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Imagen del crítico Bernabé Quiroga
Bernabé Quiroga
  • Cantidad de críticas: 37
  • Promedio: 64%
  • Críticas favorables: 27/37 (73%)
  • Críticas desfavorables: 10/37 (27%)
  • Diferencia absoluta: 9%
  • Email de contacto: No disponible
  • Twitter: @BernabeQuiroga
  • Medio donde critica: CiNerd
  • Battleship: Batalla naval
    BOMBA DE ESTRUENDO

    En un nuevo desesperado intento de recaudar varios millones, Hollywood une dos de sus tendencias más usadas en la actualidad: la de invasiones aliens y la de “adaptemos lo que sea”. Así sale a la superficie BATTLESHIP: BATALLA NAVAL (BATTLESHIP, 2012), una entretenida superproducción basada en el popular juego de mesa, que tiene la suerte de venir precedida por recientes películas y series de extraterrestres tan flojas como SKYLINE: LA INVASIÓN (2010), INVASIÓN DEL MUNDO: BATALLA: LOS ÁNGELES (2011) y “Falling Skies”. Es decir, nadie esperaba mucho de ella más que el solo hecho de divertir e impactar con sus efectos especiales y escenas de acción ¿Y qué creen? Eso es exactamente lo que hace. Después de todo, es lo nuevo de las dos compañías que nos trajeron la trilogía TRANSFORMERS.
    Todo empieza cuando la NASA descubre que hay otro planeta muy similar al nuestro, donde podría haber vida extraterrestre. Por supuesto, se les ocurre armar un satélite para enviar una señal e intentar comunicarse. Lo que no sabían era que la respuesta que recibirían sería una invasión. Por otra parte, conocemos al protagonista de nuestra historia: Alex Hopper (Taylor “John Carter” Kitsch), uno de esos típicos rebeldes expertos en meterse en problemas y sin motivaciones, que se une a la marina por su hermano (Alexander “True Blood” Skarsgård) y aprende como ser un héroe al terminar capitaneando el único navío que le presentará batalla a los alienígenas. También hay una patética historia paralela con la novia de Hopper, un ex-soldado discapacitado y un nerd enfrentando a los extraterrestres en tierra firme, de la que ni siquiera voy a hablar porque es lo peor de este estreno.
    BATTLESHIP: BATALLA NAVAL es una película grande, pero no una gran película. A nivel de humor, diálogos, progresión dramática y construcción de personajes, el guión de este nuevo tanque hollywoodense es del mismo calibre que la primera TRANSFORMERS (2007). Es decir, chistes fáciles, protagonistas chatísimos y una historia simple y muy predecible en la que Hasbro y Paramount Pictures volcaron toda su artillería pesada: destrucciones de ciudades, naves espaciales, explosiones de barcos y aviones, explosiones y más explosiones que valen la pena el precio de la entrada y del pochoclo. Esta película bien podría haber sido una de Michael Bay, pero al parecer estaba ocupado y los estudios llamaron a un muy buen imitador: Peter Berg (HANCOCK). Aun así, los elementos del cine “michaelbayniano” (Sí, acabo de inventar una palabra) están moderados. Hay buenas escenas de acción, pero todas duran necesario y tienen su razón de ser (¿Escuchaste, TRANSFORMERS: EL LADO OSCURO DE LA LUNA?); hay momentos de humor muy boludos, pero cuando la historia exige seriedad, hay seriedad; hay bellas mujeres (Rihanna y Brooklyn Decker, dos pésimas actrices a las que perdono por estar muy buenas), pero estas no se ponen en pelotas o arreglan motos en poses pornográficas solo porque el guión lo pide. Eso sí, la abundancia de patriotismo yankie en el último cuarto de película roza el ridículo, pero era de esperarse tratándose de un film que recibió un apoyo sin precedentes de la Marina de EE.UU., que aquí la hacen ver como el mejor trabajo del mundo y bien podría servir para convencer a nuevos reclutas.
    Si quieren no pensar en nada más durante 131 minutos (así es, más de dos horas, pero se pasan rápido), anímense a ver BATTLESHIP: BATALLA NAVAL. Las escenas de los combates oceánicos son muy novedosas, los efectos especiales cumplen de manera sobresaliente, la banda sonora tiene toda la onda (desde AC/DC a Creedence Clearwater Revival), Kitsch se banca el protagonismo con simpatía, y la historia y los diseños de los alienígenas están mucho mejor pensados que en SKYLINE: LA INVASIÓN o INVASIÓN DEL MUNDO: BATALLA: LOS ÁNGELES. Tómenlo como algo malo o bueno, pero creo que hasta podría compararla –por el despliegue visual, el burdo patriotismo y el tipo de guión– con DÍA DE LA INDEPENDENCIA (INDEPENDENCE DAY, 1996), solo que nunca llegará a ser tan trascendente como la cinta de Roland Emmerich. Sé que es divertida, pero también sé que en uno o dos días voy a estar hablando de otra cosa. Porque, por mucho que entretenga, para algunos resultará difícil ignorar sus falencias. La calidad del guión es decepcionante, su visión sobre la guerra es muy naif, los geniales Skarsgård y Liam Neeson están completamente desperdiciados y, comparándola con otras grandes películas de extraterrestres recientes como SECTOR 9 (DISTRIC 9, 2009) o MONSTERS (2010), esta se queda muuuy atrás. Mi pensamiento final que les dejo es este: BATTLESHIP: BATALLA NAVAL es como una bomba de estruendo. Sube alto, explota fuerte e ilumina por un momento el cielo nocturno con muchas luces de colores que vemos con los ojos bien abiertos. Pero después de que termina, solo queda humo y nada más. Ahí es cuando decimos: “Traé otra”.
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  • John Carter: entre dos mundos
    MARTE NECESITA HÉROES

    Si no fuera por John Carter no tendríamos la saga STAR WARS ni todo el género de ciencia ficción en general. Teniendo en cuenta esto como punto de partida, podemos permitirle algunas indulgencias a JOHN CARTER: ENTRE DOS MUNDOS (JOHN CARTER, 2012) y comprar un boleto de ida al entretenimiento, libre de prejuicios. Después de todo, fue la base para generaciones y generaciones de autores, directores y hasta científicos. Solo un ignorante diría que el universo en el que se desarrolla la película y la rica cultura marciana creada para este, son algo poco originales y que ya vimos una y otra vez. Eso es lo que creen aquellos que nunca antes habían oído hablar del personaje creado hace más de 100 años por el novelista Edgar Rice Burroughs (el mismo de Tarzán). Por supuesto, parece un cuento ya contado, porque así lo es. Muchos se inspiraron en la travesía de John Carter (un soldado de la Guerra Civil de la Tierra que es transportado al planeta Marte, donde encabezará una guerra por el destino de ese mundo), pero fue su historia la que moldeó al género. Así es como podríamos simplemente decir que JOHN CARTER: ENTRE DOS MUNDOS es una de las primeras (y más originales) películas de ciencia ficción, solo que se demoró varios siglos en llegar. Pero ya está aquí para intentar reclamar lo que es suyo.

    El proyecto empezó a principios de la década de 1930. En esa época, la idea era hacer de los libros de Burroughs un largometraje animado. Esto era pre-BLANCANIEVES Y LOS SIETE ENANITOS (1937), por lo que iba a ser la primera cinta de animación. Sin embargo, el proyecto se vino abajo y estuvo guardado e intentando resurgir más de una vez. Hasta que lo agarró de nuevo Walt Disney Pictures y el director Andrew Stanton (BUSCANDO A NEMO, WALL.E). La buena noticia era que al fin estaba preparándose el gran salto de John Carter a la pantalla grande. La mala, que era Disney el estudio detrás de la cinta. Desde que se empezó a producir en 2010, hasta ahora que se estrenó, esto siguió siendo una mala noticia. Si bien de chicos era algo que nos encantaba, ahora de grandes nos damos cuenta de que todo lo que toca la productora del ratón Mickey lo convierte en una pomposa y simpática aventura familiera, estructurada y canónica, en la que no pueden faltar los mismos elementos de la fórmula clásica, presentados todos para espectadores no mayores de 13 años: el héroe bueno, el villano malo, la princesa, el fiel y baboso perro, algo sobre la paternidad, la confrontación de los miedos, enseñanzas de vida, humor inocente, drama exagerado, el beso y la boda, y un “etcétera” que ya todos conocemos.


    Lamentablemente, JOHN CARTER: ENTRE DOS MUNDOS tiene todo eso, pero aun así se da el lujo presentar algunas pequeñas alternativas para la formula Disney que ayudan a formar este épico espectáculo visual que - si bien los más chicos apreciarán al 100% - entretiene, impacta con sus efectos y escenas de acción, hace reír, deja algunas buenas ideas, emociona de a momentos y presenta una sorpresa final que se agradece. No es un film de grandes actuaciones (creo que el mejor sería el gran Willem Dafoe, interpretando a Tars Tarkas bajo un montón de maquillaje digital), de grandes diálogos o de una progresión narrativa novedosa - de hecho, varias escenas, personajes o giros en la trama están de más, mal desarrollados o desperdiciados -. El 3D rara vez funciona como debería y las múltiples historias y personajes sobrecargan al espectador de información -¡dura dos horas y diez minutos! -. En resumen, esta es una película más bien de efectos especiales deslumbrantes y diseños asombrosos, que no llega a convertirse en un film trascendental a pesar de su procedencia. Narrativamente, el guión no se destaca más allá de la evolución de su protagonista - de John Carter a “John Carter de Marte” (los mismos títulos al principio y al final de la cinta lo ponen en evidencia) -, y la transformación de un rebelde que no pelea por nada ni por nadie, a un héroe listo para una secuela.



    Solo lo encontrará verdadero valor al film si conocía previamente al personaje y todo lo que gracias a él tenemos. Si no, es solo puro entretenimiento para toda la familia. Y si a usted, espectador, no le molesta la formula Disney y la siente más como un relato clásico, vaya a ver JOHN CARTER: ENTRE DOS MUNDOS. La pasará muy bien. Pero si usted, espectador, cree que ya está demasiado crecidito como para ver un leal perro alienígena baboso, una historia romántica algo forzada, naves y marcianos en guerra, creo que en la sala de al lado están exhibiendo una pequeña cinta muda llamada EL ARTISTA (THE ARTIST, 2011).
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  • El Artista
    PALABRA MÁS, PALABRAS MENOS

    A fines de año, de cualquier año, el nombre de una película empieza a sonar en todas partes. En críticas que la alaban, en cinéfilos que la recomienda y, más que nada, en las entregas de premios, ese tortuoso camino al Oscar que solo pocas tienen la suerte de recorrer. En 2011 fueron nueve las que la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas seleccionó. De esas nueve, el nombre de EL ARTISTA (THE ARTIST, 2011) fue el que sonó con más fuerza. Ganadora de cinco de estas prestigiosas estatuillas (Película, Director, Actor, Banda Sonora y Vestuario), la aclamada cinta muda y en blanco y negro de Michel Hazanavicius llega algo demorada a los cines del interior, y los espectadores corremos a verla para averiguar por qué tanto alboroto.


    ¿Merece EL ARTISTA ser llamada la mejor película del año pasado? En mi opinión: no. Pero vamos por parte. Primero, su historia: Estamos en Hollywood de 1927, una era dorada para el cine. En esta época, la estrella de películas mudas George Valentin (Jean Dujardin) se preocupa ante la llegada del cine sonoro. Temiendo por el posible fin de su carrera, conoce a una bella bailarina (la argentina Bérénice Bejo) de la cual se enamora. Y mientras ella comienza a triunfar en las películas habladas, él deberá enfrentar su caída. Esta es su historia. Narrativamente, no es ninguna novedad. Podría decir que es simple y predecible, y lo es, pero me gusta hablar de ella como un relato clásica. Con mucha simpatía, emoción, ternura y nostalgia, trata temas como la celebridad, el miedo, el éxito, el amor y el orgullo. Pero la película no tiene nada nuevo para decir sobre ninguno de estos temas y el desarrollo de sus arquetípicos personajes es de una predictibilidad casi desinteresada. Entonces, ¿es por eso una mala película? No. En realidad, es muy buena. Esto se debe a que esa predictibilidad casi desinteresada tiene que ver con el hecho de que Hazanavicius no quiso hacer de EL ARTISTA solo una película muda más. Él pretendía filmar otra cosa: un experimento arriesgado, una experiencia imperdible y un dulce viaje al pasado. Su historia no es más que la excusa necesaria para poder vender la cinta. Y ya que era solo una excusa, no había porque complicarse con grandes tramas, así que optó por contar un relato clásico que se acoplase más al molde de su película. Por eso, si hablamos de su guión, EL ARTISTA es clásica, simple y hasta olvidable. Pero formalmente, es una entrañable pieza cinematográfica. Su éxito y el cariño que sienten los espectadores por ella se debe a la época en que se estrena, cuando más de la mitad de las películas que hay en cartelera son en 3D o están plagadas de artificios digitales. EL ARTISTA es una escapada del cine actual y una invitación formal hacia aquella era en que ni siquiera se necesitaba hablar para transmitirle emociones al público.


    Desde el formato de la pantalla (4:3, más cuadrada que rectangular) a los créditos iniciales, pasando por su asombrosa banda sonora, los intertítulos, la omisión del zoom y la recreación del Hollywood que las mismas películas de fines del ‘20 y principios del ‘30 recreaban, EL ARTISTA funciona (casi a la perfección) como si se hubiese estrenado en la era en que está ambientada. Si bien falla a veces en ciertos aspectos de encuadres o de cortes de montaje que en aquellos tiempos no se usaban, la obra de Hazanavicius es un pequeño y simpático homenaje al cine mudo, y una buena forma de recordarlo, ya que no solo entretiene y emociona, sino que también presenta algunas novedades. El director se da el lujo de jugar con el sonido en escenas como la del sueño o ese fantástico final en el que, después de una inolvidable secuencia de baile, escuchamos la primera, única y última palabra pronunciada en todo el film. EL ARTISTA es más que una película muda y por eso, si ustedes nunca vieron este tipo de cintas, esta tal vez sea la mejor forma de empezar. Después continúe con Chaplin, Keaton, Lang, Eisenstein, Méliès y compañía.


    Por otra parte, los protagonistas del EL ARTISTA, Jean Dujardin y Bérénice Bejo, son verdaderamente geniales. Dejando de lado a los actores conocidos (John Goodman y James Cromwell) a los que les cuesta ajustarse al estilo de interpretaciones que requiere el film, el ignoto dúo protagónico entrega actuaciones fuertes, tanto en comedia como en drama, en las que desbordan encanto, emoción y química, sin decir absolutamente nada (un desafío que supieron completar de manera sobresaliente). Ambos son otro gran aporte de esta película con la que Hazanavicius devolvió al mundo algo que estaba perdido: la magia del cine mudo. Por eso tanto alboroto y por eso ganó el Oscar. Sobrevalorada pero valiosa, EL ARTISTA no es lo mejor del año pasado (disfruté más de LA INVENCIÓN DE HUGO CABRET y LOS DESCENDIENTES), ni mucho menos la mejor cinta muda de la historia, pero vayan a verla y a escucharla, porque es una de esas películas que le inflan el pecho de alegría y le enriquecen el cerebro. Tal vez no haya colores, pero lo que verán será el recuerdo de una época. Y tal vez no haya diálogos o sonidos, pero lo que escucharán será más fuerte que cualquier palabra: a los artistas de antes gritando “¡Estamos vivos!”.
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  • Jack y Jill
    ¡MUERE, SANDLER, MUERE!

    Adam Sandler era un buen comediante y sus películas le alegraban el día a más de uno, con un sentido del humor completamente desatado pero que en el fondo escondía un buen corazón. En el pasado nos encontramos con sus buenísimas comedias (HAPPY GILMORE, LITTLE NICKY: EL HIJO DEL DIABLO, LA MEJOR DE MIS BODAS, COMO SI FUERA LA PRIMERA VEZ), las buenas (BILLY MADISON: TONTO PERO NO TANTO, LA HERENCIA DEL SR. DEEDS, UN PAPÁ GENIAL, LOCOS DE IRA) y las pasables (GOLPE BAJO: EL JUEGO FINAL, NO TE METAS CON ZOHAN, CLICK: PERDIENDO EL CONTROL). Pero con el tiempo, la firma humorística de su productora Happy Madison se fue gastando hasta ahora, el momento más crítico de su carrera. Creímos que con SON COMO NIÑOS (GROWN UPS, 2010) y UNA ESPOSA DE MENTIRA (JUST GO WITH IT, 20111) - o tal vez antes, desde la flojísima pero con buenas intenciones YO LOS DECLARO MARIDO… Y LARRY (2007) - Sandler había tocado fondo. Pero al parecer podía seguir cavando su propia tumba. Uno de los últimos clavos usados para cerrar el cajón en el que la carrera de Sandler al fin debería descansar se llama JACK Y JILL (JACK & JILL, 2011), una película a la que ni siquiera podríamos catalogar como comedia, ya que de humor no tiene nada.

    Jill (Sandler) es la insoportable hermana gemela de Jack (Sandler), un ejecutivo de publicidad de Los Ángeles. Durante la visita de ella para Acción de Gracias, una pelea de hermanos hará que Jill se quede unos días más para intentar reconectarse con él. Sin embargo, esto pondrá la vida de Jack de cabeza, quien ya tiene suficientes problemas intentando contratar a Al Pacino (¿?) para una publicidad de capuccinos (¡!). Pero cuando Pacino se enamore de Jill, la trama dará nuevamente un giro que llevará a la película a la mismísima mierda.


    En el papel de Jack, Sandler cumple sin problemas ya que su personaje es él mismo o la nada misma: un vago que odia pero quiere a su hermana, nada más. Este solo le exige melosos momentos dramáticos o de ira que interpreta a regañadientes - lejos quedaron sus brillantes actuaciones en películas como EMBRIAGADO DE AMOR (2002), LA ESPERANZA VIVE EN MI (REIGN OVER ME, 2007) o la excelente HAZME REIR (FUNNY PEOPLE, 2009) -; y en el área de la comedia, le tocaron los peores "chistes". Porque aunque forma parte del título, Jack no es más que la excusa para mostrar a Jill, el imbancable personaje sobre cual girará la trama. Pero no esperen la gran cosa, ella es solo Sandler vestido de mujer, con una peluca y sin ninguna otra transformación de por medio (¡Un error fatal en este tipo de comedia, con hombres interpretando mujeres!). Se darán cuenta de esto cuando, en una escena, Jack se hace pasar por Jill poniéndose un vestido y una peluca ¡No hay diferencia alguna! Jill es solo el triste y vergonzoso intento de Sandler de hacer de mujer, con solo una voz aguda y gestos corporales demasiado estereotipados. Resumiendo, parece más bien un travesti. Así es como la idea general del film se desmorona ni bien aparece este personaje, y desde allí va cuesta abajo.


    Del resto, Katie Holmes está solo para ser la cara bonita ya que graciosa no es ni intenta serlo. Y Pacino haciendo de Pacino… ¡¿en que estabas pensando, Pacino?! Su caso es simplemente triste. Exagerado, agresivo, loco, infumable, aquí es donde debería morir su carrera, y creo que él está consciente de eso. De hecho, en una escena mientras ve junto a Jack el comercial de capuccinos que filmaron, dice: “Quema esto… Esto no debe ser visto por nadie, jamás”. Si cuando filmaban la película, ambos estaban conscientes del desastre que estaban preparando y esta escena es solo un guiño a eso, entonces ni siquiera deberían haberla hecho. JACK Y JILL es eso: una película que nunca debería haber sido filmada. Me gustaría poder decirles que vayan a verla al menos para distenderse un rato, para reírse de los chistes asquerosos (mal usados o repetidos), del humor físico (que en pocas escenas funciona), de la química entre los dos hermanos (¿cuál química?), del (inservible) cameo de Johnny Depp o de la enseñanza “ama a tu familia a pesar de todo” (que nunca termina de expresarse correctamente), pero no puedo. JACK Y JILL es una malgaste de tiempo y plata tanto para los que la filmaron como para los que la van a ver ¿Se van a reír? Tal vez, pero será solo un reflejo involuntario.


    A diferencia de las previas obras Sandlerianas, aquí hay personajes secundarios pero ninguno se destaca. Nick Swardson (el asistente) intenta e intenta pero no puede, mientras que el supuestamente famoso Eugenio Derbez (el jardinero) está tan colgado, forzado y patético como la historia de amor que comparte con Jill. De nuevo, nada. Este no es el Adam Sandler que conocíamos, sino uno que ya ni se esfuerza por buscar una buena idea o chiste novedoso, química entre sus personajes, una crítica hacia algo en particular o un tema o personajes queribles, con los que nos podemos sentir identificados. Aún hay vestigios de aquellas comedias - los amigotes de Sandler en el bar del final; la reaparición de Otto (el vagabundo cady de HAPPY GILMORE, interpretado por Allen Covert) -, pero nada salva a JACK Y JILL. Si el mundo fuese justo y la carrera de un comediante dependiera de la calidad de sus últimas películas y no la cantidad de entradas vendidas, aquí es donde moriría la productora Happy Madison. Pero el mundo no es justo. Después de todo, hay más gente entrando a ver esta bazofia que alguna otra cinta de calidad, mientras que Sandler ya tiene otro bodrio preparado para estrenar a mediados de año.
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  • La invención de Hugo Cabret
    CINEFÍLIA MON AMOUR

    Desde principios de la década pasada, las aventuras literarias juveniles han intentado abrirse paso por el cine y triunfar en la taquilla. Algunas lo han logrado, pero ninguna ha llegado al lugar al que LA INVENCIÓN DE HUGO CABRET (HUGO, 2011) se encuentra en este momento. Con 11 nominaciones al Oscar, la primera película en 3D del director Martin Scorsese (TAXI DRIVER, LOS INFILTRADOS) ha dejado de ser la adaptación más de un libro para chicos, para convertirse en un imperdible, emotivo y encantador viaje al corazón del espíritu humano y del cine mismo.

    La novela homónima de Brian Selznick (la cual leí y se las recomiendo) cuenta básicamente la misma historia. Agregando uno que otro personaje, situación o detalle (y quitando otros), el entrañable guión escrito por John Logan (GLADIADOR, SWEENEY TODD: EL BARBERO DEMONÍACO DE LA CALLE FLEET, RANGO) tiene como protagonista a Hugo Cabret, un niño huérfano que vive en la estación de trenes de París, en los años 30, manteniendo los relojes funcionando. Con la ayuda de una niña con sed de aventuras, el pequeño Hugo intentará resolver un misterio relacionado con una llave en forma de corazón, un juguetero con un pasado que desea olvidar y autómata que le dejó su padre antes de morir, el cual ocultaría un mensaje secreto.

    Seguramente se estarán preguntado donde encaja el cine en esta trama. Si bien el film comienza como una aventura más, al develarse uno de sus secretos (¿Qué mensaje esconde el autómata?) la narración cambia de carril para convertirse en un homenaje a los orígenes del 7° arte y a aquellos pioneros que convirtieron al cine - un invento que, según sus creadores, no tenía futuro -, en una fábrica de sueños. Esta nueva trama podría llegar a desilusionar a aquellos que esperaban ver más aventuras relacionada con el autómata. Si bien este sigue presente a medida que avanza la narración, su participación disminuye de manera considerable ya que no es más que el McGuffin que hace que la trama se mueva. Aun así, creo que este le favorece al film: ¿De verdad querían ver ooooootra aventura más protagonizada por nenes? Algunos podrían considerarlo a este giro en la trama el punto más flojo del guión. Yo creo que es el momento en que LA INVENCIÓN DE HUGO CABRET deja de ser lo que todos esperaban que sea, para volverse algo único: Una hermosa película dirigida con tanta eficacia como precisión, con el mejor uso del 3D en muchísimo tiempo, una bella fotografía y banda sonora, y un elenco sobresaliente en el que se destacan el pequeño Asa Butterfield y el enorme Ben Kingsley; y en menor medida, Chloë Moretz (sobreactúa en algunas escenas, pero creo que es parte de su personaje) y Sacha Baron Cohen (absolutamente genial en las partes cómicas, y una sorpresa en sus escenas de drama). El resto (Ray Winstone, Emily Mortimer, Christopher Lee, Helen McCrory, Jude Law, Richard Griffiths y Michael Stuhlbarg) es una colección de intérpretes muy talentosos, que lamentablemente no pudieron ser aprovechados lo suficiente.

    Obviamente, el lado cinematográfico de la historia podría dejar de lado a varios espectadores que no conocen mucho sobre el tema. A algunos podría frustrarlos y otros mantenerlos interesados mientras se va revelando el misterio detrás de ese tal George Méliès. Pero LA INVENCIÓN DE HUGO CABRET no es solo cine dentro del cine, y presenta un subtema que se encuentra presente en las historias de todos sus personajes: ¿Por qué estamos aquí? ¿Cuál es mi propósito en el mundo? ¿Cómo puedo hacer para funcionar correctamente? Semejantes cuestionamientos dan paso a escenas llenas de honestidad y corazón, en los que la fragilidad de cada uno de ellos es puesta al descubierto. LA INVENCIÓN DE HUGO CABRET tiene escenas dramáticas, pero los momentos de aventura (pocos, pero visualmente asombrosos) y humor (inocentes pero graciosísimo, la mayoría aportados por el inspector de seguridad y su pequeña historia de amor) son también varios.

    Críticos, directores y más miembros del ambiente cinematográfico amaron LA INVENCIÓN DE HUGO CABRET por la forma en que nos recuerda con cariño las raíces de la industria. No solo tenemos para ver de vuelta en pantalla gigante (¡y en 3D!) clásicos cómo VIAJE A LA LUNA (1902) o el recordado plano final del western ASALTO Y ROBO A UN TREN (1903), sino que Scorsese también se da el gusto de mostrarnos una escena de SAFETY LAST! (1923) en la que Harold Lloyd está colgado de un reloj en un edificio, solo para repetirla varios minutos después, ahora usando su tecnología contemporánea y a Hugo - lo mismo hace con la llegada del tren en una de las primeras filmaciones de los Lumiere, y más adelante con la impactante escena del sueño -. Esa es la forma que tiene este legendario director de demostrarnos que, si bien las películas cambiaron a lo largo de los siglos, nosotros nunca dejamos de ser lo que realmente somos. Está bien, tal vez ya no nos asuste (tanto) ver en pantalla un tren llegando a una estación, pero en el fondo siempre seremos lo mismo: hechiceros, sirenas, viajeros, aventureros, magos. Todos funcionando dentro de la misma maquinaria que es el cine.
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  • El planeta de los simios: (R)Evolución
    SALVE, CESAR

    La sala está llena. En pantalla vemos a Tom “Ex Draco Malfoy” Felton intentando darle una lección a un simio que lo esquiva una y otra vez. Trata de pegarle pero el primate le sujeta el brazo. Enfurecido, Felton parafrasea una de las citas más memorables del clásico EL PLANETA DE LOS SIMIOS (1968). Al igual que Charlton Heston, Felton grita: “Take your stinking paws off me you damn dirty ape!”. “¡Quítame tus apestosas patas de encima, maldito simio inmundo!”, o algo así. Cesar, el chimpancé genéticamente modificado que lidera una rebelión de primates, se para erguido y, con una expresión de odio, suelta su primera palabra: “¡NO!”. Esta retumba en toda la sala. Silencio puro. Nadie dice nada, ni siquiera Tom Felton o los otros personajes en escena. Todos están igual de sorprendidos, pero ninguno rechaza la escena. De hecho, les fascina. Tal vez hayan sido solo los espectadores que vieron la película conmigo, pero ¿cómo es posible que a nadie le haya parecido ridículo ese momento? Después de todo, es un chimpancé que habla. Seguramente, en alguna que otra sala, algún boludo debe haber dicho algo. Un “¡Malísimo!” o un “¡Andaaaa!”, posiblemente. Pero durante la función a la que yo asistí de EL PLANETA DE LOS SIMIOS: (R)EVOLUCIÓN (2011), no se escucharon ni los pochoclos. Solo un silencio total y el “¡NO!” de Cesar retumbando en toda la sala. A continuación intentaré explicar el porqué de ese silencio.


