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Imagen del crítico Brian Macchi
Brian Macchi
  • Cantidad de críticas: 18
  • Promedio: 55%
  • Críticas favorables: 9/18 (50%)
  • Críticas desfavorables: 9/18 (50%)
  • Diferencia absoluta: 12%
  • Email de contacto: No disponible
  • Medio donde critica: Fancinema
  • 75 habitantes, 20 casas, 300 vacas
    El artista, la obra y su historia

    Desde la Argentina, el pintor Nicolás Rubió pinta la vida de Vielles, un pueblito francés donde alguna vez estuvo refugiado. Este es el material base de 75 habitantes, 20 casas, 300 vacas, documental de Fernando Domínguez, que recurre a los cuadros y el relato del artista plástico para describir cómo fue su infancia y adolescencia en aquel pueblito francés, cuya delineación se encuentra en el nombre de este trabajo.

    Con singular cadencia -lento pero firme- el documental se transforma en un cuento destacadamente narrado a través de un preciso trabajo de edición y una virtuosa labor visual, que permite conocer la historia singular de este artista que pasó por dos guerras (la Civil Española y la Segunda Guerra Mundial) antes de llegar a la Argentina.

    Como inspiración básica para sus cuadros, Rubió expresa el profundo amor y pertenencia que posee con aquel pueblito francés, elementos que se transmiten durante los setenta minutos del film. 75 habitantes, 20 casas, 300 vacas se asemejan a esa instancia en la que un abuelo le cuenta a su nieto sobre su infancia y adolescencia: en este caso, Rubió es el abuelo y los espectadores los nietos.
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  • El campo
    El campo
    Fancinema
    Una pareja bajo influencia

    Debutante en el terreno de la ficción (hasta ahora había realizado tres documentales), Hernán Belón sorprende en El campo, un film que trabaja sobre la dicotomía campo/ciudad y que aborda el conflicto de pareja con grandes recursos cinematográficos y dos actuaciones sobresalientes. Dolores Fonzi y Leonardo Sbaraglia interpretan a ese matrimonio joven, con su pequeña hija de año y medio, que decide dejar atrás la ciudad y comprar una casa rural para criar a su pequeña en un entorno tranquilo. Sin embargo la calma campestre hará que sus conflictos de pareja se agraven y comience a acelerar el desgate de la relación.

    Con un buen trabajo de fotografía, la película de Belón apunta a narrar de manera pausada, pero firme, cómo poco a poco la química de la pareja se va desgastando con el correr de los días en el campo. Con un manejo magistral de la puesta en escena, de la tensión, la disconformidad y las sensaciones encontradas, el film se construye en base a la brillante tarea de los protagonistas: Sbaraglia vuelve a confirmar su gran talento actoral y Fonzi realiza una de sus mejores labores, construyendo un personaje conflictuado y miedoso, de una forma gratamente sorprendente.

    Si bien lo que sobresale en El campo es su acertada construcción narrativa y sus climas bien dosificados, hay que reconocer que los resultados no serían tan redondos de no tener ese minuto final en el que todo se resignifica. El desenlace, sin diálogos, le da un sentido y entidad a todo lo narrado anteriormente: gracias a él es que comprendemos el complejo entramado que existe detrás de esta simpe historia. El campo tiene un cierre notable y es el detalle que termina por redondear una película más que interesante.
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  • Happy Feet 2: El pingüino
    Poca base

    Dirigida por George Miller, al igual que la primera parte, Happy Feet 2: el pingüino retoma la vida de Mumble, el pingüino que baila tap, que tiene problemas porque su pequeño hijo, Erik, le tiene fobia a las coreografías. Reacio a bailar, el “niño” se escapa junto a dos amigos y llegan a “otro barrio”, donde conocen al extraño dios del lugar, un raro pingüino que puede volar, Sven. Mumble va a buscarlos para traerlos nuevamente a su hogar pero, de pronto, la situación empeora cuando el mundo se ve sacudido por fuerzas poderosas, dejando a los Emperadores atrapados sin salida. Allí, el pingüino bailarín reunirá a todas las naciones de pingüinos y de criaturas fabulosas de todo tipo (desde los diminutos krills a los gigantes lobos marinos) para rescatar a los suyos.

    Desde el comienzo, la trama plantea una historia simple, de trazos normales y lógicos, que sólo las buenas canciones y los divertidos bailes logran que no se desarme rápidamente. Se suma la aparición de dos nuevos personajes, dos krill que sirven a la narración de la misma forma que lo hace Scratt para La era de hielo, breves instantes divertidos como para salir de la trama principal y luego retomarla. En este caso, la apuesta salió bien porque ambos animalitos son uno de los puntos más altos de la película. Sin embargo, cierta reincidencia en lo que se quiere contar hace que la historia nunca termine de avanzar y quede en una mera anécdota simple.

    A pesar de la falla narrativa, el film se destaca ampliamente en su labor visual, ciertos paisajes, la textura de los animales (sobre todo los krill) y de la nieve, la variedad de planos utilizados, el aspecto visual en general resulta brillante y si se es posible, merece la pena ser visto en 3D: en este caso, la tecnología tridimensional fue aprovechada en beneficio de la historia y no como sólo una manera de impresionar al espectador. Aquí las formas le agregan un plus a lo que se busca narrar.

    En todo su desarrollo, Happy Feet 2: el pingüino mantiene el tono ecologista que contiene el parte final de su predecesora, con un mensaje claro y directo sobre su posición ante la situación actual del planeta. No obstante, más allá de la “mentalidad verde” que presenta, contiene una subtrama oscura y macabra, en la cual la Tierra se viene “abajo” y los animales hacen de todo por sobrevivir mientras el humano mira sin hacer nada. Este fondo narrativo le aporta melancolía y desesperación, produciendo un tono sombrío donde el canto y el baile nunca logran de terminar de alegrar el panorama.

    Happy Feet 2 podría haber sido una fantástica película si se hubiese armado una consistente trama que tuviera peso en sí misma, como lo tuvo la primera parte. Todo lo que la rodea resulta digno de destacar por su buena factura, pero su base endeble hace que esta buena oportunidad de mostrarle a niños y a grandes la difícil situación del planeta quede en sólo una película más.
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  • Amor en tránsito
    Amor ataca éxodo

    Como resulta característico en la mayoría de los últimos films argentinos, el director Lucas Blanco eligió una circunstancia social del país para tener como base de su ópera prima llamada Amor en tránsito, película que narra diferentes encuentros (y desencuentros) amorosos teniendo como contexto el recurrente éxodo de jóvenes durante 2001 y 2002.

