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Imagen del crítico Diego Curubeto
Diego Curubeto
  • Cantidad de críticas: 528
  • Promedio: 63%
  • Críticas favorables: 396/528 (75%)
  • Críticas desfavorables: 132/528 (25%)
  • Diferencia absoluta: 14%
  • Email de contacto: No disponible
  • Medio donde critica: Ámbito Financiero
  • 12 horas para sobrevivir
    12 horas para sobrevivir
    Ámbito Financiero
    Noche “de purga” no apta para público sensible

    El año pasado, el director James DeMonaco alcanzó un primer plano cuando su película de bajísimo presupuesto "The Purge" (estrenada entre nosotros como "La noche de la expiación") se convirtió en un inesperado éxito de taquilla. La premisa no sólo era interesante sino también terriblemente fuerte y llena de acción y suspenso: en un futuro cercano, en Estados Unidos, durante una noche al año, la gente puede cometer cualquier delito sin tener que responder luego a la justicia por sus actos, incluyendo el homicidio.

    Se trata de un método para limitar la violencia y la inseguridad durante el resto del año, además de recomponer la economía con la venta masiva de armas y, sobre todo, de sofisticados métodos de seguridad para que los que salen esa noche a "desatar su bestia interior" no puedan entrar en las casas más fortificadas.

    Lo interesante del formato es que, además, puede generar una secuela como esta flamante "The Purge: Anarchy", sin que el espectador que no vio el film original tenga que seguir la historia anterior, ya que aquí los personajes son distintos y lo único que permanece casi igual es la celebración anual de la violencia en estos Estados Unidos distópicos.

    Pero de todos modos, además del mayor presupuesto, hay algunas innovaciones que vuelven aún más atractiva la premisa. Esta vez para aumentar la masacre también hay grupos de militares invadiendo los edificios de la clase baja, enfatizando la idea de que "la purga" intenta eliminar la pobreza a través de estos métodos cruentos (de hecho, desde la película anterior queda claro que los pobres son los que no tienen acceso a costosos métodos de seguridad). Por otro lado, ahora también aparece un grupo subversivo "anti purga" dispuesto a darle a los ricos un poco de su propia medicina.

    Y otra diferencia, lograda gracias al mayor despliegue de producción, es que mientras en el film anterior la acción se limitaba al interior de una de estas casas "seguras", ahora la trama lleva al espectador a las salvajes calles durante esa noche de masacres. El director y guionista hace converger tres historias diferentes en una de estas calles donde la muerte puede llegar desde cualquier lado y agrupa a sus protagonistas en una trama coherente y llena de sorpresas.

    "12 horas para sobrevivir" decididamente no es para espectadores sensibles, aunque es un poco menos cruenta que el film original, e incluso tiene un curioso mensaje humanista. Hay acción para todos los gustos, también logrados momentos de suspenso y, por sobre todo, interesantes retratos irónicos -que a veces se pasan un poco de grotescos- de la obsesión actual por las armas de gran parte de la población estadounidense.
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  • Aviones 2: Equipo de rescate
    Avioncitos simpáticos y estupenda animación

    Igual que el film original, ésta es una historia con un mensaje acerca de que todo es posible si se persevera, y que hasta los perdedores natos tienen siempre una oportunidad de volverse héroes.

    Como viene sucediendo últimamente en todas las producciones de Pixar y Disney, todo objeto inanimado ya sea juguetes, autos o en este caso aviones resultan perfectos para protagonizar una historia de animación digital, De hecho, ya los aviones de la película anterior parecían más que nada un subproducto de la franquicia de "Cars", y obviamente a esta secuela le pasa un poco lo mismo, aunque hay que reconocer que las escenas del rescate en el fuego casi un hallazgo de cine catástrofe animado- hacen la diferencia, luciendo por momentos increíblemente realistas y espectaculares en 3D.

    Dusty es el avioncito protagónico, que igual que varios de sus colegas que han sobrepasado su vida útil estan destinados a cuidar la seguridad de un parque nacional, por lo que no hacen más que soñar con épocas mejores. Eso, claro, hasta que llega el momento de demostrar que aún tienen lo que hace falta para actuar ante una emergencia.

    "Aviones 2: equipo de rescate" centra su fuerte en los personajes de los aviones , algunos realmente simpáticos (en la versión original cuentan con las voces de excelentes actores como Dane Cook, Ed Harris, Hal Holbrook, Wes Studi, Teri Hatcher, Stacy Keach y Cedric the Entertainer), pero dado que está dirigido a un público de chicos muy pequeños, los gags son realmente muy elementales y sin demasiada gracia para los espectadores adultos que acompañen a sus hijos.

    En cambio, el fuerte de la película está en todos los aspectos visuales, en los notables escenarios digitales del parque nacional y, sobre todo, en las ya mencionadas escenas del rescate que muestran como pocas todas las posibilidades del cine de animación digital.
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  • El planeta de los simios: Confrontación
    Festín para los fans del cine fantástico

    En la saga original de "El planeta de los simios", luego de la primera película que protagonizaba Charlton Heston-, la mejor era la cuarta entrega, "La conquista del planeta de los simios", en la que el director J. Lee Thompson describía una cruenta rebelión de monos-esclavos destruyendo una sociedad humana totalitaria y de estética sumamente setentista.

    En esta segunda entrega de la segunda saga hay elementos de esa película mezclados con cosas de la quinta y última de la saga anterior, "La batalla del planeta de los simios", pero también nuevos detalles argumentales, como que una gripe simia diezmó casi totalmente a la raza humana. Así es que, cuando empieza el film, los simios que viven en el bosque cazando otros animales, saben montar a caballo y mantienen una existencia tranquila bajo el liderazgo del mono sabio César (interpretado digitalmente por Andy Serkis, experto en la materia que se ocupó de Golum en "El Señor de los anillos") creen estar solos en el mundo.

    Pero por supuesto siempre reaparecen los humanos, y siempre lo hacen con armas de fuego listas para ser disparadas. Es que los sobrevivientes de la ciudad de San Francisco necesitan arreglar una represa que se encuentra en territorio simio, aunque en realidad no tienen idea de la existencia de una sociedad de monos casi a las puertas de su ciudad.

    A diferencia de su pueblo, César conoció buenos seres humanos, y si bien desconfía de las personas en general, cree poder confiar en uno de los líderes de la colonia humana (Jason Clarke). Pero por más buena voluntad que puedan tener ambos humanistas, en las dos sociedades hay demasiado odio e intolerancia como para evitar que las cosas exploten.

    Obviamente ya desde el título local todo el argumento lleva a la confrontación entre simios y seres humanos. El guión está muy bien construido durante los momentos de tensión alrededor del arreglo de la represa, con un momento soberbio en el que César, haciendo una demostración de fuerza pero en son de paz, lleva sus tropas a la misma puerta de la colonia humana.

    Cuando la violencia finalmente explota, es cuando el director Matt Reeves se luce, ya que la guerra entre simios montados a caballo y armados con ametralladoras contra humanos no tan preparados para el combate está llena de detalles cruentos realmente imaginativos desde lo visual, como por ejemplo un plano secuencia desde la torreta de un tanque de guerra.

    Técnicamente superlativa, y con excelentes actuaciones (empezando por la del líder de los humanos, Gary Oldman, que como siempre quiere volarlo todo en pedazos) además de los notables efectos digitales que permiten la horda de monos, esta nueva entrega de "El planeta de los simios" tiene todo para el disfrute de los fans del cine fantástico.

    Quizá lo único que faltó fue un buen 3D, y no se entiende para qué obligar al espectador a tener anteojitos durante dos horas de película si el relieve casi ni se nota.
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  • Bañeros 4: Los rompeolas
    Bañeros 4: Los rompeolas
    Ámbito Financiero
    Nuevos bañeros con algunos chispazos de humor elemental

    El fenómeno de los "Bañeros más locos del mundo" permite que el público se divierta en el cine viendo los disparates de las mismas figuras que lo divierten por televisión. Uno de los misterios más grandes es que el primer film de la saga, que data de 1987, haya vuelto a ser un éxito de taquilla el año pasado en versión restaurada digitalmente y en 3D de las saga. Con ese antecedente, no queda dudas del buen ojo de los productores al continuar con la serie mezclando esta vez al venerable Emilio Disi con un elenco de una nueva generación televisiva, especialmente del riñón de Tinelli y del programa cómico "Peligro sin codificar".


    Más allá de este buen ojo en lo comercial, la verdad es que "Bañeros 4: los rompeolas" es un simulacro de película con momentos simpáticos de comedia que casi la terminan por redimir. El argumento es apenas una anécdota minimalista, con un villano decidido a destruir todo lo que se interponga en su construcción de edificios, poniendo en riesgo la playa de los bañeros que está ubicada al lado de un acuario (lo que da lugar a muy bonitas escenas con delfines amaestrados). Uno de los aportes más importantes del film son las presencias sexies de beldades como Karina Jelinek (una de las bañeras, discreta en malla enteriza), y la más atrevida Luciana Salazar.

    Entre lo más destacable están las escenas con dos buenos imitadores como Fátima Florez y Freddy Villareal, y algunos momentos de humor elemental pero efectivo con Disi, Pachu Peña y Pablo Granados. La realización también es bastante minimalista, pero al menos está llena de explosiones digitales.
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  • La mejor oferta
    La mejor oferta
    Ámbito Financiero
    Oferta de Tornatore difícil de rechazar

    El arte y el misterio se combinan en este original thriller que tiene como gran cualidad potenciar al máximo el talento de un gran actor como Geoffrey Rush, que brilla como nunca en un rol protagónico casi absoluto (a pesar de que el elenco es más que bueno, incluyendo la presencia de Donald Sutherland).

    Rush interpreta a un astro de las subastas de valiosos objetos de arte europeos cuya vida personal es tan solitaria como su talento único para conocer mejor que nadie el valor de cualquier pieza, ya sea cuadro u obra de arte, con un don especial para diferenciar falsificaciones lo que le permite practicar pequeñas picardías que redundan en una privadísima colección de arte que guarda en un cuarto secreto de su fastuoso pero solitario hogar. Su clandestina colección sólo incluye retratos femeninos, todo un harén privado que suplanta su capacidad de relacionarse con el sexo opuesto. Esto hasta que una misteriosa mujer con una fobia improbable le pide que se ocupe de subastar todas las obras de arte y muebles antiguos que abundan en la villa heredada de sus padres.

    La trama imaginada por el propio Tornatore es de lo más compleja, empezando por el detalle surrealista de que la protagonista no se anima a salir de su cuarto, y durante buena parte del film es virtualmente invisible. En un momento todo se empieza a centrar en la imposible relación entre el maduro subastador y la fóbica heredera, y la verdad es que sólo la capacidad del director y guionista y su actor protagonista podrían hacerse cargo de sostener semejante conjuncion de detalles insensatos manteniendo la intriga y el humor para que el interés no decaiga. En el último tercio del film, cuando la bella heredera (Sylvia Hoeks) sale a la luz, son los propios socios del subastador (es decir los personajes del joven Jim Sturgess y Sutherland) los que comienzan a indicarle tanto al protagonista como al espectador por dónde va a culminar todo el asunto, que finalmente se muestra más sencillo y pedestre de lo que se podía pensar cuando se empezaba a plantear la trama.

    El gran esfuerzo de Tornatore por dotar a un asunto no tan fuera de lo común de un envoltorio lujoso y un planteo original realmente funciona, mientras se disfruta de una gran película que quizá pierda puntos al ser analizada al salir del cine. En todo caso, las imágenes acompañadas por la música de Morricone, el sentido del humor, los detalles raros de todo tipo y, sobre todo, la imperdible actuación de Rush, bastan para recomendar este film como una oferta difícil de rechazar.
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  • Khumba
    Khumba
    Ámbito Financiero
    Sobre cebras y simbolismos

    Este raro ejemplo de cine de animación sudafricano augura potencial futuro para la industria de ese país, e indudablemente tiene mucho atractivo para el publico infantil. Khumba, el personaje al que se refiere el título, es una joven cebra macho hay que distinguir el género, ya que el protagonista también tiene su noviecita hembra- que nació con una particularidad: sólo tiene rayas en la mitad delantera del cuerpo, mientras que el resto es blanco. En la comunidad de las cebras seres bastante simples de acuerdo con el film, donde el fútbol es el tema central de todas la comunidad- esta diferencia es recibida como un mal augurio, relativo a la falta de agua. Esto es muy importante porque la vida de las cebras depende de la única laguna que existe alrededor de un enorme desierto.

    Justamente, luego de la llegada de la discriminada como "media cebra", deja de llover y la laguna se seca, poniendo en peligro a todos. Con la ayuda de un saltamontes, un buey y un avestruz, el joven Khumba, cansado de que lo discriminen y le achaquen la culpa de la sequía, emprende un peligroso viaje en búsqueda de otra fuente de agua.

    El director Anthony Silverston maneja muy bien los distintos paisajes africanos de esta aventura, inclusive cuando los animalitos estelares se cruzan con la civilización. En cambio, no toda la acción animal tiene el mismo nivel, dando lugar a ciertas situaciones repetidas, como por ejemplo la andanzas de una hiena desagradable o un leopardo malo que, desde luego, los sigue como presa. Con todo, Khumba es simpático y carismático, y hay momentos de humor bastante logrados y un innegabe atractivo visual. El doblaje al español impide apreciar las performances vocales de excelentes actores como Laurence Fishburne y Steve Buscemi.
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  • Mi gran oportunidad
    Mi gran oportunidad
    Ámbito Financiero
    Bella fábula sobre inesperado tenor

    Esta es la historia real de Paul Potts, un muchacho regordete y tímido que, luego de pasarse la vida intentando cantar ópera contra las situaciones más adversas incluyendo que lo desaliente el mismo Luciano Pavarotti- finalmente logra su lugar en la escena británica gracias a un concurso de talentos televisivo.

    James Corden simpático y querible en el papel de Potts, y el guión de la película se las arregla bien para adornar la vida del chico de un pueblo galés, de clase trabajadora, quien de vendedor de teléfonos celulares se convirtió en celebridad inglesa de un día para otro.

    Para lograr esto hay una historia de amor atractiva, con la excelente actriz Alexandra Roachenn, generadora de algunos de los mejores chistes y momentos simpáticos del film, dado que para las partes dramáticas -a veces excesivas- ya está el protagonista, siempre listo para arruinar cualquier ocasión de poder demostrar su talento como tenor.

    Una cualidad del film es que no sólo los fans de la ópera disfrutarán la historia, lo que no implica que no haya fragmentos de óperas famosas cantados o a veces sólo estudiados por Potts. De hecho, el soundtrack está tan cargado de canciones pop que muchas veces parecen agregadas a la fuerza para vender el CD. Incluso se podría pensar que los espectadores aficionados a la ópera quizá puedan sentirse un tanto decepcionados al esperar más Puccini en medio de tanto insulso pop británico.

    Pero evidentemente el film está hecho para capitalizar el estrellato de Potts en los medios masivos ingleses, y hay que reconocer que lo hace bastante bien, logrando incluso auténtica emotividad cuando luego de tanto intento frustrado al final llega el momento feliz en un estudio de TV inglés. La película tambien tiene varios excelentes actores de reparto, y muy lindos paisajes galeses y locaciones venecianas.
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  • Oculus
    Oculus
    Ámbito Financiero
    Espejo no borgeano pero terrible

    Por milagro, esto ni es una pelicula de mansión embrujada, ni sobre algún misterioso material de archivo encontrado sobre fenómenos paranormales. En cambio, es una compleja historia fantástica donde, en una casa plagada de malas vibraciones, los protagonistas se ocupan de registrar en video, audio y cualquier formato pausible, evidencias sobre sucesos sobrenaturales que estigmatizaron su vida.

    Lo que hay es un antiguo espejo siniestro que refleja todo mal, provocando calamidades durante siglos. Luego de la útima tragedia familiar, un chico pasa un año en un psiquiátrico hasta que a su mayoría de edad es dado de alta, convencido por sus terapeutas de que fue victima de un drama familiar. En cambio su hermana, que estuvo esperando su salida para llevarlo al lugar de los hechos, se propone demostrarle a él y al mundo que ningún crimen tuvo que ver con ellos ni su padre, sino con el espejo.

    Mike Flanagan basó este film en un cortometraje previo de su autoría, y sin duda ambos estan inlfuídos por uno de los momentos más serios y terroríficos de la obra maestra del cine británico "Al morir la noche" ("Dead Of Night") film en episodios que incluia un relato dirigido por Robert Hamer con un espejo que cambiaba -y no para bien- la personalidad de quien se mirara en el su reflejo (hubo luego una variación en la serie "Dimensión Dsconocida", con un espejo que cambiaba a un líder guerrillero centroamericano, con Peter Falk haciéndose el Fidel Castro).

    Pero además de girar en torno a un asunto no muy tratado en el cine, "Oculus" lo hace con una estructura narrativa compleja y original, ya que los acontecimientos presentes de los hermanos se van mezclando con el relato paralelo de su su traumática infancia. Y por supuesto, dadas las características del espejo que nos ocupa, en algún momento ambos relatos empezarán a fundirse en uno solo, combinando los momentos más terribles de ambas épocas. Esta estructura no deja de tener sus problemas, y de dar cierta previsibilidad a recursos que podrán resultar más que familiares a los fans del género, pero que están bien utilizados.

    El film es de bajo costo y demora un tanto en arrancar, e incluso una de las primeras escenas de acción sobrenatural es tan obvia que podría pertenecer a una de las "Scary Movies". Pero poco a poco va cobrando fuerza y, hacia la mitad, "Oculus" ya habrá metido al público en un clima tan aterrador como el que sufrió en su infancia la talentosa Karen Gillan.
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  • Oldboy: Días de venganza
    Oldboy: Días de venganza
    Ámbito Financiero
    Violencia refinada al estilo Spike Lee

    Con esta nueva versión del manga japonés "Old Boy", Spike Lee vuelve a su veta de cine más cruda y directa, la que dio algunos de los mejores momentos de películas como "Haz lo correcto", "Malcolm X" y sobre todo "Summer of Sam". Y es justo decir que es una nueva versión del comic de Nobuaki Minigishi y no simplemente una remake del film de culto con el que el director coreano Chan-Wook Park se convirtió hace una década en el ganador del festival de Cannes, dado que se pueden hacer muchas versiones de una fuente original. Inclusive hace unos años hasta Bollywood ofreció su propia visión estilo India de "Old Boy".

    Spike Lee cuenta muy bien la sádica y despiadada historia de una venganza, llena de detalles enigmáticos que se van revelando tanto al espectador como al protagonista, como si se tratara de una serie de cajas chinas que siempre esconde una revelación más tremenda. En especial, teniendo en cuenta que la premisa de un hombre secuestrado y encerrado en un cuarto durante 20 años, sin saber por quién ni por cuál motivo, es tan descabellada que convertirla en un asunto verosímil es todo un desafio.

    Lee hace foco en el naturalismo y vuelve creíble un asunto que, en manos de Park, explotaba en la típica furia oriental de su cine, lo que en parte ayudaba a que el público aceptara los detalles mas dementes como si se tratara de convenciones del género.

    En esta "Old Boy" hay más profundidad en el personaje protagónico, muy bien interpretado por Josh Brolin , quien es mostrado desde antes de empezar a sufrir su suplicio, en un largo prólogo que lo retrata como un bastardo capaz de arruinar su vida y la de los demás sin pestañear. Descubrir que está atrapado en una especie de calabozo, decorado como cuarto de hotel barato, genera un clima de tensión terrorífico comparable al de una buena idea surgida de una novela de Stephen King antes que copiada del film de Chan-Wook Park.

    Mas allá de las variaciones en distintos detalles, la historia es esencialmente la misma, y aunque la ultraviolencia del film original es difícil de superar sobre todo cuando el protagonista es liberado y quiere vengarse de quien le quitó, sin motivo aparente, dos décadas de su vida-, no se podría decir que este nuevo film sea mucho más light. Por el contrario, basta decir que un actor como Samuel L Jackson, que ha interpretado escenas bastante fuertes, jamás tuvo que apelar al Metodo ni hacer memoria emotiva antes de interpretar situaciones como ser despellejado vivo.

    A nivel de violencia grafica, si el film nunca llega pasar al límite de lo insoportable se debe al talento de Lee para dotar al gore y a la acción más cruda con un excepcional uso del suspenso. Y también, créase o no, al más puro melodrama, ya que finalmente la trama es digna de algún clásico drama al estilo Dumas, empezando por el largo encierro digno de "El Conde de Montecristo".

    En síntesis, este nuevo "Old Boy" es una experiencia fuerte, tan bien concebida, filmada y actuada como para que no tenga necesidad de ser comparada con el film coreano de 2003. De todos modos, Spike Lee asegura que es aun mejor su "director's cut", media hora más largo, que vetó el estudio. Y no hay motivos para no creerle.
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  • La invocación
    La invocación
    Ámbito Financiero
    Onda corta, film demasiado largo

    Hay un elemento original en esta película de terror clase B: una especie de aparato de radio de onda corta para comunicarse con el Más Allá, y obviamente realizar la invocación a la que se refiere el título local. Lamentablemente, la radio en cuestión aparece primero en un prólogo insertado a la fuerza, como para darle coherencia al argumento, y luego recién una media hora después. Mientras tanto, la pelicula funciona como una variante más, y no especialmente intensa, de la típica historia de casa embrujada que últimamente ha tenido mejores ejemplos que éste.

    La situación es la mudanza de una familia a un caserón perdido en medio de la nada y con aspecto no demasiado amistoso, además de un pasado oscuro (evidentemente, sin gente decidida a mudarse a sitios como este no existirían estas películas). En todo caso, una vez mudados, además de ir encontrando de a poco muy de a poco, por desgracia- distintos detalles de ese pasado del lugar, el adolescente de la familia se encuentra en una caminata por el bosque con una chica misteriosa, tanto que podría ser una aparición.

    Esta pareja formada por Harrison Gilbertson y Liana Liberato son los que más adelante empiezan a invocar espirítus ultraterrenales con esa extraña radio, y la acción sobrenatural gira en torno a ellos dos, aunque la presencia más siniestra en el elenco es la de la pediatra que vivía antes en la casa, que interpreta Jacki Weaver.

    "La invocación" no deja de tener dos o tres buenos momentos y algún detalle original, como el ya mencionado, pero se queda muy corta en sustos y da la sensación de que sobran varias escenas donde ocurre poco, insertadas quizá para estirar la duración, detalle que no es el único que hace notar el bajo presupuesto utilizado sin demasiado ingenio.
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  • Transcendence: Identidad virtual
    Ciberfantasía tediosa se cree trascendente

    Los experimentos al estilo Frankenstein se adaptan a cualquier época y tecnología, pero la parábola creada hace siglos por Mary Shelley sigue siendo la misma. Este es el principal problema de "Trascendence", que a pesar de aplicar esas ideas a la interacción entre el mundo real y virtual y a las nanotecnologías, no aporta nada sustancial en su premisa. Y por otro lado, la historia que cuenta no tiene el suficiente atractivo como entretenimiento, y para colmo se toma a sí misma muy en serio.

    Johnny Depp es el científico que, en un futuro cercano, se empecina en demostrar que se puede dotar de conciencia a una computadora. Sus experimentos no son del gusto de una organización de hackers que pasan a la violencia para expresar sus opiniones, y llevan a cabo un violento ataque en el que dejan malherido al protagonista. Moribundo, intenta junto a su amada esposa (Rebecca Hill) algo que nunca se había hecho, subir su propia conciencia al mundo virtual, lo que traerá consecuencias inesperadas y poco deseadas.

    Es que, una vez "subido" a internet este antiguo genio de carne y hueso convertido en un alma computarizada, se vuelve prácticamente todopoderoso y, con la ayuda de su esposa, colándose en cualquier computadora, red de internet o dispositivo portátil, puede hacer cualquier cosa. Ambos toman por asalto un pueblo abandonado y construyen una base de operaciones digna de esos villanos de James Bond (o de Austin Powers), y por supuesto siempre terminan vencidos. En este caso, en su objetivo por hacer evolucionar al mundo, este Depp virtual se pasa casi toda la película desde pantallas, lo que no ayuda mucho a darle carisma al personaje- tiene la idea de descargar su conciencia en el resto de las personas, lo que lo provee de una especie de ejercito de zombies indestructibles, ya que con sus nuevas biotecnologías toda herida puede ser curada.

    El director Wally Pfister, habitual fotógrafo de Christopher Nolan, no logra darle ritmo ni mucho menos credibilidad a una historia que sólo tiene destellos intermitentes y que nunca logra intensidad, ni siquiera en las escenas de acción que se vuelven más espectaculares hacia el final. Y el tono pretencioso, que tal vez quiera invocar la trascendencia que sugiere el titulo, vuelve la película más aburrida que otra cosa.
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  • Jersey Boys: Persiguiendo la música
    Más sólida en lo musical

    A pesar de que se basa en un musical muy exitoso en Broadway, "Jersey Boys" es una biografia de una banda pop, al estilo de películas como las que se ocuparon de la vida de Ray Charles o Johnny Cash. Sólo que The Four Seasons, más alla de tener muchísimos hits y un cantante legendario como Frankie Valli, no revolucionó la música pop ni tampoco tuvieron la importancia social o los dramáticos conflictos personales de, por ejemplo, los músicos recién mencionados.

    Además, hay que mencionar que salvo para los fans a muerte de la banda, o de la comedia musical sobre su historia, en realidad muchos de los mayores hits de Frankie Valli y The Four Seasons no son tan recordados. Quizá por eso, toda la trama está construida como para llegar a una sola canción que, sin duda, sobrevivió a todas las épocas, con su popular estribillo -"I love you baby....!", que no por nada suele aplicarse en el cine a historias relacionadas con gangster ítaloamericanos.

    La canción es "I Can't Take My Eyes Out Of You", y dado que apareció bastante después de la mayoría de los grandes hits de The Four Seasons, para llegar a ese punto culminante Clint Eastwood apela básicamente al humor costumbrista y a los detalles pintorescos de las relaciones con la mafia y el origen callejero que implica, por sí solo, el sobrenombre de "Jersey Boys". En este aspecto hay un personaje esencial que interpreta Christopher Walken: el capo mafioso convertido en protector de Francesco Castelluccio (o sea, Frankie Valli, a cargo de John Lloyd Young).

    Como en toda biopic de este tipo, por estimulante que pueda ser el ascenso a la fama de los protagónicos, inevitablemente luego viene el melodrama, lo que en este caso no funciona demasiado bien. Por suerte, los climax musicales, como cuando el grupo saca de la galera sus primeros hits, "Sherry" o "Walk Like A Man", estan rodeados de una narración y una ambientación de época realmente atractiva. El rigor propio de un melómano como Eastwood, aunque antes que nada fan del jazz, califica igual al filmar cualquier cosa relacionada con música: por ejemplo, los actores que interpretan a los Four Seasons se perciben especialmente creibles en cada escena con canciones, dado que las cantaron de verdad en el set.

    Todo lo relativo a las performances musicales tiene el toque de un gran director, que sobre todo se luce en la descripción del origen de estos chicos de Nueva Jersey, con grandes momentos humorísticos dignos del mejor Eastwood. Lo melodramático es más flojo, ya que los conflictos oscuros nunca se describen medianamente bien -ni tampoco los de las chicas del grupo-; mucho menos los aspectos sórdidos propios de la historia. Algo entendible, porque entre los productores están el propio Frankie Valli y su socio entre los Four Seasons, Bob Gaudio, compositor de casi todos sus hits. Muy bien interpretado por Erich Bergen, el personaje prácticamente tiene la ultima palabra.
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  • Buenos vecinos
    Buenos vecinos
    Ámbito Financiero
    Vecinos que contagian

    Dentro de la catarata de comedias políticamente incorrectas de los últimos años, esta "Buenos vecinos" muestra cierta originalidad, y de manera irónica, por partir de una premisa de lo mas común, digna del cartoon clásico sobre vecinos en guerra.

    Lo que le da originalidad es la elección de los personajes, ubicando una ruidosa y juerguista fraternidad universitaria junto a una pareja de padres primerizos que aún no tienen del todo asumidas sus nuevas responsabilidades, y de hecho extrañan sus más alocados tiempos de estudiantes.

    Nicholas Stoller, guionista de las dos recientes excelentes películas de los Muppets, aquí se limita a dirigir, y cuando da en el blanco con sus delirantes y a veces casi ofensivos gags, logra hace reír. En especial durante el planteo de la historia, cuando la pareja formada por Seth Rogen y Rose Byrne, al ver que deberán aguantar como vecina a una fraternidad de energúmenos, van a visitarla haciéndose los "buena onda" para que bajen el nivel de volumen de la fiesta, y terminan participando del festejo consumiendo todo tipo de drogas junto a los recién llegados. Lo que luego, por supuesto, no impide que una noche después puedan hacer una denuncia convincente a la policía cuando queda claro que las fiestas de los vecinos no se detendrán jamás.

    En cambio, la escalada de hostilidades que sigue a esta primera denuncia no tiene siempre un nivel parejo, aunque hay que reconocer que el director se las arregla para hacer algo difícil, como volver divertidas las tres fiestas claves en el guión, y que funcionan como presentación, nudo y desenlace del conflicto (lo difícil en estos casos es que el atractivo estético y musical de este tipo de escenas no interrumpan el desarrollo narrativo, algo que aquí no ocurre en absoluto).

    Las buenas actuaciones de todo el elenco incluyen a los jefes de la casa estudiantil Zac Efron y Dave Franco, decididos a ser parte del cuadro de honor de juergas memorables a nivel histórico de su fraternidad. Lisa Kudrow también tiene un muy buen par de apariciones como la decana de la universidad a la que pertenecen los fiesteros.

    El problema es que, como en toda comedia, el resultado depende de la eficacia de los gags, y aquí a lo largo de la película, cuando la trama se desvía mínimamente del conflicto esencial, hay cierta repetición de situaciones que se vuelven cansadoras y que estiran la película, dando la sensación de que dura más de sus 97 minutos. Con todo, "Buenos vecinos" tiene buenos chistes y barbaridades de todo tipo y calibre como para entretener tanto al publico que se identifique con los juerguistas como con los padres semirresponsables.
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  • In-actividad paranormal
    In-actividad paranormal
    Ámbito Financiero
    Inactividad total y absoluta de índole creativa

    Tal como sucedió con la saga de "Una película de miedo" el año pasado, el actor y guionista Marlon Wayans logró un respetable éxito de taquilla con la divertida pero bastante elemental "¿Y dónde está el fantasma?" que apeló a todo tipo de guarradas para burlarse de la última generación de películas de terror basadas en la repetidísima fórmula de cámaras de video de seguridad que enfocan fantasmas y demonios al por mayor.

    Pero, esta vez, Wayans y el director Michael Tides no sólo se limitaron a repetir la misma fórmula y el mismo tipo de sentido del humor minimalista, sino que, salvo algunos detalles sueltos, se limitaron a simplemente repetirlo todo de nuevo.

    Esto obviamente tiene que ver con que en sólo un año no hay tantas películas nuevas de las que burlarse y por otro lado, varias de las que aparecieron son sólo secuelas o subproductos de las que ya habían sido parodiadas en el film anterior, lo que más allá de que hayan tenido ganas de exprimirse un poco más las neuronas, no les hubiera quedado mucho resto con que trabajar en sus chistes.

    De ahí tenemos que una vez que el protagonista se muda a una nueva casa con una nueva novia, encuentra una misteriosa muñeca antigua por la que siente una extraña atracción, y pronto todos los mismos eventos paranormales de corte ultratonto y escatológico empiezan a repetirse sin pausa ni el más mínimo asomo de vergüenza .

    Todo sigue así hasta que aparece el mismo exsorcista de la película anterior, que dado que está a cargo del talentoso Cedric The Entertainer, aporta algunos chistes bobos pero graciosos, aunque en realidad con sutiles diferencias hace las mismas tonterías que en la primer "A Haunted House"

    No hay mucho mas que decir sobre esta película , excepto que la mayor "inactividad" fue la de índole creativa. Si se la ve en un zapping del cable, puede arrancar algunas risas, pero para ir al cine, realmente no da, incluso para el más indiscriminado.
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  • Un golpe de talento
    Un golpe de talento
    Ámbito Financiero
    Sobre béisbol, cricket y choque de culturas

    Esta es es una película de béisbol, con algo de cricket, y mucho de choque cultural. En realidad este último aspecto de "Un golpe de talento" es lo que interesa verdaderamente de una comedia bien escrita, pero sobre todo muy bien actuada por un elenco tan heterogéneo como el asunto que plantea el argumento.

    Según una historia verídica que tuvo lugar en el 2007, el actor de la serie "Mad Men", Jon Hamm interpreta a un agente deportivo cuya carrera está experimentando una crisis terminal. Al borde de la desesperación, hacienfo zapping, mira un partido de cricket y tiene la idea totalmente loca de viajar a la India y hacer una competencia para convertir a un jugador de cricket en el próximo crack de las grandes ligas del béisbol estadounidense.

    Tal vez la mejor parte del film que por otro lado tiene muchos momentos muy convencionales y previsibles- es ese alocado viaje a la India donde el protagonista busca a sus nuevos superastros deportivos. Especialmente por lo colorido de cada escena, pero además por la inigualable presencia del siempre bienvenido Alan Arkin como un coach veterano metido de narices en esa misión totalmente delirante. Los diálogos entre Hamm y Arkin tienen momentos brillantes que justificarían por si solos la entrada al cine.

    Lo divertido es que el viaje da sus frutos, por lo que todos vuelven a los Estados Unidos con dos jóvenes indios totalmente fuera de lugar en un ambiente occidental, y pronto queda claro que no sólo no tienen la menor idea sobre béisbol, sino que en primer lugar tampoco sabían mucho sobre cricket. Hay una escena muy divertida con respecto a los chicos y un ascensor que sirve como graciosa demostración de su carácter de "peces fuera del agua", pero luego el guión agota un poco con este tipo de interacción entre los personajes.

    Está claro que para el espectador argentino ni el béisbol ni el cricket son temas que puedan llegar a interesar ni siquiera medianamente, mucho menos justo cuando está a punto de empezar el Mundial de Fútbol, y es por eso que en general toda la segunda parte del film está más dedicada a lo que podríamos llamar el cine deportivo (no por nada este tipo de films generalmente nos llegan directo al DVD).

    En todo caso, la película nunca baja del todo el nivel, y en ese tramo final agrega a otro muy buen actor de reparto, Bill Paxton. Para los fans de "Pi: una aventura extraordinaria" hay otro atractivo adicional, la presencia de Suraj Sharma, el chico famoso por pasarse casi un film entero en un bote salvavidas con un tigre de Bengala.
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  • El pacto
    El pacto
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    Original film que asusta con recursos genuinos

    "El Pacto" es una de esas películas de terror que hay que tomar en serio, no sólo porque aporta algo original al género, sino debido a que logra algo cada vez más difícil como conseguir asustar muy seriamente con recursos totalmente genuinos. La trama, que empieza como una de fantasmas, esconde una vuelta de tuerca realmente original que tiene que ver con otro elemento que obviamente no conviene adelantar, ya que es lo que le da un toque sorpresivo al film, además de potenciar su fuerte suspenso en una serie de escenas intensas e imprevisibles, especialmente durante la mitad final de la película.

    Empieza con dos hermanas que no se ven hace tiempo y que deben reunirse en su antigua casa familiar ante la muerte de su madre, a la que tampoco veían hace mucho, dados sus espantosos recuerdos infantiles. Sólo que no bien llega una de las hermanas a la casa, en un espeluznante prólogo, sufre algún tipo de contratiempo misterioso y desaparece. La otra hermana y una prima que se quedo cuidando a la hijita de la desaparecida llegan a la casa suponiendo que simplemente es otra de sus escapadas relacionadas con el consumo de drogas duras, pero pronto se dan cuenta de que hay algo más siniestro e inexplicable y que va a seguir cobrando víctimas.

    Las primeras escenas prometen una película de fantasmas muy bien hecha y algo convencional en el tratamiento del tema más allá del sutil y personal estilo narrativo del director y guionista Nicholas McCarthy, que pronto empieza a darle pistas al espectador de que éste es un relato con algo más que espíritus vengativos o ese tipo de cosas, para enfrentarlo con horrores más exraños y al mismo tiempo más tangibles. McCarthy es un raro caso de director surgido del circuito del cine indie, especialmente el Festival de Sundance, que al mismo tiempo es fan de las películas de terror clásicas de directores como Dario Argento. Uno de los cortos que más éxito tuvo en el circuito de festivales fue precisamente "El Pacto", del que este primer largometraje funciona como remake expandida (el original duraba sólo 11 minutos). El resultado es una película original, muy bien filmada y llena de imágenes fascinantes logradas con muy pocos recursos de producción, pero que tiene al menos una media docena de escenas que logran hacer saltar al público de su butaca, o que tienen la capacidad de meter a la audiencia en climas auténticamente ominosos.

    Un detalle muy inteligente del guión es el uso aterrador de todos los elementos tecnológicos ya comunes y corrientes como los mails, mensajes de texto y, sobre todo, una comunicación vía notebook en una escena de esas que ponen los pelos de punta. Además, todas las actuaciones están muy cuidadas. En este sentido, el director tiene el mérito adicional de darle un muy buen personaje al casi desaparecido Casper Van Dien, que aparece como el único policía que cree que la protagonista tal vez no esté loca.
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  • Luna de miel en familia
    Luna de miel en familia
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    La única con gracia es Drew Barrymore

    La química ya comprobada entre el dúo de protagonistas, Adam Sandler y Drew Barrymore, es básicamente lo que salva a esta comedia disparatada y no muy bien escrita del desastre total. En realidad, también algunos animalitos y paisajes africanos ayudan a mantener el buen humor, pero no mucho más.

    Frank Coraci es el director que además de hacer varias películas con Sandler, fue el que tuvo la idea de unirlo a Drew Barrymore en un film ya lejano que quizá algunos fans de la comedia boba puedan recordar como todo un clásico, "The Wedding Singer", uno de los momentos culminantes en el lanzamiento de este comediante que tiene el raro don de permanecer fuerte en la taquilla a pesar de no tener casi ninguna película realmente buena.

    Pero por lo menos las películas de Sandler muchas veces tienen cierta originalidad o audacia, como en el caso de "Click!" que también dirigió Coraci- dos cualidades que en esta nueva comedia realmente no abundan. De hecho, la trama podría describirse como una ultratonta e inverosímil variación de "Ocho son suficiente" o "La familia Brady", con un viudo y una divorciada uniendo sus respectivas proles luego de una terrible cita a ciegas que, de todos modos, los lleva a un resort sudafricano especializado en combinar diversión familiar con actividades que permiten retomar la chispa romántica a los adultos. Es decir, sintetizando, la "Luna de miel en familia" a la que se refiere el título local.

    La trama incoherente igualmente le permite algunos momentos graciosos a Drew Barrymore, que antes de que todo el mundo termine en Africa, es el principal apoyo del humor y los gags más o menos eficaces (en todo el principio del film hay una preocupante cantidad de chistes que no funcionan en absoluto). Luego, ya llegados a Africa, las cosas se distienden y permiten arrancar al menos una sonrisa debido quizá no tanto a un humor mucho más agudo sino más bien al ambiente exótico y a situaciones que mezclan la comedia con la aventura , como por ejemplo una escena bastante graciosa con rinocerontes. Por lo demás, salvo para los fans de Shaquille O'Neal que hace un cameo- es difícil encontrar un buen motivo para ver esta película en el cine y no esperar más moderadamente a que esté disponible en DVD o en el cable.
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  • Lumpen
    Lumpen
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    Hermética intriga en un universo proletario

    El mundo lumpen que propone esta película dirigida por el actor Luis Ziembrowski es un universo paranoide que parece pertenecer a la era posterior a la crisis del 2001. Aunque, por el hermetismo y los ambientes cerrados y asfixiantes en los que transcurre, también podría ser parte de algún futuro cercano y desolador, lo que por momentos parece sugerido por un programa que ven los personajes en la TV, llamado "Interferencia popular".(donde se cuenta la Revolución de Octubre y los problemas para eliminar a Trotsky del film de Eisenstein, casi lo más divertido de todo el film).

    En todo caso, Sergio Boris realmente hace todos los esfuerzos posibles por volver creíble su personaje de Bruno, un tipo que habla permanentemente por teléfono en charlas hostiles con su padre y que viéndose venir una violencia latente en su barrio lleno de personajes prepotentes, hace lo posible por cuidar a su hijo adolescente, aunque por momentos daría la sensación de que se preocupa de más.

    La narración es entre hermética y morosa y aun poniendo todo el interés, el espectador se siente medio perdido en ese mundo proletario de robos misteriosos siempre aparece algo desaparecido- y de insufribles llamados telefónicos agresivos. Si se le tiene paciencia, recién pasando la mitad de la proyección las cosas empiezan a tomar sentido y coherencia, pero en ese momentos ya es demasiado tarde para levantar del todo un film tan desparejo como pretencioso. Lo más rescatable son las imágenes, algunas realmente interesantes, las actuaciones, empezando por la de Boris, y sobre todo, la original banda de sonido que a través de constantes bombos y percusiones varias intentan desplegar el soundtrack del proletariado.
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  • A million ways to die in the west
    Desparejas maneras de morir en el Lejano Oeste

    Hay muchas maneras de morir en el Lejano Oeste, como sabe cualquiera que haya visto un par de westerns. En la ultima comedia de Seth MacFarlane (autor de la serie "Family Guy" y de la exitosa comedia con el osito de peluche marihuanero "Teddy") hay algunas realmente ingeniosas y divertidas. Lamentablemente, no hay mucho más.

    Se podria definir "A millions ways to die in the West" como una especie de versión moderna de "Locura en el Oeste" de Mel Brooks, comparación que cae de madura dado que en realidad no hay muchos westerns jugados en tono de comedia. Aquí la mayor originalidad de MacFarlane es hacer que sus personajes incluyendo, o mejor dicho, sobre todo, el suyo, un criador de ovejas, es decir no precisamente la profesión más respetada en el Oeste- hablen con modismos modernos expresando conflictos contemporáneos, truco que se agota rápidamente una vez planteada la premisa argumental.

    Básicamente, la trama consiste en los intentos del protagonista por reconquistar a su novia que lo dejó por alguien con más poder adquisitivo, el dueño de la "bigotería" del pueblo, para lo que intenta darle celos con una recién llegada, sin saber que la bella joven es la esposa del peor bandido de la región.

    Hay chistes fuertes tanto en lo sexual como en lo escatológico, y también algunos hallazgos en incorrección política relativa a los afroamericanos y los pieles rojas, que desafortunadamente demoran mucho en aparecer, ya que su irrupción es de lo mejor del film.

    Algunos apuntes típicos del género, como las locaciones y la música, ayudan a disfrutar un conjunto que más que hacer reír lo que a veces logra cuando los gags son realmente eficaces-, permite una sonrisa constante, algo que teniendo en cuenta el talento involucrado deja sabor a poco.

    MacFarlane se guarda demasiadas escenas actuadas por él mismo y descuida a otros actores, como por ejemplo a Giovanni Ribisi que tiene un muy buen personaje. Y sí le saca el jugo a los malos, sobre todo al increíble Neil Patrick Harris, como el fetichista amante de su propio mostacho, lo que da lugar a un delirante número musical sobre la importancia del bigote. Su película es muy despareja, pero sin duda cuando la pasen por cable asombrará al público que se enfrente con guarradas generalmente ajenas al Far West.
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  • Maléfica
    Maléfica
    Ámbito Financiero
    “Maléfica” gótica pero no tan mala

    Las imágenes son el principal atractivo en esta reelaboración de "La bella durmiente" desde el punto de vista de la villana de la historia original. Es que quizá dando por sentado que es una historia tan conocida por todo el mundo, los productores pensaron que no era necesario preocuparse mucho por el desarrollo argumental, ni mucho menos por la coherencia narrativa, que claramente pasa a un segundo plano mientras Angelina Jolie se pasea por decorados deslumbrantes mandándole conjuros a sus víctimas inocentes.

    El principio e la historia, sin embargo, está bien planteado. Cuando una joven hada es traicionada por un rey, se despiertan sentimientos de profundo rencor que cambian totamente su personalidad y le hacen pergeñar hechizos tan malignos como su propio nombre. Sólo que como Maléfica es la protagonista del film, el guión se da permiso para alterar el famoso desenlace de "La bella durmiente" con el príncipe, para en cambio, darle al personaje de Angelina una oportunidad de redención.

    La idea de que una mala tenga un costado bueno es especialmente útil en esta especide de nuevo género surgido hace algunos pocos años, el de las películas de cuentos de hadas en versiones para adolescentes, generalmente con los elementos terroríficos que tenían los cuentos originales devueltos a la pantalla, a veces con resultados excelentes como en el caso de "Hansel y Gretel" y a veces con logros mas híbridos, como en el caso de "Blancanieves y el cazador".

    De todos modos, éste no es exactamente el caso de película sobre cuento de hadas en versión teenager, ya que al mismo tiempo es un intento de un estudio por seguir canibalizando uno de sus productos más exitosos.

    Y a favor del director Robert Stromberg (antes que nada un experto en efectos especiales) se puede decir que no dio un paso sin partir del film original, lo que da lugar a que esta "Maléfica" tenga momentos visuales que justifican el precio de la entrada, y que van desde impactantes escenas de batallas épicas fantásticas al estilo "El señor de los anillos" a una dirección de arte profundamente gótica que por momentos puede convertir a la protagonista en algo más oscuro que la simple y más elemental bruja mala de un cuento infantil.

    Sin embargo, son los momentos más intimistas los que van restando coherencia, y por otro lado el protagonismo casi absoluto de una estrella como Angelina Jolie divina con su traje con cuernitos- impidió un elenco donde haya alguien que le pueda hacer sombra, empezando por Elle Fanning, que en este film es una pobre Bella durmiente desamparada como nunca.
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  • Al filo del mañana
    Al filo del mañana
    Ámbito Financiero
    Modelo de ciencia ficción pensante

    Basándose en el manga y la novela "All you need is kill" de Hiroshi Sakurazaka, el productor de las película del espía Bourne, Doug Liman, consiguió uno de los más originales films de ciencia ficción de las últimas décadas. Y no es que no existan influencias a lo largo de toda esta increíble película, que podría describirse muy elementalmente como una mezcla de "Invasión" (Starship Troopers) de Paul Verhoeven, con "Hechizo del tiempo" de Harold Ramis, dado que Tom Cruise está en medio de una batalla decisiva contra una invasión alienígena que se repite una y otra vez debido a un extraño fenómeno temporal. Sólo que hay fuentes literarias y cinematográficas más sutiles, empezando por la novela "Matadero 5" de Kurt Vonnegut, filmada brillantemente por el director de "El golpe", George Roy Hill, en donde luego de un contacto con extraterrestres un hombre debe acostumbrase a vivir su vida en orden no cronológico.

    En "Al filo del mañana", el que sufre la repitición de un día clave en su vida y la vida del resto de la humanidad es un cínico encargado de propaganda bélica que, cuando debe luchar como un militar común y corriente, es enviado como desertor a la primera línea de combate, lo que lo pone en contacto con una de las principales entidades extraterrestres, que para ganar todas sus batallas, tiene la posibilidad de resetear el tiempo de modo tal de volver a revivir un combate sabiendo toda la estrategia de su enemigo. Por algún motivo, la aparición del desertor que ni siquiera sabe usar su sofisticado traje de guerra robótico introduce el factor humano en la ecuación, por lo que a partir de ese momento el protagonista también se contagia del don de revivir ese día clave una y otra vez, tratando de ganar la batalla en una especie de juego de ajedrez imposible contra un ser más inteligente que conoce todas las jugadas.

    Tom Cruise es un actor subvaluado quizá por demasiado exitoso, pero desde clásicos como "Leyenda" de Ridley Scott hasta la más reciente "Oblivion" sabe elegir los mejores proyectos de género fantástico, y éste es uno en el que se puede lucir especialmente, dados los cambios que sufre su personaje a lo largo de las pesadillescas repeticiones.

    La película comienza con hermetismo y humor (tono que se repite bastante sobre todo durante la primera mitad), con Cruise tratando de eludir sus obligaciones en el frente de guerra . En el segundo acto explota todo con una de las escenas de ciencia ficción más contundentes de la historia del cine (para colmo extraordinariamente filmada en un vertiginoso 3D). Y lo mas increíble es que, luego, esa batalla de dimensiones épicas inconcebibles antes de la existencia de los efectos digitales, se repite con distintas variaciones unas ocho veces, aunque es difícil llevar la cuenta dado el ritmo endiablado que tiene este film en el que nadie que la vaya a agarrar por la mitad en el cable podrá entender absolutamente nada.

    Es que al aprendizaje del protagonista de cómo resetear el tiempo incluye docenas de pruebas y errores que vuelven a "Al filo del mañana" un tour de force de narración precisa y, sobre todo, de montaje. Obviamente por las características del guión, el montaje debe hacer saltar a los personajes de una repetición en el tiempo a otra de forma permanente, y de hecho, justamente para no perder tiempo de proyección, el director en algunos casos hace sinapsis de algunas repeticiones dejándole lugar al espectador para que entienda que los personajes han repetido esa escena en cuestión más de una vez tratando de llevar su misión imposible a buen término.

    La película está excelentemente actuada por un elenco donde también se luce especialmente Emily Blunt, y que también incluye a dos grandes actores como Bill Paxton y, sobre todo, Brendan Gleeson. Por supuesto, más allá de todo, como la clave es la repetición de un mismo día a través de una Europa futurista devastada, los personajes aprenden tanto a perfeccionar ese día que la segunda mitad del film no se parece casi en nada a la épica de la primera parte.

    Esta es una de las películas más imaginativas que se puedan encontrar en este momento en cartel, y es toda una prueba de lo fascinante y divertida que puede ser la ciencia ficción pensante.
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  • Historia del miedo
    Historia del miedo
    Ámbito Financiero
    Antes que miedo, hermetismo muy bien fotografiado

    Entre el film fantástico y el cine experimental, esta opera prima se niega a explicar qué es lo que perturba a un montón de gente de un suburbio de Buenos Aires, y al hacer esto también perturba bastante al espectador, no siempre en el buen sentido.

    Es que desde la primera y larguísima toma desde un helicóptero, el director mantiene al espectador en ascuas acerca de qué demonios está sucediendo, dando solamente pistas de fenómenos que no son normales, y a veces son realmente preocupantes, pero por otro lado, no ofrece situaciones atractivas para que el público siga con atención los escasos 80 minutos de una historia que más de miedo es de hermetismo.

    Como es un relato de comportamiento colectivo, casi no hay personajes protagónicos con los que el espectador pueda sentir identificación o rechazo, y esto si bien quizá pueda ayudar al concepto teórico del realizador, tampoco es muy útil a la hora de tratar de contar una historia. Sin embargo hay que reconocer que los rostros y looks que elige para las distintas escenas son apropiados, a pesar del ya mencionado hermetismo que abarca todas las situaciones y conflictos.

    Hay unos pocos momentos en los que la tensión propuesta por la trama funciona bien, como cuando una alarma se prende sola dejando en el misterio si anda mal o realmente hay una emergencia. Ese tipo de escenas, con una aproximación menos teórica y un poco más de entendimiento de los engranajes del género fantástico hubieran derivado en algo más atendible.

    Digamos que "Historia del miedo" es el típico caso de película más rara que buena, pensada más que nada para el circuito de festivales antes que para una sala comercial tipo multiplex. A su favor se puede decir que puede resultar interesante y que cuenta con una notable fotografía que aprovecha al máximo los exteriores suburbanos.
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  • X-Men: Días del futuro pasado
    Despareja “X-Men”, ahora en la guerra de Vietnam

    Luego de mezclarse con la crisis de los misiles, ahora los X- Men deben meterse en la era de la guerra de Vietnam. Esta premisa parece de por sí atractiva, pero no es todo lo que sucede en una película por un lado demasiada complicada y, por otro, repetitiva.

    Es que en realidad los superhéroes están en un futuro desolador en el que la guerra contra los mutantes unió a lo peor de la humanidad para darle rienda suelta a unos robots asesinos llamados "Centinelas". Para salvar al mundo hay que volver en el tiempo a 1969, el día que, en un rapto de venganza, Mystique asesinó a sangre fría al malvado científico que inventó el proyecto Centinela. Ella no se dio cuenta de que al cometer el asesinato, en vez de detener el proyecto lo potenció, dado que la administración Nixon se convenció de la peligrosidad de los mutantes.

    El que viaja en el tiempo es Wolverine, aunque la manera de realizar el viaje no es de lo más ortodoxa. Sólo viaja con su conciencia, que se encuentra dentro de su versión de él mismo en el pasado, donde tendrá que convencer a Xavier y a Magneto de que trabajen juntos para evitar que Mystique cometa el asesinato y así poder cambiar la historia. La primera parte del viaje en el tiempo es lo mejor del film, con Hugh Jackman conociendo al joven Xavier, que ya no es profesor porque la división entre mutantes lo quebrantó. Hay una excelente escena de acción en Vietnam, y una divertida intrusión mutante en la conferencia de paz de París. Pero, a diferencia de la película anterior que sabía como meter a los mutantes en la historia de la Guerra Fría sin distorsionar los resultados, aquí puede pasar cualquier cosa, lo que si bien aporta algunas humoradas, le quita toda seriedad a un complicado argumento que termina resultando cansador.

    Hay un gran momento cuando hay que liberar a Magneto de una cárcel hipersegura en la profundidad del Pentágono. En esa escena, el mutante con el don de congelar el tiempo resulta esencial para lograr la fuga, y el director usa todo su talento para convertir la situación en una especie de clip con música hippy que funciona de una manera irónica pero tambien poética. Lamentablemente, un momento superlativo como éste no se repite, y en cambio hay buenas escenas dispersas, como el aterrizaje de Magneto en un estadio vacío que transformará como arma, o la lucha contra los primeros Centinelas presentados por el mismísimo Nixon con la mayor pompa. Michael Fassbender se roba la película junto a Hugh Jackman, mientras que los demás mutantes, incluyendo a celebridades como Halle Berry, no se lucen demasiado, igual que muchas de sus luchas con poderes mutantes, que parecen simples repeticiones de los films previos.
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  • No se aceptan devoluciones
    No se aceptan devoluciones
    Ámbito Financiero
    Entretiene hasta que se vuelve melodramática

    Este es el tipo de comedia dramática que, muy a pesar del espectador, poco a poco se va a convirtiendo en un melodrama temible con algunos destellos cómicos. El problema es que empieza como una comedia disparatada que no por boba deja de ser bastante divertida, al menos en su primera parte.

    El director interpreta a un tarambana incapaz de asumir ningún compromiso, hasta que un mal dia, una de sus novias pasajeras a las que seduce como lugareño de Acapulco, le aparece en la casa con una bebé, su hija, a la que le entrega antes de desaparecer impiadosamente.

    Como la chica es estadounidense, el desconsolado protagonista decide ir a buscarla a los Estados Unidos para encajarle a la beba. El viaje, totalmente delirante, es lo mas divertido del film, sobre todo la parte en la que logra que los lleve un camionera de muy pocas pulgas pero gran corazón.

    A partir de este momento, la película empieza a lucir demasiado larga y con demasiadas vueltas. Una de ellas es el encuentro casual del padre improvisado y un productor de cine en busca de un experto en escenas de riesgo que se anime a hacer cosas realmente audaces. Un accidente no sólo sirve para que el protagonista descubra su genuino amor paterno, sino para que además quede contratado como el stunt oficial del productor. Este detalle hará que el tarambana que nunca trabajaba en su Acapulco natal ahora tenga un puesto muy bien pago que le permite malcriar por completo a su nena, ya que la beba crece y durante la mayor parte del film es una niña de 7 años.

    Las múltiples vueltas del argumento, entre otras la reaparición de la madre de la chica, se vuelven muy cansadoras antes de pasar la mitad del film y, sobre todo, lo que se va volviendo más y más incómodo es el tono melodramático. Con todo, hay lindas imágenes (la película en general está bien filmada), buena música, y algunas escenas de animación muy atractivas.
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  • Godzilla
    Godzilla
    Ámbito Financiero
    Admirable tributo al Godzilla original

    Esta nueva producción hollywoodense rinde tributo al legendario monstruo japonés con el respeto y la seriedad del caso, a diferencia del film de 1998 de Roland Emmerich que prácticamente ofendió a los fans, sobre todo a los japoneses. Pero incluso a lo largo de las seis décadas de películas de Godzilla este film celebra el 60° aniversario del monstruo- con el paso del tiempo el tono sombrío de los primeros films de Inoshiro Honda fue suplantado por un estilo infantil que tenía poco que ver con el original.

    El director inglés Gareth Edwards evidentemente no sólo es un fan sino también un estudioso de Godzilla, por lo que elaboró una película que muestra al monstruo como una fuerza de la naturaleza terrible pero finalmente benigna, el único ser capaz de enfrentarse a otros dos gigantes mutantes que destruyen todo a su paso, incluyendo Tokio, Honolulu, Las Vegas y San Francisco, en escenas que muchas veces quitan el aliento por las dimensiones apocalípticas con las que están enfocadas. Sin duda ésta es la menos infantil de las variaciones sobre Godzilla, y hay momentos culminantes que resultan realmente perturbadores para espectadores de cualquier edad, lo que tal vez sea la principal cualidad de la película.

    La historia tiene un prólogo en 1999 con una dramática crisis en una central atómica en Japón. Un científico estadounidense observa que algo poco común y muy peligroso está ocurriendo, pero no logra alertar a las autoridades a tiempo y sucede un desastre. El científico queda obsesionado con el caso donde, además, murió su esposa delante suyo, y quince años más tarde sigue tratando de descubrir cuál fue el extraño fenómeno que las autoridades, según él, ocultan de manera conspirativa. El hijo del científico, experto en desarmar bombas del ejército, debe volar a Tokio cuando su padre se infiltra en la zona de cuarentena de aquella vieja catástrofe asegurando que sus lecturas se parecen mucho a las de aquella vez. Y ahí es donde empiezan los verdaderos desastres, que por distintos motivos y casualidades, el joven militar (Aaron Taylor-Johnson) va acompañando desde Japón hasta San Francisco.

    El director cuida mucho a su monstruo, tanto que Godzilla demora muchísimo en aparecer, y cada vez que lo hace, el espectador se queda con ganas de más. Sin embargo, hay monstruosidades de sobra, ya que hay no uno, sino dos monstruos gigantes realmente espantosos e impersonales, mezcla de insectos voladores y del viejo enemigo de Godzilla, Rodan, que son los responsables de las peores catástrofes que describe el film en su viaje a un apareamiento realmente bizarro (probablemente lo más original de la película) que tiene lugar en el barrio chino de San Francisco.

    A pesar de que hay muy buenos actores, incluyendo a Ken Watanabe y Juliette Binoche, la película se queda un poco corta en sus aspectos humanos, aunque cuando los protagonistas interactúan con la lucha entre monstruos las cosas funcionan realmente bien. Los efectos especiales son técnicamente formidables, además de sumamente creativos, pero lo que hace la diferencia es el modo en el que el director se las arregla para encontrar siempre un encuadre más ominoso para retratar a sus espantosas criaturas.

    Por último, el que se luce es el músico Alexander Desplat, con una partitura que combina sonidos de las distintas culturas y lugares relacionados con la historia, con climax de una experimentación increíble, más propia de la música de vanguardia que lo que se acostumbra a escuchar en un cine.
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  • Silencio del más allá
    Silencio del más allá
    Ámbito Financiero
    Curiosidad para los amantes del terror

    En una universidad inglesa se lleva a cabo un experimento de psicología muy poco ortodoxa: una adolescente que se considera a sí misma "poseída" es observada por un psiquiatra y sus jóvenes colaboradores intentando que pueda enfocar su energía negativa en una muñeca y curarse de su extraña psicosis. El espectador se acerca al experimento desde el punto de vista de un cameraman contratado para documentar el asunto, que parece descabellado, tanto para este cineasta como para los miembros de la universidad, que pronto dejan de sostener financieramente el experimento que termina aislando a la paciente y científicos involucrados en un ominoso caserón en la campiña inglesa.

    "Silencio del más allá es otra entrega de los nuevos estudios Hammer Films, que hace poco tuvieron un gran éxito con la excelente "La dama de negro", que contaba a su favor haberle dado el primer rol adulto al actor de "Harry Potter".

    En este caso, el director John Pogue trató de darle al film el look de aquel glorioso terror británico de los 70, quizá no tan relacionado con el estilo gótico de la Hammer, sino más bien con el de su más modesta competidora Amicus, experta en films en episodios como "Asylum", cuya huella se nota en este argumento en el que una hipotética enferma mental realmente sufre una auténtica posesión demoníaca.

    La ambientación en los años 70 ayuda a darle atractivo a las imágenes (y aporta excelentes temas de rock de la época, de T. Rex y Hawkwind, en algunos casos muy bien utilizados), y tambien redunda en que el material rodado por el cameraman sea en fílmico y no en video como en las actuales películas de "found footage" ("material encontrado") que viene saturando el cine fantástico moderno desde hace unos años.

    Justamente, el mejor momento del film es un recurso de proyección en celuloide tan bien utilizado que es capaz de provocar aullidos entre el público. Lamentablemente, este recurso magistral dura literalmente un solo segundo, y en cambio la película tiene muchos momentos desparejos, y se basa más que nada en el sólido trabajo de un muy buen actor como Jared Harris, que interpreta el desalmado jefe del experimento. Luego, la poseída tiene algunos buenos momentos gracias a la performance de Olivia Cooke, que parece una versión espectral de Christina Ricci.

    Con un guión mejor armado, este producto de los nuevos estudios Hammer podría haber resultado realmente contundente. Así, es mas que nada una curiosidad para fans, o una película de terror para ver en una razonablemente siniestra trasnoche de terror del cable.
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  • Mujeres al ataque
    Mujeres al ataque
    Ámbito Financiero
    Cameron Díaz justifica la visión de esta comedia

    Este es el tipo de comedia que parte de una idea muy buena (tres mujeres se asocian para vengarse del hombre que las engañó), pero que tiene el riesgo de agotarse rápidamente en sí misma. "Mujeres al ataque" empieza muy bien aprovechando al máximo la premisa argumental mencionada y luego se va desmoronando poco a poco, al punto de que en un momento, los gags reideros se van esfumando y el film sólo va arrancando sonrisas de forma intermitente.

    La verdadera protagonista y el verdadero motivo para ver la película es Cameron Diaz, que se luce como la abogada que cree saberlo todo de la vida y de los hombres y que, sin embargo, un mal día descubre que su novio soñado (Nikolaj Coster-Waldau, el galán de la serie "Game of Thrones") está casado desde hace años con la inocente ama de casa de suburbio de clase alta Leslie Mann. Lo mejor del film, y la parte que realmente hace reír es todo lo que tiene que ver con este descubrimiento y con el largo encuentro entre la novia y la esposa del adúltero. Justamente, lo original de esta comedia de mujeres engañadas es el énfasis en que las protagonistas se burlen de sí mismas -a veces con temible crueldad- y en este sentido hay que reconocer que la química cómica entre Cameron Diaz y Leslie Mann realmente funciona.

    Pero luego se agrega otro trofeo al harén del villano estelar, nada menos que la bomba sexy Kate Upton que hace una entrada triunfal imitando a la Bo Derek de "10, la mujer perfecta" de Blake Edwards. Sólo que Nick Cassavetes no es Edwards y el argumento se va volviendo o previsible en sus pasos de comedia, o simplemente con mucha menos gracia de lo esperable teniendo en cuenta el potencial de la premisa y el talento involucrado. El elenco también incluye a Don Johnson en un personaje paternal muy divertido, pero que aparece muy poco y que en realidad también daba para mucho más.

    "Mujeres al ataque" tiene buen ritmo, está bien filmada y tiene una media docena de gags muy buenos, pero pudo ser mucho más divertida.
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  • La ley del mas fuerte
    La ley del mas fuerte
    Ámbito Financiero
    Sólido ejemplo de cine negro moderno

    Las leyes del cine negro se aplican implacablemente en esta historia donde todo lo que puede salir mal sale realmente mal. Christian Bale es un obrero que intenta ocuparse de los desequilibrios financieros de su hermano Casey Affleck, veterano de Irak, que apuesta cifras que no puede pagar y cree que puede salir adelante sin trabajar en la fábrica, la única actividad de la decadente zona industrial donde viven. En el medio, las cosas empeoran por la presencia de dos tipos pesados de características bastante distintas. Woody Harrelson es un criminal realmente violento y despiadado como se puede ver en el extraño prólogo en un autocine donde se enoja con su acompañante-, mientras que Willem Dafoe es el dueño de un bar de mala muerte que intenta hacer sus negocios sin perjudicar demasiado a los demás, lo que no logra.

    Un whisky para el camino antes de volver a casa le juega mal al protagonista, que termina preso por provocar un accidente manejando con ese trago de más. Entonces, todo empieza a desbarrancarse seriamente, ya que su padre muere, su mujer lo deja y su hermano empieza a pelear en el circuito de las luchas callejeras (estas escenas conducen a lo más fuerte del film).

    Scott Cooper, director de la más luminosa primera película del superagente Austin Powers, se mete de lleno en el más oscuro cine negro con esta película que si bien no logra evitar ciertos recursos conocidos (por ejemplo, el montaje paralelo entre la muerte de uno de los personajes principales y la cacería de un ciervo), consigue una descripción notable de una sociedad a la deriva, y sobre todo, extraordinarios retratos de sus personajes. Da la sensación de que al director le interesan especialmente los villanos, lo que prueba el énfasis que le da al personaje de Woody Harrelson (una composición notable, intensamente desagradable) y a todo el zoológico de malvivientes expuestos en una impresionante y tensa escena en la que Christian Bale se atreve a merodear por sus dominios.

    Esta es una historia de venganza, pero además tiene todos los elementos de cuadro social que es uno de los componentes esenciales del género. Todas las actuaciones son más que sólidas, igual que la fotografía, que aprovecha muy bien locaciones de Pensilvania, al punto de que Bale tuvo que aprender a soldar en la fábrica de acero. La música de Pearl Jam ayuda a redondear este buen ejemplo de policial negro moderno para no perderse.
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  • Brick Mansions
    Brick Mansions
    Ámbito Financiero
    Acción y vértigo con sello Besson

    Este film póstumo realmente está a mismo nivel de las películas de superacción descerebrada que hicieron famoso en vida a Paul Walker, quien aquí vuelve a interpretar a un policía encubierto, pero en un contexto distinto al de la saga de "Rápido y furioso". "Brick Mansions" (literalmente "mansiones de ladrillos") es un complejo urbano que funciona como ghetto de delincuentes en la Detroit de un futuro cercano donde reina la violencia y los políticos son tan corruptos como las fuerzas del orden. Cuando el gangster RZA se hace con una bomba neutrónica, el policía Paul Walker debe formar equipo con el ex convicto David Belle para salvar a la gente de Bricks Mansions.

    Todo empieza con una fuga arrolladora de Belle escapando de los gangsters de RZA (el actor tiene un don especial para la acrobacia y casi se roba la película) y tanto esa escena de acción como un violento tiroteo y posterior persecución automovilística que sirve de presentación al personaje de Walker son momentos difíciles de superar en una montaña rusa de vértigo imparable con el sello de Luc Besson por todos lados (este film es bastante mas contundente que la otra película con el sello Besson de esta semana, "Tres Dias para morir"). Si pudiera seguir con el mismo nivel desaforado, sería una oba maestra en su tipo, pero hacia el final el guión toma un giro un poco incoherente que hasta convierte el temible RZA en un tipo como la gente. De todos modos, es un muy buen film de superacción, y una digna despedida para Walker.
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  • Muppets 2: Los más buscados
    Delicia para no arrepentirse de ir con los chicos

    La rana René tiene un increíble parecido con el criminal más buscado y recientemente fugado de la cárcel siberiana del Gulag. Esto da lugar a un plan para robar las joyas de la corona inglesa suplantando al delincuente por el jefe de los Muppets, y engañándolos para que emprendan una gira por toda Europa con el objetivo de ir robando distintas cosas ciudad por ciudad para que el malo de la película obtenga las pistas necesarias para dar su gran golpe final.

    La nueva película de los Muppets empieza justo donde terminaba la última, con los protagonistas dándose cuenta de que la única manera de continuar su reflotado estrellato es inventar alguna secuela, lo que justamente permite que se les acerque un villano para sugerirles el tour mientras va preparando el trueque de Rene por el malvado Konstantin. Todo esto da lugar a una deliciosa comedia del absurdo, que permite cosas tan increíbles como ver a Danny Trejo (el pesado protagonista de "Machete") cantando y bailando comedia musical, además de que los Muppets interactúen con todo tipo de estrellas de carne y hueso, desde Salma Hayek a Tony Bennet.

    Hay excelentes gags que mezclan tanto la acción física necesariamente absurda de estos gloriosos muñecos como excelentes diálogos cómicos con sus partenaires humanos, y por supuesto tambien en lo musical, con un ejemplo perfecto en la versión con guitarra española para el tema clásico del show de los Muppets que abre su actuación en Madrid. La diversion es variada e inteligente, y bastante sorpresiva, ya que algunos de los momentos más graciosos tienen que ver con la estadía en la prisión del pobre René (que en realidad en la película se llama Kermit) obligado a armar un show musical con sus compañeros convictos.

    En síntesis, los Muppets se ríen de todo y de todos, y especialmente, de ellos mismos en una película tan bien filmada como divertida. Si hay una película que los adultos pueden disfrutar tanto como los chicos, es ésta.
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  • El día trajo la oscuridad
    El día trajo la oscuridad
    Ámbito Financiero
    Imperfecta, pero con ideas interesantes

    En esta curiosa variación del tema vampírico, un pueblo es azotado por una plaga de rabia, y un médico rural se ve superado en su trabajo, mientras su hija queda en casa con una prima que, tal como se ve desde la escena de su llegada, no se siente demasiado bien.

    Pronto el tema de la epidemia, aunque permanece subyacente, queda a un costado dado que el guión se concentra en la relación entre las dos jóvenes que quedan solas y empiezan a conocerse de manera distinta a cuando eran chicas. De manera bastante distinta, se podría decir, ya que entre las dos protagonistas la relación va directamente hacia lo sensual, cuando la soledad que habitan, o tal vez algo más, las impulsa a bailar juntas unIdea tema folklórico.

    El film tiene muchas ideas interesantes con las que avanza muy despacio, sobre todo si se tiene en cuenta su breve duración de menos de una hora y media. Está muy bien actuada por todo el elenco, y tal vez lo que le falta es más fuerza, tanto en lo que tiene que ver con el terror sobrenatural, que es después de todo, lo que engancha al espectador, como en la relación lésbica entre las protagonistas.

    De todos modos, con su paso lento la película no deja de generar interés, logrando algunos climas atractivos en el tono ominoso que puede esperarse de un film con este título. En este sentido se puede decir que los que esperen un film de terror al estilo del que vienen haciendo distintos cineastas independientes argentinos, pueden quedar decepcionados, ya que de algún modo se nota que el director Martin Desalvo tiene un estilo personal que no apunta directamente al género como en los otros casos ya mencionados.

    El último acto quizá sea lo más logrado de un film desparejo pero con sus puntos altos, y una sólida labor técnica a todo nivel.
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  • 3 días para matar
    3 días para matar
    Ámbito Financiero
    Costner vuelve al ruedo como héroe de acción

    Por culpa de megaproducciones como "Water-world", o tal vez por su sobrexposición en la pantalla, hace casi una década que Kevin Costner no tiene papeles protagónicos, lo que es una pena teniendo en cuenta que en sus buenos viejos tiempos hizo películas tan buenas como "Sin Salida" y sobre todo la ya clásica "Los intocables" de Brian De Palma.

    Con "Tres días para matar", Costner vuelve al ruedo con el tratamiento de superaccion de Luc Bessson (el director es McG, pero el guión y todo el estilo obedecen al francés).

    Costner interpreta a un agente de la CIA con una enfermedad terminal, que a esa altura está más preocupado por mejorar su relación con su esposa y su hija. Cuando le ofrecen un extraño canje, tomar una última y muy peligrosa misión a cambio de una droga experimental que podría curarlo, él acepta, lo que da lugar a una larga serie de peripecias que mezclan la acción con el humor al mejor estilo Besson, y permiten que Costner vuelva a lucirse, aunque tal vez no en el vehículo que necesitaba para volver a obtener el estrellato de otrora.

    Es que es como si tuviera que lidiar con detalles que no son de su generación, como la ridícula agente que lo contrata, una Amber Heard muy sexy pero totalmente caricaturesca en su rol, además de varios villanos a los que el protagonista probablemente dobla en edad, lo que no impide que no pueda darles una buena pateadura y ponerlos fuera de combate en escenas un poco pasadas de rosca (Costner nunca fue un auténtico héroe de superacción, si no Stallone ya lo habría contratado para sus últimos films dedecados a juntar la fuerza musculosa de varios superastros del pasado).

    Con todo, el film tiene momentos muy buenos, empezando por una espectacular persecución por las calles de París donde transcurre buena parte del argumento- y ofrece razonable reconciliacion de Kevin Costner con un personaje protagónico. La película es despareja pero tiene esos momentos de acción con el sello Besson que nunca decepcionan, además de contar con sólidos rubros técnicos, especialmente la fotografía y el montaje.
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  • El sorprendente Hombre Araña 2
    Algunos destellos no salvan a este Hombre araña

    Se sigue extrañando al director Sam Raimi, igual que en la primera película "El sorprendente hombre araña" que filmó en el 2012 el director de clips Mike Webb. Peor aún, en esta nueva secuela casi se termina extrañando al mismísimo Hombre araña, quien esta vez casi es salvado por tres villanos que son los que terminan equilibrando una floja megaproducción que no está al nivel de las brillantes películas que viene haciendo la Marvel (aunque en este sentido hay que reconocer que la puntería viene bajando).

    A favor de mantener e incluso profundizar el estilo de la anterior "Amazing Spider-Man" hay un solo punto: el film del 2012 recaudó unos 700 millones de dólares, así que partiendo de esta base, difícilmente nadie que haya intervenido en la producción de esta segunda parte querría desviarse en otra dirección.

    En todo caso, al menos pusieron el énfasis en los malos, que se roban la película, empezando por Jamie Foxx como un nerd fan obsesivo del superhéroe que, al sentirse traicionado, se transforma en el peligroso Electro al que se refiere el título. Por otro lado, está el muy convincente viejo amigo de Peter Parker, el conocido Harry Osborn, interpretado por un Dane DeHaan que parece inspirado en el David Bowie de la época del disco "Let's Dance" , y también un poco en el vampiro fashion que el cantante componía en "El ansia" de Tony Scott. Lo interesante de su performance es cómo explota en un estilo totalmente distinto cuando finalmente se transforma en el archienemigo Green Goblin para hacer las fechorías que los fans del Hombre Araña conocen tan bien.

    Con más de dos horas de metraje, esta secuela es demasiado larga y, sobre todo, demasiado llena de escenas que interesan muy poco, empezando por los interminables diálogos entre el Peter Parker que compone un flojo Andrew Garfield y las dos mujeres de su vida, es decir su novia Emma Stone y su tía Sally Field (en este caso hay que lamentar que una gran actriz como ella tenga que darle vida a diálogos tan malos).

    En cuanto a la química entre Garfield y Stone, es casi nula, y en realidad en general todo lo que tiene que ver con Parker se aleja un poco de las características que hacen que Spider-Man sea el gran personaje que es, ya esté arrojando sus telarañas o enfrentando la vida de chico común y corriente que es la gran dualidad de la historia. Perdiendo interés Parker, pierde tambien interés su alter ego arácnido, y a pesar de todos los efectos especiales que le pueda comprar un presupuesto de más de cien millones de dólares, por momentos algunas escenas recuerdan a las del semiolvidado telefilm de la década del 70 que era barato, incluso, para los standards de la pantalla chica.

    Sin embargo, no todo está perdido en esta muy mediana película para el nivel de Marvel, ya que cada tanto en medio del aburrimiento aparece una escena formidable, como por ejemplo el inicio y el final con el mejor villano de la película , aunque lamentablemente sea el que menos aparece. Un desaforado Paul Giamatti irrumpe en un camión arrasando todo a su paso en un momento que parece una trasposicion a la ciudad de Nueva York de algún film de Sam Peckinpah tipo "Convoy", con un nivel de violencia y una furia que sólo es capaz de dar un actor brillante como el de "12 años de esclavitud".

    Las dos escenas con Giamatti valen solas para justificar el precio de la entrada, que debería venir con un cronograma para poder saltearse los momentos estáticos y salir a comprar pochoclo en las escenas aburridas, para sólo disfrutar de los momentos aislados que realmente valen, que incluyen el gran ataque de Electro (todas las escenas con Jamie Foxx son buenas, pero tampoco hay tantas) y el ataque final de Green Goblin.

    Finalmente, sólo se puede decir que los efectos especiales son muy buenos, y lo que realmente mejora en el film en relación al anterior es el score musical de Hans Zimmer junto a Pharrel Williams y Johnny Marr (el guitarrista del grupo The Smiths), probablemente uno de los mejores que se hayan escrito para un film de Marvel.
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  • Osos
    Osos
    Ámbito Financiero
    Bello documental para ver con los chicos

    Igual que otros documentales de Disneynature, "Osos" pone el énfasis en los aspectos técnicos pensados para potenciar al máximo la fotografía de los paisajes y las "actuaciones" de animales salvajes, pero en cambio es mucho más simple en todo lo que tiene que ver con el concepto del film.

    Ya en los lejanos tiempos televisivos de "El mundo de Disney" de los domingos por la tarde, los chicos que esperaba ansiosamente los dibujos de Mickey, Donald y Pluto se encontraban de vez en cuando con documentales sobre animalitos en sus hábitats naturales (generalmente eran más bien nutrias o simpáticos castores que leones o tigres feroces). En un punto los nuevos documentales de Disneynature son herederos de esa antigua tradición, y si bien ahora la técnica es mucho más sofisticada y hay más interés por las cualidades estéticas de los productos, finalmente la raíz infantil de aquellos viejos programas es la misma.

    Este documental sigue los avatares de una familia de osos que buscan alimentos durante la temporada más cálida para luego poder guardarlos en los tiempos invernales durante la hibernación. Lógicamente los protagonistas absolutos son los osos hay otros animales salvajes que interactúan con ellos, por supuesto-, pero por momentos lo que realmente impacta son los increíbles paisajes de Alaska muy bien filmados, más alla de que no haya un concepto más elaborado en términos visuales. Un contrapunto parecido al que sucedía entre los protagonistas animales y los paisajes de los otros films de Disneynature como "Chimpancé y "Felinos de Africa" (justamente el equipo de codirectores estuvo a cargo de estas producciones).

    En el caso de "Osos" también hay que destacar un montaje superlativo y una fotografía igual o mejor que la de los films previos. La película es ideal para que los chicos dejen de conocer los animales solamente por los films de animación digital 3D, aunque hay algunas escenas de agresión animal que pueden asustar a los más chiquitos.
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  • Divergente
    Divergente
    Ámbito Financiero
    Módica fórmula fantástica para público adolescente

    Luego de una guerra desoladora, el mundo futuro encuentra la paz gracias a una extraña división de la humanidad en facciones formadas según las cualidades de las personas. Unos son alocados y pertenecen a los Osados, otros son sabios y pertenecen a los Eruditos, y así. Pero no todos son una sola cosa.

    A los 16 años, igual que los demás adolescentes, la protagonista Shailene Woodley tiene que elegir a qué grupo va a pertenecer, luego de un examen donde le dan a tomar un alucinógeno que la lleva a enfrentar sus temores mas profundos (práctica que más adelante se acrecienta cuando le inyectan más y más drogas). La chica es alertada en ese momento sobre su divergencia, algo que ella no sabía que podía existir, y que por lo visto es muy peligroso, casi subversivo para esa sociedad.

    Basada en la novela de Veronica Roth muy en la tradición de otras sagas fantásticas teenagers tipo "Los juegos del hambre"- en "Divergente", la chica descubre que la facción de los Osados, que parecían unos tipos muy divertidos que trepan rascacielos como el Hombre Araña y se suben a los trenes a los saltos, sin pagar nunca el boleto, en realidad son unos polizontes supermilitarizados listos para realizar algún tipo de golpe de estado fascista por sobre el grupo dominante, los Abnegados a los que pertenecen los padres de la heroína (se luce la madre, Ashley Judd, en un elenco no del todo parejo).

    El desarrollo de la trama es un poco obvio, ya que sigue bastante al pie de la letra la progresión que permite que la protagonista encuentre su potencial divergente, pero hay muy buenas escenas de las sesiones de alucinógenos que son en realidad las que distinguen el conjunto, ya que dan para cualquier cosa y están muy bien filmadas.

    También hay varias escenas de acción bien diseñadas, aunque un poco sosas, debido a los límites impuestos por el argumento, y recién hacia el final explotan con más dramatismo y violencia, hasta llegar al climax revolucionario esperable pero al menos más intenso que todo lo demás.

    Hay, además, algunas escenas románticas entre Shailene Woodley y otro divergente, aunque en ese sentido las cosas nunca van demasiado lejos. Pero un atractivo del film es una malísima y rubia Kate Winslet que aunque no tiene quien la festeje en ese futuro poco alegre, está más sexy que nunca.
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  • Las novias de mis amigos
    Las novias de mis amigos
    Ámbito Financiero
    Se burla de los clichés pero cae en todos

    Este es uno de esos casos tan frecuentes donde el título original no tiene nada, pero nada, que ver con el que le pusieron en la Argentina. "That Awkward Moment" se refiere al punto incómodo de un noviazgo que, de golpe, parece estar a punto de convertirse en algo más serio, lo que implicaría tomar la relación con más compromiso, y que le da al hombre el recelo de que algo muy agradable que siempre sucedía en la cama, ahora podría cambar de dirección y encaminarse hacia el altar.

    Como viene sucediendo hace años en este tipo de comedias románticas filmadas por directores jóvenes (en este caso se trata, además, de una opera prima), con actores "cool" como Zac Efron, la película empieza intentando marcar la diferencia con lo que se espera del género según las tradiciones hollywoodenses, y luego se va suavizando hasta caer en todos los clichés de lo que se esforzó por diferenciarse.

    Pero esta película no tiene sólo ese problema, sino varios. Por ejemplo, presenta a tres amigos, dos que trabajan en una empresa de diseño gráfico neoyorquina, donde hacen portadas de libros, que deciden solidarizarse con un amigo médico al que su mujer le está pidiendo el divorcio de buenas a primeras. La solidaridad consiste en hacer un pacto de no volver a tener parejas fijas, sino sólo historias de una noche. El pacto tendría sentido y podría interesar un poco al público si el argumento se hubiera ocupado de describir cómo era la vida amorosa de estos badulaques. Pero la verdad es que aun con más trabajo narrativo, los personajes son muy poco interesantes en cualquiera de las direcciones que pueda tomar la película. Y para colmo una de esas direcciones se va derecho al melodramón, en un tono más pesado de lo razonable, sobre todo teniendo en cuenta que en el primer tercio de proyección, el director intentaba pasarse de listo amagando con gags más o menos audaces relativos a las costumbres de gusto dudoso de algunos adultos jóvenes (veinteañeros que actúan un poco como los de la vieja serie "Thirty something").

    Como los actores tienen talento, soportan tanto las situaciones de drama más densos que dramáticos, igual que los chistes desubicados y no muy graciosos de la primera parte. La ambientación neoyorquina es un tanto remanida, y para eso ya existe Woody Allen. Pero, por otro lado, hay que reconocer que es un producto bien filmado, y al menos tiene más escenas eróticas que la película promedio filmada en Estados Unidos. Esas escenas son casi las únicas de acción de este conversadísimo asunto.
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  • Nadie vive
    Nadie vive
    Ámbito Financiero
    Festín para los amantes del gore

    Luego de un prólogo con una chica huyendo desesperadamente a través de un bosque que parece calcado de la mas típica película de terror de los años 70, "Nadie vive" presenta una serie de situaciones enigmáticas que provocan tensión e intriga, y están diseñadas para confundir al espectador, que un rato más tarde estará sonriendo satisfecho ante la mayor catarata de gore de todo tipo o calibre que se haya visto en mucho tiempo. O simplemente odiará el film a muerte y se insultará a sí mismo por haber tenido la idea de sentarse a ver la última película del director de "Versus" y "Azumi".

    El punto de inflexión es cuando la chica que parece ser la protagonista de una película es degollada y decapitada sin más. Ese suele ser el tipo de situación de la que no hay vuelta atrás y permite deducir que lo que se está viendo no es precisamente un thriller intelectual.

    Es que no tiene sentido tomarse seriamente una excelente comedia negrísima filmada como homenaje a los grandes clásicos del cine gore, empezando por el detalle de que, para este debut en el cine norteamericano, Ryuhei Kitamura convocó al director de fotografía Daniel Pearl, nada menos que el colaborador de Tobe Hooper para "La masacre de Texas" (Pearl también fue el cinematographer de la sólida remake del superclásico sobre caníbales armados con motosierras).

    La premisa argumental tiene que ver con una banda de criminales totalmente desequilibrados y pasados de rosca de una zona poco amistosa de Lousiana, que luego de atacar a una enigmática pareja, descubren que sus víctimas en realidad son gente muy peligrosa, sobre todo el hombre de nombre extraño pero nunca revelado que interpreta Luke Evans con minuciosa inexpresividad (en los créditos su personaje es mencionado como "Driver").

    El hermético planteo argumental es sólo una excusa para desencadenar un festín de ultraviolencia sangrienta hasta lo chistoso (hay momentos en que todos los personajes sostienen las conversaciones más increíbles embadurnados en sangre). Pero especialmente para homenajear a distintos clásicos del gore, con escenas y diálogos que repiten literalmente variaciones de films de terror que los fans del género irán descubriendo casi como en un juego de trivia (hay un homenaje a "La noche de los muertos vivivientes" que no tiene desperdicio).

    El elenco es desparejo pero colorido, con personajes malísimos de las más diversas variantes, incluyendo varias chicas de temer entre las que se luce Adelaide Clemens (la que aparece huyendo en el prólogo y reaparece hacia la mitad del film).

    La incorrección política total permite que por momentos esta carnicería parezca esconder una historia romántica hasta el delirio, De todos modos, no hay que esperar demasiado sexo, aquí el fuerte es la violencia, con los imaginativos efectos especiales gore para mutilaciones, trituraciones y despellejamientos pensados con una creatividad arrolladora.

    Además, Kitamura tiene un estilo muy dinámico, y sin duda su director de fotografía sabe muy bien cómo filmar este tipo de cosas.
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  • Noé
    Noé
    Ámbito Financiero
    Muy seria y nada espectacular
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  • Berberian sound studio
    Berberian sound studio
    Ámbito Financiero
    Una ingeniosa pesadilla con muy buenos actores

    Aquí sí hay algo totalmente nuevo. Nunca a nadie se le habia ocurrido hacer una película de cine dentro de cine sobre la postproduccion de sonido de un film (lo más parecido a esto sería "Blow out: el sonido de la muerte" de Brian De Palma, aunque en realidad tenía más que ver con un sonidista que con un film en particular). Y lo que hace que este asunto raro y técnico cobre más interés es que el film que está en etapa de mezcla y postproducción sonora es uno de terror italiano de principios de los 70.

    Toby Jones (que tambien aparece en el reparto de "Capitán América: el soldado de invierno") es un ingenuo ingeniero de sonido inglés que viaja a Italia contratado para mezclar un film de un cineasta estrella que asegura que lo suyo es cine de autor , no de terror. El inocente protagonista que creyó que iba a trabajar en un film de carreras de caballos o algo así, dado que el título italiano incluía la palabra "Ecuestre", ve cómo el primer efecto de sonido que hay que grabar es el de cabezas y huesos quebrados logrados dándoles a sandías con un mazo, detalle que lo perturba bastante.

    Pero mucho más lo perturba el detalle de no lograr que le reembolsen su ticket del viaje de avión desde Inglaterra, trámite que se va convirtiendo cada vez en una misión tan kafkiana como todo lo que le pasa al pobre técnico inglés que de buenas a primeras está metido hasta el cuello en una pesadilla italiana.

    "Berberian Sound Studio" es un film muy ingenioso, que logra sacar el máximo de un presupuesto mínimo, con muy buenos actores (empezando por Toby Jones, que realmente se luce) y muy buenas ideas para mezclar el terror de la película dentro de la película con lo que le pasa a sus protagonistas, recurso un tanto obvio pero que es lo que permite sostener durante una hora y media una trama centrada básicamente en un estudio de sonido de los años 70.

    Digamos que como película de "cine dentro del cine" es más eficaz que como film de terror, aunque el resultado tampoco está del todo mal en este sentido.
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  • Capitán América y el soldado del invierno
    El Capitán América en la Guerra Fría

    En su primera película, el Capitán América era un prototipo de supersoldado pensado para la Segunda Guerra Mundial, por lo que en gran parte se lucía por la ambientación de época y el estilo de viejo film de guerra potenciado por los poderes del superhéroe de Marvel. Recién al final de la película era descongelado luego de décadas en el hielo y debía aprender a manejarse en lo que para él era el futuro, con el imposible choque cultural que eso implica. Y ése era un poco el tema en cada una de sus participaciones en el film de superhéroes al por mayor, "Los Vengadores".

    Este ultimo recurso de "pez fuera del agua" sigue funcionando en esta segunda película del Capitán América, que tiene varias novedades que la hacen especialmente interesante. Para empezar, luego de años de intentos en este sentido, Marvel logró que el mismísimo Robert Redford aparezca en un papel en este tipo de franquicia. Lo mejor es que el venerable Redford tiene un rol a su medida -de hecho luce mejor aquí que en algunas de sus últimos trabajos-, que lo lleva de nuevo a Washington, locación esencial en su carrera en títulos como "Los tres días del Cóndor" o "Todos los hombres del presidente".

    Es que lo de "el soldado de invierno" tiene que ver con la Guerra Fría, y el jefe de los Vengadores que interpreta Samuel L. Jackson tiene que trabajar junto al personaje de Redford, dándole un sentido histórico a todo el asunto, por más que siempre se trate de un cómic llevado al cine.

    Pero la mejor química de todo el film es la del protagonista con la superheroína Viuda Negra, y aquí realmente el aporte del personaje de Scarlett Johansson es muy bienvenido, dado que logra darle un poco de sal y pimienta al demasiado congelado Chris Evans, que de a poco se va modernizando a lo largo del film.

    La intriga del argumento es interesante e incluye todo tipo de secuencias de acción, que brillan un tanto más cuando involucran persecuciones automovilísticas o vehículos raros de toda clase- que cuando se centran en simples peleas de puños y patadas. En este sentido, los codirectores Anthony y Joe Russo parece que se obsesionaron tanto con el montaje rápido como para terminar haciendo algunas secuencias tan vertiginosas que casi no se entienden, y que en algunos momentos provocan ganas de tener un control remoto y poder apretar la cámara lenta para ver quién le está pegando a quién. Por lo demás, éste es un buen film de Marvel, que seguramente hará tanto dinero como el primer Capitán América que llegó a recaudar casi 400 millones de dólares.
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  • El desconocido del lago
    El desconocido del lago
    Ámbito Financiero
    Ambigua historia entre el policial y el drama pasional gay

    La playa que rodea un lago y el bosquecito cercano son las únicas locaciones de una película que se queda a mitad de camino entre el drama pasional, el policial y el cine de autor con aspiraciones existencialistas. De todos modos, lo que es seguro es que como cult movie de temática gay podría ser toda una sensación, a pesar de que, aun en este sentido, ofrece lecturas ambiguas.

    Lo más interesante es el énfasis en describir la interacción entre la fauna gay que asiste a la costa de un lago a conocer amantes ocasionales en encuentros que mantienen entre los arbustos del bosque. La libertad y tranquilidad absoluta que en principio puede brindar un lugar donde los hombres pueden tomar sol y nadar desnudos pronto revela ciertos conflictos, celos y costumbres no siempre armoniosas ni compartidas por todos., E incluso, en determinado momento, el asunto incluye también el homicidio.

    Justamente, el conflicto esencial del film es la pasión que invade a un joven ex verdulero que, aun sabiendo que su nuevo amante es un asesino, no puede dejar de mantener esos fogosos encuentros furtivos, y sólo en determinado momento le recrimina no poder llevar esa relación a un plano más franco y romántico, que incluya un mayor compromiso.

    El estilo estático de Alain Giraudi no ayuda mucho. Hay una obsesión por las tomas largas de paisajes, alternando el lago, los árboles y el cielo que no imprimen ni ritmo ni intensidad al drama, lo que el director relega casi exclusivamente a las escenas sexuales, algunas realmente audaces y en un par de ocasiones directamente explícitas. Otras veces, las escenas más fuertes oscilan entre lo sórdido y el erotismo más edulcorado, con siluetas besándose en la puesta de sol, y sonidos de gemidos amorosos animando estéticas postales del brillo del sol sobre las aguas del lago.

    Pese a estos cambios conceptuales lo mejor es la fotografía, mientras que las actuaciones son muy esquemáticas y algunos diálogos son dignos de una telenovela. Luego de estirar demasiado las cosas, el desenlace se desencadena abruptamente y de un modo más pretencioso y menos convincente que las escapadas hacia los arbustos, que sin dudas es donde el director decidió concentrar toda la acción de su película.
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  • El sobreviviente
    El sobreviviente
    Ámbito Financiero
    Una guerra reciente con exceso de patriotismo

    Mark Wahlberg produce y protagoniza una película de guerra a la antigua, con el agregado moderno de que narra una misión fallida de comandos Navy Seals durante la invasión de Estados Unidos a Afganistán. La misión consiste en capturar a un malísimo jefe talibán, responsable de la muerte de 20 marines unos días antes, pero las cosas salen mal y los cuatro comandos terminan enfrentándose solos a todo un ejército.

