sus líneas son repetitivas, impregnadas de estereotipos religiosos y plagadas de lugares comunes. No importa cuanto esfuerzo se ponga, con ese libro lograr buenos resultados era altamente improbable.

    A ver, "Vanishing..." logra ese clima opresivo y ténebre que deben tener los films de este tipo. Lo tiene, conseguido por sus virtudes técnicas en el tratamiento de la imagen. La cuestión aquí es que no logra interesar al espectador por la suerte de los personajes (algo grave), ya que desde la butaca, nos sentimos todo el tiempo en alerta para encontrar pistas que nos permitan explicar el hecho en cuestión y nada nos distrae de ese objetivo. ¿Será esto porque sentimos que entender que pasa es muy importante y dejamos de lado la empatía por los sufridos sobrevivientes para prestar atención a esa cuestión? Supongo que algo de esto opera. Anderson y Jaswinski no creen que es importante el porqué están allí y nosotros, pensamos exactamente lo contrario. No podemos seguir en ese vacío de información porque sin ese contexto, no hay texto que se vuelva significativo.

    La historia nos trae a cuatro personas que viven en Detroit. Cierta noche, un apagón se expande sobre la ciudad, dejándola a oscuras. Esta oscuridad devora (o desintegra, o funde... o....) a la población. Hombres y mujeres desaparecen en instántes. De los cuerpos, ni rastros. No hay restos materiales que permitan saber que sucedió. Extrañamente, hay personas que siguen con vida. Conoceremos entonces a Luke (Christensen), hombre de los medios de comunicación que se encuentra en la producción de un noticiero de tevé cuando sucede el hecho. Linterna en mano, buscará adentrarse en las calles de su ciudad hasta dar con gente que haya sobrevivido al extraño hecho. Llegará a un bar abandonado y allí se encontrará con un niño (James, jugado por Jacob Latimore) y una fisioterapeuta (Rosemary, aquí la dúctil Thandie Newton) que han logrado atrincherarse en el lugar. Hay luz gracias a un equipo electrógeno y eso permite que el lugar sea seguro. A ellos se les acoplará un proyector de cine (el sujeto que cambia los rollos en las salas) herido, Paul (John Leguizamo) quien llega a contar parte de su experiencia en la oscuridad. Entre ellos se instalará la esperanza de supervivencia y la inquietud de decifrar las razones de lo que están viviendo.

    El problema es que son cuatro personajes para sostener casi una hora de metraje en el medio de una creciente oscuridad, poca acción y diálogos planos sin relieve emotivo. Pocos elementos e ideas para tanto tiempo... Cierro los ojos y recuerdo "Buried" de Rodrigo Cortés con Ryan Reynolds (del año pasado) y me digo: se podía hacer algo mejor. Un buen guión puede casi todo.

    Para cerrar, hay que decir que el film es un intento fallido por intentar conectar un ideario existencialista con una película de terror convencional. No termina siendo ni una ni la otra cosa. Encima en el climax derrapa mal y... no hay sonrisas al final al llegar los títulos de cierre. Hay decepción.

    Un paso en falso de un gran cineasta. No importa. Esperemos que la próxima sea mejor. Madera, el hombre tiene.
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  • Los Pitufos
    Los Pitufos
    El Espectador Avezado
    El azul de los 80 también destiñe...

    Con la tecnología de Traductor de Google
    "Los Pitufos": el azul de los 80 también destiñe...
    postdateiconViernes 05 de Agosto de 2011 06:22 | postauthoriconEscrito por Rodrigo Chavero | Correo electrónico

    La verdad, es que cuesta sobreponerse a tanto rescate de series y películas de los 80. Estaba en la butaca viendo los trailers y ví un teaser de "Top Cats (Don Gato y su pandilla)" para dentro de un tiempo... No se salva nadie. Hollywood en su afán de generar productos se sube a cualquier colectivo. Claro, siempre que haya sido probado y tenga un potencial público que pueda recepcionarlo. No recuerdo a los Pitufos en mi infancia, la verdad (no se muy bien porqué), si recuerdo la irreverencia con la que se los criticaba en su época en nuestro país. Eran una compilación de ideas básicas marcadas por un relato muy simple plagado de ternura y aventuras. El hecho de que tuvieran un solo personaje femenino era un tema... Recuerdo (no puedo olvidarlo) a Jorge Ginzburg haciendo parodias sobre el tema en sus envíos de humor y la enorme ridiculización a la que exponía la serie...

    Lo cierto es que "The Smurfs" era una propuesta exitosa dedicada a los más pequeños de la familia de impacto global. Se hicieron más de 200 capítulos en la NBC producidos por la histórica Hanna-Barbera (se acuerdan?) entre 1981 y 1990. Nacidos a fines de los 50' de la mano del dibujante Peyó, aquel comic franco-belga que se publicaba en un semanario fue cobrando suceso hasta que del otro lado del Atlántico se adquirieron los derechos para llevarlos a la animación muchos años más tardes. La historia era la de una aldea, poblada por pequeños gnomos, que viven en un bosque en enormes hongos (son sus casas) y los cuales enfrentan a un villano de turno que quiere robarles el secreto de su magia para beneficio personal.

    Aquella serie transcurría en el hábitat natural de los Pitufos.

    La película en 2011 no. Como todo cambia y para sostener una trama más elaborada (quizás) se los traerá a nuestra época actual y por supuesto, a la ciudad por excelencia para vivir historias increíbles: New York. Sí, sólo veremos al inicio unos minutos la aldea donde viven y luego, accidentalmente, algunos de ellos (los más taquilleros, por supuesto), abrirán un portal y terminarán en la Gran Manzana. Gargamel (Hank Azaria), un villano limitadísimo y su gato Azrrael han atacado su poblado y ahora también los siguen en su lugar de llegada: no van a parar hasta dar con ellos. Dentro del team de los visitantes, papá Pitufo será el encargado de pensar una eficaz manera de volver a su mundo, restituyendo el puente mágico. Pero hasta que eso suceda, deberán sobrevivir a la dura Nueva York de estos días...

    No podrían hacerlo sin la ayuda del joven matrimonio conformado por Patrick y Grace (Neli Patrick Harris y Jayma Mays), quienes son sorprendidos por la invasión de seres azules a su vivienda. Grace se lo toma mejor, Patrick no tanto, pero lo cierto es que ayudarán al grupo a que reúna los elementos necesarios para volver a su lugar de origen. Todo esto mientras por supuesto, Gargamel los persigue afanosamente, sin éxito, por supuesto.

    El guión debe tener dos ideas sobre la que giran los conflictos y poco más. Creo que ni los chicos mayores de 6 pueden disfrutar del film porque su target de edad es más bajo, presentando un humor físico (de golpes, empujones y caídas) que no hace reir a nadie, excepto a quienes cursan el jardín de infantes. Está bien, hay algunas escenas locas (por ejemplo cuando Patrick y tres Pitufos cantan "Rock this way" en el Guitar Hero sobre la pista original de Aerosmith, la más original de la película) pero la trama es elemental y desteñida. "Los Pitufos" apunta a dejar un mensaje positivo en cuanto a los valores que debe tener un buen jefe de familia y al valor del trabajo en grupo pero...La verdad es que lo hace con crayones. No creo que se haya usado siquiera tinta al imprimir el libro.

    Hay una cuidada 3D y una buena banda de sonido, eso sí. No mucho más. Es uno de esas cintas que lamentamos haber visto, sinceramente. Ya saben, yo no me escapo del cine infantil (y no lo haré por unos cuantos años) así que estoy ducho en el tema: no es una buena película. El público adulto la sufrirá bastante.

    Sí es alternativa si tienen chicos en edad de educación inicial. En ese caso, ellos, al menos, saldrán de la sala satisfechos. No ustedes, por supuesto.
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  • Güelcom
    Güelcom
    El Espectador Avezado
    Psicoanálisis y desarraigo en clave de romance

    Es riesgoso trabajar con figuras muy populares de la televisión. Si bien a priori parecería que facilta la manera de encontrar productores y canales de distribución, lo cierto es que el espectador viene con mucha "información" sobre los modismos y posturas que estos actores usan en aquel medio masivo y entonces, es difícil apreciar (con algún atisbo de objetividad) si lo que hacen en cine está bien o repiten estereotipos de sus programas diarios o semanales... Es un desafío profesional para ellos encontrarle la vuelta entonces para despegarse de lo que hacen habitualmente y ofrecer una interpretación distinta que los perfile como actores en serio. Para muchos, la televisión es un género menor (no es mi opinión, pero es la de muchos).

    "Güelcom" es el segundo largo de Yago Blanco. El anterior, no lo ví ("Los Domingos son para dormir"), creo que no tuvo estreno comercial, pero el hombre tiene experiencia detrás de las cámaras y muchas ganas de recrear desde aquí, el clásico estilo de las comedias románticas de molde (bien norteamericanas). Soñó con un elenco importante y pudo contar con él y ha sido apoyado por una interesante campaña en la red llamada "volveriasaenamorarte.com" donde algún opinólogo/a aconseja a quienes dejan mensajes sobre cómo resolver situaciones conyunturales del corazón... Simpático no?

    Con toda esta data me dispuse a avanzar sobre "Güelcom", sin olvidar que (fusílenme por esto!!) yo tengo debilidad por este género. Es uno de mis favoritos y entonces era fácil entusiasmarse con los avances del asunto... Bueno, dí con un producto honesto, desparejo y que no colmó mis expectativas. Válido, desde algún punto (la fundamentación, al final), pero lejos de lo esperable para la expectativa puesta en él.

    Mariano Martínez es Leo, joven (o bueno, no taaan joven), psicólogo de profesión que sufre por un amor que se fue. Hace cuatro años, Ana (Eugenia Tobal) dejó Argentina, buscando otros horizontes. Ellos convivían y tenían una relación que parecía sólida pero algunas diferencias de fondo y sobre todo, la indecisión de Leo de acompañar a Ana en sus proyectos, terminaron por separarlos. En este presente, los amigos comunes de ámbos se preparan para casar a otra pareja de argentinos que vive en Ibiza y regresa a visitarlos por unos días. Estos tres "exilados" regresarán a ver a su gente y de paso, a celebrar con una gran fiesta aquella unión que se consumó en España y en la que los de aquí no fueron partícipes. Dentro de este grupo, encontraremos un fauna comandada por el comediante Peto Menahem (Javier), Maju Lozano (su esposa, Andy) y Eugenia Guerty (la amiga soltera, Sol). Todos serán satélites de la historia que buscarán complementar la pareja central, jugada por Martínez y Tobal. Ah, Ana llega con novio español (Oriol, jugado por Chema Tena) y su estadía será sólo de una semana, ese será el tiempo que tendrá Leo para reflexionar sobre lo que pasó con esta distancia y operar para recuperar el amor de su ex.

    Hay un segundo grupo de secundarios que también intentan ponerle color al relato (el psiquiatra que juega Gustavo Garzón, el paciente guitarrista de Nicolás Condito, la seductora y sexy psicoanalizada Agustina Córdova, quien busca hacer trastabillar el profesionalismo de Leo), pero ninguno logra el timming necesario (ni el clima) para lograr un buen ensamble de personajes. Sabemos en que toda comedia romántica hollywoodense (a la que "Güelcom" mira con respeto) los amigos de la pareja en cuestión son fundamentales para sostener el andamiaje de la trama. Deben ser ocurrentes, tiernos, accesibles y... tener líneas coloridas para enriquecer y distender la atmósfera amorosa que juegan los protagonistas. En ese sentido, hay esfuerzo (Lozano y Guerty son las abanderadas del sacrificio), pero el libro que el mismo Blanco y Diego Nuñez escribieron no les da mucho vuelo. Falta humor y con eso, mucho no se puede hacer.

    Tobal y Martínez ofrecen actuaciones distintas. Mientras que a Tobal el traje le calza como un guante y puede mostrar que es una actriz versátil, a Martínez le pusieron las ropas de un psicólogo demasiado locuaz (o a veces, extrañamente silencioso) para el que no da el perfil. La historia la cuenta Leo (es un relato enmarcado), por ende mucha de la carga interpretativa se diluye en sus artificiales parlamentos (hay una tendencia a llenar el aire con frases extensas que no conectan con lo que se está contando, excepto hacia el final). No es culpa del actor, quizás hubiese sido preferible esperar al primer elegido por el director, Juan Gil Navarro (quien no pudo por problemas de agenda) o pensar en otro tipo de profesión y parlamentos para el héroe televisivo de "Los Unicos". Lo cierto es que no hay mucha química en la pareja y esto tampoco ayuda. O sea, tenemos los elementos de la estructura, pero no la solidez esperable en cada columna de la misma.

    A favor de Blanco hay que decir que la apuesta por bucear en el análisis de los hechos que motivan a los argentinos se vayan del país es válido. El director quiere dejar en claro que piensa sobre el tema con una colección de diez inteligentes máximas que definen el hecho, algunas mortalmente ciertas y otras tantas más discutibles, pero todas son creíbles y han sido escuchadas por nosotros, miles de veces. El tratamiento que todos los personajes hacen del tema del irse a vivir al Primer Mundo (Europa, precisamente), está bueno y es de lo mejor del film. No es "Made in Lanús", no, pero suma.

    Creo que para hacer buena comedia romántica, hay que hacer mucha comedia romántica. No aprenderemos la fórmula mágicamente. Habrá que trabajar mucho para lograr productos que estén acordes a los estandares de calidad del género. Y también pensar que hay que darle un tinte regional nuestro, único y particular al producto. Una vez leí a Graciela Borges hablando de la gran cantidad de cine que se filma en nuestro país en estos tiempos que corren y ella decía que para que hubiera diez, o quince películas argentinas buenas cada 365 días, había que producir unas doscientas por año. Me parece que para hacer este género bien, hay que intentarlo muchas veces. Por eso, apoyamos "Güelcom" y saludamos su estreno, más allá de los errores, se hace camino al andar...
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  • El mundo según Barney
    El mundo según Barney
    El Espectador Avezado
    Ácida y abrumadora historia de vida

    "Barney's version" es la adaptación cinematográfica de un best seller candiense muy laureado. El libro en cuestión fue escrito en 1988 por Mordecai Richler y es recomendado por abordar, además de una historia de vida colorida, características de la cultura canadiense particulares en los últimos treinta años. Richler es judío y dueño de un estilo irreverente que hace recordar a los mejores de su escuela y en este, su trabajo más conocido, reflexiona con acidez sobre sucesos que definen a la sociedad de ese país y subrayan su particular modo de vida. Para esta llevar este desafio adelante la industria buscó a un director de amplio currículum en televisión (Richard J Lewis) y se procuró generar un guión confiable a la altura de la popular obra. Es ahí donde buscó apoyarse la adaptación de Michael Konyves, lineal y fiel a la magnética personalidad de Bareny, aunque sin los sabrosos regionalismos que no pudieron encontrar espacio en la pantalla grande. La esencia y espíritu de la obra está. Paul Giamatti la trae. Sin él, no estaríamos hablando de "Barney's version". Ganador del Globo de Oro este año por este protagónico, el veterano y talentoso norteamericano sostiene con su gran actuación una película que de otra manera habría caído fácilmente en el olvido.

    Conocemos a Barney (Giamatti) en la actualidad. Es productor de televisión en Canadá, tiene 65 años y le gusta beber. Siempre quiso ser escritor, pero la vida lo llevó por otros caminos. En este momento del camino, tiene un buen pasar y muchos problemas matrimoniales, de hecho, está separado de su esposa, Miriam (Rosamund Pike) y muy enojado con la situación que le toca vivir. Barney, digamoslo claro, no es un buen tipo. Sus actos no son los que nos inflan el pecho ni nada parecido. Más bien, están unidos a nuestro lado miserable, ese que no nos gusta ver y el que actúa muchas veces cuando nos sentimos frustrados o desesperanzados. Es un hombre normal, astuto (el film siempre marca con claridad que su olfato laboral lo deposita en el camino correcto) y políticamente incorrecto. No le gusta aparentar y vive como lo siente, lo cual hace que coseche antipatías serias que le juegan en contra durante toda su vida. Mientras toma un whisky en un bar, un polícia le obsequia un libro autografiado. Eso presenta la historia.

    Años atrás, Barney estuvo implicado en la desaparición de uno de sus mejores amigos y para este oficial (el detective O'Hearne, jugado por Mark Addy), él fue responsable de su muerte. Pero el cuerpo no apareció y sin él, el presunto delito no pudo ser probado. Por ende, O'Hearne escribió una novela policial para contar su hipótesis. Molesto con esto, Barney reorganizará algunos recuerdos y tendremos su versión de los hechos, que desgranarán muchos episodios significativos de su pasado, con gran detalle. Desde sus años mozos hasta el fin de sus días.

    "Barney's version" es una historia de vida que atraviesa tres décadas con flashes que van mostrando cómo el protagonista se fue transformando en quien es actualmente. Digamos, en su favor, que no tuvo una existencia fácil. Se casó tres veces, estuvo implicado en un asesinato, es ícono de la televisión canadiense... Giamatti compone un gran papel y se calza sus mejores ropas: llena la pantalla a lo largo y a lo ancho todo el tiempo. Donde no aparece él, el film se cae.

    Sin él, me habría ido antes de la sala, sin dudas.

    Algo sucede con el interés que la trama presenta, que si no te identificás con ella, se hace tediosa. A pesar de lo bien que trabaja Giamatti, hay una extensión innecesaria en algunos tramos del relato que cansan al espectador. Hay mucha carga abrumadora en los actos de Barney por lo cual, tenerlo tanto tiempo como rol central desgasta los puentes que conectan con el interés de la audiencia: si es un mal bicho y encima la historia se hace larga, la atención se va perdiendo.

    Eso sucede aquí. Promediando el metraje, miré el reloj y había pasado una hora. Me restaba otra y quince minutos más para el cierre... Uno nunca controla el tiempo cuando la está pasando bien. En general, si el goce es intenso, volvés a la realidad cuando se encienden las luces. Quizás lo tortuoso e incómodo de algunos tramos de la vida de este hombre no sean algo que uno quiera ver. Al que si hay que prestar atención es a Dustin Hoffman haciendo de su padre. Enorme actuación secundaria, cuando los dos (Giamatti y él) están en escena, el film vibra y atrae. Desgraciadamente, eso no sucede muchas veces. Al menos, no las que hubiésemos deseado.

    No es una mala película "Barney's version", debemos decir. Es correcta, está bien filmada y mejor actuada. Pero no me cerró. No se si definir si fue así por una cuestión de piel. De hecho, amé "Sideways" (del mismo protagonista) y lo tengo entre mis actores favoritos pero... Hay en "Barney's version" mucho drama moral (supongo) y no siempre está bien dosificado su devenir. Su acidez a veces va más allá de lo tolerable y me nace pensar que no todo se puede tapar con grandes actuaciones. Una cinta debe lucir equilibrio entre todos sus factores, sin olvidar que su objetivo principal debe ser entretener al público. Por alguna razón siento que aquí, eso está logrado a medias. No es de las películas que volveré a ver ni de las que recomendaría, aunque no niego sus valores y la calidad de sus intérpretes. Está en ustedes decidir si le dan una oportunidad o no...
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  • Super 8
    Super 8
    El Espectador Avezado
    Abrams homenajea al cine de los 70

    "Super 8" es un film particular. Nació de un proyecto de JJ Abrams (hombre de la televisión -el escritor de "Lost", básicamente) que encontró rápido eco en Steven Spielberg, quien la produjo. Sabemos por la prensa que los dos compartieron el set de filmación en varias oportunidades y que la pasaron realmente bien durante el rodaje. Viendo el producto final, es evidente que su buena relación ha operado para que esta sea una más que interesante y atrayente cinta de suspenso que homenajea a un nutrido conjunto de elementos que el clásico cine de aventuras setentoso poseía en cantidad. Es raro en estos días ver algo así, estamos (mal) acostumbrados a deglutir productos de ciencia ficción en formato digital plagados de efectos que desnaturalizan cualquier atisbo de contar una historia decente.

    "Super 8" bucea en un formato ya probado en esa lejana época (las películas de niños que enfrentan situaciones extraordinarias) y busca instalarnos en ese momento histórico a través de una gran fotografía y un encuadre tradicional y pausado, a contramano de cómo se filma hoy. Se toma el tiempo necesario para construir suspenso sugiriendo antes que mostrando, adoptando una postura casi abandonada por el cine actual. Abrams no necesita animaciones digitales para impresionarnos: la historia de a ratos tiene un clima que mete miedo y eso, es su mérito (el también la escribió). Está bien que toma inspiración en la escuela de Spielberg ("ET", "Close encounters...") en cuanto al impacto que tiene lo sobrenatural sobre gente corriente, pero aquí su particular manera de escribir (su sello personal) instala un escenario empático inmediato que atrae nuestra atención. Sin dudas pocos cineastas podrían haber salido bien parados con este guión, no es una historia que cualquiera podría dirigir... O producir. Claro, aquí el posicionamiento siempre parece haber estado claro.

    Corre el año 1979 y estamos en un pueblito de Ohio. El verano llega y con él, el tiempo para los proyectos postergados. Un chico del lugar, Charles (Riley Griffiths), está cerrando un corto que hizo sobre zombies para un festival de cine alternativo. Ha reescrito una escena y convoca a un par de amigos a rodarla en las cercanías de una estación de tren. Uno de ellos es Joe (Joel Courtney), quien recientemente ha perdido a su madre y lucha para superar su dolor y salir adelante. La idea de ir tarde a acompañar a Charles no lo entusiasma, pero cuando se entera de que el rol femenino lo hará Alice (Elle Fanning, la hermana de Dakota), aceptará. Ella es una de las más bellas y talentosas alumnas de la escuela, así que bien vale la experiencia. Junto a algunos compañeros acuerdan juntarse a medianoche para grabar la toma restante.

    Con el equipo técnico instalado (estos chicos tienen 12 años eh!) y en el medio del rodaje, presenciarán una violenta colisión entre un camión y un convoy (formación ferroviaria) que transitaba a esa hora por el lugar. El accidente es tremendo y ellos son testigos de una situación que no deberían haber presenciado (no es precisamente un hecho fortuito). Algo extraño viajaba en uno de los vagones por lo que a poco del luctuoso incidente, militares comienzan a llegar al lugar en gran cantidad. Los chicos lograrán escapar, pero las consecuencias de lo que esa noche sucedió afectarán sus vidas y las de los habitantes de su pueblo. La fuerza aérea tomará las riendas de control del lugar para encontrar algo que perdió durante el choque... y no se detendrá hasta encontrarlo...

    Es, en pocas palabras, una historia de suspenso. No simple. Está atravesada por un coqueteo con varos tópicos como el romance, la amistad, el drama y la ciencia ficción. Abrams da dos pasos y está homenajeando a alguien de aquella época, ya sea, George Romero (en todo lo que tiene que ver con los zombies, sino miren el poster que hay en la habitación de Joe), su amigo Spielberg (la banda de chicos parece extraída de "The Goonies") e incluso, él mismo (con la referencia a "Cloverfield" de la que fue productor, visto en la manera en que se encara el enigma de la criatura). Lo que es cierto, también, es que esa oscilación entre los diferentes componentes que van desgranandose no se ensamblan para generar cohesión de manera natural. Y en ese sentido van las críticas de los cinéfilos: a veces cuesta definir "Super 8" porque es una mezcla extraña y lo virtuoso de su remix retro a veces suma confusión en vez de claridad. Por otra parte, la película vira de tomas de alto voltaje emotivo (donde se luce una Fanning sorprendente) en las que se reflexiona sobre lo familiar a otras donde remite al terror de lo oculto (tipo "Halloween" de esos años), con las desapariciones de los habitantes del pueblo, por ejemplo.

    En ese sentido, es extraña la alquimia que opera en esta construcción, a muchos puede no gustarle pero en general el interés no decae a lo largo del metraje. Excepto en el cierre. Ahí mucho de lo bueno que nos atrapaba tiene una resolución que no hace justicia al trabajo previo de la cinta. Pero bueno, nadie es perfecto.

    Si buscan una película distinta, (parece filmada realmente en los setenta con la técnica que se la trabajó) esta es una muy buena opción. Quizás no se sientan del todo cómodos los seguidores del género más estructurados, pero seguramente sí lo harán quienes se dejen sorprender por estilos y climas de narración poco convencionales. Abrams se va perfilando como un tipo al que hay que seguir cuando hace cine. Alentador y cautivante estreno para esta semana.
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  • Loco y estúpido amor
    Loco y estúpido amor
    El Espectador Avezado
    El amor desde diferentes edades

    No voy a hablar de Steve Carell porque seguramente ya habrán visto uno o más de sus films en estos últimos años. Es un comediante talentoso, sutil, inteligente y con pinta de tipo bueno. En Estados Unidos lo aman. Incondicionalmente. A mí en particular, excepto en "Dan in the real life" y "Little miss Sunshine", nunca me pareció un actor al que tuviera que prestarle mucha atención. No veo "The office", su mayor éxito televisivo (además de haber conducido "Saturday Live Night" un par de temporadas allá por el 2005), y no me muero cuando algo suyo se estrena. Por ende, fui al cine a ver una nueva comedia romántica (intuía que parecida en cierta manera a "Date night", no se porqué) sin mayores expectativas que las rutinarias.

    Grave error.

    No miré el casting en la ficha de prensa (volví hace poco de mis vacaciones y estoy un poco vago, reconozco), pero cuando empecé a ver el film me sorprendí por lo bien elegido que está en "Crazy, stupid, love". No es usual que uno vea una película donde cada actor esté exacto en su lugar. Pero es así. Teniendo un seleccionado de talentosos como este, la tarea de ensamblar una historia coral sobre el amor intergeneracional era un gran desafío. Rol que tuvieron a cargo los directores de "I love you, Philip Morris", Glenn Ficarra y John Requa. Partiendo de un buen guión pensado por Dan Fogelman (quien viene de escribir cine para chicos, como "Cars", "Tangled", "Bolt", etc) se animaron a pensar una comedia romántica poco tradicional que recuerda, lejanamente a las clásicas del género con el sello británico (se me viene a la cabeza, "Love actually"). Aunque no sería justo compararla con otras cintas que transitan caminos similares porque justamente, "Loco y estúpido amor" está estructurada para ser algo distinto. Es una película donde todas las historias que se juegan interesan, con la misma intensidad. Hecho curioso y alentador.

    Cal (Carell) es un correcto padre de familia. Tiene tres hijos y una bella esposa (Emily, jugada por Julianne Moore) y vive sus cuarenta en una letanía peligrosa. Ya en la primera escena, al verlo sentado en el restaurant con sus viejas zapatillas nos damos cuenta que algo está mal. El matrimonio ha salido a cenar como tantas otras veces pero cuando llega el momento de pedir el postre, Emily estallará en un pedido de ruptura formal: quiere el divorcio. Cal no reacciona bien, apenas entiende el hecho, pero baja los brazos inmediatamente, se tira del auto (!!) en el regreso a casa al saber que su esposa le fue infiel y acepta darle la separación. De la noche a la mañana se transforma en un hombre derrotado por la vida. Sus amigos lo abandonan y debe mudarse a un pequeño departamento mientras intenta entender que sucedió.

    Lo más fácil sería hablar con Emily, pero para este Cal, eso parece una posibilidad vedada.

    Bebiendo en un bar dará con un seductor de aquellos, Jacob (Ryan Gosling), joven, simpático y con dinero (digno de envidia para todo hombre!) quien se conmoverá del infortunio de Cal. Claro, él se casó muy joven con Emily (a los 17, para ser más precisos) y su vida fue lineal, siempre. Siempre amó a su mujer, con lo cual pensarse en un rol distinto lo abruma desde el inicio. El galancito le explica que si quiere rehacer su vida y mostrarle a su ex que ella se equivocó, debe cambiar. Integralmente. Su imagen física, su manera de vestir, su conversación. Bah, ser otro. Y si bien a nuestro despechado protagonista le cuesta, una vez que entiende cómo funciona el juego, la maquinaria volverá a funcionar, para sorpresa de todos en la familia...

    Pero "Crazy, Stupid, Love" no es sólo la historia de Cal y Emily. Hay varias subtramas más vienen creciendo con el relato de manera paralela (el interés amoroso de su hijo por la niñera, el affaire de su esposa con su compañero de trabajo, la elección amorosa de "Hanna Banana", etc) y que el guión va emparejando hasta fusionarlas con gran solidez. Lo que arranca como previsible (una historia de reencuentro y crisis matrimonial, de las que vimos cientos), va mutando en una película coral donde cada personaje tiene algo que aportar y es valioso por si mismo, independientemente de como afecte al dúo protagónico. Hay diálogos muy divertidos y reflexivos para pensar el amor en todas las edades y también mucha emoción al ver el derrotero de Cal para salir de su letanía y movilizar algo nuevo en su entorno.

    Una nota especial para los secundarios Jonah Bobo (Bobby, el hijo de Cal), Marisa Tomei (Kate, una maestra singular) y Liza Lapira (Liz, la amiga de Hannah, genial). Todos traen una simpatía que desborda la pantalla. No sólo sonreimos bastante, nos emocionamos mucho también (ya verán las reacciones en la sala). Hay una química especial en este elenco que la distingue claramente de las demás de su especie: hay humor y sentimiento por partes iguales y eso es algo para celebrar.

    Finalmente, Carell y Moore generan una complicidad enorme con el espectador y sostienen el marco romántico necesario para que los demás jueguen a sorprender al público en cada vericueto del guión. Son dos grandes y su oficio les permite componer dos seres en conflicto que conectan con la audiencia logrando una identificación inmediata. El público adulto disfrutará mucho de verse reflejado en algunas conductas de estos personajes.

    "Crazy, stupid, love" es una de esas películas que uno no quiere que terminen, porque la esta pasando realmente bien.

    Me gustó, se dieron cuenta no? Me parece que es bastante interesante para provenir de donde proviene. Lo que no es poco. Podría criticarse que algunas piezas del rompecabezas no calzan justo si pensamos a la trama como una unidad pero, sería pedir demasiado. Hay que saludar y acompañar en la taquillas las buenas películas. Las que entretienen con honestidad y buenas ideas. Eso es lo que aquí hay. Altamente recomendable para todo tipo de público.
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  • Capitán América - El primer vengador
    El último vengador se prueba las ropas

    Cada vez que tengo que escribir sobre una película basada en el cómic, muchos de mis lectores miran con lupa lo que decimos para resaltar nuestro desconocimiento del género, cosa absolutamente cierta. Nunca me interesaron las historietas ni tampoco las coleccionaba de chico, asi que estoy para el paredón de fusilamiento al hablar sobre "Captain America". Tengo todas las de perder. Me declaro culpable y acepto que no soy un especialista en el tema, pero eso sí, he visto mucho cine y se distinguir cuando un producto es bueno y cuando no.



    Este primer (aunque último en ser presentado) "vengador" de la escudería Marvel era uno de los más controversiales, por ser emblema de los valores americanos en su máxima expresión. Ser pro-yanqui no es políticamente correcto en estos tiempos posmodernos y globales que vivimos, con lo cual hay que prestar atención al hecho de que los guionistas tenían una dura tarea por delante: convencernos de que este Capitán América protege al mundo libre, y no sólo al país que lleva en su escudo. Menuda tarea.

    Antes de seguir adelante, es bueno recordar que en 2012 tendremos "The avengers". En este producto encontraremos a varios de los más taquilleros hijos de la factoría. Pero para llegar a ella, Marvel tuvo que ir presentando las historias individuales de cada superhéroe, de manera de que el próximo mayo la pantalla grande estalle con un film que protagonicen Iron Man (Robert Downey Jr), Thor (Chris Hemsworth), Black Widow (Scarlett Johansson) y Hulk (Mark Ruffalo), entre otros. Creo que de todas las historias que vimos en este universo, la del Capitán América, nada menos, es la más pobre de todas, siendo la más anodina y aburrida de todas las presentadas hasta aquí.

    No voy a hacer hincapié en la cuestión idelógica que sustenta al personaje. Es nefasta, ya lo sabemos.

    Tampoco voy a dedicar tiempo a reconocer el trabajo de Christopher Markus y Stephen McFeely (quienes adaptaron varias "Narnia" y trabajan juntos desde "The life and death of Peter Seller", largo para la televisión del 2004). Por mucho empeño que hayan puesto, el film es una sucesión de lugares comunes que intentan compilar en pocos minutos, la odisea del Capitán América de haber luchado en todos los frentes contra el nazismo (en aquellos lejanos años 40) y los hombres de Hydra, enemigos principales y auténticos villanos del superhéroe en cuestión. No percibo un buen desarrollo de ideas, sino una apresurada sucesión de eventos de corte bélico que desembocan en una construcción lineal y predecible. Nada que sea original y encima, hasta soporífero en alguna de las secuencias donde nuestro soldado no está lanzando su escudo a diestra y siniestra. Lo extraño es que Joe Johnston (el director) sabe mucho del tema (la aventura es su especialidad) y sin embargo, su experiencia no pesó a la hora del balance final.

    A ver, la historia es la de un débil hombrecito llamada Steve Rogers (Chris Evans) que quiere ir a la guerra. No le importa cómo, pero siente el llamado. Su padre fue soldado y su madre enfermera y él quiere seguir la tradición familiar. Pero tiene problemas físicos que hacen imposible su alistamiento en la fuerza. Cierto día, accidentalmente da con un prestigioso científico, el doctor Erskine (Stanley Tucci), quien le hace una tentadora propuesta: probarse en el ejército y entrar en un programa experimental. Rogers acepta y luego de una temporada entrenándose, se le da la oportunidad de someterse a un suero que podría modificar su estructura genética y transformarlo en un Super Soldado.

    El tratamiento tiene efecto y Rogers cambia completamente su físico acorde a lo que uno espera de un súper héroe. En esa vuelta, él tomará contacto con una hábil y seductora agente del servicio británico, Peggy Carter (Hayley Atwell) y conocerá al verdadero enemigo detrás del enemigo. Hitler ha formado una división de investigación genética con fines militares y eligió para conducirla al sanguinario Johann Schidmt (Hugo Weaving), quien ha dado con una fuente de energía que le permitiría ser más poderoso que el mismo Fuhrer. Está construyendo bases y armamento sofisticado y posee una tecnología de avanzada para la época. Será tarea del Capitán América evitarlo, pero antes de eso lo veremos transitar los terrenos europeos como animador de las fuerzas aliadas en el frente de combate (homenaje al auténtico origen del sujeto....Recordemos que el verdadero fin de la historieta era enfatizar el patriotismo y levantar la moral estadounidense en lo duro de la contienda - Segunda Guerra Mundial, por supuesto-)

    El film se ríe un poco de la imagen pro-americana en esas secuencias musicales donde trata de ridiculizar el mensaje frontal que refiere su vestimenta y escudo, pero no logra convencernos.

    El resultado final es mediocre y no logra cumplir el objetivo de entretener a lo largo de sus 124 minutos, lo cual es alarmante teniendo el presupuesto con el que se contó. Hay mucho tiempo dedicado a caracterizar personajes que no terminan de cobrar vuelo (los secundarios principalmente) y el peso de la trama recae sobre los hombros de Chris Evans, por desgracia. No es que tengamos nada contra él, nos parece simpático, de hecho. Pero no logra transmitir la intensidad que la envergadura de su rol merece. Su lenguaje corporal es pobre y sus líneas no lo ayudan demasiado. Algunos cables que le tiran Tommy Lee Jones (como el coronel Chester Philips) y Hugo Weaving intentan sacarlo de la letanía, pero es inútil. Es un personaje "plano". No tiene casi conflictos interiores (como los de Tony Stark, por ejemplo) y su transitar por las escenas donde no combate es... intrascendente. Esperemos que mejore, de cara a lo que viene (dicho sea de paso, "Los Vengadores" está ya en rodaje).

    "Capitán América" está plagada de efectos visuales aceptables, tiene una atmósfera retro cuidada y una buena banda de sonido pero la línea que eligieron para abordar su historia no permitió que sus guionistas entregaran un producto acorde al héroe que tantos seguidores tiene. Hay demasiada carencia de profundidad en la construcción de los lazos que sostienen la trama y todo es demasiado elemental y sin sorpresa. Aunque, si les gusta el cine de acción y aventuras, quizás salgan satisfechos. Yo me aburrí mucho. En mi defensa, me encantaron las Iron Man, X-Men y The Green Hornet, asi que no pueden decir que no tengo empatía cinéfila con el género. Pero esta no. Sólo para espectadores interesados en el despliegue visual y fans de las historietas. El grueso del público que no es de ese palo, debería analizar si merece el precio de la entrada en estos inflacionarios días que corren...
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  • Copia certificada
    Copia certificada
    El Espectador Avezado
    Kiarostami certifica el valor de su cine

    El iraní Abbas Kiarostami es un artista integral. No sólo dirige cine, sino también hace poesía, instalaciones y fotografía. Su estilo es muy particular, posee una perspectiva estética única y singular que le permite abordar múltiples ángulos de una historia desdibujando lo obvio y entrelazando diversos niveles de mensaje con llamativa naturalidad. Y si esto fuera poco, muchas de sus historias más impactantes poseen una alta carga metafísica y/o intelectual ("El sabor de la cereza", "El viento nos llevará", por ejemplo) que no se ve habitualmente en nuestras salas. Es uno de esos sujetos que siempre sorprenden, aunque es válido decir que algunos de sus films requieren del espectador cierta atención para decodificar emociones, estados, ideas y secuencias. Kiarostami compone su trabajo atendiendo a una lógica que el público debe descubrir si quiere disfrutar la película. No es cine fácil ni accesible (aunque tampoco es tan difícil como otros de su escuela), pero si requiere una cierta predisposición que hay que tener a la hora de degustarlo. Eso hace que tenga, como muchos genios, detractores que lo defenestran y furiosos simpatizantes por cantidades iguales.

    "Copie conforme" es su última cinta. Parte de un guión que, como él mismo dice, va cobrando vida a medida que se indaga sobre las concepciones que le van surgiendo durante la preproducción y el rodaje... Junto a la conexión que sus actores establecen con sus personajes y el feedback que entre ellos se da. Digo esto porque la mayor dificultad que tendrán los que se "inician" en Kiarostami con este película será entender cómo se estructura la realidad que estas dos personas viven y que escenario temporal atraviesan. Esa aparente "confusión" que el espectador tiene es absolutamente deseada por el director. Dentro del terreno que maneja con soltura el hábil iraní, los sujetos que se vinculan aquí nunca estarán expuestos a una realidad estática y mundana.

    Por el contrario, serán originales y copias (a la vez) de un registro que se disfraza en los sugerentes diálogos que pueblan de misterio la relación entre los protagonistas. Este film en particular de Kiarostami sembrará de cuestionamientos a su público y fomentará debates entre los que quieren cotejar sus impresiones con la de otros, para iluminar los supuestos oscuros de un paseo de verano en la Toscana italiana que a todos nos representa algo distinto.

    La película abre con una presentación. Un famoso escritor inglés, James (William Shimell) está en Italia promocionando su último trabajo "Copia certificada". En él, habla sobre la importancia de las reproducciones que hacen quienes se dedican al arte y cómo la gente subestima el valor de quienes hacen copias. En su discurso, James verá a una inquieta Elle (Juliette Binoche), que desde la primera fila, escucha parte de su alocución mientras se distrae con un niño que va y viene por la sala. Elle le da al representante de James un papel con su dirección y teléfono y le dice que está abierta a encontrarse con el hombre de letras, tener una cita con él. Acto seguido, los vemos a los dos encontrandose para salir. Elle es una mujer llena de engimas, es francesa y trabaja en una galería de arte. Hasta ahí sabremos de ella.

    Así es que esta pareja saldrá a recorrer la deliciosa Toscana al sol, en verano. Aunque tratandose de Kiarostami no piensen que será una simple historia de amor...

    Ya al llegar al pequeño poblado italiano elegido para la excursión, veremos como algunos pilares de la convención entran a desdibujarse. Para empezar, el lenguaje formal. Se habla italiano, francés e inglés. Se combinan, de acuerdo al dramatismo o la circunstancia escénica. Interesante. Luego, lo visible, (Elle se siente muy atraída por James) comienza a cambiar. Y lo que parecía previsible termina por dar un vuelco.

    Pero no queremos anticipar más, creemos que "Copie conforme" es una película sobre el valor de lo auténtico. De lo que se ve como real y lo que se juega a serlo. En este universo de bellas imágenes que pueblan la cinta, el prestigioso y veterano Abbas desarma el vínculo que sostiene la trama, varias veces. Pone el lente para hacernos cómplices de diálogos ricos y ásperos que describen momentos, imaginarios o concretos, de la relación que James y Elle tienen. Y son, absolutamente absorbentes.

    Binoche está magnífica. Pasa por todos los estados de ánimos imaginables en una situación con la que se presenta, con gran soltura. Su actuación es de las mejores de su larga carrera, cosa que no sucede con el debutante Shimell, quien es cantante lírico y se le nota bastante en el juego que propone Kiarostami: su inglés es demasiado duro y frío para la intensidad del relato. Quizás ese sea el punto más flojo de esta enorme película, un actor de mayor experiencia le habría puesto una piel más interesante que la vista en pantalla por el popular vocalista británico. Pero más allá de ello, hay que volver a decir que esta no es una película directa o unidimensional. No, aquí hay mucho por hacer para seguir las pistas que el relato propone si se quiere entender la auténtica intención del director en este trabajo.

    Creo que una buena opción es verla más de una vez. De hecho, yo la ví dos para poder escribir sobre ella. La primera vez quedé impactado por la historia y la segunda pude hilvanar otros conceptos que son valiosos en esta cinta y que pude ir descubriendo al volver a verlos.

    Si les gusta el cine de calidad, esta es su película de la semana. Arte en estado puro.
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  • Los pingüinos de papá
    Los pingüinos de papá
    El Espectador Avezado
    Carrey prueba nuevas mascotas

    Hace tiempo que tenía ganas de ver algo de Jim Carrey. Como muchos actores de la industria, su carrera alterna enormes éxitos y fracasos estrepitosos. Siempre lo consideré un dotado (para la comedia eh!) y me sorprendí cuando le puso su corazón a "The Truman Show" y a "Eternal Sunshine of the Spotless Mind", impecables ámbas. No lo veía un sujeto versátil, si un magnífico showman, sagaz y delirante cuyo fuerte eran las expresiones faciales y los matices de su tono de voz . Por ende, verlo como actor serio fue todo un viaje... Lo cierto es que Carrey llegó a la fama, haciendo películas para la familia. Su CV incluye dos taquilleras cintas, entretenidas y en las que él sobresalía por su marcado histrionismo. Hablamos de "The mask" y "Ace Ventura: Pet detective". El hombre tiene cualidades para este género, sin dudas. Es cierto que probó incursionar por otros (por ejemplo con "23" o "The Majestic"), aunque todos estos productos restaron más que sumar (desde todo lugar).

    A la hora de sacar la calculadora, este comediante tenía que retomar la senda de lo seguro y eso es lo que hace con "Mr Popper's penguins".

    Cuando Carrey se juntó con Mark Waters (el director), siempre tuvieron en claro la dirección que el film tendría. Nada de dobles lecturas, humor simple y directo, menos morisquetas que en la versión full del capocómico (ustedes saben a lo que me refiero) y un sólo objetivo: entretener. Hacer una película simpática y nada más. Dirán... y eso, no es fácil? Bueno, conociendo al protagonista les diría... No. No lo es. Hay una tendencia a la sobreactuación en él que conspira contra películas que potencialmente podrían ser mejores, si bajara un poco su registro...Carrey es un actor que desborda a los responsables de cualquier producción por su carisma y personalidad. Si no le marcan bien la cancha, él termina haciendo lo que le parece de cualquier película, lo cual, la mayor parte de las veces, no funciona ("The cable guy", por ejemplo). Waters tiene bastante claro su trabajo (y una trayectoria interesante en las que encuentro las divertidas "Freaky Friday" y la romántica "Just like heaven" como las más rescatables) y acompaña mucho a su actor en la construcción de su rol. Cuando vemos la cinta sabemos, que Carrey está "contenido". Eso, favorece el desarrollo de "Mr Popper's penguins" a todas luces.

    La vida moderna demanda mucha energía y cuando uno es ejecutivo de ventas, mucho más. El señor Popper opera un negocio de bienes raíces. Es especialista en conseguir lo que quiere y un "workaholic" hecho y derecho. Está separado y tiene un trato distante con sus hijos. En realidad, lo suyo es el trabajo. Popper es un modelo de los nuevos ejecutivos solitarios en este mundo posmoderno. Pero...la vida te da sorpresas. Su difunto padre le envía un regalo que no puede rechazar: como herencia, llegan a su loft en la Big Apple nada menos que seis pinguinos de Papúa.

    Lo que al principio aparece como un extraño presente que no se puede aceptar de ningún modo, empieza a cobrar significación en la vida de Popper. Estos animalitos "mediatizan" su relación con sus hijos y a través del cuidado que debe dispensarles, él comienza a percibir un mundo que de otra manera, jamás habría entendido. Dicen en psicología que todos repetimos los modelos parentales que tuvimos, por lo que la primera imagen de la película (donde hay una escena triste de espera frente a una radio) resuena en cada fotograma hasta el final: es difícil ser buen papá si no tuviste presente a tu papá. "Mr Popper's penguins" balancea en partes iguales, risas y afecto. Está plagada de tomas muy tiernas y su componente familiar es a prueba de bomba. No, no son los pinguinos de Madagascar, pero tienen lo suyo: la platea disfruta el recorrido y se va satisfecha a la hora del cierre, encontraron lo que fueron a buscar.

    Sólo cine de entretenimiento puro. Nada más. Lo cual, cada tanto, no está mal. Ideal para ver con niños, mientras esperamos un trabajo más jugado de Jim Carrey en el que arriesgue más ahora que parece haber tomado aire de nuevo...
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  • Atrapada
    Atrapada
    El Espectador Avezado
    Carpenter aburre en su regreso

    Antes de irme de vacaciones, ví "The ward" de John Carpenter pero no tuve tiempo de escribir sobre ella. Y hoy, que regresé, releyendo a mis colegas, pensaba que podía decir que sumara a todos los datos que de ella se manejan (a saber, el director no filmaba desde la mediocre "Ghost of Mars" en 2001, su pasatiempo estos años fue cobrar regalías por films viejos y hacer algunas cosas para televisión), lo cual parecía difícil... Lo cierto es que no creo que éste sea un trabajo bueno, ni siquiera aceptable de uno de los maestros del género. Es de esos títulos que si pasan directamente a DVD, nadie lamenta demasiado... Es más, si no fuera porque es Carpenter, seguramente no justificaría un estreno comercial.

    Aún no sabemos porqué este enorme cineasta eligió como guionistas a dos muchachos que tenían pocos antecedentes (los sobrevalorados hermanos Rasmussen, que vienen de la escribir la fallida "Long distance") para su regreso a la pantalla grande pero fue un error. El guión de "Atrapada" es una historia trillada, casi un "patchwork" de varias ideas vistas que nunca logran entidad propia y que aburren, más que asustar. Lo que sí hay que reconocerle al director de "Halloween" es que si bien el hombre parece haber retornado con un producto hecho casi "a reglamento", algo sabe del tema y logra con pequeños toques sutiles ambientar la trama (son años!) y establece un piso para su producto que está por debajo de lo esperado para un hombre de sus laureles pero que quizás concite el interés de sus fans.

    Clarificando el concepto, "The ward" se salva del aplazo porque la filma Carpenter. Su gran visión para generar atmósferas sugerentes apelando a su nutrido arsenal de recursos hace que el film no caiga en el abismo aunque transite peligrosamente por él.

    Ya sabemos que cuando te llevan a un manicomio, la cosa pinta mal. En el hospital psiquiátrico North Bend reciben con calidez (!) a una nueva interna. Su nombre es Kristen (Amber Heard) y llega allí cuando la policía la encuentra enfrente de una casa en llamas. Obviamente, ella la incendió. No sabemos mucho qué sucedió, pero no parece ser de relevancia ya que apenas en el lugar, un grupo de chicas llamarán nuestra atención. Ellas son pacientes del lugar y parecen estar abrumadas por la tarea de sobrevivir a las duras técnicas del doctor Stringer (Jared Harris). El nosocomio es un clásico del género: tratamientos fuertes (electroshock, drogas), enfermeros brutales, pasillos largos y desolados, habitaciones-cárceles y... un fantasma. O no. O algo así. Kristen rápidamente se da cuenta de que si no sale pronto del lugar, se le hará difícil seguir con vida, ya que esa presencia maléfica amenaza con eliminarlas una a una. Ella tiene un plan y nada la apartará de su objetivo, excepto claro, la ténebre presencia de una supuesta paciente muerta que busca venganza... Ejem, les suena no?

    Por momentos, me hizo recordar a "Sucker Punch" (demasiado y para mal). La lucha por escapar de una realidad muy fuerte lleva a la mente humana a travesar ciertos límites no?

    Esa presencia demoníaca de la que hablamos transita por la cinta y la vemos entrar y salir de ciertas escenas, sin entender mucho de qué va. Si, se resuelve al final pero...La pregunta es... ¿No deberíamos tener pistas que sugieran o dejen translucir qué hay detrás de semejante persecución antes de los diez minutos de cierre? El film se repite en lugares comunes (muertes, agujas, persecusiones) y la trama es tan elemental que por momentos cuesta creer que a Carpenter le haya parecido una buena idea semejante historia. El libro es... como una farmacia pobre, "no tiene remedio". Lo cosmético que utiliza para distraernos, sólo funciona para sus seguidores incondicionales. Quienes no lo somos, nos miramos extrañados. Este es un trabajo flojito de un experimentado y veterano de la industria.

    No hay mucho más para decir. Esta semana se estrenaron dos trabajos nuevos de dos grandes y longevos directores: George A Romero y John Carpenter. Es casi un clásico. Este round, al menos, lo ganó el primero por puntos.

    Sólo soportable por amantes furiosos del género.
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  • La reencarnación de los muertos
    En la isla de los perdidos...

    La crítica internacional le ha caído mal a "Survival of the dead". En sí, esta película funciona como una tercera parte de la esta etapa nueva de la carrera de George A Romero iniciada con "Land of the dead" (2005). Aquella excelente cinta, producida por Universal Estudios, abrigó esperanzas de ver alguna renovación en el género ya que si bien siempre se vio la alegoría entre las clases sociales y los zombies, en "Tierra de los muertos", Romero va más allá y construye una poderosa tesis sobre las relaciones de poder político y económico, dentro del contexto de una típica película clase B, admirable por donde se la mire. Seguramente si no les gusta el terror (o el gore), ustedes no la deben haber visto, pero es una cinta que invita a una reflexión cruda sobre el mundo que vivimos, (usando todos los clichés del género) pero teniendo clara su dirección y mensaje. Claro, Romero necesitaba reinventarse. Si bien el fue el creador de esta escuela y del tema sabe, lo cierto es que su espíritu inquieto lo obligan a pensarse filmando aún a su avanzada edad.

    El dió luz a esta corriente a fines de los 60' cuando con 114000 dólares hizo "The night of the living dead". Fue un éxito instantáneo dentro del denominado cine de bajo presupuesto y originó una revolución en su momento por dar una vuelta de tuerca a un tema que hasta ahí, había sido enfocado desde otro lugar. No es que en el medio no existían líneas que habían abordado la idea ("I eat your skin" de 1961 y "Plague of the zombies" cuatro años después hablaban de esta cuestión) sino que en ellas las oscuras criaturas eran manipuladas por un sujeto que los conducía, a diferencia de la autonomía que Romero introduciría en aquel recordado trabajo del año 68. Sus muertos vivientes actuaban por sí mismo y tenían emociones. Eso impactó mucho en la gente en su tiempo y las escenas de asedio de aquella primera historia son consideradas modelo de trabajo para varias generaciones sucesivas de cineastas. Esa "Noche de los muertos vivientes" marcó un antes y después en la vida de Romero. Pero con el correr de los años (y las décadas) introducir modificaciones a la historia central, se fue haciendo difícil.



    Ya nadie esperaba nada de él cuando "Land..." pateó el tablero hace seis años. Al poco tiempo rodó "Diary of the dead" (2007), buscando ganar credibilidad para sus zombies y presentando a un grupo de sobrevivientes en el sangriento holocausto canibalístico, pero viviendo su propio reality show. Hay alguien que registra por medio de una cámara todo lo que va sucediendo en esa historia y esa grabación juega con el signo de los tiempos. Hoy en día, filmar y vivir, registrar y publicar, son hábitos de la sociedad de consumo. Los números no le dieron bien pero a este cronista la dirección le pareció buena. Es cierto que el resultado fue desparejo, pero la intención de sumar elementos contemporáneos a la trama original, me parecieron honestos y potables. Y no hay dos sin tres.



    Ahora llega "Survival of the dead" y si bien el corazón de la propuesta parece agotado, Romero abraza nuevamente el camino del análisis sociológico a baja escala. Con un libro poco pulido y una narración rudimentaria, nuestro director sigue enfrascado en su universo zombie pero tratando de sumar elementos que le permitan instalar cuestiones que nadie se preguntó antes en los cientos de films sobre muertos vivientes que se hicieron...

    ¿Qué pasaría si se lograra que en vez de comer carne humana y beber sangre, los afectados por el virus pudieran alimentarse de otro modo? ¿Sería una solución a la batalla que esa sociedad tiene con una naciente subraza que amenza la integridad del género humano?

    "La resistencia de los muertos" nos trae una isla llamada Plum. En ella, dos familias se disputan el poder: los O'Flynn y los Muldoon. Sus líderes son patriarcas de larga data y ahora, con la candente cuestión de la guerra contra los mutantes, tienen posiciones muy encontradas. Para Patrick O'Flynn (gran actuación de Kenneth Welsh), hay que eliminar a los zombies. Matarlos. Es hombre de acción y su palabra choca con la de Seamus Muldoon (Richard Fitzpatrick), quien cree que en algún momento del futuro, habrá cura para el mal. Por ende, mantiene vivos a los infectados, los tiene encadenados y viviendo en su casa. Pero eso no es todo, Muldoon está convencido de que si logra conseguir que los enfermos coman otra cosa que no sea carne humana, la situación podría dar un vuelco.

    El primer enfrentamiento favorece a Muldoon y su enemigo debe abandonar la isla. Expulsado y con ánimo de venganza, O'Flynn consigue dar en su exilio con un grupo de militares que está en las cercanías buscando un lugar para establecerse. Los convence de que Plum es buen lugar para vivir y que el único escollo es Muldoon, así que habrá que terminar con él en su propio terreno, desafío que no parece fácil con sólo presentarse. Hacia allí se dirigirán entonces a disputarle el territorio al viejo rival...

    Lo curioso es que en "Survival..." hay zombies, pero ellos no son el centro de la historia. Para nada. Lo jugoso de la trama recae en el conflicto establecido entre las visiones enfrentadas de las dos familias. ¿Qué se hace con aquellos seres amados al ser contagiados? ¿Es humanitario balearlos en la cabeza o se puede esperar una cura? ¿Por qué no se puede respetar las decisiones individuales para a la hora de lidiar con decisiones tan fuertes? Hay en toda la narración un espíritu de correr la mirada del combate y adentrarse en cuales son las razones que impulsan esas líneas de pensamiento. Pero claro, como ya dije, esto pasa a un nivel superficial, mientras se suceden algunas escaramuzas resueltas de la manera más convencional que se recuerden. O sea, la idea está. Pasa que no tiene profundidad. Los protagonistas son hombres de acción. Todos. Excepto los personajes encarnados por Kathleen Munroe (las mellizas), la testoterona no deja aflorar mucho la dialéctica, pero se intenta. Doy fe que se intenta.

    Esta debe ser la película de Romero donde los zombies son secundarios desteñidos. Lo cual, la hacen por lo menos, singular.

    El relato es discreto, acorde con los productos de su clase y con alguna dosis de humor negro esperable que harán las delicias de la platea que pide sangre. No siento que sea un film de los mejores de este enorme director, si me parece que redondea una despareja trilogía que intenta aportar sangre nueva a un alicaído género (y si no, miren la saga de Resident Evil). Su ritmo irregular y lo pobre de sus efectos especiales fuerzan al responsable a diversificar la atención en busca de sostener la intesidad de la historia, pero lo consigue solo a medias.