    Una parte (pequeña) del público sabe muy bien lo que es El Planeta de los Simios. Por lo tanto, ver a uno hablar no es algo que le sorprenda. Pero ¿y el resto? Para dejarlos callados, el director Rupert Wyatt, los guionistas Rick Jaffa y Amanda Silver, y la compañía de efectos Weta Digital (la misma de AVATAR, KING KONG y EL SEÑOR DE LOS ANILLOS) tuvieron que ponerse de acuerdo y filmar la película con una sola idea en mente: Había que tomársela en serio. Sí, EL PLANETA DE LOS SIMIOS: (R)EVOLUCIÓN es una más de la franquicia, está llena de referencias a algunos de los films previos y guiños para los entendidos, primates montando caballos y armados con lanzas, pero es muy distinta. Esto es porque todos esos detalles encajan a la perfección en el relato que se va estructurando sólida, lógica e inteligentemente desde el comienzo. Su guión se las arregla para nunca encajar completamente en la aventura o la ciencia ficción - antes géneros predominantes de la saga -, e ir más hacia el lado del drama realista, el suspenso o la acción. Y si a esto le sumamos los increíbles efectos digitales (Dato nerd para levantarse minitas: No se usaron simios reales ¡Están todos hechos por animación computarizada!), tenemos una película que impacta, emociona y asusta porque nos hace creer que todo lo que pasa en ella podría hacerse realidad. Los simios se ven reales, la historia se siente real.


    Además de su seriedad y su libreto bien pensado, otra cosa que ayudó a los realizadores de EL PLANETA DE LOS SIMIOS: (R)EVOLUCIÓN fue el cambio radical del protagonista. Si bien ya se probó en ESCAPE DEL PLANETA DE LOS SIMIOS (1971), LA CONQUISTA DEL PLANETA DE LOS SIMIOS (1972) y BATALLA POR EL PLANETA DE LOS SIMIOS (1973), es en esta cinta en que estamos del lado de primates más que nunca ¡Lloramos cuando muere un gorila y celebramos cuando matan a un humano! La escena inicial en que algunos chimpancés son atrapados por cazadores humanos es muy similar al primer momento en que George Taylor (Heston) y sus compañeros astronautas son cazados por los simios. Como verán, algo ha cambiado y es esta transposición la que hace que estemos del lado Cesar. Mientras mejor le vaya a él, mejor nos va a nosotros. Así que no importa si habla o monta a caballo, la simpatía que sentimos por el personaje y la brillante y sobresaliente interpretación de Andy Serkins por medio de la técnica de captura de movimiento, borran todo rastro de rechazo.


    Pero hay un problema. Al llevarse los simios toda la atención, los personajes humanos son dejados de lado la mayor parte del metraje al punto de no terminar de construirlos. Como resultado tenemos papeles secundarios sin matices y buenos actores desperdiciados y opacados por animales. Esto se siente raro, pero logra sostenerse con ayuda de la relación de Cesar y su familia, interpretados por James Franco y John Lithgow - ambos muy bien actoralmente -, que terminan de aportar esa cuota importante de humanidad y buen corazón que muestra muchas veces el film.


    Con un buen ritmo y una narración interesante que te mantiene sin parpadear o decir una palabra, Rupert Wyatt logró revivir satisfactoriamente la franquicia que se creía perdida y, aunque su final no es un “The End” sino un “To Be Continued…”, nos deja con muchas ganas de ver (saber no, porque ya sabemos que viene ahora) cómo continuará esta historia. La película termina y la sala empieza a vaciarse. Ya no hacemos silencio. Todos disfrutamos ver al ejército de simios tomar el control del puente y las calles de San Francisco en una secuencia perturbadoramente asombrosa. Todos estamos contentos después de ver a Cesar trepar los arboles libre y triunfante, y de saber que les depara a esos malditos humanos. Y a diferencia de la pretenciosa remake de Tim Burton, EL PLANETA DE LOS SIMIOS: (R)EVOLUCIÓN no teme alejarse de sus raíces y, cuando lo hace, no le falta el respeto a sus predecesoras. Es un nuevo comienzo que supo encontrar el factor que le permitió dejar de ser un film sobre monos que hablan para convertirse en algo más. No es una obra revolucionaria, pero sí una muy buena película y la mejor entrega desde la primera. Atrapante, espectacular, disfrutable, épica, emotiva, siempre entretenida y original, EL PLANETA DE LOS SIMIOS: (R)EVOLUCIÓN no es solo efectos especiales, sino una gran historia. Es la sorpresa del año en la que los simios hablan y nosotros los escuchamos en silencio.
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  • Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 2
    FINITE INCANTATEM

    Los avances la describían como “La épica conclusión del fenómeno mundial”. Sus productores hablaban de ella como “una película de guerra”. El director David Yates la definió como “una gran opera”. Sí, HARRY POTTER Y LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE: PARTE 2 (2011) es todo eso, pero también mucho más. Para algunos es una despedida de su niñez y del enternecedor mundo que J.K. Rowling creó hace catorce años. Para otros es simplemente el final de la saga más mágica de todos los tiempos. De una u otra manera, todo termina en esta octava película de la franquicia en la que los inseparables Harry (Daniel Radcliffe), Ron (Rupert Grint) y Hermione (Emma Watson) tienen la misión de destruir los horrocruxes faltantes, las partes del alma de Lord Voldemort (Ralph Fiennes) que él escondió en diferentes objetos. Pero el destino los llevará de vuelta al lugar donde todo comenzó: a Hogwarts. Allí deberán enfrentarse cara a cara contra el Innombrable y su ejército de malvado Mortífagos, en la guerra final que decidirá el destino del mundo.


    Las luces se apagan y vemos a Voldemort obteniendo la Varita de Sauco - una varita invencible y una de las tres Reliquias de la Muerte - de la tumba de Dumbledore. De ahí pasamos a Hogwarts custodiada por Dementores, a una escenita lúgubre pero sencillamente perfecta que resalta esa alegoría dictatorial constante que ahora se presenta con los alumnos caminando alineados mientras Severus Snape (Alan Rickman), el nuevo director, los observa desde lo alto. Fundido negro y vemos el nombre del protagonista flotando por última vez entre nubes grises. Así comienza el evento cinematográfico más importante del año y la gran ceremonia de cierre para toda una generación.


    Después de la anticlimática primera parte, el estudio decidió entregar un genuino final para esta saga que, como tal, es puramente autorreferencial, emotivo y concluyente. Completamente alejada del tono de aventura infantil de las primeras películas y de las narraciones que abarcaban un largo periodo de tiempo, LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE: PARTE 2 es un oscuro pero satisfactorio film que cuenta los trágicos y épicos eventos que transcurren, casi en su totalidad, en una noche. Esto, que le aporta un exquisito clima de tensión constante, es simplemente el resultado de la sabia decisión tomada por Warner Bros. de dividir el último libro en dos. Y después de descartar eficazmente todo lo sucedido en la primera parte, los realizadores dejaron para el final solo la irrupción en Gringgots y la batalla en Hogwarts. El problema es que se concentraron solamente en esta última y, sumándole el hecho de que esta es la segunda parte de una película entera, el film no empieza con fuerza - así como la entrega anterior tampoco tenía un final propiamente dicho -. Consecuencia: El regreso al banco de los magos está desaprovechado, pasa rápido y sin sobresaltos y, de no ser por el dragón que custodia las bóvedas (el único momento en que el 3D es apreciado), casi nada en esta secuencia valdría la pena. Casi como si los realizadores creyeran que la Batalla de Hogwarts era la única forma de sostener el film, el guión se apresura lo más que puede para llegar al castillo y eso hace que la narración tambalea. Claro que, al llegar allí, es otra cosa.


    No sé si fue gracias al gran presupuesto que tuvo o a un crecimiento en sus labores como director, pero David Yates - un inglés que venía de filmar cortometrajes, series y películas para Tv - supo plasmar a la perfección la épica guerra final, otra vez con la ayuda de la fotografía de Eduardo Serra y la banda sonora de Alexandre Desplat - quien en más de una ocasión nos remite a las partituras de John Williams -. El clima de desesperación y miedo, la destrucción del castillo, los constantes duelos y toda la acción son llevados muy eficazmente a la pantalla y, visualmente, toda la secuencia es impactante. Narrativamente también funciona, pero no como los que leyeron el libro esperaban. Si bien es una adaptación y ciertas cosas pueden dejarse de lado, la película desaprovecha enormemente momentos de alto contenido dramático y no trata algunas escenas o las muertes de varios personajes con el debido respeto. Sí, LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE: PARTE 2 es muy emotiva, pero no lo suficiente tratándose del final.


    En cuanto a su guión, este es sólido en general y cuanta con una bien trabajada progresión narrativa y buenos diálogos. Dejando de lado el dudoso comienzo, la narración se sostiene sin problemas manteniendo al espectador muy entretenido. Claro que este es una cinta mucho menos arriesgada que la anterior. En LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE: PARTE 1, Yates tuvo que ingeniárselas para interesar a los espectadores contando solo con los tres jóvenes magos caminando, escondiéndose, esperando, peleándose y buscando horrocruxes. El resultado fue uno de las mejores entregas de la saga. Aquí tenía todo lo contrario pero, rara y lamentablemente, esta segunda parte de no logra superar a su predecesora, ni tampoco a las otras dos mejores películas de la franquicia: HARRY POTTTER Y EL PRISIONERO DE AZKABAN (2004) y HARRY POTTER Y EL CALIZ DE FUEGO (2005), en mi opinión ¿Por qué? Tal vez sea por el hecho de que tiene más acción que historia, por la falta de emoción que mencioné anteriormente o por ciertas falencias u información omitida que su guión no supo adaptar al tratarse de un proyecto de semejante envergadura - ¿Cómo llega Luna al castillo? ¿Cuándo lo toman prisionero a Hagrid? ¿Cómo sabe Harry que es Rowena Revenclaw la que ve en su visión? ¿Desde cuándo tiene Lupin un hijo?, etc. - De todas formas, tanto los fanáticos de los libros como los espectadores habituales disfrutarán por igual de este final. Quienes de seguro no lo harán son aquellos que nunca antes vieron una de Potter, ya que LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE: PARTE 2 está constantemente haciendo referencia a los films previos. Primero que nada, para verla y entenderla, es obligatorio haber visto la entrega anterior porque aquí no se toman la molestia de explicar nada. También nos lleva de vuelta a lugares como Gringotts o la Cámara Secreta; nos devuelve personajes como Sirius, Cho Chang, Ollivander y los duendecillos de Cornualles; y hasta nos muestra nuevamente escenas de toda la saga, incluyendo la noche en que Voldemort le hizo a Harry su cicatriz. Es nostalgia pura que los no conocedores no sabrán apreciar y que podría llegar a frustrarlos.


    Lo más interesante de este final es que se sostiene sobre tres personajes claves. Uno es Harry, por supuesto, interpretado por un Daniel Radcliffe ya lo suficientemente creíble. Otro es Voldemort, a cargo de Ralph Fiennes, quien brinda una interpretación sobresaliente y espeluznante, logrando mostrar un lado hasta ahora desconocido: la fragilidad del ser humano que su personaje esconde dentro y esos momentos en que se da cuenta de la destrucción de sus horrocruxes o en que celebra la “muerte” de su archienemigo - con una risa malévola, una bailecito y un intento de abrazo a Draco Malfoy - son fascinantes y los mejores ejemplos de esto. No hay duda que Vodemort es uno de los mejores villanos que dio el cine y que Fiennes, un excelente actor. Pero el personaje más conmovedor, interesante y mejor interpretado es, sin duda, Severus Snape. Alan Rickman conmovió a todos ante la enternecedora revelación final que, para muchos, es la mejor secuencia que tiene esta cinta y que le da un giro inesperado a toda la saga, develando de paso algunos de los misterios que habían quedado en el camino. El resto de este importante elenco británico hace lo suyo por última vez y casi todos sus personajes tienen su momento. El discurso de Neville (Matt Lewis), el duelo de Bellatrix Lestrange (Helena Bonham Carter) contra Molly Weasley (Julie Walters), el de la Profesora McGonagall (Maggie Smith) contra Snape, la huida de los Malfoy (Tom Felton, Jason Isaacs y Helen McCrory), la reaparición de Sirius Black (Gary Oldman) y los otros en el Bosque Prohibido, la última charla con Dumbledore (Michael Gambon) y más, son algunas de las inolvidables escenas que componen esta última parte.


    Con algunos cambios mínimos en relación al libro - unos para bien, otros para mal -, HARRY POTTER Y LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE: PARTE 2 es un gran final para una gran saga. Si bien podría haber sido mucho mejor, este le otorga a los fanáticos todo lo que querían ver. Hay beso entre Ron y Hermione, ahora mucho más íntimo y romántico porque, al ser una película, no es necesaria la presencia ni el punto de vista de Harry. Hay un último enfrentamiento con aquel que no debe ser nombrado, violento y duro, que nos lleva por todo el castillo en lugar de quedarse atascado en el Gran Salón. Pero, sobre todo… hay un final feliz. Si bien la conclusión de la Batalla de Hogwarts es mucho menos explicativa y festiva de lo que esperábamos - uno de los cambios para mal en relación al libro -, ver al trio protagonista parado de espaldas a Hogwarts y con el futuro por delante, nos llena de alegría. Diecinueve años después estamos de vuelta en la estación King’s Cross y, aunque los maquillajes de adultos no terminan de convencer, todo está bien.


    Así concluye la franquicia creada hace más de una década por la novelista J.K. Rowling, quien supo capturar los corazones de lectores y espectadores en todo el mundo, con una historia sobre la magia, el amor, la amistad, la familia, el honor, la valentía, la lealtad y la bondad en todos nosotros. Toda una generación que se despide de esos personajes que llegaron a amar. Aquellos que soñaron con algún día recibir una carta de Hogwarts, aquellos que usaron alguna vez una túnica, aquellos que agitaron lápices y ramas intentando conjurar un Patronus y aquellos que montaron escobas queriendo jugar al Quidditch. Esos que saben que el último enemigo en ser derrotado es la muerte y esos que creen que la magia es amor y no poder. Los que defendieron la Piedra y encontraron la Cámara; los que liberaron al Prisionero y fueron escogidos por el Cáliz; los que pelearon junto a la Orden, aprendieron del Príncipe y dominaron las Reliquias. Toda una generación que se despide para siempre de Harry Potter, el niño que vivió y que ahora vive por siempre. Los niños se hacen adultos, los villanos caen y los héroes se vuelven leyenda.
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  • Transformers 3: El lado oscuro de la luna
    ME CAIGO Y ME CAIGO

    ¿Cuántas veces puede una misma persona cometer los mismos errores? Con Michael Bay ya perdí la cuenta. Hay cosas que este director sabe hacer y cosas que no. El problema es que no es consciente de esto último y, lo que cree que es comedia, drama o una buena decisión, por lo general está simplemente mal. No, Michael, humor físico con robots extraterrestre con apariencia humana NO es comedia. Hacer que John Turturro haga o diga lo que sea, tampoco lo es. Y no es que, mientras más duren las secuencias de acción, mejor. Aquí se te fue la mano con la duración de algunas y de a momentos cansan. Como verán TRANSFORMERS: EL LADO OSCURO DE LA LUNA (2011) no resultó ser lo que todos prometían, sino el fallido intento de levantarse de Bay después de la caída de la entrega anterior. Sí, es la más oscura y épica, hay muchas muertes en pantalla y los efectos especiales son los mejores que he visto en muchos meses, pero para nada es la mejor de la trilogía. De hecho, falla en tantos niveles que hace que TRANSFORMERS: LA VENGANZA DE LOS CAIDOS (2009) se vea bien. Y por supuesto, no le llega ni a los talones a la primera que, a esta altura, ya parece una gran película de acción.


    Algunos años después de derrotar al Caído, Sam Witwicky lleva una vida ordinaria con su nueva novia Carly - al parecer Mikaela lo mandó a la mierda después de salvar el mundo -. Pero cuando los Decepticons desentierren un secreto oculto en lado oscuro de la Luna y logren apoderarse de la Tierra, Sam se reunirá con los Autobots para enfrentarlos en la batalla final. De esto trata TRANSFORMERS: EL LADO OSCURO DE LA LUNA (2011), un espectáculo visual asombroso pero narrativamente vacío y poco emocionante, en el que ni siquiera el 3D funciona como debería.


    ¿Por dónde empezar? Okey, primero por lo bueno que no es mucho. A pesar de que, como dije, algunos de esos explosivos momentos se vuelven largos, el film sí entretiene como todo blockbuster. Hay secuencias completamente impactantes que te quitan el aliento, algunas que ya vimos a lo largo de la saga y que por lo tanto no sorprenden, y otras que están en el film solo para hacer tiempo, ya que no aportan nada a la narración y son demasiado largas. Ejemplo: Hay que subir al edificio para destruir un aparato malévolo. Suben al edificio ¡Oh, no! El edificio se cae. Ahí tenemos 10 minutos de película que no recuperaremos. Más tarde llega Optimus Prime y destruye el aparato malévolo de un disparo. Michael Bay en su máxima expresión. Sam y Lennox colgados de Starscream es otro momento incómodamente largo. Pero bueno, hay que reconocer que, si de algo no hay duda, es que esta tercera parte cumple a nivel de la acción. Y lo mejor es que el director supo controlar esa necesidad casi epiléptica de contar todo en cuatrocientos planos por segundo. Sorprendentemente, tampoco hay portaaviones, tantos helicópteros o planos en que la los rayos del sol peguen directo en la cámara- Hasta las peleas y persecuciones se entienden más, y ya no es solo metal moviendose. Michael Bay está creciendo formalmente y, en este aspecto, la película funciona. Pero no importa cuánto intente controlarse, siempre quedará algo de Bay en sus películas. Aquí quedaron sus actuaciones, sus personajes y sus historias.


    A excepción de la bellísima modelo Rosie Huntington-Whiteley - quien es tan mala que hace quedar a Megan Fox como una gran actriz -, el resto del elenco brinda actuaciones correctas a pesar de estar atascados en personajes sumamente chatos. Talentos como los de Alan Tudyk (derrochada incorporación), Ken Jeong (divertidísimo y de lo mejor del film), Patrick Dempsey (buena incorporación) y los oscarizados Frances McDormand y John Malkovich (ambos en papeles patéticos), son completamente desperdiciados. Mientras que los actores de siempre están pero no del todo y sirven solo para disparar (Josh Duhamel y Tyrese Gibson) o como un intento desahogo cómico (John Turturro, Kevin Dunn y Julie White).


    Incluso a Shia LaBeouf la película le queda grande. Aunque brinda una buena interpretación en todos los géneros que intenta manejar el film, es su personaje el que falla. A diferencia de las dos películas anteriores, la incorporación de Sam Witwicky a la historia se ve forzada. Esta vez no es que compra un auto para conquistar a una chica y resulta que el auto era parte de una raza extraterrestre en guerra. Aquí no es que toca una astilla del Cubo y comienza a tener extrañas visiones que lo devuelven al frente de batalla. En TRANSFORMERS: EL LADO OSCURO DE LA LUNA (2011), Sam ya no es el adolescente que quiere tener una vida normal con el que todos nos podíamos sentir identificados. Aquí está desesperado por enfrentar Deceptions nuevamente o, a mi modo de ver, desesperado por formar parte de la película.


    Ese es solo uno de los tantos errores de un guión plagado de lugares comunes, personajes y escenas que no encajan en la trama – Megatron o la visita de Turturro y Tudyk al bar de los rusos (¡¿?!) -, malos diálogos y chistes sin gracias. Aunque si con algunas buenas ideas - el comienzo con la verdadera razón de la llegada del hombre a la Luna; los humanos aliándose con los Decepticons -, un clima apocalíptico que le da frescura a la saga; una profundización en la historia de los Transformers; una mayor atención en los personajes humanos y la voz del gran Leonard “Spock” Nimoy como Sentinel Prime (SPOILERS), el traidor y villano de esta entrega que no tiene mucha presencia en pantalla (FIN DE SPOILERS). Otro punto a favor es que su final, aunque algo forzado, cierra todas las tramas que tenía que cerrar para poder dar como concluida esta trilogía que ya no podía hundirse más. Como dije antes, hay cosas que Michael Bay sabe hacer y cosas que no. Secuelas de TRANSFORMERS es una de estas últimas.

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  • Piratas del caribe: Navegando aguas misteriosas
    VIENTO EN POPA

    Intentando volver a las raíces de la franquicia y a la fórmula que va más tirando al lado de la aventura que de lo épico, Walt Disney Pictures y el productor Jerry Bruckheimer decidieron continuar con su franquicia más rentable. Aunque la saga sigue sin ser tan buena como lo fue en un principio, la cuarta entrega cumple con su objetivo de entretener, a pesar de ser un film para nada ambicioso. Nuevamente protagonizada por Johnny Depp como el capitán Jack Sparrow, aunque ahora dirigida por el menos eficaz Rob Marshall, PIRATAS DEL CARIBE: NAVEGANDO AGUAS MISTERIOSAS (2011) llegó a los cines y es un éxito en taquilla como se esperaba. Sea mala o buena, los espectadores van igual a verla. Esta película no es mala. Sí, su guión es predecible y presenta algunas fallas, pero al menos demuestra que, sin importar cuantas secuelas se hayan hecho, siempre se puede seguir exprimiendo una serie de películas basada en la atracción de un parque de diversiones.


    Con Davy Jones, la East India Trading Company y los tortolos (y a veces insoportables) Will Turner y Elizabeth Swann fuera del mapa, nos adentramos en una historia completamente nueva: El viaje a la Fuente de la Juventud. Aunque esto le otorga frescura y algo de originalidad a la franquicia, también representa un paso atrás en ciertos aspectos. Aunque no funcionaba del todo, PIRATAS DEL CARIBE: EN EL FIN DEL MUNDO (2007) era una gigantesca producción, con muchísimos personajes y muchísimas líneas narrativas que concluían en una épica batalla por el control del océano. Ahora tenemos NAVEGANDO AGUAS MISTERIOSAS, que es una aventura mucho más pequeña y menos épica dentro de lo que nos tienen acostumbrados - ¿No me creen? A ver, ¿cuántos combates navales hay en la nueva película? -.


    Si bien es el comienzo de una nueva trilogía, el cambio de la tres a la cuatro fue demasiado brusco y se siente, ya que de a momentos el film se vuelve algo aburrido o poco emocionante. Y de no ser por la siempre genial interpretación de Depp (¡Quien ahora acapara casi toda la atención!), algunos nuevos y viejos personajes (¡Barbossa se lleva las palmas!), la evolución de su protagonista (¡Jack enamorado!) o la notable expansión de un universo ahora mucho más rico (¡Hay barcos que cobran vida, sirenas, zombis, rituales de vida eterna, persecuciones por las calles Londres, muñecos vudú, piratas famosos y más!), esta entrega se hundiría con capitán y todo. Incluso las nuevas incorporaciones no lograron cumplir con las expectativas. Barbanegra es un buen villano y un personaje interesante y complejo, pero la interpretación de Ian McShane no está nunca a la altura de los otros malos de la franquicia. Penélope Cruz, por su parte, irradia mucho encanto y sensualidad, pero no sorprende actoralmente. Al menos la química/tensión sexual con Depp funciona - la picante escenita del tango es el ejemplo más claro - y hace que nos olvidemos por completo de Keira… Ehhh ¿cómo se llamaba? Bueh, la flaca esa.


    Nuevo comienzo o no, PIRATAS DEL CARIBE: NAVEGANDO AGUAS MISTERIOSAS aún sigue sin desprenderse de sus predecesoras, lo cual no le hace muy bien. Sí, gracias a esto seguimos teniendo otra inolvidable escena de presentación de Jack (esta vez disfrazado de juez), la aparición especial de Keith Richards (a la que se le suma el cameo de Judie Dench como una aristócrata que Jack se levanta), la emocionante banda sonora de Hans Zimmer y la dupla de los capitanes Sparrow y Barbossa, pero también causa una sucesión de repetitivas secuencias de acción, incluso ya vistas anteriormente a lo largo de la saga. Por ejemplo, el escape del palacio en Londres es muy parecido al de Port Royal al principio de la primera película; el duelo Jack Vs. “Jack” es extrañamente similar a la primera vez que el capitán Sparrow y Will Turner cruzaron espadas, y así y así y así.


    Podemos cuestionarle a la película que abuse de los duelos de espadas, que no aproveche al máximo su 3D o que trate de encajar a toda costa y sin conseguirlo algunos personajes o la insulsa relación entre el cura y la sirena (los Will y Elizabeth de esta secuela), pero es difícil catalogarla como una mala película después de haber pasado esas horas con una sonrisa de oreja a oreja que pocas franquicias te logran sacar en una cuarta parte. No es lo mejor de todas, pero es buena y ya. El viento empieza a soplar y, después del simpático final de esta entrega (y de la escenita después de créditos), veo un futuro prometedor para la nueva trilogía de PIRATAS DEL CARIBE. Está allá, lejos, en el horizonte… ¡Alcen las velas y tráiganme ese horizonte!
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  • Thor 3D
    Thor 3D
    CiNerd
    MITOLOGÍA NÉRDICA

    Tal solo un año después de IRON MAN 2 (2010), Marvel Studios continúa el ambicioso y hasta ahora infalible plan de presentar en pantalla grande a cuatro de sus personajes más icónicos, para luego reunirlos en un solo film. Dicho plan concluirá con el estreno del exponente más importante y esperado del cine de superhéroes de los últimos años: LOS VENGADORES (THE AVENGERS, 2012). Pero con varios meses de tortuosa espera por delante, no podemos hacer más que sentarnos en la butaca a disfrutar de las dos adaptaciones comiqueras restantes. Uno de ellas es CAPITAN AMÉRICA: EL PRIMER VENGADOR, el origen del Súper Soldado (Chris Evans) que llegará a las salas argentinas el 28 de julio. La otra es THOR (2011), una magnifica epopeya del subgénero estrenada en cines hace unas semanas. Con un gran elenco, un inteligente guión y muchísimas jugosas referencias y guiños a los comics (o puros nerdgasmos, se podría decir), el nuevo film de Kenneth Branagh es la mejor clase entretenimiento.