    Basada en una historia real contada en un libro autobiográfico por el personaje de Wahlberg, la película se toma casi una hora antes de que empiece la acción. Eso sí, cuando empieza, no para nunca, ocupando prácticamente la hora restante de proyección. Las escenas de combate están muy bien filmadas, pero el ambiente de bosques montañosos en los que transcurre la acción no ayudan demasiado a darle un interés especial a las balaceras, evitando casi todo contacto cercano con el enemigo e insistiendo más que nada en el coraje de los protagonistas. Es decir, a diferencia de una película como "La caída del halcón negro" de Ridley Scott, en la que los marines quedaban atrapados en una ciudad dominada por los somalíes contra los que debían combatir, aquí la interaccion con los talibanes es más bien mínima.

    El director Peter Berg maneja muy bien la acción, pero en films fantásticos como "Hancock" podía darle más vida a los personajes, que aquí son bastante básicos, Como todo film basado en hechos verídicos recientes, el espectador por momentos podrá preguntarse hasta qué punto la historia que se cuenta es real y hasta qué punto todo el asunto puede estar influido por el tono patriótico derivado de una guerra reciente. En todo caso, la película está bien filmada, y acción no le falta.
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  • Aires de esperanza
    Aires de esperanza
    Ámbito Financiero
    Para amantes del melodrama
    Jason Reitman, hijo de Ivan "Los cazafantasmas" Reitman y director de películas como "Amor sin escalas", ofrece algo que está a mitad de camino entre el policial y el drama romántico, aunque por momentos el espectador podria definirlo como un pesadísimo dramón.

    Kate Winslet es una madre deprimida luego de la pérdida de varios embarazos y el abandono de su marido, que vive con su hijo preadolescente. Casi sin ejercer violencia, un presidiario recién escapado de la cárcel y que está lastimado en una pierna consigue refugiarse en la casa de la protagonista. Y lo que en principio es una relación tensa y una breve estadía hasta una fuga nocturna, se convierte en el más dulce de los romances a lo largo del fin de semana largo de feriado del Día del Trabajo (a eso se refiere el título original, que no menciona aires de ningún tipo).

    La escena del encuentro entre el convicto fugitivo con la madre y el hijo en un supermercado es lo menos creíble del film, y tal vez el único momento en el que Kate Winslet no puede con su papel. Toda la situación está muy bien manejada por el talentoso Josh Brolin, que en verdad domina casi toda la película, en parte debido a que su personaje es el que va marcando la acción.

    Esta es del tipo de película a la que no hay que ir a ver sin haber comido algo, ya que sobre todo en la primera mitad provoca mucha hambre. Es que ni bien llega a la casa, el preso se pone a hacer todo tipo de quehaceres, incluyendo un guiso de carne que parece de lo más apetitoso, y luego un acto entero está dedicado minuciosamente a una receta de pastel de durazno que también parece realmente delicioso y que juega un rol esencial en la historia.

    Sin embargo los encuentros románticos entre Winslet y Brolin suceden en off, lo que le quita un poco de sal y pimienta al asunto, aunque es entendible dado que todo está contado desde el punto de vista del chico (que luego crece y se convierte en Tobey Maguire, el Hombre araña de Sam Raimi).

    Sólo al final el film retoma su carácter de thriller con un par de escenas de suspenso. Lamentablemente la película se alarga innecesariamente con varios aparentes epílogos que se suceden uno tras otro hasta un final muy poco verosímil. Sin embargo, las buenas actuaciones y el rigor formal ayudan a que se deje ver, sobre todo si se es fan del melodrama.
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  • Heredero del diablo
    Heredero del diablo
    Ámbito Financiero
    El bebé de Rosemary era mejor

    Nada podria ser más terrorífico que la idea de caer desprevenido en una reunión de amigos que termina con los anfitriones obligando a los invitados a presenciar el metraje completo de los videos caseros de sus vacaciones. O, mucho peor aun, el video completo sin editar de todo lo referente a una boda, luna de miel y dulce espera de los recién casados (que en este caso, obviamente no es tan dulce, dado lo que sugiere el título).

    Esta terrorífica perspectiva es lo que les espera a quien se atreva a ver este espeluznante producto, que en su esfuerzo por simular los típicos videos hogareños de recién casados y futuros padres primerizos se pasa de rosca hasta lograr que las intermitentes escenas de horror sean un verdadero alivio en medio de todo lo demás. Lo que queda claro es que hay que desconfiar de los taxistas que inviten a parejas de turistas a acontecimientos "autenticos" que, como además son gratuitos, resultan irresistibles.

    Las escenas de la luna de miel en Santo Domingo daban para mucho más, sobre todo el pintoresco y fatidico ritual en cuestión, pero por supuesto el estilo de documental apócrifo generalmente sabotea tanto el potencial narrativo como visual de cualquier historia medianamente interesante, aun si no fuera demasiado original.

    Hay que esperar un buen rato para que las cosas se pongan realmente dignas de un film de terror, con dos o tres momentos fuertes, incluyendo una única escena con algo más o menos nuevo que ofrecer el equipo de directores hizo cosas parecidas en el contexto de los cortos de la saga de las "Crónicas del miedo", redituable franquicia pensada a partir del bajo costo que implica este tipo de producciones centradas en este mismo estilo.

    Hay que avisar que algunas situaciones de este film pueden resultar perturbadoras para los espectadores sensibles, especialmente aquellos que recuerden cierta obra maestra de Roman Polanski.
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  • Need for speed
    Need for speed
    Ámbito Financiero
    Vértigo bien logrado con superacción 3D

    Créase o no, esta adaptación al cine del exitoso videogame "Need for Speed" es una de las mejores películas de carreras callejeras ilegales que se haya filmado en décadas. Es que, a diferencia de las más famosas y taquilleras muestras del género, esta película no incluye policías juveniles infiltrados en pandillas dedicadas al culto por las "picadas", sino que se las arregla para que sus personajes sean criminales que infringen la ley y pongan en peligro a la gente que se les cruza.

    Detalle que no le impide al argumento marcar la diferencia entre héroes y villanos, por más que los protagónicos sean unos bastardos dedicados a satisfacer su necesidad de vértigo sin reparar en los riesgos que su pasatiempo pueda generarle al prójimo.

    La película dura más de dos horas lo que podria parecer demasiado extenso para un entretenimiento de superacción basado en un juego de video- y de manera consciente se toma el tiempo necesario para arrancar en serio. Esto resulta un poco irritante durante la primera media hora, que sólo se luce en las primeras excelentes escenas de autos vertiginosos en 3D, oportunamente intercaladas por una minuciosa presentación de los conflictos de personajes poco interesantes cuando están lejos del volante.

    Pero aun en esas escenas, el guión se ocupa de marcar que estos simpáticos fans de los fierros podrían llevarse por delante algún peaton al doblar en cualquier esquina. Incluso llama la atención que los conductores no se molesten en usar el cinturón de seguridad aun al correr a toda máquina autos preparados para superar los 200 km. por hora.

    La historia es la de un corredor que va a la cárcel falsamente culpado de haber provocado la muerte de su amigo en una picada, por lo que salir viola la libertad condicional para vengarse del verdadero responsable en una legendaria carrera ilegal en la que el ganador se queda con los carísimos autos del resto de los competidores, aunque por supuesto en este caso la carrera es por vengar al amigo muerto.

    Cuando las motivaciones se vuelven mas dramáticas, en una escena clave queda claro que los personajes deben abrocharse el cinturón de seguridad, dando comienzo a una persecución imposible para atravesar territorio estadounidense eludiendo tanto a la policía como a los esbirros del villano, que harán lo posible para detenerlo (en este sentido hay una escena que casi parece un pequeño homenaje a "Mad Max").

    No es el tipo de película donde el punto fuerte son las actuaciones, aunque el elenco es correcto, y mas que el héroe, Aaron Paul, sobresale el villano de caricatura Dominic Cooper, el personaje que aporta el toque cómico interpretado por Scott 'Kid Cudi' Mescudi y un soprendente y vivaz Michael Keaton como el organizador de la carrera.

    El director Scott Waugh viene de una familia de stunts, y por si mismo tiene un curriculum impresionante en el rubro (incluyendo películas para Michael Mann y John Carpenter), además de haber dirigido el ultraviolento film sobre marines verdaderos todo un hito de la acción realista dado que utilizó munición auténtica- y obviamente las escenas de persecuciones logran algo tan raro como devolver al cine los viejos choques de autos con realismo y la menor cantidad de efectos digitales posible, pero además filmados especialmente para aprovechar las posibilidades del 3D. Hay muchas escenas para la antología, que ningun fan querra perderse.
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  • Balada de un hombre común
    Balada de un hombre común
    Ámbito Financiero
    Magistral visita de los Coen al universo folk

    La ultima película de los hermanos Coen empieza con un músico folk (Oscar Isaac) interpretando solo con su guitarra una canción cuya letra pide que lo lleven al patíbulo y lo ahorquen de una vez por todas. La idea es que si algo viejo siempre puede sonar nuevo, es que es música folk: noción totalmente aceptada en el antro de Greenwich Village, barrio bohemio por excelencia de Nueva York hacia 1961. Esta introducción es tán autentica, y la canción tan buena y bien interpretada como para que el espectador se sienta tentando a aplaudir la actuación junto a la escasa audiencia.

    Este extraño fenómeno más propio de un rockumental que de una historia de ficción se repite varias veces a lo largo de esta obra maestra, en la que los hermanos Coen se superan a sí mismos al aplicar una fórmula tipo "Barton Fink" a un asunto más complejo, dado que necesita actores que puedan cantar de modo convincente para ese momento, agregándole el tono satirico del caso tanto a la música como la actuación.

    La mayor cualidad es la capacidad de los Coen para retratar una época y un ambiente especifico con el mayor respeto y rigor por la reconstruccion histórica y el retrato de esos personajes, tanto como para que la ironía permanente pueda ser vista como algo natural, y que cuando se les cante la gana pueden lanzar todo el asunto a un terreno casi fantástico, al borde de lo sobrenatural o surrealista. Ese tipo de imágenes y situaciones que desde hace décadas forman parte de la imagineria propia de los autores de "Simplemente sangre" y "De paseo a la muerte".

    De ahí que por momentos un viaje de Nueva York a Chicago pueda parecer más fiel a la literatura beatnik de "En el camino" que cualquier adaptación fiel de Jack Kerouak, aun cuando por momentos todo se vaya a un universo rayano en lo fantástico. Igual que en "Barton Fink", los Coen logran mezclar convincentemente la locura del lugar y la época con sus delirios más audaces, en este caso sin perder el sentido de la sátira corrosiva que es lo que vuelve convincente sus idas y venidas entre lo levemente absurdo y los delirios imposibles,

    Como siempre, o quizá más que nunca, su mayor herramienta para lograr algo tan difícil es el humor negro: algo que su habitual John Goodman conoce como nadie, con un personaje folk-fóbico que funciona de un modo similar al matón que enloquecía del todo al escritor John Turturro en "Barton Fink".

    Un gran logro, o tal vez un gran desafio, haya sido armar un soundtrack más esencial y elaborado que el que produjeron junto al mítico T-Bone Burnett para "Dónde estas hermano" (si hubiera una banda sonora difícil de superar, tanto como para los cineastas como para Burnett, seria esta). Por el tipo de film aquí la música confirma que tiene vida propia independientemente de su imprescindible función en el film. Las canciones no sólo son interpretadas por los actores, sino que en general fueron compuestas por miembros del elenco y los dos Coen, por supuesto atendiendo a su necesidad de que sonaran de esa época, que no dejen de incluir detalles paródicos y que además, lo mas difícil, nunca dejen de ser excelentes canciones folk.

    Por eso, entre muchas otras cosas, el trabajo del protagonista, Oscar Isaac, vale por dos, ya que no sólo compone un personaje complejo y excéntrico aunque coherente con su estilo de vida contracultural, sino que debe completar ese papel demostrando el talento de un músico de ese estilo y época específicos, logrando que el ficticio Llewyn Davis parezca más real que el mismísimo Robert Zimmerman (cantautor mas conocido como Bob Dylan, que aporta al asunto un tema casi desconocido de aquellos tiempos, más algo de su leyenda).

    Cada actor secundario se luce dando vida a personajes que luego de ser presentados de forma mas o menos lógica o naturalista, casi siempre dan un paso al mas allá. En este sentido, el Salieri de "Amadeus" de Milos Forman, es decir F. Murray Abraham, compone uno de sus mejores trabajos, convirtiéndose en uno de los personajes esenciales del film: por algo el es quien le da sentido al título original, "Inside Llewyn Davis".

    La riqueza de imágenes, actuaciones y referencias históricas y musicales, sumadas a las imprevisibles explosiones de humor negro y surrealista al mejor estilo Coen, confluyen para explicar la dura vida del artista visionario, quizá tan adelantado a su tiempo como atrasado respecto de sus necesidades practicas, en una aventura tanto o más imprevisible que las de esos clásicos infantiles sobre mascotas perdidas que recorren miles de kilómetros para regresar a sus hogares, como en "Lassie vuelve a casa" o "El viaje increíble" de los estudios Disney. Los Coen subrayan la metáfora con una subtrama totalmente literal, con talento gatuno a la altura del histrionismo de sus colegas humanos.

    Por algún motivo las historias sobre el nacimiento de movimientos contraculturales no abundan en Hollywood (justamente esta es una coproducción con Francia y la CBS). En todo caso, esta odisea folk haría un excelente doble programa con otra gran pelicula ambientada en el mismo "Barrio Bohemio", dirigida por Paul Mazurski en 1976. Por supuesto, en algún momento los Coen se refieren a su titulo original: "Next Stop, Greenwich Village!".
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  • Academia de vampiros
    Academia de vampiros
    Ámbito Financiero
    Otra de amor adolescente y colmillos

    La receta es simple: mezclamos un poco de "Crepúsculo" y bastante de Harry Potter, le agregamos un poco de humor adolescente, y tenemos esta floja "Academia de Vampiros", el último subproducto del fenómeno de taquilla de la fantasía teenager. Basada en las novelas para jóvenes de Rachelle Mead, el argumento describe una compleja mitología vampírica que no es muy feliz ni tampoco comprensible del todo.

    Básicamente, el asunto es que en este universo imaginario hay tres tipos de vampiros diferentes. Unos son algo así como vampiros light, otros son mestizos con algo de humanos y algo de vampiros, y por último están los ciento por ciento vampiros pertenecientes a una antigua y mítica raza, algo así como la aristocracia de los chupasangres, que suelen contar con la protección y el cuidado de los anteriores.

    El centro de la historia tiene que ver con la relación entre Zoey Deutch amiga y protectora de su amiga de sangre real, Lucy Fry, con quien viene intentando escaparle al al establishment vampírico, que de todos modos logra llevarlas a la Academia a la que se refiere el título. En ese lugar se desarrolla la mayor parte de las obvias situaciones, casi sacadas de un catálogo de viejas comedias fantástico-adolescentes. Sin embargo hay que reconocer que el film tiene al menos algunos puntos fuertes. Para empezar, la protagonista lleva adelante la historia con carisma y talento, lamentablemente mucho más talento que el de la mayor parte de los integrantes del elenco, y cada tanto aparece un buen gag, o una divertida escena de acción sobrenatural. Lo que llama la atención es la decadencia de un buen actor como Gabriel Byrne, quien más allá de interpretar a un vampiro demasiado añejo aun para los estándares de inmortalidad del caso, luce destruido y ofrece una de las peores performances de su carrera.
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  • 300: El nacimiento de un imperio
    Historia, fantasía y mucha violencia 3D

    En un momento culminante de "300, el nacimiento de un imperio", la malvada griega renegada Artemisa, que comanda la flota persa, decapita a un prisionera ateniense y luego levanta la cabeza cercenada y la besa en la boca. Esa imagen, tan intensa como gratuita, da una idea de la imaginería de esta especie de secuela de "300" de Zack Snyder, que esta vez delegó la silla del director al israelí Noam Murro, que logró excelentes imágenes en 3D aunque no contó con un guión tan contundente como el del film original.

    La nueva "300" no es exactamente una secuela, ya que no se dedica sólo a narrar hechos ocurridos posteriormente a la batalla de las Termópilas, que ocupaba casi totalmente el film anterior, sino que cuenta episodios previos y posteriores a ese hecho histórico, matizado por la estética digital de historieta impuesta por su autor. Asi es como la película empieza en la batalla de Maratón, de griegos contra persas, en la que una certera flecha lanzada por el rey ateniense Temístocles mata al rey persa Darío, que observaba la contienda desde un barco. El hecho provoca el ascenso al poder de su hijo Xerxes, que llevado por el mal camino propuesto por Artemisa se sumerge en los peores abismos del alma para dejar de ser un rey-hombre y ascender a rey-Dios que clama por venganza.

    La escena de esta metamorfosis tiene poco que ver con la historia ya que es de índole sobrenatural, pero da lugar a una de las mejores escenas de esta "300 el nacimiento de un imperio", cuya gran cualidad igual que su antecesora es la de adaptar el "péplum" al gusto del espectador moderno y a la estética del siglo XXI. Justamente la estética es el fuerte de este film lleno de acción, violencia y el más generoso gore, con chorros de sangre digital que gracias a los efectos de 3D casi saltan de la pantalla para salpicar al espectador.

    En este sentido hay grandes momentos visuales que podrían considerarse un hito del género, por ejemplo una terrible pesadilla de Temístocles acosado por espantosas criaturas marinas. Y las batallas, numerosas, son excepcionales, en particular las que tienen que ver con el enfrentamiento de un puñado de embarcaciones atenienses enfrentando a la mucho más numerosa flota persa (algunas de estas escenas recuerdan a la imperdible película china de John Woo "Acantilado rojo", no estrenada en los cines argentinos).

    El péplum siempre tuvo su lado kitsch, y en ese sentido la nueva "300" también divierte, precisamente cuando muestra ese costado poco serio. La relación entre Artemisa interpretada por Eva Green, que ya había sido la reina de Jerusalen en "Cruzada" de Ridley Scott- y Temístocles un correcto Sullivan Stapleton- no se ciñe sólo al campo de batalla, lo que implica que, mientras combaten, la feroz guerrera pueda imputarle al héroe de Atenas: "Eres más duro en peleando que en la cama!" Pero la nueva "300" es realmente sólida. Y su vuelo visual alcanza aun a la fabulosa escena de créditos del final, todo un ejemplo de la tradición de Saul Bass que le hacía los títulos a Hitchcock y a Otto Preminger-, pero en 3D.
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  • La corporación
    La corporación
    Ámbito Financiero
    Una intriga que se vuelve obvia

    Una sociedad probablemente futura se rige por contratos corporativos que rigen las relaciones afectivas por contratos que deben ser cumplidos rigurosamente. Este es el planteo de "La corporación" y, si bien la idea no deja de tener originalidad, su desarrollo se queda corto para un largometraje. Es el típico caso de una historia que podria desarrollarse para un formato de serie fantástica tipo "Dimensión desconocida" pero que en una hora y media difícilmente pueda interesar mucho una vez que el guión rompe el hermetismo y el espectador ya entiende de qué va el asunto.

    Por eso ya antes de la mitad del film las cosas se vuelven un tanto obvias y repetitivas, e incluso más de una situación luce estirada.

    En lo formal, hay correccion técnica y algunas puestas imaginativas, pero tal como está planteada la historia tampoco hay mucho lugar para el vuelo visual. El que realmente sostiene la película es el protagonista casi absoluto, Osmar Núñez, que está prácticamente en todas las escenas y logra volver convincente su personaje de hombre importante, agobiado por la insatisfacción que le provoca el yugo de la Corporación.

    Moro Anghileri se luce en algunas escenas, aunque los dos papeles que interpreta están más desdibujados en el guión.

    Hay una escena que devuelve a Federico Luppi al cine, en un papel que curiosamente es opuesto al que solia interpretar en las producciones de Aries o en los films de Adolfo Aristarain.

    En el futuro, cuando la pasen por el cable, quizá alguien se confunda esta película con una obra maestra de Costa-Gavras que lleva el mismo título, lo que probablemente sea toda una decepción.
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  • Non-Stop: Sin escalas
    Non-Stop: Sin escalas
    Ámbito Financiero
    Tensión en vuelo en un impecable film de suspenso

    El director del excelente y retorcido film de terror "La huérfana" se supera con un thriller paranoico que, fiel a su título, no para nunca. Liam Neeson interpreta al encargado de seguridad de un vuelo sin escalas que sufre más de un inconveniente. Para empezar, ni bien el avión despega, el protagonista empieza a recibir mensajes de texto en una red cerrada para seguridad donde un desconocido asegura que, a menos que le paguen 150 millones de dólares en 20 minutos, matará a uno de los pasajeros. Y que si no es escuchada la amenaza, seguirá matando a un pasajero cada 20 minutos.

    Las primeras escenas, algunas de las pocas que transcurren en tierra, prometen un film oscuro, y "Non stop" realmente lo es. Liam Neeson se sirve un poco de whisky en su café mientras con aspecto totalmente derrotado, mientras observa la gente feliz que está a punto de empezar algún viaje. El hombre no parece la persona mas confiable para ocuparse de la seguridad de un vuelo internacional. Y justamente este es uno de los puntos que conoce perfectamente el misterioso asesino que entrará en acción una vez que el avión está en el aire, ya que justamente su trama macabra apunta, entre otras cosas, a que el propio protagonista parezca ser el que está amenazando el vuelo.

    El director catalán hace un uso original, totalmente innovativo de los mensajes de texto que aparecen en la pantalla a manera de un subtitulado para que el espectador pueda entender el tenso diálogo entre el delincuente y el antihéroe mientras los pasajeros descansan y no podrían adivinar que a los 20 minutos de vuelo ya hay un cadáver en uno de los baños del avión. La trama del criminal está tan aceitada como el guión del film.

    El manejo del clima de creciente opresión en una película que sucede casi íntegramente dentro de un avión en vuelo es formidable. La paranoia va subiendo de nivel a medida que no se pueden ocultar las cosas que están pasando en el vuelo, y tanto los tripulantes como los pasajeros son sospechosos, y durante buena parte del film el espectador podrá pensar el delincuente invisible es cualquiera de los personajes coprotagónicos, incluyendo a Julianne Moore, que con su talento habitual encarna a la misteriosa y extremadamente amable pasajera que pide un asiento en una ventanilla, y justo le toca al lado del encargado de seguridad. Y por un momento hasta el público pensará, como los pasajeros, que el delincuente podría ser el héroe.

    Este es un gran film de tensión y suspenso más que el típico producto de superacción hollywoodense, ya que sólo de a poco el director va dejando que irrumpa la violencia, haata un final impactante que, como es lógico suponer, lleva las cosas al nivel del cine catástrofe. Todas las actuaciones y todos los detalles técnicos y argumentales estan cuidados al máximo, aunque claro, este es un festival Liam Neeson, que por fin encuentra un papel de acción a medida de su talento.
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  • Operación monumento
    Operación monumento
    Ámbito Financiero
    Al rescate de Clooney le faltó algo de garra

    El asunto del robo de arte por los nazis y sus intentos de recuperación generó una película imperdible de hace 50 años, "El tren", de John Frankenheimer (ver nota aparte). Medio siglo después, George Clooney, actor y director, vuelve al a enfocar el tema de un modo más convencional. Ya desde el prólogo la música de Alexander Desplat trata de calcar las melodías de las típicas superproducciones bélicas de antaño, mientras la propuesta de salvar los tesoros artísticos de la civilización occidental implica formar un comando al mejor estilo de "Dirty Dozen". Este caso, más moderado en todo sentido, sería algo más parecido a "The Arty Half Dozen", lo que conduce que John Goodman, Bill Murray, Matt Damon y Bob Balaban hagan pequeños gags al convertirse en ridículos reclutas. No es que la película sea mala. Es una película buena a la que le faltó garra para estar a la altura de los extraordinarios hechos a narrar, y que al estar relatados razonablemente bien logran que el resultado no deje de ser recomendable.

    En este sentido ayuda mucho la parte más visible del elenco, especialmente los comediantes del comando, John Goodman y Bill Murray, y más que ninguno entre los nerds convertidos en soldados, Cate Blanchet, encargada de personificar a Rose Vallandla, autora del libro en el que se basó "El tren", "Le front de l'art: défense des collections françaises,1939-1945".

    Aunque si se lo piensa bien quizá el que mejor logra el objetivo de ser verosímil en su transformación de nerd cultural a héroe de un comando especial antinazi ee el actor de culto Bob Balaban, que pasa de supervisar el ensayo de un ballet neoyorquino a la tranquilidad de burlarse y presionar a un nazi en su propio ambiente. Hay que esperar la segunda mitad de la película para que el conjunto empiece a lograr cohesión, y sobre todo intensidad.

    Finalmente, se trata de una película de guerra, y la acción dramática propia de un film de este género demora mucho en empezar, algo que incluso el mismo guión menciona especialmente: como por el solo hecho de estar en una misión de salvataje de obras de arte ni los personajes ni el público pudieran percibir que todo sucede en medio de la Segunda Guerra Mundial.

    Del mismo modo, Clooney se ocupó tanto de tener actores simpáticos y populares para su equipo, que olvidó unos villanos de peso. Al menos, contrató un equipo técnico eficaz, que logra que en momentos culminantes un primer plano de alguno de los héroes pueda recibir una dosis de la estética propia de la obra de arte que se esfuerza por rescatar.
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  • Extrañas apariciones 2
    Extrañas apariciones 2
    Ámbito Financiero
    Apariciones atrapantes hasta que se repiten

    Este es uno de esos casos en los que el título argentino resulta bastante más sensato que el original. Es que uno se puede preguntar qué pueden tener que ver unos fantasmas de Georgia con los espíritus de Connecticut que queda tanto más al norte.

    En todo caso, en esta secuela del film de 2009 en el que actuaban Virginia Madsen y Martin Donovan, hay un esquema argumental bastante similar, sólo que aplicado a conflictos mas sureños.

    Todo empieza con el típico aviso de que ésta es una historia verídica aviso que a esta altura ya nadie puede creer demasiado dada la cantidad de películas de terror basadas en hechos reales-, y luego se ve cómo una familia se muda a una casa que aun quien no tenga mucha experiencia en parapsicología se podría dar cuenta de que está medio embrujada. Así es nomás, y tanto la madre como la pequeña hija de la familia, más la hermana que se muda cerca en su casa rodante, empiezan a ver elementos paranormales, espíritus buenos o malos.

    La que mas visiones tiene es la nena, y sus dichos hacen que la familia entienda que están en un lugar especial, ya que la casa formaba parte de lo que se llamaba "el ferrocarril subterráneo", es decir los túneles para liberar esclavos hacia el norte que existían antes de la Guerra de Secesión.

    Los espíritus en sí mismos no asustan demasiado, pero la historia es realmente interesante, y al menos hasta avanzada la mitad del film está bien narrada. En esta parte del argumento, no hay muchas escenas realmente aterradoras, pero sí un buen clima sobrenatural.

    Luego la historia va decayendo a repeticiones de cosas ya vistas en infinidad de films de terror de temas similares, y la película se alarga demasiado hasta llegar a un desenlace más o menos convincente, aunque no tanto como la primera mitad del film.

    Con mejores actores y un guión más contundente, ésta podría haber sido una película de terror realmente eficaz. Así, se puede ver, sobre todo en DVD.
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  • Las aventuras de Peabody y Sherman
    Sólo para los más chiquitos

    Dreamworks convocó al director de "Stuart Little", Rob Minkoff, para filmar en 3D digital estas aventuras de un perro que viaja por el tiempo haciendo unos líos que después hay que tratar de arreglar de algún modo.

    Pero en este caso, lo cierto es que no hay director que logre hacer que el perro y su amigo tengan el carisma de aquel taquillero ratoncito. Por algo desde su aparición hace más de medio siglo, como parte de "The Rocky & Bullwinkle Show", a nadie se le ocurrió convertir a estos personajes en protagonistas de una película.

    Sólo que después de la mediana performance del caracol corredor de autos "Turbo", se ve que DreamWorks no sabe bien qué inventar (y a su favor se puede decir que al resto de los estudios de animación les está pasando exactamente lo mismo).

    Los dibujitos en cuestión no son recordados en ningún lugar salvo los Estados Unidos, e incluso en el país donde eran parte de un show de cartoons sólo deben estar entre los favoritos de gente con mucha memoria. Por eso Minkoff optó por un guión de Craig White, responsable de la serie de culto "Six feet under"- que apelara sobre todo al espíritu de los programas de dibujitos de antaño en general, es decir esos programas típicos de los sábados y domingos por la mañana.

    El resultado es medianamente divertido y bastante previsible, con muy buena animación y algunos momentos bien pensados para 3D. La historia es remanida: el típico viaje en el tiempo que altera la historia y que después requiere alguna manera de retomar el hilo de los acontecimientos desarreglados, y también demora bastante en empezar a ponerse realmente divertida. Pero entendiendo que es una producción de DreamWorks, obviamente está todo pensado para que los más chiquitos la pasen bien, lo que lamentablemente no se aplicará demasiado a los adultos que los tengan que acompañar.
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  • Pompeii, la furia del volcán
    Gran ejemplo de melodrama épico

    "Los últimos días de Pompeya", según la novela de Edward George Bulwer-Lytton, es la quintaesencia del melodrama épico que tiene de todo: gladiadores, cristianos perseguidos, amores prohibidos y, por supuesto, cine catástrofe con la lava ardiente del volcán imponiéndose por sobre las pasiones de los mortales. Las distintas versiones y variantes de la misma historia se vienen filmando desde 1913, aunque tal vez la mejor sea la de 1935 con Preston Foster y Basil Rathbone, dirección de Ernest B. Schoedsak y efectos epeciales de Willis O'Brien, el equipo de "King Kong".

    Esta nueva versión en realidad parte de una historia propia que necesariamente se parece a las antiguas aunque deja de lado algunos elementos el cristianismo, por ejemplo, no aparece- y agrega algunos nuevos, como el odio de los gladiadores hacia sus captores romanos, y la rivalidad entre los habitantes de Pompeya y el poder de Roma.

    Paul W.S. Anderson es un director especializado en la superacción, y realmente le saca el máximo provecho a todos estos elementos en un film vertiginoso que simplemente no para nunca, desde un prólogo con las conquistas romanas en Britania hasta el increíble desenlace, totalmente único y sin duda uno de los más originales que se hayan visto en el género.

    Kit Harington es el gladiador conocido como "El Celta", llevado desde la antigua Londres donde extermina a sus rivales en el Circo sin mucho esfuerzo- a Pompeya para aprovechar mejor sus talentos. En el camino, un accidente lo ubica frente a una doncella patricia, Emily Browning, que viene escapando de Roma debido al acoso del poderoso senador Kieffer Sutherland, justamente el mismo que en Bretania eliminó a toda la familia del protagonista.

    Con esta premisa, el argumento ya asegura el drama de pasiones ferozmente vigiladas por el Vesubio, que a diferencia de otras versiones, aquí empieza a mostrar su poder casi desde el primer acto del film.

    Una gran cualidad del guión es ubicar una de las más impresionantes escenas de circo romano jamás filmadas justo en el medio del film, de tal manera que no haya que esperar la erupción definitiva del volcán para que los acontecimientos se precipiten. Es muy interesante el manejo de la violencia que logra Anderson, ya que sin llegar al gore, logra impactar al espectador con hábiles recursos cinematográficos que, aun en los momentos más dramáticos de destruccion volcánica, no dejan de ofrecer cierto sentido del humor .

    Pero la película no es precisamente chistosa; es un meldorama romántico oscuro como pocos, dotado de excelentes actores (las pocas escenas sin acción se vuelven igualmente interesantes gracias a los excelentes Jared Harris y el malísimo Sutherland) y de formidables efectos especiales que obviamente dominan los últimos actos del film con su impactante catástrofe en 3D.

    Por otro lado, el uso de los efectos especiales para ambientar una ciudad de hace 2.000 años es superlativo, igual que la dirección de arte y muchos detalles del guión que marcan una diferencia importante entre éste y otros péplums de la era digital.

    Hay algunos puntos débiles, como una banda sonora con demasiados coros tipo new age, por ejemplo. Pero no sólo la vertiginosa superacción o los efectos digitales redimen éste y otros leves defectos, sino sobre todo un sorpresivo desenlace romántico que no se parece a nada que se haya visto en la historia del cine catástrofe, ni en el péplum ni en ninguna gran superproducción hollwoodense como ésta.
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  • Romeo y Julieta
    Romeo y Julieta
    Ámbito Financiero
    Shakespeare resumido sin atisbo de pasión

    A esta altura uno se podría preguntar qué tipo de cosa rara podría proponer una nueva versión para el cine del clásico shakespeareano por excelencia. Y lo raro de esta adaptación de Carlo Carlei es que justamente no ofrece nada raro.

    Tampoco ofrece nada nuevo, ni tampoco el menor atisbo de originalidad en la puesta, y éste es el principal defecto de una versión de "Romeo y Julieta" que sin duda puede ser útil para que el público más joven se acerque a esta obra, o para que los adultos aprecien el fastuoso vestuario de un film producido por la mítica Milena Canonero.

    Con la mirada más puesta en la clásica adaptación de Franco Zeffirelli, aunque con un concepto más naturalista y menos esteticista, y totalmente alejada de la versión iconoclasta de Bazz Lurman de 1996 que llevaba al mundo contemporáneo el eterno conflicto entre Montescos y Capuletos, esta película falla sobre todo en mostrar una auténtica pasión entre los dos protagonistas del título. Hailee Steinfeld es una Julieta aniñada que en el film parece recitar las palabras del Gran Bardo sin que sus facciones logren nunca exhibir las pasiones que la atraviesan y, tal vez, la culpa la tenga su partenaire Douglas Booth, que no por nada tiene entre sus créditos haber protagonizado un telefilm inglés sobre la vida del cantante Boy George.

    Por otra parte, el director italiano Carlo Carlei se basa en una adatacion del prestigioso Julian Fellowes, absolutamente diseñada para simplificar a su mínima expresión el texto de Shakespeare, que no por archiconocido deja de ser complejo, lo que no se nota para nada en esta sencilla película donde lo visual muchas veces está puesto para reemplazar el espíritu de la obra. En este sentido hay que reconocer que, efectivamente, las imágenes impresas por el director de fotografía David Tattersal representan uno de los puntos más fuertes del film, sobre todo cuando la cámara está en exteriores, ya que igual que el vestuario impactante pero sin mucha personalidad- los interiores apuntan sólo a lucir bonitos, al punto de que hasta la cripta donde yace Julieta esperando despertarse con un beso de Romeo cosa que todos sabemos jamas ocurrirá- parece tan hermosa como para asegurar el más relajante descanso eterno.

    De todas maneras, el elenco también ofrece algunas satisfacciones con grandes actores como Stellan Skarsgard que se luce como el Príncipe de Verona y, sobre todo, el talentoso y versátil Paul Giamatti como el sacerdote Lorenzo que apuesta a favor de la pareja diseñando el complot que no puede no fallar miserablemente.

    Ahora lo peor del film, que se las arregla para arruinar incluso algunas buenas escenas, es la partitura de Abel Korzeniowski, omnipresente de principio a fin a lo largo de toda la película.
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  • RoboCop
    RoboCop
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    Entretiene, pero le gana el primer Robocop

    No es que esta nueva "Robocop" sea una mala película. El problema es que no le llega a los talones al flm de 1987 que dirigió Paul Verhoeven.

    Jose Padilha, el director de las dos "Tropas de elite", tuvo un muy buen elenco a su disposición, un enorme presupuesto y los mejores efectos especiales, pero cuestiones de base y de concepto impiden que esta nueva película borre el recuerdo del "Robocop" original.

    Para empezar, la de Verhoeven fue una de las que marcó el gore de fines de los 80, ya que era una de las primeras películas de estudio que se permitían imágenes sangrientas de un nivel pocas veces visto, y sobre todo aplicadas a un estilo de futurismo sarcástico de unas características inéditas.

    Nadie se quejará de que a este nuevo "Robocop" le falte acción, porque lo cierto es que las balaceras son impactantes. Sólo que es curioso que alguien filme una película con semejante cantidad e intensidad de tiroteos sin aportar casi ni una gota de sangre.

    Por otro lado el guión se enfoca demasiado en la transformación del policía Alex Murphy (Joel Kinnaman) en el metalizado Robocop, al que ahora por cuestiones de marketing el empresario de la industria robótica de seguridad Michael Keaton le aporta un traje negro más fachero. Otro detalle que no mejora las cosas es la insistencia en que Robocop pueda mantener a su esposa y su hijo, que en el original le eran arrancados de cuajo enfatizando que prácticamente era un muerto en vida. Aquí todo pasa por la famila, y en realidad Robocop no es un personaje que uno podría considerar como muy familiero.

    El humor negro ahora es mucho más leve, y la sátira corrosiva en realidad está casi exclusivamente a cargo de un personaje aislado del resto de la acción: el periodista encarnado por Samuel L. Jackson que tiene un programa de TV dedicado a hacer lobby a favor de la robótica de seguridad. El personaje es interesante, pero aparece demasiado a lo largo de todo el film interrumpiendo las escenas más intensas, y finalmente no interactuando con la trama principal.

    El que casi se roba la película es el talentoso Gary Oldman como el científico que crea a Robocop a partir de los restos del policia Alex Murphy. Oldman es un gran actor y sabe darle la medida exacta a un personaje que en otras manos hubiera sido un mero émulo del Dr Frankenstein, y por suerte el director le da el lugar que merece en la película.

    Por otro lado hay que reconocer que Padilha filma muy bien y logra imágenes impactantes a lo largo de toda la película. Y sobre todo, tiene un gran sentido del humor a la hora de musicalizar, con un formidable uso de canciones para cambiar totalmente los climas, por ejemplo, la inclusión de la canción del hombre de hojalata de "El mago de Oz" y, en especial, en uno de los momentos más logrados de este "Robocop", un tiroteo con fondo rockero de "Hocus Pocus", el mayor hit del grupo holandés progresivo.
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  • Horas desesperadas
    Horas desesperadas
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    Horas desesperantemente vacías

    Katrina no ha generado películas de cine catástrofe, tal vez porque la tragedia pesó demasiado en el público norteamericano como para que algún productor hollywoodense se atreva a convertirla en algún tipo de entretenimiento cinematográfico. Apenas se puede señalar la excelente "Un maldito policía en Nueva Orleans", donde el talentoso director Werner Herzog hacía que el corrupto policía que interpretaba Nicolas Cage apareciera en algunas locaciones que aún mostraban claras señales de la catástrofe ocurrida años atrás.

    Pero este film sí transcurre casi totalmente en el momento en el que el huracán convirtió a Nueva Orleans en una zona desolada. El problema de esta producción protagonizada por el recientemente fallecido Paul Walker, conocido por la saga de "Rápidos y furiosos" -que aquí fue uno de los productores- es que ni siquiera intenta el desafio de plasmar la catástrofe en toda su dimensión, sino que por una cuestión de presupuesto (y sin duda por una gran limitación a nivel conceptual) centra todo su argumento en el drama de un hombre encerrado en el interior de un hospital por muy especiales circunstancias personales.

    Walker interpreta un papel que no tiene nada, pero nada, que ver con los autos veloces de las películas que lo hicieron famoso. En "Horas desesperadas", es un hombre que ha perdido a su esposa (Génesis Rodríguez, la hija del "Puma" Rodríguez) cuando ella daba a luz a la primera hija de la pareja. El protagonista apenas se sobrepone a la pérdida de su esposa cuando se da cuenta de que todo el hospital está siendo evacuado por el huracán, y que su hija recién nacida no podrá irse de ahí fácilmente debido a que está en una incubadora. Abandonado por todos, el protagonista se queda en la habitación junto a la beba tratando de darle cuerda al dínamo de una vieja batería que anda mal, y que le deja un espacio de menos de dos minutos para tratar de buscar algún insumo que le pueda ser útil en el edificio.

    Esta premisa no se sostiene bien durante los 90 minutos que dura el film, especialmente porque el guión dista de estar bien concebido, al punto de que tiene largas escenas con Paul Walker hablando solo, o lo que es casi lo mismo, hablándole a la recién nacida que está dentro de la incubadora. A cada rato hay algún flashback metido un poco a la fuerza para incluir escenas con Génesis Rodríguez, y de vez en cuando aparece en el hospital algún maleante o personaje desesperado en busca de comida o drogas para darle algo de acción a este asunto que hace agua por todos lados.
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  • La leyenda de Hércules
    La leyenda de Hércules
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    De la mitología a una buena película de acción

    "No me gustan las películas en las que el héroe tiene pectorales más grandes que la estrella femenina". El famoso chiste de Groucho Marx se aplica especialmente a esta nueva aventura fílmica de Hércules, donde el joven y musculoso Kellan Lutz retoma el personaje que hizo famoso a Steve Reeves en esas producciones italianas que hicieron rico al magnate Joseph Levine y que en algunos casos contaban con el talento de cineastas como Mario Bava.

    Pero lo cierto es que Renny Harlin tambien es un cineasta de enorme talento, de hecho entre sus créditos se puede contar una de las mejores entregas de la saga de "Duro de matar" (la primera secuela). En "La leyenda de Hércules", Harlin parece haberse concentrado en algunos aspectos mitológicos de personaje, dándole mucha seriedad, tal vez, más de lo que hacía falta.

    La película empieza con un combate a todo despliegue entre el rey Anfitrion y su rival el rey de Argos. La esposa de Anfitrion está harta de tanto derramamiento de sangre y, al encontrase con una misteriosa pitonisa, acepta ser parte de la profecía que dice que si ella concibe un hijo con Zeus, el vástago de esta unión traerá un poco de paz al mundo.

    La escena de la concepción del futuro Hércules con Zeus abordando a la reina en su lecho en forma de rayos erotizantes está muy bien armada por Harlin, que realmente hizo un gran trabajo no sólo con la acción (rubro en el que siempre se destacó), sino en todo lo que tenga que ver con la dirección de arte. Los decorados, las locaciones y hasta el más mínimo detalle del diseño de los cascos de los distintos ejércitos que desfilan a lo largo de la película casi justificarían por sí solos el precio de la entrada al cine.

    Luego, la historia de Hércules enamorado de la princesa Hebe, entregada a su malísimo medio hermano, y traicionado por su supuesto padre (el rey Anfitrion) para terminar vendido como esclavo y obligado a pelear como gladiador, se parece más a la de la más actual serie "Spartacus" que a los viejos péplums que vienen a la memoria no bien se pronuncia el nombre Hércules. En todo caso, estas escenas de luchas de gladiadores son lo mejor y más violento del film, con dos grandes momentos, una pelea terriblemente cruenta en un circo de Sicilia con un diseño especialmente tétrico, y una lucha imposible entre Hércules solo contra los seis guerreros más terribles de toda Grecia (que tiene la extraña particularidad de incluir una mujer en el sexteto).

    El 3D está muy bien utilizado por Harlin, sin abusar, y con un momento culminante cuando el héroe rompe las cadenas que lo atan a unos pilares y con las rocas aplasta a sus enemigos (lo que recuerda justamente al clásico del péplum "Hércules sin cadenas").

    Lamentablemente al film le falta humor y picardía, y un buen elenco, con el actor que encarna a Anfitrion (Scott Adkins) entre lo mejor de un cast muy pobre, sobre todo en actores secundarios.
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  • 12 años de esclavitud
    12 años de esclavitud
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    Con toda la dureza de un caso feroz

    Lo que distingue especialmente a "12 años de esclavitud" es el respeto a una fuente literaria que separa este proyecto de cualquier otro que empiece explicando que se basa en una historia real. Es que el film relata un caso verídico, pero además, se basa en el libro que escribió el protagonista de esta historia.

    A mediados del siglo XIX, Solomon Northop era un hombre negro libre que vivía en un estado del Norte de los Estados Unidos junto a su familia, pero que mediante engaños fue secuestrado y vendido a tratantes de esclavos que a su vez lo subastaron en un estado esclavista del Sur, donde de malas a peores transcurrieron los 12 años a los que se refiere el título.

    Solomon, un hombre instruido a todo nivel, con conocimientos de ingeniería, que habia viajado conociendo incluso varias ciudades canadienses, y que tocaba muy bien el violín, de golpe, o más bien a fuerza de golpes, debía asumir la identidad de un esclavo analfabeto de nombre Platt. La sola idea de decir quién era realmente ponía en peligro su vida, igual que mencionar que sabía leer y escribir.

    Las penurias vividas por Northop en esos terribles 12 años conforman esta extensa y dura película del director inglés Steve McQueen ("Shame"), que si bien no siempre acierta con el estilo formal que el asunto requiere, finalmente triunfa solamente por centrarse en la historia original.

    Llama la atención que todos los detalles cruentos, incluyendo torturas, violaciones y humillaciones de todo tipo, algunas realmente siniestras, no hayan impedido las 9 nominaciones al Oscar de este film (incluyendo todos los rubros más importantes, entre ellos mejor película, mejor director, mejor guión y mejor actor para el excelente Chiwetel Ejiofor que interpreta a Solomon Northop). Esto también se dio hace poco con el "Django sin cadenas" de Quentin Tarantino, que si bien era una especie de western de fantasía y humor negro trataba temas similares, mientras que excelentes films sobre el tema de los abusos en los tiempos de la esclavitud, como "Mandingo" de Richard Fleischer, eran considerados simples desviaciones exploitation.

    En todo caso, excelentes actores como Paul Giamatti y sobre todo Michael Fassbender (nominado al Oscar para mejor actor de reparto) le dan toda la locura y bajeza necesarias a sus villanísimos personajes. En especial el de Fassbender, un psicópata que al decir del dueño de otra plantación "suele destrozar a sus negros" y que los utiliza para sus dementers diversiones, como hacerlos bailar por la noche en la sala de su mansión, es quien casi por momentos se roba el film, si se entiende el principio hitchockiano de que "cuanto peor el villano, mejor la película".

    Pero como ya mencionamos, el estilo del director por momentos le quita fuerza a una película que de todos modos permanece fuerte. Cuando ya casi alcanzando las dos horas de proyección, un cineasta elige sostener durante larguísimos segundos un primer plano del protagonista en silencio al mejor estilo del más snob "cine de arte", el espectador no puede evitar mirar el reloj. En todo caso, pese a estos snobismos y algún que otro esteticismo de McQueen (como culminar una escena de tortura salvaje con un hermoso amanecer sureño) la historia y las actuaciones son el fuerte de una película terrible pero que vale la pena ver.
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  • Justin Bieber's: Believe
    Justin Bieber's: Believe
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    Un Bieber idealizado y ahora, además, sin 3D

    En su película anterior, "Never say never", Justin Bieber era un superastro adolescente filmado en 3D para conmover a sus fans con una leve sacudida de flequillo en slow motion. Como documental de música pop, era muy eficaz en describir cómo nace una estrella en el siglo XXI, desde el mundo virtual al mundo real, y también era interesante por todo lo que no mostraba.

    Filmada por el mismo director, esta especie de secuela biográfica es mucho más convencional, y se centra mucho más en los conciertos de la gira a la que se refiere el título, aunque también hace lo imposible por sostener la imagen del ídolo (hoy bastante alicaída, al menos en los Estados Unidos, dicho sea de paso). Justin ya es mayor de edad, tiene conflictos que obviamente no están reflejados en la película, y esta vez lo que no se muestra vuelve al producto mucho menos interesante como documental. Y no hay 3D.

    Lo mejor que se puede decir de de "Believe" es que es una brillante estrategia de marketing para hacer perdurar la imagen redituable de aquel superastro teenager que en el mundo real parece que ya casi esta calificando para rockear junto a Pity de Viejas Locas.

    Fuera de broma, los conciertos están muy bien filmados, con un estilo que recuerda a clásicos del género de los 80 y 90, por ejemplo "Sign O' the times" de Prince, y los mejores momentos de estas escenas no sólo parecen estar diseñados para liberar la histeria de las fans del ídolo (hay una docena larga de hits, asegurando el éxito cuando esto salga en DVD) sino también para hacer foco en el talento y carisma de Bieber. Casi todo lo extramusical (el stress, los backstages, la preocupación por cuidar a su público, los agresivos paparazzi) realmente causa rechazo, por inverosímil.
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  • Yo, Frankestein
    Yo, Frankestein
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    Bochorno llamado Frankenstein

    La película empieza con el monstruo llevando el cadáver de su creador por parajes del Polo Norte. A los tres minutos de proyección, el monstruo ya ha comentado todos los pormernores de cómo Victor Frankenstein lo construyó a partir de cadáveres, de cómo luego lo quiso desechar, y de cómo el engendro se vengó matando a su novia, lo que siguió con una persecución en el Polo. Pasados esos tres minutos de relato más bien sintetizado de la novela de Mary Shelley, todo lo demás es un delirio gótico que no tiene nada que ver con nada y es de lo peor que alguien se haya atrevido a poner en la pantala utilizando Frankenstein como título.

    Es que para entender el tremendo sinsentido al que nos enfrentamos, Frankenstein, a quien pronto rebautizan Adam, se ve envuelto en medio de una guerra entre demonios y gárgolas celestiales que se viene desarrollando sin que la humanidad lo pueda percibir desde hace siglos. El monstruo logra deshacerse de estos dos bandos en pugna por un par de siglos, los que aprovecha para caminar por el mundo como Kung Fu cortándose el pelo no se muestra a qué peluquería fue- hasta tener un look bastante moderno que ayuda a que la acción empiece a tener lugar en algo parecido al mundo contemporáneo, aunque más lleno de discotecas darks.

    Aquí es cuado Adam/Frankenstein retoma su papel en la lucha entre demonios y gárgolas, ahora con la participación de una joven científica que logra revivir a un ratoncito con electricidad. El asunto es penoso, y los efectos 3D son de catálogo, igual que el diseño de los demonios. Sólo de vez en cuando alguna imagen muestra algo de originalidad y alguna actuación un brillo mínimo salvando al film del desastre total.
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  • Ajuste de cuentas
    Ajuste de cuentas
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    Entretenido enfrentamiento de Rocky y Toro Salvaje

    Enfrentar a Rocky con Toro Salvaje es una excelente idea marketinera, e incluso una buena idea para una comedia negra como esta "Ajuste de cuentas", que inventa una historia para que dos boxeadores retirados interpretados por Stallone y De Niro puedan pelear en un ring.

    Tal vez si la historia a inventar hubiera seguido la línea de la comedia negra sobre un match con dos boxeadores de la tercera edad que se odian a muerte, esta película hubiera dado realmente en el blanco. Pero se ablanda mucho en su segunda mitad, volviéndose casi un melodrama de ex boxeadores.

    Lo que es cierto es que, salvo por el match final, en el film hay mucho menos boxeo de lo que se podía suponer.

    El asunto está planteado con astucia: en los 80, dos boxeadores de Pittsburgh, con un odio especial entre sí, dividieron a la ciudad en un par de peleas memorables. Sólo que cuando tendrían que haber tenido la tercera pelea y revancha final, uno de ellos renunció al boxeo. Treinta años después, el hijo del promotor de aquellas peleas (Kevin Hart, encargado de casi todas las escenas de tono cómico del film) convoca a ambos boxeadores para que participen en un videogame, que termina en desastre cuando éstos se encuentran en el set y se pelean de verdad. Alguien graba la pelea en su celular, y las imágenes se vuelven virales en Internet, provocando un fenómeno sin precedentes que lleva a que dos viejos púgiles puedan llenar de público un estadio.

    Aquí es donde aparece Kim Basinger, el motivo del odio entre los dos boxeadores, y de a poco el drama va tapando el tono de comedia negra aplastando bastante las posibilidades de la película, que sin ser nada mala, -los protagonistas ayudan a que todo esté bien- daba para mucho más. Hay un chiste qe se burla espectacularmente de "Rocky", gracias al entrenador Alan Arkin , otro de los puntos fuertes del film. Y también, por supuesto, está la pelea final, que es la principal razón para ver este film desparejo pero entretenido.
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  • El sueño de Walt
    El sueño de Walt
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    Deliciosa fábula de zorro e ingenua

    Actuaciones deleitables y una historia de creciente interés: la puja de la novelista P.L. Travers, creadora de "Mary Poppins", que detestaba la cultura popular norteamericana, contra Walt Disney, su libretista Don DaGradi y los músicos Robert y Richard Sherman, a propósito de la comedia que ellos querían hacer, y ella temía que hicieran. Paralela a esa historia, hay otra, recuerdos de una infancia imaginativa y golpeada en la mente de la escritora. Y a todo lo largo hay sonrisas y tristezas, padres que asumen de diverso modo sus deberes, distintas miradas a la vida, la alegría y los dolores. Y un guiño a las habilidades de compra-venta del show business.

    Puede objetarse un poquito el espacio y el estilo dedicados a la parte evocativa de la niñez. Pero casi todo es delicioso, empezando por las actuaciones. Emma Thompson compone con admirable detalle a una mujer compleja, imperativa, que se quedó sola en un mundo ajeno y no quiere mostrarse débil. La película es primordialmente suya, hasta que Tom Hanks toma la palabra. Hanks sólo se parece a Disney en lo fino del bigote, pero la mirada zorruna y los gestos de vendedor simpático son impagables. Hay que ver cómo su personaje le enrosca la víbora a su víctima más preciada, con amorosa paciencia, hasta conseguir lo que quiere.

    Junto a ellos, Paul Giamatti es un chofer de igual paciencia y práctica sabiduría, Bradley Whitford un curtido dibujante y guionista de la empresa, Ronan Vibert el representante de la escritora, B.J. Novak y J. Schwartzman los míticos Robert y Richard Sherman cuando eran flacos, la gordita Michelle Arthur, Kathy Baker y Melanie Paxson las secretarias bien onda 1961-64, época en que se ambienta la parte hollywoodense.

    Los rostros de todos, vestuarios, colores y expresiones, evocan alegremente el mundo de las películas Disney de aquel entonces. Ni qué hablar, cuando participamos de una breve visita a la original Disneylandia, que es una de las escenas más lindas, como la escena de un baile inesperado y la del final, gran momento de Thompson que remata con una pregunta de exacta ambigüedad, de esas que la gente comenta a la salida. Pero no hay que apurarse a salir: ya terminando los créditos, surge un bonus imperdible, tomado de los archivos de la compañía.

    Director, John Lee Hancock, un poco al nivel de Robert E. Stevenson. Libretistas, Kelly Marcel y Sue Smith, dos que parecen tan hábiles para fregar como para cocinar y quedar bien con todos.

    La niñera imaginada por P.L. Travers se parecía más bien a su tía Ellie, flaca seca, lúcida, mandona y sorprendente, que aparece representada en una parte de la película. Travers escribió ocho libros con ese personaje, editado una sola vez en castellano.

    Don DaGradi fue dibujante, animador y libretista de Disney de 1940 a 1972. A señalar, su participación en "La dama y el vagabundo", "Peter Pan", "La bella durmiente", "Pollyanna", "Operación Cupido" y, claro, la libre adaptación de "Mary Poppins" (completada en segunda instancia por Bill Walsh). Y los hermanos Sherman hicieron todas las canciones de "Mary Poppins", "El libro de la selva", etc. y otras cuantas para diversos cantantes, desde Gene Autry a Ringo Starr. Dicen que Disney los oyó en la radio, los llamó y les ofreció armar la historia de una nana mágica a través de canciones. "¿Saben qué es una nana?" "¿Una cabra?". "Están contratados". ¿Cómo no iba a desconfiar doña Travers?

    A Robert se lo ve renguear. Es un recuerdo de guerra. Otro que le quedó para siempre fue cuando abrió el portón del campo de Dachau. Pero su hijo comentó al despedirlo: "Mi padre volvió con una sola idea: brindar felicidad. Y creo que lo logró. O, como más o menos sintetiza Hanks en esta película, "Todos tenemos nuestros cuentos tristes, pero no se quede metido en los suyos".
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  • Código sombra: Jack Ryan
    Código sombra: Jack Ryan
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    El gran regreso del Jack Ryan de Clancy

    Tom Clancy murió en octubre del año pasado, pero su analista de la CIA Jack Ryan goza de perfecta salud. Esta superproducción busca relanzar la franquicia desde un nuevo principio, cuando Ryan se está recuperando de heridas de la guerra de Afganistán y es reclutado por el jefe de una unidad especial de la CIA que interpreta Kevin Costner.

    Los años pasan y Ryan ya está conviviendo con la doctora que lo curó (Keira Knightley), y trabaja en Wall Street sin que sus jefes de negocio bursátil sepan que la verdadera naturaleza de su trabajo es buscar más que los datos obvios para informar de anormalidades a la Agencia.

    Justamente una serie de datos confidenciales de un socio ruso de la firma para la que trabaja ponen sobre alerta a Ryan. Aquí es donde la mano de Clancy se nota -si bien este guión no está basado directamente en ninguno de sus libros, fue el último film en el que participó como escritor- y vuelve interesante todo el asunto como para que se diferencie, por ejemplo, de la saga de "Misión Imposible". Ryan descubre un complot ruso para hacer caer el dólar y sumir a los Estados Unidos en una nueva Gran Depresión, combinando un atentado terrorista de gran escala con una venta masiva de acciones que harían bajar el dólar en todo el mundo.

    Lógicamente, para evitar que esto suceda, Jack Ryan deja de ser analista y pasa al trabajo de campo, lo que sucede lo bastante rápido como para que ésta sea una de las películas de mayor superacción de la franquicia. Pero el vedadero astro del film no es Chris Pine, sino Kenneth Branagh, que no sólo hace un excelente trabajo como director dosificando perfectamente la acción y el suspenso, sino que también interpreta a un memorable villano.

    La película tiene un gran ritmo, muy buenas actuaciones -se luce especialmente Costner- y por supuesto, también hay algunas obviedades esperables relativas a la participación de la novia de Ryan, una doctora que de buenas a primeras también puede colaborar con el servicio secreto. En todo caso, más allá de éste y algunos otros puntos débiles, no cabe duda de que esta nueva reencarnación de Jack Ryan da lugar a un thriller más que sólido.
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  • Escándalo americano
    Escándalo americano
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    Como una de Scorsese sin la mano de Scorsese

    "Algo de esto realmente pasó dice un título al comienzo de "Escándalo Americano". El estilo de tomar un hecho real y ficcionalizarlo a gusto tiene que ver un poco con films de directores como Martin Scorsese y Paul Thomas Anderson, en películas como "Buenos Muchachos" y "Boogie Nights", respectivamente.

    La historia real de "Escándalo americano" tiene que que ver con un agente federal que luego de atrapar a una pareja de estafadores intentó utilizarlos a ellos y a sus mismos trucos para atrapar funcionarios corruptos mezclados en negocios con la mafia. Christian Bale y Amy Adams interpretan a la pareja de estafadores, Bradley Cooper es el agente federal y Jeremy Renner es el alcalde que quedará pegado a la investigación.

    La historia realmente podría haber servido a una gran película de los directores mencionados, pero así como la filmó David O. Russell termina pareciéndose a como luciría una película de Martin Scorsese, pero sin la dirección de Scorsese. Justamente éste es el principal problema de una película que ya a la mitad de la proyección se vuelve demasiado larga, y sobre todo, demasiado hablada.

    Esto no significa que "Escándalo Americano" no tenga sus cualidades. Básicamente el encuentro entre los personajes de Bale y Adams al principio del film es auspicioso y atractivo en su ambientación de época setentista, que lamentablemente luego se va volviendo más obvia y grotesca a medida que avanza la acción.

    También la historia da lugar a escenas muy divertidas, especialmente la que involucra a un jeque árabe que en realidad es un agente del FBI mexicano y que debe enfrentarse a un capo mafioso que habla árabe. Hay personajes secundarios muy atractivos, pero el ritmo se va interrumpiendo cada vez que el director y también guionista- se ocupa de la vida conyugal del protagonista con su esposa Jennifer Lawrence, que pocas veces agrega algo de interés a una trama que, por otro lado, podría haberse adentrado en asuntos mucho más sustanciosos relacionados con la mafia y la política.

    Del mismo modo, el soundtrack parece una copia no tan lograda de los grandes éxitos del rock, pop y soul clásico que suele usar Scorsese, e incluso algunas de las canciones están ubicadas de una manera tan obvia que casi arruinan las escenas en vez de potenciarlas. En el elenco lo mejor lejos es Amy Adams, cuya actuación de falsa aristócrata británica casi justifica por sí sola ver la película, y la caracterización de Christian Bale a veces funciona bien y a veces se aleja hacia lo grotesco igual que muchos de los elementos de este film que daba para más.
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  • El juego de Ender
    El juego de Ender
    Ámbito Financiero
    Lo bueno tarda, pero vale la pena esperar

    Un chico de 10 años bastante mala onda es la esperanza de la humanidad para defenderse de una invasión alienígena. La película se basa en la novela "Ender's Game" escrita en 1985 por Orson Scott Card en 1985, pero en un punto se parece un poco a "Starship Troopers" ("Invasion" de Paul Verhoeven, según la novela de Robert Heinlen), pero sin insectos gigantes del espacio exterior decididos a bombardear Buenos Aires. Lo que es peor, también se parecería mucho a "El último guerrero espacial" ("The last Starfigher" de Nick Castle), pero sin sentido del humor ni gráficas primitivas de computadoras, pero con un muy poco respetable Harrison Ford reemplazando al más querible Robert Preston de aquella película pionera de los efectos de computadora con un chico elegido para salvar al universo. A esto hay que sumar a un Ben Kingsley terriblemente serio y bien caracterizado.

    Igual, sin bichos gigantes ni guerreros especiales de computadoras precarias pero queribles, en un punto todo el asunto de este juego tiene que ver con el universo homofóbico, pero por otro lado lleno de tensión homoerótica característica del universo de Orson Scott Card, aunque hay que destacar que en la adaptación de Gavin Hood hay más tensión homoerótica que otra cosa, apenas acentuando un poco más esos detalles tíícos de todo film sobre academias militares, en especial, futuristas con discípulos de Harrison Ford.

    Lo cierto es que la película tarda bastante en despegar, pero cuando explota, quema todos los cartuchos y se redime por todas su fallas previas. El último acto de "El juego de Ender" es algo que ningún fan de la ciencia ficción querría perderse. Eso entendiendo que todos los actos previos son más o menos visibles, o perdibles, según como se lo quiera ver.
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  • Familia peligrosa
    Familia peligrosa
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    Brilla De Niro en una despareja comedia negra

    El prólogo ultraviolento es impactante. Y en el medio hay una escena formidable con la hija adolescente de esta familia mafiosa moliéndole la cara con una raqueta a un compañero de colegio demasiado avispado. Luego, la historia de una familia que debe cambiar de lugar, tanto como para caer en el más deprimente pueblito francés, empieza bien, pero no se sostiene igual durante todo el metraje. Las ambiciones autobiográficas del padre (obviamente De Niro) son muy divertidas, no sólo por los flashbacks mafiosos sino por las reacciones que provocan en su esposa (Pfeiffer, que no logra lucir muy italoamericana, por más que lo intenta a tope).

    Pero la trama y el estilo de Luc Besson se pierden al enfocar escenas buenísimas que no encajan del todo con el conjunto. Por eso "Una familia peligrosa" luce como una película demasiado fragmentada, en la que el argumento divierte a medida que avanza, pero que no termina de convencer del todo cuando la sucesión de gags da lugar a una historia mucho más políticamente correcta de lo que propone la premisa.

    De Niro, últimamente obligado a encarnar personajes que en un punto son un estereotipo de sus mejores roles, aquí logra hacer algo distinto y su actuación es uno de los puntos fuertes que sostienen esta comedia negra, en la que Luc Besson no deja de referirse a "Buenos Muchachos", algo comprensible dado que el productor ejecutivo es el mismísimo Martin Scorsese.

    En medio del cambio de estilo que fluctúa de escena a escena, los que se lucen son los hijos de esta familia: Dianna Agron vendría a ser el personaje más alocado de la película, algo así como la versión femenina del Joe Pesci de "Buenos Muchachos", mientras que su hermano más intelectual y moderado, John D'Leo, se roba casi cada escena en la que aparece.

    La película es despareja, pero aun con sus altibajos ofrece gags contundentes y los más oscuros climas de comedia negra gangsteril, más un De Niro formidable.
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  • Entre sus manos
    Entre sus manos
    Ámbito Financiero
    Scarlett Johansson y muy poco más

    El sexo y el amor en el siglo XXI están minados por los estímulos que surgen de Internet. Al menos éste es el planteo de la opera prima como realizador del actor Joseph Gordon-Levitt, también a cargo del personaje protagónico, un estudiante adicto a la pornografía, que a pesar de conseguir conquistar a una belleza del calibre de Scarlett Johansson, no puede dejar de masturbarse varias veces al día mirando películas porno en la web.

    El film empieza como una comedia más sexual que romántica, con apuntes divertidos sobre la adicción a los placeres solitarios del protagonista y sus redenciones semanales visitando el confesionario de la Iglesia del barrio, ya que el foco está en la etnia italoamericana del personaje y su familia (lo que permite el lucimiento del talentoso Tony Danza como el padre pésimamente mal hablado).

    En la primera mitad del film el argumento se concentra sobre todo en narrar la relación entre Gordon-Levitt y su novia, una chica demasiado formal que lo hace esperar semanas antes de tener sexo, se la pasa organizando su futuro laboral y familiar y hasta la limpieza de su casa, y que por supuesto le prohíbe terminantemente mirar pornografía en su PC. Luego la trama se va desdibujando cuando aparece la improbable compañera de clases Julianne Moore. Esta gran actriz siempre aporta algo a toda película en la que participa, y aquí da vida a una extraña mujer que, como era obvio, le dará un par de lecciones de sexo y romance al inexperto galán.

    Joseph Gordon-Levitt tenía entre sus manos algo que podría haber sido bastante más interesante, pero dadas las repeticiones del guión, los baches narrativos y su obsesión por estar prácticamente en cada escena del film, su primera película como director se queda a mitad de camino, sobre todo por la típica estrategia de empezar una historia de la manera más guarra e irónica posible para ir llevándola a un territorio bastante más light. En términos de cine, no hay nada demasiado malo, ni tampoco muy notable. Hay algunos momentos divertidos, aunque no muchos gags realmente reideros. Con todo, ver a Scarlett Johansson nunca hace mal.
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  • 47 Ronin: La leyenda del samurai
    Films de samurais eran los de antes

    Probablemente no haya una saga clásica de samurais más filmada que la leyenda de los 47 Ronin. Algunas de las versiones más famosas estuvieron a cargo de directores prestigiosos del cine japonés, incluyendo a Kenji Mizoguchi Kon Ichikawa e Hiroshi Inagaki, en films que solían durar más de 3 horas y en algunos casos eran superproducciones con imágenes increíbles en colores y formato Scope. A veces incluían superastros del género samurai como Shintaro Katso, luego más famoso por películas de culto que siguen inspirando al cine occidental. La historia suele ser conocida también bajo el título "Chushingura".

    Pero a diferencia de clásicos de Kurosawa, de espíritu mucho más moderno, empezando por "Los Siete Samurais" y "Yojimbo" que generaron adaptaciones al western como"Siete hombres y un destino" de John Sturges y "Por un puñado de dólares" de Sergio Leone, la historia de los 47 samurais descastados (es decir, convertidos en "ronin") decididos a vengar a su maestro, quizá por ser uno de los relatos más tradicionales del folklore nipón, siempre fue un fenómeno más localista. Lo que no quiere decir que los fans del cine japonés en general y del género samurai en particular no reconozcan la importancia fundamental de la distintas reelaboraciones, considerando en especial la de Inagaki de 1962 como una de las versiones definitivas. Que por cierto, no incluía cacerías de monstruos gigantes ni dragones infernales, sino era más bien un film épico con una gran puesta de época, apuntes históricos y una habilidad sin igual para hace crecer la terrible tensión dramática del sacrificio de los 47 Ronin durante 3 horas.

    En esta híbrida versión hollywoodense escrita por Chris Morgan, guionista de "Rápido y furioso", estos samurais lucen más descastados que nunca. La película comienza con una escena impactante a toda superacción y efectos especiales describiendo el ataque de una especie de búfalo gigante Entendiendo que esta escena impone un carácter fantástico poco serio, justamente entonces la gracia hubiera estado en seguir con el delirio sin pretender darle ninguna seriedad de adaptación rigurosa del asunto. Lamentablemente, a lo largo de las dos horas de proyección, los chispazos de imaginación son escasos, y las escenas de diálogos estáticos e intrigas melodramáticas muy poco atractivas se suceden una tras otra. Hay acción samurai por supuesto, pero sin mucho que ofrecer ni en el plano de aporte moderno al género, ni tampoco como delirio que un Tarantino hubiera aprovechado mejor.

    Los actores japoneses hablan en inglés, pero con tantos nombres propios nipones en cada diálogo que todo luce ridículo. Y Keanu Reeves, que por sus características étnicas múltiples (nació en Medio Oriente, pero de familia hawaiana) podría ser un ronin convincente, salvo que nunca puede dejar de ser Keanu Reeves. A la película le falta garra, y sobre todo sangre, teniendo en cuenta que sólo en una escena hay una ceremonia de docenas de harakiris simultáneos. Por los menos la dirección de arte, los efectos especiales y el 3D, son de primer nivel. Y con un poco de suerte esta revisión occidental de una historia clásica genere la reedición en DVD de algunas de las versiones clásicas de los gloriosos 47 Ronin.
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  • Actividad paranormal: Los marcados
    Cada vez menos sustos y muchos más mareos

    Parecería que no hay género del cine de terror moderno más redituable que el de los documentales apócrifos de supuestos asuntos paranormales filmados con cámaras dse seguridad o por documentalistas amateurs. De ahí lo prolífico de este tipo de películas, que ya se parecen demasiado unas a otras (de hecho, la que comenzó el fenómeno hace mas de una década, "El proyecto de la bruja de Blair" casi parece filmada con gran elegancia al lado de casi todas las demás sagas posteriores).

    Todo lo malo de este subgénero se aplica perfectamente a esta quinta entrega de "Actividad paranormal". Pero al menos en esta historia de posesión satánica, junto con los presumibles elementos religiosos hay algunos detalles mínimamente más originales: la acción no queda confinada a un solo edificio como en la mayoría de los films previos, sino que la cámara en mano sale a las calles del barrio, la trama se centra en los elementos étnicos de los personajes hispanos, y hay cierta dosis mayor de sentido del humor (hay una abuela sabia que sirve como vehículo para algunos chistes que no están del todo mal).

    Peo el lado malo de la acción en las calles es la intensificación de la típica cámara que se mueve como si en vez de un trípode estuviera sostenida por una licuadora. En ese sentido, esta entrega es igualmente, o más, insoportable que las otras. Y si bien hay algunos momentos terrroríficos atendibles, la verdad es que los guardan casi todos para el final, cuando al espectador ya le da más o menos lo mismo cualquier cosa que pueda suceder.

    Lo que queda claro es que dado lo redituable de estas producciones, y lo fácil que resulta filmarlas, hay que estar preparado para más y mas películas de la saga en el futuro mediato.
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  • Frozen, una aventura congelada
    Sólida recreación de un clásico infantil

    Aunque cualquier cosa que tenga que ver con nieve hielo y frío será especialmente bienvenido este caliente fin de año argentino, una superproducción de los estudios Disney deformando libremente el clásico de Hans Cristian Andersen "La Reina del Hielo" es algo muy interesante.

    La historia original es extraña y fascinante, incluso más allá del famoso autor de "cuentos para niños". La lucha entre hadas y todo tipo de seres maravillosos para descongelar un invierno eterno derivó en varias adaptaciones al cine, empezando por lo más parecido a Disney que haya surgido de la ex Unión Soviética: "La Reina de la Nieve" (1957) de Lev Atamanov hacía maravillas con el extraño melodrama nevado, con un estilo de animación muy similar al de los hermanos Fleischer. El film ruso inspiró a genios como Hayao Miyazaki (el de "el viaje de Chihiro"), y la cautivante y compleja historia de Andersen también fue convertida en serie de TV y hasta en una "Sailor Moon" nevada.

    Independientemente de este detalle, la idea de traer a la "Reina de las nieves" a los estudios Disney daba vuelta hace tiempo. Esta versión se anima a dejarse llevar por los conflictos más extraños de Andersen, mezclados con muchos aportes minimalistas y detalles picarescos (todo generalmente relacionado con el muñeco de nieve Olaf, y a las muy estilizadas protagonistas, una responsable de eternizar el invierno, la otra decidida a romper el hechizo). A esto se suma una sobredosis de canciones que pueden llegar a resultar insoportables (es que es una especie de retorno a los films hipercantados de la era prePixar, como "Aladino" o "El rey Leon"). Esto a pesar que el productor ejecutivo es John Lasseter, justamente el fundador de Pixar. Algunas canciones son buenas incluso dobladas al castellano- pero cuando se juntan varias, pueden ser una pesadilla. El score de Cristophe Beck es excelente y equilibra los demás exabruptos musicales.

    No será un hito como el clásico ruso del 57, pero es una sólida película animada para chicos, que por momentos, los grandes también podrán disfrutar. En todo caso, muchas de las formidables imágenes de "Frozen" redimen cualquiera de estos detalles. Sobre todo los planos generales de paisajes, y los diseños de decorados "góticos-maravillosos" recreando a todo lujo la estética de la fuente literaria.
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  • El lobo de Wall Street
    El lobo de Wall Street
    Ámbito Financiero
    Martin Scorsese satiriza con malicia el sueño americano

    Como en "Buenos muchachos", los protagonistas de "El lobo de Wall Street" son capaces de las peores canalladas, pero concentrándose en pasarla bomba durante el proceso. En "Buenos Muchachos" los placeres y picardías de la vida del gangster de a poco iban generando las esperables consecuencias, hasta que todo estaba realmente mal.

    La diferencia es que "El lobo de Wall Street" y su banda de rufianes llegan a sufrir un auténtico castigo por sus fechorías, lo que convierte a esta singular comedia negra de Martin Scorsese en una maliciosa sátira del American way of life. Tan ácida y pasada de rosca que en un punto casi podría parecerse a una apología de estos malvados. Sobre todo porque las antológicas actuaciones de DiCaprio como "el lobo" y del aún más brillante Jonah Hill como, digamos, su cachorro, muestran dinámica y alegremente ese aspecto inevitable de la naturaleza humana, lo que consigue que uno no pueda no festejar sus peores tropelías. Se podría entender este chispeante opus de Scorsese como todo un ejemplo de fábula picaresca tipo Bocaccio, pero aplicada a desfalcos verídicos de fines del siglo pasado. Por momentos recuerda algunas de la mejores películas de Robert Altman, que en su época de mayor gloria, los años 70, solía encarar sátiras al sueño americano bastante corrosivas y de duración similar al de esta exagerada oda al latrocinio de niveles épicos.

    Basada en la autobiografía de un tristemente célebre estafador de los 90, que luego de robar millones, sólo pasó 20 meses en la cárcel, esta delirante visión de los peores crápulas del mundo de los negocios se concentra, por un lado, en las múltiples bajezas de estos tipos, y al mismo tiempo se dedica a enfocar su admirable consagración a festejar sus millones mal habidos en juergas interminables con todas las variantes posibles de sexo y drogas, a un punto que por momentos casi el mismísimo Al Pacino de "Scarface" podría parecer un tipo moderado.

    Dura tres horas, lo que es tan excesivo como los personajes que describe. Aquí hay de todo, incluyendo docenas de diálogos y situaciones que se pasan de la raya a niveles asombrosos. A los 71 años, Scorsese sigue siendo todo un adolescente genial decidido a mojarle la oreja a todo el establishment hollywoodense. Y retoma su lado más cómico, con mas bríos que en "After hours" y "El rey de la comedia". En esto ayudan mucho Rob Reiner y Matthew McConaughey, que son los que mejor se lucen cuando el tono va directo a la comedia. En este sentido no se puede dejar de insistir en lo genial que está Jonah Hill, un actor de comedias políticamente incorrectas como "Superbad" o la más reciente "Este es el fin", que dirigido por Scorsese, se convierte en una mezcla de Joe Pesci y Alberto Sordi. Entre las muchas cosas imperdibles que tiene esta película, ésta sería la más notable.

    Más allá de que en lo formal no es la película más rigurosa en la carrera del director, en las tres horas de "El lobo de Wall Street" hay más cine que en casi todo lo que hayamos visto el año pasado.

    Eso sí, si alguien no tiene ganas de ver escenas de sexo, drogas y juergas de todo tipo y calibre, directamente ni debería acercase al multiplex. Quien quiera ver tres horas de tarambanas de la peor calaña divirtiéndose de maneras totalmente reprobables, todo al ritmo del mejor rock y soul clásico ya deberá dejar de leer esto y salir corriendo al cine.

    Ah, y mejor ni hablar de las beldades ligerísimas de ropas, porque nos llevaría varias páginas más.
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  • El ciclo infinito
    El ciclo infinito
    Ámbito Financiero
    De Hungría, con sorpresa

    Cuando uno podía pensar que ya todo estaba inventado, aparece un húngaro diseñador de videogames y saca de la galera una de las mejores y mas extrañas películas estrenadas este año. "El ciclo infinito" es, en parte, un homenaje barato a "2001 odisea del espacio" de Stanley Kubrick, y también una pesadilla metafísica que tiene mucho que ver con la tradición de ciencia ficción de Europa oriental, empezando por la literatura de Stanislav Lem.

    La película es realmente ingeniosa, hábil para armar un concepto ciento por ciento original contando con un presupuesto casi nulo. Un astronauta sufre el aviso de que algo muy raro está pasando, "hay lecturas extrañas" le dicen desde la base, señalando que también hay "una niebla nociva". La voz de la base repite que todo es "muy raro" y el astronauta aparece en una especie de techo, donde le habla un sujeto enmascarado, lo invitan a una fiesta tecno y luego nota que hay pobladores de un pueblo cercano que quieren matar a todo el mundo.

    La situación es incomprensible, tanto para el astronauta como para el espectador, pero entonces todo vuelve a cero, el protagonista vuelve a aparecer en el techo, le hablan los enmascarados aunque ahora le dicen otras cosas tan absurdas como las de antes, pero distintas. Y el ciclo se repite a lo largo de los vertiginosos 78 minutos de proyección con sutilezas cada vez más raras. Por ejemplo, en un momento alguien le dice a otro que la niebla los rodea y la gente está saliendo a matar, pero su interlocutor sólo desea que le conviden una cerveza.

    Las imágenes oscuras, bien kafkianas, se mezclan con multicolores tomas psicodélicas remedando el largo final de "2001", solo que con la mas alucinante música tecno del músico húngaro Kinga Szasbo el soundtrack es todo un descubrimiento, y justifica por si solo el precio de la entrada al cine. Las imágenes son bellas, y las ideas formales que desarrolla el director debutante Zoltan Sostai son únicas y dignas de ver más de una vez. Destinado a film de culto, ojalá sea el comienzo de una carrera cinematográfica con más delirios maravillososos como este "ciclo infinito".
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  • Ritual sangriento
    Ritual sangriento
    Ámbito Financiero
    Un ritual sangriento y demasiado pretencioso

    Esta remake de un film mexicano ("Somos lo que hay", de Jorge Michel Grau, 2010, que aquí no vimos en los cines y ni siquiera en DVD) está realmente bien filmada, y extremadamente bien actuada. El único problema con "Ritual sangriento" es que se toma demasiado en serio, casi como si el director no fuera conciente de la naturaleza y el género de su película, y en cambio estuviera convencido de estar dedicando una tragedia shakesperiana, pero con detalles más gastronómicos. Además de resultar un poco pesado y fuera de lugar, el tono pretencioso y el montaje más denso que tenso son los principales problemas de este interesante "Ritual sangriento".

    Más allá de que hay buenas ideas, finalmente esto no es más que una imaginativa derivación de "La masacre de Texas" y todas las variantes de películas sobre familias extremadamente disfuncionales. Y por otro lado, es sólo otra remake estadounidense de una película mexicana. El argumento merecía ser contado con más atención a los resortes propios del género. Así y todo, la verdad es que esta historia sobre una familia que no piensa abandonar las extrañas tradiciones impuestas por sus ancestros es una pesadilla realmente interesante. Lo mejor del guión es hacer que una temporada de lluvias catastróficas amenace con poner en evidencia las aberrantes costumbres del clan.

    Hay momentos realmente fuertes a todo nivel a veces se hacen esperar demasiado-; la música es notable y, entre las muchas excelentes actuaciones, hay que destacar a Michael Parks el actor de culto encarna a un torturado personaje escrito a su medida-. En el elenco sorprende la resurreción de Kelly McGillis, la beldad ochentista de "Testigo en peligro" y "Top Gun", que obviamente aquí cuesta reconocer, no sólo por el paso del tiempo sino por las características de su personaje. Pero la gran actuación de "Ritual sangriento" es la de Bill Sage como el psicópata dedicado a mantener las tradiciones familiares aunque llueva y truene. "Ritual Sangriento" es la remake estadounidense de un film mexicano del 2010.
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  • Último viaje a Las Vegas
    Último viaje a Las Vegas
    Ámbito Financiero
    Un “Qué pasó ayer” de la tercera edad

    Sin duda esta versión de la tercera edad de "Qué paso ayer" hace reir. Hay gags buenos y contundentes, interpretados por un elenco difícil de reunir: De Niro, Michael Douglas, Kevin Kline y Morgan Freeman por algún motivo, nunca habían compartido una película-. Sin embargo, entre chiste y chiste "Last Vegas" también resulta bastante deprimente. Esta contradicción casi podría ser explicada por algunos de los mejores diálogos del film.

    "Esto tal vez le pueda hacer bien a mi rodilla, pero le está haciendo muy mal a mi espíritu", asegura Kevin Kline en medio de una sesión de gimnasia geriátrica. Más adelante, ya en medio de la juerga propia del título de la película, Morgan Freeman, gran bebedor y mayúsculo tarambana, experimenta una nueva sensación: "vodka mezclado con bebida energizante". "Esto es como estar borracho y electrocutado al mismo tiempo."

    Semejante reunión de pesos pesados hollywoodenses merecía un guion mejor. Michael Douglas es un exitoso hombre maduro decidido a casarse con una mujer mucho más joven. Esto implica invitar a sus mejores amigos del barrio, la pandilla inseparable formada 58 años atrás. De Niro es el amigo gruñón ofendido con justa razón por conflictos previos realmente no muy interesantes-, y Kevin Kline y Morgan Freeman son los que en verdad se hacen cargo de casi todo lo divertido del film aunque cuando la cosa podria arder en serio, el guionista se las arregla para arruinarlo todo. Y lo cierto es que la que se roba la película es la asombrosa beldad madura Mary Steenburgen, que en su papel de cantante del bar de un casino le pasa por arriba a todos sus colegas talentosa, y ahora, más linda que nunca-. En cambio De Niro y Douglas están muy desaprovechados. Incluso cada vez que tiene la oportunidad de rematar bien una escena, el director Jon Turteltaub se las arregla para que una comedia sobre adultos mayores pasándose de la raya en Las Vegas casi no tenga una sola escena que no sea apta para todo público.
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  • La chispa de la vida
    La chispa de la vida
    Ámbito Financiero
    De la Iglesia con otro film incisivo

    "El público quiere una copa de champagne, y yo en cambio le di un vaso de vinagre". Así explicó Billy Wilder el fracaso de su película de culto "Cadenas de roca" ("Ace In A Hole", también conocida como "The Big Carnival"), con Kirk Douglas como un reportero tan desalmado que, cuando un pobre tipo queda atrapado en una mina, influye todo lo posible para demorar su rescate y poder exprimir la noticia a su máxima potencia.

    Alex de la Iglesia aprecia tanto ese extraordinario vaso de vinagre como para homenajearlo en esta "Chispa de la vida", prácticamente una reelaboracion de la premisa de aquel film, con apuntes de la comedia negra ciento por ciento española al mejor estilo de Luis Garcia Berlanga el de "El Verdugo"-. Más apuntes de actualidad en la era de los indignados, más algún guiño a la odisea de los mineros chilenos.

    El asunto es que según esta nueva pesadilla tragicómica del director de "La comunidad", el creativo que acuñó el slogan más famosos de todos los tiempos, "la chispa de la vida", hace rato no tiene trabajo y ni siquiera aquellos a quienes hizo millonarios le reconocen su aporte fue un logro colectivo, dicen-. Peor aun, buscando el hotel de su luna de miel para mantener la chispa de su matrimonio, se encuentra con que el lugar fue arrasado por una excavación arqueológica.

    El disgusto empeora seria y gravemente cuando irrumpe con toda la furia en medio de la maravilla arqueológica: el antihéroe termina con un hierro clavado en el cráneo, sin que los médicos lo puedan mover ni un centímetro para llevarlo al quirófano ya que el menor cambio en la posición del hierro podria provocarle una muerte instantánea.

    La situación, sin embargo, es perfecta para que el genio creativo de "La chispa de la vida" se convierta en una estrella mediática en un último intento por sacar algo productivo de su talento publicitario. Aquí se aprecia un Alex de la Iglesia con algo muy concreto que decir, tanto como para asumir un tono más moderado que el de desmadres memorables como "Balada triste para trompeta" o la más reciente "Las brujas" que por algún motivo se estrenó en los cines argentinos antes que esta producción anterior-.

    José Mota no será Kirk Douglas, pero sostiene cada escena de la película. Y Salma Hayek, que interpreta a la esposa del publicista, ofrece uno de los mejores trabajos de su carrera (dan ganas de que De la Iglesia la junte con Carmen Maura en algún proyecto futuro).

    Una vez que la trama se instala casi definitivamente en las ruinas del anfiteatro romano donde sucede el accidente que le ofrece la última chispa de vida al protagonista, De la Iglesia se divierte pensando cómo extraer los mejores y más imaginativos planos de la imponente locación. A partir de ese momento el film se transforma un "tour de force" formal, con muchos puntos en común con otros del director, por ejemplo "Crimen ferpecto" y "El dia de la Bestia".

    Parece escrito por el propio De la Iglesia, pero el guionista es Randy Feldman, autor de bodrios antológicos como "Tango & Cash", tal vez la peor película con Stallone. Hay una referencia "jevi" metal a "El dia de la Bestia", y es que "La chispa de la vida" marca el reencuentro de De la Iglesia con un productor fundamental en su carrera, Andrés Vicente Gómez, el hombre serio detrás de "Perdita Durango".
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  • Jackass: el abuelo sinvergüenza
    Sólo para los muy adeptos al humor bizarro

    La franquicIa de "Jackass" nació como una serie del canal musical MTV enfocada en guarradas de todo tipo, exagerados actos de deportes extremos combinados con cámaras sorpresa, toma un giro geriátrico en estas aventuras de un octogenario que acaba de enviudar y, contento, busca acción sexual a toda costa, a pesar de que tiene que acompañar a su nieto de 8 años recién abandonado por su madre adicta a la droga

    Como es de esperar, los chistes sólo persiguen shockear al espectador con la bateria esperable de incorrección política, a la que se suma también, en este caso, la desagradable insistencia del protagonista por llevarse a la cama a toda mujer que encuentre a su paso, más alla de la edad, la etnia o lo que sea. Todo esto al lado de su nietito.

    Pero más allá de las groserías, lo cierto es que en cuando comienza el viaje de abuelo y nieto queda claro que esto, al final, es una comedia bastante convencional en cuanto a su estructura.

    También es previsible que abuelo y nieto, que no se conocen ni se tienen mucha simpatía, a lo largo del viaje van enterneciéndose, lo que en este caso puede implicar cualquier cosa. Hay gags muy buenos, y momentos donde no pasa gran cosa.Hay una escena o dos realmente logradas, como la que muestra al abuelo fornicando con una maquina expendedora de gaseosas. Johny Knoxville actúa bien, con el maquillaje que lo convierre en el abuelo tarambana capaz de traumar para siempre a su pequeño acompañante.
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  • Policeman
    Policeman
    Ámbito Financiero
    Un policial que logra evitar el suspenso

    Este curioso ejemplo de drama poltico-policial filmado en Israel no pasa de ser apenas eso, sólo una curiosidad que, narrada con otro estilo y concentrándose un poco menos en asuntos localistas, podría haber dado para más.

    En todo caso, "Policeman" recibió el premio principal en el Bafici, y justamente es el tipo de película que parte de un tema que se podria asociar con un thriller, se las arregla para eludir toda oportunidad de generar tensión o buen ritmo narrativo, imponiendo en cambio las típicas características del cine "indie" de cualquier nacionalidad.

    El argumento tiene que ver con un grupo de policías de una división antiterrorista metido en un conflicto judicial que va revelando distintos factores de intolerancia y discriminación en la sociedad israelí. Se entiende que, para un espectador ajeno a la realidad social de Israel, todo el asunto puede resultar un poco lejano, y la pregunta es si la trama tiene visos de realismo en el contexto de su país, lo que es difícil de saber desde aquí.

    El director se ocupa de describir a todo detalle el comportamiento casi sectario de estos tipos duros que están siempre ansiosos por moler a golpes a alguien, pero lamentablemente a medida que avanza el film queda claro que este foco en los detalles le va quitando interés al conjunto.

    El hecho de que el policía protagónico esté pendiente del embarazo de su esposa, próxima a dar a luz, genera una constante interrupción de la trama principal, que en otras manos podría haber resultado más atractiva. Por otro lado, no se puede negar que "Policeman" esta bien filmada y sobre tdo bien actuada, y al menos ofrece la posibilidad de tener una mínima idea de lo que se filma en Israel.
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  • En el camino
    En el camino
    Ámbito Financiero
    Sólida versión de un clásico beatnik

    Algunas de las novelas esenciales de la literatura estadounidense jamas interesaron a Hollywood. Un ejemplo es "Cosecha roja" de Dashiell Hammett , que terminó siendo transformada en "Yojimbo", la obra maestra de samurais de Kurosawa, y luego en "Por un puñado de dólares" de Sergio Leone, pero que hasta el día de hoy no logró un intento de producción en los EE.UU.

    El último ejemplo de este fenómeno es esta excelente adaptación del clásico por excelencia de la generación beatnik, "On the Road", de Jack Kerouac, uno de los libros más influyentes y revolucionarios en la cultura del siglo XX, que con sus variadas y generosísimas dosis de sexo y drogas al ritmo del jazz avant-garde tenía todo para convertirse en película, pero que finalmente vemos ahora filmada por el cineasta brasileño Walter Salles. El director de "Diarios de motocicleta" logra capturar el clima afiebrado de las andanzas de Kerouac y sus marginados camaradas de juergas interminables a lo largo de los Estados Unidos y eventuamente también México- durante 1950.

    Garret Hedlund hace un muy trabajo como el alter ego de Kerouac, que luego de encontrar y perder amigos y amores logra encontrar su inspiración para escribir, y Salles hace un inteligente foco en este aspecto para darle tensión dramatica a una historia que, ya en el libro, era tan errática como sus personajes. El film es un buen ejercicio de adaptación literaria, con imágenes fascinantes algunas están filmadas en el sur argentino, curiosa elección que funciona sorprendentemente bien al recrear paisajes desiertos casi surrealistas- y climas que logran que el espectador que haya leído "On the Road" recuerde pasajes esenciales de la novela. Y ni hablar de las innumerables situaciones sexuales, que recrean el erotismo planeado por Kerouac con situacones respetuosas del salvajismo del texto orignal, con grandes momentos a cargo de Kristen Syteart, que es la que se roba el film. Eso cuando no aparece Viggo Mortensen interpretando a un excéntrico persone inspirado en otro escritor de culto, William Burroughs. Y otro actor talentoso que tiene a su cargo un par de escenas increíbles es Steve Buscemi, en un papel hecho a su medida.

    "En el camino" tiene cambios bruscos de estilo y a veces se hace un poco lenta, con menos jazz de lo que se podría suponer aunque la música de Gustavo Santaollala genera climas interesantes a través del uso de una percusión entre hipnótica y enervante-, y otro motivo para recomendar el film es la dirección de arte, original en su ambientación de época. Y por supuesto, tambien estan esos fabulosos autos de fines de los '40, que recorren con toda la furia estas infinitas carreteras.
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  • El Hobbit: La desolación de Smaug
    El hechizo Tolkien no cesa

    El cine de super accion en 3D alcanza niveles inéditos en esta segunda parte de la trilogía de "The Hobbit", con un Peter Jackson decidido a potenciar al máximo, en lo visual, las posibilidades de la literatura de J.R.R. Tolkien.

    Como en el film anterior, la historia describe el peligroso viaje de un grupo de enanos junto al hobbit Bilbo para devolver al heredero de su raza, Thorin, su lugar como monarca del reino subterráneo de Erebor, perdido en la temible batalla descripta al principio del film anterior.

    Al salir, los acompaña el mago Gandalf una de las grandes composiciones de Sir Ian McKellen--, pero cuando el hechiciero debe tomar otro camino, los enanos y el hobbit tienen que arreglárselas solos en un viaje lleno de peligros, emepezando por las hordas de orcos que matan todo a su paso.

    Ni bien empezada la extensa proyección de 160 minutos, Jackson transporta al espectador a paisajes maravillosos (el uso de las locaciones de Nueva Zelanda, ya vistas en la trilogía de "El señor de los anillos", es uno de los puntos fuertes del director de "King Kong") pero sobre todo a lugares terroríficos, como un bosque lleno de espejismos e invadido por las más espantosas arañas gigantes.

    El uso del sonido, cuando los personajes se encuentran con las telarañas, es realmente magistral en su creación de suspenso, y una vez que atacan estos monstruos Jackson empieza a dar una verdadera clase sobre el uso del 3D digital, logrando que el espectador salte de su butaca ante el ataque de alguno de estos bichos.

    Promediando la película, están las partes más sazonadas con acción, especialmente cuando los protagonistas llegan al mundo de los elfos.Dado que la idea en esta trilogía es terminar alcanzando las nueve horas de metraje para adaptar un único libro de alrededor de 300 páginas, Jackson y sus guionistas no solo tuvieron que arreglárselas para incluir cada elemento de la novela de Tolkien, sino agregar también algunos elementos nuevos o sacados de "El señor de los anillos".

    En este caso el aporte es la reaparición del príncipe elfo Legolas (un serio Orlando Bloom), y de una nueva heroína que se roba cada escena donde aparece, generalmente exterminando orcos a diestra y siniestra. Se trata de Tauriel, capitana de la guardia de rey elfo, decidida a salir del reino para combatir los orígenes del mal que los acecha.

    El subtitulo del film es "La desolación de Smaug", y todo el final está dedicado al encuentro con el gigantesco y malvado dragón, honor que le toca en principio a Bilbo, pero que luego se convertirá en una lucha a muerte entre la bestia y los enanos. El tamaño del dragón y su capacidad de escupir fuego también están aprovechados al máximo por Jackson, que aquí narra el asunto con la mayor minuciosidad posible, dejando por supuesto la resolución para el tercer film, en un final abrupto pero convenientemente avisado.

