Interestelar

Crítica de Diego Curubeto - Ámbito Financiero

Un éxodo cósmico con la originalidad y la audacia de Nolan

La salvación de la raza humana mediante algún tipo de éxodo espacial es un subgénero de la ciencia ficción que inevitablemente debe incluir un alto nivel de emotividad y melodrama, algo evidente desde los lejanos tiempos de clásicos como "Cuando los mundos chocan" de Rudolph Maté.

Pero en este segundo decenio del siglo XXI está claro que hay un nuevo estilo de odiseas espaciales, luego de un hito como la exitosa "Gravedad" (palabra clave que aparece a cada rato en "Interestelar"). Claro que un director como Christopher Nolan, capaz de darle un toque autoral y existencialista a un superhéroe como Batman, no podría abordar una historia sobre la salvación de la humanidad mediante un éxodo cósmico sin potenciar al máximo nivel todo elemento dramático, técnico o metafísico.

El énfasis en algunos de estos aspectos no siempre funciona igual, pero cada innovación y giro personal de "Interestelar" aporta al género algo original y audaz, digno de ver. Esto a pesar de sus imperfecciones argumentales, delirios cósmicos y ñoñerías emotivas a granel. O tal vez gracias a ellas.

La trama aporta originalidad ya desde que explica un apocalipsis mucho más gradual y mucho menos espectacular que cualquier otra especulación conocida. El ex piloto de pruebas y casi astronauta Matthew McConaughey, ahora es un granjero, ya que desde que la hambruna diezma a la raza humana, hasta la NASA ha sido cerrada, porque el mundo necesita más máquinas cosechadoras que cohetes. Pero éste es un granjero demasiado tecnificado y nostálgico del pasado cada vez más lejano, casi tanto como su hija, una niña prodigio suspendida en la escuela por negarse a aceptar los nuevos libros de historia que niegan la llegada del hombre a la luna, evento explicado como un truco de propaganda policial antisoviética (todo un guiño en un film con muchos homenajes a "2001, odisea del espacio", ya que según las teorías conspirativas, Kubrick habría estado relacionado con la puesta en escena del viaje a la luna).

Pero de un modo más sobrenatural que científico, el agricultor recibe un llamado para una misión al espacio más importante y arriesgada que cualquier otra que se haya intentado previamente. Un posible fantasma, espíritu o ser extraterreste o de otra dimensión le manda mensajes sutiles que sólo pueden ser descifrados y tomados en serio por su hija, que debe insistir mucho antes de exhibir evidencia innegable que conduce a una nueva y supersecreta NASA que, basándose en ese tipo de mensajes extraños del espacio exterior, prepara una nueva clase de viaje espacial a través de "huecos de gusanos" que pueden llevar una nave hacia otras galaxias donde podría existir un planeta habitable, potable para una migración terrícola.

"Interestelar", como toda odisea cósmica que se precie, dura más de dos horas y media, y a partir de la premisa básica la trama no deja de volverse más y más compleja, con giros dramáticos inesperados algunos más que otros-, incluyendo un especial respeto por la teoría de la relatividad que implica que, mientras el protagonista, que apenas pasada la mitad de proyección ya tiene unos 120 años de edad, siempre pueda ser interpretado por McConaughey, y que su hija necesite ser personificada por tres actrices, incluyendo a Jessica Chastain y Ellen Burstyn. Hay que destacar que el elenco es formidable, incluyendo a un extraordinario Michael Caine empecinado en recitar a Dylan Thomas.

Hay películas de viajes espaciales con detalles que son aceptados en el cine, pero no resisten el menor análisis terminada la proyección, por ejemplo la velocidad warp o la teletransportación. "Interestelar" tiene la gran cualidad de describir al máximo este tipo de detalles logrando que parezcan exagerados mientras se está viendo el film, pero que resultan realmente interesantes si se los piensa una vez fuera del cine.

Hay imágenes increíbles que seguramente deben lucir especialmente bien en IMAX, ya que nunca se filmó tanto metraje en este formato para ninguna producción. La música con extraños sonidos de teclados de todo tipo es de lo mejor en toda la carrera del prolífico Hans Zimmer.