    Al no ser el personaje más conocido del Universo Marvel, seguramente muchos no sabrán quién es Thor. En esta película, Thor (interpretado por Chris Hemsworth) es el Dios del Trueno que, por su arrogancia e irresponsabilidad, es desterrado del místico reino de Asgard y enviado a la Tierra por su padre Odín (Anthony Hopkins). Allí, con la ayuda de una científica (Natalie Portman) y sus colaboradores (Kat Dennings y Stellan Skarsgård), tendrá que convertirse en héroe para salvar a la humanidad de los planes de su resentido hermano Loki (Tom Hiddleston), el Dios del Engaño. Con tantos dioses y reinos místicos dando vueltas por ahí, era difícil pensar un modo en que esta historia encajara con la de las dos entregas de IRON MAN y la de HULK: EL HOMBRE INCREIBLE (THE INCREDIBLE HULK, 2008), todas ellas situadas en un mundo de explicaciones científicas y, dentro de todo, lógicas. Pero Marvel Stuidos encontró el modo y, como dice Jane Foster (Portman), “la magia es solo ciencia que aun no entendemos” ¡Bingo! Todo lo que pasa en THOR parecería ser cosa de magia, pero también tiene una explicación científica y, dentro de todo, lógica: Asgard es una dimensión paralela desde la cual llegaron a la Tierra - en la época de los vikingos y por medio de un agujero de gusano (o Bifrost para ellos) - sus poderosos habitantes, y nosotros los tomamos como deidades. Presentadas sin fallas, todas estas explicaciones ayudan a darle a la frescura y originalidad que separan a THOR de las demás películas de superhéroes. Y aunque para algunos la secuencia inicial con la historia de Asgard, Midgard y Jotunheim pueda resultar un poco extensa (después de todo, se podría decir que el principio del film per se es cuando Odín destierra a su hijo), es difícil perder el interés al ver el comic cobrar vida en pantalla.


    No hay duda que este era un proyecto arriesgado, pero sus guionistas supieron encontrar la forma de mantenerse fiel al estilo realista propuesto previamente, sin faltarle el respeto a las historietas. Puede que a veces, si nos ponemos a observarlos atentamente, los trajes de Thor y los demás asgardianos resulten poco creíbles - tal vez por esto el Dios del Trueno usa su casco solo una vez en la película -, o que el maquillaje de Gigantes de Hielo los haga parecer más a villanos de “Power Rangers” que de una mega-producción hollywoodense, pero su realizador hizo tan buen trabajo al narrar esta historia que pasamos los 114 minutos de duración sin pensar en otra cosa. El ritmo THOR jamás decae y su tono se complementa perfectamente con el de IRON MAN. Sin embargo, esto no la hace superior y, por más original o entretenida que sea, no logra convertirse en lo mejor que dio Marvel Studios hasta el momento. En parte, creo que se debe a que el protagonista nunca llega a ser tan carismático como el Tony Stark de Robert Downey Jr. La culpa no la tiene Chris Hemsworth, quien sostiene el peso de la película a pesar de ser un ignoto. El problema aquí es que no hay espacio para que el actor se luzca, y las mejores escenas (actoralmente hablando) las entregan Hopkins (¡Un grande como siempre!) y Hiddleston (¡Una sorpresa actoral!). Aun así, Hemsworth es graciosísimo en los momentos de comedia (muchos, para sorpresa de todos), más que bad-ass en las escenas de batalla y un verdadero actor dramático con mucho futuro.


    Al igual que IRON MAN 2 (2010), el guión está repleto de personajes y líneas narrativas que condiciona varios factores. Primero, las peleas - Thor, Loky, Volstagg, Sif, Fandral y Hogun Vs. Los Gigantes de Hielo; Thor Vs. S.H.I.E.L.D.; Volstagg, Sif, Fandral, Hogun y Thor Vs. El Destructor; Thor Vs. Loki - son espectaculares, pero también cortas. Segundo, todo pasa muy rápido - La transformación de Loki en el villano; el “amor” entre Thor y Jane; como Thor cambia su personalidad, se convierte en héroe y acepta colaborar con S.H.I.E.L.D en el futuro (!!!) -. Y tercero, se desperdicia a más de un actor - Rene Russo (Frigga) pasa desapercibida, Portman no puede demostrar lo talentosa que es, Dennings está confinada a ser el desahogo humorístico, Skarsgård podría haber tenido más escenas, etc. -. Pero adaptar fielmente un universo tan rico como el de “Thor” exigía ciertos sacrificios, y era de esperarse que algo como esto ocurriera. Al menos todo y todos aportan lo justo y necesario al film, y el delicado equilibrio entre lo que pasa en la Tierra y lo que pasa en Asgard se mantiene. Tambalea un poco en la Tierra, pero se mantiene.


    A diferencia de Louis “The Incredible Hulk” Leterrier y Jon “Iron Man 1 y 2” Favreau, Kenneth Branagh no es solo un director que sabe filmar buen cine de entretenimiento, sino buen cine en general. Su paso por films ENRIQUE V (1989), FRANKENSTEIN (1994) o HAMLET (1996) lo dotaron de un estilo elegante que se hace notar en THOR. Y aunque a veces abusa de los planos cenitales, los ángulos aberrantes (cámara chueca, en criollo) y otros, su habilidad como realizador es otro punto a favor para el film y es mejor apreciarlo ahora que lo tenemos, ya que, seguramente, ni Joe “Captain America” Johnston ni Joss “The Avengers” Whedon nos entregarán una dirección tan pulida como esta.


    Para ser sincero, no esperaba nada de esta adaptación. Mis fichas estaban puestas en CAPITÁN AMÉRICA: EL PRIMER VENGADOR. Pero más de una vez, un crítico se equivoca - ¿Cuántas veces me habré equivocado en estos párrafos? -. THOR es épica, inteligente, divertida y está muy bien pensada. Sus diseños y efectos visuales son asombrosos, su música emocionante e inspiradora, y el elenco que reunió Marvel Studios es, otra vez, el indicado. Y si eso no convence a los fanáticos, no hay duda que quedarán satisfechos con las referencias ultra nerds - Se ve un cartel con la frase “Journey Into Mystery” (Thor hace su primera aparición en el Nº 83 del comic “Journey Into Mystery”); y hay mención a Donald Blake (el alter-ego del Dios del Trueno en las historietas), a Bruce Banner/Hulk (“Conocí a un científico. Un pionero en radiación gamma. Un día apareció S.H.I.E.L.D y… nunca más se supo de él”, dice Selvig) y a Tony Stark/Iron Man (“¿Ese es uno de Stark?”, pregunta uno de los agentes al ver al Destructor) -, los magníficos cameos - el de Stan Lee intentando sacar el Mjölnir con su camioneta, y el de Jeremy Renner como Clint Barton/Hawkeye (¡!) – y las muchas conexiones con LOS VENGADORES (THE AVENGERS, 2012), como la escena después de créditos (SPOILERS) - con Nick Fury (Samuel L. Jackson) mostrándole a Selvig el Cubo Cósmico, y Loki planeando usarlo - (FIN DE SPOILERS) que adelanta más de lo que esperábamos. Con THOR, Marvel Studios demuestra una vez más que sabe lo que hace y lo que nosotros, los fanáticos nerds, queremos. Ahora, a seguir esperando. Y le rogamos al dios Thor que el nivel no decaiga y que CAPITÁN AMÉRICA: EL PRIMER VENGADOR y THE AVENGERS sean tan grandes como esperamos que sean. Amén.


    P.D: El 3D es una garcha y no se aprovecha de ninguna manera. No gasten plata de mas y vayan a verla 2D.
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  • Infierno al volante
    MACHETE + DEATH PROOF - ROBERT RODRIGUEZ - QUENTIN TARANTINO

    Largo, despeinado, teñido de rubio, sucio y casi inmirable ¿Quien iba a pensar que con uno de los peinados más horribles de su carrera, Nicolas Cage se convertiría en el personaje más bad-ass de lo que va del año? Tal vez solo el director y guionista Patrick Lussier (DRÁCULA 2000, LUCES DEL MÁS ALLÁ, SANGRIENTO SAN VALENTÍN 3D) lo pensó. Este, siguiendo con su tradicional estilo filmográfico, nos presenta otra de esas películas que son buenas por lo malas que son. Aunque, pensándolo bien, ninguno de sus otros films fueron buenos. En fin… estrafalaria, híper violenta y ridículamente divertida, su nueva cinta INFIERNO AL VOLANTE 3D (DRIVE ANGRY 3D, 2011) no teme reírse de sí misma. Y entre tiroteos, sangre, persecuciones y mujeres desnudas, conocemos la historia de Milton (Cage), un hombre que escapa del Infierno para vengarse de una secta que asesinó a su hija y secuestró a su nieta para usarla en un culto satánico.


    Si no fuera por sus efectos especiales berreta, los escasos momentos en 3D, algunos clichés o escenas ya vistas - la de Cage teniendo sexo mientras mata villanos es casi igual a la de Clive Owen y Monica Belucci en MATAR O MORIR (SHOOT 'EM UP, 2007) -, se podría decir que INFIERNO AL VOLANTE 3D es la MACHETE (2010) de este año. Casi tan sangrienta y bizarra como esa joyita dirigida por Robert Rodríguez, el film de Lussier se luce con muy buenas actuaciones, mucha de sangre, alocadas escenas de tiroteos y explosiones, diálogos divertidos y una narración arriesgada y entretenida que mantiene al espectador interesado mientras suelta de a poco pistas sobre el pasado del personaje de Cage - en lugar de hacerlo bruscamente en meros flashbacks -. Es decir que, si uno fuese a ver INFIERNO AL VOLANTE 3D sin saber de qué trata, no entendería del todo qué pasa en la película hasta las escenas finales, y esto la hace inesperadamente arriesgada. Pero el punto más fuerte de la película no es ese, sino El Contador. La irónica e imprevisible representación de La Muerte, interpretada magistralmente por William Fichtner, se roba cada escena en la que aparece. En cuanto a los demás miembros del elenco, la hermosísima Amber Heard es una talentosa revelación actoral, mientras que Cage es tan genial y bad-ass como cualquier otro héroe de este tipo de películas (Machete, Marv de SIN CITY, Snake de ESCAPE DE LOS ANGELES y la lista sigue).


    Okey, hasta ahora todo muy lindo pero no podemos pasar por alto que al director Patrick Lussier le falta mucha cancha. Lo peor de todo es que esto se hace evidente al momento de las escenas acción, y sus persecuciones no le llegan ni a los talones a las que Quentin Tarantino filmó para DEATH PROOF (2007). Si bien comparte muchas características con esa locura perteneciente a la doble presentación de GRINDHOUSE - la onda setentosa, la música, sus autos veloces, sus bellas mujeres y un protagonista similar (Milton y Stuntman Mike son dos gotas de agua) -, INFIERNO AL VOLANTE es sumamente inferior - tampoco podemos esperar mucho del director de SANGRIENTO SAN VALENTÍN 3D (2009) -. Pero aun así, este chifle recién estrenado en cines es una grata sorpresa y un placer cool y entretenido que muchos considerarían culposo. Después de todo, es difícil aceptar que ver a Nicolas Cage manejando de vuelta al infierno - al ritmo del rock metálico y con su horrible cabellera al viento - es algo que nos llena el corazón de emoción y adrenalina.
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  • 127 horas
    127 horas
    CiNerd
    HANG IN THERE, BABY

    Hay muy pocas películas como esta. Hablo de esas en la que los protagonistas (y la historia) pasan la mayor parte del tiempo confinados en un solo lugar. De una cabina telefónica a un cajón a varios metros bajo tierra, estas películas logran sostenerse hábilmente por contar con algún elemento externo que obliga a la narración a moverse, en lugar de dejar al personaje solo en pantalla sin hacer nada. En ENLACE MORTAL (PHONE BOOTH, 2002), un francotirador (Kiefer Sutherland) obligaba a Colin Farrell a desnudar su alma frente a los neoyorkinos y a cambiar su actitud. En ENTERRADO (BURIED, 2010), unos terroristas se comunican por celular con Ryan Reynolds y lo amenazaban con matar a su familia a no ser que consiga un determinada suma de dinero. También hacían que se corte un dedo, entre otras barbaridades. Pero en 127 HORAS (127 HOURS, 2010), James Franco está solo y no hay ningún elemento externo que haga que la narración se mueva ¿Cómo hace entonces, no solo para no aburrir, sino para incluso convertirse en una de las mejores películas del año - ya sea de este o del anterior, dependiendo de la consideración de cada uno -? La respuesta es simple: Danny Boyle (TRAINSPOTTING, SLUMDOG MILLIONAIRE).

    Hay pocos directores como este. Además de sacarle a Franco la mejor actuación de su carrera, Boyle logra construir con una historia simple (Un alpinista se queda atrapado solo en medio del desierto, cuando una piedra cae encima de su brazo) una película inspiradora y poderosamente reconfortante, sobre la fuerza del espíritu humano ¿Cual es su secreto? ¿Cómo hace este director para salir ileso al animarse a filmar algo en que se atascaría cualquier otro? Pero, sobre todo, ¿cómo hace para no aburrirnos sin contar con francotiradores o terroristas comunicándose por celulares? Otra vez, la respuesta es simple. Acompañado por un guión muy bien pensado y un montaje que le da cierta circularidad y fortaleza al film (de hecho, empieza y termina con una secuencia parecida), Boyle lo hace dirigiendo y narrando como mejor sabe. 127 HORAS nunca aburre y jamás decae, y a diferencia de lo que opinan algunos críticos, cada una de sus escenas son necesarias y no de relleno. A este film no le hace falta elementos externos para entretener y emocionar, y sus precisos 94 minutos se concentran más que nada en ir descascarando de a poco la personalidad de Aron Ralston usando un sinfín de brillantes recursos (una monólogo, un breve flashback, una gran variedad de planos, una música, un sonido, un silencio, un estilo fotográfico o un estilo de montaje) en escenas que van del drama intenso y arrollador, a momentos de un ácido e inesperado sentido del humor - El talk show consigo mismo en el que Franco nos toma por sorpresa al interpretar a tres personajes diferentes, es el mejor ejemplo -. Estos recursos le aporta a la película una riqueza que se hace notar y, aunque a veces puede resultar demasiada onírica o experimental para el espectador promedio, la vuelven una experiencia imperdible y verdaderamente fantástica.

    Y así como Boyle logra mantenernos fijos en la butaca, como si tuviéramos una piedra sobre el brazo que nos impide levantarnos; así como nos impacta, sorprende y emociona con su estilo visual en escenas tan fuertes como bien realizadas - ¡El corte del tendón está tan bien hecho que aún me da impresión en solo pensar en ese momento! -, también lo hace Franco con su magnífica interpretación. Su personificación de Aron Ralston es verdaderamente realista y en cada cambio emocional que sufre, en cada paso que da en las cinco etapas del duelo (negación, odio, negociación, depresión y aceptación), los espectadores lo acompañamos. No sé si es por la manera en que filma Boyle (asfixiante pero asombrosa) o el terrible hecho de que es una historia real, pero esta película afectará a todos. Así es 127 HORAS. Nos atrapa inesperadamente. Odiamos a la piedra con todo nuestro ser. Empezamos a pensar una manera de escapar. Lloramos cuando Aron llora, reímos cuando Aron ríe, sufrimos cuando Aron sufre y estamos sedientos cuando Aron lo está. Y de pronto nos damos cuenta que esa piedra sobre nuestro brazo está y siempre estuvo ahí por una razón. Y ahí es cuando recordamos: ¡Que buena que es la vida! ¡Qué bueno que es James Franco! ¡Qué grande que es Danny Boyle! ¡Y qué grande que es el cine!

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  • El ganador
    EL GRAN GOLPE

    “El mundo no es rayos de sol y arcoíris. Es un lugar muy feo y cruel, y no importa que tan fuerte seas, te pondrá de rodillas y ahí te dejará si se lo permites. Ni tú, ni yo, ni nadie golpeará tan fuerte como la vida. Pero no importa que tan fuerte golpees, sino lo fuerte que pueden golpearte y seguir avanzando. Lo mucho que puedas recibir y seguir avanzando ¡Así es como se gana!”
    Rocky Balboa.

    Películas de boxeo hay muchas. De hecho, es el deporte más filmado en la historia del cine. Desde la legendaria ROCKY (1976), pasando por la magistral TORO SALVAJE (1980), la inspiradora ALÍ (2001), la dramática MILLION DOLLAR BABY (2004) y la dudosa EL LUCHADOR (CINDERELLA MAN, 2005). Entre tantos gimnasios, entrenadores, regresos al cuadrilátero, conferencias de prensa, corridas por la ciudad, contrincantes intimidantes, peleas ganadas (o perdidas) a último momento y festejos sobre el ring, ¿qué es lo que hace a una película como EL GANADOR (THE FIGHTER, 2010) tan buena? ¿Qué las diferencia de las demás? ¿Qué la hace merecedora de siete nominaciones al Oscar, incluyendo Mejor Película y Mejor Director? Pero sobre todo, ¿se merece dichas nominaciones? Sin haber visto otras competidoras fuertes en la categoría principal (EL DISCURSO DEL REY, EL CISNE NEGRO y TEMPLE DE ACERO; ya se, soy una vergüenza como crítico) me atrevo a decir que sí.


    Cuando creíamos que se habían filmado todas las historias posibles sobre un ring, se estrena la nueva película de David O. Russell. Pero esta no es una más de boxeo. De hecho, tal vez ni siquiera es una de esas películas. Aunque sigue contando con todos los elementos claves del deporte, estos solo están ahí para adornar lo que EL GANADOR en realidad es: Un poderoso drama familiar que retrata muy eficazmente la relación entre dos medio hermanos y sus historias por separado. La de Micky Ward (Mark Whalberg, muy creíble y contenido), un boxeador de clase media pasado de años que intenta ir por el título mundial; y la de Dicky Ecklund (Christian Bale; completamente transformado y muy merecedor del Oscar), un ex-peleador obsesionado con el pasado, que lucha contra sus adicciones. El protagonismo del film se reparte entre ellos y, con otros personajes secundarios igual de fuertes y bien construidos, la narración no puede evitar alejarse del cuadrilátero por varios momentos para darnos lo mejor que tiene para ofrecer: golpes de drama y emotividad, y un acido e inesperado sentido del humor (brindado más que nada por la interpretación de Bale). Esto es lo que hace a EL GANADOR una película fresca y muy diferente dentro del género deportivo, y un verdadero triunfo para el director y sus actores.


    Desde el principio uno puede llegar a saber cómo terminará esta cinta - ya sea por conocer la historia de Mickey “El Irlandés” Ward, por lo previsible que puede resultar las tramas de las cintas de boxeo o por el risible y revelador título traducido -, pero eso no quiere decir que el film se vuelva aburrido. La historia de la familia disfuncional, el personaje de la madre controladora (Melissa Leo en una actuación brillante) y sus siete hilarantes hijas, los pintorescos habitantes del pueblo y la bien construida relación de Charlene (Amy Adams, adorable y talentosa) y Micky, ayudan a reforzar su narración. Y si le sumamos la química entre sus actores, la desgarradora representación de los efectos de las adicciones y esa visión realista del espíritu norteamericano (el de nunca rendirse y alcanzar los sueños), la película nunca deja de entretener y el espectador sufre minuto a minuto por el destino del boxeador y su medio hermano.


    Por todo esto hay que darle las gracias al director, quien filmó con mucha precisión los dos caminos que toma EL GANADOR que se distinguen con claridad. Es curioso y destacable que, para las escenas lejos del ring, el director registra todo con el más puro estilo de cine norteamericano independiente, enfatizando la cámara en mano, la puesta en escena desprolija y realista, y hasta elementos del cine documental. Con estos últimos (dos planos de los hermanos sentados en un sillón frente a una cámara de HBO dando declaraciones), O. Russell abre y cierra la película forjando una narración circular que deja al espectador satisfecho. El problema es que, para las escenas de boxeo, O. Russell no se anima a salir de los cánones del género e incluye (al igual que ROCKY, por ejemplo) fragmentos de transmisiones televisivas, planos cerrados ralentizados de las caras de los peleadores recibiendo golpes (con la infaltable saliva incluida), sonido eclipsado y un largo etcétera de tecnicismos ya vistos en otras ocasiones. Sí, como película de boxeo es inspiradora, pero narrativa y visualmente predecible. Por suerte, EL GANADOR es mucho más que eso. Sin piedad, este gran film - con sus excelentes actuaciones, la gran interpretación de Bale, la dirección de O. Russell, una genial banda sonora y la inolvidable familia protagonista - golpea tan duro como la vida.
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  • El discurso del rey
    BIEN DICHO

    “¿Qué está diciendo, papá?”, pregunta una de las hijas del Rey George VI mientras ve la proyección de uno de los discursos de Adolf Hitler. “No lo sé, pero lo dice muy bien”, responde su alteza real con una expresión de temor pero, al mismo tiempo, de admiración. Esta es una de las tantas magníficas escenas de EL DISCURSO DEL REY (THE KING’S SPEECH, 2010), el nuevo film de Tom Hooper (THE DAMNED UNITED) que en la más reciente entrega de los Premios de la Academia se hizo acreedor de doce nominaciones y cuatro Oscars ganados. El primero de estos lo recibió por su inteligente guión que, con diálogos tan eficaces y bien pensados como el del principio, construye una historia simple pero solida, fresca y muy entretenida. Sus personajes son complejos y sentimos empatía por ellos al instante. Y a diferencia de otros films históricos, la narración no se distrae en los hechos que acontecieron a la época - las referencias a la Segunda Guerra Mundial son muy pocas -. Podría seguir hablando de las cualidades de su guión por varios párrafos más, pero no quiero aburrirlos. Por eso diré que, si por algo eligieron a este como el Mejor Guión Original del año pasado, fue por el hecho de que EL DISCURSO DEL REY no busca contar la vida de un monarca tartamudo, sino la entrañable historia sobre la amistad entre dos hombres. Y adivinen qué... La cuenta muy bien.


    Uno de esos hombres es el Rey George VI, interpretado por Colin Firth. Por su actuación, la película recibió su segundo Oscar. Y no fue sorpresa ya que Firth dejó de ser el secundario de films como EL DIARIO DE BRIDGET JONES (2001), MAMMA MIA! (2008) o EL RETRATO DE DORIAN GRAY (2009), para entregar una impecable y muy creíble actuación, capaz de inspirarnos, alegrarnos o entristecernos el día de acuerdo a la escena en la que aparezca. Su tartamudeo, su mal humor, sus temores, su pasado, su incomodidad, su valor. Todo converge en esta interpretación que consagra a Firth como uno de los grandes actores de la nueva generación. Pero no está solo. Junto a él aparecen en pantalla Helena Bonham Carter (como su mujer, la Reina Elizabeth) y Geoffrey Rush (como su terapeuta del habla, el excéntrico y culto Lionel Logue). Aunque está muy lejos de los papeles que acostumbra interpretar, ella se desenvuelve con comodidad y mucho talento, y demuestra que no hay personaje que no pueda interpretar. Él, por su parte, es la media naranja de Firth. Juntos dan cátedra de actuación y las escenas que comparten (muchas, por suerte) son las mejores de EL DISCURSO DEL REY. Desde su primer incomodo encuentro, pasando por las muchas sesiones - una más divertida e ingeniosa que otra -, por el asombroso y dramático diálogo sobre la infancia del Rey, por la escena en la Abadía de Westminster - “¿Que está haciendo?¡Levántese! ¡No puede sentarse ahí! ¡LEVÁNTESE!”, “¿Por que no? Es una silla". Aun me estoy riendo -, hasta la secuencia final que le da el título al film. La amistad entre “Bertie” y “Lionel” está tan bien trabajada que se siente real todo el tiempo - Okey, está basada en una amistad real, pero podrían haberla pifiado -. Esta va surgiendo de a poco, con naturalidad y mucha química, y ayuda a fortalecer una película que ya es brillante de por sí.


    Hay otros personajes y otra trama dentro del guión, pero la dupla acapara toda la atención. No es algo negativo ya que, como dije antes, Firth y Rush son geniales juntos. Pero esto a veces provoca que uno pierda interés en la historia de la familia real y del heredero al trono. También, y aunque no logran tan buenas interpretaciones, esto causa que actores de la talla de Guy Pearce (Rey Edward VIII), Michael Gambon (Rey George V) o Timothy Spall (Winston Churchill) sean desaprovechados. Aun así, la narración hace su mejor esfuerzo para equilibrarse y lo recién mencionado pasará, para muchos, desapercibido.


    Ya sea por sus bellos vestuarios, diseño artístico o decorados; por la fotografía o esas neblinosas calles de Londres que la hacen parecer un cuento clásico; por su perfecta sincronización entre un pulido montaje y una gran banda sonora; por su historia o por sus actuaciones, EL DISCURSO DEL REY es una película que hay que ver. Sí, algunos de los premios que ganó son discutibles - El guión de EL ORÍGEN (INCEPTION, 2010) de Christopher Nolan es más original en muchos niveles, la dirección de David Fincher en RED SOCIAL (THE SOCIAL NETWORK, 2010) está más trabajada, TOY STORY 3 es un logro técnico y narrativo, y no olvidemos a las otras seis nominadas: EL CISNE NEGRO, EL GANADOR, LAZOS DE SANGRE, MI FAMILIA, 127 HORAS y TEMPLE DE ACERO -, pero es imposible ignorar la calidad de esta gran obra y lo que Hooper logró con una trama simple y previsible como esta.


    Visualmente bella y tan encantadora como reconfortante, Hooper no la dirigió como dirigiría una cinta histórica cualquiera. Algunos dicen que la filmó como los clásicos de cine están filmados, pero eso es simplemente el efecto del boca en boca que la infló de más ¿Merece ser llamada la mejor película del año pasado? Es posible, pero es aun más posible (ya que pasó anteriormente) que la Academia premie lo que quiera premiar e ignore otros films o realizadores que tal vez se merezcan la dorada estatuilla aún más. Otros opinan que, a diferencia del año pasado en que ganó VIVIR AL LÍMITE (THE HURT LOCKER, 2009), la Academia eligió a EL DISCURSO DEL REY con su corazón y no con su cerebro. Entiendan que no es una entidad absoluta e infalible, y muchas de sus elecciones son todo menos exactas. En la última entrega, al presentar el premio a la Mejor Película, Steven Spielberg lo dejó en claro: “Una de estas diez películas se unirá a una lista que incluye a NIDO DE RATAS, PERDIDOS EN LA NOCHE, EL PADRINO y EL FRANCOTIRADOR. Las otras nueve se unirán a una lista que incluye a VIÑAS DE IRA, EL CIUDADANO, EL GRADUADO y TORO SALVAJE” ¿Lo ven? Pero ya me estoy yendo por las ramas y lo discutible que son las elecciones de la Academia es tema para otro momento. Así que me despido por ahora diciendo que EL DISCURSO DEL REY es una muy buena película que Tom Hooper filmó muy bien.
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  • La casa muda
    SILENCIO EN LA SALA

    Antes de empezar a analizar los aspectos esenciales de LA CASA MUDA (2010) de Gustavo Hernández, voy a aclarar algunas dudas. Primero, y a diferencia de lo que muchos espectadores creen - en especial los habladores que me acompañaron durante la función -, esta NO es una película argentina. Este nuevo exponente de horror latinoamericano es una producción 100% uruguaya ¿Quedó claro? Segundo, y para desmentir la frase promocional del afiche que promete “miedo real en tiempo real”, LA CASA MUDA no es un plano secuencia propiamente dicho. Okey, es “en tiempo real”, pero está hábilmente camuflado en varias tomas pegadas entre sí con la mayor discreción - así como LA SOGA (ROPE, 1948) de Hitchcock, aunque con mas discreción – y presentada como un supuesto plano secuencia. En realidad es un falso plano secuencia, pero a la gente normal no le interesa ni se da cuenta. Por último, es mi deber aclarar que, lamentablemente, LA CASA MUDA - este falso plano secuencia uruguayo - no es ni siquiera un producto bien logrado.