    En un superproducción tan extensa y rica en situaciones e imágenes es difícil destacar todo, aunque simplemente la dirección de arte para el pueblo construido sobre un lago, o los túneles del reino subterráneo bastarían para recomendar esta gran película de aventuras fantásticas, tal vez lo mejor que haya filmado el talentoso y taquillero Peter Jackson.
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  • Machete kills
    Machete kills
    Ámbito Financiero
    Superagente mexicano divierte en el espacio

    Machete es el superagente mexicano. Y, contradiciendo el título, mata lo menos que puede. Y se opone de plano a tener cuenta en Twitter o mensajes de texto. Danny Trejo es Machete Cortez, federal mexicano dado por muerto en sus apariciones previas, y que ahora es presentado como un tipo imposible de matar: mientras hace tiempo colgando de una soga impuesta por un sheriff de Arizona, recibe un llamado de la Casa Blanca que lo obliga a bajar del improvisado patíbulo para salvar el mundo.

    Cualquier película que presente a Charlie Sheen como presidente de los Estados Unidos, confiando en Machete como salvador de la civilización occidental, merecería de por si cierta atención. El truco que usa el director Robert Rodríguez es enfatizar el carácter de sátira política durante la primera mitad del film, para luego llevar al espectador hacia los sitios menos pensados. Para esto, Rodríguez se da el lujo de contar con Mel Gibson como un archivillano que envidiaría cualquier producción de James Bond. Gibson aquí brilla y reluce al estar detonado al mejor ¿o peor?- estilo Mad Max, para burlarse no sólo de su decadente carrera profesional sino también de su problemática vida personal.

    Luego, Machete va al espacio en una sorprendente parodia de "Moonraker" el film de la saga 007 con Roger Moore- y de ahí en mas toda referencia al mundo real queda pendiente para la próxima película, "Machete kills, in space!". Por desparejo que pueda ser, esto es un auténtico film de culto, con Lady Gaga compartiendo el mismo personaje con Antonio Banderas, entre otros.
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  • Paranoia
    Paranoia
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    Espionaje industrial que prometía más

    Una pelicula que lleva el titulo "Paranoia" deberia ser un poco más que este thriller de espionaje industrial con un tono demasiado liviano en su desarrollo pero sobre todo en su desenlace. Lima Hemsworth es un joven genio de la cibernética que comete el error de enfrentar al magnate que lo ha contratado, Gary Oldman, por lo que terminó despedido de la empresa junto a su grupo de amigos, que lo asistían en sus investigaciones y emprendimientos. Dado que al protagonista se le ocurre vengarse utilizando los fondos de la tarjeta, donde le quedaba una suma para investigación, en una juerga de despedida, el villano magnate lo chanteajea para que se dedique a tratar de entrar en la firma competidora que maneja otro potentado del rubro, Harrison Ford.

    Asi que de pronto tenemos a un supuesto héroe robando secretos industriales y, para colmo, enamorando a la bella ejecutiva Amber Heard, para poder echar sus garfios en su notebook mientras ella está en la ducha. En un momento, el protagonista se da cuenta de que está yendo por el mal camino y trata de negarse a seguir espiando para Oldman, y aquí es donde la película no logra convertirse en un autentico policial de ley y se limita a una pobre imitación de "La conversación" de Coppola, cuyos viejos equipo se sonido ahora son reemplazados por las múltiples posibilidades de espionaje de la tecnología del siglo XXI. A favor de la película se puede decir que nunca aburre, que el tema es original, y que se hace divertido ver enfrentados a Gary Oldman con Harrison Ford, y que en sus breves apariciones como el padre de Hemsworth, Richard Dreyfuss demuestra que sigue siendo un gran actor.
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  • Este es el fin
    Este es el fin
    Ámbito Financiero
    De orgía hasta que se acaba el mundo

    Los primeros dos actos de "Este es el fin" están al borde de lo genial: una serie de actores como Seth Rogen, Jonah Hill, Danny Mc Bride o Jay Baruchel se reúnen en una gran fiesta en la casa de otro actor, James Franco, preparados para una juerga descomunal lindante con lo orgiástico, cuando en medio del desmadre se detona nada más y nada menos que el fin del mundo.

    Las cosas que suceden en los primeros 20 minutos son inenarrables, y en realidad las que pasan después, también. Sólo que después de un comienzo tan contundente es difícil mantener el nivel de una película, sobre todo si ese principio está jugado en un plano masivo, con cientos de extras, más celebrities e impresionantes efectos especiales, y luego el resto se reduce a las dimensiones más modestas de una comedia negra-terrorífica de bajo presupuesto que basa casi toda su gracia en los enredos y malentendidos entre los actores protagónicos, que finalmente salen ilesos del apocalipsis exterior en la casa de la fiesta junto a su dueño de casa.

    Aquí es donde la película tambalea seriamente, con gags que no sólo hacen perder el hilo de la trama, sino que son excesivamente largos; por ejemplo, los intentos del elenco cautivo del Armagedon por tratar de filmar una secuela de una de sus comedias más exitosas, o la confusión posterior a una sobredosis masiva de éxtasis. Este tipo de escenas pueden ser graciosas en sí mismas un par de minutos, pero en realidad lucen como relleno en medio de un concepto más original con más de una deuda a ideas de los films de "Harold & Kumar"- que recién hacia el desenlace vuelve a tomar la buena senda valga la redundacia, ya que se trata de un film sobre el Juicio Final.

    Entre lo mejor del film, aparte del magnifico principio, se puede mencionar una aparición ultraviolenta de Emma Watson la chica de "Harry Potter"- armada con un hacha, y un film dentro del film titulado "El exorcismo de Jonah Hill" cuyo titulo lo dice todo. Más allá de esta posesión satánica, el gordito de "Supercool" se roba cada escena donde aparece.
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  • Kon-Tiki - Un viaje fantástico
    Gran recreación de epopeya demencial

    "Ninguna investigación cientifica puede desarrollarse detrás de un escritorio" asegura Thor Heyerdal en un momento clave de esta gran película histórica y biográfica, que también puede verse como una de aventuras. Los que recuerdan el viejo documental ganador del Oscar sobre la odisea de la balsa Kon-Tiki, saben la increíble dimensión de esta epopeya demencial para demostrar, de manera empírica, que los habitantes del Perú precolombino navegaron en balsa 8 mil kilómetros de Océano Pacifico para llegar a habitar la Polinesia.

    Una cualidad especial de este nueva "Kon-Tiki" es poner el énfasis justamente en lo alocado de la odisea, empezando por detalles como que el mismo Heyerdal ni siquiera sabia nadar, o que uno de sus principales asociados y camaradas de la aventura no tenía la menor experiencia marítima, ya que era sólo un vendedor de heladeras al que conoció en un bar neoyorquino de mala muerte.

    La ambientación de época es de gran nivel y especialmente rica en imágenes, teniendo en cuenta que va desde la niñez del arqueólogo aventurero en Noruega, hasta la década que vivió como un indígena de piel blanca en la Polinesia buscando los secretos del Dios Tiki, pasando por los intentos en Nueva York para conseguir fondos para su expedición y los meses previos en Lima donde, varado y sin dinero, pidió ayuda al presidente peruano (con el gran argumento de que "los antiguos peruanos descubrieron la Polinesia").

    Por supuesto, las cosas se ponen más intensas cuando la Kon-iki se hace a la mar, y en este sentido hay que decir que los codirectores Roenning y Sandberg exponen la expedición no sólo con el suspenso y la angustia del caso, sino con la crueldad y delirio de un asunto que terminó bien casi por milagro. Se podria decir que esta era una historia digna de Werner Herzog. El ritmo no cesa nunca, y las imágenes son deslumbrantes. La película esta formidablemente bien filmada y narrada, y el score musical atrapa al espectador mucho después de terminada la proyección. Dado que también hay sentido del humor, y hasta algunos vericuetos de la vida personal de Thor Heyerdal, se podria decir que otro gran logro de "Kon-Tiki" es tener algo que ofrecer a espectadores de los gustos mas variados.
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  • Una segunda oportunidad
    Una segunda oportunidad
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    La reincidencia, en buena comedia

    Esta es una sólida comedia romántica sobre la mediana edad con un gran bonus: un despliegue del talento de James Gandolfini en el anteúltimo trabajo antes de su muerte. Gandfolfini se hizo famoso por pappeles de tipos inescrupulosos como el de Los Soprano (o, más recientemente, el del decadente asesino de la mafia en "Mátalos suavemente") pero su rango actoral era mayor, y esto se aprecia especialmente en este papel de un tipo bastante común y corriente, divorciado, que logra volver a enamorar a una mujer también divorciada que cree que ya no puede encontrar atractivo a ningun hombre.

    En realidad, la verdadera protagonista de "Una segunda oportunidad" es el personaje de Julia-Louis Dreyfuss, que al mismo tiempo que empieza a enamorarse de Gandolfini se hace amiga de una poeta de vida sofisticada que se la pasa hablando pestes de su ex marido, por supuesto el mismo hombre en cuestión.

    El truco de la película no es lo más original del mundo, pero la directora Nicole Hofcener, especialista en conflictos femeninos, lo utiliza muy bien, sobre todo cuando mezcla la historia principal con otras de personajes secundarios pero atractivos, como la también divorciada Toni Collette (salvo los hijos de Julia-Louis Dreyfuss, que se están por ir a la universidad, todos los personajes de esta película estan divorciados y tienen que sufrir la presencia cercana de una ex pareja).

    "Una segunda oportunidad" tiene muy buenos gags, que realmente harán reir al publico sin dejar de ser una reflexión sobre las crisis de la mediana edad y la posibilidad de encontrar el amor en cualquier momento de la vida. Pero sin duda el fuerte de la película son las actuaciones. Todo el elenco tiene oportunidad de lucirse, y claro, es Gandolfini el que más se disfruta de todos.
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  • La sospecha
    La sospecha
    Ámbito Financiero
    Suspenso en una trama inteligente

    Hugh Jackman es un padre de familia cuyo credo es estar preparado para cualquier contingencia que pueda afectar a su familia. Cuando su pequeña hija es secuestrada junto a la de los vecinos en un fatídico Día de Acción de Gracias, no cree que la policía esté haciando lo sufciente y toma la peor decisión: raptar al deficiente mental que cree sospechoso del secuestro para torturarlo hasta que revele el paradero de las nenas.

    Jake Gyllenhaal es un detective orgulloso de nunca haber dejado un caso sin resolver. Ocupado en la investigación del secuetro de las nenas, busca toda pista posible, lo que lo lleva ante psicópatas no necesariamente involucrados con el asunto en cuestión. Tambien percibe el comportamiento extraño del padre de la nena secuestrada, lo que complica más la pesquisa.

    "La sospecha" es un policial tan oscuro que por momentos casi se convierte en un film de terror, pasando por supuesto también por el psycho-thriller. Pero lo interesante del estilo de director canadiense Denis Villeneuve es que no le interesa darle al espectador el tipo de climas que brindan alguna certeza de lo que va a suceder en esta endiablada película, que realmente no deja entrever sus vueltas de tuerca. Esto lo logra tomándose todo el tiempo del mundo para armar un guion que pueda desarrollar sus hilos con todo detalle -en este sentido hay que agradecer el trabajo del guionista Aaron Guzikowski-, sin caer en ningun tipo de clichés de los géneros que transita.

    Ota cualidad que llama la atención en el film es la capacidad de generar tensión durante das horas y media sin apelar a escenas de acción prácticamente no hay ninguna- ni tampovo a los recursos básicos del cine de suspenso. Es la trama la que va atrapando inevitablemente al espectador, sin dejar de mencionar las excelentes actuaciones de los dos muy creibles protagonistas, Jake Gyllenhaal y muy especialmente Hugh Jackman, que ofrece uno de los mejores papeles de su carrera.

    La música es tan ascética y minimalista como la formidable fotografía de Roger Deakins, un camarógrafo que sabe como oscurecer aun mas una historia siniestra como esta.
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  • El quinto poder
    El quinto poder
    Ámbito Financiero
    El caso Assange con tibieza y ambigüedad

    El director Bill Condon tiene en su haber la gran película biográfica, "Dioses y monstruos", una excelente y muy creativa recreación de los conflictos alrededor del genial pero olvidado director de clásicos del cine de terror como "Frankenstein" y "El hombre invisible", James Whale, "El quinto poder" en un punto también es un film biográfico, pero le falta esa perspectiva que da el paso del tiempo y que lograba que "Dioses y monstruos" fuera un gran film. Un asunto tan contemporáneo y aún no resuelto del todo como es el del fenómeno de Julian Assange y sus Wikileaks, filmado en este momento, provoca cierta sensación de oportunismo más que de interés genuino, y eso da como resultado un film tibio y ambiguo que no aporta demasiado sobre los acontecimientos a narrar, ni tampoco sobre el personaje.

    El guión se centra sobre todo en la relación entre Assange (Benedict Cumberbatch) y su socio alemán Daniel Domscheit-Berg (Daniel Bruhl) en el momento del año 2010 en el que Wikileaks estaba por dar a conocer su dossier sobre el accionar de las fuerzas armadas estadounidenses en Irak. En estos momentos previos la película funciona un poco como una variación del nuevo género sobre orígenes de genios de Internet al estilo de "La red social", pero con un toque de thriller conspirativo y temas políticos, que de haber sido filmado con más tensión, realmente hubieran hecho la diferencia. Hay algunos detalles en los que el director intenta buscar un lenguaje cinematográfico que se relacione con el mundo virtual, y lo logra cuando encuentra un recurso que ilustra los chats entre los dos protagonistas. Por otro lado, todos los rubros técnicos son de primer nivel.

    Uno de los problemas de "El quinto poder" es la insatisfactoria intepretación protagónica de Cumberbatch, absolutamente exterior y tan ambigua como la línea general del todo el film. En papeles secundarios hay actores que realmente aportan al film, en especial David Thewlis y Stanley Tucci, como un agente gubernamental cuyo accionar podria haber otorgado más intensidad de haber ocupado un lugar más importante en la historia.
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  • En llamas
    En llamas
    Ámbito Financiero
    “Juegos del hambre” casi sólo para fans

    Según la película anterior y el libro de Suzanne Collins- se suponía que una vez que los jóvenes voluntarios para pelear en una justa a muerte lograban sobrevivir, no tendrían que participar más en los "Juegos del hambre" diseñados como distracción popular en un futuro totalitario. Pero en esta segunda entrega de la saga, esta sociedad futura se está volviendo aún más dictatorial y su opresión al pueblo es mucho más violenta, lo que convierte a la heroína Jennifer Lawrence en un peligro para el Estado, ya que su sola presencia agita a los revolucionarios.

    Por eso, tal como lo ve venir el espectador ya desde los primeros minutos del film, el Presidente personificado por Donald Sutherland cambia las reglas del juego y arma otra contienda destinada a liquidar a los héroes populares de la mejor manera posible. Así es como estos nuevos "Juegos del hambre" enfrentan a los sobrevivientes de todas las justas pasadas entre sí, hasta que sólo quede uno con vida. El clima revolucionario favorece un poco a esta "Los juegos del hambre: en llamas", sobre todo en el primer tercio de las casi dos horas y media de film, donde el director Francis Lawrence logra una interesante descripción de un futuro totalitario, en especial durante la gira "triunfal" de los protagonistas por las distintas regiones de lo que quedó de EE.UU. Lamentablemente, la película es exageradamente larga, teniendo en cuenta que hay que esperar una hora completa antes de que la trama desarrolle sus obvias vueltas de tuerca.

    El hecho de que esta vez no se enfrente solamente a adolescentes sino también a adultos incluso entre los "tributos" hay una anciana- ayuda a un tratamiento más adecuado de las partes más fuertes, evitando el sinsentido de la ultraviolencia light de la primera película. El resultado no está del todo mal, pero el principal problema es que la acción tarda tanto en llegar que para cuando empiezan de verdad los nuevos juegos, tal vez sólo los fans a muerte de la novela puedan seguir manteniendo el interés.
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  • Thor: Un mundo oscuro
    Thor: Un mundo oscuro
    Ámbito Financiero
    A la nueva “Thor” la sostiene la técnica

    Lo mejor del primer Thor, dirigido insólitamente por Keneth Branagh, era el contraste entre este hijo de Odin con su martillo todopoderoso y la gente común de aquí abajo en la Tierra, que lo veía destrozar todo con tal de defender al bien. El encuentro entre Thor y nuestro planeta provocaba una muy buena mezcla entre superacción y comedia de "pez fuera del agua".

    Pero en esta nueva Thor las cosas no son siempre tan divertidas, porque más allá de las diferencias argumentales, la elección de Inglaterra como sitio para la acción de las escenas terrícolas no ayuda demasiado, ya que entre la frialdad de la gente de Asgar y la británica, finalmente no quedan muchos matices..

    Luego, la verdad es que dado el generosísimo presupuesto y el carisma del héroe nórdico de la Marvel sumado al de sus familiares, el padre Odin y el hermano malvado, Loki- el guión se toma demasiado tiempo antes de que el martillo comience a hacer estragos en distintos rincones del universo.

    La historia es totalmente delirante, con elfos negros y cosas raras de todo tipo, pero sirve para que, por una vez, Thor pueda unir fuerzas con el alocado Loki, ya que ambos deciden vengarse juntos de quienes atacaron a su madre. Chris Hemsworth hace perfecto su papel de dios del martillo, pero en cambio la interacción romántica con Natalie Portman es realmente muy poco picante, mientras que por otro lado, Anthony Hopkins se toma demasiado en serio su papel de Odin, lo que además implica que cada vez que aparece en su trono haya que aguantar largos diálogos altisonantes no especialmente interesantes.

    Claro que cuando la película explota, lo hace con todo, y si bien hay que esperar casi una hora para que las cosas se pongan realmente fuertes, vale la pena. Sobre todo, porque el 3D está concebido para que la ensalada de explosiones cósmicas, seres fantásticos, viajes interplanetarios y todo lo demás (incluyendo por supuesto el dichoso martillo) realmente provoquen un fuerte impacto en el espectador.

    El que roba cada escena es Tom Hiddleston, como el terrible Loki. Y el que aporta humor y talento al por mayor es Stellan Skarsgard en un personaje toalmente lunático que sirve para rellenar las partes no tan entretenidas de la película.
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  • El abogado del crimen
    El abogado del crimen
    Ámbito Financiero
    Scott en veta snob pero entretenida

    En un momento culminante de este drama policial de narcos mexicanos, la villana Cameron Diaz tiene sexo con el parabrisas de un auto deportivo. Esto da una idea de por qué, si bien "El abogado del crimen" no convence demasiado como film de gangsters, al menos no deja de tener sus detalles atractivos.

    En principio podría dar la sensación de que Ridley Scott intenta aplicar la fórmula de "American Gangster" al negocio de las drogas. Pero no, esto es más como si fuera cine de autor. Apelando a todo su snobismo, Scott esta vez hasta trata de demostrar que tiene más sangre latina que Oliver Stone con escenas testimoniales setentistas -manifestaciones incluidas-, y se toma todo el tiempo del mundo en diálogos poéticos, sensibles, filosóficos en los que los magnates del mundo narco reflexionan largamente sobre eso de que "Caminante, no hay camino...". Faltaría un homenaje a Facundo Cabral y el asunto estaría más completo, ya que lo que está claro es que, igual que el abogado protagónico, Scott no es de aquí ni de allá.

    Lo más flojo es que el abogado interpretado por Michael Fassbender es el personaje con menos gracia. El argumento original del escritor Cormac McCarthy (autor de "No country for old men", filmado por los hermanos Coen, y conocido aquí como "Sin lugar para los débiles", sólo para citar uno de sus libros más conocidos) tiene más puntos en común con las telenovelas mexicanas de ambiente ranchero que a veces amenizan las tardes de Canal 9. Brad Pitt es un vivo con sombrero blanco; Cameron Diaz es una archivillana peor que Joan Collins o Verónica Castro (ahí Scott se pasa de rosca, pero al menos no aburre).

    De todos modos, es una película de Ridley Scott, lo que implica que está notablemente bien filmada, aun en esta faceta snob. Hay una dirección de arte ultrakitsch que ayuda a que siempre haya algo interesante para observar, y, además, esta estética disparatada está muy bien equilibrada por una ascética fotografía del talentoso Dariusz Wolski. También hay dos o tres escenas de acción y violencia que merecen verse en pantalla grande (la mejor se la lleva Brad Pitt, y casi redime el precio de la entrada).

    Salvo el largo e innecesario prólogo, la película se sostiene durante dos horas. Pero dado el tema, y el talento involucrados incluyendo excelentes intérpretes como Bruno Ganz y Rosie Perez- da la sensación de que esto daba para mucho más.
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  • Un paraíso para los malditos
    Las actuaciones son el fuerte de un extraño policial

    Este es el típico film que intriga por raro y sin dudas luce original, pero que no termina de resultar realmente eficaz. Se trata de un policial algo metafísico sobre uin tipo solitario que comienza a trabajar como sereno de una típica fábrica de los suburbios bonaerenses, y que una vez mezclado en un homicidio, se dedica a ocuparse casi de golpe de una familia que quizá sea la suya, empezando por un padre con demencia senil.

    Los climas elegidos por el director de la comedia policial "Extraños en la noche" por momentos están más cercanos al fantástico que al policial, y ante el hermetismo general, lo que no deja duda es que el espectador siempre tiene algo interesante que ver, desde la excelente fotografía de Sol Lopatin, y el muy buen montaje especialmente en las logradas escenas de acción y violencia- y la adecuada música.

    De todas maneras, el fuerte de la película son las actuaciones, ya que Joaquín Furriel sostiene su enigmático personaje a base de talento, y de un gran esfuerzo de composición, entendiendo lo complejo de aparecer como protagonista casi absoluto durante la mayoría de las escenas del film.

    Y en el elenco también se destaca Alejandro Urdapilleta como el padre que con su senilidad ayuda a permitir la confusión en la que se basa la trama. El trabajo de Urdapilleta es excelente, aunque el peso de la película recae en Furriel. Sin duda es uno de los motivos para ver un film con varias cualidades aunque finalmente con resultados más extraños que realmente buenos.
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  • Lluvia de hamburguesas 2
    Lluvia de hamburguesas 2
    Ámbito Financiero
    Otra Lluvia de hamburguesas que los chicos disfrutarán

    Si la primera película -un enorme éxito comercial que recaudó unos 250 millones de dólares- podía entenderse como una parodia animada de las películas sobre desastres naturales o cine catástrofe, esta secuela se aparta un poco del original y convierte la premisa en una parodia de films de terror, que en este caso incluye comidas mutantes, algo asi como una demostración que no hay que jugar con la comida..

    Como pasa tantas veces en estos casos, la trama armada para retomar los mismos personajes- empezando por el responsable principal del caos, Flint) no es tan atractiva como la del original. En este caso, Flint y sus amigos deben salir de su hogar en la isla donde provocaron el caos en la primera película, pero luego deben regresar cuando la máquina de hacer llover comida de antes se demuestra activa en la estratósfera con consecuencias apocalípticas.

    Estas nuevas consecuencias obviamente son lo mejor de una película rica en cosas que puedan parecer que son arrojadas desde la pantalla a los ojos del espectador, lo que el público infantil disfrutará especialmente con las distintas variantes de comida mutante monstruosa, como las arañas con patas de papas fritas y otras bellezas por el estilo que quizá puedan aturdir un tanto al público adulto acompañante. La estética de la película es atractiva en sus variantes multicolores, e igual que en el film anterior da la sensación de que todo se apreciaría mejor con las voces originales de Bill Hadder y James Caan.
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  • The Iceman
    The Iceman
    Ámbito Financiero
    Crudo retrato de un desalmado asesino real

    Michael Shannon es el actor perfecto para interpretar a uno de los más temibles asesinos por encargo en la historia del crimen organizado, al que llamabam "The iceman" (el hombre de hielo) no sólo por su frialdad inhumana, sino también por la costumbre de congelar los cadáveres de algunas de sus víctimas para confundir a la policía y a los expertos forenses. Lo interesante del guión basado en sucesos reales es la perspectiva que ofrece sobre la vida familiar de un asesino profesional cuya esposa comparte toda su vida con él sin sospechar la verdadera naturaleza de su trabajo.

    La película toma al personaje a mediados de la década de 1960 y lo acompaña durante dos décadas más de crímenes de todo tipo. Al principio, el protagonista es un empleado en el laboratorio de un estudio de películas porno para la mafia, lo que no le impide liquidar a alguien por motivos personales, como una venganza por un comentario molesto durante una partida de billar. Pero un atraso en la entrega de las películas lo pone en contacto con un temible e iracundo jefe mafioso interpretado por Ray Liotta, que rápidamente intuye las cualidades de este hombre para el homicidio y lo pone a trabajar como killer luego de hacerle una pequeña prueba: debe matar porque sí a un linyera que le acaba de pedir una moneda.

    Con el paso de los años las maneras de matar se van volviendo más sofisticadas, y aquí es donde aparece otro espeluznante personaje de la historia, un heladero asesino que esconde cuerpos congelados en el mismo camión donde reparte golosinas a los niños. Mr Freeze, el heladero asesino pronto se asocia con The Iceman para cometer asesinatos de manera más segura y protegerse mutuamente de los mafiosos italianos, ya que ellos por su ascendencia polaca e irlandesa no son en realidad parte de la Cosa Nostra.

    El trabajo actoral de Chris Evans ("Capitán América") es absolutamente increíble, y es uno de los motivos para ver este crudísimo policial negro que también cuenta con una sobria interpretación de Winona Ryder como la esposa el asesino protagónico.
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  • Un camino hacia mí
    Un camino hacia mí
    Ámbito Financiero
    Lúcida mirada sobre la pesadilla de un joven

    La vida de pesadilla de un adolescente tímido se acentúa cuando su madre y su flamante novio lo llevan de vacaciones a una ciudad balnearia especialmente deprimente. El novio de la madre es un auténtico bastardo, y casi todo personaje que pulula por el lugar esté listo para aportar su granito de cal a la situación infernal.

    Pero tal vez gracias a que sea el único que no perturba a los demás, y a que su rictus permanente pone en evidencia un mundo interior, el chico termina atrayendo buenas vibraciones, sobre todo de extraños.

    Huyendo lo más lejos posible de la casa veraniega en una bicicleta color rosa modelo Barbie, al menos consigue colarse en un patético parque acuático. Sin lograr pasar inadvertido, termina cayéndole bien a uno de los "losers" que administran el lugar no modificado desde 1983. Pero el peor parque acuático de la peor playa puede ser un Shangri-La para un atormentado chico de 14 años.

    La premisa se parece un poco a la de "Adventureland" de Greg Mottola. Pero "Un camino hacia mí tiene a su favor un tono más moderado, que no vacila en caer en el más ríspido melodrama familiar cuando no hay modo de que la trama vaya en otra direccion, ni tampoco intentan subir el tono a audacias que no tengan realmente que ver con el punto de vista del adolescente.

    Uno de los puntos fuertes es el estilo fluido y nada pretencioso impuesto por los codirectores Faxon y Rash, apoyados en una estética ascética, exacta para la historia a narrar, lograda por la fotografía de nada menos que John Bailey (de los mejores films de Paul Schrader y Lawrence Kasdan).

    Pero lo mejor de todo son algunas actuaciones, sobre todo la del joven Liam James, y muy especialmente la de Sam Rockwell como el encargado de extraer todo atisbo de felicidad posible a su oscura existencia.

    El trabajo de Rockwell es imperdible, y es lo hará que esta sea una de esas películas que uno volverá a ver inevitablemente cada vez que se la descubra haciendo zapping.

    Todo no se puede, y en elenco el nivel no es parejo, curiosamente fallando por poco creibles y sobreactuados los nombres más famosos, como la madre a cargo de Toni Colette, y su desagradable novio, demasiado obvio, pero que al menos le da a Steve Carell la oportunidad de interpretar a un auténtico hijo de perra.
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  • Olvídame
    Olvídame
    Ámbito Financiero
    Bellas fotos y chamanes

    "Olvídame" propone un mundo fantástico no sólo por los hechos sobrenaturales que describe, ni tampoco debido a que toda la historia esté contada por un hechicero indígena, sino tambien porque cada detalle del arte no tiene nada que ver con el realismo. Los autos son estilizados igual que las situaciones en las que se encuentran los protagonistas. Esos autos vintage, la alucinante escenografía (con una mansión que es uno de los hallazgos del film) no tienen nada del mundo real, mientras los tours para promover el espiritismo del personaje de Gonzalo Echeverría o las sesiones de fotografías bondage al estilo Betty Page del personaje de Antonella Costa tambien resultan irreales y disparatados.

    El espiritista también se dedica a seducir y asesinar mujeres que encuentra en esos tours lo que es toda una alerta sobre el flagelo de las sectas- y ella es una stripter autodestructiva con una insostenible y cruenta relación con un gangster que no deja de maltratarla. Lamentablemente la trama se desarrolla con demasiada lentitud como para poder generar real interés, aunque una vez que la película se concentra en los extraños rituales espiritistas y chamánicos, el film se vuelve más intenso. Sin duda este es el fuerte de una película con muy buenas imágenes, producto de un diseño de arte excepcional, pero con errático foco en los aspectos dramáticos.
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  • Escape imposible
    Escape imposible
    Ámbito Financiero
    Rambo y Terminator juntos merecían otra cosa

    El prólogo realmente promete. Deja claro que la premisa de este "Escape imposible" es totalmente original: nunca se hizo una película sobre un experto en simular ser un convicto para demostrar las fallas de seguridad de las cárceles mas rigurosas. Luego, el argumento también sorprende con detalles totalmente imprevisibles.

    Y por si hace falta algo mas, la película presenta primero a Stallone y luego se las arregla para mantener el suspenso sobre la aparición de su inédito socio Schwarzenegger. Estos factores bastan por sí solos para mantener el interés, a pesar de que la película hace agua por todos lados. Se puede suponer que a lo largo de las décadas Rambo y Terminator (o si se quiere, Rocky y Conan) deben haber tenido propuestas mucho mejores para que acepten fimar juntos. Y no sólo mejores, sino más fastuosas. Cuesta creer que el presupuesto de "Escape imposible" sea apenas un quinto de algunas de las más malas y caras películas que estos dos veteranos héroes de acción filmaron por separado en sus buenos viejos tiempos.

    El director sueco Mikael Hafstrom -el de la excelente adaptación de Stephen King "1408"- parece más interesado en los aspectos fantásticos de esta historia sobre una cárcel totalitaria para prisioneros políticos sin proceso legal que en darle algún mínimo nivel de verosimilitud al asunto. De este modo, se pierde el suspenso, mientras que por otro lado la superacción tarda bastante en llegar. De todos modos, la química entre los dos pesos pesados es excelente y salva la película. Sin mencionar que por primera vez en su carrera, Schwarzenegger se anima a lanzar monólogos en su idioma natal. La mala jugada es tratar de hacer que Jesús sea un mal tipo. Como villano, Jim Caviezel, conocido como el protagonista de "La pasión de Cristo" de Mel Gibson, es espantoso.
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  • Carrie
    Carrie
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    A Carrie no le hacía falta otra resurrección

    La obra de Stephen King aún da lugar a más adaptaciones al cine. Por ejemplo, algunos de sus mejores libros, como "La danza de la muerte" y "La noche del vampiro", sólo recibieron tratamiento de telefilms o miniseries. Algunas de sus historias nunca fueron filmadas , y otras merecerían una adaptación.

    Pero lo que no deja duda es que si no hacía falta refilmar algo de King, era "Carrie". Es que la primera novela de King dio lugar a una infrecuente confluencia de talento en la visión del entonces nada famoso Brian De Palma con el libro del entonces tampoco muy famoso King, y de paso inmortalizó en grandes trabajos a Nancy Allen (la chica mala del colegio), John Travolta (su novio malisimo), Piper Laurie (la psicópata madre fanática religiosa de Carrie) y sobre todo, a Sissy Spacek, que en el papel titular ofrecía una de las máximas interpretaciones femeninas en la historia del cine fantástico.

    Sin el estilo de un autor como De Palma, otra "Carrie" tenía menos sentido que la remake de "Psicosis" de Gus Van Sant. Curiosamente, la talentosa Julianne Moore, quizá lo mejor de aquella remake del clásico de Hitchcock, también es la que más aporta ahora en el papel de Piper Laurie. La nueva madre de Carrie es la que consigue darle verdadera tensión y matices nuevos a esta remake innecesaria.

    Claro, al primer libro de Stephen King no hay con qué darle: inclusive una adaptación para marionetas o sombras chinescas que siguiera la historia de una chica poco feliz y con poderes paranormales terminaría atrapando a cualquier audiencia. Y esto es lo que pasa por momentos. Chloe Grace Moretz es una excelente actriz ("Kick Ass") y en algunas escenas logra transmitir los conflictos de la sometida Carrie.

    Dada su excepcional fuente literaria, "Carrie" se sostiene razonablemente aun para quien haya leído y visto el film Para algun espectador desprevenido, esta sería una película potable para ver en la TV, aunque no saldría del todo desconforme del cine. Lo peor de esta nueva "Carrie" es su capacidad de aniquilar todo interés por la novela y el film original. Lamentablemente la directora del olvidado film indie "Boys Don't Cry", Kimberly Peirce, no sólo no tiene estilo ni demasiada personalidad, sino que no sabe nada de los resortes básicos del genero fantástico. Por eso casi siempre falla por obvia o exagerada cada explosión telekinésica. Y lo imperdonable es la secuencia culminante del sangriento baile de graduación, donde Carrie desata su ira, esta vez como si hubiera estudiado "mimo y clown". Sissy Spacek lanzaba una mínima mirada (acentuada por un montaje formidable) para que explotara todo. Aquí la nueva Carrie adelanta cada ataque con movimientos grotescos casi copiados del Mickey del "Aprendiz de hechicero". El desenlace materno con Julianne Moore no es tan torpe, pero lo que apesta es el epílogo, nada menos que la escena que más alaridos arrancaba en los cines.
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  • El arte de la guerra
    El arte de la guerra
    Ámbito Financiero
    Mirada artística a maestro del kung fu

    Antes de dedicarse de lleno al más snob cine de "qualité pensado casi exclusivamente para el circuito de festivales de Occidente, Wong Kar-wai se destacó en la industria del cine de Hong Kong por darle genuinos matices autorales a films de género como los policiales negros "Days of Being Wild" y "As Tears Go By" o la épica de espadichines y artes marciales "Cenizas del tiempo" ("Ashes of time/Dung che saiduk"). En aquellos días Wong Kar-wai se preocupaba por la coherencia argumental y dramática, y no dependía tanto de la fotografía formidable de su eterno co-equiper australiano Christopher Doyle.

    Luego, ya convertido en el astro del cine de arte, la veta encontrada por este director consistió siempre en acentuar todo en el snobismo y los toques personales, dado que aparentemente de eso dependía su estrellato. Con "El arte de la guerra" el director chino favorito de quienes jamás verían un buen film chino da un paso en la dirección correcta, centrándose en la historia del maestro de kung fu que unificó dos vertientes distintas de las artes marciales, perfeccionándolas al punto de convertirse en el verdadero maestro del mismísimo Bruce Lee.

    "El arte de la guerra" tiene la capacidad de aburrir tanto a los dispuestos a soportar algo parecido a "Con ánimo de amar" como a aquellos que crean que en manos de Wong Kar-wai una historia verídica sobre la génesis del kung fu podria parecerse a "El tigre y el dragón". Como dijo Truffaut, "algunas películas son aburidas, incluyendo las mejores", y la verdad es que "El arte de la guerra" no tiene una sola imagen que baje de lo formidable (esto a pesar de que el director ya no cuenta con la fotografía de Doyle, suplantado por Philippe Le Sourd, el francés descubierto por Ridley Scott en "Un buen año").

    Tony Leung sabe a la perfección cómo afinar las delirantes ideas de puesta en escena del director que lo dirigió en "Happy Together". Justamente, durante aquel rodaje en la Argentina se supone que Kar-wai concibió este proyecto, que curiosamente en algunos momentos perturba por la presencia de violines semitangueros inadecuados para un relato ambientado en la China de mediados del siglo pasado.

    Los detalles rigurosos sobre kung fu insisten en la importancia de las "64 manos", y los momentos snob, con los personajes hablando sin mirarse, pueden ser insoportables o graciosos según el ánimo de cada espectador. Lo que no cabe duda es que cada explosión de kung fu incluyendo una antológica escena amorosa- quita el aliento.
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  • Rush - Pasión y gloria
    Rush - Pasión y gloria
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    La importancia de un rival de respeto

    Las películas sobre carreras de autos no son muchas, pero cuando son buenas, son extraordinarias. Es un genero difícil, ya que a diferencia de otros ejemplos de cine sobre deportes, tomar en serio el asunto de las carreras de autos torna siempre a algún tipo de drama existencial. Los films de corredores pueden ser tan dvertidas como "Speedway" con Elvis y Nancy Sinatra. En cambio "Grand Prix" de John Frankenheimer o "Las 24 horas de Le Mans" de Lee Katzin (aunque el que manejaba todo era Steve McQueen) partían de una veta trágica tan angustiante que sólo lograban sostener gracias a sus magnificas cualidades dramáticas y visuales.

    El truco de Ron Howard en "Rush" consiste en empezar la historia enfocando los aspectos frívolos del asunto: el protagonista es un corredor que sólo concibe arriesgar su vida en cada circuito si dedica el resto de su tiempo al sexo, las drogas y el rock & roll, basando su filosofía en que dado que podria morir en cualquier momento, no debería desperdiciar un solo dia de su vida. La aparición de un obsesivo corredor austríaco, feo y antipático, implica que el astro de los autos de carrera encontró su némesis, un auténtico archirrival, como el Pierre Nodoyuna de los dibujos animados.

    Todo empieza muy divertido, y poco a poco, más lentamente que en cualquier otra película del género, se vuelve espeso y dramático, a la altura de la historia que cuenta. El hecho de que esté inspirada en hechos reales es el otro gran truco de Howard. El verdadero protagonista del film es Niki Lauda, campeón mundial de la Fórmula 1 que pese a haber sufrido un accidente prácticamente mortal, sólo 42 días después ya estaba listo para seguir compitiendo con el carilindo astro James Hunt. Howard retrata a cada uno de sus antihéroes como auténticos bastardos detestables, pero también se ocupa de dejarles algún momento de redención.

    A diferencia del clásico "Grand Prix" que se centraba primero en las carreras para luego interrumpir la tensión con una mirada a la vida personal de los corredores, Howard cambia la estrategia, empezando por mostrar los conflictos personales durante el primer tercio del film, para luego apretar el acelerador más y más hacia los detalles del insensato campeonato de Fórmula 1 de 1976, competencia con reglas tan delirantes que permitían que un tipo desfigurado y casi dado por muerto pudiera subirse a su Ferrari e incluso volver a correr en condiciones climáticamente imposibles, igual o peor que las que provocaron su accidente. Una vez arreglados los contratos por los sponsors y los derechos de transmisión de la TV mundial, ninguna escudería quería detener semejante negocio.

    El estilo de drama histórico ya aplicado por Howard a "Apolo 13" se potencia aquí con el énfasis en la rivalidad entre los dos corredores. "Rush" es un drama existencialista fatídico y oscuro, pero luminoso en su idea de la necesidad de tener a mano un rival digno de respeto.También describe la Formula 1 de los años '70 como una especie de obsesión autodestructiva: en un punto Lauda, recién casado, en medio de la más fabulosa luna de miel, se detiene a pensar que "la felicidad es un problema, te hace pensar que tenes algo que perder".

    La película termina centrándose en la asombrosa historia real de Lauda, y una vez que se vuelve temible en tensión y rápida hasta el vértigo, simplemente atornilla al espectador a su butaca y no le da un minuto de paz. Tiene algún punto débil, como el comportamiento excesivamente redundante del desmadrado Hunt (Chris Hemsworth, el super héroe "Thor", luce casi demasiado contemporáneo), además de cierta simplicidad en la descripción del background que determina la obsesión de los protagonistas. Pero nada de eso importa una vez que Howard lleva al espectador al vértigo de la Fórmula 1, y la actuación del "bastardo sin gloria" Daniel Bruhl como Niki Lauda es memorable (igual que la de muchos personajes secundarios, como Pierfrancesco Favino como el corredor Clay Regazzoni, determinado a humanizar a Lauda). El montaje y el diseño de sonido son excepcionales, y la fotografia se ocupa de que en momentos culminantes los pilotos estén a punto de competir en un verdadero circuito infernal.

    Un detalle curioso: Carlos Reutemann, el pilto que convocó Ferrari tras el accidente de Lauda, no sólo no sale segundo, sino que tampoco se lo ve aunque sea mencionado varias veces a lo largo de la película. Parece que no es posible hacver un clásico de carreras de autos sin un argentino, dado que en "Grand Prix", junto a Ives Montand y Toshiro Mifune, tambien aparecía Fangio interpretándose a si mismo.
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  • Adoro la fama
    Adoro la fama
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    Chicas ricas que roban con tristeza

    Al comienzo de la nueva película de Sofia Coppola se avisa que el guión está basado en una historia real. Es un detalle muy importante ya que, si no, todo el asunto resultaría inverosímil. Pero, aun con esa advertencia, el tratamiento que le da la directora de "Las vírgenes sucidas" no ayuda a la credibilidad.

    "Adoro la fama" es el retrato de unas chicas ricas de un colegio para expulsados californianos que, con la ayuda de su amigo gay, pasan de envidiar a las ricas y famosas con todos sus lujos y glamour a directamente meterse en sus vidas. O mejor dicho, en sus casas, lo que hacen cuando se enteran de que tienen un evento en otra ciudad, averiguando sus direcciones por internet, disfrutando de sus lujosas mansiones, y robándole prendas de marca, joyas o incluso, una vez que los hechos se van intensificando, importantes sumas de dinero, relojes y cuadros valiosos.

    La historia empieza cuando Katie Chang e Israel Broussard se conocen en la escuela secundaria para chicos expulsados de otros institutos. Él fue expulsado por faltas de asistencia, ella por llevar a la escuela sustancias prohibidas. Pronto los nuevos mejores amigos estan consumiendo drogas y entrando a distintas casa, empezando por las de Paris Hilton y Megan Fox, y el asunto es tan fenomenal que pronto están invitando a otras amigas a que los acompañen.

    La directora no intenta darle tensión a este policial adolescente, sino más bien regodearse en el éxtasis de sus personajes por sentirse parte por un momento de la vida de ricos y famosos, para lo que detiene la acción en las fiestas de felicidad y abusos químicos luego de cada pequeño o a veces no tan pequeño raid delictivo.

    En el medio, también corta la acción con entrevistas a los protagonistas, recurso increíblemente anticuado para una cineasta que pasa por ultramoderna. Como la historia es atractiva, la película se salva, sobre todo cuando luego de los repetitivos atracos los adolescentes son atrapados y, de algún modo, logran alcanzar la fama que tanto deseaban.
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  • Tiempo de caza
    Tiempo de caza
    Ámbito Financiero
    La crueldad a pleno

    Lo primero que llama la atención en esta película es la atractiva caracterización de John Travolta de ex combatiente serbio que, lógicamente, habla en inglés con un fuerte acento centroeuropeo. Travolta logra, contra lo que se podría esperar, que su composición no sea nada divertida, sino que logre el dramatismo y la crueldad del caso.

    Es que "Tiempo de caza" es cine de la crueldad a pleno, con dos ex combatientes de la guerra de Bosnia que se encuentran en tiempo presente y juegan a una extraña guerra privada. Los dos protagonistas casi excluyentes del film son Travolta y un más convencional Robert De Niro, que no hace otra cosa que simplemente otra variante de los personajes duros que tantas veces se le ha visto hacer con todo su talento.

    Sólo que esta vez es De Niro el que recibe su "Cabo de miedo" en la forma de ese en principio aparentemente amistoso serbio que le arregla el auto en medio del bosque donde vive, cuando trataba de ir a comprar medicamentos para los dolores de las viejas heridas de combate. Pero pronto quedan en evidencia las verdaderas intenciones del extraño y comienza una batalla de hombre a hombre en la que ambos actores parecen jugar a ver quién puede ser más sádico que el otro.

    Ahí es donde el film deja de ser algo que podría definirse como un drama de acción para directamente convertirse en algo parecido a una película de terror, ya que el nivel de crueldad es tan imaginativo como inusitado. Las cosas que se hacen estos dos parece salidas de los dibujitos del gato y el ratón que mira Bart Simpson, y realmente, el director Mark Steven Johnson, conocido por buenas adaptaciones de comics como "Daredevil" y "Ghost Rider, logra darle verosimilitud a las cosas más tremendas e impensables, incluyendo las torturas más creativas. Cada tanto uno de los personajes está a merced del otro, y el guión se las arregla para que la situación se invierta sin darle tiempo de reacción ni al contrincante ni al espectador.

    Para que esto sea posible no sólo bastan los dos excelentes actores, sino también muy sólidos rubros técnicos que ayudan a mostrar adecuadamente las cosas más delirantes de narrar. Por eso la película se sostiene muy bien, para quien tenga estómago y para quien se banque el desenlace humanista un tanto extemporáneo luego de que haya corrido tanta sangre.
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  • Los elegidos
    Los elegidos
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    Hay un alien en mi dormitorio

    Hay marcianos buenísimos y simpáticos como el de E.T. y los de "Encuentros cercanos del tercer tipo", y luego hay monstruos horribles y peligrosos como, sin ir más lejos, Alien o Depredador. Pero en un plano que para muchos creyentes es más realista, hay extraterrestres verdaderamente ominosos, a los que llaman los Grises. Son esas criaturas que eligen una persona o una familia común y corriente para realizarles implantes, estudiarlos, dominar sus acciones y, muchas veces, directamente terminar secuestrando a uno de sus integrantes.

    Desde su posición de experto en efectos especiales de Tim Burton y Steven Spielberg, Scott Stewart ha dado vida a todo tipo de seres sobrenaturales, marcianos incluidos, pero en esta película como director y, además, guionista se centró en esas experiencias más de entrecasa que son tan aterradoras como para que no haya más que un puñado de films de bajo presupuesto sobre el tema.

    Lo hace bien y muy seriamente. "Los elegidos" empieza muy de a poco mostrando los problemas y conflictos normales de una familia tipo, y poco a poco va introduciendo elementos perturbadores que obviamente son de índole totalmente foránea. Uno de las cualidades del guión es que aunque el espectador intuya de qué viene la cosa, la acción no lo revela antes del tiempo y la cantidad de evidencia que requieren sus protagonistas para poder convencerse de que lo que les está sucediendo no tiene nada que ver con algo terrestre.

    Por eso si bien todo el principio puede parecer un poco frío y no especialmente intenso, ya hacia la mitad de la proyección, "Los elegidos" empieza a dar miedo en serio, y de ahí hasta el final no para de acumular escenas temibles.

    Dentro de su bajo costo, está muy bien filmada, con efectos muy bien resueltos mostrando lo justo para, sobre todo, insinuar- y muy sólidas actuaciones de todo el elenco, empezando por los dos chicos de la familia, principales víctimas de estos horribles Grises, y muy especialmente el veterano J.K. Simmons en el papel del experto en aliens encargado de darle las malas noticias a la familia, y si se quiere, tambien al espectador, dado que por momentos todo el asunto está jugado como un drama realista y no como una de ciencia ficción.
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  • Apuesta máxima
    Apuesta máxima
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    Más preocupación por los paisajes que por el suspenso

    Un estudiante brillante pero pobre sigue la mala senda familiar, el juego, y termina en Costa Rica trabajando para un magnate de las apuestas internacionales.

    La pelicula empieza prometedora, con Justin Timberlake apostando un monton de dinero para poder pagar su universidad, perdiendo en lo que, luego descubre, fue un juego con trampa, para colmo on line, y viajando al tercer mundo para enfrentarse al responsable de esa trampa. Allí termina siendo contratado por Ben Affleck, todopoderoso rey de las apuestas perseguido en vano por el FBI, que no tiene jurisdicción en Costa Rica. Y lo increíble del film a esta altura es que con todo este material no logre generar mayor tensión, y por momentos parezca que lo que más ocupó al director hayan sido los bonitos paisajes centroamericanos.

    Ben Affleck hizo una película parecida, "The Boiler Room" que funcionaba mucho mejor, mientras que esta histora de un aprendiz de brujo que cree que puede superar a su maestro carece de los resortes básicos que hacen que un film noir funcione razonablemente bien. A su favor se puede decir que todo el asunto es original, y que por lo tanto mantiene el interés del espectador más allá de sus evidentes fallas como policial. Tambien hay pintoresquismos atractivos propios de una locación tan poco común como Costa Rica, y algunas buenas actuaciones secundarias, empezando por la del siempre eficaz John Heard. Por su parte Justin Timberlake hace lo mejor que puede con su papel, mientras que Ben Aflleck se dedica casi por completo a la sobreactuación villanesca.
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  • Riddick
    Riddick
    Ámbito Financiero
    Riddick en aventura menos pretenciosa y más entretenida

    Lo bueno de esta nueva entrada a la saga del desventurado convicto interplanetario prófugo, Riddick, es que se despreocupa al máximo de la saga anterior para intentar algo parecido a un western de ciencia ficción/fantasía heroica y cualquier otra variante.

    Lo mejor es la larga introducción en la que Vin Diesel debe adaptarse a un planeta sumamente hostil, al mejor estilo "Robinson Crusoe en Marte", sólo que enfrentado a una fauna monstruosa a niveles espantosos. Lo que de todos modos no impide adiestrar alguna fiera como mascota digna de un buen homenaje a "Mad Max 2".

    Claro que luego el prófugo cósmico se ocupará de llamar la atención de los mas sádicos cazadores de recompensas intergalácticos, y de asesinos más formales y uniformados, por supuesto relacionados con las películas previas ("La batalla de Riddick", "Las crónicas de Riddick").

    Lo malo es que una trama tan absurda como la que logra que el protagonista pueda interactuar entre sus perseguidores y los monstruos de ese planeta sin nombre sea tomada tan en serio durante casi dos horas.

    Los excelentes efectos especiales y la actuación del terrible cazador de recompensas Jordi Molla ayudan al conjunto, igual que varias escenas aisladas, a veces bastante inconexas. En este sentido, además del largo prólogo, la extensa secuencia sobre el conflicto con un armario es uno de los momentos culminantes de este delirio menos pretencioso y más divertido que los films anteriores.
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  • Capitán Phillips
    Capitán Phillips
    Ámbito Financiero
    Realismo, gran virtud de “Capitán Phillips”

    La odisea de un barco mercante atacado por piratas somalíes es algo demasiado presente y contemporáneo como para convertirlo en un thriller común y corriente o, mucho menos, una típica película de acción hollywoodense.

    Paul Greengrass es un director con el don del realismo. Las secuencias en las que unas lanchas miserables intentan tomar por asalto un buque enorme, simplemente no se parecen a nada visto en ninguna peíícula. Cada situación relativa al buque está filmada con la máxima minuciosidad, especialmente al principio, cuando no pasa nada grave y todo es rutina.

    El nivel de tensión que logra Greengrass cuando sí pasa algo grave es tan feroz como extraño. Es que lo que nos falta saber es qué es lo que realmente motiva a esos piratas modernos para enfrentarse a, si hiciera falta, la flota estadounidense.

    "Capitán Phillips" puede verse como un thriller de secuestro, original por la locación en el mar. También puede entenderse -sobre todo por lo que tiene que ver con el anunciadísimo desenlace-, como otra de las películas de propaganda de la era Obama, (más parecida a la de Kathryn Bigelow sobre la caza de Bin Laden que a las de ficticios atentados contra la Casa Blanca).

    Pero Greengrass, aun sin mucha ayuda del guión, logra dejar al espectador pensando sobre esos raquíticos piratas somalíes liderados por un gran actor: Barkhad Abdi. El detalle inusual de los diálogos en somalí entre los piratas da un toque más de realismo al film.
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  • La noche del demonio 2
    La noche del demonio 2
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    El original asustaba más y mejor

    "La noche del demonio" era una muy buena película de terror de James Wan, quien ya había lanzado la franquicia truculenta de "El juego del miedo" y este año mostró su mejor trabajo, la muy superior "El conjuro".

    Con "La noche del demonio 2", Wan muestra cómo puede arruinarse un film original por hacerlo interactuar con su secuela, totalmente innecesaria en términos narrativos pero evidentemente conveniente desde el punto de vista del negocio. Es que la primera película terminaba de manera redonda y convincente, y esta secuela que empieza a retomar las cosas desde aquel momento, sólo logra que el espectador recuerde la anterior perdiéndole el respeto.

    En el original, el pequeño Dalton era perseguido por un horrible espíritu del Más Allá, ya que el niño tenía el don de poder viajar a un curioso limbo entre nuestro mundo y el de los espíritus. Pero ahora el que es perseguido es el padre, un tipo de víctima de los espíritus mucho menos frágil y por lo tanto menos interesante. Por otro lado, la presencia de flashbacks y de absurdas imágenes de ese limbo fantástico no ayudan a mejorar este segundo film que, de todos modos, presenta algunas buenas imágenes sobrenaturales y, sobre todo, los sustos que el director sabe aplicar muy bien, aunque en esta ocasión están más aislados y muchas veces rodeados del golpe de efecto de la típica película de terror sin mucha imaginación.
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  • Gravedad
    Gravedad
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    Una espectacular odisea en el espacio

    "En el espacio, nadie puede escuchar tus gritos" afirmaba el slogan publicitario de "Alien, el octavo pasajero" Unos años más tarde, refiriéndose a una de sus secuelas, algún critico bromista retrucó. "en el espacio, nadie puede escuchar tus bostezos".

    Y dado que muchas superproducciones de ciencia ficción con astronautas enfrentando amenazas cósmicas tan ficticias como taquilleras pueden percibirse como aburridas, a los films realistas sobre la dura vida del astronauta nunca les quedó casi nada de espacio. Tan poco, que las contadas películas imprescindibles de este género cinematográfico aún indefinido e inclasificable, son dos dramas histórico-austronáuticos: la muy premiada "Apolo 13" de Ron Howard con Tom Hanks y Ed Harris y la menos recordada -y acá sólo estrenada en VHS- "The Right Stuff" de Philip Kauffman

    El único auténtico antecedente de "Gravedad" es un film de 1969, "Atrapados en el espacio" (Marooned), totalmente olvidado a pesar de haber sido dirigido por John Sturges, protagonizado por Gregory Peck y Gene Hackman, y haber ganado un Oscar a los efectos especiales. Pero "Gravedad" es un film absolutamente original en su tema sobre dos astronautas tratando de sobrevivir en el espacio cuando el trabajo de rutina que están haciendo en una estación espacial es interrumpido por una lluvia de fragmentos de satélites. También es un desafío técnico y actoral concebido para que la película luzca como nada visto antes. Más allá de algunas apariciones breves de gente con escafandra y voces como la de Ed Harris que hablan desde Houston, los únicos actores son Sandra Bullock y George Clooney, pero dada la complejidad técnica de la producción, sólo se filmaron sus rostros, y absolutamete todo lo demás fue generado digitalmente, logrando asombrosas imágenes totalmente creibles que hasta ahora sólo podría conocer un astronauta.

    Igual que aquel slogan publicitario de "Alien", Alfonso Cuarón comienza su film con un texto que explica la falta de sonidos que existe en el espacio, y por lo tanto la banda sonora es una de las más extrañas, complicadas y brillantes de la historia del cine, con un dramatismo inusitado entre las conversaciones entre gente aislada en la inmensidad, con silencios sólo rotos por el inteligente score musical de Steven Price que acompaña las caminatas espaciales y las increíbles visiones de nuestro planeta con sutiles notas ambient, y recién introduce cierta épica en los momentos finales de mayor emotividad.

    Cuarón cita visualmente muchos clásicos de ciencia-ficción, pero básicamente lo que vemos en "Gravedad" es tan original en lo estético como en el concepto de un film nada pretencioso, y en determinado punto logra que se lo vea no como una odisea cósmica, sino como una simple historia de supervivencia.

    El desafío que intento y resolvió asombrosamente bien el director sería imposible sin la pericia técnica y estética de uno de los grandes directores de fotografías modernos, el muy premiado Emmanuel Lubezki, que por este trabajo superlativo debería tener un Oscar asegurado.

    Por último, esta imperdible "Gravedad" tendrá pocos actores, pero sólo la mejor actuación en la carrera de Sandra Bullock justificaría el precio de la entrada.
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  • Starlet
    Starlet
    Ámbito Financiero
    Una amistad inverosímil, pero aun así, simpática

    Una adolescente de Los Angeles va comprando porqueriís en ventas de garage y encuentra un termo que compra como jarrón, a pesar de que la anciana que lo tiene en venta afirma que es un termo y no un jarrón, además de aclararle que "no hay devoluciones". Cuando la chica quiere poner flores en su flamante jarrón, encuentra que está lleno de rollitos de cien dólares, por un total de casi diez mil. Luego de ir a hacerse las uñas y comprarle una bonita correa a su perrita Starlet. la chica sufre un ataque de culpa y le toca la puerta a la anciana para intentar devolverle el dinero, pero la señora le da un portazo en la cara repitiendo "no hay devoluciones".

    Esto bastaría para que la historia se ocupe solamente de cómo la chica se gasta esa pequeña fortuna con sus amigos drogadictos, pero como "Starlet" es una película de cine independiente, aquí lo que importa es la curiosa, por no decir totalmente inverosímil, relación entre una joven de la generación "ni ni" y una octogenaria sumamente antipática.

    Ni Dree Hemingway última revelación entre los descendientes del autor de "El viejo y el mar"- ni la venerable Besedka Johnson actúan demasiado bien, pero a su favor se puede decir que cumplen con creces el physique du rol requerido. Por otro lado, la película, si bien es un poco lenta, está muy bien filmada y cada tanto tiene imágenes realmente atractivas, apoyadas por un sólido soundtrack hip hop.

    Además, el film deja un gran consejo dicho por la anciana que, por supuesto, a medida que avanza el drama se va volviendo menos antipática: "Para llegar a mi edad, hay que desayunar muy pero muy bien y luego no comer nada hasta una ensalada en la cena".
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  • Fenómenos paranormales 2
    Fenómenos paranormales 2
    Ámbito Financiero
    Fenómenos totalmente agotados

    Esta secuela está armada con cierta originalidad, dividiendo la película en dos partes bien diferenciadas. Primero hay un cineasta que en medio del rodaje de una película de terror totalmente convencional cuyas secuencias de detrás de la cámara son lo más divertido de este film malo- obsesionado con los pormenores de la primera "Fenómenos paranormales", a la que considera un film snuff (es decir con muertes reales) al punto de que intenta localizar a algunos de los actores de esa producción o cualquier señal que le confirme las características de cine de exterminio.

    Luego está la parte típica de este género del "reality terror" con el cineasta y su equipo atrapados en el tétrico manicomio abandonado donde se filmó la primera película.

    La primera parte por original es más interesante, pero está tan estirada que cualquier gracia que pueda tener se va a esfumando a partir de que los minutos necesarios para contarla razonablemente se empiezan a prolongar hasta lo insoportable.

    La segunda parte, con las típicas cámaras que se mueven para todos lados menos hacia donde sucede la acción, es exasperante desde el vamos, y más allá de que incluye algunos momentos gore y alguna sorpresa del guión, es de lo peor en su tipo.

    Como esta clase de producciones son extremadamente baratas, a pesar del desastre que es esta segunda parte no se puede dudar de la próxima aparición de una "Fenomenos paranormales 3".
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  • Elysium
    Elysium
    Ámbito Financiero
    Los buenos efectos y los actores sostienen la futurista “Elysium”

    A mediados del siglo XXII está todo mal. La redistribución de la riqueza jamás ha tenido lugar, y el planeta luce como una gran villa miseria. Para colmo la contaminación enferma mortalmente a casi toda la población, especialmente a los chicos. Pero los ricos no tienen problema, ya que viven en las alturas del espacio, en una especie de country cósmico donde no sólo se dan todos los lujos sino que también poseen sofisticados aparatos que los curan instantáneamente de todo mal que hayan adquirido en el planeta. Esta estación espacial se llama Elysium y, obviamente, todos los miserables habitantes quieren lograr viajar ahí, aunque sea para curar a sus hijos.

    Este es el planteo del nuevo film del sudafricano Neil Blomkamp, conocido por su película de ciencia ficción de bajo presupuesto "Distrito 9", que tenía el don de armar una historia fantástica con elementos del presente. Con mayor presupuesto, acá la intención es más o menos la misma, pero la premisa argumental es menos original y su desarrollo menos elaborado.

    Matt Damon es un ex convicto que trata de mantener un trabajo espantoso hasta que lo someten a radiación negligentemente, y no le queda otra que volver al crimen si quiere lograr un pasaje clandestino a ese paraíso sideral donde podrá curar su mal. Y Jodie Foster es la malísima jefa de seguridad del lugar que da su título al film, dispuesta a comandar un golpe de estado con tal de poder aplicar su política de mano dura.

    Las escenas melodramáticas se mezclan con flashbacks insípidos y furiosas escenas de acción muy bien filmadas (los efectos especiales también son de primer nivel) y en este panorama de futurismo tercermundista, el que más parece divertirse es el parapolicial Sharlto Copley, que protagoniza algunas de las mejores escenas del film. Las buenas actuaciones de casi todo el elenco ayudan a mantener el nivel, aunque la que está muy desaprovechada es Jodie Foster.
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  • La noche de la expiación
    La noche de la expiación
    Ámbito Financiero
    Sobre la violencia con los recursos adecuados

    En el año 2022, en EE.UU., la festividad más importante ya no es el 4 de Julio, ni el Día de Acción de Gracias, ni el Superbowl. Los buenos deseos ya no se expresan diciendo "Feliz Nochebuena", y en cambio se acostumbra decir "Que tengas una noche segura".

    Es que una noche al año todo el mundo puede matar a su prójimo sin que eso implique cometer ningún delito. Ese extraño feriado más terrorífico que Halloween se llama "La Purga" y se supone no sólo sirve como catarsis colectiva para expresar la ultraviolencia propia del american way of life, sino también para potenciar la economía a través de la venta de armas y sistemas de seguridad, por lo visto más redituables que los regalos navideños, el consumo de pavos y los disfraces y golosinas de las efemérides más populares de tiempos pasados. Por otro lado, algunos sospechan que La Purga sirve para que los sectores de clase baja que no tienen medios para protegerse encerrándose en sus casas con sofisticados sistemas de seguridad puedan ser diezmados por los de mayor poder adquisitivo.

    El director y guionista James DeMonaco es un gran fan de John Carpenter, lo que se vio cuando escribió la competente remake de "Asalto al Precinto 13", film esencial del director de "Noche de brujas", que también es una notable influencia en "La noche de la expiación". Este es un film de bajo presupuesto que, al no poder narrar la historia de masacres masivas que propone el audaz planteo argumental, sintetiza todo el asunto en la lujosa casa del vendedor de sistemas de seguridad Ethan Hawke, cuyo hijo da asilo a una víctima de La Purga poniendo en peligro a toda su familia. Este es uno de los principales problemas de la película, que sin embargo logró el cometido de los primeros films de Carpenter: con un presupuesto de 3 millones de dólares, ya lleva recaudados más de 60 millones sólo en EE.UU.

    El film es interesante por ser uno de los pocos que gira en torno a la violencia que explota permanentemente en las matanzas que todos conocemos. SI bien la idea es más potente que su ejecución, "La noche de la expiación", de todos modos, es un film realmente fuerte con momentos de terrible violencia y suspenso. Ya se está preparando una secuela donde seguramente DeMonaco podrá plasmar su idea con el despliegue de violencia masiva indispensable del caso.
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  • Chicas armadas y peligrosas
    Chicas armadas y peligrosas
    Ámbito Financiero
    Armadas, peligrosas y divertidas

    Sandra Bullock nos lleva de nuevo a la repetida fórmula de películas de parejas de policías de los 80 al mejor estilo de "Infierno rojo" de Walter Hill, pero esta vez con una vuelta de tuerca feminista y un tema central sobre la intolerancia y la diversidad. La protagonizan una agente neoyorquina del FBI intachable y atildada y detestada por sus compañeros hombres- teniendo que trabajar con una desagradable agente de policía de Boston ultraviolenta con todo el aspecto del estereotipo de la lesbiana gorda y guarra, aunque uno de los trucos de la película es que las apariencias engañan. Justamente algunos de los mejores gags de esta furibunda comedia tiene que ver con las apariencias y los cambios de look de las dos protagonistas que, como siempre sucede en estos casos, al principio no se aguantan pero de a poco van desarrollando un vínculo.

    Hay mucho humor negro y momentos de violencia sorprendentes, además de diálogos que quien entienda inglés descubrirá que incluyen lo que debe ser todo un récord Guinness sobre cantidad de insultos pronunciados por un personaje femenino (algunos sumamente creativos que, por supuesto, no aparecen traducidos debidamente en los subtítulos). También ésta debe ser la única película en incluir escenas tan espantosamente contundentes como un interrogatorio en el que una de las policías juega a la ruleta rusa apuntando a la bragueta del sospechoso.

    La actuación de Melissa McCarthy justifica por sí sola esta película llena de gags realmente eficaces y tambien de buenos momentos de acción policial, aunque también un poco despareja y un poco más larga de lo que hacia falta. Las excelentes actuaciones secundarias y la música funky de los Isley Brothers terminan de hacerla muy recomendable.
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  • Dragon Ball Z: La batalla de los Dioses
    Dragon Ball que disfrutarán hasta los no creyentes

    Tal vez dentro de miles de años algún arqueólogo descubra fragmentos de los distintos Dragon Balls del comic, la TV y el cine y los descifre como algún tipo de mitología ancestral o narración religiosa similar al "Popol Vuh", "La Iliada", o "Quién se ha llevado mi queso".

    En todo caso, en este mismo 2013 nadie puede dejar de reconocer que la franquicia de los distintos Dragon Balls, Vegetas, Gokus y demás hitos surgidos de la delirante e insondable imaginería nipona, a esta altura constituyen una verdadera mitología moderna. Y como toda mitología, es casi palabra santa para sus seguidores y una pesadilla incomprensible para los no creyentes. Pesadilla doble si se considera que en este caso los no creyentes son los adultos que deben abonar todo tipo de productos para sus niños fans de Dragon Ball, al que encima detestan el triple que cualquier producción animada más standard producida en Occidente.

    Pero lo que nadie puede negar es que, amado u odiado, Dragon Ball hace mucho llegó para quedarse. Y luego de tres lustros vuelve en pantalla grande con una historia mitológica como pocas, algo que queda claro desde la "Batalla de los Dioses". La idea es que en el universo niponamente alocado de Dragon Ball hay un Dios de la Creación, pero también un Dios de la Destrucción, y curiosamente este último es el que les parece más interesante a los brillantes creativos detrás de este nuevo Dragon Ball.

    Este Dios de la Creación en un felino humanoide que luego de una siesta de 39 años desayuna como los dioses y le pregunta a su irónica asistente qué posible destrucción podría resultar divertida para una divinidad que no encuentra ningún rival a la altura de sus superpoderes. Como no hay ninguna, el Dios gato se las arregla para recordar un sueño premonitorio -que ni él mismo se cree- que incluye la posible superación de los poderes de Goku y sus amigos. Asi es que el Dios Gato funcional para todo apocalipsis galáctico aparece en la Tierra nada menos que en el cumpleaños de la bella y frívola Bulma, para ver si ahí puede encontrar a uno de estos nuevos modelos de dioses guerreros, sabiendo que caso contrario su visita a ese ínfimo planeta no tendrá más interés que otra de sus rutinarias destrucciones cósmicas.

    Considerando que para un neófito todo Dragon Ball fue siempre un misterio inentendible, llama la atención que lo mejor de este nuevo film sea una trama que combina la acción y el humor de un modo único, capaz de fascinar al mismo tiempo a los fans de la saga como a cualquier espectador desprevenido que no podrá dejar de divertirse a lo grande viendo la paciencia del Dios de la destrucción a ver si le traen otro Dios para armar una pelea en medio del cumpleaños de una señora rica que no quiere decir su edad. En un momento culminante, al Dios Gato le niegan un flancito, y se enoja tanto como para destruir el planeta.

    Sin perder el estilo de animación japonesa medio berreta y televisiva, las imágenes son asombrosas en su despliegue de colores, y sobre todo, en encuadre y montaje que acompañan con astucia los cambios de climas de una historia que puede pasar de un bingo familiar al apocalipsis en cuestion de segundos.

    El doblaje al castellano está a cargo de los tradicionales Mario Castañeda y René García, y si esta película de animación japonesa puede parecer buenísima a los no fans, para los seguidores de la infinita saga de los Dragon Balls, esto debe ser lo más parecido al néctar de los dioses que puedan encontrar en los próximos días en un multiplex.
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  • Son como niños 2
    Son como niños 2
    Ámbito Financiero
    Un catálogo de boberías

    Un puñado de gags de humor ultrabobo no bastan para poder recomendar una película, pero a favor de "Son como niños 2" se puede decir que los hay, empezando por el que abre la película, con un ciervo orinando sobre un desprevenido Adam Sandler. El comediante tuvo tiempos mejores, y lo mismo se puede decir del excelente elenco que participa en esta floja comedia. En especial, Chris Rock y Kevin James podrían aspirar a mejores producciones para lucir su talento, ya que en cambio desde hace un tiempo Sandler cayó en esta especie de limbo de las comedias apenas visibles. En este caso, la mínima excusa para el desarrollo de los gags son el regreso de una familia a su pueblo natal, donde las cosas ya no son exactamente como eran, y el precipicio por el que se arrojaban al agua en la adolescencia ahora de golpe parece más alto. La anécdota es mas bien minimalista y, en cambio, los gags vienen al por mayor, aunque lamentablemente, si bien el nivel general es zonzo, no todos son eficaces, y por eso esta es una de esas comedias que sólo pueden hacer reír a medias incluso al público mejor predispuesto. La buena banda sonora y la producción ayudan que el todo no sea insoportable.
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  • R.I.P.D. Policía del más allá
    Basado en un comic de Dark Horse, esta película podría definirse como una mezcla entre "Hombres de negro", "Ghost" y "Los cazafantasmas", con Ryan Reynolds como un policía no demasiado limpio que muere asesinado por su compañero Kevin Bacon, y en vez de ir directamente al infierno merece una oportunidad sirviendo con el cuerpo de "Policías del más allá que se ocupan de combatir los espectros delincuentes que quieren seguir cometiendo sus fechorías entre los vivos.

    La tarea no es fácil y junto a su nuevo compañero y maestro Jeff Bridges,el protagonista debe tratar de adaptarse a esta nueva existencia de ultratumba mientras intenta revelar el plan criminal del hombre que lo mató y que ahora acecha a su esposa. Por supuesto, lo más divertido del film son los coloridos efectos especiales paa retratar los delincuentes espectrales, y las técnicas increíbles que usan estos policías para sacarlos de su disfraz de seres humanos comunes y corrientes. Pero lo mejor, sin duda, es Jeff Bridges componiendo un indescriptible cowboy de ultratumba que debe acostumbrarse a que el resto de los mortales lo vea como una apetitosa rubia (a Reynolds, en cambio, lo perciban como un anciano chino).

    Todo no se puede, y más allá de los estupendos efectos especiales y algunas espectaculares escenas de acción, las subtramas con el villano Kevin Bacon y su plan para que los muertos vuelvan a caminar sobre la tierra lucen bastante similares a los de otras películas. Pero, al menos, este "Policía del más allá dura unos sintéticos 96 minutos y siempre tiene un gag visual a mano para entretener al espectador, aunque por momentos parezca que el que más se divierte es Bridges, que inclusive tiene la oportunidad de cantar tanto durante el film como en los créditos del final.
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  • Dos armas letales
    Dos armas letales
    Ámbito Financiero
    El actor Mark Wahlberg y el director islandés Baltasar Kormakur hicieron un excelente thriller juntos, y luego del éxito de "Contrabando" (que lamentablemente en la Argentina no tuvo estreno en cines) no llama la atención que ambos volvieran a unirse para otro policial, esta vez con el aporte de un astro como Denzel Washington.

    Wahlberg y Washington son dos delincuentes que empiezan la película tratando de hacer un negocio, el intercambio de pasaportes por cocaína, con un gangster mexicano (Edward James Omos) pero el negocio no se concreta, y para colmo los protagonistas ven que la cabeza de otro amigo delincuente está metida en un bolso lleno de moscas. La venganza contra el gangster pasa por robar el dinero que tiene en un banco del otro lado de la frontera, pero mientras el asalto sale bien, las cosas se complican debido a que ninguno de los dos protagonstas es en verdad un criminal, y ambos son infiltrados traicionados por sus superiores.

    Apoyándose más que nada en el carisma de Washington y Wahlberg, el director muestra una serie de imágenes realmente originales, tanto de los Estados Unidos como de México, en una trama basada en una novela gráfica- realmente generosa en acción y humor. En un momento culminante del film ambos personajes deben entrar en los Estados Unidos desde México con un grupo de espaldas mojadas, y el tono se vuelve momentánemaente dramático, pero es el humor y la acción lo que prevalecen en este excelente policial dotado de un sólido elenco secundario, empezando por Edward James Olmos y un excelente Bill Paxton componiendo a un despiadado agente de la CIA.

    La película termina, como es de preveer, con uno de esos tiroteos nihilistas que no se veían desde los mejores tiempos de Sam Peckinpah y de Walter Hill, por lo que se comprueba que para armar un buen film de superacción es estos días, a Hollywood no le queda otra que traer a un islandés.
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  • El hombre de los puños de hierro
    Contundente mezcla de géneros violentos

    Esta ensalada de kung fu, western, blaxploitation y casi cualquier cosa memorable programada en cines de barrio de todo el mundo, tiene a su favor no sólo rigor e imaginación formal, sino también sinceridad y absoluta ausencia de pretensiones propias de las películas que se interesa en recrear, homenajear y, en cierto modo, reinventar.

    Es que el debut como director del astro del hip hop RZA se anima a una trama mucho más elaborada que la simple sucesión de combates de artes marciales que sostienen muchos clásicos y éxitos de taquilla del género. Sin el menor temor al ridículo, y con la seguridad que puede dar la producción de Quentin Tarantino aunque en realidad el verdadero productor sin duda es el coguionista Eli Roth- el músico de "El camino del samurai" de Jim Jarmusch dirige y protagoniza esta fantasía ultraviolenta que incluye algunas de las imágenes más audaces a todo nivel no sólo en sexo y gore- que hayan surgido del Hollywood reciente. Ni cuando estaba en el circo romano Russell Crowe (aquí un mercenario australiano) pudo cometer tantos estragos como las masacres que salpican los estilizados decorados del burdel regenteado por Lucy Liu, sólo para mencionar dos de los principales antiheroicos protagonistas de una trama tan delirante como bien armada.

    Un herrero afroamericano radicado en el lejano Oriente sufre una salvaje mutilación que le servirá para convertirse en el superpoderoso personaje del título. Esto implica toques de western, y hasta homenajes a los films de monstruos mitológicos con efectos de Ray Harryhausen. La música, obviamente a cargo del rapper con puños de hierro, potencia todo al máximo.

    El aporte del elenco y,sobre todo, los técnicos son fundamentales para tomarse en serio esta mescolanza absurda pero contundente. Empezando por las peleas coreografiadas por el experto Cory Yuen. Su trabajo combinado con los efectos especiales del maestro del gore Greg Nicotero logran que algunas imágenes del aprendiz RZA superen a las de sus maestros.
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  • Percy Jackson y el Mar de los Monstruos
    “En Percy Jackson 2”, lo mejor son los efectos

    Percy Jackson es el hijo de Poseidon, y a pesar de haber salvado lo que queda del mundo pagano una especie de campamento para boy scouts con orígenes mitológicos-, nuestro héroe está lleno de dudas sobre su origen y sus verdaderas cualidades.

    Encima, de golpe le aparece un supuesto hermano, nada menos que una especie de cíclope hippie con lentes oscuros. Para salvar otra vez el campamento mitológico, Percy y los suyos deberán buscar el Vellocino de Oro, lo que le significará dirigirse directamente al Mar de los Monstruos, que según mitologías más actuales se llama Triángulo de las Bermudas.

    El film anterior estaba a cargo de Chris Columbus, experto en este tipo de fantasías que ahora sólo está acreditado como productor. El nuevo director, Thor Freudenthal, no contó con un guión provisto de los mismos chistes picarescos, ni tampoco con apariciones rutilantes de figuras como Pierce Brosnan o Uma Thurman. Apenas se luce Stanley Tucci animando las partes sin acción del comienzo, y luego, todo queda en manos de las efectos visuales capaces de darle fuerza a las mejores partes de la novela de Rick Riordan y sus personajes pensados para la generación de Harry Potter.

    Despareja y un poco más desabrida de lo necesario, teniendo en cuenta el paganismo de la historia y sus semidioses teenagers, no deja de tener material para una sólida función de matiné. Especialmente cuando la acción empieza a tener lugar en el Mar de los Monstruos del título, todo mejora con la intensidad adecuada, más toques originales como la aparición de un curioso navío fantasma de la Guerra de Secesión tripulado por zombies. El director se luce en todo lo que tiene algo que ver con la animación, con un cartoon breve y metido a la fuerza al comienzo, pero extraordinario de todos modos, y un magnífico desenlace con un monstruo gigantesco y horripilante digno del título del film.
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  • Cacería macabra
    Cacería macabra
    Ámbito Financiero
    Derroche de sangre para deleite de fans

    A fines de la década de 1970, con el auge del gore, surgió un subgénero llamado "slasher", que no se relacionaba con temas sobrenaturales, ni tampoco necesariamente de psicópatas, y más bien se ocupaba de convertir un argumento de thriller o de film policial en algo más terrorífico, efecto logrado por la dosis extrema de asesinatos sangrientos, generalmente utilizando cuchillos, hachas, herramientas de taller o cosas por el estilo en vez de armas de fuego.

    Esta "Cacería Macabra" es un excelente homenaje a ese tipo de películas. Incluso durante los dos primeros actos está filmado al estilo no demasiado riguroso de muchos de esos films, con tomas vacilantes que no se sabe si son el punto de vista subjetivo de algún personaje esquivo, o si simplemente no tenían a mano un trípode.

    Pero a medida que avanza la proyección queda claro que todo es una cuestión de estilo. Cuando la verdadera acción criminal explota en serio en la pantalla, la película no para nunca con su mezcla de gore, suspenso y sobre todo, un negrísimo sentido del humor.

    Un matrimonio acaudalado reúne a sus cuatro hijos y sus parejas para una reunión familiar en una alejada casona en el campo que compraron para su retiro. Sólo hay otra casa en el vecindario, pero el público ya sabe que sus habitantes fueron exterminados en un breve e intenso prólogo. Luego de algunos detalles tímidos y un poco lentos, en el tercer acto la familia unita no sólo está disfrutando de la cena, sino que también discuten sacando a relucir viejos rencores del pasado. Ahí empiezan a ser atacados por uno o varios asesinos desconocidos que usan armas exóticas como, por ejemplo, ballestas. Lo genial del guión es que aun con algún flechazo clavado en el cuerpo, los miembros de la familia no pueden parar de discutir. Este detalle de humor negro podria parecer gratuito, pero en realidad es un guiño importante sobre la verdadera naturaleza de la trama.

    El exterminio familiar es implacable, y si no se completa más rápidamente se debe solamente a que los misteriosos asesinos enmascarados no podían saber que una de las novias invitadas a la cena-masacre fue criada por paranoicos en un campamento de supervivencia extrema. De esta manera la temible Sharni Vinson casi le roba la película a los villanos, y en verdad, ella tiene maneras de matar más originales que ellos. De hecho, el film tiene asesinatos sumamente creativos, y se podría asegurar que los fabricantes de licuadoras, por ejemplo, nunca sospecharon el uso que se le puede dar a este tipo de aparatos.

    La película sería una obra maestra completa si no fuera por el endeble comienzo. Pero no cabe duda de que es superintensa, extremadamente generosa en su dosis de gore, y básicamene tan divertida como inteligente en su renovación del género. El chiste de un tema pop que se repite a la fuerza desde el prólogo, es sencillamente brillante.

    El director estuvo a cargo de los films colectivos de la antología de cortos "Las crónicas del miedo", pero evidentemente lo hace todo mejor solo.
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  • El ataque
    El ataque
    Ámbito Financiero
    La sostienen la acción y un villano de lujo

    Ultimamente hay mucha inseguridad en Washinton D.C.. Hace unos meses, unos terroristas norcoreanos irrumpieron a sangre y fuego en "Ataque a la Casa Blanca", y ahora vuelve a pasar lo mismo en "El ataque", que por lo menos se toma menos en serio a sí mismo, y cuenta con la dirección de Roland Emmerich, todo un certificado de superacción a granel.

    Esta vez, también hay un villano de lujo, James Woods, que comanda un grupo de militares de ultraderecha hartos de que el presidente Jamie Foxx se empecine en evitar todas las guerras que podrían tener a mano. Y el encargado de salvar al Presidente es Channing Tatum, un aspirante al servicio secreto que estaba haciendo la visita guiada con su hijita a la casa de gobierno.

    La película empieza muy lentamente, pero cuando explota la acción, lo hace a lo grande, con imágenes tan impactantes como las de la otra película en la que Emmerich, con ayuda de los marcianos, destruía la Casa Blanca: "Día de la independencia". Más allá de que "El ataque" se estira demasiado, y muchos de sus tiroteos en pasillos y túneles de la Casa Blanca empiezan a volverse un tanto repetitivos, Jamie Foxx es un excelente actor que le da un toque divertido a este Presidente que trata de escapar de los tipos malos de todas las maneras posibles, incluso poniéndose zapatillas. Y a diferencia de otras películas de política ficción vistas recientemente, ésta al menos no sólo está mejor filmada, sino que luego de exterminar docenas de personas, lntenta imprimirle a todo el asunto un mensaje pacifista.

    El film deja una gran lección: nunca darle el trabajo de Jefe del Servicio Secreto a un tipo con los malos antecedentes de James Woods.
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  • Séptimo
    Séptimo
    Ámbito Financiero
    Para ser thriller, el suspenso tarda mucho en llegar

    Este es uno de esos thrillers que tratan de mantener la tensión pero que cuentan con demasiado pocos elementos para generar suspenso. Por otro lado, "Séptimo" tampoco puede suplir esa falta con acción, y lo más original o sorprendente que puede aportar el guión es una vuelta de tuerca argumental que llega al final, casi demasiado tarde.

    Ricardo Darin es un abogado metido en un caso con personajes poderosos y un poco oscuros, lo que no le impide pasar a buscar a sus hijos por lo de su ex para llevarlos al colegio. Es ahí cuando las cosas se complican, ya que meintras él baja por el ascensor y los chicos, jugando, por la escalera, simplemente desparecen. Por el título, que parece darle una importancia especial al número del piso, y lo inexplicable de la desaparición de dos chicos en un edificio de departamentos, casi se podría pensar que estamos ante un asunto de tipo sobrenatural, aunque es difícil saber si ésa fue la intencion del director, ya que básicamente es un thriller realista.

    Luego de sospechar del portero, de una vecina que hacía de baby sitter, de un comisario del tercer piso y hasta de un misterioso vecino que podría tener antecedentes de pedofilia, llega el pedido de rescate que lleva la situación a un caso de secuestro de tantos derivados de la inseguridad de la Argentina moderna.

    Es en ese momento cuando la película logra algún grado de tensión, sólo que dado que previamente no se revelaron datos sobre los secuestradores y su modus operandi, tan eficaz como para poder hacer desaparecer a dos chicos prácticamente delante de sus padres, la película pierde su mayor oportunidad de funcionar dentro del género.

    Darin compone una muy leve variación de sí mismo, y el que se luce es Osvaldo Santoro, que en un momento culminante aporta una trompada. El guión casi se redime con su sorpresa final, pero igual deja muchos cabos sueltos sin resolver en el desenlace. La fotografía y el montaje son eficaces, pero lo mejor en los rubros tecnicos es la música que ayuda a tratar de generar suspenso partiendo de situaciones no muy creíbles.
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  • One Direction - Así somos
    One Direction - Así somos
    Ámbito Financiero
    Sin texto online.
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  • Las crónicas del miedo 2
    Las crónicas del miedo 2
    Ámbito Financiero
    Un fiasco, que encima, marea

    El género de las películas sobre "metraje encontrado" es lo peor que le ha pasado al cine fantástico moderno, ya que finalmente redundan en productos mal filmados a propósito. Uno de las peores ejemplos en este sentido es esta indigerible secuela de "Las crónicas del miedo", que enfatiza como pocas las cámaras amateurs que marean al espectador por no estar nunca sostenidas en un trípode, y enfocar siempre lo que menos interesa del encuadre, moviéndose todo el tiempo para todos lados.

    Encima, los distintos cortos en video descubiertos por una pareja de investigadores que buscan a un estudiante desaparecido no serían interesantes aunque tuvieran algún rigor formal. Hay uno sobre un hombre con un ojo cibernético que lo pone en contacto con espectros, otro con subjetiva permanente de zombie (el único más o menos divertido), uno interesante pero muy largo de un culto demoníaco, y uno con marcianos.

    Hay mucho gore y menos sexo que en el original, y si al final la película puede llegar a dar náuseas, no es tanto por las guarradas que describe sino por las malditas cámaras en movimiento constante. Para una de terror, conviene ir a ver de nuevo "El conjuro".
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  • Amenaza roja
    Amenaza roja
    Ámbito Financiero
    La “Amenaza roja” de la era Obama

    Generalmente hay una tendencia a olvidar por completo un film cuando su ideología resulta intolerable, y por este motivo las películas más reaccionarias de Hollywood suelen incomodar a historiadores y cinéfilos de derecha e izquierda por igual.

    Al final de la Guerra Fria, la era reaganiana generó toda una ola de películas antisoviéticas, anticomunistas y especialmente chauvinistas, con "Rocky 4" y "Rambo 2" a la cabeza. Pero el cine reaganiano también dio una de las mejores películas de Clint Eastwood, "Firefox", que después de tantos años sigue siendo un film jamás programado en TV o cable, ni disponible en DVD, ni nada de nada. Ni hablar de la obra maestra de John Milius "Red Dawn" (Los jóvenes defensores) que en 1984 marcó el non plus ultra del cine reaganiano. Una invasión soviético-cubana caía en paracaídas para destrozar el american way of life, aunque a los guerrilleros Patrick Swayze, Charlie Sheen y C. Thomas Howell la amenaza roja les servia para sacrificarse como los próceres de la independencia de los libros de historia.

    La incorreción política era tal que ni el propio estudio supo muy bien qué hacer con un gran film que debe entenderse como una distopía futurista más relacionada con la singular personalidad de Milius (guionista de "Apocalipsis Now", realizador de otros títulos formidables como "El viento y el león" y "Dillinger").

    Ya no hay Guerra Fria, cortina de hierro ni amenaza de guerra nuclear, ni tampoco republicanos en Washington, de modo que la nueva ola de películas chauvinistas de la era Obama (un ejemplo terrible es la reciente "Ataque a la Casa Blanca") resulta mucho más injustificada. Corea del Norte es ahora el enemigo rojo, y el director de esta nueva "Red Dawn" al menos se las ingenia para describir en un breve prólogo el nuevo orden mundial que podría volver verosímil la invasión norcoreana a los Estados Unidos.

    Detalle que no vuelve menos descabellada esta película muy bien filmada, agil, vertiginosa y realmente interesante al concentrarse en la idea de una guerrilla adolescente dispuesta a combatir a los invasores totalitarios.

    Obviamente este nuevo despliegue de incorrección política no tiene el vuelo del film de Milius, ni tampoco el talento de actores como Harry Dean Stanton (que era recluido en un autocine convertido en campo de concentración y adoctrinamiento comunista). El guión tampoco favorece mucho a los norcoreanos, a diferencia de Milius, que trataba con mucho respeto a los invasores cubanos. En cambio hay originales elementos de ciencia ficción relacionados con novedosas armas de destrucción masiva de estos bastardos comunistas del siglo XXI.

    De todos modos, no vale la pena tomarse esta "Amenaza roja" seriamente, sobre todo teniendo en cuenta qie es tan absurda como entretenida.
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  • ¿Quién *&$%! son los Miller?
    Inteligente comedia sobre una extraña “familia”

    "Esta no es mi familia. El chico es un vecino, la chica es una punk de la calle, y mi supuesta esposa es una cabaretera barata". He ahí una descripción de esta extraña comedia familiar, Extraña, básicamente porque trata de un cuarteto de marginados que simulan ser la familia tipo para poder pasar un cargamento de marihuana de México a los Estados Unidos. Sin embargo detrás de la trama de humor negrísimo hay disparos serios sobre el tema central.

    Jason Sudeikis es un dealer de marihuana de barrio que no tiene nada ni a nadie, y cuando sus viejos anigos casados le mencionan que envidian su absoluta independencia y ausencia de responsabilidades, su rostro adopta un rictus amargo.

    Una mala noche, por tratar de hacer una buena acción, pierde todo el dinero de sus ventas, y su jefe narco lo presiona para que pague su deuda transportando un enorme contrabando de cannabis mexicano. Dado que con su aspecto de prototípico drogón no tendría la menor posibilidad de pasar por la frontera, se le ocurre armar una familia ficticia que supuestamente está de vacaciones en México. El adolescente confundido y con madre ausente que vive en su edificio, más una stripper estafada por su novio, y una adolescente problemática que vive en la calle terminan uniéndose en el simulacro. Y obviamente más allá del dinero del contrabando, justamente lo que necesitan todos es poder formar parte de algo parecido a una familia.

    En un punto "We're the Millers" se adapta al estilo de road movies de humor políticamente incorrecto tipo "¿Qué pasó ayer?", pero por otro lado tiene una historia más centrada y más emotiva y hasta dramática, lo que no impide que las supuestas hermana y madre le den lecciones erótico-románticas al supuesto hijo adolescente, a quien por otro lado su supuesto padre casi lo convence para que le brinde sexo oral a un policía corrupto mexicano.

    Sin las excelentes actuaciones de los cuatro miembros de la falsa familia tipo, la película no funcionaría. Jason Sudeikis le da el punto cínico exacto a su personaje, mientras que Jennifer Aniston se roba varias secuencias con su despliegue sexy y su aire de chica castigada por la vida. La gran revelación es el actor adolescente inglés Will Poulter que aquí se puede lucir más que en "Las crónicas de Narnia". Pero la gran actuación de esta comedia es la del auténtico padre de familia ultraconservador que interpreta Nick Offerman. Con gags muy buenos y muchos chistes retorcidos decididamente no para todos los gustos- esta comedia, por más extraña que se pueda poner, realmente hace reír..
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  • Drácula 3D
    Drácula 3D
    Ámbito Financiero
    Nuevo “Drácula” de un Dario Argento muy poco inspirado

    Luego de tantas buenas películas, el maestro del Giallo, Dario Argento no ha vuelto a encontrar la inspiración de sus buenos viejos tiempos, y da la sensación de que para esta nnecesaria versión del personaje de Bram Stoker, ni siquiera lo intentó. Al menos hay mucho sexo y lo más divertido son las escenas con efecto 3D tan obvias como eficaces, que en algún punto recuerdan los chistes visuales del "Frankenstein" en 3D de Paul Morrisey vendido como si fuera una produccion de Andy Warhol.

    Es que nueva "Drácula" también es una comedia gore, con muy pocas novedades en la narración de las maldades de este viejo personaje que no encuentra un buen actor en Thomas Kretschman, ya que curiosamente las escenas más insípidas son las que tienen que ver con el Conde, que no llegan a ser nunca aterradoras ni tampoco funcionan en su tono humorístico. Y tal vez el punto más débil del film sea desaprovechar a un grande como Rutger Hauer, que como el Dr. Van Helsing es el experto en clavar estacas a diestra y siniestra (lo que provoca un efecto digital de convertir los cuerpos en cenizas de una manera un tanto repetitiva).

    Lo más original es darle a los vampiros la cualidad ya no sólo de volar como murciélagos al estilo del venerable Bela Lugosi, sino que también pueden apelar a Kafka para transformarse en insectos, lo que en algunas escenas está muy bien logrado. Por otro lado, siempre es un placer volver a ver a Asia Argento la hija del director- en escenas terroríficas, aunque esto no alcanza para levantar una película que sólo ofrece dos horas de muy mediana diversión, y algún toque gracioso en lo musical, incluyendo algún ritmo disco para rematar un chiste demasiado largo.
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  • Jobs
    Jobs
    Ámbito Financiero
    Un apologético telefilm

    Dado que Steve Jobs murió hace menos de dos años, la idea de una película biográfica suena un poco apurada, y necesariamente poco objetiva, dado que en estos casos los guionistas no suelen tener otra misión que algún tipo de apología funeraria.

    Sobre todo, si el apuro tal vez se deba a que el otro cofundador y visionario técnico de Apple, Steve Wozniak, fue contratado por otra producción que también contará la historia de la empresa pionera en la difusión masiva de la computadora y todos sus derivados que cambiaron el mundo.

    Justamente entre los variados problemas de "jOBS", el principal es intentar enfatizar todo en el protagonista, sin preocuparse por resolver de una manera verosímil la participación de otra gente que no sea Steve Jobs (al que le otorgan algunos fantasmas personales que en realidad no resultan muy interesantes dramáticamente).

    Por otro lado, todo guiño a los riquísimos detalles de la historia de la tecnología están casi obviados por completo, y también se soslayan las enormes posibilidades narrativas y visuales de los cambios sociales que provocaron las ideas de Apple (y de hecho, de Pixar, el estudio pionero en la animación digital asociado a Disney, del que Jobs se ocupó cuando fue excluido de su manzanita).

