Calzones Rotos. Revancha de Mujeres

Crítica de Brian Macchi - Fancinema

UN PELOTAZO EN CONTRA

En estos tiempos de Mundial de fútbol, se podría hacer una similitud entre el cine y el mencionado deporte en el hecho de que cada producción busca “jugar” de determinada manera utilizando diferentes tácticas (herramientas artísticas, en este caso) para ganar un partido (alcanzar el éxito). Pero al igual que el fútbol, cuando las cosas no salen bien existen diferentes maneras de aceptar esa derrota.

La coproducción argentino-chilena Calzones rotos, revanchas de mujeres eligió la peor manera de tratar de sobrellevar “el partido perdido”, ya que nunca logra lo que propone ni llega a burlarse de esa falsa postura que pretende transmitir.

La película transcurre en 1959 y narra la historia de una casona en la cual viven solo mujeres: Matilde, sus tres hijas solteras y su nieta. Ella está muriendo, motivo por el que llegan a la casa sus otros dos nietos, uno de ellos con su esposa norteamericana. En una confesión al cura del pueblo, Matilde le contará un par de secretos que terminarán saliendo a la luz, provocando un cimbronazo en la estructura familiar.

Con la búsqueda de una narrativa similar a los films de Pedro Almodóvar y un poco de la comedia italiana de los años 60, esta producción se va desarrollando con esta intención que no pasa de ser eso, un intento que nunca logra alcanzar ya que le falta ritmo y gracia para parecerse a una película del director español, y carece de la locura y la sapiencia de los directores “tanos”. Pero lo peor de Calzones rotos, revanchas de mujeres es que a medida que su metraje avanza, va cayendo en decisiones cada vez peores, tropezando una y otra vez, repitiendo elementos que no funcionan, con flashbacks que confunden y marean más que aclaran, cayendo en lugares comunes. Además, su trama tiene olor a naftalina por su cadencia y sus diálogos que atrasan 40 años.

La tarea actoral no ayuda para que la producción remonte, ya que todos los intérpretes están sobrecargados y encasillados en estereotipos rígidos que nunca logran desestructurar. Tan solo la aceptable factura técnica, sobretodo en la fotografía y en iluminación, hacen que Calzones rotos, revanchas de mujeres por lo menos sea vistosa desde lo estético, porque desde su trama, estructura, narración e interpretación pierde por goleada y se queda con dos hombres menos.