    Si la comparamos con el cine de terror en general, LA CASA MUDA es un exponente inferior dentro del género, con escasos momentos de buenos sustos (la mayoría provocado por el banal recurso del elemento sorpresa), actuaciones poco creíbles, vueltas de tuerca muy abruptas o torpemente presentadas y un final con cabos sueltos que a nadie le importó ni importa atar (ni a los realizadores ni al espectador frustrado). Hay momentos en que el film cae en lo absurdo (ella vuelve a la casa), lo ridículo (“¿Qué te hicieron?” le dice la protagonista una y otra y otra vez a su padre ensangrentado) o lo repetitivo (la lámpara como única fuente lumínica o la contante oscuridad), o en que se vuelve tedioso o aburrido, para recién atrapar al espectador en la segunda mitad de la cinta.


    Sin embargo, desde el punto de vista técnico, LA CASA MUDA es un acierto, en especial si se tiene en cuenta que fue filmada con una cámara de fotos. La fría (y escasa) iluminación juega un papel importantísimo en el film y su juego de sombras y escalofriantes tonos de luz ayudan a crear, junto a los agobiantes silencios y efectos sonoros, una exquisita tensión que va in crescendo a lo largo de la narración. Hay buenos trucos de cámara (la escena después de créditos es un buen ejemplo), pero de nada sirven si los actores a los que están filmando no dan un buen desempeño y la historia que se intenta narrar no llama tanto la atención. Otro inconveniente de LA CASA MUDA es que, a diferencia de EL PROYECTO BLAIR WITCH (1999), CLOVERFIELD: MONSTRUO (2008) o [REC.] (2007), la decisión formal tomada por el realizador no se justifica. Me refiero a la temblorosa cámara en mano. Aquí es un concepto arriesgado si no se tiene como excusa a un personaje dentro del universo ficcional que sostenga la cámara. Y como esta película no lo tiene, el recurso distrae durante la primera media hora (tiempo suficiente como para acostumbrarse), convirtiéndolo en un film muy revelador del dispositivo cinematográfico (que hace visible lo invisible). Es decir, se vuelve obvio el hecho de que detrás de lo que se ve en pantalla hay un equipo de filmación, haciendo poco disfrutable la función. Y aunque a veces logra secuencias interesantes (como la caminata inicial) y agobiantes picos de tensión, la cámara en mano distrae más de lo que debería.


    Y por si a esta altura a alguien le interesa saber, LA CASA MUDA cuenta (sin entretener y sin asustar, y para colmo, con pretensiones de convertirse en film de culto) como un padre y su hija van a una casa de campo a arreglarla para poder venderla. Pero durante esa fatídica noche, la maldad y un oscuro secreto cubrirán de sangre a los habitantes de la casa. Supuestamente está inspirada en hechos reales, pero a estos tipos ya no les creo nada.

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  • El turista
    DISPAREN SOBRE EL TURISTA

    Johnny Depp y Angelina Jolie están en esta película, y con dos de las estrellas más importantes de Hollywood, este podría haber sido uno de esos films que los espectadores aman ver. Sexys, muy entretenidos, atrapantes, románticos, llenos de intriga y perfectos para una cita en pareja - después de todo, la platea femenina va a ver a Depp, mientras que los muchachos se babean por esa potranca apellidada Jolie -. Sin embargo, el poco esfuerzo que puso el realizador Florian Henckel von Donnersmarck (LA VIDA DE LOS OTROS) en dirigir a sus actores o los guionista en narrar la historia, terminan desperdiciando lo que podría haber sido un buen thriller por confiarse demasiado en la presencia actoral de los protagonistas ¡Gente, el cine no es solo personas bonitas paseándose por bonitos paisajes! Es más que eso. Así es como tenemos un producto carente de todas las cualidades anteriores: EL TURISTA (THE TOURIST, 2010) no es ni sexy, ni lo suficientemente entretenida, atrapante o romántica, ni mucho menos perfecta. El espectador promedio disfrutará de su sencillez, sus vueltas de tuerca y sus actores, pero... ¿Intriga internacional? Pfff, sus ganas. Es solo una bonita aunque desalmada postal de Venecia. Y chata, como toda postal debería ser.


    A solo unos meses del estreno de la también floja (aunque más eficaz) AGENTE SALT (2010), Angelina Jolie vuelve a interpretar a una femme fatale. En esta ocasión es Elise, una misteriosa mujer que aborda un tren a Venecia. Allí - al mejor estilo EXTRAÑOS EN UN TREN (1951) de Hitchcok - ella se sienta frente a Frank (Johnny Depp), un loser profesor de matemáticas. Este turista americano no sabe que su vida está a punto de dar un vuelco, ya que Elise lo eligió para que la policía y un grupo de gangsters crean que él es el hombre que ella ama y al que todos quieren tras las rejas… o muerto. Si tomamos esta interesante premisa narrativa y le sumamos los bellos paisajes más las dos mega-estrellas, lo que menos esperábamos obtener era un film fallido. Aunque visualmente EL TURISTA funciona a la perfección con su bella fotografía y paisajes, la película no puede evitar caer en algunos lugares comunes del género que, junto a escenas de acción poco arriesgadas (y hasta aburridas), terminan sacándole gran parte del interés a la trama. Aun así, uno llega a bancarse los 103 minutos de duración gracias al dúo protagonista y a la espera de que en algún momento muestre algo que al final no llega mostrar: Una escena de acción más elaborada, un punto en que la relación de Elise y Frank deje de ser poco creíble, diálogos más inteligentes o hasta algo de carne.


    Tal vez suele machista, pero Jolie no muestra nada de carne. Poco arriesgada, la película cuenta con una de las mujeres más hermosas del mundo pero, para alcanzar la más rentable PG-13 (apta para mayores de 13), niega los atributos de esta mujer y su característica de potencia sexual, dejándonos solo con unos planos de ella - despampanante sí, pero - solo con ropa elegante. Así es como EL TURISTA se vuelve un film elegante, pero no sexy. Y sin duda, la ya mencionada platea femenina tendrá algo que decir del look de Depp. Dejando de lado los aspectos superficiales, las actuaciones tampoco son lo que esperábamos. Olvidándose que estuvo nominada al Oscar hace un par de años, Jolie nos entrega una interpretación fría, poco creíble y desganada, insuficiente como para forjar la química necesaria - ausente a lo largo de toda la película - con su co-estrella. Depp, por su parte, logra una buena interpretación otorgando una cuota de humor y talento, tal vez no tan buena como para una nominación al Globo de Oro (como así sucedió), pero sí como para mantener a flote esta película. El resto del elenco lo integra un trío de talentosos actores completamente desperdiciados: Paul Bettany, Timothy Dalton y Rufus Sewell. No, EL TURISTA no es buena por sus actuaciones, por su poco atrapante historia o por ese climax de cero tensión. No es buena por la química entre los actores (¿La hay?) y tampoco lo es por sus escenas de acción (¿Las hay?). De hecho, si siquiera es buena. Y no importa cuántos bellos paisajes muestren, cuantas abruptas vueltas de tuerca o finales inesperados intenten meter, o con que estrellas intenten decorar, EL TURISTA está muy lejos de ser perfecta. Okey, aunque es fácilmente olvidable, sí entretiene. Pero también lo hace PIRAÑA 3D, y por lo menos ahí sí hay minas mostrando las pechugas.
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  • Noches de encanto
    ESTRELLITA, ¿DÓNDE ESTÁS?

    Fácilmente se podría dividir a NOCHES DE ENCANTO (BURLESQUE, 2010) en dos conjuntos. Al primero, el más destacable de la película, lo integran los espléndidos números musicales interpretados por la cantante (y actriz a medias) Christina Aguilera, y la ya leyenda de la show business Cher. En el segundo conjunto está lo peor de este musical dirigido por Steve Antin: Personajes sumamente chatos, lugares comunes, un desbocado desinterés por sus propios conflictos y actores desperdiciados. En la escena inicial del film ya se percibe ese cansino cliché andante que es la historia de la protagonista, que ya está tan (mal)gastado que incluso pasó a ser parte de uno de los gags de la genial sitcom de la CBS: Al igual que Penny de “The Big Bang Theory”, Ali (Aguilera) es una pueblerina que deja todo para alcanzar su sueño de ser famosa. Así llega hasta Hollywood y, mientras busca trabajo, va a parar a una casa de burlesque. Jajaja. Perdón, es que me acordé de un capítulo de “Los Simpsons”. Dentro de esta casa de burlesque (Jeje), un grupo de bellas mujeres bailan sensualmente. Tras bambalinas está Tess (Cher), propietaria del lugar con problemas de deudas. Junto a ella está su gayfriend Sean (Stanley Tucci). Ninguno de los dos sospecha que su salvación acaba de entrar por la puerta: Ali tiene una potente voz que pondrá de cabeza la vida de todos, enamorará al barman y sí, salvará al burlesque.


    Como verán, no tengo ningún problema en revelarles el final de la película porque, al igual que el desenlace de las demás pobres subtramas del film, es súper obvio. Hay personajes estereotipados, otros ignorados (¡Tucci, por Dios!) y otros presentes pero que no aportan nada. Y lo peor de todo es que el personaje que más acapara la atención del film es el de Aguilera, a tal punto de dejar casi de lado la historia que todos creían que sería la principal: Aunque el protagonismo de las subtramas va y viene, NOCHES DE ENCANTO se centra más que nada en Ali y (más de lo quisiéramos) en su insulsa relación con Jack, el barman. Así la película se ve obligada a desplazar mucho de lo que pasa en el burlesque, hasta dejarlo en segundo plano, y las únicas veces que lo visitamos es para ver un número musical. O a Cher, quien aun puede hacer vibrar los parlantes - su canción “You Haven't Seen The Last of Me”, ganadora del Globo de Oro, es uno de los momentos más emotivos - y dar una buena interpretación a pesar de no poder mover los músculos de su cara por tantas cirugías. En cuanto a Aguilera, si actuara tan bien como canta, esta mina ganaría el Oscar. Pero no es así. Su personaje cansa la mayor parte del tiempo, y su actuación no convence nunca debajo del escenario. Sí, NOCHES DE ENCANTO es un film flojo cuando está lejos del escenario. Pero sobre las tablas es otra cosa.


    En el escenario pasa lo mejor de la película: La estruendosa gran voz de Aguilera le da el ritmo a números musicales encantadores, sexys y muy entretenidos. Muchos colores, vestuarios, canciones y coreografías presentadas al mejor estilo Broadway, que su director supo filmar de la manera correcta y que los amantes de los musicales agradecerán. Este es el segundo conjunto del que hablaba al principio de la crítica. Lamentablemente, la película no logra balancear ambos y NOCHES DE ENCANTO pasa al olvido así como su obviedad narrativa y sus canciones que no llaman tanto la atención. No salí tarareando ninguna de ellas. Diferente fue mi experiencia con NINE (2009), otro reciente musical muchísimo mejor trabajado. El tema “Be Italian” estuvo en mi cabeza por toda una semana. Ni hablar de temazos como “Life is a Cabaret” de CABARET (1972), “Gee, Officer Krupke” o “America” de AMOR SIN BARRERAS (1961), o las inconfundibles “You're the one that I want” de GREASE (1978) y “Singin' in the Rain” de CANTANDO BAJO LA LLUVIA (1952)... Okey, ya me fui por las ramas. En fin, una lástima por NOCHES DE ENCANTO.

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  • Harry Potter y las Reliquias de la Muerte: Parte 1
    LA CALMA ANTES DE LA TORMENTA

    Ahora que Lord Voldemort (Ralph Finnes) y sus Mortífagos han tomado el control de Hogwarts y del mundo mágico, ningún lugar es seguro. Lejos del colegio y de sus familias, los inseparables Harry (Daniel Radcliffe), Ron (Rupert Grint) y Hermione (Emma Watson) emprenderán un solitario viaje, huyendo de sus enemigos, con la misión de encontrar y destruir los Horrocruxes, las partes del alma del Innombrable, ocultas en diferentes objetos. Solo de esta manera, y con la ayuda de tres antiguos y poderosos objetos mágicos conocidos como Las Reliquias de la Muerte, podrán vencer a Lord Voldemort y restaurar la paz en el mundo.

    Resulta difícil creer que este film pertenece a la misma saga que comenzó como una encantadora aventura familiar sobre un niño que descubría ser un mago. Pero una vez más, Harry Potter nos hace creer lo increíble. La magia y los entrañables personajes creados por la novelista J.K. Rowling siguen presentes en esta séptima adaptación de uno de sus libros, pero esa oscuridad y madurez progresiva, percibida desde las primeras secuelas, han alcanzado los niveles de una película ya no apta para niños - ni siquiera para aquellos acompañados por sus padres, sin excepciones -; y los inofensivos temas que antes solía tratar han sido desplazados por completo para centrarse en una historia sobre la lealtad, el paso de la adolescencia a la adultez, la injusticia, la intolerancia, la corrupción y, por supuesto, la eterna lucha entre el bien y el mal. Es decir, todo lo que se podría esperar de una película sobre tres adolescentes prófugos, solos en un mundo dominado por la tiranía. Después del paso en falso que fue la sexta entrega de la saga, el director David Yates se reivindica con HARRY POTTER Y LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE: PARTE 1 (2010), uno de los mejores y más eficaces films de la franquicia que, aunque no cierra de la mejor manera - a fin de cuentas es solo la mitad de una película entera -, no hay duda de que dejará a casi todo espectador, lector de los libros o fanático incondicional, más que satisfecho.

    Alguien que no conozca cómo termina la historia del joven mago o que no haya leído nunca el séptimo libro, probablemente crea que la decisión de dividir el final en dos partes se deba solo a una cuestión monetaria - después de todo, dos películas significa el doble de ganancias en taquilla -. Sin embargo, y aunque puede ser que, en parte, ese alguien tenga razón, el acertado plan de Warner Bros. va más allá de la codicia: dos películas significa más tiempo para ser lo más fiel posible a la novela, sin tener que dejar (casi) nada afuera. Y dos partes permiten que sus responsables pueden darse el lujo de forjar una muy entretenida narración, equilibrada con espectaculares escenas de acción, momentos de humor, drama y romance, picos de tensión y una agobiante y muy bien lograda sensación de tranquilidad y calma. A diferencia de la veloz sucesión de escenas de, por ejemplo, HARRY POTTER Y LA ORDEN DEL FENIX (2007), aquí la narración se toma su tiempo y, sin aburrir la mayor parte de sus 146 minutos - gracias a la química del trió protagonista -, logra balancear su trama entre la espera y la acción, y entre la quietud y el estallido, algo que seguramente estará ausente en la épica PARTE 2 (15 de Julio de 2011) de este desenlace, a la que sus productores definieron como “una película de guerra”.

    Pero no se dejen engañar. HARRY POTTER Y LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE no es ni la primera ni la última película filmada en simultáneo y dividida en dos. Desde la trilogía de EL SEÑOR DE LOS ANILLOS, pasando por las dos secuelas de la saga MATRIX y los dos volúmenes de KILL BILL, hasta las aun no estrenadas dos respectivas partes de THE TWILIGHT SAGA: BREAKING DAWN (2011-2012) y de THE HOBBIT (2012-2013), esta estrategia fue ganando popularidad al darle a sus estudios ganancias millonarias, pero también trayendo consigo una dificultad que se hace presente en la séptima aventura del joven mago. Al ser solo la primera mitad de una película, HARRY POTTER Y LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE: PARTE 1 no concluye debidamente. Era de suponer que su historia quedaría continuada y con más de una pregunta sin responder, pero aquellos que esperen ver un film completo, con el tradicional principio, nudo y desenlace, seguramente se desilusionarán al tener que conformarse solo con un principio y un desarrollo sin final. Lo que sí logra la última secuencia, es acomodar todas las piezas para lo que será la - ahora esperadísima - segunda parte; y ese continuado “desenlace” se encarga de asegurar la asistencia de todos los espectadores de la sala que quedaron con la intriga y con las ganas de saber cómo concluirá esta historia.

    Otro de los problemas que provoca esta división del film es una división en el público, que se hace evidente más ahora que en cualquier entrega anterior. Por un lado están los fanáticos de los libros que apreciarán la fidelidad de la adaptación. Por el otro, están los espectadores que solo conocen a Harry Potter por las películas, y son estos quienes, al ver LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE: PARTE 1, probablemente se sentirán perdidos o frustrados ante situaciones o detalles nunca antes mencionados en las previas adaptaciones fílmicas (el espejo que lleva Harry en todo momento, la boda o el Valle de Godric) y personajes que, a diferencia de los libros, aparecen o regresan de la nada (como Fleur Delacour, Bill Weasley, Dobby, Mundungus Fletcher). Al no condensar las sub-tramas literarias e incluir casi en totalidad las situaciones de la novela, el espectador ordinario podría perderse en más de una ocasión y para aquel que nunca antes vio un film de Harry Potter, este sería el peor momento para empezar. Puede que su fidelidad, con respecto al material original, cause que la trama llegue a estirarse demasiado, que las muertes de algunos personajes parezcan rápidas o carentes de importancia, o que ese deus ex machina del final enoje a los críticos. Pero no hay duda de que es una película que, aunque solo los fans disfrutarán por completo, a todos emocionará por igual.

    Después de agotar la rotación de directores en HARRY POTTER Y EL CALIZ DE FUEGO (2005), el estudio dejó a David Yates con la responsabilidad y la dificultosa tarea de encargarse de las secuelas restantes. Y aunque al principio parecía que no sabía lo que hacía, Yates creció junto a las películas logrando darles una agradecida solidez estilística a lo que quedaba de la franquicia. Ahora, algunos años después, el director ya se anima a desenvolverse cómodamente, soltando todo su arsenal cinematográfico en lo que es la entrega más visualmente atractiva desde la de Alfonso Cuarón (HARRY POTTER Y EL PRISIONERO DE AZKABAN, 2004). Variando entre planos abiertos y cerrados, entre una cámara estática y otra frenética, y entre escenas de puros efectos y otras crudamente realistas, el estilo de HARRY POTTER Y LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE: PARTE 1 se termina de consolidar por los eficientes labores del compositor Alexande Desplat y del director de fotografía Eduardo Cerra (el mismo de MÁS ALLÁ DE LOS SUEÑOS y DIAMANTE DE SANGRE), de sus majestuosos paisajes y decorados, sus deslumbrantes FX y de esa secuencia animada que ilustra “La Fabula de los Tres Hermanos” y que, aunque se aprecia la intención, lamentablemente no encaja del todo en la película. Aun así, sumado esto a la fuerza narrativa de su guión y a las ya insuperables actuaciones de su elenco, estamos en presencia, no solo de una de las mejores películas de la franquicia “Harry Potter”, sino de un muy buen film en general.

    Al estar solos en la mayoría de las escenas, el trío principal se enfrenta a su reto más difícil: sostener la película sin contar con talentosos actores secundarios que los acompañen. Sin Michael Gambon (Albus Dumbledore), Jim Broadbent (Profesor Slughorn), Emma Thompson (Profesora Trelawney), Maggie Smith (Profesora McGonagall), entre otros dejados de lado, los tres protagonistas demuestran lo mucho que crecieron actoralmente logrando sobrellevar sin problemas las escenas de comedia (especialidad de Rupert Grint), drama (especialidad de Emma Watson) y acción (okey, especialidad de Daniel Radcliffe). El resto del elenco lo integran algunos muy desaprovechados buenos actores (Alan “Snape” Rickman, Jason “Lucius Malfoy” Isaacs, Tom “Draco Malfoy” Felton, John “Ollivander” Hurt, Helena “Bellatrix Lestrange” Bonham Carter y Robbie “Hagrid” Coltrane), otras acertadas nuevas incorporaciones (Rhys “Xenophilius Lovegood” Ifans y Bill “Rufus Scrimgeour” Nighy) y un sobresaliente Ralph Fiennes que termina de consolidarse como EL villano. Su Lord Voldemort en esta entrega, aunque no cuenta con mucha participación, es el más inhumano, cruel y aterrador hasta el momento - demostrado desde el principio en la arrolladora escena en que le da de comer a la serpiente Nagini - y sus escasas apariciones se aprecian a cada momento - así como lo fue el Joker de Heath Ledger en THE DARK KNIGHT (2008), aunque en menor escala -.

    Con la fiebre Crepusculera olvidada por el momento, una franquicia que sí se merece el éxito regresa a los cines por penúltima vez. Pero todo ha cambiado. Lejos de Hogwarts, la erupción de las hormonas adolescentes, las clases y los partidos de Quidditch, la saga da un brusco giro y se convierte en algo más. Aunque sigue siendo una aventura sobre magos, las películas de Harry Potter han madurado. Más oscura, más violenta, autorreferencial, políticamente incorrecta y hasta con una tensión sexual latente entre sus protagonistas, la primera parte de LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE llega para hacer que nos cuestionemos qué es en realidad esta saga. ¿Qué hay por debajo de su fuerte entramado ideológico? ¿Es a caso una reminiscencia al ascenso del nazismo o las dictaduras? ¿Son los muggles aquí una alegoría de los judíos? Y con frases como “No tienen nada que temer si no tienen nada que esconder”, los interrogatorios, la intolerancia, las desapariciones, el miedo inducido, los héroes siendo perseguidos y los gobiernos y el colegio bajo el mandato del despotismo, la respuesta es casi obvia. Aún hay escenas de acción impactantes (Los Mortífagos y Voldemort persiguiendo a Harry por el cielo), un misterio que resolver (Las Reliquias de la Muerte), momentos muy entretenidos (El trío infiltrándose en el Ministerio de Magia o la escena de los múltiples Harrys en la que Radcliffe se luce) y otros fuertemente melodramáticos, pero no hay duda de que LAS RELIQUIAS DE LA MUERTE es muy distinta de lo que fue HARRY POTTER Y LA PIEDRA FILOSOFAL (2001). Quién iba a pensar que en esto se convertirían las películas del joven mago. A lo largo de diez años su historia fue madurando junto a sus seguidores, dejando ver un relato sobre el amor, la amistad, la familia y las líneas que separan al bien del mal. Pero ese relato llegará a su fin muy pronto (el 15 de abril de 2011, para ser más exacto). Ellos, los fanáticos, lo saben bien y ya están preparándose para dejar su adolescencia atrás. Saben que todo principio tiene un fin, que ya es tiempo de seguir adelante pero que, a pesar de tener los días contados, nunca habrá nada más mágico que haber crecido junto a sus héroes.

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  • El juego del miedo 3D
    THE HOLLYWOOD SAW MASSACRE

    Desde el año 2004 el cine ha sido bendecido con una dosis anual de hemoglobina y violencia otorgada por la franquicia que ya se ganó un lugar en el libro de records Guinness al ser la saga de terror más exitosa de todos los tiempos. Aunque lo de “terror” es relativo ya que los espectadores no se amontonan en las salas en que se emite alguna entrega de EL JUEGO DEL MIEDO para ser asustados, sino para alimentar ese deseo prohibido del psicópata que llevan dentro; esa sed de sangre que solo pueden saciar con la porno-tortura (o gorno, según algunos críticos) característica de la franquicia que este año se despide con una historia atrapante e híper violenta, que otorga a los fanáticos todo lo que querían ver. Y aunque algunas piezas no encajen a la perfección en este rompecabezas dirigido por Kevin Greutert, el increíble e inesperado final convierte a EL JUEGO DEL MIEDO 3D: EL CAPÍTULO FINAL (SAW 3D, 2010) en un producto disfrutable, entretenido y a la altura de las otras buenas entregas de la franquicia. Aunque sea difícil de creer, la saga más sádica de los últimos tiempos todavía tiene sorpresas.


    Inmediatamente después del final de la película anterior, el desfigurado Hoffman (Costas Mandylor) y Jill (Betsy Russell), la esposa del difunto John Kramer (Tobin Bell), empezarán una lucha por el legado de Jigsaw. Mientras tanto, un grupo sobrevivientes a los “juegos” se reúne para buscar el apoyo de un experto en autoayuda: Bobby Dagen (Sean Patrick Flanery), un hombre cuyo oscuro secreto desatará una nueva ola de terror. Esta sin duda no será la más sangrienta - ¿Qué podría superar la cirugía de cerebro (SAW III, 2006) o la autopsia de Jigsaw (SAW IV, 2007)? - ni la más original - ¿Hay alguna idea más arriesgada que situar todo un film en un baño (SAW, 2004) o hacer que su historia suceda al mismo tiempo que la de la entrega anterior (SAW IV, 2007)? - pero si duda es una de las más interesantes. Primero porque, aunque el 3D no es aprovechado al máximo, el realismo que gana con esta nueva tecnología es de verdad aterrador y si hace, como lo anticipó la campaña de marketing, que las trampas cobren vida. Segundo porque va más allá de las críticas a los sistemas de salud, la crueldad humana, las adicciones y demás, para tocar un tema fresco y original: El palabrerío new age, las mentiras, sus bestsellers y el costo de la fama.


    Tercero y no menos importante, por su impactante y gran final - tal vez el más sorprendente de todos - que logra salvar esta séptima parte de convertirse en una de las entregas menos eficaces junto a SAW II (2005), SAW V (2008) y SAW VI (2009). Lo que pasa aquí es que, al no lograr encajar de manera correcta sus historias (la de Jill Vs. Hoffman y la de Bobby Dagen), EL JUEGO DEL MIEDO 3D: EL CAPÍTULO FINAL se tropieza en más de una ocasión, desequilibrando la narración y haciendo creer al espectador que está viendo dos películas al mismo tiempo. Una es un inquietante thriller de suspenso con Jill y Hoffman en un terrorífico aunque algo alargado juego del gato y el ratón. La otra, con su canónica estructura, parece ser una floja secuela más de la saga, con un jugador intentando salvar a sus conocidos de las violentas trampas de Jigsaw en un laberinto de torturas similar a los de SAW II (2005), SAW IV (2007) y SAW VI (2009). Tal vez aquí los juegos no sean los más elaborados y su objetivo sea solo mantener al espectador interesado - o asqueado - mientras desarrollan la otra línea narrativa más relevante, pero la historia previa de Bobby Dagen que desata el torbellino de violencia evidencia un notable crecimiento creativo que valdría la pena exprimir en próximas entregas. Lamentablemente, la saga SAW ha llegado a su fin y, como nos tiene acostumbrados, el desenlace al ritmo de su frenético leitmotiv y su veloz montaje hace encajar ambas historias y sus piezas de manera inteligente. Esta vez el cierre parece y podría ser el definitivo. Un final casi perfecto y, a la vez, un impecable nuevo comienzo que satisface, sorprende y hasta hace cambiar por completo el punto de vista de toda la saga, pero que sigue dejando algunas preguntas que no estaría de más contestar. (SPOILERS) Por ejemplo, quienes eran los otros dos con la máscara de chancho que acompañaban al Dr. Gordon. (FIN DE SPOILERS)


    Tal vez la duda más grande sea porque los responsables de SAW 3D decidieron comenzar su film con esa tortura pública presenciada por varios ciudadanos, en la que un juego de sierras amenaza las vidas de los jóvenes integrantes de un triangulo amoroso. Dicha escena no encaja ni tiene ninguna relevancia en la historia del film y es más que obvio que está allí solo para “enganchar” al espectador, impactar con el uso del 3D y mostrar/acusar a modo de espejo la morbosidad del ser humano que se preocupa más en registrar con su celular los violentos hechos que en ayudar a alguien que lo necesita. Sin embargo, y a pesar de que los trailers nos prometían que había llegado la hora de que todos sean testigos de la obra de Jigsaw, lamentablemente nada en esta secuencia tiene que ver con Bobby Dagen o el enfrentamiento entre Jill y Hoffman. Si no fuera por lo bien que está presentado, por su perversidad, su sangriento desenlace y la fuerza con que hace empezar el film, se podría simplemente prescindir de ella e ir a los bifes.