    De todos modos, hasta que aparezca otro film más imaginativo e históricamente distante y objetivo, este "jOBS" podría percibirse como un buen telefilm; para empezar, la composición absolutamente exterior a cargo de Ashton Kutcher es típica de una producción para la pantalla chica. Para un largometraje, no lo es, y este defecto se nota más por culpa de las sólidas actuaciones del resto del elenco, empezando por el talentoso Josh Gad como Wozniak. Luego , se luce especialmente Matthew Modine, y hay varios muy buenos actores tan desaprovechados que ni vale la pena mencionarlos, aunque ayudan a darle un nivel correcto a una película que se deja ver y no está del todo mal, aunque tampoco da para recomendársela a nadie.
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  • Cazadores de sombras: Ciudad de hueso
    No sólo para fans de exitosa saga literaria

    Tal vez los millones de ávidos lectores adolescentes de las novelas de Cassandra Clare tengan sentimientos encontrados al ver esta primera adaptación al cine de una saga que ya casi va por la media docena de libros, sin contar la serie paralela que funciona como precuela de este universo mucho más dark, gótico y auténticamente imaginativo y terrorifico que cualquier otro fenómeno editorial previo del género "literatura fantástica juvenil".

    Es que esta película tan esperada por los fans de la novela, por un lado logra plasmar de manera formidable ese universo paralelo de ángeles cazadores de demonios a los que se suman criaturas sobrenaturales de todo tipo- que conviven con la gente "mundana", pero por otro lado, el guión no se toma tan en serio el asunto como si se tratara de una adpatación de Dostoievski.

    El director noruego Harald Zwart, conocido por comedias familiares hollywoodenses como "La pantera rosa 2" (es decir, la secuela de la remake moderna del clásico de Blake Edwards) o "Agente Cody Banks" (pero también productor de la reciente "Kon Tiki") evidentemente es un fan a muerte del cine fantástico de la década de 1980, la época gloriosa con hombres lobos americanos en Londres, gremlins, enigmas de otro mundo, y todo tipo de fuerzas siniestras, ya sea del espacio exterior, del más allá o donde sea.

    Por eso, luego de cuatro minutos de escenas tan serias que dan miedo, sobre todo al espectador ajeno al fenómeno literario, la película explota con un homenaje a John Carpenter que no sólo está perfectamente incluido en la historia, sino que además es de lo mejor que se haya hecho en este tipo de homenaje cinéfilo. Luego, durante los siguientes 120 minutos hay de todo, incluyendo clips musicales hiper kitsch para escenas románticas, vueltas de tuerca melodramáticas que redoblan cualquier parentesco sorpresivo o amor incestuoso de "Star Wars", más guiños a John Landis, Tobe Hooper, Joe Dante, Sam Raimi, el humor lunático de Spielberg y Zemeckis, y hasta el Ridley Scott de "Leyenda", Y lo mejor es que no hace falta ser un freak del cine de culto para disfrutar los climax cinéfilos que propone Zwart.

    Como nadie es perfecto, a su película le falta, entre otras cosas, un mínimo de sensatez. Este es un disparate memorable, que puede funcionar muy bien si el espectador percibe cada nuevo paso hacia el delirio como parte de una progresiva catarata de gags visuales y estilísticos en medio de eficaces escenas de auténtico terror y superacción, y no como un exabrupto incongruente.

    Pero de lo que no cabe duda es de que hay una aspecto muy serio en el film: el concepto formal de cada detalle del arte, la fotografía, y sobre todo, en momentos culminantes del armado de climas para describir la cosmogonía de Cassandra Clare, utilización de recursos del mejor y más genuino cine a secas. Basta decir que la combinación escandinava de música y dirección de fotografía (gentileza de Atli Örvarsson y Geir Hartly Andreassen) funciona como rigurosa contrapartida de los aspectos menos serios. Tal vez éste sea uno de los factores que equilibran "Cazadores de sombras" como adaptación de un libro idolotrado en 36 idiomas por una horda de seguidores incondicionales. Los lectores y lectoras- seguramente apreciarán el elenco que por momentos parece ser una versión gótica y felizmente, bastante sexy- de Barbie y Ken. Finalmente, no hay manera de no recomendar una película donde una beldad vestida con ceñido latex y cuero negro hace estragos armada con el más poderoso lanzallamas.
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  • Aprendices fuera de línea
    Aprendices fuera de línea
    Ámbito Financiero
    Buscar en Google, cómo verla gratis en la web

    Como comedia es muy mediana, pero puede interesar más en su faceta de propaganda de Google camuflada como película cómica protagonizada por el mismo dúo de la exitosa "Los rompebodas".

    El problema es que aquí Vince Vaughn y Owen Wilson, es decir los dos antihéroes que en esa comedia negra se colaban en fiestas de casamiento para comer y beber de arriba y seducir amigas de la novia un poco ebrias, ahora sólo son un par de cuarentones desesperados que encuentran la solución a todos los problemas de su vida en Google.

    Ambos personajes son dinosaurios analógicos que venden relojes caros y anticuados sin entender que el mundo esta cambiando. Golpeado por la realidad, uno de ellos descubre que además de perder su trabajo, su casa está por ser embargada, y su novia lo está por abandonar. Esa noche, utilizando su computadora en serio por primera y quizá última vez, el vendedor encuentra la esperanza al ver su rostro reflejado en el logo de Google en la pantalla de su PC: anotándose como aprendices, y superando una serie de exámenes compitiendo con toda clase de nerds jóvenes y ciber-expertos, ambos podrían actualizarse y conseguir trabajo.

    Hay algunos gags eficaces, pero por más buenos comediantes que sean Vaughn y Wilson, el asunto se queda corto en chistes, dado que a cada rato aparecen más detalles del guión que obligan a entender lo buena que es la "googleza" y exhibir desvergonzadamente todos los productos y ventajas de la empresa en cuestión.

    A quien realmente le interese este híbrido, se le recomienda que busque en Google la manera de verlo en forma gratuita en la web.
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  • Causas y consecuencias
    Causas y consecuencias
    Ámbito Financiero
    Redford, cada vez más decepcionante

    Las últimas películas dirigidas por Robert Redford suelen estar dedicadas a temas muy serios e importantes, provistas de elencos impactantes y con todo su potencial disminuido por serios problemas narrativos, un montaje inconsistente y un ritmo más bien lento. Y da la sensación de que cuanta más importante sea el tema, y más impactante el elenco, más flojo será todo lo demás.
    Por eso una historia tan interesante como la de "Causas y consecuencias", animada por un grupo de actores fabuloso, es simplemente un desperdicio de talento.
    La trama describe los conflictos de viejos guerreros contraculturales del flower power que, acusados de homicidio, vienen llevando décadas en la clandestinidad, usando alias e intentando adaptar su vida y las de sus seres queridos a algo parecido a una vida normal, aunque sabiendo que su seguridad siempre estará pendiendo de un hilo.
    Al principio, el film realmente promete, con una serie de tensas situaciones en las que una formidable Susan Sarandon interpreta a una mujer que harta de la clandestinidad se entrega a las autoridades, lo que genera un renovado interés de la ley y la opinión pública por el paradero de varios otros antiguos revolucionarios que siguen en las sombras. Redford es un tranquilo abogado de bajísimo perfil, viudo dedicado a su hija, que casi inmediatamente es reconocido por fotos de aquellos años locos por el joven periodista que interpreta Shia LaBeouf, que por supuesto, irá empapándose de a poco de ese antiguo idealismo.
    En "Al filo del vacío" (Running on Empty, 1988) Sidney Lumet le pudo dar toda la profundidad y tensión a la historia del hijo de una pareja de ex hippies fugitivos cansado de su existencia clandestina, personaje a cargo de un brillante River Phoenix. Lamentablemente, en las dos horas de metraje de su último film Redford parece dedicado a narrar secuencias episódicas muy dialogadas, con actores que aparecen poco en la historia, pero demasiado en cada una de sus escenas. Lo anticlimático de esta estructura provoca que el interés vaya decayendo a medida que desfila sistemáticamente todo el elenco, con Nick Nolte y Julie Christie apenas menos desaprovechados que los demás.
    La música de Cliff Martinez y la sólida fotografía ayudan a mantener la atención del espectador, que si espera algo parecido a un thriller o un drama político realmente audaz quedará decepcionado
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  • Star Trek 2: en la oscuridad
    Gran reelaboración de la saga Star Trek

    Luego de renovar la saga de "Viaje a las estrellas" con su original precuela "Star Trek: el futuro comienza", el director J.J. Abrams ahora logra hacer otra muy buena película, a pesar de no contar con elementos novedosos para describir los primeros pasos de los tripulantes del Enterprise cuando apenas estaban saliendo de la Academia espacial.

    Ya habiendo ubicando temporalmente a los personajes años antes de su historia oficial es decir, la de la serie original de fines de la década de 1960- pero esta vez definitivamente fuera de la escuela de cadetes, Abrams se siente libre para reelaborar a gusto cualquier odisea espacial que enfrente la impulsividad del Capitán Kirk con la lógica vulcana de Spock.

    Con muy buen ojo para elegir el material adecuado, el argumento de "Star Trek: En la oscuridad" apunta a volver a las fuentes de lo mejor de la serie y, sobre todo, la que podria ser considerada como la mejor película de la saga, "Viaje a las estrellas 2 : la ira de Kahn", dirigida por Nicholas Meyer en 1982. Aquel segundo largometraje volvía al vengativo personaje de Kahn siempre con Ricardo Montalban- años después de la acción narrada en el show televisivo, y ahora la producción número 12 de "Star Trek" para la pantalla grande revela detalles previos de esta historia que, por lo visto, aún daba para más.

    Las revelaciones sobre los verdaderos orígenes de la ira de Kahn permite armar un gran homenaje a todos los elementos clásicos de "Star Trek", empezando por la siempre tensa pero inquebrantable y emotiva amistad entre Kirk y Spock, puesta a prueba desde el imperdible prólogo en un planeta de vegetación púrpura y palidos nativos primitivos a punto de ser borrados del universo por una explosión volcánica. Las increíbles imágenes de esta secuencia explotan en un 3D especialmente creativo y contundente dado que Abrams eligió filmar todo en formato IMAX para luego adaptarlño al sistema digital tridimensional método inédito hasta el momento, y probablemente sólo posible dado el impresionante presupuesto de la producción-.

    Se entiende lo imposible de mantener el nivel del prólogo. Sin embargo, las más de dos horas de película incluyen un puñado de secuencias con el mismo impacto visual, alternados con momentos destinados a homenajear con humor, pero tambien auténtico aprecio, a cada elemento de esta mitología de la cultura pop creada en el siglo pasado por Gene Roddenberry.

    Aún más que en la precuela anterior, Chris Pine se convierte en un exacto Capitán Kirk joven, mientras que el Spock de Zachary Quinto esta vez realmente convence en el papel que inmortalizó a Leonard Nimoy (que hace uno de sus típicos cameos). Lo mismo todos los actores que conforman una convincente tripulación juvenil del Enterprise. Eso sí, nadie que recuerde al antiguo iracundo Kahn a cargo de Montalban podria relacionarlo con el mucho menos carismático Benedict Cumberbatch. En cambi
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  • El infiltrado
    El infiltrado
    Ámbito Financiero
    Película de acción simple y entretenida

    Dwayne Johnson, alguna vez conocido como The Rock, hace películas para la gente común, y esto no quiere decir que no sean buenas, sino simplemente que no son para nada complejas. Por otro lado el director Ric Roman Waugh era doble de riesgo antes de ubicarse detrás de la cámara, y sus legendarios trabajos a las órdenes de directores como John Woo le consiguieron un puesto superior en la jerarquía cinematográfica.

    En todo caso, la combinación con un actor que era luchador dio lugar a esta sencilla pero lograda película sobre un padre que hace cualquier cosa con tal de evitar que su hijo pase 10 años en la cárcel. Es que el hijo de 18 años del protagonista cometió un error y se metió en un asunto de narcotráfico como si fuera una travesura adolescente. La implacable fiscal que interpreta Susan Sarandon no piensa darle la menor oportunidad, por lo que el único pacto que se puede hacer con la ley es que el padre logre un arresto de algún narco importante si quiere poder restarle tiempo a la condena de su hijo.

    La trama parece algo disparatada pero supuestamente se basa en un caso real. De todos modos, una vez que empieza la acción, el director recuerda su pasado de doble de riesgo y las escenas vertiginosas borran cualquier duda sobre la coherencia del guión. A este nivel la película es más que sólida, y la verdad es que hasta Dwayne Johnson actúa bien, aunque por supuesto no a la altura de Susan Sarandon, que ofrece otra de sus brillantes composiciones, ni de Barry Pepper que logra interpretar con credibilidad a uno de esos típicos policías estilo Serpico.
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  • El conjuro
    El conjuro
    Ámbito Financiero
    Pesadilla contada con estilo clásico

    Los fans del cine de terror van a reconocer los elementos que se suceden en esta intensa "El conjuro". Empezando por "Amityville", el cine fantástico de comienzos de la década de 1970 sirve de fuente a esta excelente película que tiene la gran cualidad de elegir un estilo clásico para ir armando su formidable pesadilla. Y otra gran virtud: utilizar esos elementos conocidos de maneras imprevisibles.

    El prólogo, más que contundente, muestra el caso de una muñeca embrujada que aterroriza a un grupo de jóvenes enfermeras en un departamento. El matrimonio formado por los expertos en lo sobrenatural Lorraine y Ed Warren (Vera Farmiga y Patrick Wilson) da una conferencia explicando cómo solucionaron el caso, y en esta primera parte de la película, el espectador ya puede apreciar el impactante uso de los efectos de sonido que recuerda los creativos rubros técnicos de "El exorcista".

    Pero la película no trata sobre esta horripilante muñeca, sino sobre una casa embrujada cuyos horrores van aterrorizando lenta pero implacablemente a una familia que termina pidiendo la ayuda de los investigadores. En un momento determinado, el guión del mismo director James Wan combina astutamente ambos relatos en una de las escenas más logradas de uno de esos films que asustan en serio a través de recursos ciento por ciento cinematográficos, desde la dirección de fotografía en adelante, y sin apelar casi al gore.

    James Wan se hizo conocer por "El juego del miedo", pero luego de este festin de truculencia gratuita empezó a orientarse hacia otro tipo de cine, con un un gran ejemplo en "La noche del demonio" (Insidious) que proponía un tipo de terror más sutil e inteligente, y es el que vuelve a exhibir en esta aún más lograda "El conjuro". Las brillantes actuaciones de todo el elenco, empezando por Farmiga y Wilson y con un gran trabajo de la talentosa Lili Taylor como la madre de familia de la casa embrujada, terminan de volver totalmente recomendable una película que sería una obra maestra si no fuera por algunas explicaciones demasiado tiradas de los pelos acerca de los fenómenos paranormales que se describen.

    Pero lo mejor de "El conjuro" es el uso de la luz, o mejor dicho su ausencia, con climas visuales que sí o sí deben apreciarse en la pantalla grande de un cine antes de ser vueltos a ver una y otra vez en DVD.
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  • Red 2
    Red 2
    Ámbito Financiero
    Suma talentos la saga de espías jubilados “Red”

    Según la historieta de DC Comics "RED!" es la sigla de "jubilado extremadamente peligroso" y, del mismo modo que en el primer film, los ex agentes de la CIA Bruce Willis y John Malkovich y la superasesina británica Helen Mirren justifican plenamente esta calificación.

    La película comienza con Willis y su novia Mary Louise Parker intentando hacer una compra tranquila en un supermercado cuando se les aparece el paranoico personaje de Malkovich para terminar con la tranquilidad: una antigua misión en Rusia de la Guerra Fría es revelada en un sitio de Internet, y toda las agencias secretas del mundo están detrás de los protagonistas que a los pocos minutos ya les están dando clases de masacres exquisitas a las nuevas generaciones de espías.

    La trama sigue a los personajes donde terminaba la primera "Red", eliminando a Morgan Freeman y agregando una seductora espía rusa (Catherine Zeta Jones) que sirve para tensar las relaciones entre Willis y su novia. Pero sobre todo lo que casi hace que este film sea mejor que el anterior tiene que ver con el científico loco que compone Anthony Hopkins aplicando una importante dosis de sentido del humor. Detalle que por supuesto se aplica a todo el elenco, incluyendo a Helen Mirren haciendo un guiño sobre su trabajo en "La Reina".

    Bien filmada en atractivas locaciones europeas y con mucha acción, "Red 2" también tiene una serie de gags no muy eficaces que van desde lo muy liviano a lo realmente tonto, y le falta síntesis. Por ejemplo, todo lo que tiene que ver con el killer coreano interpretado por Byung-hun Lee, que parecen insertadas un poco a la fuerza, aunque dan lugar a una magnífica escena de artes marciales con el experto en kung fu enfrentado a un batallón de policías rusos esposado a la puerta de una heladera. Pero finalmente es el reparto lo que hace recomendar esta película, y a todos los mencionados hay que agregar tambien a Brian Cox y a un brillante David Thewlis.
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  • Ladrona de identidades
    Ladrona de identidades
    Ámbito Financiero
    Comedia desaforada al uso actual

    Una estafadora mitómana y pendenciera utiliza un truco elemental para que un empleado administrativo le dé todos sus datos personales y los números de sus cuentas bancarias. El pobre tipo, ya afectado por la crisis, apostando a un nuevo trabajo y con su mujer embarazada de un tercer hijo, ve de golpe cómo puede perder todo debido, no sólo a los gastos inmensos que lo dejan en bancarrota, sino también por ser arrestado por los delitos cometidos en su nombre.

    Como solución a su pesadilla, el estafado decide viajar desde Colorado a Florida para encontrar a la estafadora y convencerla de que si se confiesa con su jefe y le ayuda a no perder su trabajo, no hará ninguna demanda en su contra.

    Jason Bateman es el hombre común y serio enfrentado a la loca de atar de comportamiento imposible interpretada por Melissa McCarthy en esta road movie que demora demasiado en arrancar y luego apela a fórmulas repetidas últimamente, aunque de todos modos no deja de tener una buena cantidad de gags eficaces y situaciones totalmente desaforadas.

    La comedia pone todo el énfasis en su elemento más original, es decir un personaje femenino desquiciado y capaz de cometer todo tipo de maldades y meter a los demás en problemas realmente desagradables. Melissa McCarthy se toma en serio el desafio de componer a esta horrible mujer. El problema es que cuando el argumento no ayuda, la protagonista termina siendo horrible a secas, aunque llegado el momento pueda demostrar que también tiene corazón. Todo esto no quita que, cuando las cosas funcionan, la película haga reír. Un poco de síntesis por ejemplo hay una subtrama con gangsters que no cierra demasiado- y sintonía fina en los gags hubiera venido bien, igual que un mejor aprovechamiento del muy buen elenco, en el que lucen Robert Patrick y Jon Favreau.
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  • Wolverine: inmortal
    Wolverine: inmortal
    Ámbito Financiero
    Aunque con altibajos, Wolverine entretiene

    El más famoso mutante de la Marvel Comics se mezcla con yakuzas, samurais y ninjas, más la bomba atómica de Nagasaki en una ensalada tan poco natural como el protagonista, y si bien tiene sus momentos divertidos y espectaculares, también incluye demasiados tiempos muertos, escenas confusas y bastante soporíferas.

    El mutante de las garras metálicas que hizo famoso a Hugh Jackman empieza la película al final de la Segunda Guerra Mundfial, en un impactante prólogo en Nagasaki, justo en el momento que está por explotar la bomba. Lo que sucede en esa escena entre él y un joven soldado japonés a punto de hacerse el harakiri es lo que lo mete en este complicado entuerto nipón muchas décadas más tarde.

    Cuando nos reencontramos con Wolverine tanto tiempo después, está harto de todo, y vive en una caverna en el bosque con un gigantesco oso como único vecino. Eso hasta que empieza la temporada de caza y el salvaje solitario debe salir a la luz, lo que permite que lo encuentre una extraña joven japonesa que lo invita a viajar a Tokio para cumplir la última voluntad de su viejo amigo. El anciano es ahora el millonario dueño de un imperio tecnológico, que tiene una oferta para quitarle sus dones mutantes y brindarle una vida común con una muerte normal al final de muchos años de existencia feliz.

    Pero obviamente las cosas no son tan fáciles ni bien intencionadas, y pronto el héroe se encuentra recorriendo Japón en un tren bala, salvándole la vida a la nieta de su viejo amigo, perseguida a muerte por incansables bandas de yakuzas y metida en una complicada trama que hasta incluye al disoluto ministro de Justicia japonés haciendo festicholas..

    Hay un momento en que James Mangold, director de grandes títulos de acción como la remake de "El tren de las 3 y 10 a Yuma" y de la biografía de Johnny Cash, parece estar a punto de lograr otra muy buena película capaz de mezclar los violentos iconos japoneses con la fantasía de la Marvel. Por ejemplo toda la escena del tren tiene un vértigo increíble, y dado que el guión aporta el toque de que el mutante esté perdiendo sus poderes de autocuración e inmortalidad, estas luchas asombrosas le dan un nuevo perfil humano al personaje.

    Lamentablemente esta vuelta de tuerca se termina diluyendo en una sucesión de escenas de sufrimientos insoportables del pobre Wolverine, que parece metido en una de esas películas llenas de torturas sadomasoquistas que tanto le gustaban a Marlon Brando. Por supuesto, en un momento determinado de las más de dos horas que dura el film todo vuelve a la normalidad, y todos los malos reciben su merecido, lo que no era difícil de adivinar.

    No hay mucho más que decir salvo que las escenas con ninjas y samurais aportan lo suyo, y la música de Marco Beltrami y el uso del 3D no brillan por su imaginación. Eso sí, hay un epílogo sorprendente que aparece en medio de los créditos y que ningún fan de Marvel debería perderse por apurado.
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  • Turbo
    Turbo
    Ámbito Financiero
    No es fácil divertir con un caracol

    Un caracol odia la lentitud de su rutinaria existencia y sueña con la velocidad de las carreras de autos. Dado que en la industria de la animación digital todo es posible, un extraño accidente convierte al caracol en un mutante ultrarrápido, listo para competir y ganar en un circuito profesional, nada menos que Indianápolis.

    El chiste de volver veloz a un caracol es bastante elemental, y el desafío de "Turbo" es darle detalles atractivos a semejante asunto minimalista y previsible. El problema es que por más que se lo intente, no hay manera de aportarle carisma a un caracol, por más ultraveloz y fosforescente que sea, aun en 3D, y con toda la pericia técnica de los estudios Dreamworks.

    Por suerte hay personajes secundarios, diálogos irónicos y, sobre todo, fascinantes climas visuales para hacer realmente entretenido todo el asunto.Sin poder sacar la trama de su obviedad inclusive desde el punto de vista del público infantil-, de todos modos la película incluye gags de humor negro con algún toque de realismo en sus apuntes sobre la dura vida del caracol, siempre a punto de ser aplastado por algún ser más grande. Es decir, casi todo ser vivo que lo rodea.

    Los guiños a la saga de "Rápido y furioso" y la dinámica banda sonora ayudan a que todo camine velozmente hacia el momento culminante. Que, por supuesto, incluye una carrera en la que un bicho pequeño y baboso compite en medio de autos de verdad, con ruedas, motor y carrocería, y no sólo un caparazón mutante. El climax tiene todo el vértigo y la superacción surrealista digna de las ideas dementes de genios del cartoon analógico como Tex Avery, que de todos modos siempre mantuvo la moderación necesaria para ni soñar con hacer un largometraje protagonizado por un caracol.
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  • Titanes del Pacífico
    Titanes del Pacífico
    Ámbito Financiero
    Como Godzilla, pero más seria

    Los monstruos más gigantescos del cine de todos los tiempos invaden la Tierra en este delirio con ecos de Godzilla y todas las locuras apocalípticas de Inoshiro Honda, con momentos imperdibles y todo el talento de Guillermo del Toro, pero que lamentablemente pierde demasiado tiempo en los no tan interesantes robots gigantes comandados por soldados que deben detener la invasión alienígena.

    Según el guión de Travis Beachman, 2013 es el año de la primera invasión de los monstruosos kaijus, seres que aparecen desde un portal en la Costa del Pacifico y arrasan ciudades enteras. Para enfrentarlos, la humanidad inventó los jaegers, robots enormes tripulados por dos soldados que deben estar conectados mentalmente para unir sus hemiferios cerebrales compartiendo reflejos, pero también, recuerdos y emociones.

    A medida que pasan los años, los kaijus aparecen en forma cada vez más apocalíptica y en un pantagruélico combate derrotan el mejor robot tripulado por dos hermanos. Al morir uno de ellos, el otro sufre la temible experiencia conectado cerebralmente y, a pesar de ser el mejor combatiente, abandona su papel en la guerra. Pero cuando el programa de jaegers está a punto de ser abandonado, el comandante lo vuelve a convocar en un último intento por volar el portal y salvar a la Tierra de una derrota segura.

    Las imágenes son de primera, con toda la tecnología disponible al servicio de Del Toro, que no solo como realizador sino también como director de fotografía homenajea a los monstruos que lo aterraban en la niñez desde la pantalla grande y también desde la TV.

    Los monstruos son algo así como la versión seria de los amigos de Godzilla, especialmente la tortuga Gamera y el pterodáctilo Rodan, oscurecidos a niveles de pesadilla con los toques lovecraftianos que los vuelven temibles descripciones del Cthuluhu y otros seres extraterrenos (justamente el film da muchas ganas de que Del Toro consiga alguna vez un presupuesto parecido a éste para filmar su postergada adaptación de "En las montañas de la locura" de H.P. Lovecraft, que quería filmar en nuestro país, ya que transcurre en la Antártida).

    Todo lo relativo a los jaegers y sus héroes (Charlie Hunnam, EIdris Elba) al lado de esto tiene bastante poca gracia, y los robots en sí le deben demasiado a los Transformers (y menos de lo que uno querría a los nipones Ultraman, Ultra 7 o Mazinger). Se salva todo lo relativo a la teórica de los jaegers convertida en combatiente Rinko Kikuchi, que aporta no solo tensión romántica sino también impresionantes flashbacks de su traumática niñez en una ciudad devastada.

    Y, sobre todo, los personajes secundarios salvan la película, empezando por el científico obsesionado en meterse en el cerebro de un kaiju (Charlie Day) y el mercachifle del mercado negro Ron Perlman (antológico como su asistente Santiago Segura, todo un "aTorrente" del futuro). El humor de las escenas con estos personajes por momentos también forman parte de lo mejor de la película, curiosamente en escenas que no necesitan montañas de millones de dólares.

    La combinación de un mismo director y director de fotografía amplifica el 3D a niveles que dan vértigo, por lo que sería una pena ver esta megaproducción en 2D.
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  • Mi villano favorito 2
    Mi villano favorito 2
    Ámbito Financiero
    Entretiene igual que el original

    En el año 2010, la primera parte de este film de animación digital fue toda una sorpresa en la taquilla, y realmente hay que reconocer que cautivó a chicos de todo el planeta con su idea de volver simpático al típico villano de película de James Bond. En en este caso, de Austin Power, ya que un punto de falta de originalidad de todo el asunto es que el protagonista, Gru, se parece casi un poco demasiado al Dr Evil que protagonizó Mike Myers en las tres películas de esa saga (y las similitudes no son sólo en lo físico, sino también en los conflictos y en el estilo de muchos de los gags).

    Pero, lógicamente, al no tener un nemesis heroico, el protagonista terminaba entendiendo y queriendo a los niños que al principio detesteba a más no poder (casi tanto como a sus pillos nerd-droides, que aquí reaparecen y se roban algunos de los mejores chistes del film).

    En todo caso, aquí el villano es despertado de su tranquila existencia casi bonachona para su nivel por un equipo de lucha antivillanos que debe enfrentar a un tipo realmente malísimo al que no podría combatir sin la asistencia de alguien que tenga una lógica criminal parecida. Asi es que el villano favorito de otrora ahora no quiere dominar el planeta sino salvarlo de un colega peor.

    El equipo técnico es el mismo, pero luego del éxito previo, aquí hay mas presupuesto y una excelente animación, además de un uso inteligente del 3D digital, que se aplica especialmente bien a los gadgets típicos del cine de espías pasado de rosca, dando lugar a gags realmente eficaces para chicos sin dejar de divertir a los adultos que los tengan que acompañar.
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  • La cacería
    La cacería
    Ámbito Financiero
    Cruel pesadilla con sello de autor

    Un inocente, amable e inofensivo maestro de una guardería de algún pueblo del interior de Dinamarca vive una vida solitaria en su enorme casa. Eso lo sabe hasta una nena del jardín, la hija del mejor amigo de este curioso maestro jardinero, la niña que detona esta historia aterradora digna de verse. El asunto es que, sin tener nada que ver con las tradicionales revistas XXX que circulan por todo hogar escandinavo, el pobre hombre termina siendo acusado injustamente de abuso de menores, lo que convierte su vida en una pesadilla.

    Tal vez su vida ya era una pesadilla antes: divorciado, sin que su ex mujer le deje ver a su hijo teenager, sin ser capaz de seducir a una doméstica inmigrantre salvo que ésta se le tire encima, este docente siempre está dispuesto a dispararle con su rifle a algún ciervo de los bosques daneses. Dada su exrema bondad, su inclinación a la caza mayor y su triste existencia en una casa inmensa, con la única presencia de su perrita de raza Cocker, y además, capaz de aguantar cualquier acusación injusta sin llamar al Inadi, pero listo para explotar por cualquier pequeñez sin que nunca lo ayude un abogado, el hipotético falso culpable da muy sospechoso. Encima, ¿alguien dejaría a sus chicos en un jardincito al cuidado de un archivillano de James Bond? (el protagonista es Mads Mikkelsen, el mismo que interpretó al ultramalísimo Le Chiffre de la remake de "Casino Royale".

    El talento de Thomas Vinterberg consiste en meternos en su clima pesadillesco sin que nadie se plantee demasiado el asunto con la lógica que debería tener un thriller convincente. Sólo la actuación de la nena que se siente eróticamente despechada, tanto como para acusar en falso a su maestro y padrino es electrizante; ella aparece en varios de los momentos imperdibles de una película despareja, pero recomendable por su mezcla de auténtico buen cine europeo hasta conducirnos al corazón de "auteurs" que en los 70 mezclaban morbo y talento.

    En realidad el que brilla y sostiene toda la película es Mikkelsen, quien suda la gota gorda para volver creíble cualquier cosa,. Lo que nos lleva a un guión no siempre tenso ni demasiado coherente, pero que constantemente toma direcciones imprevisibles, cuyas aberrantes posibilidades dan miedo en serio. Luego, hay momentos formalmentes descuidados, pero la película parece pensada para más de un par de escenas culminantes, gentileza de la fotografía de Charlotte Bruus Christensen, cuyo solo apellido ayuda a evocar a los maestros del mejor cine escandinavo.

    Este film es como una mezcla de melodrama hollywoodense con Bette Davis o Audrey Hepburn (esos que filmaba William Wyler), película de terror del género de "niños diabólicos" (típicamente inglesa, pero universalmente posible, sin olvidar "¿Quién puede matar un nilño?" de Narciso Ibáñez Serrador), y sexploitation de esos italianos magistrales para combinar morbo, provocación y tamices de cine de autor

    Igual que el mejor y más puro, y muchas veces totalmente olvidado cine europeo setentista, con "Jagten", el director de "La Celebracion" (gran éxito de taquilla de la franquicia/movimiento cinematográfico hiperpublicitado, el "Dogma"), vuelve a volar alto, pero ya libre de etiquetas. Entre otras cosas, se suponía que las películas del "Dogma" requerían que todo lo que hicieran los actores ante la cámara fuera real, cosa que se demostró falso (por las escenas explícitas de "Los idiotas", con dobles de cuerpos) , lo que todo amante del cine reconocería y celebraría como parte necesaria del show business, en su variante del cine europeo entrecomillado (que en ese momento necesitaba justificar conceptualmente el rodaje en tape, lo que ahora se aplica a todo el mundo).
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  • El hombre de acero
    El hombre de acero
    Ámbito Financiero
    Nueva mitología hace revivir a un alicaído Superman

    Da la sensación de que ésta podría calificar como una de las mejores adaptaciones al cine de Superman. Alguien que no opine lo mismo por ejemplo, todo fan atento al cuidado de las tradiciones de los iconos de la cultura Pop y las revistas de historietas mexicanas- podría empezar la discusión argumentando que no es un pájaro, ni un avión, ni tampoco Superman.

    Es que el titulo de la película es "Man of Steel" (casi una burla al hiper taquillero colega y rival de Marvel, "Iron Man") y el concepto general aplicado por Zack Snyder (el de "300" y "Watchmen") es verdaderamente atrevido: ordenar de manera sensata décadas de mitología y cuadritos de historietas, dándole profundidad dramática y conflictos intensos a todo el asunto.Y, de paso, borrar todo lo insoportable de esta especie de Zeus del Olimpo superheroico, tan invencible y libre de conflictos humanos como para que a su lado resulte carismático el mismísimo Clark Kent. Justamente, uno de los grandes aciertos del guión es prescindir del Clark Kent tristemente célebre por su debilidad por desvestirse en cabinas telefónicas. Y, lo que es mejor, ni siquiera se la podría definir como una película sobre superhéroes de historieta.

    "El hombre de acero" empieza con el primer parto natural visto en el planeta Krytpon desde hace siglos. Es sólo uno de los momentos asombrosos e imprevisibles de un comienzo más heavy metal que el acero del título (en el mejor sentido de comic y ciencia ficción del término), contundente tanto en lo visual como en lo narrativo, y sobre todo en su reelaboración del folklore de Superman, que ahora tiene un sentido y una coherencia digna del fenómeno llegado desde Krytpon a DC Comics hace casi tres cuartos de siglo. El largo primer acto en Krypton es lo primero que asombra, y que en realidad es lo que lleva a entender a Superman no como un superhéroe infalible, sino como un nexo involuntario en el primer contacto de la raza humana con una civilización extraterrena.

    Luego de los indescriptibles momentos en Krytpon, inmediatamente los guionistas eligieron no detener la acción con un formato narrativo convencional al estilo de los Superman setentistas que hoy sólo le interesan a los amantes del kitsch. Con una barba mal afeitada, y sin anteojitos, Kal-El es decir Clark Kent, más conocido como Superman- medita en el fondo del mar sobre los actos heroicos que podrían meterlo en problemas, pero que no puede dejar de hacer.

    Es que la "S" de la remera azul del famoso traje popular disfraz para carnavales y noches de brujas- no tiene nada que ver con ninguna letra del abecedario terrícola, sino con el escudo de una familia noble kryptoniana que tiene como lema la fe y la esperanza. Kal inconscientemente actúa de acuerdo a este emblema familiar, y confía en los seres humanos a los que está dispuesto a ayudar. a pesar de no ser percibido como un superhéroe sino como un tipo raro, un freak que asusta incluso a quienes les está salvando la vida, y que no deja de ser considerado una posible amenaza alienígena aun después de salvar el mundo.

    Especie de padre de la patria del comic, Superman interesaba cada vez menos. No por nada sus encarnaciones realmente "cool" son las de los alucinantes dibujos animados producidos a principios de la década de 1940 por los hermanos Fleischer (superhéroes del mundo real que crearon a Popeye, Betty Boop y el Gato Felix) que se concentraban en lo visual del asunto y no perdían tiempo en paparruchadas, o el malísimo super villano de la comedia negra "Superman III" que dirigió Richard Lester y en realidad casi protagonizaba Richard Pryor.

    Obviamente no se puede construir una nueva mitología de golpe, y luego de la primera hora de proyección, la pelicula se demora en ir lanzando sus tremendas ideas para convertir a Kal-El en Clark Kent, y su super alter ego.

    Henrry Cavill es un muy buen Superman, pero por si las moscas, está apoyado por un elenco a toda prueba, empezando por sus dos padres (Russel Crowe y Kevin Costner), el impagable General Zod (Michael Shannon, en su mejor nivel villanesco), una brillante Luisa Lane (Amy Adams), y una verdadera revelación, la malísima oficial marciana Antje Traue.

    El 3D es todo un tema: empieza con toda la furia en el primer acto, pero nunca es gratuito, lo que ayuda a que vaya intensificándose más y más hacia el desenlace apocalíptico e hiperrealista. Para dar una idea, se puede decir que Metropolis nunca sufrió una destrucción tan masiva, y que nunca se pareció tanto a la ciudad de Nueva York.
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  • Hermanos de sangre
    Hermanos de sangre
    Ámbito Financiero
    Humor negro y derroche de gore para solaz de fans

    Matias es un contador gordito y tÍmido, enloquecido por su ex novia, humillado por las mujeres, por su jefe, etc.; es el típico marmota que nunca logra entrar a los boliches. En fin, un desastre. Pero su vida cambia cuando una noche pierde su billetera, que le es devuelta por un antiguo compañero del colegio al que nunca habia vuelto a ver. Este extraño personaje está decidido a ser su mejor amigo, y para demostrarlo va a llevar las cosas hasta el extremo de la violencia, incluyendo el homicidio.

    "Hermanos de sangre" es un disparate total, que empieza con un pie en el grotesco típicamente argentino y va cambiando de clima hasta convertirse en una más interesante comedia ultraviolenta dotada de un eficaz humor negro y la dosis de gore ya habituales en este tipo e bienvenidas producciones nacionales.

    A Daniel de la Vega, experto en cine de terror (incluso filmó una película con Faye Dunaway) le cuesta un poco más la primera parte del film donde hay que describir los personajes dentro de lo que podríamos llamar un sainete, pero pronto le da buen ritmo e intensidad a la historia hasta la mejor parte, la segunda mitad, con una catarata de violencia que conseguirá los aplausos de los fans del género.

    Hay que hacer notar los cuidados aspectos técnicos, buenos momentos de música tecno y un elenco donde se destaca el dúo protagónico, Alejandro Parrilla y Sergio Boris, pero también intérpretes secundarios como un divertido Carlos Perciavalle y la voluptuosa Isabel "Coqui Sarli" que agrega el toque de sensualidad famoso en la familia.
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  • Después de la Tierra
    Después de la Tierra
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    Como un episodio de “Star Trek” alargado

    Desde "Sexto sentido" en adelante, casi todas las películas de M. Night Shyamalan funcionan como una especie de episodio estiradísimo de la serie "Dimensión desconocida", donde siempre hay que estar atento a una sorpresiva vuelta de tuerca final.

    En cambio esta "Después de la Tierra" es una especie de alargado episodio de la vieja serie "Viaje a las estrellas", probablemente debido a que el guión surge de una historia original de Will Smith, quien la concibió para el hipotético lucimiento de su hijo Jaden Smith, verdadero protagonista del film.

    La acción transcurre en un futuro lejano en el que la humanidad, luego de volver inhabitable nuestro planeta, debe emigrar a otro donde debe enfrentarse a unos monstruosos seres guiados por el terror que le tienen los seres humanos. Will Smith es el general terrícola inventor de la técnica de "fantasmear", que consiste en eliminar todo vestigio de miedo para no ser percibido por estas criaturas. Sólo que en sus campañas lejos de casa este héroe militar no pudo evitar que uno de estos "ursus" mate a su propia hija y deje con un grave trauma psicológico a su hijo, que años más tarde, ya adolescente, aún no da la talla para ser un auténtico soldado. A punto de retirarse, el general trata de estrechar los vínculos con su hijo y lo lleva a una misión de entretenimiento en un lejano planeta. Sólo que las cosas salen mal, y padre e hijo se convierten en únicos sobrevivientes de una nave estrellada en el peor planeta imaginable, es decir la Tierra.

    Lo peor para ellos, y también para el espectador- es que el general no puede moverse, así que toda tarea de supervivencia recae en el joven cadete que debe enfrentar sus temores, y al monstruo que los percibe, además de recorrer cien kilómetros de territorio desconocido plagado de bestias hostiles.

    Will Smith se queda quieto toda la película, lo que propicia innumerables flashbacks no muy interesantes mientras su hijo se enfrenta con monos, tigres y enormes pajarracos.Todo está bien filmado, con una excelente fotografía del veterano Peter Suchistsky y algunas buenas escenas de acción, incluyendo la previsible lucha final con la monstruosa criatura cometerrícolas. Pero en el medio hay muchos momentos muertos e incluso varias escenas demasiado dialogadas, algo preocupante en una película que básicamente tiene sólo dos personajes.
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  • Nada es lo que parece
    Nada es lo que parece
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    Divierte una original comedia policial al borde de lo fantástico

    Cuatro magos callejeros son convocados por un personaje misterioso para realizar el mayor acto de magia jamás visto: roban bancos en vivo, y le entregan el dinero del botín al público.

    Un agente del FBI y una agente de Interpol están a cargo de la investigación, tan imposible como los trucos que sacan de la manga estos anarco-prestidigitadores llamados Los Cuatro Jinetes.

    Louis Leterrier es conocido por películas de superacción como la saga de "El transportador" o fantasías como "Furia de Titanes", y esta vez el discípulo predilecto de Luc Besson se mete con un género difícil, el de los magos, que nunca ha dado films demasiado interesantes, salvo la famosa biografía de Houdini protagonizada por Tony Curtis o la tal vez demasiado terrorífica para ser conocida "Lord of Illusions" de Clive Barker, que ni siquiera tuvo estreno en los cines argentinos.

    Pero esta "Nada es lo que parece" es el tipo de simpática comedia policial al borde de lo fantástico que tiene algo para agradar a todo tipo de público. En realidad se podría sintetizar diciendo que es un policial, sólo que los trucos son tan inverosímiles y complicados que hacen girar el tono hacia lo fantástico, lo que no deja fuera de juego elaboradas escenas de acción propias del director, incluyendo una brillante persecución automovilística y, sobre todo, mucho humor, que es lo que vuelve especialmente recomendable este original producto.

    Hay mucho cuidado en la elección del elenco, y brillan muy especialmente Woody Harrelson y Jesse Eisenberg como dos de los magos, Michael Caine como el hombre de negocios que los contrata, Morgan Freeman cono un famoso showman especializado en revelar los trucos de los magos y Mark Ruffalo como el sufrido agente del FBI que no da pie con bola en la investigación, siempre dos o tres pasos más atrás que los populares delincuentes que tiene que atrapar.

    El punto débil de la trama es la revelación final del personaje misterioso, ya que prestándole atención a los detalles previos, la película no cierre del todo bien. Pero la verdad es que a esa altura no importa demasiado, ya que es divertida hasta lo vertiginoso, está muy bien filmada, y tiene uno de esos scores formidables de Brian Tyler que sigue sonando en la cabeza del espectador mucho después de terminada la proyección.
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  • Teen angels: El adiós 3D
    Teen angels: El adiós 3D
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    Hasta Justin Bieber, a su lado, parece de calidad

    Este documental sigue explotando el fenómeno de la banda de música pop adolescente "Teen Angels", y nadie que no sea fan a muerte de estos chicos debería pensar ni en acercarse a la puerta del cine. Está claro que tiene miles de espectadores casi asegurados (no sólo son populares en la Argentina, sino en lugares como Israel, lo que está relacionado con el éxito en la exportación de algunos productos televisivos autóctonos).

    El documental no deja de ser un producto correctamente hecho, pensado un poco a la medida del film sobre el cantante Justin Bieber "Never say Never", registro de un show en el Madison Square Garden, ya que "Teen Angels El Adios 3D" documenta el último show del grupo en el Gran Rex el año pasado.

    Hay mucha histeria femenina, y seguramente las fans verán la película más de una vez y dormirán con el dvd debajo de la almohada cuando salga editado, y se sorprenderán favorablemente al verse gritando y llorando como locas estereoscópicamente. Hay buena puesta de luces, muchas cámaras bien dispuestas y un montaje vertiginoso típico del género, pero nada muy creativo o que llame la atención. Esto es algo entendible y en sincro con todas las variaciones de la más insulsa y desabrida música pop que interpreta esta banda artificial en su concepción y concreción. Se podria decir que, a su lado, Justin Bieber es Jim Morrison y los Jonas Brothers, los Rolling Stones.
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  • Masacre en Texas 3D
    Masacre en Texas 3D
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    Motosierra a la que no se le acaba la cuerda

    Además de haber sido en su momento (1974), la producción independiente más redituable de la historia del cine, "La masacre de Texas" de Tobe Hooper no paró nunca de dar dividendos a través de secuelas y remakes que se ocuparon de seguir dándole carne que cortar a la motosierra de Leatherface, todo un ícono para los fans del gore.

    Justamente uno de los aportes de esta secuela que retoma las cosas en donde quedaban en la última escena del film original es que finalmente logra que Leatherface tenga un comportamiento heroico.

    La secuencia de créditos es un contundente resumen de los mejores y más crudos momentos del film de Hooper, continuados por un sólido prólogo que también sucede en 1974. Allí se muestra cómo los que rescatan a la única hippie no masacrada se indignan, y tomándo la justicia en sus manos al viejo estilo texano, van y masacran a toda la familia de psicópatas caníbales, sólo dejando viva para darla en adopción a una bebita que crece para convertirse en la sexy Alexandra Daddario, que ajena a su origen y empleada en una carnicería, exhibe un gran talento para cortar filetes.

    Al enterarse de que es la heredera de una difunta abuela de sangre que no sabía que tenía, la prima de Leatherface no duda en viajar a a Texas con unos amigos juerguistas. Junto a las llaves de una impactante casona, un abogado le da una carta de su abuela con instrucciones especificas que debería leer de inmediato. Sin leer la carta, en cambio se va a comprar comida al pueblo, descuido terrible dado que obviamente Leatherface sigue vivo y motosierra en mano. Y ahora, además de seguir cortando en pedacitos a todo el mundo, quiere vengarse de quienes masacraron a su familia y que encima ya están listos para matar a su prima recién llegada.

    La trama incoherente incluye toda la gama de bloopers cronológicos (la heroína tiene 20 años, pero la matanza de la que se salvó de bebé ocurrió cuatro décadas atrás) y desopilantes actos estúpidos de casi todos los personajes. De todos modos, esta "Texas Chainsaw 3D" nunca deja de resultar entretenida en su despliegue de ultraviolencia al por mayor con chorritos de sangre tridimensionales.

    Lógicamente la estrella del 3D es la herramienta de Leatherface, casi siempre filmada para que amenace directamente al espectador, que aun cuando se pueda reír de los derrapes increíbles del guión, sin dudas terminará saltando aterrorizado de su butaca más de una vez por culpa de esta motosierra a la que nunca se le acaba la cuerda.
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  • ¿Qué pasó ayer? Parte 3
    ¿Qué pasó ayer? Parte 3
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    Resaca algo menor pero divertida

    Como ya no daba para repetir por tercera vez la misma fórmula acerca de un grupo de amigos que emergen de una resaca formidable en estado calamitoso, para intentar comprender los detalles de la juerga y resolver la situación desastrosa en la que están, esta nueva ¿Qué pasó ayer? se queda con los mismos personajes, pero los mete en una serie de entuertos desafortunados, más al estilo del After hours de Martin Scorsese.

    Nadie puede esperar que una segunda secuela pueda volver a funcionar igual que las dos formidables películas previas. Esta es despareja y, en general, no tan extrema en su incorrección política, lo que no implica que no sea divertida, incluyendo gags aislados fuertes y eficaces dignos de las anteriores.

    El detonante de la nueva gira sórdida y misteriosa son dos muertes: la de una jirafa degollada por un puente demasiado bajo en una autopista, disgusto que provoca un comprensible soponcio a un personaje secundario de la saga. Como siempre, el centro de todos los desastres es el desquiciado Alan, nene de mamá que interpreta Zach Galifianakis, pero las catástrofes no se multiplicarían tanto sin las insensatas decisiones tomadas por sus amigos serios (Bradley Cooper, Ed Helms, Justin Bartha).

    Esta vez la maratón apocalíptica también es responsabilidad de un personaje que cobra más protagonismo: Mr Chow; el desalmado gansgter oriental vicioso y depravado de maneras inimaginables que compone Ken Jeong casi se roba la película con increíbles y oscurísimos gags de crueldad surrealista, detalle que lo vuelve hasta algo querible. Se podría decir que en la competencia de comportamiento obtuso, Chow por poco no le gana a Alan, tal vez porque el experto en narcotizar sin aviso a sus amigos, ahora encuentra su verdadero amor.

    También reaparece Heather Graham, la prostituta del primer film (su bebé, ahora ya más grandecito, sufre nuevas experiencias traumáticas), y hay un nuevo personaje a cargo de John Goodman, pero sus apariciones no aportan nada esencial. Innegable punto débil de la trilogía, la nueva ¿Qué pasó ayer? divierte y merece verse, sobre todo, por sus intermitentes exabruptos de comicidad salvaje.

    Justamente, nadie debe abandonar el cine en los créditos del final, interrumpidos por un gag hilarante hasta lo pesadillesco, verdadero momento imperdible de esta saga desquiciada.
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  • Rouge amargo
    Rouge amargo
    Ámbito Financiero
    Policial bien filmado, el problema es el guión
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  • Rápidos y furiosos 6
    Rápidos y furiosos 6
    Ámbito Financiero
    La acción salva a Rápidos y furiosos 6

    Luego de sus memorables andanzas en Rio de Janeiro, el team de "Rápidos y furiosos" se va a Europa para intentar redoblar la apuesta en calles londinenses y autopistas españolas. Pero para hacerlo apelan a un argumento demasiado complicado que estira las cosas sin aportar nada mucho más interesante que las alucinantes secuencias de persecuciones automovilísticas, que es finalmente lo que realmente importa en esta saga.

    El centro de la película es la reaparición de Michelle Rodriguez, como Letty. la mujer del personaje de Vin Diesel supuestamente muerta en una de las entregas anteriores, pero ahora miembro de una sofisticada pandilla de ladrones motorizados que aterrorizan Europa asaltando instalaciones militares. Como ella tiene amnesia, recibe a su ex amante a tiros, y el guión intenta mostrar cómo la pandilla protagónica quiere detener los robos de la de los villanos sin olvidar que lo importante es recuperar a la pobre Letty (que tiene una impresionante pelea ultraviolenta en el metro de Londres).

    Con sólo dos persecuciones realmente impactantes (una que involucra un tanque de guerra que, de todos modos, no supera a la que se vio en la última "Duro de matar") lo cierto es que la trama no acompaña debidamente a la superacción, con muchas vueltas que llevan el metraje a unos 130 minutos realmente excesivos y que le quitan velocidad y ritmo a todo el conjunto. En especial una subtrama que provoca que el ex policía Paul Walker se infiltre como presidiario en una cárcel californiana no aporta mucho al argumento y, lo que es peor, carece de persecuciones automovilísticas, lo que en este tipo de producto es algo casi imperdonable.

    Por otro lado, todos los personajes abusan de su capacidad para arrojarse de autos e incluso aviones para aterrizar perfectamente en otros vehículos en movimiento, y en cambio el nuevo archivillano tiene algunas buenas escenas de maldad exacerbada al máximo.

    Aunque no deja de estar a la altura del nivel promedio de los films anteriores, claramente es inferior al excelente film previo. Eso sí, acción no falta, por lo que no defraudará a los fans a muerte de la franquicia, a los que se les recomienda quedarse a ver los créditos del final para no perderse una espectacular secuencia que adelanta una sorpresa de la séptima entrega de la saga.
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  • Scary Movie 5
    Scary Movie 5
    Ámbito Financiero
    “Scary Movie” agotó su fórmula

    La nueva "Scary MoVie" (con V mayúscula por el número 5) lleva a la franquicia a nuevos abismos de falta de comicidad, y realmente esta vez no se nota por ningún lado la mano de David Zucker (productor y guionista) alguna vez creador de formidables comedias paródicas como "¿Y donde está el piloto?" y "Top Secret". Lo único divertido es el prólogo,un sketch ultratonto con Charlie Sheen mostrando su equipo para filmarse teniendo sexo, lo que consuma con Lindsay Lohan a velocidad rápida, como en los viejos programas de Benny Hill.

    Al menos hay que agradecer que las parodias no se limiten a burlarse de las películas de fantasmas capturados en video como vienen haciendo otras comedias recientes. En cambio esta "Scary Movie" de quinta se las agarra con títulos bastante recientes como "Mama" y la nueva remake de "The Evil Dead", además de la ultima versión de "El planeta de los simios" y, más extrañamente, "El cisne negro".

    Los chistes son malos, a veces penosos, y ni siquiera con la mínima duración de 85 minutos, el director Malcolm D. Lee logra que la proyección no parezca interminable. Como es de esperar, hay algunos cameos de gente famosa como Mike Tyson y el rapper Snoop Dogg, pero estas apariciones especiales tienen tan poca gracia como todo el resto. Una película de terror que no asusta puede dar risa, pero no hay nada más triste que una comedia que no hace reír, y lamentablemente éste es uno de esos casos.
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  • Pecados
    Pecados
    Ámbito Financiero
    Historia mínima de un despertar sexual

    En un pueblito norteño, un chico que vive con su abuelo, al que ayuda a fabricar violines, no se atreve ni a hablarle a la chica que hace los repartos en el almacén. Ella está claramente loca por él, y por si quedaba alguna duda, el guión se ocupa de mostrar que tiene fantasías masturbatorias con el adolescente al que ve casi a diario y prácticamente sin hablar. Pero, como se observa desde el prólogo, hay un pasado que se interpone entre ellos.

    Es una historia minima de despertar sexual adolescente enfrentado al pecado de los mayores. Tiene buenas actuaciones y algunas lindas imágenes, pero una narración morosa con el consiguiente ritmo lento no ayudan para nada.

    Pepe Soriano pone toda la convicción y su enorme talento en la composición del abuelo golpeador, bruto y reaccionario, mientras que Carmelo Gómez tiene un papel ambiguo del que sale apenas bien parado. Los verdaderos protagonistas son el dúo de jóvenes Mariano Reynaga y Diana Gómez, enfrentando sin problemas algunas escenas románticas y -sobre todo ella-, eróticas. Pero la historia que es realmente pequeña nunca levanta vuelo y no termina de despertar mucho interés en el espectador debido a las debilidades narrativas que se notan muy especialmente en la primera media hora de una película tambien modesta en duración.

    Lo mejor son las imágenes que registran con gusto algunos paisajes montañosos hay una escena romántica en una gruta que es de lo mejor de la película- y especialmente la climática música de Rudy Gnutti con algunos momentos grandiosos en guitarra española.
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  • El último exorcismo - Parte 2
    Exorcismo que peca de discreto para los fans del terror

    La original "El último exorcismo" describía todo tipo de alegrías horripilantes que hacen felices a los fans del cine de terror, pero lamentablemente estaba filmada con el formato de "falso documental" ya repetidísimo y cansador por su factura ultrabarata y sus cámaras temblequeantes. En cambio, esta secuela esta filmada con un elegante estilo de terror clásico, que ojalá hubiera sido aplicado a su predecesora. Sólo que en este caso lo que hay que lamentar es el triste detalle de que las alegrías terroríficas brillan por su ausencia. Es que en "El último exorcismo parte 2" pasa poco tirando a nada, y lo poco que pasa está filmado de un modo absolutamente mezquino en todo lo que se refiera a gore, al punto de que incluso hasta el mismo climax de la escena culminante, es decir el exorcismo en cuestión, ¡sucede en off!

    La trama retoma las cosas desde el final del film anterior. La pobre chica sobreviviente de los diabólicos sucesos sureños filmados por unos documentalistas quiere dejar atrás todo ese pasado conflictivo en un internado para señoritas de Nueva Orleans. Ella trata de pensar que nada de eso fue real, pero el demonio que la reclama para sí no sólo la necesita para concretar una antigua profecía, sino que además es muy celoso de cualquiera que se interese por ella de una manera romántica o lujuriosa.

    El guión es atractivo e insinúa ideas muy interesantes que desafortunadamente nunca logra plasmar del todo, lo que redunda en un efecto de frustrante interruptus. Con todo hay muchas situaciones que construyen climas eficaces, y la pena es que casi nunca lleven al espectador a algo más intenso. Recién el desenlace promete un poco de acción tenebrosa, y quince minutos más de diabluras hubieran evitado que el público se levante de la butaca sintiendo que vio un trailer demasiado largo o una película por la mitad. Apenas se notan los toques macabros del productor Eli Roth, que suele dedicarse a films más sustanciosos y truculentos.
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  • Spring Breakers: viviendo al límite
    Audacias, sinsentido y humor corrosivo

    Luego de darse cuenta de que los ahorros que supuestamente venían guardando para irse de vacaciones fue dilapidado en juergas de todo tipo, un grupo de chicas universitarias decide que no se quedarán sin su "spring break". Asaltan un bar con pistolas de juguete y un martillo, consiguiendo una pequeña fortuna que las lleva directamente a las playas de la Florida, donde inspiradas por su acto ilegal se arrojan sin tapujos a los más sórdidos y divertidos abismos del descontrol adolescente. La diversión termina cuando son detenidas por la ley, debiendo presentarse ante el juez en bikini. Cuando las vacaciones parecen totalmente perdidas, un misterioso sujeto llamado Alien, todo un rapper gangster, les paga la fianza y las invita a compartir su vida criminal.

    No tiene sentido buscarle lógica a este delirio contado de modo apenas coherente por Harmony Korine (conocido sobre todo por el guión del film de culto "Kids"), que parece haber concebido todo el asunto como una especie de ensoñación más abstracta que realmente narrativa. Simplemente hay que dejarse llevar por las imágenes minuciosamente audaces sin preocuparse por analizar el sinsentido argumental, ya que sería un grave error tratar de ver "Spring Breakers" como si fuera algún tipo de crudo retrato de juventud descarriada. Korine arma una suerte de videoclip extra large burlándose un poco de la estética de los programas de canales de cable como MTV o E! sobre juergas y descontrol, incluyendo también la estética de los artistas/delincuentes del rap, ya que el hampón interpretado por James Russo es un personaje tan o más caricaturesco que las chicas descarriadas.

    Todo esto redunda en algo así como un ejercicio de estilo en desmadres de todo tipo y calibre, aunque obviamente las escenas de sexo, drogas y música tecno (con más de una pizca de Britney Spears) son tan desenfocadas como todo lo demás. Entendiendo que las situaciones están especialmente diseñadas para desafiar toda corrección política, por momentos lucen como si les hiciera falta un director realmente atrevido, tipo Abel Ferrara, para que la cámara explore en serio los climas de sordidez y violencia. En todo caso, lo que no se puede discutir es que "Spring Breakers" es más que nada un desafío estético y conceptual, que tiene a su favor un corrosivo y constante sentido del humor. Todo esto con imágenes formidables, gentileza del director de fotografía Benoit Debie, y un soundtrack sin desperdicio a cargo del músico de los films de Steven Soderbergh, Cliff Martinez.
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  • Ataque a la Casa Blanca
    Ataque a la Casa Blanca
    Ámbito Financiero
    “Duro de domar” solemne y patriotero

    Esta película puede describirse fácilmente como un "Duro de matar" en la Casa Blanca, con el Presidente atrapado por unos norcoreanos malísimos y un héroe fuera de lugar convertido en su única salvación. Sólo que las "Duro de matar" son irónicas, combinan perfectamente la acción con el humor, mientras que "Ataque a la Casa Blanca", que tiene un planteo mucho más descerebrado, se toma a sí misma terriblemente en serio y, encima, se toma en serio patrióticamente, lo que lleva todo el asunto a niveles abismales.

    Y por si esto fuera poco, sus dos horas de duración se vuelven eternas, empezando por el largo e innecesario prólogo dedicado a mostrar cómo Gerald Butler, el heroico principal guardaespaldas del Presidente, no puede hacer nada frente a un accidente trágico de la familia del mandatario que interpreta Aaron Eckhart. Todo para dejar al personaje estelar fuera del servicio secreto y darle un toque melodramático a la protección del hijo del Presidente, cuando los norcoreanos necesiten un elemento de presión adicional para lograr algo de este último.

    El ataque inicial a la Casa Blanca promete al menos una divertida película de superacción del nivel más violento, pero justamente el doble problema del film de un buen director como Fuqua es que el guión, al tratar el asunto con tal seriedad y chauvinismo, se toma su tiempo para el melodrama patriótico entre luchas a patadas y tiroteo salvaje. Estos tiempos son más muertos que la pila de terroristas que va dejando a su paso Butler, y convierten a este "Duro de matar" patriotero en una experiencia insoportable, aun cuando no se pueda negar que un par de escenas de acción están bien resueltas.
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  • La huésped
    La huésped
    Ámbito Financiero
    Contundentes usurpadores modernos

    En un futuro cercano, nuestro planeta estará mejor que nunca. No habrá problemas ecológicos, ni más guerras, ni pobreza. Sólo que ya no seremos nosotros, dado que nuestros cuerpos estarán invadidos por alienígenas.

    Con sólo algunos humanos fugitivos tratando de que sus cuerpos no sean usurpados, "La huésped" funciona en un princpio como una especie de nueva versión ligeramente adolescente del clásico de Don Siegel tantas veces refilmado y copiado "La invasion de los usurpadores", hito de la ciencia ficción paranoica de la era del macartismo.

    Pero luego de algunas escenas iniciales eficaces en su variación del mismo asunto, "La huésped" va tomando identidad propia. Es decir la de la escritora Stephenie Meyer, la de la saga de "Crepúsculo" que con los marcianos supera a sus vampiros light, ya que ésta es una buena historia clásica de ciencia-.ficción romántica.

    Tambien hay que agradecerle al director Andrew Niccol, un conocedor del género luego de "Gattaca" y "El precio del mañana", el equilibrio y cuidado en todos los detalles para que esta película pueda exceder los límites del cine fantástico adolescente para funcionar más que bien como original invasión extraterrestre.

    El personaje es complicado, y realmente daría para el chiste fácil si no fuera por el director y especialmente por la talentosa Saoirse Ronan, ya que en realidad es una doble composición: Wanda es una marciana dedicada a bucear los pensamientos del espíritu humano que quedó en su cuerpo, que en este caso, dado que es un miembro virulento de la resistencia humana, no piensa dejar su envoltorio físico así como así. La implacable rastreadora de subversivos que compone Diane Kruger quiere que Wanda ubique los focos de resistencia. Asi es como la marciana con personalidad bipolar y una potente voz interior se escapa y logra encontrar el refugio de la resistencia dentro de un cañón montañoso digno de un viejo western con apaches.

    El jefe de la resistencia que compone William Hurt es uno de los motivos para recomendar, igual que todos los detalles que el director agrega a la descripción de este último refugio, con elementos visuales notables como la cosecha alimentada por la luz del sol de un complejo sistema de espejos en la cima de un volcán inactivo.

    Por supuesto la película pone el énfasis en los conflictos románticos derivados de la doble personalidad de la protagonista, dado que el cuerpo tenia un novio, pero la alienígena abierta a todos los seres del cosmos- también encuentra su enamorado, lo que en la práctica implicaría un difícil ménage a trois que el guión se arregla para que no pase a mayores, lo que de todos modos da lugar a situaciones y enredos bastante divertidos, a veces jugados con un humor al borde de lo involuntario. Todo esto está muy bien armonizado en una trama con acción, suspenso y riquísimas imágenes propias de la ciencia-ficcion.

    Hubiera sido interesante ver qué pasaba si los productores se atrevían a dejar pasar las cosas del romance al erotismo, pero entonces la película se parecería más a una adaptación de Philip Jose Farmer que a una de Stephenie Meyer, y en este sentido se puede decir que es un producto entretenido y contundente para el publico al que está dirigido.
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  • En trance
    En trance
    Ámbito Financiero
    Sólido thriller de un Boyle a lo De Palma

    La ultima película de Danny Boyle es un thriller sólido y entretenido, con un pie en el cine de gangsters y otro en el cine fantástico. James Mc Avoy trabaja en una subasta de carísimas obras de arte, asociado con una banda de hampones liderada por Vincent Cassel para robar un Goya especialmente valioso. El robo se lleva a cabo perfectamente en la impactante escena que funciona como prólogo, pero luego empiezan los problemas. Por algún motivo difícil de entender, el protagonista mejicanea a sus socios criminales y se queda con la pintura, algo poco recomendable dado que sus amigos no son muy pacientes con este tipo de cosas, y obviamente tienen métodos cruentos para hacer hablar a la gente. Por eso, cuando los expertos en torturas de la banda ya están haciendo horas extras y el tipo no habla, queda claro que dice la verdad: realmente no se acuerda dónde puso el cuadro. Dado que no hay tratamientos ortodoxos para curar la amnesia, todos deciden acudir a un experto en terapias de hipnosis, y la elegida es una hipnotizadora tan hermosa y sexy como para pasar por una verdadera hechicera.

    Es justamente Rosario Dawson la que se roba la película, no sólo porque el personaje de la terapeuta hipnotizadora es clave en la historia, sino porque su actuación hace arder la pantalla con una sensualidad endiablada que, por otro lado, está totalmente integrada al argumento. También aquí aparece un toque de inverosimilitud que, de todas maneras, Boyle consigue elaborar de una manera creíble. Es que esta hipnotizadora dedicada mayormente a terapias contra los ataques de pánico o comportamientos autodestructivos tiene el poder de hacer que el más duro gangster termine haciendo lo que a ella se le cante. Justamente, el núcleo de la película, y lo que sin dudas interesó a Danny Boyle del telefilm del 2001 en la que se basa, es el potencial para narrar diferentes realidades paralelas a gusto del director y conveniencia del relato, que es previsible en este sentido (en un momento determinado el espectador no sabrá si lo que está viendo es lo que realmente sucede o es sólo lo que está en la mente de uno de los hipnotizados) pero imprevisible en cuanto a que las vueltas de tuerca elegidas siempre son sorprendentes.

    Como pasa en estos casos, la trama puede complicarse un tanto entre realidad y ficción hipnótica, pero lo cierto es que todo esto está bien resuelto hasta un desenlace antológico que recuerda la mejor tradición del policial inglés. Por otro lado, estos viajes hipnóticos están hechos a la medida de Boyle, que los aprovecha para generar todo tipo de imágenes imaginativas apoyadas por toda la gama posible de música tecno.

    Si bien Rosario Dawson domina el film con su talento, belleza y misterio, Vincent Cassel compone a un perfecto gangster europeo, y James Mc Avoy, un poco insulso en un comienzo, sorprende cuando, a través de la hipnosis, revela distintas facetas de su personaje.

    Con "En trance", Danny Boyle se entromete en el terreno de directores como Brian De Palma, y hay que reconocer que lo hace muy bien, aunque su film quizá no ayude a popularizar las terapias para dejar de fumar mediante la hipnosis.
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  • Palabras robadas
    Palabras robadas
    Ámbito Financiero
    Lo mejor, Irons, pero tarda demasiado

    Para empezar, un drama literario en el que Dennis Quaid interpreta a uno de los grandes escritores de su época ya de por sí va a resultar inverosímil. Luego, la estructura de relato dentro de un relato que también puede incluir un relato está hecha sin demasiada gracia, aunque el formato no deja de mantener al espectador con la esperanza de que oculte alguna sorpresa un poco mejor.

    En realidad, la gran sorpresa es la calidad de la actuación de Jeremy Irons, aunque para que aparezca a ofrecer semejante novedad hay que esperar hasta bien promediada la proyección.

    Dennis Quaid es el narrador que abre el film leyendo ante un auditorio algunas páginas de su nuevo libro, que igual que el título original se llama, pretenciosamente , "The Words". Es la historia de un joven escritor cuya obra no interesa a los editores, hasta que su vida se vuelve rutinaria y decide tomar un trabajo humillante en una editorial esperando el momento en el que algún compañero de trabajo de mayor rango se interese por su obra. Eso no sucede, pero el protagonista se casa, va de luna de miel a Paris, y ahí su esposa encuentra un portafolios antiguo que, con un poco de limpieza, puede quedar bien. El asunto es que dentro del portafolios hay un antiguo manuscrito mecanografiado en inglés, con una novela asombrosamente buena, que el joven escritor frustrado no tarda en plagiar letra por letra, lo que le permite triunfar.

    Bradley Cooper ya habia hecho de escritor con más garra en un film sobre una nueva droga maravillosa que provocaba inteligencia artificial, y un poco de esto le hubiera venido bien a su plagiario personaje. En cambio, Irons no necesita doping para contar con más pasión la historia del joven que realmente escribió ese relato en la París de posguerra, aunque el film nunca logra transmitir en imágenes el sufrimiento del que surgió esa novela plagiada. Por último, el encuentro casi romántico entre el escritor original, Dennis Quaid, y una fan joven y bella, Olivia Wilde, sólo conduce a que la película dure más de lo razonable.

    Es una película que no está mal filmada y por momentos está bien actuada. A las imágenes les falta soltura y personalidad, y la música insistente tapa toda posibilidad de clima. En cuestiones literarias, hay cosas que hay que dejarlas en los papeles.
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  • Iron Man 3
    Iron Man 3
    Ámbito Financiero
    “Iron Man 3”, modelo de gran espectáculo

    Lo mejor del personaje Iron Man es que está concebido para el cine de tal modo que permita un poco de todo, y en esta tercera película esta cualidad está potenciada al máximo. Es un gran espectáculo que incluye, por supuesto, mucha acción fantástica, pero tambien mucho humor, con momentos de comedia negra y comedia de enredos, sátira política y hasta escenas que parecen salidas de una película de terror.

    Shane Black, director y también guionista, armó una historia que cuenta la improbable humanización del protagonista, que empieza a contar una situación de 1999 a la que no le había dado mucha importancia, pero que se le vuelve terriblemente en contra pasados tantos años. Dejar plantado en la terraza de un hotel la noche de año nuevo a un insoportable fan en muletas que necesitaba su ayuda para un desarrollo científico solo parecía otra de las diablura típicas del millonario Tony Stark, pero el hombre que dejó plantado (interpretado por un multifacético Guy Pearce) logra desarrollar su invento biomecánico y se convierte en un temible archivillano, que trabaja para el enemigo número uno de los Estados Unidos, un terrorista conocido como El Mandarín que tiene el poder de estar en todos lados y ninguna parte al mismo tiempo (la actuación de Ben Kingsley como esta especie de burla de Bin Laden no tiene desperdicio y es uno de los puntos fuertes del film, no sólo por su trabajo sino por los detalles increíbles con los que está definido el personaje).

    La película, que dura más de dos horas y nunca aburre ni por asomo, empieza lentamente con el prólogo de 1999 y va armando sus conflictos hasta que queda claro que con un atentado en su empresa y otro en su mansión/laboratorio, Stark queda casi sin elementos para defenderse del Mandarín, y depende de la buena voluntad de un chico de Tennessee para tratar de cargar la energía de su traje metálico. En esta parte hay escenas terroríficas al estilo de "Terminator" con el protagonista luchando contra mutantes enviados por el villano.

    En el medio hay una subtrama con el presidente y el vicepresidente de los Estados Unidos (Miguel Ferrer y William Sadler, este último un experto en personajes "white trash" que jamás hubiera soñado con este papel) y una revelación sorprendente sobre El Mandarín.

    Los efectos especiales son tan contundentes como en las otras dos películas de "Iron Man", sólo que ahora están revestidos de un muy eficaz 3D digital que mejora un poco más las cosas, con imágenes realmente alucinantes en el plano estético. "Iron Man Tres" es un formidable entretenimiento para grandes y chicos que, obviamente, ningún fan del comic ni del cine fantástico dejarán pasar de largo.
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  • 21 La gran fiesta
    21 La gran fiesta
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    Divertida comedia en la moda de juergas salvajes

    La fórmula de "'¿Qué pasó ayer?" se repite un poco en esta comedia de otra juerga imprevisible que, de todos modos, resulta bastante divertida. Jeff Chang cumple 21 años y quiere celebrarlo con sus dos mejores amigos de la secundaria, a quienes no ve hace tiempo. Tiene que ser un festejo moderado, dado que a la mañana temprano del dia siguiente el cumpleañero tiene una cita en la universidad arreglada por su severo padre, que pretende que su hijo siga la tradición familiar de recibirse de médico.

    Pero teniendo 21 años se puede consumir alcohol en cualquier lado y Jeff no piensa perder la oportunidad de emborracharse en todos esos lugares que durante los últimos años no lo dejaron entrar.

    Sorpresas

    Por eso sus amigos, mientras se ponen al día, aceptan ir a un par de boliches a tomar unos tragos y dejarlo luego tranquilamente en su casa para que pueda dormir un poco y estar listo cuando lo vaya a buscar su papá a las 7 de la mañana.

    Corte, y Jeff está totalmente borracho, sus amigos no recuerdan la dirección de su casa, ya que nunca habían ido antes, y para colmo, encuentran una pistola en su bolsillo, lo que implica que su amigo anda en cosas raras de las que no sabían nada. Arrastrando al protagonista como un peso muerto, los otros dos amigos descubren que sus vidas tampoco son lo que parecía. Todo esto mientras entran y salen de distintas juergas universitarias. Hay algunos gags memorables, especialmente los que involucran a Chang cuando despierta de su coma alcohólico, pero tambien hay muchos lugares comunes en la descripción de la locura de la vida universitaria. La incorrección política no supera a la saga de "¿Qué pasó ayer?", y tambien falta un elenco que pueda actuar gags que no sean del todo físicos, aunque los chicos se esfuerzan en una escena donde ponen en juego su sexualidad. Con todo , la película divierte, y tiene un mensaje: pase lo que pase, no dejes la universidad.
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  • Lazos perversos
    Lazos perversos
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    Thriller sinuoso que alza vuelo hacia la mitad

    El director de retorcidos thrillers coreanos como "Old boy" hace su debut en idioma inglés con una película no menos retorcida en la que su mezcla de climas hitchcockianos y tíempos muertos típicos del cine de arte no terminan de despegar del todo.

    Básicamente, el problema es que, en lo formal, el film es demasiado pretencioso y, al mismo tiempo, la trama de thriller es bastante obvia y previsible.

    Mia Wasikowska es India Stoker una chica especial que vive en su casa de millonarios junto a su padre, que la lleva constantemente a cazar aves (la explicación es que hacer algo como matar animales puede servir para evitar hacer algo peor) , su madre que está totalmente alejada y un ama de llaves que se ocupa de todo. EL día que cumple 18 años, su padre, aparece muerto extrañamente en su auto muy lejos de la casa, y casi inmediatamente, para el funeral, llega un tío del que nadie sabía nada. Supuestamente dedicado a fascinantes excavaciones en Asia y Africa, y a una vida de lujo en Europa, obviamente el tío oculta un secreto, y el guión demora demasiado en revelar esa obviedad.

    La chica, que igual que su tío no deja que nadie la toque, empieza a actuar de otro modo cuando advierte los avances entre su tío y su madre, y entonces el film empieza a levantar vuelo, esto a pesar de que para entonces el recién llegado ya liquidó a un par de personas.

    Es en este momento que el film empieza a funcionar mejor, y con la idea de que India también tiene lo suyo en la sangre, comienzan a sucederse algunas secuencias electrizantes sobre el despertar sexual y criminal de la chica. Si se le tiene paciencia a la primera parte demasiado lenta, la segunda mitad del film tiene sus buenos momentos, y también recursos visuales realmente notables, aunque combinados con imágenes más que esteticistas.

    Por otra parte, mientras que la actuación de Mia Wasikowska es excelente, a pesar de lo extraño de su personaje, el tío que compone Dermot Mulroney luce siempre afectado, y Nicole Kidman directamente sobreactúa cada escena importante que tiene su personaje. La fotografía y, sobre todo, la música son excelentes; lo mejor de este film tan interesante como desparejo.
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  • 911 Llamada mortal
    911 Llamada mortal
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    Halle Berry anima thriller inverosímil pero entretenido

    Halle Berry es una actriz que puede aparecer en cualquier tipo de película, incluyendo un drama que le sirva para ganar un Oscar o una comedia en la que prepara guacamole con su seno derecho ("Proyecto 43" aún en cartel). Pero en general lo que no le cabe mucho es tratar de ser una heroína de acción al estilo de, por ejemplo, Angelina Jolie, y es por eso que su participación en este thriller de Brad Anderson es un desafio que apuesta a potenciar algunos aspectos del film, dejando otros de lado, de acuerdo al personaje de la protagonista, una experimentada operadora del 911 que atendiendo una llamada especialmente límite se deja llevar por sus emociones y comete un error que pone a la víctima de un psicópata en peligro de muerte.

    El error profesional provoca que la desplacen de atender llamados a preparar a telefonistas jóvenes, pero cuando una operadora novata se paraliza ante un caso tan grave como el que ella tuvo tiempo atrás, no tiene más remedio que volver a tomar el teléfono para tratar de salvar la vida de una chica atrapada en el baúl del auto de un psicópata realmente retorcido.

    El director Brad Anderson viene más del terror que del cine indie (de hecho dirigió un famoso capítulo de la serie "Master of Horror") y por eso la película se va convirtiendo de a poco en una entretenida mezcla de "El silencio de los inocentes" y "Celular" (aquel taquillero thriller escrito por Larry Cohen que le devolvió el primer plano a Kim Basinger).

    El enigmático demente que compone Michael Eklund se roba cada escena en la que aparece, haciendo todo tipo de cosas raras y herméticas que poco a poco van explicando su endemoniado y sádico objetivo. Todo esto mientras la sufrida Abigail Breslin se las arregla para mantener prendido su celular en el auto sin delatarse, pero sí involucrando a otras personas en su camino, lo que lleva a una preocupante cantidad de bajas realmente violentas a lo largo del film.

    El director, sin embargo, le da un tono melodramático no siempre muy atractivo a la telefonista estelar, a la que por suerte le da un rol más activo hacia el final, cuando la heroína cuelga el teléfono y se involucra en el salvataje de la pobre adolescente.

    Luego de lucir demasiado contenida durante casi todo el film, en este desenlace Halle Berry se libera y puede mostrar toda la furia vengadora de una operadora del 911. Esto es tanto o más inverosími que todo el resto de la película, que no obstante es vertiginosa, tiene momentos de logrado suspenso y se las ingenia para darle toda la acción posible al habitualmente más estático género de los thrillers telefónicos.
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  • Oblivion: El tiempo del olvido
    Ciencia ficción al nivel de los clásicos

    En un futuro no tan lejano, la raza humana enfrentó una invasión extraterrestre. Luego de una guerra terrible, ganó la raza humana, pero el planeta quedó inhabitable y los sobrevivientes tuvieron que migrar a Titán, una de las lunas de Saturno. En la Tierra sólo quedan ruinas, y unos pocos artefactos voladores armados de poderosos cañones vigilan nuestro planeta combatiendo las escasas, dispersas fuerzas invasoras que aún puedan quedar en pie. Estos guardianes finalmente son máquinas que deben ser arregladas de vez en cuando, y ése es el trabajo del técnico que interpreta Tom Cruise, que en una misión descubre algunas cosas que lo obligan a replantear toda esta premisa.

    Dado que por cuestiones emocionales todos los seres humanos en misiones de este tipo tienen la memoria borrada en lo relativo a sus experiencias pasadas antes de la invasión, y que hay severas regulaciones sobre los objetos y lugares con los que pueden tener contacto durante la estadia en lo que fue nuestro planeta, cualquier pista o duda que pueda tener el protagonista es confusa, además de severamente reprimida por su oficial superior y pareja (Andrea Riseborough).

    Pero el protagonista deambula por lugares derruidos y es asaltado por todo tipo de sueños extraños que parecen significar algo. Hay más ataques enemigos que de costumbre, y hasta encuentra una señal de radio que parece indicar un punto geográfico. El técnico se dirige ahí justo para ver caer una nave humana de antes de la guerra, de la que logra salvar a un tripulante hibernado.

    En este punto, luego de una serie de secuencias impactantes de las andanzas del protagonista en la tierra desolada (el director y guionista, el mismo de la secuela de "Tron" hace un uso superlativo de la imagen y el sonido) el film se pone aún más interesante al plantear todo tipo de conflictos enigmáticos que no siempre son fáciles de seguir, y que por momentos tienen una complejidad a la altura de la ciencia ficción de vanguardia digna de Philip K Dick o Stanislav Lem. Lo interesante de "Oblivion" es que el argumento es realmente imprevisible, aunque para el espectador de una película de ciencia ficción con Tom Cruise, esto quizá sea más un defecto que una cualidad.

    En todo caso, la compleja trama permite superacción, una emocionante historia de amor, y sobre todo, momentos visuales de una riqueza e imaginación antológica (los reconocimientos aéreos y en moto de Tom Cruise por paisajes increíbles acompañados de la música tecno de M.8.3 justifican por sí solos la película). Y, además, teniéndole un poco de paciencia al metraje de más de dos horas, la trama cierra perfectamente. Y aparte de un Tom Cruise que sabe cómo interactuar con efectos especiales, hay un sorprendente Morgan Freeman convertido en un temible líder blaxploitation del futuro. Por momentos, "Oblivion" parece una obra maestra, a pesar de que su trama hipercambiante pueda ser un poco anticlimática. Sin duda es un gran film, imperdible para todo fan de la ciencia ficción pensante.
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  • Posesión infernal
    Posesión infernal
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    Para poner los pelos de punta al fan del terror más aguerrido

    La primera "The Evil Dead" (estrenada en Argentina como "Diabólico") era un film de terror único. Su idea de un antiguo libro de ocultismo que despertaba los malos espiritus alrededor de la cabaña de un bosque era totalmente original para la década de los '80, igual que su mezcla de gore superaudaz (fue una de las películas más censuradas en la Inglaterra de la época) con humor lunático, que surgía no solo del estilo del director Sam Raimi, sino también del hecho de que, con su escaso presupuesto, tampoco podía tomarse el asunto totalmente en serio.

    Esa combinación de terror con una comicidad casi propia de los Tres Chiflados se acentuó en la secuela "The Evil Dead 2: Dead by Dawn" ("Noche alucinante") que , de una manera también única, contaba prácticamente la misma historia, con el mismo protagonista (Bruce Campbell como el sufrido antihéroe Ash), pero acentuando a tope los niveles de humor.

    Pasaron los años y luego de , entre otras cosas, "El hombre araña", Sam Raimi no tiene más problemas de presupuesto, así que cuando decidió producir una remake de la primer "Evil Dead", algo comprensible en medio de la ola de nuevas versiones de clásicos del terror ochentista, se lo encargó a otro director con la libertad de hacerlo como quiera, siempre y cuando juegue con una variación seria del mismo asunto.

    Aun sabiendo que ésa es la propuesta de esta flamante "Posesión infernal", nadie podía prever que el director uruguayo Fede Alvarez se iba a tomar las cosas tan en serio: esta película está hecha para ponerle los pelos de punta al más aguerrido fan del cine de terror, con escenas terroríficas inimaginables y niveles de gore que se van volviendo más y más terribles a medida que inundan de sangre la pantalla. La nueva película funciona aun conociendo de memoria el original, ya que salvo la situación de la cabaña en el bosque y el libro ominoso -y por supuesto, la toma subjetiva del mal avanzando por el bosque, sello inolvidable de las "Evil Dead"- toda la historia es distinta, y tiene que ver con una reunión de amigos en la dichosa cabaña para que una chica deje de una buena vez las drogas que casi la están matando. Esto vuelve dramático el clima desde el principio (bueno, antes hay un prólogo donde alguien quema viva a una persona mñuy allegada) y ayuda a que los primeros síntomas de que algo anda horriblemente mal en el bosque puedan parecer delirios producidos por el síndrome de abstinencia de la protagonista.

    Una vez que los demonios se despiertan, la película no da pausa, y lo único que se puede decir en su contra es que por momentos se pasa tanto de rosca con las situaciones espantosas que al final , sea de nervios o no, termina haciendo surgir risas frenéticas entre el público. La nueva "Evil Dead" está brillantemente filmada y actuada, con una fotografía oscura que ayuda a tener que imaginar cosas a pesar de lo gráfico de algunas escenas, y con un diseño de sonido que está entre lo más brillante en el rubro del cine fantástico. Igual que antes, con esta remake Sam Raimi sigue decidido a que la franquicia "Evil Dead" sea algo único. Y de paso nos presenta a un director ultra talentoso que seguramente hará más cosas importantes en el género , Fede Alvarez al que conoció viendo un cortometraje en la web.

    Ningún fan del terror puede perderse esta película, aunque hay que volver a avisar: es terriblemente seria, dramática y sobre todo fuerte, justificando totalmente la ya casi olvidada calificación "solo para mayores de 18 años".
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  • Bienvenido a los 40
    Bienvenido a los 40
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    Buenos gags atemperan su excesiva duración

    Los miembros de la pareja que deben asumir su edad en esta comedia eran personajes secundarios en otra película del mismo director, "Ligeramente embarazada", aunque Judd Apatow quizás era más conocido por la popular "Virgen a los 40".

    Evidentemente hay algo con esta edad que obsesiona a este realizador y también guionista, pero no tanto como para eludir una serie de lugares comunes con los que abre su historia. Básicamente chistes con viagra, la protagonista quitándose un par de años, conflictos con las finanzas, los suegros (por suerte interpretados por actores de la talla de Albert Brooks y John Lithgow), las dos hijas, y el colegio, etc. ,están diseminados para nutrir el guion de un film demasiado largo, que con más de dos horas, necesitaría un poco más de síntesis y más y mejores gags.

    Sin embargo, luego de la larga introducción al asunto, la película empieza a levantar vuelo con situaciones más originales, sobre todo a medida que introduce personajes secundarios más ricos, como la supersexy empleada de la protagonista, Megan Fox y, especialmente, al venerable Graham Parker que junto a su banda The Rumour se personifica a sí mismo dando una muestra de humildad llamativa para un músico de rock, ya que se burla de los que pensaban que su nuevo disco podía vender algo parecido a un mínimo razonable.

    Los personajes secundarios y los chistes que sí funcionan más algunas sorpresas del argumento sirven para ir mejorando una historia que parecía obvia en un principio, pero que de todos modos no requería de más de dos horas para ser contada.

    A favor de Apatow se puede decir que la película está muy bien actuada, y que desde la pareja protagónica (Paul Rudd y Leslie Mann) hasta el último actor secundario todo el elenco tiene un nivel sólido y parejo, lo que se aplica también a los niños actores que tienen algunos de los mejores gags del film.
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  • Contrarreloj
    Contrarreloj
    Ámbito Financiero
    Un entretenimiento sólido y vertiginoso

    Nueva Orleans. Martes de Mardi Grass. Están Todos locos. Uno de los personajes define así la situación general de esta película y, a decir verdad, está bastante acertado.

    Nicolas Cage tiene una debilidad con Nueva Orleans desde su gran trabajo en la secuela de "Bad Lieutenant" que dirigió Werner Herzog, y es verdad que esa locura ayuda y va en sincro con sus personajes pasados de rosca, que en otro contexto, quedarían demasiado en evidencia.

    Pero la película no comienza ese martes de carnaval, sino ocho años atrás, cuando el protagonista está preparando el que debería ser su último gran golpe, mientras es vigilado de cerca por un policía que está harto de que roben todos los bancos de la ciudad en sus narices. Lamentablemente la codicia excesiva de uno de sus secuaces complica las cosas y el ladrón es atrapado, debiendo pasar los siguientes ocho años totalmente ajeno a la vida de su hija que, para cuando él sale, ya es toda una adolescente especialmente resentida por el abandono de su padre. El asunto es que recién salido de la cárcel, el ladrón dispuesto a rehabilitarse para la sociedad se encuentra con su hija raptada por su ex cómplice ahora convertido en un freak: entre otras cosas, una bala de aquel golpe fallido lo dejó malherido y ahora está empecinado en cobrar el botín de aquel viejo robo, sin saber que el protagonista jamás lo tuvo.

    El personaje de Nicolas Cage tiene sólo 12 horas para producir 10 millones de dólares si no quiere que su hija sea asesinada. Para colmo, lo marca de cerca el mismo policía que lo detuvo (gran trabajo de Danny Huston) que obviamente no puede creerle nada de esta disparatada historia que, sin embargo, da lugar a un sólido y vertiginoso entretenimiento, con persecuciones alucinantes y el delirante fondo del Mardi Grass, mejor capturado que en otras películas más serias.

    Dividida en tres partes, "Contrarreloj" no para nunca y se las arregla para volver potable un asunto sin pies ni cabeza. En este sentido hay que apreciar el excelente trabajo de SImon West, un director que ya sabe cómo hacer estas cosas desde su opera prima - ambién con Nicolas Cage-, la formidable "Con Air".
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  • La memoria del muerto
    La memoria del muerto
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    Grotesco sangriento para fans del gore

    Varios personajes encerrados en una casona durante una noche, en homenaje a un ser querido recién fallecido. se convierte en una pesadilla cuando queda claro que la reunión es, en realidad, para realizar un sangriento ritual con sacrificios humanos para revivirlo.

    La premisa sería más adecuada para un relato en formato más corto, tipo "Historias de la cripta", sobre todo por su costado de comedia negra con diálogos irónicos y mucho humor negro. O más bien humor rojo, porque algo que no se le puede negar al director y coguionista Valentin Javier Diment es su extrema generosidad con la truculencia y el gore que abundan a lo largo del film ya desde el siniestro prólogo onírico.

    Por eso, pese a que las alegrías hemoglobínicas ayudan a que la película nunca resulte aburrida, por supuesto si se es fan del genero fantástico, lo cierto es que el realizador tiene que estirar las situaciones a su máxima expresión para llegar de alguna manera razonable a la duración de un largometraje. Esto se nota en las distitnas apariciones de ultratumba que van experimentando los personajes, algunas casi teatrales en un intento de psicodrama terrorífico que, por fortuna (para los fans), siempre culminan con chorros de sangre y otras cosas aún más horripilantes como para olvidar que pase lo que pase, ésta es una de terror hecha y derecha.

    El hecho de que toda la acción transcurra en el mismo lugar recuerda a muchos films clase B, y hay algunos homenajes a clásicos, por ejemplo "The Evil Dead" de Sam Raimi, que también aportan un poco de diversión (y algunas tomas técnicamente bien construidas).. Por otro lado hay efectos especiales sangrientos de todo tipo, algunos bien resueltos (por ejemplo la espantosa reconstrucción de la hermana muerta es una de las más eficaces escenas del film).

    Igual que los efectos, hay algunas buenas actuaciones en medio de un tono grotesco que da el pie a la comedia negrísima. En este sentido, Gabriel Goity aparece poco, pero a veces logra una fuerza siniestra digna de un émulo criollo de Vincent Price, especialmente cuando se lo ve en un cuadro que provoca la sensación de que su personaje domina a los vivos desde ultratumba.
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  • Proyecto 43
    Proyecto 43
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    Estrellas prestan su cuerpo a guarradas

    En los años 70 y 80 proliferaron films cómicos en episodios, a veces dirigidos por varios realizadores que sabían usar un elenco heterogéneo para armar las cataratas de gags más delirantes, audaces, guarros y políticamente incorrectos de la época. Los ejemplos van desde Todo lo que usted quería saber sobre el sexo de Woody Allen hasta Locura yanqui (Kentucky fried movie) de los hermanos Zucker, y Mujeres Amazonas de la Luna de John Landis y Joe Dante.

    Peter Farrelly, uno de los directores de hits como Loco por Mary, obviamente conoce muy bien el formato y lo aprovecha al máximo con la ayuda de una docena de directores que agregan distintos toques de humor hilarantemente guarro a niveles jamás vistos en una película con un elenco tan cargado de estrellas como el de Proyecto 43. Para tener una idea de lo demente del humor, apenas pasado el tercer sketch, el espectador ya se habrá casi descompuesto de risa con chistes sobre incesto, sexo coprofágico y testículos anatómicamente desubicados, esto último a cargo de unos antológicos Hugh Jackman y Kate Winslet en el segmento que abre el film con toda la furia.

    Por supuesto, el nivel no siempre es el mismo, y no todos los gags funcionan del mismo modo, pero a grandes rasgos se puede decir que el efecto es como un bombardeo de chistes que puede provocar ataques serios de risa (basta señalar que en la función de avant premiere donde vimos el film, la proyección se cortó unos minutos por un problema técnico, que no impidió que el público siguiera riéndose como si estuviera influido por algún tipo de gas hilarante). El efecto se entiende cuando, ya sin problemas técnicos, la película amaga con terminar, la gente se prepara para levantarse de sus butacas, el film sigue con un increíble relato sobre un gato animado que tiene fantasías sexuales con su dueño.

    Lo mejor es la multiplicidad de talentos distintos dispuestos a mostrar todas las formas posibles de gags zarpados. Ver a Richard Gere como el dueño de una empresa que lanza la iBabe (una especie de muñeca inflable con reproductor de MP3) no tiene desperdicio, igual que a Uma Thurman haciendo de Luisa Lane mientras tratan de levantársela Batman y Robin a la vez, exponiéndose a la ira de un Superman acosador. Entre los directores se destaca Griffin Dunne armando una electrizante historia de amor entre el desquiciado cajero de un supermercado noctámbulo y su novia dark. Por su parte, Elizabeth Banks agrega un toque de guarrada feminista en un episodio que se burla de la eterna ignorancia masculina sobre temas femeninos.

    Volviendo a las estrellas, Halle Berry también sorprende como una chica dispuesta a todo con tal de divertirse en una de esas típicas citas a ciegas que no llevan a ninguna parte. Nunca se ha visto una madre tan cruel como la Naomi Watts que educa a su hijo en casa sin ahorrarle ninguna de las experiencas angustiantes del colegio secundario. Y a los dos duendes irlandeses ultraviolentos que encarna Gerard Butler no hay con qué darles. La excusa narrativa es tan o más elemental que el resto, pero funciona y no ocupa lugar en vano, ya que también arroja buenos gags.

    En síntesis, estamos ante una comedia de culto que lleva el humor de mal gusto al siguiente nivel, haciendo reír sin paz ni pausa.
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  • G.I.Joe: el contraataque
    G.I.Joe: el contraataque
    Ámbito Financiero
    Pryce y el 3D justifican secuela de G.I. Joe

    En la primera y olvidable "G I Joe", llamaba la atencion la presencia de un Jonathan Pryce interpretando a un presidente que no diferia mucho de su Peron de "Evita" de Alan Parker.

    Ahora, junto al contraataque del cuerpo de G I Joes, Pryce toma revancha de su insulso personaje del film del 2009 y se desdobla encarnando al mismo presidente del film anterior, ahora secuestrado por un doble malísimo dispuesto a todo.

    Dwayne Johnson toma el rol protagónico con su habitual entusiasmo, y no se puede dejar de mencionar a un sorprendente Bruce Willis en una de esas apariciones realmente extrañas que sus fans siempre agradecen.