    Esta película, que se presentó en la última edición del Festival Internacional de Cine de Mar del Plata y obtuvo el premio al mejor largometraje latinoamericano, cuenta la historia de Mercedes (Sabrina Garciarena), que terminando los trámites que la llevan a Barcelona para reencontrarse con su novio, se cruza casualmente con Ariel (Lucas Crespi), que se irá transformando en una compañía más que agradable. A su vez, Juan (Damián Canduci) arriba al país después de muchos años de ausencia. No puede dar con la mujer que vino a buscar pero si conoce a Micaela (Verónica Pelaccini) que, abandonada por la partida de un viejo amor, va convirtiéndose en algo tal vez posible y cercano.

    Tomando al TEG como referencia lúdica de las idas y vueltas de los personajes, el film desde su inicio transcurre con buen ritmo y singular originalidad, exhibiendo el panorama en el cual los jóvenes hacen largas colas para sacar pasaportes o hacen fiestas de despedidas para los amigos que se van. Pero más allá de estas situaciones, que sirven como contexto y no como núcleo de la trama, la cinta busca centrarse en las desventuras amorosas de estos cuatro personajes, que se intercalaran de manera acertada y precisa, utilizando de forma correcta los elementos de la narración coral.

    Con una lúcida fotografía y cierto aspecto cool, el film se sostiene en las actuaciones de sus protagonistas, dentro de los cuales se destaca Lucas Crespi, siendo el más natural y correcto en su papel. Los otros actores realizan una buena labor pero nunca logran despojarse de cierta pose, que le quita frescura y sinceridad a sus trabajos.

    Más allá de ser atractivo el contexto de la narración, el film transita los clásicos momentos de la comedia romántica, buscando ser cálida, sencilla y cercana, características que alcanza pero que lo convierten en un trabajo “tibio” ya que nunca penetra profundamente en las raíces de los personajes, quedándose con lo simple y pequeño.

    Sin embargo, esta cierta ingenuidad no resulta tan nociva porque la cotidianeidad que contiene el trabajo junto con cierta naturalidad que transmiten algunas situaciones, hacen que Amor en tránsito sea un agradable entretenimiento donde se pueden ver historias cercanas que pasaron (y pasan) en nuestro país.
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  • Agente Salt
    Agente Salt
    Fancinema
    Simple y sencillo

    En la actualidad, Angelina Jolie se ha convertido en casi la única actriz capaz de protagonizar un film de acción sin que nadie se sorprenda de ello y que su labor resulte destacable. Esta circunstancia sobresale porque el género donde abundan los disparos, las explosiones y persecuciones es principalmente machista, ya que desde John Wayne hasta Jason Statham siempre fueron hombres las figuras de este tipo de historias.

    No obstante, Angelina demuestra su talento para representar a una heroína de acción y una prueba de ello es Salt, en la que Jolie será la protagonista de una atractiva trama de espías que buscará reavivar la vieja disputa entre Estados Unidos y Rusia.

    El film se centra en Evelyn Salt (Jolie), que como oficial de la CIA hizo un juramento de deber y honor a su país. Su lealtad es puesta a prueba cuando un desertor soviético la acusa de ser una espía rusa. Salt se da a la fuga y se ve obligada a utilizar todas sus habilidades y años de experiencia como espía encubierta para evitar que la capturen. Sus esfuerzos para demostrar su inocencia sólo sirven para levantar aún más las sospechas acerca de sus motivos. Mientras continúa la caza para descubrir la verdad que se oculta tras su identidad, una pregunta sigue latente: ¿quién es Salt?

    Desde su inicio, la película plantea una interesante confusión sobre el origen de la protagonista, que recién sobre el final resuelve. Este punto resulta como una firme base para armar una atractiva trama donde nada es lo que parece, siendo los momentos más destacables la sorpresiva resolución de las diferentes situaciones.

    Con un prolijo y preciso trabajo de armado, el guión se va desarrollando vertiginosamente, sin pausa, pero siendo simple en lo que muestra y plantea, sin intentar ser más que lo que puede alcanzar. Esta característica permite que el foco de la historia nunca se desvíe en otras direcciones sino que siempre tenga un objetivo y hacia allí se dirige.

    Junto a esta particularidad del relato, se suma una acertada utilización de los efectos especiales como también una perfecta realización de persecuciones y peleas, convirtiendo al film en un trabajo que busca el vértigo pero a través de la prolijidad y la corrección, sin caer en locuras.

    También ayuda la tarea de la protagonista, ya que Jolie representa con solvencia y perfección a la agente Salt, sin excederse en ningún momento, característica que muchas veces se le ha criticado a Angelina y que aquí ha sabido controlar. La acompañan un sólido elenco que realiza aceptablemente sus roles, destacándose Liev Schreiber con un personaje que resulta vital para el éxito de la historia.

    Salt es un correcto y atractivo film de acción sobre espías, que no estará dentro de las joyas del cine pero que tampoco busca serlo. Intenta contar una historia dentro de un importante género y logra hacerlo de una manera perfecta. No busca ser “inolvidable” y en esa humildad encuentra su éxito, por lograr que el espectador se pueda entretener en sus 99 minutos de duración.
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  • Cuentos de la selva
    Se les escapó la tortuga

    La frase “el fin justifica los medios” no siempre se cumple. Muchas veces un objetivo digno y valorable no autoriza al uso de maneras o formas desleales, pobres o frágiles. Este es el caso de Cuentos de la selva, film de animación nacional dirigido por Liliana Romero y Norman Ruiz, que por expresar un loable mensaje ecologista utiliza un flojo trabajo cinematográfico.

    La película, basada muy libremente en el clásico literario de Horacio Quiroga, se inicia en un día normal en la selva. Cerca de allí, hay un puerto donde los barcos están llegando llenos de camiones y máquinas. El yaguareté advierte a los demás del peligro por venir. Los animales no creen lo que dice, pero el coatí, que ha visto las máquinas, tiene miedo. Esto dará inicio a una lucha muy grande: algunos animales resistirán el avance del hombre en la selva.