    Al ser la séptima y última parte, es casi obligatorio que esta película cuente con algo de autoconciencia, referencias a los films anteriores y respuestas a preguntas pendientes. Pero, como a partir de la quinta parte la saga se malacostumbró a ignorar su procedencia, en más de una ocasión, EL JUEGO DEL MIEDO 3D: EL CAPÍTULO FINAL no le brinda el debido respeto a Jigsaw y a su legado. Como no podía ser de otra manera, el enorme Tobin Bell sigue formando parte de la franquicia a pesar de haber muerto en la tercera parte, pero su breve aparición es lamentable. Fuera de eso, este desenlace le otorga a los fanáticos todo lo que querían ver. Desde la legendaria trampa de la mandíbula (The Reverse Bear Trap) funcionando hasta regresar al baño donde comenzó todo, saber qué pasó con el Dr. Gordon después la primera SAW y formar otra vez parte de la atrapante y siniestra psicología políticamente incorrecta de Jigsaw que, con cada nueva secuela, uno va aceptando más y más.


    Ya alejada por completo del terror para centrarse en el gore, la franquicia de EL JUEGO DEL MIEDO presenta su último acto y la pieza final de este puzzle cinematográfico que encaja justo. Dos historias entretenidas que se entrelazan como pueden, muchos personajes, actuaciones correctas - entre las que se destaca el tétrico Costas Mandylor (Detective Mark “abuso del cuchillito” Hoffman) -, litros de sangre y un desfile de dolorosas e impresionantes escenas. Esto compone el final de la historia de Jigsaw que, a lo largo de siete películas supo mantenerse en una misma línea, tanto argumental como estética. A esta altura, muchas otras franquicias de terror bordaban el ridículo - en FRIDAY THE 13th - PART VII: THE NEW BLOOD (1988) ya había un personaje con poderes psicológicos, mientras que en NEW NIGHTMARE (1994) el Freddy Krueger de las películas escapaba al mundo real para atemorizar a la actriz Heather Langenkamp -, pero SAW siempre trató de mantenerse fiel a su estilo. Y seis años después del comienzo, el mensaje sigue siendo el mismo: Valora tu vida. Pero, al no saber cuánta sangre estarían dispuestos a derramar para seguir viviendo, a los espectadores podría costarles trabajo cumplir con la petición de Jigsaw. Así que, por el momento, que al menos aprendan a valorar films como EL JUEGO DEL MIEDO 3D: EL CAPÍTULO FINAL. Ahora sí, "game over".
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  • Los Indestructibles
    NO ESTÁ MUERTO QUIEN PELEA

    LOS INDESTRUCTIBLES (THE EXPENDABLES, 2010), el nuevo film de Sylvester Stallone después de ROCKY BALBOA (2006) y RAMBO: REGRESO AL INFIERNO (2008), no solo es la historia de un grupo de mercenarios que se reúne para derrocar a un dictador latinoamericano, detener a un corrupto ex-agente convertido en traficante de drogas y salvar a una mujer prisionera. Cargada de adrenalina, músculos, cuchillazos, explosiones y una bad ass banda sonora, la película es un canto al cine de acción y un instantáneo clásico dentro del género que logra lo que muchos otros films no pudieron: Recordar, homenajear y revivir los años 80 de la mejor manera. Ayudado por los efectos especiales de esta nueva generación, THE EXPENDABLES llega a los cines haciendo temblar las butacas. Los espectadores gritan de emoción y festejan ante esta entretenida e imparable montaña rusa de virilidad y violencia que, sin duda alguna, es la mejor película de acción del año.


    Para atraer al público joven, a lo largo de estos meses, BRIGADA A: LOS MAGNÍFICOS (2010), KARATE KID (2010), PESADILLA EN LA CALLE ELM (2010) y otros films basados en exponentes de la década de los 80, se caracterizaron por esquivar su procedencia y adaptar sus historias, personajes y estilo al modelo propuesto del 2000 en adelante. Pero no LOS INDESTRUCTIBLES. Esta película se anima a todo y no solo respeta plano por plano las films de acción ochentosos, sino que grita orgullosamente ser uno de ellos. Y sin tener nada que envidiarle a sus pares, THE EXPENDABLES presenta un espectáculo imperdible que los amantes del género querrán disfrutar una y otra vez. Todo lo que hizo grandes a films como FIRST BLOOD (1982), COMANDO (1985), DIE HARD (1988) y tantas otras películas que desfilaron por los “Sábados de Súper Acción”, está aquí. Tipos rudos hay muchos, y todos disparan primero y preguntan después. Y entre explosiones, combates y persecuciones muy bien diseñadas, LOS INDESTRUCTIBLES también se da el lujo de proveer lecciones de vida camufladas en un guión escrito y filmado como antes. Sí, predecible, lleno de clichés y con villanos poco carismáticos, pero también con diálogos irónicos, frases memorables, un ritmo que nunca decae y escenas tanto vertiginosas como divertidas.


    Aunque al principio la intención de Stallone era reunir a la mayor cantidad de “Leyendas de la Acción” posibles, por varias razones tuvo que prescindir de nombres como Jean Claude Van-Damme, Steven Seagal, Kurt Russell, Wesley Snipes y Danny Trejo. Así fue como, lamentablemente, remplazó nombres tan importantes como estos por otros actores de menor calibre como Randy Couture, Steve Austin, Terry Crews, Eric Roberts y David Zayas. Pero aún así todos lograron ponerse a la altura de las circunstancias y cada uno tiene su momento de gloria - El de Crewes reventando malosos con su armota es uno de los mejores -, y al ver el film uno se da cuenta de que tal vez fue la decisión correcta ya que, aunque no aportan mucho a la trama, ninguno de ellos logra opacar al trío protagonista. O mejor dicho, dúo protagonista ya que la falta de participación de Jet Li obliga al espectador a centrar su atención en la inesperada gran dupla de Stallone y Jason Statham, que convence y que tiene muchísimo más para dar en las esperadas e inevitables secuelas. Ambos tienen una gran química y protagonizan algunas de las mejores escenas de THE EXPENDABLES, como el escape en el avión o el enfrentamiento final con James Munroe (Roberts). Otras escenas en las que el film derrocha espectacularidad son la genial pelea entre Li y el gran Dolph Lundgren, el bestial combate entre Stallone y Steve Austin, la escena en que Statham se agarra a las piñas en la cancha de basket o el explosivo tiroteo final.


    Puede que no logre ponerse a la altura de los clásicos más representativos de los ochenta, pero no hay duda que THE EXPENDABLES es una lección sobre cómo hacer películas de acción y un film que desborda todo lo que el género perdió con la llegada de la saga de Jason Bourne o el reinicio de la franquicia de James Bond CASINO ROYALE (2006). Conscientemente, Stallone se aleja lo más que puede de ese realismo característico del nuevo milenio para refugiarse en una historia entretenida, pero al mismo tiempo, oscura y profunda, que se evidencia del todo en un magnifico diálogo que mantienen los personajes de Stallone y Mickey “Aun con el look de IRON MAN 2, no sé porqué” Rourke. Demostrando ser merecedor de su Oscar por EL LUCHADOR (2008), este último logra una sobresaliente interpretación que resulta ser un respiro entre las flojas actuaciones de la mayor parte del elenco. Stallone es un Rambo más alegre, Statham hace el mismo papel de siempre, mientras que Jet Li apenas puede hablar. Pero ojo, no hace falta decir mucho para ser uno de LOS INDESTRUCTIBLES. Lo único que se necesita es una ametralladora, un cuchillo y tener los huevos bien puestos, lo suficiente como para decidir no usar dobles de acción (True story!) o, como le paso a Stallone, sufrir 14 heridas incluyendo la quebradura de un diente, la ruptura de su tobillo y la fractura de su cuello que requirió la inserción quirúrgica de una placa de metal (Auch!).


    Así como ENCUENTRO EXPLOSIVO (2010) representó un regreso al modelo narrativo de los 90, el nuevo film de Stallone nos traslada otros diez años más atrás: a los ochenta, a esa época en que no importaba que la acción tuviera o no sentido, cuando los films se hacían con un corazón tan grande como sus músculos y en que solo hacía falta un diálogo para darle sentido a todo lo que pasaría en los tres cuartos restantes de una película. Y no es coincidencia que ese dialogo que hace que la narración de THE EXPENDABLES se dispare se lleve a cabo en la escena más esperada que, con tan solo un par de minutos de duración, vale la pena el precio de la entrada y ya se convirtió en uno de los momentos más antológicos del cine: En una iglesia, Mr. Church le propone una peligrosa misión a los veteranos Barney Ross y Trench Mauser. Este último no acepta, dice sarcásticamente “Dale el trabajo a mi amigo. Le encanta jugar en la selva”, y así como si nada, sale de la iglesia y lo perdemos de vista. “¿Cuál es su maldito problema?” pregunta Mr. Church. A esto, Barney responde: “Quiere ser presidente”. Aquí es donde Silvester Stallone, Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger aparecen por primera vez juntos en pantalla, provocando la risa y la nostalgia en una irónica escena cargada de referencias cinéfilas y chistes internos, que al igual que el resto de la película, rebosa de autoconciencia fílmica y demuestra nuevamente que los héroes de acción eran los de antes, que estos todavía se la bancan y que aún están vivos… y más vivos que nunca.


    LOS INDESTRUCTIBLES son esos héroes de acción a los que constantemente nos referimos como “los de antes”. Verdaderos machos que demuestran ser lo que se ve en pantalla y que, a pesar de la edad o los golpes, siempre volverán con la frente marchita, pero en alto. Y todo para hacernos recordar la grandeza y el verdadero sentido y significado del cine de acción. No se trata de buenas actuaciones o historias inteligentes. Es aferrarse a la butaca con todas tus fuerzas, dejar que te quiten el aliento una y otra vez, y salir sonriendo al terminar la función. Los films de acción ya no logran eso hoy en día, y nosotros nos preguntamos, así como le preguntó Homero Simpson a Mel Gibson una vez, “¿Cuándo fue que dejamos de admirar al hombre con un lanzallamas?”… Por lo menos sabemos que hoy podemos volver a admirarlo.
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  • El último maestro del aire
    LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ

    Desde sus comienzos, el director hindú M. Night Shyamalan se dedicó a hacer un cine de géneros usualmente taquilleros pero camuflados en historias atípicas e inteligentes, contadas de manera muy original y con finales sorprendentes. Con SEXTO SENTIDO (1999) cambió el modo de hacer películas de fantasmas y se catapultó a la fama. Con EL PROTEGIDO (2000), el cine de superhéroes vio su lado más humano. Nunca se habían visto films como SEÑALES (2002), una perturbadora reinvención del cine de extraterrestres, y LA ALDEA (2004), uno de los exponentes más raros e interesantes del género de monstruos, por lo que Shyamalan era “inmenso” y todos esperaban ansiosos su siguiente paso. Mal interpretada por la crítica y gran parte del público, LA DAMA EN EL AGUA (2006), su conmovedor y brillante cuento de hadas, representó un tropiezo para el director. Desmoralizado, Shyamalan comenzó a responder a las peticiones del estudio y como resultado entregó EL FIN DE LOS TIEMPOS (2008), su mal lograda visión del apocalipsis. Dos años después, el director hindú se adentraría en el cine de artes marciales usando como excusa la adaptación de una exitosa serie animada de Nickelodeon conocida aquí como “Avatar: La Leyenda de Aang”. Tratando de ser lo más fidedigno posible para poder retratar fielmente la mitología del show, Shyamalan sobrecargó su nueva película con demasiados personajes, demasiadas tramas y nada de acción. Como resultado, llega a los cines EL ÚLTIMO MAESTRO DEL AIRE (2010), otro de los films más fallidos y desperdiciados del año y un nuevo tropiezo en la carrera de un gran director – aunque ahora, lamentablemente, lo de “gran” empieza a ponerse en duda -.


    Las naciones del Fuego, Agua, Tierra y Aire están por entrar en guerra y solo un legendario guerrero conocido como el Avatar, el único capaz de controlar los cuatro elementos, puede traer paz al mundo. Esta aventura comienza cuando dos hermanos liberan por casualidad al nuevo Avatar, un niño llamado Aang que también resulta ser el último maestro del aire. De esto trata THE LAST AIRBENDER (2010), la primera parte de lo que supuestamente será una trilogía. Con dos films más en camino, Shyamalan podría aprovechar para corregir y evitar varios de los errores que cometió. Entre ellos, su guión que no logra balancear correctamente las tramas, historias y situaciones innecesarias, muchos personajes que están de sobra y que no aportan mucho o incluso tratar de regular esa costumbre suya de intentar convertir a todos sus films en exponentes poco convencionales dentro de los géneros a los que pertenecen. Es decir, hacer de THE LAST AIRBENDER lo que debería ser: Una entretenida - esta lo es poco - y disfrutable aventura para grandes y chicos, en lugar de una obra tan “artística” o personal. El problema es que, aunque esto último si se aprecia y le da una originalidad única a la película, después de todo sigue siendo la adaptación de una serie animada de Nickelodeon, y no fue una sabia decisión dejar este factor en segundo plano. En resumen, Shyamalan cumple visualmente, pero NO a nivel narrativo.


    A pesar de ser, supuestamente, un film “de artes marciales”, EL ÚLTIMO MAESTRO DEL AIRE también desilusiona con sus escasas escenas de peleas. Demasiado estructurados y con pocos golpes, muchos movimientos coreográficos y cámaras lentas, los combates aburren y también bordean el ridículo o se tornan molestos cuando los personajes solo son testigos de las luchas sin participar de estas o cuando situaciones que podrían otorgar grandes dosis de acción, desilusionan al desarrollarse de manera errónea. Así, momentos tan esperadas como el enfrentamiento entre Aang y Zuko, la guerra final, (SPOILERS) la muerte del comandante Zhao (Aasif Mandvi) o cuando Aang convoca una gigantesca ola para detener a la Nación del Fuego (FIN DE SPOILERS) son, casi en su totalidad, desaprovechados. Una vez más las campañas de marketing le jugaron al publico una mala pasada porque lo mejor del film ya se podía apreciar en los trailers. Claro que sí hay algunos breves momentos en los que los personajes despliegan todas sus habilidades con los elementos y son estos, junto con la eficiente dirección visual de Shyamalan, la fotografía, los alucinantes efectos especiales o ver a Dev “Zuko” Patel nuevamente en la pantalla grande después de SLUMDOG MILLIONAIRE (2009), los que salvan el film de convertirse en un completo desastre.


    También es imposible ignorar el gran trabajo que realizó el director y su equipo para plasmar la serie en la pantalla grande, creando un interesante y atrapante mundo pensado hasta el más mínimo detalle, con su mitología representada de manera correcta y con asombrosos diseños de decorados y vestuarios. Lástima que a este mundo lo llenaron de actuaciones flojas - en especial la del primerizo Noah “Aang” Ringer o la de Jackson “Soka” Rathbone (Jasper en THE TWILIGHT SAGA), quien nuevamente demuestra ser uno de los peores actores de su generación -, un ritmo demasiado lento que va decayendo a medida que avanza la narración, una innecesaria y constante voz en off, y varias historias que intentan encajar como pueden sin poder lograrlo, y puestas ahí por tratar de adaptar la serie lo más fielmente posible. Sí, es lo que todo fanático quiere, pero siempre hay límites. Con más de un declive, la narración llega hasta ese desabrido final continuado, muy lejos de los que el director nos tiene acostumbrados, pero que aun así deja al espectador deseando ver como continuará la saga y a los críticos con la intriga de saber si Shayamalan podrá reivindicarse con las inminentes secuelas o aunque sea salir airoso... Qué bien nos vendría ahora una bocanada de aire fresco.
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  • El origen
    El origen
    CiNerd
    DREAM TEAM

    En el cine, los sueños son siempre sinónimo de originalidad. A fines de la década del 30, el realizador Luis Buñuel y el pintor Salvador Dalí soñaron. Y lo hicieron de tal manera que decidieron poner esos sueños en una película. La idea era representar en cinta las experiencias, sensaciones y situaciones que se planteaban en sus sueños, sin ninguna significación adyacente. El resultado: una narración onírica sin sentido, en la cual un lugar se convertía en otro en un abrir y cerrar de ojos, y donde las reglas no se rompían, sino que ya estaban rotas. Así fue cómo surgió UN PERRO ANDALUZ (1929), y la era del expresionismo abstracto cinematográfico comenzó. Esos sueños hechos películas crearían vanguardias y definirían la carrera de Luis Buñuel. Su obra inspiraría a otros realizadores a lo largo de la historia, animándolos a incursionar también en el interior de la mente. David Lynch, Terry Gilliam, David Cronemberg, Michel Gondry, Charlie Kauffman, Richard Kelly, los Wachowski… la lista continúa, pero se detiene en la actualidad ante la presencia del talentoso realizador Christopher Nolan (MEMENTO, BATMAN BEGINS, EL GRAN TRUCO, THE DARK KNIGHT), quien en su más reciente film se atrevió a adentrarse en el terreno de los sueños pero a su modo: una combinación de thriller psicológico y corporativo, con toques de ciencia ficción, cine policial, de acción, de espionaje y de trágico melodrama romántico. Todo situado, como lo predijo Nolan, en la arquitectura de la mente.

    Luego de consagrarse con BATMAN: EL CABALLERO DE LA NOCHE (2008), Christopher Nolan se convirtió en la póliza de seguro del cine taquillero. Teniendo como respaldo films de calidad, logró convencer a Warner Bros. de filmar la -a simple vista- confusa historia de EL ORIGEN (INCEPTION, 2010): Cobb (Leonardo DiCaprio) es un especialista en espionaje de sueños que, junto con su equipo (Tom Hardy, Ellen Page, Joseph Gordon Levvit, Ken Watanabe y Dileep Rao), se adentra en las mentes de sus objetivos para robarle sus secretos. Como en todo trabajo, y en todo mundo, hay reglas que seguir; pero un nuevo encargo, que implicará implantar una idea en la psiquis del heredero de una multimillonaria corporación (Cillian Murphy), obligará a Cobb a romperlas cuando su mente y las líneas que separan la realidad del mundo de los sueños comiencen a cruzarse. Ahora bien, a simple vista sí parece inentendible y al estar sentado en la butaca una sensación de ansiedad y desconcierto probablemente invadan al espectador al situarse ante un film con semejante premisa narrativa. Sí, hay que estar atentos, pero Nolan sabe lo que el espectador quiere y necesita; y con su innata sabiduría logra facilitarle la tarea de entender el mundo que plantea, sin complicarse y sin detener la narración para explicar cada regla. Nolan camufla una lección de espionaje psicológico entre diálogos bien construidos y un guión más que solido. Y aunque la trama se pone más intrincada a medida que la narración avanza - en especial cuando están en un sueño dentro de un sueño dentro de un sueño (¡¿?!) -, el preciso y muy bien trabajado montaje, la pulcra dirección de Nolan y el brillante guión, ayudan a mantener al público en la línea narrativa. Si bien será necesaria una segunda visión del film para entenderlo del todo y atar cabos sueltos, los elementos básicos para disfrutar de EL ORIGEN se perciben fácilmente y están al servicio de la historia, volviéndola una película ambiciosa pero disfrutable de principio a fin, una experiencia extraordinario, muy imaginativa y original, y un thriller que no da respiros tanto narrativa como visualmente.

    Hay que dejar en claro que INCEPTION no es un film revolucionario como lo llaman muchos. De hecho, toma elementos de varias películas y está contado como un film clásico de manera lineal. Sus mayores virtudes son, en cambio, su inteligente historia - que resulta ser menos complicada de lo que parece -, su infalible desarrollo narrativo y sus insoslayables escenas con impecables efectos especiales que terminan de consolidar a EL ORIGEN como un imperdible despliegue de imaginación y experiencia sensorial que, lamentablemente, no pudimos disfrutar en 3D. Brillantemente el film en sí parece un sueño, con una historia que salta de un lugar a otro y que, cuando termina, parece que hubiese durado sólo un par de minutos. Aunque a veces el film se vuelve demasiado ilusorio - en especial en las escenas con Mal (Marion Cotillard) o las del limbo -, el buen trabajo de Nolan en este film es innegable. Su estilo de dirección - limpio aunque frenético en los momentos de acción-, la fotografía fría y una acertada e inquietante banda sonora, están también presentes en esta séptima incursión al cine y su guión desborda originalidad, creatividad y un toque justo de melancolía.

    Sin decepción, el elenco de INCEPTION brinda muy buenas interpretaciones y, aunque no son las mejores de sus carreras - DiCaprio, por ejemplo, estuvo mucho mejor en SHUTTER ISLAND, - sus actuaciones son más que correctas, todos están equilibrados y en un mismo nivel, y todos aportan una cuota de talento, carisma y humor. Sin embargo hay que resaltar la poca participación de Michael Caine y, sobre todo, el insulso papel de Marion Cottilard: Mal, la proyección mental de la esposa de Cobb, no solo es un personaje cuya presencia pocas veces es grata, sino que compone junto a DiCaprio una historia de amor/drama familiar que por momentos no encaja o convence en la película. Mas allá de eso, lo demás funciona a la perfección en este mundo que el espectador no va a olvidar fácilmente y que sorprende y entretiene como pocos films saben hacerlo en la actualidad.

    En una época en que Hollywood parece haberse quedado corto de ideas, donde la taquilla se convirtió en un predominante y donde las carteleras de los cines son sólo un descarado desfile de remakes, precuelas, secuelas y adaptaciones, la mente de Nolan se abre dándonos una bocanada de aire fresco. Cargada de genialidad, virtuosismos que no afectan la historia contada y una muy buena idea nunca antes planteada, EL ORIGEN se convierte instantáneamente en uno de esos films que hacen pensar al espectador, que a los cinéfilos les encanta comentar y debatir, y que obligan a todos a recordar la grandeza del cine y la belleza de las nuevas ideas. Como cualquier otro film de culto, se crea un fascinante y atrapante universo con reglas propias que resultan lo más atrayente de INCEPTION. Habrá cosas que quedarán abiertas, sin explicar o para la libre interpretación - como ese innecesario último plano con el que el espectador ordinario sufre implorando unos segundos más de duración -, pero hay que dejar en claro que aquí la única lógica que tiene importancia es la que existe dentro de su propio universo, y para poder disfrutar de él y fundirse en él, es necesario tener la mente y los ojos bien abiertos. Alfred Hitchcock dijo una vez: “Hay algo más importante que la lógica. Es la imaginación”. Probablemente se refería a ese universo: INCEPTION... ese lugar donde se originan los sueños.

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  • Encuentro explosivo
    EL ESPÍA QUE ME AMÓ

    Con motivo del estreno de INCEPTION, hace unos días la revista LoveFilm armó, por medio de una encuesta, una lista con las películas más confusas de todos los tiempos. DONNIE DARKO (2001), MEMENTO (2000), REVOLVER (2005), 2001: ODISEA DEL ESPACIO (1968) y LA NARANJA MECÁNICA (1971) son algunas de las seleccionadas. Pero encabezando la lista se encuentra la inentendible VANILLA SKY (2001), un equívoco remake del interesante film español ABRE LOS OJOS (1997). En aquella nueva versión, Tom Cruise compartía protagonismo con Cameron Díaz. Quien iba a pensar que, nueve años después, se volverían a juntar para un film completamente diferente. Bajo la dirección del ascendente realizador James Mangold (WALK THE LINE, 3:10 TO YUMA), dos de las superestrellas más importantes del Hollywood actual se reúnen para contar la historia de una mujer ordinaria llamada June y un ex-espía prófugo que se hace llamar Roy Miller, envueltos por accidente en una travesía alrededor del mundo para proteger una fuente de energía inagotable. Esta última es un claro McGuffin que, al mejor estilo de Alfred Hitchcok, sirve para mover a los personajes, ponerlos a prueba y enamorarlos entre persecuciones, tiroteos y humor. Si aun no se dieron cuenta, el estreno criticado hoy es ENCUENTRO EXPLOSIVO (KNIGHT AND DAY, 2010), un divertido film imperdible para los nostálgicos amantes del cine de acción de los 90.

    Para poder disfrutar esta película de principio a fin es necesario mentalizarse previamente. Ustedes, espectadores, no están por ver un thriller de espionaje, un drama con exquisitas actuaciones ni mucho menos un film que se toma en serio. ENCUENTRO EXPLOSIVO no pretende nada de eso y su único objetivo es entretener. Y qué creen, lo cumple. El problema es que lo hace siguiendo un parámetro al que los espectadores actuales ya no están acostumbrados. Esto provocó que el público se confunda y malinterprete la intención del director James Mangold, y acuse a KNIGHT AND DAY de ser un film estúpido, sin darse cuanta que tiene muchos de los elementos que hicieron grande a películas de acción como MENTIRAS VERDADERAS (TRUE LIES, 1994), llegando a la conclusión de que tal vez habría sido bien recibida si se hubiese estrenado varios años atrás. Es imposible negar que ENCUENTRO EXPLOSIVO es un film previsible que presenta muchas situaciones ya vistas y algunos altibajos en su guión, pero también cuesta trabajo no reconocer su autoconciencia fílmica y sus pequeños homenajes a varios clásicos exponentes del género.

    Puede ser que la reinvención de James Bond con CASINO ROYALE (2006) fue lo mejor que le pasó al cine de acción en mucho tiempo, y que su estilo crudo y realista le abrió las puertas a varios grandes films que nunca habríamos disfrutado si el estilo de la década pasada permaneciera. Pero la nostalgia no es un pecado y disfrutar de ENCUENTRO EXPLOSIVO tampoco lo es. Como resultado, esta reinterpretación modernizada del cine de acción de los 90 (muy original si se tiene en cuenta que está contada desde el punto de vista femenino del personaje de June) nos presenta algunos momentos acertados de humor, escenas de acción espectacularmente explosivas - aunque, de a momentos, abusan demasiado de los FX -, acrobacias, persecuciones y tiroteos llenas de adrenalina, y una buena química/tensión sexual entre los protagonistas. Cruise es hilarante y mantiene la credibilidad del film como el cliché del carismático galán e intocable héroe de acción que todo lo puede, con elementos de James “007” Bond, Ethan “Misión: Imposible” Hunt, John “Duro de Matar” McClane, Jason Bourne y Martin “Arma Mortal” Riggs. Lamentablemente no se puede decir lo mismo de la bella Cameron Diaz. Su actuación es poco creíble y, aunque su personaje funciona y rinde dentro de la narración del film, este no le exige demasiado. Lo peor de todo es que, cuando sí lo hace, ella no logra cumplir con las expectativas y de a momentos llega a cansar. Pero no hay duda de que ambos están hechos el uno para el otro y los momentos en que comparten escenas, fuera de las persecuciones y tiroteos, son los mejores del film.

