Amigos intocables

Crítica de Fredy Friedlander - Leedor.com

“Amigos intocables” (“Intouchables”) llega precedida de un record en Francia que sólo otras dos películas han podido superar. Con algo menos de 20 millones de espectadores, se coloca en el tercer lugar de las más vistas detrás de “Titanic” (20,8 millones de entradas) y “Bienvenidos al país de la locura” (20,5 millones de entradas).

Hasta el año 2008 la película francesa con más espectadores era “La fuga fantástica” con un notable elenco integrado entre otros por los inolvidables Bourvil y Louis de Funes y el inglés Terry-Thomas. Hubo que esperar más de 40 años hasta que otro film francés desplazara a la famosa comedia de Gérard Oury. Pero ya en 1998 James Cameron, como en la mayoría de los países del planeta, pasó a ocupar el primer puesto en Francia. Y si se le suma lo recaudado por “Avatar” alcanza los 35 millones de espectadores, un record que será difícil de superar.

Ni los directores de “Amigos intocables” (Olivier Nakache y Eric Toledano) ni aún su pareja de actores centrales son demasiado conocidos en nuestro país.
Francois Cluzet es de los dos el más popular pues fue a menudo dirigido por el ya fallecido Claude Chabrol. Entre esas películas algunas fueron presentadas localmente (“Un asunto de mujeres”, “No va más”), mientras que “L’Enfer” no se estrenó en nuestro país y las tres fueron coprotagonizadas por Isabelle Huppert. Otros recordarán su notable interpretación junto al músico Dexter Gordón en “Cerca de la medianoche” de Bertrand Tavernier.

En cambio el más joven de la dupla actoral, Omar Sy, es virtualmente un desconocido en Argentina aunque en Francia ya había sido dirigido por Nakache y Toledano en dos de los tres largometrajes anteriores (“Nos jours heureux”, “Tellement proches”), no estrenados en nuestro país al igual que el primero de 2005 con Gérard Depardieu y Annie Girardot (“Je préfère qu’on reste amis”).

La trama es aquí bien simple, basada en una historia real, que presenta a dos caracteres totalmente disímiles, donde nunca estará mejor aplicado el aforismo de “los extremos que se juntan”. Driss (Sy) es un joven proveniente de un suburbio pobre, cuyos trabajos ocasionales se alternan con cortas estadías en prisión. Con la necesidad de demostrar que está en busca de trabajo, para gozar de una pensión, cae por azar en la casa del aristócrata y millonario Philippe (Cluzet) en procura del ansiado papel. Pero la sorpresa es mayúscula cuando inesperadamente convence al tetraplégico dueño de casa para terminar trabajando como su asistente, ayudante y también chofer.

Philippe descubrirá que su vida aún tiene sentido cuando Driss lo vaya contagiando con su permanente optimismo y “buena onda”. Lo notable de “Amigos intocables” es que logra evitar en todo momento caer en el golpe bajo, algo al que son tan afectas otras cinematografías como la norteamericana.

A lo largo de casi dos horas alternan momentos dramáticos, que lograrán conmover a más de un espectador, con otros francamente cómicos. Al mismo tiempo habrá espacio para la crítica social al mostrar cómo los familiares del potentado se le acercan con un único interés claro: su dinero. Y también lugar para un relato alrededor del hermano menor de Driss y sus malas compañías, que el guión resuelve convincentemente. Pero por sobre todo estará la historia de una amistad que en el título local se ha querido inteligentemente enfatizar.

Es de esperar que no ocurra, aunque puede temerse que tenga lugar, una remake norteamericana. Podría imaginarse a una dupla integrada por Dustin Hoffman (algún parecido físico con Cluzet) y a un actor joven de color intentando repetir un fenómeno que ya ha conmovido a Francia y al resto de Europa.

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Publicado en Leedor el 31-07-2012