    La película desde su inicio plantea un pobre trabajo visual, mezclando animación digital (que se utiliza en los personajes) con tradicional (que se utiliza para los fondos y paisajes) que provoca confusión y extrañez en el espectador. La combinación crea una sensación de artificialidad que lleva a que nunca resulte creíble lo que se está narrando, por muy poco verosímil. A esto se suma el pésimo trabajo de las voces de los personajes que en ninguna oportunidad interpretan los textos sino los leen directamente, sin matices ni colores en su relato, como para generar algún tipo de empatía con los animales que están representando.

    Y a su vez, un guión muy flojo que en ningún momento genera tensión o atractivo, siendo previsible, aburrido y sin sentido, terminan de componer un producto que parece haberse realizado hace muchos años cuando el género de animación recién comenzaba y era bastante difuso. Pero en tiempos de Pixar, Dreamworks, entre otros, se espera por lo menos la explotación de los elementos y se adapten a lo que se quiere hacer localmente, más allá de la gran diferencia de dinero y posibilidades que hay entre ambos “mundos”.

    Solamente la búsqueda de brindar un mensaje ecologista (incluido de una manera demasiado subrayada, burda y agobiante, que sólo genera irritación en vez de conciencia) es el único punto aceptable de Cuentos de la selva, que para quien escribe es más un insulto que un homenaje para un reconocido escritor como lo fue Horacio Quiroga.
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  • Océanos
    Océanos
    Fancinema
    Azul

    Como un nuevo intento de exhibir las bellezas del Planeta Tierra y buscando generar conciencia ecológica en la gente, el documental de Jacques Perrin y Jacques Cluzaud llamado Océanos presenta impactantes imágenes de las diferentes especies que conviven dentro de la gran masa acuática de nuestro mundo.

    Este film nos lleva a un viaje a través de los cinco océanos del planeta, para descubrir lo que nunca antes se ha visto, a través de los ojos de las criaturas que viven en él, y conocer las historias que conectan su mundo al nuestro.

    La exhibición del mundo acuático se presenta de una forma inmediata, concreta e impactante, con imágenes que resultan increíbles por la cercanía en la cual fueron realizadas, mostrando la gran tarea de construcción de esta cinta.

    La película se caracteriza por contener pocas palabras de la “típica” voz en off que acompaña a los documentales naturalistas, intenta que el espectador comprenda el objetivo del film mediante las imágenes, las cuales se encuentran tan brillantemente realizadas que el trabajo logra alcanzar su misión. El espectador no puede hacer más que rendirse ante tanta espectacularidad visual, la cual es lograda por una sobresaliente fotografía y una admirable labor de cámaras.

    A la destacadísima tarea visual, se le suma el mensaje ecologista, muy necesario por estos tiempos, que a algún espectador le resultará molesto o agobiante, pero en esta época donde el ser humano no parece darse cuenta de la realidad en que vive el Planeta, el cual se encuentra en una situación compleja, resulta oportuno intentar despertar esa conciencia naturalista que se necesita para poder aspirar a cambiar la realidad que nos toca vivir. Que en pocos años será peor aún.

    Volviendo al film, quizás la principal falencia que la falta de un hilo conductor, un orden preciso y coherente, ya que en varias oportunidades resulta fragmentado, reiterativo y sin una organización lógica.

    A pesar de esta falla, Océanos impacta por su contenido visual, el cual es tan potente que logra superar cualquier error guional. Se espera que a los espectadores les llegue el mensaje ecologista que transmiten esas admirables imágenes, las cuales contienen una belleza aún mayor: la vida del Planeta.
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  • El padre de mis hijos
    Mucho Análisis y poca humanidad

    Atractivo análisis social sobre los negocios del cine es el que realiza la directora francesa Mia Hansen-Love en su film El padre de mis hijos, donde muestra las consecuencias que puede llegar a tener un productor de cine si sus intereses comienzan a marchar en forma negativa. Lamentablemente, esta exploración carece de sentimiento y carisma como para que el trabajo transmita un poco de humanidad.

    La cinta se centra en Grégoire Canvelli, un hombre que lo tiene todo. Una mujer que ama, tres niñas estupendas y un trabajo que lo apasiona: es productor de cine. Sin embargo, cuando parecía invencible, su empresa entra en números negativos. Grégoire seguirá adelante, cueste lo que cueste, pero un día se verá obligado a enfrentarse a la realidad y a una nueva palabra: el fracaso.

    La película muestra claramente la debacle de un productor de cine en plena Francia, exhibiendo su lucha para conseguir dinero para apoyar producciones que contienen un valor artístico más que comercial, las exigencias extremas de algunos directores y como el sector financiero lo presiona a más no poder. Aquí, la directora logra presentar de forma acertada el caos que significa para un hombre de cine que su trabajo y sus logros se vayan “a pique” después de años de reconocimientos, y como la desesperación por salvar su prestigio repercute en su ámbito familiar, el cual ignora su estado profesional y le cuestiona el desinterés por las cuestiones domesticas.

    Estos instantes son los más atractivos del film, demostrando una realidad escondida sobre la industria del cine, ámbito de gran importancia en un país como Francia y que quizás se oculta “bajo la alfombra” para seguir adelante sin importar la persona y su familia.

    Pero a este atractivo análisis le faltó algo fundamental, la humanidad. Durante toda la cinta no se muestra un sentimiento, siendo todo uniforme, lineal, insulso, llevando a que el film en muchos momentos se vuelva denso e insoportable. La falta de creación de climas y de personajes con relieve hacen que el espectador nunca se identifique con la historia, provocando un trabajo frío y distante.

    Esta observación falla en querer analizar un ámbito social desde lo general pero no desde lo particular, como si la persona no formara parte de la sociedad. Como estudio social, el film despliega acertadamente su visión pero erra en no agregarle la porción humana, del hombre o mujer, ya que no describe sentimientos o sensaciones que le produce esa realidad general en la cual está viviendo. Esta característica aleja y a su vez, no genera empatía con quien observa por ser esta perspectiva tan alejada de lo cotidiano.

    Con un tramo final bastante desconcertante por la inclusión de escenas sin sentido que quizás son metáforas que sólo se entienden estando en la cabeza de la directora, El padre de mis hijos se destaca por su enfoque general sobre el ámbito del cine. Pero a este punto de vista le falta el aspecto humano, fundamental para que el espectador se sintiera identificado o comprendiera la realidad de un hombre desesperado por la perdida de su negocio y la repercusión dentro de su seno familiar. Falto más humanidad y menos análisis.