    Claro que ENCUENTRO EXPLOSIVO no es una película de actuaciones. Después de todo, Cruise y Cameron logran solo correctas interpretaciones y el resto de un talentoso elenco formado por Paul Dano, Peter Sarsgaard y Viola Davis (nominada al Oscar por LA DUDA) es erróneamente desaprovechado. La absurda variación de las escenas de adrenalina solo dada por la alteración del vehículo en viajan los personajes o esa herramienta elíptica que al principio funciona pero de la que después el director abusa, son otras de las fallas de KNIGHT AND DAY. Pero no hay que olvidar que Mangold deja claro desde el principio que solo buscaba entretener con acción sin sentido, caras lindas, actuaciones correctas, más comedia que romance y personajes simples con motivaciones planas para poder manejarlos sin problema y llevarlos por todo el mundo con tan solo una pila (¡!) como excusa... perdón, quise decir McGuffin. Mil disculpas, Sr. Hitchcock.
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  • Shrek para siempre
    HABÍA OTRA VEZ…

    ¿Cómo serían nuestras vidas si Shrek nunca hubiese existido? ¿Tendrían DreamWorks Animations Studios el éxito que hoy tiene? ¿Habríamos visto films como EL ESPANTA TIBURONES (2004), MADAGASCAR (2005), KUNG FU PANDA (2008) o COMO ENTRENAR A TU DRAGÓN (2010)? ¿Qué sería de la vida del director Andrew Adamson y de los actores Mike Myers, Eddie Murphy, Cameron Diaz y Antonio Banderas? ¿Serían las películas animadas lo que son hoy en día? Es imposible saberlo. Pero seguramente, en un universo paralelo, “Shrek” es solo una palabra extraña y no el nombre de la segunda franquicia más importante del cine de animación - TOY STORY sería la primera, claro-. Pero ¿y si el ogro verde nunca hubiese existido en la ficción? Para empezar, nadie habría rescatado a Fiona de la torre de la dragona, Burro no habría podido escapar de los soldados de Lord Farcuad - en la inolvidable escena de “No me digas ¿Tu y cuantos más?” - y El Gato con Botas… bueno, por alguna razón habría colgado sus botas y terminado con varios kilos de más. Todo esto y más es revelado cuando Shrek, cansado de la vida hogareña y las labores paternales, hace un pacto con el vengativo Rumpelstiltskin para volver a sentirse como un verdadero ogro por tan solo un día. Pero este lo engaña y se crea una oscura realidad alternativa en la que se desarrolla la cuarta y - según dicen - última aventura de la saga. Sin embargo, carente de la frescura y del humor característico de las dos primeras entregas, SHREK PARA SIEMPRE es solo una excusa divertida pero poco trabajada para intentar cerrar la franquicia dignamente, intentando volver a las raíces de la historia con una nueva secuela que entretiene pero que, como final, deja mucho que desear.

    Luego de dos excelentes, originales y divertidas primeras partes, la saga SHREK sucumbió ante un nuevo equipo creativo culpable de una pésima tercera entrega para nada graciosa, en la que el protagonista era solo un artificio sin corazón ni espíritu aventurero. En DreamWorks se dieron cuenta de esto y, tratando de superar la vergüenza, intentaron salir airosos cuando vieron que era hora de una cuarta película. Así propusieron una especia de borrón y cuenta nueva para alejarse lo más posible del fracaso del film anterior, paralelamente acercarse de nuevo al estilo de la primera aventura (Shrek comportándose nuevamente como ogro diciendo frases como “Esta es la parte en la que salen corriendo” o el uso de la canción final “I'm a believer” son ejemplos claros de esto). Y es tan evidente el hecho de que quisieron ignorar a SHREK TERCERO (2007) que los ogros bebés no tienen nada de protagonismo y personajes como Merlín, Encantador y Artie, el actual rey de Muy Muy Lejano, no aparecen ni son mencionados nunca. Lo bueno es que esto les permitió centrarse más en Shrek y hacernos recordar porque nos gustaba tanto, pero siempre hay límites. Aquí a los realizadores se les fue un poco la mano. El resulto: El ogro acapara toda la atención dejando a personajes tan geniales como El Burro, El Gato con Botas, Jengibre, Pinocho, Doris y al resto de los secundarios con tan solo algunos chistes y casi ningún aporte a la trama. Encima de todo, SHREK PARA SIEMPRE también se da el lujo de incorporar nuevos seres mágicos a diestra y siniestra, graciosos de a momentos, pero nada memorables. El ejército de ogros es un buen aporte, pero no son bien aprovechados ni a lo largo de la historia ni en la breve batalla final. Rumpelstiltskin, por su parte, es el villano menos carismático de la franquicia - ¡Qué lejos quedaron los tiempos de Lord Farcuad! - con secuaces como las brujas, el ganso o El Flautista de Hamelín que no terminan de encajar en este capítulo final.

    Con algunos aciertos (El bien trabajado personaje de “la otra” Fiona, reencontrarse con Burro y su delirante palabrerío, que se vuelvan a incorporar maldiciones o conjuros relacionados con el beso del verdadero amor, la escena de la fiesta de cumpleaños o de la rutinaria vida de nuestro protagonista, o verlo comportándose como un ogro nuevamente) y otros desaciertos (El baile de los ogros, la poquísima participación del Gato con Botas o algunos chistes demasiado tontos similares a los la tercera película), SHREK PARA SIEMPRE no es el perfecto final de la saga. Aunque sí supera a su predecesora con una guión más trabajado y situaciones con mas humor y aventura, lamentablemente aún le falta mucho para estar al alcance de la primera y segunda película. La incorporación de la realidad paralela, aunque puede resultar a veces confusa para los mas pequeños, evidencia la creatividad narrativa y la originalidad de una franquicia que, aunque perdió parte de su corazón, aún tiene mucho para dar. Es solo cuestión de decidir si ese “… y vivieron felices para siempre” puede llegar a convertirse nuevamente en un “Había una vez…”.
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  • Eclipse
    Eclipse
    CiNerd
    30 DÍAS DE ECLIPSE

    Las adolescentes sueltan descontrolados alaridos mientras se amontonan junto a la boletería para sacar sus entradas. Los novios son arrastrados obligadamente a las salas. Los críticos respiran hondo. Los Team Edward y Team Jacob preparan sus filas nuevamente. Los no seguidores y seguidoras de la franquicia le dan una oportunidad más al empalagoso amor eterno del seductor vampiro y su humana Bella, y marchan al cine con las expectativas por el suelo. Todos saben lo que significa: Nuevo año, nueva entrega de LA SAGA CREPÚSCULO. Pero algo es diferente. Nadie de ellos - o tal vez solo los cinéfilos - sabe que están a punto de ver un film dirigido por un director que, con tan solo dos películas, ya se dio el lujo de inmortalizar escenas en que una horda de chupasangres devora a todo un pueblo y una vengativa nena de 14 años se dedica a castrar literalmente a un pedófilo. Sí, algo es diferente. David Slade (30 DÍAS DE NOCHE, HARD CANDY: DULCE CARNADA) está presente.

    Aunque LA SAGA CREPÚSCULO: ECLIPSE (2010) sigue teniendo diálogos y momentos demasiado cursis o melodramáticos, escenas innecesarias, personajes (los Volturi, Bree Tanner, Riley, la manada de hombres lobo) desaprovechados o que no aportan mucho a la trama, actuaciones muy flojas y otros desaciertos característicos de las dos entregas anteriores, esta tercera parte es sin duda la mejor de la franquicia hasta ahora. Más interesante, entretenida, violenta y oscura, el film narra como un ejército de hambrientos vampiros recién convertidos se dirige al pequeño pueblo de Forks guiados por la vengativa chupasangre Victoria (una poco creíble Bryce Dallas Howard en remplazo de Rachelle Lefevre). Para detenerlos, Edward (Robert Pattinson) y el resto de la familia Cullen deberán unir fuerzas con la raza de hombres lobo de Jacob (Taylor Lautner) y prepararse para un sangriento enfrentamiento durante el cual, Bella (Kristen Stewart), deberá tomar la decisión más difícil e importante de su vida.

    Pero que esta nueva secuela anticipe un ejército, una alianza y una guerra, no quiere decir que habrá épicas escenas al estilo EL SEÑOR DE LOS ANILLOS: EL RETORNO DEL REY (2003) o TROYA (2004). Después de todo, sigue siendo un film basado en la pomposa creación de Stephenie Meyer y la tercera entrega de la saga iniciada por ese festival de hormonas y cursilerías conocido como TWILGHT (2008). Es decir, sigue habiendo momentos que desbordan romanticismo y escenas de acción demasiado cortas, pero por suerte, la incorporación del nuevo director David Slade le da frescura a la saga al saber apreciar como no se hizo antes el tener vampiros y hombres lobo en una misma película, e introducir varios elementos que la platea masculina agradecerá. Hay sangre (aunque no la suficiente), desmembramientos, persecuciones por el bosque y combates mejor filmados, varias muertes y una guerra final lamentablemente corta. LA SAGA CREPÚSCULO: ECLIPSE también acierta con irónicos momentos en que se burla de sí misma (“¿Qué no tiene una remera?” dice Edward refiriéndose a Jacob, haciendo valer el precio de la entrada), inesperadas escenas de humor (como “La charla” entre Bella y su padre Charlie) y una notable evolución en la calidad actoral del elenco. Aunque la química aún no se hace presente, Pattinson y Stewart logran sobrellevar sus escenas. Él demuestra que no es solo una cara bonita, mientras que ella dejó de refugiarse en sus insufribles tics para hacerle frente al drama y a la comedia, componiendo un personaje que, para sorpresa de muchos, no harta (¡!). Por su parte, Lautner sigue siendo puro músculo y nada de talento, costándole trabajo ponerse a la altura de su co-estelares. El resto de las actuaciones, a excepción del desastroso Jackson “Jasper” Rathbone y de la nuevamente desaprovechada Dakota “Jane” Fanning, hacen bien su trabajo sin opacar al trió protagonista.

    Con Pattinson, Stewart y Lautner actuando ya en serio - al menos los dos primeros -, la saga al fin aprovecha explotar al máximo y plantear de manera correcta el triangulo amoroso que tanto prometía LUNA NUEVA, dando como resultado varias escenas que van de intensas a entretenidas en las que Edward y Jacob se enfrentan y el amor de Bella es puesto en duda. Hábilmente David Slade tomó las tonalidades frías de CREPÚSCULO (2008) junto a la calidez fotográfica de THE TWILIGHT SAGA: NEW MOON (2009) y las une en un solo film ayudando a contrastar, junto con elementos narrativos y artísticos, los dos mundos presentados (el de vampiros y hombres lobos) para así darle más interés y conflicto a la decisión final de Bella: ¿Elegirá a Jacob para tener la normal vida de una mortal junto a su familia y amigos? ¿O se decidirá por el amor eterno de Edward? La respuesta la tendrán en LA SAGA CREPÚSCULO: ECLIPSE. Pero no se dejen engañar por las apariencias. Aunque sigue contando con las peores cualidades de la saga, el film logra entretener, posee un guión con pocos altibajos y con una estructura narrativa más cinematográfica que al fin logra alejarse de la de un libro, y un final mucho mejor que el de sus predecesoras. La dirección de Slade, sus efectos especiales superiores y una historia mejor adaptada dan como resultado una buena mixtura de los temas que definen a la saga: el amor adolescente, el melodrama conservador, la mitología de los vampiros, las leyendas indígenas, las diferencias definidas por la atemporalidad, los tratados, los clanes y, por supuesto, la inmortalidad. Puede ser que, como muchos, también exclamaste a los cuatro vientos “¡No podéeees!” cuando Edward le dice a Bella que recién después de casarse consumirán su amor (guiño, guiño) en esa vergonzosa escena, pero no hay duda que esta injustamente exitosa saga al fin recibe su primer rayo de sol. Y eso solo puede significar una cosa: El amanecer ya viene.

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  • Toy Story 3
    SIN JUGUETE NO HAY NIÑO

    Animarse a filmar el primer largometraje enteramente animado con tecnología digital no es un juego de niños. Pero hacerlo y convertirlo en una de las mejores películas de animación de todos los tiempos y, de paso, comenzar una nueva era en la historia del cine que dejaría de lado a los films dibujados a mano alzada, suena casi imposible. Pero para Pixar no hay límites y lo imposible no es nada más que un reto. TOY STORY llegó a los cines en 1994 cambiando el modo de hacer películas animadas e instaurándose en la cultura pop con sus geniales personajes y un guión tan original que dejó a más de un espectador deseando una más. Y si hacer la primera película “en computadora” y desplazar más de 50 años de tradición animada fue difícil, filmar una secuela que fidelice a su predecesora y añada elementos novedosos era aún más complejo. Sin embargo, TOY STORY 2 (1999) rompió records de audiencia y desmintió aquel viejo mito que asegura que “las segundas partes nunca fueron buenas” - ¡Aquí era todavía mejor! -. Disney y Pixar habían alcanzado la gloria ganándose el respeto de la industria cinematográfica, pero sólo era el comienzo. Siete grandes películas le siguieron, cinco Oscars y millones de dólares en taquilla. Pero como se dice, no importa cuánto tiempo haya pasado ni que tan grande estemos, siempre se vuelve al primer amor. Y que mejor manera de hacerlo que con la tierna, divertida y emocionante historia de TOY STORY 3. Sorprendentemente (aunque a esta altura ya no tanto), Disney y Pixar logran superarse a sí mismos con el regreso de los juguetes más queridos del cine, en una inolvidable aventura sobre la amistad, la lealtad y la madurez.

    Para hacer una tercera y, por ahora, última parte, Disney y Pixar ignoraron todas las reglas de la narrativa hollywoodense y decidieron seguir a su corazón. TOY STORY 3 no es una épica aventura más grande que las anteriores como cualquier productor exigiría que fuera. Fiel a sus inicios, presenta una historia de personajes entrañables envueltos en entretenidas y conmovedoras situaciones. Aquí la trama no se recicla ni vuelve a empezar (para eso llegará en Julio la cuarta parte de una saga que ya tocó fondo: SHREK PARA SIEMPRE). Aquí todo ha cambiado. Ha pasado más de una década y ha llegado la hora de que los juguetes enfrenten lo que el Viejo Capataz predijo en la segunda parte: Andy se va a la universidad y a Woody, Jessie, Buzz, Tiro al Blanco, Rex y los demás, solo les quedan tres opciones: la basura, ser guardados en el ático o ser donados a una guardería. Por esas curiosas y divertidas vueltas que da la vida (o por un guión muy bien pulido), todos terminan accidentalmente en Sunnyside, una guardería en que los juguetes viven felices y los niños juegan con ellos todos los días. Pero cuando Woody y sus amigos se dan cuenta que allí no todo es diversión y que Andy los quiere recuperar, empezarán a planear su gran escape.

    De principio a fin, la película desborda emotividad. Encontrarse con los viejos y queridos juguetes es una bocanada de aire fresco pero verlos sufrir ante la partida de su dueño, rompe el corazón. Por suerte hay suficiente genialidad humorística y aventura como para secarnos las lagrimas. Aquí, Disney y Pixar les dan a los fanáticos de la franquicia todo lo que podrían pedir. Llena de guiños a los films anteriores (La aparición de Sid Philipps como el chico de la basura o frases como “La gaaaarra”, “¡Al infinito y mas allá!” o “Sin sombrero no hay vaquero” se escuchan a lo largo de la película), TOY STORY 3 nos sorprende desde su primera escena: al fin podemos conocer cómo Andy ve a sus juguetes cuando juega con ellos y, al ritmo de la infaltable “Yo soy tu amigo fiel”, nos adentramos una vez más al cuarto más famoso del cine. Aunque muchos personajes secundarios ya no están en él, otros más geniales entran en escena (el unicornio Buttercup, El Señor Espinas, Lotso y, por supuesto, Ken) para acompañar a Woody, Buzz, Jessie, Tiro al Blanco, Hamm, El Señor y la Señora Cara de Papa, Slinky y Rex en su mejor aventura hasta ahora. Cada uno de ellos aporta mucho a la trama y tiene la participación justa dentro de un film que sus realizadores supieron contener y aprovechar, a pesar de la presión de tener que igualar a dos de las mejores películas animadas de la historia.

    Que esta película se haya estrenado 16 años después de la original, determina desde un principio hacia qué público estará dirigida. Aunque hay mucho humor físico y escenas graciosísimas que dejarán satisfechos a los espectadores más pequeños, TOY STORY 3 apunta más que nada a los jóvenes adultos, aquellos que conocieron de niños a estos inseparables juguetes y se enamoraron incondicionalmente de su lealtad y valentía. El film es una oportunidad ideal para recordar la infancia y sentirse identificado con escenas cargadas de emotividad y temas tan profundos como el paso de la niñez a la adultez y las decisiones que esto implica. Porque aquí no solo Andy creció. Los protagonistas también evolucionan a lo largo de la trama de una manera sutil y bien presentada que demuestra que no solo estamos ante un gran film animado, sino ante una excelente película contada con un nivel de genialidad que solo Pixar podría lograr. Como era de esperarse, el film nos presenta juguetes nuevos, niños inquietos y chistes insuperables tanto para los grandes como para los chicos (¡El Señor Cara de Papa-Tortilla es genial y el desfile de moda de Ken, para morirse de risa!), pero no hay duda de que la saga ha madurado. Es muchísimo más oscura, los personajes de El Mono y El Bebé son aterradores, el pasado de Lotso es sombrío y desalentador, el final de la escena en el basurero es increíblemente dramático (SPOILERS) y el momento en que Andy le regala sus juguetes a la pequeña Bonnie, conmovedor hasta las lágrimas. (FIN DE SPOILERS)

    A nivel técnico, TOY STORY 3 supera a sus predecesoras con una animación muy fluida y realista y un buen aprovechamiento del 3D que, al igual que en UP: UNA AVENTURA DE ALTURA (2009), va más hacia el lado de la profundidad para darle una atmosfera fantástica y atrapante. Ignorando que el film siga la misma fórmula de las entregas anteriores (“¡Tenemos que volver con Andy antes de la mudanza!”, “¡Tenemos que volver antes de que Andy vuelva del campamento!” y, ahora, “¡Tenemos que volver antes de que Andy se vaya a la universidad!”), podríamos decir que todo en esta película funciona a la perfección y era lo que al cine de animación le hacía falta. Incluso NIGHT AND DAY, el cortometraje exhibido antes de la película, es sencillamente genial.

    Han pasado 16 años, pero Pixar sigue entreteniéndonos y emocionándonos como nunca antes. TOY STORY 3 es, tal vez, su obra maestra y la prueba viviente de que siguen siendo el mejor estudio de animación en la actualidad. No cualquiera se supera a sí mismo más de una vez. Y no todos los que alcanzan la gloria deciden volver una década después para demostrar de qué están hechos. Y si les cuesta creerlo, vayan a ver esta comedia de aventuras inteligente y original que, más que una película animada para grandes y chicos, es una reformulación sobre los valores de la amistad y una excelente conclusión para una de las mejores trilogías que dio el cine. Pero descuiden porque Woody, Buzz y compañía no se irán a ningún lado. Nosotros podemos crecer y olvidarnos, pero ellos siempre estarán aquí. Porque para eso están, para hacer felices a los niños. Ya sea Andy, Bonnie, los millones de pequeños espectadores en todos los cines del mundo o nuestro a veces olvidado niño interno, que espera ansioso para salir a jugar.
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  • El príncipe de Persia
    PERSEVERA Y TRIUNFARÁS

    Varios son los videojuegos que llegaron a la pantalla grande, pero no podemos decir que todos lograron satisfacer las expectativas tanto de los fanáticos como de los espectadores corrientes. Año tras año tuvimos que sufrir con malas adaptaciones - muchas de ellas consideradas algunas de las peores películas de la historia - como SUPER MARIO BROS. (1993), HOUSE OF THE DEAD (2003), DOOM (2005), SILENT HILL (2006), HITMAN (2007), la saga de RESIDENT EVIL o muchas otras. Pero el cine siempre nos sorprende. Ya sea con la película sobre el videojuego más sangriento de lucha (MORTAL KOMBAT), con el film de acción que catapultó a Angelina Jolie a la fama (LARA CROFT: TOMB RAIDER) o con la nueva aventura de Disney, EL PRÍNCIPE DE PERSIA: LAS ARENAS DEL TIEMPO (2010), dirigida por Mike Newell (HARRY POTTER Y EL CALIZ DE FUEGO).

    Después del estreno de la exitosa PIRATAS DEL CARIBE: EN EL FIN DEL MUNDO (2007), y al ver que el género de aventuras tan bien les había funcionado, Walt Disney Pictures y el productor Jerry Bruckheimer se pusieron en búsqueda de una nueva franquicia capaz de otorgarles tantas ganancias como la trilogía protagonizada por Johnny Depp. Así fue como dieron con un popular videojuego de plataforma creado a fines de los 80, llamado “El Príncipe de Persia”, y aprovecharon para filmar una adaptación de este haciendo unos cuantos millones mientras pensaban en la cuarta parte de la saga de los piratas. Y es que, en resumen, EL PRÍNCIPE DE PERSIA: LAS ARENAS DEL TIEMPO es eso: Un film para mantenernos dentro del cine hasta que PIRATES OF THE CARIBBEAN: ON STRANGER TIDES (9 de Junio 2011) se estrene. Pero esto no quiere decir que sea una mala película porque, si desde el principio la plantearon solo como una aventura para toda la familia, entonces no hay nada de malo en ella. El film no aspira muy alto y en ningún momento supera a PIRATAS DEL CARIBE - tal vez sí a la última de sus secuelas -, pero también brilla por si solo con espectaculares escenas llenas de adrenalina, actuaciones correctas y una historia entretenida y para nada compleja que nos presenta a Dastan (Jake Gyllenhaal), un huérfano adoptado de niño por el rey de Persia, que crece para convertirse en un rebelde príncipe. En medio de traiciones y muertes familiares, el destino convertirá a Dastan en héroe cuando una daga con el poder para volver en el tiempo caiga en sus manos. Acompañado por la bella princesa Tamina (Gemma Arterton), el príncipe cruzará el desierto para vengarse de Nizam (Ben Kingsley), su perverso tío que buscará usar la daga para convertirse en el nuevo Rey de Persia.

    Hay que reconocer que, dejando de lado algunas fallas en el guión, la historia es redonda, original - para lo que el género nos tiene acostumbrados - y logra entretener durante sus 116 minutos de duración presentando todos los elementos necesarios para considerarla una película de aventuras. Llevándonos por paisajes espectaculares, EL PRÍNCIPE DE PERSIA: LAS ARENAS DEL TIEMPO incorpora varios simpáticos personajes, escenas de acción bien filmadas y algunas dosis de inocente humor. Pero también presenta momentos que están de más, que alargan y aportan muy poco a la trama (Ejemplo: La presentación del personaje de Alfred Molina, la escena de los avestruces o el extenso final), explicaciones incoherentes o rebuscadas (como el rídiculo plan de Nizam), y viajes temporales que no encaja del todo en este tipo de films al estar mal planteados, peor aprovechados y no muy bien explotados dentro del guión. Sumando que sus efectos especiales no son de los mejores que se han visto en el cine, que cuenta con algunos lugares comunes dentro del género y que el director Mike Newell dejó su talento artístico de lado para contar una historia que, de a momentos, es visualmente chata, tenemos entonces una película divertida pero simple, que no decepciona pero que tampoco nos deja con muchas ganas de ver más.

    Sin embargo, como Hollywood es Hollywood, nos esperan varias secuelas de PRINCE OF PERSIA por delante. Sin duda será una buena oportunidad para explotar aún más los mejores exponentes de esta primera parte: Las escenas de acción llenas de adrenalina y muy fieles al videojuego (en las que Dastan salta y hace piruetas al mejor estilo Parkur), las buenas actuaciones (entre las que se destacan las de Alfred Molina y Ben Kingsley), y la química entre los dos protagonistas Jake Gyllenhaal y Gemma Arterton, quienes son la perfecta pareja de aventuras y que, con su relación de amor-odio, nos recuerdan a personajes tan entrañables como Han Solo y Leia en STAR WARS, Rick O’Connell y Evelyn en LA MOMIA (1999), o Indiana Jones y Marion (o alguna de sus otras chicas) en la saga del legendario aventurero. Ella al fin lograr mostrar todo el talento y belleza que no pudimos apreciar en FURIA DE TITANES (2010). Aunque su personaje es a simple vista el estereotipo de la princesa insoportable, Arterton resulta ser muy divertida y para nada cansina. Gyllenhaal, por su parte, logra soportar el peso de la película en sus hombros con una buena interpretación, pero sus papeles previos (SECRETO EN LA MOTAÑA, BROTHERS, ZODIAC, JARHEAD) lo encalillaron en géneros y personajes “serios” que nada tienen que ver con EL PRÍNCIPE DE PERSIA, causando que su Dastan no sea del todo creíble y no termine de convencer. Aun así, su picardía y su destreza lo vuelven un héroe simpático, muy parecido a lo que queríamos ver en la ROBIN HOOD (2010) de Ridley Scott, pero nunca a la altura de Jack Sparrow.

    Dejando de lado las comparaciones con PIRATAS DEL CARIBE, la fidelidad que tenga o no con respecto al videojuego, las críticas que la acusan de ser un film bobo, o el rebuscado trasfondo político que le dan algunos y que comparan la invasión a la Tierra Santa de Alamut con la guerra en Irak (¡!), EL PRÍNCIPE DE PERSIA: LAS ARENAS DEL TIEMPO no es nada más que el comienzo de la nueva franquicia de Jerry Bruckheimer: Una clásica aventura muy entretenida, con mucho potencial para convertirse en una buena saga.
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  • Robin Hood
    JUGUEMOS EN EL BOSQUE MIENTRAS ROBIN NO ESTÁ

    Una de las duplas más codiciadas del Hollywood actual es la del director Ridley Scott (ALIEN, BLADE RUNNER, THELMA Y LOUISE, HANNIBAL, KINGDOM OF HEAVEN, LA CAÍDA DEL HALCÓN NEGRO) con el actor Russell Crowe (UNA MENTE BRILLANTE). Su colaboración comenzó con la excelente GLADIATOR (2001) y continuó con films de menor envergadura como A GOOD YEAR (2006), AMERICAN GANGSTER (2007) y RED DE MENTIRAS (2008), en los que Crowe iba como anillo al dedo y Scott se lucía orgulloso saltando de un género a otro sin titubear. Pero después de algunos años, Scott se cansó de conformarse con lo mediocre o lo simplemente correcto, e intentó volver a las raíces de su relación con Crowe, el drama épico que tan bien les funcionó en GLADIADOR. Para decirlo en otras palabras, intentó volver a la cima, esta vez con un proyecto tan interesante como ambicioso: filmar la historia jamás contada de los comienzos de Robin Hood, el legendario arquero, forajido, ladrón, aventurero y héroe. Pero la cima está más lejos de lo que él cree y, a veces, uno se puede perder en el bosque camino a ella.

    Un historiador nos diría que esta película es correcta. Un productor la etiquetaría orgullosamente como un blockbuster. Un cinéfilo, por su parte, diría que esta versión de ROBIN HOOD no tiene nada que ver con Errol Flynn, Kevin Costner o incluso con el aventurero zorro de la clásica película animada de Walt Disney. Estos tres últimos fueron la encarnación del mito, un intrépido forajido romántico, un héroe sin igual que robaba a los ricos para dárselo a los pobres y, de paso, enamoraba a la doncella. Es decir, muy diferente a lo que Ridley Scott quiso hacer: contar la historia del hombre detrás del mito. Porque había un hombre. Según este nuevo film su nombre era Robin Longstride, un soldado de las Cruzadas cuyo espíritu patriótico, códigos de honor y valentía lo condujeron, junto a sus fieles amigos, hasta el pueblo de Nottingham. Allí ayudó a Lady Marion (Cate Blanchett) y al resto de los habitantes a recuperar las cosechas y a enfrentar a un corrupto Rey, sólo para terminar guiando a su ejército contra las tropas francesas invasoras.

