Contra Paraguay

Crítica de Rodrigo Seijas - Fancinema

PARAGUAY DE SOBREMESA

¿Cómo profundizar sobre un hecho histórico como lo fue la Guerra de la Triple Alianza en la mitad del Siglo XIX, cuando en la actualidad tan pocos datos se mantienen en pie de ese conflicto bélico? Esta es la premisa principal del director argentino Federico Sosa, que en su segundo proyecto fílmico incursiona en el documental revisionista pero indagatorio y explorativo a la vez, desde la óptica presente de un grupo de historiadores jóvenes que analizan lo que fue un enfrentamiento dispar.

Contra Paraguay ahonda en una temática interesante y añeja, pero territorialmente cercana, con un importante trabajo de campo que mezcla los saberes establecidos de los valiosos testimonios y archivos históricos, invitando a la vez a la reflexión. Es fresca como herramienta metodológica y documentativa la óptica que Sosa incorpora a través de este grupo de intelectuales de 40 años que no hacen otra cosa que analizar e interpretar los sentimientos de hombres de su misma edad que soñaban con la formación y delimitación territorial de naciones en un contexto histórico muy diferente al presente.

El director, que ya traía en su haber la ficción Yo sé lo que envenena, introduce nuevamente al actor Gustavo Pardi en una suerte de perio-historiador que no es otra cosa que el hilo conductor a lo largo de la narración para trasladar Buenos Aires a Paraguay. Así que por un lado tenemos a este personaje que recaba información necesaria y se para frente a locaciones emblemáticas que tuvieron como eje esta confrontación, sumado a los distintos argumentos de especialistas. Y por otro lado, este constante feedback de mesa de discusión post asado y vino, que ante todos los pronósticos, acierta de forma original en la trama contada sin caer a lo descabellado.

El documental se vuelve exquisito con estas disparidades ópticas y cuasi metodológicas que hacen referencia a la devastación económica y el extermino poblacional del país paraguayo en manos del Imperio brasileño y la potencia del ejército argentino durante la presidencia de Mitre. Todo ello sin olvidar el impulsor externo e ideológico británico que no podía permitir la autonomía económica y política independiente del Paraguay, que afectaba a sus caprichos de expansionismo comercial.

Esos momentos considerados narrativamente “duros” o de archivos y contextos de ubicación informativa, se equilibran precisa y exitosamente gracias a ese diálogo cotidiano pero culto de los jóvenes historiadores, que desglosan la carga de un hecho histórico puntual, naturalizándolo a la actualidad como si de un juego de mesa de estrategia y guerra se tratara. Esos instantes son los que sirven para reafirmar, contradecir y tomar nuestras propias posturas hacia algo lejano, con Sosa invitándonos a apropiarnos de la historia. Algo impagable para el espectador.

Contra Paraguay sólo debe ser cuestionada por la falta de identificación -nombre, profesión u ocupación- de los hablantes. Una regla que parece necesaria en un documental o tal vez, nos malacostumbramos a su uso. ¿Capricho? ¿Originalidad? ¿Olvido? Nada parece confrontar a esta pieza tan correcta que retrata la valentía de un pueblo con tropas de viejos y niños frente a ejércitos consumados, pero también donde se pone en juego la reinterpretación de la historia hecha y revisada por hombres.