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  • Contactos de cuarto tipo
    Asustar en vez de contar

    Las temáticas sobre extraterrestres son usuales dentro de las ficciones cinematográficas, siendo enfocadas de diferentes maneras. Desde el lado tierno y divertido como E.T. hasta los casos oscuros y misterios que se dedicaron ha investigar Molder y Scully.

    Siguiendo este tópico, el director de origen nigeriano Olatunde Osunsanmi busca indagar sobre las abducciones alienígenas en su film Contactos de cuarto tipo, basándose en supuestos registros reales.

    La cinta transcurre en Nome (Alaska), un lugar conocido por el desproporcionado número de casos de desapariciones que ha habido desde los años 60 y que no han sido descifradas por las múltiples investigaciones del FBI. La psicóloga Abigail Tyler intenta descubrir lo sucedido en estos extraños hechos, mediante sesiones de video con pacientes traumatizados, descubriendo la mayor evidencia de abducción alienígena jamás documentada.

    El titulo del film hace referencia a una escala de medición para encuentros con extraterrestres, que se estableció en 1972. Cuando se avista un OVNI, se llama un encuentro de primera clase; cuando se encuentra evidencia, es conocido como un encuentro de segunda clase; cuando se hace contacto con extraterrestres, es el tercer tipo. El siguiente nivel, el secuestro o abducción, es el cuarto tipo.

    A su vez, al inicio de la producción, la protagonista del film, Milla Jovovich, brinda una breve explicación de cual va a ser su rol, que el trabajo estará basado en lo que le ocurrió “realmente” a la doctora Tyler y que se van ha exhibir imágenes “verdaderas” sobre la investigación de la psicóloga.

    Si se toman como base ambos elementos concretos, se podría decir que el film en su comienzo resulta muy atractivo por la temática y por su aspecto real. Pero al finalizar la cinta, el pobre trabajo de dirección hacen que todo termine siendo fantasioso, increíble e irreal, ya que en ningún momento Osunsanmi se toma en serio lo que cuenta y busca más el efecto que una acertada narración.

    La utilización de una combinación entre instantes reales y ficticios, mezclando la actuación de reconocidos actores (Jovovich, Elias Koteas y Will Patton) con escenas “verídicas” sobre lo acontecido en algunas sesiones de la psicóloga con pacientes que tenia extraños pensamientos, confunde más que aclara porque la combinación hace que no se diferencie bien que es verdad y que es ficción. En varios momentos, las imágenes reales parecen un elemento más del guión y no un documento que corrobora la historia, incluidos solamente para darle vértigo e impacto al film y no como un elemento fundamental para comprender y verificar este relato.

    El Proyecto Blair Witch también utilizaba grabaciones pseudo reales y utilizaba estas imágenes para contar la trama, haciendo que todo el universo del film se mueva dentro de las reglas que proponía dichas grabaciones. Aquí, la alternancia entre ficción y realidad no permite que nunca termine de creerse lo que se esta narrando, llevando a que el espectador descrea y hasta se burle de lo que esta observando.

    Contactos de cuarto tipo tenia una premisa interesante, pero su pobre realización hace que la base de una atractiva historia se tire a la basura. Principalmente, porque el director Osunsanmi busca más hacer un film efectista en vez de contar una interesante trama, llevando a pensar que el propio realizador tampoco creyó en la doctora Tyler, porque sólo busco asustar en vez de contar.
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  • Hermanos
    Hermanos
    Fancinema
    Un buen reflejo

    La constante del cine estadounidense de presentar historias que tienen relación con los conflictos militares en los cuales el país interviene ya no sorprende a nadie. Desde la Primera Guerra Mundial hasta los actuales enfrentamientos en Afganistán son materia prima atractiva para los realizadores y más aún en la actualidad, si en la última entrega de los Oscar el film que se llevó el galardón más importante contenía esa temática.

    Es por ello que Hermanos, de Jim Sheridan (basada en la película homónima de Susanne Bier), aborde el antes, durante y después en la vida de un soldado que fue a Medio Oriente, no sorprende a nadie, pero si atrae su visión centrada en lo personal y no tanto en el conflicto en si mismo.

    La cinta se centra en el Capt. Sam Cahill, un hombre que tiene una exitosa carrera militar, una bella mujer, Grace, y dos hijas. Su hermano menor, Tommy, recién sale de la cárcel y va dando tumbos por la vida, siempre al borde de la ley. Cuando Sam es enviado a Afganistán en una misión y desaparece, Grace es consolada por Tommy, que contra toda previsión demuestra ser capaz de asumir responsabilidades. Cuando Sam regresa a casa, traumatizado por su experiencia como prisionero en las montañas de Afganistán, ya nada es lo mismo.

    El film se inicia presentando al militar dentro de su rol como padre, esposo e hijo, en el cual realiza una tarea casi perfecta siendo mimado y amado por todos. En contra partida se exhibirá a su hermano como la oveja negra, al cual nada le sale bien pero por su propia voluntad. Sin embargo, cuando el soldado sea enviado a Afganistán a pelear, los lugares comenzarán a rotar y la desaparición de Sam en Medio Oriente potenciará aún más esta tendencia, que irá aumentando gradualmente junto con la tensión dramática, que sobre el final alcanzará su punto máximo

    Dentro de este juego se moverá la trama, que en todo momento logra exhibir perfectamente los sentimientos que provoca la guerra, desde los más nobles hasta los más bajos y oscuros. En este punto es donde la película se destaca porque en ningún instante se detiene para provocar la típica “lágrima fácil” que se podía haber usado para una historia así. Sino que todo lo contrario, apunta a exhibir que es lo que le pasa a los seres humanos inmersos directa o indirectamente en un conflicto bélico de una manera sincera y prolija, sin golpes bajos, y con noción de lo que se esta contando. Tal vez la precisión por no salirse de sus límites provoque cierta falta de emoción real al film, que quizás se torne un poco distante y frío pero que sin lugar a dudas por momentos impacta y estremece notoriamente.