    Una vez más, y ahora que sabemos de qué trata la visión de Scott, podemos concederle algunas indulgencias. Más que nada, nos permitimos pasar por alto que el protagonista no cuente con muchas de las características que lo convirtieron en una leyenda. Pero tampoco se puede titular un film con el nombre de ROBIN HOOD si en pantalla tendremos a Russell Crowe haciendo, nuevamente, de Maximus Decimus Meridius. Sin embargo, mejor será dejar de lado esta comparación antes de que lleguen a la conclusión que ROBIN HOOD es un proyecto sencillo y vulgar por el simple hecho de ser similar a GLADIATOR. Este nuevo film de Ridley Scott es una película regular y llena de lugares comunes pero no por parecerse a GLADIATOR, sino por errar al intentar emular la misma fórmula con la esperanza de repetir su éxito. Así tenemos, una vez más, los mismos componentes de una ya explotada ecuación: guerras a caballo, un tirano soberano que no se ensucia las manos, y un héroe que se impone ante un gobierno opresor para representar los ideales de libertad y valentía de un pueblo. El problema es que todo esto está presentado a desniveles y de manera errónea, dejando un resultado displicente. Las batallas no abundan ni son lo suficientemente épicas o grandes, y hasta a veces llegan a cansar. Lamentablemente, aquí el único culpable es Scott, quien se estancó en lo seguro y filmó las escenas de batalla de la manera más típicamente posible, alternando planos extremadamente abiertos (para mostrar la espectacularidad del combate) y muy cerrados (para compartir la sensación de opresión y adrenalina de la lucha), mezclando la cámara lenta con los sonidos eclipsados de siempre, y muchas muertes pero nada de sangre. El film también cuenta con algunos flashbacks presentados torpemente e introduce incorrectamente dosis de humor sin gracia que le quitan seriedad a las escenas. A esto se le suman momentos cursis, poco románticos, que desvirtúan la narración y llevan a la historia en una dirección alejada de las estrategias militares, las ideas políticas, las conspiraciones, las traiciones y las batallas, tal vez los componentes más interesantes de esta desatinada versión. ROBIN HOOD (2010) a veces pierde su ritmo y nunca termina de elegir qué camino seguir. No es aventura ni un drama épico o romántico. Es un pastiche de géneros que la campaña de marketing intentó vendernos como el origen del ladrón más heroico de todos.

    Con nombres como Russell Crowe, Cate Blanchett, Mark Strong (Godfrey), William Hurt (William Marshal), Danny Huston (Rey Richard Corazón de León) y Max Von Sydow (Sir Walter Loxley), podría llegar a pensarse que, al menos, el elenco lograría salvar el film, pero no. ROBIN HOOD (2010) falla otra vez. Las actuaciones son todas correctas – algo indiscutible para estos actores - pero no todos tienen el suficiente protagonismo y los personajes que interpretan forman parte de los mas burdos estereotipos hollywoodenses actuales. William Hurt y Danny Huston son completamente ignorados, el siniestro Mark Strong cumple nuevamente como villano pero con escasas escenas, y Mark Addy (Fraile Tuck) y Kevin Durand (Little John) están solo para cortar la tensión con su humor sin gracia. Tal vez la mejor del film sea Cate Blanchett, quien irradia belleza pero pierde en carisma. Su historia de amor con Robin Hood no emociona ni convence, y su interpretación es buena pero su personaje es el cliché de la mujer guerrera - muy irreal para el ámbito en que es presentado - que termina de consolidarse como un completo fiasco cuando hace su vergonzosa e innecesaria aparición en el campo de la batalla final, acompañada de los niños del bosque y el fraile gordo, montados en ponys (¡!).

    El Robin Hood de Crowe, por su parte, es un héroe que no llama la atención, chato y con motivaciones no muy claras. Aunque el planteo inicial del proyecto fue contar la verdad y alejarse de la leyenda, Scott y Crowe llevaron esto al extremo y se alejaron tanto del simpático personaje original que no parece una película de Robin Hood (ojo, tampoco es GLADIADOR 2, como muchos asumimos luego de ver los primeros trailers), ni mucho menos el origen del personaje que todos conocemos. Es sólo la visión de Scott de un Robin Hood realista y uno se da cuenta qué tan equivocado estuvo el director al decidir contar esta versión cuando, al repasarla, recordamos que los mejores momentos son aquellos en los que Robin Hood se comporta como tal. Por ejemplo, cuando roban a la noche en el bosque para salvar las cosechas o toda la genial secuencia final (SPOILERS): cuando Robin Hood mata a Godfrey con una flecha, cuando el Rey lo nombra un outlaw, seguida por la escena en que Sheriff de Nottingham necesita un clavo para fijar un cartel y una flecha pasa volando junto a él. ¡Ese era el tipo de película que queríamos ver! (FIN DE SPOILERS).

    ROBIN HOOD (2010) desilusiona pero, por suerte, sí entretiene la mayor parte del tiempo sin complicar sus tramas. Sus dos horas y veinte minutos se sostienen no sobre sus escenas de acción, sino sobre tres pilares fundamentales: sus majestuosos paisajes, una gran banda sonora y buenas interpretaciones, que logran salir airosos. Pero no hay duda de que esta es una oportunidad perdida y un elenco desprestigiado en un film que no supo aprovechar todo su enorme potencial. Tal vez, si la historia del film no se hubiese alejado tanto de la leyenda para centrarse en el hombre, el director habría alcanzado la cima. Pero son los hombres los que fallan, no las leyendas. Las leyendas viven por siempre… incluso después de una versión como esta.
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  • Pesadilla en Calle Elm
    FREDDY'S BACK AGAIN

    “One, two, Freddy's coming for you. Three, four, better lock your door. Five, six, grab your crucifix. Seven, eight, better stay awake. Nine, ten, never sleep again”.
    Si ves nenitas vestidas de blanco saltando la cuerda y cantando esta canción, estás en problemas. Primero, porque Freddy Krueger anda cerca. Segundo, porque estás dormido y él puede convertir tus sueños en las más horrorosas pesadillas. Así lo hizo durante diez años, desde 1984 con el clásico de horror de Wes Craven A NIGHTMARE ON ELM STREET, hasta 1994 con la aterradora e inventiva NEW NIGHTMARE. Nada ni nadie podía detenerlo. Intentaron quemarlo, matarlo en los sueños y en la vida real, intentaron enterrar sus restos, hacerle frente y hasta pedirle ayuda a su difunta madre y a su hijo bastardo en A NIGHTMARE ON ELM STREET 5: THE DREAM CHILD (1989). Pero Freddy siempre regresaba por los niños de la calle Elm. ¿Cómo? ¿Por qué? El cómo nunca importó, porque en el mundo de Freddy no había reglas - y si las había él podía romperlas o cambiarlas a gusto -. El porqué es simple. En A NIGHTMARE ON ELM STREET 4: THE DREAM MASTER (1988) él lo explicó claramente: “I... am... eternal” dijo. Sí, Freddy Krueger es eterno y nada ni nadie puede detenerlo. Ni un grupo de adolescentes, ni el paso del tiempo, ni las más extravagantes y malas ideas de Hollywood (FREDDY VS. JASON) y, mucho menos, la ya cansina tendencia de renovar clásicos. Así, varios años después de la última pesadilla, unas dulces voces infantiles en nuestros sueños y en salas de cine, anuncian cantando: “Nine, ten, he’s back again”.

    Si pensabas que se había marchado para siempre, estabas soñando. En este caso no hablamos de Freddy, sino de Michael Bay y su productora Platinum Dunes. Luego de fallar desastrosamente con las nuevas versiones de THE TEXAS CHAINSAW MASSACRE (2003), THE AMITYVILLE HORROR (2005) y la pésima FRIDAY THE 13TH (2009), arriesgaron todo una vez más y se animaron a lo impensable: Concebir un remake de A NIGHTMARE ON ELM STREET (1984) sin Robert Englund. Este, tras ocho entregas (contando FREDDY VS. JASON) interpretando magistralmente al deforme, sádico y pedófilo asesino que lo lanzó al estrellato, pasó a formar parte de esos actores de la “old school” y así como si nada, fue descartado de la nueva versión. La excusa es conocida: Una nueva pesadilla requiere de un nuevo Freddy Krueger que el espectador actual pueda digerir: Más cruel, serio, oscuro y “realista”, pero igual de peligroso. Aquí entran en escena el excelente actor Jackie Earle Haley (LITTLE CHILDREN, Rorschach en WATCHMEN) y el director debutante Samuel Bayer. Juntos desafiaron una de las reglas de la cinefilia: Los clásicos son intocables. Y juntos jugaron con fuego, pero milagrosamente - y a diferencia del pobre de Freddy-, no se quemaron, y es interesante ver como lo hicieron.

    La historia de esta A NIGHTMARE ON ELM STREET es similar a la primera pero también tiene cambios que la vuelven algo más que un simple remake. La premisa es la de siempre. Sin saber porqué, varios adolescentes empiezan a soñar con mismo hombre: Freddy Krueger. Este tiene el rostro quemado y usa sombrero, buso a rallas y un guante con filosas cuchillas. Pero no solo los atormenta. También los mata. Y si los mata en el sueño, mueren en la vida real. Por eso, intentando mantenerse despiertos, Nancy (Rooney Mara) y sus amigos se unirán para ponerle un fin a estas pesadillas descubriendo un terrible secreto del pasado que los conecta a todos. Hasta aquí tenemos casi la misma historia que propuso Wes Craven hace veintiséis años. Pero los tiempos cambian y los films también, y este remake - uno de los mejores de los últimos años - es la prueba viviente de eso. El film de Bayer no tiene la genialidad de la excelente versión original, pero sí es más seria, sombría, y se anima a cruzar límites que la narrativa de los ochenta no consideraba como aceptable. Desde la posibilidad de que Freddy Krueger sea inocente y que los verdaderos malos del film sean los padres, hasta tocar de manera más explícita temas fuertes como el abuso infantil. Incluso la estructura de la narración está más elaborada. El origen del Amo de los Sueños no se presenta burdamente al principio de la película o como meros flashbacks, y el film no se estructura de acuerdo a las pesadillas/muertes de los protagonistas, a diferencia de casi todas las entregas anteriores de la saga. Es decir, hay diálogos, una historia y personajes que no son los típicos adolescentes norteamericanos. Tal vez los únicos puntos flojos de la película sean la poca participación de la calle Elm, el abrupto cambio del papel protagónico de la rubia Kriss (Katie Cassidy) a la protagonista original Nancy, y el inconsistente final del film. Pero como dijimos antes, sí hay un guión y no solo una excusa para mostrar minas buenas y escenas violentas ¿Escuchaste, Jason Voorhes?

    A esta altura, y después de presenciar desfiles de clásicos reinventados, ya es más que obvio que el objetivo principal de los remakes NO es enaltecer a los clásicos, sino atraer al público que no estuvo presente en el primer estreno o no se interesó lo suficiente como para ver las versiones originales. Aún así, PESADILLA EN LA CALLE ELM (2010) tiene también las puertas abiertas para los fanáticos de la franquicia. Desde escenas y planos calcados de films anteriores hasta diálogos que nos recuerdan esas entrañables pesadillas. - ¿Quién no sonrió al escuchar de nuevo “How's this for a wet dream”? Okey, solo los que vieron A NIGHTMARE ON ELM STREET 4: THE DREAM MASTER (1988) - . Inclusive el nuevo Freddy Krueger tiene características del de Robert Englund, pero lamentablemente Freddy Krueger hay uno solo. Aunque la intención del actor Jackie Earl Haley fue buena, su presencia en pantalla justa y su interpretación más que magnífica, la nueva versión de este personaje no termina de convencer. Lo bueno es que, como dije antes, es más serio, sádico, oscuro y “realista” - un poco sexópata, también-, asusta y sigue teniendo frases escalofriantes y momentos inolvidables. Lo malo es el maquillaje (repugnante pero demasiado deforme aún para ser Krueger) y la voz (perturbadora pero de a momentos te distrae, así como la de Batman en THE DARK KNIGHT). Usando todo eso, Jackie construye al Freddy Krueger de una nueva generación que, aunque no logra ni logrará superar nunca a Englund, tiene potencial para superarse a si mismo en las inevitables próximas secuelas.

    Desde el punto de vista de la dirección del film, Bayer no se arriesgó demasiado. Todo encaja de manera justa, no hay un sello del director ni elementos ajenos a la franquicia. Simplemente está bien filmada y muy bien editada. Esto, mas el manejo de las luces y sombras en los lúgubres decorados (que juegan un papel importantísimo tanto en lo narrativo como en lo visual), y los efectos especiales, alimentan las escenas de suspense del film. Pero que estén bien hechas no quiere decir que las disfrutemos del todo. Aunque tiene numerosos y sobresalientes momentos gore, A NIGHTMARE ON ELM STREET (2010) abusa más que nada del terror por medio del elemento sorpresa, las apariciones inesperadas acompañadas por abrumadores sonidos. Es decir, el susto fácil al que tan acostumbrado está el espectador promedio. Estos momentos lamentablemente abundan en el film y le hacen perder fuerza dramática. Pero por suerte los protagonistas siempre vuelven a quedarse dormidos y es hora de otra sangrienta pesadilla, una más violenta que la anterior y todas con Freddy Krueger como anfitrión. Pero algo ha cambiado. Estamos en una era en el cine de terror en que el asesino debe mantener un perfil bajo y ha de ser, mas que “en serie”, “en serio”. La extravagancia de las originales (y para algunos, absurdas) pesadillas pasadas, quedaron atrás. Freddy ya no es el ícono del terror que solía convertirse en televisor, marioneta, bruja, teléfono o auto, como lo hizo a lo largo de toda la saga. Tampoco transforma a sus jóvenes victimas en cucaracha o personajes de comics o videojuegos. Las pesadillas perdieron la frescura y la gracia, pero el realismo y la seriedad que ganaron no solo hace estas escenas más aterradoras, sino que también se ajustan a las exigencias del espectador moderno que no quieren ver al asesino usando anteojos de sol en una playa (como pasa en la cuarta parte) ni mucho menos disfrazado de superhéroe (como en la quinta entrega).

    Freddy Krueger tuvo que sacrificar muchas cosas para ser recibido por una nueva generación. A Robert Englund, su característico humor negro, su historia original y sus alocadas pesadillas. Pero tuvo que hacerlo para volver a engendrar el terror en las salas. Ahora vuelve a dar miedo, ese miedo que sentimos antes en la película que lo inició todo, en su primera secuela y en la séptima pesadilla. A NIGHTMARE ON ELM STREET (2010) no es el sueño de todos los fanáticos y no supera a la original, pero tampoco defrauda. Y si hay cosas que no nos terminan de convencer de esta nueva versión, ya sabemos porque es. Este es un nuevo comienzo, un nuevo Freddy Krueger y una nueva pesadilla. Lo que pasa es que, cada día, estamos más y más viejos.
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  • Iron Man 2
    PRUEBA DE QUE TONY STARK TIENE CORAZÓN

    Iron Man no es un héroe común y corriente. No lo era en las viñetas, allá por 1963, cuando fue dibujado por primera vez, ni lo es ahora en la piel de Robert Downey Jr. Al no ser el héroe típico, lo que menos se espera de IRON MAN 2 (2010) es que sea la tradicional y clásica película de superhéroes. Mujeriego, bebedor, jugador y egocéntrico son muchas de las cualidades de Tony Stark, el multimillonario que se esconde bajo la armadura roja y dorada. Pero más allá de ese cascarón de hierro se encuentra el corazón de la película: sus personajes. Porque, además de ser la secuela de una franquicia exitosa, el nuevo film de Jon Favreau es una película sobre personajes, sus evoluciones, sus relaciones, sus pasados y sus enfrentamientos. Tanto es así que, para bien del film, la narración se centra, casi en su totalidad, en Tony Stark, dejando a Iron Man en un segundo plano, con apariciones en escenas de acción que, aunque son increíbles, también son escazas. Sin embargo, esto no significa que se trate de una película poco entretenida o que raye lo cursi o melodramático. No, IRON MAN 2 es pura acción y entretenimiento del bueno. Vale aclarar que esta secuela nos es superior a su predecesora - tal vez llegue a equipararla - pero lo que sí es seguro es que IRON MAN 2 es mucho más madura, oscura, arriesgada y badass. Después de todo, empieza y termina al ritmo de la espectacular banda sonora de AC/DC!!!

    Luego de revelar públicamente ser Iron Man, el multimillonario Tony Stark (Robert Downey Jr.) empieza a lidiar con su nueva vida. Mientras intenta mantener alejada a la prensa y evitar que el gobierno le quite su armadura para uso militar, Tony descubre que la misma tecnología que lo mantiene vivo también lo está matando. Caído en la depresión, decide retirarse. Pero Iron Man tendrá que volver cuando tenga que enfrentar a dos nuevos villanos que se han aliado para derrotarlo: El vengativo Whiplash (Mickey Rourke) y el codicioso empresario Justin Hammer (Sam Rockwell). Con StarkExpo amenazada y la ciudad en peligro, Tony requerirá la ayuda de Pepper Potts (Gwyneth Paltrow), Nick Fury (Samuel L. Jackson) y Black Widow (Scarlett Johansson) de S.H.I.E.L.D., y de su amigo Jim Rhodes/War Machine (Don Cheadle), para salvar el día y redimirse.

    Después de leer esta sinopsis se podría llegar a pensar que IRON MAN 2 tiene demasiados personajes en los cuales centrarse y más conflictos de los que puede aguantar, pero no es así. Dirigir e interpretar un personaje secundario al mismo tiempo no parece ser un problema para Jon Favreau, quien a lo largo de la narración supo concentrarse en su objetivo: hacer una película más personal que técnica pero sin dejar de lado la espectacularidad del artificio. Apoyado por un genial guión, el film presenta una buena historia con una estructura similar a la primera, pero que no se conforma solamente con tener a un héroe peleando contra un villano. Va más allá de eso y se arriesga con momentos de comedia, acción y drama siempre sostenidos por un insuperable Robert Downey Jr. y el resto del elenco, en el que se destacan Don Cheadle, un convincente remplazo de Terrance Howard, y Sam Rockwell, quien interpreta a un villano poco convencional. Del resto, Mickey Rourke logra una perturbadora - y, por supuesto, acertada- interpretación que es desaprovechada e insuficiente por aparecer en escazas escenas, Scarlett Johansson se defiende muy bien - a pesar de su corta estatura para ser una heroína- irradiando femineidad y un toque ideal de sex appeal al film, mientras que Samuel L. Jackson recibe una ovación de pie por su Nick Fury que interviene en la película en una medida justa sin opacar al resto de los personajes. El problema aquí es Gwyneth Paltrow. Su interpretación es buena pero su personaje no termina de encajar en la historia, su participación casi pasa inadvertida y la química que compartía con Robert Downey Jr. en la primera película ya no está del todo presente y la relación entre ambos personajes tiene poca trascendencia en un film que ya no tiene cabida para una historia de amor. Después de todo, hay que dejar lugar para las explosiones, para Scarlett con su ajustadísimo traje y, obviamente, para las suculentas referencias al universo Marvel: el cameo de Stan Lee como Larry King, la aparición del escudo del Capitán América o la asombrosa escenas después de créditos: (¡MEGA SPOILERS!) Los agentes de S.H.I.E.L.D. encontrando a Mjölnir, el martillo de Thor, en Nuevo Mexico!!! (FIN DE SPOILERS).

    Además de sus personajes y referencias mind blowing, IRON MAN 2 incluye escenas de acción sorprendentes (la de la pista de carreras o el extenso combate final son las mejores del film) con efectos especiales de primera categoria. Pero así como tenemos un coctel de entretenimiento también hay momentos en que la narración se extiende de más y, como resultado, se hace notoria una disminución del ritmo de la película (como cuando Tony revisa las pertenencias de su padre, mira un video SPOILERS y encuentra una cura para su enfermedad dentro de una maqueta (¿?) FIN DE SPOILERS). A esto se le suman momentos dudosos como cuando Tony cae en su estado de depresión -que muchos lo comparan o aseguran que es una referencia al comic de Iron Man “El Demonio de la Botella”, en el que el personaje se enfrentaba a su alcoholismo - y se ridiculiza en una escena divertida pero deslucida, en la que irrumpe Rhodes usando el Marc II, dando lugar a un combate demasiado rebuscado que hubiese quedado mejor tal vez en otro contexto. Por suerte el film logra sobreponerse y repuntar por completo con la secuencia del explosivo combate final, seguida por una complaciente última escena que nos deja con una sonrisa en la cara y más que satisfechos.

    En conclusión, IRON MAN 2 (2010) no es superior a la primera entrega tal vez por el hecho de que esta fue una verdadera sorpresa de la que no esperábamos mucho, pero aún así la continuación tiene lo suyo y es un film de superhéroes redondo y original que funciona a la perfección como secuela y que no defrauda ni aburre. “Original” porque Tony Stark no es el típico héroe. Él mismo lo dijo al final de la primera entrega y se lo dice a Nick Fury en esta secuela, al reiterarle que no quiere formar parte de su grupo de superhéroes (¡!). Pero se sabe que, aunque beba, apueste, viva entre chicas sexys, villanos cool y música metálica, Tony Stark es un héroe, aunque no lo demuestre siempre, y tarde o temprano (para ser más exactos, el 3 de Mayo de 2012, con el estreno de LOS VENGADORES) tendrá que aceptarlo.
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  • Furia de titanes
    FURIA DE CINÉFILOS

    Empezó como muchas películas actuales siendo nada más que ooootro innecesario remake de ooootro clásico. Pero con el tiempo, los avances empezaron a prometernos una épica e imperdible odisea llena de acción, efectos especiales, criaturas mitológicas y combates espectaculares, envueltos con un bonito moño y acompañados por un música metálica que inmediatamente convirtió este film en lo que para muchos era la película más esperada del 2010. CLASH OF THE TITANS se había ganado al público, pero hay que recordar que los adelantos no son las películas. Son nada más que un lindo envoltorio y es solo cuestión de abrirlo para ver qué nos regalaron -aunque haya que pagar la entrada-.

    La campaña publicitaria de este film le jugó una mala pasada a su director Louis Leterrier (THE INCREDIBLE HULK), ya que elevó las expectativas de millones de espectadores que se dejaron engañar por frases tan atrayentes como “La Furia Comienza”, “Malditos sean los Dioses” y, el más usado actualmente, “En 3D”. En resumen, se esforzaron demasiado para que parezca una buena película en lugar de realmente hacerla y, como resultado, tenemos un film poco atractivo que, aunque entretiene también desilusiona.

    Alterando la historia a su antojo, FURIA DE TITANES nos cuenta la odisea de Perseo (Sam Worthington de AVATAR), un no-reconocido hijo de Zeus (Liam Neeson de TAKKEN y THE A-TEAM) criado por un pescador, que irá detrás de Hades (Ralph “Voldemort” Finnes) cuando este asesine a su familia adoptiva. Pero cuando los humanos desaten la ira de los dioses y El Amo del Inframundo logra convencer a su hermano Zeus de liberar al Kraken, el destino de Perseo se cruzará con el de los valientes guerreros de Argos, y juntos viajarán por peligrosas tierras, enfrentando despiadadas criaturas, intentando obtener la cabeza de Medusa (uno de los McGuffins más cool de la historia, por cierto) y detener así la maldad de Hades. Aunque suene prometedora, esta es una triste excusa de historia que solo sirve para mover a los protagonistas a la siguiente escena de acción que, aunque están bien hechas, abundan a lo largo del film. Esto provoca que la película sea solo una sucesión de combates y apariciones de criaturas mitológicas, en lugar de centrarse en los personajes, los diálogos o el desarrollo de la trama. Incluso cuando tendría que tomarse su tiempo para el momento culmine del que tanto se habla en el film (el combate contra el Kraken) ya están tan agotados de tiempo que sólo dura unos pocos minutos.

    La rebosada dosis de acción y su ritmo rápido mantienen despierto, pero deja como resultado un grupo de personajes chatos y triviales, carentes de motivaciones sustanciales, envueltos en una historia demasiado estructurada y sencilla (a veces hasta un poco sosa) que desaprovecha su potencial y su elenco. A pesar de ser el actor del momento, Sam Worthington no es más que un títere de pocos diálogos, utilizado para atraer al público y blandir una espada; mientras que Ralph Finnes logra una siniestra interpretación de Hades, sin alejarse mucho de su Voldemort de la saga HARRY POTTER. Por otra parte, tenemos a Liam Neeson a quien, en un esfuerzo por alejarlo de las túnicas de la versión original, lo acribillan con el vestuario del film. Su hilarante armadura brillosa, junto a una escenografía carente de credibilidad, presenta a los dioses como seres teatrales y algo ridículos. Aún así, muchas de las mejores escenas de FURIA DE TITANES ocurren allí, con Zeus, Hades y los demás dioses, discutiendo sobre la traición de los hombres con una soberbia que la versión original no conoció.

    A pesar de todo, CLASH OF THE TITANS tiene aspectos que vale la pena resaltar, mas allá de los combates increíbles contra escorpiones gigantes y otras criaturas. Dejando de lado los poco convincentes escenarios del Olimpo, el resto de la película está visualmente bien presentada, filmada de manera adecuada, con una estética antigua interesante y con vestuarios, decorados, maquillajes y diseños que denotan una laboriosa producción. La falta de esfuerzo en el pulido del guión provoca el declive del film porque si bien la esencia de la odisea del héroe se mantiene, es opacada por todos los aspectos negativos.

    Siguiendo el patrón de las últimas producciones hollywoodenses, sobre todo aquellas en 3D, el film utiliza las herramientas básicas para conformar a la masa pero que lejos están de seducir al cinéfilo. La de Medusa no es la única cabeza por cortar, son varios los que deberían estar pidiendo perdón a los dioses. Recibimos el paquete, pero al abrirlo encontramos una película simple, predecible y sin muchas aspiraciones, que intenta convencernos solamente con escenas de acción y efectos especiales. Lástima que Hollywood no acepta devoluciones y este es un regalo que no se puede cambiar. Ahora sí, la furia comienza.
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  • Caso 39
    Caso 39
    CiNerd
    ¡PEQUEÑO DEMONIO!

    Reene Zellweger tenía un futuro más que prometedor, una radiante belleza y mucho talento actoral. Pero el papel de su vida también fue su maldición. EL DIARIO DE BRIDGET JONES (2001) la obligo a subir varios kilos de más y, aunque se ganó al público, su carrera fue a parar a lugares donde nunca habría llegado si la belleza aún la acompañara. Los kilos se fueron pero hay que aceptarlo, Reene pasó de ser la chica linda de las comedias románticas para convertirse en la mujer madura, trabajadora y seria. Puede seguir intentando aparecer en películas como JERRY MAGUIRE o IRENE, YO Y MI OTRO YO, pero los resultados no serán favorables (Así lo demostró con NUEVA EN LA CIUDAD). Los días de enamorar a Tom Cruise quedaron atrás y ahora solo le queda interpretar papeles en dramas o thrillers de suspenso/terror en los que el sex-apeal es lo de menos. Hablo de films como CASE 39 (2009). Es este, Reene interpreta eficazmente a una empleada de servicios infantiles que investiga su caso número 39: Un niña llamada Lilly (Jodelle Ferland) que casi es asesinada por sus desquiciados padres. Pero lo que no sabe es que la niña con rostro angelical esconde un terrible secreto y, por alguna razón, las personas a su alrededor empiezan a morir misteriosamente. Caso abierto.