    Lo que no puede negársele, es que el hombre a sus 71 sigue filmando. Y trata de enriquecer sus trabajos mostrando destellos de su reconocido talento.

    A mi me basta, pero a mis colegas no. Que se le va a hacer.
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  • Aprender a vivir
    Aprender a vivir
    El Espectador Avezado
    Familias disfuncionales viviendo el "sueño americano"

    "Lymelife" hace referencia al nombre de una enfermedad. Es transmitida por las garrapatas y su característica saliente, es que se presenta generando diferentes síndromes que hacen que su marca no se pueda determinar con exactitud. Digamos que el virus actúa como un camaleón, va mutando en distintas áreas (por ejemplo genera cansancio, daño neurológico y cardíaco) y a veces es difícil encontrar alguien que lo diagnostique acertadamente. Si bien con antibióticos puede ser tratada con éxito, lo cierto es que la idea de Derek Martini (director y guionista junto a su hermano Steven) apuntaba a comparar los síntomas difusos que las familias y sujetos de cierta comunidad manifiestan y que hacen difícil operar sobre ellos al estar tan disfrazado. Digamos que la disfuncionalidad de ciertas conductas están ocultas por un manto que las asemeja a devenires habituales, pero si no se instala el ojo crítico sobre ellas, pasan desapercibidas hasta que es demasiado tarde.

    Lo mismo sucede con "Lymelife". Es una gran película. Pero tiende a no ser valorada en su justa medida, por el tono y la temática que presenta. Con un presupuesto pequeño pero apadrinado por Martin Scorcese, Martini debutaba en las grandes ligas en aquel lejano 2008 (el film fue estrenado en agosto de ese año en Canadá) con un drama familiar muy interesante. Si bien no está a la altura de "American Beauty" de Sam Mendes, film ideal para comparar por su tópico, lo cierto es que para haber sido un inicio de carrera, fue auspicioso. El tema de ámbas es cómo sobrevivir al "sueño americano", cuando éste, en la práctica y por el contexto histórico, demuestra ser sólo un paradigma inexacto que nunca termina de ser abordado desde suficientes aristas hasta desarmarlo por completo, hincando el diente en su jugosa veta.



    El realizador, aquí intenta mostrar dos familias con serios problemas vinculares en relación con sus modos de vida y perspectiva del mundo. Por un lado tenemos a Scott (Rory Culkin en una actuación sólida y convincente), un chico de 15 años que tiene serios problemas para comunicarse. Diría mi abuela, algunos caramelos le faltan en el frasco. No es sólo que es tímido, sino que su actitud inmadura esconde ciertas dificultades que nadie parece ver a pesar de lo presente que están en la vida familiar. Su mamá, Brenda (Jil Henessey) ve que algo no anda bien y tiende a sobreprotegerlo, pero su papá, Mickey (Alec Baldwin, genial como siempre) casi no le presta atención. Está dedicado a amasar dinero, es constructor y vende terrenos en la zona de Long Island, Nueva Jersey. Estamos (dato importante) a fines de los 70. La masa laboral vive una dualidad a la hora de buscar casa: por las condiciones económicas, debe alejarse de las grandes ciudades y vivir en los suburbios para ser propietaria, pero eso no es nada sencilo: las operaciones inmobiliarias se hacían sobre lotes sin infraestructura, con lo cual el estar en el mercado impulsando la tendencia en aquel recorte histórico era garantizar una entrada importante que marcaría un ascenso social rápido y seguro.



    De más está decir que como familia se llevan mal. Encima tienen otro hijo, militar, Jimmy (Kieran Culkin, con Rory, hermanos en la vida real) que hace un culto a la violencia incitado por la hombría de su padre. Mickey no cree en la fidelidad marital y tiene una relación paralela con una empleada, Melisa (Cinthia Nixon) cabeza económica de los Bragg, vecinos en el barrio. Su marido, Charlie (Timothy Hutton) es quien se presenta como el emergente (el enfermo) de la trama familiar: se resiste a conseguir trabajo, anda todo el tiempo armado con un rifle de alto poder y pasa gran cantidad de horas en el sótano. Su hobby es cazar ciervos, faenarlos y guardarlos en un amplio freezer. No alcanza a ver que su universo está mal y que su aislamiento de sus seres queridos se agrava minuto a minuto. Su hija, la bella Adrianna (Emma Roberts), comienza a relacionarse con Scott, aunque no de la manera tradicional.

    Todos tienen muchos conflictos y demonios interiores que desplegar en este compleja trama y el no sentirse bien en el lugar donde cada uno está (satisfecho, digamos), sumado a la frustración personal que muchos de ellos deben atravesar, va generando un caldo espeso que levanta la temperatura de la sala, como si fuera una olla a punto de hervir. Hay pocas locaciones y los diálogos sostienen un andamiaje acorde a la gravedad de los conflictos que se juegan en cada familia.

    "Lymelife" tiene fuerza y está bien condimentada, es un suculento plato familiar para quienes lo prefieren intensos y con matices, tiene actuaciones sobresalientes y logra instalarse en la preferencia del espectador, con armas absolutamente nobles: cuenta una historia que reflexiona sobre los valores imperantes de construcción parental y relacional en un momento particular de la vida del Gran País del Norte. Lo contextual juega mucho en la trama y aunque hay alguna gaffe de peso (que Jimmy se vaya a la guerra de las "Falklands", por ejemplo, siendo él parte del ejército americano cuando el conflicto armado haya tenido lugar en 1982 es grave), lo rescatable es la sana intención de discutir dialécticamente sobre creencias y mitos de forma de ver cómo un grupo de individuos en crisis lo resuelven. En definitiva, es lo que director y equipo sienten sobre la ruptura y el fracaso del "American dream". Los tiempos han cambiado y esta cinta logra mirar para atrás con acierto.

    Se que está en DVD extendido en las salas de cine arte, aunque quizás la copia que trajo el Cine Monumental sea de 35 mm. No estoy seguro de que haya llegado en fílmico... Nos hubiese gustado que llegase en un formato acorde a sus valores artísticos, pero no la dejen pasar, si tienen preferencias por el género dramático, "Lymelife" es una sólida propuesta en este difícl momento para el público adulto que es vacaciones de invierno (la cartelera está poblada de películas para chicos y es difícil ver algo que escape a esa realidad), tenerla en cuenta.
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  • Hermanitos del fin del mundo
    Hermanitos del fin del mundo
    El Espectador Avezado
    El fin, justifica los medios?

    Ha sido muy difícil escribir esta crítica para mí. Diego Topa forma parte de muchos recuerdos familiares comunes con mi hija de cinco, hemos pasado horas viéndolo en "La casa de Disney Junior" por cable y también hemos ido a varios de sus shows. En general, me parece que Topa logra combinar sutilmente un repertorio clásico y moderno en sus presentaciones (hace canciones de Gaby, Fofó y Miliki hasta las del Sapo Pepe, mezclando ritmos y haciendo versiones megamix) y ofrece un espectáculo colorido para todas las edades. Se lo ve un artista comprometido con los chicos y por eso siempre lo acompañamos en sus proyectos hasta hoy, el día de su debut cinematográfico. Su coequiper en la televisión es Muni (Mariana Seligmann) con quien tienen buena química y hacen micros muy coloridos que se repiten hasta el cansancio en distintos horarios en la programación.

    Disney apoyó la distribución del film así que ese elemento me hizo pensar que habían supervisado y controlado el material que estaban apoyando... Pero no. Me parece que confiaron demasiado en el carisma del dúo y dejaron que el casi debutante Julio Midú transformara una idea simple y chiquita (eso era originalmente) mágicamente y sin colaboración literaria en una producción destinada a pelear la exigente taquilla infantil de vacaciones de invierno.

    Como no estaba convencido de poder sostenerla solo, fui a ver "Hermanitos..." con Luz, de manera también de agregarle a mi visión adulta del film, una percepción del impacto que podía tener en los más chicos. Creo que el resultado de verla en esas condiciones me hizo entender que a pesar de sus pobres valores y defectos, solo logrará entretener a los más pequeños de la casa. Y cuando digo pequeños, me refiero a que solamente chicos de entre 3 y 5 años pueden salir satisfechos. Al resto, les parecerá una propuesta mediocre y aburrida, mal filmada y que no vale el precio de la entrada. Ni siquiera con el 2x1 que ofrecen muchos cines.

    "Hermanitos..." te retrotrae al cine musical y de vacaciones de la época de los 80, tales como aquellos bizarros clásicos de Los Parchís o "Las aventuras de Tremendo", con un claro objetivo de traer al espectador a figuras de la música o de la televisión en guiones básicos y con poca producción. En aquellos tiempos se creía que bastaba esbozar una trama en dos trazos para atraer ese mismo caudal de público. Funcionaba. Es cierto. Ahora, en este nuevo siglo, tengo mis dudas. Me cuesta creer que los chicos mediatizados de este tiempo puedan sentirse cautivados por esta historia.

    El guión es sólo una idea forzada que no debe tener ni tres hojas, en las cuales nadie se preocupó por darle algún tipo de dirección coherente, porque de última, lo único que importaba es que Topa y Muni hicieran algunos cuadros y coreografías que hacen en la tele y listo. Con eso debería bastar para llenar la sala. El resto, bueno...Pasa. Como dice Grondona, "Todo pasa..." No amigos, esto no es así. Porque si hubiesen dedicado (y tirón de orejas para Disney) tiempo a enriquecer y ordenar el libro seguramente el resultado habria sido distinto y la reducida franja de llegada que tiene la película se habría ampliado, mucho, para llegarle a chicos más grandes (léase de 6 a 9, por ejemplo). Eso también se sentiría en la taquilla. Pero no, hicieron lo mínimo y el resultado es sorprendentemente berreta. Me cuesta entender como no lo vieron al terminar el corte final.

    Topa y Muni son Pato y Piru, trabajan en un orfanato en Usuahia que parece extraído de "Chiquititas". Allí, todos a la tarde ven un programa que les trae las andanzas de una banda musical llamada "La pandilla de Sol", chicos al estilo "Teenangels" que salieron de un reality y que son sus ídolos incondicionales. Viven una vida simple y se llevan muy bien entre ellos (obvio!). Hasta que los dueños del hogar, deciden venderlo, con lo que la crisis se desata. Los responsables de la fundación que sustenta el lugar no tienen fondos para comprarlo, así que deberá conseguir dinero de cualquier manera para garantizar la permanencia del lugar. En ese conflicto, habrá una caicatura de Cruela De Vil llamada Malva Dalton (Norma Pons en el PEOR papel de su carrera cinematográfica, sin dudas) que intentará comprar el lugar y terminar con el sueño de los niños. Del otro lado, los chicos serán apoyados por un millonario encarnado por Gabriel Corrado quien estará a dispuesto a ayudarlos hasta el fin.

    No hay mucho más por contar de la trama y pasamos a repasar los puntos flojos...

    Las actuaciones son pésimas. Está bien, no lo podemos pedir a Topa y Muni que sean Ricardo Darín y Valeria Bertuccelli. No, lo suyo es otra cosa. Su fuerte son los musicales y las coreografías. Bueno, hay poco de eso aquí. Poco, en relación a lo que podrían hacer. Compartiendo cartel desde lo musical con los chicos de la banda de Sol, hay contadas oportunidades donde ellos bailan y cantan pero varias en las que tienen que poner el pecho a escenas para los que claramente no están preparados. Topa tiene que llorar frente a un espejo y verlo me revolvió el estómago. No pueden exponerlo a hacer algo que el hombre no sabe. Es matarlo. El grupo de chicos que los acompaña en el hogar lucen desconcertados y tienden a resolver todo, abrazándose. No hay recursos dramáticos para nada que no sea abrazarse. Muy pobre. Repetitivo y pobre.

    La producción parece salida realmente de los 80. Digo, porque se ve que tenían australes para pagar los costos del rodaje. Todo es cartón pintado. Todo. Desde lo gráfico que que usaron en el film (carteles, letreros, las banderas de los fans de los TeenAngels -sorry, digo, la pandilla de Sol-), hasta el sonido que editaron.

    Y me detengo aquí porque el audio de "Hermanitos del Fin del Mundo" es IMPERDONABLE.

    Si Topa y Muni lo único que saben hacer es cantar, ¿Por qué el sonido es tan malo? Me fui del cine sin entenderlo. En algunas escenas, los graves están tan mal ecualizados que las butacas ¡¡¡¡¡vibran!!!!! ¡Noooo! ¿Cómo puede ser??!! Sip. Es así. Durísimo. Hay diálogos que hay que adivinar y me cuesta creer que puedan darse en una película en este tiempo. Los que supervisaron esta versión final, ¿no se dieron cuenta que así no es siquiera un producto técnicamente aceptable para llevar a los cines?

    Se que Diego Topa es buena gente y espero que cuando la vea en frío, se de cuenta de que no es bueno para su carrera hacer este tipo de film.

    El resto, es mejor olvidarlo. Sólo se salva alguna canción aislada y nada más. Si debo reconocer que mi hija siguió la historia y no se aburrió, aunque no la ví bailar arriba de la butaca como esperaba. Se ve que la película no le contagió la magia esperada. Y tiene cinco años.

    Olvidarla rápido y por antecedentes, darle una nueva oportunidad a Topa, cuando alguien se digne producirlo en serio.
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  • Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 2
    La despedida de una GRAN franquicia

    Parece mentira como ha pasado el tiempo. Desde aquel inicio lejano con "Harry Potter and the Philosophal Stone", en 2001, dirigido por Chris Colombus hasta aquí ha transcurrido mucho tiempo.... Una saga inspirada en la obra literaria para jóvenes más importante de los últimos tiempos adaptada al cine, siete libros que transformaron a una escritora aficionada en la supermillonaria que hoy es J.K.Rowling. Millones de dólares por merchandising y venta de libros y tickets. Ríos de tinta sobre las implicancias emotivas de la franquicia que aún se debaten en su octava entrega. Un universo propio a su medida que llega a su fin.

    Los primeros libros de Harry Potter eran simples, originales...pero no mucho más. Fueron best sellers y la autora fue haciendo un espiral de ascenso muy pronunciado en su manera de narrar que hizo que los últimos ejemplares de su trabajo haya que ir a buscarlos en carretilla a la librería. Eran casi, la Enciclopedia Británica por su peso. Bueno, eso mismo siento que sucedió con las versiones cinematográficas de su trabajo. La octología empezó con un director famoso por sus credenciales en el mundo infantil y de aventuras y de a poco fue probando cineastas hasta dar con quien tendría encargado el cierre de la historia: el británico David Yates. Desde 2007 viene dirigiendo el universo Potter y de él podemos decir que tiene lo mejor de la escuela inglesa, es metódico, sutilmente irónico y con un gran sentido estético para encuadrar la imagen. Sabe conducir actores jóvenes y lidiar con los veteranos consagrados y eso, a esta altura, no tiene precio. No se puede pagar con Mastercard.

    Es difícil escribir sobre gente de la que se ha dicho mucho. Creo que lo más noble que tiene Harry Potter es que, si bien es fiel representante del cine pochoclero y siempre se estrena con un apoyo publicitario que asusta, sus tres últimas cintas son buenas películas de aventuras y aunque no hayas sido seguidor de la obra literaria, son grandes exponentes del cine de aventuras.

    Lo cierto es que cuando uno repasa el cast que transita por estos últimos capitulos, es imposible no entender el porqué de la calidad de estos productos. Ralph Fiennes, Alan Rickman, Michael Gambon, John Hurt y Elena Bonham Carter... Son la selección inglesa. Les falta David Beckham nada más. Estos actores le dan un relieve a la cinta que claramente la hace destacar desde el aspecto compositivo y propician una atmósfera ideal para el lucimiento de los jóvenes-estrella que se volvieron millonarios gracias a la franquicia: Daniel Radcliffe, Emma Watson y Rupert Grint.



    Los tres han transitado gran parte de su vida juntos, unidos desde chicos por la productora que los eligió y cuidó para que le pusieran carnadura real a esos personajes que Rowling construyó con tanta dedicación. Ellos han crecido como actores y como su público los ha visto desde pequeños, tienen el don de poder conectar rápidamente con ellos, de manera que esa confianza que ellos tienen depositada de antemano les permite sentirse cómodos y sacar lo mejor de su interior para emocionarnos desde cada personaje que construyen. En "Harry Potter and the Deathly Hallows 2", veremos su homenaje de cierre hacia una saga que les permitió ser quienes son, están entregados a sus roles y serán disparadores en la platea de una amplia variedad de emociones a lo largo de los 130 minutos que dura este capítulo final.



    En esta segunda parte de la séptima entrega, Lord Voldemort (Fiennes) ha llegado a dominar el poder oscuro. Todo el universo que conocíamos se va derrumbando a su paso. El señor de las tinieblas viene por todo. Ya no hay nada que lo detenga. Las débiles fuerzas del bien resultan escasas ante el devastador nivel que ha alcanzado su magia. Sabemos que sólo Harry (Radcliffe) y sus amigos Hermoine y Ron (Watson y Grint) pueden detenerlo. Ellos necesitan conseguir la espada de Griffindor para poder destruir los Horrocruxes que protegen al Innombrable de su desaparición pero ...El ejército enemigo (con Bellatrix a la cabeza) no les hará las cosas fáciles. Para encontrar la manera de terminar con Voldemort se necesitarán sacrificios extremos y estar dispuestos a todo. Será una auténtica guerra, de principio a fin.

    Dentro de ese clima bélico permanente que presenta este climax de dos horas, Yates subraya con acierto las emociones en cada rostro de sus personajes. Se permite algo de humor para distender y orquesta el final confiado en sus mejores armas: la emoción ganó al público y se siente que la platea está de pie esperando la batalla final, este cierre es algo que nadie quiere perderse. Y si bien lo digital es a veces nos desborda con su despliegue incesante, aporta mucho para la espectacularidad de esta octava entrega: el mix funciona y está a la altura de las expectativas.

    Podría contarles mucho más de "Harry Potter and the Deathly Hallows 2" (de hecho, algo haré pero en nuestro perfil público en Facebook, visitenlo en los próximos días), pero creo que si les gusta el cine, ya saben donde está el espectáculo este fin de semana. Más de ochenta mil entradas anticipadas vendidas en una sola de las grandes cadenas hace pensar que Harry Potter se acercará al medio millón de espectadores en cuatro días. El número algo indica. Por lo pronto, puedo decirles que no defrauda y si no leyeron los libros, pueden ir desprendidos a sorprenderse en este fastuoso cierre, no saldrán defraudados.
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  • Tengo algo que decirles
    Tengo algo que decirles
    El Espectador Avezado
    Adiós al closet

    Ferzan Özpetek es un director ítalo-turco que aborda en sus films la problemática gay en relación con los lazos familiares. Cuenta historias que giran sobre el alumbramiento de la verdad y los momentos complejos que se dan al abordarla. Ya saben, estos productos hasta tienen una subcategoría propia (podría decirse) que se denomina "coming-out-of-the-closet movies". En general estas películas presentan historias inspiradas en hechos reales y tienen enfoques muy personales. Muchos de sus realizadores (la mayoría pero no todos) son también homosexuales, por lo que sus trabajos muestran facetas de la vida familiar muy autobiográficas... No es un tema menor y es una veta narrativa que tiene su público. A pesar de que hay sociedades con mayor amplitud y flexibilidad para aceptar diferentes preferencias sexuales, lo cierto es que todavía hay mucha resistencia en los adultos mayores a aceptar esto como un hecho natural de la vida de hijos y nietos. Eso pasa en varias culturas y la italiana es, por sus modismos y voltaje, ideal para graficar este tipo de historias. Mucho sentimiento familiar, mucho patriarcado y poca tolerancia a quienes se apartan de lo establecido. Más si ubicás la escena en un lugar alejado de las grandes urbes, donde todo circula de manera habitual y no genera las reacciones que si se dan en los pequeños poblados.



    Özpetek situa la acción en Salento, en la región de la Apulia meridional. Allí regresará Tommasso (Riccardo Scamarcio) de Roma, donde cursa estudios universitarios. Quiere ser escritor y llega con la firme idea de notificar a su familia, que su elección sexual es hacia los hombres. El sabe que con la tradicional visión de los hechos que tienen los suyos no aceptarán fácilmente su condición, pero a poco de instalarse y cuando él intenta traer el tema, su hermano Antonio (Alessandro Preziosi) se le adelantará con una confesión de idéntico calibre. Resultado, el esperado, su padre (Ennio Fantastichini) reaccionará mal y se enfermará del disgusto. Por ende, Tommasso, que venía de paso y con cero intención de permanecer en Salento, deberá sacar adelante la empresa familiar (especializada, obviamente, en pastas!) y ocupar la dirección ya que Antonio es expulsado de la fábrica y señalado el chivo emisario de ese grupo.



    Dentro de las órdenes a seguir a la hora de conducir el negocio, se encuentra trabajar con la bella y distante Alba (Nicole Grimaudo, que nos deja sin habla) en una clara decisión estratégica para relacionarlos sentimentalmente... Claro, la demora en regresar a Roma hará que el novio de Tommasso y sus amigos visiten su casa paterna para ver qué sucedió y porqué demora su regreso... Situación bastante peculiar que se convertirá en el punto más alto del film, el encuentro entre lo tradicional y lo moderno, por decirlo de alguna limitada manera.

    Lo que tenemos es una comedia liviana, coral, que busca problematizar algo doloroso y elaborarlo con cierta dosis de humor y reflexión. Arranca para alquilar balcones y va perdiendo fuerza a medida que el relato avanza.

    De por sí, el mayor problema de la cinta es el lavado y desconcertante protagonismo de Scamarcio. Llevando un rol central, compone un gay estereotipado, plano y sin matices. Tiene poca fuerza interior y sólo logra sostenerse en la acción por el acertado acompañamiento de los secundarios, estos sí, teniendo claro el registro de la cinta y cómo llevarlo a cabo. Tommasso luce siempre inexpresivo, transita lánguidamente por sus escenas y eso desinfla el relato considerablemente. Su familia en la ficción es divertida, intensa y esconde varios jugosos secretos familiares, por lo que ellos terminan dotando al film de algún atisbo de credibilidad. Sus amigos homosexuales son un poco caicaturescos pero también aportan frescura e ideas al conflicto central. En definitiva y aunque el director siempre fue reconocido por su gran capacidad para conducir actores, en esta oportunidad, su elección no dio en la tecla y eso afecta el nivel que alcanza "Mine vaganti".

    Si ya viste otros trabajos de Özpetek (como "Le fate ignoranti", para mí lejos su mejor film) ya estás familiarizado con el registro y la propuesta. Aquí hay más sonrisas contenidas, un poco más de música y un clima cálido que invita a relajarse, luego de los primeros tensos minutos. Pero está lejos de lograr una película redonda.

    Insisto, si el cast hubiese sido más preciso con el protagonista, quizás "Mine vaganti" sería mucho pero mucho mejor.

    Aprueba, pero nos deja con ganas de más.
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  • Cars 2
    Cars 2
    El Espectador Avezado
    El mundo en cuatro ruedas

    La verdad es que preferí dejar unos días antes de escribir sobre "Cars 2". Sabía que mis colegas no compartían la dirección que Pixar le había dado a la historia y repasando sus opiniones, me costó decidir bando. En general, veo mucho cine infantil porque tengo una hija de cinco años, así que estoy entrenado en ver historias animadas y dibujos animados (varias veces) por lo que siempre observo su reacción antes de decidir sobre los valores de un film. En este caso, me tomó un rato explicarle la subtrama de espionaje que atraviesa la secuela de Cars, de lado a lado. Siento que Pixar jugó fuerte con el público adulto para sostener la franquicia y les hizo un guiño excesivo a la hora de construir el guión: esto es James "Cars", un film de aventuras que roza el thriller por momentos (!!! sí!!) y que despega de su idea original para transformarse en otra cosa. Ni buena ni mala. Simplemente es una propuesta distinta.

    Tiene sofisticación visual, técnica y temática , elementos que llevados a su máxima expresión, le hacen perder el espíritu de la original. La idea del equipo de animadores de la empresa fue la de ofrecer un entretenimiento más completo argumentalmente, buscando impactar en varias capas de audiencia a la vez. Esta vez, los autos no son seres simpáticos unidimensionales que viven aislados del resto del mundo. Estos vehículos viven una vida intensa y rica, en un universo muy particular en el que se mueven al igual que los humanos. Y ya no es una característica simpática, estos autos tienen conductas complejas y transitan un mundo moderno hecho a su medida. Beben en bares, saben karate, nadan, manejan armas... En "Cars 2", todo es posible.

    Para empezar, hay dos historias que se complementan a lo largo del film. Por un lado, una tradicional de competencia en la que Rayo McQueen debe participar en tres carreras en distintas partes del mundo para ratificar que es el auto más veloz en el Gran Prix Mundial. Tres carreras en ciudades populares recreadas digitalmente con maestría. Hasta ahí, todo normal. La segunda, es la controversial. Una trama al estilo Bond donde una pareja de espías de cuatro ruedas deberá luchar contra un grupo que prepara un atentado para sabotear la presentación de un nuevo combustible ecológico. El héroe en esta oportunidad es la Grúa Mater, quien lleva los mejores diálogos y expresiones para convertirse en el favorito del público. Su protagonico sorprende y de a ratos opaca hasta al mejor McQueen de la primera parte. Nuestra oxidada amiga colaborará con el equipo de espionaje para resolver ese conflicto y volverse un Sherlock Holmes muy bizarro.



    Es divertido que los autos viejos (restos desechables de una industria que los ubica fuera del sistema) sean los malos de la cinta, el mensaje subliminal es bastante fuerte (adaptate o no sobrevivirás a los cambios) y la trama, debemos advertir, no escatima en escenas violentas al por mayor. Hay combates con armas pesadas, lucha cuerpo a cuerpo (??), tomas de tortura... Digamos que esto es Cars reloaded a mil revolutions, sin dudas.

    La dirección de John Lasseter es convencional desde el relato pero potente y colorida desde la imagen. Hay miles de horas de animación detrás de este producto y es justo reconocerlas, los escenarios tienen un nivel de detalle sorprendente y el film se deja ver. El problema es que a pesar del enorme esfuerzo puesto en direccionar la saga hacia otra dirección, el resultado es un poco desparejo. Hay muchos autos, demasiada acción y fotogramas poblados de imágenes que queremos descubrir, por lo que el producto final tiene cierto nivel de caos que desorganiza la aprehensión de la historia. Pasan muchas cosas todo el tiempo a mucha velocidad y cuando aún estamos entendiendo la trama, el final llega.

    Es saludable que Pixar haya buscado hacer algo distinto con una película en la que invirtió mucho dinero. Pero eso no garantiza resultados. En este caso en particular, haber salido de Radiador Springs y ganar el mundo fue un desafío demasiado ambicioso para los productores aunque estamos seguros que la tercera parte tendrá el equilibrio que a esta le faltó. Aprobada solo si son adultos. Si van con niños menores de siete, es probable que la historia los agote y comiencen una guerra de pochoclo sobre la segunda parte de la película, llevar cascos!
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  • Malas enseñanzas
    Malas enseñanzas
    El Espectador Avezado
    Cameron Díaz llega a tu aula favorita

    Jake Kasdan es hijo de Lawrence, famoso director que en los 80 supo deleitarnos con "I love you to death" y la maravillosa "The accidental tourist", entre poco más de una decena de films que realizó, amén de importantes trabajos como guionista. Su hijo va empezando un camino interesante en la industria, a juzgar por dos productos que llamaron la atención de los zares del negocio: "Orange country" (donde mi ídolo Jack Black se luce) y "Zero effect" (con protagónicos de Bill Pullman y Ben Stiller). En estos dos largos, Kasdan hijo empieza a delinearse como un sujeto empapado en esta suerte de nuevo enfoque que los americanos dan a sus comedias adultas pero agregando un sello personal que lo destaca como realizador. Construye sus universos con pocos personajes bien delineados y busca hacerse de un camino lejos del cine que proponía su padre... Esta "Bad teacher" es un típico exponente de la Nueva Comedia Americana y entendida como tal, es un producto regular, aunque no exento de aristas interesantes y divertidas.

    Y aunque algún colega se enoje porque está sobreentendido para los cinéfilos hablar de la NCA, es bueno recordar su definición para los iniciados en el género. Nace a fines de los 90 ligada al género televisivo (del que toma algunos elementos de la sitcom) y explora (en mi opinión, discutible, por supuesto), el paso de la adolescencia a la adultez en gente que va de los 18 a los 40 años. Reflexiona con humor sobre situaciones que otras generaciones resolvían rápidamente (irse a vivir solo, estudiar en la Universidad, sostener una pareja, casarse, tener hijos, progresar en el trabajo) y que ahora, por una cuestión de este mundo posmoderno, llevan años abordar y naturalizarlas. Sus guiones son estructurados de manera que se permiten lo escatológico y la trasgresión contenida, en un rango que va desde fuerte (con los alicaídos hermanos Connelly y Todd Phillips en un extremo) hasta una veta más cool y relajada (piensen en Ben Stiller, Jude Aptow o Will Ferrer). Tienen una visión más contemporánea y descontraturada de la clásica comedia histórica del gran país del Norte, prefieren buscar la risa desde la mirada irónica del mundo que nos rodea y no presentan a sus personajes como íconos a seguir, sino como sujetos simples a los que le pasan cosas comunes al resto. Rompe con la distancia del megacomediante estrella y su público y elige un modo amable que le permite ganar adictos en todo el mundo. Como todos los géneros, tiene productos buenos, regulares y malos, pero es muy taquillera y es bueno poder llevarse bien con ella (hay films que son disfrutable más de una vez), por lo que hay que respetarla y reconocerle sus aciertos.

    Pero volviendo a nuestro tema, "Bad teacher" es el film que nos convoca esta vez. Comedia poco sutil, escatológica y políticamente incorrecta que llega a nuestra cartelera, a escasas semanas de su lanzamiento en USA. Indudablemente, Cameron Díaz sigue siendo una actriz taquillera y en esta oportunidad, encuentra el vehículo perfecto para lucirse como comediante ya que prácticamente el enfoque del libro que Lee Eisenberg y Gene Stupnitsky - de "Year One"- la ubica como ariete de lanza para depositar la suerte del film en sus hombros.La historia presenta a una profesora de primaria que llega a sus treinta y que muestra un profundo desprecio por la profesión. Superficial, coqueta y poco amistosa, Elizabeth (Díaz) cierra su primer año en la escuela despreocupada: va a casarse con un millonario y la vida le sonríe. Pero algo sale mal... (y...gastar 16000 dólares en tarjetas en un mes parece mucho) y su desenfadado modo de vida, lleva a su novio a terminar la relación. Destruída por el rechazo y con serios problemas económicos, esta docente no tendrá otra alternativa que volver a su lugar de trabajo y ver qué hace para conseguir un novio rico rápidamente. Ella tiene claro que su único objetivo en la vida es casarse con alguien que tenga mucho dinero asi que cuando el potentado Scott Delacorte (Justin Timberlake) llega como profesor suplente, toda su energía estará dirigida hacia él. Claro, tendrá rival, su colega Amy (una brillante Lucy Punch) quien también estará interesada en el nuevo y no se lleva muy bien con Elizabeth. En el medio, claro, está la tarea docente. Pequeño detalle.

    Lo cierto es que Cameron Díaz es una veterana comediante y sabe lo que tiene que hacer. Le pone el cuerpo a una mujer despreciable y su cinismo y brutal honestidad hará las delicias del público en varias escenas que no tienen desperdicio. La vida escolar está recreada con bastante crudeza y si bien es cierto que nos cuesta pensar en una catedrática de este tipo, lo cierto es que el guión pinta bastante bien los distintos estereotipos que podemos encontrar dentro de la fauna docente. Todos sabemos que la profesión es difícil y los años de desgaste se van sientiendo así que estos secundarios aportan su granito de arena a reecontrarnos con perfiles que conocemos bien y que son peligrosamente familiares a nuestra historia común (quién no tuvo docentes así?). El problema de la trama es que no termina de delinear la emocionalidad de Elizabeth de manera equilibrada. Conocemos sus rasgos psicopáticos y su sangre fría, por lo que cuando la historia avanza, no logramos entender los cambios que en ella se producen, casi mágicamente. Ese es el mayor defecto de "Bad teacher". Tanto intenta convencernos de lo mala que es esa profesora que cuando ella da un vuelco (y es inherente a cualquier típica comedia) nadie lo cree. Y no es responsabilidad de Cameron Díaz. Se pasa la primera hora convenciendonos de quien es y porqué hace lo que hace. Cuando el film busca un cierre que impacte, desluce todo su trabajo previo y equivoca el camino dado que la película fue construyendo en una dirección y termina en el lado contrario. Algo no salió como lo esperado.

    Como docente, debo reconocer que me reí mucho. Los diálogos que se dan en sala de maestros y entre colegas son bastante creíbles y el enfoque general de la institución también está logrado (eso debería asustarnos!!), por lo que si su profesión es la de enseñar casi que no deberían perdérsela. Es casi terapeútica.

    El resto del público la encontrará liviana y escatológica, simpática y potable, supongo.

    No es, sin dudas, de lo mejor de Cameron Díaz, pero es aceptable. No se olviden de llevar su manzanita.
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  • De dioses y hombres
    De dioses y hombres
    El Espectador Avezado
    Fe y dogma desde el campo de batalla

    "Des hommes et des Dieux" llega a nuestras salas precedida de un gran recorrido en festivales europeos en los cuales brilló con fuerza. Obtuvo el Gran Premio del Jurado en Cannes, estuvo nominada a los BAFTA (premios que respeto mucho, de la industria británica) en su año de estreno y en febrero de este año, ganó el Cesar de su país, con lo cual era un título que teníamos ganas de ver por estos lares. Reconozco que es el primer largo que veo de Xavier Beauvois, aunque por comentarios de colegas, se que no me debo perder "Le petit lieutenant" (con mi actriz favorita, Natalie Baye, a quien admiro enormemente) para analizar a este cineasta con más perspectiva.

    En esta oportunidad, la historia es bastante controversial, un grupo de monjes franceses que tienen un monasterio católico en Argelia (norte de Africa) en la década del 90. Están bien integrados a la comunidad, se sienten parte y comprometidos con ella, pero a poco de comenzar la cinta advertimos cual será la arista filosa del conflicto: terroristas musulmanes comienzan a azotar la zona y se teme por la seguridad de los hombres de fe. Un grupo de trabajadores croatas son asesinados brutalmente y marcan la proximidad del peligro, las fuerzas de seguridad del lugar intentan hacer razonar a los religiosos para que abandonen el lugar. Si bien al principio ofrecen seguridad, lo cierto es que visto y considerando el estado de la situación, sabemos que eso no se va a prolongar en el tiempo. Dentro del recinto, los monjes intercambian ideas sobre cómo enfrentar lo que acecha. Algunos están intranquilos, otros, perturbados. Pero lo cierto es que siguen realizando sus labores diarias y no alteran su rutina a pesar de las severas advertencias de un posible atentado en su contra. De más está decir que son el blanco perfecto, profesan una religión opuesta a la de los terroristas y encima tienen un médico en sus filas, con lo que se vuelven apetecibles en el momento en que los combates arrecian.

    Como espectadores, lo que al principio es una observación distante se va transformando con el correr de los minutos en una genuina empatía con la lucha de estos hombres. Nos sentimos dentro de esa comunidad (el ritmo pausado y la contemplación de las tareas simples nos lo hacen sentir) y Beauvois dibuja con gran solvencia la entrega de fe de estos hombres. Elige largos silencios para subrayar la armonía que se emana de la convicción y nos ubica dentro del corazón de esta pequeño grupo de creyentes. Seremos testigos de los claros y profundos debates acerca de la misión que ellos intentan sostener y acordaremos con la honestidad espiritual que ellos pregonan a la hora de tomar decisiones. Es claro el mensaje y sentido del director, en estos tiempos turbulentos, donde los valores parecen haberse perdido (irremediablemente), hay sujetos que consagran su vida a Dios y a sus semejantes. Y esto que está presente a lo largo de los tiempos, parece tan extraño hoy en día... En cada fotograma, hay trazos de humanidad pura, que se traslucen en gestos de dolor, pena o incertidumbre. La violencia que el hombre utiliza para expresar sus ideas cada vez acosa más el objetivo de estos religiosos y sobre el cierre, un potente pero previsible cuadro termina por cerrar la tesis del director, nadie es peor enemigo del hombre que el hombre mismo.

    "Des hommes..." es un film elegido por muchos religiosos (de diversos credos) para mostrar el poder de la convicción humana cuando está alineada con Dios. Este es sin dudas, un film que transita esos luminosos caminos y da material para la discusión. En términos estrictamente cinematográficos es bastante lento, austero y metódico, a tono con los personajes que lo habitan. No es una de esas películas que nuestro público elige aunque sus valores son interesantes y su propuesta está bien contada y mejor actuada. Lambert Wilson (Christian, el líder de la comunidad) y Luc, el doctor (Michael Lonsdale - a quien recuerdo por su rol del inquisidor general en "Los fantasmas de Goya" de Milos Forman-) se llevan merecidas palmas por su gran trabajo. El resto del cast acompaña con solvencia y recato (la trama así lo requiere) y el equipo técnico establece un encuadre con pocos elementos (ideal para una obra de teatro) que cumple perfecto como ambientación del episodio.

    En Francia fue vista por más de 3 millones de espectadores y aunque la cifra sea sólo un número de referencia, lo cierto es que sorprende saber que una historia de este tipo han tenido tanta audiencia en Europa. Se ve difícil que tenga éxito por su temática en nuestro país, máxime en la época en que se estrena.

    Por lo pronto, si pueden dejar de lado el cine comercial puro y las demandas de los niños que empujan para otros títulos en cartel (a días de las vacaciones de invierno en Capital Federal), es una excelente opción si el género dramático es lo de ustedes. A mi me gustó mucho, aunque reconozco que no es un film de los que uno elige al primer vistazo en cartelera... Denle una oportunidad, si les gustan las buenas historias.
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  • Transformers 3: El lado oscuro de la luna
    Los juguetes de Michael Bay abruman pero ya no entretienen

    Cuando hablamos de una saga que llega a su tercera entrega, ya sabemos que a la industria el film le cerró. La idea puede estar buena o no , pero fundamentalmente los números dan y entonces, seguimos produciendo porque la rueda gira y la recaudación tienta. "Transformers", la primera, fue realmente original porque salir del universo de Hasbro para crear estos autos-máquinas de guerra y darles vida en algún relato que se pueda digerir, fue un hallazgo. Yo no soy fan de estos vehículos pero si reconozco que el ángel de Shia LeBouf, la sensualidad de Megan Fox y las escenas de metálica y furiosa acción llamaban la atención. Cuando ví la segunda, me costó no verla como un producto forzado, hecho exclusivamente para recaudar y al salir de la tercera, me terminé de convencer que esto no da para más y a no ser que sean espectadores muy livianos (de esos que no van mucho al cine pero abarrotan los complejos en vacaciones de invierno solamente, por ejemplo), les costará irse satisfechos del cine. "Transformers 3" tira por la borda el trabajo bien hecho en la primera parte y profundiza la falta de ideas de la segunda, llevando a tener que generar una escena final de 50 minutos, copiada de otra película.

    Advertencia: ustedes saben que yo siempre cuento demasiado del argumento de una película aunque nunca el final. Aquí, habrá alusiones al cierre de la película por lo cual, si quieren verla sí o sí, debo advertirles que dejen de leer. Es lo que dicen en la jerga, una post-crítica. Nunca me gustó separarlas (pre-críticas es cuando no contiene mucho que revele el argumento), porque mi estilo para escribir fluctúa según mi ánimo pero no puedo evitar hacer referencia a todo lo que destruye Michael Bay para que el film evite hundirse en las frías aguas del río que atraviesa Chicago (el que desemboca en el lago Michigan) luego de abrumadores 157 minutos...

    Veamos, ideas había pocas. Así como la última X-Men se apoya en un contexto histórico específico para su desarrollo (la crisis de los misiles con Cuba durante la presidencia de Kennedy, recuerdan?), Bay toma la llegada del hombre a la luna en 1969 como punto de partida para la construcción de una historia tan farragosa y absurda que ya, de movida, le daba poco margen para maniobrar. Cuando los primeros astronautas americanos pisan la luna tienen un período en que pierden comunicación con la Tierra, por encontrarse en el otro lado del satélite. Ahí es donde inserta el génesis de la trama: el líder de los Autobots yace muerto dentro de una nave que tiene importante tecnología alienígena que podría servir para la humanidad. En ese momento, la NASA guarda el secreto y suspende los viajes hacia la luna para proteger esa información. Sentinel Prime era el sabio y regente del mundo destruído de los autobots, por lo que cuando sus semejantes se dan cuenta de su paradero, irán junto con Inteligencia Militar a la luna a traerlo de vuelta. Claro, el tema es que en esa nave hay celdas de poder (como cristales) que abren portales dimensionales de cuidado. Ellos podrían usarse para teletransportar cualquier cosa. Cualquier cosa. Incluso un planeta entero.

    Mientras los militares se entretienen con este problema, Sam Witwichty (LeBouf) está desempleado. Sí, tiene una medalla que le dio Obama, pero... Ya saben. Conseguir trabajo en este mundo posmoderno es difícil. Mirá sino él, salvó dos veces a la tierra de la destrucción y termina en una compañía siendo maltratado por un empleador (extraña participación de John Malcovich en un rol que no entiendo aún) quien lo ubica como mensajero. Si, Sam reparte el correo. Pero no todas son malas... Bueno, para el espectador sí. Megan Fox rechazó subirse de vuelta a la saga y es reemplazada por una bonita pero inexpresiva Rosie Huntington-Whiteley, como la nueva novia del chico bueno. Su personaje es Carly, una empleada curvilínea que atrae todas las miradas por su belleza y juventud pero que no aporta NADA al film, (con lo que este necesita!). Sam no participa del trabajo militar con los Autobots y cuando hay un atentado en su empresa, empieza a atar cabos y decide buscar al equipo especial que opera con ellos para avisarle. Aparecerá en escena Mearing (Frances McDormand, quien no entiendo tampoco que hace aquí), responsable final del cuadro de inteligencia que esquivará que él participe. En esa vuelta, los Decepticons vuelven y vienen por todo. Hasta la hora y media, el film navega en secuencias intrascendentes y pobres aunque con un gran despliegue de animación visual.

    Pero cuando los extraterrestres malos toman la ciudad de Chicago y se atricheran en ella, la película se va al tacho.

    Bay parece que vió "Battle LA" y le gustó y dijo, "por qué no seguir su final?". "Total, al público le gustan las escenas de acción".

    Ahí perdimos los que teníamos alguna esperanza de que la cinta se reestructurara en el cierre. Casi una hora transcurre para salir de esa escena agotadora donde sólo miraba la puerta todo el tiempo. Un exceso de efectos, acumulados y torpes, entierran cualquier tipo de rescate de esta tercera parte. LeBouf, debo reconocer, hace de todo por el film, lo vive en carne propia, pero su despliegue corporal no alcanza para sostener todo el metraje. No es un actor de raza y se le nota. Encima, le toca estar solo (actoralmente) ya que nadie sintoniza su frecuencia.

    Desde lo técnico, quizás "Transformers 3" sea potable, pero no deja de ser un producto mediocre. Un guión chato emparchado con guiños a otros productos también malos. No se me ocurre casi nada bueno para decir. Será, sencillamente, porque este film no lo tiene.
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  • Medianoche en París
    Medianoche en París
    El Espectador Avezado
    Vuelve la magia

    Mientras promediaba la proyección de "Midnight in Paris", hacía un mapa mental de los últimos trabajos de Woody en estos diez años. Todos, excepto "Match point", muy flojos. A ver, alguno de ellos superior a la media, pero del genio que hizo "Manhattan" uno siempre espera producciones de alto vuelo. Ya con "Whatever works", perdí las esperanzas de ver alguna idea nueva y estaba convencido de que ya no había nada más que ver de él. Duro no? Si, pero llegó Cannes (este año, hace unos meses), las noticias alentadoras de que Allen había frotado la lámpara y... Bueno, fui a confirmar si el milagro se había producido.

    Y así fue. Woody Allen rodó uno de sus mejores trabajos de los últimos tiempos. Si bien siento que "Midnight in Paris" se nutre del espíritu y varias de las concepciones ya mostradas en "The purple rose of Cairo" (innegable influencia para la construcción de este universo paralelo), lo cierto es que construye una fábula en tono fantástico que sorprende por su sencillez y contundencia. Sabemos que este prolífico cineasta (47 títulos) hace rato que filma lo que tiene ganas, de hecho, la secuencia de apertura con esos largos minutos de postales parisinas sin diálogo a otro quizás no se la perdonaríamos y en él la subrayamos como "un homenaje a la Ciudad Luz". Allen está enamorado de Paris (no tanto así de Londres y Barcelona, a las cuales deja bien paradas cuando filmó en ellas en este último tiempo pero a las que no le dedica una apertura tan fotográfica) y todos los personajes ilustres que desfilan en esta película, (anclados en aquellos luminosos años 20' y que han recorrido las angostas calles de París), han sido influencia vital para su prodigiosa manera de narrar. Aquí, todos ellos tendrán su espacio y lo llenarán con textos que definen rasgos únicos de sus personalidades, de manera que desde la butaca, por momentos, uno no puede evitar emocionarse ante semejante muestrario de talento. Cada escena donde escritores, pintores, cantantes y musas se relacionan con el protagonista, Gil (Owen Wilson), se vive desde la platea con asombro y goce: nuevamente, como hace tanto tiempo, Woody toca nuestra fibra íntima, se mete debajo de nuestra piel y nos regala un cuento maravilloso que reflexiona sobre la superficialidad del mundo actual, de las clases acomodadas y su pérdida de lo importante y rinde homenaje a una época en la que todos quisiéramos vivir.



    Wilson es Gil, un guionista californiano que está de vacaciones en París con su novia, Inez (Rachel McAdams). Ellos están de visita en la ciudad acompañando a los padres de la mujer, quienes vinieron para una fusión empresarial. En el momento en que conocemos los primeros esbozos que pintan a Gil, sabemos que el director eligió construir un ser querible, plástico, impresionable y cálido para llevar adelante la historia: este escritor está en crisis. Tiene una novela de 400 páginas que parece no interesarle a nadie y quiere dejar los guiones livianos que sólo lo ayudan a facturar para volverse un literato serio. De más está decir que no puedo no ver a Woody aquí!!! Si en todas sus películas el protagonista tiene muchos de sus rasgos personales, no pude evitar relacionar esto mismo con la etapa actual de su carrera..., ¿No serán todas los guiones de los últimos años basura hecha para ganar dinero? (perdón cinéfilos, no pude evitar decirlo!) Pero volvamos a Gil, en esa necesidad de redireccionar su carrera, no encontrará eco en su medio. A nadie le interesa que él deje de hacer lo que hace, aunque sea mediocre. Inez lo menosprecia y trata de encasillarlo y limitarlo todo el tiempo, hábilmente poniendo en palabras lo que el realizador siente, la sociedad quiere que hagas dinero y te vuelvas exitoso y no que intentes ser quien realmente sos, respetando tus condiciones y aspiraciones profesionales. Planteado así, una noche que el personaje principal no quiere participar de otra velada con su aburrida novia, se perderá, alcoholizado, por las calles de París para terminar en una plaza, donde un auto misterioso se detendrá y cambiará su vida.



    Ese auto es un vehículo hacia los años 20'. Aquella increíble época donde en esa ciudad habitaban talentos como Cole Porter, Josephine Baker, Gertrude Stein,Scott y Zelda Fitzgerald, Pablo Picasso, Ernest Hemingway y otros se abrirá a los pies de Gil. Atravesando una barrera temporal que exactamente se presenta de la misma manera cada día (a la medianoche y con un auto como puerta de entrada), este universo modificará la vida de nuestro frustrado escritor para siempre. Owen, de quien nunca espero nada bueno (debo reconocer), sorprende al público poniendose en la piel de Allen (recordemos este rasgo, es imposible despegar al director del protagonista cuando este último siempre es su alter ego en sus films) pero dotandolo de una llegada mayor. El es el puente de muchas ideas que encuentran una vida facilitadora hacia la audiencia. Su empatía se enriquece con las líneas que trae y ese aire de niño sorprendido que vive fascinado por lo que le toca vivir, nos gana desde la primera noche en que se sube al auto para modificar su destino para siempre. El resto del elenco cumple, pero no me imagino "Midnight in Paris" sin Owen. Lejos, el mejor trabajo de su carrera.

    No quiero describir las situaciones que él vivirá junto a semejante grupo, ya que Gil transitará la noche parisina con sus nuevos y talentosos amigos y debo decirles que los divertidos episodios que se darán, si bien muchos son previsibles, son absolutamente encantadores. Claro, la realidad de estar en contacto con gente talentosa que modificó la historia, hará que la readaptación a la vida corriente, burguesa y vulgar del día, empiece a ser detestada y con razón. Como le pasa a Allen, o a vos o a mí, nadie quisiera volver a la vida ordinaria cuando está compartiendo momentos tan intensos con seres que han marcado época por su legado literario o artístico. El relato es bastante lineal pero en él, el guión transita lo ya conocido (todas las neurosis de Allen junto a sus preconceptos sobre el mundo), aunque genera ese guiño cómplice que tenía "The purple rose..." en el que abrazamos la fantasía y la hacemos propia, sin dejarla ir. En definitiva, esto es cine y se trata de ensoñación, así que no sólo está permitido, sino que debe ser así.

    No puedo seguir contando más porque tienen que verla. Si les gusta Woody, si no... Es una fábula urbana simple pero entretenida y original. No es de los puntos más altos de su carrera, pero es un saludable retorno a la buenos trabajos de este particular cineasta neoyorkino. Absolutamente recomendable.
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  • No me quites a mi novio
    No me quites a mi novio
    El Espectador Avezado
    El novio de mi mejor amiga

    Ginnefer Goodwin (conocida en nuestro país por la la serie de HBO, "Big Love") es de esas actrices del segundo pelotón que van buscando hacerse un lugar en las grandes ligas... Lugar donde ya llegó Kate Hudson, nueva reina (categoría veinteañeras) de la comedia romántica americana. Los que crecimos viendo a Julia Roberts, Meg Ryan, Helen Hunt y muchas otras, somos reacios a aceptar esta nueva generación, un poco porque su nivel actoral es más bajo y otro poco porque nos cuesta digerir la mediocridad de los productos de los que ellas participan, de manera que un género brillante en otra época hoy en día se encuentra en un nivel creativo bajo. Muy bajo. Goodwin tiene ángel y viene en ascenso, pero que tenga condiciones no significa que haya que arrojarla a la arena para que los leones se la devoren. Quiero decir, ya Kate Hudson es limitadísima (su madre, Goldie Hawn era una comediante en serio), el protagonista masculino es lindo pero inexpresivo (el inglés Colin Egglesfield, de series como "Melorse Place" y "All my children") pero la adaptación del libro en que está basado la película (del mismo nombre, flojo pero vendedor texto de Emily Giffin) no le da ninguna chance de redondear otro film que sume. Así como en otras ocasiones Goodwin brilló como secundaria ("He's just no that into you", por ejemplo), aquí la película le sobra de todos lados y sus esfuerzos por sobrellevar la carga de un protagónico son inútiles: "Something borrowed" es de las peores exponentes de su género en el año. ¿Tan así?

    Sip. Tan así.

    Luke Greefield, el director, ya venía incursionando en producciones similares pero todavía no se desprendió de la liviandad con la que encara habitualmente sus trabajos televisivos (nunca se destacó por su habilidad para generar buen material, sino piensen que dirigió "The animal" con Rob Schenider!) y elige narrar esta historia, con lo que tiene, un elenco flojo y un material literario de dudoso valor. La previa no ayudaba a convencerme...

    En general me da la impresión que la maquinaria hollywoodense "apura" demasiado a las actrices jóvenes en busca de nuevas estrellas, sin medir los costos de desgastarlas en películas flojas que no le suman a nadie. Especialmente a ellos (hablando desde los números estrictamente). Pero insisten. Pienso en los films de Katherine Heigl, Lindsay Lohan, Jennifer Garner... La mayoría, malos, muy malos... Buscando renovar rostros que vendan, hay chicas que queman etapas demasiado rápido. Y es una pena. Creo que surge gente con talento que si sigue fallando tanto en la taquilla terminará lejos de donde merecería estar. No llegan a madurar y deben protagonizar quizás antes de sumar el rodaje necesario para tal desafío. Eso es lo que pasa aquí.

    "Something borrowed" es un film de los que desaparecen de la cartelera en un par de semanas. Es de los que no vale el precio de una entrada.

    "Algo prestado" es la historia de dos grandes amigas. Desde pequeñas, han compartido todas y cada una de las etapas de su vida. Rachel (Goodwin) es una prolija y obediente abogada que siempre creció a la sombra de la espontánea y alegre Darcy (Hudson). Se llevan muy bien a pesar de ser diferentes. Aunque ahora, Rachel está atravesando una etapa muy feliz, está a punto de casarse con un gran partido, Dex (Egglesfield) y está planificando su boda con esmero. Accidentalmente, Rachel y Dex tendrán que compartir tiempo juntos (Darcy es demasiado volátil e inestable) y pronto se encontrarán hablando sobre cosas que compartieron en el pasado (fueron compañeros en la Universidad). Esto que se despierta entre ellos empieza a amenazar la intención de Dex de casarse. Rachel tiene sensaciones encontradas con respecto a lo que debe hacer y termina decidiendo por hacer lo que siente, iniciando un peligroso sendero de desencuentro con su mejor amiga.

    Si vieron "My best friend wedding", bueno, casi que vieron esta cinta. Cambiamos algunas cosas pero la esencia es la misma. No, perdón, aquella estaba protagonizada por Julia Roberts y la secundaria que se lucía era Cameron Díaz. Aquí no tenemos esa suerte. Todas nuestras fichas estaban con Goodwin, pero su imagen de "girl-next-door" no alcanza para sostener la historia de principio a fin. Y está sola eh, el resto del cast parece de utilería. Tremendo. Hace tiempo que no veo algo tan anodino y chato, sin gracia ni vuelo. Ni siquiera en las escenas "locas" (que este tipo de films tiene), hay emoción y clima. No se como será el libro original (fue bestseller en 2005 creo y hasta tiene secuela -"Something blue", en referencia obviamente a las cosas que debe llevar la novia que se casa) pero su adaptación a la pantalla fue fallida, sin dudas.

    Olvidable y aburrida, "Something borrowed" es un paso en falso para un grupo de carilindos actores en ascenso. Veremos como siguen su carrera, aunque están perdiendo crédito y deberían saberlo.
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  • Aballay
    Aballay
    El Espectador Avezado
    Regreso del cine gaucho, con mayúsculas

    Cuando entré al cine a ver "Aballay", todavía no había leído las críticas de mis colegas. Sabía, por lo que recibía en twitter (y lo que recordaba haber leído cuando fue presentada en el Festival de Cine de Mar del Plata), que iba a ser uno de los estrenos nacionales más esperados del año, así que me predispuse a internarme en el universo telúrico que proponen Fernando Spiner y su gente con mucha curiosidad por ver que sucedía con un film de este tipo... Extraño para nuestra cartelera. Cuando volví de verla, fui directo a mi biblioteca para repasar mis notas en un libro de Ana Laura Lusnich, "El drama social folklórico", compendio que aborda las representaciones en el cine del mundo gauchesco entre 1933 y 1956. La idea era recordar aquellos grandes clásicos rurales y ver si "Aballay" estaba a la altura. Más tarde busqué "La guerra gaucha" en VHS y otras más, como "Pampa bárbara" y "Frontera Sur" y al volver a verlas, me di cuenta que si bien el trabajo de Spiner habla de otra época histórica que aquellos films legendarios, lo cierto es que la manera en que plantea el conflicto principal y lo plasma, es personal, poderosa y atrayente... Y si bien es imposible trazar un paralelismo por la época en que fueron filmadas, el tópico ayudó a vislumbrar la verdadera estatura de la cinta en cuestión

    Un rato después, terminé de convencerme que si bien tiene algún exceso en cuanto al retrato paisajístico que hace del territorio que muestra (es largo y por más que sea bello, se vuelve innecesario), "Aballay" es una joyita del nuevo cine argentino. Salud.



