Cetáceos

Crítica de Juan Pablo Russo - EscribiendoCine

La oscuridad de Clara

La melancólica vida de una treintañera en crisis es el tema elegido por Florencia Percia para Cetáceos (2017), una sórdida comedia sobre seres desencantados que buscan una escapatoria en medio del caos reinante.

Cetáceos sigue el punto de vista de Clara (Elisa Carricajo), una profesora universitaria treintañera, aparentemente exitosa, que acaba de mudarse con su marido (Rafael Spregelburd) a un nuevo departamento. En medio de ese cambio de espacio, él debe viajar a Italia y ella debe afrontar el caos que implica la mudanza. Caos que de a poco también se incorporará a su vida.

De entrada observamos cierta incomodidad en Clara. Hay situaciones -como la del florero que trae el marido- que denotan que ella no está a gusto en su nuevo hogar. Algo la vuelve distante y a medida que los minutos avancen se intensificará. Clara busca escaparse de una vida chata, rutinaria y algo anodina. Una mujer opacada por un marido que quiere ser el eje de atención.

Hay claras influencias del cine de Ana Katz en este retrato femenino de Florencia Percia. Sobre todo comparado con Mi amiga del parque (2015). Un marido que viaja, una mujer que entra en crisis y la necesidad de escape. Pero también en el manejo del humor absurdo de Martín Rejtman, donde no hay obviedad sino una sutileza que necesita de un espectador activo que sepa apreciarlo y también encontrarlo.

Con un guion sin fisuras y una puesta observacional, Cetáceos, además de una interesante factura técnica donde se destaca la fotografía de Lucio Bonelli, el trabajo de sonido de Adriano Salgado y la edición de Andrés Quaranta, cuenta con un reparto encabezado por la siempre extraordinaria Susana Pampín, Carla Crespo y Esteban Bigliardi, entre otros actores.