    A diferencia del anterior, aquí sí los distintos personajes tienen matices y, sobre todo, cada tanto hay secuencias de acción en 3D endemoniadamente vertiginosas, filmadas por los encargados de la segunda unidad (sin duda mucho más creativos que el director Jon M Chu, que por momentos se cuelga en situaciones demasiado dialogadas, generalmente tan insensatas como la duración de 110 minutos).

    Los efectos 3D: son de lo mejor que se haya visto en cuanto a la estereoscopia digital aplicada a escenas de acción con algún sentido de realismo. Abriendo la segunda mitad del film, hay unos duelos ninjas y masacres alpinistas multicolores que justifican el precio de la entrada, igual que el maestro ninja que interpreta RZA, inigualable rapper y experto en kung fu.
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  • ¿Y dónde está el fantasma?
    Divierte pero sólo a amantes del terror

    Hacía tiempo qe no aparecían las típicas parodias de films de terror al estilo de la saga de "Una película de miedo", sobre todo teniendo en cuenta que el nuevo subgénero de "fantasmas filmados en video" realmente daba para la burla. Y de golpe aparecieron dos. Una llegó directo al DVD con el larguísimo título "30 noches de actividad paranormal con el diablo adentro de la chica con el dragón tatuado"; la otra es esta "¿Y dónde está el fantasma?", con la misma premisa argumental sacada de la saga de "Actividad paranormal"- de una pareja que se muda a una casa que pronto van a llenar de cámaras, si es posible apuntando siempre, y antes que nada, hacia la cama.

    El estilo de humor es aquí básicamente guarro, con sexo de ultratumba y todo tipo de meteorismos y chistes escatológicos sin fin, que en algunos casos, no por elementales y minimalistas, dejan de resultar bastante graciosos. Marlon Wayans, que tiene bastante experiencia en este tipo de productos gracias a su participación en la saga de "Scary Movie", no sólo es el protagonista sino también coguionista, pero de todos modos no siempre encuentra el timing adecuado para los gags, que como es típico de estas comedias, no funcionan todo el tiempo, pero cuando lo hacen, realmente hacen reír.

    Ademas de los chistes surgidos de la sátira a las "Actividad paranormal", también hay bastante de "Con el diablo adentro" y todos los films de exorcistas habidos y por haber. Entonces, adquiere un papel protagónico Cedric the Entertainer como un muy particular exorcista presidiario que utiliza, por decirlo suavemente, un contundente lenguaje blasfemo para acabar con una posesión demoníaca.

    La película está razonablemente filmada y actuada y, obviamente, funciona mejor si el espectador conoce los films en los que están basadas las parodias, si no, difícilmente arranque una sonrisa. Pero se supone que el público adolescente al que está destinada conoce los originales a la perfección y que, además, podrá divertirse sin problema con los chistes más asquerosos que abundan a lo largo de todo el film.
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  • Los Croods
    Los Croods
    Ámbito Financiero
    La prehistoria con mirada infantil

    Spielberg ya produjo dos versiones con actores de "Los Picapiedras" y ahora a través de su estudio Dreamworks produce una nueva historia de otra familia de cavernícolas más cercana al espíritu de los cartoons del siglo XXI. La historia está contada desde el punto de vista de la hija adolescente de la familia, que vive desde hace años sin vecinos y encerrada en una caverna, atemorizada por todo signo de algo nuevo o desconocido, que en ese contexto significa invariablemente un peligro inmediato.

    Pero la adolescente prehistórica está harta de vivir encerrada y de no conocer nada nuevo, y una noche, al ver el reflejo de una luz que ilumina la roca que tapa la entrada a la gruta, corre a conocerla. A quien conoce es a un simpático hombre con casi todas las características del homo sapiens, que domina el fuego y le advierte a ella y a su familia que la tierra está cambiando con terremotos y mares de lava, y que ya no estarán seguros en su caverna. Lo que sigue es una peregrinación a tierras más seguras, a lo que se suma el aprendizaje de las nuevas ideas que el recién llegado tiene para enseñarles.

    "Los croods" no es precisamente "La guerra del fuego", pero de un modo infantil intenta un divertido acercamiento a la vida prehistórica. El guión más bien endeble y minimalista no es el fuerte del film, que apuesta todo a lo visual, con una utilización realmente eficaz del 3D y un colorido que aprovecha al máximo las posibilidades de la animación digital. Lo más difícil para los guionistas debe haber sido adaptar la brutal idiosincrasia del hombre prehistórico al marco de un film de animación infantil, y se nota en algunas escenas que lucen ingenuas, incluso, para los espectadores mas chicos. En todo caso, el colorido, los efectos 3D y algunas escenas de cacería realmente vertiginosas equilibran el conjunto.
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  • Efectos colaterales
    Efectos colaterales
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    Soderbergh original y también algo retorcido

    Algo que diferencia a Steven Soderbergh de otros directores, no sólo es su enorme productividad (filma más de una película por año) sino también la diversidad de temas que abarca. Hace muy poco se estrenó entre nosotros un original film sobre strippers masculinos, la excelente "Magic Mike", y ya tenemos otro film del autor de "Sexo mentiras y video" en los cines argentinos.

    En este caso se trata de un thriller más bien extraño y retorcido, que empieza como un drama sobre los efectos no deseados de los medicamentos antidepresivos. Channing Tatum era un ejecutivo exitoso hasta que lo detuvieron por tráfico de influencias. Luego de cuatro años en la cárcel, sale en libertad, pero su joven esposa (Rooney Mara) que perdió todo cuando su marido fue a prisión, no puede salir de un estado depresivo que la lleva a un sorpresivo intento de suicidio estrellando su auto contra el muro de un estacionamiento. Jude Law es el psiquiatra que la atiende en un hospital de emergencias y luego la toma como paciente, recetándole distintas pastillas hasta que ella le propone una nueva marca de antidepresivo publicitada masivamente, que parece hacerle mucho mejor, salvo por los efectos a los que se refiere el título.

    El guión fragmentado no ayuda al buen ritmo de la película, que tampoco se decide hasta bien pasada la mitad en cuanto a género y tema a desarrollar. Antes de que se transforme en un trhiller, con el psiquiatra intentando que no lo culpen de mala praxis, sospechando que lo hicieron caer en algún tipo de trampa para concretar un fraude, el argumento describe de manera muy sagaz al mejor estilo del director- una sociedad empastillada, donde por lo bajo todo el mundo consume algún tipo de psicotrópico y hasta la mujer del médico se siente afortunada de que su marido le pueda hacer recetas a discreción.

    Pero, al final, el film es un thriller original, sin duda pero un poco raro- y si la película se sostiene como unidad es básicamente debido a la excelente dirección de Soderbergh y la solidez de todo el elenco, empezando por un brillante Jude Law.

    Una mención aparte merece la excelente banda sonora de Thomas Newman, que le da el clima adecuado a cada escena.
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  • Mi novio es un zombie
    Mi novio es un zombie
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    “Romeo y Julieta” en la moda zombie

    El título de esta película se podria haber traducido perfectamente como "Cuerpos tibios", pero lo cierto es que el impresentable nombre de estreno local, "Mi novio es un zombie" ayuda bastante, porque apriori el espectador no puede eperar mucho de una película que se llame asi, y que recuerda los más imposibles ejemplos del género de la década de 1980. Sin embargo, ésta no es una comedia descartable, ya que está bien dirigida por Jonathan Levine, el realizador de "50/50" y tiene buenas actuaciones, incluyendo un bienvenido papel de reparto a cargo del siempre talentoso John Malkovich.

    La historia de amor de una chica y un zombie en un universo propio de la saga de los muertos vivientes de George A. Romero es más bien improbable dado que las necesidades de estos resucitados suelen ser tan básicas como comer humanos y poco más. Sin embargo, Levine se las arregla para armar un relato razonable en este doble sinsentido y en principio sin escapar demasiado de las reglas del género, empezando por un primer encuentro entre los protagonistas donde el galán se come al acompañante de su futura enamorada.

    Hay momentos donde todo parece estar a punto de decaer en otra de esas versiones light de terror romántico-adolescente al estilo de los vampiros de la saga de "Crepúsculo", y la verdad es que un poco de eso se trata esta especie de reelaboración de "Romeo y Julieta" en plan zombie. Pero por suerte, el film es más que eso, con buenos guiños al género fantástico, elementos propios del terror y, sobre todo, los gags necesarios para que el producto funcione bien como comedia de terror teenager. Hay que destacar el soundtrack, y especialmente la actuación de Nicholas Hault que sale airoso del difícil desafío de componer un zombie que dé lugar a situaciones amorosas.
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  • En la mira
    En la mira
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    Entretenida apología del policía heroico

    "Los policías no inventamos las leyes, solo las tenemos que hacer cumplir. Somos la factura que no pagaste, el destino con una placa que te espera en cualquier lado. Y detrás de nuestra placa tenemos un corazón igual al tuyo. Nos reímos, amamos, y también podemos morir igual que vos".

    Este speech que aparece al principio de "End of watch" es la clave de una película distinta, ya que en un cine donde predominan los policías corruptos, ultraviolentos, o al menos no especialmente heroicos salvo que estén rodeados de colegas convertidos en delincuentes, David Ayers decidió hacer una apología del policía heroico inspirándose en el trabajo policial que vio en la práctica cuando investigaba para sus films y guiones anteriores (como "Los reyes de la calle" y "Dia de entrenamiento").

    Así que en "En la mira" dos vigilantes que van en su patrullero al estilo de Sean Penn en "Colours" de Dennis Hopper, luego de ser absueltos de un presunto caso de gatillo fácil, responden todo tipo de llamadas, lo que en el peor sector del barrio mexicano de Los Angeles puede terminar casi siempre en situaciones violentas, o incluso peor que eso.

    Amigos desde la academia, los oficiales Taylor y Zavala (Michael Peña y Jake Gyllenhaal) van en su patrullero como amigos de colegio secundario, haciéndose chistes y a veces no tomando conciencia de los actos heroicos que pueden llegar a hacer, ni tampoco en las cosas demasiado pesadas para dos simples vigilantes en las que se pueden involucrar solo por tratar de hacer "una diferencia" en el día a día de su trabajo.

    La película abusa un poco del uso de cámaras para darle realismo a todo el asunto, ya que no solo están en los patrulleros, sino que Taylor tiene la mania de llevar una cámara detrás de la placa, lo que irrita especialmente a sus compañeros. Hay también una interesante descripción de los pandilleros, que por supuesto, también andan grabando sus fechorías con una cámara. Esto casi podría significar un abuso de estilo, pero Ayers filma muy bien, logra excelentes actuaciones y le da un ritmo endiablado a este muy buen film con momentos progresivamente más fuertes hasta llegar a niveles de violencia que impactan justamente por este estilo realista.

    Pero sobre todo, éste es un film sobre la amistad a toda prueba entre los dos policías. Desde luego que hay matices en el resto de la fuerza, pero en general son todos hombres buenísimos que arriesgan su vida todos los días. La película logra vender su mensaje por estar muy bien escrita, dirigida y actuada, pero al final el espectador podría sospechar que el realismo se pierde al no describir uno usando el patrullero para buscar la pizza.
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  • Parker
    Parker
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    Policial negro con convincente Statham

    Aunque es más conocido por dramas como Reto al destino, o Ray, Taylor Hackford en realidad puede moverse en todos los géneros, como el fantástico (en El abogado del diablo y Dolores Claiborne) y el policial, con la remake de Out of the past de Jacques Tourneur, Against all odds y la sangrienta descripción del submundo carcelario Sangre por sangre . En Parker, Hackford retoma la larga lista de adaptaciones de novelas negras de Richard Stark sobre un delincuente que siempre es dado por muerto por sus traicioneros cómplices y vuelve para cobrar su deuda, tal como lo hizo Lee Marvin en A quemarropa y Mel Gibson en Payback.

    Statham le da a Parker un tono levemente humanista justo desde la presentación de su personaje, un asaltante disfrazado de cura que roba un millón de dólares de la caja de la feria estatal de Ohio. Es un criminal con principios, por ejemplo el de no lastimar a nadie que no lo merezca y lastimar muchísimo a los que sí lo merecen, lo que a lo largo de la película pone en práctica muchas veces.

    Parker es una película policial con una primera media hora a toda tensión, y luego se toma un tiempo para describir otro tipo de personajes como el de Jennifer Lopez (en una brillante y sorprendente actuación) como una mujer quebrada y fracasada que haría cualquier cosa por cobrar una suculenta comisión de las mansiones de Palm Beach que se muestran y nunca se venden, y que se da euenta de que ese supuesto millonario texano no quiere comprar ninguna mansión sino ubicar una en especial donde vive un tipo tan sospechoso como él. Así la trama mezcla a una paracaidista en medio de un asunto de verdaderos mafiosos, lo que puede traer consecuencias imprevisibles.

    Hackford no se mide en cuestiones violentas, dándole a su película las explosiones sangrientas que debe tener toda adaptación de Stark. Toda la película parece un intento por volver al estilo de policiales duros que justamente solían protagonzar actores como Lee Marvin, y en su caracterización de Parker, Statham hace uno de los mejores papeles de su carrera de cine de superacción. El protagonista se maneja muy bien tanto en las escenas en que debe reventarle la cabeza a un asesino con la tapa de mármol del tanque del inodoro o cuando debe hablarle suavemente al guardia con ataque de pánico del lugar que está asaltando (una escena antológica). La película, con todos sus logros, no mantiene siempre el mismo ritmo y la tensión del principio, pero es algo para ver sí o sí si se es fan del policial negro. Y además, incluye un par de papeles secundarios a cargo de dos figuras gloriosas, Nick Nolte y Patti Lupone.
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  • Mamá
    Mamá
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    Cómo provocar miedo con inteligencia

    Hay trazos del terror japonés moderno, tipo "La llamada", en este excelente film de terror con espectros sueltos debido a una antigua injusticia. Desde el comienzo, hay un rigor formal impactante acompañado de gran imaginación estética y una historia con mucha originalidad.

    "Mamá empieza con un hombre de negocios enloquecido que, luego de un raid criminal, agarra a sus dos pequeñas hijas y las lleva en un loca carrera por una autopista helada. Cuando el auto choca, el hombre arrastra a sus hijitas a una cabaña abandonada en medio de un bosque y se dispone a matarlas, cuando una sombra cobra forma para impedírselo.

    Pasan cinco años y el hermano de aquel hombre de negocios desquiciado gasta una fortuna para que alguien encuentre a sus sobrinas. Finalmente, el hallazgo sucede: las nenas vivieron todo ese tiempo como salvajes en la cabaña abandonada, y ló-gicamente lucen y se comportan de manera muy agreste, especialmente la más chiquita.

    Que aprendan a vivir en sociedad puede ser complicado, pero ese no es el problema principal, sino el hecho de que la presencia que las cuidó en el bosque, la "mamá del título, aparentemente no piensa dejar de acompañarlas.

    "Mamá es más una película de climas y actuaciones que de efectos especiales, aunque el espectro está muy bien sugerido por momentos y luego, a medida que avanza el film, muy bien plasmado (aunque tal vez se lo ve más de lo que hace falta llegado el desenlace).

    EL director Andy Muschietti -argentino, antiguo colaborador de Alejandro Agresti- hace un gran trabajo con todo el elenco, empezando por Jessica Chastain (reciente candidata al Oscar por su trabajo como la heroína de "La noche más oscura") en el rol de la mujer del tío de las chicas salvajes, pero es sobre todo con las niñas que hace un trabajo sin precedentes, ya que en algunos momentos del film son ellas las encargadas de generar terror. En este sentido "Mamá tiene varias escenas realmente aterradorasque por, otro lado, no caen en los lugares comunes del género sino que intentan algo más difícil, como armar un buen relato fantástico para público pensante.
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  • Oz: el poderoso
    Oz: el poderoso
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    “Oz”: audaz y fascinante precuela de un clásico

    Dejado de lado el Hombre Araña, Sam Raimi intentó algo que realmente nunca se había hecho: filmar la precuela de un clásico intentando que todos los detalles encajen perfectamente con el original. Y no estamos hablando de un clásico cualquiera, sino nada menos que de El mago de Oz de 1939.

    El proyecto es audaz y puede llegar a desconcertar a los espectadores poco familiarizados con el film original, sobre todo cuando se sientan en su butaca, se colocan sus anteojos 3D y empieza la función en blanco y negro y formato de pantalla cuadrada. Pero Raimi pronto se ocupa de que el fuego que arroja un lanzallamas se extienda hasta el formato Panavision con el que seguirá la película cuando el protagonista aterrice en el mundo de Oz.

    James Franco es un mago de pueblo, un prestidigitador de segunda que no puede parar de seducir muchachas crédulas, y que huyendo de los familiares de una de estas chicas, se sube a un globo en Kansas y aparece en el mundo fabuloso dominado por los colores más brillantes y también por una bruja malvada que mató al rey anterior. Hay una profecía que dice que un mago llegará volando desde el cielo, liberará al pueblo de Oz y tendrá derecho a las montañas de oro que se apilan en el palacio. La profecía se ajusta perfectamente al recién llegado, que pronto salva a un monito alado del ataque de un león y lo asocia en su intento de hacerse pasar por ese mago fantástico, que de todos modos,0 tal vez sea él mismo.

    La tarea de Raimi es difícil, más allá de que cuenta con toda la parafernalia técnica para lograr su objetivo, a la que hay que sumar un uso hipercreativo del 3D digital. La parte más difícil no tiene tanto que ver con lo visual, que se logra a la perfección, con momentos deslumbrantes, sino más bien con la tarea de volver a contar una historia tan antigua que supone otros tiempos narrativos y personajes distintos a los que está acostumbrado el público moderno. En este sentido, el director tiene un gran mérito cuando hace que el protagonista les pida a los diminutos munchkins que dejen de cantar sus insoportables canciones.

    James Franco no tiene problemas en encarnar al mago trucho que, de todos modos, va a a liberar al pueblo de Oz, y el trío de brujas también tiene sus momentos, aunque la que se roba las mejores escenas es Mila Kunis como la bruja inocente que se convierte -en parte por culpa del seductor protagónico-, en la bruja mala que todo el mundo conoce por El mago de Oz.

    Pero Oz el poderoso no es una película de actores, sino de flores gigantes, burbujas flotantes y ciudades esmeralda. Los aspectos visuales son fascinantes y los colores de la paleta del director de fotografía Peter Denning no dejan de quitar el aliento al espectador, mucho más si ve esta película en un cine 3D.
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  • Hitchcock: el maestro del suspenso
    “Psicosis” y Helen Mirren, lo mejor de “Hitchcock”

    Alfred Hitchcock es un icono difícil de reproducir con un actor en un film, y uno de los principales problemas de esta limitada biopic (se ajusta solamente a la preparación rodaje y estreno de Psicosis) es que, aun con todo su talento y mucho maquillaje, Anthony Hopkins se termina pareciendo más a Winston Churchill que al director de La dama desaparece.

    Sin embargo, de a poco la personalidad de Hitchcock surge a través de distintas escenas que explican lo complicado que fue hacer una película revolucionaria como Psicosis, y el espectador logra meterse en la historia independientemente de que la performance protagónica convenza más o menos.

    La que sin duda está a la altura de las circunstancias es Helen Mirren como Alma Reville, la mujer y colaboradora de Hitchcock un poco harta de los romances imaginarios del director con sus famosas rubias fetiches. En este sentido, hay momentos antológicos, como cuando Vera Miles (Jessica Biel) le cuenta a Janet Leigh (Scarlett Johansson) sus problemas previos con Hitch, que se ofendió porque la quería convertir en la estrella de Vértigo, solo para darse cuenta de que la conversación estaba siendo monitoreada por la inconfundible sombra rechoncha del cineasta.

    Cuando se centra en la historia del rodaje de Psicosis, en la relación entre el director y su elenco (sin olvidar al guionista Joseph Stefano encarnado por Ralph Macchio), a la presión del censor, o los problemas con la Paramount, que no estaba segura de poder distribuir un film con semejante dosis de sexo y violencia, esta Hitchcock se vuelve más que interesante. Incluso puede llegar a emocionar a los fans del director cuando enfoca sus conflictos creativos en escenas específicas de Psicosis. En cambio, cuando la película deriva en cosas raras como los encuentros imaginarios entre el director y Ed Gein, el verdadero asesino serial que inspiró su film más taquillero, el asunto pierde fuerza y no va en ninguna dirección.

    Por suerte, las partes sustanciosas son más que las otras, y aun entendiendo lo difícil que puede ser para cualquier actor componer un Hitchcock, al final, hasta la caracterización de Hopkins se vuelve creíble, y querible.
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  • The Master
    The Master
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    “The Master” o la fuerza del carisma

    Paul Thomas Anderson es un director personal que puede llegar a hacer cosas realmente extrañas, algo que deben recordar los que vieron la lluvia de sapos de «Magnolia», por ejemplo. Sin embargo, nunca hizo un film tan extraño y difícil de describir como este drama sobre un veterano de la Segunda Guerra Mundial bastante desorientado en la vida civil, que logra sentirse contenido, aunque sea por algún tiempo, por una secta llamada La Causa liderada por un excéntrico y carismático gurú.

    «The Master» tiene un ritmo lento que va describiendo de a poco el lamentable estado mental del protagonista, estado que lo lleva tal vez por casualidad al barco donde los miembros de La Causa están por celebrar una boda. El ex marino tiene una petaca conteniendo brebajes de fuerte contenido alcohólico compuesto por recetas propias hechas a base de, entre otras cosas, aguarrás, y este recipiente es el pasaporte perfecto para ser adoptado casi como discípulo principal por el imprevisible maestro.

    La Causa propone un viaje hacia vidas pasadas, y también gira en torno a misteriosos libros que el Maestro presentará a su debido tiempo, aunque en el medio de estas insólitas Escrituras el grupo puede perfectamente ponerse a practicar algo así como orgías musicales o ruidosas experiencias en motocicleta para sentirse libre en cuerpo y alma.

    Sensaciones

    Anderson consigue que el espectador se sienta un poco inclinado a creer que hay algo serio detrás de las enseñanzas del Maestro, y lo logra con un ritmo narrativo casi hipnótico, las imágenes formidables de todo el film y, sobre todo, gracias a las increíbles actuaciones de sus dos protagonistas. Joaquin Phoenix se luce especialmente en la primera parte del film, donde debe plantear la desubicación de su personaje en la vida civil (las escenas de cuando trabaja como fotógrafo de una gran tienda están apoyadas, además, por la excelente dirección de arte de Jack Fisk, una gloria en su rubro en films de David Lynch, por ejemplo).

    Luego, cuando se encuentra con el Maestro, la película empieza a girar con cierta lógica alrededor del personaje de Philip Seymour Hoffman, quien logra transmitir todo el carisma que tiene que tener este tipo de personajes para arrastrar a un montón de gente en sus locuras.

    Hay un momento en el film que el equilibrio tiene que intentarlo el desorientado personaje del veterano de guerra, que no puede dejar de notar que todo eso de La Causa es una chantada sin pies ni cabeza, lo que no significa que quiera perder su lugar en la estructura de poder del absurdo culto.

    «The Master» es un film extraño incluso para los niveles de Paul Thomas Anderson, y en manos de otro director, este material sería realmente difícil de digerir. La película plantea todo tipo de dudas y en un momento magistral hasta logra que el espectador no pueda separar la realidad de los delirios que le pasan por la cabeza a sus protagonistas. Quizá éste sea el mayor logro de un film que obviamente no es para todos los gustos, y que incluso podría indignar a aquellos que prefieren que le den todo servido. De cualquier manera, lo que nadie podrá negar es la fuerza de las imágenes y la calidad de las actuaciones.
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  • Broken City
    Broken City
    Ámbito Financiero
    Atrapante policial sobre corrupción

    Los políticos suelen mezclarse con los policías para asuntos oscuros, generalmente relacionados con la corrupción. Este es el tema de «Broken City» y es algo que debería sospechar el protagonista de esta película, un ex policía que tiempo atrás salió absuelto de un juicio por presunto gatillo fácil, pero que tuvo que renunciar a la fuerza por cuestiones de imagen. Años después, convertido en detective privado, las cosas no le van demasiado bien ni en su trabajo, ni en su matrimonio ni, mucho menos, en sus finanzas. Por eso, cuando el alcalde de Nueva York, que alguna vez lo definió como un héroe, lo llama para un trabajo, parece que la suerte le sonríe.

    El trabajo sería un asunto rutinario de infidelidad, si no fuera por que la infiel es la mujer del alcalde que está a semanas de definir su reelección, aunque va perdiendo en las encuestas.

    Este sólido policial está hecho a la medida de Mark Wahlberg (también productor) y del político corrupto perfectamente interpretado por Russell Crowe. Allen Hughes, el más prolífico de los hermanos Hughes (los de «Desde el infierno»), sabe contar muy bien esta trama que se va complicando más y más, sin que dejen de aparecer nuevos elementos en la trama hasta prácticamente la última escena.

    Más allá de que no todos los elementos son creíbles, el director sí consigue un tono verosímil para toda la historia, con un desenlace demasiado facilista, aunque cuidando que no sea excesivamente conciliatorio y que cada personaje deba pagar por sus pecados.

    La que está un poco desdibujada es Catherine Zeta Jones como la hipotética esposa infiel, ya que su presencia le queda demasiado grande a un personaje que no deja de estar en segundo plano. En cambio hay un muy buen elenco secundario, con todos los papeles cuidados al máximo, permitiendo el lucimiento de actores como Barry Pepper en el rol del contendiente electoral del alcalde que, igual que todos en la trama, también tiene cosas que ocultar.

    El estilo formal de Hughes parece estar contenido dada la naturaleza del argumento, lo que no le impide desarrollar buenas escenas de acción y suspenso y mantener atento al espectador durante todo el film, que incluye un formidable score tecno y una adecuada fotografía para ir de los ambientes lujosos a los más sórdidos, dado que el protagonista tiene que entrar y salir permanentemente de ambos mundos.
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  • Magic Mike
    Magic Mike
    Ámbito Financiero
    Unos strippers a los que se les cree todo

    Una de las cualidades de Steven Soderbergh es cambiar de género y estilo filmando lo que se le pase por la cabeza, ya sea una saga de comedias policiales, un drama sobre la prostitución de lujo, la vida del Che, la remake de un clásico de la ciencia ficción soviética o un thriller de superacción con una estrella de las artes marciales. Aunque este cambio de estilos ha significado algunos desastres, en general, las películas le salen más que bien, y esto también se aplica a esta curiosa «Magic Mike», nada menos que una comedia existencialista sobre el submundo de los strippers masculinos.

    Channing Tatum, un actor que tuvo alguna experiencia en el rubro antes de triunfar en Hollywood, es el personaje del título, un tipo que trabaja en la construcción y sueña con hacer muebles de diseño, pero gana su dinero por las noches bailando para hordas de jovencitas aburridas de una universidad cercana a la ciudad de Tampa. Dicho esto, las fantasías morbosas sobre los ambientes gays o la prostitución masculina con señoras de edad desaparecen por completo y, si bien Soderbergh deja libre el espacio para algunas sordideces orgiásticas y problemas con la venta y consumo de drogas, sobre todo se concentra en la ruptura de todo temor al ridículo del protagonista y sus colegas para poder llegar a convertirse en los payasos eróticos de manadas de chicas que apenas han cumplido los 21 años.

    El personaje de Tatum es el astro del antro de strippers que regentea Matthew McConaughey, que se toma su negocio totalmente en serio y que cuando los hace ensayar asegura que «aquí no hay lugar para chistes de mariquitas». Alex Pettyfer es el chico nuevo, al que Tatum conoció arreglando un techo, lo lleva como utilero al club, y lo empuja al escenario cuando falta uno de los bailarines (la canción del debut es siempre «Like a virgin»). Pero. al novato se le sube el fenómeno a la cabeza demasiado rápido, y pronto está metido en círculos swingers y en otras actividades non sanctas en medio de shows privados, actitudes que su mentor tolera tal vez porque le gusta la hermana del chico.

    Soderbergh cuenta la historia con la mayor naturalidad, tomándose el tiempo para explicar debidamente las motivaciones de cada personaje, y deteniéndose también en los momentos más ridículos y kitschs de los shows, sin olvidarse de detallar, sin actitud moralista, los momentos orgiásticos que siguen a las performances. Tampoco demoniza a los strippers, sino más bien todo lo contrario, aunque da la sensación de que lo que lo atrapó del asunto es su ridiculez, lo que redunda en un bienvenido humor solapado a lo largo de todo el film. Y también en excelentes actuaciones, empezando por la del stripper maduro Matthew McCounaghey, tan creíble que alguien podría confundirlo con un auténtico bailarín exótico en algún documental.
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  • Cirque du Soleil: Mundos lejanos
    El fascinante Cirque du Soleil, en el cine, tiene sus ventajas

    Para quien ya presenció esa maravilla de circo canadiense, acá o en cualquier otra parte. Para quien nunca lo vio, o apenas sabe de qué se trata. Para los niños, aclarándoles que no hay animales ni payasos bromistas, y que si no entienden algo no molesten. Ya se los explicará el padre a la salida, si es que él pudo entenderlo.

    En realidad, la trama es simple, apenas una leve excusa argumental para ir hilvanando sucesivos números y culminar de modo romántico. Una jovencita llega de noche a un típico circo del Medio Oeste, con su feria de viejas atracciones, y se ve impelida a presenciar el espectáculo de un lindo trapecista. «Volatinero», dicen los subtítulos, y ya veremos que no está mal dicho. Justo cuando ella empieza a fascinarse, el pibe cae al medio de la arena. Pero no muere. Ni siquiera se quiebra. Se hunde, se lo traga la arena. Y se traga también a la chica que corre en su ayuda. Hasta ahí se entiende fácil. El resto ya ocurre en otros mundos, como anuncia el título, y de esos mundos, de agua, de aire, de fuego, es difícil explicar algo.

    Atracciones

    Hay que dejarse llevar, como hace ella, orientada por seres extraños. Cada tanto alcanzará a ver al objeto de sus desvelos, capturado por quién sabe qué tribus orientales, de esas que solo existían en los circos. Hay diferentes carpas, y en cada una puede haber atracciones admirables, viajes al fondo del mar, grupos en lucha sobre un plano inclinado, casi vertical, en medio de la nada, y hasta un triciclo que anda solito por la vida. O superhéroes saltando sobre muchas camas elásticas mientras suenan rocanroles de los 50. O una fauna propia de las ilustraciones del Swinging London de los 60, con sus resabios del Little Nemo y de las canciones de los Beatles. Acróbatas, contorsionistas, dejan con la boca abierta y el Jesús en la boca. Hasta que llega el final feliz, sin un beso en la boca pero con un hermoso número de pareja y fuegos artificiales. Todo en 3D.

    Alguna parte puede cansar un poco, pero se compensa. Lo que vemos, es una reelaboración estilizada del show que el Cirque presentó en Las Vegas en la temporada 2011, y lo vemos con todas las ventajas que nos da el cine: ralentados, acercamientos, entrada más barata que el circo, etcétera. A señalar, como héroe principal casi anónimo, el director de fotografía Brett Turnbull, autor de musicales, publicidades, documentales, mucho en 3D, como «Corriendo con los toros en Pamplona», en fin, da gusto meterse en su página web. También, el director de arte Guy Barnes, los músicos Benoti Jutras y Stephen Burton, el productor ejecutivo James Cameron, nada menos, el director Andrew Adamson, neocelandés que supo estar a cargo de los fx visuales de algunas de «Batman», y entre otras cosas dirigió las dos primeras «Schrek» y las dos primeras «Crónicas de Narnia». Y, por supuesto, Erica Linz e Igor Zaripov, la parejita de volatineros.
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  • Terror en Silent Hill 2: La revelación
    Horripilancias que conformarán a fans

    Basada en un videogame, la franquicia de «Silent Hill» ya dio un film no muy recordado que contaba con el talento del colaborador de Tarantino, Roger Avary. Esta nueva parte de la saga también tiene un director y guionista talentoso, Michael J. Bassett, quien demostró su gusto por las imágenes sobrenaturales fuertecitas en «Solomon Kane cazador de demonios», pero que aquí está muy limitado por un argumento que irónicamente no debería tener límite alguno, ya que permite que los personajes entren y salgan de mundos paralelos donde suceden cosas espantosas. Teniendo tantas posibilidades de crear mundos fantásticos, la película repite demasiado las mismas cosas y, por ejemplo, el sólido prólogo con una pesadilla en un terrorífico parque de diversiones, claramente va a terminar siendo también el desenlace, algo que es obvio para cualquiera que haya visto dos o tres películas de horror.

    Déja vu

    Sobre todo la primera parte del film sigue carriles demasiado conocidos con una adolescente y su padre huyendo paranoicos de un hecho del pasado, algo hermético tanto para el espectador como para la protagonista, que sueña todo el tiempo con esas visiones infernales. Pronto al padre lo secuestran y ella, que no puede acudir a la policía, termina haciendo lo que el padre le prohibió y sus captores exigen con letras escritas en sangre en la pared de su casa: ir a Silent Hill.

    Ahí hay una secta que convoca cosas horribles, y una vez en su dominio el director puede armar unas escenas que realmente ponen la piel de gallina con imágenes más que fuertecitas, y que en algunos casos también aprovechan el 3D, de modo que no se limite solamente a los alegres chorros de sangre a cámara (de esos hay varios y ningún fan del gore se va a quejar por eso).

    Al final, los momentos más horripilantes redimen las carencias del guión, y se aprecian especialmente las breves pero más que intensas actuaciones de figuras de culto como el mismísimo Malcolm McDowell.
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  • Carne de neón
    Carne de neón
    Ámbito Financiero
    Policial fuerte, bien actuado

    Esta comedia negra con momentos de policial fuerte tiene la incorrección política a flor de piel, a veces demasiado, como una película que adelanta sus ambiciones de convertirse en objeto de culto. Por otro lado, tanto en su humor negro como en su descripción de un submundo criminal, tiene situaciones realmente logradas y, sobre todo, buenos diálogos y actuaciones.

    La historia es la del cabaret Hiroshima, nuevo proyecto de un cafisho de mala muerte y un vendedor de drogas callejero que viene ahorrando para cumplir el sueño de su madre prostituta, que luego de años en prisión está por salir en libertad.

    Para cumplir el sueño materno hay que vender al mejor postor las chicas callejeras no aptas para un club un poco más fino, y luego aguantarse la ira de un hampón todopoderoso llamado «el Chino» que quiere una buena parte de todo negocio nuevo, y si no se la dan, puede enojarse mucho, lo que aparentemente siempre implica torturas y mutilaciones de todo tipo.

    La mezcla de humor negro y acción propio de un policial, a veces funciona muy bien y otras queda descolocada, igual que el argumento que incluye algunas subtramas que estiran el asunto innecesariamente.

    Las descripciones sórdidas y los diálogos irónicos naturales son un fuerte de este film que tiene además dos grandes cualidades: Angela Molina como la desquiciada madre prostituta y un inédito Dario Grandinetti como el malísimo Chino, quien en una escena culminante le da patadas en la cara a un tipo que tiene las dos manos clavadas con cuchillos a una mesa.

    También hay que destacar que la película tiene una cuidada estética de cine negro moderno, y que los efectos especiales gore son realmente convincentes.
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  • Hermosas criaturas
    Hermosas criaturas
    Ámbito Financiero
    Un amor sobrenatural contado como se debe

    Al lado de todas las últimas películas de vampiros adolescentes que no muerden, y fantasías teenagers dispuestas como sagas, esta «Hermosas Criaturas» es «Cumbres Borrascosas». Más allá de que la comparación no es muy feliz, sobre todo porque al lado del fenómeno de «Crepúsculo» cualquier producto sale bien parado, lo cierto es que este romance sobrenatural es original por donde se lo mire, y su resolución es tan brillante en lo narrativo como deslumbrante en lo visual.

    Y en especial, algo que no es nada común, está excelentemente actuado, lo que no llamaría tanto la atención en una película donde actúan pesos pesados como Jeremy Irons y Emma Thompson, pero que sí sorprende por tener por protagonista a una chica prácticaemnte desconocida. Esta pequeña bruja, Alice Englert (hija de la directora Jane Campion) es todo un descubrimiento y es una de las principales razones por las que esta película funciona tan bien.

    Basada en un libro de Kami Garcia y Margaret Stohl, el argumento tiene de todo, incluyendo extraños conflictos familiares, profecías fatídicas imposibles de quebrar, momentos auténticamente terroríficos, sentido del humor y, sobre todo, una historia de amor profunda y emocionante.

    La acción transcurre en un pueblo sureño dominado por los fanáticos religiosos siempre preocupados por tratar de prohibir libros en las lecturas escolares, donde hasta «Matar un Ruiseñor» sigue sin estar aprobado del todo como material de estudios. En ese contexto, un chico dedicado a leer «Matadero 5» de Kurt Vonnegut sueña durante meses con una mujer misteriosa a la que quiere besar en medio de truenos y centellas, aun sabiendo que cuando la besa, muere. Y la chica finamente aparece en el pueblo, es la sobrina del misterioso descendiente de los fundadores del lugar, que vive recluido en su mansión, y al que nadie quiere, por sus supuestos tratos con poderes demoníacos. La chica tampoco es muy querida, e incluso es discriminada por ser miembro de esa familia poco cristiana, pero al chico no le importa mucho porque le hace conocer un escritor nuevo y probablemente prohibidísimo, Charles Bukowski. Además de sus audaces elecciones literarias, la chica realmente tiene poderes sobrenaturales, que aún no sabe utilizar del todo bien, pero que aparentemente son más fuertes que el de sus propios familiares.

    El asunto es que la chica está próxima a cumplir 16 años, y en ese momento, sin que ella tenga poder de elección, será reclamada por el lado oscuro o por el lado luminoso. Y en ese contexto, el descubrimiento del amor con un tipo común y corriente puede desatar el infierno, algo que ya ocurrió.

    La trama se va desatando de a poco, y está tan inteligentemente armada como para que el espectador tenga que ir descubriendo paso a paso, a medida que el director Richard LaGravenese le vaya queriendo mostrar, los detalles más ricos y originales, que incluyen varias escenas fantásticas de antología, así como perturbadoras alucinaciones y rituales paganos plasmados con descripciones realmente verosímiles.

    Hay imágenes de un vuelo imaginativo y de una solidez técnica notable a lo largo de todo el film, gentileza de la colaboración entre el realizador y uno de los directores de fotografía mas talentosos de las últimas décadas, Philippe Rousselot, responsable de la imagen de films de arte como «Therese», y de obras maestras tan masivas como «Charly y la fábrica de chocolate» de Tim Burton.

    Las actuaciones de todo el elenco son parte importante de esta historia de amor. Y aparte del trabajo memorable de Alice Englert, hay que avisarle a los fans de Jeremy Irons que por ningún motivo se vayan a perder el film. Irons brilla como nunca en el papel del tío hechicero, y desde la primera y formidable escena en que aparece, casi le roba la película a la bruja de su sobrina.
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  • Mala
    Mala
    Ámbito Financiero
    Florencia Raggi, una asesina convincente

    Roger Corman decía un poco exageradamente que lo que importa de una película es el principio y el final, y lo que pasa en el medio no le interesa a nadie. Si nos basamos en esta idea, entonces «Mala» sería una película buenísima, ya que empieza con una masacre contundente seguida por una escena a toda superacción (todo infrecuente para una película argentina) y tiene un desenlace realmente salvaje con niveles de sexo y violencia que toman al espectador totalmente desprevenido.

    Claro que en el medio la película, luego de plantear una trama no sólo muy original sino también interesante, el argumento no encuentra el tono adecuado ni la fluidez necesaria para continuar la historia con la misma fuerza. Aunque a lo largo de la historia hay varias opciones, en principio se podria decir que la mala del título es una mujer dedicada a matar, a cambio de dinero, hombres que maltratan a las mujeres. Florencia Raggi es más que convincente como esta curiosa asesina por encargo superprofesional, fría y letal como una verdadera ninja. Sin embargo a esta killer la detienen y luego de ser torturada por la policía (en otra escena brillante y llena del más fuerte humor negro), va presa y es liberada por una mujer paralítica que quiere mucho más que la simple muerte de su marido (Rafael Ferro) que le quitó todas las riquezas y campos y la dejó por una mujer más joven (Juanita Viale).

    Dado que la nueva mujer de la víctima está embarazada, el espectador supone lo peor, pero el guión no sólo no se atreve a ir en la dirección más cruenta que indica este ejercicio de cine de la crueldad, sino que tampoco se las arregla demasiado bien para manejar los distintos elementos narrativos, lo que además incluye varias incongruencias en la historia, empezando por el hecho de que semejante criminal pueda salir libre bajo fianza sin mayores expli

    A lo largo del film hay situaciones interesantes y momentos de suspenso latente, pero en síntesis, si se puede recomendar «Mala» es por su principio y su desenlace, además de por lo innovador del tema y el estilo que Caetano aborda con su habitual buen pulso de director, a pesar de que el asunto daba para más.
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  • Duro de matar: un buen día para morir
    “Duro de matar 5”, con la eficacia del principio

    Luego de tantos Duro de matar, para esta quinta masacre de tipos malos, Bruce Willis decidió volver a las fuentes: superacción a granel y nada de cosas raras. Y la ambientación de la historia en Rusia sirve a este fin con mucha eficacia, ya que la violencia y, sobre todo, las persecuciones automovilísticas adquieren un plus en medio del tráfico moscovita.

    John McClane se lleva muy mal con su hijo, al que no ve hace años y cree metido en negocios turbios tipo tráfico de drogas. Cuando recibe la noticia de que está en Rusia a punto de ser juzgado por homicidio, no duda un instante y se toma un avión a Moscú. Ahí, McClane jr. está en un tribunal al lado de un preso de máxima seguridad a punto de atestiguar algo grave contra un poderoso candidato ruso que intentará que no salgan a la luz oscuros secretos de su pasado. Obviamente, ahí explota todo, con el protagonista y su hijo metidos en el medio de las más sangrientas balaceras y huyendo con el otro preso que todos quieren liquidar.

    Por supuesto, en medio de los tiroteos y explosiones, el guión también se ocupa de ir revisando la relación padre e hijo (que no es tan malo como se podria sospechar), y a la vez hace lo mismo con el fugitivo ruso (un excelente Sebastian Koch) y su bella y peligrosa hija Yuliya Snigir.

    John Moore, director de películas como Detrás de las líneas enemigas, organiza el film como una desorbitada serie de largas secuencias de acción sin desperdicio, empezando por la larga persecución en las calles y autopistas de Moscú, con stunts antológicos realmente muy bien filmados. El vértigo general, logrado no sólo por el despliegue que se ve en la pantalla, sino también por un montaje formidable, ayudan a que el minimalismo argumental no interfiera con la diversión. El uso intensivo de los temibles helicópteros rusos es otro fuerte del film, que tiene su momento culminante nada menos que en Chernobyl, aportando climas verdaderamente siniestros (aunque como sucede en estos casos, nada fue filmado en Rusia, sino en los alrededores de Budapest).

    El resultado es un film de bienvenidos 97 minutos (uno de los más cortos de la saga), donde nada sobra y la superacción a granel sazonada con los típicos diálogos irónicos entretienen sin pausa. A esta altura de los Duro de matar, mucho más no se puede pedir.
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  • Las crónicas del miedo
    Las crónicas del miedo
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    Terror para fans no muy exigentes

    Los films de terror en episodios son todo un clásico del género, y esta película combina ese formato con el del "metraje encontrado", es decir la fórmula que hizo ricos a los productores de "El proyecto de la Bruja de Blair" y sus numerosos subproductos.

    Estas "Crónicas del miedo" se componen de una media docena de relatos que tienen en común el terror sobrenatural decididamente siniestro y fuertemente gore. También, por supuesto, la deficiencia técnica propia del formato, ya que todo se ve a través de unas misteriosas cintas VHS que miran unos gamberros que deben entrar a robar uno de estos casetes por encargo. Los protagonistas son tipos malos -ellos hacen sus propios videos destruyendo casas o molestando sexualmente mujeres- y por supuesto encuentran su merecido en la macabra casa en la que deben robar un VHS de contenido aún más macabro.

    Como ocurre en estos casos, las historias son desparejas, y tal vez demasiadas, provocando que el film sea más extenso de lo necesario, pero todas tienen algo que ofrecer al fan del cine de terror, e incluso hay un par de episodios realmente buenos. El mejor tiene que ver con unos nerds que piensan disfrutar de bonita noche de Halloweenn, y se meten en la fiesta equivocada. Es el único relato que se juega en cuanto a efectos especiales más elaborados que el simple cuchillazo en la cabeza. De esos hay muchos en varios de los otros relatos, empezando por uno de los más contundentes medio en homenaje a los slasher tipo "Martes 13", con una chica que lleva a varios amigos desprevenidos a pasear por un lago usándolos como carnada para un espantoso asesino del más allá. Hay uno muy divertido con una criatura de la noche a la que tratan de mezclar en una orgía con resultados realmente sangrientos, y uno que realmente da miedo relacionado con un chica acosada por fantasmas.

    Reconociendo que el recurso del "reality terror" con cámaras que se mueven inconsistentemente ya está resultando bastante cansador, este film tiene material de sobra para entretener a los fans del terror y el gore que no se pongan demasiado exigentes.
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  • El vuelo
    El vuelo
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    Catástrofe aérea que atrapa hasta que se vuelve melodrama

    Esta es la segunda película de Zemeckis con catástrofes aéreas. La otra, "Náufrago" era bastante mejor, aunque por suerte ésta no tiene escenas ridículas con Denzel Washington hablando con alguna pelota de básquet. Aquí, Washington es un piloto de vida, por lo menos, disipada. Tiene que llevar un jet de línea desde Orlando a Atlanta cargado con más de cien personas, pero la noche anterior se la pasa de juerga con una azafata, y como desayuno se toma un poco de cocaína y unas botellitas de vodka del avión, más un café con un par de aspirinas. El tiempo es malo y el avión, se ve en seguida, está en malas condiciones.

    La primera parte del film, con el accidente aéreo contado junto a una historia paralela de una adicta a la heroína (Kelly Reilly) mezclada con oscuros personajes del negocio del cine porno parece anunciar algún tipo de thriller, pero pronto el argumento va dejando de lado todo atisbo de suspenso para convertirse en un melodrama de lo más anticuado sobre la lucha del piloto contra su alcoholismo. Este clima un tanto obvio se sostiene por la presencia de Denzel Washington y por la subtrama que de-tonan sus problemas emocionales. La investigación sobre el accidente aéreo, permite la intervención en el film de dos grandes actores, Bruce Greenwood como el encargado del sindicato de pilotos y, especialmente, un brillante Don Cheadle como el abogado que tiene que eliminar del expediente el análisis toxicológico del comandante del vuelo, cuya pericia sin duda salvó muchas vidas pese a no estar en la mejor forma aquella mañana. John Goodman aporta un poco de humor en las breves escenas que aparece como el dealer de drogas del protagonsta, cuya presencia se vol-verá imprescindible en la mejor escena del film.

    En cambio, toda la historia de amor con la adicta a la heroína que el piloto conoce en el hospital donde está curando sus heridas es de lo más típicamente sensiblero que haya abordado un director como Robert Zemeckis, que a veces se muestra totalmente convencional y sin el pulso de antaño. El argumento tampoco lo ayuda mucho, ya que no sólo parece digno de algún telefilm moralista, sino que por momentos es francamente inverosímil. El talento involucrado, la tensión de las escenas de la catástrofe, y lo interesante del tema de la investigación de un accidente aéreo salvan el resultado, que de todos modos se puede dejar de ver perfectamente hasta que el film sea editado en DVD o lo pasen por el cable.
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  • Lincoln
    Lincoln
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    Aunque interesante, un “Lincoln” casi teatral

    Los temas importantes no necesariamente vuelven importante a una pelicula. La vida de Lincoln no sólo es importante, también es realmente interesante y podría ser apasionante si Spielberg no estuviera tan abocado a dejar de lado todos los recursos cinematográficos que son su fuerte para concentrarse básicamente en diálogos y actuaciones.

    La película transcurre a fines de la Guerra de Secesión, cuando el presidente Abraham Lincoln se debate entre parar la sangrienta masacre que ensombrece su país, y poder pasar al Congreso la enmienda número 13 de la Constitución que terminará con la esclavitud.

    Asi planteada, la última película de Spielberg es fascinante, y el comienzo, con una violenta batalla y Lincoln (un brillante Daniel Day-Lewis) hablando de igual a igual con dos soldados negros y dos blancos por separado, realmente promete.

    Vuelto del campo de batalla a la Casa Blanca, Lincoln discute con su gabinete, reacio a pensar que la enmienda pueda pasar por el Congreso. Pero Lincoln necesita los 20 votos que faltan y no piensa darse por vencido, por lo que insiste a los políticos de su partido para que consigan los dichosos votos a como dé lugar.

    La ambientación está muy bien cuidada, por momentos demasiado, y en un punto del film, el espectador se dará cuenta de que está en medio de una pieza más teatral que cinematográfica con un montón de actores conocidos con vistosas barbas postizas que no lucen especialmente naturales. Para colmo, los eventos que se describen son conocidos por todo aquel que tenga algún interés por la historia estadounidense, por lo que se sabe bien lo que va a suceder. Por eso, los momentos más interesantes del film son detalles pintorescos de los manejos políticos para conseguir los votos, o las chicanas de la oposición, y sobre todo, algunas anecdóticas escenas que describen al personaje protagónico en sí mismo (especialmente cuando con tono ceremonioso empieza a contar historias que enervan a alguno de sus ministros, dada la tensión de los momentos que se viven) o algunos detalles de su vida personal. En este sentido, en la mejor escena de "Lincoln" no está el Presidente sino su hijo Robert (un sólido Joseph Gordon-Levitt) enfrentado al horror de las mutilaciones en un hospital. Justamente es una escena con más acción y fuerza de las imágenes que de las palabras, algo que falta en una película estática y discursiva.

    Hay actuaciones excelentes incluyendo una breve de Hal Holbrook y un inesperado Tommy Lee Jones, pero también hay algunas que se le van de las manos al director, especialmente la Primera Dama, una Sally Field permanentemente al borde de la sobreactuación, y que por otra parte luce mucho mayor que su esposo.

    Si bien el personaje estaba en otro contexto, el Henry Fonda de "El joven Lincoln" de John Ford tenía una profundidad que aquí se ve poco, ya que más allá de su talento, que prácticamente sostiene el film, la caracterización de Day-Lewis no deja de ser un tanto estereotipada, aunque por suerte algunos apuntes humorísticos intentan quitarle al film su seriedad extrema.

    Con todos estos reparos, "Lincoln" es un film para ver, no tanto por su realización, sino porque finalmente el tema es importante y nunca debería dejar de interesar.
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  • La noche más oscura
    La noche más oscura
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    Moderna propaganda bélica bien filmada

    Filmada muy poco tiempo después de un suceso histórico como la operación de la CIA para matar a Bin Laden, ésta no podía ser otra cosa que una película de propaganda. Si se dejara pasar unos años, el cambio de administración y otro tipo de detalles, esta historia podría dar lugar a un film realmente atrapante y revelador, pero claramente no es el caso de esta realización de la talentosa Kathryn Bigelow, quien aquí filma con un estilo frío y minimalista que casi se opone al de sus mejores peliculas, empezando por el antológico film de cowboys vampiros Cuando cae la oscuridad (Near Dark) o el salvaje policial Punto límite.

    En La noche mas oscura, el espectador debe asistir a largas sesiones de tortura mostradas como recurso principal de las pesquisas de la CIA, para dar con el invisible Osama Bin Laden. A los prisioneros árabes los asfixian con toallas empapadas con agua y hasta les colocan correas de perro y los pasean en cuatro patas, y además dejan claro que ninguno de ellos saldrá vivo de los puntos negros de la CIA ubicados en distintos lugares del mundo donde transcurren estas sesiones. El film muestra que estas prácticas se detienen con la llegada al poder de Obama, pero que de todos modos siguen siendo invocadas por los agentes de la CIA como principal punto de partida para la investigación del paradero de Bin Laden, sobre todo por la protagonista, la frenética agente que interpreta Jessica Chastain y que juega un rol esencial en el carácter propagandístico de este film. Ella asiste a las torturas y luego manda cándidos mensajes de texto a su otra amiga de la CIA, como si fueran dos chicas que se dedican a ir al shopping y a tomar el té, y cuando sus amigos mueren en un atentado se promete matar a todos los involucrados en esas muertes empezando por Bin Laden. Es ella contra el mundo, dice uno de sus colegas a lo largo de las excesivas casi tres horas de película, y al darle tal protagonismo a este poco verosímil personaje, la directora nos muestra que la operación para matar a Bin Laden surgió del esfuerzo de una auténtica patriota y no de un plan fría y cerebral del Gobierno.

    Una película tan larga y que brinda tal lujo de detalles sobre aspectos no demasiado interesantes del tema debería haberse jugado por echar más luz sobre el misterioso tratamiento que se le dio al cadáver del peligroso terrorista, y justamente ahí es donde Bigelow no sólo no se juega en absoluto -no hay ningún tipo de epílogo en esa dirección- sino que engaña sutilmente al espectador al dejar como toda prueba de la concreción de la muerte de Bin Laden a su heroína, que es la encargada de confrimar su identidad al mirar el cuerpo. Es decir, algo asi como, si la heroína nos dice que realmente era Bin Laden, tiene que ser cierto.

    Todos los detalles y rubros del film son terriblemente sobrios para dar la sensación de realismo, con la excepción de la histriónica Chastain. Entre los actores se destacan también Mark Strong y James Gandolfini, aunque el concepto atenta para que nada ni nadie se pueda lucir. El film es interesante -a pesar de que pueda resultar también indignante- y sin duda esta muy bien filmado, pero salvo en la hora final casi no genera suspenso, dado que cada climax está absolutamente preanunciado para que genere algún tipo de resorte vengativo en sus personajes (y eventualment también en el espectador). Todo ello lógico en un producto que no es un thriller, sino la versión moderna de la larga tradición de los films de propaganda bélica de Hollywood.
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  • Django sin cadenas
    Django sin cadenas
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    Los muchos excesos no quitan lo brillante

    Durante más de una hora y media, es decir. la duración de una película razonable, este extraño western blaxploitation tiene momentos brillantes y está a la altura de lo mejor de Tarantino. Lamentablemente, el último tercio de esta extensa película se derrumba en ritmo y sustancia, y justo cuando podría cerrarla tan brillantemente como la empezó y desarrolló, el director se deja llevar por sus excesos de autor y la arruina horriblemente.

    El film comienza con la misma tipografía de créditos e incluso la canción original de Luis Bacalov del Django original de 1966 dirigido por Sergio Corbucci. Pero este Django es negro: Jamie Foxx es liberado pr el cazador de recompensas Christoph Waltz para que lo ayude a identificar a unos hermanos buscados por la ley que lo tuvieron como esclavo a él y su esposa, y que no los trataron precisamente bien. Django acuerda con su nuevo captor que lo ayudará si, a su vez, él lo ayuda a recuperar a su mujer, a quien los temibles villanos vendieron por separado. La búsqueda los lleva a la sofisticada plantación del magnate Leonardo DiCaprio, que usa a sus exclavos para luchas de mandingos (referencia a un film de Richard Fleischer), y ahí las cosas se complican para todos, en especial también para la trama que se retuerce entre diálogos que no llevan a ninguna parte y que no tienen mucho que ver con el homenaje al spaghetti western que Tarantino plantea en un principio.

    Las actuaciones y guiños cinéfilos de todo tipo y calibre no constituyen lo único que ayuda a recomendar el film más allá de su notable falta de equilibrio. La fotografía de Robert Richardson (cinematographer de algunos de los mejores trabajos de Martin Scorsese y Oliver Stone, como Casino y JFK, además de varios films de Tarantino) logra reunir la estética del eurowestern con la del cine blaxploitation setentista de una manera formidable y, por otro lado, Tarantino no sólo arma varias secuencias notables sino que también las dota de diálogos riquísimos en humor macabro. Además, casi cada escena está poblada de un alucinante cast de figuras de culto (empezando por el mismísimo Franco Nero, al que hace aparecer al mismo tiempo que el superastro DiCaprio). La lista es interminable, pero podemos citar a Bruce Dern, Tom Savini, Don Stroud, James Russo, James Remar, Lee Horsley y Russ Tamblyn (y por supuesto el mismo Tarantino no podía dejar de tener su propio cameo).

    Tal vez del reparto principal el que más se luce dentro de las posibilidades de su estrambótico papel es un avejentado Samuel L. Jackon, pero igual que los demás protagonistas, cae envuetlo en los excesos tarantinescos, a los que les termina sobrando demasiadas palabras y, evidentemente, un productor que modere sus ínfulas de genio terrible, lo que hubiera redundado en una muy buena película en lugar de esta gran obra fallida.
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  • El último desafío
    El último desafío
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    Schwarzenegger volvió con la frente marchita

    Para su verdadero regreso al cine después de su performance como gobernador de California, uno podria haber pensado que Arnold Schwarzenegger pondría toda la carne al asador, justamente como hizo Sylvester Stallone con «Los indestructibles» (donde reapareció Arnold apenas un poquito en la primera y bastante más en la segunda parte, aunque luciéndose menos que Chuck Norris).

    Sin embargo, lo que le falta a «El último desfío» es ese guiño de «Los indestructibles» o algún tema mas contundente que el de esta sólida comedia de acción que, pese a todo, le queda chica a la leyenda de «Terminator». La historia es la de un super narco (Eduardo Noriega) que luego de escaparse del FBI recorre varios estados en un auto más veloz que cualquier helicóptero (es un prototipo recién robado) mientras secuaces construyen un puente para que pueda escapar a México en un punto de la frontera donde nadie lo espera. Su único obstáculo en el lugar para huir de la justicia estadounidense es un sheriff de pueblo (Schwarzenegger, por supuesto) su personal novato, un preso que fue combatiente en Irak y un loco por las armas que guarda una ametralladora pesada de 1939.

    El asunto da para una serie de escenas divertidas y tiroteos a granel, y lo que no se puede negar es que la película esta repleta de buenos actores (se destaca el talentoso Forest Whitaker como el hombre del FBI al que se le escapó el narco, y Luis Guzman como el típico Sargento García de pueblo, y hasta hay un papelito para Harry Dean Stanton); además, la película esta muy bien filmada por el coreano Jee-Won Kim.

    Pero el resultado no pasa del de aquellas películas ochentistas tipo «Triple Traición» o «Comando», placeres culposos que no fueron los que precisamente volvieron famoso a Schwarzenegger, pero que tenían el estilo berreta de genuina matiné del que este nuevo film carece. Incluso se podría decir que algunas de aquellas comedias de acción de la época, como «Inferno rojo» de Walter Hill, están muy por encima de esta nueva con la reaparición de Schwarzenegger, quien tal vez se haya tomado este regreso como un mero precalentamento para un producto más ambicioso y digno de su talle extra large.
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  • Hansel y Gretel: Cazadores de brujas
    “Hansel y Gretel” profesionalizados

    De las nuevas historias de hadas convertidas en películas de terror teenager, este delirio violento sin duda es la mejor. Mientras que «Caperucita roja» o «Blancanieves» no daban demasiada cuerda a un producto fantástico realmente atractivo, el concepto de brujas almorzándose niños de este relato infantil, de origen bastante cruento, es más apropiado para una aventura terrorífica, aun cuando ese concepto prácticamente sólo aparece en el potente prólogo con Hansel y Gretel, perdidos en el bosque y atrapados por una feroz bruja en una casa hecha de caramelo (en el prólogo sólo faltan las miguitas que los chicos iban arrojando en el cuento para no perder el camino).

    Luego todo toma forma de delirio, con los hermanos ya adolescentes convertidos en una especie de caza-recompensas de brujas, a quienes atacan como verdaderos ninjas medievales, ya que estas harpías vuelan realmente rápido en sus escobas y esconden trucos violentos de todo tipo.

    Famke Jansen es una Gran Bruja difícil de controlar, en especial cuando planea un gran aquelarre la noche de un ecplise que, siguiendo un antiguo ritual, le dará poderes aun mayores. No sólo las brujas son malvadas, también hay un sheriff malísimo, celoso por la intrusión del dúo estelar en la lucha de poderes de su aldea. Este villano da lugar a algunas de las mejores escenas del film, y Peter Stormare recibe un castigo más ejemplar que el que le propina Schwarzenegger en «El último desafio», también estrenada hoy, y donde del mismo modo actúa haciendo de mal tipo.

    El arte y los efectos especiales, además del uso del 3D. son sin embargo los puntos fuertes de esta lunática versión «gore» de «Hansel y Gretel», que tiene momentos culminantes de truculencia que permiten, por ejemplo que las tripas y gusanos de un estómago exploten en 3D y parezca que lanzan una catarata aberrante contra el extasiado publico. Jeremy Renner puede parecer un poco ridículo como Hansel, pero sin duda esta película es divertidísima y esta destinada a convertirse en objeto de culto igual que otros film previos del realizador noruego Tom Wirloka, auteur de «Zombis nazis».
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  • Tres tipos duros
    Tres tipos duros
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    Magnífica trama policial con tres pistoleros del atardecer

    Una pelicula en la que dos actores formidables como Al Pacino y Christopher Walken aparecen juntos en más del 90 por ciento de las escenas es algo para ver, y sobre todo si en varios momentos culminantes están acompañados por otro talentoso, nada menos que Alan Arkin.

    Pero, aunque esta comedia policial empiece dando la sensación de que se trata de un film más o menos común, con el trío estelar como único punto de interés, es todo lo contrario. Una de las grandes cualidades de esta memorable película es su sencillez y absoluta falta de pretenciones, lo que hace entrar al espectador en una trampa preparada con astucia para bajarle la guardia antes de meterlo en un vertiginoso, divertido y emocionante viaje por la última noche de tres viejos amigos que no se ven desde hace un cuarto de siglo, y que sin embargo sólo al reunirse comprenden que su amistad es lo que verdaderamente le dio sentido a sus vidas.

    La historia comienza con Al Pacino saliendo de la cárcel para ser recibido por su amigo y ex secuaz Christopher Walken. Ambos se dicen que lucen horribles, se dan un abrazo que les da un poco de asco, y luego el recién liberado se queja del auto viejo y el departamento barato donde su colega ofrece alojarlo. El dueño de casa tiene siempre lista una pistola cargada y pronto, mientras su amigo insiste en salir de juerga, el espectador entiende que el amigo de la pistola tiene el encargo de matarlo esa misma noche, con una dead line que no puede pasar más allá de las 10 de la mañana del dia siguiente.

    Durante la juerga, que comienza con varias visitas a un burdel gerenteado por la hija de la madame del antro que alguna vez frecuentaban (la joven prostibularia, Lucy Lux, también aporta una actuación extraordinaria) y el robo a una farmacia para conseguir Viagra para volver al burdel mejor armado, además de remedios varios para la tercera edad, el argumento también revela que Pacino tiene totalmente claro que su muerte es inminente y que su verdugo sin dudas será su mejor amigo.

    Mientras víctima y victimario aclaran la situación, sin rencores, aplastando las pastilla contra la hipertensión en la barra de un bar para aspirarlas como si fueran las líneas de cocaína de sus viejos buenos tiempos, el argumento sigue revelando más cosas, como que Pacino pasó los 28 años en la cárcel sin delatar nunca a sus amigos y cómplices, seguro de que el jefe mafioso que organizó el fallido golpe por el que lo encarcelaron pide por su cabeza al culparlo de la muerte de su inexperto hijo durante el asalto, que por otra lado el muerto se encargó de arruinar.

    Dado que quedan algunas horas para matar antes de la matanza propiamente dicha, los dos viejos amigos deciden ir a buscar a su tercer camarada y cómplice, Alan Arkin, moribundo y conectado a una especie de pulmotor en un deprimente lugar para ancianos con un pie en la tumba. Allí todo cambia, dado que el trío, una vez completo, se convierte en una especie de espejismo real de lo que alguna vez fueron.

    El argumento sigue dando revelación tras revelación, transformando lo que parece una comedia policial ordinaria con gangsters fisurados en una extraordinaria película existencialista.

    Como actor que es, el director Fisher Stevens supo cómo sacar el rango exacto de los tres protagonistas (increíble ver a un Walken haciendo del tipo moderado, por ejemplo) además de saber incluir en el momento perfecto al elenco secundario, con exactas actuaciones de Mark Margolis (un villano abominable a tope), una dulce Addison Timlin y una castigada y lista para castigar Vanessa Ferlito. Como auténticos pistoleros del atardecer, estos antihéroes partirán hacia una puesta de sol increíblemente iluminada por Michael Grady. En medio de todo esto, el espectador no tendrá tiempo de reflexionar demasiado entre las carcajadas desaforadas, la emoción incontenibe o la brutalidad de las palizas y tiroteos. Esa es precisamente la gracia de esta pequeña obra maestra, que recomendamos firmemente ver en cine antes de no poder dejar de verla empezada cada vez que la pasen en el cable.
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  • Fuerza antigangster
    Fuerza antigangster
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    Fuerza antigangster sólo a media máquina

    Sean Penn es el ex boxeador Mickey Cohen, gangster temible y caricaturesco decidido a tomar por asalto la ciudad de Los Angeles y, si fuera posible, todo el estada de California. La heroína y la trata de personas son sus principales negocios que no piensa compartir con sus colegas de Chicago. Su intención queda en evidencia en una de las escenas iniciales de «Fuerza antigangster», donde manda a descuartizar al estilo Tupac Amaru -pero con autos- a un emisario de la capital gangsteril de los Estados Unidos.

    Corre el año 1949 y Josh Brolin, raro caso de sargento de policía honesto, entiende que la ciudad que dejó antes de ir a la guerra no es la misma que encontró al volver. Como tiene más músculos que cerebro, actúa atacando de frente a cualquier hampón que se le cruce, lo que llama la atención del también honesto jefe de policía Nick Nolte, que le propone organizar un cuerpo de cuasi parapolicías dedicado a sabotear toda operación del jefe mafioso, ya que sin jueces honestos sería imposible actuar por derecha.

    Nadie se va a quejar de la falta de acción ni la escasez de tiroteos. Hay muchos, en medio de una vistosa ambientación de época llena de detalles coloridos y pintorescos, como la presencia de la mismísima Carmen Miranda, todo excelentemente fotografiado por Dion Beebe. Sólo que el director Ruben Fleischer (el de la más divertida y coherente en estilo «Tierra de zombies») no supo o no pudo darle al tono adecuado a esta película que tenía todo para ser una gloriosa masacre de hampones con guiños a todos los clásicos, desde la era de James Cagney al Brian De Palma de «Los intocables», y en cambio quedó un poco a mitad de camino tanto por no definir cómo usar la violencia en los momentos culminantes -da la sensación de que, o le sobra, o le falta-, como por no tener tampoco un guión lo bastante elaborado que aporte algún otro tipo de elemento para que ese asunto no resulte tan importante.

    En todo caso, la película no aburre nunca pese a durar casi dos horas, está bien filmada y no le faltan buenos intérpretes, incluyendo espléndidos actores de carácter como Robert Patrick (que realmente se luce), Giovanni Ribisi, Jon Polito y Michael Peña, aunque los estelares en algunos casos daban para más, empezando por el malísimo Sean Penn que de todos modos agrega su talento a casi todas las escenas en las que aparece. En realidad, el mismo problema quizá también se aplique a toda esta «Fuerza antigangster», típico producto cuyos defectos quedan claros en pantalla grande mientras sus cualidades se apreciarán especialmente si se los descubren en DVD o en una sesión de zapping.
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  • Jack Reacher - Bajo la mira
    Jack Reacher - Bajo la mira
    Ámbito Financiero
    Comedia negra delirante con gran villano

    La primera escena de «Jack Reacher» es de candente actualidad: el espectador ve a través de la mira del rifle de un francotirador las víctimas que van a ser asesinadas al azar mientras caminan por un parque.

    El comienzo es serio y aterrador, pero el tono del film es distinto. Cuando aparece el extraño héroe del título, personificado por Tom Cruise, la película cambia de su punto de partida de thriller conspirativo hacia un curioso cóctel de film de acción más o menos standard y comedia negra con toques delirantes.

    Jack Reacher es un mítico y misterioso personaje de actuación notable en todos los últimos conflictos bélicos, merecedor de condecoraciones de todo tipo y calibre por ser el más brillante investigador entre toda la policía militar. Sin embargo esta especie de Sherlock Holmes dedicado a casos de soldados desquiciados, masacres de civiles iraquíes y temibles casos de corrupción de contratistas que lucran con la guerra, decidió abandonar el servicio y literalmente desaparecer del sistema, abandonando todo elemento que pueda servir para ubicarlo, para recorrer el mundo impartiendo justicia sin licencia de conducir, tarjetas de crédito ni teléfono celular.

    Esta especie de versión moderna del David Carradine de la serie «Kung Fu» también es, en principio, pacifista, aunque luego termina moliendo a golpes de karate a los múltiples energúmenos que hacen cola para enfrentarlo. El personaje tambien vuelve locas a todas las mujeres (empezando por la abogada Rosamund Pike que lo contrata para investigar el caso de la masacre en el parque), pero el héroe no está muy interesado en el romance, y en cambio prefiere revolcarse, darse golpes y patadas con fornidos villanos de la peor especie.

    Justamente, uno de los puntos fuertes del film es uno de estos tipos aberrantes, un demente que se comió sus propios dedos de las manos en una cárcel de Siberia, interpretado por el legendario director de «Aguirre la ira de Dios». Cada escena en la que aparece este temible Werner Herzog justifica el precio de la entrada al cine, pero igual que el singular personaje protagónico -perfecto para Tom Cruise- no está explotado a fondo por el director Christopher McQuarrie, que tampoco logra darle buen ritmo al film ni generar mucho suspenso.

    En cambio prefiere dejarse llevar por el humor negro y absurdo, que por momentos realmene se disfruta, sobre todo cuando aparece un jocoso fanatico de las armas interpretado por el inigualable Robert Duvall.

    Sólidamnete filmada por McQuarrie -con la colaboración del célebre director de fotografía Caleb Deschanel-, la película es un poco más larga de lo necesario, y deja la sensación de que daba para más. Quizá el director y Tom Cruise se la tomaron como un aperitivo antes de su inminente «Misión Imposible 5».
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  • Una aventura extraordinaria
    Una aventura extraordinaria
    Ámbito Financiero
    Aventura inusual con técnica deslumbrante

    Basada en una novela de Yann Martel, «Pi: una aventura extraordinaria» narra las penurias de un náufrago adolescente que sobrevive 227 días en un bote con un tigre de Bengala como único acompañante. Este hecho insólito es presentado como totalmente verídico, a lo que hay que agregarle toda una serie de cosas aún más extraordinarias, empezando por detalles como que el tigre, última adquisición de un zoológico indio que debe mudar sus animales al Canadá, no está en absoluto domesticado, amaestrado ni nada por el estilo.

    En este caso no hay dudas sobre lo extraordinario de la historia, pero lo que hay que decir antes que nada es que las imágenes son asombrosas, ya que están filmadas desde el punto de vista del protagonista humano, Pi, que de adolescente se interesaba en todas las religiones, al punto de «agradecerle a Vishnu por haberle hecho conocer a Cristo», y que ya adulto asegura al escritor que lo quiere entrevistar que su relato le hará creer en Dios.

    De ahí que la odisea de este chico que debe tratar de sobrevivir en medio del océano más preocupado porque no se lo coma el trigre que por los tiburones, haya sido concebida por Ang Lee poniendo el énfasis en cosas muy distintas a las de cualquier otra película de temas similares. Para lograr esto, uno de los principales recursos técnicos del director de «El tigre y el dragón» es el uso más imaginativo del 3D que se haya visto nunca, tanto en lo estético como en lo narrativo, ya que la estereoscopia hace que la extrema exposición de Pi a las fuerzas de la naturaleza exploten en la pantalla de un modo inédito. En sus momentos culminantes, las imágenes cortan el aliento. No tiene sentido intentar explicarlas, hay que verlas.

    Aquellos que creen que el cine es, ante todo, imagen, disfrutarán especialmente esta obra maestra que, además, es un desafío técnico imposible de apreciar del todo sin verla varias veces. Pero de todos modos este punto es secundario, ya que el gran don de Ang Lee es el de saber usar todas las herramientas tecnológicas para llenar la pantalla de imágenes alucinantes, místicas, terroríficas y maravillosas que no aparecen de un modo gratuito, sino que están totalmente justificadas para llevar al espectador al concepto principal de esta aventura sólo simple en apariencia.

    Es que para llegar al naufragio hay que pasar por toda la vida de Pi, que de chico se ocupa en la clase de matemáticas de la escuela para que sus compañeros no lo llamen Pis (su raro nombre de pila es Piscine, por la piscina favorita de su tío). Y que cuando llega un tigre de Bengala al zoológico de su padre, no vacila en desobedecer las normas de seguridad para meterse en la guarida de Richard Parker -es decir, el tigre, llamado así por un error burocrático- para verlo de cerca apreciándolo como una de las grandes creaciones divinas. Una de las mejores escenas no tiene nada que ver con el mar, sino con el castigo del padre de Pi mostrándole la naturaleza salvaje del felino para que entienda que un tigre jamás será su amigo.

    Es que para desarrollar el concepto principal, el guión se toma todo el tiempo necesario antes y después del naufragio, lo que le da al film un aire clásico que finalmente tiene puntos en común con las grandes películas de aventuras.

    Ni hay que decir que el personaje más carismático es el increíble tigre digital, pero los humanos tienen que estar a su altura, sobre todo el joven Suraj Sharma (también tiene un papel breve Gerard Depardieu). Para dejar de hablar de lo visual, hay que mencionar el notable score musical de Mychael Danna, otro de los puntos fuertes de esta película asombrosa.
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  • Malditos sean!
    Malditos sean!
    Ámbito Financiero
    Terror nacional algo desparejo, pero eficaz

    Esta película de terror dividida en tres episodios es despareja pero tiene lo suyo. En especial el prólogo, que después también hace de nexo entre los relatos, está nuy logrado y de algún modo une el terror sobrenatural con el típico cine testimonial argentino, ya que la acción empieza con un procedimiento de parapoliciales en el lugar equivocado. Es una casa donde se practica ritos ocultos y otras actividades non sanctas. Más allá del humor negro propio de estos casos, todo este prólogo mantiene un nivel de tensión llamativo, igual que el primer relato, «La caja», con el mismo tipo de personajes violentos e irremidibles pero ya en otra época.

    Luego, a medida que avanza la película, el humor va intercalándose con el terror mientras la tensión decae, anque por momentos hay ideas realmente originales y escenas muy eficaces, con la dosis de gore que el fan del género siempre agradece. Las historias están bien hilvanadas entre sí, volviendo siempre al nexo -que sin duda es lo mejor del film- y si no todo funciona es en parte debido a que no todas las actuaciones tienen buen nivel.

    En todo caso, hay que reconocerle a este atípico film ser el pionero de un subgénero del fantástico: el cine de terror con enanos de jardín, que aquí aparecen sutil pero ominosamente al principio hasta desencadenar una verdadera masacre en un final tan horripilante como hilarante, sin desperdicio.
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  • La cabaña del terror
    La cabaña del terror
    Ámbito Financiero
    Terror con giros originales

    Al principio, esta «Cabaña del terror» se parece a infinidad de otras peliculas del género sobre jóvenes aislados en un lugar lejano y acosados por algún peligro ominoso y sobrenatural. Salvo que, en este caso, los jóvenes aislados están siendo espiados y monitoreados hasta el más mínimo detalle por los científicos de un complejo y enigmático centro de investigaciones militares que parecen dedicados a hacer participar a los protagonistas en algún tipo de experimento non sancto.

    El asunto es que desde el momento en el que parte hacia el weekend en la cabaña, el quinteto estelar no es perdido de vista por la organización cuya verdadera naturaleza permanece en el mayor misterio casi hasta el final del film. Los jóvenes llegan a la cabaña y encuentran algunas cosas raras, por ejemplo, un espejo que permite la visión desde el otro cuarto al estilo de las habitaciones de interrogatorio. También encuentran unos elementos propios de rituales de algún culto oscuro, y ahí empieza la película de terror más común y corriente, ya que pronto entre los árboles del bosque aparecerán unos horribles zombies listos para atacar y matar uno a uno a nuestros héroes.

    Esto no tiene sentido porque obviamente dado el monitoreo en el laboratorio queda claro que ésta no es una película de zombies ni de nada por el estilo, sino que hay algo más, y justamente ese algo más es lo que hace que el film se vuelva más y más entretenido a medida que avanza el divertido guión de Joss Wheddon, capaz de permitir todo tipo de criaturas sobrenaturales en la historia, incluyendo hasta el mismísimo payaso de «It» de Stephen King, hombres lobo, serpientes gigantes y todo tipo de engendros infernales.

    El gore y la ultraviolencia aumentan con la diversión, pero lo que se pierde en los repentinos cambios de rumbo del argumento es la lógica, que quizá no sea el fuerte de esta sólida película de terror. Hay algunas actuaciones buenas -no especialmente entre el quinteto de jóvenes, sino más bien entre sus enemigos científicos- y el nivel de efectos especiales digitales para la temible invasión de monstruos de todo tipo y calibre es realmente notable.
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  • Cloud Atlas: La red invisible
    Relatos futuristas salvan “Cloud Atlas”

    Esta compleja historia de libertad que dura siglos y varias reencarnaciones de las mismas personas a través de generaciones tiene su sustancia y también sus puntos en blanco, básicamente debido a que no todos los relatos encajan tan bien con los demás ni son tan interesantes como los otros.

    Tenemos la historia de un abogado enfermo y un esclavo durante un fatídico viaje en barco en el siglo XIX; la relación entre un brillante compositor y su mentor en 1930; un asunto conspirativo investigado por una periodista con intereses ecológicos en la década de 1970; los problemas de un editor acosado por las deudas en el 2012, más dos episodios futuristas: uno en la Corea del siglo XXI y otro dentro de varios siglos en un marco totalmente post-apocalíptico.

    Dado que «Cloud Atlas» dura tres horas y todos estos relatos están entremezclados, además de estar actuados por los mismos intérpretes, hay más de un momento donde todo el asunto se vuelve un poco confuso y cansador y no demasiado coherente con el resto. Esto sucede especialmente con el episodio del editor contemporáneo que empieza con gran contundencia gracias a uno de los mejores papeles que tiene Tom Hanks en el film, el de un escritor decidido a asesinar a un critico, pero que luego se disuelve en una comedia de la tercera edad que no tiene mucho que ver en espíritu con el dramatismo de las otras historias.

    Lo mismo pasa con el relato del compositor, que perfectamente podria haber dado para una gran película por sí solo, pero que parece unido de una manera un tanto gratuita con los demás episodios. En cambio, la historia setentista que tiene como principal protagonista a Halle Berry sí coincide bien con los relatos futuristas y, además, ofrece una impactante escena digna de un policial blaxploitation.

    En realidad son los dos relatos futuristas lo que salvan «Cloud Atlas», y donde queda claro el talento de los hermanos Andy y Lana Wachowski para los mundos imaginarios, que en este caso no solo incluyen espectaculares escenas de acción (que de todos modos aparecen en este largo film) sino también diálogos profundos, llenos de distintos contenidos filosóficos libertarios.

    Las actuaciones de Halle Berry necesitan menos maquillajes raros para sus sucesivos papeles, pero en algunos casos, especialmente en el de Tom Hanks, la mezcla de efectos digitales y de maquillaje se vuelven un poco distractivos sobre todo cuando aparecen y reaparecen una y otra vez, dada la naturaleza laberíntica del montaje del film. En todo caso, al menos dos de esos múltiples personajes le dan un gran lucimiento a este gran actor que sin duda tomó un gran riesgo -igual que todos los otros involucrados- con esta película llena de ideas e imágenes fascinantes pero también un tanto abrumadora en forma y contenido.
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  • Marley
    Marley
    Ámbito Financiero
    Exhaustiva y lúcida mirada sobre la vida de Bob Marley

    Los fans del reggae deben haber visto más de una producción con Bob Marley & The Wailers tocando sus grandes éxitos en vivo. Pero difícilmente hayan visto un documental tan completo como éste en todo lo que se refiere a la importancia extramusical del artista que difundio la música jamaiquina internacionalmente.

    Kevin McDonald busca por todo el mundo los testigos que pueden hablar sobre Bob Marley, ya sea parientes en Jamaica -incluyendo un primo blanco, ya que su padre lo era- y hasta la enfermera que lo atendió en sus últimos días en Alemania, y hasta la hija del presidente de Gabon, donde Marley fue a tocar sin darse cuenta de que el país era una dictadura.

    No es que el director no le dé importancia a la música. Los temas de Marley están presentes a lo largo de todo el film, a veces con imágenes inéditas del cantante y su banda, pero el énfasis está puesto en otro lado que, por momentos, es más interesante. Sobre todo en lo que tiene que ver con la extraña vida personal de Bob Marley y también en su participacion en la vida política de Jamaica en los atribulados y violentos años 70.

    La película comienza en Africa, en el lugar donde salían los esclavos para Jamaica, y luego sigue en las colinas donde nació el pequeño Robert Marley. Ahí hay testimonios de su madre, un primo y uno de los Wailers, y luego la acción se mueve a Trench Town, el ghetto donde Marley empezó a concentrarse en la música como método de escaparle a la miseria que lo rodeaba. En esta parte de la película hay que agradecerle al director un soundtrack nutrido de las primeras versiones de los temas más conocidos, pero grabados con más calidad que en los 70, además de otros hits que en la década anterior hicieron furor en las rockollas de Trench Town, pero que ahora no son tan famosos.

    También están los sustanciosos testimonios de su esposa Rita Marley, y del dueño de Island Records, Chris Blackwell, así como también de la Miss Jamaica que llegó a Miss mundo y tuvo una relación íntima con el cantante.

    Para ver a Marley y los Wailers en acción hay que esperar casi una hora de película, pero vale la pena porque la música está integrada en todos los demás aspectos de este ícono del siglo XX. Y además los registros del músico en vivo no tienen desperdicio, igual que este excelente documental.
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  • El romance del siglo
    El romance del siglo
    Ámbito Financiero
    Las escenas de época casi salvan a Madonna

    La historia de la mujer que hizo que un rey abdicara por amor, es digna del título local de este film, «El romance del siglo». Sin embargo la película de Madonna no trata exactamente de eso, sino que se centra más que nada en una mujer casada de fines de los 90 que tiene un romance con el guardia de seguridad de la sala de Sothebys sobre artículos del rey y su novia plebeya.

    Es como si alguien quisiera filmar la vida de Napoleón, pero se preocupara por intercalar anécdotas de un kiosquero que colecciona revistas de comics sobre Bonaparte. No tiene mucho sentido, y esa falta de sentido es lo primero que afecta al film de Madonna, que por otro lado también exhibe toda una serie de tics que no ayudan mucho a su obra, como el uso constante de temas musicales de otra época, desde un clásico de Henry Mancini hasta uno de los Sex Pistols (este tipo de uso de la música fuera de época es tan remanido que cuesta creer que alguien pueda considerarlo original).

    Después de todo esto, quedan las escenas que sí hablan de la relación del rey Eduardo VIII con la divorciada norteamericana Wallis Simpson, y en este sentido hay algunos momentos interesantes, con una actuación razonable de James DArcy como el rey, y algunas escenas de época que casi logran que el film pueda verse. Lamentablemente el conjunto no cierra en absoluto, y no sirve para pensar que Madonna pueda tener un gran futuro como directora de cine.
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  • Los ilegales
    Los ilegales
    Ámbito Financiero
    Sobre gangsters con mirada “de autor”

    Tanto por tema como por su elenco, esta película tenía todo para ser más que interesante. Lo difícil es tomar este material y lograr algo tan pobre como «Los ilegales», una verdadera decepción.

    El guión del músico Nick Cave -que ya había colaborado antes con el director- se basa en una historia verídica sobre un clan de tres hermanos traficantes de whisky casero durante la era de la Prohibición en la zona rural de Virginia, y lucha contra funcionarios corruptos que quieren una parte del negocio.

    El asunto es familiar, y con distintas variaciones se ha visto en varias películas, lo que no implica que no se le pueda dar otra mirada desde otro punto de vista. Especialmente teniendo en cuenta que la novela en la que se basa el guión está escrita por el nieto de uno de los hermanos protagónicos.

    Lamentablemente. en casi todo lo que tiene que ver con la trama gangsteril, la aproximación del director es casi siempre básica y muy poco original, al punto de que da la sensación de estar viendo algún viejo telefilm. Incluso, para un film escrito por Nick Cave sobre un tema necesariamente violento y sórdido, ya que los personajes no sólo son criminales sino también miembros de una comunidad campestre no precisamente civilizada ni tolerante, casi todas las escenas resultan muy poco jugadas. Pero si la audacia brilla por su ausencia en cuanto a la acción, en cambio todo lo que se refiere a las relaciones humanas entre personajes principales y secundarios -no especialmente interesantes ni mucho menos importantes para la historia- está enriquecido al máximo de sus posibilidades. Esto se traduce en diálogos imposibles, serios y pretenciosos entre criminales campesinos que probablemente no sostenían largas charlas sobre la problemática de la violencia en la sociedad moderna, sino casi seguro se comunicaban mediante monosílabos.

    Lo que pasa es que es cine de autor, tal vez incluso de arte, con hallazgos como musicalizar a los gangsters con canciones de rock y cosas por el estilo. El elenco esta muy desaprovechado, y el único que parece divertirse es Gary Oldman, seguramente porque aparece muy poco y disparando una ametralladora en vez de aguantarse algunas de las deprimentes escenas de esta película de dos horas de duración que no terminan nunca.
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  • El Hobbit: Un viaje inesperado
    Un viaje fantástico intenso y vertiginoso

    Después de las tres películas sobre «El señor de los anillos», está claro que Peter Jackson conoce más que bien el mundo de Tolkien, y sobre todo cómo llevarlo a la pantalla. Siendo básicamente una precuela de la trilogía anterior, en la que Bilbo Bolson recuerda entre otras cosas las circunstancias en las que obtuvo uno de los Anillos del Poder que años mas tarde cedería a su sobrino Frodo (Elijah Wood, que aquí aparece brevemente), Jackson se mantiene dentro del mismo universo que no sólo le es familiar a él, sino también a millones de espectadores de todo el mundo que conocieron la literatura de Tolkien gracias a sus películas.

    Jackson se toma su tiempo para contar esta historia que vuelve a llevarnos a los mismos lugares fantásticos y muchas veces terriblemente siniestros. La película comienza con un breve prólogo en el que el viejo hobbit Bilbo (encarnado por Ian Holm, como en los films anteriores) tiene un flashcon su juventud, cuando una visita del mago Gandalf para buscar un tesoro junto a un montón de enanos no siempre muy amistosos transforma para siempre su vida.

    Dando por sentado que el público conoce los conflictos básicos y también varios de los personajes esenciales de la historia (muchos incluso interpretados por los mismos actores de antes, que sólo deben lucir más jóvenes, como el Gandalf de Ian McKellen), el director puede darle otro ritmo a las cosas, por lo que luego de la introducción de los personajes en la tranquilidad de la casa de Bilbo, «El Hobitt» empieza a convertirse en un vertiginoso viaje fantástico que se vuelve más y más intenso a medida que va avanzando la acción. Luego de unos primeros 45 minutos relativamente tranquilos, la historia despega y no se detiene nunca, logrando que las casi tres horas de proyección pasen a una velocidad sorprendente.

    Hay escecnas de acción a granel, imágenes de seres y paisajes fantásticos con detalles minuciosos, batallas a niveles épicos y por suerte ninguna intención pretenciosa más que la de contar el relato de Tolkien, que más allá de ser una historia fantasiosa juvenil, está repleta de ideas sustanciosas.

    «El Hobbit: un viaje inesperado» tiene tantas secuencias brillantes y tal despliegue visual que no tiene sentido tratar de detallarlas. Sí hay que hacer notar al formidable Gandalf de Ian McKellen, que domina el film por completo -incluso cuando actúa con colegas como Christopher Lee y Cate Blanchett, repitiendo sus roles de la trilogía previa-, y destacar al Bilbo que compone Martin Freeman, un hobbit con más presencia y carácter que su sobrino Elijah Wood.

    Esta es una película con hitos técnicos y escenas increíbles que hay que ver más de una vez para apreciar en su justa medida. Una de estas escenas, tal vez la mejor de todas, es el encuentro con Gollum, el despreciable, infinitamente miserable

    Gollum que vuelve a interpretar el talentoso Andy Serkis. Este es sólo uno de los momentos brillantes que ofrece Peter Jackson en una de los mejores trabajos de su carrera. La única pregunta es si podrá mantener el nivel en las dos entregas siguientes de esta nueva trilogía.
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  • Diablo
    Diablo
    Ámbito Financiero
    Film con destino “de culto”

    Aquí tenemos una genuina película de culto, de esas pocas que no tiene sentido comparar o no con el cine argentino, ya que en realidad es imposible de comparar con el cine de cualquier sitio.

    Al comienzo, luego de una cita del nunca debidamente valorado escritor Jim Thompson, podría parecer que tenemos una mezcla de policial negro sobre box -con imágenes e ideas que quizá sean un homenaje a «The set-up» de Robert Wise- para luego dar la pauta, poco a poco, de que el protagonista (un increíblemente jugado Juan Palomino en un trabajo antológico) tal vez sea admirado especialmente por haber matado de un golpe a su rival, un púgil apodado Bombilla.

    Todo esto parece gracioso pero no muy coherente, y un poco teatral y hasta como de arte, durante un breve lapso. Luego el astuto guión empieza a enviar escenas asombrosas que van cerrando detalles de lo poco que sabía el espectador sobre la historia, que escena por escena -y sin duda, imagen por imagen- va revelando su verdadera naturaleza, totalmente psicotrónica y delirante, pero muy bien escrita, narrada, actuada y filmada.

    Todo esto con altibajos, escenas que se separan del conjunto por aprovechar un personaje, y quizá para pescar con la guardia baja al espectador desprevenido que, por suerte, no podría sospechar el nivel de audacia de un guión con diálogos que enriquecen de manera revolucionaria el lenguaje blasfemo argentino, ya sea por haber investigado el lunfardo actual, o por inventarlo a gusto.

    Ademas de Palomino, el boxeador Marcos Weinsberg, apodado El Inca del Sinaí por su origen peruano-judio (y encima es peronista), hay grandes momentos de Segio Boris (tal vez el personaje del título), un simpático hampón patético, mezcla de Pepe Marrone y Nathan Pinzón a cargo de Aranosky, y una serie de increíbles personajes de reparto que hasta permiten secuencias de acción tan eficaces como imaginativas.

    «Diablo» tiene talento por todos lados, y por sobre todo, es muy divertida de ver, y se disfruta especialmente por su mezcla de audacia extrema e ingenuidad minimalista.
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  • Mátalos suavemente
    Mátalos suavemente
    Ámbito Financiero
    Original cine negro con ecos de Lumet

    El tema es el cambio de guardia en los usos y costumbres de la mafia en el siglo XXI, justo en sincronía con las elecciones en las que Obama y los demócratas dieron fin al periodo de Bush y los republicanos.

    En un papel breve pero formidable, Sam Shepard interpreta al jefe a cargo de aplicar la mano dura a cualquier indisciplina o fraude de los miembros del negocio. El es el, digamos, gerente de seguridad que sabe qué hacer con cualquier problema interno, como cuando todos sospechan que un simpático y queridísimo mafioso sureño simula un asalto al garito clandestino que regentea. En ese caso, una paliza estándar sirve para que el negocio se vuelva a poner en marcha, incluso cuando pasado un tiempo el tipo empezó a jactarse de su hazaña ante su círculo íntimo, obviamente tan indiscreto como él.

    Con eso en mente, un oscuro hampón cree tener el golpe perfecto: un segundo robo al mismo garito recaería inmediatamente en el tipo que la sacó tan barata la otra vez. El golpe se organiza con dos descerebrados, y se lleva a cabo del modo más electrizante, tenso e imprevisible en el largo prólogo de «Mátalos suavemente», original policial negro que más allá de sus constantes cambios de tono podría definirse como un equivalente actual de los policiales setentistas de Sidney Lumet que, sin descuidar los engranajes del género, enfatizaban a tope ingredientes como la irónica descripción social y la corrosiva sátira política.

    Brad Pitt interpreta al inteligente y quizá sinceramente más sensible homicida que debe asumir el puesto del tradicional encargado de la discplina interna del negocio, con serios problemas de salud.

    Todo en un submundo del hampa donde ya no quedan profesionales, sino mas bien maduros decadentes e inexpertos amateurs bajo el control de mentes corporativas con ejecutivos que encargan homicidios pero no quieren que les fumen en el auto.
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  • Step Up 4: La revolución
    Step Up 4: La revolución
    Ámbito Financiero
    Sólo se salvan algunas coreografías en 3D

    Hay un dicho que asegura que las películas musicales se parecen a las pornográficas, debido a que hay que aguantarse las partes habladas hasta que llegue el próximo número musical. En el caso de este film lo que hay que aguantar es bastante pesado, ya que la trama y el elenco no dan para mucho. Por otro lado, las partes musicales tienen coreografías tan exageradas que a la tercera escena de baile el asunto se vuelve repetitivo y excesivamente fantasioso (aunque algunas lucen en 3D), más allá de que no se espere realismo de esta franquicia que ha tenido el olfato, al menos en su primera entrega, de lograr que desconocidos se vuelvan estrellas.

    De todos modos, es difícil pensar que alguien de este elenco pueda llegar al estrellato con esta trama así como está ejecutada. Hay una chica que llega a Miami con todas las ganas de ser bailarina profesional y, no bien llega, empieza la chispa romántica con un joven local, justo el que ve amenazado su barrio por el emprendimiento inmobiliario del padre de la protagonista. Este enfrentamiento no llega a un «Romeo y Julieta» ni tampoco a un «Amor sin barreras», pero permite agregarle la palabra «revolución» al título de la película, ya que pronto se organiza una especie de protesta danzante contra el emprendimiento amena

    La música, con algo de Jennifer Lopez y una pizca de Justin Bieber tampoco ayuda mucho.
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  • Siete psicópatas
    Siete psicópatas
    Ámbito Financiero
    Una delirante comedia negra con gran elenco

    El director del curioso policial «Escondidos en Brujas» aparece ahora con una aún más rara comedia negra con algo de cine dentro del cine y mucho delirio difícil de clasificar. Colin Farrell es un guionista que no logra avanzar mucho con un argumento llamado «Siete psicópatas», e imaginando psicópatas no tiene mejor idea que compartir su bloqueo creativo con un amigo (Sam Rockwell) que entre otras cosas, se dedica a robar perros de gente rica para luego cobrar la recompensa. Esta tarea la hace con otro amigo de oscuro pasado (Christopher Walken), y entre otros perros que secuestran está el de un psicopático jefe de la mafia interpretado por Woody Harrelson.