    Muchos colegas hablan de un "western gaucho", haciendo referencia a las relaciones que encuentran entre esta película y los grandes representantes del género (se me viene a la cabeza John Ford inmediatamente). Las tiene. Seguramente no son un guiño, sino forman parte de la ideología cinematográfica de su director, quien siento que homenajea desde nuestro Favio hasta el mítico Howard Hawks. Spiner rinde culto a sus influencias y las sintetiza en una equilibrada y cuidada producción, trayéndonos una realización de fuste, casi diría única en su género donde se funden el espíritu popular gauchesco argentino y el encuadre de un western clásico al estilo norteamericano.



    Aballay (Pablo Cedrón) es un cuatrero duro y de ley. Un día, luego de un sangriento asalto a una "diligencia" (perdón, un carruaje!), encuentra a un niño escondido debajo del asiento del coche. El y sus delincuentes han matado a su padre y al resto de quienes protegían el convoy, por lo que sería hasta lógico que hicieran lo propio con el pequeño. Pero al ver los ojos asustados y profundos del niño, el jefe de la banda comenzará a replantearse su vida. Esa mirada lo hará cambiar de vida, dejará los asaltos y los asesinatos y se aislará en la parte alta de los cerros, buscando penitencia por sus pecados. El creerá que aislado del mundo, podrá hacer otro tipo de vida. Durante un largo tiempo su pista y su nombre se perderán. Pasará a ser "El pobre".

    Claro, su deseo se verá complicado en unos años, el hijo de aquel acaudalado hombre que mató, Julián (Nazareno Casero) volverá a los pagos a impartir la justicia que nunca tuvo: quiere asesinar a odos los miembros del grupo que asaltó aquel carruaje. "El muerto" (Claudio Rissi), segundo de Aballay y encumbrado líder del grupo de violentos vándalos ante su ida, será el objetivo principal de la revancha (recordemos que sigue asolando a las poblaciones de la zona), aunque la tarea se anticipa complicada. Julián es porteño, no conoce mucho del lugar y su sed de venganza le juega en contra. Encima se enamorará de la bella Juana (Mariana Anghileri), quien es pretendida por el ahora número uno de la banda. Titánica tarea.

    La historia transcurre en maravillosos paisajes de Tucumán y está filmada con un gran sentido estético. La trama está presentada con las palabras justas, ninguna sobra (ninguna falta) y el film despliega un importante recorrido por la religiosidad pagana de nuestros gauchos. Hay una jugada intencionalidad de ahondar en la cultura popular y mirarla con respeto que se agradece. La reconstrucción de época es prolija y las actuaciones son las que dan el salto de cualidad, destacandose el villano que juega Rissi, irónico , letal y sanguinario. Cedrón le pone el pecho a su forajido arrepentido y corporiza a un sujeto atravesado por fantasmas, atormentado y sereno a la vez cuyo misticismo se agradece como espectador: es un ser que busca redención y perdón y tendrá un duro peregrinar para terminar de saldar sus deudas.

    Me gustaría hablarles más de "Aballay", pero creo que es imprescindible que la veas, si te gusta el cine bien hecho. Y más, en este caso, que presenta un relato de nuestra tierra, hablado en lenguaje local y con todo el calor de lo conocido. Excelente film, hasta hoy, lo del mejor del año para nuestra filmografía.
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  • El amor de Robert
    El amor de Robert
    El Espectador Avezado
    Pasión en el crepúsculo

    Cuando leía la gacetilla de prensa, enseguida me di cuenta que "Lovely, still" había tenido un serio problema de distribución en USA. Claro, las películas con protagonistas de la tercera edad no abundan y en general, salvo raras excepciones, no llevan gente a las salas. Recuerdo en Argentina, "Elsa y Fred" (más de medio millón de espectadores en 2005) pero no me vienen a la mente grandes sucesos en relación con esta temática. La vejez, la muerte, el abandono y los duelos son lugares que el público prefiere no transitar masivamente. De más está decirles que a pesar de que en "El amor de Robert" encontramos a dos soberbios actores como Martín Landau y Ellen Burstyn, venderla y llevarla a los cines no fue tarea fácil. Su director, el debutante Nicholas Fackler, tuvo positivo feedback de la industria, pero el hecho de su corta edad (23 al iniciar el rodaje) junto a los aspectos ya comentados, hicieron que el enorme trabajo que hizo con su equipo tuviera una llegada limitadísima. Es un film chiquito y lo han visto muy pocas personas en todo el mundo, por lo que hay que destacar el valor de quienes lo trajeron aquí.

    La historia de "Lovely still" es una historia de amor. Sí, lo es. No tradicional (en pantalla pocas veces vemos el desarrollo de un romance en nuestros adultos mayores) y bastante fuerte, desde lo emotivo. La muerte es una situación límite que nos incomoda como audiencia y cuando en la pantalla somos testigos de los sinsabores y consecuencias que la edad trae (las enfermedades y la soledad, a la cabeza), escapamos. Más quienes tenemos padres que pronto recorrerán ese camino. No son situaciones lindas, la de ver como el cuerpo deja de responder, la mente se deteriora y nuestros seres amados preparan su partida de este plano. No, para nada. Aquí, "El amor de Robert" gira sobre dos grandes núcleos narrativos, el empezar a entablar una relación con alguien a una edad avanzada y el inexorable paso del tiempo que afecta la psiquis y el cuerpo del protagonista masculino. Ambos, están bien contados y transmiten al espectador muchas sensaciones reconocibles que afectan y resignifican momentos personales muy íntimos. Pero hay que sostenerlas desde la butaca.

    Robert Malone (Martín Landau, ancianísimo ya) es un hombre de avanzada edad que vive solo. Trabaja de repositor en un pequeño mercado y su vida no tiene muchos matices, excepto que tiene por hobby la pintura y es bueno en él. Cuando empieza la película vemos que su auto está incrustado en la puerta del garage. Más tarde nos enteraremos que, según sus palabras, tenía que llegar al baño y no pudo estacionar como es debido. El vehículo, al parecer, lleva varios días ahí: primera conclusión (dolorosa), Robert está más que solo, puede morirse mañana y sólo lo notaría su jefe, un joven y simpático Adam Scott. Extrañamente, tiene una admiradora, una bella y madura mujer (que parece mucho más joven y sana que él), Mary (fantástica Ellen Burstyn) quien se acerca un día a ver cómo está, preocupada por lo que ve en la entrada de su casa (el auto). Entre los dos, hay atracción inmediata y la iniciativa para volverse a ver la toma la mujer, quien invita a Robert a cenar al día siguiente. El hombre accederá y tendrá que recibir consejos de su empleador sobre como relacionarse en una cita normal, ya que parece desconocer las convenciones del rito. De ahí en más, Mary y él comenzarán una relación, pero a la vuelta de la esquina, Robert iniciará su via crucis personal cuando los síntomas de la enfermedad que se percibían se acrecientan hasta afectarlo mal.

    "Lovely still" está muy bien actuada e incluso es un buen texto para teatro. Eso sí, el guión está poblado de silencios, la acción se hace a veces muy lenta y los eventos tienen el ritmo de la ancianidad: de a ratos parece que la película se quedó en pausa. Inmóvil. Landau usa todo su cuerpo para convencernos del infierno que atraviesa y lo hace bien. Me hizo acordar mucho su actuación a la de "Venus" de Peter O'Toole (2006). Aunque aquel era un relato más lumionoso y este más sombrio, ambos parecen pensados desde la esperanza. Es un film de difícil digestión. Durante gran parte del metraje el tiempo parece no transcurrir y cuando los hechos comienzan a desfilar caen sobre el espectador con insusitada violencia. No puedo decir que es una película mediocre, porque no lo es. Si que abusa de los golpes bajos y que es una propuesta para la que hay que ir preparados.

    Correcta, pequeña, lenta y con un tema que no es amigable, quizás el último legado de un gran actor como es Martín Landau.
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  • 8 minutos antes de morir
    8 minutos antes de morir
    El Espectador Avezado
    La vida y la muerte en 8 cíclicos minutos

    El inglés Ducan Jones es uno de mis directores británicos favoritos de este último tiempo. No tiene una filmografía extensa (dos títulos y un corto), de hecho, yo sólo ví "Moon", su primer largo, premiadísimo thriller de ciencia ficción en el que con pocos elementos logra traer una historia atrapante. Para quienes no la vieron, pondré en el perfil público del espectador avezado, el trailer de la película en un rato porque creo que junto a "Source code", van de la mano, no forman una unidad, pero la manera de narrar de Jones este tipo de género es fresca y poderosa. En "Moon", hay un sólo personaje a lo largo de toda la historia (Sam Rockwell en seguramente uno de sus mejores trabajos) pero es de tal magnitud el conflicto que plantea y la atmósfera que crea, que el film, a pesar de ser pausado logra una intensidad pocas veces vista con tan pocos recursos físicos. "Ocho minutos antes de morir", en cambio, es más vertiginosa, pero tiene comparte el espíritu por cuestionar lo establecido y abordar estrategias extremas cuando el sujeto debe enfrentarse a situaciones límites que desestructuran su centro. El director cuenta (otra vez) con un gran actor para el rol central y obtiene de Jack Gyllenhaal otra lucida actuación que lo posiciona como uno de los más sólidos intérpretes con que cuenta la industria en este último tiempo. Cuando me acomodé en la butaca y ví los primeros minutos, ratifiqué mi alianza con Jones, es un realizador en el que hay que confiar.

    En su enorme debut, lo único que me pareció como algo a reformular era el tempo de la historia. Si bien el contexto propiciaba ese tipo de narración, lo cierto es que para el espectador corriente, esto jugaba en contra y a pesar de la gran actuación de Rockwell, eso se percibía en el cuerpo. Aquí, con otro guión (mención para Ben Ripley, que si bien escribe sobre ciencia ficción hace tiempo, sus últimos trabajos fueron bastante discretos), pudo probarse en un ritmo más marcado, incitando a su equipo a generar un clima trepidante, donde cada segundo es vital para el desarrollo de los hechos. En esa transición, está probado que el hombre tiene futuro ya que logra mover su registro y adaptarse a contar una historia que acelera el pulso de la previa.

    "Source code" es una película nacida a la sombra de "Inception". Propone al espectador un viaje (menor, convengamos que la de Nolan es una obra maestra) por planos y realidades virtuales y materiales que se interrelacionan de acuerdo a leyes que están pautadas por cierta lógica metafísica. Quiero decir que es una película que tiene varios niveles de trabajo y en la que hay que estar atento para entender el código que propone, de manera de lograr acceso a su capa interior (core). Si crees que es una simple película de ciencia ficción, puede que los interrogantes finales (abiertos) que ofrece el film te pasen desapercibidos y honestamente creo que son lo más valioso que la cinta puede dar. Más allá de hacernos pasar un buen rato, aquí la idea que prima es la de pensar, cuántos universos paralelos podrían coexistir con el nuestro en este momento (y aquí ya hay estudios serios de física cuántica que teorizan sobre ellos) y cuales son las maneras en que podríamos acceder a los mismos.

    Jack Gyllenhaal es Colter Stevens. Por alguna extraña razón, se encuentra en una situación límite. Está viajando en un tren hacia Chicago, en compañía de su novia, Chrtistina Warren (la dulce Michelle Monaghan), a quien desconoce por completo. Todo le parece raro en su entorno y mucho más cuando a los 8 minutos de tratar de entender donde está, el tren en el que viaja vuela por los aires, generando una explosión atómica con todas las de la ley. Al despertarse, se encuentra en una especie de cápsula en la que por una pantalla le dan parte de la información que necesita para su misión: el es marine, está en la mente de alguien que falleció en ese vagón y han logrado "insertarlo" en ese momento porque intentan descubrir la identidad de quien puso la bomba en el lugar. La máquina que logró hacer eso sólo puede llevarlo a ese lugar, ocho minutos antes del desastre, por lo que una vez que transcurra ese tiempo, el sistema resetea (el muere, junto a los demás) y vuelve a cargar la misma escena. La tarea no es sencilla, Colter debe buscar en el tren pistas para dar con el responsable del atentado y su tiempo es escaso. Ante cada error, volverá atrás y deberá volver a intentarlo: forma parte de un programa científico militar y debe obedecer la orden de la superioridad. El es marine (y no contamos más sobre su vidal porque sus zonas grises son lo más rico del film) y tiene entrenamiento para poder llevar a cabo el objetivo... Aunque las emociones se van haciendo carne y comienza a relacionarse con Cristina y el resto del pasaje de manera especial. Eso provoca que agudice sus sentidos y asuma la tarea con compromiso real...Eso sí, cada ocho minuto, reset y volver a empezar si no pudimos descubrir al terrorista...

    Ustedes dirán..."¿no es repetitivo? ¿no cansa?"... En este caso no, porque cada vez que Colter regresa, aprende de sus errores y comienza a cuestionarse los límites del mundo en el que se mueve, con lo que incluso un final como el gobierno quiere, tampoco le garantiza su éxito personal, así que agudizará el ingenio para poner a prueba incluso, las leyes cuánticas que generan los mundos paralelos...

    Es una película alejada de las clásicas blockbuster del género. Está hecha con un presupuesto más acotado y no verán costosas escenas de animación digital aquí (la mayor parte del tiempo las acciones transcurren dentro del tren) por lo que "Source code" se sostiene exclusivamente del carisma de Gyllenhaal y las solventes actuaciones de sus secundarios, la operadora militar a cargo de la comunicación con él, Collen (Vera Farmiga, excelente) y la tozudez del doctor Rutledge (Jeffry Wright), el creador e ideológo del dispositivo. Entre ellos hay buen feedback y los contrapuntos filosóficos que se despliegan, merecen la atención del público.

    En definitiva, un film interesante, alejado de los tanques que caracterizan a las películas de ciencia ficción, pero con valores que atraen con armas nobles.
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  • El laberinto
    El laberinto
    El Espectador Avezado
    Humana y dolorosa imagen de un duelo que nadie querría atravesar

    Es cierto que a Nicole Kidman le cuesta encontrar buenos papeles. En los últimos años, esto se hizo más evidente y excepto "The hours" y "Eyes wide shut" (mis favoritas) -más alguna otra que podemos discutir, quizás "Dogville" o "The others"-, viene haciendo films de escaso valor artístico y también, poca suerte en la taquilla. Incluso más, "Rabbit hole"; si bien la llevó a estar nominada a un Oscar de la Academia, fue un completo fracaso en su país y en el resto del mundo (apenas arañó en recaudación la mitad de lo que costó), también. Sabemos que el gusto del público no es medida en muchos casos, para medir el nivel artístico de una obra. Pero algo indica. En este caso particular, "El laberinto" aborda un tema que no es fácil para cualquier espectador y es entendible que la gente no decida elegirla entre varios opciones: habla de la crisis de un matrimonio que perdió en un accidente a su hijo de cuatro años... Es un producto sólido y complejo, pero si uno no está predispuesto a entregarse a él, puede convertirse en un relato áspero y denso que agobia por su recorrido, un auténtico descenso a los avernos...

    ¿Es una buena película? Sí. Definitivamente. Aunque no es mi género favorito, es fácil de percibir que este trabajo de John Cameron Mitchell es un punto de inflexión en su carrera: recordemos, tuvo un promisorio debut con "Hedwig and the angry inch" (delirante carta de presentación, diría) y conmovió a la sociedad norteamericana con "Shortbus", destrozada por muchos críticos en EEUU y amada por este cronista (una ácida comedia sobre parejas cruzadas, hetersexuales y de las otras, ambientada en la Gran Manzana, plagada de escenas fuertes donde el sexo es protagonista excluyente)... Es un cineasta singular, intenso y original que sabe contar historias y en esta ocasión elegió una obra de teatro famosa ("The rabbit hole", escrita por David Linsday-Abaire y ganadora del Pulitzer en su categoría en 2007) para seguir alimentando su aura de director prestigioso, lejos del cine mainstream comercial y cerca de las realizaciones viscerales y controversiales. Cameron Mitchell cuenta historias que no son de fácil asimilación y su enfoque interesa, aunque requiere de cierto estado particular de ánimo para acercarse a él. Cuando se empezó a diseñar el guión, conseguir financiación no fue fácil, incluso Kidman tuvo que poner su nombre como productora para juntar fondos ya que el proyecto se preveía de difícil llegada al público masivo.

    No es fácil conseguir dinero para rodar un drama.

    Becca (Nicole Kidman) y Howie (Aaron Eckhart) son un matrimonio a la deriva. Hace unos meses, su pequeño hijo fue arrollado por un adolescente imprudente y sumió a la familia en un drama sin fin. A pesar de que el tiempo pasa, ninguno de los dos puede sobreponerse a lo sucedido. Cada uno intenta sobrevivir como puede a ese gran dolor. Becca está siempre taciturna, apagada, abstraida y de a ratos reacciona ante ciertos estímulos relacionados con los hijos de la peor manera... Está peleada con la vida y le cuesta mucho relacionarse con el mundo. Encima, choca con el resto de su familia (especialmente con su madre, Nat, brillante trabajo de Dianne Wiest, quien también perdió un hijo pero de mayor edad) cada vez que se cruzan. Tiene un bloqueo emocional que le impide conectarse con Howie y elaborar una salida a tanto dolor. Su marido sufre de igual manera, aunque sus emergentes para leerlo son de otra índole y reflejan otra manera de atravesar el duelo de la pérdida. Tanto Kidman como Eckhart le ponen mucha humanidad a sus personajes y en las escenas de abordaje verbal de la crisis, brillan con luz propia. Están bien dirigidos y transitan todas las emociones vibrando en la misma sintonía (se quieren y no encuentran salida a lo que les pasa), a tono con la profundida temática del film.

    En definitiva, los dos se encuentran en una poderosa encrucijada, son incapaces de contener al otro (¿tanta angustia podría caber en un corazón humano?) y eligen caminos separados para enfrentar esa melancolía que muta en dolor puro y desesperanza de a ratos, haciendo estallar la pantalla. Becca irá en busca del asesino de su hijo (homicidio culposo, el joven responsable está libre) para vincularse de manera extraña con él y Howie explorará conocer a alguien nuevo que le permita descomprimir la oscura existencia que lleva. La ausencia del hijo enciende cada discusión y es representada con todos los matices compositivos que puedan imaginar. Y cada uno, adecuado al momento en que se produce.

    La banda de sonido acompaña mucho de los poderosos silencios que "The rabbit hole" tiene y subraya los espacios donde sus protagonistas viven su dolor en silencio: es exacta y complementa las máscaras que Kidman y Eckhart juegan con oficio, la fotografía y el montaje están a la altura de lo esperable y el film se potencia en cada mirada de la pareja central. Eso si, es una película sobre el dolor y la esperanza, sobre los espirales sistemáticos que nos encierran cuando el dolor nos impide reformularlos y pasar a otro estadío. "El laberinto" habla de los duelos, los tiempos de sanación y las estrategias equivocadas pero cercanas que todos usamos cuando nos enfrentamos a situaciones límite.

    Es una de esas películas que hay que ver sólo cuando uno está predispuesto a su mensaje, de lo contrario su lograda oscuridad invade e impide reconocerle sus destacados valores. Vale la pena acercarse a él si querés ver una de las mejores performances de Nicole Kidman en su carrera.
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  • Las marimbas del infierno
    Las marimbas del infierno
    El Espectador Avezado
    Power trío guatemalteco en clave tercermundista

    Debe ser la primera vez en mi vida que veo cine guatemalteco. Mientras entraba al Gaumont, trataba de recordar si algo de esa filmografía había llegado a mi videoteca y el resultado era negativo: no es una región en la que haya mucho desarrollo de la industria local y no hay noticias de que alguna de sus producciones hayan logrado estrenarse aquí alguna vez, comercialmente. No llegué a verla en el BAFICI de este año aunque se que participó de la competencia oficial (Mención Especial) y sumó reconocimientos a su larga carrera internacional (Gran Premio del Jurado en Miami , "Flechazo" de Encuentros de Cine de América Latina en Toulouse, Francia; Mejor Largometraje Documental -cosa extraña- en Morelia, Mexico y Premio Especial del Jurado, en Torino, Italia, todos entre 2010 y el año en curso). Indudablemente, leer sobre tal unanimidad (sus valores) en festivales tan distintos, nos llevó a verla y comprobar in situ las bondades del nuevo cine guatemalteco, o al menos, de su director Julio Hérnandez Cordón. La verdad es que es un film original, extraño, dotado de un regionalismo particularmente universal (sí, su mayor mérito) y una realización modesta que flaquea en todos los rubros técnicos, de principio a fin.



    La marimba es un instrumento de la música popular de Guatemala. Es como una especie de xilofón encajonado en una plataforma de madera y su sonido es muy particular. Ella es la responsable del nombre de la cinta. "Marimbas del infierno " es la historia de un hombre común, Don Alfonso (Alfonso Tuché), músico al que le cuesta conseguir trabajo en su actividad: los tiempos ya no son lo que eran. Su actividad no es requerida y encima, el único lugar en el que todavia toca, lo despide en los primeros minutos de proyección. Deprimido por su mala suerte, se niega a dejar su pasión y busca sobrevivir como puede a la crisis laboral, escucha los consejos de un pendenciero guapo de su barrio llamado "Chiquilín" (Víctor Hugo Monterroso) quien le dice que hay que mutar la dirección musical de su repertorio y trata de cambiar su estilo para tratar de sobrevivir. La estrategia será fundirse con el heavy metal que propone un colega que se encuentra en el lado opuesto: el carismático Blacko (Blacko González), también músico alternativo quien acepta el desafío de formar una nueva banda que integre las dos corrientes de manera singular. En otras palabras, conciben una idea delirante (aunque tan mal no suena, aunque el vocalista desafina de una manera...) y se disponen a intentar dar a conocer su material para hacerse conocidos y conseguir lugares para tocar. Hasta aquí lo que se puede contar del film...

    Hay en "Marimbas del infierno", un aire puramente tercermundista, no sólo por lo limitado de sus recursos a la hora de llevarla adelante (que es natural por su carácter de independiente) sino por esa ingeniudad que tiene cuando elige seguir a Alfonso, quien se resiste a que el mundo actual extermine su profesión y lo prive de la actividad que lo define como sujeto. El transita un derrotero de contratiempos tristes que el espectador decodifica como pasos de comedia triste, aunque nunca llegan a tener la carga dramática que podrían destilar (el robo de su marimba, por ejemplo, en otro director sería una tragedia y aquí es vivido como un hecho negro, pero al que el grupo logra sobreponerse). Hay muchos grises en el relato, un sonido pobre que no ayuda a transmitir la riqueza de cada palabra del guión y un ritmo habitual a las películas hechas con poco presupuesto, mucha buena voluntad, actores amateurs y la firme convicción de un director que sabe que le interesa trasmitir y adonde llegar con su trabajo. Soñar es difícil para los hombres urbanizados, pero estos protagonistas entran y salen de ese estado (el anhelar el éxito) con una frescura increíble. Será su idiosincracia (siento que los argentinos no podríamos hacer un relato así, somos más...dramáticos, melancólcos...) pero la cinta tiene una impronta única: es una muy buena idea que llega hasta donde puede, merced a los elementos que puede unir para crearse. Nada más que eso. No hay que salir del cine y decir "si, Piratas del Caribe 4 la pasa por encima"... No tienen comparación. Esto es, mal que le pase a algunos, cine de autor. Es un artista de su medio expresando su visión de un recorte de su terruño, con lo que tiene a su alcance. Si tu idea no es acercarse a una geografía lejana y vivir una experiencia cultural distinta, ni se te ocurra mirar los horarios en cartelera.

    "Marimbas del infierno" es una propuesta novedosa, aunque creo que una versión más "armada", explotaría mucho las filosas y divertidas aristas que la trama deja sin profundizar. Dos o tres guionistas de fuste y un trío protagonico carismático y esta historia se vuelve global y delirante. Cierro los ojos y veo a Zach Gallifianakis (The hangover) o Jack Black (necesito hablarles de él?) trabajando juntos una trama así, sería dinamita pura.

    Digno, chiquito y singular estreno de un director latinoamericano que puede dar que hablar en el futuro.
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  • Carlos
    Carlos
    El Espectador Avezado
    Intenso thriller político sobre Illich Ramírez

    Me extrañó ver este estreno en cartelera, no porque nuestro público sea impermeable a Olivier Assayas (en ámbitos cinéfilos es un director consagrado pero no popular en nuestras tierras), sino porque esperaba que la cinta se trajera para proyectar en pantalla acorde a los pergaminos del film y no en DVD ampliado. Entiendo las restricciones de la distribuidora, que no puede traer, "cine-arte", y programarla en uno de los grandes complejos multicines que le niegan esa posibilidad... No hay espacio en nuestro país para un lanzamiento europeo, que no tenga actores muy taquilleros (debe leerse aquí, "para nuestro país") y eso lo sabemos todos... Pero es una verdadera pena que un film como "Carlos", nominado a mejor film europeo del año y ganador del Globo de Oro (ediciones 2010), a la mejor miniserie tenga que exhibirse de manera tan limitada. Ojo, yo amo ver cine en salas chiquitas y con público respetuoso (me estoy volviendo viejo y esquivo funciones donde adolescentes se tiran pochoclo y gritan descontrolados), aunque en esta oportunidad (vi la versión francesa original) lamento que una película de este calibre (y es más que una figura literal!) tenga poca difusión y nos perdamos la fuerza que emana de su relato. El relato es la de un terrorista comprometido, luchando por lo que él cree que es justo y tiene el suficiente back up histórico para atraer por la naturaleza de los conflictos que presenta.

    "Carlos" es una biopic que combina suspenso, violencia y drama en dosis iguales y si bien estamos frente a una versión corta del telefilme, conserva todo el vértigo y carisma de su otro corte. Debo decir, (perdón por haberlo obviado), que esta película es una versión de 165 minutos editada especialmente para el cine. La original se emitió por Canal Plus, en Francia y fue dividida en tres capítulos, duraba 330 aunque por lo que me contaron colegas, la cinta de la que hablaremos conserva la mayor parte de las escenas claves del film pero... descarta varias subtramas y desarrollo de papeles secundarios, por lo que me quedo con ganas de verla entera. Habrá que visitar sitios especializados para conseguirla. Desde ya, se anticipa entre estas líneas, que el film me gustó mucho. ¿Por qué? Simple: no soy especialista en la cuestión que aborda pero la intensidad y llegada del personaje principal es suficiente para que "Carlos" sea un viaje memorable. ¿Para tanto? Si.

    Indudablemente, todo parte de la figura del protagonista. Illich Ramirez Sánchez, famoso terrorista internacional ("venezolano de vocación, palestino de vocación, cominista por convicción" - extraído de su blog) cuyo apodo corresponde al nombre en cuestión, ha sido objeto de investigación literaria en todo el mundo. "Carlos" era su apodo (aunque también se lo llamaba "el chacal") y su capacidad para hablar varias lenguas, sumado a su frialdad y su gran talento para los atentados y secuestros eran su carta de presentación. Su historia, o parte de ella, es muy particular, ya que su fuerte personalidad lo llevó a ejecutar misiones muy riesgosas y desenvolverse en ambientes muy hostiles, siempre con fuerte llegada mediática en sus apariciones. Ramirez, está preso en Francia cumpliendo cadena perpetua y denostó algunos detalles históricos del film (como por ejemplo, que el atentado de la toma de rehenes de la OPEP en Viena hacia 1975 -central en el film-, le fue pedida por el líder libio Muhammad Kadhafi y no, como se afirma en la película por el ex presidente iraquí Saddam Hussein) pero teniendo en cuenta que Illich no es un tipo confiable, todo es discutible.

    La verdad es que estas cuestiones que transitan por los grises y de las que quizás nunca sepamos con precisión, cinematográficamente, no importan mucho. "Carlos" muestra como Assayas aprende de sus errores (la pésima "Boarding gate" aborda la cuestión del espionaje y el terrorismo y es de lo más pobre del cineasta galo) y utiliza todos sus resortes narrativos para que la acción no decaiga en ninún momento, lo cual es muy difícil pensando en su extensión original para televisión (cinco horas!!). En general, este tipo de productos funcionan si se encuentra al actor ideal para estar tanto tiempo en pantalla. Y Olivier Assayas dió con él: Edgar Ramirez (mismo apellido) se calza en disfraz de Illich y hace una labor descomunal. El se apropia del personaje y lo hace su primera piel: no podemos quitar los ojos de la pantalla, es un imán el hombre y se gana el reconocimiento del público al tercer fotograma.

    Podría decirles mucho más, pero prefiero que la descubran, si el tema les interesa. Los rubros técnicos y la reconstrucción de la época, con todos sus matices ideológicos y su atmósfera inflamable, están perfectos. Todo aspecto está cuidado y se luce en el film. Verla es uno de esos momentos donde se agradece poder disfrutar de semejante espectáculo por un valor que ronda los veinte pesos. Eso si, tienen que tener curiosidad por el tema, sino quizás sea un poco larga para los espectadores más causales. Gran propuesta, pantalla pequeña (una pena).
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  • El túnel de los huesos
    El túnel de los huesos
    El Espectador Avezado
    Hay luz al final del camino

    Nacho Garassino hace su debut como director (solía producir, si mal no recuerdo, "El otro lado", en televisión) con un solvente y prolijo producto sobre un hecho policial muy importante en los 90: la extraordinaria fuga de siete convictos de la cárcel de Villa Devoto cavando un túnel que conecta el hospital de la prisión con el exterior. El cine argentino tiene pocas referencias de films de esta naturaleza (cosa extraña, a pesar de tener uno o dos estrenos por semana pareciera que hay géneros como éste que no interesan mucho a los realizadores, dramas sobran) por ende le prestamos atención a su lanzamiento y tuvimos suerte: para ser una ópera prima, Garassino tiene claro qué contar, cómo hacerlo y que camino tomar. Su película está hecha con un presupuesto acotado pero suple todas sus falencias de producción con una gran dirección de actores y un guión interesante que si bien no abunda en detalles específicos, atrae y entretiene con armas nobles. "El túnel de los huesos" es una película de fuga casi convencional pero está bien hecha y cumple su objetivo.

    Corre enero del 91 y en la primera toma vemos como cinco reclusos, logran salir a la superficie en una calle cercana a la cárcel. Están desnudos, embarrados y eufóricos, un portero de edificio los mira extrañado mientras fuma... Es una noche calurosa y esa imagen de observador curioso se instala en el espectador de inmediato: algo de eso nos pasará, seguiremos el derrotero del grupo para lograr evadirse, instalados en una visión casi imparcial que nos regalará detalles singulares de los siete fugados, pero nunca tomará partido por ningún bando, lo cual se aprecia en el resultado final. Por algo esos sujetos estaban allí, y si bien sus ansias de libertad podrían ser justas, lo cierto es que cruzárselos alguna noche no sería una buena experiencia para muchos de nosotros. Decimos, la empatía necesaria para la construcción de ese vínculo (en términos cinematográficos), era una tarea complicada, pensada desde afuera. Ahora, Garassino encuentra el punto exacto para contar una historia llamativa y ubicar la cámara como testigo de ese plan, donde debe estar, sin titubear en la construcción de personajes ni profundizar en sus conflictos previos al hecho en sí. Creo de esa manera el film se vuelve más previsible y lineal (sabremos lo justo y necesario, o menos, de cada hombre que integra el grupo) pero también obtuvo un resultado más digerible para el público corriente.

    El hecho policial del escape, noticia de fuste en su momento, es cubierto por Ricardo Ragendorfer, periodista de especializado en crímenes que aparece aquí recreado por Jorge Sesán. El hará su trabajo registrando datos de lo sucedido aunque a poco de inicada la tarea de búsqueda del material, será contactado con dos de los fugados: Vulcano (Raúl Taibo) y Toro (Daniel Valenzuela), quienes accederán a contarle cómo pudieron salir de la cárcel, motivados por una promesa que hicieron durante la construcción del túnel. En la vida real, este cronista recibió el premio Príncipe de Asturias por su trabajo de investigación del hecho y el libro para esta película se enriqueció con el testimonio de otro sobreviviente, elementos que fueron capitalizados por Garassino para la elaboración del relato: siempre interesa conocer un hecho así, por la complejidad de su ejecución y lo arriesgado de llevarlo a la práctica. Pero volviendo al relato, Vulcano le deja claro a Ricardo que ellos están dispuestos a reconstruir el hecho, por una poderosa razón. Cuando estaban a mitad de la tarea de excavación, dieron con varios esqueletos en el túnel y todo pareciera indicar que pertenecieron a hombres desaparecidos durante la dictadura militar, enterrados en una fosa común. Ellos sienten que deben traer luz a ese lugar en agradecimiento por haber escapado con vida de ahí.

    La atmósfera tumbera se respira en cada cuadro y el grupo que se fuga, está bien caracterizado, con nota destacada para "Triple", Germán Da Silva, quien secunda con solvencia el destacable trabajo de Taibo y Valenzuela quienes cargan las mayores responsabilidades actorales de la cinta. Hay un aceptable trabajo en el resto de los secundarios que aportan en igual medida al objetivo común: interesar sin estridencias, pero de manera creíble. Como rasgo a subrayar, la gente que se fugó del penal no eran amigos entre sí, (excepto Vulcano y Toro) sino que coincidieron en la tarea, sólo por trabajar en el hospital del lugar, concepto que toma muy bien el director para pintar las diferencias del grupo a la hora de encarar cada paso de la construcción del túnel. Nuevamente lo real se recrea de manera sensata y el film termina ganando en peso cuando llega al instante deseado: salir a la superficie y ser libre.

    No es una película de las que el público naturalmente apoya, pero es un trabajo destacable en cartelera que merece su reconocimiento. Este es el camino que deberían transitar varios directores del nuevo cine argentino para enriquecer los distintos géneros que ýacen olvidados a la hora de contar historias. Y que no son, precisamente por falta de presupuesto (el INCAA produce mucho) sino por falta de buenas ideas.
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  • Los agentes del destino
    Los agentes del destino
    El Espectador Avezado
    Las puertitas del señor Damon

    Mientras miraba la película, me preguntaba cuantas veces la ciencia ficción se mezcla con el romance y el suspenso en dosis de igual peso específico. No muchas, pero afortunadamente esto a veces sucede y es el caso de "The adjustment bureau", interesante film que inspirado en una historia corta de Philip K Dick (recordar que sus trabajos inspiraron Total Recall o Blade Runner), que llega a nuestra cartelera este jueves. Hoy en día, hay que reconocer que las comedias románticas tienen mala prensa debido a la enorme cantidad de mediocres intérpretes que las protagonizan, por lo que "Los agentes del destino", hábilmente, no es presentada bajo esa premisa, aunque contenga una poderosa historia de amor en sus textos. Y es correcto, porque en definitiva, creo que George Nolfi (director y guionista) se las ingenió bastante para integrar con éxito esa línea en comunión con el encuadre del thriller clásico y darle un plus a través de la profundidad del concepto que su mirada aborda: la libre decisión.

    David Norris (Matt Damon) es un congresista en ascenso que aspira a ser elegido por su estado, Nueva York. En los primeros minutos nos enteramos que todas las encuestas lo daban por ganador en la previa hasta que un periódico presentó una devastadora serie de fotos de una pelea en un bar en la que él fue protagonista. Con las fichas jugadas, el electorado le termina dando la espalda y pierde la posibilidad de llegar a esa banca. Esa misma noche en que es derrotado, David está en el baño de hombres, agobiado y pensando en frases hechas para poder maquillar su derrota. Extrañamente, una bellísima mujer, Ellise (Emily Blunt) sale de uno de los boxes llevando una botella de champagne. Ella se "coló" en una boda y está escapando de la gente de seguridad. Al verse, algo sucede, hay electricidad en el aire y Elise, viendo su preocupación, le recomienda, ser sincero, hablar desde el corazón en este momento tan difícil. Se besan y ella mistriosamente, desaparece, David, movilizado por lo vivido, da un discurso de enorme inspiración y se gana el favor de la gente, hablando con franqueza a sus seguidores quienes lo aclaman a pesar de su fracaso. Al poco tiempo, volverán a encontrarse accidentalmente en un bus, y la conexión se reestablecerá de inmediato: algo les pasa que parecen imantados el uno hacia el otro, por lo que Elise, más relajada que David, le dará su tarjeta con su número para que él la llame.

    Hasta aquí, es una clásica historia de amor. Pero no.

    No les contamos que hay, mientras esto sucede, mucho movimiento en la pantalla. Ciertos personajes de traje y sombrero siguen la acción y portan libros con mapas extraños que cambian a cada instante. Hablan de cosas que no entendemos hasta que llega la crisis. Aparentemente, esta pareja que se estaba enamorando no debía volver a encontrarse ya que eso alteraba el plan que debían seguir (esperen, ya explicaremos el porqué) . Este grupo de hombres interviene y captura a David esa misma mañana, en su oficina, a minutos de haber visto a Elise. Lo llevan a un lugar extraño y le cuentan cuál es su trabajo: ellos están puestos por el "director" (chairman) y él escribe los destinos para todos los sujetos. Su futuro ya está escrito y no debe sufrir modificaciones que entorpezcan lo que debe ser. Por ende, debe olvidarse de la mujer que acaba de ver ya que ella representa un desvío de su recorrido y ellos, no lo van a permitir. Son poderosos, leen mentes y se desplazan de extraña manera entrando y saliendo de puertas que conectan toda la ciudad. Tienen habilidades parapsíquicas y pueden alterar la física de algunos objetos. David entiende poco, pero el accionar del "adjustment bureau" es contundente: le muestran su poder y le dicen que de no obedecer, ellos podrán "resetearlo", es decir, quitarle todos sus recuerdos y emociones, bah, hacerle una lobotomía cruel, si es que no acepta la orden de alejarse de Elise.

    Y lo que era hasta ahí otra (previsible) historia de amor muta en un film de ciencia ficción.

    David no podrá olvidarse de esa mujer (¿quién podría siendo ella Emily Blunt?), por lo que buscará durante los próximos tres años, dar con ella en una ciudad con 9 millones de habitantes... ¿Cuáles son sus posibilidades matemáticas para encontrarla? Pocas, muy pocas. ¿Existen, en realidad? ¿Cuánto hay de oportunidades reales para aquello que uno desea conseguir desde lo más profundo del corazón? Este y otros interrogantes comienzan a jugar en la historia y a cobrar peso desde el momento que David pierde contacto con Elise. Philip K Dick, pope de la escuela, siempre se destacó porque supo dotar a sus relatos de una notable humanidad, incluso en contextos que trabajan con la despersonalización. En sus escritos, él siempre se inclinó por mostrar al hombre como un ser imprevisible y audaz, capaz de desafiar lo establecido y crear síntesis nuevas partiendo de marcos ya establecidos. El guión que se construyó sobre esa premisa comienza a cobrar temperatura, se enriquece de la óptica y le pone vértigo a la acción...

    ¿No era que el futuro está programado? ¿Cómo puede David "salirse" de lo que debería vivir y aceptar que ese amor que siente no puede vivirse? ¿Cuáles son los mecanismos de que estos seres se valen para forzar a que los sujetos hagan lo establecido de acuerdo al "plan"? ¿Cuál es la razón por la que existen esos recorridos?

    O en pocas palabras...¿Nuestros actos, están predestinados? ¿Es posible modificar nuestro patrón de caminos?

    De ahí en más, nutrido de estos interrogantes, "Los agentes del destino" avanza con el ritmo de un thriller: persecusiones, amenazas, descubrimientos, etc... Se apoya en la puerta que abre en cada espectador (que son muchas en la película!) y crece, generando emoción e identificación a cada paso del camino. Matt Damon y Emily Blunt están muy bien, le aportan mucha química y entrega a sus roles y nunca dejan de creer lo que viven, de manera que el film se vuelve muy fácil de adoptar. El espectador comparte y sufre a la par de los protagonistas la búsqueda por encontrarse (¿quien puede permanecer ajeno a luchar por el amor de su vida?). En ese sentido, la fusión de estos géneros logra peso propio y se ensambla con positivos resultados, "The adjustment bureau" logra un cuidado equilibrio entre todos las líneas y puede mostrar una historia original, inteligente y emotiva sobre el amor, ficción especulativa a la que hay que prestarle atención y no relacionarla con los típicos productos de baja calidad a los que últimamente estamos acostumbrados.

    No es una obra maestra, pero es una película muy recomendable que abarca distintos públicos potenciales que no saldrán decepcionados luego de haberla elegido. "Los agentes del destino" abren las puertas a un universo rico para el debate filosófico, que además tiene el poderoso plus de hablar de amor, en tiempos en que ese nombre, cinematográficamente, no está en alza. Vale la pena.
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  • Priest: El Vengador
    Priest: El Vengador
    El Espectador Avezado
    El brazo armado de la Iglesia

    Nuevamente llega a cartelera un film inspirado en una novela gráfica. Cuando las ideas en Hollywood escasean y hay que seguir alimentando la máquina vamos en busca de los comics y rescatamos alguno para llevarlo a la pantalla grande. Lo cual, (como siempre digo), a prior ino es ni bueno ni malo. Simplemente es. "Priest" está dentro de las propuestas más oscuras del género, no tanto como "The preacher" (de Garth Ennis y Steve Dillon) - para los que no lo conocen, enorme éxito de ventas para DC entre 1996 y 2001- pero con menos delirio conceptual y más violencia física. La original "????" " (nacida en Corea), escrita por Hyung Min-Woo, es el punto de partida sobre el que gira esta adaptación, pero (desgracidamente) no tiene el brillo de la novela gráfica ni aborda los tópicos con la furia que lo hace la versión papel: me atrevo a decir que los lectores de la historieta tardarán en encontrar esas relaciones inmediatas que se generan en estos casos. De todas maneras, esto no es definitivo: si tenemos una versión potable que no respeta el original y se adapta mejor al lenguaje cinematográfico ¡mucho mejor! Aquí, me queda la sensación de que faltaron horas de vuelo por parte de los guionistas. Tenían un material atrayente pero algo pasó que se quedaron a mitad de camino y lo que "Priest" prometía desde sus avances y teasers, se terminó desvaneciendo y "Priest" termina siendo otro film gris, soportable pero del montón... Ejemplo que no aporta mucho a un género que necesita urgente buenos exponentes.

    Me da que pensar la elección del director, la cual me parece, poco feliz. Quienes vimos "Legión" esperabamos (supongo) otro profesional de la industria... Scott Stewart (el hombre detrás de las cámaras en ámbos trabajos) me había parecido de perfil demasiado convencional para el tipo de trabajo que se requiere en este tipo de películas . Quiero decir, en su estilo no siento esa inquietud de desafiar al espectador con su trabajo, sino más bien de llevarlo por senderos conocidos y aplicar el oficio bien aprendido... Stewart, para quienes no lo saben, fue supervisor de efectos visuales de films muy importantes (por ejemplo, Die Hard 4, Night at the Museum y The Host, entre muchas otras) y siempre hizo lo suyo con solvencia. Ahora, cuando le tocó cargarse la producción sobre sus hombros, siempre demostró que le falta algo. Ese plus que transforma a un prolijo y chato realizador de un director innovador. Fibra. Ese atributo no se si se adquiere con el tiempo o uno lo lleva dentro, pero para contar el tipo de historias que el está contando (Legión y Priest, específicamente), es necesario de manera extrema.

    Pero vamos a lo nuestro...

    "Priest" es una historia ambientada en un futuro apocalíptico. Los vampiros se declaran en guerra contra la humanidad y nada parece oponerse a su fuerza, excepto la Iglesia. Claro, no es la Iglesia que uno se imagina... Mas que agua bendita y símbolos religiosos, para combatir esta plaga, los eclesiásticos no sólo deben tener una convicción ciega en Dios, sino también ser expertas máquinas de matar capaces de combatir fuego con más fuego. Estos "sacerdotes (priests)", son letales, dominan las artes marciales y el manejo de armas de fuego y se vuelven centrales en la lucha contra los vampiros. La historia (que nos es contada en forma de historieta en el único guiño interesante que tiene la película) termina con los enemigos de la fe viviendo en "reservas", y domesticados, por decirlo de alguna manera. La institución, al igual que en la Edad Media , ostenta el poder de conducción y tiene a la población viviendo en comunidades cerradas separadas por grandes distancias. Al parecer, las criaturas sedientas de sangre no representan amenaza para la supervivencia humana. Aparentemente...

    Hasta que cierto día, las fuerzas de la oscuridad consiguen un líder y van reorganizándose para volver al combate.

    Nosotros acompañaremos la suerte de uno de ellos, el sin-nombre-Paul-Bettany, párroco de armas tomar. Este religioso (??) siente que los vampiros están preparando algo y sus intuiciones se confirman cuando Hicks (Cam Gigandet), un sheriff de las comarcas externas, le confirma que ellos han vuelto. En un raid atacaron la casa de su hermano y se llevaron a su sobrina Lucy (Lili Collins), por lo que rápidamente nuestro "Priest" tomará su rosario y sus mortales gadgets para traer de nuevo a la joven a lugar seguro, cueste lo que cueste. La Iglesia formal, encabezada por Monseñor Orelas (Christopher Plummer), se niega a reconocer que existe tal amenaza y ordena excomulgación a quien lo diga de manera que la lucha será solitaria y dura, en ámbitos desolados y tenebrosos.

    La película contiene muchas referencias a films como Blade, Mad Max, Underworld, Constantine... De todos toma alguna idea o figura y la recrea en un singular pastiche. Pero lo que siento es que la cuestión de fondo es preguntarse ¿Cuánto debemos tomarnos en serio el universo que plantea el director?... La Iglesia, ¿bastardea a quienes la desobedecen? Está regida por un Pontífice que sólo escucha lo que quiere escuchar? "Desafiarla, es desafiar a Dios"?

    El espíritu del comic era plantear una severa crítica a la Institución, conectándola con lo peor de su pasado, aquel momento de gloria donde dominaban el mundo conocido, la triste Edad Media... Por ende, en muchos diálogos, la fina ironía está presente. No es que haya que rasgarse las vestiduras y enojarse, pero lo cierto es que "Priest", conserva esa línea que la historieta traía y recrea algunos de sus fundamentos, lo cual puede molestar a espectadores sutiles...

    No deja de ser una nota de color, porque lo que importa es definir si vale la pena pasar por boletería y abonar el precio de la entrada.

    Me inclino a pensarla como un producto decididamente menor. No me aburrió verla, creo que hay pocas escenas de acción - pobres coreografías-, diálogos muy artificiosos y una fotografía demasiado previsible (oscura!). Sin embargo, la animación digital es correcta, Paul Bettany es muy creíble en los momentos en los que actúa (no termino de verlo como a un héroe de acción) y Maggie Q, (sacerdotisa que lo secunda), tiene buena química con él. En un par de escenas juntos muestran que de haber sido mejor dirigidos, quizás el film podría ser otra cosa.

    Para ponerlo en su justa dimensión, está por debajo de lo esperado aunque si sos fanático de la ciencia ficción, quizás pueda merecer una oportunidad.

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  • Aguas turbulentas
    Aguas turbulentas
    El Espectador Avezado
    Partitura noruega notable sobre la redención y la culpa

    Es raro que llegue cine noruego a nuestras salas, así que a priori había que prestarle atención a este estreno. Si bien nos llega 3 años más tarde de lanzamiento original, lo cierto es que es interesante poder acceder al pensamiento nórdico en materia de cine a través de uno de sus exponentes más reconocidos de los últimos tiempos, como es el director Erik Poppe. El hombre viene del campo de la publicidad y su trayectoria lo trae como un cineasta con mucho éxito en su país natal, merced a su "Oslo trilogy", de la cual, "De Usynlige" es la tercera y última parte. El hilo conductor de estos trabajos, es enfocar la mirada hacia el mundo marginal, la juventud y los peligros que acarrea no estar bien acompañado y asistido a la hora de tomar decisiones importantes. Es bueno que nos llegue al menos el último, "Aguas turbulentas", drama pausado y reflexivo que se destaca por el equilibrado análisis de las emociones enmarcadas en una tragedia donde nadie, nadie es totalmente inocente.

    Esto juega de manera crucial en la cinta: dentro del contexto religioso de esa geografía y de cualquiera similar (en este caso, el protestantismo), no hay redención sin perdón. De manera que esto anticipa lo que viene: la madre del niño que él mató (según los fríos términos judiciales) lo identifica en la iglesia donde trabaja y no está dispuesta a dejar que Jan viva una vida normal. Ahí en ese instante, lo que venía siendo convencional, Poppe lo dinamita.

    ¿Cómo? A la mitad del metraje, abandona a Jan (su seguimiento) en un momento crucial de su vida (del que sólo podemos anticipar que es cíclico) y pone los ojos detrás de Agnes (Tryne Dyrholm), la sufrida mujer que busca venganza. De ahí en más, veremos la otra cara del sufrimiento humano, en una persona que a pesar de haber adoptado dos hijas, no se resigna a vivir en paz, dolida por la pérdida de su primer hijo propio. Ella dibujará en su rostro toda la paleta de emociones naturales de una madre en su estado e irá por una revancha que provocará un final de alto voltaje entre los dos protagonistas de la historia.

    Seguramente si el libro hubiese seguido a Jan hasta el final, "De Usynlige" no tendría la fuerza que tiene. El oportuno y genial giro oxigena el film y nos regala una segunda hora mucho más intensa que la primera donde parte del rompecabezas comienza a tomar forma. En un duelo actoral de primer nivel, Valheim Hagen y Dyrholm se sacan chispas en roles opuestos, logran darle humanidad a un relato que propone un debate abierto: ¿Cómo se perdona de corazón a quienes le quitaron la vida a un ser amado? No se si al final del film y cuando las luces se prenden encontramos respuestas a semejante interrogante, pero sí se que aquellas reflexiones que "Aguas turbulentas" trabajan, permanecen en el público una vez que salimos de la sala.

    Una película fuerte, dura, áspera que se presenta como una rareza en nuestra cartelera. Un drama al que hay que prestar atención y que nos deja con ganas de más, sin dudas
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  • Kung Fu Panda 2
    Kung Fu Panda 2
    El Espectador Avezado
    Dreamworks sube la apuesta y va por más

    Veo muchas películas infantiles, más allá de mi afición por el cine, porque tengo una hija pequeña que adora los films para su edad. No es que me considero un entendido en el género, pero se reconocer cuando el producto está bien hecho y cuando no (horas de ver lo mismo pueden acreditarlo!!). Ahora que ya todos sabemos cual es la estrategia predominante en la industria para este target (dos niveles de lectura en cada propuesta, uno de ellos siempre ligado al mundo adulto, en forma de guiño casual o permanente, según lo que se vea) era esperable que "Kung Fu Panda 2" profundizara en esa línea, dado que son de los pocos productos de Dreamworks originales con mayúscula. Ya la primera, con Jack Black, Dustin Hoffman y Angelina Jolie no sólo era muy divertida, sino que deslumbraba como homenaje al cine de samurais y guerreros del Lejano Oriente. Plagada de menciones sutiles para los fanáticos de las artes marciales, Kung Fu Panda se presentó en sociedad hace tres años como un film muy particular que mostraba filosofía y costumbres de una sociedad ajena a la occidental enmarcada en un típico relato de acción y aventura. Era una gran película y se esperaba con ansias su retorno, finalmente, llega a las salas con un material renovado y atrayente.

    La película comienza con Po (nuestro héroe, un Panda que no necesita presentación) disfrutando de su nuevo rol, líder de los Cinco Furiosos. Al ser el "guerrero dragón" es la cabeza del grupo. Claro, continúa siendo glotón, torpe y poco sutil, pero no importa, es aclamado y respetado por su pueblo y su trabajo es defender a su gente de los ataques enemigos. En la primera misión que presenciamos enfrentará a un enemigo que parece ser corriente pero no lo es: su vestimenta le trae a Po un recuerdo instantáneo. En ella verá un símbolo extraño que lo remontará inmediatamente a su infancia, paralizando su ataque. Preocupado por su reacción y con muchas preguntas, se dirigirá a hablar con su padre, el señor Ping, cocinero de fideos (noodles) del pueblo para confirmar lo que todos ya sabemos: Po es adoptado y poco se sabe acerca de sus verdaderos progenitores. Es entonces cuando el maestro Shifu le pide al grupo que se organice para enfrentar a un nuevo enemigo que acecha en un poblado vecino, Shen (Gary Oldman en la versión original!), de quien se dice tiene un arma letal y piensa terminar con el Kung Fu, para siempre.

    Po entonces viajará junto a sus compañeros de siempre (Tigresa, Grulla, Mantis, Víbora y Mono) a enfrentar no sólo a un formidable rival sino también a alguien que estuvo involucrado en su propio origen, elemento que le adicionará mucho a la trama: a cada paso del camino habrá imágenes del pasado (hechas en forma de historieta, o dibujo 2D) que nos harán descubrir aspectos de la personalidad de Po inesperados.

    Sabido es que Kung Fu Panda no sólo es una cinta de aventuras sino que recrea el espíritu de los clásicos films donde un guerrero sufría el destierro o una circunstancia similar y debía hacer un viaje interior para poder "alumbrar" su camino y volver a ser quien era. La mirada de su directora, la debutante Jennifer Yuh, reafirma esa dirección: Po hará un recorrido similar, pero el suyo será, indudablemente, mucho mas divertido. Aquí hay persecusiones y escenas de combates muy bien logrados que harán las delicias del público menudo. Pero además, la adicción a la comida que sufre Po generará situaciones divertidas todo el tiempo, de manera que nunca la acción decaerá y la audiencia acompañará con entusiasmo hasta el extenso y largo cierre del film (batalla que podría haberse abreviado, creo yo). La animación digital es un espectáculo en sí mismo y el 3D suma especialmente en las escenas callejeras y de lucha, todo hecho con profesionalismo extremo. "Kung Fu Panda 2" es, en definitiva, un film muy disfrutable, desde todo punto de vista.

    Tuve la suerte de verla en su idioma original y Jack Black está impagable en su rol de Po. No se si hay versiones subtituladas, pero el público que no tiene niños, debería intentar verla en este formato, el film gana mucho así. Hoy veré junto a mi hija la versión doblada, así que puede que agregue una llamada en caso de que la sienta por debajo de lo esperado. Más allá de que viene apoyada en una gran campaña marketinera, es una muy buena película y no deberían dejarla pasar.
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  • Hanna
    Hanna
    El Espectador Avezado
    La asesina imperfecta

    "Hanna" fue un proyecto bastante demorado por los grandes estudios, que lo tenían en carpeta desde el 2006 cuando Seth Lochhead pensó la historia original. En ese momento, era uno de los libros más codiciados por la industria. Tiempo más tarde, la producción lo contactó con Danny Boyle ("Slumdog millionaire") para que se integraran como equipo, pero por problemas de agenda, el prestigioso británico se bajó dejando el tema inconcluso y demorando el desarrollo de la preproducción. Fue entonces cuando quienes tenían el guión contactaron a otro inglés, el prestigioso Joe Wright (de quien conocieramos las maravillosas "Atonement" y "Pride & Prejudice") para ofrecerles el film. La cuestión es que Lochhead reescribió la trama junto a David Farr y juntos llevaron su trabajo a Wright, quien en apariencia, se enamoró de lo que leyó. Claro, "Hanna" es un thriller clásico, en cierta manera, pero tenía un potencial interesante: se podía enriquecer la historia principal combinándola con un drama espiralado lacerante, de manera de presentarlo en forma orginal .

    Ese era el desafío, y a la luz de los resultados, debo reconocer que esperaba mucho más de "Hanna", película que arranca como para alquilar balcones pero que promediando la proyección se desinfla estrepitosamente para terminar siendo un producto apenas correcto, producto de su indefinición e inadecuada extensión, que deslucen muchas de sus virtudes técnicas.