    La trama logra su objetivo basándose en las buenas actuaciones de un atractivo elenco, en el cual cada uno se destaca en el rol que personifica aportándole lo necesario para que la historia sea bien narrada. La sensatez y locura de Tobey Maguire, el carisma de Jake Gyllenhaal, la belleza y calidez de Natalie Portman, los breves pero importantes aportes de Sam Shepard y las magistrales tareas de Bailee Madison y Taylor Geare como hijas del Capitán.

    Desde los aspectos técnicos no hay nada que reprocharle a Sheridan y su equipo, ya que realizan una destacada labor en la construcción del film marcando acertadamente los tiempos, exhibiendo una bella fotografía y presentando una atractiva banda sonora, que terminan de completar perfectamente con esta atractiva producción.

    Hermanos en su concepción es una interesante cinta que muestra el lado humano de una guerra feroz y delirante, presentando su repercusión dentro del ámbito social y no desde el aspecto gubernamental. Quizás si se hubiese logrado un poco más de profundidad dentro de cada personaje se estaría hablando de una película que marca una época, ya que el film se queda a medio camino en enfocar los sentimientos profundos de los soldados y sus familias. Sin embargo, esa mitad de recorrido alcanza como para destacarla y mostrarla como un buen reflejo de la realidad actual.
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  • El libro de los secretos
    El Caminante errante

    Varios films ya han apuntado a presentar al planeta destruido, con una visión futurista bastante decadente a la actual. Un mundo sin espacios verdes, todo árido, devastado por las guerras y los problemas ecológicos, que si se observa las pocas decisiones que se toman hoy en día para intentar salvar la Tierra, es un futuro que no parece tan lejano.

    Desde Mad Max hasta Wall-E presentan este tipo de contexto para contar sus historias y a partir de este ambiente, dirigirse hacia un tema específico. Ahora, dentro de esta categoría se debe incluir a El libro de los secretos, cinta dirigida por Allen Hughes y Albert Hughes, protagonizada por Denzel Washington y Gary Oldman, que busca ser diferente mediante la utilización de lo místico.

    Esta producción transcurre en un futuro no muy lejano, unos 30 años después de la guerra final, donde un guerrero solitario (Washington) camina sobre la desolada tierra que una vez fue los Estados Unidos. Como un héroe solitario, custodia un libro que guarda importantes secretos que podrían salvar a la humanidad de la extinción. Sólo otro hombre en este mundo en ruinas entiende el poder que Eli tiene en sus manos y está dispuesto a arrebatárselo: Carnegie (Oldman), un déspota que se ha autoelegido jefe en un improvisado pueblo de ladrones y pistoleros.

    Desde su inicio, el film presenta fantásticamente el mundo en el cual transcurre esta historia. El tono casi sepia constante, los paisajes desolados y la destrucción producida por las guerras son acertadamente exhibidas, característica que será una constante en toda su duración. A esto se le sumará, la brillante tarea en la realización y filmación de las escenas de acción, y a su vez, el gran manejo de los efectos especiales, que le agregan a la cinta una espectacularidad que impacta y sorprende.

    El tono oscuro, casi sórdido, que plantea la película permite que el espectador se ubique en ese mundo y comprenda las reglas en ese contexto. Apoyan esta idea las acertadas tareas de los protagonistas, ya que Washington personifica a este “caminante” que no se detiene ante nada ni nadie por cumplir su objetivo y Oldman, con su papel de malvado histérico y enérgico que tan bien le sale. Ambos son acompañados por un elenco que no se destaca pero que logra cumplir su función de manera correcta.

    A pesar de todos estos aspectos positivos, la producción falla en su guión, en su trama, porque incorpora un aspecto religioso, casi místico, que no concuerda con el aspecto ficcional que contiene la historia. Este elemento es demasiado real, tangible, como para agregarlo con lo fantástico, ambos chocan y nunca terminan de unificarse. Además, que el agregado religioso represente la base de una creencia, la de mayor convocatoria en el mundo, pero que no es la única y dar por sentado que ese elemento engloba a todos los seres humanos y sea la salvación en tiempos oscuros, resulta bastante cuestionable.

    Más allá de esta interpretación, el guión usa este artificio católico de una manera solemne y seria pero en ningún momento propone argumentos o bases que haga entender la utilización arbitraria de éste. Y a su vez, solo utiliza la cáscara de este elemento y no su profundidad o importancia, haciendo que todo se desvanezca en un oscuro vacío.

    Si se analiza el film como un producto de ciencia ficción, El libro de los secretos es atractivo y entretenido con instantes muy bien logrados, y un trabajo técnico destacable. Cuando se incluye la temática religiosa, algo comienza a hacer ruido y nada termina de encajar como debería. Tal vez faltó poner la misma dedicación que se colocó en lo técnico dentro de lo guional, como para que un elemento tan fuerte de la escritura no sea utilizado en vano.
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  • ¿Y... dónde están los Morgan?
    Muchas Preguntas, pocas respuestas

    En su nuevo trabajo llamado Y… donde están los Morgan?, Marc Lawrence (Amor a segunda vista, Letra y música) vuelve a confiar por tercera vez en Hugh Grant como protagonista masculino, esta vez acompañado por Sarah Jessica Parker.

    El film narra la vida de los Morgan, Meryl (Parker) y Paul (Grant), una exitosa pareja de Manhattan cuyas “casi” perfectas vidas tienen sólo un gran defecto: su matrimonio está a punto de derrumbarse definitivamente. Pero la locura de su vida romántica no puede ser comparada con lo que van a vivir cuando son testigos de un asesinato y se convierten en objetivo de un asesino a sueldo. El programa de protección de testigos del FBI los traslada desde su amada New York a un minúsculo pueblo de Wyoming, donde no tendrán más remedio que convivir.

    Desde su inicio, el film pretende hablar sobre la vida en pareja, sus momentos alegres y sus dificultades, pero siempre de una manera muy pasatista, sin ahondar profundamente sobre este tipo de conflictos. Esta característica resiente la historia ya que en muchos momentos los protagonistas buscan “hablar seriamente”, pero esos instantes quedan en meras frases sin contenido, por la poca intensidad con la cual se expresan. A su vez, la porción de comedia nunca termina de explotar, tan sólo algunos parlamentos de Grant hacen sacar alguna sonrisa, más por su capacidad para realizarlos, que por la inteligencia de las palabras.