    Hay que evitar la superficialidad para no distraerse con los arrugados cachetes de Reene Zellweger y, una vez alcanzada dicha meta, recién se puede empezar a hablar sobre la película. En primer lugar, y poniendo la atención sobre los atributos del film - que son pocos - , se puede decir que tiene buenos momentos de suspenso, algunas escenas fuertes e impactantes y una trama que se sostiene por una creíble evolución de los personajes. A esto le sumamos un bien logrado traspaso de drama-social a thriller-sobrenatural, y buenas actuaciones de todo el elenco, incluida la pequeña Jodelle Ferland que, aunque es creíble, no pudo ponerse a la altura de la aterradora Isabelle Fuhrman de LA HUERFANA (2009).

    Dejando de lado la obviedad de la progresión narrativa causada por los reveladores trailers, la verdadera sorpresa del film son sus escalofriantes escenas de violencia que valen la pena la entrada. Desde una niña dentro de un horno hasta una mandíbula quebrada, pasando por un impactante ataque de avispas a muertes con tenedores, martillos, fuego y más. Todo está al servicio del morbo y los amantes de la violencia explicita quedarán satisfechos. Diferente será para los que buscan atemorizarse con los elementos sobrenaturales del film. Estos son escasos y, en su mayoría, un fracaso en cuanto a efectos especiales. (SPOILERS) Las escenas en que Lilly cambia su dulce voz por la de un demonio o al final, con el auto bajo el agua, están pésimamente resueltas y son incluso irrisorias (FIN DE SPOILERS).

    Quizás sólo los cinéfilos lo sepan, pero la idea de generar un ambiente de suspenso usando a una tierna niñita no es original. Ya fue planteada en el cine en varias ocasiones, pero vale aclarar que CASO 39 no es el mejor exponente del género. Adentrarse al tema de “infante demoniaco” por medio del maltrato infantil le da originalidad a la trama, sin embargo la narración suele distraerse erroneamente en cuestiones sociales y problemas familiares que ralentizan el film y lo vuelven tedioso. El resultado: La aterradora y obvia revelación se presente tarde provocando que el final de la película - malísimo, por cierto - se extienda hasta cansar, dejándonos un film olvidable tanto para la carrera de Reene Zellweger como para el cine de terror en general. Caso cerrado.
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  • Alicia en el país de las maravillas
    AVENTURA Y LOCURA EN WONDERLAND

    Originalidad, fantasía, belleza visual y locura. Cuando dos potencias cargadas de estas cuatro cosas chocan, el resultado no podía ser otro: ALICE IN WONDERLAND (2010) es la nueva película del director Tim Burton (BATMAN, EL GRAN PEZ, CHARLIE Y LA FÁBRICA DE CHOCOLATE) basada en los personajes creados por escritor Lewis Carroll. Y cuando uno piensa en estas potencias unidas en un film, imagina una aventura nunca antes vista y de una belleza incomparable, llena de locuras, muchos personajes y una historia muy entretenida. Lo bueno es que Burton logra cumplir todo eso. Lo malo es que lo hace en sólo una hora y cuarenta minutos, nada más. De esta forma, aunque tenemos una película muy divertida, filmada maravillosamente y con destacadas interpretaciones, lo tenemos por un corto periodo de tiempo. Esto implica que el guión no se da el lujo de centrarse en un solo hecho a la vez (o tal vez si lo hace, pero solo por unos minutos) sin pasar a la escena siguiente, provocando que la historia se desarrolle demasiado rápido, desaprovechando algunos momentos y personajes (como La Reina Blanca de Anne Hathaway y El Conejo Blanco con la voz de Michael Sheen), y concluyendo con un final que deja gusto a poco.

    Más allá de eso, el film logra cautivar con una bella fotografía acentuada por el manejo de colores, grandiosos efectos especiales y tecnología 3D, y vestuarios, diseños y maquillajes que congenian a la perfección, volviendo real el maravilloso mundo de Carroll. Acierta también con un elenco en el que se destacan las interpretaciones de un insuperable Johnny Depp (El Sombrerero Loco), de una hilarante Helena Boham Carter (La Reina Roja) y de Crispin Glover (Stayne), quienes hacen de los mejores personajes del film junto al Gato Sonriente (Stephen Fry) y Absolem (Alan Rickman). Por otra parte, Mia Wasikowska logra bancarse el papel protagónico a pesar de estar rodeada de puras pantallas verdes y de talentosos co-estelares.

    ALICIA EN EL PAÍS DE LAS MARAVILLAS (2010) resulta ser una aventura muy entretenida, imaginativa, inteligente y original. Esto último se debe a que no es la típica nueva versión del cásico libro de Carroll, sino una arriesgada continuación. Con esta premisa, Burton logra su cometido y demuestra que tomó la decisión correcta ya que, con un simple remake no podría haberse dado el lujo de darle a la historia un toque más oscuro, violento y épico ¿Se imaginan a una pequeña Alicia combatiendo en armadura y espada contra el Jabberwocky? ¿O un País de las Maravillas en guerra? ¿O al Sombrerero Loco de Disney junto a un verdugo, a punto de perder su cabeza? Y aunque el tradicional estilo de Burton no está muy acentuado, si hay momentos de genialidad única que solo él puede lograr y que resultan lo mejor de la película (El comienzo del film en el mundo real, los “prostéticos” seguidores de la Reina Roja, los toques de humor y todo lo que es, hace o dice El Sombrerero Loco), pero lamentablemente la magnitud de la película llega a opacarlo.

    En conclusión, ALICE IN WONDERLAND (2010) no sorprende tanto. Era todo lo que esperábamos de Burton, sin embargo no logró superarse a sí mismo y no es su mejor película. Pero a no confundirse: El film entretiene mucho, impacta y logra satisfacer. Eso sí, antes de ir a verlo recuerden que es la suma de dos potencias creadoras, por separado, de un joven con manos de tijera y de una oruga fumadora. Así que hay que tener la mente abierta (en especial cuando El Sombrerero Loco empieza a bailar el Futter-wacken) y ser concientes de que es, en mayor medida, una película para chicos, con enseñanzas y temas como la aceptación y los sueños, típicos de Disney. Ya saben, al cruzar las puertas del cine dejen toda lógica en la entrada y prepárarense para creer que cosas inconcebibles pueden ser tan reales como maravillosas. Sólo así, quizás, puedan descifrar en qué se parece un cuervo a un escritorio.
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  • El Hombre Lobo
    PELUDO Y PELIGROSO

    Es sabido que los monstruos más famosos del celuloide nacieron a través de mitos urbanos, cuentos populares o libros de terror. Pero, curiosamente, en el caso de los hombres lobo, las características más conocidas surgen en 1941 con el estreno del clásico de culto THE WOLFMAN, dirigido por George Waggner. Es con este film que todo lo relacionamos con las criaturas nocturnas, como ser las letales balas de plata, el contagio por medio de la mordedura y la conversión en las noches de luna llena, se hace parte de la mitología licantrópica y se convierte en tradición y normas inquebrantables (por eso es sacrilegio que un hombre se transforme en lobo sin luna llena. Palazo para CREPÚSCULO. Amén). Pero con el correr de los años lo tradicional se volvió aburrido y lo aburrido debió ser renovado. El problema es ¿qué pasa cuando lo renovado se torna fastidioso y lo que antes era considerado tradicional, nos pone melancólicos?
    Es la hora de un remake… Y así es como las leyendas renacen.

    El encargado de resucitar al único y original Hombre Lobo es Joe Johnson (JUMANJI, JURASSIC PARK III, THE FIRST AVENGER: CAPTAIN AMERICA), quien se valió de todo su potencial visual y nula creatividad narrativa para contar la historia de Lawrence Talbot, un hombre que regresa a su pueblo natal para investigar el asesinato de su hermano. Una noche es mordido por una criatura mitad lobo mitad hombre y una peligrosa maldición lo consume hasta convertirlo en una feroz criatura que, cada vez que hay luna llena, sale en busca de sangre.

    Con esta premisa y un elenco formado por Benicio Del Toro, Emily Blunt, Anthony Hopkins y Hugo Weaving, THE WOLFMAN (2010) solo podía entregar un puñado de virtuosas interpretaciones y un aspecto visual interesante y original. La fotografía e iluminación son, por un lado, clásicas y “londinenses”; y, por el otro, sumamente oscuras y frías, cargadas de tonos grises manejados balanceadamente con los rojos sangre. Pero eso no bastó para alcanzar las expectativas de un público fiel al género. De hecho, esos ni siquiera eran los aspectos sobre los que había mayor interés. La narración es demasiado simple, predecible y a veces desaprovecha momentos y oportunidades para desarrollar la historia (la revelación del personaje de Anthony Hopkins se da en la mitad de la película en lugar de haberlo dejado para la vuelta de tuerca final). A esto hay que sumarle el fracaso de un final desprolijo e inconcluso por el afán de dejarlo, inútilmente, entreabierto ¿Escucho “secuela”?

    Por suerte, y en relación a lo que sí se quería ver, hay geniales momentos gore, muy violentos, de atrapante suspenso y climas opresivos. También se pueden apreciar efectos especiales perturbadoramente realistas, escenas fuertes (como las de la tortura, la transformación o la muerte de la madre), una buena medida de persecución y acción, e incluso una brutal batalla final que le da un valor agregado y deja entrever una luz de esperanza para la futura THE FIRST AVENGER: CAPTAIN AMERICA (2012). Aunque no aspira a mucho, el guión no tiene fallas y se despliega de manera correcta, mientras que los actores logran acertadas interpretaciones, en especial Hugo Weaving y Emily Blunt. Lo que nos lleva a un primordial aspecto de THE WOLFMAN (2010) que es necesario resaltar: Benicio del Toro. Su talento está presente y soporta todas las escenas sin perder credibilidad, sin embargo, su carisma brilla por su ausencia y su presencia en el film se ve opacada por los otros tres protagonistas. En criollo, es como si actuara sin ganas ni motivación y estuviera ahí solo para cobrar el cheque.

    Pero THE WOLFMAN (2010) no se trata de buenas actuaciones, simples guiones, sólida fotografía o destacados efectos especiales. La película es sobre el regreso de uno de los más clásicos monstruos que, con el correr del tiempo, se vio opacado por estereotipos erróneos y películas malas, por trajes de cuero y su supuesta inferioridad ante los vampiros. THE WOLFMAN Es sobre la vuelta a lo básico, un retorno a lo que fue esta criatura nocturna en un principio. Si bien su aspecto fue cambiando con el paso del tiempo, siempre se vio como un tipo dentro de un peludo traje, con un inmenso torso y un rostro que se quedó entre lo bestial y lo humano. Este remake regresa a todo lo que los hombres lobo solían ser, pero que, en sus distintas versiones, se fue olvidando. Y aunque es cierto que lo del traje y maquillaje puede llegar a verse ridículo, pasa por alto porque, después de todo, es así como una verdadera leyenda debería lucir bajo la luz de luna llena.
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  • Vampiros del día
    SANGRE FRESCA

    Es el año 2010 y una euforia causada por la injustamente exitosa saga TWILIGHT (Crepúsculo) ha puesto de moda a los vampiros nuevamente. Los colmillos, la piel pálida, la inmortalidad pero sobre todo el amor eterno son ahora cosas que escuchamos, vemos y leemos a diario en cine, Tv, internet, libros y hasta en almohadas (¡!). Pero estos chupasangres ya no son las temibles bestias nocturnas sedientas de sangre que recordamos de joyitas como DRACULA (1992), DEL CREPÚSCULO AL AMANECER (1996), VAMPIRES (1998), UNDERWORLD (2003) y 30 DAYS OF NIGHT (2007). El amor de Edward y Bella ha convertido a los vampiros en seres cursis, románticos, inmunes al sol y vegetarianos, y todo lo cool y temible de estas criaturas se ha perdido en un mar de hormonas. Por suerte, un brillo de esperanza nos recuerda porqué nos fascinan tanto estas criaturas de la noche. Ese haz de luz se llama DAYBREAKERS: VAMPIROS DEL DÍA (2009), el nuevo film de los hermanos Spierig (UNDEAD).

    En la ficción es el año 2019 y una plaga ha convertido a la mayor parte de la humanidad en vampiros. La sangre escasea y, mientras se cultiva humano para sobrevivir, un investigador llamado Edward (Ethan Hawke) intenta encontrar un sustituto de alimento para poder salvar a la humanidad. Con caos en las calles debido a la escasez, Edward se unirá a un grupo sobreviviente de humanos rebeldes y juntos intentarán hallar una cura para detener a los chupasangres. La batalla entre la humanidad y la inmortalidad comienza.

    Con una idea más que interesante, una atmosfera opresiva, una leve crítica al gobierno y buenas actuaciones, DAYBREAKERS es una fresca y original película de vampiros con algunos toques de ciencia ficción que nos recuerdan a MATRIX o GATTACA, pero que al mismo tiempo cuenta con varios de los elementos clásicos del sub-género. Aunque no logra aprovechar todo su potencial, el film cumple su cometido al entregarnos algunas escenas perturbadoramente geniales (la introducción con el suicidio de la nena, los campos de cultivo de humanos, los “deformes” encadenados arrastrados hacia la luz del sol, Edward tratando de convertirse en humano, los soldados devorándose entre sí), maquillajes alucinantes, altísimas dosis de gore y muchos litros de sangre. La película no tiene tanta acción que digamos y algunas ideas no cierran del todo y no terminan de explicarse, sin embargo el trío de actores compuesto por un siempre correcto Ethan Hawke, un creíble Sam Neil y un bad-ass William Dafoe (Elvis, el mejor personaje de la película), una buena dirección y un acertado desarrollo de la historia y de los dialogos encaminan el film hacia un inesperado final abierto que da pie a una secuela que esperemos que algún día hagan.

    En una época de adolescentes melancólicas que aspiran al amor eterno por suerte contamos con buenos films como DAYBREAKERS (2009) que nos recuerdan de qué están hechos los vampiros y que nos ponen los pelos de punta y nos revuelven el estomago con momentos de violencia, sangre y brutalidad extrema. Pero más allá de eso es una interesante reinvención del sub-género vampírico, una vuelta a los tradicionales chupasangres y una buena historia en la que sus personajes, a diferencia de la cultura actual, no aspiran a la inmortalidad sino todo lo contrario, a aquello lo que nos hace humanos: la mortalidad. En otras palabras, en tiempos en que todos quieren ser vampiros ellos, los transgresores del día, solo quieren ser humanos. Iluminen la oscuridad.
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  • Avatar
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    CiNerd
    I SEE YOU, JAMES CAMERON

    A lo largo de su historia el cine nos ha llevado a lugares inimaginables, y tan lejanos e increibles como exóticos. Pero nadie nunca nos había llevado tan lejos. Nadie hasta ahora lo había hecho de la forma en que lo hizo el director James Cameron (THE TERMINATOR, ALIENS, TERMINATOR 2, TRUE LIES, TITANIC). Él, junto al mejor equipo de expertos en efectos especiales, ha logrado crear la película perfecta para terminar una década y empezar otra, ya que AVATAR es una notable evolución en la tecnología digital y un salto adelante en el modo de ver, hacer y sentir las películas. Estando ahí sentado uno sabe que está ante algo vanguardista, que está presenciando algo que lo cambiará todo, algo nunca antes visto, un espectáculo visual que recordará por siempre y un film que de ahora en más juega el rol más importante en lo que al futuro del cine respecta. En el pasado hemos visto films como estos que, con su innovación en el modo de contar historias y crear mundos marcaron el camino que siguieron sus contemporáneos. El cine y su evolución en efectos especiales ha conocido nombres que, de no haber sido por ellos, el séptimo arte no sería lo que hoy es. Georges Méliès (VIAJE A LA LUNA), George Lucas (STAR WARS), Andy y Larry Wachowski (MATRIX) y, de ahora en mas, James Cameron. Esos son los directores que tuvieron que dar un paso adelante para que el cine no se quedara atrás, que desafiaron lo imposible y lo impensable para concretar su sueño. Gracias a ellos el séptimo arte es lo que hoy es y gracias a uno de ellos tenemos AVATAR, y AVATAR lo es todo.

    AVATAR es la historia de una flota de naves terrestres que durante años ha intentado extraer los valiosos recursos naturales del exótico planeta Pandora. Pero la presencia de los hostiles nativos, los Na’ Vi, pone en riesgo su operación. Por esto, un ex-marine paralitico llamado Jake Sully (Sam Worthington de TERMINATOR SALVATION), es llamado para que forme parte del proyecto Avatar. Este consiste en trasladar su mente al cuerpo de un alienígena para infiltrarse entre ellos, aprender desde adentro e intentar así encontrar una solución diplomática. Pero cuando los Na’ Vi lo acepten como uno de los suyos, estos le harán ver un increíble y bello planeta que protegerá a toda costa cuando los terrestres decidan conquistar las tierras. Atrapado entre dos mundos, la guerra comenzará.

    Ignorando la no muy original y no muy compleja historia, la carencia de diálogos sustanciales, algunos momentos previsibles y ciertos personajes estereotipados (el empresario avaricioso, el militar rudo y violento, el héroe y sus inseparables aliados), James Cameron exprimió al máximo todo su talento y creatividad para crear un film espectacularmente épico, maravillosamente emotivo, perfectamente entretenido, narrativamente correcto y visualmente increíble. El guión bien construido nos adentra en una aventura que nunca cansa ni aburre, atrapante e interesante, que posee lo necesario para mantener contento al espectador durante sus dos horas y cuarenta minutos. La trama logra balancearse a la perfección entre momentos emotivos, entretenidos e intensos, cautivándo constantemente con los majestuosos paisajas de Pandora, los asombrosos diseños de su flora y fauna, y la interesante cultura de los Na’Vi. Un arduo trabajo realizado tan bien detalladamente que logra una credibilidad instantánea. Todo esto, sumado al hermoso y asombroso manejo de los colores, hace que nos enamoremos incondicionalmente de Pandora, dándonos a entender que los coloridos y atrapantes paisajes del exterior son naturaleza y libertad, todo lo que los grises y azulados tonos de las naves terrestres no son. Después de todo, AVATAR posee un mensaje ambientalista y anti-bélico que se hace mas evidente cerca del final y que trata de rescatar ese respeto y conexión por la naturaleza que se ha perdido.

    Los avanzados efectos visuales y el excelente uso que Cameron le dio a la tecnología de captura de movimiento es algo nunca antes visto en el cine. La flexibilidad del cuerpo, la textura de la piel y los detalles de la cara de los alienígenas son asombrosos y extremadamente realistas, y la manera en que interactúan con los humanos hacen pensar que de verdad existen y están ahí. El film Incluso logra sostener su credibilidad por varias escenas sin tener nada que no sea creado por tecnología digital alrededor: Solo los Na’Vi y Pandora, como una película animada pero que se siente real todo el tiempo. El resto, las naves, el agua, los animales, los paisajes, nuevamente diseñados y creados con el mas minimo detalle, complementan algunas escenas de acción impactantes que te quitan el aliento, llenas de adrenalina y perfectamente filmadas (Cabe destacar el vuelo sobre los Banshee y la espectacular y larga batalla final). Claro que la experiencia de AVATAR solo puede estar completa si se ve en cines y en 3D ya que, sin distraerte o molestarte en ningún momento, la nueva tecnología en tres dimensiones del film (la mejor que vi hasta ahora en una pelicula) hacen que uno en verdad se siente dentro del mundo, rodeado por las plantas y los insectos.

    Claro que AVATAR no es solo efectos. El ojo de Cameron le aporta a la película dinamismo, fuerza, belleza y emoción, tomandose muy en serio los momentos tanto dramáticos como entretenidos. Logra también buenas interpretaciones dirigiendo a los actores entre los que se destacan Sam Worthington (Jake Sully), Zoe Saldana (Neytiri), el grosísimo Stephen Lang (Coronel Miles Quaritch) y Sigourney Weaver (Dr. Grace Augustine). Todos aportan lo suyo y le dan solidez a una pelicula compuesta por una gran banda sonora, épicas escenas, bellos paisajes, una historia de amor entrañable y para nada cursi, y una historia de guerra sobre la crueldad y la bondad en los hombres, la discriminación, el aprecio por la naturaleza, la aceptación, la igualdad y los avatares de la vida.

    AVATAR llegó para cambiarlo todo y de paso se convirtió en una imperdible obra de arte atemporal y un indudable e instantaneo clásico del cine con los mejores FX hasta el momento. AVATAR es poesia visual, es atrapante, emocionante, bella, trágica, entretenida e inolvidable. AVATAR es una experiencia fantástica simple pero brillante. Algunos dicen que es ciencia ficción, otros la llaman space opera. Yo simplemente digo que AVATAR es el futuro.
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  • Luna Nueva
    EL OCASO DE LOS VAMPIROS

    Cuando uno escucha que hay vampiros y hombros lobo en una misma película inmediatamente se nos viene a la mente la gótica y sangrienta saga UNDERWORLD, o tal vez la no tan exitosa aventura con Hugh Jackman VAN HELSING (2004). Pero como estamos en tiempos en que los vampiros brillan a la luz del sol, los hombres lobo “explotan” para transformarse (haya luna llena o no), las adolescentes gritan como desquiciadas y la masa de espectadores cree que una mala película es una obra maestra, seguramente estamos hablando de CREPÚSCULO, la sensación cinematográfica del momento basada en los libros de escritora Stephenie Meyer, quien supo cómo hacerse millonaria con solo hacer que un seductor chupasangre se enamore de una humana.

    Pero esa historia de amor, que comenzó hace varios meses cuando se estrenó TWILIGHT (2008), pasa ahora por momentos difíciles. Luego de un incidente en la casa de los Cullen que pone en peligro la vida de Bella (Kristen Stewart), Edward (Robert Pattison) decide marcharse para poder protegerla. Emocionalmente destrozada, ella encontrará consuelo en su amistad con Jacob (Taylor Lautner). Pero el regreso de dos vengativos vampiros, la aparición de una manada de hombre lobo de la que Jacob forma parte, las visiones que tiene de Edward y su deseo de volver a verlo harán que arriesgue su vida. Creyendo que Bella ha muerto, Edward decidirá sacrificarse. Al enterarse de esto, ella viajará hasta Italia para salvarlo de los Volturi (Michael Sheen, Dakota Fanning, entre otros), un antiguo clan de despiadados vampiros.

    Primero que nada hay que aclarar que LA SAGA CREPÚSCULO: LUNA NUEVA (2009) de Chris Weitz es más compleja, madura y superior a su pésima predecesora en muchos aspectos, pero aún así comete varios errores que la convierten en una película que no termina de convencer ni de entretener. Un mal paso (o un traspaso casi nulo) de las páginas del libro a las del guión hacen que, al igual que en CREPÚSCULO (2008), esta secuela no se siente como una película per se. Su estructura narrativa, mas tirando a la de un libro, posee varios momentos en los que la trama decae y aburre con situaciones y personajes innecesarios que no contribuyen ni llevan a ningún lado. Puede ser que lo hagan en el futuro pero, por ahora, estoy aquí para criticar esta entrega. Entre los errores más importantes del film puedo mencionar como Edward, tal vez el personaje más interesante de la primera parte, es ignorado por completo; los hombres lobo le dan frescura a la saga, pero su aporte a la historia es casi nulo; la vampiresa Victoria, que al final de TWILIGHT (2008) daba entender que su venganza tendría un papel importante en la segunda parte, apenas participa; los Volturi, los “villanos” del film, aparecen recién al final, al igual que los de la primera parte; y, como si fuera poco, el protagonismo cae una vez más en el insoportable personaje de Bella.

    En lo que THE TWILIGHT SAGA: NEW MOON falla gravemente es en su guión. Más allá de que los diálogos puedan ser demasiado cursis en algunos momentos, el film no tiene una historia lo suficientemente solida como para crear una estructura e interesar y sostenerse durante sus dos horas y media sin cansar al espectador. De hecho, casi no hay historia. LA SAGA CREPÚSCULO: LUNA NUEVA (2009) es solo una sucesión de acontecimientos que van dando paso nuevos personajes y diálogos sin un rumbo aparente. Recién cuando se empieza a notar que el film se dirige en una dirección es cerca de la escena en Volterra, ya casi al final de la película.

    Por suerte un evidente progreso en la calidad actoral de los protagonistas ayudan a que la película no sea un completo desastre. Robert Pattison se defiende muy bien interpretando una vez más al perfecto Edward, mientras que Kristen Stewart evolucionó bastante y ya no tiene que refugiarse en los insufribles tics que tenía CREPÚSCULO (2008) para esconder que en realidad no sabe actuar. Del resto, Taylor Lautner, Billy Burke (Charlie Swan, el padre de Bella), Edi Gathegi (Laurent), Peter Facinelli (Carlisle) y Ashley Greene (Alice Cullen) logran buenas interpretaciones y hacen que nos olvidemos por momentos el gigantesco error que cometieron los realizadores de no darle mas protagonismo a los personajes interpretados por actores de la talla de Michael Sheen (UNDERWORLD, FROST/NIXON), con un papel ridículo y mal actuado, y Dakota Fanning (GUERRA DE LOS MUNDOS, MAN ON FIRE), con nada más que un par de diálogos.

    A pesar de todo LA SAGA CREPÚSCULO: LUNA NUEVA acierta con una bella fotografía y un manejo de colores más cálido, atrayente y bien tratado, lejos de la frialdad de la primera película. Los efectos especiales han mejorado pero los gigantescos lobos no terminan de convencer. Por lo menos, el aporte del nuevo director Chris Weitz, un verdadero amante y abusador de la cámara lenta, le otorga un poco más de acción a la saga, tal vez no la quisiéramos, pero la suficiente como para disfrutar de algunas peleas mejor coreografiadas, persecuciones por los bosques bien filmadas y un poco más de violencia, como la breve genial escena en que Aro (Michael Sheen) le arranca la cabeza a otro vampiro. Todo esto, junto a la tensa relación entre Edward y Jacob, compone lo mejor del film. Esa relación culmina con una interesante e intensa escena final que empieza a acomodar las piezas para la tercera parte. Sin embargo, como esto es LA SAGA CREPÚSCULO y está hecho exclusivamente para las adolescentes, los vampiros no son vampiros y los hombres lobo no son hombres lobo. Atrás quedaron los tiempos de Bella Lugosi, su Drácula y el peludo Lon Chaney Jr. Aquí solo hay jóvenes enfrentados por el amor de una chica. Hay mucho drama y romance y no una violenta pelea final. No hay sangre, garras, trajes de cuero ni colmillos. (SPOILERS) Solo está Bella evitando que se maten entre sí, Jacob huyendo y Edward proponiéndole inmortalidad a cambio de casamiento en un final que, al igual que su predecesora, no te deja desando más (FIN DE SPOILERS) Y bueh. LA SAGA CREPÚSCULO: LUNA NUEVA está muy lejos de ser una película de vampiros, lejos de ser una película de hombres lobo y más lejos aún de ser una gran película. Lo peor de todo es que THE TWILIGHT SAGA: ECLIPSE (30 de Junio de 2010) está cada vez más cerca.
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