    Hanna (Saorise Ronan, quien ya trabajara con Wright en "Expiación, deseo y pecado", antes nombrada) vive en el Polo Norte con su padre, Erik (Eric -con "c" - Bana, a quien ya sabemos cada día más taquillero). Están aislados, cazan y entrenan en ese clima árido, totalmente incomunicados y dedicados a sostener extraños intercambios en forma de mensajes memorísticos. Erik es un ex-agente de la CIA y observa como Hanna ha crecido y el momento de llevar a cabo una importante tarea ha llegado. Hanna siente que tiene edad suficiente para salir al mundo, por lo que al cabo de algunos intercambios logra obtener el permiso para hacerse visible. Por qué esto? Tan pronto Erik encienda un transmisor, todos sabrán cuál es su paradero y sus ex compañeros vendrán a buscarlos. Padre e hija esconden un secreto muy importante (el que se irá develando recién en la segunda hora) por lo que su seguridad estará amenazada en forma permanente de ahí en más. Hanna será capturada por los agentes y llevada a un edificio de máxima seguridad para su estudio....Allí, la joven rubia buscará a una mujer especial: Marissa Wiegler (Cate Blanchett, de lo mejor del film), de quien se tiene que vengar, vaya a saber uno porqué.

    La extraña adolescente logrará fugarse y de ahí en más, seremos testigo de una persecusión larga y compleja que maneja sus propios tiempos y que no logra mantener la tensión a lo largo de su extensión. Si bien es cierto que hay dos o tres escenas de peleas y huídas musicalizadas magistralmente por Chemical Brothers, el resto del tiempo Hanna tratará de adaptarse a la vida común, lejos del escondite, prestando atención a un mundo nuevo y tratando de sobrevivir en él. Ahí es donde encontramos las mayores flaquezas del guión: se detiene demasiado para caracterizar esos momentos y de a ratos, coquetea con secuencias que recuerdan a esas series para adolescentes que conocemos tanto y no nos gustan... En su intento de dar credibilidad a la historia, se elige profundizar en el conflicto de adaptación de la joven a un unvierso cambiante y feroz (más siendo adolescente!) y en esas escenas, la intensidad cae tanto que comenzamos a mirar el reloj...

    Indudablemente la idea era salirse del formato de película de acción trepidante (al estilo "Bourne") y enriquecerla con una exhaustiva descripción de los conflictos internos de Hanna pero algo sucede ya que los diálogos entre Hanna y quienes serán sus amigos en esta travesía (una familia americana de vacaciones) terminan por hacer naufragar la profunidad del film (son esquemáticos y ralentizan más que interesar). Es ahí donde esa oscilación entre los dos conceptos sobre los que gira el film (la adaptación al mundo real y la dura lucha por entender su identidad) se desbalancea y la película termina por ofrecer más altibajos de los deseables. Las secuencias de acción están bien hechas pero son pocas para un film de este tipo, elemento que tampoco capitaliza el director a la hora de dar fisonomía final a su labor.

    Es cierto que Saorise Ronan hace lo suyo con prolijidad, pero su historia no termina por atraer ya que la dualidad natural de su personaje (inocencia y frialdad) languidece en largas secuencias donde pasa poco y todo se remite a acompañar a Hanna en su mirada curiosa de un mundo que desconoce. Es una pena que el sobrio trabajo de Cate Blanchett (elegante y mortal por partes iguales) tampoco alcance para redondear un buen producto.

    En definitiva, "Hanna" es un thriller discreto que parece ser un resbalón en la ascendente carrera de Joe Wright. Quizás le siente mejor volver al tipo de relatos que lo hizo famoso (los de época). No es que sea una mala pelicula, pero no es lo que promete (y ciertamente el trailer lo disfraza muy bien) y da la impresión de que su paso por cartelera será sin pena ni gloria.
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  • X-men: Primera Generación
    X-men: Primera Generación
    El Espectador Avezado
    Precuela que sorprende y atrae, potenciando la franquicia

    Siempre empiezo mis críticas sobre films que giran alrededor de comics, porque no soy ni especialista ni fan y esto debe ser considerado un punto de partida para cualquier análisis. Mi infancia (ni mi adolescencia) no transcurrió devorando historietas de Marvel, por lo que tengo una visión más distante que muchos de mis colegas que han transitado mucho el género, quienes ponen el ojo en descubrir las relaciones paralelas entre las versiones originales en papel y su adaptación al cine con mucho detalle. Dicho esto, se darán cuenta que me transformo sólo en un simple espectador y mi impresión se reduce a preguntarme si la película es interesante, me entretiene y si a la gente que me lee podrá gustarle o no.

    En ese sentido, debo decir que "X-Men first class" me sorprendió gratamente ya que sentí en ella, de alguna extraña manera, que en estos tiempos que corren e incluso haciendo un "tanque" hollywoodense de estas dimensiones, un buen libro puede más que miles de poderosas animaciones digitales. La premisa de la que se partió (cuenta alguno de mis colegas) era hacer un X-Men Origins de Magneto y terminó, bueno, en otra cosa. Tuvimos suerte. Escrita originalmente por Ashely Miller en tándem con los dos directores que tiene la franquicia, Bryan Singer (quien dirigió las anteriores y produjo esta) y Matthew Vaughn, entre otros, esta precuela organiza su mundo con una premisa básica: dar entidad carnal a los héroes que bien conocemos y bucear en los perfiles de cada uno de ellos, individualmente, para saber porqué tomaron la decisión de integrar bandos distintos. En ese sentido, la propuesta termina siendo muy buena y salimos de la sala con una amplia sonrisa en el rostro: estamos satisfechos por lo que vimos y nos quedamos con ganas de más.

    Para muchos de nosotros, la historia de los X-Men (cinematográficamente hablando) se había agotado con la tercera, donde primaban los efectos y clichés grandilocuentes, todo volaba por los aires y el destino del grupo cerraba de manera forzada. Los estudios consideraron dejar descansar esa versión de estos personajes y centrarse en otros proyectos. Una de las propuestas era seguir atrayendo a los fans con las historias individuales de cada miembro. Así pasó que cuando empezaron a leer las primeras versiones de los guiones se dieron cuenta que la veta era mostrar los primeros pasos de este super grupo de mutantes y mostrar el primer gran conflicto entre los dos históricos enemigos de la saga: el ya nombrado Magneto y el Profesor Xavier, en sus años mozos.

    Pero claro, había que encontrar de que manera el libro tuviera llegada para abrir una nueva saga y la tarea no era sencilla. Por un lado, cautivar a los adolescentes, primer público potencial y agradar al público adulto más tradicional para que retome su pasión por adentrarse en estas historias. Debemos acordar que dieron con la veta justa: situaron el tema en los años más duros de la Guerra Fría y lo enmarcaron en un momento de mucho peso en la historia (aquel incidente internacional de instalación de misiles nucleares en Cuba en 1962) , con lo cual se permitieron jugar con el absurdo (mutantes luchando entre soviéticos y norteamericanos en esas playas) y darle una referencia atrayente sobre la cual girar. Los X-Men no nacieron como super héroes de la nada, sino que guardan una compleja trama que los lleva a mostrarse después de mucho tiempo ante los humanos tal cual son y eso es lo que aquí veremos: cada trazo que define personaje está bien calculado y da con el efecto deseado, especialmente los principales quienes cargan con el peso argumental de la historia y están muy creíbles en sus roles.

    "First class" empieza en 1944, en un campo de exterminio (retoma aquel instante en la primera de la triología) donde un niño es puesto a prueba por un oficial nazi que investiga poderes paranormales. Ellos son, nada menos que Sebastian Shay (Kevin Bacon), un cínico investigador cuyo deseo de explorar las mutaciones no tiene límites y Erik, quién será Magneto con el tiempo (Michael Fassbinder). Se conocerán en un campo de exterminio en una escena clave en la película. Luego, los dos se perderán con el cierre de la Segunda Guerra Mundial, aunque Erik tendrá grabada la palabra venganza a cada paso del su camino. El buscará a su mentor y torturador para matarlo como Shawl hizo con su madre. Mientras tanto y en otro lugar, Charles Xavier (James McAvoy), megamente mutante y ávido lector de mentes, se recibirá de profesor en Oxford y junto a su hermana postiza, Raven (Jennifer Lawrence) recibirán una visita inesperada, alguien de la CIA , Moira (Rose Byrne) agente de alto rango, quien les traerá la información de que los soviéticos están en alianza con Shaw y éste trabaja con mutantes para desatar una guerra. De inmediato, Xavier se pondrá a trabajar y tendrá la idea de rastrear a los mutantes a través de su mente, con lo que irá conformando un team de novatos para enfrentar al ex-nazi y sus socios. En esta búsqueda, dará con Erik y juntos moldearán el primer equipo de seres "diferentes" que trabajará para el gobierno, buscando detener a Shaw quien está decidido a promover una guerra nuclear entre Estados Unidos y los rusos.

    La cinta se detiene mucho en darnos no sólo información histórica abundante sobre el momento en que sucede (lo cual le pone un toque de bizarra "credibilidad") sino también en ambientarla en el tiempo correcto (excepto cuando dicen que los fugitivos alemanes están en "Villa Gesell" - en nuestro país- y el lugar tiene montañas y nieve, lo cual es una "gaffe" imperdonable de los productores). Son los 60 y nos lo hacen saber. El odio post-nazi y el esplendor soviético están presentes y atraviesan la trama, dandole un matiz que complementa el carisma de los personajes. Por otro lado, McAvoy y Fassbinder están compenetrados en sus papeles y cada intercambio que tienen se presenta intenso y significativo: no es casual, son el corazón de la franquicia y en sus palabras está la filosofía que los enfrenta, cómo actuar frente a los demás, siendo diferentes. Esta línea es de las más ricas de la historia, los dos hombres comparten una amistad de peso, pueden pensar diferente, pero respetan la concepción del otro y saben que tienen una gran responsabilidad detrás: ser modelo para los mutantes que llegarán, de manera que los debates "ideológicos" afectan a los personajes y los ponen a prueba durante la aventura. Eso es rico y se disfruta mucho, cada contrapunto y cada discusión está pensada para profundizar y descubrir el mundo interior que define de que lado terminarán. En eso, el libro es genial.

    En definitiva, todos sabemos que X-Men es un debate sobre los diferentes y cómo la sociedad los acepta, los usa y los descarta a conciencia. Eso el film lo muestra descarnadamente y lo profundo e intenso de ese lineamiento le da un relieve argumental que tiene resultado positivo. Sale airoso de cualquier preconcepto que tengamos: señores, hay espectáculo aquí, "X-Men first class" es un entretenimiento sólido y original que dará que hablar (de hecho ya están preparando secuela) y que no se queda en lo que Marvel iluminó hace unas décadas atrás, sino que avanza y lo transforma en un producto cinematográfico intenso y visualmente interesante, sin dudas, la mejor de las cuatro entregas de la saga.
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  • Blue Valentine
    Blue Valentine
    El Espectador Avezado
    Oscura dimensión de un amor en registro de alto nivel cinematográfico

    "Blue valentine" es un film de esos que aparecen cada tanto. Son contados los productos que atraviesan la emocionalidad del público de esta manera. Recuerdo haber entrado desprevenido a la sala donde la ví, este año en el BAFICI, y desde que empezó, hasta su previsible pero potente final, no pude despegar los ojos de pantalla. En general, las historias de amor que uno ve, terminan en el instante en que la pareja concreta e inicia su relación, pero aquí, Derek Cianfrance (el director) elige contarnos en forma paralela, el derrumbe de la misma en contraste con las circunstancias que la generaron. Lo cual es... Original, pero por sobre todas las cosas, narrativamente poderoso y visualmente atrayente a todas luces.

    "Blue Valentine" es un viaje al corazón sangrante de los protagonistas, pareja en crisis y a punto de la disolución donde cada miembro está atravesado por su propia circunstancia y no logra comunicarse con el otro en la sintonía que necesita. En ese sentido, la historia es la clara expresión de un notable trabajo en cuanto al guión y la dirección. No es sencillo narrar historias de este calibre y lo habitual al hacerlo, es quedar a merced de las actuaciones, que son las que definen el destino del film. Aquí, si bien el montaje se muestra como uno de los grandes aciertos del film, la historia se sostiene apoyada por las excepcionales labores de Ryan Gosling y Michelle Williams (nominada al Oscar por este trabajo) quienes conforman la sufrida pareja que transitará sus últimas horas luchando denodadamente para salir adelante juntos, buscando agotar los medios para preservar la famila que formaron y proteger a su hija, fruto de su amor en un tiempo pasado. Cianfrance capta la esencia de esa experiencia de vida y todos sus matices y aristas naturales que se producen en ese contexto. Logra, en definitiva, atraer al espectador con una película que refleja en todo su desarrollo, imágenes comunes a las relaciones que todos alguna vez vivimos y que vemos reflejadas de manera fiel (la caracterización de las emociones y las escenas de discusiones son significativas y fácilmente reconocibles) al punto que nadie puede permanecer indiferente frente a lo que se despliega en la pantalla: este matrimonio se amó con locura y el paso del tiempo degastó la relación... ¿quién no conoce un caso así? ¿quién no vivió una situación semejante?

    La pelicula empieza en el presente, donde Dean y Cindy desayunan junto a su hermosa hija Frankie. Llevan varios años de casados y en este momento, están en universos distintos, mientras Cindy trabaja de enfermera para aportar el metálico fijo todos los meses, Dean elige hacer trabajos part-time y no tener una relación laboral estable o fija. Tienen distintas ópticas sobre la vida y en dos cuadros ya anticipamos lo compleja que es la convivencia. Ya a los pocos minutos mientras la cámara recorre la cocina, comenzamos a ambientarnos en esa familia: algo está mal y ninguno de los dos lo disimula. Sólo tratan de llevarse bien para que Frankie esté tranquila pero su comunicación meta verbal es significativa: se hablan poco y no están cómodos los dos, algo pasa. Cuando nos adentramos en este recorte, el director empieza a jugar con el flashback y nos arrastra al pasado, donde ellos no se conocían y nos va trayendo en retazos, el génesis de la pareja. Los dos eran jóvenes en esos días, siendo adolescentes diferentes del resto (aunque no similares entre sí) y fueron adentrándose en esa unión de manera que la misma se convirtió en una tabla de salvación para sus circunstancias de ese momento. De ahí en más, viajaremos en el tiempo para conocer este vínculo y bucear en su interior a lo largo de todo el tiempo que la pareja atraviesa junta. Lo temporal es un recurso más, bien usado, pero la química entre Gosling y Williams es sorprendente. Le dan entidad a su relación en todas las etapas que atraviesan, mostrando sólidos recursos para no caer en estereotipos y brindarnos su más logrado trabajo en mucho tiempo. Los dos. "Blue Valentine" es un film de la envergadura que es, por contar con actores de esta talla, sin dudas.

    Hay una fotografía cuidada que elige una paleta intensa y luminosa para el pasado y más azulada para el amargo presente, una banda de sonido íntima y adecuada y una gran trabajo de cámaras para lograr planos cortos que subrayen la expresividad de los protagonistas. La intensidad lograda es ajustada y pura: hay buen cine de autor aquí y se celebra que estemos en la sala siendo testigos de este primer gran largo de Cianfrance (especialista en cortos y televisión hasta hace poco): el hombre ya cosechó auspiciosas críticas y se prepara para estrenar la esperada "Metalhead" (acerca de un músico de heavy metal que pierde la audición y debe adaptarse a esta circunstancia), un gran proyecto de cineasta que ojalá se consolide en este camino.

    "Blue Valentine" es un viaje plagado de emociones y lugares comunes que conmueve y emociona como pocos en este último tiempo. Es una historia de amor, con principio y final, contada en clave de carne viva, un gran film que es de lo mejor en cartelera para esta semana. Imperdible.

    Algo más, el título está basado en una canción de Tom Waits, les dejo un fragmento que ayuda a entender el sentido de la historia...

    "It takes a whole lot of whiskey to make these nightmares go away,

    I cut my bleedin' heart out every night

    And I'm gonna die just a little more

    Each St. Valentine's Day

    Don't you remember I promised I would write you these blue valentines"
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  • Rompecorazones
    Rompecorazones
    El Espectador Avezado
    Respetar las reglas no siempre suele ser una buena señal...

    Lo primero que me pasó viendo "L'arnacoeur" es pensar en cuan parecida era su estructura no ya a la tradicional (y universal) comedia romántica inglesa. Pensaba en esos films clásicos ("Notting Hill", "Love actually" o "Four weddings and a funeral", por nombrar algunos), y no podía dejar de sentir que en esta ocasión, el cine francés (aunque en coproducción con Universal Pictures), estaba siguiendo ese camino. Si bien no es una comedia coral (en el sentido que los secundarios tienen menos protagonismo que en las nombradas, muy superiores a esta), el ritmo y los tiempos que "Rompecorazones" transmite son similares. En otras palabras, pareciera como si Pascal Chaumeil (el director) hubiese querido impregnarse de ese estilo y presentar esta historia de romance respetando todas las convenciones del género, aunque incorporando el típico charme y glamour galo en cantidades respetables como para que el film sea europeo continental en su cuadro general.

    Lo cierto es que esta película fue muy taquillera en Francia (arrancó con más de un millón de espectadores en su semana de estreno en enero de 2010) y en el resto de Europa, cuadriplicando la inversión. De ahí que su llegada a la Argentina se hizo posible: somos un público que tiene predilección por las cintas de este tipo y puede ser que lleve gente a las salas, si el boca a boca lo ayuda y el público adulto la elige como alternativa a otros estrenos fuertes, en particular (porque son historias de amor), "Blue Valentine" con quien disputará espectadores. Aunque alcanzo a entender porqué fue un suceso de público en su país de origen y el Viejo Continente, me parece que no es una gran película, aunque debo reconocer que tiene una trama simpática (no más que eso) que la hacen ligeramente entretenida a lo largo de su metraje. Sus protagonistas son muy populares en Europa, Romain Duris (quien cada tanto aterriza en Hollywood para hacer de secundario aunque es más conocido en su país natal) y Vanessa Paradis (actual esposa de Johnny Depp y ex pareja de Lenny Kravitz, figura importante del cine francés) fueron una gran elección de cast pensando en atraer gente a las salas, un acierto de sus productores, aunque deberían haber dejado margen en el presupuesto para que más cabezas trabajaran el libro, sin lugar a dudas.

    En la línea de la más pura tradición del género, "L'arnacoeur" se ubica por debajo del promedio en cuanto a intensidad y diversión, y se sostiene, de alguna manera por la gran labor de Duris, quien despliega todo su carisma para sostener un guión discreto y casi, sin matices. Uno puede seguir las reglas de un género, pero como cineasta suponemos que el talento se mide en la capacidad de sorprender respetando el encuadre dado. No basta con presentar una historia esquemática y embellecerla sino que hay que traer ideas innovadoras que interesen al público. Claro, eso, si nos proponemos destacarnos del resto y ofrecer un producto interesante y atractivo. Eso, aquí no sucede, la consigna parece haber sido, contemos esta historia, seamos lineales y dejemos que la cámara se enamore de los protagonistas. Si hay humor, que lo aporten los secundarios, pero que no sea mucho ni muy elaborado, sólo para distraer momentáneamente la atención y volver al encuadre donde fotografiamos a Duris y Paradis en excesivo detalle ya que son las caras que sostienen la atención de la audiencia...

    Pero mejor les contamos de qué va el film..

    Alex (Duris) y su hermana Melanie (Julie Ferrier) tienen una agencia muy particular. Su trabajo consiste en separar parejas. Tiene sus principios, cobran bien por sus servicios y no actúan si saben que la persona sobre la que van a actuar es infeliz. Tienen un instrumental tecnológico a la altura de lo mejor y estudian cuidadosamente los casos que toman, de manera que son muy hábiles en encontrar el resquicio donde filtrarse para destruir un vínculo. Alex es un seductor camaleónico y se ocupa del trabajo duro, él es el encargado de seducir mujeres y hacerlas dejar a sus parejas. Lo extraño es que él no se acuesta con ellas y que tampoco se relaciona románticamente con ellas, sino que les "muestra" otro tipo de sentimiento hacia la vida (?) y las hace reconocerse no enamoradas del sujeto con el que están. Increíble trabajo. Y mucho más pensando en lo que cobra.

    Cuando arranca la historia y luego de haberlo visto en acción, Alex debe afrontar un trabajo difícil: detener una boda donde todo parece perfecto. El tiene serios problemas económicos y no puede rechazar un trabajo: este parece complicado, pero su equipo nunca ha fallado hasta ahora. Tienen cinco días para adentrarse en el mundo de Juliette (Paradis) e instalarle la idea de no casarse, ella está de novia con un caballero inglés, filántropo y admirable y el panorama se presenta no muy claro para operar. La situación es crítica, hay poco tiempo y encima unos matones presionan para cobrar una deuda que Alex tiene, de manera en que no hay vuelta atrás : el objetivo de la misión debe cumplir a cualquier costo.

    El libro tiene bastantes gaffes (la deuda de Alex es de 50 mil euros pero todo lo que gasta en hoteles caros y salidas supera ampliamente ese número!) y no es de los que vamos a recordar durante mucho tiempo. Encima, deberíamos donar parte de nuestra entrada para pagarle un dentista a Vanessa Paradis, quien todo el tiempo muestra orgullosamente que le falta un diente cada vez que sonríe. Extraño, la verdad, muy extraño. Sabemos que los odontólogos en el Viejo Mundo son caros pero... Johnny no aporta lo suficiente para uno? En definitiva, "Rompecorazones" es un producto discreto, chiquito que si no viniera de una geografía como la francesa, pasaría totalmente desapercibido. Su procedencia lo hace exótico, pero sus valores artísticos son apenas rozando la media. Es de las películas que uno alquila a ciegas en un videoclub alguna tarde para ver en compañía de su pareja. No más que eso.
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  • ¿Qué pasó ayer? Parte 2
    ¿Qué pasó ayer? Parte 2
    El Espectador Avezado
    La misma fórmula en versión recargada

    Todavía recuerdo aquel día que me senté a ver la primera "Hangover" en el cine. La crítica internacional la había tratado auspiciosamente, pero cuando la ví, celebré su entrada triunfal al mundo de las sagas ya que siendo una película muy divertida y habiendo explotado una veta no muy trabajada antes ("Despedida de soltero", con Tom Hanks era un juego de niños al lado de esto, y no busco más en mis recuerdos porque no logro asociar propuestas muy similares) era lógico que los estudios iban a apoyar mientras la taquilla responda. Es una cuestión matemática para ellos (porque de arte, sabemos que no saben mucho pero de números sí) , hacés una cuenta rápida y descubrís que un film cuyo presupuesto fue 35 millones recauda mundialmente más de 400, y... No hay mucho más que agregar: era natural que hubiera secuela. Y más allá de que siento que la primera es un cinta absolutamente "redonda", en el sentido de que es una idea original perfectamente llevada a la práctica, hilarante, intensa y de ritmo trepidante y que como película de culto (o casi) de no haber continuado, es bueno no haber cerrado las desventuras de este "Wolfpack" (como dice Alan) y poder seguir disfrutando de un poco de buen humor, elemento escaso en la pantalla grande en estos días.

    Porque hay mucha gente a la que no le gustó "The hangover 2", pero yo me preguntó... Con qué comedia en los últimos tres meses se rieron con ganas? A no ser que me digan "Torrente 4", no recuerdo nada que me hiciera reír en todo este tiempo. Las películas de Adam Sandler apenas me sacan una sonrisa y las de los hermanos Connelly, mejor ni hablar. Bueno, aquí, si te gustó la primera tenés espectáculo garantizado. La química de los protagonistas está intacta y el camino allanado para buscar expandir el fenómeno así que ésta te va a entretener de la misma manera, aunque es probable que no te sorprenda como la primera. No se le puede pedir que sea original (o si, se le puede, pero si no lo logra, ¿por qué desecharla? ¿por no haberse desconstruído hasta la última línea y transitar caminos ya recorridos?) pero sí exigir que mantenga el espíritu delirante y vital de la primera y señores, eso lo hace con sobrada eficiencia.

    El punto de partida de este locura es pensar porqué un grupo de personas de vida común y aburrida, pueden dar rienda suelta a sus instintos más primarios y volverse absolutamente salvajes al punto de que su SuperYo se devore cualquier freno inhibitorio. Eso ya era tema durante su antecesora, pero creo que ahora, conoceremos un poco más de algunos personajes (Stu, sin ir más lejos) y el concepto de amistad que pone en juego se profundiza como es normal en la vida de sujetos con gran necesidad de pasarla bien y romper esquemas establecidos. Una cosa que agradezco de ser aficionado es a veces no tener que ver la cinta en una sala con treinta críticos y poder disfrutar de la reacción espontánea del público ante lo que sucede en pantalla. Anoche, en una de las funciones tradicionales nocturnas, las risas y los aplausos se repitieron generando un efecto catárquico digno de mencionar: hay mucha identificación en el público veinte y treintañero en "The Hangover" y para ellos es la cinta. Ellos son el objetivo y a ellos se intenta entretener. No se busca generar situaciones muy complejas sino locura al extremo y mostrar como un grupo de amigos paga el costo por haberse animado de soltar aquello que tenían preso dentro de sí: sus anhelos de experimentar emociones más allá de lo corriente. Entonces, me acomodo en la butaca y me río con ellos, porque yo también tengo recuerdos borrosos de borracheras intensas vividas en mi juventud y es imposible no relacionarse emocionalmente con el film. Ese desconcierto de la mañana siguiente, es algo recurrente cuando uno tiene esa edad, y en cierta manera es un homenaje a una época donde no hay límites para lo que uno elige vivir. Aquí, "Lo que pasó anoche 2" utiliza ese elemento para generar una empatía que sostiene toda su duración: es una película sobre fiesteros descontrolados y ¿quién no quiere estar junto a ellos en ese momento?

    Todd Philips no cambia nada de la premisa conocida: hay una despedida de soltero (forzada, en este caso porque Stu no quiere saber nada con repetir lo de aquella noche en Las Vegas), están los mismos de siempre (Doug vuelve a cobrar un rol secundario como en la primera) y lo único que parece cambiar es el escenario: Tailandia. Bangkok para ser más específicos. Aquí, en lo que sí estuvieron de acuerdo los productores es en subir la apuesta y darle una vuelta al humor, proponiendo escenas más extremas y muchísimo espacio para lo escatológico, de manera de atizar y reavivar las cenizas en la que había terminado la fiesta anterior. No se si se hubiese podido hacer más, en el sentido de que cambiar la línea del relato sería alejarse de lo que ya funcionó y nadie quería eso, ni los que la hicieron, ni el público que esperaba seguir más historias del grupo en la misma frecuencia. Así que esperen secuencias en esa dirección porque esta segunda parte no ahorra en ellas. Directamente las hace proliferar a lo largo del film.

    Volviendo a la historia, no hay mucho que contar. Se casa el dentista (Ed Helms), Phil (Bradley Cooper en el rol que mejor le sienta de todos los que le he visto en su carrera) y Doug (Justin Bartha) son invitados para la boda y notificados de que será en el lejano Oriente. La prometida de Stu quiere casarse junto a su familia y la boda se hará allí con lo que habrá que subirse al avión e ir hacia Tailandia. Claro, de movida, el que se casa no quiere a Alan (Zach Galifianakis, quien nuevamente será uno de los puntos altos del equipo) cerca. Finalmente, todos irán a la ceremonia pero la noche anterior se juntarán en una (aparente) inocente fogata en la playa cerca del complejo donde están alojados y... Bueno, ya se imaginarán que pasa.

    Hay personajes nuevos (algunos se extrañan como Heather Graham pero está bien), otros que regresan (uno es el delicioso Mr Chow jugado por Ken Jeong) pero lo que si está claro es que habrá más de lo mismo, por sobre todas las cosas. Es cierto que Bangkok se presenta exótica y peligrosa, pero estos chicos, la verdad, se le animan a todo...Así que no temer que saldremos con vida de una aventura loca cuya premisa principal funciona, y es la de entretener sin mayores expectativas.

    Si compraste la anterior, está te va a gustar. Si no, ni se te ocurra pasar cerca de la boletería. "The hangover" es un sello de locura que va camino en convertirse en trilogía (imaginense cuando se case Alan!!!), por lo que tiene su corte de fans que son incondicionales de la historia. Ir al cine y compartirla con ellos, también es un viaje de diversión. Ideal para ver con muchos amigos, en sala llena y con los vasos llenos de cerveza. No, cine arte no es, pero a veces, (solo a veces) los chicos también quieren divertirse.
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  • La noche del Demonio
    La noche del Demonio
    El Espectador Avezado
    Terror bien logrado al estilo de la vieja escuela

    Ya he dicho en ocasiones anteriores que me gusta el gore, y también la onda del lejano oriente plagada de fantasmas y espíritus varios... Me parece que hay una renovación generacional del género terror y está bueno conocer a directores y productores que aportan ideas nuevas en época de vacas flacas. A veces voy a algún videoclub surtido y veo cientos de películas mediocres que jamás veré a pesar de ser un seguidor consecuente. Hay que acordar que es difícil ver algo original y cuando aparece, apagamos la luz y nos predisponemos a disfrutarlo en las mejores condiciones posibles. Una sala a oscuras. Eso es lo que hay que hacer con "Insidious" ("La noche del demonio"), sin dudas.

    James Wan es un profesional enrolado en lo que algún crítico americano llamó el "Splat pack", nombre que hace referencia a un grupo de directores cuya visión del género es violenta, sangrienta y que tienen predilección por el impacto visual. Wan hizo "Saw" y la tremenda "Dead sentence", en que incursiona fuera del terror y se mete con los crímenes urbanos sin sentido. O sea que dentro de esta camada de gente, (anoten: Alexandre Aja -Pirañas 3D, sin ir más lejos-, Eli Roth, Rob Zombie, bueno, se dan una idea no?), consideren a Wan un tipo no tan radical y poseedor de intereses que van más allá de mostrar destrucción en los cuerpos. Hay en él un sujeto preocupado por contar buenas historias. Y aquí, demuestra que puede hacer más que filmar vísceras en primer plano.

    "Insidious" es un regreso a la vieja escuela, en el sentido que aquí no tendremos una carnicería al estilo "Saw" ni tampoco una bucólica y densa historia al estilo "The ring" o "The grudge". Por el contrario, apoyado en el excelente guión de Leigh Whannell (también de la saga de Jigsaw), Wan absorbe y condensa todas las influencias actuales en el género ("Paranormal activity") y las combina con las clásicas ("House", "Nightmare on Elm Street") para moldear una historia que pone los pelos de punta de sólo pensarla, ergo, acomodarse en la butaca y nunca perder de vista que estamos en manos de expertos.

    La historia es la de una familia, integrada por Josh y Renai (Patrick Wilson y Rose Byrne, de destacada labor) quienes se mudan junto a sus dos hijos, Dalton y Foster a una casa en los suburbios. De movida, sentimos que algo pasa en la casa. Pero lo que al principio se insinúa como un problema con la vivienda en sí (una típica casa embrujada), pronto se transforma en una cuestión más compleja, cuando Dalton extrañamente cae en un coma profundo y los médicos no entienden la razón. Su madre vive atormentada por las apariciones que percibe en su hogar pero cuando logra que su marido acceda a su pedido de mudarse, nada cesa, sino que se profundiza. De aquí en más, sólo podemos anticipar que la segunda hora de la película es de lo mejor del género en mucho tiempo. Wan no apela al dolor físico ni nos muestra cuerpos sufrientes, sino abre la puerta a otra dimensión y nos invita a recorrerla, con las luces apagadas. La trama se vuelve sobrecogedora y nos atrapa hasta el sorprendente final, donde todos los interrogantes se resuelven en un frenético cierre acorde al climax que hábilmente se había tejido desde el primer fotograma.

    Me atrevo a decir que "Insidious" es una película para cualquier tipo de público. Es inteligente, cuidada y lógica en su progresiva secuencia, por lo que califica para espectadores que no son adictos al género. Muy buen estreno y una gran novedad en cartelera, ideal para vivir en pantalla grande.
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  • Incendies
    Incendies
    El Espectador Avezado
    Mapa del corazón humano en carne viva

    En general, este tipo de cine es el que se aleja del entretenimiento puro y comercial, y elige contar una historia tremendamente humana, profunda y de gran impacto emocional. Una categoría donde el director y su equipo eligen abordar un relato y le dan un marco histórico y cultural preciso que permite desplegar una paleta brillante ante la cual no se puede ser indiferente. Esto tiene lugar pocas veces en nuestra cartelera. Pero, cada tanto aparecen cintas que hay que celebrar porque su llegada es absolutamente esencial para el fiel cinéfilo. Llega la multipremiada "Incendies" y concita toda la atención de la prensa especializada porque se sabe que no es una película más. Film que llega con excelentes antecedentes (nominada al Oscar como Mejor película en habla no inglesa y ganadora en Varsovia y Toronto) y que confirma absolutamente todos sus valores a lo largo de su metraje. "Incendios" es un viaje, único y vibrante que no deben perderse aquellos fanáticos del cine de categoría. Está basada en una obra de teatro de un autor que vivió un exilio parecido al de sus protagonistas, Wajdi Mouawad..



    La historia se presenta de manera extraña, cuando dos gemelos, Jeanne y Simon (Melisa Desormeaux-Poulin y Mauxim Gaudette) deben enfrentar una cita con el notario encargado de leer el testamento que dejó su madre, Nawal (Lubna Azabal), quien ha fallecido súbitamente. Dentro de los primeros minutos del film, este escribano que debe informar a los hijos de la difunta de su última voluntad, (Remy Girard, muy sólido) sabe que nada será fácil a partir de ese momento. Nawal sirvió muchos años a su cargo y él posee cierta información que sus hijos no, con lo cual, cuando ellos se enteren que tienen un hermano y que su madre ha pedido que lo busquen y le entreguen una carta, el desconcierto ganará la escena. Hay un secreto familiar fuerte en la vida que llevó esa mujer y en su legado ella deja claro que no tendrá paz en su descanso hasta que sus hijos hayan dado con su hermano. En este pedido, dice que deberá ser enterrada boca abajo, en símbolo de deshonra, si es que sus vástagos no llevan a cabo la tarea pedida. Jeanne acepta el desafío y parte a desentrañar e investigar sobre la vida de su madre en sus años jóvenes mientras que Simon se niega y prefiere esperar en Canadá novedades de la búsqueda.

    De aquí en más, la película combina flashbacks que traen la historia de Nawal, desde muy joven, (y de la cual no queremos anticipar nada para no develar el misterio) y la díficil búsqueda que realiza su hija en la primera parte para reconstruir, desde la nada (creció casi sin información sobre este pasado) un universo tremendamente peligroso en el que recorrerlo significa atravesar incendio tras incendio y despejar cada incógnita sobre las cenizas de cada recuerdo. Nawal vivó en el Líbano, donde en su época fue cristiana y defendió esas ideas, dentro de una feroz lucha ideológica contra los musulmanes. Esa confrontación cobra una dimensión enorme en "Incendies", es el corazón del film, si bien lo humano es enorme, la trascendencia del guión se nutre de este mensaje, la guerra y las creencias afectan el destino de las familias, de maneras tan violentas que hoy en día, sin estar allí, nos cuesta imaginar. Ponerse en contexto es lo que permite vivir la película como una brasa pura y abrigarse en el fuego que genera, si bien Denis Villenueve elige no dar mucha precisión sobre ciertos lugares, es fácilmente reconocible el sector geográfico que transita y los habitantes que pueblan ese espacio. A lo largo de 130 minutos que no decaen en ningún momento, seremos testigos de revelaciones increíbles en un recorrido íntimo, duro y desgarrador que habla de lo que a los individuos nos pasa en el corazón, con el amor hacia cada uno de nuestros semejantes, a distintos niveles. "Incendies" habla de dolor y de elecciones, de lo perdido y de la gracia de vivir. Y cuando ya nos parece que nada más nos puede sorprender, nos regala un final exquisito, digno cierre de una enorme película.

    Creo que es una película que no hay que perderse. De lo mejor de los últimos tiempos y una gran sorpresa en cartelera.
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  • Le quattro volte
    Le quattro volte
    El Espectador Avezado
    Sinfonía cuasi documental sólo apta para cinéfilos puros

    En general, muchas veces cuando la crítica especializada tradicional alaba mucho a un film europeo, tengo mis reservas del caso antes de ir a la sala. Digamos que entiendo, que la preparación que tienen nuestros periodistas especializados en cine es realmente alta, y que ellos recomiendan, desde su más pura nobleza e integridad, productos que a la mayoría de la gente, no le interesan mucho. Es el llamado cine arte. Propuestas donde los lineamientos habituales se desdibujan y aparecen los cineastas entregando trabajos que no pueden ser aceptados sino hay una preparación previa que el espectador tiene que tener apriori. Y esto es... Un punto álgido de discusión muchas veces. A veces acuerdo con lo interesante que muchas de estas producciones pueden ser y lo que aportan, y otras no. Es así como pueden haber visto que películas que tienen una altísima calificación en los diarios o en sitios dedicados al tema pero no llegan a los 1500 espectadores en su primera (y a veces, única) semana de exhibición. No voy a dar ejemplos, pero saben de qué hablo. Por ende, cuando muchas voces decían "Le quattro volte" es imperdible, dudé enormemente en ir al cine. Afortunadamente, lo hice. Y me gustó. Pero, antes que nada hay que ir avisados qué clase de espectáculo va a encontrar uno en esta perla italiana. Esta vez, los premios recibidos están ampliamente justificados (ganadora en Cannes del año pasado, entre otros galardones).



    A Michelangelo Frammartino siempre le interesó la vida rural y el estudio de las transformaciones de los elementos. Es por eso, que para esta película, (luego de Il Nono, que jamás conoceremos por estas tierras) eligió poner su cámara y regalarnos una tesis sobre cómo se interrelacionan distintos factores entre sí en la naturaleza. Parte de la base de cuatro elementos primarios: un hombre, un animal, un árbol y un derivado del mismo (el carbón) y cómo generan un circuito en donde todos son engranajes que poseen vida y entidad significativa. Ellos aparecen enmarcados en un pueblito perdido en las montañas, cerca de la zona de la Calabria. Allí nos instalaremos para ser testigos de ciertas características de la vida en esa región. Si bien "Le quattro volte" no describe un episodio lineal, si muestra las interconexiones entre cada materia, de manera que para quien nunca presta atención a cómo el hombre se relaciona con los animales y la naturaleza en ambientes agrestes, es un espectáculo fascinante. A los veinte minutos de película, me dije que estaba viendo un documental del Discovery Channel, ya que la película no tenía diálogos (ni los iba a tener), ni personajes al estilo tradicional. Su director bordea el documentalismo en su forma más extrema y se regodea en la contemplación pura de escenas que son muy simples (el nacimiento de una cabra, la tala de un árbol, alguna tradición festiva) donde la cámara se queda el tiempo necesario (a veces un poco mayor del necesario, debo advertir) para darnos una clara idea de cómo es su proceso natural.

    "Le quattro volte", algo así como las cuatro estaciones, o los cuatro elementos (animal, vegetal, mineral y gaseoso) tienen su correlato a través de sus extensiones o descendencias... Frammartino quiere transmitirnos su mirada curiosa y pura sobre lo que él percibe importante del mundo que vive ese espacio geográfico determinado y busca que nosotros, su público encontremos las marcas de agua y conexiones invisibles con nuestra visión sobre eso que él presenta. Nos regala una fotografía estupenda, un audio maravilloso y una sensación de estar en esa montaña, única e irrepetible. Es un deleite de cine, pero sólo para aquellos que estén lo suficientemente preparados para dejarse llevar por una historia contada lejos de la manera clásica, donde sólo un audiorio abierto y perceptivo podrá aceptarla sin problemas. Hay aquí climas que provocan atmósferas de gran intensidad emocional partiendo de hechos muy simples. No se puede explicar mucho, hay que verla, si uno se siente preparado para ello y ávido de experiencias nuevas.

    Cine de autor, bello y diferente. Si se animan, es una gran propuesta, seguramente por poco tiempo en cartelera. Novatos en el medio, abstenerse!
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  • Piratas del caribe: Navegando aguas misteriosas
    Los piratas siguen saqueando la taquilla, cada vez con menos ideas

    La gente está ávida de aventuras. El cine es un lugar ideal para disfrutar esas historias que a todos sus gustaría vivir por lo fantástico del género en sí, y los grandes estudios lo saben. Una vez que los productores encuentran un éxito, deciden prolongar la historia y seguir en esa dirección hasta ir agotando lo bueno que cada saga tiene. Se necesitan excelentes guionistas para llegar a una cuarta parte y hacerla bien. No todo es juntar el mismo elenco, potenciar los efectos especiales y sentarse a esperar que funcione "per se". No debería ser así. Digamos que un trabajo responsable es dedicar mucho presupuesto a generar buenas historias para que los sucesivos films tengan un atractivo argumental, y eso, no es algo que se pueda dejar atrás. El ejemplo es "Shrek", película que nos deslumbró en su momento y no pudo sostener su intensidad y humor en sus entregas posteriores. Hoy nos llega "Pirates of the Caribbean: on stranger tides" y sentimos que las ideas pueden haberse acabado, pero los piratas siguen saqueando la taquilla.

    Ya decididos a sostener a cualquier precio la franquicia (Disney ya anunció quinta y sexta parte, compartiendo unidad argumental), sólo nos resta describirles como viene la marea para ver si estos piratas pudieron mantenerse a flote en esta cuarta parte.

    .Lo primero que hay que ver, es que en la dirección está Rob Marshall (quien viene haciendo otro tipo de cine - léase "Chicago", "Nine"...) y vamos a extrañar a Gore Verbinsky quien luego de hacer las 3 primeras le dejó su lugar para hacer "Rango". No es que Verbinsky fuera un genio, pero al menos entendía el espíritu de la historia y fogueaba su trabajo en esa dirección. El cambio no ayuda al film porque lejos de aportarle riqueza al timón (que suponemos es lo que se buscaba), Marshall parece muy preocupado en entender de qué va la historia y no logra hacer una buena dirección, hecho reflejado en secundarios que lucen pobres y fuera de contexto (y nombro a Penélope Cruz, San Claffin y Astrid Berges-Frisbey, una protagonista y dos laderos que naufragan sin remedio durante toda la película), lo cual genera mucho desnivel en ciertas escenas del film y le quita intensidad a ciertos momentos importantes en la trama. Está bien, no se asusten, sigue Jerry Bruckheimer en la producción, o sea que pueden traer sus baldes de pochoclo a la sala, porque espectacularidad, no le va a faltar. Lo que es cierto es que hay un camino ya trillado para navegar y que gran parte de la tripulación está.

    Johhny Depp hace un habitual y relajado Jack Sparrow, quien luce un poco monótono y sin contrafiguras con quien dialogar en este film, vaya a saber uno porqué...Esto sucede porque se extraña mucho a Keira Knightley y a Orlando Bloom, quienes a la luz de los hechos, eran un gran soporte para Depp, el héroe en cuestión, se quedó solo... Ellos eran personajes sanguíneos, estaban genial en sus roles y le daban ese aire de película clásica a la saga que desgraciadamente los nuevos no pudieron darle. Y no es por caerle a Cruz, pero es cierto que tenía una gran responsabilidad por delante y quizás el idioma, quizás sus líneas (no me queda claro) el porqué, pero algo pasó, que no encontró el rumbo de su personaje. Y es una figura importante en la historia, lo cual hace que a veces Depp se quede parloteando solo (actoralmente hablando) en ciertos momentos porque Penélope se hunde en su sombrero de pirata y de allí no sale... Afortunadamente para esta entrega, están Geoffrey Rush (una garantía) e Ian McShane, quienes le dan la fuerza a sus personajes para que la historia se sostenga, al menos, desde los antagonistas. O sea, mezcladito el cast, pero tirando para abajo.

    ¿De qué va la historia? Bueno, hay un lugar, que se presume que es la fuente de la juventud. Los ingleses y los españoles lo buscan con desesperación, cada uno por sus propias razones (que no vamos a adelantar). El tema es que quien también lo busca es el misterioso y oscuro pirata Barba Negra (McShane), quien necesita dar con ella porque una profecía anticipa su muerte en poco tiempo. Junto con su hija Angélica (Cruz), organizará una tripulación que zarpará de Londres, lugar donde Jack Sparrow se encuentra haciendo de las suyas. Sus destinos se cruzarán y todos, por caminos distintos, pondrán proa hacia el extraño sitio donde está el mágico elixir en una larga travesía de más de dos horas de navegación (perdón, digo, narración). La saga trae lo que ya conocemos, escenas de acción, un poco de humor, el carisma de Depp y la solvencia de la reconstrucción de época. Y está bien. No puedo decir que es una película mala, sino es mi deber anticiparles que no me sorprendió y que, si me apuran, la siento por debajo de las otras tres anteriores.

    El público la va a disfrutar igual. Si les gusta la aventura o tienen simpatía por Depp, se deja ver. En 3D es más interesante y desde ya que recomiendo la versión subtitulada para los adolescentes y adultos porque tiene mucha más riqueza verbal que la doblada. Hay mucha diferencia.

    "Piratas del Caribe: navegando por aguas misteriosas" es una típica cuarta entrega de cualquier film, llega para sus fans, principalmente (que son millones), señala cierta falta de renovación y profundización argumental y nos deleita con lo que ya compramos en las tres anteriores. Está en ustedes subirse al barco o no...
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  • Mujeres al Poder
    Mujeres al Poder
    El Espectador Avezado
    Florero francés en clave despareja

    Francois Ozon es un cineasta francés bastante resistido por la crítica. Es decir, todos le reconocemos mucha capacidad para cierto tipo de cine (la comedia liviana con toques sociales o thrillers donde las mujeres están en el centro de la escena), pero lo cierto es que algunos trabajos (en especial "Ricky", que a mi me gustó pero a la gran comunidad cinéfila no) terminan siendo anodinos o sin la fuerza necesaria para generar conmoción en el espectador. Lo cierto es que su gusto va desde el drama más fuerte, "Tiempo de vivir" por ejemplo, hasta los films de intriga corales como "Ocho mujeres". Y en todos sus resultados son variables. Lo cierto es que en su país es muy querido por los artistas pero la relación con la prensa no es de la mejor. Ahora nos llega a las salas "Potiche", que en francés significa "jarrón", del tipo de decoración, término habitual en el país galo para definir a ciertas mujeres que cumplen una función fija en su hogar, sin ningún relieve y que están, pero que no sirven para nada (o si, son "mujeres objeto"). Ya el nombre anticipa lo que vendrá: una película levemente divertida que vira hacia la reflexión social y el problema de la lucha de géneros, desde una óptica serena y amena, que se deja ver sin mayores pretenciones.

    "Mujeres al poder" es la historia de Suzanne (Catherine Deneueve, bella y magnética aún a su edad). Corren los últimos años de la década del 70 y está casada con Robert Pujol (Fabrice Luccini), cabeza de una fábrica de paraguas, empresa familiar que lleva adelante y que fue creada por el parde de su esposa. Ella pasa una vida tranquila y apacible. Es el "florero" de una elegante casa y está prácticamente sola todo el tiempo, sus hijos están grandes, hacen su vida y su marido dirige la empresa. Siempre está afuera y como ya suponemos, la engaña con su secretaria y no la tiene en cuenta para ninguna decisión importante. Pero a pesar de poder llevar la fábrica donde quiere, Robert tiene problemas con los líderes sindicales que quieren mejoras sociales en su lugar de trabajo. El, déspota y tirano, se niega a toda negociación hasta que los obreros terminan secuestrándolo. Luego de un incidente grave como este, su salud se deteriora y el médico le recomienda dejar el trabajo. Es entonces cuando Suzanne, por descarte (los hijos se niegan a aceptar), toma la dirección de la empresa. Un ex amante suyo, (de una breve historia hace mucho tiempo), Maurice Babin (Gerard Depardieu, cada día más voluminoso, tanto que temo por su salud) es diputado por la izquierda y se ofrece de nexo entre ella y los delegados sindicales. Juntos, verán de sacar a la empresa adelante y encauzar la situación en un marco distinto (la lucha de mercados naciente para su producto) al de su creación.

    La película está basada, así como otras de Ozon, en una obra de teatro. Y se nota, por el ritmo y la manera en que se van jugando las situaciones, no hubo intención de modificar el espíritu de la misma, ya que los cambios no parecen significativos (el libro original es de Pierre Barillet y Jean Pierre Gredy, quienes curiosamente son responsables de la versión original -francesa- de "Just go with it", estreno de hace dos semanas en cartelera) y sólo se buscó aprovechar el carisma de los protagonistas y que jueguen a partir de su química sus líneas para montar la escena y volverla creíble.

    En sí, y con el cariño que uno tiene por el cine francés, siempre es interesante ver a dos monstruos como Denueve y Depardieu. Son dos actores con décadas de experiencia y dan cátedra con cualquier rol que elijan, dado el peso de su talento y la versatilidad que tienen. En esta oportunidad, da toda la impresión de que el elenco se ensambló apoyándose en ellos, lo cual hizo que los secundarios se soltaran y dieran lo mejor para acompañar la atmósfera en que se da el relato en cuestión. El problema es que el corazón del film, está basado en dos cuestiones importantes. Por un lado, se instala en la necesidad de entender el reclamo social de los obreros, fuertemente influenciados por las ideas de ese momento histórico (la patronal está caracterizada como el enemigo y desarmar ese preconcepto cuesta y la película lo pincela sólo levemente) y por el otro plantea el rol de las mujeres "florero", que en apariencia están en un rol pasivo y sometidas por el hombre hasta que cierto día, la oportunidad de salir e intentar algo nuevo puebla de ideas nuevas a quien no se tenía en cuenta hasta este momento y le ofrece un renacimiento, donde las mujeres, tomarán indefectiblemente el poder...

    El relato es simpático, está bien contado y es agradable de ver. Pero no conmueve y de no tener el cast que tiene, seguramente no convocaría mucho interés del público. Pero nadie que le guste el cine francés dejará de ver "Potiche" viendo los pesos pesados que hay en el elenco. Y Ozon se aprovecha de eso, dejandolos fluir, encuadrando con oficio y subrayando lo mínimo, de manera que lo que él piensa, sea visible desde una óptica curiosa y no sea estridente o recargado. Me inclino a pensar que no es uno de sus mejores trabajos, pero es de obligada visión para quienes siguen a estos próceres del cine galo y para quienes buscan un film liviano para pasar el rato, si el cine europeo es lo suyo.
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  • Que 'la cosa' funcione
    Que 'la cosa' funcione
    El Espectador Avezado
    Larry David juega a ser Allen por un rato

    Hace unos doce años, cuando era cinéfilo ocasional y no tenía la tarea de ver tanto cine casi diariamente, recuerdo esperar los estrenos de Woody Allen como si fueran días de fiesta. Era así, si bien yo no soy de la generación setentosa que lo siguió y consagró con "Bananas", "Annie Hall", "Manhattan" y "Love & death" (aclaro que las vi todas, pero en video); si soy de los noventosos que amamos "Husbands and wives", "Mighty Aphrodite" y "Deconstructing Harry". Mis recuerdos con su trabajo siempre están rodeados de amigos, debates y tertulias donde nos reíamos mucho de cómo este director presentaba muchas de nuestras inquietudes y contradicciones en la vida desde un costado humorístico e ingenioso. Sus relatos parecían girar sobre lo mismo (el hombre intelectual conflictuado -muchas veces, judío- que vive quejándose del mundo que le toca vivir y las personas que lo rodean), situaciones que tenían, de extraña manera, conexión con la vida real (todos somos un poco neuróticos no?) y sobre todo, mucho psicoanalisis. Sabemos que Allen disfruta mucho estar inmerso en desarmar y bucear en los conflictos interpersonales de sus sujetos y mirarlos con fina ironía y cruda perspectiva. Es un cine particular, donde si no aceptás los estereotipos que el director te presenta, no vas a pasar un buen momento. Por el contrario, si sintonizás a este neurótico obsesivo y querés reirte a su lado de sus miedos y visiones... Siempre Allen va a tener algo que ofrecerte. Es un tipo realmente talentoso para lo que hace, aunque su audiencia siempre fue reducida. En los lejanos setenta tuvo títulos taquilleros pero luego, sus propuestas en los 80 pasaron a integrar la lista de "prestigio" de los cines, pequeña en distribución y mucho más aún en presupuesto. Pero claro, Woody tiene tanto carisma que todos quieren filmar con él, y todos (y cuando digo todos, digo todos eh!) los actores de porte de este tiempo, han sido dirigidos por él.

    El problema es que, excepto "Match point", sus últimos trabajos se repiten demasiado, ofrecen relatos fríos y extremadamente cerebrales y no son films que a uno lo dejan satisfecho. Mucho más a quienes conocemos el potencial de semejante director. Lo cierto es que en un momento a Woody Allen se le fueron cerrando las puertas para filmar en su país y Europa lo sedujo con dinero fresco para producir en otras tierras. Así es que hubo una serie de películas de este neoyorkino en el Viejo Continente, desparejas (aunque "Vicky Cristina Barcelona" fue muy premiada - en mi opinión, sobrevalorada) y la que lo encuentra de vuelta por un rato en su terruño es "Whatever works". Cinta que data del 2009 (extrañamente estrenada aquí después de "You will meet a tall dark stranger", que es del año pasado) y que nos llega justo cuando Allen presenta nuevo trabajo en Cannes (y la crítica allí lo está aclamando en este mismo momento)...

    "Que la cosa funcione" es su regreso a New York. Regreso sin gloria, diría yo. Para este reencuentro con su ciudad, él se consigue al sujeto más parecido a él en el universo actoral americano: Larry David. Para quienes no lo conocen, es el creador de "Seinfield" (serie de televisión que se ve por Sony en Argentina, serie de culto de la que han corrido ríos de tinta y jamás pudo ser imitada) y protagonista de "Curb your enthusiam" (que va por HBO y ya está en su octava temporada): un tipo que hace un humor sutil, desconcertante y que se rie bastante de sus propias acciones. Tiene un estilo único. En lo personal, va en gustos, a mi me pasa ver "Curb..." y descostillarme de risa y a mi esposa no se le mueve un rulo. Bueno, creo que la escena es gráfica para ver que es un personaje que tiene distinta llegada al público. El es el elegido para encarnar al alter ego de Allen: comparten mucho y la gente lo sabe. Así que el guión es una excusa para que Woody nos cuente un poco más de su vida, en forma de tragicomedia urbana neoyorkina.

    A veces, le sale bien. Esta vez, no.

    La trama nos presenta a un hombre de inteligencia extraordinaria, Boris (David). El estuvo a punto de recibir el Premio Nobel de Física y cree que todos los que lo rodean son tontos, simples y que no entienden su talento. O sea, se lleva mal con todo el mundo. Cierto día conocerá a una mujer muy joven que llega a su vida por accidente, Melody (Evan Rachel Wood), que es como el resto del mundo... Pero es joven y bella. Y eso afectará radicalmente su visión de las cosas, al menos por un tiempo. "Whatever works" es un film sobre la experiencia y la dolorosa tarea de aprender de los errores. Larry David hace un rol idéntico al de su "Curb..." y fuerza la situación a la cuestión primaria: si te gusta este tipo de cine, (neurótico-intelectual diría yo), te va a gustar. De lo contrario, el efecto es negativo. Es cierto que hay algunos buenos gags, sobre todo porque Boris se presta para que le pase lo peor, siempre, pero nada está tomado muy en serio (los amigos de Boris ni siquiera son llamados por su nombre en el film) y hasta parece que por momentos, la película fue una excusa para que viejos amigos se reencuentren y rueden algo y no mucho más.