    Más allá de estas fallas, la principal falencia que contiene el film es la falta de conexión, de química, que tiene Parker y Grant. Se nota claramente que nunca terminan de encajar como pareja, haciendo que todo se vuelva muy artificial y poco creíble. Si se hace una comparación, el gran éxito de Letra y música fue en gran parte por una excelente historia que mezclaba perfectamente el romance con lo musical, pero también por la excelente química que tenían Drew Barrymore y Hugh Grant, haciendo que la historia de amor fuera verosímil. Existen momentos donde pareciera que Parker y Grant sobreactúan la situación como para darle cierto matiz romántico a una trama que en gran parte transmite poco romanticismo. En determinados instantes, la pareja formada por Mary Steenburgen y Sam Elliott brinda más ternura y simpatía que el dueto protagónico.

    Si se observa de determinada manera, se le podría haber “sacado más jugo” a esta trama que resultaba interesante, ya que los componentes que contiene eran atractivos. Sin embargo, Y… donde están los Morgan? en ningún momento llega a ser fascinante, no posee situaciones contundentes que puedan hacer movilizar al espectador y hasta en algunos tramos, aburre y molesta.

    Representa cierta decepción que Lawrence hiciera una película con tan poco carácter y simpatía, después de su gran labor en Letra y música. Quizás sea sólo un tropezón en la carrera de este director que parece ser un especialista en comedias románticas, un género devaluado injustamente. Se espera un pronto regreso estelar de Lawrence para poder volver a disfrutar de estas geniales historias de amor y humor.
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  • Un maldito policía en Nueva Orleans
    Maldito Cocodrilo

    Tomando como base el film Un maldito policía (1992) de Abel Ferrara, Werner Herzog se animó a realizar su propia versión de esa historia, creando Un maldito policía en Nueva Orleans, cinta en la cual el director de Aguirre, la ira de Dios (1972), Fitzcarraldo (1982) y Rescate al amanecer (2008) confecciona una particular visión sobre la vida de un policía adicto que debe resolver un complicado caso.

    Más precisamente, el film se centra en el teniente Terence McDonough, detective de homicidios en Nueva Orleans, que ha utilizado a su antojo los placeres prohibidos gracias a su status profesional. Terence tiene como novia a Frankie, una prostituta, que a pesar de su profesión, no cambia el hecho que él la ame y sólo hace querer protegerla aún más. Pero su nueva investigación, el misterioso asesinato de inmigrantes senegaleses, lo pondrá entre la espada y la pared.

    Desde su inicio, Herzog parece plantear un policial crudo, directo, sin tapujos, representando claramente la personalidad de McDonough y su comportamiento. Estos instantes resultan atractivos por la rigurosidad con la cual se reflejan los hechos, destacándose la tarea de Nicolas Cage que realiza una creíble interpretación del teniente.

    Con esta característica, transcurre la primera parte del film donde el nudo de la historia comienza a desarrollarse, siendo una trama interesante que podría ser bien explotada.

    Sin embargo, hacia la mitad de la cinta, Herzog comienza a agregarle elementos delirantes o incongruentes, mediante la inserción de reptiles y bailes sin sentido, que no tienen mucho que ver con esta ficción que se desarrollaba fluidamente, utilizando a la New Orleans post Katrina como un excelente contexto de desolación y oscuridad.

    Esos agregados incoherentes parecerían sólo servir para justificar que es una película de Herzog que para la trama en si, ya que lo mismo sólo trae confusión y distracción dentro de una historia que parecía resultar atractiva e interesante. Se suma que el nudo de la narración se resuelve mágicamente, de la noche a la mañana, sin entenderse bien el sentido o el fin por cual se cierra la ficción de esta manera, cuando todo se desarrollaba dentro de lo lógico.

    En la tarea actoral, la labor de Cage no decae en ningún momento y que, sin brillar, representa su mejor trabajo en mucho tiempo. Aquí su tarea como Terence McDonough resulta convincente, característica bastante difícil de encontrar dentro de sus ultimas participaciones en la gran pantalla. El resto del elenco acompaña aceptablemente, sin destacarse ninguno por ser la mayoría de los personajes bastantes caricaturescos, sin que nadie pudiera darle un toque personal a su interpretación.

    Con algunos planos visualmente atractivos y una primera parte acertada, Herzog intentó hacer un policial diferente, olvidándose las reglas del género. La utilización de simbología (reptiles, bailes, etc.) es un agregado muy personal del director dentro de esta trama, que parecía correr por los carriles lógicos. Un trabajo que busca ser diferente o distinto, pero que seguramente no será lo mejor del realizador alemán.
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  • Desde mi cielo
    Parcialmente nublado

    Peter Jackson compone el grupo de nuevos directores que han alcanzado cierta fama y prestigio por sus realizaciones. Éste oriundo de Nueva Zelanda obtuvo reconocimiento por su tarea en el paso al cine de la obra de J.R.R. Tolkien, El señor de los anillos, llevando esta historia a un éxito espectacular dentro de la industria. Después, llevó a la gran pantalla el clásico King Kong, donde mostró nuevamente su talento para mezclar eficazmente fantasía, misterio y sentimentalismo. En 2009 presentó su último film llamado Desde mi cielo, trabajo que representa su regreso a los largometrajes después de 4 años de alejamiento, pero que no logra alcanzar el nivel de sus últimas producciones.

    Esta adaptación del best-seller “The lovely bones”, de Alice Sebold, narra la historia de una niña de 14 años, Susie Salmon, que es asesinada por su vecino. Ella desde el cielo relata cómo la vida de su familia y amigos cambia tras el terrible suceso, y cómo su asesino borra todas las pistas y se prepara para volver a matar. Susie se debate entre saciar su sed de venganza y el deseo que su familia se recupere.

    Desde su inicio, la cinta se centra en el relato de la joven sobre los diferentes aspectos de su vida antes, durante y después de su asesinato. Resulta correcta la presentación de personajes, mostrando en forma precisa sus características, sus vínculos y uniones para que el espectador comprenda el ámbito donde se desarrolla la historia. A partir de estos instantes, comienza a destacarse la tarea de Saoirse Ronan, como Susie Salmon, convirtiéndose en la guía con la cual se basará el film.

