Dredd

Crítica de Ulises Picoli - Función Agotada

Uno, dos, ultraviolento

A lo lejos, en la época de gloria del duro Sly Stallone, se dilapidó la oportunidad de disfrutar la traslación del cómic de Juez Dredd a la pantalla grande. Aquella fue una película más concentrada en la estrella que en la historia o el personaje. Por fortuna el tiempo y el olvido dieron otra oportunidad para hacer justicia.

En pleno éxito de las traslaciones de superhéroes era inevitable una nueva versión (y en 3D) de Dredd, y es de la mano del director Pete Travis que llega esta visión desmesurada, violenta y muy gratificante. La historia nos ubica en un futuro donde, luego de una guerra nuclear, la población quedó hacinada en Mega City One, sitio donde la violencia descontrolada hizo necesaria las aparición de los “jueces”, fuerzas de la autoridad que también pueden ser verdugos.

Esta es apenas la introducción de Dredd, un film que a mi gusto se convirtió en la mejor traslación de un personaje de cómic de este año. Inclusive por encima de Los Vengadores. No es que sea una mejor película que aquella (aunque no queda lejos) sino que considero que su respeto por la idea original del personaje es superior, aquí no se busca la complacencia de la audiencia a través del guiño cómplice ni hay enemigos irrompibles generados por CGI, esto es hombre contra hombre, pura destrucción de la carne.

Dredd (un excelente Karl Urban) es uno de esos jueces del distópico futuro y el director Travis nos manda a la calle a su lado sin preámbulos, otro día en Mega City One. Gran recurso tomar una historia acotada donde no interesa desplegar el origen del personaje sino revelárnoslo a través de sus acciones. Porque es clarísimo, este es un personaje de acción (en más de un sentido) y a eso va. Inclusive la novata a su lado con poderes psíquicos (otro detalle propio del imaginario del fantástico de las historietas, justificado sencillamente en el relato) no se pregunta quien es Dredd, entra a su mundo sin explicaciones, y como ella, nos toca a nosotros descubrirlo.

Y es durante esta usual ronda policíaca que deben ir a un rascacielos por el asesinato brutal de tres vendedores de droga, aquí es donde la dupla Dredd - Anderson (la novata) quedara encerrada para enfrentar a la pandilla de Ma-Ma (Lena Headey) que comercializa una droga llamada Slo-Mo. Lo de Headley como la villana es sorprendente, un personaje crudo y directo que sirve como ejemplo de ese futuro tan expedito como despiadado, equilibrando la implacabilidad del personaje Dredd.

Las similitudes de la historia con la de la película del 2011 llamada The Raid (dirigida por Gareth Evans) son evidentes. Ambas son operaciones asfixiantes dentro de un rascacielos para detener a un líder mafioso. La estructura del relato también es similar: jefe final en el último piso con la necesidad de superar todos los niveles y enemigos para conformar una formula gamer palpable. Pero lo que ambas comparten principalmente es su amor por lo físico. El film de Evans es más realista y enfocado en el mano a mano, duelos de artes marciales y una entrega muscular por parte de los actores, la Dredd de Travis, apoyada en la ciencia ficción, alcanza un mayor despliegue visual (vía efectos especiales) y un inferior nivel coreográfico. Eso si, entrega una experiencia todavía más extrema (si acaso eso parecía posible) hundiendo el acelerador a fondo para que nada quede en pie, dejándonos tambaleando ante el aplastante nivel de adrenalina desplegado.