Abrakadabra

Crítica de Ezequiel Boetti - Otros Cines

El giallo no es solo propiedad del cine italiano. Desde hace varios años, los hermanos Luciano y Nicolás Onetti vienen replicando el estilo visual, las temáticas y la cadencia narrativa de aquel subgénero con un evidente conocimiento de su materia prima. Así lo hicieron en Sonno profondo (2013) y Francesca (2015). Y así lo hacen ahora con la culminación de esa trilogía, Abrakadabra.

El protagonista es Lorenzo Mancini (Germán Baudino), un mago famoso y carismático que atraviesa su momento de mayor éxito, aunque siempre estuvo a la sombra de su padre, un ilusionista fallecido durante uno de sus números. Es en ese contexto que empiezan a sucederse varios asesinatos con elementos de sus trucos, volviéndose así el principal sospechoso.

Abrakadabra luce como una película italiana de los ’70, algo que, al igual que en los films anteriores de los Onetti, queda claro desde el afiche y el diseño de los títulos de inicio. Si hasta los diálogos están doblados a la lengua de Da Vinci. Más allá de la evidente apuesta por el homenaje y la aplicación de fórmulas conocidas, la película funciona en la medida que adquiere vida propia por fuera de esa replicación. Hay nervio, hay suspenso, hay terror, hay buenas dosis de gore, hay vueltas de tuercas inesperadas. Todos elementos que la mayoría de las películas actuales –que se venden como “originales”- adolecen.