    Más allá de eso, es Woody Allen. Tiene sus cositas y a los fans incondicionales les va a gustar. En ese sentido, yo estoy un poco desencantado con su actualidad. Esta es la película más floja que ví de él en varios años y estoy empezando a perder el entusiasmo ante cada estreno suyo...Veremos que sucederá cuando conozcamos "Midnight in Paris" (de vuelta en Europa, con Owen Wilson y Rachel McAdams), por el momento, lo dejo "Stand by" y le saqué "me gusta" a su perfil público en Facebook. Tiene que volver a ganárselo. Ir advertidos que no es de lo mejor de este cineasta y que es probable que salgan con un sabor amargo de la sala... Habrá que volver a apostar en que su talento reecontrará el camino en poco tiempo...
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  • Poder que mata
    Poder que mata
    El Espectador Avezado
    Las guerras de Irak siempre dan tela para cortar

    Cuando miraba en cartelera que se estrenaba "Fair Game", pensaba que era un momento interesante para que eso suceda, teniendo en cuenta que los medios están a pleno enfocados en analizar las políticas antiterroristas de los Estados Unidos, merced a la supuesta muerte de Osama Bin Laden. Los cineastas norteamericanos vienen reflexionando bastante sobre las razones políticas de las invasiones a Irak, en particular se me viene a la cabeza la última película de Peter Greengrass llegada a la Argentina hace un tiempo, "Green Zone" (La ciudad de las tormentas), la cual es bastante gráfica en relación al tema sobre el que gira "Fair game": ¿había armas nucleares en Irak que amenazaran la seguridad de los Estados Unidos? Las dos son films que se complementan y permiten, para quienes no siguen los vaivenes políticos de la visión norteamericana sobre Medio Oriente, en particular con Irak, que es el caso más fuerte de invasión para apropiarse de los recursos económicos de una nación débil. En esta ocasión, como en la nombrada anteriormente, hay material documentado y real de estas conspiraciones que merece ser visto, si el tema te interesa...

    "Poder que mata" es un thriller político basado en la vida real de un matrimonio muy particular donde uno de sus miembros es agente de alto rango de la CIA y el otro, diplomático americano con amplia experiencia en la zona en cuestión. Valerie Plame (Naomi Watts) es una destacada funcionaria encargada del espionaje en Medio Oriente y su esposo, Joe Wilson (Sean Penn) ha transitado varios destinos como diplomático en diferentes misiones a lo largo de su carrera. El relato encuentra a la pareja en los meses previos a la gran declaración de guerra de 2003 contra Irak. Como la CIA sabe que Wilson conoce bastante bien el terreno que desean investigar, le piden a Plame que interceda para que su esposo vaya como espía a Nigeria a averiguar si en ese país se trafica a pedido de Saddam Hussein plutonio apto para preparar bombas nucleares. El diplomático acepta y al regresar de la misión, da su veredicto negativo. Ese, y otros elementos que va descubriendo Plame en su trabajo, la llevan a pensar que no hay real amenaza atómica sobre Estados Unidos. Que en realidad, es toda una causa armada, ya que Hussein no tiene los recursos humanos y materiales para lastimar a América.

    Sin embargo, el presidente Bush piensa distinto. Conduce a su país a la guerra, basado en informes de inteligencia que dice tener entre los que se encuentra los supuestos de Joe Wilson, donde él confirma que Irak adquiría material para un programa nuclear. El marido de Plame reacciona con una nota en el New York Times, desmitiendo eso y clarificando la situación, y el gobierno responde también por los medios, revelando la identidad de Valerie, y atacando la credibilidad de los dichos de la pareja en relación a la causa. Eso resquebraja la relación matrimonial y abre una verdadera guerra de nervios donde las declaraciones cruzadas caracterizan un conflicto de gran impacto mediático.

    "Fair game" tiene su guión armado con elementos de los libros que escribieron ambos miembros de la pareja ("The Politics of truth" y el que da nombre al film) y su montaje es muy bueno. Hay mucho material de televisión, discursos políticos de diversos funcionarios, análisis de artículos de la época. La documentación es un punto de apoyo de la historia y si el tema te interesa, la película crece en su desarrollo a medida que la crisis avanza. Por el contrario, si te gustan los films de acción, o buscás una historia simple que no te llene de datos e información, esta no es tu película.

    Watts y Penn hacen lo suyo bien y el film se deja ver. Es importante y saludable que haya cineastas que quieran revisar las acciones de la política exterior americana y lo hagan de esta manera, con buenas armas, relatos verídicos y miradas contradictorias que aporten a una visión más crítica de los hechos en cuestión.

    Desde lo estrictamente fílmico, "Fair game" es correcta pero que no depara ni grandes emociones ni tampoco mucha sorpresa. Es casi un documental, en relación a la información que circula. De todas maneras, a mi me pareció que no es de las cintas que despierta grandes pasiones y si es de aquellas, que termina en los anaqueles olvidados de los videoclubes. Una pena, porque es bueno conocer como funciona la política exterior americana, desde adentro.
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  • Rápidos y furiosos 5
    Rápidos y furiosos 5
    El Espectador Avezado
    Furioso retorno de la franquicia en territorio carioca

    La primera "Fast & Furious" sorprendió. Era una película chiquita pero decente, una buena idea llevada a la práctica con un presupuesto medido pero interesante donde veíamos a una banda de ladrones pilotos que eran capaces de hacer arriesgadas maniobras para llegar a cumplir sus arriesgadas misiones. Lo bueno de aquel inicio era el universo que mostraba, ese escenario de carreras nocturnas, autos preparados con nitro, maniobras increíbles... Allí nacieron a la fama, Vin Diesel y Paul Walker... Como funcionó, se hizo una segunda, de menor valía y la saga pareció extinguirse con la tercera: "Reto en Tokio". Esta en particular, está contada en el futuro, porque es una línea paralela del guión general y extrañamente, es posterior en términos temporales, a la cuarta y a esta quinta parte. Importa? Poco. No esperamos de "Fast five" nada más que lo que ella ofrece: veloces persecusiones, cuerpos musculosos, escenas de acción urbana de diversa índole y adoración por los autos. Bueno, si esa es la línea, esta es la mejor.

    Contando con todo el presupuesto y después de haber enderezado la saga en la última entrega, en esta se ponen a disposición de la historia, actores más taquilleros (The Rock está presente y encabeza), los originales personajes de todas las versiones anteriores (Han, por ejemplo de la ambientada en Oriente) y villanos de jerarquía (Joaquín de Almeida se encarga de ponerle la piel al enemigo de todos). A eso sumarle gran cantidad de carreras y persecusiones, muchas explosiones y un estilo que se asemeja, de alguna manera, a "Ocean Eleven". Ustedes me dirán: Cómo??? Sí, es la historia de una venganza. Y para concretarla, el equipo comandado por nuestros viejos conocidos deberá hacer un trabajo imposible para conseguirla. O sea que el guión se enriquece con un planteo más amplio donde se permite jugar con otros elementos, más interesantes y novedosos. Uno de ellos es sin dudas la ciudad de Río. Hay muchas tomas panormámicas, batallas en las favelas, corridas en los morros y picadas en sus calles. Es también, la más larga y la más violenta de la saga: hay mucho para ofrecer y Justin Lin, su director, quiere que salgan del cine absolutamente satisfechos con la franquicia.

    Y lo logra.

    No es que "Fast five" sea una gran película. Para nada. Pero su objetivo es claro, entrener con armas nobles y garantizar espectáculo. Y a decir verdad, la cinta no da respiro desde el minuto 1.

    Retomamos la historia justo donde la dejamos, Don (Diesel) está condenado a prisión perpetua y enviado a una cárcel de máxima seguridad pero... como ya recordabamos, no llegará a la misma. Brian (Walker) y Mia (Jordana Brewster) atacarán el convoy y lo liberarán en una acción rápida y afortunada. Como la policía los sigue, la banda decide escapar a Rio donde tendrá que hacer una serie de trabajos para conseguir el dinero para desaparecer. En el primero que realizan, un asalto al tren para robar unos autos, descubrirán que son traicionados y querrán saber el porqué. Un jefe mafioso los condenará a muerte porque han robado algo suyo y el grupo tendrá que dar un golpe para equilibrar la situación. Encima, desde Estados Unidos llega Hobbs (Dwayne Johnson, como ya sabemos "The Rock"), oficial especializado en delicuentes de este tipo, dispuesto a poner a Toretto y sus amigos entre rejas. Y no podemos anticipar más. Hay mucho bueno para ver y el film, a pesar de no tener una gran estructura lógica-narrativa, logra mantener el interés y da los suficientes golpes de efecto necesarios para que la acción no decaiga un segundo.

    Críticas, podemos hacerle muchas (la manera en que caracteriza a los hermanos brasileños, el problema temporal que hace que un piloto que muere en la tercera entrega esté en la quinta, la exageración de los combates urbanos y la facilidad con que Don y Brian logran escapar siempre, etc, etc) pero... vamos al cine a ver espectáculo. Y "Fast five" nos lo ofrece. Ya sabemos también que habrá sexta parte y está bien. Se la ganaron en buena ley.

    Cine de acción, veloz y adictivo. Buena opción para los amantes de este género.
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  • Cocina del alma
    Cocina del alma
    El Espectador Avezado
    Inmigración y desempleo 'a la carte' con el sello de Fatih Akin

    Para quienes no conocen el cine de Fatih Akin, debemos decir que es un cineasta alemán de los más talentosos de su generación. Su ascendencia turca lo ha atravesado de manera que sus films giran en relación a la inmigración que recibe Europa del este, en especial, el país germano. Su bien ganado prestigio lo ha conseguido con dos enormes trabajos ("Heads on" y "The edge of heaven") que parecen difíciles de repetir, en cuanto a profunidad y complejidad emocional. Digamos que sus películas son en general, fuertes, emotivas (sus personajes sufren situaciones extremas y están atravesados por esta cuestión cultural que funciona como obstáculo y a la vez como desafío) y han ganado muchos premios a lo largo de la última década. Nos llega su último trabajo a la cartelera, "Soul Kitchen", cinta interesante, divertida y amigable (León de Plata en Venecia 2009, Premio especial del Jurado) que, sin ser de los puntos altos de la carrera de este director, cumple en su objetivo de entretener y mostrar una visión actual de cierto sector de la sociedad alemana, el que sufre el drama de la inmigración y el desempleo.

    Para quienes amamos el mundo de la gastronomía, "Soul kitchen" tiene un sabor distinto, debo decir. Y eso se debe al enorme trabajo de Akin para decodificar un mundo que no es el que él domina (en su making of reconoce no ser un conocedor del tema) y mostrarlo con clara y meridiana precisión. Hay una visión en él para mostrarnos en otro ambiente, su leiv motiv habitual (ser inmigrante y estar enfrentado a fuerzas superiores a tus posibilidades a la hora de arraigarte en una tierra) y no dotarlo del dramatismo de anteriores trabajos, sino conectarnos con la situación desde la actitud positiva para hacerle frente. En ese sentido, "Soul kitchen" se parece mucho a la vida misma y esa faceta es exclusivo mérito de un guión que escribió en compañía de Adam Bousdoukos, nada menos que el actor principal de la cinta. El espíritu del libro no deja de lado el habitual tema de la inmigración en esta nueva Alemania integrada y multirracial pero lo presenta de una manera cercana y cristalina, donde reconocemos en los rostros de cada protagonista, algo de nosotros mismos, en aquellos momentos donde damos lucha para conseguir nuestros sueños a cualquier precio. O sea, no crean que esta "cocina del alma" es una película sobre restaurantes, porque no lo es. Al menos, no en su esencia. Digamos que la acción tiene como eje este tema del establecimiento y la transformación de un comedero barato en un lugar exótico y exclusivo, pero las diferentes subtramas que se juegan por debajo, tienen buen sabor y no son inocentes, cada una aporta a que el film no sea "No reservations" sino algo genuino y lógico, dentro de una línea que no desborda en ningún momento (lo cual hubiese sido delicioso, pero no se da) pero tampoco nos deja vacíos. Es probable que si no han visto el cine de Akin hasta esta película, cuando salgan del cine buscarán las anteriores para conocerlo en profundidad. Y eso, es definitivamente, una buena idea

    Eso si, no se dejen guiar mucho por el trailer, porque parece en su versión americana, un avance de "Kitchen Nightmares" de Gordon Ramsay.

    A ver, tenemos a un inmigrante griego de nombre Zinos (Bousdoukos), quien tiene un galpón en el que sirve comida, llamado "Soul kitchen". No sabemos muy bien como logró comprarlo, está entre una vía férrea y un río, en Hamburgo, pero es su lugar en el mundo. El es el cocinero del lugar, y sus habilidades no son de lo mejor. Su clientela no es adicta a las excentricidades y él solo se dedica a fogonear lo básico, sin ninguna sofisticación. Cuando arranca la cinta, está en crisis con su pareja, ya que su novia, Nadine (Pheline Roggan) parte a China a seguir su carrera de periodista. Ella es una chica de clase alta y trata de convencer a Zinos que viaje con ella y abandone su restaurant. Nuestro amigo se niega y la fortuna lo pone de cara a un genial chef desocupado (la escena donde renuncia a su trabajo con el incidente del gazpacho caliente es imperdible!), Shayn (Birol Unel en una composición fantástica) quien pasará a ser su empleado de la noche a la mañana. Obviamente, su óptica sobre la comida es diamentralmente distinta a la de Zinos, así que por ese lado tendremos espectáculo garantizado. Pero eso no es todo, el hermano del dueño de "Soul kitchen" es un convicto que sale en libertad condicionada y desea incorporarse al staff, para poder gozar de ese beneficio en forma permanente con lo que el personal del lugar se modificará dando lugar a situaciones interesantes... Hay muchas historias pequeñas que se cruzan y todas se degustan con calma, como un buen plato se merece. En ese sentido, la comida dispara muchas líneas donde Akin volverá a los temas que lo atraviesan pero presentados desde una atmósfera más positiva, lo cual es otra faceta de su cine.

    Podría escribir mucho más sobre "Soul kitchen", su cuidada y escénica banda de sonido y el tratamiento visual para encuadrar lo que pasa en el restaurant, pero sería innecesario. Es una buena película. Nada del otro mundo, no es de las comedias en las que las butacas tiemblan y las carcajadas estallan a cada instante, no, no es su marca distintiva, pero es un producto noble y atractivo, a la luz de las 10 películas que renueva la cartelera esta semana...

    Diez estrenos, no será mucho?
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  • Agua para elefantes
    Agua para elefantes
    El Espectador Avezado
    Un vampiro perdido en el circo

    La verdad es que uno siempre tiene curiosidad (bah, al menos yo), si Robert Pattinson puede despegarse del rol emblema que juega en "Twlight" (inexpresividad y belleza gélida) para mostrar sangre en las venas y aprovechar los proyectos interesantes que le ofrecen en busca de reconocimiento actoral. Es increíble que tengamos que empezar hablando de él en una cinta donde están Christopher Waltz y Resse Witherspoon, dos actores de renombre y prestigio en la industria, pero lo cierto es que la película dura 120 minutos y en todo momento esperamos que Pattinson le ponga carnadura a su personaje, cosa que no sucede y empuja al film a una mediocridad exasperante que nos hace lamentar el tiempo que estuvimos en la sala.

    ¿Por qué? "Water for elephants" es una historia de amor. Y es un drama de época, a la vez. Pero cuando ya nos encuadramos con la belleza visual de la reconstrucción de los Estados Unidos de los 30' y nos adaptamos al ambiente de este circo ambulante y sus secundarios menores, esperamos fuerza, pasión, ternura, peligro, muerte y resurrección de los amantes, en términos actorales. Es decir, no sólo química (que pueden tenerla o no, aunque la edad de Resse se trasluce y se profundiza por la inexpresividad de Robert) sino conexión interpretativa. Una unidad que transmita desde la pantalla todo lo que buscamos en un drama romántico: amor y dificultades, y la actitud para sobreponerse a ellas.

    Bueno, ahí, hacemos agua. Y no va para los elefantes. Hicimos agua y se nos quedó el tren (en términos del film).

    Francis Lawrence (de "I'm legend" y "Constantine"), se las arregla bastante bien con su equipo técnico para recrear aquellos duros años económicos en el gran país del norte. Tiene experiencia en video clips y entiende las convenciones del montaje, eso no se lo puede negar. Pero a pesar de la buena adaptación de la novela de Sara Gruen del mismo nombre, falla en lo que otros directores han fallado: intentar que Robert Pattinson haga algo más que posar en cámara. Esta garantía de taquilla que tiene el nombre lo hace ser requerido para proyectos que hubiesen ido mejor con otra gente. Eso siento con "Water for elephants". Encima de todo, el villano de turno es Waltz, quien viene de hacer algo parecido en "Inglourious bastards", así que en cada escena le da cátedra de cine. Y no se la cobra. No fue un buen cast y a pesar de que Resse está magnífica en su rol (despliega belleza y conmueve en las tomas con los animales y en la arena del circo), nunca hay que perder de vista que esta historia, es una película de amor. Y en eso, es fría como los torpes movimientos de su actor principal...

    Ya viendo el afiche sabemos un poco de que va la historia... Pattinson es Jacob, y sus primeras imágenes son el anticipo de lo que vendrá...Es el día en que está a punto de recibirse de veterinario y mientras rinde ese exámen recibe la noticia de que sus padres han muerto en un accidente. De más está decir que no termina el mismo y va a reconocer sus cuerpos a la morgue, con lo cual, su carrera queda inconclusa. Encima, su padre (médico él) tenia muchas deudas y los abogados le informan que debe dejar la casa para pagarlas, así que a Jacob no le queda otra opción que irse de ese lugar (es hijo único) y salir a la vida a ver si la mano cambia. Se sube a un tren, que curiosamente, es de una de las compañías más prestigiosas de la época, donde tendrá que hacer de varios roles para poder subsistir. El mandamás de la compañía es August (Christopher Waltz, quien debe analizar no estratificarse siempre en roles de villano), un tipo cambiante, seductor, carismático y muy cínico cuya emotividad cambia a cada instante en la película. Podemos decir que es el antagonista de Pattinson, aunque hay que reconocer que si no tenías ese perfil era difícil manejar un circo como él lo hacía en esos años... En fin. Está casado con Marlena (Witherspoon), una artista maravillosa, plástica y dueña de una belleza única y la cuida con toda sus fuerzas. En ese triángulo se sostiene la trama: Jacob está deslumbrado por Marlena y busca la forma de acercarse a ella, sus conocimientos sobre animales lo ayudarán a hacerlo, bajo la controladora y obsesiva mirada de August. Cuando la troupe incorpore un elefante a sus estrellas, nuestros dos protagonistas se relacionarán para adaptarlo a la tarea y en ese devenir, bueno, lo esperable...

    Quiero decir, que la cinta me aburrió mucho. Doy por sentado que es por la falta de intensidad dramática, porque el film está bien hecho. Es cuidado en sus rubros técnicos y todo, salvo la casi inexistente banda de sonido me pareció bien. Pero no me conmovió ni me pareció que merezca el precio de una entrada en estos días.

    Otra vez seguimos esperando que el vampiro aprenda a actuar y de muestras de su valía, si es que la tiene, a la hora de jugar en las grandes ligas. Su corte de adolescentes en llamas pide siempre por él, los espectadores estamos aún intentando saber cuál es su real dimensión, y por lo visto hasta ahora...
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  • Scream 4
    Scream 4
    El Espectador Avezado
    Clásica e innovadora entrega que revitaliza la saga

    Lo primero que tengo que decirles es que tengo debilidad por esta saga. Es bueno ser honesto, y para no pecar de subjetivo en exceso, es interesante poder aportar el conocimiento de la triología previa para poder evaluar este regreso de Wes Craven y los actores que nos asustaron en serio, en aquellos dorados 90. Y digo dorados, porque siento que el cine de terror está estancado y estratificado con pocos matices y escasos buenos libros en este nuevo siglo. Me gustó "Saw", más allá de la carnicería que propuso en cada entrega, porque (al menos varias de sus entregas) proponían un análisis moral sobre el personaje principal, y elegían un camino determinado (el gore) para cumplir su objetivo: impactar a la audiencia. Después, hay miles de películas clase B que podría nombrarles en las que nada se destaca en particular y que son todas carne de videoclub o cable directo. Dentro de la pobreza que aparece en este género, el regreso de "Scream" era esperado.

    Wes Craven es un director de aquellos. Lo interesante es que en los 80 se destacó por cierto cine más proclive al misterio y lo onírico (como "Nightmare on Elm Street" o "The serpent and the rainbow") y en los 90 tomó una dirección más moderna con "Scream" donde volvía al espíritu clásico de las películas de suspenso y lo ensamblaba con una búsqueda policial inquietante dentro de una atmósfera que permitía algo de humor y mucho sarcasmo a cada fotograma. Esta cinta, recordemos, se tomaba en broma a sí misma y parafaseaba sobre los clásicos argumentos que en esos años desfilaban por el cine de terror de moda. O sea, había un guiño inteligente para el espectador y para el fan del género. Además, claro, estaba la aparición de "Ghostface", figura icónica de los 90 porque era una de las primeras que salía herida atacando a sus víctimas y distaba mucho de ser un asesino prolijo o cuidadoso. Tenía su estilo, digamos... Este criminal en serie siempre traía una sorpresa, y los sufridos protagonistas tardaban mucho en descubrirla... Y terminaban bajo tierra. Pero bien, esos años han pasado, y Craven logró juntar a su cast original para encarar un relanzamiento de su franquicia... El resultado?....

    Esperable. Digo, un director con oficio sabe que hacer cuando tiene el desafío de reinventar un saga que tiene más de diez años desde su última aparición. Adapta el lenguaje, toma los códigos de los jóvenes y adolescentes (el uso de internet y los celulares aquí es central), enriquece el cast con actores nuevos que dan el perfil para la masacre en ciernes y se dedica a homenajear a los históricos (Neve Campbell, Courtney Cox y David Arquette) dandoles un lugar no central, pero presente a la hora de las definiciones. Lo rico de Craven es que toma nota del tiempo transcurrido en cuanto a que se burla, en palabras (faltaba nombre y apellido) de todas las tendencias actuales en películas de terror. La secuencia inicial es absolutamente brillante, cuando las chicas debaten sobre el género, él les pone palabras a su pensamiento, grafica y presenta su concepto; se puede asustar con humor y giros del guión, atendiendo a las convenciones más primitivas del género, es decir, efectos de audio, planos de giro para descubrir al asesino, etc... Lo importante no es (pareciera decir) cuanta sangre manchará las butacas de la sala, sino la emoción y la curiosidad por ver como evoluciona el camino de búsqueda hacia la resolución del caso. En ese sentido, los amantes del género estarán satisfechos por partida doble, verán asesinatos (un poco más subidos de tono que los de las primeras entregas) pero seguirán las pistas con atención para tratar de descubrir quien es "Ghostface" esta vez.

    En líneas generales es un muy buen retorno y si bien los fans podemos sentir que esperabamos más (se dice que el metraje original del director es de diez minutos más, que esperemos estén en su versión DVD), no defrauda esta nueva entrega de "Scream", más si tenemos en cuenta que una generación entera accederá a ella por primera vez...

    La historia ya la imaginamos. Transcurre en Woodsboro, donde fueron todas las matanzas de "Ghostface". Sidney (Campbell) es ahora una escritora famosa en gira que visita la ciudad para promocionar su último libro de autoayuda. Da la casualidad (que extraño no?), que justo llega al pueblo un día después de los aniversarios de las muertes del criminal ya mencionado, diez años atrás. Los jóvenes locales se emocionan con la llegada de tan macabra celebridad, Sidney es admirada y odiada, por ser la única sobreviviente de la feroz matanza producida años atrás. A poco de arribar a la ciudad, comienzan las muertes, con el mismo modus operandi de los tiempos pasados: la llamada, la máscara, las corridas, etc... Dewey (Arquette) es ahora sheriff de la ciudad, está casado con Gale (Cox) y estará a cargo de la investigación. Su esposa, ex escritora y reportera estrella de la televisión, ahora es una ama de casa frustrada porque dejó el periodismo por estar junto a quien amaba y no logra generar nuevos proyectos para su carrera. Cuando comiencen los asesinatos, Gale activará toda su vieja astucia para rastrear al culpable, haciendo una peligrosa búsqueda paralela a la de la ley, curiosamente representada por su marido en el otro bando...

    Sidney tiene familia en Woodsboro, su tía y su sobrina, al desatarse la tragedia, ellas serán potenciales víctimas de un asesino que emula los derroteros de sangre de los predecedores, el espiral de muertes irá en ascenso mientras todas las fuerzas en cuestión se enfrentan buscando respuestas a los enigmas que cada crimen deja a su paso.

    Y no quiero anticiparles más. Si son fanáticos del género o de la saga, es un producto digno que hay que ver. En cambio, si solo son espectadores casuales que no han visto las anteriores, les recomendaría ir preparados a verla, habiendo visto, por lo menos, la anterior, de manera de no perderse los guiños de la trama. Los 90 que parecían lejanos, cobran vida y nos tenían reservada esta sorpresa, "Scream" está de vuelta con nosotros. Da miedo no?!
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  • Thor 3D
    Thor 3D
    El Espectador Avezado
    Kenneth Branagh lleva a Marvel a Asgard (sin escalas en la ruta)

    En general, siempre tengo mis reservas con el universo Marvel. No todas sus producciones, o mejor dicho, sus adaptaciones, me terminan convenciendo cuando llegan a la pantalla grande. Algunas sí, otras no. Me pasa que no soy una persona que ame los comics, y es natural que prefiera juzgar al producto por lo que veo y no tanto por el halo que trae la historia detrás. No pasa esto con mis colegas, especialmente con los más jóvenes que son ávidos fans de este tipo de historietas y se conocen las mil y una vueltas de cada personaje. No, no es mi caso. Sin embargo uno tiene que saber, de antemano, que Stan Lee en su idea original había logrado una interesante mezcla entre la mitología y el mundo de los héroes terrenales con Thor. Aquí, después de muchos años de peregrinar por los estudios buscando quien la produzca, Paramount la tomó en 2006 y desde allí partimos nosotros. Introducción que les cuenta que quien escribe, ha quedado impresionado por la cinta, entendiendo que es de aquellas películas que atraviesa la barrera del público que adhiere a este género y se instala en el gusto colectivo de quienes disfrutan el cine de entretenimiento. O sea, Thor, es una maza.

    Lo primero que llama la atención es encontrar a Kenneth Branagh en la dirección de esta película. Un actor y cineasta británico de muchísima experiencia en clásicos trabajando para Marvel... Parece raro, pero saben...? Funciona!!! Y cómo funciona! Mucha gente del cast no estaba acostumbrada a jugar en las grandes ligas y Kenneth hace un gran trabajo dirigiendolos. En especial, moldea junto a su actor principal, Chris Hemsworth un perfil singular para su protagonista...y transforma ese duro héroe de leyenda, en un sujeto de carnadura divina, fuerte, terco, pero inmensamente cercano. Y es más, la transformación de Thor a lo largo de la cinta es un trabajo admirable del novato (en una producción de esta envergadura donde en otras oportunidades esto es un detalle menor) acompañado magistralmente por su director. Encima, están Anthony Hopkins y Natalie Portman... Algo más? Señores, el plato está servido y esta vez no querrán perderse este suculento banquete.

    La cinta arranca cuando Thor (Hemsworth), arrogante y obstinado, va junto a otros dioses de Ashgard a meterse en problemas con una raza de otro planeta. Allì, luego de una tumultuosa batalla, Odín (Hopkins), su padre aparecerá para reprender los anhelos de batalla de Thor y enojarse mucho por haber roto una tregua con dicha especie. Su hermano, Loki (Tom Hiddleston), el más débil de los dos hijos de Odín, colabora con socavar la confianza que el padre tiene sobre su hermano y a poco de volver de esa misión, Thor es desterrado a la Tierra.

    Allí, no tendrá poderes. Será un simple mortal (con cierta fuerza física, pero sin sus habilidades especiales) y aterrizará en un desierto, donde una científica,J ane (Portman), está intentando investiga el cielo y trata de descubrir el portal que une los mundos analizando la radioactividad que emana de ciertas caídas que se van produciendo de manera extraña a intervalos regulares. Allí llegará Thor y de inmediato todo se convulsionará... El gobierno norteamericano se enterará de lo que pasa e intervendrá secuestrando cierto artefacto caído del cielo junto a la llegada del protagonista y de ahì en màs, Jane, su hermana Darcy (Kat Dennings), Thor y el profesor Erik Selvig (el genial Stellan Skarsgard) intentarán recuperar el objeto que devuelva a Thor su poder y entender que sucede en Asgard, donde Loki, está intentando derrocar a su padre Odín y va acumulando fuerzas para apoderarse del universo. La historia se da paralelamente, en la Tierra y en la patria de los dioses.

    No hay que contar más, hay que decir sin vueltas que la película es excelente. Es más, es dinamita pura. Muy entretenida, bien actuada y hasta apta para todo público! Buenas actuaciones, 3D de primera, duración exacta, que más se puede pedir?

    Pidamos más de Marvel, ahora sabemos que pueden acercarse con productos de alta calidad a quienes no somos fanáticos del gènero ni conspicuos seguidores. Que se repita! Y pronto!

    Imperdible.
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  • La chica de la capa roja
    La chica de la capa roja
    El Espectador Avezado
    Perrault y Grimm al estilo "Twilight" (?)

    Siempre es bueno ver nuevas versiones de clásicos. No es este exactamente el caso, pero casi. El antiquísimo cuento de tradición oral traído por Charles Perrault y luego reversionado por los hermanos Grimm llega a cartelera, en nueva y extraña versión. Hace un tiempo, los grandes estudios están atraídos hacia la búsqueda de volver a revisar algunos productos tradicionales y aggiornarlos a nuestros días. Lo cual, a priori, no parece nada mal. El tema es cuál es la dirección que se le imprime a esa búsqueda y cual es el resultado final.

    En este caso, se buscó a la directora de la saga "Twilight", justamente para hacer una película donde hay: lobos, una relación triangular, un bosque, ambiente sobrenatural y mucha sensualidad contenida. Todo para que Catherine Hardwicke se sintiera cómoda: los mismos elementos que utiliza en "Crepúsculo"!!! Esta bien, entendamos que esta "Little red riding hood", está pensada para el público adolescente, por la similitud de los escenarios y conflictos, quienes siguen la saga ya mencionada, sentirán a esta película muy cercana ya que la atmósfera que se genera la hace parecida en espíritu, al trabajo insignia de Hardwicke.... Más allá de eso, lo importante es saber si (solo por curiosidad), se respeta la historia clásica de Caperucita Roja o esto es un pastiche donde libremente se recrea aquello que le parece al guionista, sin ningún tipo de control o freno inhibitorio...

    Debo decir que lo que Perrault dejaba entrever (y pueden consultar los estudios psicológicos de su obra, sus implicancias ocultas), el tema del deseo de las doncellas jóvenes de adentrarse en el bosque y descubrir allí aquello que es prohibido (el lobo, o...), está presente. La connotación de este cuento tradicional, cuyo destinatario primero no eran los chicos, sino las jóvenes de aquella época, está clara en este trabajo: sabemos que este rojo que ostenta Valerie (Amanda Seyfried) tiene que ver con algo primario y visceral, su desarrollo como mujer y sus sentimientos hacia lo desconocido, lo no dicho, la transgresión en estado puro, en una sociedad que condena este tipo de manifestaciones. "Red riding hood" hace carne este espíritu y lleva agua para su molino, en lugar de reversionar lo tradicional, toma el elemento más visible en aquel clásico relato y lo encuadra dentro de una fórmula que lleva dando mucho resultado a su directora: la de los corazones jóvenes que se alteran y perturban ante el desarrollo de su sexualidad. Esta Caperucita está pensada para un público en particular y es difícil que fuera de este target, otras edades le presten atención.

    Es cierto también que tiene muchas similitudes con "El lobo", aquel film con Anthony Hopkins del año pasado. Pero muchas más, como dijimos, tiene con la trilogía "Twilight". Tiene, las que la definen, por analogía.

    La historia nos presenta, como ya dijimos, a Valerie, una adolescente que está enamorada de su amigo y compañero de juegos de la infancia, Peter (Shiloh Fernandez). Viven en un poblado cercano a un frondoso y peligroso bosque, donde mora, en apariencia, un lobo muy feroz. Los aldeanos dicen que están en paz con él, ya que hace varios años que no ataca a la población, pero la amenza, latente, sugiere respeto y observación en el inicio. La madre de Valerie, Suzette (Virginia Madsen) junto a su padre, Cesaire (Billy Burke) han arreglado su boda con Henry (Max Irons), pero la joven se resiste a la idea. Ella está enamorada de Peter, pero como él no tiene dote y Henry es el hijo del herrero, el resultado está claro: sus progenitores han decidido garantizar el futuro económico de la familia. A poco de conocer la noticia, aparece el cadaver de la hermana de Valerie con claras heridas de lobo en su cuerpo. El lugar se conmociona y los habitantes de la aldea debaten cómo enfrentar esta realidad justo en el momento en que un Padre sanguinario y cruel, Solomon (Gary Oldman) llega al poblado. Entre todos, deberán enfrentar el desafío de dar batalla a la amenaza que los acosa y poner fin al reinado del terror. Entretanto (y con el mismo nivel de intensidad), Valerie vivirá su triángulo amoroso con furia y enojo, mientras intenta oponerse a la orden paternal...

    A favor de la película, hay que decir que está muy bien fotografiada y que no me pareció, particularmente aburrida ni nada por el estilo. "Red riding hood" se deja ver, es un producto comercial que luce ajustado y tiene claro sus limitaciones, no hay que pedirle lecturas profundas: tiene aspecto de cuentito de terror, pero es un thriller al estilo "Crepúsculo", con mucha tensión reprimida, mucho rostro exasperado y respiración entrecortada ... La ambientación está lograda y la banda de sonido subraya sin mayores complicaciones. Amanda Seyfried está bien, pero ella ya es una actriz consolidada y eso no debería sorprender.

    Por lo demás, no me termina cerrar el registro con el que cuentan la historia ni las pobres actuaciones del resto del cast.

    Si están con amigos menores de 20, tienen curiosidad por el film y ya les gustó "Twilight", es una película aceptable que sirve como aperitivo para esperar la tercera parte. Eso es indudable. Si son románticas o sentimentales empedernidas, también están invitadas. Pero...si son espectadores críticos, esta no es su película. Aunque como ya dije, es una propuesta, que no molesta, que no incomoda, pero no aporta la recomendada buena dosis de cine semanal que necesitamos.
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  • Hop: Rebelde sin Pascuas
    Hop: Rebelde sin Pascuas
    El Espectador Avezado
    Un conejo rebelde que garantiza una buena Pascua

    Epoca infantil ideal para compartir este tipo de películas, la Pascua no registra tantos films infantiles como la Navidad, que ha tenido infinidad de películas sobre el tema. En esta ocasión, el estreno que nos convoca es el nuevo trabajo de Tim Hill, responsable de la primer "Alvin y las ardillas", lo cual a priori no es un buen dato (obviamente, fue muy floja). Digamos para quienes son habitués del cine para pequeños, que uno espera poco de este trabajo cuando entra a la sala. Afortunadamente, Hill se supera con "Hop". No vamos a decir que es un film, imprescindible, porque no lo es. Es una propuesta entretenida, liviana, y muy bien realizada desde el punto de vista técnico. Me inclino a pensar que superior, en trabajo de ensamble de actores y animación, a "El oso yogui", por ejemplo. Los conejos y los pollitos que desfilan en esta realización tienen un nivel de detalle muy bueno y el ambiente en el cual se desarrolla la acción (mezcla entre humanos y personajes animados) está bien presentado. Volviendo al eje de la cuestión, de los varios estrenos que he visto en este año, debo decir que me sorprendió gratamente. Me reí en alguna circunstancia y la banda de sonido, debo reconocer que me atrapó. Un conejo rocker que sale de lo tradicional en este tipo de películas, parece en esta oportunidad una señal de aliento para Illumination Enterteinment (creadores de la simpática "Mi villano favorito") en su camino hacia convertirse en una sólida y prestigiosa compañía en el género.

    "Hop" parte de la creación de un mundo donde un grupo de conejos esperan todo el año su momento: la Pascua. Ibby es uno de ellos, pero el más importante: debe ser el encargado de ser el "conejo de Pascua" del año, es decir, ser como Santa Claus en las miles de versiones que vimos, es quien reparte los huevos en una especie de trineo mágico. En este caso, Ibby debería hacer lo mismo que Papá Noel, ser el centro de la atención en ese momento tan importante pero... No le interesa. Quiere ser otra cosa. Le gusta la música (y es bueno en eso), toca la batería y se resiste a aceptar el mandato familiar. Enojado porque tiene la designación para la tarea y no quiere hacerla, nuestro protagonista se escapa de su mundo (risueña llamada a la "Isla de Pascua"!) y decide ir hacia la tierra donde los sueños se hacen realidad: Hollywood. Allí, dará con un joven en Beverly Hills, Fred (James Mardsen) quien tiene los mismos problemas: su familia no tolera su indefinición para encarar su futuro laboral. Digamos, son historias gemelas. Lo interesante de la historia, es como refuerza doblemente, este mensaje de los niños que no "encajan" con las aspiraciones de sus padres. En esa dirección, la cinta gana porque el conflicto que los une, es genuino y se ve real: a nadie le gusta hacer necesariamente lo que nuestros padres dicen, más si nuestra vocación pasa por otro lado...

    Dentro de los puntos altos del film, se encuentra la música que Ibby toca, canciones súperclásicas y pegadizas y música ambiental excelente. El film transpira ese aire de rock y por más que el centro sea un conejo de Pascuas, logra transmitir su ritmo con relativa precisión.

    Hay algunas cosas más que merecen destacarse, como un cameo de David Hasselhoff o la participación de los "Blind Boys" de Alabama, notas que le dan un colorido singular a la propuesta.

    Dentro del poblado universo del cine para los más chiquitos de la familia, es un producto aceptable y un saludable cambio de dirección de Tim Hill, de quien esperamos muchas más ideas en este sentido (y no en el de Alvin)... Aceptable y familiar, cine potable para compartir en familia, sin mayores expectativas.
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  • El hombre que podía recordar sus vidas pasadas
    Sobrevalorado y desconcertante bodrio tailandés

    Hace mucho tiempo que no me pasaba sentirme totalmente a contramano de mis colegas en el análisis de una película. Uno puede acordar, o no, puntuar algo como regular que otros ven bueno, o hacer hincapié en los distintos valores desde una óptica personal y pensar distinto... Pero estar a kilómetros de distancia, no. No se da, no pasa habitualmente. Por ende, cuando salí de la sala del BAFICI donde ví "Loong Boonmee raleuk chat", desconcertado y con paso vacilante, me sentí un "outsider". Un marginal. Algo había pasado ahí dentro y había perdido mi status de crítico. Periodistas especializados me decían "tenés que verla. Sí o sí"... Y ya a los veinte minutos quería salir de la sala..."El hombre que podía recordar sus vidas pasadas", fue ganadora de la Palma de Oro el año pasado en Cannes y el ambiente dice que recibió su premio por su original y único estilo renovador y transgresor, hay muchísimas notas que alaban el film hasta llevarlo a niveles ya no terrenales y a coro, los más encumbrados periodistas especializados en cine dicen de su director, Apichatpong Weerasethakul, que es el más brillante e innovador cineasta en los últimos veinte años...

    Bueno, debo decir que mi opinión es diametralmente opuesta a semejante conceptualización.

    Creo que "Loong Boonmee..." es una farsa. Es una película pobre, mal actuada, aburrida y monótona en niveles inenarrables. Sí me parece que el director lleva adelante su pensamiento, como artista integral (es un hombre que hace instalaciones, además de dedicarse con pasión al cine), y que la crítica sobrevalora esa arista que Weerasethakul tiene, entendiendo a sus films como estructuras narrativas que rompen el esquema tradicional y "reinventan" un marco mágico y misterioso... Elementos en los que estoy en completo desacuerdo. Su cine, para el espectador regular y hasta para el entendido, es malo y sin relieve. Son realizaciones cuyo clima y puesta en escena ambientan sujetos en relación con la selva y la magia, lo oculto.. Pero están transmitidas a través de pésimos actores con libros que dan pena. Según sus defensores, sus trabajos están poblados de símbolos que el espectador debe decifrar y que aluden a la vida actual que atravesamos, con un tinte local (tailandés) que los vuelve exóticos y visualmente poco reconocibles para el occidental medio. Pero aquellos que entendemos que el cine es primordialmente entretenimiento, sabemos que no es así.

    Uno puede aceptar que un artista multimedial utilice al cine como vehículo para transmitir sus ideas e impresiones. Pero uno como público receptor, puede poner entre sus prioridades que aceptar de ese sujeto, de manera que cuando uno entra al cine, espera que lo entretengan. De la manera que sea, pero que uno pase un buen momento, que ese viaje, que significa la duración de una película, sea reconfortante y reparador. Aquí hay que decir que el relato es de lo más denso y aburrido que ví en mi vida (y he visto mucho, créanme)...Para algunos, el cine de Weerasethakul es arte en estado puro. Este cronista se durmió durante la función. Creo que eso exime de mayores detalles, pero como siempre les cuento de que va la historia, lo haré como es habitual.

    El tio Boonme tiene una afección renal que le da poco tiempo de vida. Decide ir a morir a una aldea cercana con la frontera de Laos, donde encontrará a su cuñada en el lugar en el que se crió. Allí, mientras se aplica su tratamiento de rigor para soportar sus últimos días, recibe una noche la visita del fantasma de su esposa. Ella falleció mucho tiempo atrás (casi veinte años) y su aparición silenciosa pasma a los habitantes de la casa....Su presencia vendría a marcar la conexión con el otro mundo, el que espera recibirlo pronto... Boonme decidirá visitar una cueva, lejana e internada en el medio del bosque, para terminar sus días. En el trayecto hacia ese lugar y allí mismo, irá en busca de recordar aquellas vidas que vivió y que parece recordar en este período final...

    Para que se den una idea de como viene la cosa, su hijo perdido (según el relato) aparece corporizado en forma de oscuro mono en el relato.

    Y una mujer tiene una relación impropia con un pez.

    La secuencia de apertura muestra, por unos casi 8 minutos, a una vaca atada que se libera de su cuerda, y se interna en un bosque.

    Bueno, ya está. Para algunos críticos, es una obra maestra. Y Cannes, hizo justicia con este increíble e innovador director. Para nosotros, es casi una estafa. Es basura en estado puro. Cualquiera puede irse a los bosques de Ezeiza y filmar a los pájaros quince minutos, ensayar alguna escena onírica delirante y contarla como una vertiente nueva de la búsqueda personal de quien la pensó. Dejar la cámara en una posición, un rato largo sin que haya diálogo...Y listo. Una obra maestra. Cine regional, con toques de ocultismo y un ritmo único. Me invitarán a Cannes?

    No hay que fingir que "El hombre que puede recordar sus vidas pasadas" es buena sólo para estar a tono con lo que dicen los especialistas.

    Huirle como a la peste. Y no les crean a quienes intenten convencerlos de lo contrario.
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  • Los Marziano
    Los Marziano
    El Espectador Avezado
    Viaje al corazón de una familia disfuncional

    Cuando terminó la función presentación de "Los Marziano" en el BAFICI, donde la vimos, esperé con ansias la palabra de Ana Katz. La esposa de Daniel Hendler (ahora también devenido en cineasta!) es una figura muy prestigiosa en el pequeño círculo de las jóvenes promesas del cine nacional. Sus trabajos anteriores (en especial "El juego de la silla") han llamado la atención de productores importantes del medio, y "Los Marziano" la lleva a jugar en un nivel en el que no la teníamos: intentar una película masiva, con actores de renombre y gran apoyo publicitario. En estas horas, me han llegado muchísimos mensajes preguntándome que pienso de "Los Marziano" y si bien no tuve la oportunidad de intercambiar con colegas la primer impresión, tengo que decirles que lo último de Ana Katz es una propuesta poco usual en nuestra cartelera y que no todos van a salir de la sala satisfechos.

    El cine de Ana Katz es personal y su trabajo va en dirección de crear pequeños momentos y anécdotas, usando planos largos y enmarcándolos en personajes contenidos. Si tuviera que definirla con una imagen, la veo como una relojera, un oficio en el que la paciencia, la exacta ubicación de las piezas y su engranaje son marcas distintivas. Sin duda, su visión del cine la hace elaborar minuciosamente cada elemento para crear un mecanismo de sobrada precisión, de manera que nada parezca costumbrista, sino perfecta y armoniosamente natural . Es un cine particular, lejos de los estereotipos a los que estamos acostumbrados. Ella construye en función de su deseo personal y tiene muy claro lo que quiere transmitir. Cuando alguien quiso saber si los actores habían tenido la posibilidad de expandir y modificar su guión, ella confirmó que nadie aquí improvisó (se nota y mucho) y la película, a pesar de los prestigiosos intérpretes que tuvo, siempre estuvo bajo su pleno control. Lo que vemos (y esto es bueno saberlo, porque a veces un equipo de gente, transforma el libreto de una película y lo lleva a un lugar nuevo, más grupal y menos, individual), es lo que ella y su hermano (los guionistas) siempre quisieron contar. Su edición final es cómo la soñó desde el primer plano. Sin anticiparles como cierra, les digo que el público va en una dirección (el deseo se palpa en la sala), y ella en otra, en cuanto al abordaje del climáx de la cinta...

    Lo cual no está mal, uno no puede pedirle a un artista, digamos, un pintor, que retrate exactamente lo que la masa quiere. El genio en cada talentoso hace que subraye o se interese por determinados aspectos que no a todos nos parecen atractivos. Quiero decir, Ana Katz hizo un film con su sello distintivo (sin renunciar a ninguna de sus convicciones históricas) y una dirección de actores ajustada y coreografiada al extremo, que los veteranos críticos clasifican como comedia, pero que para el gusto local, dista bastante de serla. Me atrevo a definirla como un drama familiar, con pequeñas pinceladas que dibujan sonrisas, y nada más. Indudablemente, esa fue su intención: alejó a un actor muy popular y televisivo como Guillermo Francella de su registro y lo instaló en un rol donde está experimentando, lejos de lo que mejor hace (su llegada más fuerte se relaciona con el humor directo y picaresco, de gestos, bien porteño). Moldeó perfiles únicos para los otros tres integrantes de peso de la historia (Puig, Cortese y Morán) y se animó a mirar una familia disfuncional desde miúsculos episodios que funcionan como espacio de recorrido, distanciados físicamente entre sí. Katz creó un universo de ritmo pausado donde la coralidad es reina, pero que a pesar de su validez, no termina por conmover al espectador común. Para ver y disfrutar "Los Marziano", hay que tener claro quien llevó las riendas del asunto y aceptar la visión de su directora como original, a pesar de que nuestro gusto, no esté a tono con la manera en la que la trama se desarrolla.

    La historia es la de cualquier familia, donde algo en el pasado, fue separando a los hermanos y disgregándolos por la vida. Tres de ellos, Luis (Arturo Puig), Delfina (Rita Cortese) y Juan (Guillermo Francella) conforman el centro de atención, junto a la esposa del primero, Nena (Mercedes Morán). Al primero, las cosas económicamente le salieron bien en la vida, vive en un country con su mujer y su único problema (no parece trabajar, ni interesarse por nada más), es resolver un tema de sabotaje en los campos de golf de su barrio exclusivo. Luis y Juan están alejados desde hace un tiempo largo y no se hablan siquiera. Las razones, iremos conociéndolas por los anecdotarios que desfilan en los diálogos familiares de los que somos testigos. Cuando arranca la película, Luis se cae en un pozo en el green y a partir de ahí, este accidente acentuará sus rasgos más obsesivos y destructivos. Se lastimará (se rompe el brazo derecho) y eso lo llevará a instalar una pseudo investigación policial con sus limitados recursos.

    Su hermano no la pasa mejor. Juan, vive en Misiones, en un pueblo pequeño, y su fracaso laboral y financiero es evidente. Una mañana, misteriosamente, deja de leer los carteles del lugar. Ante el asombro de los suyos, él, se manifiesta incapaz de entender el significado de la combinación de letras. Algo grave parece sucederle y su hermana, Delfina, junto a la esposa de Luis, Nena, lo alientan a venir a Buenos Aires a hacerse atender por algún especialista de peso en el tema.

    O sea, los dos hermanos, literalmente, "cayeron en un pozo". Un descenso no deseado concientemente que es emergente de que algo, no anda bien aquí y cada uno, a la distancia, lo vive o lo exterioriza de manera diferente. Esta figura, la del "pozo", marca la intención de Katz: están en crisis, algo salió a la superficie (paradojicamente!) y en estas enfermedades (el brazo quebrado y el extraño problema neurológico o emocional) actúan como disparadoras de lo mucho que hay que resolver para restablecer el equilibrio. En ese sentido, el recorrido es casi terapeútico... Eso si, no olvidarse que los Marziano son una familia con todas las de la ley. La interconexión emocional se ve entre todos y está lograda: hay afecto y ternura pero también afloran las diferencias, las rencillas, los desencuentros. La familia tramará un encuentro para reunir a los hermanos, pero no será fácil conseguirlo. Además, cada uno irá lidiando con su problema en un tono apenas simpático, cerrado pero muy gráfico y reconocible.

    "Los Marziano" es la típica película que le gusta a la crítica (por lo personal, por la búsqueda de lenguajes nuevos o por la inspiración en un cine no comercial) y que el público rechaza. A favor de Katz, tiene un poker de ases impresionante. Los cuatro actores en los que recae la acción hacen un gran trabajo. Sus piezas de ajedrez pueblan un tablero equilibrado y marcado que quienes aprecian el buen cine, agradecen. Pero no dejamos de decir, que si no están acostumbrados al sentimiento que esta directora imprime a sus productos, quizás sea bueno ver sus trabajos anteriores antes de ir a ver este último. Es un cine distinto. El espectador, como yo lo llamo, "inmediato", que busca entretenimiento puro y rápido, no encontrará aquí un film de su paladar. Si les gusta lo nuevo, si lo suyo es la emoción contenida y si están abiertos a conocer a una gran directora, bueno, esta es su oportunidad. Una auténtica prueba de fuego a la hora de ver cuán masiva puede volverse una cineasta que elige no contar sus historias desde los enfoques tradicionales, en ustedes, está la respuesta...
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  • Prueba de amor
    Prueba de amor
    El Espectador Avezado
    En el nombre del hijo...

    Lo primero que me llama la atención cuando analizo la fecha de lanzamiento de la película en USA, es que data de fines de julio del 2009. En general, ya este tipo de producción debería ir directo al DVD por dos razones, no es una "major" ni tampoco es un film que merezca mucha atención. Además, mucha gente ya la vió porque sus versiones comerciales domésticas ya llegaron a gran parte del planeta.

    Así como en muchas oportunidades me extendiendo en desmenuzar algunos productos, después de haber visto "The greatest", me pregunto que puedo decirles, que no puedan descubrir sólo viendo el afiche de la película..."Prueba de amor" es un drama familiar. Chiquito, de esos que el cable ofrece en abundancia y variedad. Bien actuado, de impecable factura técnica, eso sí, pero que a mi gusto, aporta poco para el público general. Claro, hay que pensar que así como hay gente que le gusta el humor escatológico de Torrente (por partir de ejemplos que esta semana están estrenándose en cartelera), hay otra que le gusta ir al cine a ver dramas. "Carilina audience" me gusta llamarles. Es un sector de la audiencia, generalmente femenino (no excluyente) que se dedica a disfrutar del efecto lacrimógeno de ciertos films...y está bien. Son un grupo no mayoritario, pero seguidores fieles de este género. Supongo que la idea de los distribuidores era captarlos para este tardío estreno en nuestras salas.

    Primer trabajo en la dirección de Shana Feste,"The greatest" es un drama importante. Bah, entendiendo por importante que parte de presentar una historia donde una familia pierde un hijo. El elemento de salida, la dolorosa circunstancia que atraviesa este grupo humano será el eje central donde girará la cinta. La historia comienza cuando una pareja de estudiantes tiene su primera relación sexual. Ellos son Rose (Carey Mulligan) y Bennet (Aaron Johnson), fueron compañeros durante cuatro años y se amaron en silencio durante un largo tiempo.Pero como eran sujetos especiales, nunca habían decidido tomar la iniciativa y conocerse. Finalmente, en el preciso momento en que su relación se materializa, todo se oscurece. En el auto donde están los dos hablando después de haber concretado su encuentro físico (dato importante), otro vehículo lo impacta y el accidente fatal le cuesta la vida a Bennet. Los padres del chico, la famila Brewer, está devastada: el papá, Allen Brewer (Pierre Brosnan) intenta contener al resto, pero la madre, Grace Brewer (Susan Sarandon) está absolutamente desbordada por la situación. Tienen otro hijo, Ryan (Johnny Simmons) quien también no puede manejar la situación, su hermano amado, modelo de identificación central en su vida, ya no está. Luego del entierro, la familia intentará dar un paso adelante para aceptar la pérdida... Pero al tercer mes del luctuoso evento, alguien golpeará su puerta: Rose, la novia de Bennet, quien está embarazada y afirma que es el padre de la criatura era el desaparecido miembro de la familia. A partir de allí, el tema será integrar dificultosamente a la adolescente e intentar entender su relación con el fallecido... Salvo Allen, el resto no sabía de la existencia de Rose y cómo evolucionaba el afecto en la pareja desmembrada por lo cual habrá un mundo a descubrir... En esa vuelta, la llegada de la embarazada traerá esperanza, pero también conflicto en la adaptación.. Por un lado, afrontar la espera de un bebé, heredero de Bennet, Brewer puro, y por el otro, reintegrarse y reformularse como familia. Menuda tarea. La directora construirá cada personaje con dedicación y todos logran convencernos de su rol.

    Hay sólidas actuaciones, Brosnan y Sarandon despliegan décadas de oficio en la pantalla y dotan de dolorosa humanidad a estos padres, y Carey Mulligan por su parte, muestra toda su dulzura y carisma para mostrarnos el perfil de esta joven mujer dispuesta a coronar su amor con la llegada del hijo del hombre que amó y ya no está. Hay una intensidad correcta, creíble y bien contada. Muy previsible, eso sí. Los rubros técnicos está bien y si les gusta este tipo de películas, seguramente saldrán satisfecho.

    Por mi parte, no es uno de mis géneros favoritos. Reconozco que me pareció un producto demasiado simple pero no exento de atributos positivos Se deja ver, aunque no aporta mucho más que lo que ofrece.
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  • Torrente 4
    Torrente 4
    El Espectador Avezado
    La saga va hacia lo Segura

    Para empezar, hay que decir que Torrente tiene una importante cantidad de seguidores en la Argentina y por ende, era muy esperado este regreso. Por lo tanto, es bueno tratar de separar esta crítica, y dedicar un espacio para los fans de la saga, y otro para el espectador que se acerca por primera vez a un film de este calibre...

    Para los fans, "Torrente 4" es un regreso a las fuentes, luego del paso errático que había significado la anterior. Santiago Segura, un cómico impresionante, regresa con un arsenal de recursos a su disposición listo a recuperar la gloria extraviada. A ustedes, les digo, esta última producción, es Segura llegando al firmamento. Así de simple. Contó con todos los resortes técnicos, económicos y personales para hacer de esta cinta lo que le viniera en gana. Y lo hizo. Juntó amigos, ídolos deportivos y musicales, actores de renombre... Y la pasó muy bien!!! Esta cuarta entrega de la legendaria serie de films sobre el policía José Luis Torrente es la primera película española filmada en 3D, todo un lujo de producción... Y les digo, hay escenas que justifican el formato elegido, largamente. Fijense que regreso con gloria. Segura viene por todo....Qué hay de nuevo en esta entrega de Torrente? Bien, encontrarán un universo de "cameos" imperdibles, que darán pies a pequeños gags todo el tiempo, de manera que al final de la proyección tendrán que descansar la mandíbula para volverla a su lugar. Seguidores, ir en masa y adorar al Dios, Santiago Segura, que les trae un gran producto para que disfruten a tope su humor escatológico, sexista, bajo e intolerante. En suma , si lo conocés y ya lo habías elegido, esta parte no te va a defraudar,... y hasta puede que quieras volver a verla...

