Aguas turbulentas

Crítica de Alberto Harari - MI CINE - por halbert

UN PUENTE QUE DIFÍCILMENTE PUEDA CONSTRUIRSE

"Aguas turbulentas” sitúa adecuadamente dos historias intensas acerca de personas que perdieron todo e intentan aceptar el pasado y su propio destino. Culpabilidad e inocencia, bien y mal, amor y odio, indulto y venganza: todos sentimientos que se mezclan de manera turbadora, controlando las emociones de los personajes y sus acciones.
Tras cumplir su condena por haber sido acusado del asesinato de un niño, Thomas sale en libertad y comienza una nueva vida tocando el órgano en una iglesia. Allí se gana el respeto de sus superiores, que le dan casa y un sueldo, y conoce a la eclesiástica del lugar, que vive sola con su pequeño hijito. Todo parece estar en orden en la vida del joven músico, desconociendo que su apacible presente será alcanzado por su oscuro pasado. Agnes, una maestra, llega a la iglesia en una visita escolar y reconoce al organista como el joven que fue condenado por el asesinato de su hijo…
Uno de los aspectos más interesantes del filme, además de las intensas actuaciones (considerando la “frialdad” de los noruegos), es el montaje, que elige contar la misma historia desde dos perspectivas fundamentalmente diferentes, viviendo y reviviendo las circunstancias de ambos personajes principales. En vez de verlas en montaje alternado, vemos primero el presente del joven y luego el de la mujer.
Si bien tiene algunas situaciones algo forzadas en el guión, para generar más drama y cierto suspenso (la secuencia final en el arroyo turbulento), el filme no pierde intensidad y sostiene su ritmo. No sería raro ver una remake estadounidense (país acostumbrado a reversionar filmes), porque la historia y los sentimientos expresados son universales.
“De Usynlige” (su tíulo original) data de 2008 y es la tercera película de la trilogía de Erik Poppe, que comenzó con “Schpaaa”, una historia sobre una banda de chicos, y continuó con la candidata de Noruega al Oscar, “Hawaii, Oslo” . Gran labor actoral de Trine Dyrholm y del joven Pål Hagen Valheim Sverre.
El tema musical de Simon y Garfunkel “Bridge Over Troubled Water” (Puente sobre aguas turbulentas) suena en el órgano de la iglesia, y podría ser una metáfora de la relación entre el asesino y la mujer que perdió a su hijito en manos de éste… Es difícil que el dolor por la enorme pérdida pueda convertirse en un puente de comprensión entre ambos... O tal vez sí…