Cetáceos

Crítica de Diego Batlle - Otros Cines

Clara (Elisa Carricajo) y Alejandro (Rafael Spregelburd) se mudan y la flamante casa, claro, queda llena de canastos sin abrir. Sin embargo, él debe viajar al toque para participar en un congreso en Bologna y ella queda sola en medio de absoluto desorden. Ese caos va invadiendo también su vida: comienza a faltar a las clases que da en la universidad y a las reuniones de cátedra, le miente a su marido en las charlas por celular y Skype cuando, por ejemplo, le dice que no ha recibido respuesta sobre una beca que estaba esperando (que encima es positiva) y empieza a aceptar diversas propuestas de salidas: de una vecina (Carla Crespo) para encontrarse con unos amigos extranjeros; de una profesora de yoga para embarcarse en un retiro espiritual con mucho de new-age, y así...

Comedia asordinada que en distintos momentos remite al cine de Ana Katz y Martín Rejtman, Cetáceos es una película sobre la incomodidad, el hartazgo existencial (o al menos contra cierto status quo) y la necesidad de probar, fluir, dejarse llevas sin saber muy bien por qué, para qué ni con quién.

Elisa Carricajo es la intérprete ideal para transmitir esa sensación de vacío, deriva y perplejidad, bien acompañada por Spregelburd (en otro de sus papeles de insufrible) y un sólido elenco de secundarios que incluye a Crespo, Susana Pampín, Esteban Bigliardi y varios más.

Percia trabaja el humor con sobriedad (no es una película de gags sino de situaciones y observaciones absurdas) y en medio de ese viaje (interno y externo) de Clara afloran sensaciones íntimas que lo convierten también en una mirada desencantada sobre estos tiempos tan desconcertantes y poco amigables.