    Ahora bien, no todos conocen a Torrente. Si, aunque no lo crean, hay gente que va al cine, y nunca le pareció interesante ver alguna de estas películas.

    Para ellos, es bueno caracterizar un poco el personaje y contarles de que va la historia...

    A ver, Torrente es un policía... digamos... especial. Es torpe, desubicado, grosero y racista. A cada paso de su camino va tratando de sacar ventaja de su medio y de estafar a diestra y siniestra, sin importarle nada. Bebe, le gustan las mujeres de mal vivir (ejem!!) y no tiene problemas en producir sonidos tremendos con su intestino delgado...(!), siempre está quebrado y encima, en la última película, ya dejó de pertenecer a la fuerza policial... Aquí es un marginal hecho y derecho... Es gordo, pelado y tiende a desvertirse con facilidad (!!) y... Bueno, es un personaje el hombre!!! ... Ustedes se dirán..."pero esto, es interesante???", "me va a gustar???", "la historia, vale la pena??" Momento. No son parámetros que se deben aplicar a cintas como esta. Aquí la intención clara es hacer reír de la manera más potente que se pueda imaginar. Y eso sólo se consigue si la audiencia acuerda aceptar y acompañar lo que desde la pantalla se transmite. Digamos que Torrente logra esa empatía, casi de inmediato, si tu objetivo es pasarla bien. No entrás a esta función a ver un thriller, un drama de época o un documental. Entrás claramente a ver una comedia fuerte, donde todo, está permitido. Todo.

    Esto es así porque Torrente, hace todo lo que quisiéramos hacer en nuestra vida (perdón por la sinceridad), pero nuestro Super Yo no nos deja. José Luis dice lo que tiene que decir, no se guarda nada y siempre está en el límite, es odiado visceralmente por su desparpajo, incompetencia y vulgaridad. En ese sentido, el film hasta tiene una concepción casi terapeútica... El recrea nuestras fantasías más salvajes y el balde de pochoclos en nuestro regazo se mueve espasmódicamente todo el tiempo: este tipo si que sabe hacernos reir. Para que se den una idea vaga, es un capocómico en llamas dispuesto a atravesar cualquier límite para lograr su objetivo... A ver, si a vos no te gusta el humor de un sujeto de esta calaña, ni se te ocurra ir a verla: Torrente no es para corazones débiles ni estómagos delicados.

    La historia es bastante simple. A nuestro anti-héroe lo han despedido de la fuerza, no tiene un duro, va por la vida tratando de sobrevivir como puede... y les digo, no le va tan mal! Dentro de lo adverso que se presenta el panorama, le ofrecen un trabajo ilegal, complicado para sus posibilidades, pero dado que no tiene mucho margen para elegir, Torrente lo acepta: hay que matar a alguien. Las cosas salen mal (como se esperaba), y José Luis irá a parar a la cárcel. Desde allí tendrá que planear un plan de fuga para salir y retornar a las calles a buscar a quienes lo engañaron... El libro es una excusa sin dudas para el lucimiento personal de Santiago Segura, quien a estas alturas, ha desarrollado un perfil alto en el medio, siendo venerado por sus colegas y llegando a un estadío donde su capacidad de hacernos pasarla bien, no tiene límites. No importe que tipo de historia cuente, el hombre es un elegido y nos descotillaremos viéndolo moverse en la pantalla.

    Y no hay mucho más para decir, es una película que será amada u odiada. Yo me encuentro claramente en los del primer bando, vale aclarar. Me parece que es una cinta honesta, divertida y que hace lo suyo con dignidad. El lenguaje que utiliza y los mecanismos con los que juega para hacerlo, bueno, son otra cosa... Quizás a cierta gente sensible le afecte. Yo creo que es un humor que ya derribó los umbrales de "la decencia y el buen gusto" y partió derecho a un prostíbulo a hacer de las suyas...

    "Torrente 4" es un festín para los amantes de este tipo de género aunque si no estás en sintonía con lo que propone, ni se te ocurra asomarte por las salas...
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  • Pase libre
    Pase libre
    El Espectador Avezado
    Fallida comedia de los Farrelly y van...

    Hace tiempo, los hermanos Bobby y Peter Farrelly inauguraban un estilo de comedia ácida, levemente sexual y escatológica con "There's something about Mary" en 1998...Aquella recordada cinta con Cameron Díaz y Ben Stiller fue, indudablemente, el punto más alto de su carrera y a pesar de poseer los hermanos el sello original de este tipo de producciones lo cierto es que no han logrado evolucionar hacia formas más interesantes o, en su defecto, mantener el nivel de su primer gran éxito. De todas sus propuestas, sólo "Shalow Hal" (con Gwyneth Paltrow y Jack Black) estuvo cerca del impacto esperado. En lo personal, no es un cine que apueste por valores reflexivos importantes ni un tipo de filmografìa que deje huella, pero si paso un buen rato y me río con ganas, los abrazo y no los dejo ir.

    Me pasa últimamente viendo sus trabajos que siento no sólo que se repiten, sino que ideas que potencialmente pueden ser desopilantes, terminan siendo chatas, aburridas y encima, como es el caso de "Hall Pass", terriblemente moralistas. Estaba en la sala y decía... Cuánto falta para que se estrene "Qué pasó ayer 2?" Ese es el cine que los Farrrelly deberían estar haciendo y no este tipo de relatos mal guionados en el que sólo se esperan un par de escenas groseras y nada más.

    Indudablemente, lo que viene, su versión de "The three stooges" para 2012 debería marcar un punto de inflexión en su carrera, si eso no funciona, ya no valdrá la pena siquiera alquilar sus películas.

    "Hall pass" parte de una premisa interesante: la observación del desgaste matrimonial en dos parejas de amigos. Los hombres, que ya están pisando los 40, siguen hormonalmente arriba y les cuesta controlar su masculinidad incluso frente a sus esposas. En pocas palabras, miran mujeres descaradamente todo el tiempo provocando la ira de sus mujeres. Owen Wilson es Rick, casado con Maggie (Jenna Fischer), tres hijos, un trabajo común, una vida sexual casi inexistente y una relación inquebrantable con su amigo Fred (Jason Sudeikis). Este a su vez, tiene por esposa a Grace (la deliciosa Christina Applegate, de la vieja serie "Married with children", se acuerdan?), con la que no parece llevarse nada bien. Una serie de incidentes desafortunados hace que los hombres hablen sin tapujos de sus deseo hacia otras mujeres y que sus esposas se enteren. Siguiendo el consejo de una terapeuta, ella les propone darles un "pase libre". Es decir, disolver las responsabilidades conyugales y que cada pareja tenga una semana para hacer lo que quiera, sin saber nada del otro ni preguntar al regreso. Aunque las chicas no estén convencidas del todo, el argumento de la psicóloga es fuerte: "cuando más prohibís algo, más se desea, así que si esa prohibición cae, eso dejará de volverse deseable". Bueno, o algo así.

    Acordados los términos de este "timeout", las chicas se irán por un lado y los hombres por el otro. Y lo que promete ser apoteótico (ver a los hombres haciendo payasadas para conseguir mujeres), no sucede nunca. En ese sentido, el guión se olvida de que estamos viendo cine, y lo que hace, es registrar lo que todos sabemos que pasaría en estos casos: a los hombres les va mal, comen a morir, se aburren, las mujeres jóvenes los rechazan, y a las mujeres todo les sonríe, son objetos de deseo instantáneo. A ver, aquí los Farrelly que vienen creando la oportunidad para dinamitar la película y llevarnos a un viaje de ida, deciden subirnos a un auto familiar a ir a comer con otros tres amigos, alitas de pollo y tomar cerveza hasta morir. Claro, en la pantalla, ellos se duermen y nosotros, en la butaca, hacemos lo mismo... No es que el cine imita la vida? O es al revés?

    Los gags que todos esperan, los groseros, son feos. La verdad, son pobres, algo previsibles y no aportan nada a la trama. El espíritu familiar que impregna el film desde sus inicios es una patada al hígado: cómo nos vamos a divertir con estos tipos que lo primero que hacen es ir a jugar golfito con tres amigos varones???? Cuatro guionistas: a saber, los dos Farrelly, Pete Jones y Kevin Barnett para esto?

    Les digo, la anécdota es tan previsible (y yo tengo 40, así que me se todas las ramificaciones tradicionales del caso) que me cuesta creer la impronta que le dieron al guión. Es un desperdicio. A los 30 minutos ya miraba la salida...

    Un producto fallido a todas luces, un par de buenos comediantes, desperdiciados y una cinta que quedará rápidamente en el olvido, eso es "Hall pass". Habrá que buscar otras alternativas en cartelera para ver antes que ceder a la tentación de devolverles la confianza a los hermanos Farrelly.
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  • Revolución. El cruce de Los Andes
    Cuando la historia y el cine no van de la mano

    Todos sabemos que "Revolución - El cruce de los Andes", está hecha con fuerte apoyo oficial, en años importantes para nuestra historia. Necesitábamos, como país, una revisión moderna de las hazañas de nuestros próceres y es saludable que este tipo de películas comiencen a llegar a nuestras salas... Antes fue "Belgrano", ahora, le toca el turno a San Martín.

    Pero para hacer el análisis de este trabajo de Leandro Ipiña, hay que desdoblar el enfoque. Como ya dije antes, es positivo que como ciudadanos, y para las nuevas generaciones, haya material fílmico que ayude a reconstruir nuestro recorrido como Nación. Y desde ese punto de vista, abrazo sin dudar "Revolución". Una película hecha con buenas intenciones donde la producción se esforzó al máximo en lograr un resultado creíble, conmovedor y enmarcado en su época con sólido vestuario y reconstrucción precisa. Eso, no se le puede negar al trabajo de Ipiña y su gente. Los lugares donde la gesta tuvo lugar (el cruce de los Andes) ofrecen un serio nivel de trabajo, así como detalles históricos que suman, que uno no puede dejar pasar (la constitución del ejército de San Martín, con mayoría de mulatos y mestizos, por ejemplo). Fue un proyecto encarado con seriedad y los rubros técnicos (las batallas y el audio, por nombrar dos ejemplos) han estado a la altura de lo deseado. Por ende, desde esta mirada, y sobre todo para los docentes que enseñan nuestra historia, "Revolución" es un film que marcará un hito, como lo hizo, en su tiempo, "El santo de la Espada".

    La anterior biopic de la vida del Gran General fue cuestionada por no mostrarlo humano, sino, todo lo contrario, reforzando la idea de los viejos libros de historia que lo presentaban como un ícono de luz que jamás mostró su revestimiento terrenal, bajo ninguna circunstancia.

    Bueno, sabemos, ahora que somos adultos (digo, como espectadores, con mayor riqueza en la visión), que José de San Martín era humano. Era, sin dudas, un elegido, un hombre enviado a transformar los destinos de las entonces Colonias y volverlas Naciones. Esa dualidad, debería estar clara cuando observamos una película que aborda su imagen y tarea por la liberación. "Revolución" se centra en la reconstrucción de los momentos previos al cruce de los Andes en 1817 y cierra su periplo unos meses después luego de la primer gran batalla en suelo chileno. Es un relato enmarcado (hay una historia de un viejo soldado que en 1880 narra su encuentro con el General) y se arma a través de flashbacks, lo cual le da un toque más contemporáneo a la narración que otros relatos del mismo tenor. Lo cual, debemos decir, que a pesar de transitar estructuras narrativas simples, no logra trasmitir emoción, lo cual llama poderosamente la atención entiendo lo increíble de la hazaña por realizar.



    Porque "Revolución", es, mal que a algunos les pese, un producto cinematográfico. Se proyecta en cines, y si me permiten quitarle el halo de misticisismo que da acercarse a la figura del Padre de la Patria, (cosa difícil, reconozco), éste, es un producto, en ese aspecto, pobre. Muchas veces dijimos que en el cine, hay que hacer pensar, hay que emocionar o hay que entretener. Creo que este acercamiento a un recorte de la vida de San Martín el guión no logra hacer ninguna de esas tres cosas durante mucho tiempo, con lo cual la cinta, ofrece un nivel de intensidad escaso, sólo alterado por esporádicos combates durante el cruce de los Andes. Rodrigo de la Serna hace un buen trabajo, pero el libro le pide una economía de palabras (que quizás hayan sido características de San Martín, cosa que no niego, pero que desde lo fílmico requieren adaptación) que lo aprisiona y que lo deja haciendo gestos forzados durante gran parte de la cinta. En el cierre (y cuento esto porque todos sabemos que la película narra hasta la batalla de Chacabuco), el protagonista deja claro, con su arenga previa a la batalla, que lo fuerte, son las palabras. En ese momento, más allá de cómo se le transfigura el rostro a De la Serna, lo memorable de su actuación se produce por su discurso. El resto del tiempo que transita por la película, tenemos más suposiciones que certezas, dado que hay mucho silencio y un ritmo de narración demasiado apagado para el formato cinematográfico que en estos tiempos tenemos.

    Si hay que tener en claro, que San Martín, como prócer, ha sido el ejemplo de muchas generaciones de argentinos que lo sentimos, realmente, nuestro Padre, por sus valores y entrega incondicional hacia la libertad y la igualdad. Esto, juega mucho al entrar a la sala. La gente me dice, en todos lados que va a ver "Revolución" porque la vida de este hombre la atravesó desde su infancia. Lo cual, me parece muy bien. Creo que este film muestra un costado real del prócer que aporta a reforzar y enaltecer su figura, de cara a estos años en los que revisamos nuestra historia de independencia. Si me preguntan, como argentino, hay que ir a verla, solo por eso. Desde 1970 (cuando Torre Nilson hizo la biografía anterior), no tenemos a San Martín en los cines... casi 41 años no? Entonces, entiendo que es más un evento, un homenaje histórico, que una buena película de fin de semana.

    Y con esto cierro la idea, "Revolución" va en dirección a lo que como pueblo necesitamos, reconstruir historia. Pero si la intentamos analizar por sus valores cinematográficos puros, como producto de entretenimiento, falla. Propongo ir al cine como si fuera hojear un viejo libro de Ibañez que encontramos en nuestra biblioteca y deleitarnos con su relato del cruce de los Andes. Y en esa dirección, cuando rememoramos la gesta, la emoción disimulará aquello que este film no logra resolver. Una película, en síntesis, cuya fuerza reside en conmemorar y eso es algo que nuestro pueblo necesita, siempre.
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  • Rio
    Rio
    El Espectador Avezado
    Aventura avícola en ritmo de bossa nova

    Lo primero que hay que saber sobre esta nueva producción de los creadores de "Ice Age" es que, en cierta manera, quisieron innovar. Apoyados en el deseo del director Carlos Saldanha (responsable de la triología) de hacer una película de animación basada en su tierra natal, eligieron una clásica historia de superación personal (del estilo habitual del género) con un toque regional particular. Ambientar la historia en Rio de Janeiro, en vísperas del Carnaval, era una apuesta interesante, quizás arriesgada, aunque original. El resultado, es un film correcto, muy colorido y con una interesante banda de sonido, pero nada que termine destacándolo sobre otros grandes del género. A ver, "Río", se deja ver y tiene ese toque distinto que le da la geografía sudamericana (poco abordada en producciones de los grandes estudios), pero su ritmo y secuencia es previsible y no sorprende de acuerdo a las expectativas.

    Que quede claro, que a mi las "Ice Age" me parecieron buenas. No sólo desde lo técnico, sino desde la composición de personajes y los conflictos que aquí se juegan. "Río" elige contar una historia simple, familiar y tierna, con la que muchos espectadores se identificarán y pasarán un rato amable, donde lo que prima es la cuidada banda de sonido y las secuencias paisajísticas de la ciudad y del evento central, el carnval, su espíritu, las comparsas y el sambódromo en el cierrre. Y es destacable decir que en 3D se disfruta mucho más.

    Pero no nos anticipemos.

    La historia es la de un guacamayo azul que (siendo originario de las tierras tropicales) por esas cosas del destino (es llevado a un zoológico al que nunca llega, sustraído de su hábitat original siendo pequeño), termina en la fría Minnessota, bajo el cuidado de una conservadora y dulce propietaria de una librería. Ella y su mascota tienen una relación única, y Blu (así se llama nuestro plumífero protagonista), está muy cómodo en donde viven. Su dueña, Linda, lo trata de maravillas, lo mima y malcría a más no poder, y él vive su vida, sin casi contacto con el mundo exterior. Lo único que le molesta, es que no sabe volar. Lo lleva en el ADN, pero algo sucede que Blu, no puede hacerlo, lo cual lo transforma en un ave dependiente y temerosa. Cierto día, llega un enviado de un parque zoológico de Brasil, para decirles que nuestro protagonista es el último macho de su especie y que si no se aparea con una hembra que ellos tienen en Río, será el fin de esa clase de guacamayos. Resultado, con mucha desconfianza, los dos amigos (el pájaro y su dueña) partirán para Brasil a cumplir con el mandato de prolongación de la especie.

    Bueno, como todos podrán anticipar, algo le pasará a Blu a poco de conocer a su Julieta, aquí llamada Perla (serán nuevamente secuestrados para ser vendidos) que revolucionará su medio.

    De ahí en más, lo que todos conocemos, amigos nuevos, enemigos simpáticos, escenas de musicales, persecusiones, etc etc...

    Donde Carlos Saldanha se luce, obviamente, es en la reconstrucción digital que hace de Río y sus lugares tradicionales. Nos pasea por las favelas y hasta nos parecen pintorescas!!!! (y lo digo, porque justo ayer ví "Tropa de Elite 2", que aborda el costado violento de la misma ciudad) Su equipo de diseñadores ha trabajado con esmero para que las escenas donde los pájaros sobrevuelan la ciudad, pasean frente al Cristo Redentor del Corvocado o ven iluminada la bahia de noche, nos sorprendan... Y señores, lo logran, lo que no es poco.

    Pero no todo es animación y arte digital y quizás el punto más flojo de "Río" sea la tibieza de su protagonista, Blu (responsabilidad del guión de Don Rhymer, el de la saga "Big Momma"). Esto hace que a pesar de los denodados esfuerzos del resto de las voces del cast, el apagado espíritu de nuestro plumífero amigo le quite fuerza a las secuencias de acción y que sólo sorprendan las de vuelo, entre la gran variedad que la cinta ofrece. Daría la impresión de que el foco estuvo puesto en la ambientación y en la paleta de colores que se puso en juego, más que en la idea del film... Es importante también advertir que la película tiene muchos altibajos en su relato, donde por momentos la tensión se relaja en extremo y otros, donde la adrenalina fluye a raudales, confundiendo hasta a la misma platea infantil. Creo que es porque "Río" se detiene a explicar el marco del lugar donde se dan los acontecimientos y sus costumbres, lo cual le termina dando un ritmo extraño, contenido, que no explota pero que tampoco aburre.



    Si hay que celebrar que Sudamérica sea el escenario de una producción de este tipo y que se sepan que hay mucha atmósfera para contar historias infantiles en este lado del mundo.

    Un producto desparejo, con una encantadora banda de sonido (las canciones de Lionel Ritchie, las versiones nuevas de clásicos de la bossa nova, etc) cuya singularidad está dada por la locación donde transcurre la acción. Si no tienen muchas pretenciones y llevan a sus hijos, es probable que pasen un rato entretenido (eso si, baldes de pochoclo a tope para enfrentar los momentos lentos de la cinta!)...
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  • El mal ajeno
    El mal ajeno
    El Espectador Avezado
    El dolor y la esperanza, en estado puro

    Hace unos meses escribía (creo que en el blog, http://espectadorweb.livejournal.com), una nota sobre Shyamalan, donde subrayaba que no me parecía leal que "vendieran" "Devil" (La reunión del diablo, aquí), como "su" película cuando sólo había dado la idea general y se había ocupado de la producción... Bueno, aquí, la hábil campaña publicitaria se apoya en invitarnos a ver "El mal ajeno" como si fuera de Alejandro Amenábar, cuando éste oficia el mismo rol que Shylaman en esa cinta. Aunque sí, se nota, sutilmente, que la dirección ha recibido su sana influencia y tenemos la suerte de conocer a un proyecto de gran cineasta, como es...Oskar Santos. Hombre que viene de la televisión y que sorprende conduciendo a un cast fuerte y prestigioso, por un camino sinuoso (el guión aborda lo sobrenatural con cuidado respeto) hasta coronarlo en el cierre con sorprendentes resultados. "El mal ajeno" es una muy buena película, cuyo valor supremo es ofrecer una mezcla de géneros medida y exacta (tiene drama, suspenso y aborda lo fantástico con buenas bases), que conforma un producto intenso, atractivo y destacable y que es el punto más alto de la carrera de Eduardo Noriega.

    Sí, Noriega, aquel actor que nos deslumbrara en "Abre tus ojos" (1997) y que lleva casi 40 films en su currículum, es quien le termina de dar el salto de calidad a "El mal ajeno". Con el correr del tiempo y su decisión de diversificar sus trabajos, la experiencia le da a este intérprete una profundidad exacta para encarar un proyecto de esta envergadura. Se necesitaba un actor en quien depositar la identificación plena del espectador para poder atravesar las diferentes etapas que la película propone, desde un inicio frío y casi policial, hasta el surgimiento de lo místico en su máxima expresión. Sólo él odía hacerlo... Partiendo del guión de Daniel Sánchez Arévalo, esta Opera Prima de Oskar Santos es lo que definimos como... sencillamente un peliculón.

    Diego (Noriega), es un médico cuarentón que trabaja en una Unidad de Cuidados Intensivos y Emergencias para enfermos terminales. Su trabajo es tremendamente desgastante, a tal punto que ha afectado su vida personal y el trato con los enfermos que atiende. A saber, ha desarrollado una distancia instrumental enorme para poder sobreponerse al dolor de quienes reciben su atención. Se ha endurecido y entiende que esa coraza que creó lo ayuda a afrontar su día con todas las herramientas para atravesarlo. Cierto día, una paciente de su grupo que tiene esclerósis múltiple, llega al hospital en estado desesperante. Está embarazada (contra las recomendaciones médicas), y llega luego de una severa intoxicación por pastillas. Su pareja la ha traído a la guardia y exige respuestas a Diego del estado general de la mujer, Sara (Angie Cepeda). La misma será internada con pronóstico desfavorable, elemento que se mostrará crucial en la historia de aquí en más: la pareja de la suicida, Armand (Carlos Leal) buscará a Diego para pedirle explicaciones y amenazarlo en caso de que su mujer no atraviese su problema...De la peor manera.

    De aquí en más, no podemos anticipar más (en "El mal ajeno", todo debe descubrirse a su debido tiempo, nunca antes) pero sí les decimos que el director sabe que contar y cómo hacerlo. En el ambiente donde Diego se mueve, vemos clara la intención que se dibuja como idea medular: qué pasaría si la medicina fuera sólo una manera de enfrentar la muerte? Y si hubiera otras, listas a ser usadas en esos casos? Qué características debe tener un sujeto que se propone curar a los demás? Y que se entiende por "curar" a los demás? Hasta donde el hombre influye sobre la materia...

    Estos interrogantes y muchos otros desfilan por la cinta con sentido y peso específico propios. Las miradas se cruzan en la sala: todos sabemos que nos proponen en este viaje y elegimos subirnos, sin titubear. "El mal ajeno" es un ejercicio de descubrimiento poderoso: nos esperan 107 minutos donde la trama no nos dará respiro y al llegar al climax, sabremos apreciar el camino recorrido para disfrutar de ese cierre singular y único.

    Una gran película. No hay que perdérsela. Opción número uno para este fin de semana. Agendarla.
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  • Cacería de brujas
    Cacería de brujas
    El Espectador Avezado
    A la hoguera con ella!

    Hace un mes hablábamos de "Drive Angry 3D", cinta en la que Nicholas Cage hacía un rol deslucido, pero entretenido, mostrando que su criterio de selección de roles es, cuanto menos, extraño... O no, si se privilegia lo económico... Pero decíamos informalmente, que era extraño ver a Cage haciendo tantos papeles distintos, en films de guiones poco convincentes y pobres siendo que es un actor de cierto prestigio en la industria. Recordemos "Leaving Las Vegas", "Raising Arizona", "Bringing out the dead", etc, trabajos potentes en los que se lo apreció por su enorme talento a la hora de ponerse en la piel de ciertos personajes. Luego, bueno, se dedicó mayormente a aumentar la taquilla de películas netamente pasatistas ("Con Air", "Natural Treasures 1 y 2", y siguen las firmas) y en este momento, no es sinónimo de adhesión incondicional por parte del público cinéfilo. Es un actor popular, pero sus últimas producciones están lejos de su mejor forma. Ahora, nos llega "Season of the witch", película de Dominique Sena (al que recuerdo especialmente por "Kalifornia", su mejor trabajo) en la que seremos transportados hacia la alta edad media, a presenciar un conflicto típico de la época: el trato de la iglesia católica con la brujería.

    Al comenzar la proyección, conocemos a dos grandes amigos y compañeros de armas, Behmen (Cage) y Felson (Ron Pearlman), ellos son cruzados y están acompañando las órdenes de un obispo, en busca de avanzar hacia Tierra Santa. Batallan duramente y logran sobrevivir a tremendos enfrentamientos con los "infieles", hasta que al llegar a un poblado, las autoridades de la columna deciden masacrar mujeres y niños en un pueblo a mansalva, y eso marca el fin de la tarea. Behmen y Felson desertan de la fuerza y comienzan a hacer otro camino. Atraviesan campos, descansan en alguna vivienda abandonada y se van familiarizando con la peste, que asola la región. Cuando llegan a un poblado, son descubiertos y acusados de traición por haber dejado el ejército cruzado. Para poder conmutar la pena, se les ofrece una tarea particular: deben transportar a una bruja, desde ese castillo, hasta una abadía que está a cinco días de distancia. La mujer en cuestión se autoproclamó autora de la llegada de la peste a la comarca, con lo cual, los obispos y autoridades militares de ese lugar buscan enviarla hacia los mejores eclesiásticos de la zona, quienes enjuiciarán a la joven, para comprobar la veracidad de sus palabras y actos. Poco después de negarse a hacerlo, Behmen y Felson cambian de opinión y deciden aceptar la oferta, pero piden varios compañeros de viajes para la travesía: un sacerdote (Stephen Campbell Moore), un soldado (Ulrich Tolmsen), y un guía (Stephen Graham) serán parte del equipo que trasladará a la posible bruja hasta la abadía donde los religiosos tomarán las decisiones que hagan falta.

    Lo central del film será, obviamente, el viaje a través de peligrosos bosques hasta llegar a destino. En ese trayecto, se verá cuánto de cierto hay en la acusación de brujería que se le hace a la mujer prisionera...

    El guión es simple, sin mayores matices, casi diría, clase B. Un par de actores conocidos (hay un pequeño papel de Christopher Lee!), ambientación acorde a la época bien lograda, música sombría y atmósfera sobrecogedora. Ah, y luchas con espadas. Y arcos, ballestas. Bien medieval. Nada más.

    La cinta es anodina, nunca logra despertarnos interés y a pesar de que estamos viéndola por Nicholas Cage, el hombre no se da por aludido. Tiene líneas poco imaginativas, mechadas con algo de humor negro y todo el tiempo parece estar desconcentrado, como si esperara que abriera el banco para ir a cobrar su cuantioso cheque y no le quedara otra que hacer la espera en cámara... Pobre trabajo de un actor que está perdiendo el rumbo.

    No hay mucho más para contar, "Season of the witch" es un film decididamente menor. No vale el precio de la entrada actual y lo mejor que pueden hacer es esperar su lanzamiento en el cable para verla, si todavía después de esta crítica tienen curiosidad por ella...
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  • El mecánico
    El mecánico
    El Espectador Avezado
    Statham juega a ser Bronson (imaginen el resultado!)

    Jason Statham apareció allá por el año 2002 con "The transporter" sorprendiendo a la audiencia por su carisma y habilidad para el género. Claro, atleta (integrante del equipo olímpico británico de natación en 1992) y ex modelo , todos supimos inmediatamente que había nacido un nuevo héroe de acción. El hombre combina muy bien su estilo dinámico para las coreografías de lucha con cierto encanto personal para resolver las escenas donde no hay violencia que mediatice. No es que sea un negado, Statham sabe actuar ("Lock, stock & two smoking barrels", "Snatch" y "Revólver", sin ir más lejos) pero en general se lo convoca para trabajos donde hay que poner el cuerpo y hablar poco. De hecho, mucha gente lo conoce por "Crank", bizarra cinta donde la acción descarnada y sinsentido se muestra en toda su vulgar expresión. Podríamos decir, en otras palabras, que Jason Statham, como otros actores de la industria, elige lo que puede, dentro de lo que le ofrecen. Hay buenos y malos guiones en su camino... Este, "The mechanic", remake de un exitoso film del año 72 protagonizado por Charles Bronson parecía apriori una apuesta segura...

    Pero no. "El mecánico" intenta conservar la esencia de su relato original, pero sólo logra mantener una estructura pseudo coherente donde apoyar las secuencias de acción que hilvanan el film. Dirigida por Simon West (cuyo único mérito importante parece haber sido insistirle a Jerry Bruckheimer con toda su convicción para que comprara el guión de "Black Hawk Down" con la intención de filmarla aunque él no terminara haciéndola!), no esperabamos nada novedoso, si quizás una decente recreación de un buen libro. Quienes ostentamos años y vimos mucho cine de acción de los 70, siempre conservamos la esperanza de ver un film bien actuado, con antihéroes consistentes y la dosis justa de violencia que el guión propone. O sea, la violencia por la violencia misma no. Tiene que tener un sentido y ese sentido debe ser interesante para el espectador.

    La historia es bastante lineal. Arthur Bishop (Statham) es un asesino a sueldo. Pero no cualquier asesino a sueldo. Es un artista en su medio. Elige cuidadosamente sus métodos para acercarse a sus víctimas y las mata, de manera que no se descubra que fueron asesinadas, sino que parezcan, accidentes. Cobra bastante bien por sus servicios, le gusta trabajar sin compañía y tiene un solo amigo en el negocio, Harry (Donald Sutherland). Este hombre fue quien le enseñó todo lo que sabe, y está retirado hace tiempo. Luego de conocer el modus operandi de trabajo de nuestro "mecánico", éste se verá obligado a eliminar a su mejor amigo, por pedido de sus empleadores. Arthur no duda al principio, pero con el correr de las horas, empezará a sospechar que algo no está funcionando bien en esta tarea y se aliará con el hijo de Harry, Steve (Ben Foster, lo mejor de la película, lejos) para descubrirlo. Claro, él es un novato en el negocio, tiene problemas serios para relacionarse con el mundo (quien no?!), y encima, hay que entrenarlo... Su perfil psicotico y autodestructivo le dará bastante trabajo a Arthur que intentará moldear un profesional a su medida para que lo acompañe, aunque no será fácil. Finalmente y como todos suponemos, harán equipo contra sus propios jefes en una lucha sin cuartel.

    Bueno, lo que se imaginen que puede pasar, pasará. No hay mucha sorpresa a lo largo de la cinta y siempre anticipamos al equipo en sus misiones. La pareja central no tienen nada de química y sólo se puede rescatar la actuación de Foster, que muestra su mejor faceta de perturbado y siempre nos hace pensar que su imprevisibilidad puede salvar la película a cada instante. Pero es sólo una ilusión. Nada la salva.

    Y no hay mucho más. Los fanáticos del género quizás salgan satisfechos de la sala, visto y considerando la respetable cantidad de lucha, golpes y estallidos que atraviesan la cinta de lado a lado. Pero nada más. "El mecánico" es nada más que una mediocre película de acción.

    Su mejor lugar es el estante de tu tienda favorita de DVD. Sin dudas.
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  • Un cuento chino
    Un cuento chino
    El Espectador Avezado
    Choque de culturas en clave nacional

    Es imposible comenzar cualquier crítica de este film, sin hablar de Ricardo Darín. Un consagrado actor argentino, de proyección internacional que, merced a su talento y carisma, ha llegado a convertirse en un profesional seguido incondicionalmente por el público. Hace poco decía, un poco en broma y otro poco en serio, que Darín podría hacer "Los tres chanchitos" y que irían 100000 espectadores a verlo seguro, el fin de semana del estreno. Ese atributo que posee, hace que "Un cuento chino" haya sido elegida en forma masiva por la audiencia, a poco de estrenarse. Proyecto apoyado económicamente por muchos notables del mundo de la industria y de afuera, le llega el momento a su director, de dirigir un film masivo y elige apoyarse en la solidez de un intérprete notable que blinda la película ante cualquier tipo de fracaso.

    Este trabajo de Sebastián Borenzstein no me parece uno notable, ni mucho menos (en más, si no estuviera el hombre en cuestión estaría dentro de las regulares, promedio que el cine argentino nos trae en forma bastante habitual), pero completa su cometido primario: entretener al público con nobles armas. Cuando el guión se queda corto, hay alguien que toma las riendas y no podemos dejar de seguir en pantalla, con lo cual, la llegada a la audiencia está garantizada. Señores, es Ricardo Darín, alguien puede quitar los ojos de la pantalla cuando él domina la escena?

    "Un cuento chino" es el segundo largo en nuestras tierras del conocido guionista y productor, Sebastián Borenzstein, el anterior ("La suerte está echada") ya había plasmado cual sería el leiv motiv de su línea, el azar, las situaciones cotidianas que devienen en complicaciones, leves, pero molestas, la incomunicación, la voluntad para enfrentar lo que el destino trae. A Borenzstein eso le interesa y mucho. Su veta deviene rica, si se piensa en que hay un campo fecundo para desarrollar ideas divertidas e intensas en esos contextos. Y también, porque no, pensarlas con sesgo dramático. Este cineasta es muy hábil en la construcción de situaciones en las que la ironía fina de dibuja en los rostros de sus personajes, aunque no haya palabras que la pongan en juego en el afuera. O sea, la línea del film será entonces, cómo la suerte, de alguna manera, juega de extraña manera en la vida de los sujetos y cómo, por mucho que intentemos esquivarla, nos termina golpeando en la cabeza. Bah, como una vaca caída del cielo.

    Esa es la anécdota (real?) de salida: Jun (Ignacio Huang) vive en una provincia china, está enamorado e invita a su novia a dar un paseo en bote. En esa circunstancia, y cuando él se prepara para proponerle casamiento, desde el cielo se desploma la nombrada vaca y... bueno, fin del romance. Esta depresión hará que Jun viaje a Buenos Aires, con una dirección escrita en un brazo a buscar a su tío, en busca de consuelo y protección ante tanta adversidad.

    Aquí, aparecerá Roberto (Darín), un hosco y duro ferretero que parece vivir encerrado en sus propias fobias y neurosis. Posee un local donde atiende al público y la casa en el mismo lugar, es ex combatiente de Malvinas y está soltero. Su madre murió cuando nació y su padre, a los 18 años. Está solo, y no es broma: su vida es devastadoramente rutinaria. Horarios asfixiantes, panes comidos sólo en su miga, miedo al amor (es perseguido por una encantadora Muriel Santa Ana, en un rol luminoso para la trama) y obsesión por los detalles son su carta de presentación. Y nada más. Indudablemente, la vida golpeó fuertemente a Roberto y lo endureció, está preso de sus costumbres y creencias. Pero es un buen tipo. Es noble. Y eso, termina haciendo querible al personaje.

    Ricardo Darín corporiza al argentino medio, 50 años, culto a la muerte (y no lo digo en forma despectiva, sino como rasgo notable) y veneración del pasado, barrio, nobleza, ironía y apego a las tradiciones. Su Roberto levanta la ceja y todo el cine contiene la respiración, para emocionarse o para reirse. Todos somos Roberto y eso permite que el relato, que no es gran cosa, cobre vida y altitud.

    Cuando Jun se cruza, solo y deseperado, con Roberto a pocos metros del aeroparque, el destino cambiará para los dos. El muchacho que viene de oriente sólo habla chino y Roberto, bueno, no. Este ruido en la comunicación hará que el choque cultural sea más interesante para ver, porque no estará expresado en palabras sino en gestos. Cuando los dos acuerdan (tácitamente) convivir hasta que aparezca el tío de Jun, el ser nacional se enfrentará con el ser chino y será entretenido ver cómo se articulan las dos culturas, en una situación extraña, a veces delirante, pero que termina siendo creible por el oficio de Darín y el correcto trabajo de Huang.

    Lo que del film no termina de cerrar es esta contenida disyuntiva entre el relato cómico, o el drama sutil. "Un cuento chino" coquetea con los dos, le agrega crítica social (la escena en la comisaría lo muestra) y muestra un tablado austero donde hay muchos gestos y pocas palabras. Como historia, me parece que le falta definirse, como producto para pasar un buen rato, le sobra. El problema es que el guión es lento (y para marcar las rutinas, abusa de algunos señalamientos) y el film es un poco largo, la anécdota inicial atrae durante el principio, pero cuando las sonrisas comienzan a escasear y lo inevitable se aproxima, falta intensidad dramática. El tono elegido no está en la paleta del director y eso hace que el cierre pierda fuerza. De todas maneras, a esa altura, la entrada está pagada con un par de escenas donde el malentendido brilla con fuerza. No hay problema.

    Todos salen del cine con la sensación de que la pasaron bien, pero que esperaban más. Quizás porque profundizando la veta del desencuentro, la película podría haber sido inolvidable. Y si se hubiese elegido ir en busca de un drama hecho y derecho, con todas las de la ley, seguramente también, Materia prima había de sobra. Pero en esta vuelta, nos quedamos a mitad de camino y sólo podemos confirmar que la última película de Sebastian Borenzstein es aceptable, genera buen diálogo con el público y se deja ver. No es un film de fuste (ni creo que pretenda serlo) ni mucho menos. Es sólo una correcta cinta para pasar el rato. Es esperable un salto de calidad en este director de cara a lo que viene: ya tiene al público de su lado. Gracias a Ricardo Darín, por supuesto.
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  • Amor sin límites
    Amor sin límites
    El Espectador Avezado
    Cuento de hadas a la irlandesa

    Neil Jordan es un cineasta de prestigio cuya línea de trabajo es abordar los límites entre la fantasía, lo silencioso pero presente en cada sujeto, y la terrible realidad en que éste está inmerso. Si recordamos "The Crying Game" o "Interview with the vampire", distintas como son, vemos claro que Jordan coquetea con lo oculto y en general, siempre sale bien parado de esas construcciones. En esta oportunidad, este director irlandés vuelve a su tierra para filmar un cuento de hadas romántico, un relato sobre la fantasía y su contraste con la más dura realidad. Una historia sobre perdedores que se vuelven ganadores y cómo eso altera el equilibrio del medio en el que se mueven, mostrando lo peor del corazón humano.

    "Ondine" es un relato ambientado en la costa de un pequeño pueblo pesquero en Irlanda. Allí conoceremos a Syracuse (Colin Farrell), quien es un trabajador independiente, separado y con problemas financieros. Ha sido alcoholico años anteriores y de ahí el apodo que tiene en el pueblo: "Circus". En aquel remoto lugar, Syracuse sale con su barcaza a pescar, aunque tampoco eso es su fuerte: tiene muchas deudas y apenas puede darle algo de dinero a su ex esposa para mantener a su hija, la encantadora Annie (Alison Barry). Ella está enferma, tiene una disfunción en uno de sus riñones y recorre su pueblo (para hacer los trayectos desde y hacia su escuela) en una silla de ruedas. Annie es absolutamente luminosa: es muy inteligente, dulce y es capaz de entender rápidamente las situaciones nuevas. Un día, su padre saldrá a navegar y encontrará una... sirena. Bueno, en realidad, al subir su red de pesca encontrará enrededada a una bella mujer. Ella se llama Ondine (Alicja Bachelda, habla poco (y tiene un lenguaje particular que usa en ciertos momentos) y no quiere ser vista ni relacionarse con la gente. Canta, con una voz única y cada vez que lo hace, la red de Syracuse se llena de peces. De todo tipo de peces, lo cual es muy complicado de explicar a las autoridades que controlan la pesca de la zona. Pero lo central es que Ondine es una mujer, en apariencia, sin pasado. Syracuse, carente de todo en la vida, se enamorará perdidamente de ella pero con el correr de los días, la noticia de su llegada a ese pequeño pueblo (donde todos se conocen), traerá complicaciones a la relación y el conflicto se instalará en el seno de esa comunidad.

    Superficialmente, "Ondine" puede ser vendida como una historia de amor, "sin límites". Prefiero pensar que es más que ello. Primero, porque hay un gran trabajo desde lo visual que enmarca la acción con prolija e intensa emoción (la fotografía estuvo a cargo de un Christopher Doyle, quien hizo 8 películas con Kar Wai Kong), las colinas costeras de Irlanda fotografiadas con una paleta apagada y melancólica son el marco perfecto para este tipo de historias. Segundo, porque el cast ha sido exacto: cada papel está perfectamente dibujado e incluso los secundarios que tienen poca participación, hacen lo suyo a la perfección (Maura y el sacerdote -jugado por un actor fetiche del director, Stephen Rea). Hay mucho trabajo en lo que aparentemente parece una película chiquita, y que no lo es.

    El punto neurálgico del relato no es, la existencia de una sirena que irrumpe en la vida de un pobre pescador, sino la modificación de un equilibrio que está preestablecido en cierta comunidad. Lo extraño, mágico o inusual es asimilado de diferentes maneras por la gente que nos rodea, y "Ondine", muestra en los rostros asombrados de ese pueblo, esa sensación de ser testigos de algo único y no poder entenderlo desde la mente. En definitiva, ciertos eventos de la vida de las personas, sólo son asequibles mediante la emoción. Si no hay corazón, no hay manera de decodificarlo. Bueno, Neil Jordan y su equipo nos muestran una historia de amor, pero más que eso, buscan instalarla en un terreno donde las miradas y las acciones de los hombres muestran el desconcierto ante la alteración de lo que, en apariencia, es inmodificable.

    Lo rico de "Amor sin límites", está en la mirada triste de cada personaje y su viaje hacia el asombro y la emoción más primaria. Desde ese punto de vista, me resisto a recomendarla como una historia de amor tradicional.

    Un film para ver con lentes curiosos e inquietos. Ideal para compañías sensibles y gente que le gusta asomarse a las sensaciones encontradas, donde el descubrimiento de lo mágico, tiene que ver con un descenso a las profundidades del corazón humano. Volvió Neil Jordan, y eso siempre es una buena noticia.
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  • Sucker Punch: Mundo Surreal
    Sucker Punch: Mundo Surreal
    El Espectador Avezado
    La fantasía no todo lo puede

    Nos ha llegado el último trabajo de Zack Synder, tipo controversial en la industria por la dirección que le imprime a sus proyectos. Synder, responsable de la aclamada "300" es un cineasta que se destaca siempre por sus por abordar el mundo de la fantasía y el comic, recreando el clima que impregna cada historieta de manera que se vistan de carnadura cinematográfica. No siempre le ha ido bien, pero hay bastante respeto en el medio por sus ideas y concepciones y le fue confiado un proyecto bastante poco usual. Aquí, no hay cómic de referencia, sino un guión pensado por el mismo director, en el cual se volcaron muchas influencias de grandes clásicos del cine de acción y aventuras de estos últimos años y esta mezcla, peligrosa, se convierte en un producto altamente inflamable. Ya les anticipo: amarán "Sucker Punch" o la odiarán. Yo? Bueno, es difícil tomar partido en una discusión acerca de los valores que la cinta posee, pero tiendo a creer que hay mucho aporte de otros films que deslucen y desorganizan bastante la película, llegando al punto que le quitan personalidad. Creo que ese es el mayor problema de "Mundo Surreal": quiere trabajar con varios niveles que se interrelacionan entre sí y éstos no terminan de cerrar por ningún lado. Tanta parafernalia técnica ayuda, cuando la idea se apoya en personajes creíbles que transmiten emociones. Eso aquí no pasa. La historia es poco convencional. Y no es que eso sea malo en sí, sino que requiere mucho trabajo hacerla llegar al público. Aquí, sentimos que el relato se ladea peligrosamente en cada curva del guión y descarrila. en más de una oportunidad. Cuidado, durante gran parte del film me sentí conmovido por la banda de sonido y las coreografías de batallas pero... No alcanza tener toda una descomunal maquinaria de efectos, buenas canciones que marcan la acción si no se puede enhebrar un relato interesante.

    No todo está perdido para "Sucker Punch". Para entender de que hablamos, hay que internarse en la historia que cuenta. Corren los años 50, Baby Doll (Emily Browning) acaba de perder a su madre. Junto a su hermana, ven venir lo que se avecina: su padrastro quiere apoderarse de la fortuna de su difunta esposa y cuando consulta el testamento descubre que las únicas beneficiarias son las chicas. Eso lo enfurece y va directo a lastimarlas, pero en el camino Baby Doll se enfrentará a sus siniestras intenciones y evitará una tragedia haciéndole frente, pero será acusada porr el hombre de insanía y será trasladada a una clínica neuropsiquiatrica de dudosa reputación. Allí, ingresará como paciente, con el agravante de que en 5 días vendrán a practicarle una lobotomía (la destrucción de los lóbulos frontales sin ablación, procedimiento bárbaro que se practicaba con furor en Estados Unidos en esos tiempos para "curar" los desórdenes psiquiátricos) y si no logra salir de allí antes de ello, su vida habrá terminado.

    Baby Doll conocerá a sus compañeras de nosocomio y las prácticas de quienes lo dirigen, pero es tanta la presión que siente, que su cabecita terminará desconectándose de la realidad, y transportándola a otra distinta, en donde sus características personales cambiarán por completo.

    Cuando la protagonista atraviesa el umbral que la aleja del mundo físico real, es donde todos nos miramos en la sala y sonreimos. Synder juega a tomar notas de "Inception" y apoya su construcción en tres niveles paralelos que interactúan entre sí. Estrategia poco efectiva, porque falta sustento dramático para convencernos del camino por el que nos lleva: las chicas, a saber, Sweet Pea, Rocket, Blondie y Amber (sus compañeras en el encierro), nunca logran transmitirnos la más mínima emoción por su destino. En su salvaje fantasía, la protagonista llegará ante un gurú que le dirá que el camino para la libertad, surge de enfrentar una serie de batallas y conseguir cinco elementos para poder lograrla. Baby Doll se sumergirá entonces en batallas titánicas al estilo Kill Bill (otra enorme influencia) y Matrix para mostrarnos como la chica de aspecto inocente se transforma en una guerrera sanguinaria. Su objetivo, completar una serie de misiones para obtener su pase de salida. Cómo? Qué libertad? De qué nivel quiere escapar? Bueno, de todos. Digamos, por no ser medicada en forma, Baby Doll imaginará un mundo y un sendero a transitar para escaparle a la lobotomía. El resultado, se verá. Lo que si nos queda claro es que las actrices son una banda de adolescentes simpáticas con poca ropa. No mucho más. Y si miramos de lejos la diagramación que Synder propone apoyándose en ellas, estamos en el horno. Browining tiene una apariencia dulce, al igual que el resto, pero nunca parece convencida de lo que está haciendo. Nunca. No importa. Subimos el volumen, que la banda de sonido todo lo puede y seguimos adelante.

    Volviendo a la idea central, "Sucker punch" es un film raro. No para cualquiera. Los adolescentes quizás lo amen (está lleno de alusiones destinadas a afianzar las posibilidades personales de cada uno, es como un libro de autoayuda de a ratos-?-), el resto lo mirará con desconfianza y saldrá de la sala confundido, cuanto menos. Eso si, habrá disfrutado de una selección de canciones con lenguaje de videoclips (porque cada una juega a eso) única. Absolutamente bien lograda. Eso quedará en mi retina, el resto, prefiero olvidarlo. Ir advertidos y no quejarse, el tipo (Synder) es auténtico. Eso no se le puede negar, aunque no siempre alcanza para crear un trabajo aceptable a todo nivel.
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  • Líbano
    Líbano
    El Espectador Avezado
    Mirada claustrofóbica y letal desde el campo de batalla

    En general, el cine bélico moderno está estableciendo parámetros más interesantes en esta última década, a partir de muchos procesos autorreflexivos intensos, en las distintas geografías donde se filman. A ver, "The hurt locker" (ganadora del Oscar), "Waltz con Bashir", "Black hawk down" la francesa "Joyeux Noël (Noche de paz)" , la coreana "Taegukgi (Lazos de guerra)", y más allá, en los 80 y 70's, las increíbles "Das boot", "Apocalypse now" y alguna otra que se me escapa. En todas ellas, lo que les da sustento es la descripción del corazón de cada combatiente y su relación con camaradas y enemigos. La mirada está siempre puesta en el sufrimiento y dolor que cada hombre que participa en una contienda armada atraviesa, señalando su humanidad, resaltando sus miedos, subrayando su temperamento. Este cine (alejado del típico producto Hollywoodense que suprime las emociones y trae héroes fríos y sanguinarios) colabora a traer luz sobre los aspectos oscuros de la guerra. No importa si es en Irak, Corea o Medio Oriente. Lo cierto es que los conflictos bélicos son estúpidos, inútiles y es bueno que eso lo tengamos presente siempre. Películas como "Lebanon" refuerzan esa concepción y siempre son bienvenidas.

    La historia está basada en las experiencias del director, Samuel Maoz, como soldado en el primer día de la Primer Guerra del Líbano, allá por 1982. Nosotros acompañamos el ingreso de Shmulik (Yoav Donat), soldado artillero, a un blindado de su ejército. No tiene mucha experiencia en combate (de hecho, ninguna), aunque todos creen que debería saber que hacer en circunstancias de enfrentamiento con el enemigo. El será nuestros ojos, como se une a la compañía justo sobre el incio de las acciones belicas, nos fundimos con él ante la adversidad de la circunstancia, ninguno de nosotros entiende muy bien como funciona todo (Shmulik y los espectadores), pero está claro que no será un viaje de placer meterse en un tanque e ir a zona de combate. Para quienes no recuerden el conflicto armado, tropas israelíes invadieron el sur del Líbano, en busca de desestabilizar a la OLP, en ese año. Hubo una enorme cantidad de civiles muertos en ese ataque y pasó un tiempo hasta que los invasores revisaron su accionar para dar pasos en relación con la retirada y la negociación. Volviendo al campo de batalla, nos subimos al tanque con el resto del equipo y estamos listos para la contienda. Allí, desde el blindado mismo, seguiremos las directivas radiales que durante un día completo recibe ese grupo: apoyar a la infantería, entregar heridos, atacar ciertos sectores, barrer un territorio que ya fue bombardeado por la fuerza aérea. Tareas que al decirlas, parecen fáciles (el poder de fuego del vehículo es importante), pero llegado el momento, se volverán titánicas y con resultados inciertos.

    Como en el comienzo del film mismo, cuando Shmulik, no dispara a una presunto enemigo por no tener valor y temple para ejecutar la orden de matar. Ya en terreno enemigo, el tanque apoyará a sus fuerzas con todo lo que tiene, pero cada paso en busca de su objetivo tendrá un precio, y ninguno querrá pagarlo a la hora de abonar semejante trayecto plagado de peligros y regado de sangre inocente.

    "Lebanon" cuenta con una cámara particular. Vemos el exterior como si fueramos el artillero, a través de una mirilla que nos señala el objetivo, y además percibimos los movimientos metálicos de la torreta a cada instante, mientras nos desplazamos barriendo el terreno. Estamos dentro del tanque, así de simple. Este encuadre nos posiciona de manera peculiar, somos parte de la tripulación y lo sentimos en el cuerpo. Ese efecto apoya y destaca cada fotograma de la acción, no dando resquicio para huir de lo que estamos presenciando. Participamos de las discusiones dentro del blindado y nos conmovemos a cada paso de la tarea: la guerra nos atraviesa y entendemos la gravedad del conflicto a medida que avanzamos en el trayecto. El team militar funciona como un reloj, las acutaciones (Itay Irán, Oshri Cohen y Michael Moshonov) son sólidas, se respira electricidad en el ambiente, hay tensión y enojo, vivimos la guerra con nuestras peores angustias y luchamos por sobrevivir a cualquier precio. Sentimos los tableteos de las ametralladoras y seremos testigos de masacres y enfrentamientos muy sangrientos. La sensación de miedo y claustrofobia está lograda en su máxima expresión.

    Esta es una de esas películas que aparecen de vez en cuando en nuestras salas, una joya antibélica que nos humaniza, trayendonos historia y reflexionando sobre el crudo drama de la guerra, para todos y desde el ángulo de quienes la sufren, sean soldados o civiles. No hay ganadores en ningún conflicto armado y eso "Líbano" lo deja claro. De lo más intenso que vimos este año en el género. Pulgares y cascos arriba.
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  • Un despertar glorioso
    Un despertar glorioso
    El Espectador Avezado
    Detrás de las noticias (el debate)

    En general, cuando uno comienza a leer las gacetillas de prensa, y ve quien produce, quien dirige, quién actúa, cuáles fueron sus trabajos anteriores, se da una idea de por dónde el film transitará. No digo que es infalible. No, para nada. Pero da una orientación que a veces, se cumple. La guionista de "The devil wears Prada" (Aline Brosh McKenna) nos trae una película, peligrosamente parecida a la anterior. Recordemos, (en "El diablo viste a la moda"), una chica de pueblo (en ese caso Anne Hathaway), llega a la gran Manzana (NY) y aterriza en la oficina de una importante figura del mundo de las pasarelas. Ahí, pasará las de Caín para adaptarse al medio; su lucha personal por decodificar cómo funciona ese mundo será el punto basal de la historia, más allá de que es una comedia romántica con todas sus letras. Es más, ahora que lo pienso, habría que presentar un nuevo género: "Comedia romántica workaholic"! Protagonista que se transforma en adicta al trabajo, dejano su vida de lado para entregarse a la profesión, un amor que se va acercando y problemas en el lugar donde ella intenta desarrollarse profesionalmente. Esa sería la idea. Volviendo a "The devil..." es TREMENDAMENTE parecida a "Morning glory" (o al revés?), pero con otro medio , dejamos la moda y nos metemos con el periodismo.

    Antes de seguir, ustedes se preguntarán..."Son tan iguales?". Y... si y no. La estructura del film es bastante parecida, pero (y aquí está el nudo de la cuestión), "Un despertar glorioso" aborda y reflexiona con crudeza sobre la televisión matutina como entretenimiento o información y en algún punto, intenta sentar las bases de un debate indirecto sobre qué prefiere el público a esa hora del día. Y no es cualquier debate. En "The devil...", el mundo de la alta costura nos parece lejano, exótico, glamoroso. De última, lo que pasa allí, a nosotros, los mortales, no nos afecta. En "Morning glory", vemos como funciona la producción de un programa matutino y cuáles son las estrategias para levantar el rating, y... debo decir que se parece peligrosamente a la televisión que tenemos en nuestro país (glup!)... O sea, si nos afecta. Entonces, lo que comienza entre sonrisas y guiños, llega un momento en que se pone serio: al menos, los que tenemos cierta mirada crítica, no podemos acompañar lo que se dice, porque nos afecta. Ya verán porqué cuando se adentren en el film.

    En pocas palabras, se juegan en la cinta dos posiciones encontradas sobre la labor periodistica en televisión; por un lado, están los que promueven el entreteniminto furioso y delirante, con algún toque de actualidad frívola, y por el otro, los que buscan informar con solemnidad. Debate muy interesante y jugoso que está tapado por la estructura de comedia romántica workaholic que tenemos sosteniendo la acción...

    Becky Fuller (Rachel McAdams) acaba de ser despedida de su trabajo en una productora televisiva. Ella estaba encargada de conseguir material para un programa matutino de primer hora, por lo que su vida estaba afectada por este hecho. Becky está abocada a su profesión (podríamos decir que es una enferma del trabajo). Tiene su Blackberry encendido todo el tiempo y no puede desconectarse de su actividad: está alerta todo el tiempo. A poco de quedarse desocupada, consigue una entrevista con un pope de un canal rival para ocupar la posición de productora en otra cadena de televisión. Jerry Barnes (Jeff Golblum) será el encargado de hacerlo un ofrecimiento irresistible: oficiar de productora en "Daybreak", su programa matutino caído en desgracia. Allí llegará Becky a tratar de remontar un envío que está en franco descenso. Su conductora es Colleen Peck (Diane Keaton), y en cuanto la nueva líder del grupo entiende el juego, despedirá al co conductor de la misma, y traerá a un periodista de renombre para "Daybreak", nada menos que a Mike Pommeroy (Harrison Ford).

