El discurso del rey

Crítica de Hugo Zapata - Cines Argentinos

Si esta película no la hubiera filmado el director Tom Hooper, la Academia de Hollywood la hubiera inventado.
Es el clásico film de los Oscars sobre historias de superación personal que los yankees principalmente no se aburren de ver.
El tema es que después se zarpan con los premios.
Todavía no se explica demasiado como Una mente brillante (otra historia de superación personal) consiguió ser votada como la mejor película en el 2002.
Acá tenemos otra típica Tugg Speedman Movie, de esas que interpretaba Ben Stiller en Una guerra de película para tratar de ganarse un Oscar.
En este caso el director Hooper ofrece una particular biografía del rey inglés Jorge VI, padre de la actual reina Isabel II, quien se vio obligado a reinar tras la abdicación de su hermano Eduardo VIII.
Jorge era un hombre tímido con cero carisma que encima era tartamudo y le costaba comunicarse con facilidad en ambientes sociales.
La película se centra en la historia de como el rey logró combatir sus graves problemas de dicción gracias a un terapeuta, interpretado por Geofrfey Rush, que lo ayudó a recuperar su autoestima y enfrentar las responsabilidades de su cargo.
Nos referimos al mismo hombre que en 1939 en un discurso por radio le declaró la guerra a Alemania, cambiando el curso de la historia en Europa para siempre.
El trabajo del director Hooper se enfoca principalmente en la amistad de estos dos hombres que trabajaron juntos por un bien en común y lograron superar obstáculos que eran importantes para la monarquía inglesa en ese momento.
La historia es narrada con bastante humor donde Colin Firth y Rush se roban cada escena en la que aparecen juntos.
El resto del elenco que presenta grandes figuras está muy bien, pero en esta película ellos dos son claramente el corazón de la historia.
Confieso que soy un ferviente enemigo de las películas sobre la monarquía inglesa que me parecen un bodrio absoluto.
Difícilmente me atraen, pero esta debo reconocer que está muy bien narrada y las dos horas que dura no caen en ningún momento en el tedio, gracias a un muy buen guión que convirtió los problemas de Jorge VI en un film interesante y entretenido.
Hugo Zapata

EL DATO LOCO:
En lo que representa el colmo de la pacatería, El discurso del Rey recibió en Estados Unidos la calificación “R” que representa una de las máximas restricciones de censura en ese país, que impide ver el film a menores de 17 años. ¿Hay escenas de sexo explícito o ultra violentas?
No, Colin Firth dice muchas veces la palabra “fuck” durante un ejercicio que le propone Geoffrey Rush durante la terapia para mejorar la dicción y eso parece que es algo terrible.
En Inglaterra ocurrió lo mismo pero después cambiaron la calificación otra vez. Una vergüenza.