Infierno al volante

Crítica de Bernabé Quiroga - CiNerd

MACHETE + DEATH PROOF - ROBERT RODRIGUEZ - QUENTIN TARANTINO

Largo, despeinado, teñido de rubio, sucio y casi inmirable ¿Quien iba a pensar que con uno de los peinados más horribles de su carrera, Nicolas Cage se convertiría en el personaje más bad-ass de lo que va del año? Tal vez solo el director y guionista Patrick Lussier (DRÁCULA 2000, LUCES DEL MÁS ALLÁ, SANGRIENTO SAN VALENTÍN 3D) lo pensó. Este, siguiendo con su tradicional estilo filmográfico, nos presenta otra de esas películas que son buenas por lo malas que son. Aunque, pensándolo bien, ninguno de sus otros films fueron buenos. En fin… estrafalaria, híper violenta y ridículamente divertida, su nueva cinta INFIERNO AL VOLANTE 3D (DRIVE ANGRY 3D, 2011) no teme reírse de sí misma. Y entre tiroteos, sangre, persecuciones y mujeres desnudas, conocemos la historia de Milton (Cage), un hombre que escapa del Infierno para vengarse de una secta que asesinó a su hija y secuestró a su nieta para usarla en un culto satánico.

Si no fuera por sus efectos especiales berreta, los escasos momentos en 3D, algunos clichés o escenas ya vistas - la de Cage teniendo sexo mientras mata villanos es casi igual a la de Clive Owen y Monica Belucci en MATAR O MORIR (SHOOT 'EM UP, 2007) -, se podría decir que INFIERNO AL VOLANTE 3D es la MACHETE (2010) de este año. Casi tan sangrienta y bizarra como esa joyita dirigida por Robert Rodríguez, el film de Lussier se luce con muy buenas actuaciones, mucha de sangre, alocadas escenas de tiroteos y explosiones, diálogos divertidos y una narración arriesgada y entretenida que mantiene al espectador interesado mientras suelta de a poco pistas sobre el pasado del personaje de Cage - en lugar de hacerlo bruscamente en meros flashbacks -. Es decir que, si uno fuese a ver INFIERNO AL VOLANTE 3D sin saber de qué trata, no entendería del todo qué pasa en la película hasta las escenas finales, y esto la hace inesperadamente arriesgada. Pero el punto más fuerte de la película no es ese, sino El Contador. La irónica e imprevisible representación de La Muerte, interpretada magistralmente por William Fichtner, se roba cada escena en la que aparece. En cuanto a los demás miembros del elenco, la hermosísima Amber Heard es una talentosa revelación actoral, mientras que Cage es tan genial y bad-ass como cualquier otro héroe de este tipo de películas (Machete, Marv de SIN CITY, Snake de ESCAPE DE LOS ANGELES y la lista sigue).

Okey, hasta ahora todo muy lindo pero no podemos pasar por alto que al director Patrick Lussier le falta mucha cancha. Lo peor de todo es que esto se hace evidente al momento de las escenas acción, y sus persecuciones no le llegan ni a los talones a las que Quentin Tarantino filmó para DEATH PROOF (2007). Si bien comparte muchas características con esa locura perteneciente a la doble presentación de GRINDHOUSE - la onda setentosa, la música, sus autos veloces, sus bellas mujeres y un protagonista similar (Milton y Stuntman Mike son dos gotas de agua) -, INFIERNO AL VOLANTE es sumamente inferior - tampoco podemos esperar mucho del director de SANGRIENTO SAN VALENTÍN 3D (2009) -. Pero aun así, este chifle recién estrenado en cines es una grata sorpresa y un placer cool y entretenido que muchos considerarían culposo. Después de todo, es difícil aceptar que ver a Nicolas Cage manejando de vuelta al infierno - al ritmo del rock metálico y con su horrible cabellera al viento - es algo que nos llena el corazón de emoción y adrenalina.