El hombre de acero

Crítica de Lucas Moreno - Bitácora de Vuelo

S DE SNYDER

Incomoda ver a un director desenfrenado filmando teatro filosófico. El cine de Snyder siempre fue vértigo, plasticidad, neuralgia y no resiste un plano-contraplano por más de 10 segundos. El Hombre de Acero lo comprueba en escenas absurdamente retóricas como la del cura, el científico o cualquiera con Russell Crow. Escenas mal resueltas, carentes de electricidad dialéctica, inventadas para que Batman y Superman jueguen al ajedrez en La Liga de la Justicia.

La verborragia intelectual hace de El Hombre de Acero un producto desconcertante, más si valoramos su inspiración visual. Snyder es el poeta de los millones, quien mejor justifica una inversión mainstream en el Hollywood actual. Pero la moda del superhéroe preocupado por su ser-en-el-mundo no coincide para nada con los intereses del realizador.