    Pommeroy es un hueso duro de roer. Tiene prestigio, muchos premios ganados y hace periodismo serio... No quiere dejar su sello personal caer en un ciclo de incierto resultado. Aquí se expresa la controversia: periodismo en serio= bajo rating; periodismo de entretenimiento y del ridículo= rating en alza, dolorosa comparación que a quienes estamos en el medio nos parece, simplista, pero... real. Es así.

    En el medio de todo, Becky se enamorará (pero eso no es muy importante, les advierto) y tratará de sacar su relación y el programa adelante. Como saldrá todo, tendrán que averiguarlo en los 107 minutos de proyeccción. Que son disfrutables, entretenidos y amables. Rachel McAdams se luce en su papel y se roba la película, los baldes de pochoclo y los vasos largos de gasesosa: sabe a que juega y lo hace a la perfección. No podemos despegar los ojos de la pantalla, magnetismo puro que le dicen. Harrison Ford está mortal en su rol y es muy agradable saber que el tipo está intacto: cada aparición suya es un festival, sólido por donde se lo mire... y haciendo comedia con seriedad!!! Sólo podría haberlo reemplazado con éxito, Santo Biasatti. Nadie más. El sudafricano Roger Michell hace un trabajo sólido en la dirección. Tuvo buen cast y consiguió buenos resultados.

    En definitiva, si eligen "Un despertar glorioso" como comedia romántica pura, quizás se queden cortos... Porque el romance (que hay) está muy subordinado al debate. Pero la cinta, es divertida, no hilarante, pero aceptable. Y trae un buen regreso de Harrison Ford, lo cual ya de por sí solo paga el precio de la entrada. Para pasar un rato agradable, da. Sin dudas.
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  • Sanctum
    Sanctum
    El Espectador Avezado
    Cuando el aburrimiento se asemeja a un abismo sin fin

    "Sanctum 3D" tiene una particularidad que la hace singular: hereda el uso de la tercera dimensión que James Cameron perfeccionó en "Avatar". El produce esta cinta y aplica todo lo que su equipo técnico sabe y domina y se nota. Hay un cuidado muy particular en el trabajo de las imágenes, los paisajes y las paletas de colores. La atmósfera en la que se desenvuelve la historia está bien lograda (es una cueva inmensa) y los anteojitos nos venden una película que, de no tener esta particularidad, no la alquilaríamos ni en cien años. Encima Cameron trae a la dirección a Alister Grierson (que venía de hacer algo distinto en "Kokoda", bélica, hace algunos años), quien sólo parece haber seguido firmes directivas y su aporte es muy pobre a la hora de llevar la película adelante.

    Producciones de equipos que hacen tareas riesgosas en ambientes inexplorados o riesgosos ("Vertical limit", "Descent", "The Core", etc) y enfrentados a vencer a la naturaleza hay unos cuantos a lo largo de la historia. No son recordadas como grandes películas, pero han tenido su público y en general, dependiendo de varios factores, se dejan ver. Bueno, algo salió mal cuando escribieron el guión (y no culpemos solo a los novatos Andrew Wight - famoso buzo e investigador marino puesto a escribir un libro cinematográfico, o al menos, a dar ideas- y John Gavin). Como los dos (Wight y Gavin - quien también actúa!-) tienen claro de que escribían (toda la parafernalia de condiciones en las que se debe llevar a cabo la expedición), seguramente James Cameron debe haber apostado a que el relato que generarían fuera muy real y técnicamente impecable. O sea, tuvo dos especialistas (Gavin también es buzo y especialista en el tema) y les confió que escribieran un guión muy parecido a lo que sería una situación como esta si fuera cierta. Y no era una mala idea, a priori. Pero esto es cine. Y el cine es entretenimiento. Lo que lograron con Sanctum es que nos sintiéramos en un capítulo del National Geographic sobre el tema. Y encime en un capítulo aburrido, denso, pausado y insípido (no cualquier capítulo!).

    Porque eso es Sanctum, una película técnicamente impecable. Gran uso de las 3D, profesionales que dominan el tema escribiendo el guión, las mejores condiciones... Todo estaba dado para hacer un gran film. Claro, salvo que la dirección que le imprimieron al guión terminó dando por tierra con eso. Sanctum termina siendo un producto profundamente soporífero como hace tiempo no veo.

    A ver, la historia es la de un team especializado en exploración de cuevas que llega a una enorme, donde están realizando una investigación. Allí un grupo de investigadores liderados por un veterano buzo, Frank (Richard Roxburgh), están emocionados ante la idea de ser los primeros en explorar tan inhóspita e inaccesible zona. Ellos están junto a su equipo en las profundidades de un pasaje desconocido que Frank quiere visitar. Finalmente llegará allí, a ese enorme "santuario", en las profundidades de una especie de volcán. Carl (Ioan Gruffudd) es quien financia la tarea, y a poco de iniciada la cinta llegará al lugar junto a su novia, Victoria (Alice Parkinson) y el hijo de Frank, Josh (Rhys Wakefield) para participar del trabajo. Como el lugar donde están es bastante aislado hay varios puestos intermedios para llegar hasta las profundidades del volcán. Una tormenta tropical entonces entra en acción y corta las comunicaciones con el equipo de vanguardia, dejando aislados y a su propia suerte, a seis hombres dentro de la cueva. Cuando un desprendimiento de rocas sella la entrada, no les quedará otra alternativa que internarse más en ese territorio inexplorado, sumergido en gran parte, para buscar una salida antes de que el agua avance y su fin sea la muerte. De ahí en más, sólo quedará ponerse el traje de buzo y sumergirse en la trama evitando quedar dormido.

    Los peligros que enfrentan son previsibles, la composición actoral es pobre y el ritmo de narración es lento. Miré el reloj ya a los 40 minutos, lo cual en un film de estas características es algo grave (los primeros 20 preparan la acción, y hacia los 30 empieza a desplegarse la acción). No hay mucho más para agregar, creo que sin la característica 3D, Sanctum no debería haberse estrenado.

    Mientras esperamos Titanic y The Abyss en 3D, (Sí, es un rumor MUY fuerte), Cameron produce para recuperar la inversión en todos los recursos técnicos en los que invirtió tantas horas. De esa factoría, nació "Sanctum 3D", lo cual nos deja preocupado ante la perspectiva de que puedan seguir produciendose más cintas similares en esta dirección. Luz de alarma para el genio de la industria. No ir, bajo ningún concepto.
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  • Mi abuela es un peligro 3
    Mi abuela es un peligro 3
    El Espectador Avezado
    Menor y aburrido retorno de la Mamma

    A veces uno se piensa que el trabajo del crítico es algo maravilloso. Ven las películas antes que uno, tienen funciones especiales para ellos, reciben material promocional, escriben sobre lo que ven...Pero un periodista que se dedica a cubrir cine, tiene que ver todo tipo de films. No sólo los que le gustan, o interesan, sino los que la gente pide. "Big Momma 3" es uno de esos casos en que entrar a la sala es difícil y uno hace esfuerzos sobrehumanos para predisponerse... Y no lo logra. Este es el tipo de cine que más me cuesta ver,...Ojo, me cae bien Martin Lawrence y sin ir más lejos, la saga "Bad Boys" me gusta. No digo que sea buen cine, pero es entretenimiento bien filmado, sin mayores pretenciones. Bueno, aquí, vamos a la que lleva adelante uno de los comediantes más taquilleros de los Estados Unidos. Lawrence factura alrededor de diez millones de dólares por película. Por qué?

    Bueno, "Big Momma 2" abrió con un box office de 28 millones la primer semana que se estrenó en 2006... Casi 70 en territorio americano y alrededor de 135 internacionalmente, así que era de esperarse una tercera parte donde los bolsillos de todos los involucrados se volvieran a llenar a tope.

    De eso se trata "La abuela es un peligro 3". De llenarse los bolsillos a tope.

    Ustedes dirán...¿Por qué hablás tanto de cifras y tan poco de cine? Simple. Este Lawrence es un fenónemo en la taquilla y te puede gustar o no lo que hace, pero los fríos números dicen que a mucha gente, definitivamente le gusta su trabajo.

    Según datos en las revistas especializadas, nuestro comediante en cuestión quería relanzar la saga y redireccionar un poco el film hacia los adolescentes. Es así que esta parte vuelve a traer los elementos probados que ya han funcionado en las dos anteriores (a ver, en el sentido de que la audiencia los ha aceptado, no que sean dignos de mención) e intenta situarse en un marco que le de un poco de aire a la historia. En esa dirección fue el conocido director John Whitesell, con vasta experiencia en productos masivos (viene de la televisión) y que ya condujo la anterior: pensar una película con mucho gancho para los teens y abrir un mercado nuevo (las anteriores eran más para chicos).



    Para los que no conocen de que va la saga, Martin Lawrence es Malcolm, un policía honesto que hace un par de films atrás, descubrió que vestirse de mujer grandota y fingir que es una abuela sureña y mandona es buen negocio. Digamos que es su alter ego! Hablando en serio (si esto se puede hacer, cosa que no creo), Malcolm debe recurrir a su disfraz lleno de goma espuma y a kilos de maquillaje para ser una abuela querible, intensa y divertida capaz de resolver las conspiraciones más peligrosas. Bue, tampoco para tanto! Aquí, nuestro amigo está en un operativo para dar con unos delicuentes cuando recibe la noticia de que su hijastro Trent (Brandon T Jackson) ha sido aceptado en la universidad de Duke. Lo que él no sabe, es que Trent se dedica a la música urbana (el rap-hip-hop o lo que sea), y no tiene ninguna intención de ir a cumplir el sueño de su padre. Para colmo, recibe una oferta millonaria para irse de gira con un grupo de jóvenes raperos y si no tiene autorización firmada de Malcolm, no podrá ir. Esto dinamita la relación justo en un momento crítico, accidentalmente Trent es testigo de un asesinato y su padre tendrá doble trabajo: protegerlo de los delincuentes que saben quien es y además, dar con una memoria usb que contiene datos importantes para encerrar a un jefe mafioso.

    El pendrive está en algún lugar en una escuela de artes, donde padre e hijo irán caracterizados como mujeres (Big Momma y Charmaine). Allí, harán migas con las chicas del lugar, la pasarán bien y tratarán de descubrir quien tiene la memoria para resolver la cuestión.

    Lo primero que hay que decir, es que Brandon T Jackson le pone mucho ritmo a la cinta. Su habilidad para la música le permite mantener algo de interés y en los cuadros musicales en los que aparece, "Big Momma 3" cobra algo de vida. Hay mucho pop y buen rap en la película y eso ayuda. Es lo que más trabajaron, me atrevería a decir. El resto, gags sobre la desnudez, los problemas para ir al baño, el acoso de algunos hombres a los que les gustan las mujeres entradas en carnes y... No mucho más.

    Sin embargo, "Big..." se alcanza a soportar, sobre todo porque Lawrence tiene algo de oficio probado y Jackson le pone mucha atención a su rol. Pero el guión (guión???) se puede definir como "espejitos de colores"... No hay nada que valga la pena y solo los fans de la franquicia saldrán satisfechos de la sala. El resto, se preguntará seguramente cómo hizo para venir a ver "Mi abuela es un peligro 3". Sinceramente, quién podría ir a verla en este mercado? Las cifras de recaudación nos darán una idea si estrenarla fue un fracaso o no. En mi humilde opinión, es sólo una pobre y menor comedia a la que el DVD le queda hasta grande, diría...

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  • Invasion del mundo. Batalla - Los Ángeles
    El combate ideológico parece ganado de antemano!

    Hay varios colegas que abordaron su enfoque de "Battle Los Angeles" tratando la película exclusivamente por sus valores cinematográficos, despojándola de su ideología y centrándose en su grandilocuencia visual. En este debate acerca de los valores de esta cinta, es difícil ser objetivo ya que el tinte elegido por los productores y guionistas es muy difícil de disfrazar: se la amará o se la odiará, simplemente., sin medias tintas Esto se produce porque "Invasión del mundo...Batalla Los Angeles" es un propuesta de ciencia ficción contaminada de propaganda pro-americana ,al límite de lo tolerable. Es decir, vemos una película de ciencia ficción, pero es tan fuerte lo que aparece como el contexto en el que se da la historia, que a algunos de nosotros termina por vencernos y perdemos la línea de análisis que intentamos venir trabajando. "Battle LA" me puede. A ver, trato de ser objetivo pero pasado cierto punto en el transcurso de la película, uno comienza a sentir que el peso que tienen ciertos diálogos es superior a cualquier valor técnico que pudiera ostentar la cinta en cuestión...En pocas palabras, sentí que me adoctrinaban para alistarme!!! Y la verdad es que son cosas que uno no puede, o debe dejar pasar. Ideológicamente (perdón que vuelva sobre el tema, pero es inevitable), es muy fuerte ver esta película y no estoy convencido que haya razones suficientes para equilibrar su discurso y que sea una más del montón (para bien o para mal).

    "Battle LA" es la historia de una invasión extraterrestre. Una colonización bien ejecutada y simultánea en varias ciudades del mundo. En pocos minutos nos vamos enterando de que viene la cosa, un grupo de meteoritos se aproxima a la tierra, los militares esperan lo peor y sus hipótesis se confirman en horas: lo que sucede, es, nada menos, una monstruosa invasión de seres del espacio exterior . Organizada y sanguinaria. El sargento Michael Nantz (Aaron Eckhart) será el protagonista de nuestra historia: representará el ideal del sacrificio marine para todos los espectadores desde su misma en escena. Nantz viene golpeado, estuvo en Irak y todo su pelotón fue exterminado, goza de dudosa reputación y nos enteramo que pide la baja porque ya no tiene fuerzas para seguir adelante, el peso del fracaso lo aplasta y quiere abandonar la fuerza. Junto a él, conoceremos a todos los miembros de una unidad dirigida por el teniente Martínez (Ramón Martínez). Cada uno de ellos tiene una situación familiar determinada, movilizante, que los ubica como hombres de bien en la víspera de una poderosa tragedia. Al comenzar la invasión propiamente dicha, todos los cuerpos marine de Los Angeles comienzan a operar en la zona de emergencia, primero como grupo de rescate, luego intentando detener a los alienígenas. Martínez se ve obligado a trabajar junto a Nantz, a pesar de que no confía mucho en él, y junto a un pelotón se adentrarán en territorio enemigo (la ciudad, pero devastada) para investigar algo sucedido en una estación de policía y traer a zona segura a los civiles que hayan quedado con vida. A poco de adentrarse en el foco del combate, se les unirá una sobreviviente de un escuadrón especial, la sargento Santos (Michelle Rodríguez), hábil tiradora que posee informacion útil acerca de lo que pasó en los frentes de batalla de las afueras. El grupo comando marine luchará a brazo partido para cumplir los objetivos fijados y regresar a la base sanos y salvos.

    A los grandes estudios les gusta esta veta: son películas que recaudan mucho y funcionan siempre, sino fijense en "Skyline! Costó 10 millones de dólares e internacionalmente recaudó más de 60... Y todos sabemos que es malísima. Es más, se hizo con parte del equipo técnico que Sony contrató para esta "Battle LA" (hubo un problema legal hace contra los directores de Skyline). Hay que asumirlo: este tipo de films funciona.

    El guión de Christopher Bertolini ("La hija del general") está pensado para servir de sostén y coyuntura a las escenas de lucha que encontraremos a cada paso en la cinta. No tiene profundidad, no aporta nada interesante y encima, en los momentos complicados resuelve con sentimentalismo barato o propaganda marine cualquier conflicto. Claro, no podíamos pedirle a la dirección de Johnathan Liebesman grandes cosas (es el hombre detrás de las cámaras en "La masacre de Texas: el incio"), todo se debería subordinar a las arengas patrióticas dichas en tono alto y la bandera flameando como estandarte. Y eso es fuerte de ver. Encima, elige una cámara nerviosa tipo documental para seguir las acciones y llega un momento en que buscamos la bolsita de papel madera para poder descargar tanta nausea generada por el movimiento: es un enfoque cansador, innecesario e inútil. Esto no es "Saving Private Ryan"...

    Quienes van a salvar al mundo de la invasión extraterrestre serán entonces los marines norteamericanos, hombres plenos de lealtad y patriotismo que dejarán la vida para proteger a la población civil y cumplir con las directivas de su superior. Nos ponemos de pie y aplaudimos.

    Estados Unidos vuelve a proclamarse la policía del mundo y publicita globalmente su capacidad para enfrentar cualquier ataque que reciba y repelerlo con la peor violencia imaginable. El cuerpo de Marines hace todo bien, riega el terreno de combate con su sangre para convencernos de las bondades de su sistema y deja lugar para que la emoción por su labor crezca y se comparta a lo largo de toda la duración de la película. Hay escenas que son patadas en el hígado para cualquiera y que está bien que sea cine, pero que no podemos aprobar ideológicamente. No amigos, es un film descarnadamente pro-yanqui mal, en el cual el espectador se siente mal por no estar protegido y cuidado por el ejército norteamericano!

    No se puede hablar mucho de la caracterización que se hace de los alienígenas porque es casi inexistente.

    Corramos la visión y prendamos las luces de alarma: esta vez, tanto discurso conspira contra el andamiaje de la película y tira por la borda el trabajo técnico del equipo que editó "Battle LA". Sí, tiene muy buen sonido, efectos especiales de primera y buen ritmo de narración. Si pueden abstraerse por completo del discurso, hasta puede que les guste. Quiero decir, quizás pasen un rato entretenido y nada más. A mí, la catarata de mensajes proamericanos me supera. Anula lo que se podría rescatar del film.

    En definitiva, para quienes buscan una película de acción bien filmada, y pueden "verla" sin prestar atención a los poderosos mensajes que se proyectan para enaltecer el ser norteamericano, es una alternativa.

    Si son espectadores sutiles que leen entre líneas y ponen en la balanza la intencionalidad del film, es mejor dejarla pasar (y advertir a los distraídos de los valores del film!!!!)...
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  • El concierto
    El concierto
    El Espectador Avezado
    Orquesta afinada ofreciendo espectáculo de alto nivel

    En general, cada tanto la cartelera nos regala un film singular. Algo único, quizás no tan original, pero maravillosamente ejecutado y que conmueve. No pasa siempre (este año no recuerdo ninguno, todavía, de ese calibre), pero ha llegado a nuestro país "Le concert", una película elegante, divertida y que nos roba el corazón desde el primer fotograma. Film nominado al Globo de Oro en 2010, arriba con bastante retraso aquí pero es de celebrar que los distribuidores hayan puesto en pantalla una cinta de tanta calidad, sabiendo que su impacto en la taquilla será más que discreto, seguramente.

    A los argentinos, en general, no nos atrae el cine europeo. Estamos muy influenciados por el pensamiento único, el discurso dominante pro-Hollywood y fuimos educados, desde los tanques de Disney en nuestra niñez hasta las aventuras de Di Caprio, los thrillers de De Niro y Pacino y el cine de acción de Stallone, Schwarzenegger y compañía en la adultez. Eso, sumado a que cuando vamos al cine a ver cine argentino, las películas de relieve terminan siendo dramones de aquellos conectados a...los desaparecidos y la década del 70. La tendencia que siempre nos dio resultado en el exterior. Volviendo a la idea anterior, si esa es nuestra cultura, estamos seteados para ir y dejar de lado el cine europeo. En general, se cree que está reservado a los intelectuales, universitarios y cinéfilos de gusto exótico. Nada que ver. El cine del viejo continente es como el de todas partes, claro, si tiene particularidades regionales (su ritmo de narración lo distingue del americano) pero tiene películas regulares, buenas y malas. Eso si, nuestros distribuidores, eligen cintas ganadoras de festivales internacionales, de directores interesantes pero poco conocidos para el gran público y siempre que se estrena algo de esta geografía hay que prestarle atención. Repito, la filmografía que llega a nuestras salas ha sido seleccionada por gente que sabe y tiene mucho aval y prestigio ganado, por lo que vale echarle una buena mirada cuando se producen esta clase de estrenos.

    "Le concert", es un exquisito y simpático film de un director al que hay que prestarle atención: Radu Mihaileanu. Rumano, filma aquí con actores rusos y franceses, una historia muy movilizante para el público politizado. Treinta años atrás, un director de orquesta soviético, Andrei Filipov (Aleksey Guskov) en el pico máximo de su carrera ve interrupido su concierto más importante (Tchaikovsky) cuando Brezhnev ingresa en medio del mismo a llamarlo "traidor" y "enemigo del pueblo". Filipov había desobedecido la orden de desafectar de su banda a los músicos judíos, razón que le valió ser expulsado de su puesto y degradado desde lo artístico hasta terminar con su carrera como un simple ordenanza. Cuando comienza el film, Andrei oficia de empleado de limpieza en el Bolshoi, en Moscú. El marco de partida, es indudablemente fuerte. Un artista en el pináculo de su carrera, defendiendo sus convicciones, cae bajo la presión política del régimen soviético de ese entonces.

    Pero los tiempos han cambiado. Y ya nada es lo que era. Cierto día Filipov, mientras limpia la oficina de su jefe donde trabaja, recibe un fax dirigido a su director, donde se invita a la orquesta a hacer una presentación en París, más precisamente en el teatro de Chatelet. La idea se le viene a la cabeza al instante, rearmar a su viejo grupo de aquel entonces e ir en busca de la reestauración del prestigio de su orquesta, suplantando a la original del Bolshoi. Osado punto de partida, juntar a más de treinta músicos desperdigados por todo Moscú y convencerlos de las bondades de volver a tocar juntos. Ya, instalados en la historia, comienza la diversión: estos sujetos son una postal de la Rusia actual, pobres, usureros, mafiosos... Pero talentosos. Cuando logran plasmar la idea, necesitan un jefe de negociaciones para arreglar lo contractural con los franceses, labor que hará un antiguo enemigo de los músicos y de Filipov que buscará reposicionar el sentimiento comunista en Francia, junto a ellos. El viaje viene madurando.

    De ahí en más, y sin anticipar mucho (hay mucho y es muy disfrutable), habrá que seguir el derrotero de la orquesta, desde su patria hasta Francia. Y allí, pasar dos días antes del concierto viendo como los sujetos que vienen del este, (rusos que beben en cantidad, judíos que traen caviar para vender, gitanos que comercializan productos truchos, viejos dirigentes que sueñan con reflotar el pensamiento stalinista como bandera, etc) llegan a París dispuestos a hacer la suya , dejando de lado la actividad primordial por la que están ahí -ensayar y prepararse para tocar-. La película trabaja varias puntas, la situación arte versus política; el choque cultural este-oeste y el problema de la identidad y el origen, corporizado por la deliciosa Melanie Laurent, (Anne Marie Jacquet en la película) violinista famosa que desconoce quienes fueron sus padres y las circunstancias en que ellos murieron y que será la solista invitada del evento. Todas ensamblan bien y logran un maridaje perfecto: la película es absolutamente disfrutable y deja satisfecho hasta al público más exigente: el cierre de la misma es para aplaudir de pie, una secuencia de 20 minutos que arrancará lágrimas a más de uno en su butaca.

    Muchos colegas piensan que es un film correcto, pero no de gran vuelo. A mi me parece que Mihaileanu armó un escenario magnífico y montó su propia orquesta donde todos los instrumentos suenan afinados y se complementan de maravilla. En este cuento del director de orquesta, la audiencia sale de la sala con una amplia sonrisa dibujada en el rostro y eso, amigos, no hay precio de entrada que lo pague. Un film de gran factura que nos transporta al mundo del arte, las ideas y las emociones y que no debemos dejar pasar en cartelera. Ir tranquilos, un concierto inolvidable los espera.
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  • Un feriado particular
    Un feriado particular
    El Espectador Avezado
    La tercera edad también quiere divertirse

    En una semana que fue raro haber visto dos estrenos europeos (el otro fue "Le concert", de la que ya hablamos), nos llega desde Italia un film muy interesante (no por nada ganador del Festival de Venecia en 2008) que no pasa desapercibido en cartelera, ya que fue la sorpresa de la semana, llevando mucho público a sus salas, teniendo en cuenta la cantidad de pantallas que tuvo. Gianni Di Gregorio, el director, ha sido reconocido siempre por su trabajo como guionista (hemos visto aquí "Gomorra", que él escribió). Y a los 58 años le llegó la oportunidad de ser el responsable final de su propio proyecto, por primera vez. Junto a Simone Riccardini, escribieron y soñaron esta película y pudieron plasmarla en una interesante obra sobre la tercera edad en vacaciones (época donde todos les escapamos a los viejos).

    Saben ustedes que la película se llama "Pranzo di ferragosto", alusión clara a la época donde todo el mundo se manda a mudar de sus trabajos y casas y se dispersan por la península y el resto de Europa a pasarla bien, aunque sean sólo 2 días. Un período de receso laboral donde las ciudades más importantes quedan desiertas y aquellos que pueden (que son muchos), salen a disfrutar del verano a pleno (agosto 15, les suena?). Un tema que se da en esta época entonces, es, ¿Qué pasa con los adultos mayores a los que su familia deja en la ciudad mientras ellos salen de vacaciones?. Si bien puede parecer un tema revestido de simpatía y que abre el juego a pensar situaciones divertidas, lo cierto es que encierra una pregunta fuerte, subliminal quizás para algunos (pero muy presente), que está relacionada con el destino de nuestros ancianos. Vivimos en una sociedad donde lo único que sirve es ser joven y los valores que nuestra sociedad de consumo trae atentan contra la protección de las personas de edad. Antropológicamente, sabemos, que las culturas primitivas veneraban el conocimiento de quienes más habían vivido y revestían a esos hombres y mujeres de cuidados especiales. Esto, aquí y ahora, ha cambiado. Los adultos mayores requieren atención, compañía y acompañamiento para seguir viviendo una vida feliz. El tema es si estamos dispuestos a hacernos ese espacio para ofercérselos. Este es el punto basal del relato.

    Gianni (también protagonista!) es un hombre maduro con problemas económicos. Le gusta la vida cómoda,lo vemos levantando un vasito de vino siempre, tranquilo y tratando de escabullirse de sus acreedores...Vive con una madre despótica y su endeble panorama de ingresos lo lleva a recibir una oferta que no puede rechazar. Como su presente financiero es casi escandaloso, y la situación con el administrador de su consorcio es terminal, éste le ofrece condonar parte de la deuda si cuida a su madre y a su tía durante el "ferragosto" (dos días). Claro, que la cosa no queda ahí. Su amigo y médico de cabecera tiene que estar de guardia en el hospital, entonces le sumará al grupo a su madre, como pedido personal. Resultado, Gianni tendrá que lidiar con cuatro mujeres de personalidad fuerte y particular, tenerlas contentas y felices y deshacerse en estrategias para que la convivencia sea apacible hasta que el feriado termine.

    Cine italiano, costumbrismo puro, familia, pasta, afecto, bromas, encuadres en espacios reducidos, sonrisas, emoción.

    Eso es "Pranzo di ferragosto". Una crítica social (quizás), bien presentada y contada en forma de relato luminoso, donde no podemos sino amar a las cuatro viejitas que vemos en pantalla, con especial énfasis en la madre, jugada por Valeria Franciscis y la de Alfonso, Marina Cacciotti. Las mujeres en cuestión, junto a las protagonistas, no tenían experiencia como actrices profesionales. Todo un descubrimiento.

    La atmósfera donde se desenvuelven está plagada de emoción y nosotros, descendientes de italianos, adoptamos la mirada sin titubear: forma parte de nuestra herencia. Por lo demás, el relato es corto (75 minutos), muy divertido y con diálogos imperdibles, la música suena un tono más del soportable (me recordaba a los ruidos de cantinas, en cierto momento) y todo esto redondea un film muy rico y gustoso para quienes les gusta lo italiano puro, innegablemente intenso, colorido y familiero. Muy buena elección para todo tipo de público.
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  • La revelación
    La revelación
    El Espectador Avezado
    Existencialismo detrás de las rejas

    Ultimamente los trabajos de Edward Norton y Robert De Niro venían siendo erráticos. Son dos intérpretes de peso, actores de manual y figuras en cualquier film que elijan ver, pero a veces prefieren trabajos más livianos que no aportan mucho a sus carreras pero si a sus billeteras... Norton hizo "The invention of lying" -mediocre- y "Leaves of grass" no estrenada en Argentina; De Niro, "Everybody's fine" -refrito de un film italiano y "Little Fockers" (sin palabras!). "Stone" es una oportunidad entonces, de verlos juntos, tomandose en serio un guión. Desgraciadamente, el resultado es bastante desparejo.

    John Curran fue el responsable de dirigirlos, de antecedentes prolijos (me gustó "The painted vail", también junto a Edward Norton) pero de estilo pausado y extremadamente discursivo. Aquí, hace equipo sobre el guión de una de las promesas de la industria, Angus MacLachlan (el escritor de "Junebug" (que tampoco fue distribuída aquí, si mal no recuerdo) para traernos un pseudo thriller de suspenso. En realidad, "Stone" es un estudio sobre el encierro, la religión, el matrimonio, las prohibiciones y los límites, pero si la presentamos así pocos se animarán a verla. Aunque suene extraño, es un drama filosófico, o algo así (intenta), un fresco que profundiza en la conciencia de sujetos que se encuentran unidos por una circunstancia que los atraviesa, y que genera resquebrajamiento de estructuras muy arraigadas en cada uno... En otras palabras, un film de mucho texto y subtexto. Mucho diálogo profundo, mucho encierro, casi podría ser una obra de teatro.. Pero bien, veamos de que se trata...

    La trama es simple. Jack (De Niro) es un oficial del servicio penitenciario encargado de revisar y evaluar libertades condicionales. Está a punto de jubilarse, y sospechamos por la secuencia de entrada, que hay mucho que lo agobia...Su superiores le piden que vaya cerrando algunos casos que tiene pendientes y preparando el terreno para dejar el trabajo. Uno de esos casos resulta ser el de Gerald "Stone" Creeson (Norton), pirómano que lleva bastantes años en prisión y que espera con ansias abandonar la prisión. Stone está casado con Luccetta (Milla Jovovich) y cuando empieza a tratar con Jack, se da cuenta que si no logra torcer la impresión que el oficial tiene hacia él, está perdido y su caso naufragará. Recurre entonces a su esposa, para pedirle que se acerque a Jack, trate de seducirlo y colaborar con su liberación. Si Jack hace un buen informe y presenta el caso al comité, Stone tendrá serias chances de salir de la cárcel...

    Hasta ahí uno se imagina un clásico triángulo amoroso, violencia, sexo y crimen.

    Pero no. Ahí es donde MacLachlan nos sorprende (y no para bien, precisamente), elige salirse del camino tradicional y comenzar a trabajar las emociones y motivaciones que cada personaje tiene en esa maraña de relaciones peligrosas que los atraviesan (a la que se unirá, a su tiempo, la esposa de Jack)... Esto se potencia cuando Curran ralentiza los tiempos de cada secuencia al límite de lo tolerable y deja que los protagonistas se explayen a fondo, desde lo verbal y lo que no lo es, sobre sus miedos y posiciones en la vida. La religión empieza a cobrar importancia, y las creencias de cada uno de ellas se ven desafiadas al extremo, al ver que la manera en que resuelven los conflictos es equivocada. Los planteos morales aparecen y oprimen desde la pantalla y no son de fácil digestión. Para colmo, dentro de la prisión, Stone es testigo de un intento de fuga sangriento y eso termina por detonar su débil lazo con la realidad. Lo que era una película de seducción en apariencia termina en otra dirección, la del drama psicológico carcelario en clave filosófica!

    Insisto, mucho texto para escuchar que intenta ser atractivo, por la potencia de los actores en cámara pero que no alcanza niveles dramáticos de fuste por su extensión.

    Cuidado, Norton y De Niro están sólidos y juegan las mejores escenas de la película. Milla Jovovich se pone el traje de femme fatale y enciende todas las mechas a su alrededor: deja las armas (últimamente era siempre noticia por Resident Evil) y muestra su ductilidad y su cuerpo, en dosis paralelas. Hasta Frances Conroy (la esposa de Jack en el film), se luce en sus pocas secuencias. Pero a pesar de que todos ponen lo mejor, el problema es que "Stone" no termina de revestir interés. Es demasiado pasiva, lenta y discursiva.

    Es es el problema. Y es serio, me atrevo a pensar.

    Será que el tema no me pareció a priori demasiado interesante, o es que el abordaje no me terminó de cerrar. Si se que entré dispuesto a ver un gran film, y cuando salí, la sensación que me quedó en el cuerpo es haber sido testigo de una buena clase de actuación con un guión aburrido, extenso y hasta innecesario...

    Si son de seguir los trabajos del dúo masculino de protagonistas, quizás mi opinión no cuente, (van a ir igual a verlo, es como explicar el éxito de "The Rite" cuando la película es mala, los seguidores de Anthony Hopkins revientan la taquilla) pero sino, evaluar seriamente si están dispuestos a adentrarse a "La revelación", en mi opinión un film muy denso que psicoanaliza demasiado una historia que podría ser mas directa y digerible. No es de las películas detrás de las rejas que quedarán en mi memoria por mucho tiempo...
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  • Infierno al volante
    Infierno al volante
    El Espectador Avezado
    Conducción explosiva

    Hace un tiempo vi "My bloody Valentine 3D" de Patrick Lussier. La película, no era gran cosa. Recordemos que era una cinta de terror clásico setentosa, potenciada por las bondades de haber sido filmada en 3D. Tenía muy buena atmósfera y un interesante uso de la cámara, sobretodo para aprovechar el formato en el que se trabajaba. Así es que me fui en ese entonces con la impresión de que Lussier le había sacado bastante partido al pobre guión y lo había transformado en algo aceptable. En cierta manera, la industria pensó lo mismo.

    Le confió seguir la senda de la tercera dimensión, pero esta vez, la idea era contar con un presupuesto más holgado y una super estrella para jugar en las grandes ligas....El mismo Lussier escribió el guión junto a Todd Farmer y se lanzaron a preparar un argumento simple para un film donde primara la acción y se luciera el sistema en cuestión. Así nació "Drive angry", film pensado para impactar desde lo visual, exclusivamente, donde el libro sirviera como excusa para gatillar y detonar. Al proyecto se subió Nicholas Cage, quien ha hecho roles de vengador en oportunidades anteriores.

    La cinta cuenta la historia de una venganza. Milton (Cage), se ha escapado del infierno (no sabemos cómo, pero nos encantaria haber presenciado ese momento!) y se dirige a buscar a su nieta. La misma, ha sido secuestrada por una secta demoníaca que planea utilizarla para un sacrificio en la próxima luna llena. Lo cierto es que Milton se siente culpable por haber dejado sola a su hija, quien se vinculó sentimentalmente con el líder de ese culto y fue asesinada por negarse a seguir las directivas de la congregación. Este hecho impactó de manera profunda en el protagonista... Milton quiere detener al grupo en cuestión antes de que asesinen a su nieta, pero el tiempo le juega en contra. Además, hay cierta gente que lo busca, por distintas razones...


    Desde la mirada técnica hay que reconocer que Lussier hace un gran trabajo de cámara. Hay mucha acción, destrucción a granel y una estupenda banda de sonido, plagada de hits relacionados con el heavy metal. Cage le pone la cara a un hombre sin emoción pero que cumple su inexpresivo rol a la perfección: es el abanderado de la violencia. Su heroína, la deliciosa Amber Heard se luce como una mujer normal en situación extraordinaria y aporta al su belleza y destreza física. No deberíamos pedir grandes actuaciones en este tipo de film, pero cumplen. Insistimos, la estrella aquí es la violencia en 3D.

    Algunos saltos narrativos (desde como empieza el film hasta los flashbacks que explican la historia), un montaje previsible y una edición consciente de qué había que mostrar y cómo. Hay secuencias de explosiones, balaceras, peleas cuerpo a cuerpo y persecuciones en masa. A todas ellas los anteojitos le sacan provecho: para eso se pensó esta película.

    Digamos esto en pocas palabras, poco 3D se usa para el film adulto, en proporción. Las películas infantiles dominan la escena en este rubro. Bueno, está llegando lentamente un más interesante uso del formato a las salas ampliando el espectro potencial de los espectadores. Esto es bueno y "Drive angry" es muestra de que es posible. Se muestra como una película dispuesta a entretener con buenas armas. Nobles. Y lo logra.

    No está a la altura de los grandes "shoot' them up", pero se defiende.A los tiros!

    Una novedad para los amantes del cine de accion, seguramente si lo que buscan es entretenimiento puro, "Drive angry 3D" cumple.

    Lo que no es poco en este tiempo!
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  • Fase 7
    Fase 7
    El Espectador Avezado
    Rec y La Comunidad a la argentina

    Nicolás Goldbart es un trabajador que tiene muchos años en el medio, fue editor de "Mundo Grúa", premiado por el montaje de "El bonaerense". Este es su primer largo y si bien debo decirles que el film me gustó, tengo bastantes apuntes para compartir sobre el guión. "Fase 7" es una producción nacional de esas que aparecen cada tanto, donde hay mucho profesionalismo, actuaciones solventes y un encuadre modesto, pero aceptable. Un colega decía por radio el jueves "no parece cine argentino"... Creo que eso es atacar a nuestra industria con armas desleales. Si es cierto que "Fase 7" es un film sólido y que pudo llegar hasta el festival de Stiges (cine fantástico) merced a sus destacables atributos (es interesante, por momentos intensa e incuestionablemente está bien contada) no es vara para el cine nacional. En general, (y ya lo dije muchas veces, quienes siguen mi blog lo saben) nuestra cinematografía se luce en el exterior (y es premiada) cuando habla de los desaparecidos y la época de la dictadura militar. También es cierto que el costumbrismo nacional, es lo que mejor hacemos, drama con un toque de comedia. Cuando hablamos de otros géneros, los buenos productos son contados con los dedos de un mano. Hay pocas películas de terror, suspenso (policial) y acción destacable a lo largo de estos ultimos treinta años. Eso sucede porque lo económico tiene su peso, y nuestra tradición nos empuja a transitar caminos seguros y no experimentar. Por eso, sí es valorable y destacable "Fase 7". Es vendible al exterior y si bien gira sobre un tema conocido en el género, lo cierto es que intenta tomar varias puntas de los más destacados títulos de los últimos años y fundirlos con sello propio. El resultado es correcto pero sin mucho vuelo.

    Veamos, el guión nos presenta a Coco (Daniel Hendler), pareja de Pipi (Jazmín Stuart), quienes viven en un edificio de departamentos en Buenos Aires. Cierto día, se enterarán por la televisión de que una epidemia de gripe A está expandiendose por el mundo. Minutos más tarde, serán convocados por la autoridad sanitaria a la entrada de su edificio: hay un caso allí y el Ministerio de Salud ha decidido poner el lugar en cuarentena. El edificio está sellado y nadie puede entrar ni salir. Coco entonces volverá a su casa, junto al resto de sus vecinos, dispuesto a esperar el curso de los acontecimientos. Con el correr de los días, la situación se agravará y lo que era una espera resignada, pasa a transformarse en una situación de máxima tensión cuando los alimentos empiezan a escasear y las autoridades no dan respuesta a los llamados de la gente. Coco se relacionará con Horario (Yayo), ex militar (o algo parecido), quien tiene en claro como sobrevivir en ese contexto, está armado y aprovisionado para soportar la crisis. En el edificio, otros vecinos comienzan un ataque sobre la casa de Zanutto (Federico Luppi), hombre de dinero que también tiene mucho en su hogar que podría ser compartido.

    De ahí al caos hay un solo paso.

    "Fase 7" se inscribe como un mix de varios films importantes del género, a saber: tiene el espíritu de "La comunidad", el encuadre de "Rec", la propagación de "Epidemia" y el tempo de "28 days later". Es imposible no ver las fuertes influencias de esos títulos cuando uno se adentra en la trama. Quizás eso le quita fuerza al tema, ya que el veterano espectador transita por imágenes similares y parte de la resolución de los conflictos se vuelve demasiado previsible. No es que esté mal, pero es inevitable. Daniel Hendler juega el rol que mejor le sale (el hombre simple despistado y desbordado por las situaciones nuevas en las que se requiere decisión), Jazmín Stuart está justa como esposa ansiosa y enojada y la revelación del film es la actuación de Yayo como Horacio, un humorista que aborda un personaje complejo y lo resuelve con gran prestancia. Federico Luppi también está muy bien, pero eso es algo a lo que ya estamos acostumbrados.

    Como primer largo, es muy bueno. Si les gusta la ciencia ficción, quizás parezca raro recomendar cine nacional, pero es un buen producto. Tiene 20 minutos de más, pero el cierre es algo que le cuesta a cualquier director haciendo sus primeras armas. "Fase 7" es un paso adelante para los films de género en nuestro país y sería bueno apoyarlo sólo por eso, más allá de los valores a los que hacíamos referencia...
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  • Biutiful
    Biutiful
    El Espectador Avezado
    Jorrid, intens an sadist

    He aquí un director controversial. Alejandro González Iñárritu ha generado desde siempre, reacciones encontradas con su trabajo. "Amores perros" y "Babel" han sido premiadas, discutidas y alabadas por la crítica mundial aunque con la llegada de Biutiful, muchos de quienes apoyábamos su línea de trabajo empezamos a pensar que quizás, en algún lugar estabamos equivocados.

    ¿Cómo definiríamos su cine? Historias corales (aunque esta no lo sea), preferencia por mostrar la fragilidad del cuerpo humano, descenso a los abismos morales, contradicciones intensas en sus personajes, dolor, oscuridad, desconcierto. Se me ocurren muchos más, pero creo que ya tenemos una idea desde donde partir. ¿Es un cine para todos? No, indudablemente. No siento que, como otros directores, uno necesite estar preparado "intelectualmente" para apreciarlo, pero si que uno debe estar predispuesto a sufrir desde la emocionalidad, el mismo camino que los protagonistas de la historia. Iñárritu logra unirnos con la suerte de sus peones y en ese tablero que domina, siempre transitaremos por senderos dolorosos, intensos y lacerantes. Si están dispuestos a ese viaje, quizás "Biutiful" sea una película para que no se pierdan.

    Estamos en Barcelona, pero una poco cercana a las imágnes bellas que habitualmente conocemos de la ciudad. La Barcelona que nos traen es la que no miramos, la del delito, la pobreza, los adictos, los ilegales y la basura. Alli conoceremos a Uxbal (Javier Bardem), nuestro paladín según el plan de Iñárritu, un pobre tipo que vive una existencia miserable en un barrio marginal. Es padre de dos niños y su mujer es una persona adicta y con severos trastornos psicológicos. Extrañamente, Uxbal posee una especie de cualidad que lo hace unico, puede conectarse con un mundo distinto y percibe la presencia de la muerte a cada instante. Su trabajo no lo ayuda: trata con ilegales inducumentados, africanos y chinos, y sirve de mano de obra barata a unos asiáticos mafiosos que explotan dicha gente en talleres textiles no declarados. Hay rastros de su anterior vida (de la que suponemos que compartió con su esposa el tema de las drogas) y el dinero nunca alcanza, por lo cual hay que trabajar muchas horas sin ver a los niños.





    Para colmo, le detectan cáncer. Es irreversible y le dan pocos meses de vida. Cuando él entiende la gravedad de su enfermedad, decide cambiar su vida y tratar de dejar sus temas resueltos para cuando no esté. A eso abocará su energía a lo largo de la película.

    Y ya está. De ahí en más, Irrárritu se hace un festival con lo escabroso y siniestro de la historia. Uxbal se irá muriendo en cámara, mágnificamente interpretado por Bardem, y esto será registrado con una mezcla de crueldad y poesía, cuanto menos, macabra.

    La degradación física del protagonista y la adversidad constante de lo que tiene que enfrentar son constantes a lo largo del film, y hay que tener mucho estómago para soportarlas. Y lo dice un crítico de cine eh!

    Era un film especial para este cineasta. Se nota. El director logró reunirse con un equipo técnico maravilloso que apoyó su concepción y revistió a la cinta de un profesionalismo acabado y personal. Pero esto, lejos de enriquecer la mirada, la cerró, inexplicablemente. Sólo mirando la lista de sus colaboradores encontramos a Rodrigo Prieto, (director de fotografia de "Brokeback mountain") y a Gustavo Santaolalla, componiendo una lujosa banda de sonido, así que imaginen... Alejandro González Iñárritu pudo utilizar todo su arsenal para dotar a la historia de la profunidad que quiso. Y contando con estos elementos, potenció todos sus vicios, al punto de que "Biutiful" se convierte en un viaje al dolor puro, sin ningún tipo de matiz (como sí tenían sus trabajos anteriores).

    Visceral al extremo, sádica hasta el límite de lo tolerable y criminalmente cruel, esta película no es "Biutiful", sino "Agli", como diría mi colega Diego Battle.

    Un film controversial y una actuación de Javier Bardem inolvidable, sólo si pueden llegar hasta el final de los eternos 148 minutos que dura la proyección. Una operación a corazón abierto, sin anestesia y con los profesionales más sádicos del nosocomio.
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  • Amigos con derechos
    Amigos con derechos
    El Espectador Avezado
    Portman todo, lo hace bien

    Natalie Portman ha dado el salto cualitativo que todos esperábamos en estos últimos años. Siempre fue una actriz sólida, pero en esta etapa, no hay desafío que le quede chico. Es una figura de primera línea y los grandes estudios se pelean por trabajar con ella, ya que su ductilidad le permite ser una actriz todoterreno. Es decir, no hay género donde ella luzca descolocada o de pasos en falso. Está en un momento fantástico de su vida profesional y privada, y se nota. Derrocha talento. Segundo film en cartelera suyo, comedia romántica con la que se toma vacaciones de la intensidad dramática de "The black swan" y explora el género junto a un viejo conocido de la industria, Ivan Reitman. Y está bien, se lo tiene bien ganado.Su director, ha hecho muchas comedias en los dorados 80 ("Cazafantasmas", por ejemplo) y es un veterano con oficio. Tiene olfato para elegir buenos tándems (Bill Murray- Harold Ramis, DeVito-Scharzenegger luego en "Gemelos") y ha producido los suficientes films taquilleros como para saber detectar las buenas asociaciones. Aquí, se acierta claramente con el casting. Cuestión fundamental a la hora de llevar adelante una película taquillera, elegir bien a la pareja principal y por supuesto, rodearla adecuadamente. Pero primero, vamos a la historia.

    Emma (Portman) es una estudiante de medicina avanzada haciendo su residencia . En general, le cuesta un poco abrirse a las relaciones, en palabras de su hermana, "hace todo lo posible para arruinar a los candidatos perfectos". Bueno, tiene sus temas. Lo cierto es que la etapa en la que está de su profesión no le deja mucho espacio para vida social. Vive con tres amigos y colegas que están en la misma circunstancia, tratar de recibirse en el tiempo estipulado. Esto hace que Emma no quiera comprometerse con alguna relación amorosa. Su energía está toda puesta al servicio de su carrera...Pero, como a cualquier chica de su edad, le pasan cosas con su cuerpo. En su camino aparecerá Adam (Ashton Kutcher), quien estuvo junto a ella hace muchos años y con quien comparte una fría amistad. Se ven cada tanto, accidentalmente, hasta que una noche, Adam, deprimido porque su padre (Kevin Kline) comienza una relación con su ex-novia, se pasa de raya con la bebida y termina en el departamento de Emma. A partir de ese momento, los dos descubrirán que se desean mutuamente y llevarán a cabo acciones para canalizar tanta necesidad. Establecen reglas para evitar enamorarse y se disponen a vivir el desenfreno de su pasión.

    El tema que se plantea, es, como en muchas clásicas comedias románticas, la amistad entre el hombre y la mujer. Aquí, con una apuesta superior: se puede tener sexo sin involucrarse afectivamente con la otra persona? Es posible mantener una relación exclusivamente en el terreno del cuerpo, negando la conexión más costosa, que es la del corazón?. Otra vez, correcto punto de partida, mérito de Reitman, el tema tiene su interés.

    Portman se luce, jugando su rol a media máquina, tiene química con Ashton Kutcher y se nota, los dos se divierten y se complementan de memoria. Después de haberlo visto a Kutcher sufriendo con Katherine Heigl en "Killers", esta parece ser su pareja natural. Claro, el momento de la actriz que lo acompaña es fabuloso y eso lo ayuda a dar lo mejor de su escaso repertorio. Sus limitaciones son más que evidentes, pero encuadrado como está aquí, cumple su rol sin fisuras y el espectador compra su aspecto de chico bueno enamorado al segundo fotograma (aquel que repite película a película y que ya conocemos). Si hay que decir, no es un gran guión ni mucho menos. La historia es discreta y de no estar protagonizada por Natalie Portman, seguramente sería un fracaso. Hay lugares comunes, secundarios simpáticos y buena música. Nada del otro mundo.

    Pero ella está.

    "No strings attached" es entonces una película aceptable, menor y amigable que funciona como una pausa entre tanta intensidad ofrecida por los films que han sido nominados al Oscar y que pueblan nuestra cartelera. Es de las cintas que esbozamos una tibia sonrisa cuando las vemos y que son mejor disfrutadas, en buena compañía. No hay misterios y tampoco vuelo de altitud. Es un producto digno, sin sorpresas, pero se deja ver.

    Sirve, indudablemente, para conocer a la actriz que dominará la taquilla durante los próximos años, la maravillosa Natalie Portman. Ella sola justifica ya el precio de la entrada.

    Buena alternativa en cartera.
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  • 127 horas
    127 horas
    El Espectador Avezado
    No siempre el tiempo es veloz

    No vamos a descubrir las cualidades de realizador que tiene Danny Boyle. Este inglés fantástico, nos ha regalado cine del mejor a lo largo de su carrera y siempre esperamos sus entregas con expectativas de ver algo bueno, muy bueno y hasta a veces, descollante ("Trainspotting" y "Slumdog millionaire", sin ir más lejos). En esta oportunidad, le atrajo recrear una historia de vida, un caso real de un senderista que pasó 127 horas extraviado y con su brazo atrapado e inmovilizado en una falla del Cañón del Colorado. El sobreviviente relató su experiencia en un libro que sirvió de base al guión que ideó también Danny Boyle. Con gran parte del equipo técnico ganador del Oscar por "Slumdog...", el director decidió conovocar a James Franco para caracterizar el personaje principal y confiar todas sus fichas a que su carisma ayude a sostener el andamiaje de ser prácticamente, el único en escena a lo largo de más de tres cuartos del film.

    Hay mucha disparidad en las visiones de mis colegas a nivel global sobre esta cinta. Están claramente divididos entre quienes la amaron y quienes no. Y este último grupo se ocupa de establecer sus razones para denostar el film. Veamos, la pregunta ya la veo venir... y vos, "¿de qué lado estás?" pido minuto y tomo aire...

    Prometo contestar, pero para eso, es justo hacer un breve análisis de las razones que me llevan a tener un juicio particular de "127 horas".

    Ya dije aquí hay un gran director, un actor principal enorme (hay que ser justos y decir que James Franco es uno de los más dúctiles de la actualidad), una potente y adecuada banda de sonido (compuesta por A.R. Rahman, ganador del Oscar) y una fotografía y montaje bien estructurados y con sobrada calidad. El tema que no me cierra, es, indudablemente, el interés de la historia a ser contada. Aaron Ralston(Franco) es un montañista particular, le gustan los desafíos y los terrenos desolados. Disfruta del aislamiento y la caminata por lugares poco transitados por la gente, en general. Cuando lo conocemos, el está haciendo un trayecto en auto hacia su próximo destino: una desolado paisaje en Utah. Deja su vehículo al final del camino y sigue en mountain bike el sendero hasta terminar adentrándose en lo profundo del lugar, a pie. Nadie sabe dónde está (su familia y amigos) y cuando él cae en un agujero y su brazo quedo atorado entre la pared y una piedra, deberá organizarse para salir con vida del asunto. Está solo, nadie sabe de su paradero y su agua, batería y alimentos no durarán mucho si no organiza un plan de acción. En esa dirección, nuestra mirada como espectador está centrada en su supervivencia y un eventual rescate.





    En otras palabras, Danny Boyle tendría que mantenernos atentos a la suerte de un protagonista inmóvil durante toda la película, y su trabajo sería encuadrarlo de maneras distintas para que el relato no se vuelva monótono o repetitivo.

    El director utiliza un arsenal de recursos técnicos para que la espera (hasta la decisión final, tomada en la hora 127) sea interesante y no decaiga la intensidad en el transcurso del tiempo. Juega con la música, se nutre de la held-cam que tiene Aaron y con la cual registra emociones y pensamientos, trae flashbacks familiares, presenta el estado del tiempo, el momento del día... Digamos, Boyle aplica todo lo que tiene para que la acción no decaiga.

    Pero no lo logra.

    Como es un film de difícil abordaje (lo importante es el camino, la narración, no el resultado, que ya anticipás cuando te conectás con la historia), los recursos narrativos deberían haber sido superiores a los expuestos. Y no es que no sea alguien que no valore las películas de este estilo. Es más, el año pasado ví "Buried" y dije que era uno de los mejores films del año. Recordemos: un hombre en un ataud, todo el tiempo solo, conectado al mundo por un teléfono inteligente. Nada más. Pero en ese caso, la intensidad de la historia era otra, estábamos en el mismo cuerpo del protagonista y los nudos narrativos eran más claros y atrayentes. No es el caso de "127 horas". Aquí nada pasa, y nada sigue pasando. No importa cuanto intenten distraernos, nada pasa, es así.

    El film es regular, no hay nada que nos sorprenda ni nada que esperar. Como espectador, estoy un poco aburrido de los slogans del tipo "una historia esperanzadora", "un ejemplo de vida" y similares que utilizan los medios cuando nos quieren vender algo apoyado en supuestos "valores positivos". El cine es entretenimiento, y "127 hours" es aburrida. Sin vueltas. Excepto la escabrosa escena final, el resto es anodino y sin color.

    En la sala miraba todo el tiempo el reloj, y si bien, no duraba 127 horas, las parecía!!

    En definitiva, está nominada y tendrá su público bien merecido (o no). Lo que quiero decirles es que lo último de Danny Boyle no es de los trabajos a los que estamos acostumbrados. Y que sería bueno saber que este drama biográfico puede no parecerle de interés a gran parte del público (por ejemplo, a mí!).

    Si no fuera por la artillería de recursos técnicos, sería mala.

    Luz amarilla para Danny Boyle (aunque gane un Oscar por esta realización)...
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  • El ganador
    El ganador
    El Espectador Avezado
    Golpe directo al Oscar

    Cuando se piensa en films del gusto de la Academia, uno sabe, dentro de la industria, cuál es el gusto predominante, (es un tema del que ya hablamos) es decir, cuál es el perfil para ganar un reconocimiento como el Oscar, que se necesita para obtener un premio de esa envergadura. Repasamos, en general, las películas que les gustan son historias de vida (siempre ayuda), actuaciones donde los convocados mutan, se transforman desde lo físico y actitudinal para encarar los roles pedidos, tramas donde la superación personal juega decisivamente. Si pensamos en esas características, "The fighter" las cumple todas.

    La historia es un recorte de la vida de un boxeador, lo curioso es que dentro del esquema que presenta el guión, en realidad la película habla de la vida de dos. Y es difícil saber cuál de ellos tiene mayor fuerza narrativa. Bueno, Christian Bale fue nominado (de hecho ganó el Globo de Oro) y Mark Walhberg no. Algo debe decir.