    Entre los desquiciados de la vida real y los de la ficción que trata de escribir el protagonista hay toda una serie de escenas totalmente dementes, y en un punto de la historia el personaje de Walken le dice al escritor «vos apareciste con la historia de los siete psicópatas, pero la verdad es que con tanto psicópata, al final el asunto se vuelve un poco cansador».

    En efecto la película es un poco larga pero nunca deja de sorprender: hay un psicópata que mata mafiosos con una máscara roja y deja un naipe de recuerdo en cada cadáver, otro, vietnamita, vestido de cura que está en un cuarto de hotel con una prostituta, y luego está Sam Rockwell que es tamaño psicópata como para valer por dos o tres.

    La película está muy bien filmada, tiene escenas muy divertidas y varias muy fuertes, y aprovecha al máximo un gran elenco, al que también hay que agregar nombres del calibre de Harry Dean Stanton y Tom Waits.
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  • Juegos de muerte
    Juegos de muerte
    Ámbito Financiero
    Salvajismo sólo para fans del terror

    En «El juego del terror», un psicópata mataba gente y ponía horribles trampas, y su historia se mezclaba con la de un criminal corriente que caía en sus manos. En esta secuela, tenemos al mismo delincuente común del film anterior logrando escaparse del terrible psicópata, sólo para ser presionado por una especie de grupo parapolicial para que los ayude a liberar a una nueva víctima del archivillano.

    Esta película es un poco más entretenida y aún más salvaje que el original, si eso fuera posible. Por ejemplo, ya comienza con una feroz masacre en una fiesta rave clandestina en la que el psicópata estelar arrasa con unas guadañas gigantes a bailarines y hasta DJs, de tal manera que en la pista de baile quedan sólo restos desmem

    Luego, la acción transcurre casi íntegramente en la guarida del asesino, una especie de tren fantasma a todo terror lleno de trampas imposibles de vencer (y de creer, pero ésa ya es otra historia). Dado que los noticieros informan que en esa ciudad hay medio centenar de personas secuestradas por este psicópata, en esa visita a su aguantadero también hay horribles sorpresas vivientes.

    El escuadrón comete cualquier barbaridad en su afán de rescatar a una chica secuestrada (Emma Fitzpatrick, tal vez la mejor intérprete del film), y Josh Stewart, es decir el que sobrevivió al primer film, tampoco se queda atrás a la hora de hacer cualquier cosa con tal de salir de ahí.

    «Juegos de muerte» tiene mucha acción, mucho -pero mucho- gore y bastante buen ritmo. Mucho más no se le puede pedir.
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  • Las ventajas de ser invisible
    Buen elenco y un par de escenas logradas

    Basada en su propia novela, el director Stephen Chbosky cuenta en tono de comedia dramática la historia de un novato sin amigos en el secundario -su mejor amigo se suicidó un año atrás-, tomado bajo la protección de un chico y una chica más grandes que lo ven completamente perdido. El protagonista (Logan Lerman) no sólo es totalmente introvertido, sino también tiene en su contra momentos de blackout debidos a una enfermedad mental, mientras que sus nuevos amigos no dejan de tener problemas propios, ya que uno de ellos (excelentemente interpretado por Ezra Miller) es gay y está enamorado de un miembro del equipo de fútbol que, aunque le corresponde. no piensa salir del closet, mientras que la chica (nada menos que Emma Watson de la saga de Harry Potter) tiene un pasado de drogas, alcohol y sexo del que le cuesta salir.

    Pese a estos detalles, lo cierto es que las historias que se cuentan aquí son bastante leves. Y salvo en algunos momentos culminantes la intensidad no es una de las cualidades de esta película. Por momentos es sólo una estudiantina con buenas canciones interpretadas por Morrisey o David Bowie, y en casi todo momento el director deja la cámara en una especie de piloto automático que depende absolutamente de las buenas actuaciones y de los diálogos. En este sentido, el film tiene más de una escena excesivamente verborrágica y bastante poco cinematográfica, al punto de que quien entienda inglés podrá cerrar los ojos para comprobar que no se pierde nada de lo que está sucediendo en la pantalla.

    Eso no pasa en las dos escenas en la que los personajes hacen una performance de homenaje delante de la pantalla del cine donde se exhibe «The Rocky Horror Picture Show», dos de los mejores momentos de una película que se puede ver a pesar de sus ya mencionados puntos flojos.
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  • El origen de los guardianes
    El origen de los guardianes
    Ámbito Financiero
    Sólo el excelente 3D justifica ver a estos “guardianes”

    En sus mejores momentos, «El origen de los guardianes» es un verdadero festín de animación pensada especialmente para el sistema 3D digital, al punto de que verlo en versión plana no tendría el menor sentido, o mejor dicho sería un desperdicio. Es que en cada secuencia importante del film, la estereoscopia está llevada a sus máximas posibilidades, y en este aspecto, así como el de la dirección de arte, la película es fabulosa. Lo mismo se puede aplicar a algunos otros rubros técnicos, empezando por el score de Alexandre Desplat. Pero no pasa lo mismo con un guión que depende tanto de los aspectos visuales como para no preocuparse mucho de la fluidez en su construcción narrativa, con algunos serios baches que pueden confundir tanto a adultos como a niños, que además, al menos desde nuestra perspectiva latinoamericana, deberán tratar de dilucidar un grupo de personajes y mitos totalmente ajenos a nuestra cultura, como el conejo de Pascuas, el hada de los dientes (versión anglosajona del Ratón Pérez) o el protagonista, Jack Frost, especie de duende del hielo. Todos ellos convocados por el Señor de la Luna para formar parte de este grupo de «guardianes» ante la reaparición de nada menos que «el Coco» (así con doble o, como en los doblajes de los cartoons clásicos que aseguraban «duérmete niño duérmete ya, que viene el coco y te comerá»). Hay que señalar que entre los guardianes hay un Papá Noel en versión San Nicolás que combate al Cuco blandiendo dos sables.

    Más allá de que estos detalles tienen que ver con la orientación al público anglo (y el doblaje, que seguramente no puede compararse con la versión original con las voces de Hugh Jackman o Alec Baldwin), de todos modos queda claro que el film propone una mescolanza mitológica un tanto abrumadora acompañada de resoluciones argumentales un tanto obvias, con el énfasis puesto en que la ilusión de los niños todo lo puede.

    Todo esto puede ser desparejo, pero vale la pena por el uso intensivo e imaginativo del 3D. En versión plana, el asunto debe ser bastante distinto.
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  • Curvas de la vida
    Curvas de la vida
    Ámbito Financiero
    Eastwood al borde del melodrama

    La idea de una comedia dramática familiar, pero de béisbol, no suena como muy atractiva, aun cuando se trate del proyecto elegido por Clint Eastwood para volver a la actuación, algo a lo que había renunciado hace años, luego de protagonizar «Gran Torino».

    Una vez que se acepta que es una película de béisbol, luego también hay que admitir que, en cuanto a comedia, se maneja solamente dentro del terreno de la ironía, mientras que en la parte dramática por momentos se deja llevar casi peligrosamente hacia el más puro melodrama.

    Pero el conjunto está equilibrado, sorprendentemente, gracias al foco en el béisbol como marco de todo lo demás. Y por supuesto, las excelentes actuaciones de todo el elenco ayudan mucho, empezando obviamente por Eastwood -que inicia el film con un extraño soliloquio dedicado al aparentemente complejo acto de orinar-, y siguiendo por una sólida Amy Adams que logra mantener un ping pong de diálogos corrosivos de intensa mala onda con el protagonista, su padre en la ficción.

    Eastwood interpreta a un legendario buscador de talentos beisbolísticos, que no sólo hace rato está desactualizado al no tener la menor intención de usar una computadora, sino que además está sufriendo serias afecciones en la vista, lo que puede ser un grave problema para alguien que debe ver las performances de los jóvenes jugadores de las ligas universitarias que debe calificar para ser comprados por su equipo.

    Amy Adams es su solitaria hija abogada, workaholic y resentida por una infancia en la que, luego de la muerte de su madre, fue enviada a casas de tías lejanas o a colegios de pupila. Los problemas de su padre llevan a que un amigo y directivo del equipo (John Goodman) le pida que acompañe al viejo gruñón durante la elección final de los jugadores que podrían convertirse en la estrellas de la próxima temporada. En el medio aparece también un antiguo jugador protegido de su padre, dañado por la presión de las grandes ligas y ahora convertido en un buscador de talentos, pero para otro equipo. Dado que es el personaje de Justin Timberlake, el factor romántico está garantizado, aunque termina siendo un poco light para un film donde el padre de la novia es Eastwood.

    Con tantos buenos actores (incluyendo a Ed Lauter, Robert Patrick y Bob Gunton) la película se disfruta, más allá de sus puntos débiles. Y, sobre todo, termina convenciendo por sus notables escenas de béisbol, atractivas incluso para aquellos espectadores que no tengan la menor idea de las reglas de este deporte. En este sentido, el título original, «Trouble with the curve», algo así como «el problema con la curva», daría una idea mejor de todo el asunto.
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  • Amanecer - Parte 2
    Amanecer - Parte 2
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    Hacia el final, un intenso “Amanecer”

    Todo tiene un final, incluso cuando los productores estiran una película al punto de dividirla en dos con el solo objetivo de sacarle más dividendos a su exitosa franquicia. De modo similar, pero no tan grave ni largo, al interminable final de Harry Potter, esta última entrega de la saga de «Crepúsculo» pierde contundencia por dedicar más de media película a escenas demasiado dialogadas y situaciones donde los personajes repiten los mismos conflictos de los films anteriores.

    La diferencia es que hay más atractivos, empezando por una Kristen Stewart que ahora es vampira, y descubre que la vida de los no muertos incluye superpoderes que tienen más que ver con los personajes de Marvel Comics que con la descripción del vampirismo según la famosa novela de Bram Stoker o cualquier otro producto literario o cinematográfico con algo de sentido común. Pero, sobre todo, la gran alegría de la flamante vampira Bella es que finalmente, consumados sus lazos vampíricos con su galán Robert Pattinson en la primera parte de «Amanecer», ahora también consuma sus lazos amorosos, algo que después de tanta frustración en las películas previas. la pobre realmente se merecía. Pero por suerte también hay alegrías para esa pobre gente que pagaba una entrada al cine para ver una de terror y se encontraba con estos anticlimáticos vampiros que nunca se deciden a clavar sus colmillos y hombres lobo que logran controlar su metamorfosis aun ante la visión de la más radiante luna llena. Al menos este final tiene bonitas masacres de vampiros malos a cargo de los vampiros buenos, y viceversa, incluyendo algunos flashbacks medievales cortando cabezas de lo lindo e incluso arrojando niños al fuego (en uno de los guiños a «Alexander Nevski» de Eisenstein, que por algún motivo el director Bill Condon asocia con esta batalla campal entre no muertos, con ayudita de los hombres lobo que, como ya se sabe, en esta saga son mas buenos que Lassie).

    Esto no significa que no haya que esperar demasiado para que las cosas terroríficas exploten como debería suceder en un film del género fantástico. También faltan actores de reparto de nivel, y lo que realmente no tiene redención son las canciones pop del soundtrak, todo un insulto al supuesto gusto musical de las adolescentes que componen mayormente el público al que está destinada esta saga.

    Para ser justos, las escenas intensas de esta segunda «Amanecer» realmente lo son, y tanto la fotografía de Guillermo Navarro como el score de Carter Burwell aportan detalles brillantes.
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  • Cosmopolis
    Cosmopolis
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    Un mundo tan poco feliz como el film

    David Cronenberg parece no encontrar el pulso de sus mejores películas de ciencia ficción, ni tampoco el de los films que abandonaron el género para cautivar al público más interesado en el cine de arte. De hecho, entre lo mejor de la última parte de su obra se pueden citar dos policiales: «Una historia violenta» y «Promesas del Este», que en realidad no tienen mucho que ver con el resto de su filmografía.

    Esto no sucede con «Cosmópolis», un film fantástico ambientado en un futuro cercano que transcurre casi íntegramente en el interior de una gigantesca limusina donde el millonario protagonizado por Robert Pattinson tiene reuniones con sus distintos empleados. La película va pasando por esas distintas reuniones que dan lugar a escenas demasiado dialogadas pero no muy sustanciosas, mientras de vez en cuando pareciera que pasan cosas más interesantes en el televisor de la «limo» o simplemente mirando por la ventanilla.

    Aparentemente en este mundo futuro hay poca gente feliz, sana o que tenga un pasar digno, y mientras la limusina avanza lentamente por la ciudad en busca de la peluquería favorita del millonario, que queda en un lejano barrio bajo, manifestantes interrumpen su paso, e incluso lo agreden mostrando y arrojando ratas muertas como parte de su violento piquete.

    Pero este tipo de detalles, que podrían formar parte de una historia realmente interesante, también terminan siendo partes aisladas de un asunto absurdo y no muy bien construido narrativamente, que recién al final, cuando aparece Paul Giamatti, parece encontrar su veta realmente cronenberguiana, aunque justo ahí termina el film dejándole al espectador una sensación de vacío nada satisfactoria.

    Robert Pattinson, el vampiro de «Crepúsculo», hace aquí su primera actuación seria con una inexpresividad que quizá vaya con el personaje pero que no ayuda a que se pueda tomar muy en serio al intérprete.
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  • Locos por los votos
    Locos por los votos
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    Sátira despareja con sólidos comediantes

    Dos excelentes comediantes y un puñado de buenos chistes, más un tema tan atractivo para satirizar como los políticos y sus campañas pueden bastar para recomendar esta película por más despareja que sea.

    Will Ferrell interpreta al político varias veces electo para representar a Carolina del Norte en el Congreso. Acostumbrado a no tener rivales, de golpe se ve enfrentado a un ingenuo experto en turismo (Zach Galifianakis en un papel bastante distinto al de «¿Qué pasó ayer?») bancado por tipos poderosos que necesitan un cambio para hacer nuevos negocios. Luego de algunos traspiés iniciales, el recién llegado recibe la ayuda de un demoníaco asesor de campañas y le declara la guerra al político veterano.

    El director Jay Roach se atreve a un tipo de humor bastante más audaz que el de la saga de «La familia de mi novia», más al estilo de su formidable saga del espía Austin Powers, aunque lamentablemente sin el mismo nivel de gags, Aquí hay algunos chistes realmente eficaces especialmente en la primera mitad del film, pero luego, la batalla a muerte entre los dos políticos capaces de cualquier cosa por subir un punto en las encuestas se vuelve un tanto repetitiva, y dado que no todos los gags son igual de contundentes, en un punto el asunto empieza a ser menos divertido.

    De todos modos, hay momentos realmente hilarantes y muy buenas actuaciones no sólo del dúo protagónico, sino también de un gran elenco que incluye a figuras tan talentosas como Dan Aykroyd, John Lithgow y Brian Cox.
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  • Operación Skyfall
    Operación Skyfall
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    James Bond cumple 50 años a toda superacción

    Para festejar sus 50 años, «Skyfall» empieza con la muerte de James Bond. Peleando con un criminal en el techo de un tren que está pasando un puente a gran altura sobre una cascada, 007 recibe un disparo ordenado por la propia M a pesar de que el blanco no estaba claro. En todo caso, la secuencia inicial de «Skyfall» es formidable y obviamente todo el mundo sabe que no hay manera de que Bond vaya a morir en ninguna de sus películas (para el caso, ya estaba «Solo se vive dos veces»).

    La nueva entrega de la franquicia plantea ya desde el principio un tono distinto a las películas anteriores protagonizadas por Daniel Craig. Y esa escena inicial a toda superacción parece diseñada para superar los contundentes prólogos de los 22 títulos previos.

    Pudiendo disfrutar de una amable existencia post mortem, Bond se vuelve a reportar al servicio secreto cuando se entera de que el edificio del MI6 ha sido blanco de un atentado terrorista. «Skyfall» le da un papel muy importante a Judi Dench (M) y, como nunca en la saga, el guión se preocupa por explicar que Bond es un agente del servicio de inteligencia británico, es decir el MI6, que ahora está obligado a interactuar con un sistema democrático (el espectador se podría preguntar cómo era todo antes, pero tal vez eso sería hilar muy fino).

    Los mejores momentos coherentes con la saga tienen lugar en Shanghai, con una antológica fotografía de Roger Deakins y una de esas escenas en casinos que desde siempre han servido para explicar al personaje. Las escenas chinas también permiten el lucimiento de un gran archivillano: el demente Javier Bardem brilla sobre todo cuando aparece como un todopoderoso genio del mal que hasta consigue imprimirle una clara tensión homoerótica a su sádico juego con Bond.

    Pero las escenas clave del film, como pocas veces, transcurren en el Reino Unido. Si bien esto tiene que ver con el énfasis en el homenaje al medio siglo de películas de 007, aportando detalles atractivos obviamente relacionados con los títulos clásicos de la franquicia, también termina derivando en un delirante desenlace, que no sólo se atreve a revelar algunos misterios biográficos del agente con licencia para matar, incluyendo a un carismático mayordomo escocés interpretado por Albert Finney, sino que también se ocupa de poner un poco de orden mirando hacia el futuro de la franquicia, con un nuevo «Q» y hasta una nueva Miss Moneypenny.

    Bardem es un memorable villano, la película esta repleta de escenas de acción impactantes (que deben lucir aún mejor en la versión IMAX) y de guiños vintage dedicados a los fans de 007. Además, la secuencia de títulos ultrapsicodélica con un tema de Adele realmente está a la altura de la circunstancias. «Skyfall» se disfruta por todos estos elementos, a pesar de que se hace demasiado larga, dado que con 143 minutos es una de las más extensas de la serie, pero sobre todo, debido a que sólo en contadas ocasiones el director Sam Mendes logra generar verdadera tensión o suspenso.
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  • Frankenweenie
    Frankenweenie
    Ámbito Financiero
    “Frankenweenie”: joya del mejor Tim Burton

    La última película de Tim Burton se puede ver en 3D o en versión plana, en versión original en inglés subtitulada o doblada al castellano. Todo esto tiene algunas variantes, salvo que en cada caso siempre será en blanco y negro. Un film de animación en blanco y negro producido y distribuido por los estudios Disney parece algo imposible. Y es que «Frankenweenie» es una especie de sueño imposible de Tim Burton ya desde 1984, cuando, trabajando como animador para la Disney (en films como «El caldero mágico» y «El zorro y el sabueso»), lo concibió como un corto de 29 minutos, que sus productores consideraron demasiado extraño para poder ser distribuido masivamente en aquel momento.

    La misma idea de homenaje a Frankenstein desde el punto de vista infantil ahora vuelve convertida en un largometraje que es la quintaesencia del cine de Tim Burton, quien aquí puede partir de sus obsesiones esenciales (como un profesor de ciencias igualito a Vincent Price con la voz de Martin Landau) para luego dedicarse a que la trama derive en un delirante todo vale con «sea monkeys» transformados en monstruitos muy parecidos a los Gremlins de Joe Dante/Spielberg o mascotas agigantadas hasta lucir como algunos de los monstruosos enemigos del Godzilla de Inoshiro Honda (la bestia en cuestión es la tortuga mutante Gamera).

    La película sigue con bastante fidelidad la trama del «Frankenweenie» de 1984, que necesariamente debe expandirse hasta los 90 minutos de un largometraje. La expansión implica agregar todo tipo de situaciones y personajes que enriquecen la estética y el delirio general (incluyendo malvados compañeros de escuela del protagonista aparentemente inspirados en el jorobado Igor de los films clásicos de la Universal o en el sonámbulo Cesare de «El gabinete del Dr. Caligari), sin olvidar el foco en las lunáticas andanzas de Sparky, es decir la mascota que vuelve de la tumba para hacer mas líos que cuando estaba vivo.

    Si la primera mitad de la película luce casi demasiado sensata, formal y rigurosa si se tienen en cuenta las grotescas posibilidades surgidas del asunto a narrar, Burton parece usarla para poner el énfasis en sus homenajes y, sobre todo, en el sentido de este tipo de experimentos científicos o cinéfilos, para después hacer explotar todo el asunto en un delirio tan asombroso en lo estético como en lo argumental. Y lo mejor es que el mismo Burton no parece tomársela más en serio de lo que hace falta, a pesar de que en nedio de la diversión hay auténticos climas de cine de terror.

    Técnicamente deslumbrante, «Frankenweenie» es una joya que no hay que perderse.
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  • ParaNorman
    ParaNorman
    Ámbito Financiero
    Buena estética y poca sustancia

    Los mismos productores de la excelente «Coraline», esta vez parecen interesarse en un relato sobrenatural más por marketing que por tener algo genuino que contar. El resultado es un híbrido con un personaje protagónico que, independientemente de su capacidad para contactarse con el más allá, debe sobrellevar una corrección política al borde de lo insoportable. Eso lo vuelve comprensivo con los espectros que sólo él puede ver, tolerante con sus familiares y compañeros de escuela que lo discriminan, y que luego, cuando una horda de criaturas de la noche invaden su pueblo, demuestra que también puede ser comprensivo con cualquier zombie que se le ponga a mano. Incluso, puede intentar un diálogo humano con la hechicera causante de todos los conflictos espectrales.

    Sin ser una parodia del género, la historia tampoco es de un auténtico film de terror, y sólo bien promediado el film empieza a devenir en una verdadera comedia negra.

    Contrastando con la insulsa trama, las imágenes son muy atractivas, tanto como para que en determinado momento el espectador pueda olvidar por completo el relato para distraerse con el formidable aquelarre visual. Pero es una pena que todo este talento estético y rigor técnico (la animación stop motion es excelente y está enriquecida por todo tipo de efectos) no esté aplicado a un relato más sustancioso y digno de tanto trabajo.
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  • Sinister
    Sinister
    Ámbito Financiero
    Historia macabra más extraña que eficaz

    En esta macabra película de terror, Ethan Hawke interpreta a un desalmado escritor que, para investigar crímenes sin resolver, no duda en llevar a vivir a toda su familia a una casa donde todos los integrantes del grupo familiar fueron colgados del mismo árbol del jardín. Esto lo hace, por supuesto, intentando que su esposa no sepa nada de las características del lugar donde van a vivir, anque no se puede evitar que los chicos empiecen a sentir las malas vibraciones y a tener pesadillas raras o directamente a hacer dibujos de gente colgada del árbol por todos lados.

    Por otra parte, hay un hallazgo en el altillo de la casa que supera todo lo conocido en este tipo de investigaciones, ya que no bien se muda al lugar, el escritor encuentra una caja llena de rollos de super 8 con las escenas no sólo de ese homicidio múltiple, sino de otros anteriores. El protagonista duda en llevar estas pruebas a la policía, y al no hacerlo se condena a una serie de noches en vela atestiguando todo tipo de sucesos sobrenaturales que su temperamento realista demora demasiado en asimilar.

    Ethan Hawke ofrece otra de sus profesionales actuaciones, con momentos angustiantes y otros bastante divertidos, pero como casi único sostén de esta extraña película de terror se queda un poco corto. EL film tiene momentos tensos y unos pocos auténticamente horripilantes, pero en general da demasiadas vueltas sobre el mismo asunto ya desde el primer acto, por lo que no puede dejar de repetirse bastante durante toda la proyección. Sintetizando, «Sinister» tiene sus momentos, pero en general es un film mas extraño que realmente eficaz.
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  • Actividad paranormal 4
    Actividad paranormal 4
    Ámbito Financiero
    Fantasmas que ya no asustan, sólo marean

    Dado lo barato de la fórmula de «Actividad paranormal» (básicamente, una histoira de fantasmas registrados a través de las cámaras de seguridad de una casa), sus productores continuaron la historia dándole una suerte de aire de saga familiar, y hasta retrocedieron en el tiempo en la última entrega para cambiar las más impersonales cámaras de vigilancia por una vhs de fines de los 80. Insostenibles en guión todas y cada una de ellas, al menos tenían una cualidad distintiva al lado de otras muestras de «reality terror» o historias de espectros y monstruos grabados en tape que empezaron a florecer luego del suceso de «El proyecto de la bruja de Blair»: y esa gran cualidad es que al menos en «Actividad paranormal» las cámaras estaban fijas y no debían obligar a los productores a simular groseros movimientos convulsivos de supuestos camarógrafos amateurs (incluso en «Actividad Paranomral 3», el personaje que filmaba todo con su vhs era bastante prolijo, con aspiraciones de profesional).

    Esta cualidad se ha perdido en esta cuarta e impresentable película, ya que ahora los sucesos se ven a través de videochats, celulares, y cualquier cibergagdget empleado por unos adolescentes descerebrados que como protagonistas son realmente muy poco interesantes. Los personajes lucen como esos típicos teenagers que eran asesinados en el segundo acto de cualquier film de terror de la era de Jason o Freddy, pero lamentablemente el formato de esta saga les permite sobrevivir hasta el último minuto..

    La trama es abismal: una familia tipo recela de sus extraños vecinos, una mujer extraña y su perturbador hijito con más cara del Damien de «La profecía» que otra cosa. Cuando la madre sufre una crisis nerviosa, o mejor dicho, paranormalmente escandalosa, los buenos vecinos se ofrecen a cuidar al pequeño monstruito y, de golpe, empieza la actividad, que en este caso es sobrenaturalmente tonta. Esto podría ser recomendado solamente para divertirse viendo una película realmente mala en un cine. El problema es que la variedad de ciber imágenes se vuelve muy molesta,.

    No tiene sentido verla en cine, ni siquiera en el cable. habría que verla en la Tablet, el iPod, el Smartphone o cualqier variante por el estilo, si es posible en un auto en movimiento asi la pantalla se sacude más que las imágenes.
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  • Un reino bajo la luna
    Un reino bajo la luna
    Ámbito Financiero
    Cautiva un luminoso romance adolescente

    Se podría decir que es una especie de homenaje a «Melody», sólo que ese film escrito por Alan Parker suponía una rebelión en tiempo presente, mientras que esta joyita de Wes Anderson plantea un romance de época, con estética vintage de 1965. Ademas no hay canciones countries de los Bee Gees ni de Crosby Stills & Nash, sino más que nada, Hank Williams y Mozart, mezclado con un poco de Schubert y Francois Hardy.

    Wes Anderson a veces es un poco sobrevaluado, pero aquí parece haberse relajado para retomar el estilo de «Rushmore», la película en la que, como todavia no había sido descubierto por la crítica, podía filmar de modo más espontáneo y sobre todo, menos pretencioso o snob, o esteticista. Este luminoso romance adolescente lleva al director a un estilo similar al de algunas películas ochentistas de Tim Burton, (y también al film de culto «Spirit of 76») también escrito por Roman Coppola), auqnue por otro lado es el tipo de película cuya gracia es mezclar todo tipo de influencias culturales y cinéfilas.

    Basta mencionar el elenco que figura más arriba, sumarle nombres como Harvey Keitel, Tilda Swinton, Frances McDormand, Bob Balaban, explicar que la actuación de la parejita fugitiva es asombrosa, para sugerir no perderse esta película en los cines, donde tiene un estreno bastante limitado.
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  • Argo
    Argo
    Ámbito Financiero
    Hollywood y la CIA en un gran thriller histórico-político

    Este es uno de esos casos regidos por el lema «la realidad supera la ficción». Contado en pocas palabras, el asunto podría parecer divertidísimo: durante la crisis de rehenes estadounidenses derivados de la revolución irani de 1979, la CIA intentó extraer seis ciudadanos estsadounidenses ocultos en la residencia del embajador canadiense simulando querer filmar una película de ciencia ficción tipo «La guerra de las galaxias».

    John Goodman interpreta al maquillador John Chambers, el que le estiraba las orejas a Leonard Nimoy en su papel de Spock, y sobre todo, el responsable de las máscaras de la saga de «El planeta de los simios». Aparentemente, Chambers ya habia sido contratado por el gobierno para algún tipo de trabajo confidencial, y en este caso llamó a un socio (encarnado por Alan Arkin) para simular la producción de un film que pudiera requerir locaciones de Medio Oriente.

    La historia es verídica, y fue blanqueada durante el gobierno de Clinton.

    Lo mejor de «Argo» (el titulo del film ficticio pergeñado por la CIA como fachada para el rescate) es que no es nada divertido. Mas bien, genera un tensión de los mil demonios, y sólo en muy escasas escenas el director y protagonista Ben Affleck permite que la delirante estrategia aporte algún relieve humorístico.

    Luego de un prólogo totalmente riguroso que explica los hechos históricos que llevaron a la revolución liderada por el ayatolá Jomeini, la primera secuencia del film muestra la invasión a la Embajada de Estados Unidos en Teherán. El tono supertenso queda así planteado, y sigue y sigue, logrando incluso que en algunos de los momentos más ridículos de la falsa producción de la copia berreta de «Star Wars» de la CIA, la tensión siga en pie, y el dramatismo también.

    «Argo» es un gran thriller histórico-politico, con el que Ben Affleck vuelve a sorprender con su capacidad como director. La película tiene sólo dos problemas, dura un poco más de lo que hace falta, y especialmente en el desenlace hace flamear demasiado la bandera patrióticamente, lo que es toda una contradicción dados los hechos que plantea el riguroso prólogo ya mencionado.
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  • Looper: asesinos del futuro
    Looper: asesinos del futuro
    Ámbito Financiero
    Nuevo (y logrado) viaje en el tiempo

    Es difícil hacer algo nuevo con el tema de los viajes en el tiempo y sus paradojas. «Looper» lo consigue mezclando el tema en una trama original y especialmente compleja, empezando por el detalle de tener durante buena parte del guión las versiones joven y madura de un mismo personaje enfrentados en un mismo plano temporal (Joseph Gordon-Levitt y Bruce Willis no se parecen mucho, pero el director logra que el espectador compre que son una misma persona).

    La acción transcurre en el año 2044, donde aún no se ha inventado el viaje en el tiempo, que sí existe 30 años más adelante, pero es altamente ilegal y sólo lo usan grupos mafiosos para liquidar a sus enemigos: los mandan hacia el pasado, con vida pero maniatados, y en el momento de su arribo los espera un «looper» con una escopeta para terminar el trabajo.

    Estos sicarios tienen todo organizado por un mafioso del futuro instalado en su época, pero cuando se les escapa una de las víctimas, pueden darse por muertos. Por otro lado, su trabajo homicida que les da dinero, drogas y la sensación de ser alguien en un futuro desolador y miserable donde la gente se mata por un poco de comida, tiene una fecha de vencimiento. Es que sus jefes del futuro no quieren cabos sueltos, a los 30 años los buscarán, si es que están vivos, para mandarlos al pasado para que los liquide un «looper» (lo que podría dar lugar a que alguien sea su propio verdugo).

    Durante una hora, «Looper» es un thriller fantástico tenso, inteligente y vertiginoso, lleno de acción e ideas realmente interesantes. Luego, durante casi otra hora entera más, cambia de clima, se vuelve más lento y dialogado, e introduce otros temas y personajes en la trama. El efecto es extraño, pero igualmente original, y si bien el cambio es un poco abrupto, la película sigue siendo igual de sorprendente y bien actuada y filmada.

    Lógicamente, entre tanto salto para atrás y adelante en este doble futuro, al guionista y director Rian Johnson se le chispotean un par de detalles, aunque es probable que a esa altura el espectador pueda estar un poco confundido por la compleja trama y no se dé cuenta. En todo caso, el oscuro futuro que plantea el film incluye descripciones muy logradas a todo nivel, y hay excelentes actuaciones, por ejemplo la del villano futurista encarnado por un brillante Jeff Daniels.
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  • Luces rojas
    Luces rojas
    Ámbito Financiero
    Entre el thriller y el drama sobrenatural

    «Luces rojas» es original como drama sobrenatural, con momentos de buena tensión fantástica que llegan a climas de película de terror. Pero también cambia mucho de estilo y climas a lo largo de las casi dos horas de proyección quitándole fuerza a todo el conjunto, que también peca de una teatralidad algo exagerada.

    La trama empieza describiendo el extraño trabajo de los científicos Sigourney Weaver y Cillian Murphy, dedicados a acudir a cualquier tipo de evento sobrenatural o de poderes psíquicos, simplemente para demostrar que siempre hay algún tipo de fraude o explicación natural. Como el público está cada vez más interesado en descubrir lo contrario, el departamento de su universidad cada vez les da menos fondos. El regreso de un famoso clarividente ciego retirado hace décadas (Robert De Niro) les podría dar una buena promoción, pero por algún extraño motivo relativo a un experimento de hace tiempo con el mismo personaje, la científica no quiere tener nada que ver con el asunto.

    Mientras desenmascaran a otro farsante de menor importancia (Leonardo Sbaraglia en una sólida actuación secundaria) va creciendo la tensión alrededor de la presentación en un teatro del famoso no vidente que lo ve todo. Las cosas se complican, y de golpe los científicos que divulgan el escepticismo se ven rodeados de signos de lo sobrenatural.

    Por supuesto, finalmente la gran confrontación va a tener lugar, pero para ese momento el director no sabrá bien cómo mantener los climas, ni dentro de qué estilo mantenerlos, por lo que la película pasa del melodrama al thriller, con escenas que no cierran del todo bien. La fotografía y todos los rubros técnicos son de primer nivel, y algunos actores se lucen más que otros, empezando por Cillian Murphy que es el verdadero protagonista del film, y un Robert De Niro en un papel atípico que se roba un buen par de escenas.
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  • Dredd
    Dredd
    Ámbito Financiero
    “Dredd”: contundente aventura futurista

    «El Juez Dredd» es un comic de culto en Inglaterra desde fines de los 70 y, si bien en la Argentina es conocido básicamente por la excelente película con Sylvester Stallone de 1993 (donde también actuaban Max Von Sydow y Rob Schneider), el personaje ha perdurado y aquí hay una nueva versión que aprovecha al máximo el 3D y tiene toda la violencia que necesita una historia sobre este contundente personaje.

    Es que Dredd es una especie de versión posapocalíptica del «Juez del patíbulo» del lejano Oeste alguna vez filmado por John Huston. Dredd es policía, juez, jurado y verdugo, rara vez se saca el casco -aquí lo tiene puesto más de media película- y tiene una debilidad por volar cosas en mil pedazos.

    En este film hay un foco muy importante en el diseño de ese futuro desolador, al que el guión vuelve aún más oscuro por encerrar la acción en un solo edificio, lo que seguramente debe haber vuelto un poco más aceptables los costos de producción. Y, por otro lado, acentúa la tensión recurriendo a la estrategia del John Carpenter de «Asalto al precinto 13» (es increíble lo influyente que ha sido esta película clase B a lo largo de las décadas).

    El resultado de todo esto es un Juez Dredd más oscuro, bastante sangriento -tal como se espera del comic original- un poco más serio, con limitado sentido del humor y muy buenas escenas 3D, que se aprecian especialmente durante las escenas del consumo de la droga contra la que lucha el protagonista, generando figuras caleidoscópicas muy bonitas que tal vez estén contrariando el mensaje que quiere dar el Juez.

    En síntesis, éste es un muy buen film futurista que ningún fan del género debería dejar de ver.
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  • Hotel Transylvania
    Hotel Transylvania
    Ámbito Financiero
    La animación vale más que el guión

    Este film es un ejemplo perfecto de cómo a veces la estética de animación avanza mucho más allá de la idea narrativa, que se queda totalmente atrás. Es que los monstruitos animados son personajes mucho más interesantes de lo que puede aprovechar este guión meloso inclusive para los chicos que ya están acostumbrados a ver cosas mas ácidas y corrosivas en films como los de Tim Burton o las producciones de Pixar, que no por estar enfocadas al público infantil se ven obligadas a ser ñoñas.

    En «Hotel Transilvania», Genndy Tartakovsky, creador productor ejecutivo y también director de series animadas de nivel superior como «El laboratorio de Dexter», «Samurai Jack», «Las chicas superpoderosas» o inclusive la versión animada de «La guerra de las galaxias» se pone por primera vez a cargo de un largometraje, y si bien en el estilo de los dibujos y el diseño de los personajes se nota su talento de siempre, lamentablemente el guión no lo ayuda mucho, pese a que la idea tenía sus posibilidades, ya que una reunión en una especie de resort para criaturas de la noche, con Dracula invitando a la Momia, El hombre Invisible y una familia de licántropos para festejar un cumpleaños no deja de ser divertida. Sólo que una vez pasada la presentación, la historia empieza a centrarse en las relaciones familiares de los monstruos y todo se vuelve demasiado parecido a docenas de películas infantiles, animadas o no. La voz de Dracula a cargo de Adam Sandler y la participación de otros actores como Steve Buscemi debe ayudar bastante, algo que obviamente no se puede percibir en la versión doblada al castellano.
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  • Búsqueda implacable 2
    Búsqueda implacable 2
    Ámbito Financiero
    Disparatada secuela, con villanos subestimados

    Dispuesto a todo con tal de rescatar a su hija adolescente secuestrada en París por una red de trata de personas, en la primera «Taken» el ex espía encarnado por Liam Neeson exterminaba a más de medio centenar de tipos malos, casi todos hampones albanos.

    Tan absurda como entretenida y bien filmada, la primera «Búsqueda implacable» se veía como una apuesta de Luc Besson para dejar sentado de una vez por todas que la más rabiosa superacción también podía ser francesa. La apuesta dio dividendos en la taquilla: «Taken» costó unos 25 millones de dólares, y antes de terminar su exhibición internacional en cines había recaudado más de 250 millones.

    Si el film original era poco creíble, esta secuela es directamente un chiste contado con un tono por momentos demasiado serio. De todos modos, la premisa argumental es bastante verosímil, dado que en Albania hay numerosas personas que lloran a sus difuntos seres queridos que tal vez fueran delincuentes, pero para ellos eran familiares, amigos o novios. Sobre todo el que está muy iracundo es el padre del jefe mafioso a quien el héroe torturó con corriente eléctrica al estilo picana (el eterno gangster de Europa oriental Rade Serbedzija, bastante desaprovechado). Cuando dicho verdugo invita a su hija y ex esposa a acompañarlo en un viaje a un pais cercano de Albania, Turquia, obviamente el juramento de venganza está listo para concretarse.

    Luego de una media hora lenta y obvia, la película explota en superacción bien filmada acompañada de situaciones delirantes por tontas y casi chistosas a propósito, aunque queda un margen de duda: no se puede explicar de otra manera que el padre secuestrado por los albanos saque un celular y llame a su hija al hotel y le pida que tome unas granadas de mano de su valija y las vaya tirando por el centro de Estambul para que él pueda reconocer la distancia y la zona donde está secuestrado junto a su ex mujer (la jovencita Maggie Grace, que ya casi anda por los 30 años, hace un gran trabajo para aparentar ser casi menor de edad).

    Hay que reconocer que una vez que empieza la acción, nunca se detiene, logrando que la película, por mas descerebrada que sea, resulte realmente entretenida. Lo único inaceptable es la falta de valoración hacia la comunidad de criminales albanos: según el film, son delincuentes tan poco profesionales como para dejar que un rehén hable a gusto por celular, capaces de hacer guardia mirando al lado contrario de donde podrían venir los intrusos, además de sentirse molestos cuando su perro guardián ladra furioso, ignorantes de que esos ladridos molestos están señalando a Liam Neeson, tan buen actor como para tomarse cualquier escena imposible con la mayor seriedad.
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  • La casa de al lado
    La casa de al lado
    Ámbito Financiero
    Una casa tan siniestra como repetida y obvia

    Convertida en estrella gracias a «Los juegos del hambre», la talentosa Jennifer Lawrence está destinada a seguir alimentando films fantásticos o de terror para el público adolescente. «La casa de al lado» es un ejemplo perfecto de cómo canibalizar rápidamente ese estrellato con cualquier vehículo que se ponga a mano, ya que la historia y su ejecución son realmente mediocres y el resultado no da para más que un zapping en el cable.

    La historia empieza con un doble homicidio cometido por una mujer, Carry Ann, cuyo crimen se ve en plano subjetivo, es decir, a través de sus ojos. Pasan cuatro años, y una mujer recién divorciada y su hija (Elisabeth Shue y Jennifer Lawrence) se mudan a la casa soñada en un tranquilo pueblito rural. Sólo que el problema está, como el lector podrá adivinar, en la casa de al lado, donde luego de los crímenes aún quedan secretos por resolver. El hijo de la asesina aún vive, y además hay rumores entre los lugareños de que ella no ha muerto y merodea por la zona.

    Pronto la protagonista empieza a entablar una relación con el vecino, lo que a la madre no le gusta ya que cree que puede ser problemático. En estos casos siempre hay que hacerle caso a las madres, que lo saben todo, como cualquier espectador que haya visto un par de films de terror sabe.

    No hay mucho mas que agregar, salvo que lo mejor son los momentos de comicidad involuntaria, y lo peor las demasiado lavadas escenas terroríficas, con algo de violencia, pero casi sin sangre.
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  • Resident Evil 5: La venganza
    Milla Jovovich, una experta en acción

    Después de diez años de luchas contra los zombies de la tenebrosa corporación Umbrella y de cuatro películas plagadas de combates contra muertos vivientos de todo calibre, lo único que queda claro es que Milla Jovovich se convirtió en una de las grandes heroínas del cine fantástico moderno, y que sus fans no quieren dejar de verla en acción.

    Justamente acción es lo que no falta en esta cuarta secuela del film de 2002 inspirado en un videogame, y a favor del director y guionista Paul W. S. Anderson es que realmente sabe cómo sacarle el jugo a esta franquicia, dándole nuevas variantes a cada entrega para que, si bien todo es más o menos parecido, no llega a ser más de lo mismo.

    En este capítulo la heroína se encuentra atrapada por la temible Reina Roja (es decir, la supercomputadora de Umbrella con rostro de niña que quiere controlar el mundo), y debe escapar de una serie de instalaciones en el norte de Rusia donde la corporación tiene entornos que simulan ciudades como Nueva York o Moscú para probar sus armas más letales y vendérselas a los respectivos gobiernos luego de ver su capacidad destructiva.

    En su fuga se encuentra con distintos personajes de las películas anteriores, muchas veces sin que ellos sepan cómo demonios están ahí o qué es lo que está pasando, ya que un inteligente recurso del guión es dejar que la Reina Roja traiga al presente clones de distintas personas que, si bien mantienen sus sentimientos originales, están totalmente ajenos a las circunstancias actuales en las que transcurre la historia.

    Pero el fuerte de estas películas no es precisamente el argumento, y aquí como en las anteriorres la superacción y el «gore» dominan la pantalla de principio a fin, a lo que hay que sumarle excelentes gráficos de la dirección de arte dispuestos para potenciar al máximo el 3D digital, por lo que se recomienda ver este film en pantalla grande.
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  • Cacería implacable
    Cacería implacable
    Ámbito Financiero
    La violencia que viene del frío

    Empieza como un thriller elegante de un cazador de ejecutivos de alto nivel que, además de hacer su trabajo, obtiene datos que le sirven para ubicar obras de arte importantes y robarlas suplantándolas por copias. Hasta ahí hay una película, pero luego la trama se desbarata hacia un tipo de violencia sorprendente pero no muy coherente con el principio, y más aun cuando aparecen elementos casi de ciencia ficción relativos a uno de los ejecutivos que busca un puesto importante, pero que también trabajó en misiones especiales en el ejército perfeccionando gadgets de espionaje de última generacion. Luego termina casi como una película de amor, y lo que hay que reconcoer es que en medio de toda esta mezcla el director Morten Tyldum se las arregla no sólo para que los cambios abruptos de estilo no luzcan tan tirados de los pelos, sino para que el suspenso y el ritmo nunca decaigan.

    Probablemente lo que ayuda a que esta mezcla funcione más o menos bien son las actuaciones, empezando por la del protagonista ladrón de cuadros y cazador de ejecutivos Aksel Hennie, cuya irónica narración en primera persona aporta toques de humor negro que permiten volver creíble su posterior quiebre cuando las cosas se les van de las manos. Por otro lado hay suficiente acción y erotismo para mantener entretenido al espectador, que de pronto se encontrará enfrentado a durísimas escenas de gore realmente sorpresivas, y por momentos realmente fuertes.

    «Cacería implacable» es una buena película que cambia demasiado de estilo pero, lo que no siempre es creíble, pero que finalmente es un raro caso de thriller noruego que uno vaya a poder apreciar en pantalla grande y como tal no deja de resultar interesante y recomendable.
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  • Ruby, la chica de mis sueños
    Comedia entretenida, que daba para más

    Paul Dano es un escritor que no escribe hace tiempo, producto de un formidable bloqueo que lo ha dejado sin inspiración. Tiene un sueño y crea un personaje, Ruby, la chica a la que se refiere el título. Y de golpe, sin que se sepa bien cómo, o tal vez mágicamente -de hecho este detalle es lo más flojo del guión- Ruby cobra vida en la forma de la guionista Zoe Kazan (nieta del cineasta Elia Kazan) y entonces comienza este romance que tiene sus momentos divertidos aunque no siempre se sostiene del todo.

    Jonathan Dayton y Valerie Faris, los directores del clásico del cine independiente «Pequeña Miss Sunshine», parecen manejarse mejor con los detalles absurdos surgidos de la realidad que con una comedia romántico-fantástica como ésta, en la que por momentos la gracia consiste en cómo interactúa esta chica imaginaria convertida en real con la familia y conocidos del escritor, que lógicamente, primero cree que él solo puede ver su creación, hasta que descubre que en realidad Ruby es un ser que todo el mundo puede percibir. Luego, hay momentos divertidos surgidos de los intentos del escritor por moldear a su personaje, lo que hace simplemente reescribiéndola a gusto, lo que cambia algunos detalles de la chica de sus sueños pero que obviamente es un truco que no puede funcionar todo el tiempo.

    Pero, dado que es un asunto fantástico, se nota que a los directores y la guionista les falta familiaridad con el género y el asunto queda a medio camino, convertido en una especie de fábula que no tiene mucha coherencia. Zoe Kazan y Paul Dano hacen una buena pareja (lo son en la vida real, y después de todo, la guionista escribió el papel para ella, así que es lógico que lo haga bien). Pero no todos los papeles secundarios cierran del todo, empezando por una sobreactuada Annette Bening como la madre new age. En cambio, Elliott Gould es más divertido como el psiconalista del escritor. En suma, «Ruby» tiene sus momentos divertidos y se deja ver amablemente, pero daba para más.
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  • Buscando un amigo para el fin del mundo
    Comedia apocalíptica que naufraga en la mitad

    El título ya lo dice todo, y sugiere sin sombra de duda el lado deprimente de esta comedia apocalíptica. Steve Carell es un vendedor de seguros abandonado por su mujer justo en las vísperas de que un meteorito gigante choque con la Tierra, sin que se pueda hacer nada por evitar la catástrofe.

    Al principio, la película funciona como una comedia negra moderadamente divertida, ya que a medida que se acerca el día de la hecatombe, el comportamiento de la gente se vuelve más confuso y disoluto. Los suicidios, las orgías, el consumo de drogas duras como la heroína arrecian, y sin embargo, nuestro héroe no quiere saber nada con todo eso y hasta intenta seguir acudiendo a su oficina todos los días, hasta que se demuestra totalmente estúpido (del mismo modo, su empleada doméstica no deja de ir a su casa a pasarle la aspiradora). Pero cuando menos lo esperaba, el solitario protagonista toma contacto con su vecina del piso de abajo, una chica fanática de los discos de vinilo que se pasa peleando permanentemente con su novio y que se le aparece por la ventana. Mientras su edificio está cada vez más cerca de los disturbios provocados por las turbas apocalípticas, huyen en una búsqueda desesperada de la primera novia del vendedor de seguros y de un avión que pueda llevar a la chica (Keira Knightley) a la casa de sus padres.

    Aquí es donde el film se empantana en una serie de situaciones esporádicas que no tienen mucha cohesión entre sí, ni hablar de ritmo, que se pierde casi totalmente por la mitad del film. Y, sobre todo, a medida que la película avanza al terreno de lo romántico y lo sentimental, los chistes empiezan a brillar por su ausencia, con un resultado monótono sólo salvado por la buena música, gentileza de los vinilos de la coprotagonista. Por suerte, hacia el final aparece un buen actor como Martin Sheen, pero demasiado tarde y poco como para mejorar este fin del mundo.
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  • La casa del miedo
    La casa del miedo
    Ámbito Financiero
    Remake con ideas creativas

    Este sí es un caso raro: «La casa muda» era una original película de terror uruguaya sobre una chica atrapada en un caserón con las puertas y ventanas tapiadas debido a que está en venta, y acosada por un psicópata que hace cosas extrañas en el piso de arriba.

    Ahora esta remake es muy parecida en toda su primera parte, y aun cuando se ocupa de cambiar la trama dando vuelta todo el final, genera una sensación de déjà vu no demasiado atractiva, detalle que por supuesto afecta solamente a los que hayan visto el original uruguayo.

    En el caso de esta versión, la casa es mucho más grande y la chica protagonista (una eficaz Elizabeth Olsen) se la ve casi todo el tiempo sola, aunque también son víctimas de la situación su padre y su tío. La iluminación, punto clave para que el asunto funcione, está muy cuidada, aunque en algunos momentos clave copia plano por plano al film uruguayo, lo que vuelve un poco cansador todo el asunto para quien haya visto el film anterior.

    Sin embargo, cuando se separa argumentalmente de «La casa muda» y empieza a esbozar ideas propias esta «Silent House» realmente mejora y sorprende al espectador con una nueva subtrama que lleva todo el guión a otro tipo de psycho thriller. En este sentido se puede decir que estamos ante una digna remake estadounidense que no se conforma con repetir las cosas sino que aporta terroríficas ideas propias.
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  • La aparición
    La aparición
    Ámbito Financiero
    Doble experimento no muy convincente

    Esta película de fantasmas empieza de manera bastante contundente con los registros -primero fílmico y luego en tape- de dos experimentos realizados por universitarios para demostrar la existencia de espíritus. Uno de ellos transcurre en 1973 y es algo ingenuo e incluso gracioso. El otro, más hacia nuestra época, se vuelve más tenebroso aunque encuadrado en el género de las «películas de fantasmas grabados en video» que ya son casi demasiadas.

    Pero, luego, el film se toma un impasse de ritmo y clima para centrarse en las andanzas de una pareja que debe cuidar la casa de los padres de ella (Ashley Greene) ubicada en medio de una zona desértica. Pronto empiezan a pasar cosas raras en la casa, como puertas que se abren solas y manchas raras por todos lados. El espectador por un momento creería que con el asunto de las manchas está por aparecer Mr Músculo para hacer una buena limpieza, pero en realidad resulta que el hombre de la casa es uno de los que estaba metido en el último experimento y de algún modo se trajo el espíritu a su nuevo hogar. Pero la preocupación crece cuando se van a un hotel y ahí pasan cosas igual de tenebrosas. Ahí finalmente debe aparecer el personaje más interesante del film, el del joven científico que interpreta Tom Felton encargado de explicar cosas insensatas como todo el guión de este film, y a sufrir sus creaciones en carne propia.

    «La aparición» tiene dos o tres momentos realmente siniestros, pero su variación sobre casa embrujada no es demasiado convincente, ni tampoco su concepción de lo sobrenatural como experimento científico, que en realidad, no conduce a ningún lado.
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  • ¿Qué voy a hacer con mi marido?
    Grandes actores para reverdecer una pasión

    Despues de 31 años es difícil mantener la pasión en un matrimonio. A pesar de los excelentes intérpretes, a esta comedia la pasión tampoco es precisamente lo que le sobra.

    En todo caso, la premisa es divertida: Meryl Streep es la esposa que cree que puede mejorar la alicaída relación con Tommy Lee Jones, su marido de toda la vida. La rutina los tiene acorralados, siempre desayunan lo mismo, y él casi siempre se queda dormido mirando algunos de los programas deportivos más aburridos que pueda ofrecer la televisión. Dispuesta a hallar una solución a su problema, la protagonista encuentra un libro de autoayuda titulado algo así como «Consiga el matrimonio que siempre quiso», escrito por un experto en la materia. Pero, considerando que con el libro no sería suficiente en su caso, ella lleva las cosas más lejos al punto de pagar un costoso viaje para ser asistidos personalmente por el experto matrimonial del caso, encarnado por el comediante Steve Carell.

    Al principio, la película luce realmente bien, sobre todo cuando la mujer debe convencer a su conservador marido de ir a mejorar su matrimonio. Verlo a Tommy Lee Jones en este tipo de comedia es una buena oportunidad para apreciar su versatilidad como actor ya que, por esas cuestiones del marketing hollywoodense, sólo suele obtener papeles rudos en policiales o comedias de acción o ciencia ficción, como la saga de «Hombres de Negro». Aquí brilla en muchas escenas, mientras Meryl Streep, lamentablemente, tiene un papel escrito muy por debajo de sus posibilidades. Algo por el estilo se podría decir de Carell, que por algún motivo tiene que jugar su personaje de una manera demasiado medida y sobria, quitándole fuerza a todas las posibilidades humorísticas del asunto.

    Así es que hay algunos momentos cómicos, y algunos intentos de gags más incómodos que realmente reideros, especialmente cuando la pareja intenta algún tipo de acercamiento íntimo no acostumbrado. Una película con estos actores no puede dejar de tener momentos de interés, pero al final lo que está claro es que todo esto daba para bastante más.
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  • Salvajes
    Salvajes
    Ámbito Financiero
    Contundente regreso de Stone al policial

    A pesar de que en los comienzos de su carrera, cuando empezó a ser conocido como guionista, Oliver Stone escribió sólidos policiales del nivel de «El año del dragón» de Michael Cimino, o incluso verdaderos hitos como el «Caracortada» de Brian De Palma, una vez convertido en director casi no volvió al género. Descartando «Asesinos por naturaleza» por ser más una comedia negra con apuntes de sátira social, sólo quedaría «U-Turn» como exponente de un policial dirigido por Oliver Stone.

    Pero «U-Turn» era más una mezcla de film noir y película del camino que un auténtico film de gangsters modernos como el que plantea Stone en esta contundente «Salvajes», original historia de dos jóvenes narcotraficantes que consiguen cosechar y distribuir la mejor marihuana de California. Todo sin mayores problemas hasta que su operación llama la atención de colegas menos amables y relajados del sur de la frontera, un cartel de narcos mexicanos que les hacen una de esas ofertas que nadie debería rechazar si quiere seguir viviendo. La idea es que estos dos empresarios surfers deberían unirse al cartel para mejorar la calidad del producto, logrando vender buen cannabis en cantidades masivas.

    Entendiendo que por un lado no pueden negarse, pero por otro aceptar la propuesta implicaría relacionarse con el lado más sangriento del negocio, los protagonistas intentan escaparse y desaparecer por un buen tiempo. No cuentan con que los narcos ya conocen su punto débil, la hermosa rubia con la que ambos conviven en un apasionado ménage à trois.

    Taylor Kitsch y Aaron Johnson son los expertos en cannabis que de golpe deben enfrentar lo peor de su negocio para salvar a su querida Blake Lively. Benicio del Toro es el escalofriante narco mexicano que comete todo tipo de masacres en nombre de la reina del cartel, una sorprendente Salma Hayek que está entre lo mejor del film, mientras que John Travolta debe interactuar con la mayoría de los personajes interpretando a un corrupto agente federal que trabaja a varias puntas.

    Durante la primera mitad de la película, Stone consigue generar un clima de tensión y suspenso creciente, demostrando que mantiene su pulso narrativo en plena forma. Todo explota en una impactante escena de acción y ultraviolencia con el sello del director de «Pelotón». Luego todo se dispersa un poco, enfocándose en el lado más oscuro de todos los personajes, incluyendo escenas de temible crueldad que por momentos parecen fuera de control, aunque ayudan a llevar la historia a un desenlace que, no por tramposo, deja de ser convincente en medio del desmadre general.

    «Salvajes» puede no ser del todo parejo, pero es un muy buen policial con todo tipo de apuntes originales y detalles de humor negro, incluyendo la obsesión de la reina narco por la música de «El chavo del ocho».
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  • Mientras duermes
    Mientras duermes
    Ámbito Financiero
    Más retorcido que terrorífico

    El director de la taquillera «Rec» intenta volverse buñueliano en este film más retorcido que terrorífico. De hecho, si bien «Mientras duermes» tiene momentos de suspenso, a veces pierde el pulso propio de un thriller para convertirse en una especie de melodrama perverso.

    Probablemente no sea del todo convincente en ninguno de estos aspectos, pero hay que reconocer que la historia mantiene el interés quizá no tanto por el ritmo sino por la curiosidad malsana que genera en el espectador, que querrá saber adónde terminarán las elucubraciones del psicópata encarnado por Luis Tosar.

    El protagonista es el conserje de un lujoso edificio, y como parte de su trabajo tiene acceso a las llaves de todos los departamentos. Si bien está claro que hace cosas raras en todos lados, su gran obsesión es una chica sexy a la que se propone borrarle la sonrisa con la que lo saluda todas las mañanas. En algún momento, el conserje demente explica que como él no sabe cómo ser feliz, quiere evitar que los demás puedan serlo. En todo caso, a la pobre chica le hace cosas espantosas, como llenarle de insectos la casa o contaminarle los cosméticos para que le salgan erupciones en el rostro. Además, le manda mensajes anónimos por todos los medios posibles, desde cartas hasta mensajes de texto al celular y correos electrónicos. También se las arregla para pasar las noches con ella, obviamente sin que ella pueda darse cuenta.

    Precisamente, como desde el comienzo todo está contado desde el punto de vista del conserje, por momentos no hay mucha tensión ya que en general se sabe lo que va a pasar, aunque en la segunda mitad del film, el director se guarda algunas sorpresas. Si bien es un asunto demasiado retorcido y amargo para poder ser recomendado como un programa entretenido, «Mientras duermes» tiene sus momentos, incluyendo algún buen toque de gore y algunas pizcas de humor negro.
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  • El código del miedo
    El código del miedo
    Ámbito Financiero
    Temible policial negro con Statham

    De Jason Statham se esperan películas de acción al estilo de sus compañeros de «Los indestructibles». Pero, en realidad, se trata de un actor que puede protagonizar películas con mayores matices, ya sea comedias negras de Guy Ritchie o un temible policial negro ultraviolento como esta «Safe», que en sus mejores momentos recuerda la sensación de que todo podía pasar que provocaban los films chinos de John Woo.

    Aquí hay una nena china secuestrada por las tríadas debido a su capacidad prodigiosa para recordar y analizar cifras, lo que la convierte en una computadora humana infalible y también sin disco rígido a ser analizado por la ley o las bandas rivales. Justamente es la mafia rusa la que empieza a querer tener la información que sólo posee la nena, y mientras rusos, chinos y policías corruptos se pelean entre sí. la chica escapa y es econtrada por un ex policía ahora convertido en una especie de linyera humillado por todo el mundo.

    La trama está bien construida para que estas dos almas torturadas se encuentren y armen una formidable alianza, y a partir de ahí, una furibunda e interminable catarata de secuencias violentas que tienen la particularidad de transcurrir en lugares llenos de transeúntes inocentes (este toque también recuerda las viejas películas policiales de Hong Kong, de las que por lo visto el director es realmente fanático). Hay tiroteos en hoteles, restaurantes rusos y casinos chinos, cada uno más intenso e impresionante que el anterior, y también hay una buena dosis de humor muchas veces aplicado por la pequeña Catherine Chan, cuyo personaje tiene más sensatez que todos los personajes adultos.

    La fotografía y todos los rubros técnicos son de primer nivel, y el reparto recupera a dos excelentes actores olvidados, Chris Sarandon y el alguna vez Robocop, Robert John Burke.
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  • Ted
    Ted
    Ámbito Financiero
    Divierte un oso de peluche juerguista

    En el clásico «Harvey», James Stewart se iba de juerga con su amigo imaginario, un conejo parlante. Pero en «Ted», el osito de peluche viviente que lleva por el mal camino a Mark Wahlberg no sólo es percibido por todo el mundo, sino que incluso tuvo sus quince minutos de fama y, además. es un milagro navideño (a los 8 años el protagonista humano pidió que el osito que le regalaron pudiera hablar y ser su mejor amigo para siempre).

    El osito Ted tiene la voz de Seth MacFarlane, creador del cartoon televisivo «Family Guy» y director de esta divertida y realmente demente comedia sobre un peluche lo suficientemente vicioso, drogadicto, sexualmente depravado y políticamente incorrecto a todo nivel como para ser el principal responsable de que el film merezca la calificacion «sólo apto para mayores de 16 años». En este sentido hay que reconocer que, interpretándose a sí mismo, Sam J. Jones, olvidado protagonista de la superproducción de Dino de Laurentiis con musica de Queen «Flash Gordon», quizá comparta la responsabilidad por protagonizar las escenas más salvajes, en las que contamina a todo el mundo, incluyendo al osito depravado. con su mala influencia, prode un ex famoso de su calibre,

    Es una comedia ciento por ciento original y llena de gags eficaces que pueden hacer reír aun a quien no comulgue en absoluto con su estilo de humor ultra-guarro, por momentos directamente contracultural. Pero, lo mejor de «Ted» es la decisión de MacFarlane de no acobardarse al momento de acceder al cine, sino más bien todo lo contrario, aprovechando un presupuesto mayor que el de una serie del cable y, sobre todo, la mayor libertad que puede dar un largometraje si no se lo entiende como un mero subproducto de una fórmula exitosa previa (está claro que hay una relación entre «Family Guy» y este film, pero tambien es evidente que nadie encontrará este tipo de chistes en la pantalla chica).

    La película demora un poco en arrancar de verdad, y al principio se notan demasiado algunos tics televisivos que lucen un poco raros en pantalla grande. También da demasiadas vueltas para arribar a un desenlace, bastante más previsible que las hilarantes, aberrantes ocurrencias previas del osito y su mejor amigo. Mark Wahlberg toma un riesgo para demostrar que no sólo puede actuar en películas de acción o dramas de gente de clase baja. Esto a pesar de que el argumento tiene momentos bastante dramáticos, ya que hay una chica (Mila Kunis), destinada a separar a estos dos mejores amigos. También hay un villano increíble: Giovanni Ribisi interpreta a un obsesivo fan del oso desde sus tiempos de celebridad mediática, y lo hace de modo tan siniestro como para que al menos en un par de escenas el bastardo peludo pueda lucir como el inocente protagonista de alguna típica superproducción de Disney o Spielberg con ositos cariñosos animados.
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  • Fuera de Satán
    Fuera de Satán
    Ámbito Financiero
    Soporífero film con pretensión “de arte”

    Perfectamente a tono con el paladar francés y el del público snob de los festivales de cine de arte, esta película de Bruno Dumont es el típico producto pretencioso donde los personajes se pasan largos minutos mirando el horizonte, hablan poco cuando están entre ellos, y dicen lo menos posible que tenga algún significado argumental, no sea cosa que se vaya a romper el hermetismo general y al espectador le cueste un poco menos entender de qué va todo el asunto.

    En este caso al menos pasan cosas de vez en cuando (aunque las menos de dos horas de metraje se vuelven realmente eternas), incluyendo algunas que podrían dar más sentido a esta historia más absurda que realmente fantástica sobre las andanzas de un extraño hombre que deambula por las playas cercanas al Canal de la Mancha matando al padrastro al parecer malísimo de su amiga, pero también a varios otros personajes sin que haya algún móvil para esos crímenes.

    El protagonista, David Dewele, es un buen actor que sabe sostener hasta el extremo expresiones imperturbables en medio de cualquier situación, y por otro lado debe haber sido muy difícil componer el misterioso personaje y entender sus motivaciones al momento de negarse a los requerimientos románticos de su hermosa compañera, para luego tener sexo con la primera desconocida feúcha que aparece por ahí. De hecho, esa escena de extraño erotismo es una de las más descolgadas e interesantes, por no decir intensas de todo el soporífero film.

    Llegado el desenlace, hay una especie de milagro que parece referirse a una de las mejores películas de Carl Th. Dreyer, «Ordet», pero como cualquier comparación no tendría sentido, mejor olvidar este detalle.

    Lo que hay que reconocer es que Dumont es bueno para encuadrar paisajes, como se puede comprobar largamente gracias a la gran cantidad de planos generales fijos donde no pasa nada.
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  • Posesión satánica
    Posesión satánica
    Ámbito Financiero
    Poco más que previsibles escenas de posesión

    Grandes comediantes como Woody Allen han demostrado la eficacia del humor judío, pero la evidencia indica que al terror judío aún le falta mucho para poder ser incorporado como género al Hollywood contemporáneo. Es una pena, porque la tradición fantástica judía ha dado films memorables como «El Golem», fabulosa tanto en su versión muda del expresionismo alemán como en la remake inglesa de la era de oro del terror británico).

    Pero en manos del director danés americanizado Orne Bernedal, que toma un mito hebreo, el del cubo que contiene un demonio que consume el espíritu del que lo abre, y lo narra según el punto de vista de una historia supuestamente real que le sucedió a una familia estadounidense. Una nena compra la cajita como si fuera cualquier otra curiosidad que puede almacenar un anticuario, y luego le llama la atención que el objeto esté pensado para que no se pueda abrir fácilmente, o incluso para dar la sensación de que no sería conveniente abrirlo. Pero si no abrieran la caja no habría historia, así que luego de un rato no precisamente de película, empiezan a pasar las esperables variaciones de escenas de posesión que uno ha visto infinidad de veces en películas mucho más logradas que este mediocre producto.

    El argumento se toma demasiado tiempo en describir los conflictos de la familia quebrada por el divorcio de los padres, interpretados por un insípido e insoportable Jeffrey Dean Morgan y una tensa y sobreactuada Kyra Sedwick, y no aprovecha el potencial de los rituales judíos ni le da demasiada riqueza a los rabinos que obligadamente tienen que ser parte de la historia. Pero aquí no hay una actuación ni lejanamente equivalente a la de Max Von Sydow en «El exorcista» e incluso los momentos más intensos de terror no generan miedo, sino más que nada, aburrimiento.
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  • Vacaciones explosivas
    Vacaciones explosivas
    Ámbito Financiero
    Original film carcelario con Gibson

    Resulta curioso que con la complicada imagen que tiene Mel Gibson debido a sus problemas personales que lo han convertido en algo así como el ogro favorito de los medios y la opinión pública estadounidenses, el actor de «Mad Max» siga haciendo películas tan políticamente incorrectas como esta «Get the gringo». Un extraño policial carcelario que en verdad no se parece a nada conocido.

    Hay muchas películas carcelarias muy buenas, y por supuesto hay muchas mejores que ésta, pero a su favor se puede decir que jamás se vio este tipo de descripción de una corrupta, ruinosa, siniestra y miserable prisión mexicana llamada El Pueblito. Allí va a caer el gringo encarnado por Gibson, un delincuente norteamericano que se roba varios millones de dólares vestido de payaso pero que es atrapado por la policía mexicana cuando intenta cruzar la frontera. No es porque los policías mexicanos sean más corruptos que sus colegas del norte, sino que como los millones cayeron en sus manos, en vez de arrestar legalmente al gringo, les parece oportuno mandarlo como criminal anónimo al Pueblito, un agujero negro que toma su nombre del famoso dicho «pueblo chico, infierno grande».

    El lugar permite a los convictos tener a sus familias viviendo con ellos, y también facilita sórdidos negocios y abusos de los criminales con dinero a los pobres diablos que cayeron ahí por algún delito menor. El más poderoso de los zares de la droga directamente dirige el lugar, y como no lleva una vida especialmente sana, les hace análisis de sangre a todos los reclusos para ver quién puede ser posible donante cuando necesite el nuevo transplante de hígado (ya se hizo uno hace algún tiempo, pero como no lo cuidó mucho, en cualquier momento necesitará uno más nuevito).

    La descripción de esa penitenciaría es pesadillesca pero también bastante pintoresca y divertida, sólo que las escenas de comedia negra a veces funcionan, a veces no, y muchas veces se repiten demasiado. Las escenas de acción son variadas y bastante buenas, aunque la reducción al escenario de la cárcel limita un poco su impacto. Mel Gibson hace un poco lo mismo de siempre, sólo que con el toque menos heroico y más siniestro que tiene su personaje, un maleante contradictorio que a veces le convida cigarrillos a un chico de 10 años, aunque luego lo trata de convencer de que fume menos.
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  • El legado de Bourne
    El legado de Bourne
    Ámbito Financiero
    ¿Y dónde está Bourne?

    En esta nueva secuela, Bourne aparece poco y nada. Jason Bourne era un espía asesino de oscuras agencias gubernamentales que sufria amnesia y sólo deseaba recuperar su identidad y que lo dejen en paz. Ahora en cambio aparece Jeremy Renner, superasesino sometido a mutaciones y adicciones, que mata gente a diestra y siniestra para evitar el síndrome de abstinencia de las drogas experimentales que lo convirtieron en una máquina homicida. Su problema es que aún le quedan pastillas verdes, pero le faltan las azules, aunque igual siempre termina encontrando jeringas por todos lados. Sobre todo una vez que se une a Rachel Weisz, la científica que diseñó el tratamiento pero que ahora es perseguida a muerte por sus propios jefes.

    Esta no es una adaptación de otra novela de Robert Ludlum, sino un desvergonzado subproducto pensado para mantener viva la franquicia. El director Tony Gilroy, guionista de la trilogía Bourne, por un rato le hace creer al espectador que esto tiene alguna relación coherente con la saga previa. Se supone que luego del anterior «Bourne ultimatum», los jefes de la CIA están asustados pensando que la opinión pública podría descubrir sus oscuras actividades, al punto de querer borrar toda evidencia de los superespías mutantes adictos a drogas multicolores fabricadas en laboratorios clandestinos filipinos.

    Da lo mismo, ya que pronto el argumento se demuestra insostenible, pero antes de llegar a ese punto, Gilroy se luce con un par de secuencias intensas hasta lo siniestro tanto en suspenso como en violencia, empezando por una masacre de científicos a cargo de un colega desquiciado (momento temible, pese a que casi no muestra sangre). Luego, el asunto se dispara hacia el auténtico disparate, lo que en un punto es bastante más honesto y divertido. Una vez que la pareja estelar aterriza en Filipinas, al menos todo se concentra en la acción más descerebrada y entretenida posible, muy bien filmada, y condimentada con diálogos y situaciones hilarantes, ya sea voluntariamente o no.

    Por ejemplo, luego de haberse enfrentado con asesinos de la CIA, guardias de seguridad y toda la policía metropolitana de Manila, la heroína no duda en advertirle a su héroe que el asesino taiwanés que los viene siguiendo por media ciudad en auto y moto «¡tiene una pistola!». Lo que no da tanta gracia es ver desaprovechar a tantos buenos actores empezando por Edward Norton, más Stacy Keach, Scott Glenn y Albert Finney (tienen buenas escenas, pero el guión no resuelve ninguno de sus personajes, todos tipos malísimos, por supuesto). En cambio, hay dos villanos que se roban el film: Zeljko Ivanek como el médico asesino a cargo de la masacre en el laboratorio secreto, y el actor nipo-taiwanés Louis Ozawa Changchien, sicario ultramutante incansable y cruel (le encanta matar transeúntes inocentes), pero no mucho más eficaz que el Coyote persiguiendo al Correcaminos de los dibujos animados, toque cómico que nos hace preguntar «¿Y dónde está Bourne?».
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  • La era del rock
    La era del rock
    Ámbito Financiero
    Flojo musical con un ridículo Tom Cruise

    A lo largo de su carrera, Tom Cruise ha interpretado de manera convincente toda una gama de personajes. Piloto de jet, abogado, superespía, boxeador del siglo XIX, jugador de billar, héroe de la tierra de las hadas y los duendes, sufrido hermano de un autista, barman, asesino profesional, y veterano de Vietnam en silla de ruedas. Con un buen director, casi todo es posible. Ahora, para convertir a Tom Cruise en un astro de rock de los años 80, más que un buen director haría falta un milagro.

    Si encima no hay un buen director, ni tampoco un guión que ayude a sostener un poco las cosas, el resultado puede ser realmente patético. Pero el ridículo Cruise rockero no es el único problema de este musical dedicado a celebrar (o, en sus mejores momentos, parodiar) uno de los períodos menos interesantes de la historia del rock, la época del pop prefabricado para la FM y las más ligeras distorsiones de algo parecido al heavy metal. Pero incluso apelando al kitsch y la nostalgia, no hacía falta elegir algunas de las peores canciones del período para hilvanarlos en una trama que podría definirse como una mala copia de «Casi famosos» de Cameron Crowe, o incluso una copia desvergonzada de los viejos musicales clásicos al estilo de «Calle 42».

    Hay una chica inocente pero medio «groupie», un camarero destinado a convertirse en rock star, un manager despiadado, y un decadente músico famoso que seduce a una reportera (y también a la esposa de un político que quiere proscribir el rock). Incluso la música de

    Journey, Foreigner, Starship, Bon Jovi o Pat Benatar podría estar mejor aprovechada y mucho mejor elegida. Los lugares comunes que propone el argumento podrían estar un poco más condimentados con los detalles propios del mundo rockero, aunque sea para evitar que todo el asunto se parezca más a «Glee» que a «The Wall».

    «La era del rock» es un flojo musical filmado sin mucha preocupación por disimular su origen teatral. Por momentos es terrible, y parece interminable, sólo se vuelve soportable en sus minutos francamente paródicos, especialmente algunas escenas interpretadas por Paul Giamatti (el manager despiadado) y sobre todo cuando aparece Alec Baldwin, el dueño del antro rockero donde transcurre casi toda la acción. Su actuacion es tan buena y divertida que casi permite soportar todo lo demás.
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  • Los Indestructibles 2
    Los Indestructibles 2
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    Indestructibles y divertidos

    «Los indestructibles 2» empieza con una sobredosis de superacción difícil de describir. Stallone y su grupo de mercenarios deben rescatar a un millonario chino, secuestrado por un ejército de bandidos tibetanos. Hay ataques aéreos, combates en lanchas, demoliciones en camión, fugas en paracaídas, tiroteos infernales, y matanzas de tipos malos al por mayor (el número de bajas de este primer acto probablemente marque algún tipo de record Guinness).

    Simon West, director de la delirante comedia negra de superacción «Con Air», parece haber concebido este prólogo explosivo como si tuviera autonomía propia y no fuera parte de un largometraje. De hecho, cuando termina esta especie de experimento en ultraviolencia chistosa -toda una obra maestra en su estilo-, el espectador quizá se sienta tan satisfecho como para aplaudir mientras se levanta de su butaca para abandonar el cine.

    Por otro lado, esto puede ser un problema, ya que la gente espera que una película dure más que 15 minutos. Lo cierto es que luego de ese impresionante prólogo, la película sólo puede ofrecer chistes de cine dentro del cine sujetos a las esporádicas intervenciones de Bruce Willis y Schwarzenegger (convertidos en todo un dúo cómico, con líneas de diálogo tipo «¡ya volviste demasiadas veces!») y, sobre todo, de Chuck Norris, que realmente se luce en cada una de sus disparatadas escenas.

    Mientras el film anterior resucitaba a los viejos héroes del cine de acción de la década de 1980 con una historia concebida para homenajear el estilo de sus viejos films, esta secuela es una especie de deforme comedia negra de cine dentro del cine con el foco puesto en los chistes relacionados con cada aparición de los legendarios superastros invitados.

    El argumento es cualquier cosa, y para llegar a las escenas divertidas con la yunta de superhéroes del cine de acción hay que aguantar varios momentos soporíferos, como consejos filosóficos de Stallone y patéticos relatos autobiográficos de algunos de sus colegas mercenarios (incluyendo dos integrantes juveniles como el chico de «Los juegos del hambre», Liam Hemsworth, y la estrella china Nan Yu). Jet Li aparece poco, y Jason Statham juega de segundo de Stallone, pero el que realmente está bien aprovechado es el talentoso y eternasubestimado Dolph Lundgren.

    El que está totalmente fuera de rosca es Van Damme, componiendo un villano caricaturesco, malísimo y casi más desquiciado que toda esta película demente, más rara que eficaz, pero muy bien filmada y con momentos muy divertidos.
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  • El vengador del futuro
    El vengador del futuro
    Ámbito Financiero
    Era mucho mejor “El vengador” del pasado

    Durante el primer tercio de esta nueva «El vengador del futuro» casi da la sensación de que realmente el director Len Wiseman («Inframundo», «Duro de matar 4») tiene algo serio para aportar al desquiciado mundo del escritor Phillip K. Dick. Lamentablemente, el estilo light, la falta de rigor del guión, y la insistencia del director en darle un papel estelar al personaje secundario que interpreta su mujer, Kate Beckinsale (en el rol que hacía Sharon Stone), terminan confirmando que esto es sólo otra de esas remakes que nadie necesitaba.

    Con todo, la película tiene sus momentos, y la elección de Colin Farrell como el obrero futurista que sueña con ser un superespía, y tal vez lo sea, ayuda a esbozar un futuro más oscuro y nihilista que el del film original.

    Es que con Arnold Schwarzenegger como protagonista, necesariamente hacía falta un estilo más irónico, ultraviolento y caricaturesco a la medida de un director tan audaz como Paul Verhoeven, responsable de modificar los límites de autocensura de los grandes estudios hollywoodenses con hitos como «Robocop» o «Bajos instintos».

    Gran película la «Total Recall» de 1990, llena de humor negro, incorrección política, imágenes asombrosas y, sobre todo, un buen guión con algo que decir. La nueva versión no incluye viajes a Marte, y en cambio inventa un futuro postapocalíptico, donde lo que queda de Europa explota a lo que queda de Australia y Oriente, con una clase obrera esclavizada, grupos terroristas y mucha represión por parte de un estado policial. El look es tan sombrío como estilizado, publicitario, tanto que de golpe estos barrios bajos digitales calcados de «Blade Runner» no parecen tan temibles ni ominosos, sino bonitos sitios pintorescos para ir de vacaciones.

    La parafernalia visual deslumbra al espectador en las escenas culminantes de acción, pero al tercer tiroteo donde mueren docenas de personas sin que se vea nada de sangre, seguido de obsesiones pasionales sin detalles romántico-sexuales que las justifiquen, y las múltiples incoherencias argumentales de todo tipo no ayudan para nada. Quien no haya visto la película de Verhoeven quizá pueda apreciar más los puntos fuertes del film, pero hasta el público menos exigente terminará notando los agujeros negros del guión, que se acumulan horriblemente hacia el obvio y estiradísimo final.

    A los fans de la película de Verhoeven hay que avisarles que aquí no sólo falta Marte, tampoco hay gore, sexo, Michael Ironside ni Sharon Stone. Al menos, hay algunas imágenes y situaciones dignas de Phillip K. Dick, que la hubiera detestado más o menos igual que a todas las demás películas que adaptaron su obra.
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  • Abraham Lincoln: Cazador de vampiros
    Revisionismo histórico al estilo siglo XXI

    Una vez entendido el título del film, no se aceptan quejas. Aquí el asunto tiene que ver con que el presidente de los Estados Unidos que murió asesinado por emancipar a los esclavos negros, en realidad estaba más atento a cazar a los vampiros que dominaban su país de Norte a Sur que por cualquier otra cosa.

    Solo Tim Burton podría entender la necesidad de contratar a un talento extranjero -el ruso Timur Bekmambatov, autor de la franquicia «Guardianes de la noche»- para filmar tamaño ejercicio de revisionismo histórico, ideado por Seth Grahame-Smith, al que le permitieron adaptar su novela original, tal vez por el excelente trabajo que hizo con el guión de la última película de Burton, «Sombras tenebrosas»).

    La trama adapta las regla del vampirismo a su conveniencia para que los no muertos puedan interactuar con sucesos históricos propios de la escuela elemental estadounidense. Además, sin importarle mucho las clases de historia, la película empieza a toda superacción, para mejor, aprovechando a tope el 3D digital como sólo lo haría un director ruso que nunca tuvo tantos juguetes tecnológicos a su alcance. Nada mejor en este sentido, ya que hay escenas nunca vistas en un film fantástico, empezando por una antológica estampida de caballos salvajes que sirve de marco a un duelo a muerte con un vampiro (todo en el más contundente 3D). Sin mencionar las distintas variaciones de matanzas de vampiros, o incluso los momentos épicos relativos a la guerra civil, condimentados con los exabruptos fantásticos que surgen del concepto general.

    Lo mejor es que, a pesar del delirio que supone la premisa argumental que convierte a una figura histórica en cazador de vampiros, el director logra aportar imágenes y climas lo suficientemente fuertes como para que el espectador tema por la suerte del personaje protagónico mucho antes de que ocupe su fatídico lugar en el teatro donde lo asesinaron.

    Tanto el actor Benjamin Walker como el film en general se sostienen mejor cuando el cazavampiros es un Lincoln joven aún no metido en política que cuando ya es Presidente en medio de la Guerra de Secesión. Pero aun en estos momentos, el delirio mantiene su insensata coherencia, logrando una gran ironía final sujeta a todo tipo de teorías conspirativas contemporáneas.
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  • Terror en Chernobyl
    Terror en Chernobyl
    Ámbito Financiero
    Cuando lo real asusta más que la ficción

    El prólogo parece dirigir el argumento hacia el género de los Hostel que tanto han redituado últimamente. Pero esta «Terror en Chernobyl» tiene buenos momentos de horror ecológico que asustan casi más en sus partes realistas que cuando se vuelve completamente fantástica. Es que las imágenes de una ciudad abandonada hace décadas por haber albergado a los trabajadores de Chernobyl basta por sí sola para estremecer al espectador (más allá de que por motivos obvios surgidos de la trama, este film clase B no fue rodado ni por asomo cerca del sitio de la catástrofe atómica más grave de todos los tiempos, sino en ominosos escenarios de Serbia y Hungría),

    La historia tiene que ver con unos típicos turistas estadounidenses más o menos insoportables recorriendo Europa, que ya en Rusia, deciden postergar su ida a Moscú para hacer algo que un ex militar ruso denomina «turismo extremo para viajeros especiales». La idea es pasar un par de horas en la ciudad lindera a Chernobyl, totalmente abandonada, sin sufrir ninguna consecuencia de exponerse a la radiacion dado que sólo irán a las partes menos contaminadas y durante un tiempo limitado incapaz de constituir un auténtico riesgo para el grupo de turistas aventureros.

    La primera parte del film que se ocupa del tour en cuestión, apenas condimentado con un par de detalles horribles pero menores, sustos nada más, que el mismo guía turístico no se esperaba, es lejos lo mejor y más original, ya que es verosímil y muy pero muy tenso. Sobre todo, no deja ver al público por qué lado va a venir el terror anunciado en el título local. Luego las cosas se van volviendo auténticamente horripilantes, pero de un modo bastante convencional, aunque el director (un ex encargado de efectos especiales de producciones mucho más costosas que ésta) se las arregla para mantener la tensión y. especialmente, para aprovechar al máximo los atemorizantes decorados de un paisaje urbano abandonado, cuidadosamente mal iluminado para sugerir mucho más de lo que se muestra.

    Lamentablemente, hacia el final todo se vuelve muy previsible, lo que es una pena, ya que «Terror en Chernobyl» daba para más.
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  • El sol
    El sol
    Ámbito Financiero
    Entretenido delirio animado para adultos

    Un largo de animación argentino no destinado al público infantil es algo realmente atípico, y Ayar Blasco, con este original «El sol», ya va por el segundo (el primero fue «Mercano el marciano» que realizó junto a Juan Antín). En su primer trabajo de larga duración en solitario, este animador más lunático que sus propias creaciones luce totalmente desencadenado, lo que redunda en una larga serie de escenas alucinantes revestidas del humor negrísimo, totalmente absurdo y por momentos realmente eficaz y divertido que viene caracterizando sus cartoons desde la ya lejana época de la serie «El niño malcriado».

    En todo caso, este Ayar Blasco libre de todo tipo de ataduras logra algo tan raro como un largometraje animado «sólo apto para mayores de 16 años», de corte apocalíptico, pero con humor y personalidad criollos de pura cepa. Basta decir que en un momento culminante aparece la escoba hechizada de la secuencia «El aprendiz de brujo» del clásico de Disney «Fantasía» bailándose un regio malambo.

    Ahora, si bien «El sol» da lugar a delirios de todo tipo, especialmente hacia el desenlace, lo cierto es que tiene un argumento bien definido, que empieza con los primeros síntomas del fin del mundo, al menos desde el punto de vista argentino. Algo así como que la gente empieza a tener tan mala onda que hasta los payasos insultan a los niños que deben entretener, algo temible cuando el Piñón Fijo de turno está doblado por el Dr Tangalanga, que se hace cargo de varios personajes, y mandó a decir formalmente a través de su representante que sólo aceptaba participar de la película si lo dejaban decir malas palabras.

    El caso es que en ese mundo postholocausto nuclear, unos exploradores buscan más vida humana o similar y se encuentran con un lugar llamado Poblar, donde políticos corruptos se esfuerzan por la reproducción humana, acosados por una tribu de caníbales, «Los Bontos» y unos extraños mutantes que realizan espectáculos teatrales (escena donde el director aprovecha para infiltrar personajes famosos del comic nacional).

    También hay una historia fabulosa sobre la evolución de las papas (es decir el tubérculo con el que se suele hacer puré) en ese mundo deforme, y este detalle sólo bastaría para justificar la visión de esta película extraña, muy breve y muy divertida.

    Pero aparte están los antológicos rosarios de juramentos de Tangalanga, una muy buena actuación vocal de Sofía Gala -tambien está, más brevemente, la voz de Divina Gloria- y los paisajes formidables del apocalipsis según Ayar Blasco. Eso sí, el final hiperpsicodélico merece más explicaciones que el de «2001, odisea del espacio», y está destinado, sin dudas, al más serio cine debate.
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  • Batman: el caballero de la noche asciende
    “Batman” con imágenes soberbias y trama excesivamente compleja

    La tercera y última parte de la trilogía de Christopher Nolan tiene imágenes contundentes pero también una trama demasiado compleja con muchos diálogos de más. Al empezar la película, Batman ha desaparecido desde hace años en una Ciudad Gótica que no lo necesita ya que está libre de crímenes. Es que Batman fue acusado de la muerte del hombre que supuestamente liberó a la ciudad de la delincuencia, y ante tal injusticia no sólo el encapotado sino también su alter ego Bruce Wayne han optado por desa

    En el caso del millonario, su ostracismo casi lo convierte en una especie de Howard Hughes. El comisionado Gary Oldman y el mayordomo Michael Caine (estos dos actores son una base fundamental en el elenco) creen que hay motivos para que Batman o Wayne vuelvan a salir a la superficie, pero es la hermosa y audaz ladrona de joyas, Selina Kyle (Anne Hathaway) la que logra sacar a ambos de su gruta o su mansión. Una salida que no se detendrá debido al accionar ultraviolento de un archivillano que se roba algunas de las mejores partes del film, Tom Hardy como el musculoso y también enmascarado Bane, monstruoso malhechor con un pasado tortuoso que, lamentablemente, envuelve al argumento con una larga serie de subtramas demasiado complejas y no muy interesantes y que por momentos tiran para abajo las alucinantes escenas de acción.

    En la práctica, no sólo falta un Guasón brillante como el que animaba el film anterior, sino que hay excesivas referencias a «Batman inicia», sobre todo a la primera parte de aquella primera entrada en esta trilogía de Nolan, y aun cuando el espectador recuerde las referencias constantes que le arroja el guión de «El caballero de la anoche asciende», la verdad es que es preferible quedarse con las impactantes imágenes de acción y los superlativos efectos especiales que ofrece esta película despareja pero con sus buenos momentos.

    Christian Bale está bien aunque su conversión de millonario convalesciente a superhéroe tarda mucho en concretarse (en realidad toda la película, con sus más de dos horas y media de duración, se toma demasiado tiempo). Y en el elenco hay que destacar a la bella Hathaway como un muy buen proyecto de Gatúbela. Más extrañamente, también aparece un joven policía, Joseph Gordon-Levitt encarnando lo que terminaría siendo un curioso proyecto de Robin, y que promete algo que todos sabemos: que esta trilogía que termina no es un fin sino un nuevo comienzo.

    En todo caso, hay escenas de violencia y caótica destrucción masiva a ser detenida por Batman como para dejar satisfechos a sus millones de fans, a pesar de que por esta vez el director podría haber moderado sus pretenciones intelectuales.
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  • El dictador
    El dictador
    Ámbito Financiero
    Sacha Baron Cohen, esta vez, muy poco inspirado

    Larry Charles y Sacha Baron Cohen, es decir el equipo de la comedia de culto «Borat», vuelven a practicar su estilo de humor políticamente ultraincorrecto, pero lamentablemente esta vez carecen del formato de seudo documental que en aquel film permitía que las peores guarradas fluyeran de un modo espontáneo, casi natural. En cambio aquí solo hay una trama bastante común y corriente con un dictador árabe reemplazado por un doble (ambos interpretados por Sacha Baron Cohen) para que su tío pueda simular una revolución democrática que le permita hacer negocios petroleros.

    Varado en Nueva York sin la barba sagrada que lo caracteriza, el desalmado dictador encuentra el amor y hasta algo parecido a un rasgo de civilización, todo en medio de chistes tremendamente fuertes muchas veces totalmente incoherentes, y no siempre demasiado eficaces, aunque lógicamente es el tipo de comedia llena de gags, y en medio de la avalancha hay algunos que sí son realmente graciosos.

    Pero en general en «El dictador» el énfasis está en la incorrección por sí misma, lo que al final no resulta muy sustancioso.

    Entre lo precario de la trama y el importante porcentaje de chistes poco inspirados, ni el talento cómico del protagonista ni el sólido elenco, donde por momentos brilla Ben Kingsley (el malísimo tío) ayudan a remontar un film mediano, un poco en la veta de «No te metas con Zohan» pero bastante menos logrado.

    La feroz audacia de algunos gags -sin olvidar la referencia al atentado a las torres gemelas- y algunos divertidos cameos de celebridades interpretándose a sí mismas en situaciones terribles serían los únicos motivos para verla, aunque lo más sensato sería esperarla en DVD.
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  • Los tres chiflados
    Los tres chiflados
    Ámbito Financiero
    A Los Tres Chiflados con amor y distorsiones

    Sin duda Los Tres Chiflados merecen todo tipo de homenajes, incluso este intento de resurrección a cargo de los hermanos Farrelly. Obviamente los directores de «Loco por Mary» concibieron esta deforme recreación de las andanzas de Curly, Larry y Moe desde la más honesta admiración, pero de todos modos su mezcla de remake y tributo al legendario trío delirante y ultraviolento que filmó centenares de cortos clase B entre los años 30 y 50 es, antes que nada, un híbrido por momentos dificil de asimilar, que oscila entre un tono de simpática nostalgia mezclada con desconcertantes distorsiones del trío a homenajear. Una cosa es ver a un actor moderno personificando a un icono del cine en una biopic (digamos Robert Downey Jr como Chaplin, o Martin Landau convertido en Bela Lugosi) y otro asunto distinto es un simulacro de aquellas locuras surrealistas en el marco de un largometraje en colores y ambientado en el siglo XXI. A favor de los hermanos Farrelly se puede decir que cada tanto la película ofrece alguna recreación eficaz de sus inconfundibles gags e incluso hay alguna acertada evolución de las herramientas utilizadas como instrumentos de tortura -empezando por una sierra mecánica- También hay que reconocer que los tres actores protagónicos (Hayes, Diamantopoulos y Sasso) realmente se esfuerzan en su misión imposible, logrando un espejismo digno de Los tres chiflados, sobre todo en los planos generales. En el elenco el que se luce es Larry David como una monja malísima, María Mengele).

    Más problemática es la historia casi calcada de «The Blues Brothers» de John Landis, que a través del salvataje de un orfanato intenta explicar lo inexplicable al justificar la chifladura y las tortuosas relaciones entre los Chiflados. En general el argumento sólo ayuda a alejarse de la esencia del asunto. (ni hablar cuando Moe aparece ¡en un reality show!). con demasiadas secuencias de relleno entre cada auténtico revival de las legendarias rutinas chifladas, en algunos casos están lo bastante logradas como para poder recomendar la película, advirtiendo sobre sus contraindicaciones. Por otro lado, evitando el cine debate para puristas del slapstick, probablemente el film funcione mejor como entretenimiento lunático para nuevas generaciones de espectadores poco familiarizados con los piquetes de ojo.
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  • Plan perfecto
    Plan perfecto
    Ámbito Financiero
    Plan perfecto para una tarde de cable

    Hay un tipo de película que hace un tiempo podría haber sido definida como comedia romántica, pero que ahora parece ser más una comedia dramática para mujeres.

    A este tipo de películas podría pertenecer «Plan perfecto» (extraña traducción del título original «Friends with kids», es decir «Amigos con chicos») que está dirigida por una mujer, Jennifer Westfeldt, también guionista y actriz, que sólo en algunos momentos del film intenta llevarlo al viejo formato de comedia romántica que tantas satisfacciones ha dado a lo largo de las décadas.

    En todo caso, el film de Westfeldt parte de una premisa bastante absurda que ya desde el vamos atenta contra sus posibilidades: los últimos amigos solteros de un grupo de parejas casadas con hijos, viendo cómo la familia destruye el romance, optan por tener un hijo juntos pero sin llevar su relación más allá del plano platónico. Teniendo en cuenta que, por lo que han visto, la aparición de los niños arruina el romance, sin romance previo, no habría nada que lamentar cuando aparezcan los chicos.

    Pero claro, este plan de procrear sin amar es imposible, sobre todo en una película que aún quiera conservar algo de comedia romaática. O sea, el argumemento es totalmente previsible, y su concreción bastante dialogado, y si bien no carece del todo de algún gag más o menos bueno, realmente no es muy divertido. Dada la eficacia de algunos chistes y el buen desempeño de todo el elenco, podríamos decir que esta película es el plan perfecto para alguna tarde en el cable.
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  • Donde habita el diablo
    Donde habita el diablo
    Ámbito Financiero
    Más dramática que terrorífica

    El cine español sigue sacándole dividendos al terror, luego de la redituable ola de «REC», al punto de que esta «Donde habita el Diablo» directamente está hablada en inglés. La trama se centra en un sofisticado equipo de parapsicólogos que van a investigar y documentar a una casa donde suceden todo tipo de eventos difíciles de explicar.

