Dredd

Crítica de Rodrigo Chavero - El Espectador Avezado

La verdad, cunado recibí la info que el famoso cómic británico (creado por John Wagner y Carlos Ezquerra en el 77) iba a tener una nueva versión cinematográfica, no me pareció buena idea. Tenía muy fresco lo mediocre de la anterior y quizás eso no me predisponía a verla. Llegó “Dredd”, Pete Travis se hizo cargo de sacar el proyecto adelante con guión de Alex Garland, y les digo, es un pleno derecho.
La historia está ambientada en un futuro apocalíptico. Estados Unidos, ya no existe, ha sido asolado por la radiación y hay una sola ciudad en pie llamada Mega City One. Viven allí 400 millons de personas (!) y desde ya, la ley y el orden tienen serios problemas para ser respetados. Asi es como para abreviar los pasos, el sistema ha creado una figura policíaca tremenda: los “Judges”, imparten justicia inmediata, son expeditivos (nada de papeles y burocracia barata, no, no hay tiempo para eso) y tienen precisas directivas para ejecutar a quien cometa delito alguno (hay otro tipo de condena, que en la película se nombran pero no son las que interesan al espectador).
Dredd (Karl Urban) es uno de los más calificados. Una máquina el tipo. Arrancamos con su rutina habitual y un ingrediente extra: le adosan una “aprendiz”, Anderson (Olivia Thrilby), quien ha obtenido notas bajas en la academia, pero le dan la chance de unirse a la fuerza porque tiene poderes parapsiquicos. Primera llamada, de un edificio tremendo de 200 pisos donde las cosas están feas: habrá un homicidio que investigar y cuando se de con los responsables, aparecerá la verdadera tarea (y corazón de la trama), enfrentar a la banda de Ma-Ma (Lena Headey) quien controla en la práctica el lugar (distribuye una droga que hace furor en la gente, la Slo-Mo, que tiene importancia estratégica en la historia) y aisla a los jueces del mundo exterior.
O sea, son ellos dos, contra todos.
Lo primero que debo decirles, es que la película es intensa, respeta el espíritu del cómic y no vacila un instante en ofrecer generosamente la violencia y acción que el público espera. No esperen actuaciones convincentes (no se si son necesarias, realmente), si generosas dosis de adrenalina en cada encuentro entre la justicia y los criminales. “Dredd” está bien filmada, no da respiro y tiene toda la oscuridad que se reclamaba a la versión de Stallone: encontrarán lo que buscan, sin duda.
De más está decir que los fans del género, debería estar felices. Si eligen esta propuesta, la van a pasar de primera. No hay búsquedas filosóficas ni una línea argumental sorprendente, sólo la visión del cómic original puesta en imágenes. Lo cual, les digo, es para no perderse.