    Los inconvenientes de la producción comienzan cuando la joven abandona la vida terrenal para pasar a un terreno espiritual situado entre el cielo y la tierra. Allí, la cinta comienza a abandonar el buen ritmo de suspenso que había adquirido al contar la preparación y la realización del crimen. A partir de ahí, la película utilizara la dualidad entre lo espiritual y el thriller que nunca termina de encajar perfectamente.

    No obstante, Jackson sabe manejar magistralmente los tiempos del suspenso provocando que por momentos el film se vuelva atrapante y apasionante, explotando perfectamente los aspectos policiales. Durante estos tramos, sobresale la tarea de Stanley Tucci personificando de manera brillante al asesino que hace lo imposible por no ser descubierto, tarea que termina siendo el punto más alto de la producción.

    El film transcurre entre la dualidad anteriormente planteada, pero con un destacable trabajo visual, ya sea desde los planos utilizados por el director hasta los efectos especiales usados para presentar el mundo espiritual donde se mueve Susie. También se destaca la buena tarea de sonido y de musicalización, que permiten resaltar aun más algunas situaciones de la historia.

    Sin embargo, sobre el final pareciera que Jackson no logra concretar su idea y el desenlace termina siendo pobre, fallido y flojo, provocando que esa débil estructura que se mantenía entre el mundo espiritual y los eventos policiales acabe derrumbándose estrepitosamente sin saberse en realidad que es lo que se quiso contar realmente.

    Con sólo dos actores que se destacan dentro de un importante elenco y una trama que nunca termina de cerrar, el nuevo film de Peter Jackson es un trabajo fallido, donde se perdió la oportunidad de hacer una apasionante historia. Se espera que solo sea un tropiezo dentro de la carrera de un director que posee un gran talento y sapiencia a la hora de filmar. Ojala pronto vuelva a demostrar estas condiciones.
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  • Hablame de la lluvia
    POCA PROFUNDIDAD

    Después de lograr cierta fama como actriz y guionista, Agnès Jaoui decidió pasar al terreno de la dirección con El gusto de los otros (2000). Más tarde, llego su segundo trabajo, Como una imagen, de 2004, y finalmente en 2008 realizó su tercera (y última) producción llamada Háblame de la lluvia, donde vuelve a abordar diferentes temáticas sociales al igual que en sus anteriores films, tal vez no con la misma contundencia que en sus predecesoras.

    Esta cinta narra la vida de Agathe, una feminista que ha ingresado a la política de Francia. En medio de sus tareas cotidianas, regresa a la casa de su infancia en el sur del país, para ayudar a su hermana a cerrar los asuntos de su madre después de su muerte. Agathe no se siente a gusto en su tierra natal, pero aprovechará la oportunidad para hacer campaña electoral a través de una complicada entrevista. Mientras tanto, distintos acontecimientos se suceden que le permitirán a ella redescubrir las relaciones de sumisión y humillación que existen en la vida cotidiana.

    Desde su comienzo, la trama busca plantear diferentes temas sociales que van desde la discriminación racial, pasando por conflictos familiares, hasta la relación entre la gente y los políticos. El inconveniente mayor es que todos estos tópicos se abordan sin demasiada profundidad, provocando que sean una enumeración de situaciones que al final no permiten sacar ninguna conclusión concreta.

    A su vez, se suman varios personajes (tal vez cada uno como protagonista de alguna temática en particular) que terminan por agrandar en demasía la historia, impidiendo que se los termine de conocer en forma precisa para poder generar alguna empatia con ellos. No obstante, cuando los protagonistas abordan las escenas amorosas se encuentra lo mejor del film, ya que logran transmitir cierta calidez en sus acciones.

    El relato transita con fluidez pero sin ningún momento destacado o importante como para transformar a la historia en un producto más contundente. Todo se desarrolla con pasividad, linealmente, sin algún punto de quiebre que provoque en el espectador alguna sensación o sentimiento por lo que está observando.

    A pesar de esta falta de firmeza, quienes sostienen el peso de la película son los actores principales, que realizan interesantes labores utilizando al máximo las pocas emociones que contiene el relato e interpretando perfectamente sus roles, destacándose Jamel Debbouze con su Karim. También se destaca una hermosa fotografía, con algunos planos bien logrados y de enorme belleza.

    Mas allá de algunos buenos gags incluidos en la trama, Háblame de la lluvia intenta hablar de mucho para terminar hablando de nada. La poca profundidad con la que aborda sus “temas principales” junto con la cantidad de personajes que no aportan, hacen que esta película no genere ninguna sensación a quien la observa. Solo el talento de los protagonistas puede encender cierto sentimiento, que la historia rápidamente se encarga de apagar.
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  • Igor El bueno de la película
    OSCURA CONFUSIÓN

    Producida por Exodus Films Group en Francia, Estados Unidos, Gran Bretaña, Vietnam, Tailandia y Bulgaria, entre otros países, Igor es un film de animación que intenta diferenciarse del común de las historias de este género, sin lograr alcanzar el objetivo propuesto.

    Esta cinta cuenta la historia de Igor, ayudante de un malvado científico loco, que vive en Malaria, la tierra de las invenciones que ponen en peligro al mundo. A este bondadoso jorobado no le gustan los otros de su clase, que también ayudan a otros catedráticos. Él sueña con transformarse en un gran investigador o en ganar el premio de la ciencia, y quizás ese anhelo pueda cambiar su mundo para siempre.

    Con una estética semejante a El extraño mundo de Jack, esta producción busca contar una trama infantil con algunos guiños para los adultos. Principalmente su aspecto oscuro, extraño y gótico, es lo que hace comparar a este producto con la creación de Tim Burton. Sin embargo, esta apariencia no encaja con un estilo infantil, ya que los personajes no son atractivos visualmente, más allá de su desproporción y rareza. Pero a su vez, la narración nunca alcanza la contundencia necesaria como para poder atraer al adulto y entretenerlo, a pesar de algunos buenos chistes. Es decir, para ser infantil es un poco adulta y para adulta es demasiado infantil.

    Se debe destacar el aspecto visual, ya que el mismo se encuentra brillantemente realizado con un gran trabajo en detalles, contrastes y colores. Además, hay una atractiva elección musical en las canciones elegidas para acompañar a la trama, no obstante, las mismas quizás no concuerdan mucho con el espíritu y la narración del film.