    En el lugar viven un hombre y sus dos hijos (un encantador nene de 4 años y una adolescente terrible) que han empezado a experimentar fenómenos paranormales luego de la muerte de la esposa y madre de familia en un accidente de auto cuando vivían en otro lugar.

    El look de la película tiende a resultar un tanto repetitivo dado que todo está visto a través de las cámaras de video puestas por los parapsicólogos, qe también sacan fotos para cubrir todo el domicilio. Así, al menos las imágenes de video ya tan habituales en estos films de terror estilo cinema verité están fijas, y no se mueven debido al mal pulso de un cameraman amateur.

    Luego, lo mejor del film, aparte de algunos sustos bien ubicados por el director, es el drama familiar que sale a relucir debido a los fenómenos paranormales. Hay buenas actuaciones y sólidos efectos especiales para las escenas más espectaculares, y no mucho más.
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  • Pompeya
    Pompeya
    Ámbito Financiero
    “Pompeya”: ensalada de gangsters y de historias

    Un director de cine convoca a un guionista y su asistente para hacer una película de gangsters ambientada en el barrio de Pompeya. Al final, el que tiene todas las ideas es el asistente, que va mezclando aportes como gangsters rusos, un hermano sordomudo del asesino a sueldo protagónico, y finalmente unos temibles mafiosos coreanos.

    Mientras este «braimstorming» artístico toma forma, se va entrecruzando con las imágenes de los gangsters criollos, rusos y coreanos matándose sin asco unos a otros en Pompeya. Los guionistas y el cineasta también se van peleando, ya que el guionista principal se siente traicionado por los otros dos. Y en un raro giro metafísico, ambas historias se mezclan, permitiendo que uno de los guionistas pruebe un poco de su propia medicina.

    «Pompeya» es un film lleno de ideas, e incluso de algunas escenas formidables en todo lo que tiene que ver con el uso de las locaciones y la audacia a la hora de filmar escenas violentas, llenas de alegrías para los fans del gore. El formato de ensalada de historias, sin embargo, atenta contra la coherencia narrativa, ya que a medida que va promediando la acción gangsteril el espectador tiene que meterse en una situación que está por la mitad, y que generalmente no tiene mucho que ver con lo anterior, por lo que el interés se disipa bastante.

    En todo caso, la directora y guionista se divierte con orgías de sexo y sangre, y logra que el espectador también se entretenga mientras no le exija mucha coherencia al asunto. Hay buenas actuaciones, tanto entre el trío que pergeña la historia como entre los gangsters multiétnicos, momentos de fuerte erotismo y muy buena música. Está claro que con este mismo tipo de ideas locas y un poco más de rigor argumental Tamae Garateguy tiene todo para hacer grandes películas.
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  • El sorprendente Hombre Araña
    Sorprende poco este Hombre Araña

    Después de los tres gloriosos «Spider Man» que filmó Sam Raimi, no tenía mucho sentido volver a la saga con un director de clips como Mike Webb. Mucho menos para contar de nuevo la misma historia del primer film, que más allá de las ligeras variantes argumentales le da un tono de déjà vu aun más fuerte a todo lo que se narra en esta no tan sorprendente «Amazing Spider Man», que por primera vez marca un punto flojo en la brillante y prolífica producción cinematográfica de Marvel Comics.

    A favor de esta nueva película se puede decir que tiene un sólido elenco de reparto, empezando por los tíos de Peter Parker, muy bien interpretados por Martin Sheen y Sally Field o el jefe de policía encarnado por Dennis Leary. En cambio el actor galés Rhys Ifans luce mejor como el torturado Dr. Connor, un manco que querría ver crecer un brazo nuevo, que como su monstruoso alter ego The Lizard, lo que implica un verdadero punto débil, ya que mas allá de algunos maleantes menores no hay otro villano importante en el guión.

    El nuevo Peter Parker, Andrew Garfield, por momentos luce convincente como Hombre Araña, pero a veces intenta pasos de comedia que o no son muy logrados o, si lo son, se repiten demasiado (especialmente cuando se pasa más de un acto entero rompiendo cosas por no dominar sus nuevos poderes).

    En cuanto a los efectos especiales y los atractivos visuales, por suerte la película los tiene en abundancia, y es uno de los motivos que ayudan a no rechazarla de plano. En especial, las escenas de la conversión de Parker en mutante, luego de la dichosa picadura de araña, tiene efectos muy atractivos; también hay una gran escena de acción en el puente de Brooklyn que, no por no ser demasiado original, deja de resultar realmente contundente. Sin embargo las largas peleas posteriores entre el súper héroe y El Lagarto se vuelven repetitivas y hasta morosas, denotando un guión poco imaginativo que no está a la altura del personaje.

    Habría tenido mas sentido seguir con una cuarta película de la saga original, en vez de retomar el asunto desde el principio sin contar con el mismo talento. Aunque sea, se hubiera disimulado un poco la falta de ideas.
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  • El chico de la bicicleta
    El chico de la bicicleta
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    Sin la sensibilidad que tuvo Truffaut

    Ganadora del Premio del Jurado del festival de Cannes, este drama social sigue los pasos de clásicos del cine francés como «Los cuatrocientos golpes», aunque a los hermanos Dardenne les falta la mano de François Truffaut tanto en el guión como en la realización, ya que en momentos culminantes del film da la sensación de que no saben exaccomo resolver su historia desde lo visual.

    Thomas Doret interpreta al chico del título, de cuya madre no sabemos nada y cuyo padre lo deja en manos de una institución diciéndole que pasará a buscarlo en un mes. Cuando eso no ocurre, el chico simplemente no puede creer tal abandono y trata de escapar por todos los medios para, aunque sea, dar con su bicicleta, ya que no puede concebir que haya sido vendida por su padre, tal como le explican los trabajadores sociales que lo tienen a cargo. En una de sus fugas conoce a la peluquera del pueblo, quien no sólo le consigue su misma bicicleta sino que también acepta ir a buscarlo los fines de semana.

    En un principio el film tiene una buena narración, especialmente en escenas importantes como el encuentro del chico y su padre o su relación con un joven delincuente que lo quiere usar para cometer un delito, pero a medida que avanza quedan a la vista claras deficiencias de guión, como por ejemplo no poder darle profundidad al personaje de la sufrida peluquera que aguanta con todo su amor y cariño los berrinches de este chico, quien no por tener sus justificaciones deja de ser menos problemático.

    Justamente en una película protagonizada por un chico la performance del actor infantil es casi el quid de la cuestión, y en este caso Doret luce un poco sobreactuado en su afán por salir corriendo de un lado para el otro, con bicicleta o sin ella.

    Y, finalmente, cuando los directores deben poner en escena una situación que implique una pizca mas de acción que las simples carreras del protagonista, pierden el rigor formal restándole puntos a un conjunto que no deja de ser interesante por mostrar una realidad social difícil y universal.
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  • El camino
    El camino
    Ámbito Financiero
    Se luce Martin Sheen en luminosa historia

    Ya sea para contar la historia de dos pornógrafos o para homenajear al Camino de Santiago de Compostela, está claro que, como director, Emilio Estevez se preocupa por integrar a la familia en cualquier argumento. En este último caso la idea del film surgió justamente de la experiencia de su padre, Martin Sheen, y su hijo Taylor Estevez, recorriendo juntos «El camino». Su padre le sugirió que tal experiencia era buen material para un documental, pero el actor de «Repo Man» optó por convertirla en una película de ficción.

    «El camino» es una muy lograda comedia dramática inspiracional, con imágenes deslumbrantes y momentos muy divertidos, y tal vez lo mejor que tiene es ese espíritu del auténtico cine independiente capaz de contar una historia con el corazón y la cabeza por igual, sin llegar nunca a resultar demasiado complicada, ni mucho menos pretenciosa.

    Martin Sheen interpreta a un oftalmólogo de California que tiene la penosa tarea de ir a buscar a Francia los restos de su hijo (Emilio Estevez, desde luego), accidentado en la primera etapa del Camino de Santiago. Una vez en Francia, y sin saber bien qué hacer, el protagonista decide cremar el cadáver de su hijo para ir caminando hasta Santiago de Compostela dejando las cenizas a lo largo del periplo.

    Cada peregrino tiene sus razones ocultas para enfrentar «El Camino», y sin duda las del protagonista están entre las más extrañas, pero a lo largo de su ruta se va encontrando con varios personajes que tienen otros motivos, aunque a veces no los expresen, o los ocultan detrás de un pretexto más bien pedestre como dejar de fumar. El permanente encuentro con personajes de todo tipo es lo que, como en toda «road movie», enriquece especialmente esta película con grandes actuaciones, empezando por la de Sheen, y siguiendo con los tres amigos con los que termina llegando a Santiago de Compostela: Deborah Kara Unger, Yurick van Wageningen, y un especialmente divertido James Nesbitt. Ángela Molina y Thecky Karyo también tienen sus buenos momentos entre varios personajes con los que se relaciona este peregrino por accidente.

    La excelente música y las hermosísimas imágenes ayudan a terminar de redondear esta gran película, totalmente distinta de cualquier cosa a la que el espectador pueda estar acostumbrado. Y casi al final, las impresionantes imágenes casi documentales en la catedral de Santiago de Compostela justifican por sí mismas la visión de esta sorprendente «El camino».
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  • Sombras tenebrosas
    Sombras tenebrosas
    Ámbito Financiero
    Entre el horror gótico y el humor lunático vuelve el mejor Burton

    Hace mucho tiempo que Tim Burton no se divertía tanto. El horror gótico de «El jinete sin cabeza» se combina con el humor lunático y la estética pop de «Marcianos al ataque», todo condimentado con las metáforas fantásticas aplicadas a conflictos familiares y la sátira social de «Beetlejuice» y «El joven manos de tijera».

    Vale decir que estas «Sombras tenebrosas» son algo así como la quintaesencia del mejor Tim Burton, totalmente desencadenado y en plena forma. Igual que el Johnny Depp deformado como el vampiro Barnabas Collins, víctima de una hechicera despechada que, luego de convertirlo en no muerto, lo metió en un sarcófago durante dos siglos. Al ser liberado accidentalmente en 1972, el antiguo magnate de la industria pesquera de Maine está decidido a revivir las viejas glorias familiares, a pesar de que solo persisten cuatro miembros desquiciados y un caserón ruinoso con solo tres empleados (un mayordomo freak, una psiquiatra dipsómana, y una flamante institutriz). Del mismo modo en el que convirtió en película una colección de figuritas sobre una invasión marciana, ahora hace algo parecido con una telenovela de culto que a fines de la década de 1960 mezcló vampiros y otras criaturas de la noche con los típicos conflictos pasionales infaltables, incluyendo amores imposibles, villanas malísimas y pobres víctimas inocentes en permanente peligro.

    Producida en tape como cualquier «soap opera» de la TV estadounidense de la época (1966-1971), la tira diaria «Dark Shadows» fue un invento extraño de Dan Curtis, famoso también por la posterior serie sobre el investigador de lo sobrenatural «Kolchak, el cazador nocturno».

    Melodrama

    La telenovela empezó como un melodrama gótico estilo «Cumbres borrascosas» al que de a poco le fue agregando sutiles espectros tipo «Otra vuelta de tuerca» de Henry James. Luego de varios meses, en un giro desesperado producto del bajo nivel de audiencia y la casi segura cancelación por parte de la cadena ABC, Curtis introdujo un personaje protagónico impensable en una telenovela, el vampiro Barnabas Collins. Ahí empezó un éxito que duró un lustro, generando dos películas, un par de remakes televisivas y esta nueva versión para cine a cargo del fan Tim Burton, uno de los pocos cineastas con el don de homenajear algo de manera genuina y sincera, tan honestamente como para permitirse burlarse del tema en cuestión, y utilizarlo de nexo para hablar de cualquier otra cosa que le interese y venga al caso.

    Por ejemplo, un momento culminante de «Sombras tenebrosas» tiene que ver con el encuentro entre el vampiro y el superastro rockero Alice Cooper, cuya contundente performance da pie a algunos de los mejores chistes setentistas, pero también sintetiza algunos aspectos pesadillescos de la trama (especialmente cuando aparece con chaleco de fuerza cantando «Ballad of Dwight Fry»).

    Burton hace un uso intensivo de música de los 60 y 70 (Moody Blues, Donovan, Iggy Pop, Black Sabbath, T. Rex y los Carpenters) debido a que uno de los mayores hallazgos del film es esa mezcla entre lo gótico y la estética pop (en ambos estilos hay imágenes increíbles). En este sentido, el prólogo siglo XVIII mezcla de William Wyler y Roger Corman no tiene desperdicio.

    Johnny Depp es un gran vampiro telenovelesco, Michelle Pfeiffer brilla como nunca como la jefa del clan Collins (los fans de la Gatúbela del segundo Batman de Burton van a agradecer por siempre al director), y tanto Helena Bonham Carter (la psiquiatra decadente) como Eva Green (la mala de la telenovela) se lucen en varias escenas. En sintesis, hay mucho para disfrutar en esta gran comedia macabra que nos devuelve al mejor Tim Burton.
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  • Chimpancés
    Chimpancés
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    Buenos chimpancés al estilo Disney

    En la tradición de clásicos documentales del estudio sobre la vida animal, por ejemplo «El desierto viviente», Disney creó su estudio paralelo Disneynature, que ya entregó títulos como «Océanos» y «Felinos de Africa». El caso de «Chimpancés» es especial debido a que durante su producción los eventos de la naturaleza tomaron un giro inesperado: la idea era documentar la vida de los chimpancés en estado natural en en su habitat africano, pero una lucha entre dos clanes de estos monos provocó que una cría de chimpancé quedara huérfana y sea adoptada por un adulto desconocido, lo que es algo muy inusual en la especie.

    Con muy buena fotografía y una paciencia y dedicación extrema de los cineastas para lograr las tomas necesarias y que luego se pueda armar una narración simple y fluida, la principal cualidad del film es el carisma de estos monos que por momentos asumen actitudes humanas -potenciadas por un montaje que hace todo lo posible por lograr que las cosas sean interesantes.

    El atractivo y los paisajes excelentemente fotografiados son el mayor incentivo para que el público interesado en este tipo de documentales lo aprecie en el cine, aunque para otro tipo de audiencia esto sería sólo una versión expandida de producciones más televisivas que abundan en la pantalla chica. De hecho, la narracion en off y el estilo visual y argumental es bastante convencional, lo que limita un poco las cosas. Con todo, como film dedicado a toda la familia no está mal, y por otro lado el breve making off donde se muestran detalles del complejo rodaje aporta un interés extra en lo cinematográfico.
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  • Prometeo
    Prometeo
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    “Prometeo” intenta resucitar a “Alien”

    Después de tres décadas, Ridley Scott vuelve a la ciencia ficción, género en el que hizo sus dos mejores películas. «Blade Runner» y «Alien, el octavo pasajero», de la que este nuevo «Prometeo» funciona como especie de velada precuela, dado que si bien cuenta una historia nueva con marcianos de otro tipo que el de la famosa franquicia de la Fox, transcurre en el mismo lejano planeta donde en el film original Sigourney Weaver y otros miembros de una nave espacial de carga encontraban al indigesto alienígena.

    Luego de un doble prólogo entre místico y pretencioso en el que un extraterrestre crea un mundo, tesis sostenida miles de años después por una pareja de científicos (Noomi Rapace y Loghan Marshall-Green), la película va rectamente al espacio y comienza con el androide Michael Fassbender estudiando a Peter OToole en el film «Lawrence de Arabia», mientras el resto de la tripulación hiberna tal como el espectador lo ha visto en todas las películas de la saga.

    Una gélida Charlize Theron, a la que en un momento le pregunta si también es un androide, les muestra a los viajeros un video-holograma donde el anciano dueño de la empresa que financia la misión (un avejentado, irreconocible Guy Pearce) explica que antes de morir estaba decidido a tratar de que la humanidad conozca a su creador, tal como creen la pareja de científicos a bordo de la nave guiados por su mística sed de sabiduría. Pero no hace falta ser adivino para saber que encontraran todo tipo de vida hostil, y que sentirán en el estomago algo más que una fuerte indigestión.

    A diferencia de «Alien», una película casi perfecta, en «Prometeo» las fabulosas imágenes de un vuelo creativo antológico están bastante desasociadas de un guión elemental, que por momentos recuerda a las viejas películas clase B con ese tipo de astronautas que exploraban un planeta desconocido sin tomar la más mínima precaución, como si fuera un día de picnic. Al menos, el argumento logra que la película nunca deje de ser entretenida, y por momentos da llegar a escenas realmente espectaculares, intensas y a veces terroríficas, en general sufridas por la excelente heroína Noomi Rapace (al lado de las cosas que le pasan a su personaje, la Ripley de Sigourney Weaver casi estaba de vacaciones).

    Otro intérprete que se luce es Michael Fassbender que compone un androide que se parece mas a David Bowie que a los replicantes de «Blade Runner». Pero en todo caso aquí las estrellas no son tanto los actores como las imágenes, con nuevos diseños del ominoso H.R.Giger que bastan por sí solos para recomendar la película, además de una concepción distinta del 3D digital, ya que Scott logra que algunos momentos del guión realmente lo justifiquen y no sea sólo un atractivo visual gratuito.

    Al final queda claro que lo que buscaba Scott era volver a dignificar un poco la franquicia de Alien que había sufrido un poco luego de tantas películas y sobre todo de sus dos enfrentamientos con Depredador. El objetivo está logrado ya que, de manera literal, con «Prometeo» renace el viejo y baboso Alien que todos conocemos.
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  • La traición
    La traición
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    El Soderbergh más duro está de regreso

    De vez en cuando Stevn Soderbergh se ocupa del cine negro sin los toques de comedia de la saga de «La gran estafa». En este género ha logrado algunos de sus mejores films -tal vez no precisamente los más conocidos- como «Vengar la sangre» o «The Underneath». Esta veta también es la de este nuevo thriller con una trama que le permite al director experimentar con un grado de violencia inédito -y difícil de encontrar en cualquier film hollywoodense con semejante elenco- sino también con un ritmo narrativo realmente vertiginoso, ya que básicamente toda la película es la historia de una larga fuga de una agente secreta traicionada por su agencia y acusada de crímenes que no cometió.

    Gina Carano se luce como una heroína capaz de liquidar al peor asesino armada solamente con sus manos -sin olvidar sus terribles patadas y el uso intensivo de cualquier elemento que tenga cerca, al estilo de Jackie Chan, sólo que sin la menor pizca de humor-. Esta agente, ex marine, trabaja para una agencia privada que hace trabajos sucios de algunos gobiernos, pero el que la contrata es su ex (Ewan Mc Gregor), quien no piensa perdonar su deserción. Así es como luego de un trabajo en Barcelona donde debe rescatar a un periodista secuestrado, las cosas empiezan a complicarse debido al complot para hacerla quedar como asesina del rehén y luego poder eliminarla sin mayores explicaciones. Sólo que la gran cualidad de esta chica es no dejarse matar así nomás, lo que la lleva a huir desde Dublin a Nueva York perseguida por todas las fuerzas de seguridad, ya que ha sido incluida en la lista de los terroristas mas buscados.

    Si bien el director maneja sus códigos habituales de narración no lineal y cambios cromáticos para señalar distintos niveles de flashbacks, una vez que se centra en las escenas de acción la película logra un ritmo endemoniado no sólo dada la naturaleza de la historia, sino también gracias a la elaboradísima puesta en escena que tiene momentos realmente brillantes, especialmente durante la extenuante fuga de la protagonista por los techos de la capital irlandesa.

    Obviamente el film sería imposible sin el talento de la campeonas de artes marciales Gina Carano (a la que Soderbergh logra hacer actuar, no sólo dar patadas) pero en medio del elenco con grandes nombres (muchos solo en apariciones breves, apenas mas que un cameo) hay actores que deben estar a a la altura de la protagonista, empezando por Michael Fassbender que hace lo que puede para salir airoso de una de las escenas más violentas que haya tenido que filmar en su carrera.

    La película quizás sea demasiado para quienes esperen un típico film intelectual de Soderbegh, pero realmente se lo puede recomendar como un raro ejemplo pensante de suspenso y acción.
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  • El cuervo
    El cuervo
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    Entretenida pesquisa de un Poe detective

    La actuación de John Cusack como Edgar Allan Poe es el motivo principal para recomendar esta película que intenta convertir al legendario escritor norteamericano en detective de una serie de crímenes seriales inspirados en los métodos homicidas de sus propios relatos.

    Luego, esta fantasía criminal tiene sus altibajos, empezando por su imprevisibilidad a la hora de que cada víctima vaya siendo liquidada siguiendo los complicados recursos ficticios de cuentos como «El pozo y el péndulo» (un bonito momento para los amantes del gore) o «Los crímenes de la calle Morgue». Es el tipo de fantasía literario-criminal al estilo de mejores ejemplos como «El mercader de la muerte» (Theatre of blood) , aquella película en la que Vincent Price encarnaba a un actor shakespeareano en desgracia que iba liquidando uno a uno a sus críticos basándose en alguna escena de Shakespeare.

    En todo caso, aquí la cosa no llega tan lejos, salvo para incluir a Poe en medio de una pesquisa detectivesca cada vez más angustiosa, ya que en un momento culminante del film -un gran baile que puede ser visitado en cualquier momento por la Muerte Roja- el anónimo villano secuestra a su amada y le promete un terrible entierro prematuro.

    Entendiendo que por un lado la trama es bastante tirada de los pelos, la verdad es que al mismo tiempo el ritmo es bueno y todo el asunto es entretenido, con muy buenas actuaciones, por ejemplo la de Brendan Gleeson como el padre de la secuestrada que ahora tiene un motivo adicional para odiar al escritor, o Luke Evans como el policía a cargo de resolver los crímenes y que no tiene más remedio que trabajar junto al autor que el asesino está homenajeando de manera desquiciada.

    El director James McTeigue decidió armar un thriller de acción y suspenso del siglo XIX un poco al estilo de los nuevos Sherlock Holmes con Robert Downey Jr, y más allá de los altibajos, la acción y el suspenso abundan, los aspectos visuales son excelentes y quizá alguien salga del cine con la curiosidad de leer algo de Poe.
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  • Blancanieves y el cazador
    Blancanieves y el cazador
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    Vistosa Blancanieves para adolescentes

    De un modo similar a la Caperucita Roja que el año pasado se enfrentó al hombre lobo, ahora es la historia infantil de Blancanieves la que recibe un tratamiento para adolescentes con todos los elementos del cuento original, pero dados vuelta para seducir a ese otro tipo de público. Kristen Stewart, la heroína de la saga de Crepúsculo y el superhéroe Thor (Chris Hemsworth) unen fuerzas para dar vida a esta fantasía heroica bastante original y llena de imágenes fantásticas alucinantes, además de dos o tres momentos de batallas épicas que en realidad no tienen mucho que ver con el asunto principal.

    Como en el cuento, hay una bruja malvada que se pasa la vida frente al espejo preguntando quién es la más bonita (Charlize Theron, sin duda, luce tan linda como mala) y luego, como no podía ser de otro modo, también están los siete enanos, ya que sin ellos la gente saldría del cine pidiendo que le devuelvan la plata de la entrada. Hay que aclarar que los enanos no solo son parte inseparable del relato de Blancanieves, sino que en este caso, además, aportan muy buenas actuaciones de reparto, empezando por la de Bob Hoskins, y animan la acción cuando la película empieza a ponerse demasiado lenta, ya que el ritmo no parece ser la gran cualidad del director publicitario Rupert Sanders.

    La película es demasiado descriptiva, tomándose todo el tiempo para plasmar el bosque siniestro adonde escapa la heroína, o el santuario de las hadas lleno de lisérgicos hongos con ojos, y la acción, bastante limitada de por sí por la trama minimalista, avanza poco en medio de tantas maravillas visuales. Al final, metida en una armadura al mejor estilo Juana de Arco, esta Blancanieves parece surgida de un film de acción, pero lo cierto es que entre la mescolanza y el divague éste es un producto más raro que realmente eficaz.
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  • Hombres de negro 3
    Hombres de negro 3
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    Por problemas con la edición electrónica del periódico no se pudo obtener el texto de la crítica.

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  • El exótico hotel Marigold
    El exótico hotel Marigold
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    Por problemas con la edición electrónica del periódico no se pudo obtener el texto de la crítica.

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  • Misión secreta
    Misión secreta
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    De cómo entretener con una trama disparatada

    El film comienza con un senador estadounidense hablando en TV sobre el peligro de los rusos, asegurando que el eterno enemigo de los tiempos de la Guerra Fría sigue siendo una amenaza para los Estados Unidos. Si la advertencia del senador puede parecer un poco tirada de los pelos, el resto de la premisa argumental de esta película bastante entretenida lo es aún más, ya que pronto el político es asesinado con todas las características de los homicidios que cometía un superagente soviético que no atacaba desde los tiempos de la administración Reagan.

    De eso trata «Misión secreta»: la reaparición de un agente secreto soviético que durante la Guerra Fría había creado un equipo de asesinos con nombres romanos. Richard Gere fue el agente, ahora retirado, que mató uno a uno a todos los asesinos del equipo del temible Cassius, el único que no pudo liquidar.

    Asi que, luego de décadas, el asesino soviético estaría de vuelta suelto y en actividad, y el agente jubilado, listo para intentar atraparlo. La trama de este thriller es poco creíble, especialmente dadas las vueltas de tuerca de un guión realmente poco serio, pero que por lo menos nunca detiene la acción, sobre todo durante la primera mitad de la película. El hecho de que un agente totalmente teórico, que estudió a fondo la carrera del criminal soviético, sea puesto a trabajar con Richard Gere termina por quitarle un poco de ritmo al asunto, aunque de todos modos, el film se sostiene finalmente no solo por las buenas escenas de acción sino también por sus revelaciones sorprendentes o, mejor dicho, disparatadas.
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  • No te enamores de mí
    No te enamores de mí
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    Amores insensatos para identificarse

    Durante un instante el espectador puede aterrarse pensando que ésta es otra película aburrida sobre personajes entre traumaditos o directamente estúpidos, ciento por ciento Palermo Soho, a los que no les pasa nada interesante. Solo que aquí pasa de todo, incluyendo idioteces con las que es fácil identificarse.

    Lo curioso es que en verdad la película se ocupa de personajes perfectamente ubicables en esa zona de Palermo y sus alrededores, entre ellos un fotógrafo que viene de Bangladesh, que, ojo, no es la India. Pero las insensateces perpetradas por todos y todas son absolutamente creíbles, y el director se ocupa de que sus miserias, traumas y torpezas resulten auténticos, genuinos, verosímiles y, por momentos, bastante divertidos.

    Los misterios de las pasiones románticas o simplemente sexuales perturban a casi todos los personajes, que casi siempre hacen todo mal, a veces prácticamente a propósito. Algunos y algunas tienen conflictos imposibles, y en medio de esta historia coral al mejor estilo Altman, el personaje de Pablo Rago, harto de que lo cargoseen, sirve como cable a tierra, lo que de todos modos no le sirve para escapar del mismo insensato laberinto pasional donde está atrapado, igual que todos los demás.

    «No te enamores de mí» está muy bien actuada y filmada, no es pretenciosa en absoluto, y tiene tantas escenas de amor (o sexo, como se lo quiera ver), como para calificar de auténtico cine erótico a toda superacción. Hay diálogos realmente heavy metal, sin desperdicio, y una notable banda sonora a cargo de Ivan Wyzogrod. Como decía Truffaut, las buenas películas no suelen ser las que intentan hacernos sentir inteligentes, sino las que nos enfrentan con nuestra propia insensatez.
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  • Battleship: Batalla naval
    Battleship: Batalla naval
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    Batalla que parece publicidad militar

    Lo único original de esta invasión extraterrestre es el hecho de que, por algún motivo obtuso del guión, casi solo se concentra en el mar. Este detalle permite que todo el asunto parezca una especie de publicidad militarista tipo «join the army!». De hecho, la trama se ocupa de presentar un personaje que hace todo mal hasta que entra en la marina estadounidense; apenas un par de días después termina ascendiendo a capitán, además de salvar el mundo.

    Los efectos especiales son excelentes, pero el guión no se decide ni en el tono ni en la historia que realmente quiere contar: los primeros actos parecen formar parte de una comedia disparatada, luego hay una especie de cine catástrofe que solo afecta a Hong Kong. Finalmente todo se decide en un absurdo combate naval que solo se sostiene por los excelentes rubros técnicos, empezando por los efectos digitales. Hay que reconocer que el diseño de los aliens y su parafernalia también es notable.

    Se supone que las limitaciones argumentales están relacionadas con la franquicia del juego antiquísimo del título, renovado como videogame. pero esta superproducción termina pareciendo más que nada esa especie de film publicitario militarista al que ya hicimos referencia. Al menos, como único actor serio de carácter, Liam Neeson tiene un par de escenas chistosas.
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  • Essential Killing
    Essential Killing
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    Inclasificable película de Skolimowski es cine puro

    A Jerzy Skolimowski siempre le gustó expresar sus ideas de la manera más épica y dinámica posible. Lo hizo con su superproducción «Faraón» y también con la curiosa «The Light ship» (estrenada aquí como «Proa al infierno»).

    Ahora lo vuelve a hacer con una película inclasificable, que empieza con temible humor negro e imágenes épicas en Afganistán, dado que el tema es el secuestro de un talibán que, luego de ser llevado a un lugar de detención en el norte de Europa, intenta escaparse sabiendo que tiene todo en su contra, empezando por el desconocimiento absoluto del lugar donde está. Luego de la formidable escena bélica inicial, Skolimowski simula algo parecido a un film testimonial y realista acerca de los horrores de Guantánamo, por decirlo de algún modo (hay momentos terribles en este sentido).

    Luego, poco a poco va llevando a su protagonista, y al espectador, a una fuga imposible que paulatinamente se aleja de toda situación realista. A medida que la película se vuelve más extraña y difícil de describir, Skolimowski se ocupa de ofrecer imágenes más alucinantes y situaciones más imprevisibles.

    Lo que el director tiene para decir no lo dice a través de sus personajes -que prácticamente no hablan- sino a través de la acción. Por más despareja y extraña o pretenciosa que pueda parecer, en sus mejores momentos, «Essential Killing» es cine puro.
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  • Comando especial
    Comando especial
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    Entretiene comando de humor adolescente

    Esta es una comedia divertida, peo que daba para bastante más, ya que finalmente basa casi toda su gracia en el talento de Jonah Hill, una especie de Lou Cosello moderno, recordado por su gran papel en «Super cool». Aquí Hill y su Abbott, Channing Tatum, son una pareja de policías novatos sumamente inmaduros al punto de arruinar su único arresto por olvidarse de leerle los derechos al detenido, además de someterlo a burlas obscenas disparando tiros al aire. En vez de despedirlos, los mandan con un grupo de policías encubiertos que, por su aspecto juvenil y compaortamiento adolescente, pueden trabajar infiltrados en colegios secundarios.

    La premisa es una versiín cómicamente delirante de una serie de TV de fines de los 80 que ayudó a la carrera del ascendente Johnny Depp, y parte del chiste es tomarle el pelo a los estereotipos del género, empezando por esas persecuciones donde todo vehículo explota al mínimo roce y cosas por el estilo (hacia el final hay dos persecuciones bastante buenas, tanto por los gags como por los stunts).

    Los mejores chistes tienen que ver con el choque de culturas entre estos tipos y sus recuerdos del secundario y la cambiante realidad que los rodea, incluyendo asuntos como la tolerancia, la diversidad sexual y la conciencia ecológica, de tal modo que el fortachón que antes era popular por pegarle a un gay ahora termina encerrado con los nerds en el taller de ciencia.

    Los directores del film animado «Lluvia de hamburguesas», Phil Lord y Chris Miller no supieron sacarle todo el provecho posible a sus personajes humanos, y muchos gags, si bien son graciosos, a veces dan la sensación de quedarse a mitad de camino. Con todo, hay bastante diversión e incorrección politica, está Ice Cube haciendo del típico jefe malhumorado, y todo el asunto puede servir para pasar un buen rato de humor adolescente, aunque probablemente en DVD este Comando tenga más sentido.
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  • Cuando te encuentre
    Cuando te encuentre
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    Sólo para ver gente, lugares y hasta mascotas bonitas

    Dicen que Renoir aseguró que «lo feo puede ser hermoso, pero lo bonito jamás». Sin dudas Zach Efron es bonito, y Taylor Schilling también es bonita, igual que los atardeceres y hasta los perritos que aparecen en esta historia que es muy bonita. Por otro lado lo único feo que aparece en esta película es el «popó» del perro de la guardería de mascotas donde transcurre la acción, pero es feo feo, sin posibilidad de hermosura alguna.

    EL bonito film se llama «Cuando te encuentre», ya que la premisa argumental se refiere a una búsqueda que debería ser casi imposible, aunque curiosamente se resuelve bastante rápido. Efron es un curtido soldado cumpliendo su tercer tour por Irak que encuentra una foto de una hermosa chica y un mensaje protector obviamente dedicado a otro marine. Pero el asunto es que, cuando el enemigo ataca, el protagonista sobrevive y no puede evitar la sensación de que fue esa chica de la foto la que se convirtió en su ángel guardián y evitó su muerte.

    Ya de regreso en los Estados Unidos, como todo veterano de guerra, no logra asimilarse correctamente a la vida civil, y en cambio se obsesiona por encontrar a su ángel desconocido, lo que logra sin gran dificultad en Louisiana. Solo que cuando la encuentra las palabras no salen de su boca, y no le puede decir lo importante que fue la foto para él. En cambio ella lo contrata como empleado de su guardería perruna, para que él haga todo tipo de trabajos que le permitan exhibir su musculatura.

    Mientras que Zach Efron más que actuar, modela, sin que su silencio logre transmitir su supuesto mundo interior de ex combatiente, Taylor Schilling habla demasiado y sobreactúa, por lo que la química de la pareja termina volviéndose insoportable.

    El título original es «The Lucky One» (El afortunado) lo que se aplica a quien se mantenga lejos de los cines donde se exhiba.
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  • Shame: sin reservas
    Shame: sin reservas
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    Una película con pelos en las manos

    Si tuviera aunque sea un poco de suspenso, a esto le podría caber algún título hitchdel tipo «El hombre que se masturbaba demasiado». Pero como no es un thriller sino un drama serio, de arte, podríamos definirlo como una película testimonial sobre el flagelo del onanismo excesivo. El director Steve McQueen (curioso homónimo del superastro sesentista) cuenta la historia de un obseso sexual que percibe su debilidad como algo traumático, vergonzoso.

    El personaje que personifica Michael Fassbender no puede dejar la pornografía on line, los llamados a chicas profesionales, las fantasías sexuales y la insistente tendencia al placer solitario en cuanta toilette tenga a mano, incluyendo el baño de la oficina (de hecho, desde aquel lejano adolescente sordomudo de «Tristana» de Luis Buñuel, ningún personaje del cine permanecía tanto tiempo encerrándose en los baños, ni siquiera Alvaro Vitali en la saga de films de «Jaimito»).

    Al principio, la película interesa, y además está bien actuada y filmada, aunque de a poco va abusando de los típicos vicios formales del cine pretendidamente de arte, empezando por la cámara estática y los largos planos de gente que permanece en silencio sin hacer nada. Salvo el protagonista.

    La aparición de su hermana es el detonante que hace explotar el conflicto en él, ya que al quedarse a vivir en su casa neoyorquina (el film es inglés pero transcurre en Manhattan) lo hace sentir observado y bastante interrumpido en sus prácticas habituales. Como la hermana, Carey Mulligan es lo mejor de la película, e incluso tiene una gran escena en la que canta una extraña versión de «New York New York». Fassbender, en cambio, está dirigido hacia un rango dramático excesivo, pretencioso y finalmente poco creíble, sobre todo a medida que la historia va hacia su desenlace.

    No es que no tenga algunos buenos momentos, entre ellos un par de logradas escenas de sexo (en compañía) y una premisa que promete algo mejor, especialmente en el primer tercio. Pero, la verdad, la misma compulsión del protagonista pareciera que también afecta al director Steve McQueen.
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  • Los vengadores
    Los vengadores
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    Gran cumbre de superhéroes

    Los superhéroes de Marvel vienen apareciendo en películas cada vez mejores. Pero aun si tomamos lo mejor de «Capitán América», «Thor», «Iron Man» o la segunda versión de «Hulk», de todos modos no se lograría transmitir lo bien que le salió este «The avengers», algo así como el sueño del fan del comic hecho realidad.

    «Los vengadores» resulta sorprendente no solo por maravillas más esperables como los alucinantes efectos especiales o el imaginativo uso del 3D digital, que aprovecha cada ángulo y encuadre para potenciar la estereoscopia como no se veía desde el «Avatar» de James Cameron. Estos rubros, o la música de Alan Silvestri y los efectos de sonido están excelentemente aplicados a esta historia de fantasía y superacción. Pero lo que sorprende es otro tipo de elementos, por ejemplo la construcción de un guión que se toma todo el tiempo necesario para armar bien la creación del sexteto de superhéroes protagónico (Iron Man, Hulk, Thor, Capitán América, Black Widow y Hawkeye) motivar al villano Loki o cuestionar los secretos del organizador del supergrupo, Nick Fury. Un ejemplo solo basta para explicar la calidad del film: la actuación de Mark Ruffalo como el suave, tranquilísimo Dr. Banner que supera incluso a un actor del nivel de Edward Norton con su último gran «Hulk», sin hablar del siempre eficaz Robert Downey Jr (cuyo Tony Stark que le dice «soy un admirador de su trabajo en física nuclear, y me encanta cuando se convierte en un monstruo verde que rompe todo») o la implacable Viuda Negra que encarna Scarlett Johansson especializada en hacerle creer a los villanos que la están torturando a ella cuando lo que hace es sacarles información engañosamente (una de las mejores escenas no es de acción, sino una intensa y dramática charla entre ella y el malvado Tom Hiddleston como Loki, por ejemplo). Por supuesto que detrás de todo esto están Marvel y Stan Lee (que como siempre hace un divertido cameo aplaudido por el público), pero sobre todo aparece por todos lados el talento del guionista de una obra maestra como «Toy Story», Joss Whedon, que como escritor y director logró combinar todos estos personajes famosos y darle el lugar adecuado a cada uno, no solo para que nadie se queje -todos los superhéroes y personajes secundarios tienen varios grandes momentos), sino también para que esto no sea uno de esos divertidos pero menores encuentros de monstruos de la Universal tipo «Frankenstein meets the Wolfman»,sino una historia en sí misma que potencia las características de cada uno de estos superhéroes ya no solo del comic sino a esta altura también del cine moderno.

    Igual que con Banner, no sabemos si el secreto de Whedon será «el yoga, el jazz suave o la marihuana», pero lo cierto es que logró un gran film con humor, emoción, maravillas visuales y creaciones fantásticas inéditas, además de un notable mensaje antifascista que es la esencia de esta película imperdible.
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  • Piratas! Una loca aventura
    Piratas! Una loca aventura
    Ámbito Financiero
    Hacen reír delirantes filibusteros animados

    Aardman, la productora de «Wallace and Gromit» y de la popular pelicula «Pollitos en fuga» intenta con estos piratas de plastilina unir la vieja técnica de stop motion animation con las nuevas posibilidades del cine 3D digital y una temática bucanera que está en boga desde el éxito de la saga de Disney «Piratas del Caribe». La estereoscopia le sienta bien a estos muñequitos de piratas ridículos, pero después de un rato el asunto se vuelve un poco repetitivo.

    Tal vez sea que la historia sobre la búsqueda de un premio al pirata con mejor botín no ayuda mucho, especialmente dado que el delirio que surge del guión de Gideon Defoe (basado en una novela suya) distorsiona la idea de ver una película de piratas en clave humorística-surrealista animada, ya que en realidad la trama es cualquier otra cosa, con el mismísimo Charles Darwin uniéndose a los piratas para alternar el premio pirata con un premio zoólogico al descubrir un ave milenaria perdida. Realmente, con todas las posibilidades del stop motion y un buen presupeusto se podría haber hecho algo más espectacular dentro del género de las películas de filibusteros en vez de irse por las ramas. De todos modos hay que reconocer que hay momentos visuales impactantes, y algunos chistes muy graciosos, especialmente los que involucran a una reina Victoria armada de un complejo sistema de seguridad virginal, a modo de animadísimo cinturon de castidad.

    Las voces en castellano no están mal pero sin duda sería más interesante escuchar las de gente como Hugh Grant, Brenda Gleeson o Salma Hayek, pero para eso habrá que esperar al DVD, parece.
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  • [REC] 3 Génesis
    [REC] 3 Génesis
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    “Rec 3”: terror, humor y un cambio acertado

    Tal vez a los españoles les falte petróleo, pero por lo que se ve en «Rec 3-Génesis», sangre de utilería tienen a chorros. Es que la tercera entrega de este éxito de taquilla del terror galaico (incluso rehecha en Hollywood como «Cuarentena») es una comedia de zombies a todo gore, con humor negro a granel -empezando por el hecho de que la invasión de muertos vivos sucede en una boda- y sangre a borbotones ubicados a veces para hacer saltar del susto al espectacdor, pero muchas veces utilizados como simple gag.

    Según la tradición de esta saga de «Rec», al principio todas las imágenes están tomadas de las cámaras que graban la ceremonia nupcial en una iglesia y luego en una casa de fiestas con todo tipo de jardines y salones donde transcurre el resto de la acción. La diferencia, muy bienvenida, es que ahora, no bien atacan los zombies o infectados, termina el largo prólogo, las cámaras quedan destruidas, y la película adopta el lenguaje convencional de un film de terror, lo que le permite al director Paco Plaza liberarse del formato «reality» ya demasiado copiado y cansador por los imparables movimientos de cámaras amateurs.

    Se ve que a Plaza le gustan las películas de «Evil Dead» que imortalizaron al primer Sam Raimi, porque aquí hay varios guiños en esa dirección, salpicados no solo de sangre sino también de éxitos musicales españoles cuya gracia kitsch se pierde un poco por localistas. En todo caso, la película está muy bien filmada, los efectos especiales son de primer nivel, a veces incluso muy imaginativos en su derroche de truculencia, y hay imágenes muy divertidas, empezando por la novia empuñando una sierra mecánica y arremetiendo contra los zombies que le arruinaron la noche de bodas.
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  • Diario de un seductor
    Diario de un seductor
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    Thompson antes de la locura en Las Vegas

    Hasta ahora, el mejor Hunter S. Thompson del cine no había sido Johnny Depp, sino el Bill Murray de «Where the bufalo roam» de Art Linson. Ya que el histrionismo del gran comediante de «Saturday night live» se prestaba naturalmente a los delirios propios del periodista experto en drogas y contracultura sin necesidad de exageraciones.

    En cambio lo de Johnny Depp y Terry Gilliam en «Pánico y locura en Las Vegas» era poco más que una caricatura grotesca, casi sin matices, del personaje y su época.

    Ahora Depp, muy bien dirigido por Bruce Robinson, se modera naturalmene al intepretar a un tal Kemp, contratado para escribir en un diario de Puerto Rico. El personaje no es otra cosa que un alter ego del Thompson prepsicodélico, que aún no había forjado su propio estilo periodístico-literario.

    Aquí, además, tenemos una historia coherente que se va desarrollando paulatinamente de resaca en resaca desde el momento en el que el protagonista llega a la isla (de hecho el título local no tiene nada que ver con el argumento; el título original «Diarios del ron» es mucho más apropiado). Las contradicciones sociales entre paisajes hermosísimos, casas y hoteles magníficos y parajes desolados con gente que vive en la miseria más absoluta, junto con una propuesta de negocios totalmente ajenos al periodismo y más relacionados con actividades non sanctas, una fuerte amistad con un fotógrafo de «The News» (Michael Rispoli), la presencia de un personaje totalmente demente que procura ron sin refinar (Giovanni Ribisi en una composición antológica), más un amor que nunca logra consumarse del todo con una beldad que Kemp confunde con una sirena (una Amber Heard sin desperdicio) ayudan a moldear la personalidad de este escritor que aún no encuentra su voz propia, pero que terminará partiendo de Puerto Rico a punto de encontrarla.

    La progresión de las situaciones permiten entender al personaje de Hunter S. Thompson mejor que en las otras dos películas ya mencionadas sobre el escritor. Todo esto con imágenes increíbles y escenas muy divertidas, muchas veces al borde de lo dramático, el delirio y la psicodelia (especialmente cuando los protagonistas descubren por primera vez el LSD), pero en general la película nunca se desmadra y permanece fiel a su idea de conseguir una comedia amable y divertida sobre un personaje que aún no era serio del todo, si es que alguna vez lo fue. La excelente actuación de Johnny Depp y las formidables imágenes del director Bruce Robinson (apoyado por la muy sólida fotografía de Dariusz Wolski) contribuyen a que todo esto sea posible y que la película realmente se disfrute.
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  • El líder
    El líder
    Ámbito Financiero
    Sinsentido con climas siniestros

    Liam Neeson tiene una vida horrible: se ocupa de matar los lobos que merodean a los empleados de un yacimiento perdido en Alaska. La idea de tomarse un par de semanas no lo reconforta, al punto de que casi está por pegarse un tiro con su rifle. Sin embargo toma el avión, que cae en medio de la nada helada. Para empeorar las cosas, él y un puñado de sobrevivientes empiezan a ser acosados por una jauría de lobos que parecen salidos del infierno con la firme determinación de liquidarlos uno por uno.

    El planteo parece una especie de remake del clásico de supervivencia de William Wellman «Island in the Sky» (con John Wayne), pero en realidad hay signos intermitentes de que el director aspira a cosas mayores. El angustiante «silencio de Dios» que ocupaba a Ingmar Bergman, aquí puede ser lanzado de manera grotesca cuando el protagonista le grita al cielo que lo ayude, sin obtener respuesta.

    Las pretensiones metafísicas de todo el asunto se van volviendo transparentes, no sólo por la insistencia del director en detener la acción con flashbacks a cada rato, sino sobre todo por las groseras incongruencias del argumento desde un punto de vista realista: la estrategia de supervivencia elegida por estos rudos trabajadores polares no tiene gollete, pero al menos redunda en varias escenas de acción y violencia terroríficas, algunas realmente notables. Es que más allá de la pretensión y el sinsentido seudo existencialista, «The Grey» incluye algunos climas siniestros que de a ratos dan ganas de poder tomarse en serio todo el asunto.
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  • American Pie: el reencuentro
    Lo que quedó de la audaz “American Pie”

    Pasó demasiado tiempo para que alguien pueda recordar inmediatamente quién era quién en la saga de «American Pie». Por otro lado, aun para quien los pueda recordar con exactitud, los personajes están cambiados, con tendencia a la depresión, síntoma que puede contagiar fácilmente al espectador. La excusa de una reunión de viejos compañeros de andanzas teenagers no rinde demasiado bien, y el argumento por momentos se concentra en conflictos menos picantes de lo recomendable para una secuela de «American Pie».

    En todo caso, luego de la depresión inicial y a veces progresiva, por suerte los directores y guionistas apuestan todas sus fichas a un par de personajes, empezando por el padre comprensivo y siempre dispuesto al diálogo sobre temas sexuales, Eugene Levy, aquí totalmente desenfrenado y listo para poner en práctica sus consejos.

    Mientras los verdaderos protagonistas, Jason Biggs y Alyson Hannigan están tan o más apagados de lo que corresponde a la crisis conyugal de sus personajes, es el depravado Seann William Scott (el infame Stifler, memorable por el comportamiento lascivo de su madre) el que realmente está bien aprovechado.

    Las guarradas de este tipo espantoso lo vuelven más terrible en su carácter de adulto descastado, y más desquiciado que antes.

    Finalmente, el guión quizá sea obvio, pero cada tanto se ocupa de lanzar alguna situación audaz como para ser digno de las películas anteriores.
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  • El conspirador
    El conspirador
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    Interesa, pero el tema daba para más

    Luego de varios años. Robert Redford volvió a la dirección para hacerse cargo de la primera producción de The American Company, estudio dedicado solamente a películas que revelen con fidelidad algún tema surgido de la historia estadounidense. Lamentablemente una cosa es la historia y otra el cine, y aunque la combinación de ambas puede derivar en obras fascinantes, no es precisamente el caso de «El conspirador, un film demasiado rígido y hablado, que no logra volver realmente interesante un momento tan grave de la historia norteamericana como el juicio contra los responsables del complot para asesinar al presidente Abraham Lincoln.

    Dado que el tristemente célebre John Wilkes Booth murió violentamente después de cometer ese magnicidio, hacía falta enjuiciar a los otros conspiradores, lo que se hizo en un cuestionable proceso militar para juzgar civiles. Entre los acusados estaba una mujer, Mary Surratt, la dueña de la pensión donde se reunían los demás conspiradores. Algunos historiadores especulan con la posible inocencia de ella y algún otro de los acusados, y la película de Redford intenta dilucidar estos enigmas y arrojar un poco de luz sobre los pormenores oscuros del juicio y la política de ese momento.

    La ambientación de época no es mala, y hasta hay momentos con imágenes atractivas y una muy buena actuación de Robin Wright como la acusada Mary Surratt. Pero ella lamentablemente cede su lugar protagónico a James McAvoy como su abogado defensor, y ahí es cuando esta película sobre un tema interesante empieza a perder interés y eficacia. Es que algunas actuaciones y diálogos son obvios, y no se puede culpar a un gran intérprete como Kevin Kline, sino más bien la marcación del director Red a la hora de que las intenciones ocultas de un personaje estén a la vista.

    Sin ser un film del todo fallido, «El conspirador» tampoco es una obra realmente lograda, pero de todos modos los interesados en temas históricos deberían echarle una ojeada.
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  • El príncipe del desierto
    El príncipe del desierto
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    Épica y aventuras como ya no se hacen

    Ya no hacen películas como ésta. Pero por otro lado, J.-J. Annaud es un director que nunca hizo películas parecidas a las de ningún otro director, y desde los tiempos de obras maestras como «La guerra del fuego» o «El oso» demostró que podía tomar un género cualquiera y hacerlo resurgir con todos sus ingredientes originales, más el agregado extra de la inteligencia y el punto de vista del público actual.

    «El príncipe del desierto» es la historia de la irrupción del factor petróleo en dos reinos árabes que, en plena década de 1930 coexisten casi como en tiempos medievales. Mark Strong es un sultán sumamente ético pero totalmente apegado a tradiciones reaccionarias, mientras que su vecino Antonio Banderas es más práctico y bastante más tramposo, pero él intenta darle a su gente algo de modernizacion que evite que los árabes sigan siendo «los meseros en el banquete del mundo».

    Ambos reinos tuvieron una guerra por el cinturón amarillo, es decir el enorme desierto entre las dos ciudadelas, y el conflicto terminó con Banderas tomando como rehenes a los dos hijos de su enemigo vencidos a quien le promete que los educará junto a sus propios príncipes. Con eso logra que ese gigantesco desierto llamado «Jardín de Alá», y que en realidad todos consideran inservible, termine siendo una tierra de nadie que ninguno de los dos sultanes puede reclamar para sí. La bendición del descubrimiento de petróleo, oro negro que puede servir para crear hospitales o traer la luz eléctrica (una de tantas escenas impactantes de este film) trae también el problema de que los yacimientos están en el cinturón amarillo que nadie podia tocar, desatando otro conflicto.

    Tahar Rahin, que ya hacía de príncipe celta en la extraordinaria película épica «La legión del águila», es uno de los hijos tomados como rehenes pero para ser criado como propio por uno de los sultanes. Ya adulto, y siempre enamorado de la princesa local, luce como un torpe intelectual dedicado tanto a los libros que su padre adoptivo lo pone a cargo de la flamante biblioteca del reino, mientras todos sus hermanos sueñan con armas y aviones modernos.

    Luego de una primera mitad que se toma todo el tiempo necesario para contar la historia y describir las situaciones con imágenes fascinantes, la película explota a increíbles niveles épicos para narrar la transformación de ese torpe bibliotecario en un príncipe guerrero capaz de unir a todas las tribus nómades del desierto y sorprender a sus dos padres en el campo de batalla.

    Annaud nos da un film de aventuras a la antigua, que no tiene escenas de acción gratuitas inverosímiles sino formidables momentos épicos. Todo cargado con humor, diálogos inteligentes, buenas actuaciones (las de Mark Strong y Banderas son notables, sin hablar de la metamorfosis de Tahar Rahin) y sobre todo la intención de contar algo distinto sobre el mundo árabe, mostrado sin los estereotipos ni prejuicios esperables de una superproducción de este tipo. En este sentido sólo los ascéticos decorados muestran algo totalmente distinto al momento de ofrecer imágenes sobre una cultura de la que aún hay mucho para descubrir. La hermosísima banda sonora de James Horner completa un film extraordinario hecho para ser disfrutado en la pantalla grande sí o sí.
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  • El Lórax: en busca de la trúfula perdida
    Buen mensaje y bella imagen; falta picardía

    El mensaje ecológico y los atractivos visuales son los puntos fuertes de este film de animación digital de Chris Renaud, responsable de la superior «Mi villano favorito», que no sólo lucía bien, sino que tenía un argumento con bastante más picardía.

    En cambio, en «El Lorax», todo el peso está en lo visual, con diseños realmente imaginativos para plasmar una ciudad del futuro donde no hay árboles y el aire puro se comercializa en botellitas de plástico, como si fuera una gaseosa. El relato es un poco desprolijo, ya que por un lado muestra a un chico que se esfuerza por conseguirle un árbol de verdad a su hermosa vecinita, y por otro, un extraño anciano recluido en una casucha ubicada fuera de la ciudad explica cómo arruinó un paraje paradisíaco talando todos los árboles. En este relato es donde aparece el personaje del título, especie de demonio de Tasmania bigotudo cuya misión es proteger los árboles, algo que evidentemente no cumple demasiado bien. El Lorax tiene la voz de Danny DeVito incluso en esta versión en castellano, ya que el talentoso actor se ocupó, entrenándose con coachs de lenguajes, de doblar el film a casi todas las versiones internacionales (un trabajo loable e inédito, ayudado por el hecho de que el personaje no aparece demasiado tiempo en la pantalla).

    Hay algunas escenas muy atractivas y bien pensadas para el 3D, como una caída por los rápidos de un río o la persecución final para plantar la última semilla de un árbol, pero el conjunto no cierra del todo, mientras que la imaginativa música de John Powell no siempre funciona a la hora de que las canciones sean dobladas al castellano.
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  • Furia de titanes 2
    Furia de titanes 2
    Ámbito Financiero
    Aventura mitológica al gusto adolescente

    Esta nueva aventura mitológica funciona mucho mejor que su predecesora. Básicamente porque los efectos digitales y el tono solemne de la «Furia de titanes» modelo siglo XXI no podía competir con la superproducción con la que se despidió del cine el maestro de los efectos especiales Ray Harryhausen. Y, por otro lado, Liam Neeson no podía competir con un elenco encabezado por el mismísimo Laurence Olivier.

    Pero en esta nueva «Wrath of the Titans» no hay nada que comparar, ya que se trata de una secuela con una premisa argumental propia, Cronos ha convencido a Hades y a Ares para que secuestren a Zeus y le quiten sus poderes, y así volver a dominar la Tierra con sus huestes de demonios. Plan que por supuesto debe desbaratar Perseo, el hijo mitad humano de Zeus, con la ayuda de Andrómeda y de Agenor, el hijo mitad humano de Neptuno, .

    El director de «Batalla Los Angeles», y de la precuela de «La Masacre de Texas», Jonathan Liebesman, logra darle carácter a esta historia mitológica poco ortodoxa pero llena de imágenes fantásticas dignas del precio de una entrada al cine. Hay demonios gigantes con dos cabezas que lanzan fuego, una isla habitada por cíclopes, soldados demonios con doble torso y, por supuesto, un minotauro (en un laberinto móvil totalmente demente que da lugar a una de las mejores secuencias de la película).

    Las peleas son realmente fuertes, en especial las batallas a nivel épico entre las tropas de Andrómeda (esta vez, una muy eficaz Rosamund Pike); y los demonios de Cronos están diseñadas para utilizar a tope el 3D, igual que la visión del infierno: el espectador siempre cree que debería estar esquivando una roca, lanza o brasa encendida que parece que se le viene a la cabeza. Liam Neeson es un Zeus tan caritativo y humanista que casi podria convertirse al cristianismo, pero como deidades paganas funcionan mejor el Hades que compone Ralph Fiennes y, sobre todo, el terrible Ares interpretado por Edgar Ramírez.

    EL humor indispensable en una película de aventuras fantásticas corre por cuenta de Tobby Kebbel, que se roba casi cada escena en la que aparece como el hijo de Neptuno, mientras que el Perseo de Sam Worthington se limita a poner cara de héroe de superacción y no mucho más. Con sus limitaciones, los efectos especiales y las visiones fantásticas de esta superproducción pueden hacer de este infierno el séptimo cielo de un espectador adolescente.
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  • El guardia
    El guardia
    Ámbito Financiero
    Atípica (y buena) comedia negra

    La primera escena da la sensación de que Brendan Gleeson interpreta a un vigilante irlandés al mejor estilo Torrente. Luego, cuando tiene que trabajar con un agente del FBI totalmente fuera de lugar, el espectador naturalmente sospecha que el asunto va a ofrecer alguna variación gaélica de la típica fórmula con un dúo de policías dispares. Pero no, esta comedia negra es tan poco convencional e imprevisible como su protagonista, tan retorcidamente desquiciado y mala onda como para terminar resultando un personaje creíble, más allá del tono hiper realista de esta película que podría convertirse en objeto de culto por varios motivos. Para empezar, el detalle asombroso de poner a Don Cheadle en el rol del personaje serio (insultado de todas las maneras posibles a lo largo del film por el vigilante protagónico que debe explicarle «soy irlandés, el racismo es parte de mi identidad»).

    La investigación de una red narco en esa alejada localidad irlandesa es sólo una excusa para que el director y guionista John Michael McDonagh proponga situaciones absurdas pero al mismo tiempo extrañamente reales, algo así como distorsiones deliberadas de las escenas clásicas de un policial. En medio del humor negro y la incorrección política o los chistes lunaticos, casi todos los personajes tienen un momento revelador que apunta a describir los aspectos más extraños de la gente.

    Sin las extraordinarias actuaciones de todo el elenco, este curioso delirio irlandés no tendría sentido, pero una gran cualidad de «El guardia» es aprovechar al máximo el talento de cada intérprete que aparece en la pantalla, incluyendo perros, caballos y tiburones. Es uno de esos casos atípicos en los que una película deliberadamente rara también es bastante buena.
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  • Los juegos del hambre
    Los juegos del hambre
    Ámbito Financiero
    Violencia aligerada para todo público

    En el futuro, EE.UU. se llama Panem, estado totalitario dividido en doce distritos. La frágil estabilidad social se consigue mediante una competencia consistente en que una pareja de adolescentes elegidos por sorteo en cada distrito se enfrenten a muerte en una justa televisada en directo hasta que sólo quede uno vivo.

    Esta es la premisa de una trilogía de novelas futuristas de Suzanne Collins, marketineadas para lectores adolescentes. Empezando por «Rollerball» de Norman Jewison, y la producción de Roger Corman «Deathrace 2000» (ambas de 1975), no es nueva la idea de un futuro totalitario con algún deporte sangriento televisado como un show, que sirve de pan y circo para mantener el statu quo social. Incluso, si se busca una película donde en el futuro, un grupo de adolescentes son obligados por el gobierno a matarse unos a otros hasta que sólo sobreviva un ganador, esa película es «Batalla Real», obra maestra de Kinji Fukasaku inédita en los Estados Unidos durante doce años, hasta su lanzamiento en DVD hace dos días, todo gracias a «Los juegos del hambre», franquicia que podría reemplazar a «Harry Potter» o «Crepúsculo».

    Más allá de la falta de originalidad o la ausencia de un concepto que le dé coherencia a todo el argumento, el problema está en la adaptacion: no tiene sentido filmar una historia sobre crueles combates a muerte entre adolescentes, si luego cada uno de los climax dramáticos y necesariamente violentos se disuelven para que cada momento culminante termine siendo lo más apto para todo público posible. Pero no sólo la violencia sobre la que se basa todo el asunto está suavizada: todo apunte de interés que tenga que ver con la interacción entre estos gladiadores teenagers del futuro tampoco aparece más que en su mínima expresión.

    Las alianzas y juegos de poder entre los combatientes se acercan deliberadamente a «El señor de las moscas» de William Golding, (gran película de Peter Brook), sin atreverse a nada parecido. Ni hablar del romance y el erotismo que aparecen tan aligerados como para no provocar nada, lo que no ayuda a darle química a los dos «tributos» del distrito 12, Jennifer Lawrence y Josh Hutcherson.

    Son los personajes secundarios ajenos al combate, como Woody Harrelson (el tutor del dúo estelar) o un sorprendente asesor de imagen, Lenny Kravitz, los que ayudan a sostener el film aportando algo de ironía y humor negro. Sobre todo Stanley Tucci, en su personaje de conductor del sangriento reality show de la TV del futuro, uno de los pocos elementos que permiten al espectador conectaerse con esta distopía llena de peinados raros (el azul está de moda) y excelente música del mañana provista por T-Bone Burnett.
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  • Protegiendo al enemigo
    Protegiendo al enemigo
    Ámbito Financiero
    Una intensa y cruda película de espías

    En términos de la CIA, una «casa segura» parece ser una especie de bunker de la agencia ubicado secretamente en cualquier lugar del planeta -o mejor dicho, por todos lados- donde algún agente espera, a veces durante meses, alguna crisis que obligue a que sea ocupada para interrogatorios o alguna otra tarea nada bonita. El título original de este thriller de espías, un poco al estilo de la saga de Bourne, es que refiere justamene a este tipo de sitio, y empieza mostrándonos una «safe house» en Ciudad del Cabo donde el novato Ryan Reynolds se pasa el tiempo sin hacer nada, salvo mirar monitores, mentirle a su novia sobre su trabajo y esperar algún destino mejor y más emocionante, si fuera posible en París.

    Pero la diversión le llega pronto, y al por mayor. Un legendario traidor de la CIA (Denzel Washington), buscado durante años sin éxito, se presenta como si nada en un consulado estadounidense en Sudáfrica, un equipo lo lleva al lugar para un interrogatorio intensivo (eufemismo de sesión de torturas, parece). Sólo que las cosas no salen bien, y de golpe el agente novato tiene que hacerse cargo él solo de que el traicionero espía permanezca en custodia. Algo difícil, teniendo en cuenta que bandas de asesinos muy profesionales lo persiguen implacablemente, y la labor requiere deambular por toda Sudáfrica buscando alguna otra «safe house», a pesar de que todo indica que, a esa altura, a seguro lo llevaron preso. Todo esto mientras es monitoreado desde la central de la CIA en los Estados Unidos.

    Desde las primeras secuencias, el director sueco de origen chileno David Espinosa le otorga un pulso especial a este muy sólido film de espías. Hay un nivel de suspenso creciente, y un nivel de violencia que lo convierte en algo más serio que el típico producto de acción. Muchas películas del género, incluso algunas buenas, transcurren como si fueran un videogame donde todo está previsto, lo que no está del todo mal si resulta divertido. Pero en este caso lo que habitualmente llamamos escenas de acción alcanza niveles ultraviolentos que le dan no sólo verosimilitud al asunto, sino que sirven para describir la verdadera naturaleza homicida de un supuesto héroe, que si la situación lo requiere, puede optar por poner en riesgo de muerte a gente totalmente ajena a sus problemas. En este sentido, el excepcional uso de locaciones sudafricanas, como un estadio de fútbol en medio de un partido, o un feroz tiroteo en un barrio bajo, con los personajes saltando por los techos de lata de las casuchas, contribuyen a dar la idea de que finalmente son homicidas mezclándose entre la gente común y corriente.

    Empezando por el dúo protagónico, el elenco ayuda a que el guión se sostenga aun cuando apela a las conspiraciones y redenciones más típicas. Más allá de las convenciones, la intensidad y crudeza de «Safe House» la distinguen por sobre el standard del género.
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  • Ghost Rider: Espíritu de venganza
    “Ghost Rider II” conformará a fans del comic

    La primera «Ghost Rider» era un pequeño y digno film que hacía honor a este extraño personaje de la Marvel, un motociclista que por haber hecho un oscuro pacto con una figura maligna debe deambular por la tierra en busca de su destino y, sobre todo, intentar que su alter ego siniestro no haga daño al prójimo. Sin ser un clásico ni nada por el estilo, la película anterior lograba darle una resolución simple a un concepto tan complejo como el del personaje (o mejor dicho, los personajes, el motoquero Johnny Blaze por un lado, y el sobrenatual Ghost Rider).

    Esta nueva película es interesante por encarar el asunto de una manera totalmente distinta, complicando más un asunto ya de por sí un poco extraño y complejo. Blaze viaja ahora a Europa del Este para encontrarse con unos monjes que lo pueden ayudar a liberarse de su pacto, eso si puede cuidar a un niño especial del siniestro alcance del mismo personaje que el que hizo su maligno acuerdo tiempo atrás.

    La película está manejada más como un producto de terror que una adaptación de comic, y a veces todo el asunto se pone demasiado místico.

    A Nicolas Cage evidentemente le gusta mucho el personaje y lo actúa muy bien, y el elenco está lleno de buenos intérpretes. Por momentos, el film se pierde en la confusión y por otros tiene excelentes escenas de acción sobrenatural, algunas bastante fuertes, todas muy bien filmadas. Los fans del comic podrán disentir con los resultados, pero no querrán perdérsela.
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  • Proyecto X
    Proyecto X
    Ámbito Financiero
    Juerga que supera a “¿Qué pasó ayer?”

    Todd Phillips, el director de la excelente comedia juerguista «¿Qué pasó ayer?», es el productor de esta fuertísima comedia de una juerga que no sólo esta planteada en un nivel más realista, sino que lo hace con personajes mucho más jóvenes.

    El argumento toma algunos elementos prestados de la obra maestra de las comedias de adolescentes de los 80, «Un experto en diversión» (Ferris Buelllers Day off), ya que consiste en una fiesta de dimensiones épicas en el cumpleaños del loser protagónico, de tal manera que pueda volverse un chico popular. Su cumpleaños de 17 es el momento perfecto dado que sus padres cumplen a la vez su aniversario de casados y se van solos a celebrar. Antes, le dan indicaciones de lo que no puede hacer en su cumpleaños, pero no se preocupan mucho porque saben que su hijo es un perdedor y creen que no va a poder convocar a nadie a su fiesta.

    El formato de cine reality que ya ha aparecido varias veces este año (en «Poder sin límites» y «Con el diablo adentro»), aquí también está aplicado pero con mayor verosimilitud, ya que tiene sentido que los amigos contraten un cameraman para que grabe todo si van a producir la mayor fiesta de la historia. Con todo, hay algunas exageraciones, como que el cameraman se ponga a grabar la compra de marihuana para la fiesta a un dealer de drogas.

    A medida que la fiesta va perdiendo el control, en general la película se pone un poco descriptiva, aunque las cosas que pasan bastan por sí solas para resultar divertidas hasta lo feroz para el espectador. Pero, sutilmente, en medio del desmadre se van colando detalles argumentales que vuelven a «Proyecto X» uno de los pocos experimentos interesantes en su estilo narrativo.

    Hay que aclarar que las salvajadas que se ven en el film hacen que las viejas «Porkys» y hasta las modernas «American Pie» parezcan totalmente inocentes. Pero más allá de las imágenes y situaciones hiper fuertes, la idea de alguien que se juega el todo por el todo, poniendo en riesgo su futuro y su carrera para obtener algo de felicidad, aunque lo haga de la forma incorrecta, no deja de resultar emocionante.
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  • El precio de la codicia
    El precio de la codicia
    Ámbito Financiero
    Convincente postal del apocalipsis financiero

    Stanley Tucci tiene un día horrible en la oficina. Está por descubrir que la empresa para la que trabaja, una especie de Lehman Brothers de ficción, está a punto de quebrar. Pero justo lo despiden luego de casi veinte años en la firma, y lo hacen de un modo bastante humillante, cortándole el celular, y haciéndolo acompañar a la calle con sus efectos personales por personal de seguridad. Sin embargo el empleado modelo se las arregla para darle a uno de sus asistentes un pendrive con los datos apocalípticos.

    El resultado es que el asistente analiza los datos, se da cuenta de que se está yendo todo al demonio, y a las 11 de la noche de ese mismo día está llamando a uno de los jefes, que llama a su superior y de golpe todos están buscando desesperadamente a Tucci y armando una reunión de directorio de emergencia a las 4 de la mañana.

    «El precio de la codicia» intenta reconstruir un día aciago en una de las firmas culpables de la última crisis financiera mundial y, dado lo frío del tema, lo hace bastante bien, utilizando grandes actores para que estos personajes actúen con realismo e incluso con humanidad. El director debutante J.C. Chandor, también guionista, intenta darle un poco de suspenso al asunto y por momentos lo consigue, aunque en general su opera prima es un drama un tanto frío y maniqueo, donde cada tanto surge, por ejemplo, la comparación entre el trabajo físico, o el diseño de un puente, con la actividad financiera. Gracias a algunos buenos diálogos y, por sobre todo, gracias a los actores que los dicen, el asunto se sostiene, con momentos brillantes, como cuando el gran jefe Jeremy Irons le recuerda a un conflictuado Kevin Spacey que «detalle más detalle menos, venimos haciendo lo mismo desde hace casi 40 años».

    Pero, más ellá de estos picos de talento y algunas buenas descripciones de un mal clima oficinesco, esto no es «Wall Street», le falta intensidad dramática y el dinamismo que necesita toda película realmente eficaz.
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  • John Carter: entre dos mundos
    Aventura marciana para fans del fantástico

    Edgar Rice Burroughs escribió otros relatos además de «Tarzán», pero en Hollywood casi se olvidaron de que su obra podía ser una verdadera usina de historias para películas fantásticas. O tal vez no se olvidaron, solo que sus relatos, como la saga marciana iniciada con «Una princesa de Marte», eran demasiado complejos para ser llevados al cine. De hecho, distintos estudios han estado intentando desarrollar esta novela marciana desde más o menos el período mudo. Ahora, convertida en «John Carter» se entiende la dificultad, que no solo tiene que ver con los efectos especiales (complicadísimos sin duda, y muy bien resueltos por el experto en cine digital Andrew Stanton de Pixar), sino también por los delirantes conceptos que mezclan lo más obtuso de la fantasía heroica con las más alocadas ideas de la ciencia ficción de principios del siglo pasado.

    Luego de un espectacular pero bastante confuso prólogo marciano, la película abre en la Tierra en el siglo XIX. El capitán John Carter (Taylor Kitsch) ha muerto, y dejó extrañas instrucciones para su albacea, incluyendo un mausoleo que solo se abre por dentro, donde debe ser enterrado sin velorio ni embalsamamiento, y una cuantiosa herencia que queda solo en manos de su sobrino, igual que su diario, que nadie más debe leer.

    La lectura del diario es la historia en sí misma, que empieza en Arizona luego del fin de la guerra civil, y tiene tonos de western (excelentes, por cierto) hasta que en una extraña cueva, donde se esconde de los pieles rojas, Carter descubre una puerta cósmica que lo lleva a Marte. El planeta rojo está en una dura guerra civil entre dos clanes de humanos, uno humanista, científico y compasivo, y otro cruel y despiadado. Por supuesto este último es el que va ganando una guerra ya casi finiquitada con la ayuda de unos raros seres cósmicos que son los que abren la puerta entre distintos planetas y se alimentan de la energía de cada uno de ellos (Mark Strong pone todo su talento al servicio de este extrañísimo personaje que puede adoptar la forma de cualquier persona).

    Pero Carter no cae en medio de la guerra entre humanos-marcianos, sino que aparece en medio de unos marcianos verdes con cuatro brazos que lo toman como trofeo. Estos seres, bajo el mando de un líder interpretado por un Willem Dafoe digital, se mantienen aparte de las guerras entre humanos, aunque podrían cambiar el destino de su planeta si tomaran alguna decisión al respecto.

    A Taylor Kitsch le va bien la superacción, y su princesa marciana Lynn Collins no solo es super sexy, sino que está muy bien entrenada con la espada y las artes marciales. Pero cuando se ponen a hablar de los destinos del universo, utilizando palabras marcianas cada dos por tres, el asunto se enfría demasiado. La película tiene dos o tres escenas de este tipo que deberían haber quedado para los extras del dvd, pero en cambio utiliza muy bien las confusiones idiomáticas cuando la raza marciana de cuatro brazos habla en su propio idioma (con subtítulos, por supuesto), lo que lamentablemente desaparece pronto por culpa de un brebaje que hace que todos los personajes se entiendan entre sí.

    Pero más allá de estos detalles, la creación de este mundo marciano no tiene desperdicio, y Stanton logra imágenes que quitan el aliento. Hay algo de Conan, Indiana Jones y Flash Gordon en la descripción de este universo fantástico, y también en el diseño de las escenas de acción que, por momentos, redimen al film de cualquier otra falencia, empezando por una lucha increíble entre Carter -que gracias a la diferencia de gravedad salta por todos lados como un verdadero superhéroe- y dos gorilas albinos gigantes de seis patas. Despareja y todo, esta «John Carter» es algo que merece verse, muy especialmente por los fans del cine fantástico.

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  • Inframundo: El despertar
    Inframundo: El despertar
    Ámbito Financiero
    Acción y buenas imágenes pero nada de coherencia

    La superacción y las imágenes psicodélicas de todo tipo no faltan en esta tercera parte de la saga de «Inframundo», pero el descontrol narrativo es total y, realmente, a esta altura es difícil preocuparse mucho por lo que pasa en la pantalla. Kate Beckinsale sigue tan en plena forma como para saltar por todos lados y asesinar a cualquiera que se le ponga enfrente, en este caso más seres humanos que licántropos, ya que de eso se trata justamente esta nueva película: la vampira Selene es capturada y mantenida en hibernación por más de una década, periodo durante el cual los humanos se dedican a exterminar tanto a vampiros como a licántropos.

    Cuando la protagonista logra escapar de su estado de hibernación, corre detrás de imágenes extrañas que tienen que ver con una adolescente que dice llamarse «Sujeto 2» y que muy probablemente sea hija de la unión entre ella y el hombre lobo que se convirtió en su amante en el film anterior. Dado que los vampiros son ahora un puñado de seres enfrentándose al exterminio total, es de esperar que el escape de Selene y la aparición de la joven sirvan a la liberación de las criaturas de la noche.

    El dúo de directores suecos Marlind y Stein, conocidos por el film de terror con Julianne Moore «Shelter» del 2010, parecen resueltos a aplicar una fórmula que podría sintetizarse como todo imagen y cero cerebro, ya que en medio de decorados alucinantes provistos de una fotografía excepcional se suceden todo tipo de situaciones incoherentes en las que, en algunos casos, participa un Stephen Rea con cara de no estar demasiado seguro de qué demonios está sucediendo. Algo que por momentos también se puede aplicar al espectador.
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  • Drive
    Drive
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    “Drive”: un modelo de policial negro

    Este extraordinario ejemplo de cine negro moderno tiene como protagonista a un tipo del que poco se sabe, salvo que maneja. Ryan Gosling personifica a este héroe sin nombre (nunca se lo menciona a lo largo del film), y que cuando el inversionista del auto de carreras que va a conducir quiere estrechar su mano, él se niega explicando que está sucio. «Yo también», replica el hombre poderoso (Albert Brooks) y el apretón de manos se consuma sellando un destino fatídico que está anunciado desde las oscuras primeras imágenes de «Drive».

    Gosling no sólo conduce autos de carrera. En realidad, trabaja como «stunt driver» de películas de acción, y sobre todo es el que maneja autos para delincuentes que planean robos confiando en su pericia para el escape de la policía. El conductor tiene una serie de reglas, por ejemplo no involucrarse en absoluto en los detalles del golpe, no tener una ruta de fuga preestablecida y sólo estar a las órdenes de los delincuentes esos cinco minutos en los que los saca del apuro, nada más.

    Además, el protagonista habla muy poco y piensa bastante cada vez que habla con monosílabos. Es un personaje solitario e introvertido, y seguiría solo si no fuera porque encuentra a una vecina sola con su hijo. Evidentemente hay una atracción mutua, que da lugar a una rara escena de amor abstracto motorizado haciendo piruetas a toda velocidad en los desagües de Los Angeles. Lamentablemente, el marido de la vecina sale de la cárcel y es acosado por los hampones que le dieron seguridad en la prisión para que les devuelva el favor cometiendo un robo menor. El conductor decide ayudarlo, pero el robo es una trampa -que además de dar lugar a una antológica escena de persecución, desencadena una terrible serie de hechos violentos donde casi nadie sobrevive.

    «Drive» es un policial negro con algo de los clásicos héroes solitarios de las road movies de los 70, como «Carrera contra el destino» (Vanishing Point) o «Carrera sin fin» (Two Lane Blacktop), pero con más clima que escenas de autos a toda marcha. En cambio, con la música electrónica de Cliff Martinez (habitual colaborador de Steven Soderbergh) y una original ilustración musical que emplea temas tecno pop para dar clima a varias escenas, la película también tiene algo del cine de los años 80 al estilo de «American Gigolo» de Paul Schrader. La estética, el guión y las actuaciones son de primer nivel (los villanos Albert Brooks y Ron Perlman no tienen desperdicio), pero sobre todo es un triunfo del director holandés Nicolas Winding Refn, el de la saga de policiales de «Pusher», que aquí aparece en Los Angeles logrando una pequeña obra maestra que recuerda un poco a grandes directores del film noir clase B como Edgar Ulmer o el Richard Fleischer de los comienzos, y hace pensar en qué estarían filmando esos y otros maestros si trabajaran con los elementos técnicos del siglo XXI.
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  • Poder sin límites
    Poder sin límites
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    Entretiene, aunque la cámara se mueve tanto que marea

    Las imágenes pueden ser extraordinarias, pero si el cameraman es amateur y la cámara casera, obviamente no van a poder registrarse con eficacia. El formato del supuesto reality que acosa al cine fantástico tiene este problema, aparte de que una vez que se conoce el truco, lo que queda es una cámara que se mueve para todos lados.

    «Poder sin límites» no es el peor de estos casos, y de hecho tiene una idea bastante original. De todos modos, sus mejores escenas pierden fuerza por mantenerse fiel a su truco de estar filmada por un adolescente que se acaba de comprar una cámara de video.

    La premisa consiste en hacer que justo no bien se compra la cámara, él y otros dos amigos empiezan a obtener poderes telekinésicos sorprendentes, algo así como una cruza entre Carrie y Superman. Por más teenagers que sean, los chicos podrían detenerse en algún momento para usar sus superpoderes de alguna manera más inteligente, pero éste no es el caso. Juegan a volar, hacen bromas en supermercados (en una escena muy divertida) y también cometen actos totalmente irresponsables que conducen necesariamente a provocarle daño al prójimo, lo que los lleva a establecer una serie de reglas a modo de precaución, aunque uno de ellos, con un background bastante problemático, no esté fácilmente dispuesto a aceptarlas.

    Intentando resolver los conflictos sexuales del adolescente problemático, los otros dos inventan una estratagema que los convertirá en los chicos más populares del colegio. Lo logran haciendo un ingenuo show de magia en el acto de graduación, pero los problemas subsisten y llevan a otros superlativos, incluyendo escenas de destrucción masiva.

    «Poder sin límites» tiene buenas actuaciones e incluso, dado su formato de cámaras en eterno movimiento, incluye algunas buenas imágenes y sobre todo una atractiva fotografía. La película hubiera dado para bastante más si no fuera por la maldita cámara que no para de moverse.
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  • Con el diablo adentro
    Con el diablo adentro
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    Un “reality-terror” que nunca llega a asustar

    El formato de lo que podríamos llamar el «reality-terror» ya se ha aplicado casi virtualmente a cada subgénero del cine fantástico, no una sino varias veces. Esta es una especie de «El exorcista de la bruja de Blair», es decir una película de posesión diabólica grabada en video como si se tratara de un auténtico documental, cosa que en este caso nadie podría creer bajo ningún punto de vista.

    La película empieza con un cartel admonitorio acerca de que el Vaticano no permite grabar exorcismos en video, y que por lo tanto no ha apoyado este film. Eso más o menos sirve para explicar el tono general de un producto que, si bien no deja de tener algunas partes interesantes por sus discusiones entre ciencia y religión, jamás provoca miedo ni nada por el estilo, lo que en este tipo de asunto es algo bastante malo.

    La trama presenta a la hija de una mujer que mató a tres curas que le practicaban un exorcismo en 1989, y sus intentos de saber, ya adulta, qué le pasó verdaderamente a su madre, ahora internada en un psiquiátrico del Vaticano, cerca de Roma. La protagonista acude a una escuela para exorcistas de la Iglesia

    -donde el espectador puede interiorizarse de discusiones muy interesantes- y también va a ver a su madre al manicomio, todo esto acompañada por un equipo de documentalistas que no ayudan a generar climas terroríficos. En la escuela vaticana tambien conoce a una especie de paraexorcistas decididos a tratar posesiones no calificadas como tales por la Iglesia, lo que naturalmente lleva a probar un nuevo exorcismo en la madre internada, y a toda la conocida gama de imágenes borrosas y con poca luz de este tipo de películas.

    Los que no vieron el clásico de William Friedkin sobre el tema quizá puedan sacarle algún provecho a este mediano film, el resto, mejor abstenerse.
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  • El topo
    El topo
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    “El topo”: espías a la vieja usanza

    John Le Carré aparece como productor ejecutivo de esta sólida adaptación de su famosa novela de espías en la Guerra Fría, la primera de su trilogía del archivillano soviético Karla. Dirigida por Tomas Alfredson, el de la excelente historia de vampiros «Criaturas de la noche». «El topo» es una película retorcida y sutil como la misma historia de Le Carré sobre un jefe del servicio secreto británico retirado luego de una desastrosa operación en Budapest, y luego reintegrado al trabajo para descubrir si en verdad hay un infiltrado soviético en «el circo», es decir la cúpula del MI6.

    Hay muchas excelentes actuaciones en el film. De hecho hay muchos muy buenos actores, y cada uno tiene la oportunidad de exhibir su talento en escenas que parecen escritas a su medida. Pero Gary Oldman como el protagonista, George Smiley, es el que no para de lucirse en varias escenas de terrible tensión dramática contenida, y su composición del atribulado Smiley vale por sí sola para recomendar la película.

    «El topo» es una novela mucho más compleja que el guión de este film que, de todos modos, necesita verse con atención e incluso con paciencia, ya que no tiene nada que ver con un thriller de espías del siglo XXI. Aquí nadie encontrará nada parecido a la superacción de, digamos, «Misión Imposible», y es que justamente cuando Le Carré escribió su novela a principios de la década de 1970 se propuso buscar un estilo anticuado que no tuviera nada en común con los superagentes que se habían masificado desde el cine. Sintetizar la historia en poco más de dos horas sin hacerle perder sus climas y la profundidad de sus personajes es todo un logro de Alfredson (hay que pensar que la versión televisiva inglesa con Alec Guinnes duraba 350 minutos), y sin embargo esta nueva «El topo» puede resultar misteriosa y enigmática hasta lo borgiano a una audiencia moderna.

    Justamente ésta es la gran cualidad del film, la de generar sutiles detalles de interés desde todos los ángulos, sin recurrir a simplificaciones ni tampoco forzar las cosas hacia intelectualidades de sobra, algo que hubiera sido terrible dado lo complejo que ya es el relato por sí mismo. Como piezas de ajedrez, cada personaje, cada decorado y cada nuevo flashback revelan una pista más acerca de adónde llevará la investigación de Smiley, que para llegar a su destino recorre historias de amores trágicos, torturas terribles y espeluznantes dramas de oficina que podrían parecerse a muchas otras, sólo que en este caso los entretelones de rutina tienen que ver con cuestiones de vida o muerte.

    Como director, aquí, Tomas Alfredson se muestra especialmente interesado en sus criaturas, algo que sorprende teniendo en cuenta la frialdad emotiva y estética de su film de vampiros. La única queja es que no le haya dado un poco más de tiempo a John Hurt, que se luce en cada una de sus breves apariciones.
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  • Mini espías 4 y los ladrones del tiempo
    Los “Mini espías” todavía entretienen

    Después de tres películas, la saga infantl por excelencia de Robert Rodriguez casi necesariamente tiene que lucir un poco vacilante. Igual, el director de «Machete» se las arregla para que el asunto funcione a partir de una trama que comienza con las aventuras de Jessica Alba, una espía embarazada de nueve meses que lucha contra una horda de villanos mientras se le rompe la fuente de la que será la primera bebé espía, y así hasta que haya una nueva generación de mini espías.

    Como ya ha demostrado en sus films anteriores, el 3D es algo que Rodriguez sabe utilizar muy bien, especialmente dado que casi toda la acción utiliza decorados digitales que se aplican muy bien a esta tecnología (de hecho, el film está rodado en el sistema 4D, que incluye olores, lo que en realidad implica toda una serie de aromas escatológicos que por suerte no están incluidos en los cines argentinos).

    El argumento sobre un ladrón del tiempo que provoca la pérdida de horas da lugar a gags eficaces y situaciones surrealistas disfrutables también por el público adulto, especialmente hacia el final donde a los chistes se suman decorados alucinantes influidos por la estética de los dibujos de Escher.

    También hay todo tipo de gadgets hipertecnológicos para los espías grandes y chicos, y un perro parlante que se roba algunos de los mejores gags. Si bien en un principio llama la atención el nivel de violencia de las escenas de peleas, pronto queda claro que todo es parte de un gran chiste tonto donde ni siquiera hay verdaderos villanos, por lo que, como entretenimiento familiar, esta cuarta parte de la saga es un pasatiempo ideal.
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  • Caballo de guerra
    Caballo de guerra
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    La guerra según un Spielberg iluminado

    Steven Spielberg vuelve a la guerra, más exactamente a la Primera Guerra Mundial, pero con un concepto que no tiene nada que ver con el Soldado Ryan ni con ninguna otra película previa dentro de este género. La manera más simple de explicar este film extraordinario sería decir que es la guerra vista desde el punto de vista de un caballo, pero tampoco es así, ya que Spielberg alterna los puntos de vista y básicamente hace una película mucho más compleja de lo que podría parecer a simple de vista.

    La primera parte de la historia podría describirse como una especie de «Crin Blanca» (aquel excelente mediometraje de Albert Lamorisse, el director de «El globo rojo» sobre la relación entre un chico y su caballo), pero en un ambiente de campiña que recuerda bastante al John Ford irlandés de clásicos como «El hombre quieto» o «Qué verde era mi valle». Aquí, el caballo fue comprado por un granjero terco que no tenía dinero suficiente para pagarlo, pero que no quería dar el brazo a torcer en la subasta en la que competía con uno de los poderosos del lugar. Una vez perpetrado el desastre, es su hijo quien debe tratar de que el caballo, demasiado joven y pequeño para la tarea, pueda ayudar en la siembra para que no se pierda la propiedad.

    La historia tiene momentos realmente emotivos en esta parte prebélica de un film que, ya desde su título, prepara al espectador para que todos los personajes protagónicos estén en un frente de batalla. En la guerra, el caballo encuentra un amigo equino y juntos tienen la suerte que muchos humanos no tienen de encontrar alguien que los proteja en medio del infierno.

    Las batallas de «Caballo de guerra» están narradas de una manera más clásica que el hito ultraviolento de Spielberg, «Rescatando al Soldado Ryan», pero de algún modo más sutil tienen un clima más infernal, con imágenes casi sobrenaturales, lo que en algunos momentos ejemplifican las palabras de uno de los grandes actores del film, Niel Arestrup, que le explica a su nieta que a veces hay que tener el coraje necesario para «volar por sobre cosas horribles para poder volver a casa». La escena del caballo que nunca supo saltar aprendiendo de golpe para volar por sobre un tanque de guerra parece salida de una pesadilla.

    Pero esta nueva pesadilla bélica de Spielberg tiene, entre sus múltiples cualidades poco comunes, el don de hacernos sentir bien en medio de escenas horribles, contradicción que solo puede entenderse del todo viendo esta excepcional e inclasificable película. Otra de sus grandes virtudes es la de poner en escena las situaciones más complejas sin darle al espectador la posibilidad de entender cómo están hechas en términos cinematográficos, ya que es casi imposible separarse de la historia. Habría que ver una secuencia varias veces para entender los detalles técnicos de un gran director que con este film se supera a sí mismo, tanto en el mensaje como en la forma. Pocas peliculas de Spielberg tienen imágenes tan tenebrosas y un desenlace tan luminoso como el de «Caballo de guerra», una película que recomendamos especialmente entre todos los buenos films que se han estrenado últimamente.
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  • Penumbra
    Penumbra
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    Miedo bien vestido de comedia negra

    Una chica está esperando al agente de la inmobiliaria al que quiere entregarle un departamenteo viejo que tiene para alquilar. Ella está en la puerta de calle, pero el hombre estaba arriba y tiene una gran propuesta: alquilárselo por el triple de lo que vale a un cliente especial, sólo que ella debe esperar que llegue la gente de la oficina para hacer el contrato ipso facto. Es un día raro, se espera un eclipse solar, y pronto a la chica (una abogada española que ya de por sí está bastante loca), de a poco todo se le empieza a volver realmente pesadillesco.

    Es obvio que el asunto se va a poner feo -la abogada también es una auténtica malvada, así que algún castigo se merece- pero la gracia de «Penumbra» es que no se sabe por un buen rato por dónde viene el problema terrorífico. Y los directores Adrián y Ramiro García Bogliano se las arreglan muy bien para mantener su esotérico enigma incluso en el mismísimo final cuando ya han rodado cabezas a lo grande (en este caso, esto no es ninguna metáfora).

    «Penumbra» podría ser un thriller, un film de terror sobrenatural o una comedia negra. En realidad, principalmente es esto último, ya que la historia está contada con la ironía y el delirio propios del viejo cine inglés o del Polanski de «Cul de Sac» (aunque el bajo presupuesto y la acción en un decorado básico recuerdan a «Repulsión»). No es que se trate de exagerar los logros de esta muy buena película de terror, sino de explicar los guiños y el estilo elegido por los Bogliano en su intento de salir del ghetto de los fans del género, para conseguir atraer al público masivo, algo que perfectamente podrían lograr con este sólido producto.

    A favor de esta intención hay que señalar un par de actos iniciales un poco lentos y convencionales, que por falta de acción terrorífica, pueden desesperar un poco al público que ya vio algo de su prolífica obra, («Sudor frío», «No moriré sola», «36 pasos», «Habitaciones para turistas» son algunas de las más vistas).

    Por suerte luego todo va explotando debidamente, pero ese lento despegue lo tienen que remar los dos protagonistas principales demostrando un talento a toda prueba tanto para el suspenso como para el humor solapado. Cristina Brando como la implacable y despiadada abogada es la actriz que se enfrenta con eficacia al desafío de bancarse todos los climas del guión, y Sebastián Berta Muñiz es el lunático agente inmobiliario que debe mantener la ambigüedad inicial y acentuar el sadismo del final, y realmentee logra componer a un villano memorable. Aunque el que se roba las pocas escenas en las que aparece indudablemente es un antológico Arnaldo André, cuyo personaje de gurú refinado y enigmático merece aparecer en alguna secuela de esta película que abre todo un panorama para el cine de género en la Argentina.
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  • La dama de negro
    La dama de negro
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    Terror a la antigua que asusta en serio

    Harry Potter se hizo mayor de edad y ahora le tocó sufrir horrores dignos de la Hammer. Es una combinación un poco rara pero razonable: terminado Potter, algo tiene que poder hacer para continuar con su carrera el hasta ahora eterno teenager Daniel Radcliffe, y tal vez su popularidad previa pueda ayudar a reflotar la nueva era del legendario estudio del terror inglés clásico, la Hammer Films, que hasta ahora no ha logrado ningún éxito ni nada que se le parezca desde su reciente resurrección.

    Si uno se olvida del famoso mago, se le puede creer a este abogado que tiene que arreglar los asuntos de una clienta recién fallecida en una mansión espectral de un paraje desolado, cercano a un pueblo horrible donde nadie quiere a ningún forastero.

    Por suerte, como nadie vio por aquí a Radcliffe haciendo un personaje adulto, padre de familia y todo, más que con Potter uno se lo puede confundir con el sufrido Elijah Wood, que suele tener que interpretar este tipo de roles. En todo caso, la historia y las imágenes son lo bastante eficaces y tenebrosas como para que las expresiones de sufrimiento del protagonista estén plenamente justificadas.

    Es que esta historia clásica de fantasmas apunta al clima ominoso del glorioso horror gótico europeo, y si bien el director James Watkins no es Terence Fisher, aquí hay buenas ideas y un generoso presupuesto a la hora de concentrarse en los terrores de

    la casa embrujada donde este pobre abogado tiene que pasar unos difíciles momentos a solas, apenas con la compañía de un perrito que, para que no desespere del todo, le presta el aristócrata del pueblo, sólidamente interpretado por el talentoso Ciaran Hinds.

    Más allá del encanto clásico de la historia sobre la espectral dama del título vengándose por una injusticia sufrida años atrás (castigo sobrenatural infligido sobre todo niño que se acerque al lugar), Watkins se ocupa de que el clima desolador y fatídico no se aligere nunca. Especialmente logra darle gran fuerza horripilante a los momentos más terribles, intentando asustar con recursos elaborados y no tanto con el gore que uno esperaría de una producción Hammer. Por momentos realmente lo consigue, convirtiendo a «La dama de negro» en un raro experimento de terror a la antigua, muy serio y sin una pizca de humor, pero que, cuando funciona, lo hace muy bien.
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  • Los descendientes
    Los descendientes
    Ámbito Financiero
    Se luce Clooney como un padre en conflicto

    Con nominaciones en los rubros mejor película, mejor director y mejor guionista, más otras dos a mejor actor, para George Clooney, y al mejor montaje, el realizador Alexander Payne («Entre copas»), parece ser uno de los candidatos principales de la próxima entrega de los premios de la Academia de Hollywood. Sin embargo, como comedia dramática más dramática que cómica, «Los descendientes» es una muy buena película que interesa más allá de la temporada del Oscar, y que por otro lado,no tiene los típicos tics de las que parecen diseñadas para cosechar nominaciones primero y premios después.