    Dickie Eklund (Bale) es un ex boxeador cuyo momento de gloria fue haber tirado a Sugar Ray Leonard en su mejor momento a la lona. No ganó esa pelea, pero se metió en la historia de su barrio, un lugar de clase trabajadora en Lowell, Massachusetts. Su hermano, Micky Ward (Wahlberg) ha crecido a la sombra de la leyenda de Dickie, quién lo entrena. Su madre, Alice (Melisa Leo) maneja su carrera y denota su falta de profesionalismo a cada momento. Micky no crece en la profesión y las continuas decisiones equivocadas de su madre y su familia lo llevan a transitar por malas peleas, combates que no debería haber aceptado, todo para seguir el mandato familiar y tener a todo el mundo contento. En ese universo, la familia de Micky está compuesta por su madre, su padre, Dickie y seis hermanas mujeres, todas sostenidas por su carrera desde lo económico. Este contexto , aprisiona el desarrollo profesional de Micky y lo deja en su callejón sin salida. Mientras se debate en ese problema, comenzará una relación con una mesera, Charlene (Amy Adams), quien rápidamente se dará cuenta de lo que sucede y le planteará que la situación así no puede seguir.

    Ah, dato importante: Dickie es adicto al crack. Y esta línea es decisiva en la película ya que su relación con su hermano es el corazón de la historia. Al comenzar el film un grupo de documentalistas de HBO sigue a Dickie para mostrar su ascenso y caída, mostrando su relación con la droga de manera descarnada.

    Sin querer anticipar más, podemos decir que "The fighter" es una gran cinta. Potente, intensa y atrapante. Su descripción precisa, pintoresca y cruel de cómo operan las familias disfuncionales es clara y absolutamente disfrutable. Los rubros técnicos está correctos y las actuaciones de Amy Adams y Christian Bale son excelentes. En particular, este último, que hace una transformación física para su caracterización de un adicto al crack elogiable. Bale siempre hizo papeles de fuste, pero esta vez, es serio candidato al Oscar. Dickie es profundamente humano (se equivoca todo el tiempo), está atravesado por su fracaso, pero desborda de amor por su familia (como buen irlandés) y conmueve en cada fotograma con sus dilemas existenciales. Bale domina cada escena en la que está con una soltura notable y no podemos dejar de conmovernos con su trabajo.

    Este año la competencia por los Oscar será muy duro. Hay muy buenos films y este es uno de ellos. Llega el momento del mejor cine del año y hay que hacer lugar en la agenda para verlo. "The fighter", gran película que no podés dejar de ver.
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  • El cisne negro
    El cisne negro
    El Espectador Avezado
    Un cisne cautivante de oscura visión

    Y ya entramos en la carrera a los premios de la Academia con una avalancha de films cautivantes, intensos y únicos, en la parte más rica del año para los cinéfilos.
    Llega a nuestras salas la última película de Darren Aronofsky, singular cineasta cuyo mejor trabajo fue, sin dudas su debut con"Pi", en el año 1998. Es cierto que su llegada a las grandes ligas con "The wrestler" fue intensa, pero este cronista quedó extasiado con aquel primer largo. Aronofsky es un director que ama la fotografía, los encuadres perfectos y las actuaciones ajustadas. Ustedes dirán... "A quién no?" Es su sensibilidad la que lo distingue y muchos especialistas lo consideran como lo más vanguardista en los Estados Unidos en años. Creo que sí, es un sujeto que hay que seguir en la industria. Y "Black swan" es un punto alto de su carrera, sin dudas.
    Una primera cosa que es bueno que sepan, es que no soy fanático del ballet ni mucho menos. Alguna vez estuve relacionado indirectamente con él, pero desconozco sus códigos y su mundo, por lo cual, debo reconocer que soy fácilmente "impresionable" en ese aspecto. "El cisne negro" es el personaje oscuro del clásico "Lago de los Cisnes", referencia inmediata al universo que experimentaremos durante la cinta.
    Nina ( Natalie Portman) es una bailarina en una prestigiosa compañía en Nueva York. Su vida es la danza, como la de todas sus compañeras. Su madre, Erica (Barbara Hershey), fue también bailarina pero por razones que desconocemos no logró satisfacer sus aspiraciones personales con la danza. Tiene una obsesión con la carrera de su hija y la convivencia (viven juntas) se hace por momentos complicada. Nina aspira a un rol que le de un salto en su carrera, el rol doble que es el eje central en la próxima temporada: ser la heroína de la compañía en su nueva producción. Cuando el director artístico Thomas Leroy (Vicent Cassel) decide reemplazar a su antigua protegida, Beth (Wynona Ryder), quitarle el lugar de primera bailarina y mandarla al retiro, Nina llegará al lugar deseado: será la encargada de llevar adelante el rol de las dos hermanas en "El lago de los cines". El rol demanda un trabajo intenso y complejo: ella deberá encarnar el cisne bueno, blanco, puro e inocente y a la vez, el negro, siniestro y enigmático, en dos composiciones diametralmente distintas.




    Sin anticipar mucho más de la trama, hay que decir que el trabajo de Portman es digno del premio de la Academia. Su Nina es un ser frágil, conflictuado e intenso al mismo tiempo. Debe batallar con su mundo interno para poder superar sus conflictos de autoestima baja a la hora de posicionarse como la elegida y sacar adelante un rol para el cual (convertirse en el cisne negro), condiciones técnicas no le faltan, pero si interpretativas. Cuando el director la presiona para que se conecte con su lado oscuro, Nina comenzará un descenso a los avernos sin retorno, donde nada será claro y costará distinguir entre la realidad y la fantasía. Todo, dentro del competitivo mundo del ballet profesional, donde los celos, la dureza del entrenamiento y las ambiciones personales se juegan a cada momento.
    Darren Aranofsky construye un espacio (esa compañía) con mucha pulcritud. Nos muestra las emociones y sentimientos que se juegan en la creación del arte, y lo hace con solidez. La película respira pasión, entrega e intriga. El director acompaña cada giro en la trama con una banda de sonora impecable (tomada de la misma "Swam lake") y fotografía mágicamente a la hora de retratar la humanidad de cada personaje.
    Es un thriller psicológico abosrbente. Quizás no a la manera de los clásicos relatos del género, sino con un ritmo distinto, compuesto de acordes que se ensamblan de manera magistral. Es, en definitiva, como una cuidada coreografía que va increscendo hasta llegar a su climax. "Black swan" es superlativa, consistente y enigmática, una enorme película que no debemos dejar pasar, nos guste o no el mundo del ballet...
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  • Desconocido
    Desconocido
    El Espectador Avezado
    Intriga en Berlín

    Dentro de la catarata de films que han sido nominados al Oscar y que se están presentando en estos días en cartelera, hoy se estrena "Unknown white male", film que permite descomprimir un poco la línea de estrenos, "formales" que pueblan las salas en estas horas. "Desconocido" es la última película de Jamie Collet Serra (realizador de la excelente "La huérfana"), un sujeto que tiene ideas claras de como generar suspenso y como caracterizar atmósferas adversas y oscuras. Una buena elección de guión era todo lo que necesitaba para hacer un buen thriller, y eso es lo que nos trae.

    La historia nos presenta al Dr Martin Harris (Liam Neeson), quien arriba a Berlín para participar en una Conferencia Internacional de Biotecnología. Lo hace en compañía de su esposa, Elizabeth (January Jones), su llegada es normal hasta que al registrarse en el hotel, descubre que se había olvidado el maletín en el aeropuerto. Al regresar en el taxi, sufre un accidente y debe ser hospitalizado. Los médicos creen que su cuadro es complicado ya que él no recuerda bien quién es, ni tiene papeles que acrediten su identidad. Cuando Martin despierta y va al encuentro de su esposa, habrá alguien en su lugar. De repente, su vida se desvanece, se encuentra solo, su propia mujer lo desconoce, las autoridades no saben quien es y todo lo que representaba su mundo se derrumba inexorablemente.

    Sin poder anticipar más de la trama, debemos decir que sigue los lineamientos del thriller clásico, con intriga a lo Hitchcock, cartas visibles pero desconcertantes para el espectador. Nos situamos desde la visión del doctor Harris, la cual nos conecta con sus miedos más primarios al verse totalmente abandonado en dicha circunstancia. El marco donde transcurre la historia ayuda a crear este clima: Berlín en invierno, el protagonista en una ciudad que nunca abordó, ???sin saber hablar ni leer alemán, indocumentado y sin poder reconstruir sus recuerdos. El reparto se destaca y su ensamble es notable, sin hacer grandes trabajos, todos lucen creíbles y se complementan a la perfección, con especial lucimiento para Bruno Ganz (que hace de un ex-oficial de la Stasi) y Diane Kruger como la taxista que ayudará a Martin a armar las piezas del rompecabezas.

    El clima de tensión está muy bien logrado y "Unknown" se disfruta desde principio a fin.

    Algunos críticos dicen que el final es muy previsible. Quizás. Los veteranos del género encontrarán rápidamente las pistas que conducen a la solución del enigma, pero el recorrido, que es lo que realmente vale, es sumamente placentero. Un muy buen thriller, sólido por donde se lo mire, de un actor que viene encontrando la veta inclinado hacia roles de acción (recordar a Neeson en "Taken"). No encontrarán historias de vida emocionantes en esta película, pero pasarán un rato muy agradable, de puro y valioso entretenimiento.
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  • Piraña
    Piraña
    El Espectador Avezado
    Terror y humor de la vieja escuela

    Recuerdo los films setentosos sobre catástrofes en el aire (la saga Aeropuerto) y en el mar (Piraña y Tiburón) con mucho cariño. Era pequeño y veía estos films (que eran prohibidos para la edad que yo tenía) de contrabando en un cine en Lugano (que ya no existe y lo extraño tanto!) y en el que recuerdo haber visto estas joyas del suspenso, para la época. No, no eran "El origen (Inception)", ni mucho menos. Para nada. Su objetivo era asustarnos, hacernos pasar un buen momento y en ese tiempo y lugar eran films transgresores. Potentes, intensos, originales. Por ejemplo, a "Tiburón", lo hizo Spielberg, a las dos primeras "Pirañas", Joe Dante y James Cameron... Hay que medirlas en ese contexto. Hoy, su argumento quizás luzca desactualizado (Cuánto dura un tiburón una vez detectado en nuestros días?) pero su entramado era interesante y no sólo fueron éxitos de taquilla sino incluso se transformaron en films de culto. Bueno, algo del viejo estilo de esos maestros está presente en "Piraña 3D". Sólo que hay que tomar este trabajo de Alexander Aja como homenaje y no pedirle que sea más que eso. Por los viejos buenos tiempos...

    Si, está bien. Esta versión de "Piraña" está en 3D y eso le da un atractivo extra. Tiene una fotografía muy bien trabajada y busca explotar las posibilidades de su nuevo entorno. Es más que aceptable y se aplica a un film que necesita de toda la ayuda para ser atractivo en nuestros días...

    La historia es similar a la primera parte de la saga setentosa. Hay una fiesta en un lago (Victoria), donde miles de adolescentes se reunen a pasarla bien. Es verano y todo es desenfreno y diversión en la zona. La ley en el lugar está representada por la sheriff Julie (Elizabeth Shue), quien parece separada (la historia mucho no lo explica) y tiene tres hijos, uno adolescente, Jake (Steven McQueen, hijo!), inquieto y desobediente. Cierto día, llegan informes de que en el lago (en un sector más alejado), hay un pescador desaparecido (cameo de Richard Dreyfuss) y es necesario barrer la zona para dar con él. Julie y su compañero Fallon (Ving Rhames) llegan al lugar y encuentran el cuerpo...

    Devorado por algún tipo de animal salvaje. De allí en más, Julie tratará de descubrir lo que sucede mientras su hijo transgrede la orden materna de quedarse en su casa y parte a divertirse a bordo de un yate. Cuando la trama avance, entenderán el origen de estas pirañas que infectan el lago, la razón por la cual llegaron hasta allí y tendrán que enfrentar situaciones de gran caos para proteger a los visitantes de ataque de semejantes criaturas. En ese sentido, "Piraña 3D" se comporta como un clásico film de terror. Aunque, para agregarle color, Aja decidió poner más cuerpos femeninos en exhibición y explotar la veta del humor negro en varias secuencias con resultado dispar.

    Buscando generar un costado más erótico que sume al producto en la trama se mezcla un grupo de cineastas (encabezado por Jerry O'Connell) quienes aparecen en el lago Victoria buscando hacer tomas para una película porno, por lo cual se producirán algunas situaciones divertidas que funcionarán como elementos que descompriman lo sangriento de algunos tramos. Insisto, bien setentoso. El film hubiese encuadrado con la saga de Grindhouse de Tarantino y Rodríguez a la perfección...

    "Piraña 3D" es uno de esos films menores al que uno elige ver, porque le gusta el género y prima el deseo de entretenerse. Si partimos de esa premisa, la de entender que esto no es "The black swan", vamos bien. Hay secuencias de acción muy bien logradas, actuaciones sin relieve pero con humor, una simpática banda de sonida y una duración exacta (lejos, lo mejor del film!). Si no te gusta este tipo de películas, ni se te ocurra ir. Pero si el género es lo tuyo, quizás sea un film que no deberías dejar pasar. Correcto homenaje al espíritu que consagraba este estilo de cine, "Piraña 3D" es un sangriento viaje a un pasado donde los films eran directos y los grandes directores de nuestro tiempo hacían sus primeras armas...
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  • El rito
    El rito
    El Espectador Avezado
    Crisis de fe y de ideas

    Particularmente, esta veta del género de terror, la de films al estilo "The exorcist", me parecen acabadas. Es decir, pueden seguir haciendose miles de películas similares, pero una vez que uno ya vió varias, el resto sigue un destino similar, en cuanto a trama y clima. Debemos reconocer que es un tema interesante, el de la existencia o no de este tipo de prácticas y el manto de ignorancia (relativa) que tenemos frente a estas manifestaciones demoníacas en nuestra vida diaria... Ese velo de misterio que la Iglesia impuso sobre ella, le dio vuelo a esta corriente, aunque, eso, tuvo su cuarto de gloria en los 70, y ahora, es difícil atraer al público con estructuras tan poco novedosas. En ese aspecto, el género ha recibido los aportes del J-Horror y eso ha revitalizado un poco la cuestión dedicandose a explorar el mundo de las apariciones, pero nada más. Digamos, en otras palabras, lo que todos ya presentimos: ideas originales no hay sobre el tema. Puede haber abordajes interesantes y guiones novedosos, pero nada más.

    "The rite" sigue esa senda. Tiene sus matices, principalmente porque cuenta con dos pesos pesados de la industria, el realizador Mikael Håfström (recordado por dos muy buenos trabajos :"Derailed" -Descarrilados- y "1408") y el eterno Anthony Hopkins (quien no necesita presentación), un dúo de temer. Hablamos, por supuesto, de su gran capacidad para llevar adelante films oscuros y de climas opresivos y lúgubres. En este caso, se complementan bastante bien y presentan un producto muy bien filmado pero absolutamente convencional. Sin ideas originales pero hecho con oficio. Eso, a cierto sector del público, seguramente atraerá.

    En esta oportunidad, la historia arranca con un joven, Michael Kovak (Colin O’Donoghue), que trabaja en una funeraria y tiene una compleja relación con su padre. La cinta nos trae la tarea que Michael hace en ese lugar como primera secuencia. El observar cuidadosamente el cuerpo humano inerte en ese espacio y prepararlo para su exhibición es la carta de presentación del film: Håfström se toma su tiempo en establecer ese invisible vínculo con el público cuando desde lo simbólico eso representa la fuerza de la muerte, como imagen primaria que atraviesa a Michael (o sea, su crisis de fe tendrá origen en su constante contacto con lo inerte). Hay que reconocer que es un elemento bien planteado pero demasiado sutil para lo que vendrá: nuestro protagonista se une al Seminario y busca su destino en la lectura de las Sagradas Escrituras. Cuando este presencia un accidente en la vía pública en el que se ve involucrado y ve la muerte cara a cara, entra en una profunda contradicción que le plantea abandonar la religión. Esto lleva a sus superiores a proponerle ir a Roma, buscando recuperar la confianza perdida en la Iglesia y el poder de Dios, en el marco del aprendizaje del rol de exorcista. Por qué esto? Los hombres de Dios buscan "enderezar" la mirada de Michael y le ofrecerán un trabajo original y único: ver y participar del mundo de quienes llevan adelante el rol de exorcistas. Michael acepta y así dará con el padre Lucas (Anthony Hopkins), veterano hombre de luchas que se muestra siempre didáctico y claro a la hora de explicar su tarea: Michael entonces operará codo a codo junto a él para resolver un caso en particular que desvela a los miembros de la Congregación, donde tendrá que poner en juego toda su fe para poder sobrevivir...

    "The rite" es una película más sobre exorcismos, aunque actúe Anthony Hopkins en ella, no hay que perder de vista eso.

    Ahora, en el último cuarto de hora, y luego de casi 100 minutos aparece en todo su esplendor este último a devolvernos el precio de la entrada con una soberbia interpretación de un sacerdote poseído. Ese es el único punto saliente del film. Hopkins en el cierre es un maestro dando cátedra y su público se emociona al verlo. Ese es el público que llena las salas de todo el mundo y lo ha elegido como uno de los mejores actores de nuestro tiempo. Un derroche de talento y experiencia para cerrar una cinta decididamente menor.

    Para novatos y fanáticos de Anthony Hopkins, sí, para los fanáticos del género, ir advertidos de la pobreza del guión...(y para el resto del público, descartarla, sin dudas!).
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  • Temple de acero
    Temple de acero
    El Espectador Avezado
    El viejo Oeste, a la manera de los Cohen

    A los hermanos Cohen les gustan las apuestas altas. Son de los mejores cineastas de la actualidad y en esta oportunidad se le animan a reversionar uno de los western más famosos de John Wayne, cosecha 1969. No voy a presentarles a estos cineastas, porque son mundialmente famosos desde sus inicios con la premiada "Fargo". Tienen el ojo puesto en las relaciones violentas, oscuras y en la descripción minuciosa de las manifestaciones tortuosas del alma. Se lucen en ese terreno y han dado muestras de gran plasticidad para ir transitando diferentes épocas y espacios en sus relatos siempre con su característico sello personal. En esta oportunidad, y a pesar de reconocer lo original de esta nueva versión, creo que "True grit" es una cinta aceptable pero no de las mejores del dúo.

    El ritmo clásico de los western era una narración lenta, pausada, y con personajes no muy delineados en sus emociones, esquemáticos sí...Bueno, ahí está lo rico de esta versión, ellos (los Cohen) respetan las convenciones, pero la enriquecen con su estilo personal.

    La historia presenta una venganza. Una pequeña de 14 años, Mattie Ross (Hallee Steinfeld) llega al pueblo la idea fija de contratar un sheriff que la ayude a capturar al asesino de su padre. En ese mundo de vaqueros instalado en el viejo Oeste, Mattie no la tiene fácil: nadie le presta demasiada atención por ser mujer, y además una niña. Pero ella no es alguien común, es sumamente preparada, metódica, decidida y audaz a tal punto que logra vender parte de la hacienda de su padre muerto a buen precio y además, contratar a un oficial de justicia para internarse en territorio indio y buscar al culpable.

    Ese hombre es Rooster Cogburn (Jeff Bridges), un sujeto inestable emocionalmente, entrado en años y con muy mala reputación en su actividad. Sin embargo, sus pares lo reconocen como un hábil rastreador, condición indispensable para la tarea a llevar a cabo. Paralelamente a esta contratación, Mattie dará accidentalmente con Laboeuf (Matt Damon), un texas ranger que persigue al mismo hombre que ella, con quien acuerda (luego de varias discusiones) aunar fuerzas para funcionar en equipo durante la búsqueda. A partir de ahí, los tres se internarán en las tierras indígenas a capturar al asesino del padre de Mattie... Tarea, nada sencilla.

    En mi juicio personal, los Cohen respetaron demasiado el guión original. Esa tediosa primera hora se repite de manera casi idéntica y si no fuera por la gran labor de Bridges y la novata Steinfeld, nos habríamos dormido en la butaca. Los western tienen un tempo propio, para el que hay que tener cierta predisposición que no todos los espectadores tenemos. Sí, (y es una anécdota a nivel personal), mi padre ama el género y me hizo ver muchísimas películas pero jamás logró que despertara algún interés. El, sin embargo, los ama. Uso esta figura para que entiendan que esta recreación que proponen los directores puede ser muy interesante para quienes extrañan la atmósfera de los clásicos westerns, pero no lo será para el resto del público.

    Es más, sino fuera una película de los hermanos Cohen ("Sin lugar para los débiles" debe estar dentro de mis diez películas favoritas de todos los tiempos), seguramente no hubiese entrado a la sala, aunque sea de las nominadas.

    Una recreación que no pretendía ser homenaje del original, pero que termina siéndolo, un film correctamente estructurado que respeta los cánones de un género caído en desgracia (el western) y no mucho más. Tiene el sello familiar, pero el peso de la tradición limitó bastante el vuelo de la dirección. Regular, nada del otro mundo excepto que amen este tipo de cine....(que no es mi caso!)
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  • El discurso del rey
    El discurso del rey
    El Espectador Avezado
    El rey parece tener la carta ganadora

    Tom Hooper es un eficiente director inglés cuyo carrera venía en ascenso aunque su experiencia era televisiva, y de algún largometraje dentro de ese formato. O sea, esta "The King's speech" sería su debut formal en la industria. Gran apuesta. A los productores les gustó su estilo y aunque sonó extraño que le ofrecieran la tarea de llevar adelante este proyecto (había muchas esperanzas de llevar el film lejos en cuánto a premios y reconocimientos), era una incógnita ver como manejaba un presupuesto más que respetable y conducía uno de los mejores cast británicos a la fecha. Y parece haber sido una elección correcta, más allá de que pienso que con otro tipo de cineasta, el resultado habría sido muy superior al logrado.

    "The King's speech" es una clásica película de superación personal. De esas que ganan el favor del público en todas partes. Y como aquellas que se precian, parten de una historia verídica, en este caso de los profundos trastornos del habla de un príncipe inglés que terminaría convertido, por esas vuelta del destino, en rey. Un hombre enfrentado a sus limitaciones y decidido a abordarlas en un tiempo en el que su rol sería de valiosa ayuda para la sostener al pueblo inglés en uno de sus momentos más importantes de su historia contemporánea. Indudablemente, material había, la cuestión era ver cómo se ensamblaban y funcionaban los potenciales elementos en favor de la trama.

    Veamos...



    Bertie (George después) es Príncipe de Gales. Está casado con Elizabeth y ellos no ven posibilidad de llegar al trono: Edward, el primogénito seguramente será coronado cuando su padre (también George pero el quinto) abdique. El rey está preocupado por su sucesión, Bertie tiene problemas para expresarse en público, es tartamudo y cada aparición pública donde usa la palabra está signada por el ridículo. Para colmo, Edward está enamorado y no tiene mucho interés en convertirse en monarca. Vive una vida soñada y está muy lejos de tener la decisión que se necesita para dirigir Inglaterra. Encima, el nazismo se esparce lentamente como doctrina opuesta a los intereses británicos, por lo que es necesario un heredero a la altura de lo que Gran Bretaña necesita. Ahí es nuestro punto de partida: Bertie visitará (arrastrado por su esposa) a un especialista en Trastornos del Habla, el extravagante Lionel Logue, quien con sus revolucionarios métodos tratará de corregir los problemas que Bertie tiene y darle la confianza para volverse en el líder que su pueblo quiere y anhela.

    Los roles principales están jugados por Colin Firth (de quien se dice que ganará el Premio de la Academia por su composición) como el rey Jorge VI, Helena Boham Carter como su esposa y Geoffrey Rush poniendole la piel al hombre elegido por la realeza para operar en su enfermedad. Todos se lucen, aparecen ajustados y precisos y es una delicia verlos desfilar e interactuar en la pantalla grande.

    El problema es que, la historia es muy previsible.

    No ofrece muchos matices más allá del esfuerzo del rey (Colin Firth promediando la película) para vencer su dificultad. Tiene una pintoresca amistad con Logue, y ya está, no hay mucho más.

    Paralelamente aparecen algunos secundarios interesantes, como Edward (el rey que abdicó, traído por Guy Pierce) y Winston Churchill (Timothy Spall), pero sus trayectos (que hubiesen aportado mucho a la historia), no despegan.

    Gran parte de la cinta se la llevan los ejercicios vocales de Jorge VI, y no es placentero verlo.

    La película es lenta, muy británica en su concepción y si no aceptás ese ritmo de narración, quizás hasta sea preferible dejarla pasar.

    Y dentro del género "Superación personal", hay ejemplos más interesantes que el de un rey que consigue alguien (a cambio de dinero, obvio) que lo ayude a afrontar su circunstancia.

    Que quede claro que la ambientación y los rubros técnicos están cuidados y que el film ganará algún premio con seguridad.

    Pero como espectador, no me sorprendió. Quizás no compré su tempo, no lo se. Si se que amo Inglaterra (tengo debilidad por su historia y soy profesor del idioma) pero que a pesar de ello, "The King's speech" no me conmovió. Y debería haberlo hecho.

    Más si será multipremiada.

    Ir, pero advertidos de que es un drama histórico ficcionado y de ritmo cansino y aplacadado, no apto para cualquiera.
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  • Conocerás al hombre de tus sueños
    El viejo Allen ya no es lo que era

    Hay directores que, por características personales, uno los siente muy cercanos. Eso me sucede a mí con Woody Allen. Dentro de su visión del mundo, ese universo psicoanalítico cruzado en el que sus personajes juegan sus cartas, es de mis favoritos. Quienes siguen el mundo de Allen saben de que hablo: el entrecruzamiento de las parejas, las dudas y las relaciones atravesadas por los condicionantes sociales y de la edad están a la orden del día. Woody es un hábil guionista y tiene ideas claras de lo que quiere decir, lo cual no significa que eso le guste a la gente, sino que de antemano, sabemos que es un producto honesto. Sus films nunca son taquilleros (salvo excepciones) y él tiene el suficiente prestigio para poder seguir rodando sin preocuparse por el éxito de sus trabajos. Productores de varios países de Europa le han ofrecido que filme en sus tierras, así que este enfoque tan personal, llegó para quedarse (en Estados Unidos ya no estaban interesados en seguir produciendolo en esta etapa de su carrera), más allá de los números. Hace unas cuántas películas Woody filma en el Viejo Continente porque sus ideas ya no son aceptadas en la industria mainstream americana.
    Está bien, convengamos que Woody Allen lleva 40 años haciendo cine de nivel. Y si bien no todos sus trabajos tienen la chispa de los primeros años, ha traído pequeñas obras maestras en los últimos tiempos ("Match Point", lejos). Quiero decir, sabemos que vamos a ver cuando vemos este tipo de cine. Una amiga decía "cine neurótico", y no estaba tan errada eh! Sus historias reflejan mucho de las vivencias personales de quién las escribe y de ahí que esta última parte de su filmografía está plagada de alusiones sobre la vejez. Articulada, claro, con sus tópicos comunes, la inseguridad, la indecisión, la inestabilidad, el desamor, la volatilidad de las emociones...

    "You will meet a tall dark stranger" es un film, decididamente menor en la carrera de Woody Allen. Eso, hay que decirlo de antemano. Tiene un libro flojo, aburrido e inconsistente, hecho que creemos se produce por contar microhistorias chatas y frías donde no importa cuanto se interrelacionen los personajes, el interés sigue siendo cero. Allen creyó que con su humor negro y las parejas cruzadas iba a alcanzar otra vez a generar una película atrayente, pero se equivocó. De nada sirvió un cast lujoso para sacar a flote el film, "Encontrarás..." tiene un severo problema de guión y no logra despegar nunca.
    La historia empieza cuando Helena (Gemma Jones) es abandonada por su esposo, Alfie (Anthony Hopkins). Luego de 40 años de casados, Alfie siente que se le va la vida y se niega a envejecer, iniciando una relación nueva con una joven mujer, Charmaine (Lucy Punch) en su afán de recuperar la juventud perdida. Sally (Naomi Watts), hija de ámbos, trabaja en una galería de arte donde admira secretamente, el glamour que emana de su jefe, Greg (Antonio Banderas). Su esposo, Roy (Josh Brolin), es escritor. Bah, tuvo una primer novela exitosa y trata de seguir ese camino, pero algo no funciona y el matrimonio de éste con Sally atraviesa graves problemas económicos. Desocupado, Roy conocerá a una vecina más joven con quien trabará amistad, Día (Freida Pinto de "Slumdog millionaire") y a quien le dedicará gran parte de su tiempo y atención. Y ya está. Todos, de alguna manera, son infelices. Como la mayoría de las historias corales de Allen, los personajes se cruzarán afectivamente y tratarán de buscar su felicidad de la manera en que puedan.
    A propósito, y en caso de que no hayan visto los últimos trabajos de Woody, no sabemos porqué ubica un narrador en off que nos explica la cinta e intenta conducirnos o ambientarnos antes de cada secuencia. Desde ya, algo que a varios críticos nos parece un insulto a la inteligencia.
    El problema es que el poco humor negro que caracteriza este tipo de enfoques, es más bien pobre y de trazo grueso (la alusión al Viagra que toma Hopkins, por ejemplo). El resto apenas nos genera una sonrisa leve y nada más. No hay intensidad, a esta gente le pasan cosas fuertes según los sucesos que el relato trae, pero las encaran (actúan) con una naturalidad pasmosa. Por ejemplo, Día, de familia india y fuertemente tradicionalista, cancela su casamiento y lo que debería ser una hecatombe, se resuelve en una corta y pintoresca escena de cuatro minutos. Nada de lo grave que les pasa a cada personaje se aborda con la intensidad dramática esperable.
    Creo que ese es el problema. En trabajos anteriores, Allen siempre dejaba fluir su neurosis y sus personajes estaban más atravesados por la emoción. Aquí no ocurre. La atmósfera no ayuda. Ambientada en Londres, la ciudad aporta el clima gris, taxis negros y viviendas enormes de dos pisos. Nada más. Todo transcurre lento y sin emoción.
    Es el trabajo más frío de Woody Allen en años.
    No es de las películas que se dejan ver. Sólo si son fanáticos de su cine, vayan, pero ir advertidos de que no encontrarán al Allen que todos amamos, sino quizás, a un cineasta que está dando los últimos retazos de su genio...
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  • El Avispón Verde
    El Avispón Verde
    El Espectador Avezado
    Seth Rogen se calza un traje controversial

    Seguramente todos recuerdan la serie que habitaba nuestras pantallas cuando muchos de nosotros eramos chicos. Un héroe enmascarado, un asistente de pocas palabras y hábil en las artes marciales y un vehículo lustroso y letal. Si mal no me falla la memoria, era del año 1966 y ya en ese entonces el Avispón Verde imponía respeto. Había tenido un show de radio en la década de los 40 y era un superhéroe reconcido. Sus fans y los cultores de los comics dicen que siempre se respetó la esencia del personaje en cada circunstancia que motivó su aparición. Hasta hoy.
    Llegó Seth Rogen y aquellos que esperaban una remake basada en el espíritu del cómic vieron apastadas sus ilusiones.
    En otras palabras, "The Green Hornet" no es lo que los fans del personaje esperarán, si ellos son cultores absolutos y respetuosos de los lineamientos específicos de la obra. Esto es, una película basada libremente en ese héroe con la particularidad de que no se toma nada en serio. Si me preguntan, Rogen bastardea el personaje en sí (no es su culpa, sino del guión),siendo un paladín de la justicia totalmente incompetente para la más mínima tarea, como hacerse por ejemplo, una buena taza de café.
    Volvamos. Hecha la salvedad, los activistas y puristas del género ya saben que le informo a mis lectores que NO es una historia fiel ni atenta a las características del personaje que conocemos. Si?
    Pasemos al público en general, ese que no vive comprando historietas ni va a convenciones ni se compra la remera importada de USA con las figuras de DC Comic, Marvel, o similar. Ese público va a adorar "The Green Hornet".


    La historia arranca con la presentación de la figura de Britt Reid (Seth Rogen), playboy enfrentado a su padre millonario que pasa sus días en fiestas y reuniones sociales disfrutando de la buena vida. James Reid (Tom Wilkinson) es su padre y a pesar de sus esfuerzos, nunca logra poner a su hijo en la frecuencia que quiere: la de la actividad laboral (Britt es un inútil). Su relación es más que conflictiva. Hasta que un día, James muere en circunstancias extrañas y a su hijo no le queda otra que aceptar que se ha transformado en la cabeza de un emporio periodístico del que no conoce ni la dirección. Eso, convengamos, a Seth Rogen, le sale natural.
    Luego de despedir a todo el personal que tenía su padre (sin conocerlo), se da cuenta de que sin su café (un espresso con crema que tiene un curioso y simpático dibujito de árbol en su espuma) no puede vivir y decide buscar a quién se lo hacía cada mañana. El cafetero y chofer en cuestión es Kato (Jay Chou), quien se muestra como una sorpresa: es genial con las máquinas, brillante en el karate y un profesional con armas de fuego. Britt y él se hacen amigos y para matar el tiempo, con el arsenal de dinero y posibilidades que tienen, deciden convertirse en nuevos justicieros de la noche. A poco de salir en su primer raid, cobrarán fama y estarán en boca de todos: incluso, de quienes no quieren que nadie afecte sus negocios turbios.
    De ahí en más, bueno, lo de siempre, la lucha entre buenos y malos.
    La apuesta del cast era arriesgada. Rogen siempre hace roles similares, de bonachón, perdedor e incapaz, y aquí eso engancha perfecto con el guión. Que también es arriesgado, porque esta vez, el que es el súperheroe es Kato y no Green Hornet, quién sólo deambula por la cinta destilando simpatía, arrogancia y humor. El chofer del Avispón es genial: sabe de todo y hace todo bien. Es inexpresivo pero fantástico y la audiencia lo adopta fácilmente.
    Qué más ofrece este producto? Mucha acción (coreografías cortas pero bien ejecutadas), excelente banda de sonido y algunas buenas actuaciones secundarias (Christopher Waltz, el malo de "Inglourious bastards" está de vuelta, de villano). Por lo demás, el libro trae mucha disputa entre los personajes de Britt y Kato (celos profesionales y amorosos) y propone buen ritmo que no decae nunca. No es fiel al espíritu del cómic original pero... Es una vuelta de tuerca divertida. Seguramente no será para todos los paladares pero si buscan diversión y les gusta el género, esta es su película para estos días...
    "The Green Hornet", o cuando no respetar los originales abre nuevos horizontes en la audiencia...
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  • De amor y otras adicciones
    De amor y otras adicciones
    El Espectador Avezado
    Buena química, con o sin drogas.

    Edward Zwick es un director de prestigio. Dentro de sus trabajos en la última década, se encuentran (a modo de ejemplo), "The last Samurai", "Defiance" y "Blood diamonds". Es un veterano de la industria y cada trabajo suyo ofrece un recorte espacial distinto y una historia bien contada y sólida. Esa es su característica. Por eso, y como venía haciendo films de acción, me llamó la atención la elección de esta historia para filmar. Pero a poco de leer las gacetillas de prensa, entendí su elección: Zwick es un sujeto inquieto e innovador, y "Love and other drugs" se enrola dentro de una idea nueva (o no tanto) en cuanto a las comedias románticas, el formato "evolucionado" del género, incorporar elementos sociales, familiares o humanitarios en la cinta. La idea de esta corriente, (y es solo una definición de algunos criticos, o mejor dicho, una interpretación de como las comedias románticas van mutando en otra cosa), es enriquecer todo aquello que rodea a la pareja central con mucho contexto social e insertos dentro de una problemática sobre la cual hay que reflexionar. El ejemplo que más se acerca a esta corriente es "50 first dates". Digamos que ese fue el film que marcó el rumbo. Aquí, el guión está basado en el libro de Jamie Reidy sobre el desarrollo de la evolución de las ventas del viagra, y tomando ese químico como eje, vamos a girar sobre las sustancias que el público americano consumía en los 90. Y además, al mismo nivel dramático de esa línea, veremos a una enferma de Parkinson luchando con su enfermedad, encarnada por una figura poco usual para este tipo de personajes.





    Veamos, la historia se inicia con la llegada de Jamie Randall (Jake Gyllenhaal) al mundo de las ventas farmacéuticas. Jamie es un tipo con un carisma formidable, es un vendedor nato y está en la plenitud de su edad: siente que nada puede interponerse entre él y su sueño. Ingresa en un grupo de distribuidores de muestras médicas y comienza a relacionarse con médicos, enfermeras y pacientes de distintos consultorios a fin de mejorar la llegada de su producto, que compite con Prozac por una porción del mercado. En una de esas visitas, conocerá a Maggie (Anne Hathaway), una atractiva y joven mujer que extrañamente para su edad, sufre de un Parkinson prematuro. Entre ellos la atracción será inmediata, y su relación estará atravesada por la actividad promocional de Jamie y los conflictos de la enfermedad de Maggie, un cóctel muy interesante para ver.

    Y aquí es necesario decir, aunque ya se habrán dado cuenta, que hay dos niveles de trabajo de la cinta. Por un lado, propone una simple historia de amor. Como es habitual, con toques de humor y referencia social. Por el otro, hay una reflexión lateral sobre el desarrollo de la industria farmacéutica en los Estados Unidos en los 90, sus preferencias químicas y la manera en la que esas drogas llegaban a la gente. Todo esto, sumado a la sustancia "estrella", el famoso Viagra. Su aparición en la cinta es cercana al promediar el metraje y revoluciona el mundo de las ventas, su llegada patea el tablero de la industria y afecta definitivamente en la vida laboral de Jamie. En esta dirección se articula la lucha personal de Maggie para enfrentar una enfermedad de carácter irreversible, conflicto que está dotado de mucha tensión y que condimenta la trama de manera muy marcada: al éxito de Jamie se opondrá el dolor por la situación de Maggie.

    Ninguno de los aspectos cobra mayor fuerza dado que se van alternando en la historia de manera de generar una suerte de equilibrio entre el dolor, el amor y la felicidad del éxito. En ese sentido, por momento sentí "Love and other drugs" un poco despareja. No es que me parezca mal integrar tantos conflictos a la vez, (las historias corales lo hacen todo el tiempo), sino que es una linea delgada la del equilibrio y no siempre se logra. Aquí, no alcanzo a ver si ese ensamble pasa la prueba por la apabullante química que tiene la pareja central.

    Anne Hathaway y Jake Gyllenhaal tienen una llegada al público perfecta. Se complementan dramáticamente sin problemas y logran magníficos momentos cinematográficos en los instantes cumbres de la trama. Están hechos el uno para el otro (fueron pareja en "Brokeback Mountain", de Ang Lee, se acuerdan?), y desde la butaca, las constantes escenas de sexo que desfilan, son aceptadas dentro de este contrato que ellos proponen, intensidad y dulzura en partes iguales. Son un dúo que se sacan chispas cuando desfilan por la pantalla y eso disimula los posibles desniveles de la historia. Han crecido como actores y conservan intacto su instinto, están en ascenso y debemos disfrutar de su trabajo, Maggie y Jamie son el centro de la historia por el peso de su química. Sin dudas.

    Para cerrar, me pareció un poco larga, quizás porque la historia, al fin y al cabo, es previsible, pero por otra parte quedé tan impresionado por el trabajo de Hathaway y Gylenhaal que me costó cerrar la cinta. No podía dejar de pensar en "The tourist". Una pareja con un magnetismo desbordante (esta) y otra (Angelina Jolie y Johnny Deep) sin nada de eso. Mucho contraste.

    Una buena película, honesta, en cierta manera quizás algo innovadora que parece pasar desapercibida en la cartelera pero que es un plato digno de degustar con placer.
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  • El turista
    El turista
    El Espectador Avezado
    Jolie y Deep, cero química, remando en los canales de Venencia...

    Seguramente ustedes recordarán a Florian Henckel von Donnersmarck. Alemán, un dotado cineasta de lo más fuerte que ha dado el cine europeo en años... Director de la prestigiosa "Das leben der anderen" ("La vida de los Otros"), multiganadora de premios allá por el 2007. Su desembarco en Hollywood y las grandes producciones es nada menos que este film, "The tourist", con dos de las estrellas más taquilleras de la industria: Angelina Jolie y Johnny Deep. De por sí, cuando el salto es tan grande, uno sospecha sobre lo que va a ver... Y en este caso, la veteranía del cronista acierta, a Florian le va llevar un tiempo encontrar su lugar en las grandes ligas...

    Cuando uno prepara un film, el cast es muy importante. Es cierto que hay muchas presiones e intereses creados a la hora de ponerle nombre a los diferentes personajes de un guión. Pero la elección de los actores es crucial. En ciertas ocasiones, salvan lo insalvable, y en otras hunden aquello que podía haber sido bueno... Aquí, no fue feliz. No es que las actuaciones de Angelina y Johnny sean malas, pero lo alarmante es su falta de química. No tienen nada en común y eso se nota en pantalla. Es más, los dos se esfuerzan en despegarse de sus habituales roles en films populares y del género (acción y aventuras) y esa postura de querer hacer algo distinto arruina su trabajo.
    Por ende, más allá del oficio de von Donnersmarck, "The tourist" es un producto discreto, y duele, cuando esperabamos mucho más de un director de semejante envergadura.
    La historia intenta parecerse a esos films de Hitchcock donde las personalidades están cambiadas, la intriga abunda y nadie sabe muy bien que peligro acecha a cada paso. Ese quiere ser el espíritu de "El turista". Pero vamos por partes, primero, veamos de qué trata la historia...
    Johnny Deep es Frank, profesor universitario de matemática en Connecticut, de vacaciones en Europa. Viaja en tren hacia Venecia, mientras lee se le aproxima una misteriosa y hermosa mujer de nombre Elise (Angelina Jolie). Ella es alguien peligrosa. En las primeras secuencias vemos como Scotland Yard sigue sus movimientos y trata de dar con quien es su amante: un estafador buscado internacionalmente sumamente hábil y escurridizo. Volviendo al viaje, Elise seducirá a Frank para usarlo de señuelo ante la multiplicidad de ojos que la siguen en su itinerario y él, accederá sin entender nada de lo que está sucediendo. Cuando la pareja llega a Venecia, y se filtra la información a un grupo de mafiosos de quien acompaña a Elise, todos van por él. Los buenos y los malos. Ahí el film toma velocidad y aunque muy despacio, va desgranando las ideas que deberían sorprendernos, y no lo hacen.
    Es bueno decir que este film es una remake de un film francés del año ("Antonny ZImmer", de Jerome Salle, del 2005) y que se asemeja bastante al original (que tampoco era nada extraordinario).
    El mayor problema que le encontramos a este "turista" es su indefinición. Quiere abarcar mucho y digamos que apreta poco. De a ratos parece un thriller, es una film romántico, tiene humor y hay mucho clima de suspenso en la primera media hora. Es una película que intenta transitar por varios géneros al mismo tiempo y el resultado es, cuanto menos desparejo.
    Venecia está hermosamente fotografiada. Parece un documental en ese sentido, y es muy bueno verla en pantalla grande pero... Hay que decir que no alcanza para encuadrar el film y darle la fuerza de la que carece desde el inicio.
    Una pena, mucho dinero invertido (se nota eh!) y el resultado es un producto mediocre que tranquilamente puede dormir en las estanterías de tu Videoclub favorito en meses. Esperala y si tenés ganas aún de verla, alquilala tranquilo. No justifica más que ese precio.
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  • El retrato de Dorian Gray
    El retrato de Dorian Gray
    El Espectador Avezado
    Dorian Gray o cuando los clásicos no son recreados con jerarquía...

    Me moría de ganas de ver esta nueva versión del clásico de Oscar Wilde. En general, Oliver Parker siempre se ha portado eficiente a la hora de recrear el espíritu de los clásicos, así como también es cierto que las anteriores versiones de la novela (la única que Wilde escribió, el resto fueron obras de teatro) fueron muy interesantes. De por sí, es un gran libro. Encima, uno de mis actores británicos favoritos protagonizaba (Colin Firth), me preparé para ver una gran película.
    Pero... los pronósticos a veces no aciertan. Y creo que jamás me aburrí tanto viendo una película que estuviera basada en un trabajo del gran dramaturgo inglés. Me cuesta entender cómo encararon la adaptación, el enfoque que le dieron, la pobreza del guión utilizado,... Es fuerte ver un gran clásico convertido en algo tan mediocre. Quizás el error haya sido pensar este "Dorian Gray" como una pseudo película erótica, o un drama existencial victoriano... No se. No me queda muy claro. De lo que sí puedo dar cuenta es de que este es un film malo.


    No digo pobre ya, sino fallido. Son esos productos que uno debe ver en la sala de edición y decir: "ni para DVD" (bue, ahora "ni para Blu-Ray!). Pero vamos por parte...
    Una cosa que recuerdo de la novela original, es que era un relato sobrenatural fuerte, de crítica a la moral de su época pero con un clima ténebre mayúsculo. Nada de eso veremos aquí.
    Dorian (Ben Barnes, el Príncipe Caspian - Narnia- en un trabajo adulto) es un joven que llega a Londres a disfrutar de los beneficios de su herencia. Tiene una residencia coqueta, dinero... Pero es un joven de buen corazón, o al menos eso creemos. A poco de llegar se relaciona con dos sujetos que definirán el rumbo de su vida: el pintor Basil (Ben Chaplin) y el excéntrico y cínico Lord Henry Wotton (Colin Firth). Y esa inocencia se irá por la borda... Este trío de amigos vivirá la noche londinense de fines del siglo XIX de la manera más promiscua que se pueda imaginar. Dorian se enamorará de una mujer, pero la fuerte influencia de Lord Henry lo llevará a denigrar su sentimiento y sumergirse en las pasiones más marginales que en esa época se puedan jugar. Basil pintará un retrato suyo y el mismo comenzará a adquirir vida propia para complementar y equilibrar los excesos que la vida de Dorian, de manera que, como ya sabemos, el lienzo cargará con los años que no se acumularán en el cuerpo de su dueño.
    Hay mucho diálogo... Más del necesario. Muchísimas escenas eróticas innecesarias y un desconcierto generalizado en el cast que se percibe desde la butaca: se desconoce el sentido que intenta cobrar la adaptación del guión. Dentro de ese camino sin retorno, lo único que se rescata son algunas líneas que trae el personaje de Colin Firth, adiestrando la pobre personalidad de Dorian hacia un camino de sibarita amoral odiado por su belleza y su crueldad. El resto, mejor olvidarlo.
    No hay una reconstrucción de época que se destaque especialmente. Es un film con una fotografía muy oscura y no se luce el trabajo de vestuario. La banda de sonido es pobre y las actuaciones (especialmente la de Ben Barnes) son malas, producto de la extrema carencia de ideas del guión. Para colmo, la película dura más de hora y cuarenta y cinco minutos, con lo cual hasta el fanático más extremo de Oscar Wilde abandonaría sin remedio.
    Otro producto flojo que se muestra en nuestra cartelera porteña. Preocupante. Esperemos que los distribuidores vayan levantando la puntería a la hora de elegir que traer, "Dorian Gray" es del 2009 y no ameritaba condiciones para su estreno masivo.
    Tomar nota, por favor.
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  • Plan B
    Plan B
    El Espectador Avezado
    Cuando no todo es lo que parece

    "Plan B" es una película que la comunidad bi y homosexual ha valorado especialmente en estos últimos años. Su corte final fue presentado en el Bafici hace dos años, y desde entonces, ha recorrido algunos festivales con moderado suceso. A mi juicio, este film de Marco Berger es muy interesante. Tiene un ritmo sutil, un guión exacto y actuaciones que evitan el cliché y dan en el blanco con gran precisión. Es curioso, es una película chiquita, pero está bien pensada y mejor ejecutada, nadie puede dejar de ver que Berger tiene talento, este es su primer largo y es un inicio auspicioso para cualquier director.

    En general, al cine argentino le cuesta transitar estos caminos. Digo, los de films en los que haya protagonistas que duden de su preferencia sexual o directamente que se hayan inclinado por relacionarse con personas de su mismo sexo. Casi no hay ejemplos en la cinematografía nacional de este tipo de abordajes. Indudablemente, es un prejuicio social. Por ende, transitar por estas rutas no es habitual. No son historias que hayan arraigado en el público ni que tampoco cuenten con apoyo de nuestras productoras. Hubo algunos intentos, en pasos de comedia al estilo televisivo, pero nada que se haya tomado en serio ni que tenga valor cinematográfico. Bueno, en esa dirección, "Plan B" es un buen inicio. Marca una corriente singular, la de subrayar la emoción y no caer en trazos gruesos, la de conmover desde la palabra y los gestos. Un cine abierto a todo tipo de público.

    El protagonista de la historia es Bruno (Manuel Vigneau), un chico de barrio simpático y tierno. Está pasando un momento difícil porque su novia lo dejó y él desea recuperarla. A cualquier precio. De hecho, piensa mucho como volver a acercarse a ella de manera de recuperar ese afecto pero... Laura (Mercedes Quinteros)-la mujer en cuestión- está saliendo con alguien nuevo: Pablo (Lucas Ferraro). Bruno entonces investiga un poco el pasado de su nuevo rival y descubre un rumor: el nuevo novio de Laura tendría un pasado bisexual. Su plan, entonces, será seducir a Pablo para lograr que el deje a Laura y de esa manera recuperar a su amor. Plan arriesgado si los hay! Establecido esto, seremos testigo de como Bruno se esforzará en acercarse a Pablo, primero en tren de amistad y luego... Bueno, no vamos a anticipar más. Si hay que decir que la idea está bien presentada, es muy sólida desde lo narrativo y fluye de manera totalmente natural.

    Eso es lo rico de "Plan B": nada parece forzado, todo está narrado con buena mano, nos sentimos inmersos en la historia y somos cómplices del accionar de Bruno. Nada nos incomoda, vivimos el relato como si estuvieramos allí. Indudablemente Berger sabe como llevarnos a este universo porque lo conoce a la perfección.

    El cine nacional debía un film así y es saludable que se haya podido estrenar, aunque con mucha demora.

    Ojalá no pase desapercibido en una semana donde hay 7 estrenos, de los cuales 3 son tanques internacionales y 1 es otro film nacional a destacar.

    Que no sea, un "Plan B", sino una primera opción si de conocer a nuevos y talentosos directores se trata.
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  • Top Gun
    Top Gun
    El Espectador Avezado
    Ataque ochentoso de alto vuelo

    Luego del éxito comercial que significió el re-estrteno en digital de "Back to future", Sir Chandler y Cines Argentinos se ponen a la cabeza de la llegada a nuestras salas de otro recuerdo ochentoso de fuste. Un film que marcó una época dentro del cine de acción de su tiempo, sin dudas. De forma limitada (y seguramente por poco tiempo), tendremos la posibilidad de volver a ver "Top Gun", clásico de Tony Scott de 1986, en pantalla grande. Para los que no pudieron verla en su momento en ese formato, el film tiene mucha historia detrás que justifica el precio de la entrada, incluso hoy. Pocas cintas en aquellos días pudieron recaudar la cifra descomunal que esta película registró en el box office (piensen que no había internet!!!). Globalmente, se estimó una suma superior a los 353 millones de dólares, sin contar, ventas de VHS (donde rompió récords en pre-order sell que creo aún no fueron superados), DVDs posteriores y vinilos, cassettes o CD con la popular banda de sonido respectiva. No hablo por supuesto de los Blue-Ray que este año salieron en conmemoración a su 25to aniversario... "Top Gun" fue, sin dudas, un hito cinematográfico de calidad discutible, pero de enorme llegada comercial.

    No fue casualidad. Producida por dos de los más taquilleros talentos de la industria, Don Simpson y Jerry Bruckheimer, ellos tenían claro que buscaban en este proyecto. Luego de facturar a morir con hits importantes a principios de la década ("Flashdance", por ejemplo), buscaban hacer un film de aventuras con romance que los posicionara como monstruos del negocio. Así fue que convocaron a Jim Cash y Jack Epps para que hicieran el guión de una película de pilotos y aviones "que fuera original y llamativa". Estos sujetos, luego de una corta investigación (se dice que husmearon hábitos y códigos de los aviadores en la base aérea de San Diego), presentaron un esbozo de guión. Apenas... 80 páginas. Cuando un libreto lógico habla de unas 120. O sea, la historia era absolutamente básica.

    Eso de alguna manera definió la línea de trabajo elegida: "Reto a la gloria" (así se subtituló aquí), tuvo una historia esquemática, pobre y superficial. Los personajes estaban apenas dibujados y sólo había un atisbo de nudo argumental perqueñado para el lucimiento físico de la pareja principal, conformada por el entonces ascendente Tom Cruise y la blonda Kelly McGills. Un piloto con condiciones entra a una fuerza especial de seguridad y debe estudiar duro en la Academia respectiva para graduarse y operar peligrosas misiones, "Maverick" (apodo militar) arrastra algunos problemas personales serios y encima se le da por involucrarse afectivamente con su profesora, Charlie (nombre de varón!), quien entiende de su talento pero también de su falta de disciplina y carácter volátil. Habrá entonces algunas misiones peligrosas, amigos amables y rivales limitados que atravesarán las escenas sin mayor rumbo..., pero nada de eso importará demasiado (incluso las actuaciones de la dulce Meg Ryan de esos días y la sobriedad de Val Kilmer como "Ice", colega de la fuerza). La trama, es una anécdota. Lo poderoso en "Top Gun" es la imagen y el sonido.

    Aquí, la forma importa más que el contenido. Esta película ostenta brillante fotografía (que le da un impacto visual particular para su época), voltaje erótico contenido (la pareja tenía una química explosiva), tremenda selección de éxitos en su banda sonora (¿hace falta hablar de ella?) y una presencia icónica naciente que deja huella (si no vean las fotos actuales de los dos protagonistas y después díganme!)... Tom Cruise. El venía de algunos éxitos ("Risky business"), pero aquí cobrará real estatura de sex-symbol. Su plana actuación es sorprendente. Importa? Naaaa! Joven, carismático, decidido... Cruise era todo lo que los ochenta pedían de una estrella: arrogancia y convicción en dosis iguales.

    Tanta fue su llegada al público que en algunos cines americanos se abrieron mesas para enrolarse en la aviación, la captación de voluntarios fue intensa en los días post-estreno en EEUU, muchos se unían a la fuerza para emular la popularidad que emanaba de tamaña estrella...

    Es cierto que la película ofrece (incluso hoy en día) un extraño cóctel de acción matizado con romance, pero lo que se discutió mucho en esa época era el fuerte mensaje nacionalista que atravesó la era Reagan. "Top Gun" forma parte de alguna manera de ese ideario, por lo que Cruise luego buscaría redimirse y enviar un mensaje contrario a este rol al rodar "Nacido el 4 de julio", como manera de despegarse de la severa observación de los medios por su subliminal línea de apoyo al gobierno de turno.

    ¿Por qué entonces tanto revuelo con su regreso, 25 años después?

    A los ochentosos nos gusta revivir aquellas películas que se han transformado en objeto de culto en nuestras vidas. Esta, como muchas otras, ha sido vista infinidad de veces por los cinéfilos de esa generación, quienes la veneran, como un suceso social que consagra un modelo de éxito típico de esa época. Es, una propuesta simple y directa en que la fotografía y el sonido inyectan adrenalina en las venas de los espectadores como nunca antes visto en una cinta de este tipo...

    Yo voy a ir, desde ya.

    No recuerdo que me atrapara la temática bélica, ni el romance en particular en aquellos días de 1986... (aunque esos besos profundos en la playa, en la escena en que Cruise y McGills se matan con "Take my breath away" de Berlin...!!!) Si me atrae la idea de compartir butaca con gente que vivió sensaciones similares. Esa es mi motivación para dejar de ver mi gastada cinta en VHS de "Top Gun" y sacar mi entrada (en boleterías virtuales, para hacer bien el contraste!), para semajente festín tribal. Dejamos la ropa de crítico y somos público enfervorizado, sencillamente.

    Celebremos entonces, la magia del digital, que nos sirve como excusa para invadir los cines y atrasar el reloj por un rato para reencontrarnos con esas perdidas representaciones que se encuentran en lo profundo de nuestro inconciente colectivo...
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EL GRAN PRODE DE LOS OSCARS