    Con algunos buenos chistes y momentos de ironía, hacia el final la cinta deja entrever cierto toque político dentro de su argumento. Un rey malvado que le hizo creer a su pueblo que mediante el miedo y la oscuridad podían subsistir, y la llegada de un rey extraño que busca la luz y el reconocimiento de los desprotegidos, suena bastante semejante a lo que ha sido la historia de los Estados Unidos de los últimos años, con el gobierno de Bush y el arribo de Obama. Tal vez estas conclusiones sean un delirante análisis de quien escribe, pero quizás puede llegar a tomarse de esta manera.

    Mas allá del gran trabajo visual, Igor falla en definir al público que va destinada, ya que esta confusión provoca que sus personajes nunca generen demasiada empatía, resultando fríos y lejanos. Hubiera sido atractivo haber realizado un historia oscura y gótica destinada directamente a los niños, pero no todo el mundo tiene el talento de Burton para hacerlo.
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  • Fantasma de Buenos Aires
    UN BUEN MOMENTO

    A partir de 1996, la Universidad del Cine comenzó a producir largometrajes, dentro de los cuales algunos recibieron importantes repercusiones en el público y en la crítica nacional e internacional, como Moebius, Mala Época, Sólo por Hoy, Mercano el Marciano y Vísperas. También se ha desarrollado como centro de producción y realiza anualmente ciento cincuenta ejercicios prácticos, curriculares y extracurriculares de una duración promedio de diez minutos cada uno (aproximadamente diez cortometrajes en 35mm, treinta en 16mm y 100 en video).

    La última producción de esta institución es Fantasma de Buenos Aires, opera prima de Guillermo Grillo, en la cual tres amigos para divertirse hacen el “juego de la copa” y, para su sorpresa, la sesión de espiritismo funciona apareciendo el fantasma de un malevo asesinado en 1920. El espectro pasa a habitar la casa, manifestándose como una sombra que canta tango. Sólo uno de los muchachos, marcado por la muerte de su madre cuando era niño, se interesará en este fenómeno. El joven ayudará al fantasma a esclarecer los motivos de su muerte mientras que el malevo ayudará al joven a pelear por la chica que quiere.

    La película apunta a ser un trabajo simple, que no busca la grandilocuencia, sólo con elementos conocidos pero bien utilizados, intenta cautivar a los ojos del espectador. Esta búsqueda es conseguida ya que la cinta no resulta aburrida, su buena dinámica y entretenido argumento llevan a que el espectador pase un agradable momento, sin convertirse en una obra fundamental dentro del cine.

    Principalmente, resulta atractiva por una trama fresca, que más allá de contener elementos que ya han sido vistos, se encuentran bien ubicados y llevan a que la relación entre hombres de diferentes épocas, junto con una historia de amor (de acertado tratamiento), provocan que este film se destaque por su aceptable construcción. No obstante, algunos pasajes del guión se encuentran bastante forzados, como obligados a suceder, que hacen provocar cierto “ruido” dentro de esta dinámica narración.

    Buenos Aires es utilizada acertadamente como fondo de esta ficción, usando con sabiduría las locaciones donde se cuenta esta ficción. Además, representa un acierto la inserción de esta trama dentro del ámbito porteño como también dentro de la historia de nuestro país, marcando diferencias que mínimamente hacen reflexionar sobre nuestro presente. Sin embargo, el exceso en algunas escenas del recurso nacionalista hacen perder (por momentos) el buen enfoque local que tiene la película.

    Acompañando la destacada dinámica, existe un acertado trabajo actoral que logra transmitir sensaciones mediante sus interpretaciones donde resaltan los protagónicos de Estanislao Silveyra e Iván Espeche. Conjuntamente con estas labores, hay una correcta tarea técnica, sobretodo a nivel sonido que siempre representa una dificultad para las producciones nacionales.

    Sin llegar a ser un film brillante, Fantasma de Buenos Aires es una agradable propuesta que lleva, más allá de sus notorias fallas, al espectador a pasar un ameno momento, con una historia con la cual se puede llegar a sentirse identificado. No será éxito de taquilla, ni ganadora de muchos galardones, pero entretiene y divierte a quien la observa, característica que en estos tiempos representa demasiado.
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  • Camino a la redención
    INCOLORA, INODORA E INSÍPIDA

    El mexicano Guillermo Arriaga es un reconocido guionista en Hollywood por haber sido el ideólogo de los guiones de Amores perros, 21 gramos y Babel. Su éxito fue tal que por su labor en la realización de 2006 obtuvo una nominación a los Premios Oscar. Pero ahora Arriaga se lanza como director con su primer film llamado Camino a la redención, que contiene las mismas características de los films en los cuales escribió.

    Esta cinta narra la historia de una pareja en diferentes momentos desde su inicio hasta su final, pasando por la relación entre sus padres y su posterior muerte, como al vínculo con sus familias.

    Nuevamente, Arriaga quiere contar una historia alternando instancias temporales, saltando entre pasado y presente, sin lógica y muchas veces, sin sentido. Pero a diferencia de sus anteriores relatos, éste se refiere a una sola pareja, lo que le aporta cierto limite que lleva a que la ficción no sea tan desbordada ni su unión resulte tan inverosímil como lo han sido la mayoría de sus anteriores tramas.

    No obstante, la historia es aburrida, insulsa, sin ningún punto atractivo, con esa típica característica que tienen los guiones de Arriaga, una búsqueda incesante por el drama llevando a que la narración se vuelva agobiante, ya que todo lo que ocurre siempre es negativo. Además, esta falta de carácter que posee el relato también se ve reflejada desde la actuación, ya que los intérpretes no logran transmitir ninguna emoción o sensación, en parte por su floja tarea y por una pobre creación de personajes, que deberían ser más “potentes” para que el drama fuera más congruente.

    A pesar de esta importante falencia narrativa, sorprende el trabajo visual que contiene el film, ya que el director realiza una acertada tarea con la cámara, donde se destacan algunos planos muy bien logrados, acompañados por una precisa fotografía que hace lucir varios paisajes que se muestran durante la cinta.

    No se puede expresar mucho más sobre Camino a la redención, ya que el film resulta lineal, sin sobresaltos que hagan que esta producción genere algún tipo de emoción. Las destacables imágenes filmadas por Arriaga son lo único de lo cual se puede verter alguna opinión, porque la historia y sus personajes se asemejan a las propiedades del agua.
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