    «Los descendientes» tiene que ver con una serie de crisis emocionales, familiares, conyugales y también de negocios, ya que en el guión todo sucede al mismo tiempo.

    George Clooney intepreta a un padre ausente que debe hacerse cargo de sus hijas cuando su esposa sufre un accidente que la deja al borde de la muerte. El protagonista es heredero del primer terrateniente blanco en Hawai, y está justo por cerrar un negocio que implica cambiar totalmente el paisaje hawaiano para construir departamentos para turistas, y justo en ese momento debe retomar la relación con sus hijas -que obviamente se oponen al negocio-, además de descubrir de la manera más imprevista que su mujer lo estaba engañando con otro.

    Podría decirse que ésta es una «película de cámara», al estilo de otras del mismo director, pero si bien las situaciones y los climas son más bien intimistas, es difícil llamar de esta manera a una película que utiliza tan bien el paisaje, ya que aquí el de Hawai es prácticamente un coprotagonista esencial. Es justamente este el detalle que le da a este drama el toque cinematográfico (especialmente con el aporte del director de fotografía Phedon Papamichael, en quien debería haber recaído una nominación al Oscar mucho más que en el otro rubro técnico que sí está anominado, el montaje).

    George Clooney luce un poco frío a pedido del personaje como este hombre en medio de todo tipo de conflictos, y su habitual eficacia lo vuelve un firme candidato a las estatuilla. Pero en el film también hay otras sólidas actuaciones, empezando por las de sus dos hijas (Shailen Woodley y Amara Miller), que con la ayuda del director, logran evitar los lugares comunes de las performances juveniles.

    Y la gran sorpresa a nivel elenco es el reencuentro con un gran actor increíblemente olvidado por la industria del cine pese a ser todo un aristócrata hollywoodense de pura raza: Beau Bridges, en una actuación de reparto que se convierte en otro motivo para recomendar esta muy buena película.
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  • Que lo pague la noche
    Que lo pague la noche
    Ámbito Financiero
    Híbrido que pudo ser un buen thriller

    Las primeras imágenes de «Que lo pague la noche», especialmente durante la secuencia de créditos, muestran de manera fascinante, con mucho clima y excelente música, el decorado donde va a transcurrir el resto de la acción: los monoblocks de Lugano 1 y 2. Esas imágenes podrían pertenecer a algún film de ciencia ficción, ya que los edificios no parecen de este mundo. Sin embargo lo son. Lástima que el resto del film es bastante pedestre, y de ese clima semifantástico del comienzo, enseguida el guión cae en una fiesta de bodas más bien típica con un asadito en medio de una plaza del complejo.

    Para ser un thriller, «Que lo pague la noche» carece casi totalmente de suspenso. Hay un complot que tiene que ver con un negociado del que podrían ser víctimas los vecinos del lugar, pero tampoco hay escenas propias de un policial negro, ni mucho menos acción. El hecho de que la historia esté ambientada en los días previos a la caída de De la Rúa proporciona cierto interés, pero por otro lado convierte lo que parecía ser un policial en el más o menos típico film testimonial argentino, restándole originalidad. En general, los rubros técnicos son correctos, igual que el elenco, aunque las largas escenas casi sin diálogos no permiten mucho lucimiento por parte de los actores.
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  • Viaje 2: La isla misteriosa
    Viaje 2: La isla misteriosa
    Ámbito Financiero
    Entretenido viaje fantástico para grandes y chicos

    Luego del viaje al centro de la tierra en 3D, ahora llega una «Isla misteriosa» en 3D, bien para toda la familia, y con el agregado de tener a un gran actor como Michael Caine en el papel de explorador simpático, algo que tal vez su carrera nunca le permitió hacer (Caine siempre hizo más de villano que de héroe en sus películas, incluyendo algunos clásicos de aventuras).

    En todo caso, aqui está todo lo que debe tener un film fantástico de este tipo, incluyendo abejas gigantes, elefantes diminutos (uno de los grandes hallazgos del film), restos de la Atlántida y hasta el submarino del Capitán Nemo, el famoso Nautilus, con las baterías un poco gastadas luego de más de un siglo, pero listas para ser recargadas por alguna anguila gigante que pase cerca.

    La trama que permite que un chico vaya en busca de su abuelo es bastante minimalista, pero al menos sirve para que la acción no demore en empezar. Luis Guzman es un muy buen actor de reparto que logra apoyar varias escenas desde el humor, mientras que Dwayne Johnson es un protagonista lo bastante versátil para hacer de héroe sin dejar de lado la comicidad que resulta esencial a lo largo de toda la película.

    3D bien aprovechado

    Además del talento de Michael Caine, obviamente el fuerte del film es la estereoscopia con todo tipo de seres extraños para ver en 3D (realmente este sistema está utilizado al máximo nivel). Independientemente de que esta «Isla misteriosa» tenga poco que ver con el relato original de Verne, es un buen entretenimiento fantástico y no va a decepcionar ni a los chicos ni a los grandes.
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  • Inmortales
    Inmortales
    Ámbito Financiero
    Mucha acción, pero de mitología nada

    Las imágenes de este peplum mitológico por momentos son alucinantes, y tanto los efectos digitales como el 3D parecen estar diseñados especialmente para este tipo de film. Lamentablemente el guión no acompaña demasiado: aquellos que no sean muy duchos en mitología griega se sentirán bastante perdidos al intentar armar el rompecabezas de dioses y criaturas legendarias que propone «Inmortales». Pero lo grave es que aquellos que sí conocen algo sobre mitos griegos se sentirán aún más perdidos, ya que pensarán que los Inmortales del título tienen más que ver con la famosa pizzeria porteña que con cualquier cosa relativa a Zeus, el Olimpo, los titanes o el Minotauro, todos mezclados em una delirante ensalada griega que no tiene pies ni cabeza, aunque sí cabezas y miembros cortados a lo largo de toda la película porque, eso sí hay que reconocer, acción no falta.

    Tampoco faltan buenas actuaciones, empezando por la de un Mickey Rourke tenebroso como nunca interpretando al malvado rey Hyperion, que busca un arco mágico que le podría dar el triunfo sobre Grecia, arma escondida en algún lado que sólo podría ver el ojo clarividente de la pitonisa virgen Fedra (Freida Pinto).

    Entre otras cosas, el héroe Teseo (Henry Cavill), además de enfrentar al bestial Minotauro, se ocupará de terminar con las visiones y la virtud de la bella sibila (en una buena escena de amor y erotismo en un film donde hay poco Eros y mucho Tanatos).

    Los fans del gore encontrarán que «Inmortales» tiene alegrías al por mayor, y como además actúa John Hurt como Zeus en su fachada humana, la película tiene muchas razones para ser recomendada, más allá de que el director publicitario Tarsem Singh sea todo ojos y poco cerebro, y que por más que les pese a sus productores, esto no sea «300».
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  • Al borde del abismo
    Al borde del abismo
    Ámbito Financiero
    Raro thriller de sostenido suspenso

    Este thriller haría un buen doble programa con la recién estrenada «Robo en las alturas», una comedia sobre un robo en el piso más alto de una torre neoyorquina. Sólo que «Al borde del abismo», ya desde el título, está presentado como un drama tremendo: en la primera escena un tipo se aloja en un hotel de Manhattan, pide un buen desayuno e inmediatamente sale a la cornisa y amenaza con suicidarse.

    El presunto suicida es un ex policía falsamente acusado del robo de un diamante, lo que lo llevó a la cárcel, arruinó su vida, e incluso provocó la muerte de su padre. El falso culpable aprovecha la primera ocasión ara huir de la cárcel y plantarse en la cornisa del hotel esperando probar su inocencia o arrojarse al vacío. Como única demanda exige que la negociadora sea una policía famosa por haber fallado miserablemente en sus intentos por evitar el suicidio de otro policía en el puente de Brooklyn.

    Está claro que el protagonista tiene otros planes totalmente distintos al suicidio, y lo que vuelve especialmente divertida a esta película es un guión tramposo no sólo en tono (el drama terrible se va volviendo más liviano y humorístico, aunque siempre puede volver a la seriedad del principio), sino también en los múltiples giros sorpresivos de una trama preparada para que, cuando el espectador crea que pudo adivinar todo, le cambie la historia en cualquier otro sentido. El concepto parece basarse en lanzar toda una serie de clichés del género para que, cada vez que alguien baje la guardia subestimando todo el asunto, la película lo sorprenda con una vuelta de tuerca inesperada.

    El director danés Asger Leth no da tiempo para analizar demasiado las cosas: este extraño thriller tiene un ritmo endemoniado, y sostiene sólidamente la idea enervante de contar un relato que transcurre casi íntegramente en una cornisa. Los protagonistas, Sam Worthington y Elizabeth Banks, se las arreglan para que su absurda situación se sostenga durante casi todo el film, y un puñado de excelentes actores de reparto ayudan a que la diversión nunca decaiga, empezando por el caricaturesco villano Ed Harris, el dúo cómico Jamie Bell y Génesis Rodríguez (la super sexy hija del Puma Rodríguez), y otros actores excelentes como Edward Burns o William Sadler, en un rol misterioso sin desperdicio.

    Entendiendo que es un híbrido bastante extraño, y que la trama no resiste el menor análisis una vez terminada la proyección, no se puede dejar de reconocer que en cuanto a ritmo y suspenso, «Al borde del abismo» es totalmente fiel a su título.
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  • Peter Capusotto y sus 3 Dimensiones
    Capusotto en 3D para solaz de sus fieles

    Capusotto ha logrado convertirse en un culto televisivo tal vez equivalente a lo que deben haber sido en sus comienzos los Monty Phyton en Inglaterra, y, como ellos, llega al cine en un formato necesariamente parecido a lo que hace en la pantalla chica, que a esta altura ni hay que aclarar que es divertidisimo.

    Claro que aquí no estan sus videos de rock, y aunque se los pueda extrañar un poco, esto en principio no es malo, porque en las últimas temporadas televisivas, por más bueno que pudiera ser el video de archivo, se lo percibía casi como una intrusión entre un gag y otro. Aquí, en cambio, todo es puro Peter Capusotto contundente y en 3D, lo que al inicio del film da lugar a un memorable momento musical de Violencia Rivas exigiendo que le miren «ésta», además de un contundente spot del flamante complejo cinematográfico «Los hijos de puta» que ahora tienen una sala 3D en el sótano de su ya célebre pizzería, con la novedad tecnológica de incluir algo llamado «baños in» o algo por el estilo.

    Violencia Rivas con una especie de carta de suicidio es la que sirve de nexo para hilvanar distintos sketches con el lema común de desnudar las miserias de la industria del entretenimiento en todas sus formas, ya sea los deportes extremos como el vuelo en «parapete», los noticieros que entretienen mostrando catástrofes de todo tipo y calibre (incluyendo el flagelo del voley y los imitadores de Michael Jackson que caen desde azoteas por hacer el «moonwalk» de espaldas) y los que se divierten chateando poniendo «jaja jaja» cada dos líneas.

    También están los que se divierten con las drogas (uno de los grandes momentos de humor y 3D ultrapsicodélico de la película) y los que mezclan entretenimiento y política, como el mismísimo General junto al Palito Ortega montonero, Bombita Rodríguez, que quieren hacer un gran evento peronista en Michigan que es perturbado por la aparicion de Los Tres Pesados y el Ortodoxo Yogui (son momentos desopilantes, pero Bombita podría haber tenido más metraje; la única queja en todo el film). Capusotto es un comediante de primera, y encima también canta, incluyendo una formidable cumbia onírica con que canta en una pesadilla el astro del pop más que levemente nazi Micky Vainilla. Faltan personajes clásicos de la TV, y también hay unos nuevos hilarantes (un tanto menos rockeros, dado que éste no es un film de rock a diferencia del programa), pero lo importante es que el público ríe a carcajadas. Técnicamente el 3D es más que eficaz y tan descontrolado como el concepto general de Capusotto. También, hay actuaciones que se destacan además de la del protagonista, especialmente la de Ivana Acosta, que protagoniza varias escenas, incluyendo una con un yogur laxante que recuerda un chiste de «El fantasma de la libertad» de Luis Buñuel.

    El final, con Jesús de Laferrere y Violencia Rivas a toda ira (su furia aprovecha la estereoscopia al máximo) son más que contundentes, y por si faltaba algo, durante los créditos aparece Pomelo. No hace falta ser adolescente para reírse de lo lindo con esta comedia delirante plagada de humor de «gusto dudoso» y algo para herir todo tipo de sensibilidades, que es finalmente lo que su público espera de estos dos talentos: Diego Capusotto y su guionista y director Pedro Saborido.
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  • Secretos de estado
    Secretos de estado
    Ámbito Financiero
    Clooney indaga bien en la política oscura

    Es interesante la elección que hace George Clooney como director de temas políticos, como el de su película anterior «Confesiones de una mente peligrosa», sobre un programa televisivo de juegos que servía de fachada para una operación de espionaje. Ahora ha eligido adaptar una dramática obra de teatro sobre el sórdido backstage del mundo de la política, interpretando el papel de un gobernador en las internas para ser candidato a presidente por los demócratas, aunque el verdadero protagonista es Ryan Gosling, como el nuevo asesor de la campaña que, en principio, es bastante idealista, pero que pronto empieza a aprender los trucos sucios de otros colegas más avezados, como por ejemplo el implacable jefe de campaña encarnado con su talento habitual por Philip Seymour Hoffman.

    La película deja ver su raíz teatral en el primer tercio de su metraje, cuando describe los personajes y sus conflictos en forma tal vez menos tensa y estática de lo recomendable, aunque pronto empieza a ganar interés cuando va descubriendo las ambiciones del recién llegado, su relación con la periodista Marisa Tomei y con el competidor del gobernador (otro gran actor, Paul Giamatti) que muy astutamente le pone un anzuelo para complicarle la campaña a su rival.

    No es la primera vez que Hollywood se ocupa de este tipo de tema serio (y, al mismo tiempo, un poco ingenuo ya que sin duda este historia se queda corta en sus revelaciones sobre el mundo no visible de la política), y hasta ahora no hay ningún film que supere la obra maestra de Otto Preminger «Tempestad sobre Washington» («Advise And Consent»), y en todo caso, si bien no llega a ese nivel, «Secretos de estado» va hilvanando las presiones profesionales de sus personajes con detalles de su vida personal que se van mezclando hasta explotar en un escándalo que incluye una relación extramatrimonial, aborto y suicidio.

    Es un toque melodramático que le imprime al film un giro anticuado y terriblemente serio que viene bien en estos tiempos livianos. La visión de Clooney sobre los políticos es grave, descarnada y con buenas imágenes, pero sobre todo con excelentes actuacioens de todo el elenco. El resultado es una película reflexiva que funciona especialmente en su crítica al mundo de los políticos justamente por, en tiempos de Obama, ocuparse de los Demócratas.
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  • Robo en las alturas
    Robo en las alturas
    Ámbito Financiero
    Inexpertos acometen un robo desopilante

    Es un placer volver a encontrarse con el Eddie Murphy de sus mejores tiempos, esos de películas formidables como «De mendigo a millonario» o «48 horas». Justamente, su personaje en aquel film de Walter Hill es una especie de pariente sofisticado del ratero que interpreta en esta divertida «Robo en las alturas», un chorro de bajo vuelo que nunca robó más de mil dólares para no meterse en líos demasiado complicados, pero que ahora es convocado por unos amateurs para robar veinte millones en el lujoso penthouse de una custodiada torre de departamentos neoyorquina.

    Ben Stiller es un gran actor absolutamente perfecto en esta comedia policial hecha a su medida. Él es el administrador de la torre que, un mal día, tiene la idea de pedirle al magnate de Wall Street que personifica Alan Alda, y que vive en dicho penthouse, que administre los fondos de pensión de él y de todos los empleados del edificio. El millonario hace un terrible desfalco y, en medio del desastre, por supuesto caen los fondos de estos trabajadores, que en algunos casos, como el del portero, también le dieron los ahorros de toda su vida al tiburón de la bolsa para que los ayudara a invertirlos.

    El protagonista indignado (y justamente esta es una comedia de indignados) le rompe el parabrisas de la Ferrari que el millonario tiene a modo de adorno excéntrco en el living, por lo que es despedido con la prohibición expresa de volver a entrar al edificio

    Ese gesto de indignación provoca la solidaridad de la agente del FBI Tea Leoni, que le invita unos tragos y le dice la verdad del asunto: que la única manera de que recuperen el dinero de las pensiones es que directamene vayan y roben el penthouse, ya que estos sujetos siempre se guardan unos cuantos millones a pesar de que supuestamente sus cuentas estén en rojo.

    El hombre se toma el consejo literalmente y empieza a asociarse con algunos empleados y hasta un vecino (Matthew Broderick, con quien tiene escenas hilarantes), que jamás robaron nada en su vida, y que ahora se proponen dar ese gran golpe justiciero, dirigido por un ratero del barrio, Eddie Murphy desde ya, que en realidad tiene tan poca idea como todos los demas.

    La película tiene algún pequeño guiño a esa obra maestra del cine italiano «Los desconocidos de siempre», y si bien no llega a semejante altura, realmente tiene muy buen ritmo y una batería de gags que logran que el público no pare de reír a lo largo de todo el film.

    El director Bratt Ratner logra algunas imágenes realmente impactantes durante los momentos culminantes del robo, y también excelentes actuaciones. A Murphy, Stiller y Broderick hay que agregar al siempre talentoso Alan Alda haciendo un retrato realmente minucioso de un terrible hijo de perra que hace que Gordon Gekko parezca un boy scout. Las actuaciones de estos cuatro actores son más que un buen motivo para recomendar esta vertiginosa y muy reidera versión cómica de la vida en tiempos de crisis.
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  • La última noche de la humanidad
    Invasión de rutina y efectos elementales

    Se trata de la misma historia de siempre, una invasión alienígena con una sola vuelta de tuerca original: el ataque extraterrestre es atestiguado en Moscú por un grupo de amigos norteamericanos que, de algún modo, se convierten en unos de los pocos sobrevivientes en la populosa ciudad que queda semidestruida y deshabitada.

    Pronto descubren ques las principales metrópolis del planeta han sido atacadas, y asumen que hay poca esperanza para el mundo, pero siguen luchando por su vida. No mucho después se juntan con algunos ssobrevivientes rusos que no sólo están pensando en conservar la vida sino en repeler la invasión pero, dado lo moderno de las armas esxtaterrestres, tienen una tarea bastante difícil por delante. Inclive hay un ruso que inventa un arma casera de microondas con la que espera contrarrestar los rayos de los aliens, que no tienen la típica forma monstruosa de H. G. Wells sino que más bien son unas figuras electromagnéticas más bien curiosas.

    Cuando atacan inicialmente desde el cielo logran cierto atractivo estético, pero en realidad, a lo largo de todo el film, sólo se parecen a lo que son, unos rudimentarios efectos digitales. Hay algunas buenas escenas de acción, sobre todo hacia el final, y muchos diálogos ridículos entre los jóvenes norteamericanos y los rebeldes rusos. Tambien hay buenas imágenes de la Moscú derruida, y una escena climática donde un perro solitario le ladra a los marcianos. No mucho más.
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  • Los Muppets
    Los Muppets
    Ámbito Financiero
    Feliz regreso de los Muppets

    Volvieron los Muppets, y ahora hasta cantan temas de Nirvana y secuestran a Jack Black para que haga de anfitrión invitado, y maniatado, en un programa con el que deben recaudar los diez millones de dólares necesarios para que un magnate malísimo no derribe su estudio en busca de petróleo.

    EL guión, divertido hasta lo surrealista, parece una mezcla de dos clásicos del humor setentista, «Los Blues Brothers» y «The Jerk» de Carl Reiner (en la que Steve Martin crecía con una familia negra y no se daba cuenta de que era adoptado). Aquí los protagonistas son un extraño padre y hermanos, un tipo bastante muppet (Jason Segal) y un Muppet a secas, que no se siente del todo integrado a la sociedad hasta el día que ve un video del viejo «Show de los Muppets» y se siente identificado. Tanto, que arrastra a su hermano junto con su novia al estudio de los Muppets en Los Angeles, sólo para encontrarse con un sitio semiabandonado y polvoriento donde la visita cuesta 50 centavos (el guía es Alan Arkin), y al que sólo van los turistas japoneses pensando que son los estudios Universal.

    Ahí el pobre descubre el complot para destruir ese sitio emblemático en busca de petróleo, y no puede no hacer algo al respecto, por lo que pronto Kermit (es decir la vieja y buena rana René del viejo doblaje al castellano) esta explicándole que hace años no se ve con sus viejos colegas, que han tomado rumbos diferentes. Gonzo se hizo rico poniendo una fábrica de inodoros, Mis Piggy es la ocupada editora de la revista «Vogue», Fuzzie tiene un show patético en Reno con un grupo llamado «Los Moopets», y así sigue la lista.

    Los van encontrando de uno para reunirlos y recaudar el dinero, para lo que sólo tienen un par de días. La única que se niega es Miss Piggy, demasiado herida por su ruptura con Kermit, pero obviamente en el mundo de los Muppets todo es

    posible.

    Esta es la película perfecta para público de todas las edades, ya que el humor demente de los Muppets funciona para chicos y grandes, y si bien los adultos obviamente preferirán la versión en inglés con subtítulos en castellano, hay que reconocer que las voces y sobre todo las canciones de la versión doblada son mucho más potables que en otros caoso parecidos (después de todo, los estudios Disney saben que tienen que vender en nuestro mercado el CD con la increíble banda sonora de la película).

    Hay gags hilarantes, muy buenas canciones escritas para este film («Hombre o Muppet» es formidable), hay Muppets de toda forma y tamaño. Jack Black casi siempre está atado, y hasta aparece Mickey Rooney para meter una línea cantada. Más no se puede pedir.
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  • Sherlock Holmes: Juego de sombras
    Holmes contra Moriarty en brillante obra de Ritchie

    Aunque no intenta ser una adaptación literal, esta secuela del taquillero «Sherlock Holmes» que dirigió Guy Ritchie en 2009 se basa en «The Final Problem», uno de los relatos favoritos de su autor, Sir Arthur Conan Doyle, que lo pensó como una manera de terminar con el detective que lo llenaba de dinero pero le absorbía su vida por completo. En el cuento, Conan Doyle enfrentaba a Holmes con una mente tan o más brillante que la suya, con el mismo don de deducción para adelantar los pasos de su contrincante. El criminal en cuestión, el Profesor Moriarty, era tan malvado e inteligente como para justificar la muerte de Holmes, desaparición que luego el autor no pudo sostener debido a la presión del público y los editores, pero que a él siempre le pareció un final adecuado.

    Justamente, si la película anterior de Ritchie era totalmente original, audaz y poco ortodoxa en su aproximación al personaje más filmado de la historia del cine, logrando además que su Holmes fuera el más taquillero entre los mas de 200 a lo largo de las décadas, en esta secuela mejora las cosas al enfrentar la formidable encarnación revisionista de Robert Downey Jr. con un imperdible Moriarty interpretado por Jared Harris.

    Pero para llegar al duelo de mentes entre Holmes y Moriarty que se va volviendo más cruento a medida que avanza la segunda mitad del film, primero hay que ocuparse de lo que parece ser el verdadero problema de Holmes: su eterno cmopañero, el Dr. Watson (Jude Law, otro hallazgo de esta saga), se está por casar, algo que al protagonista le parece inadmisible, detalle que potencia aun más la tensa y cercana relación entre el famoso dúo según la visión moderna de Ritchie, quien empieza el film con un tono de vertiginosa comedia de equívocos relacionados con los intentos de Homes por sabotear la boda de su gran amigo.

    El archivillano sirve de gran excusa: Holmes, para no dejar escapar a Watson, ya que al pedirle a Moriarty que quite de la ecuación a su compañero, eximido por el matrimonio, lo convierte en el principal blanco elegido por el genial delincuente para amedrentar al único rival serio contra sus planes criminales. Así es como se complica la despedida de soltero, la boda y especialmente la luna de miel de Watson, en la que entre otras cosas aparece un Holmes travesti que arroja a la flamante esposa desde un tren en marcha. La mujer encuentra que no hay un solo Holmes, sino dos, ya que también conoce a Mycroft, el excéntrico hermano de Sherlock que aparece para dar una mano.

    «Sherlock Homes, juego de sombras» es un film tan entretenido y espectacular como inteligente, bien actuado, y minuciosamente pensado en imágenes para unir el vértigo visual y la narración con lo que pasa por el cerebro de Holmes. El recurso del film anterior de mostrar cómo se adelantan los hechos en la mente de Holmes para hacerlos que sucedan en tiempo real se repite de modo aun más complejo, ya que en esta ocasión hay otro personaje que también se adelanta a los hechos, lo que conduce todo el film a un antológico partido de ajedrez entre Holmes y Moriarty).

    Si bien tiene algunos puntos débiles, empezando por la breve intervención de Irene Adler (Rachel McAdams), que la misteriosa gitana que encarna Noomi Rapace no termina de llenar de forma convincente, esta secuela supera al film anterior en su afán por darle más audacia a esta original variación sobre Sherlock Holmes, moderna pero fiel al espíritu y las obsesiones de Conan Doyle, empezando por la preocupación por la industria armamentista, que desde fines del siglo XIX se preparaba para llevar al mundo a una guerra mundial.

    En este sentido, una larga secuencia en la que los esbirros de Moriraty van utilizando todas las nuevas posibilidades en materia de armas. Como éste, hay muchos hallazgos visuales y efectos especiales, pero lo mejor de film de Ritchie sigue siendo el factor humano, empezando por la actuación de Jared Harris que brilla especialmente en momentos ominosos como cuando tortura a Holmes exhibiendo una profunda descripción de la locura.
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  • Misión Imposible 4: Protocolo Fantasma
    Entretenida “Misión imposible”

    El gran problema que tenía el film de Brian De Palma sobre la serie «Misión Imposible» era que tomaba un famoso programa de TV sobre un equipo de espías para armar un argumento basado en la disolución del grupo en cuestión.

    El director Brad Bird de algún modo retoma aquella misma estrategia con esta historia donde el equipo liderado por Tom Cruise queda metido en medio de la peor crisis entre Estados Unidos y Rusia desde la era de los misiles de Cuba. Esto, por culpa de una explosión en el Kremlim de la que los rusos culpan a los norteamericanos, es decir al grupo de Cruise que por tal motivo queda sometido al «protocolo fantasma» del título, o sea que debe trabajar sin ningún tipo de ayuda ni mucho menos protección oficial. Si alguno de sus miembros fuera atrapado durante el período del «protocolo», sería tratado como un simple terrorista o criminal.

    Dado que en los dos films posteriores al de Brian De Palma -incluyendo la obra maestra de John Woo «Misión Imposible 2»- la noción del equipo no era muy importante, además del hecho de que la serie de TV dejó de ser el modelo a seguir, la premisa de un equipo disuelto y trabajando desprotegido no molesta en este nuevo film, basado más en secuencias sueltas de gran impacto y espectacularidad antes que en un argumento realmente coherente.

    Algunas de esas escenas son contundentes y justifican la visión de esta película de espías del siglo XXI con todos los clichés de las del siglo XX, aunque con menos erotismo que las de James Bond. Con estas últimas comparte un villano bastante repetido en el género a lo largo de los años: un científico genial que de tanto tener que imaginar un mundo devastado por la guerra nuclear termina creyendo que esa opción asegurará la evolución de la humanidad.

    El robo en el Kremlim, una operación en el edificio más alto del mundo que requiere escalar al estilo hombre araña, o una tremenda pelea en un estacionamiento ultramoderno son algunas de las escenas que sirven para recomendar esta película muy bien filmada pero no tan original ni imaginativa en lo argumetnal ni en lo actoral, aunque hay que reconocer que los toques de humor gentileza de Simon Pegg por momentos superan el heroísmo a toda prueba de Tom Cruise.
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  • Las aventuras de Tintín
    Las aventuras de Tintín
    Ámbito Financiero
    Tintín de Spielberg: un gran espectáculo

    Tintin, el gran comic belga de Hergé sobre un periodista metido en todo tipo de aventuras fantásticas, era desde hace décadas el gran sueño imposible de Steven Spielberg, que claramente lo tenía en mente al diseñar algunas de las andanzas de su héroe Indiana Jones, especialmente en la época de «El templo de la perdición». Finalmente, gracias al desarrollo de nuevas tecnologías cinematográficas, Spielberg pudo darse el gusto de concretar su sueño, que en una mezcla de animación y actuaciones «capturadas» de escelentes actores para luego ser digitalizadas, consigue a un Tintin digno de la pantalla grande.

    Spielberg eligió muy bien una de las historias dobles, «El secreto del unicornio» y «El tesoro de Racham el rojo», como introducción al personaje, que tal vez no sea tan conocido por el público moderno. El relato toma algunas escenas de otro libro de Hergé, «El cangrejo de las pinzas de oro», relato menor en sí mismo pero importante en la construcción del personaje, dado que por primera vez deja de tener como único compañero al perro Milu, ya que en esa aventura se encuentra con el luego inseparable Capitán Haddock, alcohólico irremedible, famoso por sus elaboradísimos insultos perfectamente reproducidos en esta nueva película.

    Por supuesto, tampoco faltan otros personajes clásicos de Hergé, como los torpes policías Hernández y Fernández y la diva lírica Bianca Castafiore, que tienen a su cargo algunas de las mejores escenas del film. Para completar el panorama sólo faltaría el lunático Profesor Tornasol, al que no encontraron dónde agregarlo en esta historia en la que no aparecía originalmente.

    Aun un cineasta tan experimentado y talentoso como Spielberg puede sentirse algo desorientado al probar técnicas nuevas, y éste no sólo es el primer film animado del director de «E.T.», sino también el primero en 3D. Y por algunos pocos momentos da la sensación de que se concentra en las imágenes y los efectos estereoscópicos y pierde de vista el guión, quitándole al conjunto la precisión narrativa que solía caracterizar a los mejores comics de Hergé, empezando por «El secreto del Unicornio». Por eso se puede decir que cuando esta película de Spielberg realmente funciona es excepcional -algo que por suerte sucede a menudo, sobre todo en la primera y última partes del film-, pero que en algunos momentos pierde ritmo y tensión, lo que le resta algo de puntos a lo que, sin dejar de ser un gran entretenimiento, podría haber sido una obra maestra a la altura de lo mejor del director.
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  • Terror en lo profundo 3D
    Terror en lo profundo 3D
    Ámbito Financiero
    Se extrañan las mojarritas

    Esta mala copia de «Piraña 3D» con tiburones de todo calibre no deja de ser entretenida, gentileza del absurdo guión que intenta combinar la típica película de jóvenes en peligro, debido a la imprevista aparición de depredadores submarinos, con la amenaza de psicópatas pueblerinos al estilo de los de «La masacre de Texas» y todos sus clones posteriores. Pero además, el argumento es tan ridículo como para que casi todos los personajes, especialmente los chicos buenos, no puedan dejar de hacer estupideces ni cuando están mutilados y casi agonizando por los ataques previos de los escualos.

    La trama describe las vacaciones de un grupo de universitarios invitados a un lago de Louisiana por una chica del lugar, Es una pena que ella no les haya contado que nunca volvió allí luego de pasarle con una lancha por encima a su novio entrenador de buceo, al que le dejó un horrible cicatriz. En todo caso, los desprevenidos turistas se encuentran primero con la pésima acogida de los viejos amigos de su anfitriona, y luego empiezan a ser perseguidos por un tiburón.

    A partir de ese momento los personajes empiezan a desaparecer de la pantalla casi con la rapidez deseada por el espectador, que por momentos no podrá creer los idiotísimos giros argumentales entremezclados con los lugares comunes del género.

    La trama semifantastica acerca de una especie de reality show con tiburones come-turistas, por absurda que sea, al menos es original y ayuda a matizar el asunto con algo apropiadamente terrorifico. En este sentido, el psicópata redneck interpretado por Joshua Leonard es más terrorífico que los tiburones digitales que se lucen especialmente en algunas de las tomas diseñadas para el 3D.
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  • Cuatro muertos y ningún entierro
    Comedia cuanto más pesadillesca, mejor

    El título local casi lo dice todo, mientras que el original era más sutil (algo así como «Un film en el que yo aparezca»). Es que los dos protagonistas, Mark Doherty y Dulan Moran, son dos fracasados que simulan tener algún tipo de relación con el cine. Uno asiste a castings para conseguir algún papel actoral, tipo «vecino preocupado» (la primera escena con un director y su asistente seleccionándolo para ese posible rol es de lo mejor de la película), y el otro es un supuesto director y guionista, alcohólico y jugador. Ninguno de los dos hace nada bien, pero sobre todo el presunto actor es un desastre total, incapaz de pagar el alquiler de su casa medio derruida, ni siquiera cuando su novia, bastante harta de todo, le presta la plata para la renta.

    Todo puede empeorar, y una serie de accidentes absurdos provocados por el estado calamitoso del edificio van liquidando personaje tras personaje. Quizá necesitando letra, el actor le pide ayuda a su amigo, cuyas ideas sólo llevan a peores desastres, a pesar de sus notables esfuerzos por organizar la trama macabra intentando hacer que su amigo actúe adecuadamente cuando deba enfrentar a la ley.

    Muy bien actuada y filmada con rigor y mucha imaginacion, algo importante dados los mínimos recursos, esta comedia negra en principio se deja ver sin ser demasiado divertida (la falta de gags no ayuda mucho), pero a medida que se vuelve más y más pesadillesca -sobre todo hacia la segunda mitad- se convierte en un film interesante, bastante original en su carácter de historia de «cine dentro del cine».

    El director no apela a los típicos climas irlandeses for export. En cambio, logra que un compatriota célebre como el director Neil Jordan le dé una mano en un irónico cameo.
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  • El juego de la fortuna
    El juego de la fortuna
    Ámbito Financiero
    Interesa aun a quien no entiende el béisbol

    Esta película está muy bien filmada y actuada, y si el espectador pudiera entender algo acerca del béisbol, podría entender bien de qué va el asunto, ya que más allá de que se basa en un suceso real, parece querer transmitir algún tipo de metáfora.

    Siendo sinceros, la verdad es que probablemente aun quien entienda perfectamente las reglas del béisbol, e incluso para todo fan a muerte de este deporte, sospecha de un film sobre la estrategia del manager de los Athletics de Oakland para que su equipo, carente de la mínima parte del presupuesto de sus competidores, logre hacerse notar en el campeonato.

    La trama parece obvia, pero su desarrollo no lo es. Una vez que el espectador neófito haya suplantado mentalmente el béisbol por cualquier otra cosa, lo cierto es que la historia sobre cómo el personaje de Brad Pitt apuesta a organizar un equipo sin nada parecido al presupuesto de sus oponentes, el asunto se vuelve razonablemente interesante. La presión que sufre el protagonista, sin embargo, no parece demasiado dramática dada la ausencia de factores políticos y violentos como los que podrían surgir de algún otro deporte.

    En todo caso, Brad Pitt se las arregla para sostener el interés en la trama casi solo, dado que más de la mitad de las tomas de la película son primeros planos del protagonista. Por algún motivo (tal vez referido al béisbol, ya que ésta es una historia verídica) el director técnico de los Athletics, que se opone a la estrategia basada en estadísticas del manager del equipo, prácticamente aparece sólo en planos generales, lo que ayuda a que Philip Seymour Hoffman dé otra de sus impactantes interpretaciones.

    Está claro que si esto funciona bien para quien no tiene la menor idea acerca del béisbol, podría ser una especie de obra maestra para aquellos fanáticos de este deporte. Quien tenga un beisbolero a mano, máas vale que le avise, así hace la buena acción de la semana.
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  • La vida en tiempos difíciles
    Un director que no supera sus obsesiones

    Todd Solondz se repite un poco en esta película sobre judaísmo, pedofilia y terrorismo. O mejor dicho, sobre gente que busca la felicidad con estos fantasmas a cuestas, que parecen ser más o menos los mismos del director de una obra mayúscula como «Felicidad», de la que este film funciona como una especie de subproducto (de hecho, Solondz explicó que ésta sería una secuela de aquel film, pero con otros actores).

    Igual que en «Felicidad», aquí hay varias historias fragmentadas, con los personajes presentados muchas veces en elegantes restaurantes donde, en medio de sus a veces escalofriantes dramas personales, los interrumpe la camarera para ver qué quieren pedir.

    A medida que avanza la película, el espectador va descubriendo que las distintas parejas de los restaurantes están vinculadas por un lazo familiar, y paulatinamente Solondz va desarrollando, con su particular humor negro habitual, un demoledor relato sobre un chico de casi 13 años a punto de celebrar su bar mitzvah que de buenas a primeras descubre en la escuela que su padre, a quien pensaba muerto, no sólo está vivo, sino también cumpliendo una condena por violador pedófilo. «Perdonar y olvidar» es el lema que se repiten unos a otros los personajes de un film cuyo título original podría haberse traducido perfectamente como «La vida en tiempos de guerra», pero como no hay guerra visible, sino que es apenas mencionada, a sus distribuidores les debe haber parecido bastante raro ya de por sí y le cambiaron el nombre.

    Claro que el lema no se ajusta igual a las tres hermanas protagónicas (Shirley Henderson, Allison Janney, Ally Sheedy), ya que a una de ellas se le aparecen fantasmas a los que le resulta difícil perdonar, y mucho menos olvidar (el actor de culto Paul «Pee Wee Herman» Reuben es un espectro, formidable sin duda, que se le aparece hasta en el medio del bar mitzvah). Otra aparición extraña en el film es la de Charlotte Rampling como una mujer misteriosa que busca sexo en el bar de un hotel, se considera a sí misma un monstruo y en verdad actúa como tal.

    Las imágenes luminosas de Solondz contrastan a propósito con el mundo interior de sus personajes, que van de lo querible a lo aborrecible, pero el problema de «La vida en tiempos difíciles» es que, más allá de sus logros, se parece demasiado a sus trabajos previos , casi como si el director no pudiera ni olvidar ni perdonar a los fantasmas que lo obsesionan.
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  • Año nuevo
    Año nuevo
    Ámbito Financiero
    Un desperdicio de talento al por mayor

    Según las estadísticas, el fin de año es la época de mayor índice de suicidios, y la verdad es que este tipo de comedia sensiblera tipo «te hará reír, te hará llorar, te emocionará» no debe ayudar mucho. «Año nuevo» es una especie de film coral a lo Robert Alt, pero sólo en estructura, ya que en la práctica es un compendio de lugares comunes y situaciones insulsas, raras veces realmente cómicas.

    Tenemos una secretaria madura harta de su trabajo y deseosa de concretar viejos deseos frustrados (Michelle Pfeiffer); un moribundo que quizás apenas sobreviva a la noche de Año nuevo internado en la clínica más cercana a Times Square con la esperanza de que alguien lo suba a la terraza para ver los festejos (Robert De Niro, tal vez lo mejor de la película porque su personaje nunca intenta ningún paso de comedia); una madre que impidió que su nena de 13 años vaya a Times Square y ahora la busca desesperadamente (Sarah Jessica Parker); un único operario capaz de arreglar la famosa bola de luces que cae sobre el público que se agolpa en el centro de la ciudad de Nueva York (Héctor Elizondo, en un buen papel demasiado breve); y un superastro de rock (Jon Bon Jovi), capaz de dejar plantado a todo su público para reconquistar a una cocinera a la que abandonó un año atrás.

    A estas historias hay que agregarles varias más, ninguna muy desarrollada dado que todas deben caber en la misma película. Para colmo la narración del director de «Mujer Bonita», Garry Marshall (quien ya hizo algo muy parecido a esto en «Día de los enamorados»), resulta especialmente torpe y lenta durante la primera mitad de la proyección, que se vuelve realmente eterna y sin gracia. Hacia la segunda mitad, el asunto mejora, ya que al menos no hay que seguir presentando personajes y situaciones obvias, pero al mismo tiempo todo este producto empieza a lucir sospechosamente como una especie de propaganda turística de Nueva York, lo que explica un fin de año sin borrachos revoltosos ni gente desagradable descontrolada por las calles.

    El resultado es un desperdicio de talento al por mayor, sobre todo en lo que respecta a un elenco lleno de nombres famosos y brillantes.
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  • La última noche
    La última noche
    Ámbito Financiero
    Eficaz historia de adulterio hipótetico

    Dado que ya no hay nada parecido a los cuentos morales que filmaba Eric Rohmer, ni tampoco nada que pueda describirse como algún tipo de ejercicio de estilo en tensión erótica, esta doble cualidad podría servir para defender a este drama de infidelidades hipotéticas.

    El film narra la crisis de un feliz, joven y glamuroso matrimonio neoyorquino expuesto a una prueba de fuego. El relato empieza con la protagonista, Keira Knigh descubriendo que su marido, Sam Worthington, no le contó casi nada acerca de la compañerita de trabajo supersexy, carismática y talentosa Eva Mendes, a la que conoció en una fiesta de trabajo de su cónyuge. A ella le da un terrible ataque de celos, entendible dado que su marido está a punto de emprender otro viaje de negocios con la misma colega en cuestión.

    Luego del gran berrinche, el esposo asegura que nunca hizo nada malo, acusa a su mujer de paranoica, se perdonan, el se va a su viaje (esta vez más atento a su seductora colega), y ni bien ella baja a la calle a la mañana siguiente es sorprendida por un ex amante francés (Guillaume Canet) de paso por Nueva York. A partir de este momento el film logra mantener el suspenso sobre la posible infidelidad de la esposa o su marido. La directora debutante y guionista Massy Tadjedin no podría mantener una historia con tantas vueltas retorcidas y absurdas si no fuera por la solidez formal de las imágenes (sin duda gran aporte del director de fotografía Peter Deming, habitual colaborador de Sam Raimi y David Lynch), ya que las actuaciones no ayudan mucho, salvo por la tentadora Eva Mendes y un semi serio Griffin Dunne en un papel secundario pero esencial.
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  • ¿Cómo lo hace?
    ¿Cómo lo hace?
    Ámbito Financiero
    Cómo desperdiciar tiempo y talento en vano

    Es increíble ver tanto talento al servicio de una comedia despiadadamente insulza. Sarah Jessica Parker, cuya calidad de comediante está más allá de toda discusión por películas y series de TV, aquí interpreta a una madre que se preocupa por sus hijos y su marido (un Greg Kinnear totalmente desaprovechado), pero que también es una ejecutiva atenta a sus negocios, que la llevan a estar demasiado tiempo fuera de su hogar, para colmo en compañía del millonario Pierce Brosnan.

    La estructura de entrevistas a cámara, pensadas para contar la historia, no sólo resulta terriblemente anticuada sino que, además, está mal resuelta y no agrega nada a un conjunto sin gracia, lleno de lugares comunes como la tensión del día de venta de postres en la escuela primaria o la reunión de presentación que interrumpe el Día de Acción de Gracias.

    En medio de este cóctel anodino hay un simulacro de triángulo amoroso -después de todo, la protagonista es una de las estrellas de «Sex and the City»-, pero nunca pasa nada casi a ningún nivel. Lo que más pena da es que la película está bien producida y correctamente filmada, pero carece de un solo gag que haga reír, y tampoco llega a incursionar en el melodrama, aunque por momentos intenta lucir como una comedia dramática.

    No hay mucho más que decir sobre este fiasco, salvo que hasta un gran cómico como Seth Meyers (de «Saturday Night Live»), en un rol secundario, se ve liberado de todo su talento y cae en lo anodino del conjunto.
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  • El precio del mañana
    El precio del mañana
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    Ciencia ficción de la era de los indignados

    En el futuro en que transcurre esta película, en teoría todo el mundo tiene la opción de ser inmortal y eternamente joven. Nadie envejece más allá de los 25 años, pero el problema consiste en que, cumplida esa edad, sólo queda un año de gracia y, entonces, o se consigue más crédito de tiempo de cualquier manera, o se muere cuando el cronómetro encriptado en el brazo de todo ser humano llega a cero. Por algún motivo, los miembros de la elite, ricos en años y décadas, pueden ser casi inmortales, mientras la gente de los barrios bajos vive día a día.

    El concepto básico puede derivar del clásico setentista «Fuga en el siglo XXIII» (Logans Run), pero la idea de una sociedad donde el tiempo (fraccionado en horas, días, etc.) es la moneda de curso, resulta realmente original, además de bastante perturbadora.

    La película empieza con Justin Timberlake festejando los 50 años de su madre Olivia Wilde. Ella parece más joven que él. La extrañísima escena sirve como preámbulo para un film donde todos los actores deben lucir físicamente jóvenes, aun cuando sus personajes sean octogenarios y deban transmitir esa experiencia. En este sentido, se destaca Cillian Murphy como un obsesivo «policía del tiempo» con medio siglo de carrera.

    Este tour de force de cast y dirección de actores es sólo uno de los factores que convierten a este film en algo especial. Al respecto, habría que mencionar las imágenes increíbles logradas por el director de fotografía Roger Deakins, el de «Sid & Nancy» y algunas de las mejores peliculas de los hermanos Coen.

    Como para no angustiar totalmente al espectador, la trama se las arregla para llevar al protagonista al barrio de los ricos. De golpe todo el asunto se vuelve más divertido, como una especie de «Bonnie & Clyde» futurista (Timberlake y Amanda Seyfried caracterizada al estilo de la Ana Karina de Godard, hacen una gran pareja) y hasta un poco naif, algo así como ciencia ficción de la era de los indignados.
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  • Fuera de la ley
    Fuera de la ley
    Ámbito Financiero
    Entretenido thriller con sólido villano

    Nicolas Cage hizo una de las mejores películas de su carrera con Werner Herzog en «Un maldito policía en Nueva Orleans». Por algún motivo, algo lo hizo volver a la misma locación, ambientada luego de la inundación pos huracán Katrina, para filmar una película oscura y, por convencional que pueda parecer, es más rara que la del director de «Aguirre la ira de Dios», ya que lleva al mismo actor a un mismo lugar y momento para que componga un personaje totalmente distinto al anterior.

    En «Fuera de la ley», Nicolas Cage tiene que hacer un personaje mucho más sobrio y medido, lejos de su histrionismo habitual. Aquí interpreta a un maestro común y corriente, felizmente casado (con January Jones). La pareja sufre una brutal agresión en la que la peor parte la sufre ella.

    A partir de este punto, la película podría parecer una especie de «Vengador anónimo», pero en realidad es una extraña mezcla del taquillero y brutal policial con Charles Bronson y el «Pacto siniestro» de Hitchcock, dado que el guión logra que el marido acepte un trato que le propone Guy Pearce, líder de una suerte de escuadrón de la muerte que se ocupa de impartir justicia a cambio de algún favor futuro.

    Roger Donaldson es un director muy sólido en lo técnico, pero no especialmente imaginativo, y en general depende de lo que permita el guión, que en este caso podría haber potenciado mucho más todo el asunto.

    Pearce es un excelente villano, y Nicolas Cage hace lo que puede para interpretar a un tipo común metido en conflictos no sólo terribles, sino pesadillescos y casi fantásticos.

    La película no aprovecha las posibilidades de la premisa argumental (en especial todo lo relativo al personaje de January Jones), pero tiene sus momentos de buen cine negro, además de estar muy bien filmada.
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  • La hora del crimen
    La hora del crimen
    Ámbito Financiero
    Para ser un thriller, le falta suspenso

    Para que un thriller funcione, necesita generar alguna dosis de suspenso, y el principal problema con este policial italiano es que casi no lo hace. Tampoco logra hacer foco en el asunto principal de la historia, que empieza con un suicidio y luego se dedica a contar la sesión de citas a ciegas combinadas por reloj donde se conocen la mucama de un hotel y un ex policía, que ahora es guardián de una fastuosa mansión en un bosque.

    La pareja empieza una relación romántica, pero justo el día que a él se le ocuure llevarla de paseo al bosque que rodea la mansión, un sofisticado grupo de ladrones los toma prisioneros, desvalija la casona y le pega un tiro al guardia que atraviesa su cuerpo y se aloja en la cabeza de la chica.

    La trama se vuelve más complicada no sólo porque ya de por sí es bastante tirada de los pelos -es obvio que no hay casualidad en el robo, sino que la chica tiene que estar asociada con los ladrones-, sino porque, además, luego de recibir el balazo a la mujer le pasan cosas de las que el espectador sólo se percata cuando se las explican.

    Vale decir que más allá de que no está mal filmado y tiene alguna buenas actuaciones, empezando por la sexy Ksnia Pappoport, entre la carencia de suspenso -tampoco hay casi escenas de acción-, el exceso de diálogos y lo confuso de la trama, da la sensación de que no es con este tipo de productos que los italianos lograrán competir con Hollywood.
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  • La profecía del 11-11-11
    La profecía del 11-11-11
    Ámbito Financiero
    Más que sobresaltos, provoca aburrimiento

    Una música espesa y visiones pesadillescas de su mujer e hijo quemados en un incendio intencional comienzan este obtuso film de terror, tan oscuro en imágenes como en talento narrativo. Timothy Gibbs es el escritor de best sellers, ateo confeso luego de la muerte de su familia provocada por un lector de sus libros, que ve interrumpida su desoladora existencia por un accidente automovilístico que debió haberlo matado, pero del que sale extrañamente ileso, como por milagro. Inmediatamente es llamado por su hermano pastor, a quien no ve hace décadas, para que lo acompañe a la casa familiar cerca de Barcelona, ya que su padre está agonizando.

    Sin saber bien por qué, el protaognista viaja a España y enfrenta los fantasmas de su pasado, que van tomando forma corpórea de manera bastante previsible y sin provocar demasiados sobresaltos en la platea. De hecho, más que sobresaltos, la historia provoca bastante aburrimiento, ya que la lucha interna del escritor entre su ateísmo y el número 11-11 que le aparece por todos lados es bastante insoportable, y si todo el asunto no fuera tan terriblemente dramático, hasta podría llegar a ser risible.

    Para colmo, a España también viaja de improviso una especie de fan, compañera de terapia de grupo, interpretada por Wendy Glenn, que realmente no aporta nada a la historia, salvo penosos tiempos muertos. Recién hacia el final de la película hay verdaderos momentos de terror, que de todos modos no justifican en absoluto la visión de este film dirigido por un artesano surgido de la saga de «El juego del miedo», menos mística y al menos más generosa en hemoglobina.
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  • Johnny English Recargado
    Johnny English Recargado
    Ámbito Financiero
    Hace reír si se es fan del actor de “Mr. Bean”

    En su primer film, el agente Johnny English había evitado que un francés se adueñara de la corona británica, lo que le había valido el título de caballero. Pero ahora, luego de un desastroso e innombrable episodio en Mozambique, English está solo, ha perdido su título y se encuentra exiliado en un monasterio en el Tibet donde practica extrañas variedades de artes marciales. De todos modos lo vuelven a buscar, ya que el M17 lo necesita (el organismo ahora está privatizado y se llama algo así como Toshiba British Inteligence).

    Es que hay una sociedad de asesinos que acecha al mundo civilizado y, por algún motivo, el único que los puede detener parace ser el ultra torpe Johnny English, que de todos modos antes de entrar en acción debe someterse a un test psicológico aplicado por la ex chica Bond Rosamund Pike. Luego, aunque este agente es un poco más que levemente racista, debe aceptar como pareja a un espía negro (Daniel Kaaluya), para recién ahí empezar la acció propiamente dicha.

    Aunque, claro, en una película con Rowan Atkinson, más conocido como «Mr. Bean», lo que menos importa es la trama, ya que todo el asunto se trata de una batería de gags que como sucede en estos casos a veces funcionan mejor, a veces peor. En este caso funcionan bastante bien, por momentos mejor que en el film original de 2003, porque, además de las increíbles caras que puede poner este gran comediante experto en humor físico, hay un buen guión que acomoda los elementos a su favor. Empezando por una buena cantidad de gadgets propios de los films de 007, como un lápiz de labio/arma mortal, o un Rolls Royce activado por la voz que da lugar a una serie de chistes sin desperdicio. Por supuesto, como finalmente casi toda la comicidad depende de las extrañas muecas que hace el protagonista, cada espectador debe saber cuál es su punto de resistencia a Atkinson antes de decidir si va a ver esta película.
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  • Si fueras yo
    Si fueras yo
    Ámbito Financiero
    Promete transgresión y brinda convenciones

    Algunos de los primeros gags de esta comedia fantástica prometen algo realmente fuerte en cuanto al nivel y estilo de comicidad. Pero poco a poco el asunto se normaliza y «Si fueras yo» se convierte en una de tantas comedias que se venden como transgresoras para terminar resultando mucho más convencionales de lo que se podía esperar.

    La comedia trata sobre dos amigos de toda la vida que llevan vidas totalmente distintas. Uno es abogado a punto de ser socio de su firma, padre de una nena y un par de gemelos, mientras que el otro dejó la universidad para ser actor, y sólo hace comerciales de TV y películas softcore baratas Luego de no verse durante demasiado tiempo, los amigos van a un bar a ver un partido de béisbol y, al final de la noche, se dan cuenta de que a cada uno le gustaría llevar la vida del otro. Esto dicho mientras orinan en una fuente con una extraña estatua mitológica que los observa mientras expresan sus deseos.

    El asunto es que a la mañana siguiente los amigos han intercambiado cuerpos, o según como quiera verse, espíritus, ya que encerrado en el rostro del otro está el que quería ser soltero o el que ansiaba una familia.

    Antes y después de la transformación hay gags eficaces, realmente divertidos, que atañen a la vida original de cada uno de los protagonistas y los desastres que provocan luego de transformase en el otro, como la ruptura de una reunión definitoria para una fusión de empresas, malográndola totalmente, la filmación de una película erótica y la cita con una mujer embarazada (sin duda una de las escenas más procaces que se hayan visto en mucho tiempo en este tipo de comedia hollywoodense).

    Luego la película va derivando hacia cierta ingenua melancolía, e incluso se pone un poco moralista, lo que resulta anticlimático y hace que todo el conjunto decaiga irremediablemente.
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  • Los tres mosqueteros
    Los tres mosqueteros
    Ámbito Financiero
    Entretiene, aunque de Dumas no quedó nada

    No se puede negar que esta película es super entretenida, que está muy bien filmada y que tiene efectos especiales asombrosos. Incluso, por momentos, permite que se luzcan algunos intérpretes, que hasta disparan diálogos ingeniosos.

    Pero el guión realmente es malo, y como adaptación de una novela de Alejandro Dumas, es cualquier cosa. Y, lamentablemente, da la sensación de que no es cualquier cosa por puro libre albedrío o elección creativa, sino más bien por pura estrategia de marketing para que unos personajes de tiempos remotos se parezcan lo mas posible a los taquilleros «Piratas del Caribe» de Disney.

    Esta estrategia es tan notoria como para que, más que de Dumas, la historia parezca surgida de algún libro de Julio Verne con batallas aéreas entre naves voladoras armadas de cañones.

    En fin, más allá de eso, al menos está filmada con gran imaginación, tiene contundentes escenas de acción y un par de villanos que se lucen bastante más que los cuatro mosqueteros, en especial la espía Milla Jovovich -vieja amiga del director vía las películas de la saga de «Resident Evil»- y el hiper malísimo Cardenal Richelieu a cargo del talentoso Christoph Waltz.

    Sólida en todo lo que tiene que ver con la imagen, y muy creativa en las coreografías de las escenas de acción, para no mencionar las impactantes y desaforadas batallas aéreas, en el mejor de los casos, esta película puede calificar como razonable placer culposo digno de una matiné de super acción.
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  • Contagio
    Contagio
    Ámbito Financiero
    Habría asustado más en tiempos de gripe A

    La mejor escena de «Contagio» dura apenas unos segundos, y muestra a un hombre del gobierno segurísimo en su armadura blanca anti-virus dejando un ramo de flores en una fosa común.

    Un par de años atrás, este tipo de thriller hubiera tenido un impacto mucho mayor. De hecho, hubo algunos ejemplos menos serios pero mucho más intensos que éste, incluyendo una contundente remake de «The Crazies» de George Romero (la escena citada anteriormente parece calcada de aquel film de principios de los 70).

    Pero esta película de Soderbergh no sólo está un poco desfasada, sino que por momentos no ofrece mucho suspenso ni intensidad dramática. A su favor hay que decir que al tratar el asunto con tanto realismo, logra que el espectador salga de la proyección con los fantasmas de la gripe A a flor de piel.

    Empezando por el «día 2» de una epidemia, la trama avanza día a dia de manera bastante previsible contagiando a un montón de gente a diestra y siniestra. Matt Damon nunca se contagia pero la pasa realmente mal, Jude Law es un blogger que vio venir la epidemia y anuncia que tiene una cura, provocando caos y paranoia, y Laurence Fishburne es un científico un poco corrupto pero humano al fin, decidido a dar una gran actuación a pesar de no entender ni la mitad de las cosas científicas que menciona el guión (sin duda, es el gran actor de la película, salvo un gran momento forense de Gwyneth Paltrow).

    «Contagio» a veces funciona bien, pero por momentos provoca nostalgias de otras películas mejores, como «Epidemia» de Wolfgang Petersen o «La amenaza de Andrómeda» de Robert Wise (sobre todo en las escenas con Elliott Gould con su traje anti-virus en un laboratorio).

    La música tecno de Cliff Martinez es excelente y, sobre todo, ayuda a generar tensión en escenas donde no pasa gran cosa.
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  • Tres hermanos, tres destinos
    Un gran film político vestido de policial

    Esta si es una rareza que merece verse: un film político-revolucionario vestido de film noir al mejor estilo francés. Un largo prólogo argelino se ocupa de describir las injusticias sufridas por los protagonistas. Luego, para ser justo, el argumento también se ocupa de describir las contradicciones de los mismos personajes.

    En todo caso, hacia mediados de la década del 50, los tres hermanos del título local (el original es «Fuera de la ley») se encuentran en un suburbio parisiense reservado para argelinos de clase baja. De los tres hermanos, uno acaba de volver del ejército luego de la derrota en Indochina, otro recien salió de prisión por sus ideas anticolonialistas-revolucionarias, y el tercero, totalmente apolítico, tiene negocios prostibularios y sueña con promover a un campeón argelino de boxeo (elemento que sirve especialmente bien para mezclar la lucha armada revolucionaria con la estética y temática del film noir).

    Una vez que el hermano revolucionario domina la situación y a casi todos los otros personajes, la película se convierte en un furioso ejercicio de estilo que intenta que la acción propia del policial pueda aplicarse a un contexto político. Más allá de las influencias evidentes, que van desde «El Padrino», «El ejército de las sombras» de Jean Pierre Melville o «Malcolm X» de Spike Lee, lo interesante es la idea de apelar a la estética y narrativa de un género clásico para narrar otro tipo de relato, con base firme en el «polar» francés, a pesar de que los personajes hablan mayormente en árabe.

    Hay actuaciones excelentes, una muy atractiva ambientación de época y, por sobre todo, elaboradísimas escenas ultraviolentas que resultan especialmente feroces por tener algo que decir.
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  • Glee 3D
    Glee 3D
    Ámbito Financiero
    Híbrido sólo para fanáticos de la serie “Glee”

    Sólo los fans de la serie «Glee» podrían interesarse en esta especie de documental de la versión en vivo del exitoso show del cable. Y sólo los fans más rabiosos podrían pasarla medianamente bien con este desvergonzado subproducto comercial que no cierra desde ningún ángulo. La serie, heredera de la vieja y nunca muy atractiva «Fama» de Alan Parker, y pariente cercana de los «High School musical» y otras variantes del cable, supuestamente tiene un mensaje de tolerancia hacia los nerds, que también podria implicar lo innecesario de autosuperarse, ya que de todos modos siempre va a estar todo bien.

    La película directamente apela al hipotético fanatismo incondicional del espectador, mezclando testimonios propios de los programas evangélicos televisivos -«Glee cambió mi vida» y cosas por el estilo- con números musicales diseñados sin una pizca de imaginación formal, tan pobre y mecánicamente como las grúas donde están ubicadas las cámaras que revolotean sin ton ni son a lo largo de toda la producción.

    Filmado durante la gira en vivo Glee Live in Concert Summer 2011 Tour, este híbrido no es ni un auténtico documental de un show, ni tampoco algún tipo de recreación escénica de un programa de ficción que intente elaborar aunque sea de modo elemental alguna trama. El superastro gay Chris Colfer, sin duda el más talentoso de todo el elenco, tiene su momento culminante entonando «I wanna hold your hand», y sólo queda preguntarse si alguien en la producción o los incondicionales a los que está dedicada la película tiene alguna mínima idea de lo nerds que Lennon y McCartney fueron en sus buenos viejos tiempos.
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  • Actividad paranormal 3
    Actividad paranormal 3
    Ámbito Financiero
    Fórmula económica que aún sigue asustando

    Pocas fórmulas son tan buenas y baratas como la de «Actividad Paranormal», especie de «reality terror» basado en los videos de vigilancia ubicados en una casa con fantasmas. El hecho de que el filón siga dando dividendos no significa que la fórmula no se agote un poco, o mejor dicho bastante, como ocurrió con la recieente «Actividad paranormal 0» que, para ser justos, no era una apropiación legal de la saga americana, sino una entrada japonesa medio trucha.

    Esta número 3 sí es la secuela legal de la saga original, y su principal vuelta de tuerca consiste en retroceder hasta 1988 para mostrar, esta vez en viejos casetes VHS, la historia de las hermanas Katie y Kristie cuando eran chiquitas y convivían con un amigo invisible, Toby, que finalmente mostraba su lado más siniestro.

    Finalmente, porque durante media película no pasa mucho, y los sustos surgen de bromas de los personajes (hay una que es bastante terrorífica, hay que reconocer). Pero hacia la segunda mitad de la proyección, la cosa se pone más seria y la película ofrece varias escenas seriamente horripilantes, con tantos sustos o más que sus predecesoras. Hay un énfasis en la brujería que las dos películas anteriores no tenían y que acá funcionan bien, con un final realmente aterrador. Antes hay un truco muy bueno consistente en montar una de las cámaras sobre la base giratoria de un ventilador, lo que permite ver qué pasa en una cocina y un living, pero intermitentemente generando suspenso porque nunca se sabe lo que se va a haber cuando la visión oscile hacia el otro lugar.

    La única pena es que los directores no hayan aprovechado mejor la ambientación de época años 80, quizá porque, entonces, la película hubiera costado 20 dólares más.
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  • Detrás de las paredes
    Detrás de las paredes
    Ámbito Financiero
    Lo sobrenatural no le sienta a Jim Sheridan

    Este thriller psicotrópico-sobrenatural funciona como una especie de versión de entrecasa de la reciente «La isla siniestra» de Martin Scorsese. Sólo que éste no es en absoluto el género en el que se especializa Jim Sheridan, semiolvidado director de films del Oscar como «Mi pie izquierdo» y «En el nombre del padre».

    El asunto es que Daniel Craig es un escritor que decide abandonar la ciudad junto a su familia (su esposa y sus dos hijas) para radicarse en un pueblo tranquilo y escribir un libro, Pronto la casa de los sueños a la que se refiere el título original (traducido aquí como la primera frase de una canción de Sui Generis que conocen todos en un fogón) se convierte en un sitio de pesadilla, ya que ahí, cinco años atrás, un padre enloqueció y mató a su esposa y sus dos pequeñas hijas, y todos los vecinos lo saben, e incluso los adolescentes locales de inclinaciones dark van al lugar a celebrar una suerte de misas negras teenagers.

    El padre de familia se empieza a alarmar cada vez más cuando se entera de que, para colmo, el supuesto asesino que vivía en esa misma casa no está preso, sino que acaba de ser dado de alta del hospicio del pueblo, dato que sumado a un extraño personaje que los acosa mirando desde el jardín por las noches, pone los pelos de punta.

    Hay muchas vueltas de tuerca en el guión, una menos seria que la otra, pero sin querer alertar demasiado al lector sobre el argumento, se podría decir que, en realidad, al protagonista le cuesta separar realidad y ficción, lucidez y locura, o tal vez fantasmas de seres humanos. El espectador no lo sabe bien, y en verdad, a medida que promedia el film, empieza a importarle cada vez menos.

    «Detrás de las paredes» se vuelve más obvia a medida que se complica la trama, ironía que convierte a este film en un híbrido que por momentos ronda la zona del humor involuntario. Los actores hacen lo que pueden, pero Sheridan directamente no sabe cómo manejarse en este género y sus tonos melosos, empezando por los cursis pasajes musicales, casi terminan por arruinarlo todo.
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  • Asesinos de Elite
    Asesinos de Elite
    Ámbito Financiero
    Buen suspenso sobre increíble caso real

    Jason Statham es un ex mercenario que no querría volver a esa estresante línea laboral, pero no sólo tiene que liquidar a varios militares británicos de alto rango sino que, además, debe lograr que su muerte parezca un accidente. Pero antes debe obtener en tape sus confesiones sobre los homicidios cometidos en una intervención inglesa en Omán.

    Y por si esto fuera poco, no lo hace por dinero, sino para salvar a su mentor, el veterano mercenario Robert De Niro, que aceptó la misión imposible por seis millones de dólares, y luego intentó huir poque no quería ser kamikaze. Y lo mejor es que todo esto está basado en una historia real.

    Este thriller conspirativo sólo simula el estilo cerebral británico para inmediatamente hacer que explote todo con la tipica super acción descerebrada hollywoodense. La mezcla, por absurdo que parezca, funciona bastante bien en la práctica. Los lugares comunes del género están tan retorcidos que dan lugar a secuencias realmente imprevisibles, sobre todo las que tienen que ver con que los homicidios parezcan accidentes. Especialmente cuando todo esto sucede en 1980, fecha que impide la presencia de gadgets tecnológicos actuales, mientras que otorga cierta estética vintage y un toque político interesante, que podría serlo aún más de haber sostenido algún tipo de rigor histórico.

    La película está sólida e imaginativamente filmada, con intensas escenas violentas, a veces tan exageradamente intensas como para que el espectador pueda burlarse del apasionado antagonismo entre Statham y su archienemigo Clive Owen fanatizado por el lavado de cerebro del establishment. De Niro brilla en la pantalla casi cada vez que aparece, sólo que el guión no lo ayuda: se pasa demasiado tiempo preso en una mazmorra, y cuando sale de ahí, apenas le quedan un par de chistes.

    Con todos sus defectos, no se puede negar que el film mantiene el suspenso y la tensión más allá de sus lugares comunes, y que muchas de las que podrían ser llamadas escenas de acción están diseñadas para impactar como imágenes realmente violentas.
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  • Gigantes de acero
    Gigantes de acero
    Ámbito Financiero
    Sólido film de box futurista

    Pocas películas tienen un comienzo tan brutal como «Gigantes de acero», cuando Hugh Jackman lleva su robot boxeador a un rodeo de mala muerte para que se enfrente con un toro salvaje. Corre el año 2020, y el boxeo humano está perimido y reemplazado por robots de pelea. El protagonista, uno de los últimos boxeadores que subían realmente al ring, parece más apto para hacer que destrocen a sus púgiles robóticos, así que anda de aquí para allá escapando de sus múltiples acreedores, hasta que se le aparece un abogado explicándole que tiene una audiencia por la custodia de su hijo, al que prácticamente no ha visto nunca, ya que su madre acaba de morir.

    Viendo que su ex cuñada quiere adoptar al chico, nuestro antihéroe logra salirse con una especie de chantaje, consistente en quedarse con su hijo sólo por el verano, para luego entregarlo a cambio de una buena suma de dinero. Suma que alcanza para comprar un buen robot de pelea y volver al ruedo.

    Como los robots del padre siempre terminan convertidos en chatarra, hay que esperar para que el hijo, en un accidente providencial, encuentre al androide que les cambiará la vida. Se trata de un viejo modelo diseñado para sparring, es decir para aguantar muchos golpes, y no para el ataque. Pero dado que lo único que queda es el vejestorio, padre e hijo lo lllevan a pelear en un marginal zoológico abandonado. Claro que el robot, por mejor racha que les traiga, no les puede evitar el violento acoso de los apostadores y la promesa de entregar el chico a sus padres adoptivos.

    Inspirado en un episodio de 1963 de la serie «Dimensión desconocida», escrito por Richard Matheson e interpretado por Lee Marvin) «Gigantes de acero», de todos modos, es un film de ciencia ficción totalmente original, que no se parece a nada en el género futurista, aunque sí respeta la fórmula de los viejos dramas pugilísticos.

    Producido por Spielberg y Robert Zemeckis, ofrece una sutil descripción de un futuro cercano donde los efectos especiales se aplican más que nada al ambiente del boxeo, con todo tipo de robots alucinantes -incluyendo uno de dos cabezas que aparece en uno de los mejores encuentros del film- y algunos decorados formidables. El director Shawn Levy (el de «Una noche en el museo») se concentra más en la historia y los personajes humanos que en los robots, sin obviar los inevitables momentos melodramáticos, pero tampoco el clima de cine negro propio de los films de boxeo. Lo mejor de su trabajo es lograr un buen equilibrio entre todos los condimentos para que todo funcione correctamente, sin redundancias. Al final, «Gigantes de acero» es una muy buena película, con sólidas actuacioens, increíbles robots de todo tipo y calibre, y un guión con matices casi más realistas que muchos títulos famosos sobre boxeo al estilo «Rocky».
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  • Actividad paranormal 0: El Origen
    La única asustada es la protagonista

    El éxito de la saga de «Actividad paranormal» provocó ya una tercera parte legal a punto de estrenarse en Estados Unidos, y también esta especie de copia que repite el formato de «material de archivo encontrado luego de un hecho extraño», etc., sin muchas variaciones al fenómeno de fantasmas que perturban las noches, salvo que en este caso el espectro es nipón, igual que sus víctimas (eso sí, las cámaras de las películas anteriores seguro también fueron japonesas o, por lo menos, chinas).

    Aquí también hay una variación sobre el estado de los personajes: la protagonista, es una japonesa recién llegada de Estados Unidos con las dos piernas rotas producto de un accidente del que no quiere hablar mucho, ya que fue con una asesina que ya tenía varias víctimas previas y, además, ella provocó una muerte en medio del choque.

    Como la chica asegura que por la noche su silla de ruedas se mueve sola al lado de su cama, su hermano, últimamente obsesionado con grabar todo con su nueva cámara, toma la decisión de monitorear la habitación en horas nocturnas. Y por las dudas pone una montañita de sal adelante de la puerta, que por supuesto aparece pisada a la mañana siguiente. Pero no se ve quién la pisa, sólo el efecto de la montañita pisada por una especie de pie invisible.

    Pronto hay más episodios sobrenaturales por las noches, y también llega un monje para realizar una ceremonia purificadora en la casa. Pero todo sigue bastante mal, incluso para el espectador que no encuentra nada demasiado nuevo ni verdaderamente terrorífico en la historia, que además, gracias al formato reality, no tiene casi ningún atractivo formal. Las otras «Actividad paranormal» daban miedo, pero ésta, al final, sólo incluye gritos histéricos de la pobre japonesita enyesada.
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  • Justicia final
    Justicia final
    Ámbito Financiero
    Convenciones muy bien intencionadas

    Cada tanto algún documental de Discovery Channel se ocupa de historias sobre un condenado a cadena perpetua que, tras pasar largos años en la cárcel, es liberado gracias a que las pruebas de ADN, no disponibles en los tiempos de su condena, muestran su inocencia.

    Este drama narra uno de estos casos, tal vez más impactante que otros por el hecho de que la hermana del falso culpable se dedicó a full al asunto, al puuto de recibirse de abogada para poder mover desde adentro los lentos engranajes de la justicia.

    La historia es atractiva y llena de buenas intenciones, pero demasiado lineal y no tan interesante como para que el espectador atestigüe, durante un buen par de horas de proyección, la larga espera de una década y media para que Hilary Swank insista e insista, poniendo a prueba la paciencia de todo el mundo que la rodea, en que su hermano Sam Rockwell es inocente.

    Si esto fuera un thriller, o al menos un drama tribunalicio, podría haber alguna maliciosa sorpresa en el desenlace, pero dado el cariz de drama realista que tiene todo este producto -jugado desde la premisa de que el espectador está familiarizado con el caso, muy promocionado por la prensa estadounidense en su momento- no sólo no hay sorpresas, sino tampoco matices que ayuden a darle mayor interés al asunto desde algún ángulo. Por ejemplo, prácticamente no hay más que una escena que muestre la angustiosa existencia del condenado en la cárcel, ni tampoco descripciones que revelen los sórdidos recursos corruptos de la polícía para lograr falsos testimonios en el momento del juicio, salvo apenas una escena con una casi irreconocible Juliette Lewis explicando los motivos de su perjurio.

    Las actuaciones son buenas, y la direccion es correcta ero terriblemente convencional y poco imaginativa. Aun en cable, este film bien intencionado corre con desventaja, ya que finalmente un documental sobre el mismo tema suele durar menos de una hora y puede resultar más ágil que este lineal drama de la vida real.
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  • El guardián del zoológico
    El guardián del zoológico
    Ámbito Financiero
    Pasatiempo razonable, sólo para los más chicos

    La premisa de esta comedia infantil romántico-zoológica es que en realidad todos los animales pueden hablar, sólo que no lo hacen abiertamente para no asustar a las personas. Viendo que el mejor guardián del zoo sufre problemas amorosos, con una chica que ya le rompió el corazón hace años y que ahora lo acepta si consigue un trabajo mejor remunerado, los animales se unen para ayudarlo, lo que redunda en romper el pacto y dialogar sin problemas con su amigo humano.

    El asunto es bobo de por sí, y sería original si no se notara la influencia obvia de «Dr Doolittle» y la saga de «Una noche en el museo».

    Por supuesto, hay gags con los animalitos parlantes que son graciosos, especialmente los que tienen que ver con dos osos peleadores y las constantes recriminaciones en público de la leona al león. El protagonista, Kevin James -también coguionista- hace un personaje entre naif y tonto con demasiados toques sentimentaloides, pero también interviene en algunos momentos eficaces de humor. La chica insoportable, Leslie Bibbs, realmente lo es, y la que podría haber estado mejor aprovechada es la talentosa Rosario Dawson como otra empleada del zoólogico que, tal como hasta los chicos se darán cuenta desde el comienzo del film, es el verdadero amor del protagonista.

    No hay mucho más que agregar, salvo que técnicamente los animales digitales están bien resueltos, y que para chicos chiquitos éste puede llgar a ser un pasatiempo razonable.
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  • Vaquero
    Vaquero
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    Elegía para actores sin fama

    La dura vida del actor de reparto está bien ilustrada en «Vaquero», con el agregado de que el protagonista, obsesionado por conseguir un papelito en una superproducción hollywoodense filmada en la Argentina, además es un pésimo profesional que ni sabe leer qué lineas le tocan en un guión, piensa cualquier cosa totalmente alejada de su personaje mientras está actuando, es un resentido de los que triunfan en el medio. En síntesís, es un loser total.

    «Odio ser alternativo, quiero estar con los copados», piensa obsesivamente Julián, mientras pasa las interminables horas de espera del rodaje de un film policial, donde su papel básicamente consiste en recibir sopapos y malos tratos de todo tipo. También actúa en una obra de teatro independiente, donde todos los aplausos y elogios los recibe «el gordo», situación que detesta profundamente por lo que se escucha permanentemente un en verborrágico (y no tan bien grabado a nivel técnico como el espectador desearía) monólogo interno, generalmente acompañado de estridente, y basante buena, música tecno-punk. Es comprensible, hasta su papá le habla bien de «el gordo» y no de él cada vez que menciona la obra (el padre está interpretado por Daniel Fanego de una manera que ayuda a volver interesante cada escena).

    Hay un importante director de Hollywood por filmar un western andino en la Argentina, y este actor quiere estar ahí. Logra que su representante lo lleve a un evento de la producción norteamericana, le toman un casting, le hace una entrevista el asistente de dirección (momento desopilante hablado en inglés y quechua) y termina pasando el rato en su casa mirándose en el espejo con un sombrero de cowboy, en una especie de versión patética del Robert De Niro de «Taxi Driver».

    En sus mejores momentos, «Vaquero» es una buena comedia sobre el mundillo de los actores sin fama, los castings donde se encuentran siempre con la misma gente, su envidia de los famosos, la hipocresía del hall luego de una funcion y todos los conocidos detalles de los «wanna be» y el detrás de cámaras, que siempre pagan y arrancan una sonrisa y alguna carcajada. El lenguaje de cine indie no siempre ayuda al desarrollo de la trama, especialmente durante los monólogos en off del protagonista que en un momento se vuelven un tanto repetitivos. La cámara movediza a veces parece ser la subjetiva de un personaje que no conocemos, pero la luz es buena, todo el elenco está muy bien y la película es breve como para no poder aburrir, lo que en el contexto de apertura del Bafici donde se dio a conocer este film es todo un logro.
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  • Conan el Bárbaro
    Conan el Bárbaro
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    Contundente regreso de Conan

    Lo mejor de esta nueva «Conan el bárbaro» es que no se trata de una remake del film escrito por Oliver Stone, que dirigió John Milius en 1982. Aquel debut de Schwarzenegger como protagonista (por entonces era mucho más un efecto especial de carne y hueso que un actor, ni mucho menos, gobernador) tenía una magnificencia visual y cierto tono intelectual que la convirtieron en una obra irrepetible, incluso para los altos standards de la muy competente secuela de Richard Fleischer «Conan el destructor» de 1984.

    Marcus Nispel, director de clips de rock y de excelentes remakes como la de «La Masacre de Texas», ya apuntaba hacia el lado de la fantasía heroica en su inusual historia de luchas entre vikingos y pieles rojas, la película de culto «Conquistadores», y encaró al nuevo Conan más desde la super acción, el gore y lo sobrenatural.

    La violencia es sorprendente ya desde el principio, cuando la madre del héroe lo da a luz en medio de un sombrío campo de batalla, o en el largo prólogo cuando el pequeño Conan preadolescente se liquida, él solito, media docena de feroces invasores enemigos. Luego de la ya inevitable muerte de Ron Perlman, padre de Conan, la película se convierte en una impiadosa venganza contra todos los responsables de su muerte, pintoresco grupo de personajes liderados por el malvado Stephen Lang y su hija hechicera Rose McGowan (dos de los principales factores para recomendar el film, empezando por las garras metálicas al estilo Freddy Krueger de la brujita).

    Partiendo de esta premisa, el Conan vengativo que interpreta Jason Momoa es más despiadado y sangriento, y tiene más matices actorales que el que dio fama a aquel lejano Schwarzenegger, algo que ayuda, a pesar de que esto no es «Hamlet». Lo importante está en la acción, con momentos de auténtico terror como una lucha contra espantosos zombies de arena o el tentaculado guardián de una mazmorra acuática, y la riqueza visual fantástica que aprovecha al máximo el estilo del autor del personaje, Robert E. Howard, miembro del círculo de Cthulhu de H.P. Lovecraft, cuyas impresiones oscuras dominan lo mejor de esta sólida, imaginativa y muy entretenida rendición moderna al género de espada y brujería.
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  • Damas en guerra
    Damas en guerra
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    Damas en guerra matan la comedia

    Una duración de dos horas nunca es recomendable para una comedia, salvo excepciones de corte épico que no es precisamente este caso. Aquí lo único épico es la falta de coherencia en el sentido del humor, y los abruptos cambios de tono que nunca permiten que el espectador llegue a sentirse cómodo, ni mucho menos interesado en esta historia satírica del universo femenimo, a la que se podría ubicar en algún intermedio o híbrido entre «Sex And The City» y los dibujos de la muñeca Barbie.

    El asunto es de lo más frívolo, tanto que como tópico ni ha llegado a interesar nunca a las editoras de revistas femeninas. Una chica se casa y, a la hora de elegir a su dama de honor, reparte ese privilegio entre demasiadas amigas, todas de idisoncracias diferentes, lo que genera desplazar totalmente el interés del punto central de la boda -es decir la novia y su futuro marido, la fiesta, etc.) a una especie de enfrentamiento cada vez ams agresivo por entronizar a la verdadera mejor amiga entre las distintas damas de honor.

    Las actuaciones no son del todo descartables, y a veces mantienen el interés más allá de que no pueden no seguir los distintos cambios abruptos de estilo impuestos por el guión y la floja dirección de Paul Feig. Hay algún colorido típico de las películas sobre bodas, y algún chiste suelto eficaz, pero no mucho más.
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  • Winter: El delfín
    Winter: El delfín
    Ámbito Financiero
    Como “Flipper”, pero algo más lacrimógena

    Desde los tiempos de Flipper, las historias con delfines siempre pagan, sólo que en este film hay una vuelta de tuerca de impensable corrección política: el delfín es discapacitado. Así, un chico triste y solitario está camino al colegio en su bicicleta y descubre junto a un pescador un delfín varado en la playa, atrapado por unas redes. El nene le corta las redes y entabla una curiosa amistad con él, amistad que continúa cuando el delfín es alojado para su difícil cura en un hospital para animales marinos.

    A cada rato la trama presenta una situación terriblemente lacrimógena que, por suerte, se soluciona bastante bien antes de la siguiente catástrofe emotiva. Hay un atleta, primo del pequeño protagonista, que va al ejército para tratar que le paguen su entrenamiento para las Olimpíadas, sólo para quedar lisiado tras una explosión. Accidente que crea un paralelismo con el delfín Winter, que debe ser amputado de su aleta trasera para seguir manteniéndolo con vida en el acuario.

    Morgan Freeman, el médico especialista en lisiados y ortopedia del hospital de veteranos, es el encargado de mejorar la vida tanto del atleta como del delfín, creando una rara aleta ortopédica que, lógicamente, en principio el delfín se niega a aceptar. Pero entre risas y lágrimas, y algunas muy lindas imágenes logradas por el director Charles Martin Smith -actor de varios clásicos de los 70 y los 80 como «American Graffiti» y «Los intocables»- todo se soluciona. Obviamente esta «Winter-El delfín» es una película para chicos, pero basada en un historia real -antes de los créditos del final hay imágenes documentales que bien justifican quedarse sentado un poco más en la butaca- que realmente alecciona sobre la relación entre animales y seres humanos. Las buenas actuaciones también ayudan.
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  • Identidad secreta
    Identidad secreta
    Ámbito Financiero
    La acción salva una historia insustancial

    En algún momento John Singleton apuntaba a ser el más firme competidor de Spíke Lee a la hora de filmar policiales con trasfondo social o político. Ahora con esta «Identidad secreta» se aleja de cualquier pretensión seria, pero por lo menos sigue exhibiendo una gran calidad en lo técnico, lástima que aplicada a una gran tontería conspirativa, algo así como un film de espías adolescentes.

    Taylor Lautner, el hombre lobo light de la saga de «Crepúsculo», es el espía en cuestión, aunque el guión lo muestra en un principio con un adolescente bastante común y corriente salvo por el detalle de que su padre lo entrena permanentemente en boxeo y artes marciales, además de ser el campeón de lucha libre de su colegio. Además, el muchacho se siente raro, y le cuenta a su psiquiatra Sigourney Weaver un sueño recurrente en donde es raptado de chico.

    Cuando un profesor le pide un trabajo especial de sociología sobre chicos desaparecidos, el protagonista descubre, junto a su vecinita de enfrente, que un chico desparecido cuya foto se publica en un site se parece sospechosamente a él mismo, y hasta encuentra en el sótano la misma remerita de la foto que se ve en Internet. Lautner avisa al site, y empieza -casi tarde, porque todo esto demora mucho- la superación, con espías malvados que atacan su casa y espías supuestamente buenos comandados por Alfred Molina, que también lo persiguen pero para protegerlo.

    A partir de este momento la película se debate entre escenas de acción bastante violentas y muy bien filmadas y diálogos tontos que, por momentos, casi arruinan todo. La excelencia técnica y las buenas actuaciones de los nombres ya mencionados en el reparto ayudan a mantener el equilibrio de esta tontería violenta que con mayor inteligencia hubiera dado para más.
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  • Sin escape
    Sin escape
    Ámbito Financiero
    “Sin escape”: casi para salir corriendo

    Basada en una historia real, esta película alemana cuenta los pormenores de un asaltante que tuvo en vilo a Viena durante unos meses: un ladrón enmascarado robaba bancos y salía corriendo, hasta que se descubrió que era un ex convicto maratonista, ganador de varias carreras europeas luego de haber practicado durante años corriendo en círculos en el patio de la prisión. Luego, ya detenido por la policía, logra escapar corriendo y es buscado por un verdadero ejército de policías, convertido en algo así como el enemigo público número uno.

    Como cine negro existencialista es un film más raro que realmente eficaz. Andras Lust, casi tan inexpresivo con o sin máscara, anda solo y casi no habla con nadie durante media película, salvo para decir que pongan el dinero en su bolso durante los atracos. Luego se relaciona románticamente con una mujer, pero su falta de expresividad se mantiene durante todo el romance.

    Básicamente al tipo le gusta correr y robar autos y andar rápido escuchando la radio. Hay una sola de las secuencias de robo que logra alguna emoción debido a lo vertiginoso del escape, y hay que esperar hasta los minutos finales para asistir al intenso escape de la comisaría, que de todos modos sigue de manera fria e impersonal.

    El director Benjamin Heisenberg no filma mal, pero más allá de algunas imágenes interesantes, como las de una maratón corrida de noche, todo es bastante carente de interés plástico. Al final, no se sabe nada sobre la obsesión del protagonista por robar bancos, y en realidad al espectador, ya a esa altura, no le interesa demasiado conocer los motivos detrás de esta curiosa crónica policial.
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  • Invasión a la privacidad
    Invasión a la privacidad
    Ámbito Financiero
    Film con psicópata lejos de la Hammer

    Para ser el elegido para la resurrección de los estudios Hammer Films, este thriller curiosamente no sólo carece de ambiente gótico, sino que ni siquiera transcurre en Inglaterra. Tampoco hay vampiros ni otros personajes clásicos del género fantástico, pero en cierto modo está emparentado con algunos films con retorcidos psicópatas de mediados de la década del 60, que le dieron a la Hammer un toque contemporáneo. Y, además, también está Christopher Lee, aunque lamentablemente poco aprovechado en un papel secundario que no aporta mucho.

    El psicópata protagónico es Jeffrey Dean Morgan, que le alquila un departamento en Brooklyn a una cirujana recién separada. La pobre Hilary Swank ha sido advertida de que el edificio va a sufrir varios arreglos y que va a tener que soportar ruidos ncturnos, pero lo que no sabe es que el lugar está lleno de pasadizos dispuestos para que el aparentemente amable propietario se le pueda meter en el departamento. De ahí a dormir con alguien debajo de la cama, o escondido en un ropero, hay un solo paso. Y ni hablar de lo que puede pasar si el depravado utiliza somníferos para divertirse como quiera con su inquilina sin que ella se dé cuenta, salvo por la sensación de no haber descansado muy bien la noche anterior.

    El director finlandés Antti Jokinen empieza la historia con un tono casi demasiado reposado para un thriller, pero hacia la mitad, la película explota con situaciones realmente tensas y perturbadoras. Las actuaciones son sólidas, lástima algunos descuidos del guión y un desenlace minimalista, bastante menos elaborado y sorprendente que los de las antiguas películas de psicópatas de la Hammer.
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  • Paul
    Paul
    Ámbito Financiero
    Divertido encuentro de los perdedores y el alien

    En un raro momento de intercambio intercultural, los dos nerds ingleses de la gran parodia del cine de zombies «Shaun of the dead» van de vacaciones a los Estados Unidos partiendo de una convención de fans del comic y la ciencia ficción, para luego recorrer el circuito de conspiraciones extraterrestres, donde conocen un auténtico alien que asegura ser quien asesoró a Spielberg para «Encuentros cercanos del tercer tipo». Todo esto dirigido por Greg Mottola, el experto en perdedores de «Super Cool» y «Adventureland», con el aporte de grandes comediantes como Bill Hader (de «Saturday Night Live») como un aspirante a «hombre de negro», o Seth Rogers (la voz del marciano con una generosa provisión de la marihuana que le daban los militares de las bases secretas donde lo tenían encerrado).

    Uno podría pensar que, con todos estos elementos, «Paul» podría ser una comedia fabulosa. Lo cierto es que es una comedia bastante buena, con la típica estructura de «road movie» divagante que intenta armonizar la trama con los gags y sketches de eficacia intermitente. Es decir, uno la pasa bien durante toda la película, pero como suele suceder en estos casos, da la sensación que los que se divierten más son los artistas involucrados en el rodaje.

    Obviamente los seguidores de las conspiraciones extraterrestres y la cultura pop relativa a la ciencia ficción y las convenciones con gente disfrazada de star troopers o princesas Leia de «Star Wars» van a disfrutar especialmente todo este chiste con momentos brillantes, dos o tres gags realmente gloriosos, y una dosis generosa de «buenas vibraciones» para compensar cualquier falta de rigor que pueda afectar el conjunto. Además, hay muy buenos diálogos en «klingon», lenguaje obviamente despreciado por Paul, hombrecito verde que está de vuelta de todas estas cosas.
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  • Noche de miedo
    Noche de miedo
    Ámbito Financiero
    Entretiene más si se olvida el original

    Es verdad, no era «El ciudadano», «Casablanca», ni «Psicosis», ni siquiera algún Drácula de la Hammer. Pero «La hora del espanto», es decir la «Noche de miedo» de 1985, era una muy buena película de vampiros suburbanos, con un don especial para mantener el equilibrio entre la parodia, el homenaje al género, y el auténtico terror.

    Teniendo esa película en mente, con esta nueva «Fright Night» está todo mal. La remake es un producto típico de la fiebre de nuevas versiones de films de terror de los 70 y los 80. El guión realmente es pésimo, empezando por el hecho de arruinar todo el suspenso hitchcockiano surgido del conflicto del adolescente que sabe que su vecino es un vampiro, sin que nadie le crea ya que, ahora, desde el vamos el vampiro revela sus malas intenciones, y no hay margen alguno para sutilezas.

    Pero si bien esta nueva «Noche de miedo» está armada como una especie de estudiantina televisiva teenager con vampiros, por más descerebrada que sea, la verdad es que nunca aburre. Hay mucha acción, chorros de sangre y algún crucifijo arrojado al espectador en la version 3D, formato por momentos utilizado de modo realmente creativo para describir la desolación del suburbio semi abandonado de Las Vegas al que se muda el vampiro protagónico.

    Una vez entendido que el guión es malo -lo que es evidente aun no habiendo visto el film original-, se puede disfrutar de escenas aisladas con buenos gags, imágenes fantásticas super imaginativas y hasta interesantes aportes a las reglas de la mitología vampírica. También se aprecia el recurso de convertir al antiguo presentador de films de terror/cazador de vampiros Peter Vincent (inolvidable Roddy MacDowall) en un mago dark al estilo Chris Angel, un buen trabajo de David Tennant. De hecho, hay muy buenos actores que logran volver interesantes a sus personajes más allá del flojísimo guión: Anton Yelchin es un gran paranoico, y el talentoso Christopher Mintz-Plasse (el de «Super Cool» y «Kick Ass») debería haber tenido más escenas como nerd vampirizado, mientras que la beldad adolescente Imogen Poots realmente logra transmitir el auténtico conflicto que subyace en todo relato de vampiros. Y Toni Colette (la protatonista de «El casamiento de Muriel» o la madre del atormentado chico de «Sexto sentido») logra salir ilesa de algunos de los diálogos mas ridículos del film.

    Mientras que «La hora del espanto» era una buena película, esta «Noche de miedo» es un desastre bastante divertido, que puede calificar como placer culposo. El lado bueno es que debe haberle dado buenos dividendos al injustamente olvidado director y guionista del film original, Tom Holland (el papá de Chucky) que no filma nada hace añares. En la película también aparece brevemente el chupasangre original, Chris Sarandon, cuya actuacion parece haber sido estudiada de cerca por Colin Farrell, que logra que su vampiro sea bastante mejor que la película.
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  • Splice
    Splice
    Ámbito Financiero
    Al nivel de clásicos de Cronenberg

    Una pareja de científicos brillantes juntan ADN de varios animales y crean un nuevo tipo de ser vivo, una cosa amorfa con algo de oruga y foca, diseñada especialmente para las necesidades de la industria ganadera. Para la pareja genial, el siguiente paso lógico sería hacer algo parecido pero agregando ADN humano, lo que serviría para solucionar todo tipo de problemas de salud, empezando por los trasplantes de órganos.

    Cuando la firma para la que trabajan les explica que cualquier idea en esa direccion no sería viable comercialmente, dados los esperables conflictos sociales, el dúo de genios decide que lo van a intentar a espaldas de sus jefes, sólo para saber, aunque sea en teoría, si pueden crear el embrión de un ser artificial levemente humanoide..

    Obvio, una vez comprobada su tesis, no pueden detenerse, pasan a la práctica, y de golpe están llevando a cabo delirios que jamás se les hubiera ocurrido a Lord Byron y Mary Shelley.

    La película empieza con un tono amable, sentido del humor y situaciones y personajes creíbles. ajenos a los lugares comunes del género (en este sentido, las interpretaciones de Adrien Brody, Sarah Polley y la mutante Delphine Chaneac resultan fundamentales).

    Más allá de las imágenes extrañas y las premisas insensatas, el asunto está planteado de manera aceptable, e incluso divertido, algo así como un romance entre científicos buena onda. Y aun cuando el espectador salte de su butaca con los pelos de punta ante escenas brillantemente pavorosas salidas de la peor pesadilla, la historia de amor nunca pasará a un segundo plano.

    Todo parece salido de algún libro de ciencia ficción de vanguardia como los de Philip Jose Farmer, experto en relaciones sexuales del tercer tipo, que de todos modos nunca acuñó nociones tremendas como el incesto con clones mutantes. Esta película es una rareza, una de esas que nunca jamás aparecen en algún zapping en el cable. ¿O acaso alguna vez alguien encontró «Rabia» o «Cromosoma 9» del David Cronenberg pre Hollywood haciendo zapping? Mencionar a Cr