Baires

Crítica de Mex Faliero - Fancinema

Algunos tiros bien dados

El cine de género, más allá de algunos nobles exponentes, continúa siendo en el cine argentino un camino de búsquedas: tenemos escasos actores que representen el género con su sola presencia, directores que están experimentando la adecuación de códigos externos a nuestra idiosincrasia, y situaciones de producción que todavía evidencian su falta de rigor técnico. Baires, de Marcelo Páez Cubells, es una nueva aproximación de la cinematografía nacional al policial y al cine de acción, con elementos ya probados como el de los “extranjeros” metidos en circunstancias riesgosas en otro país, el héroe luchando contra el tiempo, y la acción directa, de balazo limpio y a cobrar. Baires es una película que, construyéndose sobre la base del suspenso y la tensión de un personaje dispuesto a recuperar a su novia enfrentándose a peligrosos narcotraficantes en el lapso de unas pocas horas, encuentra sus módicos aciertos en la recreación de un submundo porteño delictivo con un oído especial para los diálogos que exudan cierto realismo urbano.

Es curioso cómo, de un casting de notorios como Benjamín Vicuña, Sabrina Garciarena, Juana Viale y Carlos Belloso, sólo Germán Palacios acierta en el tono de su personaje de policía entre las sombras, y la película gana cuando aparecen los roles secundarios. Se podría decir que Baires mejora cuando es tomada por un efecto “nueve reinas” y una serie de personajes de reparto recrean con estilo paródico un noir aporteñado, con una habilidad en el habla para representar estereotipos de un submundo delictivo poco recomendable: en esos personajes el casting es brillante, con rostros que funcionan perfectamente. Páez Cubells demuestra conocer en esos momentos el lenguaje de la calle, y es cuando Baires logra reproducir de forma autóctona los códigos del policial norteamericano (cuando Vicuña y Palacios salen de ronda buscando contactos): “voy a poner la pava” es una frase que, dicha con una entonación perfecta y en un marco cuya sonoridad impacta de manera extraña, posee una comicidad buscada de manera efectiva.

Por el contrario, en el momento en que Baires se ciñe al cuento de Vicuña buscando a la chica y Palacios asistiéndolo, cuando explota su costado más de acción, es cuando falla y evidencia sus problemas de producción y la falta de rigor de la puesta en escena (algún tiroteo confuso y mal filmado), así como la endeblez de un guión y unos personajes que carecen de dimensiones: hay un giro final que la película prefiere eludir y dejar un desenlace abierto, para no complicarse ideológicamente. Si bien está lejos de ser una película recomendable, en determinados movimientos Baires demuestra haber aprendido algunas lecciones y encontrado caminos posibles para hacer del cine de acción un territorio explorable por este lado del mapa.