Congreso

Crítica de Matías Orta - A Sala Llena

Tres amigos organizan una cena a la que invitan a la novia de uno de ellos y a sus dos amigas. El evento tiene lugar en el piso que comparten los muchachos, cada uno con un perfil distinto: Nicolás (Ezequiel Tronconi), rockero tan ascendente como el entusiasmo de sus hormonas; Germán (Maximiliano Zago), arquitecto que viene de pelearse con su pareja, y Gonzalo (Matías Dinardo), actor que se la pasa repasando una inminente puesta de la obra La Vida es Sueño, de Calderón de la Barca. Será una cena con temática mexicana, en la que no faltarán las risas, los juegos, el sexo apenas contenido… y otras cosas no tan agradables, que pondrán a pruebas a los seis jóvenes.

Ambientada en un solo día y usando mayormente una sola locación, Congreso retrata la vida de veinteañeros que conviven en uno de los barrios más emblemáticos de la Capital Federal. Allí están sus logros y sus sueños y sus conquistas y sus momentos de diversión, como también los inconvenientes reales con los que deben lidiar; lo bueno y lo no tan bueno de la independencia, y la relación entre lo que uno proyecta (o anhela lograr) y lo que es la vida diaria, donde los golpes están a la vuelta de la esquina.

La película bien podría complementarse con Voley, de Martín Piroyansky. En los dos casos, la acción sucede en mi mismo lugar, son seis personajes de veintipico (el personaje de Piroyansky y el de Tronconi tienen características similares, empezando por el nombre: Nicolás), hay desparpajo y escenas de alcoba, sin abandonar las verdaderas temáticas de fondo… No obstante, el tono de cada una es diferente: Voley transita un camino similar al de la Nueva Comedia Americana -en especial, Greg Mottola, responsable de Supercool– y la ópera prima de Luis Fontal elije un tono más calmo y menos anclado en otros estilos de películas (tal vez los hermanos Duplass y el cine mumblecore en general puedan ser las referencias más cercanas). De todas maneras, ambos largometrajes dialogan juntos y logran mostrar las capas más íntimas de un ambiente de fiesta.

Además del mencionado elenco masculino, también se destacan las tres “invitadas”, que son interpretadas por Agustina Quinci, Florencia Benítez y Sabrina Macchi. Al igual que los dueños de casa, los personajes femeninos también tienen perfiles muy diferentes entre sí y sus propias complejidades. Congreso es generacional, le habla directamente a quienes tienen la edad de los protagonistas, y puede ser disfrutada por un público más amplio y gustoso de sentarse un rato junto a esos jóvenes descubriendo que, como diría Calderón de la Barca, la vida es un frenesí, una ilusión, una sombra, una ficción.