Congreso

Crítica de Juan Pablo Russo - EscribiendoCine

Un poco de amor casual

Comedia de estilo pop es lo que propone Luis Fontal con Congreso (2013), película ultraindependiente filmada casi en su totalidad en un departamento del barrio homónimo e interpretada por seis personajes que no buscan otra cosa más que un poco de sexo.

La historia es simple. Tres amigos invitan a tres chicas a cenar al departamento de uno de ellos en el barrio de Congreso. Solo una pareja se conoce, mientras que para los otros la cita será sorpresa. Las impresiones primerizas se aplacarán a medida que la noche pase, aunque aparecerán nuevas sensaciones que irán tiñendo el ambiente de una sutil ambigüedad donde cualquier palabra podrá ser tomada como una declaración de amor o la guerra misma.

Congreso sigue la línea impuesta por comedias románticas como Vóley (Martín Piroyansky, 2014), Días de vinilo (Gabriel Nesci, 2012) o 20.000 Besos (Sebastián de Caro, 2013) pero con personajes más cercanos al común de los treintañeros. Si ambas películas emulaban el mundo cool de Palermo Hollywood y su fauna humana, en Congreso el escenario es otro y por lo tanto su geografía también. La identificación que propone la película con sus personajes es mucho más amplia y no tan criptica como sucedía en las anteriores, donde solo un sector de la población podía sentirse representado dentro de la historia.

Con un elenco de actores encabezado por Ezequiel Tronconi, Matías Dinardo, Flor Benitez, Agustina Quinci, Sabrina Macchi y Maximiliano Zago, Congreso apela a una estructura rápida al estilo de la comedia americana actual que poco a poco se va metiendo en el cine argentino. El resultado una divertida pero también profunda historia sobre el amor, las relaciones humanas y otras banalidades, con una banda sonora para coleccionar.